Dicionário Magos Adivinhos Etc Da Antiguidade PDF
Dicionário Magos Adivinhos Etc Da Antiguidade PDF
D ic c io n a r io
DE ADIVINOS,
MAGOS
Y ASTRÓLOGOS
D E LA
A n t ig ü e d a d
e d i t o r i a l t r o t t a
DICCIONARIO
D E A D I V I N O S,
MAGOS Y
ASTRÓLOGOS DE
LA ANTIGUEDAD
SANTIAGO
MONTERO
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Diccionario de adivinos, m agos
y astrólogos de la Antigüedad
Diccionario de adivinos, magos
y astrólogos de la Antigüedad
Santiago Montero
e d i t o r i a l t r o t t a
Esta obra ha sido publicada con ayuda de la Dirección General del Libro,
Archivos y Bibliotecas del M inisterio de Educación y Cultura
C O L E C C I Ó N P A R A D I G M A S
B i b t i o t o. c a d e C i e n c i a s d e ¡ a s R e l i g i o n e s
Diseño
Joaquin Gallego
ISBN : 84-8164-161-8
Depósito Legal: VA-852/97
Impresión
Simancas Ediciones, S.A.
Pol. Ind. San Cristóbal
C / Estaño, parcela 152
4 7 0 1 2 Valladolid
CONTENIDO
Presentación......................................................................................... 9
Introducción........................................................................................ 13
Bibliografía.......................................................................................... 29
Adivinos, magos y astrólogos de la Antigüedad
(por orden alfabético)......................................................................... 41
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PRESENTACIÓN
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DICCIONARIO DE ADIVINOS, MAGOS Y ASTRÓLOGOS
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PRESENTACIÓN
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DICCIONARIO DE ADIVINOS, MAGOS Y ASTRÓLOGOS
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Introducción
ADIVINOS, MAGOS Y ASTRÓLOGOS DE LA ANTIGÜEDAD
1. LOS ADIVINOS
En todas las épocas y en todas las culturas del mundo antiguo, el hom
bre ha sentido la necesidad de averiguar el futuro y en ocasiones tam
bién el pasado y el presente que le era desconocido y al que por vías
racionales no podía acceder. Se dice por ello en la litada del famoso
adivino Calcante, que sabía «las cosas presentes, las futuras y las pasa
das» (I, 70).
Las religiones oficiales e incluso los cultos mistéricos se preocupa
ron por satisfacer esta necesidad de los fieles; pensemos, por ejemplo,
en el trance profètico de la Pitia en el santuario apolíneo de Delfos. Sin
embargo, al margen de ellas, proliferaron adivinos, magos y astrólogos
que — sobre todo en épocas de crisis— fueron consultados también a
título individual.
Pero reducir la adivinación a la práctica de profetizar los aconteci
mientos futuros o de descubrir lo oculto y oscuro por medios sobrena
turales o agentes mágicos, no sería justo. En un sentido más amplio, la
adivinación debe entenderse como la comunicación con el orden sagra
do, con la divinidad, con las fuerzas naturales que se supone intervie
nen en la vida del hombre y de la comunidad. Como dice A. Neher en
referencia a los profetas bíblicos, «la profecía responde a la nostalgia de
un conocimiento; pero no del conocimiento del mañana, sino del co
nocimiento de Dios».
Entre los griegos la adivinación —considerada una técnica (téchne)
o un arte— se llamaba mantiké. Platón (Fedro, 244C) hacía derivar este
término del verbo máinesthai, «estar furioso», «loco», sin duda en refe
rencia a la exaltación profètica, la más extendida —pero no la única—
de las técnicas adivinatorias; mántis, por tanto, designa al adivino. Los
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En esto, como en otras muchas cosas, nosotros hemos actuado mejor que los
griegos, ya que hemos dado a esta facultad superior un nombre sacado de la
divinidad, mientras que los griegos, según la interpretación de Platón, lo hacen
derivar de «locura» (furor) (De div., I, 1, 1).
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INTRODUCCIÓN
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INTRODUCCIÓN
2. LOS MAGOS
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propias; así, los babilonios, los persas, los egipcios, los hebreos, los
galos, los marsos, los psilos o los tesalios.
La arqueología ha puesto al descubierto textos mágicos (sobre tabli
llas de arcilla) pertenecientes a la biblioteca del rey Asurbanipal en Nínive
y en las ruinas de Assur. Se trata de documentos que datan de los siglos
vm-vn a.C. pero seguramente inspirados en textos sumerios o acadios de
comienzos del segundo milenio. N o sorprende, pues, que los historiado
res griegos hiciesen a los babilonios maestros de los grandes magos
iranios, como Zaratustra, Ostanes o Histaspes.
Precisamente la palabra «mago» viene, a través del griego (magos),
del persa (magu). Designaba, en origen, una tribu meda (Herod., I,
101) que constituía —según los antiguos— una casta sacerdotal al tiem
po que una clase social, al estilo, pues, de los brahmanes entre los in
dios. Sus deberes religiosos eran muy variados (sacrificios y libaciones,
ritos funerarios, himnos rituales) y llevaban a cabo prácticas más de
tipo adivinatorio (como la interpretación de sueños) que propiamente
mágico. Muchos de estos magoi persas se vieron envueltos en las luchas
dinásticas que concluyeron con la toma del poder por Ciro y Darío.
Tampoco faltaron leyendas sobre los contactos de los magos iranios
con Egipto, donde la magia está documentada ya en los Textos de las
Pirámides del Imperio Antiguo; el clero egipcio hacía uso de ella sobre
todo para asegurar la felicidad del faraón en el M ás Allá. El Antiguo
Testamento es rico en alusiones a los magos egipcios que, al servicio del
faraón, llegan incluso a competir con el propio Yahveh.
Sin embargo, los magos egipcios no parecen haber existido como
tales. En Egipto, los sacerdotes desempeñaban un papel fundamental
en el mantenimiento del orden social y del orden cósmico, tan estrecha
mente ligados; como intermediarios entre los dioses y los hombres,
gozaban de un enorme prestigio. Pero, en particular, su poder les vino
tanto de su condición de depositarios de las tradiciones nacionales como
de su gran sabiduría. Desde la Baja Epoca, el sacerdote es un represen
tante culto y letrado, cuyo saber es de carácter universal (astrología,
farmacopea, filosofía, etc.), célebre, sobre todo, por su capacidad para
transmtir la voluntad de los dioses mediante la interpretación de signos
y oráculos y para intervenir en el ámbito de la magia. Este tipo de cono
cimiento, que en realidad constituía sólo una parte de las ciencias sacer
dotales, proporcionó a los sacerdotes un poder ilimitado sobre los seres
—vivos y muertos—, los dioses o las fuerzas del Universo. Recurrían
con frecuencia a fórmulas mágicas antiguas (cantos, exorcismos) reco
gidas en papiros celosamente custodiados en los sótanos del templo
(ádyta hypogaia). Dichos textos escritos se caracterizaban por su her
metismo; eran difícilmente comprensibles para quien no fuese sacerdo
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INTRODUCCIÓN
... por su parte los adivinos y sacerdotes itinerantes (agyrtai kai manteis) van
llamando a la puerta de los ricos y les convencen de que han recibido de los
dioses poder para borrar, por medio de sacrificios o conjuros [...] cualquier falta
que haya cometido alguno de ellos o de sus antepasados; y si alguien desea per
judicar a un enemigo, por poco dinero lo harán, sea justo o injusto, valiéndose de
encantos o de ligámenes, ya que, según aseguran, tienen a los dioses convencidos
para que los ayuden (364 b-c).
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por ello Agustín asoció los gnósticos a los teúrgos. Uno de los textos
más importantes del Corpus Hermeticum, el Asclepius, retoma el tema
de la simpatía universal propia de la magia atendiendo también al papel
del demiurgo y los daimones.
Para entender las diferencias entre goecia o hechicería y las formas
más evolucionadas de la magia, como la teúrgia, es necesario conocer
las palabras que Heliodoro (s. iv d.C.), pone en sus Etiópicas en boca
del mago Calasiris:
Sin embargo, hay que distinguir dos tipos diferentes [de sabiduría]: una es vulgar y,
por decirlo así, camina sobre la tierra; es servidora de ídolos y da vueltas entre los
cuerpos de los cadáveres; es muy aficionada a los yerbajos y sólo se sostiene con
encantamientos; ni tiende ella a ningún fin digno, ni se lo procura a los que la
emplean; fracasa por su propia culpa la mayoría de las veces y en los casos en que
tiene éxito sus resultados son dolorosos y mezquinos, como alucinaciones en que lo
irreal se toma como existente, y frustraciones en las esperanzas; es hábil para encon
trar todo lo que sea ilícito y magnífica cómplice en cualquier placer intemperante.
La otra, en cambio, la que verdaderamente hay que llamar sabiduría, porque la
primera no ha hecho más que usurpar y adulterar su nombre, esa en la que nos ejer
citamos desde jóvenes los consagrados a la divinidad y todo el linaje sacerdotal, mira
a lo celestial, convive con los dioses y participa de su poder connatural, investiga el
movimiento de los astros y logra pronosticar el futuro; se mantiene lejos de los males
terrenales y se aplica al bien y a la utilidad para los hombres (III, 16, 3-4).
3. LOS A STRÓ LO GO S
Los caldeos, pues, que se cuentan entre los más antiguos habitantes de Babilonia,
ocupan en la distribución del estado una posición semejante a la de los sacerdo
tes en Egipto: adscritos, en efecto, al culto de los dioses, dedican al estudio todo
el tiempo de su vida, disfrutando de la máxima reputación en el campo de la
astrología. Se dedican también en buena medida a la mántica, haciendo previsio
nes acerca del porvenir, y se esfuerzan en procurar el alejamiento de los males y
la cumplimentación de los bienes, en unos casos mediante purificaciones, en
otros mediante sacrificios y en otros mediante algún tipo de conjuro (II, 29).
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INTRODUCCIÓN
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cálculos de los babilonios. Entre los tres siglos que transcurren de Alejan
dro a Augusto la astrología oriental vencerá de forma definitiva.
Las doctrinas astrológicas de los babilonios o caldeos se difundie
ron pronto por el Mediterráneo, sobre todo cuando Beroso, sacerdote
de Baal, fundó —hacia el 280 a.C.— una escuela en Cos. Fue también
autor de una Historia de Babilonia, dedicada a Antíoco I Sóter, donde
exponía las ideas básicas de la astrología. Astrónomos griegos de la talla
de Hiparco (190-120 a.C.), considerado por muchos como el más sa
bio de los astrónomos de la Antigüedad, no tuvieron impedimento en
reconocer la superioridad de la ciencia astronómica oriental.
Pero no menos decisivas fueron también para Occidente las influen
cias de la astrología egipcia, pues también a los sacerdotes egipcios se
les atribuyó una gran cantidad de observaciones astronómicas sobre el
movimiento de los planetas o la duración del año solar. Dichos conoci
mientos eran celosamente guardados por la casta sacerdotal en el inte
rior de los templos, si bien la perseverancia de los griegos, siempre
atraídos por la cultura egipcia, permitió que algunos de ellos —como
Tales o Eudoxo— recibieran sus enseñanzas de los sabios egipcios.
Hoy se considera que la astrología egipcia, como tal, es tardía, pues
apenas existen huellas de ella en el Imperio Antiguo. Las paredes de los
templos de Denderah, Edfú y Athribis, donde se representa a divinida
des egipcias y signos zodiacales, serían los primeros testimonios conoci
dos. Dicha astrología, de origen babilonio, no se practicaría pues antes
de la dominación griega del país. Pero para el futuro de la astrología
tendría una particular influencia una obra atribuida al rey Nequepso (s.
vil a.C.) y a su sacerdote, Petosiris que, aunque publicada hacia el 150
a.C., incorporaba conocimientos más antiguos. Dicho tratado, escrito
posiblemente en Alejandría, impulsó el prestigio de la astrología egipcia,
cuya influencia sobre la vida política y religiosa de la Roma se hizo sentir
ya en el siglo i a.C.
Roma, poco interesada en la astronomía como ciencia matemática,
vio cómo la astrología, pese a ser conocida tardíamente, ganó adeptos
entre los diferentes medios sociales: la poesía (y, en general, la literatu
ra), la filosofía, la política e incluso la religión (una teología solar co
nectada a cultos mitraicos) quedaron también impregnadas por esta
pseudo-ciencia.
Es una astrología que llega del Oriente, de mano de los llamados
«caldeos», pronto también conocidos como mathematici o astrologi-,
ambos términos son usados, sin embargo, para designar también — du
rante el Imperio— al astrónomo: el término «astronomía» es atestigua
do sólo a partir de época neroniana (Sen., Ep., 9 5 ,1 0 ; Petron., Sat., 88,
6) y el de astronomus aún más tarde.
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Pero la astrología también pasó a ser, desde los primeros años del
siglo i a.C., un peligroso instrumento de oposición a la política oficial;
Tiberio Graco y Cneo Octavio fueron quizá los primeros políticos re
publicanos en recurrir a los consejos de la astrología. Las consultas a los
astrólogos, intensificadas a partir de Augusto, favorecieron las intrigas
sobre el futuro del emperador o de los miembros de la familia imperial.
Dichas consultas, efectuadas, sobre todo por los miembros de la aristo
cracia, acabaron constituyendo un crimen de maiestas.
A partir del siglo 11 d.C. se advierte una distinción cada vez más
clara entre astronomía y astrología, como pone de manifiesto, por ejem
plo, la obra de Sexto Empírico, Contra los astrólogos, y sobre todo la
producción de Claudio Ptolomeo, astrónomo y astrólogo alejandrino
de este mismo siglo.
Por último no podemos olvidar la «literatura astrológica», en la que
junto a tratados clásicos como el Tetrabiblos de Ptolomeo, las Antolo
gías de Vetio Valente o la Matbesis de Fírmico Materno se incluyen
también numerosos manuscritos y textos astrológicos que han sido re
unidos en los doce volúmenes del Catalogus Codicum Astrologorum
Graecorum (CCAG), publicados en Bruselas entre 1898 y 1953. Dichas
obras, de tipo teórico y doctrinal, daban a la astrología una apariencia
de rigor científico, contribuyendo así también, junto a la práctica diaria
de los astrólogos, a guiar los actos de muchos hombres. «Raramente
— escribió R. Turcan— una ideología ha regido la vida personal, fami
liar, política con tanta prepotencia».
