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Biografía de Bill Gates: Innovador y Empresario

Bill Gates (1955) es un empresario estadounidense que fundó Microsoft. Tuvo éxito con el sistema operativo MS-DOS en 1981, el cual evolucionó a Windows y se convirtió en el sistema operativo dominante. Gates no terminó la universidad pero a los 31 años ya era multimillonario debido al éxito de Microsoft.

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Biografía de Bill Gates: Innovador y Empresario

Bill Gates (1955) es un empresario estadounidense que fundó Microsoft. Tuvo éxito con el sistema operativo MS-DOS en 1981, el cual evolucionó a Windows y se convirtió en el sistema operativo dominante. Gates no terminó la universidad pero a los 31 años ya era multimillonario debido al éxito de Microsoft.

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Bill Gates

(William Henry Gates III; Seattle, Washington, 1955) Informático y


empresario estadounidense, fundador de Microsoft. La fortuna de este precoz
programador, que no llegó a terminar sus estudios y que a los 31 años era
ya multimillonario, procede del éxito arrollador de su sistema operativo, el
MS-DOS (1981), que evolucionaría hasta convertirse en el popular Windows
3.1 (1992) y daría lugar a las sucesivas versiones de este sistema operativo,
omnipresente hasta nuestros días en la inmensa mayoría de los ordenadores
portátiles y de sobremesa.

Bill Gates

Es difícil juzgar hasta qué punto fue suerte o genial intuición advertir que, en
la eclosión de la informática de consumo, había un mercado tan valioso en la
fabricación de ordenadores (hardware) como en la creación del sistema
operativo y de los programas que habían de emplearse en ellos (software). Lo
cierto es que, mientras los fabricantes competían duramente por el hardware,
una serie de circunstancias llevaron a que su sistema operativo se extendiese
hasta quedar sin apenas competencia. De hecho, a menudo se ha acusado a
Microsoft de prácticas monopolísticas, y a su fundador de falta de verdadera
creatividad. Pero, aun admitiéndolo, deberá reconocerse que su contribución
efectiva a la popularización de la informática (y a la vertiginosa escalada
tecnológica que ha conllevado) fue inmensa.
Biografía
Bill Gates nació en una familia acomodada que le proporcionó una educación
en centros de élite como la Escuela de Lakeside (1967-73) y la Universidad
de Harvard (1973-77). Siempre en colaboración con su amigo Paul Allen, se
introdujo en el mundo de la informática formando un pequeño equipo
dedicado a la realización de programas que vendían a empresas o
administraciones públicas.

En 1975 se trasladaron a Alburquerque (Nuevo México) para trabajar


suministrando a la compañía MITS una serie de programas susceptibles de
ser utilizados con el primer microordenador, el Altair, para el cual habían
desarrollado una versión del lenguaje de programación BASIC. Ese mismo
año fundaron en Alburquerque su propia empresa de producción
de software informático, Microsoft Corporation, con Bill Gates como presidente
y director general. Su negocio consistía en elaborar programas adaptados a
las necesidades de los nuevos microordenadores y ofrecérselos a las
empresas fabricantes más baratos que si los hubieran desarrollado ellas
mismas. Cuando, en 1979, Microsoft comenzó a crecer (contaba entonces
con dieciséis empleados), Bill Gates decidió trasladar su sede a Seattle.
El negocio del software
A principios de la década de 1970, la invención del microprocesador permitió
abaratar y reducir el tamaño de las gigantescas computadoras existentes
hasta entonces. Era un paso decisivo hacia un sueño largamente acariciado
por muchas empresas punteras en el sector tecnológico: construir
ordenadores de tamaño y precio razonable que permitiesen llevar la
informática a todas las empresas y hogares. El primero en llegar podría iniciar
un negocio sumamente lucrativo y de enorme potencial. Era impensable que
una empresa como Microsoft, dedicada solamente al software (sistemas
operativos y programas) pudiese jugar algún papel en esta carrera entre
fabricantes de hardware, es decir, de máquinas.
Paul Allen y Bill Gates

Y así fue al principio: una competición entre fabricantes de ordenadores no


demasiado honesta, pues hubo más de un plagio. A mediados de los años
setenta, en un garaje atestado de latas de aceite y enseres domésticos,
Steve Jobs y Stephen Wozniak diseñaron y construyeron una placa de
circuitos de computadora, toda una muestra de innovación y de imaginación.
Al principio tenían la intención de vender sólo la placa, pero pronto se
convencieron de la conveniencia de montar una empresa, Apple, y vender
ordenadores. En 1977 empezaron a comercializar la segunda versión de su
computadora personal, el Apple II, que se vendía con un sistema operativo
también creado por Apple: un hito histórico que marca el nacimiento de la
informática personal.

