LOS
CHIBCHAS
ANTES DE LA CONQUISTA ESPANOLA
l'O.R
VICENTE RESTREPO
CRballero gran Cruz de la orden de San Gregorio Magno,
ex-Mi nietro de Relaoionee Exteriores :y de Hacienda
de Colombia, eto. eto.
:[Link]
BOGOTA (COLOMBIA)
ltup....l\ta <l<'l r ,..\.. J: oUZ, <'&\le 131 l\UUOI'O 100
.li'AIITADO 180
PROLOGO
Dice el distinguido americanista marqus
de Nadaillac, hablaado de los Chibchas:
"[Link] poca con abemos acerca do uto pueblo, qno es con
aidorado como uno de los antorea do la antigua civilizacin de
la Amrica del Sor."
Permtaseme completar esta idea agregan-
do que, en lo poco que se sabe, hay muchos
errores que se tienen hoy por hechos ciertos. In-
tento escribir la verdadera historia de la civili-
zaci6n chibcha, desembarazndola de las ficcio-
nes con que la han desfigurado los modernos
escritores, que han becho de ella una novela.
Tuvo el estudioso can6nigo doctor Jos Do-
mingo Duquesne un siglo de celebridad no me-
l'ecida por haber inventado una serie de nove-
dades relativas t este pueblo. Atribuy6le el u~o
de los quipos; de los jeroglrficos; de ciftas nu-
merales ; de un complicado calendario en el
que se enlazan tres aos diversos de doce, vein-
te y treinta y siete meses lunares, etc. Coloc6 al
sapo entre los dioses chibchas, y alter6 profun-
damente las nociones que se tienen sobre el ci-
vilizador Bochica} los sacrificios humanos, las
-IT-
procesiones, etc., viendo ~n todo un simbolismo
que s6Jo existi en su imaginacin.
No brilla el genio del barn de Humboldt, en
lo que escribi acerca de los Chibchas ; prohij y
divulg muchas de las fantasas de Duquesne,
y aun las aument, pues dijo que levantaban
"columnas en que se medan las sombras solsti-
ciales equinocciales y los paso3 del sol por el
zenit.'' No comprendi las tradiciones de este
pueblo; trat de mbnla la historia de Bochica,
quien presenta unas veces como hijo del sol,
otras como smbolo de este astro, y le da la
luna por esposa.
Duquesne fund escuela; sta ha usado un
mtodo que puede llamarse inventivo, pues los
que lo siguen resuelven con la imaginacin
todas las dificultades que se les presentan. Co
mienzan repitiendo los ertores de otros au-
tores, y los complementan con errores nuevos.
Suponen que las cosas debieron de pasar de tal
cul manera, y lo dan pot cierto. Parecen
creer que la ~erdad es ms bien fruto de hondas
cavilaciones que resultado del estudio de_ los he-
chos, y se muest1an inagotables en conjeturas y
de<luccioncs ingeniosas, pero que carecen de
fundamento. A los que tengan esto por exage-
racin ma, les ruego que ab1an uno cualquiera
d-e los libtos opsculos que se h"'n escrito en
este siglo referentes los Chibchas, y que loco-
tejen con las obtas de los cronistas. De seguro
que su sorpresa ser g\ande.
-v-
Qu no se ha dicho de este pueblo, quien
se ha atribudo una civilizacin muy avanzada!
Se ha ensalzado la sabiduda de sus sacerdotes,_
considerndolos como "depositarios de las cien-
cias asttolgica y cronolgica''; se ha dicho que
en el templo de Sugamuxi se conservaban "los
anales de su nacin y las crnicas de su civiliza-
cin ''; se ha hablado do observaciones meteo-
rolgicas hechas por los ChibchaR; de sus "co-
nocimientos adelantado3 en arquitectura"; de
"sus condiciones intelectuales y materiales ade-
cuadas para los inventos fabulosos"; de tribu-
nales de justicia, de comentadores de leyes, etc.
Si tratara de refutar todos esos errores, tendra
que escribir un libro.
Ningn autor moderno ha sabido describir
siquiera el vestido de los Chibchas. Ofuscados
por un pasaje oscuro y mal entendido de Pie-
drahita, les han atl'ibudo el uso de [Link] 6
tnicas, cuando claramente dice el Padre Simn:
"1'ra~< r las camictus no ca hbito de loa Moecat~, sino de
Jos dt:l Pe1 , tic rnicrcs atos lo tomaron d .. sde los primeros
qne entrar(ln ,,rn er>n los cspafioles qnll bajaron del Ptlr .
Los indios vicjos jams andan con cauheta."
Igualmente y por la misma razn han des-
acertado al hablar de la forma de las casas, de
la cerradura de laR puertas, de caminos empe-
drados, etc. La historia escrita por el ilustre
Obispo, poco digna de crdito en ciertos puntos,
mal interpretada en otros, ha sido el origen de
muchos errores.
-VI-
'
. Es indispensable dar nuevo rumbo los es-
tudios [Link] y arqueo16gicos relativos '
Colombia, pues por el que se ha llevado hasta.
hoy no es posible obtener otro resultado que en-
~araar la liist01ia y oscurecerla.
No puedo dejat [Link] sin reparo ciertos
juicios emitidos por autores de nota. Dice el Ge-
neral Joaqun Acosta qne "los primeto:s euro-
peos que pisaton el tertitorio de los Chibchas se
propusieron extirpar como diab61icas cuantas
tradiciones, 1itos y ceremonias hubieran podido
serv:r para darnos una idea de la constitucin
poltica y religiosa de aquel pueblo. Lo poco
que se ha consetv~do, (agrega), se halla mezclado
de tautas [Link] y conjeturas, que al reprodu-
citJo nos rodea la ms penosa incertidumbre,
por carecer de datos seguros y contestes." (1)
Uricoechea va ms lt-jos, pues aseveta que "los
conquistadores se opusieron conserva.r los gr-
menes de la civiJizaci6n indiana, y han conse-
guido casi dejarnos en tinieblas."
Conviene considerar estos cargos bajo dis-
tintos puntos de vista. Entre los Chibchas suce-
di6 lo mismo que en Roma y dondequieta que
el Cristianismo ha tenido que luchar con la ido-
latra; la superioridad incontestable de la reli-
(l) Siete pnf(inns ms 11dela,,te se cuntn\dicc Acosta recono-
ciendo que 1" tradicin no es confus" ni dudusa respecto de la
mtolgta. usos y costumbres de los Cbibchna, ''en cuyo apoyo
se encuentra el testimonio conteste de diforeutcs autores qno no
pudieron coiarac."
- ~-----
-VII-
gin Catlica acab con el gentilismo, sin deja.-
en pie ninguna de sus prcticas. Si el celo de
los misioneros los llev quemar por ~entena
res informes y grotescos dolos de madera, nada
perdi el arte con esto, y si los espaiioles echa-
ron al fuego, para fundirlos, los tunjos y alhajas
de oro de Jos indios, hicieron lo que general-
mente han hecho entre nosotros en este siglo
los descub1idores de entierros y de santuarios.
Las dos obras histricas relativas los
Chibcbas, que sirvieron de base principal las
relaciones de los cronistas, fueron escritas por
dos conquistadores; pues la una tuvo por autor
al humano y discreto licenciado Gonzalo Jim-
nez de Quesada, descubridor de e:3tas regiones
y fundador del Nuevo Reino de Granada, y la
otra Juan de Castellanos, quien vino de Espa-
fia tomar parte en la conquista de nuevas tie-
rras, antes de recibir las rdenes sagradas. Pu-
dese, con toda propiedad, altera1 la proposicin
<le Uricoechea en estos trminos: los conquis-
tadores conservaron la historia de la civiliza-
cin chibcha, y sin sus escritos estaramos hoy
casi en tinieblas en lo que ella se refiere.
No son tan escasas, como dice Acosta, las
noticias que se han consetvado de este pueblo,
digno de ser estudiado, ni hay que culpar los
cronistas de que sus tradiciones fueran confusas
y mezcladas de :fabulas. No poda ser de otro
modo, ya que los Chibchas no tenan ninguna cla-
-VIII ~
se de escritura, ni manera de computar los tiem:..
pos, ni habfa entre ellos hombres que se ocupa-
ran en guardar el recuerdo de hechos pasados.
Hasta hace muy pocos aos nuestras crni-
cas estaban por lo general sepultadas en el ol-
vido, pues se ignoraba el paradero de algunas,
y otras yacan manuscritas en la Bibliote-
ca .Nacional. Los hombres estudiosos y ami-
gos de conocer las antigedades colombianas
slo se podan procurar las obras del ilustre
Obispo Piedrahita y del Padre Zamora. Gracias
los cuidados de la Real Academia de la His-
toria, tenemos hoy una hetmosa edicin de la
Ifutoria de las Indias, de Oviedo. Los etuditos
americanistas D. Antonio Paz y Melia y D. Mar-
cos Jimnez de la Espada han publicado, con
preciosas noticias preliminares, la Ilistmia del
Nteevo Reino de Granada, por Juan de Castella-
nos, y el Eptome de la Conquista. Y entre nos-
otros, D. Felipe Prez dio la estampa l!]l Car-
nero, de Rodrguez Fresle ; D. ~fedardo Rivas
la obra de Piedrahita, y el Gobierno Nacional
la obra del Padre Simn. (1)
.-\leccionado pot la experiencia de sabios
autores, quienes, c1eyendo haber alcanzado una
petcepcin clara de las cosas, echaron por el
fcil camino de las hiptesis fantsticas y no lo-
( 1) Fultan s\ esta obra el os complementos indispensaules:
nna ft! de crntns mra &1l\"'1lr lna nnmcro31\8 iocorrecconea que
afean J,, edicin, y un indice gene,al ulrahtico >ara fllcilitur laa
indag:tciones.
- - - - - -- ---- - -
-IX..,..
graron desentaar Ja verdad shto cubrirla con
un velo ms espeso, ser muy pa1co en mis jui-
cios, limitndome en gene1al expone1 sencilla-
mente los hechos. No por [Link] esquivar clar mi
opinin, fundndola en razones, acerca de los pro-
blemas de arqueologfa y etnogafia que natutal-
mente se presenten en el curso del relato.
Dos fuentes princi paJes forman la bast- de
este lib1o. En primer lngsu, las crnicas, cote-
jadas con esmero para conocer fl)ndo los he-
chos y podet valorar el grado de veracidad de
los autores. Los escritores modernos han olvi-
dado hacet este cotejo, que es suficiente para
poner en claro muchos errores que, como hechos
comprobados, han pasado la historia sin dis-
cusin, y para enmendar muchas contradiccio-
nes. Ninguna de las crnicas basta, por s sola,
para dar una idea precisa de lo que era elme-
blo chibcha. En cada una se omiten hechos y
chcunstaucias esQnciales; en cada una se en-
cuentran errores 6 falsas interpretaciones que la
lectura de las dems ayuda [Link]. En to-
das ellas falta un plan 6 designio general orde-
nado. No obstante estos defectos, confrontn-
dolas se ve que se completan mtuamente.
La. otra fuente es el estudio detenido de los
escasos monumentos de piedra que dejaron los
Chibchas; de sus pictograas, de las piezas de
cermica, de piedra y de madera, as como de
los tunjos y alhajas de oro, tumbaga y cobre
-x-
que se han hallado en sus sepulturas. El examen
de~estos objetoe, hecho la luz de las crnicas
y:no caprichosamente, da la medida de su eul-
tuta.
He escogido las figuras del Atlas arqueolfr.
gif'o que complementa este libro, de entre el
nmero muy considerable de piezas que, por co-
misin del Gobierno, y con motivo de las Exposi-
ciones ele Madtid y Chicago, me tom el trabajo
de describir, catalogar y hacer fotogtafiar. ~{u
chas de ellas hacen parte de mi coleccin de
objetos indgenas <le oro, otras de 18 de cetmi-
ca y piedra de mi hijo Ernesto (ambas pertene-
cen hoy nl Museo colombino de Chicago) y unas
pocas, en fin, fueron copiadas del Mn~eo Nacio-
nal y de colecciones particulates. Debo especial
manifestacin de agtadecimiento mi amigo
D. Emiliano Isazn, por habet dirigido en Pars
la impresin, en [Link], de )as figuras del
Atlas.
Ya que he expresado con fttmqu('za mi
opinin sobre los tmbajos de los autotes moder-
nos, salvando el respeto que merecen, pues su
buena fe y el deseo de acertar los libran de re-
ptoche, ftiltame hablar de los antiguos. No me
propongo esctibir rasgos biogrficos de ellos,
pues basta con los eruditos esctitos que les han
consagrado el General Joaqun Acosta, D. Mi-
guel A. Caro, D. Antonio Paz y Melia y D. Mar-
cos Jimnez de la Espada. Tratar _slo de sus
obras.
-XI-
Siguiendo el otden ctonol6gico, correspon-
de el primer lugar Gonzalo Jimnez de Que-
sada.
Dice Oviedo lo siguiente :
"Mneha8 veCH tnvo pltica en MadriJ (en 154:7) con el
licenciado Xirnenez, y en V ulladolicJ (un 154:8) en la Corte del
Prndpe O. Fdlipt', y noe comnnicamoa; y la verdad, ee hom
bre honrado y d., gentil entendimiento y bien hbil, y como
yo saba qnal ava conquiatado el N 11ovo Rc!ino do Granada,
qniso informarme dl Ju algunas cof-a'l 'Vi'Va 1)()('~, y l no sola
m::l!tc do palabra, ~ero por e~eri~lto, mo moet16 nn grat~ ct~a
lknw do 8U8 8nb,C4lo& y lo tuvo mue: boa [Link] en mi poder .
La enal historia yo contar aqu ma brevemente do lo quo la
vi cscripta; pero docirsu ha lo ms suancial, sin dejar cosa
ul~nna que importt." (1}
Desde nntes de 154 7 tena, pues, ese1ito
Quesada. un Compendio ltist01az de la. conquista,
cuyo resumen ms completo y autntico consti-
tuye los captulos xvm xxx1 del Libro xx\I de
la Ifistoric& NatU1al de td Illdias, de Ovieodo,
quien dice que en ellos no hizo otra cosa que
seguir su relato. Cotttienen mucha3 noticias in-
teresantes sobre las costumbres de los Chibchas,
que uo se h~llan en ningn otl'O autor. Leyn-
dolos con atencin se notan muchos pasajes que
parece que hubieoa.u sido copiados del Eptome
de la conquista del Nuevo Reino de Granada,;
luego ste, como su nombte lo indica, no es
otra cosa siuo el resumen del trabajo ms exten-
so que Jimnez de Quesada comunic Oviedo.
Jimnez de la Espada, sin recordar este inci-
(1) T. 11, Lib. XXVI, Cnp. 'XV!It y XX.
...:.. xu-
dente, haba atribudo muy acertadamente el
Eptome al Licenciado.
No queda, pues, duda de que el Eptome
es el resumen del Oompenio historial. As como
puede tenerse por cierto que tambin lo escribi
el mismo auto1, puesto que aunque habla en
tercera persona, se olvida con frecuencia y lo
hace en ptimea persona de singular de plural.
Se comprende que Jimnez de Quesada
tena pasin por escribir, pues durante muchos
aos se ocup en completar, cor1egir y retocar
la relacin de los sucesos del descubrimiento.
El gtan cuaderao de que habla Oviedo (1) se
convirti con el tiempo en "unos tomos que in-
titul Los 1atos de Suesca," dice el Padte Si-
mn (2). Jimnez de la Espada descubri la cdu-
la de licencia concedida por el Rey para publi-
carlos, en 1568; en ella. se califica Ja obra de
muy til y provechosa, y se dice que al autot
le cost mucho ttabajo. Segn Piedtahita, afir-
ma el Adelantado que "escriba el compendio
modesto de sus hazaas: al mismo tiempo que
executaba muchas deBas en la guerra de los
Guasquias y Guales por los aos de 1572 y
1573.'' (3) A lo que agega que en 1574 com-
puso el captulo nono del libro tercero de su
( 1) "Un cuaderno llo su propia mano," dice f'astellnnoL
(2) Loa trea ratu th Suuca, dice D. Antonio Pinclo, por
constar Ja obra de tl't'll Jibroa.
(3) Fue en 1564 cuando Qneauda hizo la gnl.'rn' loe Gua-
les.
-:- XIIJ-
~ompendio. Zamora elogia Quesada diciendo
que en sus escritos " habla de s con gran tem-
'planza y humildad." Castellanos lo encomia
como "persona grave, docta y estimada ....
Varn en varias letras sealado. . . . N o tenien-
do menos de lettado que supremo valor en el
espada."
Es muy sensible 1a prdida de esta obra his-
trica, que no dudamos se hallar algn da.
Felizmente se conservan las intereRantes noti-
cias que contena, las que se encuentran recopi-
ladas en el Eptom.e y en las crnicas de Oviedo,
Piedrahita y Zamora (1 ).
Quesada tuvo el defecto de los escritores
de su siglo: etea [Link] en conseja.c:, Los
indios, de quienes asevera que muchas veces
no decan verdad, lograron conYencerle de que
exista uu pas poblado por amazonas, donde
"las mujeres eran las seoras y las que manda-
ban, y los hombres los sbditos y los mandados,"
y Ja reina se Uamaba [Link]. Envi su her-
mano Hernn Prez de Quesada descubrir esa
extraa regin, en cuya existencia siguieron
creyendo por muchos aos los conquistadores.
Tambin dio crdito al era01, que [Link]-
ta populariz y que ningn autor moderno ha.
impugnado, de que Iraca eta la Roma de los
Ohibchas y su cacique el pontfice mximo de
este pueblo.
(1) El cronist:' Herroru se apropi, como lo acostumbl'nba,
el texto dl'l Epftome, insertndolo on las Dcatlo1.
;_ ... -
~
'El cfebre-_ eroDista y. poeta haa 4e ~
1tanos Heg6 i Ttmja "feintid6s atlos despu4s d
que s~ estableei6 all asiento de gobierno, y sir.;.
vi6 de Cln'a de la ciudad dtu-ante cuarenta y
cinco ailos, de 1561 160&. Obsan, pues, muy
de cerca las costumbres de los inclfgenas y re-
cogi. sus tradiciones de boca de muchos de los
que habfan recibido el bautismo, y de sus inme-
.diatos sucesores. Su Irurtoria del Nuevo Reino d
Granada es el documento ms precioso que exis-
te en lo que se refiere lO$ Chibchas, y ers la
base fundamental de todo. estudio relativo i
ellos. Dice D. Antonio Paz y llelia que "son
por dems curiosas las descripciones del gobier-
no y antiguas costumbtes de los indios, con que
ocupa cincuenta y dos pgina." del primet tomo."
Lo que es de sentirse es que no llenara siquiera
unas doscientas pginas hablando de los Chib-
chas, con el perfecto conocimiento de las cosas,
la soltura y discrecin que acostumbraba, ya
que era "tan curioso observador de la verdad "
(Piedrahita.). Exento de las trabas de las octa-
vas reales que hacen tan cansada la lectura de
las Elegas de varones ilustres de Indias, el verso
blanco de que hizo uso en la Historia del Nuevo
Reino, aunque escaso de gusto potico, deja
correr la frase ms clara y desembarazada. Su
criterio es generalmente elevado y correcto, y
cuando paga ttibuto la credulidad, es porfue
otros lograron convencerlo.
-XV-
Es dig-no d~ Jametarse qae Cas~llanos es-
tribieta sus crnicas en verso, cediendo ' 1
instancias de sus amigota, cuando la prosa salfa
fcil y galana de su pluma, como se ver pot el
final del prlogo de su Histol'ia, que copio con-
tinuacin :
" De croer ee que qnien m detea .-oertar en la obra 81
oel art8ce d~:lla ; pero eomo DO todoe chn ' lo que gniean para
mnch<'~a aquella al qne el gueto de cada nno pide, imprnden
cia grande aerfa Ja ma, ai penaaao babor aderezaio eetoe analei
c.m tan entero fabor, qne Jo puoda du tanta diveraidad de
paladarea; pero lo menos catan\ cierta la poetoriJad qqe aqn{
no [Link] el principal condimento que historia roqoiore, qneee
verdad. Esta se lea y mi bJen~ voluntad so reciba, poee do
eaporaoza de romnoeraci6o h' gutado tiempo, papel y dinero
por servillot."
El franciscano Fray Pedto Simn vino de
E3paa Santaf de treinta aos de edad, en
1604, dos tercios de siglo despus de la conquis-
ta. Gast muchos aos en reunir Jos materiales
para sus extensas Noticias ltistoriales de las Con-
quistas de Tier1a Firme. El mismo dice ': habe1
andado las ms de las provincias y tierras que
se comprenden en esta histol"ia; las tierras del
Reino pocas hay ningunas que no haya pi-
sado."
A lo que agrega :
"He podido informarme y lllcormo cap1z do las coas de
por ac por vista de ojos, sin lo cual no pienso mo atraviese
tomar entro maooe esto trab3jo, por no ponerme on el peligro
de riea qne otros ae hao puesto, uo hablando con propiedad en
Ja geografa ni en Joe vocablos de las tierru de donde escriben,
por no haberlu visto ni estar bien informados y fiaree de roJa-
clonea de toda brou."
-XVI-
Es de senth'Se que muestre gran dosis de
eredulidad y en OC&SOllf'S muy escaso criterio.
Las principales fuentes de su obra fueron
las Orniclls de CasteUanos, Los 'ratos de Suesca
de Jimnez de Quesada y la Historia del descu-
brimiento que dej empezada el Padre Francisco
Medrano, por habet muerto en la jornada del
Dorado, y complet y perfeccion en dos tomos
Fray Pedro Agnado. Esta ctnica existe ma-
nuscrita en Madl'id.
Tuvo especial cuidado el Padre Simn en
recoget cuanto hall esctito y cuanto l mismo
pudo aun obset\"at respecto de las costumbres,
mitos y tradiciones de los Ohibchas; de tal modo,
que es el autor que ms cmulo de noticias ha
reunido acerca de este pueblo. La lectura de su
obra es tan indi~pensable todo el que quieta
esetibit de e3ta~ cosas, com:> la. de la. Historia
del Nuet'O Reino de Gran'Zda do Castellanos, pues
contiene multitud do detalles del ms alto inte-
1s, que no se hallan en ningn otto libto. Su es-
tilo es generalmente sencillo y lo catactetiza
cierta originalidad, aunque es frecuente tropezar
con pasajes confusos y poco inteligibles.
Es, en suma., la Historia de Fray Pedto Si-
mn la ms completa que se ha esctito sobte el
descubrimiento y conquista de este extenso te-
rritorio: monumento que, pesar de sus defec-
tos, har imperecedera su memoria.
El ms popular y conocido <le los cronistas,
r
por 'haber [Link] .s.u libro impresa muy pooo
despu~ de escrito, es el ilustre -hijo de Bogoti,
distinguido y santo obispo, Lucas Fernudez
de Piedrahita. Tendra cincuenta aos de edad
cuando pas6 Madrid responder ante el Conse-
jo de Indias de ciertas acusaciones que se le ha-
can, de las que fue absuelto. Hasta aquella
poca de su vida haba estado ajeno los estu-
dios sobre asuntos histricos relacionados con
su patria. El pensamiento de ocuparse en ellos
le vino en :Madrid, donde emple6 "todos los
das del ao sesenta y seis" (1666) en escribir
la pl'imera parte de la Histmia gene1al del
Nuevo Reino de Granada. N o era, pues, eru-
dito en prehistoria, y de aqu resulta que hay
generalmente necesidad de cotejar su texto con
los de otros autores. Of1eci su obra al pblico
"como capa arrojada, para ve1 c6mo la tratan,
antes de aventurar el cuerpo en ms decoro-
sos asuntos." Aunque muri6 de avanzada edad
en su obispado de Panam, no lleg6 componer
la segunda parte.
El mismo die~ que no tuvo ms mrito que
el que se le puede atribuir por haber reducido
c6mputo de aos y lenguaje menos antiguo
las cr6nicas de Juan de Castellanos y de Jim-
nez de Quesada, "sin otra adicin que la verisi-
militud de las mximas y motivos que tuvieron
los reyes indios y cabos espaoles en sus empre-
sas." Su estilo es claro y corl'ecto ; desgraciada-
9
-nm-
mente se complace en los largos prmbulos y .
en las intiles digresiones que interrumpen la
narracin.
La historia de Piedrahita ha acreditado, en-
tre otros errores, uno que fue sin duda inventado
por la vanidad de los indios tunjanos: este es la
fbula de que Jos zaques de Hunsa llegaron te-
ner dominio sobre toda la nacin chibchs. Lo ms
raro es que en una llarte de su libro sostiene es-
ta opinin, cuando en otra haba repetido y acep-
tado la opinin contraria, si-guiendo Castellanos.
Crey tambin la conseja de la hermosa, rica,
poderosa y discreta princesa de la Furatena, 6
hizo del matrimonio chibcha un acto religioso,
cuando slo era un acto privado.
A pesar de estos y otros defectos, la obra
del ilustre prelado es de inters histrico por
hallarse en ella la relacin de sucesos y datos
que no se encuentra en las crnicas anteriores.
La ltima declaracin que hace en el pr-
logo honrara cualquier autor, cuanto ms al
Obispo cristiano, que con ella da prueba de sin-
gular humildad:
" Pongo-dit'e-mis escritos ' la jnsta correccin de cuan-
toa loe quisieren leer."
Ya que he hablado de los principales cro-
nistas en lo que se refiere los Chibchas, har
mencion de otros, que si no traen igual copia de
noticias, ayudan con las que dan conocer me-
jor este pueblo.
_j
-XIX-
Tiene Gonzalo Fernndez de Oviedo el m-
rito de haber conservado en su Historia natural
de las lndias un resumen del [Link] historial
de Quesada. Dice D. JQs .Amador de los Ros;
hablando de este autor: -
" En cuanto 110 ce ocult la vista del AlcaiJo de Santo
Domingo, uecusario ~ c.'onfuar que 'refaltan . en au narraci6n
tanta uatnraaidad y acncillez, tanto caudor y freacnra, que n~
et poaiblc dudar c:!e la exactitud de lo qno entonces niega 6
afirrno."
Si pint fielmente sus p1opias impresi()nes,
es de creerse que describiera las ajenas con 1
misma fidelidad.
Juan Rodrguez Fresle, hijo de uno de los
conquistadores, escribi en 1636 una relacin de
los sucesos del descubrimiento y conquista del
Nuevo Reino. En su libro se encuent1an noticias
muy completas de la ceremonia del Cacique
dorado y las peregrinaciones de los indios pot
las lagunas sagradas. Lleg creer, y asegura,
engatlado pot los Guatabitas, que el Usaque de
sus tierras habfa sido superior los de BogoU
y Tunja.
Fray Alonso de Zamora, bogotano, consul-
t muchos libros y documentos para escribir su
Ilisloria de la p1ovincia de &n .Antonino del Nue-
vo Reino de Granada, que termin en 1696 y se
imprimi en Barcelona en 1701. Contiene su li-
bro noticias y datos curiosos que olvidaron otros
autores. Es el ms crdulo de todos los ctonis-
tas, y se muest1a veces falto de criterio.
-xx-
Finalmente, Ja_ lectura del [Link]
eAibAa, compuesto por el Padre Bernardo Lugo,
de las Dcadas de Hertera, de la Relacin diri-
gida ~ MaJestad por Jos Capitanes Lebrija y
San Martn (1), y de la Milicia!/ descripcin de las
Indias, del Oapitn Vargas Machuca, har cono-
cer supetsticiones, hechos y circunstancias dig-
nos de intets.
Preocup1onse algunos de los Cl'Oni~tas y
de los misioneros con la idea de buscar analo-
gas entre la religin cristiana y el politesmo de
Jos Chibchas. Creyeron ver en Bochica u&o de
los apstoles de Jesucristo, San Bartolom San-
to Toms. Atribuyronle la enaeftanza del miste-
rio de la Trinidad, del juicio [Link], la intro-
duccin de las cruces, etc. Acredital'on al Cacique
.de lraca (gran mago que especulaba con la ig-
:norancia y la credulidad de Jos Chibchas) de
;pontUice mximo de este pueblo, hicieron de
:su capital una Roma gentflica.
Tendr cuidado de rebatir estos y otros
errores que tienden oscurecer la verdad.
Emprend esta obra de rectificacin hist-
ticn, animado por el vivo deseo de acertar: ot1os
la completa ..n, y corregirn los defectos que
en ella haya.
Doy fin al prlogo poniendo este libro en
manos de la estudiosa juventud colombiana;
ella lo dedico atentamente : me dar por bien
recompensado de mis desvelotr, si lo recibe con
aprecio.
(1) Oviedo incluy esta Relaci6n en el segnitdo tomo de su
Hi&loria.
LOS CHIBCHAS
ANTES DE LA CONQUISTA ESPAROLA
CAPITULO 1
Orlen de las Yooes cliliiJ. mviG y ~M~Ca. -Limites, extenei6n y pobla
cl6n de la nacin ChlbchL -Unidad de ~>rigen de IUI habitan&ei.-Boe-
quejo de lu COJtumbree de eue veclnoe.-Cnaeldad y antropof"'fa
de loe Mazoe y de lua Pan .m [Link] apocado de loe 15u~
Trlbus que ocupabAn los LlanOI'.-Costnubree ealn)ee de loe Tunebae
y de loe Llchee.-Tradiclones d" 1'11 Chlhcb~ relavu' su orlga.-
Innaigraclonee suceslvai que ocupuon el NueYo Reino de Granada.-
De dnde Yinleron loe Chtbchu.
En gravsimo error incurrira quien creyera que
antes de la conquistiL espafiola hubo en el territorio que
forma hoy la repblica de Colombia una nacionalidad
que en algo se parer:iera la actual. Los dominios del
pueblo chibcba, el ms numeroso y civilizado de los
que ocupaban el Nuevo Reino de GriLnadll, cubrflln
apenas la duodcimt\ parte de f!U extensin pobl11da y
la quincungsim;t de su total superficie. Del resto del
pafs eran dueos gran nmero de naciones y de tribus
independientes unns de otru, generalmente enemigas
y con frecuencia en guerm, distintas en su origen, len-
gnnje, costumbres, prcticns ~doltricn.s y grado de bar-
barie. En tnles condiciones, el aislamiento era el estlldo
nnturnl de nquellos pueblos que, si en ~iempo ele pi\~~ te-
nan algunas comunicaciones, era slo con las tribus ve
-J-
einas y con las ms pr6ximaa. No habfa relaciones entre
provincias distantes.
El interesante pueblo 6 familia americana, cuyo gra
do de civiliz.'\ci6n tratamos de inquirir, no tena nombre
general que se extendiera todos los Estados: cada uno
de stos era conocido por su nombre particular, con el
que se designaban la vez la provincia y el cacique que
la gobernnba. Los espaoles llamaron sus habitantes
Jfuiscas, por haberles odo pronunciar frecuentemente
esta palabra, que en su idioma quiere decir persona (1),
y Moscas por la semejanza de los vocablos muisca y mos-
ea, y, adems, porque dec(an que eran tan numerosos
como las moscas. Ninguno de Jos primeros cronistas les
da el nombre de Chibcbas, sino el de Moscas 6 Moxcna.
Fray Bernardo Lugo fue el primero que dijo que la
lengua que hablaban era la chibcha. El Padre Simn es
m preciso, pues dice que tanto la provincia deBa-
cat, como la lengua que en ella se hablaba, las lla-
maban chibchas (2). Parcenos que estos son motivos
suficientes para seguir dnd(lles este noinbr\}, que es el
que les corresponde, y con el que son ms generalmen
te conocidos (3).
Eran los Chibchas de estatura mediana y fornida,
color cobrizo, frente aplanada y angosta, crneo escasa-
mente prominente, cabellos negros y lacios, nariz chata,
(1) Con la TO& muiiCG dealgoabao 'lu penooat de amboe .,.xoe,
7 para dlatloeotrl.a llamab"D al hombre mutJCG eh!~ (cht, '9'&1'6o) 7
'la mujer muca j'llch'.l (.fuchfJ, hembra). Loe Toojaooe Do ~o
.Sao la palabra mtrilw:O.
(1) T. n, P'l"- 11'- 117 1 281.
(8) Dloe [Link].. hlta qu., en la gentilidad el NaeTo BelDo de
GrADada .. Jlam6 CtadmGmarco. .Beta TO&, extrafaa 'la leagaa
ehlboha, que osrecfa de laa lettaa d 1 r, fue trafda por Belalo&&ar
del Per4. Bllodlo qu habl6 de la proTloola de Oaodlaam&I'O& l
el&e Oapl&io, agreg6 qQe au Ot&elque habla teoldo uoa IP'ILD batalla
eoa aa.a Teeluoe loe Chiou; 6atoe, eeg4u el oroolata Herrera, teufaa
aut tlerrM alear del Callao. Luego tallocldeote DO ae relere ea aba
I6Ja lelltido ' loe Chlbclw.
-8-
joa negros y peqqellos, pmulos. salientes, labios grue-
ios, diente& blancos y parejos y no tenan barbas.
Ocupaban en el centro del N uevo Reino de Gra-
nada las altas planicies de los ramales occidentales de
Ja cordillera oriental y algunos de los valles circudos
por stos. Formaban sus tierras una elipse irregular cuyo
mayor dimetro, entre la Mesa de Jridas, al Norte, y
Pasea, al Sur, era de veinti~:~iete mirimetros cincuen-
ta y cuatro legua&, y su ms extensa latitud, entre Zipa-
cn y Lengup, trece mirimetros veintisis leguas.
Meda su superficie mil legas cu'ldradas, equivalentes
dodcientos cincuenta mirimetros. La poblacin era
numeros~ y probablemente alcanzaba at un milln de
habitantes.
Recopilando todos Jos datos que se encuentran en
las crnicas sobre los lmites del territorio ocupado por
los Chibchas, los describiremos . grandes rasgos (1).
Empieza la elipse en el extremo norte de la Mesa de
Jridas; vuelve la lnea curva que la forma al Oriente
bajando el r{o Manco; subiendo por ste al Chicanto-
cba hasta su confluencia con el Chita no; pasando de
allf . la cordillera que separa los llanos de Casanare; con-
tinuando por el ro Lengup la cordillera que separa !os
llanos de San Martn. Lugo viene la Hnea al Sur, detrs
de Fosc'l y Pasea, para torcer al Occidente at poca dis
tanda de Tibacoy, ~l'ena, Zipacn, Pacho y Simijaca; es
tos siete pueblos estllban muy cerca de la froratera (2).
Finalmente continuaba la Unea por detrs de la pella de
Saboy, Bolfvar, la pea de Vlez, y la lnea que sigue
paralelamente al ro [Link], completando la elipse en
la Mesa de J ridas.
(1) V&.e la oana del territorio de loe Ohlbobu eo el AUG car-
truol6g1Do.
(2) P. 81Ko. T. U., P'P. l5i J 287.
_,_
Dentro de los lmites del pueblo Chibcha hemee
inc)u{do, de acuerdo con Simn y Piedrabita, loa
Guanes, cuyas costumbres el'lln en muchas cosas las mis-
mas que las de aquellos {1); usaban el mismo vestido y
enterraban sus caciques de una misma manera. Eran
gallardos, ms blancos y de mejores facciones qnc los
Chibchas; ingeniosos y diestros en el manejo de las ar.
mas. Los espafioles los comprendan en la denominacin
de Mosca~, que daban los Chibchas (2).
Don Juan de Castellanos pone en bocn del Zipa
Nemequene estas palabras:
"En los Llanos, caciques eomarcanos me obedoocn,. y apete-
cen darme gusto."
Luego algunaalgonns de las tribusque ocupaban
los llanos de San Juan reud(nn vasallaje al Zipa.; no obs-
tante, ya que hemos querido establecer los lmites den-
tro de los cuales viv11 desde lejanos tiempos el pueblo
Chibcha, hemos evitado inclar dentro de ellos parcia-
lidades que diferan de l en origen, lenguaje y cos-
tumbres.
No estamos de acuerdo con el doctor Zerda, quien
considera los Chibchas como unn aglomeracin de
tribus que vinieron del Norte, del Snr y del Nordeste y
cuyos elementos tnicos se confundieron paulntinamente
por el cruzamiento (3). Fundarnos nuestra divergencia
en un argumento que nos parece decisivo.
(1) 8IKON. T. u, J>'g. 884.
(2) 81KON. T. II, pAg. 117.
(3) ApoyA ~~ doetor Zerda eata eopot!lcl6o eo loe ettodloe del
prd~aor Pablo Rrr>eP, practteadoe eo doe pt-qaeftae enlee de er'
peoe r~oogld :. 1 Pll df,/erentu lUflaru dt Cundittamarco; "la pr!me
ra preeentaha un medio muaticq'dllco t"on terulenelae' lA doltcoce-
.fall!J; la otra ea francamente brnqufc,../dl'i'!tl por loe demb eancte-
res ei'OI C... neOIIOD lemt'j1D'I."
El profe110r Broca Pl'lllf!Pt al Congreso de Amertcanltae de
N&POJ, en 1875, noa memoria sobre crAoeoa cotombhno11 (Or4rau
oolombm). EttacUa en ell" dos peqoefla eerlea de on1neoe de 1..
eereanfaa de BogoU (no lodlca tu localldadee) : la prldl~ra f(le lle-
- ----
-6-
. El primer hecho preciso de-que da noticia la tra-
dicin es la venida de Bochica y su peregrinacin por
las tierras de esta nacin. Contatbase que haba entrado
por Pasea visitando los pueblos de Bosa, Fontibn, Ba-
cat, Serrezuela, Zipacn y Cota, de donde prosigui
su vi11je al Nordeste, la provinci1\ de Guane, "donde
hay mucha noticia de l." Desde all volvi al Sur y re-
corri In provincia de Tunja; logo pas , la de Iraca,
entrando por Gmeza. Fl'ay Pedro Simn, de quien
tomamos estas noticias, agrega que Bochica estovo tres
das en una cueva, en un sitio que llaman Toy, y all
"le fueron visitar el CaciqtJe de Ganza 6 Gatmeza, los
de Bosbnnz., Soehn, Tasco, TpngA, Monguf, Tutns;
[Link], Pesen, Yacomf, Bombaza, Totn, Guaquir, S-
tiva, y como fueron llegando fueron ganando la anti-
gedad y grandeza que hoy tienen."
Yad& A Franela por K. Heorl Bella, en 1869, 1 lll [Link] por elee-
Jior Buqulel Urlooeoha.
LA primera eerie compreode Mis e"'oeo, ouatro de ellM defor-
madoa artltlolahoeute. La go oo IOD Ohll,)ohu, puea este pueblo uo
teof" la ooatumbre de dttprlmlrloa, ooetumbre que at efl\ propia de
toe Pao~hea. tribu qae b"biabs A poou leguaa de BogotA.
J..oa ouatro oroene dla aegaoda eeri, aaoad:,e dtt ana antiguA
eepultara qae ee auv,oe fae poaterior A la ooaqieta, oo tleoeo o lo-
gana deformcl6o 1 po~t lttn eer cblbehu.
Dice Brooa:
Ignorn h, .,, qu6 puntn [Link]"la' l)rxlmas 6 d!attnte las Be;lulturaa
d:! donrla fn1n' eac' lltS una y utra aerle 1e crineos. El exa u n cranwl-
gtco [Link] 6 [Link] admitir qno e~ u dos [Link] provielen de 6poCI&lS difc
rentes 6 d p)bl-s;lones dlatlot111."
Bo otr parte de 111 Jltmorlll agrega:
"SI ae comparan los dos lndlees craneanos de las dos seri s, ae inclina
uno i creer que hay entre ellu una diferencia de raza."
Al decir eato lautor fae bien lmplrado, poea es evidente que
lo. er4oeo braqalofoalo. de la primera eerle faeroa hlllladO'J en el
territorio qae ooupabao 1 R ~"ocb1. St-gdo ~l. Jea trea [Link]
bleo deprimido. fuerou ~wetldos 4 u o wlamo [Link] d.t dfmuc.
ci6n, ooaslsteote ea doa preslo1uts opu..at.a, J .. [Link]& la uu~t eobre
Ja freo te v la otra aobre el oolodrll!o " L' ob!erv~tci6o e!ltl de aouu-
do ooa lo. heohoa, paee el Padu Sho611 r~ftere que loa Pancbet "eo
oaelendo la orlatora le pooeo aa4 tablilla en el oulodrillo 1 otra en
la freate, 1 atbdotaa por loa eztremoe aprietan ambu partea 1
[Link] aoblr la cabes& hui-\ uriba 1 quedaD aplaoadoa la frente 1 el
oolodrlllo." (T n, P'g. 181). .
La oooolui6D del dootor Zerda oareoe, pow, de fuodameoto.
En la poca remota en que empieza vislumbrarse
la verdad histcSrica, viva, pues, el pueblo chibcba den-
tro de los lmites que le asignamos al principio de este
captulo. Desde entonces se distingua de todas las tri
bus y naciones que lo rodeaban: formaba nna sociedad
uniforme, compuesta de pequefios estados generalmente
independientes unos de otros, pero unidos por los vn-
culos de lenguaje, creencias, costumbres y leyes muy
semejantes, que revelan un origen comn.
Ninguna de estas relaciones de semejanza, cnracte-
rsticas de nn mismo pueblo, exista entre los Chib-
chas y sos vecino8, quienes se hallaban sumidos en la
barbarie. Haremos una rpida resea de stos, ya
que es preciso conocerlos. Empezando por el Occidente
y procediendo de Norte Sor, tenemos los Y nregofes,
sitondos frente Jos Goanes, entre el Sogamoso y el
OpcSn; seguan los belicosos Agataes, en la regido que
bafta el ro Horta: unos y otros eran semisalvajes: se
~ejaban embaucar. por sos hechiceros, y andaban des-
nodos.
Los dominios de los Muzos principiaban en Sabo-
y y confinahnn con ellos los Colimas, que "eran de
la misma nacin, costumbres, fragosidad, ferocidad y
lengua que los indios Muzos" (1): los llamaremos
todos con este ltimo nombre. Eran los Muzos enemi
gos de los Chibchas, solan entrar sus tierras, aunque
atacaban con mayor ftecuencia los Panches, y mata
bao y coman gente como si fueran carneros. Tuvieron
los espaiioles ocasin de experimentar su crueldad
habiendo dado muerte estos brbaros algunos de ellos,
les desollaron las caras y curtieron la piel, de manera
que se conservaran la barba, las cejas y las pestaiiatt.
(l) 8IK6Jr, T. m, Pl Jl&.
-'1-
Mostraban estos rostros enJutos en sus borracheras, y
cantaban en coro ensalzando la ferocidad espafiola y
diciendo que era mayor la de ellos, puesto que los ha-
ban vencido y matado.
Andaban los Muzos desnudo~, no tenan caciquea,
y seguan el consejo de los ancianos; ernn holgazanes,
se ocupaban mucho en beber, y lugo que se embriagll
ban se mataban unos . otros ; uo observaban leyes ni
preceptos, ni conocan ~s penn que lu venganza, laque
eludan pagando alguna multn. Ahorcbanse estos sal-
vajes, se flechaban por los ms ftiles pretextos : ora
porque la mujer tardaba en guisar ld. comida, ora por-
que la chicha no quedaba . su gusto. Repudiaban
sus mujeres por cualquier motivo, dejndolas en liber-
tad de volverse . cnsnr. Fnjaban el cuerpo de los niiios,
los metan en una estrecha cunilla de juncos y coloca-
ban sta empinada contra la pared, de manera que la
abeza quedara para abnjo, para que se hiciera recia y
redonda. No tenfan adoratorios ni ritos; rendan culto
supersticioso al agun, pero su propio dios era el Demo-
nio, de quien aseguraban que andaba entre ellos tan
descubiertamente, que bailaba con ellos y les mostraba
que beba. Sus mohane$ eran agoreros y curanderos,
quienes ejercfan su oficio haciendo uso de yerbaa y de
hechizos.
Los ms terribles enemigos de los Chibchas eran
los Panches, muy inferiores en nmero . ellos, y que
habitaban entre Villeta, Tibacuy y el ro Magdalena.
Ms bien que hombres eran fieras estos abominables
salvajes que hacan la guerra sin pensar jams en dila
tar sus dominios, sino en tener abasto de carne humana
que comer, llegando . tal punto su bestial voracidad,
que por leves motivos peleaban unas parcialidades con
-s-
otras, sin reparar en devorarse p_adres, hijos y hermanea
unos d otrOE. Acostumbraban deprimir sos hijos la
cabeza; envenenaban sus flechas: vivan como animales;
asistiendo sus mujeres y sos hijos sos convites, sin nin
gn vestido; suspendan las puertas de sos bohros las
calaveras de sos vctimas; celehnLban el nacimiento del
primer hijo 6 hija invitando sos parientes comer
con ellos sos delicadas carnes, y aun en ocasiones lleva-
ban so frentica ant.ropof11ga basta dar sepultura en
sos vientres los cuerpos de sos propias mujeres. Eo
los combates se arrojaban como perros hambrientos
beber la sangre que sala clida do las heridas de los
que caan por tierra. Cugaban los cadveres sin hacer
diferencia entre compaeros de armas y enemigos, y
los llevaban otro lugar para comrselos despus, aun
sin pasarlos por el fuego. Eran los Panches " plaga cuo
tidiana de los Moscas, temblaban de ellos, porque los
tenan por fieras indomables, y sepulcros sos impas en-
traas de las suyas."
Estos indios vivan de la cazR y de la pesca. So
mayor fiesta consista en juntarse muchos bailar y be-
ber basto cner. Era frecuente entre las mnjeres mntar
las criaturas nntes de nacer, dndose golpes con piedras
y bandose el vientre con el cocimiento de ciertRs yer-
bas. Tenf~tn por nico dios al Demonio, y decfan que
contestaba sus preguntas. Eran muy supersticiosos y
aficionados hechiceras; conocan, en fin, muchas yer-
bas, lalJ ouns snludnbles y lns otras venenoSRs, y soHan
usar de estas ltimas pnra mntRr disimuladamente sns
enemigos.
Ocupaban los Sutagaos la regin comprendida en
tre los R(os Pnsca, Sumapl\7; y Magdalena, y confinaban
con los Chibchas por el Sur. Eran esto! hrbnros de
-9-
nimo apocado y tenan la rapiii:\ por principal ocn-
paci6n. Salan en cuadrillas por los caminos asltnr
los transentes para robarlos, iin pretender quitarles la
vidll. Tenan dolos de oro, barro y madera, quienes
presentaban como la oftenda ms digna de su acepta
ci6n, parte del botn arrebatado ; que de 1,, hacienda
propia nadu les daban, porque decan que loe disgus-
taban.
A 1 sudeste de Fosca habitaba la tribu de los Bu
chipas, "indios de poco oimo y de mucha cautela."
En los llnnos de San Juan, en el bajo Aritri, esta-
ba la provincia de los M,ubnchares, adorc1dores del Sol
como los Chibchas. En su territorio se hallaba el tem
plo de este dios, donde criaban los moj:as 6 sacerdotes
nifios.
Al oriente del ro Lengup, en los llanos de Casa
oare, hnbitaban los Tecul~ 6 Teguas, qte se diferencia
bao de los ChihchM en 1!1 lengua y en el traje.
Siguiendo al Norte se hallaba la tribu eemisalvaje
de los .Morcote3 y ms adelante los Tanebos, . quienes
se tena por la gente ms bruta y ms inmunda de los
Llanos. Hombres y mojeres andabAn vestidos con unos
sncos de lienzo bnsto y sucio. No se cuidaban de pei-
narse, y tenan los cabellos desgreados y llenos de in
mundos parsitos; su mayor recreo era sentarse al sol
y ponerse coge dos de~pacio y comrselos. Un pedazo
de carne podrida y hedionda, era bocado regalado para
ellos. Lns asquerosas manchas blancas y azules del ca
rate, que cubran hasta el rostro y las manos, eran
para ellos complemento indispensable de la belleza de la
mujer, y cuando sta no las tena le daban cierta bebida
que desarrollaba tan fea enfermedad. Eran estos indios
muy cobardes y mansos, no tenan propensin al robo;
-10-
y ae unan con nrta sola mpjer. Rendan culto al Demo-
nio en una laguna situada al norte del ro Tame. ne..
can que se les aparecfa en forma de una serpiente, que
vive en esos lngares, llamada gw por los espaiioles.
Asegurab11.n que hablaban con )a culebra y qu~ ofa~
con gran reverencia sos respuestas y consejos.
Los Laches lindaban con los Tundamas y los Gua-
nes, y llegaban hnsta el ro Sogamoso, enfrente los Ya-
regules. Eran estos indios en ex: tremo brbaros y bruta-
les. Tenan el vicio abominable de la sodoma, detesta-
do por las naciones que hemos mencionado. Criaban 1
vestan al efecto algunos de sus hijos varones como si
fueran mujeres, y como tales los casaban. Su nico ejer-
cicio era la guerra y el pugilato, que llamaban moma.
Salfan las parcialidades . los campos con sus arreos de
plumas, y se daban puetazos, sin llegar cogerse cuer-
po cuerpo, hasta rendirse caer lastimados. Adoraban
como dioses todas hlB piedras, alegando que todas
haban sido primero hombres, y que los hombres se con-
vertan en piedras al morir, parn resucitar un da. Lle-
gaba su necedad hasta adorar so propia sombra, dicien-
do que el sol la baca para darles dioses.
L~ corta historia de los Chibcha.s revela que, si los
diferentes caciques que pertenecan este pueblo se
h~cfan frecaentemente la guerra con la mira de dilatar
sus dominios, no atacaban las tribus de distinta raza,
ni pretendan someterlas. Vivan en paz con sus veci-
nos, menos con los Panches y los Muzos, cuyas salva:-
jes hostilidades oponan tenaz resistencia.
De dnde vinieron los Chibchas y por qu~ cami-
no llegaron las comarcas qne ocuparon? Cundo y en
qu~ nmero se efectu su venida? Estas y otras cuestio-
nes que con ellas se enlazan, son de muy alto inters hia-
-u~
trl~o.J;muy . propsito para aguzu el ingenio de loe
honbr~ de cieflbin.
' ; 1
Interroguemos las tradiciones fabulosas de este pue-
blo. Los Chib~has no conservnbtm ning{m recuerdo de
haber ocupado .su terlitorio tomndolo por conquista,
ni de que en l hubiera vivido antes otro poeblo; crean
ser sns primeros y nicos habitantes, y se consideraban
hijos de la tierra: Autctonos. Hnb{nn localizndo en sus
dominios las tradiciones uuivcr~nles. Tenfan sn Eva,
la fecunda dioSR Bache. Los Sogamosos decan qn~
haban venido nl mundo antes de que el sol y la luna
lo alnmbraran. Los indios de la S.1bana de Bogot con-
taban qne hab(an presenciado el cattlclismo que dio
lugar que las aguas del FanZI\ se t\brieran paso por
Tequendama.
. Machos otros pueblos han mostrado semejantes
pretensiones una alta nntiged:ul. Sin dar en esto
razn . los Chibcho.s, es preciso reconocer que no se ha
encontmdo hasta hoy en la regin ocupndn por ellos
ninguna clase de monumentos ni de vestigios que pue-
dan atribuirse anteriores moradores.
Adoptamos, sin vacilar, la opinin de los que sos-
tienen In unidad de la especie humana, que se ve com-
probada en ln historia de todas las naciones. No hubo
ms Adn que el padre del linaje humano, que tuvo su
cuna en Asin, de donde partieron los hombres pnra
poblar Jos continentes. Estudiando la.'l tradiciones y las
prcticas religiosas de los Cbibchas, veremos cmo pa-
recen muchas de stas tradas de Asia, ms bien qo.e
inventadas por ellos.
Pero, de dnde y por qu camino vinieron ? An-
tes de tratar de dar una respuesta esta pregunta, vea
mos cmo pudo poblarse el Nuevo Reino de Granada.
-19-
Nos permitiremos expresar algnol\8 ideaa generales
sobre asunto tan im-portante, apoyndolas, en cuanto
sea posible, en hechos histricos.
Empezaremos por un hecho negativo. Es muy pro-
bable que no hubiese inmigracin ninguna qte invadie-
ra por el Sur el N uevo Reino de Granada. Se cree que
los Quitos fueron los primitivos habitantes del Ecuador, y
no hay tradicin que recuercle que hubieran penetrado
en el territOrio colombiano. Les Scyris CAras que ven-
cieron stos, pocos siglos antes del descubrimiento de
Amrica, consta que uo salieron de sos nuevos domi-
nios. Los Incas su vez se hicieron dueos del Ecuador
poco ms de medio siglo antes de la conquista, y lleVA-
ron sus nrmu.& victoriosas hasta la llanure de Pasto, pero
no pasaron el ro Mayo, y dieron por lmite su imperio
hacia el Norte el ro Angasmayo, situado algunas le-
guas al sur de Pasto, muy cerca de la frontera moderna.
El moy erudito sacerdote, doctor Federico Gouz-
lez Surez, dice terminantemente:
" Los primeros pobladores do las provincias ocuatorianaa,
sin duda ninguna arribaron por mar: viniendo unos dclllldo del
Occidente por el Pacifico nuestras costas, y descendiendo olroa
tlellado clel Atlntico por l11s montaftaa do Antioquia y Popayin,
para entrar por el Norte al territorio actual del Ecuador. Tarde
debieron principiar poblarse nuestras comarcas, y cuando ya
tetaban habitadas otras regiones de Colomhin y de tentro Am-
re.'\." ( 1)
Reina grande incertidumbre respecto del origen
de los americano~, envuelto en misteriosa oscorida.J.
La historia ha Yenido tarde alumbrar con su luz los
fabulosos tiempos primitivos. Ll\rga seta )a enumera-
cin de todas las hip6tesis sostenidas por sabios autorea
acerca de tan dificil problema, y su disensin estarln fue-
ra de lugar en este libro.
(1) Htorla gmn'ld de lo rtt>'blicll del Bcuatlor, T. J, Cap. 1.
-18-
Muchos y niuy distinguidos americaiiistas sostienen
que el N uevo .Continente se pobl por migraciones su
cesivas que lo recorrieron de Norte . Sur.
"Un aolo hecho parece indndable,-dice el marqu6a de Na.
daillac,-y eJ que pueblos enteros ae dirigieron durante muchoa
aigloa del Norte hacia el .Medioda, empujindoae los unoa loa
otros, como una ola precipita la ola que la precedi6." (1)
Seg6n M. de Quatrefages, "la Amrica fue poblada
como por un gran ro humano, que tuvo su origen en
Asia y atraves el Contin~nte entero de Norte . Sur,
recibiendo. en sn curso algunos dbiles arroyos." (2)
Por lo que hace CQlombin, no vacilamos en creer que
una serie de invasiones de pueblos y parcialidades de
la Amrica septentrional y de la central lleguon
nuestras costas por el Atlntico y el Pacfico y pene
traron en nuestro territorio por los rios [Link], du-
rante un nmero de siglos dificil de determinar. Eran
pueblos vencidos por otl'Os ms fuertes, que seguan
al Sur en busca de nuevas tierrllS; naciones aventare-
ras avezadas los peligros de la navegacin y vidas
de rapia, como los Caribes; tribus que peregrinaban
hasta encontrar suelo y clima propicios. As se explica
la diversidad tan grande que exista en lenguaje, cos-
tumbres, idolatra y grade de barbarie en el crecido
nmero de naciones y de tribus que poblaban el suelo
colombiano : procedan probablemente las unas de al-
gunos de los difereutos pueblos que invadieron ltts co-
marcas de Mxico y la Amrica Central; venan las
otras de naciones caribes, dadas . la antropofagia.
En apoyo de nuestra opinin citaremos la muy
autorizada del sabio jesuita Padre Bias VaJera, que
(l) L'A~[Link], Cap. VL
(1) Dlloano de1Daaprael6n del Ooopeeo de .[Link],
4ae ee nanl6 en Parfa en 1890.
