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Ttraso 132

El documento analiza la situación de las mujeres trabajadoras jefas de hogar en Chile y cómo enfrentan la doble carga del trabajo doméstico y laboral, lo que las expone a mayores niveles de pobreza. Presenta datos estadísticos sobre la feminización de la pobreza y brevemente describe algunas políticas gubernamentales para abordar la temática.
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El documento analiza la situación de las mujeres trabajadoras jefas de hogar en Chile y cómo enfrentan la doble carga del trabajo doméstico y laboral, lo que las expone a mayores niveles de pobreza. Presenta datos estadísticos sobre la feminización de la pobreza y brevemente describe algunas políticas gubernamentales para abordar la temática.
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UNIVERSIDAD ACADEMIA DE HUMANISMO CRISTIANO

ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL

LA MUJER TRABAJADORA JEFA DE


HOGAR Y SU ARTICULACIN
DOMSTICO LABORAL

NOMBRES: Marisol Panatt Banda


Macarena Pardo Cerda
DOCENTE GUA: Susana Vallejos Silva

TESIS PARA OPTAR AL GRADO ACADEMICO DE LICENCIADO EN TRABAJO


SOCIAL
TESIS PARA OPTAR ALTITULO DE ASISTENTE SOCIAL
INDICE
INTRODUCCIN _____________________________________________________________________ 3
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ________________________________________________ 5
2. PREGUNTAS DE INVESTIGACIN ________________________________________________ 10
3. OBJETIVOS _____________________________________________________________________ 10
4. HIPTESIS _____________________________________________________________________ 12
5. DISEO METODOLGICO _______________________________________________________ 13
6. VARIABLES EN ESTUDIO ________________________________________________________ 12
I MARCO TERICO _________________________________________________________________ 16

CAPITULO I_________________________________________________________________________ 17
TRABAJO, FAMILIA Y POBREZA: DOS VISIONES DE LA REALIDAD DE LA MUJER ________ 17
1.1 EL ENTORNO FAMILIAR DE LA MUJER TRABAJADORA JEFA DE HOGAR. ____________ 17
1.2 FAMILIAS MULTIPROBLEMTICAS: VISIN DESDE EL MODELO SISTMICO Y
EL ENFOQUE DE GNERO. _______________________________________________________ 25
1.3 MUJER JEFA DE HOGAR Y POBREZA: EL CONFLICTO QUE EST PRESENTE AL MOMENTO
DE SITUARLA EN EL ESPACIO LABORAL. ___________________________________________ 41
CAPITULO II ________________________________________________________________________ 45
LA MUJER JEFA DE HOGAR POBRE ENTRE LOS POBRES: EL LADO FEMENINO DE LA POBREZA
__________________________________________________________________________________ 45
2.1 GLOBALIZACIN, MUJER Y POBREZA __________________________________________ 45
2.2 FEMINIZACIN DE LA POBREZA _______________________________________________ 56
II MARCO REFERENCIAL ___________________________________________________________ 64

CAPITULO III _______________________________________________________________________ 65


POLTICAS GUBERNAMENTALES FRENTE AL TEMA DE LA MUJER_____________________ 65
3.1 REALIDAD DE LA MUJER AL COMIENZO DE LOS GOBIERNOS DE CONCERTACIN ___ 65
3.2 CONVENCIN SOBRE LA ELIMINACIN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIN
CONTRA DE LA MUJER. (SERNAM, 1992) ____________________________________________ 67
3.3 PROGRAMA PUENTE COMUNA DE HUECHURABA _______________________________ 67
3.4 CARACTERIZACIN GENERAL DE LA COMUNA DE HUECHURABA__________________ 73
3.5 CARACTERISTICA EN LA HABITABILIDAD DE LA COMUNA_________________________ 78
3.6 CARACTERSTICAS SOCIALES DE LA COMUNA___________________________________ 79
III ANLISIS DE LOS DATOS _________________________________________________________ 83

CAPITULO IV _______________________________________________________________________ 84
REALIDAD DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR EN LA COMUNA DE
HUECHURABA ____________________________________________________________________ 84
4.1 MUJER, TRABAJO Y POBREZA __________________________________________________ 85
4.2 MUJER Y FEMINIZACIN DE LA POBREZA ______________________________________ 106
4.3 MUJER, FAMILIA Y JEFATURA DE HOGAR ______________________________________ 131
CONCLUSIONES ___________________________________________________________________ 155
APORTES AL TRABAJO SOCIAL ____________________________________________________ 166
BIBLIOGRAFA ____________________________________________________________________ 170

ANEXOS ___________________________________________________________________________ 177


ANEXO N1 ______________________________________________________________________ 177
ANEXO N 2 ______________________________________________________________________ 187

2
INTRODUCCIN

El 8 de marzo de 1908, las trabajadoras de la fbrica textil Cotton de Nueva York se


concentraron para exigir mejoras en su situacin laboral. Reclamaban que su jornada se
redujera a un mximo de 10 horas (trabajaban ms de 12 horas diarias y reciban un salario
muy inferior al de sus compaeros). Encerradas en la fbrica y rodeadas por la polica hasta
que depusieran su actitud reivindicativa, se produjo un misterioso incendio en el interior de la
fbrica y las 129 trabajadoras que se haban encerrado para luchar por su futuro, murieron
calcinadas.

Desde entonces, el 8 de marzo es una fecha sealada en la lucha por la emancipacin y la


igualdad de las mujeres. En 1975 las Naciones Unidas declar el 8 de marzo el Da
Internacional de la Mujer.

Las mujeres trabajadoras han tenido una larga tradicin de protestas por la mejora de las
condiciones econmicas. En las revueltas y las manifestaciones de las grandes revoluciones
de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, las ciudadanas de la clase trabajadora tambin se
unan para crear organizaciones que promovieran los intereses de las mujeres. Luego de la
revolucin francesa, las mujeres trabajadoras, lograron organizarse y lucharon por obtener
mayores beneficios, pese a que fueron derrotadas en sus intentos, lograron iniciar una
lucha que un siglo ms tarde mostr sus frutos.

Es as como en la dcada del cuarenta en Chile, las mujeres lograron mayor participacin en
los temas polticos, como por ejemplo el derecho a voto.

Por otra parte, obtuvieron mejoras laborales, tales como: el derecho al pre y post natal y el
fuero maternal, ocurrido bajo el gobierno del Presidente Salvador Allende.

En la dcada del 60 con el descubrimiento de los anticonceptivos, una de las


reivindicaciones ms importantes para el movimiento de las mujeres, es controlar sus
propios cuerpos y determinar en qu momento asuma su maternidad.

3
De esta forma el tema de la Mujer ha ido adquiriendo cada vez mayor importancia en el
mundo, puesto que ella no slo ha logrado derechos civiles y polticos, sino que se ha
incorporado significativamente a la educacin y al trabajo, producto de lo cual ha tomado
creciente conciencia de su dignidad de persona y de la importancia de su rol en su familia y
en la sociedad.

La presencia ms abierta y decisiva de la Mujer en el mundo laboral, la poltica y en las


artes, en el campo del saber, de la tcnica y en los medios de comunicacin social, ha
significado un enriquecimiento tanto para ella misma como para la familia y toda la sociedad.
Existe una mayor conciencia de su dignidad, de sus capacidades, de la importancia de su
aporte especfico, donde quiera que ella se encuentre.

En nuestro pas, en las ltimas dcadas, el tema de la Mujer ha alcanzado cada vez ms
importancia debido al significativo proceso de cambio socio-cultural, poltico y econmico.
Como ya decamos anteriormente, esto ha trado como consecuencia cambios profundos en
la sociedad y en el quehacer de la Mujer, fundamentalmente en su espacio familiar, muchos
de los cuales han sido impulsados por ellas mismas, organizadas de diversos modos.

En este proceso de creciente participacin de las Mujeres en el mbito social y econmico


se hace necesario valorar el que hayan podido responder a un mundo en cambio sin dejar
de asumir sus responsabilidades y roles en la vida familiar. Sin embargo, no hay que
desconocer que este esfuerzo ha significado una doble exigencia: participacin laboral y
participacin en la vida domstica; ms aguda es esta dicotoma cuando se vive en
situacin de pobreza.

Es por sta razn que la liberacin de la mujer ha tenido como objetivo prioritario cambiar
todas las situaciones de desigualdad y discriminacin que viven las mujeres a nivel social,
econmico, laboral y poltico, centrndose sobre todo en la diferencia de gnero y la
feminizacin de la pobreza. La meta sigue siendo transformar no slo la vida de las mujeres,
sino la de toda la sociedad

4
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En Chile, la situacin de la mujer no es diferente a la de otros pases, puesto que, segn la


encuesta CASEN del 2000, las mujeres representan el 51 % de la poblacin del pas. El
16,4% de los hogares con jefatura femenina se encuentran bajo la lnea de la pobreza y de
ellos un 5.1% son indigentes. Segn la misma fuente, los hogares presididos por mujeres
tienden a ser ms numerosos en los quintiles de menores ingresos.

En el caso de las mujeres jefas de hogar, en promedio, el 49.3% integra la fuerza de trabajo,
pero en las jvenes y adultas jvenes (15-44 aos de edad), los porcentajes de participacin
laboral se eleva sobre el 70% (CASEN, 2000).

Respecto al ingreso promedio de los hogares que pertenecen al 1er quintil, segn sexo del
jefe de hogar, en la regin metropolitana, el estudio afirma que los ingresos que perciben los
hogares con jefatura de hogar femenina ascienden a $118.518, por el contrario el ingreso
que perciben los hogares con jefatura masculina en este mismo quintil es de $140.454. En
trminos porcentuales, los hogares con jefatura masculina perciben un 16% ms de ingresos
que en los hogares con jefatura femenina. (CASEN, 2000).

De lo anterior se desprende que la pobreza afecta de manera diferente a hombres y


mujeres. Y si bien hay procesos comunes en la pobreza de hombres y mujeres, en otras
situaciones existe un claro sesgo de gnero. Las mujeres presentan mayor vulnerabilidad
para caer y permanecer en la pobreza.

Segn algunos autores, (Barquet, 1997, Bravo, 1998) lo anterior corresponde a un fenmeno
social global que se manifiesta en casi todos los pases, el cual se ha denominado
FEMINIZACIN DE LA POBREZA, que alude a la desproporcionada representacin de las
mujeres entre los pobres, comparada con la de los hombres, como tambin a las
caractersticas que asumen la pobreza entre las mujeres, el perodo que permanecen en esa
situacin, las dificultades para superarlas y los efectos sobre los dems miembros del grupo
familiar. Tambin en la divisin del trabajo por sexo est la base de la pobreza en las
mujeres, por sus menores oportunidades para acceder a los recursos materiales y sociales
y a la toma de decisiones en materias que afecten su vida y el funcionamiento de la
sociedad.

5
Por otra parte, otro autor tambin describe la feminizacin de la pobreza desde la
diferenciacin masculina y femenina. Para ste, los hombres caen en la pobreza
bsicamente por la prdida o disminucin de empleos, en cambio para la mujer se relaciona
principalmente con las dificultades que le impone la vida a la insercin laboral y a la
capacidad de generar ingresos. Es decir, ellas caen en la pobreza a consecuencia de una
separacin, del nacimiento de un hijo (que las restringe en sus actividades laborales),
despus de un accidente de algn familiar o de cualquier otra situacin que puede ocurrir en
el mbito domstico (Anderson, 1993).

Superar la pobreza en el caso de las mujeres, es mucho ms complejo que en el de los


hombres. Por sto, la pobreza femenina tiende a perdurar durante etapas ms largas de lo
que ocurre con los hombres, debido a diferentes factores que surgen en la vida de las
mujeres.

Algunos de los principales factores asociados a la pobreza de las mujeres son los siguientes:
Su mayor esperanza de vida, es decir, ellas han dedicado la mayor parte de su vida al
cuidado de su hogar y su familia, por lo que al final de su vida no cuentan con previsin o
una previsin adecuada para poder subsistir.
Los cambios en la composicin familiar, los hogares encabezados por la mujer, aumentan
en los sectores pobres, lo que significa que adems de enfrentar el mercado laboral, asume
sola la responsabilidad del hogar y el cuidado de los hijos.
El tipo de insercin laboral de las mujeres repercute en la posibilidad que tienen de acceder
a empleos de calidad y bien remunerados. Con relacin a las posibilidades de acceder a un
trabajo, no slo cuenta el nivel educacional y la calificacin, sino que el tener y no tener
hijos o la edad que busque trabajo por ejemplo.

Aunque el crecimiento econmico y la generacin de nuevos empleos es una condicin


necesaria para la lucha contra la pobreza, en el caso de las mujeres se requiere adems de
otros factores para que stas sean realmente efectivas. Estos buscan apuntar adems a las
formas intangibles de la pobreza, como es el aislamiento social; la vulnerabilidad, la
inseguridad, las relaciones de dependencia y subordinacin en la satisfaccin de las
necesidades bsicas, todos los cuales son mecanismos a travs de los que la pobreza se
reproduce.

6
Es as como este fenmeno se va reproduciendo en distintos sectores de la poblacin,
especialmente en las periferias de las grandes ciudades. Dentro de estos se encuentra la
comuna de Huechuraba, en donde existe un alto porcentaje de hogares con jefatura
femenina que se encuentran en situacin de pobreza (Vase marco referencial) y segn los
datos del CENSO 2002, la comuna de Huechuraba tiene una poblacin de 74.070 personas,
un 51.1% corresponden a mujeres (33.769 mujeres), de las cuales el 18.5% son jefas de
hogar, es decir, 2.947 mujeres. De ellas 540 de jefas de hogar, tiene un puntaje igual o
inferior a 507 puntos en su ficha CAS II, es decir, son mujeres pobres que tienen que
sostenerse ellas y sus familias en precarias condiciones.

Por esto consideramos necesario: Indagar cmo las mujeres trabajadoras Jefas de Hogar,
de estrato social bajo, enfrentan su situacin domstico-laboral, por lo cual la investigacin la
realizamos con mujeres trabajadoras, jefas de hogar de entre 26 y 45 aos de edad, que
trabajan de manera dependiente o independiente para satisfacer las necesidades
econmicas de su grupo familiar, pertenecientes al primer quintil de ingreso, que vivan en la
comuna de Huechuraba.

Aunque el rea temtica escogida en esta investigacin ha resultado ser muy analizada en
otros estudios, creemos que es un tema que no ha sido agotado completamente, ni visto
desde todas las perspectivas posibles de ser observadas, dado que pese al avance que ha
tenido la integracin de la Mujer a la sociedad, an permanece en situaciones de injusticia y
discriminacin, fundamentadas en su supuesta inferioridad respecto al hombre. Ello dificulta
la complementariedad y crecimiento mutuo en diversos espacios de participacin;
principalmente en la familia, en el trabajo, la poltica y medios de comunicacin social.

En algunas familias, la Mujer vive situaciones de injusticia, cuando tiene que asumir no slo
el trabajo domstico, sino tambin la crianza y educacin de sus hijos sin el apoyo de la
pareja; cuando sufre violencia, maltrato y abandono, teniendo que asumir en muchas
ocasiones el papel de jefa de hogar sin contar con los recursos materiales ni psicolgicos
necesarios para asumir dicho rol en forma adecuada.

7
Por otro lado, en el mundo laboral la Mujer sufre discriminacin al momento de no
reconocrsele su capacidad para acceder a los sectores ms dinmicos de la economa; lo
dicho se expresa en menores remuneraciones que los hombres por el desempeo de iguales
funciones, no permitirles acceder a empleos por el slo hecho de ser mujer, que est en
edad reproductiva o sean muy mayores para ser contratadas, etc.

Sin embargo, al menos en el discurso la Mujer es considerada uno de los pilares


fundamentales en la conformacin de la familia, en donde no slo es la encargada de la
educacin y crianza de los hijos, sino que adems se ve enfrentada a una serie de
problemticas- relacionadas tanto con su vida personal como de pareja es decir que hay
un alto nivel de expectativas respecto de los roles y funciones que debe cumplir una mujer
adulta, no obstante no cuenta ni con el reconocimiento concreto ni con las condiciones
adecuadas para cumplir con lo que se espera de ellas.

Es por lo anterior que a travs de esta investigacin podremos tambin visibilizar los
mltiples roles y problemticas que ella tiene. La investigacin est dirigida a visualizar la
dinmica familiar en la que est inserta una mujer pobre, mostrndonos cmo ella enfrenta
ambos roles y sus exigencias. Adems veremos cmo la Mujer y su familia son parte de un
engranaje mayor. Por otra parte, quisimos indagar en las estrategias que ellas utilizan para
enfrentar el problema de abastecer a la familia y de no dejar de lado aquellas
responsabilidades que socialmente les son asignadas sobre todo a las mujeres
pertenecientes al estrato social bajo. Los resultados arrojados permitirn realizar
intervenciones familiares con visin holstica e integradora, proyectada desde las
necesidades de la Mujer que se encuentra en condicin de proveedora del hogar (sin dejar
de lado sus quehaceres domsticos como son: cuidado de los hijos, labores domsticas,
cocina, etc.).

Este tema se ajusta a las caractersticas de nuestra profesin pues unos de los grupos
abordados desde el Trabajo Social son las Mujeres, por lo tanto este estudio nos permiti
profundizar en un aspecto que creemos importante en su vida y adems nos entreg
elementos actualizados que nos facilitarn la elaboracin de diagnsticos ms precisos para
realizar intervenciones que aborden a la Mujer desde el mundo tensional de su cotidianeidad
como es articular lo domstico con lo laboral

8
El abordaje de esta investigacin pudiese darse desde diferentes miradas (religiosa, poltica,
etc.), nosotras creemos importante introducirle la perspectiva de gnero, puesto que nos
muestra a la Mujer desde un ngulo distinto al que se nos muestra habitualmente (la mujer
duea de casa, la esposa abnegada, etc.) en donde debemos cambiar la mirada con
respecto a los roles asignados a la Mujer, puesto que hoy ambos sexos pueden tener los
mismo roles y ejecutarlos de manera ptima.

Por lo tanto creemos fundamental aportarle nuevos conocimientos tericos al Trabajo Social
desde el enfoque de gnero y mejorar la intervencin con Mujeres trabajadoras jefas de
hogar de estrato social bajo mediante la comprensin de sus capacidades para articular el
espacio domstico con el espacio laboral dentro de las posibilidades econmicas, culturales
y sociales que ellas poseen.

9
2. PREGUNTAS DE INVESTIGACIN

Cul es la situacin socioeconmica y cultural de las mujeres trabajadoras, jefas de


hogar, entre 26 y 45 aos de edad, de estrato social bajo que viven en la comuna de
Huechuraba?

Cules son las estrategias de articulacin entre el espacio domstico y espacio


laboral que utilizan las mujeres trabajadoras, jefas de hogar, entre 26 y 45 aos de
edad, de estrato social bajo que viven en la comuna de Huechuraba?

3. OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL 1

Caracterizar la situacin socioeconmica y cultural de las mujeres trabajadoras Jefas de


Hogar, entre 26 y 45 aos de edad, de estrato social bajo que viven en la comuna de
Huechuraba.

OBJETIVOS ESPECFICOS

1.1 Determinar la situacin psico socio familiar de las mujeres trabajadoras jefas de
hogar

1.2 Caracterizar la situacin socio econmica de las mujeres trabajadoras, Jefas de


Hogar.

1.3 Determinar la situacin cultural de las mujeres trabajadoras, Jefas de Hogar.

10
OBJETIVO GENERAL 2

Describir las diferentes estrategias de articulacin entre el espacio domstico y el


espacio laboral que utilizan las mujeres trabajadoras, jefas de hogar, entre 26 y 45 aos
de edad, de estrato social bajo que viven en la comuna de Huechuraba.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

2.1 Identificar de qu forma la Mujer trabajadora, jefa de hogar organiza su tiempo para
realizar sus mltiples tareas.

2.2 Establecer cmo la Mujer trabajadora adeca y estructura los roles y el clima familiar
al interior del hogar.

2.3 Establecer e identificar las redes de apoyo primarias que posee la Mujer
Trabajadora.

2.4 Identificar las redes de apoyo secundarias que posee la Mujer Trabajadora.

2.5 Identificar las formas de resolucin de conflicto que la mujer trabajadora jefe de
hogar utiliza, para articular los mbitos domstico y laboral en su vida cotidiana.

11
4. HIPTESIS

Hi: La situacin socioeconmica, laboral y cultural del 80% y ms de las mujeres


trabajadoras, jefas de hogar est determinada por el bajo nivel educacional, por la
baja calificacin, los bajos ingresos que ella percibe y escaso vnculo con
organizaciones sociales que las rodean. Situaciones que repercuten en la calidad de
empleos a los cuales accede y en el poco acceso que ellas tienen a los sistemas de
salud, de vivienda y de educacin.

Las estrategias de articulacin entre el espacio domstico y el espacio laboral de las


mujeres trabajadoras jefas de hogar, estar determinado tanto por la modificacin de
roles al interior del grupo familiar, de las capacidades que estas mujeres poseen para
conformar redes sociales y la evitacin de los conflictos como la forma de resolucin de
stos al interior de su familia.

6. VARIABLES EN ESTUDIO

Situacin socio-econmica
Situacin cultural
Estrategias de articulacin entre el espacio domstico y el espacio laboral.
(operacionalizacin de variables en anexo N 2)

12
5. DISEO METODOLGICO

Tipo de estudio: Este estudio se realiz utilizando la metodologa cualitativa y la


cuantitativa ya que con la unin de estas metodologas es posible tener una visin
ms completa de la realidad a investigar, en donde no slo lo subjetivo est presente
sino que tambin es probable hacer generalizaciones, mostrando una realidad
objetiva que se puede observar y ser medida de acuerdo a parmetros ya
establecidos.

Para efectos de nuestro estudio el anlisis cuantitativo de los datos, nos permiti
caracterizar la situacin general y actual de las mujeres sujetos de la investigacin,
puesto que nos entreg una base estadstica para luego efectuar conclusiones
concretas y posibles de ser visualizadas en la realidad.

Por otra parte, el estudio cualitativo nos permiti conocer la experiencia que est
mujeres han adquirido en la articulacin domstico laboral, por lo tanto desde aqu se
denota como importante la profundidad del discurso en donde los sentimientos y
pensamientos configuran un fenmeno real y necesario de ser revisado

El tipo de estudio que realizaremos ser Descriptivo, el cual pretende describir


situaciones y/o eventos, es decir, cmo es y cmo se manifiesta un determinado
fenmeno. ste busca especificar las propiedades importantes de las personas.
Miden o evalan diversos aspectos, dimensiones o componentes del fenmeno a
investigar. En un estudio descriptivo se seleccionan una serie de elementos y se
miden cada uno de ellos independientemente, para as describir lo que se investiga
(Hernndez Sampieri y otros, 1998).

Unidad de anlisis: mujeres trabajadoras, jefas de hogar, dependientes y/o


independientes de entre 26 y 45 aos de edad de estrato social bajo, con un ndice
CAS II igual o menor a 507 puntos, pertenecientes al primer quintil de ingresos y que
vivan en la comuna de Huechuaraba.

13
Universo: 244 Mujeres, jefas de hogar, trabajadoras dependientes y/o
independientes, con un puntaje igual o inferior a 507 puntos, segn el programa de
estratificacin Social de la I. Municipalidad de Huechuraba y que su edad sea entre
26-45 aos .

Diseo muestral

Muestra cuantitativa: Probabilstica fuerza (porque todo el universo considerado en este


estudio, tiene la misma probabilidad de ser elegidas) . Para determinar el tamao de la
muestra se utiliz la siguiente formula estadstica.

Frmula de la muestra sin ajustar


2
N=1/4*(ZC/E)
2
N= *(1,96/0,05) = 384

N= Tamao de la muestra sin ajustar


ZC= Nivel de confianza
E= Error
Frmula: n= n_____
1 + n/N
n= 384____ = 149,2
1+384/244
n= tamao de la muestra
n= tamao de la muestra sin ajustar
N= Universo

Tamao de la Muestra: 149 Mujeres trabajadoras, jefas de hogar, dependientes y/o


independientes, entre 26 y 45 aos de edad, que viven en la comuna de Huechuraba. Con
un 95% de confiabilidad.

Muestra cualitativa: No Probabilstica o dirigida, en donde se pretende encontrar la riqueza,


profundidad y calidad de la informacin, no la cantidad o la estandarizacin. El tamao de
sta se determin al momento de ir agotando la informacin requerida.

14
Tcnica de recoleccin de datos: Encuesta y Entrevistas con preguntas abiertas en
profundidad. (Instrumentos se adjuntan en anexo N 1).

Anlisis de datos

El anlisis de los datos cuantitativos se realizar mediante el programa SPSS, con el cual se
tabul y se cruzaron las siguientes variables: situacin socio econmico, familiar y cultural.

El anlisis de los datos cualitativos se realiz mediante la tcnica de anlisis de contenido,


el cual consisti en conocer el discurso que las mujeres, sujeto de nuestro estudio, manejan
respecto de la articulacin domstico laboral.

El nfasis que nosotras pusimos en esta investigacin estuvo dado por la informacin
recogida en la entrevista en profundidad. Puesto que el anlisis cuantitativo nos arroj datos
estadsticos que nos permitieron caracterizar y conocer la situacin general de estas
mujeres, pero con el anlisis cualitativo profundizamos en la experiencia que las mujeres,
sujetos de estudio, adquieren cuando estn obligadas a articular el mundo domstico con el
laboral, puesto que su condicin es de pobreza extrema.

Las personas encuestadas representan el 49, 2% del universo de estudio, el cual finalmente
fue 124 personas. Las otras 16 personas no nos permitieron encuestarlas (6) o que no
fueron encontradas en su domicilio al momento de aplicar el instrumento (10).

15
PARTE

I MARCO TERICO

16
CAPITULO I

TRABAJO, FAMILIA Y POBREZA: DOS VISIONES DE LA REALIDAD DE LA


MUJER

1.1 EL ENTORNO FAMILIAR DE LA MUJER TRABAJADORA JEFA DE HOGAR.

Para poder comprender el entorno familiar en el que se encuentra inmersa la mujer


trabajadora jefa de hogar, se hace necesario indagar en cada uno de los factores que
inciden en dicho entorno y reconocer cul es el comportamiento de los mismos. Para ello,
nosotras hemos decidido analizar dos posturas tericas que engloban tanto a la mujer como
a la familia, dichas visiones nos permitirn entender en el mundo en el que necesariamente
ella debe desenvolverse.

a) La familia, desde un punto de vista terico, ha sido analizada desde muchas miradas,
siendo una de las ms importantes y trascendentales la mirada sistmica. La Teora General
de Sistemas consiste en una forma sistemtica y cientfica de aproximacin y
representacin de la realidad y, al mismo tiempo, como una orientacin hacia una
prctica estimulante para formas de trabajo transdisciplinarias (Arnold y Osorio 1990:
30).

La teora de Sistemas en tanto paradigma cientfico, se caracteriza por su perspectiva


holstica e integradora, en donde lo importante son las relaciones y los conjuntos que
a partir de ellas emergen. En tanto prctica, la TGS, ofrece un ambiente adecuado
para la interrelacin fecunda entre especialista y especialidades. (Ibid).

Para la Teora General de Sistemas, el sistema familiar, es analizado desde un punto de


vista integrador, en donde cada miembro posee una funcin dentro del sistema y se
comporta de acuerdo a ella.

17
Otro elemento a sealar de este enfoque, que fue utilizado en este estudio es que si
bien en el campo de las aplicaciones de la TGS no reconocen limitaciones, al usarla en
fenmenos humanos, sociales y culturales se advierte que sus races estn en el rea
de los sistemas naturales (organismos) y en el de los sistemas artificiales (mquinas).
Mientras ms equivalencias reconozcamos entre organismos, mquinas, hombres y
forma de organizacin social, mayores sern las posibilidades para aplicar
correctamente el enfoque de la TGS (Ibid).

En dicho sentido, es posible aplicar la TGS para describir la forma en que interacta cada
miembro de la familia, en tanto funcin, padre, madre, hija, hijo, hombre o mujer y a su vez
analizar, la manera en que se distribuyen los roles. Segn el autor Steven Preister, la
familia es una complejidad organizada en un holen compuesto por subsistemas en
mutua interaccinEl sistema familiar es ms que la suma de sus partes
individuales (Preister, 1999: 12)

Si bien la Teora General de Sistemas nos muestra a la familia desde el punto de vista de las
relaciones que se generan dentro de sta y las funciones que cada miembro desempea
dentro de ella, es necesario establecer el grado de poder que cada miembro posee dentro de
la familia y cmo ste determina el tipo de relaciones existentes en el grupo familiar.

Por su parte, el enfoque de gnero nos habla precisamente acerca de cmo se dan las
relaciones de poder dentro de la familia y cmo estas determinan las funciones y roles que
cada miembro debe cumplir. Segn este enfoque, la familia es vista como un espacio en el
que la mujer subyace y se le otorga un papel importante en la reproduccin de la sociedad.

Como Umberto Cerroni, en su libro La Relacin Hombre-Mujer en la Sociedad Burguesa, nos


dice: la familia ha sufrido mutaciones en esta sociedad capitalista, ya que se le han
quitado funciones propias de las familias de la sociedad precapitalista y por lo tanto le
ha otorgado un mayor rol al mercado y sus relaciones y ha relegado, a la familia a un
mundo privado en el cual la mujer y sus miembros giran en torno a un sistema injusto
de reproduccin social y les quita el valor econmico que sta hace en el mundo
privado para el trabajo en el mundo pblico. (Cerroni, 1976: 66).

18
Estas funciones segn Weber, en su texto Economa y Sociedad, estn determinadas por el
grado de participacin en las actividades econmicas de la sociedad, En pocas primitiva
-y con una agricultura relativamente pobre de instrumentos-, la acumulacin del
trabajo haba sido el nico medio de potenciar la renta, y el mbito de las
comunidades domsticas haba atravesado un perodo de crecimiento; el desarrollo
histrico ha provocado en general, la constante disminucin de dichas funciones esto
hace que la familia de padres e hijos representen su dimensin normal. (Weber, 1922:
383).

La marcada diferencia en lo que suceda con la familia precapitalista respecto a lo que


sucede actualmente se evidencia segn los autores citados, en que la familia ha perdido un
papel importante en la economa de la sociedad y por ende ha modificado su funcin en la
misma; el papel econmico que antes jugaba la familia por ser considerada como una unidad
econmica ms, en donde el trabajo de sus miembros (incluido el de la mujer) era el motor
para el desarrollo de la sociedad, se ha transformado en el espacio de reproduccin de la
sociedad en donde el rol de la mujer es necesario, pero no reconocido a nivel de mercado
por no tener un valor monetario, por tanto su funcin es considerada slo en el espacio
domstico (lo privado) y no en el pblico.

El hombre por el contrario, en su rol de padre y socializador en la familia, ha ido perdiendo


importancia al interior de ella, pues el mercado en su funcin de regular las relaciones
econmicas de la sociedad, requiere de l, pues lo considera capaz de establecer lazos
econmicos importantes y trascendentes para el desarrollo de la sociedad.

Chodow, afirma en un artculo para el libro Orgenes de la Opresin de la Mujer: que para
la sociedad capitalista contempornea adems de otorgarle otro tipo de funciones a
las mujeres y al mercado, les disminuy los papeles de autoridad a los hombres,
puesto que, ahora se les exige a stos, mayor participacin en la vida pblica y
paulatinamente perdi protagonismo en la esfera domstica y en la formacin de la
familia. (Chodow, 1982: 131)

19
Por su parte, Margarita Pisano en su texto Un Cierto Desparpajo ratifica que las relaciones al
interior de la familia estn marcadas por las relaciones de poder y las relaciones econmicas
que se dan en esta sociedad... La idea de familia es uno de los ejes fundamentales de
la sociedad patriarcal. En esta familia se aprende y reproduce el sistema de dominio,
las relaciones estn sealizadas por el autoritarismo y consaguinidad; en ella se
ejercita el sacrificio gozoso, la obligatoriedad del sentir, la obligatoriedad del amor; y
en ella es donde la mujer queda estacionada en la reproduccin, no slo de los hijos
sino del sistema. (Pisano, 1996: 102)

La relacin entre familia y sociedad, pese a los cambios histrico que ambas han mostrado,
siguen manteniendo un vnculo estrecho que permite analizar y relacionar cada cambio
social con los cambios familiares y a su vez visualizar los cambios que manifiestan sus
miembros. Desde el enfoque sistmico, el vnculo entre estos dos espacios se manifiesta de
la siguiente manera: el sistema familiar en su constante interaccin y la ejecucin normal de
sus funciones se va adaptando de acuerdo a patrones establecidos social y culturalmente,
cuyo fin bsico es mantener el equilibrio y el orden para no desintegrarse o desaparecer.

Es por tanto, importante tener claro los lmites entre los subsistemas y entre el sistema y su
medio ambiente, pues al existir lmites difusos o no reconocidos por los miembros (hombre,
mujeres, madre e hija u otros) puede llevar al sistema a la entropa, entendida sta como el
desgaste que el sistema presenta por el transcurso del tiempo o por el funcionamiento del
mismo. Esto a su vez dificulta el funcionamiento general del sistema lo cual desestabilizara
el sistema social en su totalidad. Este punto es justamente el que aborda la teora de
gnero, puesto que ve a la sociedad como una totalidad estructurada pero muestra que
dicha estructura necesita un cambio para seguir funcionando.

Talcott Parsons, en su libro El Sistema Social dice, que un sistema social consiste en
una pluralidad de actores individuales que interactan entre s en una situacin, que
tienen actores motivados por una tendencia a obtener un ptimo de gratificacin y
cuyas relaciones con sus situaciones est mediadas y definidas por un sistema de
smbolos culturalmente estructurados y compartidos (Parsons, 1951: 17).

20
Es en este sistema de smbolos en donde estn diferenciadas las tareas de lo masculino y
lo femenino respecto de sus relaciones al interior del sistema social, en donde estas
asimetras van en desmedro de la mujer tal como dice Julieta Kirkwood en su texto
Feminarios Las discriminaciones hacia la mujer son construidas social y
culturalmente, entonces, pueden y deben ser modificadas cultural y socialmente.
(Kirkwood, 1997:26). Es as, como este sistema de smbolos debiese ser transformado,
permitiendo lmites y relaciones de igualdad al interior tanto de la familia como de la
sociedad.

Como ya hemos ido viendo en el transcurso de la lectura, podemos identificar a los sistemas
sociales como estructuras que requieren necesariamente de la interrelacin entre sus partes
para funcionar de manera ms o menos ptima; Se identifican a los sistemas como
conjunto de elementos que guardan estrechas relaciones entre s, que mantienen al
sistema directo o indirectamente unido de modo ms o menos estable y cuyo
comportamiento global persigue, normalmente, algn tipo de objetivo. (Op. cit).

Tal como este autor nos dice, la necesidad de que dichos elementos se interrelacionen
diferenciando sus lmites y relaciones al interior de los sistemas (familiar y social) nos
concentran fuertemente en procesos sistmicos internos, que deben, necesariamente,
ser complementadas con una concepcin de sistemas abiertos, en donde queda
establecida como condicin para la continuidad sistmica de un flujo de relaciones
con el ambiente (Ibid).

Es as como el modelo sistmico ha estructurado un sistema social el cual contiene un


sistema familiar definido, en donde la mujer es una parte ms de esta estructura
bsicala familia representara una estructura social bsica que se configura por un
nter juego de roles diferenciados, el cual constituye el modelo natural de interaccin
grupal (Ibid: 18).

21
Es decir, el sistema familiar est determinado segn su funcionamiento y la forma en que
cada miembro se organiza de acuerdo a los roles que les son asignados conforme a
patrones culturales establecidos, tal cual dira Margarita Pisano, cuando resalta la diferencia
marcada entre lo que es posible de ser y ver, tanto en el Hombre como en la Mujer, en
donde cultural y socialmente esta predeterminado el tipo de roles que cada uno debe
cumplirEsos espacios signan a lo femenino y a lo masculino con una serie de
smbolos y valores de los que deben ser cada uno de ellos:

Lo masculino, como lo creativo, lo autnomo, lo independiente, lo que tiene la


razn y la lgica. Lo masculino crea la cultura y por lo tanto construye lo social
y lo pblico. Es esencialmente lo que constituye lo humano.

Lo femenino como lo intuitivo, lo sensible, lo dbil, lo dependiente, el mundo de


los afectos, su principal funcin es la reproduccin, como un mandato de la
divina naturaleza y no como un hecho de lo humano.. (Pisano, M. Op. cit 29-30)

Segn Escartin (1992), la familia est definida como un sistema dinmico, compuesto de
subsistemas en constante interaccin, por tanto es un grupo natural o sistema sui generis.
ste tiene historia propia, un pasado y un futuro a descubrir, siendo la relacin entre su
medio ms prximo el motor para efectuar los cambios en su funcionamiento.

Al relacionar y buscar la complementariedad de cada una de estas definiciones, podemos


entonces afirmar que la relacin entre sociedad y familia se manifiesta en la construccin de
una estructura social bsica, compuesta por subsistemas, que est organizada por los roles
y funciones que cada subsistema posee y que les son asignados de acuerdo a patrones
culturales compartidos. Cada sistema posee una historia y un futuro a descubrir.

De acuerdo a lo anterior, la sociedad es la que entrega las pautas para que cada una de las
familias creen sus propias normas y distribuyan de manera adecuada los roles dentro del
sistema, Gracia, afirma reiterando que los roles estn determinados por el gnero,
relaciones de matrimonio o sangre, y relaciones generacionales. Las posiciones bsicas
en la familia son esposo, esposa, padre, madre, hijo, hija, hermano y hermana.
(Gracia et al, 1997: 135)

22
Desde la mirada del enfoque de gnero, en la relacin mujer hombre y mujer - sociedad, la
esposa, la madre, la hija, la hermana son visualizadas como oprimidas, en tanto son
necesarias slo para la reproduccin biolgica de la sociedad. Segn Firestone, 1999, la
opresin de la mujer tena sus races en la tirana de la reproduccin biolgica y se
alimentaba por el aislamiento de la mujer y los nios de la sociedad ms amplia y por
su dependencia del hombre Para esta autora, tal como dicen sus recopiladores el
patriarcado y la socializacin de la mujer haban alentado la divisin sexual del trabajo
como una forma de justificar no slo la desigualdad social, sino tambin la
desigualdad de oportunidades. (Artous, 1982:79).

