Comentarios Reales de los Incas: Historia y Cultura
Comentarios Reales de los Incas: Historia y Cultura
Gnero Historia
Idioma Castellano
Ciudad Lisboa
Pas Espaa
Serie
La Florida del Inca Comentarios Reales de los Incas Historia General del Per
Los Comentarios reales de los incas o Primera parte de los comentarios reales es un libro histrico-
literario escrito por el literato peruano Inca Garcilaso de la Vega. Fue publicado en Lisboa en 1609.
Trata sobre la historia, las costumbres y las tradiciones del Antiguo Per, aunque centrndose en
el periodo inca. Es la primera gran obra de la literatura peruana y una de las ms importantes del
perodo colonial. Algunos lo consideran como el cantar de gesta de la nacionalidad peruana. En el
campo historiogrfico tuvo mucha influencia entre los historiadores peruanos y americanos, hasta
mediados del siglo XIX, cuando se empez a cuestionar su valor histrico.
ndice
1 Publicacin
5 Resumen de la obra
6 Ediciones y traducciones
7 Importancia y trascendencia
8 Vase tambin
10 Enlaces externos
Publicacin
Residente en Espaa desde 1560, Garcilaso empez en 1586 a compilar documentos, crnicas e
informaciones orales sobre el Per. Desde all le enviaban noticias su to Francisco Huallpa y el
caballero Garc Snchez de Figueroa. Tambin le sirvieron las cartas y las visitas de amigos y otros
indianos que llegaban de Amrica, con quienes Garcilaso entablaba largas charlas. Todo esto,
sumado a las crnicas de autores como Cieza, el padre Acosta y Blas Valera, as como su propia
memoria que atesoraba los relatos sobre los incas que escuch de nio de boca de sus parientes
maternos, amn de su propia experiencia (pues hasta los 20 aos residi en el Per), fueron las
fuentes para la redaccin de su obra cumbre. Emple varios aos en darla por acabada,
escribindola mayormente en Crdoba. Su proyecto consista en publicarla en dos partes, la
primera dedicada a los incas y la segunda a la conquista espaola.
La primera parte vio la luz pblica en Lisboa, en 1609, en una magnfica edicin realizada por
Pedro Crasbeeck y dedicada a la princesa Catalina de Portugal. Esta obra, conocida universalmente
como los Comentarios Reales de los Incas, es la que ha cimentado la fama del Inca Garcilaso,
debido a su calidad literaria y a su contenido, con nutrida informacin sobre la historia y las
costumbres de los incas, tema entonces extico y de inters para los lectores europeos. Tan as
que lleg a ser traducido a diversos idiomas.
La segunda parte fue publicada pstumamente en 1617, con menor calidad de edicin, y aunque
su nombre oficial es de Segunda parte de los comentarios reales, ha venido a ser conocida como la
Historia General del Per, ttulo evidentemente equvoco, que algn editor impuso
posteriormente, para hacerla ms atractiva a los potenciales lectores.
Aunque ambos libros, segn el plan del autor, deben ser vistos como un solo bloque, sin embargo,
el uso los ha mantenido diferenciados.
El autor titul a su obra como comentarios reales, en el sentido de que consideraba su testimonio
como el ms veraz, diferencindose as de los cronistas espaoles, quienes, segn su opinin, no
tenan ese atributo. Para demostrar su autoridad, resaltaba el hecho de ser un descendiente de los
antiguos gobernantes peruanos, que conoca a cabalidad su lengua (quechua o runasimi). No
obstante, una lectura crtica es capaz de evidenciar una versin interesada en enaltecer a los
antepasados incaicos en detrimento de otros pueblos y de civilizaciones anteriores. En ese
sentido, el Inca Garcilaso afirma que antes del Tahuantinsuyo, estos territorios eran algo
desastroso y que el mundo preinca estuvo sumido en el oscurantismo y la barbarie (la era de la
gentilidad), contradicindose a s mismo, pues en su obra menciona a grandes culturas regionales
contemporneas de los incas, como la Chincha y la Chim, as como grandes centros religiosos
como Tiahuanaco y Pachacmac, todas las cuales tenan un alto grado de desarrollo; pero an
ms, las modernas investigaciones arqueolgicas sobre otras culturas preincas ms antiguas como
la Chavn, Paracas, Moche y Nasca as como el descubrimiento de sitios como Caral, terminaron
por demostrar definitivamente como errnea la apreciacin del escritor.
Otro punto que se cuestiona al autor es negar el hecho de que bajo los incas se hacan sacrificios
humanos, en un intento de crear una imagen idealizada del Incario. Garcilaso admite que aquella
era una prctica ancestral anterior al imperio inca, y que precisamente la misin de los incas fue la
de civilizar a los pueblos brbaros. Sin embargo, los testimonios de los dems cronistas y la propia
evidencia arqueolgica comprueban que si hubo sacrificios humanos bajo el Imperio, pero cabe
preguntar, a favor de Garcilaso, si en realidad hubo una tendencia a abandonar dichas prcticas,
que por lo dems no parecen haberse realizado en la escala que lo hicieran otras civilizaciones
americanas, como las de Mesoamrica. Recordemos que el Imperio incaico apenas tena un siglo
de existencia al momento de la llegada de los espaoles y se hallaba en pleno proceso de
consolidacin, que se trunc por dicha invasin.
La obra fue publicada en dos partes, ambas separadas en tiempo, ttulo, y contenido: en la primera
1609, en 9 libros de 262 captulos, se refiere a los hechos de los incas y su civilizacin; en la
segunda, en 8 libros de 268 captulos, pstumamente publicada en 1617 como Historia General
del Per, se aboca a la guerra de conquista del Per y a las guerras civiles fratricidas por los restos
del imperio y sus riquezas que surgen entre los conquistadores.
En la primera parte, no solo se pone de manifiesto la calidad literaria del autor, sino tambin su
interpretacin del Imperio Incaico como modelo de sociedad y gobierno casi buclico y
paradisaco. Muestra para la posteridad la cultura incaica desde el punto de vista de sus
gobernantes Incas, de los cuales era parte Garcilaso. La obra empieza con los inicios de los Incas, y
termina con lo sucedido hasta que los espaoles conquistaron el Tahuantinsuyo; la obra describe
las costumbres incaicas, sus religiones, su sistema de gobierno, sus vidas, sus guerras, etc.
En la segunda parte, el autor desarrolla con estilo vibrante la conquista del Per, las guerras civiles
entre los conquistadores y la instauracin del Virreinato del Per, as como la resistencia de los
incas de Vilcabamba, que culmina con la ejecucin del ltimo de estos, Tpac Amaru I, en la plaza
del Cuzco en 1572. Incluye en sus pginas una rehabilitacin de su padre, el capitn Sebastin
Garcilaso de la Vega, desprestigiado ante la Corona por haber militado en el bando del rebelde
Gonzalo Pizarro.
Estructura
"forzado del amor natural de la patria, me ofrec al trabajo de escribir estos Comentarios, donde
clara y distintamente se vern las cosas que en aquella repblica haba antes de los espaoles, as
en los ritos de su vana religin como en el gobierno que en paz y en guerra sus Reyes tuvieron...".
