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MORELOS
ATLAS ETNOGRFICO
TOHUAXCA, TOGENTE
LO NUESTRO, NUESTRA GENTE
Luis Miguel Morayta Mendoza (coord.)
Mara Elizabeth Hernndez Vzquez, Alfredo Paulo Maya,
Adriana Saldaa Ramrez, Marco A. Pacheco Gonzlez
MORELOS
ATLAS ETNOGRFICO
TOHUAXCA, TOGENTE
LO NUESTRO, NUESTRA GENTE
LOS PUEBLOS NAHUAS DE
MORELOS
ATLAS ETNOGRFICO
TOHUAXCA, TOGENTE
LO NUESTRO, NUESTRA GENTE
ISBN: 978-607-484-144-2
La edicin de esta obra fue posible gracias al apoyo del Gobierno del Estado de
Morelos.
Esta investigacin forma parte del Proyecto Nacional de Etnografa de las Re-
giones Indgenas en Mxico en el Nuevo Milenio auspiciado por el Instituto
Nacional de Antropologa e Historia, a travs de la Coordinacin Nacional de
Antropologa y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologa.
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Gloria Arts
Miguel A. Bartolom
Margarita Nolasco ()
Alicia M. Barabas
Sal Milln
C
Pedro Molinero
D
Quinta del Agua Ediciones, S.A. de C.V.
C
Tlaoli Ramrez
G
Ruth Rodrguez
F
Portada: Seora Tetelcinga en el Altar, Marco Antonio Pacheco, Tetelcingo,
Morelos, 2009
Contraportada: Nio moro, Marco Antonio Pacheco, Tepalcingo, 2009
ISBN: 978-607-484-144-2
15
Para entrar a esta obra
L. Miguel Morayta Mendoza
21
Estudios bsicos
CAPTULO 1 23
Presencias, comunidades y San Ce
L. Miguel Morayta Mendoza
CAPTULO 2 35
El panorama general del nhuatl y los dialectos de Morelos
Antonio Garca de Len
CAPTULO 3 43
Identidades
L. Miguel Morayta Mendoza
4 5 n Los Chinelos / L. Miguel Morayta Mendoza
52 n Danza de las Tetelcingas / Pedro Villazana Milln ()
55 n Cuauhtmoc y la madre Tetelcinga en el decorado urbano de Cuernavaca /
Ricardo Melgar Bao
CAPTULO 4 63
Los tejidos regionales sociales de los pueblos
L. Miguel Morayta Mendoza
69 n La peregrinacin de la Danza de los Vaqueros de Tetelcingo a Chalma /
Alfredo Paulo Maya
8 LO S P U E B LO S N A H UA S D E M O R E LO S. ATL A S E TN O G R F I CO
CAPTULO 5 81
Ires y venires en Morelos
Kim Snchez Saldaa y L. Miguel Morayta Mendoza
85 n Lejos de casa (Huejca tocalli) / Gustavo Zapoteco Sideo
87 n Me voy lejos (Huecanias) / Gustavo Zapoteco Sideo
88 n Comerciantes nahuas en Morelos / Catharine Good Eshelman
94 n Jornaleros migrantes de la regin de Zitlala, Guerrero, en Morelos /
Gustavo Zapoteco Sideo
CAPTULO 6 1 01
Migracin indgena a los campos agrcolas de Morelos
Kim Snchez Saldaa y Adriana Saldaa Ramrez
CAPTULO 7 119
Visin del mundo: la fuerza divina, el chicahualistle
Alfredo Paulo Maya
122 n Las Piedras del Rayo entre los kiatlaskes de Morelos / Alfredo Paulo Maya
CAPTULO 8 131
Visin del mundo: territorialidad sagrada y los aires desde el poniente
de Morelos
Mara Cristina Saldaa Fernndez
133 n Visin del mundo entre las agrupaciones de pedidores del temporal en el
norte de Morelos / Alfredo Paulo Maya
137 n Una peregrinacin de los pedidores del temporal al Divino Rostro del
Popocatpelt (El centro de la Tierra) / Alfredo Paulo Maya
143 n Xochimamastle / Mara Cristina Saldaa Fernndez
CAPTULO 9 151
Historia prehispnica
Druzo Maldonado Jimnez
156 n Mito sobre la invencin del calendario en tierra de Cuernavaca /
Fray Jernimo de Mendieta
CAPTULO 10 165
La hacienda, entre la memoria y los recuerdos
L. Miguel Morayta Mendoza
168 n Los Cuentepecos de San Pedro Tultepec. La danza como testimonio /
Mara Isabel Hernndez Gonzlez y Efran Corts Ruiz
183
Ensayos temticos
CAPTULO 11 185
Visin del mundo y ritual de los pueblos de tradicin cultural nahua desde el
poniente de Morelos
Mara Cristina Saldaa Fernndez
187 n El huentle a los aires, Coatetelco, Morelos / Druzo Maldonado Jimnez
192 n La cruz de pericn y la primera cosecha ritual en Morelos / Dora Sierra Carrillo
195 n Milakuaj, ofrenda a la piedra del aire en Cuentepec, Morelos /
Livia Roxana Gonzlez ngeles
CAPTULO 12 215
Mikailhuitl de Xoxogolan (Da de Muertos de Xoxocotla)
Inocente Ros y Elvira Martnez
220 n Objetos rituales: sahumerios, velas, flores / Mara Cristina Saldaa Fernndez
CAPTULO 13 229
Mitos y relatos
Mara Cristina Saldaa Fernndez
232 n Mito del Tepozteco / L. Miguel Morayta Mendoza
CAPTULO 14 243
Lo que cura y lo que enferma en los pueblos indgenas de Morelos
Alfredo Paulo Maya
CAPTULO 15 251
Los aires y los vientos: enfermedades fras y sus tratamientos
herbolarios. Un anlisis etnomdico de la mirada fisiolgica deductiva
y analgica de la medicina indgena
Bruno Giovanni Parodi Callejo
CAPTULO 16 259
El mizcotn: una enfermedad carencial entre los grupos indgenas del
estado de Morelos
Francisco Garca Fajardo
10 LO S P U E B LO S N A H UA S D E M O R E LO S. ATL A S E TN O G R F I CO
CAPTULO 17 27 5
Singularidades de la tradicin cultural nahua
2 7 6 n El significado de la vestimenta en Tetelcingo /
Tirso Clemente
CAPTULO 18 301
Mocalli, la casa en Cuentepec, Morelos
Livia Roxana Gonzlez ngeles y Mara del Pilar Angn
Urquiza
305 n Altares familiares / L. Miguel Morayta Mendoza
31 1 n El cuexcomate, de granero tradicional centenario
a una artesana comercial / L. Miguel Morayta
Mendoza
CAPTULO 19 3 17
Las danzas como rituales, como historia y como
identidad
L. Miguel Morayta Mendoza y Pedro Villazana Milln ()
32 1 n Armona y respeto entre el hombre y la naturaleza.
La Danza Azteca / Jess Ramrez Figueroa
CAPTULO 20 337
Tradicin cultural nahua en el teatro popular
comunitario
Francisco Omar Sustegui Torres
CAPTULO 21 349
Imaginando futuros
L. Miguel Morayta Mendoza y Mara del Pilar Angn
Urquiza
CONTENIDO 11
CAPTULO 22 367
Cierre. Atlas etnogrfico de los otros, por los pueblos
de tradicin nahua de Morelos
L. Miguel Morayta Mendoza
369
Glosario
375
Bibliografa
381
Identificacin de imgenes
Estados Unidos
Baja
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Sonora
Chihuahua
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Presencia olmeca en Chalcatzingo, Morelos. Nube en el relieve del Rey
Para entrar a esta obra
L. M M M*
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,
agrupar en diferentes temas una serie de rasgos que distinguen cultural-
mente a algn o algunos grupos tnicos de otros. Esta obra pretende que
el lector encuentre diferentes entradas a la historia y cultura indgena en Morelos,
que le permitan entenderlas ms all de un simple listado de prcticas exticas,
interesantes y ajenas. Asimismo, pensamos que esta obra puede ser como un es-
pejo en el que los que transiten por sus pginas puedan encontrarse con el mundo
indgena y reconocer, por un lado, lo que les es afn y, por otro, la legitimidad de
ser diferentes.
El estado de Morelos contiene evidencias de ms de 3 500 aos de activi-
dad humana organizada socialmente. De este amplio panorama histrico, el
presente atlas destaca sobre todo la presencia de los nahuas, quienes proba-
blemente han ocupado esta rea durante los ltimos 1 200 aos. Se puede
decir, con cierto sustento, que por lo menos lo han hecho en los ltimos 700
aos. Se han visto influenciados y aun fuertemente presionados por las gran-
des conformaciones de poder bajo las cuales han desarrollado su existencia.
Sistemas y grupos dominantes han sido protagonistas fundamentales en los
procesos de construccin, persistencia y transformacin de la sociedad regio-
nal, hoy morelense.
En dichos procesos, en la geografa del territorio aludido, no slo los rasgos del
medio ambiente han sido importantes; el propio medio, en s, ha sido un verdade-
ro protagonista en los mbitos econmicos, polticos y socioculturales.
El territorio morelense est conformado por un gran declive norte-sur. Desde
la parte ms alta sobre el nivel del mar, el volcn Popocatpetl y las montaas, se
inicia una captacin de aguas pluviales que forman en muchos casos corrientes
subterrneas. Dichas corrientes empiezan a aflorar arriba de los valles de tierra
caliente, haciendo posible construir sistemas de irrigacin en las frtiles tierras de
esos valles. Esta combinacin de agua, tierras frtiles y climas calurosos constituye
un fabuloso potencial agrcola, que no slo es importante en los valles de tierra
caliente, sino tambin en las partes altas donde los rendimientos son abundantes
y, por lo general, hoy rebasan la media nacional.
Este potencial agrcola ha marcado el inters y los apetitos de los grupos ex-
ternos de dominacin que estructuraron la regin hoy morelense a travs de una
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A Regin Norte y Altos B Regin Oriente C Regin Centro Sur D Regin Sur E Regin Poniente
estos ajustes y adaptaciones para afrontar estas presiones han reformado mucho
de su tradicin cultural, reformulndola y resignificndola ante los nuevos escena-
rios. La presente obra muestra la vigencia de esta cultura, aunque a veces no tenga
la visibilidad de otras pocas.
Trece captulos, distribuidos en dos partes, construyen la presente obra que
abarca generalidades y particularidades de la tradicin cultural indgena, que
en conjunto conforman una buena parte del paisaje de esta tradicin cultural
en el estado de Morelos. La primera parte de este atlas -estudio bsico- pre-
senta en sus apartados algunas de las bases ms constitutivas de esta tradicin
cultural de origen prehispnico, pero en su continua reelaboracin a travs de
todas las pocas que le siguieron. Se plantean ciertos elementos constitutivos
de las presencias nahuas, desde su organizacin social y los conceptos que la
encuadran. Se toca el nhuatl de Morelos en la huella de su historia y de su
diversidad y en algunas de sus caractersticas propias y en su relacin con otras
regiones del pas. Se presentan algunas cuestiones de identidad vistas a travs
de situaciones concretas desde lo ajeno, lo propio, lo instrumental, la identidad
negativa y la positiva. En esta primera parte se muestran los tejidos sociales y
culturales que se extienden por regiones vividas construyendo estos tejidos
que tejen la historia, la identidad y la vida de hoy en colectivo. La migracin
de familias e individuos con tradicin cultural indgena hacia y desde Morelos
se muestran en la importancia que sta tiene, en la actualidad, en la dinmica
poblacional. Las ideas acerca de la visin del mundo incluyen los saberes res-
pecto a lo sagrado, incluyendo sus entes, sus territorios y sus prcticas. Las
historias muy antiguas recorren la conformacin poltico-administrativa de los
pueblos y provincias que existan a la llegada de los espaoles en el siglo xvi y
la complejidad de los dioses imaginarios. Se da cuenta de los siglos que siguie-
ron a la conquista espaola a travs de la memoria histrica de los pueblos de
hoy y su manera de transmitir esos episodios siguiendo un eje conductor: las
haciendas.
Desde este ngulo, la lectura de dichos apartados podr dotar al lector de una
comprensin ms completa del contenido de la segunda parte: los ensayos tem-
ticos. En esta segunda parte se presentan particularidades de la tradicin cultural
nahua, de lo ms general a lo ms particular, hasta terminar con algunas singulari-
dades nahuas en Morelos. En toda la obra se intenta mostrar que un rito agrcola,
una danza o una manera de entender y curar una enfermedad son manifestacio-
nes de formas de comprender, pensar y dar sentido a las cosas desde la lgica de
lo nahua.
Son temas de la segunda parte: la ritualidad, que es uno de los aspectos cons-
titutivos de la tradicin indgena en Mxico; las prcticas e ideas indgenas alre-
dedor de la salud, la enfermedad y la curacin son grandes depositarios de las
concepciones y terapias dentro de esta tradicin cultural, por lo cual se presentan
algunas de las ms importantes.
Como cada regin de Mxico con presencia cultural indgena, los espacios
y construcciones domsticas y las vestimentas asumen rasgos particulares que
los diferencian de otras comunidades vecinas. Dichas particularidades se for-
man smbolos de identidad ms all de sus aspectos utilitarios. Las danzas
tradicionales y dramatizacin de las obras histricas o religiosas se comen-
tan ms all de sus caractersticas escenogrficas y coreogrficas; se muestran
PA R A E N TR A R A E STA O B R A 19
Mural conteniendo la
mitologa tepozteca penetrada
como contenedores y vehculos de valores, saberes, prcticas rituales, y aun co- por la modernidad.
mo portadores de historias locales y regionales. La obra cierra con el captulo
Imaginando futuros, donde se da cuenta de la continua e intensa defensa de
lo suyo que la gente de la tradicin indgena ha mantenido en forma constante.
Estudios bsicos
Presencias, comunidades
y San Ce1
L. M M M*
S
M,
conurbada de Cuernavaca, existen miembros provenientes de casi 50 gru-
pos de tradicin indgena que viven hoy en Morelos. La mayora de stos
slo tiene uno o dos miembros. La presencia de los individuos y colectividades con
una herencia cultural nahua conforma la mayor parte de este abanico. Cuntos
son? Esto depende de a quin se incluye como indgena. Si escogemos el criterio
de circunscribir a slo los que hablan una lengua indgena probablemente no reba-
sen los 30 000. Por otro lado, el Instituto Nacional Indigenista (), en su tiem-
po, y el Consejo Consultivo para la Atencin a Pueblos Indgenas () marcan
una poblacin cercana a los 300 000 para finales de la dcada de los noventa, sobre
la base de criterios culturales.
Entender a quines se pueden llamar indgenas representa un problema muy
complejo. A continuacin ofrecemos una manera de entender y resolver esta si-
tuacin. Esta propuesta es producto de las investigaciones y reflexiones que este
equipo regional ha logrado dentro del proyecto de Etnografa de las Regiones
Indgenas de Mxico en el nuevo milenio.
Cmo conceptualizar lo indgena en Morelos, especialmente lo nahua, fren-
te a un panorama de comunidades que presentan varias situaciones que han
oscurecido sus adhesiones a una identidad como tales? Entre algunas de es-
tas situaciones podemos destacar las siguientes. Muchas de dichas comunida-
des centenarias, y algunas hasta milenarias, fueron desconectadas de su pasado
ms remoto en sucesivas acciones impositivas en que los mexicas y luego los
espaoles tuvieron un papel hegemnico. Cmo ubicarnos para entender a
los pueblos que fueron profundamente afectados en sus posibilidades de seguir
un desarrollo y una construccin cultural autnoma? No olvidemos el largo y
ominoso dominio que las haciendas azucareras ejercieron sobre los territorios,
el agua y la fuerza de trabajo, alterando profunda y diferencialmente a las cultu-
ras locales. Cmo acercarse a estas comunidades cuyas historias e identidades
quedaron negadas por las polticas del gobierno estatal posrevolucionario? stas
afirmaban una y otra vez: en Morelos no hay indios, como signo de moderniza-
cin. La inclusin progresiva en la economa nacional presionaba a las familias
y a las comunidades para abandonar los rasgos ms visibles de su estigmatizada
*
Investigador Centro INAH-Morelos.
1
Buena parte de las ideas aqu plasmadas estn tomadas de Morayta et. al. (2003).
23
24 ESTUDIOS BSICOS
El pasado en el presente de la
cultura nahua en 1935.
lectual, emocional para realizar un propsito especfico. Su conceptualizacin
refleja una alta valoracin cultural del trabajo y de la experiencia de ste. Don
Domingo Daz es un hombre de ms de 70 aos de edad, del pueblo de Ocote-
pec; se ha entregado a las tradiciones de su pueblo: rezandero, maestro de varias
danzas, especialista en poner ofrendas y arcos florales en las portadas, maestro del
concilio, autor de obras teatrales y sobre todo msico de una familia que abarca
desde su bisabuelo hasta sus nietos; nos lo ha expresado de manera clara, cuando
habla de sus trabajos en la msica y en las tradiciones: el alma conoce lo que uno
tiene (siente con) amor; cmo decir?; es como amar a una esposa, es igual; en esta
vida es como todos los trabajos, estimar un trabajo; siento que todos los trabajos
as son. Hay que subrayar que la amplitud de su concepto de tequitl reconoce las
aportaciones de todos los individuos en la comunidad y valora muchas actividades
desempeadas por las mujeres, los nios y los ancianos, a diferencia de la visin
occidental del trabajo. Hasta cuando el etngrafo se encuentra registrando esta
palabra se dice que esto es tequitl, es decir, como el trabajo conjunto de explicar y
entender en Coajomulco y Cuentepec.
Otro concepto cultural incide en las relaciones y la organizacin social de
los nahuas. En Guerrero se apropiaron de la palabra castellana fuerza, pero la
pronuncian con tono especial y le dan un significado propio, muy especfico.
En el lxico local, fuerza connota el uso de energa, perseverancia, el poder del
carcter o espritu personal para realizar un objetivo. Igual que trabajo, fuerza
se refiere a las actividades fsicas y se extiende a elementos rituales, artsticos e
intelectuales. En la lengua nahua, el equivalente ms cercano para fuerza es chi-
cahualiztli. No es diferente la significacin entre los nahuas de Morelos, aunque
el significante pueda ser chechekahua, como en el caso de Cuentepec. El vocablo
28 ESTUDIOS BSICOS
1988), define y delimita la comunidad. Por eso las fiestas y el trabajo comunal son
tan importantes para la identidad comunitaria orientando la reproduccin del
grupo en la historia.
El ltimo eje de este sistema cultural es la conceptualizacin de la historia. Los
nahuas de Guerrero utilizan ciertas palabras o frases para referirse a los procesos
histricos que han vivido como grupo indgena: Ihcsan es el pasado, un pasado
muy antiguo, pero orgnicamente ligado al presente que habitan los vivos; se
traduce lo de antes, de mucho ms antes. La expresin ihcsan ohualah (esto
ha venido hasta nosotros desde antes, de ms antes) evoca la herencia comn,
la cultura3 transmitida a los de hoy de los que vivieron antes. La palabra tococol-
huan (nuestros abuelos y abuelas) se refiere a los ancestros colectivos del grupo
social. Un concepto de continuidad histrica del grupo es central a la capacidad
de la sociedad de reproducir sus formas de organizacin social.
De ninguna manera estamos negando el cambio como aspecto permanente y
posibilitador de la existencia de estos pueblos. Por un lado, pensamos que mu-
cho del cambio se da tratando de no romper el cordn de las vas esenciales de la
existencia comunitaria. Por otro, pensamos que mucho del cambio se da, dado
el carcter centralista, homogeneizante y excluyente de las instancias supraloca-
les y sus grupos de poder que ejercen dominio econmico, poltico y religioso
sobre los pueblos indgenas apoyndose en grupos de inters local. Los pueblos
replican a travs de sus tradicionales organizaciones comunitarias, expresndose
3
No se basa en una idea del tiempo lineal y cronolgicamente ordenado, sino que sigue rigiendo la vida de hoy. Otra
frase expresa la accin de mantener continuidad con los de vivieron antes. Cotona significa jalar un mecate, cordn o hilo
hasta que rompa; su uso figurativo indica la ruptura definitiva con una tradicin o modo establecido de hacer algo. Casi
siempre lo he escuchado en el negativo, Xhuel nicotonas, xhuel ticotoniskeh, Yo no puedo romper el cordn, no podemos
romper los hilos. Nontles (nuestra madres
mayores), la conversacin
del respeto.
30 ESTUDIOS BSICOS
L S
Los nahuas de ciertas regiones, como el Alto Balsas y Morelos, llaman a las per-
sonas con quienes mantienen relaciones de intercambio recproco y ayuda mutua
la gente de uno, que coincide en parte, pero no completamente, con personas
relacionadas por el parentesco o compadrazgo, ya que los lazos con los vecinos,
las amistades y los amantes tambin son muy estrechos. Al hablar de sus parien-
tes y compadres, los nahuas mencionados siempre distinguen entre las personas
con quienes mantienen relaciones de ayuda recproca y las que no responden
a ese intercambio de reciprocidad. Por ejemplo, dicen l es mi hermano y me
quiere mucho o ella es mi ahijada y me respeta para aclarar que dentro de la
relacin de parentesco o compadrazgo se brinda apoyo mutuamente. Igualmente
dicen l es mi hijo, pero no me quiere o ella es mi hermana, pero somos como
nada para indicar que a pesar de la relacin no hay reciprocidad. Estos comen-
tarios dejan ver que subordinan los lazos formales a los principios de amor y
respeto que se tienen que manifestar en la accin, en hechos concretos. Una
mujer dijo de su sobrina con quien no tiene relaciones recprocas: es mi sobrina,
pero ella no existe para m. Otra mujer se refiri a una relacin cordial que no se
concreta en reciprocidad con la frase nos amamos mucho, pero solamente con
nuestras palabras.
Dentro de los nahuas se necesita contar con el apoyo de los dems para cubrir
sus necesidades de subsistencia y sus obligaciones sociales y rituales. Hablan
muy explcitamente de su gente y los recursos que pueden ofrecer a cada uno
y de lo que ellos podran aportar. Al principio parecen extremadamente intere-
sados y enfocados a sacar algn provecho de ciertas relaciones humanas que la
formacin cultural occidental califica coma afectivas o idealmente altruistas.
Solamente al entender los ejes conceptuales de su visin del mundo social se
puede comprender que tienen una manera propia de crear las relaciones sociales
emotivas. Finalmente, para estos nahuas las relaciones de apoyo voluntarias son
asunto del corazn y del juicio de las personas, incluso entre parientes cercanos
donde la visin occidental planteara el derecho de exigir. Es posible tratar de
influir en los dems y controlar sus acciones hasta cierto punto, pero finalmente
todo depende de ellos. Dicen: slo l; ella sabe lo que tiene en su corazn o pen-
samiento o juicio.
Todas las personas que forman parte de la sociedad indgena participan de
dos redes de lazos sociales: hacia las personas con quienes trabajan juntos como
uno, es decir, con el grupo domstico, y hacia su gente o como dicen en Hue-
yapan, ticentequiti, y en Chalcatzingo, la penca, que abarca la red de relaciones
fuera del grupo domstico inmediato. Es importante destacar que dentro de una
misma unidad domstica los diferentes miembros pertenecen a diferentes redes
recprocas ms amplias, comparten algunas relaciones, pero nadie tiene la misma
red en la prctica. Estos vnculos crean sistemas de obligacin y de apoyo com-
plementario que a veces pueden ocasionar tensiones, ya que todo el mundo est
PRESENCIAS, COMUNIDADES Y SAN CE 31
El respeto y las ceremonias propiciatorias son algunos de los mbitos donde que-
daron circunscritas ciertas creencias, prcticas ceremoniales y las personas que
guardan un contenido de construccin nahua en los pueblos morelenses de hoy.
Desde los aos setenta hemos registrado un sentido reclamo de parte de la gente
de edad avanzada, expresado de esta manera: ya no hay respeto como antes.
Este reclamo no es slo porque las nuevas generaciones no observan los cdi-
gos, la subordinacin y los protocolos de antes, sino es porque toda una manera
de explicarse el sitio en la vida de los individuos y el orden por el cual deben
transitarla ha ido cambiando y no para bien, segn su apreciacin. Don Leno
(Magdaleno Piedra), el huehuechique principal de Santa Catarina, con autntico
pesar nos confiaba: No compadre, mira, no ya no; antes las gentes saludaban
a sus padrinos de bautizo: buenos das, pap! Si no saludaban, uno le daba la
32 ESTUDIOS BSICOS
queja a sus padres: tu chamaco pas y no me salud bien, entonces ellos lo cas-
tigaban. Cualquier seor poda ordenar a cualquier nio o joven a que le hiciera
algn mandado. Ahora si un seor trata de ordenar a un chamaco a que le haga
un encargo, ste ni lo voltea a ver.
El respeto lleg a ser todo un cdigo de valores y comportamientos que ri-
gieron las relaciones entre los individuos, pares, generaciones, las familias, los
pueblos, as como entre los seres humanos y los entes naturales y sobrenaturales.
Este cdigo alcanz tambin el mbito de lo sobrenatural. Se considera que estos
seres, los Seores del Tiempo y Los Aires, son muy sensibles cuando no reci-
ben el respeto apropiado por parte de los seres humanos. Convulsiones, dolor de
cabeza agudo, erupciones en la piel, hemiplejia y aun la muerte, son los castigos
a esta falta. Cuando no se observan las ceremonias propiciatorias con el respeto
indicado, stas no tendrn la efectividad esperada y tendrn que repetirse.
Estos ejemplos sirven para ilustrar el tipo de respeto que se maneja dentro
de la tradicin cultural nahua. Respeto y reciprocidad son dos de los ejes ms
importantes de esta tradicin cultural.
La voluta: transmisin oral
C A P T U L O 2
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tidades de la Repblica Mexicana, y algunos de cuyos restos sobreviven en
los pases de Centroamrica, se halla marcado por la fragmentacin dia-
lectal, es decir, por diferencias regionales que existan de antemano, pero que se
acentuaron como efecto de los procesos de parcelacin que vivieron los pueblos
indios y las comunidades durante la poca colonial. As, el nhuatl se encuentra
fuertemente fragmentado en dialectos o variantes,2 lo cual crea un efecto apa-
rente de que se tratara no de una sola lengua, sino de una familia lingstica
interconectada. Como la inteligibilidad del nhuatl (y de otros idiomas de Me-
soamrica) se da en forma de redes sucesivas, los dialectos ms alejados geogr-
ficamente entre s, los colocados en puntos extremos de la red, tienden a ser casi
mutuamente ininteligibles. Por ello es importante concebir al nhuatl ms como
la red fragmentada de una totalidad mayor que como una sucesin de variantes
a punto de separarse.
Primeramente, desde el siglo la poltica general consider al nhuatl del
valle de Mxico, sede de la Triple Alianza, como el nhuatl Clsico, del cual, segn
la lgica europea de la fragmentacin de las lenguas romances, deberan deri-
var el resto de las variantes del nhuatl. Se conceba al idioma de Tenochtitlan
y Texcoco algo as como el latn culto, la variante socialmente superior y que
debera imponer la norma ideal de todos los hablantes, de los romances vulgares.
