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Importante edición sobre los graniceros y su capacidad para mantener los dos mundo, humano y no humano, en un equilibrio constante.
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Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
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D I VU L GA C I N

LOS PUEBLOS NAHUAS DE

MORELOS
ATLAS ETNOGRFICO
TOHUAXCA, TOGENTE
LO NUESTRO, NUESTRA GENTE
Luis Miguel Morayta Mendoza (coord.)
Mara Elizabeth Hernndez Vzquez, Alfredo Paulo Maya,
Adriana Saldaa Ramrez, Marco A. Pacheco Gonzlez

GOBIERNO DEL ESTADO DE MORELOS


INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGA E HISTORIA
LOS PUEBLOS NAHUAS DE

MORELOS
ATLAS ETNOGRFICO

TOHUAXCA, TOGENTE
LO NUESTRO, NUESTRA GENTE
LOS PUEBLOS NAHUAS DE

MORELOS
ATLAS ETNOGRFICO

TOHUAXCA, TOGENTE
LO NUESTRO, NUESTRA GENTE

Luis Miguel Morayta Mendoza (coord.)


Mara Elizabeth Hernndez Vzquez
Alfredo Paulo Maya
Adriana Saldaa Ramrez
Marco A. Pacheco Gonzlez

GOBIERNO DEL ESTADO DE MORELOS


INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGA E HISTORIA
Los pueblos nahuas de Morelos: atlas etnogrfico / coordinador Luis
Miguel Morayta Mendoza.
Mxico: Instituto Nacional de Antropologa e Historia:
Gobierno del Estado de Morelos, 2011.
386 p.: il. fotos; 31.5 cm.

ISBN: 978-607-484-144-2

1. Nahuas (Morelos) Historia. 2. Etnografa Morelos Atlas.


3. Grupos tnicos Morelos. 4. Nahuas (Morelos) Vida social y
costumbres. I. Morayta Mendoza, Luis Miguel, coord.

LC: GN378 / P8 / M67

Primera edicin: 2011

La edicin de esta obra fue posible gracias al apoyo del Gobierno del Estado de
Morelos.

Esta investigacin forma parte del Proyecto Nacional de Etnografa de las Re-
giones Indgenas en Mxico en el Nuevo Milenio auspiciado por el Instituto
Nacional de Antropologa e Historia, a travs de la Coordinacin Nacional de
Antropologa y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologa.

C A
Gloria Arts
Miguel A. Bartolom
Margarita Nolasco ()
Alicia M. Barabas
Sal Milln

C
Pedro Molinero
D
Quinta del Agua Ediciones, S.A. de C.V.
C
Tlaoli Ramrez
G
Ruth Rodrguez
F
Portada: Seora Tetelcinga en el Altar, Marco Antonio Pacheco, Tetelcingo,
Morelos, 2009
Contraportada: Nio moro, Marco Antonio Pacheco, Tepalcingo, 2009

D.R. Instituto de Cultura de Morelos


Morelos 271, Centro, Cuernavaca, Mor. 62000
[Link]

D.R. Instituto Nacional de Antropologa e Historia


Crdoba 45, Col. Roma, 06700, Mxico, D.F.
sub_fomento.cncpbs@[Link]

ISBN: 978-607-484-144-2

Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproduccin total o parcial


de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografa y
el tratamiento informtico, la fotocopia o la grabacin, sin la previa autorizacin
por escrito de los titulares de los derechos de esta edicin.

Impreso en Mxico / Printed in Mexico


Contenido

15
Para entrar a esta obra
L. Miguel Morayta Mendoza

21
Estudios bsicos

CAPTULO 1 23
Presencias, comunidades y San Ce
L. Miguel Morayta Mendoza

CAPTULO 2 35
El panorama general del nhuatl y los dialectos de Morelos
Antonio Garca de Len

CAPTULO 3 43
Identidades
L. Miguel Morayta Mendoza
4 5 n Los Chinelos / L. Miguel Morayta Mendoza
52 n Danza de las Tetelcingas / Pedro Villazana Milln ()
55 n Cuauhtmoc y la madre Tetelcinga en el decorado urbano de Cuernavaca /
Ricardo Melgar Bao

CAPTULO 4 63
Los tejidos regionales sociales de los pueblos
L. Miguel Morayta Mendoza
69 n La peregrinacin de la Danza de los Vaqueros de Tetelcingo a Chalma /
Alfredo Paulo Maya
8 LO S P U E B LO S N A H UA S D E M O R E LO S. ATL A S E TN O G R F I CO

CAPTULO 5 81
Ires y venires en Morelos
Kim Snchez Saldaa y L. Miguel Morayta Mendoza
85 n Lejos de casa (Huejca tocalli) / Gustavo Zapoteco Sideo
87 n Me voy lejos (Huecanias) / Gustavo Zapoteco Sideo
88 n Comerciantes nahuas en Morelos / Catharine Good Eshelman
94 n Jornaleros migrantes de la regin de Zitlala, Guerrero, en Morelos /
Gustavo Zapoteco Sideo

CAPTULO 6 1 01
Migracin indgena a los campos agrcolas de Morelos
Kim Snchez Saldaa y Adriana Saldaa Ramrez

CAPTULO 7 119
Visin del mundo: la fuerza divina, el chicahualistle
Alfredo Paulo Maya
122 n Las Piedras del Rayo entre los kiatlaskes de Morelos / Alfredo Paulo Maya

CAPTULO 8 131
Visin del mundo: territorialidad sagrada y los aires desde el poniente
de Morelos
Mara Cristina Saldaa Fernndez
133 n Visin del mundo entre las agrupaciones de pedidores del temporal en el
norte de Morelos / Alfredo Paulo Maya
137 n Una peregrinacin de los pedidores del temporal al Divino Rostro del
Popocatpelt (El centro de la Tierra) / Alfredo Paulo Maya
143 n Xochimamastle / Mara Cristina Saldaa Fernndez

CAPTULO 9 151
Historia prehispnica
Druzo Maldonado Jimnez
156 n Mito sobre la invencin del calendario en tierra de Cuernavaca /
Fray Jernimo de Mendieta

CAPTULO 10 165
La hacienda, entre la memoria y los recuerdos
L. Miguel Morayta Mendoza
168 n Los Cuentepecos de San Pedro Tultepec. La danza como testimonio /
Mara Isabel Hernndez Gonzlez y Efran Corts Ruiz

174 n Danza de los Vaqueros / Elfego Adn


179 n Cuadrillas (Danza de Caeros) / Pedro Villazana Milln ()
CONTENIDO 9

183
Ensayos temticos

CAPTULO 11 185
Visin del mundo y ritual de los pueblos de tradicin cultural nahua desde el
poniente de Morelos
Mara Cristina Saldaa Fernndez
187 n El huentle a los aires, Coatetelco, Morelos / Druzo Maldonado Jimnez
192 n La cruz de pericn y la primera cosecha ritual en Morelos / Dora Sierra Carrillo
195 n Milakuaj, ofrenda a la piedra del aire en Cuentepec, Morelos /
Livia Roxana Gonzlez ngeles

199 n La Promesa de los Elotes / Mara Cristina Saldaa Fernndez


205 n Campesinos volcaneros / Julio Glockner
209 n La boda tradicional en el poniente de Morelos / Mara Cristina Saldaa Fernndez
212 n Xochipitzahuac (flor delgada). Cancin de boda

CAPTULO 12 215
Mikailhuitl de Xoxogolan (Da de Muertos de Xoxocotla)
Inocente Ros y Elvira Martnez
220 n Objetos rituales: sahumerios, velas, flores / Mara Cristina Saldaa Fernndez

CAPTULO 13 229
Mitos y relatos
Mara Cristina Saldaa Fernndez
232 n Mito del Tepozteco / L. Miguel Morayta Mendoza

CAPTULO 14 243
Lo que cura y lo que enferma en los pueblos indgenas de Morelos
Alfredo Paulo Maya

CAPTULO 15 251
Los aires y los vientos: enfermedades fras y sus tratamientos
herbolarios. Un anlisis etnomdico de la mirada fisiolgica deductiva
y analgica de la medicina indgena
Bruno Giovanni Parodi Callejo

CAPTULO 16 259
El mizcotn: una enfermedad carencial entre los grupos indgenas del
estado de Morelos
Francisco Garca Fajardo
10 LO S P U E B LO S N A H UA S D E M O R E LO S. ATL A S E TN O G R F I CO

CAPTULO 17 27 5
Singularidades de la tradicin cultural nahua
2 7 6 n El significado de la vestimenta en Tetelcingo /
Tirso Clemente

2 8 0 n La faja entre las mujeres de Tetelcingo /


Alfredo Paulo Maya

2 8 2 n La vestimenta tradicional de Hueyapan, Morelos /


Irene Domnguez Lavana

2 8 8 n La vestimenta en Cuentepec, Morelos / Mara del


Pilar Angn Urquiza y Livia Roxana Gonzlez ngeles

2 9 2 n Ornamentos personales. Cmo se tean el pelo


las tetelcingas / Francisco Tenango Pamos
2 9 5 n La honda: tejido de lechuguilla y de recuerdos /
L. Miguel Morayta Mendoza

CAPTULO 18 301
Mocalli, la casa en Cuentepec, Morelos
Livia Roxana Gonzlez ngeles y Mara del Pilar Angn
Urquiza
305 n Altares familiares / L. Miguel Morayta Mendoza
31 1 n El cuexcomate, de granero tradicional centenario
a una artesana comercial / L. Miguel Morayta
Mendoza

CAPTULO 19 3 17
Las danzas como rituales, como historia y como
identidad
L. Miguel Morayta Mendoza y Pedro Villazana Milln ()
32 1 n Armona y respeto entre el hombre y la naturaleza.
La Danza Azteca / Jess Ramrez Figueroa

CAPTULO 20 337
Tradicin cultural nahua en el teatro popular
comunitario
Francisco Omar Sustegui Torres

CAPTULO 21 349
Imaginando futuros
L. Miguel Morayta Mendoza y Mara del Pilar Angn
Urquiza
CONTENIDO 11

CAPTULO 22 367
Cierre. Atlas etnogrfico de los otros, por los pueblos
de tradicin nahua de Morelos
L. Miguel Morayta Mendoza

369
Glosario

375
Bibliografa

381
Identificacin de imgenes
Estados Unidos
Baja
Calif
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Sonora

Chihuahua

Coahuil
Baj
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Sin
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Durango

Zacatecas

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Guatemala
Presencia olmeca en Chalcatzingo, Morelos. Nube en el relieve del Rey
Para entrar a esta obra
L. M M M*

C
,
agrupar en diferentes temas una serie de rasgos que distinguen cultural-
mente a algn o algunos grupos tnicos de otros. Esta obra pretende que
el lector encuentre diferentes entradas a la historia y cultura indgena en Morelos,
que le permitan entenderlas ms all de un simple listado de prcticas exticas,
interesantes y ajenas. Asimismo, pensamos que esta obra puede ser como un es-
pejo en el que los que transiten por sus pginas puedan encontrarse con el mundo
indgena y reconocer, por un lado, lo que les es afn y, por otro, la legitimidad de
ser diferentes.
El estado de Morelos contiene evidencias de ms de 3 500 aos de activi-
dad humana organizada socialmente. De este amplio panorama histrico, el
presente atlas destaca sobre todo la presencia de los nahuas, quienes proba-
blemente han ocupado esta rea durante los ltimos 1 200 aos. Se puede
decir, con cierto sustento, que por lo menos lo han hecho en los ltimos 700
aos. Se han visto influenciados y aun fuertemente presionados por las gran-
des conformaciones de poder bajo las cuales han desarrollado su existencia.
Sistemas y grupos dominantes han sido protagonistas fundamentales en los
procesos de construccin, persistencia y transformacin de la sociedad regio-
nal, hoy morelense.
En dichos procesos, en la geografa del territorio aludido, no slo los rasgos del
medio ambiente han sido importantes; el propio medio, en s, ha sido un verdade-
ro protagonista en los mbitos econmicos, polticos y socioculturales.
El territorio morelense est conformado por un gran declive norte-sur. Desde
la parte ms alta sobre el nivel del mar, el volcn Popocatpetl y las montaas, se
inicia una captacin de aguas pluviales que forman en muchos casos corrientes
subterrneas. Dichas corrientes empiezan a aflorar arriba de los valles de tierra
caliente, haciendo posible construir sistemas de irrigacin en las frtiles tierras de
esos valles. Esta combinacin de agua, tierras frtiles y climas calurosos constituye
un fabuloso potencial agrcola, que no slo es importante en los valles de tierra
caliente, sino tambin en las partes altas donde los rendimientos son abundantes
y, por lo general, hoy rebasan la media nacional.
Este potencial agrcola ha marcado el inters y los apetitos de los grupos ex-
ternos de dominacin que estructuraron la regin hoy morelense a travs de una

* Investigador Centro -Morelos.

15
16 LO S P U E B LO S N A H UA S D E M O R E LO S. ATL A S E TN O G R F I CO

larga historia de extraccin de productos y de contratacin de mano de obra para


satisfacerse. Los imperios dominantes, sobre todo los asentados en el valle de
Mxico, extrajeron un enorme caudal de riquezas, especialmente el algodn
de sus provincias tributarias. El declive norte-sur ha servido como una ruta efi-
caz entre el valle de Mxico y las costas del Golfo y del Pacfico, por lo que desde
muy temprano diferentes ejes de comercio han cruzado por nuestro territorio.
La cercana con este valle tambin ha tenido sus efectos desde la antigedad
hasta nuestros das.
La conquista espaola proyect sobre estas tierras planes empresariales clara-
mente definidos para la produccin del azcar. Hernn Corts, en el siglo xvi,
trajo consigo la caa de azcar al llegar por primera vez a las costas del sur del
Golfo de Mxico. Con el trapiche que l mismo instal dio principio a la indus-
tria del azcar, la cual, al inicio del siglo xx, transform a Morelos junto con
Puerto Rico en la segunda regin ms productiva en el mundo. Este proceso
hizo de las haciendas el eje econmico, poltico y social de la regin, y los pueblos
originarios y aun los de reciente creacin, tuvieron que sobrevivir adaptando y
ajustndose a los cambios que impona. La asimtrica relacin entre los pueblos
y las haciendas reestablecieron la tensin entre la hacienda como proveedora de
trabajo asalariado y fuente principal de los peones de estos pueblos al mismo
tiempo basaron su existencia en la posesin de tierras, aguas y de fuerza de traba-
jo. Esta tensin, aunada a varias otras razones econmicas y polticas, desemboc
en la Revolucin de 1910.
En las dcadas que siguieron al final de la Revolucin, se fue reconstruyendo
un estado que haba quedado devastado econmicamente y con tan slo una
mitad de la poblacin existente en 1910. La potencialidad agrcola an estaba
ah, pero no haba lo necesario para explotarla de manera intensiva. Poco a poco
y con una creciente intervencin de afuera, la agricultura tom un auge impor-
tante. Ya para la segunda mitad del siglo xx, las comunidades agrcolas haban
aumentado y diversificado su produccin, incorporndose al mercado libre y a
sus duras vicisitudes.
En las tres ltimas dcadas se dio una creciente urbanizacin en el estado,
lo que atrajo a la poblacin de dichas comunidades hacia los centros urbanos,
donde las familias podan obtener una parte de la subsistencia que la agricultura
progresivamente ya no les dejaba. La apertura de los parques industriales dio
un cierto impulso al proceso de industrializacin, cuyas bondades llegaban de
manera muy mermada a los pueblos.
El aumento de la inviabilidad de la agricultura para muchos productores
frente al encarecimiento de los insumos y a la competencia legal e ilegal de pro-
ductores externos nacionales y extranjeros, la falta de trabajo y la insuficiente
remuneracin de los empleos existentes, la fuerte demanda de casa-habitacin
para familias de bajos recursos de las zonas conurbadas de los pueblos de tra-
dicin indgena y el asentamiento de residencias de mayor valor y empresas co-
merciales, son aspectos que han presionado de manera inusitada, en los ltimos
15 aos, la existencia fsica y cultural de los pueblos de tradicin indgena y de
su cultura.
Frente a esas presiones los pueblos tuvieron que establecer nuevas estrategias
de sobrevivencia. La ms importante ha sido la emigracin parcial o permanen-
temente hacia Estados Unidos, que ha modificado la vida de sus habitantes. En
PA R A E N TR A R A E STA O B R A 17

Distrito Federal Estado de Mxico

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PUEBLOS REFERIDOS EN EL ATLAS


1. Tepoztln 10. Yecapixtla 19. Coajomulco 28. Xoxocotla 37. Emiliano Zapata
2. Amatln 11. Huazulco 20. Santa Catarina 29. Hueyapan 38. Temoac
3. Tlalnepantla 12. Cuautla 21. Huitzilac 30. Tetela del Volcn 39. Achichipico
4. Tlayacapan 13. Yautepec 22. Ahuacatitln 31. Ocuituco 40. Tecajec
5. San Andrs de la Cal 14. Chalcatzingo 23. Tlaltenango 32. Tetelcingo 41. Xochitln
6. Totolapan 15. Tenextepango 24. Tetlama 33. Tepalcingo 42. Jiutepec
7. Atlatlahucan 16. Villa de Ayala 25. Cuentepec 34. Jojutla 43. Mazatepec
8. Xochicalco 17. Axochiapan 26. Atlacholoaya 35. Ocotepec 44. Miacatln
9. Metepec 18. Coatetelco 27. Alpuyeca 36. Tlaquiltenango 45. Oacalco
46. Quebrantadero

REGIONES GEOGRFICAS Divisin municipal Cuerpo de agua

A Regin Norte y Altos B Regin Oriente C Regin Centro Sur D Regin Sur E Regin Poniente

M . Pueblos referidos en el Atlas.


18 LO S P U E B LO S N A H UA S D E M O R E LO S. ATL A S E TN O G R F I CO

estos ajustes y adaptaciones para afrontar estas presiones han reformado mucho
de su tradicin cultural, reformulndola y resignificndola ante los nuevos escena-
rios. La presente obra muestra la vigencia de esta cultura, aunque a veces no tenga
la visibilidad de otras pocas.
Trece captulos, distribuidos en dos partes, construyen la presente obra que
abarca generalidades y particularidades de la tradicin cultural indgena, que
en conjunto conforman una buena parte del paisaje de esta tradicin cultural
en el estado de Morelos. La primera parte de este atlas -estudio bsico- pre-
senta en sus apartados algunas de las bases ms constitutivas de esta tradicin
cultural de origen prehispnico, pero en su continua reelaboracin a travs de
todas las pocas que le siguieron. Se plantean ciertos elementos constitutivos
de las presencias nahuas, desde su organizacin social y los conceptos que la
encuadran. Se toca el nhuatl de Morelos en la huella de su historia y de su
diversidad y en algunas de sus caractersticas propias y en su relacin con otras
regiones del pas. Se presentan algunas cuestiones de identidad vistas a travs
de situaciones concretas desde lo ajeno, lo propio, lo instrumental, la identidad
negativa y la positiva. En esta primera parte se muestran los tejidos sociales y
culturales que se extienden por regiones vividas construyendo estos tejidos
que tejen la historia, la identidad y la vida de hoy en colectivo. La migracin
de familias e individuos con tradicin cultural indgena hacia y desde Morelos
se muestran en la importancia que sta tiene, en la actualidad, en la dinmica
poblacional. Las ideas acerca de la visin del mundo incluyen los saberes res-
pecto a lo sagrado, incluyendo sus entes, sus territorios y sus prcticas. Las
historias muy antiguas recorren la conformacin poltico-administrativa de los
pueblos y provincias que existan a la llegada de los espaoles en el siglo xvi y
la complejidad de los dioses imaginarios. Se da cuenta de los siglos que siguie-
ron a la conquista espaola a travs de la memoria histrica de los pueblos de
hoy y su manera de transmitir esos episodios siguiendo un eje conductor: las
haciendas.
Desde este ngulo, la lectura de dichos apartados podr dotar al lector de una
comprensin ms completa del contenido de la segunda parte: los ensayos tem-
ticos. En esta segunda parte se presentan particularidades de la tradicin cultural
nahua, de lo ms general a lo ms particular, hasta terminar con algunas singulari-
dades nahuas en Morelos. En toda la obra se intenta mostrar que un rito agrcola,
una danza o una manera de entender y curar una enfermedad son manifestacio-
nes de formas de comprender, pensar y dar sentido a las cosas desde la lgica de
lo nahua.
Son temas de la segunda parte: la ritualidad, que es uno de los aspectos cons-
titutivos de la tradicin indgena en Mxico; las prcticas e ideas indgenas alre-
dedor de la salud, la enfermedad y la curacin son grandes depositarios de las
concepciones y terapias dentro de esta tradicin cultural, por lo cual se presentan
algunas de las ms importantes.
Como cada regin de Mxico con presencia cultural indgena, los espacios
y construcciones domsticas y las vestimentas asumen rasgos particulares que
los diferencian de otras comunidades vecinas. Dichas particularidades se for-
man smbolos de identidad ms all de sus aspectos utilitarios. Las danzas
tradicionales y dramatizacin de las obras histricas o religiosas se comen-
tan ms all de sus caractersticas escenogrficas y coreogrficas; se muestran
PA R A E N TR A R A E STA O B R A 19

Mural conteniendo la
mitologa tepozteca penetrada
como contenedores y vehculos de valores, saberes, prcticas rituales, y aun co- por la modernidad.
mo portadores de historias locales y regionales. La obra cierra con el captulo
Imaginando futuros, donde se da cuenta de la continua e intensa defensa de
lo suyo que la gente de la tradicin indgena ha mantenido en forma constante.
Estudios bsicos

Diversidad regional y tnica congregada por la fe al Seor de Tepalcingo.


Ixcacles: calzado tradicional de ixtle tejido de Hueyapan
C A P T U L O 1

Presencias, comunidades
y San Ce1
L. M M M*

S
M,
conurbada de Cuernavaca, existen miembros provenientes de casi 50 gru-
pos de tradicin indgena que viven hoy en Morelos. La mayora de stos
slo tiene uno o dos miembros. La presencia de los individuos y colectividades con
una herencia cultural nahua conforma la mayor parte de este abanico. Cuntos
son? Esto depende de a quin se incluye como indgena. Si escogemos el criterio
de circunscribir a slo los que hablan una lengua indgena probablemente no reba-
sen los 30 000. Por otro lado, el Instituto Nacional Indigenista (), en su tiem-
po, y el Consejo Consultivo para la Atencin a Pueblos Indgenas () marcan
una poblacin cercana a los 300 000 para finales de la dcada de los noventa, sobre
la base de criterios culturales.
Entender a quines se pueden llamar indgenas representa un problema muy
complejo. A continuacin ofrecemos una manera de entender y resolver esta si-
tuacin. Esta propuesta es producto de las investigaciones y reflexiones que este
equipo regional ha logrado dentro del proyecto de Etnografa de las Regiones
Indgenas de Mxico en el nuevo milenio.
Cmo conceptualizar lo indgena en Morelos, especialmente lo nahua, fren-
te a un panorama de comunidades que presentan varias situaciones que han
oscurecido sus adhesiones a una identidad como tales? Entre algunas de es-
tas situaciones podemos destacar las siguientes. Muchas de dichas comunida-
des centenarias, y algunas hasta milenarias, fueron desconectadas de su pasado
ms remoto en sucesivas acciones impositivas en que los mexicas y luego los
espaoles tuvieron un papel hegemnico. Cmo ubicarnos para entender a
los pueblos que fueron profundamente afectados en sus posibilidades de seguir
un desarrollo y una construccin cultural autnoma? No olvidemos el largo y
ominoso dominio que las haciendas azucareras ejercieron sobre los territorios,
el agua y la fuerza de trabajo, alterando profunda y diferencialmente a las cultu-
ras locales. Cmo acercarse a estas comunidades cuyas historias e identidades
quedaron negadas por las polticas del gobierno estatal posrevolucionario? stas
afirmaban una y otra vez: en Morelos no hay indios, como signo de moderniza-
cin. La inclusin progresiva en la economa nacional presionaba a las familias
y a las comunidades para abandonar los rasgos ms visibles de su estigmatizada

*
Investigador Centro INAH-Morelos.
1
Buena parte de las ideas aqu plasmadas estn tomadas de Morayta et. al. (2003).

23
24 ESTUDIOS BSICOS

Presencias nahuas al inicio del siglo , naturaleza y cultura, Xochicalco.


PRESENCIAS, COMUNIDADES Y SAN CE 25

La esttica de lo indgena en Morelos a travs del ojo occidental, Cuernavaca.


26 ESTUDIOS BSICOS

identidad indgena, su lengua, su vestimenta y ciertos usos y costumbres que les


significaban una desventaja frente a los negociadores profesionales. Pueblos que
durante las tres ltimas dcadas por lo menos triplicaron su poblacin, llegando
algunos a alcanzar los 12 000 y hasta 18 000 habitantes. Pueblos que tuvieron
que aceptar definirse desde fuera, segn visiones y necesidades ajenas: primero
fueron indios, luego campesinos, despus nahuas y ahora indgenas. Pueblos
que la visin acadmica y la construccin del nacionalismo del Estado, a travs
de las escuelas, insistieron en definir desde lo prehispnico como el referente
ms importante para ellos de lo indgena, especialmente lo tenochca.
Frente a esta negacin de lo propio e imposicin de lo ajeno, pensamos que lo
importante no es definir a partir de la descripcin de rasgos culturales a los pue-
blos que podan ser llamados indgenas. Lo importante radica en tener en cuenta
algunos aspectos sustantivos que ayuden a entender qu es lo indgena propia-
mente en estas comunidades.
La dialctica entre las imposiciones del Estado y las constantes reelaboracio-
nes nativas marca un campo de tensin simblica y sociopoltica cuya resolucin
depende de cada situacin local y su contexto histrico cultural (regional, na-
cional, internacional). As pues, no trataremos de definir cules pueblos son o no
indgenas. Vemos cul es la mayor o menor presencia y densidad de los sedimen-
tos sobre los cuales fueron construidos.
Pero los sedimentos de origen prehispnico pueden asumir filiaciones tnicas
particulares, como por ejemplo las que parecen ser propias a la cosmogona otom
y que estn presentes en el simbolismo ritual de comunidades tempranamente
nahuatlizadas, como la de Tetelcingo. Los sedimentos de origen occidental con
incidencia organizativa y ritual nos remiten al barroco de las rdenes mendicantes
que permearon los imaginarios indgenas, las cuales se manifestaron a travs de
sus peculiares traducciones de la pasin de Cristo y de los smbolos y prcticas
veneracionales asociadas al calendario y santoral catlico que aparecen de mane-
ra reiterada en nuestras ms recientes calas etnogrficas de diversas comunida-
des morelenses. Otros sedimentos nos orientan a filiar la proyeccin de la iglesia
secular a travs del expansivo guadalupanismo durante ms de las dos ltimas cen-
turias, con especial e interesado bro en el curso de las tres ltimas dcadas.
Por ltimo, los sedimentos emergidos de tiempos ms contemporneos y laicos
donde se cribaron las expresiones regionales del nacionalismo. Es digno de des-
tacarse en el seno del nacionalismo morelense la presencia simblica de Zapata,
las memorias comunitarias cargadas de metforas base del zapatismo y sus
retricas, muchas de ellas proyectndose en el marco de rituales cvicos, escolares
y de protesta campesina (Gruzinski, 1994; Lomnitz, 1995). El tenor de estas ex-
presiones culturales, que desde el imaginario inciden de manera sustantiva en el
tejido organizacional comunitario y sus prcticas rituales, puede ser consciente o
inconsciente, visible o no visible, racional, moderno o no.
Tequitl o trabajo es el concepto organizador central a la vida nahua. Incluye
todas las actividades necesarias para la produccin material, pero se extiende a
empresas tan diversas como hablar a otros, dar consejos, persuadir o convencer,
ensear algo, curar, hacer ofrendas, rezar, tocar msica, acompaar a otros en
rituales. Dicho concepto abarca tambin las relaciones sexuales, la reproduccin
biolgica y la muerte. Para resumir brevemente, tequitl es un concepto amplio
que los nahuas aplican a todo uso de la energa humana fsica, espiritual, inte-
PRESENCIAS, COMUNIDADES Y SAN CE 27

El pasado en el presente de la
cultura nahua en 1935.
lectual, emocional para realizar un propsito especfico. Su conceptualizacin
refleja una alta valoracin cultural del trabajo y de la experiencia de ste. Don
Domingo Daz es un hombre de ms de 70 aos de edad, del pueblo de Ocote-
pec; se ha entregado a las tradiciones de su pueblo: rezandero, maestro de varias
danzas, especialista en poner ofrendas y arcos florales en las portadas, maestro del
concilio, autor de obras teatrales y sobre todo msico de una familia que abarca
desde su bisabuelo hasta sus nietos; nos lo ha expresado de manera clara, cuando
habla de sus trabajos en la msica y en las tradiciones: el alma conoce lo que uno
tiene (siente con) amor; cmo decir?; es como amar a una esposa, es igual; en esta
vida es como todos los trabajos, estimar un trabajo; siento que todos los trabajos
as son. Hay que subrayar que la amplitud de su concepto de tequitl reconoce las
aportaciones de todos los individuos en la comunidad y valora muchas actividades
desempeadas por las mujeres, los nios y los ancianos, a diferencia de la visin
occidental del trabajo. Hasta cuando el etngrafo se encuentra registrando esta
palabra se dice que esto es tequitl, es decir, como el trabajo conjunto de explicar y
entender en Coajomulco y Cuentepec.
Otro concepto cultural incide en las relaciones y la organizacin social de
los nahuas. En Guerrero se apropiaron de la palabra castellana fuerza, pero la
pronuncian con tono especial y le dan un significado propio, muy especfico.
En el lxico local, fuerza connota el uso de energa, perseverancia, el poder del
carcter o espritu personal para realizar un objetivo. Igual que trabajo, fuerza
se refiere a las actividades fsicas y se extiende a elementos rituales, artsticos e
intelectuales. En la lengua nahua, el equivalente ms cercano para fuerza es chi-
cahualiztli. No es diferente la significacin entre los nahuas de Morelos, aunque
el significante pueda ser chechekahua, como en el caso de Cuentepec. El vocablo
28 ESTUDIOS BSICOS

nahua o su traduccin al castellano invoca la energa vital combinada con la for-


taleza fsica y espiritual que los humanos requieren para enfrentar las exigencias
de la vida. En la visin nahua la circulacin de la fuerza sucede en cualquier
actividad humana, tanto en las lujosas fiestas regionales como en las relaciones
ntimas de un individuo. En Morelos, este concepto lo hemos registrado en di-
ferentes expresiones y situaciones de donde podemos mencionar ejemplos como
el de Chalcatzingo, en la que se necesita tener fuerza para convocar a un festejo
como la monta de toros o, como en Coajomulco, donde los santos pueden dar
o quitar la fuerza.
Dar y recibir trabajo o fuerza recprocamente genera todas las relaciones so-
ciales. Los nahuas de Guerrero hablan de este intercambio usando dos trminos
estrechamente vinculados: tlazohtla (amar), y tlacaiita (respetar). Amar y res-
petar a otro implica compartir tequitl y los bienes con l o ella. Son estas acciones
especficas y concretas de reciprocidad las que constituyen las relaciones sociales.
El amor y el respeto no pueden existir como sentimientos afectivos abstractos;2
se tienen que expresar en una relacin de intercambio mutuo de trabajo y bienes.
En el caso de Cuentepec, Morelos, los trminos teneltokat (respetar) o nekua
neltoka un altepec (respeto a mi pueblo) se anudan con actividades comunitarias
que implican tequitl. En Coajomulco, algunas frases refieren la dada respetar y
amar en el marco de las actividades comunitarias y en la compleja trama de sus
interacciones e implican fuerza y tequitl para realizarlas proyectndose, segn
los casos, en direccin al pueblo, la familia, los santos y el maz.
En varios pueblos de Morelos como Cuentepec, Coatetelco, Alpuyeca y
Xoxocotla, cuando un miembro del grupo domstico est enfermo se le hace
una fiesta especial, el mixcotn o micho (escapulario). Para esta ceremonia bus-
can madrinas que tengan fuerza, alegra de vivir, que quieran bailar, porque as
transmiten su fuerza al enfermo; generalmente son personas que tienen muchos
amantes. En esta celebracin se hace patente la pertinencia del concepto chica-
hualiztli, fuerza, que plantea Catharine Good (1994: 142) respecto a los nahuas
de la cuenca del Alto Balsas, Guerrero, acerca de la fuerza como uso de energa,
perseverancia, el poder del carcter y el corazn (yolotl) o espritu personal para
realizar un objetivo, energa combinada con la fortaleza fsica y espiritual.
Las implicaciones sociales de este sistema de valores culturales son significati-
vas y se observan claramente en los datos etnogrficos. Para los pueblos nahuas,
las relaciones sociales son la fuente de toda riqueza y prosperidad tanto individual
como colectiva. Cada persona cultiva sus redes sociales para poder acceder al tra-
bajo y recursos necesarios. La conceptualizacin de las relaciones sociales en s
como recursos productivos abre muchas opciones de elaboracin cultural y crea
esferas novedosas para invertir. El utilizar los bienes personales y el trabajo para
el intercambio es una estrategia para extender y consolidar las relaciones sociales.
Obviamente esta lgica es contraria a la ideologa de la sociedad capitalista en la
cual la base del poder es la acumulacin individual. Los nahuas buscan crear y
aumentar su capital social, no la riqueza personal, y la dinmica descrita aqu fa-
cilita la reproduccin del grupo. La circulacin del trabajo en un incesante proce-
so de intercambio vincula a todos ms estrechamente con el grupo social (Good,
2
Decir amo a mi padre significa que uno voluntariamente le da su ayuda; decir respeto a mi comadre implica brindarle
el apoyo que le corresponde. Declarar mi hermano no me respeta o somos hermanos, pero no nos queremos indica que no
hay flujo de trabajo; en este caso no hay relacin, y es comn de esta situacin: es mi hermano, pero no somos nada.
PRESENCIAS, COMUNIDADES Y SAN CE 29

1988), define y delimita la comunidad. Por eso las fiestas y el trabajo comunal son
tan importantes para la identidad comunitaria orientando la reproduccin del
grupo en la historia.
El ltimo eje de este sistema cultural es la conceptualizacin de la historia. Los
nahuas de Guerrero utilizan ciertas palabras o frases para referirse a los procesos
histricos que han vivido como grupo indgena: Ihcsan es el pasado, un pasado
muy antiguo, pero orgnicamente ligado al presente que habitan los vivos; se
traduce lo de antes, de mucho ms antes. La expresin ihcsan ohualah (esto
ha venido hasta nosotros desde antes, de ms antes) evoca la herencia comn,
la cultura3 transmitida a los de hoy de los que vivieron antes. La palabra tococol-
huan (nuestros abuelos y abuelas) se refiere a los ancestros colectivos del grupo
social. Un concepto de continuidad histrica del grupo es central a la capacidad
de la sociedad de reproducir sus formas de organizacin social.
De ninguna manera estamos negando el cambio como aspecto permanente y
posibilitador de la existencia de estos pueblos. Por un lado, pensamos que mu-
cho del cambio se da tratando de no romper el cordn de las vas esenciales de la
existencia comunitaria. Por otro, pensamos que mucho del cambio se da, dado
el carcter centralista, homogeneizante y excluyente de las instancias supraloca-
les y sus grupos de poder que ejercen dominio econmico, poltico y religioso
sobre los pueblos indgenas apoyndose en grupos de inters local. Los pueblos
replican a travs de sus tradicionales organizaciones comunitarias, expresndose
3
No se basa en una idea del tiempo lineal y cronolgicamente ordenado, sino que sigue rigiendo la vida de hoy. Otra
frase expresa la accin de mantener continuidad con los de vivieron antes. Cotona significa jalar un mecate, cordn o hilo
hasta que rompa; su uso figurativo indica la ruptura definitiva con una tradicin o modo establecido de hacer algo. Casi
siempre lo he escuchado en el negativo, Xhuel nicotonas, xhuel ticotoniskeh, Yo no puedo romper el cordn, no podemos
romper los hilos. Nontles (nuestra madres
mayores), la conversacin
del respeto.
30 ESTUDIOS BSICOS

a travs de prcticas de resistencia, persistencia y defensa tanto de sus modos de


vida como de sus derechos a la toma de decisiones sobre los usos reales y posibles
de sus recursos reales y simblicos.

L S

Los nahuas de ciertas regiones, como el Alto Balsas y Morelos, llaman a las per-
sonas con quienes mantienen relaciones de intercambio recproco y ayuda mutua
la gente de uno, que coincide en parte, pero no completamente, con personas
relacionadas por el parentesco o compadrazgo, ya que los lazos con los vecinos,
las amistades y los amantes tambin son muy estrechos. Al hablar de sus parien-
tes y compadres, los nahuas mencionados siempre distinguen entre las personas
con quienes mantienen relaciones de ayuda recproca y las que no responden
a ese intercambio de reciprocidad. Por ejemplo, dicen l es mi hermano y me
quiere mucho o ella es mi ahijada y me respeta para aclarar que dentro de la
relacin de parentesco o compadrazgo se brinda apoyo mutuamente. Igualmente
dicen l es mi hijo, pero no me quiere o ella es mi hermana, pero somos como
nada para indicar que a pesar de la relacin no hay reciprocidad. Estos comen-
tarios dejan ver que subordinan los lazos formales a los principios de amor y
respeto que se tienen que manifestar en la accin, en hechos concretos. Una
mujer dijo de su sobrina con quien no tiene relaciones recprocas: es mi sobrina,
pero ella no existe para m. Otra mujer se refiri a una relacin cordial que no se
concreta en reciprocidad con la frase nos amamos mucho, pero solamente con
nuestras palabras.
Dentro de los nahuas se necesita contar con el apoyo de los dems para cubrir
sus necesidades de subsistencia y sus obligaciones sociales y rituales. Hablan
muy explcitamente de su gente y los recursos que pueden ofrecer a cada uno
y de lo que ellos podran aportar. Al principio parecen extremadamente intere-
sados y enfocados a sacar algn provecho de ciertas relaciones humanas que la
formacin cultural occidental califica coma afectivas o idealmente altruistas.
Solamente al entender los ejes conceptuales de su visin del mundo social se
puede comprender que tienen una manera propia de crear las relaciones sociales
emotivas. Finalmente, para estos nahuas las relaciones de apoyo voluntarias son
asunto del corazn y del juicio de las personas, incluso entre parientes cercanos
donde la visin occidental planteara el derecho de exigir. Es posible tratar de
influir en los dems y controlar sus acciones hasta cierto punto, pero finalmente
todo depende de ellos. Dicen: slo l; ella sabe lo que tiene en su corazn o pen-
samiento o juicio.
Todas las personas que forman parte de la sociedad indgena participan de
dos redes de lazos sociales: hacia las personas con quienes trabajan juntos como
uno, es decir, con el grupo domstico, y hacia su gente o como dicen en Hue-
yapan, ticentequiti, y en Chalcatzingo, la penca, que abarca la red de relaciones
fuera del grupo domstico inmediato. Es importante destacar que dentro de una
misma unidad domstica los diferentes miembros pertenecen a diferentes redes
recprocas ms amplias, comparten algunas relaciones, pero nadie tiene la misma
red en la prctica. Estos vnculos crean sistemas de obligacin y de apoyo com-
plementario que a veces pueden ocasionar tensiones, ya que todo el mundo est
PRESENCIAS, COMUNIDADES Y SAN CE 31

sujeto a diferentes presiones. Los recursos potenciales movilizados por la gente


de uno forman parte de lo que los miembros aportan al grupo cuando trabajan
juntos. La existencia de estas redes de la gente de uno explica una aparente
contradiccin: cada quien opera dentro de un marco de referencia colectiva que
abarca el grupo domstico, sus redes sociales ms amplias, su comunidad como
entidad, y a la vez tienen personalidades fuertes como individuos y pueden ac-
tuar con mucha independencia frente a algunos sectores de su gente mientras
se apoyan en otros. En Tetelcingo la gente se refiere a s misma como mouseuale,
que significa la gente de un mismo brazo. Esto no quiere decir que al interior
los miembros del pueblo se asignan y reasignan con diferentes gente de uno, a
veces en conflicto y a veces en complementacin.
En varios pueblos nahuas de Morelos como Ocotepec, Cuentepec, Chalca-
tzingo y Xoxocotla la puesta o tendido de las ofrendas a los muertos se hace
invocando a la gente de uno. En Cuentepec, el padre de familia coloca una a
una las velas dedicadas a cada uno de los miembros de los que tienen memoria:
para mi padre, para mi madre, para mi ta, para mi compadre, para fulanito,
amigo querido de la familia. Luego, la madre endonar una vela a cada miem-
bro de su familia, incluyendo compadres y gente que sin ser parientes cercanos
tuvieron una relacin importante con su gente. En Ocotepec, al ir formando la
figura humana que representa al difunto que recibir su ofrenda nueva, con cada
pan, penca de pltano y dems fruta, van invocando a los miembros de la gente
de uno, parientes, compadres, vecinos y sentidos amigos que la memoria y los
reconocimientos alcanzan a recordar y con quienes la familia comparti la vida.
Muchas veces las velas, el pan y otros objetos ofrendados son presentes que traen
parientes, compadres y amigos cuyos nombres se mencionan al irlos colocando.
A lo largo de este ensayo ir aflorando la presencia de los sedimentos, los ejes
y la gente de uno dentro de la organizacin comunitaria de los pueblos con pre-
sencia nahua en Morelos.

El respeto y las ceremonias propiciatorias son algunos de los mbitos donde que-
daron circunscritas ciertas creencias, prcticas ceremoniales y las personas que
guardan un contenido de construccin nahua en los pueblos morelenses de hoy.

Desde los aos setenta hemos registrado un sentido reclamo de parte de la gente
de edad avanzada, expresado de esta manera: ya no hay respeto como antes.
Este reclamo no es slo porque las nuevas generaciones no observan los cdi-
gos, la subordinacin y los protocolos de antes, sino es porque toda una manera
de explicarse el sitio en la vida de los individuos y el orden por el cual deben
transitarla ha ido cambiando y no para bien, segn su apreciacin. Don Leno
(Magdaleno Piedra), el huehuechique principal de Santa Catarina, con autntico
pesar nos confiaba: No compadre, mira, no ya no; antes las gentes saludaban
a sus padrinos de bautizo: buenos das, pap! Si no saludaban, uno le daba la
32 ESTUDIOS BSICOS

Retrato de un indgena de la regin.


