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Monólogos de La Muerte

Este documento presenta tres monólogos sobre temas existenciales como el miedo a la muerte, el suicidio y los recuerdos dolorosos del pasado. En el primer monólogo, la persona expresa su temor a dejar de existir después de la muerte y a olvidar su identidad si es que existe la reencarnación. En el segundo, describe una noche en la que tuvo pensamientos suicidas debido a su sufrimiento emocional. Y en el tercero, habla sobre lo doloroso que es releer cartas y recuerdos del
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Monólogos de La Muerte

Este documento presenta tres monólogos sobre temas existenciales como el miedo a la muerte, el suicidio y los recuerdos dolorosos del pasado. En el primer monólogo, la persona expresa su temor a dejar de existir después de la muerte y a olvidar su identidad si es que existe la reencarnación. En el segundo, describe una noche en la que tuvo pensamientos suicidas debido a su sufrimiento emocional. Y en el tercero, habla sobre lo doloroso que es releer cartas y recuerdos del
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Monólogos Desquiciados

Hoy:
"Miedo a la Muerte"

Sonará extraño... si... pero temo a la muerte. Bah!, no a la muerte en sí, eso es
inevitable. Sino que temo a lo que pueda llegar a pasar conmigo. Tengo miedo de
simplemente desaparecer, dejar de existir... dejar de ser yo? Whatever...

O es tal vez el hecho de que sea inevitable lo que me haga temer a la muerte??? El
hecho de saber que no importa qué haga o cómo lo haga, me va a llegar el momento.
Soy católica, por lo que creo en Dios, y en que tengo un alma que (si tengo suerte) se irá
al cielo. Pero y si no hay cielo? Si simplemente dejo de existir??? O si en efecto existe
un alma dentro de cada uno que vuelve a encarnarse en otro cuerpo luego de que
morimos?? En ese caso es evidente que lo que más me asusta es dejar de ser yo.
Empezar de cero otra vez. Olvidarme de quien soy para ser otra persona... porque ya
bastante miedo me da ser completamente olvidada como para encima ser yo misma
quien me olvide de que alguna vez existí.

Siempre que pienso en esto me desespero mucho. Creo en las almas, porque al igual que
muchas personas, he tenido experiencias. En efecto, todos las hemos tenido alguna vez,
pero hay quienes las toman con escepticismo. Pero acaso no sería aún más desesperante
continuar atada a un lugar y que la gente que estimo no pueda verme??? En ese caso
estaría totalmente sola, y eso me asusta mucho. Pedir ayuda a gritos sin obtener
respuesta... ya he estado ahí, por eso lo temo tanto.

Contrariamente a lo que mi religión presenta en su dogma, creo en las reencarnaciones


(eso entre comillas, porque estudiosos han dicho que el catolicismo en efecto creía en
reencarnaciones, pero que los múltiples gobernantes de las épocas bíblicas encontraban
contraproducente que su gente creyera en tales cosas y las quitaron de la Biblia). Incluso
yo misma he hecho regresiones a vidas pasadas y encontré las raíces de los miedos
aparentemente infundados que tengo en esta vida, e incluso culpas que me eran ajenas
pero que aún así sentía... e incluso comprendí por qué me gustan tantas cosas que no se
conectan en nada a lo que pueden llegar a ser mis esferas de acción. Lo que más miedo
me dio, fue sentir la desesperación que sentía esa antigua “personalidad” mía. Sentí lo
que estaba sintiendo ella en aquel momento... pero se trataba sólo de un flash quedado
en el tiempo... ese ser no existía más, era otra persona. Ni llegué a ver su cara, pues veía
por sus ojos... no es eso acaso como si esa persona nunca hubiese existido? Eso es lo
que me dio más miedo. Fue horrible... como si con una goma la hubiesen borrado para
siempre de la historia, porque su gente la habrá recordado por un tiempo. Pero una vez
que todos los que una vez te conocieron estén muertos también... quién estará ahí para
recordarte??.

Y si en efecto existe, a parte de un cielo, un infierno? Porque ya es bastante horrible


pasar una vida de mierda, como para que encima sea seguida por una eternidad de
mierda. De todos modos no creo que vaya a terminar ahí, porque...
El que tiene miedo del infierno,

No va al infierno.

Monólogos Desquiciados
Hoy:
"Suicidio"
Cuando tenés 18 años e intentaste suicidarte más de tres veces... digamos que tenés un
pequeño problemita. Ese es mi caso, por ejemplo. Acá estoy otra vez, en la madrugada
calurosa del día... no, si digo el día podrían develar los motivos de mi intento suicida
número 4. Este monólogo va a llevarme más tiempo que los otros, porque, como mi
muñeca izquierda anduvo jugando con su amiga la hoja de afeitar, está toda cortadita y
me duele bastante cuando muevo la mano para typear.