Firestone, hace alusin a la concepcin tradicionalista de la mujer, es decir, la sociedad,


tanto patriarcal, como la moderna, afirman que el rol de la mujer est determinado por su
naturaleza reproductiva y que por ello se las limita y se las encuadra en el marco del hogar y
el trabajo domstico.

Partimos por constatar un hecho: la opresin de la mujer es un acto cultural, un


hecho cultural arbitrario, instituido por una situacin de poder y no un dato de la
naturaleza. (Kirkwood, 1997: 61)

Desde esta forma de mirar la sociedad con su sistema ya instituido, no encuentra an un


ajuste para aquella mujer trabajadora jefa de hogar que es vista como el ser humano que
adems de cumplir con la funcin de reproduccin social, se transforma en proveedora del
hogar. Ambas labores las lleva a cabo sin dejar de lado la otra, es decir, para ella son
absolutamente complementarias: Las mujeres han sido capaces, en una sociedad
capitalista, de organizarse en las funciones de la maternidad y la organizacin de la
produccin: el trabajo de las mujeres ha sido organizado de manera tal que les
permita atender a los nios; aunque tambin el alumbramiento, tamao de la familia y
las disposiciones para cuidar a los nios se han organizado para que las mujeres
puedan trabajar. (Chodow, 1988: 130)

23
Segn Nancy Chodow, en esta sociedad no se asume que las mujeres en tanto madres y
esposas hacen trabajo productivo o trabajo que produce ingresos como parte de su
contribucin rutinaria a la familia. Por otra parte, el trabajo asalariado que realizan las
mujeres se ha visto devaluado pues es considerado un complemento de los ingresos que
recibe la familia. Tal como seala otra autora: Podemos afirmar con cierta certeza que
esta discriminacin posee un indudable origen cultural (Kirkwood, 1997: 59)

Es as, por tanto que la mujer en un contexto en el que debe necesariamente


desenvolverse, requiere de cierta estabilidad dentro del sistema familiar, que le permita
buscar el equilibrio del mismo.

El equilibrio dinmico en el sistema familiar, hace alusin a las dos necesidades primordiales
que las familias tienen para cumplir sus metas (Gracia et. Al., Op. cit: 131):
Mantener un estado suficientemente estable y simultneamente
Permitir la continua diferenciacin y especializacin de los miembros de la
familia.

Dependiendo de estos factores es cmo se define un sistema familiar en particular, cada


dificultad que stos enfrentan pone a los miembros o subsistemas en crisis y les imponen
cambios que lleven a la desintegracin del mismo o tienda a estabilizar las energas.

Respecto de stos, existen sistemas familiares que son caractersticos, puesto que poseen
una serie de elementos que son disfuncionales al sistema y que estn en constante
desequilibrio.

Lo anterior, alude a un concepto denominado familias multiproblemticas, el cual segn


algunos autores, son familias que pertenecen a grupos multiproblemticos con
entradas regulares y un discreto nivel (Cancrini y otros, 1997: 47) es decir, estos grupos
aunque pueden tener un nivel de ingreso medio bajo, no han concluido los aos de
escolaridad permitidos e incluso son familias que aunque pueden estar por encima del
umbral de la pobreza no consiguen administrarse adecuadamente, de manera que alternan
cclicamente fases de bienestar y fases de crisis.

24
1.2 FAMILIAS MULTIPROBLEMTICAS: VISIN DESDE EL MODELO SISTMICO Y
EL ENFOQUE DE GNERO.

Al analizar los factores que inciden en la formacin de grupos multiproblemticos, se hace


necesario precisar cules son los elementos que permiten el funcionamiento del sistema
familiar y de acuerdo a esto, determinar aquellas disfuncionalidades que el modelo sistmico
establece para denominar a las familias con mltiples problemas como familias
multiproblemticas.

Ahora bien el enfoque de gnero, al analizar la temtica de la mujer y su familia, establece


que la problemtica central en ste tema es la duplicidad de los roles que las jefas de hogar
poseen y la concepcin que tiene la sociedad actual sobre el quehacer de la mujer.

El enfoque familiar sistmico, define desde la TGS, una serie de caractersticas propias de
los sistemas naturales aplicados a las familias, stas al entrar en funcionamiento deben
mantener una accin coordinada, con lo cual aseguraran la mantencin en el tiempo.

Tal como hemos ido mirando a la mujer y su forma de incorporarse dentro de la sociedad en
una posicin de dominada en la que sta la ubica, podemos advertir que al ser la familia una
estructura bsica y que est compuesta por una serie de complejos elementos y
dependiendo del funcionamiento de los mismo, el sistema familiar podr equilibrar sus
necesidades o llegar a la entropa. Para que sto sea efectivo se hace necesario recurrir al
medio para observar la calidad del funcionamiento; este proceso se denomina,
retroalimentacin, concepto que es esencial para mantener el equilibrio dinmico necesario
para que el sistema familiar funcione.

Para que la retroalimentacin se de en forma adecuada, se requiere que todos los


elementos del sistema acten y se relacionen entre si, Steven Preister (1999), nos habla de
los componentes del sistema y su funcionamiento:

1) Organizacin: semejante al concepto de sistema, es decir, al conjunto de elementos


que se relacionan entre s e interactan de manera natural y consistente. Dentro de este
concepto se encuentran tres elementos, necesarios de ser aclarados:

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1.1) Totalidad: Como ya dijimos, esto alude a que el sistema en su conjunto es mayor que
la suma de sus partes, lo cual significa que cada interaccin es parte de un sistema mayor y
que tiene un objetivo comn, que debe mantener el equilibrio dentro del sistema. Es decir,
que el funcionamiento normal del sistema depende nica y exclusivamente del trabajo
mancomunado de cada miembro.

A su vez, el sistema familiar representa una totalidad, por lo tanto si un miembro de la familia
se ve afectado por un estmulo negativo proveniente tanto desde el mundo externo como
desde el sistema mismo, ste afectar al sistema familiar por completo. De acuerdo a lo
anterior, el autor dice: Tan integral es el sistema familiar que si un individuo o un
subsistema familiar flaquea en su funcionamiento, la totalidad del sistema se ver
afectada (Ibid: 12).

Respecto de sto, Cancrini define lo siguiente Las familias suborganizadas (tipologa de


las familias multiproblemticas) son las que resaltan las caractersticas disfuncionales
desde el punto de vista estructural debido a las graves carencia de constancia en el
desarrollo de los respectivos roles, sobre todo a nivel del subsistema parental.
(Cancrini y otros, 1997: 48)

Al hablar del concepto de familias multiproblemticas se nos muestra que en el seno de


stas, existe una disfuncionalidad de acuerdo al elemento totalidad, puesto que sus
miembros no logran la organizacin de su sistema familiar de manera que puedan cumplir
sus roles al interior de ste. Adems no existen todos los miembros de un sistema familiar y
deben unos asumir los roles de los otros, esto genera desorganizacin y sobrecarga en las
tareas que son asignadas a uno de sus miembros, en esta situacin nos referimos
especficamente a los roles y funciones que les toca asumir a la mujer cuando no cuenta con
el aporte de otro miembro del sistema familiar.

Las familias suborganizadas, en su definicin nos muestran que en el funcionamiento de sus


miembros, no tienen claro el rol que juegan dentro del sistema familiar, siendo uno de los
ms dbiles el subsistema parental. Este se definen segn Cancrini (1988) como: aquel
que tiene funciones primordiales como la crianza, culturizacin, alimentacin, etc.
de los hijos. (Cancrini, 1988: 49)

26
Segn lo anterior, quienes componen el subsistema parental, por naturaleza, son los padres
(padre y madre), lo cual supone que dentro de las familias multiproblemticas los roles se
presentan confusos y tienden a desorganizar el sistema.

En el caso de las mujeres jefas de hogar, los roles que por naturaleza le corresponde al
padre y a la madre son asumidos slo por ella, al ubicarla dentro del concepto de familias
multiproblemticas, lo anterior representara que el subsistema parental sufre modificaciones
al no estar completo, cumpliendo la mujer un doble rol, lo cual debilitara el funcionamiento
del sistema familiar.

Para el enfoque de gnero, la tipologa de familias multiproblemticas, no reviste mayor


importancia, pues su gran preocupacin, en este caso, es el rol que juega la mujer tanto
dentro de su hogar como en la sociedad misma.

Al respecto Chodow afirma que: pese a que el hombre ha ganado mayor protagonismo en la
esfera pblica, las mujeres han visto devaluado el valor de la maternidad y del trabajo
domstico, pues dentro de la sociedad capitalista ste no constituye un intercambio
monetario en el mercado; a su vez deja al margen el importante papel de la reproduccin de
la sociedad. (Chodow, 1982)

Lo anterior deja de manifiesto una clara desigualdad entre hombres y mujeres y como el
papel de la mujer ha sido relegado al mundo del hogar, ms bien el mundo privado, tal como
Julieta Kirkwood nos dice Las mujeres como grupo cultural discriminado grupo
minoritario, debemos enfrentar en la vida cotidiana un doble patrn de exigencia:
(Kirkwood, 1997: 58-59)

A.- Ser hombres en cuanto al rendimiento, sea este laboral, productivo, intelectual,
profesional en virtud de los preceptos de igualdad terica, entre los gneros, razas,
religiones, clases, etc. O esforzarse por serlo.

B - Ser mujer como prctica concreta fundamental, puesto que lo somos (lo que se
traduce en asignaciones forzosas de funciones sociales), como reproductoras y
mantenedoras de la fuerza de trabajo.

27
Este ltimo patrn es impuesto a las mujeres por amenaza o por alabanzas que
refuerzan su socializacin intensiva previa. (Ibid: 58)

Este claro conflicto social de gnero que subyace entre hombre y mujer, cuando l no se
encuentra en el hogar y es ella la que asume todas las labores referentes al subsistema
parental, produce un desequilibrio en el sistema familiar, llevando a ste a encontrarse
dentro de la tipologa de familia multiproblemtica.

Como ya hemos visto, la totalidad es un elemento necesario para la organizacin del


sistema, adems requiere de otros elementos que aporten al buen funcionamiento de ste.

1.2) Jerarqua: Este elemento alude a que todo sistema se organiza de acuerdo a niveles
jerrquicos, es decir, el sistema familiar est compuesto por subsistemas en una escala
menor y que adems es parte de un suprasistema mayor. Esto est referido a la existencia
de roles que determinan el tipo de relaciones que existirn dentro del sistema y la forma en
que se darn, sto se estipula mediante normas de funcionamiento y patrones culturales
presentes en cada uno de los miembros del sistema.

De acuerdo a la organizacin de las funciones del sistema familiar se crean o se forman las
reglas, las que estn ligadas a una de las posiciones de la familia, a su vez las
posiciones familiares estn definidas estructuralmente, es decir, pueden cambiar
entre sociedades o entre subculturas tnicas. Tambin los roles familiares surgen y
cambian para ayudar a las familias a realizar las transiciones a nuevos estadios y
satisfacer las necesidades de la familia en cada estadio o estado familiar. (Gracia Et.
Al, Op. Cit.: 135).

En el caso de las familias multiproblemticas, las situaciones ms comunes que se


presentan, estn referidas a la poca claridad de las posiciones al interior de stas,
provocando situaciones conflictivas que tienden a la entropa.

28
En tanto el enfoque de gnero nos muestra, que la distribucin de los roles al interior de las
familias se establecen de acuerdo a la relacin de poder existente entre el hombre y la
mujer. Desde la concepcin tradicionalista de la mujer, a sta se le asignan roles tendientes
a organizar la vida familiar y ser el sostn emocional de los miembros de la familia. Esto, a
su vez, le impide desarrollar redes sociales a su alrededor e incluso pierde vnculos afectivos
con su familia de origen. Por otra parte, su participacin en la vida social se ve mermada por
la duplicidad de los roles que cumple. El cuidado de los hijos y nios se ha convertido
en el dominio exclusivo de las madres biolgicas que estn cada vez ms aisladas de
todos sus parientes y con menos contactos sociales durante su maternidad. La
participacin en el trabajo asalariado no altera el panorama. (Cerroni, 1975: 148)

As es como vemos que la jerarqua siendo elemento de la organizacin desde el punto de


vista sistmico, tambin es elemento de uso de poder en el enfoque de gnero, son los
mismos elementos mirados desde paradigmas diferentes.

Otro de los elementos de la organizacin que destaca el autor son los:

1.3) Lmites: son aquellos que delimitan los espacios entre los distintos subsistemas, como
tambin en su medio circundante. Estos son descritos en funcin de su permeabilidad-
impermeabilidad y rigidez-flexibilidad. Este concepto alude de manera determinante al tipo
de relaciones que se establecen dentro del sistema y de acuerdo a sto es posible analizar
cmo funciona el sistema y el tipo de roles que existen dentro de l.

Como hemos estado viendo, con estos elementos tambin se logran visualizar dentro de la
estructura de la familia multiproblemtica y por tanto para que exista un cambio de rol o
modificacin del mismo, Gracia estima que debe existir con anterioridad una transicin
dentro del sistema que la define como cambios de un estadio familiar a otro. Los
cambios que resultan de las transiciones entre estadios pueden dar lugar a crisis,
puesto que esos cambios requieren alteraciones significativas de los roles familiares.
Estos perodos de cambio, el autor los denomina crisis normales. (Gracia et. Al, Op
cit.: 135)

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Dentro de las diferentes tipologas de familias, que Cancrini menciona, podemos visualizar
que existen algunas que marcadamente muestran lmites difusos y poco permeables,
situaciones que marginan a las familias del medio social que las rodea: (Cancrini, et Al, Op.
Cit.: 48)

Familias aisladas: este trmino consiste en evidenciar la soledad de estos ncleos


familiares en el mbito de la familia extensa y, en consecuencia, la falta de cualquier
forma de apoyo en las fases crticas de la vida familiar, independientemente de la
clase social.
Familias excluidas: ste es para subrayar la separacin entre las familias y el
contexto parental, institucional y social, que tambin se da en las clases sociales
medio-altas.

Cada una de estas familias representa un constante estado de desequilibrio, siendo sta la
caracterstica principal que no les permite reorganizarse y se mantienen en constantes
situaciones de crisis.

Es importante destacar que en estas familias disfuncionales que se encuentran aisladas


socialmente, la mujer tambin sufre discriminaciones tanto a nivel social como a nivel
familiar. Por tanto ella debe enfrentar el dilema de estar dentro de lo pblico y lo privado,
marcando la diferencia de los lmites que se dan al interior de estos espacios.

El mundo pblico para la mujer, constituye una posibilidad de igualar sus capacidades con
las de los hombres, un sustento para su hogar y su independencia respecto del hombre,
pero sin embargo frente a sto, la mujer se inserta en condiciones desiguales, manifestadas
en la subordinacin de sus trabajos, lo cual le impacta y le incomoda, pues ella lo que
necesita es ser reconocida por lo que hace fuera del mundo privado, su aporte a la sociedad
y se ve inmersa en una sociedad que la discrimina y que le muestra todas aquellas trabas
impuesta por un orden social determinado por los hombres adinerados.

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El hecho de que culturalmente se crea que las relaciones entre los gneros sea algo
determinado por la naturaleza biolgica de hombres y mujeres, y a travs de este
pensamiento se otorguen roles diferenciados a cada uno, corresponde a una herencia de la
antigua sociedad patriarcal, en donde la madre y mujer era la encargada de las labores
domsticas y el cuidado de los nios porque, se supone, por naturaleza le corresponda ese
rol y el hombre por tanto era aquel que deba sostener materialmente a la familia.

De esta manera, el enfoque de gnero sostiene que las mujeres han visto dificultada la
insercin en el mbito laboral, puesto que la mayora de las culturas le otorgan funciones y
roles principalmente en el mbito familiar, lo cual le impide cumplir a cabalidad el rol de
proveedora debido a que la familia no est capacitada para modificar sus roles en funcin de
suplir la ausencia diaria de la madre y administradora del hogar.

Para superar dicha subordinacin, la mujer hoy en da ha estado vinculada en la esfera de lo


pblico, situacin que ha significado su insercin en el mundo laboral. Pero a su vez surge la
dificultad de su insercin en l, ya que se trata de un salto desde el aislamiento de su hogar
hacia una estructura drsticamente diferente. Por una parte, es una incorporacin que
significa introducirse en un sistema donde las relaciones sociales se despersonalizan, donde
la normatividad y la institucionalidad encajona la accin. La lgica en este mundo es la
racionalidad y no la afectividad, la negociacin, el clculo y no la respuesta emocional. Es
decir, se rompe bastante abruptamente la lgica que orienta predominantemente la
accin en el plano del hogar, de la familia (Henrquez, 1987: 9)

Es as como el enfoque familiar sistmico identifica a los limites como un elemento que
permite la entrada y salida de informacin, tanto dentro del sistema familiar como dentro del
sistema social. Y cuando el estado de los lmites presenta una alteracin existe un
disfuncionalidad en el sistema.

En tanto, la mirada desde el enfoque de gnero, respecto de los lmites dentro de la familia,
muestra ms bien la subordinacin en que se encuentra la mujer tanto en el mbito privado
como en el pblico. Esta disyuntiva visualiza la marcada tendencia al uso y abuso de poder
hacia la mujer, lo cual provoca lmites poco permeables e impide la libertad de la mujer en
estos dos espacios.

31
La totalidad, la jerarqua y los lmites son elementos necesarios para la organizacin del
sistema familiar desde una mirada sistmica, siendo el control un componente importante
para permitir el buen funcionamiento de los mismos:

2) Control: Este concepto alude a una caracterstica esencial para los sistemas sociales ya
que da cuenta de la capacidad de los sistemas para adaptarse a los cambios, es decir, es la
capacidad de autorregulacin cuando ocurre un cambio que genera desequilibrio en el
sistema. El concepto conlleva a la capacidad que el sistema familiar se retroalimenta desde
su medio ambiente y modifica patrones que dificultan su buen funcionamiento.

Steven Preister (Op. Cit) , nos dice, que el sistema familiar para que sea funcional debe no
slo preocuparse del sistema interno, debe tener conciencia que ste subsiste dentro de un
suprasistema que puede ser a su vez la familia extensa, la vecindad, la comunidad, etc.

Por su parte, el autor menciona el tema del control, como un aspecto central en el
funcionamiento del sistema familiar, puesto que de ste depende el estado del sistema y su
futuro como tal.

Enrique Gracia Fuster en su libro Psicologa Social de la Familia, menciona el control como
un circuito cerrado que devuelve al sistema parte de su informacin enviada al medio
ambiente como una entrada de una informacin ms depurada. De acuerdo a sto, el
sistema mantiene un patrn de conducta determinado por uno de dos posibles tipos
de feedback: positivo o negativo. El feedback negativo opera para restaurar o
mantener la condicin de equilibrio dinmica, un estado como homeostasis, para este
tipo de feedback, es importante mantener la estabilidad del sistema mediante la
correccin rgida de algn miembro de la familia a una conducta desviada de otro.
(Gracia et al, Op cit: 98)

Segn lo anterior, la familia con feedback negativo constituye una anormalidad o


disfuncionalidad del sistema y por tanto es resistente al cambio y genera soluciones
estereotipadas que a la larga llevan al desorden y al mal funcionamiento de la familia dentro
del suprasistema social.

32
El feedback positivo, por el contrario, segn Gracia y otros, nos habla de un mecanismo
que amplifica la desviacin, conlleva a la prdida de estabilidad o equilibrio y, por
tanto, lleva al cambio, esto permite que los sistemas sociales crezcan y se innoven.
Un ejemplo de este proceso en las familias sera la capacidad de innovar o crear
nuevas estrategias de resolver los conflictos ante situaciones nuevas o
problemticas afirma el autor (Ibid: 143).

Cancrini menciona en su libro la Intervencin Sistmica en los Servicios Sociales con


Familias Multiproblemticas, que existen grupos familiares que utilizan estos tipos de
Feedback para estabilizar al sistema familiar y superar los conflictos que se presenta al
interior de ste (Cancrini et. al, Op. cit: 55):

Familias cuyo comportamiento sintomtico funciona como factor de equilibrio para las
dificultades emocionales de los otros miembros del sistema y, si bien parcialmente,
para el sistema considerado en su globalidad (y la mayor parte de las familias en las
que un miembro designado presenta problemas de naturaleza psiquitrica).

Familias en las que el comportamiento sintomtico funciona como un elemento de


dificultad y disgregacin aadidas para el comportamiento de los otros miembros del
sistema y para ste considerado en su globalidad.

De la misma manera, Steven Preister, afirma que la familia como mecanismo de control
debe distinguir entre s misma y los de afuera (lmites) o de lo contrario su auto identidad y
por lo tanto su existencia como sistema, se ve amenazada. (Preister, Op. Cit) Es decir, el
hecho de mantener lmites semipermeables, significa funcionar desde dentro para afuera
recibiendo la informacin del medio de manera que permita estimular cambios de conducta
slo cuando el sistema lo requiera, estimulando los procesos internos de relacin entre los
miembros y modificando pautas que generen conflicto dentro de ste.

Es decir, el control que la familia posee no debe permitir la presencia de confusin entre los
elementos que deben modificar y las amenazas que permiten la existencia de funciones y
roles difusos permanentes que impiden el normal funcionamiento de sta.

33
Steven Preister, ya mencionaba lo anterior, diciendo que el sistema al estar controlado
significaba modificar pautas que conflictaban las relaciones familiares y por tanto era
necesario crear nuevas pautas de funcionamiento que permitieran la integracin de los
subsistemas al sistema familiar.

En sntesis, el control constituye la estabilidad del sistema, en donde los lmites juegan un
importante rol al determinar el tipo de informacin que es til para el sistema y aquella que
no lo es, por tanto a lmites flexibles, se pierde la identidad y a lmites rgidos, mayor
probabilidad de desequilibrio y entropa dentro del sistema.

Un claro ejemplo de sto lo podemos visualizar en familias que no tienen capacidad de


autocontrol pues sus lmites poco flexibles no les permiten la entrada de informacin que
estabilice el sistema familiar. Cancrini, respecto de sto, menciona dentro de su tipologa de
Familias Multiproblemticas, las familias asociales; este concepto se indica para subrayar
sobre todos los aspectos que conciernen al desarrollo de comportamientos desviados a nivel
social.

Estos trminos no usados habitualmente desde la perspectiva de gnero, son posibles de


ser visualizados dentro del anlisis que sta hace, de la relacin entre sociedad y familia
incluyendo a la mujer en esta dinmica. Es as como la familia de la sociedad capitalista, ha
visto que el papel de madre y los roles del hombre an no han sido modificados, situacin
que lleva a la mujer a elegir entre el mbito pblico y el mbito privado, y en caso de no
realizar la eleccin, sus labores se duplican y pierden o se desvinculan del medio social que
las rodea, hecho que no es reconocido por la sociedad como valor agregado a la produccin.

Judith Butler, en su libro Gnero, construccin cultural de la diferencia slo, recoge una
frase muy importante que refleja lo sealado anteriormente No se nace mujer, se llega a
serlo de la feminista francesa Simone Beauvoir, (Butler, 1985: 303), desde esta frase se
afirma la no conciencia de la identidad natural y la de gnero. Ese yo cultural que llegamos a
ser, pero que siempre lo hayamos sido, significa que la cultura es quien nos amolda o nos
construye y a travs de sto sabemos cmo relacionarnos.

34
El gnero, muestra cmo a partir del anlisis cultural de una sociedad podemos diferenciar lo
masculino y lo femenino. Llegar a ser gnero es un proceso, impulsivo, aunque cuidadoso,
de interpretar una realidad cultural cargada de sanciones, tabes y prescripciones.

Para la autora Joan Scott, la teora de las relaciones-objeto proceden de su literalidad, de su


confianza en que estructuras relativamente pequeas se interrelacionen y produzcan la
identidad del gnero y generen el cambio. La divisin familiar del trabajo y la asignacin real
de funciones a cada uno de los padres, juegan un papel crucial en esta teora. La
consecuencia de los sistemas occidentales dominantes es una mera divisin entre varn y
mujer El sentido femenino bsico del yo, est vinculado al mundo; el sentido
masculino bsico del yo est separado (Scott, 1996:14) De acuerdo con sto, si el padre
estuviera ms implicado en la crianza y tuviera mayor presencia en las situaciones
domsticas, las consecuencias del drama edpico podran ser diferentes.

Desde esta forma de ver la realidad en la cual se encuentra la mujer, podemos decir que la
poca capacidad que tiene la sociedad actual para controlar las relaciones humanas entre
mujeres y hombres genera desigualdad entre los gneros, por tanto pone a la mujer en
situacin de subordinacin respecto del hombre.

Como ya hemos revisado anteriormente, el control es un componente que permite el


intercambio de la informacin necesaria entre el suprasistema y sistema familiar, lo cual
conlleva a utilizar en este intercambio la energa suficiente para que sta no sea difusa. El
concepto de Energa se relaciona directamente con el trmino de Control o Feedback, pues
para que ste exista debe existir el primero.

Este concepto alude a una necesidad que el sistema posee para la sobre vivencia. Esta
energa puede ser captada desde el interior del sistema o bien a partir de su interaccin con
el medio.

35
Dentro de una familia, se entiende la energa como la informacin que proviene del medio
ambiente y que ingresa al sistema por medio de normas, patrones y valores que les permite
seguir funcionando. A su vez, esta energa debe contener las caractersticas necesarias que
el sistema le otorga y as no tienda a la entropa y se desintegre. Por tanto, los lmites
nuevamente cobran importancia dentro de este concepto, pues de stos depende la entrada
de energa al sistema.

Por otra parte, si el sistema permite la entrada de energa de manera abundante


(lmites permeables) se ve amenazado pues pierde identidad y se puede confundir con
el ambiente mismo. (S. Preister, 1997: 25).

Los elementos mencionados permiten entonces comprender el funcionamiento de las


familias en nuestra sociedad y observar la importancia que estos revisten para mantener el
equilibrio dentro del sistema.

Afirmando lo dicho, el autor dice: el sistema familiar debe llenar tanto las necesidades
del sistema familiar mismo y de los miembros de la familia, como tambin algunas
necesidades de la sociedad para que la familia sea verdaderamente estructural. (Ibid:
26)

Esta estructura y su funcionamiento dependen exclusivamente de la interaccin existente


entre estos elementos: es decir, el input y el output (energa), es controlado y cumplido a
travs de ciertos procesos familiares (Ibid). Esto nos indica que la familia est ordenada de
acuerdo a una estructura en donde existen roles, reglas y comunicacin.

La comunicacin es un elemento importante dentro del sistema, puesto que cumple la


funcin de expresar intercambios de smbolos significativos verbales y gestuales. Por
ejemplo, puede considerarse que una familia tiene un tal estilo caracterstico de
comunicacin por el comportamiento de sus miembros, es decir cada familia tiene un
sistema nico de comunicacin que influye fuertemente en la conducta de sus miembros.

Dentro de este enfoque la comunicacin est definida como una nter experiencia,
pues es el vehculo interpersonal primario para el intercambio entre los subsistemas
familiares. (Ibid: 50)

36
Desde aqu los roles son usados continuamente como proceso para ordenar la estructura de
relaciones dentro de la familia, pues a travs de esta Inter experiencia stos se modifican o
son transferidos a otros subsistemas que los cumplan de mejor forma. A su vez, las normas
o reglas son impuestas para garantizar que se viva a la altura de los roles, y de acuerdo a
stos se imponen sanciones positivas y negativas para asegurar que stas se cumplan.
Estas son la expresin observable de los valores de la familia y/o la sociedad (S. Preister,
Op. Cit).

El rol de la mujer en la sociedad y dentro de la familia demuestra que la relacin de


subordinacin de la mujer por el hombre determina el tipo de roles que cada miembro tendr
dentro del grupo. Para la sociedad capitalista, el hombre en su rol de proveedor del hogar,
necesariamente tiene que ver con el espacio pblico y por tanto pierde su rol como
socializador de la familia.

Por el contrario, la madre cumple un tarea central, es la que recurre y crea una red de apoyo
para el equilibrio familiar, adems de cumplir las funciones especficas que le asigna la
sociedad por el hecho de ser madre; por lo tanto, el padre perifrico y la madre central
encierran un velo de desconfianza entre ellos que perjudica la relacin que ste establece
con sus hijos.

Desde este punto de vista, la perspectiva de gnero, es relevante, puesto que le otorga valor
al trabajo domstico y sostiene que la mujer a pesar de cumplir un doble rol en las familias,
puede y es capaz de realizar un trabajo en la esfera de lo pblico.

Lo anterior es significativo para este enfoque, puesto que se afirma que la mujer en su rol de
madre y encargada de la reproduccin social es ampliamente reconocida pero que el valor
de stos no es posible extrapolarlo al desarrollo de la sociedad ni tampoco se valora el
aporte de ste al desarrollo del mercado.

37
El mundo privado, es un sector ampliamente dedicado a la mujer, lo cual ha significado hoy
en da un enorme esfuerzo por extrapolarla de ese mbito, esto lleva a analizar el por qu se
estudia a la mujer desde la esfera privada y el trabajo domstico. La asociacin que el
mundo privado tiene con la mujer es el entramado que se teje dentro de la familia, lo
domstico, lugar donde a la mujer se le otorga ms significado y ms presencia. Dicha
cuestin, habla claramente de un sesgo de gnero y adems representa una de las
caractersticas principales de la sociedad patriarcal, la cual se basa en la relacin de
subordinacin de la mujer por el hombre.

El mundo de lo pblico ha llevado a la mujer a incrementar sus cuotas de poder tanto en el


mundo familiar cmo en el mundo fuera del hogar, sin embargo, an existen trabas
culturales y sociales que le impiden abrirse paso como mujer jefa de hogar que trabaje en el
mbito pblico o en el proceso de produccin de mercancas. (Henrquez, Op. Cit)

El hecho de que culturalmente se crea que las relaciones entre los gneros sea algo
determinado por la naturaleza biolgica de hombres y mujeres, y a travs de este
pensamiento se otorguen roles diferenciados a cada uno, corresponde a una herencia que
persiste an de la antigua sociedad patriarcal, en donde la madre y mujer era la encargada
de las labores domsticas y el cuidado de los nios porque por naturaleza, como ya
decamos, le corresponda ese rol y el hombre por tanto era aquel que deba sostener
materialmente a la familia.

Lo dicho anteriormente, significa entonces que a pesar de los avances que ha tenido la
mujer en distintos mbitos de la sociedad, se sigue creyendo firmemente que las mujeres
son aquellas encargada de administrar el hogar y son ellas las que deben sostener
emocionalmente a la familia.

Complementando el prrafo ltimo, Judith Butler nos habla de gnero, como de una
eleccin que hace la persona al momento de identificar, asumir y asimilar ciertos
patrones que estn en la cultura y que son percibidos por ella. Elegir un gnero es
interpretar las normas de gnero recibidas de un modo tal que las reproduce y
organiza de nuevo. Es decir, el gnero es un proyecto tcito para renovar una historia
cultural en los trminos corpreos de uno. (Butler, Op. cit: 308).

38
Al mirar tanto el modelo sistmico como el enfoque de gnero hemos visualizado que el
tema central de cada uno de ellos, pese a complementarse, son diferentes; el primero
analiza la estructura familiar y el comportamiento de sus componentes como una totalidad
organizada que tiene mecanismos de autocontrol para la mantencin en el tiempo; el
segundo enfoque por el contrario dirige su mirada hacia las relaciones de poder y cmo
estas determinan el papel que realiza la mujer en la sociedad y su familia, mirada que
tambin est dirigida a la totalidad del sistema social pero que busca el cambio.

Retomando el tema de familia y el rol de la mujer al interior de sta, podemos advertir que la
energa que el sistema familiar capta desde el ambiente durante su funcionamiento, influye
necesariamente en cada miembro. Por tanto, si dicha energa es introducida de manera
difusa no permite que los miembros puedan modificar los roles o cambiar reglas provocando
que el sistema se desorganice.

Como ya hemos dicho, al hablar de sistemas familiares desorganizados o con roles difusos o
lmites poco claros, apuntamos al concepto de familias multiproblemticas, el cual muestra
como estas tipologa de familia manifiestan un constante estado de crisis, por lo cual al
vincularlo con la energa que ingresan a esos grupos podemos afirmar que stas renen una
serie de caractersticas comunes que las identifican (Cancrini et al, Op. cit : 50):

Presencia simultnea en dos o ms miembros de la misma familia, de


comportamientos problemticos estructurados, estables en el tiempo y lo bastante
graves como para requerir la intervencin de terceros en el sistema.
Insuficiencia grave, sobre todo por parte de los padres, de las actividades
funcionales y expresivas necesarias para asegurar un correcto desarrollo de la vida
familiar.
Refuerzo recproco entre el puntos anteriores
Permeabilidad de los lmites, propia de un sistema caracterizado por la presencia de
profesionales y de otras figuras externas que sustituyen parcialmente a los
miembros incapaces.
Estructuracin, por esta va, de una relacin crnica de dependencia de la familia
respecto de los servicios, lo que en trminos sistmicos significa la consecucin de
una condicin de equilibrio intersistmico.

39
Desarrollo de algunas modalidades no usuales de comportamiento sintomtico en
las personas identificadas en este tipo de proceso, del que un ejemplo clsico
puede ser la de las toxicomanas.

Segn estudios sociolgicos realizados con estas familias, estos arrojan determinada
caractersticas que definen desde otro punto de vista las familias multiproblemticas, los
cuales estn ligados al incumplimiento de roles y a la forma difusa en que estos se realizan.
A su vez, califican a sta como de baja extraccin socio-econmica y cultural, ya que
constituyen un factor de riesgo evidente que desestabiliza al sistema. Por otra parte,
son parte de una cadena que estn ligadas a la historia social y personal de los
miembros, es decir son parte de la herencia familiar (Preister, Op. cit: 60)

Preister (Op. Cit), hace alusin a las familias multiproblemticas como un tipo de familia que
requiere de la atencin tanto de profesionales como de instituciones pblicas, pues
representan al sector ms empobrecido de la sociedad y a su vez mantiene un constante
desequilibrio en sus relaciones sociales debido a los roles difusos y a la escasa limitacin
que existe entre los subsistemas.

Cancrini en su definicin de familia multiproblemtica, coincide con Preister, pues tambin


habla de familias de estrato social bajo y cuya caracterstica principal es la falta de control de
la natalidad, ya que al no existir sta medida, las familias se expanden y aumenta el nmero
de miembros del grupo familiar, a su vez, requieren satisfacer las necesidades de cada
miembro; situacin que desestabiliza y crea mayor deprivacin y pobreza. Lo anterior
afecta las condiciones de vida de la familia, que por otra parte es el espejo fiel de la
desorganizacin que agravan las consecuencias de la miseria. (L. Cancrini et. Al, op.
cit: 53).

Tambin es caracterstica en estas familias la indiferencia sustancial ante el problema del


reconocimiento legal de las situaciones y de las relaciones, es decir, dentro de estas
perduran las relaciones basadas en el concubinato, la falta de reconocimiento de los hijos
por parte de los padres biolgicos, etc. Ambas situaciones estn determinada por patrones
culturales del contexto en donde stas se sitan y que por lo dems son aceptadas y
asumidas como tal.

40
Cancrini refuerza lo dicho de la siguiente manera El conjunto de las personas que viven
dentro de una cierta casa no coinciden pues, con el nmero de la familia legalmente
reconocida, lo que plantea problemas no simples desde el punto de vista emotivo. (L.
Cancrini et. al, op. cit: 53).

1.3 MUJER JEFA DE HOGAR Y POBREZA: EL CONFLICTO QUE EST PRESENTE AL


MOMENTO DE SITUARLA EN EL ESPACIO LABORAL.

Al identificar a la mujer jefa de hogar en una situacin de pobreza, desde el enfoque


sistmico se sitan dentro las familias multiproblemticas, mencionando que la historia y las
estructuras de ellas son variadas y complejas, aunque se pueden distinguir algunas
configuraciones tpicas mediante la reconstruccin de sus vicisitudes particulares (Ibid,
1997), es decir, la historia de cada familia es la que marca y delinea el camino que esta
tomar y cules seran sus caractersticas configuradas en el tiempo.

Como dijimos anteriormente al encontrar que los subsistemas -ya sea conyugal, parental,
etc.- no cumplieran plenamente con sus funciones llevara al sistema familiar a una situacin
entrpica que provocara la desorganizacin de ste. Para el sistema familiar, la ausencia o
la presencia no marcada de la figura paterna dentro del sistema, es una caracterstica comn
entre estas familias (por tanto es la figura materna la que debe asumir las responsabilidades
al interior de la familia); el hecho que el padre se desempee en labores de subempleo y que
sto genere poco ingreso es determinante en las relaciones establecidas en el sistema, pues
adems de generar privacin tambin acorta el tiempo de dedicacin a los hijos, por lo tanto
la relacin se deteriora o simplemente la indiferencia es la que la marca.

Si bien dentro de la familias multiproblemticas, en particular aquellas con un padre


perifrico, la mujer cumple el doble rol de ser duea de casa, proveedora y es considerada
como el soporte de la familia, el pilar fundamental, al momento de estar sola y criar a sus
hijos sin el apoyo del padre, para algunos autores, surge como hiptesis que son
Mujeres jvenes que provienen de largas experiencias de institucionalizacin y que
han organizado su existencia en torno a una prostitucin pobre o a otras actividades
marginales o subalternas.(Ibid: 63).

41
Estos autores analizan a la mujer desde la situacin de pobreza en la que vive y la
caracteriza de acuerdo al contexto de marginacin en el que se desenvuelve, mencionando
que ella no es capaz de asumir el rol de la crianza de los hijos y tampoco de aportar
econmicamente a la familia.

Es as que Cancrini afirma que la mujer sola requiere de la ayuda de terceros para enfrentar
su situacin de pobreza y asumir su rol respondiendo a todas las exigencias que la sociedad
y la familia esperan que cumpla.

Para el enfoque de gnero en tanto, la mujer jefa de hogar en condicin de pobreza,


representa el conflicto que existe en la sociedad respecto de la divisin sexual del trabajo,
puesto que an se la vincula en el mbito privado. Nancy Chodow, afirma que el trabajo
domstico es visto, como una plusvala, para el trabajo productivo, segn esta autora,
Marx sostuvo que el salario parece pagar por el trabajo efectivamente realizado por el
obrero, pero en realidad slo paga el trabajo destinado a la reproduccin y
conservacin del trabajador, es decir, paga por la fuerza de trabajo y no por el trabajo
realizado. (Chodow, 1988: 160). Por tanto no le permite desarrollar una labor remunerada
para as salir de esa condicin de pobreza y marginacin.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, las mujeres perdieron poder tanto dentro del mbito
pblico como dentro de sus familias. El trabajo de las mujeres en el hogar y el papel de la
maternidad estn devaluados porque quedan fuera de la esfera del intercambio monetario y
no se les puede medir en esos trminos. Lo anterior refleja que los valores dentro de esta
sociedad han reforzado la ideologa de la inferioridad y la relativa carencia de poder que las
mujeres poseen frente a los hombres.