PRESENCIAS, COMUNIDADES Y SAN CE 33

queja a sus padres: tu chamaco pas y no me salud bien, entonces ellos lo cas-
tigaban. Cualquier seor poda ordenar a cualquier nio o joven a que le hiciera
algn mandado. Ahora si un seor trata de ordenar a un chamaco a que le haga
un encargo, ste ni lo voltea a ver.
El respeto lleg a ser todo un cdigo de valores y comportamientos que ri-
gieron las relaciones entre los individuos, pares, generaciones, las familias, los
pueblos, as como entre los seres humanos y los entes naturales y sobrenaturales.
Este cdigo alcanz tambin el mbito de lo sobrenatural. Se considera que estos
seres, los Seores del Tiempo y Los Aires, son muy sensibles cuando no reci-
ben el respeto apropiado por parte de los seres humanos. Convulsiones, dolor de
cabeza agudo, erupciones en la piel, hemiplejia y aun la muerte, son los castigos
a esta falta. Cuando no se observan las ceremonias propiciatorias con el respeto
indicado, stas no tendrn la efectividad esperada y tendrn que repetirse.
Estos ejemplos sirven para ilustrar el tipo de respeto que se maneja dentro
de la tradicin cultural nahua. Respeto y reciprocidad son dos de los ejes ms
importantes de esta tradicin cultural.
La voluta: transmisin oral
C A P T U L O 2

El panorama general del nhuatl


y los dialectos de Morelos
A G L*

Nuestra herencia es una red de agujeros


Poema de Tlatelolco, siglo

E
, -
tidades de la Repblica Mexicana, y algunos de cuyos restos sobreviven en
los pases de Centroamrica, se halla marcado por la fragmentacin dia-
lectal, es decir, por diferencias regionales que existan de antemano, pero que se
acentuaron como efecto de los procesos de parcelacin que vivieron los pueblos
indios y las comunidades durante la poca colonial. As, el nhuatl se encuentra
fuertemente fragmentado en dialectos o variantes,2 lo cual crea un efecto apa-
rente de que se tratara no de una sola lengua, sino de una familia lingstica
interconectada. Como la inteligibilidad del nhuatl (y de otros idiomas de Me-
soamrica) se da en forma de redes sucesivas, los dialectos ms alejados geogr-
ficamente entre s, los colocados en puntos extremos de la red, tienden a ser casi
mutuamente ininteligibles. Por ello es importante concebir al nhuatl ms como
la red fragmentada de una totalidad mayor que como una sucesin de variantes
a punto de separarse.
Primeramente, desde el siglo la poltica general consider al nhuatl del
valle de Mxico, sede de la Triple Alianza, como el nhuatl Clsico, del cual, segn
la lgica europea de la fragmentacin de las lenguas romances, deberan deri-
var el resto de las variantes del nhuatl. Se conceba al idioma de Tenochtitlan
y Texcoco algo as como el latn culto, la variante socialmente superior y que
debera imponer la norma ideal de todos los hablantes, de los romances vulgares.
As, en muchos textos y documentos del primer siglo de la conquista, como en
las Relaciones Geogrficas ordenadas por Felipe II en 1579-1580, o en los docu-
mentos y probanzas de tierras, se habla de la variante dominante mexica como
la lengua cortesana de Mxico, y a las variantes que no corresponden al modelo
erigido como central se les considera segn diversos criterios de valor de dismi-
* Investigador del Centro INAH-Morelos.
2
El concepto lingstico de dialecto se refiere a una variante inteligible dentro de la totalidad de una lengua extendida
en un territorio dado. Lo aclaro porque en Mxico, como producto de los prejuicios sociales implantados desde la Colonia,
el trmino tiene una connotacin peyorativa: se suele llamar idioma al espaol y dialectos (vid. idiomas inferiores) a las
lenguas o idiomas indgenas.

35
36 ESTUDIOS BSICOS

nucin, que denotan por lo general el antiguo etnocentrismo de los mexicas, pero
revaluado por la administracin colonial hispana. Se usa as una serie de juicios
valorativos para ubicar las hablas distintivas regionales: nhuatl vulgar o mexi-
cano vulgar, mexicano corrupto y, por ltimo, en la escala ms baja, mexicano
mazorral, o bien se usan categoras usadas por los mismos escribanos nahuas del
valle de Mxico: mexicano chontal, mexicano pinotl, etctera. Algunas de estas
denominaciones, en especial las ltimas, se refieren a veces a lenguas distintas
aunque cercanamente emparentadas con el nhuatl y que ya se han extinguido:
como la lengua de Pochutla (Oaxaca), el pochuteco, que es un idioma muy cer-
cano al nhuatl dentro de la gran familia yutoazteca, y que en el fue llamada
mexicano mazorral.
El problema de estas clasificaciones es que no todas las variantes derivan del
nhuatl clsico, sino que ste y las dems variantes derivan ms bien de un pro-
tonahua que se fue especializando y expandiendo y que ya no era hablado en
el siglo . As, los dialectos del nhuatl oriental (sur de Veracruz, Tabasco, El
Salvador), del nhuatl del norte (la Huasteca, franjas de la Sierra de Puebla)
o el occidental ( Jalisco, Michoacn) derivan de hablas que en el siglo eran
ya bastante diferentes de la lengua oficial del imperio azteca. Actualmente los
dialectos orientales del nhuatl, por ejemplo, se encuentran tan alejados de
las variantes del centro de Mxico, como pudiera estarlo el espaol del cataln o
del portugus.
Otro rasgo general importante es que, durante todo el periodo colonial, el n-
huatl interactu muy estrechamente con el espaol, proporcionando una gran
cantidad de prstamos a las variantes del espaol de Mxico y Centroamrica.
Asimismo, el nhuatl adopt muchos prstamos del espaol, tanto del siglo
como de los siglos posteriores. El vocabulario se adapt a estos prstamos, se
adoptaron conjunciones y giros tomados del espaol y la consecuencia, en la sin-
taxis, es que el nhuatl moderno utiliza formas sintcticas mestizas, nuevas es-
tructuras que no son espaolas ni nahuas, pero que derivan de esta interaccin de
cuatro siglos.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el nhuatl moderno construye


sus caractersticas tomando como base un conjunto mayor de rasgos, un cor-
pus ms amplio al de cada variante particular. Es decir, que cada variante se ha
especializado en aspectos diversos de ese conjunto, incidiendo en preferencias
gramaticales y lxicas tomadas de ese complejo lingstico mayor, que es el que
subyace en todas las variantes. Cada forma regional se ha especializado en partes
especficas de esa totalidad y ha colonizado una parte de ese corpus. Dicho de
otra manera: si elaborramos una comparacin exhaustiva de rasgos fonolgicos,
gramaticales, sintcticos y de vocabulario, podramos tener la matriz de la totali-
dad de la lengua; por lo pronto, un diccionario lxico y gramatical que superara
en elementos a los clsicos de Molina o Rmi Simen acerca del nhuatl Clsi-
co. Esta situacin, al igual que la disposicin de las variantes en cadenas y redes,
opera en escala general y en grupos regionales: el norte (Durango), el occidente
( Jalisco y Michoacn), el sur (Guerrero), el centro (Distrito Federal, Estado de
E L PA N O R A M A G E N E R A L D E L N H UATL Y LO S D I A L E C TO S D E M O R E LO S 37

GRFICA 1
L A P O S I C I N D E L N A H UA D E L E S T E C O N R E S P E C TO A O T R A S VA R I A N T E S

Mxico, Morelos, Puebla y Tlaxcala), la Huasteca, la Sierra de Puebla, el Golfo


sur y Chiapas-Centroamrica, conformando diferencias sutiles y de creciente
envergadura.
Desde un punto de vista histrico, de esta hipottica lingstica comparativa
del nhuatl se derivan conclusiones histricas que estn en espera de un trabajo
ms totalizador, que trascienda el actual estudio monogrfico sobre variantes
separadas. Y es que el conjunto del nhuatl superviviente y registrado desde hace
ms de un siglo a la fecha, semeja, en la expansin y regularidad de los cambios,
un estanque en el que se hubieran hecho caer piedras de manera sucesiva, y que
los cambios se hubieran expandido en ondas concntricas del centro a la pe-
riferia: marcando rasgos desde que las variantes se empezaron a separar entre
s, desde finales del periodo Clsico. As, los rasgos ms arcaicos se mantienen

3
Con base en esta hiptesis se hizo una reconstruccin bsica del llamado nahua del Golfo (Garca de Len, 1976).
38 ESTUDIOS BSICOS

GRFICA 2
D E S A R R O L L O D E L A P O B L AC I N H A B L A N T E D E L E N G UA I N D G E N A E N R E L AC I N
A L A P O B L AC I N TO TA L D E M O R E L O S

30 896 = 2.00%
2000
1 550 296

19 940 = 1.70%
1990
1 195 059

31 443 = 3.30%
1980
947 089 Poblacin hablante de
lengua indgena
16 354 = 2. 60% Poblacin total
1970
616 119

Elaborado por Alfredo Paulo Maya, con base en VII Censo General de Poblacin y Vivienda Mxico, Secretara de Industria y Comercio, Direccin General de
Estadstica, 1960; IX Censo General de Poblacin, Estados Unidos Mexicanos, Secretara de Industria y Comercio, Direccin General de Estadstica, 1970;
X Censo General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Infomtica, 1980; XI Censo General de
Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 1990, y XII Censo General de Poblacin y Vivienda,
Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 2000.

en la periferia, por lo general en las variantes del llamado nhuat (Durango,


partes de occidente, sur, Huasteca, Sierra de Puebla y todo el Golfo sur y
Centroamrica), y el desarrollo de los cambios ms recientes es notorio en el
centro, en las variantes del nhuatl.4 El inicio de esta separacin interna se re-
monta, segn los clculos lxico-estadsticos, a una profundidad de por lo menos
14 siglos mnimo, si incluimos variantes cercanas como el pochuteco, y a unos
10 siglos al interior del nhuatl propiamente dicho: es decir, que hace unos mil
aos el nhuatl empez a diversificarse, coincidiendo con el colapso y dispersin
de Teotihuacan. Esto nos lleva a que lo ms trascendente para la historia prehis-
pnica de Mesoamrica, corroborado por fuentes escritas y arqueolgicas, es que
dichas piedras en el centro del estanque corresponden con las dominaciones y
dispersiones migratorias de los nahuas a partir de ciertas metrpolis o ciudades-
Estado situadas en el altiplano central: Tula-Teotihuacan, Xochicalco, Cholula,
Tula-Xicocotitlan y Mxico-Tenochtitlan, ciudades donde se habl el nhuatl
y a partir de las cuales se expandieron las variantes en forma de ondas concn-
tricas. As, en franjas dialectales como la del Golfo sur, es posible incluso datar
cronolgicamente esos cambios y adscribirlos a migraciones conocidas de grupos
de hablantes hacia el sur de Mesoamrica: las famosas migraciones pipiles que
alcanzaron Yucatn y Centroamrica (hasta el sur de Costa Rica), y que proce-
dan de Teotihuacan, Xochicalco, Cholula y Tula-Xicocotitlan.
4
Esta distincin entre nhuatl, nhuat y nhual se basa en un solo rasgo: el uso en ciertas palabras (por lo general
ante /a/ y en posicin final) de los fonemas /tl/, /t/ y /l/ sorda. Esta ltima variante aparece en Michoacn y el sur del
Estado de Mxico. As, en el primero, hombre se dice /tla:katl/, en el segundo /ta:kat o ta:gat/, y en el tercero /la:kal/.
Pero este solo rasgo ha resultado insuficiente, como lo ha demostrado Hasler (1961, 426), para una clasificacin confiable
de las variantes.
E L PA N O R A M A G E N E R A L D E L N H UATL Y LO S D I A L E C TO S D E M O R E LO S 39

Por otra parte, hay dos situaciones histricas importantes que se desprenden
de la lingstica histrica del nhuatl: la primera son los prstamos de otras len-
guas que han interactuado en contextos regionales (como el cora y el huichol en
Durango, el totonaco en la Sierra de Puebla, el otom en el Altiplano central, el
popoluca mixeano y el zoqueno en el sur de Veracruz, etctera). Esto ha marcado
muchas de las diferencias y preferencias que han contaminado al corpus y que
tienden a acercar el nhuatl a las lenguas vecinas. Otra es el sustrato, es decir, la
impronta de lenguas anteriores habladas en ciertas regiones que marcan prsta-
mos y acentos regionales. Como el nhuatl, en virtud de su carcter asociado a
la dominacin de sucesivos estados militaristas, era por lo general impuesto en
regiones donde se hablaban otras lenguas, aparece muchas veces con un sustrato
ms o menos visible. La imposicin del nhuatl continu incluso durante el siglo
en algunas regiones, pues la primera poltica de la Corona espaola fue el
convertirlo en lingua franca, en la lengua mexicana de la Nueva Espaa, til para
la evangelizacin y la administracin en una Mesoamrica que apareca ante los
ojos de los conquistadores como una autntica Torre de Babel. Ambas situaciones
son importantes para la reconstruccin histrica de los pueblos nahuas, pero gran
parte de esta tarea est por hacerse.

L M

En Morelos el nhuatl est, desde por lo menos la mitad del siglo pasado, en
franco proceso de extincin, a pesar de que es, de hecho, la nica lengua ind-
gena que se habla en el estado. A pesar de este proceso de rpida disolucin, se
mantiene en algunas localidades del norte, centro, occidente y oriente del estado.
Los dialectos de Morelos muestran lo que hemos estado diciendo: aparecen en
forma de cadena o red dialectal regional; son notorios algunos pisos histricos
que se remontan al Clsico (sobre todo a Xochicalco, donde muy posiblemente
se habl esta lengua), y en algunos de ellos puede percibir un sustrato de algu-
na o algunas lenguas anteriores: como en la variante de Tetelcingo, donde los
cambios fonolgicos y lxicos se relacionan con la presencia anterior de alguna
lengua del grupo otomangue (posiblemente el chocho-popoloca, hablado hasta
el sur del Popocatpetl segn algunas fuentes del siglo ). Asimismo, algunos
dialectos del norte, como el de Tlalnepantla y el de Hueyapan, se relacionan
directamente con la red del valle de Mxico, los del occidente (Cuentepec) con
el sur del Estado de Mxico (Ixtapa, Temascaltepec), mostrando interacciones
con lenguas otomianas (ocuilteco, otom y matlatzinca), e indicios arcaizantes,
reflejos lejanos de lo que pudo haber sido el nhuatl de Xochicalco. Las variantes
del centro norte (Ocotepec, Tepoztln y sus sujetos Santa Catarina, Amatln y
Ocotitln) representaran el centro ms tpico de la red morelense: una secuen-
cia que se contina hacia el oriente de Morelos, el sur de Puebla, y con algunas
conexiones hacia el nhuatl oriental del Golfo de Mxico. Algunas caractersticas
fonolgicas, gramaticales y lxicas son descritas por Dakin (1975) y Lastra y
Horcasitas (1980), ubicando a la red morelense dentro de las variantes de lo que
Hasler (1961) llama nhuatl central.
De hecho, la variante morelense que muestra ms cambios, y que ha resultado
una de las ms persistentes en el proceso acelerado de extincin, es la de Tetel-
40 ESTUDIOS BSICOS

GRFICA 3
E V O L U C I N D E L A P O B L AC I N M AY O R D E C I N C O A O S H A B L A N T E D E L E N G UA
I NDGE NA E N MORELOS , P OR MU NICIPIO, 1970 A 2000

2 882
4 920
Cuautla
3 190
4 878

815
4 663
Cuernavaca
1 988
4 468

3 740
3 673
Puente de Ixtla
2 799
2 686

1 157
2 289
Temixco
1 653
3 415

1 998
2 010
Tepoztln
1 521
1 680

2 917
3 611
Tetela del Volcn
2 574
2 035

55
212
Jantetelco
73
157

0 1 000 2 000 3 000 4 000 5 000

1970 1980 1990 2000

Elaborado por Alfredo Paulo Maya, con base en IX Censo General de Poblacin, Estados Unidos Mexicanos, Secretara de Industria y Comercio, Direccin
General de Estadstica, 1970; X Censo General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Infomtica,
1980; XI Censo General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 1990, y XII Censo
General de Poblacin y Vivienda, Estados Unidos Mexicanos, Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Informtica, 2000.
E L PA N O R A M A G E N E R A L D E L N H UATL Y LO S D I A L E C TO S D E M O R E LO S 41

cingo, la que segn Karen Dakin (1975: 231): Se distingue marcadamente de los
otros dialectos en su sistema voclico [] las diferencias estn en la realizacin
de las vocales largas, que han cambiado de calidad, es decir, que las vocales largas
/a:, e:, i:, o:/, se han convertido en otras vocales, inexistentes en el nhuatl, pero
presentes en las lenguas otomangues, as como en algunos diptongos o grupos
voclicos. Esta caracterstica de las vocales tetelcingas causa un efecto falso de no-
comprensin por parte de los hablantes de dialectos vecinos, como Hueyapan,
pero es en realidad una serie de cambios absolutamente regular.
El nhuatl de Morelos, socialmente, es visto como una lengua disminuida, aso-
ciado a la condicin rural e indgena. Carente de prestigio, ha cesado de transmi-
tirse de una generacin a otra, lo cual significar la muerte de todo un complejo
cultural muy rico que seguramente desaparecer en los aos venideros.
Vestimenta tradicional de Hueyapan
C A P T U L O 3

Identidades
L. M M M*

Q ,
les diferencia de los que no lo son?, cmo se reconocen entre s
unos y otros?, y, sobre todo, cmo se reconocen a s mismos? Hasta
hace poco la respuesta ms aceptada era que son indgenas los
que hablan una lengua indgena: los que hablan nahua son nahuas, los que hablan
mixteco son mixtecos, y as sucesivamente. Hoy la bsqueda de respuestas ms
profundas y el empuje de las comunidades llamadas indgenas ha generado otras
explicaciones.
Por principio, muchos pueblos indgenas tienen nombres para referirse a
sus lenguas maternas, diferentes a los que se les han asignado desde afuera.
Durante muchos aos en Morelos los pueblos de tradicin indgena decan que
hablaban el mexicano o macehual, mientras que desde afuera se le llamaba n-
huatl. En otras regiones, los pueblos le llaman tenek a su propia lengua, otros la
llamaban huasteco y as cahita se menciona como tarahumara y el nu e como
otom.
Por otro lado, no todos los que hablan la misma lengua mantienen un sen-
timiento de pertenencia entre todos. A veces hay ms afinidad entre diferentes
grupos que interactan conjuntamente compartiendo una misma regin aunque
hablen diferentes lenguas. Tambin hay pueblos que, aunque hablen la misma
lengua, no se conocen y tampoco tienen una historia compartida, por lo que dif-
cilmente existe una identidad de grupo entre ellos.
Ahora hemos comprendido que al perderse el uso de la lengua indgena un
pueblo no se vaca de su tradicin cultural, aunque la prdida sea significativa e
irreparable. Muchos conceptos son mencionados en espaol, conservando una
parte importante de su sentido y su significado. Algunas formas como las me-
tforas son traducidas con una funcin similar. Es comn que algunas pala-
bras en espaol que estn presentes en el habla nhuatl de algunos pueblos sean
pronunciadas de manera particular; por ejemplo, en Hueyapan es comn que se
hable de las narancas en lugar de decir naranjas. Esto ms que ser una incapaci-
dad para pronunciar, es darle una variacin particular que diferencia el habla local
de la de otros pueblos.2 Podramos decir que en los pueblos de habla nhuatl al ir
tomando el espaol como la lengua principal, se va creando un dialecto armado

Investigador Centro INAH-Morelos.


*

2
Esta observacin fue hecha por Irene Domnguez Lavana, originaria de Hueyapan, compaera del Centro INAH-
Morelos.

43
44 ESTUDIOS BSICOS

Dos expresiones de identidad,


en el paisaje urbanizado de
Tetelcingo, Morelos. por ciertos elementos de la lengua original que se mantienen, al que se le suman
algunos elementos de cultura local y regional.
En pocas palabras, la lengua no puede ser un criterio nico para responder a las
preguntas con que iniciamos este apartado. Valga esta entrada para entender que
la identidad indgena se va construyendo desde dentro y desde fuera.
Hasta hace poco, para responder a esas preguntas, se elaboraban listados de
elementos culturales que se suponan eran los caractersticos de un grupo tnico
o grupo indgena. Hoy no es con listados de danzas, indumentarias, ceremonias,
ritos y festividades con lo que se va a definir un grupo. Cada pueblo, cada familia
y cada individuo maneja diferentes elementos culturales segn si es agricultor,
obrero, albail, artesano, alumno o maestro escolar, comerciantes de tianguis o
empleados de supermercados. Lo que da cohesin al grupo indgena y a su cul-
tura es la manera en que las diferencias se conjuntan alrededor de ciertos ejes
fundamentales. La base de la cultura indgena est en esos ejes a los cuales se les
ha llamado cultura mesoamericana. Las ofrendas rituales a los seres que contro-
lan la lluvia, as como la monta de toros y el mariachi que canta en nhuatl, y aun
el uso de Internet, son parte de la tradicin cultural indgena si se conciben y se
realizan dentro de los ejes socioculturales relacionados con la vida comunitaria,
la reciprocidad, el respeto, la tica del trabajo, la fuerza, las colectividades del san
ce y la cosmovisin propia, entre otros aspectos fundamentales.
Volviendo a las preguntas iniciales hay que sealar que existe una permanente
confusin sobre a quin llamar indgena. Las dependencias oficiales han dado
diferentes y contrastantes cifras de cuntos indgenas hay. El Instituto Nacional
Indigenista (), ahora Comisin Nacional para el Desarrollo de los Pueblos
Indgenas (), el Instituto Nacional de Estadstica, Geografa e Inform-
tica () y el Gobierno del Estado, entre otras, han dado cifras que van desde
IDENTIDADES 45

la negacin de la existencia de indgenas en Morelos, hasta quienes marcan una


poblacin mayor a los 300 000. Dichas instituciones enfrentan un mismo proble-
ma: con qu criterios se puede definir quin es indgena y quin no? La diferencia
radica principalmente en quines son los que definen: los propios pueblos de
tradicin indgena o los ajenos?
Por un lado, en la construccin de la identidad indgena en Morelos tanto
en los referentes que la conforman como en la manera de imaginar los pasados
en que se basa dicha identidad, el peso de las imposiciones externas ha teni-
do enorme importancia. Por otro lado, los pueblos tienen sus propias for-
mas de establecer sus identidades, sus conceptos y trminos de pertenencia, y
sus maneras de reconocerse a los que sienten como propios, ms all del nivel
comunitario.
El adentrarse en el pasado y en las identidades indgenas de Morelos ha sido
una preocupacin y una ocupacin de diferentes grupos e individuos. Acadmi-
cos, reivindicadores de toda ndole y origen, funcionarios, polticos y en ocasiones
los propios indgenas transitando entre lo propio y lo ajeno, han construido sus
propias imgenes, a veces retroalimentndose entre todos, pero siempre tomando
de entre memorias y olvidos lo que quisieron o necesitaron imaginar.
Ser indgena es una construccin de origen ajeno a las comunidades e indivi-
duos que son denominados as. Incluso en las situaciones en que ellos mismos
se autonombran como tal, la adopcin, reelaboracin y manejo del trmino,

LOS CHINELOS
L. M M M*

L , -
da en algunas comunidades co-
mo el brinco, se ha convertido casi
con las vestimentas que aparecen en
los combates contra los franceses dra-
matizados en la regin de San Martn
glo , con la funcin de hacer burla
de las tropas francesas. Esta versin
fue investigada y transcrita por Ar-
en un smbolo de identidad de lo mo- Tezmelucan y Huejotzingo, en el es- turo Warman, en el lbum que el
relense. Probablemente, as como la tado de Puebla. produjo de la Banda de Tlaya-
conocemos hoy, haya sido el resulta- Cada vez son ms numerosas las capan. En dicho texto Warman ex-
do de una reelaboracin coreogrfi- comparsas y las localidades en que se plicaba que los trajes eran en cierto
ca, en la segunda mitad del siglo . celebran los carnavales, lo mismo que modo una imitacin de los uniformes
Aunque la tradicin oral le da para han aumentado las fiestas patronales de cierto grupo de las tropas france-
unos un origen en Tlayacapan y, pa- que incluyen el brinco entre sus for- sas que ocuparon el territorio duran-
ra otros, en Tepoztln, es muy posi- mas de festejo. te varios aos en esas fechas.1 Gabriel
ble que se haya iniciado durante la Durante los aos setenta, la expli- Moedano (comunicacin personal)
Conquista. Existen danzas en el Per cacin ms comn y ms aceptada de y Antonio Garca de Len (comuni-
y en Centroamrica con vestimentas cmo se originaron los chinelos se re-
muy parecidas al chinelo. No se pue- fera a la incorporacin de esta dan- 1
Se habla de la recopilacin musical de
de dejar de reconocer cierta similitud za a los carnavales tradicionales en la campo, edicin, notas y fichas para una serie
de discos de msica popular del Museo Nacio-
vspera de la Cuaresma en Tlayaca- nal de Antropologa, entre los cuales se encuen-
* Investigador Centro -Morelos. pan y Tepoztln a mediados del si- tra la Banda de Tlayacapan, 1970.
46 ESTUDIOS BSICOS

ya sea para obtener un beneficio (identidad instrumental), o bien para llenar


lagunas en su historia y en sus identidades, o para crear los sentimientos y la or-
ganizacin con qu construir movilizaciones sociales, el origen de esta palabra
y el concepto que enuncia es igualmente ajeno. Indios, campesinos, indgenas,
grupos tnicos, nahuas, tlahuicas, indgenas y mesoamericanos, son trminos
con que sucesivamente se han etiquetado a varias comunidades de lo que hoy
llamamos Morelos, desde la conquista espaola hasta el siglo . Estos tr-
minos han sido acuados desde la parte de la sociedad que no es a la que per-
tenecen las comunidades de tradicin cultural nahua; por eso son trminos
que son entendibles en primera instancia a esta parte. No indgena no quiere
decir que las propias comunidades morelenses en cuestin no tengan trminos
propios que los definan a s mismos y a su relacin con individuos y poblacio-
nes pares culturalmente. Sus trminos estn comprendidos en el pensamiento
y la denominacin de origen nahua que en varias ocasiones estn conforma-
das por metforas: to gente (nuestra gente), san ce (la gente como uno solo),
to huaxca (lo nuestro, la gente que pertenecemos a la misma tierra, la gente
de aqu, la gente del mismo maguey o la gente de la misma tortilla). Uno de
los puntos del documento final del Congreso Nacional Indgena de 1997 define
con claridad esta situacin: No somos ni minoras, ni etnias ni grupos tnicos,
somos la gente (documento final del Congreso Nacional Indgena, 1996; Mo-
rayta, 2003: 7).

cacin personal) han comentado res-


pectivamente que, en efecto, los trajes
se parecen a los usados por algunos
de los soldados de Napolen que ve-
nan del norte de frica y de Europa
del este.
En los siguientes aos algunos lu-
gareos de Tepoztln y de Tlayaca-
pan se dieron a la tarea de buscar ms
informacin, encontrando documen-
tos coloniales que describen ciertas
danzas y mitotes que, aunque pare-
cidas al chinelo, los datos que apor-
tan esos documentos no son an con-
cluyentes.
En los aos noventa tom fuerza la
versin de que esta danza hace burla de
los espaoles conquistadores y, en es-
pecial, de los rabes. Estas versiones no
se acompaan de documentos u otra
forma de testimonio. Curiosamente va
tomando fuerza esta versin cuando
ms se aproximaba la conmemoracin
de los 500 aos de la llegada y conquis-
ta de los espaoles a Amrica.
Existen varias conjeturas acerca
Remarcando la tradicin del brinco del chinelo. del significado de la palabra chinelo.
IDENTIDADES 47

Mural en Tepoztln que muestra la leyenda del Tepozteco. Segn la gente local fue financiado por la Pepsi Cola en los
aos cincuenta del siglo XX, pero se desconoce el autor.

Anunciando el paso de los chinelos. Los chinelos, ventanitas de la imaginacin a lo prehispnico.


48 ESTUDIOS BSICOS

Diferentes obras que publican los resultados de investigaciones a lo largo del si-
glo fueron creando diferentes imgenes de la historia y la cultura indgena en
Morelos. La presencia del estilo olmeca en numerosos smbolos prehispnicos en
diferentes sitios de lo que hoy es Morelos, fue estudiada desde los aos treinta del
siglo . Algunos, an en la actualidad, han interpretado esta presencia simblica
olmeca como evidencia de la presencia fsica de los generadores de esta antigua
cultura, cosa que no ha sido probada. De cualquier manera, a las sociedades com-
plejas ms antiguas se les etiquet con un nombre venido de la academia: olmecas.
Otras etiquetas siguieron llegando para mostrar la historia prehispnica en una
dinmica parecida a la de los olmecas: teotihuacanos, toltecas, tlahuicas, xochi-
milcas y nahuas. Los estudios arqueolgicos e histricos fueron trayendo estos
trminos en los planteamientos con los que se ha ido armando esta historia. El
problema es que dichos trminos han sido tomados en un sentido impositivo
sobre los pueblos de tradicin indgena morelense. Hablar de una sucesin de
grupos externos como los habitantes antiguos es ignorar a la poblacin nativa
local, la cual estuvo bajo el dominio de muchos grupos externos, pero que fue
propia del lugar.
Por el lado de las identidades tambin las etiquetas externas han dominado
el panorama. Durante la poca colonial, las Leyes de Indias daban ciertos dere-

Algunos, como el profesor don ngel


Zuiga (), la relaciona con la palabra
que en nhuatl significa movimiento
de cadera; otros, como Arturo War-
man, le acercan el significado a la
expresin que en nhuatl significa
disfrazado.
No es exagerado afirmar que des-
de hace una docena de aos aparecen
anualmente una o dos comparsas con
una caracterstica singular propia en
cada una de ellas: la comparsa de jo-
vencitas de Coatetelco, la comparsa
de la Ruta Uno, la reinauguracin de
la comparsa Tlahuica del Barrio
de la Virgen de la Candelaria, en
Ocotepec, y hasta una comparsa de Comparsas de chinelos en un mural annimo, de la dcada de los cincuenta del siglo XX, finan-
jvenes del que aparece ondeando ciado por la Pepsi Cola, segn los lugareos.
su estandarte alusivo a ese partido, al
mismo tiempo que apareca la com- tanto privadas como pblicas, incor- indudablemente en aquella poca era
parsa de la Ruta 7 de Cuernavaca. La poran a sus festivales la danza de los indgena, se extendi por diferentes
compaa Moctezuma, que produce chinelos, ejecutadas por los estudian- grupos sociales y en la actualidad atra-
la cerveza Sol, y la empresa Comer- tes, acompandose de la msica que viesa diversas tradiciones culturales y
cial Mexicana han realizado desfiles sale de casetes va equipos de sonido clases sociales.
en los que sus edecanes, junto con las o de bandas de viento. Los chinelos como elemento ce-
comparsas, promueven sus productos Esta popularizacin de una dan- remonial regional portador de partici-
y servicios. Cada vez ms escuelas, za, que se inici en una regin que pacin y reciprocidad ritual es relati-
IDENTIDADES 49

Mural en Ocotepec, muestrario de elementos histricos, en la imaginacin de la gente de Ocotepec, Morelos.

vamente reciente, es decir, se sumaron tn incluidos los chinelos, los encar- tre el Barrio de los Ramos y los que
a los diferentes elementos culturales gados llevan un rato la danza a la casa veneran a la Virgen de Ftima en San
que crea la regin. Personalmente pu- de los compadres rituales pasados pa- Francisco se haba establecido un com-
de observar algunos casos de cmo se ra brindarles un poco de gusto. Tam- promiso de visitarse en sus fiestas,
fue estableciendo esta prctica. bin danzan un rato en honor de los desde haca ya casi diez aos. Hubo
En algunos casos se debi a que en caseros que atendieron y alimentaron algo que particularmente me impre-
las fiestas dedicadas al santo patrono a los visitantes. sion respecto a la actitud con que los
de pueblos o barrios fueron incorpo- Precisamente en esas visitas, los de San Francisco hacan los chinelos
rando estas comparsas u organizacio- chinelos estimularon a los pueblos ve- y que me voy a permitir narrar.
nes de chinelos a las formas de festejo cinos a crear sus propias comparsas o Al hacer su entrada al pueblo el
intercomunitario. En otros, la crea- a incluirse en las comparsas visitantes. contingente de Los Ramos, los luga-
cin de nuevos carnavales aument el As como los Concheros del Distrito reos parecan muy emocionados con
nmero de comparsas, como cuando Federal y del Estado de Mxico a la danza que les haban estado lle-
en los aos sesenta se dieron varios partir de los aos treinta que vi- vando ya durante algunos aos. Una
efmeros carnavales en la ciudad de nieron a venerar y a crear compaas jovencita como de unos 11 aos de
Cuernavaca. La vistosidad de los tra- en Morelos, los de este estado han edad esperaba ansiosa la llegada de la
jes y de la danza misma, as como la apoyado la creacin de comparsas de msica y de los danzantes. Ella lle-
alegra de la msica, hicieron de los chinelos desde los aos setenta, como vaba un traje que daba el gatazo de
chinelos un excelente regalo con que en Ozumba, en el Estado de Mxico, ser de chinelo y que seguramente su
los pueblos morelenses acompaan o en Xochimilco y Milpa Alta en el familia se lo haba hecho, como Dios
sus promesas cuando visitan espe- Distrito Federal, por slo mencionar les dio a entender. Con una emocin
cialmente pueblos del Distrito Fede- algunos ejemplos. que le traspasaba el alma, la jovencita
ral, del Estado de Mxico y otros del Hace unos siete aos tuve la opor- se meti al grupo y, aunque no pudo
mismo Morelos. tunidad de acompaar a los amigos ejecutar los pasos apropiadamente,
Es comn que cuando una comiti- del Barrio de los Ramos de Ocotepec nadie se fij en eso ni la gente ni
va de peregrinos de Morelos, en cuya al pueblo de San Francisco, junto a los chinelos, que con simpata le hi-
ofrenda a la comunidad anfitriona es- Topilejo, en el Distrito Federal. En- cieron un lugar para que brincara
50 ESTUDIOS BSICOS

chos a los pueblos de indios sobre su territorio y sobre sus formas de gobierno.
Dichas leyes regan directamente sobre los pueblos de indios, por lo que ser
reconocido como indio daba cobertura a los que se definan a s mismos como
tales en los documentos generados durante los conflictos legales por cuestiones
de posesin de tierras entre los habitantes de los pueblos originales y los otros
grupos sociales que intentaban desposeerlos de sus tierras. Los primeros abier-
tamente se manifestaban como indios, invocando con esto las leyes especiales
que los protegan.
En el siglo , cuando ya no existan las Leyes de Indias, la palabra indio fue
adquiriendo una mayor carga negativa, descalificadora y que hizo cada vez ms
desventajoso el ser identificado como tal. As, llamarse a s mismo indio fue con-
virtindose en una desventaja.
Entrado el siglo , otro trmino fue implantado en la manera de referirse a
los pobladores de los pueblos de tradicin cultural indgena: campesinos. En las
dcadas de los sesenta y setenta, en los mbitos acadmicos, polticos y guber-
namentales se discuta acerca del papel de los campesinos en la economa y en
la sociedad nacional y sobre el destino que debera correr este grupo social. Todos
los que incidan en estas comunidades se referan a ellas y a sus pobladores co-
mo campesinos, cuando hasta entonces estos pobladores no se haban referi-
dos a ellos mismos de tal manera. Ni siquiera en el famoso documento del Plan
de Ayala se menciona la palabra campesinos. Con el tiempo y frente a la presin

con ellos. Esto fue el comienzo de la comparsa de chine-


los de San Francisco. Tengo muy presente ese da porque yo
tambin, a invitacin de algunos de mis pacientes y genero-
sos amigos, me puse un traje y trat de brincar sin perder
la galanura. Despus de la primera hora pens en aquello de
que slo el que carga la cruz sabe lo que pesa. El peso del
traje y tener 47 aos de edad no hicieron fciles las cosas. El
calor que generan el batn de terciopelo y las paoletas anu-
dadas al cuello y por frente de la boca es una dura prueba al
gusto de participar en el brinco.
Para el ao 2000, San Francisco lleg a la fiesta de Los
Ramos ya con su propia comparsa completa de chinelos.
Otro ejemplo es el de la Banda de Brgido Santamara de
Tlayacapan, quien dio su apoyo a la creacin de una com-
parsa barrial de chinelos en Milpa Alta. Las comparsas de
chinelos que ya existan en esa comunidad tambin fueron
apoyadas por la influencia y la participacin de los more-
lenses de la parte norte. Estas nuevas comparsas se han
venido multiplicando en el Distrito Federal, hasta el pun-
to de que el Niopan, imagen de una amplia veneracin
en Xochimilco, ya ha estado vestida de chinelo en algunos
aos.
Sea como smbolo de identidad morelense o en su aspec-
to de vehculo de la reciprocidad ceremonial, los chinelos
han sido pieza importante en la cultura local y regional en
El Instituto Politcnico Nacional, el POLI, en el volantn de un chinelo
Morelos.
de Tepoztln.
IDENTIDADES 51

La imagen de la Virgen de Guadalupe en el sombrero y en la veneracin local de Tepoztln, Morelos.


52 ESTUDIOS BSICOS

de afuera tuvieron que hacerlo. Para ser considerados en los programas de desa-
rrollo y asistencia para campesinos y para estar presentes en las acciones y discu-
siones sobre su destino tuvieron que llamarse campesinos.
En los aos ochenta, el trmino campesino se fue diluyendo junto con la aten-
cin que los diferentes mbitos mencionados fueron mostrando a la cuestin
campesina.
Desde mediados de la dcada de los ochenta y a lo largo de los noventa se
dieron dos situaciones que recayeron en el proceso de marcar la identidad de los
pueblos de tradicin indgena en Morelos. Por un lado, se dio una efervescencia
en los pueblos y comunidades por reconocer y consolidar los elementos culturales
que les dieran un sentido propio, ya fueran danzas tradicionales, historias locales
y de sus propias familias, creencias, ceremonias y rituales relacionados con los fa-
vores de la naturaleza y con la medicacin entre la salud y la enfermedad, y otros
muchos elementos ms.
Por fin, el gobierno estatal reconoci que en el estado s existan indgenas.
Varias instituciones federales y estatales que tenan y tienen relacin con la aten-
cin a los pueblos en cuestin canalizaron parte de esa efervescencia hacia sus
programas. En su mayora dichos proyectos se anunciaban que estaban dirigidos
a los nahuas de Morelos. Esto recuerda los programas de desarrollo dirigidos a
los campesinos de Morelos. Asumirse como nahua daba entrada a esos proyectos.
Decir que se hablaba el nhuatl legitimaba a las personas como indgenas. Por su

DANZA DE LAS
TETELCINGAS1
P V M ()*

E T
encuentra en los suburbios de la
ciudad de Cuautla, aproximadamen-
mujeres indias caminan con un tro-
tecito muy peculiar siempre atrs de
su seor. Las tetelcingas son uno
tal como los practicaban en tiempos
remotos.
En esta poblacin existen ceremo-
te a 6 kilmetros, y tiene una po- de los grupos indgenas que an con- nias religiosas muy importantes: fes-
blacin mayoritariamente mestiza y servan sus atuendos tradicionales: tividades, danzas y costumbres a las
30% indgena. An se observa bajar chiquihuites, enredos, huipiles y ce- que no tienen acceso los visitantes;
a estos ltimos con sus chiquihuites idores, aunque no siempre hechos esta decisin ha permitido preservar
con avo de frijol, maz, calabacitas, en telar de cintura. Todava encon- las tradiciones. Cuando asistimos a
tortillas hechas a mano. Van al mer- tramos personas que tejen en el te- sus fiestas, los mayordomos, tatas y
cado a vender su producto. lar prehispnico y tien su lana con representantes no dan informacin
Es muy comn ver que los seo- cochinilla. fcilmente; sin embargo, sabemos que
res bajan a caballo mientras que las Una de las costumbres muy pecu- existe una ceremonia que se realiza a
liares de estas indgenas era teirse puerta cerrada en la iglesia de Cristo
el pelo con pintura vegetal, elabo- Rey la vspera de la fiesta, donde slo
1
Tomado de Villazana (2000: 285-286).
* Maestro de danza en Morelos (1954- rada con hierbas silvestres, dando estn presentes las nanas (mujeres
1996). un aspecto brillante negro verdoso, adultas que han alcanzado el rango
IDENTIDADES 53

Tenochme de Xoxocotla actuando en Tetelcingo.

y privilegio de participar), el msico contest: Porque as lo decidimos plaza a vender, su riqueza lingstica,
con su violn y de seis a ocho muje- quienes participamos, pues de otra sus pueblos...
res jvenes que se ocupan de tener manera ya estuvieran nuestras tradi-
encendidos los pebeteros, acercar las ciones, que por muchos aos hemos Traigo tortillas blancas
brasas del carbn, el incienso y copal, guardado celosamente, como los bai- blancas y calientitas
en absoluto silencio y sin otro tipo les que ponen en las escuelas. cmprenlas marchantitas
de participacin. Las nanas cantan Al sugerir que sera importante que estn muy sabrositas.
en nhuatl o mexicano y danzan en divulgar esa riqueza que poseen, nos Corriendo y sin descanso
pequeos crculos, de rodillas, con dijo: No; esto es nuestro; esto no con mi chiquito
movimientos pausados, rituales; ele- es juego, y los que ven nuestras dan- envuelto en mi ayatito
van alabanzas, gritos e imploraciones, zas slo se burlan de ellas, no tienen por detrs yo lo cargo.
permitiendo que el ambiente se torne respeto por lo que hacemos; ellos no De Tetelcingo vengo
en ritual profano-religioso. La exis- saben ni lo que ven; no entienden, de Cuautla muy cerquita
tencia de estos ritos no sera posible porque no queremos que entiendan. me llaman mariquita
sin el celo que guardan por ello. El trabajo en Tetelcingo ha sido pero otro nombre tengo.
Por otra parte, se puede decir que difcil, pero no estril; as como noso- Soy de raza tlahuica
son pocos quienes se enteran de esta tros lo hemos intentado, hubo otros mi lengua es mexicana
ceremonia. Se conoce despus de rea- compaeros que hicieron lo mismo. uso huipil de lana
lizada. El profesor Abraham Rivera San- y nadie me lo quita.
Al acercarnos a un mayordomo doval, msico y poeta, oriundo de la
para preguntarle por qu se evita la ciudad de Cuautla, inspirado en las (Versin de Amanda
informacin, responde: S les deci- Maras les llaman as a las tetel- Vernica Barberi Ortiz)
mos, pero slo lo que nosotros quere- cingas, porque a su nombre de pila
mos que sepan; y despus: Nuestras siempre le anteponen Mara com- En la dcada de los aos sesenta,
costumbres son slo nuestras y nadie puso una cancin que relata momen- un grupo de maestros de danza del
tiene que saberlas. Ms adelante, al tos de la vida cotidiana de las indge- Instituto Nacional de Bellas Artes
cuestionarlo acerca de esa actitud, nas: cmo caminan cuando bajan a la (), encabezados por el entonces
54 ESTUDIOS BSICOS

lado, los pueblos se definan a s mismos como macehuales, hablantes del mexicano
o del mouseual.
Desde la primera mitad del siglo , profesores y polticas de educacin
escolar han ido fabricando ciertas escenografas y coreografas para los festiva-
les de clausura de cursos. As nacen algunas imgenes que se convierten en
iconos de lo indgena. Un ejemplo de esto es la Danza de las Tetelcingas,
que hoy se toma como representativa de las mujeres indgenas de Tetelcin-
go, pero que en realidad fue escrita por un profesor escolar. La letra no deja
lugar a dudas que se trata de una mirada ajena (vase el recuadro Danzas de
las Tetelcingas).

... Soy de raza tlahuica


Mi lengua es mexicana
Uso huipil de lana
Y nadie me lo quita
Traigo tortillas blancas
Buenas y calientitas
Blancas y bonitas
Cmpremelas marchantita3

3
Villazana (2000: 286).

secretario de Turismo, arquitecto Jar- Chincuete de lana o pao azul do una pequea bolsa que se ocupa
del, realiz un trabajo de investigacin marino, que se dobla en tablones por para guardar el dinero, cosas limpias
folclrica de danza y bailes en donde detrs; debe destacarse que este chin- o bien avo que compran; como casi
aparecen una vez ms las tetelcingas, cuete mide entre tres y cuatro metros todos los indgenas, las tetelcingas no
pero ahora se instrumenta la msi- de largo, que antiguamente lo usaban usan ropa interior; trenzan su pelo
ca con banda de viento, dndole un en las noches para cubrirse a manera en una cola floja con listn rojo sen-
color tradicional; los encargados de de sarape o cobertor; huipil abierto cillo, dejando colgar las puntas; usan
crear los pasos y movimientos fueron a los lados en forma de jorongo que pequeos aretes de plata en forma
profesores destacados, lo que permi- se cie o anuda por delante, entre de espuela; en la cabeza lucen una j-
ti que an se conservara. el chincuete y el ceidor, hacien- cara de cuatecomate pintada de rojo
que usan cuando
van al ro para la-
var y tomar agua,
y un chiquihuite
con ayate que lle-
van sobre la es-
palda slo cuando
viajan.