Tengo mucho miedo, de verdad. Porque la noche es muy larga, yo no tengo sueño y ya
empecé mal. Por primera vez tengo miedo de verdad... tal vez es porque sé que ésta vez
sí soy capaz. Capaz de mandar todo al carajo y matarme de una vez por todas. Ya me
cansó esta vida de mierda. ¡¿POR QUÉ TODO TIENE QUE SER TAN DIFÍCIL?!
Estoy harta de tener que sacrificar lo que quiero, simplemente porque “la vida es así”.
LA VIDA ES ASÍ LAS PELOTAS!!, yo no hice nada malo, así que no veo por qué
debería de ser castigada. Acabo de pasar hora y media encerrada en el baño llorando,
tratando de no hacer el menor ruido entre sollozo y sollozo, porque no quiero que nadie
se despierte y me vea llorar. Me puse realmente histérica y empecé a balancearme como
si fuese autista. No sé por qué hago esas cosas. Yo no estoy loca.

No estoy loca

No estoy loca

No estoy loca

No estoy loca.

Son sólo las circunstancias que me obligan a ser así, son las cosas que me pasan las que
me empujan hasta el borde del abismo.

Yo no estoy loca.

En un momento dado, la habitación comenzó a hacerse tan grande, y yo era tan chiquita.
Tenía miedo, mucho miedo. Y entre sollozos me acurruqué bien chiquitita contra la
pared. Lloraba y me abrazaba las rodillas. Quise gritar, porque sentía que me retorcían
el corazón, pero gracias a Dios, pude evitar el grito mordiéndome el brazo... ahora está
rojo oscuro e hinchado.

Tengo miedo. Miedo de lo que puedo llegar a hacer esta noche... en otro arrebato de
locura. Es la primera vez que me atemorizo, y eso me inquieta... tal vez tengo miedo,
porque sé que esta vez sí soy capaz.

La razón por la cual me pongo a escribir esto ahora es precisamente esa. Además, yo
quería escribir sobre el suicidio, y mi deseo se vería truncado si mañana ya no estoy
entre los vivos, no?.

Igual ya estoy algo más tranquila, ya vi correr sangre... mi sangre. Y ahora reaccioné un
poco. El arrebato de locura se me pasó. Pero tengo miedo porque la noche es larga y yo
no tengo sueño.

¿Por qué me pasan las cosas que me pasan? Según la gente, yo tengo todo para ser feliz.
Pero cuanto más feliz pueda ser una persona, más infeliz se vuelve. No sé por qué, pero
si lo piensan bien van a ver que es así.

Un frío inmenso me recorre el cuerpo. Y una amargura helada tiñe mi lúgubre cara. En
medio del ataque de nervios que sobrevino al llanto de hace un rato, me miré al espejo y
vi que todo mi pecho estaba cubierto en manchas rojas... eso me pasa cuando mis
nervios han llegado al límite.

No hay nada que hacerle, la vida es enervante. Me cansa. Pero también me lastima.

Yo no me quiero morir, pero cuando tengo esos arrebatos de locura no sé lo que hago.
Por eso tengo miedo. La noche es larga y recién son las dos y media de la madrugada.

Es curioso, pero ya no tengo ganas de llorar. Lo que es más, ahora que los nervios me
han abandonado totalmente comencé a sentir el dolor de mi muñeca cortada. Quedó
bastante mal... además sangró bastante y en el baño hice un enchastre... parece una
carnicería.

A veces me gustaría ser más fuerte. Porque soy una combinación bastante
autodestructiva: débil pero resistente. De modo que me hacen mierda como quieren,
pero luego de testaruda que soy, me levanto, me sacudo los sopapos que me da la vida
(y algún que otro hijo de puta) y sigo caminando.

¿Alguna vez vieron esa película “La Sociedad de los Poetas Muertos? En una parte,
Robin Williams les dice a sus alumnos “Carpe Diem!!” (Aprovecha el día presente!!)
¿Por qué no puedo hacer eso?. Si sólo tengo que hacer eso... vivir. ¿Por qué a veces se
me hace tan difícil que me siento como si la vida misma me ahogara y necesito
escaparme de ella?... y necesito ver correr sangre. Pero no cualquier sangre... mi sangre.
Cuando veo correr mi sangre me tranquilizo, porque entonces me doy cuenta de que
nadie me controla y sigo siendo un ser individual. Un ser que no es manejado por nadie.
Un ser que tiene el poder sobre su vida o su muerte... y que tiene todo el derecho del
mundo a decidir entre ellos. Cuando se me venga en gana!!. Si, eso es!!! Cuando se me
venga en gana. Así que si no me quiero morir esta noche, no me muero y listo. Si soy yo
quien elige, no?.