Esto hace que la mujer realice parte de su trabajo sin ser pagado, lo cual constituye la fuente
del plusvalor. De aqu Nancy Chodow (Op. cit), analiza al autor Seccombe para sostener
que una parte del salario refleja el valor creado por el trabajo domstico del ama de casa en
la reproduccin y el mantenimiento del obrero. Esta es la parte del salario que se dedica a
mantener y reproducir al ama de casa.

42
Este autor se basa en el enfoque del valor trabajo a la reproduccin y afirma que todo trabajo
produce valor si produce cualquier parte de una mercanca que alcance en el mercado
equivalencia con otras mercancas. Este argumento se basa en que las mercancas que se
compran con el salario del trabajador hombre no se encuentran en forma ya lista para
consumirse sino que es necesario el trabajo domstico para convertirlas en fuerza de trabajo
regenerada, este trabajo del ama de casa es una parte del trabajo total personificado por el
obrero, cuya otra parte del trabajo incorporado a mercancas compradas con el salario. Este
punto es evidente e indiscutible si se acepta que la labor domstica es un componente
necesario del trabajo que se requiere para mantener y reproducir la mano de obra. El
problema surge cuando cuantificamos o le otorgamos un valor al trabajo domstico. (Ibid).

Dentro de esta sociedad capitalista, el trabajo domstico es considerado como una labor que
ejerce la mujer en el espacio privado y por lo tanto no es factible de otorgarle un valor
monetario a su labor, puesto que el salario va en funcin del trabajo que se realiza en el
mbito pblico, el cual representa netamente los valores del mercado.

Este trnsito, de la vida privada y de trabajo domstico a la vida pblica y de trabajo


asalariado, tambin implica en trminos polticos, que se produce desde un mbito donde
impera una visin de mundo que sita a mucha distancia las decisiones sociales y el poder,
hacia otro donde se concretan constantemente las relaciones de poder entre las clases. Es
decir se sita en un sistema en que est jugando la estructura especfica que la subordina y
frente a la cual hay que desplegar accin, tener respuesta a cada momento. (Ibid)

Respecto de sto, es interesante visualizar que para la mujer que est inmersa dentro de la
pobreza le ser mucho ms difcil este trnsito de lo privado a lo pblico puesto que no se
reconoce el aporte que ella puede entregar desde el mbito domstico pues no posee ciertas
habilidades para desenvolverse en el mbito pblico.

Segn esta visin, la familia y la mujer, en sociedades precapitalista o con capitalismo


incipiente, era reconocida como una unidad econmica activa y que por lo tanto la mujer en
el cumplimiento del rol tambin era importante para el desarrollo econmico de la sociedad.
De esta forma se sostiene que el abrupto cambio que sufrieron estas sociedades devalu el
trabajo femenino y la labor de la familia en la reproduccin de la sociedad.

43
Lo anterior refleja una clara diferencia entre una sociedad y otra en donde la que hoy existe,
marca nuevos patrones de comportamiento y otorga nuevos roles tanto a hombres como
mujeres. La sociedad industrial capitalista muestra cmo el auge del mercado ha significado
la prdida de los roles que la familia posea en el desarrollo econmico y la diferenciacin
sexual que hoy existe entre la esfera pblica y privada. Para sta, los hombres son cada vez
menos indispensables para la familia al convertirse slo en los que ganan el pan. Por un
tiempo conservaron su autoridad dentro de la familia, pero a medida que su autonoma en el
mundo no familiar fue aumentando, su autoridad dentro de la familia declin; por lo cual la
mujer debe ser a partir de ahora o desde ahora quien se encargue del cuidado y la crianza
de los nios.

Desde el enfoque de gnero, se habla de una sociedad sin padre, puesto que no cumplen el
rol de autoridad y tampoco participan activamente en la crianza de los nios y en donde hay
familias en situacin de pobreza en las cuales muy frecuentemente el padre no es el
proveedor.

Para el enfoque sistmico en cambio el hecho de que la mujer jefa de hogar, cumpla un
doble rol dentro de la familia, constituye un elemento que dificulta el normal funcionamiento
del sistema, pues el rol de madre y de proveedora, son roles que deben ser cumplidos por
dos individuos, los cuales conforman el subsistema conyugal y el subsistema parental.
(Cancrini et. Al, op. cit).

Por tanto la mujer pese a ser parte de un subsistema individual con creencias y mitos
provenientes de su familia de origen, se analiza en conjunto con la pareja que ella tenga y
los roles otorgados al subsistema deben cumplirlo ambos integrantes, es as como en este
caso, el enfoque sistmico habla de la disfuncionalidad que existen en algunas familias por
el hecho de que los roles han sido distribuidos de manera difusa o algn miembro no est
cumpliendo el suyo dentro del sistema.

44
CAPITULO II

LA MUJER JEFA DE HOGAR POBRE ENTRE LOS POBRES: EL LADO


FEMENINO DE LA POBREZA

2.1 GLOBALIZACIN, MUJER Y POBREZA

Segn Alma Espino (2000), el trmino globalizacin alude a una integracin sin
precedentes de los procesos econmicos, polticos y sociales a escala mundial. Esta
integracin significa un progreso de la industria mundial de las comunicaciones, el
crecimiento de las empresas transnacionales, una influencia de los mercados financieros,
una difusin de la nocin de contaminacin a escala planetaria. Tambin el proceso de
Globalizacin ha considerado el reconocimiento del nuevo papel de la mujer en la sociedad,
la condena a las violaciones de los derechos humanos o el claro efecto de la inestabilidad de
un pas o regin sobre el resto del mundo.

En tanto, la globalizacin ha generado una reduccin de los espacios geogrficos y


modificado la percepcin del tiempo, obligndonos a tomar conciencia de las dimensiones
universales de esos fenmenos. La influencia de este proceso provoca a su vez,
alteraciones institucionales y leyes locales, constituyendo al mismo tiempo una amenaza y
una oportunidad para las sociedades involucradas.

La intensificacin a escala mundial de las relaciones sociales enlazando localidades muy


distantes, da lugar a que lo que ocurre en una, est determinado por acontecimientos
sucedidos a muchas millas de distancia y viceversa. Esto implica aceptar tambin que las
polticas, actividades y decisiones de las sociedades y los Gobiernos nacionales estn cada
vez ms influidas por lo que sucede en el mbito internacional.

45
Si bien la globalizacin permiti generar procesos de aprendizajes y enriquecimiento de las
tcnicas de produccin, comunicacin y transporte as como en el terreno cientfico en
general, los procesos de innovacin e investigacin se localizan en las economas ms ricas.
La medida en que el resto de los pases absorben o acceden a esa tecnologa es variable,
pero en todo caso la evidencia ha mostrado que la difusin del progreso tcnico no se
produce a travs de mecanismos transparentes o democrticos: ms bien se trata de
procesos excluyentes donde los aprendizajes son caros y la mayora de las veces no se
encuentran disponibles.

Los costos de mantener un proceso de innovacin permanente son cada vez ms altos y no
todos los pases estn en condiciones de sostenerlo. Esto abre otra brecha: la que separa a
los pases productores de tecnologa del resto. El desarrollo tecnolgico no puede originarse
en cualquier parte y los frutos del mismo no suelen distribuirse equitativamente.

Segn Samir Amin, las ventajas que histricamente han permitido a los pases
poderosos mantener sus posiciones dominantes residen en los cinco monopolios:
el de la innovacin tecnolgica, el del control de los flujos financieros a escala
internacional, el acceso a los recursos naturales de todo el planeta, el control de los
medios de comunicacin e informacin y, por ltimo aunque no menos importante, el
monopolio de las armas de destruccin masiva. Mediante el uso de estos cinco
monopolios, los pases poderosos han colocado a los sectores productivos de los
pases en desarrollo en condicin de sub-contratistas, en un estadio similar al que
encontraban los artesanos a merced del capitalismo mercantil, en las primeras etapas
del sistema (Espino, Op. cit: 30)

Dicha relacin ha implicado un serio cuestionamiento poltico de los niveles de dependencia


que presentan los pases perifricos con respecto a los centrales, puesto que los niveles de
pobreza en los primeros pases an no han bajado y se ha incrementado cuando se analiza
desde una perspectiva de gnero.

46
Segn la CEPAL, durante y despus de la dcada perdida, las investigaciones realizadas
sobre un creciente nmero de hogares encabezados por mujeres acentuaron ms la
necesidad de incorporar la perspectiva de gnero en los anlisis tradicionales de pobreza.
En gran parte de estas investigaciones, se hizo hincapi en la desventaja que soportan las
unidades encabezadas por mujeres en comparacin con sus contrapartes encabezadas por
hombres. Se estableci un vnculo definitivo entre los hogares encabezados por mujeres y el
concepto de una feminizacin global de la pobreza, y tales hogares asumieron una
condicin virtualmente categrica como los ms pobres de los pobres. La pobreza de
los hogares encabezados por mujeres de hecho pas a ser una medida representativa de la
pobreza de las mujeres y de la pobreza en general.

Algunos autores afirman que Los hogares encabezados por mujeres fueron tipificados
como los ms pobres de los pobres, sobre la base de que presuntamente tenan ms
probabilidades de ser pobres y de experimentar la indigencia en mayor grado que las
unidades encabezadas por hombres (CEPAL, 2002: 20).

Estos supuestos se interrelacionaban con la idea de que la pobreza era una causa
importante de la jefatura femenina del hogar (debido a la migracin laboral forzada, el
quiebre conyugal por crisis financiera, la falta de matrimonio formal y dems
factores) (CEPAL, 2002:22).

A su vez, se consideraba que la jefatura femenina exacerbaba la pobreza, dado que las
mujeres estaban limitadas en tiempo y recursos por sus triples cargas de empleo, labores
domsticas y cuidado de los hijos, porque sufran de discriminacin en el mercado laboral,
porque no estaban en condiciones de tener el estatus de proveedor doble tan vital para
soportar las presiones vinculadas con la reestructuracin econmica neoliberal, y porque no
contaban con el valioso trabajo ajeno al mercado que desempeaban las esposas en las
unidades encabezadas por hombres (CEPAL, 2002).

47
Ms recientemente, se consider un factor adicional, menos documentado en el Sur que en
el Norte del planeta, para explicar la desventaja de los hogares encabezados por mujeres:
la ideologa de gnero del Estado de bienestar y su burocracia (CEPAL, 1998).
Tambin existe un concepto muy persistente de que la pobreza se perpeta de generacin
en generacin, porque las mujeres jefas de hogar supuestamente no pueden: mantener
adecuadamente a sus familias ni garantizar su bienestar (CEPAL, 1998: 7).

Varios factores explican la pobreza en los hogares con jefatura femenina. En primer lugar,
estos hogares tienen un mayor nmero de personas a cargo, es decir, una mayor proporcin
de personas que no trabajan (los nios y los ancianos). En segundo lugar, son hogares que,
por definicin, reciben su sostn principal de la mujer, cuyo ingreso medio es inferior al del
hombre y tiene menores oportunidades de acceso a empleos lucrativos y a los recursos de
produccin, tales como la tierra, el crdito y la tecnologa. En tercer lugar, las mujeres
cabeza de familia deben tambin asumir por s solas las responsabilidades familiares y,
especialmente en los pases en desarrollo, atender a las necesidades diarias, y ello las
obliga a optar por empleos o tipos de trabajo que no estn bien remunerados (a menudo en
su domicilio) pero que ofrecen condiciones ms compatibles con la educacin de los hijos,
las obligaciones familiares, y las actividades domsticas.

Estudios de la CEPAL indican queLos hogares encabezados por mujeres con nios
pequeos se encuentran entre los ms pobres. Al no gozar de un nivel mnimo de
ingresos, trasmiten la pobreza a los nios. Esto sucede particularmente en el caso de las
hijas que a menudo se ven obligadas a abandonar la escuela y a ocuparse de sus hermanos
y hermanas mientras sus madres trabajan. La investigacin llevada a cabo en Brasil, Zambia
y Filipinas revela que las posibilidades de supervivencia de los nios de estos hogares son
notablemente inferiores a las de otros nios.

48
No obstante, tambin se ha demostrado que cuando la mujer tiene un trabajo bien
remunerado, es ms probable que utilice una proporcin de sus ingresos para el bienestar
de sus hijos (educacin, nutricin) mayor que la que destinan a ese fin los hombres. En
pases de centro Amrica, por ejemplo, se ha observado que para alcanzar un nivel similar
de nutricin infantil se requieren gastos quince veces mayores si los ingresos proceden del
padre y no de la madre. Tendencias similares se han observado en Chile, Jamaica, Kenia y
Malawi.

A esto se suma que la pobreza, nueva o tradicional, no se vive igual por parte de todos los
miembros de la familia. Las mujeres tienden a cargar sobre s la responsabilidad, explotando
su capacidad de trabajo dentro y fuera del hogar para sacar adelante a la familia. En general,
su pobreza es ms intensa, por recibir menor proteccin social, menos recursos para
encontrar empleo, ms responsabilidad en la gestin de los recursos. Igualmente la
sociloga Blanca Fernndez Viguera en el texto Panorama Social de la CEPAL explica
como "la mujer reproduce la pobreza de generacin en generacin", tocando un tema
que empieza a preocupar como es el empobrecimiento de la infancia. (CEPAL, 2002:
22)

Esta autora identifica un nuevo tipo de pobreza que no deriva tanto de la incapacidad para
entrar en una relacin salarial (desempleo, enfermedad o vejez), si no que est vinculada a
la "dependencia afectivo econmica" de las mujeres. En este caso los cambios en la vida
familiar de las mujeres, las rupturas, la viudez, los hijos, son la causa de la pobreza y no slo
la renta o la relacin con el empleo.

Al encontrarse en profunda transformacin la familia tradicional, caracterizada por la divisin


del trabajo y la estabilidad emocional y demogrfica, las mujeres aparecen como posibles
vctimas de la debilidad de su doble rol, ellas han perdido la seguridad tradicional del
matrimonio y de la familia sin entrar en condiciones de igualdad en el mercado de trabajo.

An dejando de lado el mayor desempleo, precariedad, temporalidad y bajos salarios que


sufren las mujeres, en ningn caso tienen una situacin de partida igual a los hombres:
deben ocuparse de los hijos, a menudo de otros familiares y seguir supliendo la "produccin
domstica" no pagada.

49
De ah que exista una doble discriminacin: son trabajadoras discriminadas y socialmente, al
no recibir apoyos, se las discrimina de otros bienes sociales (tiempo, espacio, formacin,
autonoma, etc.). De ah que muchas mujeres, activas o inactivas, adems de ser pobres,
puedan ser fcilmente marginadas o excluidas al carecer de los bienes que forman lo que
hoy en da se considera capital humano. Doblemente pobres, por lo tanto, con pobreza
antigua (por no trabajar o ser mal pagados sus empleos) y pobreza nueva (exclusin de los
bienes de la cultura, la integracin en redes, el prestigio, etc.).

Hay quienes sostienen que el aumento acelerado del comercio, los flujos financieros y la
integracin econmica deben traer consigo la conformacin de un mercado mundial para la
fuerza de trabajo. Ello se fundamenta en que la extraordinaria movilidad de capital permitira
el cambio de los y las trabajadoras de un espacio geogrfico a otro en busca de mayores
ventajas relativas, incluida la del diferencial de salarios.

Sin embargo, la globalizacin del mercado laboral est muy lejos de ser realidad, pues a
fines del siglo XX, se ha entrado a la era del fin de las migraciones libres. Incluso en las
economas ms desarrolladas los trabajadores migrantes han sido responsables de los
graves problemas de desempleo que los aquejan, aumentando las conductas xenofbicas y
nacionalistas.

Frente al proceso de liberalizacin, el mercado de trabajo es el nico que mantiene trabas al


libre flujo de la fuerza de trabajo. Las tasas de desempleo son un problema para pases
desarrollados y en desarrollo.

El proceso de cambio tcnico ha generado aumentos de productividad, lo que significa que


se producen ms bienes con menor esfuerzo y menos tiempo, y ello ha conducido a reducir
el empleo de la fuerza de trabajo. En consecuencia, el producto crece pero no se generan
los empleos necesarios para satisfacer la oferta de trabajadores.

50
Los cambios en las modalidades de competencia en las economas abiertas, han impulsado
la desregulacin de los mercados de trabajo y la adopcin de estrategias empresariales de
flexibilizacin. En la bsqueda de menores costos laborales se ha buscado modificar la
legislacin laboral en aspectos relacionados, por ejemplo, con las formas de contratacin y
los despidos, y con las modalidades de fijacin de salarios. Todo esto ha terminado
reduciendo incluso conquistas histricas de las organizaciones sindicales.

As, junto al crecimiento del desempleo, la calidad de los nuevos puestos de trabajo se ha
venido rebajando debido a la falta de estabilidad, la insuficiente o inexistente proteccin de la
seguridad social, entre otros factores. Este fenmeno ya no es patrimonio exclusivo de los
pases ms pobres, sino que tambin afecta en este punto al mundo de bienestar de los
pases industrializados.

Paralelamente, el creciente desplazamiento de las empresas ms all de las fronteras


nacionales impone una presin adicional para que los trabajadores organizados
sindicalmente en los mbitos nacionales, logren mantener sus reivindicaciones y su accionar
tradicional.

Respecto de los efectos de la globalizacin y el desarrollo econmico de los pases, existen


consecuencias importantes en la divisin sexual del trabajo. Estas se reflejan en la
discriminacin que sufren las mujeres en el mbito laboral. Para la teora econmica, la
mujer presenta caractersticas diferencias en el mbito laboral con relacin a los hombres,
las que se reflejan en los siguientes aspectos: (Espino y Azar, 2000: 13)

Acceso; referido a que la proporcin de mujeres que participan en el mercado del


trabajo es inferior a la de los hombres.

Insercin; referido a que existen notorias asimetras entre hombres y mujeres


respecto a la duracin de la jornada laboral, la distribucin por sector, actividad, el
tipo de ocupacin, la ubicacin jerrquica.

Obtenidos: las diferencias salariales por sexo constituyen el aspecto ms explcito de


las disparidades.

51
La teora econmica liberal explica estas asimetras por el lado de la demanda y por el lado
de la oferta (Ibid: 67):

Por el lado de la demanda se explica por el hecho de que los empleadores, los
compaeros o incluso los clientes, juzgan a las mujeres segn ciertos estereotipos de
gnero, en funcin de los cuales se les atribuyen determinadas virtudes o defectos
para ocupar diferentes puestos de trabajo, es decir, que existe una imagen
estereotipada de las mujeres respecto de sus capacidades y potencialidades.

Entre los estereotipos negativos ms comunes acerca de la fuerza de trabajo femenina se


sealan los siguientes aspectos:

Una trayectoria laboral ms breve que la de los hombres.


La preferencia por jornada a tiempo parcial.
Una baja disponibilidad para hacer horas extras u horarios extensos.

Estos rasgos, que diferenciaran los comportamientos laborales de hombres y mujeres se


atribuyen a las obligaciones del cuidado familiar, principalmente a los hijos, y
desestimularan a los empleadores a reclutar y contratar mujeres para ciertos puestos, as
como a invertir en su entrenamiento y capacitacin.

Todo ello conducira a concentrar la fuerza laboral femenina en puestos de trabajo


relativamente peor remunerados y con menores exigencias de estabilidad.

A partir de lo anterior, se han dado lugar a la opinin que establece que las mujeres tienen
mayores costos indirectos de contratacin como consecuencia de las licencias maternales,
el horario de lactancia, y otros beneficios vinculados a la maternidad. Consecuente con ello,
se generara un mayor ausentismo que los hombres, debido a las exigencias del cuidado
infantil.

52
Consistente con lo anterior, los factores de oferta estaran referidos a la insercin laboral
femenina condicionada por las decisiones y preferencias de las propias mujeres y las del
mbito familiar. Estas conducen a la eleccin de ciertas carreras profesionales, tipos de
actividad o caractersticas del empleo. Se ha sealado que el condicionamiento que significa
este tipo de eleccin, supone una discriminacin previa a la del mercado laboral propiamente
dicho.

Uno de los efectos mayores en el auge de la globalizacin, es el relativo a la equidad de


gnero, es decir a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Una serie de
autores se plantean que los efectos de la globalizacin tiene un sesgo de gnero. Segn
stos, se percibe en principio que dichos efectos son adversos para las mujeres tanto en
trminos absolutos como relativos a los hombres. En general, se encuentra que las
condiciones materiales de vida de las mujeres se han deteriorado y que la inequidad de
gnero ha aumentado, intensificando la marginalizacin y la pobreza femenina. (Ibid: 38)

En opinin de estos autores, tres argumentos explicaran dicha situacin:

Las condiciones preexistentes son sesgadas contra las mujeres debido, entre otros
factores, a la ideologa predominante respecto a la ubicacin de hombres y mujeres
en las esferas productivas y reproductivas.
La brecha de los ingresos por sexo en el mbito laboral, parecera ser una
precondicin para el crecimiento de las exportaciones de los pases en desarrollo. Los
bajos salarios tienen un rol en la competitividad internacional y el marco de la
globalizacin, la discriminacin salarial hacia las mujeres podra ser un importante
ingrediente en el xito econmico de muchos pases.
Las polticas institucionales continan desconociendo las diferencias en la condicin y
posicin social y econmica de hombres y mujeres. Incluso se ha sealado que no
solamente son ciegas al gnero sino que por esto mismo, lejos de ser neutrales
tienen un sesgo masculino.

53
La teora econmica, por su parte, afirma que dicha diferencia se basa en el mximo de
ganancia que percibe una empresa en el mercado y para conseguir ese mximo debe por lo
tanto asegurarse de contratar a los mejores trabajadores para cada puesto, pagndoles los
salarios adecuados a su rendimiento. De este modo, si por prejuicio, algunos empleadores
deciden no contratar a algunos trabajadores para ciertos puestos o pagarles menos. Esta
situacin sera aprovechada por otros empleadores sin prejuicios, que se beneficiaran del
buen desempeo de estas personas. Desde esta perspectiva, las mujeres jefas de hogar y
trabajadoras no son apreciables como personas que tengan mejor o igual rendimiento que
los hombres por su responsabilidad con el trabajo domstico y la responsabilidad de la
crianza de los nios.

Segn Espino y Azar (op. cit: 54) la economa de mercado y la liberalizacin comercial, ha
trado una serie de consecuencia tanto para las mujeres como para los hombres, pero an
as los efectos se han dado en forma desigual, pues para ellas, esto ha afectado su familia y
su labor como duea de casa dado que:

Gran parte del trabajo realizado por mujeres es no remunerado y no reconocido.

Una importante proporcin del trabajo femenino no se traduce en un empleo formal;


se trata de empleos en empresas de pequea escala y en gran medida, carentes de
cobertura social o proteccin (ni de la ley ni de los sindicatos).

El mundo del trabajo, tanto en el mbito formal como en el informal, es altamente


discriminatorio: lo masculino se asocia con las maquinarias y la tecnologa, y lo
femenino con lo domstico y el rea de servicio. El trabajo remunerado que realizan
las mujeres se ve como menos valioso que el de los hombres. Su remuneracin
contina siendo menor y poseen tanto una menor cobertura de la seguridad laboral
como menores oportunidades de promocin.

54
De acuerdo a lo anterior se desprende que, los efectos de la liberalizacin comercial en el
mercado del trabajo femenino, se han traducido en un trabajo aadido (Espino, 2000), pues
segn ste, se habran visto impulsadas a incorporarse al trabajo remunerado para
compensar la falta de ingresos de los hombres, ya sea por la desocupacin o la migracin. A
sto se agregan factores de largo plazo, relacionados con las mejoras en los niveles
educativos y la tendencia a la disminucin de las tazas de fertilidad. (Ibid)

Los impactos que la globalizacin ha tenido en la temtica de gnero y en especial para


aquellas mujeres pobres de los pases en vas de desarrollo, han significado el aumento de
la demanda de mano de obra femenina, y han abierto para ella los mercados del trabajo,
pero sin igualdad de condicin frente a los hombres en el mercado del trabajo, pues sigue
existiendo la idea de que la mujer, por requerir horario flexible, debe trabajar en condiciones
de seguridad e ingresos diferentes.

Los pases menos desarrollados en el marco de la liberalizacin comercial han tendido a


incrementar el empleo femenino en industrias intensivas en mano de obra, como electrnica,
vestimenta y textil. Algunas de estas actividades se han desarrollado sobre la base de los
regmenes de zonas francas, Zonas de procesamiento de exportaciones o
maquila donde los estndares de salud y seguridad no siempre son respetados, los
horarios de trabajo son extremadamente prolongados y no existe derecho a la
sindicalizacin. (Ibid: 57)

Si bien la apertura comercial, el avance de la globalizacin y el avance de la tecnologa han


aportado en la mejora de las condiciones de vida de la mayora de las personas, no han
contribuido a mejorar las relaciones de gnero en el marco del mundo del trabajo, ni
tampoco, han generado procesos de cambio, frente al fenmeno de la feminizacin de la
pobreza, considerando que son las mujeres las que se empobrecen ms rpido y se
mantienen por ms tiempo en esa situacin.

Lo anterior significa que el sesgo de gnero an est presente en las relaciones del
comercio internacional y las desventajas para la mujer en el mundo del trabajo an siguen
vigentes. Tambin es necesario considerar, que el trabajo domstico no es reconocido ni
valorado como tal, es decir, como un aporte a la economa y a la reproduccin de la
sociedad.

55
2.2 FEMINIZACIN DE LA POBREZA

Al vincular a la mujer con la pobreza, podemos advertir que esta relacin es absolutamente
caracterstica de las mujeres latinoamericanas y de ese modo tambin las chilenas.

La jefatura de hogar femenina, contribuye en los hogares al cumplimiento de un doble rol por
parte de las mujeres, puesto que segn la sociedad actual, el proveedor oficial de la familia
es un papel otorgado social y culturalmente al hombre. La madre o duea de casa es quien
est encargada de la crianza y cuidado de los nios, le da el soporte emocional y le entrega
los valores necesarios para que se desenvuelva de mejor manera en la sociedad.

El trminos econmicos, la jefatura de hogar femenina es por un lado, la realizacin de


trabajo gratuito por parte de las mujeres dentro del hogar, el cual, de acuerdo al proceso de
globalizacin, se ha ido modificando a travs del tiempo y segn tericos del enfoque de
gnero tambin est vinculada al proceso de liberalizacin econmica quien ha
impulsado un cambio en el rol de la mujer dentro del mercado del trabajo, puesto que
sta representa un amplio segmento dentro del proceso econmico, es decir, el
aumento de la mano de obra femenina, ha sido importante en la medida que dicho
proceso ha requerido mano de obra barata, bajo condiciones de subempleo y de bajos
sueldos (Ibid: 58).

Desde un enfoque sistmico, la jefatura de hogar femenina corresponde a una situacin de


disfuncionalidad dentro del sistema familiar puesto que uno de los roles no est siendo
cumplido a cabalidad y desestabiliza el equilibrio sistmico.

Segn la tipologa de las familias multiproblemticas el hecho de encontrar un padre


perifrico dentro de la familia o una mujer sola encargada de la crianza y mantencin de los
nios, constituye un obstculo para el desarrollo adecuado del sistema, puesto que el rol no
est siendo cumplido a cabalidad y la madre toma mayor importancia dentro de la familia y
es ella quien apoya econmica y psicolgicamente a la familia.

56
El autor Luigi Cancrini, asume que un padre perifrico dentro de la familia corresponde a un
papel decididamente secundario desde el punto de vista afectivo y econmico. A menudo
tiene que realizar trabajos que lo obligan a largas ausencias de casa y la relacin con
los hijos es muy precaria. Por otra parte, segn el autor, ste es visto como violento
entregado al alcohol, infiel e incapaz de ocuparse de la familia. (Cancrini, 1997:59)

Siguiendo con otra lnea de pensamiento, pero vinculada al tema de las familias
multiproblemticas, el hecho de que la mujer asuma el papel central dentro de la familia o
que se decida criar sola a sus hijos, tambin constituye un efecto desestabilizador para el
sistema familiar, puesto que dicha mujer es vista como incapaz de hacerse cargo de sus
hijos y que principalmente responde a caracterstica como las siguientes: madres jvenes
que provienen de largas experiencias de institucionalizacin y que han organizado su
existencia en torno a una prostitucin pobre o a otras actividades marginales o
subalternas, por lo tanto no estn capacitadas para hacerse cargo emocional y
econmicamente de la crianza y cuidado de los nios. (De Gregorio, 1997: 62).

Haciendo hincapi, en el tema del incumplimiento de rol, estas familia como vimos
anteriormente, tambin tienen una tipologa determinada, en donde se refleja que adems de
asumir roles que no les corresponden por naturaleza, tambin existe una clara
desvinculacin con la familia extensa, ms bien, con aquella familia que le puede prestar
apoyo a la mujer al momento de enfrentar las crisis.

Si bien, las familias son extensas al momento de analizar las problemticas que presentan,
la existencia de stas no garantizan el apoyo emocional y econmico al momento de
enfrentar las crisis.

Por otra parte, desde la perspectiva de gnero, el trabajo femenino y la jefatura de hogar,
corresponde a una funcin ampliamente reconocida dentro de las sociedades precapitalistas
y las sociedades modernas.

57
La jefatura de hogar, en este caso, corresponde a un destino de madre y esposa que
presta un servicio privado y esta caracterstica no abandona al ama de casa ni
siquiera cuando trabaja fuera: sabemos cmo la patrona se apoya en estas cualidades
para reforzar la explotacin en el trabajo, para hacer aparecer dicho trabajo como
servicio personal (Artous, 1982: 43).

Si bien, dentro de la sociedad capitalista, la mujer trabajadora es vista como necesaria para
la produccin social, tambin es explotada, puesto que siempre aparece como subordinada
al poder del patrn.

El desarrollo que adquiere el trabajo de la mujer es producto de la presin econmica


que responde a la lgica interna contradictoria del capitalismo. Por una parte, la
produccin de una plusvala, la realizacin del beneficio y la acumulacin del capital
siguen siendo los objetivos finales de toda produccin dirigida segn el modo de
produccin capitalista, y de ah la presin para limitar el salario y la tendencia que
muestra este salario de seguir siendo insuficiente para satisfacer las nuevas
necesidades de consumo, creadas por la propia produccin masiva capitalista: el
abismo creciente entre las necesidades de la familia y el salario individual arrastra a
un nmero creciente de mujeres, esposas de trabajadores o de empleados a buscar
trabajo; por una parte sustituyen el trabajo realizado antes por los nios y
adolescentes y por otra parte, incrementan el nivel absoluto del trabajo asalariado
(Ibid: 81)

58
Alma Espino afirma que Las maquilas o zonas francas son la nueva palanca para la
insercin de las economas perifricas en el proceso de globalizacin. Esas zonas
industriales ofrecen nuevas oportunidades de empleo para las mujeres, pero muy
frecuentemente bajo condiciones propias del siglo XIX. En general, suelen ser
empleadas sujetas a contratos temporales, expulsadas cuando no cumplen con las
ms altas tasas de productividad y con sueldos en muchos casos por debajo de la
subsistencia. (Espino y Azar, op. Cit. 58) En este contexto, las mujeres jefas de hogar han
sufrido una serie de discriminaciones, las que se grafican en lo siguiente: El mercado
mundial de trabajo muestra una diferenciacin entre trabajadores mayoritariamente
varones altamente cualificados con ingresos altos y una periferia creciente,
excesivamente representada por mujeres e inmigrantes con empleos no permanentes,
subcontratados, bajo condiciones laborales precarias y con ingresos bajos e
inestables. (Ibid: 59)

Los datos estadsticos reflejan un cambio en la composicin de gnero en el mercado de


trabajo. En definitiva, en casi todas las regiones del mundo la participacin de las
mujeres en el mercado de trabajo aument, pero las condiciones bajo las cuales se
insertan en ese mercado son crecientemente desfavorables. (Ibid:60).

Asimilando los puntos anteriores, es posible afirmar que en estos contextos, el trabajo
femenino siempre est bajo condiciones de subordinacin y pobreza; por lo dems siempre
estas condiciones se dan en casos de subcontratacin, o en empleos informales.

Esto conlleva segn algunos a autores (Barquet, 1997, Bravo, 1998) a un fenmeno social
global que se manifiesta en casi todos los pases, el cual se denomina FEMINIZACIN DE
LA POBREZA, ste alude a la desproporcionada representacin de las mujeres entre los
pobres, comparada con la de los hombres, como tambin a las caractersticas que asume la
pobreza entre las mujeres, el perodo que permanecen en esa situacin, las dificultades para
superarlas y los efectos sobre los dems miembros del grupo familiar. Tambin en la
divisin del trabajo por sexo est la base de la pobreza en las mujeres, por las menores
oportunidades de stas para acceder a los recursos materiales y sociales y a la toma de
decisiones en materias que afectan su vida y el funcionamiento de la sociedad.

59
Por otra parte, Anderson (1993), describe la feminizacin de pobreza desde la
diferenciacin masculina y femenina. Para el autor los hombres caen en la pobreza
bsicamente por la prdida o disminucin de empleos. En cambio para la mujer, se relaciona
principalmente con las dificultades que le impone la vida a la insercin laboral y a la
capacidad de generar ingresos. Es decir, ellas caen en la pobreza a consecuencia de una
separacin, del nacimiento de un hijo (que las restringe en sus actividades laborales),
despus de un accidente de algn familiar o de cualquier otra situacin que puede ocurrir en
el mbito domstico.

Para que exista ausencia de pobreza en el caso de las mujeres, es mucho ms complejo
que en el de los hombres. Es por esto que la pobreza femenina tiende a perdurar durante
etapas ms largas de lo que ocurre con los hombres, debido a diferentes factores que
surgen en la vida de las mujeres.

Algunos de estos factores asociados a la pobreza de las mujeres son los siguientes:
La mayor esperanza de vida de las mujeres, es decir, ellas han dedicado la mayor parte
de su vida al cuidado de su hogar y su familia, por tanto cuando estn al final de su vida no
cuentan con una previsin adecuada para poder subsistir.
Los cambios en la composicin familiar, los hogares encabezado por la mujer, aumentan
en los sectores pobres, adems de enfrentar las desventajas en el mercado laboral, asume
sola la responsabilidad del hogar y el cuidado de los hijos. Por lo dems no cuentan con el
apoyo de otras personas en el cumplimiento de su doble rol.
El tipo de insercin laboral de las mujeres repercute en la posibilidad que tienen de
acceder a empleos de calidad y bien remunerados. As por ejemplo, con relacin a las
posibilidades de trabajo, no slo cuenta el nivel educacional o las oportunidades de acceso,
sino el tener y no tener hijos.

Aunque el crecimiento econmico y la generacin de nuevos empleos es una condicin


necesaria para la lucha contra la pobreza, se requiere de otros factores para que sta sea
realmente efectiva. Estos buscan apuntar adems a las formas intangibles de la pobreza,
como es el aislamiento social, la vulnerabilidad, la inseguridad, las relaciones de
dependencia y subordinacin en la satisfaccin de las necesidades bsicas, todos los cuales
son mecanismos a travs de los que la pobreza se reproduce.

60
La pobreza nunca ha sido un concepto polticamente neutral, ya que refleja los supuestos a
priori de quien realiza la evaluacin, y los datos utilizados, o disponibles, para tal fin. En
pocas palabras, la pobreza siempre ha sido objeto de distintas definiciones, instrumentos de
medicin y modos de representacin. No obstante, en las tres ltimas dcadas se advierte
claramente que los anlisis de pobreza tienden a adoptar un enfoque ms holstico, que
consiste en pasar de un enfoque estrecho y esttico, concentrado en los ingresos y el
consumo, al reconocimiento de la pobreza como un fenmeno multidimensional que,
adems de tener aristas relacionadas con la privacin fsica, comprende factores no
materiales que se vinculan con la privacin social, como la autoestima, el respeto, el poder
y la vulnerabilidad.

Como parte de esta trayectoria, la idea de que la pobreza es nicamente una condicin
material, determinada objetivamente, ha dado paso al reconocimiento de que est tambin
est constituida por las experiencias subjetivas de pobreza y los procesos que originan tales
experiencias.

Dada la importancia de tomar en cuenta no slo la subjetividad de la pobreza sino tambin


su naturaleza inherentemente dinmica, es preciso empezar a favorecer menos los enfoques
cuantitativos e inclinarse ms por los mtodos cualitativos y participativos. Colectivamente,
estos hechos han abierto un mayor espacio para incorporar la hasta ahora invisible
dimensin del gnero en el anlisis de la pobreza, tal como seal Virginia Guzman en su
libro Trayectorias laborales de las mujeres: Cambios Generacionales en el mercado del
Trabajo: La pobreza no siempre se ha analizado desde una perspectiva de gnero.
Antes que las feministas contribuyeran al anlisis, se consideraba que la poblacin
pobre estaba ntegramente conformada por hombres o bien se daba por sentado que
las necesidades e intereses de las mujeres eran idnticos a los de los hombres jefes
de hogar, y por ende podan supeditarse a ellos. (Guzmn 2002: 10)

As pues, el impulso para entender las dimensiones de gnero de la pobreza se debe en


grado no despreciable a las crecientes investigaciones feministas y actividades de
promocin que, desde los aos setenta en adelante y de diversas maneras, han puesto
sobre el tapete la ceguera de gnero existente en las polticas, los anlisis y las
mediciones convencionales de la pobreza

61
La jefatura de hogar est mediada por la interaccin de dos factores: por un lado, el
reconocimiento social que le es asignado por las estructuras familiar y social; por el otro, la
voluntad y las posibilidades reales de la unidad de parentesco y de la sociedad para
reconocer y ejercer la responsabilidad econmica o financiera de esos hogares.

En muchos pases en los que esos arreglos maritales y familiares cuentan con el
reconocimiento institucional, pero ste no se traduce siempre en apoyo econmico y
financiero; en otras sociedades en las que persisten actitudes de ambivalencia
respecto a la posicin social de las mujeres viudas, divorciadas, separadas o madres
solteras, es casi seguro que no existan mecanismos familiares o institucionales que
apoyen a sus hogares, a menos que las mujeres pertenezcan a las clases sociales
ms favorecidas (Todaro, 2000:13).