Las tetelcingas frente al


mural de Ocotepec.
IDENTIDADES 55

Tenochme es otra danza que marca una referencia a lo prehispnico, muy so-
corrida en la construccin de la identidad indgena desde fuera. Su escenografa
est compuesta por un guila parada sobre un nopal. Esto, y el propio nombre
de la danza, nos llevara a pensar que la fundacin de Tenochtitlan es la tra-
ma de los tenochme. Una mirada a la letra de la cancin que acompaa a la danza
nos indica de inmediato que esta fundacin no slo no es el eje de la represen-
tacin, sino que apenas se nombra.
Los personajes de Tenochme son: Nicols Huehuentzin y su esposa, doa
Catarina Lamatzin, madre de Marainatzin, de Teresatzin y Huehuepontzin,
padre de Papachcualtzin, acompaados del marqus, el monarca, los negritos,
los paisanitos, Martn Corts y Malitzin.
La Danza Azteca o Danza de la Conquista y las expresiones artstico ri-
tuales de los mexictiahuis y de la Universidad Nahua, son otras expresiones
que desde afuera se les ve como muy cercanas a lo que es lo indgena y su base
en la historia y cultura de Tenochtitlan. Esta manera de entender lo indge-
na en Morelos est muy distante de las creaciones identitarias de los pueblos
originarios.
Hay que consignar que tambin algunos elementos culturales de la tradicin
indgena han sido tomados por la sociedad regional morelense en la construc-
cin de su identidad. La danza del chinelo o el brinco se ha ido convirtiendo en
un smbolo de identidad morelense en las ltimas dos dcadas.

CUAUHTMOC Y LA MADRE TETELCINGA


EN EL DECORADO URBANO
DE CUERNAVACA
R M B*

L -
va no puede ser disociada de sus
expresiones culturales e identitarias,
mensin tnica para descifrar su
lgica de poder y dominacin, de
inclusin, exclusin y negacin. Tam-
nes del Mxico moderno, occidental,
hispanista y cocacolero del foxismo
y de connotados asesores, como En-
acaso porque responde al tejido de bin nos sirve para esclarecer los rique Krauze e Hira de Gortari. La
intereses y representaciones propias anudamientos entre etnicidad e iden- disputa por la identidad y la memoria
de un Estado etnocrtico segn la tidad en los campos cvicos y educa- en los tiempos del y el est
caracterizacin de Rodolfo Staven- tivos y sus hegemnicas claves simb- en curso y repercute como guerra de
hagen. Muchos autores, como Jean licas nacionales. las imgenes en el universo escultri-
Piel (1976), prefieren hablar de Esta- Sin duda se vive en el pas una co de nuestras ciudades. Esta breve
do monotnico, aunque hay tambin gradual mutacin identitaria oficial entrada en torno a las dos emblem-
algunos disidentes que consideran con el gobierno panista, gracias a la ticas esculturas que significan lo in-
ms apropiado caracterizar al Estado cual Mesoamrica y sus grandes y dgena en Cuernavaca, la capital del
como etnocida. As las cosas, el Es- pequeas culturas quedarn exclui- estado de Morelos, nos permitir ras-
tado nacional es traducido a su di- das del proyecto de enseanza de la trear de otra manera los giros y emba-
historia en las escuelas. As las cosas, tes en torno a la identidad morelense
* Investigador Centro -Morelos. el siglo es el tiempo de los orge- y nacional.
56 ESTUDIOS BSICOS

Las prehispnicas frente al mural de Ocotepec.

L una poltica y legislacin indigenista,


llama la atencin la presencia de esta
pareja escultrica que simboliza lo
La historia del abanico escultrico indgena.
de la ciudad de Cuernavaca expresa El asunto no es menor conside-
como tendencia general los limitados, rando que en la actualidad las figuras
contradictorios y tardos alcances de escultricas dominantes de Jos Ma-
una errtica poltica cultural y las ra Morelos, Benito Jurez y Emilia-
mutantes retricas y rituales cvicos. no Zapata se encuentran en proceso
Tal historia expresa igualmente los de revisin con motivo del cambio de
vaivenes de las controvertidas modas orientacin poltica del gobierno es-
y cnones estticos asociados a los tatal y municipal. De algn modo las
grupos de poder regional y local. Las esculturas de Cuauhtmoc y la Madre
figuras escultricas de Cuauhtmoc y Tetelcinga nos permitirn resear al-
la Madre Tetelcinga, a diferencia de gunas de las rupturas y continuidades
los hroes nacionales o regionales, no entre el y el en el estado de
fueron erigidas en los espacios pbli- Morelos, y en particular en su capital,
cos para fines celebratorios, aunque la ciudad de Cuernavaca. Un sntoma
s para los del larvado indigenismo de ello ha sido la iniciativa municipal
inserto en la pedagoga cvica y polti- de editar una gua turstica en for-
ca auspiciada por el estatal. En la mato digital presidida por la imagen
medida en que el estado de Morelos de Hernn Corts, coincidiendo con
ha sido uno de los ltimos en el es- esa veta del hispanismo panista que
cenario nacional en institucionalizar en el norte ha multiplicado las figuras
escultricas de Juan de Oate, ese efi-
Cuauhtmoc la memoria indgena enclava-
ciente conquistador y exterminador
da en el espacio urbano de Cuernavaca. de indgenas.
IDENTIDADES 57

Los pueblos de tradicin indgena tienen sus propias maneras de conservar, cons-
truir y transmitir su historia, su cultura y sus identidades. Casi siempre es de
manera oral, con un empleo importante de las metforas. Las representaciones
simblicas y lo implcito en los ejes de la organizacin comunitaria de la cultura
indgena morelense son la base de su continuidad.
La historia de estas comunidades est en la pltica de los mayores, en las dan-
zas y en sus paisajes, cuyos nombres son parte de la historia, la tierra de los colga-
dos. En cada calle van llevando las historias de los sucesos y las gentes que llegan
y se van.
En el culto y en la presencia de los muertos y aun los cementerios son fuente
inagotable de la remembranza de otros tiempos. La vida ceremonial y los ritua-
les son temas constantes de comparaciones con otras pocas. Las leyendas y las
danzas propias o de larga presencia en los pueblos conllevan una serie de valores
culturales que quedan grabadas, reelaboradas y confirmadas en la memoria colec-
tiva de la gente, aun en sus sucesivas transformaciones.
Los grupos de revitalizacin cultural comunitaria, sobre todo de los jvenes, a
los que se hizo referencia, han sido recuperadores y constructores de sus histo-
rias, como ellos las reconocen, como ellos las entienden, como ellos las emergen.
Recuperar los corridos y cantarlos con un ritmo ms acorde a los gustos juveniles

Si Cuernavaca exhibe en pleno centro histrico la densi-


dad simblica de factura colonial del imponente Palacio de
Corts y el propio estado de Morelos celebra, no sin razn,
que su principal ruta de turismo cultural es la de los con-
ventos coloniales, la figura del conquistador deviene en em-
blemtica. Dnde quedara la antigua figura escultrica de
Hernn Corts recluida en el hotel Casino de la Selva tras
su deportacin revolucionaria? Volver Corts a un espacio
pblico cuernavaquense o seguir presidiendo el ingreso a la
galera Muros en el rea privatizada de Costco?
En esta ltima direccin, las figuras escultricas de Cuauh-
tmoc y la Madre Tetelcinga legadas por la estatuaria de fac-
tura prista siguen condensando los modos de representar
lo indgena frente a la identidad nacional y morelense, pero
no tienen garantizados sus actuales espacios. Sin duda, las
dos figuras indgenas mencionadas, por el solo hecho de es-
tar enclavadas en dos espacios urbanos subalternos, pusieron
en evidencia la ostensible hegemona de la mestizofilia en
la lgica escultrica y el decorado urbano de Cuernavaca, y
son ahora amenazadas por el hispanismo emergente del
en el poder.
La Madre Tetelcinga qued situada en una glorieta prxi-
ma al mercado central de Cuernavaca, en la interseccin de
las calles de Humboldt, Salazar y Francisco Zarco. Dicha fi-
gura carece de placa recordatoria que informe de la autora de
la obra escultrica y de la administracin poltica que la aus-
pici; segn los vecinos no tiene muchos aos. La inventada La madre tetelcinga, de la demagogia al olvido.
58 ESTUDIOS BSICOS

actuales es una forma propia de transmitir, como es el caso del grupo Barroco
(barro y rock).
En cuanto a las identidades que tienen un origen ms propio, quisiera slo
referirme a la relacionada con el sentido de pertenencia a algo ms all de la iden-
tidad local. Cuando en un pueblo de tradicin cultural nahua usan el trmino to
gente, se refieren a los que no siendo del pueblo se ven como hermanos, como si
fuera parte de nuestra gente. Esta manera de pertenencia se crea a travs de una
convivencia donde la reciprocidad, el respeto, la solidaridad, la interdependencia y
los afectos han construido una unidad, ms all que la que les da el ser poseedores
de la tradicin cultural nahua.
To huaxca es un trmino parecido a to gente, slo que implica una dimensin
territorial. Lo que se define desde la academia como grupo tnico, entre los pue-
blos de la tradicin nahua de Morelos tiene una dimensin diferente desde los
conceptos propios de la gente.
No podemos negar que algunas de las intervenciones de apoyo que han gene-
rado ciertas instituciones, como el y su sucesor, la Direccin de Culturas Po-
pulares, el Centro -Morelos, han producido un acercamiento entre pueblos,
dentro y fuera del estado, que tenan poco contacto entre s. Los encuentros, con-
cursos, talleres, seminarios y diplomados que han organizado dichas instituciones
en ciertos casos ampliaron la pertenencia y las identidades supracomunitarias de
estos pueblos.

identidad tetelcinga responda a una estereotipada visin da de grueso gnero azul oscuro amarrada con amplios
acerca de la indumentaria indgena y sus artesanas de ba- pliegues por medio de una faja de color azul o rojo. Difcil-
rro, reproduciendo el modo cultural barroco de confundir mente las tetelcingas se ven retratadas en ese espejo escul-
los lmites entre el ser y el parecer, la indumentaria y la piel trico, pero le sirve a los cuernavaquenses como funcional
de la otredad nativa. Poco importa que la escultora Estela estereotipo de las mujeres nativas de Tetelcingo.
Ovando haya trocado el predilecto azul tetelcinga por el ver- Si la identidad de los tetelcingas se qued esperando
de moho, pero concedamos que fue una mejor opcin que los estudios antropolgicos de finales de los aos noventa
pintarla de dorado siguiendo el ejemplo de la escultura de y principios del nuevo siglo, en cambio el debate pblico
Cuauhtmoc y el anmico canon esttico y cromtico de la acerca de la identidad tlahuica cobr fuerza en los ochen-
municipalidad de Cuernavaca. La Tetelcinga en la cultura ta. Y en ese juego de equivalencias y proximidades tnicas,
popular significa a la segunda piel, es decir, al huipil y la fal- inclusiones ideolgicas y cadenas semnticas, la represen-
tacin escultrica femenina de la Tetelcinga acaso sirvi
tenuemente para publicitar la primordial matria morelense
como clave identitaria indgena, tanto como la controversial
veta tlahuica.
En general, la recepcin criollo-mestiza de la escultu-
ra de la Madre Tetelcinga ha negado su identidad tnica
al renombrarla ldicamente como la seora del boliche.
Resulta clara la operacin metonmica que legitima esta
desindianizacin en el imaginario criollo mestizo. As las
cosas, el objeto jarra que porta la Madre Tetelcinga al per-
der la condicin de un inventado artefacto de identidad
tnica, permite la resignificacin de la imagen en su con-
junto. La redondez del objeto artesanal utilitario de la
Tetelcinga al ser carnavalizada deviene en bola de boliche.
En la realidad, la jarra de barro antes que perdiera es-
Imagen urbana de creacin popular. pacio frente a las de fierro o plstico es compartida por
IDENTIDADES 59

La madre tetelcinga, asfixiada por la urbanizacin sin concierto.

mestizos e indgenas en zonas rurales y urbanas. Igual- simblica anloga a la Malinche, entregando a su hija a
mente llama la atencin otro rasgo relevante de esta re- la otredad cultural dominante. La recepcin popular de la
cepcin: la nia carece de presencia; por lo general no es Madre Tetelcinga no puede dejar de ser asociada al merca-
nombrada, no cuenta. Los demgrafos tienen sus razones do, ms al de la ciudad de Cuautla que al de Cuernavaca,
para prescindir o minimizar el impacto de los indgenas por sus ofertas de tortillas y recaudos (cebolla, jitomate y
menores de cinco aos, pero esa nia tetelcinga con su li- chile). Sucede que en el ms cercano mercado Adolfo L-
bro bajo el brazo excede ese marcador censal del ninguneo; pez Mateos a la figura escultrica, las mujeres indgenas,
quizs haya otras razones para dejarla fuera de vista. Sin morelenses o no, siguen gravitando en los intersticios de
embargo, hay otra posibilidad de lectura; el libro marca sus ofertas formales e informales. No es novedad afirmar
cultural e histricamente a esta figura escultrica comple- que dicho mercado resiente los acosos de las megatiendas,
mentaria. Recordemos que la comunidad tetelcinga fue la de las agresivas polticas municipales y los reiterados y sos-
primera receptora de las misiones culturales durante la ad- pechosos incendios, y su futuro es tan incierto como el de
ministracin educativa de Jos Vasconcelos y centro piloto los indgenas en Morelos.
de la educacin indgena y campesina del cardenismo en Mirando el itinerario y los usos simblicos de la figura
territorio morelense. escultrica de Cuauhtmoc podemos encontrar coordena-
Desde nuestra perspectiva observamos que la imponen- das parecidas a las ya reseadas respecto a la Madre Tetel-
te figura de la Madre Tetelcinga acompaada de su hija cinga y su hija. Entre 1953 y 1957, el gobernador Rodolfo
est colocada sobre un pedestal de casi tres metros de altu- Lpez de Nava proyect un programa escultrico en la ciu-
ra, y ms que simbolizar la identidad indgena morelense, dad de Cuernavaca que sera refrendado por un calendario
parece destinada a celebrar una lectura integracionista. La y ritualismo cvico, como respuesta al preocupante peso de-
Madre Tetelcinga, al acompaar a su hija que porta un li- mogrfico alcanzado por los migrantes forneos y extranje-
bro en su mano derecha, sugiere la relacin simblica po- ros que superaba el de la poblacin nativa.
sitiva entre la ciudad, la escuela y el mercado. La fractura La figura escultrica de Cuauhtmoc fue encargada por
intergeneracional que en trminos reales e histricos el gobernador Lpez de Nava al escultor Everardo Hernn-
generaron las escuelas en los asentamientos indgenas del dez, y se coloc junto a otras del mismo autor dedi-
campo y la ciudad es negada por la figura escultrica. cadas a Benito Jurez, a la bandera, al himno nacional, a
As las cosas, la Madre Tetelcinga cumple una funcin Morelos y a Leandro Valle, colocadas en el muy cntrico
60 ESTUDIOS BSICOS

Las identidades estn marcadas no slo por la pertenencia, sino tambin por la
diferenciacin. Los pueblos de la tradicin cultural nahua marcan su diferencia-
cin con los otros, los que no son nuestra gente, con trminos especiales. Entre
los que hablan el nhuatl en su vida diaria llaman coyome o coyotes a los que no
son sus afines culturalmente y, sobre todo, a los que pertenecen a los grupos so-
ciales que en algn momento han sido abusivos. El uso de este trmino de coyotes
es muy comn entre otros grupos de tradicin indgena en diferentes regiones del
pas. Algunos han interpretado esto como una intencin de negarles una condi-
cin humana a los aludidos. De cualquier manera, es una forma de responder a las
descalificaciones con que se ha y se sigue denigrando a la poblacin de tradicin
indgena, chuntalos, indios, atrasados, necios, nacos, ignorantes, por slo mencio-
nar algunos.
Ser nahua no slo puede ser un referente de la antigua herencia cultural, como
lo han tratado de imponer ciertos grupos. Hoy por hoy los pueblos originarios
tienen, en mayor o menor grado, la presencia de una tradicin cultural nahua im-
bricada en su vida diaria y en los momentos especiales de su cultura local y regio-
nal. No importa si los han forzado a denominarse con nombres que no formaban
parte de su vocabulario identitario. No importa si muchos de estos pueblos han
tenido hoy que definirse como nahuas. Lo importante es reconocer el proceso
creativo en el que estn inmersos todo el tiempo para reelaborar, adoptar, rein-
ventar y abandonar sobre bases permanentes los diferentes aspectos de su cultura.

Jardn de los Hroes. Diez aos contigua conocida como Casino de la en el mismo poste, lo alto anuncia a
despus dicho jardn fue nuevamen- Selva. Con el actual diseo urbano, la Cotsco y lo bajo a la calle Cuauht-
te remodelado, siendo retiradas sus paradoja visual resulta elocuente: por moc. La prdida de visibilidad de las
figuras escultricas por razones est- un lado, mientras la emblemtica figu- seas de identidad indgena es algo
ticas e ideolgicas. En 1984, durante ra de Cuauhtmoc acumula escombro, ms que una cuestin de rtulos; lo
el gobierno estatal de Antonio Riva se le ha decolorado la pintura dorada refrendan las terrazas con jardineras
Palacio y la presidencia municipal de que la cubra, orienta su perfil hacia el que borran de la vista de la avenida
Luis Flores, Cuauhtmoc fue colo- nuevo puente vehicular con que la ad- Plan de Ayala a la altura de Casino de
cado como figura central en el par- ministracin panista del gobernador la Selva, la miseria arquitectnica del
que del mismo nombre, al frente de Sergio Estrada Cajigal y el presiden- barrio de migrantes indomestizos de
la clausurada estacin del ferrocarril te municipal Aguilar agasajaron a la La Estacin. El espejo escultrico
Mxico-Cuernavaca y al emergente empresa Costco y Comercial Mexi- de la simblica indgena en Cuer-
barrio de migrantes pobres indo- cana, tras la derrota del movimiento navaca es congruente con la nueva
mestizos que se apropi de los espa- patrimonialista cultural en torno al escalada etnocida que viven los ba-
cios adyacentes. En los aos noventa hotel Casino de la Selva. No es un rrios urbanos y los pueblos con pre-
Cuauhtmoc fue objeto de discretas hecho aislado que la nomenclatura de sencia nahua en Morelos. Cualquier
y espordicas ofrendas, as como de las calles de Cuernavaca aparezca su- semejanza de este cuadro con lo
peculiares rituales celebratorios in- bordinada a los letreros publicitarios; que sucede es otros escenarios del
dianistas. veamos un ejemplo sin desperdicio: pas es algo ms que una coincidencia
exagerada. En Cuernavaca carecemos
de la existencia de un grupo como
C C el de Salvemos Reforma en la ciu-
dad de Mxico, que se moviliz en de-
Sin cambiar de lugar, el posiciona- fensa de la inmovilidad de la estatua
miento escultrico de Cuauhtmoc de Cuauhtmoc; le parece impropio
ha mutado con la remodelacin y al- que el gobierno capitalino pretenda
teracin del uso del suelo en el rea regresarlo a su glorieta original.
IDENTIDADES 61

Concheros en la fiesta de Tepoztln.


Cruz de Cristo: el Cristocentrismo, eje de los tejidos sociales-regionales
C A P T U L O 4

Los tejidos regionales sociales


de los pueblos
L. M M M*

D
, -
milias, san ces y barrios al interior de una comunidad, ciertos pueblos
establecen entre s lazos normados por la reciprocidad y vividos a travs
de una amplia historia de interacciones. Estos son los ingredientes con que se
construyen las regiones vividas, las que pueden no tener un nombre especfico,
pero son el marco identitario de to gente, nuestra gente.
No cualquier tipo de relacin conforma una regin; slo las que se mantie-
nen entre diferentes, con intensidades y ritmos diferentes. Comunidades rurales
y urbanas han ido estableciendo sus intercambios ceremoniales y veneraciones
religiosas compartidas, los lugares comunes del ritual, las acciones polticas, cos-
molgicas, simblicas, de interdependencia econmica, las historias en comn y
los intercambios identitarios y afectivos.
Los tejidos que establecen las comunidades en su accionar intercomunitario
comnmente van ms all de los lmites de la identidad federativa. La regin al-
rededor del volcn Popocatpetl es parte de una regin que incluye parte del Es-
tado de Mxico y Puebla, especialmente este ltimo. La regin poniente-norte
se extiende al Estado de Mxico y a Guerrero. La regin oriente de extiende al
estado de Puebla y Guerrero. La regin norte se extiende al Distrito Federal y el
Estado de Mxico. El anlisis de esta ltima regin, enfocado en las relaciones re-
ligiosas, servir para comprender mejor el tejido regional al que se est aludiendo.
Los ejes de esta regin estn trazados por santuarios de diferentes envergaduras
que van desde los de veneracin extensa hasta los de influencia local. La extensin
de la regin la va marcando, por un lado, la vinculacin de las comunidades hacia
los ejes mismos y, por otro, la configuracin de las redes de relaciones religiosas,
econmicas y polticas que mantienen entre ellas y que histricamente han tenido
cada tipo de relacin.

Me refiero al rea que va desde el Ajusco y Contreras hasta Chalma, internndo-


se hacia la parte norte de Morelos, pasando por puntos clave como Contreras,
Milpa Alta, Xochimilco, Iztapalapa y Topilejo, en el Distrito Federal; Ocuilan

* Investigador Centro INAH-Morelos.

63
64 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal 5 Estado de Mxico


Distrito Federal
4 Estado de Mxico
3
2
1 8

Estado de Mxico 10

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15

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0 5 10 20 30

Guerrero KM
0 5 10 20 30

PUEBLOS MENCIONADOS EN EL TEXTO DE LA GRAN REGIN CEREMONIAL

Pueblos

1. Topilejo 6. Gualupita 11. Cuernavaca 16. Tlayacapan


2. Milpa Alta 7. Chalma 12. Tlaltenango 17. Totolapan
3. Xochimilco 8. Amecameca 13. Tepoztln 18. Tepalcingo
4. Contreras 9. Mazatepec 14. Ixcatpec
5. Iztapalapa 10. Coajomulco 15. Tlalnepantla

Elaborado por L. Miguel Morayta Mendoza Divisin municipal Cuerpo de agua

M . La gran regin ceremonial.


LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 65

y Chalma, en el Estado de Mxico; y, los municipios de Cuernavaca, Tepoztln,


Tlayacapan y Totolapan, y un tanto dentro de la zona central de tierra caliente de
Morelos hasta Tepalcingo y Mazatepec. A esta gran rea la llamaremos la Gran
Regin. De ninguna manera se le considera como una regin homognea (ningu-
na lo es), sino como una serie de subregiones o matras relacionadas entre s, no
slo por sus similitudes sino por la forma en que articulan sus diferencias confor-
mando una gran regin ceremonial. En principio hago referencia a ella como re-
gin ceremonial, mientras que el avance de otras investigaciones podr corroborar
su construccin econmica y poltica.
Finalmente, lo que llamamos en forma difusa el norte de Morelos tiene una
situacin geogrfica comn con las subregiones del Distrito Federal y del Estado
de Mxico: los bosques. En realidad podramos considerar que nos encontramos
en el lmite sur de una gran rea de bosques que en otros siglos se extenda hasta
Michoacn o an ms lejos.
Plantear una unidad ceremonial implica tambin mirar los componentes de la
vida ceremonial de las comunidades que conforman estas subregiones, no slo
en sus aspectos singulares sino en la posibilidad de que en su conjunto formen
verdaderas estructuras regionales.
Existen varios ciclos ceremoniales en la Gran Regin que, en mayor o menor
grado, implican a casi todas comunidades. Dichos ciclos tienen el sello de las r-
denes religiosas que los conformaron en su origen. Varios autores, como Barabas,
Bonfil, Lomnitz, Maldonado, Saldaa, entre otros, se han aproximado en forma
parcial o total a los ciclos ceremoniales en Morelos.
Aqu presento un ciclo basado en los temas sobre los que giran los bloques de
festividades y conmemoraciones que grosso modo son el bloque noviembre-febrero,
el cual empieza con las actividades relacionadas con los muertos y termina con el
Da de la Virgen de la Candelaria. Los eventos y sus concomitantes organizacio-
nes y smbolos de este bloque se relacionan con el nacimiento de Cristo. Siguen
los carnavales invierno-primavera, que son un puente que antecede al siguiente
bloque, el cual tiene como tema central la Pasin y Muerte de Cristo, iniciando
desde el Mircoles de Ceniza y finalizando el Domingo de Resurreccin. Dentro
de este periodo se encuentran las ferias y dems celebraciones de los viernes de
cuaresma, que se extiende a la llamada Cuaresma Chiquita en Tlalnepantla y
algunos otros pueblos de su vecindad.
El siguiente bloque comienza con el Da de la Santa Cruz, continuando hasta
la poca de las cosechas, atravesando varias ceremonias en relacin con las dife-
rentes etapas de la agricultura. En ste quedan incluidas las fiestas de San Juan,
San Isidro Labrador, El Seor Santiago, San Miguel y San Francisco, las cuales
asociadas a la agricultura tienen una importante veneracin en la regin. Entre
este ltimo bloque y el primero del siguiente ciclo existe una serie de fiestas que
incluyen ferias de santuarios que van de septiembre a noviembre.
Estos bloques son similares a los de otras regiones en el Estado de Mxico,
Oaxaca y Veracruz, es decir, no se indica que sean nicos y diagnsticos de la
Gran Regin. Lo importante es entender cmo se dan en sta, ya que es en la red
ceremonial donde la gente comparte sus creencias, sus referentes sagrados, sus
afectos, sus identidades y sus estrategias.
Aparte de los bloques mencionados, existe una presencia de varios personajes
en la religiosidad popular (popular en su construccin y catlica en su origen),
66 ESTUDIOS BSICOS

cuya veneracin comparten las comunidades de la regin referida: Cristo en sus


ltimos das y su crucifixin, San Miguel Arcngel y la Virgen de Guadalupe.
Respecto al primero, los santuarios de ms extensin geogrfica en su influencia y
que atraen a ms devotos estn dedicados a Cristo Crucificado; por ejemplo, los
santuarios dedicados al Seor de Chalma y al Seor del Sacro Monte en el Esta-
do de Mxico y los dedicados al El Seor de Mazatepec, al Seor de Tepalcingo
y al Seor Aparecido de Totolapan, en Morelos, son parte de una devocin cons-
truida desde el siglo y revivida en diferentes pocas de los siglos siguientes,
poblada de apariciones milagrosas. Los santuarios de Nuestra Seora de Tlalte-
nango y de Nuestra Seora de Huazulco son parte de los santuarios dedicados
a la Virgen Mara en diferentes advocaciones y que tienen una menor cantidad y
distribucin geogrfica.
Algunas de las imgenes veneradas de la Virgen de Guadalupe se encuentran
presentes en los altares de ciertas iglesias y santuarios, ocupando algn sitio im-
portante como una de las figuras principales; muchas ms de estas imgenes se
encuentran fuera de los templos formales, en un gran nmero de ermitas que
cada ao se construyen desde el nivel familiar hasta el regional. Por su parte, San
Miguel Arcngel o San Miguelito est presente en una gran cantidad de templos,
especialmente en los familiares. Tal vez su advocacin de gran protector contra el
mal y su papel de intermediario con Los Aires y otros elementos de la naturaleza
le dan un escenario diferente. Existen otros personajes de devocin compartida,
pero estos tres tienen una marcada presencia en la fe de la gente, en sus altares y
sus templos. Gruzinski (1994) ha mostrado cmo la iglesia ha tenido diversas po-
lticas para impulsar y favorecer la veneracin en diferentes tiempos a Cristo
Los tres seores, imgenes Crucificado, a San Miguel y a la Virgen de Guadalupe.
de la Capilla de las Cruces
en Tetelcingo.
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 67

Pensar en esta Gran Regin nos obliga a romper con la restriccin que nos
marcan los lmites estatales, lo que nos proporciona varias posibilidades de en-
tender mejor la regionalizacin de manera diacrnica y sincrnica. Una de estas
posibilidades es la de ver al norte de Morelos como una subregin o subregiones
liminares, es decir, como el lmite sur, pero de una gran regin ceremonial; por
ejemplo, dentro de la vida ceremonial, las ferias de cuaresma que son toda una red,
las que se dan en Morelos son slo una parte. Al igual, la ruta de los conventos en
Morelos es tan slo hacer referencia a la fraccin que implica al territorio more-
lense toda un rea en que la red se extiende a los estados vecinales.
De acuerdo con Teresita Loera,2 los estilos constructivos y la iconografa de los
retablos del siglo no muestran una tipologa diagnstica del norte de Morelos,
sino ms bien una parte de lo que existi desde el sur de la cuenca del valle de
Mxico hasta el valle de Puebla.
Visto desde Morelos, existe una fuerte relacin con las diferentes subregiones
colindantes defeas y mexiquenses de las cuales nos hablan sus historias. De
dichas relaciones podramos mencionar algunas, como los antiguos contactos
que revela la arqueologa y algunas fuentes documentales sobre las vinculacio-
nes entre el hoy estado de Morelos y la cuenca sur del valle de Mxico. Posibles
composiciones tnicas compartidas de grupos lingsticos otomes, popolocas
y mixtecos previas a la llegada de los grupos nahuas y aun despus. Una cons-
tante invasin de conquista de grupos del valle de Mxico: xochimilcas, chal-
cas, texcocanos y tecpanecas, entre otros, durante los ltimos siglos de la poca
prehispnica.
Rutas de evangelizacin en las que principalmente franciscanos, dominicos
y agustinos penetraron y marcaron con su sello varias partes de esta Gran Re-
gin. Como sealamos, en los altares especialmente de santuarios, catedrales,
parroquias e iglesias patronales existen de manera muy extensa imgenes de
Cristo Crucificado o, en sus ltimos das, la imagen de San Miguel Arcngel y
la Virgen de Guadalupe. Estas imgenes hablan de oleadas de veneracin com-
partida en la Gran Regin, en diferentes pocas, cuya persistencia en forma
diferenciada ha dejado un sedimento en cada comunidad de lo que son sus
acervos veneracionales.

Para siglos posteriores se pueden mencionar las haciendas azucareras y su papel


como polos de atraccin de trabajadores vecinos a Morelos. Durante el siglo
y parte del , se dio la presencia de bandidos sociales que circulaban entre las
haciendas y las ciudades importantes de la Gran Regin, a travs de caminos y
campamentos que se ubicaban en diferentes subregiones. Tal vez la poca en que
ms se evidenci una unidad entre las subregiones fue durante la Revolucin Za-
patista en la conformacin de las tropas en trminos de los lugares de donde pro-
venan los efectivos del ejrcito campesino del sur. Durante esta revolucin, una
parte importante de los pobladores, especialmente de la parte norte de Morelos,
emigraron al valle de Mxico y a su regreso jalaron poblacin a esa rea. Tambin

2
Restauradora del Centro -Morelos.
68 ESTUDIOS BSICOS

Vendedor de pltanos en la feria de Tepalcingo (tercer viernes de Cuaresma). Estos pltanos son utilizados por los vecinos de Tetelcingo en sus rituales.
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 69

en esa poca hubo una fuerte condicin de refugio para los zapatistas y los pacfi-
cos en las subregiones colindantes a Morelos.
De los aos veinte a los cincuenta, la lea y el carbn eran productos bsicos
que enlazaron en un flujo y reflujo a productores y compradores de las subre-
giones, como las que comprenden Xochimilco, Milpa Alta y Cuernavaca; se dio
mientras prevaleci la demanda de estos energticos y mientras las leyes no pro-
hibieron su produccin. Las frutas de la Tierra Caliente morelense significaron
un intercambio dentro de la regin aludida, donde las rutas y el control de la
arriera construy una red de relaciones de interdependencia econmica.
De los aos cuarenta en adelante se establecieron algunas actividades econ-
micas que ahondaron en la interdependencia econmica entre las subregiones.
Precisamente los animales de tiro y de carga de las subregiones colindantes son
los que utilizaban los campesinos surianos cuando se dio la destruccin durante
la Revolucin Zapatista que acab con los animales locales. Durante un buen
tiempo la madera para la construccin de las casas se obtena de los pueblos del
Estado de Mxico. Se dio el comercio de los productos hortcolas como el mango,
las ciruelas y otros ms hacia mercados de Xochimilco, Milpa Alta y otros del
valle de Mxico.
Cuando los cultivos comerciales volvieron a adquirir importancia en la eco-
noma de los valles de Tierra Caliente, inmigrantes temporales o definitivos de
la Gran Regin poblaron los campos y las ciudades morelenses involucrados

LA PEREGRINACIN DE LA DANZA DE LOS


VAQUEROS DE TETELCINGO A CHALMA
A P M*

E -
ana, en la capilla de los Reyes se
dan cita los mayordomos y los inte-
imgenes del altar, lo cual permite al
intrprete del violn y a los vaqueros
dar inicio a la danza.
sagrado marca el lmite del poblado y
el inicio del campo (ejidos).
Al llegar al altar de topixteatl, el
grantes de la Danza de los Vaqueros. El tajtle canta en idioma mouseuale moyesu (jefe de la danza) extiende un
Al ingresar, encabezados por el tajtle acompaado de una nonpasoro, quien petate en donde su muotlokieuale (re-
(mayordomo que reza), el resto de los agita una pequea campana, en tan- zandero acompaante) invoca la gra-
mayordomos (hombres y mujeres) to que los vaqueros se arrodillan. Al cia divina de la imagen del Seor de
se arrodillan. Posteriormente, invoca incorporarse toman la alcanca que se Chalma, mientras que las nonontles
la gracia divina de cada uno de los encuentra a un costado del altar para sahuman con copal el altar, lo que per-
tres cristos en tanto que las nonontles posteriormente caminar de espaldas mite a los vaqueros colocar a un cos-
(mayordomas con mayor autoridad) y salir de la capilla. Todos juntos se tado del altar la alcanca del Seor de
sahuman con copal cada una de las trasladan al paraje conocido como to- Chalma. El tajtle (de Santa Cruz) y el
pixteatl, que significa las ltimas ca- muotlokieuale invocan de nueva cuen-
sas del poblado; se trata un pequeo ta la gracia divina, accin que permite
* Investigador del Centro -Morelos,
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas
altar en cuyo interior est la imagen a los mayordomos entregar al moyesu
de Mxico en el Nuevo Milenio. del Seor de Chalma. Dicho espacio y a su esposa una pequea campana y
70 ESTUDIOS BSICOS

ya en la produccin agrcola, en su transporte y comercializacin, o en las cre-


cientes actividades de servicios. Aparte existan algunos elementos comunes
a varias subregiones que han atravesado varias pocas; por ejemplo, la leyenda
del Tepozteco, los jaripeos, el intercambio de bandas de msica, los concilios y
otros ms.
Mucho de la intensa vida ceremonial compartida entre las subregiones se da
a partir de las mandas y de los varios elementos que componen una gran red
de smbolos y ceremonias. Dentro de stos he escogido ilustrar esta red ceremo-
nial y simblica aludida: las mandas, las portadas florales, imgenes peregrinas y
los chinelos.

Empezar por describir este vehculo ceremonial general que son las mandas.
Cuando uno asiste a una fiesta barrial, a la de un pueblo o a la de algn santuario
del norte de Morelos, con frecuencia uno puede leer en los programas de sus fes-
tejos la presencia de familias, barrios y pueblos del Distrito Federal y del Estado
de Mxico que en formales peregrinaciones llegan a honrar las imgenes vene-
radas localmente. Los peregrinos llegan portando sus estandartes, sus imgenes
peregrinas y sus ofrendas para sumarse a las conmemoraciones y para refrendar

dos cirios. Acto seguido se invoca de El 23 por la maana, el grupo de trasladar a la colonia Palo Verde, la
nuevo la gracia divina del Santo Se- danzantes realiza una procesin a la cual marca el lmite del poblado de
or de Chalma y las imgenes del po- iglesia del Seor de Chalma. Al fina- Tetelcingo con Cocoyoc. Aos atrs,
blado, lo cual indica la despedida de lizar, los jvenes danzantes visitan a este lugar era nombrado en nhuatl
los danzantes, quienes se dirigen a un sus familiares y amigos establecidos Kasienso (casa en el campo), de igual
camin que los trasladar a Chalma. en torno del atrio. Al respecto es forma se le refera como Cocuyucoa-
Al da siguiente, por la maana, importante aclarar que una gran pan (cercano a Cocoyoc). Durante la
los danzantes se dan cita en un para- cantidad de peregrinos provenientes tarde y la noche realizan una velacin
je conocido como Las Tres Cruces de Tetelcingo se hospedaron en el que se prolonga hasta la madrugada.
(en los lmites de Chalma). El moyesu atrio de la iglesia, hoteles o rentando El 26 por la maana el moyesu, su
y su esposa (quien toca una cam- cuartos. esposa (tocando una pequea cam-
pana), los seis danzantes (cargando la El 24 por la maana los vaqueros pana) y cada uno de los seis jvenes
alcanca) y algunos fieles en conjun- parten rumbo al monte en busca de danzantes, dan inicio a una procesin
to dan inicio a una procesin, cuyo heno que ser utilizado para adornar que atraviesa los ejidos de Tetelcingo
destino es el santuario del Seor de el altar a su regreso al poblado. Al y cuyo destino es el altar que se en-
Chalma. medioda se retorna a Chalma, para cuentra en Topixteatl (las ltimas ca-
Una vez en el santuario, todos se realizar la compra de los recuerdos sas del poblado). Al llegar, el moyesu
persignan enfrente de la imagen y en compaa de sus familiares. extiende un petate sobre el piso y en
colocan la alcanca en un costado del El 25 en la madrugada, el grupo de ste los danzantes colocan la alcan-
altar. Acto seguido se dirigen al atrio los danzantes realiza una procesin a ca; a un costado del altar se prende
de la iglesia en donde se han instala- la iglesia para recoger la alcanca que un cirio y se coloca un cuadro con la
do familiares y amigos que realizaron se encuentra en un altar; salen can- imagen del Seor de Chalma, mien-
su peregrinaje de manera separada, ya tando alabanzas. Al mismo tiempo tras que un grupo de mujeres (vecinas
sea caminando o transportndose en los peregrinos de Tetelcingo recogen del lugar) hincadas sahuman el altar.
camin. Una vez que intercambian todas sus pertenencias y proceden En ese instante es encendido un co-
saludos y alimentos, se dirigen a bus- a retornar al poblado. A las 11 de la hete, a lo que se acompaan repiques
car un cuarto en donde dormir. maana abordan el camin que los de campana (desde la iglesia principal
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 71

sus afectos y respetos hacia los lugareos. Frecuentemente las ofrendas o man-
das consisten en arreglos florales, corridas de toros, bandas de msica, dinero y
regalos para los templos. Muchas de dichas visitas son correspondidas por las co-
munidades anfitrionas, con lo que van tejiendo una trama de relaciones religiosas
que se forja con relaciones de parentesco por afinidad a travs de matrimonio y
sobre todo de compadrazgo, y que se vienen a reforzar con las relaciones de inter-
dependencia econmica, aunque stas estn ahora presentes en una escala mucho
menor que en tiempos pasados.
Las fiestas de la Gran Regin anudan niveles familiares, barriales, comunita-
rios y regionales. Los de ms envergadura se dan en los santuarios, principiando
con el de Chalma y siguiendo con los de Amecameca, Mazatepec, Tlaltenango,
Tepalcingo y varios otros de alcances ms reducidos (Totolapan, Huazulco, Ix-
catepec y Tlalnepantla, entre otros). Existe una devocin de los pueblos hacia
algunos santuarios fuera esta Gran Regin: la Baslica de Guadalupe, el santua-
rio de la Virgen de Zapopan, en Jalisco, El Nio de las Palomas, en Zacatecas,
El Niopan en Xochimilco y muchos ms. Para los fines de la propuesta hecha,
slo se consideran los que se encuentran dentro de la Gran Regin. En los
propios altares familiares se puede ir leyendo las preferencias locales hacia los
santuarios de su predileccin. En stos aparecen comnmente en las esqui-
nas inferiores, las estampas o cuadros de las imgenes visitadas por la familia
en sus itinerarios ceremoniales, que los han llevado a santuarios o simplemente

Danza de Vaqueros procedentes de Chalma a su llegada a casa, Tetelcingo.


