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El amor en los tiempos de Tinder
Paola Bonavitta
El amor romntico del siglo XVIII y XIX es historia. Hoy, las redes
sociales y las nuevas tecnologas modificaron las formas de comu-
nicar y de amar. Las personas se conocen a travs de una pantalla
y establecen vnculos desde all: vnculos efmeros, lquidos, super-
fluos. Son relaciones sin sentido o son las nuevas relaciones que
se plantean en la postmodernidad? El amor a la carta es parte
de una sociedad de consumo que todo lo quiere en el instante, un
aqu y ahora prolongado en un presente eterno. Todo est marcado
por la satisfaccin de necesidades instantneas, efmeras y egocen-
tradas. Relaciones lquidas en un mundo lquido, que comienzan y
se evaporan en el mismo instante, donde la pasin dura segundos
y el amor es efmero. Donde la apuesta no trasciende el presente y
los vnculos no apuntan a la perdurabilidad. Palabras clave: amor; vida
lquida; redes sociales.
Abstract: Love in Tinders time
Romantic love eighteenth and nineteenth century is history. Eighteenth and nineteenth
century romantic love is history. Nowadays, social networks and new technologies have
changed the ways of communicating and loving. People get to know each other through a
screen and establish ephemeral, liquid and superfluous links from there. Are those non-
sense relationships? Or are they new relationships that arise in postmodernism? Love a
la carte is part of a consumer society that wants everything instantly, the here and now
extended in an eternal present. Everything is marked by instant satisfaction, epheme-
ral and ego-centered needs. Liquid relationships in a liquid world start and evaporate
instantly, passion takes seconds and love is ephemeral; the bet does not transcend the
present and the links are not concerned with durability. Key words: Love, Liquid Life,
Social networks
* Dra. en Estudios Sociales en Amrica Latina, mg. en Sociologa, Lic. en Comunica-
cin Social por la Univ. Nacional de Crdoba. Diplomada en Feminismos Polticos
por la UNAM. Becaria postdoctoral de CONICET. Docente universitaria e investi-
gadora.
Se autoriza la copia, distribucin y comunicacin pblica de la obra, reconociendo la autora, sin fines comerciales y sin autori-
zacin para alterar, transformar o generar una obra derivada. Bajo licencia creative commons 2.5 Mxico
[Link]
198 Cultura y representaciones sociales
A principios del siglo XX, los bailes, las tertulias, los vnculos
familiares eran los espacios donde podamos conocer y elegir
los ms afortunados a nuestras parejas, o aceptar a regaadien-
tes las imposiciones familiares. En el transcurso del siglo, los roman-
ces fueron cambiando, las pasiones dejaron de ser ocultas y la vida
social activa, diurna y nocturna fueron los lugares donde uno poda
toparse con la popular media naranja.
Transitando la segunda dcada del siglo XXI, el amor, el roman-
ce y la pasin hallan nuevos escenarios que tienen que ver con el
mundo virtual y la revolucin tecnolgica. En un principio, el chat
permita conocer personas desde la intimidad del hogar y depen-
diendo de una computadora que haca de vnculo-puente entre una
y otra persona. Ambos, a cada lado de la pantalla, gestionaban en-
cuentros reales sin la mediacin de esa pantalla que haba permitido
conocerse. Luego, se pas a Facebook como un sitio virtual desde
donde mostrarme, visibilizar mi vida, mis deseos, pensamientos e
imagen. Como una gran vidriera social, Facebook permita cono-
cer a los dems y darnos a conocer. Actualmente, se aceleraron los
tiempos del chat y los de Facebook, y se crean aplicaciones que se
usan directamente desde el celular y que funcionan a modo de deli-
very sexual-amoroso. Tinder, Kickoff y Brenda llegaron al mundo
para instalarse como espacios propios de una modernidad lquida
que usa y abusa del amor lquido, y donde la inmediatez se vuelve
urgente y las emociones ocupan segundos planos.
Como todo, debemos verlo en su contexto social. Claramente,
en pocas de amor romntico, estas aplicaciones hubieran fracasado.
Hoy no hay tiempo para el romance, el poema o el dilogo intenso y
constante. Los ritmos de la globalizacin y el capitalismo presionan
y estas opciones a la carta permiten adaptarnos a nuevos vnculos
que satisfacen la idea de amor actual. Esto conlleva tambin otras
consecuencias como el incremento de la desconfianza en las parejas
ya consolidadas, las violencias que acarrean la celotipia y el descrei-
miento en tradiciones ancestrales como el matrimonio.