(Proemio al lector).
Dedicatoria.
Proemio al lector.
Advertencias.
Resumen de la obra
Libro Primero
Siguiendo las pautas de los historiadores de entonces, Garcilaso empieza su relato con la
descripcin fsica del mundo, aunque sin extenderse en el asunto. Explica que la divisin en Viejo
y Nuevo Mundo no era geogrfica sino solo dos modalidades de un mismo mundo. Seala que el
clima variado del Per no solo est condicionado por su cercana a la lnea ecuatorial, sino por sus
altitudes con respecto al mar. Relata tambin una historia que haba escuchado de boca de viejos
conquistadores, sobre un pre-descubrimiento de Amrica realizado por el piloto espaol Alonso
Snchez de Huelva, unos aos antes del viaje de Coln. Luego remite a la Historia del cronista
Gmara para quienes deseasen enterarse ms sobre los viajes del navegante genovs. Otro asunto
que le toma inters es la deduccin del nombre Per: refuta la suposicin de aquellos que lo
consideraban derivado de la voz quechua "pirua" (pirhua o granero), o del nombre Ofir bblico;
para l, deriva del vocablo "pelu" o "beru", con que los indios de las actuales costas del Pacfico
colombiano y ecuatoriano designaban a ros. El nombre del Per ya era usado por los espaoles
desde antes que arribaran al territorio peruano. Luego el autor seala los lmites del Per, al norte
hasta el ro Ancasmayo, en los confines de Pasto y Popayn, y al sur hasta el ro Maule, en Chile; al
oriente llegaba hasta la regin de los Antis o selva, territorio cuya columna vertebral lo constituye
aquella nunca jams pisada de hombres ni de animales ni de aves, inaccesible cordillera de
nieves, los Andes.
Se intercala la historia de Pedro Serrano, un nufrago espaol que sobrevive en una isla inhspita,
relato que constituye toda una joya literaria y que parece haber sido la fuente de inspiracin de
Daniel Defoe para su novela Robinson Crusoe. Finalizada las descripciones geogrficas, el autor
pasa a relatar la historia del Per. Sostiene que antes de los incas los pobladores del antiguo Per
eran muy primitivos y salvajes, que practicaban la idolatra, el canibalismo y los sacrificios
humanos, as como costumbres sexuales nefandas como el incesto y la sodoma, as como usaban
venenos y hechizos, poca toda que se conoce como la gentilidad. Y que precisamente para
rescatar de la barbarie a estos habitantes, el Sol envi a sus hijos, Manco Cpac y Mama Ocllo, que
salieron de las aguas del Lago Titicaca con la misin de fundar una poblacin donde se hundiera
una barreta de oro que llevaban consigo, lo que ocurri en la falda del cerro Huanacauri, cerca de
donde se elev la ciudad Cuzco, futura cabecera del Imperio inca. Esta leyenda archiconocida es
solo relatada por Garcilaso; ningn otro cronista la consigna, por lo que hay una seria sospecha de
que l fuera el inventor de la fbula. El autor menciona tambin otra variante de esta leyenda
sobre el origen de los incas, as como la forma en que la pareja real civiliz a sus vasallos,
ensendoles la agricultura, la textilera y otros oficios, as como a rendir culto al Sol como dios
principal, obedecer las leyes y a abandonar sus prcticas aberrantes. Se describen tambin las
insignias de la realeza inca. Manco Cpac fue pues el primer inca y antes de morir dej un
testamento, encargando a sus hijos que recordaran siempre que eran hijos del Sol y que
cumplieran siempre las leyes dadas por su padre, y que fueran mansos y piadosos con sus vasallos.
Otro de los mandatos que diera el padre Sol era la de someter a las poblaciones primitivas por la
fuerza del convencimiento, a quienes deban ofrecer, a cambio de su vasallaje, una nueva religin,
nuevas leyes y costumbres para que vivieran como hombres y no como brutos. Solo en caso de
que se mostraran esas poblaciones belicosas y reacias, los incas podan aplicar la fuerza de las
armas. Finaliza el captulo con una explicacin del significado de los nombres reales de los incas.
Libro Segundo
En este libro el autor trata sobre la idolatra de los Incas de la segunda edad, y su origen. Afirma
que los incas rastrearon al Dios verdadero, que tuvieron una cruz en un lugar sagrado del Cuzco,
que creyeron en la inmortalidad del alma y la resurreccin universal. Explica el significado de la
palabra huaca y explica la adoracin que daban al Sol y sus sacrificios de llamas, ms no de seres
humanos. Describe sus sacrificios y ceremonias, y que sus leyes religiosas fueron impuestas por el
primer Inca; sobre sus leyes y la divisin del imperio en cuatro distritos o suyus (Chinchaysuyu,
Contisuyu, Collasuyu, Antisuyu), y cmo registraban a sus vasallos por decurias, a la cabeza de los
cuales se hallaba un decurin o chunca camayoc.
Luego pasa a narrar la vida y hechos de Sinchi Roca, el segundo rey de los Incas, quien luego de
dedicar las debidas exequias a su padre, sali del Cuzco en campaa hacia el sur, al Collasuyu,
logrando someter por la fuerza del convencimiento a los indios puquinas y canchis. Lleg hasta el
pueblo de Chuncara, a 20 leguas hasta donde su padre haba dejado los lmites de su reino.
Le sucedi su hijo Lloque Yupanqui, el tercer inca, cuyo nombre significa zurdo destacado. ste
sali tambin a hacer conquistas; mientras que los canas salieron y se sometieron
voluntariamente, los ayaviris se resistieron, por lo que tuvieron que ser sometidos por las armas,
para que sirviera de escarmiento al resto de pueblos. Luego el Inca captur la fortaleza de Pucara,
cerca de la actual Puno. Tras algunos aos, Lloque Yupanqui se dirigi a la provincia de los collas,
inmensa comarca en torno al Lago Titicaca, cuya poblacin se dedicaba a la ganadera de
auqunidos y a la agricultura. Los collas, a fin de escapar de la suerte de los ayaviris, se reunieron
en Hatuncolla (Colla la grande) y aceptaron ser vasallos de los incas. La siguiente provincia en
someterse a los incas fue la de Chucuito; otros pueblos siguieron su ejemplo. Al oeste envi a sus
generales, que sometieron los poblados hasta las faldas de la cordillera de los Andes, ya cercana a
la costa. Acabadas las conquistas, Lloque Yupanqui regres al Cuzco y el resto de su vida los dedic
a los oficios de la paz.
El autor deja por un momento de lado los relatos blicos y pasa a exponer sobre las ciencias que
los Incas desarrollaron. En Astrologa supieron hacer la cuenta del ao y los solsticios y
equinoccios; narra tambin cmo explicaron los eclipses del Sol, y lo que hacan cuando ocurran
los de la Luna. En medicina conocieron muchas yerbas medicinales; tambin tuvieron
conocimientos de Geometra, Geografa, Aritmtica y Msica. En el campo de la poesa tuvieron
amautas o filsofos que componan tragedias y comedias, y a los haravicus o poetas, que recitaban
poesas amorosas. Finaliza el autor este libro dando cuenta de los pocos instrumentos que los
indios tuvieron para realizar oficios como la metalurgia y la platera, pese a lo cual destacaron en
tales artes.