72 ESTUDIOS BSICOS

Devociones regionales de Cristocentrismo, en la feria del Seor de Mazatepec.

del poblado). Aproximadamente a las can sobre una mesa platos de barro A las dos de la tarde, el moyesu y
ocho de la noche arriban los familia- conteniendo champurrado y reparten el grupo de danzantes introducen la
res del encargado del torito (figura las cervezas entre los presentes. alcanca dentro del nicho, para colo-
de madera), los cuales vienen acom- Aproximadamente a las diez de carle al frente el cuadro con la imagen
paados por una nonontle cargando la noche se presenta la mayordoma del Seor de Chalma y adornarla con
un sahumerio, un muotlokieuale (re- de la capilla de la Santa Cruz. Entre flores de Noche Buena. Colocan la fi-
zandero acompaante) y un gran n- el tlajtle y el muotlokieuale invocan la gura del torito a un costado del altar y
mero de familiares, cada uno con una gracia divina de la imagen del Seor se le rodea con velas encendidas.
flor de Noche Buena en las manos. de Chalma y de cada una de las im- Al iniciar la msica de violn, el
Una vez realizado el acto cere- genes de las capillas, lo cual permite grupo de seis jvenes (previamente
monial del teuchiuale con el que se a los mayordomos en manos de su vestidos de vaqueros) dan inicio a la
solicita la gracia divina del Seor tlajtle hacer entrega al moyesu de una danza; posteriormente se integran 14
de Chalma y de todas las imgenes botella de Don Pedro, mientras que jvenes ms.
de las capillas, todos los presentes los familiares encargados del torito Una hora despus y rodeados de
se hincan y persignan frente al altar, reparten a la mayordoma los platos un gran nmero de personas, el muot-
para posteriormente colocar flores de con champurrado que haban sido lokieuale y el moyesu sacan de una
Noche Buena. Los familiares encar- ofrendados poco antes. Al finalizar, el bolsa listones de colores que tienen
gados del torito entregan al moyesu moyesu, su esposa y el grupo de dan- grabadas las insignias del Seor de
un ramo de flores de Noche Buena, zantes se quedan a dormir y a velar el Chalma, por lo que cada uno de los
una botella con alcohol, una cajetilla altar del topixteatl. integrantes de la Danza de los Va-
de cigarros, cerillos y un cartn de El 27 de diciembre por la maana, queros se hinca para que le amarren
cerveza. Entretanto, las mayordomas los jvenes de la Danza de los Vaque- un listn al cuello; los mismo se hace
colocan un bentle (ofrenda hecha con ros elaboran un nicho con carrizos y con el msico, con el moyesu y su es-
pltanos). Ms tarde se da inicio al heno (cortado en el monte de Chal- posa, con el muotlokieuale y con los
acto ceremonial del tlajpalulestle, en ma), el cual ser utilizado para retor- familiares del responsable del torito.
donde una vez que se invoca la gracia nar la alcanca al altar de la capilla de Al finalizar el acto, la danza contina
divina, los familiares del torito colo- la Santa Cruz. hasta que se escuchan los tronidos de
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 73

a otros pueblos. Es comn que los altares familiares muestren imgenes venera-
das provenientes de santuarios de ms de una regin.
La veneracin compartida a las imgenes de santuarios, fiestas patronales de
los pueblos y los barrios, y fiestas familiares convocan a una convivencia cere-
monial y afectuosa que establece y mantiene vnculos muy importantes. Tan
es as que incluso en ciertos pueblos y barrios del lado norte de Morelos se
realizan los cambios de mayordomas: Iztapalapa lo hace en Tlaltenango, To-
pilejo en Chamilpa y Santa Mara. Conviene sealar que Topilejo es un im-
portante punto de paso de peregrinos de Milpa Alta, Xochimilco e Iztapalapa
hacia Morelos.
Entre algunas comunidades de las subregiones, las visitas correspondidas se
hacen total o parcialmente a pie a travs de muy antiguos caminos a lo largo de
los cuales diferentes ceremonias y recibimientos de afecto y respeto van ahon-
dando lo simblico y la emotividad de las visitas. Un ejemplo de lo anterior se
da entre Milpa Alta y Tlayacapan, y entre Xochimilco y Totolapan, por slo
mencionar dos. Todo esto da a la relacin entre comunidades y entre subregio-
nes una mayor fuerza.
La construccin de carreteras y el propio desarrollo tanto regional como na-
cional han ido disminuyendo gran parte de la complementacin econmica, as
como los intercambios comerciales directos entre las subregiones. Incluso, la
vida ceremonial ha sido modificada. Las peregrinaciones que desde hace mucho

cohetes que anuncian la llegada de la ros y los terroncillos, seguida por bailar y los terroncillos a la izquierda
mayordoma de la Santa Cruz, la cual las nonontles (tocando una campana) (sur), en donde hacen sus gracias. En
es encabezada por la nonpasoro (car- y mayordomas (cargando sahume- interior de la capilla el tajle y el muot-
gando un sahumerio) y el tajtle (car- rios), los mayordomos (cargando el lokieuale invocan la gracia divina de la
gando un ramo de flores de Noche nicho), los msicos y, finalmente, los imagen del Seor de Chalma y de las
Buena), seguidos por los mayordo- fieles del poblado. Tiene como des- imgenes que se encuentran en la ca-
mos (cargando cirios y velas), las ma- tino la iglesia principal del poblado pilla, acto que permite a los mayordo-
yordomas y una banda de viento. Del en honor de San Nicols Tolentino, mos sacar del nicho la alcanca, para
lado contrario donde hiciera su entra- lo cual se encuentra en el centro de luego colocarla en el altar; mientras
da la mayordoma, se hacen presentes la comunidad. tanto, en el atrio los vaqueros dan-
los terroncillos (jvenes disfrazados Al ingresar a la iglesia las nonontles zan y son quemados dos toritos.
de monstruos), quienes se ubican en se arrodillan y sahuman con copal en- Cerca de las diez de la noche, el tajle
un extremo del lugar. frente del altar, mientras que los va- y el muotlokieuale de nueva cuenta in-
El tajtle y el muotlokieuale llorando queros las rodean. El danzante que vocan la gracia divina, lo cual precede
invocan la gracia divina, lo cual per- representa al caporal se para frente al el protocolo ceremonial del teuchiuale
mite que cada uno de los integrantes grupo y habla; acto seguido los va- y la despedida de manos. Cinco das
de la mayordoma proceda a hincar- queros salen de la iglesia caminan- despus de haber iniciado, la peregri-
se enfrente del nicho para que se les do de espaldas, seguidos por el resto nacin a Chalma ha concluido.
amarre un listn en el cuello. Acto de los fieles (caminando de frente).
seguido es entregado al moyesu un La procesin contina por las calles
cirio, mientras que la nonpasoro toca centrales de Tetelcingo, rumbo a la
la pequea campana y las mayordo- capilla de la Santa Cruz, en donde un
mas toman los sahumerios, al mismo gran nmero de vecinos se congrega.
tiempo que los vaqueros danzan y Al llegar a la capilla, los mayordo-
cantan alabanzas de despedida. mos se colocan el nicho al interior,
As se da inicio a una procesin, mientras que los vaqueros (norte)
la cual es encabezada por los vaque- se colocan a la derecha del atrio para
74 ESTUDIOS BSICOS

tiempo han construido una red de visitas correspondidas se hacan a pie o en


bestia. Esto implicaba que los visitantes se quedaban varios das descansando y
disfrutando de la hospitalidad de sus anfitriones. Ahora, muchos de los pere-
grinos llegan en autobuses u otros vehculos, acortando su tiempo de estancia
y de convivencia.
Estas mandas se originan generalmente desde el mbito personal. Hay dos
situaciones comunes que llevan a generar estas mandas y promesas. Por un
lado, cuando por las splicas de los fieles una imagen otorga ayuda, proteccin
y perdn, una manera de agradecerlo es la de prometer llevar una ofrenda a la
imagen que los benefici durante algunos aos o indefinidamente. Es comn

Peregrinos descansando, en el
atrio del Santuario del Seor
de Tepalcingo.
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 75

que se implore de manera especial a las imgenes de santuarios y de pueblos


de la regin aludida buscando proteccin, ayuda o perdn. Cuando la gente los
recibe, en reciprocidad les van otorgando su fe y su preferencia.
La otra forma comn en que se establecen mandas y promesas es cuando
alguien externo a la comunidad realiza de continuo una serie de negocios en
sta, tales como intermediacin en la produccin o en la comercializacin, en la
construccin de casas y oficinas, en la contratacin de trabajadores, o bien los
que han venido a rentar yuntas durante mucho tiempo a pedir animales pres-
tados para sus jaripeos; todos manifiestan su agradecimiento presentando a las
imgenes locales una serie de ofrendas, a la vez que formalizan sus tratos por
medio de matrimonios y compadrazgo.
Es comn que las promesas pasan de ser la responsabilidad familar a ser una
responsabilidad de un barrio, un pueblo o una agrupacin de gentes que com-
parte un mismo oficio u ocupacin (taxistas, herreros, floristas, amas de casa,
carniceros, etctera).
Entre los mayordomos de los pueblos o barrios visitantes y los mayordomos
anfitriones se establecen relaciones de compadrazgo, a veces por la va sacramen-
tal, a veces por la va directa de haber coincidido en el mismo ao con sus cargos.
En ciertos pueblos, sobre las autoridades anfitrionas tambin se extiende el com-
padrazgo, que refuerza las relaciones de reciprocidad que resultan de las prome-
sas de los arcos y visitas. Entre compadres rituales se establece la obligacin de no
desconocerse y brindarse su apoyo en las muertes cercanas a cada uno.

En los das de celebraciones religiosas es comn encontrar, especialmente en las


fachadas de santuarios, iglesias y capillas de Morelos, portadas hechas con flores,
papel, plstico, cuerdas de colores, sopa de pasta pintada, trastecitos de barro,
semillas y otros materiales en los das festivos. De entre los ms espectaculares
estn los que adornan los santuarios de Tlaltenango, Tepalcingo, Totolapan y Ma-
zatepec. Los arcos florales son trados a los santuarios mencionados por grupos de
Xochimilco y de Iztapalapa como parte de las mandas y promesas que esos dos
pueblos han establecido desde hace muchas dcadas en la Gran Regin.
Esas portadas tienen una antigedad que algunos han tratado de relacionar
con la poca prehispnica, con los arcos que entonces adornaban los adoratorios
en algunas fiestas. Lo cierto es que esas portadas se encuentran con una gran
diversidad, sobre todo en el Estado de Mxico. En Morelos se mencionan algu-
nos arcos tipo portadas que se ponan dentro de las iglesias durante las fiestas
patronales. Algunos empezaron a colocarlos afuera, sobre las fachadas, siguiendo
la manera en que se realizaba en el Estado de Mxico, donde lo elaborado y visto-
so es ms frecuente, sobre todo los que construyen las agrupaciones de floristas.
Precisamente algunas de esas agrupaciones son las que construyen enormes arcos
florales a manera de promesas a los santuarios en Morelos y tambin en las igle-
sias y capillas de pueblos y barrios morelenses. Tanto los visitantes constructores
como sus anfitriones establecen una convivencia de creatividad, afecto y respe-
to cristalizado en las relaciones que terminan en amistad y compadrazgos y en las
correspondencias a las visitas.
76 ESTUDIOS BSICOS

Portada en el Santuario del Seor de Tepalcingo, construida por devotos de Iztapalapa, DF, como un amarre regional.
LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 77

Al ver estas imgenes llegar junto con los estandartes encabezando las procesio-
nes se observan los vehculos ms intensos del protocolo de la veneracin y del
respeto, del simbolismo y de los sentimientos.
Encerradas en pequeas cajas de madera que semejan pequeas iglesias, las
imgenes peregrinas son rplicas en pintura o en maqueta de algn santo, virgen
o cristo por el cual se tiene una veneracin especial. A veces dichas rplicas son
llevadas en procesin al santuario, pueblo, barrio o familia de donde los peregri-
nos originalmente formaron su veneracin y correspondencias; algunas de estas
cajas van acumulando objetos que en diferentes ocasiones fueron o son parte de
las relaciones con los devotos: billetes, monedas, milagritos, algunas trenzas, re-
tratos y recaditos en papel para la imagen.
Existe una relacin muy emotiva alrededor de estas miniaturas. Hay quienes
las llaman hermanitos o hermanitas menores de las imgenes de santuarios o pa-
tronales a las cuales estn asociadas. No es extrao ver lgrimas en los ojos de los
peregrinos que regresan a sus pueblos porque el hermano menor ya no ver a su
hermano hasta el prximo ao.
Estas imgenes peregrinas comnmente quedan depositadas en el altar fami-
liar de la casa de algn mayordomo o encargado en turno, y todo el que entra hace
una deferencia a las imgenes de la familia y especialmente a las peregrinas. En
estos altares no slo se asientan las rplicas peregrinas de visitas intercomunita-
Hermanos menores,
rias formales. A manera de actos espontneos, diferentes familias pueden traer imgenes peregrinas del Seor
de Tepalcingo de los pueblos
sus miniaturas y llevarlas al altar de la casa que est cobijando una imagen pere- devotos, al pie de l. Otro
grina; la van a acompaar. Este ltimo caso se multiplica por cientos en la Gran amarre regional.
78 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal Estado de Mxico


F2

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Ro Acolapan
F3

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KM
0 5 10 20 30

REAS NATURALES PROTEGIDAS EN EL ESTADO DE MORELOS


DE CARCTER FEDERAL Y ESTATAL

ZONAS DE CARCTER FEDERAL ZONAS DE CARCTER ESTATAL


TOTAL EN EL ESTADO
F1. Parque Nacional Izta-Popo 700 ha E1. Ro Cuautla 152 ha
F2. Parque Nacional Lagunas de Zempoala 3 965 ha E2. Texcal 408 ha
F3. Parque Nacional El Tepozteco 22 000 ha E3. Las Estacas 652 ha
F4. Corredor Biolgico Chichinautzin 37 302 ha E4. Sierra Monte Negro 7 328 ha
F5. Reserva de la Biosfera de la Sierra de Huautla 59 030 ha E5. Sierra de Huautla 31 314 ha
De 4 941 km2 que conforman el total de la superficie territorial del Estado de Morelos, slo se encuentran protegidas por ley 26.7 por ciento.

Divisin municipal Cuerpo de agua Carretera

Fuente: Sistema Estatal de reas Naturales Protegidas, Comisin Estatal de Agua y Medio Ambiente (CEAMA)
[Link]

M . reas naturales protegidas en el estado de Morelos de carcter federal y estatal.


LOS TEJIDOS REGIONALES SOCIALES DE LOS PUEBLOS 79

Estandartes de los santos


patronales, de los pueblos
que veneran al Seor de
Tepalcingo, otro amarre
regional.

Regin y establece una trama ms al gran tejido ceremonial, adems de que en


este caso tambin se dan los compadrazgos.
Este esbozo de tres elementos ceremoniales que atraviesan diferentes subregio-
nes es slo un primer intento por abordar y vislumbrar la Gran Regin. El reto
principal es entender la manera en que se fue construyendo la red de relaciones
de esta regin y su vigencia en la vida de las comunidades. Es un reto no fcil de
resolver, no slo por la cantidad de localidades que abarca sino por la complejidad
misma del problema.
Un espacio fundamental a investigar es el santuario de Chalma. Aunque ste ya
ha sido estudiado por diferentes investigadores, hace falta conocer e interpretar en
trminos regionales y ceremoniales su estructura, sobre todo como eje integrador
macrorregional. No se trata de un conglomerado de pueblos con una misma fe;
se trata de circuitos y complejos ceremoniales organizados en un espacio y en
tiempos dentro de la lgica a descubrir; Xochimilco, Milpa Alta y Mazatepec son
ejemplos de lo anterior.
La construccin y deconstruccin de lo indio en la regin, la creciente conver-
sin a las diferentes sectas del protestantismo y, en general, la complejidad y di-
versidad en los niveles de la poltica, la economa y la cultura de las comunidades
agudizan la dificultad de la comprensin de esta Gran Regin, pero al mismo
tiempo ahonda la necesidad de entenderla
Cortador de caa
C A P T U L O 5

Ires y venires en Morelos


K S S*
L. M M M**

E
M , -
de pocas remotas, escenario de intensos movimientos de poblacin que,
desde mltiples orgenes y tradiciones, fueron conformando su actual di-
versidad cultural.
A ms de 3 000 aos se extiende el pasado anterior a la conquista espaola.
Las evidencias arqueolgicas marcan una extendida presencia de comunidades
con importantes centros ceremoniales entre los mil aos antes de Cristo y los
100 de nuestra poca. De ah hasta los 700 aos de esa poca se dio una sen-
sible baja de poblacin, an no explicada pero que se reflej en lo escaso de las
evidencias materiales que se han encontrado de esa poca. La ciudad antigua
de Xochicalco pudo construirse y funcionar en los tres siglos siguientes a tra-
vs de una sensible recuperacin demogrfica. Los ltimos 500 aos de ese pe-
riodo prehispnico corresponden a diferentes entradas de poblacin y dominio
de diversos grupos de tradicin nahua sobre la poblacin local. Segn clcu-
los de Peter Gerhard, en el siglo los habitantes de lo que hoy es Morelos
rebas la cifra de 750 000. Esta cantidad de pobladores slo se vio superada
despus de 1970.
Al momento de la conquista, Morelos era ya un espacio en el que haban con-
fluido diferentes culturas de origen mixteco, popoloca, matlatzinca, tlahuica, xo-
chimilca y nahua. La conformacin de la sociedad de la Nueva Espaa implic la
incorporacin de la inmigracin de peninsulares y esclavos del continente africa-
no (con sus respectivas diversidades) y la creacin de criollos, mestizos y mulatos,
quienes junto con la poblacin indgena hicieron ms complejas las relaciones
interculturales y los repertorios identitarios regionales.
En especial, la presencia y actividad de las haciendas azucareras durante el pe-
riodo colonial hasta principios del siglo ejerci, en forma diferenciada, una
influencia determinante en las corrientes migratorias segn aumentara o dismi-
nuyera la necesidad de trabajadores para la produccin de caa, de acuerdo con
los vaivenes del mercado de azcar de la ciudad de Mxico. Pero tambin, en el
Porfirismo, el monopolio de la tierra en manos de unos cuantos hacendados haba
provocado la emigracin, afectando negativamente al crecimiento de la poblacin

* Profesora investigadora del Departamento de Antropologa, Facultad de Humanidades, Universidad Autnoma del
Estado de Morelos.
** Investigador Centro INAH-Morelos.

81
82 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal Estado de Mxico

Tepoztlan

Oaxtepec
Cuernavaca Yautepec
Estado de Mxico Yecapixtla

Temixco Juitepec Cuautla

Xochitepec

Xoxocotla Puebla
Zacatepec
de Hidalgo
Puente de Ixtla
Tepalcingo
Jojutla

Axochiapan

Guerrero

KM
0 5 10 20 30

EXPANSIN DE LA MANCHA URBANA DE


CUERNAVACA, CUAUTLA Y JOJUTLA, 1970-1980-2000
rea total metropolitana que
1970 1980 2000 2009 incluye reas conurbadas

Cuerpo de agua Divisin municipal actual Carretera

Fuente: Laboratorio Interdisciplinario de Sistema de Informacin Geogrfica (LISIG-UAEM).


Interpretacin sobre imgenes Landsat 1970, 1980 y 2000.

M . Expansin de la mancha urbana de Cuernavaca, Cuautla y Jojutla, 1970-1980-2000.


IRES Y VENIRES EN MORELOS 83

del estado? Este proceso se agudiz durante la Revolucin de 1910 y su secuela


de conflictos e inestabilidad social, ya que muchas personas abandonaron sus co-
munidades y pueblos, especialmente de la regin centro-norte. A estas ausencias
se sum la prdida de vidas por la violencia y las enfermedades. Se calcula que
Morelos perdi el 50% de la poblacin con que contaba en 1910. Posteriormente,
el reparto de tierras y la recuperacin de cierta estabilidad alent el regreso de los
emigrados y, poco a poco, revirti el crecimiento poblacional negativo y el surgi-
miento de nuevos grupos inmigrantes.

M,

Ya desde mediados del siglo el desarrollo econmico y social de Morelos,


as como su proximidad a la ciudad de Mxico, fueron consolidando su cuali-
dad como entidad de atraccin de distintos flujos migratorios. La creciente
produccin de cultivos comerciales de los pueblos campesinos demand una
creciente necesidad de mano adicional a la local, por lo que jornaleros especial-
mente indgenas, nahuas, popolocas, mixtecos, tlapanecos entre otros, se fueron
incorporando a los procesos productivos. Esta incorporacin desemboc en
verdaderos circuitos de migracin temporal por todo el estado. Dichos circui-
tos implicaban una rotacin de mano de obra en que los inmigrantes jornaleros
hacan las labores ms desgastantes no slo en los cultivos comerciales, sino Mujeres mixtecas de San
Pablo Tijaltepec.
84 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal Estado de Mxico

21 19
3
20 1 6
22 2
35

Ro
5 4 39

El S
23 45 7 31 30
Estado de Mxico

abi
41

no
42 32 29
25 10 9
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37 C
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Ro 12
24

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40

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44 16 38
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Ro
Ro

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uz

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ac

Guerrero

KM
0 5 10 20 30

GRADO DE MARGINACIN EN 2005


DE LAS COMUNIDADES REFERIDAS EN EL ATLAS ETNOGRFICO
Muy Alto Alto Medio Bajo Muy Bajo Sin registro

1. Tepoztln 10. Yecapixtla 19. Coajomulco 28. Xoxocotla 37. Emiliano Zapata
2. Amatln 11. Huazulco 20. Santa Catarina 29. Hueyapan 38. Temoac
3. Tlalnepantla 12. Cuautla 21. Huitzilac 30. Tetela del Volcn 39. Achichipico
4. Tlayacapan 13. Yautepec 22. Ahuacatitln 31. Ocuituco 40. Tecajec
5. San Andrs de la Cal 14. Chalcatzingo 23. Tlaltenango 32. Tetelcingo 41. Xochitln
6. Totolapan 15. Tenextepango 24. Tetlama 33. Tepalcingo 42. Jiutepec
7. Atlatlahucan 16. Villa de Ayala 25. Cuentepec 34. Jojutla 43. Mazatepec
8. Xochicalco 17. Axochiapan 26. Atlacholoaya 35. Ocotepec 44. Miacatln
9. Metepec 18. Coatetelco 27. Alpuyeca 36. Tlaquiltenango 45. Oacalco
46. Quebrantadero

Cuerpo de agua
Divisin municipal
Fuente: Elaborado por Alfredo Paulo Maya con base en el ndice de Marginacin por localidad 2005.
Estimaciones del Conapo con base en el II Conteo de Poblacin y Vivienda 2005. Carretera

M . Grado de marginacin en el ao 2005.


IRES Y VENIRES EN MORELOS 85

tambin en el cultivo del maz, como el zacateo y la pizca. A veces realizaban


estas labores a la par con los patrones del cultivo, o a veces slo los inmigrantes
jornaleros en su mayora portadores de cierta tradicin indgena se hacan
cargo de todo.
Una constante en la vida de estos jornaleros es la baja remuneracin que
generalmente perciben por su trabajo y las indignas condiciones en que viven.
A finales de la dcada de los noventa el corte de una tonelada no llegaba a los
treinta pesos. No deja de sorprender que gran parte de las zafras morelenses
las realicen los jornaleros forneos, mientras que un buen nmero de cortado-
res morelenses viaja a otros estados ms al norte, donde el pago del jornal es
mucho ms alto.
Precisamente, la colindancia con localidades y regiones de escaso dinamismo
en Guerrero, Mxico, Puebla y Oaxaca ha ejercido una constante fuerza centr-
peta en sus habitantes que buscan en la agricultura, la industria, el comercio,
el turismo y otras ocupaciones, satisfacer necesidades bsicas y oportunidades
de movilidad social. Este hecho queda reflejado de manera directa en la elevada
proporcin de inmigrantes provenientes de las entidades mencionadas, las que
para el ao 2000 representaban el 57.5% de la poblacin no nacida en la entidad
(248 143 personas).
En este sentido es de destacar que, teniendo en cuenta la procedencia de los
migrantes, Guerrero siempre ha ocupado el primer lugar con un alto porcentaje,

LEJOS DE CASA HUEJCA TOCALLI1


G Z S*

A, , Mi hijo llora, maana les llevo su ofrenda,


aqu, aqu donde vivo, mi mujer tambin, pero sultenlo.
est triste un aire lo ha agarrado
por lo que pasa, no s qu hacer, Pronto se ha dormido,
porque mi corazn aqu no hay curandero pronto se curar.
se ha acordado de mi casa, cmo lo voy a curar? Mujer aprate
de mi tierra, el aire es malo a hacer el mole y el tamal
de mi padre y de mi madre, mucho ha llorado que pronto lo entregar
que lejos estoy de ellos, con albahaca, con nopal, aunque aqu no haya
aqu no hay canto de cenzontle, trae el sahumerio canto de cenzontle,
aqu el quetzal no vive, nosotros lo vamos a curar, ni viva el quetzal,
aqu no ruge el jaguar, dice mi mujer ni grite el jaguar,
aqu no hay olor a ocote, Dios aydanos! y mi corazn llore,
pero s a mucha caa. Aires, sultenlo! yo veo que los dioses,
maana voy a buscarlos, nos han ayudado
all donde viven, aqu donde venimos
1
Obra tomada de Zapoteco (2003b). all en el monte, a pasar la vida
* Literato indgena. a buscar qu comer.
86 ESTUDIOS BSICOS

superior a la tercera parte del total de los inmigrantes.2 En efecto, Morelos ha sido
uno de los destinos preferentes de las corrientes migratorias de una entidad alta-
mente expulsora de poblacin, en particular de origen rural.
La llegada de personas y familias que han decidido quedarse a vivir en tierras
morelenses ha contribuido de modo constante al crecimiento de su poblacin.3
Existen, no obstante, momentos particulares en los que ha sido ms significativa
la afluencia de migrantes, como la que empez en los aos sesenta con la cons-
truccin y desarrollo de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca ().
Como consecuencia de este desarrollo industrial, pueblos de tradicin indgena
como en Tejalpa y Jiutepec vieron crecer su poblacin con la inmigracin de tra-
bajadores hasta el punto que la poblacin original local qued reducida a menos
de un 5%.
Algunos de estos inmigrantes provinieron de comunidades indgenas, que de
jornaleros temporales se volvieron residentes permanentes en estos municipios
desempendose en otras actividades econmicas, fuera de la agricultura. Un
ejemplo de esto son los mixtecos, que se organizaron en cuadrillas especializadas
en colar lozas.
2
De acuerdo con la informacin censal, el porcentaje que representan las personas nacidas en Guerrero respecto al
conjunto de poblacin inmigrante en Morelos era el siguiente: 39.2 por ciento en 1970, 30.8 por ciento en 1980, 36.9 por
ciento en 1990 y 33.7 por ciento en 2000.
3
De hecho, Morelos tiene los ndices ms elevados de crecimiento poblacional en todo el pas, slo superado por Quin-
tana Roo y Baja California.

HUEJCA TOCALLI
A, , tajhuajme titepactica,
nican nican canon nichantic Kijtohua nucihua!
nemi ajmantli, Nexpalehui Totatzin!
in tlin pano, Ajacajme xcahuasque!
tlica nuyolotl, mostla niauacampanemi,
aman cajsicamatica de on nucajlli, nepa canonchanti,
Nu Tlajlli, nepa ipantepeyotl,
Nu Tarta ihuan nunana, mostla yeniconcui mohuentli,
tlin nemiya huejca inon yajhuame, te yunca xcahuasque.
nican xochunca cuicatl cenzontlin,
nican on quetzal ca chantic, Nimatzin yecochijtica,
ninan xocjhunca cuajlemdonki on cuauhocotl, nimatzin yetepactiani,
icuajcon quema unca miyec ouatl. cihuatl xmotlacihuiti,
chihualiztli on molli ihuan tamalli,
Un coneu shuca, tlin nimatzin nicontlalica,
nucihua noijki, masque nican xocjhunca,
sen ajacatl xectli tlaijcasijque, cuicatl on cenzontli
najhua ixnicjmati tlin nijchichua, cachanti on quetzal,
nican xocjhunca tapahtiani, ca tzatzi on ocelotl,
Kenin nijpactis? ihuan nuyolotl shucasque,
On ajacatl tlamelahuacxectli, najhua nijkijta on Teotatzijme
miyec shucatica, quema nechpalehuica,
huin xihuitlalbaca ihuan xantocopalli, titepanojtica on monemitis
ixcuajqui topopochtin, quitejtemoti tlin tlacuasque.
IRES Y VENIRES EN MORELOS 87

Para entender la manera en que los distintos flujos migratorios han marcado la
sociedad morelense y la distribucin poblacional en las ltimas dcadas es impor-
tante tener en cuenta la evolucin de determinados procesos socioeconmicos a
nivel estatal y regional, as como otros factores de mayor alcance que han impac-
tado en orientar y reorientar dichos desplazamientos.

Muchas veces la presencia de inmigrantes forma parte de viejos vnculos entre


comunidades y regiones vecinas que han mantenido hasta la fecha fluidas relacio-
nes de parentesco, rituales, polticas y de complementariedad econmica, a travs
de una milenaria historia. Ya se ha hecho referencia en este Atlas a esos tejidos
regionales, en el apartado donde se resalta la construccin de un sentido colectivo
de pertenencia intercomunitaria de ciertos pueblos, a partir de lo compartido en
esa historia. En otras ocasiones, la poblacin asentada es producto de migracio-
nes tradicionales orientadas a ciertas labores agrcolas, cuyo mejor ejemplo es la
zafra azucarera. Aunque la mayora de esas personas retornan a sus comunidades
cuando concluyen las cosechas, una parte no menos significativa se ha establecido
en pueblos y ciudades buscando otras ocupaciones y mejores condiciones de vida
de las que existen en sus lugares de origen.

ME VOY LEJOS2 HUECANIAS


G Z S*

Me voy lejos Hueca nias


A lejanas tierras Hueca, hueca tlalli
Donde yo pueda llorar Huan am, nican nichochocatinemis
Mi desventura Mo pampa tica
Me voy por ti Ni yas nic tecmolomia nomikiliz
Donde t no sepas Tehuiz, no yol
S corazn Xihuala, xihuala
Amorcito ven No tlatzoltzin, no animatzin
Consentido, consentido Yolo, xochitl
Corazn, flor Ompa nikuikas
Aqu te llevo Sen ka no mikilis
Dentro de mi alma Tehuiz no yol
S corazn

Cortador de los campos de Tlaltizapn,


joven puma.
* Literato indgena.
2
Recopilado en Xoxocotla, Morelos.
88 ESTUDIOS BSICOS

En cuanto a los jornaleros agrcolas migrantes, su importancia econmica ha


sido y contina siendo estratgica para el desarrollo rural del estado.4 El volumen
de esos desplazamientos no est registrado por ser de carcter temporal.5 Sin
embargo, se estima que ascienden a ms de 10 000 personas que, ao con ao, se
establecen solos o con sus familias en determinadas regiones agrcolas de la entidad,
adecuando sus estrategias de sobrevivencia a esta experiencia transitoria (Pronjag,
2000). Las cosechas de caa, jitomate, ejote y otras hortalizas, simplemente no
podran realizarse como hasta ahora sin la participacin de estos trabajadores ex-
pertos, si bien distan mucho de recibir justo reconocimiento a su labor.
Estas modalidades de migracin temporal no slo expresan procesos de articu-
lacin econmica entre regiones dentro y fuera del estado, sino tambin formas
de interaccin de la poblacin local con otras comunidades forneas con las que,
sin embargo, mantienen relaciones asimtricas derivadas no slo del rezago social
y econmico de los migrantes, sino tambin de ndole cultural. Este fenmeno se
debe al hecho de que la gran mayora de esos trabajadores migrantes son indge-
nas nahuas, mixtecos y tlapanecos de Oaxaca y Guerrero, quienes son objeto de
distintos grados de discriminacin social por sus anfitriones.

4
En particular, en los cultivos con alta demanda de mano de obra estacional, como la caa de azcar, el jitomate, el ejote
y otras hortalizas.
5
Los censos y conteos de poblacin no reconocen los movimientos de poblacin por periodos menores a los seis meses,
lo cual deja fuera de registro a estos jornaleros que suelen permanecer en Morelos por lapsos de uno a cuatro.

COMERCIANTES NAHUAS
EN MORELOS
C G E*

D -
glo una poblacin indgena, na-
hua-hablante originaria de Guerrero,
en otros destinos tursticos del estado,
como los balnearios, sitios arqueolgi-
cos y las numerosas ferias religiosas a
Tres grupos de vendedores nahuas
guerrerenses se encuentran en los cen-
tros tursticos de Morelos. El grupo
vive de manera semipermanente en lo largo del ao. Son productores de ms numeroso consiste en originarios
el estado de Morelos. Este grupo es artesanas con una gran capacidad de comunidades de la cuenca del ro
muy conocido tanto por los morelen- creativa, y tambin son comercian- Balsas, entre la antigua carretera fede-
ses como por todos los visitantes, ya tes ambulantes muy emprendedores. ral a Mxico y la nueva Autopista del
que forma parte integral del ambiente Han influido de manera importante Sol. En diferentes momentos pueden
turstico de Morelos en los centros ur- en la imagen del estado frente al turis- estar originarios de ocho a diez pue-
banos y atracciones rurales. Nos refe- mo nacional y extranjero, contribuyen blos de la zona, pero la mayora viene
rimos a los vendedores de artesanas a la diversidad tnica por sus activida- de Ameyaltepec, San Agustn Oa-
que se encuentran todos los das en el des comerciales y por sus prolongadas pan y Analco. Ofrecen la mercanca
centro de Cuernavaca, en Tepoztln y estancias fuera de su lugar de origen; ms variada, principalmente piezas
por lo mismo, dedicamos este aparta- de barro pintado en colores fuertes,
* Profesora-Investigadora de la Escuela Na-
do a la historia de estos nahuas gue- dibujos en papel amate, mscaras de
cional de Antropologa e Historia. rrerenses radicados en Morelos. madera pintadas, joyera de piedras
IRES Y VENIRES EN MORELOS 89

Junto a estas relaciones de larga trayectoria entre pueblos y actividades econ-


micas, el perfil de la poblacin no nativa contempla tambin corrientes migratorias
atradas por los procesos de industrializacin y urbanizacin que se han vivido
con mayor fuerza desde los aos sesenta. Este fenmeno se refleja en el hecho de
que ms de la mitad de los inmigrantes se encuentra en los municipios del Valle
Central (Cuernavaca, Jiutepec y Temixco), as como en Cuautla. La concentracin
de recursos econmicos y servicios en esos municipios ha constituido un pode-
roso factor de atraccin, que alienta migraciones dentro y fuera del estado.6 A su
vez, la crisis que afecta el medio rural, la ausencia de apoyos para su desarrollo y el
consiguiente deterioro de las condiciones de vida de muchos hogares campesinos,
ha acicateado la bsqueda de nuevas fuentes de ingreso y mejores condiciones de
vida en el medio urbano.
La creciente terciarizacin de la economa morelense est ntimamente ligada
a estos procesos y es parte de los profundos cambios que han condicionado su
dinmica demogrfica. Si tenemos en cuenta que el sector comercial y de servicios
representaba en el ao 2000 la mitad del producto interno bruto, ocupando casi
45% de la poblacin econmicamente activa del estado, puede inferirse fcilmente
el impacto que este conjunto de actividades ha tenido en la generacin de empleos
para los nuevos inmigrantes.
6
Por ejemplo, en Cuernavaca y municipios conurbados se concentra 48% de los establecimientos industriales del estado
y 66.8% del valor generado en actividades de servicios (Secretara de Desarrollo Econmico, 1996).

semipreciosas o vidrio, y platos hon-


dos o tablas de madera natural pulida
para ensaladas o botanas. En los mis-
mos lugares tursticos se encuentran
los vendedores de cestas, mantelitos
y petates de palma, originarios del
pueblo nahua de Tlamacazapa, cerca
de Taxco. Finalmente hay otro grupo
importante de vendedores de hama-
cas provenientes de Tlalcozotitln, en
el municipio de Copalillo, y de varios
pueblos en su alrededor, incluyendo
la cabecera municipal. En los tres
casos organizan la venta por grupos
domsticos numerosos, conformados
por familias multigeneracionales, y
participan en el comercio hombres,
mujeres, nios y ancianos.
Este comercio empez en los aos
cincuenta, cuando creci el turismo
en Taxco, Acapulco, Cuernavaca, y
el sur de la ciudad de Mxico. En los
aos setenta y ochenta aument con-
siderablemente la poblacin de ven-
dedores en Morelos y haba ms del

La Espera, Cuernavaca, Morelos.


90 ESTUDIOS BSICOS

Presencias gticas en el
atrio del Santuario del Seor
de Mazatepec.

doble del nmero que actualmente ciudad de Mxico que viene los fines Mxico, pero su presencia es perma-
hay aqu. de semana; muchos de estos turistas nente. El nmero ha disminuido en
Morelos tuvo una serie de ventajas son atrados por las artesanas y las los ltimos diez aos, pero actual-
para estos comerciantes que vale la culturas indgenas, en el caso de Te- mente se puede calcular que hay casi
pena sealar. Dentro del estado exis- poztln. De 1960 a 1994, cuando la 30 familias de Ameyaltepec, 60 de
tieron diversos mercados y diferentes clase media mexicana goz de cierto San Agustn Oapan o Analco, 20
tipos de clientelas para sus productos. poder adquisitivo, los mexicanos lle- de Tlamacazapa, y unas 10 de Co-
Hay una poblacin de extranjeros re- garon a constituir ms de la mitad del palillo ms o menos fijas en Morelos.
sidentes que se interesa en la cultura mercado para esos vendedores. Otra En diferentes momentos del ao, este
indgena y colecciona artesanas de ventaja de los sitios tursticos de Mo- nmero de familias puede duplicar
diferentes regiones de Mxico; este relos desde el punto de vista de los dichas cifras, a causa de la llegada de
grupo siempre ha sido un mercado nahuas de Guerrero es que quedan amistades y vecinos de las familias
importante y fue el primer tipo de relativamente cerca de las comunida- asentadas aqu, por las personas que
comprador en atraer los entonces des de origen y se puede viajar de ida eventualmente pasan por Morelos y
alfareros de Ameyaltepec y Oapan y regreso en un da. Adems, Morelos llegan temporalmente con sus parien-
en los aos cincuenta. Tambin exis- queda cerca de otros mercados im- tes; y si es buena la temporada de ven-
te en Morelos turismo extranjero de portantes, como Taxco, la ciudad de ta, debido a la llegada de originarios
temporada larga, conformado por Mxico, Toluca, Puebla y Tlaxcala, de otras comunidades de artesanos
personas que vienen a pasar todo el as que desde Cuernavaca los vende- nahuas que normalmente viajan a
invierno o que vienen a estudiar es- dores pueden desplazarse hacia otras otros centro tursticos. Cada familia
paol y permanecen varios meses. plazas. implica una presencia temporal de
Tambin hay un turismo de paso, El nmero de vendedores flucta entre tres a 14 personas, por lo que
con visitantes que vienen uno o dos de manera considerable en diferentes si contamos unas 120 familias, pode-
das y se dirigen a Taxco o Acapulco, pocas del ao, segn las necesidades mos estimar un nmero fluctuante de
y que constantemente se renueva. Fi- del trabajo agrcola o las fiestas en el alrededor de 1 000 vendedores, pero
nalmente, Morelos tiene un turismo pueblo, y de acuerdo con las posibi- esto puede incrementarse al doble o
nacional importante, sobre todo de la lidades de venta en otras regiones de ms. Hay un movimiento constante
IRES Y VENIRES EN MORELOS 91

La explosin demogrfica y de las corrientes migratorias en el contexto de


una estructura productiva concentrada en las reas urbanas ha dado lugar a una
alta densidad de poblacin que ubica a Morelos en el tercer lugar a nivel nacional.7
Este dinamismo y la modernizacin de la economa morelense no debe llevar
a pensar en un panorama prspero y homogneo para los habitantes nativos e
inmigrantes. Desde el punto de vista de la estructura productiva y del empleo,
as como el acceso a los servicios pblicos, revela fuertes desigualdades, diferen-
ciacin social y marginacin. Es un hecho que para los inmigrantes de menor
nivel socioeconmico, su insercin en la sociedad morelense pasa por la economa
informal y otros empleos considerados de escasa calificacin.

Otro factor de importancia en el tema de la migracin ha sido la proximidad al


Distrito Federal, con el cual se mantiene un intenso intercambio laboral, comer-
cial y de otros servicios. Como consecuencia inevitable de su fuerza gravitatoria,
la ciudad de Mxico ha sido histricamente el primer lugar de destino de los
emigrados de la entidad.
7
La poblacin de Cuernavaca y los municipios que pertenecen a su zona conurbada ( Jiutepec, Emiliano Zapata, Xochi-
tepec y Temixco) representa 45% del total estatal, mientras que Cuautla rene 9.8%.

entre las ciudades y los pueblos, so- Cuernavaca. Todos estos vendedores han desarrollado para sobrevivir en
bre todo en periodos festivos; pueden mantienen fuertes lazos con sus co- las ciudades lejos de sus casas. To-
turnarse a cuidar los puestos entre munidades de origen; no obstante dos estos vendedores concentran sus
padres, hijos casados, nietos y otros sus prolongadas estancias en las ciu- esfuerzos en Cuernavaca y Tepoz-
familiares. dades de Morelos y otras partes de tln, donde algunas familias tienen
Empezaron a llegar a principios de la Repblica Mexicana, conservan su puestos permanentes, mientras otros
los aos cincuenta y, conforme cre- identidad cultural propia. Esto se vendedores circulan durante todo el
ci el turismo extranjero y nacional explica por varias razones. Por una ao en los restaurantes y cafs, o vi-
en las dcadas de setenta y ochenta, parte, existen antecedentes histricos sitan zonas arqueolgicas, fiestas y
sus nmeros aumentaron significa- importantes: todos estos vendedores ferias religiosas en diferentes lugares
tivamente. En los ltimos diez o practican una variante moderna de del estado. Algunos vendedores acu-
15 aos, sobre todo a partir de 1994, una tradicin comercial ms antigua; den a los balnearios cuando hay ms
empezaron a salir a otros mercados antes los nahuas de la cuenca del ro afluencia turstica, van a Cuautla los
ms prometedores, aunque siguen Balsas viajaban con mulas dentro de das de plaza y un grupo de 15 fami-
siendo una presencia importante para Guerrero y comerciaban sal de mar, lias ofrece su mercanca en la caseta
la vida cultural de Morelos. productos agrcolas y artesanas para de cobro de Alpuyeca de la Autopis-
uso local entre campesinos. Ahora ta del Sol y aprovechan el trnsito de
viajan a centros tursticos y ofrecen los coches que se dirigen a Acapulco,
V artesanas a los viajeros nacionales y al lago de Tequesquitengo y al sitio
extranjeros; han cambiado su produc- arqueolgico de Xochicalco.
to y su mercado, pero siguen dentro El traslado de sus comunidades de
Es de notar que han reproducido su de una adaptacin comercial anti- origen y las actividades comerciales
identidad cultural nhuatl a pesar de gua de la venta ambulante combinada son colectivas, no individuales, y los
las prolongadas ausencias de sus pue- con la agricultura de subsistencia. nahuas han desarrollado estrategias
blos de origen y hay que preguntar Por otra parte, esta fuerte iden- para estar en la ciudad para amorti-
por qu y cmo han evitado la inte- tidad cultural se debe a la capacidad guar el impacto de la cultura urbana
gracin cultural con la poblacin de de adaptacin que colectivamente sobre ellos. Los vendedores se mue-
92 ESTUDIOS BSICOS

En sentido inverso, un elevado nmero de inmigrantes provienen del Distri-


to Federal, cuya importancia ha ido aumentando en trminos absolutos y relati-
vos respecto al total de la poblacin no nativa de Morelos. Es as que, mientras
en 1970 el Distrito Federal ocupaba el cuarto lugar de procedencia casi del
10% del total de inmigrantes, en 1990 haba ascendido al segundo lugar, con
alrededor de una quinta parte de ese conjunto. En el ao 2000 mantuvo el mismo
lugar, pero increment su participacin a 23.9% de la poblacin no nativa del esta-
do, equivalente a 102 901 personas. Tambin es de destacar que una cuarta parte
de ellos llegaron a Morelos en el ltimo quinquenio (1995-2000), siendo la ms
numerosa de las corrientes inmigratorias en ese periodo.
Pero no slo se trata de una mayor presencia de capitalinos entre los inmigra-
dos; adems se ha dado un vuelco en la direccin de los desplazamientos entre
Morelos y el Distrito Federal, pues ahora son ms los que llegan al estado que los
morelenses que se instalan en la capital.
Esta nueva tendencia en el intercambio poblacional es, al parecer, resultado de
un proceso ms amplio de megalopolizacin del centro del pas, que tambin se
ha registrado en la relacin entre la ciudad de Mxico y las ciudades de Querta-
ro, Toluca y Guanajuato. De acuerdo con especialistas, correspondera a una fase
de descentralizacin relativa de la zona metropolitana de la ciudad de Mxico
(), cuyo crecimiento poblacional se ha desplazado desde municipios conur-
bados hacia reas metropolitanas inmediatas al centro (Chvez, 1999).

ven en los mismos mbitos, duermen y viven como si estuvieran en sus co- cada vez menos atractivo para ellos.
en los mismos hoteles o pensiones y munidades de origen. El descenso del nivel de ingresos de
frecuentan los mismos restaurantes Esta situacin favorable empez a los mexicanos, los secuestros y la in-
o puestos de comida. Eficazmente cambiar durante la dcada de 1990, seguridad generalizada han afectado
recrean un microcosmos de su comu- porque baj mucho la venta en Cuer- al turismo; esto va acompaado con el
nidad y su regin en las ciudades, en navaca; y actualmente los ingresos surgimiento de otros sitios tursticos
las cuales utilizan su idioma, arreglan son de 20 a 25% de lo que fueron en con ms visitantes o con ms posibi-
los espacios con los mismos valores el periodo de auge que termin en lidades de venta, lo que le resta im-
estticos y observan los mismos por- 1989. Algunas familias ya no venden portancia al mercado morelense para
menores como en su pueblo. Las mu- en Morelos y usan las casas como base ellos. De cualquier manera Cuernava-
jeres conservan su ropa tradicional, para viajar a otras ciudades cercanas, ca y Tepoztln siguen siendo lugares
que consiste en un vestido de colores y otras han cerrado las casas y han ido favorecidos para comprar artesanas
fuertes y un delantal tableado decora- a vender en otros lugares. La crisis se y existe la posibilidad de conocer de
do con encaje y aplicaciones bordadas sigue agudizando en Morelos y es cerca indgenas del estado vecino.
que cosen ellas mismas. En la dcada
de los ochenta empezaron a comprar
camionetas para transportar las arte-
sanas y se present el problema de
encontrar estacionamiento. Debido a
la inflacin y la subida de la renta de
los cuartos, unas 20 familias de Ame-
yaltepec y casi 10 de San Agustn
Oapan consiguieron terrenos en una
colonia popular nueva y empezaron a
construir casas. Actualmente se con-
centran en dos colonias de Cuerna-
vaca, donde ocupan casas contiguas
IRES Y VENIRES EN MORELOS 93

En efecto, el hecho de que Morelos se encuentre en el radio de influencia de


la ha dado lugar a que Cuernavaca y la regin norte del estado hayan sido
receptoras de mayor nmero de inmigrantes procedentes del Distrito Federal que
el nmero de quienes han emigrado hacia la capital.
Si despus de los terremotos de 1985 muchas familias llegaron del Distrito
Federal buscando seguridad, ms all de coyuntura se aprecia una creciente in-
migracin desde este lugar, cuyas principales motivaciones han sido de carcter
laboral, para reunificacin familiar y, en general, para mejorar la calidad de vida
fuera de la metrpoli. Por tradicin, la cercana, clima benigno y atractivos tu-
rsticos hicieron de Morelos lugar predilecto de capitalinos desde mucho antes;
lo novedoso del fenmeno consiste en el asentamiento masivo de gente que, por
motivos econmicos o socioculturales, se ha establecido en Cuernavaca y otras
localidades del estado. Algunas de las caractersticas de estos inmigrantes mues-
tran que se trata principalmente de un desplazamiento familiar, que mantienen
vnculos de orden laboral, de consumo y de servicios con la ciudad de Mxico.
Adems, un contingente importante de esta poblacin aunque minoritario
cuenta con elevados niveles de escolaridad, percibe ms de cinco salarios mni-
mos y, en algunos casos, ejercen su actividad econmica en calidad de empresa-
rios o patrones (Chvez, 1999).
Otro aspecto de dicha tendencia es lo que se conoce como transmigracin:
un peculiar fenmeno en el cual segmentos de poblacin se desplazan diaria-
mente, por razones laborales, comerciales o educativas a la capital, o que alternan
por periodos ms amplios ambos lugares de residencia, lo cual contribuye a for-
talecer una red econmica, poblacional, poltica y cultural en esta zona del centro
del pas.
En la ltima dcada y media se ha dado una acelerada venta de la tierra y la
creciente urbanizacin que se han venido dando a ritmos inusitados. Esto tiene
parte de su explicacin en la demanda que la inmigracin de la ciudad de Mxico
ha hecho en reas especficas del territorio morelense, incluidas las de los pueblos
de tradicin cultural indgena.

