Manejo y Mejoramiento de Praderas
Manejo y Mejoramiento de Praderas
MANEJO DE PRADERAS
Captulo Pgina
I INTRODUCCION 1
VI LEGUMINOSAS EN PRADERAS 49
Introduccin Antecedentes agronmicos del trbol blanco Establecimiento
Dinmica de la pradera gramnea/trbol blanco Productividad de las
praderas permanentes mixtas Efecto de la fertilizacin nitrogenada
Manejo de praderas permanentes mixtas Incremento de trbol en praderas
mixtas Normas prcticas de manejo Antecedentes agronmicos de Lotus
(Alfalfa Chilota)
La pradera es una comunidad vegetal susceptible a cambios a travs del tiempo y del
espacio, que se caracteriza por ser dinmica. La composicin botnica vara a lo largo del ao. La
fitomasa presente cambia permanentemente, producto de las condiciones climticas, edficas y la
accin del hombre sobre ella. Estos son ejemplos de cambios a travs del tiempo. De pendiendo si
las condiciones ambientales son favorables o desfavorables el porcentaje de cobertura de la pradera
puede aumentar o disminuir, esto genera un cambio en el espacio.
(Volver al Indice)
Oscar Balocchi L.
Durante los ltimos 30 aos se han planteado diversas hiptesis sobre la importancia relativa de
estos dos principios en la recuperacin de una pradera. La hiptesis del rea foliar y la intercepcin
de luz que regulara la fotosntesis y por lo tanto la produccin de materia seca, ha recibido
considerable atencin (ej. Brougham, 1955; DONALD, 1961; ANSLOW, 1965; BROWN y
BLASER, 1968). Por otra parte la hiptesis basada en el nivel de reservas orgnicas almacenadas
por las especies, ha sido tambin materia de considerable investigacin y controversia (ej. MAY,
1960; SMITH y JEWISS, 1966; Mc ILROY, 1967). Actualmente est claro que estos principios no
son independientes ya que un aumento en el IAF produce un incremento en la fotosntesis y
consecuentemente en las reservas de carbohidratos.
1 INDICE DE AREA FOLIAR (Volver al Indice)
Fue WATSON (1947), el primer investigador que estudi las relaciones que existan entre el
rea foliar de una planta, la luz incidente y el rebrote y fue el que introdujo el concepto de IAF,
definido como la relacin entre superficie de hojas y superficie de suelo.
El crecimiento de una pradera depende de la eficiencia de utilizacin de la energa solar,
siendo la eficiencia de utilizacin de la energa funcin de:
a . - Cantidad de luz interceptada por el forraje
b . - Distribucin de la luz en la canopia
c . - Eficiencia fotosinttica de las hojas.
a. Intercepcin de luz.
La cantidad de luz interceptada por una pradera depende de la superficie de hojas existentes
por unidad de superficie de suelo (ndice de rea foliar, IAF) y de la distribucin espacial de ellas. El
IAF necesario para interceptar el 95% de la luz incidente se denomina como IAF ptimo y se
relaciona con la mxima tasa de crecimiento de la pradera (Figura 1). Este vara para las diferentes
especies debido a la posicin de las hojas (Figura 3) y tambin vera para las distintas pocas del
ao.
E F R A
1 12 2 10
2 10 2 8
3 6 2 4
4 3 2 1
31 8 23
E F R A
1 12 2 10
2 10 2 8
3 6 2 4
4 3 2 1
5 1 2 -1
6 0 2 -2
7 0 1 -1
32 13 19
% Intercepcin de la luz
80
Trbol blanco
60 Ballica inglesa
1 2 3 4 5 6 7 8
Indice de rea foliar
FIGURA 3 Relacin entre intercepcin de luz e IAF. Las cruces indican el IAF ptimo en
verano.
Tambin el IAF ptimo vara con la poca del ao, en invierno el IAF necesario para
interceptar el 95% de la luz es aproximadamente la mitad del IAF necesario para interceptar el 95%
de la luz en verano, esto debido al ngulo de incidencia de los rayos solares.
0 4 8 0 2
Indice de rea foliar
FIGURA 4 Distribucin espacial del IAF y ngulo medio de hojas de ballica inglesa y trbol
blanco (Wilson , citado por Larrea, 1981).
La eficiencia con la cual la energa solar es convertida por las plantas depende d la actividad
fotosinttica de las hojas individuales. La eficiencia fotosinttica de las hojas decrece con la edad ,
la mxima eficiencia se obtiene a los 10 - 20 das de emergida, seguida de una rpida disminucin
(Figura 5).
10
6 3
0
10 20 30 40
Das
FIGURA 5 Eficiencia fotosinttica comparativa de las hojas de un macollo (Woledge, citado por
Parry and Butterworth, 1981).
Informacin australiana indica el IAF ptimo para algunas especies en la poca de verano.
Lolium perenne y L. multiflorum 7,1
Phleum pratense 6,5
Trifolium repens 3,5
Trifolium repens-Lolium perenne 4,5
Se debe tener presente que en algunos casos un IAF bajo puede ser beneficioso porque
estimula la produccin de nuevos macollos. Por otro lado un IAF excesivo puede tambin ser
beneficioso en praderas cortadas para heno o ensilaje o en el caso de un pastoreo rotativo en donde
la recuperacin de la pradera depende en gran medida de la acumulacin de carbohidratos.
Relacin entre IAF y produccin de materia seca.
Existen numerosas experiencias que indican que la tasa de crecimiento despus de una
defoliacin, est asociada a la intercepcin de luz.
BROUGHAM (1956), citado por BLASER (1966), fue de los primeros investigadores en
informar que la tasa de crecimiento de una pradera despus de una defoliacin estaba asociada a la
intercepcin de la luz por las hojas. En la Figura 6 se muestra el resultado de una investigacin sobre
el efecto de la defoliacin sobre el crecimiento de una pradera.
Tas a de producc in bruta de tejidos
(a) (c)
250 5 125
(K g M O /ha/da)
2
1
1 2
3
4
5
0 0
tie m p o tie m p o
(b) (d)
250 125
Tas a de crecim iento prom edio
Tas a de m uerte de tejidos
5
4
(K g M O /ha/da)
(K g M O /ha/da)
2
3 1
2 3
4
1
5
0 0
tie m p o tie m p o
FIGURA 6 Efecto de la severidad de la defoliacin: (a) tasa de produccin bruta de tejidos; (b)
tasa de muerte de tejidos; (c) tasa de crecimiento instantneo; (d) Tasa de crecimiento
promedio. IAF a que las praderas fueron cortadas fueron 0,5; 1,1; 3,4; 5,3 y 6,8 para
las lneas 1 a 5 respectivamente.
A igual altura de residuo la intensidad de la defoliacin, o sea el IAF remanente, depende del
tamao y hbito de crecimiento de las plantas. Es as que existe la tendencia que en plantas altas de
crecimiento erecto a una mayor altura de corte existe un mayor rendimiento y en plantas de
crecimiento bajo y rastrero existe un mayor rendimiento con cortes ms bajos.
Esto ha sido demostrado por una serie de investigaciones. En una experiencia realizada por
BLASER (1966), con Pennisetum glaucum que son plantas altas y erectas, los mayores rendimientos
se obtuvieron al cortar dejando un residuo de 45 cm; los rendimientos decrecieron progresivamente
a medida que se reduca la altura de corte.
La siguiente figura presenta un esquema del efecto de la altura del forraje (rea foliar) sobre
la intercepcin de la luz, tasa de crecimiento de la pradera, porcentaje de utilizacin del forraje
producido y senecencia y mortalidad de las hojas (Figura 7).
Baja intercepcin Mximo crecimiento Buena intercepcin Mnimo crecimiento
de luz neto de luz neto
Buena intercepcin Buena intercepcin
de luz de luz
50 cm
7 cm
5 cm
2 cm
FIGURA 7 Efecto de la altura sobre el crecimiento neto de una pradera (Adoptado de Hill
Farming Research Organization, 1985).
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2 RESERVAS ORGNICAS.
Las plantas forrajeras almacenan compuestos orgnicos, los que posteriormente utilizan
como fuente de energa para el rebrote despus de un corte, inicio de un crecimiento primaveral y en
muchos casos en la sobrevivencia invernal.
La mayora de los compuestos orgnicos que las plantas almacenan son carbohidratos y en
mucho menor importancia compuestos nitrogenados.
Los carbohidratos de reserva de una planta forrajera se pueden dividir en dos tipos:
a) Con mayor intensidad luminosa y menor temperatura, el crecimiento es lento por lo tanto la
respiracin es baja y se produce una acumulacin de carbohidratos.
f) Cuando una planta es defoliada, el rebrote se realiza a expensas de los carbohidratos de reservas y
stos disminuyen.
Las especies forrajeras perennes tienen una curva de acumulacin de carbohidratos que vara
a travs de las fases de crecimiento, en forma caracterstica para cada especies. En general el
contenido de carbohidratos es bajo al comienzo del perodo de crecimiento y alto en etapas cercanas
a la madurez.
3 5
Fase de desarrollo
Existen experiencias que demuestran que los carbohidratos almacenados son utilizados por la
planta en el rebrote despus de una defoliacin.
SULLIVAN y SPRAGE, citados por BLASER (1966), realizaron una experiencia con ballica
para estudiar la relacin entre las reservas acumuladas por la planta al momento del corte y el
rebrote (Figura 10).
Al momento del corte el residuo de ballica contena un 15% de fructosanos, stos fueron
utilizados para el rebrote, como lo muestra su reduccin a tan slo 3%, a los 11 das despus del
corte, a los 22 das de rebrote comienza nuevamente a aumentar la cantidad de reservas.
16
% Carbohidratos no estructurales
14
Fructosanos
12
Crecimiento
10
8
6
4
2
0
1 6 11 16 21 26 31
Das despus del corte
FIGURA 10 Porcentaje de fructosanos en la base de las hojas de ballica.
Una experiencia realizada por DAVIS, citado por CARAMBULA (1977), demuestra la
importancia de los carbohidratos de reserva en la recuperacin de ballica inglesa (Cuadro 4).
L1C2 L1C1
0.2
L0C2
Materia seca (g)
L0C1
0.1
5 15 25 35
Das despus de la desfoliacin
FIGURA 11 Crecimiento de pasto ovillo con dos niveles de carbohidratos y dos reas foliares.
C1= Carbohidrato bajo L0= IAF bajo
C2= Carbohidrato alto L1= IAF alto (Volver al Indice)
Todo lo mencionado anteriormente indica que tanto las caractersticas morfolgicas como
fisiolgicas de las especies forrajeras deben ser consideradas antes de establecer prcticas de manejo
del pastoreo.
Las plantas pequeas de hbito de crecimiento rastrero, que son difciles de defoliar, son
principalmente forrajeras que pueden ser pastoreadas continuamente, o con bajas alturas de residuo.
Por otro lado, las plantas morfolgicamente altas y erectas que son fcilmente defoliadas,
deben ser pastoreadas rpidamente y se les debe permitir un perodo ms largo de recuperacin.
Para lograr el mximo crecimiento de una pradera, sta debe ser manejada de tal manera que
se mantenga cercana al IAF ptimo.
En teora el objetivo es llevar una pradera al IAF ptimo y mantenerlo ah mediante cortes
sucesivos sacando el material vegetal tan pronto como se produce. En la prctica esta idea puede ser
slo aproximada.
Por otro lado el pastoreo rotativo, presenta tambin algunos inconvenientes como es una
excesiva defoliacin, despus de un perodo largo de descanso, lo que da como resultado un IAF
sub-ptimo, sin embargo, la velocidad de recuperacin en este caso aumenta, dado la gran cantidad
de carbohidratos de reserva almacenados, pero probablemente no es suficiente para compensar el
bajo IAF.
En cuanto al manejo de la pradera y su relacin con los carbohidratos, SMITH (1972) seala
que en un corte o pastoreo, cuando el contenido de reservas es reducido, puede dejar poca energa a
la planta para iniciar un nuevo crecimiento.
Mediante medidas de manejo debemos tratar que los carbohidratos de reserva, al entrar las
especies al invierno, sean lo suficientemente altos como para permitir que la pradera llegue a la
primavera con suficientes reservas, para inducir el crecimiento inicial. Esto es importante ya que el
crecimiento primaveral en sus fases iniciales depende de las reservas acumuladas.
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BIBLIOGRAFIA
BLASER, R. 1966. Efecto del animal sobre la pastura in. Empleo de animales en las
investigaciones sobre pasturas. Ed. Osvaldo Paladines. Serie Miscelnia (2) IICA. La
estanzuela, Uruguay. p: 11 - 20.
BROWN y BLASER. 1968. Leaf area index in pasture growth. Herb. Abst. 38 (1) p: 1 - 9.
SMITH, D. 1972. Carbohydrate reserves of grasses in. The biology and utilization of grasses.
Younger y Mckell. Eds. Academic Press, New York, p: 318 - 331.
YOUNGER, U. 1972. Physiology of defoliation on regrowth in. The biology and utilization of
grasses. Younger and Mckell. Eds. Academic Press. New York. p: 212 - 303.
ANEXOS CAPITULO II
Figura : Curva tpica de crecimiento de una pradera posterior a una defoliacin.
Carbohidratos estructurales 16
14
12
10
(%)
8
6
4
2
0
1 4 7 11 16 22 28 31
Das despus del corte
Yema
Axilar
Nudo
Meristema
Apical
Nuevo
Estoln
Figura : Variacin de los niveles de las reservas de carbohidratos y acumulacin de materia seca en
alfalfa durante los diferentes estados fenolgicos y post - corte (Blaser et al., 1986).
Figura : Efecto de la altura de pastoreo en pradera mixta. (Blaser et al., 1986).
Largo de
nuevas hojas
Nmero de
nuevos macollos
EVALUACION DE PRADERAS
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Oscar Balocchi L.
1 INTRODUCCION
Los mtodos utilizados para medir el rendimiento de una pradera tienen efecto sobre el
mismo. Las praderas son sometidas a mltiples cosechas por medio del animal en pastoreo o de una
mquina de corte y como consecuencia el mtodo utilizado para medir el rendimiento est al mismo
tiempo afectado el futuro rendimiento de la pradera. Adems, se puede emplear diversas tcnicas
para medir el rendimiento. Por ejemplo, en condiciones de corte puede utilizarce tijeras, guadaa,
segadora, etc. y cada tcnica entregar un resultado distinto. El manejo de cortes (altura de
utilizacin, altura de residuo, perodo de descanso), tiene una gran influencia en los rendimientos de
forraje. Por todas estas razones en praderas no existe un rendimiento absoluto. Sin embargo, el
hecho que los rendimientos obtenidos varen segn la tcnica utilizada y el manejo aplicado, no
debe ser un impedimento para evaluar la produccin de nuestras praderas. Solo nos indica que la
tcnica de evaluacin y el manejo elegidos deben guardar estrecha relacin con las condiciones en
las cuales las praderas son utilizadas.
2 EVALUACION BOTANICA.
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a) Cuadrantes (de 25 cm de lado), los cuales se ubican sobre un tansecto (lienza) que normalmente
se coloca en posicin definitiva para realizar mediciones repetidas en el tiempo.
b) Quadrat point (tcnica del doble metro).
1.- Chpica, pasto dulce y alfalfa chilota es suelos trumaos de la depresin intermedia.
2.- Chpica y hierba del chancho en suelos rojos arcillosos de la zona de la costa.
3.- Chpica y junquillo en los suelos adis.
Este mtodo de evaluacin botnica tambin se utiliza para estimaciones rpidas de cambio
en la composicin de la pradera debido por ejemplo a una regeneracin, control de malezas,
fertilizacin, etc.
2.2 Nmero.
El nmero puede ser determinado y expresado de muchas maneras, como ser estimaciones
groseras de abundancia, computo real del nmero de individuos, nmero de individuos por unidad
de rea (densidad) o proporcin del nmero de individuo de una especie con respecto al nmero
total de individuos de todas las especies (composicin porcentual por nmero).
Las estimaciones se realizan en estudios de gran escala donde es imposible contar todos los
individuos y se caracterizan por su subjetividad. Sin embargo, cuando se realizan utilizando clases o
escalas son de mayor utilidad.
Es conveniente tener presente que las especies dominantes en una pradera no son
generalmente las ms numerosas.
El nmero no es una medida que pueda revelar el grado de cobertura de las distintas
especies, por cuanto stas difieren grandemente en tamao y forma de crecimiento.
Las tcnicas utilizadas para determinar el nmero de individuos de cada especie puede ser
cuadrantes, transectos, o el doble metro. Su eleccin estar en funcin del tipo de vegetacin
presente, siendo ms precisas las determinaciones efectuadas en praderas poco densa.
2.3 Cobertura.
Las estimaciones de cobertura han sido consideradas como una de las medidas ms tiles de
la vegetacin y consecuentemente se han probado muchas tcnicas y sus resultados han sido
expresados de diferentes formas, como son:
a) Grados de cobertura estimada, que se expresan como rangos o clases en una escala, los cuales
han sido utilizados extensamente en estudios de conservacin de suelos. Una de estas tcnicas
(Braun-Blanquets), separan la vegetacin en grados dentro de una escala.
La tcnica del transecto se basa en la interaccin de las plantas con una medida lineal
horizontal; realiza una estimacin del rea basal considerando la longitud como rea. Ha sido usada
exitosamente en praderas semiridas y de tipo arbustivo, y en praderas densas, como lo son aquellas
de zonas hmedas, su utilidad es limitada.
Para realizar la eleccin de una tcnica, se debe considerar el objetivo que se persigue al
determinar la cobertura, que podra ser una o varios de los siguientes.
Las medidas realizadas permiten obtener valores de frecuencia de cada una de las especies en
el total de puntos inventariados.
2.4 Peso.
El mtodo se basa en la tcnica de corte del forraje a nivel del suelo, la muestra as obtenida
se separa en las distintas especies y se seca en una estufa de aire forzado a 100 C por 8 horas o
hasta conseguir peso constante. Luego, se expresa la contribucin de cada especie al rendimiento
total en base materia seca (composicin porcentual por peso).
3 VALOR AGRONOMICO
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Otro ndice de calificacin de praderas que utiliza la escuela francesa es el valor pastoral,
que considera la composicin de la pradera expresada por la contribucin especfica de contacto y la
calidad de las especies que la componen estimadas a travs de un ndice especfico que integra en si
aspectos tales como palatabilidad, valor nutritivo, largo de perodo vegetativo, recuperacin despus
del pastoreo, etc.
Procedimiento:
a) Se elige al azar un sector que servir de muestra y otro cerca del primero, de igual superficie y la
mas similar posible. Esto se hace con el objeto de reducir errores, considerando que
generalmente se dispone de un nmero muy limitado de jaulas. En una de estas superficies,
elegida al azar, se coloca la jaula, mientras que en la otra se corta y pesa el pasto.
b) Luego de un perodo de tiempo, segn el ritmo de crecimiento, se corta el pasto dentro de la
jaula y se pesa.
c) Luego se eligen dos nuevos sectores, en uno de ellos se corta y pesa el forraje.
d) Cubriendo el otro con la jaula para cortar y pesar al final del segundo perodo.
1 perodo: B - A
2 perodo: D - C
Deben utilizarce un mnimo de tres jaulas por cada pradera en estudio. La produccin anual
se estimar como el promedio de las tres jaulas.
Al inicio del estudio es conveniente elegir una pradera (potrero) que presente una
disponibilidad de forraje media a baja. Si se trata de pastoreo rotativo, la colocacin de la jaula y
corte fuera de la jaula debe realizarse despus del pastoreo.
Dante Pinochet T.
1 Introduccin.
En este sistema, la fertilizacin de praderas es, tal vez, una de las herramientas agronmicas
ms utilizadas cuando se desea mejorar la productividad de una explotacin ganadera. Para determinar
cual es el nivel de fertilizacin adecuado para una pradera, se debe tener en consideracin el marco
sistmico del problema y plantearse un objetivo agronmico que sea posible de alcanzar, de acuerdo a
la capacidad econmica del agricultor ganadero. Este objetivo, debe responder a cuatro puntos
fundamentales, los cuales pueden asimilarse a cuatro eficiencias en la explotacin ganadera:
c). La eficiencia alimenticia del animal. Se refiere, al nmero de kg. de MS necesarios para producir
una unidad de producto animal. Determinada por la cantidad y la calidad de la MS producida en el
sistema (que a su vez est determinada por la productividad alcanzada y el manejo del sistema de
cosecha para la alimentacin de los animales) y por los requerimientos del tipo de animal en
explotacin.
d). La eficiencia econmica del sistema. Al combinar las tres anteriores eficiencias debida a su grado de
dependencia, se puede establecer el nmero de producto animal producido de acuerdo a la unidad de
nutriente aplicado, los cuales pueden ser valorados en trminos monetarios. De esta relacin,
finalmente, depende la conveniencia econmica de realizar alguna prctica agronmica, para aumentar
la productividad de una explotacin ganadera. No es conveniente aumentar la productividad de una
pradera con gasto de fertilizacin, si sta no se trasuntar en una mayor productividad animal, la cual
depender de otras prcticas, tales como, apotreramiento adecuado para mejorar el porcentaje de
utilizacin, el tipo de pastoreo y el tipo de animal en pastoreo, el nivel de sustitucin de la pradera a
travs de ensilaje y concentrados, o una mayor masa ganadera por unidad de superficie. En este marco
general, debe analizarse la posibilidad de aumentar la productividad de una explotacin ganadera.
Las praderas permanentes en la zona sur de Chile, son principalmente praderas naturalizadas y
praderas mejoradas. Ellas han sido establecidas con la incorporacin a la agricultura de esta zona, a
mediados del siglo XIX, despus de la existencia de un climax de bosques que se extenda a travs de
toda la Depresin Intermedia, Precordillera Andina y Cordillera de la Costa.
El ideal, desde el punto de vista de un manejo ptimo de estas praderas, es lograr una situacin
de estado de equilibrio manejado por el agricultor, entre la comunidad de especies de la pradera, el
marco edafoclimtico y el animal, que permita la mxima rentabilidad y capacidad de sustentacin del
sistema ganadero.
El objetivo central del mejoramiento de praderas en la zona sur, ha estado orientado a establecer
una pradera mejorada con un contenido equilibrado de gramneas y de leguminosas. Las especies
principales introducidas son la ballica perenne y el trbol blanco.
Las ventajas de la pradera mixta son varias y estn ampliamente establecidas. Adems de una
alta y ms homognea productividad, se obtiene un forraje de un adecuado valor nutritivo para los
animales y un aporte de nitrgeno de bajo costo para el agricultor, proveniente de la fijacin simbitica
de la asociacin leguminosa-rhizobium, que dependiendo del contenido de trbol de la pradera, puede
llegar a tener un costo de fertilizacin nitrogenada igual a cero. Para obtener este ahorro de nitrgeno,
se debe tener en cosideracin, que se requiere un contenido de trbol que est entre el 20% y 30% de la
composicin botnica de la pradera, dependiendo del objetivo de produccin animal. Para ello, se
requiere la mantencin del trbol, lo cual es dependiente de un buen nivel de fertilidad de otros
nutrientes, especialmente P, K, S, un pH adecuado, y un manejo del pastoreo centrado en la pradera,
ms que en el animal como ocurre tradicionalmente. Dada la baja eficiencia de la competencia del
trbol, en relacin a la ballica, por luz, colonizacin de espacios, agua y los nutrientes, el manejo debe
centrarse en darle todas las facilidades al trbol, para hacer nula la competencia. Ello se logra teniendo
en cuenta, desde el punto de vista tradicional, cuales son los requerimientos de nutrientes del trbol,
ms que los de la gramnea acompaante, la cual se nutrir en forma adecuada, al estar los niveles por
sobre sus necesidades.