Agrega la autora que las viudas constituyen la categora ms afortunada, pues en la


mayor parte de los pases est muy extendido el apoyo familiar e institucional que
reciben, aunque debe reconocerse tambin que en algunos pases el apoyo y la
proteccin institucionales constituyen ms que una realidad, un mito sostenido
culturalmente, debido a que la vida urbana y la pobreza imponen serias restricciones a
la solidaridad familiar hacia las viudas y sus hijos (Ibid: 14).

Seala adems que la posicin social de las mujeres divorciadas y separadas tiene una
fuerte carga de ambivalencia, pues ni su aceptacin social ni los apoyos institucionales estn
claramente definidos para estas mujeres. En general, si el divorcio o la separacin no son
aceptados socialmente, la familia de origen o la unidad de parentesco ms amplia no
perciben una obligacin institucional hacia la mujer divorciada o separada y sus hijos; en
esos casos, estas mujeres tienen que asumir la responsabilidad econmica de sus hogares,
lo que se traduce en mayores tasas de participacin econmica de las mujeres divorciadas
en relacin con las viudas (Ibid).

62
Aunque en el hogar con jefatura femenina es tpica la ausencia de la pareja masculina, como
sucede con los hogares de jefas que son viudas, separadas, divorciadas o madres solteras,
las autoras reconocen que en estos hogares existe una gran variedad de situaciones
maritales y familiares que no excluyen la posibilidad de un hogar con jefatura
femenina en el que la pareja masculina est presente, pero que debido a situaciones
de marginalidad econmica haya perdido sus funciones como proveedor y sus
estatus como jefe (Ibid: 18).

63
II PARTE

MARCO REFERENCIAL

64
CAPITULO III

POLTICAS GUBERNAMENTALES FRENTE AL TEMA DE LA MUJER

3.1 REALIDAD DE LA MUJER AL COMIENZO DE LOS GOBIERNOS DE


CONCERTACIN

Uno de los importantes desafos que el pas ha debido enfrentar en el proceso de


reconstruccin de la democracia, es el de realizar acciones concretas para superar la
situacin de discriminacin en que se encontraba la mujer chilena.

Para llevar a cabo esta tarea, se crea una reparticin pblica denominada SERNAM,
Servicio Nacional de la Mujer. Esta instancia nace luego de un diagnstico realizado Chile
que muestra una cruda realidad de la mujer en la dcada que la precede, entre algunos de
los datos se (SERNAM, Julio 1990) destaca que:

Ms del 50% de la poblacin chilena son mujeres


El 85.9% de ellas vive en sectores urbanos
Cerca del 50% de las mujeres entre 15 y 54 aos de edad tienen de 4 a 9 aos de
estudio
El 30% de la fuerza de trabajo la constituyen mujeres.
El 51.3% de los jvenes que buscan trabajo por primera vez son mujeres
El 7.8% de la fuerza de trabajo femenina se encuentra desocupada
Existe discriminacin laboral, que perjudica a las mujeres.
En un mismo trabajo el hombre gana ms que la mujer.
Las labores domsticas no son consideradas trabajo y son subvaloradas.
En lo referente a la mujer, la legislacin chilena es una de las ms atrasadas de
Amrica Latina.

65
Qu es el SERNAM?

Esta reparticin pblica, descentralizada, depende del Presidente de la Repblica a travs


del Ministerio Secretara General de Gobierno. Fue creada en el mes de Mayo de 1990,
luego de que nuestro pas ratificara, la Convencin sobre eliminacin de todas las formas de
discriminacin contra la mujer, en Diciembre del ao 1989. Dicha convencin haba sido
proclamada y aprobada en Diciembre de 1979, en la Asamblea General de las Naciones
Unidas.

Esta institucin es la encargada de coordinar, planificar y proponer polticas, planes y


programas que procuren la plena igualdad de oportunidades y la incorporacin de la mujer
en todas las reas del quehacer nacional.

Este organismo de Estado trabaja tambin en regiones a travs de las intendencias,


adems, aportando conocimientos e informacin referente para obtener recursos a las
diferentes municipalidades del pas, en favor de los diferentes programas implementados a
favor de la mujer y su familia. Por ltimo, el SERNAM trabaja con ONGs., que tengan
dentro de sus preocupaciones el buscar solucin a los problemas de todas las mujeres
chilenas.

Para qu se crea el SERNAM?

Los primeros objetivos propuestos por este organismo fueron responder a las necesidades
de la sociedad moderna donde la mujer ya se ha incorporado en forma significativa. Por
tanto sto hace indispensable que exista un interlocutor del Estado, para disear, coordinar y
evaluar las polticas y proyectos de accin que le afecten. Para la dignificacin y valoracin
del aporte de la mujer a la sociedad. Para promover programas tendientes a dignificar y
valorar el trabajo domstico como un aporte indispensable para el funcionamiento de la
familia y la sociedad. Tambin para impulsar un cambio cultural creando conciencia de la
real igualdad en dignidad del hombre y la mujer, cada uno en su funcin.

66
3.2 CONVENCIN SOBRE LA ELIMINACIN DE TODAS LAS FORMAS DE
DISCRIMINACIN CONTRA DE LA MUJER. (SERNAM, 1992)

En 1976, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclam el perodo 1976 1985
como Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz.

En 1980, en Copenhague, y en 1985, en Nairobi, se realizaron conferencias mundiales para


evaluar los obstculos detectados y el consenso internacional existente sobre las medidas
que deberan adoptarse para el logro de los fines propuestos. Es ah donde surgen las
Estrategias Orientadas hacia el Futuro, para el Adelanto de la Mujer.

En el ao 1979, dentro del mismo espritu, la Asamblea aprob la Convencin sobre


eliminacin de todas las formas de discriminacin contra la mujer. Nuestro pas la ratific
10 aos despus, el 9 de Diciembre de 1989, entonces Chile se compromete a adoptar las
medidas necesarias con el fin de eliminar la discriminacin contra la mujer. Es as como se
logra la incorporacin en la agenda pblica de polticas destinadas a terminar con la
discriminacin de las mujeres y de impulsar la igualdad de oportunidades. Efectivamente,
desde la creacin del SERNAM (Ley 19.023 del 3 de enero de 1991) se han impulsado
importantes modificaciones legales para asegurar la igualdad de las mujeres ante la ley,
adems de polticas y programas en distintos mbitos destinados a reducir o superar la
discriminacin.

3.3 PROGRAMA PUENTE COMUNA DE HUECHURABA

DESCRIPCIN DEL PROGRAMA PUENTE

El FOSIS a partir del encargo del Ministerio de Planificacin y Cooperacin, dise el


Programa PUENTE, puerta de entrada de 209.500 familias en situacin de extrema pobreza
al CHILE SOLIDARIO, sistema implementado por dicha secretara tras el mandato del
Presidente Lagos de mejorar la situacin de indigencia en la que viven 849.169 chilenos (un
5.7% de la poblacin, segn los datos arrojados por la encuesta CASEN el ao 2000).

67
El programa se inici en el ao 2002 en cuatro regiones del pas: Antofagasta, Maule,
Magallanes y Metropolitana. En esta primera etapa se pretenda atender a 14.000 familias. A
partir del anuncio del Presidente de la Repblica en el mensaje presidencial del 21 de mayo
de 2002, la cobertura del Programa PUENTE se ampli a 56 mil familias en su primer ao
(2002) en todas las regiones del pas. Al final de la intervencin se espera que de ellas al
menos un 70% sean familias con prcticas de apoyo mutuo, integradas a su espacio local
cotidiano, accediendo, a travs de demanda expresa, a los beneficios sociales dirigidos a los
ms pobres, vinculados a las redes sociales existentes y con un ingreso econmico superior
al equivalente a la lnea de la indigencia. ([Link])

Un conjunto de ms de 1.500 apoyos familiares -profesionales y tcnicos de las redes


locales existentes, adscritos a la Unidad de Intervencin Familiar que funciona en cada
comuna- trabajan en PUENTE, programa que se desarrolla sobre la base de cuatro
componentes principales:

Apoyo psicosocial a la familia, a travs de la relacin que establecen los Apoyos


Familiares con cada una de las familias que les son asignadas, en el domicilio de stas.

Formacin, capacitacin y acompaamiento de los Apoyos Familiares, centrado en dar a


conocer los alcances y caractersticas especficas del Programa y en traspasar la
metodologa de trabajo con las familias.

Fondo regional de iniciativas, constituido con recursos pblicos y privados, dirigido a


financiar proyectos de servicios o beneficios que las familias requieren para alcanzar una o
ms de las condiciones mnimas de calidad de vida definidas, y que no estn disponibles en
la oferta programtica vigente en la regin. Un Jurado Regional compuesto por
representantes tanto del sector pblico como privado, selecciona los proyectos relevantes de
la regin.

68
Monitoreo y evaluacin: que es un sistema en lnea alimentado por los Apoyos Familiares,
rene la informacin sobre la familia que se genera en cada una de las sesiones de trabajo.
Con sto se obtiene el estado de avance del Programa en cada comuna, provincia, regin y
pas, as como tambin, datos estadsticos sobre las caractersticas principales de las
familias participantes, del logro de condiciones mnimas a partir de la intervencin, y de la
movilizacin de recursos a favor de las familias, etc..

Los Pilares del PUENTE

El trabajo que se realice con la familia debe permitirles trabajar sobre los que se han
considerado los siete pilares de su vida. Estos corresponden a las categoras o dimensiones
que habr de trabajar: identificacin, salud, educacin, dinmica familiar, habitabilidad,
trabajo e ingresos.

Para cada uno de los pilares, el Programa ha fijado un conjunto de condiciones mnimas de
calidad de vida que se espera que las familias participantes puedan alcanzar como resultado
de la intervencin y el trabajo que se realice con ellas. Muchas podrn estar logradas al
inicio de la intervencin. En este caso, ser necesario que el Apoyo Familiar trabaje para
reforzarlas y favorecer que se mantengan en el tiempo. Las que no, sern las materias
prioritarias a trabajar. Los pilares son los siguientes:

1.- Identificacin
2.- Salud
3.- Educacin
4.- Dinmica Familiar
5.- Habitabilidad
6.- Trabajo
7.- Ingresos

A continuacin se presentan las dimensiones definidas en cada Pilar, que son 53


condiciones que se deben dar o lograr con aquellas familias que entren al programa, en los
primeros meses, en que se inicia el acompaamiento.

69
Identificacin
Que todos los miembros de la familia estn inscritos en el Registro Civil.
Que todos los miembros de la familia tengan cdula de identidad.
Que la familia tenga su ficha CAS vigente en la Municipalidad de su domicilio (a la fecha
de egreso la ficha debe encontrarse vigente).
Que todos los hombres de la familia mayores de 18 aos tengan su situacin militar al
da (si han estado llamados el servicio militar deber estar hacindose, hecho o
postergado)
Que todos los miembros adultos de la familia tengan sus papeles de antecedentes
regularizados (al menos en proceso de regularizacin)
Que los miembros de la familia que presentan alguna discapacidad, la tengan
debidamente certificada por la Comisin de Medicina Preventiva de Invalidez (COMPIN)
y estn inscritos en el Registro Nacional de la Discapacidad, en el caso que la
discapacidad lo amerite.

Salud
Que la familia est inscrita en el Servicio de Atencin Primaria de Salud (disponen de la
credencial o documento que certifica su inscripcin)
Que las embarazadas tengan sus controles de salud al da (segn normas del Ministerio
de Salud) (a la fecha del egreso deber estar realizado el ltimo control que
corresponda)
Que los nios y nias de 6 aos o menos tengan sus vacunas al da (segn normas del
Ministerio de Salud) (a la fecha del egreso deber estar la ltima vacuna que
corresponda al da)
Que los nios y nias de 6 aos o menos tengan sus controles de salud al da (segn
normas del Ministerio de Salud) (a la fecha del egreso deber estar el ltimo control que
corresponda al da)
Que las mujeres de 35 aos y ms tengan el examen de Papanicolau al da.
Que las mujeres que usen algn mtodo anticonceptivo estn bajo control mdico (a la
fecha del egreso deber estar el ltimo control que corresponda realizado)
Que los adultos mayores de la familia estn bajo control mdico en el consultorio (a la
fecha del egreso deber estar el ltimo control que corresponda realizado)

70
Que los miembros de la familia que sufren alguna enfermedad crnica, se encuentren
bajo control mdico en el centro de salud que corresponda (a la fecha del egreso deber
estar el ltimo control que corresponda realizado)
Que el o los miembros de la familia con discapacidad, susceptibles de ser rehabilitados,
estn participando en algn programa de rehabilitacin (al menos se conocen las
alternativas y en proceso de incorporarse)
Que los miembros de la familia estn informados en materia de salud y autocuidado
(informacin de acuerdo a los contenidos y criterios que determine cada unidad de
intervencin familiar en conjunto con la red local de intervencin.

Educacin
Que los nios y nias en edad preescolar asistan a algn programa de educacin de
prvulos (en caso de no haber vacantes, al menos inscrito y postulando)
Que en presencia de madre trabajadora y en ausencia de otro adulto que pueda hacerse
cargo de su cuidado, el o los nios menores de 6 aos se encuentren incorporados a
algn sistema de cuidado infantil (en caso de no haber vacantes, al menos inscrito y
postulando)
Que los nios hasta 15 aos de edad asistan a algn establecimiento educacional (en el
caso de los nios y nias desertoras, en proceso de reinsertarse en el sistema escolar)
Que los nios que asisten a educacin preescolar, bsica o media sean beneficiarios de
los programas de asistencia escolar que correspondan (de los beneficios existentes en la
comuna, de acuerdo a los parmetros que fije la unidad de intervencin familia en
conjunto con la red local de intervencin)
Que los nios mayores de 12 aos sepan leer y escribir (al menos aprendiendo lecto-
escritura)
Que el o los nios con discapacidad que estn en condiciones de estudiar se encuentren
incorporados al sistema educacional, regular o especial (en caso de no haber vacantes,
al menos inscrito y postulando. En caso de no disponer de establecimientos, al menos
aprendiendo lecto-escritura y operaciones bsicas, de acuerdo a su edad)
Que exista un adulto responsable de la educacin del nio y que est en contacto regular
con la escuela (acreditado como apoderado en la escuela y ha asistido a la ltima
reunin de apoderados que corresponda a la fecha de egreso)

71
Que los adultos tengan una actitud positiva y responsable hacia la educacin y la
escuela, al menos reconociendo la utilidad de la participacin del nio en procesos
educativos formales.
Que los adultos sepan leer y escribir (al menos aprendiendo lecto-escritura y
operaciones bsicas, aquellos que tengan disposicin a hacerlo).

Dinmica Familiar
Que existan en la familia prcticas cotidianas de conversacin sobre temas como
hbitos, horarios y espacios para la recreacin.
Que la familia cuente con mecanismos adecuados para enfrentar conflictos.
Que existan normas claras de convivencia al interior de la familia.
Que exista una distribucin equitativa de las tareas del hogar (entre todos los miembros
de la familia, independientemente del sexo de sus miembros y de acuerdo a la edad de
cada uno de ellos)
Que la familia conozca los recursos comunitarios y los programas de desarrollo
disponibles en la red local (clubes deportivos, centros del adulto mayor, grupos de
iniciativa, organizaciones de la comunidad, entre los principales).
Que en caso que exista violencia intrafamiliar, las personas involucradas directamente en
esta situacin estn incorporadas a algn programa de apoyo (al menos conoce las
alternativas y se encuentra en proceso de integrarse)
Que la familia que tiene interno un nio en algn sistema de proteccin, lo visite
regularmente.
Que la familia que tiene algn joven privado de libertad, lo apoye y colabore en el
programa de rehabilitacin.

Habitabilidad
Que la familia tenga su situacin habitacional clara en relacin con la tenencia del sitio y
la vivienda que habitan.
Si la familia quiere postular a vivienda, que se encuentre postulando.
Que cuenten con agua no contaminada.
Que cuenten con un sistema de energa adecuado.
Que cuenten con un sistema de eliminacin de excretas adecuado.
Que la casa no se llueva, no se inunde y est bien sellada.
Que la vivienda cuente, al menos con dos piezas habitables.

72
Que cada miembro de la familia tenga su cama con equipamiento bsico (se entiende
por equipamiento bsico, sbanas, frazadas, almohada)
Que cuenten con equipamiento bsico para la alimentacin de los miembros de la familia
(se entiende por equipamiento bsico batera de cocina, vajilla y cubiertos para todos los
miembros de la familia)
Que dispongan de un sistema adecuado de eliminacin de basura.
Que el entorno de la vivienda est libre de contaminacin.
Que la familia acceda al Subsidio al Pago del Consumo del Agua Potable, si
corresponde.

Trabajo
Que al menos un miembro adulto de la familia trabaje de forma regular y tenga una
remuneracin estable.
Que ningn nio menor de 15 aos abandone los estudios por trabajar.
Que las personas que se encuentren desocupadas estn inscritas en la Oficina Municipal
de Informacin Laboral (OMIL).

Ingresos
Que los miembros de la familia que tengan derecho s SUF (Subsidio nico Familiar), lo
obtengan (al menos se encuentren postulando)
Que los miembros de la familia que tengan derecho a Asignacin Familiar, la obtengan.
Que los miembros de la familia que tengan derecho a PASIS (Pensin Asistencial), la
obtengan (al menos se encuentran postulando)
Que la familia cuente con ingresos econmicos superiores a la lnea de la indigencia.
Que la familia cuente con un presupuesto organizado en funcin de sus recursos y
necesidades prioritarias.

73
3.4 CARACTERIZACIN GENERAL DE LA COMUNA DE HUECHURABA

Antecedentes Generales

En el ao 1981, la subdivisin de la Comuna de Conchal da origen a tres nuevas comunas;


Recoleta, Independencia, Huechuraba y Conchal, Inicindose la nueva administracin
municipal en el ao 1992.

Geogrficamente esta comuna se encuentra ubicada en la RM, a 10 Km. del Centro de


Santiago, limitando al Norte con la comuna de Colina por el Oeste con Quilicura, al Sur con
Recoleta y Conchal, al Este con lo Barnechea y Vitacura.

En estos ltimos aos la comuna ha transitado de ser un rea sub-urbana apta para la
vivienda social, a ser una comuna donde coexisten territorios residenciales con grandes
instalaciones de empresas e industrias y sectores socioeconmicos de altos ingresos, con
sectores pobres e indigentes, revelando con ello la heterogeneidad social al interior de la
comuna y por tanto las grandes desigualdades sociales presentes.

Otra caracterstica relevante es la situacin socio econmica de los habitantes, en especial


la de a los sectores pobres e indigentes. Segn la encuesta Casen 2000, el ndice de
Pobreza e Indigencia comunal es mayor que el de la Regin Metropolitana, ubicndose en el
octavo lugar en la lnea de la pobreza entre las 29 comunas de la Provincia de Santiago.
Esta situacin que fue descrita profundamente en el diagnstico realizado en el ao 2001 por
la Universidad de Chile, denominado; Diagnstico Comuna de Huechuraba Actualizacin del
Plan de Desarrollo Comunal (Recal), dio como resultado que en el ndice de Priorizacin
Social se presentan importantes deficiencias tales como. Ingresos, capital humano,
educacin, sociodemogrficos y salud, ubicndose esta comuna entre las de Alta Prioridad.

74
Antecedentes Demogrficos

Segn los datos del CENSO 2002, la comuna de Huechuraba tiene una poblacin de 74.070
habitantes, de los cuales un 51.1% corresponden al sexo femenino, es decir, 33.769
mujeres, de ellas el 18.5% son jefas de hogar.

Si se analiza la evolucin de la poblacin de acuerdo a los dos ltimos censos (1992-2002)


se muestra un crecimiento poblacional de un 19.9%, porcentaje superior en comparacin al
registrado a nivel regional estimado en un 14.9%, tal como se indica en la Tabla N 1.

Tabla N 1
VARIACIN INTER. CENSAL
1992 2002

CENSO 1992 CENSO 2002 VARIACIN


(poblacin) (poblacin) INTERCENSAL
R.M 5.257.937 6.038.974 14.9%
HUECHURABA 61.784 74.070 19.9%
Fuente: INE. Censo 1992 / Censo 2002

Distribucin por Sexo

Tal como se observa en la Tabla siguiente, existe una leve preponderancia de la poblacin
femenina, registrndose un total de 36.433 personas para la poblacin masculina, y un total
37.637 para la poblacin femenina.

Tabla N 2
DISTRIBUCIN POBLACIONAL PORCENTUAL POR SEXO
COMUNA HUECHURABA.
2004

SEXO TOTAL

HOMBRES 36.433

MUJERES 37.637

Fuente: Censo 2002

75
Como hemos podido observar, las mujeres se encuentran en un nmero levemente
superior, en relacin a los hombres. En la siguiente tabla veremos a la poblacin total de la
comuna separados entre hombres y mujeres, distribuidos por sexo y edad, instancia que nos
permitir visualizar al grupo que nos interesa investigar.

76
Tabla N 3
DISTRIBUCIN POBLACIONAL PORCENTUAL POR SEXO Y EDAD.
COMUNA DE HUECHURABA
RANGO EDAD HOMBRES MUJERES
0 a 4 aos 3.370 3.192
5 a 9 aos 3.595 3.629
10 a 14 aos 3.562 3.417
15 a 19 aos 2.934 2.952
20 a 24 aos 2.693 2.736
25 a 29 aos 2.942 3.192
30 a 34 aos 3.586 3.877
35 a 39 aos 3.340 3.306
40 a 44 aos 2.513 2.369
45 a 49 aos 1.684 1.829
50 a 54 aos 1.734 1.883
55 a 59 aos 1.598 1.669
60 a 64 aos 1.145 1.239
65 a 69 aos 769 878
70 a 74 aos 511 673
75 a 79 aos 261 382
80 a 84 aos 112 195
85 a 89 aos 58 140
90 a 94 aos 17 54
95 a 99 aos 7 22
100 a 104 aos 1 3
105 a 108 aos 1 0
Fuente: Censo 2002

77
3.5 CARACTERISTICA EN LA HABITABILIDAD DE LA COMUNA

Distribucin y Nmero de Vivienda Residenciales

Tal como habamos dicho anteriormente, en la ltima dcada se ha mostrado una


heterogeneidad social al interior de la comuna, en el caso de las viviendas el fenmeno es
igual, el cambio cuantitativo y cualitativo es importante, vemos una combinacin de viviendas
de estratos socioeconmicos altos y medios, con las ya existentes, las cuales eran solo
viviendas predominantemente de tipo social.

Segn la informacin censal determinada en 1992, el parque habitacional de la comuna


alcanzaba a las 13.237 viviendas, 17,8% ms que las existentes en 1982. Segn los
resultados del ltimo Censo ao 2002, se tiene un total de viviendas en la comuna de tipo
urbana y rural, que alcanza a las 16.386, lo que implica un crecimiento del 23,8%, en
relacin al censo anterior. Esta informacin se resume en la siguiente tabla.

Tabla N 4
NUMERO DE VIVIENDAS, COMUNA DE HUECHURABA, SEGN
LTIMOS TRES CENSOS.

CENSO N VIVIENDAS
Ao 1982 11.237

Ao 1992 13.237
Ao 2002 16.386
Fuente: INE. 2003

La siguiente informacin resume el total de viviendas de la comuna por tipo de vivienda,


obtenida de los resultados generales del ltimo Censo.

78
Tabla N 5
TOTAL DE VIVIENDAS COMUNA DE HUECHURABA, SEGN TIPO DE VIVIENDA.

N DE VIVIENDAS
TIPO DE VIVIENDA

Casa 14.033
Departamento de edificios 1.139
Pieza Casa antigua 183
Mejora, Mediagua 948
Rancho, Choza 11
Ruca 0
Mvil 50
Otro tipo de vivienda 50
Colectiva 21
TOTAL DE VIVIENDA 16.386
Fuente: INE, Resultados generales del Censo 2002

3.6 CARACTERSTICAS SOCIALES DE LA COMUNA


Grupos Prioritarios

En el marco de las polticas pblicas sociales, el nico tema que tiene gran tradicin y que
cuenta con una legitimacin poltica, cultural y social en cuando a la elaboracin de polticas
y programas es el de la Pobreza y su superacin.

Particularmente el tema de gnero tiene sus races en las polticas sociales destinadas hacia
la atencin de la mujer en el papel reproductivo. Por ello el nfasis en programas de salud
para la mujer-madre, tales como los controles pre y post natales, los programas de ayuda
alimentara, de nutricin, de capacitacin, en manualidades y otros similares.

79
El cruce entre pobreza y gnero a partir del Estado, se produce en Chile durante el primer
gobierno de la concertacin donde se crea, como ya dijramos el SERNAM para disear y
coordinar polticas de gnero dentro del aparato pblico, como tambin para ejecutar
programas de intervencin social.

Aspecto importante que contribuy a la visibilizacin del cruce temtico entre gnero y
pobreza fue la discusin acerca del fenmeno de la feminizacin de la pobreza como
resultado de los procesos de ajuste estructural de la economa de Amrica Latina tras la
crisis de los comienzos de los aos 80. Este fenmeno apuntaba a caracterizar una situacin
en la cual los efectos sociales de los procesos de ajuste econmico afectaban
preferentemente a la mujer, nios y tambin adultas mayores.

Junto con ello, las innumerables responsabilidades femeninas al interior del hogares las
hace ms vulnerables a la precarizacin de los empleos, ya que muchas veces deben
aceptar trabajos de peor calidad, con menor proteccin laboral y de seguridad social, a
cambio de flexibilidad para compatibilizar trabajo domstico y remunerado.

As, la insercin en sectores de la economa con baja productividad y remuneraciones, al


aumento de la maternidad en soltera y jefatura de hogar femenina del hogar, la
discriminacin salarial, el mayor desempleo femenino son aspectos que el crecimiento
econmico ocult por muchos aos, pero con la introduccin de los anlisis desde la
perspectiva de gnero se abri un camino para situar la particularidad de la condicin de
muchas mujeres y por tanto de sus hijos.

Enseguida presentaremos algunos indicadores relacionados con la situacin de las mujeres


en la comuna de Huechuraba, especficamente las mujeres jefas de hogar que dada su
situacin se presentan como sector sumamente vulnerable a las situaciones de pobreza y
marginalidad.

80
Mujeres Jefas de Hogar en la comuna de Huechuraba

De acuerdo al Censo 2002 ms de la mitad de la poblacin de la comuna corresponde al


sexo femenino. Dentro de este grupo social, hay un sub-grupo de importancia que es el
constituido por la Mujeres Jefas de Hogar. De acuerdo al Censo 2002, corresponde a un
total de 5.798 Mujeres, lo que en trminos porcentuales equivale al 31,4% de la poblacin
femenina. La cantidad total de jefes de hogar es de 18.444, tal como se observa en la
siguiente tabla:

Tabla N 6
NMERO Y PORCENTAJE DE JEFES DE HOGAR POR SEXO
COMUNA DE HUECHURABA

SEXO N %
HOMBRES 12.649 68,5
MUJERES 5.798 31,4
TOTAL 18.447 100
Fuente: Censo 2002

Segn el Diagnstico Poblacin de Escasos Recursos de Huechuraba (DIDECO, 2002),


entre las caractersticas generales de este sector es que se trata principalmente de mujeres
adultas concentrndose el mayor nmero en los grupos etreos de 26 y 45 aos y 65 y ms.

Los datos estadsticos ms cercanos que hemos podido obtener al respecto, corresponden a
informacin de la ficha CAS II, vigentes al 22 de junio del ao 2000. Estos antecedentes
fueron otorgados por el Departamento de Planificacin de la Municipalidad de Huechuraba,
desde donde se ha seleccionado a las mujeres trabajadoras jefas de hogar, con puntajes
iguales o inferiores a 507 puntos, siendo este el puntaje lmite superior, para participar del
Programa Puente, tal como veremos en la siguiente tabla:

81
Tabla N 7
MUJERES JEFAS DE FAMILIA SEGN TRAMO DE EDAD, CON PUNTAJE IGUAL O
INFERIOR A 507 PT. EN FICHA CAS II, COMUNA DE HUECHURABA

EDAD N %
25 y menos 28 5,2
26 - 35 108 20.0
36 - 45 136 25,2
46 - 55 67 12,4
56 - 64 70 13.0
65 y ms 131 24,3
TOTAL 540 100
Fuente: Direccin de Desarrollo Comunitario,
Unidad Estratificacin Social, Junio 2004

Del total de mujeres con puntaje en su ficha CAS II, igual o inferior a 507, extrajimos nuestro
universo tal como se grafica en la siguiente tabla:

Tabla N 8
MUJERES JEFAS DE FAMILIA, DE ENTRE 26 Y 45 AOS DE EDAD, CON PUNTAJE
IGUAL O INFERIOR A 507 PUNTOS. EN FICHA CAS II, COMUNA DE HUECHURABA.

EDAD N %
26 - 35 108 20.0
36 - 45 136 25,2
TOTAL 244 45,2
Fuente: Direccin de Desarrollo Comunitario,
Unidad Estratificacin Social, Junio 2004

El rango de edad que en nuestra investigacin hemos considerado, es de mujeres de entre


26 y 45 aos de edad, las de mayor frecuencia, dando un total de 244 mujeres trabajadoras
jefas el cual corresponde a un 45,2% del total, en la comuna con puntaje en la ficha CASII
igual o inferior a 507 puntos. Este fue el universo con el que trabajamos en este estudio,
como podemos ver en la tabla presentada. Al iniciar nuestra investigacin, buscbamos
llegar a las mujeres jefas de hogar pobres, para ello se requiri trabajar en conjunto con la
Unidad de Estratificacin Social de la Ilustre Municipalidad de Huechuraba, quien colabor
en detectarlas.

82
III PARTE

ANLISIS DE LOS DATOS

83
CAPITULO IV

REALIDAD DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR EN LA


COMUNA DE HUECHURABA

INTRODUCCIN

Desde el punto de vista del enfoque sistmico la mujer jefa de hogar representa una
disfuncionalidad al sistema familiar ya que uno de los subsistemas (subsistema conyugal o
parental) est cumpliendo roles que no son propios. Por tanto la mujer al insertarse al mundo
laboral asume tareas que segn este enfoque son parte de las labores que debe cumplir el
padre y cnyuge de la mujer.

Tal como Preister y Parsons nos dicen La familia es una complejidad organizada en
un holen compuesto por subsistemas en mutua interaccinEl sistema familiar es
ms que la suma de sus partes individuales (Preister, 1999: 12) Un sistema social
consiste en una pluralidad de actores individuales que interactan entre s en una
situacin, que tienen actores motivados por una tendencia a obtener un ptimo de
gratificacin y cuyas relaciones con sus situaciones estn mediadas y definidas por
un sistema de smbolos culturalmente estructurados y compartidos (Parsons, 1951:
17).

La mujer jefa de hogar de estrato social bajo al realizar un trabajo asalariado, se inserta en
un mundo que marca la desigualdad de los gneros; relaciones de poder basadas en el
status superior de la figura masculina y de la inferioridad para la figura femenina. Estas
diferencias se acentan an ms cuando la mujer se encuentra en situacin de pobreza,
puesto que su salario es mucho menor y por lo tanto no posee los medios necesarios para
delegar a otra persona las tareas del hogar y de sus hijos, lo que implica que el tiempo
dedicado al trabajo domstico y remunerado se transforma en una doble carga de
responsabilidad que debe asumir ella sola.

84
Los datos que pretendemos analizar, tanto los cualitativos como los cuantitativos estn
referidos a comprender cmo la mujer trabajadora jefa de hogar de la comuna de
Huechuraba se inserta y articula su espacio domstico y laboral.

Por tanto nuestra finalidad ha sido caracterizar la situacin socio econmico y cultural de
estas mujeres, adems de describir las diferentes estrategias que ellas utilizan para articular
ambos espacios, dado que son mujeres trabajadoras, jefas de hogar, entre 26 y 45 aos de
edad, de estrato social bajo, que viven en la comuna de Huechuraba.

4.1 MUJER, TRABAJO Y POBREZA

Un aspecto importante de analizar, dice relacin con el nivel educacional de las mujeres
puesto que este antecedente permite comprender a qu tipo de trabajos pueden acceder y
por tanto cules son sus caractersticas socioeconmicas. (Ver tabla sig.)

Tabla N 9
NIVEL EDUCACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS
JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos sin estudios 2 1,6 1,6 1,6
bsica
23 18,5 18,5 20,2
incompleta
bsica
41 33,1 33,1 53,2
completa
media
43 34,7 34,7 87,9
incompleta
media
12 9,7 9,7 97,6
completa
estudios
3 2,4 2,4 100,0
superiores
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

85
Podemos constatar, de acuerdo a la tabla anterior, que las mujeres trabajadoras jefas de
hogar encuestadas de la comuna de Huechuraba, en un gran porcentaje no ha concluido sus
estudios, pues el 87, 9 % de ellas no ha completado los 12 aos de escolaridad. (Esto
corresponde a 109 mujeres de las 124 encuestadas). Y slo el 12,1% ha terminado la
enseanza media. Y 3 mujeres tienen educacin superior. (Ver grfico N 1)

Un antecedente relevante para este estudio es que a nivel comunal un 50.1% de mujeres
(Censo, 2002) no ha terminado la enseanza media. En el pas, las estadsticas nos
muestran que slo el 37.96% del total de las mujeres (7.103.663) ha finalizado sus estudios.
(Censo, 2002)

Por otra parte, la tabla nos expresa que el 34,7% de las mujeres encuestadas no ha
terminado su educacin media y slo el 33,1% ha cursado hasta 8 bsico. En tanto en la
comuna de Huechuraba, el 10.92% de las mujeres de entre 25 y 49 aos de edad han
concluido al menos 8 aos de estudios. (Censo, 2002)

A nivel nacional el 27.9% de mujeres entre 25 y 49 aos de edad completaron su


enseanza bsica. (Censo, 2002). Tal como vemos en el cuadro siguiente:

CUADRO N 1
PORCENTAJE DE MUJERES QUE HAN COMPLETADO SU ENSEANZA BSICA
Investigacin directa Comuna Nacional
12.1% 50.1% 27.9%
Fuente: investigacin Directa

Otro aspecto importante de destacar es que nuestra muestra de estudio tiene un rango de
edad de 26 a 45 aos, lo cual hace suponer que dentro de este rango etareo debieran haber
cursado por lo menos la educacin bsica ya que el Estado chileno tiene por ley, la
obligatoriedad de 8 aos de estudios (desde el ao 1965, bajo el gobierno de E. Frei M.).
Ello quiere decir que la obligatoriedad de ocho aos de estudios es relativo, puesto que un
18,5%, es decir que 23 de las mujeres encuestadas no han terminado su enseanza bsica
y un 1,6% (2 de 124 mujeres) son analfabetas cuyas edades son 39 aos.

86
Al hacer una comparacin respecto de nuestro estudio, la comuna y el pas constatamos
que: referente al trmino de la enseanza media, nuestra investigacin se encuentra bajo los
valores porcentuales que la comuna y el pas presentan. Esto nos indica que el tipo de
poblacin en el cual hemos realizado nuestro estudio, por su condicin de pobreza y jefatura
de hogar no ha podido terminar sus estudios en el sistema escolar formal. Por el contrario,
si han podido concluir su enseanza bsica estando sobre los niveles porcentuales
comunales y nacionales. Cabe destacar que la tabla anterior nos muestra que existe un
menor porcentaje respecto de las mujeres que no han asistido nunca al colegio. A nivel
nacional el 2.82% de la poblacin total de mujeres se encuentra en esta misma situacin.
(Censo, 2002).

Las cifras estadsticas y los antecedentes tericos comprueban que efectivamente la mujer
cae y permanece ms tiempo en la pobreza, puesto que uno de los factores importantes
para salir de esa condicin, acceder a mejores empleos y mejorar su calidad de vida est
relacionado con elevar su nivel educacional. Tal como Anderson explicaEl tipo de
insercin laboral de las mujeres repercute en la posibilidad que tienen de acceder a
empleos de calidad y bien remunerados. As por ejemplo, con relacin a las
posibilidades de trabajo, no slo cuenta el nivel educacional o las oportunidades de
acceso, sino el tener y no tener hijos. (Anderson, 1993: 20)

Lo dicho por el autor se refleja en nuestro estudio puesto que el promedio de hijos de las
mujeres encuestadas es de tres. (Ver tabla N 16 y 16.1), situacin que limita el acceso al
trabajo y tambin la oportunidad de nivelar estudios para tener mejores posibilidades
laborales.

87
Teniendo como base un nivel educacional precario, la reproduccin del trabajo domstico,
se repite cuando la mujer decide, o se ve obligada por las carencias econmicas en su
hogar, a buscar un trabajo remunerado. Su baja calificacin, el menor nivel educacional
que poseen, o por la imposibilidad de cumplir con los horarios impuestos en la vida laboral,
no les permite acceder a un trabajo mejor calificado. Esta situacin afecta las otras
dimensiones de su vida, como responder adecuadamente a las necesidades bsicas de su
hogar, alimentacin, gastos bsicos, salud y vestuario. Ello implica que su capacidad de
ahorro es mnima o nula. As lo expresaron las mujeres entrevistadas cuando nos hablan de
la reproduccin de las labores domsticas en el plano laboral y de por qu ellas no tienen
posibilidad de acceder a otros empleos que no sean la reproduccin de sus labores
habituales:

...Porque tu no trabaj en una empresa de aseo o no eras nana, no poda optar a otro
tipo de trabajo...Bueno yo lavo, hago aseo en las casas de aqu del sector, hago
planchados... (Rosa, 42 aos).

...Si eh, ya haca pololos de lavado, planchado, pero ah fue mi primer trabajo con
contrato en la casa parroquial.....haciendo aseo.... (Patricia, 26 aos).

La reproduccin de las labores domsticas est relacionada con la mirada tradicional que
tiene la sociedad respecto de las obligaciones que la mujer debe cumplir el patriarcado y
la socializacin de la mujer haban alentado la divisin sexual del trabajo como una
forma de justificar no slo la desigualdad social, sino tambin la desigualdad de
oportunidades. (Gracia y Misuti, 1999: 179), es as como vemos en una sociedad como la
nuestra donde los roles preestablecidos del hombre y la mujer, no permite igualdad de
condiciones ni en el mbito privado ni en el pblico.

