Caballeros A 1
Caballeros A 1
Monaguillos
Caballeros / Damas
Ciclo A
INTRODUCCIÓN
Para que una persona pueda llegar a ser plenamente consciente de si mismo y asuma su misión
en el mundo como cristiano, debe tener un crecimiento balanceado en los diversos aspectos que lo
conforman como persona humana. Esta es la preocupación de la Escuela de Monaguillos. En ella se
fomentará el crecimiento, en su relación consigo mismo, con quienes lo rodean, con la sociedad y con
Dios. Y una de las áreas de crecimiento en las que se hace un especial énfasis al igual que las demás
áreas durante la formación es la dimensión cristiana que pretende integrar tanto el aspecto doctrinal
como el espiritual, por lo que el coordinador, los padres de familia y el Párroco son elementos
importantes para el desarrollo tanto espiritual como intelectual en el ser cristiano del monaguillo.
Cada integrante de la escuela deberá esforzarse continuamente para demostrar que está lo
suficientemente preparado para avanzar al siguiente nivel comprometiéndose con sus tareas y además el
conocimiento de citas bíblicas que le servirán en su caminar cristiano que debe estar acompañado de
una oración continua e íntima con Jesús Maestro Hermano y Amigo. Habrá un proceso de evaluación al
final de cada ciclo, en donde el coordinador, junto con el Rector, decidirán quienes son dignos de recibir
su nuevo nombramiento.
Dimensión Vocacional:
(Vocación específica) Que el monaguillo valore las vocaciones específicas, como unidad
del Cuerpo Místico de Cristo, para poder asumir el encuentro con Jesús Amigo que
transforma y sitúa en una forma concreta de ser cristiano (Cfr. PNPV No. 120).
Dimensión Humana:
Animar a los monaguillos a que sigan adelante a pesar de los obstáculos, por medio de la
responsabilidad que tomen de sus actos y que en su propia creatividad y talentos
innatos, favorezcan así el desarrollo de habilidades sociales pacificas.
Dimensión Cristiana:
Que el monaguillo en esta ultima etapa formativa refuerce su conocimiento e intimidad
con Jesús Amigo que lo invita a confiar en el como el único amigo que no falla y que lo
invita a imitar sus mismos sentimientos y acciones.
Con estos objetivos se pretende que el monaguillo tenga una visión (evolutiva) de nuestro Señor Jesús
conforme va creciendo dentro del grupo, con el fin de que tenga una fácil identificación con Él. Durante su
permanencia en el grupo, se buscará que el monaguillo vea a Jesucristo de la siguiente forma:
SESIÓN:
Está marcado con una enumeración para que lo puedas identificar en el programa de actividades, es
decir en el calendario de la escuela de monaguillos.
REVISIÓN DE LA ACTIVIDAD:
En este primer momento se revisa la tarea que se encarga realizar por ciertos días determinados de la
semana y al finalizar una oración inicial.
PARTIR DE LA REALIDAD:
Es muy importante partir del entorno del monaguillo y desde luego de su propia realidad mediante
preguntas para introducirlo en el tema que se expondrá en la sesión correspondiente.
LA PALABRA DE DIOS:
Se te recomienda una cita bíblica para meditarla con el nivel por lo que se pretende que busques una
aplicación a la vida personal, es decir a un compromiso. En este momento puedes cambiarla por otra cita,
un cuento bíblico, o una reflexión que consideres necesaria.
CANTO Y ORACIÓN:
Se te indica el titulo de un canto, si no lo conoces puedes suplirlo por otro, aunque este canto te hace
alusión al tema desarrollado, y a continuación prosigues con una breve oración sin llevarte demasiado
tiempo.
RESUMEN:
Para concluir con el tema es muy importante que les recuerdes las ideas principales a manera de
reforzamiento, en este apartado contiene un breve resumen que te puede servir.
ACTIVIDAD:
Es un espacio donde puedes encargar tareas breves o compromisos diarios, mismos que se revisarán la
próxima sesión, donde tú como expositor considerarás los días o actividades necesarias para trabajar un
compromiso, por lo que te recomendamos que tengas previamente copias sobre las actividades a realizar
durante la semana, para aprovechar mas el tiempo de la sesión.
MEMORIZACIÓN:
Una vez concluido el resumen, te sugerimos que se promueva la memorización de una cita bíblica de tal
manera que el monaguillo adquiera una familiaridad con la sagrada palabra en su ambiente cotidiano, por
lo que te sugerimos se incluya como una de las tareas (actividad) a realizar en casa de tal que se
recomienda que la repita constantemente y si es posible ir haciéndolas en grande y pegarlas en el salón
de clases.
DOCUMENTACIÓN.
Es la bibliografía utilizada donde tú puedes consultar.
¿Qué hubiera ocurrido si a nuestro médico en el país lejano no le hubiera llamado la atención la joven de la
fotografía? ¿O, si luego de unas pocas cartas, hubiera perdido el interés por ella y cesado la correspondencia?
Aquella muchacha no habría significado nada para él a su regreso. Aunque se toparan en la estación a la llegada del
tren, su corazón no se sobresaltaría al verla. Su rostro hubiera sido uno más entre la multitud.
Algo parecido sucederá si no empezamos a amar a Dios en esta vida: no hay modo de unirnos a Él en la eternidad.
Si nuestro corazón llega a la eternidad sin amor de Dios, la dicha simplemente, no existirá. Como un hombre sin ojos
no puede ver la belleza del firmamento estrellado, un hombre sin amor de Dios no puede ver a Dios; entra en la
eternidad ciego No es que Dios diga al pecador impenitente (el pecado no es más que una negativa al amor de Dios):
“Si no vienes preparado, no quiero que te me acerques. ¡Largo de aquí para siempre!” No. El hombre que muere sin
amor de Dios, o sea, sin arrepentirse de su pecado, ha hecho su propia elección. Fue él quien, consciente y
lúcidamente, rechazó de un manotazo la amante invitación que Dios le ofrecía.
Lo primero será, pues, conocer todo lo que podamos sobre Dios, para poder amarlo, mantener vivo nuestro amor y
hacerlo crecer. Volviendo a nuestro imaginario galeno: si ese joven no hubiera visto el periódico donde aparecía la
chica, resulta evidente que nunca habría llegado a amarla. No podría haberse enamorado de quien ni siquiera
sospechaba su existencia. E, incluso, si después de ver su fotografía, el joven no le hubiera escrito y por la
correspondencia conocido sus virtudes y su personalidad, la primera chispa de interés nunca se habría hecho fuego
abrasador.
Ésa es la razón por la cual nosotros “estudiamos” a Dios y lo que Él nos ha dicho de Sí. Ésa es la razón por la cual
recibimos clases de catecismo en la infancia y cursos de religión en la juventud y madurez. Por esa razón atendemos
a las homilías los domingos y leemos libros y folletos doctrinales, asistimos a círculos de estudio, seminarios y
conferencias. Son parte de lo que podríamos llamar nuestra “correspondencia” con Dios. Son parte de nuestro
esfuerzo por conocerlo mejor para que nuestro amor por Él pueda crecer y fructificar.
Pero no basta conocer para amar. Existe un termómetro infalible para medir nuestro amor por alguien, y es hacer lo
que agrada a la persona amada, lo que le gustaría que hiciéramos. Volviendo al ejemplo de nuestro mediquillo: si, a
la vez que dice amar a su novia y querer casarse con ella, se dedicara a derrochar su tiempo y dinero en prostitutas y
borracheras, sería un hipócrita de cuerpo entero. Su amor no sería veraz si no tratara de ser la clase de persona que
ella querría que fuese, si no pusiera en práctica las recomendaciones que ella le sugiere en sus cartas.
Análogamente, hay una sola forma de mostrar nuestro amor a Dios, y que consiste en hacer lo que Él quiere que
hagamos, siendo la clase de persona que Él dispuso que fuéramos. El amor a Dios no está sólo en los sentimientos.
Amar a Dios no significa que nuestro corazón deba dar brincos cada vez que pensamos en Él; eso no es esencial. El
amor a Dios reside en la voluntad. No es por lo que sentimos sobre Dios, sino lo que estamos dispuestos a hacer por
Él, como probamos nuestro amor a Dios.
Mientras más amemos a Dios aquí, tanto mayor será nuestra dicha en el cielo. Aquel que ama a su prometida sólo
un poco, será dichoso al casarse con ella. Pero otro que ame más a la suya será más dichoso que el primero en la
consumación de su amor. Del mismo modo, al aumentar nuestro amor a Dios (y nuestra obediencia a su voluntad)
aumenta nuestra capacidad de ser felices en Dios.
Así, pues, aunque es cierto que cada uno de los que están en el cielo es totalmente dichoso, también es verdad que
unos poseen mayor capacidad de dicha que otros. Para utilizar un ejemplo antiguo: un pequeño dedal y un barril
pueden estar ambos llenos, pero el barril contiene más agua que el dedal. O también, si cinco individuos contemplan
una pintura famosa todos están pasmados ante el cuadro, pero cada uno en grado distinto, dependiendo de su
conocimiento y sensibilidad pictóricos.
