Ensayo:
El Hombre Sentado En El Pasillo - Marguerite Duras
Marguerite Duras, en su novela hace un relato breve y descriptivo de los
encuentros amorosos de una pareja en un pasillo soleado de una casa cercana al
mar. La gran escritora francesa observa en el mal de la muerte a un hombre
aquejado de un mal terrible, devastador, que lo mata en vida por la impotencia de
amar.
En el hombre sentado en el pasillo los personajes son tres, porque la narradora se
introduce en el relato, que por momentos pareciera contarse solo pero que de a
ratos nos habla de ella misma, de cmo mira, de lo que ve y lo que escucha.
En el texto, el cielo despliega un espectculo con sus nubes y sus cambios de
color. Al mar se lo intuye pero no se lo ve. Hay un constante juego entre las luces
y las sombras, que ocultan o muestran partes de los cuerpos. Y el hombre sentado
en el pasillo observa a la mujer semidesnuda con la que sostiene un encuentro
ertico desenfrenado, de amor y violencia, mientras alguien ms los observa a
ellos y simplemente narra. Describe minuciosamente los cuerpos y sus cortas
distancias y como lector solo se obtiene algunos elementos para reconstruir un
relato, pero no ms de los que puede obtener la mirada de la testigo que observa
a la pareja en el pasillo. En este libro, Duras pone al lector en una situacin de
voyerista. Siempre estamos observando una intimidad y lo que explcitamente no
hemos sido invitados. Esto deriva en la imposibilidad de sentimiento ertico y
amoroso para con el lector
Se hace explicita nuestra condicin de voyeristas, nuestra condicin adems
queda relegada a una tercera posicin, vemos lo que alguien vio, no vemos, no
vivimos en primer plano la accin. Eso significa la existencia de un abismo para
llegar al amor y al sentimiento de la continuidad que el hombre y la mujer estn
viviendo
Adems de dos abismos que separan cada una de formas distintas, la vivencia de
continuidad que estamos observando encontramos que al igual que la belleza, la
continuidad y el amor subyen o revolotean tras el hecho que estamos observando.
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El amor, que sabemos que est ah, por lo que se nos dice o die el hombre a la
mujer, impulsa y lleva al deseo ayudado por las provocaciones de la mujer. Este
amor esta debajo de los hechos, que son los que contemplamos, los que
recibimos. Junto a este recibir los hechos hemos de decidir que los hechos los
recibimos filtrados por un observador que mete su mano en el asunto y que nos
tergiversa y orienta los hechos.
Lo anteriormente sealado, la intervencin del observador dirige hacia una
direccin al lector que ejerce una influencia sobre los hechos y lo subyacente a los
hechos que puede acercar o alejar demasiado al lector de la nica posibilidad de
sentir la discontinuidad, los hechos llanos y las posibles expresiones comunicables
de estas.
Morir de amor, amar hasta la muerte,