Bastante ingenuamente, Apple cometió el error de dar a conocer a otras


empresas las especificaciones exactas del Apple II. Para desarrollar su primer
ordenador personal, la empresa IBM copió y adaptó la arquitectura abierta
del ordenador de Apple y escogió el microprocesador Intel 8088, que
manejaba ya caracteres de 16 bits. De este modo, en 1981, IBM pudo lanzar
su primer PC (Personal Computer, ordenador personal). Pero el sistema operativo de
su PC, imprescindible para su funcionamiento, no había sido creado por IBM,
sino por Microsoft. Un año antes, en 1980, Bill Gates había llegado a un
acuerdo con IBM para suministrarle un sistema operativo adaptado a sus
ordenadores personales, el MS-DOS, que desde 1981 iría instalado en todos
los ordenadores de la marca.
IBM obtuvo un gran éxito comercial con su PC. Con un precio que, con el
paso de los años, sería cada vez más asequible, cualquier consumidor podía
comprar una computadora de tamaño reducido, cuyas aplicaciones no hacían
sino aumentar, y que abarcaban tanto el ocio como múltiples actividades
laborales. Pero IBM también cometió errores en el uso de la patente. Muchas
empresas, conscientes del gran boom que se avecinaba, se lanzaron a la
fabricación y comercialización de PC compatibles, llamados en la jerga
informática clónicos, más económicos que los de IBM.

El mercado se inundó de ordenadores personales compatibles con el de IBM


que funcionaban con el sistema operativo de Microsoft, que podía venir
instalado o adquirirse por separado, porque, aunque IBM lo había encargado,
el MS-DOS no era de sus propiedad: había cedido los derechos de venta a
Microsoft. Por otro lado, aparte de las empresas y administraciones, no
siempre los usuarios adquirían la licencia del MS-DOS. Era sencillísimo
conseguir una copia e instalarlo sin pagar, hecho que favoreció aún más su
difusión.

Del MS-DOS a Windows


Aún existían otra opciones, pero se quedaron en minoritarias: gracias a su
bajo coste, la combinación PC más MS-DOS acabó copando el mercado y
convirtiéndose en el estándar. Mientras los fabricantes de ordenadores
intentaban reducir costes, entregados a una guerra de precios de la que nadie
pudo sacar una posición dominante, una empresa de software, la de Bill Gates,
se hizo con prácticamente todo el mercado de sistemas operativos y buena
parte del de programas.

A partir de ese momento, la expansión de Microsoft fue espectacular. Y no


sólo porque los PC necesitaban un sistema operativo para funcionar, sino
también porque los programas y aplicaciones concretas (un procesador de
textos, un hoja de cálculo, un juego) se desarrollan sobre la base de un
sistema operativo en concreto, y ese sistema era el MS-DOS. Las distintas
empresas de software (y entre ellas la misma Microsoft) podían desarrollar,
por ejemplo, distintos procesadores de textos, compitiendo entre ellas para
agradar al usuario. Pero como la inmensa mayoría de usuarios tenía MS-
DOS, desarrollaban programas para funcionar con MS-DOS, y acababan por
hacer un favor a Microsoft, que podía presumir de que sobre su sistema
operativo podían funcionar todos los programas imaginables: los suyos y casi
todos los de la competencia. Esa retroalimentación viciosa era el fabuloso
activo de Microsoft, y Bill Gates supo conservarlo.
Bill Gates

El MS-DOS, sin embargo, era un entorno poco amigable, cuyo manejo


requería el conocimiento de comandos que se introducían a través del
teclado. Con el lanzamiento en 1984 del ordenador personal Macintosh, Apple
pareció tomar de nuevo la delantera. Su sistema de ventanas supuso un salto
cualitativo; su interfaz simulaba la distribución de una mesa de trabajo por
medio de iconos. Un pequeño aparato, el ratón, cuyo movimiento se reflejaba
en la pantalla con un icono parpadeante, permitía recorrerla en busca del
documento o programa buscado. En lugar de tener que recordar los
comandos de cada una de las operaciones y teclearlos en cada momento,
bastaba acudir a los listados de acciones posibles y hacer clic con el ratón
sobre la opción elegida.

Por el momento, aquellas innovaciones no parecían hacer sombra a Bill


Gates. En 1983 Paul Allen dejó Microsoft, aquejado de una grave
enfermedad. Y cuando, en 1986, Microsoft salió a la Bolsa, las acciones se
cotizaron tan alto que Bill Gates se convirtió en el multimillonario más joven
de la historia. Volcado en un proceso de innovación tecnológica acelerada, y
en su caso imitando más el Macintosh de Apple que innovando, Gates lanzó
una interfaz gráfica para MS-DOS llamada Windows: Windows 3.0 en 1990 y
Windows 3.1 en 1992.

No era, en realidad, un nuevo sistema operativo, sino, como se ha dicho, una


interfaz gráfica con ratón, iconos y ventanas bajo la que seguía corriendo el
viejo MS-DOS, pero fue muy bien recibido por los usuarios, que disponían
finalmente de un sistema tan intuitivo como el de Macintosh pero mucho más
económico al funcionar sobre un PC, gracias a lo cual se impuso fácilmente
en el mercado. El enorme éxito llevó a la verdadera renovación que fue
Windows 95 (en cuya campaña de promoción a escala mundial asumió el
propio Gates el papel de profeta de la sociedad cibernética como
personificación de Microsoft), al que seguirían Windows 98 y las sucesivas
versiones de este sistema operativo, de entre las que sobresale Windows XP
(2001), el primero cien por cien de nuevo cuño, que dejaba completamente
de lado el antiguo MS-DOS.

