|
i
i
|
1. EL PODER: UN ENFOQUE RADICAL
5 INIRODUCCION
Este capitulo encitta un andisis conceptual del poder En él
toy a ptonunciazme por un enfogue del poder (es decit, una
snaneta deideniias a ste) que es radical en sentido tesco y
en sentido politico (yen ete contexto, consider que hay una
telacia intina entre los dos sentidos) El enfoque que voy
defender, yo dia que, por un lado, es inevcablemente cvals-
tivo y ests “ctencialmente contestado” (Gallic, 1953-1956)! y
por el oto, es aplicable emplticamente.Intentaré demostrar
pot qué este enfogue es superior alos alternatives. Defender,
acdemis, su cardcterevaluativo y contestado, cosas que n0 son
delectos para mi, y sostendxé que es coperativos, es deci em-
piticamente dul, por cuanto pesmiteforjarhipStesisentérmi-
nos de dicho enfogue que en principio son verficablesyfalsa-
bles (a despecho de los azgumentos comtinmenteesrimidos
en contts) Ineluso daré ejemplos de tales hipétesis, de algunas
de las cuslesIegaté hasta el extremo de pretender que son
‘Alo lggo de mi argumentacion tocaré una serie de prable
nas metodolégicos,teéticosy paliticos. Entre los primeros
quran los limites del behaviorismo, el papel desempeftaso por
1Hoon
Jos valotesen la explicacin y el individuaismo metodol6gico.
Entze los problemas tedricos estin cuestones relacionadas con
Jos limites o prejuicis del plorlisno, con la falsa concienca y
con ls intereses reales Ente los problemas politicos estén las
tues famosss sreas probleméticas clave estudiadas por Robert
abl (Dahl, 1961) co New Haven (nuevo desarrollo uibano,
«dacacién péblicay nombtamients politicos), la pobreza y as
telacionesraciales en Baltimore asi como la polucisn atmosté-
rica. Estos temas no serdn discutidos en si, sino que simple-
‘mente se aludira a ellos en puntos significados de la argumen-
taciGn Por su naturaleza, éta es polémica.Y realmente, el que
lo sea forma patte esencial de mi alegaro
(Comicnza esta argumentacién examinando un enfogue del
poder y concepciones emparentadas —que tiene profundas
raices histétics, patticularmente en el pensamiento de Max
Weber, y que adguiié una sensible iffuencia entre los polis
Jogos americanos de la década dels sesenta a uavés de la obra
de Dabl y sus colegas pluralistas— A este enfoque se le erties
pot superficial y restrictivo y se le acus6 de evar a una injust-
ficada celebraci6n del pluralismo amexicano, del cual se pte-
tende que cumple los requistos de la democtacia, en especial
por parte de Peter Bachrach y Moston S. Baratzen un famoso ©
influyenteartculotitulado «The two faces of power» (1962) y
en un segundo atticulo (Bachrach y Batate, 1963), incorpora
4dos ambos posterionmente, previa modificacién, en su libro
Posoer and poverty (1970). La argumentacién de étos fue, su
vee, abjeto de enérgicos contraatagaes por parte de los plata
listas, eo especial Nelson Polsby (1968), Raymond Wolfinget
(19714, 1971b) y Richard Merelman (1968a, 1968; peso tam-
‘ign se granje6 defensas de gran ieterés, como la de Fredetile
poor un ron Rac,
Frey (1971), por lo menos una apicacién empitica interesan-
teen grado sumo, en el ibro de Matthew Crenson The wn-poli-
ties of at pollution (Crenson, 1971) Atgumentaré que el enfo-
{que de los plusalistas era, efectivamente, inadecuado, por las
tazones aducidas por Bachrach y Baratz, y que el enfogue de
tos va més Ieos, aungue, por otto lado, no lo bastante, yesté|
necesitado den temple radical Mi estiategia consistnd en es
bozat tes mapes conceptuales, que espeto pongan de mani-
fiesto los tasgos distintivos de esos tres enfoques del poder, a
saber el de los plaralistas (al que lsmaré unidimensional), el de
sus exitios (al que lamaté bidimensional) y un tert enloque
del poder (al que llamaté tidimensional) Luego pasaré a exa-
sminar los lados fuertes y débiles respectivos, intentando de-
mostrar mediante ejemplos que el tetcero de estos enfoques
petmite un andlisis de las relaciones de poder mas profundo
y sutistactorio que el proporcionado pot cualquiera de los
otros dos,
J) EL ENFOQUE UNIDIMENSIONAL
A menudo se califica a éste de enfogue «pluralste» del poder,
‘pero tal etiqueta es ya engatiosa, por cuanto Dahl, Polsby, Wol-
finger y otros pretenden demostrar que el poder —segiin lo
identifican ellos — esti, de hecho, distribuido de manera plura-
lista en New Haven, por ejemplo, y mis genetalmente en el sis
tema politico de Estados Unidas en su totalidad. Habla, como
hacen los sasodichos autores, de un senfoque pluralist» del po-
det, ode una «aproximacién pluralist» al miszno 0 bien de una
’Brot
«enetodologia pluralista» presupone que ls conelusiones de los
pluralistas ya estén contenidas en sus concepciones, aproxima-
cién ymétodo. Realmente, yo no cico que asi sea Creo que éstos
son capaces le generat en determinados casos conclusiones no
