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Características del Imperio Persa

La civilización persa se estableció en la meseta de Irán entre los siglos XII y VI a.C. y alcanzó su máximo esplendor bajo el imperio de Ciro el Grande y Darío I. Los persas organizaron un vasto imperio dividido en satrapías gobernadas por sátrapas y desarrollaron una sociedad, economía, religión y cultura propia que influenció a otras civilizaciones.
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Características del Imperio Persa

La civilización persa se estableció en la meseta de Irán entre los siglos XII y VI a.C. y alcanzó su máximo esplendor bajo el imperio de Ciro el Grande y Darío I. Los persas organizaron un vasto imperio dividido en satrapías gobernadas por sátrapas y desarrollaron una sociedad, economía, religión y cultura propia que influenció a otras civilizaciones.
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Civilización Persia

Integrantes: Constanza Núñez y Juan Manuel Frölhich

Curso: 7º B

Ubicación:

La civilización Persa, se ubica en la meseta de Irán, en Asia. Al norte limitaba con el mar Caspio,
al sur con el golfo Pérsico y el golfo de Omán; al este con el valle de Indo y al oeste con los montes
Agros que la separaban de Mesopotamia. Alrededor de 1.400 a.C, algunas de estas tribus,
antepasadas de los persas históricos, se trasladaron hacia el sur de Irán.

Aspecto Político:

En el siglo XII a. C, este civilización se estableció en la meseta de Irán, entre el mar Caspio y el
golfo Pérsico, estableciendo su capital, en Susa, junto a los medos, pueblo que los dominó.

Esta situación perduró hasta mediados del siglo VI a. C., en que la situación se revirtió, bajo el
reinado de Ciro II, el Grande, que venció a los medos, cuyo rey era Darío, y los sometió a su
autoridad.

El rey Darío organizó su vasto imperio dividiéndolo en 20 provincias denominadas satrapías,


gobernadas por una persona nombrada por el rey, quién tenía poder absoluto sobre la región. Cada
gobernador era asesorado por un concejo formado por miembros de las familias persas más
importantes.

El único miembro del gobierno de cada


provincia que no respondía a las órdenes del gobernador era el jefe militar, que recibía órdenes del
rey en forma directa.

Así como la organización política del imperio era eficiente, también la administración estaba muy
bien organizada y controlada. Los tributos llegaban a las capitales a través de una red de caminos
llamada Camino Real, que comunicaba las ciudades de Sardes y Susa, pasando a través de otras
ciudades importantes.

Aspecto Social:

La cúspide de la escala social era ocupada por el rey o emperador, quién estaba rodeado por una
corte de nobles terratenientes, además de los jefes militares y algunos poderosos sacerdotes.

En el ámbito local, los persas tenían la figura del sátrapa, quienes eran los gobernadores de las
provincias y en la práctica controlaban sus propios ejércitos.
En un estrato inferior se encontraban los campesinos, quienes eran los que se ocupaban de dar
sustento económico a la sociedad persa; también formaban parte de este grupo social los artesanos y
los comerciantes.

Finalmente, y en coincidencia con todas las civilizaciones de la Antigüedad, los persas tenían
abundantes esclavos que eran tomados prisioneros en sus campañas de conquista.

Aspecto Religioso:

La religión persa provino de las predicaciones del profeta Zarathustra, fundador del mazdeísmo o
como este llamaba a su religión Daena Vanguji, que se piensa predicó en el siglo VI antes de Cristo
en Asia Central y en Irán, adoptando los persas su religión. El libro sagrado de esta religión era
el Avesta y su punto principal era la existencia de dos espíritus principales; uno llamado Ahura
Mazda, que era la representación del bien y otro llamado Angra Mainvu, que era la representación
del mal. La religión persa también incluía conceptos novedosos como el juicio final en el cual el
espíritu de los muertos era juzgado sobre la base de sus acciones en la vida y eso definiría su futuro
en su nueva vida después de la muerte.