Bill Gates en la presentación de Windows XP

Entretanto, el negocio no había cesado de crecer (de los 1.200 empleados


que tenía en 1986 hasta más de 20.000 en 1996), y, con la generalización
de Windows, Bill Gates pasó a ejercer un virtual monopolio del mercado
del software mundial, reforzado por su victoria en el pleito de 1993 contra
Apple, que había demandado a Microsoft por considerar que Windows era un
plagio de la interfaz gráfica de su Macintosh. Desde 1993 embarcó a la
compañía en la promoción de los soportes multimedia, especialmente en el
ámbito educativo.

Además de Windows, muchos de los programas y aplicaciones concretas más


básicas e importantes producidas por la empresa (el paquete ofimático
Microsoft Office, por ejemplo) eran siempre las más vendidas. Surgieron
muchas voces críticas que censuraban su posición monopolística, y en
numerosas ocasiones Microsoft fue llevada por ello a los tribunales por
empresas competidoras y gobiernos, pero nada logró detener su continua
ascensión.

Empresario y filántropo
El talento de Gates se ha reflejado en múltiples programas informáticos, cuyo
uso se ha difundido por todo el mundo como lenguajes básicos de los
ordenadores personales; pero también en el éxito de una empresa flexible y
competitiva, gestionada con criterios heterodoxos y con una atención
especial a la selección y motivación del personal. Las innovaciones de Gates
contribuyeron a la rápida difusión del uso de la informática personal,
produciendo una innovación técnica trascendental en las formas de producir,
transmitir y consumir la información. El presidente George Bush reconoció la
importancia de la obra de Gates otorgándole la Medalla Nacional de
Tecnología en 1992.

Gates con su esposa Melinda

Su rápido enriquecimiento ha ido acompañado de un discurso visionario y


optimista sobre un futuro transformado por la penetración de los
ordenadores en todas las facetas de la vida cotidiana, respondiendo al sueño
de introducir un ordenador personal en cada casa y en cada puesto de
trabajo; este discurso, que alienta una actitud positiva ante los grandes
cambios sociales de nuestra época, goza de gran audiencia entre los jóvenes
de todo el mundo por proceder del hombre que simboliza el éxito material
basado en el empleo de la inteligencia (su libro Camino al futuro fue uno de los
más vendidos en 1995).
Los detractores de Bill Gates, que también son numerosos, le reprochan, no
sin razón, su falta de creatividad (ciertamente su talento y sus innovaciones
no son comparables a las de un Steve Jobs, y más bien siguió los caminos que
abría el fundador de Apple), y critican asimismo su política empresarial,
afirmando que se basó siempre en el monopolio y en la absorción de la
competencia o del talento a golpe de talonario. A los críticos les gusta
subrayar un hecho totalmente real, pese a que parezca una leyenda urbana:
ni siquiera el MS-DOS es obra suya. Bill Gates lo compró por 50.000 dólares
a un programador de Seattle llamado Tim Paterson, le cambió el nombre y
lo entregó a IBM.
En la actualidad, Microsoft sigue siendo una de las empresas más valiosas
del mundo, pese a haber perdido diversas batallas, especialmente la de
Internet y la de los sistemas operativos para teléfonos móviles, que lidera
ahora Google (Sergei Brin y Larry Page), otro gigante tan valioso como Microsoft.
Frente al dinamismo de la era de Internet, en la que surgen y se convierten
rápidamente en multimillonarias nuevas ideas como la red social Facebook,
de Mark Zuckerberg, la empresa de Gates parece haber quedado algo
anquilosada, aunque no se pone en duda la solidez de su posición.
Tampoco ello es exclusiva responsabilidad de Bill Gates, que ya en el año
2000 cedió la presidencia ejecutiva de Microsoft a Steve Ballmer y pasó a ser
arquitecto jefe de software para centrarse en los aspectos tecnológicos. Bill
Gates había contraído matrimonio en 1994 con Melinda French, con la que
tendría tres hijos. En el año 2000 creó, junto con su esposa, la Fundación Bill
y Melinda Gates, institución benéfica dedicada a temas sanitarios y
educativos cuya espléndida dotación económica procede mayormente de su
fortuna personal. No en vano el fundador de Microsoft es un habitual de las
listas anuales de la revista Forbes: en 2014 la había encabezado ya en quince
ocasiones como el hombre más rico del planeta.

En 2008, Bill Gates abandonó definitivamente Microsoft para dedicarse


íntegramente a sus labores en la fundación, que había recibido el Premio
Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 2006. Si antes fue una
figura discutida, esta nueva etapa como filántropo despierta más bien
unánime admiración: al igual que lo fue su empresa, su fundación es la más
grande del mundo por lo que respecta a la cuantía de sus aportaciones
económicas a toda clase de programas de ayuda, investigación y desarrollo.

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