plutaistas Usilizando, por ejemplo, su enfogue del poder y st
:metodologia para ientiticalo (de manera que el lugar donde se
Ubica el poder se determina viendo quién prevalece als hora de
adoptat decisiones dondequiera que haya un conflict abserva-
ble} Robert MeKenzic (1964) concluye que el poder es pit
dal en los dos principales pastas politico brtinicos: yin
dose de un enfoue y una mecodolopia diferentes, Samuel Beet
(1965) concluye que en el caso del Partido Laborista no lo es
Del primero de esos enfoques se extraen conclusioneselititas
cuando es aplicado a estuctaras elitists de adopeién de decisio
‘nes conctusionespluralstas cuando es aplicado a estucturas
pluralistas de adopcion de decisiones (y también, dria yo, con-
clusiones plualistas cuando es aplcado a esttuctutss que él
identifica como plusalistas, mientras que otios enfoques del po-
det nolo hacen}. Asi pues al intentat catacterizatl identifcaré
sus rasgosdistintivos independientemente de las eonclusiones|
pluralisas que se hayan solido obtenet
Ensu temprano atticulo «The concept of power», Dahl des-
«ibe su «idea intuitiva del podes» como «algo semejante a
A tiene podet sobre B en la medida en que puede conseguit
«que B hago algo que, de otra mancta, no aria» (Dahl, 1957, ca
Bell, Edwards y Hatison Wagner (eds), 1968: 80) Mis adelan
te en exe mismo artculo, Dahl describe su zenfoqueintitivo de
Ja relacén de poder en términosligeramente diferentes: pare
«ia, dice, wimplica una tentativa coronada pot el éxito pot par-
te de A de conseguir que B haga algo que, de otta manera, no
poor wn EMTOQuE RABEL
aria» (ibid, p 82) Nérese que sie primer enunciado gira en
torno ala capacidad de A («, en la medida en que puede con-
segs que B haga algo .»), el segundo especitica una tentativa
coronads por el éxito, yen ello estiba, desde ego, la diferen-
cia entre los podetes actual y potencial, entre posesién y ejerci-
cio del poder Fs éste —el efercicio del poder— Ia idea central
deeste enfoque del poder (como reaecién al hincapié quehacen
Jos llamados «elitistay en las teputaciones de poder) En Who
governs?, el mécodo capital de Dabl consiste en adeterminar
con tespecto a cada decisin que paricipantes propusiron al
texnativas que finalmente fueron adoptadas, vetaron alterna
‘vas propuestas por ottos o propusieron alternativas que fueron
rechazadas.Fstas acciones fueron después casificadas como,
exits" 6 “dertotas”individuales Los partcipantes con la ma
yor propoteién de éxitos sobre el rota de éstos fueron consi-
(Dahl, 1957, en Bell, Edwaids y Ha
ttison Wagner (eds }, 1969: 80) Who govern? habla sobre
todo de «influenciay, mientras que Polsby habla snte todo de
pods )
Estchincapiéen el compottamiento observable a la hora de
‘dential poder mueve alos pluralist a estudiar la adopcion
de deasiones como trea cential Pata Dahl, pac, cl pode slo
puede ser analizado tras un cexamen minucioso de na serie de
ecisionesconcretas» (1958: 466}; Plaby, aver, escibe:
Se puede conceit el epoder» —xinfluencin y econtiabs son sind
mos servibles— come la capacidad de un actor de hacer algo gue
afecte a oto actos, que cambie el probable curso de nos furs,
acontecimientosespeifcados Esto puede se mi fclmente conce
ido en una sitwacién de adopcisn de decsiones(1963:3-4)
Aiguye este autor que identifica a «quien prevalece en la
adopcidn de decisiones» parece ser la mejor manera de deter
minar qué individuos y grupos tienen “mas” poder en la vida
social, porque el conflico ditecto entre actores plantea una si
‘tacién que se asemefa sobremodo a una vetificacién experi-
mental de su capacidad deinluir en los resultados» (p 4). Como
se desprende de esta iltima cita, se supone que las «decisio-
nes» enttafian un conflicto aditecton, es decir efectivo y obser
vable: Asi pues, Dablalisma que s6lo es posible verfieaestic-
tamente [a hipétesis de una clase ditigente si hay «. casos que
iampliquen decisiones politicas clave donde las preferencias de
la hipocética élite divigente choquen con las de eualquiet otto
‘
FL one: UN ENTOQUE RADON
rupo similar que se pueda suger», «em tales exsos preva-
Tecen tegularmente las preferencias de la élite» (Dahl, 1958:
466) Los plualistas hablan de decisiones telatvas a problereas
pertenecientes a ates problematicas» (clave seleccionadas,
suponiendo una vez mis que tales problemas son polémicos e
implican un conilieto efeetivo Como dice Dabl, es «tequisito
necesario, sunque quiza no sufiiente, que cl tema clave impli-
ue un desacueido cfcctiv en las preferencias de dos o mis
sxupos (p 467)
“Heznos isto, pues, que os pluralistas hacen hincapig en el
comportamiento en la adopcién de decisiones sobre proble
ras clve o importantes por cuanto implican un conflito ob-
servableefectivo Obsérvese que tl implieacin no es equeri-