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BIBLIOGRAFÍA
1. Adivinación
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INTRODUCCIÓN
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INTRODUCCIÓN
2. Magia
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INTRODUCCIÓN
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INTRODUCCIÓN
3. Astrologia
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INTRODUCCIÓN
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DICCIONARIO DE ADIVINOS,
MAGOS Y ASTRÓLOGOS DE LA ANTIGÜEDAD
A
ÁBARIS / Ábaris (s. vi a.C.?).— Legen (quien sin embargo le considera un es
dario adivino y taum aturgo (iatro- cita) y por Hipóstrato3.
mantis) hiperbóreo, pueblo al que los En sus viajes4 se detenía para reali
griegos atribuían el conocimiento de la zar purificaciones, alejar pestilencias5
magia. Según la leyenda transmitida o desviar los vientos6, siempre sin to
por Licurgo1, atravesando los mortales mar alimento alguno. En época hele
un período de hambre y enfermedades, nística se le imaginó viajando a través
un oráculo de Apolo informó que sus de los aires transportado por una fle
penalidades acabarían cuando los ate cha mágica que le había entregado el
nienses realizaran cierto sacrificio propio Apolo7 y que le permitía llegar
(proérosiá) en su honor. Ábaris llegó a a lugares inaccesibles.
Grecia procedente de una isla fértil y Ábaris reconoció en el filósofo Pitá-
de suave clima, de extensión no menor goras una encarnación del Apolo hi
que Sicilia, situada «más allá de donde perbóreo. La relación de Ábaris con
sopla el viento del norte». Al verle, los Pitágoras (nacido en Samos hacia el
atenienses quedaron sorprendidos tan 580 a.C.) es mencionada por Aristó
to por su carácter y la sencillez de sus teles y Heráclides, aunque probable
costumbres como por su atuendo. mente se hablaba de ella ya en épocas
Atendiendo al oráculo, Ábaris reali anteriores; serán, no obstante, los filó
zó el sacrificio y logró eliminar las cala sofos neoplatónicos los que más insis
midades que padecían los mortales; tan en esa coetaneidad en la que hoy
dicho sacrificio parece ser una antigua no se cree. No tardó, pues, en hacerse
institución religiosa, probablemente de Ábaris un discípulo de Pitágoras, de
anterior a la fecha en que se creía había quien recibiría conocimientos sobre la
vivido Ábaris. Píndaro2 sitúa al perso naturaleza y los dioses e, igualmente,
naje en tiempos del rey Creso, es decir, sobre la adivinación por los números
hacia el 546 a.C. Según la Suda (s. x (cuando, hasta entonces, Ábaris sólo
d.C.), Ábaris habría llegado a Atenas utilizaba la observación de las entrañas
como embajador de los hiperbóreos de los animales8).
durante la LUI Olimpiada, es decir, Jámblico ' hace a Ábaris y Pitágoras
hacia el 568/565 a.C.; la misma fecha contemporáneos del tirano Fálaris de
es propuesta por Eusebio en su Crónica Agrigento (Sicilia), lo que es muy du
43
A B D íA S
doso. Según este autor, Ábaris plantea co18). Otros autores, como Hecateo de
ba diversas cuestiones de carácter cien Abdera, le prestaron también gran
tífico y teológico a Pitágoras cuando atención19. En la Antigüedad circulaba
éste era prisionero del tirano griego y, un Lógos pros Abarin atribuido a Pitá
viendo la lucidez de sus respuestas, goras.
pasó a venerarle com o a un dios. En Virgilio20 Ábaris es un guerrero
Fálaris decidió entonces actuar contra rútulo, muerto por Eusialo durante
los dos sabios, pero el mismo día en una salid a nocturna, m ientras en
que iba a ejecutarlos una conspiración Ovidio21 es un amigo de Fineo, y en
acabó con su vida. Ábaris es el destina Silio Itálico22 es un cartaginés.
tario de una carta del Pseudo-Fálaris10
seguida de una respuesta (falsa) del 1. Orat., fr. 86. / 2. Fr. 270 Snell-Mahler.
propio Ábaris. /3. Apud Harpokrat., s.v. «Ábaris»; Suidas, s.v.
El propio Jám blico11 nos dice tam «Abaris. Proerósia». /4. Herod., IV, 36; Steph.
Byz.,Hyperbóreioi./5.Jambl., Vit. Pyth., 135.
bién que Ábaris se detenía a veces en / 6. Porfirio, Vit. Pyth., 29 / 7. Jambl., Vit.
tierra, descendiendo de su flecha mági Pyth., 91; Porfirio, Vit. Pyth., 29; 140. / 8.
ca, para hacer una colecta con la que Jambl., Vit. Pyth., 147. / 9. Vit. Pyth., 215-
construir un templo al Apolo hiperbó 217. / 10. Ep., 56. / 11. Vit. Pyth., 91. / 12.
reo, a modo, pues, de los agyrtes o sa Diod., II, 47. / 13. Licurg., Orat., fr. 86. /1 4 .
Eq., 729. Cf. Suda, s.v. «Skythikoi». / 15.
cerdotes mendicantes de la Antigüedad.
Paus., III, 13, 2. / 16. Jambl., Vit. Pyth., 92. /
No han faltado mitógrafos que re 17. Plut., De aud. poet., 14 e; Anécdota
construyeran d itinerario geográfico Graeca, 1,178. / 18. Vit. Pyth., 215-221. / 19.
seguido por Ábaris a lo largo de su Diod., II, 47; Schol. Apoll. Rhod., II, 675. /
vida. Una de las escalas debió hacerla 20. Aen., IX, 344. / 21. Met., V, 86. / 22. Pun.,
en Délos, donde Ábaris renovó la anti X, 134.
gua alianza entre los hiperbóreos y los
habitantes de la isla12. Algunos autores [B ib l.: P. Boyancé, «Su r PÁ baris
d’Heraclide le Pontique»: REA, 36 (1934),
antiguos consideran que fue entonces pp. 321-352; G. Colli, La sabiduría griega,
— y no antes— cuando recibió de Trotta, Madrid, 1995, pp. 441-442.]
Apolo sus dotes proféticas13. En su
condición de profeta y purificador de
almas, Ábaris recorrió toda Grecia, re ABDÍAS / ‘Obadyahu (s. vi a.C.).—
velando los secretos del futuro y cu Uno de los doce profetas menores ju
rando las enfermadades mediante fór díos (nabi), asentado probablemente
mulas mágicas. en Palestina tras la deportación de los
Según un escolio14, Ábaris recopiló israelitas a Babilonia. Su misión va es
unos oráculos (los chrésmoi de Ábaris pecialmente ligada a sus ataques pro-
o chrésmoi Skythikoi) que, en su ma féticos contra el reino de Edom, en el
yor parte, eran prescripciones rituales. sur de Palestina.
Así, liberó a Esparta de una peste, sien La cronología de Abdías es, sin em
do recordada su presencia en la ciudad bargo, discutida. Para unos, su misión
con un monumento levantado en el tuvo lugar en el siglo ix; en este caso su
templo de Koré Soteira'5. De igual for hostilidad contra Edom vendría justi
ma purificó tam bién la ciudad de ficada por el ataque de este reino con
Cnossos en Creta16^ tra Jorán, rey de Judá.
La leyenda de Ábaris —que, por Parece más probable, sin embargo,
otra parte, tanto recuerda a la de que la figura del profeta haya que si
*Aristeas— fue tratada en una obra es tuarla en el siglo vi, cuando, tras la caí
pecial por Heráclides del Ponto17 (con da de Jerusalén (587 a.C.) a manos de
sultada quizá más tarde por Jám bli los babilonios, los edomitas llevaron a
44
ACÁNTIDE
cabo repetidos saqueos sobre sus tie la luna, transformar la tierra firme en
rras e invadieron parte de su territorio; agua corriente o convertirse en lobo.
el libro de Reyes’ denuncia a «las ban En un acto de magia simpática cegaba
das de Aram» (Edom) y tanto los profe a los maridos arrancando con su uña
tas como los salmistas posteriores a los los ojos de las cornejas. Acántide con
acontecimientos siguieron maldicién- sulta a los vampiros (striges) sobre la
dolos. Incluso después de la desapari muerte del poeta y con el propósito de
ción de Edom, el reino quedó como hacerle enloquecer elabora un filtro
prototipo de opresor del pueblo judío. (hipomanes) mezcla de hierbas y secre
Abdías cree y espera la llegada del ciones de yegua preñada.
«día de Yahveh» o día del juicio contra El poeta recoge las seductoras pala
las naciones (y en especial contra bras que Acántide, ahora en su faceta
Edom). Se le atribuye el libro más cor de alcahueta, dirige a Cintia, amante
to del Antiguo Testamento (21 versí del poeta, y con las que corrompe poco
culos), redactado, quizá, en el período a poco a la joven alejándola de éste:
posterior a la caída de Jerusalén (587
a.C.). En él se transmite el siguiente Si te agrada la aurífera ribera oriental
oráculo de Yahveh: de los Dorozantes [lejano pueblo del
Oriente, famoso por su oro] y la con
¿Acaso en aquel día no exterminaré de cha que se enorgullece en el fondo del
Edom a los sabios y de la montaña de mar de Tiro, y te placen los tejidos de
Esaú la inteligencia? Y se aterrarán tus la Minerva de Cos, patria de Eurípilo,
guerreros, oh Temán, de suerte que y la frágil imaginería arrancada de los
todo varón será extirpado de la monta lechos atálicos, o los vasos que para ser
ña de Esaú. Por la mortandad, por la vendidos envía Tebas rodeada de pal
injusticia, contra tu hermano Jacob, te meras, o los murrinos [vasos frágiles]
cubrirá la vergüenza y serás extirpado que se cuecen en los fuegos de Persia,
para siempre (Ab 8-10). ¡desprecia la fidelidad, derriba las imá
genes de los dioses, triunfen las menti
1 .2 R 24, 2. ras y quebranta las leyes de un pudor
perjudicial! Añade precio inventar un
[Bibl.: M. A. Arroyo, «El profeta Ab marido; haz uso de pretextos. El deseo
días»: Cult.Bib., 11 (1954), pp. 32-33; J. D. se acrecerá demorando la noche prome
W. Watts, Obadiah, Grand Rapids, 1969.]
tida. Si acaso te mesara los cabellos, su
enojo puede serte provechoso: hay des
pués que oprimirlo con una paz rega
ACÁNTIDE / Acanthís (s. i a.C.?).— teada [...] Suplicante, siéntate a tu
Hechicera (saga) y alcahueta citada por lado, tú dispon tu sillón, escribe cual
el poeta Propercio (50/47 a.C.-2 d.C.), quier cosa: si él teme tus artimañas
quien dirige contra ella una de sus ele ¡tuyo es! Muestra siempre mordiscos
gías1; el personaje es histórico, en opi recientes en tu cuello, que él piense que
nión de algunos autores. Propercio te los han dado en lid alterna [...[ Aco
maldice a esta saga, corruptora de jó módate a las costumbres de tu amante;
venes enamoradas, cuya muerte desea; si canciones vocea, acompáñale y, em
el tema fue tratado también por Hora briagada, une tu voz; que tu portero
cio (quien en Epodos2 execra a la lena esté despierto para los dadivosos: que
*Canidia) y Ovidio (quien en Amores3 se adormezca sobre el cerrojo bien
maldice a *Dipsas). echado, si viene desprovisto el que lla
Propercio destaca los poderes de la ma. Y no te desagrade un soldado rudo
hechicera, capaz de alterar el curso de en am or, ni un marinero, si en su
45
ACHINAPOLO
46
AGESIAS
47
AGIAS
48
ALBICERIO
ció el cisma de Israel mediante una ac der al príncipe Abdías, hijo de Jero
ción simbólica1. Cuando en los últimos boam, muy enfermo, le anunció no sólo
años del reinado de Salomón (970-931 la muerte del niño sino la desgracia para
a.C.) Jeroboam salía de la ciudad de toda la casa real culpable:
Jerusalén, Ajías, que iba embozado en
un manto nuevo, le salió al encuentro. ...Así, pues, tú levántate y vete a tu
Cogiendo el profeta su manto lo rasgó casa; cuando tus pies penetren en la
en doce pedazos y, dirigiéndose al fu ciudad, morirá el niño. Todo Israel le
turo rey, le dijo: llorará, y le enterrarán; pues éste será
el único de los de Jeroboam que vaya a
Cógete diez trozos, pues así ha dicho parar a una sepultura, por cuanto que
Yahveh, Dios de Israel: He aquí que se ha hallado en él alguna cosa buena
desgarro el reino de la mano de Salo hacia Yahveh, Dios de Israel, dentro de
món y te daré diez tribus. La otra tribu la casa de Jeroboam. Yahveh se suscita
será para él, en gracia a mi siervo David rá un rey sobre Israel, que aniquile la
y a Jerusalén, la ciudad que escogí de casa de Jeroboam: ¡en ese día! Luego
entre todas ¡as tribus de Israel [...] Sin Yahveh vapuleará a Israel, como la
embargo no retiraré de su mano todo el caña es agitada por las aguas, y arran
reino, pues lo mantandré príncipe todos cará a Israel de este excelente país que
los días de su vida, en consideración a había dado a sus padres, y los dispersa
David, mi siervo, a quien escogí, el cual rá a l otro lado del río [Eufrates] [...]
guardó mis mandamientos y mis leyes; Entregará a Israel, a causa de los peca
pero retiraré el reino de mano de su hijo dos que Jeroboam ha cometido y ha
y lo daré a ti: las diez tribus; y a su hijo hecho cometer a Israel (1 R 14,12-16).
entregaré una sola tribu, a fin de que
David, mi siervo, tenga siempre una Los hechos no tardaron en confir
lámpara ante mí en Jerusalén, la ciudad mar las predicciones del profeta. Muer
que yo escogí para poner allí mi nom to Jeroboam, Nadab, su único hijo su
bre. A ti te cogeré y reinarás sobre todo perviviente, sólo gobernó durante dos
lo que tu alma desee y serás rey sobre años, siendo asesinado por Basá, uno
Israel (1 R 11, 29-37). de sus generales. Este, tras proclamarse
rey, exterminó a toda la descendencia
Con este acto simbólico el profeta de la casa de Jeroboam3. Más tarde, a
daba a entender cuál es la voluntad de finales del siglo viii a.C., se cumpliría
Yahveh: Jeroboam reinará sobre la también la segunda parte del oráculo:
mayor parte de las tribus de Israel, el exilio de Israel al otro lado del Eu
mientras que a causa de las infidelida frates.
des de Salomón, entregado al culto de
Astarté, éste sólo conservará la de Judá 1.1 R 11, 29-39. / 2 .1 R 12,26-33. / 3.1
(dos, en realidad, con la de Benjamín). R 14, 2-18; 1 R 15.