Todo esto es lo que el catecismo enseña al decir: “¿Para qué te ha creado Dios?”, a lo que contesta diciendo: “Para
conocerlo, amarlo y servirlo en esta vida”. Esa palabra de en medio, “amar”, es la palabra clave, la esencial. Pero el
amor no se da sin previo conocimiento, pues hay que conocer a Dios para poder amarlo. Y no es amor verdadero el
que no se traduce en obras: haciendo lo que al amado le complace.
Antes de terminar, interesa mucho tener en cuenta que Dios no nos deja abandonados a nuestra humana debilidad
en este asunto de conocerlo, amarlo y servirlo. No se ha limitado a ponernos un instructivo en las manos y dejar que
nos arreglemos con su interpretación lo mejor que podamos. Dios ha enviado a “Alguien” para que nos dé la fuerza
interior y para ilustrar lo que debemos saber en orden a nuestro destino eterno. Dios ha enviado ni más ni menos que
a su propio Hijo, el Verbo eterno, que vino a la Tierra para darnos la Vida que hace posible nuestra felicidad
sobrenatural, y para enseñarnos el Camino y la Verdad con su palabra y ejemplo.
V. CANTO Y ORACIÓN.
VI. RESUMEN.
VII. ACTIVIDAD.
Explicar la mística de los Caballeros / Damas. Tomar de referencia el Manual de la Escuela de
Monaguillos.
VIII. MEMORIZACIÓN.
1 Juan 3, 16 y 17: “… Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los
hermanos”
DICCIONARIO.
DOCUMENTACIÓN.
Objetivo:
Que el monaguillo conozca las características que un buen líder debe tener y conozca cuál fue el estilo
que Jesús utilizó para con sus discípulos.
I. REVISION DE LA ACTIVIDAD
Liderazgo
Todo líder tiene el compromiso y la obligación de velar por la superación personal, profesional y espiritual
de quienes lo rodean. Es una responsabilidad que como personas debemos asumir.
Por lo general se reconoce la figura de un líder por ser quien va a la cabeza, sobre sus hombros tiene la
responsabilidad de llevar adelante todo género de proyectos, distinguiéndose por ser una persona
emprendedora y con iniciativa, con la habilidad de saber transmitir sus pensamientos a los demás,
comprensión de las personas y la desarrollada capacidad de conjuntar equipos de trabajo eficientes.
Ante esta perspectiva, puede parecer que este nivel de personalidad sólo está reservado para unos
cuantos, lamentablemente, pocas personas saben que un liderazgo efectivo no esta expresado por un
nombramiento o designación específica.
En todos los equipos de trabajo -desde los escolares hasta los de alta dirección de empresas-
encontramos al menos a una persona, que sin tener el peso de una responsabilidad, sobresale por su
iniciativa, amplia visión de las circunstancias, gran capacidad de trabajo y firmes decisiones; sus ideas y
aportaciones siempre son consideradas por la certeza y oportunidad con que las expresa; por otra parte,
se distingue por su facilidad de diálogo y la habilidad que tiene para relacionarse con todos dentro y fuera
del trabajo.
Este tipo de personas sobresalen, además, por poseer un cúmulo de buenos hábitos y valores: Alegría,
amabilidad, orden, perseverancia (entre muchos otros), despertando en nosotros admiración y respeto.
En otras palabras: son un digno modelo y ejemplo de personalidad.
¿Por qué no ser nosotros ese modelo? Pocas veces somos conscientes de ser observados por los
demás, constantemente estamos en un escaparate donde las personas perciben nuestra conducta y
proceder.
Los grandes líderes guerreros de la antigüedad eran respetados y apreciados por ser los primeros en
lanzarse a la batalla. De igual manera, cada uno de nosotros debemos ir por delante, seamos o no,
cabeza de familia, empresa, equipo de trabajo o agrupación. En contadas ocasiones, o nunca, pensamos
en la responsabilidad que como personas tenemos. A decir verdad, todos podemos y debemos ejercer un
liderazgo desde nuestras particulares circunstancias:
- Los padres de familia guían, conducen y ejercen autoridad, en sus manos está la educación de toda la
familia; deben ser un verdadero modelo de valores y buenos hábitos, por lo cual, enseñan a sus hijos a
vivirlos para convertirlos en personas de bien. A su vez, los hijos mayores participan con sus padres en la
educación de los hermanos menores, son muchas cosas las que pueden hacer: enseñar a estudiar,
jugar, hacer amigos, obedecer y respetar a sus padres...
La familia en conjunto vela por la protección, cuidado y dirección de todos los miembros; es ahí donde se
aprende a conocer, comprender y a tratar a las personas, cualidades indispensables para forjar a los
verdaderos líderes de un futuro que está en puerta.
- En tu trabajo -y tal vez sin palabras- todos esperan que seas tu quien pueda orientarlos para hacer y
cumplir mejor con sus labores, porque eres ejemplo de dedicación, esfuerzo, compañerismo,
responsabilidad, y sobre todo, de siempre presentar un trabajo bien hecho.
- ¿No eres acaso confidente de tus amigos? Todos ellos acuden pidiendo un poco de tu tiempo para ser
escuchados, buscando tu consejo y comprensión, a veces, más que "solapar" sus errores, buscan de ti la
solución adecuada. Por eso debemos procurar que nuestras pláticas tengan sentido, que no sea una
costumbre hablar sólo de cosas superficiales; expresa tus ideas sin temor, tu tienes la capacidad de
hacer que la vida de tus amigos cambie para bien.
Ahora que somos conscientes del papel que desempeñamos, no debemos cometer el error de actuar con
temor a equivocarnos, o caer en el extremo opuesto que sería simplemente guardar las apariencias.
Nuestra conducta debe ser congruente a nuestros pensamientos y palabras.
Nadie es "capaz de dar lo que no tiene", por eso, el liderazgo implica un reto constante de superación, en
todos los aspectos que se relacionan con el desarrollo completo y armónico de la persona: personal
(valores y hábitos), profesional, social y espiritual. Por consiguiente, un verdadero líder:
- Considera que primero están los demás y evita a toda costa convertirse en el centro de atención, por lo
tanto, jamás piensa en su beneficio personal.
- Se preocupa de las personas, procura estar pendiente del bienestar personal, moral y espiritual de cada
uno de quienes lo rodean.
- Siempre toma en cuenta las opiniones y el sentir de sus allegados, de esta manera cuenta en todo
momento con una excelente respuesta de sus hijos, colegas, subalternos, discípulos y amigos.
- Da gran importancia al trabajo en equipo, de ahí que siempre hace énfasis en la labor realizada por el
grupo.
Ser líder no es una postura o un galardón para lucir, es un compromiso, una responsabilidad y una
obligación, no hay que olvidar que "todo cargo es una carga". No podemos ser indiferentes ante las
atrocidades, la injusticia y la creciente amenaza de una falta de valores, hoy en día se necesitan hombres
y mujeres decididos a cambiar la forma de vida de la sociedad. Es un gran reto, sí, pero la esperanza de
un mundo mejor, debe alentarnos a ser los líderes de esta gran empresa.
V. DINAMICA
SIGA AL LÍDER
Oportunidad: Reunión, curso, con gente tímida.
Objetivo: Detectar o analizar líderes en grupo.
Materiales: Tocadiscos, CD o grabadora. Disco apropiado.
Reglas:
1. El coordinador dice: "Voy a poner un disco. Escúchenlo y sigan el ritmo. Si les recuerda algo o desean
explicar lo que ustedes sienten, pasen al centro y háganlo. Pueden también hacerlo desde su lugar.
VI. ORACION
Dar gracias a Dios por hacer de nosotros ejemplo de los demás y discípulos suyos.
Llamados a servir y ser ejemplo; ser líderes de los demás.
VII. ACTIVIDAD
2 Co 3, 1-12
Lectura de H. Antonio Rodríguez Orozco F. M. S.
VIII. DOCUMENTACION
Jesús no se andaba con pequeñeces cuando hacía las cosas. Una vez que hubo resucitado, les mandó a los
discípulos que estaban a su derredor: “Vayan a todas las gentes, de todas las naciones y háganlas mis
discípulos...” (Mt 28, 19)
Nuestra Iglesia es católica o universal porque obedece la Palabra de nuestro Fundador. Nadie debe quedar
excluido de recibir la buena noticia de salvación. Los apóstoles y evangelizadores de todos los tiempos han
recorrido miles de kilómetros, atravesando desiertos y montañas, han cruzado los mares y conquistado todo el
planeta Tierra, venciendo absolutamente todos los obstáculos. Todo para obedecer el mandato de Jesús. Los
innumerables misioneros han triunfado sobre todas las resistencias físicas, o políticas y han vencido todas las
persecuciones humanas y todos los fanatismos imaginables. El Evangelio ha rodeado el mundo.
Hoy, en 2002, los apóstoles y misioneros, sacerdotes, religiosos y laicos, tienen que enfrentarse a un mundo
nuevo y cambiante para obedecer el mandato del Señor. Ya no quedan kilómetros por recorrer. Sus características
se pueden condensar en una palabra, nueva también: tienen que ser líderes. En el pasado pudimos vivir en una
sociedad clerical en donde descansábamos sobre el trabajo del sacerdote consagrado. A él le tocaba la misión y
los demás asistíamos a Misa. El día de hoy nuestro amado y Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, nos repite con
frecuencia que este siglo XXI será el de los laicos. Nuestro Bautismo común nos ha consagrado también y nos
invita a un compromiso cada vez mayor. Ningún bautizado debe quedar fuera de la misión.