da por las definieiones de poder de Dahl o de Polsby las cuales
simplemente requieten que A pueds llegar 0 legue a sfectar
‘fo que hace B Y de hecho, en Who governs? Dabl se mues:
tra muy sensible a Ia operatividad del poder ola ingluencia en
susencia de conflicto; incluso afirma, en efecto, que una «veri-
fieacién aproximada de la influencia abiera 0 encubiesta de
tuna petsona esa frecuencia con que consigalevat adelante una
politica importante en contsade la oposicién de o:t0s, 0 vetatpo-
lticas propuesta por ots, 0 lleva adelante una politics donde
tno sparexca oposcs6n (se)» (Dahl, 1961: 66)?. De todos mo-
dos, és es sdlo uno de los muchos ejemplos de que el texto de
Who govern? es mis sutl y profundo que la mayoria de los
ronunciamientos conceptuales y metodolisicos de este autor
{y sus colegas estéen contradiceién con su atmazén concep
tual ysu metodologia Dicho de otta maneta, consttuye un
,y
como resultado de ello, «no toma en cuenta el hecho de que el
poder puede ser ejeicido ~y a menudo lo es— limitando el a |
cance de lt adopcin de deisione a problemas rlativatente
“inecuos”» (p 6) Por otto lado, estos autores insisten ~al me-
‘nos en su libro, eplicando alos cxiticos que mantienen que si B
no acta porque prevé la reaccién de A, entonces no ocurte
nada y tenemos un «no evento», que no es susceptible de veri-
faci empisia—en qu las lamadas no dedsones, qu tes
tringen el alcance de la adopcidn de decisiones, son, a su ver,
decerones (observables). Estas, sin embargo, pueden no set
sbirtasoespecitias con expect aun tema dadooinchiso no
haber sido adoptadas conscientemente ‘para excluir a detracto-
tex en potenca alos cuss al vez desconozean los delensoes
del staru quo Tal desconocimiento «no significa, empero, que el
arupo dominante pescinda de adoptar no decisions qu pre
serven opronnevan su dominacia. El met apoyo al proceso
Politico establecido tiende a suttit ese efecto 30) °
Asi pues, un anélisis satisfactorio del poder bidimensional
‘implica un examen tanto de la adopuitie de dectsiones como dela
sdopcién de no decsione Una decsibn es euna lec ene
‘varios modos de accién aliernativos» {p 39); una no decisién es
sana decsin que condce ala suprsin 0 Inustacin de un
ret latent o manifesto alos valores o interes de quien adop.
2
FL roocs: UN ENFOQUE RADICAL
tala decision» (p 44) Por consiguiente, la adopcién de no deci-
ones es «an medio de que les demandas de eambio en la actual
Gistrbucién de beneficios y prvilegios dentro dela comunidad
poedhan ser sofocadasinchuso antes de set atticuadas; 0 mante
Fidas ocultas; o amortiguadas antes de que tengan acceso a la
rena donde se adoptan ls decisiones en cuestién; 0, encaso de
aoe fallen todas estas cosas, truncadas o desttuidas en la fase
de cjecucin de as decisiones del proceso poltco» (p 44)
En patte, Bachrach y Bazatz tedefinen efectivamente las
fronteras de lo que hay que considerat como problema polit-
co. Par los plualistas, estas fronteras son establecidas por el
sista politico que se esté observando 0, mejor dicho, por las
lites del mismo, ya que, como dice Dahl, «de un problema po-
litioo dificilmente ve puede afismas que existe a menos y hasta
tanto que haya acaparado la atencién de un sector importante
delestiato politico» (Dabl, 1961:92) El observador seleeciona
entonces algunos de estes problemas en cuanto obviamente
importantes o “clave” y analiza la adopcién de decisiones en
telacion con ellos Pasa Bachrach y Baratz, en cambio, es de
crucial impottancia identificar los problema potencales a los
que la adopcién de no decisiones impide aeualizarse Para
ellos, los problemas que los pluralisas, i bien este concepto se tefiete a in
teresessubjetivos mas que objetivos Mientias que el plutalista
considera coma intereses las preferencas poltcas maniestadas
por el comportamiento de todos los cudadanos que se sapone
«stdin dentto del sistema politico, Bachrach y Buta consideran
también las preferencias manifestadas por el compostamiento
de quienes parcial o totalmente estn exeluidos del sistema po-
ltico, en forma de agravios abiertos 0 encubiettos. En ambos
casos se supene ques intcteses estin conscientemente artic
ladosy son observables
Concluyo, pues, que el enfoque bidiimensional del poder
comporta una critica matizada —y digo matizada porque to-
davia se supone gue la adopcién de no decisiones es una for-
ma de adopeién de decisiones— del canduter bebavorita del
primet enfogue y deja un margen para considetar las formas
‘n que se puede impedic que se adopten decissones acerca de
problemas potencales en torno alos cuales existe un conflict
observable de intereses (subjetivos) considerados como en
6fromm
carnados en preferencias politicas exptesas y agtavios infra:
politicos
IV EL ENFOQUE IRIDIMENSIONAL