La promesa de Ajías, y en particular
el anuncio divino de una «casa firme»,
animaron a Jeroboam a acelerar sus ALBICERIO / Albicerius (s. iv d.C.).—
planes para asegurarse el poder. Adivino (divinus) de origen cartaginés
Pero una vez rey de Israel, Jeroboam citado por Agustín de Hipona en su li
apartó a su pueblo de la religión de bro Contra los Académicos', escrito
Yahveh incitándolo a practicar sacrifi hacia el año 368 d.C. A los que iban a
cios en honor de Baal2, lo que no tardó consultar a este «vidente» respondía
en desatar la cólera de Dios. Cuando cosas «maravillosas y ciertas». En el
Ajías fue llamado por la reina para aten diálogo agustiniano, Albicerio es de
49
ALEJANDRO
fendido por uno de sus personajes, Li lecturas), le advirtió que delante del
cencio, quien narra cuatro casos asom templo yacía tirada la estatua de un
brosos de los que fue testigo: antiguo sátrapa de Frigia, Ariobarza-
1) A una persona, a la que no cono nes; esta señal y otros presagios favo
cía, que había perdido en su casa una rables animaron al adivino a asegurar
cuchara le adivinó no sólo lo que bus al monarca macedonio que obtendría
caba y dónde se hallaba oculta, sino su la victoria en una gran batalla de caba
propio nombre. llería, especialmente si se daba la cir
2) A un niño que llevaba unas mo cunstancia de celebrar el combate en
nedas, parte de las cuales había roba los confines de Frigia, como poco des
do, le obligó a devolver las que había pués sucedería en la batalla de Gránico
hurtado sin haber visto la suma y sin (mayo/junio del 334 a.C.).
ser informado de lo que aquél había Finalmente anunció que con sus
hecho. propias manos Alejandro daría muerte
3) Estando Flaciano, un hombre de en el transcurso de un combate a un
alta posición social, en tratos para destacado general enemigo y que la
comprar una finca, preguntó a Albice- diosa Atenea colaboraría en su éxito.
rio si sabía qué asunto estaba llevando Como agradecimiento por el oráculo,
entre manos. El adivino manifestó la Alejandro dedicó su propia armadura
naturaleza del negocio y el nombre de como ofrenda a la diosa2.
la finca, que ni el propio Flaciano re
cordaba. 1. XVII, 17, 6 - 7 /2 . Diod., XVII, 18,1.
4) Un hombre joven le desafió en
una ocasión a que adivinase lo que es
taba pensando en aquel mismo instan A LEJAN D RO DE A B O N U T IC O /
te. Albicerio le respondió que tenía en Alexandrós (s. n d.C .).— Adivino y
mente un verso de Virgilio. Como él, mago fundador de un célebre oráculo
lleno de asombro, no pudo negarlo, le en Abonutico (Paflagonia), su ciudad
preguntó qué verso era y el adivino, natal. Sabemos de él a través de la bio
que apenas sabía gramática, se lo reci grafía que le consagra su enemigo per
tó completo. sonal, Luciano de Sam ósata (en su
San Agustín atribuye las dotes adi Pseudomantis) quien, sin embargo, re
vinatorias de Albicerio a demonios o conoce haber consultado el oráculo de
espíritus que embaucan a los hombres2. Abonutico en varias ocasiones con el
En otra de sus obras3 explica las causas fin de poner al descubierto las super
por las que Dios permite la adivinación cherías de Alejandro1, al que conside
de los demonios. ra un «falso adivino» {pseudomantis).
Existen no obstante otras fuentes, ar
1. Aug., C. Acad., VI, 17-18. / 2. De ordine, queológicas, epigráficas2 y numismáti
II, 9, 27 = PL, 32, 1007. / 3. De div. cas, que prueban la historicidad de
daemonum = PL, 40, 582-591. Alejandro.
Alejandro debió de vivir en época
de los Antoninos, es decir, a mediados
A L E JA N D R O / A lexandrós (s. iv del siglo ii d.C. Dotado de gran talen
a.C .).— Adivino (m antis) troyano. to, fue educado por un mago amigo y
Diodoro1 dice que una vez levantado compatriota de * Apolonio de Tiana,
el campamento de Tróade, Alejandro cuyo nombre no se cita. Concluida su
Magno se dirigió al templo de Atenea etapa de aprendizaje, decidió sacar
donde el encargado de los sacrificios, provecho de sus conocimientos. Se
Alejandro (o Aristandro, según otras asoció primero con un bizantino de
50
ALEJANDRO DE ABONUTICO
nombre ^Coconas, con el que acordó boca se abría o cerraba a voluntad del
fundar un oráculo en la ciudad de Abo- impostor y.
nutico bajo la protección del dios Una escultura marmórea hallada en
Asclepio. la antigua Tomi, considerada como
Para darle apariencia de autentici una imagen cultual, permite darnos
dad enterró unas tablillas de bronce en una idea de su apariencia: es de gran
el templo de Apolo en Calcedón —que tamaño (4,60 m) —enrollada al cuello
simuló después haber «descubierto»— y al torso de Alejandro aún tocaba el
en las que se anunciaba que «pronto suelo—, de cabeza «antropomórfica»
Asclepio, acompañado de Apolo, su —sobre todo los cabellos y las orejas—
padre, vendrían al Ponto y fijarían su pero también con partes propias de
residencia en Abonutico». El oportuno cabezas de perros y ovejas.
descubrimiento de estas tablillas difun Pronto estableció el método adivi
dió inmediatam ente la noticia por natorio del oráculo de Glicón-Ascle-
Bitinia y el Ponto y, sobre todo, entre pio, tom ando com o m odelo el de
los habitantes de Abonutico. Anfíloco de M alo (Cilicia). Indicaba al
La llegada de Alejandro a su ciudad consultante que escribiera en una tira
natal despertó una gran expectación. de papiro lo que deseaba saber y que
De larga cabellera rizada, iba vestido luego la atara y la sellara con cera. El
con una túnica blanca y purpúrea so mismo tomaba las tiras y, ya en el inte
bre la que caía un manto blanco y por rior del santuario, llamaba por orden a
taba una espada curva. Diversos orá los consultantes por mediación de un
culos hacían de él un descendiente de sacerdote. Después escuchaba al dios y
Podalirio (médico y adivino hijo de devolvía la tira sellada, sin abrir, tal y
Asclepio que participó activamente en como fue entregada, pero incluyendo
la guerra de Troya) y de Perseo, así en ella, debajo de la consulta, la res
como un gran profeta. Uno de estos puesta del dios4. Luciano de Samósata
oráculos decía: describe algunos de los trucos utiliza
dos por Alejandro para abrir los sellos
Este que veis aquí, hombre grato a sin que fueran advertidos5.
Zeus, de la estirpe de Perseo, / es el adi El precio de la consulta era caro:
vino Alejandro, partícipe de la sangre una dracma y dos óbolos6; un oráculo
de Podalirio (Alex., 11). emitido por Glicón había, sin embar
go, anunciado el desinterés por el di
Los habitantes de Abonutico fueron nero:
testigos del nacimiento de un nuevo
dios: Alejandro depositó en los cimien Os exhorto a conferir honores a mi ser
tos del templo de Asclepio (cuya cons vidor y profeta, / no me preocupo en
trucción se iniciaba) un huevo de oca, exceso de las riquezas, sí de mi profeta
previamente vaciado, que encerraba en {Alex., 24).
su interior una serpiente recién naci
da. Al «eclosionar» el huevo, apareció N o obstante, quienes pagaban más
la nueva divinidad, que recibió el nom podían recibir oráculos «autófonos», es
bre de Glicón (Glykón); algunos estu decir, pronunciados en voz alta por la
diosos (Eitrem) han relacionado el serpiente misma: un tubo acústico que
teónimo con el del dios de la gnosis salía de la cabeza del reptil permitía a
Chnubis o Cnumis, iconográficamente Alejandro simular el oráculo de Glicón.
afín. El dios tenía cuerpo de serpiente Las respuestas solían ser equívocas
y cabeza con rasgos humanos (la cabe y ambiguas recurriendo con frecuen
za había sido pintada o modelada y la cia a expresiones tales como: Todo su
51
ALEJANDRO DE ABONUTICO
cederá cuando yo quiera, y Alejandro, El niño murió a los pocos días, pero
mi profeta, me lo pida, y ruege por vo Rutiliano defendió al oráculo dicien
sotros7-, a veces incluso carecían de sen do que lo ocurrido era precisamente lo
tido. Glicón prescribía también medi que el dios había querido predecir,
camentos y dietas, recomendando con pues ambos — Pitágoras y Homero—
frecuencia las cytmides, nombre inven muertos muchos siglos antes serían sus
tado por él para designar un remedio maestros, pero en el Hades.
fortificante hecho con grasa de oso. En otra ocasión Rutiliano le pregun
Cuando el oráculo estaba en su apo tó de quién era el alma que él había
geo, Alejandro ideó un tercer método de recibido, a lo que el oráculo respondió:
consulta: los oráculos «nocturnos». To
maba las tiras de papiro y se acostaba Primero fuiste el Pelida, después de
sobre ellas, dando las respuestas como si esto, Menandro, luego el que ahora pa
las hubiese oído al dios en sueños8. reces, más tarde serás rayo solar, y vivi
Con las enormes sumas que obtenía rás ochenta, ad em ás de cien años
(setenta u ochenta mil dracmas al año, (Alex., 34).
dice Luciano9) pagaba a las muchas
personas que estaban a su servicio: una Luciano dice que el oráculo se equi
red de espías que le proporcionaba in vocó nuevamente con él, dado que
formaciones útiles, el personal dedica sólo vivió hasta los sesenta años.
do a la propaganda del oráculo, guar Fue precisamente gracias a la me
dianes del templo, falsificadores de diación de Rutiliano como Alejandro
sellos, etc. logró entrevistarse con el emperador
La fama del oráculo se extendió por Marco Aurelio. Según Luciano, duran
las ciudades vecinas llegando incluso a te la guerra contra los marcomanos
Roma, entre cuyos consultantes figu (hacia el 170 o 171 d.C.) el oráculo de
raron hombres de la categoría social de Alejandro prescribió arrojar «dos fie
Severiano, tetrarca de Galacia, que lle les servidores de Cibeles» al Danubio,
vó a cabo una expedición militar con junto con perfumes de la India y otras
tra Armenia siguiendo las indicaciones magníficas ofrendas, como garantía de
del siguiente oráculo autófono: victoria y paz:
Después de someter a partos y arme En los remolinos del Istro, el río que se
nios con diestra lanza / regresarás a nutre de las lluvias de Zeus, / mando
Roma, y al agua del Tíber luminosa en arrojar a dos fieles servidores de Ci
las sienes / llevando una diadema cen beles, / fieras en las montañas criadas,
telleante (A l e x 27). y cuanto cría el aire indio / de flores y
plantas perfumadas. Y al momento ha
Otro personaje de alta condición so brá / una victoria, y gloria magna, jun
cial que consultó repetidamente —me to con la anhelada paz (Alex., 48).
diante em isarios— al profeta fue P.
Mummius Sisentta Rutilianus, de fami El emperador, siguiendo las instruc
lia romana consular y procónsul de Asia ciones del oráculo, arrojó dos leones
en el 150 d.C. Una de estas consultas se al río; los animales tras alcanzar a nado
refería al maestro que debía elegir para la orilla enemiga, fueron muertos por
que dirigiese los estudios del hijo de su los bárbaros. Sin embargo el oráculo
anterior esposa; Alejandro respondió: se mostró poco efectivo, pues, poco
después, cerca de veinte mil soldados
A Pitágoras y a l excelente aedo mensa romanos fueron hechos prisioneros y
jero de guerras (Alex., 33). los bárbaros lograron penetrar en sue
52
ALEJANDRO DE ABONUTICO
53
ALEJANDRO DE ABONUTICO
nias sagradas. El primer día tenía lugar bañado con un color dorado, como el
la representación del parto de Latona que, según una tradición, tenía Pitágo-
(madre de Apolo), el nacimiento de ras; de esta forma aparentaba ser una
Apolo y su boda con la ninfa Coronis y reencarnación del filósofo griego. Para
la venida al mundo de Asclepio. El se resolver la polémica sobre si tenía o no
gundo día la aparición y el nacimiento el alma de Pitágoras, Glicón emitió el
del dios Glicón y, por último, el terce siguiente oráculo:
ro, las bodas de Podalirio (hijo de Es
culapio) y de la madre de Alejandro El alma de Pitágoras, ora se extingue,
(que se decía descendiente de Perseo). ora crece de nuevo, i La del Profeta es
Una última representación cerraba los flujo del espíritu divino. / La envió el
misterios: la hierogamia de Selene (la padre como una ayuda para los hombres
Luna) y Alejandro. El papel de Selene buenos; / y a Zeus de nuevo volverá ful
estaba encarnado por Rutilia, una her minada por el rayo de Zeus (Alex., 40).
mosa mujer hija del citado Rutiliano:
mientras Alejandro yacía dormido, ella Alejandro había anunciado en un
descendía sobre él desde el techo (que oráculo sobre sí mismo que viviría
simbolizaba el cielo) y, a la luz de las ciento cincuenta años y moriría fulmi
antorchas, se daban besos y abrazos nado por un rayo14, pero murió en el
ante los presentes. Fruto de esta unión 174 d.C., es decir a los setenta, vícti
nacería una hija, con la que más tarde ma de una pierna gangrenada «hirvien
contrajo matrimonio el propio Ruti do de gusanos». Al morir, sus colabo
liano, siempre siguiendo uno de los radores se disputaron su sucesión; su
oráculos de Alejandro. suegro, Rutiliano recibió el derecho a
Según Luciano11, muchas mujeres, impartir los oráculos «aunque él no
con la aprobación de sus maridos, pre estuviera». Algunos autores piensan
sumían haber parido un hijo de Alejan por ello que el oráculo pudo haber ad
dro. Posiblemente éste las fecundaba quirido un carácter necromántico. Las
sustituyendo a Glicón pues las mujeres, monedas de Abonutico con la efigie de
llevadas de la extendida creencia griega Glicón llegan hasta la época de Trebo-
de que un dios-serpiente podía dejarlas niano Galo (251-253 d.C.), si bien es
preñadas, se acercaban con ese fin al posible que el oráculo permaneciese
santuario. Precisamente una inscrip activo algunas décadas más.
ción12 alude a un sacerdote llamado
Miletos, «hijo de Glicón Paflagonio». La 1. Alex., 53. / 2. IGRom., IV, 1498; CIL,
madre de Miletos debió, pues, de haber III, 1021-1022. / 3. Alex., 17. / 4. Alex., 19. /
visitado el santuario de Abonutico don 5. Alex., 20-22. / 6. Alex., 23. / 7. Alex., 22. /
S. Alex., 49.19. Alex., 2 3 ./ 10. Alex., SI. 1 11.
de recibió el milagro de un hijo, natural Alex., 42. / 12. ÍGRom., IV, 1498. / 13. CIL,
mente con la mediación de su sacerdote. III, 1021 y 1022./ 14. Alex., 59.