As, en muchos textos y documentos del primer siglo de la conquista, como en
las Relaciones Geogrficas ordenadas por Felipe II en 1579-1580, o en los docu-
mentos y probanzas de tierras, se habla de la variante dominante mexica como
la lengua cortesana de Mxico, y a las variantes que no corresponden al modelo
erigido como central se les considera segn diversos criterios de valor de dismi-
* Investigador del Centro INAH-Morelos.
2
El concepto lingstico de dialecto se refiere a una variante inteligible dentro de la totalidad de una lengua extendida
en un territorio dado. Lo aclaro porque en Mxico, como producto de los prejuicios sociales implantados desde la Colonia,
el trmino tiene una connotacin peyorativa: se suele llamar idioma al espaol y dialectos (vid. idiomas inferiores) a las
lenguas o idiomas indgenas.
35
36 ESTUDIOS BSICOS
nucin, que denotan por lo general el antiguo etnocentrismo de los mexicas, pero
revaluado por la administracin colonial hispana. Se usa as una serie de juicios
valorativos para ubicar las hablas distintivas regionales: nhuatl vulgar o mexi-
cano vulgar, mexicano corrupto y, por ltimo, en la escala ms baja, mexicano
mazorral, o bien se usan categoras usadas por los mismos escribanos nahuas del
valle de Mxico: mexicano chontal, mexicano pinotl, etctera. Algunas de estas
denominaciones, en especial las ltimas, se refieren a veces a lenguas distintas
aunque cercanamente emparentadas con el nhuatl y que ya se han extinguido:
como la lengua de Pochutla (Oaxaca), el pochuteco, que es un idioma muy cer-
cano al nhuatl dentro de la gran familia yutoazteca, y que en el fue llamada
mexicano mazorral.
El problema de estas clasificaciones es que no todas las variantes derivan del
nhuatl clsico, sino que ste y las dems variantes derivan ms bien de un pro-
tonahua que se fue especializando y expandiendo y que ya no era hablado en
el siglo . As, los dialectos del nhuatl oriental (sur de Veracruz, Tabasco, El
Salvador), del nhuatl del norte (la Huasteca, franjas de la Sierra de Puebla)
o el occidental ( Jalisco, Michoacn) derivan de hablas que en el siglo eran
ya bastante diferentes de la lengua oficial del imperio azteca. Actualmente los
dialectos orientales del nhuatl, por ejemplo, se encuentran tan alejados de
las variantes del centro de Mxico, como pudiera estarlo el espaol del cataln o
del portugus.
Otro rasgo general importante es que, durante todo el periodo colonial, el n-
huatl interactu muy estrechamente con el espaol, proporcionando una gran
cantidad de prstamos a las variantes del espaol de Mxico y Centroamrica.
Asimismo, el nhuatl adopt muchos prstamos del espaol, tanto del siglo
como de los siglos posteriores. El vocabulario se adapt a estos prstamos, se
adoptaron conjunciones y giros tomados del espaol y la consecuencia, en la sin-
taxis, es que el nhuatl moderno utiliza formas sintcticas mestizas, nuevas es-
tructuras que no son espaolas ni nahuas, pero que derivan de esta interaccin de
cuatro siglos.
GRFICA 1
L A P O S I C I N D E L N A H UA D E L E S T E C O N R E S P E C TO A O T R A S VA R I A N T E S
3
Con base en esta hiptesis se hizo una reconstruccin bsica del llamado nahua del Golfo (Garca de Len, 1976).
38 ESTUDIOS BSICOS
GRFICA 2
D E S A R R O L L O D E L A P O B L AC I N H A B L A N T E D E L E N G UA I N D G E N A E N R E L AC I N
A L A P O B L AC I N TO TA L D E M O R E L O S
30 896 = 2.00%
2000
1 550 296
19 940 = 1.70%
1990
1 195 059
31 443 = 3.30%
1980
947 089 Poblacin hablante de
lengua indgena
16 354 = 2. 60% Poblacin total
1970
616 119
Elaborado por Alfredo Paulo Maya, con base en VII Censo General de Poblacin y Vivienda Mxico, Secretara de Industria y Comercio, Direccin General de
Estadstica, 1960; IX Censo General de Poblacin, Estados Unidos Mexicanos, Secretara de Industria y Comercio, Direccin General de Estadstica, 1970;
X Censo General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Infomtica, 1980; XI Censo General de
Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 1990, y XII Censo General de Poblacin y Vivienda,
Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 2000.
Por otra parte, hay dos situaciones histricas importantes que se desprenden
de la lingstica histrica del nhuatl: la primera son los prstamos de otras len-
guas que han interactuado en contextos regionales (como el cora y el huichol en
Durango, el totonaco en la Sierra de Puebla, el otom en el Altiplano central, el
popoluca mixeano y el zoqueno en el sur de Veracruz, etctera). Esto ha marcado
muchas de las diferencias y preferencias que han contaminado al corpus y que
tienden a acercar el nhuatl a las lenguas vecinas. Otra es el sustrato, es decir, la
impronta de lenguas anteriores habladas en ciertas regiones que marcan prsta-
mos y acentos regionales. Como el nhuatl, en virtud de su carcter asociado a
la dominacin de sucesivos estados militaristas, era por lo general impuesto en
regiones donde se hablaban otras lenguas, aparece muchas veces con un sustrato
ms o menos visible. La imposicin del nhuatl continu incluso durante el siglo
en algunas regiones, pues la primera poltica de la Corona espaola fue el
convertirlo en lingua franca, en la lengua mexicana de la Nueva Espaa, til para
la evangelizacin y la administracin en una Mesoamrica que apareca ante los
ojos de los conquistadores como una autntica Torre de Babel. Ambas situaciones
son importantes para la reconstruccin histrica de los pueblos nahuas, pero gran
parte de esta tarea est por hacerse.
L M
En Morelos el nhuatl est, desde por lo menos la mitad del siglo pasado, en
franco proceso de extincin, a pesar de que es, de hecho, la nica lengua ind-
gena que se habla en el estado. A pesar de este proceso de rpida disolucin, se
mantiene en algunas localidades del norte, centro, occidente y oriente del estado.
Los dialectos de Morelos muestran lo que hemos estado diciendo: aparecen en
forma de cadena o red dialectal regional; son notorios algunos pisos histricos
que se remontan al Clsico (sobre todo a Xochicalco, donde muy posiblemente
se habl esta lengua), y en algunos de ellos puede percibir un sustrato de algu-
na o algunas lenguas anteriores: como en la variante de Tetelcingo, donde los
cambios fonolgicos y lxicos se relacionan con la presencia anterior de alguna
lengua del grupo otomangue (posiblemente el chocho-popoloca, hablado hasta
el sur del Popocatpetl segn algunas fuentes del siglo ). Asimismo, algunos
dialectos del norte, como el de Tlalnepantla y el de Hueyapan, se relacionan
directamente con la red del valle de Mxico, los del occidente (Cuentepec) con
el sur del Estado de Mxico (Ixtapa, Temascaltepec), mostrando interacciones
con lenguas otomianas (ocuilteco, otom y matlatzinca), e indicios arcaizantes,
reflejos lejanos de lo que pudo haber sido el nhuatl de Xochicalco. Las variantes
del centro norte (Ocotepec, Tepoztln y sus sujetos Santa Catarina, Amatln y
Ocotitln) representaran el centro ms tpico de la red morelense: una secuen-
cia que se contina hacia el oriente de Morelos, el sur de Puebla, y con algunas
conexiones hacia el nhuatl oriental del Golfo de Mxico. Algunas caractersticas
fonolgicas, gramaticales y lxicas son descritas por Dakin (1975) y Lastra y
Horcasitas (1980), ubicando a la red morelense dentro de las variantes de lo que
Hasler (1961) llama nhuatl central.
De hecho, la variante morelense que muestra ms cambios, y que ha resultado
una de las ms persistentes en el proceso acelerado de extincin, es la de Tetel-
40 ESTUDIOS BSICOS
GRFICA 3
E V O L U C I N D E L A P O B L AC I N M AY O R D E C I N C O A O S H A B L A N T E D E L E N G UA
I NDGE NA E N MORELOS , P OR MU NICIPIO, 1970 A 2000
2 882
4 920
Cuautla
3 190
4 878
815
4 663
Cuernavaca
1 988
4 468
3 740
3 673
Puente de Ixtla
2 799
2 686
1 157
2 289
Temixco
1 653
3 415
1 998
2 010
Tepoztln
1 521
1 680
2 917
3 611
Tetela del Volcn
2 574
2 035
55
212
Jantetelco
73
157
Elaborado por Alfredo Paulo Maya, con base en IX Censo General de Poblacin, Estados Unidos Mexicanos, Secretara de Industria y Comercio, Direccin
General de Estadstica, 1970; X Censo General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Infomtica,
1980; XI Censo General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 1990, y XII Censo
General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 2000.
E L PA N O R A M A G E N E R A L D E L N H UATL Y LO S D I A L E C TO S D E M O R E LO S 41
cingo, la que segn Karen Dakin (1975: 231): Se distingue marcadamente de los
otros dialectos en su sistema voclico [] las diferencias estn en la realizacin
de las vocales largas, que han cambiado de calidad, es decir, que las vocales largas
/a:, e:, i:, o:/, se han convertido en otras vocales, inexistentes en el nhuatl, pero
presentes en las lenguas otomangues, as como en algunos diptongos o grupos
voclicos. Esta caracterstica de las vocales tetelcingas causa un efecto falso de no-
comprensin por parte de los hablantes de dialectos vecinos, como Hueyapan,
pero es en realidad una serie de cambios absolutamente regular.
El nhuatl de Morelos, socialmente, es visto como una lengua disminuida, aso-
ciado a la condicin rural e indgena. Carente de prestigio, ha cesado de transmi-
tirse de una generacin a otra, lo cual significar la muerte de todo un complejo
cultural muy rico que seguramente desaparecer en los aos venideros.
Vestimenta tradicional de Hueyapan
C A P T U L O 3
Identidades
L. M M M*
Q ,
les diferencia de los que no lo son?, cmo se reconocen entre s
unos y otros?, y, sobre todo, cmo se reconocen a s mismos? Hasta
hace poco la respuesta ms aceptada era que son indgenas los
que hablan una lengua indgena: los que hablan nahua son nahuas, los que hablan
mixteco son mixtecos, y as sucesivamente. Hoy la bsqueda de respuestas ms
profundas y el empuje de las comunidades llamadas indgenas ha generado otras
explicaciones.
Por principio, muchos pueblos indgenas tienen nombres para referirse a
sus lenguas maternas, diferentes a los que se les han asignado desde afuera.
Durante muchos aos en Morelos los pueblos de tradicin indgena decan que
hablaban el mexicano o macehual, mientras que desde afuera se le llamaba n-
huatl. En otras regiones, los pueblos le llaman tenek a su propia lengua, otros la
llamaban huasteco y as cahita se menciona como tarahumara y el nu e como
otom.
Por otro lado, no todos los que hablan la misma lengua mantienen un sen-
timiento de pertenencia entre todos. A veces hay ms afinidad entre diferentes
grupos que interactan conjuntamente compartiendo una misma regin aunque
hablen diferentes lenguas. Tambin hay pueblos que, aunque hablen la misma
lengua, no se conocen y tampoco tienen una historia compartida, por lo que dif-
cilmente existe una identidad de grupo entre ellos.
Ahora hemos comprendido que al perderse el uso de la lengua indgena un
pueblo no se vaca de su tradicin cultural, aunque la prdida sea significativa e
irreparable. Muchos conceptos son mencionados en espaol, conservando una
parte importante de su sentido y su significado. Algunas formas como las me-
tforas son traducidas con una funcin similar. Es comn que algunas pala-
bras en espaol que estn presentes en el habla nhuatl de algunos pueblos sean
pronunciadas de manera particular; por ejemplo, en Hueyapan es comn que se
hable de las narancas en lugar de decir naranjas. Esto ms que ser una incapaci-
dad para pronunciar, es darle una variacin particular que diferencia el habla local
de la de otros pueblos.2 Podramos decir que en los pueblos de habla nhuatl al ir
tomando el espaol como la lengua principal, se va creando un dialecto armado
2
Esta observacin fue hecha por Irene Domnguez Lavana, originaria de Hueyapan, compaera del Centro INAH-
Morelos.
43
44 ESTUDIOS BSICOS
LOS CHINELOS
L. M M M*
L , -
da en algunas comunidades co-
mo el brinco, se ha convertido casi
con las vestimentas que aparecen en
los combates contra los franceses dra-
matizados en la regin de San Martn
glo , con la funcin de hacer burla
de las tropas francesas. Esta versin
fue investigada y transcrita por Ar-
en un smbolo de identidad de lo mo- Tezmelucan y Huejotzingo, en el es- turo Warman, en el lbum que el
relense. Probablemente, as como la tado de Puebla. produjo de la Banda de Tlaya-
conocemos hoy, haya sido el resulta- Cada vez son ms numerosas las capan. En dicho texto Warman ex-
do de una reelaboracin coreogrfi- comparsas y las localidades en que se plicaba que los trajes eran en cierto
ca, en la segunda mitad del siglo . celebran los carnavales, lo mismo que modo una imitacin de los uniformes
Aunque la tradicin oral le da para han aumentado las fiestas patronales de cierto grupo de las tropas france-
unos un origen en Tlayacapan y, pa- que incluyen el brinco entre sus for- sas que ocuparon el territorio duran-
ra otros, en Tepoztln, es muy posi- mas de festejo. te varios aos en esas fechas.1 Gabriel
ble que se haya iniciado durante la Durante los aos setenta, la expli- Moedano (comunicacin personal)
Conquista. Existen danzas en el Per cacin ms comn y ms aceptada de y Antonio Garca de Len (comuni-
y en Centroamrica con vestimentas cmo se originaron los chinelos se re-
muy parecidas al chinelo. No se pue- fera a la incorporacin de esta dan- 1
Se habla de la recopilacin musical de
de dejar de reconocer cierta similitud za a los carnavales tradicionales en la campo, edicin, notas y fichas para una serie
de discos de msica popular del Museo Nacio-
vspera de la Cuaresma en Tlayaca- nal de Antropologa, entre los cuales se encuen-
* Investigador Centro -Morelos. pan y Tepoztln a mediados del si- tra la Banda de Tlayacapan, 1970.
46 ESTUDIOS BSICOS
Mural en Tepoztln que muestra la leyenda del Tepozteco. Segn la gente local fue financiado por la Pepsi Cola en los
aos cincuenta del siglo XX, pero se desconoce el autor.
Diferentes obras que publican los resultados de investigaciones a lo largo del si-
glo fueron creando diferentes imgenes de la historia y la cultura indgena en
Morelos. La presencia del estilo olmeca en numerosos smbolos prehispnicos en
diferentes sitios de lo que hoy es Morelos, fue estudiada desde los aos treinta del
siglo . Algunos, an en la actualidad, han interpretado esta presencia simblica
olmeca como evidencia de la presencia fsica de los generadores de esta antigua
cultura, cosa que no ha sido probada. De cualquier manera, a las sociedades com-
plejas ms antiguas se les etiquet con un nombre venido de la academia: olmecas.
Otras etiquetas siguieron llegando para mostrar la historia prehispnica en una
dinmica parecida a la de los olmecas: teotihuacanos, toltecas, tlahuicas, xochi-
milcas y nahuas. Los estudios arqueolgicos e histricos fueron trayendo estos
trminos en los planteamientos con los que se ha ido armando esta historia. El
problema es que dichos trminos han sido tomados en un sentido impositivo
sobre los pueblos de tradicin indgena morelense. Hablar de una sucesin de
grupos externos como los habitantes antiguos es ignorar a la poblacin nativa
local, la cual estuvo bajo el dominio de muchos grupos externos, pero que fue
propia del lugar.
Por el lado de las identidades tambin las etiquetas externas han dominado
el panorama. Durante la poca colonial, las Leyes de Indias daban ciertos dere-
vamente reciente, es decir, se sumaron tn incluidos los chinelos, los encar- tre el Barrio de los Ramos y los que
a los diferentes elementos culturales gados llevan un rato la danza a la casa veneran a la Virgen de Ftima en San
que crea la regin. Personalmente pu- de los compadres rituales pasados pa- Francisco se haba establecido un com-
de observar algunos casos de cmo se ra brindarles un poco de gusto. Tam- promiso de visitarse en sus fiestas,
fue estableciendo esta prctica. bin danzan un rato en honor de los desde haca ya casi diez aos. Hubo
En algunos casos se debi a que en caseros que atendieron y alimentaron algo que particularmente me impre-
las fiestas dedicadas al santo patrono a los visitantes. sion respecto a la actitud con que los
de pueblos o barrios fueron incorpo- Precisamente en esas visitas, los de San Francisco hacan los chinelos
rando estas comparsas u organizacio- chinelos estimularon a los pueblos ve- y que me voy a permitir narrar.
nes de chinelos a las formas de festejo cinos a crear sus propias comparsas o Al hacer su entrada al pueblo el
intercomunitario. En otros, la crea- a incluirse en las comparsas visitantes. contingente de Los Ramos, los luga-
cin de nuevos carnavales aument el As como los Concheros del Distrito reos parecan muy emocionados con
nmero de comparsas, como cuando Federal y del Estado de Mxico a la danza que les haban estado lle-
en los aos sesenta se dieron varios partir de los aos treinta que vi- vando ya durante algunos aos. Una
efmeros carnavales en la ciudad de nieron a venerar y a crear compaas jovencita como de unos 11 aos de
Cuernavaca. La vistosidad de los tra- en Morelos, los de este estado han edad esperaba ansiosa la llegada de la
jes y de la danza misma, as como la apoyado la creacin de comparsas de msica y de los danzantes. Ella lle-
alegra de la msica, hicieron de los chinelos desde los aos setenta, como vaba un traje que daba el gatazo de
chinelos un excelente regalo con que en Ozumba, en el Estado de Mxico, ser de chinelo y que seguramente su
los pueblos morelenses acompaan o en Xochimilco y Milpa Alta en el familia se lo haba hecho, como Dios
sus promesas cuando visitan espe- Distrito Federal, por slo mencionar les dio a entender. Con una emocin
cialmente pueblos del Distrito Fede- algunos ejemplos. que le traspasaba el alma, la jovencita
ral, del Estado de Mxico y otros del Hace unos siete aos tuve la opor- se meti al grupo y, aunque no pudo
mismo Morelos. tunidad de acompaar a los amigos ejecutar los pasos apropiadamente,
Es comn que cuando una comiti- del Barrio de los Ramos de Ocotepec nadie se fij en eso ni la gente ni
va de peregrinos de Morelos, en cuya al pueblo de San Francisco, junto a los chinelos, que con simpata le hi-
ofrenda a la comunidad anfitriona es- Topilejo, en el Distrito Federal. En- cieron un lugar para que brincara
50 ESTUDIOS BSICOS
chos a los pueblos de indios sobre su territorio y sobre sus formas de gobierno.
Dichas leyes regan directamente sobre los pueblos de indios, por lo que ser
reconocido como indio daba cobertura a los que se definan a s mismos como
tales en los documentos generados durante los conflictos legales por cuestiones
de posesin de tierras entre los habitantes de los pueblos originales y los otros
grupos sociales que intentaban desposeerlos de sus tierras. Los primeros abier-
tamente se manifestaban como indios, invocando con esto las leyes especiales
que los protegan.
En el siglo , cuando ya no existan las Leyes de Indias, la palabra indio fue
adquiriendo una mayor carga negativa, descalificadora y que hizo cada vez ms
desventajoso el ser identificado como tal. As, llamarse a s mismo indio fue con-
virtindose en una desventaja.
Entrado el siglo , otro trmino fue implantado en la manera de referirse a
los pobladores de los pueblos de tradicin cultural indgena: campesinos. En las
dcadas de los sesenta y setenta, en los mbitos acadmicos, polticos y guber-
namentales se discuta acerca del papel de los campesinos en la economa y en
la sociedad nacional y sobre el destino que debera correr este grupo social. Todos
los que incidan en estas comunidades se referan a ellas y a sus pobladores co-
mo campesinos, cuando hasta entonces estos pobladores no se haban referi-
dos a ellos mismos de tal manera. Ni siquiera en el famoso documento del Plan
de Ayala se menciona la palabra campesinos. Con el tiempo y frente a la presin
de afuera tuvieron que hacerlo. Para ser considerados en los programas de desa-
rrollo y asistencia para campesinos y para estar presentes en las acciones y discu-
siones sobre su destino tuvieron que llamarse campesinos.
En los aos ochenta, el trmino campesino se fue diluyendo junto con la aten-
cin que los diferentes mbitos mencionados fueron mostrando a la cuestin
campesina.
Desde mediados de la dcada de los ochenta y a lo largo de los noventa se
dieron dos situaciones que recayeron en el proceso de marcar la identidad de los
pueblos de tradicin indgena en Morelos. Por un lado, se dio una efervescencia
en los pueblos y comunidades por reconocer y consolidar los elementos culturales
que les dieran un sentido propio, ya fueran danzas tradicionales, historias locales
y de sus propias familias, creencias, ceremonias y rituales relacionados con los fa-
vores de la naturaleza y con la medicacin entre la salud y la enfermedad, y otros
muchos elementos ms.
Por fin, el gobierno estatal reconoci que en el estado s existan indgenas.
Varias instituciones federales y estatales que tenan y tienen relacin con la aten-
cin a los pueblos en cuestin canalizaron parte de esa efervescencia hacia sus
programas. En su mayora dichos proyectos se anunciaban que estaban dirigidos
a los nahuas de Morelos. Esto recuerda los programas de desarrollo dirigidos a
los campesinos de Morelos. Asumirse como nahua daba entrada a esos proyectos.
Decir que se hablaba el nhuatl legitimaba a las personas como indgenas. Por su
DANZA DE LAS
TETELCINGAS1
P V M ()*
E T
encuentra en los suburbios de la
ciudad de Cuautla, aproximadamen-
mujeres indias caminan con un tro-
tecito muy peculiar siempre atrs de
su seor. Las tetelcingas son uno
tal como los practicaban en tiempos
remotos.
En esta poblacin existen ceremo-
te a 6 kilmetros, y tiene una po- de los grupos indgenas que an con- nias religiosas muy importantes: fes-
blacin mayoritariamente mestiza y servan sus atuendos tradicionales: tividades, danzas y costumbres a las
30% indgena. An se observa bajar chiquihuites, enredos, huipiles y ce- que no tienen acceso los visitantes;
a estos ltimos con sus chiquihuites idores, aunque no siempre hechos esta decisin ha permitido preservar
con avo de frijol, maz, calabacitas, en telar de cintura. Todava encon- las tradiciones. Cuando asistimos a
tortillas hechas a mano. Van al mer- tramos personas que tejen en el te- sus fiestas, los mayordomos, tatas y
cado a vender su producto. lar prehispnico y tien su lana con representantes no dan informacin
Es muy comn ver que los seo- cochinilla. fcilmente; sin embargo, sabemos que
res bajan a caballo mientras que las Una de las costumbres muy pecu- existe una ceremonia que se realiza a
liares de estas indgenas era teirse puerta cerrada en la iglesia de Cristo
el pelo con pintura vegetal, elabo- Rey la vspera de la fiesta, donde slo
1
Tomado de Villazana (2000: 285-286).
* Maestro de danza en Morelos (1954- rada con hierbas silvestres, dando estn presentes las nanas (mujeres
1996). un aspecto brillante negro verdoso, adultas que han alcanzado el rango
IDENTIDADES 53
y privilegio de participar), el msico contest: Porque as lo decidimos plaza a vender, su riqueza lingstica,
con su violn y de seis a ocho muje- quienes participamos, pues de otra sus pueblos...
res jvenes que se ocupan de tener manera ya estuvieran nuestras tradi-
encendidos los pebeteros, acercar las ciones, que por muchos aos hemos Traigo tortillas blancas
brasas del carbn, el incienso y copal, guardado celosamente, como los bai- blancas y calientitas
en absoluto silencio y sin otro tipo les que ponen en las escuelas. cmprenlas marchantitas
de participacin. Las nanas cantan Al sugerir que sera importante que estn muy sabrositas.
en nhuatl o mexicano y danzan en divulgar esa riqueza que poseen, nos Corriendo y sin descanso
pequeos crculos, de rodillas, con dijo: No; esto es nuestro; esto no con mi chiquito
movimientos pausados, rituales; ele- es juego, y los que ven nuestras dan- envuelto en mi ayatito
van alabanzas, gritos e imploraciones, zas slo se burlan de ellas, no tienen por detrs yo lo cargo.
permitiendo que el ambiente se torne respeto por lo que hacemos; ellos no De Tetelcingo vengo
en ritual profano-religioso. La exis- saben ni lo que ven; no entienden, de Cuautla muy cerquita
tencia de estos ritos no sera posible porque no queremos que entiendan. me llaman mariquita
sin el celo que guardan por ello. El trabajo en Tetelcingo ha sido pero otro nombre tengo.
Por otra parte, se puede decir que difcil, pero no estril; as como noso- Soy de raza tlahuica
son pocos quienes se enteran de esta tros lo hemos intentado, hubo otros mi lengua es mexicana
ceremonia. Se conoce despus de rea- compaeros que hicieron lo mismo. uso huipil de lana
lizada. El profesor Abraham Rivera San- y nadie me lo quita.
Al acercarnos a un mayordomo doval, msico y poeta, oriundo de la
para preguntarle por qu se evita la ciudad de Cuautla, inspirado en las (Versin de Amanda
informacin, responde: S les deci- Maras les llaman as a las tetel- Vernica Barberi Ortiz)
mos, pero slo lo que nosotros quere- cingas, porque a su nombre de pila
mos que sepan; y despus: Nuestras siempre le anteponen Mara com- En la dcada de los aos sesenta,
costumbres son slo nuestras y nadie puso una cancin que relata momen- un grupo de maestros de danza del
tiene que saberlas. Ms adelante, al tos de la vida cotidiana de las indge- Instituto Nacional de Bellas Artes
cuestionarlo acerca de esa actitud, nas: cmo caminan cuando bajan a la (), encabezados por el entonces
54 ESTUDIOS BSICOS
lado, los pueblos se definan a s mismos como macehuales, hablantes del mexicano
o del mouseual.
Desde la primera mitad del siglo , profesores y polticas de educacin
escolar han ido fabricando ciertas escenografas y coreografas para los festiva-
les de clausura de cursos. As nacen algunas imgenes que se convierten en
iconos de lo indgena. Un ejemplo de esto es la Danza de las Tetelcingas,
que hoy se toma como representativa de las mujeres indgenas de Tetelcin-
go, pero que en realidad fue escrita por un profesor escolar. La letra no deja
lugar a dudas que se trata de una mirada ajena (vase el recuadro Danzas de
las Tetelcingas).