No hay duda de que el enfoque bidimensional del poder su
pone un importante evance con zespecto al unidimensional,
puesto que incorpora al andlisis de las telaciones de poder la
‘uestin del control sobre el programa politico y de los mo-
dos de mangener fuera del proceso politico prablemas poten:
ciales. No obstante, entiendo que es inadecuado por tres
En primer lugay, su extica dl behaviosismo es matizada en
exces0; 0, por decirlo de otto modo, sigue estando demasiado
apegada al behaviorismo, esto ¢s al estudio del «comporta:
miento efectivo>, abictto, cuyas «decisiones coneretas» en si
‘uaciones de conflito son consideradas patadigmaticas Al in-
tentar asimilar todos los casos de exclusién de problemas
potenciales del programa politico al paradigma de la decisi
proporciona un cuadro engafioso de las formas en que los indi-
viduos y sobre todo los grupos ¢ instituciones logtan exchuit
el proceso politico problemas potenciales Las decisiones son,
clecciones hechas de manera consciente ¢ itencional pot los,
individuos entre varias alternativas, mienteas que las inelinacio:
nes del sistema pueden ser movilizadas, recreadas y reforzadas
de formas que no son conscientermenteclegidas ni son el esul-
tado que pretendian las elecciones porticulares de los indivi-
duos. Como afirman los propios Bachrach y Baratz, la domina-
EL one uN EWOOUE RADICAL
«én pot los defensores del statu quo puede set tan ftme y ge-
peralzada que étos ignoten los potencialesaspirantes a su po-
sicién y, pot consiguiente, la alternativas al proceso politico
existe, cuyas inclinaciones se esfuerzan por mantener: En
cuanto «estudiosos del poder y sus consecuencias», dicen,
snucata preocupacién no es silos defensores del statu quo
sans poder conscienterente, sino silo ejereen,cémollejet-
ceny qué efectos tiene elo en el proceso politico y en ottos ac:
tores dentro del sistema (Bachrach y Barat, 1970:50)
‘Mis atin: las inclinaciones del sistema no se nutren simple
mente de una serie de actos elegidos de manera individva, sino
también y sobre todo del comportamiento socialmente estruc
turado y culturalmente configurado de los grupos, y de las
précticas de las istituciones que ciertamente pueden manifes-
tatse a través de la inaccisn de los individuos Bachuach y Ba-
zatz coinciden con los plusalistas en adoptat un enfoque del
poder excesivamente individualisa en el aspecto metodolégi-
co. Unos y otros siguen aqui los pasos de Max Weber, para
quien el poder eral probabilided de que los individuos realica
rans volunted pese «la resistencia de otros, mientias que el
poder de controlar el programa politico y excluir problemas
potenciales no puede ser adecuadamente analizado a menos,
‘que sea concebido como una funcign de fuerzas colectivas y
concictios sociales? Hay, en efecto, equt dos casos dlferencia-
bles En primer lugar esté el fendmeno de la acién colectiva,
donde la politica oaccién de una colectvidad (ys sea un grupo,
como por ejemplo una clase, 0 una instituciéa, como por cjem-
plo un partido politico o una empresa comercial] es manifesta,
pero no attibuible a las decisiones 0 al compartamiento de in
ividvos particulates. En segundo lugar esté el fenémeno de
"
a | eeBrooee
Jos efectos ssistémicoo» 1 organizatves, donde la movilizaién
de inclinaciones resulta, como decia Schatschacider, def for
sma de oxganizacion Tales colectividades y organizacianes se
componen, por supvesto, de indvidves, pero el poder que
(p 37)
1a segunds sazin por la que la insistencia en el conficto
cfectivo y observable no va a ninguna parte es senillamente
que resulta sumamente insatsfactorio suponct que el podet
sélo se ejetce en sitmaciones de conflicto Dicho eon todo gos,
|
}
i
|
|
i
i
BL room un ewroguE RADICAL
“A puede ejetcet poder sobre B consiguiendo que éste haga lo
Ggue no quietc hace, pero también ejerce poder sobre dinflu-
endo en sus necesidades genuinas, modelindolas o determi
pindolas De hecho, no estiba el supremo ejctccio del poder
cen lograt que ot10 u ott0s tengan los deseos que uno quiere
igo tengan, ¢s deci en asegurarse su obediencia mediante el
control sobre sus pensamientos y deseos? No bace falta llegar
alextiemo de hablar de Ur neundo fez 0 del mundo de BF
Skinner pata petcatase de que el control del pensamiento ad
aquiete un sinfin de formas menos totales y mis mundanas, «
través del control de a informacién, a tavés de los medios de
comunicacién social ya través de los procesos de socializacién
No deja de ser una itonia, ciertamente, que haya excelentes
desctipciones de este fenémeno en Who governs? Considere
mos a descripcin del papel de los apatsicios» a comienzos del
siglo x0t «La élite parece haber poseido la més indispensable
delas cazactetstcas de un grupo dominante: el sentimiento,
compart no slo por ela, sino asimismo pot laplebe, de gue
