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Todo Pasa

En un paisaje desolador, un hombre y una mujer reflexionan sobre su relación mientras observan un río y un caballo negro. A medida que la tensión entre ellos aumenta, discuten sobre su conexión y el significado de su viaje juntos, revelando sus inseguridades y deseos. Al final, el hombre aprecia un momento íntimo y único con ella, consciente de que su tiempo juntos es efímero.

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Todo Pasa

En un paisaje desolador, un hombre y una mujer reflexionan sobre su relación mientras observan un río y un caballo negro. A medida que la tensión entre ellos aumenta, discuten sobre su conexión y el significado de su viaje juntos, revelando sus inseguridades y deseos. Al final, el hombre aprecia un momento íntimo y único con ella, consciente de que su tiempo juntos es efímero.

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TODO PASA

Edward Hopper
Habitacin de Hotel,
1931

Mientras ella trataba de descifrar el ro, yo permaneca sentado en aquella duna mirando al
viento que nos helaba los ojos. El cielo estaba completamente blanco, como corresponda.
No habamos tenido un buen da; tampoco los anteriores lo haban sido pero por lo menos
ese iba a ser el ltimo. Todo pasa; esas dos palabras encerraban todo lo bueno y lo malo de
estar juntos.
Ests seguro que esto es ro?
S conteste, pero no estaba seguro de nada.
Para ella esa inmensidad, ese horizonte perfecto enmarcado por un cielo sin texturas, total-
mente blanco, le resultaba hermoso o, por lo menos, extico. Para m, en cambio, era slo
vaco; y el viento que zumbaba en mis odos no le pona ninguna msica, era fro, slo eso.
Estabamos en la mitad de una baha, que tena la forma de una herradura. Se me ocurri
compararla con aquella otra baha en la que ella haba vivido hasta ahora.
Ests chiflado, esto es mucho ms grande no insist mientras ella me sacaba una foto
con su mquina descartable.
Anda! Scame una foto t, pero scame guapa.
No va a ser fcil.
Era fcil hacerla rer, me gustaba eso, tal vez era lo que ms me gustaba; cuando sonaba su
risa pareca que todo anduviera bien. Me senta protegido si ella rea. Mientras intentaba
rescatar ese gesto movido por el viento con aquella cmara de cartn, vi aparecer a lo lejos,
por detrs de ella, en uno de los extremos de la herradura, la majestuosa figura de un caba-
llo negro acompaado por un hombre que lo haca dar vueltas a su alrededor.
Qu miras? pregunt.
Cuando ella se dio vuelta inmediatamente el animal se desprendi de su amo y comenz a
correr rpidamente en nuestra direccin. Ella baj al pie de la duna gritando y haciendo
seas a aquel animal que se acercaba velozmente. El viento traa el sonido del galope y lo
haca ms amenazante
Ten cuidado!
Baja, vamos! baj slo para no ser menos valiente que ella.
Aprovecha esto, tmanos una foto! estaba maravillada.
Apoy una rodilla en la arena y me dispuse a sacar provecho de ese momento mirando a
travs de aquella cajita de cartn fotogrfica.
Abrigo negro, brazos abiertos, caballo negro con fondo de cielo blanco.
El animal pas tan cerca de ella que pudo acariciarlo, y se detuvo de golpe frente a m justo
cuando ella lanzaba un grito, asustada. El caballo baj la cabeza, me hizo sentir su aliento y
gir, para empezar a dar vueltas alrededor de ella resoplando furioso.
Caballo negro, cuello erguido hacia el cielo blanco, crines al viento.
Mientras el animal giraba ella lo acariciaba, rozndolo apenas con la punta de sus dedos.
Mano blanca, dedos finos, piel brillosa de caballo negro.
Me incorpor y me acerqu por fuera de la rbita que recorra el caballo mirando hacia el
corazn del crculo, donde se encontraba ella dando vueltas sobre si misma. Me mir pro-
vocativamente por entre las crines.
Crines de caballo negro y cabello negro de mujer blanca
Pasaron todas las fotos hasta que lleg el dueo del caballo dando unos pequeos silbidos
agudos para llamarlo. Al llegar a nosotros se quit su gorra en seal de saludo, tena la piel
curtida con grandes arrugas en forma de surcos en su rostro.
Parece que a la seorita le gustan los animales, tambin dijo irnicamente.
Menos mal que dijo tambin dije con exagerado alivio.
Ella larg una de sus carcajadas que contagi al dueo del caballo. As era siempre con ella,
al verla rer, uno rea.
Nos quedamos sentados en silencio, viendo como se alejaba aquel animal dando vueltas
alrededor de su dueo hasta que desapareci detrs de unas dunas. Ella tom una pequea
rama y comenz a hacer dibujos en la arena que luego borraba para volver a empezar. Nos
quedamos as un buen rato. En los ltimos das esos silencios se haban hecho cada vez ms
frecuentes entre nosotros.
No me gustas cuando te quedas as mucho tiempo le dije de repente intentando sor-
prenderla.
Y por qu no tendra que estar as? me dijo como desafindome a una discusin
Porque para eso estoy yo esta vez no ri, eso acentu el silencio.
Slo era una broma dije a modo de disculpa.
Ya estoy cansada de las bromas; mi vida es una broma. explot.
Yo saba que sucedera en cualquier momento
Qu estoy haciendo aqu?, para qu he venido? sin duda que saba como atacar, y
como yo me empecinaba en quedarme callado, me tom de los hombros y me grit
puedes decirme para qu coo he venido?
Viniste porque queras.
Ah claro!, Quera pasar unas vacaciones en Sudamrica. Pues si hubiese sido as me