88
Por otra parte, el enfoque sistmico nos habla de la necesaria estabilidad del sistema, por
tanto situaciones como las antes mencionadas desestabilizan a un sistema que requiera de
la armona de sus miembros, es decir existe una crisis del modelo tradicional de familia.
Segn estudios sociolgicos realizados con estas familias, estos arrojan determinada
caractersticas que definen desde otro punto de vista las familias multiproblemticas, los
cuales estn ligados al incumplimiento de roles y a la forma difusa en que stos se realizan.
A su vez las califican como de baja extraccin socio-econmica y cultural, ya que
constituyen un factor de riesgo evidente que desestabiliza al sistema. Por otra parte,
son parte de una cadena que estn ligadas a la historia social y personal de los
miembros, es decir son parte de la herencia familiar (Preister, 1999: 60). Esta herencia
familiar reproduce la pobreza contribuyendo en el aumento del crculo de la pobreza, ms
an si son mujeres, es decir, feminizacin de la pobreza.

Grfico N 1
NIVEL EDUCACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS
JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Histograma

50

40
Frecuencia

30

20

10

Mean = 3,4
Std. Dev. = 1,027
0 N = 124
0 1 2 3 4 5 6 7
tipo de educacion de la encuestada
Fuente: investigacin Directa

89
El bajo nivel educacional de las mujeres trabajadoras jefas de hogar por cierto que trae
consecuencias al momento de formar redes o de incorporarse a organizaciones sociales que
potencien su capital humano y su crecimiento personal. Las mujeres encuestadas, segn
muestran los datos recogidos, tienen un escaso vnculo con las organizaciones sociales y
por tanto el espacio en el que se desenvuelven es muy reducido. Creemos, que estas
mujeres, al no estar vinculadas a organizaciones o redes sociales pierden posibilidades de
salir de su situacin de pobreza ya que el estrechar lazos con redes sociales pueden
potenciar su capital social individual y por otro lado potencian el capital social comunitario,
abriendo as una gama de conocimientos sobre la realidad que impera en los sectores de
pobreza, provocando la bsqueda conjunta de soluciones a los problemas sociales que les
afectan.

Otro factor importante que impide la incorporacin de estas mujeres a las organizaciones
sociales es el tipo de trabajo al que acceden y la duplicidad de roles (duea de casa y
proveedora) que ellas deben cumplir.

Tabla N 10

PARTICIPACIN DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA


COMUNA DE HUECHURABA EN ORGANIZACIONES SOCIALES
2004

Frecuenci Porcentaj Porcentaje Porcentaje


a e vlido acumulado
Vlido si 37 29,8 29,8 29,8
s no 87 70,2 70,2 100,0
Total 124 100,0 100,0
Fuente: Investigacin Directa

El vnculo de las mujeres encuestadas con organizaciones sociales visto en este estudio es
de un porcentaje bajo, puesto que slo el 29,8% participa en algn tipo de organizacin
social en contraste con el 70,2%, que manifiesta no participar. (Ver grfico N 2).

90
En la tabla N 11, se visualiza el motivo por el cual las mujeres no estn vinculadas a las
organizaciones sociales. Las justificaciones que ellas nos dan estn relacionadas con el
escaso tiempo que tienen para el crecimiento personal y para establecer relaciones
estrechas con su medio ms prximo, debido a la importante cantidad de tiempo que ocupan
en las labores de la casa y el trabajo que ejercen, es decir, cumplen una doble jornada
laboral.

Tabla N 11

RAZNES DE NO PARTICIPACIN DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE


HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA EN ORGANIZACIONES SOCIALES
2004

Frecuenci Porcentaj Porcentaje Porcentaje


a e Valido acumulado
Valido ya realiza una
25 20,2 20,2 20,2
actividad
no puede 11 8,9 8,9 29,0
no tiene
72 58,1 58,1 87,1
tiempo
no le gusta 10 8,1 8,1 95,2
no sabe que
2 1,6 1,6 96,8
hacer
no le dan
2 1,6 1,6 98,4
ganas
no tiene quien
le cuide sus 2 1,6 1,6 100,0
hijos
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

Como podemos observar, un 67% de las mujeres manifiesta que no le queda tiempo o no
puede participar en organizaciones sociales, debido a las mltiples tareas que ellas ejecutan
en su doble rol de proveedora y administradora del hogar, es decir, deben distribuir su
tiempo de tal manera de cumplir con responsabilidades laborales fuera de la casa y no dejar
de tener presencia al interior del hogar.

91
Alguna de las otras razones por las cuales las mujeres no participan y que ellas mencionan
fueron las siguientes: no le gusta un 8,1%; no le dan ganas un 1,6%; no sabe que hacer un
1,6% y no tiene quien le cuide sus hijos un 1,6%. Esto tambin refleja la escasa informacin
que tienen respecto de las redes que funcionan en la comuna y el tipo de organizaciones a
las cuales pueden acceder ya sea para actualizar conocimientos o recibir algn tipo de
ayuda.

Las mujeres entrevistadas afirmaron que utilizan las redes sociales que estn establecidas,
como una necesidad para cumplir con el normal desarrollo de los miembros de su familia, es
decir, municipio, salud primaria, educacin, alimentacin, vivienda. Esto demuestra el
carcter instrumental que ellas aprecian en estas instituciones.

...a no el consultorio siempre por enfermedad, cuando est enfermo un hijo, siempre
he tenido apoyo del consultorio... (Pelu, 33 aos)

...Ah, me han ido a ayudar cuando me he mojado, con techo y el camarote que me ha
ayudado, eso es en lo que me han ayudado en la municipalidad... (Maria Ins, 35
aos)

Las instituciones de gobierno, han visto como una preocupacin el tema de la pobreza
femenina y las familias de extrema pobreza, lo cual ha llevado a que estas mujeres sean
beneficiarias de programas gubernamentales. Tal es el caso del Programa Puente, el cual es
ejecutado desde el FOSIS, con el objetivo de erradicar la pobreza extrema y potenciar el
capital humano de las familias que se encuentran en dicha condicin.

Bueno yo soy familia puente, el apoyo puente me ayuda en hartas cosas, ella me ha
ayudado harto con paales, con leche, ahora me dio un certificado para pedir paales
y leche eso es lo que ms necesito ahora. Pero con lo otro, ahora me sali una plata
que son como $10.500 y con eso me voy batir por lo menos en algo. Ahora tengo los
planes hecho, el se va al jardn el primero de enero y la nia igual y ah empiezo a
buscar trabajo. Un seora quiere que le vaya a hacer el aseo a la casa dos veces a la
semana. (Paula, 25 aos)

92
...en la municipalidad, por tener el puntaje CAS bajo, lleg de repente una asistente
social, que dijo que era familia puente, que si yo lo aceptaba o no, me explic y yo le
dije que bueno...(Patricia, 26 aos)

Es posible apreciar, de acuerdo a lo dicho por las mujeres, que las redes sociales a las que
se vinculan van en direccin a conseguir un aporte material que les signifique alimentar y
ayudar a su familia a travs de subsidios, entrega de alimentos, etc.

En una de las lneas del Programa Puente se menciona la vinculacin de las familias a las
redes institucionales, con el fin de incorporarlas ms permanentemente a los programas de
gobierno que contribuyen a la satisfaccin de las necesidades mnimas de estas familias de
extrema pobreza.

Hablar de la vinculacin de las mujeres a las redes, nos devela que al estar inmersas
exclusivamente en el mbito domstico, pierden lazos afectivos importantes y al cumplir un
doble rol, el panorama no cambia, adems el crculo en el que se desenvuelve la mujer no le
permite incursionar en otras reas El cuidado de los hijos y nios se ha convertido en
el dominio exclusivo de las madres biolgicas que estn cada vez ms aisladas de
todos sus parientes y con menos contactos sociales durante su maternidad. La
participacin en el trabajo asalariado no altera el panorama. (Cerroni, 1975: 148). El
presente estudio nos indica, en las tablas anteriores, que el 67% de las mujeres
encuestadas no tiene posibilidades, por trabajo remunerado y domstico, de acceder a las
redes sociales.

El enfoque sistmico refiere que las redes sociales son necesarias para el normal
desenvolvimiento de las familias; ya que el contacto con el medio ambiente permite la
retroalimentacin en la familia, la modificacin de normas y roles si fuera necesario puesto
quelos sistemas nos concentran fuertemente en procesos sistmicos internos, que
deben, necesariamente, ser complementadas con una concepcin de sistemas
abiertos, en donde queda establecida como condicin para la continuidad sistmica
de un flujo de relaciones con el ambiente (Arnold y Osorio 1999: 30).

93
El prrafo anterior, muestra que la vinculacin con redes u organizaciones sociales son
necesarias para mantener el equilibrio en el sistema familiar, de acuerdo a lo recogido en las
entrevistas y encuestas, hemos podido constatar que las familias a las cuales pertenecen las
mujeres sujetos de nuestro estudio, se encuentran relativamente aisladas del sistema social,
pues recurren a las instituciones slo cuando existen necesidades muy urgentes de
satisfacer ya sean estas materiales o de fortalecimiento de la autoestima.

...A la casa de la mujer s, la encargada me atiende, ella me sube la autoestima al tiro


y yo me digo basta de llorar, basta, basta de llorar... (Isabel, 29 aos)

...Uhhh, la iglesia es algo muy importante en mi vida...aqu me han apoyado mucho,


tanto en la parte espiritual como en la parte humana y material (Miriam, 45 aos)

De acuerdo con sto, es posible ubicarlas en la tipologa de familias multiproblemticas, ya


que presentan una situacin de pobreza y de extrema pobreza, se encuentran solas, en su
mayora no tienen apoyo de sus familias de origen y adems tienen doble responsabilidad
respecto a la administracin del hogar, el cuidado de sus hijos y el trabajo remunerado,
segn Cancrini y otros (1997), estas familias pueden ser definidas de la siguiente manera:

Familias aisladas: este trmino consiste en evidenciar la soledad de estos ncleosv


familiares en el mbito de la familia extensa y, en consecuencia, la falta de cualquier
forma de apoyo en las fases crticas de la vida familiar.
Familias excluidas: ste es para subrayar la separacin entre las familias y el
contexto parental, institucional y social.

Estas familias en que su mayora pertenecen al Programa Puente, stas lo perciben como
una oportunidad de satisfacer las necesidades bsicas materiales con las cuales pueden
sobrevivir, como lo hemos visto en los discursos de las mujeres. Para ellas, este programa
representa una posibilidad para adquirir alimentos u otro tipo de ayuda que satisfaga una
necesidad bsica urgente.

El cuadro que sigue nos muestra el nivel educacional de las mujeres encuestadas y si ellas
participan o no en una organizacin social.

94
Cuadro N 1
NIVEL EDUCACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA
COMUNA DE HUECHURABA Y SU PARTICIPACIN EN ORGANIZACIONES SOCIALES
2004

Recuento
participa en una
organizacin

Si No Total
tipo de educacin sin estudios 0 2 2
de la encuestada bsica incompleta 7 16 23
bsica completa 6 35 41
media incompleta 17 26 43
media completa 6 6 12
estudios
1 2 3
superiores
Total 37 87 124
Fuente: Investigacin Directa

Al hacer el cruce de variables entre en el nivel de educacin que tienen las mujeres
trabajadoras jefas de hogar de la comuna de Huechuraba y el vnculo que tengan ellas con
las organizaciones sociales podemos constatar que existe un escaso vnculo entre nivel
educacional y participacin social.

El cumplir un doble rol en sus hogares (duea de casa y proveedora), no les permite a las
mujeres participar activamente en la vida pblica de la comuna y vincularse con otras
personas que se encuentran a su alrededor. Como hemos observado en las tablas y
grficos anteriores, vemos que el 87,9% de las mujeres no ha concluido sus estudios y un
70,2% no se relaciona con ninguna organizacin presente en el sector. Como ya hemos
mencionado las razones de la no participacin de estas mujeres se vinculan a la falta de
tiempo, de inters, no tener quien le cuide a sus hijos y la desinformacin respecto de las
redes existentes en la comuna o en la regin.

Por otra parte, nos parece importante destacar que las organizaciones e instituciones ms
nombradas por las encuestadas fueron la iglesia y los comits de allegados, con un nmero
de 24 mujeres de un total de 124 encuestadas. Dicha situacin constata que las mujeres que
participan, lo hacen buscando algn tipo de beneficio para ellas y su familias.

95
Grafico N2
NIVEL EDUCACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA
COMUNA DE HUECHURABA Y SU PARTICIPACIN EN ORGANIZACIONES SOCIALES
2004

participa en una
40
organizacin
si
no

30
Frecuencia

20

10

0
si

es
ba

ba

m
n

ed

ed

tu
s

s
es

ic

ic

di
ia

ia
a

a
tu

os
in

co
in

co
d

co
co
io

su
m
m
s

pl
m

pe
pl

pl

et
pl

et

rio
et

a
et

r
a
a

es

tipo de educacion de la encuestada


Fuente: investigacin Directa

96
Tabla N 12
TIPO DE ORGANIZACIN EN LA QUE PARTICIPAN LAS MUJERES TRABAJADORAS
JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos juntas de
3 2,4 2,4 2,4
vecinos
grupo de
2 1,6 1,6 4,0
discapacitados
club deportivo 2 1,6 1,6 5,6
comit de
10 8,1 8,1 13,7
allegado
Iglesia 14 11,3 11,3 25,0
centro de
2 1,6 1,6 26,6
padres
Bomberos 2 1,6 1,6 28,2
centro de
2 1,6 1,6 29,8
madres
Ninguna 87 70,2 70,2 100,0
Total 124 100,0 100,0
Fuente: Investigacin Directa

Podemos observar que, a pesar que el porcentaje de no participacin es alto en el grupo de


mujeres estudiado (70,2%), un 29, 8% de las mujeres participa en diversas organizaciones o
instituciones sociales, siendo la ms alta con 11,3% la participacin en Iglesias. Un 8,1%
participa en comits de allegados y un 2,4% lo hace en juntas de vecinos. Por otra parte hay
un 1,6% que lo hace en grupo de discapacitados, centros de madres, centro de padres,
bomberos y clubes deportivos. Es decir, la participacin se centra en organizaciones de
carcter funcional y no territorial, lo cual favorece la atomizacin social.

Aunque el porcentaje de participacin no es muy alto, llama la atencin el grado de


adherencia que tienen estas mujeres con la institucin Iglesia, creemos tal como ellas lo
plantean, que lo hacen buscando algn tipo de apoyo o ayuda, que les permita subsistir
tanto a ellas como a sus familias.

...O sea voy a la parroquia a donde hay personas que me conocen, pero igual me da
vergenza... o sea igual da plancha andar siempre pidiendo... (Patricia, 26 aos) .

..A la parroquia he ido a pedir ayuda... (Paula, 25 aos).

97
....Siempre cuando estoy sper mal yo vengo a la parroquia, pero cuando uno tiene
no vengo a pedir... (Claudia, 27 aos)

Las mujeres entrevistadas nos plantean que la Iglesia representa una instancia de apoyo
material cuando se requiere satisfacer alguna de sus necesidades bsica.

En cuanto al grado de participacin en comits de allegado, debemos considerar que un


nmero importante de ellas habita en campamento, situacin que les obliga a pertenecer a
este tipo de organizaciones. El hecho de vivir en campamento, significa para estas mujeres
tener un espacio reducido donde deben acomodarse y habituarse a vivir el tiempo que sea
necesario para ella y su familia, es decir, hasta que puedan acceder a algn otro tipo de
vivienda. Tal situacin les obliga a participar en comits de allegados para obtener
soluciones habitacionales, puesto que postulando de manera individual se les har ms
difcil y lento el proceso de obtencin de su solucin habitacional.

....Tengo una pieza de 3x6, que la divid en dos, una es dormitorio, la otra living,
comedor y cocina. Tengo un camarote que duermen mis hijos y una cama de plaza y
media, donde dormimos yo y mi esposo y mi hijo mas chico, sea un espacio en que
Ud., entra se sienta y ah queda no puede dar vuelta pa niuna
parte....(risas)......(Mara Ins, 35 aos).

...Voy a tener mi nueva casa para el 2006, si Dios quiere... (Patricia, 26 aos)

...hace tres aos estoy inscrita en la vivienda... (Maribel, 37 aos)

...Porque la mediagua es ma, eh. la compr en el Hogar de Cristo a letras y por la


asistente social, ms bajas... (Isabel, 29 aos)

Podemos constatar entonces, que el grado de participacin de las mujeres encuestadas y


entrevistadas est determinado, en la mayora de los casos, por intereses concretos como
son la obtencin de un beneficio material directo.

98
Por otro lado, la tabla N 12 nos muestra que un 2.4% de mujeres encuestadas participa en
las unidades vecinales correspondientes a su sector poblacional, es decir, que slo tres de
las 124 mujeres lo hacen en Juntas de Vecinos del sector.

Tambin en las entrevistas en profundidad encontramos un nmero reducido de mujeres que


participan en organizaciones sociales con el fin de hacer algn aporte al desarrollo de la
comunidad ...Yo hace 20 aos que soy dirigenta del grupo de Huechuraba El
Trauco....Yo trabajo con Conace...Con la coordinadora de Conace tengo una muy
buena relacin con la gente de la Municipalidad...(Rosa, 42 aos)

Sin embargo, el tema de participacin social no se visualiza como importante para estas
mujeres, puesto que ellas slo se centran en superar su situacin por la va de encontrar una
fuente laboral que les permita aportar al desarrollo de sus hijos. Ellas lo hacen buscando
cumplir con un objetivo, como por ejemplo la postulacin a la vivienda.

...Mis hijas son too, por eso trabajo y por eso estoy en un campamento, para darles
una mejor vida a ellas... darles un techo.... (Isabel, 29 aos).

..Por las drogas, que de repente traajaba y se gastaba la plata, me dejaba sin plata,
no tena que hacer de comia para mi hijo, tena que moverme yo... (Claudia, 26
aos).

....Yo he afrontado sola el problema de mis hijos, la Camila es bien responsable, me


ayuda mucho con los ms chicos. (Paulina, 30 aos)

Lo anterior nos muestra que la visin de las mujeres en el tema de la superacin de la


pobreza se basa en la bsqueda de una fuente laboral digna que les permita subsistir y
alimentar a su familia. Por tanto la posibilidad de participacin social no esta slo concebida
como parte de una estrategia que les permita colectivamente superar su condicin de
pobreza.

99
La bsqueda de trabajo significa para estas mujeres recurrir a redes sociales que estn
presentes en la comuna para poder articular el espacio domstico con el espacio laboral, es
decir, el colegio, jardn infantil o la familia extendida sern las instancias colaboradoras en
las cuales estas mujeres pueden sostenerse para el cuidado de sus hijos, al momento de
salir a trabajar.

La sociedad actual reconoce los cambios que las mujeres han experimentado en estas
ltimas dcadas, pero an no se les da el espacio suficiente para que ellas puedan
desenvolverse en todos los mbitos de su vida (laboral, familiar, personal). El libro La
Relacin Hombre-Mujer en la Sociedad Burguesa del autor Italiano Umberto Cerroni, lo
grafica diciendo: ...la familia ha sufrido mutaciones en esta sociedad capitalista, ya que
se le han quitado funciones propias de las familias de la sociedad precapitalista y por
lo tanto le ha otorgado un mayor rol al mercado y sus relaciones y ha relegado, a la
familia a un mundo privado en el cual la mujer y sus miembros giran entorno a un
sistema injusto de reproduccin social y les quita el valor econmico que sta hace en
el mundo privado para el trabajo en el mundo pblico. (Cerroni, 1976: 66). Por tanto, las
familias de estas mujeres son vistas como necesarias para la reproduccin del sistema, es
decir, sern un aporte siempre y cuando stas se vinculen con el mercado mediante la
realizacin de un trabajo asalariado, la compra de productos, etc. Dicha situacin no
reconoce la contribucin que ellas siguen haciendo a la reproduccin de la sociedad a travs
del trabajo domstico.

Por tanto, es importante que visualicemos que los lmites al interior de estas familias han ido
cambiando, stos delimitan los espacios entre los distintos subsistemas, como tambin en su
medio circundante. Los lmites familiares de estas mujeres son descritos en funcin de su
impermeabilidad y rigidez, puesto que ellas no permiten la modificacin de las relaciones al
interior de sus familias mediante una retroalimentacin negativa proveniente del medio que
la rodea. La actividad diaria que estas mujeres desarrollan (trabajo remunerado, trabajo
domstico y colegio) se transforma en un circulo vicioso que les impide mirar y recibir de su
entorno, pues estn sumidas en su cotidianeidad.

100
Con los tres, pa arriba y pa bajo. A las siete de la maana me iba con ella al
colegio, yo venda afuera, ellos se entraban a las ocho, mi hija me ayudaba, la grande,
eh... a la una y media sala la chicoca, a las cuatro y media ya salan de la jornada
completa y ah nos bamos las tres a buscar al ms chico al jardn, volvamos todos a
la casa, de ah nos turnbamos pa hacer las cosas, mientras uno hacia una cosa la
otra , tena que llegar a cocinar, eh... mientras tanto yo cocinaba, mi hija vena a la
confitera me compraba (Mara Ins, 35 aos)

Estar dentro de este crculo vicioso, significa para ellas utilizar slo las redes sociales
necesarias para articular todos los mbitos de su vida, el que a veces puede resultar difcil,
dependiendo de los grados de responsabilidades que tengan estas mujeres.

..El nio de cuatro aos, que ya va al jardn, tambin es epilptico... (Paulina, 30


aos)

..La otra va a un colegio especial porque ella tiene problemas de lenguaje y audicin
eh., no saba nada y ahora ya sabe gracias a Dios... (Patricia, 26 aos).

...ahora tengo los planes hechos, el se va al jardn el primero de enero y ah empiezo


a buscar trabajo... (Maribel, 37 aos)

Otro aspecto importante a revisar dentro de este anlisis, mirando el entorno en el que ellas
se desenvuelven, es su nivel educacional como un factor que incide negativamente en el
acceso a fuentes laborales que les permitan satisfacer todas las necesidades bsicas
presentes en cualquier familia. Las mujeres sujeto de nuestro estudio, por el hecho de
presentar un nivel educacional bajo, el tipo de trabajo al que acceden se caracteriza por las
bajas remuneraciones, por el horario en el cual tienen que trabajar y por el tipo de contrato
con el que cuentan.

Para algunos autores; La sociedad patriarcal y la socializacin de la mujer haban


alentado la divisin sexual del trabajo, como una forma de justificar no solo la
desigualdad social, sino tambin la desigualdad de oportunidades (Gracia y otros,
1999:179)

101
Culturalmente la sociedad ha impuesto -tema que hoy da est en discusin-, a la mujer el
rol de preocuparse de las labores domsticas y del cuidado de los hijos,
independientemente, que ellas tengan horarios que cumplir en sus respectivos trabajos, por
tanto los empleos a los que pueden acceder por su poca preparacin y la limitacin de
horarios las obliga a aprovechar cualquier oportunidad, reordenando as las distintas labores
que ellas tienen que cumplir. Tal como comentan las mujeres en la entrevista en profundidad
sostenida con cada una de ellas.

...eh cuando trabajo me levanto en la maana temprano, les dejo hecha la leche a los
chiquillos, su bolso ordenao, yo me arreglo y salgo a trabajar...... (Patricia, 26 aos)

.despus yo volva, les cocinaba y despus yo me iba otra vez a trabajar y volva
cuando ya los chicos iban a llegar a la casa. (Miriam, 45 aos)

...el almuerzo est listo, para cuando lleguen, lo calienten....yo me voy a trabajar...
(Marisol, 40 aos).

...El da que no trabajo me levanto a las 6:00 le doy desayuno a la ms grande, se va


al colegio, despus yo mando al ms chico al jardn, tomo desayuno con los dos
quean y me pongo a hacer el aseo... (Mara Ins, 35 aos)

Logramos indagar adems en este tema, es decir, cmo la mujer asume esta
responsabilidad no slo desde su concepcin autnoma del deber ser, sino porque la
sociedad en su conjunto se lo impone. Ello redunda en que a pesar de los cambios sociales
y culturales que se experimentan en el rol de la mujer en la sociedad actual an es vista y
juzgada a partir de las expectativas que ella debe cumplir por el slo hecho de ser mujer. As
es como desde la teora econmica liberal se habla de este temaPor el lado de la
demanda se explica por el hecho de que los empleadores, los compaeros o incluso
los clientes, juzgan a las mujeres segn ciertos estereotipos de gnero, en funcin de
los cuales se les atribuyen determinadas virtudes o defectos para ocupar
diferentes puestos de trabajo, es decir que existe una imagen estereotipada de las
mujeres respecto de sus capacidades y potencialidades.

102
Entre los estereotipos negativos ms comunes acerca de la fuerza de trabajo femenina se
sealan los siguientes aspectos:

Una trayectoria laboral ms breve que la de los hombres.


La preferencia por jornada a tiempo parcial.
Una baja disponibilidad para hacer horas extras u horarios extensos. (Espino y Azar,
2000: 67)

Desde el punto de vista de las mujeres entrevistadas el hecho de tener jornadas laborales a
tiempo parciales, no realizar horas extras o incluso interrumpir su trayectoria laboral est
referido principalmente a las responsabilidades que ellas asumen en el cuidado de los hijos y
la realizacin de las labores domsticas. Como se muestra en el prrafo que mostramos a
continuacin.

...Yo me levanto diez pa las siete, hago el living comedor y la pieza de mi hijo porque
l trabaja por turno... (Rosa, 42 aos)

La suposicin de ser la nica que puede realizar las labores domstica es otra apreciacin
que en ellas hemos podido visualizar, no conciben delegar sus tareas y slo si ellas
faltasen, otro del sexo opuesto podr realizar su labor.

....No, las labores domsticas tambin las puede hacer un hombre, porque si la mujer
fallece, el hombre ya sabe como criar a un hijo... (Paula, 25 aos)

....Sab, es como igual difcil porque siempre toy haciendo cualquier cosa...de
repente igual descanso y too, pero nunca dejo de hacer las cosas en la casa...
(Claudia, 27 aos)

Lo dicho por ellas demuestra que pese a los numerosos cambios que han estado
experimentado, la mujer an no puede delegar las labores domsticas, siendo sta una de
las razones que les dificulta su insercin en un trabajo mejor remunerado.

La tabla que sigue nos muestra el tipo de ingreso que poseen las mujeres trabajadoras jefas
de hogar de la comuna de Huechuraba encuestadas para este estrudio.

103
Tabla N 13
TIPO DE INGRESO DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA
COMUNA DE HUECHURABA
2004

Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos Fijo 39 31,5 31,5 31,5
variable 85 68,5 68,5 100,0
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

El trabajo remunerado de la mujer est dividido en: ingreso fijo, definido como el monto que
recibe mensualmente, sin variaciones. Tambin est dentro de esta categora, las pensiones
que algunas de las mujeres encuestadas reciben. A su vez, entenderemos por ingreso
variable aquel aporte que recibe la mujer por realizar algn trabajo de manera informal el
cual vara de acuerdo al tiempo en que ella lo ejecuta, por tanto, el monto puede variar
mes a mes.

De lo anterior, se desprende que un 68,5% de las mujeres no cuentan con un trabajo


estable, (lo constataremos ms adelante, cuando vemos su situacin contractual) por lo cual
no tienen seguridad laboral, situacin que les da inestabilidad en el empleo y que adems
repercute de manera directa en su hogar, porque no tienen certeza de satisfacer las
necesidades bsicas de ella y su familia.

El concepto de feminizacin de la pobreza se refiere a que los ingresos de las mujeres


trabajadoras que se encuentra en condicin de pobreza, estn por debajo del promedio del
ingreso nacionalEl mercado mundial de trabajo muestra una diferenciacin entre
trabajadores mayoritariamente varones altamente cualificados con ingresos altos y
una periferia creciente, excesivamente representada por mujeres e inmigrantes con
empleos no permanentes, subcontratados, bajo condiciones laborales precarias y
con ingresos bajos e inestables. (Espino y Azar, 2000: 59)

Esto demuestra que la insercin de las mujeres al trabajo en la mayora de los casos, tiene
como caracterstica principal la situacin de precariedad en la que se encuentran, lo cual las
sume bajo condiciones laborales inseguras y poco permanentes que no le permiten
proyectarse a largo plazo.

104
Desde el enfoque de gnero, la jefatura de hogar, en este caso, corresponde a un destino
de madre y esposa que presta un servicio privado y esta caracterstica no abandona al
ama de casa ni siquiera cuando trabaja fuera: sabemos cmo la patrona se apoya en
estas cualidades para reforzar la explotacin en el trabajo, para hacer aparecer dicho
trabajo como servicio personal (Artus, 1982: 43). Por tanto la jefatura de hogar est
referida a la discusin sobre trabajo y relacin con un rol social.

La explotacin de las mujeres en el mbito laboral, se refleja en las condiciones precarias,


en las que se desempean, tambin significa el bajo ingreso que ellas perciben. Las
estrategias utilizadas por estas mujeres son buscar un trabajo que les permita articular
ambas posiciones, aunque sea con un bajo aporte remunerativo. Es as como las
entrevistadas cuentan sus experiencias:

...esto me acomoda, porque estoy todo el da con mis hijas, yo las veo, pero por plata
me gustara otra... (Isabel, 29 aos)

...Cuido nios en mi casa, a veces por da, por ratos, ahora estoy cuidando una niita
y por ella me pagan 30.000 mensuales por cuidarla desde la 8:00 de la maana hasta
las 8:30 de la noche... (Pelu, 33 aos)

La ltima cita, hace un reconocimiento por parte de la mujer, a que siempre ser ms fcil
para el varn que para ella, acceder al mundo del trabajo, puesto que socialmente, para
ellas la posibilidad de encontrar trabajo est determinada de acuerdo a diversos factores
relacionados con su vida familiar segn esto Anderson (1993) afirma lo siguiente el tipo
de insercin laboral de las mujeres repercute en la posibilidad que tienen de acceder a
empleos de calidad y bien remunerados. Con relacin a las posibilidades de acceder a
un trabajo, no slo cuenta el nivel educacional y la calificacin, sino que el tener y no
tener hijos o la edad que busque trabajo por ejemplo. (Anderson, 1993: 75)

...Se hace ms difcil pa la mujer, se hace ms difcil que pa los hombres. Porque el
hombre puede optar a cualquier tipo de trabajo, en cambio pa la mujer, hay trabajos
especficos.... (Maribel, 37 aos)

105
Por qu la mujer se organiza de esta manera? Por qu no divide su tiempo y
responsabilidades en cada miembro de la familia? Ella necesita -debido a su condicin de
jefa de hogar- estar cerca de su hogar, visualizando lo que acontece en el, y si es posible
desarrollar aquellos trabajos remunerados en el mismo hogar pues as le resultar ms fcil
articular lo domstico con lo laboral, aunque para ello deba dedicarle ms de ocho horas
diarias a esta actividad o combinar las actividades domsticas con las otras actividades.

4.2 MUJER Y FEMINIZACIN DE LA POBREZA

Hemos constatado ms an, en esta investigacin, que la mujer trabajadora jefa de hogar
de escasos recursos, realiza cualquier labor, que le genere ingresos, aunque le resulten
mnimos, pero que sean un aporte para palear las necesidades de su hogar, en especial las
de sus hijos .... eh...., hago velas, hago macram, har francs, adornos navideos,
todo eso lo vendo, todo eso para mi, todo eso es plata... (Rosa, 42 aos)

Otra forma para generar ingresos en su hogar, sobretodo cuando no tienen otro aporte, es el
rubro del comercio, este le permite a ella manejar efectivo diariamente, por tanto disponer
de l segn sus necesidades; ...Bueno me gan un proyecto, hice un negocio en mi
casa, vendo varias cosas... vendo cosas tambin, poleras, toallas... (Isabel, 29 aos)

...haciendo negocio...consiguindome plata para invertir ... (Claudia, 27 aos)

La creatividad que se visualiza en alguna de ellas para generar recursos que les permita
cubrir las necesidades bsicas de ella y sus familias nos permite reconocer, que pese a su
bajo nivel educacional, ellas se esfuerzan para salir de su situacin.

Consistente con el punto anteriormente abordado, un 31,5% de la muestra, es decir, slo 39


mujeres de las 124 encuestadas cuentan con un ingreso fijo que le permite organizar y
distribuir de mejor manera el dinero que reciben.

106
Grfico N 3
TIPO DE INGRESO DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA
COMUNA DE HUECHURABA
2004

Bars show counts

75

50

25

0
fijo variable

tipo de ingreso

Fuente: investigacin Directa

Al recibir un ingreso variable tambin significa inestabilidad en el empleo, lo cual produce


que la supervivencia se torne difcil o incierta.

En la tabla que sigue, visualizamos que la situacin de las mujeres jefas de hogar
encuestadas est mediada por la instabilidad en sus trabajos y por los bajos ingresos que
perciben, estando sto claramente influido por la falta de contrato fijo que las afecta.

Tabla N 14
EXISTENCIA DE CONTRATO DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR
DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Frecuenci Porcentaj Porcentaje Porcentaje


a e vlido acumulado
Si 29 23,4 23,4 23,4
No 95 76,6 76,6 100,0
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

107
En el recuadro que acabamos de mostrar, podemos destacar que un porcentaje de 23,4%
de las mujeres, es decir, slo 29 mujeres encuestadas cuentan con un contrato de trabajo,
esto es provechoso para aquellas que pueden ordenar el presupuesto mensual y que
cuentan con previsin.

Podemos inferir adems que el porcentaje restante, es decir, el 76, 6 % no cuentan con un
contrato de trabajo y no poseen estabilidad en sus ingresos, situacin que repercute
directamente en su hogar, puesto que al no tener una actividad laboral fija, no les permite
organizar de mejor manera tanto su tiempo como sus ingresos.

Al revisar la situacin por la que cruza la mujer trabajadora jefa de hogar, podemos
visualizar que la inexistencia de un contrato fijo o la inestabilidad en el empleo de stas
producen y reproducen la pobreza femenina, llevando consigo a sus hijos y la familia de la
cual se hace cargo.

Lo anterior tiene relevancia social, puesto que segn la sociloga Blanca Fernndez Viguera
en el texto Panorama Social de la CEPAL "la mujer reproduce la pobreza de
generacin en generacin, tocando un tema que empieza a preocupar como es el
empobrecimiento de la infancia. (CEPAL, 2002: 22)

La incorporacin de las mujeres al mundo laboral se hace de manera desigual, puesto que
an la responsabilidad del cuidado de los hijos y los quehaceres domsticos recae en ellas
llevndolas a abandonar trabajos con contrato fijo y ejercer el comercio ambulante o
cualquier actividad remunerada informal, como la posibilidad de percibir ingresos sin cumplir
horarios predeterminados y no descuidar las labores hogareas. Esto trae como
consecuencia la inestabilidad, la falta de seguridad social y la insatisfaccin de algunas
necesidades bsicas.

..Salgo todos los das al colegio a vender, afuera del colegio, o la par de las micros
en la siete canchas...(Pelu, 33 aos)

...A las 7:00 de maana me iba con ellas al colegio porque yo venda afuera, ellas
entraban a las 8:00.. (Mara Ins, 35 aos)

108
En esta misma lnea, las mujeres buscan formas diferentes de resolver como aumentar los
ingresos que requieran, vendiendo en los medios de transporte, en lugares pblicos como
ferias libres cerca del sector donde viven, elaborando ellas mismas las cosas que venden,
como nos muestra la cita que sigue:

Eh...he vendido cosas en las micros, en la feria, confites en un carro, hago


sopaipillas y las vendo yo misma....(Patricia, 26 aos)

Algunas de ellas se visualizan como resignadas frente a su situacin de pobreza, existe una
desesperanza aprendida en estas mujeres, lo cual provoca que stas sean vistas como
sumisas y caigan en la conformidad de que ser mas difcil para ellas salir de la pobreza en
la que se encuentran. De esta forma ellas se manifiestan;

...Podra estar mejor, pero hay que conformarse, ya se arreglar la situacin....(


Isabel, 29 aos)

..Porque no todos los das son iguales en mi negocio, a veces no se gana mucho...
(Dbora, 39 aos).

De acuerdo con lo anterior, la mujer ingresa de manera desigual al mundo laboral, ya que
encuentra numerosas trabas para ejercer un empleo las que dificultan la permanencia de
sta en dicho espacio. Segn Alma Espino y Paola Azar sto est referido a los efectos de la
globalizacin y el desarrollo econmico de los pases, lo cual trae consecuencias
importantes en la divisin sexual del trabajo. Desde la teora econmica la mujer presenta
caractersticas diferentes en el mbito laboral con relacin a los hombres, tal como se ha
visualizado en estas mujeres, y que esta referido al aspecto sealado: (Espino y Azar, 2000:
13)

Insercin; referido a que existen notorias asimetras entre hombres y mujeres


respecto a la duracin de la jornada laboral, la distribucin por sector, actividad, el
tipo de ocupacin, la ubicacin jerrquica.

109
En la entrevista en profundidad, las mujeres manifiestan que es muy difcil ingresar al mundo
laboral, ya que an su figura es ubicada dentro del mbito privado perjudicando as el normal
desenvolvimiento tanto al interior de sus familias como en el trabajo.

..te digo honestamente, pa mi fue muy difcil en muchos aspectos, al principio fue
difcil porque eh, para las empresas o donde yo trabajaba, costaba mucho de que
dijieran, que aceptaran que una mujer tuviera voz de mando, voz de autoridad, que
fuera organizadora, que en el fondo fuera como buena lder.(Miriam, 45 aos)

Esto refleja que en materia de equidad social an no se ha resuelto la brecha tanto de


ingreso como de calidad de vida entre el gnero masculino y femenino. Lo anterior
demuestra que en general, las condiciones materiales de vida de las mujeres se han
deteriorado y que la inequidad de gnero ha aumentado, intensificando la
marginalizacin y la pobreza femenina. (Espino y Azar, 2000: 38).

La feminizacin de la pobreza es un fenmeno actual y es materia de anlisis desde


diversas disciplinas sociales. Este fenmeno involucra una serie de factores entre los cuales
se encuentra la brecha del ingreso entre mujeres y hombres, como se demuestra en la
siguiente tabla, referida a los ingresos mensuales aproximados que perciben estas mujeres.