Los suelos de la zona sur del pas, para los requerimientos del trbol, son naturalmente
deficientes de P para sustentar una alta productividad, con un contenido de K, que se encuentra en los
lmites del requerimiento de esta especie y una gran proporcin de los suelos presenta valores de pH
inferior a 5,5; afectando muchas veces al trbol, debido a su sensibilidad a la toxicidad de aluminio.
Para eliminar este problema incipiente de toxicidad, debera encalarse los suelos a un pH 6,0 y mejorar
la efectividad de la fijacin simbitica, a travs de inoculacin con cepas de rhizobium ms efectivas
que las autctonas.
Es evidente, por lo tanto, que para lograr una alta persistencia del trbol, se requiere un alto
nivel de fertilidad en los suelos, sumado a un adecuado manejo de la luz en el sistema de la pradera
mixta, si se desea estabilizar la productividad, en un alto potencial productivo.
El objetivo de productividad, para algunos pocos, podra ser la pradera mixta de alta
productividad. Para otros, el objetivo debe ser, estabilizar una pradera mixta, con un menor porcentaje
de trbol, variable de acuerdo a las posibilidades de manejo de la pradera y con una menor inversin en
fertilizaciones y enmiendas, obteniendo de esta forma, una pradera de productividad de acuerdo a las
posibilidades de inversin del agricultor. Finalmente otros pueden optar por una fertilizacin baja y
espordica de la pradera naturalizada, que permita a travs del efecto residual producido por las
fertilizaciones de una rotacin que contemple algunos aos de cultivo, introducir una pradera cuya
duracin sea alrededor de 6 aos.
De no contar con una entrada equilibrada de N fijado en forma simbitica, es evidente, que la
productividad debe equilibrarse a un nivel bajo (crecimiento restringido por una situacin deficiente de
N en el sistema). Existir en estas condiciones, un gasto del N del suelo, el cual ir reducindose cada
vez ms, hasta alcanzar un equilibrio de productividad, que sea igual a la cantidad de N ingresado por el
reciclaje de los residuos de la pradera y del reciclaje producido por el animal en pastoreo. Esta
situacin, lleva a un lmite la productividad que ser muy baja y a una degradacin de los sistemas de
praderas en uso ganadero, las cuales producen cada vez menos y permiten una eficiencia de uso para
consumo animal cada vez menor (Figura 1).
14 INVERSION
ALTA
12
INVERSION
ton MS/ha/ao
10 MEDIA
8 INVERSION
BAJA
6
DEGRADACION
4
0
0 1 2 3 4 5 6 7 8
Aos
Figura 1 Estrategias de inversin para obtener un equilibrio productivo de una pradera
permanente.
En los agrosistemas de la zona centro sur, para establecer y mantener, en el largo plazo, una
productividad permanente se requiere adems de un buen nivel de N, un adecuado nivel de suministro
de P del suelo, nutriente que es principalmente deficitario, debido a las caractersticas del ciclo interno
del P en los suelos derivados de cenizas volcnicas y al historial de manejo, al cual histricamente han
sido sometidos estos agrosistemas. Por ello, se ha establecido que, para alcanzar un objetivo de
productividad en los sistemas ganaderos de esta regin, es necesario primero fosfatar los suelos a travs
de una fertilizacin de correccin del problema de fertilidad fosforada, para luego establecer una
fertilizacin de mantencin.
El nivel a alcanzar de P en los suelos, es dependiente del tipo de pradera, siendo mucho ms
exigente en la medida que tiene un contenido importante de trbol en praderas mixtas, ya que si ste
est bajo los requerimientos del trbol, esta especie se encontrar en competencia con la ballica, la cual
es mucho ms eficiente para obtener desde el suelo el P necesario para sus requerimientos.
En general los niveles de P se miden en P-Olsen en los suelos a travs de los anlisis de suelos y
es comn la recomendacin que para suelos con praderas debe tomarse una muestra de 5 cm de
profundidad, situacin que parece adecuada en sistemas de fertilizacin frecuente de praderas. Pero,
debido a que una alta frecuencia en la fertilizacin de praderas, en la zona centro sur parece no ser la
ms comn, el servicio de anlisis de suelos de la Universidad Austral, recomienda hacer un anlisis de
suelos en 20 cm. En situaciones de bajo suministro de P, es muy importante conocer el contenido de P
en un mayor volmen de suelo, para saber la factibilidad que las especies de la pradera puedan nutrirse
de P en condicionres adversas de sequa estival, cuando es poco probable que puedan recuperar P desde
los primeros cm de suelo y, adems, establecer cuando no es factible a travs de solo fertilizacin
mejorar la pradera, estableciendo que un valor inferior a 2 ppm, la recuperacin de la pradera se hace
muy lenta o es prcticamente nula.
De esta forma, para estabilizar las praderas con niveles inferiores al ptimo posible de alcanzar
en un marco edafoclimtico, se requieren niveles de P-Olsen tambin menores, sobre los cuales
establecer una estrategia de fertilizacin P que permita alcanzar, en forma estable, este nivel de P-
Olsen.
La fertilizacin P a seguir para obtener el nivel a alcanzar de P-Olsen, depender del nivel
inicial presente en el suelo (medido a travs de un anlisis de suelo), capacidad de fijacin de P del
suelo (dependiente de las reacciones rpidas y lentas de los fosfatos en los suelos), y de la prdida por
extraccin de P a la cual est sometida la pradera (dependiente a su vez de la eficiencia de utilizacin de
la pradera, el tipo de animal en pastoreo y la topografa del terreno).
14
12
10
ton MS/ha/ao
0 20 cm
0 2 4 6 8 10 12 14 16 18
7 cm
0 4 8 12 16 20 24 28 32 36
P-Olsen (ppm)
Figura 2 Relacin entre el nivel de P-Olsen y la productividad de praderas mixtas y de
gramneas.
ANDISOLES
Valdivia 12
Pelchuqun 12
Malihue 13
Osorno 11
Puyehue 14
Lanco 12
Frutillar 13
Nueva Braunau 14
INCEPTISOLES
Corte alto 10
La Unin 10
ULTISOLES
Fresia 9
Cdico 8
Crucero 8
Por otra parte, las prdidas de P aplicado en el tiempo, se deben principalmnete a las reacciones
lentas en el suelo, la extraccin producida en producto animal (leche o carne) y las prdidas por
transferencias (deyecciones en los caminos y sala de ordea y desuniformidad en los potreros debido a
topografa y sectores de descanso y bebederos). Para un sistema de praderas con pastoreo intensivo,
estas pueden asimilarse como promedio a la siguiente funcin a travs del tiempo:
A travs de la ecuacin propuesta, puede estimarse que para los suelos trumaos de la zona
centro sur, la aplicacin de 75 kg de P2O5/h producen la subida de 1 ppm de P-Olsen en forma
estable. Para los suelos rojo arcillosos, el valor sera 50 kg de P2O5/h. Estos valores son coincidentes
con los sealados por BERNIER en sus estudios de efectos residuales de aplicacin de P a los suelos.
La continua aplicacin de fosfato, produce un efecto residual acumulativo del P en el suelo, las
cuales pueden visualizarse a travs de una sumatoria de los efectos residuales de cada una de las
aplicaciones, a travs del tiempo. De esta forma, para ingresos de una cantidad promedio de P a travs
de los aos, la ecuacin resultante es:
10
5
Sin fertilizacin posterior
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
CUADRO 4 Tiempo en aos para alcanzar un nivel de P-Olsen en forma estable, partiendo de un
nivel de 2 ppm.
Nivel de P-Olsen a alcanzar (ppm)
DOSIS 4 6 8 10 12 14
Kg P2O5 aos
25 14.2 * * * * *
50 3.6 14.2 * * * *
100 1.6 3.6 6.9 14.2 * *
150 1.0 2.2 3.6 5.6 8.5 14.2
200 0.7 1.6 2.5 3.6 5.0 6.9
250 0.6 1.2 1.9 2.7 3.6 4.7
300 0.5 1.0 1.6 2.2 2.9 3.6
400 0.4 0.7 1.1 1.6 2.0 2.5
Suponiendo un nivel de P-Olsen inicial de 2 ppm, se puede observar que existen dosis mediante
las cuales hay niveles que no son posibles de ser alcanzados, ya que se equilibran con la extraccin a
niveles de P-Olsen bajos. Otras dosis, de nivel intermedio, alcanzan el nivel deseado pero despus de
mucho tiempo, lo que hace su aplicacin agronmicamente poco factibles de ser usadas. En este
ejemplo, para alcanzar en forma estable un nivel de 10 ppm, que sera un nivel relativamente adecuado
para una alta productividad, se requieren 6, 4 o 3 aos con dosis de 150, 200 y 250 kg P2O5/h,
respectivamente. En tanto que, con dosis de P an superiores como 400 kg P2O5/h, el nivel deseado se
alcanza en menos de 2 aos. La velocidad para alcanzar un nivel de P que desee un agricultor,
depender del grado de capitalizacin para realizar esta inversin en P en los suelos, para
posteriormente llegar a un nivel de mantencin de la fertilidad fosforada de los suelos.
En las dosis de mantencin de la fertilidad fosforada de las praderas, debe considerarse dos
aspectos importantes: las prdidas por extraccin de la pradera (a travs de conservacin del forraje, el
producto animal y las transferencias a sectores no productivos) y las prdidas del suelo. Idealmente,
debera establecerse un nivel de P equilibrado, a un nivel que haga innecesaria la fertilizacin para
corregir las deficiencias del suelo. De acuerdo a la curva de productividad versus P-Olsen para las
praderas de la zona sur (Figura 1), para un nivel de 12000 kg de MS/h, se requieren 12 ppm de P-
Olsen. Si el nivel alcanzado en forma estable por el agricultor es ste, se requerirn como fertilizacion
de mantencin solo las prdidas debidas a la extraccin de P, menos el reciclaje producido en los
residuos vegetales y animales que son devueltos al potrero.
donde,
EPp : prdidas por exportacin de P en condiciones de pastoreo (kg P/h)
AL : factor de prdida animal ( kg P/US, unidad estndar. Es comn que los valores sean entre 0.8
y 1 kg de P/US, para vacas y ganado de carne).
donde,
Pa : es el nivel de P-Olsen a alcanzar
De esta forma, la fertilizacin fosforada de las praderas contempla dos etapas: La fertilizacin
de correccin, que permite elevar en forma considerable los niveles de P-Olsen en los suelos, y las
fertilizacin de mantencin la cual debe hacerse para mantener el nivel de P-Olsen a travs del tiempo.
Si no se aplica la dosis de mantencin, se producir un desequilibrio y el objetivo de produccin
elegido por el agricultor, no se podr mantener en el tiempo.
La necesidad de establecer una fertilizacin nitrogenada de los suelos, debe estar orientada a
mantener el equilibrio en los sistemas ganaderos entre los ingresos de nitrgeno y las prdidas de este
nutriente provocadas por la extraccin en producto cosechado de este sistema y la ineficiencia en el
reciclaje animal.
Con porcentajes bajos de trbol, es evidente que no es posible sin fertilizacin alcanzar un alto
suministro de N en forma mineral en el suelo. Al no existir un equilibrio de las prdidas del N y la
magnitud de la entrada de N /va fijacin simbitica), tal como ha sido sealado anteriormente, se
tender inicialmente a "gastar" el N de las reservas del suelo producindose una disminucin del pool
de N orgnico activo del suelo, con la consiguiente degradacin de la pradera hacia especies mejor
adaptadas a crecer en condiciones de bajo suministro de N.
Otro aspecto a cosiderar, es la real efectividad del reciclaje producido por el animal en las
condiciones de manejo de las praderas, situacin que es fundamental ya que cerca del 70% del N
reciclado por el animal es a travs de la orina, en forma rpidamente transformable a N-NH4. Las
prdidas que puede originar la volatilizacin del amonio, al sufrir una transformacin a amonaco, son
puntos de una gran discusin en la literatura llegndose a estimar cantidades variables entre 5 y 70% de
prdidas de este aporte. Son determinantes en este tipo de prdida el pH del suelo y el contenido de
humedad en el suelo. Siendo mayores en condiciones de pH alcalinos y en pocas secas. Adems las
fecas y orinas que el animal recicla no todas vuelven a la pradera. Parte de ellas, llamadas prdidas de
transferencia, son debidas a la depositacin de la orina y fecas en los caminos, potreros de sacrificio y
en las salas de ordea. En general, las prdidas por transferencias son estimadas en un 10% del N
evacuado por el animal.
Las prdidas del sistema desde el pool de N mineral del suelo, en general son consideradas
bajas, ya que en un sistema equilibrado de N en el suelo, el nivel del pool de N en forma mineral
debera ser bajo. Debido a la gran cantidad de carbono de alta labilidad que continuamente est
ingresando en los residuos, la actividad transformadora de la biomasa microbial del suelo es,
indudablemente, alta. Por otra parte, existe una gran biomasa vegetal que tambin es capaz de
interceptar y absorber una gran cantidad de N mineral del suelo, no debindose producir una situacin
de gran acumulacin de N en forma mineral. En un sistema como ste, las prdidas tanto de lixiviacin,
desnitrificacin y por cierto una inmovilizacin microbial, pueden ser estimadas en un 20% del N
ingresado en forma mineral en el sistema (desde la orina y la fertilizacin, principalmente).
Es posible visualizar, a travs de este cuadro, que las necesidades de trbol en una pradera mixta
son variables dependiendo del porcentaje de utilizacin de la pradera, es decir, del grado de extraccin
en producto ganadero. As para praderas mixtas, bajo pastoreo con un PU del 80%, el equilibrio desde
el punto de vista del N se alcanza con un porcentaje de 30% de trbol, en tanto que al disminuir el PU a
un nivel de 60% el contenido de trbol que equilibra el sistema de N es del 20%. Valores inferiores del
porcentaje de trbol en la composicin botnica, producirn un balance negativo en el sistema ganadero
que, debera ser suplementado con una fertilizacin nitrogenada.
PRODUCTO
ANIMAL
FIJACION ALIMENTACION
SIMBIOTICA SUPLEMENTARIA
TRANSFERENCIAS
ORINA
N
ANIMAL
VOLATILIZACION
FECAS
N CONSERVACION
VEGETAL
RESIDUO
DESNITRIFICACION
Nm
N
ORGANICO
ACTIVO
Porcentaje de leguminosa
PU 1 5 10 15 20 25 30
% ............ kg N/h ...........
80 -83 -72 -58 -44 -37 -19 0
70 -73 -61 -46 -31 -16 0
60 -62 -50 -34 -18 0
50 -50 -38 -22 -6 0
40 -40 -26 -10 0
Las dosis de fertilizacin nitrogenadas recomendadas para los sistemas ganaderos, estn en
funcin principalmente de la productividad que se puede mantener en forma equilibrada en el sistema,
el porcentaje de utilizacin de la pradera en pastoreo y el objetivo de produccin. Los sistemas
ganaderos de carne, necesitan para obtener una productividad de 10 ton MS/h, una fertilizacin que
variar entre 0 y 65 kg de N/h de acuerdo al porcentaje de trbol de la pradera. Los valores obtenidos
con esta aproximacin es coincidente con lo sealado por las recomendaciones de INIA, en donde con
ganado de carne, con pastoreo permanente se logra estabilizar una pradera de esta productividad, con
aplicaciones de entre 30 y 60 kg de N/h. Por otra parte, para la misma productividad de la pradera en
el caso de lechera las dosis recomendadas a los agricultores deben oscilar entre 0 y 90 kg de N/h,
debido a las mayores prdidas que se producen en este sistema ganadero.
De acuerdo a la extraccin realizada por la cosecha del rezago las dosis que deben aplicarse en
forma adicional se muestran en el Cuadro 8.
De esta forma, la dosis de N que se debe aplicar en condiciones de manejo que mezcla pastoreo
y rezago para una pradera de una productividad de 12 ton de MS/h, en lechera con un porcentaje de
trbol del 5%, en las que se dej un rezago para conservacin de 4000 kg de MS/h es:
DN = DNp + DNc
donde,
DN = 80 + 45 = 125 kg N/h
La estrategia en la fertilizacin nitrogenada debe estar centrada en elevar el nivel de P
disponible, para permitir la mxima poblacin de trbol dentro de las posibilidades de manejo tcnico y
econmico, en lo que se refiere a la correccin de los niveles de P.
Es importante para obtener un adecuado xito de la fertilizacin con los principales nutrientes
deficitarios N y P de los suelos, que exista un adecuado suministro de los otros nutrientes. La respuesta,
en general, a otros nutrientes solo cabra esperarla cuando se haya resuelto adecuadamente el problema
de N y P y los otros factores de produccin que permitan una alta productividad de las praderas
permanentes. La decisin de aplicar otros nutrientes debe estar avalada por un anlisis de suelo. En la
mayora de los casos, la aplicacin de otros nutrientes no lograr aumentos significativos de la
produccin y solo distraer energa y dinero en la solucin de los problemas bsicos que son N y P. Los
niveles crticos de K para una pradera permanente, son los mostrados en el cuadro 9. De acuerdo a estos
niveles medidos en una profundidad de 20 cm de suelo, solo se esperar respuesta a la fertilizacin
cuando la productividad es alta. Si se encuentra en el valor crtico, las fertilizaciones de mantencin son
bajas, debido al alto reciclaje realizado por los animales, y deben ser aumentadas en condiciones de
corte. Adems, para subir el nivel disponible en ppm de K intercambiable se requiere una dosis de 20
kg de K2O/h, adicional.
Si se llega a manifestar una deficiencia de estos elementos, deben ser corregidos con las
aplicaciones de dosis sealadas en el mismo cuadro, en una sola aplicacin, ya que si se mantiene un
pastoreo adecuado en esos potreros, se hace innecesaria una dosis de mantencin.
CUADRO 9 Nivel crtico de K en los suelos y dosis de mantencin de la fertilidad K de
los suelos, de acuerdo al manejo realizado.
Manejo
Productividad K intercambiable Pastoreo Rezago
Ton / ha ppm Kg K2O / ha
6 60 10 20
8 80 10 30
10 100 10 40
12 120 10 50
14 130 15 60
S <4 4-8 50 kg
Mg < 25 25 - 50 60 kg
B < 0.5 0.5 - 1.0 2 kg
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1988. Santiago, Chile.
Dante Pinochet T.
El nivel crtico es el valor del contenido de nutriente en el suelo, sobre el cual la respuesta a
la fertilizacin en productividad de la pradera (y por lo tanto en productividad secundaria, carne o
leche) es tan baja que el costo invertido en la unidad adicional de nutriente aplicado no produce un
aumento en la rentabilidad obtenida por el producto producido (carne o leche).
Bajo el nivel crtico del nutriente en el suelo, se debe establecer una poltica de fertilizacin
de correccin del nivel de fertilidad del suelo de manera que este nutriente no sea un factor limitante
de la productividad. Las polticas de correccin de fertilidad de los suelos de la zona sur de Chile
son principalmente de correccin de la deficiencia de fsforo en los suelos, la cual representa la ms
comn deficiencia de fertilidad de los suelos conocidos como trumaos (Andisoles) y en una menor
medida los suelos rojo-arcillosos (Ultisoles). En estos suelos otras deficiencias nutricionales que
puedan hacer necesarias polticas de correccin son usualmente inducidas a travs del manejo
extractivo producido por los aos de agricultura sin reposicin de nutrientes. De ah que se haya
empezado a observar deficiencias de nitrgeno, potasio, problemas de acidificacin excesiva del
suelo y en mucho menor medida otros nutrientes.
Ahora, bien cuando el nivel de fertilidad del suelo est en el nivel crtico del nutriente en el
suelo se debe establecer una poltica de fertilizacin de mantencin de la fertilidad del suelo. Esta
poltica es necesaria debido a que una extraccin sin reposicin (sin fertilizacin), en estas
condiciones, inducir a una deficiencia nutricional del suelo que se ir haciendo cada vez mayor con
el paso de los aos y que posteriormente para recuperar al suelo ser necesario una poltica de
correccin.
Por sobre el nivel crtico de fertilidad del nutriente en el suelo, es posible establecer una
extraccin sin reposicin (sin fertilizacin) por algunos aos hasta que el nivel descienda al nivel
crtico, nivel al cual se debe establecer la poltica de fertilizacin de mantencin.
El nivel crtico de los nutrientes en el suelo depende de varios factores y parmetros. Primero
depende de la demanda nutricional del cultivo, la cual a su vez es dependiente del potencial
productivo de la pradera y del requerimiento interno de cada nutriente en la pradera.
No existe completo acuerdo, entre los diferentes laboratorios de Anlisis de Suelos del pas,
en la profundidad de muestreo a la cual se debe obtener la muestra de suelo para una adecuada
estimacin del nivel de fertilidad del suelo. Uno de los elementos a considerar es la distribucin de
las races en el perfil del suelo. En el Cuadro 2 se muestra la distribucin de las races de una
pradera de ballica-trbol blanco.
Otro elemento a considerar es que en el caso de los nutrientes que usualmente no son
incluidos en la fertilizacin de las praderas, la cantidad disponible estar repartida homogneamente
en los primeros 20 cm de suelo, sin una notable acumulacin superficial por lo cual su correcta
estimacin de disponibilidad es considerando el mayor un volumen de suelo posible en donde
crecen las races.
Sin embargo, es posible establecer una relacin entre el nivel del nutriente medido en 5 o 7.5
cm de suelo con el medido en los primeros 20 cm. En el Cuadro 3 se muestra un ejemplo de clculo
de esta relacin medido para el caso del P-Olsen.
Por otra parte, para nutrientes mviles y nutrientes no aplicados a travs de fertilizacin la
relacin debera ser cercana a 1 para muestreos entre 0-7.5 cm y entre 0-20 cm. De esta forma, es
claro que al analizar los datos entregados por un anlisis de suelo es muy importante indicar la
profundidad de muestreo. En el Laboratorio de Suelos del Instituto Ingeniera Agraria y Suelos de
la Universidad Austral de Chile se recomienda el muestreo de suelos con praderas a una profundidad
de 20 cm.
Con respecto al P (medido a travs del indicador P-Olsen), como una regla general se puede
usar que por cada ppm de P-Olsen (medido de 0-20 cm) en forma estable en el suelo, es posible
obtener una produccin de 1000 kg MS ha -1 en el agrosistema (Cuadro 4). Esta regla general
considera que la productividad que se alcanza es la productividad mxima probable del agrosistema
y no una productividad debida a una deficiencia nutricional o mal manejo. En un agrosistema
particular, la relacin entre la Productividad de la pradera y el P-Olsen en el suelo es curvada y no
lineal como es asumido en esta regla general.
En el caso del K una vez alcanzado el nivel crtico, ya sea a travs de una poltica de
fertilizacin de correccin o debido a la extraccin sucesiva sin reposicin durante aos, se debe
proceder a la fertilizacin de mantencin de la fertilidad K del suelo. En condiciones de pastoreo el
reciclaje nutricional de K es alto aunque su distribucin no es homognea y es muy dependiente del
manejo del pastoreo y las dosis de mantencin deben compensar las prdidas de la extraccin e
ineficiencia en el reciclaje. El Cuadro 7, se muestran las dosis de fertilizacin de mantencin de los
niveles crticos dependiendo del manejo de conservacin y en pastoreo.