En Dacia (Apulum y Alba Julia) fue
ron halladas dos inscripciones13 a Gli [Bibl. : Edición española del tratado de
cón (una de ellas hecha iussu dei). El Luciano: M. Giner Soria, Ello Arístides.
culto había penetrado más allá de los Luciano de Samósata. Discursos sagrados.
Cárpatos. Quizá esta expansión por Sobre la Muerte de Peregrino. Alejandro o el
falso profeta, Madrid, 1989. Sobre el per
tierras danubianas se debió a la in
sonaje: F. Cumont, «Alexandre d ’Abonoti-
fluencia de Rutiliano, el suegro de Ale chos: un épisode de l’histoire du paganisme
jandro, gobernador de la Mesia Supe au II siècle de notre ère», Mémoires de
rior entre los años 155 y 158 d.C. l’Academie Royale Belge, 40 (1887), pp. 3-
Muchas veces Alejandro se presen 54; E. Babelon, «Le faux prophète Alexan
taba en público mostrando su muslo dre d ’Abonotichos»: RNum, 4 (1900), pp.
54
A MÓ S
55
ANA
mer profeta cuyos oráculos se han con segador el que pisa la uva con el que
servado (en el Antiguo Testamento). esparce la semilla; y las montañas des
Amos denuncia, ante todo, los ma tilarán mosto y todas las colinas se de
les sociales de su tiempo: el lujo en el rretirán. Y repatriaré a los cautivos de
que viven los ricos de Samaria, el for mi pueblo Israel (Am 9, 11-15).
malismo cultural y la corrupción de los
profetas; también condena la violación Sin llegar a una concepción mono
de los «derechos humanos» entre los teísta, Amos presenta a Yahveh como
pueblos extranjeros (2, 1). Sus ideas Señor de la naturaleza y las Naciones,
fueron la causa de que Amasias, sacer an ticip án d o se así a las id eas del
dote de Betel, ordenase su expulsión al Deutero-Isaías.
reino de Judá3.
Destacan sus profecías sobre el jui 1. Am 1,1. / 2. Am 7,14. / 3. Am 7, lOss.
cio final, reservado a una minoría:
[Bibl.: A. Neher, Amos. Contribution á
Así dice Yahveh: «Como rescata el pas Vétude du propbétisme, Paris, 1950; H. W.
Wolff, Uenracinement spirituel d ’Amos,
tor de las fauces del león dos patas o el
París, 1974; A. González, «Semblanza de un
extremo de una oreja, así serán resca
profeta: Amos», en Profetas verdaderos,
tados los hijos de Israel que moran en profetas falsos, Salamanca, 1976, pp. 77-
Samaria, como un extremo de un le 95; J. L. Vesco, «Amos de Téqoa, défen-
cho, o como un pedazo de p ata de seur de l’homme»: Revue Biblique (1980),
cama» (Am 3, 12). pp. 481-513; A. G. Auld, «Amos and Apo
calyptic: Vision, Prophecy, Revelation», en
El día de Yahveh, entendido por Storie dei profeti, Brescia, 1991, pp. 1-14.]
Amos en un sentido escatológico, no
será lu m inoso — com o el p u eblo
creía— sino triste y lleno de tinieblas: ANA / Ana (s. i a.C.).— Profetisa he
brea, hija de Fanuel, de la tribu de Aser,
Ay de quienes ansian el día de Yahveh. citada en el Nuevo Testamento. Tras
El día de Yahveh, ¿de qué os servirá? siete años de matrimonio quedó viuda
Será tinieblas y no luz. Como cuando hasta los ochenta y cuatro. N o se apar
huye un hombre delante de un león y taba del Templo de Jerusalén, sirvien
topa un oso o entra en casa y, apoyan do a Dios con ayunos y plegarias día y
do su mano en la pared, le muerde la noche1. Por su condición de profetisa
culebra (Am 5, 18-20). se creía que en ella estaba el espíritu de
Dios y que recibía revelaciones divi
Israel perecerá por completo si no se nas2; una de ellas le permitió recono
convierte y hace el bien; sólo así situará cer al Mesías en el niño Jesús3.
a su pueblo en la tierra de la Promesa: Hechos4 alude a las cuatro hijas de
Felipe (cuyos nombres, sin embargo, no
En aquel día levantaré la cabaña de conocemos) también como profetisas.
David, que habrá caído, y repararé sus
brechas, y alzaré sus ruinas, y la recons 1. Le 2, 36. / 2. Le 2 ,25. / 3. Le 2 ,3 8 . / 4.
truiré como en otros tiempos de anta 2 1,9.
ño. A fin de que tomen a poseer el resto
de Edom y todas las naciones sobre las ANAXILAO DE LARISA / Anaxílaos
cuales es invocado mi nombre —orá (s. i a.C .).— Filósofo pitagórico y
culo de Yahveh que tal hace—. He aquí mago, originario de Larisa (Tesalia),
que llegan días —oráculo de Yahveh— expulsado de Roma e Italia por orden
en que el arador se encontrará con el de Augusto en el año 28 a.C .1. Dióge-
56
A N Fí L IT O
nes Laercio2 le atribuye un tratado So 175. / 7. Fr. 9 = Ps. Cypr., De rebapt., XVI. /
bre los filósofos, aunque también se le 8. Refut., IV, 28. / 9. NH, XIX, 21-26 y 28-
31. /1 0 . Ireneo, Adv. Haeres., 1,13; Ps. Cypr.,
considera autor de otros tres: Physikd,
De rebapt., III, 184.
Baphiká y Paígnia.
El motivo de su expulsión fue, más [Bibl.: Fragmentos: M. Wellmann, «Die
que sus enseñanzas filosóficas, la prác Physiká des Bolos Demokritos und der M a
tica de la alquimia, la astrología y la gier Anaxilaos aus Larissa. Teil I», en Ab
m agia. Los principales fragm entos handlungen der Preussischen Akademie der
conservados hacen referencia a los si Wissenschaften. Phil. Hist. Klasse, 1928; L.
guientes asuntos: T arán , «A n axilau s o f L arissa»: D SB, I
1) Propiedades ignífugas e insono- (1970), p. 150.]
rizantes del amianto3.
2) La tinta de la sepia posee poderes
tales que, puesta en una lámpara, la luz A N E B Ó N I Anebon (s. iv d.C.).— Des
precedente desaparece y hace aparecer tinatario de una Carta de Porfirio so
a etíopes. De igual forma, si el pulmo bre la filosofía de la religión y la
marinus se frota sobre un bastón, éste teúrgia. Debió de ser un mago y sacer
se hace fosforescente4. dote de origen egipcio, discípulo de
3) Si se deposita el hipómano (sudor Porfirio y, después, de Jámblico. Di
de yegua) en una lámpara, hace apare cha Carta se ha perdido pero podemos
cer cabezas de caballo5. hacernos una idea de su contenido a
4) Añadiendo azufre en un poco de través de los pasajes citados por Jám
vino y haciéndolo girar con los brazos blico, Eusebio de Cesarea y Agustín.
en alto se obtiene un reflejo que, al di Gran parte de la Carta estaba dedicada
fundirse sobre los invitados, hace que a las revelaciones oraculares, las epifa
éstos adquieran un color pálido y mor nías o las apariciones de los dioses du
tecino6. rante las sesiones teúrgicas', técnicas
5) Técnicas para hacer aparecer fue todas ellas en las que Anebón debía de
go sobre el agua7. ser un consumado maestro. Algunos
Existen algunas razones para creer autores proponen identificarlo con el
que Anaxilao conocía un método para «profeta egipcio» citado por Proel o2.
«fabricar» plata; la receta pudo apro
piársela de alguna de las obras de * Bo 1. Porf., Ep. ad Aneb., II, 3b Sodano. / 2.
in Timaeum, I, 29-255.
los de Mendes.
En opinión de algunos estudiosos [Bibl.: A. R. Sodano, Porfirio. Lettera ad
(Wellmann) Anaxilao es el autor de Anebo, Napoli, 1958.]
prodigios y milagros atribuidos más
tarde a * Simón M ago8.
Un siglo después de su muerte, Ana ANFIARAO.— *Anfíloco.
xilao seguía siendo recordado como
autoridad en su materia. Así, Plinio el
Viejo le cita como una de sus fuentes ANFÍLITO / Amphílytos (s. vi a.C.).—
en los libros de su Historia N atu ral. De origen acarn an io , el ad ivin o
Autores paganos y cristianos aluden a Anfílito era contemporáneo del tirano
él aún en el siglo ii d .C .10. ateniense Pisístrato (527 a.C.), quien,
durante uno de sus exilios, recibió de
1. Jer., Chron. OI., 188, 1. / 2. III, 2. / 3. aquél el siguiente oráculo:
Fr. 1 = Plin., NH, XIX, 19 / 4. Fr. 2 = Plin.,
NH, XXXII, 141. / 5. Fr. 3 = Plin., NH, H a sido echada la trampa, la red se ha
XXXII, 141. / 6. Fr. 4 = Plin., NH, XXXV, tendido / y los atunes se precipitarán
57
ANFÍLOCO
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ANFÓTERO
59
ANTICARES
60
ANTÍGONO
velocidad y el ímpetu de los caballos queña serpiente, que tras dar la vuelta
tenían ese significado. Pero después se alrededor de la cáscara del huevo in
dirigió a Antifonte quien le anunció: tentó volver a entrar por donde había
salido. Pero al meter dentro la cabeza
Estás destinado a perder; ino entien murió.
des que en el sueño cuatro corredores El intérprete, inspirado por un dios,
te precedían? (De div., II, 144). le explicó el significado de lo sucedido
a la luz del futuro nacimiento de su hijo
De igual forma, otro corredor ha Alejandro:
bía soñado ser transform ado en un
águila. Primero un intérprete de sue Rey, tendrás un hijo que ha de dar la
ños le anunció la victoria, ya que nin vuelta al universo entero sometiendo a
gún ave volaba con tanto ímpetu como todos a su propio poder, pero a l regre
aquélla. Pero consultado también An sar a su reino, al cabo de pocos años,
tifonte, le respondió: perecerá. El ofidio es un animal regio,
y es una imagen del universo el huevo,
Estúpido, ino entiendes que ya estás de donde había surgido la serpiente. Ya
derrotado? Este pájaro, el águila, dado ves que, después de dar la vuelta a l uni
que sigue y da caza a otros pájaros, vue verso y queriendo regresar allí de don
la siempre la última respecto a las de de había salido, murió antes de lograr
más (De div., II, 144). lo (Ps. Calist., Alex., I, 11).
61
ANTIGONO
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ANUBIÓN
A N TÍO CO / Antíochos (s. vi a.C.).— 1. De arch., IX, 6,2. / 2. Diog. Laert., 4,64.
Adivino griego, de la familia de los
Yámidas. Vivió en la segunda mitad del
siglo vi. Era padre del mantis *Tisa- A NU BIÓ N / Annoubíon (s. i d.C.).—
meno. De él solo conocemos su nom Astrólogo autor de tratados y poemas
63
APFE DE CALCEDONIA
64
APOLONIO DE TIANA
tecen de día y los que se producen du i d.C., conocido a través de la biografía
rante una visión onírica. que le dedica Filóstrato a comienzos del
siglo m. En ella le presenta bajo los ras
1. Oneir., I, 32; III, 28. gos de un théios anér («hombre divi
no») con poderes sobrenaturales: Apo
[Bibl.: Riess, «Apollonius»: RE, II, 1 lonio es cap az de hacer m ilagros,
(1895), col. 161.] adivinar el futuro, expulsar démones,
evocar a los muertos, ver lo que sucede
a mucha distancia o entender el lengua
APOLONIO EL EGIPCIO / Apolló-
je de los animales. N o obstante, otros
nius (s. i d.C.).— Astrólogo egipcio
autores antiguos vieron rasgos negati
que desde su patria predijo la muerte
vos en esos mismos poderes extraordi
del emperador Calígula (37-41 d.C.),
narios, califican d o a A polon io de
por lo que fue detenido y trasladado a
mágos o, aun peor, de góes1.
Roma según sabemos por nuestra úni
Nació en la ciudad de Tiana, en la
ca fuente, Dion Cassio1. Respecto a
Capadocia (Asia Menor), en torno al
este traslado, caben dos posibilidades:
año 3 o 4 a.C. A la edad de catorce años
a) que Apolonio fuese ciudadano ro
estudió en Tarso con el retor Eutidemo
mano, en cuyo caso tenía derecho a
de Fenicia; poco después realizó sus
apelar ante la administración imperial
primeros estudios filosóficos en Egea
la sentencia de muerte dictada por el
recibiendo enseñanzas pitagóricas de
gobernador romano de la provincia; b)
Euxenos de Heraclea. A los 16 años
si no poseía la ciudadanía el goberna
adoptó el pitagorismo, viviendo cerca
dor, tras su sentencia, pudo haber con
del templo de Asclepio de Egea, donde
siderado el caso lo suficientemente
llevó a cabo reform as en los ritos
importante como para ordenar su tras
sacrificiales. Quizá ya entonces realiza
lado a Roma, quizá en la esperanza de
ra las primeras curaciones: reciente
que allí implicase a otros importantes
mente ha sido descubierta una inscrip
personajes.
ción, procedente de A igai, con un
Apolonio llegó a la capital del Impe
epigrama que evoca los poderes tera
rio pocos días antes de que el empera
péuticos de Apolonio2.
dor muriese asesinado víctima de una
Tras cinco años de vida pitagórica,
sedición (41 d.C.). Pese a ser hallado
Apolonio realizó un largo viaje visitan
culpable de un delito de lesa majestad
do a los magos persas, los sabios de la
(F. H. Cramer), la ejecución fue anula
India y los gim nosofistas etíopes.
da (quizá gracias a una amnistía o a una
Filóstrato pretende que en muchas ciu
orden del emperador Claudio) y pudo
dades llevó a cabo labores de media
salvar su vida. El episodio recuerda al
ción, lo que quizá en algún caso sea
del astrólogo *Largino Próculo.
cierto. Sus relaciones con los empera
dores romanos fueron muy irregula
1. LIX, 29, 4. res: malas con Nerón y —sobre todo—
con Domiciano y buenas con Vespa-
[Bibl.: F. H . C ram er, A strology in
siano, Tito y Nerva.