hubiera preocupado por conocer otros lugares ms interesantes que ste, que los debe ha-
ber. O acaso esto es todo?; no hay algo mejor que estar ac sentada mirando un estpido
ro que no se sabe bien que coo es; con caballos que te marean.
Me causaba mucha gracia verla tan furiosa, pero no me anim a rer.
Yo de Europa conozco apenas algo ms que tu cuarto le dije tratando de provocarla.
Pues es diferente, porque Sudamrica me importa un cuerno, yo vine por ti. me dijo
con rabia.
Pens que la discusin estaba perdiendo la gracia.
Yo crea que este lugar te gustaba le dije con cierto aire de vctima y esper su res-
puesta. Ella se qued en silencio mirando la perfecta lnea marrn del horizonte.
Para m es diferente dije, y agregu en forma de sentenciaestar aqu contigo es lo
que hace que este lugar sea hermoso.
Ella entonces me abraz y escondi su cara en mi cuello.
Disculpa, me ha gustado venir aqu, es hermoso este lugar dijo ella con tono culpable.
Pens que haba ganado una pequea batalla nuevamente, pero esa sensacin no dur mu-
cho tiempo, las mujeres saben insistir.
Qu pasar con nosotros? dispar sbitamente, cuidando que sonara entre tierno y
triste.
No conteste nada a modo de respuesta, slo dej que sonara el viento entre los dos. Luego
de un rato me levant sacudindome la arena.
Vamos a tomar algo caliente dije alzndola de los brazos.
Para estos casos no hay nada mejor que ponerse en movimiento; as lo hicimos.
Ya conozco esta historiadijo como hablando a s misma, pero para m nos despedi-
remos maana; todo muy emocionante!; y me ir habiendo pasado unas hermosas y est-
pidas vacaciones mientras tu te quedas de este lado del mundo buscando alguien de quien
enamorarte; as de simple, as de absurdo.
Ella tena razn, entonces comprend cunto la quera, pero senta que nada de lo que pu-
diera yo decir o hacer cambiara las cosas.
Caminamos un buen rato sin decirnos nada, como si cada uno se hubiese recluido en su
propio laberinto.
No parece que vayamos a encontrar nada por aqu dijo entonces ella.
Intu que el conflicto giraba hacia un costado ms trivial, donde dejarme vencer sera la
clave de mi victoria. Cerca de la orilla el viento se haca sentir. Caminbamos sin rumbo.
Se puede saber a dnde estamos yendo?, me empezaron a doler los pies; no nos aleje-
mos ms dijo con fastidio.
Sigamos un poco ms, tiene que existir algn lugar donde tomar algo por aqu.
Sigue t, nos encontramos en el hotel.
Sabes cmo volver?
Me dirigi una mirada que cort el viento. Le insist que siguiramos hasta el final de la
baha, para poder ver que haba detrs de las dunas que la cerraban. Ella aludi nuevamente
a su crnico dolor de pies, pero finalmente accedi, tal vez con el propsito de echrmelo
en cara ms tarde.
No se porque te sigo
Ahora te lo preguntas?, despus de haber hecho ms de diez mil kilmetros.
Mamn dijo, divertida, dndome un empujn a la vuelta me tendrs que llevar en
andas.
Con muchsimo gusto contest complacido por la idea de sentir su cuerpo caliente en
mi espalda.
Cuando llegamos al extremo de aquella enorme herradura nos encontramos con una especie
de gran parador con techo de paja; luego de todo lo que habamos caminado nos pareci un
palacio.
Ves?, las soluciones siempre estn en tu camino. dije, dndole argumentos para que
iniciara su ataque.
Claro! dijo y se detuvo de pronto eso es lo que pasa contigo, t esperas que todo
aparezca en tu camino se senta indignada con semejante revelacin no buscas reme-
diar tus problemas, simplemente esperas que se solucionen.
Ella no entenda cmo poda rerme de todo aquello que para ella era importante; su vida se
iba en esas cosas. Me cost mucho hacerla andar nuevamente.
Luego de tomar algo caliente conseguimos que nos acercaran al pueblo en la caja de una
camioneta destartalada. Cuando llegamos al hotel nos dimos un bao caliente para sacarnos
el fro y nos quedamos mirando como anocheca sobre aquella baha a travs del gran ven-
tanal de nuestra habitacin.
Creo que tienes razn sobre la baha me dijo de pronto, luego de un rato de estar as
me pareci estar en mi estudio de Gros mirando como cae la noche sobre el mar.
Salvo que esto no es mar acot.
Si claro dijo indiferente por un momento no supe dnde estaba.
Hasta que me viste y te preguntaste qu haca yo en Gros.
No dijo nada ms. Su imagen reflejada en el vidrio fue ganando presencia a medida que el
fondo se desvaneca en la oscuridad. Ella estaba sentada sobre la cama, desnuda; iluminada
por un pobre velador situado en una mesita al lado de una Biblia de hotel gastada por el
tiempo y las manos. Vi en el vidrio como tomaba aquella Biblia y pasaba las hojas. Yo dis-
frutaba su imagen en la ventana, como quien disfruta el ltimo trago. No es habitual saber
que el momento que vivimos es nico, por eso a pesar del dolor que me provocaba el hecho
de saber que no volvera a ver su cuerpo desnudo frente a m; sent el placer de estar vi-
viendo un instante irrepetible, definitivo, que lo haca an ms hermoso de lo que era en
realidad. Tener la certeza de ello me hizo sentir por encima de ese momento, fuera del
tiempo. Me miraba all y saba que nunca olvidara aquellas horas que estaba viviendo, ja-
ms perteneceran al pasado, me pertenecan a m.
Afuera la baha se cubra con la oscuridad de esa noche sin luna. Sent curiosidad por saber
en que pgina se haba detenido.
Leme le ped a aqul reflejo de mujer desnuda sentada sobre una cama de hotel.

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