8
-u-
[Link] el, siglo XVJ; qJJieo, deaspu&J . de d*ribir lu
[Link] feroces de los Caribes, [Link] :
" Eeta generacin do hoJnbree, tan terribles y cmelee, sali6
de la nacin mexicana, y pobl Ja do Panam6, y la del Dari6n,
'1 todas aquellaa grandes montaflaa que vn hasta el N nevo Reino
de Gl'l&nada, y por la otra parte haata Santa Harta." (1)
Una ojeada al mapa de Amrica har& comprender
el derrotero de estas inmigraciones, que invadieron
el territorio colombiano por el Noroeste, el Norte y el
Nordeste. Algunos hechos histricos servirn para ex-
plicar y confirmar nnest1as ideas. La parte ol"iental fue
poblada por parcialidades caribes; unas vinieron por el
lago de Maracaibo, y penetraron por el Zulia ; la& ms
entraron por el Orinoco. Rnfiere el Padre Gumilla (2)
qne era costumbre inmemorial de los Caribes navegar
en sus piraguas esto extenssimo rfo y sus afluentes con
el fin de cautivar mujeres y nios "para tener con las
cautivas ms autoridad, squito y trabajadoras en sus
sementeras, y en la chusma criados para servirse de
ellos."
Dice el Padre Juan Rivero, hablando de la dila
tada nacin de los Achagnas :
"Empezaba ' extend6rse esta nacin desde muy cerca de
Barinaa hasta San Juan do Jos Llanos, y desde all hasta Popayn,
sin que ae lea haya descubierto trminos haata ahora. Desde el
puerto de San Salvador, de Casan are, iba una gran manga de estas
gentes, con poblaciones hasta el Ariporo y baata las orillas del
Meta. :Ms de veinte provincias contaban los AcbgnM bajo un
mismo idioma." (3)
(1) La Hiriorl4 dtl Pri, eeerita en latfa por el Padre Valera.
no lles6' pabllcane; elm&Daanlto fae deatratdo en eu mayor par
te en el aaquu de Cal ir, en 1198. Bl lnaa Garcllaao de la Vep.
L qae logr6 I&IVU lu pAglnu deetrozadu qne quedaron. baee pul
clee elogloa de ta obra en aaa CotAtr&CMio Realt. (V6ue loa
oapftDloa VI Jltl).
u. Cap. VJJI 1 JL
(1) 1ll Orlraoco lltutrodo, T.
(S} Hi'lorla t:k [Link]. lo ~t:[Link], Oap. VIL
.- ------ - -
-16-
'Bien se comprende que la&erie de inmigraciones
que dieron origen Jos Achmguas se efectuaron del
Nordeste hacia el Sudoeste por el Orinoco y sos gran-
des afluentes el Apuro, el Araoct\, el Meta, el Vichada
y el Goavinre.
La valerosa naci6n de los Machannes, indios de
origen caribe que ocupaban la provincia de Cartageoa,
haba venido de las tierras de Marl\capana, en la costa
de Venelaela, navegando por el litoral. ( 1)
Tenan los Muzos y Colimas tradici6n de que en no
muy remotos tiempos haban subido en cuadrillas por
el ro Magdalena y haban ocupado las montaftas com-
prendidas entre Saboy y Villeta, echando de ellas con
sos lanzas la tribu de los Nauras (2), que habitaba
cerca de Saboy y se retir6 ms al Norte, y los Chib
chas. Estos ltimos tenan alH sns sementeras de algo
d6n, maz, yucas y batatas, qne se daban con mucha
fertilidad por ser tierras templadas. (3)
Otra naci6o, la de los Quimb1lyas, conservaba el
recuerdo de que habla penetrado, guiada por nn VA
liente jefe, en la comarca bniiada por el ro La Vieja,
situada entre el Canea y la cordillera central, y haba
matado todos sus habitantes. El seiior Ernesto Res-
trepo ha prcseutaclo las pruebas de este hecho, y ha ale-
- - - - - - - - - - - - - - - - --------
(1) Z \JIOR.\, Lib. n, Cap. n.
(2) .Dkadlu de HBRRBIU. D&J. VIII, Lfb. IV, Cap. VJir,
(3) Uaas pocu legoaa al aorte de Ja clodad d :Mozoae levaata
un glgaoteaco eerro que loe Chlbehu llamaban Euratencr, palabra
que. wgt\o Fra7 Pedro Blm6o, quiere deelr mujer eoeumbrada.
(Bn loe dominloa del Zipa, m'4fer 18 decfa fucha, 7 eD otra1 parte.
furo). Frente 4 date, y aeparado por el rlo !liDero, ha7 otro oerro
m4a peqaeflo, qae d~fao 1er ID hiJo. Bnul eatoa doa oerroe ano de
loe adoratorloa mA.a [Link] de loe Ohlbehaa. Bel'reae qDe ea.&Ddo
loe Kaa,. loe expalaaroD de . . regl6n. Iban l. haoer aoa dnoelonea
'1 ofreolmleatoa A Ja FGra\eoa 1 A ID hiJo, de uoohe 1 oooiUDdoae
Jo mejor que podfau. 0Daudo loe Kaaoa lograballeorpreuderloa, 18
101 oomfau. (SlxOll, T. m, Pa. Jl2).
-18-
. .
pdo razones que convencen de que los .Qoimbayaa ha-
cfan parte de la rica nacicSn de loa Zenes. (1}
Dos afloe antes de que los espaflolea entraran en las
tierras del cacique Pars (situadas en el istmo de Pa-
n&m, poca distancia del golfo de Pariza), haba lle-
gado ellas un gran t>Jrcito de gent8 que t1tmI de la
nelta de Nicaragua. Eran hombres feroces q11e coman
carne humana. Ocuparon un valle llamado Tanraba,
adonde los indios les llevaban bastimentos. AcometicSlos
una fuerte epidemia de cmaras y se pusieron en cami-
no para la Costa, cuando el cacique Paria los sorpren-
di descuidados y dbiles, y los mateS todos. (2)
Las crnicas no suministran noticias que permitan
seguir las migraciones de otras tribus ; mas por lo dicho
hasta aqu, fcilmente se infiere cul es nuestra conclu-
sin. Los Chibchas descienden de alguno de los pue-
blos que ocuparon el suelo mexicano; vinieron del
Noroeste, sabiendo por el ro Magdalena y entrando
probablemente por el OpcSn al territorio en que se esta-
blecieron. So migracin debicS de efectuarse por cua-
drillas eS parcialidades, como posteriormente la de los
Mozos, en una poca remota y durante un perodo de
tiempo que hoy no es posible determinar. En el cap-
tulo siguiente hablaremos ms extensamente de tan im-
portante asunto.
[Link] U
da._
lA lngua chibcha comparada coulu lenguas amerlcaau.-No 'lene dal-
con el japoa6a, el maya, el quicb6y el qaloh4a.-Brrorea de
Brln&ou acerca d31 origen com41l de 1011 <Jhlbcbaly de owu Ulbaa, 'T
la difoai6a de 111 leaua.-Oomparaci6n del cblbcha con ellillllp. 81.
anaaco 1 el cblmlla.-[Link] del cblbcba COil el talamaDca, el gu&J'
mi .r otroe dlalenall&metioa.-r.. mlgraclcS!l de 101 Ulbcbu riDo
del& A.m6rlca del Norte, Jejol de llaber partido del pate de 6aa hacia
Col&arrica, como lo IOitleae Brla&oa.-MIIlejiUlZa de lu obral de arte
de 101 TalamancatJ Chlrlqutee, 1 deeemejanu de lu de DllOIJ otroe
re~pee&o de lu deles Ohlbchu.-Simill,ud de aluau de 1111 OOitum
brea.
El estudio comparativo de las lenguas americanas
ha adelantado bastante en los ltimos afios para dar luz
respecto de las afinidades de unas naciones con otras y
del curso que debieron de seguir las migraciones de pue
blos. Al idioma chibcha se le han atribudo semejanzas
con el japons, el maya, el quich y el quicba, pero
nada satisface de lo que sobre esto se ha escrito. El emi
nente lingista Daniel Brin ton sostiene que no se encuen-
tran palabras japonesas en las lenguas propias de Amri-
ca (1 ). Basta leer las diez pginas que Le6n Douay (2)
consagra la etimologa de las voces chibchas, parll con-
vencerse de que nada tiene que ver con el maya. Las eti-
molog{as quichs de algunas palabraa chibchaa que pro-
pone el doctor Barberena, no resisten el ms ligero ani-
lisis (3). Por lo que hace al quicha, difiere del chibcha
hasta en las letras de sus respectivos [Link]: el pri
(1) TA rtUtJ atrMriGtltaG: cz,qncaci6a lla,[Link] 71 ti'~"
.C~ I lu Crlbul n,.,uralu I lea Aalrlocl tld Lrom r la tW
Btw (ealDR16t).
(11 . . . , . cro~ .ur l'Gf&UtrMU _,rleGI.,.
(1) V6ue el Blpmorlo &llN4onflo {JbJ'o ele 1888).
-18-
mero de estos idiomas tiene las consonantes ll, fE y r que
faltan al ltimo, la vez que en ste se hallan las letras
6,/ y g, de las que carece el quicba.
, Los recientes trabajos lingsticos del doctor Mxi-
mo Uhle revelan de una manera patente la afinidad de
Joat dialectos de Costarrica y de la parte noroeste del
istmo de Panam con el chibcha, y permiten seguir la
ruta que recorri el pueblo conocido con este ltimo
noml>re.
Merece este asunto ser tratado con alguna deten-
cin, y para poner los hechos en claro se hace preciso
refutar algunas aseveraciones de Brinton, qnicn nues-
tro juicio incurri en error por deficiencia de datos.
Dice este autor:
"Los mb de los qne han escrito sobre los Chibchu han habla-
do de ellos como de una nacin oaai civilizada, que estaba aitoadaen
medio de hordas brbaras y sin a6nidadea con ninguna de ellas
.Ambos juicios son errneos. Loe Ohibchaa no son sino uno de loa
:miembros de una numerosa familia de tribus que se extendfa
en ambas direcciones del iatme de Panam6, y tenia representan-
tea uf en la Amrica del Norte como en la del Sur. La leogna
chibcha estaba mucho ms diseminadQ al travs de Nueva Gra-
nada en el tiempo del d~ubrimiento, de lo qne han dicho poate-
.riorea autores. Era 1~ lengua general de casi todas las provinciu,
y ocupaba la misma posicin con referencia loa otros idiomas,
que el quicha en el Perl. Ciertamente, las ms de las tribus de
Nueva Granada eran reconocidas como miembros de esto pue-
blo. No estaban loa Chibcbaa mocho ms adelAntados en cultura
que soa vecinos "
En el captulo anterior hicimos nna rpida pintan.
de las costumbres de las tribus que rodeaban los Chib-
cbaa. Las ms de eJlas no haban salido an del estado
aalv1jc; algunas eran antropfagas, una era sodomita,
otra viva de la rapia y otra era en extremo sucia
inmunda, vicios odiosos los Chibchas, con quienes ni
-19-
ana sola tena afinidades de ninguna clase. El autor no
ha ledo las primitivas crnicas, pues de lo contrario
habra visto que en ninguna de ellas se dice que la len-:
gua de este pueblo, el ms civilizado del Nnevo Reino,
fuera la general de casi todas las provincias. Conviene
hacer algunas citas. Leemos en el Eptome de la conqt$!8-
ta que, cuando ya pasaron los descubridores las sierras
de Opn, "paresci haber llegado adonde deseaban y
entendise lugo en la conquista de aquella tierra, aun-
que ciegos, por no saber en la tierra en que estaban, y
tambin porque lenguas con qu entenderse con los in-
dios ya no las haba, porque la lengua del Bo Grande
11a no se hablaba en las sierras, ni en el Nuevo Reino se
habla la de las sierras." ( 1) Oviedo (2), Castellanos (3)
y Herrera (4) confirman esta aseveracin. El Padre Si-
mn dice que los espaiioles "padecieron mucho los
principios con las mal expertas lenguas," y atiade "que
algunas indias que haban quedado de las que salieron
de Santa Marta, siendo ya ladinas en nuestra lengu~, y
aprendiendo con facilidad la de los [Link], chibcha,
por el ms comn trato que tenan con algunas indias
moscas que se venan de [Link] amistad . los nuestroP,
salieron muy buenas lenguaraces en ambas lenguas, cas-
tellana y mosca, que no fueron de poca importancia
para. de nlli ndelante seguir de intrpretes en las cosas
que se ofrecan con los indios." (5) El testimonio de
estos autores deja sin valor alguno las afirmaciones con-
trarias de Alcedo y Coleti, en que se apoya Brinton.
Las crnicas que hemos citado so~ las verdaderas fuen.
tes de la historia, en tanto que los diccionarios geogr.-
(1) P4g. t.l.
(lh T. 11, p4g. 384.
(S) T. 1, p4g. 88.
(4) D~. VI, LI, eap. IJ.
(15) T. II, pq. 143 7 1151.
-10-
:ficoa de Alcedo y Coleti son meras compilaciones de a.
caso valor histrico. Brinton cita igualmente al Padre
Jos Caaaani, quien dice de loa Chibcbaa :.
"Esta nacin ea extendidaima, y au lengua Jo ea tanto, qne
qnien la sabe, puede correr casi todo el vaato terreno del N ue'fo
Reino, a\ que se han extendido eataa misiones."
En otra parte de su Historia dice el mismo Padre,
refirindose las misione& de loa llanos de Casanare y
en particular las de los Tonebos, Morcotes, Goacicoa
y Cbitas, que" BtUJlengtUlB mB eran dialecWB de la Jloa
ca que lenguas diBtinttJB." (1)
Sobran testimonios para contradecir al Padre Cas
sani. El cronista Herrera dice que "en todo el Nuevo
Reino no hay lengua general." (2) Un sacerdote espa
flol que estovo en el Nuevo Reino de Granada, D. An
tonio J olin, autor del libro La per/!J de la .Amrica,
provincia de Santa Marta, afirma Jo siguiente :
"Algunas lenguaa ha habido, y aun se couae"an generalea
Y extendidas en muchas naciones, y gran parte <le nn reino; sin
embargo, por lo menos en el Nuevo Reino, cada nacin que no
depende de otra suelo tener diferente lengua. En el Reino de
Santaf6 dominaba la lengua de loa Moacas, nacin nnmeroesima,
que habitaba en 1ns sabanas 6 llanos delicio101 y vutsimos do
Bogota\. Fuera do e&I'IS Uauos, y pasando otros climns, se habla-
ban y1' difenaslenguas." (3)
El Padre Cassani, autor bastante f~tlto de criterio,
no estuvo en el Nuevo Reino de Granada compuso su
libro en Madrid, con arreglo las obras manuscritas de
los Padres Pedro Mercado y J oan de Rivero. Este lti
mo escribi su matoria de las misiones mientras ejerca
el apostolado en los Llanos y en la regin qne baila el
{1) Hlorio de la pr()f)IMlG de le Ocmapatl(a ele JedM del Nw-
eo RriM ele 9ronada. Kadrld. 17'L P JI 1 ~
(2) Ducrlpal6ra ele llz IlltJto.. Cap. XVI.
(3) Diacono Xtv.
- -- --
-21-
0rinoco, donde pas los diez y seis postreros aflos de su
vida.
"Su verdad y sinceridad estA bien califtcada-dice OIWiani-
en su virtuoaa vida."
H aqu lo que dice tan autorizado escritor:
11 Las naciones que habitan toda esta cordillera BOJl. mochas,
4 saber: Morcotee, Gnaceoa, Tnneboa, Chitaa, con otros . El
gento era mucho, pues en solo Morcote, Pauto y Tmara se con-
taban como seis mil almas cuando entraron los Padres, y junto
con loa Tnnebos y loa del pueblo de Chita formaban un gento
muy cuantioso y dificil de doctrinar, por la variedad clf ltmgtuzl.
"Tienon Jos Tunebol dos idi\lmas, el uno mny cerrado y dif-'
ci1, pero nnivem'\l y qne lo entienden todos; el otro, llamado u
luugue, ea ms f4cil pero no tan general, pues no lo entienden loa
indios de Tierra-adentro; es gracioso este lenguaj~, y tanto loa
veaboa como loa nombres tienen la asonancia deesdrjalos, y loa
indios hacen ostentacin de hablarlo delamte do qnien no los en-
tiende." ( 1)
En la introduccin a( la Gramtica chibcl~.a de Uri-
coechea, trae ste una muestra de la lengua snsiga, "que
se habla por una parte de los Tonebos en la vecindad
de Chita." Son sesenta palabras, de las cuales slo diez
se asemejan ms menos lRS voces chibchas que tie-
nen el mismo significado. Hlaa aq o( :
CHJBCHA. Bhl8IGA.
Le-ngua.. . . . . . . tJCUtJ. ctihua.
Ojo.. . . . . . . . tlpt:Ut:J.. uJa.
Oreja. .......... , cuAuDG. . . . cuet~ja.
Oido......... . cuhuca chie....... cucagucara.
Peatatlu. . upcuaga. . u6anaba.
Codo. . . . . . . . . cAiqcua.. . . . . . . . ettiCII.
Hafz.... cr641. ~... . 11Ja.
[Link]..... . . . . . . Aica . . ~ . . . ll'MCII.
Sombrero. pcwapcua ocuara.
(t) P.p. U 1 &IS.
-21-
Seg&n nuestro dilltamen, de acuerdo con el de Uri-
coechea, el s(nsiga era un idioma distinto del chibcha.
Fcilmente se comprende que las lenguas de esas
tribus semi-salvajes, naturalmente escasas de palabras,
se hubieran alterado con la vecindad y el trato con los
Chibchas, como sucede en las fronteras de los pa(sea
ano ms Civilizados, y esto dio origen qoe fuenn con
sideradas por algunos como dialectos chibchas.
Brinton encuentra afinidades de origen y de lcn-
g~aje entre los Chibchas y las tribus de los Arnacos,
habitantes de la Sierra Nevada, los Taironas, qoe ocn
paban las faldas de esta Sierra, y sos vecinos los Chimi
las, qoe tenan sos dominios al sur de la Cinaga.. (1)
Cuando Jimnez de Quesada vino por tierra desde
Santa Marta descubrir el interior del Nuevo Reino,
ya las tribus de q oe hemos hablado haban sido conquis-
tadas, y l pas con su expedicin por el territorio de
los Cbimilas. Los intrpretes indios que llevaba cono-
can natoralm~nte esas lenguas, y sin embargo no pn
dieron entenderse con los Chibchas.
Por otra parte, la comparacin de los idiomas versa
sobre tan pocas palabras, y la similitud es en varias de
ellas tan poca, que toda conclusin es aventurada. Son
las siguientes:
CJilBCBA A'BUACO cmliiLA
Orejua .. .. et'huca leulu:ua .... leusolea.
Lengua . .... pctta . le u~ ; . leu.
Pie .. . .. . . gu ihiclta. . ... lclll ... . ...
Sol .... ..... . ... ,,a .......... guitJ ...... . ..
Casa .... . g' . ... ..... hui . ...
(l) De la U." de loe dlaleotOI q11e Brlotoo oooalderaatlOMdel
idioma chlboha. ea fonoeo [Link] 1011alguleotea: aroaoo, blotaeaa.
ohlcamocha (oo ulatl6 tal dlaleo&o), ehlmil-', chlsa 7 afoalp (qae
qal&& aoa uao .W.m.o), aacl~, aamaea, kOggab.a, [Link], tairo- .
aa J tooebo. Deben aresane l. dleha llata loe dlaleetOI [Link],
aalaoa 7 ehaoaiDa.
--
-23-
CJIIBCJU .[Link] CJIDIILA.
Luna ..... .... cAltJ tii ... tii
..... .... ....
o
Fuego gaita ... gue .
Cabeza .... yqui ...... umialla ......
Ojo ....... .... ttpcua .... ulea .
Boca ........... qughgca. .... l:oiia .. .. .. i(Jiua
Mano ..... ... , , . o atta-ira ...
atdtair
Uno .... ....... ata .. '" . ..... l:ull . iuU
Dos .... ........ boa ..... ....
moga . ..... muulm
1'res ........... r11ica . ...
maigua . ..
Cuatro .. m"ghica...... mr~rieis . . murieil
Pudieron los Chibchas, pot una pnrte, los Arua-
cos y Chimilas por otta, traet su origen de pueblos
distintos que hablaran idiomas derivados de una misma
lengua madre: esto explicara la similitud 'de algunas
de las voces que osaban.
Tratando de la permtmencia de tribus de la fllmilia
de los Chibchas en la Amrica del Norte, fle expresa
Brinton en los siguientes trminos:
"En los Etaclos de Panam y Oosturriea, cierto nmero
de tribus estaban filialmente nnidas A los puestos avanzados de la~.
nacin Chibcha, 6 profundamente influidas por ellos. (1) Estas
cr~&n: los Gnaymes en Veragnas, que posean elsnelo de un oca-
no A otro, y los Tl&mancas de Oostarrica, quienes, divididos en
cierto nmero de peque![Link] tribus, se extendan casi hasta los Ji.
miw.a del actual Estado de Nicaragua. Se hu demostrado reciente-
mente, y creo que con evidencia que aatisfllce, que sus idiomas
contienen nn gran nmero de palabr11s cbibchns, y de [Link] natura-
leza, qne difcilmente pueden haber sido tomadas de este pueblo,
pero que iudican una Jlrolongada mezcla de familias .
"El doctor Mximo Uhle ba reunido numerosas formas ver-
bales idnticas entre los varios dialectos gnaymies y talamancua
(1) B4tamoa de aoaerdo oon lo primero. pero oaablando el oa
UlloatlTojlllal por frarfll. paea m&a adelante verem01 qae eatu
tribu ran probablemente herm~tnaa de loe Ohlbohu, oomo parcia-
lidad de ana [Link] familia. No aoeptamoelo aegaDdo; 1 dljl-
moe qae no oreemoe qae loe [Link], Talronu 1 Ohlmllu faeeen
Ohlbohea.
-N-
por una parte, y el aroaco y el chibcha por otra, incluyendo 101
m de loaaimplea numerales y otru muchu vocea, adem de lu
qne probablemente fueron introdncid111 por el comercio. N de-.
tai6ndoee en esto, ha desarrollado auceainmente una variedad'
de leyes de cambioa 'focales y COJ180nantea en los dialect.o, que.'
dan Ala semejl&nza de los dos grupoa un marcado relieYe, y borran
machas de aua aparentes difereuciaa. Por otra parte demueatr&
que 1aa terminaciones del presente y del imperativo aoo id6nticu..
porque la colocacin de las palabras en la sentenda ea semejante
en ambos. Eatoa 1 sua otros argomentoa creo que aon mficientea
para dar fundamento A au teaia; y yo me esfuerzo en exponerla
porque la considero de una importancia extraordinaria en au apli-
caci6n A laa rela&eionea que exiatian en los tiemp01 prehiattricos
entre las tribus de loa dos continente!.''
Con el fin de ilustrar estos puntos. copia el autor
el siguiente cuadro comparativo de las lenguas chibcha,
talamanca y guaym, formado por el doctor Mximo
Uhle.
'l'[Link]'CA [Link]
Cbeza. rgug. . . . tltd:u,g. tholctuJ
Oreja. . . c:uAuca- . ... J:vJ:u . ...
~ngua . . . . . . . pot~ . . . . . . . . A:. . . .....
Pechos . . . . . . . eha. . . . . . . . tm. . ... ..... .
Mollera . . . . . . . mu1 mOtDO
Pie . . . guihicha . lec llcha. .
Pjaro. . . . . . . . "''........ . du ... ......
Pescado gutJ fNG
Hormiga .... , . ,., . . . . . . . . . lltJ. .
............ .
Haiz . . DlJtJ. 'P .......... .
Piodr. . . . . . . . Aicc:a. . M.i:...
Agna. ....... . tli .. ..... clti
Sol .......... . "'" ....... . chui
OaSL . 11"' Av. . . . . . . . . . . su
Peine. . . . . . . . . cusa. . . . . . . . A:a1cA . ..
Uno. . . . . . . . . . tJltl. .. . . . 1t. . . . . . . . li
Doa. . . . . llo111. 6u. . . . . . . . . . . . h
Trea. . . . . . . . . . maea . . . maa. . . . . . . . . . i
J
-H-
.Como entre los Tala mancas y los Guay mes se inter-
ponan los Dorasques Dorachos, que habitaban las se-
rranas de Chiriqu, juzgamos natural que todos hicie-
ran parte de un mismo pueblo situado en territorio
continuo. La comparacin de los dialectos chnmuln,
guataca y ch&nguene 6 charigoina, hablados por parcia-
lidades de la tribu de los Dorasqnes, con la lengua chib-
cha, nos demostr que nuestra presuncin era fundada.
J nzgne el lector si tenemos razn en vista del siguiente
cuadro: (1)
cmBCIIA CBt'llULl: GUALACA CBABGUDJA
Unglla. . . . . . pcua . . . . . . ku6a. . . . . . iuba. . . . . . .
Oreja cuhuetJ . kug . kug ...... .
Cabeza . . . IYilJU!J. dtlh... , . . . . . . . . . . . . . . cl
Ojo upcutJ ok6 . . . . . . . . ku1ok6. . . . uk
Nariz.. . . . . BGCtJ........ ftelc6 fllgti oakai
Dien tea . . 1ica " ' . BU
Sangre. yba kav8 . . MfJ
PAjaro . . . . . . '"' . . . . . dvl , . . . . . . . . . ..
Cangrejo. IUpctca subak . &uara.
Ro . ........ !l;il, ,,, .... ai ......... ci ........ .
Agua . . . . . . . ri1. . . . . . ;, si. . . . . . . li. . . . . .... J
Piedra . l'ica luzk.. og. Aag
C&BB. . . !JI "'' ''" :e:.
Mafz . aba. /bu. bu. . k& u
Volviendo la cita de Brintou, que interrumpimos
con el fin de comprobar sus observaciones, sentimos no
estar de acuerdo con la conclusin que saca de sus pre-
misas. Dice as:
"Por lo que hace la migracin, no pienso que la discusin
de los cambiot dialcticos deje ningn camino para la dnda. To-
dos ellos indican frotamiento y prdida de la forma original, ta-
Jea como los trazamos de Sur 6. Norte-Amrica; evidentemente
lu hordas errante se molieron dentro de la ltima, partiendo
del continente meridional. Puulo gut no hay evitlfncia d1 gw
ninguM tribu nor-ameriet.~M migra& 4 la .[Link] tW &r."
(1) V'-- el VOCG6ulano oanellafto tlorct~qtH, por A. L. PlDUi.
P&rr.,1880.
-28-
Es~ ~llima proposicin, que nos parece cl~masiado
absoluta, nada prueba, una vez que se le puede oponer
)a contraria: ftO hay evidencia de q11e r&nlgtlft~ tribu Bllf"
americana emigrase la Amrica del Norte. Ni los Chi~
chas ni los [Link] y Guaym[es tenan ningn gne-
ro de escritura, por consiguiente no conservaban re
cuerdo de su origen.
Volviendo la afirmacin de este autor, presenta-
remos un caso de migracin de una parcialidad que
parti de Mxico y se estableci en el extremo noroes-
te de la Amtica ~el Sur, en tenitorio colombiano. (1}
"Una colonia mex:cana [Link] en el valle del Tilorio (ulle
del Dny) hacia la blihia del Almirante, y poblaba la isla de T6jar,.
hoy de Coln, y los pnebloa de Chicana y :Moyana, Qaequexque
y Oorotapa en la tierra firme (hacia la punta Teni) [2]. Sn ca
ciqne Iztolin se entendi on lengua mexicana con Juan Vaquea
de O(lronado en 1664:." (3)
No es razonable suponer que parcialidades del
pueblo chibcha, tan extrno la navegacin, por ha-
llarse muy lejos del mar y apartado de los grandes ros,
hubieran podido bajar en canoas el Magdalena y pasar
el mar para llegar Costarrica. Esto, que era fiLcil para
las gentes que vivan ce1ca del litoral mexicano y que
estaban avezadas navegar, era impracticable para los
Chibchas.
Pero demos por probada, por un momento, la con-
clusin de Brinton : tribus del pue\tlo chibcha emigra-
(1) No ea nuestro Animo IIOitener que el iftmo de Panam& hap
parte de la Am4rlea del Bar; maa oomo Brinton ~a en au obra
oom, limite etoor68oo de la Am4riea del Norte la oordllleN que
lepara ' Nlearagoa de Coatarrlea ,. las oabeeeru a., Blofrfo, D08
oonformamoe con este oonoepto para el efecto de Impugnar au pro-
poeiel6n.
, (2) PIDart eree qae ed& ooloola teafa 111 ulento ea el'Yalle del
_Bobalo, rlo qae deugaa [Link] parte oeeldental de la lapna de Cbl-
rlqut
(8) KAIIOIIL K.- PUAWA y .ABUTASIO .AYABO. Be~
...Cro-afJHrioot~&; Kadrl4, Us8S;
-t?-
ton 4e la altiplanicie haciA el Norte y faerou estableo-
cerae,cerca de la Costa atlntica, en el istmo de Panam
y en Costarrica. Luego de dnde vinieron entonces los
Chibchas?. No fue de la tierra de los Incas, puesto que
-Brin ton dice que "hay muchas razones satisfactorias
para creer que los primeros Quichl\8 aparecieron en lA
Amrica del Sur en el extremo norte que ellos ocupa
roo en los ltimos tiempos (el Ecundor), y que el curso
de su migraci6n fue constantemente de Norte Sar."(l)
No descendan los Chibchas de los atras.'\dos Quitos, ni
de los Scyries, vencedores de sto!!, que decan haber
llegado la costa del Bcuador, viniendo. del Noroeste
por mar, embarcados en balsas. Tampoco entraron por
el Oriente de Venezuela, con cuyas tribus brbaras no
se les han hallado afinidades de ninguna clase. Fue-
roo, pues, originarios de la Amrica del Norte, y par-
tieron probablemente del territorio mexicano. Algunas
de sus parcialidades terminaron su larga peregrinaci6n
.en Costarrica y en la parte noroeste del istmo de Pana-
m, donde se establecieron; otras siguieron navegando
al Sudeste y entraron por el ro Mllgdalena lo interior
del N uevo Reino de Granada.
Esto es lo menos lo que nos parece ms proba-
ble, y lo que est ms de acuerdo con los hechos.
Si los Chibchas, los Tallnmnncas, Chiriques y Guay-
mes tuviel'on un mismo origen, los pl'imcros no volvie
ron comunicarse con los tres ltimos, y el arte tom6
distinto camino entre estas dos gran~es divisiones de la
familia, en los largos siglos que transcurrieron desde su
separaci6n. Las alhajas y .figuras de oro, las piezas de
(1) 8lloe Qolob4u prooeclleroo del :Rorte, '1 olDgClo ao&or ha
cUebo qae fueron orlaodoe delliueYO BelDO de Gruaada, fonoeo
bUIO&r m orfgm ea la Am6rloa eepteoUloaal, poeeto qae Bo&oD
DO ene qoe bara habido mlgraolooee polloeelaou A Am6rlea.
-28-
cemmica, loa metates y las piedras labradas de Chiriqui
aon tan semejantes los de Talamanca en su forma y
en sos adornos, que parecen hechos por un mismo pue
blo. No sucede lo mismo si se comparan estos objetos
con las obras de arte de los Chibchas, pues la diferen-
cia ea muy grande en todos sentidos. 'Para persuadirse
de ello basta cotejar las figuras de este libro con las que
trae la excelente monografia escrita en ingls por Wi
lliam Holmes: .A1te [Link] de la provincia de Ohiriqu1.
La nica semejanza que hemos hallado consiste en que
los Dor&Hques 6 Chiriquea ponan, como los Chibchas,
orejas en forma de espiral las pe'}ueiias figuras de oro
y de cobre q oe vaciaban.
En el modo de hacer los entierros, asi como en las
ideas de inmortalidad que el contenido de las guacas
revela, hallamos gran similitud entre unos y otros Esta
dos y tribus. Bien quisiramos hacer extensiva la com
paracin la religin y las costum brea, pero por
desgracia es muy poco lo que se sabe de les Tala-
mancas, Doraaques y Guaym(es. Parece evidente que las
tribus que hacan part.e de e11tos p:~eblos se asemejaban
los Chibchas en que no eran antropfagas; en que los
caciques tenan en algunas de ellas mochas mujeres, y la
primera con quien se casaban era la r~~.vorita; celebra-
ban el matrimonio sin ceremouias y compraban la mu-
jer; y en otras eran sacrificados los prisioneros de
guerra, reducidos la esclavitud para sepultarlos ms
tarde con sus dueiios (1).
'l' (1) Lu [Link] notlolu qae 18 tleDea de lu ooetambree de loe
~ou, Doruqaeer Gaarmtee, 18 hallan ea loe alscaleatee au-
[Link];Pr. Tlu tadlee r11cu t~flh Pclc(;lo ,.__T. 1.
'PDrAB'l'. Chlrlqu,-Boca del 2\wo- VqlZe J(iroftdtL
PUA.L'l'Af .[Link] .[Link] [Link]-o,..rlclltall.
OAPlTO'LO m
La lengua cblbcha ylu obras que tra~n de et1~-0namogonta d~ loa Chlb
chu.-[Link], el Dios creador.-Bachtie. la madre de loe pri-
moree h'lmbres.-1>01 cacituea couverUdoa en aol "fluna.-Fleata del
hub.-Bochlca, [Link] de la nacl6n.-Bxlltl6 Bochica,
6 ea un Dlito que peraoulftca 111 Bleot-Fue uno de loe a~tolea!-Lu
crucea chlbchaa.-Era Bochlca el mlamo personaje que ldacanwt-
Quin era &te!-Errorea de Pledrablt& relativoe i Bochlca.-Qul61l
fue Hultaca.-Formacln delaalto de Tequendama.
El primer misionero que estudi gramaticalmente
Ja lengua chibcha fue el Padre Jos Dadey; " para con
seguir su comprchensin, se hizo discpulo de los que
-no podan ser maestros. Hablando materialmente con
los indios, les oa una palabra y la apuntaba como poda
examinaba su significacin, que pona al lado, y con
suma paciencia y continua aplicacin fue formando un
.diccionario. Hasta aqu pudo ser trabajo material pero
hecho ste, como ya hablaba corriente, empez ob-
servar los casos y g~neros de los nombres, los tiempos
de los verbos, la construccin de las oracione~, y dis-
puso su .Arte, cuyos dos libros dutan, hasta el da de
hoy, y han sido, son y sern gua de todos" (1 ). El .A1te
de la lenguYJ chibcl1.a del P11dre Dadey se perdi ; slo
queda la gramtica de esta lengua, que, junto con un
Oatecismo y Oqnje~iona1io de la misma, compuso sl Pa.
dre Bern!'rdo Lugo y se imprimi en Madrid en 1619.
El seilor Ezequiel Uricoechea prest las letras colom.
bian&$ el servicio de reimprimirla en 1871, agregndole
1 el. voeabolario del Padre Lugo, que se conservaba ma-
"' .. (1) .~+[Link] O&UI. Oap. m.
-80-
nuscrito, 1 poni4Sndole intereaantel"'notas 1 comentara&.
Bl trabajo del Padre Lago es impeecto, incompleto,
1 contiene numerosos neologismos tomados del espatlol
1 aun de idiomas indfgenaa: esto es muy sensible, por-
que e) escaso conocimiento de la lengua chibcha di&.-
culta los estadios de lingstica americana comparada.
No dio siquiera reglas para la pronunciaci6n 1 el acen-
to, que cayeron en olvido (1 ).
Faltaban este idioma las letru d, 1, 11, i, ,. y "'
algunas de las cuales se .encuentran en el hunsa, el ton-
dama, el iraca y en otros dialectos, pues como este pue
blo no alcsoz6 tener unidad de gobierno, en cada se
fiorlo 6 cacicazgo se hablaba un dialecto distinto (2).
El sonido de la ck, la y (3) y la z era mny diferente
del castellano, y propiamente hablando no hacan uso de
(1) Bl Padre Lago ao haeta 1180 de la dl6reel8, olaoa ea out.
Uaoe. 1 por lo mlamo no abemoe o6mo prouaaolabaa loe Oblbohu
Ju atlabea pe, gtd. Be fpora. por Jemplo, af CGtG debe eeorlblne
g .. 6 glle, erin, gue. 6 glleta. La b la vaelve u, eomo ea . - . .
poreetaba; ouiG!. por habla; zluG por xiba, lamw; wctu. por ,:Gll,
pauta del dedo ae la Dlallo, eto.
(J) PreMataremoe oomo ejemplo ao dlaleeto del Norte.
Bo la lotrodaoel6o' la 6ramtUic11 tt. llllmguo eAilnAta ele
Udooeehea H poedea ver oace pregoatae del OCectao ooa au
reepaeda1 en el dlaleeto de Taadama. Lu mil de 1-tl ptalabru qae
ftgQrao ea ellu tfeaeo alpoa ~emejaa&a ooa 1u vooea ehib;,haa oe-
rreapoodieotee. H aquf tu prlaolpalea:
CBrBCBA 'I'UNDAJU
P&dr J .. .. .. .. pabo. . . . . . . .. paba.
Hijo................... cAut4........ . . . . . . tullta.
Sol........ .. . .. . . . . . ftlll............. .. .... ..,_
Laoa........ . . . oAls.................. Cia.
Tierra 6 r.gi6a. . . . . . . quica. . . . . . .. . . OOfltl.
Koate........ .. .. . .. .. 1/fMJ.... ... .. .. . . .. . (/fMI.
Qoebnda. . . . . .. . . . . 1/UDtOC. .. gulcltl611.
.,. ... .... .... ... ... pcuGIAGI:.............. pctUIIf'&
[Link].. . . .. .. .. oet~:a. . .. .. .. .. Cl&b.
Pa.... ........... . AfltJ..... . .......... nran.
Uno ................... aCG .................. GCia.
T...... ... .. .... .. .. .. miCG. .. .. .. .. . melc&.
St ba7 . . . . . ,.. . - e.\1.,.....
Be aao .olo.... .. .. oltlgue... . .. .. . . . . .. ..,_ p elal.
(8) Bte en la Blblloteoa !faolooal ele Bosot& aDa trnmUtea
ehlbeha llliiDU8I'Ita, .to nombre de aa.~r; ..na M alee ,que fa
ptODaDOlaol6A de la cA no,. ha ...-.... eoa tola Ja teapa. .a.
--
.-...~~ l et..-;-preste :~ .et PadnrLugo'dice cpe
ha .de :pronaneiarse como la (1).
Era escasa de vocsblOP, y .no pocos de ellos tenan
nrioa significados. Las stlabas cha, chi, cho, cbu, repe-
tidas coa bastante frecuencia, la hacan desagradable al
oido. No .se advierte on ella la languidez y ]a dulzura
que algunos lo hao atribuido ; ms bien era montona
por la frecoon'e repeticin -de sonidos semejantes. Ca-
reca de palabras propias :para expresar ideaa abstrac-
tas; no tenfa nombre genri-co apJicab]e sus falsos dio-
ses. Finalmente, ya que los Chibchas no conocieron nin-
guna clase de escritura ideogrfica ni fontica, ]es flllt.
la ocasin de pulir y cultivar so lengua. Aunque tenan
cantares .[Link] de villancicos, en los que refedan los
sucesos presentes y pasados, y frmulas de oracio-
nes p&l"a sus diversas clases de socrificios, no nos ha
quedado de ellos ni la ms pequaa. muestrR. Por lo
dicho, bien se comprendo 01Smo se alterarfnn todas las
tradiciones, confiadas nicamente a{ la memoria. As di-
ce, con razn, el Padre Simn "que si tienen persuadida
alguna verdad, est tRn env11elta en fabulosas mentiras
y vonidades, que con ellas se confunde y quita su fuerza. 'r
Veamos cmo brilJan verdades primitivas mezcladas
con ritos absurdos.
Tenan los Chibchas noticia de la creacin del mon-
do. Decan que cuando era noche y antes de que hu-
eon la paata ao m6a, 1 qae la 11 DO tiene el eoaldo de DI de 1, abao-
[Link] lu dOL CoD'rieDe aclt'ertir qael011p&flol OOD-
YertlaD ... letra" 6 wllltm lftftt'6.. eomo la deDomlaa el P. Lago.
4D e, oomo ea lu .,.mbna c'hl/tJUJ, tltUffUI/, ftl/rAI/ 1 fUI/111 (sacer-
dote, eampo, leoDoiUo 6 pto moa*'-, J baeeo), qae proaaaolabala
JHJUII, tltUifrN, neme, fUI'IS, 11 Jluequdd, Nlmlf'II"S, ea 1011 Yoea-
blOII oompatot
.(1) llerf& -16Feo, por .ooulgaleDte, Do elllpleu la 1 1M pala-
111M ..wtNsbM, J ....-.. SljNir, ~o6a, :Slpaqa~ 8aqme, eto. Per-
.-a..._.
-..--...o..
~ eoa41uo ~do, ao hemoe beObe
hiera nada, estaba la las metida dentro de algo grande,
que daban entender que era un ar [Link]~:
el ChiminigaguL Este ar luminoso comenzcS amane
cer y mostrar la luz que en af guardaba. ProcedicS
luego crear cosas, empezando por unas grandes aves
negras, que mandeS por todo el mundo echando aire
resplandeciente por los picos, quedando con esto el
orbe iluminado (1). El Seor de todas las cosas, el Sr
bueno, cre tambin el sol, la luna y todo lo que forma
la belleza del universo. Si los cronistas no agregaron
algunos rasgos esta cosmogona, no puede menos de
observarse que tiene cierta semejanza con las de los
pueblos primitivos del antiguo continente. De Chimini-
gagua no hac(an ninguna figura ni le tributaban culto,
porque decan que deban ms bien adorar al Sol, por
ser criatura ms lucida, y la Luna, como su mujer y
compaera.
A una legua del antiguo pueblo de indios de !gua-
que, situado al nordeste de Tunja, hay unas empinadas
sierras de pramos y pei'iascos cortados, cubiertos de
niebla casi todo el afio. En una de aquellas cumbres se
hace nna hondonada que termina en una pequei'ia la-
gunn, de donde decan los indios que lugo que ama-
neci y apareci la luz y fueron creadas todas las co-
sas, su.li6 una mujer que llamaban Bach6e (2), y quien,
por los muchos beneficios que les hizo, dieron tambin
el nombre de Fnrachogue (de jura, mujer ; cho, buena,
y gue, es). Esta saceS consigo de entre las aguas no nio
de edad de tres aos, y llevndolo de la mano baj con
(\) Dloe caadoroumeate el Padre 8liD61l que "ao adyeriful
que ee el110l el que da la luL"
(2) Palabra formacla de /GO, D/'fHt'G. (YOZ OODYertlda eD No
(eamblalldo la /' por 6), 1 ch-..,~: t!!l ~. J*laOI HltUa 6
turgfftUI. La etlmolOifa ele elta dlcel6a era lla d~ula alaefva ' la
Damerou prole, qu deefaa 1011 [Link],.[Link].,
la que .Uoe YeaerabaD eomo orlpD de IG pueblo.
__j
- - - - -- - ----- -
-88-
Q al llano. All edific una casa donde vivieron hasta
que el nifio tuvo edad para casarse con ellL Bache
fue tan fecunda, que daba luz hasta cuatro seis hi-
jos la vez. Pronto se lleneS de gente la tierra de loa
Chibchas, porque andaba la pareja por todas partes de.
jando hijos que poblaran. Habiendo llegado una edad
muy avanzada, se volvieron con gran squito !gua-
que y de all pasaron la laguna. Bache se dirigi
la muchedumbre exhortando todos la paz y at la
concordia, la guarda de las leyes y preceptos que les
haba dado, y al culto de los dioses. Concludo esto,
se despidieron ella y su marido con singulares demos-
traciones de pena, de parte de ellos y do sus oyentes ;
luego desaparecieron en la laguna convertidos en dos
muy grandes culebras. Contaron los indios Bachde
entre sus dioses, y aseguraban que se les haba apareci-
do en varios lugares.
Los naturales de Tunja y los de Iraca tenan otra
fbula para explicar el origen de los hombres. Referan
que cuando ya haba cielos y tierra, y lo dems, fuera
del sol y la luna, todo estaba envuelto en tinieblas, pero
existfan dos personas, el cacique de Iraca y el de Ra-
miriqu, sobrino del anterior (aic). Estos se posieron
fabricar hombres de tierra amarilla y mujeres de una
yerba alta de tallo hueco. MclS como segua el mundo
sumido en la oscuridad, el lraca mand al Ramiriqn(se
subiese al cielo convertido en sol y alumbrase el orbe.
Viendo luego que la noche continuaba oscurR, subise
el Iraca mismo al firmamento Mzose luna, con lo que
los indios se creyeron obligados adorar :..estos dos as-
tros. En conmemoracin de este suceso celebraban en
los setloros de Tunja y de Iraca una fiesta en el l-:
timo mes del afio. Salan doce hombres vestidos todos
--
. . oolctt:ado,. CIOil pil!naldall,. y llenado aobre )&<.&uta
un pa{jaro pequetlo. En. medio. de; eUoa. eataha [Link] Ya-
tido de azul, y [Link] cantahan tristemente, haciea.-
clo recuerdo de la. muerte, y era deber del caciq~e con.
vidarlos todos y alegrarlos dndoles. mucha chieha,
con Jo que olvidaban pronto la muerte y no pensaban
sino en regocijarse. No es esta una ingeniosa ale-
gora del ao de doce meses, en la qne el personaje de
librea azul representa el sol, y los de librea colorada
las doce lunaciones? Qu bien pinta esta fiesta, por
otra parte, el carcter de los indios, pasando con tota
facilidad del dolor al placer, y ahogando siempre sus
penas en la chicha r
Ya hnba dado Bache leyes los Cbibchas y les
haba ensefiado el culto de los dioses ; ya adoraban al
Sol y la Luna, pero an estaban muy atrasados y ves-
tfan toscamente, cuando se apareci en la Sabana de
Bogot, viniendo por el Oriente y entrando por Pasea,
un extranjero de edad provecta, de crecida barba, con
los cabellos largos hasta la cintura, recogidos en la ca
beza con una faja 6 rodet4! ( 1). Audllba descalzo, cu,
brale el cuupo una almalafa manto, cuyas punta&
:ataba sobre el hombro con un nudo. Este era el civilir.a.
dor y maestro de los Cbibcbas; Bochica, Xue {.2) 6 Nem
terequeteba (3), nombros con que fu o m.q general mento
(t) &laaooe aa\Or<H mod~rooe tleoeo por oler\0 qae Boohlo1.
era de r&ZI\ blaooa, pAru eetu on lo dloe oloat\o oroou.t..
(ll XrH 6 Zue, afuUlJa mi eflor, 7 llue, tfftw 6 amo.
(8) OaateiJaooll eiOI'ibe N~requeuo. eo nz de N~a
(Cl'mblaoclo la 6 por eomo era dtt aeo eotoooe.); el Padre Slm6D,
Nlllt~ 7 Pledrablta, NemqtHCAe6L
tcl Padre Slm6D. que alpe en lo que ae refiere al elYIJiuclor de
Jea Oblbehu el relatu de Outellaooe, amplliDdolo eoo notiolaa
lmpo$Dw, no le el& el nombre ele Boebloa, alno lo. otro. doe
qae uabl&moa de ei"'r. Bo eata parte ooe adberlmo. liD 'ftel~
Jaei6D A 0--llanoe, por r aa&a utlpo. por haber teDldo moU>
para eatar me-jor IDformado, 7 porqaeloa dem&a eronlatu 7 aaso-
~.eoD :eapii6DcleAe.&&.J '[Link].,_. (qet~~~t
-u-
eooocidD. ecSu alguDOI ~,tres. prediculMea bbfaa
Yenido en diferentes tiempcw,. per.o Jos m aoateniaa
que era un mismo personaje, lo que nos parece IB
aceptable. La [Link] de nombres se explica fcil
mente, si se tiene en cuenta la variedad de loa dialec
tos qne se hablaban, y loa apodos que le daban, movi-
dos por la veneracin que le tenan. Tan grande era
esta veneracin, que llegaron a{ considerarlo como el
mensajero de Chiminigagua, el Dios creador, y como
tl le pusieron el epteto de Chimisapagua. Decan que
haba venido veinte ciclos de setenta aos antes de
la entrada de los espatioles; mas ellos no tenan cronolo-
ga, como lo veremos mas adelante, y as no puede dar-
se sus cmputos ni nna estimacin aproximada. Lo
que s( es cierto es que la figura de Bocbica es el cen
t1'o de las legendarias tradiciones de lO& Chibchas.
En el captulo primero trazllmoa el itinerario que
.sigui en su peregrinacin este famoso reformador.
Cuntase que antes de seguir para el Norte se detuvo
nnos das en Cota, predicando con gran concurso de
gente de toda la comarca, desde un sitio no poco alto
al rededor del cual canron un foso de m de dos mil
pRsos, para que la muchedumbre no lo atropellara y pu
diera predicar ms libremente. Muchos indios principa
les hicieron santttarioa eu aquel sitio, en los que ente
rraron tunjos de oro y esmerald~&S. De noche se recoga
el maestro unn cueva las faldas de la sierra.
leJeroa la HldorltJ " Nufi'OO &.tao de 6NJr&ada), ,. ooaformaa
eoo el dictamen de ute autor.
Flaalmeate, Piedrahlta eaorlbe erradamente HuM ea vea ele
..t'ue, 1 ela el mllmo aombre alaol~ oootrlbaJeDelo eou e1ta falta d
aomlmla ' que ,. ooofauda ..te utro oou Boohloa. Loe otro. oro-
alatu llaman aleoliUG.
llaJa pfa eou 1011 eroulatu pu& lu voee11 olalbohaa, pa lu al
telaD OOD freo11eDela- por falta ele ooaoelaaleato de e~[Link]. Por.
9mplo.. 6 l011eaoerdot81 6 oAHu.r Jo. llama alpaa vea el PadN ll
6D OIIJU.U,.J Pleclrabtta-crA...... A.l8el,.~J.o. VlleoAJ~ . .
Qtl8l&dA eD U-. eto.
"==it . as -::::
Por todai partes donde iba [Link] ' laa gental
' hilar algodn, tejer mantas y adornarlas con pinturai.
Refieren que en sus predicaciones loa instrua en mu-
chas verdades, convencindoles de qe las almas son in-
mortales, que reciben premio eS castigo seg6n sus obras, 1
que los cuerpos han de resucitar. Di61es varios buenos
preceptos, entre otros el de socorrer con limosnas ' los
menesterosos, y con el ejemplo de una vida [Link]
eusefl6 practicarlos.
En el cacicazgo de Iraca se hallaba muy divulgada
la noticia de Bochica, aunque con algunas variaciones.
Aseguraban que haba venido cuatro edades antes '
aquel valle, en tiempo de un cacique Jlamado Nompa-
nm ; que trafa en la cabeza y los brazos la sellal de la
cruz y en la mano una macana que le serva de bor-
dn. (1)
En Iraca fue muy venerado de Nompanm y sus
vasallos. Prop6sose este cacique hacer que en eus tie-
rras se cumpliesen los preceptos del maestro, y le pidicS
consejo sobre las penas que deba aplicar co:no sancin.
Contest6le que los mandamientos debfan guardarse vo-
inntariamente y no con rigores de este mundo, pues eft
el otro hay premios reservados para los observantes de
la ley, y cllStigos para los transgresores.
Unos afirmaban qoe el clebre maestro morid en
Sugamuxi; otros, que de all pas Iza, donde tambin
prediceS ; "desde alU se desapareci, que nunca ms lo
(1) Dloe el Padre 81m6a qae el el'rill&ador de loe Chlbohu --.
eoaoeldo ea lraca ooa trea aombrea: laUmOD:xe, AoMbr fU,.
lace lraelbZ.; Bagaoaa, 10l que duoporece, JBadlpa, taUUCro JHI-
dre. Como este eroal~t& atribaJ6 ' Boehlea lu heOhloerfu de lda-
eao.... et1 ma1 probable qae talea oombrea, qae DO meoeiODa Ou-
tellanea. faerao proploe del 61tlmo. ' qaleu ooa'rieuea mejOI'.
81, eomo pereee aatual, ea el dlaleeto de 8apmul Ja ..,. ,..
,.,. era eqainleote deln1ri6Z., rmazl (umt>juate' maleoa) '~
bre, e:xpilea Uellmeate la etlmolosfa de lu p&labral SU,Oul '1
BugufAOA:N, Aotabre gue ,. Aaoe lmlirible 6 qae de~ 1 .,_
,....., IOl tW laooe lnlrible. -. '
- 8'1-
vieron, dejando en nna piedra estampado un pie de }()8;.
suyos, en que tienen hoy ta1nta devocin los indios,.
indias, que van st_as raspar aquella piedra y la bebeD"
para tener buen parto." (1) El cacique Nompanm
hiY.o correr la noticia de que al tiempo de so muerte lo-
haba dejado por heredero de su gran santidad.
Esta que el Padre Simn llama "tradicin certfsi
ma que tienen todos los deste Reino," la califica el ba-
r6n de Humboldt do "fbula india," y considera Bo-
chica como la personificacin del principio del Bin (2).
Todo lo que los Chibchas atribuan al maestro es tan
humano, tan natural y tan distante de lo maravilloso y
mitolcSgico, que para nosotros es indudable que l exis-
ti. Sometido el pueblo quien desde lejanas tierras:
vino civilizar, al yugo desptico de sos caciques, ad-
mirador de las hazatlas de la fuerza y de la destreza, ha..
brfa inventado, para rendirle culto, un hroe osado,..
autor de grandes proezas, que hubiera reunido la nacin
bajo un scSlo cetro ; pero jams se le habrfa ocurrido.
imaginar un reformador anstero y desinteresado, que
recorriera el pas ensetlando, sin pretensiones al ejerci-
cio de la potestad civil eS religiosa para s para otros..
Un pueblo tan sensual, que no conceba sos dioses,.
ni aun al Sol, sin compaftera, no se habrfa forjado un
maestro clibe y exento de vicios.
El obispo Piedrahita, de acuerdo con personas:
doctas que vivieron en su tiempo, crey que Bochica
era el apstol San Bartolom. Esta opinin no tiene
(1) 8JX011. T. II, .,.,. 818.
(1) Para BriotoD BoOhloa la penoolftoaol6o de la LoL AJe
eo'favor de ftta oplol6a, que 'rioo por el Orl8Dte, 7 que loe Ohlb-
ohu Jo MofaD por ol meDUJero do Ohlalolppa.. oa oa7o oombre-
clloe que eooaoDtraD Ju palabru oAw, la& J g,_G, 801. Tal etl
moJOifa oo euota, pu lu.r dloe chw 7 DO [Link]. que quiere
c1eelr n....cro, 7 para nombrar al 801 oo teDfa e1ta luq Ida Toe&~o
blo que IUG (A.f~NrlcGA hero-m,U.t).
--
fawJot4. 1W .eien&- q11e :Joi. ChibcJau. aynabu, te-
Dfao gran reqete J. vi&'gioidaEl, y haclao. psepiaa..
cionea y eatascde rogativas; pero estu u:cticas fuet:oA
propias de muchos pueblos antiguos.
Atribuan Boehica la introduccin de las ero~
las cuales, dicen, como smbolo de alegra, les mandaba
pintar en las mantas y poner en los sepulcros. Agrega
el Padre Simn. que con el tiempo alteraron su forma,.
echndoles unas rayas que las hacan semejarse ms
bin signos de escribanos.