3
Villazana (2000: 286).
secretario de Turismo, arquitecto Jar- Chincuete de lana o pao azul do una pequea bolsa que se ocupa
del, realiz un trabajo de investigacin marino, que se dobla en tablones por para guardar el dinero, cosas limpias
folclrica de danza y bailes en donde detrs; debe destacarse que este chin- o bien avo que compran; como casi
aparecen una vez ms las tetelcingas, cuete mide entre tres y cuatro metros todos los indgenas, las tetelcingas no
pero ahora se instrumenta la msi- de largo, que antiguamente lo usaban usan ropa interior; trenzan su pelo
ca con banda de viento, dndole un en las noches para cubrirse a manera en una cola floja con listn rojo sen-
color tradicional; los encargados de de sarape o cobertor; huipil abierto cillo, dejando colgar las puntas; usan
crear los pasos y movimientos fueron a los lados en forma de jorongo que pequeos aretes de plata en forma
profesores destacados, lo que permi- se cie o anuda por delante, entre de espuela; en la cabeza lucen una j-
ti que an se conservara. el chincuete y el ceidor, hacien- cara de cuatecomate pintada de rojo
que usan cuando
van al ro para la-
var y tomar agua,
y un chiquihuite
con ayate que lle-
van sobre la es-
palda slo cuando
viajan.
Tenochme es otra danza que marca una referencia a lo prehispnico, muy so-
corrida en la construccin de la identidad indgena desde fuera. Su escenografa
est compuesta por un guila parada sobre un nopal. Esto, y el propio nombre
de la danza, nos llevara a pensar que la fundacin de Tenochtitlan es la tra-
ma de los tenochme. Una mirada a la letra de la cancin que acompaa a la danza
nos indica de inmediato que esta fundacin no slo no es el eje de la represen-
tacin, sino que apenas se nombra.
Los personajes de Tenochme son: Nicols Huehuentzin y su esposa, doa
Catarina Lamatzin, madre de Marainatzin, de Teresatzin y Huehuepontzin,
padre de Papachcualtzin, acompaados del marqus, el monarca, los negritos,
los paisanitos, Martn Corts y Malitzin.
La Danza Azteca o Danza de la Conquista y las expresiones artstico ri-
tuales de los mexictiahuis y de la Universidad Nahua, son otras expresiones
que desde afuera se les ve como muy cercanas a lo que es lo indgena y su base
en la historia y cultura de Tenochtitlan. Esta manera de entender lo indge-
na en Morelos est muy distante de las creaciones identitarias de los pueblos
originarios.
Hay que consignar que tambin algunos elementos culturales de la tradicin
indgena han sido tomados por la sociedad regional morelense en la construc-
cin de su identidad. La danza del chinelo o el brinco se ha ido convirtiendo en
un smbolo de identidad morelense en las ltimas dos dcadas.
L -
va no puede ser disociada de sus
expresiones culturales e identitarias,
mensin tnica para descifrar su
lgica de poder y dominacin, de
inclusin, exclusin y negacin. Tam-
nes del Mxico moderno, occidental,
hispanista y cocacolero del foxismo
y de connotados asesores, como En-
acaso porque responde al tejido de bin nos sirve para esclarecer los rique Krauze e Hira de Gortari. La
intereses y representaciones propias anudamientos entre etnicidad e iden- disputa por la identidad y la memoria
de un Estado etnocrtico segn la tidad en los campos cvicos y educa- en los tiempos del y el est
caracterizacin de Rodolfo Staven- tivos y sus hegemnicas claves simb- en curso y repercute como guerra de
hagen. Muchos autores, como Jean licas nacionales. las imgenes en el universo escultri-
Piel (1976), prefieren hablar de Esta- Sin duda se vive en el pas una co de nuestras ciudades. Esta breve
do monotnico, aunque hay tambin gradual mutacin identitaria oficial entrada en torno a las dos emblem-
algunos disidentes que consideran con el gobierno panista, gracias a la ticas esculturas que significan lo in-
ms apropiado caracterizar al Estado cual Mesoamrica y sus grandes y dgena en Cuernavaca, la capital del
como etnocida. As las cosas, el Es- pequeas culturas quedarn exclui- estado de Morelos, nos permitir ras-
tado nacional es traducido a su di- das del proyecto de enseanza de la trear de otra manera los giros y emba-
historia en las escuelas. As las cosas, tes en torno a la identidad morelense
* Investigador Centro -Morelos. el siglo es el tiempo de los orge- y nacional.
56 ESTUDIOS BSICOS
Los pueblos de tradicin indgena tienen sus propias maneras de conservar, cons-
truir y transmitir su historia, su cultura y sus identidades. Casi siempre es de
manera oral, con un empleo importante de las metforas. Las representaciones
simblicas y lo implcito en los ejes de la organizacin comunitaria de la cultura
indgena morelense son la base de su continuidad.
La historia de estas comunidades est en la pltica de los mayores, en las dan-
zas y en sus paisajes, cuyos nombres son parte de la historia, la tierra de los colga-
dos. En cada calle van llevando las historias de los sucesos y las gentes que llegan
y se van.
En el culto y en la presencia de los muertos y aun los cementerios son fuente
inagotable de la remembranza de otros tiempos. La vida ceremonial y los ritua-
les son temas constantes de comparaciones con otras pocas. Las leyendas y las
danzas propias o de larga presencia en los pueblos conllevan una serie de valores
culturales que quedan grabadas, reelaboradas y confirmadas en la memoria colec-
tiva de la gente, aun en sus sucesivas transformaciones.
Los grupos de revitalizacin cultural comunitaria, sobre todo de los jvenes, a
los que se hizo referencia, han sido recuperadores y constructores de sus histo-
rias, como ellos las reconocen, como ellos las entienden, como ellos las emergen.
Recuperar los corridos y cantarlos con un ritmo ms acorde a los gustos juveniles
actuales es una forma propia de transmitir, como es el caso del grupo Barroco
(barro y rock).
En cuanto a las identidades que tienen un origen ms propio, quisiera slo
referirme a la relacionada con el sentido de pertenencia a algo ms all de la iden-
tidad local. Cuando en un pueblo de tradicin cultural nahua usan el trmino to
gente, se refieren a los que no siendo del pueblo se ven como hermanos, como si
fuera parte de nuestra gente. Esta manera de pertenencia se crea a travs de una
convivencia donde la reciprocidad, el respeto, la solidaridad, la interdependencia y
los afectos han construido una unidad, ms all que la que les da el ser poseedores
de la tradicin cultural nahua.
To huaxca es un trmino parecido a to gente, slo que implica una dimensin
territorial. Lo que se define desde la academia como grupo tnico, entre los pue-
blos de la tradicin nahua de Morelos tiene una dimensin diferente desde los
conceptos propios de la gente.
No podemos negar que algunas de las intervenciones de apoyo que han gene-
rado ciertas instituciones, como el y su sucesor, la Direccin de Culturas Po-
pulares, el Centro -Morelos, han producido un acercamiento entre pueblos,
dentro y fuera del estado, que tenan poco contacto entre s. Los encuentros, con-
cursos, talleres, seminarios y diplomados que han organizado dichas instituciones
en ciertos casos ampliaron la pertenencia y las identidades supracomunitarias de
estos pueblos.
identidad tetelcinga responda a una estereotipada visin da de grueso gnero azul oscuro amarrada con amplios
acerca de la indumentaria indgena y sus artesanas de ba- pliegues por medio de una faja de color azul o rojo. Difcil-
rro, reproduciendo el modo cultural barroco de confundir mente las tetelcingas se ven retratadas en ese espejo escul-
los lmites entre el ser y el parecer, la indumentaria y la piel trico, pero le sirve a los cuernavaquenses como funcional
de la otredad nativa. Poco importa que la escultora Estela estereotipo de las mujeres nativas de Tetelcingo.
Ovando haya trocado el predilecto azul tetelcinga por el ver- Si la identidad de los tetelcingas se qued esperando
de moho, pero concedamos que fue una mejor opcin que los estudios antropolgicos de finales de los aos noventa
pintarla de dorado siguiendo el ejemplo de la escultura de y principios del nuevo siglo, en cambio el debate pblico
Cuauhtmoc y el anmico canon esttico y cromtico de la acerca de la identidad tlahuica cobr fuerza en los ochen-
municipalidad de Cuernavaca. La Tetelcinga en la cultura ta. Y en ese juego de equivalencias y proximidades tnicas,
popular significa a la segunda piel, es decir, al huipil y la fal- inclusiones ideolgicas y cadenas semnticas, la represen-
tacin escultrica femenina de la Tetelcinga acaso sirvi
tenuemente para publicitar la primordial matria morelense
como clave identitaria indgena, tanto como la controversial
veta tlahuica.
En general, la recepcin criollo-mestiza de la escultu-
ra de la Madre Tetelcinga ha negado su identidad tnica
al renombrarla ldicamente como la seora del boliche.
Resulta clara la operacin metonmica que legitima esta
desindianizacin en el imaginario criollo mestizo. As las
cosas, el objeto jarra que porta la Madre Tetelcinga al per-
der la condicin de un inventado artefacto de identidad
tnica, permite la resignificacin de la imagen en su con-
junto. La redondez del objeto artesanal utilitario de la
Tetelcinga al ser carnavalizada deviene en bola de boliche.
En la realidad, la jarra de barro antes que perdiera es-
Imagen urbana de creacin popular. pacio frente a las de fierro o plstico es compartida por
IDENTIDADES 59
mestizos e indgenas en zonas rurales y urbanas. Igual- simblica anloga a la Malinche, entregando a su hija a
mente llama la atencin otro rasgo relevante de esta re- la otredad cultural dominante. La recepcin popular de la
cepcin: la nia carece de presencia; por lo general no es Madre Tetelcinga no puede dejar de ser asociada al merca-
nombrada, no cuenta. Los demgrafos tienen sus razones do, ms al de la ciudad de Cuautla que al de Cuernavaca,
para prescindir o minimizar el impacto de los indgenas por sus ofertas de tortillas y recaudos (cebolla, jitomate y
menores de cinco aos, pero esa nia tetelcinga con su li- chile). Sucede que en el ms cercano mercado Adolfo L-
bro bajo el brazo excede ese marcador censal del ninguneo; pez Mateos a la figura escultrica, las mujeres indgenas,
quizs haya otras razones para dejarla fuera de vista. Sin morelenses o no, siguen gravitando en los intersticios de
embargo, hay otra posibilidad de lectura; el libro marca sus ofertas formales e informales. No es novedad afirmar
cultural e histricamente a esta figura escultrica comple- que dicho mercado resiente los acosos de las megatiendas,
mentaria. Recordemos que la comunidad tetelcinga fue la de las agresivas polticas municipales y los reiterados y sos-
primera receptora de las misiones culturales durante la ad- pechosos incendios, y su futuro es tan incierto como el de
ministracin educativa de Jos Vasconcelos y centro piloto los indgenas en Morelos.
de la educacin indgena y campesina del cardenismo en Mirando el itinerario y los usos simblicos de la figura
territorio morelense. escultrica de Cuauhtmoc podemos encontrar coordena-
Desde nuestra perspectiva observamos que la imponen- das parecidas a las ya reseadas respecto a la Madre Tetel-
te figura de la Madre Tetelcinga acompaada de su hija cinga y su hija. Entre 1953 y 1957, el gobernador Rodolfo
est colocada sobre un pedestal de casi tres metros de altu- Lpez de Nava proyect un programa escultrico en la ciu-
ra, y ms que simbolizar la identidad indgena morelense, dad de Cuernavaca que sera refrendado por un calendario
parece destinada a celebrar una lectura integracionista. La y ritualismo cvico, como respuesta al preocupante peso de-
Madre Tetelcinga, al acompaar a su hija que porta un li- mogrfico alcanzado por los migrantes forneos y extranje-
bro en su mano derecha, sugiere la relacin simblica po- ros que superaba el de la poblacin nativa.
sitiva entre la ciudad, la escuela y el mercado. La fractura La figura escultrica de Cuauhtmoc fue encargada por
intergeneracional que en trminos reales e histricos el gobernador Lpez de Nava al escultor Everardo Hernn-
generaron las escuelas en los asentamientos indgenas del dez, y se coloc junto a otras del mismo autor dedi-
campo y la ciudad es negada por la figura escultrica. cadas a Benito Jurez, a la bandera, al himno nacional, a
As las cosas, la Madre Tetelcinga cumple una funcin Morelos y a Leandro Valle, colocadas en el muy cntrico
60 ESTUDIOS BSICOS
Las identidades estn marcadas no slo por la pertenencia, sino tambin por la
diferenciacin. Los pueblos de la tradicin cultural nahua marcan su diferencia-
cin con los otros, los que no son nuestra gente, con trminos especiales. Entre
los que hablan el nhuatl en su vida diaria llaman coyome o coyotes a los que no
son sus afines culturalmente y, sobre todo, a los que pertenecen a los grupos so-
ciales que en algn momento han sido abusivos. El uso de este trmino de coyotes
es muy comn entre otros grupos de tradicin indgena en diferentes regiones del
pas. Algunos han interpretado esto como una intencin de negarles una condi-
cin humana a los aludidos. De cualquier manera, es una forma de responder a las
descalificaciones con que se ha y se sigue denigrando a la poblacin de tradicin
indgena, chuntalos, indios, atrasados, necios, nacos, ignorantes, por slo mencio-
nar algunos.
Ser nahua no slo puede ser un referente de la antigua herencia cultural, como
lo han tratado de imponer ciertos grupos. Hoy por hoy los pueblos originarios
tienen, en mayor o menor grado, la presencia de una tradicin cultural nahua im-
bricada en su vida diaria y en los momentos especiales de su cultura local y regio-
nal. No importa si los han forzado a denominarse con nombres que no formaban
parte de su vocabulario identitario. No importa si muchos de estos pueblos han
tenido hoy que definirse como nahuas. Lo importante es reconocer el proceso
creativo en el que estn inmersos todo el tiempo para reelaborar, adoptar, rein-
ventar y abandonar sobre bases permanentes los diferentes aspectos de su cultura.
Jardn de los Hroes. Diez aos contigua conocida como Casino de la en el mismo poste, lo alto anuncia a
despus dicho jardn fue nuevamen- Selva. Con el actual diseo urbano, la Cotsco y lo bajo a la calle Cuauht-
te remodelado, siendo retiradas sus paradoja visual resulta elocuente: por moc. La prdida de visibilidad de las
figuras escultricas por razones est- un lado, mientras la emblemtica figu- seas de identidad indgena es algo
ticas e ideolgicas. En 1984, durante ra de Cuauhtmoc acumula escombro, ms que una cuestin de rtulos; lo
el gobierno estatal de Antonio Riva se le ha decolorado la pintura dorada refrendan las terrazas con jardineras
Palacio y la presidencia municipal de que la cubra, orienta su perfil hacia el que borran de la vista de la avenida
Luis Flores, Cuauhtmoc fue colo- nuevo puente vehicular con que la ad- Plan de Ayala a la altura de Casino de
cado como figura central en el par- ministracin panista del gobernador la Selva, la miseria arquitectnica del
que del mismo nombre, al frente de Sergio Estrada Cajigal y el presiden- barrio de migrantes indomestizos de
la clausurada estacin del ferrocarril te municipal Aguilar agasajaron a la La Estacin. El espejo escultrico
Mxico-Cuernavaca y al emergente empresa Costco y Comercial Mexi- de la simblica indgena en Cuer-
barrio de migrantes pobres indo- cana, tras la derrota del movimiento navaca es congruente con la nueva
mestizos que se apropi de los espa- patrimonialista cultural en torno al escalada etnocida que viven los ba-
cios adyacentes. En los aos noventa hotel Casino de la Selva. No es un rrios urbanos y los pueblos con pre-
Cuauhtmoc fue objeto de discretas hecho aislado que la nomenclatura de sencia nahua en Morelos. Cualquier
y espordicas ofrendas, as como de las calles de Cuernavaca aparezca su- semejanza de este cuadro con lo
peculiares rituales celebratorios in- bordinada a los letreros publicitarios; que sucede es otros escenarios del
dianistas. veamos un ejemplo sin desperdicio: pas es algo ms que una coincidencia
exagerada. En Cuernavaca carecemos
de la existencia de un grupo como
C C el de Salvemos Reforma en la ciu-
dad de Mxico, que se moviliz en de-
Sin cambiar de lugar, el posiciona- fensa de la inmovilidad de la estatua
miento escultrico de Cuauhtmoc de Cuauhtmoc; le parece impropio
ha mutado con la remodelacin y al- que el gobierno capitalino pretenda
teracin del uso del suelo en el rea regresarlo a su glorieta original.
IDENTIDADES 61
D
, -
milias, san ces y barrios al interior de una comunidad, ciertos pueblos
establecen entre s lazos normados por la reciprocidad y vividos a travs
de una amplia historia de interacciones. Estos son los ingredientes con que se
construyen las regiones vividas, las que pueden no tener un nombre especfico,
pero son el marco identitario de to gente, nuestra gente.
No cualquier tipo de relacin conforma una regin; slo las que se mantie-
nen entre diferentes, con intensidades y ritmos diferentes. Comunidades rurales
y urbanas han ido estableciendo sus intercambios ceremoniales y veneraciones
religiosas compartidas, los lugares comunes del ritual, las acciones polticas, cos-
molgicas, simblicas, de interdependencia econmica, las historias en comn y
los intercambios identitarios y afectivos.
Los tejidos que establecen las comunidades en su accionar intercomunitario
comnmente van ms all de los lmites de la identidad federativa. La regin al-
rededor del volcn Popocatpetl es parte de una regin que incluye parte del Es-
tado de Mxico y Puebla, especialmente este ltimo. La regin poniente-norte
se extiende al Estado de Mxico y a Guerrero. La regin oriente de extiende al
estado de Puebla y Guerrero. La regin norte se extiende al Distrito Federal y el
Estado de Mxico. El anlisis de esta ltima regin, enfocado en las relaciones re-
ligiosas, servir para comprender mejor el tejido regional al que se est aludiendo.
Los ejes de esta regin estn trazados por santuarios de diferentes envergaduras
que van desde los de veneracin extensa hasta los de influencia local. La extensin
de la regin la va marcando, por un lado, la vinculacin de las comunidades hacia
los ejes mismos y, por otro, la configuracin de las redes de relaciones religiosas,
econmicas y polticas que mantienen entre ellas y que histricamente han tenido
cada tipo de relacin.
63
64 ESTUDIOS BSICOS
Estado de Mxico 10
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Estado de Mxico
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Pueblos
Pensar en esta Gran Regin nos obliga a romper con la restriccin que nos
marcan los lmites estatales, lo que nos proporciona varias posibilidades de en-
tender mejor la regionalizacin de manera diacrnica y sincrnica. Una de estas
posibilidades es la de ver al norte de Morelos como una subregin o subregiones
liminares, es decir, como el lmite sur, pero de una gran regin ceremonial; por
ejemplo, dentro de la vida ceremonial, las ferias de cuaresma que son toda una red,
las que se dan en Morelos son slo una parte. Al igual, la ruta de los conventos en
Morelos es tan slo hacer referencia a la fraccin que implica al territorio more-
lense toda un rea en que la red se extiende a los estados vecinales.
De acuerdo con Teresita Loera,2 los estilos constructivos y la iconografa de los
retablos del siglo no muestran una tipologa diagnstica del norte de Morelos,
sino ms bien una parte de lo que existi desde el sur de la cuenca del valle de
Mxico hasta el valle de Puebla.
Visto desde Morelos, existe una fuerte relacin con las diferentes subregiones
colindantes defeas y mexiquenses de las cuales nos hablan sus historias. De
dichas relaciones podramos mencionar algunas, como los antiguos contactos
que revela la arqueologa y algunas fuentes documentales sobre las vinculacio-
nes entre el hoy estado de Morelos y la cuenca sur del valle de Mxico. Posibles
composiciones tnicas compartidas de grupos lingsticos otomes, popolocas
y mixtecos previas a la llegada de los grupos nahuas y aun despus. Una cons-
tante invasin de conquista de grupos del valle de Mxico: xochimilcas, chal-
cas, texcocanos y tecpanecas, entre otros, durante los ltimos siglos de la poca
prehispnica.
Rutas de evangelizacin en las que principalmente franciscanos, dominicos
y agustinos penetraron y marcaron con su sello varias partes de esta Gran Re-
gin. Como sealamos, en los altares especialmente de santuarios, catedrales,
parroquias e iglesias patronales existen de manera muy extensa imgenes de
Cristo Crucificado o, en sus ltimos das, la imagen de San Miguel Arcngel y
la Virgen de Guadalupe. Estas imgenes hablan de oleadas de veneracin com-
partida en la Gran Regin, en diferentes pocas, cuya persistencia en forma
diferenciada ha dejado un sedimento en cada comunidad de lo que son sus
acervos veneracionales.
2
Restauradora del Centro -Morelos.
68 ESTUDIOS BSICOS
Vendedor de pltanos en la feria de Tepalcingo (tercer viernes de Cuaresma). Estos pltanos son utilizados por los vecinos de Tetelcingo en sus rituales.
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 69
en esa poca hubo una fuerte condicin de refugio para los zapatistas y los pacfi-
cos en las subregiones colindantes a Morelos.
De los aos veinte a los cincuenta, la lea y el carbn eran productos bsicos
que enlazaron en un flujo y reflujo a productores y compradores de las subre-
giones, como las que comprenden Xochimilco, Milpa Alta y Cuernavaca; se dio
mientras prevaleci la demanda de estos energticos y mientras las leyes no pro-
hibieron su produccin. Las frutas de la Tierra Caliente morelense significaron
un intercambio dentro de la regin aludida, donde las rutas y el control de la
arriera construy una red de relaciones de interdependencia econmica.
De los aos cuarenta en adelante se establecieron algunas actividades econ-
micas que ahondaron en la interdependencia econmica entre las subregiones.
Precisamente los animales de tiro y de carga de las subregiones colindantes son
los que utilizaban los campesinos surianos cuando se dio la destruccin durante
la Revolucin Zapatista que acab con los animales locales. Durante un buen
tiempo la madera para la construccin de las casas se obtena de los pueblos del
Estado de Mxico. Se dio el comercio de los productos hortcolas como el mango,
las ciruelas y otros ms hacia mercados de Xochimilco, Milpa Alta y otros del
valle de Mxico.
Cuando los cultivos comerciales volvieron a adquirir importancia en la eco-
noma de los valles de Tierra Caliente, inmigrantes temporales o definitivos de
la Gran Regin poblaron los campos y las ciudades morelenses involucrados
E -
ana, en la capilla de los Reyes se
dan cita los mayordomos y los inte-
imgenes del altar, lo cual permite al
intrprete del violn y a los vaqueros
dar inicio a la danza.
sagrado marca el lmite del poblado y
el inicio del campo (ejidos).
Al llegar al altar de topixteatl, el
grantes de la Danza de los Vaqueros. El tajtle canta en idioma mouseuale moyesu (jefe de la danza) extiende un
Al ingresar, encabezados por el tajtle acompaado de una nonpasoro, quien petate en donde su muotlokieuale (re-
(mayordomo que reza), el resto de los agita una pequea campana, en tan- zandero acompaante) invoca la gra-
mayordomos (hombres y mujeres) to que los vaqueros se arrodillan. Al cia divina de la imagen del Seor de
se arrodillan. Posteriormente, invoca incorporarse toman la alcanca que se Chalma, mientras que las nonontles
la gracia divina de cada uno de los encuentra a un costado del altar para sahuman con copal el altar, lo que per-
tres cristos en tanto que las nonontles posteriormente caminar de espaldas mite a los vaqueros colocar a un cos-
(mayordomas con mayor autoridad) y salir de la capilla. Todos juntos se tado del altar la alcanca del Seor de
sahuman con copal cada una de las trasladan al paraje conocido como to- Chalma. El tajtle (de Santa Cruz) y el
pixteatl, que significa las ltimas ca- muotlokieuale invocan de nueva cuen-
sas del poblado; se trata un pequeo ta la gracia divina, accin que permite
* Investigador del Centro -Morelos,
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas
altar en cuyo interior est la imagen a los mayordomos entregar al moyesu
de Mxico en el Nuevo Milenio. del Seor de Chalma. Dicho espacio y a su esposa una pequea campana y
70 ESTUDIOS BSICOS
Empezar por describir este vehculo ceremonial general que son las mandas.
Cuando uno asiste a una fiesta barrial, a la de un pueblo o a la de algn santuario
del norte de Morelos, con frecuencia uno puede leer en los programas de sus fes-
tejos la presencia de familias, barrios y pueblos del Distrito Federal y del Estado
de Mxico que en formales peregrinaciones llegan a honrar las imgenes vene-
radas localmente. Los peregrinos llegan portando sus estandartes, sus imgenes
peregrinas y sus ofrendas para sumarse a las conmemoraciones y para refrendar
dos cirios. Acto seguido se invoca de El 23 por la maana, el grupo de trasladar a la colonia Palo Verde, la
nuevo la gracia divina del Santo Se- danzantes realiza una procesin a la cual marca el lmite del poblado de
or de Chalma y las imgenes del po- iglesia del Seor de Chalma. Al fina- Tetelcingo con Cocoyoc. Aos atrs,
blado, lo cual indica la despedida de lizar, los jvenes danzantes visitan a este lugar era nombrado en nhuatl
los danzantes, quienes se dirigen a un sus familiares y amigos establecidos Kasienso (casa en el campo), de igual
camin que los trasladar a Chalma. en torno del atrio. Al respecto es forma se le refera como Cocuyucoa-
Al da siguiente, por la maana, importante aclarar que una gran pan (cercano a Cocoyoc). Durante la
los danzantes se dan cita en un para- cantidad de peregrinos provenientes tarde y la noche realizan una velacin
je conocido como Las Tres Cruces de Tetelcingo se hospedaron en el que se prolonga hasta la madrugada.
(en los lmites de Chalma). El moyesu atrio de la iglesia, hoteles o rentando El 26 por la maana el moyesu, su
y su esposa (quien toca una cam- cuartos. esposa (tocando una pequea cam-
pana), los seis danzantes (cargando la El 24 por la maana los vaqueros pana) y cada uno de los seis jvenes
alcanca) y algunos fieles en conjun- parten rumbo al monte en busca de danzantes, dan inicio a una procesin
to dan inicio a una procesin, cuyo heno que ser utilizado para adornar que atraviesa los ejidos de Tetelcingo
destino es el santuario del Seor de el altar a su regreso al poblado. Al y cuyo destino es el altar que se en-
Chalma. medioda se retorna a Chalma, para cuentra en Topixteatl (las ltimas ca-
Una vez en el santuario, todos se realizar la compra de los recuerdos sas del poblado). Al llegar, el moyesu
persignan enfrente de la imagen y en compaa de sus familiares. extiende un petate sobre el piso y en
colocan la alcanca en un costado del El 25 en la madrugada, el grupo de ste los danzantes colocan la alcan-
altar. Acto seguido se dirigen al atrio los danzantes realiza una procesin a ca; a un costado del altar se prende
de la iglesia en donde se han instala- la iglesia para recoger la alcanca que un cirio y se coloca un cuadro con la
do familiares y amigos que realizaron se encuentra en un altar; salen can- imagen del Seor de Chalma, mien-
su peregrinaje de manera separada, ya tando alabanzas. Al mismo tiempo tras que un grupo de mujeres (vecinas
sea caminando o transportndose en los peregrinos de Tetelcingo recogen del lugar) hincadas sahuman el altar.
camin. Una vez que intercambian todas sus pertenencias y proceden En ese instante es encendido un co-
saludos y alimentos, se dirigen a bus- a retornar al poblado. A las 11 de la hete, a lo que se acompaan repiques
car un cuarto en donde dormir. maana abordan el camin que los de campana (desde la iglesia principal
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 71
sus afectos y respetos hacia los lugareos. Frecuentemente las ofrendas o man-
das consisten en arreglos florales, corridas de toros, bandas de msica, dinero y
regalos para los templos. Muchas de dichas visitas son correspondidas por las co-
munidades anfitrionas, con lo que van tejiendo una trama de relaciones religiosas
que se forja con relaciones de parentesco por afinidad a travs de matrimonio y
sobre todo de compadrazgo, y que se vienen a reforzar con las relaciones de inter-
dependencia econmica, aunque stas estn ahora presentes en una escala mucho
menor que en tiempos pasados.