El nuevo líder católico no nace, se hace. Nadie había vivido en un mundo postmoderno, dentro de la era de la
información y bajo las normas de un hedonismo tan llamativo y descarado. Necesitamos nuevos guías, dirigentes
cristianos, que estando en el mundo puedan acceder a los lugares en donde el sacerdote no entra. El líder católico
laico debe dirigir el mundo comercial, económico, lúdico, legal y político, hacia la verdad, la justicia y el bien común.
Los gobiernos modernos necesitan la presencia de paladines que modelen una moral nueva, a toda prueba. Nos
urgen dirigentes éticos que sean mentores de las buenas costumbres.
Para estas tareas tan importantes, los líderes católicos de hoy, han de desear cambiar el estado actual de las
cosas y ver positivamente hacia delante y más allá del horizonte. Deben ser capaces de relacionarse en confianza
mutua y colaboración. Con fe en sí mismos y en la gracia del Señor Jesús, han de ser modelo de personas
responsables y libres que proclamen con claridad los valores que nos han sido transmitidos por el Magisterio de la
Iglesia y que los encarnen de una manera nueva y atrayente.
El mundo, y nuestra Arquidiócesis en particular, necesita líderes católicos que trabajen en los puestos directivos
de las organizaciones sociales y de la Iglesia, que sean voceros de nuestra fe y promuevan con esperanza
inquebrantable el pensamiento humanista que deriva del Evangelio. Necesitamos líderes que celebren los logros
de niños y jóvenes que adoptan el cristianismo como norma de vida. Necesitamos el testimonio nuevo y ágil de una
fe alegre triunfadora sobre el mal.
Si el líder del grupo es un adolescente sano, todos disfrutarán de la maravillosa experiencia de un buen grupo de
amigos.
A partir de los doce años, más o menos, los niños y niñas tienden a buscar la amistad de grupos muy cerrados, con
miembros identificables uno a uno. Se trata de cuatro o cinco adolescentes, que se unen en torno a una especie de
"pacto implícito": salir juntos, conversar, compartir aficiones musicales, confidenciarse sus primeros amores...
Las "pandillas" surgen en abundancia y de muchas maneras: en torno al mundo escolar, entre los compañeros de
equipo de fútbol o vecinos de un barrio... Aunque en principio estos grupos se unen -sin saberlo conscientemente-
para sortear la difícil etapa de la adolescencia, y de adultos se separan, también de estas alianzas pueden surgir
relaciones más profundas y crearse lazos de verdadera amistad.
Es común que dentro del grupo se produzca una unificación de la conducta: todos tienden a actuar en una misma
dirección, a hacer las mismas cosas. Esto se explica porque se trata de una edad en que se necesita la fuerza que
dan los amigos. Generalmente los adolescentes por sí solos Son algo inestables.
Cuando alguno de los amigos (uno o más de uno) destaca por una personalidad más fuerte, el resto del grupo lo
sigue e imita. Es lo normal también a esta edad y si el líder del grupo es un adolescente sano, todos los amigos
disfrutarán de una de las mejores experiencias de su vida, un verdadero grupo de amigos.
Sin embargo, existe peligro real cuando el líder, o algunos amigos que sólo se preocupan de divertirse a toda costa,
proponen aventurarse en experiencias nuevas: alcohol, drogas, videos, revistas pornográficas, etcétera. En grupos
así liderados un adolescente puede pasar muy malos ratos que no confesará en la casa: bromas absurdas, siempre
al límite, presionado a hacer lo que hacen todos... o simplemente puede plegarse a la corriente más fuerte.
Es difícil hablar el tema calmadamente con un hijo, pues en esta etapa de la vida puede creer que él o ella no es
nada sin estos amigos. La tendencia de la niña es llorar a mares ante cualquier aparente incomprensión de los
papás, y lo habitual en el joven es escuchar de mala gana. Pero si los padres ven la conveniencia de que cambie de
amigos, deben insistir en que esas malas influencias no valen la pena.
Sin retarlo ni hostigarlo, hay fórmulas concretas que pueden ayudar a apartarlo de un mal grupo. Claro está que esas
fórmulas implican una verdadera "inmolación" de la atención y del tiempo de los papás. Aquí van algunas ideas:
- Plantear panoramas alternativos "irresistibles" para el fin de semana: excursión, escalamiento, pesca u otros
deportes al aire libre. La falta de medios económicos no debiera ser excusa, pues siempre existe un amigo que
puede prestar una carpa (tienda de campaña) y hasta una casa en la playa, si se le plantea la emergencia. Igual para
una niña.
- Aumentar el grado de responsabilidad familiar del hijo, pero "astutamente", en materias que lo hacen sentir
importante: Comenzar las clases de manejo, hacer la lista de compras e ir al supermercado...
- Buscar videos o revistas con casos humanos que demuestren lo que ocurre cuando una persona se deja arrastrar
por los demás. Así, sin separarlo bruscamente de sus amigos, se le mostrará que la vida es mucho más que ese
grupo de influencia negativa.
INFLUENCIA PODEROSA
Poner atajo a la influencia negativa de los amigos es asunto de urgencia a los trece o catorce años. Está
comprobado que los grupos constituyen uno de los terrenos mejor abonados para la propagación de cualquier clase
de adicciones: tabaco, alcohol o droga.
La razón es simple: los mecanismos de presión de la pandilla son muy poderosos, sobre todo cuando él o ella carece
de un buen mecanismo de defensa.
Los amigos de esa pandilla juegan, además, con la capacidad de crear sentimientos de seguridad o inseguridad,
para aislar o rechazar al que no siga las reglas del juego. Por esto es muy frecuente también que un hijo demasiado
metido en su grupo, sufra cuando el grupo lo aísla, no lo toma en cuenta suficientemente, según él o definitivamente
lo traiciona.
En adolescentes tímidos o con problemas de carácter, la relación con su grupo puede ser especialmente conflictiva y
dependiente. El grupo "envalentona", impide la reflexión individual, presiona, justifica lo injustificable y hace que se
diluya la responsabilidad personal.
No podemos pretender que nuestro hijo se mantenga siempre al margen de este tipo de influencias negativas.
Aunque conozcamos a todos sus amigos y confiemos en ellos, debemos prepararlo para enfrentar situaciones de
peligro.
Jamás falta la ocasión: en la playa, durante las vacaciones, en un lugar de entretención, durante una fiesta... Todos
tenemos la experiencia de que dentro del grupo nos portamos de distinta manera y es importante advertírselo al hijo.
Hay que enseñarle a decir "no" cuando sea necesario. Es importante que tenga claro en qué situaciones no se puede
ceder jamás:
- En el respeto por la vida propia o ajena: ¡Ojo con los amigos que le sacan el auto al papá!
- En lo que pisotea sus creencias más profundas, pues eso daña su espíritu que es tan valioso como su cuerpo.
En lo demás, no podemos pretender que nuestro hijo se niegue por sistema a lo que le gusta a la pandilla. Si el hijo
levanta una eficaz barrera de atención a los puntos anteriores, da igual que se vista de extraterrestre un día y de
hombre de las cavernas al otro.
UN AMBIENTE SANO
Tomar decisiones sin verse presionado es difícil a toda edad y casi imposible en ésta, pero soltar el espíritu de
influencias exteriores, sentirse libre por dentro, esto es el arte de aprender a vivir. En este sentido, también los
padres deben ser valientes: dejarlo equivocarse un par de veces. Que pruebe el dolor de verse involucrado en algo
que le disgusta profundamente. Ya rectificará, dirá que "no" la próxima vez: esto es conseguir suficiente
personalidad.
Si tenemos la fortuna de que nuestros hijos vivan inmersos en un grupo sano, es hora de exigirles que ejerzan
influencia positiva. Los talentos o buena formación que uno tenga no son para regocijarse en ellos, sino para
entregarlos al resto, con valentía.
Sin prédicas, a ese hijo hay que hacerle ver que el mundo espera algo de la nueva generación. Que se apasione por
cambiar el mal en bien: el idealismo es propio de la juventud y hay que incentivarlo. En otras palabras, si vemos que
nuestro hijo va por buen camino, no permitamos que se transforme en un vanidoso o en un indolente.
I. REVISIÓN DE LA ACTIVIDAD
Hay ofertas, sugerencias e invitaciones que se han hecho a uno, que le dejan intranquilo, inquieto, con
dudas, con miedos, con recelos,... Le han sugerido determinadas posibilidades de vida para el futuro, le
han planteado abierta y francamente un posible proyecto de vida y de futuro..., y le han dado qué pensar.
Les da vueltas. Esta “herida” suele ser uno de los más claros síntomas de un discípulo. Normalmente, al
principio, se suelen poner muchas excusas, disculpas, justificaciones, coartadas,... por el riesgo que
entraña el responder a un seguimiento de una amistad profunda con Jesús.
Es decir, aquellos grupos humanos o personas -algunas con nombre y dirección- cuya vida y actividad le
han fascinado. Les llena de fascinación su forma de ser, de experimentar a Dios, de trabajar
apostólicamente... Ellos son para él desde un principio una auténtica llamada ser discípulos amados que
posteriormente son enviados a hacer presente el Reino de los cielos.