Los macronutrientes calcio, magnesio y azufre, solo rara vez se presentan con situacin de
deficiencia en los sistemas pratenses. Para Ca, no se han descrito sistemas de suelo en que este
nutriente pueda ser deficiente, ya que es usualmente el catin mayoritario presente en los suelos
agrcolas y antes que se produzca su deficiencia usualmente se produce una toxicidad de Al,
elemento que aumenta considerablemente cuando las bases del suelo comienzan a disminuir en los
suelos acidificados. En general un nivel Ca intercambiable superior a 0.75 cmolc kg-1 de suelo est
por sobre las necesidades de la pradera y no se detectan problemas de deficiencia de Ca.
Una situacin ligeramente diferente ocurre con respecto al magnesio en el suelo. Este
nutriente puede presentar deficiencias para la nutricin de la pradera sin que la acidificacin sea
excesiva. Su diagnstico a travs del anlisis de suelo permite detectar los principales problemas de
deficiencia. En el Cuadro 10, se muestran los valores de Mg intercambiable en el suelo necesarios
para la produccin de una pradera sin deficiencia nutricionales para su crecimiento. Una situacin
ligeramente diferente debe considerarse si se desea que los contenidos de Mg de las pradera nutran
los requerimientos de los animales en pastoreo (evitar la hipomagnesemia). Para ello se requiere un
consumo de lujo por parte de la pradera, situacin la cual se logra con niveles de Mg cuatro veces
superiores a los valores crticos para el crecimiento de la pradera. La correccin de los niveles de
Mg en el suelo a un nivel suficiente para este consumo de lujo es ineficiente desde el punto de vista
de la fertilizacin y es probable que la suplementacin de los contenidos de magnesio de acuerdo a
los requerimientos animales puede hacerse en forma ms eficiente a travs de sales en la dieta
animal.
CUADRO 10 Niveles crticos de Magnesio y Azufre para la produccin de sistemas pratenses
en lechera.
Productividad de la Magnesio Azufre
pradera intercambiable disponible
(kg MS ha-1) (cmolc kg-1) (ppm)
6000 0.10 5
8000 0.15 6
10000 0.20 7
12000 0.25 8
Los niveles crticos para azufre en los sistemas pratenses se muestra en el Cuadro 10. En los
suelos de la zona centro sur y sur su deficiencia es poco comn y se puede presentar en sectores
erosionados y en las praderas de la zona de Aysn. Sin embargo, debido a polticas de extraccin
sin reposicin en los suelos es probable que su deficiencia comience a ser cada vez ms comn,
particularmente debido a que se ha discontinuado el uso de fertilizantes que aplicaban
adicionalmente azufre al nutriente principal (superfosfato normal y sulfato de potasio) en los
sistemas de la zona sur y a que no existen entradas adicionales de azufre a travs del riego y/o
contaminacin. Por ello, su adecuado monitoreo en los anlisis de suelo se hace cada vez ms
necesario.
Mucho menos probable que las deficiencias de suministro de los macronutrientes por los
suelos de la zona centro sur y sur del pas, son las deficiencias que se puedan producir de
micronutrientes. Entre los micronutrientes lo ms posibles de presentar deficiencias puntuales se
encuentran los oxyaniones boro y molibdeno. Sin embargo, en las prospecciones de fertilidad hechas
por distintos investigadores, las deficiencias de estos elementos son puntuales y en un muy bajo
porcentaje de los casos. El boro es usualmente aplicado a los suelos en forma preventiva en el caso
de la remolacha, por lo cual ha habido cierto ingreso adicional a las contenidos naturales de los
suelos en algunos agrosistemas.
El molibdeno por su parte, debido a la baja cantidad que es requerida por las praderas para su
adecuada nutricin, es muy poco probable su deficiencia.
Los niveles crticos usuales para los micronutrientes se muestran en el Cuadro 11. Estos
valores son aproximaciones preliminares, debido a que no existe un adecuado nmeros de estudios
que haya validado esta proposicin en los suelos nacionales. Sin embargo, de acuerdo a estos
indicadores es muy poco probable las deficiencias de micronutrientes cationes en los suelos trumaos
y rojo-arcillosos aunque problemas puntuales pueden ser posibles y requieren ser evaluados. La
dificultad principal estriba en que no se han detectado casos graves y repetidos que permitan
justificar su investigacin en profundidad. Las posibles deficiencias deben ser monitoriadas para
evaluar su correccin y establecer las polticas de fertilizacin de mantencin.
CUADRO 11 Niveles crticos de fertilidad de suelo para micronutrientes cationes y aniones
en agrosistemas lecheros.
Nutriente Nivel de nutriente de acuerdo a Anlisis de Suelo
Deficiente Marginal Suficiente
(ppm)
Micronutrientes cationes
Fierro < 2.5 2.5 - 4.5 > 4.5
Manganeso < 0.7 0.7 - 1.0 > 1.0
Cobre < 0.5 0.5 - 0.8 > 0.8
Zinc < 0.5 0.5 - 1.0 > 1.0
Micronutrientes aniones
Cloro
Boro < 0.5 0.5 - 1.0 > 1.0
Molibdeno < 0.15 0.15 - 0.2 > 0.2
LEGUMINOSAS EN PRADERAS PERMANENTES
(Volver al Indice)
Oscar Balocchi L.
1 INTRODUCCION
Las actuales circunstancias econmicas que enfrenta la ganadera en la zona sur de Chile,
obligan al desarrollo de sistemas eficientes, que se caractericen por bajos costos unitarios ms que
por altas producciones por hectrea. En estos sistemas las praderas permanentes cumplen un rol
especialmente importante.
Las praderas permanentes representan en esta zona alrededor del 80% de la superficie
de praderas. Una proporcin muy alta de ellas no contienen una cantidad suficiente de leguminosas
como para hacer una contribucin efectiva al rendimiento, calidad y aporte de nitrgeno.
Las leguminosas normalmente representan menos del 10% de la materia seca producida por
la pradera. Las principales leguminosas presentes son Trifolium repens y Lotus uliginosus. De estas
dos especies, en las praderas permanentes de la zona sur, el ms importante es el trbol blanco, por
lo que esta revisin se centrar fundamentalmente en esta especie, aunque muchos de los conceptos
entregados son tambin vlidos para las otras leguminosas perennes.
fijacin de nitrgeno atmosfrico (Frame y Newbould 1986). Es una especie perenne, estolonfera y
de crecimiento postrado. Posterior a la germinacin de la semilla y aparicin de los cotiledones,
emerge la primera hoja verdadera, que es unifoliada, seguida por hojas trifoliadas. El tallo primario
que se origina a partir de la plmula alcanza escaso desarrollo, debido a que casi no ocurre
elongacin de entrenudos. A partir de las yemas axilares del tallo primario, se generan estolones que
crecen en forma radial y rastrera. Los estolones tienen capacidad de elongarse considerablemente y
producen races adventicias en todos o algunos de sus nudos. Eventualmente despus de un tiempo,
la planta central muere y estos estolones adquieren vida independiente. Por esta razn el crecimiento
y sobrevivencia del trbol blanco es fuertemente dependiente del desarrollo y sobrevivencia de los
estolones, los que le confieren adems la gran capacidad de colonizacin de espacios vacos que
tiene esta especie en relacin a las gramneas. La plntula de trbol desarrolla una raz primaria que
posee una corta vida, menor a un ao, por lo que la planta pasa depender de las races de los nudos
de los estolones (figura 1).
3.1 Variedades.
Las variedades son clasificadas de acuerdo al tamao de las hojas en cuatro tipos a) hoja
pequea, b) hoja media, c) hoja grande y d) hoja muy grande. Las variedades de hoja pequea, tales
como S-184, Kent y los ecotipos naturalizados de la zona, se caracterizan por una gran proliferacin
de estolones muy bien arraigados por lo que son apropiados para pastoreo continuo especialmente
con ovinos. Las variedades de hoja media, como Huia, S-100 y Menna, son apropiadas para pastoreo
con bovinos y las de hoja grande, tales como Pitau, Blanca y Alice, que poseen menos estolones,
ms gruesos y menos arraigadas, son indicados para pastoreo con bovinos combinado con cortes
para conservacin de forraje. Las variedades de hoja muy grande como el Ladino son especialmente
apropiados para pastoreo rotativo, soiling o conservacin de forraje. La eleccin de la variedad
muchas veces est restringida por la disponibilidad de semillas en el mercado.
3.2 Fertilizacin.
Las dosis de fertilizantes y las necesidades de encalado para lograr una condicin de
fertilidad adecuada para el establecimiento del trbol deben ser determinadas con un anlisis de
suelo. La inoculacin o peletizacin de la semilla es tambin una prctica importante en el
establecimiento del trbol.
3.4 Siembra.
La plntula de trbol es menos resistente que las gramneas a las bajas temperaturas y falta
de humedad. Por esta razn una fecha de siembra apropiada es fundamental para obtener un
adecuado establecimiento de trbol. Deben evitarse tanto las siembras tardas en otoo, en las que se
produce una gran mortalidad de plntulas causada principalmente por bajas temperaturas,
oscilaciones trmicas, baja intensidad luminosa y viento, as como las siembras tardas en primavera
bajo condiciones de secano, en las que el dficit hdrico es responsable del mal establecimiento. Por
esta razn, para las condiciones predominantes en la X Regin las siembras tempranas en otoo
(fines de febrero - marzo), son las ms adecuadas.
El trbol es una planta poco tolerante a la falta de luz, por lo que las siembras asociadas a
cereales no le permiten un buen establecimiento; los mejores establecimientos se logran con
siembras directas (Cullen, 1964).
El tipo de gramnea que se usa en la mezcla forrajera afecta el establecimiento del trbol.
Actualmente se encuentra bien documentado el hecho que las diferentes gramneas difieren en su
compatibilidad con el trbol. Dactylis glomerata y Phleum pratense son especies no compatibles.
Sin embargo Lolium perenne y Festuca arundinacea son compatibles. En el caso de las ballica la
evidencia indica que la contribucin y produccin del trbol es mayor cuando se usan ballicas
tetraploides que diploides (Peel, 1988).
Es difcil mantener una proporcin adecuada de trbol en forma estable a travs del tiempo
de manera que se pueda predecir su contribucin en la pradera.
La falta de conocimiento, adems del comportamiento errtico del trbol dentro y entre aos
representa una de las principales desventajas de la mezcla, en relacin a la pradera de gramnea sola
con uso del nitrgeno, que es ms fcil de manejar, predecible y en la que su produccin puede ser
manipulada con aplicacin de nitrgeno.
% de trbol blanco en la MS 60
50
40
30
20
10
0
1 2 3 4 5 6 7 8
Ao
En general se acepta que el potencial de produccin de una pradera mixta es menor al de una
pradera de gramnea pura. Una comparacin simple se puede realizar en trminos de la carga animal
que soportan ambos tipos de pradera. Clark (1988), realiz una recopilacin de ensayos en que se
compara la capacidad de carga (cuadro 2).
CUADRO 2 Carga animal de praderas mixtas comparadas con praderas de ballica bien fertilizadas
(Pradera de ballica = 100).
Referencia Animal Carga animal relativa
Steen y Laidlaw Bovino 73
Stewart y Haydock Bovino 73
Younie et al Bovino 81
Newton et al Ovino 80
McAdam Ovino 122
Parsons et al Ovino 78
Promedio 84.5
Clark, 1988
El mas alto rendimiento obtenido en Gran Bretaa con pradera mixtas sin
fertilizacin nitrogenada es de 15.53 ton MS (Frame y Newbould, 1986), sin embargo la mayora de
las praderas mixtas sin fertilizacin nitrogenada presentan una produccin entre 6 a 10 ton MS. En
Nueva Zelandia (Hoglund et al, 1979), midieron en praderas sin fertilizacin nitrogenada un rango
de produccin entre 6,7 a 14,9 ton MS, con un promedio de 8,4 ton MS y una contribucin
promedio del trbol de 37%.
FIGURA 3 Anlisis de regresin entre produccin de materia seca
de trbol y produccin total de la pradera.
(Frame y Newbould, 1984)
12
10
8
Ton MS/ha/ao
S 23/Blanca
6 S 23/S100
S 23
0
0 100 200 300 400 500 600
Kg N/ha/ao
CUADRO 4 Efecto del fertilizante nitrogenado aplicado en primavera sobre una pradera de
ballica/trbol blanco (North Wyke, Inglaterra 1983-84).
Nitrgeno 1er Corte 2 Corte 3er Corte
Primavera Ton % Ton % Ton %
(kg/ha) MS. /ha Trbol MS /ha Trbol MS /ha Trbol
0 2,3 35 1,3 43 2,1 60
50 4,2 15 1,4 21 1,6 46
Fuente: Morrison, Denis y Johnson (1985).
Aunque existe evidencia que en trminos generales la contribucin del trbol al rendimiento
est relacionada a la cantidad de trbol presente en la pradera, no es posible definir la proporcin
ptima de trbol. Esto se debe, en parte, a que la produccin de la pradera mixta puede no estar
directamente relacionada a la cantidad de nitrgeno fijada ese ao. Existe evidencia que la tasa de
transferencia de nitrgeno aumenta con la edad de la pradera, edad que est a menudo asociada con
una disminucin en el porcentaje de trbol (Chestnutt y Lowe, 1970). El rendimiento de una pradera
mixta de un ao en particular es normalmente un reflejo de la contribucin del trbol del ao
anterior; por ejemplo, Morrison (1981) obtuvo una correlacin significativa entre el rendimiento de
la pradera en su tercer ao y el contenido de trbol de esta misma pradera en su primer ao.
A pesar de estas consideraciones se acepta que para obtener ventajas de la presencia de trbol
blanco en la pradera ste debe representar un 30% de la materia seca como promedio del ao.
Debido a que el contenido de trbol es bajo al comienzo de la primavera (menor de 15%), es
necesario que en la poca de su crecimiento mximo se logre un contenido de trbol, de 50%, para
obtener un promedio anual de 30% o ms (Sheldrick, 1985).
2
MS (Ton/ha)
1.5
Trbol
1 Ballica
0.5
0
6/11 3/12 1/1 29/1 26/2 23/3
El trbol es menos resistente al pisoteo que las ballicas y en general el retorno de excretas
favorece el crecimiento de las gramneas en la mezcla.
300
Establecimiento (plantas/100cm lnea)
200
100
0
Glifosato Paraquat Dalapon Sin hebicida
CUADRO 5 Nmero de plntulas establecidas y contribucin (%) del trbol blanco en una pradera
regenerada con 4 kg semilla/ha.
Contribucin (%)
Tratamiento Nmero 70 das 210 das
Previo (pl/m2)
Pastoreo 1,25 1,3 0,0
Paraquat 26,67 11,2 8,3
Glifosato 51,67 7,7 10,7
Fuente: Balocchi y Mansilla (1990).
La competencia a nivel radicular es de mayor importancia que la competencia de la parte
area. Las gramneas difieren en su capacidad de competencia radicular, siendo las ms competitivas
en orden de importancia Holcus lanatus, Lolium perenne, Agrostis tenuis, Festuca sp, mientras que
Poa sp fue la menos competitiva (Boatman, 1983).
En Irlanda del Norte Chestnutt y Binnie (1984), realizaron un estudio comparativo de cinco
mtodos de introduccin de trbol blanco sobre una pradera permanente. La figura 8 muestra los
resultados de este ensayo. Se observa que en todos los casos se logr un buen aumento del trbol, en
el segundo ao.
Control
Gibbs seeder
Moore Unidril
Howard Rotoseeder
Voleo
Voleo + rastra
2 4 6 8 2 4 6 8
Es difcil generalizar las normas de manejo de una pradera mixta debido a las naturales
variaciones en suelo, clima, formas de utilizacin, entre otros aspectos. Sin embargo, a continuacin
se presenta una pauta con los aspectos ms relevantes a ser considerados en este tipo de praderas.
Establecimiento:
- Seleccionar una variedad de trbol adaptada al sistema de utilizacin.
- Usar una especie y variedad de gramnea compatible.
- Sembrar superficial, 1,0 a 1,5 cm.
- No incorporar la semilla de trbol en la lnea.
- Sembrar directo a comienzos de marzo.
- Elegir y usar cuidadosamente los herbicidas.
Manejo y utilizacin:
- Regar, donde sea posible.
- Evitar el pastoreo continuo severo.
- Preferir el pastoreo rotativo, con bajas altura de residuo (<6cm).
- Insertar un corte de ensilaje, pero de corto perodo de rezago (no>a 7 semana).
Respecto al lotus (Lotus uliginosus), especie tambin conocida en la zona sur con el nombre
de alfalfa chilota, Charlton (1983), seala que tendra su origen en Europa y el Mediterrneo;
caracterizndose por su amplio rango de tolerancia a diversas condiciones de crecimiento,
particularmente en suelos con baja fertilidad.
Esta especie, se caracteriza por ser perenne, vigorosa, de hojas ms grandes que la lotera
(Lotus corniculatus). Se extiende a travs de rizomas con una corona bien desarrollada, debido a
esto se considera que tiene un hbito de crecimiento semierecto. Los tallos que nacen de los rizomas
pueden alcanzar una logitud de 1,8 metros (Smetham, 1981; Grant y Marten, 1985; Lpez, 1988).
Es una planta con hojas trifoliadas con dos estpulas foliosas que toman la apariencia de dos
foliolos adicionales que permiten diferenciarla de las otras leguminosas forrajeras. Presenta flores
amarillas dispuestas en racimo, sus semillas son pequeas con un alto porcentaje de semillas duras
alojadas en una vaina que presenta el aspecto de pata de pjaro (figura 9). Las plntulas a la
emergencia son dbiles, incapaces de competir y poco agresivas (Romero, 1990).
El rebrote o crecimiento se inicia desde las yemas axilares situadas en la parte alta de los
tallos, por lo cual se recomienda un pastoreo, que debe hacerse despus del inicio de la floracin,
dejando un residuo mnimo de 5 cm. (Romero, 1990).
10.1 Establecimiento.
La alfalfa chilota es una especie de lento establecimiento, por lo que, para obtener una
adecuada poblacin de plantas es importante la preparacin de suelo, en que la cama de semillas
debe quedar bien mullida y firme, que permita una siembra superficial, siendo necesario rodonar
antes y despus de la siembra (Romero, 1990).
Dado que la semilla es pequea y las plntulas carecen de vigor, la siembra debera ser
superficial. Al respecto Smetham (1981), seala que la profundidad de siembra no debera ser mayor
de 0.6 a 1.2 cm. En un terreno firme, y si la humedad del suelo permite una siembra al voleo, esto es
preferible, pasando un rodillo despus de la siembra.
La semilla debe ser de buena calidad y la inoculacin es recomendable, para este propsito
se deben utilizar rizobios especficos para el gnero Lotus, ya que una de las caractersticas de las
cepas que realizan simbiosis con Lotus uliginosus, es su adaptabilidad a pH cidos (4.5) y alto con
contenido de aluminio intercambiable, los resultados obtenidos por Cooper et al (1985), as lo
demuestran.
Una de las limitantes para el uso de esta especie es la baja disponibilidad de semilla en el
mercado. La semilla disponible corresponde a la cosecha directa o como subproducto de la limpieza
de otras semillas por lo que representan ecotipos de la zona. Ha existido espordicamente en el
comercio una variedad de orgen Neozelands, tetraploide denominada Maku, la que ha presentado
buena adaptacin a las condiciones de la Dcima Regin.
CUADRO 7 Efecto del pastoreo bovino y ovino sobre la produccin (kg MS/ha/ao) del
componente lotus y trbol blanco, dos y tres aos despus de la siembra.
Tipo de Ganado y Altura Residual
Ovino Bovino
2.5 cm. 7.5 cm
2do ao Lotus 980 1210
Trbol 830 880
Diversos trabajos han demostrado que en suelos de baja fertilidad con pH 5 o menos la
produccin de la alfalfa chilota es tres veces superior a la del trbol blanco, esto en suelos de Nueva
Zelandia. Las razones que se dan para estas diferencias es la gran habilidad del lotus para utilizar
fsforo del suelo y la inhabilidad del trbol para tolerar altos niveles de aluminio intercambiable
(Scott y Mills, 1981).
0 1250
Trbol blanco 0.7 1.4
Alfalfa chilota 3.3 3.7
Trbol blanco y alfalfa chilota 2.2 (84%)* 1.9 (43%)
Se observa que en el caso de mezclar las leguminosas y encalar hay una notoria disminucin
de la presencia de lotus, esto se explica por un aumento en la competitividad del trbol a pH ms
altos desplazando al lotus.
El hecho de que Lotus uliginosus sea una planta que tolera altos niveles de saturacin de
aluminio lo cual permitira su crecimiento en suelos cidos y pobres, no quiere decir que no
responda a fertilizaciones con fsforo. Esto queda en evidencia en el trabajo de Morton (1981).
CUADRO 9 Efecto de la cal y el fsforo sobre la produccin media (Kgs MS/ha) de dos tipos de
praderas, de segundo y tercer ao.
Tratamiento Trbol blanco/ballica Lotus/pasto miel
500 C 20 P 980 2790
500 C 80 P 1450 4020
2000 C 20 2060 3050
2000 C 80 P 3610 4380
C: Kg/ha de Cal; P: kg/ha de P2O5
Fuente: MORTON (1981)
De estos resultados se desprende que la mezcla lotus-pasto miel, tuvo mejores producciones
que trbol blanco-ballica, en todos los niveles, pero esta diferencia fue mayor cuando los niveles de
cal y fsforo fueron bajos, esto debido a una mejor adaptabilidad de la alfalfa chilota a estas
condiciones, mientras que al suministrar dosis altas de cal y fsforo no se observa diferencia
significativa, aunque se mantiene la tendencia. Adems en esta investigacin se trabaj con distintas
dosis de potasio, pero no se encontraron diferencias.
En Chile esta especie se adaptara a las mismas condiciones que las sealadas para Nueva
Zelandia, o sea suelos cidos, de baja fertilidad con altos contenidos de aluminio, o sectores que
presenten niveles elevados de humedad o alta precipitacin, vale decir en suelos adis o vegas,
especialmente en la Dcima Regin.
Esta es una especie que no se adapta a siembras asociadas con gramneas que sean muy
agresivas como es el caso de las ballicas, ya que no tolera la competencia, pero si se podra usar en
asociaciones con pasto miel.
De lo anterior se desprende que en ningn caso se debera contemplar el uso de alfalfa
chilota en predios dedicados a la lechera, donde se tienen presiones muy altas de pastoreo, pero si
se podra emplear en predios semi-extensivos a extensivos, donde no sea muy alta la intensidad de
pastoreo.
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301.
MALEZAS Y SU MANEJO EN PRADERAS.
(Volver al Indice)
Ricardo Fuentes P.
Los efectos directos causados por los tres primeros grupos de malezas son evidentes y casi
no son cuestionados. Todos los ganaderos reconocen la necesidad de eliminar de sus praderas las
plantas txicas, tales como senecio, hierba de San Juan, cicuta, huevil o palqui. Igualmente, se
valora el efecto negativo de aquellas plantas tales como mil en rama, margarita, pasto ajo,
manzanilln y manzanilla hedionda por el sabor desagradable que transfieren a la leche y/o carne
cuando los animales la consumen; as como tambin se reconoce la dificultad que causan especies
tales como zarzamoras, espinillos y cardos en el acceso al forraje para los animales. Algunas de
estas malezas que corrientemente causan estos efectos en las praderas, se indican en el Cuadro 1,
junto a su nombre cientfico, ciclo de vida y principales formas de reproduccin. Sin embargo, el
reconocer exactamente cuales son las especies que causan dao sobre el desarrollo y crecimiento de
las forrajeras no siempre es tan evidente, incluso existen desacuerdos entre profesionales en la
definicin de cuales son las especies consideradas malezas. Ello se podra deber a varias causas,
entre ellas, que estos efectos de las malezas sobre el crecimiento de las praderas no han sido
revisados o investigados intensamente, especialmente en las condiciones nacionales, donde se
conoce muy poco de la dinmica poblacional de las principales especies vegetales componentes de
las praderas.