su ptetensién de gobeinar eta legitime» (Dahl, 1961: 17)
YY Dahl descubre también este fenémeno en las condiciones
(p. 331) y «es concebi-
¢docomo un medio generalizado de movilizar las adhesiones 0
Ja obligacin de cata a una accin colectiva clicaz» (p 331)
En cambio, «la amenaza de medidas coercitivas, o de coac
cin sin legtimacién o justificacién, no debe ser calificada en
odo alguno de uso del poder.» (p 331). Parsons cxticaba,
pues, a C. Wright Mills por haber intexpretado el poder «ex:
clasivamente como una facilidad para consepuit lo que desea
1m grupo—el de quienes tienen ef poder—impidiendo que otto
grupo —el de quienes “estan fuera’ — consiga lo que desea,
cn lugar de ver en él una efaclided para ef eumplimiento de
tna funcin dentio yen pro de la sociedad en cuanto sistema
(Parsons, 1957: 139)
‘Consideremos en segundo lugar el concepto de poe defi-
nido por Hannah Atende
“Bilpoder», dice,
comesponde aa aptitud humana no slo de actus, sino de actuat de
manera concercada El poder noes nunca la propiedad de un indivi-
«duo; pertenece aun grupo existe slo mientras petmanecewnido el
‘grupo Cuando decimos que alguien esti «en el poder», nos telesi-
2sBroo
nos efectivamentea que tiene podeses de un ceita nimero de pets,
-as pata que ace en su nombre En el montento en que desaparere
cl atupo gue dio orgen al poder en un principio (pores i popu
sin un pueblo o grupo no hay poder), «su poder» se desvanece au
mente (Arend, 1970: 4)
Es
ls pop a one poder i tc den
fil pile nora pose de comer a
dio origen a las leyes en un principio En une situacin de gobieeng
teptesentativo, se supone que el pueblo dirige a quienes lo gobier- |
a éé 4==- ==
tines del poder se pian y desma on ce
pode vivo pba dn desea ence lr Mac
‘ands dec gue odor secs se basen la opiate
a i ééééé=éé@=@=—20—W
palo decd
La concepci6n de poder de Arendt asocie ate con una ta
dlicin yun voeabulaio aue ells hace temontaise hasta Atenas y
‘Roma sein los cuales la replicase basa en el impeio dele
ley, que descansa sobre ae poder dl pucblo» ip 40) Desde esa
perspective] poder aparece dsociado dela aclacién mando.
obediencian (p 40) y la cuestisn del dominion (p 44) Elpoder |
«3 consensual; eno necesita jasificacién, pot set inherent ala
‘misma existencia de as comunidades politica; lo ques necesita
«= legitimacion poder surge siempre que el pueblo se reine
¥ acts concettadarente, pero su lgiimacicn proviene mix de
la reunin inicial que de cualquier accién que luego puede se
suit» (p 52) La violence, en cambio, es instrumental es un me
2%
1 rope un rogue BaD
so para conseguir un in, pero jams ser leptin» (p52). El
dn de ser un medio pata conseguit un fin, es, en efee-
ia condicién misma que permite aun grupo de personas peo-
(ory actuar en téxninos de a categoria medio-fio(p 50)
El objetivo de estas definiciones del poder de Parsons y
cs sunt sine pe un pee pessoa E
Fmazones te6ricos generales de sus respectivos autores En el
favo de Parsons, vinculat ef poder alas decisones autortarias
ylis metas coleetvas sive par reforzar su eon dela ntegta
{én socal, basada en un consenso acerca de los valores por cl
procedimnieoto de sustracr a la visce toda una sete de proble
fnas que ban interesado a los ilamados teéricos de la “coe
iG’, justamente en el contexto del «poder». Por obra de la
defnicicn,fendmenos camo la coerci6n, la explotac, la ma
ripulacién y dems dejan de ser fenémenos del poder y, pot
‘consiguiente, desaparecen del paisaje tedrico. Anthony Gid.
dens ha formulado muy bien este punto:
Dos hechos obvios —que las decisiones autritaras muy a menuda
sirven interes sectotales y que Tos conflictos mis radicals que se
tka en la sociedad enrgen de luchas por el pode:— son definidos al
‘matgen de toda considetacién, pot lo menos en cuanto fencinenos
‘coneccados con clepoder» La conceprualizaciin del poder que oft
‘ce Parsons le permite desplazar todo el peso de su aniss del podes
ten ewanto expteti6o de una rlacién one individuos 0 grupos, pats
cvientalo hacia una concepci6n dl poder como «propiedad del sis
temaw Se ignoxa que las ametas»coleccvas, ¢ncuso los valores sub-
ypcentes, pueden ser el sesultsdo de une aisposcidn paca sobre
Ta base de conflicts entre pattes que tienen poderes diferencias,
toda vez que, pata Passons el epadery supone lnexisencia previa de
metas coletvas (Giddens, 1968: 265)
aEx rcenn
En el caso de Atendt,similarmente Ia conceptualiracin del
ppodet desempefa un papel petsuasvo, defendiendo su concep.
cn de ela res publica, la cosa piblicay ala que da su consent
rriento el pueblo, que «se comporta de manera no violentay ar
_gummenta en téiminos racionales, y oponigndose a fa reduecién
de eos asuntos pilicos a una cuesidn de dominio» ya la vin-
culacién conceptual del podet con la fuerza yla violencia. «Ha.