Estas aplicaciones estn marcando la desaparicin del amor y los
vnculos amorosos? O slo los estn reconfigurando? Qu tipo de
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Contribuciones: El amor en los tiempos del Tinder
comunicacin se establece entre estos usuarios? Este servicio de
amor a la carta, qu nos est planteando en esta postmodernidad
lquida? El amor se convierte en un negocio que beneficia a compa-
as transnacionales que programan aplicaciones destinadas a satis-
facer la voracidad con la que constituimos y vivimos las relaciones?
Giddens (1999) menciona el paso histrico del amor romnti-
co al amor confluente, ambos completamente distintos, el primero
ms tradicional relacionado con una visin idlica de las relaciones
afectivas, y el segundo, libre y prcticamente sin ataduras. Esto, con-
siderndolo en un contexto donde todo se vuelve fugaz, inmediato
y superficial.
En este contexto capitalista, globalizado y postmoderno, se hace
necesario reflexionar sobre el paso a una nueva forma de amor t-
pica de la modernidad reflexiva: cada vez ms mediada tecnolgi-
camente, complementada y, en algunos casos, sustituyendo poco a
poco el encuentro cara a cara. Estas mediaciones tecnolgicas en las
relaciones afectivas estn constituidas por dispositivos que van des-
de el artefacto que permite a una pareja continuar su interaccin sin
importar espacio o tiempo, hasta las aplicaciones que le facilitan a
sus usuarios identificar personas en su entorno con quienes podran
entablar una relacin. La transicin a formas de relacin afectiva
mediadas por ciertas tecnologas tiene importantes consecuencias
que se hace preciso teorizar. Esta reconfiguracin del amor podra
contribuir a la descomplejizacin y erosin de las relaciones sociales,
as como a un cambio sin retorno en la manera de vincularnos.
En la actualidad, la nueva Celestina pasa a ser el sistema ope-
rativo que permite descargar aplicaciones de este tipo. En ellas, los
usuarios y las usuarias observan un men en el que se exponen
fotos y datos personales bsicos sobre las personas. A partir de all,
se elige qu consumir. El amor en un chasquido de dedos, a la or-
den, sin prembulos.
Cultura y representaciones sociales
200 Cultura y representaciones sociales
Tinder, y la reconfiguracin del amor
Hombres y mujeres, mediante una aplicacin que les especifica la
distancia geogrfica que existe entre ellos, son presentados con su
nombre de Facebook y una serie de fotos. Los usuarios observan y
aprueban o desaprueban al otro usuario. Si ambos se aprueban entre
s, automticamente la aplicacin los conecta y comienza la acele-
rada carrera por satisfacer la necesidad de encuentro. Pues, si hay
algo que est claro, es que estas redes han modificado vnculos, pero
nunca acabarn con ellos, pues el contacto real es indispensable para
el amor y la sexualidad. As funciona Tinder, la ms emblemtica de
las aplicaciones diseadas para heterosexuales.
Tinder...
... opera como un intermediario que, tomando en cuenta los
datos de perfil de Facebook del usuario, brinda opciones de perso-
nas compatibles en edad, intereses, zonas geogrficas y amigos en
comn (Moscato, 2014).
Es decir, toda la informacin que la o el usuario ha registrado en
Facebook se convierte en un filtro para indicarle quin es la persona
ms cercana para una posible interaccin social.
Segn Moscato (2014) la popularidad de Tinder se debe a que se
ha convertido en una plataforma para conocer gente, sin la carga o
el prejuicio de estar frecuentando un sitio de citas.
Otras herramientas similares, basadas en el empleo de ordenado-
res y otros dispositivos, tienen como fin producir una apariencia de
realidad que permita al usuario tener la sensacin de estar presente
en ella (Raya Gonzlez, 2011). Estas buscan, sobre todo, solucionar
el problema del amor a distancia. Dos son los que ms han llamado
la atencin: LovePalz y Frebble. El primero se pens para las pare-
jas, o mejor dicho, para vivir las relaciones socioafectivas mediadas
tecnolgicamente. Esta es una tecnologa pensada mercadotcnica-
mente para ambos sexos. Para el hombre toma el nombre de Zeus
y para la mujer, Hera.
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Contribuciones: El amor en los tiempos del Tinder
Ambos estn diseados de acuerdo con la fisiologa de cada
sexo, vale decir, al modo de un vibrador con forma flica [] y con
la forma de un masturbador imitando la cavidad vaginal (Espi-
noza Rojas: 2015).