Las fiestas de la Gran Regin anudan niveles familiares, barriales, comunita-
rios y regionales. Los de ms envergadura se dan en los santuarios, principiando
con el de Chalma y siguiendo con los de Amecameca, Mazatepec, Tlaltenango,
Tepalcingo y varios otros de alcances ms reducidos (Totolapan, Huazulco, Ix-
catepec y Tlalnepantla, entre otros). Existe una devocin de los pueblos hacia
algunos santuarios fuera esta Gran Regin: la Baslica de Guadalupe, el santua-
rio de la Virgen de Zapopan, en Jalisco, El Nio de las Palomas, en Zacatecas,
El Niopan en Xochimilco y muchos ms. Para los fines de la propuesta hecha,
slo se consideran los que se encuentran dentro de la Gran Regin. En los
propios altares familiares se puede ir leyendo las preferencias locales hacia los
santuarios de su predileccin. En stos aparecen comnmente en las esqui-
nas inferiores, las estampas o cuadros de las imgenes visitadas por la familia
en sus itinerarios ceremoniales, que los han llevado a santuarios o simplemente
del poblado). Aproximadamente a las can sobre una mesa platos de barro A las dos de la tarde, el moyesu y
ocho de la noche arriban los familia- conteniendo champurrado y reparten el grupo de danzantes introducen la
res del encargado del torito (figura las cervezas entre los presentes. alcanca dentro del nicho, para colo-
de madera), los cuales vienen acom- Aproximadamente a las diez de carle al frente el cuadro con la imagen
paados por una nonontle cargando la noche se presenta la mayordoma del Seor de Chalma y adornarla con
un sahumerio, un muotlokieuale (re- de la capilla de la Santa Cruz. Entre flores de Noche Buena. Colocan la fi-
zandero acompaante) y un gran n- el tlajtle y el muotlokieuale invocan la gura del torito a un costado del altar y
mero de familiares, cada uno con una gracia divina de la imagen del Seor se le rodea con velas encendidas.
flor de Noche Buena en las manos. de Chalma y de cada una de las im- Al iniciar la msica de violn, el
Una vez realizado el acto cere- genes de las capillas, lo cual permite grupo de seis jvenes (previamente
monial del teuchiuale con el que se a los mayordomos en manos de su vestidos de vaqueros) dan inicio a la
solicita la gracia divina del Seor tlajtle hacer entrega al moyesu de una danza; posteriormente se integran 14
de Chalma y de todas las imgenes botella de Don Pedro, mientras que jvenes ms.
de las capillas, todos los presentes los familiares encargados del torito Una hora despus y rodeados de
se hincan y persignan frente al altar, reparten a la mayordoma los platos un gran nmero de personas, el muot-
para posteriormente colocar flores de con champurrado que haban sido lokieuale y el moyesu sacan de una
Noche Buena. Los familiares encar- ofrendados poco antes. Al finalizar, el bolsa listones de colores que tienen
gados del torito entregan al moyesu moyesu, su esposa y el grupo de dan- grabadas las insignias del Seor de
un ramo de flores de Noche Buena, zantes se quedan a dormir y a velar el Chalma, por lo que cada uno de los
una botella con alcohol, una cajetilla altar del topixteatl. integrantes de la Danza de los Va-
de cigarros, cerillos y un cartn de El 27 de diciembre por la maana, queros se hinca para que le amarren
cerveza. Entretanto, las mayordomas los jvenes de la Danza de los Vaque- un listn al cuello; los mismo se hace
colocan un bentle (ofrenda hecha con ros elaboran un nicho con carrizos y con el msico, con el moyesu y su es-
pltanos). Ms tarde se da inicio al heno (cortado en el monte de Chal- posa, con el muotlokieuale y con los
acto ceremonial del tlajpalulestle, en ma), el cual ser utilizado para retor- familiares del responsable del torito.
donde una vez que se invoca la gracia nar la alcanca al altar de la capilla de Al finalizar el acto, la danza contina
divina, los familiares del torito colo- la Santa Cruz. hasta que se escuchan los tronidos de
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 73
a otros pueblos. Es comn que los altares familiares muestren imgenes venera-
das provenientes de santuarios de ms de una regin.
La veneracin compartida a las imgenes de santuarios, fiestas patronales de
los pueblos y los barrios, y fiestas familiares convocan a una convivencia cere-
monial y afectuosa que establece y mantiene vnculos muy importantes. Tan
es as que incluso en ciertos pueblos y barrios del lado norte de Morelos se
realizan los cambios de mayordomas: Iztapalapa lo hace en Tlaltenango, To-
pilejo en Chamilpa y Santa Mara. Conviene sealar que Topilejo es un im-
portante punto de paso de peregrinos de Milpa Alta, Xochimilco e Iztapalapa
hacia Morelos.
Entre algunas comunidades de las subregiones, las visitas correspondidas se
hacen total o parcialmente a pie a travs de muy antiguos caminos a lo largo de
los cuales diferentes ceremonias y recibimientos de afecto y respeto van ahon-
dando lo simblico y la emotividad de las visitas. Un ejemplo de lo anterior se
da entre Milpa Alta y Tlayacapan, y entre Xochimilco y Totolapan, por slo
mencionar dos. Todo esto da a la relacin entre comunidades y entre subregio-
nes una mayor fuerza.
La construccin de carreteras y el propio desarrollo tanto regional como na-
cional han ido disminuyendo gran parte de la complementacin econmica, as
como los intercambios comerciales directos entre las subregiones. Incluso, la
vida ceremonial ha sido modificada. Las peregrinaciones que desde hace mucho
cohetes que anuncian la llegada de la ros y los terroncillos, seguida por bailar y los terroncillos a la izquierda
mayordoma de la Santa Cruz, la cual las nonontles (tocando una campana) (sur), en donde hacen sus gracias. En
es encabezada por la nonpasoro (car- y mayordomas (cargando sahume- interior de la capilla el tajle y el muot-
gando un sahumerio) y el tajtle (car- rios), los mayordomos (cargando el lokieuale invocan la gracia divina de la
gando un ramo de flores de Noche nicho), los msicos y, finalmente, los imagen del Seor de Chalma y de las
Buena), seguidos por los mayordo- fieles del poblado. Tiene como des- imgenes que se encuentran en la ca-
mos (cargando cirios y velas), las ma- tino la iglesia principal del poblado pilla, acto que permite a los mayordo-
yordomas y una banda de viento. Del en honor de San Nicols Tolentino, mos sacar del nicho la alcanca, para
lado contrario donde hiciera su entra- lo cual se encuentra en el centro de luego colocarla en el altar; mientras
da la mayordoma, se hacen presentes la comunidad. tanto, en el atrio los vaqueros dan-
los terroncillos (jvenes disfrazados Al ingresar a la iglesia las nonontles zan y son quemados dos toritos.
de monstruos), quienes se ubican en se arrodillan y sahuman con copal en- Cerca de las diez de la noche, el tajle
un extremo del lugar. frente del altar, mientras que los va- y el muotlokieuale de nueva cuenta in-
El tajtle y el muotlokieuale llorando queros las rodean. El danzante que vocan la gracia divina, lo cual precede
invocan la gracia divina, lo cual per- representa al caporal se para frente al el protocolo ceremonial del teuchiuale
mite que cada uno de los integrantes grupo y habla; acto seguido los va- y la despedida de manos. Cinco das
de la mayordoma proceda a hincar- queros salen de la iglesia caminan- despus de haber iniciado, la peregri-
se enfrente del nicho para que se les do de espaldas, seguidos por el resto nacin a Chalma ha concluido.
amarre un listn en el cuello. Acto de los fieles (caminando de frente).
seguido es entregado al moyesu un La procesin contina por las calles
cirio, mientras que la nonpasoro toca centrales de Tetelcingo, rumbo a la
la pequea campana y las mayordo- capilla de la Santa Cruz, en donde un
mas toman los sahumerios, al mismo gran nmero de vecinos se congrega.
tiempo que los vaqueros danzan y Al llegar a la capilla, los mayordo-
cantan alabanzas de despedida. mos se colocan el nicho al interior,
As se da inicio a una procesin, mientras que los vaqueros (norte)
la cual es encabezada por los vaque- se colocan a la derecha del atrio para
74 ESTUDIOS BSICOS
Peregrinos descansando, en el
atrio del Santuario del Seor
de Tepalcingo.
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 75
Portada en el Santuario del Seor de Tepalcingo, construida por devotos de Iztapalapa, DF, como un amarre regional.
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 77
Al ver estas imgenes llegar junto con los estandartes encabezando las procesio-
nes se observan los vehculos ms intensos del protocolo de la veneracin y del
respeto, del simbolismo y de los sentimientos.
Encerradas en pequeas cajas de madera que semejan pequeas iglesias, las
imgenes peregrinas son rplicas en pintura o en maqueta de algn santo, virgen
o cristo por el cual se tiene una veneracin especial. A veces dichas rplicas son
llevadas en procesin al santuario, pueblo, barrio o familia de donde los peregri-
nos originalmente formaron su veneracin y correspondencias; algunas de estas
cajas van acumulando objetos que en diferentes ocasiones fueron o son parte de
las relaciones con los devotos: billetes, monedas, milagritos, algunas trenzas, re-
tratos y recaditos en papel para la imagen.
Existe una relacin muy emotiva alrededor de estas miniaturas. Hay quienes
las llaman hermanitos o hermanitas menores de las imgenes de santuarios o pa-
tronales a las cuales estn asociadas. No es extrao ver lgrimas en los ojos de los
peregrinos que regresan a sus pueblos porque el hermano menor ya no ver a su
hermano hasta el prximo ao.
Estas imgenes peregrinas comnmente quedan depositadas en el altar fami-
liar de la casa de algn mayordomo o encargado en turno, y todo el que entra hace
una deferencia a las imgenes de la familia y especialmente a las peregrinas. En
estos altares no slo se asientan las rplicas peregrinas de visitas intercomunita-
Hermanos menores,
rias formales. A manera de actos espontneos, diferentes familias pueden traer imgenes peregrinas del Seor
de Tepalcingo de los pueblos
sus miniaturas y llevarlas al altar de la casa que est cobijando una imagen pere- devotos, al pie de l. Otro
grina; la van a acompaar. Este ltimo caso se multiplica por cientos en la Gran amarre regional.
78 ESTUDIOS BSICOS
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Fuente: Sistema Estatal de reas Naturales Protegidas, Comisin Estatal de Agua y Medio Ambiente (CEAMA)
[Link]
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de pocas remotas, escenario de intensos movimientos de poblacin que,
desde mltiples orgenes y tradiciones, fueron conformando su actual di-
versidad cultural.
A ms de 3 000 aos se extiende el pasado anterior a la conquista espaola.
Las evidencias arqueolgicas marcan una extendida presencia de comunidades
con importantes centros ceremoniales entre los mil aos antes de Cristo y los
100 de nuestra poca. De ah hasta los 700 aos de esa poca se dio una sen-
sible baja de poblacin, an no explicada pero que se reflej en lo escaso de las
evidencias materiales que se han encontrado de esa poca. La ciudad antigua
de Xochicalco pudo construirse y funcionar en los tres siglos siguientes a tra-
vs de una sensible recuperacin demogrfica. Los ltimos 500 aos de ese pe-
riodo prehispnico corresponden a diferentes entradas de poblacin y dominio
de diversos grupos de tradicin nahua sobre la poblacin local. Segn clcu-
los de Peter Gerhard, en el siglo los habitantes de lo que hoy es Morelos
rebas la cifra de 750 000. Esta cantidad de pobladores slo se vio superada
despus de 1970.
Al momento de la conquista, Morelos era ya un espacio en el que haban con-
fluido diferentes culturas de origen mixteco, popoloca, matlatzinca, tlahuica, xo-
chimilca y nahua. La conformacin de la sociedad de la Nueva Espaa implic la
incorporacin de la inmigracin de peninsulares y esclavos del continente africa-
no (con sus respectivas diversidades) y la creacin de criollos, mestizos y mulatos,
quienes junto con la poblacin indgena hicieron ms complejas las relaciones
interculturales y los repertorios identitarios regionales.
En especial, la presencia y actividad de las haciendas azucareras durante el pe-
riodo colonial hasta principios del siglo ejerci, en forma diferenciada, una
influencia determinante en las corrientes migratorias segn aumentara o dismi-
nuyera la necesidad de trabajadores para la produccin de caa, de acuerdo con
los vaivenes del mercado de azcar de la ciudad de Mxico. Pero tambin, en el
Porfirismo, el monopolio de la tierra en manos de unos cuantos hacendados haba
provocado la emigracin, afectando negativamente al crecimiento de la poblacin
* Profesora investigadora del Departamento de Antropologa, Facultad de Humanidades, Universidad Autnoma del
Estado de Morelos.
** Investigador Centro INAH-Morelos.
81
82 ESTUDIOS BSICOS
Tepoztlan
Oaxtepec
Cuernavaca Yautepec
Estado de Mxico Yecapixtla
Xochitepec
Xoxocotla Puebla
Zacatepec
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Puente de Ixtla
Tepalcingo
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1. Tepoztln 10. Yecapixtla 19. Coajomulco 28. Xoxocotla 37. Emiliano Zapata
2. Amatln 11. Huazulco 20. Santa Catarina 29. Hueyapan 38. Temoac
3. Tlalnepantla 12. Cuautla 21. Huitzilac 30. Tetela del Volcn 39. Achichipico
4. Tlayacapan 13. Yautepec 22. Ahuacatitln 31. Ocuituco 40. Tecajec
5. San Andrs de la Cal 14. Chalcatzingo 23. Tlaltenango 32. Tetelcingo 41. Xochitln
6. Totolapan 15. Tenextepango 24. Tetlama 33. Tepalcingo 42. Jiutepec
7. Atlatlahucan 16. Villa de Ayala 25. Cuentepec 34. Jojutla 43. Mazatepec
8. Xochicalco 17. Axochiapan 26. Atlacholoaya 35. Ocotepec 44. Miacatln
9. Metepec 18. Coatetelco 27. Alpuyeca 36. Tlaquiltenango 45. Oacalco
46. Quebrantadero
Cuerpo de agua
Divisin municipal
Fuente: Elaborado por Alfredo Paulo Maya con base en el ndice de Marginacin por localidad 2005.
Estimaciones del Conapo con base en el II Conteo de Poblacin y Vivienda 2005. Carretera
superior a la tercera parte del total de los inmigrantes.2 En efecto, Morelos ha sido
uno de los destinos preferentes de las corrientes migratorias de una entidad alta-
mente expulsora de poblacin, en particular de origen rural.
La llegada de personas y familias que han decidido quedarse a vivir en tierras
morelenses ha contribuido de modo constante al crecimiento de su poblacin.3
Existen, no obstante, momentos particulares en los que ha sido ms significativa
la afluencia de migrantes, como la que empez en los aos sesenta con la cons-
truccin y desarrollo de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca ().
Como consecuencia de este desarrollo industrial, pueblos de tradicin indgena
como en Tejalpa y Jiutepec vieron crecer su poblacin con la inmigracin de tra-
bajadores hasta el punto que la poblacin original local qued reducida a menos
de un 5%.
Algunos de estos inmigrantes provinieron de comunidades indgenas, que de
jornaleros temporales se volvieron residentes permanentes en estos municipios
desempendose en otras actividades econmicas, fuera de la agricultura. Un
ejemplo de esto son los mixtecos, que se organizaron en cuadrillas especializadas
en colar lozas.
2
De acuerdo con la informacin censal, el porcentaje que representan las personas nacidas en Guerrero respecto al
conjunto de poblacin inmigrante en Morelos era el siguiente: 39.2 por ciento en 1970, 30.8 por ciento en 1980, 36.9 por
ciento en 1990 y 33.7 por ciento en 2000.
3
De hecho, Morelos tiene los ndices ms elevados de crecimiento poblacional en todo el pas, slo superado por Quin-
tana Roo y Baja California.
HUEJCA TOCALLI
A, , tajhuajme titepactica,
nican nican canon nichantic Kijtohua nucihua!
nemi ajmantli, Nexpalehui Totatzin!
in tlin pano, Ajacajme xcahuasque!
tlica nuyolotl, mostla niauacampanemi,
aman cajsicamatica de on nucajlli, nepa canonchanti,
Nu Tlajlli, nepa ipantepeyotl,
Nu Tarta ihuan nunana, mostla yeniconcui mohuentli,
tlin nemiya huejca inon yajhuame, te yunca xcahuasque.
nican xochunca cuicatl cenzontlin,
nican on quetzal ca chantic, Nimatzin yecochijtica,
ninan xocjhunca cuajlemdonki on cuauhocotl, nimatzin yetepactiani,
icuajcon quema unca miyec ouatl. cihuatl xmotlacihuiti,
chihualiztli on molli ihuan tamalli,
Un coneu shuca, tlin nimatzin nicontlalica,
nucihua noijki, masque nican xocjhunca,
sen ajacatl xectli tlaijcasijque, cuicatl on cenzontli
najhua ixnicjmati tlin nijchichua, cachanti on quetzal,
nican xocjhunca tapahtiani, ca tzatzi on ocelotl,
Kenin nijpactis? ihuan nuyolotl shucasque,
On ajacatl tlamelahuacxectli, najhua nijkijta on Teotatzijme
miyec shucatica, quema nechpalehuica,
huin xihuitlalbaca ihuan xantocopalli, titepanojtica on monemitis
ixcuajqui topopochtin, quitejtemoti tlin tlacuasque.
IRES Y VENIRES EN MORELOS 87
Para entender la manera en que los distintos flujos migratorios han marcado la
sociedad morelense y la distribucin poblacional en las ltimas dcadas es impor-
tante tener en cuenta la evolucin de determinados procesos socioeconmicos a
nivel estatal y regional, as como otros factores de mayor alcance que han impac-
tado en orientar y reorientar dichos desplazamientos.
4
En particular, en los cultivos con alta demanda de mano de obra estacional, como la caa de azcar, el jitomate, el ejote
y otras hortalizas.
5
Los censos y conteos de poblacin no reconocen los movimientos de poblacin por periodos menores a los seis meses,
lo cual deja fuera de registro a estos jornaleros que suelen permanecer en Morelos por lapsos de uno a cuatro.
COMERCIANTES NAHUAS
EN MORELOS
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glo una poblacin indgena, na-
hua-hablante originaria de Guerrero,
en otros destinos tursticos del estado,
como los balnearios, sitios arqueolgi-
cos y las numerosas ferias religiosas a
Tres grupos de vendedores nahuas
guerrerenses se encuentran en los cen-
tros tursticos de Morelos. El grupo
vive de manera semipermanente en lo largo del ao. Son productores de ms numeroso consiste en originarios
el estado de Morelos. Este grupo es artesanas con una gran capacidad de comunidades de la cuenca del ro
muy conocido tanto por los morelen- creativa, y tambin son comercian- Balsas, entre la antigua carretera fede-
ses como por todos los visitantes, ya tes ambulantes muy emprendedores. ral a Mxico y la nueva Autopista del
que forma parte integral del ambiente Han influido de manera importante Sol. En diferentes momentos pueden
turstico de Morelos en los centros ur- en la imagen del estado frente al turis- estar originarios de ocho a diez pue-
banos y atracciones rurales. Nos refe- mo nacional y extranjero, contribuyen blos de la zona, pero la mayora viene
rimos a los vendedores de artesanas a la diversidad tnica por sus activida- de Ameyaltepec, San Agustn Oa-
que se encuentran todos los das en el des comerciales y por sus prolongadas pan y Analco. Ofrecen la mercanca
centro de Cuernavaca, en Tepoztln y estancias fuera de su lugar de origen; ms variada, principalmente piezas
por lo mismo, dedicamos este aparta- de barro pintado en colores fuertes,
* Profesora-Investigadora de la Escuela Na-
do a la historia de estos nahuas gue- dibujos en papel amate, mscaras de
cional de Antropologa e Historia. rrerenses radicados en Morelos. madera pintadas, joyera de piedras
IRES Y VENIRES EN MORELOS 89
Presencias gticas en el
atrio del Santuario del Seor
de Mazatepec.
doble del nmero que actualmente ciudad de Mxico que viene los fines Mxico, pero su presencia es perma-
hay aqu. de semana; muchos de estos turistas nente. El nmero ha disminuido en
Morelos tuvo una serie de ventajas son atrados por las artesanas y las los ltimos diez aos, pero actual-
para estos comerciantes que vale la culturas indgenas, en el caso de Te- mente se puede calcular que hay casi
pena sealar. Dentro del estado exis- poztln. De 1960 a 1994, cuando la 30 familias de Ameyaltepec, 60 de
tieron diversos mercados y diferentes clase media mexicana goz de cierto San Agustn Oapan o Analco, 20
tipos de clientelas para sus productos. poder adquisitivo, los mexicanos lle- de Tlamacazapa, y unas 10 de Co-
Hay una poblacin de extranjeros re- garon a constituir ms de la mitad del palillo ms o menos fijas en Morelos.
sidentes que se interesa en la cultura mercado para esos vendedores. Otra En diferentes momentos del ao, este
indgena y colecciona artesanas de ventaja de los sitios tursticos de Mo- nmero de familias puede duplicar
diferentes regiones de Mxico; este relos desde el punto de vista de los dichas cifras, a causa de la llegada de
grupo siempre ha sido un mercado nahuas de Guerrero es que quedan amistades y vecinos de las familias
importante y fue el primer tipo de relativamente cerca de las comunida- asentadas aqu, por las personas que
comprador en atraer los entonces des de origen y se puede viajar de ida eventualmente pasan por Morelos y
alfareros de Ameyaltepec y Oapan y regreso en un da. Adems, Morelos llegan temporalmente con sus parien-
en los aos cincuenta. Tambin exis- queda cerca de otros mercados im- tes; y si es buena la temporada de ven-
te en Morelos turismo extranjero de portantes, como Taxco, la ciudad de ta, debido a la llegada de originarios
temporada larga, conformado por Mxico, Toluca, Puebla y Tlaxcala, de otras comunidades de artesanos
personas que vienen a pasar todo el as que desde Cuernavaca los vende- nahuas que normalmente viajan a
invierno o que vienen a estudiar es- dores pueden desplazarse hacia otras otros centro tursticos. Cada familia
paol y permanecen varios meses. plazas. implica una presencia temporal de
Tambin hay un turismo de paso, El nmero de vendedores flucta entre tres a 14 personas, por lo que
con visitantes que vienen uno o dos de manera considerable en diferentes si contamos unas 120 familias, pode-
das y se dirigen a Taxco o Acapulco, pocas del ao, segn las necesidades mos estimar un nmero fluctuante de
y que constantemente se renueva. Fi- del trabajo agrcola o las fiestas en el alrededor de 1 000 vendedores, pero
nalmente, Morelos tiene un turismo pueblo, y de acuerdo con las posibi- esto puede incrementarse al doble o
nacional importante, sobre todo de la lidades de venta en otras regiones de ms. Hay un movimiento constante
IRES Y VENIRES EN MORELOS 91
entre las ciudades y los pueblos, so- Cuernavaca. Todos estos vendedores han desarrollado para sobrevivir en
bre todo en periodos festivos; pueden mantienen fuertes lazos con sus co- las ciudades lejos de sus casas. To-
turnarse a cuidar los puestos entre munidades de origen; no obstante dos estos vendedores concentran sus
padres, hijos casados, nietos y otros sus prolongadas estancias en las ciu- esfuerzos en Cuernavaca y Tepoz-
familiares. dades de Morelos y otras partes de tln, donde algunas familias tienen
Empezaron a llegar a principios de la Repblica Mexicana, conservan su puestos permanentes, mientras otros
los aos cincuenta y, conforme cre- identidad cultural propia. Esto se vendedores circulan durante todo el
ci el turismo extranjero y nacional explica por varias razones. Por una ao en los restaurantes y cafs, o vi-
en las dcadas de setenta y ochenta, parte, existen antecedentes histricos sitan zonas arqueolgicas, fiestas y
sus nmeros aumentaron significa- importantes: todos estos vendedores ferias religiosas en diferentes lugares
tivamente. En los ltimos diez o practican una variante moderna de del estado. Algunos vendedores acu-
15 aos, sobre todo a partir de 1994, una tradicin comercial ms antigua; den a los balnearios cuando hay ms
empezaron a salir a otros mercados antes los nahuas de la cuenca del ro afluencia turstica, van a Cuautla los
ms prometedores, aunque siguen Balsas viajaban con mulas dentro de das de plaza y un grupo de 15 fami-
siendo una presencia importante para Guerrero y comerciaban sal de mar, lias ofrece su mercanca en la caseta
la vida cultural de Morelos. productos agrcolas y artesanas para de cobro de Alpuyeca de la Autopis-
uso local entre campesinos. Ahora ta del Sol y aprovechan el trnsito de
viajan a centros tursticos y ofrecen los coches que se dirigen a Acapulco,
V artesanas a los viajeros nacionales y al lago de Tequesquitengo y al sitio
extranjeros; han cambiado su produc- arqueolgico de Xochicalco.
to y su mercado, pero siguen dentro El traslado de sus comunidades de
Es de notar que han reproducido su de una adaptacin comercial anti- origen y las actividades comerciales
identidad cultural nhuatl a pesar de gua de la venta ambulante combinada son colectivas, no individuales, y los
las prolongadas ausencias de sus pue- con la agricultura de subsistencia. nahuas han desarrollado estrategias
blos de origen y hay que preguntar Por otra parte, esta fuerte iden- para estar en la ciudad para amorti-
por qu y cmo han evitado la inte- tidad cultural se debe a la capacidad guar el impacto de la cultura urbana
gracin cultural con la poblacin de de adaptacin que colectivamente sobre ellos. Los vendedores se mue-
92 ESTUDIOS BSICOS
ven en los mismos mbitos, duermen y viven como si estuvieran en sus co- cada vez menos atractivo para ellos.
en los mismos hoteles o pensiones y munidades de origen. El descenso del nivel de ingresos de
frecuentan los mismos restaurantes Esta situacin favorable empez a los mexicanos, los secuestros y la in-
o puestos de comida. Eficazmente cambiar durante la dcada de 1990, seguridad generalizada han afectado
recrean un microcosmos de su comu- porque baj mucho la venta en Cuer- al turismo; esto va acompaado con el
nidad y su regin en las ciudades, en navaca; y actualmente los ingresos surgimiento de otros sitios tursticos
las cuales utilizan su idioma, arreglan son de 20 a 25% de lo que fueron en con ms visitantes o con ms posibi-
los espacios con los mismos valores el periodo de auge que termin en lidades de venta, lo que le resta im-
estticos y observan los mismos por- 1989. Algunas familias ya no venden portancia al mercado morelense para
menores como en su pueblo. Las mu- en Morelos y usan las casas como base ellos. De cualquier manera Cuernava-
jeres conservan su ropa tradicional, para viajar a otras ciudades cercanas, ca y Tepoztln siguen siendo lugares
que consiste en un vestido de colores y otras han cerrado las casas y han ido favorecidos para comprar artesanas
fuertes y un delantal tableado decora- a vender en otros lugares. La crisis se y existe la posibilidad de conocer de
do con encaje y aplicaciones bordadas sigue agudizando en Morelos y es cerca indgenas del estado vecino.
que cosen ellas mismas. En la dcada
de los ochenta empezaron a comprar
camionetas para transportar las arte-
sanas y se present el problema de
encontrar estacionamiento. Debido a
la inflacin y la subida de la renta de
los cuartos, unas 20 familias de Ame-
yaltepec y casi 10 de San Agustn
Oapan consiguieron terrenos en una
colonia popular nueva y empezaron a
construir casas. Actualmente se con-
centran en dos colonias de Cuerna-
vaca, donde ocupan casas contiguas
IRES Y VENIRES EN MORELOS 93
Y ...