bar de podet no violento», dice la autora, «es una redundan-
«im (Arendt, 1970: 56) Estos dstingos permiten a Arendt
hacer afitmaciones como las que sguen: «Le tsania, camo des-
cabtié Montesquieu, es por tanto lamas violent y menos pode-
rosa de as formas de gobierno» {p. 41): «donde cl poder esté
desintegrado, las revoluciones son posbles, pezo no necesatias»
( 49); aa siquieta la mas despética dominacién que conoce-
mos, asabetla del amo sobte los esclavos, que eran siempre mis
ummerosos que él se basabsa en instrumentos coetcitives supe
siotes en cunt tales sino en una organizacién supetior del po
det, esto es en a solidatidad organizads de los amos» (p. 30)
‘da violencia siempre puede destruit al poder; del cafién de la
‘scopeta sale la orden mas efieaz, que lleva ala obediencia mas
inmediata y perfeca; lo que nunca puede salic de él es poder»
{p 55}; «poder y vclencia son contsatios, pues donde el uno
domina de maveta absolua, Ja otra esté ausente La violencia
parece dondequiera que el poder corre pelo peto, abando-
‘nada asu suerte, acabe con la existencia del poder» (p 56)
Tales conceptualzaciones del poder son racionslmente de-
fendibles. Ahora bien, a opioién de este libro es guc tienen
‘menos valor que la enunciada aqui, y ello por dos razones
En primer lugay,existen convincentes tedefiniciones del
poder que son sjenas tanto a las acepciones capitales de «po:
x rooris un EroQUE RADICAL
ry en sentido tradicional cuanto ala temética que siempre ha
cad fundamentalmente alos estudiosos del poder Es-
fpsinsisten en locucidn «poder pare, ignorando «podes so-
yer Asfpues, poder indica una que espe:
citique eémo se conduitian las personas en certs situaciones
si fuctan abandonadas a su suerte, y usémosla para apoyar la
afizmacién de que sino se compostan as es debido al ejetcicio
del poder En ese caso, dice Wolfinget, no tenemos manera de
decidir entre dos posibilidades: que hubo cjescicio de poder, 0
‘quelatcoria estaba ertada (p 1078).
‘La primera puntualizaci6n frente a esos uegumentos, tan
convincentes en apariencia, es que pasan de una dificultad me-
todolégica a una asercién sustentiva Sélo porque es dificil 0
incluso imposible demostiat que se ha ejercido poder en una
situacién determinada, no se deduce que podamos concluit
que no se a ejercido Mis importante ain es que no cxeo que
sea imposible identificar un ejereicio del poder de este tipo
Qué es un cerccio del poder? , asentity, ete) En el caso de un eetcicio
cfectiva del podet, A consigue que B haga lo que de otro modo
no hari; en el caso de un eerccio opetativo del poder, A, jun
tamente con una 1 otta de as condiciones suficientes, consiguae
aque B haga lo que de otro modo ne aria De aqui que, en ge
eral cualquier atribucién de un ejetcicio del poder —inclui
das, por supuesto, las de Dabl y sus colegas— implique siem
pre una ficcién, en el sentido de que (a ne set pot A, 0 por A
junto con eualquiet otra condicién suficiente)B habia hecho
de otro modo, por ejemplo, b Es ésta una de las zones de
{que tantos pensadotesinsistan (exréncamente) en ue el con-
“Broo
ficto efetivo y observable es esencial pata el poder (aungue |
hay sin duda outa tazones tsicas y ciettamente,ideolégica)
Porque tal conflieto proporciona la fieeién pertinent ya list,
pot asi decit Sid y B se hallan en conflcto entre si—A quiere
ay B quieted, entonces,siA prevalece sobre B, podemos |
poner que B habia de otto modo hecho & Donde no haya un
conflicto observable entie A y B, entonces debemos buscar
otras razones pate planteat la ficcién pertinente Es devs, de
‘bemos buscar otras razones indirectas, pata poder afitmar que
iA no hubiese actuado (0 dejado de actuat) de cieta manera
—s en el caso del poder opetatvo, si otras condiciones suf
ciemtes no hubieran sido operativas—, entonces B habia pen-
sado y actuado de forma diferente de como en efecto piensa y
acta En suma, necesitamos justfiear nuestsas expectaivas de
que B habria pensado o actuado de forma diferente, y también
necesitamos especificeref medio 6 l mecanismo por el que A
hha impedido a B hacet tal cosa o ha actuado fo dejado de ac-
‘tuar) de manera sufciente paraimpeditlo
[No weo razones para suponer que una w otta de estas afise
maciones no pueda ser mentenida en principio, aunque tampo-
co pretendo que sea facil hacerlo, ya que esto tequiere cctta:
mente ir bastante més lejos que Ia mayoria de los andlisis del
poder en la ciencia politics y la sociologia contemporéneas
Por fortuna, el libro de Matthew Crenson The un-politis of air
pollution « study of wonedecxionmoing the cities (Crenson,
1971} nos proporciona un buen ejemplo de eémo abordar esa
tarea Podemos situar el matco terico de este libro en la fron:
tera entte el enfogue bidimensional del podes y el tidimensio:
nal: lo considero una seria tentativa de aplicat empisicemente
€l primero con ciertos elementos del segundo, Pot esta ra26n,
2 poner: ew rogue RADICAL
supote un progreso teérico real en ol estudio empitico de las
relaciones de poder
libro intenta, de manera explicita, halla una forma de
1 «cosas que no suceden, suponiendo que el «ver
Sioa inactividad politico (pp Vt, 26).
Sie geen tans smo on oj eo
Se ie tacts haces cieegate
snc in Narn prac re?