Esta tecnologa tambin fue pensada para parejas homosexua-
les.
La segunda de estas tecnologas (Frebble) es un aparato que se
ajusta a la mano; al presionarlo la persona que sostiene el otro, est
donde est, siente el apretn (Framebits, 2014). Ambas herramien-
tas se basan en la tecnologa hptica, es decir, aquella que permite el
contacto fsico entre ser humano-mquina o ser humano con otro
ser humano, en la que un aparato media la relacin (Raya Gonzlez,
2011). Estas aplicaciones posibilitan la comunicacin con los dems
sin recurrir a las relaciones cara a cara.
Tal como seala Espinoza Rojas (2015)
... el caso de Tinder y otras aplicaciones o plataformas pareci-
das, buscan llenar el vaco que produce la soledad de una sociedad
conectada en redes digitales, pero no en redes humanas, en una so-
ciedad que ha desgastado la colectividad y sobrepone la individuali-
dad y alejamiento de las y los otros. Toda esta sustitucin a partir de
la mediacin tecnolgica busca adems la descomplejizacin de las
relaciones sociales. Si la tecnologa permiti hacer fcil el trabajo,
entonces por qu no hacer fcil tambin toda dinmica social.
Estas aplicaciones no son ms que una representacin del entra-
mado social actual. Relaciones lquidas en un mundo lquido, que
comienzan y se evaporan en el mismo instante, donde la pasin dura
segundos y el amor es efmero. Donde la apuesta no trasciende el
presente y los vnculos no apuntan a la perdurabilidad.
Amor efmero y lgica casual
El amor ha ido modificndose con el tiempo y las pocas histricas,
que han marcado maneras de vincularse y de sentir. Giddens (1999)
Cultura y representaciones sociales
202 Cultura y representaciones sociales
realiz un estudio sociohistrico en el que observ la evolucin de
la forma en que se conceba el amor. As, vio cmo, durante el siglo
XVIII-XIX, el amor romntico era el predominante y se una a la
popularizacin de la novela romntica. En este tipo de amor, los
afectos y los lazos, el elemento sublime del amor, tienden a predo-
minar sobre el ardor sexual (Giddens, 1999).
En esta posmodernidad actual (o modernidad reflexiva, como la
llama Giddens) el amor romntico ha perdido su razn de ser. Las
redes sociales han permitido que las personas se conozcan mediante
plataformas digitales de interaccin, abandonando cada vez ms las
nociones de conquista, coqueteo y romance. Las computa-
doras e internet estn contribuyendo a reflexibilizar y replantear el
mapa de las relaciones amorosas y sexuales al abrir nuevas posibili-
dades, modelos y estereotipos.
En estas plataformas virtuales, las y los individuos se conectan
para entablar en algn sentido una relacin de pareja, pero muchas
de estas relaciones son lquidas, en trminos de Bauman (2006): la
globalizacin, que nos lleva al consumismo, se ha apoderado del
amor para convertirlo en otra mercanca ms. Bauman (2006) expli-
ca que la definicin romntica del amor (hasta que la muerte nos
separe) est pasada de moda, ya que ha trascendido su fecha de
vencimiento debido a la reestructuracin radical de las estructuras
de parentesco de las que dependa y de las cuales extraa su vigor e
importancia.
La desvinculacin del amor romntico en la modernidad reflexi-
va permiti tambin, en algn grado, una liberalizacin de la sexua-
lidad. El espacio mediado por las tecnologas, especialmente por In-
ternet, ha podido llegar a significar un lugar para poder hacer lo que
generalmente las personas no haran en los espacios tradicionales y
fsicos de la vida cotidiana (Espinoza Rojas: 2015).
Este amor, que se nutre de la virtualidad, podra denominarse,
en palabras de Giddens (1999) amor confluente, pues es un amor
contingente, activo y por consiguiente, choca con las expresiones de
para siempre, solo y nico, que se utilizan en el complejo amor
romntico. Podra decirse que es un tipo de amor ms libre, desvin-
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Contribuciones: El amor en los tiempos del Tinder
culado de los prejuicios de antao sobre el estar necesariamente jun-
tos en el mismo espacio para demostrar afecto, hasta posiblemente
sin la base de una institucin religiosa en la que se busque la legiti-
midad de su unin temporal, en la mayora de casos, etctera.