Por ltimo, habra que mencionar otro flujo migratorio emergente, sobre todo a
partir de los aos noventa, conformado por los que han decidido probar suerte
en Estados Unidos. Aun cuando ha tomado proporciones importantes, no ha
llegado a los niveles que se da en otras entidades del pas, como Zacatecas y Mi-
choacn. Hoy en Morelos es cada vez ms frecuente encontrar familias en las
que uno o ms miembros estn tratando de establecerse o vivan ya radicados en
territorio norteamericano. Hay lugares en este estado donde la emigracin se ha
acentuado ms, como la regin Oriente.
Es una realidad nacional que la agricultura en general y los agricultores ms
pobres han ido perdiendo su viabilidad econmica frente a procesos globali-
zadores y polticas neoliberales, como el y el , entre otras. No slo
los productores agrcolas han sido profundamente afectados. El cambio de tipo
de productos que demanda el mercado (pero que controlan los intermediarios),
la disminucin de la tierra cultivada y el constante abandono de esta actividad,
94 ESTUDIOS BSICOS
I Z Ikijtocaya in ilhuitl T
Yunca inechiaya pantepetl, In ilhuitl itech Santa Curutzin.
In tlacapillun oquiselij El lucero de la maana
Ica icuicatl, Keni xucaya noyolotl, ya haba aparecido tras el cerro,
Ikijtohuaya sen yencuitonalli Keni majtiaya nuyolotl los gallos lo reciban
Sen yencuic mostla Ye ilhuitl, con su canto,
Nica, nica in tlalli Kinekiaya nemi ne anunciando un nuevo da
Cuicaya, ixcontlalica xochitl un nuevo porvenir
Nepan in tlalpan in tepetl Santa Velita, mezcalli ihuan copalli aqu, aqu en esta tierra.
Mara. Te ixnihueliya
In cuahuitlil, Te najhua nica nihuala tekisque All en lo alto del cerro Santa Mara
Kentla sen zitlalli ijkijtaya, Nijhuala tlani, la fogata,
Nican canon nemi in albergue, Hui tlalli, xocnitlalli como una estrella se vea,
In tzatzi itech tlahuiltoponi Masque nica nicpiya icnihuamej desde aqu, desde donde
In huejca icajkiaya, Ihuan nemiaya in se estaba el albergue,
Majhua nica xocnijmatigual el trueno del cohete
Masque anca in yolotl a lo lejos se oa,
* Literato indgena. Kijtohua tlin ye igual anunciaban la fiesta.
IRES Y VENIRES EN MORELOS 95
Jornalero del corte armando los montones, tres montones dan una tonelada, por una tonelada pagan 25 pesos.
96 ESTUDIOS BSICOS
la fiesta de la Santa Cruz. pero no poda que cuando stos son llevados fuera
Cmo lloraba mi corazn, pues yo aqu vengo a trabajar, del territorio del albergue, son mal
cmo senta mi corazn, vengo a ganar, vistos por la gente ajena a esta comu-
ese da, no es mi tierra, nidad. Tambin mostraremos cmo
deseaba estar all aunque aqu tenga hermanos la relacin intertnica se manifiesta
cantando, poniendo la flor y seamos uno solo, en uno solo, hablando de uno solo
la velita, el mezcal y el copal, yo aqu no siento igual en su conjunto, pues as funciona en
aunque tal vez el corazn el mundo indgena.
diga que es igual. En el albergue de Tlaltizapn exis-
te una clnica, dependiente del ,
Tal vez este pequeo poema pueda la cual atiende una poblacin de casi
ilustrarnos lo mucho que existe de 1 800 habitantes.2 Con esto es evi-
rasgos culturales permanentes en la dente que queda un gran espacio de
gente migrante, pero acompaado no-atencin mdica, Qu sucede en
con toda una serie de problemas so- esos lapsos si se presenta alguna en-
ciales que se conjugan para dar una fermedad? Bueno, si la enfermedad es
idea de la situacin de los indgenas muy grave, se llama un taxi y ste te
migrantes en el estado de Morelos. lleva a la clnica ms cercana, pero si
En estas lneas tratar de mostrar no, qu pasa entonces?
cmo se busca la solucin a ciertos Es entonces cuando entran en
aspectos culturales de los indgenas accin los curanderos tradicionales,
migrantes en el albergue caero 1 de pues stos son los que con sus cono-
Tlaltizapn, Morelos.
En el aspecto de la salud veremos 2
Dicha clnica atiende de ocho de la maa-
cmo atienden las enfermedades re- na a tres o cuatro de la tarde; despus no hay
consultas, tenindose que transportar la gente
Anciano de 83 aos, cortador, incansable y sin lacionadas con varios de sus aspectos enferma a la clnica de Tlaltizapn, en el servicio
esperanzas. culturales vigentes en esta tierra, y de urgencias o, en su caso, a la de Zacatepec.
IRES Y VENIRES EN MORELOS 97
cimientos atienden de manera eficaz que se van sus hijos y despertaron a Segundo caso
el problema si est en sus manos. A don Beto y le dijeron que si poda ha-
continuacin se presentan dos casos cerles la sal de vergenza, y dijo que Otra vez se enferm el hijo de Reyna,
para ilustrar la situacin. s, y les dijo: el ms chiquito, Too, el cual empez
Traen la sal? a quedar muy delgado y amarillo; se
S contestaron. deca que estaba tirisiento; tena pe-
Primer caso Dmela, pues. sadillas en la noche, no poda dormir;
Entonces empez a prepararla y le
Una vez doa Luca, una seora que rezaba en tlapaneco; as estuvo como
da de comer (tiene un comedor), se unos 15 minutos y repeta varias ve-
enferm; sera como la una de la ma- ces el nombre de la enferma; cuando
ana cuando le agarr un dolor de termin, les dijo:
barriga y sta se acababa de dolor, Miren, hijas, ahorita llegando
provocndole llanto. Su familia, pre- pongan a hervir este puito de sal con
ocupada, no saba qu hacer hasta epazote y dnselo a tomar, y con esta
que despert doa Bilio y dijo que se otra, pnganselo en forma de cruz en
le preparara un t de hierbabuena con la cabeza, las manos, los pies y en el
manzanilla; se le prepar, y tan pron- ombligo; ya con esto va a sanar.
to como estuvo le dieron de tomar Gracias, don Beto. Cunto le
el t, pero no funcion. Entonces les debemos?
pidi que le dijeran cmo empez, y Nada, hija, nada; ndale, ve a
su familia le coment cmo haba ini- curar a tu mam; maana veremos.
ciado y a qu hora fue; entonces ella As llegaron a su cuarto e hicie-
dijo que tal vez era vergenza. En- ron todo lo que don Beto les dijo;
tonces preguntaron que quin poda al poco rato doa Lucia dorma pl-
hacerla y les dijeron que en la galera cidamente. Mujer trabajando con sus hijos y esposo al ritmo
uno, estaba uno, don Beto, y rpido de los cortadores, $25.00 por tonelada cortada.
98 ESTUDIOS BSICOS
jornaleros agrcolas ha concentrado mayor nmero de estudios de caso, muchos de ellos acerca de los cortadores de caa de
azcar (Quesada y Tapia, 1977; Lerner y Schelan, 1978; vila, 1986; Reyes, 1986; Par et. al., 1987; Chvez y Jimnez, 1988;
Takayanagui, 1996), y en menor medida orientada hacia otros cultivos (Astorga, 1978; Snchez, 1996).
deca que vea que unos cangrejos tnica y rasgos culturales que se viven solicitan sus servicios en Atlacholoa-
y ranas bajaban del techo y paredes, y en el diario vivir del mundo indgena, ya, Olintepec, Acamilpa, Tlayacapan,
que lo queran agarrar y llevrselo, lo cual se perdura en su gente, como Ayala, Otumba, etctera. Ella atiende
y que tambin vea un nio que le de- es el caso aqu del albergue caero de pues, como dice ella, es mi gente. Ella
ca que se fuera con l. Tlaltizapn, en el cual existe una serie ha descubierto los lugares de adora-
Lo llevaron al doctor y no san. de curanderos tradicionales que ejer- cin a los aires, aqu, en el cerro Santa
As estuvo como ocho das, cuando cen sin que la clnica del inter- Mara; ella sabe e invita a todo aquel
ya su mam se preocupaba y empez fiera, pues su mbito es diferente. As, que quiera ir, como dice ella: para que
a preguntar que quin saba curar de tenemos que don Beto, de origen tla- no se pierda el costumbre.
eso, y le dijeron que doa Aurelia, la paneco, puede elaborar la sal de ver-
Camashima, era muy buena, as que genza, y que doa Aurelia, de origen
ms presto que rpido fue con ella nahua la cual tambin es parte-
y le platic su problema; dijo que s ra, puede curar de espanto y som-
lo curara; que le consiguiera unas bra. Tambin estn don Ezequiel, de
velas, mezcal, incienso, flores, agua y origen tlapaneco, y don Palemn,
un poco de tierra de alguna tumba de origen popoloca.
de un nio, pues su enfermedad era Pero el curandero con mayor pre-
que un nio muerto se quera llevar sencia es doa Aurelia, la Camashima,
a su Toito. ya que atiende a cualquier gente sin
Reyna consigui todo eso y con importar la etnia, pues aqu en la Ga-
cuatro curadas Toito san. Ahora lera son todos iguales; se es uno solo,
Too corre, re, juega ya contento; ya y si se habla la lengua es mucho mejor,
est engordando; eso s que Camashi- pues as se entiende mejor.
ma es buena. Esta seora radica en el estado;
vive en Huatecalco, lo que hace que
Como estos casos hay muchos, y sea conocida en varias partes del es-
es aqu donde se ve la interrelacin tado donde hay migrantes; as se le
IRES Y VENIRES EN MORELOS 99
Caa de azcar.
Migracin: el camino interminable de los jornaleros migrantes indgenas en Morelos
C A P T U L O 6
M
-
genas migrantes de otros estados que salen de sus comunidades bus-
cando mejores alternativas de empleo y bienestar en la agricultura
comercial o en el medio urbano. En algunos casos han construido sus propias co-
lonias o barrios, y en otros ocupan un modesto lugar entre campesinos, poblado-
res autctonos e inmigrados. En general practican el uso cotidiano de sus lenguas
y se mantienen ligados con sus pueblos de origen por diversos medios, recreando
y adaptando sus propias culturas a las nuevas circunstancias.
La mayora son integrantes de comunidades nahuas, mixtecas y tlapanecas de
Guerrero y de pueblos mixtecos y zapotecos de Oaxaca, pero tambin hay triquis,
otomes, chinantecos y miembros de otros grupos tnicos, como lo constata la
amplia variedad de lenguas indgenas registradas en el ltimo censo de poblacin
(2000), y de las cuales slo el nhuatl es oriunda de la entidad.
Por esta ltima razn es difcil distinguir a los miles de nahuas que han inmi-
grado de otros estados. Sin embargo, es conocido que en gran parte provienen
de mltiples comunidades de Guerrero, localizadas en las regiones Norte, Centro
y Montaa.
En cambio, es ms fcil identificar a los mixtecos, quienes suman casi 5 000
personas. Esta cifra los coloca en el segundo lugar entre los grupos indge-
nas presentes en Morelos, superados slo por los nahuas. Es por ello que en los
municipios donde hay escasa presencia del nhuatl, como Atlatlahucan, Tlaya-
capan y Yecapixtla, el mixteco ocupa el primer lugar denotando la importancia
de esas localidades como polos de atraccin para algunas comunidades indge-
nas migrantes.
Provienen sobre todo de la Montaa de Guerrero y de la Mixteca oaxaquea,
y ocupan un lugar destacado entre los trabajadores de la ciudad, generalmente en
las actividades de la construccin, as como entre los jornaleros del campo.
Los mixtecos o uu savi (pueblo de la lluvia) son poseedores de una vigorosa
tradicin y constituyen el cuarto grupo indgena ms numeroso en el pas. Sus
comunidades tradicionales ocupan un amplio territorio que abarca parte de los
estados de Guerrero, Puebla y, sobre todo, Oaxaca, que en conjunto se denomina
* Profesora Investigadora del Departamento de Antropologa, Facultad de Humanidades, Universidad Autnoma del
Estado de Morelos.
** Investigadora del Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas de Mxico en el Nuevo Milenio. Centro INAH-
Morelos.
101
102 ESTUDIOS BSICOS
an
ap
n
ca
l
to
hu
To
tl a
Tlayacapan
la
At
Estado de Mxico
la
xt
pi
Emiliano Cuautla
ca
Ye
Zapata
Villa de Ayala
Tetecala Puebla
Jojutla
Tepalcingo
Guerrero
KM
0 5 10 20 30
Fuente: Elaboracin propia basada en la investigacion del proyecto Migracin y horticultura en Morelos (UAEM)
Kim Snchez y Adriana Saldaa
Estado de Mxico
Puebla
Guerrero
KM
0 5 10 20 30
Divisin municipal
Fuente: Secretara de Agricultura, Ganadera, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentacin.
Delegacin Federal Morelos, Subdelegacin Agropecuaria. Programa Fomento Agrcola.
K S S
Con el temporal, entre junio y julio, comienzan a llegar los jornaleros migrantes
para trabajar en las huertas. Poner varas o postes y colocar los alambres para so-
portar las matas, cuidar su desarrollo y desyerbar, son las tareas que anteceden a
la cosecha, la mayor y ms demandante de sus ocupaciones. La pizca de jitomate
se concentra entre los meses de septiembre y octubre, y es entonces cuando acude
la mayor parte de estos migrantes.
Para los agricultores de la regin esta mano de obra es indispensable para sacar
adelante sus huertas, en las que ellos mismos han invertido considerables recur-
sos y esfuerzos, y que esperan sean compensados con los precios de un mercado
dominado por mltiples intermediarios.
En efecto, para los campesinos y pequeos empresarios de Atlatlahucan, Tla-
yacapan, Totolapan y Yecapixtla la calidad y el relativo bajo costo de esta mano de
obra son condicin necesaria para producir anualmente entre 75 000 y 100 000
toneladas de jitomate y tomate cscara.
La afluencia masiva de migrantes se ha convertido en condicin necesaria para
garantizar la disponibilidad de brazos al momento en que se les necesite. Cada
productor emplea desde dos hasta una decena de peones para la pizca o las tareas
que requiera, dependiendo del tamao de su huerta.
Apenas amanece, los jornaleros acuden a lugares que la costumbre ha estable-
cido como punto de encuentro con los productores que demandan sus servicios.
Los ms importantes en la regin son las cabeceras de Atlatlahucan, Totolapan y
Achichipico, en el municipio de Yecapixtla, donde en una esquina o en una plaza
tiene lugar la oferta y la demanda de mano de obra. Los trabajadores negocian en
trato directo con los empleadores, pues en esta regin no existen enganchadores
ni otras figuras similares como los conocidos cabos de la zafra caera o los capita-
nes en las tierras de riego del oriente. Cerrado el trato, los jornaleros son llevados
en camionetas y camiones hasta las huertas para empezar a trabajar a las siete de
la maana y hasta las dos de la tarde, o ms si el patrn lo exige; cuentan con
media hora para comer el lonche que compran o preparan ellos mismos y, a ve-
ces, tienen que llevar su propia agua. Dependiendo de la lejana del lugar y de la
disposicin del productor, deben cubrir a pie parte o todo el trayecto de regreso
a sus viviendas.
El sistema de pago es por jornada, la cual se respeta en general, de siete de la
maana a dos de la tarde. Durante la temporada 2004, la tarifa oscil de 100 a
150 pesos diarios, dependiendo de las fluctuaciones entre oferta y demanda. Al
concluir la jornada reciben su paga y, si hay ms chamba y gust su trabajo, la re-
lacin puede prolongarse. Por esta va, algunos trabajadores consiguen asegurarse
varios das o semanas con un solo patrn, pero la mayora deben buscar cada
maana el jale. Tambin ocurre que, cuando el trabajo escasea, muchos se quedan
sin conseguir trabajo y tienen que esperar mejor suerte hasta el siguiente da.
Llegan a los pueblos que se han convertido en los centros de contratacin: Atla-
tlahucan, Totolapan y Achichipico. El primero de ellos es el ms importante e
incluso atrae a productores de algunos municipios colindantes del Estado de
Mxico (Ozumba, Tepetlixpa y Atlautla) que tambin se dedican a la siembra
de esas hortalizas.
En Achichipico y Totolapan los jornaleros tlapanecos y mixtecos vienen en fa-
milia y trabajan mujeres e hijos mayores, mientras que en Atlatlahucan son traba-
jadores hombres solos y grupos de paisanos desde los 13 aos de edad.
En esos lugares los pobladores locales rentan a los jornaleros migrantes pe-
queos cuartos de material o de lmina de cartn y hasta un techo donde pasar
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 107
Sembradores de da y
mariachis de noche.
la noche; en Totolapan tambin acostumbran rentarles predios donde ellos mis-
mos construyen rsticas viviendas. En general cuentan con agua, pero hay casos
como en Achichipico donde la mayora tienen que ir a la pila, a las afueras
del pueblo, a baarse y lavar su ropa. Los servicios sanitarios son precarios e
insuficientes, sobre todo en las cuarteras que alojan grupos grandes de hom-
bres o familias. La carencia en la vivienda se agudiza en septiembre y octubre,
cuando es codiciado cualquier espacio para quedarse, llegando a alquilar patios
y corredores en donde duermen prcticamente a la intemperie, como ocurre en
Achichipico.
Excepcin de todas estas condiciones inadecuadas es el Albergue de Jornaleros
de Atlatlahucan, construido por la Sedesol y los gobiernos local y estatal, el cual
est a cargo del Paja, y abierto desde 1996 para dar alojamiento a migrantes por
una mdica suma. En este lugar, los trabajadores tienen adems de habitaciones,
servicio de comedor, baos, regaderas y otros servicios gratuitos. El albergue ha
llegado a ser autosuficiente y slo recibe el apoyo complementario del ayunta-
miento y otras instituciones para su sostenimiento. Cuenta con capacidad para
240 personas, pero cada temporada brinda atencin a un nmero mayor de jor-
naleros debido a que muchos permanecen durante periodos de uno o dos meses.
Aun as, es tal la cantidad de trabajadores que llegan a Atlatlahucan que la mi-
tad o ms de ellos tienen que depender de las cuarteras particulares del pueblo.
Tanto ellos como, sobre todo, los migrantes en Totolapan y Achichipico es-
peran el apoyo del gobierno y autoridades locales para que este beneficio tenga
mayor cobertura en la regin. Y es que mejorar la disponibilidad y la calidad de su
albergue temporal sera una forma de corresponder a la valiosa contribucin que
estos trabajadores hacen a la agricultura de Morelos.
108 ESTUDIOS BSICOS
Familia en Totolapan.
Actualmente, el costo de la vivienda vara en cada lugar, siendo mayor en Atla-
tlahucan donde en las cuarteras les piden de 35 a 40 pesos semanales por per-
sona en cuarto compartido. En ese lugar, a donde no llegan familias, el gasto en
comida es adems una fuente diaria de ingresos para comedores del mercado e
informales, que les ofrecen un plato de frijoles y tortillas por 5 pesos. Pueden pa-
recer modestas sumas, pero al final de la temporada no es fcil ahorrar para llevar
dinero al pueblo.
Cunto de lo que ganan se queda en la misma regin? Probablemente no es
una cifra despreciable para las economas locales, pero no se sabe. Entre otras ra-
zones porque se desconoce la magnitud exacta de esta poblacin de jornaleros y
sus acompaantes, ya que es difcil elaborar un control detallado de cuntos son y
cundo llegan o se van, debido a su gran movilidad y dispersin.
Sin embargo, el Paja cuenta con algunas cifras basadas en el registro de los que
acuden a sus albergues y mdulos de atencin. Por ejemplo, en el Albergue de
Jornaleros de Atlatlahucan en los ltimos aos se han alojado entre 500 y 800
personas por temporada. Adems, se estima que fuera del albergue y dispersos en
cuarteras en Atlatlahucan se encuentra un nmero similar o superior de jorna-
leros migrantes. Eso significara que, por lo menos, en esa localidad de los Altos
convergen entre 1 000 y 1 500 migrantes.
Achichipico, en el municipio de Yecapixtla, presenta un volumen de actividad
menor y, por lo mismo, son menos los que deciden instalarse en esa comunidad.
En el ao 2001 su poblacin fue estimada en alrededor de 600 personas por
promotores de dicho organismo. En el 2004, el Paja con apoyo de las autori-
dades locales y estatales construy un mdulo de servicios con guardera para
atender a la poblacin infantil de las madres trabajadoras. Como se mencion, a
ese lugar la migracin es familiar, ocupndose en las mismas labores mujeres y
adolescentes.
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 109
No es casual que Yecapixtla sea uno en los municipios donde el idioma mixteco
constituye la lengua indgena con mayor nmero de hablantes.
En Tlayacapan tambin encontramos muchos mixtecos, aunque en ese lugar
la migracin ha tenido un carcter ms permanente y ha dado lugar a asenta-
mientos irregulares y colonias; as, el mixteco tambin es la lengua indgena ms
importante del municipio. El cultivo de hortalizas de temporal se alterna con una
importante actividad en tierras de riego de all y ms al sur; pero tambin los jor-
naleros migrantes mixtecos se ocupan en el corte de nopal en Tlalnepantla y otras
actividades no agrcolas, como la construccin y los servicios que han tenido un
explosivo desarrollo en Tlayacapan.
En Totolapan es raro ver mixtecos, ya que ah, como dijera un jornalero gue-
rrerense, no se jallan. En su lugar abundan los tlapanecos de Guerrero, quienes
prcticamente dominan ese mercado de trabajo.
Algunas comunidades tlapanecas son especialmente notables por su partici-
pacin numrica y porque la tradicin de trabajar en la regin data de varias
dcadas, pasando de padres a hijos. En efecto, en Totolapan encontramos que la
mayora pertenece a las comunidades de Santa Mara Tonaya, Las Pilas y San
Pedro Acatln (municipio de Tlapa de Comonfort), y de Santa Cruz, Zilacayo-
titln, Benito Jurez y El Rosario (municipio de Atlamajalcingo del Monte).
Conocidos por los productores, algunos ya tienen sus patrones de confianza
que los esperan. Tambin los tlapanecos prefieren seguir llegando all, seguros de
encontrar ms paisanos y convivir entre ellos en las horas de descanso. Las redes
sociales basadas en el parentesco y el paisanaje han dado lugar a que estos flujos
sean relativamente constantes. Pero tambin influye mucho el aprecio a su trabajo
experto y las relaciones de amistad que han entablado con productores y pobla-
cin local en Morelos.
Por su parte, hacia Atlatlahucan llegan muchos pobladores de Huehuetepec,
en Atlamajalcingo, as como de diferentes comunidades tlapanecas del municipio
de Acatepec, adems de algunas de Tlapa. En las ltimas temporadas agrcolas
los tlapanecos han representado casi el 25% de los trabajadores migrantes que se
instalan en el Albergue Jornalero de esa localidad morelense.
Muchos de los jornaleros indgenas migrantes que llegan a los Altos de Morelos
viajan, adems, a otras regiones agrcolas del pas. Con frecuencia su destino se en-
cuentra en Culiacn, Sinaloa, tambin en campos jitomateros a donde son llevados
en diciembre o enero por enganchadores que les ofrecen contratos por tres o cuatro
meses. En menor proporcin se dirigen a los campos de hortalizas en Hermosi-
llo, Sonora, y San Quintn, Baja California, y Yurcuaro, Michoacn, entre otros.
Hacia el noroeste, se suman al masivo corredor migratorio que involucra a
decenas de miles de jornaleros agrcolas que hacen posible el auge y desarrollo
de las grandes empresas agroexportadoras. All los salarios son ms bajos y las
jornadas ms extenuantes. Sin embargo, para ellos estas desventajas estn com-
pensadas por la relativa mayor estabilidad y continuidad en el trabajo, porque
no tienen que pagar renta ni pasaje, y tambin porque se ofrece empleo a sus
hijos menores.
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 111
Hay quienes piensan que estos jornaleros mixtecos y tlapanecos que siguen
diferentes circuitos migratorios representan el sector social ms amenazado por
la crisis del campo, que ha abandonado las expectativas de que las cosas mejoren
algn da en su propia regin de origen e, incluso, que pronto dejarn la casa y la
milpa. Otros consideran que migrar es ya una forma de vida que, de una u otra
manera, se contina con el arraigo a la tierra que cultivaron sus ancestros, pero
que buscan con el trabajo asalariado el recurso que evita un mayor deterioro de las
condiciones de vida de sus familias y comunidades, aunque paradjicamente esto
los lleve a permanecer fuera ms tiempo.
En contraste, hay trabajadores migrantes como los de Mixtecapa para
quienes el trabajo temporal por uno o dos meses en los Altos es su nica o prin-
cipal razn de ausentarse de sus hogares. Tambin de sta y otras localidades slo
viajan los jefes de familia e hijos mayores, porque los menores van a la escuela y
quedan a cargo de sus madres o abuelos. Esto no slo ocurre entre los migrantes
en Atlatlahucan, tambin en Achichipico se encuentran quienes buscan pagar el
gasto de la educacin de sus hijos o ahorrar para compromisos sociales y rituales
propios de su tradicin.
112 ESTUDIOS BSICOS
N T R, G:
A S R
La comunidad Tula del Ro, situada al norte del municipio de Mrtir de Cuila-
pan, se ubica en la Cuenca Balsas-Mezcala formando parte de la Regin del Alto
Balsas. Es una pequea comunidad nahua de 410 habitantes catalogada como de
muy alta marginacin.
Las familias tulenses llevan a cabo diversas actividades para obtener ingresos
econmicos que les permitan su supervivencia cotidiana, principalmente el tra-
bajo va migracin interregional o va migracin a Estados Unidos y el tejido de
cinta de palma. Dichas tareas son repartidas entre los miembros de la familia para
complementar la entrada de dinero durante todo el ao.
Anteriormente, esta comunidad se dedicaba casi en su totalidad al cultivo de
maz, frjol y ajonjol, que eran destinados al autoconsumo y, en menor propor-
cin, a su venta en mercados cercanos, principalmente en Iguala. Hace casi 10
aos las familias tulenses dejaron de sembrar; las razones tienen que ver con con-
diciones climticas hace mucho que no llueve y por el inters en los ingre-
sos monetarios que obtienen va migracin laboral, que tambin ha desalentado
la actividad agrcola.