‘Sta cammeneme ines de or, eso
Mido tipo tennis euch rdaot
i i el Exava laces tepononre
ert orden deus eppore ae conse
se ly por dine rsp ne he
iting tobles dons ep eo
PSL Gecconponan bs pe scl ane
Sepncnclapus cul on 98.70
‘Ta concepeién, prosigue Poulsntzas,
se me antoja desivada de una problemitiea del sujeto que ha tenido
onstantestepercusiones en la historia del pensamiento marxista De
sacacrdo con esa problemitica, ls agentes de una formacion social,
los ehombres, no son considerados come los «portadores» de casos
“bjetivos (como la son para Mars), sino como el principio genético
‘los nivel del todo social Es és una problerdtica de los acores
sociales, de los individuos como el oxigen de a acim socal asi pues,
IninvestigacinsaciolGgica Teva finalmente no al estudio dels coor
enachs objevvas que detexminan la distibucién de los agentes en
las clases sociales y las conttadicctones entre estas clases, sno a Is
bisqueda de explicaciones fnalizas, basadas en las motivaciones de
‘arducta de oe actores individuals (p 70)
”esa
OO OO OT TIE TT
EL room
En su séplica, Miliband sostiene que Poulantzas
‘se mucstia ahi ms bien unilateral y va demasiado lejes al desta
naturale dela lite estatal como globalmente de pace ienpowtanci
Pues fo que sugiere su exlusieainsisencia en las wtelaciones objet.
vase es qe cuanto hace el sade esa cualquier sespecto en todo
momenta enteramente determinade por esas atelacianes objetivass: |
cho de ota manera, las compulsiones estuetutales del sistema son
tan absolutamenteinsoslyables que convisten a quienes gobiera,
1 Estado en metos funcionariosyejcutores dela politica que les im:
ppm el ssterna» (Miliband, 1970: 37)
Poulanzss, dice Miliband, reemplaza ala nocién de “estru
tatasobjetivas”y “elacionesobjetvas” pot lade ease “dom
nante”>,y su anlisis eve adizectamente hacia una especie de
determinism estructural, 0 mejor dicho un sobredeteinis-
mo estuctural, que impostbilita considetae con auténtico sci
so a relacin calécticaentreel Estado y “el sistema” (p 57)
Lo primero que hay que decir a propésito de exe debate cs
‘que la dicocomia implicita en Poulantzas entre detetminismo
estructural ¢ individuslismo metodolégic —entre su propia
sproblemstica» y la de os actors octales, de los individuos
como el oigen dela accin socislo— es engaiosa No san sas
las dos tinias posblidades No es cuestén de una investiga
cin sociol6gica que «leva Finalmentes sa al estudio de las
scoordenadas objtivasy, yal estudio dela «motivaciones de
conducta de ls actores individual» Tal investigacién debe
«xaminar con clardad las complejasintertlaciones ent a
bas dejar espacio pata el hecho notorio de que os individuos
actan conjunt y teiprocamente dentto de los giuposyo182-
nizaciones, asf como tenet en cuenta que la explicacign de
8
EL pope UN ENOQUERADIEAL
comportamiento y su interaccin no parece susceptible de set
feducida asus metas motivacionesindividuales
Lo segundo que hay que decit acerca del debate entze Pou
funezas y Miliband es gue rata de una distincién conceptual de
‘eucalimiportancia, que el lenguajc del podet sisve para recal:
{ar Ustr cl vocabulatio dl poder en el contexto dela reacio
pes sociales supone hablar de agentes humanos, por separado
fo conjntamente, en grupo u otganizaciones, a tavés de a ac-
‘dn ola inaccién, que afectan significativamente a los pensa
mnientos 0 acciones de otis (especifcamente, de maneta con-
trata asus intereses) At hablar de esta guise, se supone quo i
bien los agentes opezan dentro de limites estrucuralmente de
terinados, no por eso dejan de tenes una cierta auronomia
lativa, pudiendo haber actuado de manesa diferente. Aun no
¢stando entetamente abierto, el futuro tampoco esté cerrado
por completo (ce hecho, su grado de apertura estéasimismo
esitucturalmente detetminado)
Resumiendo, dentro de un sistema catacterizado pot un to-
tal determinismo estructural no habria sitio pata el poder
Desde luego, siempre se tiene la aternativa de redefinit est
pulatizamence el «pacers en ttmninos de determinacin xttuc-
tural. Esa es la senda que clige Poulantzas en sa libro Political
power and socal classes (1973 (1968}). Define este autor st
concepto de poder como wa capacidad de una clase socal para
realray sus intereses objettos especfcor» (p. 104), arguyendo
‘que este concept «indica fos efecos de la estructura sobre las
relaciones conflictvas de las prictcas de las diversas clases en
“Yucha” Dicho de otsa manera, el poder no estéstuado en los
niveles de las estructuras es un efecto de conjunto de eso ni
veles.» (p99). Las relaciones de clase son ser fodos los nive
8Eo
les relaciones de pader,y el poder no es, sin embargo, mas que |
un concepto que indice el efecto del conjunta de ls etree
ras sobre les selaciones de ls prcteas de las diversas clases ey
ache» (p. 101) Pero esta asimilacién conceptual del podet a |
‘eterminaciéa estnueturalsitve simplemente pata ocuitar ung |
listneién crucial queen teoia es necesato hacer y que el ve. |
cabulacio del poder articul, Lo que afitmo, en ottas palabras,
es que identifiear un proceso dado como un «cjercicio del po. |
dev» més que como un caso de determinacién estructutal, |