V. CANTO Y ORACIÓN.
Canto: “Quisiera ser un apóstol de Jesús”.
Oración: Jesús, quiero ser tu discípulo pero aumenta mi amor por ti, para servirte mejor en el altar y con
mis hermanos.
VI. RESUMEN.
La verdadera amistad con Jesús siempre es comprometedora. Tener amigos implica vincularse a ellos.
Un amigo condiciona la propia vida: desde los horarios, la compañía, los planes, las preferencias, hasta
una cierta libertad de pensamiento y expresión. Alimentar una amistad conlleva el precio de que las
mutuas expectativas queden suficientemente satisfechas. También la amistad con el Señor va en esa
línea. Su cercanía es provocativa a ser su discípulo y dulcemente exigente a seguirle para ser su Apóstol.
VII. ACTIVIDAD.
Día 1:
Día 2:
Día 3:
Día 4:
Día 5:
Día 6:
Día 7:
VIII. MEMORIZACIÓN.
Jn.19, 26. Jesús, al ver a la madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la madre: “mujer ahí
tienes a tu hijo”.
DICCIONARIO.
Ministerios: Misión especifica dentro de la Iglesia.
Apóstol: enviado
Discípulo: seguidor
DOCUMENTACIÓN.
OBJETIVO: Que el niño comprenda que Dios llama a colaborar de formas diversas con Él en la salvación
de los hombres.
I. REVISIÓN DE LA ACTIVIDAD.
1. ¿Qué es ser discípulo?
2. ¿Cómo eres tú discípulo?
2. Los amigos de Jesús son distintos e ¿De qué manera los amigos de Jesús pueden
iguales a la vez vivir para trabajar en la salvación de los
Jesús quiere a todos sus amigos de distinta hombres?
manera, porque todos somos distintos, pero a la
vez a todos nos quiere igual; pues aunque unos
sean casados, otros sacerdotes, otros
misioneros, otros hermanos y monjitas, a todos
nos igual, pues todos somos sus amigos
especiales. A ti tú amigo Jesús te quiere por
quien eres y queriendo ser algo en un futuro.
V. CANTO Y ORACIÓN.
a) Canto: “Sois la semilla” o “Tú has venido a la orilla”
b) Oración: Gracias Padre porque a través de mi amigo Jesús me llamas a compartir la misión de
predicar la verdad (La oración también puede ser espontánea).
VI. RESUMEN.
Hacer una dramatización en la que se vea cómo Jesús llamó a algunos de sus Apóstoles y exprese su
afecto por ellos.
VII. ACTIVIDAD.
Día 1: Lee y medita Jn. 1, 35-39.
Día 2: Lee y medita Jn. 1, 40-42.
Día 3: Lee y medita Jn. 1, 43-44.
Día 4: Lee y medita Jn. 1, 45-51.
Día 5: Lee y medita Lc. 5, 1-11.
Día 6: Lee y medita Mt. 9, 9.
Día 7: Memoriza el nombre de los doce Apóstoles.
VIII. MEMORIZACIÓN.
Mc 3, 14. “Instituyó a doce; para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar.”.
DICCIONARIO.
Apóstol: Ser enviado.
Elegir: Optar por uno entre varias opciones.
Enviar: Con autoridad dar una misión.
Misterio: Aspecto de la fe que no cabe en la razón.
Poder: Autoridad natural o sobrenatural.
Salario: Pago que se da por un trabajo.
DOCUMENTACIÓN.
Desarrollo del tema 1: Mc. 3, 13-15; Mt.10, 1-4, CATIC. 551.
Desarrollo del tema 2: Jn. 21, 15-17; Mc.10, 28-30; Mt.10, 5-10; 10, 28-30; 20, 1-16; 28, 20; LG. 19.
I. REVISIÓN DE LA ACTIVIDAD.
V. CANTO Y ORACIÓN.
a) Canto Mariano.
b) Oración: El rezo del Santo Rosario en donde todos participen, ante una imagen de la Virgen.
VI. RESUMEN.
La finalidad de toda práctica de devoción a Maria es glorificar a Dios y comprometernos en una vida cada
vez más conforme a su voluntad.
VII. ACTIVIDAD.
Día 1: Todos los días de esta semana rezar el Ángelus antes de comer.
Día 2: En éste día pondré mis dificultades y compromisos en sus manos.
Día 3: Hoy rezaré un Ave Maria por mis papás.
Día 4: Hoy le regalaré una flor a alguna imagen de Maria que esté en mi casa.
Día 5: Le escribiré una pequeña oración
Día 6: Al despertar le encomendaré todas mis actividades para que se las presente a Dios.
Día 7: Realizaré un pequeño compromiso con ella.
VIII. MEMORIZACIÓN.
“Hagan lo que él les diga” Jn 2,5.
DICCIONARIO.
“Latria”: Es igual que adoración la cual sólo pertenece a Dios.
“Dulía”: Es la veneración a los Santos.
“Hiper dulía”: Es la gran veneración a la Santísima Virgen Maria
DOCUMENTACIÓN.
Los documentos que más han impulsado la devoción a Maria:
-La Exhortación Apostólica “Marialis cultus” de S.S.Pablo VI.
‘El culto a la Santísima Virgen”, 2 de febrero de 1974
-La Carta Encíclica ”Madre del Redentor de S.S. Juan Pablo II sobre la bienaventurada Virgen Maria en la
vida de la Iglesia peregrina, 25 de Marzo de 1987.
ORACION:
Salmo 27
UNA COSA AL SEÑOR LE PIDO LA COSA QUE YO BUSCO ES HABITAR EN LA CASA DEL SEÑOR
MIENTRAS DURE MI VIDA, PARA GOZAR LA DULSURA DEL SEÑOR Y CUIDAR DE SU SANTUARIO.
PARTIR DE LA REALIDAD:
¿Has notado que últimamente existen cambios en ti?
¿Te han preocupado o avergonzado estos cambios?
A lo largo de la vida los seres humanos experimentamos cambios en nuestro organismo y en nuestras
emociones. En esta lección conocerás mas de los cambios físicos, fisiológicos y emocionales que se dan
a tu edad en hombres y mujeres; lo que aprenderás te ayudara a comprenderte mejor y comprender a los
demás.
En la adolescencia no solo existen cambios en el organismo sino que se amplia la capacidad para
razonar y resolver problemas mas complejos de la vida diaria, también existen en esta etapa los
desacuerdos con las personas que tienen autoridad ya sean padres, maestros o adultos. Esta situación
es normal ya que vas construyendo una identidad propia y tratas de adquirir mayor independencia.
Algunos de los cambios fisiológicos en la adolescencia tienen que ver con la madurez sexual es en esta
etapa cuando el cuerpo de la mujer y del hombre están preparados para dar vida a un ser. Esto indica
que Dios nos bendijo de modo que nos ha regalado un cuerpo perfecto que incluso puede dar vida a otro
ser viviente, pero “ojo”, esto se debe de hacer con mucha precaución y a su debido tiempo. Ya que
nuestro cuerpo es un regalo divino y es de gran importancia respetarlo por que es templo sagrado de
Dios.
En la adolescencia pasas por un proceso de búsqueda de identidad, así que es normal que te hagas la
pregunta ¿Quien soy?, ¿Qué quiero Ser?, si estas buscando como ser, en la vida de los santos podrás
encontrar diferentes actitudes o formas de pensar o de vivir que quizás sean de tu agrado puedes
ponerte de acuerdo con tus compañeros o coordinadores para que conozcan la vida de estos santos.
PALABRA DE DIOS:
CANTO Y ORACION:
Mi cuerpo es un templo
Oración: realiza una oración por el compañero que tienes a tu izquierda.
El misal romano sigue un orden para su uso correcto este se divide de la siguiente manera:
☺ Propio del tiempo: en este apartado se encuentran las oraciones de cada misa, en el orden que
sigue el año litúrgico, es decir, inicia con el adviento, luego la cuaresma hasta llegar al tiempo
ordinario.
☺ Prefacios: estos son las oraciones que hace el sacerdote enseguida de la presentación de las
ofrendas. Existen diversos prefacios dependiendo de la celebración o de la ocasión que se este
efectuando ejemplo hay prefacios especiales para cada tiempo así como también para determinados
santos, etc.
☺ Plegaria eucarística: es la oración que sigue del prefacio, ósea desde la consagración y termina
hasta el momento de la comunión. Se encuentran casi en la parte final del misal y se pueden localizar
fácilmente ya que tienen colocadas una pestaña en la orilla de la hoja en donde se indica el número
de plegaria a la que se refiere. Se dividen en plegarias I; II; III; IV. Además de plegarias para misa
con niños, entre otras.
☺ Hay otros apartados dentro del misal romano tales como el de misas rituales o el de misa para
celebrar a los santos, además también se encuentran contenidos en este libro oraciones universales
que pueden utilizarse según convenga en la celebración; pero lo mas importante que tu como
monaguillo debes de conocer es lo que anteriormente se ha mencionado.
I. REVISIÓN DE LA ACTIVIDAD.
Enseñanza
2. ¿Ahora que sabes qué nos pide el Señor para vivir en comunión, como piensas poner tus dones al servicio
de los demás?
3. ¿En que función de los miembros de la Iglesia te ves más feliz?