Libro Tercero
En este libro se relata la vida y hechos de los incas Mayta Cpac y Cpac Yupanqui.
Mayta Cpac, el cuarto rey Inca, luego de visitar a sus vasallos, tal como era la costumbre de su
casta, sali en campaa con 10.000 guerreros, en direccin al Collao, que por ser tierra plana
pareca ms fcil de conquistar. Lleg al Desaguadero al que cruz con balsas; pas cerca de las
ruinas de Tiahuanaco, que el autor describe citando a otros cronistas. El Inca se dirigi hacia la
provincia de Hatunpacassa, a la mano izquierda del Desaguadero, y conquist Cac-yauiri, episodio
del que se contaba la leyenda de que los collas dispararon sobre los incas sus flechas y piedras
pero estas se volvieron contra ellos. Los collas, derrotados se rindieron y aceptaron ser vasallos del
Inca. Conocido este suceso por los dems pueblos collas, muchos se redujeron voluntariamente,
como las tres provincias de Cauquicura, Mallama y Huarina (al S.E. del lago Titicaca). Luego el Inca
mand a sus maeses de campo en direccin al mar, donde invadieron la provincia de Cuchuna,
cuyos pobladores se atrincheraron en un fuerte (posiblemente Cerro Bal, cerca de Moquegua) y
se rindieron tras un largo sitio. All los incas castigaron severamente a quienes usaban venenos
contra sus adversarios. Mayta Cpac prosigui sus conquistas y someti a otras tres provincias
collas: Llaricassa (Larecaja), Sancauan (San Gabn) y Huaychu; en esta ltima sus habitantes
opusieron resistencia pero luego se rindieron. Luego el Inca construy el primer puente de mimbre
o colgante que en el Per se hizo, para cruzar el ro Apurmac, causando gran admiracin. Muchos
pueblos se redujeron voluntariamente, atrados por la fama del Inca. Las conquistas prosiguieron,
llegando hasta Parihuana Cocha (Parinacochas) y Coropuna. A Mayta Cpac le sucedi su hijo
Cpac Yupanqui, que se convirti as en el quinto rey inca. Continuando la expansin del imperio,
este Inca sali del Cuzco con 20.000 hombres y se dirigi al Cuntisuyu, donde conquist ms
provincias. La provincia de Yanahuara se redujo voluntariamente, pero la Aymara, de naturaleza
rebelde y agresiva, se neg a rendir vasallaje a los incas. Pero finalmente, al ver el podero de sus
adversarios, los aymaras se rindieron, y sus curacas se vieron obligados a besar las manos del Inca.
Tambin fueron sometidos los quechuas de Cotapampa y Cotanera. En la costa fueron anexados
los valles de Acar, Caravel, Caman y Quilca. Por ltima vez el Inca sali en campaa hacia el
Collao; en el Desaguadero mand a construir un famoso puente de paja y enea (puente colgante);
y someti Chayanta, as como otras cinco provincias grandes, entre otras menores.
Por su parte, su hijo, el prncipe Inca Roca, redujo muchas y grandes provincias mediterrneas y
martimas, pasando por Amancay (Abancay), Nanasca (Nasca) y Arequipa. Por entonces se
iniciaron los traslados de poblaciones a otras provincias, mtodo de control poltico llamado
mtmac (mitimaes). Luego el autor se explaya en la descripcin de la casa y templo del Sol
(Coricancha) y sus grandes riquezas, los sitios de los sacrificios y los atributos del sumo sacerdote o
Ullac Umu.
Finaliza el libro con la descripcin del templo del Titicaca y sus leyendas.
Libro Cuarto
Empieza tratando sobre la casa de las vrgenes escogidas dedicadas al Sol (Acllahuasi), sobre sus
estatutos y ejercicios, la veneracin de los indios hacia las cosas que hacan las escogidas, y la ley
contra los que las violasen. No solo en el Cuzco, sino en las distintas provincias del Imperio existan
estas casas de escogidas; el autor desmiente que estas vrgenes eran entregadas por mujeres a los
curacas y los capitanes, ya que estaban dedicadas exclusivamente al Sol y al Inca.
Explica enseguida cmo se casaban los indios del comn y por qu casaban al prncipe heredero
con su hermana; detalla las diferentes maneras de heredar el gobierno; cmo se criaban a los
hijos; la vida y ejercicio de las mujeres casadas; cmo se visitaban las mujeres y cmo trataban su
ropa. Menciona tambin la existencia de mujeres pblicas o rameras, llamadas pampayrunas, que
vivan en chozas alejadas de las poblaciones y eran muy menospreciadas.
Luego el autor retoma la historia de la realeza inca y se ocupa de Inca Roca, sexto rey, quien
conquist muchas naciones, llegando hasta Antahuaylla (Andahuaylas), donde someti a los
Chancas, etnia muy brava y guerrera que inclua a otras muchas naciones como Hancohuallu,
Uramarca, Uillca (Vilcas), Utunsulla, que ocupaban los actuales departamentos de Apurmac,
Ayacucho y Huancavelica, aunque se sometieron de muy mala gana y con la velada esperanza de
rebelarse no bien se presentase la ocasin. De vuelta al Cuzco, Inca Roca vivi en paz algunos aos
y envi a su hijo Yahuar Huaca a la conquista del Antisuyu, regin oriental colindante con la selva
amaznica. Explica que el nombre de este prncipe significaba el que llora sangre y que fue
bautizado as por haber llorado efectivamente sangre cuando era muy nio. Tiempo despus Inca
Roca sali nuevamente en campaa dejando en el gobierno a su hijo; el inca se dirigi esta vez a la
provincia de Charcas, en el altiplano andino, pero los pueblos se mostraron hostiles y
especialmente los jvenes se negaron a someterse y dejar sus idolatras; sin embargo, fueron
convencidos por los viejos para que acataran el vasallaje al Inca. La dominacin inca se ampli as
hasta los territorios donde despus se fundaran Chuquisaca y La Paz, en la actual Bolivia. Luego
Inca Roca volvi al Cuzco y descans en paz, dando sabias leyes y fundando escuelas para los
nobles en el Cuzco; se citan algunos de sus dichos sentenciosos, segn los recogi el padre Blas
Valera.