Ningn cronista dice que los Chibchas tributaran
culto la cruz, ni los conquistadores hallaron cruces en
sus templos ni en sus casas de habitacin. Tampoco se
han visto figuradas entre los objetos que depositaban
en sus sepulcros. Cuenta el Padre Simn que caando
entraron los espnfioles hallaron cruces trazadas con al
magre indeleble en unas peas altas y que l mismo vio
algunas cerca de los pueblos de Bosa y de Soacba. (1)
Tenan estas cruces alguna significacin, las pintaban
como hubieran pintado un tringulo un cuadriltero?
No es posible averiguarlo, pero la imaginacin concibe
fcilmente la figura de la cruz, pues para ello basta ver
nn hombre de pie con los brazos extendidos.
Tambin se ha dicho que en el pueblo de Boyac
encontr el Padre Fray de Montemayor un simulacro
con tres rostros en no cuerpo. Esto puede ser cierto, y
con~[Link] en que tal circunstancia facilitara la predi-
cacin del Evangelio, pero no prueba que hubieran te
nido idP.a alguna de la Trinidad.
Como las tradiciones de los Chibnhaa eran [Link]
'1 oscuras, ha habido tendencia en varioa autores &tri-
,._a.
~ 861o- hl!llllot~ 'f'fato .,.....,.. platacla .... alpao d'e 1011
ldOqaeecJe Boja6. Be--. [Link], 81Do'la11erUu cleotlo ele eaa-
4riJWoe.
-89-
bufr [Link] . q~e,aon. imp~bla otro perso
naje, el cacique Idacanss,, siguiendoen: esto la opinin
del obispo Piedrahita, que de los dos hace nno solo.
El primer cronista que escribi la leyenda del maestro
fue Castellanos, q~ien habla en trminos muy precisos
de Idacanss, distinguindolos uno de otro en su relato.
Este autor dice :
I el Bocllica,
A quien ellos alaban por muy santo,
No me parece que deb:a aorlo,
PnN afirman morir en Sngamoao,
Donde son loa mayores idlatras
Y univcnal abismo destoa yerros.
A esto observ11mos que si los pueblos olvidaron su
doctrina por seguir un audaz hechicero, no es Bochica
quien merece vituperio. Contina diciendo-:
Y al tiempD de su mnert<-, segn dicen,
Al caciqne dej por heredero
De sn gran san ti dad y poderio1
Y lientn ll01J por mug averiguado
Ser aquel ltrritorio ti1rra 1anta,
Y qttel caciqJll dtlla titne mano
Para poder tnudar lo1 t1mporalu;
Llover g graniuar, g entJiar Mtlo,
Y lo1 dlm1 ljecto1 que proced'"
Dt la media rtgi611, g IJafa g alta (1).
Al hacer esta enumeracin de efectos producidos
por la magia, atribuyndolos al cacique en tiempo pre-
sente ("el cacique tiene mano,") deja sin explicar por
el momento el origen de estos sucesos.
Para que el lector siga con ms facilidad nuestro
~aciocinio, , cedemos do nuevo la palabra al clebre cro-
nista,. quien dice, 138- pginas ms- adelante :
(1) Poueaa041 eu Jetr& eurelY& loa puaJ traa~erl~ A 101 cna&
aqa.,...Oill&atu Jac-ateaol6ud aoa maaiHr'pMI&l.
-.0-
Hubo tiempoa puad01un e10ique,
IdacaDa llamado, que en 111 lengua
Significa lu grwrttll t k lilrr,
El cual tema grau conocimiento
En laa aellalea que representaban
Haber mudanzas en loe temporales
O de serenidad 6 tempestades,
De aequedad1 de plou, hieloa1 Tiento.
O de contagioeaa pestilencias,
Por elsol1 por la lona, por estrellas,
Por nubes, aves y otros animales,
Y coeaa que le daban cierta muestra
En aquella provincia que l't'gia
De Tenideroe acontecimientoa;
Y por Tonturacomo hechicero1
Por comunicaciones del Demonio
Que, como gran fil6aofo, dira
Eataa reToluciones y mudanzas
Al gran Idacanaa, cuyos juicios
Como Tieron en 61 ser puotnalea,
Entendieron Yenir por orden auyo
Y acudian 61 con T&rioe dones
A la necesidad correspondientes
De lo que pretendia cada uno,
Reverencindolo como quien era
Orculo comn que consultaban,
N o a61o aua vasallos, pero cnantoa
Indios hay en aqueste N uevo Reino.
Luego no existi en Bochica la pretendida duali-
dad. No fue . la vez predicador de una doctrina pura y
falso profetfl.
El Padre Simn habla cen algn desconcierto de
estos hechos y acaba por contradecirse; dice lo siguiente:
El caciqne de Sogamoao cobr6 mayor bro on lo que inten-
t6 luego que desapareci Bochica de su pneblo y Talle, pues dio
en publicar le babia dejado cuando ae parti6 por heredero de toda
111 antidad, y que asi lenla k minta jllftlllld pt1r11 [Link].r Uo,.,..
eutUlo ftiIIH, oomo ,Z 11lro lo hadtJ, lftt1iar Aeladtu, UCC~rcla,
frol, lMw, ,,.,, 11/~r'IINilllclll~ como 11 ti"" ......"
-41-
Sigue una pgin en desarrollo del mismo tema, 1
luego concluye :
"Aunque no falta quieu diga haber tenido eato principio en
lln cacique de buen entendimiento 1 diaourao, que habiendo au
.tado con el demonio mnchoe daa en laa obaouridades delaol,
_luna, estrellas 1 nubes, &fes 1 animales, vino por experiencia 1
conjeturas aacar (adifinar) estos suceeoe antes que Tinieran,
como lo haoe la buena y acertada astrologA, 6 por ventura por
,,.,z cacigtll JdacaMt, '" guim dic1ta com11U6 11 grarull Al
cAicwo, y por pactos q~e tena con el demonio, con quien de or
dinario hablaba, TIDO alc:mur estas revoluciones y mudanzas
de tiempoa oomo de no maestro que alcanza esto y mocho m
en flloaoffa."
Conviene rectificar otros dos errores en que inca
rri Piedrahita.
"En memoria deste Boohica, (dice), ay una carrera abierta
desde loa Llanos Sogumoao, que tendr como cien leguaa de
longitud, muy ancha, y con ana nlladarea 6 pretiles pol una y
otra parte, por la cnal dicen que aubi6 el Bochica deade loa Lla
nos al Nnefo Reino."
Extrao sera que en tan remota poca hubieran
hecho los habitantes de Iraca una tau larga y costosa
.carrera, al travs de un territorio ocupado por tribus
salvajes. Esto est, adems, en desacuerdo con la tradi
cin general de los Chibchas, que decan haber venido
Bochica sus tierras entrando por Pasea y no por Su
gamuxi. Finalmente dice, refirindose los indios, que
&firmaban haber vi vido el maestro retirado en Iraca
veinte veces cinco veintes de aos, pasados los cuales
fue trasladado al cielo ; esta fbula no la mencionan
Castellanos ni el Padre Simn.
Despus de que desapareci el maestro, cuentan
_que vino una mujer de gran belleza, conocida con los
- ~om~res de Huitaca, Ch1eJubchasgaaya (1). Esta les
(1) :8D leogaa ohlbeha llamab f/1144' la madre, 1 .PON al
padJe.
--
predicaba .Yida .anGlas, :pluerea, daDM&., -bon~Ktberq,
en una palabra, todo lo contrario de lo .que lee .baWa
.ensefiado Bochica. Segufala gran [Link] de _gen-
[Link] qne se aYenfan muy bien oon .la .laxitud de aoa .doo-
trinas. Muchos crefan que era la Bacb6.e, como si la ma-
dre y benefuctora de los C1ibchas hubiera podido con-
vertirse en mujer perversa. Indignado el Chimisapa
gua, qne desde el cielo contemplaba la deatrnccin
d,e BU obra de reformA, la convirti en lechuza (1) y
dispuso qne no snliera sino de noche. Concluye Caste-
llanos diciendo que los indios contaban tantas tranafor,
maciones, que de slo BU memoria se escribira un volu-
men ms grueso que las Metamorf08is de Ovidio.
Los cronistas estn de acuerdo en ver en Huitaca,
un sr imaginario, una personificRcin del Demonio, el
propio rey de los pases idlatras, que ataca, desvirta
y destruye todo germen de bin y altera hasta la ley
natural, ~rabada por Dios en el corazn de todos los
hombres. Esta misma es nuestra opinin.
Haba. transcurrido algn tiempo despus de la
desaparicin de Bochica, quien los Chibchas, por gra-
titud sus beneficios, colocaron en el nmero de sus
dioses. El demonio Huitaca habla logrado oscurecer y
desfigurar la doctrina del maestro, coando el dios pro
tector de los Bacates, Chibchachnm, indignado por el
modo como recibieron ciertRs cosas que hizo por fa-
vorecerlos, trajo de otras partes, ayudado por Hnitaca,
los ros Sop y Tibit6 para que desaguaran en el Fanza.
Con esto se anegaron las tierras, de manera que la sa-
(1) >ia Pleclrablta, "dicd Zol fll4 qae el .Boehloa la OOil
'rifU6, .lechaza; oCrw qae la VUJU6 al-olelo, pua qae 1aele ....
jer del 1101 7 abuabrue de aooht, J qae [Link] eo~ haJ taaa.;
. . . . . .,.:haheehocJeoW ........... , ....... .UOieiF. . . .
DOI pe 1011 Ohlbobu onfaD haber poblado la llleMa de .Bqpt' ~
... ae ta 'la laaa aoom,pafwe '.la Uel'l'a.
-41-
bana qued inundada y loa =habitantes se retiraron laa
montafias, en las que carecan de comida por no tener
donde hacer BUs siembras. Imploraron entonces Do-
chica con clamores, ayuuos, sacrificios y penitencias:
l se les apareci en figura de hombre, colocado en
lo alto de un vistoso arco iris, y los favoreci en BU
liccin, arrojando BU vara de oro hacia [Link]
y haciendo que ella abriera las pefias- para dar paso al
ro y para que no hubiera otro diluvio.
El aeto final de esta leyenda hace recordar las pa-
labras que dijo Dios No, luego que termin el di
lovio:
"Pondr6 mi arco en las nubes, y ser aeftal de a'ianza entre
mi y entre la tierra."
El cataclismo que dio lagar que las aguas del Fun-
za se abrieran cauce por Tequendama, precipitndose
una gran profundidad, creemos que fue muy anterior
Ja ocopRcin de este territorio por los aborfgenes. En
nuestra opinin, los Chibchas, que trajeron de otra par-
te la tradicin del diluvio universal, la recibieron de
Bochica, sorprendidos por el imponente trastorno geo-
lgico que revela el Salto, localizaron alH el memorable
8110080.
Ms adelante ref~rhemoB otros mitos leyendas
que se relacioDiln con la histo1ia fabulosa de los Chibcbas.
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OAE'1TULO IV
Lol dloeee chlbchu.-EI 8~1 y la Luua-Bochlea y Chlbclalehum.-Cucha-
blba, el aroo lrla. -B~hde y au eapoeo.-Ciwu6:~.-Neoeatacoa.-Bl
dlablt,fUIIA1ioqu.-Deecrioci61l de loe &emploe J adoratorloa de loe
Chibchu.-Idoloe, y ofreodu que les hscf&D. -Piea&u de roptlna.-
ldollllos laret.-Grao abuodaocia d'l Hotos quo &eotao..-Relldtm
culto laa !aguosa, rioe, bosques, e&c.-Noviclado de los jeq1111; eue-
[Link] que reciban eo aua cucu 6 aemloarloe. -Su vida aua&e:a y re-
tirada.-U:c\ue haclall de la ooca.-[Link].-Ofreclmielaco.y
pe&lciooes ot por m~o de ellos.-Vlejoe hechiceros y_ a~
Superadciooes y agtlef08 que fomeotabaD.-Yerbaa 1 be -
Amuletoe de que ae aeniao loe hechicef08 para n&lclur 1 modo de
uaarloa.
Los Chibchas erRo idlatras: ten{an multitud de
dioses, pues cada uno poda inventar lo& que le convi-
niera, pero reverenciaban especialmente unos pocos,
ms generalmente conocidos. Ya que no rendan culto
.al omnipotente Chiminigagoa, adoraban al Sol, Sua., que
.ocupaba el primer puesto entre sus dioses, junto con su
.compafiera Ch(a, la Luna. (1)
Extraa divioid'ld era el Sol, de quien decfan que
era el que se coma los hombres, y aquel en cuyo honor
hacan frecuentes sacrificios humanos! Y el pueblo
que tena por cosa [Link] comer carne humana;
el que jam quiso imitar sus vecinos los Pnnches y
los Muzos en esa prctica brutal, era el que adoraba un
dios sanguinario, un dios de quien los ChibcbRS mismos
decan que esta carne era so manjar! Cuando vinieron
loa espafloles, !os indios los tuvieron por hijos del Sol,
(1) Urleoeeh~a nerlbo Chw ea eu 9ramdUca chlbcM, de OOD
fotmlda4 eoD el Yoco6ularlo chibcha, IIUUUIIOrlto de la BlbUoteoa
lfaeloaal; Qaeada, 0Yledo, 8lm6D, Piedra bita 7 Zamora eeerlbea
C'tfa, 1 Chfa, aderda, era 1 &UD el nombre de la poblaol61l fu
4ac1a ea booor de la dloea.
-41-
que los enviab~ para castigar aus pecados, 1 como"~
fauna publicaba que devoraban gentes, y que caro 'S hu
manas eran su mejor comida,'' hubo lagar donde les
arrojaran nitloa para que saciaran su apetito. Llam-
banlos Bue 6 Buagagua (de 1ua, sol, y gua~gu,a, mucha
cho) y t11mbin Buachia, hijos del Sol y de la Luna.
Dice el Padre Simn que al Sol no lo adoraban en
templos, "porque decan era imposible meter tanta ma
jestad. entre paredes'"; pero l mismo habla de templos
dedicados al Sol en Guachet, y del que construy Ga..
ranchacha en Hunsa; los cronistas citan, adem de s
to~, el de Bacat3, que era de loH principales, y el de F
quene. Cha tena casa de adoracin en el pueblo que
lleva su nombro.
Bochica era dios venerado en todas las Licaras de
]os Chibchas, y superior Chibchachum: sto era pro
tector y bculo ( chum, bculo) de los habitantes del es-
tado de Bacat, de cuyo territorio no se separaba jams
para ftLvorecerlos constantemente en sus necesidades.
Ambos daban leyes 1 enselaban cmo se deba vivir.
Irritado Bochica contra Chibcbachum por haber ste
anegado la Sabana, le impuso el <-.astigo de que cargara
en sus hombros toda la tierra, que descansaba antes so-
bre enormes guayacanes mas como el nuevo Atlas
tena que pasar el mundo de un hombro otro para
descansar, su esfuerzo titnico produca terremotos.
A estos dioses no se les poda oftecor sino oro ; respon-
dan cuando eran consultado!} por los jeques, pero sin
dejarse ver, porque no tenan forma corprea. Bochica
era particularmente el dios de los caciques y capitanes,
y Chibchachum el de los mercaderes, orfices y labra..
dores.
El arco iris, metoro que los Chibchas crelan que
6
_..,_..;.
era aire reapi&Ddeeieote, file persomll_.,, y .[Link]
eqo el nombr-e de Cbcbabiba, por haber llfl"VdG-de-albl
~onto at Bbehica cnando form el Salto de Tequenda-
ma. Era el abogado de liut mujeresde parto y de 101
enfermos de calenturas; ofrecfanle -algooaa veces oro
bajo, pero ms generalmente eameraldillasy cuentas de
Santa Marta. So aparicin era motivo de terror para
Jos indios por haberles anunciado Chibchachom que
esta sera causa de la muerte de muchos. Para aplacar
. Cuchabiba le hacan sacrificios.
La diosa Bacbe, madre de los Cbibcbas, gozaba
de gran veneracin ; tena el encargo especial de dar
amparo las hortalizas, y se le ofrecan sarmientos de
moque y resinas. Acostumbrbase fabricar dolos al nio
que ella sac de la laguna, de la estatura y edad que
tena cuando salieron de ella, y aun se asegura que en
un templo dedicado la fecunda parE'.ja en Igoaque, se
veneraba una estatua maciza del nio, hecha de orofino.
El' gran templo de Sugamuxi; incendiado cuando
la conquiata, estaba dedicado al dios Remichinchagagoc,
de quien nada dicen las crnicas.
Chaqun tena so cargo los trminos y los pues-
tos en las carreras, que algunas veces hacan parte del
programa de las fiestas de los caciques,"y en:las que eran
premiados los ms aventajados corredores. Dedicbanle
los adornos usados con motivo de estos regocijos pbli-
cos, as como la plomera que se ostentaba en estas oca-
&iones y en las guerras {1 ).
Siendo los Cbibchas tan dados la bebida, tenan
naturalmente su Baco, que los acompaflaba en sus bo-
rracheras, bailando y cantando con ellOs. So llamaba
(1) S.g6n AOO!Ita, Olulqa&a ealclaba tambi4D de loe llllderoe de
lu...aeateru.. Bl Padre 8lm6a, .6Dioo oroalat.. qae babia ..de est.
4loa Ohlbeha, aao le da tal atrlba:ol6a.
.......... . .
N'en-.~.y. 6f8; Mlem~ protectofl ele: law tjedotW
;rpintOtesd., llltnt&k Asiatia' lasrastnur de ma~
que bajiloatfd&loa monteA; y se [Link]'e chicha,. nica
cosa qu~ se le poda ofreoet. PrSentbase en figura. de
So cubierto eon una manta, con la cola por fuera. So-
Jtaa darle el nombrede Fo, que quietedooir zorra, por
qn& algunas ftees tomaba la figura de este animal.
Incomplto nos quedarA. este catlago de falsos
dioses si no incluytSramos en tSI al inspirador de toda
idolatrft, al que excitaba al' sacrificio de vctimas hume.
nas, fomentaba la embriaguez y las disoluciones, al De
D1ooio; en fin, quienllamabftn [Link]. Todas lu
antiguas religiones profesaba11 la creencia en el Dem~
nio, .creenciA. que se encontr muy arraigada en Am~
rica. En el Nuevo Reino de GranadA. no haba quiz&
una tribu que no le rindiera culto en una otra for-
ma, y mochas no tenan m&s religin que ltJ. demono-
latiia (1).
Los Chibchas respetaban y obedecan al Demoolo
ofrecindole sacrificios, aunque tenan conocimiento de
que erasu enemigo~ 1 de que les eoseflaba cosas con-
trarias la razn y . la ley natural. Su servil sujecin
tena por causa el temor al mal que pudiera hacerle&
Muchos comprendan que los dolos, obra de sus manos,
no tenan ningn poder para favorecerlos en sus necesi-
dades, pero decan que el diablo lo mandaba y quera
ser honrado en el culto que les tributaban. Adems,
como los jeques y embaucadores convencan los po-
bres indios de que hablaban con el Demonio y que ste
les daba rcspustas que les comunicaban, se dejaban se-
ducir fcilmente.
Tenan los indios en cada pueblo templo3 ado-:
(1) V6iaw; Jl JbaTiur:loO: liietM~IOI lb&T..-..,_ e~iOtfgn.l .- d~
JoaaWiL Cap. V.
-'~-
ratorioa, unos comunes y otros particularet~t todos da.
dicados alguno de loe dioses que hemos nombrado,
otros muchos que cada uno haca su antojo y por
su mano, para el propsito que querfa. Eran general-
mente casas bohfos muy ordinarios ; ten(an el suelo
en bierto .de espartillo blando y estaban llenos de bar-
bacoas y poyos la redonda, donde ponan varias figu-
ras grandes y pequeRS, hechas de oro, cobre, ma-
dera, arcilla, hilo de algodn y cera, qnEl representa-
ban sus falsos dioses. Estas figurRS, comnmente mal he-
chas, eran colocadas siempre por parejas, varn y hem-
bra, y les ponan cabellerRS, colas algunas de ellas
y las envolvan en mantas. El clebre templo de Iraca
fue construido sobre fuertes y muy pesados maderos,
plantado cada uno sobre un esclavo vivo, porque de-
can que, fundados sobre sangre humana, no estaran
expuestos quebrarse. Las paredes estaban esteradas
de carrizos cuidadosamente puestos y trtlbados. De las
casas principales de los caciques salan unas carreras
muy bien niveladas, de siete ocho pasos de anchura y
hasta de media cuadra de longitud, con valladares
uno y otro lado ; terminaban en las puertas de los tem-
plos, adonde iban hacer oraciones y sacrificios.
En los montes, en los caminos, la orilla de cier-
tas lagunas y en otras muchas partes, se encontraban er-
mitas adoratorios.
Entraban los indios los tetnplos hacer sus de-
vociones y ofrecimientos con el mayor recato, muy des-
pacio, bajos los ojos y haciendo muchas y grandes
inclinaciones, que repetan la salida. Oraban por sus
caciques. Pedan sus dolos, que eran sus intercesores,
l'ogaran por ellos al Sol y la Luna que les dieran agua
para sus malees y todo lo dems que habfaii [Link]~ter.
-49-
0frecan por mano de los jeques figuras, hechas de oro,
d~ varios cuadrpedos, a vea, reptiles insectos; casque-
tes, tiraderas, brazaletes. diademas y vasos de variadas
formas, tambin de oro; esmeraldas, mantas, cuentas de
hueso de distintos colores y frutillas de moque para loa
sahumerios. Colocaban por orden las mantas en las
barbacoas de sus templos, y en petacas put'Btas sobre
estas mismas algunos de los objetos indicados. En todas
sus casas de adoracin tenan puestos mucho oro y es-
meraldas, y para guardarlos usaban especiales alcancfas
gazofilacios, de dos clases distintas. Las unas eran va-
sijas en figura de hombte, mal proporcionadas, hechas
de barro y abierto el casco de la cabeza, por donde el je-
que introduca las ofrendas de figuritas de oro de que
hemos hablado; luego se tapaba la abertura con un bo-
nete redondo con cuatro picos, hecho de arcilla de
plumas, con un palillo en el centro para quitarlo y po
nerlo. Los otros eran ollas mcuras enterradas en el
suelo del templo, dejando slo descubierto parte del
cuello. Luego que una y otra alcanca estaban llenas,
]as enterraban losjeques en lugar secreto, y ponan otras
nuevas. Con harta frecuencia, y particularmente en los
primeros tiempos que siguieron la conquista, han tro-
pezado el arado la barra con frgiles vasos llenos de
tunjos de oro.
Destinaban los Chibchas ciertos das para sus fies-
tas religiosas. Las que celebraban en Marzo y [Link] te-
nan por objeto aplacar at sus dioses. Quemaban en los
primeros das de cada uno de estos meses la basura de
]a casa, y sacaban al campo la ceniza jnoto con la del
hogar. Hacan que los muchachos se lavaran antes de
amanecer, y los enviaban con una mochila de red, despus
de h~tberlos azotado. Pocos das mata tarde volva cada
- 60_;
muchacho, y ~ia alg6u presen-te al qa' )}, ~hcbia clado
loa .U()tes. 1{acia el fiu del mes aaHau los .mancebos en-
galanados con altos penachos de plumas, y .ooman loe
cerros ; daba el cacique una dos mantas al .ms lige-
ro, y <Wnclu{an las fiestas con la acostumbrada borra..
chra de chicha.
Cada indio tena en su casa uno ms dolos que
le servan de dioses lares. Estos dolos eran casi todos
pequeilos : cuaudo ms medan una cuartl\; los haclan
de oro, y si el indio era muy pobre, los tena de barro
de ml\dera, con un hueco en el vientre, dentro del
cu~l pona oro y esmeraldas. La figura 1 reprepresent$
uno de estos idolillos de madera.
Los guardaban con tanta devocin, que los lleva
bau consigo todas partes en una esportilla colgada del
brazo. En la conquista de Tunja, como los soldados in-
dgenas trajeran su santo atado al brazo, los espaiioles
alzaban con l, y sus dneilos se quedaban creyendo que
se lo quitaban por devocin. El guerrero nmero 19
(lmina vm) tiene una como cinta flotante, que puede
ser la Rtadura del idolillo.
Eran tan supersticiosos, que tenan dolos para
cada accin humana, para las diferentes enfermedades,
para el da y para la noche; los de esta ltima clase lo~J
librabl\n de su ellos pesados y 1\ngustiosos. Un slo hecho
bastaria para dl\r una idell del nmero de dolos que
con&ervaban en sus adoratorios. El Padre Alonso Ron-
quillo fue durante seis aiios doctrinero en el pueblo de
Gachet; logr convertir dos famosos jeques, que le
ayudaron descubrir mochos santuarios. Refirese que
.este misionero trajo Santaf ms de trescientos {dotes,
fnera de trescientas cargas ms de ellos que quem ea
presencia de los indios que les rendan culto. La figl1ft
--
2, labra 1D11f [Link]&e a tHClera, era proabla.
JDe1ile un fdolo.
Han olvidado los antoree .parar la a,.tencin en nna
forma partienlu del politesmo entre los Ohibchas, la
que pudiera darae el nombre de pantesmo naturalista.
No dirigfan sus adoraciones nicamente los dioses
que representaban en losidolosy tonjos; mochosrendian
culto las lagnnas, ros, arroyos, . montes, cuevas, pe
fiascos y otros aitios naturales. Esto h hacian, ora por
que hallaran en ellos alguna singnlaridad que hiriera su
imaginacin, orit porque, pasando cerca de ellos, hu-
biesen sentido algo extrilordinario: on estremecimiento,
mocho viento, alg{n trueno, la cada de on rayo, etc.
Consideraban todos estos accidentes como seilaleJ que
les daban los lugares mismos en que quedan ser vene-
rados.
Tan cierto es que dirigan sos ado-raciones . los
.antuarios, que en el Oonfe8ionario en longna chibcha,
compuesto por el Padre Bernardo Lngo y osado por los
misioneros, se encuentran las siguientes preguntas :
"Has adorado loa ltltaluariot
Has ayanado al lat~luario1
H1l8 ofrecido al 1arduario mantas chicas, pepitas do al
godn, esmeraldas, oro, moque, cnentaa otra cosa, y cmo?" (1)
Estas preguntas da~ idea clara del modo como se
renda calto los santuarios, cuya guarda estaba al coi-
dado de unos viejos santeros hasta de cien ailos de
edad, " los cuales si les dan un milln de tormentos
no declararn dnde y qu parte est el oro." (2)
(1) Deepu61 de la eouqalna .olfaD loe IDdloe ofreoer ' na ,.._
euono. 7 OOGl&al' ea elloe lwpD... .rourloe,
-
Ubroe, llave~, eto. UA
,..S.. fraaol_.~~t sao6 de - .....,.,o qu d8101lbrl6 ea Zlpaqalrt
au bota para Tluo, UD& oapW& de fraile, aa bolle&ede ol6rlgo waa
Ubio de ouoe de eoaeleaola.
:(~ '[Link]&a :[Link]:L . JI~._. ilaftVol6n. tfelu IntUu.
-as-
Dos ejemplos servirn para demostrar hasta qntS
punto llegaba el respeto y la veneracin que los indios
tenan por sus Bantuarios.
Cuenta Rodrguez Fresle que, deseoso de sacar de
la laguna de Teusacat dos caimanes de oro que se decla
se haban echado en ella, persuadi un jeque, que ha
bfa estado encargado de este santuario.
"Me llev, (dice), l, y as como descubrimos la laguna,
que lio el agua de ella, cay de bruces en el suelo, y nunca lo
pude alzar de l, ni que me hablase m palabra. Alli lo dej, 1
me lold sin nada. n
El Capitn Vargas Machuca refiere otra ancdota.
Dice as:
"A m me sucedi en el .Nuevo Reino de Gmuada, llevando
una noche bien clara, con lana, un indio por guia de nn aanlua
rio, ir temblando, dimndo gu1 Aall(a t 1nojar ll 1antuario,
y el cielo haba de arrojar rayos, y yo dicindole qne era un pe-
rro hechicero, que no hara tl y que l lo vera, y, [Link] i
fuerza de brazos, comenz i tronar y relampaguear, cubrindose
el cielo y lloviendo muy fuertemente con gran tormenta; qued
de esto el indio tan temeroso, que de ninguna manera le pude
p:u;ar, el cual me dijo quo me fuese solo, que me dara todll8 las
aenaa, y que luego abonanzara la noche. Sindome forzoso, ui
lo hice, y como el indio me dijo u fue, que luego aclar y abo-
nanz y aa!i la luna, y l crey en en superaticin, y yo llegu6 i
mi aaAittario y hall el asiento del qao lo babia mudndo, que en
nqnella tierra lo enen do costumbre mudarlos, los que no eatin
debajo de tierri\, de ocho i ocho da, porque los espalloles no
den con ellos. Y volviendo i mi indio no le hall donde le dej,
hsllle donde habamos salido, al cual reni mucho porque ae afir.
mabs en que babia sido verdad todo lo que me haba dicho, 1
aunque lo fue, no por 188 causu que l deca, sino por el movi
miento natural." (1)
(1) .Bl Padre Blm6o ea el doloo oroDiata que [Link] au..en
oplal6a, puea u:preaa uf:
.. No toche tenlanne adoraclo~~e~ eD loe temploe, puea 1u de mac:hoe
las [Link] dedi~ ea taguou. arroJoe. [Link]. oerroe 1 o&r11 ~
-63-
Los sacerdotes de los Chibchas eran llamados chy-
gug, palabra que los espafloles cambiaron por la de jB-
guu. Heredaban siempre esta dignidad los sobrinos hi-
jos de hermana, como suceda reapecto de los caciques.
A los qne tenan este derecho, los sacaban de mediana
edad de la casa de sus padres, y los encerraban en un
edificio que llamaban cuca, apartado del pueblo, y espe-
cie do seminario dirigido por un indio viejo. Este los ha-
ca ayunar con grande abstinencia ; no coman en el da
sino una escasa porcin de mazamorra 6 puches de hari-
na de maz, sin sal ni ajf, y raras veces les permitan agre-
gar algfm pajarillo 6 unos pocos pececillos de los arro-
yos. Euseflbales el viejo laa ceremonias de su culto y
de sus sacrificios, las supersticiones de su idolatra, el ~
..:
orden que deban observar para hablar con el Demonio, e
el uso de ciertas yerbas de [Link] servan para curar las E
heridas y otras enfermedades, los hechizos y ademanes ,_e:
:;
ridculos con que deban aplicarlas, etc. {1) Cumplidos L
de particular 1 alnular compostura 1 dlspoelclona, no 1'fi7VI" ,.,.,.
diiJiit, fiM f!U ptn' lG rintulm'ldiJd flll fi1&it 111 [Link]!ica
, . , etJitll ptn'
w di{rtla di tnGfOP WltiJ'aeicm, 6 porque puando por eUu lea habla 111-
cedldo alguna ungular coea, como zumbarlea loe ofdos. temblarlea lu
-..
~~
manos. hber Yenldo mucho Yien~ l, algdn ~rran weno 6 rayo, diellltd1 9'"
ttm GfUfllo 111 Aaelll 11114 ll IHrMnio JIGrA fUI lo Wl'llrCIIm a IJfU'llclt lugca
tW." (T. u, pig. 288).
Outellaooe 1 Pledrahlta*1l bien preelaoe; el primero dloe:
Y aun no mdoe ofre)OD en 101 templos
,_
<.
NI f. tdoloe hechura de aua manos. L
Puea ""'Mol ,.,..,.,..,. d la fTfll,
.A iallagtiMI, j~UJSIM f d lol M, ;e
.A OIIIMI, g!UfmJdcu, d ~ <
Y el planta~ donde hacen 1111 ofreo:lu,
Bln que sepan decir loelnYeatorea <
Prlmeroe de lu tales oeremonlaa. (T. I, C. 1).
Bes6n Pledrahlta. "en varlaa partea adoraban monte.. latra
'
nu, 1'1011, Arbolea 1 muohoe tdoloe qae teotao en eue taCucarte.."
(t) Urloneehea baoe de eatu euae de [Link] vudaderu -'..
aeademlu. H6 aqaf lo que dloe:
La cleacia del01 Chlbchu eahbe en 101 seminarios; allt 1e cmaell&
han loa ti~ 1 ceremonlu, se explicaban lu creenclu, se recordaban laa
uadlclona, 1 se formaba lablatorla; 18 apreadfa el c6mpa~ del Uempo,
1u nglu de moral [Link]. el ~ de 101 bechlaoe 1 el d la palabra, 1
_ formallu loe hombree que debtan llUitrar al pueblo, comlllw 1u li1781 'T-
fomacar el culto." (~ eAi6Mca. In$10claocl6n).
-.:64.-
lOik-iaaealaa :que~ ttiliDDY:ici~tdq, ,le .boraclabaa lu
111Jiices 1 ,cmyu ~al :[Link] r le [Link] zaroilloa .1 oa-
saera:[Link]; :allipallbanlo :mnehoa ,iodioa ..hlta un
riaehaelo, donde se l&vaba .todo el .cuerpo y vesta man
taa D:llevaa. De alU segua oon su squito la .casa del
<:acique, -quien le daba la investidura de jeque, el cala-
bazuelo poporo :para guardar el hayo, algunas mantas
finas y pintada$, y le .conceda licencia para ejercer en
sus tierras el sacerdocio. Celebrbase este acto con
grandes fiestas, .danzas y bebida abundante, y ofrecan
sacrificios para que el nuevo jeque se ejercitara en ellos.
Habitaba el jeque en el templo (1), de donde s6lo
sala para cumplir las funciones de su ministerio, para
dar asistencia mdica los enfermos. No tena que pre
ocuparse por Jasubsistencia, pnessu sementera y labran-
a se la hacan en com6n, y para su -vestido le daban
mantas los que le entregaban of1endas para los {dolos.
Vivfa con mucho recogimiento y abstinencia, comiendo
[Link] ligeraS y poco nutritivas. Estaba obligado
[Link] .celibato, porqu.e dec[an que tenindole por
hombre santo, por consejero en los asuntos graves, y de-
biendo, ademats, presentar las ofrendas sus dioses, con-
venia que observase vida e,xenta de mancha carnal. Si
llegaba comet~r alguna flllta contra la castidad, se le
privaba de la dignidad del Mcerdocio. Hablaba poco,
ayunaba con frecuencia, y sometll su cuerpo speras
penitencias, sacndose muchas veces sangre en abun-
dancia.
.El suefio del jeque debfa ser oorto ; puaba la m&
1or parte de ta noche mascando, sin tragar, hojas de
eoca qu.e [Link].c1ab& con un ,polvo calcreo hecho de cier-
tos earaeoles '! oonaervado en un ea1abazue1o. Coa Ull
{l) .uf lo aso. OM&eU..- 1 P.le4ral&a. J!kc6a el [Link]. a-
.&a, teDfa . . . . . ORO& c1el templo.
-66-
.,.[Link] sacaba un poco de esta mezct., iDO ,'&>tena&
por muy san-y demucho sustento, .pam'llevatla '~la
~ p-ndola por las enctas. El mismo :baca la cose-
cha y preparacin de las hoju, cortndolas una ' nna
con 'la n(ia del dedo pulgar, raz deltallo, extendin-
dolas en mantas y ponindolas tostar al fuego en una
vasija .de barro. Como estimaban tanto Ja coca, sahu
maban con ella sus dioses. Adems, quemaban con
este mismo fin frutillas de moqoe, semejantes cabra
higo, trementina parda y unos caracolillos y almejuelas
que despedan tan mal olor, que dice Castellanos: "e
dtt aque8tas es abominable hedor, y tl al fin cual lo
merece -el hijo de maldad por quien se hace."
Cuando el ao ora seco y amenazaba el hambre,
se sometan los jeques un mny rigoroso ayuno que
duraba algunos das, terminado el cual suban un mon..
te destinado al efecto; all quemaban moque y mecho-
nes untados de trementina, y, tomando las ceniza&, las
esparcan por el aire, diciendo que de aquellas se ha-
bian de .congelar las nubes, y llover y suceder la abun
dancia la Cllrestfa.
Ya hemos dicho cnles eran los lugares preferidos
por los indios para sus devociones. Cuando algn hom-
bre mujer tena una necesidad, acuda consultarla
con el jeque, quien slo en tales casos era permitido mi
rar y hablar .las personas de distinto sexo. El jeque mas-
caba tabaco en su boho, pretendiendo que consultaba
al Det1.1onio, y iuego indicaba el nmero de das que de-
bla ayunarse. El ayuno -era muy severo y no se poda.
ia:terrompil", aun cuando hubiese peligro .de morir en l.
Obligaba la castidad, la abstinencia de carne, de.
p~o, sat y jt, condimento preferido de ellos, y
privarse de lavarse el cuerpo, cuidado que tenan tuy
-U-
frecuentemente. (1) Coucludos los cUas de ayunq, qne
llamaban 8fJga, entregaban al jeque la ofrenda. (2) Este,
que tambin se haba prepal'lldo con ayunos, se desnu-
daba aquella noche veinte pRSOB del Bantuario, y escu-
chaba primero si se o(a alg6n ruido: muy quedo se
acercaba a{ l, y ponindose al frente levantaba en am
bas manos la figarilla de oro 6 de otra materia, que lle-
vaba envuelta en algodn ; deca en pocas palabras
cul era la necesidad del que la ofreca, y pedia el re-
medio para ella. Finalmente, postrndose, la arrojaba
al agua, la mea en una cueva 6 la enterraba, segn
fuese el Bantuario, y se volva dando pasos atrs al lo
gar donde habla dejado el vestido. (3) A la [Link] si-
guiente daba cuenta de la respuesta del Demonio al que
le haba presentado la ofrenda, expresndose con pa
labras equvocas, y el indio se retiraba satisfecho, retri-
buyendo antes su trabajo con dos mantas y algn oro.
Volva su casa, se mudaba el vestido que se babia
puesto para el ayuno por otro nuevo y galano, y con vi
(l) Por delgraola ee ha perdido muoho el h\bUo do la 11m
pleu. eotre loa doeoeocJJentee de loe Chlbchu; lo qae aoabamoe de
deolr DO 81iDYeoel6a DllHtra; OIJ.I'tlmoJDte lo dfoe C~teiJ&Oot:
"Noeel&van el cuerpo, tNIII OIMG 9111 [Link]."""' por ..[Link]...
(J) Foera de eete 1 otroe a1anoe de olrounatancla, tenfao loe lA
da ano general que duraba doe m . .; e6lo ee 181 prohlbfa el uo
de Ja eal .Batabaa, &dem'-. obllgtdoe i gmardar oontlnencla. Coo
eete 1uno decfan qae vlvfan m&. [Link] 1 deJaban de eoo-
jual Bol.
(8). Idolo ee decfa cAuruo eo leogna ehlbch\o de doade vleoe la
palabra [Link]. Tambl6n ee deefa cAuma, vos oon qoe dnlgaabua
lgaalmeote loe Nntuorlo.t.
La palabra a~ tenia triple llgaUloado para loe oonqot.-
tadOI'OII, qalea81 OOD 81te voeablo dealgnaban todo lag"r de do~vo
el6n revereaelado de loe Chlbch-. dlatioto de loa ternplot 1 las er-
mltu, donde loe jeq11 [Link] d oonlcabtul lu ofreod.a de
qne aeabamoa de hablar, 1 tambl&a los pootot de loe boeqoes 1
o&.rotaltloe donde enterrabtul oroJ811Der4ldu. De aqaf provaoo la
expnal6o 2dar ..mArlo, de qoe ee eenf&n eoaodo deaeobrf&n al
g6n dep611to deeetu ofreodu.
Loe eold&doe eepaflol llamaban tambl&l ..nttltlrlo i loe fdo-
b l&rel qae teof&D loe lodloe en ma ouu. (OVI&OO, T. U. Cap.
:om).
- 6'7-
daba sus parientes y amigos, quienes festejaba du-
rante algunos d{as. Bailbase, cantbanse villancicos
apropiados la circunstancia, y, sobre todo, se beba
gran cantidad de chicha. (1}
No haba jerarqua entre los jeques; todos ellos
eran igoaleR, y si algunos llegaban hacerse famosos,
debfan esto mritos servicios especiales. Tampoco
obedec{an . ningn superior de la clase de los sacerdo-
tes; error en qoe incurri Quesl\da y que acredit Pie-
drabita, fue el de que el cacique de Iraca fuese cabeza
de los jeques y pontfice mximo 6 sumo sacerdote de
(1) Atgaua ve& hablaD de eer loa eoplladoe loe mlemoe jeqaee
embaaoadorbll, en log-u de loe pobree lodloe. HA aqaf nn aaoeeo
llaetratlvo qae ooarrl en tiempo de Bodrfgae& Freele, en el 6ltlmo
eaarto del aiglo XV! :
" Elkba en el pueblo de UM<ue por cura y doctrinero el Padre
l!'rancltco Lorenzo. Era eete clrigo gran lengnaraa, y, como tan diestro,
trataba con loa lndloa familiarmente y ee [Link] llevar de muchae COI&I
euyu, con que loa tenla muy gratoa, y con eate anzuelo les iba peecaodo
muchoa ""~'UJJriot y oro enterrado .ue teolan COil este nombre; ac6le, e:
puee, i uo capltin del pueblo un MIIIUGrio, y tte, con el enojo, le dlo DO
~cla del Mntullrio del cacique viejo, dicindole "'mbin cmo eea de di
ftcul&Oio el hallarlo lino era que el jeque que lo tenia guardado lo deacu
...
!.:
l ..
brleee,_y dijole i dnde eataba .. e
" El F""'ncllco Lorenzo entr por una labranza huta llegar 'loa
ranchoa del jeque; einli que estaba recuerd.J y que eewba mucazuto hayo,
porque le ola el roldo del calabaclllo de la cal. S"bla el Padre de muy
alr, y del examen de olMs j~ues y mob&nee, el orden que \eiall ~
hablar onn el Demonio. Sublee en un irbt,l que cata eobre el bohto, y de
l llam al jeque con el estilo del diablo, que ya l abla. Al primer llama-
do call el jeque: al te~tunlfo respondi, diciendo: Aqut ntoy, tellor,
qu me mMndaat' Respondi el Padre: Aquello que me U~snee juardado
aben 101 crlatlanoa de ello, y han de venir eacarlo, y me lo han d quitar: e .
.por eso llllv"lo de aht.' Respondi el jeque: A. dnde lo llevar. aellor t'
Y reapondi61e: A la [Link] del pozo, que mallana te avisar adnde lo hu
de eeconder.' Respondi el jeque: Har, eeftor, lo que manda&' Rea
...
4:,
pondl, puea: Sea luego, que ya me voy.' Bsjee del 'rbol, y p101e l
a peral' al jeque, el cual &e metl6 por la labranza y perdilo de viata. Pao .,
::
ee el Padre en eepla del camino que iba' la cut~va, y_ al cabo de rato vio al
''
jeque que venta cargado: dejlo puar, el cual volvi con preekza de la
cueva y en breve espacio volvio con otra carp.; blzo otros d01 viajes y al
quinto te tard mucho. Volvi6 el Padre hacia loe bohtoa del 11!4ue, viata la
tardanza, y hall6le que estaba cantando y dbdole al calabaCUlo ae la cal; ..
y de lu razones que decla en lo que C&D\aba, alcanz el Padre que no ha
-bla mil qu llevar. ParUee luego hacia la cueva, lleg6 primero i loa bo-
htoa adonde habla dejado su gente, mand encen4i' el hacha de cera, y
-
llevindoloa conatgo ae fue i la cueva, adonde hall coatro ollu llenu de
undlloe y tejueloa de oro, pljaroa y [Link] lgurae fUUtuu y Uraderu de
oro: toc~o Jo que babia era efe oro, que aunque el Padre Francilco Lorenzo
declar y maulfeet tres mll peaoa de oro, fue fama que fueron m de eell
mil peaoe."
-'68-
loa Chhhw.(J }.;. &e tea{[Link],mujeNSq~e qpea{~;
DO!fD,jeqv.e,. ni se uteodfa pocler ft))iioeo-fa-.t de
sus dominios, aunque era generalmente venerado;. 7
considerado sn estado como tierra santa.
Adems de loa jeques, hacan el oficio de hechice-
roa y agoreros un nmero considerable de viejos de
ambos sexos, quo iban de casa en casa por :os pueblos
mascando tabaco y embriagndose con el sumo del bo-
mtchero ( datura ), tomado en infusin para adivinar la
buena ventura. Miserables embaucadores eran stos,
que, no teniendo de qu vivir, hadan del engaftouna
industria; y se rebajaban ejecutar accionesy gestos
ridculos para no morirse de hambre !
Vamos dar una idea de las variM supersticiones,
ageros-y criminales abusos que fomentaban Jos hechi-
ceros entre el vulgo; para este trabajo nos serviru:de
gufa, adems de los cronistas, las preguntas que ten{oo
costumbre de hacer los misionero& los indios en el
Onfmonari(J. (3)
Lo& Cbibchas hacan uso de yerbas y bebedizos
para curar las enfermedades y para obtener otros fines,
.como matar una persona hacerle algn mal~ procu-
(1) B6 aqal lu proplu palabras de Qoeeada, eltado por Za
mota (.,.g. 186) :
" Ei pueblo de ~oeo ea el ufento del fundamento de 10 rellgl6a;
aquel pueblo ea eu Roma de ellos, 1 aquel '*'que aa poDilllce mlmo. 1
del fundador de aquella poblacin, ucendlente y tronco de loa 11 ga~
modemoa, aall6la faJa ley, 1 idolalria, de que en amboa refnoa de Joa M
cu aa ua y reverencia."
Exlate eopla del epltafto del Bapmuxl, el 6ltlmo [Link] de Iraea.
eompueato en lenpa ehlbcba, probablemente por loa P~&drel FhD-
eoaDOII, ea.a amiJOII, que fueron qolenee dieron Mpultura erlatlaaa
' m euerpo. El titulo que ea dicho epUafto ee le da es almplemate
el de priAipcuG, qae equivale &cacique.
(1) Beftere el Padre 8lm6o (T. n. P'lr' 196,) qu eoauclo loe-.....
)116olee entiaron 'Sopmoao. el eulque "no tae 81 poelrHO eala
halda." 1 que baU&I'OD tolal 1M OldU ''por b&ber-fl f& ,l'n'ealcl
cJeeaear .w flttVeru, lltUAfjo., '1 alpnu de-aB'I'IqiaelL"
(1) V...-.e-au t~Nm~ c1U6hll del P&drt Lap '1 cte 11il-
eoeh.._
-61-
rarel aoorto, facilitar pronta mu9rtei un enfer-mo,.6th.
C'oando el conquistador Jimnez d~e Qoesadif.. llegd al
Nuevo Reiuo, l~!s indias cautivas que servlan loa:ee-
pafioles do mala gana, echaban hojas de borrachero ea
la olla en que guisaban la comida. Cada daamanecm
algunos de ellos locos y haciendo desatinQS, cosa que
todos los tenia atnitos, sin poder explicarse el motivo,
basta que algunas indias descubrieron la causa a{ sos
amos y les mostraron el arbusto, que llamaban tyhygug.
Pedfan, yerbas drogas ai los hechiceros, para ha-
cerse querer de las mujeres, y los buscaban para que
tes explicaran Jos sueflos.
Cundo ve{an z~rros, gorriones, lechazas, hoci<?.U
dos otros animales que lloraban daban voces delan-
te de ellos, creiao que les anunciaban algo bueno malo
que les haba de suceder.
Si perd(an les hurtaban alguna cosa, tomaban ,-=
laacian tomar para hllllarla infusin de borrachero. En ...
!.:
,l ....
caso de harto pagaban con frecuencia al hechicero ...
porque la buscara. Este haca fingfa hacer diez <".ami-
nos que partieran del lugar donde se hab(a hecho el
,,....
:.
robo. Luego, atribuyendo cada camino uno de loa
distintos dedos de la mano, se embriagaba ligeramente
con borrachero, y advertia ms bien supona que le
temblaba alguno de ellos. Daba su respuesta sealando
.
t .
4 .
::
,..
::
ese camino, paes por l se haban llevado el harto, y si ..
haciendo diligencia no lo encontraban, perdido se que-
daba.
No emprendan cosa alguna de importancia sin in-
quirir antes el result11do que pudiera tener. Con este fin
.."..
coman dos yerbas, una despus . de otra. (1); Decan
[Link] [Link] -horas .les daba [Link] entender lo
(1) Yop 1 OICG lu llama 0Yieclo.
-60-
que hablan de hacer en el negocio qoe le consultaban.
Para el efecto tenian las coyunturas del cuerpo clasifi
cadas unas de buenas y otras de malas. Segn las que
se les movienn despus de tomadas las yerbas, juzga
ban si el xito de lo que intentaban serta feliz eS des
graciado.
En las minas de Somondoco tomaban ciertu yer-
bas con las que decan saber en qo veta hllllarfan ms
hermosas y grandes esmeraldas. La extraccicSn de estas
preciosas piedras se haca en ciertos tiempos del afio
en mochas ceremonias y sacrificios. Refiere Oviedo
que ningn indio que no fuera del seoro de Somon
doco poda sacar esmeraldas ni ver las minas, porque
tenan el agero de que morida dentro de una lona
cin. (1}
Algunos grandes hechiceros pretendan qoe podan
mudarse voluntad en leones y tigres imitar en sus
actos estas fieras. A las veces salan en los bailes con
una piel de zorro con cabeza, puesta las espaldas y
asida con las manos por las patas. Este disfraz lo llama
ban elFo.
Dice Castellanos, como temeroso de engolfarse en
la relacin de las prcticas supersticiosas de los indios:
Hacer memoria de otras opiniones
Qne corren por aqueste barbarismo
Son tan absurdas todas, qne hara
Ridculo sartal de disparates,
Porque como lea falta los cimientos
De B6lida verdad, en lo que dicen
Loa unos y los otros ae confnnden.
Nosotros no consideramos ociosos esos detalles.
Ellos sirven para demostrar hasta qu punto se ofusca
(1) Auqae B'ernra 4loe qae af lo podfua baoer otrol badlcw,
llOIIateoemoe al dicho 4e Ovledo, eonobondo por BuunarUo 1 Le
llrlja.
-61-
Ja razn y se degrada el e!pfritll en los pueblos donde
reina la idolatria yfalt4n loB cimi6ntos dt s6lida flerdad.
Damos fin . este captulo con la descripcin que
hace el Padre Simn de un hechicero qllien l mismo
vio en el pueblo de Tota, donde estovo algn tiempo
de doctrinero:
"Saliendo de decir misa enoantr6 un viejo llamado Paraico,
medio buf6n y atruhanado, y teniendo nooia era mohn, le hice
desvolver la poca ropa que traa y le halle en una mochila loe ins-
irumentos del oficio. Eran uu calabacito de pol~oa de ciertas ho-
jas que llaman gopa, y de ellas otr11a ain moler, y un pedacito de
espejo encajado en un palito, una escobilla, un bueao de venado
hendido al sesgo por 1 mitad y muy pintado, hecho modo de
euchara, con el cual, cuando hacen aua 1nohaneraa, to~D&D: de
aquellos polvos y loa echan en las narices, que por ser fuertes ha-
cen salir luego un humor que lea cuelga basta la boca. Lo miran
en el eapejillo, y ai corre derecho ea buena seDal para lo que pre-
tenden adivinar, y por el contrario si cotre torcido; y para que
eat el labio de arriba mb desocupado, lo traen todos muy rapa.
do, y limpios de barbG loa que la tienen. Lfmpianao aquello des-
pu6a con la eacobillu, y tambin la cenimque se han echado en la
eabeza, y p6inanae el cabello. Con estas aeftas exteriores hemos
Tenido hallar muchos en aquel valle que tienen estos inatrn
mentoa." (1).
(1) T. v, p&g. 80.
OAl'l'l'ULOV
ldeu de loa Cbibehu aobre la 'rida fa\ma.-[Link] y eu&lp.-Be-
aurreccl6D de la caclca de Gutablta Y de 10 hija.-Jalclo UDlYenai Y
reiOrreeciD geueral, ltgD CufeJiuaoJ.-Vicloa CODlllJIS [Link] loa iJi..
dloa.-C6mo campltan loa deberes mOrales para con loa dem.-80-
lemDeS proc:ealonee reUgloau.
Las ideas espiritualistas de los Chibchas eran muy
confusas. La misma voz con que designaban el alma,
fihitJca, significaba aliento, huelgo.
Cren que las almas son inmortales: y que en la
muert~ se separan de los cnerpos y bajan al centro de
la tierra por unos caminos y barrancas de tierra ama
rilla y negra, pasando primero un gran ro en unas
barcas de tela de araa, y no mataban estos insectos
para que no escasearan las telaraas. Tenan un concep-
to material de la vida futura, pues en ella esperaban se-
guir viviendo como en sta, en provincias y pueblos de
trminos demarcados, con sus mujeres, comiendo y be
hiendo. Por esta razn se hacfan semltar los caciques
con tres cuatro de sus mujeres preferidas, con sus me-
jores esclavos para que les sirvieran, y adems, con co
midas, chicha, vasijas, vestidos y telas con qu hacer
otros, armas, joyas, etc.
No tenan infierno lugar destinado para el casti-
go de los malos ; tanto estos como los buenos bajaban
al centro de la tierra, pero mientras los unos goJaban
de gran descanso y placer, los otros les estaban dan-
do muchos azotes.
. Observa muy juiciosamente el autor del}}ptome.
-ea-
que [Link] tan Wr'bara y confusamente en la inmortali
dad del alma, "que no se puede,. de lo que ellos dicen,
oolegir si en lo que ellos ponen la h9lganza y descanso
de Jos. muertos es el mesmo cuerpo el nima por sf.,
No culpamos, pues, los cronistas, por las oscuridades
que en Jo tocante este punto notamos en ellos ; atri-
bufmoslas ms bien la profunda ceguedad de los in-
dios. Si ponan en las sepulturas, junto con las cosas de
uso del difunto, comestibles para el gran viaje, no era,
ain duda, pllra que se quedaran indefinidamente debajo
de tierra. Si los caciques disponan que se embriagara .
sus favoritas y . sus esclavos preferidos para sepultarlOS-
en so compai'ifa, era para bajar pronto gozar con ellos
en su paraso. Comprendemos que pudieran forjarse la
ilusin do que los cuerpos que enterraban pasaran pron-
to . resucitar en el centro de la tierra, ya que acostum-
1 ..
. braban dejarlos para siempre en una misma fosa. Mas !.;
podan tener la misma ilusin en lo tocante los nu- ..,
' ..;
~
merosos cadveres momificados que conservaban en los
templos y en las cuevas, y que estaban viendo constan- -..
temente? Creemos que su obcecacin era tao grande,.
que no so daban cuenta de esta dificultad.
En el nico caso de resurreccin que los Chibchas
contaban en sus leyendas, la cacica de Guatabita se arro-
ja ' la laguna junto con su nii'ia de pecho y la mucha-
cha que le serva de carguera. Las tres mueren aho-
..
-~::
:
gadas, y vuelven el mismo da la vida en unas casas.
mejores que las que dejaban, situadas en el fondo de
....
!'
la laguna. Logr un jeque sacar la nifla, pero lleg- .
1[
~
muerta . la tierra. Llevla entonces de nuevo su ma-
dre, y resucit la nii'ia por segunda vez. Es muy digna
de notarse la circunstancia de que lat cacica se propona
criar . su hija para que le tuviese compafl(a. Tenan
-M-
quiz la esperann de que los niiios continuaran crecien-.
do en la otrn vida.
No pocas dificultades presenta el siguiente pasaje
de Castellanos, transcrito por el Padre Sim6n y Piedra-
hita, con escasa variaci6o en el estilo :
Tambin es1emn ellos el juicio
Universal, y dicen que loa muertos
Han de resucitar y para siempre
Vivir en este mando, de la nerte
Qne agora viren, y es porque presumen
Ser este mondo permaneacedero
De la misma manera que lo vemos.