Tabla N 15
INGRESO DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA
DE HUECHURABA
2004
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos menos de
6 4,8 4,8 4,8
50000
entre 50000 y
86 69,4 69,4 74,2
100000
entre 101000 y
29 23,4 23,4 97,6
130000
Mas de
3 2,4 2,4 100,0
131000
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

110
De acuerdo a la tabla que acabamos de revisar, podemos afirmar que los ingresos que las
mujeres trabajadoras jefas de hogar de la comuna de Huechuraba que en su mayora
reciben, no superan los $100.000.-, ya que el 69,4% de la muestra recibe entre $50.000.- y
$ 100.000.- mensuales aproximadamente. A su vez, existe un 23,4% de mujeres que
percibe entre $101.000.- y $ 130.000.- y slo un 2.4%, tres mujeres recibe ms de $131.000.

De lo anterior se desprende que, el mercado del trabajo femenino, se han traducido en un


trabajo aadido (Espino, 2000), pues segn ste, se habran visto impulsadas a
incorporarse al trabajo remunerado para compensar la falta de ingresos de los hombres, ya
sea por la desocupacin o la migracin. A esto se agregan factores de largo plazo,
relacionados con las mejoras en los niveles educativos y la tendencia a la disminucin de las
tazas de fertilidad.

Las cifras anteriormente referidas indican que un 4,8% de las mujeres en estudio, reciben
menos de $ 50.000.- mensuales aproximados, es decir, se encuentran bajo la lnea de la
pobreza, considerando que el promedio de hijos que arroja est investigacin es de tres por
mujer, por tanto el per cpita familiar es inferior a $17.000.- mensuales. Con esos
insuficientes recursos estas mujeres deben organizar y distribuir su ingreso mensual para
todas aquellas necesidades bsicas e imprescindibles: como comer, cubrir algunos de los
servicios bsicos, entre otros. Ver tablas N 16 y 16.1 y grfico N 4.

Tablas N 16 y 16.1
PROMEDIO DE HIJOS DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA
COMUNA DE HUECHURABA
2004

N 16
N Validos 124
Perdidos 0
Media 2,77
Mnimo 1
Mximo 6
Fuente: investigacin Directa

111
N 16.1
Frecuenci Porcentaj Porcentaje Porcentaje
a e vlido acumulado
Valido 1 23 18,5 18,5 18,5
2 37 29,8 29,8 48,4
3 29 23,4 23,4 71,8
4 21 16,9 16,9 88,7
5 8 6,5 6,5 95,2
6 6 4,8 4,8 100,0
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

Grfico N 4
PROMEDIO DE HIJOS DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA
COMUNA DE HUECHURABA
2004

40

30
Frecuencia

20

10

0
1 2 3 4 5 6
cantidad de hijos de la encuestada
Fuente; investigacin directa

Como podemos observar, el grfico y tablas que preceden, nos muestran un mnimo de un
hijo y un mximo de seis hijos por mujer de las 124 encuestas realizadas, no habiendo
ningn caso perdido, sto nos grafica adems que la media es de 2,77 hijos por mujer (es
decir, 3 por cada una) .

112
En la tabla 16.1, observamos que la frecuencia que ms se repite es de dos hijos, en este
caso son 37 mujeres que representan un 29,8% del total de la muestra, la siguen en
importancia aquellas que tienen 3 hijos, y que representan un 23,4% del total, es decir 29
mujeres.

23 mujeres encuestadas tienen un hijo y representan el 18,5% del total de encuestas,


adems se observa que 35 jefas de hogar tienen 4 hijos y ms.

De acuerdo a lo anterior podemos inferir que para la mujer trabajadora jefa de hogar, al
ejercer un doble rol: de proveedora y de realizar las labores domsticas se debe considerar
adems el del cuidado y crianza de sus hijos. Situacin que es importante destacar puesto
que ms de un 80% de ellas tiene 2 o ms hijos, lo cual nos lleva a afirmar que dicha labor
les dificulta la articulacin con las redes sociales y el acceso al trabajo remunerado.
Antecedentes que se muestran en tablas anteriores (acceso al trabajo y organizaciones
sociales).

Este panorama le resulta ms complejo a la mujer, pues culturalmente es ella quien se


encarga casi en exclusividad de la crianza de sus hijos, por tanto cuando trabaja, debe
resolver adems, con quien quedarn los nios, situacin que no siempre resulta fcil de
remediar pues no cuenta con los recursos para pagar por una o u otra alternativa

...Me dice que... que no lo quieren, que lo tratan mal... y yo me siento mal, porque
igual de repente yo le digo que si los paps no trabajan es complicado...(Claudia, 27
aos)

Al momento de ingresar al mundo del trabajo, la mujer lo hace pensando en el bienestar de


sus hijos y en poder salir de su situacin de pobreza, pero las trabas que impone el mercado
laboral (largas jornadas laborales, trabajos por turno, bajo sueldo, etc.), en muchas
ocasiones, dificulta el dilogo con los hijos. Ante dicho escenario, la mujer busca estrategias
de encuentro con sus hijos, tratando de transformar ese espacio de tiempo reducido con el
que cuentan, en un espacio de conversacin y de sincrona con ellos.

113
Como hemos venido observando en esta investigacin, a la mujer se le presentan una serie
de inconvenientes al momento de buscar trabajo, ya sea por el tema no resuelto del cuidado
de los hijos, horario o la baja calificacin de los empleos a los cuales accede. Tal como se
visualiza en la tabla que sigue:

Tabla N 17
TIPO DE TRABAJO AL QUE ACCEDEN LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE
HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos asesora del
49 39,5 39,5 39,5
hogar
Nana 3 2,4 2,4 41,9
aseo en
2 1,6 1,6 43,5
empresa
manipuladora
de alimentos 6 4,8 4,8 48,4
auxiliar de
5 4,0 4,0 52,4
aseo
peluquera 4 3,2 3,2 55,6
comerciante 41 33,1 33,1 88,7
promotora 2 1,6 1,6 90,3
telefonista 2 1,6 1,6 91,9
operaria de
6 4,8 4,8 96,8
fabrica
pensionada 2 1,6 1,6 98,4
auxiliar de
2 1,6 1,6 100,0
enfermera
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

Del siguiente recuadro podemos concluir que las mujeres incorporadas en esta investigacin
realizan trabajos remunerados que reproducen las labores domsticas, en la mayora de las
ocasiones, puesto que un 52,4% de las mujeres encuestadas se desempea en actividades
similares a las desarrolladas por una duea de casa, tal como se grafica en la tabla N 17.

114
Segn lo anterior, es posible afirmar que la mujer, en el mbito laboral, tiene mayor
presencia en aquellos espacios en los cuales se reproducen los quehaceres del hogar. Y
tambin se aprecia que a menor nivel educacional, mayor participacin de la mujer en
trabajos relacionados con las labores que culturalmente se le asigna y por lo cual se asume
que las realizar eficazmente.

La flexibilidad horaria de este tipo de empleos les permite a ellas desarrollar sus labores
como duea de casa. Sin embargo, estas actividades revelan no slo la baja calificacin de
los empleos, sino la discriminacin de gnero implcita en las relaciones comerciales o
laborales para con las mujeres. Tal como Julieta Kirkwood nos dice Partimos por
constatar un hecho: la opresin de la mujer es un acto cultural, un hecho cultural
arbitrario, instituido por una situacin de poder y no un dato de la naturaleza.
(Kirkwood, 1997: 61)

El cuadro que sigue, nos muestra como la mujer pese a los grandes cambios que ha
experimentado, la sociedad chilena sigue asumiendo el rol de duea de casa tanto dentro
como fuera de su hogar y que su trabajo no es valorado por los empleadores, dado el nivel
de ingresos que perciben por su labor, tal como puede apreciarse en el cuadro que
mostramos a continuacin.

115
Cuadro N 2
TRABAJOS E INGRESO DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE
LA COMUNA DE HUECHURABA AO 2004

Cantidad a la que asciende este ingreso Total


Entre
menos de 50000 y entre 101000 Mas de
50000 100000 y 130000 131000
tipo de trabajo Asesora
6 35 8 0 49
que tiene del hogar
Nana 0 0 3 0 3
aseo en
0 2 0 0 2
empresa
manipulad
ora de 0 0 6 0 6
alimentos
auxiliar de
0 3 0 2 5
aseo
peluquera 0 3 0 1 4
comerciant
0 33 8 0 41
e
promotora 0 2 0 0 2
telefonista 0 2 0 0 2
operaria de
0 4 2 0 6
fabrica
pensionad
0 2 0 0 2
a
auxiliar de
0 0 2 0 2
enfermera
Total 6 86 29 3 124
Fuente: investigacin Directa

El recuadro visualiza el bajo nivel de ingreso que perciben las mujeres trabajadoras jefas de
hogar de la comuna. En trminos numricos y porcentuales, se muestra que de 49 mujeres
que se desempean como asesoras del hogar, 35 de ellas reciben un ingreso entre $50.000
y $100.000 y seis reciben menos de $50.000. Lo anterior demuestra que en su mayora las
mujeres trabajadoras no perciben un ingreso acorde a las necesidades bsicas que ellas y
su familia requieren cubrir. A su vez, la prctica del comercio en todas sus reas, constituye
la segunda fuente laboral ms importante para las mujeres, puesto que de 124 encuestadas,
41 se encuentran dentro de sta clasificacin y de ellas, 33 tienen un ingreso igual al del
rango anterior.

116
Por el contrario, slo tres de las encuestadas afirman recibir ms de $131.000 y trabajan
como auxiliar de aseo (2) o son trabajadoras independientes (peluquera) en comercio
establecido.

De acuerdo a sto, podemos agregar que dentro de sta sociedad, las condiciones en la
cuales se inserta la mujer en el mundo laboral son precarias y con sueldo de subsistencia.
Por tanto, el hecho de que ella participe en el mercado laboral y reciban un sueldo; no
significa que sus condiciones de vida mejoren y tengan mejores expectativas respecto de
salir de su situacin de pobreza y darle un mejor futuro a su familia. Lo anterior, tambin
significa la falta de seguridad social que ests y sus familias poseen, situacin que se
visualiza en las siguientes tablas y grficos, las cuales muestran que no cuentan con
previsin de salud y la mayora de ellas se atiende con tarjeta de gratuidad en el consultorio
del sector.

Tabla N 18
PREVISIN DE SALUD DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE
LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos no tiene 6 4,8 4,8 4,8
tarjeta de
74 59,7 59,7 64,5
gratuidad
fonasa 26 21,0 21,0 85,5
otra 18 14,5 14,5 100,0
Total
124 100,0 100,0

Fuente: investigacin Directa

La tabla nos indica que la mayora de las mujeres, sujeto del estudio, no est inserta en el
sistema previsional formal, es decir, reciben atencin en los establecimientos municipales,
tales como el SAPU, SAMU y consultorio, dado que no cuentan con previsin. Ellas
representan el 59.7% del total de la muestra.

117
Las 18 mujeres que se encuentran en la categora de otros, son aquellas que reciben el
Subsidio nico Familiar, dicho documento le permite atencin gratuita a ella y sus hijos en
los servicios de atencin pblica, cuyo porcentaje es de 14,5%. Las afiliadas a FONASA
(Fondo Nacional de Salud), representan un 21.0% del total y tambin tiene atencin gratuita
en los consultorios de la comuna, pues estn clasificadas en los niveles de ingreso A.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, podemos afirmar que la mayora de las mujeres


encuestadas tiene solucionado el problema del acceso al sistema de salud pblica, pero el
hecho de contar con una tarjeta de gratuidad o recibir el Subsidio nico Familiar, determina
por plazos cortos la atencin de salud, por tanto no es suficiente para garantizar una
atencin oportuna tanto de ellas como de su grupo familiar.

Grfico N 5
PREVISIN DE SALUD DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE
LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

75 Las barras muestran f recuencias

50
Recuento

25

0
no tiene fonasa
tar jeta de g r atui dad otr a

pre vison de salud de la encue sta da

Fuente: investigacin Directa

118
Tabla N 19
LUGAR DE CONTROL DE SALUD DE
LOS HIJOS DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA
DE HUECHURABA
2004

Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos Sapu 12 9,7 9,7 9,7
Consultorio 103 83,1 83,1 92,7
Hospital 4 3,2 3,2 96,0
Clnica 2 1,6 1,6 97,6
No los
3 2,4 2,4 100,0
controla
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

Al constatar en qu lugares las mujeres controlan a sus hijos, se desprende que un 83.1%
de ellas se atienden en los consultorios municipales de la comuna de Huechuraba, un 9.7%
lo hace en el SAPU y un 3.2% lo realiza en el hospital. Slo un 1.6% de la muestra se
controla de manera particular. Tambin es importante destacar, que un promedio de 2,4
mujeres no controla a sus hijos en ningn lugar, este porcentaje puede deberse a que sus
hijos son mayores y ya no requieren los controles habituales que otorga el consultorio a
travs del Programa control nio sano. (Ver grfico N 6)

Grfico N 6
LUGAR DE CONTROL DE SALUD DE LOS HIJOS DE LAS MUJERES TRABAJADORAS
JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA

119
2004

Las barras muestran f recuencias


100

75
R e c u e n to

50

25

0
sapu consultorio hospital clinica no los controla

donde controla a sus hijos

Fuente: investigacin Directa

120
Este nos lleva a lo siguiente, dado los bajos ingresos de las mujeres encuestadas y al bajo
nivel de educacin con que cuentan, la mayora de ellas no tiene una variedad de opciones
que les permita escoger el lugar y el profesional que desean que atienda a sus hijos, pues no
poseen los recursos necesarios que les permita acceder a un servicio de salud privado, slo
lo pueden hacer y atenderse de manera mayoritaria en los lugares que el Estado les
proporciona para el cuidado y la salud de sus hijos. Lo anterior, significa un ahorro para las
mujeres, las cuales no incurren en gastos de atencin ni de medicamentos. No obstante,
debemos tomar en cuenta que no siempre la mujer puede acceder a una atencin oportuna
de salud por la burocracia y precariedad de los servicios pblicos, en donde demandan
atencin.

A su vez, si observamos el ingreso que las mujeres reciben podremos darnos cuenta que
seis de ellas reciben un monto no superior a los $50.000, lo cual permite constatar que stas
se encuentra en situacin de pobreza extrema y que su supervivencia est determinada por
estrategias que utilizan para satisfacer medianamente las necesidades bsicas ms
urgentes tanto de ellas como de su familia.

Para el enfoque de gnero en tanto, la mujer jefa de hogar en condicin de pobreza,


representa el conflicto que existe en la sociedad respecto de la divisin sexual del trabajo,
puesto que an se la vincula al mbito privado. Nancy Chodow, afirma que el trabajo
domstico es visto, como una plusvala, para el trabajo productivo, segn esta autora,
Marx sostuvo que el salario parece pagar por el trabajo efectivamente realizado por el
obrero, pero en realidad slo paga el trabajo destinado a la reproduccin y
conservacin del trabajador, es decir, paga por la fuerza de trabajo y no por el trabajo
realizado. (Chodow, 1988: 160). Por tanto, no le permite desarrollar una labor remunerada
para as salir de esa condicin de pobreza y marginacin.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, el trabajo de las mujeres en el hogar y el papel de


la maternidad estn devaluados porque quedan fuera de la esfera del intercambio monetario
y no se les puede medir en esos trminos. Lo anterior refleja que los valores dentro de esta
sociedad han reforzado la ideologa de la inferioridad y la relativa carencia de poder que las
mujeres poseen frente a los hombres. Julieta Kirkwood afirma queLas mujeres como
grupo cultural discriminado grupo minoritario, debemos enfrentar en la vida
cotidiana un doble patrn de exigencia:

121
A.- Ser hombres en cuanto al rendimiento, sea este laboral, productivo, intelectual,
profesional en virtud de los preceptos de igualdad terica, entre los gneros, razas,
religiones, clases, etc. O esforzarse por serlo.

B - Ser mujer como prctica concreta fundamental, puesto que lo somos (lo que se
traduce en asignaciones forzosas de funciones sociales), como reproductoras y
mantenedoras de la fuerza de trabajo.

Este ltimo patrn es impuesto a las mujeres por amenaza o por alabanzas que
refuerzan su socializacin intensiva previa. (Kirkwood, 1997: 58-59)

Por lo tanto, es posible inferir que el ingreso de las mujeres y su situacin laboral determinan
el acceso a todos los sistemas sociales (salud, educacin y vivienda), pues, dependiendo
del ingreso que reciben y de su estabilidad en el trabajo pueden salir de su situacin de
pobreza y tener un mejor acceso a dichos sistemas. Slo que las posibilidades de acceder a
un salario decente a travs de un trabajo permanente estable es ms difcil para ellas que
para los hombres. Por lo menos a las de su condicin social.

De esta forma, la muestra nos indica que las mujeres que ejercen la jefatura dentro del
hogar y fuera de l se encuentran en peores condiciones de vida que el de los hogares con
jefatura masculina, pues stos en su mayora son reconocidos dentro del mundo del trabajo
y sus salarios son mayores en comparacin con los de las mujeres, muchas veces incluso
cumpliendo las mismas funciones. (Ver cuadro N 3)

122
Cuadro N 3
CALIFICACIN DEL EMPLEO Y TIPO DE INGRESO DE LAS MUJERES
TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

tipo de ingreso Total


Fijo Variable
tipo de asesora del hogar
trabajo que 16 33 49
tiene
Nana 0 3 3
aseo en empresa 2 0 2
manipuladora de
6 0 6
alimentos
auxiliar de aseo 5 0 5
Peluquera 0 4 4
Comerciante 2 39 41
Promotora 0 2 2
Telefonista 0 2 2
operaria de fbrica 4 2 6
Pensionada 2 0 2
auxiliar de enfermera 2 0 2
Total 39 85 124
Fuente: investigacin Directa

Podemos constatar que un gran nmero de mujeres se encuentra realizando un trabajo que
le otorga un ingreso variable, lo cual no les da la estabilidad y la seguridad necesaria a sus
familias y por lo dems, ellas mismas se muestran inestables, tanto emocional como
econmicamente.

Hablando en trminos totales, de 124 mujeres encuestadas slo un 31.5% del total tiene un
ingreso mensual fijo y el restante 68,5% se encuentra en situacin de inestabilidad
econmica, lo cual repercute en el bienestar de sus hijos.

El acceso de la mujer al mercado laboral, como hemos venido visualizando, est


determinado por una serie de factores, los cuales han ido en desmedro de su desarrollo
personal. Un elemento determinante ha sido la nivelacin de estudios, pues de acuerdo a
esta investigacin un gran porcentaje de mujeres no ha concluido con sus 12 aos de
escolaridad. Esto dificulta su insercin en el mundo pblico, merma su estabilidad laboral y
no le permite establecer ptimas relaciones sociales con su medio ms prximo.

123
...Se necesitan personas de hasta 35 aos, pero con buena presencia, o sea, ten un
roce social bajo y no ten buena presencia no puedes optar a ese trabajo... (Rosa, 42
aos)

La hiptesis planteada en nuestro estudio corrobora lo que muestra la realidad, puesto que,
la situacin econmica y laboral de las mujeres trabajadoras jefas de hogar de la comuna de
Huechuraba, se ve relacionada directamente con el acceso a los sistemas de salud,
educacin y vivienda y por otro lado, dependen del tipo de ingreso y de trabajo que ellas
tengan para poder organizar su tiempo y salario de la forma ms conveniente para el
bienestar de la familia en general. Tal como veremos en el grfico y el cuadro siguiente:

Grfico N 7
CALIFICACIN DEL EMPLEO Y TIPO DE INGRESO DE LAS MUJERES
TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

fij o variable

tipo dde trabajo que tiene


asesora del hogar comerciante
nana promotora
aseo en empresa telef onista
manipuladora de alimentos operaria de f abrica
auxiliar de aseo pensionada
peluquera auxiliar de enf ermeria

Los sectores muestran f recuencias

Fuente: investigacin Directa

124
Cuadro N 4
TIPO DE TRABAJO Y NIVEL DE EDUCACIN DE LAS MUJERES TRABAJADORAS
JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

tipo de educacin de la encuestada


bsic estudio
bsica a media media s
Sin incompl compl incomp comple superio Tota
estudios eta eta leta ta res l
Tipo de asesora Frecuencia 2 11 19 13 2 2 49
trabajo del hogar % del Total 39,5
1,6% 8,9% 15,3% 10,5% 1,6% 1,6%
%
nana Frecuencia 0 0 0 0 3 0 3
% del Total ,0% ,0% ,0% ,0% 2,4% ,0% 2,4%
aseo en Frecuencia 0 0 2 0 0 0 2
empresa % del Total ,0% ,0% 1,6% ,0% ,0% ,0% 1,6%
manipulad Frecuencia 0 0 6 0 0 0 6
ora de % del Total
alimentos ,0% ,0% 4,8% ,0% ,0% ,0% 4,8%
auxiliar de Frecuencia 0 0 0 4 0 1 5
aseo % del Total ,0% ,0% ,0% 3,2% ,0% ,8% 4,0%
peluquera Frecuencia 0 0 0 3 1 0 4
% del Total ,0% ,0% ,0% 2,4% ,8% ,0% 3,2%
comerciant Frecuencia 0 10 6 19 6 0 41
e % del Total 33,1
,0% 8,1% 4,8% 15,3% 4,8% ,0%
%
promotora Frecuencia 0 0 2 0 0 0 2
% del Total ,0% ,0% 1,6% ,0% ,0% ,0% 1,6%
telefonista Frecuencia 0 0 2 0 0 0 2
% del Total ,0% ,0% 1,6% ,0% ,0% ,0% 1,6%
operaria de Frecuencia 0 0 4 2 0 0 6
fabrica % del Total ,0% ,0% 3,2% 1,6% ,0% ,0% 4,8%
pensionad Frecuencia 0 2 0 0 0 0 2
a % del Total ,0% 1,6% ,0% ,0% ,0% ,0% 1,6%
auxiliar de Frecuencia 0 0 0 2 0 0 2
enfermera % del Total ,0% ,0% ,0% 1,6% ,0% ,0% 1,6%
Total Frecuencia 2 23 41 43 12 3 124
% del Total 100,
1,6% 18,5% 33,1% 34,7% 9,7% 2,4%
0%
Fuente: Investigacin Directa

125
El cuadro anterior, pretende graficar la relacin entre el tipo de trabajo al que accede la
mujer jefa de hogar con el nivel de estudios con que cuenta. Podemos observar que an
aquellas que han concluido sus estudios de enseanza media e incluso declaran tener
enseanza superior, tres mujeres, no pueden acceder a otro tipo de empleo. Dentro de sus
dificultades es la de tener mayores responsabilidades y tareas de una persona sin hijos, de
provenir de sectores de pobreza, entre otros.

En trminos numricos, de las 49 mujeres jefas de hogar que se ocupan como asesoras de
hogar 19 slo han terminado sus estudios bsicos, esta cifra representa, un 15,3%,
igualmente las que se encuentran en esta misma situacin son aquellas mujeres jefas de
hogar que se desempean como comerciantes ya sea ambulante o comercio establecido.
Dentro de este mismo grupo de mujeres, podemos destacar aquellas que trabajan como
cuidadora de nios en casa particular, puesto que ellas han terminado su enseanza media;
pero no pueden acceder a otro tipo de empleos, por su condicin. Entonces cuidar nios, es
un trabajo con una jornada flexible, razn por la cual pueden dividir su tiempo entre las
tareas domsticas y las tareas que les permiten algn tipo de ingreso.

Nuevamente, volvemos a afirmar que el acceso de las mujeres al trabajo est relacionado
con la reproduccin de trabajo domstico en la esfera pblica. Consecuentemente con sto,
el hecho de que la mujer se encuentre vinculada a este tipo de trabajo, significa que no
solamente se requiere del trmino de estudios para tener acceso a un empleo mejor
remunerado, sino que adems se requiere de un cambio cultural que ubique a la mujer en un
estatus de igualdad frente a los hombres y tambin que se reconozca su aporte a la
economa tanto desde el hogar como desde la sociedad.

Como ya hemos dicho, la mujer tanto dentro como fuera de la esfera domstica, no es
igualmente valorada desde el punto de vista de su aporte al desarrollo social y econmico de
la sociedad, Antoine Artous, en su libro Los Orgenes de la Opresin de la Mujer, nos dice
que el trabajo que realiza la mujer responde a una contradiccin que instaura el capitalismo,
puesto que por un lado se requiere de la produccin de productos y la compra de estos, pero
por otro se limita en salario y empleo a la mujer, lo cual impide la satisfaccin de sus
necesidades adecuadamente. (1982)

126
El desarrollo que adquiere el trabajo de la mujer es producto de la presin
econmica que responde a la lgica interna contradictoria del capitalismo. Por una
parte, la produccin de una plusvala, la realizacin del beneficio y la acumulacin del
capital siguen siendo los objetivos finales de toda produccin dirigida segn el modo
de produccin capitalista, y de ah la presin para limitar el salario y la tendencia que
muestra este salario de seguir siendo insuficiente para satisfacer las nuevas
necesidades de consumo, creadas por la propia produccin masiva capitalista: el
abismo creciente entre las necesidades de la familia y el salario individual arrastra a
un nmero creciente de mujeres, esposas de trabajadores o de empleados a buscar
trabajo; por una parte sustituyen el trabajo realizado antes por los nios y
adolescentes y por otra parte, incrementan el nivel absoluto del trabajo asalariado
(Arotus, 1982: 81)

Segn lo dicho por Artous y lo comprobado empricamente, podemos afirmar que la mujer
se inserta en el mercado del trabajo en una posicin de subordinada debiendo aceptar
empleos bajo condiciones de inestabilidad y de poca seguridad social...tuve que dejar
porque era diferente el trabajo de vender, de vender ropa a acarrear conservas, era
trabajo de hombres, me enferm de la columna, me tuvieron que finiquitar (Mara
Ins, 35 aos).

Por otro lado, desde la lgica capitalista, la mujer se convierte en necesaria para impulsar el
crecimiento del mercado y por tanto se requiere de ella tanto en la reproduccin social como
en la reproduccin del modelo. Esto significa que la mujer comienza a percibirse como
proveedora y administradora del hogar, tal como lo destaca una de las entrevistadas en el
estudio. yo creo que en ese momento me di cuenta que haba sido la proveedora
toda la vida (Miriam, 45 aos)

Cuando la mujer se transforma en proveedora, necesariamente requiere conciliar dos


mundos opuestos en la actual sociedad, el hogar y el trabajo. Esto claramente representa
un conflicto para ella, puesto que debe asumir un doble rol, pero tambin se encuentra
inmersa en distintos espacios que no siempre resultan ser fciles de enfrentar debido a su
situacin de pobreza.

127
Una de las dimensiones que conflictuan a estas mujeres est relacionada con la familia, en
donde ella debe lidiar con diferentes problemticas, ya sea en el mbito de las relaciones
intrafamiliares, de la situacin habitacional, la situacin de salud, laboral u otra. En el tema
de las relaciones que se establecen al interior del ncleo familiar, revisaremos las que se
producen con sus hijos. La relacin con stos, es relevante para las mujeres que son
proveedoras del hogar, puesto que el hecho de trabajar se lo atribuyen a la necesidad de
mantencin de sus hijos para que puedan tener satisfechas la mayora de sus necesidades.
Pero sto se transforma en una situacin conflictiva, debido al cambio de las funciones
familiares lo cual implica una readecuacin completa ante este nuevo escenario. Uno de los
momentos ms complejos para ellas es cuando en su rol de madre y socializadora primaria
debe imponer las normas que dentro del ncleo se han establecido. Tal como lo
manifiestan en la entrevista realizada:

.....Los que ms sufren son mis hijos, porque yo trato de decirles algo, pero se me
ponen rebeldes y no me hacen caso, y no puedo hacer nada frente a eso. (Dbora,
39 aos).

Ella asume que la relacin con sus hijos cambia al momento de insertarse en el mundo
laboral, pues, el tiempo que estaba destinado al cuidado y crianza de los nios se reduce,
debido a la importante carga laboral que ellas asumen.

Dentro del espacio domstico, la mujer, intenta organizar el hogar, enfatizando en los roles
que cada uno de los miembros tiene y las normas que deben guiar el comportamiento de
stos. De esta forma, las jefas de hogar intentan dar responsabilidades a cada uno de sus
hijos y a aquellos que viven dentro del hogar, con el objetivo de poder cubrir todas aquellas
reas que por su falta de tiempo ellas no pueden abarcar.

...No, cada uno sabe lo qu tiene que hacer...y yo no lo hago por ser mala, o sea es
para que ellos vayan aprendiendo....pa cuando sean ms grandes no estn solos y
sepan hacerse algo... (Maria Ins, 35 aos)

128
La distribucin de tareas domstica que intenta entregar la jefa de hogar, no significa que
ella traspasa la totalidad de las responsabilidades que culturalmente les son asignadas ni
tampoco que lo hace sin culpa. Delega de la manera que cree ms adecuada las funciones
que ella no puede desempear porque se encuentra trabajando, y se justifica con el discurso
de que lo hacen para que sus hijos sepan desenvolverse sin mayores complicaciones en la
sociedad.

...En realidad yo siempre les he enseado a autoabastecerse El grande sabe que


tiene que hacer todo el aseo... (Rosa, 42 aos)

... Benjamn sabe que se saca la ropa pa baarse y sabe dnde tiene que dejar la
ropa... (Marisol, 40 aos)

Las mujeres, intentan, de diferentes maneras y a pesar de cumplir un doble rol, de educar a
sus hijos en distintos mbitos, no dejan su rol madres por convertirse en trabajadoras,
puesto que ser las principales orientadoras de sus hijos representa un papel que
culturalmente se les ha asignado. De acuerdo a lo anterior, en la organizacin de las
funciones del sistema familiar se crean o se forman las reglas, las que estn ligadas a una
de las posiciones de la familia a su vez las posiciones familiares estn definidas
estructuralmente, es decir, pueden cambiar entre sociedades o entre subculturas
tnicas. Tambin los roles familiares surgen y cambian para ayudar a las familias a
realizar las transiciones a nuevos estadios y satisfacer las necesidades de la familia
en cada estadio o estado familiar. (Gracia y otros, 1997: 135).

Pese a lo que el autor manifiesta del deber ser en las posiciones familiares, sto, en la
cotidianeidad de las mujeres sujeto de nuestro estudio, no se produce literalmente, puesto
que les resulta compleja la organizacin al interior de su ncleo familiar. Esto se refleja en la
siguiente frase.

....La Siomara es un poco porfia... no me hace caso, porque mi mam la funde


mucho (Isabel, 29 aos)

129
La madre y proveedora debe atender cada una de las necesidades que ellos presentan, por
tanto debe dividir su tiempo personal con el objetivo de observar cada comportamiento del
nio y tratar de transmitir los valores que ella estime pertinente y sean necesarios para salir
al mundo exterior. Dicha labor resulta igualmente difcil que la labor de proveedora, pues
debe negociar con caracteres y personalidades diferentes intentando consensuar la relacin
y poner objetivos en comn tanto con sus hijos como con otros familiares que le apoyan en
el cuidado de los nios. Respecto de sto Paula seala

...La mayor a veces se porta mal, porque yo le dedico ms tiempo a la guagua...se


pone envidiosa... (Paula, 25 aos)

Las situaciones conflictivas que debe enfrentar la mujer trabajadora jefa de hogar nos habla
de la falta organizacin de las funciones o posiciones al interior de la familia, debido
principalmente a la distribucin de roles al interior del hogar asumiendo solo los roles del
subsistema parental; Cancrini habla de las familias suborganizadas, en su definicin nos
muestra, que en el funcionamiento de sus miembros no tienen claro el rol que juegan dentro
del sistema familiar, siendo uno de los ms dbiles el subsistema parental. Este se definen
segn el autor como: aquel que tiene funciones primordiales como la crianza,
culturizacin, alimentacin, etc. de los hijos. (Cancrini, 1988: 49). Por tanto para que
exista un cambio de rol o modificacin del mismo, algunos autores estiman que debe existir
con anterioridad una transicin dentro del sistema; stos la definen como cambios de
un estadio familiar a otro. Los cambios que resultan de las transiciones entre estadios
pueden dar lugar a crisis, puesto que esos cambios requieren alteraciones
significativas de los roles familiares. Estos perodos de cambio, el autor los denomina
crisis normales. (Gracia y otros, 1999: 135).

130
4.3 MUJER, FAMILIA Y JEFATURA DE HOGAR

Desde el enfoque de gnero y las teoras feministas, la funcin de la mujer ha sufrido


importantes cambios, puesto que antes ste se entenda como la preparacin de los hijos
para realizar el trabajo que la familia ejecutaba al interior de una sociedad, en donde el grupo
familiar era parte de un entramado de relaciones econmicas vinculados al tema del
autoabastecimiento y la subsistencia diaria. Hoy en da, en una sociedad capitalista y con un
modelo basado en las relaciones de mercado, la familia y la mujer sufren importantes
modificaciones, reflejadas en el cambio de rol de la familia al interior de una sociedad; sta
ya no es una unidad econmica como en las sociedades tradicionales, ahora es un unidad
de consumo, encargada de educar y preparar a sus hijos para el mundo del trabajo, lo que
debe compatibilizar con su trabajo con las dificultades que ello implica.

...eh, un cuarto pa la una sale mi hijo del colegio, lo voy a buscar, mientras yo
preparo ensal, porque gracias a Dios nunca no ha faltao ninguna de esas cosa, eh el
Benja pone la mesa... (Marisol, 40 aos)

..Las nias hacen las camas, lavan la loza, almuerzan preparan su ensal, sus
tareas, la mayor va a buscar al ms chico al jardn... (Pelu, 33 aos)

Distribuir los roles, para la mujer trabajadora, es una de las formas de articulacin domstico
laboral, para cumplir de mejor manera sus labores, aunque ello significa en ocasiones
problemas muy serios de sobrellevar.

..... Relativamente bien, excepto mi hija mayor, porque, porque es bien especial su
carcter y hubo un intento de abusos deshonestos, cuando yo trabajaba, eso produjo
un quiebre...Tena que estar bien mi hija, primero que nada estn ellas, (Mara Ins, 35
aos).

....Fcil, conversamos con l y si no le gust se da media vuelta y se va acostar y


maana est castigado.... (Patricia, 26 aos)

... de repente les hechos sus garabatos, no voy a negar que les hecho sus garabatos,
sino, chao no te inflo... (Mara Ins, 35 aos)

131
Las vas que ellas expresan para solucionar los conflictos, recoge las diferentes etapas de
vida de sus hijos tal como se refleja en las entrevistadas que citamos a continuacin:

...de repente le llegan un palmetazo cuando se funden mucho, pero con la grande...
ya no se puede pegarle un palmetazo (Maribel, 37 aos)

...O sea si no te gust te dai media vuelta y te vai a acostarte, que quers ver
mekano, no hay mekano hoy da (Patricia, 26 aos)

..Tratando muchas veces, a veces no se puede conversar, si tengo que ser honesta
por ltimo me desahogo echando garabatos y quedan todos calladitos (Claudia,
27 aos)

La historia personal de estas mujeres, inciden en el tipo de comportamiento que ellas


asumen al momento de aplicar las normas, reconocen que intentan ser menos inflexibles de
lo que fueron con ellas en su infancia y/o adolescencia.

...Porque no puedo hacer as tan drstica, que lo que fueron conmigo no me gusta
hacerlo... (Pelu, 33 aos).

En la relacin con los otros miembros del grupo familiar, la forma de resolver situaciones
conflictivas para la mujer es evadir el problema, es decir, evitan la confrontacin para no
llegar a momentos de violencia verbal o fsica. Esto se da especialmente con algunas
mujeres, sujetos de nuestro estudio que tienen hijos adolescentes.

...Tratamos de evitar esas situaciones, en todo caso, cuando estamos enojados, no


nos hablamos y preferimos...dejar pasar y luego sentarnos a conversar... (Miriam, 45
aos)

...Creo que en el momento de los conflicto ninguno de los tres habla, esperamos que
se nos pase, a que las cosas se calmen, bajarle un poco el perfil (Maribel, 37 aos)

132
Alguna de ellas, ven como alternativa la posibilidad de un dilogo entre los miembros de la
familia para buscar soluciones que le permitan darle trmino a la dificultad, quedando latente
el problema de fondo.

...Ufff, a ver eh, eh yo creo que con comunicacin, la base de nosotros como mam y
pap como siempre ha sido, jugar dentro del juego ensear lo que era bueno y
malo (Miriam,45 aos)

...Se solucionaron conversando, cuando ella se taimaba la dejbamos sola y


aprendi, tambin que cuando ella no esta en condiciones de decir las cosas con
calma nosotros no la bamos a escuchar... (Paula, 25 aos)

Para algunas mujeres, el dilogo constituye un espacio para resolver los conflictos; la
conversacin y la busca de acuerdos comunes, estn presentes en las situaciones
complicadas por las que atraviesan. An as, es posible analizar que la conversacin se da
en momentos en que el conflicto est ausente o latente. Esto es lo que reflejan las
entrevistadas.

..Ninguno discute, sino que el que est mas alterado que el otro, el otro se calla y al
otro da o en la noche, sino estoy muy alter... (Rosa, 42 aos)

...Si llego alter del trabajo por ejemplo o algo me molest y no si derivarlo mi hijo o
mi mam se dan cuenta y me dejan sola, o yo misma me voy a mi pieza... (Miriam, 45
aos).

..Se evade, si, porque hemos aprendido a que las cosas caminando se calman un
poco... (Rosa, 42 aos).

Trato de no darles mayor problema, pero con mi hija, a veces converso, aunque es
chica todava, trato de ser amiga y mam a la vez y tratar de que ella tambin me
cuente las cosas que le pasan(Mara Ins, 35aos)

133
La evasin o la evitacin de los conflictos es una herramienta que estas mujeres utilizan
para la articulacin de lo domstico con lo laboral, puesto que su tiempo es limitado y
adems la mayora estn solas para enfrentar los problemas que se le presentan. Derivado
de lo anteriormente visto, deben enfrentar al momento de insertarse en el mundo laboral,
de quien se har cargo de las labores domstica mientras ella se encuentre trabajando. En
la entrevista en profundidad se aprecia que las mujeres en muchas ocasiones recurren a su
familia de origen, en especial a su madre, para se hagan cargo del cuidado diario de los
hijos.