Nop... no funciona. Tengo miedo igual...

Parece que no tengo mucho poder de convicción...


Me siento muy sola. Necesito hablar con alguien. Y, como de costumbre, no hay nadie
para escucharme. Es por eso que estoy escribiendo esto. Estos Monólogos Desquiciados
son la única manera que tengo de expresar mis ideas, para que no se queden
apelmazadas dentro de mi cabeza. Hay algunas que las tengo que dejar ir, porque me
hacen mal adentro del marote.

En fin, termino este monólogo con una frase que seguramente vendrá bien para quien se
crea juez (y más aún, si ha juzgado negativamente la situación que describo en este
monólogo):

¿Cómo juzgar, en un mundo donde se intenta


sobrevivir a cualquier
precio, a aquellas personas que deciden morir?
Nadie puede juzgar.
Cada uno sabe la dimensión de su propio sufrimiento,
O de la ausencia total de sentido en su vida.

Monólogos Desquiciados
Hoy:
"Las Voces del Ayer"
En cajas tengo guardadas la mayoría de las cartas que se han escrito para mí. No se para
qué las guardo... no me gusta leerlas. Son memorias... recuerdos pisados. Me hacen
tanto mal. De cuando en cuando no puedo evitar leerlas... y no se para qué... porque al
igual que ahora, termino hecha mierda. Cartas de amigas que ya no veo, en las que se
prometía el famoso “siempre voy a estar ahí para vos”... incluso cartas del que solía ser
mi mejor amigo. Como me duele recordar cuánto lo quería y cómo me traicionó.

ODIO LOS MALDITOS RECURDOS!!!!!!. Porque leo las cartas y en mi cabeza


suenan esas palabras que una vez dijeron esas personas... ODIO LOS RECUERDOS,
PORQUE SON PASADO... y hoy ya no queda nada.

Un papel del que no puedo deshacerme, por más que quiera con toda el alma, es uno
muy chiquitito y mal cortado, que con letra desprolija dice “I would never mean to hurt
you” (nunca te lastimaría). Leerlo me trae tantos recuerdos tristes, porque la persona
que lo escribió me lastimó... y no mucho... SINO MUCHÍSIMO. Incluso ese papel no
está en las cajas, sino en mi billetera... lo llevo a todos lados conmigo para recordarme
lo estúpida que fui y que soy... pero que no seré.

¿nunca se preguntaron por qué perdemos tantas cosas en el camino? ¿Eso es vivir
acaso? Yo ya no quiero perder nada... por favor, aunque sea me gustaría conservar lo
poco que me queda!!!!!!. Pero el puto mundo sigue girando y el puto tiempo sigue
pasando... y la gente se muere... algún día se van a morir todos. Ay!! Por Dios, como me
gustaría morirme antes que todos para no sufrir más perdidas de ese tipo. No podría
soportarlo, no de nuevo, no por favor, no más. Perdí tanto ya... incluso perdí el brillo, la
esencia de la alegría. Es como si estuviera muerta en vida, y que vida es esa?. Soy sólo
un fantasma que ríe con los demás y llora sola. Porque nunca río cuando estoy sola.
Nunca hay razón para reír cuando estoy sola, porque cuando estoy sola estoy conmigo y
hablo conmigo... es como sufrir el doble, sabes?

Pero la vida sigue adelante... siempre sigue... y perdemos tantas cosas por el camino...

Tanta gente se va quedando lejos...

Tantos lugares se van quedando lejos...

Tantos sentimientos se van quedando lejos...

Pero las voces del ayer gritan con tanta fuerza a veces. Es un grito que raja la tierra y
destroza el alma. Porque mientras el tiempo pasa uno no se da cuenta. Pero cuando
paramos un momento y miramos atrás (si es que nos atrevemos), vemos todo en
perspectiva... y vemos todo lo que significó y lo comparamos con la nada que significa
ahora... es ahí cuando nos damos cuenta de lo lejos que quedó todo...

Y es horrible ver que todos los sueños, anhelos y esperanzas que una vez tuviste

se quedaron atrás junto con todo lo demás.

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