Giddens (1999) explica:
El amor confluente presupone la igualdad entre los sexos y en
el dar y recibir emocionalmente. Incluye el erotismo como un ele-
mento decisivo del xito o fracaso de la relacin, esto es, busca la
plenitud en el logro del placer. No se basa en el matrimonio como
institucin legal o religiosa. Este amor no es necesariamente mo-
ngamo, mientras sus partcipes crean conveniente que as sea, no
es exclusivo de las relaciones heterosexuales; los ideales romnticos
tambin permean a las parejas del mismo sexo (Coran Berkin y
Rodrguez Morales, 2000: 53).
Es un amor tambin ms individualista, donde prima el deseo de
satisfacer ya, aqu y ahora, el deseo sexual/sensual/ertico, sin ne-
cesidad de proyectar hacia el futuro, sin necesidad de entregar nada
a cambio, ni de desnudar el alma y las emociones. Es una propuesta
para mantener las emociones resguardadas, de consumo rpido, pro-
pia de una sociedad consumista y capitalista. As, podramos decir
que Tinder y las dems aplicaciones semejantes, no tienen mucho de
qu diferenciarse con respecto a una hamburguesa de McDonalds
o una Coca Cola.
La metfora de la liquidez o fluidez es la adecuada, segn Bau-
man (2006), para aprehender la naturaleza de la fase actual de la era
moderna. La modernidad lquida comenz con el cambio en las re-
laciones espacio-temporales: cuando el espacio y el tiempo llegaron
a separarse en la vida misma y entre s, para comenzar a ser teoriza-
das como categoras independientes.
Esta nueva visin y experimentacin de lo espacio-temporal
acarre como consecuencia la idea de velocidad y aceleracin: el
cambio espacio-temporal se explica cuando la distancia recorrida en
una unidad de tiempo pas a depender de la tecnologa y pudieron
transgredirse los lmites heredados de la velocidad del movimiento,
Cultura y representaciones sociales
204 Cultura y representaciones sociales
mediante el acceso a medios de movilidad ms rpidos. Comenz,
en fin, a vivirse la vida instantnea (Bauman: 2006).
Bauman predice, as, el fin de la era del compromiso mutuo
(Bauman: 2006); pues, la tcnica principal de la vida instantnea es
la huida, el escurrimiento, la elisin, el rechazo concreto de cualquier
mantenimiento a largo plazo, el no involucramiento con responsa-
bilidades que lleven a asumir consecuencias de cualquier ndole. Es
un proceso de individualizacin que genera una desintegracin total
de la trama social y se entiende como una necesidad de aislarse y
de romper con todo vnculo humano; es decir, de des-solidificar o
licuar las relaciones personales. As, la sociedad de la modernidad
lquida es inconsistente en s misma y es incapaz de ofrecer sostn a
cualquiera de los vnculos humanos.
Asimismo, Bauman instala la nocin de amor lquido (Bauman:
2005), que sera la manera de relacionarse en la actualidad. El amor
lquido fluye determinado por la pasividad de la tecnologa que pro-
vee Internet, en el sentido de que el modo de vinculacin actual se
entiende como metfora de las relaciones virtuales o del ciberamor.
Esto no significa que las relaciones se construyan nicamente por
Internet, pero s que las relaciones se generen como si lo hicieran
por Internet, es decir, en el flujo virtual de la no estabilidad. Por
esta razn Bauman prefiere hablar de conexiones en vez de re-
laciones, y de redes en vez de parejas, para denominar mejor
las dinmicas interpersonales actuales (Bauman: 2005). Es decir, a
diferencia de las relaciones e ideas semejantes que resaltan el com-
promiso mutuo, la red y sus conexiones resaltan y dan va a la
falta de compromiso.
A pesar de este panorama sobre las conexiones en nuestras so-
ciedades actuales, Bauman asegura que existe una desesperada ne-
cesidad de interconectarse y, en definitiva, esto es lo que anima
a exhibir la vida privada en la escena pblica. A este mostrar inti-
midades, Bauman no deja de predecirlo como una consecuencia
misma de la modernidad lquida. Es que hoy...
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Contribuciones: El amor en los tiempos del Tinder
... lo pblico se encuentra colonizado por lo privado () [y] el
arte de la vida pblica queda reducido a la exhibicin pblica de
asuntos privados y a confesiones pblicas de sentimientos privados
(), [que] cuanto ms ntimos, mejor (Bauman: 2006).