Luego de su muerte le sucedi su hijo Yhuar Huaca, que fue as el sptimo Rey, siendo ste ms
hombre de paz que de guerra. Pero aun as envi un ejrcito de 20.000 hombres bajo el mando de
su hermano Apumayta, con direccin al sureste del Cuzco hasta el mar, campaa que permiti la
conquista inca desde la costa de Arequipa hasta Tacana (Tacna). Otra expedicin fue enviada a la
conquista de algunas provincias del Collasuyu. El Inca se hallaba enfrascado en estas campaas,
cuando debi afrontar los problemas causados por su hijo mayor, designado para sucederle, quien
era dscolo y de mal carcter. Cansado de intentar doblegar su nimo, lo recluy en el paraje
campestre de Chita, a diez km al oeste del Cuzco, ponindole al cuidado del ganado del Sol, bajo
amenaza de muerte si volva a presentarse en el Cuzco. No obstante la amenaza, al cabo de tres
aos el joven se present ante su padre, diciendo que tena un mensaje de parte de alguien ms
grande que l. Enojado Yahuar Huaca, pero picado por la curiosidad de saber quien sera ese otro
ms grande que l, recibi a su hijo, quien le cont lo siguiente: seor, sabrs que estando yo
recostado hoy a medio da (no sabr certificarme si despierto o dormido) debajo de una gran pea
de las que hay en los pastos de Chita se puso delante un hombre extrao, en hbito y en figura
diferente a la nuestra; porque tena barbas en la cara de ms de un palmo, y el vestido era largo y
suelto que le cubra hasta los pies; traa atado por el pescuezo un animal no conocido. El
personaje de dicha visin, quien dijo llamarse Viracocha, le advirti que se preparaba mucha gente
de armas en las provincias sujetas por los incas y de otras aun no sujetas, para marchar contra el
Cuzco con la intencin de destruirla. Yahuar Huaca al or tal relato se enfureci y no quiso creerle
tomando todo como inventos disparatados. Orden pues a su hijo que volviera de inmediato a
Chita, amenazndolo con matarlo si regresaba. Tres meses despus, llegaba al Cuzco la noticia del
levantamiento de los feroces Chancas, quienes con un ejrcito nutrido al que se sumaron otras
naciones del Chinchaysuyu, se acercaban peligrosamente al Cuzco. Atemorizado, Yahuar Huaca
abandon la ciudad y se refugi en Muyna. Enterado de la noticia, su joven hijo abandon su
retiro de Chita y parti presuroso al Cuzco; en el camino se encontr con su padre, a quien
speramente reproch su conducta. Luego organiz la defensa del Cuzco y fue conocido desde
entonces como Viracocha Inca, pues todos conocan ya sus visiones.
Libro Quinto
El autor explica cmo se acrecentaban y repartan las tierras a los vasallos, la orden que tenan
estos en labrar sus tierras, y la fiesta con que labraban las tierras del Inca y las del Sol. La tierra que
daban a cada indio, y cmo la beneficiaban. La reparticin del agua para regar y cmo castigaban a
los descuidados. El tributo que daban al Inca, y la cuenta de los orones. La provisin de armas y
bastimentos que tenan para los soldados. El oro y plata y otras cosas de estima no eran tributo
obligatorio, sino presentadas voluntariamente, pues solo eran tenidas como ornamentos. La
guarda y gasto de los bastimentos. Daban de vestir a los vasallos. No hubo pobres mendigantes. El
orden y divisin del ganado y de los animales extraos. Leyes y ordenanzas de los Incas para el
beneficio de los vasallos. Cmo conquistaban y domesticaban los nuevos vasallos. Cmo provean
los ministros para todos oficios. La razn y cuenta que haba en los bienes comunes y particulares.
En qu pagaban el tributo. La cantidad de l, y las leyes acerca de l. Citando a Valera, detalla el
orden y razn para cobrar los tributos. El Inca premiaba a los curacas que le presentaban cosas
preciadas.
Luego el autor retoma la historia de los incas y se ocupa del prncipe Inca Viracocha, que fue el
octavo Rey. ste, luego de dejar a su padre en Muyna, volvi al Cuzco a organizar la defensa, ante
la amenaza de los chancas, y recibi inesperadamente la ayuda de sus vasallos quechuas, que
odiaban a los chancas pues antao haban sufrido su tirana. La batalla entre incas y chancas se
libr en Sacsahuana, cerca del Cuzco, y el resultado pareca indeciso pues ambos rivales se
batieron con bravura, hasta que una fuerza de aliados quechuas fueron en auxilio de los incas
atacando el flanco derecho de los chancas, y estos empezaron a flaquear. Muchos lugareos se
fueron tambin sumando a las fuerzas del Inca en gran nmero, tan as que tiempo despus surgi
la leyenda de los puraraucas o de las piedras que se convertan en guerreros. Despus de ocho
horas de lucha los incas se alzaron en triunfo; tanta sangre corri que el campo de batalla se
denomin desde entonces Yahuarpampa o campo de sangre. El Inca Viracocha se dirigi a la tierra
de los chancas pero se mostr generoso y no desat su venganza sobre las mujeres y nios, por lo
que la poblacin qued muy agradecida. Luego retorn al Cuzco y se entrevist con su padre
Yahuar Huaca, a quien desposey del imperio. El autor explica enseguida el significado del nombre
Viracocha, y por qu los indios apodaron as a los espaoles: segn su versin era porque el
fantasma aparecido en sueos al joven inca era barbudo y vestido con tnica, similar a la traza de
los hispanos. Tambin desmiente la versin de que Viracocha era un dios superior al Sol, sino que
era hijo de ste y hermano de los incas, segn la mitologa inca. En memoria a este dios, el Inca
Viracocha levant un templo en Cacha, a 16 leguas al sur del Cuzco; all tambin hizo levantar una
estatua de piedra que representaba a la deidad. Este templo sera despus destruido por los
espaoles. Tambin en memoria de su victoria sobre los chancas, mand pintar en una pea
altsima la figura de dos cndores. Acabados los festejos, el Inca sali y recorri su imperio,
anexando nuevas provincias como Huaytar y los Pocras (Huamanca); luego continu
sucesivamente al Contisuyu y al Collasuyu, llegando hasta Charcas, donde le sali al encuentro una
embajada de indios del reino de Tucma o Tucumn, lejano en 200 leguas, los cuales le pidieron ser
sus vasallos. Acabada la visita del Collasuyu, el Inca pas al Antisuyu, poblada por gentes ms
rsticas. Mientras tanto, el jefe chanca Hancohuallu, no queriendo estar bajo la sujecin de los
incas, decidi partir con su gente hacia la selva. El territorio despoblado por los chancas (actual
departamento de Apurmac) fue repoblado con mitimaes trados de diversas regiones del imperio.
El Inca Viracocha fue muy aficionado a retirarse al valle de Yucay, lugar agradable donde construy
edificios; ampli tambin el templo del Sol. Vivi algunos aos de paz y tuvo con su esposa, la coya
Mama Runtu, un hijo al que puso por nombre Pachactec, que significa el que transforma el
mundo, nombre que al principio quiso ponerse a s mismo, pero luego se qued con el de
Viracocha pues as le empezaron a llamar sus sbditos. Tambin se cuenta que vaticin la llegada
de los espaoles. Fallecido, fue llorado por todos y su cuerpo fue momificado a la usanza de los
incas, y cuenta el autor que vio su momia en Lima, hacia 1560, adonde fuera trasladado por los
espaoles junto con los cuerpos de otros incas.