V. CANTO Y ORACIÓN.
a) Canto: “Juntos como hermanos”.
b) Oración: Recemos todos juntos el “Padre Nuestro”, donde todos al decir Padre nuestro reconocemos que todos
formamos parte de un mismo Pueblo.
VI. RESUMEN.
Por la acción del bautismo, nos hemos incorporado a Cristo, por tanto; con todo derecho se nos honra con el nombre
de Cristianos, el bautizado es incorporado a la Iglesia, siendo parte del Cuerpo de Cristo, como parte de este cuerpo,
el cristiano tiene derecho y deber de estar en comunión con Dios y con sus hermanos, poniéndose él mismo al
servicio del Pueblo de Dios por medio de una vocación específica (laico, sacerdote, religioso), tomando siempre en
cuenta que por medio de la Eucaristía estamos en contacto con Dios y Él con su Pueblo.
VII. ACTIVIDAD.
Día 1: ¿Cuál es la función del laico soltero en la Iglesia?
Día 2: ¿Cuál es la función del laico casado en la Iglesia?
Día 3: ¿Cuál es la función del obispo en la Iglesia?
Día 4: ¿Cuál es la función del sacerdote en la Iglesia?
Día 5: ¿Cuál es la función del monje en la Iglesia?
Día 6: ¿Cuál es la función de los religiosos y consagrados en la Iglesia?
Día 7: ¿Cuál es la función del misionero en la Iglesia?
VIII. MEMORIZACIÓN.
1Co 12, 27. “Ustedes son el Cuerpo de Cristo y cada uno es parte de Él”.
DICCIONARIO.
Capacidad: Inteligencia, aptitud.
Cuerpo de Cristo: simbología de la Iglesia.
Dispersos: Repartidos en muchas partes.
Incorporar: Unir una o más cosas en uno solo.
Iniciativa: Idea inicial para hacer algo.
Miembro: Individuo que forma parte de una comunidad, sociedad o cuerpo.
Multitud: Gran número de personas.
Someterse: Obedecer, ceder o conformarse.
Trasciende: Empezar a ser conocida una cosa, divulgarse.
DOCUMENTACIÓN.
Desarrollo del tema 1: Jn 11, 52; Ef 4, 25; CATIC. 1627; 1Co 12, 13; 6, 9; Ef 5, 21; LG 37; CATIC. 1269.
Desarrollo del tema 2: 1Co 13, 27; 12; 14; CATIC. 1617, 1325.
X. PARTIR DE LA REALIDAD
1. ¿Qué entiendes por Gracia?
2. ¿Qué es una Virtud para ti?
Enseñanza
1. La Gracia.
La Gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios
nos da para responder a su llamada: llegar a ser Para entender
hijos de Dios. Hijos adoptivos, partícipes de la
naturaleza divina, de la vida eterna. Es una
participación en la vida de Dios. ¿Qué es la Gracia de Dios?
Entre las gracias especiales se encuentra las
gracias del estado, que acompañan el ejercicio
de las responsabilidades de la vida cristiana y
de los ministerios en el seno de la Iglesia.
2. La Virtud.
La Virtud es una disposición habitual y firme a
hacer el bien.
3. Virtudes teologales.
Las virtudes teologales son la garantía de la ¿Qué es una Virtud?
presencia de la acción del Espíritu Santo en las
facultades del ser humano.
XIV. RESUMEN.
La Gracia es una participación de la vida de Dios. Las virtudes teologales disponen a los cristianos a vivir
la relación con la Santísima Trinidad, tienen como origen, motivo y objeto a Dios. Las virtudes humanas
son disposiciones estables de entendimiento y de voluntad que regulan nuestros actos y guían nuestra
conducta según la razón.
XV. ACTIVIDAD.
Día 1:
Día 2:
Día 3:
Día 4:
Día 5:
Día 6:
Día 7:
XVI. MEMORIZACIÓN.
Rm 12, 3. “No te estimes demasiado, sé consciente del lugar que Dios te ha señalado”
DICCIONARIO.
Disposición: Medida que se ha de tomar para hacer algo.
Gracia: Ayuda sobrenatural que Dios concede a los hombres, con vistas a su salvación.
Habitual: De siempre.
Ministerios: Misión especifica dentro de la Iglesia.
Teologales: La fe, esperanza y caridad.
Virtud: Disposición constante a obrar bien.
DOCUMENTACIÓN.
Desarrollo del tema 1: CATIC. 1996, 2004, 1997; Jn 1, 12-18; Rm 8, 14-17; 2P1, 3-4; Jn 17, 3.
Desarrollo del tema 2: CATIC. 1803.
Desarrollo del tema 3: CATIC. 1812.
Desarrollo del tema 4: CATIC. 1804.
I. REVISION DE LA ACTIVIDAD
PIZARRON
Se van a pegar una hoja de papel en la espalda cada uno y todos a todos van a escribirle cosas
buenas que piensan de ellos o “criticas constructivas” hacia la persona, puntos a mejorar. Es
anónimo lo que escribamos.
Tomar en cuenta que no voy a escribir cosas ofensivas; no hacer al otro lo que no me gustaría que
me hicieran a mí.
Y van a comparar lo que esta escrito en la hoja que ellos hicieron y la que esta escrita por sus demás
compañeros
EL ESPEJO
Una vez que todas las parejas hayan terminado se va a hacer un agujero a la hoja que contiene lo
que escribimos
Esto es lo que se va
a recortar (gris)
y se la vamos a entregar a la otra persona para que se la ponga en frente como asomándose en ella,
con lo escrito para donde esta el otro.
IV. ORACION
Sal 8
Rom 12, 9-21
I. PARTIR DE LA REALIDAD.
1. ¿Sabes que es el Leccionario?
2. ¿Sabes quien lo usa y cuándo?
No en vano desembocaron en el Vaticano II dos grandes movimientos, que han resultado extraordinariamente
beneficiosos para la iglesia: el movimiento bíblico y el movimiento litúrgico. El concilio, en efecto, resaltó la
importancia objetiva de la presencia de la palabra de Dios en la liturgia en las constituciones Dei Verbum y
Sacrosanclum concilium (cf DV 21; 23; 24; 25; SC 7; 24; 33; 35; etc.). En este último documento afirmó lo siguiente:
"A fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles, ábranse con mayor
amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un período determinado de años, se lean al pueblo las partes más
significativas de la Sagrada Escritura" (SC 51).
Los tesoros bíblicos no son otra cosa que la palabra de Dios fijada por escrito en las Escrituras bajo la inspiración del
Espíritu Santo. Esta palabra, que es comunicación de Dios, revelación, promesa, profecía y sabiduría divinas, se ha
hecho libro dispuesto para ser abierto y leído en medio de la asamblea. Dios mismo presentó su palabra como libro
al profeta Ezequiel (cf Ez 3,1-11) y al autor del Apocalipsis (cf Ap 5). Jesús, en la sinagoga de Nazaret, tomó el libro
del profeta Isaías y, abriéndolo, leyó un pasaje en la celebración del sábado (cf Lc 4,16-21). En el libro, bien sea la
Biblia completa o el Leccionario, se contiene todo cuanto Dios ha tenido a bien manifestar al hombre en orden a la
salvación.
Del libro-signo de la palabra de Dios dice el Vaticano II: "La iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al
igual que el mismo cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto
de la palabra de Dios como del cuerpo de Cristo, sobre todo en la liturgia" (DV 21). El respeto y el amor que la iglesia
siente por la Sagrada Escritura, compara-do con la veneración hacia el misterio eucarístico, se ha manifestado en los
honores que todas las liturgias reservan a la proclamación de la palabra y, de modo particular, al evangelio.
En efecto, el Evangeliario es llevado entre luces, incensado, besado, colocado sobre el altar, mostrado al pueblo; con
él se bendice a los fieles (liturgia bizantina), y para él se reservan las mejores encuadernaciones y las guardas o
cubiertas más preciosas y artísticas.
Ahora bien, la existencia del libro-signo que es el Leccionario no es un hecho casual, y ni siquiera un recurso práctico
para disponer cómodamente de las lecturas ordenadas de modo sistemático según el calenda-rio de las
celebraciones. El Leccionario es, ciertamente, el resultado de una labor de selección y sistematización de los textos
bíblicos. Sin embargo, es mucho más que todo esto. El Leccionario existe desde el momento en que la iglesia se
dispone a celebrar a su Señor no mediante ideas abstractas, sino en los acontecimientos históricos de su vida
terrena, en los que llevó a cabo la sal-vación.
La justificación del Leccionario en la liturgia está insinuada en la escena de la aparición del Resucitado a los
discípulos de Emaús, en el curso de la cual el Señor, "comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les
iba interpretando en todas las Escrituras cuanto a él se refería" (Le 24,27; cf 24,44). Esta introducción en el misterio
de los acontecimientos finales de la vida de Jesús a la luz de las Escrituras (el AT), realizada por el propio Señor, es
tarea confiada a la iglesia, y que ésta realizó desde el principio escrutando los libros santos (cf Jn 5,39).
La iglesia, bajo la iluminación del Espíritu Santo, recibido para comprender las Escrituras (cf Lc 24-45), debe poner a
sus hijos, bautizados y confirmados por el Espíritu, en contacto vivo y eficaz con los hechos y las palabras de
salvación que Jesucristo realizó en su vida terrena, singularmente en la pascua redentora de su muerte y
resurrección. Esto lo hace la iglesia mediante la selección de los textos bíblicos de la liturgia de la palabra (el orden
de lectu-ras de cada celebración) y mediante la homilía mistagógica, o sea, que merezca verdaderamente este
nom-bre (cf SC 52).