Y ...

Por ltimo, habra que mencionar otro flujo migratorio emergente, sobre todo a
partir de los aos noventa, conformado por los que han decidido probar suerte
en Estados Unidos. Aun cuando ha tomado proporciones importantes, no ha
llegado a los niveles que se da en otras entidades del pas, como Zacatecas y Mi-
choacn. Hoy en Morelos es cada vez ms frecuente encontrar familias en las
que uno o ms miembros estn tratando de establecerse o vivan ya radicados en
territorio norteamericano. Hay lugares en este estado donde la emigracin se ha
acentuado ms, como la regin Oriente.
Es una realidad nacional que la agricultura en general y los agricultores ms
pobres han ido perdiendo su viabilidad econmica frente a procesos globali-
zadores y polticas neoliberales, como el y el , entre otras. No slo
los productores agrcolas han sido profundamente afectados. El cambio de tipo
de productos que demanda el mercado (pero que controlan los intermediarios),
la disminucin de la tierra cultivada y el constante abandono de esta actividad,
94 ESTUDIOS BSICOS

han venido a romper actualmente varios de los circuitos de rotacin de la mano


de obra regional y externa, empujando a miles a buscar otras alternativas.
De acuerdo con estimaciones oficiales, Morelos contribuy con 2.77% del total
de los emigrados hacia el vecino pas del norte entre 1995 y 2000.8 Sin embar-
go, es muy probable que este porcentaje no refleje fielmente el volumen total de
morelenses que engrosan las filas de los indocumentados en aquel pas. Es ya
sintomtico saber que en la mayora de las localidades rurales de Morelos haya
personas dedicadas a pasar a sus paisanos, ya que fungen como polleros o co-
yotes dedicados al lucrativo negocio de ayudar a cruzar ilegalmente la frontera.
El pago por estos servicios gira alrededor de los 15 000 pesos, por lo que buena
parte de los primeros ingresos de los emigrantes estn comprometidos a pagar los
prstamos que se requirieron para poder pasar al norte.
Las remesas de los emigrados han ido transformando el escenario econmico
de sus comunidades y de sus familias. El dinero del otro lado tiene cada vez un
mayor peso decisivo en la manera en que sobreviven los que se quedan. De mane-
ra creciente, parte de los gastos ceremoniales de los pueblos son financiados por
estas remesas, fortaleciendo la vida comunitaria.
Las imgenes religiosas de sus iglesias y capillas han ido acumulando billetes
en dlares sobre sus vestimentas, al igual que han aparecido en los paisajes pue-
8
La informacin corresponde a los resultados del Cuestionario Ampliado que se obtuvo en una muestra probabilstica
en todo el pas a 2.2 millones de viviendas, elaborada por el en el XII Censo General de Poblacin y Vivienda 2000.

JORNALEROS MIGRANTES DE LA REGIN


DE ZITLALA, GUERRERO, EN MORELOS
G Z S*

I Z Ikijtocaya in ilhuitl T
Yunca inechiaya pantepetl, In ilhuitl itech Santa Curutzin.
In tlacapillun oquiselij El lucero de la maana
Ica icuicatl, Keni xucaya noyolotl, ya haba aparecido tras el cerro,
Ikijtohuaya sen yencuitonalli Keni majtiaya nuyolotl los gallos lo reciban
Sen yencuic mostla Ye ilhuitl, con su canto,
Nica, nica in tlalli Kinekiaya nemi ne anunciando un nuevo da
Cuicaya, ixcontlalica xochitl un nuevo porvenir
Nepan in tlalpan in tepetl Santa Velita, mezcalli ihuan copalli aqu, aqu en esta tierra.
Mara. Te ixnihueliya
In cuahuitlil, Te najhua nica nihuala tekisque All en lo alto del cerro Santa Mara
Kentla sen zitlalli ijkijtaya, Nijhuala tlani, la fogata,
Nican canon nemi in albergue, Hui tlalli, xocnitlalli como una estrella se vea,
In tzatzi itech tlahuiltoponi Masque nica nicpiya icnihuamej desde aqu, desde donde
In huejca icajkiaya, Ihuan nemiaya in se estaba el albergue,
Majhua nica xocnijmatigual el trueno del cohete
Masque anca in yolotl a lo lejos se oa,
* Literato indgena. Kijtohua tlin ye igual anunciaban la fiesta.
IRES Y VENIRES EN MORELOS 95

blerinos las camionetas con placas de Estados Unidos, la venta de hamburguesas,


pizzas, grafitis, vestimentas y peinados de tipo gabacho. Modelos de consumo,
comportamientos e ideas no dejan de llegar a los pueblos como consecuencia de
la emigracin; a veces en lugar de romper la cultura nahua local, la actualizan.
Al parecer los emigrados son mayoritariamente varones jvenes; lo mismo pro-
ceden de reas rurales y urbanas, as como cuentan con muy diversos grados de
calificacin y experiencia laboral. La escasez relativa de trabajo suele ser el princi-
pal motivo de la migracin, pero tambin la bsqueda de ingresos complementa-
rios y la ausencia de expectativas favorables en su lugar de origen.
Lo cierto es que Morelos no es ajeno a este fenmeno explosivo que se vive
en todo el pas, algunas de cuyas principales causas se encuentran en la falta de
dinamismo de la economa nacional y el deterioro en los niveles de bienestar
de la mayora de la poblacin. Por otro lado, la insercin de la fuerza de trabajo
mexicana en determinados sectores de la economa estadounidense ha facilitado
la diferenciacin y segmentacin del mercado laboral, lo cual se traduce en em-
pleos precarios, bajas remuneraciones y vulnerabilidad social, especialmente en
los pueblos de tradicin cultural nahua. Pese a ello, las diferencias salariales entre
ambos pases permiten el logro de objetivos individuales y familiares, por lo que
la migracin internacional seguir siendo una opcin casi inevitable para muchos.
Como lo hemos entendido hasta ahora, los morelenses de los pueblos con tra-
dicin indgena que han emigrado a Estados Unidos, durante la segunda mitad

Jornalero del corte armando los montones, tres montones dan una tonelada, por una tonelada pagan 25 pesos.
96 ESTUDIOS BSICOS

del siglo , han tenido que ir reformulando diferentes estrategias migratorias.


En los aos cincuenta, bajo contratacin desde Mxico, muchos se fueron con la
idea de conseguir un necesario ingreso extra y adems conocer lo que haba del
otro lado. Para la mayora, la experiencia se limit a unos meses y regresaron.
Entre la dcada de los setenta y la de los ochenta, las razones y las estancias
en el Norte se expandieron. Unos se fueron para tener con qu construir sus
casas, o financiar los cultivos de la familia, o para aminorar las situaciones ms
apremiantes de sta. La idea es que se iba a regresar despus de algunos aos;
pocos preferiblemente. Las sucesivas rupturas de la economa nacional de Mxico
llamadas generalmente crisis, sobre todo la del error de diciembre de 1994,
cre los escenarios de desempleo, salarios bajos y, con esto desesperanza y angus-
tia. Frente a este escenario, los emigrantes cambiaron la estrategia: se van para ya
no regresar. Se han ido llevando a sus esposas, a sus hijos, a sus padres y a todo
aquel que les ayude a reproducir su parte de familia-comunidad. Si se regresaba
era principalmente para hacer visitas, para vacacionar.
Despus del 11 de septiembre de 2001, el panorama de los inmigrantes en
Estados Unidos ha cambiado drsticamente. Las severas medidas del antiterroris-
mo, incluyendo la construccin del muro, han hecho mucho ms difcil la vida de
los inmigrantes y mucho ms difcil sus visitas a Morelos. Algunos estudios han
mostrado las muy extensas redes de parentesco, organizacin familiar, pertenen-
cia comunitaria y regional, interdependencia econmica que van desde Mxico

la fiesta de la Santa Cruz. pero no poda que cuando stos son llevados fuera
Cmo lloraba mi corazn, pues yo aqu vengo a trabajar, del territorio del albergue, son mal
cmo senta mi corazn, vengo a ganar, vistos por la gente ajena a esta comu-
ese da, no es mi tierra, nidad. Tambin mostraremos cmo
deseaba estar all aunque aqu tenga hermanos la relacin intertnica se manifiesta
cantando, poniendo la flor y seamos uno solo, en uno solo, hablando de uno solo
la velita, el mezcal y el copal, yo aqu no siento igual en su conjunto, pues as funciona en
aunque tal vez el corazn el mundo indgena.
diga que es igual. En el albergue de Tlaltizapn exis-
te una clnica, dependiente del ,
Tal vez este pequeo poema pueda la cual atiende una poblacin de casi
ilustrarnos lo mucho que existe de 1 800 habitantes.2 Con esto es evi-
rasgos culturales permanentes en la dente que queda un gran espacio de
gente migrante, pero acompaado no-atencin mdica, Qu sucede en
con toda una serie de problemas so- esos lapsos si se presenta alguna en-
ciales que se conjugan para dar una fermedad? Bueno, si la enfermedad es
idea de la situacin de los indgenas muy grave, se llama un taxi y ste te
migrantes en el estado de Morelos. lleva a la clnica ms cercana, pero si
En estas lneas tratar de mostrar no, qu pasa entonces?
cmo se busca la solucin a ciertos Es entonces cuando entran en
aspectos culturales de los indgenas accin los curanderos tradicionales,
migrantes en el albergue caero 1 de pues stos son los que con sus cono-
Tlaltizapn, Morelos.
En el aspecto de la salud veremos 2
Dicha clnica atiende de ocho de la maa-
cmo atienden las enfermedades re- na a tres o cuatro de la tarde; despus no hay
consultas, tenindose que transportar la gente
Anciano de 83 aos, cortador, incansable y sin lacionadas con varios de sus aspectos enferma a la clnica de Tlaltizapn, en el servicio
esperanzas. culturales vigentes en esta tierra, y de urgencias o, en su caso, a la de Zacatepec.
IRES Y VENIRES EN MORELOS 97

hasta Alaska, dibujando trazos de costa a costa. No son exactamente el mismo


tipo de redes que amarran regiones vividas en Mxico, aunque tienen su base en
ellas. Son reelaboracin cultural para enfrentar la vida en la casa del otro, desde su
propia cultura, arsenal de recursos que los lleva a pagar colectivamente los pasajes
de avin de los curanderos que mandan traer desde casa.
Una manera de entender cmo se han ido estableciendo estas redes a lo largo
de las rutas nacionales y extranjeras de la migracin, es pensar en una especie de
archipilagos socioculturales, donde los primeros que se van se asientan, estable-
cen y reproducen de manera diferente en cada caso las condiciones de enlace y
solidaridad social basados en su cultura indgena.
Cules son los destinos preferentes de los emigrados de Morelos en Estados
Unidos? Cul es su importancia demogrfica y econmica en la entidad y sus
municipios? Cul es el impacto en la vida social y cultural de las familias y comu-
nidades de donde salen? Estas son algunas de las muchas preguntas que requie-
ren ser analizadas en futuras investigaciones.
En general, el anlisis de las distintas modalidades migratorias que se han dado
desde siempre en la entidad con diferentes ritmos e intensidades, no han tenido
un desarrollo continuo, no actualizado y existen omisiones notables,9 pese a que
9
Entre los materiales disponibles se pueden mencionar investigaciones sobre el desarrollo industrial, la acelerada ur-
banizacin y problemticas sociales asociadas a estos procesos que han abordado, en mayor o menor medida, la cuestin
migratoria (Oswald, 1988 y 1992; Arias y Bazn, 1980; Negrete, 1980). Por su parte, el estudio de la migracin temporal de

cimientos atienden de manera eficaz que se van sus hijos y despertaron a Segundo caso
el problema si est en sus manos. A don Beto y le dijeron que si poda ha-
continuacin se presentan dos casos cerles la sal de vergenza, y dijo que Otra vez se enferm el hijo de Reyna,
para ilustrar la situacin. s, y les dijo: el ms chiquito, Too, el cual empez
Traen la sal? a quedar muy delgado y amarillo; se
S contestaron. deca que estaba tirisiento; tena pe-
Primer caso Dmela, pues. sadillas en la noche, no poda dormir;
Entonces empez a prepararla y le
Una vez doa Luca, una seora que rezaba en tlapaneco; as estuvo como
da de comer (tiene un comedor), se unos 15 minutos y repeta varias ve-
enferm; sera como la una de la ma- ces el nombre de la enferma; cuando
ana cuando le agarr un dolor de termin, les dijo:
barriga y sta se acababa de dolor, Miren, hijas, ahorita llegando
provocndole llanto. Su familia, pre- pongan a hervir este puito de sal con
ocupada, no saba qu hacer hasta epazote y dnselo a tomar, y con esta
que despert doa Bilio y dijo que se otra, pnganselo en forma de cruz en
le preparara un t de hierbabuena con la cabeza, las manos, los pies y en el
manzanilla; se le prepar, y tan pron- ombligo; ya con esto va a sanar.
to como estuvo le dieron de tomar Gracias, don Beto. Cunto le
el t, pero no funcion. Entonces les debemos?
pidi que le dijeran cmo empez, y Nada, hija, nada; ndale, ve a
su familia le coment cmo haba ini- curar a tu mam; maana veremos.
ciado y a qu hora fue; entonces ella As llegaron a su cuarto e hicie-
dijo que tal vez era vergenza. En- ron todo lo que don Beto les dijo;
tonces preguntaron que quin poda al poco rato doa Lucia dorma pl-
hacerla y les dijeron que en la galera cidamente. Mujer trabajando con sus hijos y esposo al ritmo
uno, estaba uno, don Beto, y rpido de los cortadores, $25.00 por tonelada cortada.
98 ESTUDIOS BSICOS

su dinmico movimiento poblacional requiere un seguimiento que informe de sus


permanencias y cambios. Asimismo, la previsible importancia que las corrientes
inmigratorias han tenido en su actual configuracin social y cultural amerita ma-
yor atencin, del mismo modo que el estudio de las implicaciones y tendencias de
la actual migracin internacional hacia Estados Unidos sobre distintos aspectos
de la sociedad y cultura morelense.
Esta breve revisin de las mltiples corrientes migratorias que llegan y surgen
de Morelos muestra la trascendencia de estos fenmenos en la formacin de una
sociedad heterognea, diversificada y de alta movilidad. Al mismo tiempo, son re-
flejo de la persistencia de las desigualdades sociales, econmicas y regionales que
existen en el pas y sus consecuencias en el desplazamiento temporal y definitivo
de su poblacin.

jornaleros agrcolas ha concentrado mayor nmero de estudios de caso, muchos de ellos acerca de los cortadores de caa de
azcar (Quesada y Tapia, 1977; Lerner y Schelan, 1978; vila, 1986; Reyes, 1986; Par et. al., 1987; Chvez y Jimnez, 1988;
Takayanagui, 1996), y en menor medida orientada hacia otros cultivos (Astorga, 1978; Snchez, 1996).

deca que vea que unos cangrejos tnica y rasgos culturales que se viven solicitan sus servicios en Atlacholoa-
y ranas bajaban del techo y paredes, y en el diario vivir del mundo indgena, ya, Olintepec, Acamilpa, Tlayacapan,
que lo queran agarrar y llevrselo, lo cual se perdura en su gente, como Ayala, Otumba, etctera. Ella atiende
y que tambin vea un nio que le de- es el caso aqu del albergue caero de pues, como dice ella, es mi gente. Ella
ca que se fuera con l. Tlaltizapn, en el cual existe una serie ha descubierto los lugares de adora-
Lo llevaron al doctor y no san. de curanderos tradicionales que ejer- cin a los aires, aqu, en el cerro Santa
As estuvo como ocho das, cuando cen sin que la clnica del inter- Mara; ella sabe e invita a todo aquel
ya su mam se preocupaba y empez fiera, pues su mbito es diferente. As, que quiera ir, como dice ella: para que
a preguntar que quin saba curar de tenemos que don Beto, de origen tla- no se pierda el costumbre.
eso, y le dijeron que doa Aurelia, la paneco, puede elaborar la sal de ver-
Camashima, era muy buena, as que genza, y que doa Aurelia, de origen
ms presto que rpido fue con ella nahua la cual tambin es parte-
y le platic su problema; dijo que s ra, puede curar de espanto y som-
lo curara; que le consiguiera unas bra. Tambin estn don Ezequiel, de
velas, mezcal, incienso, flores, agua y origen tlapaneco, y don Palemn,
un poco de tierra de alguna tumba de origen popoloca.
de un nio, pues su enfermedad era Pero el curandero con mayor pre-
que un nio muerto se quera llevar sencia es doa Aurelia, la Camashima,
a su Toito. ya que atiende a cualquier gente sin
Reyna consigui todo eso y con importar la etnia, pues aqu en la Ga-
cuatro curadas Toito san. Ahora lera son todos iguales; se es uno solo,
Too corre, re, juega ya contento; ya y si se habla la lengua es mucho mejor,
est engordando; eso s que Camashi- pues as se entiende mejor.
ma es buena. Esta seora radica en el estado;
vive en Huatecalco, lo que hace que
Como estos casos hay muchos, y sea conocida en varias partes del es-
es aqu donde se ve la interrelacin tado donde hay migrantes; as se le
IRES Y VENIRES EN MORELOS 99

Caa de azcar.
Migracin: el camino interminable de los jornaleros migrantes indgenas en Morelos
C A P T U L O 6

Migracin indgena a los


campos agrcolas de Morelos
K S S* A S R**

M
-
genas migrantes de otros estados que salen de sus comunidades bus-
cando mejores alternativas de empleo y bienestar en la agricultura
comercial o en el medio urbano. En algunos casos han construido sus propias co-
lonias o barrios, y en otros ocupan un modesto lugar entre campesinos, poblado-
res autctonos e inmigrados. En general practican el uso cotidiano de sus lenguas
y se mantienen ligados con sus pueblos de origen por diversos medios, recreando
y adaptando sus propias culturas a las nuevas circunstancias.
La mayora son integrantes de comunidades nahuas, mixtecas y tlapanecas de
Guerrero y de pueblos mixtecos y zapotecos de Oaxaca, pero tambin hay triquis,
otomes, chinantecos y miembros de otros grupos tnicos, como lo constata la
amplia variedad de lenguas indgenas registradas en el ltimo censo de poblacin
(2000), y de las cuales slo el nhuatl es oriunda de la entidad.
Por esta ltima razn es difcil distinguir a los miles de nahuas que han inmi-
grado de otros estados. Sin embargo, es conocido que en gran parte provienen
de mltiples comunidades de Guerrero, localizadas en las regiones Norte, Centro
y Montaa.
En cambio, es ms fcil identificar a los mixtecos, quienes suman casi 5 000
personas. Esta cifra los coloca en el segundo lugar entre los grupos indge-
nas presentes en Morelos, superados slo por los nahuas. Es por ello que en los
municipios donde hay escasa presencia del nhuatl, como Atlatlahucan, Tlaya-
capan y Yecapixtla, el mixteco ocupa el primer lugar denotando la importancia
de esas localidades como polos de atraccin para algunas comunidades indge-
nas migrantes.
Provienen sobre todo de la Montaa de Guerrero y de la Mixteca oaxaquea,
y ocupan un lugar destacado entre los trabajadores de la ciudad, generalmente en
las actividades de la construccin, as como entre los jornaleros del campo.
Los mixtecos o uu savi (pueblo de la lluvia) son poseedores de una vigorosa
tradicin y constituyen el cuarto grupo indgena ms numeroso en el pas. Sus
comunidades tradicionales ocupan un amplio territorio que abarca parte de los
estados de Guerrero, Puebla y, sobre todo, Oaxaca, que en conjunto se denomina

* Profesora Investigadora del Departamento de Antropologa, Facultad de Humanidades, Universidad Autnoma del
Estado de Morelos.
** Investigadora del Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas de Mxico en el Nuevo Milenio. Centro INAH-
Morelos.

101
102 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal Estado de Mxico


Carretera
Cuautla-Chalco

an
ap

n
ca
l
to

hu
To

tl a
Tlayacapan

la
At
Estado de Mxico

la
xt
pi
Emiliano Cuautla

ca
Ye
Zapata

Villa de Ayala

Tetecala Puebla

Jojutla
Tepalcingo

Guerrero

KM
0 5 10 20 30

POBLACIN JORNALERA INDGENA INMIGRANTE EN EL ESTADO DE MORELOS

Nahuas Mixtecos, nahuas, tlapanecos


(cortadores de ang) (cortadores de jitomate)
Divisin municipal
Mixtecos, tlapanecos Centros de contratacin
(cortadores de ejote) (Altos de Morelos) Carretera

Fuente: Elaboracin propia basada en la investigacion del proyecto Migracin y horticultura en Morelos (UAEM)
Kim Snchez y Adriana Saldaa

M . Poblacin jornalera indgena inmigrante en el estado de Morelos.


MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 103

la gran regin mixteca. En la actualidad la presencia mixteca en el pas trasciende


aquella regin, pues cuenta con importantes ncleos de poblacin en diferentes
entidades del pas y en Estados Unidos.
En Morelos los mixtecos estn distribuidos en ms de una decena de muni-
cipios, siendo mayor su concentracin en Cuautla, Ayala, Tlayacapan, Jiutepec,
Cuernavaca, Yautepec y Yecapixtla. Estos municipios renen alrededor del 80%
de la poblacin mixteca total inmigrada.
Otro grupo indgena de importancia est conformado por los tlapanecos de
Guerrero, para quienes Morelos ha sido siempre uno de los destinos preferentes
de su emigracin, debido a su proximidad y apertura a los forneos. Los tlapane-
cos o mepaa como se llaman a s mismos son miembros de una cultura cuyas
races se remontan a un periodo anterior a la poca teotihuacana. Probablemente
uno de los pueblos originarios ms antiguos que se asentaron en laderas y valles
de la Sierra Madre del Sur, fundando su centro ceremonial en Tlappan (hoy Tla-
pa de Comonfort), actualmente localidad estratgica de la regin de la Montaa
de Guerrero.
Su poblacin aproximada en Morelos es de 1 750 personas, de las cuales cerca
de la mitad viven en los municipios de Tlaltizapn y Ayala. Tambin hay ms de
un centenar de ellos en Cuernavaca, Cuautla y Xochitepec, y en menor nmero se
localizan en Jiutepec, Temixco y Totolapan. En este ltimo municipio y en Tlalti-
zapn destacan, adems, por ocupar el primer lugar entre la poblacin que habla
alguna lengua indgena.
En algunos casos como en Tlaltizapn, Xochitepec y Totolapan, su pre-
sencia es resultado directo de familias que participaban en las migraciones esta-
cionales de jornaleros agrcolas y que, despus de cierto tiempo, decidieron cam-
biar su lugar de residencia. No es de extraar que se hayan asentado en lugares
como Acamilpa, en Tlaltizapn, y Paraso, en Atlacholoaya, prximos a los alber-
gues caeros de trabajadores que an vienen cclicamente a la zafra. Asimismo, en
Nepopualco y la cabecera municipal de Totolapan las familias tlapanecas tienen
viejas trayectorias como migrantes temporales para los cultivos de jitomate y to-
mate cscara.
Pasar de ser migrantes estacionales a definitivos no es un proceso generalizado
ni inevitable. De hecho, muchos indgenas, solos y en familia o en grupo de paisa-
nos, vienen ao tras ao por periodos de uno o ms meses para emplearse en las
cosechas en diferentes regiones agrcolas del estado, al cabo de lo cual retornan a
sus comunidades para cultivar sus propias tierras.
La migracin jornalera de carcter temporal se produce cuando la elevada
demanda de trabajo en algunos cultivos no logra cubrir sus necesidades de
mano de obra con trabajadores locales. Entonces, los productores de Morelos
esperan con inters la llegada de los trabajadores migrantes para la zafra azu-
carera, o para cosechar ejotes, calabazas, jitomates, tomates, pepinos y ang,
principalmente.
Las estadsticas oficiales no registran a esta poblacin flotante porque su resi-
dencia habitual contina siendo su comunidad de origen, por lo que se descono-
ce su nmero y distribucin preciso. De acuerdo con el Programa Nacional de
Jornaleros Agrcolas (Paja), se estima que en Morelos hay una poblacin total
de migrantes temporales cercana a 10 000 personas, la gran mayora indgenas de
Guerrero y Oaxaca.
104 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal Estado de Mxico

Estado de Mxico

Puebla

Guerrero

KM
0 5 10 20 30

PRINCIPALES CULTIVOS EN MORELOS POR SUPERFICIE SEMBRADA EN


EL AO AGRCOLA 2005
Avena forrajera 2 279.00 ha Frijol 3 276.50 ha
Calabacita 1 568.80 ha Jitomate 2 848.10 ha

Cebolla 3 704.40 ha Maz grano 29 761.90 ha

Ejote 3 304.40 ha Sorgo grano 42 802.10 ha


Elote 6 251.50 ha Tomate cscara 2 192.61 ha

Se contemplan los dos ciclos en que se divide el ao agrcola Primavera-Verano y


Otoo-Invierno, as como las modalidades de temporal y riego.

Divisin municipal
Fuente: Secretara de Agricultura, Ganadera, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentacin.
Delegacin Federal Morelos, Subdelegacin Agropecuaria. Programa Fomento Agrcola.

M . Principales cultivos en Morelos por superficie sembrada en el ao agrcola, 2005.


MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 105

El comn denominador de la mano de obra indgena es su gran habilidad


manual, rendimiento y disciplina, lo cual es ampliamente reconocido por los
productores agrcolas que los emplean. Lamentablemente, estas cualidades no
son justamente recompensadas al momento de definir su lugar en la sociedad
y su salario.
Como ejemplos representativos de esta importante modalidad de migracin
indgena a Morelos se har referencia en la primera seccin de este ensayo a
la poblacin mixteca y tlapaneca que se emplea en el cultivo de jitomate y tomate
cscara en la regin de los Altos de Morelos. En la segunda seccin se har men-
cin de la poblacin nahua que se orienta a la cosecha de ang, una hortaliza no
tradicional de exportacin, en el sur del estado.
Cabe advertir que tambin hay grupos mixtecos, tlapanecos y nahuas que se
ocupan en otros cultivos agrcolas, especialmente en la cosecha de ejotes en la
regin oriente y el corte de caa en el centro y sur de la entidad.

K S S

Con el temporal, entre junio y julio, comienzan a llegar los jornaleros migrantes
para trabajar en las huertas. Poner varas o postes y colocar los alambres para so-
portar las matas, cuidar su desarrollo y desyerbar, son las tareas que anteceden a
la cosecha, la mayor y ms demandante de sus ocupaciones. La pizca de jitomate
se concentra entre los meses de septiembre y octubre, y es entonces cuando acude
la mayor parte de estos migrantes.

Armador de cajas de madera


para empacar la produccin
regional, lograda por los
campesinos indgenas locales
y forneos.
106 ESTUDIOS BSICOS

Para los agricultores de la regin esta mano de obra es indispensable para sacar
adelante sus huertas, en las que ellos mismos han invertido considerables recur-
sos y esfuerzos, y que esperan sean compensados con los precios de un mercado
dominado por mltiples intermediarios.
En efecto, para los campesinos y pequeos empresarios de Atlatlahucan, Tla-
yacapan, Totolapan y Yecapixtla la calidad y el relativo bajo costo de esta mano de
obra son condicin necesaria para producir anualmente entre 75 000 y 100 000
toneladas de jitomate y tomate cscara.
La afluencia masiva de migrantes se ha convertido en condicin necesaria para
garantizar la disponibilidad de brazos al momento en que se les necesite. Cada
productor emplea desde dos hasta una decena de peones para la pizca o las tareas
que requiera, dependiendo del tamao de su huerta.
Apenas amanece, los jornaleros acuden a lugares que la costumbre ha estable-
cido como punto de encuentro con los productores que demandan sus servicios.
Los ms importantes en la regin son las cabeceras de Atlatlahucan, Totolapan y
Achichipico, en el municipio de Yecapixtla, donde en una esquina o en una plaza
tiene lugar la oferta y la demanda de mano de obra. Los trabajadores negocian en
trato directo con los empleadores, pues en esta regin no existen enganchadores
ni otras figuras similares como los conocidos cabos de la zafra caera o los capita-
nes en las tierras de riego del oriente. Cerrado el trato, los jornaleros son llevados
en camionetas y camiones hasta las huertas para empezar a trabajar a las siete de
la maana y hasta las dos de la tarde, o ms si el patrn lo exige; cuentan con
media hora para comer el lonche que compran o preparan ellos mismos y, a ve-
ces, tienen que llevar su propia agua. Dependiendo de la lejana del lugar y de la
disposicin del productor, deben cubrir a pie parte o todo el trayecto de regreso
a sus viviendas.
El sistema de pago es por jornada, la cual se respeta en general, de siete de la
maana a dos de la tarde. Durante la temporada 2004, la tarifa oscil de 100 a
150 pesos diarios, dependiendo de las fluctuaciones entre oferta y demanda. Al
concluir la jornada reciben su paga y, si hay ms chamba y gust su trabajo, la re-
lacin puede prolongarse. Por esta va, algunos trabajadores consiguen asegurarse
varios das o semanas con un solo patrn, pero la mayora deben buscar cada
maana el jale. Tambin ocurre que, cuando el trabajo escasea, muchos se quedan
sin conseguir trabajo y tienen que esperar mejor suerte hasta el siguiente da.

Llegan a los pueblos que se han convertido en los centros de contratacin: Atla-
tlahucan, Totolapan y Achichipico. El primero de ellos es el ms importante e
incluso atrae a productores de algunos municipios colindantes del Estado de
Mxico (Ozumba, Tepetlixpa y Atlautla) que tambin se dedican a la siembra
de esas hortalizas.
En Achichipico y Totolapan los jornaleros tlapanecos y mixtecos vienen en fa-
milia y trabajan mujeres e hijos mayores, mientras que en Atlatlahucan son traba-
jadores hombres solos y grupos de paisanos desde los 13 aos de edad.
En esos lugares los pobladores locales rentan a los jornaleros migrantes pe-
queos cuartos de material o de lmina de cartn y hasta un techo donde pasar
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 107

Sembradores de da y
mariachis de noche.
la noche; en Totolapan tambin acostumbran rentarles predios donde ellos mis-
mos construyen rsticas viviendas. En general cuentan con agua, pero hay casos
como en Achichipico donde la mayora tienen que ir a la pila, a las afueras
del pueblo, a baarse y lavar su ropa. Los servicios sanitarios son precarios e
insuficientes, sobre todo en las cuarteras que alojan grupos grandes de hom-
bres o familias. La carencia en la vivienda se agudiza en septiembre y octubre,
cuando es codiciado cualquier espacio para quedarse, llegando a alquilar patios
y corredores en donde duermen prcticamente a la intemperie, como ocurre en
Achichipico.
Excepcin de todas estas condiciones inadecuadas es el Albergue de Jornaleros
de Atlatlahucan, construido por la Sedesol y los gobiernos local y estatal, el cual
est a cargo del Paja, y abierto desde 1996 para dar alojamiento a migrantes por
una mdica suma. En este lugar, los trabajadores tienen adems de habitaciones,
servicio de comedor, baos, regaderas y otros servicios gratuitos. El albergue ha
llegado a ser autosuficiente y slo recibe el apoyo complementario del ayunta-
miento y otras instituciones para su sostenimiento. Cuenta con capacidad para
240 personas, pero cada temporada brinda atencin a un nmero mayor de jor-
naleros debido a que muchos permanecen durante periodos de uno o dos meses.
Aun as, es tal la cantidad de trabajadores que llegan a Atlatlahucan que la mi-
tad o ms de ellos tienen que depender de las cuarteras particulares del pueblo.
Tanto ellos como, sobre todo, los migrantes en Totolapan y Achichipico es-
peran el apoyo del gobierno y autoridades locales para que este beneficio tenga
mayor cobertura en la regin. Y es que mejorar la disponibilidad y la calidad de su
albergue temporal sera una forma de corresponder a la valiosa contribucin que
estos trabajadores hacen a la agricultura de Morelos.
108 ESTUDIOS BSICOS

Familia en Totolapan.
Actualmente, el costo de la vivienda vara en cada lugar, siendo mayor en Atla-
tlahucan donde en las cuarteras les piden de 35 a 40 pesos semanales por per-
sona en cuarto compartido. En ese lugar, a donde no llegan familias, el gasto en
comida es adems una fuente diaria de ingresos para comedores del mercado e
informales, que les ofrecen un plato de frijoles y tortillas por 5 pesos. Pueden pa-
recer modestas sumas, pero al final de la temporada no es fcil ahorrar para llevar
dinero al pueblo.
Cunto de lo que ganan se queda en la misma regin? Probablemente no es
una cifra despreciable para las economas locales, pero no se sabe. Entre otras ra-
zones porque se desconoce la magnitud exacta de esta poblacin de jornaleros y
sus acompaantes, ya que es difcil elaborar un control detallado de cuntos son y
cundo llegan o se van, debido a su gran movilidad y dispersin.
Sin embargo, el Paja cuenta con algunas cifras basadas en el registro de los que
acuden a sus albergues y mdulos de atencin. Por ejemplo, en el Albergue de
Jornaleros de Atlatlahucan en los ltimos aos se han alojado entre 500 y 800
personas por temporada. Adems, se estima que fuera del albergue y dispersos en
cuarteras en Atlatlahucan se encuentra un nmero similar o superior de jorna-
leros migrantes. Eso significara que, por lo menos, en esa localidad de los Altos
convergen entre 1 000 y 1 500 migrantes.
Achichipico, en el municipio de Yecapixtla, presenta un volumen de actividad
menor y, por lo mismo, son menos los que deciden instalarse en esa comunidad.
En el ao 2001 su poblacin fue estimada en alrededor de 600 personas por
promotores de dicho organismo. En el 2004, el Paja con apoyo de las autori-
dades locales y estatales construy un mdulo de servicios con guardera para
atender a la poblacin infantil de las madres trabajadoras. Como se mencion, a
ese lugar la migracin es familiar, ocupndose en las mismas labores mujeres y
adolescentes.
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 109

En Achichipico la demanda de trabajo es ms local y varios jornaleros tienen ya


patrones conocidos que los ocupan cada ao. Este vnculo tambin ha favorecido
la disposicin de un grupo de familias a establecerse definitivamente en ese lugar,
en donde continan trabajando en los campos en la cosecha de maz, en preparar
las tierras para el siguiente temporal y otras tareas; en poca de secas, algunos de
ellos se acomodan como peones de la construccin.
Los que regresan a sus pueblos lo hacen a buen tiempo para preparar las ofren-
das. Los mixtecos de Achichipico se organizan para conseguir que dos o tres ca-
miones vengan a recogerlos para llevarlos a Chalcatongo en Oaxaca, desde donde
se dispersan a sus respectivas comunidades. Los agricultores de ese lugar lo saben
y se programan para no quedarse sin cosechar sus huertas, o bien aseguran los
pocos peones que no viajan, quienes slo mandan dinero y velas para memorar a
sus difuntos.

Los mixtecos que llegan a la regin jitomatera provienen de decenas de pequeos


pueblos de Oaxaca y Guerrero, en tanto que los tlapanecos proceden tambin de
varias localidades menores de la Costa-Montaa y Montaa de Guerrero. Algu-
nos vienen por primera vez, pero la mayora lo han hecho varias temporadas y
otros ms tienen incluso una tradicin de 20 o ms aos de venir regularmente
al corte.
Con el pasar de los aos, cada grupo de paisanos ha ido eligiendo un desti-
no preferente dentro de la regin, a donde continan llegando viejos y nuevos
migrantes del pueblo. En primer trmino mencionemos el caso de los indgenas
mixtecos, quienes tienen una presencia significativa en Atlatlahucan y Achichi-
pico. Por ejemplo, los nativos de Santiago Amoltepec, del Distrito Sola de Vega
en la mixteca oaxaquea, se dirigen con frecuencia a Atlatlahucan. No slo es
recurrente su presencia, sino tambin numricamente muy importante. Aunque
en menor proporcin, no puede dejar de mencionarse entre las comunidades mix-
tecas oaxaqueas representadas en el Albergue de Atlatlahucan, a los jornaleros
originarios de los municipios de Putla Villa de Guerrero, Santiago Juxtlahuaca,
Constancia del Rosario y Coicoyan de las Flores.
De Guerrero, muy destacado es el grupo de trabajadores de Mixtecapa, del
municipio de San Luis Acatln, quienes suman en promedio 50 a 60 personas en
cada una de las ltimas cuatro temporadas, lo cual los coloca entre el primer y el
tercer puesto de los lugares de origen de los jornaleros. Pero tambin vienen de
otras localidades del mismo municipio en la distante regin de la Costa-Montaa,
como Llano del Maguey, Barrio Guadalupe y Pie de Tierra Blanca. En conjunto,
forman un nutrido grupo de trabajadores con larga tradicin en los Altos de Mo-
relos que han pasado de generacin en generacin este oficio. Asimismo, entre las
restantes comunidades mixtecas guerrerenses hay que considerar a los migrantes
de los municipios de Copanatoyac, Metlatonoc y Tlapa.
En Achichipico, por su parte, muchas de las familias mixtecas son originarias
de San Pablo Tijaltepec y Chalcatongo de Hidalgo, del distrito de Tlaxiaco, en
Oaxaca. En cambio, pocos son los mixtecos guerrerenses que eligen trabajar all.
110 ESTUDIOS BSICOS

No es casual que Yecapixtla sea uno en los municipios donde el idioma mixteco
constituye la lengua indgena con mayor nmero de hablantes.
En Tlayacapan tambin encontramos muchos mixtecos, aunque en ese lugar
la migracin ha tenido un carcter ms permanente y ha dado lugar a asenta-
mientos irregulares y colonias; as, el mixteco tambin es la lengua indgena ms
importante del municipio. El cultivo de hortalizas de temporal se alterna con una
importante actividad en tierras de riego de all y ms al sur; pero tambin los jor-
naleros migrantes mixtecos se ocupan en el corte de nopal en Tlalnepantla y otras
actividades no agrcolas, como la construccin y los servicios que han tenido un
explosivo desarrollo en Tlayacapan.
En Totolapan es raro ver mixtecos, ya que ah, como dijera un jornalero gue-
rrerense, no se jallan. En su lugar abundan los tlapanecos de Guerrero, quienes
prcticamente dominan ese mercado de trabajo.
Algunas comunidades tlapanecas son especialmente notables por su partici-
pacin numrica y porque la tradicin de trabajar en la regin data de varias
dcadas, pasando de padres a hijos. En efecto, en Totolapan encontramos que la
mayora pertenece a las comunidades de Santa Mara Tonaya, Las Pilas y San
Pedro Acatln (municipio de Tlapa de Comonfort), y de Santa Cruz, Zilacayo-
titln, Benito Jurez y El Rosario (municipio de Atlamajalcingo del Monte).
Conocidos por los productores, algunos ya tienen sus patrones de confianza
que los esperan. Tambin los tlapanecos prefieren seguir llegando all, seguros de
encontrar ms paisanos y convivir entre ellos en las horas de descanso. Las redes
sociales basadas en el parentesco y el paisanaje han dado lugar a que estos flujos
sean relativamente constantes. Pero tambin influye mucho el aprecio a su trabajo
experto y las relaciones de amistad que han entablado con productores y pobla-
cin local en Morelos.
Por su parte, hacia Atlatlahucan llegan muchos pobladores de Huehuetepec,
en Atlamajalcingo, as como de diferentes comunidades tlapanecas del municipio
de Acatepec, adems de algunas de Tlapa. En las ltimas temporadas agrcolas
los tlapanecos han representado casi el 25% de los trabajadores migrantes que se
instalan en el Albergue Jornalero de esa localidad morelense.

Muchos de los jornaleros indgenas migrantes que llegan a los Altos de Morelos
viajan, adems, a otras regiones agrcolas del pas. Con frecuencia su destino se en-
cuentra en Culiacn, Sinaloa, tambin en campos jitomateros a donde son llevados
en diciembre o enero por enganchadores que les ofrecen contratos por tres o cuatro
meses. En menor proporcin se dirigen a los campos de hortalizas en Hermosi-
llo, Sonora, y San Quintn, Baja California, y Yurcuaro, Michoacn, entre otros.
Hacia el noroeste, se suman al masivo corredor migratorio que involucra a
decenas de miles de jornaleros agrcolas que hacen posible el auge y desarrollo
de las grandes empresas agroexportadoras. All los salarios son ms bajos y las
jornadas ms extenuantes. Sin embargo, para ellos estas desventajas estn com-
pensadas por la relativa mayor estabilidad y continuidad en el trabajo, porque
no tienen que pagar renta ni pasaje, y tambin porque se ofrece empleo a sus
hijos menores.
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 111

La Santa Cruz Apostolado


en su nicho durante la fiesta
patronal.