..Si, mi mam me cuidaba a la nia, mi mam se quedaba con ella y yo trabajaba en


las frutillas con mi pap, ah trabaj harto meses, casi too el ao... (Dbora, 39 aos)

...Pablo lo cri su otra abuela, mientras yo trabajaba... (Miriam, 45 aos)

...Pero con mi mam me cost mucho, porque ella dorma con mi hijo, o sea me lo
quit de la cama como a los cuatro meses por el hecho de que yo trabajaba hasta
turnos de noche... (Maribel, 37 aos)

Sin embargo, lo anterior no significa que la mayora de las mujeres tenga vnculos fludos
con su familia de origen, muy por el contrario ellas definen esta relacin como distante e
indiferente. Es decir, esta red no es vista por stas como una posibilidad de articular de la
manera ms ptima el espacio domstico con el espacio laboral. Esto se puede apreciar en
las siguientes frases, extradas de las entrevistas en profundidad.

eh, mi hermana como que es bien distante, pero con mi hermano tenimos una buena
relacin..., es ms, el me hace mucho caso... (Pelu, 33 aos)

...Si alguna vez no he tenido, ellos nunca lo han sabido...porque en primer lugar no
me gusta molestarlos, a ellos, si mis hijos son mis responsabilidad... (Rosa, 42 aos)

134
En el cuadro que sigue, podemos observar qu redes utilizan las mujeres en el cuidado de
sus hijos y la realizacin de las labores domsticas. Se destaca que el 70.84% de ellas
cuenta con un apoyo, ya sea su madre, sus hijos mayores, parejas, vecinos u otras personas
quienes la ayudan a articular el espacio domstico con el espacio laboral. Por el contrario, un
29.16%, es decir 35 mujeres manifiestan no recurrir a ninguna red de apoyo.

Tabla N 20
TIPO DE PERSONAS QUE APOYAN A LA MUJER TRABAJADORA JEFA DE HOGAR
DE HUECHURABA
2004

Categoras Frecuencia Porcentaje


Madre 32 26,67
Hijos Mayores 12 10,00
Pareja 25 20,83
Otras personas 14 11,67
Vecinos 2 1,67
Nadie 35 29,16
Totales 120 100
Fuente: Investigacin Directa

Otro antecedente, que creemos importante de destacar, es que estas mujeres recurren
principalmente y en mayor porcentaje a sus madres, parejas y hermanos mayores para el
cuidado de los hijos o la realizacin de las tareas domsticas, mientras ellas desarrollan un
trabajo remunerado, como podemos verlo en el siguiente grfico.

135
Grfico N 8
TIPO DE PERSONAS QUE APOYA A LA MUJER TRABAJADORA JEFA DE HOGAR DE
HUECHURABA
2004

27%
28%
Madre
Hijos Mayores
Pareja
Otras personas
2% Vecinos
10%
Nadie
12%

21%

Fuente: Investigacin Directa

Un tema que consideramos relevante, es la relacin que ellas declaran mantener con sus
parejas y con sus familias extendidas. Este vnculo es difuso, ya que como hemos estado
viendo anteriormente, las mujeres entrevistadas evitan el conflicto, tal como lo plantean ellas
en la entrevista.

...Bueno, al principio tuvimos problemas con su familia...porque como iba estar con
una mujer que ya tena hijos y su familia siempre le deca... (Patricia, 26 aos)

....Porque haba tenido un problema muy grande con mi hija y yo no quera saber na
ms con los hombres y too los hombres son igual (Patricia, 26 aos)

El entorno socioeconmico en el que la mujer sujeto de nuestro estudio habita, le impide o


dificulta las relaciones que ella establece con los otros miembros de la familia o con su
pareja, debido a que su vida diaria est inmersa en espacios limitados en donde se ve
condicionadas a cohabitar con otros.

136
...Yo vivo con mis hijos, pero aqu viven hartas personas, en la casa viven tres
familias en el sitio, porque este sitio es del pap de mi ex pareja... (Paulina, 30 aos)

...Es bien tranquilo, las chiquillas estn chicas, as que las puedo dominarlas un
poco...los conflictos en el campamento, aunque no me afectan mucho, igual pone
tenso el ambiente... (Isabel, 29 aos)

Lo dicho en las entrevistas en profundidad refleja una realidad inminente, cual es la falta de
solucin habitacional a la que puedan acceder estas mujeres dificulta la relacin de
convivencia al interior de sus propias familias por razones de hacinamiento o cohabitacin
obligada, es as como la siguiente tabla nos muestra:

Tabla N 21
TENENCIA DE LA VIVIENDA QUE HABITAN LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS
DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje vlido acumulado
Vlidos Campamento 10 8,1 8,1 8,1
Cuidadora 6 4,8 4,8 12,9
Allegada dentro
de la casa 29 23,4 23,4 36,3
Allegada fuera
60 48,4 48,4 84,7
de la casa
Arrendataria
6 4,8 4,8 89,5
c/deuda
Arrendataria
9 7,3 7,3 96,8
s/deuda
Propietaria 4 3,2 3,2 100,0
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

Estos datos nos dicen que el 96,8% de las mujeres encuestadas, no posee una vivienda
propia y dentro de este mismo porcentaje un 48,4% vive de allegada en sitios otorgados por
un familiar o por personas cercanas, a su vez un porcentaje no menor (23,4%) vive de
allegado dentro de la casa de familiares, situacin que lleva al hacinamiento y la
promiscuidad dentro del grupo familiar.

137
Es importante destacar que en la comuna de Huechuraba, existen 3 campamentos, dos de
los cuales sern erradicados dentro del ao 2005 y en nuestro estudio estn incluidas un
8,1%, es decir, 10 mujeres que habitan en estos lugares, en donde el espacio que ocupa el
grupo familiar es reducido, no superando los 18 metros cuadrados, lo que contribuye a que
las familias vivan en condiciones muy deterioradas. A su vez, se debe considerar que los
servicios bsicos (luz, agua, alcantarillado) son conexiones ilegales, que carecen de
seguridad.

Un 4,8% de estas familias arrienda una casa para vivir de manera ms independiente, pero
sus ingresos, tal como vimos en la tabla N 15, no son suficientes para cubrir el costo del
arriendo, por tanto se encuentran con deudas, situacin que genera inseguridad en el grupo.

Esta situacin de precariedad habitacional se debe al bajo nivel de ingreso que perciben, a
la inestabilidad y a la calidad de los empleos que acceden, hecho que repercute en la baja
posibilidad de poseer una vivienda propia y en la nula capacidad de ahorro que poseen estas
familias.

Por el contrario, slo un 10,5% de las encuestadas tienen los pagos del arriendo al da o ya
adquirieron una vivienda propia, situacin que les permite establecerse y dar mayor
seguridad habitacional a los miembros de la familia, como nos muestra el grfico N 9.

138
Grfico N 9
TENENCIA DE LA VIVIENDA QUE HABITAN LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS
DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

3,23%
7,26%
te ne ncia de la vivienda
campamento
4,84% cuidadora
8,06% allegada dentro de la casa
4,84% allegada f uera de la casa
arrendataria c /deuda
arrendataria s /deuda
propietaria
23,39%
Los sectores mues tran f recuencias

48,39%

Fuente: investigacin Directa

La escasa solucin habitacional de estas mujeres, los espacios reducidos en los cuales
cohabitan con otras familias dificultan las relaciones que stas establecen y a la vez limitan y
coartan sus estilos de vida. Cabe destacar, que las mujeres en estudio estn insertas en un
contexto de pobreza extrema, deprivacin social y son vctimas de relaciones sociales
basadas en ambientes conflictivos donde existe violencia, consumo excesivo del alcohol y
droga y hacinamiento en los espacios comunes.

139
....Yo no le puedo dar toda la libertad a mi hija, porque lamentablemente donde yo
vivo hay droga, hay alcoholismo, eh...todo, yo le puedo ensear muchas cosas
buenas a mi hija, pero como quin dice, estoy predicando palabra por palabra y mi hija
me dice y que sacai con decirme: Mara Jos no echi garabato, no hagai esto, no
hagai esto otro, si yo al salir pa fuera escucho insultos todo el da... (Mara Ins, 35
aos)

Lo dicho lo podemos comprender a la luz de lo que indica Cancrini El conjunto de las


personas que viven dentro de una cierta casa no coinciden pues, con el nmero de la
familia legalmente reconocida, lo que plantea problemas no simples desde el punto de
vista emotivo. (L. Cancrini y otros, 1997: 53).

Un aspecto importante para nuestro estudio fue constatar la carencia de solucin


habitacional de las mujeres a pesar de las medidas que ellas han tomado para salir de esa
situacin. Una pregunta en nuestra encuesta fue cuntas de ellas estaban postulando a una
solucin habitacional, es as como obtuvimos los siguientes datos.

Tabla N 22
PROCESO DE POSTULACIN A VIVIENDA DE LAS MUJERES TRABAJADORAS
JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Frecuencia Porcentaje Porcentaje Vlido Porcentaje acumulado


Valido si 85 68,5 68,5 68,5
no 39 31,5 31,5 100,0
Total 124 100,0 100,0
Fuente: investigacin Directa

Frente a la pregunta si haba iniciado el proceso de postulacin a la vivienda en caso de no


ser propietaria, en un 68,5% respondieron afirmativamente, mientras tanto un 31,5% no ha
comenzado el proceso o no est postulando a su vivienda.

140
Esto est relacionado con la situacin de pobreza en la que viven estas mujeres y su grupo
familiar pues, como hemos visto en puntos anteriormente tratados, el ingreso que ellas
reciben no les alcanza para cubrir todas aquellas necesidades mnimas para subsistir
(comer, pagar gastos bsicos, satisfacer las necesidades de vestuario, etc.) y por tanto no
les permite ahorrar ni comenzar con el proceso de postulacin a la vivienda.

Podemos aseverar que, a pesar de la existencia de redes sociales en la comuna, un nmero


significativo de estas mujeres est inserta en el Programa Puente y an no pueden salir de
su situacin de pobreza, porque no tienen la capacidad de visualizar las posibilidades que se
les presentan y como consecuencia caen en la desesperanza, la cual lleva a una situacin
de dependencia extrema de los servicios sociales que tiene el municipio, tal como podemos
ver en el grfico siguiente.

Grfico N 10
PROCESO DE POSTULACIN A VIVIENDA DE LAS MUJERES TRABAJADORAS
JEFAS DE HOGAR DE LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Bars show counts

75

50

25

0
si no

postula para la vivienda

Fuente: investigacin Directa

141
Otro antecedente relevante rescatado de los datos estadsticos y que la tabla y el grfico
que sigue nos muestran, es que un 55% de las mujeres encuestadas no vive con pareja
mientras un 45% afirma sostener una relacin de pareja.

Tabla N 23
EXISTENCIA DE PAREJA DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE
LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

Categora Frecuencia Porcentaje

Si 54 45%

No 66 55%

Total 120 100%


Fuente: investigacin Directa

Para la mujer, la pareja significa la presencia de una figura paterna para sus hijos, porque
sta en muchos de los casos se encuentra ausente, razn por la cual ella asume ambos
roles. Un 45% de las mujeres convive con una pareja, an cuando ella es la jefa de hogar, lo
que quiere decir que es su principal proveedora.

yo creo que igual los nios necesitan un pap que est al lao de ellos, alguien que
saque la cara por ellos, yo ahora en estos momentos soy su pap y su mam
(Paulina, 30 aos)

Estara ms tiempo con Francisco, pero igual le hace falta su pap (Maribel, 37
aos)

Yo creo que el pap es necesario... (Isabel, 29 aos)

142
Grfico N 11
EXISTENCIA DE PAREJA DE LAS MUJERES TRABAJADORAS JEFAS DE HOGAR DE
LA COMUNA DE HUECHURABA
2004

45% Si
55% No

Fuente: investigacin Directa

La convivencia de estas mujeres con sus parejas en ocasiones representa un conflicto para
ellas, tal como lo manifiesta una de las entrevistadas porque mi pareja me trataba
sper mal antes de tener a mi hijo, me humillaba, psimo, yo ahora me siento sper
bien cuando vi a mi hijo, fue como la alegra de vivir... (Claudia, 27 aos)

...pero como te digo, prefiero ms mi hijo que estar con l... eso igual es
complicado.... (Pelu, 33 aos).

Tal como hemos estado revisando, las parejas adems de ser parejas ausentes parecen ser
padres ausentes. Las mujeres que mantienen relaciones de pareja, nos queda claro que sta
se produce en un ambiente agresivo que va en desmedro de ellas.

..Si, de hecho nos hemos separado, pero el me promete que va a cambiar, pero no
cambia...yo espero que cambie, ahora est un poco ms tranquilo, no me insulta
tanto... (Pelu, 33 aos.).

143
..Porque me agredi y me agredi muy feo, fui amenazada con una pistola porque
el era de la fuerza area. (Miriam, 45 aos)

Las situaciones de violencia que se dan en la relacin de pareja de estas mujeres las
desvaloriza y van en constante desmedro de la estabilidad familiar, lo cual demuestra que
estn frente a una relacin de dominio del hombre sobre la mujer en donde prima la
superioridad en fuerza y autoridad del primero.

Este escenario de violencia est mediado, en la mayora de los casos, por el consumo de
alcohol o droga. A partir de lo anterior, algunos autores en su definicin de familia
multiproblemtica, refirindose a familias de estrato social bajo y cuya caracterstica principal
es la falta de control de la natalidad, ya que al no existir sta medida, las familias se
expanden y aumenta el nmero de miembros del grupo familiar, a su vez, requieren
satisfacer las necesidades de cada miembro: situacin que desestabiliza y crea mayor
deprivacin y pobreza. Lo anterior afecta las condiciones de vida de la familia, que por
otra parte es el espejo fiel de la desorganizacin que agravan las consecuencias de la
miseria. (L. Cancrini y otros, 1997: 53).

Esto lo indagamos en la entrevista en profundidad y las mujeres lo expresaron del siguiente


modo:

El se puso violento, me robaba las cosas, no me daba pa comer, ni pa paales, ni


pa na... (Paulina, 30 aos)

....No... Porque el es muy tomador. Y se altera muy rpido, me insulta, me dice cosas
feas, pero cuando se cura... (Dbora, 39 aos)

..Porque el deca que yo quera amarrarlo y yo no tena idea que estaba embaraz,
pero deca que yo quera amarrarlo, incluso quera que yo me hiciera un aborto...
(Paula, 25 aos)

En ese tiempo era una persona que ya estaba metida en el alcohol, ya estaba
alcoholizado entonces, resulta que tuve que empezar a luchar, a trabajar para que el
dejara el trago en definitiva cuenta (Miriam, 45 aos)

144
Como hemos visto, para estas mujeres el tener pareja no significa, que ellos sean los
principales proveedores del hogar o representen el principal apoyo para la crianza y cuidado
de los hijos. El hecho de tener pareja responde a una necesidad a cubrir su lado afectivo por
parte de ellas, aunque las condiciones de vida que stas presentan y la poca privacidad que
poseen les impiden desarrollar una relacin de pareja armoniosa.

...El me ace... acept a mis dos hijas, porque primero eran mis dos hijas y el siempre
ha sido el pap pa los cuatro... (Patricia, 26 aos)

.....si yo lo voy a ver a la crcel.... yo lo quiero...y cuando salga, viviremos juntos.....


(Isabel, 29 aos)

.....mi vida personal, no me preocupo mucho de l... bueno de su ropa, lavar ropa,
bueno siempre la limpieza es lo primero pa mi... (Claudia, 27 aos).

Las situaciones conflictivas en las que se ven inmersas estas mujeres estn vinculadas
directamente con la relacin de pareja, dichas situacin estn referidas a la violencia fsica y
psicolgica de la que son vctimas, llevando necesariamente a la desarticulacin de la
relacin o a la mantencin instrumental de la misma.

.....Yo s, por el momento estamos bien,...no ha sido tanto como los problemas que
tenamos antes... (Claudia, 27 aos).

....No, no me gusta conversar mucho con l... (Marisol, 40 aos).

...Me separ hartas veces del, lo demand, despus, me pasaron una casa para vivir
con el, despus nos separamos definitivamente... (Paula, 25 aos)

Podemos afirmar que para las mujeres no es imprescindible la pareja en trminos


econmicos, puesto que de hecho ellas son las jefas de hogar, pero para ellas s constituyen
una necesidad para los hijos, la idea de tener un padre presente independientemente de cual
es la calidad de su presencia, pues segn ellas eso les da seguridad a los hijos.

145
Otras entrevistadas destacan que sus parejas las han apoyado en otros aspectos
importantes de sus vidas.

....porque el es bien comprensivo, bien caballero y justo pa sus cosas... (Patricia, 26


aos)

...para mi el fue un apoyo para dejar la droga... porque era mejor que estar en la calle
y que anduviera vola por ah... (Paula, 25 aos)

Otro conflicto que aborda la mujer, dice relacin con la toma de decisiones al interior de las
familias, en especial, a quien pone la autoridad en casa, si es la madre o el padre, esto crea
problemas y confusin al interior de la relacin, adems de confundir a los hijos.....y si yo
me enojo y le quiero dar una cachet el va y dice pap mira mi mam me quiere
pegar...y el otro ya po djalo, y eso es complicado porque el pap defiende al nio y el
nio est acostumbrado que lo defienda y cualquier cosa si tu lo vai a ensearlo ta
bien y el pap dice no po djalo y as pasa (Claudia, 27 aos).

De acuerdo a la frase precedente, la imposicin de normas por ambos padres, constituye un


conflicto recurrente en la pareja, llevando a la divisin de la misma y a la confusin de los
roles, perjudicando en gran medida la relacin tanto entre la madre con el hijo como entre
ellos.

Esto nos habla, segn el enfoque sistmico, de un padre perifrico, el cual no est vinculado
a la educacin de los hijos, ni tampoco contribuye a la superacin de la situacin de pobreza,
debido a la realizacin de trabajos espordicos y la poca responsabilidad que stos tienen
respecto de la administracin del hogar y de la mantencin de los hijos.

Pero, an as, la mujer, en muchas ocasiones estima que sus hijos no necesitan el apoyo
emocional por parte de sus padres, pues sienten que son capaces de abarcar por completo
esa reaEn el sentido de que se desilusion de su pap, o sea en ese momento
sinti que su pap que se le cay del pedestal que lo tena, porque al no afrontar la
enfermedad junto conmigo pa l fue, como chuta para qu estar juntos todos estos
aos, de qu pap me estn hablando (Maribel, 37 aos)

146
..Pero en el aspecto econmico no, porque era la que mantena la casa, yo creo
que en ese momento me d cuenta que haba sido la proveedora toda la vida.
(Miriam, 45 aos)

De esta forma, se demuestra que el ejercer un doble rol en la familia, para la mujer
representa una dificultad, porque las condiciones sociales son desfavorables para sto. La
sociedad an no est preparada para asumir a cabalidad el hecho de que la mujer puede
abarcar otros mbitos, y hasta ahora cuentan con trabas para su insercin, tal como lo
seala Artous:

En condiciones tales que la mujer, si cumple con sus deberes en el servicio privado
de la familia, queda excluida de la produccin social y no puede ganar nada; y por otra
parte, si quiere participar en la industria pblica y ganar algo por su cuenta propia, le
es imposible cumplir (adecuadamente) con sus deberes familiares. (Artous, 1982:19).

Cuando la mujer decide salir a trabajar lo ms probable es que tenga elegir entre estar al
servicio privado de la familia o buscar un empleo que la haga participar en la produccin
social. Lo decisivo es el hecho de que la trabajadora es tambin mujer: es decir, que no
solamente trabaja en un lugar especfico sino tambin en el hogar, y por eso la forma en que
participa del mundo laboral se ve determinada por su estatus de mujer, ms exactamente,
por el estatuto que la sociedad capitalista da a la mujer. (Artous, 1982).

A lo largo de esta investigacin, hemos podido darnos cuenta de los diversos conflictos con
los que debe lidiar una mujer que es trabajadora y duea de casa a la vez: el cuidado de los
hijos, la relacin con su pareja, su medio y realizar un trabajo remunerado no le permiten
articular de manera ptima los espacios en los cuales comnmente se desenvuelven. Esto
trae como consecuencia la permanencia de stas en una situacin de pobreza y la
agudizacin de la misma.

...Eso me pone muy nerviosa, porque es una carga, todos los meses y l no pone
nada y l vive relajado, que ten que ver a tu hijo, que ten que trabajar, que las
cuentas, es complicao... (Paula, 25 aos)

147
...Mi vida familiar ha sido una mierda, excepto por mis hijos... Le digo la verda, yo he
teno gana de matarme, porque a veces no he teno ni siquiera para un pan, ahora no
tena naa... (Paulina, 30 aos)

Lo anterior dificulta la sana convivencia dentro del hogar puesto que los problemas no se
resuelven y tienden a presentarse frente a cualquier obstculo. Tal como lo dice una de las
entrevistadas....O sea Igual conversamos, pero no conversamos los problemas...
(Patricia, 26 aos)

...No, nos acostamos y yo no lo hablo, no lo inflo mucho cuando me deja sola, no lo


he visto, no lo he visto, todava no llega...Al otro da seguimos otro da normal
(Claudia, 27 aos)

...si a veces hay insultos...Son chiquititos no es pa tanto, los de mi pareja son ms


grandes y yo me siento mal... (Mara Ins, 35 aos)

Estas situaciones tambin suceden a nivel de la familia extendida, en donde uno de los
problemas ms recurrentes es con la madre de estas mujeres, quienes al asumir el rol de
dueas de casa cuando ellas se encuentran trabajando, no reconocen los lmites que este
subsistema tiene y asumen roles que se encuentran dentro del subsistema parental, es
decir, confunden o no aceptan la autoridad de sus hijas al momento en que ellas quieren
aplicar normas ante sus hijos y las desautorizan, generando ms confusin en ellos.

.... Regular... porque mi mam es muy dominante y quiere meterse en todo, quiere
dominarme a mi, mis hijos... (Pelu, 33 aos)

...Mal, porque me quita autoridad frente a mis hijos los confunde... (Marisol, 40 aos)

...Trato de poner las normas pero la relacin con mi mam es difcil, ella tambin
quiere mandar, porque como me ayuda econmicamente en el mantenimiento de la
casa, ella tambin quiere poner normas (Dbora, 39 aos)

148
Sin embargo, la existencia de conflictos latentes, o en la forma de resolverlos no estuvo
presente la negociacin, significan la generacin de tensin en el grupo familiar, dando como
resultado relaciones familiares instrumentales, en donde no existe la cohesin del grupo, ni
tampoco hay un proceso de crecimiento y de aprendizaje luego de solucionado el conflicto.

El enfoque sistmico, desde la tipologa de las familias multiproblemticas, afirma que los
conflictos que se presentan al interior de estas familias, slo suelen ser solucionados
mediante el apoyo y asesoramiento de terceros, en este caso apoyo institucional, pero ello
puede provocar la dependencia de las familias respecto de las solucin de sus problemas y
por tanto se tiende a la sobre intervencin por parte de las instituciones hacia el grupo
familiar.

El no afrontar los conflictos significa, por un lado la prdida parcial de la confianza que se
deposita en el grupo familiar y el no aprendizaje, tanto para los nios como para los adultos.
Por otro lado, los lazos afectivos tienden a debilitarse, percibiendo cada miembro un clima
tenso que no aporta al crecimiento y desarrollo del grupo.

...Sabe que el aqu se portaba bien, salamos con los nios, jugaba con los nios le
ensebamos, pero despus no fue igual, todo se fue a la mierda...too se destruy,
se derrumb too.... (Paulina, 30 aos)

Por otra parte, la relacin madre hija, en algunas ocasiones convierte el clima familiar, en un
clima conflictivo, pues al ser la madre muy joven, se inicia un proceso de competencia entre
ambas, incluso en la edad ms crtica la adolescencia, pues la nia tiende a buscar su
independencia y autonoma y la madre trata de retenerla para que no se produzcan mayores
conflictos.

La situacin anterior, da pie para generar en la familia un clima tensionado casi


permanentemente, que no slo afecta a la dada madre-hija, sino que desestabiliza al grupo
en general.

...Relativamente bien, excepto por mi hija mayor porque, porque es bien especial su
carcter... Los que ms sufren son mis hijas, porque yo trato de decirles algo pero se
me ponen rebeldes y no puedo hacer nada frente a eso... (Dbora, 39 aos).

149
..Que mi hija va a cambiar, eh... cuando yo me vaya, cuando yo salga de donde vivo,
o sea hay un crculo vicioso, ah yo voy contra la corriente (Mara Ins, 35 aos)

....Si, el nio sobre todo, se enoja porque yo me preocupo mucho de l, yo le


converso y le digo es tu to y se aprovechan de l. Tu to nos es malo le digo yo, no
puedo dejar que se aprovechen de l. (Maribel, 37 aos)

Un factor importante frente a la temtica de los conflictos, es la historia personal de estas


mujeres, la cual confirma que ellas reproducen la pobreza de generacin en generacin y
por tanto no son capaces, no tiene herramientas para superar sus problemticas familiares,
pues stas son de gran envergadura.

Porque yo pas por una etapa ma o menos que... mi pap quiso aprovecharse de
mi, que mi propio padre quiso aprovecharse de mi (Claudia, 27 aos)

Algunas de esas situaciones han marcado a la mujer, por tanto su mirada frente a la vida es
diferente, ya sea por que sus progenitores no se han preocupado de ellas o porque stos no
les prestan apoyo y ms bien las ignoran.

...Tengo mam y tengo hermano, pero no cuentan conmigo, o sea hacen cuenta que
yo no existo... (Patricia, 26 aos).

...Me ignoran por ser sin educacin y ser pobre, porque ellos son de una mejor o sea
econmico mejor... (Pelu, 39 aos)

Situaciones que llaman profundamente la atencin, a pesar de que sto es reiterado en otros
estudios, son los ciclos de violencia que se repiten de generacin en generacin, padres
golpeadores, padres lejanos.

..Con mi mam tampoco, porque me maltrataba mucho y de la casa nos ech...


(Claudia, 27 aos)

150
..A lo mejor no tanto fsica, pero s psicolgicas que no comai eso, porque eso no
es pa ti, es pa tu hermano y siempre eran cosas ricas... (Rosa, 42 aos)

Estas situaciones de violencia, tambin han llevado a que las mujeres desde su niez o
adolescencia asuman roles propios del subsistema parental, lo cual a su vez han provocado
que ellas se perciban como sumisas frente a otras personas, especialmente la autoridad y el
gnero masculino. As como lo expresan en la entrevista.

...mi mam se dedic a puro trabajar...quien me ayud a estudiar, quien me hizo las
tareas, quien me lavo, me ba, me planch, quien me cocin fuiste tu po, toa la
vida...el me dice... (Marisol, 40 aos)

..Viv en la calle, en el cerro, despus conoc a la pareja, el pap de mi hija y viv con
ellos cuatro aos, con mis suegros pero eran malos conmigo... (Patricia, 26 aos)

... Eh... bueno soy, hija de un primer matrimonio, tengo un padrastro, entonces no ha
sido muy buena la convivencia como familiar, porque siempre hemo tenio que estar
nosotros como aislao porque hay hijos del segundo matrimonio.... (Rosa, 42 aos)

Esto tambin trae como consecuencia que ellas vean de manera indiferente al medio que las
rodea, situacin que les impide establecer relaciones de amistad con otras personas y que a
su vez no creen espacios para su desarrollo personal. Por tanto se visualizan como mujeres
con familias que poseen lmites difusos y que no permiten la entrada de informacin,
provocando que stas se perciban como personas que deben estar dentro del hogar.

.. Nuestras cosas propias, porque para eso tengo una sola amiga, que es mi
mam.. (Miriam, 45 aos)

...Yo tengo una sola amiga, es mi sobrina, igual tengo unas vecinas de hola y chao
pero nadie ms... (Paulina, 30 aos)

.con mis hermanos tengo buena relacin pero no le cuento mis cosas, a veces
cuando tengo el tiempo los voy a ver (Dbora, 39 aos)

151
Pese a que ellas cuentan con amistades, stas en la mayora de los casos no las ven como
la posibilidad de articular el espacio domstico con el espacio laboral, es decir, establecen
amistades slo como una manera de relacionarse con su medio. Incluso sus problemas
personales no los comparten con otras personas. Esto se relaciona con la falta de creacin
de espacios de crecimiento en estas mujeres. Situacin que genera, como ya hemos visto
en esta sociedad, individualismo.

Mi amiga, pero ella no entiende esa parte, de que querer que yo me relaje, aunque
ha sido un siete, pero no entiende, porque una vez, como dos veces, llegu tarde, una
vez a las quinientas llegu tarde y se enoj, se molest, le dije la verdad en donde
andaba, se molest, de ah no le ped mas cosasa ver mi amigos se fueron cuando
yo me fui, cuando yo me fui a vivir con Juan, se fueron todos.(Maribel, 37 aos).

.No , no tengo amigos...Por eso yo digo, uno recibe y eso lo tengo ms que claro,
recibe de gente extraa, que no tiene nada que ver con uno, porque te valorizan eh, te
halagan porque para tu familia, siempre tu familia est marcndote lo malo, lo malo de
aqu.(Mara Ins, 35 aos).

.mmmmmm... no, no, no me interesa. (Claudia, 27 aos)

El cuidado de los nios durante las veinticuatro horas del da impide que ellas puedan
generar redes para potenciar su capital humano y por ende, los tiempos personales no son
incluidos en el itinerario de una mujer trabajadora jefa de hogar en situacin de pobreza.

.No, es que yo no me doy el tiempo, porque yo s que dejo slo al Francisco,


entonces es como queno pueo. (Maribel, 37 aos)

..No tengo con quien dejarlo, tendra que quedarse solo en la casa
esperndome..(Pelu, 33 aos).

Otro factor que favorece este escenario, es el exceso de trabajo que poseen tanto en su
hogar como en el empleo que ejercen, situacin que se agudiza ante las dificultades que
tienen estas mujeres de delegar el trabajo del hogar y poder darse ms tiempo para s
mismas.

152
..Si todos los das, no s cuando van a venir los clientes, no tengo tiempo para otras
cosas, ni para salir ni para nada... (Isabel, 29 aos)

... Es bueno... estoy bien en el trabajo...lo nico malo es el tiempo, no tengo tiempo
para nada por eso...el costo de estar trabajando por turno es dejar a mi hijo solo y
todo eso, por eso yo no salgo... (Maribel, 37 aos)

Lo anterior demuestra que la distribucin de los tiempos que estas mujeres poseen, est
condicionado por su concepto de cumplir con el rol de madre y administradora del hogar,
adems de asumir el rol de proveedora. Esto nos hace suponer que la necesidad de ocio y
descanso por estas mujeres no es satisfecha y por ende provoca que ellas queden sumidas
en el espacio privado sin relacionarse con la vida pblica.

...Yo creo que desde el tiempo que he trabajado nunca he dejado de controlar mi
casa... (Miriam, 45 aos)

...No, yo dejo hecho el almuerzo y lavao lo hago yo... (Pelu, 33 aos).

.... No, porque yo soy... la que administro todo...., soy como ma, me gusta
comenzar... siempre que no te falte la comida... (Claudia, 27 aos)

....Mientras tanto yo cocinaba, mi hija iba a la confitera a comprar... (Mara Ins, 35


aos)

...Bueno, me levanto, le doy el desayuno a mis hijos, los llevo al colegio y luego hago
las cosas en mi casa... (Patricia, 26 aos).

153
Al intentar describir la realidad socioeconmica y cultural de las mujeres trabajadoras jefas
de hogar de la comuna de Huechuraba y cmo articulan cada uno de los espacios en los que
ellas se desenvuelven, en especial los referido al empleo y al trabajo en hogar, hemos
podido constatar que al insertarse en el mundo laboral la mujer debe lidiar con diferentes
conflictos que se generan en el mbito familiar, principalmente en la relacin con sus hijos,
su pareja, su familia extendida, las redes si es que las tiene y cuando las puede utilizar. Por
tanto, lograr buscar el equilibrio psicolgico y material necesario es fundamental para lograr
la articulacin con lo domstico y lo laboral sin que les afecte el doble rol que deben cumplir,
pero sin duda que sta es una pesada carga que debe asumir, prcticamente sin apoyo
social.

154
CONCLUSIONES

Queremos destacar que las mujeres entrevistadas accedieron muy generosamente a


conversar con nosotras sin nada a cambio de contar sus experiencias. El espacio de la
entrevista se convirti en un espacio catrtico y segn sus opiniones sentan que haban
podido compartir parte de sus vidas con otros y que dicha informacin servira a otras
mujeres.

A) Desde lo Metodolgico

Las dimensiones trabajadas, fueron las ms apropiadas, para profundizar en sus vidas, para
la temtica de la familia, abordamos tanto su relacin con los hijos, con la pareja, la que
tenan, con sus familias extensas, sin dejar el clima familiar y la forma en que ellas
confrontaban sus conflictos.

A travs del trabajo de investigacin que acabamos de concluir, pudimos hacer mltiples
inferencias e interpretaciones, nos permiti conocer y mostrar a las mujeres de estrato social
bajo de la comuna de Huechuraba, las cuales son trabajadoras, son jefas de hogar y lo qu
significa su responsabilidad en lo domstico, la crianza de sus hijos, adems de lo laboral.
Vimos y ms bien constatamos lo que dicen otras investigaciones que se desempean en el
rea de gnero que un porcentaje, de las entrevistadas en sus respectivos trabajos vuelve a
reproducir lo que realizan a nivel domstico y tal como este trabajo tiene poca valoracin
social, tambin entonces lo tienen los trabajos que ellas realizan.

En cuanto comenzamos a aplicar el instrumento de la metodologa cualitativa, es decir, las


entrevistas en profundidad, nos fuimos impregnando de las vivencias de aquellas mujeres.
La percepcin que tuvimos en cuanto iniciamos la aplicacin de los instrumentos, era de
placer por parte de ellas, pues no habitualmente, llega alguien a sus casas y le preguntan
cmo se sienten.

El rostro tranquilo, ms bien desahogado, que nos mostraban al trmino, especialmente de


la aplicacin de la entrevista, nos hacia deducir que ya estbamos realizando un aporte, una
intervencin social sin proponrnoslo, en cuanto a la percepcin que ellas tienen de cmo
las percibe la sociedad. En este caso se sintieron consideradas y valoradas como personas.

155
Al mirar hacia atrs, y visualizar el trabajo realizado vemos que esta investigacin ha
contribuido a enriquecer de mejor manera el conocimiento que como futuras profesionales
es requerido y por tanto necesario como aporte terico.

Al cerrar este trabajo y concluir respecto de l, consideramos relevante destacar, que el


aporte en la investigacin desde el enfoque cuantitativo es significativo tanto por los datos
estadsticos que ella nos aporta como por la mirada general que podemos elaborar de las
mujeres jefas de hogar entrevistadas, sin embargo, creemos que la mayor riqueza aportada
por la investigacin, la encontramos en la aplicacin del enfoque cualitativo de este estudio,
puesto que ver lo particular, la singularidad del sujeto de estudio, nos dio la posibilidad de
conocer ms detalladamente lo que sucede con las mujeres en sus cotidianeidad, en su auto
percepcin y proyecciones. Dichos antecedentes no hubieran sido posibles de reconocer por
otra va que no fuera una entrevista como la aplicada por nosotras.

B) Desde las Hiptesis

Pudimos, adems, corroborar nuestra hiptesis cuando comprobamos que un 87,7% de las
mujeres sujeto de nuestro estudio no han concluido su enseanza media ms an, que un
33,1% de ellas no ha terminado su enseanza bsica. Tambin constatamos que la gran
parte de ellas tiene un escaso vnculo con las organizaciones sociales del sector, es decir,
87 mujeres de las 124 encuestadas, no participan en ninguna institucin u organizacin del
sector. No est en su imaginario que ello les puede proporcionar apoyo en su situacin.

Un aspecto que creemos importante de mencionar dice relacin con la baja escolaridad que
dichas mujeres en estudio presentan, ya que sta ha sido una limitante en el desarrollo
familiar y laboral.

156
Si bien, de las 124 encuestas, 87 no participan en una organizacin, las 37 restantes estn
vinculadas y lo hacen buscando obtener algn beneficio ya sea material (alimentos no
perecibles, ropa, techo, etc.) o apoyo espiritual, puesto que, ellas viven continuamente
carenciadas. No podemos desconocer que tienen necesidades permanentemente, pues los
ingresos que ellas reciben son insuficientes para satisfacer aquellas necesidades mnimas,
las que mayoritariamente son demandadas por sus hijos e hijas. Tal como el estudio nos
muestra, 101 mujeres de las 124 consideradas, tienen dos o ms hijos, por tanto, la
prioridad para ellas es cubrir las demandas que ello implica. Por su situacin de precariedad
deben recurrir a diversas instituciones que puedan entregarles la ayuda que ellas requieren y
en este caso, preferencialmente mencionan la ayuda de la Iglesia Catlica del sector.

El estudio, adems, nos muestra que el ingreso no es slo bajo, tambin es fluctuante, por
lo cual no pueden planificar sus gastos. Los trabajos a los que comnmente acceden son
los que le permiten flexibilidad de horario y de sta forma pueden cumplir con las tareas de
la casa y el cuidado de sus hijos. No ms del 31% del nmero de mujeres de la muestra
cuenta con un ingreso mensual fijo. De esta cifra no ms del 23% de las mujeres
encuestadas, cuenta con un contrato laboral que les asegure inmediatamente proyeccin de
disponer de un sueldo fijo, el cual pudieran distribuir de la mejor manera. Esto va en
desmedro del tiempo que pueda dedicar a su hogar y de sus posibilidades de ahorro que son
prcticamente nulas.

En este marco de precariedad, el tiempo que cada mujer pueda dedicar para si misma, o
para el esparcimiento, es nulo, pues ellas aprovecharn todos aquellos espacios para
compartir con sus hijos, trabajar y desarrollar las labores domsticas, cabe destacar que
frente a la pregunta, por qu no participa?, ms del 55% respondi que no tena tiempo.

Anteriormente mencionamos que los empleos a los cuales este segmento de mujeres
pudiese acceder, tomando en consideracin el bajo nivel educacional, la baja calificacin de
la mayora de ellas y la escasa posibilidad de contar con ayuda para el cuidado de los hijos,
eran los que dicen relacin con la reproduccin de las labores domsticas, ms del 50% de
ellas slo se puede desempear laboralmente en estos rubros. Es decir, trabajan como
nanas, asesoras de hogar, aseadoras en la va pblica etc. Recordemos adems que no
todas ellas estn contratadas, por tanto no cuentan con ninguna seguridad social.