No se comprende c6mo hubieran podido concebir
los Chibl.}has la idea tan elevada de un juicio universal,
que para ellos no tena objeto. Si sus cuerpos estaban
gozando en uni6n de las almas en el centro de la tierra,
si no haba separaci~n de buenos y malos, y s6lo se dis-
tinguan en que, mientras los unos disfrutaban de bie-
nes y comodidadeS, los otros estaban afligidos por loa
males que les sucedan y los azotes q ae les daban, qu
fin una segunda muerte en su paraso para resucitar en
la tierra donde haban vivido primero ? El indgena que
habl Castellanos del juicio universal, tom esta idea
del dogma catlico para atribafrla la religin de los
Chibchas.
Lo que dice al fin el autor, que presuman que
este mundo permanecer-' de la misma manera que lo
vemos, s nos parece mny natural que lo creyeran, pues
no tenan motivos para juzgar que las cosas pudieran
pasar de otro modo.
Las ideas de moralidad que derivan de la ley na-
tural, grabada profundamente por Dios en el coraz6n
humanQ, se haban alterado y depravado entre los Chib-
chas con motivo de las supersticiones que estaban su
-86-
jetos. De aqu provena el que en ciertas ocasiones fne
ran muy tolerantes con los vicios, y en otras calificaran
de meritorios actos que en si mismos no tienen virtud
alguna, puesto que el individuo no es agente de ellos,
sino que los sufre involuntariamente. Juzgaban de la
suerte buena 6 mala que hab{a de tener cada uno en la
otra vida, por la enfermedad que causaba su muerte.
Quedaban esperanzados de que los que morlan de calen-
turas, de dolor de costado 6 de cmaras de sangre,'iran
al lugar del descanso.
" Loa que mueren por auatentaci6n y ampliaci6n de au tie-
rra, dicen queatoe, aunque han sido maloa, por a6lo aquello eatin
con loa buenos deacanaando y holgando; y ana dicen quel que
muera en la guerra y la mujer que muere de parto, que ae van
derechoa descansar y ' holgar por a6lo aquella voluntad que
han tenido en enaanchar y acrecentar la repblica, aunquo antes
hayan sido maloa y raines." (1)
Cuando ju,.gaban, por el gnero de muerte del pa-
ciente, que ste tendra una desgraciada vida futura, se
entristecan y no se ponan mantas nuevas. Pero si pre-
sentan que haba de ser feliz, le barnizaban la cara con
bija, perfumaban la sepultura con trementina, la cu-
brfan con un pequefto boho y la adornaban con unas
figuras semejantes cruces hechas de hilos de varios
colores.
Qu estmulo poda existir para obrar bien en
una sociedad donde se crea que las determinaciones
.ineludibles de un hado fatal decidan de la suerte defi
nitiva de los hombres 1
Por lo que hemos dicho se comprender cun laxa
sera la medida de los deberes morales entre los Chib-
chas. Eran vicios comunes entre ellos la embriaguez, la
lujuria y la mentira. Rodrguez Fresle dice, hablando
(1) A'pUome ele lG ootaqt~tdo cltl .Nueeo Bdno ele 9,....._
--
de 8118 pandea borrachera: "adonde el que m ince&-'
tos y fornicacionea cometiera era maSa santo." Aunqa
en esto baya exageracin, hay macho fondo de verdad.
Los sangrientos y b'rbaros sacrificios que hacian.
de niiios y de hombres haban desarrollado en otloa ins-
tintos feroces. . La crueldad, que era car4cter distintivo
de casi todas las tribus que poblaban el Nuevo Reino
de Granada, lo fue tambin de los Chibchas, aunque es-
taban m adelantados que las otras.
Veamoa cmo se comportaban en sus relaciones
con los dem.
Cuando la mujer daba &loz dos hijos gemelos, se
tena por seial de incontinencia, y al segando qoe na-
ca le quitaban la vida.
Trataban mal & sns mujeres, qne les servan como
verdaderas esclavas, pretextando que las compraban .
.Eran humanos con sus enfermos; loa acompaia-
ban, y llamaban los jeques y hechiceros para que los
recetaran. Junt&baose mochos &verlos fallecer. Tenan
por dichoso al que morfa de rayo de muerte repenti-
na, porque haba pasado de e&ta vida sin dolores.
Cuando sus padres llegaban la ancianidad y no
podan trabajar, faltaban la obligacin de mantenerlos_
y los echaban de sus casas. Vindose necesitados, se.
iil~n viejos y viejas de pueblo en pueblo convertidos
en hechiceros y agoreros.
No se acostumbraba socorrer loa pobres, y sn .
desgracia era ms bien motivo de. burla. (1)
Mataban en la guerra cuantos enemigos po_dan,
annque se les rindieran; cuando los muertos eran de :
1~ tribu de los Panches, llevaban sus cab~ para colo-,
(t) 'ri..& ele lu prepotu qaehufan 1011 mlllOD81011 la oo;a.:
feii6G -A.Jealo4lo., era Wa :
.. Ballleebo bar1a de 1011 po"'"
-:67-
carlas-en saa -.doratorios. Si lograban capturar .al ca el
que aefior, lo trafan 1( su t~rra, le sacaban los ojos.)~
.lo dejaban con vida. para ultrajarlo en sus fiestas. Que-
maban los pueblos de los vencidos y sacrificaban los
nifios al Sol. De la suerte de los mayores de edad deci-
dan su antojo. (1)
Eran los Chibchas muy religiosos en su idolatrf~
sumisos y respetuosos para con sus caciques y peleaban
con valor en defensa de sus tierras.
Bien quisiramos extendernos un poco ms sobre
el ponto tan importante del cumplimiento de los debe-
res morales; pero por desgracia es muy poco lo que
este respecto hemos podido hallar en los cronistas.
Las vfctimas que los Chibchas destinaban al sacri ...
:
ficio eran generalmente .nios de otras tribus nacio- (
nes. Acabamos de ver que reservaban para la inmola- t
cin Jos nifios que tomaban sus enemigos en guerra. ,:.' ...:.
Otros eran trados de la provincia de los Marbachares, ...
1 -
situada en los llanos de San J nao. ~ :~
Antes de hablar de estoR sacrificios, describiremos -... -
las solemnes procesiones religiosas que hacan en cier-
.... ::..
tos tiempos del ailo, especialmente en el de la cosecha, r.::.
t . .
que era en Septiembre.
Celebrbanse en las anchas carreras que conducan
al cercado del jefe del Estado cacicazgo, quien asista
ellas acompailado de los principales de su dominio y
'1 ~=
de un crecido nmeto de sus sbditos. Pintbanse de
bija y de jagua los que se exhibfan en ellas, engalan ...,:
banse con variados trajes y disfraces, se ataviaban cou .
r(
..
diademas, medias lunas, patenas, collares y narigueras
.de oio y mucha plomera, y marchaban divididos en
cuadrillas. Cad~ cual ostentaba su riqueza; muchos re-
.. .. :
-es-
presentaban animales, y se mostraban cubiertos con pi&-
lei de leones, tigres y osos. Los sacerdotes llevabaa
puestas coronas de oro en forma de mitras. Segufales
una prolongada cuadrilla de hombres pintados sin dis-
fraz nijoya alguna. Estos lloraban implorando al Sol y
Bochica por su zipa 6 cacique, y pidindoles les con.-
cediesen lo que pedan. Para hacer ms patentes BUS
ruegos llevaban la cara cubierta de mscaras con 1'-
grimas pintadas. Luego entraba otra numerosa compa
ilfa, rindose los unos con estrpito y saltando de ale
grfa, diciendo otros que ya el Sol les habfa concedido
lo que pedan los delanteros. En pos de estos iban otroe
disfrazados con mscaras de oro, arrastrando sus mantas
por el suelo, como para barrer la carrera los que les
seguan. Estos, ricamente adornados, bailaban y canta-
ban al s6n de los fotutos, tambores, flautas y [Link].
Detrs venfa el zipa 6 cacique, lujosamente vestido ; lo
[Link] y segufan los principales y el squito de
gente que tena BU servicio. Cuando llegaban al fin de
la carrera presentaban las ofrendas sus dolos, y luego
volvfan por la misma hasta llegar la caHa del caciqae.
Este alababa las invenciones de libreas, juegos, danzas
y entretenimientos; premiaba con algunas mantas los
que haban salido con mayor lucimiento, y les distri -
bua mucha chicha para que volvieran sus casns aca-
bar en ellas la fiesta, como era de costumbre, embria-
gndose.
Puede imaginarse el lector cul sera el atractivo
de estas fiestas tan llenas de animaci6n, en las que se
vea una muchedumbre de gentes con disfraces tan va-
riados, cubiertas con sas ms ricas joyas, danzando, sa...
tando, gesticulando, llorando, rindose y cantando al acSa
de los desacordes instrumentos msicos de los indios.
-69-
Eatas procesiones se continuaron por muchos afios des
pus de la conquista, y fue la costumbre que se desarrai
g con m dificultad de entre los naturales.
Con frecuencia hacan correr en medio de la Can
cin la sangre de una v{otima inocente, como se dir en
el captulo que sigue.
,, ..
.r .
,j:
r.
--- ~ :
..
.
'1 ~
.
CAPITULO VI
8acri1lcloa hoiiWloe.-:to. mojas 6 acerdo._ nUioe.-ImaolacloMI de
adul&oea Joe adoralorli7 m le cemJL-BIIcri4cloa m (Jache& 1 Ra
mlrlqut-IamoJacl6a ea l& gaa.-Horrible lamoJacl6a de .alba ea
Joe cllllla&oe de Ju cuu nuena.-BD&Jerro de Ju muJer-1 acta~
..-iYoe de Joa caclques.-[Link] con anre de &1'11, con agua, fuego,
&ierra, oro 1 eameraldu.
Uno de los hechos que ms claramente comprue-
ban la unidad de la especie humana es la adhesin uni-
versal ciertas ideas y determinadas prcticas. Ad-
mitida por todos los pueblos la idea de la degradacin
del hombre por la culpabilidad original, la satisfaccin
se impuso como su natural consecuencia. Coosiderse
el sacrificio como el acto esencial de la religin. Crey-
se que la Divinidad, irritada contra la carne y la san-
gre, no podfa aplacarse sino con sangre, cuya efu-
sin se atribuy una virtud expiatoria. Dios, qne revel
estas verdades, quiso que, para salvar al hombre, se in-
molasen los animales que ste preferla. Los idlatras,
impulsados por una lgica diablica, creyeron qae la
eficacia del sacrificio estaba en relacin directa con la
importancia de la vctima, y cayeron en la horrible so
persticin do los sacrificios humanos.
No estaban exentos los Chibcbas de tan execrable
prctica ; inmolaban vctimas humanas al Sol, quien
consideraban como el ms digno de su- adoracin. To-
dos los aftos corra la sangre de numerosos niiios ino
centes como tributo pagado las supersticiones ido
ltricaa.
-n-
Tenia este pueblo diferentes modos de hacer sus
~acrificios ; los depcribiremoa sucesivamente.
Habla en las vertientes de los llanos de San Juan
(hoy de San Martn), unas treinta leguas de Bogot (1),
un templo dedicado al Sol (2), donde se criaban con
mucho esmero tiernos niiios, quienes cortaban el
ombligo recin nacidos, porque decan que as lo man-
daba el Sol, quien beba esa sangre; estos niiios los
llamaban J1U!jaa.
Mercaderes chibchas iban comprarlos esa leja
na provincia y los trafan de seis ocho afios de edad,
tenindolos en tnta veneracin, que los cargaban so
bre sus hombros. Los mojas eran vendidos los caci
ques muy subido precio, de tal manera, que cada ca
cique tena uno, y pocos alcanzaban comprar dos 6
tres. Llevbanlos los adoratorios, y all senan como
sacerdotes y los tenan en muy grande reverencia. De
can los indios que se entendan con el Sol, y le habla
bao y reciban BUS respuestas. Uno de BUS principales
oficios era cantar, y en tanto que ellos cantaban, los in-
dios lloraban.
Los miraban como personas tan sagradas y santas,
(1) "A trela'-leau del Naevo Reino.'' 1e dloe ea el BpUOfiH
de la conqullta. "A qalace jornadas del Naevo Belao," dlce
Ovledo.
{2) Blea padlera .ate templo haber 1ldo el edlftclo que daou
bri6 Jorge de Btplra ea 1588, ea ua pueblo de tadloe 1ltuado oerea
del bajo [Link], y ' proxlmldad del 1ltlo donde M faad6 la ciudad
de Bao Ja1a de 101 Llaaot, al Badette de BacaW. Bra aoa grao eaa
de doecleatOI pa101 de largo. y ancha ea proporcl6a, ooa exteD
IIII baertu ea 1u1 d01 fre 0 tee. y, teg6.o Informaron Jos 1Ddl01, Hr
m.' Ja Ye& de templo donde baaf&D I&OrlftaiOI a) BoJ, qae ador&bua
Pcr a dloe, y de moouterlo donde ettab&D eooerrac'lu macbu don
eeUae, ofrealclae por 101 pad1'811 para el Mrvielo del templo. Lu
aoompaflaba ua ladlo vlej.,, que era el mobu eaeargado de 1011&
.-ltlol01y de eol4tfa&r ' Ju doaoellu Jo que IJ&bfao de_ gaa.r. Te
Df&D eo elertoa oomparUmleatoe maoha eaatldad de provliiOD
puaa maoteool6a(81m6a. T. I , p&[Link]). 8eg6D ao.:atlpo mapa,
...-Jau del91 LlaD011 eetaba 11ltaado eok'e 1011 lf011 Gaape J Gtle
jar, oena delarraofa de Bao-'loaa. .
-'71-
que no les dejaban tocar los pies en elanelo. Por la
maflana los llevaban con mucho respeto en los bruoa '
lavarse las fuentes algn rfo. Tenfanlos en extre-
mo regalados, y ninguno, ni el cacique mismo, podfa
comer en su plato. Cuando los indios cometan algn
pecado, no se atrevan entrar en el adoratorio sino
acompafiados por el moja.
Asf que llegaban la edad de la pubertad, los ma-
taban en los templos y ofrecan sos dolos su sangre;
pero si los jeques llegaban saber que alguno hubiera
tenido comercio con mujer, se libraba ste de la muer-
te, no teniendo su sangre como acepta al Sol, pr ser
sangre impura ; echbasele entonces del adoratorio, y
se le miraba como un cualquiera. Los jeques abran
vivo al moja, le sacaban el coraz6n y las entraiias, y le
cortaban Ja cabeza mientras los msicos cantaban los
himnos propios de aquella brbara funcin. Sacrificado
un moja, el cacique lo reemplazaba comprando otro.
Es verdaderamente digno de admiracin el respeto
de los Chibchas por la pureza, y cmo tenan la idea de
que la in~cencia pone al hombre en piadosa comunica-
cin con la Divinidad 1 Qu bella y consoladora costum-
bre, que parece nacida de un corazn cristiano, la de
hacer acompafiar al penitente en so entrada al templo
por el inocente nifio cuyos ruegos son tan eficaces!
En las guerras con sus enemigos, y ms que todo en
las que tenan con frecuencia con los Panchea, procura-
ban apoderarse de algunos nifios que traan su tierra
con cantares y ceremonias. A unos les daban prontamen-
te muerte en sus adoratorios, degollndolos con gran-
des clamores.. Regaban el suelo y untaban los postes con
la sangre, y el cuerpo lo llevaban lo alto de los cerros
para que el Sollo devorara, pues decan que comfa la
-73-
sangre de los niflos y era muy de sn gusto, y que se
holgaba ms del sacrifiio que le hacan de muchachos
que de hombres. A otros los cuidaban en ciertas casas,
regalndolos con delicadas comidas, y los reservaban
para sacrificarlos al Sol cuando juzgaban que para ello
haba cansa grave, como cuando iban la guerra, para
tener buen xito en ella.
Si les faltaba agua para sos sementeras, decan que
les vena ese mal por estar enojado con ellos. J nnt-
banse entonces muchos jeques, sacaban uno de los nios
y lo llevaban una cumbre, al amanecer de un dfa cla-
ro y sereno. All escogan el puesto para la inmolacin
en la parte que miraba al Oriento. Luego tendan al
muchacho sobre una manta rica en el suelo y lo dego-
llaban con unos cuchillos de cafla, en medio de grandes
clamores y voces. Recogan la sangre en una totuma y
untaban con ella algunas peflas en que daban loa prime.
ros rayos del sol. Metan el cuerpo del inocente nifio
unas veces en nna cueva, y otras lo dejaban insepulto
en la cumbre, para que lo comiera el Sol y se aplacara
su ira. Volvan algunos das despus, y si lo hallaban
consumido decan que el Sollo haba devorado, con lo
que estara desenojado y dispuesto favorecerlos en
sus necesidades y . enviarles buen tiempo.
Sin duda en obedecimiento esta costumbre arro-
jaban los indios de Gaachet, desde nn cerro, algunos
nifios los espafloles cuando entraron sus tierras,
considerando los conquistadores como hijos del Sol.
En Gachet tenan los indios un dolo de madera,
ms alto que un hombre, colocado en una piedra en-
sangrentad~!. Sobre aquella piedra sacrificaban todas las
semanas algn muchacho, "que no pasase de catorce
aftos ni tuviese malicia para pecar."
_,._
En Ramiriqu( habla [Link] adoratorio. mayve-
nerado : era ttna [Link] formaba una esp'lcioaa aala,:
la que se entraba por una puerta muy angosta. Entre
otras ceremonias que hacan allf, sacrificaban muchos
nifios inocentes.
U no de los sacrificios ms comunes y frecuentes
era el de la gavia. Dieron este nombre los espafiolas ai
unos maderos gruesos, altos y derechos, que vefan en
muchas partes clavados en las esquinas de los cercados,
pintados de colorado y con una garita en la parte alta,
que los hacfa semejarse las gavias que se usaban en-
tonces en los mstiles de los navos.
Cuando los caciquea queran hacer alg6n sacrificio,
daban orden de conducir un esclavo, que llevaban ama-
rrado en medio de numerosa y vistos11 procesin,
por la ancha carrera que conduca al cercado del sefior.
Ponanlo sobre la gavia, y le tiraban flechas y dardos
agudos. Al pie del mstil estaban los jeques y otras
personas con muchas escudillas recogiendo la sangre de
la vctima, que ofrecan al adoratorio con ceremonias ri-
~culas. Bajaban el cuerpo, y con danzas y juegos lo
llevaban un cerro donde los jeques, apartndose de
la multitud, lo enterraban.
Este gnero de sacrificios deba ser muy lento y
doloroso, pues las heridas causadas por los dardos lan-
~dos por la tiradera, arma arrojadiza de los Chibchas,
eran generalmente leves ; ademd, como la parte inferior
~el cuerpo estaba protegida por la garita, las saetas las-
timaban el pecho y el rostro.
Vamos referir uno de los sacrificios ms crueles
y horribles. Cuando los caciquea hacan de nuevo su&
casas, cavaban hoyos las puertas del cercado y .en el
punto donde colocaban los palos gruesos que usaban en
-n-
medio del bohfo. En cada ooo de estos hoyos hacia
entrar una nifta bien compuesta y ataviack ; lu esco-
gan entre las [Link] familias del pueblo, que tenan
mocha honra tan brbara iomolaci6o de sus hijas.
Soltaban los palos sobre ellas y las iban macizando con
tierra, porqu~ decan que la solidez de la casa y la bue-
na fortuna de sus moradores consistan en estar fonda-
da sobre carne y sangre humana. Terminado el &acrifi-
cio, convidaba el cacique todo el pueblo para una
gran borrachera que doraba muchos das, con juegos,
bailes y entretenimientos, en especial de truhanes y cho-
carreros.
Figrese el lector esta horrible escena propia de
salvajes. Cayendo el madero sobre la cabe1.a dbil de
la inocente nifta, la quebrantaba del primer golpe. La
vida se extingua con una sola !astimera queja ; luego
los golpes repetidos desgarraban las delicadas carnes
y trituraban los huesos; la sangre corra lquida y vvida
del despedazado cuerpo, que se confunda con la tierra.
Al fin slo quedaba una masa sanguinolenta, informe;
mezcla de restos de carne humana, de huesos molidos,
de jirones de tela y de fango, que las voraces fieras hu-
bieran desechado. Pero de ese barro se elevaba al cielo
la voz de la inocente vctima, hecha imagen de Dioe,
y que, desamparada de los hombres, clamaba [Link]
ante su Creador.
Finalmente haremos mencin del sacrificio de laa
vidas de algunas de las mujeres preferidas y de los es..
clavos fieles quienes sepultaban con el cacique des-
pus de que los privaban del sentido dndoles zumo de
borrachero mezclado con chicha.
Fuera de la inmolaci6n de vctimas humanas, sa-
crificaban los Chibchas en sns adoratorios con sangre,
- '16-
agua, fuego, tierra, oro y esmeraldas ; para cada uno
~e estos sacrificios ten{an oraciones apropiadas, que de-
cfan cantando.
Hacan traer de las tierras calientes centenares de
papagayos y algunos guacamayos, con gasto considera-
ble. Ofrecan en ua solo sacrificio ciento y doscientos de
los primeros y hasta doce de los segundOs. Easeiiaban
a{ hablar . los papagayos en su lengua, y cuando la
aprendan, los ja~~aban digaoe de suplir . los hombres
y de interceder por ellos. Matbanlos entonces, derra-
maban so sangre por el adoratorio y dejaban colgadas
en l todas las cabezas.
Con agua sacrificaban, vertindola en los tem-
plos con ciertas f6rmulas y hacindola correr por ca-
fios; con fuego, prendindolo en los adoratorios y echan-
do sahumerios. Cuando llegaron los conquistadores, sa-
lan los indios a{ recibirlos encendiendo fuego y sahu-
[Link] como . hijos del Sol. Si tenan algn disgusto
con ellos, venan & rogarles que faesen sus amigos, y
antes de llegar . ellos echaban moque y otras drogas
en el fuego que traan preparado, y cantaban al rede-
dor de ste par" que les perdonaran lo pasado.
Tambi~n arrojaban al fuego oro y esmeraldas, y de-
cfan que cuanto mayor era el seor, tanto ms honroso
le era quemar las mejores piedras para el Sol.
Para sacrificar con tierra hacan unas galerfas sub-
terrneas que pasaban por debajo de los templos. To-
maban la tierra en las manos con muchas ceremonias y
la metlan alU, echando con ella oro y esmeraldas.
Tenan . los montes en gran veneraci6n. Conside-
rbanlos sagrados porque los dedicaban . sus dioses., y
no se atrevan . cortal un arbol ni desgajar una rama.
Cuando quedan hacer algn ofrecimiento entraba en el
-'1'1-
monte cada individuo aisladamente, y si eran muchoa,
nnoa iban por una parte y otros por otra. Cada uno lle--
vaba nna barra fuerte de madera, terminada en punta,
y con ella enterraba oro, eameraldas, lo que quera.
Este depsito era tan sagrado1 que ningn indio se le
ocurra hurtarlo, ni lo habra hecho aun cuando se le
amenazara de muerte.
Todas estas prcticas tenan por objeto implorar
del Sol el pardn de sus pecados y maldades. Alcanza
ron, pues, los Chibchas emplear varios medios para
aplacar la clera de sus dioses; comprendieron que la
sangre de ciertas aves que ellos preferan, tena virtud
deprecativa, y que poda sustituirse la sangre hu.
mana ; luego la historia no podr en manera alguna
excusar su persistencia en sacrificar vctimas humanas.
-QS>-
[Link]'l'ULO VD
[Link] de loa Chibchu ea lu laganaB.-Leyeada de la caclca de Gaa-
tablta.-Cruel cu\lgo de IU bdldelldad.-He ahop COn doe nlAu t1D
Ja lanna.-PererlDacloan i lu ctDco laguau e_alredu.-Carreru 1
preuiloe.-BorraCberu 1 ceremonlu de JU ofrea~.-Varloe cacl~
arrojan oro en la laguua al tener noticia de la 'ftDlda de loe apdo-
1-.-TmtaU't'U heChu parad~r lu laguoaa-Qnl&a era el cacl
que .Dondo.-Culdo 1e celebraba la ceremonia del DOrado.-.I.A bala
de oro bailada ea la laguna de Blecba.
Eran Jos Chibchas muy inclinados hacer sacrifi-
cios en las aguas, y particularmente en las lagunas. Te-
nan seftalados para sus ofrendas y peregrinaciones cin.
co santuari01 pnestos principales de devocin, que
eran : partiendo de Norte Sor, las lagunas de Guata-
bita, Guasca, Siecha, Teusac y Ubaque. Lt1 principal
y ms frecuentada era la de Goatabita, situada en el
pramo que domina el pueblo del mismo nombre, 1
cuya leyenda vamos a{ referir.
Contase que en tiempos muy antiguos solfan ha-
cerse ofrecimientos en esta laguna, para lo cual mo.
raban algunos jeques en una choza la vera del agua.
De all sala de vez en cuando el Demonio en figura de
dragoncillo culebra grande, y entonces le ofrecan
oro 1 esmeraldas. Era el guatabita un seor de los ms
podei'OIJ08 de la nacin, mn7 respetado por los caci-
ques, sus vecinoe, por la distincin de eu linaje. Entre
las mujeres que tena, era la favorita y gozaba de toda
au privanza, una que exceda ' todas las dem en
belleza, en gracia y en la nobleza de su sangre. Tuvo
la caci~ relaciones ilcitas con uno de loe principales
- '19-
cortesanos ; spolo su marido, lo hizo prender y lo caa-
tigiJOmetindoJo al brbaro suplicio del empalamiento.
A so favorita la oblig a( comer en pblico alguna par-
te del cuerpo de la vctima, guisada con otros manjares,
y para que la afrenta fuera mayor y sirviera de escar-
miento general, dispuso que se cantara en sos fiestas
y borracheras la deshonra de la cacica y su ejemplar
venganza.
Lo raro del suceso fue qne el cacique volvi
cohabitar con ella; mas la flLvorita, para quien cada
fiesta era un tormento que aumentaba su desesperacin,
logr un da hnr del cercado de su marido, llevando
consigo una muchacha que serva de carguera una
niiia recin nacida. Corri la laguna, arroj las nias
al agua, sigui tras ellas y pronto se ahogaron y hundie-
ron las tres. Intilmente salieron de sus chozas los jeques
al o(r el ruido del agua, pues ya los cuerpos se haban
sumergido. Corri uno de ellos dar aviso al cacique,
quien lleg desesperado al lugar del acontecimiento,
llamando su mujer y su hija, y como no las vio,
mand al mayor hechicero de los jeques que las sacara
del fondo de la laguna. El jeque, poniendo en prctica
elsupersticioso ceremonial acostumbrado, mand encen-
der lumbre la orilla de la laguna y echar en las bra-
.sas unos guijarros lisos, basta que quedaran enrojeci-
dos; se desnud, los arroj al agua y tras ellos se zam
bull, permaneciendo largo rato en el fondo. Al fin ,
sali solo como babia entrado, y enga al cacique con
un emboste. Djole que la favorita estaba viva en unu
casas mejores que las de Guatabita y que tena en las
faldas al dragoncillo ; que aun cuando le haba instado
que volviera aliado de su marido, no haba querido con-
. sentir, manifestndole cun feliz ae senta de haber ha-
-so-
llado descanso en sue trabajos 1 de verse con su hija,
quien criada para que la acompafiase.
No satisfecho el cacique con el recado del jeque,
djole que le sa<.:ara siquiera . su hija. Este la busc pot'
. segunda vez con los guijarros hechos ascuas, 1 vol-
vi con el cuerpo de la nifta, muerto 1 sin ojos, 1
dijo que el dragoncillo se los haba sacado estando en
las faldas de la mlldro para que la volviesen . enviar
sta, quien con la otra nia se quedaba aguardndola.
Viendo el cacique que do nada le serva su hija sin
alma 1 sin ojos, y que la voluntad del dragoncillo, .
quien reverenciaba, se mostraba de una manera tan pa-
tente, mand echar el cuerpecito la laguna, quedn-
dose sin consnelo por la prdida de las dos idolatradas
prendas de su corazn.
Divolgse la fama de este suceso en los domi-
nios del goatabita, se extendi todo el pafs de los
Chibchas, 1 de todas partes vinieron . hacer sue sacri-
ficios la laguna, persuadidos de que en el fondo de
ella viva la cacica, ocupada en remediar sus necesida-
des. Los jeques hicieron correr la voz de que sta
apareca de voz en cuando sobre las aguas, hermosa y
agraciada como la haban conocido, descubierto el cuer-
po de la cintura para arriba, 1 ceida de all para aba-
jo con una manta de alf{od6n colorada. Manifestaban que
les deca ciertas cosas que ellos suponan que deban su-
ceder por el corso de las causas naturales, como ham
bres, enfermedades, muerte de algn cacique que esta-
. ba enfermo. Todas las poblaciones importantes tenan
anchos caminos, como de media legua de extensin,
para llegar la laguna.
Acostumbrabaa los indios hacer sus peregrinacio
nes, que duraban veinte das y veces ms, recorriendo
-81-
loa cinco adoratorios de que hicimos menci6n. Loa habi-
tntes de Tunja y de otras provincias del Norte empe-
aban por la laguna de Guatabitt, y los de la Sabana de
Bacat& por la de Ubaque. Coronaba los cerros la multi-
tud de gente que corrfa la tierra, encontrndose los
unos con los otros. Usaban de muchas ceremonias tS iban
provistos de gran cantidad de chicha para las borrache-
ras que tenan de noche, en las que se cometan graves
desrdenes que autorizaba la costumbre y toleraba la
laxa moralidad de este pueblo. Hallbanse, en el espacio
que deba recorrerse, muchos parajes consagrados. Cuan-
do los corredores descubran el cerro donde haba algn
aantuario, partan con gran velocidad para gansr la co-
rona que se daba por premio al que llegara primero, : ~.~
.,
quien se tena, adems, por el mts santo. Ponan tal em-
peo en triunfar en la lucha, que muchos se ~bogaban y
moran de cansancio ; otros perecan vctimas de la fa- ..:
tiga y de loa excesos de la bebida que se entregaban en
la noche siguiente. Enterrbanlos en las cuevas de los .....
cerros, les ponan dolos, oro y mantas, y loa veneraban
como santos mrtires. Cuando en las guerras marchaba ;: ..
en algn cuerpo uno de estos santos coronados, consi-
deraban que llevaban consigo la victoria.
En los ltimos das de las fiestas, luego que todas ~ ...
las gentes haban corrido la tierra, se reunan los caci- ...
:: .::
ques, capitanea y personas principales en la laguna de
Guatabita. Entregtbanse grandes borracheras duran- . .-~--
te tres das, quemaban mucho moque y trementina, y .r
el ltimo dia se hacan los sacrificios por medio de los
-...
jeques. Rodeaba la laguna la multitud de las gentes,
que se paseaba en medio de numerosas fogatas, contri-
buyendo al alborozo general la msica ruidosa de tam
bores, fotutos, [Link] y sonajas. Tombanse dos cuer-
das que Cl'1llaban lalagunapor el centro. Iban a1ll en
grandes balaaa bien adornadas, hechas . de eapadaflaa 6
de palos ligeros, los jeques y lu personas que haclan el
sacrificio,- llevando cada uno el oro y los tunjos que te-
n(a preparados segn BU fortuna se lo permita, y la ne-
cesidad por 11\ que lo haca. Luego que llegaban al
medio de la laguna, echaban en ella las ofrendas con
ciertas palabras y ceremonias. La gente comn acostum-
braba hacer Bus ofrecimientos la orilla de la laguna,
vneltas Jas espaldas, pues s~ teofa por desacato que per-
sonas que no fueran de sangre noble miraran aquellas
aguas consagradas, por servir de habitacin la caci-
ca (1). Terminada con estos actos la peregrinacin, se
volvan todos sus tierras.
Era fama entre los indios que varios caciques, lue-
go que tuvieron noticia de la llegada de los cspaiiolcs,
se apresuraron arrojar en esta ldguna mucha parte
del oro que tenan guardado, ofrendndolo en sacrificio
la cacica para que los librara de ellos. Del uaaque de
Simijaca se refera que haba enviado desde su pueblo
cuarenta peones cargados con oro para echarlo aiH. El
sobrino y sucesor de ste, llamado D. Alonso, asegur
al Capitn Gonzalo de Leo Venero, encomendero de
Simijaca, que el hecho era cierto, y que l mismo habfa
conducido los peones.
En varias ocasionewse ha intentado desaguar la la
guoa de Goatabita. L~aro Fonte lo puso por obra con
tan escaso caudal, qoese vio obligado desistir de la
empresa. Hernn Prez de Quesada logr hacer bajar
unos diez pies el nivel de las aguas, pero slo sac tres
cuatro mil pesos de oro muy fino. Antonio de Sepl-
(1) Bo eootoroo de laa lagaua. de Bleoba 7 de Ubaqoe M halla-.
roo plnaa e oer6mloa que repraeotabaD & loe lodloe; eatabaa oo-.
looadaa Yaeltae laa eapaldu ' la lagaoa. ,
-ea .-
v~a hizo una brecha que dejeS en seco 1aa orillu y saceS
esmeralda y bastantea joyu de oro, chagualas, patenu,
serpezuela, guil~ etc., por valor de m de doce mil
pesos, seg(ln Rodrfggez Fresle, que lo conoci y trat
mucho. MuricS pobre por habraele .agotado loa recur
sos en abrir una segunda brecha. El setior 1ostS Ignacio
Paria trabajtS con empeft.o en el desage de la laguna
en 1823, pero no lo podo verifiear. (1)
Un tal Martos gMtcS mucho dinero en su intento de
sacar la gran cantidad de oro que decan exista en la
laguna de Guasca. A un Carriaga le costeS la vida el ha-
ber procurado extraer de la de Ubaque el tesoro que
el cacique de la comarca sepult all para salvarlo de la
codicia del guatabita, hermano del zipa Nemequene,
como lo referiremos mas adelante.
En 1856 Jos [Link] Tovar, Pars y Chacn des-
aguaron parcialmente la laguna de Siecha, y hallaron
a1gonas alhajas de oro, entre otras una balsa de la que
hablaremos al fin del capitulo, y varias esmeraldas. Al
gonos [Link] tlespus, en 1870, los [Link] Crowther y
Enrique Urdaneta perecieron asfixiados en el fondo de
" ..
una extensa galera de 187 metros de extensin que es-
taba casi terminada para desaguar la misma laguna.
A la hermosa laguna de Fquene, donde haba en
una isla un templo venerado servido por muchos jeques,
concurra gran nmero de peregrinos.
Fltanos hablar del f~tmoso cacique dorado que ,t.;.
tanto fascin Belalczar y s11s cornpai'ieros de con-
f'
quista, que los hizo venir desde Quito hasta las tierras 11
' ...,
de Bacat. " .,
(1) V6ue Jo q_ae sobre eata teotatln dloe el Oaplt&o Cochrau
eo [Link]. and CrawZ. 111 ColomW. durlrt{l CAe
111 JoumcaZ Pf a
ea,.,
1828 atad
lSU. Cochraoe exoaY6 maohu ~epaltana ea lu la
medlaolooe1 de la lagaoa, pero eo nlogaoa de eUu enoontr6 oro.
-84.-
En la [Link] l4 mtmte de D. Sehaltin de :&/al-
ear, dice D. 1uan de Cutellanos:
Belalobar inquiria
Un indio forutero peregrino
Qne en la ciudad de Qnito resida,
Y de Bogoti dijo ser Tecino,
All Tenido no a6 por qu6 Tia;
El cual habl6 con 61, y cediftca
Ser tierra de esmeraldas y oro rica.
Y entre las cosas que les encamiu
Dijo de cierto rey, que ain Tc.>atido,
En balau iba por una piscina
A hacer oblaci6n segn 61 Tido,
Ungido todo bien de trementina,
Y encima cantidad de oro molido,
Deade loa oojoa pica haats la frente,
Como rayo del sol resplandeciente.
Dijo m las nnidaa ser continaa
AlU para hacer ofrecimientos
De joyaa de oro y esmeraldas finas
Con otras piezas de aus ornamentos,
Y afirmando ser coaas fidedinaa:
Loa soldados alegrca y contentos
Hntoncea le pusiero~ el Dorado .
................................
Lo cnal oa vendo yo por cosa cierta."
La tercera estrofa se refiere los frecuentes sacri-
ficios que se hacan en la lugona, tales como los acaba.
mos de describir ; en la segunda se trata de una cere-
monia muy distinta, ceremonia suntuosa, la que con
justa razn se dio el nombre de El Dorado.
Rodrguez Fresle refiere este incidente en trmi
nos semejantes. Segn l, el indio de Bacat dijo
Belakr "que cuando queran en su tierra hacer su
rey, lo llevaban una laguna muy grande, y alU lo do-
raban todo, 6 le cubrau de oro, y con muchas fiestas
-86-
lo hacan rey. De aqu qne D. Sebastin dijera: " va-
mos buscar este indio dorado., (1)
Rodrguez Fresle fue amigo de D. Juan, cacique
de Guatabita, sobrino y sucesor del que hallaron los
conquistadores en el gobierno cuando entraron la tie-
rra de loe Chibcbae. Este se hallaba entonces retirado
en unaa cuevas, practicando el ayuno de seis [Link] que
estaba obligado el futuro [Link] del cacicazgo. De boca
de l sopo Fresle c6mo se practicaba por el nuevo caci-
que la ceremonia del Dorado, que describe en los tr-
minos siguientes :
" Cumplido el aynno se metfa en posesin del cacicazgo, 1
la primera jornada que habla de hacer era ir f. la gran laguna de ..
1 "'",
Guatabita i ofrecer y sacrificar al Demonio, qne tenfan por an
dios y aellor. La ceremonia que en esto habfa era que en aquella
laguna se hacia una gran balsa de juncos, aderedbanla y adorni-
banla todo lo mis Tiatoeo que podan; metian en ella cuatro bra-
seroa encendidos, en que, desde luego, quemaban mucho moque 1
trementina con otros diversos perfumea. Estaba en eate tiempG
la laguna en redondo, con ser muy grande, toda coronada de in-
1lnidad de indios 6 indias, con mucha plumeria, chagnalaa y co
ronaa de oro con infinitos fuegos la redonda, y luego que en la
balsa comenzaba el sahumerio, lo encendan en tierra, en tal ma-
nera qne el humo impcdia la luz del da. A este tiempo desnu-
daban nl heredero en carnea vivas, y Jo untaban con una tierra
pegajosa y lo expolvoreaban con oro en polvo molido, de mod()
que iba todo cubierto de este metal. Metanle en la balsa en la
cual iba parado, y loa pies le ponan nn gran montn de oro y
esmeraldas para que ofreciese i au dios. Entraban con l en la. 1 ~
balsa cuatro caciquea, loa m6s principales, sujetos i 61, muy ade
d"
rezados do plumerfa, coronas de oro, brazales y chagnalaa, y ore-
(1) Bl Padre 8lm6n cuenta el epllodlo del Indio. pero no dloe
qae la ceremonia del Dorado fuera la toma de poeell6n del caelqae
de Qaatablta. atoo qae el oaelqae entraba aJganaa veoee al aflo. en
balea. 4 la l8frlln. oablerto todo el oaerpo de oro en polvo. 4 haeer
n1 oheolmJentoe. Bntre la oplnl6n de eete oroolata 7 la de Outella-
DOII 7 Prale, DO vaollamoe ea aaopr la de e1toe 4oe 6Uimoe, qa
ta"Yleron motlvoe para Mtar mejor fnformadoe qae 6L
-86-
~ [Link]., -tambi6n demudoe, y cada cual llevaba n ofreci.
mieoto. Bn partiendo la bala de [Link] lu cornefiup
foto~ y otroe inatrumentoe., y con eeto una gran vocerfa que
atronaba loe montea y nu..; y doraba bata que la balea llegaba
al medio de la laguna.. y loe demb caciquee que iban con 61 y le
acompallabarl hacfan lo propio; lo cual acabado, abatan la bau
d~ que en todo el tiempo que gastaban en el ofrecimiento la
tenlan levantada, y partiendo la balsa f.. tierra comenzaba la gri-
ta, pitas y fotutoa con mny largoe coroe de bailee y danzas f. Sil
modo; con la cnal ceremonia recibfan al nuevo electo y quedaba
reconocido por sellor 1 principe." {1)
De la laguna de Siecha se sac una pieza de oro:
su forma era la de una balsa circular, de nueve y medio
centmetros de dimetro, sobre la cual estaban coloca-
das diez figuras humanas (Vase la figura 3, lmina u).
La principal, dos veces ms alta que las dems, es on
jefe guerrero de la clase de los guechas, pues lleva eu
las mejillas, cerca de los labios, cuatro canutillos de oro
y dos ms colgados al cuello ; tiene en la mano izquier-
da una tiradera y dos dardos ; las dems [Link] en cu-
clillas, apoyados los codos en las rodillas: todas estn
desprovistas de arreos. Seg6n la opinin del doctor Zer-
da "esta pieza representa la ceremonia del Dorado; es
decir, al cacique de Guata bita rodeado de los sacerdotes
indios sobre la balsa de juncos que los conduca al cen-
tro de la laguna en el da de la oblacin."
Ning6n distintivo tienen los qne acompaan al per-
sonaje principal para que pueda decirse que son jeques,
(1) 8e ba pretendido por alguooa, eo opoelcl6o ' lo que dloeo
loe croolataa. que oo ea Guatabits, aloo Sleeba, la lagooa donde ae
oelebraba la cer.,moola del Dorado. Alegan como prueba que Goa
tablta algolloa eo leogaa cblboba remate de cordU!era. 81erra6oor
dlllera, gua; 7 [Link]tremldad 6 remate, 1uAucca, aoo lu vocea eompo-
oeotea de 9UG~Uota 6 9uaiCG. Tt~mpooo aoo aoeptablee lu etlmolo-
lfu qae le atrlbDJellloa croolataa: "oou. poeata eo alto," qae ae
&radace porllfl., ~na, 6 ''alto sobre alerra." paee al altoaedloellf'CIC,
alerra ea gua, 7 oo ae aplloa una raf& [Link] doble elgalloado.
Bl oombre de [Link] ea formado por lu vocee .W, agoa, 7 cAG,
var6D.
- 8'7-
ni stos iban con el caciqne en la balsa~ cumplir las ce
remonia del Dorado. Faltan en ella los braseros para loa
aabnmerios, la bandera y los dem adornos. No llevan
los indios que forman el squito la plnmer(a y ricas jo-
yas que en esta fiesta sacaban lucir, y estn de ms la
tiradera y los dardos.
Tampoco representa esta pieza el modo como se
hacfan :comnmente las ofrendas en las lagunas, pues
no tiene conformidad con la descripcin qae de esta
fanci6n hemos hecho, de acuetdo con los cronistas. El
tunjo en cuestin fue probablemente la ofrenda que
hizo la laguna ulgn guerrero guecha.
/
OAPITULO VID
8oberanoa que gobemabu i lo. Cblbcha.-Goblerao ablolato.-Obedlea-
cla ~ reepe&o de lo. abclltoe.-[Link] queee dabaui [Link]-
Nobleza, !JDq11811 guechaa.-Trlbut.c:Nt....:ouligo de loa que DO loe pa-
pbau.-Biclavo.. -Tiguyea 6 mujeres de lo. Caclquea.-Priorldad 1
prl'fi!elio. de la favorita.-La rl'ril de la prinda de Jlelcuchuca. coa
Terdd en culebra.-Jiedo de heredar lo. Caclquea.-[Link] coa
[Link] cacique de Cbfa, heredero del ztpa, por cu6f-Becl~D
de 1M berederoa de loe caclquea.-Fleataa de coroD&[Link]..-
1delzlPL
Cinco soberanos sefiores principales, indepen-
dientes unos de otros, gobernaban el pueblo chibcha
cuando los espafioles conquistaron su territorio. Empe
zando por el Norte, el Guanent resida en la poblacin
de este nombre (1), situada en la Mesa de Jridas. Es-
taban sujetos su mando los caciques de Uyamata, San-
coteo, Caraota, Cotisco, Siscota, Cacher, Xuaguete,
Bocore, Butaregua, Macaregua, Chalal, Poima y Poa-
saque.
Al Este se hallaban el Tundama y el Sogamuxi (2).
Del primero dependan los caciques de Onzaga, Chica
mocha, Soat, Chitagoto, Susacn, Ocabila, Icabuco, Ln-
pachoque, Stiva, Tutas y Cerinza.
El sefioro de Iraca Sugamuxi, el menos extenso
de los cinco, comprenda los cacicazgos de Gmeza, Fi-
ravitoba, Busbanz, Tobaz, Toca, Pesca y algunos ms.
------------------------------ -------------------
(1) Cada eeflor era poeralmente ooaoeldo el nombre de la
OOD
eapltal deiU domtnloa; era, poee, oom6o deolr el .Baoat4., el Hoo-
-, el Goatablta, eto.
Bn el YOeablo GD&Dent& ee baila la "foa tcl, labno&a; aJpUlea,
pa-. IA6nau11 de lol 9ucmu.
(J) Loe eapal'lol mudaron la TO& ftlnclamo kup0Dlen4o Ju
letona. en .Du,.,.,.. 1 Juego en .DuUcrmca, 1 eamblaroD el Dombn de
B.,..UI por BogGfJIOIO.
-89-
Los ~ominios del zaque hansa ocupaban el ceo
tro del pas. Residi primitivamente en Ramiriqui, de
donde pas su capital Hunaa (Tuuja). Rendanle va
sallaje los caciques de Tuta, Motavita, Sora, Ramiriquf,
Turmequ, Tiban, Tenza, Garagoa, Somondoco y mu
chos otros pueblos.
El zipa (1 ), el ms poderoso de los seores, resi-
da. en Bacat Muequet (Funza). Sus estados com
prendan todas las tierras del Sur, y ocupaba11. prxi-
mamente las dos quintas partes del territorio chibchL
Las poblaciones principales eran : Simijaca, Guachet,
Ebat, Chocont, Nemocn, Zipaquir, Gaatabita, Cha,
Suba, Ebaque, Tibacay, Fnsagasug y Pasea.
Los caciques de Schica y Tinjac eran [Link] li-
bres (2), y lo eran tambin los de Chipat, Saboy y
11ns vecinos, puesto que dice Piedrahita que el hunsa
hizo "levas de gente extranjera, que consigui de los
cantones de Vlez, donde cualquier prncipe extrafi.o
110 le permitan por su dinero." (3)
El gobierno del zipa, del zaque y de los caciques
era una monarqua absoluta, un despotismo oriental.
Tenan su cargo la direccin de los negocios del
estado y de las operaciones de la guerra; daban, refor-
maban "1 hacan aplicar las leyes y obraban en todo co-
mo jefes supremos de sus dominios, sin que ningn otro
poder moderador interviniese en las decisiones de su so-
berana voluntad. La clase de los jeques, que reciban de
sus manos la investidura del sacerdocio, les estaba so-
metida, como todas lu dems. Eran obedecidos y reve-
renciados casi como dioses. Los ms de los caciques, aun-
...... OU&ellaDol eeorlbe el,..
(1) Tallto el titulo 4e Zlpa, oomo el 4e Zaqtu, equlYaleD ' grtm
(1) PDIDJUJIJ.'l'.&. Lib. n, Oap. VI.
(8) [Link]'l'.A. Ll~ u, Oap. :a:.
-90.:.._
que fueran absolutos en sus tierras, se humillaban ante el
zipa y el zaque.
Los indios jams miraban la cara su sefior, pues
si entraban donde estaba, lo hacan vueltas las espaldas,
6 inclinndose profundamente y volviendo la cara cuan-
do llegaban cerca de l; se sentaban permanecan de
pie, pero siempre con la cabeza baja. Los caciques y loe
embajadores tenan que someterse al mismo ceremoniaL
Decan los indios que los cristianos eran muy desver-
. gonzados porque hablaban con el Jicenciado Jimnez de
Quesada cara cara y mirndolo. Cuando el zipa escu-
pa, se arrodillaban uno dos de los nobles, se hablaban
y volvan la cara atrs, extendan los brazos presentn-
dole una toalla fina para que escupiese, porque aquella
saliva era cosa santa que no deba tocar en tierra. El
que la reciba se retiraba muy honrado y satisfecho,
como si se le hubiera concedido alguna merced. Slo
los indios principales podan pasar cerca del cacique,
pero haban de ir con la cabeza muy baja.
Andaba el zipa en andas de madera adornadas con
planchas de oro; las llevaban hombros gentes de su
casa. Precedanle algunos indios que quitaban las pie-
dras y terrones del camino, y tendan mantas y flores
para que pasase sobre ellas. El mismo determinaba loe
anjetos de disti!lcio quienes permita hacer uso de
andas en premio de seflalados servicios.
Ningn mensajero, noble persona principal, ~
da presentarse ante cualquier cacique con las manos va-
cas, pues haba de ofrecerle algn regalo cada vez que
lo visitaba. En las ocasiones solemnes l&s ddivas eran
verdaderamente regia&
La reverencia, la constante adulacin los jefes
de estado y la sumisin de sus sbditos, que era tao
..;.;.;. Pl ;..;.
grande, "que ninguna nacin de las del mundo t11vo
tal obediencia ni respeto," (1) _los envaneca y los afir-
maba en su despotismo, que slo poda mitigarse cuan-
do el mandatario era de condicin mansa.
El guatabita tena sus vasallos tan sujetos, que
si alguno quera ponerse una manta diferente de las de
los dems, tena que pedirle .licencia, pagndole muy
bien, y el mismo <mcique lo hab[a de cubrir con ella.
Estimaban mucho los Chibchas la nobleza de la
sangre, procuraban que las familias principales se con-
servaran sin mezcla, y hac[an gran diferencia entre no-
bles y plebeyos. Los caciques de ms distinguido linaje
tenan el t{tulo de usaques, el que se daba especialmen-
te los que vivfan en la frontera de los enemigos. Eran
ellos quienes convocaban la gente de guerra. En los
campamentos ocupaban sitios diferentes, distinguidos
con sus insignias de diversos colores, de manera qae po-
dan conocerse por las tiendas que ponan. El zipa era
bacat nsaque, es decir, usaque de los DBilques.
El valor militar abra camino los honores. La
enemistad de los Panches obligaba nl zipa tener guar-
nicin en los pueblos de la frontera, para lo cual se ser
via de ciertos indios que llamaban guecha8 (2), hom-
bres esforzados, valientes y determinados, que unan-'
estas cualidades la destreza y la vigilancia. Estos gue-
rreros eran buscados en todo el reino, y el bacat-' loa
haca venir su presencia y los instrua en lo que ha
bfan de hacer. Honraba y premiaba cada uno segn
aus hechos, y de entre ellos escoga con frecuencia loa
caciques de los pueblos donde llegaba faltar el here-
dero legftimo. Andaban los guechassiemprecon el pelo
(l) 0AJTIILLAJI'08.
(J) flueeA 6 gfkch~ vos foi'IUda ele Mil, fti'6D, J f1W 6 ~
"".o ..U: r6 que dG ltJ ..,.,.. .
-9J-
corto, horadados los labios, las naric83 y en contorno
las orejas. Ponanse en las aberturas de los labios y ore
jas canutillos de oro fino en nmero igual al de loa
enemigos que haban muerto en la guerra. Entre las
figurillas de oro de los Chibchas suelen encontrarse al-
gunas que representan estos bravos. Se ven armados
y adornados con largos canutillos de oro, que lea dan
aire marcial. Vanse las figuras de oro nmeros 4
(l"mina u), 5 y 6 (lmina m). La que lleva el nmero 6
muestra los dientes, y esto le da aspecto feroz.;
Los vasallos pagaban su tributo los caciques (1)
en mantas y en oro. que fundan en forma de tejuelos.
Al indio qne no daba Ja cuota que le corresponda le en
viaban con un criado un leoncillo un oso que amarra-
ba la puerta de su casa. Tena que mantener al criado
y al animal, dando de comer al ltimo t6rtolas, curfes y
pajarillos. Estaba, adems, obligado entregar cada da
una manta de algodn. El pobre iudio que llegaba
verse en tales conflictos, haca las mayores diligencias
por pagar. En otras partes se valan de un medio dis-
tinto. Enviaban cobrar el tributo, y si no se pagaba
en los das que se daban de espera, entraba el cobrador
la casa del deudor moroso y apagaba con agua la
lumbre, que no era permitido volver encender hasta
que no se entregaba la sama que se debu.
El zipa y los caciques reducan los prisioneros
la esclavitud, y llevaban la guerra los Panches y
Colimas, emplendolos como flecheros. A las mujeres de
loa vencidos las ocupaban en el servicio domstico. Loa
eaclavos ms fieles eran enterrados vivos con sus se
lores.
(1) :Bl UtaJo de oaelqae era el qae clabua 1011 oataral de la laJa
~la a 1011 jefel de trlbaa. Loe Ohlbohu llamabao 6 edOII
II'WJ'OIHI. . .
-98-
No hay noticia de los empleados principales que
ten{a el zipa en su corte; slo se sabe que entre ellos
haba contador y tesorero. El pregonero era muy con
aiderarlo en su pueblo; nombrbalo el cacique, esco
gindolo entre las personas ms estimadas y de noble
estirpe.
Tenan el zipay los caciques en sus casas, que des-
cribiremos ms adelante, un nmero considerable de
mujeres llamadas tt"guyes, en ocasiones hasta trescientas
el primero, y ciento los otros, sin contar las que las ser-
van. Cuidbase mucho de su conducta; el guatabita
haba establecido por ley que si un indio pona los ojos
con aficin en alguna de las mujeres de su cercado, era
castigado prontamente de muerte junto con la india
quien se haba atrevido mirar. La esposa principal y
favorita del zipa y de los caciques era la que mandaba
y gobernaba la casa; tena un raro privilegio, y era
que, llegndll la hora de su muette, poda mandar su
marido que guardase continencia durante un tiempo
que no pasase de cinco aos. Esmerbase ste cuando
llegaba el trance fatal en ganar la buena voluntad de
su consorte con ruegos y regalos, y hacindole presen-
te el buen trato que le haba dado, para que le dismi-
nuyera el tiempo de la vida continente. Muerta la. [Link]-
rita, ocupaba el puesto de predilecta la mujer ms an-
tigua.
Los delitos de los caciques, asegura Piedrahita que
podan castigarlos sus mujeres, pero sin pasar de seis
azotes la pena, aunque el delito fuera digno de muer-
te. Cuenta que hallndose Jimuez de Quesada en
el paeblo de Suesca, fue una maana visitar al caci-
que y hall sus nueve mujeres atndolo, y laego,
pesa1 de sus splicas, le dieron por turno muchos azo-
8
-9#.-
tea. Averiguada la causa, le dijeron que unos espatiolet
le habfan hecho tomar la Tfspera un poco de vino que
lo habfa embriagado.
Las mujeres cbibchas eran sumisas la. voluntad
de sus maridos, y aunque fueran muchaS, se conforma
bao con su suerte y no rellfan entre sf. No obstante, la
pasin de los celos no podfa dejar de tener cabida ea
sus corazones. Referiase como ejemplo que podfa servir
de freno las preferencias de los caciques, que unan-
tiguo prncipe de Bacat, llamado Meicncbnca, le pre-
sent una vieja una hermosa donceJJa. Prendse tanto
de su belleza y de su gracia, que olvid por completo ll
la favorita, prodigando todas sus 11tenciones la otra.
Rabiaba de celos la favorita sin poderlo remediar, .has-
ta que consult un jeque. Previos los ayunos y ofren-
das de costumbre, ste le respondi que llegase una no-
che la cama del cacique. As{ lo hizo, y hall soma-
rido durmiendo y con l una gran culebra en que se
haba convertido su joven rival. Sali en silencio del
aposento y se fue contar al jeque lo que pasaba. Acon-
sejle ste que convidase la india con otra de las mu-
jeres hallarse en el rfo Fnnza. Hizo la cacica el convite,
y estando ya dentro del rfo se convirti la rival en una
gran culebra y desapareci entre las aguas, con lo cual
cesaron los celos de la favorita.