Hay quienes piensan que estos jornaleros mixtecos y tlapanecos que siguen
diferentes circuitos migratorios representan el sector social ms amenazado por
la crisis del campo, que ha abandonado las expectativas de que las cosas mejoren
algn da en su propia regin de origen e, incluso, que pronto dejarn la casa y la
milpa. Otros consideran que migrar es ya una forma de vida que, de una u otra
manera, se contina con el arraigo a la tierra que cultivaron sus ancestros, pero
que buscan con el trabajo asalariado el recurso que evita un mayor deterioro de las
condiciones de vida de sus familias y comunidades, aunque paradjicamente esto
los lleve a permanecer fuera ms tiempo.
En contraste, hay trabajadores migrantes como los de Mixtecapa para
quienes el trabajo temporal por uno o dos meses en los Altos es su nica o prin-
cipal razn de ausentarse de sus hogares. Tambin de sta y otras localidades slo
viajan los jefes de familia e hijos mayores, porque los menores van a la escuela y
quedan a cargo de sus madres o abuelos. Esto no slo ocurre entre los migrantes
en Atlatlahucan, tambin en Achichipico se encuentran quienes buscan pagar el
gasto de la educacin de sus hijos o ahorrar para compromisos sociales y rituales
propios de su tradicin.
112 ESTUDIOS BSICOS

Lo cierto es que, al menos para la mayora de los indgenas migrantes, su tra-


bajo como peones en los Altos de Morelos est rigurosamente planeado para no
descuidar sus milpas. Al llegar a Atlatlahucan o a Achichipico ya han sembrado
y abonado la tierra, esperando a su regreso zacatear y cosechar. A veces algn
familiar queda a cargo, otras son ellos mismos quienes se ausentan por unos das
del jornal para ir al pueblo a atender sus obligaciones. La relativa cercana no slo
favorece estos arreglos, sino que para muchos es, adems, razn de no sentirse tan
extraos cuando estn en tierras de Morelos.

N T R, G:

A S R

La comunidad Tula del Ro, situada al norte del municipio de Mrtir de Cuila-
pan, se ubica en la Cuenca Balsas-Mezcala formando parte de la Regin del Alto
Balsas. Es una pequea comunidad nahua de 410 habitantes catalogada como de
muy alta marginacin.
Las familias tulenses llevan a cabo diversas actividades para obtener ingresos
econmicos que les permitan su supervivencia cotidiana, principalmente el tra-
bajo va migracin interregional o va migracin a Estados Unidos y el tejido de
cinta de palma. Dichas tareas son repartidas entre los miembros de la familia para
complementar la entrada de dinero durante todo el ao.
Anteriormente, esta comunidad se dedicaba casi en su totalidad al cultivo de
maz, frjol y ajonjol, que eran destinados al autoconsumo y, en menor propor-
cin, a su venta en mercados cercanos, principalmente en Iguala. Hace casi 10
aos las familias tulenses dejaron de sembrar; las razones tienen que ver con con-
diciones climticas hace mucho que no llueve y por el inters en los ingre-
sos monetarios que obtienen va migracin laboral, que tambin ha desalentado
la actividad agrcola.

La produccin de ang en el estado de Morelos tiene como destino el mercado


internacional y est establecido bajo la organizacin empresarial de una agroex-
portadora norteamericana, diferencindose as de otros mercados de trabajo en
el mismo estado. La empresa se encarga del cultivo, empaque y comercializacin
de este producto, aprovechando el bajo costo de la renta de las tierras morelenses
y de la disponibilidad de mano de obra barata suministrada en su mayora por
comunidades indgenas nahuas del vecino estado de Guerrero. De ellas destaca
Tula del Ro, que ha sido la principal fuente de abastecimiento de cosechadores
de ang desde su introduccin a Morelos.
Este empleo parece ser la actividad econmica ms importante de la comuni-
dad. Desde hace ms de 20 aos los habitantes de Tula del Ro migran al corte
del ang a Morelos, lo cual coincide con el inicio de operacin de la empresa en
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 113

la entidad. Los primeros contactos surgieron en Iguala, donde se produca con


anterioridad, y son ellos quienes sirvieron de intermediarios para reorientar e in-
crementar esta corriente de trabajadores agrcolas al sur de Morelos.
Los tulenses desarrollan una migracin pendular de carcter familiar, es decir,
es un desplazamiento familiar que se lleva a cabo durante un periodo de tiempo,
regresando a su localidad una vez terminada esta actividad. En este caso, la tem-
porada de cosecha de ang es de noviembre a abril.
La migracin a Morelos cobra an ms importancia si se tiene en cuenta el
volumen de los migrantes en relacin a la poblacin total de la comunidad. Slo
para ilustrarlo, en las temporadas 2002-2003 y 2003-2004 un poco ms de 50%
de la poblacin se encontraba en Morelos. El porcentaje restante corresponde a
hombres jvenes que se orientan a Estados Unidos y a personas mayores que se
quedan en Tula a cuidar las viviendas y los animalitos.
Cuando las familias han regresado a la comunidad, esto es al trmino de la
cosecha, y despus de celebrar su fiesta, que se lleva a cabo los das 8 y 9 de mayo,
algunos hombres se incorporan a trabajos temporales de albailera en la ciudad
de Mxico, Morelos o en el mismo Guerrero hasta que es momento de regresar
de nuevo al corte de ang. En estos desplazamientos, comnmente los hombres
no son acompaados por sus esposas e hijos.
El acceso de los tulenses al mercado de trabajo asociado al corte de ang es a
travs de un intermediario a quien se le conoce como encargado. Este ltimo es
una persona de la misma comunidad, seleccionado por la empresa para efectuar
tareas de abastecimiento de mano de obra en el momento en que se necesite,
distribucin de los surcos a los cortadores y de supervisin tanto de la calidad
del corte como de la disciplina y convivencia en las galeras. Estas actividades son
realizadas siempre bajo la vigilancia de personal de confianza de la empresa. Vista de las galeras del campa-
mento de la Brasilera Chica.
114 ESTUDIOS BSICOS

En cuanto a la incorporacin de mano de obra al corte, aun cuando la tempora-


da de cosecha va de noviembre a abril, es el periodo comprendido entre noviembre
y enero en el que se llevan a cabo diversos viajes de reclutamiento a la comunidad
de origen, segn lo vaya requiriendo la planta y de acuerdo con una planificacin
escalonada de la siembra.
La mano de obra se ha especializado y adecuado a los cambios en la organi-
zacin del trabajo de la empresa. Las jornadas de trabajo son de cuatro horas,
en periodo normal, y hasta nueve horas en tiempo de mxima produccin. Las
caractersticas del ang (principalmente la fina pelusa que lo recubre, aguate) exi-
gen que los cortadores, sean hombres o mujeres, vistan de camisa de manga larga,
pantaln y guantes de hule para evitar que el aguate se les impregne en la piel.
Lo que hace la diferencia que permite reconocer entre unos y otros cuando estn
entre los surcos, es el tradicional delantal de colores fuertes que usan las mujeres
encima de su uniforme.
En los campos agrcolas donde trabajan se encuentra el campamento donde
se alojan, compuesto de galeras de lmina galvanizada. Dicho campamento tiene
como propsito tener un control ms directo sobre la mano de obra: poder ubi-
carlos en cualquier momento, reducir costos, etctera.
Cada galera tiene un representante, elegido por los mismos tulenses en asam-
blea, que se encarga de mantener el orden de su gente, as como de vigilar que
se respeten ciertas reglas para evitar problemas: no ingerir alcohol, no escuchar
msica en las noches, apagar las televisiones en cierto horario, etctera. Hay que
mencionar que en la prctica estas normas no se acatan del todo; por ejemplo,
el consumo de alcohol se hace a escondidas, ya sea dentro de la galera o en los
enramados que estn al interior de los campos.
En cuanto a vivienda, a cada familia se le proporciona un espacio en las gale-
ras. Cada grupo familiar transforma el espacio asignado, segn las necesidades
de sus miembros. Es comn observar que se construyen anexos a las galeras
para crear nuevas habitaciones que les permitan tener una mayor intimidad.
Se construyen de varas y de alambre, improvisando cuartitos para cocinar o
para descansar.

Vista del interior de las


galeras, la Brasilera Chica.
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 115

En estas galeras los tulenses habitan durante los meses del corte y es donde
pasan la mayor parte del tiempo, ya que muy pocas veces se dirigen fuera de los
campos agrcolas. Algunos salen los das lunes para hacer compras en el tianguis
de Tehuixtla, aunque la mayora se desplaza a Jojutla y Puente de Ixtla los viernes,
das de pago. Hay que mencionar que dicho pago es a travs de tarjeta de nmina
y lo obtienen va cajero automtico. Ese da tambin es aprovechado para abaste-
cerse de comida y ropa. Aunque bsicamente salen para cobrar y darse la vuelta,
ya que algunos comerciantes de la zona se dirigen al campamento con sus camio-
netas para la venta de carne, pollo, tortillas, discos compactos y otros productos.
Adems, dentro del campamento, el encargado tiene una tiendita como parte de
los beneficios que le da la empresa.
En el campamento opera el Paja, que se ha encargado de gestionar recursos
con la empresa para destinarlos a proyectos de mejora de las condiciones de vida
de la poblacin jornalera en Morelos. Uno de esos proyectos, ya puesto en prcti-
ca, es el establecimiento de una guardera, donde dan atencin a los nios de lunes
a sbado, mientras las madres se encuentran en el corte. La educacin primaria
est a cargo de jvenes prestadores de servicio social de la Comisin Nacional de
Fomento a la Educacin (Conafe).
Cuando ya han terminado de cortar, los tulenses realizan diferentes actividades
para pasar su tiempo libre. Los hombres, los jvenes varones y los nios se renen
en la tiendita del encargado para jugar baraja. Algunos otros permanecen en la
galera tejiendo sus tarrayas (redes para pescar) o viendo televisin.
Las mujeres se quedan en sus galeras a ver telenovelas o se sientan fuera para
platicar entre ellas, ya que para los tulenses es mal visto que las mujeres platiquen
con los hombres.

E E U

La migracin a Estados Unidos por parte de habitantes de esta comunidad es


relativamente reciente. Se ha rastreado que la migracin hacia Estados Unidos

Interior de galeras del


campamento de la Brasilera
Chica.
116 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal
Estado de
Estado de Mxico
Mxico
Distrito Federal

Cuernavaca

Estado de Mxico

Estado de Mxico M O R E LO S

Jojutla
Tehuixtla

Puebla

Iguala Puebla

G U E R R E RO

Olinal
GuerreroM. de Cuilapan

Ahuacuotzingo
KM Cualc
0 5 10 20 30

KM
0 10 20 30

MUNICIPIOS DE ORIGEN DE LAS COMUNIDADES PROVEEDORAS


DE JORNALEROS AGRCOLAS PARA LA COSECHA DE LA OKRA

Divisin municipal

Fuente: Proyecto Migracin y Horticultura en Morelos, Facultad de Humanidades,


Universidad Autnoma del Estado de Morelos

M . Municipios de origen de las comunidades proveedoras de jornaleros agrcolas para la cosecha de la okra.
MIGRACIN INDGENA A LOS CAMPOS AGRCOLAS DE MORELOS 117

comenz aproximadamente en 1990, ao en que el primer tulense viaj con una


persona de San Miguel Tecuiciapan, comunidad de la misma regin del Alto Bal-
sas, a Houston. Despus de aquel pionero, otros jvenes se aventuraron a cruzar
la frontera.
Los principales destinos son Houston, Chicago y California. Se trata de una
migracin individual o en grupos de tres o cuatro hombres de 15 a 35 aos de
edad, aunque se tiene evidencia que ya hay mujeres solteras que han migrado a
California en grupos de parientes. Las estancias van de periodos de dos a cin-
co aos. En el norte se emplean principalmente en el trabajo de la yarda (jar-
dinera), que consiste en dar mantenimiento a grandes extensiones de jardn, y
en fbricas.
Otra actividad que complementa su ingreso familiar es el tejido tradicional de
cinta de palma que venden para la manufactura de artesanas. Esta actividad es
llevada a cabo slo cuando se encuentran de regreso en la comunidad, desempe-
ada principalmente por mujeres y nios, ya que los hombres, aunque saben tejer,
no tienen tiempo, porque salen a trabajar a las obras (albailera).
Antiguamente la palma era cortada por ellos mismos en el monte que les rodea,
porque crece silvestre. Actualmente es abastecida por intermediarios que vienen
de Chilapa y que dejan a una persona, que luego la vende a los dems habitantes.
Una vez terminado el tejido, esos rollos son recogidos por las mismas personas
que les abastecen.

Las condiciones de trabajo y de vida de los jornaleros agrcolas que migran a la


regin jitomatera en los Altos de Morelos, o a los campos agrcolas del ang, en
el sur del estado, reflejan experiencias y dificultades compartidas por otros gru-
pos indgenas migrantes en diferentes regiones agrcolas del estado, as como las
diversas maneras en que interactan con los productores y la poblacin local. En
general, los mercados de trabajo rural en que se incorporan, transforman campos
y localidades morelenses en complejos escenarios de relaciones intertnicas en los
que con frecuencia son discriminados, pese al notable aporte que hacen al desa-
rrollo de la economa estatal.
El empobrecimiento de sus tierras, la escasez de servicios y las limitadas opor-
tunidades de empleo alternativo en sus lugares de procedencia son, entre otras, ra-
zones suficientes para salir a buscar la vida. El trabajo en Morelos es, pese a todo,
una oportunidad cercana para obtener un ingreso significativo para sus familias y
sus comunidades, contribuyendo a su reproduccin social y cultural.
Cruz con flor de pericn en la ofrenda del calvario de Zempoaltepec
C A P T U L O 7

Visin del mundo:


la fuerza divina, el chicahualistle
A P M*

E
G M,
palabra chicohua refiere a un conjunto de ideas relacionadas con dar
fuerza a otro. Se trata de una especie de poder o energa que al transmi-
tirse puede fortalecer al receptor creando una relacin de reciprocidad. Se dice
que al realizar un trabajo en comn se establece un intercambio de fuerza, y
mientras mayor sea el nmero de participantes en los trabajos, el chicohua tender
a vigorizarse.
Estrechamente relacionados con el trabajo y la circulacin de la fuerza est el
concepto huapahua, el cual se asocia con nutrir o criar. Cuando se realiza una
actividad en que se involucra a familiares, amigos y vecinos se espera que las rela-
ciones establecidas se guen por el amor y el respeto, a fin de que stas tengan un
sustento y un fortalecimiento.
Como se ha indicado, la transmisin y la reciprocidad de la fuerza se asocian
con una accin de arreciar, fortalecer, madurar, por lo que en las comunidades
de tradicin nahua, al realizar una actividad es comn que la gente hable de dar
y recibir el trabajo y la fuerza contenida en sta, pero tambin hablan de servir,
cumplir, llamar, invitar a otros.
Sin embargo, entre diferentes especialistas rituales (huehuechique, nenegones,
mayordomos, tlayekonkes, nompasoro, kiatlaskes y la gente de respeto) es recurren-
te la utilizacin del concepto chicahualistle; es decir, una fuerza de origen divino
que es invocada por los hombres para resolver sus problemas.
Al respecto debe aclararse que para los nahuas de Morelos, la existencia de
la naturaleza, los hombres y su destino son producto de la creacin de un ser
superior, por lo que la fuerza es concebida como una especie de poder omnipo-
tente que da vida a todo lo existente, que gua el destino de los hombres y a la
naturaleza.
La fuerza no es una cualidad exclusiva de los hombres, ya que en el principio
de recepcin y otorgamiento, en la que se nutren y fortalecen las relaciones, tam-
bin pueden verse involucrados los elementos de la naturaleza como la tierra, los
aires, las piedras, los manantiales, las nubes, el viento, las cuevas y los cerros,
las plantas y los animales, as como tambin las imgenes religiosas, las cruces
y los estandartes.

* Investigador del Centro INAH-Morelos, Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas de Mxico en el Nuevo
Milenio.

119
120 ESTUDIOS BSICOS

Peregrina limpindose de
males con una piedra del
cerro sagrado de Tepalcingo.

Peregrinos depositan las


piedras con las que limpiaron
su cuerpo en el altar del Cerro
de Tepalcingo.
VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 121

Pero para que los hombres puedan acceder a la bendicin que produce el chica-
hualistle, se requiere de depsitos sagrados, es decir, espacios u objetos que tienen
la facultad de cargarse y transmitir ese poder divino. Al respecto, la poblacin
de tradicin nahua de Morelos indica la existencia de cerros, montaas, manan-
tiales y parajes cuyo misterio radica en que se trata de lugares elegidos por un
ser supremo y, a travs de ellos, los hombres tienen acceso a su poder. De igual
forma, acceden a la gracia divina mediante objetos realizados por los hombres, a
veces con materiales sagrados como pueden ser las imgenes de santos, milagros,
varitas, amuletos y mediante objetos que se piensa tiene un origen divino, tal es el
caso de las piedras del rayo y las centellas, las patitas de tejn, colmillos de coyote,
los cuernos de unicornio, etctera.
Se tiene la creencia de que estos objetos al mantener contacto con los espa-
cios sagrados y al recibir ofrendas y veneracin de los fieles, acumulan la gracia
divina, por lo que quienes los posean y les ofrenden peridicamente pueden
beneficiarse.
Sin embargo, primeramente tienen que establecer un principio de reciprocidad
en donde los hombres deben mostrar la iniciativa de ofrendar plegarias, rezos, el
aroma de las flores y el humo de copal. De igual forma, se debe cumplir con los
servicios en los cargos, organizar o participar en las danzas ceremoniales, compar-
tir alimentos y bebidas rituales, ofrecer el sonido de la msica o de los cohetones.
De esta manera, se establecen las condiciones para que los objetos materiales acre-
cienten la fuerza que contienen.
Al respecto es necesario sealar la importancia de las entidades sagradas que
sirven como intermediaras entre el mundo de lo sagrado y los hombres de la Tie-
rra, esto es, de los santos (San Miguel Arcngel, San Pedro, San Juan Bautista,
entre otros), los aires, los espritus y las vrgenes (Virgen Mara, La Concepcin,
etctera) a quienes se les atribuye la cualidad de comunicar a Dios las plegarias y El timbre, que comunica con
el Popocatpetl, en el calvario
de Cempualtepec.
122 ESTUDIOS BSICOS

El mayor don Abundio pide la fuerza divina en el Calvario de Metepezin.

LAS PIEDRAS DEL RAYO ENTRE LOS


KIATLASKES DE MORELOS
A P M*

des sagradas y los hombres de este culebras de agua, a los cuales contra-
L mundo. rresta mediante un rayo benfico que
Es importante sealar que si bien se desprende de su espada de fuego.
en la actualidad las representaciones Existe la creencia de que los rayos

L
regin de los volcanes asocia el
origen de los fenmenos naturales
asociadas con los seores del tempo-
ral se refieren a la religin catlica, la
poblacin campesina les asigna atri-
enviados por San Miguel y los nge-
les blancos toman la forma de piedras,
por lo que al caer quedan enterradas
con el designio de los seores del butos que nos remiten a las culturas en los campos de cultivo.
temporal. Aqu radica la importan- prehispnicas, tal y como se mostrar San Pedro o espritu de la tierra. Su
cia del kiatlaske, ya que al tratarse de a continuacin. hogar est bajo tierra. Es encargado de
un elegido, es el responsable de me- San Miguel Arcngel protector de las dar vida a los vientos y las corrientes
diar las relaciones entre las entida- siembras y el ms adorado. Se dice que subterrneas. Se cuenta que est he-
es el rey de las guardias celestiales. cho de piedra y se localiza justo en la
Con sus poderes de guerrero es capaz puerta que comunica con el cielo.
* Investigador del Centro -Morelos,
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas de destruir los seres malhechores del Santiago Apstol. Protector de los
de Mxico en el Nuevo Milenio. temporal, como lo son el granizo y las catlicos ante las amenazas del ma-
VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 123

necesidades de los hombres en la Tierra; asimismo, son los encargados de hacer


llegar la fuerza divina a los hombres, ya sea acumulada o la que viene directamente
de la lluvia, cosechas abundantes, buena suerte y la salud.
Pero estos mensajeros espirituales tienen voluntad propia y carcter similar a
los hombres, por lo que si bien hacen accesible el chicahualistle a los hombres, lo
pueden transformar en beneficios o adversidades como vientos fuertes, graniza-
das, culebras de agua, enfermedades o mala suerte, por lo que es necesario estable-
cer permanentemente vnculos de reciprocidad, es decir, ofrendar para favorecer
su capacidad benefactora y reprimir su voluntad destructiva.
Conducir la plegaria y el rezo se considera como un don que Dios otorga a
ciertas personas, por lo que no todos tienen la cualidad de pedir con devocin lo
que las imgenes necesitan. En Tetelcingo, dentro de las jerarquas de las capillas,
para los mayordomos la gracia divina se revela a travs de los tlajtles y en los
muotlokieuale (rezanderos acompaantes); mientras que en el caso de las mayor-
domas es a travs de la nompasoro y la nonontle. Es decir, los mayordomos que con
mayor tiempo y devocin han realizado tlatekipano (trabajo de la iglesia) o xe tieno
tlaltekipanolpe to tajzin (el trabajo brindado al seor).
En el caso de los pedidores del temporal de la regin del volcn Popocatpetl,
la mxima autoridad recae en un marcado por el rayo, y a los cuales se les conoce
como el rbol y el cantor; se les atribuye la cualidad de ofrecer los rezos, plega-
rias y cantos. Sin embargo, en todas las comunidades de tradicin nahua existe

ligno. En las ceremonias de peticin Existen bsicamente dos espacios Sobre la pared se encuentran col-
de lluvias se le llega a nombrar co- ceremoniales donde los kiatlaskes en- gados retratos de imgenes sagradas
mo Seor de los cuatro vientos. El tablan contacto con los seores del como la de San Miguel Arcngel,
que gua las nubes cargadas de lluvia temporal. Santiago Apstol, San Pedro, Se-
por los cuatro puntos cardinales de Los altares: ubicados en el interior or de Chalma, Seor de Tepalcin-
la Tierra. del hogar del kiatlaske, se compo- go, Santo Nio de Atocha, Virgen de
Otros seores del temporal guar- nen por una mesa pegada a la pared Guadalupe, Virgen de la Candelaria,
dan una relacin ms estrecha con en donde son colocados sahumerios etctera.
concepciones de origen prehispnico, (incensarios), veladoras, floreros, la La importancia de las piedras del
lo cual manifiesta la persistencia de la imagen del patrn(a) del poblado y rayo en los altares radica en que al
cosmovisin nahua entre la poblacin una jicarita roja conteniendo las pie- representar objetos provenientes de
campesina de Morelos. dras del rayo y algodn. un espacio sagrado, los kiatlaskes las
De acuerdo con los kiatlaskes, los
ngeles negros son los responsables
de crear las nubes negras que con-
tienen granizo y las culebras de agua
(tornados) que perjudican los cultivos
de maz y frjol. Por su parte, los n-
geles blancos o tlaloques son los encar-
gados de contrarrestar dicha maldad,
al dirigirles rayos (origen masculino
y benfico) con el fin de destruirlos.
El testimonio de esta batalla quedar
plasmado en los campos de cultivo,
pues los rayos se convierten en pie-
dras, las cuales al caer quedan ente-
rradas en el piso. Las Piedras del Rayo.
124 ESTUDIOS BSICOS

un especialista encargado de rezar u ofrendar, ya sean el nenenque, huehuechique


o rezandero.
De igual forma resulta fundamental la accin ceremonial del tiemo xuche pilete-
kate, los que estn atendiendo (con mucho respeto) con flores y que consiste en
la adoracin y ofrecimiento del humo de copal que desprenden los sahumerios y
el olor de las flores. Se tiene la creencia de que el humo de copal al flotar en el aire
puede llegar hasta Dios, por lo que en todas las ceremonias, sean dentro de las
capillas, en las casas o en las procesiones, se sahuma permanentemente con el fin
de mantener el contacto con Dios Eterno.
Para los especialistas religiosos el olor que desprenden las esencias como el
copal, las frutas, las flores y los alimentos son fundamentales, ya que es lo que se
ofrenda a los santitos, aires, espritus, seores del temporal, etctera, como for-
ma de agradecimiento por servir de mensajeros espirituales, y por traer la gracia
divina a los hombres que habitan en la Tierra. Al respecto es importante resaltar
que el aroma de las flores toma particular importancia en ciertos periodos del ao,
como lo puede ser el pericn. Por su carcter sagrado existen aromas imprescin-
dibles en las ceremonias, como el copal y el aroma que desprenden las cruces de
madera (ocote), ya que se trata de una prueba de que Cristo dej depositada su
alma en una Santa Cruz.
Por lo anterior, se debe ser muy cuidadoso en los olores que se ofrendan, ya que
esto lo pueden sentir los santos y convertir la gracia divina en desgracia; as, la

utilizan para que les acompaen y sealan que estas les fueron hereda- Gracias al apoyo de Benito Prez
guen durante su viaje onrico por das por kiatlaskes ms viejos (fami- (hijo de una kiatlaske) y contando con
los reinos sagrados del temporal. De liares). En otros casos indicaron ha- la colaboracin de los arquelogos del
igual forma, son utilizadas para con- berlas encontrado enterradas en los -Morelos, se pudo averiguar que
trarrestar las enfermedades que los campos de cultivo, un da posterior a las piedras del rayo son objetos ar-
seores temporales han enviado so- la presencia de una tormenta o de la queolgicos que remotan al periodo
bre los humanos. cada de granizo. Clsico (150-650 d.C.).
Los calvarios o cerros sagrados: De acuerdo con los kiatlaskes, las As, las centellas fueron identi-
localizados en las cimas de algunos piedras se clasifican por su morfolo- ficadas como cuentas de un collar, las
cerros o cuevas en los volcanes (Po- ga, por lo que las piezas grandes y cuales eran utilizadas por los nobles
pocatpetl e Iztacchuatl), se cree que medianas (diorita) son reconocidas como ornamentos, en tanto que la
son puertas que conectan directamen- como los rayos, mientras que los ob- piedra del rayo se identific como un
te con los dominios de los seores del jetos pequeos brillosos (obsidia- hacha, la cual se utiliz como un ins-
temporal. En estos espacios sagrados, na verde) son identificados como las trumento para tallar la madera.
las piedras del rayo son colocadas centellas.
sobre el altar principal, sealando
hacia el norte, ya que se cree que de
esta forma se establece contacto con
los seores del temporal localizados
bajo tierra.
De igual forma justo antes de en-
trar en trance y con el fin de realizar
un viaje, el kiatlaske se encomienda
a las piedras del rayo, con el fin de
que stas los guen por los dominios
de los seores del temporal. Quienes
son poseedores de las piedras del rayo,
VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 125

Nonontles recibiendo la
gracia divina durante la fiesta
de octubre en honor a Totazin
Eterno.

carne de cerdo, la sanda y los alimentos de calidad fra no son ofrendados, pues
significara llamar a la escasez de lluvia y a las heladas, mientras que la comida pi-
cosa y con abundancia de sal o condimentos de tendencia caliente puede generar
un exceso de calor y el alejamiento de las lluvias.
As, se trata de ofrendar alimentos cordiales (ni fros ni calientes); o en su de-
fecto se tratar de hacer una combinacin equilibrada entre ellos; tal es el caso
de la Coca Cola, los refrescos de naranja, el meln, el pltano, cigarros (tabaco) de
la marca Delicados o Alas, galletas y dulces, alimentos preparados con un mnimo
de sal y chile, preferentemente acompaados con carne de pollo.
Otros elementos de la ofrenda son los colores; tal es el caso de las banderitas
hechas con papel de china en donde predominan los colores verde, blanco y rojo.
Se dice que al moverse con el viento llaman la atencin de los aires y que son
agradables para los santitos. De igual forma, los colores de las flores son muy
importantes de acuerdo con la etapa del ao; por lo general, se trata de ofrendar
flores blancas. Al respecto, es importante sealar que se evita utilizar en la ves-
timenta y ofrendas colores muy llamativos, como el naranja y el amarillo, pues
se considera que concentran demasiado calor o que alborotan los aires, siendo
excepcional el rojo, que no slo concentra calor, sino que tambin lo transmite a
los hombres. Finalmente, es importante destacar que la utilizacin de banderas
de Mxico en los rituales y espacios sagrados, ms que por motivos patriotas, se
debe a que son colores agradables para los espritus del temporal.
El tiempo es muy importante para que los hombres puedan acceder a la gracia
divina; si bien se considera que Dios Eterno, Nuestro Padre, es el dador de vida
y quien rige el destino de todo lo que existe en la Tierra y el Universo; como se
ha sealado, los espritus, santos, vrgenes, etctera, son los encargados de hacer
llegar el chicahualistle a los hombres, ya sea en forma de beneficio o adversidad.
Aqu radica la importancia del tiempo, pues sus facultades benefactoras se poten-
cian con los diferentes periodos del ao.
Tal es caso de San Bartolo y San Miguel en el norte de Morelos, donde se
tiene la creencia que el primero suelta al demonio que afecta las siembras con los
vientos, adems de que los hombres buscan pelear; mientras que San Miguel se
126 ESTUDIOS BSICOS

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Distrito Federal Estado de Mxico Y Z

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ESPACIOS RELIGIOSOS MANEJADOS POR LAS AGRUPACIONES DE PEDIDORES


DE TEMPORAL EN LA ZONA DE LOS VOLCANES MORELOS-PUEBLA

Santuarios Comunidades con que las Comunidades que concentran


agrupaciones de Hueyapan, agrupaciones de pedidores
1. Chalma mantienen relacin de temporal
2. Amecameca 9. Tepapayeca
3. Tepalcingo 1. Cholula 10. Tepemaxalco A. Hueyapan
4. Chilapa 2. Santa Cruz 11. Calmeca B. Tetela del Volcn
3. Hueyapan 12. Tepexco C. Xochicalco
4. Alpanocan 13. Jantetelco D. Metepec
5. Tulcingo 14. Tenango
6. Toctla 15. Tepalcingo
7. Tlacotepec
8. Tlapanala

Laguna de Zempoala Volcanes


Divisin municipal W. Volcn Ajusco
X. Volcn Nevado de Toluca
Cuerpo de agua
Y. Volcn Iztacchuatl
Carretera Z. Volcn Popocatpetl

M . Espacios religiosos en la zona de los volcanes Morelos-Puebla.


VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 127

encarga de amarrar a San Bartolo, meterlo a su iglesia, para despus acabar con el
demonio representado por el hambre y la ignorancia.
Una expresin del chicahualistle para los hombres se manifiesta en las cosechas
de maz, frjol y frutas. Dicho en otras palabras, la cosecha es el resultado de la
concentracin de fuerza sagrada, la cual se expresa de diferentes formas a travs
del tiempo; esto es, un periodo de calor, lluvias, vientos, granizo, ventiscas, nu-
bes, etctera. Los diferentes periodos corresponden con la influencia de uno o
varios santos o espritus, los cuales se encargarn de transformar la gracia divina
en bondad o de perjudicar a los hombres. De aqu la lgica de realizar ceremonias
peridicas durante los ciclos agrcolas, pues se trata de establecer convenios de
reciprocidad y agradecimiento.
As, entre los pueblos de tradicin nahua del estado de Morelos el acceso a la
gracia divina o chicahualistle implica necesariamente la conjuncin del tiempo y
el espacio, ya que slo existen lugares especficos y periodos del ao en donde los
santos y los espritus se manifiestan y potencian sus capacidades de acumulacin
y transmisin de la gracia divina a los hombres.
Lo anterior conforma una visin del mundo que tambin impera en la concep-
cin y funcionamiento del cuerpo humano, ya que se tiene la creencia que la vida
en el hombre depende de la gracia divina que Dios, Nuestro Seor, otorga, pero
este don ha tenido que concentrarse y desarrollarse en diferentes periodos, acon-
tecer divino que se reafirma a travs de los diferentes espacios sagrados en que se
ubican las imgenes y objetos sagrados, como los altares domsticos, las iglesias,
santuarios, capillas, los cerros, manantiales, volcanes, etctera.
El cuerpo humano es depositario de la gracia divina; se trata de una entidad
inmaterial que se expresa en dos formas: la fuerza vital inherente a los humanos y
la gracia que Dios escoge para cada uno de los hombres.
La fuerza vital se relaciona con la vida, los sentimientos y la fortaleza del cuer-
po. Se adquiere al nacer y se incrementa con el paso del tiempo; sin embargo, pue-
de desprenderse o interrumpir su desarrollo, lo que implica debilidad del cuerpo,
la presencia de enfermedades y, en casos extremos, la muerte.

Altar adornado para celebrar


la misa en honor a San Juan
Labrador, cerro de Metepezin.
128 ESTUDIOS BSICOS

Corona de peregrino
ofrendada en altar de un cerro
sagrado de Tepalcingo. La gracia divina o destino que Dios escoge para cada uno de los hombres es una
facultad o don que requiere nutrirse y fortalecerse con el paso de los aos para
que pueda manifestarse.
De esta forma, el cuerpo humano concentra fuerza por dos vas diferentes, una
vinculada estrechamente con la fortaleza del cuerpo, y la otra designada por Dios
Eterno, pero en ambos casos se tiene que desarrollar y fortalecer con el paso del
tiempo. En caso contrario, esto puede representar la debilidad del cuerpo.
As, el incumplimiento de los compromisos adquiridos con los santos y esp-
ritus particularmente en los periodos de su celebracin, ingresar a los espacios
sagrados sin permiso y respeto, as como por el accionar malfico de los hombres,
puede provocar debilidad y enfermar a quien lo enfrenta.
Como se ha indicado, dado el accionar ambivalente de los santos y los esp-
ritus, stos pueden favorecer o perjudicar la salud de los hombres, aspecto que
se incrementa particularmente en los periodos del ao en que dominan ciertos
santos, aires o espritus; tal es el caso de Santo Domingo, a quien se le atribuye
la facultad de debilitar a nios y mujeres. De igual forma, es el accionar de los
aires, sobre todo en los periodos de lluvias, cuando atacan y debilitan el cuerpo
de hombres y mujeres de todas las edades.
Pero la fuerza del cuerpo tambin puede salirse por no cumplir con el destino
que Dios Eterno eligi para cada uno de los hombres, circunstancia que puede
tener como consecuencia la debilidad del cuerpo y hasta la muerte. Para algunos,
en estos casos se habla de una condenacin en la otra vida, pues quien no obedece
un mandato divino se ver obligado a trabajar eternamente.
VISIN DEL MUNDO: LA FUERZA DIVINA, EL CHICAHUALISTLE 129

As, la accin de un curador frente al enfermo debe tratar de restablecer la fuer-


za que nutre las partes inmateriales del cuerpo, que le dan vida y permiten realizar
los trabajos cotidianos. En el ritual de curacin (en el altar del hogar o frente a un
espacio sagrado) el curador explcitamente se gua bajo la lgica de dar o recibir
fuerza, ya sea a travs de la ofrenda hacia los santos y los espritus (directa o para
que lo apoye), con la cual espera obtener la recuperacin de la fuerza perdida por
el enfermo.

HAY OTRA IMAGEN


DISPONIBLE PARA ESTE
ESPACIO?

Flores y plegarias, el atuendo


de la Virgen (Dolorosa)
durante la fiesta de Cristo Rey.
Xochimamastle: resplandor floral en las conmemoraciones festivas religiosas
C A P T U L O 8

Visin del mundo: territorialidad


sagrada y los aires desde el
poniente de Morelos
M C S F*

L

del mundo en la que prevalece la nocin de fuerza y de otros seres, como
los aires, que requieren de diversos rituales para mostrar la reciprocidad
que el ser humano tiene hacia ellos. Estas creencias se extienden desde el sur hasta
el norte de la entidad.
Tres localidades del suroeste de Morelos (Alpuyeca, Atlacholoaya y Xoxocotla)
guardan cercana geogrfica y comparten cdigos culturales de origen nahua. La
exaltacin de las propias races y tradiciones forma parte de su identidad. Com-
partir las mismas creencias y acciones rituales en torno a ciertos lugares es una
forma de apropiacin de un paisaje simblico que rebasa sus fronteras locales.
El paisaje simblico de lo sagrado en el suroeste de Morelos tiene su punto de
partida en el centro ceremonial del pueblo (la iglesia) y se extiende hacia diversos
santuarios, puntos referenciales de la vida religiosa y smbolos de identidad.
Algunos seres que habitan los lugares especiales, que forman parte de este pai-
saje, estn relacionados con personajes cristianos y con personajes malficos.
Por un lado, Dios, los aires buenos que pueden aparecer como una mujer, la
duea de los manantiales, o como nios pequeos y traviesos. Por otro, los que se
expresan en el mal aire y que muchas veces se representan como un hombre bien
vestido, corpulento, agresivo y de mucho dinero.
Los lugares tienen caractersticas propias, pero su influencia en las personas
depende de la cualidad y la conducta de dichas, es decir, si son respetuosas, si tie-
nen buen o mal corazn pueden o no recibir de estas entidades riqueza, salud o
enfermedad. Existen lugares que tienen una fuerza tal que rebasa las fronteras del
bien y del mal, que se pueden utilizar para daar o sanar a otras personas, lo que
depende de la cualidad de la persona que llega a ellos.
Elegir el bien o el mal tiene sus consecuencias despus de la muerte, pues quienes
prefirieron el bien trabajarn con elementos de la naturaleza; por ejemplo, pueden
ocuparse de guiar a los aires de la lluvia hacia los lugares donde los esperan con
ofrendas, mientras que los que eligieron el mal sufrirn las torturas del infierno.

* Profesora Investigadora, Centro de Investigacin en Biodiversidad y Conservacin (CIByC), UAEM.