157
Otro porcentaje importante de ellas, (33.1%) puede acceder al rea del comercio, aunque no
profundizamos en la encuesta especficamente en que rubro, nosotros podemos afirmar
empricamente que el grupo de mujeres que se dedica a este rubro, lo realiza de manera
ilegal, es decir, son comerciantes ambulantes, en la va publica, en los microbuses, en las
ferias libres (en las colas), o en sus casas con almacenes que no otorgan mayores ingresos
debido al poco capital que poseen.

Muchos antecedentes que nos arroja este estudio, entre ellos el tipo de atencin en salud
de estas mujeres y sus hijos, es que el 59,7%, se atiende utilizando la tarjeta de gratuidad
otorgada por alguno de los dos consultorios de la comuna, el 21% cuenta con FONASA, un
mnimo de ellas no tiene ningn apoyo y un 96% se controla en los sistema de salud
pblicos, utilizando las redes del Sapu, consultorio y hospital de la zona.

Creemos importante destacar, las condiciones de habitabilidad de sus hogares y la


precariedad de sus viviendas. Como el estudio muestra, un porcentaje muy por debajo de
cualquier expectativa en Chile es propietaria (3.2%), por el contrario un porcentaje alto,
segn apreciamos en los datos estadsticos (71.8%) vive en condiciones de allegamiento,
tanto dentro, como fuera de la casa, de familiares o conocidos, por tanto, el tema de la
promiscuidad y hacinamiento est presente dentro de estos hogares perjudicando la
privacidad de sus miembros, ocasionando situaciones de estrs dentro del grupo, etc. El uso
del agua potable y baos no son de exclusividad de su grupo familiar, situacin que hace
ms compleja la convivencia por la frecuente presencia de conflictos que ello ocasiona. Los
antecedentes del estudio muestran en que solo el 12,3% de los encuestados paga arriendo.

No podemos dejar de tocar este punto, ya que la comuna de Huechuraba, tiene un nmero
importante de familias que no cuentan con vivienda propia, por lo cual si hiciramos la
extensin de esta afirmacin a la realidad encontrada en este estudio podramos inferir que
un nmero importante de estas son de mujeres jefas de hogar.

158
Nos parece relevante destacar en este espacio en el que estamos concluyendo nuestro
estudio, que algunas de las entrevistadas son mujeres beneficiarias del programa Chile
Solidario, puesto que la comuna no es prioritaria en la aplicacin del Programa Puente, sin
embargo el nmero de familias que pueden acceder al programa es insuficiente pues existe
un alto nmero de familias en lista de espera, especficamente ms de 1.500. Los cupos
para el ao 2005 son solamente para 150 familias. (Diagnstico Comunal, actualizacin del
Plan de Desarrollo Comunal. Ilustre Municipalidad de Huechuraba, 2003)

Mencionamos este hecho, porque a pesar de que este programa no cubre a todas las
familias en situacin de pobreza de la comuna, para algunas de las mujeres que
encuestamos, es el nico ingreso y apoyo con el que solventan sus gastos, es decir, ste
programa se ha constituido en la red que la conecta e integra precariamente con el resto de
la sociedad.

La informacin estadstica recogida y sistematizada que pudimos extraer a travs de esta


investigacin es valiosa, en trminos de que puede aportar a definir de mejor modo las
polticas y liniamientos que el municipio de Huechuraba, desee realizar, especficamente con
las mujeres de este grupo etreo y condicin social.

Cuando abordamos el mundo del trabajo, no pudimos dejar de ver cmo ella se mueve
frente al trabajo domstico, aquel que desarrolla en casa (labores domsticas), al trabajo
remunerado, a aquellas tareas personales y los roles al interior de grupo familiar.

La presencia de roles familiares muy marcados, en donde no se permitan asumir otros


mientras la mujer est trabajando, no favorece la articulacin de lo domstico con lo laboral,
pues segn esto lo necesario de realizar es reconocer que tipo de roles existen al interior de
la familia y adems conocer cual de los roles son posibles de modificar por perodos cortos,
enfatizando en aquellos que pueden mejorar la relacin que la mujer tiene con el mundo del
trabajo y con las labores domsticas.

159
Considerando que las redes sociales, primarias y secundarias son un elemento importante
para abordar momentos difciles, que se presentan muy frecuentemente para ellas por las
caractersticas de pobreza de las mujeres sujetos de nuestro estudio. En este contexto las
redes tanto institucionales, como familiares y de amigos cobran relevancia para ellas y
ciertamente que consideramos que este aspecto hay potenciarlo desde una perspectiva
interventiva.

Admitimos que el estudio de las mujeres jefas de hogar en la comuna de Huechuraba no se


agota con esta investigacin, ms bien se inicia y se proyecta, para desarrollar un muy buen
trabajo con ellas a nivel no slo del rea de la mujer del municipio, si no para que tambin
otras organizaciones e instituciones de la comuna puedan desarrollar y emprender un
camino de desarrollo con este grupo.

La riqueza que encontramos al interior de estos hogares que, si bien no corresponden a la


tipologa de familia nuclear, valida el impacto que tiene la familia, como institucin primaria
de la sociedad, sobre la mujer, su propio desarrollo e identidad y entrelazndolo con la
dicotoma que produce lo pblico / privado, como dilema continuo para la mujer y sus hijos,
de sobremanera para la que ejerce jefatura femenina.

C) Desde lo terico

No podemos excluir el problema de fondo, un tema relevante de esta investigacin; la


pobreza, pues hemos visto que donde hay pobreza sta se reproduce. La pobreza tiende a
ser considerada como el problema de unas clases y comunidades marginales que van
creando un submundo y una determinada tipologa de familias y personas. El resultado es
que los pobres separados de la sociedad, progresivamente van siendo estereotipados como
una clase inferior tanto moral como intelectualmente.

Se aprecia tambin la debilidad informativa que limitan sus horizontes y expectativas,


debido a su desconocimiento de otras oportunidades, como vimos, no todas ellas se vinculan
y se relacionan con las instancias necesarias y en parte como una forma de rechazo a lo que
ha sido su experiencia que en ocasiones no prestan a sus hijos el estmulo y apoyo
indispensable que requieren para animarse en su proceso educativo.

160
Por todo ello, la pobreza va creando y configurando formas de vida y comportamientos
deteriorados y rechazados por la sociedad y ciertamente, quienes ms padecen los efectos
negativos de esta situacin, son los hijos.

El segmento pobre tiene una conciencia histrica de su pertenencia a la situacin de


pobreza. Mayoritariamente viven en situacin de pobreza como una situacin permanente, la
movilidad social, que ciertamente se da en algunos casos, no parece estar en sus
horizontes. En su situacin, la posibilidad de abandonar la pobreza es vista desde el
escepticismo y la desesperanza. As parecen indicarlo sus expectativas, ya que en su
mayora creen que seguirn igual de pobres como estn ahora. La desconfianza en s
mismas y en la sociedad acaba constituyndose en un rasgo de su personalidad lo que
consolida psicosocialmente su situacin de pobreza.

El segmento bajo el umbral de la pobreza constituye uno de los sectores sociales ms


indefensos y vulnerables, tanto por su situacin objetiva de pobreza como por su escasa
capacidad de organizacin y asociacin, como hemos podido corroborar en este estudio.
Esta disgregacin social es, sin duda, una de las causas de perpetuacin de la pobreza
estructural.

Cuando los discursos y las intervenciones que la sociedad genera sobre los colectivos
pobres -a travs de instituciones pblicas o privadas-, son paralelas a sus mundos vitales,
quedan convertidos en objeto del discurso institucional, y de la propia intervencin. Mientras
sto sea as, deberemos afirmar que tambin existe una causa institucional de la pobreza, al
menos de su permanencia en ella.

161
La pobreza reproduce pobreza. Existen las condiciones suficientes para que la pobreza se
transmita y perpete. La percepcin de las carencias econmicas, culturales, laborales, de
salud, de las mujeres y sus familias, con un grado notable de pobreza, no se reduce
simplemente a que se vean obligadas a buscar los medios de subsistencia de muy diversas
formas, sino que tales carencias pasan a ser personas y llegan a ser una forma de vivir,
como hemos constatado en este estudio, las mujeres provienen de familias tambin pobres,
en donde no tuvieron la posibilidad de terminar sus estudios, por tanto no tienen trabajos
mejor calificados y adems se les limita, tanto a ellas como a sus hijos, el acceso a otras
oportunidades, como un circulo vicioso a travs del cual la situacin de pobreza se
perpeta.

La pobreza persistente a lo largo del tiempo concentrada en reas especficas, puede


producir un aumento de la exclusin social. En la comuna de Huechuraba coexisten dos
segmentos sociales bastante marcados cuya relacin slo est basada en la diferencia y la
exclusin. En especial respecto del grupo en estudio, estos hogares con jefatura femenina,
les costara ms salir de su situacin.

Cuando comenz nuestra investigacin, consideramos importante, observarla desde dos


enfoques, uno de ellos es el que habla de la familia, puesto que la mujer que investigamos
esta inmersa en una familia, por lo cual no podemos estudiarla aislada de su contexto y el
otro es la mirada desde el enfoque de gnero.

Mientras avanzamos en el estudio, notamos que el enfoque familiar que utilizamos, era ms
bien un enfoque sistmico, el cual comprende a la familia como parte de un sistema y a la
vez parte de un suprasistema, que cuando la mujer est sola, es decir, sin pareja y con hijos,
era ms bien disfuncional al sistema, porque no se ajustaba por tanto a las condiciones de
funcionamiento del sistema, tal como los autores nos mostraban, ya que una mujer en esa
condiciones no sera capaz de salir adelante.

Pero la preocupacin de nuestra parte era la de verificar si dicha situacin, en verdad podra
darse y el escenario con el cual nos encontramos es ver que este grupo de mujeres, pese a
las limitantes impuestas por nuestra sociedad, respecto de su situacin de pobreza y de
jefatura de hogar, accede al mundo laboral y sin dejar de lado aquello que socialmente
siempre se les ha asignado: el cuidado de los nios y las labores domsticas.

162
Cuando miramos a este segmento de mujeres desde un enfoque de gnero, y vemos que la
diferenciacin es ms bien desde la construccin social de lo femenino y lo masculino, por lo
que nuestra sociedad entiende lo que es ser mujer, dentro del espacio domstico y a cargo
de sus hijos, comprendemos que ello es lo que limita, en gran medida las posibilidades de
acceso de la mujer al mundo de lo pblico, especialmente aquella que se encuentra en
situacin de pobreza porque no tiene quien la reemplace en sus labores. Adems lo que
ofrece el mundo pblico es una reproduccin de sus labores domsticas.

No podemos dejar de reconocer que existen resistencias y que stas dificultan todava la
construccin social de equidad de gnero como principio organizador de la democracia y
creemos que responden a varias causas. Algunas de ellas son el producto de la
insensibilidad que se dan en los sistemas valricos, otras responden al rechazo de los
hombres al ver afectados sus intereses frente a la competencia de las mujeres en los
espacios pblicos y privados, y otras tienen un sustrato ms profundo el cual est
relacionado con concebir a la mujer como incapacitada para participar en el mundo de lo
pblico. Dichas situaciones se asocian al temor que generan los cambios en la identidad del
otro, al cuestionar la propia identidad, y la incertidumbre sobre el propio sentido y
consecuencias de las transformaciones en curso.

La oportunidad de la mujer, en especial la que ejerce jefatura femenina, est limitada por las
representaciones de lo femenino y lo masculino que establece lo que cada sexo puede y
debe hacer. En este sentido la situacin de las mujeres jefas de hogar en la comuna habla
de una realidad que no slo implica hacerse cargo del sostn de la familia con escasa
capacitacin laboral, bajo nivel educacional, etc. sino junto con ello seguir realizando el rol
de gnero femenino: la crianza y el cuidado de los hijos.

As la doble jornada, es un elemento de deterioro de la calidad de vida y en especial de la


salud mental de aquellas mujeres y que pueden ser relacionados a los altos ndices de
problemas de salud mental, en el sector femenino, tal como se observa en el diagnstico
comunal realizado el ao 2003.

163
D) Sugerencias y proyecciones

Es por ello que si bien es importante el apoyo en capacitacin y formacin para este sector
es necesario tambin la implementacin de polticas de ms largo alcance que enfrenten el
mayor riesgo de caer y perpetuarse en situaciones de pobreza y que reconozcan las
interrelaciones entre los sectores productivos y reproductivos. Considerando los factores que
alteran de manera directa a los hogares con jefatura femenina, es decir, la ausencia de
espacios apropiados para el cuidado de los hijos menores, la calificacin pertinente a cada
mujer, incluyendo la regularizacin de estudios bsicos y medios, adems de la calificacin
especfica en el mbito laboral, es pertinente tambin, la conexin con el cordn industrial
que se encuentra en la comuna, para aliviar en alguna medida los tiempos de traslado que
ocupan estas mujeres, las que deben salir fuera de la comuna para trabajar, ocupando
largos espacios de tiempos en traslado.

Otro antecedente a rescatar y que antes hemos mencionado es la pluralidad social de la


poblacin en esta comuna y que por tanto ello podra ser visto como una oportunidad para
obtener mayor fuentes laborales para la poblacin pobre, no slo en los trabajos
comnmente asociados a la mujer, si no que tambin para que se amplen las posibilidades
que ellas puedan acceder a otros tipos de trabajos ms calificados y mejor pagados.

Este trabajo proyect definitivamente ser un aporte terico al tema de la Mujer,


especialmente aquella que ejerce jefatura femenina, no solo en la comuna en la cual
realizamos la investigacin, sino adems, en otros sectores del pas, donde se requiere que
se preste real atencin a este tema, el cual se ha ido marcando cada vez ms no slo a nivel
de pas sino a nivel latinoamericano.

Una sociedad globalizada no puede excluir este tema, ni menos no pretender abordarlo,
puesto que lo hemos venido repitiendo anteriormente, la mujer es parte importante de la
familia- cualquiera sea el tipo-, por tanto no se puede desconocer el hecho de que en ella se
van produciendo cambios, los cuales requieren de la atencin tanto de profesionales como
de instituciones y organizaciones que atiendan de manera eficaz y eficiente las necesidades
que ella pudiese presentar.

164
La situacin de pobreza en la que se encuentra inmersa la mujer pobladora de Huechuraba,
le impide fortalecer su capital social mediante la conexin con redes existentes tanto en la
comuna como a nivel regional. Es por tanto necesario una profundizacin en estudios que
permitan actualizar los diagnsticos y realizar intervenciones que puedan contribuir al
crecimiento de estas mujeres.

Por otro lado, sto nos deja de manifiesto que el acceso al mundo laboral de las mujeres
jefas de hogar en condicin de pobreza est determinado por la insercin de ellas a empleos
de baja calificacin y se relacionan directamente con la reproduccin de las labores
domsticas. En suma, la sociedad incorpora a la mujer de escasos recursos, al trabajo bajo
condiciones de sumisin y desigualdad de gnero.

Finalmente una poltica de desarrollo desde una perspectiva de gnero, se alza como una
cuestin importante de implementar considerando que la igualdad de oportunidades para
ambos sexos habla de la participacin de todas las personas dentro de un sistema
democrtico, del acceso a los servicios sociales a partir de un sistema que conoce y
considera las necesidades femeninas y un mercado laboral que no discrimine por sexo al
momento de acceder a un trabajo, entregar una remuneracin y reconocer los rendimientos
de una mujer trabajadora en especial la jefa de hogar.

Podemos decir entonces, que la temtica de gnero y la feminizacin de la pobreza, son


materias importantes de ser incorporadas en la disciplina, puesto que constituye una
discusin necesaria de hacerse pues son parte de un fenmeno global: la pobreza
estructural y la relacin entre clases oprimidas y opresoras. Esto es, el anlisis que se haga
desde el punto de vista del gnero y que adems se lo vincule con la pobreza, lo resultante
tiene que ver con la comprensin del mundo en el que nos movemos y a travs de stos
generar polticas integradoras que permitan incorporar a la mujer en igualdad de derechos al
mundo pblico pero que adems se les reconozca el aporte que ellas realizan a la economa
global.

165
APORTES AL TRABAJO SOCIAL

Si bien las polticas de gnero han podido crear proyectos sociales con la idea firme de
incorporar a las mujeres en igualdad de condiciones al mundo laboral o de generar en ellas
la independencia necesaria para que se autoabastezcan y a su vez aporten para el sustento
diario a la familia, stas no han podido disminuir los ndices de pobreza que las afecta tanto
a ellas como a su familia.

La incorporacin de los temas de gnero en innumerables discusiones y seminarios, ha


impulsado nuevas formas de entender la pobreza y cules son las variables que inciden en
ella, pero las acciones surgidas desde este espacio, no han respondido a las exigencias que
las mujeres presentan en esta sociedad capitalista neoliberal y con el avance de la
globalizacin. Es por sto que esta investigacin intenta comprender aquel espacio en donde
las polticas sociales si han llegado, pero no logran resolver cabalmente un tema central para
la mujer jefa de hogar, que es articular lo domstico con lo laboral, puesto que en su
condicin no puede eludir ni compartir ninguna de esas funciones.

El cruce de las variables pobreza y jefatura femenina, implica la necesidad de realizar una
intervencin social. No solo en el mbito de caso, sino de grupo y en especial de comunidad,
intervenciones ineludibles a la hora de conocer la realidad en el terreno mismo,
conectndonos directamente con aquellos sujetos de nuestras intervenciones. Por tal razn,
pensamos que abordar el tema de la mujer de estos sectores no puede excluir la relacin
ineludible con la pobreza en la que estn sumidas.

Esto ltimo quiere decir que el tema de las mujeres jefas de hogar no puede slo entenderse
dentro del espacio domstico, ello parcializa la mirada, sino ms bien la mujer vinculada al
trabajo como una persona capaz de ejercer un trabajo remunerado y a la vez responder con
las funciones que tiene dentro de su familia, como madre y administradora del hogar.

Es por tanto importante, que se globalice la mirada y se entienda a la mujer dentro de


diversos espacios, los cuales han sido conquistados luego de las innumerables luchas que
ellas misma han iniciado.

166
Considerando a la mujer en estos dos espacios, que para ella, son complementarios,
podemos involucrarlas en las polticas sociales destinadas para ella, adjuntando a stas, el
conocimiento respecto de su rol en la sociedad y adems potenciando capacidades de
articulacin de las redes sociales, en vista de ir mejorando su situacin de pobreza y de
incorporarlas al trabajo remunerado con mejores condiciones de empleo.

El tema educativo es muy importante tomarlo en cuenta, pues a travs de l podemos


actualizar o entregar los conocimientos a los que no han accedido estas mujeres, sin sacarla
de los espacios en los que ella circula. De esta forma, la educacin puede incorporar en las
mujeres los aprendizajes necesarios para que se desenvuelva con total normalidad dentro
del mundo del trabajo asalariado. Es decir, poner en marcha un plan no slo de nivelacin de
estudios, sino que adems entregar conocimientos actualizados respecto de la situacin de
la mujer en Chile y adems potenciar en ella la capacidad de crear una red que permita
articular todas aquellas funciones que le son asignadas para que pueda cumplirlas a
cabalidad.

El hecho de articular una red social para ir en apoyo de la mujeres trabajadoras jefas de
hogar, significa impulsar a nivel comunitario y de familia, la idea de buscar apoyo en aquellas
personas o instituciones que se encuentren en el espacio ms cercano a la mujer, donde la
junta de vecinos, los vecinos de la cuadra puedan incorporar acciones de carcter social
para mejorar las condiciones de vida de estas mujeres. No podemos dejar de reconocer que
sto es adems una obligacin tanto de los gobiernos locales, como del gobierno central, los
cuales no pueden desconocer dicha realidad, y por lo cual deben hacerse cargo de
estrategias de intervencin apropiadas para este grupo.

Por ejemplo, crear guarderas comunitarias o generar talleres de apoyo a los nios que se
encuentran estudiando, puede en dos formas contribuir a las labores que ejecutan las
mujeres jefas de hogar, por una parte cuidar de los nios cuando las mujeres trabajan y por
otra potenciarles sus capacidades de estudio, mediante juegos y atencin personalizada.
Esto permite que las mujeres puedan trabajar y realizar las labores domsticas de acuerdo al
tiempo con el que cuentan, y con la tranquilidad de que sus hijos estn siendo bien cuidados.

167
Por otro lado, la realizacin de las entrevistas en profundidad, nos permiti, conocer las
vivencias de las mujeres respecto de los dos espacios en los que se mueve y en ellas
gener la necesidad de que la realidad en la cual viven sea tomada en cuenta y sea
entendida desde su propia ptica. De acuerdo a esto, el aporte estara por el lado de
problematizar sus experiencias respecto de la articulacin domstico laboral y de esta forma
actualizar el diagnstico comunal en relacin con el mismo. Con sto es posible que las
mujeres tomen conciencia de su propia realidad e inicien una bsqueda tanto de sus propios
recursos para enfrentar la situacin de pobreza como de las estrategias que ellas poseen
para salir de ella.

El tomar conciencia de su propia realidad, significa que desde nuestra disciplina del Trabajo
Social se puede iniciar un acompaamiento con las familias en donde existe jefatura de
hogar femenina y actualizar el diagnstico familiar, reconociendo pautas de comportamiento
que son contradictorias con la dinmica familiar actual y que por tanto genera estrs en la
familia, repercutiendo en la situacin de la jefa de hogar, es decir, al reconocer dichas pautas
es posible modificarlas y generar un clima familiar que permita a la mujer jefa de hogar
articular de mejor manera el espacio domstico con el espacio laboral

Es as, como es posible, mejorar la concepcin de mundo que la mujer tiene, asumiendo que
ella tiene incorporado, de acuerdo, a la cultura predominante la idea de ama de casa, que en
suma no le perjudica, pues asume su condicin, pero que s le impide alcanzar mejor niveles
de vida tanto para ella como para su familia. Es decir, que la forma en cmo la mujer se
inserta al mundo de lo pblico an se encuentra en condicin de explotada, puesto que la
sociedad no asume que ella es capaz de ejercer un doble rol y llevarlos a cabo de manera
muy satisfactoria si cue4nta con los medios para ello, esta condicin se manifiesta en todas
las trabas tanto culturales como del mercado laboral, que en suma la inducen a vivir de la
dependencia econmica tanto de sus parejas, como de las instituciones de servicio social.

La jefatura de hogar femenina, implica que no slo se debe tomar en cuenta cules son las
necesidades que la familia requiere para suplir la figura paterna que se encuentra ausente,
sino reconocer el trabajo que las mujeres realizan para ser padre y madre a la vez en
condiciones de pobreza, condicin que no les permite desarrollarse ni avanzar de buena
forma respecto de los derechos y deberes que ellas tienen.

168
Por tanto el Trabajo Social desde esta mirada, reconociendo a la mujer jefa de hogar, como
aquel sujeto de intervencin, pobre, sola, con bajo nivel educacional, desconociendo muchas
de las redes existentes en su medio, es la que requiere de planes, programas y proyecto,
que se implementen, para mejorar su situacin de pobreza, que abarque al grupo familiar de
estas mujeres y que estas propuestas sean con proyecciones a mediano y largo plazo, para
provocar cambios sustanciales en su cotidianeidad, que permitan movilizarlas, apoyando
tanto su crecimiento personal y a la capacitacin que le permita actualizar sus
conocimientos.

En resumen, el aporte al Trabajo Social est determinado por la actualizacin de los


diagnsticos familiares e insertndoles en ellos la perspectiva de gnero, con el objetivo
reconocer el trabajo que la mujer realiza en funcin de la satisfaccin de las necesidades de
su grupo familiar y de ella misma. La concrecin de dichas propuestas se puede llevar a
cabo desde el departamento social del municipio, especialmente incorporndose al
departamento de la mujer, tener un trabajo en conjunto con el departamento de la infancia, el
departamento de la Vivienda y el departamento de organizaciones Comunitarias, instancias
que permitiran realizar un trabajo mancomunado que vaya en directo beneficio de las
mujeres trabajadoras jefas de hogar pobre de la Comuna de Huechuraba y de manera
indirecta mejorar la situacin deteriorada de vida de su grupo familiar.

169
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44) [Link] : Familias Multiproblemticas.

45) [Link] : Definicin de Encuesta

46) [Link] : Definicin de Entrevista.

175
ANEXOS

176
ANEXOS

ANEXO N1

INSTRUMENTOS DE RECOLECCIN DE DATOS

Encuesta para mujeres trabajadoras jefas de hogar de la comuna de


Huechuraba

1. Edad ___________

2. N de hijos ________

3. Vive con una pareja


Si
No
4. Tipo de vivienda
Casa
Departamento
Mediagua
Pieza
5. Tenencia de la vivienda
Propietario
Arrendatario sin deuda.
Arrendatario con deuda.
Allegado fuera de la vivienda.
Allegado dentro de la vivienda.
Cuidadora
Campamento
Dividendo sin deuda.
Dividendo con deuda.
6. Si no es propietaria est postulando?
Si
No
7. Materiabilidad de la vivienda
Slido
Madera
Mixto
Otros Especifique _______________________________

177
8. Cuenta con servicios bsicos de:
Agua potable
Alcantarillado
Luz elctrica
Eliminacin de basura

9. Cuntas piezas ocupa como dormitorio?


Una
Dos
Tres o ms
10. Cuntas camas posee?
Una
Dos
Tres o ms
11. Cuenta con dormitorio propio?
Si
No
12. Nivel educacional
Sin escolaridad
Bsica Incompleta.
Bsica Completa
Educacin Media Incompleta.
Educacin media completa.
Educacin Superior
13. Ha realizado algn curso de capacitacin?
Si
No Cual___________________

14. Las capacitaciones que ha hecho le han servido para:


Trabajar
Recrearse
Otro Cul? ________________
15. Qu tipo de trabajo realiza?
Asesora del Hogar
Comerciante
Operaria Fbrica.
Maquila
Nana
Otro Cul? ______________________

178
16. tiene contrato de trabajo?
Si
No
17. Cuntos das a la semana trabaja?
Menos de 3
3 a 5 das
5 a 7 das
18. Cuntas horas a la semana trabaja?
Menos de 4 hrs.
4 a 8 hrs.
Ms de 8 hrs.
19. Tiene experiencia laboral?
Si En qu? ____________________-
No
20. La experiencia, Le ha servido para acceder a otros empleos?
Si
No
21. Cree usted que su edad es un obstculo para acceder a un empleo?
Si
No Por qu?

22. Cuenta con el apoyo de su familia para acceder a un trabajo?


Nunca
A veces
Siempre
23. Qu tipo de apoyo recibe?
Cuidado de Hijos
Labores. Domsticas.
Otros Cules? ________________________
Ninguno
24. De parte de quin recibe el apoyo?
Pareja
Madre
Hijos mayores
Vecinos
Otros
Nadie

179
25. Qu tiempo ocupa en traslado al trabajo?
Menos 30 minutos
30 a 60 minutos.
Ms de 60 minutos.
26. Qu medios utiliza para movilizarse?
Caminando
Bicicleta
Triciclo
Micro
Otros
No se moviliza
27. Su jornada laboral es:
Maana
Tarde
Noche
Todo el da
Por turno
Fines de semanas.
28. De qu horario dispone para hacer sus labores domsticas
Maana
Tarde
Noche
Fines de semana
No tiene
Al finalizar la jornada
29. Tipo de ingreso
Fijo
Variable
30. Su ingreso mensual es:
Menos de 50.000
50,000 y 100,000
101,000 y 130,000
Ms de 131,000
31. Usted recibe ingreso adicional
SUF
Chile Solidario
Aporte de 3 A cunto asciende? ________________.-

180
32. En que ocupa el dinero que UD. recibe
Alimentacin
Servicios Bsicos
Salud
Vestuario
Esparcimiento
Cuidado Personal
Deudas
Otros Cules? __________________
33. Usted ahorra parte de sus ingresos para:
Vivienda
Educacin
Vejez
Vacaciones
Deudas
No ahorra
Otros
34. Que previsin de salud tiene?
No tiene
Tarjeta Gratuidad
FONASA
Otro
35. A dnde va al mdico?
Consultorio
Hospital
Centro mdico
36. Se controla peridicamente?
Nunca
A veces
Siempre
Por qu? ____________________________

37. Qu tipo de controles tiene?


Nutricionista
Matrona
Medicina Gral.
Otros
38. Qu tipo de relacin tiene con el profesional?
De confianza
Cordial
Temor

181
Indiferencia
Ninguna
39. Dnde controla a sus hijos?
Consultorio
Hospital
Centro Mdico
40. Qu tipo de controles le hace?
Control sano
Especialista Cul?
41. Adems de trabajar y realizar las labores domesticas, hace alguna otra actividad?
Si
No Por qu? __________________________
42. En sus tiempos libres, que hace?
Ver T.V.
Ir al cine
Amistades
Hacer ejercicios
Escuchar msica
Otros
43. Participa en alguna organizacin o institucin?
Si
No Por qu? ___________________
44. Qu organizacin o institucin?
Junta de vecinos
C. de madres
C. allegados
Partido poltico
Iglesia
Ninguna
45. Ocupa algn cargo en ella?
Si Cul? __________________________________
No
46. Por qu participa en la organizacin?
Por gusto
Beneficios
Representacin
Aprende
Ensea
No participa

182
47. Su participacin la realiza?
Sola
Pareja
Hijos
Familiares
Amistades
No participa
48. Usted se considera
Muy sociable
Poco sociable
No es sociable
49. Con quien comparte sus problemas?
Con nadie
Pareja
Hijos mayores
Familiares
Amistades
Otros
50. Profesa alguna religin?
Ninguna
Catlica
Evanglica
Testigo Jehov
Mormona
Otra
51. Concurre peridicamente al culto religioso?
Nunca
A veces
Siempre
52. A quien incorpora al culto religioso?
Hijos
Pareja
Los amigos
Otros
Con nadie
53. Pertenece a alguna Etnia?
Si Cul? _________________
No

183
54. Si pertenece, participa de alguna actividad propia de su etnia?
Si Cul?
No
55. Con quin le resulta ms fcil comunicarse?
La pareja
Los hijos
Amigos
Familiares
Otros
Con todos
Con nadie
56. Cmo se ve Usted?
Buena Mujer
Buena Madre
Preocupada por la familia
Trabajadora
Otros
Todos
57. Cmo cree usted que la ven los dems?
Buena Vecina
Buena Amiga
Buena Madre
Mala vecina
Despreocupada por la familia
Otros.

184
PREGUNTAS ENTREVISTA EN PROFUNDIDAD

Temas a tratar en la entrevista en profundidad

Organizacin del tiempo libre

Tareas domsticas
Tareas Laborales
Tareas personales

Roles
Permanentes
Variables
Redes
Primarias
Secundarias

Resolucin de conflicto
Negociacin
Evitacin
Mediacin
Confrontacin
Imposicin

Clima familiar
Conflictivo
Armonioso-afectivo
Neutro-Indiferente

185
Dimensiones a abordar en la entrevista en profundidad

Familia Hijos
Pareja
Familia extendida
Clima familiar
Resolucin de conflicto
Trabajo Trabajo domstico
Trabajo remunerado
Tareas personales
Roles
Resolucin de conflicto
Redes Amigos
Familia
Instituciones
Vecinos

Preguntas

1. Con quien vive usted?


2. Hace cuanto tiempo que vive con ellos?
3. Cmo se llevan los miembros de la familia?
4. Cmo se lleva con sus padres y hermanos?
5. Cmo se lleva con sus suegros y cuados?
6. De que manera resuelve usted las dificultades que se le presentan al interior de la
familia?
7. Cmo distribuye su tiempo?
8. Los miembros de la familiar asumen alguna tarea que usted realiza?
9. De que manera resuelve usted las dificultades que se le presentan en el trabajo?
10. A quien recurre usted cuando tiene una dificultad?

186
ANEXO N 2
OPERACIONALIZACIN DE LAS VARIABLES

OBJETIVO 1

VARIABLE SITUACIN SOCIO-ECONMICA

Definicin conceptual: Factores de orden social y econmico que posibilitan y/o


obstaculizan los medios necesarios de subsistencia.1
Conjunto de condiciones y circunstancias concretas que constituyen o determinan el estado
de una actividad o colectividad. Estado o condicin de una persona en cuanto a individuo
perteneciente a una sociedad2

Definicin Operacional: se entender como situacin socio econmica, aquella que facilite
u obstaculice la satisfaccin de las necesidades bsicas de la mujer Jefa de Hogar.

DIMENSIN SUBDIMENSI INDICADORES SUB


N INDICADORES
SOCIAL Acceso a Indigente
sistema de FONASA
salud Tipo de institucin a la que asiste.
Asistencia regular al lugar de atencin.
(controles)
Percepcin de la atencin (cmo la
tratan).

Situacin de Tenencia de la vivienda.


vivienda. Tipo de vivienda.
Materialidad de la vivienda (madera, etc.).
Existencia de servicios bsicos.
Distribucin del espacio dentro de la
vivienda.
Participacin en los programas de
vivienda.
Situacin Manejo de informacin sobre programas
educacional de vivienda.
(formal e
informal). Grado de escolaridad
Otras capacitaciones.

1
Tesis para optar al titulo de Asistente Social, AM y desarrollo local, Rosa Trarupil, 2002 (T46)
2
Diccionario de Trabajo Social, Ander-egg Ezequiel, Buenos Aires 1995, editorial Lumen

187
Trabajo Tipo de trabajo Ocasional
Permanente

Jornada laboral Tiempo que


ocupa en la
semana para el
trabajo

Ingresos. Ingresos Tipo de ingreso


Ingresos
adicionales
Ingreso total
Ingreso per-
cpita

Gastos Tipo de gastos


(alimentacin,
salud,
Econmica vestuario, etc.)
Gastos
adicionales
Total de gastos
Capacidad de ahorro. Periodicidad
del ahorro
Lugar de
ahorro.
Acceso al Factibilidad y dificultad para encontrar
trabajo Cantidad de
trabajo. horas diarias
trabajadas
Experiencia
laboral
Edad apropiada
Apoyo familiar.
Cercana con el
lugar de trabajo

Disponibilidad de tiempo de la mujer


Horario
disponible para
trabajar.
Horario
disponible para
quehaceres
domsticos

188
VARIABLE SITUACIN CULTURAL (CULTURA)
Definicin Conceptual: La cultura se identifica como el modo en que una sociedad
resuelve sus relaciones esenciales: con la naturaleza, entre los hombres, de cada hombre
consigo mismo, entre comunidades, con lo sobre natural y lo sagrado; por todo ello la cultura
abarca innumerables cuestiones y objetos que resultan de las acciones de los hombres y de
las significaciones que los mismos les confieren, especficamente sus costumbre,
tradiciones, valores, creencias, normas, roles, destrezas, conocimientos de su mundo natural
y social3

Definicin Operacional: se entender por situacin cultural, cmo la mujer Jefa de Hogar
se relaciona con su medio ms prximo, es decir, que tipo de relaciones sociales sostiene a
travs de la participacin y la ocupacin de su tiempo libre.
DIMENSIN SUBDIMENSIN INDICADORES
PARTICIPACIN Pertenencia Participacin en organizaciones
SOCIAL sociales.
Tipo de organizacin Tipo de organizacin en la que participa.
Rol que cumple en la organizacin.
Rol dentro de la
organizacin
Beneficios que la organizacin le aporta.
Opinin respecto a su
pertenencia.
Actividades extraprogramticas (ver TV,
cine, plaza).
OCUPACIN Individuales
TIEMPO LIBRE. Existencia de amistades.
Colectivas

RELIGIOSIDAD Tipo de religin.


Rol que cumple en el culto religioso.

ETNIA Tipo de etnia al que pertenece

3
Diccionario especializado de Trabajo Social, Montoya Gloria, Zapata Cecilia, Cardona Berta, Medelln 2003.

189
OBJETIVO 2

ESTRATEGIAS DE ARTICULACIN ENTRE EL ESPACIO DOMSTICO Y EL ESPACIO


LABORAL

Definicin conceptual: El trmino se utiliza para designar el arte de combinar, coordinar,


distribuir y aplicar acciones o medidas encaminadas a la consecuencia de un objetivo a largo
plazo4
Definicin operacional: Es el conjunto de decisiones que fija la mujer trabajadora, jefa de
hogar, para cumplir con las exigencias domsticas y laborales.

DIMENSIN SUBDIMENSIN INDICADORES

Organizacin del Identificacin de tareas Cuidado de hijos.


tiempo domsticas Administracin del hogar. (cocinar, lavar,
planchar, comprar.

Tiempo asignado a las Tipo de tareas laborales


actividades laborales Satisfaccin laboral

Actividades Personales
Esparcimiento
Vida social activa
Cuidado del cuerpo (peluquera,
Actividades Familiares cosmticos).

Tiempo para los hijos


Tareas que realiza con sus hijos.
Tiempo que dedica a la pareja.
Roles permanentes Tiempo que dedica a otros miembros de
la familia extendida.

Tipo de roles en la familia


Funciones de cada miembro de la
familia.
Reconocimiento de roles entre los
miembros de la familia.
Roles al interior Importancia asignada por la familia
del hogar Roles variables a los roles de cada miembro.

Cambio de roles al interior de la


familia.
Validacin del rol modificado.
Cambio en la dinmica familiar.
Tipo de cambios

4
Ander-Egg, diccionario de trabajo social, 1995, Pg. 118

190
Primarias Familia nuclear
Familia extendida
Amistades
Vecinos
Otros
Apoyo de redes Consultorio
Secundarias Jardn infantil
Escuelas
Liceos
Hospitales
Municipio.
Centro de madres.
Club deportivo
Comedores
Centros abiertos
Iglesia
Otros

Negociacin. Ceder
Llegar a acuerdos
Buscar alternativas conjunta de
solucin.

Evitacin No enfrentar el conflicto


RESOLUCIN Evadir el conflicto
DE Evitar el conflicto
CONFLICTOS
Mediacin Incapacidad de las partes para
resolver el conflicto.
Existencia de terceras personas para
solucionar el conflicto.

Confrontacin Falta de acuerdo entre las partes.


Incapacidad de ceder
Imposibilidad de ver alternativas en
conjunto.
VIF
Imposicin Uso de poder
VIF
Falta de comunicacin.

191
CLIMA Conflictivo Falta de comunicacin
FAMILIAR Mal uso del poder
Lmites familiares poco claros
Roles poco claros
VIF

Armonioso- Fluidez en la comunicacin


Afectivo Lmites claros
Roles claros
Comprensin entre los miembros
Apoyo entre los miembros

Cada cual hace su vida


Neutro indiferente
Desinters entre los miembros de
la familiar
Los miembros de la familia slo se
preocupan por s mismos
Sin objetivos en comn

192

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