Por otra parte, la necesidad de considerar la menor distincin entre malezas gramneas es
menos evidente, ya que la mayora de las especies gramneas son comidas por el ganado en uno u
otro estado de desarrollo.
Por lo tanto el concepto de malezas en algunas especies sera relativo y estara sujeto al nivel
tecnolgico de la empresa y al potencial productivo de la pradera, ambos criterios permitiran
relativizar el valor pastoral que representen cada una de las especies presentes, o que se pueden
producir en la pradera. En el Cuadro 2 se muestran algunas de las principales especies herbceas que
pudieran ser consideradas malezas en praderas, indicando su nombre latino, ciclo de vida, forma de
reproduccin y valor pastoral. Este valor pastoral es un valor subjetivo en que considera un valor 10
para especies nobles tales como ballica perenne o trbol, y 1 para la materia muerta.
La competencia entre malezas y forrajeras sigue el mismo principio que opera entre la
competencia entre las diferentes especies componentes de la pradera. As, un contacto desigual de
una especie con un recurso limitado (agua, luz o nutriente) favorecera su desarrollo en desmedro de
otra especie existente. Las malezas pueden reducir el crecimiento de la pradera a travs de un
sombreamiento y competencia por espacio, agua y nutrientes. Adems de posibles efectos
alelopticos.
Las malezas son una continua amenaza en siembras de forrajeras. La reserva de semillas de
malezas en el banco de semillas del suelo son muchismo ms numerosas que las semillas de
forrajeras que se siembran en un momento determinado, tanto que siempre que una planta forrajera
se debilite o se muera, siempre existirn semillas de malezas dispuestas a reemplazarla.
Los herbicidas pueden ser usados para ayudar a manejar la composicin botnica de una
pradera: un papel diferente al corrientemente utilizado como es el de controlar malezas. En uno de
los varios ejemplos de manipulacin de la competencia, Haggar y Bastan (1980), en Inglaterra,
encontraron que con la aplicacin de algunos graminicidas especficos , aplicados tarde en invierno,
aument la proporcin de trbol y suprimi las gramneas. Para incrementar el trbol en un 20% se
requera reducir el 70% del crecimiento de las gramneas durante la primavera. Sin embargo, esta
reduccin no afect el rendimiento anual de la pradera.
En una experiencia realizada en Chile por Montaldo y Fuentes (1988) en una pradera
naturalizada permanente de la asociacin Agrostis tenuis - Holcus lanatus - Lotus uliginosus situada
en las cercanas de Valdivia, se observ una reduccin significativa de las especies de hoja ancha
con aplicaciones de una mezcla herbicida de dicamba+MCPA. La variacin en la composicin
botnica, al ao despus de aplicado los herbicidas, no mejor la productividad de la pradera en
trminos de biomasa producida, sin embargo elev el valor pastoral de la pradera.
En general se puede asegurar que muchas veces la utilizacin de algn mtodo de manejo de
malezas, puede ser empleado como una herramienta para variar la composicin botnica de una
pradera, no persiguiendo en el corto plazo incrementos directos en biomasa producida, sino en
trminos de la calidad del forraje obtenido.
Existen cuatro mtodos bsicos para el control de malezas en praderas, que son: Manejo
cultural, Manejo mecnico, Manejo Biolgico y Manejo qumico. Ninguno de estos mtodos por s
solo son la solucin al problema de malezas en las praderas. Los mejores resultados se logran con
una integracin de todos ellos para as estructurar un plan racional de manejo de la pradera.
Cultural Mecnico
Integrado
Biolgico Qumico
Algunas de las prcticas agronmicas que pueden ser consideradas como mtodo cultural
durante el establecimiento de una pradera seran:
a) Preperacin del suelo con suficiente anticipacin a la siembra, a fin de permitir la emergencia
prematura y eliminacin de especies de malezas que se encuentran en el banco de semillas del suelo,
evitando una interferencia temprana con las especies forrajeras.
b) Eleccin adecuada de las especies, variedades y mezclas forrajeras que mejor se adapten a las
condiciones locales de clima y suelo del predio.
c) Usar semillas forrajeras con calidad garantizada, especialmente su pureza, a fin de evitar la
incorporacin y diseminacin de nuevas semillas de malezas en el banco de semillas del suelo.
d) En siembras mecanizadas en lneas, intentar localizar el fertilizante fosfatado de forma de
favorecer su absorcin por las especies forrajeras.
a) Evitar llevar ganado desde un potrero infestado con malezas, que se propagan por semillas, a un
potrero libre de ellas, hasta que no pasen por una cuarentena mnima de 48 horas. Muchas semillas
de malezas a pesar de haber pasado por el tubo digestivo del animal, no pierden su viabilidad.
b) Suplementar el ganado con heno libre de semillas de malezas.
c) Evitar el sobrepastoreo, ajustando la carga animal a las condiciones de la pradera. Cuando se
pastorea en forma excesiva se debilita la pradera favoreciendo la germinacin y el crecimiento de
malezas.
d) Mantener una cubierta densa y vigorosa de la pradera a travs de una adecuada fertilizacin,
basada en el anlisis de suelo y las especies presentes.
a) La arranca manual con azadn. Es un sistema til solo para pequeas extensiones, o bien, en
sectores en que las malezas estn en una etapa inicial de infestacin, con plantas aisladas o en
pequeos manchones dentro del potrero. Este constituye un mtodo eficiente para el control se
Senecio spp. en praderas, principalmente para pequeos agricultores con recursos limitados y con
disponibilidad de mano de obra.
b) El corte o siega. Este mtodo se utilizado frecuentemente en praderas establecidas donde el corte
de limpieza realizado en primavera cuando existe gran follaje de las malezas antes de que estas
emitan su tallo floral, de forma de impedir la produccin de semillas. Este mtodo tiene el
inconveniente de no ser muy eficiente en especies que desarrollan una roseta basal tales como
chinilla, hierba del chancho, diente de len, achicoria, etc., las que escapan al efecto de los
elementos cortadores. Sin embargo, es posible hacerlo ms eficiente si los cortes se realizan en
forma frecuente de modo de agotar las reservas de las invasoras, especialmente las especies
perennes.
c) Arranca mecanizada. Consiste en el uso de una cadena tirada por dos tractores la cual va
arrancando las plantas de raz. Es un sistema poco utilizado, pero eficiente en potreros con escasos
arbustos y mayora de rboles de tamao medio.
d) Corte en anillo. Este sistema es empleado slo en malezas arbreas y consiste en hacer un corte
alrededor del tronco del rbol, hasta los haces conductores del tallo, de manera de impedir el flujo de
asimilados entre la raz y la parte area de la planta. Es un mtodo no recomendable para potreros
con muchos rboles por ser muy lento y caro.
Este mtodo consiste en el uso de enemigos naturales capaces de parasitar una determinada
especie de maleza. Varios organismos pueden ser usados con este propsito, sin embargo, la
principal caracterstica que se requiere en este organismo es que posea una alta especificidad, o sea,
su incapacidad de parasitar otra especie diferente a la vez.
En chile existen cuatro ejemplos de este tipo de control de malezas que se presentan en
praderas, es el caso de Rubus sp. con el hongo Phragmidium violaceum, Galega officinalis con el
hongo Uromyces galegae, Hypericum perforatum con dos especies de insecto del gnero Chrysolina
spp. y Ulex europaeus con el insecto Apion ulicis. La adaptacin de estos enemigos naturales a las
condiciones nacionales ha sido bastante satisfactoria, sin embargo a la fecha no se tienen estudios
que evalen cualitativamente el efecto logrado sobre los niveles poblacionales de cada una de estas
especies.
En relacin al efecto de A. ulicis algunos estudios han permitido concluir que el consumo de
semillas de espinillo, efectuado por el insecto, al estado larvario, sera un complemento til para el
control de esta maleza. Sin embargo, el insecto presenta una lenta dispersin que se contrapone con
la gran capacidad de produccin de semillas de la invasora.
El manejo de malezas mediante el uso de herbicidas permite lograr un control rpido y eficaz
de las invasoras sin perjudicar el desarrollo de las forrajeras de valor pastoral que existen en la
pradera.
En Chile existen varios herbicidas que se recomiendan para ser usados en el manejo de
malezas en praderas, todos son eficientes, pero esa eficiencia estar garantizada slo en las
condiciones para las cuales son recomendados.
El primer paso en la eleccin del producto qumico ms adecuado parte por la identificacin
y determinacin del estado de desarrollo de la especie forrajera y de las malezas que se quieren
eliminar.
Dependiendo del tipo de forrajera que se quiera tratar, existen diferentes productos
disponibles en el mercado nacional recomendados para leguminosas, gramneas, solas o asociadas, o
si stas se encuentran establecidas o por establecer. En los Cuadros 3 al 6 se indican los diferentes
herbicidas existentes en el mercado nacional recomendados para praderas de acuerdo al tipo de
forrajera.
Posteriormente, la identificacin de las malezas que causan o pueden causar problemas en la
pradera es esencial en todo programa de manejo, puesto que permiten seleccionar el herbicida ms
adecuado y el mtodo ms eficiente de aplicacin. Existen algunos manuales que facilitan la
identificacin de malezas, tales como "Malezas del Sur de Chile" de ESPINOZA (1988).
El mayor xito de una aplicacin qumica se obtiene teniendo en cuenta los siguientes
factores: eleccin del herbicida adecuado, identificacin y estado de desarrollo de las especies
forrajeras y malezas presentes, adecuada calibracin del equipo de aspersin, uso de la dosis
adecuada, el sistema de aplicacin empleado y las condiciones ambientales antes y despus de la
aplicacin.
El glifosato tiene un transporte activo dentro de la planta, se moviliza a travs del floema de
ella, teniendo la posibilidad de llegar a todos los tejidos de la planta. Su mecanismo de accin est
relacionado con la inhibicin de la sntesis de aminocidos, por lo que su acin es ms lenta que el
paraquat, demorando entre 8 y 14 das en provocar la muerte de las malezas. Es recomendado para
el control de especies que poseen gran cantidad de rganos de reserva, tales como rizomas,
estolones,races carnosas, etc.
La trifluralina una vez incorporada al suelo, es adsorvida por la arcilla y la materia orgnica;
si el contenido de materia orgnica es muy elevado el herbicida pierde eficacia, debindose aplicar
las mayores dosis recomendadas. Su degradacin en el suelo es lenta, permitiendo un efecto residual
que puede ir de 45 a 60 das dependiendo de las condiciones ambientales. El mecanismo de accin
de este producto en las malezas no est bien definido, sin embargo se sabe que acta inhibiendo el
proceso de la mitosis en el momento de la divisin celular de tejidos jvenes, especialmente durante
el momento de la germinacin de semillas en el suelo. Por otra parte, se ha demostrado que la
trifluralina afecta la morfologa de plantas susceptibles, por una reduccin del crecimiento
radicular, siendo las races de las monocotiledneas las ms afectadas. En general, este producto
afecta principalmente semillas de malezas gramneas y de algunas hojas anchas.
Los productos que controlan exclusivamente hojas anchas pueden subdividirse a su vez en
sistmicos (MCPA y 2,4 DB) y de contacto (bromoxinil y bentazon).
Los primeros son considerados herbicidas hormonales que presentan una rpida absorcin
foliar, siendo rpidamente transportados dentro de la planta por va xilemtica y floemtica, lo que
garantiza una distribucin a todos los tejidos de las plantas. No requieren grandes volmenes de
agua para su aplicacin. Actan sobra las especies sensibles como reguladores del crecimiento,
interfiriendo en el balance hormonal de las plantas. Presentan caractersticas similares al cido
indolactico y en las dosis recomendadas provocan en las plantas sensibles una proliferacin
desordenada de clulas de los tejidos en crecimiento observndose epinastia de hojas, retorcimiento
de pecolos y tallos, paralizacin del crecimiento y engrosamiento de las yemas, formacin de
tumores a lo largo del tallo y obstruccin del floema, un engrosamiento de races principales, muerte
de races secundarias y formacin de races adventicias.
El MCPA se recomienda slo para trboles y se debe ser extremadamente cuidadoso en las
dosis utilizadas, ya que el nivel de tolerancia por estas especies es bastante bajo y cualquier factor
que vare la selectividad del producto puede causar fitotoxicidad en la forrajera. Entre los factores
que corrientemente provocan un aumento de los efectos txicos de este herbicida en leguminosas,
estn las temperaturas sobre 28 grados celcius y las sobredosis por excesos de traslapo, variaciones
en la altura de las boquillas o mala calibracin del equipo.
El producto 2,4-DB, en s, no tiene accin herbicida, sin embargo en las especies sensibles
este producto sufre una beta-oxidacin, transformndose en 2,4-D, que s tiene un efecto herbicida
agudo. En varias especies de leguminosas, esta beta-oxidacin ocurre ms lentamente, razn por la
cual estas especies tienen mayor tolerancia que aquellas que lo degradan rpidamente.
Las dosis indicadas en el Cuadro 4 para basagran no se recomiendan para ser usadas en
alfalfas. Para el caso de trboles y ante la presencia de malezas ms arraigadas se recomienda el uso
de mezclas de bentazon o bromoxinil con los hormonales. En alfalfa sola se ha comprobado la
mezcla de bromoxinil ms 2,4-DB.
El 2,4-D es bastante semejante en estructura qumica con el MCPA, sin embargo, tiene un
efecto herbicida mucho ms agudo especialmente en el control de hojas anchas. Es importante que
este herbicida sea aplicado cuando las gramneas estn en estado entre 4 hojas hasta inicio de
encaado, fuera de estos estados fenolgicos disminuye la tolerancia de las gramneas a este
producto. Por otra parte, se requiere que las malezas estn en crecimiento activo, con un follaje
abundante y antes de que stas inicien la fase generativa. Este herbicida es recomendado
especialmente en aplicaciones localizadas para el control de especies arrosetadas tales como
senecios y cardos.
Para potenciar la actividad de 2,4-D y aumentar el espectro de accin sobre las malezas
resistentes a los fenoxis tales como vinagrillo, manzanilln, margarita y romaza; se realizan mezclas
de este producto con otros herbicidas hormonales tales como dicamba y picloram. Estas mezclas se
encuentran formuladas en el mercado nacional, correspondiendo a Hedonal PR (dicamba + 2,4-D) y
Tordon 101 (picloram + 2,4-D). El dicamba incrementa el control sobre poligonceas, especies que
son resistentes a la accin de 2,4-D, presentando adems una residualidad superior al fenoxiactico
dentro de la planta.
Tratando de explicar los resultados generalmente superiores que se obtienen con mezclas de
picloram + 2,4-D sobre cualquiera de ambos herbicidas, usados solos, se concluye que el compuesto
2,4-D causa una muerte inicial rpida de los puntos terminales de crecimiento de las malezas. A su
vez, picloram presenta una residualidad mayor dentro de la planta, lo que permite una accin ms
lenta, pero ms letal no slo sobre las yemas y meristemas radiculares apicales, sobre los que el 2,4-
D no es tan efectivo por no translocarse con la misma facilidad, sino que tambin sobre las yemas
inferiores laterales y basales. Esta accin conjunta contribuye a la muerte total de la planta
disminuyendo al mximo los rebrotes. Finalmente, todos estos herbicidas hormonales deben ser
aplicados sobre plantas libres de roco, con temperaturas ambientales entre 10 y 30 grados Celcius y
en condicin libre de heladas durante las primeras 24 horas. El suelo deber contener buena
humedad y en ningn caso deber aplicarse en condiciones de dficit hdrico, ya que ello disminuye
la tolerancia por la gramnea por un lado y la efectividad en el control por otra.
CUADRO 5 Herbicidas post-emergentes recomendados en forrajeras gramneas
Nombre Comn Nombre Distribuidor Dosis Vol. Agua Epoca de
Comercial Lt P.C./ha Lt/ha aplicacin
2,4 D Amina Arco 480 Anasac 1,0-1,6 80-120 1-2 macollas a
Arco 720 Anasac 0,7-1,1 80-120 inicio de
DMA-6 Dow Agrcola 0,7-1,1 80-120 encaado
2,4 D amina 480 Hoechst 1,0-1,6 80-120
2,4 D 480 AzufresLandi 1,0-1,6 80-120
2,4 D 480 amina a 1,0-1,6 80-120
2,4 D amina 720 Anagra 0,7-1,1 80-120
2,4 D 720 Insumos Rom 0,7-1,1 80-120
2,4 D amina 720 AzufresLandi 0,7-1,1 80-120
Hedonal A 480 a 1,0-1,6 80-120
SL BASF
Bayer
MCPA Amina Hedonal M 750 Sl Bayer 0,7-1,1 80-120 4 hojas a inicio
Matamaleza Shell 0,7-1,1 80-120 de encaado
MCPA Anagra 1,0-1,6 80-120
MCPA 500 amina Anasac 0,7-1,1 80-120
MCPA 750 Amina Azuf. Ladina 0,7-1,1 80-120
MCPA 750 Amina Insumos Rom. 0,7-1,1 80-120
MCPA 750 Amina Hoechst 0,7-1,1 80-120
MCPA 750 Amina BASF 1,0-1,6 80-120
U-46 Fluid 6 BASF 0,6-1,0 80-120
U-46 Fluid 780
Bentazon Basagran BASF 1,0-3,0 300-400 Malezas 2-4
hojas
Dicamba + 2,4-D Hedonal PR Bayer 1,5-2,0 100-200 Idem 2-4 D
Picloram+2,4-D Tordon 101 Dow 0,8-1,2 100-200 Plena macolla
Metsulfuron-metil Ally Dupon 4 - 5 g. 200-300 Malezas 2-3
Ajak Anasac 4 - 5 g. 200-300 hojas
Diuron Karmex Shell 3,2-4,8 200-300 Otoo-invierno
Ustinex Bayer 2,0-2,5 200-300 antes que
emerjan malezas
Adems, debe tenerse especial cuidado con los vapores de estos productos (volatilidad) que
puedan derivar hacia cultivos vecinos sensibles.
Para que un mtodo de control sea eficiente en especies arbustivas se requiere, primero, que
el producto sea absorbido por la planta y luego, sea eficientemente translocado dentro de ella, para
que as tenga oportunidad de llegar a los distintos tejidos de reserva de la planta. Por otra parte, el
producto deber llegar a mayor nmero de rganos de reserva y ms distante que en malezas
herbceas, por lo tanto se requerir que el herbicida sea ms resistente a ser metabolizado por la
planta, o sea tenga una mayor residualidad dentro de ella. Estas son las principales caractersticas
comunes que poseen los herbicidas indicados en el Cuadro 7 y recomendados para especies
arbustivas e incluso arbreas.
Las dosis recomendadas para estos herbicidas se entregan en cantidad de producto por
volumen de agua a emplear, ya que por lo general estas especies se presentan aisladas o en
manchones, en donde las aplicaciones se hacen en forma casi individual, no pudiendo determinarse
en trminos prcticos las superficies a aplicar. Se debe tener especial cuidado en conservar las dosis
recomendadas, ya que si se usan dosis inferiores se tendr un deficiente control, y si por el contrario,
se usan dosis superiores, el producto al ser transportado por tejido vivo producir obstrucciones o
tumores en el floema que impedirn su translocacin definitiva a los rganos de reserva de la planta.
Existen diversos sistemas de aplicacin de estos productos a las malezas arbustivas. Los
principales sistemas de aplicacin son:
a) Aplicacin foliar. Esta aplicacin se hace usualmente con aspersora de espalda, de bestia o de
tractor. Es un sistema rpido y barato pero menos seguro que los que se indican a continuacin.
b) Aplicacin al tronco o tocn. Consiste en cortar el tronco con hacha o cualquier otro mtodo e
inmeditamente se aplica sobre el tocn la solucin herbicida. Para facilitar la penetracin por la
corteza se usa como solvente del herbicida el aceite quemado o el aceite diesel. La aplicacin se
puede hacer con una aspersora de espalda o con el uso de una brocha de pintar.
c) Aplicacin al anillo. Consiste en hacer un corte en forma de anillo alrededor del tronco y aplicar
el herbicida sobre el corte. Este sistema es muy eficaz para malezas que tienen un tronco individual
pero no para las que tienen troncos mltiples, ya que resultara muy laborioso.
CUADRO 8 Susceptibilidad de algunas malezas de praderas a herbicidas recomendados en
forrajeras (*).
TRIFLUORALIN
BROMIXINIL
BENTAZON
PICLORAM
DICAMBA
DIURON
2,4 DB
MCPA
EPTC
2,4 D
Especie
A
Achicoria S R R MS S R MR S - R
Botn de oro MS S S - S S S S S R
Cardo blanco S S S - S - S - - -
Cardo negro S S S S S S S R - R
Cardo penquero S S S - S - S - - -
Cerastio R R S R S - S S S S
Chpica R R R R R R R S+ S S+
Chinilla S S - S S - S - - -
Dedalera R - - MR S - S - - -
Diente de len MS MS R - S S S R R -
Hierba azl R MR - - S S S S S S
Hierba chancho MS S - S S - MS - - -
Hierba mora MR MR - MR S - S S S S
Manzanilln R R S MR S S S S R R
Maergarita R R MS R S S MR MS R R
Mil en ramna R R R MR S MR MR S R R
Pasto cebolla R R R R R R R S+ S S+
Pasto miel R R R R R R R S S S
Pasto oloroso R R R R R R R S S S
Picris S S S MR S S R S R S
Piojillo R R R R R R R S S S
Rbano S S S - MR S MR S MR R
Romaza R MR MS MR S R S R - R
Senecio S MR MS S S S R MR R R
Siete venas S MS - S S MR S MS R -
Vinagrillo R R MS MR S R S R R R
Yuyo S S S S MR S MR S MS R
(*) s = susceptible MS = moderadamente susceptible
R = resistente MR = moderadamente resistente
S+= susceptible solo semilla - = sin informacin
BIBLIOGRAFIA
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PLAGAS Y SU CONTROL EN PRADERAS
(Volver al Indice)
1 INTRODUCCIN
La mayora de las especies de insectos que constituyen actualmente plagas en las praderas
del sur de Chile (uble a Chilo), corresponden a especies nativas que han pasado a colonizar las
nuevas comunidades vegetales, que se han formado despus de la destruccin de parte de la
vegetacin nativa (bosques y matorrales) y su reemplazo por praderas y cultivos. Estos cambios han
favorecido a algunas especies que han ocupado estas reas ahora ampliadas y las cuales han llegado
ha constituir plagas. Entre las especies insectiles favorecidas con esta nueva situacin estn las
larvas de gusanos cortadores, gusanos alambres y langostas. Las especies introducidas que
constituyen plagas son ms bien escasas y se refieren fundamentalmente a fidos y a ciertos
colepteros.
Las especies ms comunes que atacan a las praderas en el sur de Chile corresponden a Dalaca
chiliensis (Viette) y D. pallens (B1.). Estas dos especies difieren en su rea de distribucin y en sus
perodos de vuelo. La primera de stas vuela desde mediados de marzo hasta los primeros das de junio,
sin embargo, antecedentes obtenidos en dos aos consecutivos en Valdivia y Osorno muestran que el
vuelo se concentra en el mes de mayo principalmente. El rea de distribucin de esta especie, es ms
bien restringida, ubicndose la mayora de los datos de colecta en la X Regin, an cuando se han
obtenido colectas en Cajn (IX Regin), pero el nmero de ejemplares capturados en esta ltima
localidad ha sido ms bien escaso. La especie indicada en segundo trmino es tal vez la ms comn,
volando entre enero y marzo. Esta especie tiene un rea de distribucin ms amplia que la indicada en
primer trmino, la cual abarca desde Valparaso a Chilo, pero concentrndose en el sur de Chile,
Malleco a Chilo. Se han observado ataques de cuncunillas negras en la XI regin recientemente, pero
se desconoce al menos por el autor, a cual especie pertenece.