131
132 ESTUDIOS BSICOS

Cruces del Calvario de Cempualtepec adornadas con flores de pericn durante la celebracin de San Miguel Arcngel.
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 133

El carcter especial de los lugares que se encuentran dentro o fuera del pue-
blo se recrea en los relatos que tratan de las cualidades del lugar, pero tambin
de los seres que habitan en ellos, de su visin del mundo, del bien y del mal, de
la salud y la enfermedad, creencias que sustentan las prcticas de reciprocidad
que establece el ser humano con ellos. Su identificacin como lugares sagrados
o peligrosos se mantiene a travs de las celebraciones rituales y la tradicin oral.
Las cualidades de los lugares tambin se expresan en el mbito de lo imaginario
(los encantos); ah se encuentran, segn las creencias, los seres sobrenaturales
o de una poderosa fuerza que otorga diversos dones, o bien causa enfermeda-
des si se sienten perturbados. Se afirma que todo lo que est debajo de la tierra
son encantos. Se trata de lugares de inmensa riqueza, donde adems de la ob-
tencin de tesoros como el maz, el jitomate, la semilla de calabaza, el ganado, el
dinero, las joyas o los instrumentos musicales. Tambin se obtienen dones para
poseer alguna habilidad o destreza particular, como enamorar a alguien, montar
un toro, cabalgar, ser msico o tener mucho ganado.
En la recreacin del paisaje sagrado interviene la nocin de totalidad; el ser hu-
mano se encuentra en estrecha relacin con su entorno, con los aires. La prctica
de rituales agrcolas y teraputicos, procesiones, peregrinaciones y el trnsito de
comitivas festivas o funerarias implica una nocin de interaccin tanto con el es-
pacio en s como con entidades distintas a las personas, como sus antepasados (los
muertos), los aires, los santos, Dios, los naguales y las fuerzas de la naturaleza,

VISIN DEL MUNDO ENTRE LAS


AGRUPACIONES DE PEDIDORES DEL
TEMPORAL EN EL NORTE DE MORELOS
A P M*

L
del temporal en el norte de Mo-
relos consideran que el mundo est
rra se haba formado en forma simi-
lar a la cada de un rayo sobre un
rbol, por lo que se divide en cuatro
vina de Dios hacia todos los rincones
de la Tierra.
Si bien se comparte la visin de que
formado por cinco espacios que en partes. el volcn Popocatpetl representa el
conjunto dan origen a una especie de De igual forma, comparte la nocin centro de la Tierra a travs del cual se
cruz; esto es, se compone por un cen- de que nada podra existir sobre la vinculan los cuatro puntos cardinales
tro que se ubica en el volcn Popoca- Tierra sin el poder supremo de Dios, o los cabos de la Tierra, la asigna-
tpetl, el cual es rodeado por cuatro ya que todos los acontecimientos en cin de los volcanes o santuarios a ca-
puntos cardinales que coinciden con la Tierra dependen de su voluntad, la da uno de los puntos cardinales difiere
la ubicacin de volcanes o santua- cual se expresa a travs de la fuerza entre las agrupaciones. Tal es el caso
rios. En Hueyapan, la kiatlaske doa divina o la gracia de Dios. Desde de los misioneros del temporal, que
Tefila Flores mencionaba que la Tie- esta perspectiva, toman importancia tomando como centro de la Tierra el
los cuatro cabos y los cuatro caos de Divino Rostro del Popocatpetl o de
la Tierra, es decir, las cuatro orienta- Jesucristo, la advocacin de volcanes
* Investigador del Centro -Morelos,
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas ciones o vas por donde se considera y santuarios se realiza de la siguiente
de Mxico en el Nuevo Milenio. que se distribuye la fuerza o gracia di- manera: Santo espritu de Dios que
134 ESTUDIOS BSICOS

interaccin en la que se refuerzan los lazos de reciprocidad entre el ser humano


con otras entidades y entre las personas mismas.
La concepcin de que el ser humano convive con las fuerzas de la naturaleza,
regidas por entidades que determinan el curso de los elementos como el viento o
el agua, se reafirma de manera cotidiana. Debido a la creencia de que todo lugar
tiene su dueo, las personas consideran que deben andar respetuosamente en
cualquier parte, pues los aires pueden estar hasta debajo del metate donde una
mujer muele maz; si se cae un poco de masa, eso quiere decir que ellos andan
por ah y quisieron probarla. Entre los dueos de los lugares son relevantes
dos personajes. Uno es la duea de los manantiales, una mujer cubierta con
rebozo que se aparece en los pozos de Alpuyeca y Xoxocotla; cuando no se deja
ver, se escucha cmo se avienta al pozo, y quien llega a verla puede enfermarse;
si en la aparicin ella ofrece una jcara roja con copales, esto ser una muestra
de que otorga a la persona el don de curar; se necesita valor para aceptar este
don y tomar la jcara roja que se aparece junto a ella. Adems de la disposicin
de prepararse para ser un buen curandero(a); quienes se niegan a corresponder,
enfermarn de espanto y tendrn que acudir a un curandero que, a travs de la
lectura de los copales, determinar si este personaje pide una ofrenda en el lugar
de la aparicin.
Otro personaje es el malo, un hombre corpulento vestido de charro que habita
en el cerro de Huaxtenanjio, tiene inmensas riquezas en su interior, tesoros, semi-

vives en el Santo Rostro, que abres las


puertas del cielo. Trabajas en el alto
cielo. Seor Dios Padre. Seor Dios
de los ejrcitos. En el oriente habitan
los espritus del Pico de Orizaba y el
volcn de la Malinche, a los cuales se
implora: Santo espritu de Dios que
trabajas en el oriente. Santo espritu
de Dios que trabajas en los mares de
Veracruz. Santo espritu de Dios que
trabajas en el Pico de Orizaba. Santo
Espritu de Dios que trabajas en la
Malinche. En el sur habitan los es-
pritus del volcn de Chilpancingo y
del volcn de Salina Cruz, a los cuales
se les ruega: Santo espritu de Dios
que trabajas en Chilpancingo. Santo
El Nio Dios en el altar se asocia con los primeros milagros curativos de Cristo en la tierra y con
espritu de Dios que trabajas en el las cabauelas.
volcn de Salina Cruz. Santo Espri-
tu de Dios que trabajas en los mares que trabajas en el Nevado de Toluca. luca y los santuarios de Amecameca
de Veracruz. San Jos Patriarca. En Santo Espritu de Dios que trabajas y Chalma, a los que invocaban: Sa-
el poniente habitan los espritus del en Chalma y lagunas de Zempuala. cro Monte el Calvario, el Santuario
Iztlaccihuatl y del Nevado de Tolu- Por otro lado, para los kiatlakes Milagroso con sus santos aguadores
ca, a los que se invoca diciendo: Se- de Hueyapan se tomaba al Popoca- y aguadoras, con sus truenos y ra-
or Sacro Monte de Amecameca, el tpetl como centro de la Tierra; en yos. Al oriente se ubicaba el Santo
espritu que trabaja en la volcana del el poniente sealaban la existencia del Bautisterio de Mara (la Malinche),
Iztlaccihuatl. Santo espritu de Dios santuario del volcn Nevado de To- al cual se invocaba: Volcn de Mara
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 135

Despus de visitar el Santuario del Seor de Chalma, los peregrinos ascienden a la montaa sagrada a ofrendar su cansancio y pedir bienestar.

con su santo bautisterio y mares. Con claclasquis invocaban a los seores entidades sagradas se encargan de ha-
sus santos aguadores y aguadoras y del temporal, los hermanos rayistas, cer llegar lo ofrendado a Dios, mien-
relmpagos y tronidos. Finalmente, el seor de la Tierra y Huitzilopoch- tras que a travs de los cuatro puntos
en el sur se encontraba el Padre Jess tli. En Hueyapan se les invocaba co- cardinales o cabos de la Tierra hacen
Nazareno (volcn Chiquitero de Ma- mo aguadores, aguadoras y los tlaloc. llegar la fuerza divina o gracia que
tamoros, Puebla), al que invocaban Al inicio del milenio los misioneros Dios otorga a todos los hombres en
como Eterno padre, divino maestro. del temporal refieren a los ngeles de la Tierra.
Todas las agrupaciones de pedido- Dios y los Apstoles. Doa Tefila comenta: Son nios
res del temporal reconocen la existen- Con esta lgica, al realizar una y nias encueraditos; son chinitos. Se
cia de lugares escogidos por Dios en ceremonia de peticin de lluvia en les dice a los tlaloc; muchachos, ni-
la Tierra, en donde es posible estable- un calvario, en primera instancia se os, vengan a traer su fruta, lo que yo
cer contacto con su reino y recibir su ofrenda el olor que desprenden las traigo para ustedes porque ya es hora
gracia o fuerza divina. Destacan los flores y los alimentos, pues se conside- de trabajar con las nubes. Les traigo
calvarios, manantiales, venas de agua ra que se trata de elementos que por el aroma de las flores, del meln y su
(ros) y parajes. El carcter sagrado su condicin espiritual pueden entrar fruta. Para tener mucho trabajo, nu-
de estos espacios depende de su do- en contacto con el reino de Dios. Las bes blancas y renegrinas.
ble condicin material y espiritual.
Si bien en relacin con los volcanes
se considera que tienen un rango in-
ferior; su importancia radica en que
en ellos descansan unos espritus o
encargados de cuidar las ofrendas y
objetos sagrados. La importancia de
las entidades sagradas radica en que
son concebidas como intermediarios
entre los hombres y Dios. A media-
dos de la dcada de los ochenta los
136 ESTUDIOS BSICOS

GRFICA 4
C E N T R O D E XOXO C O T L A , M O R E L O S
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 137

llas, animales y dones para curar, montar, enamorar, tocar o bailar. Van a visitarlo
quienes quieren pedir algn favor; a cambio se comprometen a entregarle su alma
cuando mueran.
Ambos personajes tienen el poder de curar o de enfermar a la gente, de ah
que se les denomine como aires, buenos o malos; el aire del manantial o el aire
del cerro. Ellos adquieren su fuerza a travs de las ofrendas otorgadas por sus
seguidores. Por otro lado, los lugares tienen una fuerza particular. Es el caso de
los sitios que han sido escenario de una imagen religiosa como los cristos, santos,
cruces o de apariciones que pueden provocar un espanto y, consecuentemente,
la prdida de la sombra. La repeticin de estos sucesos da lugar a la creencia de
que son lugares donde hay una fuerza especial, donde habitan los dueos o los
aires, y se vuelven ms fuertes si se llevan ofrendas para recuperar la salud, para
recuperar el agua y obtener riquezas. Si dichos lugares son abandonados pierden
su fuerza, pues los aires que habitaban en ellos se irn. Todos estos seres y los
sitios donde habitan preferentemente delimitan el paisaje sagrado.
En Xoxocotla es recurrente el trmino de fuerza, chicahualistle, que no es ex-
clusiva de los seres humanos.
La creencia acerca de los seres desencarnados,1 los que no todas las personas
pueden ver, es que los aires, los santos y el alma de los muertos deambulan por

1
Se refiere a los muertos, a los espritus que andan todava en algunos sitios.

UNA PEREGRINACIN DE LOS PEDIDORES


DEL TEMPORAL AL DIVINO ROSTRO
DEL POPOCATPETL
EL CENTRO DE LA TIERRA
A P M*

P -
poral, asistir ante el Santo Ros-
tro del volcn Popocatpetl es una de
devocin, pues slo con fe en Dios se
pueden vencer las adversidades. Asi-
mismo, el sufrimiento es seal de que
se nos unieron cinco fieles ms, mien-
tras que en Tetela del Volcn se incor-
poraron los mayores Selerino y don
las prcticas religiosas de mayor im- los peregrinos estn desalojando sus Gregorio, este ltimo vena acompa-
portancia en el ao. Ellos afirman que pecados, mismos que les podran im- ado por tres familiares.
se trata de una peregrinacin, ya que pedir llegar a su destino. Un total de 21 individuos empren-
al ser la Tierra el hogar del espritu El sbado 10 de abril, a las 12:00 dimos la travesa hacia el Divino Ros-
de Cristo, se requiere una total devo- p.m., las campanas de la iglesia de tro del Popocatpetl; sin embargo,
cin y respeto. De hecho, el enfren- Metepec sonaron; los mayores de la slo entre los mayores de la compaa
tar dificultades como el fro, nevadas, compaa de pedidores del temporal exista familiaridad en el trato, pues si
cansancio, hambre y el ataque de los anunciaban a los fieles la salida hacia bien algunos de los fieles se identifi-
aires, se considera como un acto de el Santo Rostro. En casa de don Lupe caban de vista, desconocan mutua-
nos reunimos el mayor Adalberto, el mente sus nombres.
* Investigador del Centro -Morelos,
cantor Geo, siete fieles del poblado Siguiendo siempre una ruta hacia
Proyecto Etnografa de las Regiones Indgenas y el que escribe esto. Posteriormente, el norte, la travesa se realiz entre el
de Mxico en el Nuevo Milenio. en el camino al pueblo de Xochicalco fro y el camino sinuoso de los ejidos.
138 ESTUDIOS BSICOS

todas partes, aunque haya sitios de su preferencia. Cuando una persona los tiene
en alta estima, los visita y les lleva ofrendas; ellas se endonarn con ese sitio,
darn continuidad a un ciclo de intercambio de fuerza; se trata de dar y recibir
en la vida o despus de ella. Endonarse es comprometerse con algo, con alguna
entidad como los santos, los aires o con el lugar donde ms les gusta estar (puede
ser la cueva, el manantial, la iglesia, el santuario, el campo). Es tambin estar dis-
puesto a quedarse en determinado lugar, elegir la morada despus de la muerte. El
individuo participante se transforma significativamente, pues adquiere en cierta
medida la fuerza de la divinidad y del lugar que habita: se endona.
Las procesiones, los trayectos rituales hacia lugares especiales y las peregri-
naciones configuran las redes imaginarias que unen a los sitios sagrados, iden-
tificados en el paisaje simblico sagrado, que incluye el pueblo y sitios distantes
a l.
En general observamos tres niveles de apropiacin del paisaje simblico sa-
grado: en primer lugar, el centro ceremonial que incluye el altar domstico, la
iglesia, el cuadro chico (circuito para las procesiones pequeas) y el cuadro grande
(circuito para la gran procesin de Semana Santa), la periferia y el santuario. En
segundo lugar, un espacio ms alejado donde se encuentran los sitios propicios
para la peticin y reciprocidad de bienes entre el ser humano y los aires o los
santos, en los campos del pueblo. En tercer lugar, los puntos ms distantes,
los santuarios que visitan en peregrinacin o en pequeos grupos familiares. Es-

Al iniciar la zona boscosa, los mar- despejar la maleza y empez a gol- por lo que se requiri de su varita de
cados Beto y Selerino se dirigieron pearles los pies mientras que gritaba: membrillo para desalojarles el can-
hacia nosotros para sealarnos lo abandonen estos cuerpos, abando- sancio. Afirm que de no hacerlo, el
peligroso que podan ser los ataques nen estos cuerpos! Entre tanto, los cansancio podra haberse contagiado
de los aires y el espritu de la Tierra, otros mayores (incluido el marcado a todos los fieles. Para entonces, la fa-
por lo que resultaba conveniente per- Selerino), los fieles y yo observba- tiga era evidente entre la mayora de
manecer en el grupo con la gua de mos perplejos el acontecimiento. los peregrinos, quienes respirbamos
ambos marcados. Una vez que los jvenes se recu- aceleradamente y con cierta dificul-
Despus de seis horas ininterrum- peraron, Beto se dirigi al grupo de tad. Adems, las rfagas de viento
pidas de camino, justo cuando los peregrinos y con un tono de reclamo aparecieron. Nuestra piel empez a
rayos del sol empezaban a alumbrar nos seal lo peligroso que era subir agrietarse por el fro, por lo que Beto
nuestra ruta, llegamos a las faldas del al Santo Rostro si antes se haban nos dio la orden de retomar la mar-
Popocatpetl. A pesar de la belleza del cometido pecados graves. Despus se- cha, pues an nos faltaban tres horas
paisaje, el panorama no era alentador, guimos caminando junto con los j- de camino entre barrancas y duras
pues tenamos que enfrentar un pas- venes atacados, aunque los peregri- pendientes.
tizal arenoso e inclinado. Pasada una nos no dejaban de murmurar que los Alrededor de las 9:20 de la maa-
hora, repentinamente se escucharon muchachos haban obrado muy mal y na llegamos a un ojo de agua conocido
los quejidos de dos jvenes que ha- que sus pecados no les haban permi- como la fuente, en donde cada uno de
ban cado al suelo y que no podan tido continuar. los mayores se hinc y persign segn
caminar. El cansancio haba provoca- Superado el penoso incidente, la iban llegando. Posteriormente se de-
do los primeros estragos en esos dos caminata dur aproximadamente me- dicaron a limpiar el lugar de toda po-
peregrinos cados que se quejaban de dia hora ms, hasta llegar a una pila sible maleza y la adornaron con flores
dolor. De inmediato Adalberto aban- de agua en donde descansamos. En blancas. Al iniciar los cantos, encabe-
don la cabeza del grupo y retrocedi este momento, Adalberto se dirigi zados por el cantor Geo, uno de los
hacia donde se encontraban los fieles de nuevo al grupo y nos indic que fieles repentinamente cay desmaya-
en cuestin. Tom con la mano dere- el cansancio y los malos pensamien- do. De inmediato Adalberto orden a
cha la varita que vena utilizando para tos de los fieles los haban castigado, los mayores ngel y don Lupe que le
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tos tres niveles forman parte del paisaje simblico del que se han apropiado, ya
que hay un compromiso de visitarlos frecuentemente.
En el centro, en el espacio domstico, el altar ocupa un lugar importante, pues
es donde la gente adulta, sobre todo los ancianos, agradecen a las divinidades
religiosas el amanecer y el anochecer, espacio frente al cual se despiden si van a
salir del pueblo y donde llegan a saludar. Se trata de un lugar donde se hacen re-
verencias religiosas y se piden beneficios como el sustento y la salud. Tambin son
construidos altares efmeros, entre ellos los altares para santos visitantes y para los
peregrinos de las posadas.
El altar para recibir a algn santo y la mesa de la ofrenda de muertos requie-
ren de un espacio propio, exclusivo. En el hogar suele destinarse una habitacin
para este fin. Es aseada y de ser posible totalmente desocupada, pues ah ser
el aposento del santo. Cuando es el santo patrono quien visita el hogar en un
recorrido intracomunitario de nueve das previos a la fiesta, las danzas que
han dado promesa para la fiesta patronal visitan la casa y bailan en el patio;
tambin se les invita de comer arroz, cochinita, frijol y agua de jamaica. Cada
alimento de la ofrenda es ahumado con incienso antes de ser colocado frente
al santo. A su llegada, los asistentes a los rosarios hacen un saludo inicial y ofre-
cen incienso.
El paisaje perifrico del pueblo est compuesto por los campos, los cerros, las
cuevas, los ojos de agua, los paisajes y su relacin entre s. Dichos lugares ge-

sostuvieran de pie y que se le rezara, continu con los rezos, mientras que ciendo que el fiel haba perdido su
pero Geo fue vctima de los nervios Adalberto se dirigi al posesionado, sombra como consecuencia de la in-
y se vio imposibilitado para conti- a quien tom por los brazos, para tromisin del espritu maligno de la
nuar. Entonces, el marcado Selerino luego jalarle ambos antebrazos hasta Tierra, quien se aprovech de que
las muecas. Casi de manera se trataba de un hombre dbil de al-
instantnea el fiel reaccion; ma. De igual forma nos asegur que
pareca haber regresado de un Geo no pudo continuar con sus re-
sueo profundo. Al observar zos debido a que el maligno tambin
su reaccin, Beto cort un ma- quera poseerlo.
nojo de hierbas silvestres y las Despus del percance, continuamos
frot en el cuello y cabeza del (incluidos los atacados) con nuestra
atacado; despus le sopl en marcha. A partir de ese momento en-
la nuca, provocando una reac- frentamos duras pendientes de arena
cin inmediata en el fiel, quien fina que dificultaban nuestro ascen-
se inclin para vomitar. Final- so; sin embargo, el grupo de fieles se
mente, el mayor Adalberto le mantena expectante y entre ellos era
sob las articulaciones con notorio el mutuo apoyo y, especial-
un compuesto de alcohol y mente, hacia los jvenes que haban
granos de maz, el cual se co- experimentado el ataque de los aires
noce como tequino. Mien- y el espritu de la Tierra. Al recorrer
tras, los mayores, los fieles y aproximadamente una hora ms de
yo observbamos con asom- camino, a travs de la arena se obser-
bro; incluso en los rostros de vaban unas grandes rocas rodeando
algunos peregrinos se notaban una cueva; por fin habamos llega-
expresiones de miedo. do al Santo Rostro!
Pasado el peligro, Beto se Al acercarnos a la cueva se nos or-
Peticin de temporal al volcn Popocatpetl. dirigi de nuevo al grupo di- den a los principiantes y fieles espe-
140 ESTUDIOS BSICOS

neralmente tienen una leyenda particular. Se dice de algunos cerros que estn
comunicados por tneles con el volcn Popocatpetl; es el caso de los cerros
de Atlacholoaya, el Metzontzin, el Jumiltepec, el cerro Peln Grande y el cerro
Peln Chico.
En las afueras de los pueblos se encuentran los pueblos viejos, lugares donde
hay restos arqueolgicos; se trata de asentamientos prehispnicos que son demo-
lidos a veces por el trabajo agrcola, son objeto de saqueo o de olvido, donde los
guijarros y las figurillas tambin se pulverizan al paso de la maquinaria cuando se
hace alguna construccin, como fue el caso del Cereso o crcel estatal de Atlacho-
loaya. Respecto a estos lugares existen leyendas de aparecidos que pueden causar
enfermedad por prdida de sombra.
La cueva de Coatepec es un centro simblico que concentra a los pueblos
de Alpuyeca, Atlacholoaya y Xoxocotla, mismos que se renen ah el da de
la Ascensin; cada uno de los tres pueblos lleva una ofrenda (compuesta por
flores, mole cinco pollitos, una botella de alcohol y cigarros) tambin a otros
lugares. En Alpuyeca van a un lugar que est en el paraje Clalalaguan, rumbo
a la laguna. Debido a la fuerza del lugar, tienen que ir tres personas; ah les
dan de comer a los airecitos; a ese lugar le llaman la Corona, porque hay una
respiracin de aire; se dice que ah pasa un ro por debajo de la tierra. Lo que-
ra harto porque decan que se abre la puerta y est un encanto; haba un mer-
cado; ah haba de todo; quien quera ganado se iba a empautar, pero cuando se

rar, mientras los mayores Adalberto y maban con copal, para posteriormente una fogata, se calentaron los alimen-
Selerino se adelantaban a purificar el colocar los instrumentos sagrados del tos y se compartieron entre todos los
Santo Rostro. Al mismo tiempo, don temporal: una botella con agua; una fieles y mayores. El ambiente era de
Lupe nos explic que el motivo de tal jcara rodeada de cuatro algodones y cordialidad y se notaba la felicidad de
seriedad se deba a que en ese lugar flores blancas. Finalmente, los fieles los mayores por haber cumplido con
sagrado se tena que mostrar un gran arrodillados entregaron a los mayores el trabajo del temporal.
respeto, por lo que slo los sealados los alimentos (tamales, tortillas, galle- El regreso se inici a las cuatro
deban pedir permiso para entrar; de tas, coca-colas y refrescos) que haban de la tarde; a pesar del cansancio,
no hacerlo as, cualquier fiel o miem- llevado para ser ofrendados. los fieles se observaban satisfechos
bro de la compaa podra perder la Una vez finalizada la ceremonia de y se mostraban amables entre s. De
vida. Al respecto, nadie puso en duda peticin del temporal, se cant y rez hecho, durante ms de cuatro ho-
lo dicho; incluso uno de los fieles lo durante ms de una hora. Al termi- ras de camino fueron recordados los
reforz agregando que slo los anti- nar, Adalberto nos indic que se ini- acontecimientos experimentados du-
guos klaklaskis eran capaces de subir ciara la despedida del lugar sagrado, rante la peregrinacin; asimismo se
a la corona del volcn sin ser atacados por lo que empezaran a recoger los intercambiaron muchos episodios re-
por ste. instrumentos sagrados y los alimen- lacionados con los lugares sagrados
Mientras el cantor rezaba, los ma- tos. Cada uno de los fieles, de rodillas, del temporal. Para entonces los fieles
yores, encabezados por los marcados tom los alimentos que los mayores se dirigan unos a otros por sus nom-
Adalberto y Selerino, empezaron a les entregaban. Posteriormente, fue- bres y mostraban un especial respe-
purificar con un sahumerio y a lim- ron saliendo del Santo Rostro. Minu- to y agradecimiento hacia el marca-
piar en general toda la cueva. ngel tos despus, salieron los mayores y, al do Beto.
y don Lupe limpiaron la cueva y de- final, los marcados. Aproximadamente entre las nueve
positaron la basura en un extremo. Caminamos poco ms de media y diez de la noche se observaron las
Simultneamente, ambos marcados hora hacia al paraje conocido como luces de Tetela del Volcn, lo cual in-
echaban agua bendita al piso y sahu- los ocotes; en ese lugar se prendi dicaba el fin de nuestra travesa.
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moran, ah se iba a quedar. Ahora la nueva generacin ya no cree, ya ni en los


aires. Tambin reciben ofrenda El Pozo, La Cruz del 3 de mayo, Palo Bolero y
La Laguna, que es una zanja.
En Xoxocotla tambin recibe una ofrenda la iglesia y la cruz que se encuentra
hacia el sur del pueblo. En el cerro de la Tortuga, que tiene un respirade-
ro, tambin sola ofrendarse en Ascensin. En Atlacholoaya llevan ofrenda al
cerro Metzontzin, al Salto, al cerro Jumiltepec, al cerro Peln Grande y al cerro
Peln Chico. En el Salto se reconoce una dualidad entre el bien y el mal; ah
llevan ofrenda a los aires de la lluvia, pero se dice que tambin es un recinto

GRFICA 5
C A M P O S D E XOXO C O T L A , M O R E L O S
142 ESTUDIOS BSICOS

GRFICA 6
M A PA D E AT L AC H O L O AYA , M O R E L O S
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 143

de brujas que se llevan a la gente, la adormecen y la ponen en lugares peligro-


sos como el borde de algn precipicio, y cuando despiertan estn a punto
de caer.
En Xoxocotla las cruces que estn en los cerros y en algunos campos son
adornadas, bendecidas y ofrendadas el 3 de mayo. En el paraje de Laltzayanca
cae el rayo; es peligroso andar por ah cuando llueve porque se abre la tierra.
Guaxtenanjio es un cerro donde anda el Diablo; ah la gente adquiere el poder
de convertirse en berracos o en gallinas. Ven que pasan muchos carros carga-
dos de caa y entran; sa es gente del Diablo; adentro tiene como un ingenio.
Cuando mueren los brujos su espritu va a ese lugar. En el rea cercana al cerro,
segn las creencias, hay apariciones de circos, de payasos, de manadas de reses
o caballos que pasan despavoridos y se caen a los barrancos. Por eso pusieron
como proteccin una cruz cerca de ese lugar; la llevaron a bendecir a la iglesia y
despus la fueron a dejar a ese cerro para que ya no espanten ah; el 3 de mayo
tambin la llevan a bendecir.
A los seres poderosos, santos y aires que habitan en lugares especficos se les
ofrenda con el fin de obtener de ellos dones como el sustento, la salud, la riqueza y
la destreza. Los aires dan importancia al lugar donde habitan. Llevarles ofrendas
ah implica endonarse con ellos, comprometerse a permanecer ah despus de la
muerte; esta conviccin nos muestra una percepcin dinmica de los espacios en
el paisaje simblico sagrado; los muertos no permanecern slo en el cementerio,

XOCHIMAMASTLE
M C S F*

L , -
grados y los objetos rituales como
ceras, flores o incienso, son elementos
y cosecha de los cultivos va aunado
al trabajo de carcter espiritual, rela-
cionado con una serie de creencias y
de recoleccin. En el suroeste de Mo-
relos, las flores ms utilizadas en cele-
braciones rituales son la cucharilla, el
rituales que dan sentido a prcticas y rituales que propician y refuerzan la cempoalxchitl, la nochebuena, el pe-
creencias que expresan un carcter de interrelacin entre el ser humano y lo ricn, la gladiola, la nube y las rosas.
sacralidad. sagrado, as como el reconocimiento Son los ancianos floreros quienes
Las flores, adems de un carcter de la fuerza superior de la naturaleza expresan el carcter simblico y est-
ornamental una vez que se integran que otorga beneficios al hombre. Las tico de la tradicin nahua. Ellos estn
como elementos del ritual, adquie- flores ocupan un lugar prominente en organizados en grupos que se renen
ren atributos sagrados. En el trabajo los rituales agrcolas. en la vspera de las fiestas (ya sea de
agrcola las actividades de preparacin, En las comunidades agrcolas el carcter religioso o agrcola) para ela-
limpieza, cuidado de la tierra, siembra calendario festivo muestra el uso de borar los sofisticados arreglos florales
una rica diversidad florstica, misma que adornarn la fiesta y los lugares
* Profesora Investigadora, Centro de In-
que procede de cultivos especficos sagrados. Este trabajo es acorde al
vestigacin en Biodiversidad y Conservacin o que se encuentra en estado silvestre ciclo ritual, religioso o agrcola. Los
(CIByC), UAEM. y que forman parte de los productos complejos arreglos florsticos cons-
144 ESTUDIOS BSICOS

pues recorrern todos aquellos lugares a los que solan llevar ofrendas; esto mues-
tra que la fuerza divina es un flujo continuo de reciprocidad. Los niveles espa-
ciales de centro, periferia y santuario constituyen el escenario donde se endonan
quienes brindan ofrendas a lugares especficos, que a su vez constituyen puntos
clave para la delimitacin del territorio simblico.
Por otra parte, la identificacin de algunos lugares dentro y fuera del pue-
blo mediante toponimias obedeca a las caractersticas fsicas del lugar: si ah
haba algn rbol en especial, si era arenoso o si por ah quedaba el corral de toros.
Adems de sus atributos fsicos, los lugares son reconocidos por la fuerza que
prevalece en ellos. Hoy en da el conocimiento de estos nombres es ms de los
ancianos que de las nuevas generaciones, lo que se debe en parte a la prdida del
idioma nhuatl.

En los pueblos morelenses de tradicin nahua prevalece la creencia en los aires


que se encuentran en todas partes; sin embargo, prefieren ciertos lugares. Slo
algunos especialistas pueden ver los aires, son como nosotros, pero ya no los
vemos. En mexicano les llaman pilcintles; son de diferentes colores, fisonomas
y estaturas. Existen distintas jerarquas de aires como los que trabajan con el

tituyen a la vez un arte efmero y que deben utilizar. Ellos integran en vidar, de halagar a los aires o a los
continuo. Al hacer los bellos arreglos el grupo a varones de distintas edades, santos, y a la vez de recrear la recipro-
de pericn, de cucharilla o de cem- que inician este oficio como sus ayu- cidad entre los participantes de este
poalxchitl, desde un punto de vista dantes. Estos especialistas realizan trabajo, que piden bendiciones para s
artstico, los floreros recrean un pa- un trabajo en el que la remuneracin mismos, para su comunidad y para
trn simblico que es comprendi- econmica pasa a segundo trmino, el mundo.
do dentro de su propia sociedad, pues en esta actividad importa ms En el suroeste de Morelos la flor
que entabla comunicacin con ella, la convivencia con los amigos y el de cempoalxchitl se cultiva duran-
y que tiene coherencia respecto a los trabajo para los aires. La presenta- te todo el ao. Es muy apreciada por
dems patrones culturales, de mane- cin de arreglos florales involucra a su aroma y por su color. Debido a
ra que es comprendido y esperado todo el pueblo, pues generalmente su utilizacin en la celebracin del
en el grupo social. Su trabajo se lleva se obtiene el recurso necesario para Da de Muertos es conocida tambin
a cabo dentro de un proceso social este trabajo a travs de las coopera- como flor de muertos. El color ama-
inscrito en un sistema de relaciones ciones de la comunidad. En Cuente- rillo simboliza la luz solar y el calor;
entre el artista y su entorno social pec, los ancianos (huehuetzin) elabo- su fuerte aroma es acorde a las creen-
y natural; el resultado, los arreglos ran la portada floral de la iglesia en la cias de que es una forma de alimen-
florales en este caso, deriva de una fiesta patronal; hacen este trabajo por tar a los espritus. El cempoalxchitl
apreciacin mltiple en un sistema invitacin del ayudante. no se limita a la celebracin de Da
ordinario de retroalimentacin (Al- En el contexto que hemos referi- de Muertos, pues se utiliza en fiestas
cina, 1982: 44). Elaborar los arreglos do, los arreglos florales responden a religiosas, fiestas familiares y fiestas
florales es un oficio de los ancianos una convencin cultural de belleza y cvicas. Con estas flores se elaboran
que, despus de muchos aos de tra- placer esttico. La elaboracin de di- collares para los santos de la iglesia,
bajo, se han convertido en especialis- chos arreglos, adems de ser obras para las personas en das de fiesta
tas que dominan la tcnica y conocen para la contemplacin, implica una como 15 aos y casamientos, o bien
la materia prima con la que trabajan, nocin del don, de un intercambio para recibir a invitados importantes
las caractersticas de las plantas, la entre el ser humano y la naturaleza, en las fiestas cvicas, principalmente
forma y el nmero de flores y ramas en el que se trata de ofrendar, de con- a funcionarios polticos a quienes se
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tiempo o los que cuidan los lugares. A los ms poderosos, los que suelen apare-
cerse en lugares como cerros, cuevas o manantiales, y que pueden causar gran-
des beneficios o maleficios, se les llama dueos. Cuando alguna persona les ha
pedido el don de cierta especialidad, como curar, torear, tener dinero o sanarse
de algn padecimiento, requiere la ayuda de un terapeuta tradicional que lo gue
para que a travs de una serie de ayunos y la entrega de ofrendas pueda recibir
el don solicitado.
Se atribuye a los aires una personalidad parecida a la de las personas; ellos se
alegran o se disgustan, y consumen lo mismo que las personas (comida, alcohol y
cigarros). Por ello es conveniente invitarlos al iniciar y al terminar algn trabajo,
como la siembra y la cosecha, la construccin de una casa o la presentacin de
una danza. A ellos les agradan las ofrendas de mole, aguardiente, ceras, copal, ci-
garros, juguetes de barro o listones de colores; as, dichas entidades se quedarn
en paz y no harn travesuras.
Los aires son muy importantes; se cree que si no hubiera aire no hubiera
agua. Cuando una persona le agarr aire recurre a un curandero, quien le dice
que los aires le pidieron huentle que se compone de mole, tamales y un ratito
de msica. Llevan la ofrenda al lugar indicado y la cuidan durante una o dos
horas; no deben tomar los alimentos antes del tiempo debido, pues quien lo hace
ofende a los aires; si toma el alcohol puede volverse alcohlico y morir. En estos
sitios tambin es posible encontrarse con los aires que se presentan como gentes

Xochimamastle en la procesin.
146 ESTUDIOS BSICOS

desconocidas; incluso platican con las personas y pueden ir de visita a su casa,


pero se trata de muertos, pues dejan intactos los alimentos que les ofrecen. Dicen
los curanderos que cuando pasa uno junto a los aires y los llega a atropellar, no
pegan, pero tocan con la mano y enferman a la persona; luego ellos piden una
ofrenda para devolver la salud.
Los aires se encuentran en todas partes; prefieren los lugares tranquilos como
los rboles, los cerros, las peas, las cuevas, las barrancas, los manantiales, los
estanques de agua o los campos. Si les gusta un lugar, pueden convertirse en sus
dueos y cuidarlos celosamente. Cuando una persona los molesta pueden atrapar
su sombra y causarle una enfermedad. Para recuperar la salud, la persona acude
a un curandero que les llevar ofrendas, pues ellos gustan de los aromas, sabores
y colores intensos.
Si el ser humano tiene muestras de reverencia hacia los aires, como los ritua-
les, las ofrendas y las palabras respetuosas, ellos se convierten en aliados ben-
ficos que otorgan la lluvia, la salud y la abundancia. A los aires se les identifica
como apariciones que pueden enfermar a las personas o bien conceder dones
especiales. Cuando alguien logra verlos aparecen como nios pequeos y travie-
sos, como bellas mujeres que estn en los manantiales o bien como serpientes
que cuidan las cuevas y los campos de maz. Del buen corazn que tenga la
persona a quien se le aparecen depender la influencia que tengan en su vida,
de bienaventuranza o de calamidades. As como hay aires benficos, tambin

les da flores e incienso. Tambin se e hilo; todos son lavados y reunidos diano consta de 36 rayos, de unos
elaboran complejos arreglos circula- en cestos. Previamente han extendido 32 cm (34 varitas ms el carrizo que
res que son grandes ramilletes, lla- petates limpios donde harn los arre- forma dos rayos y el asta). El xochi-
mados xochimamastles, los cuales son glos de tres tamaos: chicos, media- mamastle grande consta de 54 rayos
elaborados para embellecer las fiestas nos y grandes. de casi 60 cm (52 varas, ms un carri-
patronales, o para presentarlos co- Los especialistas requieren de ms zo que forma dos rayos y el asta). En
mo ofrenda en la iglesia con motivo de 15 horas para elaborar dichos ra- las varitas se insertan las flores con
de celebraciones rituales de carcter milletes. Consideran que el tiempo un determinado orden, de manera
agrcola. en que realizan este trabajo es muy que al quedar terminado el arreglo
El carcter efmero de estos arre- especial, porque estn haciendo un se han formado varias figuras al in-
glos, en tanto que la materia prima trabajo para Dios, los santos o los terior del crculo. Al centro le llaman
es perecedera, forma parte de la aires. Procuran que su ambiente de moyolo (corazn), y est hecho con
dicotoma que seala la frontera trabajo sea de respeto, pues se trata hoja de zapote; despus contina
entre lo artstico y lo artesanal. En de un trabajo delicado; mientras una rueda, una estrella, planchitas,
contadas ocasiones los xochimamas- trabajan suelen tomar alcohol, orar ventanas y dos ruedas al final. Tan-
tles se elaboran con plstico o papel; en silencio o charlar amigablemente. to las varitas como el carrizo han sido
stos duran mucho tiempo. Sin em- Es en esa ocasin, en la vspera de forradas con hojas verdes. Los carri-
bargo, el carcter vivo y fresco de la fiesta, cuando creen que se abren zos forrados llevan cuatro anillos de
las flores naturales de cempoalx- los encantos y llegan los aires; dicen flores llamados tazas y naranjas. Las
chitl tiene una cualidad importan- que el aroma de las flores les gusta. figuras que se forman al interior de
te si de agradar a los aires se trata: A travs de este trabajo, los floreros este crculo se hacen de acuerdo con
el aroma. entran al mbito temporal y espacial la decisin que tome el grupo de flo-
Cuando los grupos de floreros se denominado, en su contexto cultural, reros; tienen varios modelos, pero
renen para elaborar los xochima- el encanto. stos no se relacionan con alguna
mastles separan la flor de los tallos, or- Un ramillete chico consta de 20 celebracin en particular, de manera
denan carrizos, varitas de totoixquetl, varitas y un carrizo, que da un total que los modelos pueden variar en
hojas de zapote negro, hojas de limn de 21 radios. El xochimamastle me- cada ocasin.
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 147

existen aires feos que suelen ahuyentarse al quemar pericn seco; ellos habitan
en lugares por los que es mejor no pasar.
Entre los aires ms apreciados estn los de la lluvia. Ellos son viajeros incansa-
bles que transportan el agua desde el mar y la llevan a los campos para propiciar
buenas cosechas. De ah la importancia de llevar ofrendas a lugares como cuevas,
manantiales y cerros, los cuales se suelen llevar en das y horas especiales porque
se abren los encantos y el ser humano puede comunicarse con ellos. El copal
atrae a los aires de la lluvia, los llama. Tambin los aires avisan cmo vendr el
temporal a travs de las veladoras, los sueos y las apariciones.
Hay una fuerte relacin entre los aires y los seres humanos; las personas ne-
cesitan de sus beneficios como un buen temporal, la salud y la prosperidad, y
los aires necesitan del reconocimiento del ser humano; les agrada que les lleven
ofrendas, que les traten bien; de no ser as, abandonan los lugares.

Las cuevas pertenecen al inframundo: representan las cualidades terrestres, lo


oscuro, lo hmedo, lo fro, lo silencioso. De algunas de ellas se cree que son luga-
res de encanto donde viven los aires, seres poderosos que otorgan bendiciones o
castigos al ser humano, segn sea su comportamiento hacia ellos.

Estos crculos florales nos recuer- utensilios de cermica. Es el caso del cas manifestaban el culto al sol como
dan los vestigios arqueolgicos de disco solar de Xochimilco, la piedra astro regenerador, portador de vida y
nuestros antepasados precortesianos, del sol o calendario azteca; en su cen- vencedor de los poderes nocturnos
nos remiten a un pasado en el que la tro se representa el movimiento o (Matos, 1995: 43).
expresin simblica del sol se plas- nahui-ollin, relacionado con el Quinto
maba en esculturas de piedra o en Sol. A travs de estas obras los mexi-
148 ESTUDIOS BSICOS

Xochimamastle y la Virgen.
V I S I N D E L M U N D O : T E R R I T O R I A L I D A D S A G R A D A Y L O S A I R E S D E S D E E L P O N I E N T E D E M O R E L O S 149

En las cuevas viven los aires que controlan las fuerzas de la naturaleza; en
dichos lugares avisan cmo vendr el temporal, si habr lluvia en abundancia o
escasez de agua, tempestades o polvaredas. En esos lugares se les ofrendan ali-
mentos, arreglos florales, copal, ceras, veladoras, alcohol, cigarros, cohetes, jugue-
tes de barro, coloridos listones y silbatos. El tiempo es un factor importante en la
entrega de estas ofrendas.
Desde la vspera de la fiesta, el encanto se abre; en las casas donde se prepa-
ran las ofrendas, las personas procuran estar en un ambiente de armona, pla-
tican acerca de las apariciones de los aires, oran en silencio y toman alcohol;
guardan una actitud respetuosa para no ahuyentarlos. Se trata de llegar a las
cuevas al medioda, una hora que prefieren los aires para presentarse. Se les da
una ofrenda de oraciones y palabras cordiales, que requiere de una gran solemni-
dad. Ellos esperan a que las personas terminen de colocar la ofrenda para tomar
la esencia de las cosas, la luz y el aroma.

Si a los aires les gusta vivir en algn manantial, se convierten en sus dueos.
No todas las personas que se acercan a ellos pueden verlos, pero s pueden sen-
tir su presencia; por ejemplo, sufrir algn malestar o espantarse y tal vez hasta
dejar ah su sombra. Si esto ocurre, un curandero llevar una ofrenda al lugar y
pedir a los aires que dejen ir a esa sombra que atraparon; a cambio le dejarn
preciados alimentos.
En el mejor de los casos, cuando una persona logra ver a los aires se en-
cuentra con una mujer generalmente con el rostro cubierto a la que puede
dirigirle unas palabras o permanecer en silencio. La mayor fortuna es que dicha
mujer tenga entre sus manos una jcara roja, seal de que la persona puede ad-
quirir el don de curar y, si lo acepta, acudir con un curandero que la instruya.
A estos aires les gusta recibir ofrendas, de esa manera permanecern ah;
pero si se sienten abandonados, se van de ese lugar y de acuerdo con la creencia,
el manantial puede secarse y habr escasez de agua.
Serpiente emplumada de Xochicalco
C A P T U L O 9

Historia prehispnica
D M J*

E

cultural nhuatl se haban establecido y predominaban en el actual estado
de Morelos: los tlalhuicas y xochimilcas. La historia de estos grupos tni-
cos queda comprendida en un lapso de ms de tres siglos, aproximadamente entre
1200-1519 d.C. En Chicomoztoc (Las siete cuevas), los tlalhuicas y xochimil-
cas se identifican por su descendencia de linajes chichimecas, al igual que otros
grupos nahuas que, segn el mito, haban formado parte de un mismo origen; no
obstante, al final de la migracin los diversos grupos fundaron distintos pueblos
en el centro de Mxico y otras regiones.
En esta regin morelense, codiciada por distintas culturas mesoamericanas
desde haca varios siglos por ejemplo, los olmecas establecidos en Chalcatzin-
go; la importante presencia teotihuacana en diversos puntos del estado; y en Xo-
chicalco, gran centro ceremonial, de confluencia de diversos grupos tnicos, a
principios del siglo (1200-1220 d.C.) se asentaron los tlalhuicas, ocupando
predominantemente la tierra caliente del Morelos prehispnico. Sus dominios
englobaban todo el oeste, donde fundaron el seoro de Cuauhnhuac hacia el
este extendieron su territorio poltico hasta Yauhtepec, Huaxtepec y Yacapichtlan.
Los centros de poder de estas cuatro unidades polticas se ubicaban en puntos
estratgicos de la franja central del territorio morelense. Esta extensin poltico
territorial, delimitada por el fraile dominico Diego Durn (1967), es lo que his-
trica y tnicamente conforma a Tlalhuic, topnimo que significa literalmente
hacia la tierra, y que durante la Colonia se conoci como el Marquesado.
Los xochimilcas fueron, al igual que los tlalhuicas, un grupo de filiacin cultu-
ral nhuatl, el cual se asent al sur de la cuenca de Mxico, en la ribera meridional
del lago dulce de Xochimilco. Durn refiere que los xochimilcas, predecesores de
los tlalhuicas, fueron el primer gnero de gente en establecerse en la cuenca de
Mxico, fundando su centro poltico en Xochimilco. Los xochimilcas extendieron
sus dominios hasta Tuchimilco (u Ocopetlayuca), al este de Puebla, abarcando el
abrupto corredor del noreste de Morelos: Ocuituco, Tetela (del Volcn), Hueya-
pan, Tlalmimilulpan, Xumiltepec, Tlacotepec, Zacualpan, Temoac, Tlayacapan,
Totolapan y Tepuztln.
Estos dos grupos migratorios nahuas que a principios del siglo no posean
una residencia territorial, pero que tenan ya unidad tnica, al transformarse en

* Escuela Nacional de Antropologa e Historia-INAH.

151
152 ESTUDIOS BSICOS

La pirmide, metfora del


cerro Delgado, en el milenario
Chalcatzingo.
H ISTOR IA PR EH ISPN ICA 153

sedentarios legitimaron su identidad poltica como grupo: los tlalhuicas, en Tlal-


huic: Cuauhnhuac, Yauhtepec, Huaxtepec y Yacapichtlan; y, los segundos, en
Xochimilco: de cuya genealoga y generacin descienden los pueblos asentados
en el noreste del actual estado de Morelos, en el lmite sur de las faldas del volcn
Popocatpetl.
Despus de siglo y medio de haberse establecido y de haber alcanzado una bien
estructurada organizacin socioeconmica y poltica, estos seoros se vieron
asediados militarmente, a partir del siglo , por otro grupo tambin de origen
nhuatl, los mexica, quienes fundaron su capital en Tenochtitlan en 1345. Bajo
la sujecin del gobierno tepaneca de Azcapotzalco, los mexica emprendieron una
serie de conquistas de pueblos adyacentes de la cuenca de Mxico y hacia la tierra
caliente de Morelos; sin embargo, la presencia mexica-tepaneca en Morelos se
caracteriza, ms bien, por el establecimiento de una alianza poltico-matrimonial
con la dinasta tlalhuica de Cuauhnhuac. Esta estratgica alianza tlalhuica-mexi-
ca, que habra de pactarse entre 1396 y 1397, signific para los mexica incrementar
el nmero de sus aliados y al mismo tiempo les permiti tener acceso, mediante el
intercambio comercial, a los codiciados productos de la tierra caliente, principal-
mente el algodn. Podemos presuponer que durante el predominio del imperio
tepaneca (1376-1427), los seoros de Tlalhuic conservaron su independencia
poltica y que la relacin de la poderosa Cuauhnhuac con la cuenca de Mxico se
ciment en el distintivo pacto de alianzas polticas.
Con la conquista mexica, en 1438, sobre la organizacin poltica local se impu-
so el aparato imperial mexica. En vsperas de la conquista espaola, Cuauhnhuac
y Huaxtepec constituan dos entidades polticas (o cabeceras de provincia; tlatoca-
yotl) impuestas por los mexica para la recoleccin del tributo. La institucionaliza-
cin del pago del tributo era la expresin fundamental de la dominacin poltica,
en la cual se reflejaban los diferentes niveles de dependencia dentro del imperio
mexica. Esto signific que a partir del dominio de los seoros de Cuauhnhuac y Panormica de la zona de los
relieves en lo alto del cerro
Gordo de Chalcatzingo.
154 ESTUDIOS BSICOS

Huaxtepec, el excedente en especie producido por el estrato dominado, los mace-


hualtin (plural de macehualli; plebeyos o gente comn), quienes tenan la obliga-
cin de pagar tributos y servicios personales, deba entregarse a los gobernantes de
la Triple Alianza: Mxico-Tenochtitlan (de filiacin tnica colhua-chichimeca),
Tetzcoco (de filiacin acolhua-chichimeca) y Tlacopan (de filiacin tepaneca). Si
bien en Tlalhuic se conservaban los tlatoque (plural de tlatoani; gobernante),
y los seores tlalhuicas seguan recibiendo cuantioso tributo, seguramente ste
se vea mermado por la supremaca de la Triple Alianza. Aunque la tributacin
de Cuauhnhuac y Huaxtepec a los diferentes poderes de la Triple Alianza tuvo
bsicamente el mismo carcter; no obstante, los nicos que realmente impusieron
una firme estructura tributaria, que permaneci durante ocho dcadas, de 1438 a
1520, fueron los mexica.
La unidad bsica de la organizacin poltica del imperio mexica en vspera de
la conquista espaola era el altepetl (agua-cerro); puede traducirse como ciudad,
pueblo, Estado o seoro. Estaba gobernado por un tlatoani, rey o gobernante,
palabra derivada de tlatoa: hablar, mandar, gobernar. El derivado tlatocayotl equi-
vale a gobierno o Estado. Altepetl o
tlatocayotl se aplican tanto a las tres
capitales de la Triple Alianza como
a los reinos que dependan de ella
(Carrasco, 1996).
De acuerdo con la Matrcula de
Tributos (considerada de origen pre-
hispnico) y el Cdice Mendoza (man-
dado hacer por el primer virrey en
la Nueva Espaa: don Antonio de
Mendoza [1535-1550]) que registra
el tributo que se pagaba a Mxico-
Tenochtitlan (que inclua productos
textiles de algodn como mantas,
colchas o cubiertas; maxtlatl [paetes
o bragas]; huipilli [camisas de mujer];
cuitl [faldellines]; as como produc-
tos alimenticios: maz, frijol, semillas
Proveedor del papel de cha y huauhtli; y productos elabo-
prehispnico, el rbol de
amate, en el sitio arqueolgico rados: papel, jcaras y trajes guerreros), el territorio poltico de la provincia de
de Chalcatzingo. Cuauhnhuac se integraba con un total de 16 pueblos; abarcaba todo el oeste del
actual estado de Morelos, con una pequea porcin del estado de Guerrero: desde
Huitzilac, en el norte, hasta Teocaltzingo, en los lmites con Guerrero. La ciudad-
capital del mismo nombre, Cuauhnhuac, fue fundada en un punto estratgico,
entre dos profundas barrancas que corren de norte a sur, y cuyo fracturado terre-
no le daba un singular carcter de ciudad-fortaleza. Polticamente, Cuauhnhuac
era la capital en cuya sede resida la autoridad suprema del seoro: el tlatoani.
Poco antes de la conquista espaola, el gobernante que detentaba el mando en
Cuauhnhuac reciba el nombre de Yoatzin o Yaomahuitzin. El ostentoso palacio
del tlatoani habra ocupado el sitio, por excelencia, en donde posteriormente se
edificara la casa de Hernn Corts, el hoy llamado Palacio de Corts. Tanto el
Palacio de Corts como el exconvento de San Francisco son construcciones so-
H ISTOR IA PR EH ISPN ICA 155

El Rey, relieve icono de la presencia del pensamiento olmeca en Chalcatzingo.