equivale a suponer que actuar diferentementeevté dentro de ls |
posbilidades de quien o quienes ejercen el poder. En casos de
cjercicio colecivo del poder, por parte de un gtupo, una insti
tucidn, ec esto implica que los componentes del grupo ola
instiuicién podrian habetse combinado w organizado para ac |
uae difetemtemente 4
a justiicacién de esta afirmacién, ai como la clave de las
os ilkimas dificultades implictas en la idemtifcac |
«eso del ejercicio del poder, esti en la tla
responsabilidad La razén pot la que identifica tl ejetciio
implica suponet que quien o quienes lo ejercen poxtian haber
actuado diferentemente—y ali donde son inconscientes de as
‘consecuencias de mi accién 0 inaecién, que podtian haberlas
svetiguado— es que la atribucin del pode es al propio tem |
po le atrbucién de una responsabilidad (pascial o total) re |
pecto a ciertas conseeuencias Dicho de otto modo: el sentido |
de localizar el poder es establecer responsabilidad respecto &
las consecuencias que se estiman dimanantes de la accién © |
inaccion de ciertos agentes especiicables, No vamos entrst
quien un andlisis de ls nocién de responsabilidad (ni de los
problemas de identifcas la esponsabilidad colectiva): es una
«
1 room UN EaTOOUE ADICAL
469 n0 menos problemtiea ni menos esencialmente con-
mm
MJemos anaizar aqui el problera resrico —y no empitico?—
Sibyacente de cSmo decidit dénde acaba la determinacin es
fgoctsal y comicnzan el poder y la responsabilidad Pero vale
je pene sefilar, a modo de conchusi6n, que C. Wright Mill
petits las relaciones que he defendido etre esos conceptos
Fas distincién entre devivo y poder Este autor afizmaba que
fy aconcepcién sacioldgica del destino tenia que «ver con
eontecimientos histtioos que estin fuera del control de cual
{que cixculo 0 grupo de hombres (1) lo suficienternente com-
peeto como paia sr identifiable (2) lo sufcientemente pode
fowo como para decidir cosas importantes, y(B) en condiciones
depiever las consecuiencias, y por tanto de er considetado tes-
ponsable de los acontocimientoshistticos» (Mills, 1959: 21)
(C, Wight Mills abogaba por aribuir poder a quienes, por ocu-
par posiciones estiatégias, pocrian iniciat cambios en interés
ide amplios sectores de a sociedad, pero no lo hacen, afiman-
Soest eborsochipcment ia, poten soy
frcamente obligatoro formula: demandas a Jos poderosos
ae aeons del curso especiico delosacon
tecimientos» (p. 100)
BX CONCLUSION
Bl enfoque unidimensional del poder oftece wn neto paradig.
‘ma pata cl estudio behaviorista del poder de adopcisn de deci-
siones pot los actores politicos, pero inevitablemente hace suye
«
re: aesa roe
[a inelinaci dal sistema politico en observacién y se muesty |
lego alas maneras en que estécontrolado su programe poli
co Elenfoqute bidimensional india la manera de examinet ex |
inelinaciga y ese contol, pero los coneibe de forma demasiade |
estrecha: en una palabra carece de una perspective sociolégiy |
desde la cual examinar no solo el poder de adopcién de deci. |
siones y no decisiones, sino igualmente las diversas maneras de |
‘eprimit conflicts latentes en la sociedad Tal examen plant |
una serie de dificuliades graves
Estas dificultades son graves, peto no insuperables. Por
supuesto, no nos exigen trasladar el enfoque tridimensional. |
el poder al terreno de lo metamente metafisico o lo met
‘mente ideoligico. Mi conelusién, en suma, es que es posible
sis més profundo de las relaciones de poder, andisis|
caigado de valor, empitico y te6tico™ Es injustificada la act |
‘ud pesimista con respecto a la posibilidad de tal andlisis |
Como ha escrito Frey (971: 1095), ese pesimismo equivale
deci: «Por qué deja que las cosas sean dificiles si, con un |
poguito mas de estuetzo, podemos hacet que patezcan impo-
sibles?»,
4, ELPODER, LA LIBERTAD Y LA RAZON
Encl presente capinulo trataré de amplia la discusién del con-
cepto de poder Parto del hecho del interminable desacueido
sobre emo ha de concebirse el poder y planteo a pregunta de
si necesitamas este concepto en absoluto y, en su caso, pata
aquélo necesitamos A continuacién ttaz0 una especie de mapa
conceptual con el fin de situat y enfocar Ia argumentacién de
pet y el debate del que este libro formé parte. Dado que
‘pak fuc una respuesta y una contribuci6n al debate que secs
tuba produciendo en el imbito de la cencia politica nosteame-
ricana, se vio también afectado pot los supuestos previos de
quel debate, cuyo compartido concepto del poder, basado en
Insidea intuitivan de Dabl seri I eval «A tiene poder sobre B
ena medida en que puede conseguit que B hage algo que Bo
faria en caso contration (Dahl, 1957, en Scot (ed), 199 t 2,
. 250), ha sido condenado por «estéily (Taylor, 1984: 171)
La condena se hizo ala luz de la posterior teorizacién sobre cl
poder, ea particular por patte de Mickel Foucault, euyo tiste-
iniento del poder prometia amplia y profundiza le diseusién
‘Greo que la condena del debate anterior es demasiado desde:
fiosa Dahl y sus seguidores aportaron una precisin, claridad y
tigor metodolégico convenientes y saludables s una serie de
cucstiones importantes que bay que admitir que eran este-