En transicin permanente
Estos cambios en las maneras de relacionarnos no son, como he-
mos visto, aislados. A nivel macroestructural, podemos sealar que
la sociedad occidental se encuentra, desde hace ya unas dcadas,
atravesando un proceso de transformaciones que alcanza todos los
mbitos y, obviamente, Internet no es ajena a ello. Estamos pasando
de un rgimen de poder propio de una sociedad capitalista, a otro
proyecto poltico, sociocultural y econmico. Una transicin de un
mundo hacia otro: de aquella formacin histrica anclada en el capi-
talismo industrial, que rigi desde fines del siglo XVIII hasta media-
dos del XX y que fue analizada por Michel Foucault (1975) bajo el
rtulo de sociedad disciplinaria, hacia otro tipo de organizacin
social que empez a delinearse en las ltimas dcadas. Foucault ha-
ba destacado lo que llam una anatomopoltica (Foucault: 1975), ca-
racterizada por ser una tecnologa individualizante del poder, basada
en el escrutar en los individuos, en sus comportamientos y en sus
cuerpos, con el fin de atomizarlos, es decir, producir cuerpos dciles
y fragmentados. Est basada en la disciplina como instrumento de
control del cuerpo social, penetrando en l hasta llegar a sus tomos:
los individuos particulares. Al individuo concreto se le aplica, enton-
ces, el control, la vigilancia y el castigo.
Foucault compara a la sociedad moderna con el diseo de pri-
siones llamadas panpticos: all, un slo guardia puede vigilar a mu-
chos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro
calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna
prisin brillante, pero Foucault advierte que la visibilidad es una
trampa (Foucault: 1975). A travs de esta ptica de vigilancia, dice,
la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y co-
Cultura y representaciones sociales
206 Cultura y representaciones sociales
nocimiento. Foucault sugiere que en todos los planos de la sociedad
moderna existe un tipo de prisin continua: todo est conectado
mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos so-
bre otros, en busca de una normalizacin generalizada (Foucault:
1975).
Asimismo, Foucault describe la emergencia del bio-poder y el
control total sobre los cuerpos vivos (Foucault: 1976), es decir,
todas las polticas econmicas, geogrficas y demogrficas que es-
tablece el poder para el control social. Como el poder se encuentra
difuso e impregna todas las relaciones sociales, ataca las hiptesis
represivas, la creencia comn de que hemos reprimido nuestros
impulsos sexuales desde el siglo XIX. Y propone una visin de la
sexualidad como promovido a travs de la construccin discur-
siva del sexo. Sin embargo, esta supuesta libertad sexual se enfrenta
continuamente al control sobre los cuerpos vivos; y el derecho
de espada, la muerte, tpica de sociedades disciplinarias, ha cedido
el paso a la interiorizacin de la norma, que constituye un meca-
nismo ms acorde con las sociedades de control en las que vivimos.
Por tanto, el autor concibe el discurso sexual y la libertad sexual
lograda en las ltimas dcadas como un dispositivo falso, que pre-
tende distraer de lo que debe ser verdaderamente objeto de lucha en
nuestra sociedad: el control sobre nuestros propios cuerpos, sobre
nuestros deseos y pasiones.
No obstante, las sociedades han cambiado y, por ende, tambin
lo han hecho las subjetividades. La necesidad de ocultar lo ntimo,
lo privado, el temor a la censura y al castigo, ya no son las mximas.
El punto, ahora, es todo lo contrario: me muestro, me exhibo, estoy,
aparezco y, por todo ello, pertenezco. Sin embargo, no desaparece el
panptico, no desaparece la vigilancia. Unos y otros nos vigilamos
mutuamente, constantemente, aunque protegemos nuestros cuer-
pos reales. Aparecemos virtualmente, nos mostramos virtualmente
a travs de una cmara, una pantalla, un blog... pero nuestro cuerpo
permanece en el mbito privado, protegido por m mismo.
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Contribuciones: El amor en los tiempos del Tinder
El deseo de lograr una total compatibilidad con el tecnocosmos
digital se ha convertido en un imperativo interiorizado que torna al
cuerpo obsoleto.
Esta evolucin poshumana (o postevolucin) muestra los cuer-
pos insertos en un rgimen digital donde se presentan como siste-
mas de procesamiento de datos encargados de disolver su propia
materialidad. En este nuevo rgimen de poder y saber nada queda
fuera de control (Sibilia: 2005).