156 ESTUDIOS BSICOS

bresalientes de la temprana poca colonial edificados sobre basamentos prehisp-


nicos que siguen un significativo eje de este a oeste, y sealan claramente el ncleo
de mayor importancia de la ciudad prehispnica. Cuauhnhuac, que en el corazn
de la ciudad dispona de un gran tianguis, a donde concurran comerciantes de di-
ferentes etnias, se integraba en su composicin espacial de cuatro grandes barrios:
Tecpan, Panchimalco, Olac y Xalla (Maldonado, 2000).
De la ciudad-capital de Cuauhnhuac, especficamente del barrio cntrico de
Amatitln, al este de la barranca de Amanalco, procede una excepcional escultura
en piedra, que siguiendo la identificacin iconogrfica de Doris Heyden (1969) y
Felipe Sols (1982), representa a la diosa Cihuacatl. Esta diosa labrada en piedra
rene los atributos caractersticos de la Madre Tierra; Cihuacatl en su aspecto
de Quilaztli, deidad de la fertilidad vegetal. Del centro de poder tlalhuica tam-
bin proviene una escultura en piedra que personifica al enigmtico Xipe-Totec,
que era uno de los dioses ms importantes del panten mexica. Asimismo, al
suroeste de Cuauhnhuac, en Cuauhtetelco (nombre antiguo de Coatetelco), fue
descubierta una escultura de Xipe-Totec entre el escombro de una semidestruida
plataforma de planta circular y otra de base rectangular del sitio arqueolgico
(Angulo, 1984). En el Posclsico Tardo, Xipe-Totec posea diversas atribuciones
no del todo claras; no obstante, tambin era un numen de los orfebres de meta-
les preciosos, principalmente el oro. El culto a Xipe-Totec en Cuauhnhuac y
Cuauhtetelco acaso est ms bien asociado con la fertilidad vegetal, y como tal se

MITO SOBRE LA INVENCIN


DEL CALENDARIO EN
TIERRA DE CUERNAVACA1
F J M*

CAPTULO XIV como nosotros tenemos dedicado ta ficcin, como son las dems que
D su da en tal tal mes cada uno de crean cerca de sus dioses. Dicen que
, los santos. Que en esto parece haber como sus dioses vieron haber ya
tomado el maldito demonio oficio hombre criado en el mundo, y no te-

P
que estos indios de la Nueva
Espaa (en especial los de Mxico,
de mona, procurando que su babil-
nica y infernal iglesia congregacin
de idlatras y engaados hombres,
ner libro por donde se rigiese, estan-
do en tierra de Cuernavaca en cierta
cueva dos personajes, marido y mujer,
Texcuco y Tlaxcala) hacan sus dio- en los ritos de su idolatra y adora- del nmero de los dioses, llamados l
ses, es de saber cuanto lo primero, cin diablica remedase (en cuanto Oxomoco y ella Cipactonal, consulta-
que tenan su calendario por donde se pudiese) el rden que para reco- ron ambos dos sobre estos. Y pare-
se regan, y tenan sealados sus das nocer su Dios y reverenciar sus ci la vieja sera bien tomar consejo
del ao para cada uno de los diablos santos tiene en costumbre la Iglesia con su nieto Quetzalcatl, que era el
quien hacan fiesta y celebraban, as catlica. dolo de Cholula [], dndole par-
Y dando relacin los indios viejos te de su propsito. Parecile bien su
1
Tomado de Mendieta (1980:97-99). del principio y fundamento que tuvo deseo, y la causa justa y razonable: de
* Fraile franciscano (1525-1604). este calendario, contaban una ton- manera que altercaron los tres sobre
H ISTOR IA PR EH ISPN ICA 157

le haya reverenciado. Entre los mexica, Xipe-Totec estaba ntimamente asociado


con la guerra y el sacrificio gladiatorio. La justificacin de la guerra se relacionaba
con el culto de la fertilidad vegetal, y el sacrificio gladiatorio se practicaba con los
enemigos de los mexica (Broda, 1970).
De Cuauhnhuac y la regin adyacente se conocen tres rocas labradas en los
peascos de las barrancas circundantes: la Piedra Chimalli, la Piedra del guila
y El lagarto de San Antn. La Piedra Chimalli originalmente se localizaba al
este de la barranca de Amanalco. Si bien existen diferentes interpretaciones de
esta piedra que en su reverso tiene grabada la fecha 3 calli, correspondiente al ao
1469 d. C., nos adherimos a la opinin de Henry B. Nicholson (citado por Lpez
Lujn y Morelos Garca, 1989), quien propone que la Piedra Chimalli fue escul-
pida tras el triunfo de las huestes de Axaycatl en Tehuantepec. La piedra pudo
haber sido labrada como un testimonio de la eleccin de Axaycatl (tlatoani que
gobern en Mxico-Tenochtitlan entre 1469 y 1481), durante el paso triunfal de
sus milicias por Cuauhnhuac. La Piedra del guila fue encontrada hace ms de
medio siglo, en el lado este de la barranca que tiene su origen en los ojos de agua
del barrio de Chapultepec, a la altura de un lugar llamado Quauhtetl. Est labrada
en una de sus caras con la figura de un guila con pico curvo, alas desplegadas,
cola y garras abiertas; en los ojos tiene varios crculos concntricos. El sitio deno-
minado Piedra del guila, en la poca colonial, funcionaba como un marcador
de mojoneras, e inmediatamente en su lado sureste pasaba un antiguo camino

quin pondra la primera letra sig- llegaban al nmero cumplido de los la hacan, con sus ritos y ceremonias),
no del tal calendario. trescientos y sesenta y cinco das que por tanto, con mucha razn fu man-
Y en fin, teniendo respeto la tenan como nosotros, tornaban del dado que el tal calendario se extirpase
vieja, acordaron de le dar la mano en principio hasta donde se cumpliesen; del todo, y no pareciese, como el da
los dicho. La cual andando buscando y porque sus meses eran diez y ocho, de hoy no parece, ni hay memoria de
qu pondra al principio del dicho veinte das cada mes, hacan trescien- l. Aunque es verdad que algunos in-
calendario, top en cierta cosa llama- tos y sesenta das. Y a cinco que que- dios viejos y otros curiosos tiene an
da Cipactli, que la pintan manera daban tenan por aciago de ageros, al presente en la memoria los dichos
de sierpe, y dicen andar en el agua, por ser fuera del nmero cumplido, meses y sus nombres. Y los han pin-
y que le hizo relacin de su intento, y llambanlos nemontemi, que quiere tado en algunas partes; en particu-
rogndole tuviese por bien ser puesta decir: <que caen de balde y sin me- lar en la portera del convento de
y asentada por primera letra signo nester>. Y en estos cinco das hacan Cuauhtinchan tienen pintada la me-
del tal calendario; y consintiendo en muchos sacrificios y diversas ofrendas moria de cuenta que ellos tenan an-
ello, pintronla y pusieron ce Cipactli, sus dioses, temiendo algunos malos tigua con estos caracteres signos
que quiere decir <una serpiente>. El sucesos. Este calendario sac cierto llenos de abusin. Y no fu acertado
marido de la vieja puso dos caas, y religioso en rueda con mucha curio- dejrselo pintar, ni es acertado per-
el nieto tres casas, y de esta manera sidad y subtileza, conformndolo con mitir que se conserve la tal pintura,
fueron poniendo hasta trece signos la cuenta de nuestro calendario, y ni que se pinten en parte alguna los
en cada plana, en reverencia de los au- era cosa bien a ver: y yo lo v y tuve dichos caracteres, sino que totalmen-
tores dichos y de otros dioses que en en mi poder en una tabla mas h te los olviden y se rijan los indios so-
medio de cada plana tenan los indios, de cuarenta aos en el convento de lamente por el calendario y cuenta de
pintados y muy asentados en este li- Tlaxcala. das y meses y aos que tiene y usa la
bro del calendario, que contena trece Mas porque era cosa peligrosa que Iglesia catlica romana.
planas, y en cada plana trece signos, anduviese entre los indios, trayndo-
los cuales servan tambin para con- les la memoria las cosas de su infi-
tar los das, semanas, meses y aos: delidad y idolatra antigua (porque en
porque ya que los dichos signos no cada da tenan su fiesta y dolo quien
158 ESTUDIOS BSICOS

Mural de semillas:
imaginando pasados
prehispnicos,Tepoztln,
Morelos.

que comunicaba a Cuernavaca con el pueblo de Xiuhtepec. El lagarto de San


Antn ms bien es de connotacin calendrica; fue descubierta en la barranca de
San Antn o de Los Caldos, al oeste de Cuernavaca. Conformando un revelador
paisaje ritual adyacente a la ciudad capital, estos tres relieves fueron esculpidos en
los peascos de los acantilados de las barrancas. Posteriormente, ya fuera a finales
del o en pleno siglo , fueron desprendidos de su sitio original.
Asimismo, una cueva en tierras de Cuernavaca figura como el lugar mtico
donde se cre el calendario (Mendieta, 1980: 97-98). Esta versin documental
en la cual Cipactonal y Oxomoco aparecen como los inventores del calendario,
se plasma en una piedra labrada entre unos peascos, en Yauhtepec (jurisdiccin
colonial de la Alcada Mayor de Cuernavaca), al norte del cerro de las Tetillas,
en el paraje conocido como Coatln o Coatlanzingo, sobre el camino real que
conectaba a la ciudad de Cuernavaca con Yauhtepec en la poca colonial. Carac-
tersticas similares a los personajes de Coatln o Coatlantzingo se presentan en el
Cdice borbnico (Robelo [1910] 1989), y en el mural del Templo Calendrico,
o De los Glifos, del recinto ceremonial de Tlatelolco (Guilliem, 1989). Oxomo-
co y Cipactonal simbolizan, compartiendo la opinin de Alfredo Lpez Austin
(1994b), los arquetipos de la ancianidad, la sabidura, el trabajo, el cultivo de la
tierra, el hilado y el tejido, las artes adivinatorias, el manejo del calendario y de
la teraputica, y que en el fondo de la figura dual de los dos personajes se halla un
principio csmico que genera las atribuciones de los dos viejos.
La provincia de Huaxtepec, segn la Matrcula de tributos y el Cdice Mendo-
za, se compona de 26 pueblos. El territorio poltico inclua casi todo el este de
Morelos, con excepcin del espacio enmarcado en la porcin sur del volcn Po-
pocatpetl, donde se encuentran Ocuituco, Tlacotepec, Zacualpan y Temoac. En
1519, el tlatoani de la ciudad-capital de Huaxtepec ostentaba el nombre de Tiza-
papalotzin. El asentamiento original de la ciudad, segn nuestra reconstruccin,
basada en el cotejo documental y pictogrfico, complementado por recorridos de
campo, se situaba en las inmediaciones del este y sureste del templo y convento
catlico de Santo Domingo. Comprenda, de este a oeste, siguiendo el curso de
H ISTOR IA PR EH ISPN ICA 159

los manantiales, una extensin aproximada de 2.5 km: se iniciaba en el este, en


el lugar conocido como el bosque, que en su recorrido hacia el oeste se topaba
con las actuales instalaciones del Centro vacacional Oaxtepec. En este acciden-
tado y pedregoso paisaje, cubierto de ahuehuetes, haba cuatro indicadores clave
que delimitaban la antigua ciudad: Zacualpan, Atliquipac, Tecoac y el tianguiz
grande (o mercado). Los tres ltimos son lugares demarcados por un ojo de agua:
dos de estos elementos hidrolgicos se encuentran inmersos en el bosque, y uno
se halla contiguo al ex convento de Santo Domingo. De los tres ojos de agua,
uno nace en el bosque, y lleva el nombre de Atliquipac; hoy en da se le conoce
como Poza Azul. El otro elemento acutico, en el mismo bosque, se localiza
como a medio kilmetro al oeste de la Poza Azul: se le identifica como un ojo
de agua blanca, ubicado en el sitio de Tecoac; al parecer de este lugar procede
una escultura de piedra de basalto que representa una serpiente enrollada. Ahora
bien, en la delimitacin oeste de la ciudad haba otro impresionante ojo de agua
que manaba en el ncleo central del tianguiz grande. En este ojo de agua se erigi
el santuario dedicado a la Madre Tierra: Cihuacatl, en su desdoblamiento de
Quilaztli; correspondera, con base en el dato cartogrfico y recorridos de campo,
a lo que hoy se denomina como Ojos de San Juan, a casi 80 m al este de la Iglesia-
convento. Esta asociacin con el elemento acutico-terrestre duplicara el poder
de Quilaztli como dadora de la humedad fecundante y generadora de la fertilidad
agrcola. Estos tres marcadores acuticos que formaban parte del culto del agua y
la fertilidad vegetal, indican que la ciudad-capital de Huaxtepec, poco antes de la
conquista espaola, adems de ser un gran centro poltico a nivel imperial lo era
tambin en el sentido religioso.
Con el nombre de Ichpochtli, aspecto juvenil de la diosa Madre Tierra, Ci-
huacatl era venerada en Tetelcingo (antiguo pueblo sujeto de Huaxtepec). Su
morada estaba en la cima de un cerro. Una diosa con nombre calendrico,
Matlacxchtil (Diez flor) tambin era adorada en la ciudad-capital de Huax-
tepec. Segn nuestro anlisis, esta deidad tambin rene atributos distintivos
de Cihuacatl, divinidad que tiene estrecha relacin con la muerte, la guerra, las
curanderas y el fuego. Por otra parte, en la ciudad-capital se realizaba una cere-
monia ordinaria en honor del Sol, en el da Nahui Ollin (cuatro movimiento),
del calendario ritual o Tonalpohualli (Maldonado 2000).
En Huaxtepec se presenta el caso interesante de un enclave mexica como lugar
sagrado y como smbolo de conquista. El paisaje ritual que crearon los mexica in-
clua varios complejos excavados en la roca viva, rodeados de jardines con plantas
cultivadas y tradas de diferentes reas de Mesoamrica. A raz de la expansin
imperial y la conquista de las regiones codiciadas al sur de la cuenca de Mxico,
los mexica disearon asimismo otro complejo en Huaxtepec: un paisaje trans-
formado con fines rituales, donde se adecuaron elementos del medio ambiente
(barrancas, peascos, manantiales, etctera), y que tena tambin implicaciones
de carcter poltico.
En la transformacin del paisaje natural se percibe una divisin social del tra-
bajo, en la cual participaron canteros (labradores de piedra), horticultores, etc-
tera. El refinamiento de las funciones administrativas lleg a tal grado que haba
indios calpixques de lejanas tierras (de Totomihuacan y Cuzcatln) por designa-
cin del poder central mexica. En Huaxtepec, las peas esculpidas por mandato
oficial mexica, en tiempos de Montecuhzuma Ilhuicamina (ca. 1440-1469), al
160 ESTUDIOS BSICOS

igual que en Chapultepec, coexistan con las abundantes plantas exticas, medi-
cinales y rituales, cuidadosamente tradas de Cuetlaxtla (Veracruz). Huaxtepec,
Atlixco, Chapultepec, el Pen e Iztapalapa.
La conexin con el sur de la cuenca de Mxico mediante la presencia de Cihua-
catl (La madre de los dioses), patrona de Xochimilco y de la regin chinampa-
neca (Culhuacan, Xochimilco y Cuitlahuac), se evidencia en las sedes de poder po-
ltico tlalhuica: Cuauhnhuac y Huaxtepec. Las deidades de la tierra, la vegetacin
y la fertilidad, en su complejo Cihuacatl-Quilaztli-Ichpochtli-Xochiquetzal, ocu-
paron un sitio predominante dentro del ciclo de los ritos calendricos y agrcolas.
Xochiquetzal, divinidad asociada con el embarazo y el nacimiento, como la jo-
ven-madre, coincide en parte con Cihuacatl-Quilaztli. Asimismo, Xochiquetzal,
era una deidad del hilado y el tejido, con atribuciones de la fertilidad, de las flores
y el amor, as como con asociaciones lunares. En Tlalhuic (Cuauhnhuac, Huax-
tepec, Yauhtepec y Yacapichtlan), en la dcima tercera fiesta del mes Tepelhuitl,
la fiesta de los montes, se llevaba a cabo la Pilahualiztli o Pillahuano, embriaguez
de nios. Tepelhuitl se circunscribe en el marco de la fiesta de los tlaloques, con los
cuales Xochiquetzal estaba relacionada, incluso exista un vnculo ms estrecho
entre Xochiquetzal y los dioses del pulque, que tambin desempeaban un papel
en este ritual (Broda, 1971). Xochipilli-Macuilxchitl, contraparte masculina de
Xochiquetzal, tena cualidades similares a los dioses solares y tambin era vene-
rado en Tlalhuic. Tanto a Xochiquetzal como a Xochipilli, considerados dioses
del grupo tnico de los tlalhuicas, entre otras atribuciones se les relaciona con la
fertilidad y la procreacin.
Despus de las deidades del maz, los dioses del pulque integraban el segundo
grupo importante de los dioses de la vegetacin y de la fertilidad agrcola (Broda,
1971). Tepuztcatl, el de Tepoztln, era una deidad del pulque que se veneraba
en un templo erigido en un pen de la agreste falda del Tlahuiltepec, al norte
de Tepoztln. En Tenochtitlan, Tepoztcatl tena un edificio propio en el gran
templo, el cuadragsimo cuarto. Al santuario de Tepuztcatl, en Tepoztln, cir-
cundado por 11 lugares de culto en los agrestes cerros, acudan en peregrinacin
pobladores de las lejanas tierras de Guatemala y Chiapas. Conforme a la tradicin
local, Tepuztcatl fue engendrado por el dios del viento, Ehcatl. Este ltimo,

Mitad jaguar y mitad


humano, presencia de la
dualidad y del jaguar, dos
ejes de la cosmovisin
mesoamericana prehispnica.
H ISTOR IA PR EH ISPN ICA 161

como ha sealado Michel Graulich (1990), no slo tena que ver con la lluvia y
las siembras, sino en un sentido ms amplio se relacionaba con el comienzo de la
vida y el nacimiento. Era un dios creador, dador de vida; era no slo el aire sino el
aliento de la vida. En este sentido, el dato etnogrfico resulta significativo, ya que
en el Sacromonte de Amecameca y en San Andrs Metla (en el Estado de Mxi-
co) se colocan cordones umbilicales en los rboles como ofrenda a Tepuztcatl,
simbolizando rituales de nacimiento, dedicados al dios creador del viento (Cook
de Leonard y Lemoine, 1954-1955).
En la regin montuosa del noreste de Morelos se hace manifiesto la concu-
rrencia de las deidades de la guerra, con el omnipresente dios supremo de Tetzco-
co: Tezcatlipoca. En Yacapichtlan, de filiacin tlalhuica, Tezcatlipoca, se ostenta
con dos aspectos: el guerrero, Yaotzin (Yotl o Yatl), el enemigo, y como Titlaca-
hua o Titlacahuan, atributo que no se lo daban a ninguno de los dems, ni a
Huitzilopochtli, con ser tan grande y principal dios, y que le tenan por ayudador
y favorecedor en sus batallas (Torquemada, 1976). En la provincia de Quauhten-
co (Totolapan, Tlayacapan y Atlatlahucan), de filiacin xochimilca, Tezcatlipoca
era el hechicero, el brujo que tomaba muchas formas y figuras. Poco antes de la
conquista espaola, el culto de este antiguo numen se haba extendido por una
vasta regin del Altiplano Central, cuyos enclaves comunes, mercados-santuarios,
comprendan pueblos de diferentes filiaciones culturales y tnicas: Chalco, la pro-
vincia de Quauhtenco, Yacapichtlan y Tianquizmanalco (este ltimo en Atlixco,
Puebla). Los ritos que se verificaban en Panquetzaliztli en Mxico-Tenochtitlan,
en honor del nacimiento de Huitzilopochtli, fueron consagrados, en Yacapichtlan
y en Chalco, al poderoso Tezcatlipoca (Maldonado, 2000).
Amalgamado con los dioses del panten mexica hemos encontrado, en docu-
mentos del siglo , siete deidades cuyo culto se restringa a un mbito local. Su
funcin primigenia residi en ser fundadoras de pueblos; es decir, de los nom-
bres de las divinidades asociadas con antiguos cultos se derivaban los nombres
geogrficos de las comunidades. Este fenmeno de contenido religioso se eviden-
cia en el rea noreste, centro y sur de la provincia de Huaxtepec. De las siete
deidades fundadoras de pueblos, cuatro son deidades femeninas: Xochimilcatzin,
Chinamecatl, Tetzhua (Tezhua o Texhua), y Xochitecacihuatl, y tres son dei-
162 ESTUDIOS BSICOS

dades masculinas: Amatecatl, Tetzcotl (Texcotl o Techcotl) y Nanahuatzin. De


las cuatro diosas referidas, tres (Xochimilcatzin, Chinamecatl y Testua) fueron
fundadoras de asentamientos pertenecientes al conjunto de pueblos denomina-
dos las Amilpas: Xochimilcatzingo, Chinamecan y Tetzhuaque (las dos ltimas
estancias de Ollintepec). El significado de Xochimilcatzin (la seora Xochimil-
ca) implica que estamos ante un aspecto local de la diosa madre de la Tierra,
Cihuacatl, deidad tutelar de Xochimilco. El mbito de culto a Xochimilcatzin se
ubicaba en medio del pueblo, enmarcado por un ojo de agua. Chinamecatl nos
sugiere que se alude a una divinidad del maz y de los mantenimientos, al igual
que Tetzhua (la duea de la masa), el nombre conjeturable de la diosa funda-
dora de Tetzhuaque. Ambas deidades, Chinamecatl y Tetzhua, se relacionaran
con las diosas de los mantenimientos, Chicomecatl, Xilomen e Illamatecuhtli.
A Xochitecacihuatl (la de Xochitln) se le renda culto al este de Yacapichtlan,
en la cima de un cerro situado junto a la barranca La Xochiteca; asimismo, era
reverenciada en Tlaxcala, donde el sitio del Xochitecatl, al lado de la antigua Ca-
caxtla, era su principal santuario. Xochitecacihuatl era una deidad asociada con
Xochiquetzal, un aspecto juvenil de la Tierra.
Las tres deidades masculinas responden a los nombres de Amatecatl, Tetzcotl
(Texcotl, o Techcotl) y Nanahuatzin. El primero, Amatecatl, fue el dios fundador
de Amatln (Tepoztln), y posiblemente se relacione con el culto del agua y la fer-
tilidad agrcola. En el segundo caso, Tetzcotl, numen venerado en la cabecera de
Yacapichtlan, se trata de un desdoblamiento de Tezcatlipoca. En su manifestacin
de Yaotzin-Titlacahuan, Tezcatlipoca era adorado tambin en Yacapichtlan. El ter-
cero, Nanahuatzin (el buboso), el dios fundador de Zahuatln (Yacapichtlan),
pudo haber estado ligado con los Tlaloques, siendo el buboso el que est dedicado
a los dioses de la lluvia (Broda, 1971). Todas estas deidades fundadoras de pue-
blos, con sus atributos divinos protegan a la comunidad, con la que mantenan
estrecha relacin a travs del ritual. Asimismo, en la falda sur del Popocatpetl,
concretamente en el seoro de Ocuituco, adoraban a Tezcatlipoca en su aspec-
to de Yaotl. Tambin reciba veneracin el dios de la lluvia, Tlloc, al igual que la
diosa de los mantenimientos, Chicomecotl (-Inquisicin, tomo 37, exp. 9).
Por otra parte, los abrigos rocosos en las barrancas con pinturas rupestres con-
forman un impresionante paisaje; por ejemplo, a 5 km al sureste de Achichipico
(Yecapixtla), en el acantilado de Barranca Grande, sobresale un impresionante
conjunto de pinturas que al parecer representan un rito de fertilidad, un rito de
peticin de lluvia y de procreacin humana y de la vegetacin (Piho, 1982); otro
caso se localiza en el valle oriental de Morelos, en Ticumn, Yautepec, que ha
sido denominado por algunos autores, dado la destacada presencia de la figura
del dios de la lluvia, entre otros motivos, como el abrigo de Tlloc (Nicolau,
Vias y Esquivel, 1991). En esta misma perspectiva, son representativas tres cue-
vas, cuyas evidencias arqueolgicas y documentales se inscriben dentro del culto
como lugares pletricos de riquezas y de agua. Tales son los casos de la Cueva de
Chimalacatepec, en San Juan Tlacotenco, y de Acacueyecan (hoy San Andrs de
la Cal), en el actual municipio Tepoztln, as como en Cuentepec (al noroeste de
Xochicalco). Todas estas comunidades han compartido similares caractersticas
ambientales: la escasez de agua y el predominio de la tierra de temporal. El agua
que cae del cielo, la lluvia, constituye un fenmeno de la naturaleza, esencial en
una sociedad agraria, marcando el inicio del ciclo del trabajo agrcola.
H ISTOR IA PR EH ISPN ICA 163

COYOACN
Distrito Federal Estado de Mxico
XOCHIMILCO
COATEPEC Tehuitzco TENANGO
Huitzilapan Tepecuytlapilco
Xocotitlan Nepopoalco 1. Ocoxaltepec
Itztepec Tepoztlan Ahuatlan CHIMALHUACAN 2. Huecahuasco
Chamilpa Amatlan Acatzingo 3. Huapalcalco
OCUILAN Tetela Cacatepetlac
Tepetixpla Totolapan 4. Huexotengo
Tepetlapa Zacamilpa
Ocotzingo Tlaltenango Tlayacapan Texcalpan 5. Tetela del Volcn
Atlatlahuca 2 Temimilulpa
(Subdivisin del Barrio Acacueyecan 6. Xochicalco
Oacalco Jumiltepec 1 Nepopoalco
Estado de Mxico de Panchimalco) Cuauhnhuac Amanalco
Itzomatitlan
Huaxtepec
Patzulco Xochitlan 3 85
Acapatzingo Cocoyoc 4 Hueyapan
Yautepec Xochimilcalzingo 6
Yecapichtlan
Xiuhtepec
Tzompango Tetelzingo Ocuituco Metepec OCOPETLAYUCA
Cuentepec Atlhuelic Cuauhtlixco
MALINALCO Temixco Ahuehuepan Tlacotepec
Amatitln Amilcingo
Tetlama Cuautla CUAUHQUECHULLAN
Acatlipac Tezoyuca Tecaxic Zacualpan
Coahuixtla
Miacatln Amayuca Temoac
Xochitepec Anenecuilco
Ticuman Tlayacac Cuahzolco
Mazatepec Atlachotoaya
Coatln Olintepec Xalostoc
Jantetelco ITZOCAN
Alpuyeca Temimiltzingo Chalcatzingo
Coatetelco Xoxocotla Molotla Amacuitlapilco
Huitzillan Puebla
Tlaltizapan Jonacatepec
Ahuehuetzingo
Tetelpa Zacatepec Chinameca
Cuauhchichinola Atotonilco
Tlaquiltenango
Tequesquitengo Tetelilla
Huaxintlan Iztlan Xoxoutla Zacapalco Tepalzingo
CHONTALCOATLAN Amacoztitlan Tlatenchi Telixtac
Ocpayucan Panchimalco Amatepec
Atlacholoaya
Tehuixtla Ixtoluca CHIETLAN
Cuauhchichinola Axochiapan
ACAMIXTLAHUACAN

TEOTLALCO
TLAMACAZAPAN
TLACHMALACAC
Teocalzingo
Guerrero
ATENANGO

KM
0 5 10 20 30

RECONSTRUCCIN POLTICO-TERRITORIAL DEL MORELOS PREHISPNICO (1519)

Provincia de Cuauhnhuac Ciudad - capital de la provincia


Pueblo cabecera
Provincia de Huaxtepec
Pueblo sujeto
Pueblo sujeto a Tenochtitlan
Estancia
Pueblos Independientes Pueblo sujeto a Tetzcoco
de las provincias de Mercado
Pueblo sujeto a Tlacopan
Cuauhnhuac y Huaxtepec Barrio

Tomado de Maldonado (1990b).

M . Reconstruccin poltico-territorial del Morelos prehispnico (1519).


Haciendas azucareras: agua, tierra y azcar
C A P T U L O 1 0

La hacienda, entre la memoria


y los recuerdos
L. M M M*

E

espaola y la Revolucin Mexicana de 1910, en lo que es ahora el estado
de Morelos. En estas obras los temas ms comunes son: las instituciones
poltico-administrativas que fueron creadas para administrar y gobernar lo que
hoy es la entidad, los procesos de evangelizacin y la reelaboracin religiosa,
que a partir de dichos procesos realizaron los pueblos originarios, as como la
recomposicin econmica y regional haciendo hincapi en la cuestin de las ha-
ciendas. Diferentes autores nos han llevado a travs de varios aspectos de estos
centros de produccin y dominio, que a su vez se convirtieron en los ejes de la
economa y la poltica regional, lo que las hizo ser mucho ms que slo unidades
de produccin. Vale la pena esbozar el desarrollo de estos procesos, aunque sea en
forma muy sucinta, para dar cuenta de su importancia en la vida de los pueblos
de tradicin cultural indgena. El enorme desarrollo econmico logrado por los
conquistadores en la regin tiene dos partes fundamentales: una fue la de estable-
cer ranchos y haciendas productoras, principalmente de azcar, aunque tambin
las hubo cerealeras y ganaderas, o mixtas, que en varios momentos generaron una
enorme riqueza. Para este fin se fueron apropiando de los recursos naturales y de
la mano de obra de los pueblos indgenas campesinos.
En el siglo , y en adelante, el azcar tena una enorme demanda en Europa,
sobre todo en la parte norte. Ms que un endulzante, este producto era apreciado
como conservador de frutas que les permita poder utilizarse durante los largos
y prolongados inviernos. En sus viajes hacia las islas y el continente americano
Cristbal Coln y Hernn Corts, respectivamente, traan caas de azcar en sus
embarcaciones con la finalidad de probar la fertilidad de las tierras en relacin
con estas plantas. Las tierras que hoy conforman el estado de Morelos resultaron
ser excelentes para la caa. No slo las tierras, sino tambin el clima y agua abun-
dante para cultivar. Los deshielos del Popocatpetl, las abundantes lluvias de las
partes altas forman corrientes subterrneas de agua, la que aflora justo arriba de
los valles, irrigndolos por gravedad. Estos valles son de clima subtropical y sus
tierras son excelentes para la agricultura.
Por todo lo anterior, el azcar se empez a producir y a exportar muy pronto
despus de la Conquista, incluso por Hernn Corts. Las haciendas azucareras
que en algunos casos comenzaron como sencillos trapiches fueron creciendo

* Investigador Centro INAH-Morelos.

165
166 ESTUDIOS BSICOS

Distrito Federal Estado de Mxico

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KM
0 5 10 20 30

PRINCIPALES CONVENTOS FUNDADOS EN EL SIGLO XVI

CONVENTOS CONVENTOS CONVENTOS


FRANCISCANOS DOMINICOS AGUSTINOS

1. Cuernavaca 2. Tepoztln 9. Tlayacapan


3. Yautepec 10. Totolapan
4. Oaxtepec 11. Atlatlahucan
5. Cuautla 12. Yecapixtla
6. Xochitepec 13. Ocuituco
7. Tlaltizapn 14. Zacualpan
8. Tlaquiltenango 15. Jantetelco

Cuerpo de agua Divisin municipal actual Carretera

Fuente: Tomado de Gante (1954).

M . Principales conventos fundados en el siglo XVI.


LA HACIENDA, ENTRE LA MEMORIA Y LOS RECUERDOS 167

Distrito Federal Estado de Mxico

Terrenos Terrenos
Comunales Comunales Hacienda
de Huitzilac de Coajomulco
COATEPEC Hacienda
Terrenos comunales BUENAVISTA Hacienda
Terrenos Comunales Terrenos de Tlalnepantla NEXPA
Tlaltenango Terrenos
Comunales Comunales Peq. Prop. Montes de Pequea
Santa Mara de Tepoztln y Diversas Hacienda Apaxco de la propiedad de
Rancho Atzingo Ahuacatitln Terrenos Poblado del Municipio Cia. San Rafael Tetela del Volcn
SAN DIEGO y anexas
Comunales
Peq. Prop. Chamilpa, TEPANTONGO
Chapultepec Terrenos Peq. Prop. de Terrenos
Ocotepec, comunales Tlayacapan Rancho pueblo de
Hacienda Ahuatepec de Tlayacapan Jalatlaco
ATLACOMULCO Huayapan
Hacienda
Estado de Mxico Peq. Prop.
Cuernavaca Terrenos Terrenos
OACALCO Oaxtepec Sucesin de
Hacienda Adrin Terrenos vecinales
Hacienda Carrillo de Tetela del Volcn
Comunales Comunales TLACOMULCO
Hacienda Tejalpa y Yautepec SAN CARLOS
TEMIXCO Cuernavaca Jiutepec Yautepec Pequeas propiedades: Xochitln, Jumiltepec,
Hacienda Ocuituco, Huecahuaxco, Ahuacatln,
Hacienda Hacienda CALDERN Yecapixtla y diversas
Terrenos SAN GASPAR ATLIHUAYAN Hacienda
Sr. Guadarrama Terrenos CASASANO Cuautla
Nacionales Terrenos
Comunales
Terrenos Sr. Lazzi Hacienda Hacienda
comunales SAN VICENTE SANTA INS
Miacatln Sn. Agustn Hacienda Hacienda
Tetlama EL PUENTE XOCHIMANCAS Hacienda
Peq. Prop. Hacienda Hacienda Pequea propiedad
Peq. Prop. Salvador Miacatln CHICONCUAC Terrenos CUAHUIXTLA Tecajec y varias
Coatln del Ro Pueblo EL HOSPITAL
y Tetecala Hacienda propiedades
Tetecalita Terrenos de
Hacienda SAN SALVADOR Terrenos
SATA ROSA MIACATLN comunales de Ticumn
COCOYOTLA Atlacholoaya Terrenos Hacienda
Peq. Prop. Peq. Prop.
Mazatepec Coatetelco Pueblo Nuevo SANTA CLARA
Hacienda Hacienda
SAN IGNACIO Hacienda Hacienda Hacienda
ACTOPAN Tetecala SANTA CRUZ
Hacienda VISTA ALEGRE
Terrenos EL TREINTA
comunales de
Terrenos TEMILPA
Pueblo de
TENEXTEPANGO
Jonacatepec Puebla
Pequeas Propiedades SANTA ANA Tlaltizapn
Xoxocotla
CUAUCHICHINOLA Hacienda
Hacienda
Estancia ZACATEPEC
de Michapa ACAMILPA
Hacienda Terrenos
Hacienda SAN NICOLS Tlaquiltenango
SAN JOS OBISPO
VISTA HERMOSA
Jojutla Hacienda
Hacienda TENANGO
SAN JUAN REINA

Hacienda
SAN GABRIEL Hacienda
EL HIGUERN
Hacienda
SAN JUAN CHINAMECA

Pequeas Propiedades
Jojutla

Guerrero

KM
0 5 10 20 30

HACIENDAS Y TIERRAS DE LOS PUEBLOS EN MORELOS (1910)

Tierras de las haciendas Cabecera de distrito Divisin de tierras

Tierras de los pueblos Capital estatal Divisin municipal actual

Fuente: Tomado del mapa La propiedad de las tierras en Morelos (1910), en vila (2001).

M . Haciendas y tierras de los pueblos de Morelos (1910).


168 ESTUDIOS BSICOS

en nmero y en extensin. En el siglo , las leyes permitieron que las haciendas


se quedaran con la mayora de las tierras comunales de los pueblos campesinos.
Por el otro lado, ciertos problemas de financiamiento y especulacin presiona-
ron a algunos dueos para que vendieran sus propiedades a las ms poderosas
familias, quienes de esta manera lograron tener verdaderos emporios azucareros,
como las familias Izcabalceta y Pimentel, dueas de las haciendas Santa Clara,
San Ignacio y Tlaltenango, que en conjunto abarcaban casi 70 000 hectreas, y
que en 1906 tuvieron un ingreso bruto de un milln de pesos oro.
La produccin de este dulce se comercializ en la ciudad de Mxico, que
se fue convirtiendo en uno de los ms grandes consumidores de azcar en el
mundo. Alianzas, traiciones y grandes especulaciones enmarcaron esta comer-
cializacin, creando fortunas y ruinas, las cuales compartieron los hacendados
de Morelos.
A pesar de que desde muy temprano los pueblos trataron de defender sus
tierras en los tribunales echando mano de ciertas leyes que supuestamente los
protegan, las haciendas fueron construyendo su base territorial principalmen-
te a travs de la corrupcin de las autoridades. Despojaron a los pueblos de sus
recursos naturales. La extensin de los terrenos de las haciendas excedan con
mucho los requerimientos del cultivo comercial. La caa se sembraba en 10 o 15%
de la superficie total; el resto era para otros aprovechamientos, como mantener
secuestrada a la fuerza de trabajo de las comunidades campesinas. Al no tener

LOS CUENTEPECOS DE SAN PEDRO


TULTEPEC. LA DANZA COMO TESTIMONIO
M I H G*
E C R**

S P T
localidad de origen nahua del
municipio de Lerma en el Estado de
nes agrcolas hacia el estado de Mo-
relos, para trabajar en las haciendas
caeras en las labores de siembra y
Segn se cuenta, al llegar a Tul-
tepec dichos trabajadores realizaban
una fiesta de la cual pensamos que se
Mxico, fundada por don Vasco de corte de caa, as como de frutales co- origina esta danza, sin poder aseverar
Quiroga en la isleta de Tultepec. Se mo la naranja. que as haya sido. Lo que s podemos
localiza en la antigua zona lacustre En esta Danza de los Cuentepe- afirmar es que sus inicios se remon-
que forma el ro Lerma en la cuen- cos, llamada as porque se dirigan tan, al menos, a mediados del siglo
ca alta. En la actualidad, San Pedro a trabajar a la regin de Cuentepec, , en la poca de esplendor de las
Tultepec se encuentra en una loma, la se escenifican los ambientes de los haciendas caeras.
cual qued despus de la desecacin campos de la hacienda y las relacio-
de esta laguna. nes laborales entre peones, capataces
La Danza de los Cuentepecos na- y patrones, desarrollando diferentes P
rra la salida de las cuadrillas de peo- momentos: desde que partan a la
tierra caliente, su estancia con sus El Sebastin y La Sebastiana enca-
* Direccin de Etnologa y Antropologa So- experiencias y sufrimientos, hasta el bezan a los peones cuentepecos y se
cial, .
** Subdireccin de Etnografa, Museo Na-
regreso a su pueblo en el valle de colocan despus de los estandartes
cional de Antropologa, . Toluca. de los santos que lleva el grupo de la
LA HACIENDA, ENTRE LA MEMORIA Y LOS RECUERDOS 169

Entrando al pasado, Hacienda de Xochimancas.

danza. Dichos estandartes son pro- el aire), pues representa la fertilidad, Otro personaje es el guardacaa,
piedad del grupo y representan las de- ya que anda de coqueta y buscando cuya funcin es cuidar los caaverales
vociones de ste: San Pedro Apstol, con quien tener hijos. y su papel es parecido al de un capa-
la Virgen de la Candelaria (venerada El dueo de la hacienda y del ca- taz; son cuatro guardacaas.
por este antiguo pueblo campesino), averal es otro de los personajes Los cuentepecos son los indios
la Virgen de Guadalupe, la Virgen de importantes y le dice al Sebastin: nahuas peones que van a trabajar a la
San Juan de los Lagos, San Salvador Qu pas mi Sebastin, ten cuidado hacienda, forman la cuadrilla y pue-
y algunos ms. con esta gente!, Sebastin cuidado den llegar a ser ms de cuarenta.
La pareja de El Sebastin y La Se- con las herramientas!, ya te vamos
bastiana, conocida esta ltima tam- a pagar Sebastin; vmonos para la
bin como La Bastiana, desempe- hacienda! Al patrn le dicen: ya D
a el papel gracioso y atractivo de la est buena la caa, patrn, ya la va-
danza, pues La Sebastiana le quita los mos a cortar!, a ver, venga hacer la La Danza de los Cuentepecos est
piojos al Sebastin y se pelean hacien- prueba! El patrn responde: Sebas- constituida por segmentos o piezas:
do rer a los espectadores. tin, dale al corte! la primera consiste en hacer un re-
La Sebastiana es una mujer co- El guardamontero es otro perso- corrido por los campos para ver lo
queta que anda buscando hombres, naje que se encarga de cuidar que los que se va a sembrar; la segunda es
y El Sebastin tiene que cuidarla, animales del monte no se coman la cuando se siembra la caa y el patrn
pues es una mujer bonita. El Sebas- fruta, principalmente la naranja. Son inspecciona cmo van creciendo las
tin corretea a los que la enamoran; dos guardamonteros que llevan su plantas. La siguiente es la pieza del
aun as, La Sebastiana traiciona al escopeta y que simulan disparar du- borracho, que representa cuando cor-
Sebastin y ste la corretea con un rante la ejecucin de la danza. Llevan tan la caa, sacan el aguardiente y el
machete. El personaje de La Sebas- en presencia del patrn, tejones y ma- piloncillo, se emborrachan los cuen-
tiana es desempeado por un hom- paches disecados, quienes estaban co- tepecos y todos estn contentos y se
bre vestido de mujer y constituye el miendo la naranja y la fruta. Adems, divierten.
personaje central (realiza giros rpi- se encargan de cuidar a los cuentepe-