LA APARICIN DE LA VIRGEN
La presencia de la Santsima Virgen Mara, bajo la advocacin de Guardiana de la Fe, se
dio desde el 28 de agosto de 1988 hasta el 3 de marzo de 1990 en Cuenca, Ecuador, siendo
la tercera ciudad en poblacin y en la Sierra a 2,532 metros de altura. Cuenca, una ciudad
Mariana hasta mediados del siglo XX y Eucarstica por excelencia, pero en estos tiempos la
fe se haba enfriado y permitido la entrada a nuevas tendencias. La Virgen Mara se
manifiesta como la Santa Mara siempre Virgen, la Guardiana de la Fe.
El deseo del corazn de nuestra Santa Madre como Guardiana de la Fe es guiarnos en el
camino de las virtudes, ya que en los distintos aspectos de la vida nos ensea como
caminar y vivir de la fe, convencidos que la fe es el don ms grande de Dios para llevar la
vida, con sus alegras y dolores. Es ella quien nos lleva a Cristo mismo por el camino de la
fe. Ella nos lleva a descubrir el rostro de Cristo en todos los hombres y que nos gua hacia
la santidad.
Hay una gran necesidad de una conversin autntica, buscando tambin la del prjimo,
repitiendo siempre que todos somos pequeos y sus hijos. Es el deseo de su corazn que
nos ensea la importancia de usar y rezar el arma poderosa de la oracin que es el santo
Rosario, que es como la puerta del Cielo, y tambin es ancla de salvacin y escudo en
contra del mal, pues la oracin es un arma poderosa.
El 15 de junio de 1989, se encuentra el Jardn de la Santsima Virgen, denominado su
pedacito de Cielo en un sitio inhspito a 3,540 metros de altura, en el sector de El Cajas, a
27.5 kilmetros al oeste de Cuenca. Lugar donde se han realizado las ms grandes
peregrinaciones que conoce el Ecuador, dejando un llamado a la verdadera conversin,
una vida de Iglesia, una vida Sacramental y de misericordia.
Un Santuario decretado por la Arquidicesis y dedicada en honor a la Santsima Trinidad y
a la Virgen Mara Guardiana de la Fe, es un lugar de recogimiento y oracin, donde se
celebran todos los Sacramentos, se reza el Via Crucis, se realizan peregrinaciones, y donde
ha habido muchos frutos de conversin. Muchas gracias maravillosas se han derramado en
el Santuario, sobre todo, de la conversin personal y Cristiana de miles de personas del
pas y del exterior. Ha sido y es un regalo de amor grande recibido que contina
derramado y despertando a muchas almas a la conversin.
Desde los primeros momentos hasta nuestros das, se contina en el Santuario el deseo de
nuestra Madre del cielo, de realizar una peregrinacin a las 6 de la maana cada primer
sbado de mes, recorriendo a pie ocho kilmetros, luego rezando el Santo Rosario en el
Santuario y el Viacrucis, la adoracin Eucarstica, culminando con la Santa Misa, hasta el
medioda rezando el ngelus.
Se han producido maravillosos frutos espirituales en hombres, mujeres, jvenes, nios,
parejas de matrimonios, familias enteras quienes asisten en estos cenculos a una seria
prctica de la fe que lleva a una verdadera vida Sacramental.
La presencia de nuestra Madre como Guardiana de la Fe, ha producido gracias que siguen
en aumento, y la semilla est dando fruto visible para la Iglesia y para los corazones de
sus hijitos a quien ella amorosamente vino a visitar.