Román Law and Politics, Philadelphia,
1954, pp. 111-112 y 271-273.] También mantuvo un trato desigual
con otros filósofos de la época. Mien
tras se mostró enemigo del filósofo es
A POLONIO DE TIAN A / Apollónios toico E ufrates, entabló relaciones
(3/4 a.C.-97 d.C.).— Célebre tauma amistosas con Musonio Rufo, Dion de
turgo y filósofo neopitagórico del siglo Prusia o Demetrio el Cínico.
En tanto que filósofo neopitagórico
65
APOLONIO DE TIANA
66
APOLONIO DE TIANA
Ese cuello de tierra será cortado o, más Vitelio pocas semanas después y Otón
bien, no (IV, 24). se suicidó en Brixello, a orillas del Po.
Durante el trayecto de Siracusa a
Estando en Creta fue escuchado un Grecia, la nave en la que Apolonio via
trueno procedente no de las nubes sino jaba hizo una escala en Léucade (una
del interior de la tierra, al tiempo que isla frente a la costa de Acarnania). Al
el mar retrocedió unos kilómetros. La llegar a ella, Apolonio dijo a sus ami
población se asustó, pero Apolonio gos: «Desembarquemos de esta nave,
dijo: «Tened ánimo. El mar parió tie pues es mejor no hacer en ella la trave
rra». Al cabo de unos días se anunció sía hasta Acaya»10. Sólo los que le co
que poco después de producirse el fe nocían siguieron su advertencia: pocos
nómeno se había form ado una isla días después la nave siracusana se hun
emergida del mar, entre Tera y Creta8. día cerca del golfo de Corinto.
Días después se produjo un eclipse Tan pronto como llegó de Grecia y
de sol acompañado por el ruido de un Rodas a la ciudad de Alejandría, don
trueno. Apolonio, alzando su mirada de fue recibido por una multitud, vio
hacia el cielo, dijo: «Sucederá algo cómo eran conducidos al lugar de eje
grande y no sucederá»9. Interpretar sus cución doce hombres, acusados de ser
palabras fue algo imposible para quie bandidos. Entonces, dirigiéndose a la
nes le acompañaban, pero al tercer día escolta que los llevaba, les dijo:
de producirse aquel fenómeno todos
comprendieron el significado de su No todos, pues Fulano ha sido falsa
vaticinio: había llegado la noticia de mente acusado y se marchará [...] Os
que un rayo había caído sobre la mesa ruego que aflojéis el paso y lleguéis algo
de Nerón, destrozando la copa que se más tarde a la fosa, y asimismo que no
hallaba en sus manos. Al saberse, pues, matéis a este último, pues no tiene
que el emperador estuvo a punto de nada que ver con lo que se le acusa; así
morir fulminado, las palabras de Apo que vosotros obraríais con mayor pie
lonio cobraron sentido. dad si dejarais vivir por un breve mo
Cuando Apolonio llegó a Siracusa mento del día a los que mejor sería no
(Sicilia) supo que una mujer de la clase matarlos (V, 24).
alta había parido un monstruo de tres
cabezas, cada una con su propio cue La intención de Apolonio pronun
llo, pero unidas a un solo cuerpo. Tras ciando estas palabras en un discurso
convocar a sus amigos, les anunció: más largo de lo que en él era habitual
pronto se puso de m anifiesto, pues
Serán emperadores de los romanos los cuando ya se había cortado la cabeza a
tres a los que yo recientemente llamé ocho de ellos, un jinete llegó cabalgan
tebanos, pero ninguno acabará por ejer do hasta la fosa para ordenar que se
cer el poder, sino que, tras haber domi perdonase la vida de Farión, pues ha
nado unos en la propia Roma y otros en bía mentido por miedo a ser torturado,
la periferia de Roma, perecerán, qui pero los demás habían coincidido en su
tándose la máscara más deprisa que los declaración que se trataba de un hom
tiranos de los actores trágicos (V, 13). bre de bien. Conocido el desenlace, la
admiración de los egipcios por Apolo
Los acontecimientos producidos a nio creció aún más.
lo largo del año 69 d.C. aclararon la Fue también en Egipto donde tuvo
oscura interpretación del prodigio ofre lugar el primer encuentro entre Apolo
cida por Apolonio: Galba murió en nio y el futuro emperador Vespasiano;
Roma apenas hubo tomado el poder; éste le pidió que dado que siempre sa
67
APOLONIO DE TIANA
bía cuál era el deseo de los dioses, le la biografía de Apolonio da, pues, por
dijera si éstos apoyarían su deseo de sentado algo que no todos los autores
llegar al trono de Roma, a lo que el sostienen: que Tito murió envenenado
taumaturgo le contestó: por su hermano Domiciano con una
liebre marina.
Zeus Capitolino (pues sé que eres el En los últimos meses de su vida,
árbitro de la siguiente situación), con Apolonio tuvo en Efeso una visión del
sérvate para él y consérvalo para ti. asesinato de Domiciano (septiembre
Pues el templo que ayer quemaron m a del 96 d.C.). En el momento en que, en
nos injustas está determinado por el Roma, el odiado emperador caía vícti
destino que este hombre volverá a ele ma de una conjura, Apolonio paseaba
girlo (V, 30). por una alameda de la ciudad griega, en
compañía de algunos seguidores; pri
Se refería Apolonio al incendio del mero bajó la voz, atemorizado, luego
templo de Júpiter en el Capitolio (di siguió su explicación, pero siempre
ciembre del 69 d.C.), consecuencia de como si estuviera distraído por algo.
los enfrentamientos en Roma entre los Finalmente se calló, miró hacia el suelo
seguidores de Vespasiano y los del y, avanzando unos pasos, exclamó:
emperador Vitelio (meses después el
templo sería, en efecto, restaurado por ¡Golpea al tirano, golpéalo! ¡Ánimo se
Vespasiano, ya como emperador). La ñores, pues el tirano ha sido asesinado
noticia no había llegado aún a Egipto y hoy! ¿Qué digo hoy? ¡Ahora mismo,
Vespasiano quedó extrañado por las por Atenea, ahora mismo, en el mo
palabras del profeta; Apolonio añadió mento en el que callé en mi discurso!
entonces: (VIII, 26).
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APOLONIO DE TIANA
69
APOLONIO DE TIANA
los mostró llenos de fuego; los efesios decir, la buena novia es una de las
reconocieron inmediatamente en él a empusas, a las que la gente considera
un demon y lo lapidaron hasta quedar lam ias o m orm olicias. E sas pueden
completamente cubierto de piedras. Al am ar, y am an los placeres sexuales,
poco rato Apolonio los exhortó a que pero sobre todo la carne humana, y se
apartaran las piedras y conocieran la ducen con los placeres sexuales a quie
bestia que habían matado. Al ser des nes desean devorar (IV, 25).
cubierto, el que creían haber apedrea
do había desaparecido y en su lugar Su amante y futura esposa era, pues,
apareció un perro de gran tamaño que una empusa, es decir, una especie de
escupía espuma, como los rabiosos. vampiro infernal sediento de sangre,
El segundo ritual de exorcismo tuvo capaz de adoptar formas diferentes;
lugar en Atenas. En esta ciudad Apolo proporcionaba todo tipo de placeres a
nio hablaba a un pequeño grupo de Menipo con objeto de devorar su cuer
ciudadanos sobre las libaciones, cuan po y tomar su sangre. Con las palabras
do un joven soltó una extensa y des de Apolonio todos los ornamentos y
vergonzada carcajada; Apolonio, diri regalos de la mujer se esfumaron: co
giéndose a él, dijo: pas de oro, objetos de plata, los coci
neros, la servidumbre. La mujer, que
No eres tú quien te comportas con ese inicialmente se echó a llorar y pidió
descaro, sino el demon que te impulsa que no se la torturara, acabó recono
sin tú saberlo (IV, 20). ciendo su verdadera naturaleza.
En otra ocasión Apolonio tuvo opor
Estaba, efectivamente poseído por tunidad de expulsar al demon de un
démones, causantes de que pasara de la sátiro que, loco por las mujeres, fre
risa al llanto sin motivo, de que conver cuentaba una aldea de Etiopía; había
sara y cantara para sí mismo o de que matado, además, a dos de ellas, de las
actuara como si estuviera bajo los efec que parecía estar especialmente enamo
tos de la embriaguez. Al descubrirlo rado. Apolonio reconoció inmediata
Apolonio, el demon prorrumpió en ri mente al sátiro, poniendo en práctica
tos de pavor y cólera, prom etiendo para acabar con él un plan del que se
abandonar el cuerpo del joven y no decía se había valido el rey Midas enuna
apoderarse del de ningún otro hombre. ocasión: se escanciaron primero cuatro
Pero Apolonio, dirigiéndose encoleri ánforas egipcias de vino en un abreva
zado a él, le exhortó a que demostrase dero; después Apolonio pronunció un
sus buenas intenciones. El demon mo conjuro secreto. El sátiro no se dejó ver,
vió primero y derribó después una de pero el nivel del vino comenzó a bajar
las estatuas del ágora: inmediatamente como si alguien lo estuviera bebiendo.
el joven, como si acabara de salir de un Apolonio llevó entonces a los aldeanos
sueño, recobró su propia naturaleza. a una gruta de las ninfas donde les mos
Pero quizá el caso más célebre tuvo tró al sátiro, que dormía profundamen
lugar en C orin to. En esta ciudad te. Prohibió, sin embargo, que se le gol
Menipo, un joven filósofo dotado de peara o injuriara, asegurando que, en
singular inteligencia y belleza, era ama adelante, ya no molestaría a nadie más12.
do por una rica extranjera. Sin embar Nuestro taumaturgo era conocido
go fue Apolonio quien le reveló la ver también por su poder sobre los espec
dadera naturaleza de la mujer: tros. Mediante una sencilla invocación
—al estilo de las que hacían los in
...Pues no es materia sino apariencia de dios— logró entablar una conversa
materia. Y para que sepáis lo que quiero ción con Aquiles:
70
APOLONIO DE TIANA
71
APOLONIO DE LAODICEA
72
ARISTANDRO DE TELMISO
Cuando, pocos días después, Jeno dad de Libetra (al pie del monte Olim
fonte sacrificaba de nuevo, Arexión vio po), una estatua de Orfeo sudó ininte
un águila, signo de buen augurio, ex rrumpidamente. Pese a que, en general,
hortando a continuación al estratego a este tipo de prodigios era interpretado
abrir la marcha2. Por último, en los muy desfavorablemente, Aristandro
momentos previos al encuentro con el dio un significado bien distinto al afir
ejército de Farnabazo, Arexión sacrifi mar que Alejandro iba a realizar haza
có una víctima y las entrañas resulta ñas dignas de ser cantadas y celebradas,
ron —a la primera— favorables; el adi que darían mucho trabajo y sudor a los
vino no erró su p ron ó stico, pues poetas y músicos que compusieran sus
Jenofonte logró una victoria sobre himnos.
Farnabazo y los bitinios ’. En una novela tardía (Vida y haza
ñas de Alejandro de Macedonia, atri
1.Anab., VI, 4,13. / 2. Anab., VI, 5 ,2 . / 3. buida por la crítica moderna al Pseudo
Anab., VI, 5, 8. Calístenes), Aristandro, que aparece
con el nombre de *M elam po (como el
mítico adivino), ofrece una interpreta
ARISTANDRO DE TELM ISO / Arís- ción diferente del mismo prodigio:
tandros (s. iv a.C.).— Célebre adivino
(mantis) telmesio colaborador de Ale Del mismo modo que Orfeo, tocando
jandro Magno durante su expedición la lira y cantando, persuadió a los grie
asiática (334-323 a.C.). gos, ahuyentó a los bárbaros y amansó
La primera intervención conocida las fieras, así también tú, esforzándote
de Aristandro tuvo lugar poco antes de con tu lanza, los harás a todos tus súb
que naciese Alejandro. Según Plutar ditos (I, 42).
co’, Filipo de Macedonia soñó después
de su boda con Olimpide que imprimía A partir de este momento y hasta la
un sello con forma de león en el vientre batalla de Gaugamela (1 de octubre de
de su mujer. Mientras otros adivinos 331) Aristandro será consultado cada
no dieron im portancia a la visión, vez con mayor frecuencia por Alejan
Aristandro afirmó que la mujer estaba dro. La hepatoscopia, la onirocrítica y
encinta de un niño del ánimo de un la interpretación de prodigios no pare
león. La misma anécdota es narrada por cen tener secretos para él. Las consul
Tertuliano2, que sin embargo silencia tas de estos años se centran en los si
el nombre del adivino. Este episodio guientes casos:
prueba la presencia de Aristandro en la a) Durante el asedio de Halicarnaso
corte de Filipo desde el año 3S7/356. apareció una golondrina que revolotea
N o obstante, se trata de una profecía ex ba insistentemente sobre la cabeza de
eventu que debió ser divulgada cuando Alejandro, posándose una y otra vez
el Macedonio trataba de poner de ma sob re su n ido trin an d o de form a
nifiesto su carisma; en este sentido es estruendosa. Alejandro, dormido, es
probable que Aristandro haya divulga pantó con la mano suavemente la go
do la interpretación del sueño de Filipo londrina pero ésta se posó sobre su ca
no en el 357/356, sino hacia el 336. beza y no levantó el vuelo hasta que
En los meses previos al inicio de la hubo despertado por completo. Con
expedición asiática Aristandro demos sultado Aristandro, éste le contestó que
tró su habilidad para dar un significado aquello era indicio de la traición de al
positivo a prodigios aparentemente guno de sus amigos, añadiendo que, sin
ambiguos o, incluso, amenazadores. embargo, la conjura llegaría a ser des
Según Plutarco3 y A m ano4, en la ciu cubierta, pues la golondrina es un
73
ARISTANDRO DE TELMISO
pajarillo que convive con el hombre, de ñalar los límites que marcaran las obras
quien es su amigo. Poco tiempo des de fortificación; como no tenía con
pués se detenía a Alejandro, hijo de qué hacerlo utilizó la harina que los
Aréope, por tramar una conspiración soldados transportaban en unos barri
contra él5. les. Reflexionando sobre esto Aristan
b) Durante el asedio de Tiro, Ale dro, vaticinó que la nueva ciudad sería
jandro tuvo un sueño en el que creía próspera por muchas razones, y en es
aproximarse a los muros de la ciudad, pecial por su fertilidad en frutos de la
donde Heracles estrechaba su mano tierra10.
derecha y le introducía en la ciudad. e) Tras vadear el río Tigris, Alejan
Aristandro interpretó este sueño afir dro, aprovechando un eclipse de luna
mando que Tiro sería tomada a costa (21 de septiembre de 331), realizó un
de un laborioso esfuerzo, como ocu sacrificio conjunto a la Luna, al Sol y a
rriera con los trabajos de Hércules. la Tierra. A juicio de Aristandro, la
Tras el largo asedio, de enero a julio o coyuntura de la luna era favorable a los
agosto del 332, la ciudad fenicia cayó macedonios y a Alejandro, afirmando
finalmente en manos de Alejandro. que el combate contra los persas ten
Arriano6, Plutarco7 y Quinto Cur dría lugar en ese mismo mes y que las
d o 8 ofrecen sus particulares versiones víctimas presagiaban la victoria del
de la intervención de Aristandro, pero macedonio".
siempre favorables a Alejandro. Casi todas las fuentes coinciden en
Merece la pena, no obstante, recor reconocer la presencia de Aristandro
dar lo transmitido por *Artemidoro en junto a Alejandro en los momentos
su célebre Oneirokritiká: durante el previos a la batalla de Gaugamela.
asedio de Tiro, Alejandro soñó que un P lutarco12 y C u rcio 13 afirm an que
sátiro danzaba sobre un escudo. El in Aristandro hizo sacrificios en nombre
térprete descifró el sueño: «Tuya (sá) de Alejandro (a Fobos según Plutarco,
será Tiro (Tyros)». a Zeus y Atenea Niké según Curcio) y
c) Durante el asedio de Gaza, mien que al inicio del combate, vestido con
tras Alejandro preparaba un sacrificio, un manto blanco, indicó a los solda
ya a punto de ofrecer la primera vícti dos que soltaran un águila sobre la ca
ma, un pájaro carroñero que revolo beza de Alejandro como auspicio de
teaba por encima del altar dejó caer victoria. Arriano14 silencia este episo
sobre su cabeza una piedra que llevaba dio pero recuerda que A ristandro
entre sus patas. Interrogado sobre el anunció la victoria cuando se produjo
suceso por Alejandro, Aristandro res el citado eclipse de luna.
pondió: Tras la batalla de Gaugamela las in
tervenciones de Aristandro se espacian
Señor, conseguirás tom ar la ciudad, más observándose, sobre todo, que sus
pero tú deberás tener una extrema pre interpretaciones de los presagios son
caución en el día de hoy (Arr., Anab., cada vez menos favorables a Alejandro
II, 26). y su empresa.