Cuando los caciques tenfan noticia de doncellas
hermosas, las pedfan sos padres, quienes con gusto se
las enviaban. Ocnpbanlas algn tiempo su servicio,
sin ponerles ning6n vestido, y luego que las contabaa
en el nmero de sos mujeres, las cubran con las ropu
y atavos que stas usaban.
Tena el zipa sn casa principal de recreo en Tena
guasa (Tena), . donde iba con alguna frecuencia ha-
-96-
ii'lrRe y divertirse, con sus mujeres y su servidumbre.
En Tabio tenia otra cosa para cuando quera baflarse
en las aguas termales. Solfa tambin retirarse Teusa-
quiyo, lugar donde despus se fund6 la ciudad de Bo-
got. El zaque ten'l su sitio de recreo en Ramiriqu, el
cacique do I1-aca en los baflos de Iza, y el de Guata bita
cerca de Guasuca 6 Guasca.
Los hijos de los caciques no heredaban sino los bie-
nes de sa padre, que se repartan entre ellos y las mu-
jeres que dejaban. El sobrino mayor hijo de herma-
na heredaba el estado (1 ). Como eran muy celosos de
que se conservara en sus familias la nobleza de la san-
gre, y no podan tener confianza en la fidelidad do sus ..
mujeres, quienes permitan entregarse los excesos '
de la lujuria en sus fiestas (2), se valan de este medio
para alcanzar su prop6sito. A falta do sobrino por la
linea [Link], entraba gobernar el hermano de ma-
yor edad. Tampoco heredaban los hijos la gonte prin-
cipal, civil 6 militar, sino los sobrinos, salvo el caso de
que tuvieran hijos habidos en esclavas, pues stos here-
daban de derecho sos padres (3). Si el cacique era
independiente y no tena hermano, poda sei'ialar antes
de su muerte heredero de otras familias y pueblos, y sus
sbditos lo reciban y le obedecan como si fuera de
noble estirpe.
En los cacicazgos donde se renda vasallaje al zipa
era profundamente sentida la muerte del seflor cuando
no dejaba heredero. En tal caso corresponda al bacat
el nombramiento del sucesor. Escoga ste entre los in-
dios ms nobles y de valor experimentado del sefloro
(1) 861 el oaclque de lraoa era nombrado por eleccl6o, como
lo .xpUcarema. ea el oapftulo rvn.
(J) 8nr6Jr. T. u, J'g. 809.
(S) SDIOJI'. T. n , J'g. 297.
-96-
doa hombres de buena presencia, prefiriendo algn bra-
vo guerrero guecha. Conocan estos brbaros la influen-
cia que ejercen en el mandatario la belleza, loa halagoe-
y Ja astucia de la mujer, y saban cunto puede la sen-
sualidad para lograr que se quebrante la justicia, se in-
frinjan las leyes y se violen los derechos de los asocia-
dos. Comprendan que para gobernar loa dems es
preciso saber reprimirse, y por esto sometan pblica-
mente los candidatos la prueba nada honesta de la
continencia. Ponanlos al frente de una graciosa don
cella, sin ms vestido qne el que les dio la naturaleza,
y si notaban en alguno de ellos alteracin sensual, lo
desechaban como hombre de poca vergenza y despro-
visto de aptitudes para el gobierno. Si ambos se mos-
traban faltos de recato, ponan otros la prueba, hasta
dar con uno que gtardase completo sosiego. Este que-
daba de cacique y le sucedan sus sobrinos.
Segn una antigua costumbre, el heredero del zipa
era el cacique de Cha, quien sucedfa su vez el so-
brino hijo de hermana. El motivo de esta ley era el si-
guiente: en cierto tiempo: qne no saben fijRr, el cha
tena un hermano menor, joven, gallardo y animoso,
que se enamor de una de sus mojetes y aunqoe estaba.
muy bien guardada logr entrar en relaciones con ella.
Indignse el cacique y procur prendedo pnm cRStigar-
lo con la pena impuesta los que cometan estos deli-
tos, que era el empalamiento. Informado el mancebo de
las intenciones de su hermano, puso tierra de por medio
y fue ofrecer sus servicios al bacat., quien se prepa
raba entrar en campaa contra algunos pueblos que
se le haban rebel1tdo del lado del Oriente y estaba la
sazn con su . ejrcito en Guasca. Recibile muy bien,
pues le eran conocidas la nobleza de su linaje y sus
-97-
buenas prendas, y lo nombr su capitan general. Mos-
trdao tan valiente en todas ocasiones, que se distin.
gui6 entre los jefes, y se hizo temible los enemigos
por la decisi-5n y pujanza con que loa acometa y ven
cfa. Tuvo la guerra los m felices resultados, quedando
en poco tiempo reducidos al la obediencia los pueblos
alzados.
Slo faltaba someter el de Ubaque, adonde pas el
bacat. Enferm6 gravemente y se hizo llevar sus casas
de Muequet. Viendo cercana la muerte, y que no tena
heredero forzoso, ni haba en su reino un hombre que
igualase su capitn general, resolvi6 designarlo para
que le sucediese. Llam luego sus capitanea y gente
noble, expsoles la resolucin que haba tomado, ensal-
ando el valor, la cordura y la prudencia del hermano
del chra, virtudes que ellos tenan bien experimenta-
das, y concluy mandllndoles que le obedeciesen y ju
rasen por su cacique y sefior, lo que hicieron inconti
nonti. A poco dej6 la vida el bacat, y el nuevo zipa
termin6 la gaerra de pacificacin.
Miraba el cacique de Cha, lleno de temor, cmo
creca la prosperidad de su hermano, con quien com
prenda no poda entrar en lucaa armada, porque seria
todos luces desastrosa para l. Saba que estaba enojado
y que se preparaba tomar venganza de los pasados
agravios; trat6 de apaciguarlo envillndole de mensaje-
ros la madre y una hermana. Hallaron stas al ha
cat en su casa fuerte de Cajic, hicironle un presente
de [Link] piezas de manta, oro y esmeraldas, y luego
hablaron de amistades y de olvido de lo pasado. Los
regalos y las buenas razones que el afecto inspir la
.madre y la hermana, quienes queda mucho, ablan-
~ron su corazn, y despus de algunas plticas se con-
-98-
vino por una y otra parte en guardar la paz y en que
el hijo de la hermana, la que estaba en cinta, heredue
.primero al cha, y que, muerto el bacat, dejase el caci-
cazgo de Cha y ocupase el otro. Aprobado este conve-
nio por las partes, y aceptado por los principales del os-
;tado, qued6 establecido como ley.
Los que haban de ser caciques, deban estar prime-
ro encerrados por algunos aiios eu un templo 6 adorato-
rio, segn su categora. La reclusi6n duraba generalmen-
te de cinco siete aos. S6lo de noche podan salir ver
la luna y las estrellas, y se recogan antes de que el sol
loa viera. No tenan trato con mujeres; estaban someti-
dos continuos ayunos; no coman carne, sal, ajl ni
otras cosas que les vedaban. Los guardas que los vigi-
laban les daban en ciertos das muchos y terribles azo.
tes. Dos ayos tenan el encargo de ensearles buenas
costumbres y vida honesta. Cualquiera infracci6n la
regla, que estaban obligados declara1 bajo juramento,
era motivo para que se les reprobara, repntndolos por
viles infames. Concluido el encierro se les horadaban
las orejas y las narices para adornarlas con pendientes
y narigueras de oro, que era la cosa de ms honra entre
eJlos (1). Luego les decan los jeques lo que haban de
ofrecer por sus manos, aquella primera vez, sus dioses:
figuras de oro, osos, tigres 6 guilas. Todo terminaba
con una gran fiesta, la que se invitaba los caciques
convecinos, quienes se pre!eutaban con regalos de man-
tas, oro, armas y otras cosas. La chicha, tomada como
siempre en gran cantidad, era esencial complemento
de la fiesta.
(l) Dloe Ovledo que oaalqalera penooa prloolpal, hombre 6
mujer, habfa de eetar olerto oC&mero de aioe eooerrada eD el aclo-
ratorio, ala nr el10l. Ar~ga que en ooetambre geaenl eD lOIIID
dlOII clel Nuevo BelDo traer oreju 1 urtee. bondaclu; qael011 qae
DO eraa oaolqaea aloo prioelpalea ae --.bao eooernde ao m J lu
clelda pote. elles 6 qalooe clfaa para poder apJereAnelu.
-99-
Los caciquea vasallos del zipa no podan gober
llar sus estados sin que l los confirmase despus de
haber tomado posesin de ellos, segn sus leyes..
Las fiestas de la coronacin duraban quince das. El
ltimo traan los principales las coronas, orejeras y na
rigaeras de oro, las patenas chagoalas para el pecho,
y las medias lanas para la frente, y adornaban con la.S
ms hermosas al cacique. Vestanle finas telas de algo
d11, ponanle en la mano un bastn de guayacn bien
labrado, y cuentas verdes y blancas y otras joyas en
la cabeza. Daban remate . la fiesta partiendo . la ca-
rrera con las alhajas de menos valor hasta el primer
ro riachuelo, y las arrojaban al agua en alabanza de
sus dioses. Terminada con esto la fiesta, se presentaba
ante el zipa, acompaftado de los principales y con pre-
ciosos dones, . pedir la ratificacin del cargo. Este lo
reciba may bien, lo [Link] mucho y lo despeda des-
pus de confirmarlo en su cacicugo. Volva . su pue
blo, donde sus sbditos lo aguardaban con ricos pre
sen tes en prueba de adhesin . su seor natural, y fin
de darle los parabienes por las mercedes que le haba
hecho el gran zipa supremo seftor.
Las fiestas que se hacan en la coronacin del ba-
cat. eran semejantes stas, aunque se celebrllban con
mayor pompa y grandeza. Sentltbanle en rica sillagaar
necida de oro y esmeraldas ponanlc preciosa corona
de oro en forma de bonete y le vestan con sus ms
finas y vistosas telas. Tombanle juramento de que
sera rey de buen gobierno y ampararla sus tierras y
vasallos. Estos le juraban, . su vez, obediencia, y cada
cual le daba, en seal de ello, una joya. Presentbacle
gran nmero de venados, conejos, enries, perdices, pa
lomas y otras aves para abastecimiento de las fiestas y
-lOO-
grandes regocij'l8 que seguan. Seflalbanle los gran-
des de la corte, que tenan derecho de hacerlo, nuevos
oficiales para el gobierno de su casa y le daban mujer
que correspondiera en prendas, nobleza. y hermosura
sus merecimientos. Despus de sta pod(a elegir cuan-
[Link], siendo ella siempre la superior en el estado,
la predilecta y favorita. La parte de esta fiesta que des-
cribimos era verdaderamente regia y propia de un
pueblo civilizado; dejamos en la sombra las bacanales
que provocaba el abuso de la chicha, en las que esta-
ban persuadidos que los acompafiaba y excitaba su dios
Baco, NencatacoL
CAPITULO IZ
.btlguu leye~ de 101 Ohlbchu.-LeJ81 de Nompu6m, del guatablta T
de 1ol Gu&ae~.-Le~ de N~~DUK~une.-He~~~&jei"'O gae anuaciabail
laperra.-Bapfu.-Precelyi&Cilftclee ut.elyilelpu6idelaguerra.~
Inllpla con cue ee dlltlngutaa 101 aoblea -&.rmu 6 luwamena
de m4aica.-Momlu que lfenban en el ej6rclto.-De1Cripcl6n de un
comblle. -Grado ele rilor de loa Chlbchu.
Tenan los diferentes estados .chibch:lS leyes de
inmemorial antigedad, que por tradicin oral se trans-
mitan unas generaciones otras. Atribufan las primi
tivas Bache, quien tenan por madre de su raza.
Cada cacique daba, adems, las leyes particulares que
crea convenientes para el buen gobierno de sus do-
minios.
De Nompanm, cacique de !raeR, se refiere que
luego que desapareci Bochica se propuso hacer obser
var los preceptos que ste haba enseilado, pero que
conociendo que no los haban de cumplir si no impona.
una sancin al que los infringiera, los redujo leyes.
Dispuso que el homicida fuera condenado la pena de
muerte, y que el embustero, el ladrn y el que quitase
la mujer ajena fuese. bien castigado: la primera vez con
azotes, la segunda con pena de infPLmia y la tercera in
famando al delincuente con toda su parentela.
La ley del guatabita era ley :de sangre, puesto
que la generalidad de los delitos se castigaba. con la
pena de muerte.
Entre las penas que imponan los Gaancs son de
notarse las siguientes. Al ladrn se le amarraba un
-101-
palo cuando reincid{a, y se le hac{a flechar; los fte-
eheros que acertaban herirlo en la boca en nn ojo,
les daba el cacique en premio una manta. Las travesu-
ras de los muchachos se castigaban echndoles en loa
ojos agua de aj, lo que les produca fuerte escozor. Si
sospechaban que alguna mujer hubiera cometido adul-
terio, la em!>riagaban con zumo de borrachero, 1 si
en el estado de beodez se permita algn acto de sen-
sualidad, daban por cierta la sospecha, 1 la matab'an ;
en el caso contrario la daban por libre, hacindola vol-
ver en s con el znmo de otra yerba.
En otras partes del pas de los Chibchas, quienes
generalmente odiaban este delito, aunque lo permi-
tan en sus grandes fiestas, hacan comer aprisa mucho
aj la que recelaban que fuera culpable, 1 cuando ya
8enta quemadas las entrafias, le decfan que confesara su
culpa, lo que haca con frecuencia, aunque fuera inocen-
te, impulsada por el acerbo dolor. Dbanle entonces
agua para que mitigara el ardor, y la sentenciaban
muerte. Cuando no confesaba, quedaba purgada con el
tormento y le hacfan grandes fiestas. Si el adltero era
rico, y su cmplice de condicin inferior, la rescataba
de la muerte con oro y mantas, de lo que corresponda
una parte al cacique; rescate que no tena efecto si se
trataba de alguna de las mujeres de ste. En tales casos
se sometfa los culpables muerte cruel, dejando los
cuerpos insepultos para escarmiento de los dems.
A1 que era acusado de ladrn lo trafan la primera
vez delante del cacique con las espaldas vueltas; la se-
gunda lo reprendfan y lo castigaban con azotes; la ter-
cera ya lo tenan por incorregible, y le hacan sufrir una
pena que era considerada peor que la de muerte. Sen-
tbase el cacique gravemente en una siJla; un cortesa-
-108-
no colocado detrs de sta reprenda al culpable dicin
[Link] ya se le habla castigado dos veces por su mala
vida, y no habla tenido vergenza de volver' ella;
que sin duda se consideraba gran seor, y puesto que
lo era, bieu poda mirar al cl\cique. Volvfale entonces
con presteza la cabeza, obligndolo fijar la vista en el
cacique, y despus lo dejaba\ regresar su casa. Era tal
el sello de infamia con que esta pena marcaba al delin-
cuente, que se acababa so linaje, pues ninguno le daba
sus hijos para que se casaran con los suyos, ni le ayuda-
ba en las JabranJ~as ni en sus necesidades, ni querfa te-
ner trato y comunicacin con l, slo porque habfa mi-
rado al cacique.
Cortaban manos, nal'ices 1 orejas, y daban azotes
por otros delitos que consideraban menos graves.
El zipa Nemeqnene, cuyo reinado tuvo principio
en los ~.ltimos atlos del siglo xv, orden muchas leyes
que quedaron "estampadas en solas las memorias de
los hombres," y que siguieron observando sus sbditos
hasta que la legislacin espaflola 1M hizo olvidar. Gran
mrito tuvo Nemequene por haber promulgado de nue-
vo y puesto en vigor las antiguas leyes, adicionndolas
y reformndolas.
Las principales fueron estas :
Impsose la pena de muerte al homicida, alegando
que slo Obiminigagun, que daba la vida, podfa perdo-
nar al que la quitaba. Con la misma pena se castigaba
al que forzaba alguna persona del otro sexo, si era sol-
tero. Siendo casado, deba sufrir la pena del talin.
El incestuoso era metido en un hoyo angosto lleno
de agua y con sabandijas, que se cubl"ia con una losa para
que peteciera miser~[Link].
El reo de pecado nefando morfa con speros tor-
-106-
mentoa, y el qne de ordinario le aplicaban coDI8t(a eu
empalarlo con una estaca de nna palma eapiuca bula
que le aalfa por el cerebro.
Cuando una mujer moa de parto, si vivfa la cria-
tura deba el marido criarla & su coata. En caso de
muerte de sta, daba la mitad de la hacienda & loa sue-
gros, hermanos parientes m cercanos. (1)
El desertor era castigado con vil muerte. Al que
se mostraba cobarde en el servicio militar se le obligaba
. llevar vestidos de mujer, y ocuparse en los oficios
que son propios de ella, por el tiempo que dispusiera
el zipa.
"El fisco heredaba los bienes del qne falleca sin
herederos.
A la gente comn no le era permitido usar aio()
.ciertos vestidos y joya& Slo los usaques podlan hacer-
se horadar las orejas y narices, y llevar pendiente& laa
joyas que quisiesen.
Ningn se1ior poda subir en andas menos que el
zipa se lo permitiese en premio de importante& se~cios.
Las personas principales no estaban sujetas las
leyes comunes. Para ellas se establecieron penas ligeras
de vergenza, como romperles la rnan1.a y cortarles los
cabellos. Jo que se consideraba grande ignominia, pues
ponan lo uno y Jo otro en sus templos. (2}
(l) Ba alpou parte~. eaaodo el riado ao teofa baeleacla, ha-
bla de bueu alpou maotu pan Jll'la!' A 1011 herederoe de la
maena, 7 al ao, lo penesafao huta qal&arle la -da.
(1) Hemoe tomado ta ley de Oaltelluloe (Oaato primero).
qalea lu atribuye A lfemeqaeoe. Bl Padre 8Jm6a lu pneeata
oomo " leyes de lamemonble [Link](tledad, paeetu por loe rey pa.-
.-4011." llaa oomo al eoamerarlu oo haee otra ooea qae poner eD
proea, ooo peqaeflu adlaloo-. loe Yenee de Oaltellaooe, aoe &teae-
moe A la oplol6o de e1te eroolata, el primero qae lu meoelooa. lfe-
meqaeoe eooootr6 leyea aotlgau, pero taYo el -'rito de babedu
reformado, oompletaclo, reaoldo ea aa eolo eaerpo 7 poeato
rigor.
Pledrahlta alee qae p!lra la obeerY&Dela de tu le7 dlapuo
:Remeqaeaeqae faeee pneldeota deaa oooaejo aapnmo, ooo denebo.
-106-
Acostumbraban los Chibchas enviar mensajeros de
una y otra parte cuando por cualquier motivo querfan .
haceratela guerra; stos se quedaban en los pueblos de
los contrarios, donde los consideraban y regalaban todo
el tiempo que duraba la contienda.
Llevaban con la fuerza espas y corredores que ob-
ervaban al enemigo y daban cuenta de todo.
Antes de salir la gaerra pasaban una lunacin
eantando, Ja puertA. de los templos, al Sol y la Luna
para que los fllvorecieran. En estos cantares les referan
las causas justas que ten(an para romper la paz. Prepa
ribanse tambin, con el mismo fin, sacrificios de niflos,
que se hacan por manos de los jeques. ( 1) Terminada
la gtierra, se entretenan muchos das en bailes, cancio
n~ y regocijos en que representaban sus victorias, y si
volvfn Vencidos pedan perdn SUS dioses de BU loca
determinacin : cantaban unes y lloraban otros, lamen-
tndose de que sos pecados hubieran sido la causa del
mal xito. .
Cada cacique tomaba sitio diferente en el campa
mento, distinguindose por sus insignias de colores di-
versos, de manera que la vista de las tiendaa y:pabello-
nes que ponan bastaba para reconocer Jas parcialida-
des. Seguan al ejrcito muchas mujeres con gran copia
de mcurM de chicha, que llevaban dondequiera que
se movan. Peleaban formados en cuerpos, pero no or-
denados y ea filas como los espaoles, sino apattados.
Eran de verse estos cuerpos en un campo de batalla.
de aceei6o, el cacique de Baba, de ca7a eeoteocia en jatJcl& no ..
poclfa apelar. :[Link] notici&, que no hallamo. en Dlognna de w cr6ol
.... anterlorea A Pledrablta, DO DO. parece digna de cr6dlto.
(l) Dice Plednblta que para la1 gnerra. qae emprenclfan lo.
Oblbchae daban neata primero al lUIDO acerdote de Sosamo.o.
Ya bem~ dicho qae el caclqae de Iraca no era de Ja clue de ~
cerdotea, ni ejercla nlouoaaatorldad civil DI rellgloa fuera de 101
4omlolo..
-106-
Distinguanse los nobles por sas penachos ondean tea de
hermosas plomas de guacamayos y papagayos, metidos
en anchas cintas de oro fino, que tenan engastadas
trechos lucidas esmeraldas. Ostentaban en la frente
grandes medias lunas con las puntas vueltas para arri-
ba. Llevaban adems narigueras, arracadas, brazaletes,
collares de finas cuentas con canutillos de oro trechos,
patenas, petos y otras ms grandes planchas que les
servan de escudos, todo de oro.
n No fue poco cebo para alentar loa brioe de loe eapallol.- .
tener i la viata joyas de tanto precio." (1)
Iban los soldados aderezados de plumas y arma-
dos con picas de palma negra, de seis diez palmos de
largo, tostadas las puntas; macanas manera de pesa
das espadas, que jugaban dos manos y daban gran
golpe ; varas puntiagqdas usadas en lugar de saetas ;
hondas, tiraderas que llevaban sobre el brazo para
lanzar dardos. (2) Los msicos ocupaban sus puestos
con sns fotutos ftautones de madera y sus grandes ca
racoles marinos gnarnecidos de oro, que servan de
trompa y de corneta, y se tocaban en las principales
fiestas y en los combates. Eran dichos caracoles muy es-
timados ; los traan de tribu en tribu desde la Costa, y
daban por ellos alto precio.
Espectculo singular presentaban en medio del
ejrcito uno 6 ms cuerpos humanos, tiesos y secos,
que traan algunos indios cuestas, en andas adorna-
das con vistosas mantas y rodeadas por una guardia.
Eran los cuerpos, conservados por medio de ciertos in-
gredientes, de antiguos afamados guerreros, cuya pre-
sencia infunda nimo y vergenza los soldados.
(1) SlxJr. T. u. p'g. 408.
(!) Ko el oapftolo xa M nri la deecrlpc16o de Ju tlraderu.
Oaaodo loe Ohlbchu qaerf&D lnceodlar Ju oaeu qae ooapab&D 1ae
eDemlgoe, laozab&a 10bre eUu dardos eoceodldor.
- = - -~~--~==........= =""'-=-=--.....:--=:.......J
-- -
-107-
Empezaba la lid con estruendosa vocera, acampa-
fiada del disonante ruido de los instrumentos msicos.
Cruzbanse infinidad de tlechas por los aires, hi-
riendo los com~tientes que caan revolcndose por
el suelo, donde rodaban penachos, escudos y diademas.
Las duras piedras dejaban en los cuerpos profnndas y
dolorosas seliales. Los terribles golpes de macana rom-
pan cabezas, brazos y piernas, y ensangrentaban los
rostros. Redoblaban los gritos de uno y otro lado, re.
tumbaban los caracoles marinos y los tamboriles de di-
versos tamalios; los jefes iban una y otra parte animan-
do sus soldados, y si estos jefes emn el zipa y el za-
que, se hac{an llevar en ricas andas en medio del com-
bate. El vencedor se vol va sus tierras cargado con los
despojos del vencido.
Eran los Chibchas en general tmidos y de poco
bro y fuerzas para la guerra ; f~cilmente se acobarda-
ban cuando vean sus compalieros muertos, por temor
de correr igual suerte. Muy superiores en arrojo y en
valor salvaje eran sus vecinos, los Panches y los Mozos,
y probablemente los habran conquistado si alguna vez
se les hubiera ocurrido ocupar sus tierras ms bien que
cazarlos para hacer provisin de carne humana. La di
reccin de un buen jefe, la disciplina y el ejemplo dado
por tropas aguerridas, han hecho en todo tiempo de los
Chibchas muy buenos soldados. En la primera ocasin
en que acompaaron ti los espaoles pelear contra los
Panches, se les vea plidos, temblorosos, se metan de-
bajo de los caballos y huyeron muchos de ellos por no
servir de alimento sns voraces enemigos. Ms tarde,
luego que vieron que no rcsisUan stos 111 empuje de
los espaoles, los acometan con ardimiento, fing(an
hnr para embestirlos y los perseguan sin descanso.
Era la gente de Tnndama la ms belicosa y valien.
te de todas, y fue la ltima que sometieron los con
quistadores.
OAPI'l'ULO X
La Dlles entre loe Chlbchu.-Pruebu de la 111erte fells de loe ulloa 1 de
m laborloeldad.-8umill6D ' loe aoperioree.-Pollpmta.-JiodO de
celebrar loe matrlmonloe.-Fiel&u del emao de lu cuu.-P'lea
de loa caciquea ea laa labraDUL-Danzu, cutarea 1 [Link] de ma-
dera.~ulmra de loe caciquea 1 delaipa.-Dlvenaa clueil de m&le-
11'01.-Komlu que coueenabaD en loa temploe.-ADlftnlrioa.-Rl-
quezu acadu de loa aepulcroa, "'"""'"'- etc.
La condicin de la esposa y la del hijo entre los
Chibcbas era la de esclavos ; no usaban con estos serea
dbiles y delicados, en quienes se concentra el encanto
de la vida, las atenciones y Jos miramientos que acos-
tumbran los pueblos civilizados, aunque es cierto que
estaban lejos de tratarlos con la crueldad que lo hacan
las tribus brbaras que los rodeaban. El parte era con-
siderado como un acto sencillo de la vida del matrimo-
nio, que no necesitaba de precauciones. Si la madre po-
dia hnr de la gente, se retiraba algn lagar situado
cerca de un arroyo, y luego que daba luz iba lavar-
se con la criatura.
Cuando apartaban al nio del pecho de la madre,
practicaban una prueba supersticiosa, para adivinar si
su suerte sera feliz 6 desgraciada. Hacan un pequeo
rollo de esparto con un poco de algodn en medio, moja-
do con leche de la madre. Iban con l seis buenos na-
dadores y lo echaban al ro, undando ellos detrs; si el
rollete se volcaba por el oleaje antes de que lograran
alcanzarlo, decan que el nio sera desgraciado. Cuan-
do lo cogan antes de que se volcara, juzgaban que se-
ra muy afortunado. Volvanse en este caso contentos
- - '- ' ---------------
-109-
la caM de loa padres, quienes celebraban con fiestas el
suceso. Acercbanse loa convidados al niflo, que esta
ba sentado en una manta, y cada uno Je quitaba un me.
chn de pelo con un cuchillo de cafla de piedra, has
ta que quedaba rapado. Echaban los cabellos al ro,
donde lavaban la criatura, ofrecindole algunos regalos
para dar fin la fiesta.
Cuando las nifias llegaban la edad de la puber
tad, las hacan estar sentadas seis das en un rincn, ta
pados el roetro y la cabeza con una manta. Terminado
este plazo, se juntaban algunos indios, colocbaose en
dos filas, la llevaban en medio de ellos un arroyo don
de se lavaba volvan con ella su casa y le hacan fies-
tas con el habitual [Link] de chicha.
Los Guanes tenan la costumbre de embriagar
los nios de once doce aos con zumo de borrachero.
Coaodo los muchachos acudan tomar el arco y las
flechas, los instrumentos de labranza, y las mucha
chas las piedtas de moler hilar algodn, que
todo se lo ponan cerca, los tenan por hacendosos y va
tientes. Pero si se dejaban dominar por el sueflo y no
se movan hacer alguna cosa, los desestimaban.
Hacfan lo mismo con los esclavos, pretendiendo
conocer si haban de ser fugitivos no, por el hecho de
que salieran la puerta de la casa.
Como los Chibchas no tenan otro medio de trans
porte que sus espaldas, acostumbraban los nios de uno
y otro sexo cargar desde que tenan fuerzas para ello.
La clase numerosa del pueblo no reciba ninguna
instruccin, ni tena ms ~onocimientos que las vngas,
confusas y supersticiosas ideas que los padres comuni-
caban sus hijos, quienes enseflaban los oficios pro-
pios de la dura vida que haban de llevar ms tarde.
9
-110-
La obediencia, generalmente pasiva, era la regla
comn en todas las edadea y condiciones; los hijos es-
taban sometidos sus padres, las mujeres sus espoaoa
y los vasallos sus caciques. Pudiera considerarse ad-
mirable esta organizacin de la sociedad chibcba, si no
hubiera conducido al exceso de hacer esclavos de los
que obedecan, y tiranos de los que mandaban. Aun
hoy, tres siglos y medio despus de conquistado su te-
rritorio; da esta raza desgraciada ejemplo de respeto y
de snmisin las autoridades : nunca ha promovido re-
vueltas ni guerra de castas.
Ya hemos dicho que la poligamia exista entre los
Chibchas ; tan general era, q a e por lo comn tenan dos
tres mujeres.
El nmero de stas aumentaba con la categora y
la riqueza de las personas, pues cada uno tena cuantas
poda mantener, y vivan juntas dentro de un mismo cer-
cado, sirviendo su marido. En todas las clases sociales
la primera mujer era siempre la preferida y superior
las dems en el gobierno de la casa, y cuando sta fa-
. lleca, la reemplazaba la ms antigua. Las consortes ocu-
paban generalmente un mismo aposento, y el esposo es-
taba en otro.
No reparaban algunos indios en hallar no don-
cellas sus esposas, y tenan antes por desgracia que al-
gano no les hubiera cobrado aficin. A pesar de tan ex-
trao sentimiento, exigan que les fueran fieles.
En los dominios del zipa no era permitido casarse
entre parientes hasta pasado el segundo grado de con-
sanguinidad; en los del zaque no se tena en cuenta el
parentesco. y este jefe no repugnaba unirse con sus
hermanas ; en alga nos cacicazgos slo &e prohiba Ja
unin dentro del primer grado. El que quera contraer
_
- 11.1 -
matrimonio convena con los padres 6 tutores de la per-
sona quien pretendia, en el precio que debla dar por
ella. Entregado ste, si la cantidad no les satisfaca, el
comprador aflad{a por dos veces la mitad ms de lo que
haba dado primero, y si la tercera no bastaba, bus
caba mujer [Link] barata. Cuando llegaban ponerse de
acuerdo, daban la novia sin ms frmula ni ceremo-
nia. (1) Ella no llevaba ms dote, cualquiera que fuera
su condicin, que algunas alhajuelas usuales y veinte
mcuras de chicha, que se consuman en las fiestas con
que se daba fin la celebracin de un acto tan exento
de toda solemnidad entre los Chibchas.
Antes de dar su hija al que la peda para casarse, el
padre averiguaba si era trabajador y poda sustentarla.
En algunas partes se osaba que el pretendiente en-
viara una manta loe padres tutores de la preferida.
Si no se la devolvan, enviaba otra y agregaba una car- . ;
ga de maz y medio venado, si era persona q oien le '
fuese permitido comer esta carne. Al dia siguiente, al : :
amanecer, iba sentllrse la puerta de la casa de la no-
via sin hacer ms ruido que el que bastase para que en- 1 ;
. ..
tendiesen que estaba all. Preguntaba entonces el pa-
dre tutor quin estaba afuera, y si era acaso algn la-
drn, pues ni deba nada ni haba invitado nadie. El
novio se quedaba en silencio aguardando que saliese la
pretendida, que no tardaba mocho en presentarse con
una totuma grande de chicha: se le acercaba, la proba-
ba y se la pasaba l, que beba cuanta poda. Con 1 ~
esto quedaba hecho el matrimonio y se haca la entrega 1l
de la desposada. (2)
- (l) Dloe Pledrahlta qme ella oferta era aoeptaaa, " teofa el ID
dio alguoc. cUaa la mujer ' ea dispoGoJ6a. 1 el 1 pareofa bleo H ea-
uba eoo ella, 1 al ao, Ja volvfa 'au padree." Tal oodambre,
Dlllgfm otro croldeta eomaolca, oo ulaUa eotre loe Chlbchu.
a.
(1) HablaD lo del matrlmolllo entre loe Ohlbchu, dloe Pie
drablta:
- 112-
Las mujeres ae ocupaban en los quehaceres doms-
ticos, hilaban algodn para fabricar las mantas y ayo-
daban suR maridos en los trabajos de labranza.
Ningn espectculo es ms prop6sito para jnz.
gar del grado de cultura de un pueblo, ya sea civiliza-
do brbaro, que el que presentan sus fiestas. Ostn-
tansc all los modalM de lns gentes y la galantera con
el sexo dbil, la vez que se ve cmo alcanza la educa-
cin reprimir las pnsioes, y la ignorancia desenca-
denarlas. No era el buen tono el regulador de las fies
tas de los Chibchas, como bien lo dice el nombre de bo-
rracheras que les dieron los cronistas. Aunque empeza
" En cuanto matrimonio, no teoiao loe Koecaa ceremonia alguna en
ID celebracin, si oo era cuando cuaban con 1a primera mujer, porque en
\oocea ae hacan por maooa de acerdotea, loe coalell ponfaD en :J:~
cla loa contrayentes (teoiodoloa recfprocamente el uoo al ob'o, o el
bruo sobre loa hombros), y pregontbanle la mujer el haba de querer
mb al Bochica que au marido, y respondiendo que at, "Yolvlale pregon
w si habla de querer ma su marido que loa hjoa que tu"Yieae de 61;
y respondiendo qoe at, proeegula el aaceldote: ai tendra ma amor IRIS
hijos que at mlama; y diciendo \ambi6D que at, [Link] ma: ai ea-
lindo muerto de hambre au marido, ella no comerla; y reapoodiendo que
no, le preguntaba [Link]: al daba au palabra de no ir la cama de ID
marido, afn que 61Ja liamiU'& primero; y hecha 1a promeea de que no 1rla.
"Yolria eiiiCiirdote al marido, y decfale 11 quea por mujer aquella que
tenia abrazada, que lo dijese ciiU'&mente y voces, de suerte que todOii Jo
entendiesen; y 61 eatoocea Jenntaba el grito y decia tres 6 cub'o -ye.
ces: at quiero; con lo cual quedaba celebrado el matrimonio, y deapu6a
podia cuarae sin la tal ceremonia con cuan&u o&ru mujeres pudieae 101-
tenw."
No aoe parece aatatico este relato. gue no trae rdragn ntor
anrlor 4 Pilrahtk.
Si el Sol era el di01 superior entre loa Cblbchaa, por qu6 iavo-
ur de preferencia 1" protece16o de Boehlca para el acto u a impor-
aate del matrimoolot .Lu reapueatu de loe oo"Yioa al jeque re"Yelan
HDtlmieatoe UD ele"Yadoe, qae Do put'de cltane ejemplo semejante
ea la hlatorla de uingaua otra aaoi6D id6latra. SI hubiera exla\ldo
la ooetumbre de eatu ceremoaiu religioeaa, no habrfaa callado 101
croalataa DD hecho tao lutereeaate. Ku,. lejoe de recordarlo, Caate-
llaaoe dice qae loe oaaamleatoa de loe Chibchu eran "embrlape
cea deeeompaeatu, rin etrae ceremonia ni tercero.," y para que .:o
quede dada. vuelve A repetir qae daban la mujer "ala aaaree de
Ida rltoe de reclblriL
S.g6a el Padre Slm6D, ae bufan loe matrlmoaloe "rin rito.
dQGclom! Jlm6Des de Qael&da atia m preoiao. paea dice ea
el JrpUoae:
" En el cuarae M d~n palobiYU m Aaun C~N~~tollial ftSflfUMI, mt de
tomar"' wwjer wUlfldfwl: 4 "' eQCJ,"
Orieclo repite poo:) mAa 6 meuoe lo mllmo.
-118-
bao con mucho orden, ocupando cada uno el puesto que
le corresponda, la licencia las converta con frecuencia
en orgas : caan al suelo, ya beodos, caciques, nob!es
y gentes de toda condicin, y mezclados y confundidos
hombres y mujeres, se entregaban at excesos semejantes
los qne toleraba la Roma pagana. Todos quedaban
igualados aquel da, y cuando les volva la raz6n, se
daba al olvido lo que haba pasado, pues adem de
que la costumbre autorizaba tales desrdenes, donde el
jefe y los principales se haban encanallado, no queda
ba quien tuviera el derecho de castigar.
La bebida era el pasto indispensable para las fies-
tas de embriaguez descompuesta, que eran el remate de
todo acto de importancia pblico privado; as{ coma.
hoy es ella el mal que degrada y consume d los desci-
dientes de este pueblo. Con tl\l de que hubiera abuu
dancia de chicha, no importaba que faltara la comida,
pues supUan sta bebiendo.
~
En los captulos anteriores hemos descrito ya las .
festividades religiosas y aun algunas de las civiles que .
celebraban los Chibchas. A continuacin hablaremos de ..
las que nos faltan.
Usaban todos los indios estrenar sus casas nuevas
con regocijos, haciendo cada cual los gastos que poda,
pero nunca haban de faltar traanes ladinos y choca-
rrero9. Eran muchos los que ganaban con este oficio la
Tida, andando de fiesta en fiesta por la paga que les
daban de mantas y otras cosas. i
.1
Ya hemos visto cmo sacrificaban los caciqnes al-
gunas nifias en tales ocasiones, y convidaban despus al
..
pueblo uua gran borrachera. En todo el tiempo que
sta doraba permanecan dos indios viejos, de pie y
desnudos, at la puerta del cercado sin comer ni beber;
-114:-
cubiertos con una red grande de coger pjaros, tocaban
unas flautas que producan una mflsica llena de tristeza y
melancola. Figuraban ellos la muerte, siempre de pie,
cogiendo hombrea en la red que serva para matar las
aves, dejndolos desnudos de las cosas de esta vida y
privndolos de comer y de beber. Singular asociacin
de ideas de este pueblo, que comprenda cun cerca
est siempre el dolor del placer, y que en medio de sos
desrdenes quera tener presente el pensamiento de
la muerte r Mientras estos dos indios tocaban la en-
trada del cercado, haba otros en los aposentos interio-
res haciendo resonar en sus instrumentos piezas tan tris-
tes, que los invitados suspendan de vez en cuando sos
bailes y diversiones y se ponan llorar.
El indio de la figura 7 (lmina m), sentado dentro
de un cercado, tocando flauta y cubierto con un vestido
de red, pudiera ser el que representa la muerte. Este
curioso tunjo de buen oro fue hallado en Pasea.
Para dar mayor solemnidad al estreno de sos casas,
disponan los caciques qne algunos mozos, giles y es-
forzados, corriesen cierta distancia que les seftalaban en
circunferencia, algunas veces de ms de cuatro leguas.
Salan todos un mismo tiempo ms correr, y Bdelan-
tndose los ms ligeros volvan pron~o al cercado, don-
.de el cacique los premiaba ~gn el orden en que regre-
saban. Daba seis mantas al primero y le conceda de por
vida el privilegio, muy estimado, de que cubrindose
con una pudiera dejar llegar un extremo 6 punta de ella
al suelo, por detrs. Al St!gundo que llegaba, le daba
cinco mantas, iba rebajando una hastll llegar al sexto.
Movidos algunos por el deseo de ganar honra en la ca-
rrera, moran vctimas de la fatiga producida por el
excesivo esfuerzo que hacan.
- - - - - -- ---
- 1115-
En los meses que correspondan Enero, Febrero
y parte de Marzo, celebraban los caciques fiestas en las
casas de sos labranzas, las cuales se invitaban alterna-
tivamente unos otros, hacindose presentes de oro,
mantas y chicha. Formbanse en crculo, y asindose
de la mano hombres y mujeres, cantaban al s6n de flau-
tas y fototos, canciones ora alegres, ora tristes, en que
recordaban las hazaas de los mayores. Todos llevaban
el comps y se movan sin discrepar un punto en sus
visajes y meneos. En medio del crculo tenan las m-
curas de chicha, y al lado de ellas algunas indias que
no se descuidaban en darles de beber. Duraba esta mo-
ntona funcin hasta que catan embriagados y se entre-
gaban lbricos excesos.
Las danZaS, acompafiadas de msica y canto, eran
parte obligada de las fiestas de los Chibchas. Referan
en sos cantares, que eran manera de villancicos con
cierta medida y consonancia, los sucesos presentes y
pasados. De los asuntos graves en que ensalzaban vi-
tuperaban las acciones de los caciques y de los nobles,.
pasaban los chistes y los cuentos graciosos, guar-
dando el comps y variando la msica, segn lo que
cantaban. Procedase en estas danzas pausadamente y
con cierta frialdad y regularidad afectadas, que hace
recordar el modo de ser de algunos pueblos asiticos.
Nada tenan de la vivacidad, movimiento y alegra co-
municativos que ostentan en sus fiestas los europeos.
Cuando los indios arrastraban maderas otros materia-
les para sus casas, cantaban llevando la cadencia con
los movimientos de los pies y de las manos, semejanza
de los marineros que se ocupan en la maniobra.
La muerte, cuya imagen haban . tenido presente
tntas veces en sus fiestas, y cayos rudos golpes haban
-116-
llorado con anucipaci6n oyendo loa cantares en que sua
trovadores loa lamentaban, toe~ba al fin' la puerta del
cercado de los nobles y del boho de loa plebeyos. Era
llegado el momento solemne en que se confiaban ' la
tierra loa despojos mortales del que haba dejado de
existir. Con l deban sepultarse BUS muebles y tesoros.
pues sus mujeres y sus hijos B61o heredaban sus bienes
races.
Desde que algn cacique tomaba poaesi6n de BUS
dominios, iban los jeques secretamente cavar su se
pultura en un lugar retirado y oculto, del que no lle-
gaba tener conocimiento rai aun aquel Beflor quien
estaba destinada. Abran un hoyo profundo en medio
de los bosques, en las speras sierras 6 en lugares don-
de, despus de ent~rrar el cuerpo, hacan correr agua
de los ros 6 lagunas para cubrir la fosa, de manera que
no quedase rastro alguno que pudiera revelar su exis-
tencia.
Luego que mora el cacique le sacaban los intesti-
nos y los 6rganos internos y le embalsamaban el cuerpo
con una resina que llamaban mocoba, hecha de unos hi-
guillos de leche pegajosa mezclados con otros ingre
dientes. Lloraban su muerte los vasallos cantando tris-
tes endechas en que recordaban los sucesos gloriosos.
de su gobierno y el bien que les habfa hecho. Vestfanse
de luto, que consista en ponerse mantas coloradas y
pintarse el cuerpo, y algunas veces hasta los cabellos,
de bija (achiote). Las honras que se hacfan al difunto
duraban cierto nmero de das, segn su calidad, y
crean darles mayor solemnidad tomando mucha chicha,
pues esta bebida er11. considerada buena para todo :.
para alegrarse, para llorar y para calmar las penas mo
rales 6 fsicas de la vida.
--~
- 11'7-
Los jeques hacan secretamente el entierro, y si
alguna otra persona llegaba saber el lugar de la se-
pultura, y lo revelaba, la amarraban un palo y la fl.e-
chaban, y premiaban al que le acertara ms pronto al
corazn un ojo. Envolvan el cuerpo en mantas
finas, lo adornaban con ricas joyas de oro, ponindole,
adems, algunas esmeraldas y tejuelos de oro en los
ojos, narices, orejas, boca y ombligo, y lo bajaban lo.
ms profundo del hoyo. Colocaban cerca de l sus armas
ofensivas y defensivas: br11zales, petos y coronas del
rico metal, y pendiente d'l los hombros la mochila de
la coca y el poporo. Al rededor del cuerpo quedaban
las mcuras de chicha y los bollos de maz. Cnbranlo.
todo con una capa de tierra, encima de la cual sepulta-
ban vivas tres 6 cuatro de las mujeres ms queridas del
cacique. Echaban luego otra capa de tierra, y sobre ella.
ponan los esclavos que mejor le haban servido. Final-
mente llenaban la superficie de tierra para que el odio-
so sepulcro quedara oculto. (1)
Con el fin de que las mujeres y los esclavos no sin-
tieran la muerte, los embriagaban los jeques con bebe
dizos de tabaco y de borrachero [Link] con chicha.
No obstante esta precaucin, muchos volvan en si y
moran desesperados, como lo declar una india quien
desenterraron los espaoles un da despus de haber
sido sepqltada en el valle de Ubaque. Di6seles aviso
del hecho y la sacaron ya medio muerta y descalabrada
de los golpes que le daban al pisar la tierra.
Diferencibanse de estos entierros los de los zipas,
(1) L01 oaolqaee eran eoterradoe eotre 101 Gaaoe1, de la manera
qae aoabam01 de deeorlblr; 16lo ee dlfereoolab&o na eepaltorat eo
qae no haofaD la entrada por eoolma, aloo A oo lado de la barrua-
-. Loe eapaflolee abrleroo maobu de 6etu, eo lu qae eaoootraroa.
INil caatldad de oro.
-118-
en que los sentaban en asientos b&jos qne mochas veces
forraban en lminos de oro. (1)
En Tonja no se acostumbraba poner el oro donde
se enterraba el _cuerpo del difunto, Bino ms arriba,
como una coarta de la euperficie d la tierra.
Natural es que hubiera entre los Chibchas distintos
modos de dar sepultura los muertos, segn la clase
que pertenecan y el cacicazgo donde vivan. A mochos
los enterraban en los campos, envueltos con sus joyas
en una manta, y plantaban en el sitio un rbol q9.e los
ocultara mejor, fin de evitar que fueran desenterradO&
para quitarles el oro y las esmeraldas. A otros los po-
nan dentro de unos bohos, que servan de cemen-
terios.
En los dominios del hansa, cuando falleca alguna
persona noble principal que no fuera cacique, le va-
ciaban el vientre, secaban el cuerpo fuego lento sobre
una barbacoa, lo henchan de oro en tejuelos y en otras
formas, y de esmeraldas, y lo envolvan en mantas
con muchas ligaduras. En este estado lo colocaban so-
bre una especie de camas grandes, un poco altas, que
ten{an en uno de los lados interiores de sus templos.
"E por la diligencia manos de nuestros soldados, dice
Oviedo, fneron despus digestos &limpiados aqnello3 estmagos
vientres rellenos, en que se ovo mucha cantidad de oro 6 de es-
meraldoa, que all estaban perdidas con el oro."
(1) " BD alllaa de oro" dloe el Padre 8lm6o qae loa aentabao;
" en duAos qae mochoe de elloe aaelen eer de oro," dloe Caatellanoa.
lloe panoe m probable qae laa aUlas faerao 011blertat oon l'ml
naa de oro. Agrega el Padre 8lm6o qae "metfan el oaerpo del slpa
en 1ID troneo de palma oon cabo, forrado de dentro 1 faera de grae-
. . planchas de oro 8110, o11blertu oon otra de lo mlamo., Oam
blando 1aa graeaaa planchas por 14mlnaa delgadu, todufr. ee em-
plearla baa&ante oro en laa tru cablenu qoe dloe debfa llevar el
&ronoo. Bl aator del BpUonu 1 0.-ledo tambl6o, haoeo menol6a de
edol "[Link] 4e oro." qae el6ltlmo llama [Link], apgando
qae le echaban en el fondo de laa lagooaa 6 en ao pozo oa.-[Link] al
efeeto. 84o elloe, .te modo de entierro ae asaba tr.mbl6n para
leoaclqaee.
-119-
Los dos soldados espafloles que entraron al templo
de Sngamaxi encontraron en una barbacoa bien com
puesta varioo cuerpos secos, envueltos en finas telas de
algod6n y adornados con ricas joyas y muchas sartas
de cuentas. De ano de los aposentos del hansa Qae-
muenchatocha sacaron los espafloles una urna de oro
fino, adornada con valiosas esmeraldas, hecha modo
de linterna 6 farolillo. Pesaba 6,000 pesos (30 libras)
y contena los huesos de algn antiguo cacique. Suelen
hallarse en las cuevas momins bien conservadas, senta
das en la postura en que est la de la figura 8 (lmi-
na IV), y envueltas algauas veces en mantas de algod6n
pintadas. En 1602 descubri Fray Pedro Mrtir de
Crdenas una cueva donde los indios de Suesca colo
caban los cnerpos de los que moran. Quitada la losa
que la cerraba se hallaron ms de 150 momias sentadas
-en rueda y en medio el cacique, con sartas de cuentas
-en los brazos y cuello y una toca, modo de turbante,
-en la cabeza. Junto l haba machas telas pequeflas
de algodn. De otro subterrneo, situado entre Leiva
y Moniquir, sacaron . mediados de este siglo gran n-
mero de momias, una de el111s sentad" en no asiento
bRjo y con arco y fiecha eu la mano; machas mantas
finas, vasijas de lozl\ y muy curiosas joyas y figuras
de oro.
Las gentes ms religiosas seguan llorando sos di-
funtos por seis dns ms despus de enterrados, y aun
les hacan aniversArios durante algunos afios. Convida-
:ban sus parientes y amigos llorar con ellos al s11
de tristes instrumentos y cantares, en que celebraban
las acciones del finado que merecan ser elogiadas. Bns
-caban, finalmente, distracci6n y consuelo en la chicha,
y mascando hayo. La gente comn convidaba tambin
-120-
estos llantos, y daba fin la funcin distribuyendo
bollos de mafz.
Honraban los C~ibchas los guerreros que moran
en los combates. Estando Jimnez de Quesada en Ca-
jic, llegaron su campamento doce indios cubiertos
con mantas negras y grandes bonetes del mismo color,
y dijeron que iban all para hacer las honras de los
muertos en la refriega pasada. Retirronse un adora-
torio donde cantaron en tono lastimoso como dos horas
y media, sin que los espaoles los entendiesen.
Los conquistadores sacaron grandes riquezas de las
sepulturas, aantutzrios y otros logares donde los Chib-
chas guardaban ocultaban el oro y las esmeraldas. En
Tunja excavaron un entierro superficial tan rico, que
los tejuelos de oro que hallaron en l valieron ms de
cien mil pesos, fuera de muchas esmeraldas finas. Des
pus siguieron descubrindose en todo tiempo depsi-
tos de tunjos, y alhajas de oro y de cobre, vasijas de
loza, objetos de piedra, etc. No puede la generacin
presente culpar las anteriores de haber sido descuida-
das en conservar esos recuerdos de una civilizacin tan
poco conocida. Ella adolece, con excepcin de algunas
honrosas individualidades, de la misma indiferencia y
apata de nuestros mayores. An no tenemos siquiera
un museo de antigedades que merezca este nombre.
en que se conserven los monumentos de los Chibchas;
stos, aunque muy inferiores los que dejaron los mexi-
canos y los peruanos, son muy dignos de estudio.
- Q$1' _ ...
CAPITULO :Z:l
Pro>ledad de laa tlerru.-Agricultura.-PlaDtu allmutlclu.-Frutu.-
Veudoey o\roe anlm11lea cuya carne comlau.-~ compactada.-Ba
meraldaa de Bomondoco.-Te1ueloa de oro que eenlan ile moneda.-
Mercadoay feriu.-Conatrucclonea.-Cercado del zaque.-Cua fuerte
del dpa en Cajlci.-Patenu de oro gue ~dlan del01 cercadoe del
buDIIy delaupmuxt.-MonumutOI de piedra de loa Ohlbchu.:
La propiedad individual de las tierras exista en-
tre los Chibchas, y los bienes races se transmitan por
herencia las mujeres y los hijos del difunto. Como
los objetos de lujo, esmeraldas, tunjos y joyas de oro y
cobl'e eran propios de la persona, la enterraban con
ellos, y ns{ esta parte de la riqueza, la vez particular
y pblica, dejaba de acumularse, y cada generacin se
ve{a precisada at renovarla. ( 1) Las poblaciones tenan
bosques y lagares de pesca comunes. (2)
Era la agricultura la industria principal de los
Chibchas, puesto que sacaban su sustento del producto
de sus cultivos. Tenan extensas labranzss, no solamen
te en las tierras fdas, sino tambin en los valles cdlidos
que quedaban al pie de las montafias que los separaban
de sus enemigos. All sembraban algodn, frutas y ra
ces propias del clima, y defendan las sementeras pan
ta de lanza de sus inq nietos vecinos. Como no conocan
el hierro, se servan de barras y palas de madera y de
[Link] instrumentos de piedra. A un se ven en al-
gunas haciendas anchos camellones cruzados de surcos,
que son restos de antiguos trabajos agrcolas de este
(1) 8UI05. T. n, P'g. 811.
(J) SDIOB. T. u, p6g. 809.
-112-
pueblo laborioso. Loa Guanes llegaron sacar aceq3ia&
de loa ros para regar sus propiedades.
Trataremos de las principales plantas alimenticia&
que cultivaban, y del uso que de ellas hacan.
Del maz, que llamaban aba, slo hacan una e~
cha anual en las tierras fra& Conocan algunas varie-
dades de esta gramnea: el maz de arroz, el blanco, el
colorado, el rojo blando, el amarillo y el negro. MoUan-
lo en piedras ligeramente cncavas, sirvindose de otru
piedru en forma de rollete aplanado en la parte de
abajo, que movan con ambas manos. Hacan de l, po-
nindolo fermentar con agua, la chicha, que era so
alimento preferido. Serva su grano_ para preparar la
mazamorra, suque, y de su maza se hacfan puches 6 ga-
chas y bollos, que eran su pan habitual. Envolvan
stos en una hoja apropiada, y los cocan en una olla
con agua 6 los asaban. Coman algo caliente la pasta
blanda y tierna. Aun hoy se suele usar este alimen-
to, que conserva el nombre de bollo de indio.
De las papas 6 patatas, llamadas por los Chibchas
yomsa, yomuy, (1) "harinosas rafees de buen gusto,
regalo de los indios bien acepto, y aun de los espao-
les golosina," (2) cultivaban muchas variedades, unas
redondas, otras chatas y largas otras. Las haba blancas,.
amarillas y morada&
"Ea la mayor provisin que tienen, dice Oviedo, porque con
todo lo que comen, comen esaa goma1."
Cultivaban mnchiLS otras races de que se servan
para variar sus comidas ; las principales entre los tu-
brculos eran las siguientes: los cubios (tropeolum tube..
tosum), que coman cocidos 6 crudos como si fueran r-
(1) Bolu haelendu de la &bula llaman 11om.og6 la parte de la.
eoeeoha de lu papu que dejan ' loe que ayaclaD ' cogerlaa.
(J) 0.&8'1'BLLAliOS. Cuto U.
-123-
banos ; " tienen el mismo sabor que nabos. y esto es el
ms verdadero mantenimiento de que se sirven por
pan " (Oviedo). Daban el nombre de hibia . una varie-
dad de cubios que tiene un principio dulce. Las chu-
guas (JMllocoa tuberosa) 6 ullucos de los peruanos, la
yuca no venenosa, de la que hacan pan 6 la comfan
asada ; la arracacha y la batata (convolvulU8).
Usaban mucho el grano de la quiuoa (chenopodium
quinoa), cuyo cultivo se ha abandonado, y que reem.
plazaba el arroz, que no conoci~n. Lo lavaban para qui-
tarle un principio amargo y que produce vmito.
Tenan tambi~n frjoles, cal!lba~u ahuyamas y
tomates, y usaban mucho el ajf como condimento.
Ya hemos dicho cunto estimaban el hayo 6 la
coca, que era entre ellos de uso general, aun como ali-
mento. Tambin hacan uso del tabaco, y se han hallado
en las sepulturas pipas cortas de piedra pa'l"a fumarlo.