Las cuncunillas negras son especies anuales, cuyas larvas viven en el suelo. Los huevos son
depositados en forma ms o menos errtica sobre la pradera, sin ser atrados los adultos por factores de
la pradera tales como tipo de la pradera, altura de la misma, etc. Sin embargo, su distribucin tiende a
ser ms bien agregada (en manchones). Una de las explicaciones para este fenmeno estara en que, en
algunos casos las hembras depositan sus huevos antes de que la actividad de vuelo comience, o bien, a
que las condiciones de microclima (alta humedad) que se presentan en los manchones favorecen la
sobrevivencia de los huevos. Aparentemente, de acuerdo a la informacin que se ha obtenido en el
extranjero (Sudfrica y Australia) el principal factor que limita la sobrevivencia de los huevos es la falta
de humedad (Cuadro 1)
80 0,3
90 3,7
95 89,7
100 94,6
Las larvas viven en sus primeros estadios sobre o inmediatamente bajo la superficie del suelo,
posteriormente a medida que van creciendo (nmero de mudas entre 7 a 8), producen galeras en el
suelo, las cuales son tapizadas con hilos de seda. Las larvas emergen de estas galeras durante la noche
(no todas las noches) para alimentarse sobre la superficie del suelo en el follaje de la planta. Como su
ataque ocurre en forma masiva en los meses de junio y julio, meses en los cuales las praderas presentan
un escaso crecimiento, su ataque se traduce en la prdida de plantas y en una reduccin en la
produccin de la pradera.
Entre los enemigos naturales de los hepilidos, estn las larvas de carbidos de las tribus
Amarini y Pterostichini. Adems se ha observado la presencia de parasitismo por larvas de dpteros de
la familia Dexiidae en Argentina y de un parsito Gregarine (protozoo) LLOID y BLACKMAN
(1966).
Estudios realizados en Valdivia han demostrado que las aves juegan un cierto rol en el control
de estas larvas. CABEZAS (1984) ha determinado que el tiuque (Milvago chimango Vieillot) consume
estas larvas pero en un escaso nmero, representando slo el 1,5% de los artrpodos encontrados en su
buche. Sin embargo es necesario hacer el alcance que el estudio se realiz entre Enero y Junio, perodo
en el cual el tamao de las cuncunillas es ms bien reducido y por lo tanto pudiera haber ocurrido que
su presencia hubiera sido poco notoria, otra posible explicacin a este bajo porcentaje de captura de
larvas de hepialidos, podra deberse a la gran variacin que presentan las poblaciones entre aos y entre
lugares. Otra especie Theristicus caudatus melanopis Gmelir (Bandurria) consume hepilidos en forma
ms efectiva 10% de su dieta y consume un mayor nmero de presas, 590 por da, por lo cual puede ser
un antagonista ms efectivo de cuncunillas negras.
Los hongos de los gneros Beauveria y Metharhizium infectan a las larvas de cuncunillas
negras.
Las larvas sufren por efecto de la inmersin en agua. As tenemos que larvas del ltimo estadio
de O. intricata deben permanecer por 48 horas en agua para lograr un apreciable grado de mortalidad.
MARTYN (1960) encontr que con 16, 24, 48, 64 y 72 horas bajo agua la mortalidad fue de 0, 0, 50,
75 y 100% respectivamente. De estos resultados se desprende que una inmersin por 48 o ms horas
sera necesaria para lograr una alta mortalidad de larvas maduras. Sin embargo, bajo condiciones de
campo la mortalidad podra ser incrementada debido al ataque de depredadores especialmente aves y un
incremento en la susceptibilidad a enfermedades.
Las larvas mudan continuamente durante el invierno, alcanzando el nmero de mudas entre 7 y
8, con una frecuencia entre mudas de entre 20 a 30 das.
En el combate de esta plaga se emplean principalmente medidas de tipo qumico, pero algunas
medidas de tipo cultural son tambin empleadas. Entre las medidas de tipo cultural podemos mencionar
el empleo de riego invernal en algunas localidades, procedimiento mediante el cual se lograra que las
larvas se mantuvieran fuera de las galeras durante el da y de esta manera fueran presa fcil de sus
depredadores y un incremento en la susceptibilidad a enfermedades. Otra medida cultural consistira en
mantener las praderas a una pequea altura, mediante corte o pastoreo en el mes de febrero que
corresponde al perodo de pico de vuelo de D. pallens. bajo estas circunstancias y en condiciones de
baja humedad relativa es posible esperar una gran mortalidad de los huevos por deshidratacin. Esta
ltima medida no siempre es efectiva, puesto que a pesar de este manejo si las condiciones de humedad
relativa son altas, las poblaciones de cuncunilla pueden ser lo suficientemente grandes para causar
problemas en las praderas.
0 0,0 0,0
240 87,7 12,6
360 87,9 36,6
480 99,2 43,8
El principal problema de las aplicaciones muy tempranas es que puede presentarse una
reinfestacin por D. chiliensis, especialmente al sur de Valdivia, en todo caso este control podra
hacerse en la primera quincena de junio sin mayores problemas.
Tipo de producto. Los productos fosforados son en general altamente txicos para mamferos y los
insectos del suelo en general. Al aplicarse debe tomarse el mximo de precauciones para evitar
intoxicaciones en los aplicadores y en el ganado. Productos en base a fenil-ureas se estima son de
baja toxicidad aguda, ya que actan principalmente a travs de un mecanismo inexistente en los
mamferos. Su principal inconveniente es su lentitud en la accin, por lo que en el caso de
emplearse, su uso deber ser preventivo y temprano en la temporada. Los piretroides no han sido
suficientemente evaluados, an cuando algunos trabajos mostraran que su uso es posible en el
combate de esta plaga.
Tipo de pradera. Estudios realizados con otras larvas de hepialidos han demostrado en el extranjero que
la especie T. repens es particularmente afectada por cuncunilla negra. En general los daos sern
mayores en praderas con predominio de trbol.
Dosis. Las dosis bajas de fenil ureas controlan bien a esta plaga, pero atrasan el tiempo en que se
logra el control.
Es un insecto monovoltino (una generacin al ao) que inverna preferentemente al estado adulto
en el interior de las races del trbol rosado. El vuelo de dispersin de los adultos ocurre en los meses de
octubre a diciembre en Malleco, observndose el mayor nmero de adultos en las trampas en el mes de
noviembre (CARRILLO y MUNDACA, 1974).
Tiene como hospederos Lathysus spp., Medicago spp. Ononis spp. Spartium spp, T. pratense,
Ulex, Vicai spp. (ARTIGAS, 1994).
Las plantas de trbol rosado infestadas presentan las races con galeras, las cuales pueden ser de
tal nmero y magnitud que causen la destruccin total de las races. Las plantas pueden morir debido a
esta accin, o bien a la accin complementaria de heladas o pastoreo de los animales.
En general este problema es mayor en suelos con problemas de falta humedad, durante el
verano lo cual produce plantas con una sola raz principal, siendo sta muchas veces es severamente
daada.
Los gusanos blancos, al igual que las cuncunillas negras agrupan a un conjunto de especies. En
el sur de Chile, las especies de mayor importancia en praderas seran: Hylamorpha elegans (Burm.),
Brachysternus prasinus (Guer.), Sericoides convexa (Germ.), S. germaini (D.T.), Schizochelus serratus
Phil., Phytoloema herrmanni Germ. y Ph. mutabilis.
Estos insectos presentan un ciclo anual, y en su desarrollo larval pasan por tres estadios. La
duracin del primer y segundo estadio es ms bien corta (30 das cada uno) y en este perodo las larvas
se alimentan principalmente de la materia orgnica presente en el suelo. En el tercer y ltimo estadio
larval estos insectos se alimentan de raicillas, causando su mayor dao.
Los huevos son depositados en el interior del suelo, a una profundidad de hasta 40 a 50 cm.
Las larvas de las sub familias Rutelinae (H. elegans, B. prasinus) y Melolonthinae (S. convexa,
S. germaini, S. serratus, Ph. herrmani y P. mutabilis) puaden ser distinguidas en base a la forma de la
abertura anal. Rutelinae se caracteriza porque la abertura anal presenta forma de medialuna, en cambio
Melolonthinae presenta forma de Y o V.
Entre las especies ms importantes por su abundancia tenemos H. elegans especie conocida
como pololo verde. Este insecto presenta un ciclo anual y vuela desde fines de noviembre a enero,
teniendo sus mximos entre diciembre y enero. Su dao mayor lo produce en su tercer estadio larval,
momento en el cual el insecto se acerca a la superficie del suelo, consumiendo las raicillas de gramneas
y leguminosas en praderas. Desde fines de agosto en adelante las larvas dejan de alimentarse y
construyen una celdilla en la cual el insecto pupar a partir del mes de octubre. En recientes
experimentos se ha podido observar que el perodo sin alimentarse de raicillas, podra comenzar a
mediados de Julio. Como adulto el insecto se alimenta de hojas de roble durante el da causando
defoliaciones en los rboles, volando al atardecer hacia los campos. En el laboratorio se ha demostrado
que los insectos de esta especie pueden aparearse y depositar huevos, an en ausencia de hojas de roble
como alimento. Se desconoce como puede afectar la falta de alimentacin puede afectar la
sobrevivencia de los adultos.
El pololo caf Ph. herrmani presenta un ciclo que est desfasado en dos meses en relacin a la
especie sealada con antelacin. En esta especie el vuelo ocurre desde fines de agosto a octubre y el
perodo larval se extiende desde noviembre a julio, momento en que las larvas dejan de alimentarse,
forman sus habitculos y pasan a pupar. Se ha demostrado que esta especie no se alimenta como adulto.
El ciclo de las especies Sch. serratus y S. convexa es muy similar a la sealada anteriormente. En
relacin a S. germani an cuando su ciclo pudiera corresponder con las anteriores de acuerdo a
DURAN (1964), podra en realidad estar la especie mal identificada y corresponder a S. convexa.
Los gusanos blancos presentan una serie de antagonistas LLOYD y BLACKMAN (1966) han
encontrado larvas de Thynidae, Asilidae, Carabidae, Elateridae, Tenebrionidae, depredando sobre
gusanos blancos. Tambin estos autores han encontrado Chilopoda y Arachnida depredando sobre
larvas de escarabaeidae.
El combate de los gusanos blancos es extremadamente difcil bajo las condiciones de las
praderas ya que los insecticidas no son capaces de penetrar bajo el suelo y los que se incorporan al
momento de la siembra, slo tienen un efecto muy limitado en el tiempo. El empleo de regeneradora
de praderas para colocar el insecticida bajo el suelo en el mes de marzo ha demostrado ser una prctica
adecuada de control, debido a que hasta ese momento el dao ha sido mnimo por el tamao de las
larvas y el suelo tiene una humedad adecuada para poder usar esta maquinaria e incorporar el
plaguicida. Un producto que ha dado buenos resultados es clorpirifos en dosis de 1,2 kg de activo por
hectrea. Debido a los efectos colaterales que esta prctica puede causar, es necesario hacer un manejo
prudente de este manejo.
Entre las prcticas culturales posibles est el empleo de preparaciones de suelo acuciosas en
verano, con lo que es posible reducir radicalmente las poblaciones de gusanos blancos al exponerlos a
la accin de los factores del medio y a las aves depredadoras.
Otro medio de combate puede ser el empleo de rodillado con gran peso, en los momentos del
ciclo en que el insecto se encuentra ms cerca de la superficie, en su estado larval.
El empleo de una gran masa de animales tambin ayuda a reducir el nmero. ROBERTS y
MORTON (1985) encontraron que la masa de acarabaeidos era relacin del nmero de ovejas
pastoreando y que 20 ovejas por hectrea reducan notablemente la masa de larvas. Sin embargo hasta
15 ovejas en general se observa un incremento debido tal vez a un incremento en la proporcin de
races en los primeros 5 cm del suelo. DIXON y CAMPBELL (1978) han encontrado tambin que el
pastoreo con ovejas y vacunos reduce el nmero de larvas de escarabaeidos. En otros pases ha
demostrado ser muy efectivo el control con bacterias del gnero Serratia incorporado al suelo, sin
embargo se han presentado problemas de resistencia, lo cual ha limitado su uso (JACKSON et al,
1992).
Los adultos se alimentan de la lmina foliar pero no de las nervaduras, esto produce la presencia
de espacios (pequeas ventanas rectangulares) y de nervaduras sin otros tejidos. Las larvas de primer
estadio se alimentan longitudinalmente en el macollo, luego se dirigen al centro del macollo
consumiendo primordios de hojas, yemas de macollas.
El dao de los adultos puede ser importante en la etapa de establecimiento de las plantas. Las
larvas son responsables del dao mayor, ya que al perforar los macollos producen la muerte de stos,
una larva puede consumir, segn CISTERNAS y TORRES (1997), entre 3 a 5 macollos de ballica y las
yemas de numerosos macollos. Pueden causar un dao importante en resiembra de praderas y en
siembras de maz y cereales.
Los ataques de este insecto son mayores en ballicas anuales y bianuales, siendo menores en
ballicas trianuales y perennes (Cuadro 4 y 5)
Tama 25,05
Tetrone 21,98
Nui 4,80
Fuente: AGUILERA y MARTIN (1994).
En el control de esta plaga se deben usar ballicas en mezclas con leguminosas. En el caso de
usarse ballicas anuales y bianuales de preferirse el empleo de plantas con endgenos. (Acremonium
lolii) (Cuadro 6) en el manejo debe cuidarse especialmente la altura de pastoreo. Pastoreos muy bajos
pueden provocar severas intoxicaciones en el ganado, pues el hongo se encuentra concentrado en la
base de los macollos. Despus de espigado el hongo se concentra en las semillas, por lo que este estado
fenolgico de la planta, debe ser pastoreado con precaucin.
Los pulgones del gnero Acyrthosiphon constituyen plagas en algunas leguminosas. En Chile
las dos especies ms importantes corresponden a A. pisum y A. kondoi. Esta ltima especie fue
introducida desde Asia a California y probablemente desde all a Chile. A. kondoi es ms daina a la
alfalfa que A. pisum, produciendo en las plantas afectadas una reduccin en la altura de los tallos,
internudos cortos y hojas ms pequeas. Aparentemente este fido es capaz de inyectar toxinas que
producen el crecimiento anormal, (SHARMA y STERN, 1980).
A. kondoi es una especie bien adaptada para desarrollarse a bajas temperaturas siendo su umbral
de temperatura mnimo 3,45C y su mximo de 27,1 a 29,4C, los fidos de esta especie se desarrollan,
pero no hay reproduccin. El total de das grados para su desarrollo es de 144,3 das grados. En general
esta especie ha desplazado a A. pisum donde ambas se encuentran conjuntamente, una de las posibles
razones pudiera estar en que el nivel mnimo para el desarrollo de esta especie es entre 0,55 a 2,15C,
menor a la indicada para A. pisum (SUMMERS et al 1984).
Otra especie de afidos que infesta alfalfa es Therioaphis maculata que es el pulgn manchado
de la alfalfa.
Estudios para determinar los umbrales de dao econmico son difciles debido al desarrollo de
la planta. SHARMA y STERN (1980), indican niveles de dao cuando en los rebrotes de alfalfa
presentan 20 fidos por tallo. Cuando los tallos han alcanzado la mitad de su desarrollo pueden soportar
entre 40 y 50 fidos sin presentar dao. Ms recientemente BISHOP et al, (1982), ha determinado
niveles de dao que causan poblaciones de fidos en el rebrote o en la mitad de su ciclo de crecimiento.
Para causar prdidas de un 30% en ciertas variedades de alfalfa en la mitad de su ciclo de crecimiento
se necesitan niveles de 80 fidos por tallo, por dos semanas, en cambio en el rebrote, 10 fidos durante
10 das son capaces de causar un dao semejante.
En general este insecto alcanza niveles que producen dao econmico temprano en la primavera
o en el otoo, cuando se produce una desincronizacin con sus antagonistas y el fido es capaz de
desarrollarse a las bajas temperaturas existentes. A medida que avanza la estacin en primavera y
debido a la incapacidad del fido de desarrollarse sobre 27C de temperatura mxima y a la accin de
los depredadores, esta plaga es llevada a niveles que no causan dao econmico.
El control biolgico de estas especies funciona bien su principal parasitoides es Aphidius smithi
y tambin es parasitado eficazmente por Aphidius ervi.
Entre las medidas de combate de esta plaga estn cortes tempranos de los alfalfares, el empleo
de cultivares resistentes y riegos que favorecen las epizootices por hongos. En algunos casos muy
especiales podran emplearse insecticidas sistmicos.
Combate. Debido a que en Chile, estos fidos presentan en general buenos niveles de parasitismo y
que son afectados por la temperatura, se recomienda evitar el uso de productos qumicos y manejar el
problema que normalmente se presenta a salidas de invierno mediante cortes tempranos y el riego para
favorecer epizootias. En otros pases se emplean algunos cultivares resistentes, como en Chile en
general no es un problema mayor, no se indica que los cultivares que se comercian tengan esta
caracterstica.
Entre las especies de dpteros importantes como plagas en praderas tenemos al dptero
Stratiomyiidae Tana paulseni (Phil.).
La descripcin de los estados de esta especie y su ciclo anual se presentan en DURAN (1972).
Esta especie tiene un ciclo anual, presentndose pupas, adultos y huevos en los meses de febrero y
marzo. En la zona de Purranque el perodo de vuelo ocurre entre fines de febrero y la tercera semana de
marzo. Esta especie se encuentra asociada con races de gramneas.
Las langostas estn representadas en Chile por un conjunto de especies, siendo para la provincia
de Valdivia las especies ms importantes Dichroplus vittiger Bl., D. elongatus Giglio-Tos y Scyllinops
signatipennis (Bl.).
Las langostas causan su dao principalmente en verano, puesto que durante el invierno y parte
de la primavera permanecen al estado de huevo en ootecas enterradas en el suelo. La emergencia de las
ninfas ocurre desde mediados de la primavera. Los estados que producen un mayor dao se presentan
desde el mes de enero en adelante.
El dao causado por estos insectos ha sido medido en Argentina por SANCHEZ y DE
WYSIECKI (1983) en la especie D. pratensis Bruner. Estos autores determinaron que el material
consumido diariamente por esta especie se incrementa al doble al pasar de cuarto al quinto estadio
ninfal y desde ste al estado adulto.
Para calcular el consumo por individuo los autores consideraron un perodo de 10 das para los
estadios ninfales cuarto y quinto y 46 para el adulto (27 das de premadurez y 19 de postmadurez) esto
dara un consumo de 2.52 g por individuo. Una infestacin de 30 individuos/m causara una prdida de
756 kg de materia seca por hectrea. HEWITT (1978), encontr trabajando con la especie Aulocara
elliotti que desde el IV estadio ninfal a adulto el consumo en materia seca era de 2,2 g de materia seca
por individuo. Otros autores dan niveles de 44,3 mg de forraje seco por da. En general niveles
superiores a 30 individuos por metro cuadrado son considerados como peligrosos.
Existen diversas especies de hongos que parasitan a esta especie, entre ellos destaca
Entomphthora grylli Fres en el pas. Desgraciadamente las epizootias causadas por este hongo se
presentan con intensidad tardamente (abril) (ARUTA et al 1974). Diversas especies de aves como
tiuques y bandurrias presentan una alta ingestin de acrdidos, pudiendo conformar, ms de un 50% de
la dieta. Otro importante antagonista de los acrdidos corresponde a estados inmaduros del pilme.
AGUILERA, A. y MARIN, G. 1994. El gorgojo o taladro del tallo delas ballicas en la IX Regin de la
Araucana. Investigacin y Progreso Agropecuario Carillanca. 19(2):19-22.
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Tindale. (Lepidoptera, Hepialidae) Department of Agriculture Tasmania Research Bulletin # 3.
64p.
Juan Nissen M.
Esta tarea agrcola se define como la aplicacin artificial, oportuna y uniforme de agua al
suelo que sostiene algn cultivo, para devolver el agua consumida por evapotranspiracin
empleando un criterio de reposicin. Esto ltimo, lo del criterio de reposicin, significa que no se
debe esperar que se agote totalmente el agua aprovechable de suelo, por cuanto la planta mucho
antes de ese momento ya est demostrando sntomas de stress hdrico o de sequa y que estn
reduciendo marcadamente los rendimientos. Ms adelante se ampliar esto ltimo.
Uno de los fenmenos que llama la atencin en el crecimiento de los vegetales, es su gran
consumo de agua. Desde el punto de vista de eficiencia, este gran consumo produce muy poca
fitomasa. Ms del 90% del agua extrada por las races se transmite a la atmsfera como vapor y
slo una pequea parte es utilizado en el proceso de la fotosntesis. La funcin de este gran consumo
es la regulacin de la temperatura y de la humedad en el medio ambiente de las plantas. En un
sentido ms amplio este consumo se denomina Evapotranspiracin, que se define como el proceso
combinado de evaporacin de agua desde el follaje y el suelo ms el agua consumida por la
transpiracin de las plantas. Su magnitud depende principalmente de factores climticos y de las
plantas, como tambin de algunos factores del suelo y prcticas culturales. Para la determinacin del
monto de evapotranspiracin de un cultivo, se emplean mtodos semidirectos como el uso de
lismetros, estudio de humedad en el suelo, etc., y empricos, mediante la utilizacin de frmulas
empricas basadas en datos meteorolgicos (ej. frmulas de Pennman, Thornthwaite, Turc, etc).
Tasa de riego.
Corresponde a la cantidad de agua que debe reponerse en cada riego, expresada como lmina
o altura de agua, o bien volumen de agua por unidad de superficie. La altura de agua se calcula por
la siguiente ecuacin:
h = % A.U. suelo x Da x CR x H
100
Donde:
h = Altura de agua de riego, (cm)
A.U. de suelo = Contenido de agua til gravimtrico en el suelo (%, cm3agua/100g
suelo)
Da = Densidad aparente del suelo (g/cm3).
CR =Coeficiente de criterio de agotamiento del agua til del suelo (-).
H =Profundidad del suelo hasta la cual se quiere reponer el agua consumida por
el cultivo (cm).
Eficiencia de riego.
La eficiencia depende fundamentalmente del mtodo de regado utilizado, del tipo de suelo y
de la calidad del diseo de dicho mtodo. As, la eficiencia de aplicacin del mtodo de riego por
tendido es de 30 - 40 % , por surcos 40 - 70 %, por bordes 50 - 70 %, aspersin mvil 65 - 80 %,
microjet 80 - 90 % y riego por goteo 90 - 95 %. En riego, se trabaja as con una tasa bruta y una tasa
neta de aplicacin.
Valores de consumo neto de agua (lo que realmente consume la planta) de alrededor de
3.500 mt3/h por temporada de riego para el cultivo de pradera ( = 350 mm altura/temporada), son
frecuentes en la zona Sur de Chile. Si se asocian a este valor las eficiencias de aplicacin para el
riego por tendido (40%), por bordes (60 %) y aspersin (75 %), se obtiene montos de regado por
temporada de 8.750 , 5.830 y 4.666 metros cbicos de consumo por hectrea, respectivamente ( o
bien 875, 583 y 466 mm de altura de agua, respectivamente).