Libro Sexto
Empieza con la descripcin de la casa real de los Incas, sobre su fbrica y ornamento; la manera
como contrahacan de oro y plata todo cuanto haba para adornar dichas casas. Los criados de la
casa real y los que traan las andas del rey; las salas que servan de plaza, y otras cosas de las casas
reales. Los entierros de los reyes incas, cuyas exequias duraban un ao. Las caceras solemnes o
chakus que los reyes hacan en todo el reino. El sistema de correo de postas a cargo de corredores
llamados chasquis. El sistema de contabilidad por hilos y nudos llamados quipus, de cuya gran
fidelidad da fe el autor.
Luego el autor se ocupa de las conquistas, leyes y gobierno del Inca Pachactec, noveno Rey. Este
hizo una visita a su imperio, que le tom tres aos; luego envi a su hermano, el general Cpac
Yupanqui, hacia el Chinchaysuyu, donde conquist a la nacin Huanta, cuyo principal centro era
Sausa (Jauja). Este mismo general anex tambin Tarma y Pumpu (Bombn), hasta llegar a la
provincia de Chucurpu, en los Antis (colindante con la selva amaznica). Luego las tropas incaicas
se trasladaron a Ancara y Huaylas, donde castigaron merecidamente a los somticos (sodomitas)
por las aberraciones que cometan. Luego se describen los edificios, leyes, y nuevas conquistas que
Pachacutec orden hacer a su hermano, que esta vez llev a su sobrino, llamado Inca Yupanqui.
Una nueva campaa se abri en el Chinchaysuyu, donde se someti a la provincia de Pincu, pero
otros pueblos Huaras (Huaraz), Piscopampa (Piscobamba) y Cunchucu (Conchucos) se negaron
con soberbia a aceptar el yugo de los incas, debiendo ser sometidos con hambre y astucia militar.
Ms al norte, el curaca de Huamachuco, hombre sabio, se rindi ante los incas; en cambio los
Cassamarcas se resistieron con las armas pero a la postre se rindieron. De retorno al Cuzco, Cpac
Yupanqui y su sobrino sojuzgaron a los Yauyos. Luego de tres o cuatro aos de paz, los incas
retomaron las conquistas, esta vez de los valles de la costa al norte de Nanasca, poblado por los
yungas. Tras ocupar sin resistencia los valles de Ica y Pisco, se enfrentaron al poderoso seor de
Chincha, que al frente de su sbditos resisti tenazmente hasta que no le qued otra opcin que la
de rendirse. Esta fue una conquista de importancia superlativa pues el valle de Chincha era muy
frtil y poblado. Luego el autor pasa a describir la fiesta principal de los incas, la rendida en
homenaje al Sol o Inti Raymi, y cmo se preparaban para ella. Se detallan los ceremoniales, el
sacrificio del cordero (llama), los ageros y el fuego. Tambin menciona la ceremonia del huaracu
(huarachicu) o de iniciacin de los prncipes de la realeza, equivalente al armarse de caballeros.
Retomando la historia de las conquistas de los incas, el general Cpac Yupanqui pidi nuevos
refuerzos al Cuzco para proseguir sus conquistas sobre los yungas de la costa, refuerzos que le
llegaron junto con el prncipe Inca Yupanqui, junto con el cual march contra Chuquimancu, seor
de cuatro valles: Runahunac (Lunahuan), Huarcu (Huarco), Malla (Mala) y Chillca (Chilca). En
Huarcu se produjo un encuentro sangriento, pero la guerra se prolong demasiado hasta que el
hambre empez a acosar a los sbditos de Chuquimancu, quien, presionado por los suyos, se
rindi a los incas. En memoria a esta conquista los incas elevaron la fortaleza de Huarcu.
Continuando haca el norte, los incas invadieron el seoro de Cuismancu, que abarcaba los valles
de Rmac y Pachacmac, regiones clebres por dos santuarios que daban orculos: el del dios
hablador del Rmac, en la actual Lima (posiblemente la huaca Pucllana), y el del dios Pachacmac,
cuyo nombre significa el que mueve la tierra al cual Garcilaso lo define como un dios no conocido,
siendo su templo el ms majestuoso y adonde los indios de todas las regiones iban en romera.
Cuismancu no quiso someterse a los incas y opuso resistencia; finalmente los incas pactaron su
sometimiento a cambio de respetar sus cultos; el autor afirma que ello se debi a que los incas
reconocan tambin como deidad superior al dios Pachacmac. Tras esta conquista hubo paz por
seis aos, luego de los cuales los incas salieron nuevamente en campaa, esta vez para conquistar
el reino del Gran Chim, en la costa norte. Esta vez las fuerzas incas estuvieron comandadas por el
prncipe Inca Yupanqui y contaron con el apoyo de los yungas de Chuquimancu y Cuismancu,
antiguos enemigos de los chimes. La guerra fue larga y sangrienta. Con grandes esfuerzos los
incas avanzaron por Parmunca (Paramonga) y Santa, y no pudiendo doblegar la resistencia del
enemigo, el prncipe inca pidi ms refuerzos, que le llegaron en nmero de 20.000 soldados, y
ante lo cual el Gran Chim, viendo que era imposible resistir ms y presionado por sus propios
sbditos, se rindi, sometindose en vasallaje a los incas. Cuenta el autor que en memoria de esta
conquista, los incas elevaron la fortaleza de Paramonga (aunque sta es en realidad preinca). Ya
viejo, Pachactec descans de las conquistas y se dedic a los oficios de paz. Construy templos
del sol en las principales poblaciones de su imperio, as como casas de escogidas y depsitos o
graneros. Ampli tambin el Cuzco y levant nuevos edificios. Dej su imperio a su hijo Inca
Yupanqui, al que tuvo con la coya Anahuarque. Finaliza el autor este libro citando a Valera sobre
otras obras de Pachactec en lo que respecta a la creacin de escuelas y sus leyes para el buen
gobierno, as como algunos de sus dichos sentenciosos.
Libro Sptimo
Empieza mencionando las colonias que hacan los Incas, trasladando poblaciones hacia zonas
despobladas. Llambase a la gente as trasladada mitimaes y por lo general se trataban de
poblaciones belicosas que eran desarraigadas de su lugar de origen a fin de tenerlas vigiladas. Otra
poltica de los incas era criar a los hijos de los seores o curacas en la corte del Cuzco, a fin de
quechuizarlos.
Luego cita el autor al padre Valera sobre la importancia de la lengua cortesana de los incas o
lengua general del Per, el quechua o runasimi, en un mundo andino regionalizado donde existan
muchas lenguas y dialectos. Se describe la tercera fiesta principal de los incas (la primera era el Inti
Raymi y la segunda, la del huarachicu, ya mencionados en el anterior libro) que se llamaba
Cusquieraymi y era tambin en homenaje al Sol; haba una cuarta fiesta importante, llamada
Citua, que era dedicada a la expulsin de las enfermedades y otras penas, con un ayuno previo.
Enseguida se describe la imperial ciudad del Cuzco, cuyos barrios representaban a todo el imperio;
se describe el sitio de las escuelas, el de tres casas reales, y el de las escogidas, as como los barrios
y casas que haba al oeste del arroyo.