Curcio afirma que tras el episodio
de las llamadas «Puertas persas» Aris
Desatendiendo u olvidando los con tandro renunció a sacrificar en nombre
sejos de su adivino, Alejandro arriesgó de Alejandro alegando que era inopor
su vida durante el combate, resultando tuno15. Poco después, cuando el m o
herido9. narca decidió luchar contra los escitas
d) Durante la fundación de Alejan y realizaba los sacrificios previos al
dría quiso el monarca macedonio se combate, Aristandro le dijo que las víc
74
ARISTANDRO DE TELMISO
timas indicaban algún peligro. Ante la Arriano, Plutarco y Curcio, que citan
actitud impaciente y hostil de Alejan de pasada a otros adivinos llamados en
dro, el adivino manifestó que no era lugar suyo, como *Demofonte, *Cleó-
posible interpretar los sacrificios con menes y *Pitágoras. Dicha desaparición
tra la evidencia de los signos del cielo podemos ponerla en relación con el
por más que Alejandro deseara tener último período de la vida de Alejandro:
mejores noticias16. Sobre la conclusión aquel en el que el héroe macedonio
de este episodio las fuentes no concuer- pretendió el reconocimiento de una
dan: según A rriano17 el adivino fue naturaleza divina. Las razones del dis-
obligado por Alejandro a repetir el tanciamiento de Aristandro no debie
sacrificio, que dio de nuevo resultado ron de ser muy diferentes de las del
negativo, rehusando modificar su in historiador Pseudo Calístenes quien,
terpretación de los signos celestes. Cur conforme a la mentalidad griega tradi
d o 18 sostiene que Aristandro, atemori cional, se había negado a aceptar la di
zado ante la ira de Alejandro, no sólo vinización del soberano.
repitió los sacrificios sino que extrajo El silencio del nombre de Aristan
de ellos presagios favorables para la dro en las fuentes historiográficas
empresa que el monarca macedonio pudo deberse, según unos (Robinson),
proyectaba. En cualquier caso ambos a la interrupción de la obra del Pseudo
autores ponen claramente de manifies Calístenes; según otros (Berve, Hamil-
to el deterioro de las relaciones entre ton, Greenwalt, Prandi) a la muerte del
Alejandro y Aristandro. adivino, un año después (327 a.C.).
Otro episodio, el de la muerte de Sin embargo, se ha demostrado re
Clito, pone también de relieve cómo cientemente (F. Landucci Gattinoni)
Alejandro iba perdiendo el favor divi que Aristandro no sólo pudo morir
no. Aristandro hizo ver al héroe mace después de esta fecha, sino que nada
donio que la fuga de tres ovejas duran excluye que siguiera formando parte
te un sacrificio celebrado por Clito era del grupo de manteis del séquito de
uno de los peores presagios posibles19. Alejandro hasta el 323 a.C. Es más,
Tras el asesinato de Clito a manos de Eliano23 sostiene que a la muerte del
Alejandro, Aristandro se limitó a impu macedonio sus generales discutieron
tar lo sucedido a la voluntad inmutable durante treinta días sobre el lugar don
del destino20. El filósofo Anaxandro de debía ser enterrado el cuerpo de
justificó el homicidio parangonando a Alejandro. Aristandro, que había pro
Alejandro con Zeus21. fetizado un poder eterno al diádoco
La última de las consultas a Aristan que sepultase a Alejandro en su terri
dro tuvo lugar a orillas del Oxo (en el torio, indujo a Ptolomeo a trasladar el
confín entre la Bactriana y la Sogdiana) cuerpo a su satrapía egipcia pese a la
en la primavera del 328 a.C. Cerca del oposición de Pérdicas. La noticia de
lugar donde se fijó la tienda de Alejan Eliano parece, sin duda, una reelabo
dro en el campamento brotaron dos ración tardía pero pone de manifiesto
manantiales, uno de agua y otro de una que muchos consideraban a Aristandro
sustancia oleaginosa (petróleo). Ante el vivo en aquella fecha.
prodigio Alejandro ofreció un sacrificio. La fama de Aristandro se perpetuó
Aristandro interpretó la fuente de aceite al menos hasta el siglo n d.C. Clemen
como indicio de futuros sufrimientos te de Alejandría24 le cita entre otros
pero también de una victoria que llega adivinos célebres. Luciano25 considera
ría tras algunos contratiempos22. a Aristandro una autoridad en la inter
A partir de entonces el nombre de pretación de los sueños, como también
Aristandro desaparece de los escritos de *Artemidoro. Algunos autores m oder
75
ARISTEAS DE PROCONESO
nos, aceptando lo que dicen de él Pli aquí, al de los isedones, donde recopi
nio y Luciano, creen que Aristandro ló noticias sobre otros pueblos legen
pudo haber sido autor de algunos tra darios. Sus experiencias fueron relata
tados sobre oniromántica y sobre el das en el citado poem a del que se
significado de los prodigios. conservan algunos fragmentos.
Aristeas tenía la facultad de desdo
1. Alex., 2, 4-5. / 2. De anim., 46, 5. / 3. blarse y viajar en espíritu, mientras
Alex., 14, 8-9. / 4. Anab., I, 11, 2. / 5. Arr., que su cuerpo esperaba el regreso del
Anab., 1,25,6-8. / 6.Anab., II, 18,1. / 7. Alex.,
alma en vuelo2. En Heródoto3 aparece
25, 1-3. / 8. IV, 2, 4. / 9. Arr., Anab., II, 26-
27.; Plut., A/ex., 25,4-5; Curi., IV, 6 ,1 2 /1 0 . como un personaje capaz de morir y
Arr., Anab., III, 2,1-2; Plut., Alex., 26, 8-10; resucitar varias veces, desaparecer y
Curt.,IV, 8 ,6 ./1 1 . Arr., Anab., III, 7 ,6 ; Plut., reaparecer en un lugar lejano. Este his
A/ex., 31, 8; Curt., IV, 10,1-7. / 12.A/ex., 31, toriador asegura que murió en un
9. /1 3 . IV, 13,15. / 14. Anafe., III, 15, 7. / 15. batán de su ciudad natal y que el
V, 4 ,2 . /1 6 . Arr., Anafe., IV, 4,3 . / 17. Anafe.,
IV, 4, 3. / 18. VII, 7, 23-29. / 19. Plut., A/ex.,
batanero, después de cerrar su taller,
50, 4-5. / 20. Plut., A/ex., 52, 2. / 21. A/ex., marchó a comunicarlo a los parientes
52, 5-7. / 22. Arr., Anafe., IV, 15, 7-8. / 23. del muerto. Difundida la noticia, un
HV, 12, 24. / 24. Sírom., I, 21, 134, 4. / 25. hombre venido de Artace sostuvo ante
Philopatris, 21-22. los vecinos de Proconeso no sólo ha
berle encontrado en aquella ciudad,
[Bibl,: Kaerst, «Aristandros»: RE, II, 1 sino incluso haber hablado personal
(1895), cois. 859-860; C. A. Robinson, mente con él. Cuando los parientes
«The Seer Aristander»: AJP, 50 (1929), pp. acudieron al batán para enterrarlo, el
195-197; M. Plezia, «De Aristandri vatici
cuerpo de Aristeas no apareció. Sólo
nio»; Eos, 59 (1971), pp. 227-230; W. S.
G reen w alt, «A M acedon ian M an tis»:
al cabo de seis años Aristeas volvió a
AncW, 5 (1982), pp. 17-25; F. Landucci Proconeso para componer el citado
Gattioni, «L ’indovino Aristandro e l’eredità poema, tras lo cual desapareció nue
dei Telmesii», en La profezia nel mondo vamente.
antico, Milano, 1993, pp. 123-138.] Aristeas está por ello muy ligado a
la figura de Apolo (cuyo culto se pre
ocupa en propagar) y comparte mu
A R IST E A S D E P R O C O N E S O / chos de los rasgos del hiperbóreo
Aristéas (s. vn a.C.).— Originario de *Abaris4. Así, después de su «segunda
Proconeso (una isla de la Propóntide), muerte», se le ve aparecer en la ciudad
fue un taumaturgo (iatromantis), entre de Metaponto, en la Magna Grecia,
mítico e histórico, al que se le atribuye para ordenar a los habitantes que ele
un poema hexamétrico titulado Ari- vasen un altar en honor de Apolo y,
maspeas, en el que relataba su prodigio junto a él, una estatua suya, ya que ha
so viaje al país de los isedones para in bía acompañado al dios a Italia bajo la
formarse en él de todo lo concerniente forma de un cuervo5; después, desapa
a las regiones más septentrionales de la reció súbitamente. Los metapontinos,
tierra habitadas por los arim aspos tras enviar una embajada a Delfos, pre
(hombres con un solo ojo), los grifos guntaron al dios qué significaba la apa
guardianes del oro y los hiperbóreos1. rición de aquel hombre; como la Pitia
Desde el estudio de Bolton se acep les ordenó hacer caso de la aparición,
ta que Aristeas vivió en el Proconeso ya que sería de gran provecho para
entre 650 y 625 a.C. Posiblemente en ellos, decidieron seguir el consejo de
la época en la que los griegos explora Aristeas. Además de su célebre poema,
ban las costas del mar Negro viajó has ya citado, se le atribuía una Teogonia
ta el territorio de los escitas y, desde en prosa cuyo contenido desconoce
76
ARISTÓNICA
mos6. Otros llegaron incluso a hacerle rio de Delfos que vivió en época de las
preceptor de Homero7. guerras médicas (h. 480 a.C.). Aristó-
Tampoco tenemos noticias de orá nica dio el siguiente oráculo a una de
culos pronunciados por Aristeas, pero legación de magistrados atenienses in
sabemos que de un laurel de bronce que teresados en conocer el futuro de los
los metapontinos levantaron en el ágora suyos ante la amenaza persa:
para conmemorar la visita de Apolo y
su profeta salía una voz o un ruido que ¡Oh desgraciados!, ¿por qué permane
provocaba el delirio extático de los céis sentados? / Huye a los extremos de
adivinos de la ciudad. Los pitagóricos la tierra, abandonando / tus casas y las
sintieron también gran interés por su altas cimas de tu ciudad circular. /Pues
figura, haciendo de Aristeas maestro o ni la cabeza permanece en pie, / ni el
discípulo del fundador de la escuela. cuerpo, ni los pies situados en las ex
tremidades, / ni por tanto las manos, /
1. Herod., IV, 16; Paus., V, 7, 9 ./2 . Pind., ni nada del centro queda, sino que se
frag. 194; Max. Tyr., Diss., XVI, 2; XXXVIII, encuentra / en estado lamentable. / Pues
3; Suidas, s.v. «Aristeas». / 3. IV, 13-15. / 4.
la destruye el fuego y el activo Ares, /
Herod., IV, 13. / 5. Herod. IV, 15. / 6. Suda,
s.v. «Aristeas». / 7. Strab. XIV, 1, 18. que conduce un carro de origen sirio. /
También aniquilará otras muchas for
[Bibl.: Fragmentos: A. Bernabé Pajares, talezas, / y ñ o la tuya sólo. / Entregará
Fragmentos de épica griega arcaica, Madrid, a l devastador fuego muchos templos de
1979, pp. 344-351; G. Colli, La sabiduría dioses, / que ahora se alzan bañados en
griega, Madrid, 1995, pp. 50-51 y 441-442. sudor, / temblando de miedo; y en lo
E stu d io s: Bethe, «A risteas»: RE, II, 1 más alto de los techos / se ha derramado
(1895), cois. 876-878; J. D. P. Bolton, sangre negra, / que presagia fatalidades
Aristeas o f Proconnesus, Oxford, 1962.]
de desgracia. / Ea pues, salid del santua
rio, / mostrad entereza ante las desgra
cias (Herod., II, 140).