En estas galeras los tulenses habitan durante los meses del corte y es donde
pasan la mayor parte del tiempo, ya que muy pocas veces se dirigen fuera de los
campos agrcolas. Algunos salen los das lunes para hacer compras en el tianguis
de Tehuixtla, aunque la mayora se desplaza a Jojutla y Puente de Ixtla los viernes,
das de pago. Hay que mencionar que dicho pago es a travs de tarjeta de nmina
y lo obtienen va cajero automtico. Ese da tambin es aprovechado para abaste-
cerse de comida y ropa. Aunque bsicamente salen para cobrar y darse la vuelta,
ya que algunos comerciantes de la zona se dirigen al campamento con sus camio-
netas para la venta de carne, pollo, tortillas, discos compactos y otros productos.
Adems, dentro del campamento, el encargado tiene una tiendita como parte de
los beneficios que le da la empresa.
En el campamento opera el Paja, que se ha encargado de gestionar recursos
con la empresa para destinarlos a proyectos de mejora de las condiciones de vida
de la poblacin jornalera en Morelos. Uno de esos proyectos, ya puesto en prcti-
ca, es el establecimiento de una guardera, donde dan atencin a los nios de lunes
a sbado, mientras las madres se encuentran en el corte. La educacin primaria
est a cargo de jvenes prestadores de servicio social de la Comisin Nacional de
Fomento a la Educacin (Conafe).
Cuando ya han terminado de cortar, los tulenses realizan diferentes actividades
para pasar su tiempo libre. Los hombres, los jvenes varones y los nios se renen
en la tiendita del encargado para jugar baraja. Algunos otros permanecen en la
galera tejiendo sus tarrayas (redes para pescar) o viendo televisin.
Las mujeres se quedan en sus galeras a ver telenovelas o se sientan fuera para
platicar entre ellas, ya que para los tulenses es mal visto que las mujeres platiquen
con los hombres.
E E U
Distrito Federal
Estado de
Estado de Mxico
Mxico
Distrito Federal
Cuernavaca
Estado de Mxico
Estado de Mxico M O R E LO S
Jojutla
Tehuixtla
Puebla
Iguala Puebla
G U E R R E RO
Olinal
GuerreroM. de Cuilapan
Ahuacuotzingo
KM Cualc
0 5 10 20 30
KM
0 10 20 30
Divisin municipal
M . Municipios de origen de las comunidades proveedoras de jornaleros agrcolas para la cosecha de la okra.
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 117
E
G M,
palabra chicohua refiere a un conjunto de ideas relacionadas con dar
fuerza a otro. Se trata de una especie de poder o energa que al transmi-
tirse puede fortalecer al receptor creando una relacin de reciprocidad. Se dice
que al realizar un trabajo en comn se establece un intercambio de fuerza, y
mientras mayor sea el nmero de participantes en los trabajos, el chicohua tender
a vigorizarse.
Estrechamente relacionados con el trabajo y la circulacin de la fuerza est el
concepto huapahua, el cual se asocia con nutrir o criar. Cuando se realiza una
actividad en que se involucra a familiares, amigos y vecinos se espera que las rela-
ciones establecidas se guen por el amor y el respeto, a fin de que stas tengan un
sustento y un fortalecimiento.
Como se ha indicado, la transmisin y la reciprocidad de la fuerza se asocian
con una accin de arreciar, fortalecer, madurar, por lo que en las comunidades
de tradicin nahua, al realizar una actividad es comn que la gente hable de dar
y recibir el trabajo y la fuerza contenida en sta, pero tambin hablan de servir,
cumplir, llamar, invitar a otros.
Sin embargo, entre diferentes especialistas rituales (huehuechique, nenegones,
mayordomos, tlayekonkes, nompasoro, kiatlaskes y la gente de respeto) es recurren-
te la utilizacin del concepto chicahualistle; es decir, una fuerza de origen divino
que es invocada por los hombres para resolver sus problemas.
Al respecto debe aclararse que para los nahuas de Morelos, la existencia de
la naturaleza, los hombres y su destino son producto de la creacin de un ser
superior, por lo que la fuerza es concebida como una especie de poder omnipo-
tente que da vida a todo lo existente, que gua el destino de los hombres y a la
naturaleza.
La fuerza no es una cualidad exclusiva de los hombres, ya que en el principio
de recepcin y otorgamiento, en la que se nutren y fortalecen las relaciones, tam-
bin pueden verse involucrados los elementos de la naturaleza como la tierra, los
aires, las piedras, los manantiales, las nubes, el viento, las cuevas y los cerros,
las plantas y los animales, as como tambin las imgenes religiosas, las cruces
y los estandartes.
* Investigador del Centro INAH-Morelos, Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas de Mxico en el Nuevo
Milenio.
119
120 ESTUDIOS BSICOS
Peregrina limpindose de
males con una piedra del
cerro sagrado de Tepalcingo.
Pero para que los hombres puedan acceder a la bendicin que produce el chica-
hualistle, se requiere de depsitos sagrados, es decir, espacios u objetos que tienen
la facultad de cargarse y transmitir ese poder divino. Al respecto, la poblacin
de tradicin nahua de Morelos indica la existencia de cerros, montaas, manan-
tiales y parajes cuyo misterio radica en que se trata de lugares elegidos por un
ser supremo y, a travs de ellos, los hombres tienen acceso a su poder. De igual
forma, acceden a la gracia divina mediante objetos realizados por los hombres, a
veces con materiales sagrados como pueden ser las imgenes de santos, milagros,
varitas, amuletos y mediante objetos que se piensa tiene un origen divino, tal es el
caso de las piedras del rayo y las centellas, las patitas de tejn, colmillos de coyote,
los cuernos de unicornio, etctera.
Se tiene la creencia de que estos objetos al mantener contacto con los espa-
cios sagrados y al recibir ofrendas y veneracin de los fieles, acumulan la gracia
divina, por lo que quienes los posean y les ofrenden peridicamente pueden
beneficiarse.
Sin embargo, primeramente tienen que establecer un principio de reciprocidad
en donde los hombres deben mostrar la iniciativa de ofrendar plegarias, rezos, el
aroma de las flores y el humo de copal. De igual forma, se debe cumplir con los
servicios en los cargos, organizar o participar en las danzas ceremoniales, compar-
tir alimentos y bebidas rituales, ofrecer el sonido de la msica o de los cohetones.
De esta manera, se establecen las condiciones para que los objetos materiales acre-
cienten la fuerza que contienen.
Al respecto es necesario sealar la importancia de las entidades sagradas que
sirven como intermediaras entre el mundo de lo sagrado y los hombres de la Tie-
rra, esto es, de los santos (San Miguel Arcngel, San Pedro, San Juan Bautista,
entre otros), los aires, los espritus y las vrgenes (Virgen Mara, La Concepcin,
etctera) a quienes se les atribuye la cualidad de comunicar a Dios las plegarias y El timbre, que comunica con
el Popocatpetl, en el calvario
de Cempualtepec.
122 ESTUDIOS BSICOS
des sagradas y los hombres de este culebras de agua, a los cuales contra-
L mundo. rresta mediante un rayo benfico que
Es importante sealar que si bien se desprende de su espada de fuego.
en la actualidad las representaciones Existe la creencia de que los rayos
L
regin de los volcanes asocia el
origen de los fenmenos naturales
asociadas con los seores del tempo-
ral se refieren a la religin catlica, la
poblacin campesina les asigna atri-
enviados por San Miguel y los nge-
les blancos toman la forma de piedras,
por lo que al caer quedan enterradas
con el designio de los seores del butos que nos remiten a las culturas en los campos de cultivo.
temporal. Aqu radica la importan- prehispnicas, tal y como se mostrar San Pedro o espritu de la tierra. Su
cia del kiatlaske, ya que al tratarse de a continuacin. hogar est bajo tierra. Es encargado de
un elegido, es el responsable de me- San Miguel Arcngel protector de las dar vida a los vientos y las corrientes
diar las relaciones entre las entida- siembras y el ms adorado. Se dice que subterrneas. Se cuenta que est he-
es el rey de las guardias celestiales. cho de piedra y se localiza justo en la
Con sus poderes de guerrero es capaz puerta que comunica con el cielo.
* Investigador del Centro -Morelos,
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas de destruir los seres malhechores del Santiago Apstol. Protector de los
de Mxico en el Nuevo Milenio. temporal, como lo son el granizo y las catlicos ante las amenazas del ma-
VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 123
ligno. En las ceremonias de peticin Existen bsicamente dos espacios Sobre la pared se encuentran col-
de lluvias se le llega a nombrar co- ceremoniales donde los kiatlaskes en- gados retratos de imgenes sagradas
mo Seor de los cuatro vientos. El tablan contacto con los seores del como la de San Miguel Arcngel,
que gua las nubes cargadas de lluvia temporal. Santiago Apstol, San Pedro, Se-
por los cuatro puntos cardinales de Los altares: ubicados en el interior or de Chalma, Seor de Tepalcin-
la Tierra. del hogar del kiatlaske, se compo- go, Santo Nio de Atocha, Virgen de
Otros seores del temporal guar- nen por una mesa pegada a la pared Guadalupe, Virgen de la Candelaria,
dan una relacin ms estrecha con en donde son colocados sahumerios etctera.
concepciones de origen prehispnico, (incensarios), veladoras, floreros, la La importancia de las piedras del
lo cual manifiesta la persistencia de la imagen del patrn(a) del poblado y rayo en los altares radica en que al
cosmovisin nahua entre la poblacin una jicarita roja conteniendo las pie- representar objetos provenientes de
campesina de Morelos. dras del rayo y algodn. un espacio sagrado, los kiatlaskes las
De acuerdo con los kiatlaskes, los
ngeles negros son los responsables
de crear las nubes negras que con-
tienen granizo y las culebras de agua
(tornados) que perjudican los cultivos
de maz y frjol. Por su parte, los n-
geles blancos o tlaloques son los encar-
gados de contrarrestar dicha maldad,
al dirigirles rayos (origen masculino
y benfico) con el fin de destruirlos.
El testimonio de esta batalla quedar
plasmado en los campos de cultivo,
pues los rayos se convierten en pie-
dras, las cuales al caer quedan ente-
rradas en el piso. Las Piedras del Rayo.
124 ESTUDIOS BSICOS
utilizan para que les acompaen y sealan que estas les fueron hereda- Gracias al apoyo de Benito Prez
guen durante su viaje onrico por das por kiatlaskes ms viejos (fami- (hijo de una kiatlaske) y contando con
los reinos sagrados del temporal. De liares). En otros casos indicaron ha- la colaboracin de los arquelogos del
igual forma, son utilizadas para con- berlas encontrado enterradas en los -Morelos, se pudo averiguar que
trarrestar las enfermedades que los campos de cultivo, un da posterior a las piedras del rayo son objetos ar-
seores temporales han enviado so- la presencia de una tormenta o de la queolgicos que remotan al periodo
bre los humanos. cada de granizo. Clsico (150-650 d.C.).
Los calvarios o cerros sagrados: De acuerdo con los kiatlaskes, las As, las centellas fueron identi-
localizados en las cimas de algunos piedras se clasifican por su morfolo- ficadas como cuentas de un collar, las
cerros o cuevas en los volcanes (Po- ga, por lo que las piezas grandes y cuales eran utilizadas por los nobles
pocatpetl e Iztacchuatl), se cree que medianas (diorita) son reconocidas como ornamentos, en tanto que la
son puertas que conectan directamen- como los rayos, mientras que los ob- piedra del rayo se identific como un
te con los dominios de los seores del jetos pequeos brillosos (obsidia- hacha, la cual se utiliz como un ins-
temporal. En estos espacios sagrados, na verde) son identificados como las trumento para tallar la madera.
las piedras del rayo son colocadas centellas.
sobre el altar principal, sealando
hacia el norte, ya que se cree que de
esta forma se establece contacto con
los seores del temporal localizados
bajo tierra.
De igual forma justo antes de en-
trar en trance y con el fin de realizar
un viaje, el kiatlaske se encomienda
a las piedras del rayo, con el fin de
que stas los guen por los dominios
de los seores del temporal. Quienes
son poseedores de las piedras del rayo,
VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 125
Nonontles recibiendo la
gracia divina durante la fiesta
de octubre en honor a Totazin
Eterno.
carne de cerdo, la sanda y los alimentos de calidad fra no son ofrendados, pues
significara llamar a la escasez de lluvia y a las heladas, mientras que la comida pi-
cosa y con abundancia de sal o condimentos de tendencia caliente puede generar
un exceso de calor y el alejamiento de las lluvias.
As, se trata de ofrendar alimentos cordiales (ni fros ni calientes); o en su de-
fecto se tratar de hacer una combinacin equilibrada entre ellos; tal es el caso
de la Coca Cola, los refrescos de naranja, el meln, el pltano, cigarros (tabaco) de
la marca Delicados o Alas, galletas y dulces, alimentos preparados con un mnimo
de sal y chile, preferentemente acompaados con carne de pollo.
Otros elementos de la ofrenda son los colores; tal es el caso de las banderitas
hechas con papel de china en donde predominan los colores verde, blanco y rojo.
Se dice que al moverse con el viento llaman la atencin de los aires y que son
agradables para los santitos. De igual forma, los colores de las flores son muy
importantes de acuerdo con la etapa del ao; por lo general, se trata de ofrendar
flores blancas. Al respecto, es importante sealar que se evita utilizar en la ves-
timenta y ofrendas colores muy llamativos, como el naranja y el amarillo, pues
se considera que concentran demasiado calor o que alborotan los aires, siendo
excepcional el rojo, que no slo concentra calor, sino que tambin lo transmite a
los hombres. Finalmente, es importante destacar que la utilizacin de banderas
de Mxico en los rituales y espacios sagrados, ms que por motivos patriotas, se
debe a que son colores agradables para los espritus del temporal.
El tiempo es muy importante para que los hombres puedan acceder a la gracia
divina; si bien se considera que Dios Eterno, Nuestro Padre, es el dador de vida
y quien rige el destino de todo lo que existe en la Tierra y el Universo; como se
ha sealado, los espritus, santos, vrgenes, etctera, son los encargados de hacer
llegar el chicahualistle a los hombres, ya sea en forma de beneficio o adversidad.
Aqu radica la importancia del tiempo, pues sus facultades benefactoras se poten-
cian con los diferentes periodos del ao.
Tal es caso de San Bartolo y San Miguel en el norte de Morelos, donde se
tiene la creencia que el primero suelta al demonio que afecta las siembras con los
vientos, adems de que los hombres buscan pelear; mientras que San Miguel se
126 ESTUDIOS BSICOS
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Distrito Federal Estado de Mxico Y Z
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Guerrero
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encarga de amarrar a San Bartolo, meterlo a su iglesia, para despus acabar con el
demonio representado por el hambre y la ignorancia.
Una expresin del chicahualistle para los hombres se manifiesta en las cosechas
de maz, frjol y frutas. Dicho en otras palabras, la cosecha es el resultado de la
concentracin de fuerza sagrada, la cual se expresa de diferentes formas a travs
del tiempo; esto es, un periodo de calor, lluvias, vientos, granizo, ventiscas, nu-
bes, etctera. Los diferentes periodos corresponden con la influencia de uno o
varios santos o espritus, los cuales se encargarn de transformar la gracia divina
en bondad o de perjudicar a los hombres. De aqu la lgica de realizar ceremonias
peridicas durante los ciclos agrcolas, pues se trata de establecer convenios de
reciprocidad y agradecimiento.
As, entre los pueblos de tradicin nahua del estado de Morelos el acceso a la
gracia divina o chicahualistle implica necesariamente la conjuncin del tiempo y
el espacio, ya que slo existen lugares especficos y periodos del ao en donde los
santos y los espritus se manifiestan y potencian sus capacidades de acumulacin
y transmisin de la gracia divina a los hombres.
Lo anterior conforma una visin del mundo que tambin impera en la concep-
cin y funcionamiento del cuerpo humano, ya que se tiene la creencia que la vida
en el hombre depende de la gracia divina que Dios, Nuestro Seor, otorga, pero
este don ha tenido que concentrarse y desarrollarse en diferentes periodos, acon-
tecer divino que se reafirma a travs de los diferentes espacios sagrados en que se
ubican las imgenes y objetos sagrados, como los altares domsticos, las iglesias,
santuarios, capillas, los cerros, manantiales, volcanes, etctera.
El cuerpo humano es depositario de la gracia divina; se trata de una entidad
inmaterial que se expresa en dos formas: la fuerza vital inherente a los humanos y
la gracia que Dios escoge para cada uno de los hombres.
La fuerza vital se relaciona con la vida, los sentimientos y la fortaleza del cuer-
po. Se adquiere al nacer y se incrementa con el paso del tiempo; sin embargo, pue-
de desprenderse o interrumpir su desarrollo, lo que implica debilidad del cuerpo,
la presencia de enfermedades y, en casos extremos, la muerte.
Corona de peregrino
ofrendada en altar de un cerro
sagrado de Tepalcingo. La gracia divina o destino que Dios escoge para cada uno de los hombres es una
facultad o don que requiere nutrirse y fortalecerse con el paso de los aos para
que pueda manifestarse.
De esta forma, el cuerpo humano concentra fuerza por dos vas diferentes, una
vinculada estrechamente con la fortaleza del cuerpo, y la otra designada por Dios
Eterno, pero en ambos casos se tiene que desarrollar y fortalecer con el paso del
tiempo. En caso contrario, esto puede representar la debilidad del cuerpo.
As, el incumplimiento de los compromisos adquiridos con los santos y esp-
ritus particularmente en los periodos de su celebracin, ingresar a los espacios
sagrados sin permiso y respeto, as como por el accionar malfico de los hombres,
puede provocar debilidad y enfermar a quien lo enfrenta.
Como se ha indicado, dado el accionar ambivalente de los santos y los esp-
ritus, stos pueden favorecer o perjudicar la salud de los hombres, aspecto que
se incrementa particularmente en los periodos del ao en que dominan ciertos
santos, aires o espritus; tal es el caso de Santo Domingo, a quien se le atribuye
la facultad de debilitar a nios y mujeres. De igual forma, es el accionar de los
aires, sobre todo en los periodos de lluvias, cuando atacan y debilitan el cuerpo
de hombres y mujeres de todas las edades.
Pero la fuerza del cuerpo tambin puede salirse por no cumplir con el destino
que Dios Eterno eligi para cada uno de los hombres, circunstancia que puede
tener como consecuencia la debilidad del cuerpo y hasta la muerte. Para algunos,
en estos casos se habla de una condenacin en la otra vida, pues quien no obedece
un mandato divino se ver obligado a trabajar eternamente.
VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 129
L
del mundo en la que prevalece la nocin de fuerza y de otros seres, como
los aires, que requieren de diversos rituales para mostrar la reciprocidad
que el ser humano tiene hacia ellos. Estas creencias se extienden desde el sur hasta
el norte de la entidad.
Tres localidades del suroeste de Morelos (Alpuyeca, Atlacholoaya y Xoxocotla)
guardan cercana geogrfica y comparten cdigos culturales de origen nahua. La
exaltacin de las propias races y tradiciones forma parte de su identidad. Com-
partir las mismas creencias y acciones rituales en torno a ciertos lugares es una
forma de apropiacin de un paisaje simblico que rebasa sus fronteras locales.
El paisaje simblico de lo sagrado en el suroeste de Morelos tiene su punto de
partida en el centro ceremonial del pueblo (la iglesia) y se extiende hacia diversos
santuarios, puntos referenciales de la vida religiosa y smbolos de identidad.
Algunos seres que habitan los lugares especiales, que forman parte de este pai-
saje, estn relacionados con personajes cristianos y con personajes malficos.
Por un lado, Dios, los aires buenos que pueden aparecer como una mujer, la
duea de los manantiales, o como nios pequeos y traviesos. Por otro, los que se
expresan en el mal aire y que muchas veces se representan como un hombre bien
vestido, corpulento, agresivo y de mucho dinero.
Los lugares tienen caractersticas propias, pero su influencia en las personas
depende de la cualidad y la conducta de dichas, es decir, si son respetuosas, si tie-
nen buen o mal corazn pueden o no recibir de estas entidades riqueza, salud o
enfermedad. Existen lugares que tienen una fuerza tal que rebasa las fronteras del
bien y del mal, que se pueden utilizar para daar o sanar a otras personas, lo que
depende de la cualidad de la persona que llega a ellos.
Elegir el bien o el mal tiene sus consecuencias despus de la muerte, pues quienes
prefirieron el bien trabajarn con elementos de la naturaleza; por ejemplo, pueden
ocuparse de guiar a los aires de la lluvia hacia los lugares donde los esperan con
ofrendas, mientras que los que eligieron el mal sufrirn las torturas del infierno.
131
132 ESTUDIOS BSICOS
Cruces del Calvario de Cempualtepec adornadas con flores de pericn durante la celebracin de San Miguel Arcngel.
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 133
El carcter especial de los lugares que se encuentran dentro o fuera del pue-
blo se recrea en los relatos que tratan de las cualidades del lugar, pero tambin
de los seres que habitan en ellos, de su visin del mundo, del bien y del mal, de
la salud y la enfermedad, creencias que sustentan las prcticas de reciprocidad
que establece el ser humano con ellos. Su identificacin como lugares sagrados
o peligrosos se mantiene a travs de las celebraciones rituales y la tradicin oral.
Las cualidades de los lugares tambin se expresan en el mbito de lo imaginario
(los encantos); ah se encuentran, segn las creencias, los seres sobrenaturales
o de una poderosa fuerza que otorga diversos dones, o bien causa enfermeda-
des si se sienten perturbados. Se afirma que todo lo que est debajo de la tierra
son encantos. Se trata de lugares de inmensa riqueza, donde adems de la ob-
tencin de tesoros como el maz, el jitomate, la semilla de calabaza, el ganado, el
dinero, las joyas o los instrumentos musicales. Tambin se obtienen dones para
poseer alguna habilidad o destreza particular, como enamorar a alguien, montar
un toro, cabalgar, ser msico o tener mucho ganado.
En la recreacin del paisaje sagrado interviene la nocin de totalidad; el ser hu-
mano se encuentra en estrecha relacin con su entorno, con los aires. La prctica
de rituales agrcolas y teraputicos, procesiones, peregrinaciones y el trnsito de
comitivas festivas o funerarias implica una nocin de interaccin tanto con el es-
pacio en s como con entidades distintas a las personas, como sus antepasados (los
muertos), los aires, los santos, Dios, los naguales y las fuerzas de la naturaleza,
L
del temporal en el norte de Mo-
relos consideran que el mundo est
rra se haba formado en forma simi-
lar a la cada de un rayo sobre un
rbol, por lo que se divide en cuatro
vina de Dios hacia todos los rincones
de la Tierra.
Si bien se comparte la visin de que
formado por cinco espacios que en partes. el volcn Popocatpetl representa el
conjunto dan origen a una especie de De igual forma, comparte la nocin centro de la Tierra a travs del cual se
cruz; esto es, se compone por un cen- de que nada podra existir sobre la vinculan los cuatro puntos cardinales
tro que se ubica en el volcn Popoca- Tierra sin el poder supremo de Dios, o los cabos de la Tierra, la asigna-
tpetl, el cual es rodeado por cuatro ya que todos los acontecimientos en cin de los volcanes o santuarios a ca-
puntos cardinales que coinciden con la Tierra dependen de su voluntad, la da uno de los puntos cardinales difiere
la ubicacin de volcanes o santua- cual se expresa a travs de la fuerza entre las agrupaciones. Tal es el caso
rios. En Hueyapan, la kiatlaske doa divina o la gracia de Dios. Desde de los misioneros del temporal, que
Tefila Flores mencionaba que la Tie- esta perspectiva, toman importancia tomando como centro de la Tierra el
los cuatro cabos y los cuatro caos de Divino Rostro del Popocatpetl o de
la Tierra, es decir, las cuatro orienta- Jesucristo, la advocacin de volcanes
* Investigador del Centro -Morelos,
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas ciones o vas por donde se considera y santuarios se realiza de la siguiente
de Mxico en el Nuevo Milenio. que se distribuye la fuerza o gracia di- manera: Santo espritu de Dios que
134 ESTUDIOS BSICOS
Despus de visitar el Santuario del Seor de Chalma, los peregrinos ascienden a la montaa sagrada a ofrendar su cansancio y pedir bienestar.
con su santo bautisterio y mares. Con claclasquis invocaban a los seores entidades sagradas se encargan de ha-
sus santos aguadores y aguadoras y del temporal, los hermanos rayistas, cer llegar lo ofrendado a Dios, mien-
relmpagos y tronidos. Finalmente, el seor de la Tierra y Huitzilopoch- tras que a travs de los cuatro puntos
en el sur se encontraba el Padre Jess tli. En Hueyapan se les invocaba co- cardinales o cabos de la Tierra hacen
Nazareno (volcn Chiquitero de Ma- mo aguadores, aguadoras y los tlaloc. llegar la fuerza divina o gracia que
tamoros, Puebla), al que invocaban Al inicio del milenio los misioneros Dios otorga a todos los hombres en
como Eterno padre, divino maestro. del temporal refieren a los ngeles de la Tierra.
Todas las agrupaciones de pedido- Dios y los Apstoles. Doa Tefila comenta: Son nios
res del temporal reconocen la existen- Con esta lgica, al realizar una y nias encueraditos; son chinitos. Se
cia de lugares escogidos por Dios en ceremonia de peticin de lluvia en les dice a los tlaloc; muchachos, ni-
la Tierra, en donde es posible estable- un calvario, en primera instancia se os, vengan a traer su fruta, lo que yo
cer contacto con su reino y recibir su ofrenda el olor que desprenden las traigo para ustedes porque ya es hora
gracia o fuerza divina. Destacan los flores y los alimentos, pues se conside- de trabajar con las nubes. Les traigo
calvarios, manantiales, venas de agua ra que se trata de elementos que por el aroma de las flores, del meln y su
(ros) y parajes. El carcter sagrado su condicin espiritual pueden entrar fruta. Para tener mucho trabajo, nu-
de estos espacios depende de su do- en contacto con el reino de Dios. Las bes blancas y renegrinas.
ble condicin material y espiritual.
Si bien en relacin con los volcanes
se considera que tienen un rango in-
ferior; su importancia radica en que
en ellos descansan unos espritus o
encargados de cuidar las ofrendas y
objetos sagrados. La importancia de
las entidades sagradas radica en que
son concebidas como intermediarios
entre los hombres y Dios. A media-
dos de la dcada de los ochenta los
136 ESTUDIOS BSICOS
GRFICA 4
C E N T R O D E XOXO C O T L A , M O R E L O S
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 137
llas, animales y dones para curar, montar, enamorar, tocar o bailar. Van a visitarlo
quienes quieren pedir algn favor; a cambio se comprometen a entregarle su alma
cuando mueran.