(Vase la figura 121). Parece que tomaban por las na-
rices el rap 6 polvo de tabaco, pues en Santaf tuvie-
ron los espaiioles grandes moliendas de la hoja de esta
planta para exportar hacia el reino de Quito y Espaiia,
donde llamaban al rap tabaco de Tunja, de donde se
llev el primero. (1) Cultivaban la planta en el pue-
blo de indios de Samac, y el precio del rap era tan
caro, que dice el Padre Simn que lleg venderse en
Bogot $ 600 la arroba.
Entre las frutas de distintos climas que preferan,
los cronistas hacen mencin de las siguientes: los agna
cates (pm&ea gmUssima), las guamas (inga), las pias
([Link] ananas), las guayabas (psz'dium pomijm-um),
las pitahayas (cactus metocactus), las guanbanas ( anno-
na muricata) 1 otras ms.
-124-
La carne preferida de los Chibchu era la de ve-
nado. Ahondaban tnto estos animales que "andaban
~n manadas como si fueran ovejas." ( 1) Cuando lleg
J'imnez de Quesada Cajic, donde permaneci unos
pocos das, le trafan los indios diariamente veinte
treinta venados muertos para sustento de la fuerza ex-
pedit}ionaria, y hnbo da en que se presentaran con ms
de ciento. Ochenta aos despus de la conquista todava
deca el Padre Simn que quedaban muchos. pesar
de la caza que les hacan los espalioles. Ningn indio
poda matar ni comer venado sin licenCia del cacique,
y cuando ste no la conceda no era permitido matar-
los, aunque entraran hacer daiios en las labranzas. (2)
Hacan uso general de la carne de los cures (ca-
.via) y de los conejos; unos y otros eran en ex tramo
.abundantes, t&nto que los indios los llevaban por cente
nares al campamento espaiiol (3), y en Santaf die-
ron por mucho tiempo cuatro conejos por nn real. Te-
nan pocas aves, y entre ellas preferan las trtolas, las
perdices y los patos de laa lagunas. Coman, finalmente,
los pescados que producan sus ros.
Extraan los Chibchas sal en gran cantidad para
su consumo y para el t1fico con las tribus vecinas.
Pai'8 poderla transportar grandes distancias la prepa-
(1) Bl [Link] del Bpftome dloe:
"Hay iD1lnidad de Yena:!oa, en Unta canUdad, que loe buta l m&D~
ner como aci loa pnadoe."
(2) CaatellaDOol dloe qae l0o1 Cblbcbu [Link] f le cara oon ade-
reZOol de [Link]. 1 poae en booa del eaclqo.e [Link].e e1ta in
...ttacl6D f an jefe eepaflol:
Por m regocijaros,
8enlr087 agradaroe, dalnoa traza
Para salir i caza de nnadoe
Cazadorac;unadoa del oflcio.
Gozarlll de ejercicio deleitoao;
Verill que el temer010 cierYo huJ8.
Y cmo lo concluye la red pua&a,
Donde la 1lecba prel&a lo traapua.
(S) OYiedo dloe qo.e [Link] dfa en qo.e lee lle'f'aron hu~& mU.
-126-
raban compactada por el mismo procedimi4!nto que se
practica hoy en Zipaquir, Nemocn y Tausa, que eran
las salinas explotadas por ellos. Hadan evaporar el
agua salada en muy grandes vasijas de barro que ellos
. llamaban gachaB y hoy moyaB. Estas &Slo servan una
Tez, pues la sal q oedaba formando un pan semi es.
frico con~Jistente, de dos tres arrobas de peso, tan
adherido a\ la vasija, qne para despegarlo era pre-
ciso ro mperla. (1)
Dijimos antes que cultivaban el algodn, con el
cual tej(an mant11s que pintaban con pincel. Trazaban
lo largo de )as mantas f11jas angostas con colores ve
getales, y dibujaban labores no muy vistosas.
Estimaban mucho )as esmeraldas, y como las minas
de Mazo, que producam las ms bellas de estas piedras,
quedaban en tie1ras de sus enemigos, explotaban las de
Somondoco, las qlle en tiempo anterior la conqais
ta fueron muy ricns. Se hallaban estas minas en territo
ro del cacique del mismo nombre, en una larga loma
cachill!l. El modo de beneficiarlas era el siguiente:
mov{an la tierra deleznable que estaba sobre las vetas
de esmeraldas, con coas barrl\s puntiagudas de ma.
dera resistente, y Juego la arrastraban haciendo correr
sobre ella agua de unos grnndes estanques donde la
recogan. Este trabnjo no se pod{a ejecutat sino en la
poca de las llnvias. Los indios de Somondoco cam-
biaban las esmemldas por oro, mantas de algodn y
cuentas.
No tenan en su territorio minas de oro, metal muy
usado y estimado por ellos; lo obtenan de otras tribus.
De Moniquir sacaban el cobre.
Hacan uso de una medida de capacidad para el
(l) [Link].L&I!rOS. T. 1, Coto 11,
10
-U8-
ma{z, y se servan del palmo y del pie para determinar
la longitud.
Fueron los Cbibchas oon los habitantes del Chim,
en el Per, los dos nicos pueblos del N uevo Continen-
te que se sirvieron de moneda para sus cambios. Con-
sista la moneda de los Chibchas en unos tejuelos 6
discos de oro, vaciados en moldes apropiados, y sia
ninguna sefial. Como no tenan peso, Jos median encor-
vando el fodice de manera que se apoyara en la primera
coyuntura del pulgar; en el vacfo que quedaba poofan
stos. Deban tener, pues, prximamente una pulgada de
dimetro. Fundan otros de mayores dimensiones, para
lo cual se servan de unas cintas de algodn que daban la
vuelta su circunferencia y cubran el ancho del borde.
Serva esta moneda para el pago de los tributos
de los caciques que rendan vasallaje al zipa y al zaque,
y tambin para los cambios en los mercados interiores,
pues en sos tratos con las tribus vecinas permutaban
unas cosas por otras, como Jo acostumbraban hacer en-
tre ellos mismos cuando les faltaba moneda.
Recordaremos algunas de las circunstancias en que
los cronistas hacen mencin de tejuelos de oro. Los in-
dios de Gnacbet hicieron presente Jimocz de Que-
sada de algunos de stos. Muerto el zipa Tisquesusa,
los espaftoles saquearon su albergue y hallaron "una
totuma, vaso de oro fino, llena de tejoliUos de lo mismo
que pesaron mil pesos poco menos, que, segn pares-
ci, de sus tributos aquella noche de su desventura, un
seor se la dio de sus vasallos." (1) En una sepultura
excavada en territorio de Tanja, se hall una mochila
llena de tejuelos de oro que valieron algo mds de cien
mil pesos.
. (l) C.U'l'BLAliOS T. I, Caoto VII.
-127-
Para que se [Link] cun general era entre los. indiO$
el uso de esta moneda, citaremos lo que dice Rodrguez
Fresle que acord el Rey, ms de cuarenta afios des
pus de la conquista:
11 Gobernando D. Lope de Armendriz, sucedi que del ar-
bitrio que el contador Retes dio Su Majestad nearca de la mo-
neda con que eatoa naturales contrataban, que eran unoa tejuelos
de oro por marcar, de todas leyes, mand el Rey que esta mono
da 80 marcaae. Abrironae cuatro cunoa de una marca pequena
para ma breve despacho, por aer mucha la moneda que babia de
eatoa tojueloa, y particularmente la que eatuba en poder de mer-
caderes y tratantes. Dio Su Majestad uu t6rmino breve para que
todas estas personas y lata dems qne tenian esta moneda la mar-
casen ain derechos algunos; y pasado, dende adelanto ae le paga-
sen aua reales quin toa . Esto no impidi loa indios hacer au
moneda y trntar con ell~; a61o 80 rnaud6 que por un peso de oro
marcado ae diese peso y medio de oro ain marcar; y con eato ba-
bia mucha moneda en la tierra, porque loa indios continuamente
la fundfan. (1)
En la rica coleccin de autigedades chibchas que
Mr. Randall llev de Bogot Nueva York en 1882,
haba tejuelos de oro de varios [Link] y precios. (2)
Como los Chibchns no tenan conocimiento de la
ley calidad del oro, y slo vean qne este metal en su
estado nativo era de un color ms menos subido, no
tenan en cuenta sus quilates para dar valor los
tejuelos.
Haba frecuentes mercados pblicos en los princi-
pales lugares en Bacat, Zipaquir, Tunja y Tarme-
qu los tenan cada cuatro das; hacan sus tratos muy
tranquilamente y sin levantar la voz. Comerciaban con
las tribus vecinas en varias ferias, las cuales concurran
en pocas fijas; las ms importantes tenfan lagar en el
(l) Bl Camero. Cap. XI.
(1) Beta ooleocl6o foe oomprada Al flor D. G.)D&&lo Bamoe
Bol&; .. oooHna en el Holeo Real de Berilo.
-1.28-
Sur, en el territorio de los PoinCOS; quienes lo espa
fioles llamaban Yaporogos. Extenda ose stos en ambaa
mrgenes del .Magdalena, desde el ro Coello hasta el
Neiva. Eran ricos en oro, el que cambiaban con los Chib-
chaa por sal, mantas y esmeraldas. La feria de Coyai-
ma, orillas del Saldafia, era muy concurrida ; acudfan
eJla especialmente los indios del pueblo de Pasea y
sus convecinos. T~nan otro mercado cerca de Neiva,
probablemente en Aipe; la conocida inscripcin indge
na que se ve alH en nna gran piedra orillas del Mag-
dalena, lo indica [Link]. Es como un muestrario de
artculos de comercio: mantas, joyas de oro, etc.
En el Norte haba una gran feria en Sorocot,
orillas del ro Sarabita, llamado Surez por los espao-
lea. Acudan alU de todas las tribus vecinas con los fru-
tos de sus tieras y con oro de Girn y del Carare co-
merciar con los Chibchas. Hacan sus contratos de ma-
yor cuanta sobre una gran piedra, colocndose todos
la redonda, pues tenfan por agero favorable seguir
esta costumbre. Habiendo querido el alcalde de V lez
acabar con esta supersticin, hizo romper la piedra, que
pesaba cosa de cuatro quintales, y se hall que era un
rico mineral de plata, del que se extrajeron ms de vein-
te libras de metal. En vano se busc el filn de donde
se haba desprendido, pues no fue posible descubrirlo.
Eran los Chibchas muy entendidos en sus ttatos y
ano dados la usura, pnes si no se les pagaba al venci-
miento del plazo, se tena por costumbre que cuantas
lunas pasaran del tiempo sefialado, fuera creciendo la
deuda por mitades, de manera que se centoplicaba en
un afio.
Llam mucho la atencin de los conquistadores el
aspecto pintoresco de las poblaciones, y muy particu-
-119-
larmente los vistosos cercados de los caciques, que de
lejos parecan fortalezas inexpugnables, de donde vino
el nombre de VaUe ik los .Alczares que pusieron . la
sabana de Bacat.
Las paredes de los bohos eran hechas de palos
hincados . trechos en la tierra; en los intervalos cons-
truan bahareques formados de cafias entretejidas y ata-
das, llenos de barro los intersticios. Cubranlos de paja
larga sobre bien trabadas Taras. Quedaba el techo de
dos alas, de forma recta11gular; algunas veces lo ha-
dan cnio. Las puertas y las ventanos eran pequefias.
Las casas de los seflores y caciques tenan muchos aposen-
tos, grandes patios y moldurRs de madera ; acostumbra-
ban piutarlasy eubrir de espartillo el suelo. ( 1) Encerr.-
baolas con unos cercados cuadrados, hechos de cafias en-
tretejidas que formaban paredes de tres . cuatro metros
tle altura. En cada esquina del cercado, y aun trechos
en las paredes, estaban plantados gruesos maderos de
nueve diez metros de altura, pintados de rojo y con
una garita en la parte superior. Y a dijimos que estas
gavias servan para el sacrificio de vctimas humana&
Para llegar las habitaciones del zaque haba que
pasar dos cercas, que distaban doce pasos la una de la
otra; en la de ms adentro haba grandes casas.
El cercado ll casa fuerte del zipa en Cajic. tena
un corredor interior en toda la extensin del cuadro, de
cinco varas de ancho, cubierto con nn toldo impermea-
ble de tela gruesa y muy tupida, en el quA entraran
unas dos mil varas de gnero. Dentro del cercado haba
varias casas vistosas y bien arregladas, con las paredes
guarnecidas de carrizos muy limpios, enlazados con hi-
(1) "La eua cJel bopt&, para Ml' eJe paja, pocbia teaer por
.....a delu mejOIWqae., ha1 :'rio ea IDcJI~" (Belaof61t 4 "Btil . .
JMIMJ, ck 101 oapUorau &m JCM'Cita r IA6r(la).
-180-
Jos de diversos colorea. U nas c1t ellas estaban llenu de
armas, en otras guardaban rnafs, papas, frijoles y cecina
de venado y de otros animales. Haba, en fin, grandes
aposentos que servan de habitacin.
En la parte exterior de las puertas del cercado del
zaque y del sugamuxi acostumbraban poner pendien-
tes lminas, patenas y otras joyas de oro fino que bri-
llaban siempre que el sollas hera, y producan adems
un sonido metlico agradable, dando unas con otras,
cuando las mova el viento abran las dos hojas de la
puerta. Las piezas de oro que descolgaron los espafioles
del cercado del sugamuxi valieron 80,000 ducados.
Eran estos indios tan respetuosos y poco codiciosos, que
no se les ocurra hurtar una joya, aunque las puertas
eran de caa y no tenan ms cerradura que un cordel,
con que las aseguraban con una 6 ms vueltas y nudos.
No llegaron los Chibchas construir ningn edi-
ficio de piedra, pues la conquista los sorprendi en los
momentos en que se ocupaban en dar este paso adelan-
tado en la va del progreso.
En el valle del Infiernito, cerca de la villa de
Leiva, existan hasta hace muy poco tiempo dos filas
de columnas, 6 ms bien bases de columnas paralelas,
de aspern de color rojo, de cuarenta centmetros de
dimetro, y medio metro de altura fuera del suelo. Las
dos filas distaban entre s diez metros en la base, y esta-
ban inclinadas las columnas hacia lo interior.
Se contaban 34 en la fila del Sur y slo 12 en la
del Norte, fijadas todas una distancia igual de cua-
renta centmetros. A pocos pasos se vea tendida una
columna de cinco metros y medio de largo. Adems,
en el Valle, en direccin al Occidente y una distancia
hasta de seis leguas, yaca esparcido un centenar de
-131-
piedras, de 2 4 metros de longitud, 50 80 centfme
tros de anchura y 40 60 de espesor, con una estra
raya en hueco en una extremidad. (1)
Pot fortuna, antes de que una mezquina especula
cin hubiera hecho desaparecer por completo esas rui-
nas que revelan los esfuerzos de un pueblo por civili-
zarse, el ingeniero D. Fortunato Pereira Gamba las
Tisit. Debemos su amistad la siguiente importante
comunicacin, junto con los disetlos que la acompafian:
te Tengo mocho gusto en dar parte usted de la impresin
general que me produjo la visita que hice en Diciembre de 1894:
al valle del Inflernito. En primer lugar debo decirle que ya no
queda casi nada all de lo que babian erigido en tiempos pasados.
Un indio, dueno del terreno, ha arrancado todos los zcalos para
venderlos una persona que los emplea en la construccin de
nna casa. Como en ot1-a. ocasin, hace diez y aiete nllos, haba ea-
tado ya en el lugar que ocupan las ruinas, he recapacitado y reu-
nido mis recuerdos, complementando aai las actuales obse"aciones.
te El valle del Infiernito queda unos cinco kilmetros al
Oeste de la villa de Leiva, en una abra que se determina entre
dos colinas de poca altura. El terreno superfltial es de aluvin, y
en l existen grandes piedras de acarre.o, que son exclusivamente
areniscas y ocupan una extensin considerable.
"Lo que se ha llamado la1 ruinas hoy da est reducido
algunas piedras m 6 menos labradas y los Testigios de las que
los indios arrastraban hacia el Infiernito pnra labrarlas all. An.
teriormente existieron dos filas de zcalos enterrados en el suelo
y orientaclos en su djreccin de unn manera exacta ~e Oeste
Este. J..as pieclrns histricos que exisron en aquel lugar puedn
dividirse en lns clases siguientes:
"Zcoloa. Estos estaban enterrados; aun pude fer algunos
ya sa(l&(los y el [Link] que dejaron en loa sitios en que estuvieron.
Estn perfectamente lt,briLdos, muy redondos, prximamente
iguales en dimensiones, d~ ~ metros 20 cntmetros de ~~o por
(1) Bemoe tomado eetoa datoa de uoa ootiola descriptiva de
lu rulnaa, eeorlta por elflor Kaouel Vt1les, dirigida A K. Jomard.
Prealdeote de la Bootedad de Geograffa de Puftt, 7 poblloacla eo 1817
en el Bo!eeln de dloha Booledad.
-1St-
86 centmetros de dimetro. Eetaban enterradbl por au extre-
midad b (figura 1.). La parte que aobreaalia delaoelotiene una
eapecio de asiento mneaca. Este remate del zcalo en 11 no ea
rotura, como generalmente se ha credo, sino labor intencional.
Loa zcalos debieron de ser muy numerosos.
FIGURA 1.
"Pi1dras 1n labor. Mncbas pioclraa ms grandes que los z-
caloa estaban principindas labrar. Estas iban ser transformadu
en columnas; pasan de 3 metros de longitud por 80 centme
troa de dimetro en bruto, tienen el rustro do la labor empezada
(como ae inciica en la figura 2., entre las lneas a 11, e d), por el
cual ae ve que intentuban darles forma redonda. Las fignrss2. y
3. dan idea de una. do stas, que est cerca de lo que era la fila
de zcalos. No son piedras planchas, como se ha credo.
FIGURA 2.
FIGl:BA 3.
" Cfllrunllal. Qucdnn algnnas ya tcrminadu; au dimetm e.
un roco m&JOr en ('} centro que en laa extremidades, como lG
muestra la figura 4., y [Link] muy bien redondeadas.
-183-
I'IG'OBA 4.
"Piedrn1 cr~go arrulre 1e ""P'"di6. Finalmente, desde el
fondo del valle los indios cataban arrastrando Jliedraa al sitio de
las ruinas. Se hallaban diseminadna aqu y all, como si ba.-
bieran sido abandonadas en el momento de la paralizacin de los
trabajos. Stt distinguen por las dos mue.>cas CJ b, e d (6gnra s.),
la una adelanto y la oLra atrs. Estas dos mneacas, que servan
para halar las pi'ldr.:s, aenalan la direccin qne llevnbnn todas
hacia ellngar de la construccin principiada. Los indios esco-
gfan entre las areniscas de la formacin de acarreo las 01s largas
y propias para su trabajo.
"Cul fuera el plan de aqnella construccin, no creo que
pneda colegirse, pues apeona hubo all un trlluajo preliminar de
preparacin y reunin de materiales. Lo qno puede asegurarse es
que todos los trabajos de labor se hacian en el sitio propio de la
construccin, sin que los indios se les ocurriera que era mejor
labrar las piedras en el lugar de su yacimiento y tranaportarlae ya
labrndna. Tampoco so les ocnrri el uso de rodillos algn otro
modio que facilitara el acarreo de tan pesados materiales. El arras-
tre lo hicieron . fnerzn de brazos por medio de cuerdas anndadas
en lna dos muescas de qne eatn proviatas eew piedras.
" El estado de completa conservaci ~n de las areniscas labra
das induce . creer que la epoca en que se ejecutaron estos traba-
jos no est muy lt>jana, qne la conquista sorprendi loa Chib-
chaa ocupados en ans laborea, y con ella se determin una suapen
sin sbita de la construccin del edificio proye<'tado. Lns piedl'll8
ya labradas se habran deteriorado mncho en un lapso mil conei-
derable que el que ha transcurrido desde la conquista; adem, se
habrfan hallado 0168 6 menoa enterradas en el suelo bastante
movedizo del lugar que ocupan.
" Terminar hacindolo notar qne los indioa tenan bastante
material preparado, pues del Inflemito se han llevado eD diversu
pocas pi"Cdrna labradas para emplearlas en Ja construccin de
edi,flci~ pblicoe 1 privados; en el claustro del convento del
-181t-
Eccehomo, edi6cado i d01 legnaa de laa raiou, ae caeotao 82
-de toa z6ca101, 1J eo la caaa de capellaniaa de Leiva, etc., fuera
-de laa piedras qae sirven de puentee en uoju 1 barrizal&,,
A las muy juiciosas observaciones del sefior Pe-
reira slo agregaremos que nos parece muy probable
que el propsito de los Chibchas fuera erigir un templo
al Sol, su dios principal, propsito que la tradicin in-
dgena atribuy al fabuloso zaque Garanchacha. La
orientacin de las dos filas de zcnlos del Oeste al Este
confirma este dictamen.
Cerca de Ramiriquf se encuentran en distintos Ju-
gares diez columnas da aspern gris, cinco de ellas en
terns y las dems rotas en dos y t1es pedazos; las pri
meras tienen de 2. m 85 6 metros de largo y de 66
80 centmetros de dimetro. Una de ellas es mitad ci-
lndrica y mitad cuadrada, y otra tiene la forma de me-
dio cilindro. (1) Todns tienen en ambos exttemos una
raya hueca en contorno como para atarlas (figura 9, J.
mina V). Son, pues, estas columnas de la misma cons-
truccin que las del Infiernito: simples imitnciones en
piedra de gruesos maderos. Fray Pedro Simn dice
que en su tiempo se vel\n tres grandes columnas cerca
de Tunja, y dos ms en Moniquir.
Fltanos hablar del nico monumento de piedra
que dejaron Jos Cbibchas. En la serrana de Pncho hay
un pen abrupto que termina en una mesa casi hori-
zontal, sobre la cual se al~R un obelisco de cerca de
veinte metros de altura. Dos grandes piedras, separa-
das entre sf unos treinta centmetros, le sirven de base.
Sobre ellas se levantan enormes trozos de roca bruta,
semejantes prismas rectangulares, colocados unos
sobre otros sin argamasa, y que _disminuyen de espesor
medida que se elevan. (2) (Vase la figun 10, lmina v).
(1) Debemoe A la beDeYoleooia clel Mlor Nlouio O. Galillclo ol
dlboJo 7 lu dlmeuiooes ele estaa oolumou.
(J) RAX6ll Goaa Azoou.. Un monumenlo 6 lr
Popll Ptlrl4dlco, T. 1, P'l ltO.
Jt.,.,
CAPITULO XU
VUdo de loe Chlbchu.-Gorru cou q~teee cubdan hombrea y mujeru.-
Cmo aeaentaban.-Orfebreria.-Vaclaban lu tlguraa en mold.-
Pledraa grabadas que aervian de matric..-Boldadura 7 dorado.-Lu
obru de orfebrea y cermica chlbcba eran Inferiores ' lu de otro.
puebloe del Nuevo Heino.-No tevelan gusto artaUco.-Su deecrip-
d6n.-Joyu y arreos que adornaban 8118 pe:aona8.-Armaa ofen81vu
y defe111lvu dguredaa en oro.
Distinguanse los Chibchns de las dems naciones
y tribus del Nuevo Reino de Granada, en que los habi-
tantes de sus provincias iban todos vestidos. Tenan
finas mantas de algodn ; los hombres se envolvan el
cuerpo en una manta y se cubran con otra cuyas puntas
ataban sobre el hombro con un nudo. Dichas mantas
eran blancas por lo general ; las personas principales las
usaban con dibujos negros y colorados. El vestido de
las mujeres poco se diferenciaba del de los hombres;
atbanse al rededor del cuerpo una manta que las cu-
bra hasta los pies, y se ponan otra sobre los hombros,
manera de manto, prendida con un topo alfiler
grueso, de oro de cobre, de tal modo que slo los
brazos quedaban descubiertos. (1)
No usnban ninguna clase de calzado.
Era muy rara la barba entre los hombres, y cuan-
do les naca se la arrancaban. Hombres y mujeres usa-
U> Bl natldo de loe [Link] M dlfereaolab~ ma7 pooo del que
ueabA ea lu demb provlnol&a; ooaalatra. el de loe hombn~~, aegdn
0Mtellanoe, ea doe m&nt&a de alod6a tejldu ooa hlloe de v&rioe
eoloree, DD& eefilda que rodeaba la olntnn, Y la oira pendiente eJe
loe hombroe 7 &nadada &llaqalerdo ooa 1u paat&a. Blmlamo uaje
era oom1ia' la majare~, a6lo que lu ouadae aaabua, ac1e.U.. pam
p&nlllu, .. por hoaeetldad 7 m u reesaardo."
-138-
han largos los cabellos. Ellas los cuidaban mucho y
empleaban ciertas drogas para conservarlos y volverlos
ms negros.
Era general la costumbre de cubrirse la cabeza, y
es grande la variedad de formas de las gorras y cofias
que hemos visto en las numerosas figuras de oro y de
cobre sacadas de las sepulturas, con la particularidad
de que ninguna tiene la cabeza descubierta ni deja ver
el pelo. Entre las que acostumbraban hacer de algo-
dn, eran comunes uno y otrosexolnssiguientes. Una
simple faja angosta con que se cefiflln la cabeza (nme-
ros 12 1 22); (1) redes y gorretes de cordn grueso
de trenza, en que quedaban recogidos los cabellos; lle-
gaban unos hasta la frente y otros formaban un rollete
en la corona. Se cuentan en unos slo dos vueltas del
cordn y en otros pasan de diez ; en algunas figuras se
ven cosidos los cordones por dos extremos. (Vanse las
figuras 24, 28, 35, 40, 42 y 50).
En las figuras de hombres se ven con frecuencia
sombreros de alta copa sin alas (nmeros '13, '14 y la
figura de barro nmero 93) ; gorro& hechos de hilos
gruesos (nmeros 3, 4, 6 y 24:); altos bonetes con rayas
y dibujos (figura de b!lrro nmero 94, y ona de las tres
del nmero 91) ; y en fin, casquetes, qoe hacan de pieles
de fieras. Algunas veces tienen los gorros y bonetes
prolongaciones planas & uno y otro lado (nmeros 46 y
55). El guerrero guecha marcado con el o mero 5, tiene
un verdadero casco terminado en punta.
Las mujeres solan usar tambin gorras adornadas
con dibujos.
ll!nlehu-de.u..
(l) Bl autor del [Link] lla111a gtdrtatlltl eatu faju. ponae
eetabao adoraadu ooo oDa. & lllllller& ele'.,.. de
dlfeno&M ooloree, heeha de' alod6o 6 de plaiiiU, qael qaedaha
.obre la frente.
-137-
En el modo de cubrirse la cabeza se distinguan las
dife1cntes clases sociales.
Indios indias se pintaban de achiote las mejillas y
los brazos para asistir las fiestas.
Era uso general descansar en el suelo en cuclillas,
y slo unos pocos posaban en mantas 6 en asientos
muy bajos de madera, hechos de una sola pieza, con es-
paldar 6 sin l; (1) no obstante, tenan puestos sealados
en sus fiestas y reuniones, segn la condicin y edad de
cada uno, y sialguno ocupaba el [Link] de otro,el duefto
lo coga de una oreja y, reprendindolo, lo quitaba.
Llls camas eran propiamente barbacoas de cafta; po-
nan sobre ellas muchas mantas juntas unas sobre otras.
[Link] describir una parte muy importante del
vestido de los Chibchas: las joyas y alhajas con que se
adornaban, y que eran tenidas por ellos en muy grande
estimacin. Antes de tratar de este asunto, diremos algo
sobre los metales que conocan y el uso que de ellos ha-
can. No habieudo llegado su industria hasta separar
ningn metal de las sustancias minerales con que se ha-
lla combinado en los filones, no conocian sino dos de
los que se encuentran en estado nativo: el oro y el co-
bre. Fundfanlos solos alendolos en todas proporcio-
nes, razn por la cual ee n:ay grande la diversidad de la
ley de los objetos sacados de las guacas. Llegaron va-
ciar piezas de bastante peso ; ya hemos hablado de una
mna. de oro fino que encontraron los conquistadores en
el aposento del hunsa, y que pes 30 libras (13 kilogra-
mos 800). De una de las puertas de la casa del sugamaxi
descolgaron otra pieza de ms de cinco libras de peso.
Tenan vasos de diversas formas.
(l) Recientemente 1e encontr6 en una cueva uno de eatod ulen-
to., Igual en la forma A la 1llla de la fl&'ura n6mero 47. Obarvue
que el indio que la ocupa eatl sobre ella en oacllllu.
-188-
Servaose generalmente de moldea para vaciar las
figuras y alhajas que hacfao. Cuando stas debfan ser
macizas, que era lo ms comn, las modelaban de dia-
tinta manera, segn la forma y el tamaft.o de la pieza
que trataban de vaciar. En ciertos casos deban formar
de cera el objeto, luego cabran este ncleo de arcilla
plstica, que dejaban secar lentamente, y lo exponan m~a
tarde al sol, para derretir la cera y vaciar el molde, en
el que se haca correr el metal.
En otros casos hadan de arcilla el modelo, y exten-
dan sobre l, despus de seco, una capa de cera que
cubran con arcilla para formar el molde.
Si se trataba de objetos huecos por dentro, se pro-
ceda del modo siguiente: formbase primero un ncleo
de arcilla con la fignra de la pieza, cubrasele con
una capa de cera, generalmente delgada, y sobre sta
ponan una capa gruesa de arcilla. Se encuentran figu-
ras de oro y de cobre, huecas, que conservan el ncleo
interior de arcilla; una de ellas, de cobre, es la marcada
con el nmero 11. (Lmina vr). Para hacer el alambre
horadaban simplemente la arcilla en forma cilndrica.
Las ms de las figuras humanas de oro tumbaga
tienen la forma de lminas delgadas en las que Jos bra-
zos, las piernas, las facciones del rostro, los adornos,
armas, etc., estn figurados por hilos del mismo metal,
adheridos la lmina en muchos casos, y separados
total parcialmente en otros, como puede verse en las
figuras del .Atlas. No se observa en ningn caso solda..
dura, los adherentes son siempre de la misma ley que el
cuerpo de la figura, y no es raro ver en las partes hue-
cas tierra materia carbonizada. Es evidente que estas
piezas as completas eran vaciadas de una vez en el
molde. La ductilidad de la cera facilitaba este trabajo,
-139-
que se reduca hacer primero la plancha delgada, y
sucesivamente los hilos que completaban el cuerpo y
los adornos, lOH que iban pegando medida que les
daban forma. Al cubrir la fignra con arcilla muy fina
se haca de manera que sta se adaptara exactamente y
reprodujera todos los detalles. Hemos observado tan
jos como el que lleva el nmero 12, en que el oro no-
alcanz llenar la parte inferior de la lmina, pero s
form los hilos del borde de sta y Jos que sirven de-
piernas.
Los orfices dejaban sin pulir las ms de las figuras
que vaciaban, y por este motivo se ven con frecuencia
llenas de asperezAs y rugosidades provenientes de los
moldes. Se encuentran con frecuencia tunjos, animales
y dijes peqnei'[Link] formados de lminas de oro muy del-
gadas y pulidas, que no pudieron ser vaciadas en mol
des. (1) Las mismas semejantes imgenes se hallan
talladas en piedra ; luego hay correlacin entre uno y
otro objeto. As lo crey Ernesto Restrepo, quien con-
sider esas piedras como moldes para alhajns metlicas.
Lo mismo haba juzgado antes de l un americanista
alemn, el doctor Mximo Uhle, de Berln, qnien obtu-
vo muchas figuras delgadas de oro vaciando el metal
fundido sobre el relieve, y ejerciendo incontinenti pre-
sin sobre la lmina coi1 un instrumento propsito. (2)
Sea que los orfices chibcbas empleasen el mismo pro-
cedimiento alguno otro que nos es desconocido, pero
que no es probable que fuera el estampado por presin
sobre una hoja metlica, nos parece fuera de duda que
las piedras talladas no tenan ningn otro uso. En grn-
(1) V6aDH lu oueve ftpru eompreoclldu eo loe o6meroe14,
44. 18 '/ 68. Betoe diJea aoo geoenlmeo&e tan delgadoe, que ee oeee--
altao alete Iguales i la ft.,ara 44 para oompletu ao gramo.
(2) Publlcactorau cid JtftUeo Rl .,,,., Blnogrofl&-vm. Jlo- .
cielo pcarca lrab,Jcar "~ mtlat-BerUD, 1888 (eo alemiD).
-140-
v.e error incurrieron el doctor Daquesile y los autores
que hau aceptado so idea de que servan de calenda-
rios; pero de este asunto trataremos ms adelante.
Algunas piezas grandes, delgadas y muy dctiles,
como la coroua nmero 13, nos hacen creer que batan
el oro. Se ven en ella dibujos formados por puntos es-
tampados que se cruzan en Uneas rectas. Para darle el
pulimento que la distingue, es evidente que se hizo uso
de brofiidores de piedra.
Los Chibchns sabfan soldar y dorar, como lo hacfan
los Quimbayas y otras tribus del Nuevo Reino de Gra-
nada. Oviedo refiere que los indios le mostraron la yer-
ba de que hacan uso para dorar. Paesto que no cono-
can los cidos minerales, se comprende que se sirvieron
de los vegetales. Aplicando stos en la superfi<:ie lisa y
limpia de un objeto hecho de tumbaga, se forma una sal
de cobre y queda una telilla de oro que se brufie con
un pulidor.
La falta de relaciones entre los Chibchas y las tri-
bus que quedaban bastante distantes de su territorio,
fae motivo para que llls obras de arte de cada pueblo
tuviesen su sello original. En cuatro escuelas bien ca-
racterizlldas pueden agruparse los objetos de orfebrera
indgena que se han sacado de las sepulturas: la quim-
bllya, la antioquefia, la chiriqu{ y la chibcha. Esta lti-
ma quedaba muy atrs de lcUJ otras, y la quimbaya so-
bresala entre todas por la maestra y el buen gusto de
sus artfices. Difieren tanto en el estilo, en el aspecto y
la forma, como se diferencian las pinturas italianas de
las moscovitas, de tal manera, que las personas expertas
conocen primera vista la procedencia de las figuras y
dijes de oro. Lo mismo podemos decir de las piezas de
<:ersimica. Los vasos quimbayos, de formas tan bellas,
-Ul-
yariadas y originales, de colorea tan vivos y dibnjos tan_
bien trazados, en nada se asemejan los de Chiriquf, que.
recnerdan los de Costarrica, y son may distintos de los
chibchas. Estos ocupan el tercer lugar.
Es completamente inexacta la aseveracin de Uri-
coechea, cuando dice ~que "los artefactos de metal, como
las otras obras de arte de los Chibchas, eran de aprecio
general en todas las comarcas colombianas," y que ser-
van de objetos de cambio. La prueba ms clara de que
esto no suceda, es que no se encuentran antigedades
de este pueblo fuera de so territorio, as como las an-
tioquefias, quimbayas, etc.; slo se hallan en las guacas
de las respectivas tribus que las fabricaban. (1}
Las ob.!"as de orfebrerfa de los Chibchas no revelan,
por lo general, gusto urt(stico ; no guardan proporcin
las diferentes partes del cuerpo humano ; no hay re-
~ondez en las formas ni suavidad en los contornos; no
se observan en ellas las leyes de la perspectiva y del
escorzo. Segn la manera como fueron vaciadas, las fign
ras pueden dividirse en dos grupos muy distintos. En el
primero comprendemos las de orll y cobre, que fueron
hechas en moldes de barro. Las figuras humanas de
esta clase estn de:;nudas y generalmente en cuclillas,
apoyados los codos sobre las rodillas, lo que las hace
parecer con las manos en el pecho, como eu actitud
de orar. Muchas ocupan asientos altos modo de ma-
deros, que con ftecnencia se bifurcan en el centro
para volverse unir. (V a:tse las figutas 22, 24, 35, 54,
'l3 y 74:). Como los indios se sentaban por lo comn en
(1) La 6olca exoepol6n de que tellemos oonoolmleoto se refiere
i ooh, flgmrltu de oro>, de eatllo ohlbeha. todaa igmalea, halladaa en
Kazo y copiadas ea la obra de BtQbel: Cultura llniuttrlG de Zo.
~~~ IUdGrtHf'lcCJrtOI. Mas como se tleae por cierto que Mazo per
teoecl6 primitivamente A los Ohlbchts, no es extraflo que allf se en
[Link] toojoa hechos por ellos.
11
-142-
el suelo, y algunas veces en asientos bajos, esto pa-
rece que fuera artificio de loa orifices para dar mayor
altura los cuerpos. Tenan la costumbre, que no nos
explicamos, de ponerles, en vez de orejas, espirales m
6 menos grandes, 6 medias espirales. Quiz la forma
del pabelln de la oreja, q oe tiene cierta semejanza con
esta lnea corva, les dio la idea de usarla, parn hacer
m vistoso este rgano. Es digno de notarse que entre
las tribus antioquefias, y los Quimbayas y los Chiriqu(es,
se empleaba tambin la espiral, aunque no con tanta
frecuencia, para reemplazar las orejas 6 para algn
otro fin.
Siempre que figuraban varias personas en un cua-
dro, hacan la principal mucho ms alta, como para
hacer resaltar su superioridad; vase el guerrero gue-
cha de la balsa nmero 3, el tocador de flauta marcado
con el nmero 7, y el cacique de barro nmero 91.
Las figuras hechas en lminas delgadas de oro so-
bre piedras grabadas, son muy distintas de las anteriores.
Estas se hallan casi siempre vestidas, generalmente con
larga tnica guarnecida de ancha franja en la parte in-
ferior, y adems estn desprovistst.s de orejas. (Vanse
las figuras del nmero 14).
Veamos sobre los mismos tunjos de oro hallados en
las sepulturas de los Chibchas, en las cuevas y aantua-
'l'ios, las joyas y arreos que osaban para el adorno de
so persona.
La corona calada que lleva puesta la figura de co-
bre marcada con el nmero 15 (lmina vn), tiene for-
ma de mitra.
Altas y hermosas coronas circulares, con dibujos,
calados y adornos diver308, tienen l11s cuatro figuras
de oro marcadas con los nmeros 16 19 (lminlls
vn y vm).
-10-
. Las do1laiminu de tumbaga, doradas y en forma
de media lona, nmero 20 (lmina IX} aervfan para po-
nrselas en la frente con las puntas para arriba. Estn
adornadas con puntos estampados, y una de ellas con
dos extrafias figuras de fantasa.
Argollas sencillas y dobles, largas lminas rectan-
gulares con calados, planchoelu, circulares unas y otras
triangulares, y aros en espiral, servan de pendientes y
arracadas, como se ver. en varias figurns del .Atlaa
(vanse las figorafJ 5 7, 17 19, 49 y 55).
Narigueras en forma de argolla traen los nmeros
16y17. La del nmero 55 es un ancho rectngulo que
cobre todR )~& parte inferior de la cara. Es notable por
la belleza del dibujo y de Jos calados la nariguera de
oro nmero 21, y lo son tambin lns dos que llevan las
figuras humanas de barro nmeros 92 y 94.
La gente principal de entre los Chibchas, hombres
y mujeres, 11saba en sus fiestas y en la guerra uno 6
ms collares formados por sartas de cuentas verdes, co-
loradas, blancas y azules, hechas de huesos y pedrezue-
las, y ensartaban trechos canutillos de oro fino. (1) Es-
tas mismas sartas les servan para adornarse las mu-
fiecas.
Collares de dos 6 ms hilos llevan los tunjos de
oro nmeros 12, 17 y 50. En las figuras de mujer, tam-
bin de oro, nmeros 22 y 23, se ven . modo de alam-
bres pendientes de un cordn; en otras (van'se los n-
meros 16 y 24) parecen ser huesos labrados. El tunjo
(1) Dloe el Padre Blm6D (T. u, P'l 19.1) que "Ju Jodlu DUD
oa uaron loe ooll&Ju, porque 161o era gala de hombree., Luego ae
oootradloe, 46 P'Bfnu mAl adelante, reftrfendo que " lu oaoJou 7
mujere. de lu [Link] de Kueqnet& tentaD la uaanaa de llenane de
au eatlmadu aartu de ouentu el cuello 7 mufutoaa delu waooa."
Bato [Link] ea lo cierto, puee en lu ftgoru de oro qae hemoa vlto
de todo el pata de loe Chlbobaa, IOD lu de laa mujerea lu qae .oeteD-
tan oollaree m" adornados.
-lQ-
nmero 24 es de cobre, i repres!lta una mujer princi
pal. Algo nos, como el 25, llevan un tejuelo eS un objeto
semejante. Son notables por los adornos combinados de
lfneas, crculos y espirales, los collares de las figuras de
mujer, hechas de oro, nmeros 26 . 28 (lmina D).
Varias figuras de hombres llevan una banda cuyas
puntas, que atravieR&n por sobre ano y otro hombro al
costado opuesto, se cruzan en el pecho. En el tnnjo n-
mero 16 y en la figura de barro nmero 94, se ve muy
bien la banda que parece hecha ele huesos labrados,
pues es grande su semejanza con el collar nmero 29.
Chagualas 6 patenas de oro en forma rectangular,
de media lona y de corazn, laceo al pecho las figuras
55, 5 y 14:0 El n6mero 30 representa una patena de
tumbaga que imita un corazn, con un cordn fioamen.
te labrado en los bordes, una mascarita en la parte sa
perior y diez insectos realzados.
Las dos hermosas patenas de oro de veinte quila-
tes, nmeros 31 y 32, revelan gusto artstico y dan idea
del adelanto relativo de los Chibchas eu orfebrera. La
form11. elegante de las patenas, la graciosa combinacin
de lneas curvas y rectas, la simtrica distribucin de
las figuras rodeadas de aurolas, los adornos calados, la
orla . manera de fina trenza, todo forma un conjunto
agradable la vista. ( 1)
Las figuras de hombres nmeros 16 y 17 son las
nicas que hemos visto con brazaletes.
En raras ocasiones se han hnllado grandes mscll-
ras de oro con aberturas en los ojos (tenemos una en
nuestra coleccin). Son m.~ frecuentes las mscaras pe
queftas con agnjeros para suspendel'las (figura 33).
(1) Bltaa patenas faeron halladu en llaehet4; la m&a srande
pea SOO snmoa, '1 mide 24 por 21 centfmetroe. Ba aparente en ella
la ao1dadara de an fresmeoto de la parte Inferior, hecba por aJgt'an
artflloe lndfsena.
-146-
Ya que hemos pasado revista las joyas y adornos
con que estn ataviados los tnnjos fabricados por loa
Chibchaa, veamos las armas ofensivas y defensivas que
llevan.
En. primer lugar hablaremos de la tiradera, emplea-
da para lanzar dardos, arma usada por varias tribos de
Amrica, y a( la que los autores dan en otras partes el
nombre de ut6lica ut6rica.
H aqu cmo la describe Castellanos:
Son nnoa dardil!oa de carrizo
Con puntas de dursima madera,
Que tiran con amientos, no de hilo,
Sino con un palillo de doa palmos
Del grueso de la flecha, prolongando
Con l la tercia parte de la calla.
Eate tiene doa ganchoa afijadoa,
Diatantea cada cual en un extremo
Del amiento que digo; con el uno
Ocupan el pie raao del dardillo,
Y el otro, con el fndice corvado,
Aprietan con la flecha juntamente
Huata que el jculo se desembraza,
Segn la fuerza de) que lo despide.
La dimensin de esta arma era, pues, de dos pal-
mos 42 centmetros. Conviene, para evitar confusin,
prescindir de la palabra amiento, que eqnivale a( correa,
pues no entraba cuerda ni correa en la tiradera. En-
tendemos la expresin " prolongando con l (el pa-
lillo) la tercia parte de la catla,, en el sentido de que
fuera de la caja del arma comprendida entre los gan-
chos, tena sta una prolongacin, como se ve en la
figura 34:. El tunjo nmero 35 tiene en el brazo dere-
cho una tiradera armada, fijo el extremo del dardo en
el del gancho superior y apoyado en el inferior, pnn
to de lanzarlo, apretando el dardo con el dedo ndice.
-146-
Para que se comprenda mejor damos por separado el
dibujo de la tiradera, que en la figura queda un poco
confuso por llevar sta en la misma mano un dardo de
repuesto y algn palillo atravesado al hombro con una
correa (nmero 36).
Disparaban la tiradera ponindola horizontalmente
"sobre brazo," dice el autor del Eptome.
Para que se vea la diferencia de formas de las tira-
deras, reproducimos algunos dijes de oro que represen-
tan esta arma " de todas las brbaras la de menor rigor,"
(nmero 37), y varios tanjos que la llevan en mano.
(Vanse los nmeros 3, 6, 16, 18 y 35).
En unos modelos termina el extremo superior en
punta, en otros en superficie plana, de forma cir-
cular, semicircular semioval, formada por crculos
valos concntricos. Los ganchos estn en muchos ca-
sos en nna misma lnea, de manera que el dardo quede
recto y paralelo la tiradera. En otros el gancho infe-
rior est un poco desviado del superior ; era, pu~ pre-
ciso torcer la flecha para apoyarla en el primero.
Es digno de notarse que una tribu del Ecuador y
otra del Brasil osaban tiraderas muy semejantes las
de los Chibchas. (1) Esta arma era, adems, propia de
muchas tribus de nuestro pas.
El tunjo nmero 40 tiene en la mano izquierda una
pica, cuya punta de macana est slidamente asegura-
da; el 41 (ste es de cobre), nna manera de maza
con cabezas ciJfndricas en los extremos; el 42, una vara
con pas, y el 5 una vara que termina en forma de
hierro de lanza y tiene uno y otro lado diez y seis
Cl) Con el Utulo de IJo6u lu Uf'f~Mf'fl de Zo. luto. de A,.,.,_
pabllo6 el [Link] Kb:lmo Uhle ao io~'""Dte eatadlo, ea ale~.
La lgora 88 upreeeota aoa tiradera qae fae aaacla eD Blob&mba, "f
el o6mero 89 aoa de 8ay6 (Brull).
-U'7-
puntas semejantes, simtricamente colocadas; el 19, en
fin, un arma semejante una maza con cinco puntas
agudas.
La figura 43 representa una pesada maza de ma
dera de chonta con dibujos labrados, hallada en Tnnja.
La copiamos de la obra de D. Mariano Eduardo Rivero :
.Antigedades peruanas.
Tienen escudos que se parecen unos otros, las
figuras 18, 19, 40 y 46. Son stos muy distintos de los
grandes paveses de cortezas de rboles con que los gue.
rreros tundamas se cubrfan hasta la cabeza.
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CAPITULO XDI
BipUicacl6n de laa 8~ru de oro 1 otras maleriu que acuentraa
Ju aepul&uru.-Gazollacio 71uujoa de oro hallaa01 en el [Link] de Cbl-
rajara.-ldoloa7 penouu priDcipalee que repftlelllabu.-Allmalu
de oro 1 de cobre.- Bacl&u 1110 de afmbolot-Delcripci6n de ...-.
8pru h1llll&llU 1 o&rw obJ*- de [Link].-1118&nlalentoe, 8prM
'1 lijes de piedra.-Obje&ol cuya imagen no reproducfu en me&al, ar-
cma Di piedra. .
Qu significacin tienen las figuras de oro, cobre
y otras materias que se encuentran e las sepulturas
chibchas?
Vamos contestar esta pregunta, atenindonos
las noticias que sobre punto tan interesante hallamos en
los cronistas, fuente la ms autorizada en esta materia:
Tenan loa Ohibchaa dolOfl,
"Unos de oro y otros de madera,
Otros de hilo, grandes y pequefloa,
Todos con cabelleras, mal tallados;
Y tambin hacen fdoloa de cera,
Y otros de barro blanco, pero todos
Estn de doa en dos, macho con hembra,
Adornados con mantas que lea ponen
Dentro de los infames 1anluari01."
Este pasaje de Castellanos es bien preciso, y por l
1e comprende que representaban sos dioses en figura
humana, puesto que les ponan cabelleras y los adorna
ban con mantas. Cierto es que contaban que Bache y
au hijo se haban convertido en culebras para desapa
recer en la laguna de Ignaque ; que Nencatacoa se lea
presentaba en figura de oso de zorro; y muchas otras
-U9-
tranaformaciones. En estos hecht)l se han fundado loa
modernos para decir que daban sns {dolos formas de
animalee, y aun para sostener que rendan culto stos.
Si una otra cosa fueran ciertas, no h11bran olvidado
todos los cronistas dar noticias sobre puntos de tan alto
inters, y los misioneros, que encontraban en los pue-
blos centenares de dolos de madera 1 de hilo, no ha-
bran callado esta circunstancia.
Fue el doctor Duquesne el primero que dijo que
los Chibchu haban sido 1.o6Jn tras. H aqu sus palabras =
"Tal fue el cielo do loe Muiecae, lleno de animales [Link] el
do loa Egipcios. Pusieron loe indios el sapo entre ana divinida-
des . Jam ha dado esta sabandija mayor brinco del charco
al cielo, y nunca baj6 el hombre m del cielo al cieno . Ob-
ae"ando varias piedras con la debida atencin, he notado qn&
figura el cwerpo del 1apo, 1in pata1, transformado "' ldolo: uto-
" con una t1utidura 6 lti11ica propia de Aombre "
No comprendemos cmo de antecedente tan pe
queiio, una vestidura que cubre el cuerpo de un ani-
mal, saqne el doctor Duquesne la consecuencia de que
es un dolo. Vase en la figura nmero 4:4 el dije que
se alude ; dificil es distinguir si se trata de una rana
con tnica de algn otro objeto.
Mas como los orfices hacan muchas figaras de a ni
males, ocurre naturalmente preguntar qu destino se-
les daba. H aqu la respuesta:
Por loe jeques ae pl't'aentan las ofrendas
Que trao cada ctliu al 1antuarw,
Que son varias figuras hechas de oro,
Hasta culebras, ranu, Jagartiju,
Mosquitos y honnigu y gusanos,
Cas<tnetea, brazaletes, diademna,
V aaoe de diferentes composturas,
Leones, tigres, monos y rapoaaa,
A ves de todu suertes y inaueru,
-150-
Y el jeque hace tal ofrecimiento
Aute loa fal101 dolos que tienen. (1)
No era, pues, a los animales quienes se diriga
el culto de los Chibchas: lat~ figuras que de ellos
hacan eran la ofrenda material que presentaban sus
dioses y sus santuarios.
Pudiera alegarsc en contrario el siguiente pnsaje
de la Hilltoria del Padre Zamora:
"Eu el templo de la laguna de Tiojac adoraban al Sol, y
su sombra o~roa doloa de varias figuras, de 0808, tigre~, venados,
culebras y de algnnas aves de qne estaba lleno."
Este templo estaba dedicado al Sol, y muy bien
pudo ~uceder que los misioneros que encontraron en l
las numerosas ofrendas de animales de oro hechas al
dios principal de los Chibchas, las tomaran por fdoloe,
error en que era fcil incurrir.
Moy [Link] servicio prest la ciencia el doc
tor Zerda conservando en su libro El DcJTado los graba
dos de un gazofilacio 6 vasija para depositar las ofrendas
hechas los dolos, y las figuras de oro que se encontra-
ron en ella. Es una pgina ilustrativa de historia, fcil
de descifrar, teniendo en cuenta lo dic_bo anteriormente.
El gazofilacio es una figura de barro cocido (figura
45) de 25 centmetros de altura y 18 de ancho. Tiene
la forma de no indio sentado, con una tacita en la mano
derecha y una vara en la izquierda. Lleva puesto un
gorro con doble cordn, abierto por encima y con tapa,
y un coJJar, probablemente de huesos. El cuerpo est
pintado de rojo, con excepcin de la cara, el gorro, el
collar y la taza, que son blancos.
Las figuras de oro que contena son muy notables.
H aqu{ la lista de ellas: (2)
(1) [Link]&LLUOS. T. l. Oap, l.
(t) Beprodaelmoa ..- . tlpra&:/!l&ndolu de lu fotopaffu
que de ellu blao el flor D. Jallo oea.
- 161-
Un guerrero con una tiradera armada at punto de
dispuar el dardo, y una jaula (nmero 35); otro cou
una larga pica de punta fina y un escudo ( [Link] 4:0) ;
uu tercero con una tiradera y un escudo (nmero 4:6).
Un jefe 6 cacique en cuclillas sobre una silla de
alto espaldar (nmero 4:7); un segundo con diadema y
armas semejantes at doA dardos, y una maza (nmero 4:8);
otro con arracadas y una vara en cada mano (nme-
ro 49).
Una figura con colJar de cuatro hilos (nmero 50),
y dos tunjos ms de escnso intel's.
Dos niflos con gorra semioval que termina en un11
serie de puntas; uno de elJos tiene un collar de dos
hilos y una vara en la mano derecha (nmero 51).
Un ave en el extremo de una lmina rectangular;
ona culebra (nmero 52) y dos ranas (nmero 53).
Un palo con una cuerda atada, y algunas cuentas
de cornalina perforadas.
De lo dicho en este captulo y en el coarto se in-
fiere que las imltgenes 6 tonjos hechos por los orfices
chibchas son figurativos de dolos 6 de personajes. Re-
presentaban dolos " lns figurAs de sos dioses, hechas al
modo de cada uno qoe los adoraba 6 mnndaba hacer, y
otras que imaginaban." (1) Ten{anlos en sus templos y
en sus adoratorios. En el de Iguaque vio el Padre Fran
cisco Molina uoa estatua del esposo de Bnch11e, la
edad de tres aflos, de oro macizo. Los dolos q oe exis
t{an en los templos deSAparecieron todos con la con
quista espaflola.
En sos casas conservaban los indios idolillos lares,
de gran variedad de figuras, puesto que estaban desti-
nados atender at sus diversas necesidades. El mayor
(1) 8Jx6. T. u, P'l J88.
- lfiJ-
nmero de stos fue dar manos de los conquista-
dores, que tan vidoa de oro se mostraron y con tntO
afn buscaban por todas partes y preferentemente el
metal precioso.
Era costumbre que quien reciba la investidura de
jeque, heredase los dolos de sus padres y abuelos.
Es natural que algunos de los tunjo8 que se en
cuentran en las sepulturu, sean idolillos. Otras figuras,
y son stas las ms numerosas, represenbm personajes
diversos: caciques, jefes militares, guerreros guecbas,
personas principales de uno y otro sexo cuya condicin
social es, en muchos casos, fcil de determinar por las
joyas con que estn ataviadas, las armas que llevan, cte.
Hemos descrito varias de e1138. Quin, al ver el per-
sonaje que representa el tunjo de oro nmero 55,
majestuosamente sentado en andas, con cetro bifur
cado en la mano derecha, gorro con prolongaciones
uno y otro lado, grandes pendientes circulares, ancha
nariguera rectangular y patena, dejar de suponer quo
es el cacique de Iraca, sabiendo que proviene de Soga
moso?
Como los cronistas no nos dicen si en el vestido de
los jeques haba algo que los distinguiera de los dems,
es dificil conocer lns figuras que los representan.
Parece [Link] suponer que existiera cierta relacin
entre las ofrendas, de tnnjos y otros objetos, que se ha-
can los dolos, y la persona que los daba; verbigracia,
un guerrero ofrecerla de preferencia un hombre armado
de una tiradera, etc.; una mujer, la de una figlira de sa
exo, y si era madre se hara representar con un nifto
en los brazos, como se ve en la figura nmero 54.
. Grande era la variedad de alimaftas de oro y de
cobre que hacan para ofrecerlas sus dioses: cuadrfi-
~ 163-
pedos, culebras, ranas, aves, insectos, caracoles, etc. Las
quince figuras nmeros 56 70, reproducen algunas de
sua variadas formas. (1)
Unos pocos autores modernos, siguiendo las ideas
del dootor Daquesne sobre el uso comn de los simbo-
los entre los Chibchas, han credo que muchas de las
figuras que hacan de oro de otras materias, eran sim-
blicas. Aunque ninguna de las crnicas autoriza esta
suposicin, s( nos parece moy probable que en ciertos
casos sean emblemticos los objetos que llevan las figu-
ras humanas.