Aspecto Económico:

La base de la economía persa era la agricultura, y era complementada con el comercio. Estas
actividades contaban con una política de desarrollo conocida como la “Paz del Rey”. Esta política
consistía en la construcción de canales de regadío, por ejemplo, pare elevar el rendimiento del
cultivo de las hortalizas y así aumentar la tributación agrícola.

Los persas, además, construyeron una importante red de caminos que les permitió: facilitar el
crecimiento de las actividades comerciales, rapidez en el traslado de los ejércitos, gran cohesión del
aparato administrativo.

Debido al crecimiento de las actividades marítimas y comerciales, los persas levantaron nuevos
puertos en el Golfo Pérsico y se intensificaron medidas tendientes a aumentar el comercio.

Los persas, aparte del comercio, también desarrollaron la agricultura de oasis y cultivaron frutas
como cerezas, peras, duraznos y avellanas; además, poseían cultivos de cereales como el trigo y el
mijo.

La ganadería también fue practicada por los persas, y entre los animales que criaron se pueden
contar los vacunos y las ovejas.

Aspecto Cultural:

El imperio persa jugó un rol preponderante en el desarrollo material de su civilización. Existía el


concepto de arte imperial, situación que implicaba que las manifestaciones artísticas debían reflejar
las creencias e intereses de las autoridades imperiales.

El arte imperial persa se caracterizaba por ser una mezcla de las diversas manifestaciones culturales
que poseían los habitantes del territorio que se despliega a los pies de los Montes Zagros. En el arte
imperial estaban representadas las creencias y tradiciones locales de los pueblos sometidos al
dominio persa.

Debido al carácter expansivo que adquirió Persia con la subida al trono de Ciro II y sus sucesores,
la cosmovisión persa estaba compuesta, además, por elementos provenientes de Egipto, Babilonia,
Grecia y el resto de sus conquistas territoriales.

Una de las mayores muestras del desarrollo material persa, es la ciudad de Persépolis. Sus creadores
fueron los emperadores Darío y su heredero Jerjes, quienes la convirtieron en la capital del imperio;
dos siglos después la ciudad fue destruida por Alejandro Magno.

Persépolis se ubicaba en la zona central del territorio persa y en ella estaba ubicado el centro
neurálgico del emperador.

Uno de los mayores logros del imperio levantado por Ciro II fue su capacidad para mantener
cohesionados a una gran variedad de etnias que habitaban Persia, mediante la inclusión de las
tradiciones locales en la cultura imperial.

Legado Cultural:

Político: Idea de un imperio universal. La estructura del imperio se basó en las Satrapías: unidades
políticas territoriales dependientes de un fuerte poder central, pero que al mismo tiempo gozaban de
un cierto tipo de medidas como lo fueron los correos, los funcionarios denominados “ojos y oídos
del rey”, y el sistema de carreteras que tenían a su cargo el control y vigilancia de las más apartadas
regiones.

Economía: La economía de la cultura persa se basaba en la agricultura, con la irrigación de las


aguas de las montañas, el pastoreo y la extracción de minerales. Los persas tenían un comercio
amplio, ayudados por la creación de las monedas que usaban en las transacciones comerciales.
Fabricaron tapices y alfombras persas.

Intelectual: La idea de la lucha entre el bien y el mal, y la libertad de elección del hombre entre
ambos.

Sociedad: Tolerancia con los pueblos vencidos. La sociedad persa estaba dividida en rígidas clases
sociales, en la cima de la pirámide social se encontraba el rey y su familia, más debajo de la realeza
se encontraba la aristocracia (sacerdotes, nobles y grandes comerciantes), después la clase media y
la popular (pequeños comerciantes, artesanos y soldados).

En la industria metalúrgica, fabricaron armas, trabajaron el cobre, bronce y estaño

En arquitectura: más que su aporte innovador, lo que se rescata es su monumentalidad, su capacidad


para construir palacios y salones reales gigantescos.

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