A R IST O G IT Ó N / Aristogeíton (s. iv
a.C.).— Político y sykophante atenien
Al escuchar el oráculo, los enviados
se de la época de Demóstenes, quien le
atenienses quedaron sorprendidos y
cita en uno de sus discursos1 escrito
abatidos. Timón, una de las autorida
hacia el año 324 a.C.. Fue llevado a
des religiosas de Delfos, les aconsejó
juicio tras la batalla de Queronea por
entonces entrar de nuevo en el oráculo
falsa acusación y más tarde se vio impli
con traje de suplicantes y llevar ramas
cado en el proceso de Harpalos. Por los
de olivo en las manos. Esta vez Aristó-
discursos de Demóstenes sabemos que
nica les contestó así:
como hechicero fue iniciado en los se
cretos de los venenos y encantamientos
N o puede Palas aplacar a Zeus Olím
por la esclava de *Teóride de Lemnos,
pico, / aunque le suplica con muchas
con la que tuvo dos hijos. Demóstenes
palabras y / con prudente discreción. /
le acusa de componer sortilegios (tna-
Pero a ti de nuevo dirigiré esta respues
gganeúei), abusar de las gentes y preten
ta, / comparándola con el acero: / Mira,
der curar a los enfermos de epilepsia.
al ser tomado lo demás que contienen
1. Or. XXV.
en su interior I la frontera de Cécrope y
la gruta del divino Citerón, / Zeus, de
amplia mirada, concede a Tritogenia /
que una m uralla de madera / sea la
A R IS T Ó N IC A / A ristoníka (s. v
única inexpugnable, que te servirá a ti
a.C.).— *Pitia y promantis del santua
y a tus hijos. I Pero tú no aguardes in
77
ARNUF1S
78
ARQUÉSTRATO
79
ARRUNTE DE LUCA
era una figura destacada de la come Ante tales indicios (los dúo capita re
dia antigua. presentan a Pompeyo y César, que se
enfrentarán en la batalla de Farsalia) el
1. Apud Elian., HV, 10, 6. / 2. Apud Ate adivino se percata de la inminencia de
neo, XII, 552. / 3. In Hom., II, 1288, 46. grandes desgracias y exclama:
80
ARTEMIDORO DE DALDIS
81
ARTEMÓN DE MILETO
A S C L E T A R IÓ N / A scletario (96
d.C.).— Astrólogo, condenado por el ASTÍFILO / Astyphilos (s. v a.C.).—
emperador Domiciano en el año 96 Adivino griego (mantis y onirócrita),
d.C. por haber hecho predicciones y originario de Posidonia (en la Magna
haberlas propagado1. El historiador Grecia), que anunció al ateniense Ci-
D ion C a ssio 2, m ás ex p líc ito que món la proximidad de su muerte tras
Suetonio, revela el delito cometido por narrarle éste el sueño que había tenido
Ascletarión: éste había predicho a Do antes de emprender la que sería su últi
miciano el momento y la form a de ma expedición (450/449). En dicho
su muerte. sueño se le apareció una perra muy fu
Su nombre aparece citado por las riosa que emitía un ladrido mezclado
fuentes de diversas maneras (Asele- con voz humana que le decía:
tarius, Asclepion, Asclation), pero, en
cualquier caso, parece de origen egip Ve, porque has de ser amigo / mío y
cio (H. Cramer). Pudo, de esta forma, de estos mis tiernos cachorrillos (Plut.,
pertenecer a un reducido pero impor Cimón, 18).
tante grupo de astrólogos egipcios cuya
influencia fue creciendo desde finales Astífilo, al ser consultado por su
del siglo i a.C. y al que pertenecerían, amigo Cimón, declaró que aquello sig
por ejemplo, *Balbilo, *Queremón, nificaba su muerte, pues el perro es
*Ptolomeo Seleuco o *Pámmenes. enemigo de aquel a quien ladra y el
Ascletarión fue detenido en agosto mayor placer que se puede hacer a su
o septiembre del 96 d.C. y llevado ante enemigo es morir. En cuanto a la mez
el emperador el 17 de septiembre de cla de la voz, designaba un enemigo
ese mismo año. Según Suetonio3, Do medo, porque el ejército de los medos
miciano le preguntó si sabía cuál era la se compone de griegos y bárbaros1.
suerte que le estaba reservada, a lo que Plutarco2 dice que después de este
el astrólogo respondió que en breve los sueño, estando Cimón sacrificando a
perros le despedazarían. Para demos Dióniso, el sacerdote que le ayudaba
trar que su arte carecía de fundamen (quizá el propio Astífilo) troceó la víc
to, el emperador ordenó matarlo y dar tima; la sangre que se derramaba, ya
82
ATEYO CAPITÓN
cuajada, fue llevada poco a poco por (1898), pp. 96-105; Riess, «Astrampsy-
unas hormigas hasta ponerla pegada en chos»: RE, I, 2 (1894), cols. 1796-1798; G.
el dedo grande del pie de Cimón. M. Browne, «The C om position o f the
Cuando éste lo advirtió, vino el sacer Sortes Astrampsychi»: University o f London
Institute o f Classical Studies Bulletin, 17
dote mostrándole el hígado de la vícti
(1970), pp. 95-100; G. M. Browne, The
ma sin «cabeza» (caput hiecoris), con Papyri o f the Sortes Astrampsychi, Meisen-
siderado como el peor de los presagios heim am Gian, 1974.]
en las técnicas hepatoscópicas.
83
ATTO NAVIO
84
B
85
BA C IS
Hibris, que es terriblemente ávido pues Mas cuando Titoreo a Anfión y Zeto
cree que seducirá a cualquiera. En efec libaciones y plegarias y ruegos sobre la
to, el bronce chocará con el bronce, y tierra derrame, mientras el sol glorioso
Ares de sangre enrojecerá el mar. En permanece halagando al toro, entonces
tonces, el día de la libertad para la Hé- guarda a la ciudad de un mal no leve
lade trae el Cronida que ve a lo lejos y que la amenaza: pues los frutos perece
la augusta Nike (VIII, 77). rán en ella arrebatados del suelo, lleva
dos a la tumba de Foco (Paus., IX, 17,
3) El tercer oráculo se creyó referi 4-6).
do a la batalla de Platea (479 a.C.), en
la que los griegos derrotaron a los per Bacis alertaba a los tebanos de la
sas mandados por Mardonio; aunque iniciativa de los titoreos que, cuando
es probable que se haya perdido el el sol entraba en el signo del Toro, sa
principio (o que Heródoto no lo cite), caban la tierra del túmulo de Anfión y
en él se habla claramente del destino Zeto ‘en Tebas) para trasladarla al de
adverso del ejército persa: Foco (en Titorea) con el fin de acre
centar la productividad de sus cultivos
La reunión de los helenos a orillas del y empobrecer la tierra de los tebanos.
Termodonte y del herboso Asopo y un Según la leyenda, Antíope, madre de
grito de dolor de sonido bárbaro, don los gemelos Anfión y Zeto, construc
de por encima de la suerte y del destino tores de las murallas de Tebas, huyó
caerán muchos de los medos portado de la ciudad, refugiándose en Titorea,
res de arcos, cuando sobrevenga el día donde se casó con Foco compartiendo
fatal (IX, 43). después su tumba.
Entre la época de Heródoto (s. v
4-5) Las alusiones a los oráculos de a.C.) y la de Pausanias (s. n d.C.), Bacis
Bacis reaparecen algún tiempo después es parodiado en las obras de Aristó
de las guerras médicas, ya en el siglo iv fanes6, quien por primera vez utiliza el
a.C., y hacen alusión, sobre todo, al rey verbo bakitsein («profetizar»). Concre
Epaminondas, cuya política antiespar tamente en Los caballeros", el político
tana en favor de Mesenia se vio favore Cleón y el charcutero, tratando cada
cida por los oráculos de Bacis. El pri uno de ellos de atraerse al demos, apor
mero decía: tan en su favor gran cantidad de orá
culos (inventados). Cleón presume de
Y cuando de Esparta la brillante flor que sus predicciones son de Bacis,
perezca, Mesenia volverá a ser poblada mientras que el charcutero se inventa
por siempre (Paus., IV, 27, 4). el nombre de un supuesto hermano de
éste: Glaniss.
Pausanias declara haber descubier Todo parece indicar, pues, que en
to que otro oráculo anunciaba también el siglo iv a.C. sus profecías estaban ya
la toma de Hira: muy desacreditadas. En este mismo si
glo T eopompo4 consideraba a Bacis un
Los de Mesenia, con ruidos y fuentes «purifícador» y profeta apolíneo que,
domada (ibid.). siguiendo los consejos de Apolo, puri
ficó a las mujeres espartanas presas de
6) El último oráculo conservado es delirio (nymphomanía). El epicúreo
bien diferente de los anteriores y se re Boeto10 no tenía dudas sobre la false
fiere a una disputa de carácter agrícola y dad de los oráculos de Bacis si bien
religioso entre dos ciudades de Grecia admite alguno. Aun Luciano cita un
central: Titorea (en la Fócide) y Tebas: (falso) oráculo de Bakis".
86
BALAAM
87
B ALBI LO
áloes que plantara Yahveh, cual cedros dificultades). En ella Balaam no sölo
junto a las aguas. / Agua fluye de sus habla en nombre de los dioses, sino
nubes y su sementera abundante agua que su palabra se transforma en juicio
rebosa. / Más ensalzado que Agag será y castigo.
su rey, y exaltado será su reino. / El,
que le sacó de Egipto, es para él como 1. Num 22, 5. / 2. Dt 23, 4, 5. / 3. Num
los cuernos del búfalo. / Devora las na 31, 8 ,1 6 . / 4 N um 22, 9-21. / 5. Num 2 2,23-
ciones enemigas suyas, y quebranta sus 3 8 ./6 . Jos 1 3 ,22.
huesos / y con sus flechas los traspasa. /
[Bibl. : E. Puech, «Le texte ammonite de
Luego se ha agachado, se ha tumbado
Deir ‘Alla: les admonitions de Balaam», en
como un león y como una leona; / La vie de la Parole: De l ’Ancien au Nouveau
iquién le hará levantarf /¡Benditos Testament, Paris, 1987, pp. 13-30.]
quienes te bendigan; quienes te maldi
gan, malditos sean! (Num 24, 3-9).
BALBILO / Ti. Claudius Balbillus (s. i
El rey de Moab, indignado por el
d.C.).— Influyente astrólogo alejandri
cambio de actitud de su adivino, orde
no de época del emperador Nerón. Sus
na su inmediata expulsión, no sin que
orígenes son mal conocidos: según
antes Balaam emitiese un segundo orá
unos (C. Cichorius) sería hijo de Ti.
culo. En él ve el esplendor de la mo
Claudius Thrasyllus (T rasilo ), el as
narquía de David, al que llama «estre
trólogo de Tiberio; según otros, su nie
lla» y «gobernante»; la tradición judía
to. Si se le considera como su hijo de
y cristiana vieron en sus palabras un
bió de ocupar, bajo el reinado de
anuncio del futuro M esías, descen
Claudio, el cargo de archiereus Aegyp-
diente del rey David:
ti, un verdadero ministro del culto im
perial en la provincia.
Lo veo, mas no ahora; lo diviso, pero
Algunos autores (Piganiol, Schwartz)
no de cerca: / ha salido una estrella de
fechan en estos primeros años el inicio
Jacob, y ha surgido un gobernante de
de la hostilidad de Balbilo hacia los cris
Israel I y ha quebrado las sienes de
tianos (en particular hacia la comunidad
Moab y el cráneo de todos los hijos de
de Efeso); se ha creído ver una alusión al
Set. / Edom se va empobreciendo y em
astrólogo en la segunda bestia del Apo
pobrécese Se’ir, su enemigo, / mientras
calipsis', un falso profeta que seduce y
Israel adquiere riqueza. / De Jacob sal
engaña, valiéndose de magia y prodigios
drá Dominador y aniquilará el rema
raros, induciendo a dar culto al Anticris
nente de la ciudad (Num 24, 17-19).
to. Pero la documentación disponible
no permite confirmar esta hipótesis.
Balaam reemprendió así el regreso
Es posible que Balbilo entrara en
a su patria, pero, según el libro de
contacto directo con la corte a través
Josué6, fue muerto por la espalda du
de Agripina (madre de Nerón), vién
rante los combates de los hebreos con
dose así involucrado en las intrigas
tra los madianitas, que auxiliaban a
para eliminar a Británico. En el 41 d.C.
Moab.
Balbilo debió de ser (J. P. Martin) el
Además de la información que so
astrólogo que predijo a Agripina el des
bre Balaam nos proporciona el texto
tino que esperaba a su hijo (es decir, el
bíblico, disponemos hoy de un segun
trono) pero también que ella moriría a
do testimonio: una inscripción de fi
manos de él. Tácito2 atribuye a Agripi
nales del siglo vin a.C., hallada en Deir
na la célebre respuesta: «Que la mate,
Alia (de unas cincuenta líneas, aunque
con tal que reine». Se conserva una ins
la lectura del texto presenta muchas
88
BALBILO
89
BALTASAR
Se cree (H. Cramer) que entre los Politics, Philadelphia, 1954, pp. 108-141;
años 69 y 72 d.C. Balbilo debió de R. Merkelbach, «Ephe-sische Pererga 21.
mantener contactos con el emperador Ein Zeugnis für T. Claudius Balbillus aus
Smyrna»: ZPE, 31 (1978), pp. 186-187; J.
Vespasiano, conocido también por su
P. Martin, «Néron et le pouvoir des astres»:
fe en la astrología; es posible incluso
Pallas, 30 (1983), 63-73.]
que en los años siguientes (73 y 74)
Balbilo mediase en las malas relacio
nes políticas entre Roma y el reino de
Commagene, una de cuyas figuras más BALTASAR: * Melchor.
destacadas era precisamente su yerno.
Dion Cassio11dice que para demos
trar a Balbilo la consideración que le B A R D E SA N E S D E SIR IA / Bar-
profesaba, el emperador Vespasiano Daisan (154-222 d .C .).— Filósofo es
permitió que los habitantes de la ciu toico y astrólogo cristiano. Nacido en
dad de Efeso celebrasen juegos sagra Edessa (Siria) el 11 de julio del 154
dos en su honor. Dichos juegos —co d.C., sus padres eran paganos, pero él
nocidos como Balbillea o Balbilleia— se convirtió pronto al cristianismo.
fueron luego muy populares como re Según algunas fuentes tardías estu
vela la epigrafía12; los testimonios más dió en Hierápolis, según otras, en Apa-
antiguos datan del año 90 pero se con mea. Probablemente estuvo también
servan algunos del 105. en Babilonia, donde pudo haber segui
Se ha sugerido (F. Cumont) que do las enseñanzas de los astrólogos
Balbilo fue el autor de la interpretación (caldeos); en los primeros siglos del
astrológica del cometa aparecido en el Imperio dicha ciudad aún mantenía su
79 d.C., en lo cual era —como hemos prestigio cultural.
visto— una autoridad. Desconocemos Jerónim o1 cita a Bardesanes cuan
la fecha exacta de su muerte, quizá a do se refiere a los gimnosofistas indios
comienzos de la década de los 80 d.C., y le llama vir babylonius. N o obstante,
medio siglo después de la de *Trasilo. Bardesanes pudo haber recibido sus
Se conserva de Balbilo un resumen enseñanzas astrológicas en Siria. Se
en lengua griega de sus reglas sobre la cree que su padre era él mismo un as
duración de la vida en función de cál trólogo, ya que dicha disciplina, como
culos astrológicos. la de los magos, solía transmitirse de
padres a hijos.