Se encuentran algunas veces tunjos con una vara
en la mano derecha, en cayo extremo superior estn
atadas dos aves que se miran (figura 7). El nmero 71
muestra una de estas varas, de oro, hallada en Guata-
bita, y el 72 otra con dos espirales en la parte superior.
En ocasiones, en vez de aves, son dos alambres curvos,
en forma de media luna, como se ver en los tunjos
nl1meros 22 24 (lmina x) y en la figura de barro n-
mero 96. Las que tienen esta vara son mujeres princi-
pales, puesto que estn adornadas con collares.
Qu significan estas ltimas varas? Sern acaso
la insignia distintivo de la primera. mujer, de la fa-
vorita del zipa y de los caciques?
Hemos observado en much!\s fignras que nunca. lle-
van en la mano ms de dos objetos de una misma clase ;
por ejemplo, el guerrero armado de la. tiradera se halla
siempre en uno de estos dos casos: la tiene sola con
dos dardos. Mas como necesitaban llevar consigo al
Qombate considemble provisin de stos, hemos con
cludo que indicaban que tenan gran nmero de dardos,
ponindoles dofl en la mano.
(1) Bl odmero 59 ea de cobre; loa o6meros 153 ' 65 de tumbaga,
y loa demb de oro.
-.lM-
Tonjoe que representan hombre~ y mujeres llevan
un ave en el extremo de una varilla, unas veces recta,
como se ve en las figuras 12, 27 y 28, otras veces ter
minada en tringulo (vanse los nmerO!l 73 y '14:); la
marcada con el nmero 12 tiene adems un nido, y doe
la mnjer nmero 28: nno en las manos y otro en la ro
dilla izquierda.
Qu significaci6n tienen estas aves? Se querrfa
[Link] nicamente qne cuidaban con esmero de ellas y
las domesticaban hasta el ponto de llevarlas consigo?
No lo sabemos.
Merece muy atenta observacin la figura de oro
nmero 75. Es una cabeza humana colocada en una
armaz6n de huesos descarnados, simtricamente ~rre
glados y que forman el cuerpo de un sr imaginario.
Los ojos cerrados, la boca abierta, la nariz perfilada y
las mejillas hundidas, dan la cara, que est dibujada
en un cuadriltero formado por cuatro series de lneas
paralelas y termina en un cfrculo de rayos, aspecto ca-
davrico. Parece qne el orfice chibcha se hubiera pro-
puesto hacer una representaci6n simb61ica de la muerte.
mostrndola en todo su horror.
Dijimos anteriormente que las obras de cermica
chibcha eran inferiores las de los Quimbayas y Chiri-
ques. Los vasos hechos por los primeros son ms sen-
cillos, menos variados en sus formas, de nna pasta menos
fina inferiores en la vivacidad y la armona de los co-
lores. No obstante, se encuentran algunas piezas nota-
bles por la belleza de la figura y de los dibujos. Los
colores generalmente usados eran el rojo, el amarillo,
el gris, el pardo, el negro y el blanco.
Vamos dar una idea de las formas diversas que
se han hallado en sus sepulturas.
-111-
LRS dos elegantes jarras nmeros 76 y 77 estn
decoradas con hermosos dibujos lineales en el cuello y
en el borde superior del vientre. I,a segunda tiene en
el cuello una figura humana de relieve, en cuclillas. En
los nmeros 76b y 77b se ven desarrollados los dibu-
jos del vientre de una y otra jarra.
El nmero 78 representa una olla mcura hallada
en una sepultura, y qne tiene la misma forma de las que
se usan hoy.
Se encuentran algunos vasos con pie, de graciosas
formas, con dibujos (nmeros 79 y 80) ; otros estn
adornados con culebras realzadas (nmeros 81 y 82).
Las dos canastillas nmeros 83 y 84 parecen destinadas
ser suspendidas.
El hermoso vaso nmero 85 es de color negro y
tiene dibujos grabados. Otros estn decorados con figu-
ras de hombres e) de nnimllles. El nmero 86 tiene el
cuello formado por un indio en cuclillas con ancho co-
llar. En la t~tpadera de la cubeta vaso cilndrico
nmero 87 est sentado un indio principal, con collar y
gorra. El 88 lleva cerca de la boca dos fieras. Los va-
sos 89 y 90 tienen aJguna semejanza con patos.
De barro hacan tambin figuras humanas y de
animales, generalmente huecas.
Los nmeros 91 94 representan probablemente
caciques principales. El 95 es un indio en actitud de
rerse.
La figuta de mujer priucipal, nmero 96, que po-
nemos de frente y de lado, carga la espalda un nio
sujeto por una faja.
El cuadrpedo nmero 97, semejante un perro
mudo, est cubierto de grecas negras sobre fondo blan-
co. Otro animal de fantasa, que eo la forma del cuerpo
- 166-
se parece un pato, est colocado sobre un trpode que
imita pechos de mujer (nmero 98).
El nmero 99, un pjaro en actitud de volar, con
una abertura en la cabeza y cinco en el vientre, servfa
de instrumento msico, manera de ocarina. El nme-
ro 100 es un silbato, y ellO! un caracol.
Finalmente, hacan de barro sellos planos y ciUn-
dricoe con dibujos simtricos para la impresin sobre
las telas que fabricaban, y para pintarse el cuerpo (van
se los nmeros 102 y . su desarrollo 102b, 103, 104,
I05b y su manija 105), y tambin cabezuel&a de huso
(nmero 106).
Labraban los Chibchas numerosos objetos de las
piedras apropiadas que hallaban en su suelo : la serpen-
tina, el granito, el cuarzo lidio y la arenisca consistente.
Hacan sencillas y sin adorno de ninguna clase
las piedras de moler, diferencia de los Chiriquies,
que grababan con arte sus metates.
Imperfectos instrumentos les servan para la agri-
cultura: hachas con una muesca estrechura en la par-
te superior (nmeros 107 y 108), y puntas manera
de largos cinceles (nmeros 109 y 110).
Pequefios cinceles de la forma del que lleva el n.
mero 111 y figuritas hnmanas 6 de animales, modo de
majaderos 6 manos de mortero, que tienen por base una
superficie redondeada y muy lisa, s~Jrvan probable-
mente de bruidores. (Vause los nmeros 112 114).
Igual empleo hemos ctedo qne tuvieran los pc-
quefios utensilios de piedra lidia nmero 115, que el
doctor Mximo Uhle pregunta si sern ganchos sope.
riores de tiraderaR. {1) Nos parece evidente que no son
ganchos, pues los que se ven en los dijes de oro que re-
{1) 16anch~>l de tirtldtraJ Berlfo {eo alem&o).
-lb7-
presentan estas armas son ms grandes y de distinta
forma, como puede observarse en las figuras nmeros
34: 37.
Tambin se encuentran cabezuelas de hueso de di-
versas formas con dibujos (vause los nmeros 116
120), algunas pipas (nmero 121), dijes que figuran ani-
ma~~ otros objetos, perforados muchos do ellos como
para u~los en los collares (nmeros 122 a{ 128), y las
piedras con figuras realzadas que han pasado hasta hoy
por ct.~.lendarios (nmeros 129 y 130).
De estas ltimas bablmos en el captulo anterior,
1 volvemos hablar en el siguiente. (1)
Hemos dicho coaUes eran los objetos que figuraban
los Chibchas en metal, arcilla piedra; failtanos deci~
cules no figuraban. No [Link] de ninguna ma-
nera en relieve ni en pintora, rboles, hojas ni flores.
En los dibujos con que decoraban sus mantas, vasos de
cermica, coronas de oro, etc., ~o se ven flores, hojas ni
frutas. Rara vez imitaban estas ltimas en la forma
de sus vasija2. Privbanse, pues, en sus obras rudimen
tarias de elementos qnc tanto contribuyen dar realce
y belleza las creaciones del arte.
(1) A loa aftcfonadoa 4 eatoa eatadloa recomendamoela obra de
8ttlbel, Relu y Koppel: O"ltara ~ lntluslrla di lo poisu de Sud
a~rlctJ, escrita en alem4a, en doa grandes tomoe lluatradoe oon
muy bellos cromua. Tr"e ftgarado11 y deecritoe 36 objetoe de oro,
tthlbchu, 9 de cermica y 16 de piedra, todoe admirablemente re
prodacldoe.
PAr& evitar confa.s16n he amerlcanlataa, conviene advertir
que lu doe ftgarae hamenaa de oro oopladae en la lAmina Jl de la
obra de BUlbel con loe n6meroa J y 5 como procedente. de Antlo-
qola, aoo chlbchaa (la segunda ea ala dada de Bogamoao), y que el
atunero 7 ea qolmbaya.
Bl aeflor Rlvero copl6 en el Atlu de lAII Antig([Link] perua-
ftU cuatro flgoru hamanaa y doe dlj811 da oro chlbchaa, pero olvld6
advertir qae loa hsbfa llevado de Bogot.
19
ricu,D
Bltema de Dumeracl6il de loa Cldbcbu.-SiguUieacl6D de Jaa oen Duai-
el doctor Duqueae, y clCrq que dlee que lu repranala-
baD.-0piDi6D CODtraria del bariiD de HumboldL-C6mo dl'ridiaa el
Uempo.-ABoa de 20 v de 87 Juuaa que Jea atribuye el dnetor n....-
llle.-ll:lupueato caleidarlo chibcba.-Lu piedras COD ftguru rata-
du DO linieroD de caleudarloe.-Loa [Link] del doctor Duquaae
carec:en de ulor cltulftco.
El sistema de numeracin usado por los Chibchaa
era el vigesimal, pues contaban por los dedos de las
manos y de los pies. Los diez primeros nmeros son :
ata, boBa, mica, muyhica, hiBca, ta, cuhrpcua, Bulnua,
aca, ubchihica. Para contar de once veinte anteponan
la palabra quihkha (que significa p, y equivale decir
diez) las cifras citadas; veinte se deca quihicha vb-
chi!Jica gueta; veintiuno, gueta8 a8aqu ata (veinte
inJ uno) ; treinta, gueta8 [Link] ubchiln'ca; cuarenta,
gue boBa (veinte dos), etc. Contaban, pues, hasta vein-
te y multiplicaban este nmero cuantas veces lo nece-
sitaban.
El doctor Dnquesnc afirma. que las voces numera-
ralea tenan diferentes significados, " todos alusivos
las fases de la luna, las labores de sos sementeras y ;f.
las supersticiones do su idolatra." Presenta como des-
cubrimiento propio las cifras con las que l dice que ex-
presaban los nmeros, dando los diferentes sentidos que
les atribuye, y va hasta suponer, lo que no es exacto,
"que verosmilmente estos cifras son las mismns que
usaban los peruanos."
Nos vemos obligados impogn~r las fantnsas del
-159-
doctor Daquesne, llevadas huta lo invero8mll, acepta
das y popularizadas por Humboldt, Ternau.x-Compans,
Acosta, ricoechea, Plaza, Bollaert, Codazzi, Zerda y
otros autores colombianos y extranjeros.
H- aqu la representaci6n de los smbolos numri-
cos aplicados los meses (que no tenan otro nombre
que el de los nmeros), con la e.xplicaci6n y los signifi-
cados que les da :
"Ata. Los bi11w -Qlra coaa
.[Link]: Un sapo en accin de brincar, que carac-
teriza la entr-.1da del ano.
Boaa. .Al r~tktl!Jf'.
Bosa: U nl\8 narices y las doa ventanas.
Mica. .z::arar, l1allar, abrir, brutcar, coglf', COBtl
vara.
Mica: Dos ojos abiertos y las narices.
a
Mnihica. Piedra de la casa, cosa fltJflra, cr~r.
~ Muihico: Doa ojos cerrados.
4-
Hisca. Cosa tl~rd., oltJflra, 1char11 uno sobr1
otro, m~dicina.
Bisca: La unin de dos flgurns: era smbolo
de la- fecundidad.
T~. Labransa, cosecha.
To: El palo y la cuerda con que formaban el
crculo do sns casas y de sus labranzas.
-160-
~
OnhnpcnL &rilo.
OulnlpctMJ: Laa dos orejas tapadu.
10.
Suhnsa. No tirar de otra cea. r. rafa aipil
ca lmdlr, I:UifUlfr.
SulafUIJ: El palo y la cuerda.
~'
Aca. Loe bienes.
.&ca:El sapo de cuya cola principia f. formar-
se otro.
~w
Ubchihica. Luno r.,plllrukcitftll, et11111 pilllil-
da, pintr.
UiJchilaiC4: U na oreja, para signHlcar lu fuel
de la lnnL
'r1.0 Gaeta. Oaa y ,,,.,,.,,.a, tocar.
GtUla: Un sapo extendido 6 echado.'' (1)
Con razn dice el bar6n de Humboldt:
" Hecho notabiliaimo de la historia filos61lca de 1aa lenguu
seria que las palabras chibcbaa con que se designan los nmeroe
tuvieran, como pretende Dnqneane, rafees comnnea con otru
voces qne expresan laa fases de la lana objetos campestres. F-
cilmente se concibo qne una semejanza accidental de sonido
ae manifieste en ocasiones entre palabras numricas y C08a8 que
nada tienen qne ver con nmeros, como """'' y rauno ~ ach, en
alemn ocho, y aclalu11g, estima; . pero no cabe decir que
cuando siente el hombre inculto la primera. necesidad de contar,
(1) La .-erdadera eluoolmla no ea la que da el autor en eate ena
cbo, eluo la ainleute:
BOH, doe, carea 6 oeroado, i la redonda.
ll:G. tree, diferente, eMOiido.
Jtuv'Af<. cuatro, trenza, ooea negra, cabo 6 ramal.
HJ, eluoo, bebedizo, medleiDa.
Ta, 1ellr, labrauaa.
-161-
llame cuAtro i "na t:Oill n~gra, mugAica; seis, reeolecci6n, la; y
"feinw, casa, gU4 6 gulla, porque en el arreglo de un almanaque
lunar preceda el trmino eutro un dia i la conjunci6~ de la
luna, por la vuelta de los diez trminos de una serie peri6dica; 6
porque la recolecci6n se haga seis meses despus del solsticio de
invierno. Obsrvaae en todas las lenguas cierta independen
cia entre las rafees que designan nmeros y las que expresan otros
objetos del mundo fsico, dY hemos de suponer que existen alli,
donde dicha independencia desaparece, dos sistemas de numera-
cin, posterior el uno al otro; 6 qne tales afinidades etimol6gi
cas a6lo son aparentes, porqno descansan en significaciones ftgu
radas?"
Dice tambin que como no existe diccionario de la
lengua chibcha, no se puede comprobar la exactitud del
aserto; pero qoe toda desconfianza es poca tratndose de
infle8tigact"ones etimolgicas.
Ignoraba el barn de Humboldt que existe un vo-
cabalario de esta lengua, que hemos consultado deteni
damente sin hallar en l las pruebas de lo que asegura
el doctor Duquesne. Nos bastar examinar el signifi-
cado de dos tres nmeros. .[Link] dice que es sin11imo
de lo8 bienes y de otra cosa, pero lo primero se traduce
por ripcua y lo segundo por uchas. En otra parto dice
que ata y aca " representaban las aguas en el sapo."
Kas, de dnde puede traer esta etimologa si agua se
dice m y sapo hiba,
Al sexto mea, ta, que corresponde Junio, lo
llama el mes de la cosecha, cuando leemos en Oviedo:
"La ooaecha de su sementara viene i ser por Septiembre,
porque no siembran mb de una vez en el allo." (1)
No vemos ninguna relacin ni sinonimia entre loa
nmeros y las prcticas idoltricas de los chibchas no
:bllamoa en el vocabulario ni una sola de las palabras
que se refieren las fases de la lona, ni las crnicas
(l) Hldorlt1 1/mM'td d 1M Indu. T. u, P'l 880.
-162-
traen la noticia de que loa indios figuraran stas pin.
tando las facciones del rostro.
En vano hemos buscado estos signos, siquiera
alguno de ellos, en una de tantas pictograflaa que he-
mos tenido la vista, as como en las muchRS piedras
grabadas y en los objetos de oro, cobre y arcilla que
nos han llegado las manos: no los hemos reparado en
ninguna parte. An ms: hemos observado que repre-
sentaban la& ranas siempre en muy distinta forma, y
que pintaban las orejas en figura de espiral. El autor
dice que el smbolo de Suhuaa es un palo con una cuer-
da, y el de Hisca, dos figuras unidas. En lugar de estos
emblemas, lo que se ve es una R mal hecha y un gara-
bato.
Cmo pudiramos creer que los indios llegaran
hacer uso de las cifras numricas, cuando no puede
presentarse un indicio siquiera que haga esto probable?
Los Chibchas dividan el tiempo en das, meses y
alios; contaban los das por soles, viendo que este
astro es la [Link] de ellos, de manera que usaban el
mismo vocablo, sua, para nombrar el sol y el da. Lla-
maban la maiiana sua mena; el medio dia, sua meca
la tarde, &asea y la noche sa. Contaban los meses por
lunas con sos menguantes y crecientes, dividiendo cada
una de stas en otras dos, con lo que hadan cuatro
partes semanas del mes. Su afio, socam, era de doce
lunaciones, y comenzaba como el nue.<~tro en Enero, por
ser el tiempo de empezatr labrar y disponer la tierra
para las siembras, y terminaba en Diciembre, fin de las
labores agrcolas. (1)
Era costumbre bRStante general entre ellos dividir
en tres partes de diez das el empleo del mes. Pa-
(1) 81K6ll'. T. 111 J'&f BOf.
- 18.3 -:-
aaban los die& primeros sep~doa de B'Q$ mujeres, ~
cando hayo, que los sosten taba, mezclado con una yerba
que los porgaba de sos indisposiciones. Los sigaentes
se ocupaban cu sus labranzas, y en los ltimos se queda
han en sos casas holgandose7y conversando con sus mu
jeres. Esta distribucin del tiempo variaba en algunas
partes en duracin. (1 ~
No conocieron probablemente otro ciclo perodo
de afios que el do veinte.
El doctor Daquesne les atribuye un afio de veinte
meses y otro de treinta y siete, de cuyo enlace y exacta
coincidencia resalta un ciclo de sesenta aiios nuestros.
Examinemos las razones balades en que funda sus ase-
vereciooes:
"Ya hemos dicho muchas veces qne loa Moacaa miraban
como sagrado el nmero 20. (2) Yo podan menos que ajustar
por ll l oflo, porque de otra suerte se hubieran confundido en
todas sus cuentas. Lo pla.o1 para lo pogo "' su con&ercio, la
cottmciMw 1olmanu "'lre lt&S j~u, el ortlln tls lo IUCIIOI y la
croologfa tll 1u nacUn, lodo se debla gobernar por 11le """'"o:
Gueta era el smbolo de la felicidad, y entre esta gente supersti-
ciosa hubieran sido menguados infelices los anos que no se hu-
biesen aellndo con este carlLcter; era, puu, in~Ut&sable, entre
.u,, el alfo de t1einte ltnaas."
Mas por qu motivo go1..aba el nmero 20 de tan
raros privilegios?
"El crculo fue la figura ms usada de loa Moscas; daban
esta figura 6. los cercados y palacios de loa zipaa y zaques, 6. sua
casas particulares, atta labranzas, sus templos, en nna palabra,
todas sus cosas. Fijaban on la tierra un palo, de que hacfan
centro; y con una cuercla deacribfan al rededor el crculo.
"Este par~e~ haber sido el origen de loa nmeros: como en-
tre ellos la casa y la labran%tl Aacfan lodos stts llien11, (3) e~
(1) Bptlome.
{J) lltHC11, tlrinCe, palabra en Ja que eDtran lae nfoee gue, c. .,
'1 CG, labraD&&.
(8) Y 1.. anDal. Jae teJu, )a 1, )a mooeda '1108 taojoe "' OfOa
lall eimerald..,, eto. &Do co.-etltafao ~da ea rlqat
- 184:-
circulo con que deecribian una y otra fne la medida m propia
para expl'81Uloe."
Veamos si la premisa que sienta el autor es exacta;
si es cierto que el crculo fue tan usado entre loa Chib-
chas como l lo asegura.
Aunque en algunos pueblos los edificios eran C
micos, en la generalidad de los casos los hacan de for
ma rectangular. Segn Oviedo "sns moradas son ca-
aas de maden, cubt"e~tas de paja doa agUaB. . (1} y
las muy principales es cada una como un alczar cerca
do y con muchos aposentos [Link]." El Padre Sim6n
dice que los cercados eran cuadrados, y repite lo mis-
mo de la casa fuerte de Cajic. El error del doctor
Duquesne consisti en haber dado sentido general
lo que dice Piedrahita de los edificios que servan de
palacio al zipa, que "eran unas casas grandes y redon
das, que remataban en forma piramidal."
Si el crculo fue la figura ms usada entre los Chib-
chas, por qu Jo trazaban tan raras veces en sas picto
grafias, en las que son tan frecuentes los cuadrados, loa
rectngulos y las espirales?
As{ son todos los que el doctor Duquesne tuvo por
descubrimientos propios; poco que se les examina, se
observa que no tienen fundamento.
Respecto del origen del afio de treinta y siete me-
aes lunares, dice lo que sigue:
"Nada Aag ea,. taalural COMO t:rHr f"'101 Aijo1 tU Nt,
a:l1ntlitlo1 en ku tnUIAI llanura d1 &tuulr, DOHflitailrtnt ,,,,., '
,,.. talgur&OI r~glafiUnto Cillodol para mtldir 11 limapo, arr~glafldo
por eUo1 la opwacion~t d1 la Zallrartll.l y lol HlfocSOI d1 la lO-
tildad.
"Cuando ol pueblo hebreo 10 hall6 en 10 libertad, u6 u dot
,.,, u tloclluna1 g al t~retro u lr~e1. B1l1 plafl t101 reerurt/4
hl prmtwtJformtJ de ag1Hllo1 aflol ,.,.,~uo tW lif!11po u NtM,
(1) cJeolr, OJO teoJao eJe U aiae J DO e6aioo.
-166-
cuya tradicin ea muy naturul qno gnardnaen. Oomo quiera qne
eea, loa Moscas no tuvieron alteraciones ni variaciones on el go-
bierno del ano; '" (undaddr lo arregl6 IObJ'e el pie gue recillier.'f,'
tle lo hijo tle Nol todo1 lGI lwmbru cuando la tierra wa th un
aolo labI; y cuando tuvo una lengua distinta le acomod6 stig:aii.
aas ideas y el genio de aa idioma, dndole Unta regularidad;lj
tomando tntas precauciones, que aaegnr6 en perpetuidad por
largos siglos entre aus hijos .. "
En verdad qne fuerza de cnvilar sobre estos
asuntos, el sabio se volvi visionario.
. El objeto principal de los trabajos arqueolgicos
del doctor Duquesne fue la interpretacin de los graba-
dos de una piedra peqnefia que dice "se puede mirar
como un pedazo del alf~&beto chibcha, con cuyas notas
se podr imponer y aun adelantar en otros semejantes.''"
~ ~68-
Ya que tanto Ernesto Res~epo como nosotros he-
moa publicado una crtica ra1.onad1' de esta pieza, no
npetiremos lo que est dicho, y noslimit11remos hacer
uas breves observaciones sobre este supuesto caleuda
:rio, cuyo grabado ponemos la vista del lector.
Segn el doctor Daqoesue las figuras a, b, e, son
dedos especies de dedos, la e es el cuerpo de un snpo
de cola y sin patas, la f y la m son culebras, lag es un
templo cerrado con el candado h, la k un crculo menor.
Se necesita tener una fe ciega en el autor para creer
oon l que objetos tan vagos indeterminados en su
forma representen Jo qne vio en ellos. Luego agrega,
sin ms prueba que su dicho, que entre los Chibchns la
eulebra simboJizaba el tiempo; el crculo, el tringulo,
y dos figuras unidas, la conjuncin del sol y de la luna,
y que usaban como los Romanos la cifra V para expre
&ar cit1co unidades.
Cmo es posible creer que estas piedras sirvieron
de calendarios, si entre ]as muchas que hemos visto no
llay dos igu1\les, si todas difieren en ll\ forma y tamao,
en las figuras realz'ldas, tan distintas unas de otras, y
en el nmero de las figuras en cada piedra, pues las
'hay con una sola, con dos, tres, &eis, ocho, diez, catorce
y hasta diez y nueve?
Uno de los admi~adores de este autor, el doctor
Zerda, escribi con razn lo siguiente :
" Sin las relaciones utimns con los indios no se pnede com
prender c6mo Dnqnesne hubiera podido interpretar el calendario
de los :M:oiacaa, y reC(Iger tntos y tan interesantes datos de la an
ligua J sorprendente civilizacin mnisca. (}"ard6 el ltcriiO del
otlo como obluflo ula1 rn1lacionta, PMVJ la1 IO~piCAa th f"' lin
.Zltu l1 habra lido impoailll1 11cril1ir In mmuwiaa gu1 no1 dej6,
,. ctnntilrl~ta '" etwlidt4mllrl lurci1ndo "" lllt4dio tkt1nido 41
.Zlu, puu muy poco th lo gu1 cotiltlfn " enet~~11tra "' la r1Z.
- ~$'7-
eiot~ta Mal6rict~a a loa [Link] cronialaa, 11 fiada, alJaolvlam
lf, f'UtJiit10 aJ caltIINO 11 al cOmpvlo al li11np0, lal ClimO lllo
cplica."
ConYiene fijarse en que el doctor Daqaesne no
hace mrito de hnber recibido revelaciones de los in
dios (si ~ro las hubieran hecho, no tena por qu callar-
lo) ; slo se precia de haberlos tratado con frecuencia 11
de haber penetrado BU genio y Bu carcter misterioao g
enftico.
Ln. conquista espafioln termin con el sometimien
to completo de los Chibchas. Ninguna ftaccin de stos
logr permanecer en un aislamiento tl que le hubiera
permitido conservar su idioma, sus creencias y sus tra-
diciones. Todos, de grndo por fuerza, adoptaron la
lengua y la religin del vencedor. Los jeques, que eran
los depositarios de los misterios de sn idolatra, fueron
la clase ms perseguidft, y no tuvieron sucesores; los
sacerdotes catlicos vinieron reemplazarlos. En tales
condiciones, los descendientes de la raza conquistada
perdieron pronto la aficin las prcticas de sus pa-
dres, la vez que con el transcurso del tiempo se alte-
raron y acabaron por caer en olvido sus tradiciones.
Cuando el doctor Duquesne sirvi como cura de almas
en algunas poblaciones de indioe, no encontr en ellas
sino pobres gentes ignorantes que nnda podan ense-
arle de los conocimientos de sus antepasados, que pu-
diera darle luz sobre las arduas materias que fueron ob-
jeto de sus estudios, y que se rozan con la etimologa,
la epigrafla, la astronoma y la teogona. Las ocho ge-
neraciones que se haban sucedido en el transcurso de
dos siglos y medio haban acabado por olvidarlo todo,
hasta su propia lengua.
Mas no slo introdujo el doctor Duquesne noveda-
-168-
des en lo que dijo de los Chibcbas, sino que alter y
desfigur su historia. (1)
Hizo una descripcin quimrica de los Mojas y de
su sacrificio, cambindoles hasta el nombre que les dan
los cronistAs, por el de guuas.
De Bochica dijo que haba sido esposo de la per-
versa Huitaca (que vino despus de l); que haba
ejercido la suprema autoridad da la nacin, y haba de-
jado por heredero su primognito.
Redujo Ja potica leyenda de la formacin del Sal-
to de Tequendama un desage artificial hecho bajo
la direccin de Bochica ....
Motivo de admiracin ser para los escritores ve-
nideros queJas fantasas del doctor Duquesne hubieran
tenido un campen tan ilustrado como el bRrn de
Humboldt, qne las acredit con el prestigio de su ge-
nio, y que durante cerca de un siglo se hayan tenido
por verdades comprobadas, sin que ningn autor las im
pugnara 1
OAPITO'LO XV
Loe abortgenee de Colombia no conocieron ninguna clase de eecritura.-
Tee&lmonlo de Tariol aucoree que lo prueban.-Los petrogllfoe no pue-
den atribuirle i una rua anterior i la que hallaron loe conqulltado-
ree.-Noaon en ulnrin cuo cartea del ~a.-La piedra de La Pella.-
No recuerdan cataclfamoa.-Lu pleclrude Saboyi y Gimaa.-Tampo.
co ldalaD loellnderoe de lu trlbua.-l!'Jguru rabadu por loa tran
[Link] modernos en la Sierra Neva:ia, Beboruco, Ramlrlqul y Faca-
atlri.-Pic"-grafiu de Pandl, Facaatlvf., Bojd y AnacU~-JCJ.
eatudlo de loe petroglifoe colombianos es Infructuoso para la cienllla.
Hemos puesto especial cuidado en reunir un n-
mero considerable de copias de pictografias grabadas
pintadas en piedras, de todos los departamentos de la
Repblica, fuera de las muchas que hemos examinado
en loa mismos lugares. Del estudio comparativo que de
ellas hemos hecho en asocio de Ernesto Restrepo, con.
clumos que los aborgenes de Colombia no tuvieron
conocimiento de ninguna clase de escritura, sea figura
tiva, simblica ideogrfica. Estamos muy lejos de con-
venir con los autores que suponen que representaban
en ellas los indios sus migtaciones, sus caceras y los ca
taclismos que pudieron presenciar. L!ls pocas figuras
que se repiten, siempre en desorden y confusin, y sin
que se observen caracteres que puedan considerarse
como jeroglficos, ni imgenes simblicas, prueban que
deben S!l origen la fantasa del que los grab las
pint con tinta roja.
Nuestra opinin tiene el apoyo de la tradicin his-
trica.
D. Juan de Castellanos pudo recoger las tradicio-
nes de los indgenas de boca de caciques, jeques y per-
- 1'70-
sonaa principales convertidas y de 8U8 inmediatos dee-
cendientes, tales como "Fernando de Avendafio, curioso
en las antigedades de los Moscas, mozo criollo, diestro
desta lengua, hijo del Capitn Juan de Avendafio."
Este autor dice terminantemente:
Carecen
De letras y caracteres antiguos
Segn las hieroglficns figuraa
Que solan tenor otras naciones
Que les representaban por sellalcs
Loa pretrits acontecimientos.
De manera que solamente saben,
Y aun no sin variar en sus razones,
Cosas acontecidas poco antes
Que loa nuestros entntsen en su tierra. (1)
Juan Rodrguez Fresle, hijo de conquistador, vivi
en el primer siglo que sigui la fundacin de BogotL
En su libro El Oarnero dice que entre los naturales
de este Reino no se hall ninguno que supiese leer y
escribir, " ni aun tuviese letras ni caracteres con qu
poderse entender." Ms adelante agrega:
"Entre los muchos nmigos que tuve, fue uno D. Juan, ca-
cique y seftor de Guatabita, el cual sucedi su to, y me cont6
estas antigedades."
En la Gramtica de la lengua MosCil, escrita por
Fray Bernardo Logo y publicada en Madrid en 1619,
leemos:
" Las letras y caracteres de que se usa para hablar cata len-
gua, son 1aa tle nuestro A, B, O castellano, por no haber letru
propias para hablar ni escribir; porque los indios y naturales de
eate reino no tenan uso de escrituro, ni jam& 1nlr1 1llo1 hubo
lal memoria tlllla."
Intil nos parece hacer citas de autores posteriores
como Fray Pedro Simn, Piedr11hita, Ternaux-Com-
pans, etc.
(1) T., Oap. 1, P'l D.
- 1'7\-
Dice el docfor Zerda que "'la pictograiia sinib&iica
bailada en el territorio colombiano fue ejecutada por
une raQ diferente de los indios conquistados por loa
espsfto1es." (1) No encontramos razn ninguna en abo-
no de e&ta opinin, ni hay motivo para dudar que loa
petroglifos fueron obra de las tribus naciones que
ocupaban el Nuevo Reino de Granada la llegada de
los conquistadores; pues nada, ni una figura, ni un di-
bujo, ni un signo revela. una civilizacin distinta. Muy
natural sera esta suposicin, que pasara ser verdad.
comprobada, si en alguna parte se hubieran hallado
jeroglficos como los que grabaron los Mayas en la
Amrica central. Pero cmo hallar extraiias los
Chibchas las pictografas en que grababan pintabaa
los dibujos que usaban en sus mantas, las espirales
con que adornaban sus tunjos de oro, las ranas, etc.?
Qu tienen de extraordinario las imperfectl\s figuras
humanas y de animales confusamente diseminadas, y loa
mal trazados garabatos que se encuentran en toda la
extensin del territorio colombiano, que pueda revelar
pueblos menos brbaros siquiera anteriores !os que
fueron conquistados por los espaoles? Nada, absoluta
mente nada.
Algunos han credo reconocer (entre ellos el pro-
fesor Bastin, de Berln) cartas de la regin, toscamente
trazadM, en ciertas pictografias. Hemos escogido la
que parece corresponder mejor esta interpretacitl
(lmina XLII): son signos grabados en una piedra si-
tuada en el sitio de La PeR, cerca do Fusagasng. So-
bre un 'tronco de cilindro hlly una circunferencia trazada
en hueco, y dentro de sta se ve una pequea cavidad,
- 1'7i-
com~ en otras piedras de la comarca. A dicha cavidad
~nvergen tres lineas bien marcadas, y en dos de loa-
extremos hay series de puntos y unas cuatro ranas. No
puede considerarse este imperfecto dibujo como carta
de una regin, ni aan como plano de una propiedad.
Los petroglifos que se encuentran en grandes blo-
ques errticos, que en algunos sitios se levantan como
testigos mudos de cataclismos geolgicos, son consid~
rados por ciertos autores como recuerdo de ellos. C-
mo podan los aborfgenes dejar grabado en las rocas el
recuerdo de trastornos que no presenciaron? Para que
se vea qu fantasfM lleva la imaginacin ano hom-
bres graves, citamos el pasaje siguiente de un autor
que no nombramos:
"La piedra pintada de Saboy& tnvo por objeto transmitir i
la postoricLul el repentino desage del lago de Fqoene. En ella
ae repite la figura de la runa encogida, signo del decrecimiento y
ausencia de las agnas." (Vase la lmina XLIII).
En vano se buscar en ella la figura de ]a rana ea.
tre las grecas, las lneas en zigzag, las rayas parale-
las, etc. Pero sigamos :
"La pir,mide monolita de Gmeza fue dispuesta, ain eluda,
para recordar el cataclismo qne. produjo el sbito desage del
espacioso lago de Sogamoeo. En ella se ve grabada la figura de
la rana con las patas abiertas y coln, signo de las aguas abundan-
tea, y para indicar qne esas aguae eobr~vinieron repentina y de
eastrosameute, fueron grabadas tambin figuras ele hombree en
ademn de subir, extendidos hacia lo alto loe brazos y en actitnd
de espanto."
. Mocha fe se necesita para ver hombres en la pied1a
grabada de Gmeza (lmina XLtv), llena de figuras de
animales (que probablemente son ranas) y de curiosas
espirales con radios. [Link] que hace al espanto que
dice el autor revelan las figuras, tuvo que imaginrselo,
- 1'73-
pues serra supremo esfuerzo del arte expresarlo en caras
sin facciones, formadas por cuatro Hneas modo de
losange.
Hay quienes supongan que los petroglifos servan
para seftalar los linderos de las tribus, opinin que ca-
rece de fundamento: Jos ros y las montaflas limitaban
sos dominios, y no piedras aisladas que accidentalmente
se hallaran algunao veces en sus fronteras.
Si con frecuencia se encuentran pictograflas en
bloques errticos situarlos en lugar~s pintorescos donde
la presencia de stos revela cataclismos geolgicos,
como el sitio de Pandi, los imponentes cercos naturales
de enormes piedras de Facatativ y Bojac y las mr-
genes de los grandes ro!!, reconoce este hecho por cau-
sa principal la circunstancia de que h\ naturaleza misma
prepar los aborgenes esos grandes tableros donde
dejaron grabado el recuerdo de su infiLntil y caprichosa
fantnsa.
Debemos prevenir los aficionados al estudio de
los petroglifos, que han de proceder con mucha circuns-
peccin para evitar el chasco de tomar por pictograflaa
antiguas las figuras y garabatos grabados pintados
por juego por los transentes. Pudiramos citar algunos
hombres inteligentes que han sufrido este engaflo.
Consultado un ilustrado amigo nuestro que ha vi
vido muchos afios en lu Goajira y en la Sierra Nevada
sobre la autenticidad de las pictograflas copiadas por
D. Jorge IsaucJ en esta ltima regin y publicadas en
su Estudio sobre las tribus indfgenaB del E1tado del Jlag
dalena, nos contest:
,. Respecto las inscripciones indgenas en piedra que trae
la obra tlel seftor Isaaca, me parece qne es mejor se queden donde
estn, ca decir, en las piedras y en la obra; porque por las que he
13
-17-
~iato all y qae 8garan en dicha obra, no son ma qae [Link]
hechO. por loa tranle6ntea no hace macho tiempo. Si el aellor
Iaaca hubiera recorrido 1u oercaniu 1lel pueblo [Link], en ..
la Novada, ae habrfa encontrado ana inacripci6n en fnnca qae
hice yo en una piedra cuando de muchacho estudiaba este idio-
ma, 1 otl'l8 machaS que hacen loe qae van' las &esta& r... pie-
dl'l8 de aqnelloa lugares se cubren, con lu llnviaa, de una capa
negra, especie de holUn, y manera de pizarra airven para eacri-
bir en cJlaa con otra piedra.
"Usted recordar lo que dice el seflor Curo do lns letna
T B que el seftor lsaacs crei" fueran eacritas en tiempo de San
~nis Beltrn, y qae aJlenas son el hierro con que Tomaaa Barros
marcaba 8lt8 ganados.,
En el sitio de Seboruco, situado seis ]eguas de
Neiva y orillas de] ro Magdalena, hay una enorme
piedm con figuras grabadas o na altura considerable, y
.que se desarrollan en una extensin de diez y seis me.
~ros. Entre ]as figuras se observan numeroSRs ranas de
la misma traza de ]as que con [Link]!t. frecuencia delinea-
.ban los indios quienes las [Link]. Estn mezcla
das con once de ]as Jetrns de nuestro nlfnbeto, aisladas
nnas y enlazadas otras en forma de hierros para marcar
el ganado; con un grapo de seis personas vestidas Ja
.europea, qoe se ocupan en bailar; con algunas crucetz,
un tintero, una rama con hojas y otros objetos que de-
nuncian todos al trnnse6nte moderno que Jos grab.
En Jos afoert\8 de Facatativ visitan Jos admirado-
~es de las bellezas natumles el pintoresco sitio llamado
Oercado del zipa, formado por colosales bloques de as-
_pern, en nJgun~s de los cuales se ven figuras pintadas
por los indios con un color rojo persistente, confund
das con los letreros escaitos por anos pocos de Jos que
han pnsado por allf.
Cera de Ramh:iqu, primer:1 residencia del zaque,
br.y vnl'ftS piedras con pictografas, en Jas que estn
-176 ~
confundidas las figuras que acostumbrab!\n plntl\r los
indios con otras modernas, entre las cuales se distinguen
muy bien seis letras del alf~&beto, ramas con hojas, una
flor, etc.
Poco tenemos que agregar lo dicho hasta aquf,
pal'a dRr conocer algunos otros de los petroglifos ha-
llados en el territorio de los ChibchM, cuya descrip
cin ofrece inters.
La hermosa piedra de Pandi (lmina xtv), corona-
da por plantas silvestres, tiene pintatdos en una de sus
caras varios rectnguloa con dibujos geomtricos, seme.
jantes los que mostraban los indios en sus mantas, y
mezcladas con ellos algunas ranas : todo dominado por
la figura del sol. :
Cuadrados, rectngulos, tringulos, losamges con
dibujos geomtricos, rayas paralelas, lneas eu zigzag,
dobles espiaales, crculos concntricos, rRnas, manos,
escasas figuras del sol, etc., se veu pintados en confu-
sin en varios de los numerosos bloques de aspern que
forman el admirable circo natural de Facatativ.
Otro cercado de poco inferior belleza se ve en Bo
jnc, con figuras en que predominan las lneas y las es-
caleras.
El seilor Lzaro M. Girn copi y describi varias
pictog1afias que se encuentran grabadas en bloque~ ro-
dados en los sitios de China uta y Anacut (distrito de
Fusngasug). Aquello es una danza loca do objetos ani-
mados inanimados, como puede verse en la lmina .:tLVL
Figrese el lector un niilo que se divierta en pin-
tar en tablitas separadas cuadros y rectngulos con di-
bujos, crculos concntricos, espirales, puntos, etc., y
que luego los arroje ~n estanque con unas cuantas ra-
nas. No se verfan revueltos en mayor confusin que en
las piedras.
-178-
Incnrrirnmos en cnnSRdas repeticiones si contiou-
ram<Js descrihiendo tantos y tnntos petroglifos cuyas co-
pias hemos tenido la vista, y cuyo examen seria ente-
ramente infructuoso. NadfL pueden revelar la ciencia
histrica esos ensnyos de dibnjos de ornamento, esas
figuras informes de animales y esos garabatos semejan
tes los qoe trnzn un nino travieso inexperto. Jams
se observa en ellos el <Jrden ni el encadenamiento que
son indicio cierto de una escritura cualquiera. No re
prodncen siquiera las ms sencillas escenas de la vida
de los indios, v. gr., una ceremonia religiosa, una pa
reja humana, una cacel"a, dos guerreros que se bateo,
etc. Los Chibchas, que llegaron vaciar en oro unas
pocas piezas que forinno peqoeflos cuadros de costum
bres, como la balsa hallada en la laguna de Siecha ( n-
mero 3), el guerrero goecha que parece estar dentro
de su fortaleza (nmero 4:), el indio tocador de flauta
(nmero 7), etc., no supieron pintarlos ni grabarlos en
las piedras, en las que tampoco trazaron la figura de
sus caciques y personas principales, ni siquiera la del
venado, las aves y las fieras de sus selvas.
Modos en razn misma de su origen, condenados
esos eignos, por la mano inconsciente que los traz, un
silencio eterno, jams podr la vara mgica de la cien
cia hacerlos hablar.
--... --
[Link] XVI
Loe Ohlbchu Do tuYierou hidorla.-Jam ee vieron eomeddo. 6 UD eolo
cetro.-Oplul6D contraria de Pledr&bha, refutada OOD cltu de lo. de-
m oroulalu y de 61 mlamo.-Tndlci6u fabulo. rela,tn i BUDI&-
h.-EI IDOIIIUUo.o Toaaapta.-Tutuda.-Eucamacln de Garan
chacha, hljo del Bol.-Su goblerDo y deaparlclu.
Puede afirmarse en trminos generales que Jos
Chibchas no tenan historia, pues suplan la falta de
escritora coa slo la tradicin oral, "y que de ordina-
rio en la gente ignorante, el mismo no saber dar raz6n
de las cosas les persuade y dicta notables quimeras que
fcilmente abraza su incapacidad." (1) Pocas historias
habr, pues, ms escasas de noticias que la de este pue-
blo. El m-'s antiguo zipa conocido fue Sagnanmachica,
"que Be calcula comenz6 reinar en 1470 de nuestra
ra," dice Acosta, quien ms adelante so expresa as(:
11 r.. tradicin de Jos anoesoa dl tnlio riglo que precedi A
Ja:entrada de los espaftolea, "ctJnfuaa y tludoaa."
Tan cierto es esto, que nos atrevemos asegurar
que no es posible fijar ni una sola fecha de ningn suce-
so notable, ni non la del advenimiento al poder del lti-
mo zipa Tisquesusa.
"Solamente sabeo, dice Outellanoa, y aon no sin t1arillr m
8tU r(U()fU8, coaaa acontecidas poco antea que loa nuestros entra-
len en sn tierra."
En tales condiciones, puede decirse que los aconte-
cimientos de la vida de este pueblo estn envueltos en
faibulas, en las que se confunden la realidad y la ficcin.
(1) PIRDRABlTA, Lib. 1, Oap. ux.
-1'78-
Haremos por desenmaraflar algunos hechos principales
buscando la verdad, difcil de descubrir en medio de
las narraciones contradictorias de los cronistas; no por
culpa de ellos, sino porque, segn las personas de cuya
boca recogieron la relacin de los hechos, y Jos lagares
donde ellas residan, variaban naturalmente sus relatos,
alterados por l~t vanidad y por la propensin de loa
Chibchas mentir :
"Ea gente muy mentirosa, qne nunca saben decir ver-
dad." (1)
Llegaron alguna vez Jos diferentes cacicazgos que
formaban el pueblo chibcha, reunirse bftjo un solo
cetro? Piedrahita parece inclinarse la afirmativa, aun-
que se muestra receloso de asegurarlo. Segn l, afir-
maban Jos Tunjanos que el zaque que dio su nombre
Hun~ Hnnsaba, domin todas las tierras que se ex
tienden desde el ro Chicamocha basta la regin de los
Sntagaos, y desde las vertientes de los Llanos de San
Juan basta las fronteras de los Panches y Muzos, con
toda la comarca de Vlez. Mas dice por otra parte:
" Pero como loa naturales de aquel pas sean tan vanaglorio-
sos de la rropia nobleza, que no admitan iguales, y tlm desprecia
dores de que sus cosas corran por el orden comn qne las de loa
dems vivientes, y para ello ae valgan de aquellas fbulas que
mis favorecen so intento; eran tntas )na que referan de su gran-
deza, y de la de ana primeros reyes, que desacreditaban con ellas
la parte que pueden tener de verdaderas aquellas afectadas rela-
ciones en qne tal vez discordaban." (2)
Los cronistas anteriores Piedrahita: Castellanos,
el autor del Ep!tome, Oviedo, el Padre Simn y Rodr-
guez Fresle sostienen la opinin contraria. El primero
de estos escritores, que vivi cerca de medio s1glo en
(1) BpUofa.
(J) Lib. D, Cap. VL
- 1.'79-
Tanja. poco despus de la conquista, resume en poc~
palabras la historia del pueblo cbibcba. Segn l, mu-
chedumbre de caciques ocupaban su territorio, sujetos
los ms de elJos dos reyes diferentes, el de Bacat y
el de Hunsa. que, como poderosos y soberbios, procura-
ban ganarse los estAdos. En diferentes tiempos tuvie-
ron grandes batallas, sin que ninguno de ellos consi-
guiese someter nl contrario. Estas competencias eran
muy antigulli', pero los indios no conservaban de ellas
sino confusos recuerdos.
Dice el autor del Epitome hablando del zipa y del
zaque:
' Eatoa seftoree y provincias siempre han traido muy grnn
des diferencias de gnerraa muy continnaa y muy anliguaa."
H aqu cmo refiere Piedrahita que se consum
la unid11d nacional :
"Anuden loa antiguos haber tenido principio el seftorio del
Tunja con la autoridad suprema de uno de loa mis antiguos potl
ti6ces de Irnca, en esta mtmera: Que como st.e viese que todos
loa caciquea de los Moacaa, entre quienes estaban repartidas las
tierras, anduviesen mezclRdoa en guel'J'llS de nnos con otros,
cuyo remedio no poda acudir con armas, quo le estaban prohibi-
das, como A persona dedicada solamente, por razn de an oficio,
i todo aquello que tocase i la religin, qne A aus antecesores dej
vinculada ldacnns, dispuso con la autoridad do aus consejos
que eligiesen nn rey supremo A todos, qne los gobernaae. Para
lo cual concurrieron todos loa aeftores Asa presencia, y resignados
en sn eleccin 101 dio por rey i nno de loa presentes, el mis bien
qnisto y apacible de todos, que fue Hunsaha, A quien llamaron
desde entonces zaque."
El cacique de Iraca no tenfa el carcter de pontfi-
ce mximo de los Chibchas, que le atribuyen Quesada y
Piedrahito, pues si lo hubiera tenido, Castellanos y el
Padre Simn, cronistas muy bien informados, no hu-
bieran olvidado dar cuenta de on hecho tan importante
j
- 180-
y de un alto inters para la historia religiosa de este
pueblo. Y puesto que el Iraca no ora sino uno de loa
muchos caciques independientes que gobernaban allf
ntignamente, podn{ creerse que los dems depusie
ran sus odios y su autoridad, y se sometieran volunta
riamente uu solo jefe nombrado por l? Este seria un
hecho nico en la historia.
Dice Piedrahita que le estaba prohibido al Iraca.
hacer uso de las armas, cuando l mismo refiere ijUe en
la guerra que el zipa Nemequene declar al zaque Que-
muenchatocha, fue auxiliado el ltimo por el lraca con
ms de doce mil hombreg, cuya cabeza march l mis-
mo. Es bien sabido, por otra parte, que elsugnmuxi de-
fendi con su ejrcito, aunque intilmente, su cnpital
de la invasin espaola, y luego uni sus fuerzas las
del tundama para hacer frerate los conquistadores.
Pero estamos desbaratando molinos de viento, pues
Piedrahita mismo, aunque trata de verosmil lo ms
de la tradicin de los Hansas sobre el poderlo de sus
zaques, se expresa as{ en el libro u, capitulo I de su
historia.
"Lo ms cierto que S~ sabe es que en los tiempos rasados se
poblaron aquellas tierras de tantos caciquea, absoluto c:1da cual
en el (lominio do sus vaaallos, que ms era confusin quo gran
deza; hasta que el cacique de Bogot emrez6 f. dilatar sn estado,
ya ror fuerza de armas, ya por herencia (6 rebeli6n al rey de
Tunja como alguno11 qttitwln), los m cacicazgos su dominio, y
desdo aquellos tiempos le iutituLm zipa. De que result6 que el
idioma do Bogot (que es la lengua chibcha) se dilatase en todo
su reiuf'."
Ue Hunsahn dice Piedrahita que fue buen prfn
cipe, que gobern lll nacin en paz y justicia, pero que
"Raden una mentirn. tan descabellada omo decir que
vivi 250 aos."
- 181.....;
H aqu la ridcula tradicin que refiere el Padre
Simn de este znque. Enamorso locamente de una her
mana. muy hermosa que tena, y no pudiendo obtener
permiso de su madre para casarse con ella, pretext un
viaje las tierras de los ChipateR, en el que lo acom-
pail su hermana. Cuando volvi ech de ver la madre
que sta se hallaba en cinta. Llenn de ira, tom la sana
palo con que se agita la chicha y colri descargarla
sobre sn hijn, quien para ampararse se encogi detrs
de la gacha en que se haca el licor de maz, y se libr
del golpe, que hizo pedazos la vasija y (lerram la chi-
cha. Formse alU mismo un pozo de agua. Despechado
y corrido Hunsaha, se huy con su hermana maldi-
ciendo el valle de Hansa, que des!le entonces qued es.
tril. Luego, no sabiendo qu camino tomar, lanz un
dardo con sn tiradera, y ste sali sonando con un cas-
cabel y sirviendo de gua los fugitivos hasta Sosa, don-
de la hermana dio luz un nio. Dejronlo convertido
en piedra en una cueva y siguieron adelante, guiados
siempre por el dardo y entrando los dominios del ba-
cat por bajo el Salto de Tequendama; pareciles mny
grande el cansancio al pasar el ro, y, temerosos de sen-
tir mRyores fatigas en tierra extraa, determinaron con-
vertirse en dos piedras, que estn en la mitad del ro.
Esta ficcin sirvi de pretexto los zaques pnra casar-
se con sus hermanaP.
Despus de Hunsaha &iguieron gobernando sus
descendientes, de sobrino en sobrino, hasta llegar To-
magata.' (1) Este prncipe era tuelto, tena cuatro ore~
jas y una larga cola que le arrastraba por el suelo, por
lo cual era conocido con el apodo de cacique mbn.
(1) Tamapatad M llamaba el dloa prloelpal de loa Gaatemalte
ooe, & qaleo Maller preteodl6 aJo ru6o ldeotlfloar ooo 'Pomagata.
Nlogooo de los eroDlataa aoteriorea APledrahlta habla ele este saque,
-tU-
Nanea fue casado ni coaoci mujer, porque el Sol
Jo imposibilit para ello. Entro estos y otros desati-
nos que referfan de l, contaban que era tan religioso,
que iba diez veces en la noche en romera de Hansa
Irace, orando en los templos y en las ermitas. Atlad(an
que en premio de susantidad alcanz del Sol paras( y
sus sucesores la potestad de convertir los hombres en
bestias, y que quien lo enojaba lo transformaba en cu-
lebra', lagarto otro animal. Muri despus de ms de
cien aos, dejando de heredero sn hermuno Tutasa,
el hijo del Sol (de cltuta, hijo, (1) y aua, sol).
Para que se vea cun dificil es SRcar alguna luz de
e!ttlls intrincadas fbulas, vamos referir lo que el Pa-
dre Simn cuenta de Garanchacha, tirano de quien so
pone que rein en Tonja. (2)
Luego que desapareci Bochica comenz el Demo-
nio predicar doctrinas contrarias las que l babia
enseiilldo. Entre otras cosas dijo que la encarnacin no
se haba efectuado, pero que el Solla harfa tomando
carne humana en nna doncella del pueblo de Guachet,
sin que sta perdiera so virginidad. Tena el cacique de
dicho pueblo dos hijas doncellas, quienes, sabedoras de
este anuncio y deseosas de que en ellRS se cumpliera el
milagro, saHan todos los das de la casa de sus padres,
suban un cerro situado en In parte del Oriente, y
se exponan los rayos del Sol. Pa\Sados ms de nueve
meses dio luz una de e11las una chuecuta esmeral.
da grande y rica. (3) La afortunada wadre la puso en
e] pecho, donde al cabo de algunos das se hall con-
(1) Hf,fo ee deefa tuti'J ea el dlalee&o wDdama, 1 probablemeate
tulo ea el 'aoj ,oo.
(!) De Garueheha 161o hueD meoel6o el PAdre 8lm6D 1 el
Padre Z mora, rellrl6odoee el eepodo al primero.
(S) Bo .te relato el ml&o fae ala dad& lonael6a de loa Chlb-
ehu, pero cado haberlo alterado el aator de qalea lo &om6 el Pa-
dre 8lm6o, atrodaoleado ea 611& Id orlalaD& de la aeamael6D.
-188-
vertida en una criatura. Dieron al nifto el nombre de
Garaochacha, y lo criaron en la casa del cacique como
hijo del Sol. Curmdo lleg.l la edad de veinticuatro
aftos, parecile que, siendo hijo de tal padre, no le con-
vena quedarse en una alelen, sino irse la corte del Ra-
miriqu, como lo hizo. Sali :;te tecibirlo y lo hosped
y regal en so casa por algunos das como lo mereca
por su prosapia. Quiso entonces visitnr al cacique do
Iraca, quien celebr muuhas fiestiLS en su honor, y le
hizo grandes presentes. Hallaibase ce1ca de Paipa de re
greso para su cau;a, cuanio suvo que el Ramiriqu{ ha.
bfa ahorcado d un joven paje que hnb(a llevado su
corte. Encendido en clera volvi aquella ciudad,
mat al cacique y se hizo obedecer por seftor de toda
la provinciA, sin hallar mucha dificultad, porque todos
lo tenan por hijo del Sol. p,,s luego su corte de Ra-
miriqu Hansa, y escogi sus servidores, entre quie-
nes fignr en primer lug..u el pregonero ; ninguno supo
de dnde habla venido este -indio, que tena una lar-
ga cola.