Si bien todava seguimos siendo cuerpos disciplinados, dciles y
tiles como deca Michel Foucault (1975), tan eficaces para el pro-
yecto del capitalismo industrial, hay algunos cambios. No somos
exactamente eso. El auge de la gentica y el desciframiento del cdi-
go gentico contribuyeron a expandir esa retrica. El panorama ha
cambiado y, ahora, se recurre a lo que Gilles Deleuze llam socie-
dades de control: regmenes apoyados en tecnologas electrnicas y
digitales para establecer el dominio del alma, lo que podra llamarse
biopoder (Deleuze: 1991).
En la actualidad se estn generando otro tipo de cuerpos, ms
vidos que disciplinados. Sera otro perfil subjetivo el que sera pri-
vilegiado, estimulado. Los nuevos cuerpos son ansiosos, excitados,
incitados a consumir constantemente, cuerpos que quieren siempre
algo nuevo, experiencias extremas, antes mal vistas. Es un cuerpo,
adems, que necesita ser visto para ser: slo reconoce su materiali-
dad bajo la pupila del otro, bajo su comentario y su reconocimiento.
Las subjetividades cambiaron: ya no quiero soledad, ni intimidad, ni
introspeccin. Ahora, a visibilizarme compulsivamente, puesto que,
al parecer, la pantalla es lo nico que otorga legitimidad en pocas
del fin de los grandes relatos.
Las redes virtuales son, en realidad, un fenmeno social muy am-
plio, que atraviesa toda nuestra cultura y da forma a nuevos modos
de trabajar, amar, estar en el mundo. Porque ya no nos rigen ni el
temor al castigo ni la devocin por el cumplimiento del deber: para
bien o para mal, estamos regidos por el culto al cuerpo, la autorre-
Cultura y representaciones sociales
208 Cultura y representaciones sociales
ferencia, la fascinacin por el xito individual. Nos convertimos en
una cultura que, cada vez ms fuerte, exclama: Yo, yo... y yo.
En este mundo egocentrado, la construccin del amor slo pasa
por m y por mi deseo personal e instantneo. Selecciono del men
la cara ms bonita, el cuerpo ms llamativo y la edad ms joven, que
todo encaje en los patrones culturales de la belleza y la juventud.
Y, a partir de all, me meto de lleno a satisfacer mi voraz deseo de
conquista. En el marco de la vida lquida, el amor se vuelve instan-
tneo y fugaz.
A modo de conclusin
Si bien, por lo novedoso de estas herramientas, es an muy difcil
establecer con certeza qu suceder con el nuevo o los nuevos tipos
de amor que se estn gestando a partir de la revolucin tecnolgica,
podemos esbozar algunas conclusiones.
Queda claro que los tiempos que corren son tiempos de exalta-
cin del Yo, obsesin por la imagen y propagacin de realities shows y
blogs; de reconocimiento de las diferencias y estmulo a la construc-
cin de la individualidad, tanto como de exhibicionismo, insatisfac-
cin y soledad. Tiempos, en fin, habitados por millones de seres que
contemplan extasiados el espejo que les dice que son ellos, ahora s,
los que tienen el cartel de protagonistas.
Por otra parte, es indiscutible que aument el nmero de me-
dios para comunicarnos; sin embargo, eso no conlleva el creer que
mejora la comunicacin, el dilogo, la interaccin entre los sujetos.
Pero todo est cambiando: no podemos hablar de relaciones conso-
lidadas o de relaciones vacas, de vnculos virtuales que no existen
en la realidad o de vnculos virtuales que fortalecen la solidaridad.
Los vnculos cambian, as como las redes creadas interactivamente;
las necesidades y las maneras del decir se alteran, los discursos y
sus contenidos se modifican... Aoranza del pasado o un culto al
presente? Ni una ni otra cosa. Estamos frente a realidades diferen-
tes que llegaron para quedarse, frente a un mundo compuesto por
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Contribuciones: El amor en los tiempos del Tinder
personas que ya no quieren vivir el amor ni las relaciones de manera
romntica o con visin de futuro.
El amor est modificando sus pautas de comportamiento y de
acercamiento; es muy tajante hablar del fin del romance, pero ya no
podemos seguir apostando a que un bolero y unas velas encendidas
son la frmula del amor. Hoy, colabora mucho ms en la conquista
la pantalla tctil y un me gusta.
Las lgicas de vida, convivencia y consumo han cambiado. El
mercado conquist cada rincn de nuestras vidas. Cmo no iba
a conquistar el terreno sentimental? El amor a la carta es una de
las aristas de un mundo delivery que se est planteando en la era
global.
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