Luego el autor retoma la historia imperial inca y relata las conquistas de Inca Yupanqui, hijo y
sucesor de Pachactec y dcimo Rey. Este Inca es incluido exclusivamente por Garcilaso en la lista
real incaica, pues otros cronistas no lo mencionan. Parti a conquistar el pas de Musu (o Moxos),
cruzando la provincia de los Chunchos y adentrndose ms en la selva amaznica; sobre esta
expedicin orlada por los incas con proezas fantsticas, quedaban algunos rastros que los
espaoles comprobaron cuando hicieron entradas en dicha provincia. El Inca intent tambin la
conquista de la provincia de los chiriguanas, ms all de Charcas, pero fracas. Su siguiente plan
fue la conquista del reino de Chili, al sur de sus dominios, regin poblada por los belicosos araucos
(araucanos). Tras un meticuloso preparativo, se puso en marcha un poderoso ejrcito inca, que
lleg a sumar 50.000 soldados y que realiz una marcha triunfal desde Atacama, pasando por
Copayapu (Copiap), Cuquimbu (Coquimbo), hasta llegar al valle de Chili, que da nombre a la
provincia. Luego continuaron ms al sur y llegaron hasta el ro Maulli. No contentos con haber
extendido las fronteras del Imperio ms de 500 leguas de largo, los incas siguieron ms al sur, pero
se encontraron con la feroz resistencia de los purumaucas. No viendo mayor beneficio en reducir a
poblaciones extremadamente brutas y salvajes, los incas retrocedieron y fijaron la frontera en el
ro Maulli. Luego el autor se extiende relatando el descubrimiento de Chile por obra de los
espaoles, la llegada del gobernador Pedro de Valdivia, la guerra entre espaoles y araucos, la
muerte de Valdivia (1554), luego de la cual los indios se mantuvieron en pie de guerra durante 50
aos y todava seguan as al momento de escribir la obra el autor, segn las ltimas noticias
desgraciadas que le llegaron de Chile sobre una rebelin general en 1599. Volviendo a la historia
inca, tras poner punto final a las conquistas, Inca Yupanqui llev una vida quieta hasta su muerte,
por enfermedad. Dej como sucesor a su hijo Tpac Inca Yupanqui, que tuvo en la coya Chimpu
Ocllo.
Los ltimos captulos de este libro el autor los dedica a la descripcin de la fortaleza del Cuzco,
Sacsayhuamn, y la grandeza increble de sus piedras. Considera que lo ms admirable de esta
obra arquitectnica son los tres muros de la cerca, pasadas las cuales exista una plaza larga y
angosta donde haba tres torreones fuertes, el del medio circular y los de los flancos cuadrados.
Menciona a los cuatro maestros mayores de la fortaleza y relata la historia de la piedra cansada,
un inmenso bloque ptreo que no lleg a su destino.
Libro Octavo
En este libro el autor relata las conquistas de Tpac Inca Yupanqui, undcimo Rey, cuyo nombre
significa el que relumbra o resplandece. Empez por preparar la conquista de los Chachapuyas o
Chachapoyas, situada al oriente de Cajamarca, pero previamente deba someter a la provincia de
Huacrachucu (que significa tocado o sombrero de cuerno), cuyos habitantes resistieron con las
armas hasta que acataron ser vasallos del Inca. Luego se relata la conquista de los primeros
pueblos chachapoyas, llamados tambin chachas, quienes trabaron brava resistencia en Cntur
Marca y Cassamarquilla. Los incas prosiguieron la conquista de otros pueblos y naciones brbaras,
que eran ms propiamente dicha behetras habitadas por gente muy salvaje y bestial. Una vez
sujetos a los incas, estos se encargaron de civilizarlos, tan as, que dos de esas provincias,
Cascayunca y Huancapampa, llegaron a ser de las mejores del imperio. Otras tres provincias
belicosas y tenaces, Cassa, Ayahuaca y Callua, que fueron conquistadas despus. Luego Tpac
Yupanqui se dedic a visitar su imperio, ordenando levantar en varios puntos grandes edificios
como casas reales, depsitos, casas de escogidas, etc. pasado algunos aos reemprendi las
conquistas: la siguiente provincia en ser anexada fue la de Hunucu, en la sierra central del Per,
cuyo principal centro (Huanucopampa) se convirti en la cabecera de muchas provincias. Luego se
aprest a realizar la conquista de la provincia de los Caaris, gente belicosa y valiente, en el actual
territorio de Ecuador. De camino hacia all, someti a la provincia de los Paltas, indios que se
deformaban la cabeza y en cuyo territorio cultivaban unos frutos muy preciados llamados tambin
paltas (aguacates). Llegado al pas de los caaris, el Inca hizo a estos los requerimientos
acostumbrados, es decir les dio la opcin de rendirse pacficamente o de tomar las armas para
medirse con las suyas; los caaris, luego de deliberar entre ellos, aceptaron someterse. Los incas
construyeron en ese pas canales, acequias, as como edificios; especialmente se engalan con
muchas construcciones Tumipampa, que se convirti en la cabecera de la regin. Luego
continuaron las conquistas de otros pueblos, entre ellos los huancavilcas, hasta llegar a los
confines del reino de Quito. Tras algunos aos de quietud, Tpac Inca Yupanqui organiz la
conquista de Quito, reino extenso y muy rico, para lo cual apercibi 40.000 soldados que se
concentraron en Tumipampa. Pero el rey de Quito era muy brbaro y tosco, y por ende muy
belicoso, y sin ms, rechaz los requerimientos del Inca. Los quiteos resistieron durante mucho
tiempo trabando varios combates indecisos con las tropas del Inca. Viendo ste que la guerra se
prolongaba demasiado, orden a su joven hijo Huayna Cpac que se ejercitase en la milicia y le
encomend el mando de 12.000 hombres. Trasladado al frente de lucha, Huayna Cpac se destac
pese a su juventud y fue ganado poco a poco el reino de Quito, al punto que su padre decidi
volver a descansar al Cuzco, dejndole el mando de la campaa. La conquista de Quito dur tres
aos, y se cuenta que el rey quiteo muri de pena al ver perdido la mayor parte de su reino.
Huayna Cpac prosigui las conquistas marchando ms al norte; conquist la provincia de
Quillacenca y lleg hasta Pastu, Otauallu y Caranque, quedando en esos parajes fijaba la frontera
septentrional del Imperio. Rematada as las conquistas de las provincias del norte, Huayna Cpac
regres al Cuzco a dar cuenta a su padre, siendo recibido en triunfo. El autor cuenta que el
prncipe cas tres veces, y nombra a sus esposas: Pillcu Huaco, Raua Ocllo y Mama Runtu; la
primera no le dio hijos y las restantes fueron consideradas al mismo tiempo como coyas o reinas
legtimas y dieron descendencia. Pasado algn tiempo de quietud y sosiego, el Inca Tpac Inca
Yupanqui enferm gravemente e hizo su testamento, dejando el imperio a su hijo Huayna Cpac.