Frecuencia de riego.
Corresponde al intervalo del tiempo que debe transcurrir entre dos riegos consecutivos. Este
concepto est asociado a la tasa de regado utilizada y a la evapotranspiracin (Et) del cultivo en un
momento determinado de su desarrollo.
Tiempo de riego.
Es el tiempo que debe aplicarce agua a una superficie de suelo, con la finalidad de entregar
una tasa de irrigacin determinada. El tiempo de riego depende del volumen bruto de agua a aplicar
por unidad de superficie (V) y el caudal de la fuente de agua (Q).
Al realizar el clculo de la tasa de riego no es necesario reponer la totalidad de agua til del
suelo, por cuanto el cultivo en este estado de agotamiento estara manifestando un severo stress
hdrico. Por esta razn, se espera un cierto porcentaje de agotamiento del agua aprovechable en el
suelo para volver a repetir el riego. Este factor de agotamiento normalmente vara entre un 40 y 60
% para cultivos extensivos, es de un 20 % para cultivos intensivos y un 10 % para cultivos
superintensivos (invernaderos). Para determinar el momento en que debe repetirse el riego, se
utilizan las mediciones con tensimetros, bloques de yeso, bandejas o estanques de evaporacin,
como tambin de la humedad misma del suelo.
a) Riego por tendido y Riego en curvas de nivel: Uno de los sistemas ms difundidos para el riego
de praderas en Chile es el denominado por tendido. Consiste en una distribucin superficial e
irregular del agua a partir de una acequia principal en contorno, la cual se construye a lo largo del
extremo superior de un campo en pendiente. La distribucin consiste en derramar agua a intervalos
de 2 a 3 m. a partir de la acequia principal, dejando que el agua escurra libremente por la pendiente,
que debe fluctuar entre 0,5 - 2,0 %. Si el mtodo slo consiste de esto, se llama Riego por
tendido.
Para utilizar el sistema de riego por tendido y en curvas de nivel, se requiere que el suelo
presente un mnimo de nivelacin o emparejamiento, es decir, que no presente microrelieve. El
macrorelieve, en especial la macroondulacines en el terreno no constituyen gran problema, siempre
y cuando las pendientes sean pequeas.
Como desventajas del sistema de riego tendido, se puede sealar una alta prdida por
escurrimiento, una baja eficiencia de aplicacin (30 - 40 %), una penetracin de agua muy irregular
y un alto riesgo de erosin. La actual persistencia en la utilizacin de este mtodo de riego en pases
subdesarrollados o en vas de desarrollo tiene su explicacin en el bajo costo de implementacin del
mismo. Para mejorar la eficiencia de riego, como ya se mencion, es necesario nivelar o emparejar
el suelo. Esto se logra en forma bastante econmica con un rastrn nivelador. Por otra parte, en el
mtodo de riego en curvas de nivel aumenta el valor de la eficiencia de riego hasta un 60% y se
reducen significativamente los daos erosivos. Los tacos, que tambin son fuente de erosin, no se
efectan slo con tierra, sino con plstico y tierra con cajas de madera.
b) Riego por bordes: (Sistema usado en la zona Central). Es otro sistema de irrigacin ampliamente
difundido y aplicado en praderas artificiales. Consiste en fajas o platabandas paralelas separadas por
diques, pretiles, bordes o camellones de aproximadamente 15 cm de alto y 50 cm de ancho. La
eficiencia de este sistema de riego es de un 50 - 70 %.
El agua se aplica en forma de una lmina a lo largo de la pendiente longitudinal de borde, la cual
flucta entre unos 0,5 y 1,0 %. Los bordes pueden tener un ancho de 5 - 30 metros y una longitud
variable de 50 - 400 metros, aproximadamente. El ancho de la faja de riego depende de la pendiente
transversal que presente el suelo. Mientras mayor sea esta ltima, menor tendr que ser el ancho del
borde. Lo ideal es que no exista desnivel a lo ancho de la platabanda. La mxima pendiente
transversal que se permite de borde a borde es de 0,5 %, lo que evita que el agua se acumule a un
slo lado de la faja.
Por otra parte, el largo del borde guarda relacin con la pendiente longitudinal del mismo, la textura
y porosidad del suelo, como tambin con el tamao y forma de la propiedad que se riega. En
general, a mayor pendiente longitudinal , textura mas arenosa y porosidades de suelo ms gruesas,
menor largo deber tener el borde.
En este sistema de riego, el riego se aplica desde una acequia abastecedora con un caudal
relativamente alto. Este ltimo depender, entre otras caractersticas, del ancho del borde y de la
velocidad con que deba avanzar el agua a lo largo de la pendiente longitudinal. La entrada del agua
al borde se controla mediante tubos, sifones, compuertas de madera o simplemente rompiendo la
pared lateral de la acequia alimentadora. Lo ltimo es lo menos aconsejable, por la erosin.
Para praderas, (Ej. alfalfa en la Zona Central) el riego por bordes constituye un adecuado sistema de
irrigacin, por cuanto con la velocidad de avance lenta del agua, las plantas no sufren ningn
maltrato, existiendo poca erosin.
c) Riego por aspersin: Este sistema consiste en imitar lo que hace la naturaleza, es decir, realizar
un aporte de agua mediante una lluvia artificial.
Presenta las siguientes ventajas de uso: alta eficiencia (70 80, % segn las condiciones de riego),
buena uniformidad de aplicacin de agua, fcil instalacin y rotacin, sirve en suelos con pendiente
hasta 20%, arenosos o arcillosos y se pueden aplicar al mismo tiempo fertilizantes lquidos,
pesticidas o herbicidas, con el consiguiente ahorro de mano de obra.
Entre las desventajas del sistema, puede sealarse su alto costo de inversin (U$ 1.000 - 1.500/ha),
altos costos de operacin (U$ 350-400 por ha/ao), susceptibilidad al viento fuerte y su
especificidad para algunos cultivos, es decir, se adaptan para algunos cultivos y no sirven para otros.
Riego de Praderas en Chile (Volver al Indice)
En la Regin Centro-Norte de Chile se riegan especies altamente productivas, como por ejemplo
alfalfa y maz. En la Regin Centro-Sur las praderas son regadas para la produccin de leche y
carne. Al sur de Temuco el aporte de las precipitaciones comienza a ser significativo durante la
poca de verano. Sin embargo, no es suficiente y debe ser suplementado con riego durante la poca
de dficit. Por cuanto el perodo de riego no es muy largo, se prefieren mtodos de bajo costo, como
el riego por tendido. La falta de agua baja drsticamente los rendimientos, sobre todo los de leche.
En la dcada de los 60, IANSA, fue la pionera en traer los primeros equipos de riego por
aspersin al Sur, pero desgraciadamente no se supieron usar en la forma correcta, falt capacitacin,
motivo por el cual el intento fracas. El segundo intento y definitivo se produjo a partir de 1980.
Hoy, IANSA Rapaco, por tomar el mismo ejemplo, contrata anualmente alrededor de 2300 ha de
remolacha regadas (Superficie total 6880 ha, lo que corresponde a aproximadamente el 30%). Es el
cultivo que ms se riega en la X Regin.
En el mismo Cuadro es posible ver que Temuco y Osorno son ms secos en los meses de
verano y que Puerto Montt es mas lluviosos en el mismo perodo. Por otra parte, el consumo de agua
que se produce como promedio por parte de una pradera en ese perodo en las mismas localidades se
ha estimado en 500 mm, de lo cual se podra deducir un dficit bajo estas condiciones de -231 mm
en Temuco, -141 mm en Valdivia, de -233 mm en Osorno y 85 mm en Puerto Montt. (Cuadro 1).
En este Cuadro de dficit no est incluida una variable que tambin acta en este sistema y
que es la reserva de agua que en un momento dado aporta el suelo a las plantas, y que acta como
compensadora del dficit. En Osorno, por ejemplo, la situacin se compensa prcticamente, por
cuanto los suelos pertenecientes a la serie de suelo Osorno poseen las ms altas capacidades de
retencin de agua en el Sur de Chile (22%).
Se conocen pocos estudios cientficos relacionados con el uso de riego en praderas en las 2
Regiones. En la IX Regin fueron conducidos por la Estacin Experimental Carillanca del Instituto
de Investigacin Agropecuaria (Cuadro 3). En la Universidad Austral de Chile se han realizado 3
estudios cientficos: el primero realizado durante la temporada 1979/80 en Pichoy, Comuna de
Valdivia, el segundo durante 1984/85 en Frutillar - Tegualda, Comuna de Frutillar y el tercero
durante 1987/88 en nueva Braunau, Comuna de puerto Varas, (ver Cuadro 3).
Impacto del riego sobre la composicin botnica y la duracin del perodo de produccin de la
Pradera.
Al regar en forma permanente todos los veranos se fomenta la permanencia de las especies
ms nobles de la pradera, como trboles, ballicas, pasto ovillo, que son muy susceptibles a los
dficit de agua en el suelo. Se mejorara as la composicin botnica de la pradera a largo plazo. Lo
anterior evitara regeneraciones tan seguidas de la pradera y se elevara el valor nutritivo del forraje
producido.
CUADRO 4 Impacto del riego sobre el porcentaje de frecuencia de las especies presentes en la
pradera natural.
Manejando en forma hbil los cortes y la fertilizacin de la pradera regada, es posible alargar
su produccin hasta comienzos de Febrero, poca que inevitablemente sobreviene el receso normal
de produccin, luego de la floracin. Lo anterior es claramente observable en la experiencia de
Frutillar y menos claramente en la de Nueva Braunau (Grficos 1 y 2, respectivamente ).
2000
1600
Produccin (Kg MS/ha)
1200
Serie1
800
Serie2
400
0
31-Dec-85 31-Jan-85 3-Mar-85 2-Apr-85
Fecha de cortes (tiempo)
Grfico 1: Curva de produccin de la pradera de dos tratamientos del ensayo de riego en Frutillar -
Tegualda (X Regin).
Producci n (Kg MS/ha)
7000
6000
S e r ie 1
5000
4000
S e r ie 2
3000
2000
1000
0
1 2 -N o v-8 8 1 2 - D ic - 8 8 1 2 -E n e-8 8 1 2 -F eb -8 8 1 2 -M ar-8 8 1 2 -A b r-8 8
F e c h a d e c o r t e s ( t ie m p o )
/
Serie 1 : Riego - Con Fertilizacin
Serie 2: Sin Riego - Con Fertilizacin
Grfico 2: Curva de produccin de la pradera de dos tratamientos del ensayo de riego en Nueva
Braunau (X Regin).
Costos y rentabilidad del riego en praderas (Volver al Indice)
Se realizarn los clculos en base a varias producciones estimadas, cercanas a las obtenidas
en las experiencias expuestas.
CUADRO 6 Ingresos netos adicionales estivales por efecto del riego de una pradera natural
mejorada sobre la produccin de LECHE en la Dcima Regin.
En general, al regar todo tipo de praderas, se evitaran los daos graves sobre la produccin que
ocasionan las sequas tempranas, cuando ocurren. Al regar, se evita dejar de producir,
disminuyendo as el riesgo de perder la inversin realizada.
Al regar la pradera, aunque no tengamos mucha rentabilidad en lo producido adicionalmente,
producimos ms forraje por unidad de superficie, lo cual puede incidir en una mayor carga
animal por hectrea , o en una disminucin en la compra de forraje adicional, concentrados, etc.
Al regar la pradera en forma permanente todos los veranos se fomenta la permanencia de las
especies mas nobles, como trboles, ballicas y pasto ovillo, que son muy susceptibles a los
dficit de agua en el suelo. Se mejorara as la composicin botnica de la pradera a largo plazo.
Lo anterior evitara hacer regeneraciones frecuentes de praderas y se elevara as el valor
nutritivo del forraje producido.
Una ventaja, para quien riega, es el hecho de que cuando se produce una sequa los precios de
los productos vegetales suben (oferta y demanda). El que riega los tiene en abundancia y puede
profitar de este hecho.
Manejando en forma hbil los cortes y la fertilizacin de la pradera regada, es posible alargar la
produccin de sta hasta comienzos de febrero.
En praderas artrificiales, las rentabilidades deberan ser superiores a las presentadas.
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MANEJO DEL PASTOREO
(Volver al Indice)
Oscar Balocchi L.
1 INTRODUCCION
Sin embargo, hasta ahora no existe evidencia experimental que contradiga lo sealado por
McMeekan y Walsh (1963) que con alta carga animal el pastoreo rotativo es superior al continuo.
Durante la ltima dcada no se han reportado en la literatura grandes ensayos que comparen
el potencial productivo de praderas para produccin de leche bajo diferentes mtodos de pastoreo.
Esto es entendible ya que para establecer este tipo de ensayos que permitan medir, para un amplio
rango de cargas animales, la respuesta en produccin y composicin de la leche, largo de la
lactancia, longevidad de las vacas y requerimientos de capital y mano de obra se necesita contar con
grandes recursos que en general las instituciones de investigacin no poseen. Sin embargo, se han
logrado importantes avances en el entendimiento de las inter-relaciones entre la pradera, el animal y
el manejo.
En un modelo del proceso de pastoreo de los bovinos el consumo de forraje puede ser
determinado por el tiempo de pastoreo multiplicado por la tasa de consumo (figura 1). La tasa de
consumo puede a su vez ser dividida en tamao de bocado y tasa de bocado. El tamao de bocado a
su vez est determinado por la densidad del forraje y el volumen. El volumen de cada bocado es el
producto del rea por la profundidad de cada bocado.
Consumo de forraje
(g MS/da)
CP = TP x BM x TB (1)
donde:
CP = consumo de forraje (kg MS/d)
TP = tiempo de pastoreo (min/d)
BM = tasa de bocados (boc/min)
TB = tamao de bocado (g MS/boc)
La relacin entre estas variables se describe en las siguientes ecuaciones, desarrolladas para
vacas lecheras por Leaver (1986). En estos estudios se ha determinado que el tamao de bocado es
el factor ms importante en determinar el nivel de consumo de forraje.
Varios estudios han demostrado que existe una estrecha dependencia entre estas variables y
la altura de la pradera. Esto permite usar la altura como criterio para controlar de un modo eficiente
y sencillo el sistema de pastoreo. La evidencia experimental no justifica sistemas complicados de
manejo pastoreo y es concluyente al identificar la altura promedio de la pradera, en sistemas
continuos y la altura de residuo en sistemas rotativos, como base para calificar la condicin del
pastoreo y tomar decisiones de manejo (Backer, 1986; Phillips y Leaver, 1985).
La forma en que los componentes del pastoreo se afectan al cambiar la altura de la pradera se
describe en la figura 2.
Los resultados de la investigacin demuestran que el tamao de bocado flucta entre 0,25 y
0,65 g de materia orgnica (MO), (0,26 - 0,70 g de MS), para la condicin de baja y alta
disponibilidad de forraje, con un valor promedio para el perodo de pastoreo de 0,35 g de MO,
vlido para las condiciones de la estacin de pastoreo del Reino Unido (Leaver, 1986).
FIGURA 2 Influencia de la altura de la pradera sobre los componentes del pastoreo (Penning,
citado por Hodgson, 1986).
Las vacas lecheras de alta produccin solo pueden lograr mayores tiempos de pastoreo a
expensas del tiempo que pasan echadas y rumiando, pero en general las vacas son reticentes a
hacerlo. Existen pocas otras actividades que puedan sacrificar, como se muestra en la figura 4. Esto
enfatiza la necesidad de minimizar el tiempo que una vaca lechera de alta produccin se mantiene
fuera de la pradera para la ordea (Phillips, 1993).
echada/rumiando 5,5
pastoreando 9
echada 3
bebiendo 1
parada 2,5
caminando parada/rumiando 1
2
FIGURA 4 Representacin grfica de la actividad diaria (horas), de una vaca lechera de
alta produccin (Phillips, 1993).
En praderas de mayor altura, el animal puede mantener una tasa relativamente constante de
ingestin por ajustes entre el TB y BM, pero en praderas de menor altura o disponibilidad, el
aumento en BM no alcanza a compensar el menor TB (figura 1).
17
16
15
Consumo Mat. Seca (Kg/d)
14
13
12
11
CMS (kg/d) = 45 TB - 34 TB2 + 6 TB3
10
Bajo 6 -8 cm, el consumo diario es estrechamente dependiente del TB, debido a que tanto el
TP como BM operaran a niveles lmites, como se aprecia en las figuras 1b y 1c (Hodgson, 1986).
Disponibilidad
Estructura : - altura
- densidad
Digestibilidad
1000
Lactando
Preadas
Consumo MOD (g/d)
Secas
500
5.2.1 Altura
La altura fue primero utilizada como una forma de estimar la disponibilidad de forraje, para
lo cual se desarrollaron una serie de ecuaciones con el objetivo de predecir disponibilidad a partir de
altura. Sin embargo, en los ltimos aos se ha relacionado directamente la altura de la pradera con el
comportamiento de los animales en pastoreo y con su productividad.
Se ha determinado que la altura es una medida muy prctica para ser utilizada como
herramienta en la toma de decisiones en el manejo del pastoreo. Incrementos en la altura de la
pradera producen un aumento en el consumo (figura 7) y un aumento en la produccin por animal
(figura 8) hasta un cierto lmite que es dependiente del tipo de animal. Existe, por otra parte,
evidencia prctica que pasado un cierto nivel de altura la productividad animal decrece, debido a un
efecto indirecto de reduccin en la calidad del forraje.
8
Tasa de Consumo (g MS/min)
0 10 20 30 40
19
18
Produccin de
leche (kg/da)
17
16
15
14
5 6 7 8 9
Altura de la pradera (cm)
La densidad de una pradera se expresa como kg de MS por ha por cm. En general esta
caracterstica de la pradera ejerce un importante efecto en el tamao de bocado y por lo tanto en el
consumo (figura 9). El tamao de bocado tiende a disminuir cuando la densidad del forraje en el
horizonte superior de pastoreo cae bajo 25 kg de MS/ha/cm.
1.0
Tamao de bocado (mg MO/Kg PV/bocado)
0.5
0 20 40 60
Densidad (kg MS/ha/cm)
FIGURA 9 Relacin entre densidad de la pradera en los horizontes superficiales
y el tamao de bocado, en vacas lecheras (Stobbs, citado por Hodgson,
1982).
Las diferencias en palatabilidad entre los distintos recursos forrajeros se menciona tambin
como un factor que puede afectar el consumo voluntario. Sin embargo, la "palatabilidad" es un
atributo difcil de describir y de medir, excepto en un sentido relativo, por ello se tiende a preferir el
uso del trmino "preferencia".
6 USO DE LA ALTURA EN EL MANEJO DE LA PRADERA (Volver al Indice)
La altura de la pradera comprimida fue en principio utilizada para desarrollar regresiones que
permitan estimar disponibilidad de forraje, eliminando de esta forma la necesidad de cortar las
muestras de Pasto. Estas tres metodologas en el orden que fueron sealadas entregan un valor
decreciente de altura pero la simplicidad de la medicin va aumentando. Algunas ecuaciones
desarrolladas por Leaver (1962) y (1986) permiten transformar los datos de un tipo de medicin a
otro con el fin de ser comparados. En general el uso de diferentes metodologas de medicin a
creado problemas en la difusin y recomendacin de esta tcnica. Para efectos de esta publicacin
todos los datos de altura mencionados correspondern a (b): altura de la planta sin disturbar.
Para que la medicin de altura sea vlida las mediciones deben ser tomadas al azar tanto en
reas efectivamente pastoreadas como aparentemente rechazadas.
30
Consumo de materia orgnica
(g/kg de peso vivo)
25
20
50 60 70 80
Digestibilidad de la materia orgnica (%)
FIGURA 10 Relacin entre digestibilidad del forraje y consumo voluntario por bovinos, en dos
tipos de pradera.(1) Pradera de Lolium perenne, primer crecimiento de la temporada
y (2) Pradera de Lolium perenne, rebrote posterior a un corte (Hodgson, 1990).
1.0
Ganancia de peso
(kg/da)
0.5
60 70 80
Digestibilidad de la materia orgnica (%)
FIGURA 11 Efecto de la digestibilidad de la pradera (Lolium perenne) sobre la ganancia de
peso de terneros en pastoreo (Hodgson, 1990).
La informacin generada por las diversas investigaciones indica que el consumo de forraje
en vacas lecheras se encuentra cercano al mximo con una altura de residuo de 8-10 cm.
Desde los primeros ensayos realizados por Hancock en 1953 (citado por McMeekan, 1956)
un aumento en la carga animal ha producido un aumento en la produccin de leche por hectrea y
una disminucin en la produccin por vaca. Mott (1960) desarroll una expresin grfica de esta
relacin que hasta hoy da sigue vigente. En este trabajo Mott propone que la carga animal ptima
se logra con una reduccin de un 12% en la produccin por animal obtenida con baja carga. (Figura
12).
Y Z
1.2 Y 1.2
de pastoreo ptima
Producto por hectrea
1.0 1.0
pastoreo ptima
Producto animal
0.8 Z 0.8
0.6 0.6
0.4 0.4
Relacin =
Relacin =
0.2 0.2
0.0
0.0 0.2 0.4 0.6 0.8 1.0 1.2 1.4 1.6
Carga animal
Relacin =
Carga animal a la presin de pastoreo ptima
FIGURA 12 Relacin entre carga animal, produccin por animal y por hectrea (Mott, 1960).
CUADRO 2 Efecto de la carga animal y mtodo de pastoreo en la produccin de grasa
lctea por vaca y por hectrea (McMeekan y Walshe, 1963).
Ao 1 Ao 2
Kg/vaca Kg/ha Kg/vaca Kg/ha
CARGA ANIMAL
Baja 188 423 189 446
Alta 173 487 161 480
METODO DE
PASTOREO
Rotativo 185 471 188 502
Continuo 177 437 162 423
Por animal
1.2 1200
Por ha
1.0 1000
0.8 800
0.6 600
0.4 400
0.2
2 4 6 8 10 12 14 16
20 10000
16 8000
12 6000
8 4000
4 2000
1 2 3 4 5 6 7
AUSTRALIA
Cowan et al R 1,3 1,9 -18 +38
1975 R 1,9 2,5 -5 +28
Colman et al R 2,5 3,3 -17 +21
1974 R 3,3 4,9 -3 +26
Chopping et al R 5,9 7,9 -10 +3
1976 R 7,9 9,9 -6 +5
GRAN BRETAA
Bone et al R 3,2 4,2 -5 +22
1963 R 4,7 6,2 -4 +15
Foot et al R 2,4 2,9 0 +36
1960 F 2,4 2,9 -10 +29
Castle et al F 2,7 3,6 -8 +28
1968 F 2,7 4,3 -11 +20
Gordon R 4,7 7,4 -6 +10
1973 R 4,5 7,4 -2 +15
McFeely et al R 2,7 3,5 -17 +15
1975 R 5,5 7,1 -16 +1
McFeely et al R 2,7 3,5 -16 +17
1977 R 2,4 3,3 -8 +31
R 2,7 3,5 -6 +29
R 3,0 3,9 -13 +17
R 2,5 3,1 -16 +20
Los resultados indican que para obtener una mxima produccin de MS es mejor un pastoreo
severo con baja altura de residuo, pero al mismo tiempo permitiendo un largo intervalo entre
pastoreos comparado con un pastoreo liviano dejando una mayor altura de residuo (Smethan, 1973).
La distribucin de bostas por medios mecnicos despus del pastoreo no ha producido
efectos positivos (Holmes, 1989).
