La Germinación (Informe)
La Germinación (Informe)
Los tres elementos fundamentales para la germinación de una semilla son el agua, la temperatura y el oxígeno. El agua es esencial porque permite la rehidratación de los tejidos de la semilla, activando procesos metabólicos necesarios para su desarrollo . La temperatura adecuada es necesaria para que las semillas inicien sus procesos metabólicos, con diferentes temperaturas favorables según el tipo de semilla y el clima de origen . El oxígeno es necesario para la respiración aeróbica de la semilla, permitiendo así la producción de energía necesaria para el crecimiento inicial, asegurando que las semillas no estén enterradas demasiado profundo para facilitar el acceso al oxígeno .
El oxígeno es crucial para la respiración aeróbica de la semilla durante la germinación, ya que participa en la producción de energía necesaria para las actividades metabólicas . Sin embargo, algunas semillas, especialmente de plantas acuáticas, pueden germinar en condiciones de bajas concentraciones de oxígeno, mostrando una excepcional adaptación al medio ambiente .
Comprender los factores de agua, temperatura y oxígeno necesarios para la germinación es crucial en la agricultura, ya que permite optimizar las condiciones de siembra y crecimiento de cultivos, asegurando su productividad y eficiencia. Esto implica ajustar las prácticas de riego para evitar pudriciones, elegir épocas de siembra basadas en temperaturas adecuadas y acondicionar el suelo para una suficiente aireación, lo cual corresponde a maximizar la viabilidad y rendimiento de las semillas plantadas .
La fase de crecimiento en la germinación se considera irreversible porque una vez la semilla entra en esta fase, la radícula emerge y se observan cambios morfológicos visibles, iniciándose el desarrollo completo hacia una plántula. A diferencia de las fases previas, no se puede revertir hasta el punto de latencia si las condiciones cambian; en esta etapa, las semillas que no logran completar el proceso de crecimiento tienden a morir .
El proceso de germinación de una semilla se divide en tres fases: La primera es la fase de hidratación o de inhibición, caracterizada por una intensa absorción de agua por parte de los tejidos de la semilla, acompañada de un incremento en la actividad respiratoria . La segunda es la fase de germinación, donde la absorción de agua se reduce significativamente y se activan procesos enzimáticos y la síntesis de proteínas y hormonas que preparan a la semilla para el siguiente paso . La tercera es la fase de crecimiento, donde vuelve a aumentar la absorción de agua y la actividad respiratoria, marcando el inicio de un cambio morfológico visible con la emergencia de la radícula, y se convierte en una etapa fisiológicamente irreversible .
Un exceso de agua durante la germinación puede provocar que la semilla se pudra. Esto se debe a que demasiada agua puede saturar la semilla impidiendo el intercambio adecuado de gases y fomentando el crecimiento de hongos o microorganismos patógenos que causan pudrición .
En la germinación hipogea, los cotiledones permanecen enterrados bajo la superficie del suelo, con un hipocótilo muy corto, mientras el epicótilo se alarga para formar las primeras hojas capaces de realizar la fotosíntesis. Este tipo es típico de cereales y leguminosas como el arroz y los guisantes . En contraste, en la germinación epígea, los cotiledones emergen del suelo debido al crecimiento del hipocótilo, que actúa como órgano fotosintético. Posteriormente, se desarrolla el epicótilo dejando ver las primeras hojas verdaderas. Este tipo es común en plantas como cebollas y judías .
Las condiciones climáticas determinan la temperatura ideal de germinación para diferentes semillas. Por ejemplo, las semillas de climas mediterráneos germinan mejor a temperaturas entre 15° y 25°C, las de climas fríos a temperaturas entre 5° y 15°C, y las de climas tropicales prefieren temperaturas por encima de los 25°C. Las semillas requieren esta adaptación térmica para garantizar que los procesos metabólicos necesarios para la germinación se realicen eficientemente .
Las semillas de diferentes especies muestran variabilidad en sus necesidades de temperatura para la germinación según su adaptación al clima de origen. Por ejemplo, especies de climas mediterráneos requieren temperaturas de 15° a 25°C, mientras que las de clima frío prosperan entre 5° y 15°C, y las tropicales prefieren más de 25°C . Esta variabilidad implica que la distribución geográfica de una planta puede estar limitada a regiones donde las temperaturas adecuadas se producen naturalmente, afectando ecológicamente tanto a las especies de plantas como a los ecosistemas en los que habitan.
La fase de hidratación, también conocida como inhibición, es el primer paso en la germinación de la semilla, caracterizado por una intensa absorción de agua. Este proceso es crucial porque va acompañado de un aumento proporcional en la actividad respiratoria de la semilla, restaurando así el metabolismo necesario para las siguientes fases de la germinación .