No existe otro modo de recordar, celebrar y actualizar la presencia del misterio de la salvación en la iglesia que
recordar, celebrar y actualizar lo que supone también vivir los hechos y las palabras realizados por Cristo para
salvarnos. Ahora bien, estos hechos y palabras constituyen el centro de toda la historia de la salvación, el
cumplimiento y la meta de una larga espera y preparación, que conocemos como el AT. Se comprende entonces que
el programa celebrativo contenido en la li-turgia de la palabra, y cuyo conjunto forma el Leccionario, se base
fundamental y esencialmente en el pasaje evangélico en torno al cual se estructura el resto de los textos bíblicos.
Cristo es el centro de toda la Escritura, a la que da unidad y sentido, tanto a lo que llamamos AT como a lo que
llamamos NT o escritos apostólicos. De ahí la necesidad de proclamar por orden y de manera gradual, en el curso de
un año (cf SC 102), todos los hechos y todas las palabras del evangelio, y de reorganizar, en torno a estos hechos y
palabras, las lecturas restantes y los cantos que las acompañan. En esto consiste la razón de ser y la esencia del
Leccionario de la palabra de Dios en la liturgia.
Por consiguiente, el Leccionario es el modo normal, habitual y propio que tiene la iglesia de leer en las Escrituras la
palabra viva de Dios siguiendo los hechos y las palabras de salvación cumplidos por Cristo y narrados en los
evangelios. El Leccionario es el resultado de la profundización e interpretación litúrgica que la iglesia -entiéndase
cada iglesia particular o local- ha ido haciendo y hace en cada tiempo y lugar, guiada por la luz del Espíritu Santo.
Esto explica que cada iglesia o rito litúrgico haya tenido no uno, sino muchos leccionarios á lo largo de su historia y,
en ocasiones, varios simultáneamente.
Al principio, en los orígenes, las comunidades cristianas no tenían más libro litúrgico que las Sagradas Escrituras del
AT. Se supone que su lectura en las celebraciones seguía el mismo ritual y, probablemente, el mismo orden que en
la sinagoga judía. Cuando empezaron a circular, los evangelios y las cartas de los apóstoles, los escritos que Justino
llama memorias de los apóstoles (I Apol. 67), cabe pensar también que fueron incorporados a la lectura litúrgica.
Más tarde, aunque no se sepa cuándo ni dónde se hizo por vez primera, se empezaron a escribir unas anotaciones
en el margen de los libros sagrados para indicar el comienzo y el final de cada lectura, así como el día en que debía
leerse. El paso siguiente fue copiar la lista de estas anotaciones marginales, no por el orden del libro bíblico, sino
siguiendo el calendario, añadiéndose además, para facilitar su localización, las primeras y las últimas palabras del
texto bíblico correspondiente.
Estamos ya ante una sistematización de las lecturas bíblicas en función de un calendario litúrgico. La selección del
texto y la asignación a un determinado día, con el fin de que el texto se repitiese todos los años al llegar la fecha,
formaba parte de lo que hoy se denomina lectura temática, y que empezó a hacerse, con seguridad, desde el siglo IV
en adelante, al mismo tiempo que se producían los primeros desarrollos del año litúrgico.
Los primeros indicios de un ordenamiento fijo de lecturas nos han llegado a través de san Ambrosio de Milán (340-
397) de san Agustín (354-430), testigos del norte de Italia y del norte de África, respectivamente. Estudiando las
homilías del santo obispo de Hipona se ha llegado a reconstruir el Leccionario de esta iglesia, al menos en la época
de su autor. Otro tanto se ha hecho a partir de las homilías de san Cesáreo de Arlés, pronunciadas en esta ciudad
entre el 502 y el 503.
Las listas de perícopas bíblicas con el comienzo y el final de las lecturas, siguiendo el calendario litúrgico, se
llamaban capitularia: capitularia lectionum, las que contenían la referencia a las lecturas no evangélicas; capitularia
evangeliorum, las que contenían los evangelios, y cotationes epistolarum et evangeliorum, las que reunían los dos
tipos de lecturas. Hasta nosotros han llegado manuscritos conteniendo listas de las tres clases, que se remontan al
siglo VI.
Naturalmente, para hacer la lectura no bastaba el capitulare; había que acudir al libro de las Escrituras. Por eso llegó
un momento también en que, para facilitar la tarea del lector, se confeccionaron unos libros que contenían no
solamente las indicaciones del calendario y de la perícopa bíblica, sino también el texto completo de las lecturas.
Estos libros aparecen a partir del siglo VIII y han recibido los más diversos nombres: Comes, Apostolus, Epistolare,
etc., para el de las lecturas no evangélicas; Evangelium excerptum, Evangeliare, Liber evangelii, etc., para el de los
evangelios, y Comes, Epistolae cum evangelis, Lectionarium, etc., para los que reunían unas y otras lecturas. Estos
últimos libros son los que más se parecen a nuestros actuales Leccionarios de la misa.
Antes de mencionar los lec-cionarios romanos de la misa, es preciso aludir al problema del número, y naturalmente
del orden, de lecturas que tenía la celebración eucarística en la liturgia romana antigua.
El Leccionario de la misa que ha llegado hasta nuestros días en el Misal de san Pío V, y que ha sido sustituido por el
actual Orden de lecturas de la Misa (1969; 1981), no tenía más que dos lecturas para cada misa, Epístola y
Evangelio, a excepción de los miércoles y sábados de las cuatro témporas, del viernes santo en la acción litúrgica de
la pasión y de las vigilias pascual y de pentecostés, en que el número de lecturas era mayor, sobre todo del AT. Lo
más notable, cuando se rebasaba el número de dos lecturas, era la existencia de una oración asociada a cada
lectura, oración que debía cantarse o recitarse después del canto interleccional correspondiente. Esta oración iba
precedida de la invitación del diácono a orar de rodillas (Pongámonos de rodillas; Levantaos).
Los historiadores de la misa siempre se han preguntado cuál sería el número exacto de lecturas que tenía la misa
romana ordinariamente, es decir, fuera de los días que acabamos de señalar. El tema tiene su interés, porque la
introducción de tres lecturas en el Orden actual del Leccionario de la misa, en los domingos y fiestas, debería
considerarse como una restauración, y no como una innovación, en el caso de demostrarse, como se sospecha, que
hasta el siglo VII la liturgia romana tenía tres lecturas en la misa, y no dos como ha sido hasta ahora.
Los trabajos se han dirigido hacia los antiguos sacramentarios, sobre todo de la familia gelasiana, en los cuales es
frecuente que haya dos o tres oraciones en cada formulario de misas, además de la de ofrendas y la poscomunión.
Los antiguos capitularia de las epístolas no aportan nada en esta cuestión, porque los manuscritos son todos
posteriores al siglo VII y no tienen más que una lectura, salvo el Epistolario de Würzburgo, que unas veces recoge
una epístola y otras veces una epístola y una lectu-ra del AT, o una lectura del AT y una epístola.
La cuestión no está resuelta, porque las últimas investigaciones sobre los sacramentarios de la familia gelasiana han
sugerido la explicación de que, fuera de los días especiales de las témporas y las vigilias de pascua y pentecostés, la
existencia de más de una oración antes de la oración sobre las ofrendas obedece a que en los ambientes
galicanizantes (imperio franco-germánico) adonde han llegado los libelli missarum compuestos en Roma parecían
demasiado sobrias e insuficientes las colectas romanas; y, por eso, al copiarlas en nuevos formularios para ellos, no
se contentaban con una, sino que añadían otra más u otras dos.
Dentro, como estamos, del ámbito de la liturgia romana, los manuscritos conocidos de los más antiguos leccionarios
de la misa no llegan más allá del siglo VI. Desconocemos, por tanto, la organización del Leccionario durante los
primeros siglos. No obstante, las series de epístolas y de evangelios que han llegado hasta nosotros en los antiguos
manuscritos ponen de manifiesto una rara continuidad y estabilidad en el ordenamiento de los textos bíblicos. Puede
decirse que el orden de lecturas del propio del tiempo del Missale Romanum de 1570 es prácticamente el mismo que
se advierte en los más antiguos comes y capitularla romanos. Esto quiere decir que, al menos durante casi trece
siglos (hasta el actual Orden de lecturas de la misa), la parte más sustanciosa e importante del Leccionario de la
misa permaneció invariable.
Los manuscritos correspondientes a las lecturas anteriores al evangelio (las epístolas) han sido clasificados en tres
grandes grupos, correspondientes a otras tantas tradiciones de los sacramentarios romanos:
Tipo 1. °: Corresponde a la liturgia de Roma de los siglos VI-VII, representa-da por el Sacramentario gelasiano
antiguo. El único testimonio de este tipo es el Comes de Würzburgo.
Tipo 2. °: Corresponde a la liturgia del Sacramentario gregoriano y tiene como único testimonio al Comes de Alcuino,
compuesto hacia el 626, bajo el pontificado del papa Honorio. Este manuscrito usó el Comes de Würzburgo.