En praderas que tienen un alto contenido de malezas o que presentan una alta proporcin de
caas de pasto sobremaduro, es recomendable realizar un corte de limpieza con lo que se estimular
la disminucin de malezas y un mayor macollamiento de las gramneas debido a la interrupcin del
proceso de dominancia apical. El corte debe efectuarse aproximadamente a 10 cm de altura y
preferentemente a fines de verano - comienzo de otoo. En general los animales tienden a consumir
el pasto que ha sido cortado.
Perodo de descanso
(semanas) 6-8 3-4 4-5 5-6
Altura de residuo
(cm) 3-5 3-7 7 - 10 3-5
Falta an ms conocimiento para predecir con exactitud el efecto combinado de ellos sobre el
consumo. Por ejemplo, un mejoramiento en la digestibilidad del forraje producir un aumento
en el consumo slo en la medida que ello no vaya acompaado con una disminucin en la altura
o densidad de la pradera.
Es difcil determinar el mejor balance entre una alta produccin por animal y una alta eficiencia
de utilizacin de la pradera.
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MANEJO DEL PASTOREO
CANTIDAD Eficiencia de
PRODUCCION
Y CALIDAD utilizacin
DE LECHE
DE FORRAJE Eficiencia de O CARNE
conversin
PRODUCCION PRODUCCION
PRIMARIA SECUNDARIA
40 cm
10 cm
5 cm
Eficiencia de utilizacin, %
60 70 80
Rendimiento anual de m.s., kg/ha : 12.000
Materia seca consumida, kg/ha : 7.200 8.400 9.600
E.M. promedio anual, Mcal/ kg m.s * : 2,5
E.M. consumida, Mcal/ha : 18.000 21.000 24.000
E.M. Mantencin , Mcal/ha ** : 9.367 10.115 11.046
Productividad anual (lt/ha) *** : 7.378 9.500 11.070
* E M pradera promedio anual tablas FIA-UACH (1985), ms incremento de 15% por selectividad del animal
** E M Mantencin: basada en vacas de 550 kg. Requerimientos de mantencin 131 Mcal E.M./kg peso metablico.
15% incremento por actividad fsica del pastoreo; carga de 1,5; 1,7 y 1,9 vacas/ha, de menor a mayor eficiencia
de utilizacin, respectivamente
* * * Productividad anual: E.M.c - E.M.m/1.17 Mcal E.M./ lt de leche
Oscar Balocchi L.
Este sistema presenta ventajas y desventajas comparado con los sistemas tradicionales de utilizacin
de praderas a travs del pastoreo directo. Las principales ventajas son:
Una mejor utilizacin de la pradera con menores prdidas por pisoteo y menor selectividad.
Aumento en la superficie potencialmente disponible en el predio, por reduccin de callejones de
transito de animales.
Un menor gasto energtico y daos podales de los animales por la reduccin de acarreos.
Menor incidencia de meteorismo y mayor facilidad de abastecimiento de agua de bebida para los
animales.
Reduccin potencial en los costos de cercos y redes de bebederos.
Las praderas utilizadas en soiling deben poseer crecimiento erecto y estar adaptadas para un
manejo de cortes, las ms utilizadas son praderas de alfalfa, trbol rosado, slo o en mezcla con
ballicas de rotacin, praderas suplementarias como la avena y coles forrajeras, entre las ms
comunes.
Los Cuadros 1, 2 y 3 muestran que la forma predominante de utilizacin de las praderas para
la macrozona comprendida por las Novena y Dcima Regiones es el pastoreo directo en el 90% de
los casos, aproximadamente. En la Octava Regin (Cuadro 4), la utilizacin va pastoreo alcanz un
50% aproximadamente y para la zona comprendida entre la Sptima [Link]
(Cuadro 5) la importancia del pastoreo cae a un 35 % aproximadamente.
Con respecto al cultivo forrajero predominante destaca la alfalfa, cuya utilizacin como
soiling sera la situacin dominante para la Novena y Dcima Regin y la zona comprendida entre
la Sptima Regin R. Metropolitana. En tanto, para la zona de la Octava Regin existira una
combinacin entre pastoreo y soiling. Cabe sealar que la importancia relativa de este recurso dentro
de los predios lecheros aumenta en forma sostenida de sur a norte, en tanto que la intensidad en su
utilizacin mostrara una situacin similar para todas las zonas en estudio.
En base a las cifras sealadas se puede concluir que, en general, la utilizacin de los
recursos forrajeros sera ms directa en la zona sur; es decir, una alta proporcin es utilizada en
pastoreo directo, lo que implica menores costos de utilizacin. En tanto, hacia el norte del pas la
tendencia es a una mayor utilizacin indirecta va soiling, lo que encarecera el sistema de
produccin. Sin embargo, es necesario sealar, que para ponderar realmente la importancia de los
recursos forrajeros, as como sus formas de utilizacin (pastoreo v/s soiling), se debe realizar un
anlisis que evale su impacto global sobre el sistema lechero, ms all de un anlisis particular de
un recurso especfico o su costo directo. De hecho, algunos cultivos forrajeros son de un alto costo
unitario, pero su impacto debe ms bien buscarse en el valor estratgico que ellos tienen dentro del
plan de alimentacin del ganado y en el manejo de las praderas permanentes, y en la sustitucin de
la importacin de alimentos al predio.
CUADRO 1 Distribucin relativa (en %) del tipo y utilizacin de los recursos forrajeros
producidos en la Dcima Regin Sur.
Tipo y utilizacin de los recursos forrajeros producidos
Recurso forrajero Menor de 100.000 a Mayor de Total (1)
100.000 lt. 1.000.000 lt. 1.000.000 lt.
PRADERA
Slo pastoreo 99.1 93.9 76.7 93.9
Slo soiling 0 0 0 0
Pastoreo y soiling 0.9 6.1 23.3 6.1
Total relativo 100 100 100 100
ALFALFA
No usa 100 86.7 63.3 88.8
Slo pastoreo 0 3.6 3.3 2.4
Slo soiling 0 8.2 23.3 7.0
Pastoreo y soiling 0 1.5 10.0 1.8
Total relativo 100 100 100 100
MAIZ
No usa 99.1 93.9 83.3 94.5
Slo ensilaje 0.9 6.1 16.7 5.5
Total relativo 100 100 100 100
(1) Promedio ponderado.
Fuente: Balocchi (1999).
CUADRO 2 Distribucin relativa (en %) del tipo y utilizacin de los recursos forrajeros
producidos en la Dcima Regin Norte.
Tipo y utilizacin de los recursos forrajeros producidos
Recurso forrajero Menor de 100.000 a Mayor de Total (1)
100.000 lt. 1.000.000 lt. 1.000.000 lt.
PRADERA
Slo pastoreo 97.1 95.4 73.9 91.8
Slo soiling 0 0 0 0
Pastoreo y soiling 2.9 4.6 26.1 8.2
Total relativo 100 100 100 100
ALFALFA
No usa 97.1 69.2 21.7 68.0
Slo pastoreo 0 3.1 4.4 2.5
Slo soiling 2.9 24.6 60.9 25.4
Pastoreo y soiling 0 3.1 13.0 4.1
Total relativo 100 100 100 100
MAIZ
No usa 100 87.7 43.5 82.8
Slo ensilaje 0 12.3 56.5 17.2
Total relativo 100 100 100 100
(1) Promedio ponderado. Fuente: Balocchi (1999).
CUADRO 3 Distribucin relativa (en %) del tipo y utilizacin de los recursos forrajeros
producidos en la Novena Regin.
Tipo y utilizacin de los recursos forrajeros producidos
Recurso forrajero Menor de 100.000 a Mayor de Total (1)
100.000 lt. 1.000.000 lt. 1.000.000 lt.
PRADERA
Slo pastoreo 100 80 100 94.7
Slo soiling 0 0 0 0
Pastoreo y soiling 0 20 0 5.3
Total relativo 100 100 100 100
ALFALFA
No usa 100 100 0 78.9
Slo pastoreo 0 0 0 0
Slo soiling 0 0 100 21.1
Pastoreo y soiling 0 0 0 0
Total relativo 100 100 100 100
MAIZ
No usa 90.0 100 25.0 78.9
Slo ensilaje 10.0 0 75.0 21.1
Total relativo 100 100 100 100
(1) Promedio ponderado.
Fuente: Balocchi (1999).
CUADRO 4 Distribucin relativa (en %) del tipo y utilizacin de los recursos forrajeros
producidos en la Octava Regin.
Tipo y utilizacin de los recursos forrajeros producidos
Recurso forrajero Menor de 100.000 a Mayor de Total (1)
100.000 lt. 1.000.000 lt. 1.000.000 lt.
PRADERA
Slo pastoreo 73.1 44.9 25.0 53.2
Slo soiling 7.7 4.1 25.0 6.3
Pastoreo y soiling 19.2 51.0 50.0 40.5
Total relativo 100 100 100 100
ALFALFA
No usa 65.4 40.8 25.0 48.1
Slo pastoreo 7.7 2.0 0 3.8
Slo soiling 11.5 0 50.0 6.3
Pastoreo y soiling 15.4 57.2 25.0 41.8
Total relativo 100 100 100 100
MAIZ
No usa 42.3 5.1 0 17.1
Slo ensilaje 57.7 94.9 100 82.9
Total relativo 100 100 100 100
(1) Promedio ponderado.
Fuente: Balocchi (1999).
CUADRO 5 Distribucin relativa (en %) del tipo y utilizacin de los recursos forrajeros
producidos entre la Sptima Regin Regin Metropolitana.
Tipo y utilizacin de los recursos forrajeros producidos
Recurso forrajero Menor de 100.000 a Mayor de Total (1)
100.000 lt. 1.000.000 lt. 1.000.000 lt.
PRADERA
Slo pastoreo 66.7 23.1 0 36.0
Slo soiling 22.2 69.2 100 56.0
Pastoreo y soiling 11.1 7.7 0 8.0
Total relativo 100 100 100 100
ALFALFA
No usa 20.0 20.0 20.0 20.0
Slo pastoreo 20.0 6.7 0 10.0
Slo soiling 60.0 73.3 80.0 70.0
Total relativo 100 100 100 100
MAIZ
No usa 50.0 20.0 20.0 30.0
Slo ensilaje 50.0 80.0 80.0 70.0
Total relativo 100 100 100 100
(1) Promedio ponderado.
Fuente: Balocchi (1999).
BIBLIOGRAFIA
Oscar Balocchi L.
Los sistemas de conservacin de forraje que existen se pueden resumir de la siguiente forma:
Sin acondicionador
Natural Campo
Deshidratacin Con acondicionador
Cuando las condiciones climticas son favorables la conservacin de forraje debiera ser
realizada en forma de heno. Las razones que justifican esta aseveracin son:
Las condiciones climticas de la zona norte y central de Chile permiten una eficiente
conservacin de forraje mediante henificacin y tanto por razones biolgicas como econmicas es
probable que contine siendo el mtodo ms utilizado.
CUADRO 1 Mtodo de conservacin de forraje usados en la zona sur del pas (%).
Sistema de conservacin PPF* PF PM EC
No conserva forraje 37,5 19,8 14,9 4,1
Slo heno 62,5 70,3 40,5 27,4
Slo ensilaje 0 1,8 8,1 13,2
Heno y ensilaje 0 8,1 36,5 56,2
PPF: Pequeos productores familiares (1 a 5 h de riego bsico, 25 h fsicas promedio).
PF: Productores familiares (5 a 10 h de riego bsico, 52 h fsicas promedio).
PM: Productores medianos (10 a 25 h de riego bsico, 124 h fsicas promedio).
EC: Empresarios capitalizados (25 h de riego bsico, 335 h fsicas promedio).
Fuente: Winkler (1980).
CUADRO 2 Distribucin relativa (en %) del nmero de agricultores que conserva v/s no conserva
recursos forrajeros por zona y nivel productivo. Proyecto Competitividad de la
Produccin Lechera nacional
Distribucin relativa por nivel productivo
Menor de 100.000 a Mayor de Total (1)
100.000 lt. 1.000.000 lt. 1.000.000 lt.
Dcima Regin Sur
No conserva 31 6 0 14
Conserva 69 94 100 86
a.- slo ensilaje 15 30 30 25
b.- slo heno 29 0 0 9
c.- ensilaje + heno 25 64 70 52
Dcima Regin Norte
No conserva 26 8 4 12
Conserva 74 92 96 88
a.- slo ensilaje 15 20 22 19
b.- slo heno 38 9 0 16
c.- ensilaje + heno 21 63 74 53
Novena Regin
No conserva 10 0 0 5
Conserva 90 100 100 95
a.- slo ensilaje 30 40 0 27
b.- slo heno 40 0 0 21
c.- ensilaje + heno 20 60 100 47
Octava Regin
No conserva 8 0 0 3
Conserva 92 100 100 97
a.- slo ensilaje 4 12 0 10
b.- slo heno 38 6 0 16
c.- ensilaje + heno 50 82 100 71
Sptima Regin RM
No conserva 20 7 0 10
Conserva 80 93 100 90
a.- slo ensilaje 0 7 20 7
b.- slo heno 40 13 0 20
c.- ensilaje + heno 40 73 80 63
(1) Promedio ponderado.
Fuente: Balocchi (1999).
Las principales razones de porqu la henificacin contina siendo el mtodo ms difundido
son las siguientes:
El momento de corte depende de las condiciones climticas. Esto no permite cortar la pradera en
el estado fenolgico adecuado.
Corte tardo produce dao a la pradera y retraso en el rebrote.
Prdida de hojas en leguminosas.
Probablemente, con el transcurso del tiempo, al igual que en otros pases de clima similar a la
zona sur de Chile, la henificacin ir perdiendo importancia, sin embargo, dada la realidad actual es
necesario conocer los factores que determinan un buen proceso de henificacin.
El contenido de agua del forraje al momento del corte vara entre los diferentes recursos,
dependiendo del estado de crecimiento. Para gramneas, entre inicios y mediados del estado
reproductivo un 75 a un 85% de agua es lo normal. Para reducir el contenido de agua de un cultivo
como el sealado (7 ton MS/ha) a 20 %, se necesita eliminar 25 ton de agua/ ha. Esta es una
cantidad similar al agua evaporada (por transpiracin) por una pradera en activo crecimiento durante
un da promedio de Noviembre a Diciembre. Si esta tasa de prdida de agua se mantuviera en el
forraje cortado, se podra producir heno en un da, pero en la prctica para lograr la deshidratacin
necesaria se debe esperar de 2 a 4 das. Obviamente ocurre una serie de limitaciones para la prdida
de agua una ves que el cultivo ha sido cortado. Estas limitaciones pueden ser divididas en:
a) Aquellas que restringen el movimiento del agua desde los tejidos de la planta al medio externo,
que rodea la planta, dentro de la hilera.
b) Aquellas que restringen el movimiento del agua desde el aire dentro de la hilera hacia el aire
fuera de la hilera.
En una planta en crecimiento existe un continuo movimiento de agua desde el suelo hacia la
atmsfera a travs de la planta. El agua se mueve a travs del xilema y parnquima para finalmente
salir de la planta por los estomas, en forma de vapor de agua. En un da promedio durante la poca
de corte (estado reproductivo), una pradera puede eliminar al rededor de 20 a 25 ton de agua a travs
del proceso de transpiracin (Murdoch, 1980). Las condiciones ambientales (radiacin, velocidad
del viento, temperatura y humedad relativa), determinan la prdida de agua potencial. La prdida
real es adems regulada por la abertura de los estomas. Cuando los estomas estn cerrados, el agua
debe pasar a travs de la epidermis, la cual ofrece una resistencia al movimiento del vapor de agua al
menos 10 veces mayor que un estoma abierto (Meidner y Sheriff, citado por Jones y Harris, 1980).
Cuando una planta es cortada, el contenido de agua comienza a disminuir, lo que produce el
cierre de los estomas. Para la mayora de las especies el cierre de los estomas ocurre muy pronto una
ves que la planta ha sido cortada, por lo tanto el agua debe pasar a travs de la epidermis. Esta
consiste en una capa simple de clulas la cual esta rodeada por la cutcula que es una estructura
cerosa no celular que forma una efectiva barrera al movimiento del agua. (Clark et. al, 1977).
Trabajos realizados en el Grassland Research Institute (Leshem, citado por Jones y Harris, 1980),
demostr el rol que juega la cutcula en determinar la tasa de deshidratacin de una planta cortada.
Aplicando un tratamiento (ter) para eliminar la cubierta cerosa de la cutcula, aument diez veces la
tasa de deshidratacin; un efecto similar se obtuvo lacerando las plantas. Este mismo efecto ha sido
observado en gramneas y leguminosas. En la medida que la deshidratacin avanza otros factores
comienzan a regular las prdidas de agua. La reduccin de la permeabilidad del protoplasto y un
aumento en la presin osmtica de las clulas, son dos factores importantes, pero su importancia es
an poco conocida.
Debido a las diferencias morfolgicas los distintos componentes de una planta tienen una
tasa de deshidratacin diferente. Estudios realizados por Jones (1979) y Harris y Dhanoa (1984),
muestran que la lmina se deshidrata a menos de un quinto del tiempo que el tallo, y que parte del
agua del tallo se pierde a travs de las hojas. Las hojas se tornan menos efectivas como va de
eliminacin de agua del tallo en la medida que se secan. El tallo tiene an alrededor de un 30 % del
agua original cuando la hoja correspondiente ya est seca (Figura 2).
Trabajos realizados por Jones y Pickett (1981), muestran que la festuca se caracteriza por su
rpida tasa de prdida de agua deshidratndose significativamente ms rpido que otras gramneas.
En la Figura 4 y los Cuadros 3 y 4 se presenta una comparacin de festuca con ballica inglesa en
relacin a su tasa de deshidratacin.
La mayor tasa de deshidratacin de festuca ocurre tanto en hojas como tallos. Las razones
para la mayor tasa seran en primer lugar, una mejor relacin hoja/tallo y una mayor cantidad y
distribucin de los estomas. Sin embargo, los estomas se cierran antes que un tercio del agua haya
sido eliminada, por lo que el agua debe pasar a travs de la cutcula. Se plantea de este modo que la
festuca tendra una cutcula menos resistente a la prdida de agua. (Jones y Prickett, 1981).
FIGURA 4 Curva de deshidratacin para lmina y tallo de ballica inglesa y festuca. (Jones y
Prickett, 1981).
La circulacin de aire (viento) dentro de la hilera, difcilmente excede a los 0,2 m/s, incluso
en das ventosos. Existen fundamentalmente dos razones para esto:
a) La velocidad decrece casi linealmente con la altura (Figura 6), encontrndose que la velocidad
del viento a 10 cm sobre la hilera es aproximadamente un dcimo del valor a 2 m.
b) La hilera acta como cortaviento. Durante el primer perodo de deshidratacin el alto contenido
de agua del forraje y la baja circulacin de aire, se traducen en valores de humedad que
raramente bajan de 80%, en el centro y base de la hilera (Jones y Harris, 1980).
FIGURA 5 Influencia de la radiacin solar sobre la temperatura del aire sobre y dentro de la
hilera (Dernedde, 1980).
En el forraje hilerado existen dos tratamientos que pueden ser aplicados, el primero es
invertir la hilera de tal forma que el forraje quede sobre una superficie ms seca y adems sacar a la
superficie el pasto ms hmedo que se encontraba en la base de la hilera . el segundo tratamiento es
soltar el pasto hilerado permitiendo una mejor circulacin de aire dentro de la hilera. Estos
tratamientos son importantes dentro de la primera etapa de la deshidratacin, cuando el microclima
dentro de la hilera es limitante. El movimiento del forraje cuando el grado de humedad del forraje es
bajo, se puede traducir en prdida de hojas con la consecuente prdida de valor nutritivo. Adems en
este estado el movimiento de la hilera no es importante porque la tasa de deshidratacin est
determinada por la alta resistencia de la planta a la prdida de agua y no por las limitantes dentro de
la hilera. Durante este estado comienza a ser muy importante el equilibrio entre el contenido de agua
del forraje y la humedad ambiental.
Wilkinson (1984), entrega resultados del efecto del acondicionamiento sobre la tasa de
deshidratacin los que se presentan en la Figura 10.
Para gramneas con una alta proporcin de hojas el acondicionamiento por ruptura de la
cutcula es ms efectivo que el tratamiento con rodillos corrugados, porque en este tipo de plantas la
principal limitante es la impermeabilidad de la cutcula. Esto se demuestra en los resultados
entregados en el Cuadro 5.
Jones (1985), indica un significativo efecto del carbonato de potasio (KCO3) sobre la tasa de
deshidratacin en alfalfa, no observndose un efecto positivo en el caso de gramneas.
En la Figura 11, Wieneke, citado por Lingvall y Nilsson (1980), resumen las prdidas en el
proceso de deshidratacin dado por condiciones climticas adversas.
FIGURA 11 Prdidas de MS en heno deshidratado en el campo (Wienkler, citado por Lingvall y
Nilsson, 1980).
Wilkinson (1981), realiz una estimacin terica del volumen de prdidas debido a los
diferentes factores en el proceso de henificacin (Cuadro 7).
CUADRO 7 Prdida probables de heno secado a campo, secado en galpn y tratado con amonio
bajo buenas condiciones de manejo (%).
Secado en el campo (*) Secado en galpn Tratado con NH3
(**) (***)
En el campo
Respiracin 8 8 8
Prdidas mecnicas 14 4 4
Durante almacenamiento
Respiracin 1 4 -
Fermentacin 2 3 3
Prdidas de superficie 2 1 -
Al sacarlo del galpn 1 1 1
TOTAL 28 21 16
Fuente: Wilkinson, 1981.
(*) = Secado a campo sin lluvia.
(**) = Enfardado con 60 % de MS.
(***) = Tratado con 35 Kg NH3/Ton MS.
Las prdidas de valor nutritivo son muy importantes y tambin dependientes de la velocidad
de deshidratacin (clima) Kachele (1978), entrega informacin sobre las prdidas de MS, protena
cruda y energa neta en henos bajo tres condiciones distintas (Cuadro 8).
1.18 Alternativas prcticas para mejorar la calidad del heno en la Zona Sur
Son pocas las alternativas que existen en la zona sur para realizar un heno de mediana
calidad, entre ellas tenemos:
El principio que fundamenta esta prctica es el mismo del caso anterior. Consiste en realizar
un corte para ensilaje temprano, entre el 15 de octubre al 15 de noviembre, posteriormente fertilizar
la pradera con nitrgeno y rezagar para heno. En el mes de enero se puede realizar la henificacin de
esta pradera obteniendo un forraje de buena calidad.
Se requiere una buena pradera, sino el volumen que se obtiene es muy bajo.
Existe un dao sobre la pradera, debido a los dos rezagos, muchos macollos pasan a estado
reproductivo y mueren, con esto baja la densidad de la pradera. Adems dos cortes significa una
gran extraccin de nutrientes que deben ser compensados con una mayor fertilizacin.
Es una alternativa especialmente indicada para pequeos agricultores, usa bastante mano de
obra y poca mecanizacin.
El procedimiento consiste en colocar el pasto cortado sobre caballetes o alambres para evitar
que quede en contacto con el suelo hmedo y se logre un secado ms rpido. Por la forma en que
queda dispuesto el forraje existe menos dao debido a cualquier lluvia imprevista ya que escurre
mejor hacia el suelo.