1 .1 3 ,1 1 . / 2.Ann., XIV, 9 ,3 .1 3 . ZPE, 31 De su vida sabemos poco. Al frente
(1978), pp. 186-187. / 4. Ann., XII, 6 8 ,3 . / 5. de una delegación recibió a Abertius,
Suet., Ñero, 6, 2; 40, 2. / 6. N Q , IV, 2 ,1 3 . / 7. obispo de Frigia (hacia el 175) durante
Sen., NQ, VII, 17, 2; 21, 3. / 8. Tacit., Ann., el viaje que éste realizó por el Oriente,
XIV, 22. / 9. Suet., Ñero, 36, 1-2. / 10. Ñero, hecho recordado por una inscripción.
36. / 11. LXV, 9, 2. / 12. CIG, 2810; 3208;
3675; 5913; 6916. Escribió numerosos poemas, reco
pilados por su hijo Armonio pero pos
[Bibl.: Fragmentos: CCAG, VIII, 3, p. teriormente perdidos, que el pueblo
103; VIII, 4 cod. Paris, pp. 233-234. Estu cantaba en las iglesias y en las calles,
dios: F. Cumont, «Astrologues romains et pero que no gustaban a las autoridades
byzantinsl: Balbiílus»: MEFR(A), 37 (1918- esclesiásticas; algunos han llegado in
1919), pp. 35-54; A. Piganiol, «Balbiílus», cluso a considerarle instigador de cier
en Mélanges G. Glotz, vol. II, Paris, 1932, tas herejías de la época bajoimperial.
pp. 723-730; ]. Schwartz, «Ti. Claudius
Sus ob ras debieron escrib irse en
Balbiílus»: BIAO, 49, 1950, pp. 45-55; F.
H. Cramer, Astrology in Román Law and
siriaco, la lengua aramea hablada en el
norte de Siria desde el siglo i d.C.
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BASÍUDES
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BATACES
y pasteles, como era tradición en el BEO / Boió (s. iv a.C.?).— Según Pau-
país), del que no ignoraba que se encon sanias1 era una mujer de Delfos que,
traba enfermo, lejos de Alejandría, a quizá por inspiración del dios, compu
varios días de camino. Inmediatamen so un himno a su ciudad en el que afir
te preguntó a los sacerdotes si habían maba que el oráculo de Apolo fue esta
visto a Basílides entrar en el templo. b lecid o por lo s h ip e rb ó re o s que
Tras enviar a unos soldados, Vespasia- llegaron con Olén. Este era un adivino
no comprobó que Basílides se encon y músico que había sido el primero en
traba a ochenta millas del Serapeion. dictar los oráculos en hexám etros
Entonces interpretó lo sucedido como dactilicos.
una visión divina y, al mismo tiempo, Pausanias afirma también que, en
como oráculo favorable (pues Basílides época histórica, los delios cantaban him
deriva, en griego, de basileus, «rey»). nos en honor de la diosa Ilitia2, de Hera3
Algunos autores creen, sin embargo, y de Acaya4 compuestos por Olén.
que el sacerdote del Monte Carmelo y La noticia transmitida por Pausa
el del Serapeion son personajes dife nias parece ser una invención de época
rentes. helenística. El texto dice:
1. Hist., IV, 82. / 2. Hist., IV, 82. / 3. Vesp., 7, 1. Donde de cierto cumplieron un orácu
lo digno de recuerdo / los hijos hiper
[Bibl.: K. Scott, «The Role of Basílides bóreos, Págaso y el divino Agieo / [ ...] /
m the Events of AD 69»: JRS, 24 (1934),
y Olén, que se tomó en el primer profe
pp. 138-140; L. Herrmann, «Basílides»:
Latomus, 12 (1953), pp. 312-315.] ta de Febo / y en el primero que com
puso un canto de antiguos versos (Frs.
1 y 2).
BATACES IBatakes (s. i a.C.).— Gran
sacerdote y profeta de la Magna Mater Clemente de Alejandría^ alude a
(Cibeles) en Pessinunte (Asia Menor). Beo como cresmóloga y en el siglo x la
Llegado a Roma en tiempos de Mario, Suda6 menciona su m atrimonio. Su
aseguró ante el Senado que la diosa le nombre suele confundirse con Boios,
había anunciado en su santuario que al que Ateneo7 atribuye un tratado ti
los romanos obtendrían una victoria tulado Omithogonía (Sobre el origen
aplastante sobre sus enem igos, los de las aves) que manejó Ovidio.
cimbrios y teutones1. El Senado prestó
fe a la profecía e hizo erigir un templo 1 .1,18, 5; VIII, 2 1 ,3 ; IX, 27,2. / 2. II, 13,
a Cibeles como agradecimiento por la 3. / 3. V, 7, 8. / 4. X, 5, 8. / 5. Strom., I, 132,
3. / 6. s.v. «Palaíphatos». / 7. IX, 393.
victoria que les prometía.
Pero Bataces se presentó al pueblo
[Bibl.: A. Bernabé Pajares y H. Rodrí
con la intención de repetir las mismas guez Somolinos, Poetisas griegas, Madrid,
profecías. El tribuno Aulo Pompeyo se 1994, pp. 133-137.]
lo prohibió, llamándole charlatán y ex
pulsándole de la tribuna con injurias.
Aulo, poco después de ser disuelta la
BEROSO / Berossós (s. m a.C.).— Sa
asamblea, cogió unas fiebres tan eleva
cerdote babilonio del dios Marduk (su
das, que murió una semana después. Al
nombre originario era, quizá, Bel-
conocerse la noticia aumentó la con
re’usu), escribió en griego una obra muy
fianza de la población romana en los
consultada sobre la historia mesopotá-
oráculos de Cibeles.
mica (no exenta de referencias astroló
1. Plut., Mar., 17, 9-11.
gicas), en tres libros, Babyloniaka o
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BEROSO
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BESOS
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BOLOS DE MENDES
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BRÁNQUIDAS
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BRÁNQUIDAS
Es posible que los Bránquidas tuvie 2-4. / 3. apud Clem., Strom., V, 8 (243). / 4.
sen a los Evangélidas (Euangelidai), Ad Theb., Ili, 479. / 5. Varr., apud Lact. Theb.,
V ili, 198. / 6. Conón, Narr, frag., 33; Schol.
otro genos milesio, como colaborado
ad Paus., V, 8, 8; Str., VII, 421; 634. / 7. VII,
res en calidad de mensajeros de las res 5, 28-35. / 8. Met., IV, 32. / 9. Conón, Narr,
puestas o de intérpretes de su signifi /rag., 33, 44.
cado9.
[Bìbl.: J . Fontenrose, Didyma. Apollo’s
1. Paus., I, 16, 3 y IX, 10, 12. / 2. Narr. Oracle, Cult and Companions, Berkeley,
frag., 33; Ludan., De domo, 24; Dial. Deor., 1988.]
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c
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CALCANTE
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CAMPESTRE
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C A N I D IA
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CASANDRA
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CASANDRA
ción de sign os, C asan d ra era una por la ciudad entera, anunciando a los
profetisa «inspirada»; corno las * pitias habitantes lo que sucedía:
y las "sibilas, el dios se apoderaba de
ella y, en pleno delirio, emitía orácu Venid aquí, troyanos y troyanas, / a
los. N o obstante, la tipología de C a contemplar a Héctor, / si alguna vez
sandra como profetisa inspirada por otrora os alegrabais / al verle regresar
Apolo parece fijarse definitivamente de la batalla I vivo, puesto que él era la
sólo a partir de Esquilo (525-455 alegría / de la ciudad y de su pueblo
a.C.): en su Agamenón5, Casandra apa todo (II., XXIV, 703-706).
rece con el epíteto de phrenománe, que
será retomado más tarde por Platón6 5) Casandra se opuso a que el caba
para aplicarlo a la Sibila. llo de madera arrastrado por los troya-
Las profecías de Casandra van liga nos fuera introducido en la ciudad, ase
das, sobre todo, a la guerra de Troya. gurando que el caballo estaba lleno de
1) Cuando Paris, cuya verdadera guerreros armados, pero tampoco en
identidad no era aún conocida, llega a esta ocasión fue creída por los suyos9.
Troya, Casandra anuncia que traerá la 6) Se atribuyen a Casandra nume
ruina a la ciudad. Sólo Eurípides7 sos rosas profecías sobre el destino de las
tiene que fue Casandra —y no *Esa- mujeres troyanas hechas prisioneras
co— quien aconsejó que se matase a tras la caída de la ciudad y, de igual
Paris, recién nacido. forma, los muchos sufrimientos de los
2) Ordenó el rey Príamo que el día aqueos para regresar a su patria. Así:
del aniversario de la exposición de su
hijo, al que se creía muerto, se cele ¡Desgraciado Ulises que no sabe qué
braran unos magníficos juegos fúne sufrimientos le aguardan! Mis desgra
bres. Paris llega a Troya para tomar cias y las de los frigios algún día le
parte de los juegos y ganar el toro pro parecerán deseables como el oro. Diez
metido al vencedor. Vence en todas años habrá aún de esperar, además de
las pruebas y a todos los concursantes, los que aquí ha pasado para llegar solo
incluidos sus hermanos, quienes, hu a su patria [...] (Verá) el angosto desfi
millados e indignados de que un pas ladero rocoso donde habita la terrible
tor los derrotase, quisieron matarlo. Caribdis; el montaraz Cíclope, devora-
En ese preciso instante, Casandra, in dor de carne cruda; Circe, la liguria,
vadida por el delirio profètico de que transforma a los hombres en cer
Apolo, reconoce en el pastor al hijo dos; naufragios en el salino mar; la
de Príamo, en otro tiempo abandona atracción del loto y las vacas sagradas
do. Es éste uno de los pocos casos en del sol cuyas carnes cobrarán voz un
que Casandra es creída, pues Paris fue día para augurar a Ulises amargas pro
aceptado y reconocido por el palacio fecías. Para abreviar, descenderá vivo
real8. al Hades y, cuando escape a las aguas
3) Cuando Paris regresa a Troya del mar, encontrará, al llegar, en su
con Helena, Casandra predice que casa mil calamidades. Pero ¿para qué
aquel rapto provocará la destrucción disparar como dardos los sufrimientos
de la ciudad. de Ulises? (Eur., Troy., 430-445).
4) Después de la muerte de Héctor
y de la embajada de Príamo a Aquiles, 7) Durante el saqueo de Troya, Ca
Casandra es la primera en reconocer a sandra se refugió junto al altar de la
su padre, de pie sobre el carro de mu- diosa Atenea; Ayax quiso arrancarla
las, y el cuerpo yacente de Héctor en violentamente de la estatua a la que
el lecho mortuorio. Vociferó entonces estaba abrazada, arrastrando a la mu
104
CASANDRA
chacha y a la imagen y cometiendo así mis hermanos. Y hay cosas que no quie
un grave sacrilegio (la escena fue fre ro decir. No quiero yo cantar el hacha
cuentemente representada en el arte que se abatirá sobre mi cuello y sobre
griego, como nos recuerda Pausanias10). los de otros, ni las luchas matricidas
Los aqueos quisieron lapidarlo pero el que causará mi boda, el derrumbe, en
héroe se refugió en el altar de la diosa y fin, de la casa de Atreo. Voy a demos
logró salvarse11. Apolodoro12 sostiene trar que el destino de esta ciudad fue
que Ayax, viendo a Casandra abrazada más venturoso que el que aguarda a los
a la estatua, la violó y por eso la imagen aqueos. Aunque poseída por el dios,
mira hacia el cielo. voy a salir, para probarlo, de mi delirio
8) En el reparto del botín, Casandra (Troy., 352 ss.).
fue entregada (como esclava) a Agame
nón13, quien se enamoró ardientemen También ve su propia muerte:
te de ella. Hasta entonces había sido
solicitada por un buen número de pre En cuanto a mí, las aguas impetuosas
tendientes y, en especial, por Otrioneo, de los torrentes arrastrarán mi cadáver,
el cual llegó a pedir a Príamo la mano arrojado desnudo a las quebradas, cer
de su hija a cambio de liberarlo de los ca de la tumba de mi esposo, para en
griegos, pero murió en el intento14. tregarme como festín a las fieras. ¡A mí,
Según algunas versiones la mucha la servidora de Apolo! (Troy., 365 ss.).
cha dio a Agamenón dos hijos geme
los, Teledamo y Pélope. A su regreso a En el siglo m a.C., Licofrón escribió
Argos, Agamenón fue muerto por su un poema cuya protagonista es Casan
esposa Clitem nestra, quien, celosa, dra (llamada en la obra Alejandra) a la
también m ató a C asandra15. Com o que enriquece con nuevos elementos.
consecuencia de este crimen, para ven Su autor imagina que Príamo, descon
gar a su padre asesinado, Orestes ma tento con las dotes proféticas de su
taría a su madre, Clitemnestra. hija, a quien nadie cree, y temiendo las
En el teatro de Esquilo, Casandra burlas de sus súbditos, la encierra en
no logra convencer al coro con sus una prisión donde no penetra la luz del
profecías sobre la muerte inmediata de día16. Las similitudes entre Casandra y
Agamenón: la sibila son evidentes: ambas viven
encerradas en una cueva; ambas son
¡Ay de mí! ¡Oh desventura! Nuevamen comparadas a la esfinge17 y los vatici
te / terrible, el mántico aguijón me azu nios de Casandra, como los de la sibila
za, / con siniestros preludios perturbán o la esfinge, son oscuros y enigmáti
dome / {...] /Me es igual que no logre cos18. N o sorprende, pues, que Casan
persuadirte. I El futuro vendrá; pronto dra acabara confundiéndose más tarde
tú mismo / lleno de compasión, has de con una sibila19.
llamarme / profetisa verídica en exceso El poema es, en realidad, un relato
(Ag., 1130-1134). que hace a Príamo el guardián encar
gado por el rey de la custodia de Ale
En Eurípides, Casandra anuncia su jandra: vv. 1-30: prólogo del guar
propia boda y las trágicas consecuen dián; vv. 31-1460: vaticinios de la
cias que ésta traerá para la familia de profetisa; vv. 1461-1474: epílogo del
Agamenón: guardián. Los oráculos abarcan mu
chos episodios: la destrucción de
Pues yo lo haré perecer [a Agamenón] y Troya, la muerte de los héroes tro-
destruiré su casa, tomando así vengan yanos; las desgracias de las mujeres
za de la ruina que causó a mi padre y a troyanas y las que se abatirán sobre
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CATA