Su cuerpo fue embalsamado segn la costumbre inca; el autor vio su momia en el ao de 1559, y
segn l, pareca tener vida.
Luego Garcilaso hace una larga enumeracin descriptiva de las riquezas naturales nativas del Per:
los animales mansos y bravos, las mieses y legumbres, frutas y aves, piedras y metales preciosos.
Trata sobre el maz (que en la lengua del Per se llamaba zara; maz es nombre de origen
caribeo), y una semilla llamada quinua que los espaoles llamaron mijo, as como otras semillas
como los purutus (frijoles) y el tarwi (chocho); de las legumbres que se cran debajo de la tierra
(papas, ocas, batatas); de las frutas de rboles mayores (pepinos, guayabas, pacaes, paltas,
lucmas); del rbol mulli y del pimiento o uchu (aj), este ltimo infaltable en los potajes nativos; del
rbol maguey y de sus propiedades; del pltano, pia y otras frutas sabrosas; de la preciada hoja
llamada cuca o coca, y del tabaco; del ganado manso y las recuas que haban (se refiere a las
llamas y alpacas); del ganado bravo (guanacos, vicuas, tarucas) y otras sabandijas (zorros,
zorrillos, vizcachas), as como leones (pumas), osos, tigres, micos y monas; de las aves bravas de
tierra y agua bravas y mansas; de las perdices, palomas y otras aves menores; las diferentes
especies de papagayos y su mucho hablar. Menciona y describe tambin a cuatro ros famosos:
Amazonas o Ro Grande, Apurmac, Maran y el Ro de la Plata o Paraguay; as como el pescado
que se cra. Finaliza tratando sobre las esmeraldas, turquesas y perlas, el oro y la plata, el azogue,
y cmo se fundan los metales antes de los espaoles.
Libro Noveno
Luego Garcilaso, citando al cronista Cieza, trascribe una leyenda de gigantes que supuestamente
habitaron la punta de Santa Elena y cuyos restos seos podan aun verse en su tiempo. Cuenta
tambin que durante una fiesta del Inti Raymi, el Inca se atrevi ver al Sol en plena ceremonia, lo
que fue tomado por mal presagio por los indios. Durante otra visita que hizo a sus reinos, se
enter de la sublevacin de los Caranques, nacin situada en los confines del reino de Quito, que
como salvajes que eran, mataron y se comieron a las autoridades del Inca. Huayna Cpac mand
su ejrcito contra los rebeldes, quienes fueron sometidos y castigados merecidamente: unos 2000
fueron degollados y arrojados en una laguna que desde entonces se llam Yahuarcocha o laguna
de sangre. Cuenta enseguida el autor que Huayna Cpac decidi darle el Reino de Quito a su hijo
Atahualpa, pues era su preferido, y que Huscar, que era el legtimo heredero del Imperio, acept
la voluntad paterna. Menciona tambin los dos caminos incas que surcaban transversalmente el
Imperio, uno de la costa y el otro de la sierra (el Cpac an), y sobre las noticias que Huayna Cpac
tuvo de los espaoles que por entonces recorran la costa norte del Imperio; tambin sobre las
seales vistas en el cielo que anunciaron por entonces la cada del Imperio Inca y el cambio radical
de la forma de la vida andina que se avecinaba. Finalmente, Huayna Cpac enferm y muri, y en
su testamento orden a sus sbditos que obedecieran a los extranjeros invasores que ya se
acercaban, pues stos eran poderosos e imbatibles, de acuerdo a una profeca antigua, que
aseguraba que tal suceso ocurrira tras el duodcimo Inca.
Luego, el autor describe las animales, plantas y otras cosas que los castellanos trajeron al Per: las
yeguas y caballos, cmo los criaban al principio, y lo mucho que valan; las vacas y bueyes, y sus
precios altos y bajos; los camellos, asnos y cabras, y sus precios y mucha cra; las puercas y su
mucha fertilidad; las ovejas y gatos caseros; los conejos y perros castizos; las ratas y la multitud de
ellas; las gallinas y palomas; el trigo; la vid y el primero que produjo uvas en el Cuzco; el vino, y el
primero que lo hizo en el Cuzco, y sus precios; el olivo y sobre quien lo llev al Per; las frutas de
Espaa y la caa de azcar; las hortalizas, flores y yerbas; el lino, esprragos, biznagas y ans.
Luego menciona los nombres nuevos para nombrar a las diversas generaciones nacidas en el Per:
criollo, mestizo, mulato, cholo, entre otros. Retomando la historia inca, el autor cuenta que una
vez muerto Huayna Cpac, reinaron sus dos hijos unos cuatro o cinco aos en paz: Huscar como
Sapa Inca y Atahualpa como rey de Quito. Sin embargo, Huscar se dio cuenta del error de su
padre de dar a Atahualpa el gobierno de una inmensa provincia del norte, pues as quedaba
bloqueada la ampliacin de la frontera norte por parte de la casta cuzquea, pues en el resto de
las fronteras se haba llegado a lmites infranqueables, como el mar, las selva y el territorio al sur
del Maule, poblado de salvajes. Tambin entrevi que tal particin del imperio contradeca el
mandato del primer inca Manco Cpac, que solo admita un imperio incaico nico. Con tales
razones, Huscar invit a su hermano que fuera al Cuzco para que jurara como su vasallo, en aras
de un inters mayor como la unidad del Imperio. Atahualpa, con astucia, simul acatar la orden,
pero pidi permiso para llevar consigo a miles de sus vasallos, a fin de celebrar fastuosamente las
exequias de su padre, lo que Huscar, sin sospechar malicia, acept. Secretamente, Atahualpa
orden a sus generales que organizaran batallones y que le siguieran sigilosamente en su marcha
al Cuzco; solo cuando ya estaba cerca del Cuzco orden a sus tropas que enarbolaran sus insignias
y marcharan en orden de batalla contra Huscar. Sus principales maeses de campo eran
Challcuchimac y Quisquis; sus tropas superaban los 30.000, mayormente soldados experimentados
en las ltimas guerras de conquista realizadas por Huayna Cpac. Huscar, sorprendido, convoc a
sus tropas pero ya era tarde y solo pudo reunir unos 10.000 de los suyos y otras tropas del
Contisuyo, que eran inexpertas, mientras otras con ms experiencia y nmero, las del Collasuyo,
tardaran en llegar por su lejana. Hubo una serie de encuentros, hasta que la batalla definitiva se
dio cerca del Cuzco, en Quepaypampa, donde los atahualpistas triunfaron, merced a su mayor
nmero y experiencia militar. Aquel campo se conoci despus como Yahuarpampa o campo de
sangre. El mismo Huscar fue capturado y atado. Atahualpa, por naturaleza cruelsimo, orden
una matanza de toda la familia de su hermano, sin respetar nios ni mujeres; se describe la
manera espeluznante cmo se cumpli esta orden, aunque algunos de la casta cuzquea lograron
salvarse, entre ellos, segn cuenta Garcilaso, estuvieron su madre y su to, Isabel Chimpu Ocllo y
Francisco Huallpa Tpac Yupanqui, que por entonces eran unos muchachos. Pero la ira de
Atahualpa se ceb tambin con los criados de la casa real y poblaciones enteras fueron diezmadas.