Tipo 3. °: Representado por varios manuscritos agrupados en dos familias: una, llamada A, de origen romano, y
situada hacia el año 900; la otra, llamada familia B, es una adap-tación romano-franca de los sacra-mentarios
gelasianos del siglo VIII. En esta segunda familia se encuentran los manuscritos Comes de Murbach, datado hacia el
790, y el Comes de Corbie, datado entre el 772 y el 780. El Comes de Murbach, derivado del Comes de Würzburgo
y, en algunos puntos, del Comes de Alcuino, con-tiene la serie de epístolas que aparece después en los misales
plenarios para desembocar en el Misal Romano de 1570.
Las colecciones de los textos evangélicos son aún más numerosas que las de las epístolas. También han sido
clasificadas en grupos, tipos y familias, que solamente en líneas generales coinciden con la clasificación de los
manuscritos del epistolario:
Tipo 1º.- Hipotéticamente representaría la liturgia del Gelasiano antiguo, pero no hay manuscritos, como en el caso
del tipo 1.º de las epístolas.
Tipo 2.°: Es el tipo romano puro, gregoriano, llamado tipo π por Th. Klauser (cf bibliografía), y datado hacia el año
645. El manuscrito fundamental es el Capitulare Evangeliorum de Würzburgo, que no hay que confundir con el
Comes de las epístolas del mismo nombre. Dentro de este mismo tipo se sitúan las familias Λ y Σ de Klauser,
también romanas, pero formadas en el siglo VIII.
Tipo 3.°: Romano-franco, subdividido también en dos familias: familia A, formada en Roma hacia el 700, y familia B,
formada en los países francos en el 746 para adaptarse a los sacramentarios gelasianos del siglo VIII. Dentro de la
familia B, en la que se encuentra el tipo ∆ de Klauser, dependiente del tipo π, han llegado hasta nosotros la lista de
evangelios del Comes de Würzburgo (a continuación de la serie de las epístolas) y la lista de evangelios del Comes
de Murbach, que, al igual que las epístolas de este manuscrito, pasaron a los misales plenarios y al Misal Romano de
1570.
Entre los estudiosos de los manuscritos del epistolario y del evangeliario no han faltado intentos de comparar las
series entre sí y de establecer, a grandes rasgos, las líneas maestras del sistema romano de las lecturas de la misa.
Incluso se ha intentado reconstruir, sobre la base de los manuscritos del tipo 1.º y 2.º del epistolario y del 2.° del
evangeliario, la ordenación de lecturas de la época de san Gregorio Magno, al cual se atribuye precisamente una
reforma en este punto. Lo más claro, después de los estudios de Godu, Klauser, Chavasse y Vogel (cf bibliografía),
es que el desarrollo genético del sistema romano de lecturas de la misa, que, como se ha dicho, permanece
prácticamente invariable durante más de doce siglos, no se produjo de una sola vez ni en todos los lugares al mismo
tiempo.
En este sentido, la parte más estable y antigua del sistema romano de lecturas que llegó hasta nosotros en el Misal
de 1570 lo constituían las series de epístolas y de evangelios del tiempo entre septuagésima y pascua, período
organizado probablemente antes de san Gregorio Magno († 604). Otro de los estratos en los que se aprecia una
coincidencia mayor en todos los testimonios es la octava pascual, la semana de pentecostés y los domingos
intermedios. Las, divergencias aparecen en el tiempo anterior a navidad, posterior a epifanía y después de
pentecostés. No obstante, la estabilización se produce a finales del siglo VIII, y de ella es testigo el Comes de
Murbach.
En cuanto a los criterios de elección y ordenación de las perícopas, el sistema romano puro de lecturas de la misa
aparece esencialmente temático, es decir, eligiendo los textos en función de las celebraciones y en función de los
tiempos litúrgicos. Esto se aprecia en las grandes solemnidades, para las que se toman aquellos pasajes bíblicos
que se refieren a los acontecimientos celebrados; y en la cuaresma, en la que se advierte una intención catequética y
mistagógica. Sin embargo, en la serie de domingos después de la epifanía (antes de septuagésima) y después de
pentecostés, incluyendo los que más tarde constituirían el tiempo de adviento, hay huellas de una lectura
semicontinua en las epístolas.
El sistema romano-franco, que se produjo por mixtificación, es fiel a las líneas anteriormente descritas en cuanto al
propio del tiempo, apartándose del modelo romano puro en el santoral y en las celebraciones de las cuatro témporas.
Las lecturas de las misas de los santos siguen el criterio de leer los pasajes donde aquéllos aparecen -en el caso de
los santos del NT- o donde se habla de sus virtudes más características.
los subtítulos y el íncipit de las misas, más las referencias a los salmos responsoriales (cita y verso-respuesta
completos) y a los versículos del aleluya. El Leccionario completo apareció en tres volúmenes en edición típica latina,
entre los años 1970-1971. La finalidad del OLM era facilitar las ediciones del leccionario en las lenguas modernas. El
OLM es, de hecho, una versión moderna de los antiguos comes y capitularia.
La estructura de este libro, la presentación de los formularios de lecturas y cantos interleccionales, los índices y los
cuadros que comprende, permiten y facilitan el estudio de conjunto del Leccionario de la misa, así como de cada una
de sus partes.
El mandato conciliar presuponía de alguna manera la necesidad de mejorar el antiguo sistema romano de lecturas de
la misa no sólo en cantidad, sino también en la calidad de la selección y ordenación de los textos. De hecho, el OLM
significa, como se dijo al principio del artículo, el más rico y completo orden de lecturas de toda la historia de la
liturgia romana.
En un tiempo récord, desde 1964, en que comenzó sus trabajos el Consilium instituido para llevara cabo la reforma
litúrgica, el grupo de expertos que se encargó del Leccionarío de la misa -el coetus 11- llevó a cabo un trabajo
inmenso de estudio de todos los sistemas de lecturas de las diversas liturgias, de coordinación de las propuestas de
31 escrituristas y 14 liturgistas que prepararon los primeros proyectos, y de experimentos y de consultas, como la
que se hizo en 1967 a todas las conferencias episcopales, a los padres del primer sínodo de los obispos y a unos
800 peritos en biblia, liturgia, catequesis y pastoral de todo el mundo. En total, 20 esquemas de trabajo y miles de
fichas con sugerencias y enmiendas, que pertenecen ya a la historia.
Interesa conocer los grandes principios según los cuales transcurrió el trabajo de elaboración del Orden de lecturas
de la Misa.
El criterio fundamental fue el misterio de Cristo y la historia de la salvación. Por tanto, en el nuevo orden de lecturas
deberían tener cabida los grandes enunciados de la predicación apostólica sobre Jesucristo, que llenó las Escrituras
con su vida, predicación y, sobre todo, con el misterio pascual, y que vivifi-ca incesantemente a su iglesia hasta su
retorno glorioso.
• Que la iglesia vive hoy todo el misterio de la salvación, completo en Cristo, pero que debe completarse en
nosotros.
• Que todo el AT es presupuesto de la predicación del Señor, de sus acciones y de su pasión.
• Que junto al tema unificador de la pascua hay otros que no pueden olvidarse, como el de reino de Dios, por
ejemplo.
• Que la homilía debe exponer también los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana.
• Finalmente, que el año litúrgico es el marco necesario e ideal para presentar a los fieles, orgánicamente, el
anuncio de la salvación.
Junto a estas grandes líneas de fondo, el Consilium tomó estas importantes determinaciones:
2. Confeccionar un sistema de lecturas en tres o cuatro años después se optaría por el ciclo de tres años.
3. Conservar el uso tradicional de algunos libros de la Sagrada Escritura asignados a determinados tiempos
litúrgicos.
4. Dar preferencia a las lecturas bíblicas del Misal, de forma que las lecturas principales fuesen éstas, y las de
la liturgia de las Horas con carácter complementario.
El trabajo de preparación del OLM se guió también por los siguientes criterios operativos:
a) Corrección: El sistema romano de lecturas de la misa presentaba importantes lagunas y fallos respecto a
otros sistemas; por ejemplo, apenas se leían el libro de los Hechos y el Apocalipsis. El AT estaba muy poco
representado.
b) Recuperación de algunas series de lecturas que tuvieron gran importancia en el pasado y que estaban
relegadas; por ejemplo, los evangelios de los escrutinios catecumenales de los domingos III, IV y V de
cuaresma (los famosos pasajes de la samaritana, del ciego de nacimiento y de Lázaro).
c) Consolidación de los usos tra-dicionales de ciertos libros o perícopas; por ejemplo, el evangelio de san
Juan, que se leía desde la mitad de la cuaresma hasta pentecostés; determinados pasajes bíblicos, que
siempre se han leído en determinadas fiestas y solemnidades.
• Bíblico, atendiendo al estado de los estudios exegéticos, a la hora de seleccionar y "cortar" los
pasajes bíblicos.
• Litúrgico, teniendo en cuenta los tiempos y los días, es decir, el año litúrgico y las fiestas.
• Pastoral, buscando la claridad y la coherencia del texto.
• Catequético, a fin de facilitar la inserción del año litúrgico en la catequesis, en la predicación y otras
actividades de tipo formativo o docente.
Homilético, para que el ministro de la palabra pueda presentar los contenidos de las lecturas de manera ordenada y
sintética.