Los factores que determinan la calidad de un ensilaje se podran agrupar en dos grandes
reas. En primer lugar se tiene todo lo relativo a la tcnica de ensilado y en segundo lugar todo lo
concerniente al material original utilizado en el proceso de ensilado. Dentro de esta segunda rea, es
decir, las caractersticas del forraje utilizado, existen, a su vez, dos factores que son especialmente
determinantes en el resultado del ensilaje. Por un lado est la composicin qumica del forraje al
momento del corte, determinada por la especie y variedad pratense que se estn utilizando, y por el
estado fenolgico de la planta a la cosecha. Por otro lado se tiene la aptitud fermentativa del forraje,
que corresponde a la facilidad del forraje para fermentar. Los factores ms importantes que
determinan la aptitud fermentativa de un forraje son:
Los principales factores que determinan la calidad final de un ensilaje se pueden representar
en la figura 13.
CALIDAD DE UN ENSILAJE
Especie Carbohidratos
Variedad Capacidad buffer
Estado fenolgico Contenido humedad
Los principales compuestos que constituyen el sustrato para las bacterias en el proceso
fermentativo son los carbohidratos solubles (CHOs). Menor importancia para dicho proceso poseen
compuestos como la hemicelulosa, la pectina y los cidos orgnicos los que en alguna medida son
utilizados.
Adems de lo expresado anteriormente, est el hecho de que no slo entre especies de una
misma familia existen diferencias en el contenido de CHOs, sino que tambin se presentan
diferencias entre variedades (Cuadro 14), dentro de una misma especie.
De igual forma est el caso de Lolium perenne, en el que se ha determinado que las
variedades tetraploides poseen un nivel de CHOs mayor a las diploides (cuadro 15).
Otro factor que afecta la concentracin de los CHOs es la hora del da. Es as como las
menores concentraciones se encuentran al amanecer, las que posteriormente van aumentando
durante el da, para finalmente descender al oscurecer. Estas fluctuaciones diarias de las
concentraciones de los CHOs se deberan fundamentalmente a las producidas por el contenido de
sacarosa. Este hecho ocurre tanto para gramneas como para leguminosas. En el cuadro 19 se
presentan las variaciones diarias medidas para Lolium perenne.
Esta disminucin se cree que es debida a la aceleracin del crecimiento provocada por dicha
fertilizacin, aparentemente sera una consecuencia de la reduccin en el contenido de fructosanos
ms que del total de CHOs. (McDonald, 1981).
Entre los factores climticos que influyen en el desarrollo de las especies vegetales estn la
temperatura, las precipitaciones, la humedad relativa y la luminosidad. Es esta ltima caracterstica
la que est ntimamente ligada con la produccin y variacin de los contenidos de CHOs.
Los procesos fotosintticos son desencadenados por la estimulacin de tipo lumnica sobre
los tejidos verdes de las plantas. Es a partir de este proceso, la fotosntesis, que se generan los
distintos productos carbonados, como son los azcares.
Debido a lo anterior, la produccin de los CHOs en las plantas est muy ligada con los
cambios en la intensidad lumnica. Es as como la reduccin en la intensidad lumnica produce una
disminucin en la concentracin de CHOs en gramneas y en leguminosas.
Trabajos realizados por Deinum, citado por McDonald (1981), demuestran que al aplicar
altas intensidades lumnicas a Lolium perenne , se produca un incremento en el contenido de CHOs.
Estos estudios tambin indican que el nivel de CHOs es mximo en plantas que crecen con alta
intensidad lumnica, bajas temperaturas y sin sombreamiento.
En los procesos bioqumicos que ocurren en la masa de forraje ensilada, son determinantes
la cantidad y tipo de CHOs. Como se indic con anterioridad, los CHOs son el sustrato para las
reacciones de fermentacin que ocurren en el material ensilado.
La cantidad de CHOs que se requiere para lograr un cambio dado en el pH est determinado
por la eficiencia de conversin de los CHOs a cidos. A la vez, dicha eficiencia de conversin es
afectada directamente por las proporciones de los diferentes CHOs que se encuentran presentes y
por la naturaleza de la flora bacteriana, entre otros factores .
Los CHOs presentes en los forrajes son principalmente fructosanos, glucosa, fructosa y
sacarosa. La glucosa y la fructosa son dos monosacaridos de uso inmediato y son los ms
importantes en las gramneas.
Con respecto a los polisacaridos los fructosanos son los nicos CHOs importantes en pastos
de origen templado encontrndose en concentraciones de 50 - 90 gr/kg MS (McDonald, 1981). Ellos
constituyen el principal carbohidrato no estructural de almacenamiento para las gramneas.
Los principales CHOs presentes en las especies leguminosas son la fructosa, la glucosa y la
sacarosa, (cuadro 17).
2.5 Capacidad buffer (Volver al Indice)
La capacidad buffer del forraje o su habilidad para resistir cambios en el pH, es un factor
muy importante en determinar la aptitud fermentativa de un forraje. La capacidad buffer se expresa
como los mili equivalentes de lcali ( 0,1 M hidrxido de sodio), requeridos por Kg de MS para
cambiar el pH de 6 a 4. En el cuadro 20 se indica la capacidad buffer de un nmero de especies
determinadas por esta metodologa.
En general las cifras sealadas muestran que las leguminosas tienen una mayor capacidad
buffer que las gramneas. La capacidad buffer de una especie est principalmente determinada por el
contenido de protena y de cidos orgnicos.
La alta capacidad buffer de las leguminosas comparada con las gramneas, se atribuye
principalmente a su alto contenido de cidos orgnicos que en algunos casos, por ejemplo en
Medicago sativa puede ser tan alto como 10% de la materia seca. Los principales cidos orgnicos
presentes en las leguminosas son mlico, ctrico, qunico, shkimico, malnico y glicrico.
Como se observa en el cuadro 22, para la cebada y en general en todas las especies pratenses
el contenido de cidos orgnicos disminuye con el avance de la madurez, lo que disminuye la
capacidad buffer.
CUADRO 22 Contenido de Acidos orgnicos de la cebada en distintos estados de desarrollo
(% de la MS).
cido Emergencia Floracin Grano Grano Grano Grano Grano
orgnico espiga acuoso lechoso harinoso harinoso duro
temprano tardo
Actico 0,43 0,71 0,33 0,65 0,64 0,64 0,51
Mlico 5,63 2,82 1,73 1,31 0,71 0,32 0,15
Ctrico 0,48 0,40 0,54 0,43 0,24 0,09 0,06
TOTAL 6,54 3,93 2,60 2,39 1,59 1,05 0,72
Fuente: McDonald (1981).
Si bien los cidos orgnicos y sus sales son considerados como la causa principal
determinante de la alta capacidad buffer de las leguminosas en comparacin a las gramneas, es un
hecho que su alto contenido de protena tambin contribuye.
CUADRO 23 Variacin del contenido de protena al momento del corte de una praderapermanente
en cinco estados fenolgicos.
Estado fenolgico Tiempo de rezago Material Fresco (% MS)
(das) Protena total Protena verdadera
Bota 51 17,1 11,9
Inicio de Espigadura 57 13,2 10,4
Inicio de Floracin 73 11,3 7,6
Grano Acuoso - Lechoso 90 8,9 6,6
Grano Harinoso - Duro 112 7,9 5,1
Fuente : Scholz (1988).
Un forraje ideal para ser ensilado debera, adems de tener un alto nivel de CHOs y una baja
capacidad buffer, tener un contenido de materia seca sobre 20 % .
Es por esto que es importante el estado fenolgico y el contenido de agua que posea el
forraje al momento de ser ensilado. Los contenidos bajos de materia seca, menores al 15 % , pueden
contrarrestar el efecto preservativo del cido lctico. Ejemplo de esto son los forrajes cortados
demasiado temprano o bajo condiciones climticas adversas. Bajo estas condiciones el crecimiento
de Clostridium sp. puede no ser inhibido incluso a pH tan bajos como 4,0.
A contenidos de materia seca sobre 25 a 30 % el crecimiento clostridial es principalmente
inhibido por la falta de humedad ms que por la accin del cido lctico. Las bacterias cido
lcticas, por otra parte, son tolerantes a altos contenidos de materia seca.
Se debe considerar que a niveles mayores de materia seca del forraje a ensilar, aumenta la
concentracin de los CHOs en el material vegetal, de modo que los procesos lactofermentativos
posteriores se ven favorecidos, logrndose una estabilizacin ms temprana del forraje y a niveles
ms altos de pH. Unido a lo anterior, al ensilar un forraje con un mayor porcentaje de materia seca,
la capacidad buffer del mismo se ve reducida.
CUADRO 24 Variacin del contenido de materia seca al momento del corte y en el ensilaje de una
pradera permanente en cinco estados fenolgicos.
Estado fenolgico Tiempo de rezago Rendimiento MS Contenido de MS (%)
(das) (ton / ha) Corte Ensilaje
Bota 51 4,3 16,0 14,8
Inicio de Espigadura 57 6,0 13,2 10,4
Inicio de Floracin 73 8,0 11,3 7,6
Grano Acuoso - Lechoso 90 9,6 8,9 6,6
Grano Harinoso - Duro 112 7,2 7,9 5,1
Fuente : Scholz (1988).
Todos los factores antes mencionados inciden en las caractersticas del material a ensilar, ya
sea en forma positiva o negativa. Sin embargo, no hay duda alguna que el tipo de recurso forrajero
es determinante sobre la fermentacin que ocurre en la masa de forraje ensilada.
Este punto se debe tener muy en cuenta en el momento en que se decide el tipo de forraje que
se ensilar, ya que como se ha descrito, los resultados que se obtienen al ensilar una gramnea, por
ejemplo maz o Lolium multiflorum, son muy distintos a los obtenidos al ensilar Medicago sativa.
Especialmente en Gran Bretaa han sido desarrolladas algunas pautas con este propsito,
(Wilkinson, 1987). Estas pautas consideran en primer lugar el estado fenolgico al corte, factor que
como fue antes mencionado, afecta el contenido de CHOs, la capacidad buffer y el porcentaje de
materia seca. La interaccin entre estos factores determina que cuando la especie a ensilar est en
estado temprano de desarrollo, su aptitud fermentativa se ve disminuida.
El ltimo factor considerado es la estacin del ao, sta determina el estado fenolgico de las
especies pratenses (vegetativo en otoo y reproductivo en primavera). Esto a su vez afecta el
contenido de CHOs, capacidad buffer y porcentaje de materia seca, por lo que un forraje cortado en
primavera - verano tiene una mejor aptitud fermentativa que el cortado en otoo.
Mc DONALD, P. 1981. The biochemistry of silage. (Ed.) John Wiley & Sons. New York, USA.
226 p.
MUCK, R.E. 1988. Factors influencing silage quality and their implications. J. Dairy Sci. 71:
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RAYMOND, F., SHEPPERSON, G., WALTHAM, R. 1972. Forage Conservation and feeding.
SCHOLZ, B.A 1988. Efecto del estado fenolgico sobre el rendimiento, calidad nutritiva y
aptitud para ensilaje de una pradera mixta de Ballica inglesa y Trbol blanco. Tesis Ing.
Agrnomo. Instituto de Produccin Animal, Universidad Austral de Chile. Valdivia. 59 p.
TEUBER, N. 1980. Tiempo de rezago para obtener heno de buena calidad. Boletn divulgativo N
67 (34 Re) Estacin experimental Remehue. INIA. Osorno. 6 p.
THOMAS, C. y YOUNG, W.O. 1982. Milk from grass. I.C.I. and Grassland Research Institute.
Oscar Balocchi L.
1 INTRODUCCION
Componente Ambiental
Componente Suelo
Componente Forestal
Componente Pradera
Componente Animal
Estrategia de Manejo
FIGURA 1 Componentes de un sistema silvopastoral.
Los sistemas silvopastorales son una prctica muy antigua en el desarrollo de la explotacin
agrcola, en la literatura aparecen mencionados y recomendados en Gran Bretaa por Evelyn en
1979 (citado por Newman, 1990). Sin embargo, se menciona que los estudios de los sistemas
silvopastorales con pinos, praderas y ganado comenzaron en Georgia, U.S.A, en 1955 (Lewis y col.,
1984).
Sotomayor (1989), indica que los sistemas silvopastorales, aunque requieren de una mayor
tecnologa y nivel de manejo, tienen una serie de ventajas en relacin a un sistema forestal
tradicional. Entre otras: mejora el acceso del rodal, reduce riesgos de incendios, mejora el
crecimiento de los rboles al reducir la competencia, produce retornos econmicos adicionales y una
diversificacin de la produccin.
Percival y Knowles (1986), sealan que en sistemas silvopastorales usando Pino radiata, la
produccin de la pradera declina en forma caracterstica en la medida que los arboles crecen.
Lewis y col. (1983), compararon la produccin de praderas cubiertas con Pinus elliottii, de
19 aos de edad plantado a dos densidades (730 y 268 rboles por hectrea), observando que la
pradera en la densidad menor de plantacin produjo mayor cantidad de forraje que la pradera con
una mayor densidad arbrea. La diferencia en produccin de forraje entre los dos rodales cambi
cuando el rodal con mayor densidad fue raleado en un 50% (730 a 370 rboles por hectrea), a los
10 aos de edad. En los siguientes tres aos, este rodal raleado redujo la diferencia entre produccin
y ganancia de peso vivo por hectrea de un 123% (170 vs 76 kg/ha) a solo 50% (185 vs 127 kg/ha),
dado principalmente por la reduccin del efecto sombra al reducir la cobertura de copa.
Diferentes caractersticas del rbol han sido empleadas para predecir la produccin de
forraje. Entre ellas, las ms utilizadas han sido el rea basal y la cobertura de copa. Grelen y Lohrey
(1978), estudiaron la relacin entre el rendimiento de la pradera y el rea basal, encontrando una
fuerte relacin entre estas dos variables. Sealan que un incremento en el rea basal de Pinus
palustris afect negativamente la produccin de forraje, obteniendo un promedio de 1.153, 911 y
770 kg/ha para los tratamientos de rea basal 13,8; 18,4 y 23 m2/ha respectivamente.
Wolters (1982), encontr que una disminucin en la produccin total de forraje estuvo
fuertemente asociada con un incremento del rea basal en plantaciones de Pinus elliottii en
Louisiana, Estados Unidos. La relacin y = a + bx (y = produccin de forraje, x = rea basal),
obtuvo la mejor correlacin entre ambas variables y el rea basal signific un 70 a 80 % de la
variacin de la produccin de la pradera.
La cobertura de copa tambin ha sido usada para predecir la produccin herbcea. Pyke y
Zamora (1982), encontraron que la cobertura de copa fue el mejor indicador de la produccin de la
pradera, mejor que el rea basal y el nmero de rboles.
Percival y Knowles (1986), sealan que los primeros estudios en Nueva Zelandia sobre el
efecto del Pino radiata sobre la produccin de la pradera mostraban una relacin lineal entre
produccin de materia seca de la pradera y largo de copa viva de los pinos. En la medida que la base
de datos fue aumentando fue evidente que la relacin entre produccin de la pradera y largo de copa
viva era una relacin curvilnea negativa. Adems se encontr una relacin entre largo promedio de
copa viva por rbol y produccin relativa de la pradera. En la medida en que el largo promedio de
copa viva aumenta, la produccin de forraje disminuye (Figura 2). La relacin global fue descrita
por Percival y col.(1984), por la ecuacin:
80
Produccin relativa de la pradera
40
a
20
b
c
0 5 10 15 20
Cobertura de copa
FIGURA 2 Relacin entre produccin de la pradera y cobertura de la copa.
Fuente: Percival y Knowles (1986).
El efecto neto de la competencia por agua parece no ser muy significativo, en caso de
estres hdrico se ha determinado que existe una mayor mortalidad de plantas en la pradera
descubierta que en silvopastoreo. Durante el perodo de fines de primavera y verano el suelo bajo los
rboles presenta un mayor contenido de humedad que en el caso de praderas descubiertas (Anderson
y Batini, 1979).
(Volver al Indice)
50 rb/ha
100 100 rb/ha
Carga animal (% pradera abierta)
200 rb/ha
400 rb/ha
80
60
40
20
0
1 4 7 10 13 16 19 22 25 28
Edad de los rboles (aos)
Ensayos realizados en la Zona Sur de Chile por la Universidad Austral han determinado la
evolucin de la carga animal, produccin de carne y lana por hectrea en dos sistemas de
caractersticas distintas. En un caso, Las Trancas, se estableci un sistema silvopastoral desde un
comienzo y en el otro caso, Huape, se intervino un bosque de plantacin tradicional, en ambos casos
se determin la factibilidad de la produccin ovina combinada a plantaciones de Pino radiata.
CUADRO 3 Edad de la plantacin, densidad de rboles y produccin ovina. Mdulo Las Trancas,
La Unin, Chile.
Ao Arboles/ha Ovejas/ha Kg carne/ha kg lana/ha
1977 570 0.0 0 0.0
1978 570 0.0 0 0.0
1979 570 5.6 158 17.9
1980 570 * 6.0 229 22.3
1981 570 7.2 248 28.4
1982 450 7.5 171 16.5
1983 450 * 6.8 192 15.1
1984 200 6.8 107 15.4
1985 200 4.7 148 14.1
1986 200 * 4.0 143 9.5
Fuente : Herv, Balocchi y Pealoza (1990).
* Podas a 2,5 m.; 4 m y 7 m respectivamente.
CUADRO 4 Edad de la plantacin, densidad de rboles y produccin ovina. Modulo Huape,
Valdivia, Chile.
Ao Arboles/ha Ovejas/ha Kg carne/ha kg lana/ha
1982 2400 0.0 0 0.0
1983 600 * 4.7 95 13.5
1984 600 5.0 91 10.8
1985 400 * 4.0 73 10.0
1986 400 3.0 38 8.1
Fuente : Herv, Balocchi y Pealoza (1990).
* Podas a 5 m y 7 m respectivamente.
La distancia entre hileras es flexible y depender en parte del objetivo que se persiga, si se
considera o no uso de maquinaria. Una tpica geometra de plantacin en hileras separadas cada 14
metros con plantas a 1,2 metros sobre la hilera. Un mayor espacio entre las hileras reduce el costo de
control de malezas (cuando es necesario) y permite desarrollar mejor actividades mecanizadas como
conservacin de forraje. Con plantaciones arregladas en hileras dobles o triples, se obtienen mayores
distancias entre hileras manteniendo el mismo nmero de rboles/ha. Con este sistema sera
esperable algn grado de reduccin en el crecimiento de los rboles por la mayor competencia y un
aumento en la produccin de la pradera por una menor cobertura de copa.
No todos los rboles plantados son capaces de constituirse en rboles suficientemente bien
formados para producir trozos y madera de buena calidad. Por lo tanto se planta inicialmente un
mayor nmero de rboles que los requeridos, en el caso de Pino radiata aproximadamente cinco
veces el nmero final de rboles requeridos. Durante los primeros seis a siete aos los arboles no
deseados son eliminados mediante el raleo. Tradicionalmente los bosques de Pino radiata en chile se
plantan a densidades de 1500 a 2500 rb/ha. En el caso de plantaciones silvopastorales no existe un
criterio nico en relacin a la densidad de plantacin ya que depender de muchos factores, entre
ellos de la ley de bonificacin forestal (Decreto 701). Ms importante que la densidad inicial ser el
manejo silvcola del bosque y la densidad final. En Estados Unidos se recomienda empezar con
plantaciones entre 910 y 1212 rb/ha. En Nueva Zelandia entre 625 y 1000, que son similares a las
que se utilizan en Chile (Sotomayor, 1989).
Adems del mayor crecimiento que se obtiene de la pradera con menores densidades de
plantacin, tambin los rboles crecen a una mayor tasa, de acuerdo a cifras indicadas por Anderson
y col. (1988).
CUADRO 6 Promedio de incremento anual de dimetro de Pino radiata en varias densidades a los
8 aos de edad.
Densidad de rboles Promedio de incremento
(rb/ha) de dimetro (cm)
50 2.47 a*
100 2.21 a
200 2.31 a
400 1.83 b
* valores seguidos de distinta letra exhiben diferencias significativas (p<0.05).
Fuente : Anderson y col. (1988).
CUADRO 7 Promedio de incremento anual de dimetro de Pino radiata en varias densidades entre
los 18 y 22 aos de edad.
Densidad de rboles Promedio de incremento
(rb/ha) de dimetro (cm)
35 2.7
70 2.1
135 1.7
Fuente : Anderson y col. (1988).
Las operaciones de poda y raleo son prcticas inherentes a los sistemas silvopastorales. Los
desechos provenientes de estas operaciones pueden cubrir un rea considerable de la pradera
hacindola inaccesible para el ganado. En sistemas de pequea escala puede ser posible eliminar
estos desechos, pero en la mayora de las situaciones esta opcin es poco realista. Los desechos de
poda y raleo han sido reconocidos como un factor determinante de la capacidad sustentadora desde
que se comenzaron los ensayos silvopastorales en Nueva Zelandia, en 1970 (Paton, 1986). En
ensayos usando Pino radiata, Tustin y col. (1979), determinaron que un 24% de la superficie de la
pradera era cubierta por desechos, con un rgimen silvcola que contempl dos podas y raleos
cuando los rboles tenan una altura de 3 y 5 m, comparado con 34, 5% de rea cubierta por
desechos cuando se us una sola poda y raleo, con rboles de 5 m de alto.
Knowles y Culter (1981), encontraron que desde los tres a los ocho aos de edad del bosque,
el principal factor que redujo la capacidad sustentadora de la pradera fue la cantidad de desechos de
poda y raleo. Concluyeron que la produccin ganadera puede ser mantenida a travs de toda la
rotacin con una densidad de 100 rboles por ha y que la produccin de trozos se encontraba cerca
del ptimo con esa densidad.
Durante los primeros estados de desarrollo los rboles pueden ser daados por los animales.
Arboles que han sido severamente daados difcilmente se recuperan completamente. Los ovinos y
caprinos pueden consumir el follaje de los rboles y pueden daarlo significativamente o deformarlo
al consumir el meristema apical del tallo principal, tambin pueden producir daos por consumo de
la corteza de los rboles (Anderson y col., 1985). El dao causado por los bovinos no slo se
produce por consumo de follaje sino tambin por dao mecnico con los cuernos o rascarse. El dao
a los rboles est directamente relacionado con la presin de pastoreo, a mayor presin de pastoreo
mayor ser el dao. Adems la experiencia Neozelandesa y en alguna medida la experiencia
observada en Chile indican que el dao ser mayor con animales que previamente no hayan estado
expuestos a manejos silvopastorales, por lo tanto el animal tendra una especie de entrenamiento.
Aunque en algunos casos el pastoreo temprano ha producido daos muy bajos, utilizando un manejo
apropiado, por razones de seguridad se recomienda no pastorear los dos primeros aos la plantacin
en el caso de Pino radiata, en el resto de las especies depender de la velocidad de crecimiento y
palatabilidad del follaje del rbol. En caso de adoptar pastoreos tempranos, ser necesario observar
frecuentemente los rboles y retirar el ganado en caso de estar ocurriendo algn dao significativo.
0.3
0.25
Metros c bicos
0.2
0.15
0.1
FIGURA 4 Curva de incremento volumtrico medio individual en m3, desde los 3,5 aos aos
edad de la plantacin (Baggio y Schreiner, 1988).
9 CONSIDERACIONES ECONOMICAS (Volver al Indice)
El objetivo del sistema silvopastoral con Pinus radiata es producir trozos de alta
calidad en conjunto con praderas para pastoreo o corte. Existe un rango de densidades de rboles
que permiten la produccin simultnea de madera y ganado; 50 a 150 rboles/ha parece ser el rango
ms apropiado para producir cantidades importantes de madera y ganado (Anderson y col., 1988).
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