Ambos personajes tienen el poder de curar o de enfermar a la gente, de ah
que se les denomine como aires, buenos o malos; el aire del manantial o el aire
del cerro. Ellos adquieren su fuerza a travs de las ofrendas otorgadas por sus
seguidores. Por otro lado, los lugares tienen una fuerza particular. Es el caso de
los sitios que han sido escenario de una imagen religiosa como los cristos, santos,
cruces o de apariciones que pueden provocar un espanto y, consecuentemente,
la prdida de la sombra. La repeticin de estos sucesos da lugar a la creencia de
que son lugares donde hay una fuerza especial, donde habitan los dueos o los
aires, y se vuelven ms fuertes si se llevan ofrendas para recuperar la salud, para
recuperar el agua y obtener riquezas. Si dichos lugares son abandonados pierden
su fuerza, pues los aires que habitaban en ellos se irn. Todos estos seres y los
sitios donde habitan preferentemente delimitan el paisaje sagrado.
En Xoxocotla es recurrente el trmino de fuerza, chicahualistle, que no es ex-
clusiva de los seres humanos.
La creencia acerca de los seres desencarnados,1 los que no todas las personas
pueden ver, es que los aires, los santos y el alma de los muertos deambulan por
1
Se refiere a los muertos, a los espritus que andan todava en algunos sitios.
P -
poral, asistir ante el Santo Ros-
tro del volcn Popocatpetl es una de
devocin, pues slo con fe en Dios se
pueden vencer las adversidades. Asi-
mismo, el sufrimiento es seal de que
se nos unieron cinco fieles ms, mien-
tras que en Tetela del Volcn se incor-
poraron los mayores Selerino y don
las prcticas religiosas de mayor im- los peregrinos estn desalojando sus Gregorio, este ltimo vena acompa-
portancia en el ao. Ellos afirman que pecados, mismos que les podran im- ado por tres familiares.
se trata de una peregrinacin, ya que pedir llegar a su destino. Un total de 21 individuos empren-
al ser la Tierra el hogar del espritu El sbado 10 de abril, a las 12:00 dimos la travesa hacia el Divino Ros-
de Cristo, se requiere una total devo- p.m., las campanas de la iglesia de tro del Popocatpetl; sin embargo,
cin y respeto. De hecho, el enfren- Metepec sonaron; los mayores de la slo entre los mayores de la compaa
tar dificultades como el fro, nevadas, compaa de pedidores del temporal exista familiaridad en el trato, pues si
cansancio, hambre y el ataque de los anunciaban a los fieles la salida hacia bien algunos de los fieles se identifi-
aires, se considera como un acto de el Santo Rostro. En casa de don Lupe caban de vista, desconocan mutua-
nos reunimos el mayor Adalberto, el mente sus nombres.
* Investigador del Centro -Morelos,
cantor Geo, siete fieles del poblado Siguiendo siempre una ruta hacia
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas y el que escribe esto. Posteriormente, el norte, la travesa se realiz entre el
de Mxico en el Nuevo Milenio. en el camino al pueblo de Xochicalco fro y el camino sinuoso de los ejidos.
138 ESTUDIOS BSICOS
todas partes, aunque haya sitios de su preferencia. Cuando una persona los tiene
en alta estima, los visita y les lleva ofrendas; ellas se endonarn con ese sitio,
darn continuidad a un ciclo de intercambio de fuerza; se trata de dar y recibir
en la vida o despus de ella. Endonarse es comprometerse con algo, con alguna
entidad como los santos, los aires o con el lugar donde ms les gusta estar (puede
ser la cueva, el manantial, la iglesia, el santuario, el campo). Es tambin estar dis-
puesto a quedarse en determinado lugar, elegir la morada despus de la muerte. El
individuo participante se transforma significativamente, pues adquiere en cierta
medida la fuerza de la divinidad y del lugar que habita: se endona.
Las procesiones, los trayectos rituales hacia lugares especiales y las peregri-
naciones configuran las redes imaginarias que unen a los sitios sagrados, iden-
tificados en el paisaje simblico sagrado, que incluye el pueblo y sitios distantes
a l.
En general observamos tres niveles de apropiacin del paisaje simblico sa-
grado: en primer lugar, el centro ceremonial que incluye el altar domstico, la
iglesia, el cuadro chico (circuito para las procesiones pequeas) y el cuadro grande
(circuito para la gran procesin de Semana Santa), la periferia y el santuario. En
segundo lugar, un espacio ms alejado donde se encuentran los sitios propicios
para la peticin y reciprocidad de bienes entre el ser humano y los aires o los
santos, en los campos del pueblo. En tercer lugar, los puntos ms distantes,
los santuarios que visitan en peregrinacin o en pequeos grupos familiares. Es-
Al iniciar la zona boscosa, los mar- despejar la maleza y empez a gol- por lo que se requiri de su varita de
cados Beto y Selerino se dirigieron pearles los pies mientras que gritaba: membrillo para desalojarles el can-
hacia nosotros para sealarnos lo abandonen estos cuerpos, abando- sancio. Afirm que de no hacerlo, el
peligroso que podan ser los ataques nen estos cuerpos! Entre tanto, los cansancio podra haberse contagiado
de los aires y el espritu de la Tierra, otros mayores (incluido el marcado a todos los fieles. Para entonces, la fa-
por lo que resultaba conveniente per- Selerino), los fieles y yo observba- tiga era evidente entre la mayora de
manecer en el grupo con la gua de mos perplejos el acontecimiento. los peregrinos, quienes respirbamos
ambos marcados. Una vez que los jvenes se recu- aceleradamente y con cierta dificul-
Despus de seis horas ininterrum- peraron, Beto se dirigi al grupo de tad. Adems, las rfagas de viento
pidas de camino, justo cuando los peregrinos y con un tono de reclamo aparecieron. Nuestra piel empez a
rayos del sol empezaban a alumbrar nos seal lo peligroso que era subir agrietarse por el fro, por lo que Beto
nuestra ruta, llegamos a las faldas del al Santo Rostro si antes se haban nos dio la orden de retomar la mar-
Popocatpetl. A pesar de la belleza del cometido pecados graves. Despus se- cha, pues an nos faltaban tres horas
paisaje, el panorama no era alentador, guimos caminando junto con los j- de camino entre barrancas y duras
pues tenamos que enfrentar un pas- venes atacados, aunque los peregri- pendientes.
tizal arenoso e inclinado. Pasada una nos no dejaban de murmurar que los Alrededor de las 9:20 de la maa-
hora, repentinamente se escucharon muchachos haban obrado muy mal y na llegamos a un ojo de agua conocido
los quejidos de dos jvenes que ha- que sus pecados no les haban permi- como la fuente, en donde cada uno de
ban cado al suelo y que no podan tido continuar. los mayores se hinc y persign segn
caminar. El cansancio haba provoca- Superado el penoso incidente, la iban llegando. Posteriormente se de-
do los primeros estragos en esos dos caminata dur aproximadamente me- dicaron a limpiar el lugar de toda po-
peregrinos cados que se quejaban de dia hora ms, hasta llegar a una pila sible maleza y la adornaron con flores
dolor. De inmediato Adalberto aban- de agua en donde descansamos. En blancas. Al iniciar los cantos, encabe-
don la cabeza del grupo y retrocedi este momento, Adalberto se dirigi zados por el cantor Geo, uno de los
hacia donde se encontraban los fieles de nuevo al grupo y nos indic que fieles repentinamente cay desmaya-
en cuestin. Tom con la mano dere- el cansancio y los malos pensamien- do. De inmediato Adalberto orden a
cha la varita que vena utilizando para tos de los fieles los haban castigado, los mayores ngel y don Lupe que le
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 139
tos tres niveles forman parte del paisaje simblico del que se han apropiado, ya
que hay un compromiso de visitarlos frecuentemente.
En el centro, en el espacio domstico, el altar ocupa un lugar importante, pues
es donde la gente adulta, sobre todo los ancianos, agradecen a las divinidades
religiosas el amanecer y el anochecer, espacio frente al cual se despiden si van a
salir del pueblo y donde llegan a saludar. Se trata de un lugar donde se hacen re-
verencias religiosas y se piden beneficios como el sustento y la salud. Tambin son
construidos altares efmeros, entre ellos los altares para santos visitantes y para los
peregrinos de las posadas.
El altar para recibir a algn santo y la mesa de la ofrenda de muertos requie-
ren de un espacio propio, exclusivo. En el hogar suele destinarse una habitacin
para este fin. Es aseada y de ser posible totalmente desocupada, pues ah ser
el aposento del santo. Cuando es el santo patrono quien visita el hogar en un
recorrido intracomunitario de nueve das previos a la fiesta, las danzas que
han dado promesa para la fiesta patronal visitan la casa y bailan en el patio;
tambin se les invita de comer arroz, cochinita, frijol y agua de jamaica. Cada
alimento de la ofrenda es ahumado con incienso antes de ser colocado frente
al santo. A su llegada, los asistentes a los rosarios hacen un saludo inicial y ofre-
cen incienso.
El paisaje perifrico del pueblo est compuesto por los campos, los cerros, las
cuevas, los ojos de agua, los paisajes y su relacin entre s. Dichos lugares ge-
sostuvieran de pie y que se le rezara, continu con los rezos, mientras que ciendo que el fiel haba perdido su
pero Geo fue vctima de los nervios Adalberto se dirigi al posesionado, sombra como consecuencia de la in-
y se vio imposibilitado para conti- a quien tom por los brazos, para tromisin del espritu maligno de la
nuar. Entonces, el marcado Selerino luego jalarle ambos antebrazos hasta Tierra, quien se aprovech de que
las muecas. Casi de manera se trataba de un hombre dbil de al-
instantnea el fiel reaccion; ma. De igual forma nos asegur que
pareca haber regresado de un Geo no pudo continuar con sus re-
sueo profundo. Al observar zos debido a que el maligno tambin
su reaccin, Beto cort un ma- quera poseerlo.
nojo de hierbas silvestres y las Despus del percance, continuamos
frot en el cuello y cabeza del (incluidos los atacados) con nuestra
atacado; despus le sopl en marcha. A partir de ese momento en-
la nuca, provocando una reac- frentamos duras pendientes de arena
cin inmediata en el fiel, quien fina que dificultaban nuestro ascen-
se inclin para vomitar. Final- so; sin embargo, el grupo de fieles se
mente, el mayor Adalberto le mantena expectante y entre ellos era
sob las articulaciones con notorio el mutuo apoyo y, especial-
un compuesto de alcohol y mente, hacia los jvenes que haban
granos de maz, el cual se co- experimentado el ataque de los aires
noce como tequino. Mien- y el espritu de la Tierra. Al recorrer
tras, los mayores, los fieles y aproximadamente una hora ms de
yo observbamos con asom- camino, a travs de la arena se obser-
bro; incluso en los rostros de vaban unas grandes rocas rodeando
algunos peregrinos se notaban una cueva; por fin habamos llega-
expresiones de miedo. do al Santo Rostro!
Pasado el peligro, Beto se Al acercarnos a la cueva se nos or-
Peticin de temporal al volcn Popocatpetl. dirigi de nuevo al grupo di- den a los principiantes y fieles espe-
140 ESTUDIOS BSICOS
neralmente tienen una leyenda particular. Se dice de algunos cerros que estn
comunicados por tneles con el volcn Popocatpetl; es el caso de los cerros
de Atlacholoaya, el Metzontzin, el Jumiltepec, el cerro Peln Grande y el cerro
Peln Chico.
En las afueras de los pueblos se encuentran los pueblos viejos, lugares donde
hay restos arqueolgicos; se trata de asentamientos prehispnicos que son demo-
lidos a veces por el trabajo agrcola, son objeto de saqueo o de olvido, donde los
guijarros y las figurillas tambin se pulverizan al paso de la maquinaria cuando se
hace alguna construccin, como fue el caso del Cereso o crcel estatal de Atlacho-
loaya. Respecto a estos lugares existen leyendas de aparecidos que pueden causar
enfermedad por prdida de sombra.
La cueva de Coatepec es un centro simblico que concentra a los pueblos
de Alpuyeca, Atlacholoaya y Xoxocotla, mismos que se renen ah el da de
la Ascensin; cada uno de los tres pueblos lleva una ofrenda (compuesta por
flores, mole cinco pollitos, una botella de alcohol y cigarros) tambin a otros
lugares. En Alpuyeca van a un lugar que est en el paraje Clalalaguan, rumbo
a la laguna. Debido a la fuerza del lugar, tienen que ir tres personas; ah les
dan de comer a los airecitos; a ese lugar le llaman la Corona, porque hay una
respiracin de aire; se dice que ah pasa un ro por debajo de la tierra. Lo que-
ra harto porque decan que se abre la puerta y est un encanto; haba un mer-
cado; ah haba de todo; quien quera ganado se iba a empautar, pero cuando se
rar, mientras los mayores Adalberto y maban con copal, para posteriormente una fogata, se calentaron los alimen-
Selerino se adelantaban a purificar el colocar los instrumentos sagrados del tos y se compartieron entre todos los
Santo Rostro. Al mismo tiempo, don temporal: una botella con agua; una fieles y mayores. El ambiente era de
Lupe nos explic que el motivo de tal jcara rodeada de cuatro algodones y cordialidad y se notaba la felicidad de
seriedad se deba a que en ese lugar flores blancas. Finalmente, los fieles los mayores por haber cumplido con
sagrado se tena que mostrar un gran arrodillados entregaron a los mayores el trabajo del temporal.
respeto, por lo que slo los sealados los alimentos (tamales, tortillas, galle- El regreso se inici a las cuatro
deban pedir permiso para entrar; de tas, coca-colas y refrescos) que haban de la tarde; a pesar del cansancio,
no hacerlo as, cualquier fiel o miem- llevado para ser ofrendados. los fieles se observaban satisfechos
bro de la compaa podra perder la Una vez finalizada la ceremonia de y se mostraban amables entre s. De
vida. Al respecto, nadie puso en duda peticin del temporal, se cant y rez hecho, durante ms de cuatro ho-
lo dicho; incluso uno de los fieles lo durante ms de una hora. Al termi- ras de camino fueron recordados los
reforz agregando que slo los anti- nar, Adalberto nos indic que se ini- acontecimientos experimentados du-
guos klaklaskis eran capaces de subir ciara la despedida del lugar sagrado, rante la peregrinacin; asimismo se
a la corona del volcn sin ser atacados por lo que empezaran a recoger los intercambiaron muchos episodios re-
por ste. instrumentos sagrados y los alimen- lacionados con los lugares sagrados
Mientras el cantor rezaba, los ma- tos. Cada uno de los fieles, de rodillas, del temporal. Para entonces los fieles
yores, encabezados por los marcados tom los alimentos que los mayores se dirigan unos a otros por sus nom-
Adalberto y Selerino, empezaron a les entregaban. Posteriormente, fue- bres y mostraban un especial respe-
purificar con un sahumerio y a lim- ron saliendo del Santo Rostro. Minu- to y agradecimiento hacia el marca-
piar en general toda la cueva. ngel tos despus, salieron los mayores y, al do Beto.
y don Lupe limpiaron la cueva y de- final, los marcados. Aproximadamente entre las nueve
positaron la basura en un extremo. Caminamos poco ms de media y diez de la noche se observaron las
Simultneamente, ambos marcados hora hacia al paraje conocido como luces de Tetela del Volcn, lo cual in-
echaban agua bendita al piso y sahu- los ocotes; en ese lugar se prendi dicaba el fin de nuestra travesa.
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GRFICA 5
C A M P O S D E XOXO C O T L A , M O R E L O S
142 ESTUDIOS BSICOS
GRFICA 6
M A PA D E AT L AC H O L O AYA , M O R E L O S
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XOCHIMAMASTLE
M C S F*
L , -
grados y los objetos rituales como
ceras, flores o incienso, son elementos
y cosecha de los cultivos va aunado
al trabajo de carcter espiritual, rela-
cionado con una serie de creencias y
de recoleccin. En el suroeste de Mo-
relos, las flores ms utilizadas en cele-
braciones rituales son la cucharilla, el
rituales que dan sentido a prcticas y rituales que propician y refuerzan la cempoalxchitl, la nochebuena, el pe-
creencias que expresan un carcter de interrelacin entre el ser humano y lo ricn, la gladiola, la nube y las rosas.
sacralidad. sagrado, as como el reconocimiento Son los ancianos floreros quienes
Las flores, adems de un carcter de la fuerza superior de la naturaleza expresan el carcter simblico y est-
ornamental una vez que se integran que otorga beneficios al hombre. Las tico de la tradicin nahua. Ellos estn
como elementos del ritual, adquie- flores ocupan un lugar prominente en organizados en grupos que se renen
ren atributos sagrados. En el trabajo los rituales agrcolas. en la vspera de las fiestas (ya sea de
agrcola las actividades de preparacin, En las comunidades agrcolas el carcter religioso o agrcola) para ela-
limpieza, cuidado de la tierra, siembra calendario festivo muestra el uso de borar los sofisticados arreglos florales
una rica diversidad florstica, misma que adornarn la fiesta y los lugares
* Profesora Investigadora, Centro de In-
que procede de cultivos especficos sagrados. Este trabajo es acorde al
vestigacin en Biodiversidad y Conservacin o que se encuentra en estado silvestre ciclo ritual, religioso o agrcola. Los
(CIByC), UAEM. y que forman parte de los productos complejos arreglos florsticos cons-
144 ESTUDIOS BSICOS
pues recorrern todos aquellos lugares a los que solan llevar ofrendas; esto mues-
tra que la fuerza divina es un flujo continuo de reciprocidad. Los niveles espa-
ciales de centro, periferia y santuario constituyen el escenario donde se endonan
quienes brindan ofrendas a lugares especficos, que a su vez constituyen puntos
clave para la delimitacin del territorio simblico.
Por otra parte, la identificacin de algunos lugares dentro y fuera del pue-
blo mediante toponimias obedeca a las caractersticas fsicas del lugar: si ah
haba algn rbol en especial, si era arenoso o si por ah quedaba el corral de toros.
Adems de sus atributos fsicos, los lugares son reconocidos por la fuerza que
prevalece en ellos. Hoy en da el conocimiento de estos nombres es ms de los
ancianos que de las nuevas generaciones, lo que se debe en parte a la prdida del
idioma nhuatl.
tituyen a la vez un arte efmero y que deben utilizar. Ellos integran en vidar, de halagar a los aires o a los
continuo. Al hacer los bellos arreglos el grupo a varones de distintas edades, santos, y a la vez de recrear la recipro-
de pericn, de cucharilla o de cem- que inician este oficio como sus ayu- cidad entre los participantes de este
poalxchitl, desde un punto de vista dantes. Estos especialistas realizan trabajo, que piden bendiciones para s
artstico, los floreros recrean un pa- un trabajo en el que la remuneracin mismos, para su comunidad y para
trn simblico que es comprendi- econmica pasa a segundo trmino, el mundo.
do dentro de su propia sociedad, pues en esta actividad importa ms En el suroeste de Morelos la flor
que entabla comunicacin con ella, la convivencia con los amigos y el de cempoalxchitl se cultiva duran-
y que tiene coherencia respecto a los trabajo para los aires. La presenta- te todo el ao. Es muy apreciada por
dems patrones culturales, de mane- cin de arreglos florales involucra a su aroma y por su color. Debido a
ra que es comprendido y esperado todo el pueblo, pues generalmente su utilizacin en la celebracin del
en el grupo social. Su trabajo se lleva se obtiene el recurso necesario para Da de Muertos es conocida tambin
a cabo dentro de un proceso social este trabajo a travs de las coopera- como flor de muertos. El color ama-
inscrito en un sistema de relaciones ciones de la comunidad. En Cuente- rillo simboliza la luz solar y el calor;
entre el artista y su entorno social pec, los ancianos (huehuetzin) elabo- su fuerte aroma es acorde a las creen-
y natural; el resultado, los arreglos ran la portada floral de la iglesia en la cias de que es una forma de alimen-
florales en este caso, deriva de una fiesta patronal; hacen este trabajo por tar a los espritus. El cempoalxchitl
apreciacin mltiple en un sistema invitacin del ayudante. no se limita a la celebracin de Da
ordinario de retroalimentacin (Al- En el contexto que hemos referi- de Muertos, pues se utiliza en fiestas
cina, 1982: 44). Elaborar los arreglos do, los arreglos florales responden a religiosas, fiestas familiares y fiestas
florales es un oficio de los ancianos una convencin cultural de belleza y cvicas. Con estas flores se elaboran
que, despus de muchos aos de tra- placer esttico. La elaboracin de di- collares para los santos de la iglesia,
bajo, se han convertido en especialis- chos arreglos, adems de ser obras para las personas en das de fiesta
tas que dominan la tcnica y conocen para la contemplacin, implica una como 15 aos y casamientos, o bien
la materia prima con la que trabajan, nocin del don, de un intercambio para recibir a invitados importantes
las caractersticas de las plantas, la entre el ser humano y la naturaleza, en las fiestas cvicas, principalmente
forma y el nmero de flores y ramas en el que se trata de ofrendar, de con- a funcionarios polticos a quienes se
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tiempo o los que cuidan los lugares. A los ms poderosos, los que suelen apare-
cerse en lugares como cerros, cuevas o manantiales, y que pueden causar gran-
des beneficios o maleficios, se les llama dueos. Cuando alguna persona les ha
pedido el don de cierta especialidad, como curar, torear, tener dinero o sanarse
de algn padecimiento, requiere la ayuda de un terapeuta tradicional que lo gue
para que a travs de una serie de ayunos y la entrega de ofrendas pueda recibir
el don solicitado.
Se atribuye a los aires una personalidad parecida a la de las personas; ellos se
alegran o se disgustan, y consumen lo mismo que las personas (comida, alcohol y
cigarros). Por ello es conveniente invitarlos al iniciar y al terminar algn trabajo,
como la siembra y la cosecha, la construccin de una casa o la presentacin de
una danza. A ellos les agradan las ofrendas de mole, aguardiente, ceras, copal, ci-
garros, juguetes de barro o listones de colores; as, dichas entidades se quedarn
en paz y no harn travesuras.
Los aires son muy importantes; se cree que si no hubiera aire no hubiera
agua. Cuando una persona le agarr aire recurre a un curandero, quien le dice
que los aires le pidieron huentle que se compone de mole, tamales y un ratito
de msica. Llevan la ofrenda al lugar indicado y la cuidan durante una o dos
horas; no deben tomar los alimentos antes del tiempo debido, pues quien lo hace
ofende a los aires; si toma el alcohol puede volverse alcohlico y morir. En estos
sitios tambin es posible encontrarse con los aires que se presentan como gentes
Xochimamastle en la procesin.
146 ESTUDIOS BSICOS
les da flores e incienso. Tambin se e hilo; todos son lavados y reunidos diano consta de 36 rayos, de unos
elaboran complejos arreglos circula- en cestos. Previamente han extendido 32 cm (34 varitas ms el carrizo que
res que son grandes ramilletes, lla- petates limpios donde harn los arre- forma dos rayos y el asta). El xochi-
mados xochimamastles, los cuales son glos de tres tamaos: chicos, media- mamastle grande consta de 54 rayos
elaborados para embellecer las fiestas nos y grandes. de casi 60 cm (52 varas, ms un carri-
patronales, o para presentarlos co- Los especialistas requieren de ms zo que forma dos rayos y el asta). En
mo ofrenda en la iglesia con motivo de 15 horas para elaborar dichos ra- las varitas se insertan las flores con
de celebraciones rituales de carcter milletes. Consideran que el tiempo un determinado orden, de manera
agrcola. en que realizan este trabajo es muy que al quedar terminado el arreglo
El carcter efmero de estos arre- especial, porque estn haciendo un se han formado varias figuras al in-
glos, en tanto que la materia prima trabajo para Dios, los santos o los terior del crculo. Al centro le llaman
es perecedera, forma parte de la aires. Procuran que su ambiente de moyolo (corazn), y est hecho con
dicotoma que seala la frontera trabajo sea de respeto, pues se trata hoja de zapote; despus contina
entre lo artstico y lo artesanal. En de un trabajo delicado; mientras una rueda, una estrella, planchitas,
contadas ocasiones los xochimamas- trabajan suelen tomar alcohol, orar ventanas y dos ruedas al final. Tan-
tles se elaboran con plstico o papel; en silencio o charlar amigablemente. to las varitas como el carrizo han sido
stos duran mucho tiempo. Sin em- Es en esa ocasin, en la vspera de forradas con hojas verdes. Los carri-
bargo, el carcter vivo y fresco de la fiesta, cuando creen que se abren zos forrados llevan cuatro anillos de
las flores naturales de cempoalx- los encantos y llegan los aires; dicen flores llamados tazas y naranjas. Las
chitl tiene una cualidad importan- que el aroma de las flores les gusta. figuras que se forman al interior de
te si de agradar a los aires se trata: A travs de este trabajo, los floreros este crculo se hacen de acuerdo con
el aroma. entran al mbito temporal y espacial la decisin que tome el grupo de flo-
Cuando los grupos de floreros se denominado, en su contexto cultural, reros; tienen varios modelos, pero
renen para elaborar los xochima- el encanto. stos no se relacionan con alguna
mastles separan la flor de los tallos, or- Un ramillete chico consta de 20 celebracin en particular, de manera
denan carrizos, varitas de totoixquetl, varitas y un carrizo, que da un total que los modelos pueden variar en
hojas de zapote negro, hojas de limn de 21 radios. El xochimamastle me- cada ocasin.
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existen aires feos que suelen ahuyentarse al quemar pericn seco; ellos habitan
en lugares por los que es mejor no pasar.
Entre los aires ms apreciados estn los de la lluvia. Ellos son viajeros incansa-
bles que transportan el agua desde el mar y la llevan a los campos para propiciar
buenas cosechas. De ah la importancia de llevar ofrendas a lugares como cuevas,
manantiales y cerros, los cuales se suelen llevar en das y horas especiales porque
se abren los encantos y el ser humano puede comunicarse con ellos. El copal
atrae a los aires de la lluvia, los llama. Tambin los aires avisan cmo vendr el
temporal a travs de las veladoras, los sueos y las apariciones.
Hay una fuerte relacin entre los aires y los seres humanos; las personas ne-
cesitan de sus beneficios como un buen temporal, la salud y la prosperidad, y
los aires necesitan del reconocimiento del ser humano; les agrada que les lleven
ofrendas, que les traten bien; de no ser as, abandonan los lugares.
Estos crculos florales nos recuer- utensilios de cermica. Es el caso del cas manifestaban el culto al sol como
dan los vestigios arqueolgicos de disco solar de Xochimilco, la piedra astro regenerador, portador de vida y
nuestros antepasados precortesianos, del sol o calendario azteca; en su cen- vencedor de los poderes nocturnos
nos remiten a un pasado en el que la tro se representa el movimiento o (Matos, 1995: 43).
expresin simblica del sol se plas- nahui-ollin, relacionado con el Quinto
maba en esculturas de piedra o en Sol. A travs de estas obras los mexi-
148 ESTUDIOS BSICOS
Xochimamastle y la Virgen.
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En las cuevas viven los aires que controlan las fuerzas de la naturaleza; en
dichos lugares avisan cmo vendr el temporal, si habr lluvia en abundancia o
escasez de agua, tempestades o polvaredas. En esos lugares se les ofrendan ali-
mentos, arreglos florales, copal, ceras, veladoras, alcohol, cigarros, cohetes, jugue-
tes de barro, coloridos listones y silbatos. El tiempo es un factor importante en la
entrega de estas ofrendas.