La edición completa y típica del Leccionario del Misal Romano, en latín, comprende tres volúmenes:
Se prepara la segunda edición típica, que contiene el texto latino de la Biblia Neovulgata, de acuerdo con lo
dispuesto por Juan Pablo II en la constitución apostólica Scripturarum Thesaurus, de 25-4-1979.
La edición oficial española comenzó a publicarse en 1969, año en que correspondía el ciclo B del Leccionario
dominical, apareciendo en el mismo volumen el Leccionario ferial de adviento, cuaresma y pascua. En la actualidad
se ha corregido aquella anomalía, y la serie de volúmenes ha quedado como sigue:
El resto de la Escritura que no se lee los domingos o fiestas está asignado a las ferias. Sin embargo, la serie
dominical y la serie ferial son independientes entre sí. Más aún, mientras la serie dominical comprende tres años (los
ciclos A, B y C), la serie ferial se desarrolla en dos en el tiempo ordinario y en uno, en los tiempos de adviento,
cuaresma y pascua.
Las lecturas para las celebraciones de los santos, para las misas rituales, o por diversas necesidades, votivas y de
difuntos han sido seleccionadas con criterios específicos.
• Toda misa comprende tres lecturas, que son obligatorias en principio: la primera, del AT, excepto en
pascua, que es de Hechos de los Apóstoles; la segunda, del apóstol, o sea, de las cartas y del Apocalipsis,
y la tercera, del evangelio. Ya conocemos el significado de esta estructuración: historia/ profecía,
iluminación, Cristo.
• Ciclo de tres años: A, B y C, estructurados, en cierto modo, teniendo en cuenta el evangelio sinóptico, que
se lee en lectura semicontinua durante el tiempo ordinario, y que está presente también en algunas de las
principales solemnidades. Cada año tiene asignado un sinóptico, habiéndose reservado san Juan para parte
de la cuaresma y pascua -en los tres años- y para completar a san Marcos en el año B.
La ordenación de las lecturas entre sí se ha hecho siguiendo los principios llamados de la composición armónica -o
lectura temática- y de la lectura semicontinua.
El primer principio se emplea siempre entre la lectura del AT y el evangelio, entre la segunda lectura y las otras dos
en los tiempos de adviento, cuaresma y pascua y en las solemnidades y fiestas. El segundo principio, independiente
del primero, se emplea cuando se usa un determinado libro bíblico dentro de una parte o de todo un tiempo litúrgico.
c) El Leccionario ferial
• La gran novedad de esta parte del Leccionario de la misa consiste en haber dotado de lecturas a las ferias
de todas las semanas del año. Cada misa tiene dos lecturas, tomadas la primera del AT o del NT -en el
tiempo pascual, de los Hechos- y la segunda del evangelio.
• En adviento, cuaresma y pascua, las lecturas son siempre las mismas todos los años, habiendo sido
elegidas de acuerdo con las características propias de cada uno de estos tiempos litúrgicos.
• En el tiempo ordinario, en las ferias de las treinta y cuatro semanas, las lecturas evangélicas se distribuyen
en un solo ciclo, que se repite cada año. En cambio, la primera lectura se reparte en dos ciclos, que se leen
en años alternos: el ciclo I en años impares, y el ciclo II en los pares.
• El principio de la composición armónica se usa solamente en adviento, cuaresma, pascua; no así en el
tiempo ordinario, en el cual prevalece el principio de la lectura semicontinua.
Las lecturas para las misas rituales se encuentran también en los respectivos ordines o rituales de sacramentos. Hay
que notar que las lecturas del Ritual de la Penitencia no se encuentran en el Orden de lecturas de la Misa debido a
que, en ningún caso, se debe unir la celebración de la penitencia a la eucaristía.
Los praenotanda del OLM explican también otros criterios menores en la selección y extensión de las lecturas,
omisión de algunos versículos, etcétera, y ofrecen los principios que deben aplicarse en el uso del Leccionario:
facultad de elegir texto, número de lecturas, forma larga o breve de la lectura, qué lecturas se deben tomar en las
celebraciones de los santos, rituales, votivas, etc. Dedican también un capítulo a describir el orden de lecturas de
cada tiempo litúrgico -aspecto fundamental para la catequesis litúrgica y para la homilía- y, por último, dan normas y
sugerencias para las adaptaciones y traducciones a las lenguas modernas.
Las principales novedades de la segunda edición típica del OLM son las siguientes: 1) El texto de los praenotanda
incluye una reflexión teológica sobre el significado y la función de la Sagrada Escritura en la liturgia; 2) Las
indicaciones bíblicas se han hecho siguiendo el texto de la Neo-Vulgata, de acuerdo con las disposiciones de la
constitución apostólica Scripturarum Thesaurus; 3) Se han incorporado todas las lecturas bíblicas y restantes textos
de la liturgia de la palabra de los rituales de sacramentos aparecidos después de 1969, así como los textos
correspondientes a las misas por varias necesidades y votivas que se incluyeron en la segunda edición típica del
Misal Romano en 1975; 4) Las celebraciones de la sagrada familia, bautismo del Señor, ascensión y Pentecostés
disponen de formularios completos para los tres años del ciclo de lecturas dominicales.
V. RESUMEN.
VI. ACTIVIDAD.
VII. MEMORIZACIÓN.
Lucas 24, 32: Se dijeron uno a otro (los discípulos de Emaús): “¿No estaba ardiendo nuestro corazón
dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y explicaba las Escrituras?”
DICCIONARIO.
DOCUMENTACIÓN.
LECCIONARIO DE LA MISA
Fuente: Página de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María
http://www.mercaba.org/LITURGIA/leccionario_de_la_misa.htm
OBJETIVO: Que el monaguillo comprenda el verdadero sentido de las posadas y conozca cómo es que
se realiza una. Realizar la posada del grupo.
X. PARTIR DE LA REALIDAD.
1. Como ocurre en todas los detalles sociales de una costumbre viva y en evolución (como lo son
las posadas), se enriquecen y se transforman a lo largo del tiempo.
2. En la actualidad, las posadas son asociadas a una mera ocasión para bailar, romper una piñata,
comer y beber hasta hartarse, para después regresar a dormir, pero no deja nada.
3. Es importante dedicarle tiempo a la reflexión, con el fin de estar preparados para recibir al niño
Jesús como mejores personas.
De estas celebraciones y de los Autos de Fe europeos surgieron las pastorelas y los cantos para pedir
posada. Estas celebraciones se llamaron también fiestas de aguinaldo, quizá por los pequeños regalos
que se daban a los indios que participaban. Poco a poco la celebración salió de las Iglesias a las casas y
el canto religioso fue substituido por la música popular. La liturgia se mezcló con el folklore popular,
haciendo que estas fiestas se arraigaran en el corazón del pueblo mexicano. Fue en esta época cuando
prevaleció el nombre de Posadas. Durante el resto de la colonia la costumbre subsistió sin muchas
variaciones., así paso al México independiente en el que hasta las crisis del país cedían ante la alegría
de las fiestas navideñas.
Las posadas no son otra cosa que la novena de Navidad. Comienzan el 16 de diciembre y terminan el 24.
La ceremonia consiste en una procesión desde las Iglesias o en las casas particulares donde se lleva en
andas a los Santos Peregrinos, o sea a las imágenes de María y José algunas veces acompañados de
un burro o guiados por un ángel. En algunos lugares varias familias con anterioridad se reparten las
posadas, es decir cada noche una familia distinta organiza la posada y los peregrinos irán peregrinando
de una casa a otra.
Durante la procesión, los participantes iluminados por pequeñas veladoras caminan detrás de los Santos
peregrinos rezando el Santo Rosario. La procesión antes de entrar al recinto donde se alojarán las
imágenes entabla un diálogo con las personas que se encuentran en el interior. En este diálogo cantado
se solicita posada una y otra vez hasta que se abre el portón dando entrada a los Santos Peregrinos.
Luego en los atrios o en los patios se cuelgan y se rompen las piñatas, ollas decoradas que con papel de
china toman múltiples formas que se rellenan de frutas, cacahuates y dulces. La forma más común en las
piñatas es la estrella de siete picos. Cada pico representa un pecado capital; el golpear y romper cada
pico representa vencer al pecado y recibir los dones de Dios representados por la fruta y los dulces. Más
tarde la fiesta continúa cuando se ofrece a los comensales una rica merienda de platillos tradicionales de
la época. Y la música ameniza el baile.
Presentamos aquí una forma de celebrarlas ya que no hay un modelo prescrito. Se le puede modificar
quitar o añadir elementos. Hay que conservar, sin embargo, su carácter comunitario y festivo, así como
su espíritu de oración, en directa referencia al misterio de la Navidad.
XIV. RESUMEN.
XV. ACTIVIDAD.
Se realiza el rezo del Rosario en compañía de los familiares de los monaguillos.
XVI. MEMORIZACIÓN.
Lucas 1, 38: “Entonces María dijo: Aquí está la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu
palabra.”.
DICCIONARIO.
DOCUMENTACIÓN.
La Navidad en México. Orígenes y celebraciones. Vol. II
P. José Luis Fernández
Publicaciones Paulinas
ISBN: 968-437-134-9 II Volumen
Las Posadas
Fuente: Church Forum
http://www.churchforum.org/info/Liturgia/Las_Posadas/posada.htm