Otro en salvarse fue el que despus sera prncipe Manco Inca, otro de los hijos de Huayna Cpac.
La crueldad de Atahualpa fue tan extremada que en tiempos de la conquista espaola todava los
supervivientes de la masacre guardaban odio profundo hacia quien consideraban un inca
advenedizo o auca (traidor) y hasta dudaban si en realidad era hijo de Huayna Cpac, ya que su
conducta contrastaba con la natural piedad y benevolencia de los antiguos incas. Es por ello que
Garcilaso, que tena tambin sangre inca, no incluye a Atahualpa en su lista de los reyes incas.
Finaliza el libro contando su autor que por el ao 1603 se enter que existan todava ms
descendientes de la sangre real de los Incas, que suplicaban entonces a Su Majestad espaola
excepciones de tributos y se quejaban de otras vejaciones que se les hacan.
Anlisis y resumen de
Comentarios reales del Inca Garcilaso
de la Vega
El texto comienza con una descripcin del Per, para continuar con la reconstruccin del origen de
los Incas, reyes del Per. La fundacin de Cuzco capital imperial es realizada, segn la
tradicin, por un hijo y una hija del Sol, emisarios de la civilizacin.
ste pueblo aborigen presenta muy poca evolucin en algunas reas (astronoma, medicina)
mientras en otras alcanza un gran desarrollo (geome-tra y aritmtica, por ejemplo).
El autor se detiene en abundantes descripciones entre las que sobresa-len la del templo del Sol
y la de la ciudad de Cuzco y presenta los rasgos del sistema social y administrativo del imperio.
Hace hincapi, tambin, en el carcter monotesta de la religin incaica.
La obra se vincula con la intencin del autor de reconstruir y comentar los hechos, creencias y
costumbres del pueblo incaico recogidos por l a travs de la transmisin oral, de la lectura o de
su experiencia personal. Al mencionar a los historiadores espaoles afirma: "... mi intencin no es
contradecirles, sino servirles de comento y glosa...". Aade al ttulo el adjetivo reales porque su
temtica gira alrededor de la vida de la realeza imperial: los Incas.
De acuerdo con el contenido, esta Seleccin de los Comentarios reales puede dividirse en las
siguientes partes:
Temas
Secundarios
Monotesmo.
Disciplina.
Linaje.
Culto al trabajo.
Destino providencial
Otros temas
Concepto primitivo de que el nombre sagrado debe callarse, salvo excepciones: "Tenan ese
nombre en gran veneracin, que no le osaban tomar en la boca, y cuando les era forzoso el
tomarlo era haciendo afectos y muestras de mucho acabamiento".
Concepcin providencialista: los indios tenan en ciernes los elementos que ms tarde recibiran
a travs del catolicismo.
La cultura humanstica de una persona ilustrada del siglo XVI.
Personajes
Aparecen mencionados en el libro los nombres de algunos incas: Manko Qhpaj, Huayna Qhpaj,
Atahualpa, quienes no llegan a constituirse en personajes.
Marcos referenciales
Marco geogrfico: Alude a la zona del imperio incaico que los espaoles llamaron despus Per, y
que se extiende desde "el paraje de Quitu hasta los Charcas, que fue lo ms principal que ellos
seorearon, y son ms de setecientas leguas de largo. En muchos captulos se describe a la ciudad
imperial "del Cozco" a la que compara con la Roma de la antigedad.
Marco histrico: Los Comentarios resumen las caractersticas del pueblo inca antes de la llegada
del hombre blanco. Sin embargo, el autor se deja llevar por su relato e introduce a manera de
comparacin sucesos contemporneos a la conquista espaola y a la poca en que l mismo
acta.
Marco social: El cuadro que presenta en este mbito el Inca Garcilaso transmite una imagen de
armona social. Los Incas representaban la clase ms elevada dentro del cuadro social del imperio.
Eran considerados descendientes del Sol.
La organizacin social era estricta. El casamiento deba realizarse entre personas de un mismo
linaje. Dice el Inca: "No les era lcito casarse los de una provincia en otra, ni los de un pueblo en
otro, sino todos en sus pueblos y dentro en su parentela (como las tribus de Israel) por no
confundir los linajes y naciones mezclndose unos con otros".
Las normas rgidas del sistema se evidencian tambin en la organizacin del cultivo de tierras en
forma comunitaria.
Se mencionan, adems, otros sectores sociales: los sacerdotes y ministros de los templos, los
curacas, "seores de vasallos" y los amautas, filsofos de la poca.
El clima que envuelve a la obra es paradisaco: equilibrio y armona son los dos elementos que
configuran ese ambiente. Equilibrio, a travs de la justicia con que gobernaban sus mandatarios;
armona, en la interrelacin de los diversos grupos de la comunidad. Estos elementos son
utilizados por el autor para comunicar la existencia de un estado ideal.
Anlisis de su contenido:
El autor presenta la verdadera historia de una nacin de la Amrica precolombina cuyo sistema se
basaba en leyes justas y sanas. El Inca Garcilaso quiere reconstruir la historia de su raza a fin de
evitar futuras interpretaciones equivocadas. Para dar una mayor sensacin de verdad histrica,
cita las fuentes en forma precisa y las reproduce textualmente. Su visin fue dura-mente atacada
por socilogos e historiadores pues dudaban de la veracidad del narrador. En ese sentido, es
importante recordar que Comentarios reales no es un tratado histrico sino una obra de valor
literario.
Aspectos formales
Tipo de prosa. Esta obra est escrita en una prosa limpia y clara en la que, al igual que en otros
escritos de su poca, abundan las frases largas. Incluye citas textuales y aclara trminos quechuas
a fin de dar una mayor impresin de veracidad histrica a lo que narra.
La lengua que utiliza, clara, precisa, sin artificios, representa un verdadero mo-delo de su poca.
Se observa en ella la presencia de numerosos arcasmos que la crtica atribuye al castellano
aprendido por el Inca durante su infancia. Sus maestros pertenecan a una etapa de transicin en
la que an no se haban delimitado con claridad algunas normas lingsticas: esta situacin haba
sido superada en el mo-mento de escribirse los Comentarios; sin embargo, aparecen usados
frecuentemente.
Por ejemplo, utiliza los verbos tener y haber con sentido de posesin o emplea el artculo "el"
como de gnero femenino cuando antecede a una palabra que comienza con vocal.
Por otra parte, aparecen en el texto palabras e inclusive poemas en quechua que el autor traduce
al castellano.
Estilo
Este libro es una obra de transicin: tiene caractersticas del estilo renacentista (sobriedad,
lenguaje llano, claridad) junto con otros de tipo barroco; entre estos ltimos cabe citar el uso de
una sintaxis plagada de proposiciones subordinadas que alargan la frase.
Un tono de ternura y emocin envuelve la obra y el escritor interviene en ella manifestando sus
opiniones y haciendo diversas aclaraciones didcticas.