Desde la vspera de la fiesta, el encanto se abre; en las casas donde se prepa-
ran las ofrendas, las personas procuran estar en un ambiente de armona, pla-
tican acerca de las apariciones de los aires, oran en silencio y toman alcohol;
guardan una actitud respetuosa para no ahuyentarlos. Se trata de llegar a las
cuevas al medioda, una hora que prefieren los aires para presentarse. Se les da
una ofrenda de oraciones y palabras cordiales, que requiere de una gran solemni-
dad. Ellos esperan a que las personas terminen de colocar la ofrenda para tomar
la esencia de las cosas, la luz y el aroma.
Si a los aires les gusta vivir en algn manantial, se convierten en sus dueos.
No todas las personas que se acercan a ellos pueden verlos, pero s pueden sen-
tir su presencia; por ejemplo, sufrir algn malestar o espantarse y tal vez hasta
dejar ah su sombra. Si esto ocurre, un curandero llevar una ofrenda al lugar y
pedir a los aires que dejen ir a esa sombra que atraparon; a cambio le dejarn
preciados alimentos.
En el mejor de los casos, cuando una persona logra ver a los aires se en-
cuentra con una mujer generalmente con el rostro cubierto a la que puede
dirigirle unas palabras o permanecer en silencio. La mayor fortuna es que dicha
mujer tenga entre sus manos una jcara roja, seal de que la persona puede ad-
quirir el don de curar y, si lo acepta, acudir con un curandero que la instruya.
A estos aires les gusta recibir ofrendas, de esa manera permanecern ah;
pero si se sienten abandonados, se van de ese lugar y de acuerdo con la creencia,
el manantial puede secarse y habr escasez de agua.
Serpiente emplumada de Xochicalco
C A P T U L O 9
Historia prehispnica
D M J*
E
cultural nhuatl se haban establecido y predominaban en el actual estado
de Morelos: los tlalhuicas y xochimilcas. La historia de estos grupos tni-
cos queda comprendida en un lapso de ms de tres siglos, aproximadamente entre
1200-1519 d.C. En Chicomoztoc (Las siete cuevas), los tlalhuicas y xochimil-
cas se identifican por su descendencia de linajes chichimecas, al igual que otros
grupos nahuas que, segn el mito, haban formado parte de un mismo origen; no
obstante, al final de la migracin los diversos grupos fundaron distintos pueblos
en el centro de Mxico y otras regiones.
En esta regin morelense, codiciada por distintas culturas mesoamericanas
desde haca varios siglos por ejemplo, los olmecas establecidos en Chalcatzin-
go; la importante presencia teotihuacana en diversos puntos del estado; y en Xo-
chicalco, gran centro ceremonial, de confluencia de diversos grupos tnicos, a
principios del siglo (1200-1220 d.C.) se asentaron los tlalhuicas, ocupando
predominantemente la tierra caliente del Morelos prehispnico. Sus dominios
englobaban todo el oeste, donde fundaron el seoro de Cuauhnhuac hacia el
este extendieron su territorio poltico hasta Yauhtepec, Huaxtepec y Yacapichtlan.
Los centros de poder de estas cuatro unidades polticas se ubicaban en puntos
estratgicos de la franja central del territorio morelense. Esta extensin poltico
territorial, delimitada por el fraile dominico Diego Durn (1967), es lo que his-
trica y tnicamente conforma a Tlalhuic, topnimo que significa literalmente
hacia la tierra, y que durante la Colonia se conoci como el Marquesado.
Los xochimilcas fueron, al igual que los tlalhuicas, un grupo de filiacin cultu-
ral nhuatl, el cual se asent al sur de la cuenca de Mxico, en la ribera meridional
del lago dulce de Xochimilco. Durn refiere que los xochimilcas, predecesores de
los tlalhuicas, fueron el primer gnero de gente en establecerse en la cuenca de
Mxico, fundando su centro poltico en Xochimilco. Los xochimilcas extendieron
sus dominios hasta Tuchimilco (u Ocopetlayuca), al este de Puebla, abarcando el
abrupto corredor del noreste de Morelos: Ocuituco, Tetela (del Volcn), Hueya-
pan, Tlalmimilulpan, Xumiltepec, Tlacotepec, Zacualpan, Temoac, Tlayacapan,
Totolapan y Tepuztln.
Estos dos grupos migratorios nahuas que a principios del siglo no posean
una residencia territorial, pero que tenan ya unidad tnica, al transformarse en
151
152 ESTUDIOS BSICOS
CAPTULO XIV como nosotros tenemos dedicado ta ficcin, como son las dems que
D su da en tal tal mes cada uno de crean cerca de sus dioses. Dicen que
, los santos. Que en esto parece haber como sus dioses vieron haber ya
tomado el maldito demonio oficio hombre criado en el mundo, y no te-
P
que estos indios de la Nueva
Espaa (en especial los de Mxico,
de mona, procurando que su babil-
nica y infernal iglesia congregacin
de idlatras y engaados hombres,
ner libro por donde se rigiese, estan-
do en tierra de Cuernavaca en cierta
cueva dos personajes, marido y mujer,
Texcuco y Tlaxcala) hacan sus dio- en los ritos de su idolatra y adora- del nmero de los dioses, llamados l
ses, es de saber cuanto lo primero, cin diablica remedase (en cuanto Oxomoco y ella Cipactonal, consulta-
que tenan su calendario por donde se pudiese) el rden que para reco- ron ambos dos sobre estos. Y pare-
se regan, y tenan sealados sus das nocer su Dios y reverenciar sus ci la vieja sera bien tomar consejo
del ao para cada uno de los diablos santos tiene en costumbre la Iglesia con su nieto Quetzalcatl, que era el
quien hacan fiesta y celebraban, as catlica. dolo de Cholula [], dndole par-
Y dando relacin los indios viejos te de su propsito. Parecile bien su
1
Tomado de Mendieta (1980:97-99). del principio y fundamento que tuvo deseo, y la causa justa y razonable: de
* Fraile franciscano (1525-1604). este calendario, contaban una ton- manera que altercaron los tres sobre
H ISTOR IA PR EH ISPN ICA 157
quin pondra la primera letra sig- llegaban al nmero cumplido de los la hacan, con sus ritos y ceremonias),
no del tal calendario. trescientos y sesenta y cinco das que por tanto, con mucha razn fu man-
Y en fin, teniendo respeto la tenan como nosotros, tornaban del dado que el tal calendario se extirpase
vieja, acordaron de le dar la mano en principio hasta donde se cumpliesen; del todo, y no pareciese, como el da
los dicho. La cual andando buscando y porque sus meses eran diez y ocho, de hoy no parece, ni hay memoria de
qu pondra al principio del dicho veinte das cada mes, hacan trescien- l. Aunque es verdad que algunos in-
calendario, top en cierta cosa llama- tos y sesenta das. Y a cinco que que- dios viejos y otros curiosos tiene an
da Cipactli, que la pintan manera daban tenan por aciago de ageros, al presente en la memoria los dichos
de sierpe, y dicen andar en el agua, por ser fuera del nmero cumplido, meses y sus nombres. Y los han pin-
y que le hizo relacin de su intento, y llambanlos nemontemi, que quiere tado en algunas partes; en particu-
rogndole tuviese por bien ser puesta decir: <que caen de balde y sin me- lar en la portera del convento de
y asentada por primera letra signo nester>. Y en estos cinco das hacan Cuauhtinchan tienen pintada la me-
del tal calendario; y consintiendo en muchos sacrificios y diversas ofrendas moria de cuenta que ellos tenan an-
ello, pintronla y pusieron ce Cipactli, sus dioses, temiendo algunos malos tigua con estos caracteres signos
que quiere decir <una serpiente>. El sucesos. Este calendario sac cierto llenos de abusin. Y no fu acertado
marido de la vieja puso dos caas, y religioso en rueda con mucha curio- dejrselo pintar, ni es acertado per-
el nieto tres casas, y de esta manera sidad y subtileza, conformndolo con mitir que se conserve la tal pintura,
fueron poniendo hasta trece signos la cuenta de nuestro calendario, y ni que se pinten en parte alguna los
en cada plana, en reverencia de los au- era cosa bien a ver: y yo lo v y tuve dichos caracteres, sino que totalmen-
tores dichos y de otros dioses que en en mi poder en una tabla mas h te los olviden y se rijan los indios so-
medio de cada plana tenan los indios, de cuarenta aos en el convento de lamente por el calendario y cuenta de
pintados y muy asentados en este li- Tlaxcala. das y meses y aos que tiene y usa la
bro del calendario, que contena trece Mas porque era cosa peligrosa que Iglesia catlica romana.
planas, y en cada plana trece signos, anduviese entre los indios, trayndo-
los cuales servan tambin para con- les la memoria las cosas de su infi-
tar los das, semanas, meses y aos: delidad y idolatra antigua (porque en
porque ya que los dichos signos no cada da tenan su fiesta y dolo quien
158 ESTUDIOS BSICOS
Mural de semillas:
imaginando pasados
prehispnicos,Tepoztln,
Morelos.
igual que en Chapultepec, coexistan con las abundantes plantas exticas, medi-
cinales y rituales, cuidadosamente tradas de Cuetlaxtla (Veracruz). Huaxtepec,
Atlixco, Chapultepec, el Pen e Iztapalapa.
La conexin con el sur de la cuenca de Mxico mediante la presencia de Cihua-
catl (La madre de los dioses), patrona de Xochimilco y de la regin chinampa-
neca (Culhuacan, Xochimilco y Cuitlahuac), se evidencia en las sedes de poder po-
ltico tlalhuica: Cuauhnhuac y Huaxtepec. Las deidades de la tierra, la vegetacin
y la fertilidad, en su complejo Cihuacatl-Quilaztli-Ichpochtli-Xochiquetzal, ocu-
paron un sitio predominante dentro del ciclo de los ritos calendricos y agrcolas.
Xochiquetzal, divinidad asociada con el embarazo y el nacimiento, como la jo-
ven-madre, coincide en parte con Cihuacatl-Quilaztli. Asimismo, Xochiquetzal,
era una deidad del hilado y el tejido, con atribuciones de la fertilidad, de las flores
y el amor, as como con asociaciones lunares. En Tlalhuic (Cuauhnhuac, Huax-
tepec, Yauhtepec y Yacapichtlan), en la dcima tercera fiesta del mes Tepelhuitl,
la fiesta de los montes, se llevaba a cabo la Pilahualiztli o Pillahuano, embriaguez
de nios. Tepelhuitl se circunscribe en el marco de la fiesta de los tlaloques, con los
cuales Xochiquetzal estaba relacionada, incluso exista un vnculo ms estrecho
entre Xochiquetzal y los dioses del pulque, que tambin desempeaban un papel
en este ritual (Broda, 1971). Xochipilli-Macuilxchitl, contraparte masculina de
Xochiquetzal, tena cualidades similares a los dioses solares y tambin era vene-
rado en Tlalhuic. Tanto a Xochiquetzal como a Xochipilli, considerados dioses
del grupo tnico de los tlalhuicas, entre otras atribuciones se les relaciona con la
fertilidad y la procreacin.
Despus de las deidades del maz, los dioses del pulque integraban el segundo
grupo importante de los dioses de la vegetacin y de la fertilidad agrcola (Broda,
1971). Tepuztcatl, el de Tepoztln, era una deidad del pulque que se veneraba
en un templo erigido en un pen de la agreste falda del Tlahuiltepec, al norte
de Tepoztln. En Tenochtitlan, Tepoztcatl tena un edificio propio en el gran
templo, el cuadragsimo cuarto. Al santuario de Tepuztcatl, en Tepoztln, cir-
cundado por 11 lugares de culto en los agrestes cerros, acudan en peregrinacin
pobladores de las lejanas tierras de Guatemala y Chiapas. Conforme a la tradicin
local, Tepuztcatl fue engendrado por el dios del viento, Ehcatl. Este ltimo,
como ha sealado Michel Graulich (1990), no slo tena que ver con la lluvia y
las siembras, sino en un sentido ms amplio se relacionaba con el comienzo de la
vida y el nacimiento. Era un dios creador, dador de vida; era no slo el aire sino el
aliento de la vida. En este sentido, el dato etnogrfico resulta significativo, ya que
en el Sacromonte de Amecameca y en San Andrs Metla (en el Estado de Mxi-
co) se colocan cordones umbilicales en los rboles como ofrenda a Tepuztcatl,
simbolizando rituales de nacimiento, dedicados al dios creador del viento (Cook
de Leonard y Lemoine, 1954-1955).
En la regin montuosa del noreste de Morelos se hace manifiesto la concu-
rrencia de las deidades de la guerra, con el omnipresente dios supremo de Tetzco-
co: Tezcatlipoca. En Yacapichtlan, de filiacin tlalhuica, Tezcatlipoca, se ostenta
con dos aspectos: el guerrero, Yaotzin (Yotl o Yatl), el enemigo, y como Titlaca-
hua o Titlacahuan, atributo que no se lo daban a ninguno de los dems, ni a
Huitzilopochtli, con ser tan grande y principal dios, y que le tenan por ayudador
y favorecedor en sus batallas (Torquemada, 1976). En la provincia de Quauhten-
co (Totolapan, Tlayacapan y Atlatlahucan), de filiacin xochimilca, Tezcatlipoca
era el hechicero, el brujo que tomaba muchas formas y figuras. Poco antes de la
conquista espaola, el culto de este antiguo numen se haba extendido por una
vasta regin del Altiplano Central, cuyos enclaves comunes, mercados-santuarios,
comprendan pueblos de diferentes filiaciones culturales y tnicas: Chalco, la pro-
vincia de Quauhtenco, Yacapichtlan y Tianquizmanalco (este ltimo en Atlixco,
Puebla). Los ritos que se verificaban en Panquetzaliztli en Mxico-Tenochtitlan,
en honor del nacimiento de Huitzilopochtli, fueron consagrados, en Yacapichtlan
y en Chalco, al poderoso Tezcatlipoca (Maldonado, 2000).
Amalgamado con los dioses del panten mexica hemos encontrado, en docu-
mentos del siglo , siete deidades cuyo culto se restringa a un mbito local. Su
funcin primigenia residi en ser fundadoras de pueblos; es decir, de los nom-
bres de las divinidades asociadas con antiguos cultos se derivaban los nombres
geogrficos de las comunidades. Este fenmeno de contenido religioso se eviden-
cia en el rea noreste, centro y sur de la provincia de Huaxtepec. De las siete
deidades fundadoras de pueblos, cuatro son deidades femeninas: Xochimilcatzin,
Chinamecatl, Tetzhua (Tezhua o Texhua), y Xochitecacihuatl, y tres son dei-
162 ESTUDIOS BSICOS
COYOACN
Distrito Federal Estado de Mxico
XOCHIMILCO
COATEPEC Tehuitzco TENANGO
Huitzilapan Tepecuytlapilco
Xocotitlan Nepopoalco 1. Ocoxaltepec
Itztepec Tepoztlan Ahuatlan CHIMALHUACAN 2. Huecahuasco
Chamilpa Amatlan Acatzingo 3. Huapalcalco
OCUILAN Tetela Cacatepetlac
Tepetixpla Totolapan 4. Huexotengo
Tepetlapa Zacamilpa
Ocotzingo Tlaltenango Tlayacapan Texcalpan 5. Tetela del Volcn
Atlatlahuca 2 Temimilulpa
(Subdivisin del Barrio Acacueyecan 6. Xochicalco
Oacalco Jumiltepec 1 Nepopoalco
Estado de Mxico de Panchimalco) Cuauhnhuac Amanalco
Itzomatitlan
Huaxtepec
Patzulco Xochitlan 3 85
Acapatzingo Cocoyoc 4 Hueyapan
Yautepec Xochimilcalzingo 6
Yecapichtlan
Xiuhtepec
Tzompango Tetelzingo Ocuituco Metepec OCOPETLAYUCA
Cuentepec Atlhuelic Cuauhtlixco
MALINALCO Temixco Ahuehuepan Tlacotepec
Amatitln Amilcingo
Tetlama Cuautla CUAUHQUECHULLAN
Acatlipac Tezoyuca Tecaxic Zacualpan
Coahuixtla
Miacatln Amayuca Temoac
Xochitepec Anenecuilco
Ticuman Tlayacac Cuahzolco
Mazatepec Atlachotoaya
Coatln Olintepec Xalostoc
Jantetelco ITZOCAN
Alpuyeca Temimiltzingo Chalcatzingo
Coatetelco Xoxocotla Molotla Amacuitlapilco
Huitzillan Puebla
Tlaltizapan Jonacatepec
Ahuehuetzingo
Tetelpa Zacatepec Chinameca
Cuauhchichinola Atotonilco
Tlaquiltenango
Tequesquitengo Tetelilla
Huaxintlan Iztlan Xoxoutla Zacapalco Tepalzingo
CHONTALCOATLAN Amacoztitlan Tlatenchi Telixtac
Ocpayucan Panchimalco Amatepec
Atlacholoaya
Tehuixtla Ixtoluca CHIETLAN
Cuauhchichinola Axochiapan
ACAMIXTLAHUACAN
TEOTLALCO
TLAMACAZAPAN
TLACHMALACAC
Teocalzingo
Guerrero
ATENANGO
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E
espaola y la Revolucin Mexicana de 1910, en lo que es ahora el estado
de Morelos. En estas obras los temas ms comunes son: las instituciones
poltico-administrativas que fueron creadas para administrar y gobernar lo que
hoy es la entidad, los procesos de evangelizacin y la reelaboracin religiosa,
que a partir de dichos procesos realizaron los pueblos originarios, as como la
recomposicin econmica y regional haciendo hincapi en la cuestin de las ha-
ciendas. Diferentes autores nos han llevado a travs de varios aspectos de estos
centros de produccin y dominio, que a su vez se convirtieron en los ejes de la
economa y la poltica regional, lo que las hizo ser mucho ms que slo unidades
de produccin. Vale la pena esbozar el desarrollo de estos procesos, aunque sea en
forma muy sucinta, para dar cuenta de su importancia en la vida de los pueblos
de tradicin cultural indgena. El enorme desarrollo econmico logrado por los
conquistadores en la regin tiene dos partes fundamentales: una fue la de estable-
cer ranchos y haciendas productoras, principalmente de azcar, aunque tambin
las hubo cerealeras y ganaderas, o mixtas, que en varios momentos generaron una
enorme riqueza. Para este fin se fueron apropiando de los recursos naturales y de
la mano de obra de los pueblos indgenas campesinos.
En el siglo , y en adelante, el azcar tena una enorme demanda en Europa,
sobre todo en la parte norte. Ms que un endulzante, este producto era apreciado
como conservador de frutas que les permita poder utilizarse durante los largos
y prolongados inviernos. En sus viajes hacia las islas y el continente americano
Cristbal Coln y Hernn Corts, respectivamente, traan caas de azcar en sus
embarcaciones con la finalidad de probar la fertilidad de las tierras en relacin
con estas plantas. Las tierras que hoy conforman el estado de Morelos resultaron
ser excelentes para la caa. No slo las tierras, sino tambin el clima y agua abun-
dante para cultivar. Los deshielos del Popocatpetl, las abundantes lluvias de las
partes altas forman corrientes subterrneas de agua, la que aflora justo arriba de
los valles, irrigndolos por gravedad. Estos valles son de clima subtropical y sus
tierras son excelentes para la agricultura.
Por todo lo anterior, el azcar se empez a producir y a exportar muy pronto
despus de la Conquista, incluso por Hernn Corts. Las haciendas azucareras
que en algunos casos comenzaron como sencillos trapiches fueron creciendo
165
166 ESTUDIOS BSICOS
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Guerrero
KM
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Terrenos Terrenos
Comunales Comunales Hacienda
de Huitzilac de Coajomulco
COATEPEC Hacienda
Terrenos comunales BUENAVISTA Hacienda
Terrenos Comunales Terrenos de Tlalnepantla NEXPA
Tlaltenango Terrenos
Comunales Comunales Peq. Prop. Montes de Pequea
Santa Mara de Tepoztln y Diversas Hacienda Apaxco de la propiedad de
Rancho Atzingo Ahuacatitln Terrenos Poblado del Municipio Cia. San Rafael Tetela del Volcn
SAN DIEGO y anexas
Comunales
Peq. Prop. Chamilpa, TEPANTONGO
Chapultepec Terrenos Peq. Prop. de Terrenos
Ocotepec, comunales Tlayacapan Rancho pueblo de
Hacienda Ahuatepec de Tlayacapan Jalatlaco
ATLACOMULCO Huayapan
Hacienda
Estado de Mxico Peq. Prop.
Cuernavaca Terrenos Terrenos
OACALCO Oaxtepec Sucesin de
Hacienda Adrin Terrenos vecinales
Hacienda Carrillo de Tetela del Volcn
Comunales Comunales TLACOMULCO
Hacienda Tejalpa y Yautepec SAN CARLOS
TEMIXCO Cuernavaca Jiutepec Yautepec Pequeas propiedades: Xochitln, Jumiltepec,
Hacienda Ocuituco, Huecahuaxco, Ahuacatln,
Hacienda Hacienda CALDERN Yecapixtla y diversas
Terrenos SAN GASPAR ATLIHUAYAN Hacienda
Sr. Guadarrama Terrenos CASASANO Cuautla
Nacionales Terrenos
Comunales
Terrenos Sr. Lazzi Hacienda Hacienda
comunales SAN VICENTE SANTA INS
Miacatln Sn. Agustn Hacienda Hacienda
Tetlama EL PUENTE XOCHIMANCAS Hacienda
Peq. Prop. Hacienda Hacienda Pequea propiedad
Peq. Prop. Salvador Miacatln CHICONCUAC Terrenos CUAHUIXTLA Tecajec y varias
Coatln del Ro Pueblo EL HOSPITAL
y Tetecala Hacienda propiedades
Tetecalita Terrenos de
Hacienda SAN SALVADOR Terrenos
SATA ROSA MIACATLN comunales de Ticumn
COCOYOTLA Atlacholoaya Terrenos Hacienda
Peq. Prop. Peq. Prop.
Mazatepec Coatetelco Pueblo Nuevo SANTA CLARA
Hacienda Hacienda
SAN IGNACIO Hacienda Hacienda Hacienda
ACTOPAN Tetecala SANTA CRUZ
Hacienda VISTA ALEGRE
Terrenos EL TREINTA
comunales de
Terrenos TEMILPA
Pueblo de
TENEXTEPANGO
Jonacatepec Puebla
Pequeas Propiedades SANTA ANA Tlaltizapn
Xoxocotla
CUAUCHICHINOLA Hacienda
Hacienda
Estancia ZACATEPEC
de Michapa ACAMILPA
Hacienda Terrenos
Hacienda SAN NICOLS Tlaquiltenango
SAN JOS OBISPO
VISTA HERMOSA
Jojutla Hacienda
Hacienda TENANGO
SAN JUAN REINA
Hacienda
SAN GABRIEL Hacienda
EL HIGUERN
Hacienda
SAN JUAN CHINAMECA
Pequeas Propiedades
Jojutla
Guerrero
KM
0 5 10 20 30
Fuente: Tomado del mapa La propiedad de las tierras en Morelos (1910), en vila (2001).
S P T
localidad de origen nahua del
municipio de Lerma en el Estado de
nes agrcolas hacia el estado de Mo-
relos, para trabajar en las haciendas
caeras en las labores de siembra y
Segn se cuenta, al llegar a Tul-
tepec dichos trabajadores realizaban
una fiesta de la cual pensamos que se
Mxico, fundada por don Vasco de corte de caa, as como de frutales co- origina esta danza, sin poder aseverar
Quiroga en la isleta de Tultepec. Se mo la naranja. que as haya sido. Lo que s podemos
localiza en la antigua zona lacustre En esta Danza de los Cuentepe- afirmar es que sus inicios se remon-
que forma el ro Lerma en la cuen- cos, llamada as porque se dirigan tan, al menos, a mediados del siglo
ca alta. En la actualidad, San Pedro a trabajar a la regin de Cuentepec, , en la poca de esplendor de las
Tultepec se encuentra en una loma, la se escenifican los ambientes de los haciendas caeras.
cual qued despus de la desecacin campos de la hacienda y las relacio-
de esta laguna. nes laborales entre peones, capataces
La Danza de los Cuentepecos na- y patrones, desarrollando diferentes P
rra la salida de las cuadrillas de peo- momentos: desde que partan a la
tierra caliente, su estancia con sus El Sebastin y La Sebastiana enca-
* Direccin de Etnologa y Antropologa So- experiencias y sufrimientos, hasta el bezan a los peones cuentepecos y se
cial, .
** Subdireccin de Etnografa, Museo Na-
regreso a su pueblo en el valle de colocan despus de los estandartes
cional de Antropologa, . Toluca. de los santos que lleva el grupo de la
LA HACIENDA, ENTRE LA MEMORIA Y LOS RECUERDOS 169
danza. Dichos estandartes son pro- el aire), pues representa la fertilidad, Otro personaje es el guardacaa,
piedad del grupo y representan las de- ya que anda de coqueta y buscando cuya funcin es cuidar los caaverales
vociones de ste: San Pedro Apstol, con quien tener hijos. y su papel es parecido al de un capa-
la Virgen de la Candelaria (venerada El dueo de la hacienda y del ca- taz; son cuatro guardacaas.
por este antiguo pueblo campesino), averal es otro de los personajes Los cuentepecos son los indios
la Virgen de Guadalupe, la Virgen de importantes y le dice al Sebastin: nahuas peones que van a trabajar a la
San Juan de los Lagos, San Salvador Qu pas mi Sebastin, ten cuidado hacienda, forman la cuadrilla y pue-
y algunos ms. con esta gente!, Sebastin cuidado den llegar a ser ms de cuarenta.
La pareja de El Sebastin y La Se- con las herramientas!, ya te vamos
bastiana, conocida esta ltima tam- a pagar Sebastin; vmonos para la
bin como La Bastiana, desempe- hacienda! Al patrn le dicen: ya D
a el papel gracioso y atractivo de la est buena la caa, patrn, ya la va-
danza, pues La Sebastiana le quita los mos a cortar!, a ver, venga hacer la La Danza de los Cuentepecos est
piojos al Sebastin y se pelean hacien- prueba! El patrn responde: Sebas- constituida por segmentos o piezas:
do rer a los espectadores. tin, dale al corte! la primera consiste en hacer un re-
La Sebastiana es una mujer co- El guardamontero es otro perso- corrido por los campos para ver lo
queta que anda buscando hombres, naje que se encarga de cuidar que los que se va a sembrar; la segunda es
y El Sebastin tiene que cuidarla, animales del monte no se coman la cuando se siembra la caa y el patrn
pues es una mujer bonita. El Sebas- fruta, principalmente la naranja. Son inspecciona cmo van creciendo las
tin corretea a los que la enamoran; dos guardamonteros que llevan su plantas. La siguiente es la pieza del
aun as, La Sebastiana traiciona al escopeta y que simulan disparar du- borracho, que representa cuando cor-
Sebastin y ste la corretea con un rante la ejecucin de la danza. Llevan tan la caa, sacan el aguardiente y el
machete. El personaje de La Sebas- en presencia del patrn, tejones y ma- piloncillo, se emborrachan los cuen-
tiana es desempeado por un hom- paches disecados, quienes estaban co- tepecos y todos estn contentos y se
bre vestido de mujer y constituye el miendo la naranja y la fruta. Adems, divierten.
personaje central (realiza giros rpi- se encargan de cuidar a los cuentepe-