Comenzc) gobernar Garan;;hacha con tal despo-
tismo, que los pocos qnienes permita hablarle esta-
ban delante de l postrados con el rostro pegado al
suelo. Us;lba el mayor rigoa en los cBStigos aun por
faltas leves; uno de ellos consista en cubrir con pen-
cas de tuna el cuerpo desnudo y tendido de la vctima,
y descargar sobre sta cruelsimos azotes pc\los. Co-
braba tributos excesivo6, y ailos que no los pagaban los
haca empalar ahorca1.
Hizo edificar al norte de Hansa un templo su
padre el Sol, donde se le hacan frecuentes sacrificios.
Visitbalo con mucha pompa y majestad en ciertos das
del ao. Tendan sus servidores mantas finas y pintadas
-IN-
en el trecho que separaba an palacio del templo. Salfa
la procesin con tal lentitud, que empleaba tres dfas en
llegar l, otros tres se estaba solo en su capilla, y vol-
va en otros tntos sus casas reales. Quiso honrar _
su padre construyendo un templo de piedra, y al efecto
hizo labrar y traer Hunsa gruesas columnas de aspe-
rn. Ya haban llegado con tres de ellas, que arrastra-
ban de noche sin que nadie viese la cara loa que las
trafan, por lo que se supuso que eran demonios, cuando
supo Garanchacha que los espafioles beban poblado
Santamarta. Conjeturando que tambin llegaran des-
cubrir 1 conquistar sus tierras, reuni sus principales
sbditos, y por medio de su pregonero les hizo un largo
discurso para enunciarles que haba de venir una gente
fuerte y feroz, que los haba de someter y de afligir con
trabajos y tributos; despidise de ellos y les dijo que
se iba por no verlos padecer, y que volvera despus de
muchos afios; luego se entr su cercado y desapare-
ci. El pregonero, para hacer conocer quin era, dio
delante de todos un estallido, y se convirti en humo
hediondo.
Qu luz histrica puede salir de los relatos con-
tradictorios de Piedrahita y el Patdre Simn sobre los
zaques que reinaron en Hansa? El primero llena el
tiempo comprendido entre Bochica y la llegada de los
espafiolea con una serie de prncipes, entre quienes hace
figurar Hunsaha, Tomagata, Tutasa, Micha y Que-
muenchatocha. El segundo slo encuentra espacio para
desarrollar en esa larga poca la [Link] de la encarna-
cin y del reinado de GaranchachiL Cmo con tao
enmaraadas y confusas noticias, hacer un cmputo si-
quiera hipottico del nmero de siglos transcurridos
desde que los Chibchaa ocuparon el territorio colom-
- J86-
biano? Fray Pedro Simn dice que contaban veinte
edades de setenta afios, 6 4J&torce siglos, desde la venida
de Bochica hasta la conquiata espafiola. Podraf. creerse
que un pueblo que jams se ocup en determinar la
f~hay el orden de los sucesos histricos, hubiera lleva-
do esta nica cuenta en la serie de los siglos; cuando
ni aun el ciclo de setenta afios concuerda con el sistema
de numeracin usado por l?
No obstante, no es vano el empeilo del historiador
en estudiar los mitos, pues en esos relatos fabulosos se
trasluce la fndole de los pueblos. Las tradiciones legeno-
darias conservan un fondo de verdad, exagerando las
virtudes y los vicios de los hroes. Las que hemos re-
ferido dejan presnJJlir un despotismo sin trabas, genera-
dor de una humillante servidumbre y de escenas san-
grientas.
- QS> - ~
CAPITULO XVII
Errores hlltrll* en que lucurrt6 Roclrtgnea JPreale.-AaUgooe Clriqa.
de Iraca.-BI grande hechicero IdacaDa.-Orden de IUCeli6n de a
caciquee de Iraca.-Bl Bennejo usurpa el poder.- El cacique D. :J'e.
llpe.-La leyenda de la cacica de Fura&ena.-Objecloaes i la crnica
de loe IUcesol de loa di tlmoa eesenta llna anterlOre~ ' la coaqullla ea--
pallola.
Aunque Rodrguez Fres)e contradice Piedrahita
en lo tocante que los Hunsn~ hubieran dominado todo
el pafs de loa Chibchas, desfigura su v~z la histonat
puesto que dice:
"Entre dos cabezas 6 prncipes catn\"o la monarqua de este
:Reino, ai ae permite darle eate nombre: Ramiriqui on la juri
diccin de Tunja, y Gnatsbita en la de Santaf6.''
Como cada cacique se euvanecfa de la gloria y del
poder, reales sopuestoP, de sos predecesores, Fresle
se dej persuadir del cacique D. Juan, quien Jos Es-
[Link] dejaron un resto de autoridad en sus tierras por
haberse convertido. H aqu cmo refiere que pasaron
las cosas:
El goatabita tena por su teniente y capitn ge-
neral, para lo tocante l11 guerra, al bacat, con titulo
de usaque; por tal razn ste prestaba sus servicios
siempre que ocatTfa pelear con los Panches y Colimas.
Sucedi que los indios de Ubaque, Chipaque, Pasea,
Fosca, Chiguachf, Une, Fosagasug y otros ms, se
rebelaron contra el guatabita, negndole la obediencia
y el pago de Jos tributoe. Edte envi mensajeros a(
su capitn general el bacat con dos coronas de oro
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que usaba para expresar el mandato real, ordenndole
qne )~ego que las viera juntase sos gentes, y con el ms
poderoso ejrcito que fuera posible reunir, entrase
castigar los rebeldes. Cumpli puntuf\lmente las r-
denes recibidas, someti los contrarioS, los oblig a(
la obediencia y cobr los tributos de su seilor, quien
los present con parte de los despojos <le la guerra.
Recibironle con grandes fiestas, so regreso
Bacata\ pnra celebrar sos hazans, y exnltndos por el
exceso de lR chicha lo aclamaron zipa, dicindole que
l deba ser el sefior de todos y no el goatabitn, quien
sin ocuparse en la guemt, se quedaba en su palacio con
sus mnjeres. Turbse este .gran seilor cuando supo lo
qne haba pasado en las fiestas, y prontamente envi &
eu capitn general dos tyuquynea mensajeros citarlo
pnra que en el trmino de tres dns compareciern ante
l con sus principales jefes militares. Di~gustse el ha
cftt con el empla~amiento y prepar su ejrcito, espe-
l'ando que se le reiterara, corno sucedi. Llam entonces
sus capitanes y les orden que dividieran lns fuerzas
considerables con que contaba, que marchara la mitad
de ellas situarse encima de las lomns de Tocancip
y Gnchancip, que dan vista al pueblo de Guatabita,
y que In otra le siguiese retaguardia, yendo 1\Cam-
par con elln en el vnllc de Siecha. Nnda pudo hacer
en s.o defensa el guntnbitn, temeroso de ser arrollado
con In guardia que tena su lado, y tnvo que pasar
por In nftentl da que sus propios sbditos se sometie-
~an al b11cat, quien se volvi tranquilamente sus tie-
rra!, dejando p8l'te de su ejrcito en Siecha.
Libre ya del gmve peligro en que lo puso su te
niente, no pens el guatabita sino en preparar una ven-
ganza terrible. Con .toda diligencia hizo llamamiento
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de sus gentes y envi mensajeros su amigo el huosa,
en solicitud de auxilio&
Entr el aflo 1536 y supo el bacat que su seor
sala del valle de Gachet. con un poderoso ejrcito
atacarlo, y que el hansa vena igualmente contra l.
Como estaba preparado, quiso prevenirlos, salindoles
al encuentro. Situse en Siecha frente al [Link],
que acamp en Guasca. La vspera del da en _que pen
saban dar la batalla se juntaron los jeques de uno y otro
campo y dijeron los capitanes que era llegado el
tiempo de sacrificar sus dioses y de correr la tierra
visitando las lagunns sngradas. Dejronse persuadir, y
convinieron en unl\ corta tregua. Empezaron por cele-
brar sta con regocijos pblicos y borracheras que du
raron tres d[as; al cuarto se juntaron los jeques y anun-
ciaron que al siguiente da empezara la peregrinacin.
Esa misma noche reuni el bacat sus capitanes y les
hizo este corto pero persuasivo discurso :
u Manaoa uUa correr la tierra, y ea fnerza que andia dis-
persos entre vueatroa enemigos; y sabemoaloa designios del gua-
tabita ni lo que ordenar los suyos? Soy de parecer qoe 01
llevis las armas encubiertas, para que si oaooometieren os defen
dAis; y si viredea al enemigo descuidado, dad en l y venceremoa
i menos costa, porque acabada esta fiesta es fuerza que hemoe de
venir las manoe; y sabemos qu parte cabr la victoria, ni el
auceso de ella?"
Dieron los capitanes la orden del caso sus solda
dos, encargndoles el secreto.
Cubran las gentes al da siguiente los montes y
los valles, corriendo llenos de alborozo los santuariO&,
cuando una seftal de sus capitanes acometieron los
Bacates los contrarios, matando 1~ soldados extra-
os que servan como auxiliares, pues se les hl\bia pre-
venido que perdonaran los sbditos del zipa. 1m pues
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to ~te del trgico suceso, se retir con BU desalentado
ejrcito GachetL Dneflo del campo el vencedor, B
gui para Gnatabita, donde se propona Nperar el ata-
que del ejrcito del hunsa, cuando llegaron BUS espas
con dos mensajeros que ste euviaba al zipa para avi
aarle que haba sabido que "por la parte de Vlez ha
ban entrado unas gentes nunca vistas ni conocidas, que
tenan m~chos pelos en la cara, y que algunos de ellos
venan encima de unos animales muy grandes que sa-
bfan hablar y daban grandes voces; pero que ellos no
entendan lo que decan, y que se iba poner en cobro
en sus tierras, que se pusiese l en las suyas., Suli el
bacat con su ejrcito los llanos de Nemocn, cuando
tuvo noticia de que se acercaban los hijos del Sol.
Lo nico quo hay de cierto en esta ficcin es que
los guntabitas llegaron ser casi tan poderosos como
los bacotes, y que el zipa no logr vencerlos sino usan-
do de nna estratagema, muy distinta de la que dice Ro-
drguez Fresle que emple, como lo referiremos en el
siguiente captulo.
El cacique Nompanm gobel'Daba en lraca cuando
Bochica desaparecitS de sus tierras. Llev entonces ade-
lante el intento que tena de reducir pleceptos las en-
sea~zl\8 del maestro, imponiendo penas los que los
quebrantaran. Hered el estado y el celo por la obser-
vancia de estas leyes una hermana suya llamada Human-
guay, }a que se enamor de un indio de Firavitoba,
con quien cas y quien dej su muerte en su lugar.
Este cacique conmutaba por oro y mantas las penas que
impuso Nompanm, con lo que se relajaron las buenas
costumbres.
Pero quien acab de pervertir las doctrinas de Bo
chica fue el grande hechicero y cacique de Iraca, Ida
. 1'
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cans (1), de quien dijimos ya en el capft11lo m que sia
razn ninguna Jo confunden algunos autores con aqu4
Logr persuadir sus sbditos que poda por propia
voluntad hacer llover, helar, granizar, mudar el ca101'
en fro, el tiempo hmedo en seco, y afligir los pue-
blos con epidemias. Divulg~e poco poco la fama de
Jos prodigios que obraba, y de todas partes del pas de
los Chibcbas recurrieron l, pidindole los tiOCorriera
en sus necesidades. Con t11l motivo se tuvo por santo su.
territorio y se hizo clebre el te:nplo de lraca, que vino
ser lugar preferido de peregrinacin. Desde muy le-
janos lugares ncudnn las gentes I presentnr . ldacan-
s.s valiosns ofrendas, que ste enttegnba al jeque en-
cargado del templo, con lo que se ncrecentnbnn lns ri-
quezas gu11rdadas en l, y el nombre del cacique era
generalmente ensalzado. (2)
P11ra conservar esta buena opinin USitba mil em-
bustes; fingiendo que se enojaba con la gente de
las provincias, la amenazaba con muertes, pestes y otros
azotes, 6 se subfa un monte, vestido de m:mtas colo-
radas y acompaado por algunos de los noble~, y para
dar entender que vendra epidemia de disentera espar-
ca por el ahe polvos de bija 6 de ocre rojo. OtrllS ve-
ces se vesta de blanco, y echando ceniza por el aire
anunciaba con esto que vendran hielos y secas, con lo
que se destruiran las races alimenticias. Para dar ma-
yor fuerza sus pronstico~, se mostraba mnchas veces
disgustado y melanc<Slico los que le venan hablar.
IJn estimacin tnn grande en que se tuvo . Idncan-
(1) El nombre de ldaoanda es derivado de lraca, vocablo io-
elofdo en 61 coa t61o el cambio de la r por la eJ.
(2) Dice Pledrahlta tJDe toa zlpaa daban elerto trlbato en cacl&
lona A Ida cande para tenerlo grato, 7 que para 1111 auerru que em-
prendlan daban eanta primero al ll'llca, eon el ftn de qae eonetue
la ]aetitlcacl6n de ellas. [Link] aflrmaclonu son lnu::&etae.
-191-
ss fae motivo para que despus de l se cambiara el
orden de sucesin establecido. Convfnose en que el he
redero de lraca fuese nombrado en eleccin hecha por
los caciques de Busbanz, Gmeza, Toca y Pesca, de
biendo escogerse el candidato alternativamente de To-
baz& y Firavitoba. Cuando no lograban ponerse de
acuerdo, concedan voto al tundama.
Sucedi una vez que un caballero de Firavitoba,
de barba larga y de color bermejo, cosa muy rara entre
los Chibchns, usurp el poder ayudado por seis herma-
nos muy valientes qne tena. Los de Tobaz, pueblo de
donde se deba escoger el sucesor del Iraca en aquelln.
ocasin, dieron aviso los cuatro electores del atrevi
miento del Bermejo. Estos resolvieron hacerle la gue-
rra, tnnto por haber quebrantado los estatutos, como
porque prendi al Gmeza, por haberle dicho que no
le dara su voto, y quien conden sufrir pblica-
mente afrentosa muerte de horca.
Auxiliados por el tundama, los electores reunieron
un crecido ejrcito. Prcparse el Bermejo 1\l combate,
en el cual dio muestras de aventajar sus contrarios en
el valor y la pericia [Link]. Estos pregonaron entonces
que ninguno ele los habitantes de lraca lo siguiese, ni
lo reconociese por cacique, bajo pena de la vida. Pudo
tnnto la amenaza, que la mayor parte de su hueste se
pas al btmdo opuesto. Dieron entonces sobre l y se
defendi como esforzado adalid hasta caer gravemente
herido. Sus hermanos sacaron su cuerpo y lo ocultaron
donde no pudiera ser visto, para librarlo del supJicio de
la escarpia, con que los electores queran veugar la
muerte dada al gmeza.
Restablecida la paz, fue nombrado un noble de To
baz, que se llamaba Nompanfm.
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Los sucesores de ldacans siguieron explotando
la credulidad de sus sbditos con sus prcticas supers-
ticiosas ; medio sencillo era ste de tenerlos sumisos y
de llenar sos arcas. Cerca de medio siglo despus de la
conquista, visitaba el Arzobispo de Santaf la provincia
de Sugamuxi. Interrogando algunos indios, averigu
que su cacique D. Felipe, pesar de ser cristiano, ri-
fienJo con ellos, les deca :
VoEotroa, perros, no me tenia miedo;
Pues bien saMia qne puedo cualquier coaa:
Traer contagiosa pestilencia,
La ftida dolencia de viruelas,
Grave dolor de muelas, calentnru,
Con otraa desventaras, y que crio
Con este poder mo todas cuantas
Yerbas, legumbres, plantas son nncitlna. (1)
Nada refieren las crnicas de los antiguos zipas.
La leyenda invade la historia de los Chibchas, con
fundindose la verdad con la ficcin hasta sus postreros
dfas. El Padre Simn hace durar el fabuloso reinado de
Garanchacha, en Hnnsa, hasta el momento en que los
espaoles eran ya dueos de Santamarta. Piedrahita nos
muestra Tisquesusa preparndose seguir las tie-
rras de los Muzos "part\ apagar los ardientes deseos en
que se abrasaba de ver Furatena, seora l11 ms pode
rosa y rica de las provincias confinantes, por ser due-
a de las esmeraldas ms finas que cran los veneros de
Muzo; no para despojarla de ellas ni de sus estados
(pues era igualmente venerada de los dos prncipes del
N nevo Reino), sino para reconocer su grandeza, her
mosura y discrecin en que era la ms aplaudida, de-
termin ir en persona con la comitiva ms ostentosa que
pudieran ofrecerle su reino y sus tesoros, exaltado con tan
(1) [Link]& T. 1, O. I.
-193-
seguido curso de victorias y con los despojos de tantas
provincias expugnadas cuando ms ftoridas. En cuyas
disposiciones, suspensas ya con algunas noticias partici-
padas de los indios de Vlez, lo dejaremos, por haber
sido aquel tiempo el en que hicieron su entrada los espa-
iloles en el Nuevo Reino, de que r~ult la ruina de los
zipas." (1)
Singular hecho histrico sera el de qne hubiera
existido una seflora de tan raras prendas en medio de
una barbarsima nacin como era la de los Muzos, y
que los cronistas hubieran olvidado hablar de su resis-
tencia y de su ulterior sumisin las armas espailolas.
Aseguran, al contrario, que estos indios jams recono-
cieron seftor, y que seguan el consejo de sus viejos,
respetando los ms valientes.
Slo tres cronistas escribieron la historia de los
Chibchas en los ltimos sesenta ailos que precedieron
la conquista espailola: Castellanos, el Padre Simn y
Piedrahita. Este ltimo es el nico que trae unas pocas
fechas, las del advenimiento de los zipas Saguanmachi..
ca, Nemequene y Tiaquesusa, en 14:70, 1490 y 1514:
respectivamente, fechas que nos parecen muy cuestio
Dables, en especial la ltima.
Mucho hay que rebajar de las citadas narraciones:
discursos de fantasa que ponen los autores en boca de
los zipas y zaques, descripciones de batallllB, nmero de
combatientes. No es crefble que el bacat y el hansa
pudieran reunir cada uno un ejrcito de sesenta mil hom
brea. .En esto hay demasiada exageracin ; reducido
la mitad el nmero de combatientes que dan los cronis
tas ms moderados, todava nos parece excesivo. Para
dar una idea del esfuerzo de imaginacin que tenan
{l) PmDlUJirr.l. Lib. U, Oap. a.
-1"-
que hacer los indios para contar un nmero crecido,
baste saber que para expresar mil se servan de este
circunloquio : gue hisca yca ubchihica, es decir: cin-
co veintes diez vecea. Cuarenta mi~ se deca : gue hi8ca
yca ubcmhica, yca gue bo1a: cinco veintes diez veces,
dos veces veinte. ( 1)
Con todo, estos ftagmentos de historia bastarn
para du idea de las guerras intestinas en que con fre-
cuencia se hallaban envueltos los diferentes estados en
que desde el principio se constituy6 el pueblo chi[Link]ha.
(1) Para apreear la fecha 1883 habrfan neeedtado baoer uo
de dooe pa)abru: 1/fH hiHG po ubcAihlco, gtH hco reo eca, 11...
ea cuogu quOdcho tJaloo, ee deolr: clnoo velntee die& veoee, olneo
volntee IMiia vecea. veinte m6e trece.
OA!'ITULO xvm
l!aguaamachlca ooaqull&a toa J'uaaguugl, 't'eDce al guatablta 1 al uba-
que. declara la guerra al zaque, y mueren ambos en la batalla de Oho-
ooati.-Nemequeae caatlp la rebelin de losl.l'[Link], mfeta i
loe caciquea de Zlpaqulri 1 Nemoo6a, . .lta alevoaameate al guata-
bita y se apodera de IUI [Link], 10mete al ubaque. al uba\6 1 allllml-
jaca. da Jeyea ea au relao, declara la guerra al buar.a, 1 ea herido de
muene ea la batalla de Laa VueUu.-Sucdele Tlaqueau..-Llegaa
los etpallolea cuAndo ate eataba ea campa!& contra el [Link].-Eita
b\D loa Chlbchu ea progreso 6 en decadencia en la poca del deacubrl-
mfento!
Las continuas guerras de los zipas de Bacat (1)
eon sus feroces enemigos los Panches, los haban acos-
tumbrado la locha y al manejo de las armas. Rodea
dos de pequefios cacicazgos, habfanlos ido sometiendo
unos tras otros su dominacin. Cuando en el ltimo
tercio del siglo xv el cacique de Cbia, Sagoanmachica,
quien corresponda de derecho la corona, lleg sen-
tarse en la silla guarnecida de oro y esmeraldas de los
zipas, en Moequet (2), pudo contemplar con satisfaccin
so poder y sos riquezas. Pro psose seguir el ejemplo de
sus mayores, conquistando nuevas tierras. Resolvi ata-
ear los Fusagasuges, gentes poco guerreras, aunque
eran de raza chibcha. (3) Convoc sos tropas y escogi
algunos miles de soldados ag1erridos. Baj6 por el p-
(l) BaOGU, nombre formado def~~e, afa~tra, 1 lo, labraD&a.
(S) Jluequdcl (i'aou), vocablo formado de mu,qug, campo, 1
t4,labrauu.
. (8) Dice Pledrahlta que loe FaaaguagAea eraD de la mJama D&
el6o qaeloe Chlbehaa (Lib. n, Cap. I), "1 qae aaa veelaoeporel Bar,
loa 8ahaoe, habftabaa eoke loe rfoa Puea "1 8amapa& (Lib. t,
Cap. II). Una 1 otra aflrmaef6o aoD verdadera~. La8JO ae ooDtradl
.. claado por eferto ea doa puaJea dlatlDto. qae loe Faaalt&upea
araD de la mlama trlba "1 proYloela de loa 8atapoa (Lib. u, Oap D).
Jll hlatorlador Aeoeta 1Dearii6 ea el mlamo error.
-196-
ramo y monte de Fasung las tierras de su sbdito el
ubaque de Pasea. Esperbalo el enemigo con su ejrcito
en el risuefio y pintoresco valle de Fusagasug, ocupan-
do una angosta colina por donde deba entrar el zipL
Servfan de defensa natural este paso por un lado un
monte cerrado y por otro peligrosas pefias tajadas
hasta el ro PascL Era Saguanmachica militar avisado y
experto, y dispuso que una tropa escogida penetra-
se durante la noche :.or entre el espeso bosque, dirigi-
da po.t un jefe de la familia, y se situase la espalda de
los contrarios. Antes de amanecer estaban ya en el pues
to indicado, cuando los centinelas, sintiendo su presen-
cia, llamaron las armas. Sorprendidos al ver cortada
la retirada, y no sabiendo dnde ocurrir, vacilaron, y
dejando las armas se pusieron en vergonzosa fugL Aco-
metiles entonces con vigor el ejrcito del zipa, matan-
do muchos, y entr triunfante la ciudad llevando
prisionero al comandante en jefe, que era el cacique
Usatama, cuando el sol levante iluminaba su victoria.
Bien aconsejado el fusagasug por su aliado el ti-
bacuy, que sali herido, se rindi y se someti al ven-
cedor, reconocindose por su vasallo. Sagnanrnachica
regres Bacat por la serrana de Sabia, pasando por
sendas difciles cubiertas de malezas y de pantanos que
lo detuvieron unos pocos d~ts. Su triunfo fue celebrado
con sacrificios y fiestas que doraron mochos das.
Envidioso el guatnbita de la pronta victoria del
zipn, invadi su estado; mas ste no slo resisti vale-
rosamente su ataque, sino que sigui en su persecucin,
penetr en sus tierras y lo bati por dos veces, oblign-
dolo pedir socorro al zaque de Hansa, que era enton-
ces :Micba. Envi el zaque mensajeros al zipa para
declararle la guerra, y luego sigui con su ejrcito ai
-197-
Sur hasta ht frontera del bacat. Mas habiendo tenido
conocimiento de que ste lo esperaba con fuerzas con-
siderables, temi comprometer en una batalla la suerte
de su reino y se volvi cobardemente su corte.
El inquieto cacique de Ebaqne (1) quiso aprove
charse del abandono momentneo en que dejaba el zipa
el sur de sus estados para invadir los pueblos de Usme
y "Pasea ; pero antes de que pudiera prepararse para la
defensa, entr Sagnanmachica fuego y sangre por
Chipaqne y Une, lugares fronterizos. No qued otro
recurso al Ebaque sino abandonar su corte y refugiarse
en unos pefioles fuertes situados lR orilla de la laguna,
donde acostumbraba poner en seguro su persona y sus
bienes.
Libre ya de cuidados, preparbase el zipa atacar
en sos tierras Mich6a, cuando se vio envuelto en gra.
ves dificultades. Hambrientos los Panches de carne hu-
mana invadieron sos dominios por Zipacn y Tena,
la vez que el guRtabita amenaz con sus fuerzas Cha
y Cajic. Vise entonces obligado dividir su ejrcito
para atender su defensa por el Occidente y por el
Norte. Muchos afios dur esta porfiada lucha, que, in-
terrumpida por algn tiempo, se renovaba luego, hasta
que logr obligarlos quedarse quietos en sus tierras.
Como Saguanmacbica no desista de sus ideas de
conquista, y por otra parte queda vengar antiguos
agravios del zaque, se prepar entrar en campafia con-
tra l. Condujo rpidamente su numeroso ejrcito
Sop, donde se le incorpor la tropa del cacique de este
lugar, y de alU sigui en direccia Hansa por las tie-
rras del goatabita. que no se atrevi resistirle. Micba
~ formaclo 4e N. ....,... 1 p,., palo, 1 llamado
onuate Ubaqae. Deriva, ala dada, ea aombN .U. JooaJiclatl.
arblldo qae oreoe ea ella 1 qae tleae la ~~avla de oolor rojo.
-198-
DO pudo en esta vez evitar el combate, y se movi con
8118 hue8tes para esperar al enemigo del otro lado de la
frontera, deseoso de evitar los estragos que pudiera ha-
cer ste en sus estados. Saliendo de Chocont& se en-
contraron las dos fuerzas y empeflaron reflid{sima batalla
que dur tres horas, y en la que rindieron la vida uno y
otro prncipe. Aunque los Bacates alcanzaron la vic-
toria, se volvieron su reino sin ms despojos que el
cuerpo inanimado del zipa. Los Hansas acompatiaron
el del zaque, y en una y otra corte se les hizo suntuoso
entierro.
Ocup Nernequene el trono de Muequet pocos
aos antes de terminar el siglo xv. Fue el ms clebre
~e los zipns, y se distingui entre todos por su espritu
guerrero y [Link], su audacia en lns empresas y
la habilidad con que organiz y administr sus estados.
Frente l y como rival quien nspir siempre pri-
var de sus estados, se posesiou de la dignidad de zaque
de Hansa un mancebo como de diez y ocho aQS de
edad, Quemuenchatocha (1), tirano cruel que oprimi
sos sbditos durante ms de cuarenttt aos.
La primera preocupacin de Nemequene fue mos-
trarse fuerte hacindose respetar dentro de sus tierras,
antes de invadir las ajenas. Llam su sobrino Tis
quesusa, joven cacique de Cha, y le confi el mando de
una parte de su ejrcito para que fuera . sujetar
Jos Fosagasuges, que se haban sublevado. Parti ste
de Bacat& abriendo ancho camioo por la serrana de
Suba. Tuvieron tiempo los rebeldes de fortificarse en
aitios escabrosos donde era fcil la defensa, pero no re
aistieron el vigoroso ataque de los Bacates, que los
(l) El Padre 8lm6D eeeribe Qaemaeaobatooba 1 tambl6o llala
.ehatoeha; 1 Pledrahlta. QalmaiaobaM8ha, arepado qae mAl pro-
.plamea&e ee Qaemaeaqba~
-199-
vencieron y destrozaron, castigando con la muerte, des-
pus de la victoria, los culpables. Pacificada la provin-
cia, dej Tisquesoaa una guarnicin de guerreros gue-
chas en Tibncuy y regres por Pasen. cargado con los
despojos de los vencidos.
Nemequene, cnt1etanto, no se haba quedado ocio
so, pues haba ejercitado sus tropas combatiendo con
los Pllnches, I quienes oblig n permanecer en sus tie-
rras. De pronto, por el Norte, le llamaron la atencin
nuevos enemigos. Crey el zipaquir que no podfa. pre-
sentarse mejor ocasin de hacer la guerm ol zipa. Era
su provincia uua de las ms pobladas, y tena por ve.
cinos los Nemzas (habitantes de Nemocn), que le
ofrecieron su alianza. Entlaon las fuerzas unidas por
Cajic, pueblo fronterizo de los dominios del Bacat
Informado ste de la prfida invasin, sac los mejores
soldados de las guarniciones, y juntndolos con los que
tena consigo, sali rpidamente al encuentro de sus
enemigos. Dironsc vista entre Cajic y Cbfa, y all
mismo se empe el combat~ al bronco ruido de cara-
coles y fotutos. Cubrironse los aires de dardos lanza-
dos por las tiraderas; mas habindose mezclado los
combatientes, pelearon cuerpo cuerpo con las pesadas
macanas. Decidiee la batalla en favor del zipa, quien
persigui los contrarios y ocup sns estados. Lleg
triunfante Bacat cuando Tisquesnsa entraba tambin
victorioso. ( 1)
Como su ambici!l creciem con la prosperidad,
Nemequene se crey llamRdo reunir el pueblo chib-
cha bajo su cetro. Arda en deseos de medir sus armas
(1) Pledrahtta 81 el 6atoo e~olata qae habla del nloado de.
[Link] 1 de lu prlmeru campafl.u de :Nemeqaeoe. Pna
lo qae falta de esta parte hlat6rlca tenem011 la relacl6o de Outeli~
DOII, A qaleo 1lpe eo maohoe paotoe PJedrahftl, 7 repite ooD 8ICIUU
'ftriaolonn el Padre 8lm6D.
-200-
con el ms poderoso de sus mulos, el zaque de Hunsa ;
mas, siendo avisado capitaio, supo refrenar su impacien-
cia, juzgando que deba sujetar primero dos caciques
de quienes tema, con razn, que pusieran obstaicnlo
sus planes de conquista, ya ofreciendo su valiosa alianza
al zaque, ya invadiendo sus dominios luego que los
dejara desgaarnecidos: stos eran el guatabita y el
ubaque.
Buscaba el zipa la ocasin de hacer la guerra al
gnatabita sin que la victoria le costase gran sacrifi-
cio de vidas, cuando l mismo se la present incauta-
mente. Ernn celebrados los orfices de sus tierras entre
los mejores del pas de los Chibchas. Muchos de ellos
salan las provincias vecinas labrar tunjos y joyas
de oro, que todos tenan en tnto aprecio para ofrecer-
los sus dolos y sus santuarios, as como para adorno
de vivos y difuntos. Viendo el cacique la falta que ha-
can y que su ausencia era causa de que mermaran los
tributos, orden bajo penas severas que todos volvieran
sos hogares; disponiendo que si algn sefior necesi-
taba uno 6 ms orfices, diera en cambio un nl1mero
doble de sus vasallos, que deban ponerse al servicio
del guatabita mientras regresaban aqullos. Vise en
breve tiempo rodeado de un nmero considerable de
extranjeros que se mostraban con l obsequiosos y ren-
didos como si fuese su sefior natural. Envanecfase di-
ciendo que el mismo zipa le renda homenaje, puesto
que buscaba con tainto afln sos vasallos para tenerlos
en su corte. Era ciertamente Nemeqnene quien poco
poco llenaba la casa de su contrario de guerreros ex-
perimentados, avisados de que deban esperar sus rde-
nes para camplirlas estrictamente.
Para lograr el fin que se habla propuesto, tuvo que
-201-
v~ncer un obstculo de aquellos que en ocasiones r~
~neve la poderosa palanca del dinero. Guardaba el
p~ por donde el bacat poda hacer dailo al guata-
b~ta uno de los valiallos de ste, el usaque de Guasuca
(Guasca). Pudo obtener el zipa con ddivas y prome-
sas que hiciera traicin sus deberes y le diera una
noche paso libre con sus tropas. Dorma el guatabita
con su familia en las casas de su cercado, ignorando que
so enemigo se acercaba y las rodeaba, y que aquellos
quienes haba confiado la seguridad de sn persona eran
espfas que estaban en inteligencia con los que venan
atacarlo. Apenas tuvo tiempo de advertir lo que pasaba,
pues sin que le fuera posible resistir pereci con sus
herederos, vctima de la infame traicin del zipa y del
guasca, quien tom parte en el asalto.
Con tan fcil conquista agreg Nemeqoene sus
dominios una rica, industriosa y bien poblada provin-
cia, que se extenda al Norte hasta la frontera de Han
sa, entre Turmeqo y Chocont, y al Oriente, del lado
de Gachet, hasta los Llanos. Despus de haberla ase-
gurado con guarniciones, dej en ella de gobernador
un hermano suyo. Ya que le era prspera la fortuna,
quiso llevar adel11nte SllS conquistas invadi las tierras
del ubaque, penetrando en ellas, con su ejrcito dividi-
do, por dos vas: la de Chiguach (Choach) y la de
Portachuelo. Resisti valerosamente el cacique en sus
montaas durante seis siete lunas; pero viendo al fin
que sos vasallos disminuan y que seria intil toda re-
sistencia, se someti al zipa, con la condicin de que
admitiese por mujeres dos hijas doncellas que tena.
Confiaba en que tenindolo por yerno le hara menos
pesado el yugo del -rasallaje. El bacat se qued con la
mayor de ellu, que fue aumentar el nmero de sus
-202-
tiguyes, y dio la otra su hermano el guatabita. Asegu
rada sta nueva provincia con guarnicin de gente de
guerra escogida, se volvio la capital de su reino, don-
de fue recibido con demostrnciones de jbilo y ruido-
sas fiestas en que se representnron y cantaron sus vie-
torias.
No conteuto con haber duplicado en una solt' cam-
paa la extensin de sus dominios, el que se deca con
orgullo usaque de los uSRques no poda vivir sino ba-
tallando y venciendo. Las fiestns mismas, lejos de dis-
traerlo de sos proyectos de conquistns y de gloria, lo
excitab~n seguir adelante. P11reciJe por el momento
urgente someter tres caciques cercanos qne haban
conservado su independencia: eran los de Ebat Uba-
t, SnSR y Simijaca. Ataclos con fuerzas considerables,
las que resistieron con valor y nnn lograron recha?.ar-
las en algunos encuentros que tuvieron, defendindose
en el boquern de Tausa, pero al fin fueron vencidos y
tuvieron que resignarse ser tributarios del zipn, quien
los dej sujetos su hermano el gontnbita.
Engredo ste con Ja. alta [Link] que se vio ele-
vado, se mostr arrogante y codicioso con los vencidos.
Inquira con inters quines tenan f~tma de ricos y eran
dueos de joyas y preseas de valor. No fttlt quien le
informara que el ubaque tena oculto so tesoro en nn
fuerte peol que aparece tajado por el lado en que lo
bafan las aguas de ]a laguna del mismo nombre. Pre-
parse con gente armada para asaltar la guarnicin que
lo custodiaba, y vindose obligado pasar por Chigoa-
ch, donde resida un cacique vasallo del ubaqoe, logr
convencerlo de que iba en comisin del zipa visitar los
puestos militares ocupados con tropa. Podo as en-
trar con los suyos sigilosamente dentro del fuerte, ma-
-203-
tando muchos de Jos que lo defend{am. Los que lo--
graron hu{r dieron aviso del agravio su seftor, quiell
lleoo de ir:a por tan alevoso neto de pitaterfa que lo
privaba de sus bienes, reuni un nmero crecido de sus
vasallos y rode el peo), acometindole con ardimien-
to. Pot ms de cinco das dcfeodise con mucho brio
el guatabitR, que era hombre valiente; pero como le
tlltl\ban vveres, y las fuerzi\S de su contrario aumenta-
ban, resolvi salir pelear. Pena le daba separarse del
tesoro qae ya tena por sayo, mns no queriendo que
vol viera manos del ubaque, lo nl'l'oj la laguua. Lue-
go sali con su tropa ~n buen orden y luch desespera-
damente, pngaudo sn temeridad con su vida y la de sus
mejores oficinles. Qaecl victorioso elub1\qne, victotia
cruel aunque justa, puesto que con elln no tecobraba so.
tesoro y quedabn expuesto . Ja terrible venganza de
Ncmequene, quien le pedida cuenta de la vida de su
hermano!
Afortunadamente para l, discurri con sagacidad
y pl'Udencia el arbitrio que deba recu~rir. Despa-
ch mensnjeroR al zipa, cargndos de presentes, y bien
informados ele lo que deban alegar en su defensn, lle-
garon stos Rl cercado del bac;1t y se presentaron ante
Nemequene, con lns ceremonins y e) recnto de costum-
bre: sentados en cuclillas en el suelo, donde pusieron
Jos presentes, vuelta~ las espalclas y profundamente in-
clinados. Oy el zipn, con inalterable calma, el men-
saje del ubaqne, quien mand que compueciera l
mismo su presencia dar cuenta de su conducta.
Conocida la voluntad de su seor, sin alegnr excu-
sas ni buscar protextos de demora, se paso prontnmente
en camino con la comitiva necesaria para llevar ricos
presentes. Consistan stos en veinte hermosas donce-
-2M-
Das adornadas con preciosas joyas, cien cargas de man-
tas finas y bien pintadas, mochas esmeraldas escogidas,
y pequei'ias figuras de animales hechas de buen oro.
Ning6n objeto de valor quiso recibir el zipa, y se con-
tent con escoger dos mantas de algodn, y eso por
no desairar su vasallo, pues deca que del acusado no
se debe aceptar prenda alguna que contribuya que se
tuerza la justicia.
Mostrse el ubaque tan persuasivo en la defensa
que hizo de so resistencia al audaz salteamiento del gna
tabita, que no dud ya el bacat de la colpa de so her-
mano, y le permiti regresar sus tierras pasados seis
meses, libre, honrado y colmado de favores.
Ya que tnto haba guerreado Nemeq11ene, y que
haba [Link] casi en todas direcciones los lmites de
sus estados, quiso, antes de p.-oceder nuevas conquis..
tl\8, organizarlos convenientemente. Consultando las
antiguas costumbres, orden leyes para el castigo de los
delitos. Publicadas stas por los pregoneros, se conser-
vaban en la memoria de las gentes por la puntual eje-
cucin que les daban los caciques. (1)
Cuando crey que era llegado el momento de me-
dir sus fuerzas con las del poderoso zaque Quemuencha-
tocha, llam los usaques y caciques su corte. Mani-
festles el proyecto que tena de obligar al hansa
rendirle vasallaje, y les dio plazo de treinta das para
que concurrieran todos, con so gente armada, los es-
paciosos campos de Bacat. Cumplido el trmino sc-
iialado, se presentaron los caciques ante el zipa con sos
tropas armadas de macanas, picas, hondas, tiraderas y
flechas. Cada cual fue tomando sitio aparte, y se dis.
tingnieron unos de otros por el color de sos divisas y
(1) BD el oapftalo IX babl,moe ele ..tu ly...
-206-
banderolas, y por la diversidad de los pabellones. Enor-
gullecase Nomequene, la vez que se llenaba de con
fianza en la victoria, pasando revista, acompafiado de
sus principales jefes, los miles de hombres que cubran
la Sabana. (1)
Luego que los jeques sacrificaron las vctimas hu-
manas ofrecidas al Sol para asegurar el xito de la cam-
pafia, se puso en marcha el ejrcito. Entr por las tie-
rras del poderoso turmequ, vasallo del zaque, haciendo
estragos. No se haba descuidado el hunsa en prepa-
rarse para rechazar el ataque, y con el auxilio de algu-
JlOS miles de guerreros (2) con que se present su aliado
Nompanm, cacique de Iraca, puso nmero igual de
combatientes los que mandaba su contrario, y sali con
sns huestes . campaa. Encont~ronse enfrente del
punto llamado Anoyo de las Vueltas, separados los dos
campos por el riachuelo. Antes de darse la batalla, en-
vi el zipa mensajeros al zaque proponindole que le
rindiera vasallaje y evitara con esto su ruina. Mandle
ste una embajada para contestar su mensaje provocn.
dolo que decidienn los dos la contienda en singular
coJLbate, y que el vencido reconociese por seor su
contrario y le pagase tributo. Alterse Nemequene,
considerando el desafio como un acto de osada del
hunsa, y cotafiado en su valor se mostraba dispuesto
aceptar el reto; mas los usaques lo disuadieron de tal
intento, dicindole que un prncipe tan grande como l
no poda salir combatir con un cacique quien ya
tena por su vasallo. Suplicronle todos que se diese la
batalla ein diferir ms tiempo.
(1) OutellAooe dice qae reaal6 50,000 hombree de [Link]; Ple-
[Link] dice qae 60,000, [Link] qae aoo uno y otro muy uae-
:ndoe.
(1) Doce mil, di~o Castellanos 1 Pledrahita.
Po&itkonaeenorden [Link] [Link] y otro lclo,
[Link] principi al sangriento combate con faria propia.
de- encamisados enemigos. Rodaba~ por el suelo dia-
demas y penachos cayos duefios caan heridos de muer
te, lastimado el cuerpo por los dardos y por las puntas
de las picas, 6 quebrantados los miembros por Jos fuertes
golpes de macana y las duras piedras. La estrepitoaa
gritera ahogaba los lamentos de los moribundos. :M:os-
trbase Nemequenc. en todas partE's animando los
suyos, conducido en ricas andas cubiertas de lminas de
oro y adornadas con esmeraldas. Recorra su campo el
hunsa en otras de no inferior valor, deseando ambos
encontrarse, cuando nn agudo dardo hiri profunda-
mente al zipa en el pecho, lastimando los pulmones.
Auanc l mismo con esfuerzo la homicida punta, y,
comprendiendo la g1avedad de la herida, pidi sos
amigos que vengaran su muerte y no cejaran en el com-
bate. Llenronse de turbacin los que le 1odeaban,
quienes se apresuraron SRcarlo del lugar del confiic-
to. Cundi por las filas la fatal noticia; con el sobre-
salto aHojaron las tropas, y atacaron al enemigo con me.
nos vigor que al principio. Comprendiendo el hunsa
que cedan, diles con tal denuedo repetidas cargas,
que todos volvieron e~:Spaldas. Sigui en su. persecu-
cin hasta Chocont, de donde regres victorioso sus
estados, sin cobrar la victoria.
Nemequene fue conducido rpidamente en sus an
das Bacat, donde los jeques intentaron curarlo, pero
todos sus esfuerzos por sal vario fueron vanos, y rindi
la vida antes del quinto da despus de su llegada. Llo
r~ron sus sbditos su muerte cubrindose de luto y
tributando magnficos honores fnebres al ms ilus
tre guerrero y hombre de estRdo que tuvo el pueblo
chibcha.
- 207 '-
0cup el trono de los zipas el sobrino de Neme.
qeile~ Tisquesusa, cacique de Cha, al quien le tocaba
de derecho. (1) Era ste de gallarda y gentil disposi-
cin y mostraba en sus actos la gravedad propia de su
pue&to. Aunq11e dotado de espritu menos guerrero
qne su to, dej que el ms famoso general que tuvo
ste, Saquesaxigua, invadiera los dominios del hunsa,
se paseara victorioso por Machet, Tibilita y Sotatenss,
y no regresara Bacat sino despus de haber cobrado
tributo de gucrr& los caciques de esa regin.
Animado del deseo de vengar la muerte de su an-
tecesor, preparse Tisquesusa para nuevos combates;
cuando ya se crey bastante fuerte, hizo 1l1\mamiento ge
neral y reuni numeroso ejrcito. Psose luego en cami
no para Hunsn, resuelto dar fin las continuas compc
tencias de los zaques. Un suceso inesperado interrumpi
la marcha de lns tropas y cambi el curso de los aconte
cimientos; ciento seserita y seis hombres de raza descono-
cida, montados sesenta de ellos en grandeH cuadrpedos
nunca vistos, penetraban por el Norte y se internaban
ya en los vastos y populosos dominios de los Chibchas.
Vise el zipa obligado dar de mano sus proyectos
blicos para atender la defensa de su territorio. (2)
(1) Bl Padre 8lm6o dloe qae Do le oorreapoDdfa el mando' Tia
quee~~~a, porque Do era caclqae de Cbfa; Oaatellanoa '1 Pledrablta
dloea lo oon"'rio.
(2) Piedrablta refiere loa becboe de dlatlnto modo. 8eg4n 61, lu
tro~ del a:ipa babfao [Link] 4 TibaDA cuando el Sagama:d, ' 'com
padecldodel ettrago lamentable, qae ameouaba aquellatempeatacl
[Link], ae interpuo tao 'tiempo entre loe d011 prfaclpee, que, ccm
que l tunja di una [Link] partida ~ oro al bog,td, ajaat6 tre
gau por vela te luau." SI loe beeboe hubieran puado 4le eea mane
" lo habrfa dlobo Cuteliaooe, que debla eaberlo, puesto q11e eoao-
ol6 1 trat6 al Sugamu:d.
Bl mlamo Pledrablta dloe q11e Tlaqauaa ocup6 el trono de lo.
&lpu ea 1514. Loe aaoeeoe ele au reinado aoa tao eeouoe, que con
eUoe no ea poaible lloar loe velatld6a aoe que traDIIOurrleron entre
tata feeha y la venida de loe eepariolea. Jl~ea: de Q11uacla, oltado
por Ovleclo, dloe que poaefa elaeliorfo ele BaoatA catoree afloe ante.
de la lleada de loa e1paflolea. Siendo aaf, empe&6 ' reinar ea 15JJ.
-JOS-
Terminada esta resefia de los pocos suceaoa que
se conocen de la vida de este pueblo, ocurre preguntar
si estaba en progreso en decadencia cuando los espa-
floles conquistaron su territorio.
Algunos autores han credo que los Chibchas ' ape-
nas conservaban las ensefianzas y los restos de una ci..:
vilizacin anterior, debilitada por las guerras continua-
das en la disputa de .su suelo." (1) Tenemos muy dis-
tinta opinin este respecto. El pueblo chibcba estaba
en so apogeo en el siglo xvr, y marchaba rpidamente
la unidad y la centralizacin del gobierno. Los lti-
mos zipas de Bacat, vencedores de los enemigos de las
fronteras, haban sometido los caciques que los rodea-
ban al Norte, al Sur y al F..ste, y sus dominios se exten-
dan desde Simijaca hasta P~ca, y desde Zipacn hasta
los Llanos; preparbase el zipa Tisquesusa hacer la
guerra al zaque al frente de un ejrcito numeroso y
aguerrido en los combates, y sin la llegada de los espa-
iloles probablemente habra ocupado los dominios de
ste, para seguir adelante en sus conquistas (2). La ri-
queza se haba aumentado entre los Chibchas, y se pro-
curaban cantidades considerables de oro en sus cambios
con las tribus vecinas. En las construcciones empezaban
sustituir la madera por la piedra, material con que se
edifican los monumentos que llevan la posteridad el
recuerdo de las naciones.
Otros autores sostienen que " los Pan ches y los Mu-
zos adquiran diarias ventajas sobre los Chibchas, inca
paces ya, en la poca del descubrimiento, para conser-
(1) ZBBD.a.. Bl Dorado. Papel Perl6dico Dtmrado, aflo IV, P'
aloa US. Bllaeo Be!slaa tamb161l dice:
" Cwm4o loa JI11ICU 'rieron desaparecer au imperio bajo la planta
pdola, ya estaban en plena decadencia."
' (1) AOCN!t& es de la miama opiDI6n. V6ae ea Compmtlio At4l
rico. O&p. XI, pfIDu 189.
-209-
var sus fronteras." (1} Decir esto es desconocer por com-
pleto la historia. Los Panches y los Muzos reunidos eran
diez veces inferiores en nmero los Chibchas ; se ha-
cfan unos otros la guerra ms cruel ; saUan de sus
montafias, como las fieras de sus guaridas, acosados por
el hambre de carne humana, y no impulsadoll por mvi-
les de conquista, y finalmente, lejos de haber adquirido
diarias ventajas sobre los Chibchas, los ltimos zipas los
tuvieron constantemente raya, como lo hemos dicho.
(1) O.&.BLOS OUIIBVO IIBQOBL PriAUforlG f fJioJa, Bogo"'
1818 <P'8lDu 70 1 71).
TlraDfa de Tllques111a 7 Quemuencbatocha.- Cmo pucliel'Oil 181 eap&
lloles eomeCet i la nacin chlbcba!-CoDe&ancla 7 nlor de loe Cute
Jlanoe -Eleuelo de TtlquCIIWia, [Link]:ia de Mt8 i loe eapaftolea 1
llt muerte.-Quemuencbatocha es hecho prllionero dentro de IU pala-
cio, 7 muere pron&o de vejez.-Convenln del Supmul 1 J'UI08 de
lngelo cue de 61ae reftenm.-Resla&encla tenas del tundama; Balta
ear Maldouado le da muerte Yiolenta.-Perlpeciu del gobiorno de 1:5a-
queaulgua; pre&ende Queeada que revele dnde guardA el &eeoro, lo
eomece ~ &ormeu&o 7 lo hace morir i coDII8Cuellci& de 61.-0ouenln
de Aqulmiuaque; muere depilado por orden de HeruiD P6readeQue-
ada con ftl'ioe otros caclqua.-Hern P&ez muere herido por un
rayo.-Don loan, cacique de Tundam, agraviado por el oidor Cor
t6l de Mesa, ae IUlcld&.-Cort& de Mea& ee degollado en Bogod.-
Trmillo de la conqulata 7 condicin ul&erior de loe Chlbchu.
La historia slo conserva los nombres de tres de
los principales jefes que gobernaban los estados chib-
chas cuando Gonzalo Jimnez de Quesada invadi su te-
rritorio : Tisquesusa, Quemuenchatocha y Sngflmnxi.
Era el primero un tirano cruel y temido de sus sb-
ditos, quienes oprima exigindoles tributos excesivos
de oro y esmeraldas. No se distingui por el valor mi-
litar, y los espaoles nunca lograron verle la cara. (1)
Quemuenchatocha haba subido muy joven al tro-
no de los zaques, y se hallaba entonces ec edad avanza-
(1) Ballamoe gravea eontradlccionea en loe cronlltu en todo lo
qae 18 refiere A Tllk)Ueeaea. Cutellanoe dloe, hablando de m maer-
te. que "loa prlaclpalee '1 menoree de todaa lu provincias que l"f'.g(&
hicieron doloroeo ~entlmlento. por 1er 4 todoe elloe agradable." de-
g6n Jlm6nu de Qaeeada. teetlgo de loe heelloa, A qniea cita Ovieclo,
' el dfa que 18 aupo cierto qae era maerto, fae general el alegria en
toda 111 tierra. porque todoe loe eaolqan J181ioree quitaron de lf
una tlranfa ma7 grande." 861o Pledrahlta 18 adhiere A la oplDi6D
ele CutellaoOL Herrera refiere que A loa luello. qae 18 acercaban A
ofreeer bUtlmeatoe 1 mantas 4 loe eepaliolea, cuando lograba pren-
clerloe, loe baofa matv '1 apalear, J 4 otroe lee rugaba lu ID&Il~
f paeetaa al cuello, eoea entre elloe [Link], loe echaba cll-
cl6Dclolea que fa818D A loe hombrea noevoe qae loa veasuen.
- '111-
:u. :Era .hombre de gran corpnleneia y de :aspecto feo
1 desagradable, pues tenfa la. oaramuy .ancha y la naril
enorme y torcida.
Dotado de astucia y de r,agacidad, . moatr&base di-
ligente y muy vigilante en todo lo que se refera algo
bierno y se hacia temer y respetar de todO& Siempre
fue precipitado inexorable en sus castigos. Era tan
inclinado aplic:lr el suplicio de la horca, que cuan
do entraron los esp1\i'ioles hallaron al poniente de Ton.
ja nn cerro con gran nmero de palos hincados y cuer
pos pendientes, al que llamaron el eerJ'O de la horca.
Aun por faltas de poca gravedad haca clavar en dicho
alto un madero abierto en la parte superior, en el que
metan, manera de cufia, el ctiello de la vctima. Usa-
ba con ftecuencia otros castigos ms ~ttroces, sin que sus
sbditos se atreviesen quejarse de su opresin ni
fllltar en nada sus mandatos. Muchos se sentan pro-
fundamente lastimados por la crueldad con que haba
dado muerte sus deudos ms queridos, pero no se
quejaban, por temor de correr igual suerte.
En el cacicazgo de Iraca haba tenido Nompanm
por sucesor Sugamuxi, cuyo nombre vino sustituirse
al que tena antes su estado. Pronto lo daremos conocer.
Cmo pudieron someter 166 hombres un pue
bloque contaba un milln de habitantes, y tena la
sazn numeroso ejrcito? (1) El espanto, la sorpte-
sa y el desconcierto causaron la ruina de los Chibchas.
Si se hubieran unido para la defensa, su nmero habra
bastado para oprimir y vencer esa partida d~ hroes,
" flacos, debilitados y remotos de socorros y de fllVor
humano."
(t) 8e6o loe croolata, entre el zipa 1 el baol& teofao eo oam
paflalJO,OOO g11erreroe. Bieo puede red11clr.. eate o6mero i h oaar
taparte.
-212-
El autor del Apltome de la conquiBia pinta esto muy
lo vivo y en muy pocas frases :
" Cuando entraron en aquel N uevo Boino los cristianos, fue
ron rescebidos con grandsimo miedo de toda la gente, tanto que
tuneron por opinin entrelloa que los eapanolea eran hijos del
Sol y de la Luna y que ellos loa haban engendrado y on~a
do del cielo estos sus hijos para caatigallos por sua pecadee..,.
Ansi entrando pctr los primeros pueblos los de81ithparaban y ae
auban lu sierras que estaban cerca, y dende alli lea arrojabm
sus hijicos para que comiesen . Sobre tiollo cogieron miedo i.
los caballos, tanto que no es creedcro; pero deapua, hacindose-
lea los eapatlolea tratables y dndoles i entender lo mejor que ser
poda sus intentos, fueron poco poco perdiendo parte del mie-
do, y sabido que eran hombrea como ellos quisieron probar la
Tentara. Cuando eato fue era ya muy metidos en el Nuevo Reino
en la provincia de Bogot; all salieron dar una batalla, lo me--
jor en orden que pudieron, gran cantidad de gente; fueron fa\cil-
mente desbaratados, porque fue tan grande el espanto que tuvie--
ron en ver correr los caballos, que luego volvieron las espaldas 1
aa lo hicieron todJUJ laa otras vec-..ea que ae quisieron poner ea.
esto, que no fueron pocas. Ea la provincia de Tuaja fue lo mis-
mo cuando en ello ae quisieron poner, por eso no hay para
qu dar cuenta de todos loa recuentros y escaramuzas que ae tu-
Tieron con aquellos b&rbaroa, mis de qne todo el afto treinta 1
siete (1537) y parte del de treinta y ocho ao gast en subjetalloc
unos por bien y &otros por mal."
No pretendemos con esta cita deprimir los hroes
que llevaron feliz trmino la ardua empresa de la co
quista, pues antes hacemos nuestras las ideas conteni-
das en los siguiente& versos de Castellanos:
Haba de pintar aquesta historia
U na pluma de prsperos caudales;
Porque nlor y fuerm tan notoria,
Tanto perseverar en tautoe males,
Eacede loa ms dignos de memoria,
Y vuela aobre fuersaa naturales.
................................
-218-
Todos eran valiente.,
Al general anbyectoa y obedientes,
En laa adversidades mny pacientes,
En loa trabajos son infatigables.
Volviendo & Tisquesusa, cuenta el Padre Simn
que, cuando se preparaba hl\cer la guerra al huna,.
tbvo un sudo que lo preocup mucho. Representle sn
imaginacin que se estaba bailando ensn casa de recreo
de Tena, y que toda el agua se le convirti en sangre.
Lleno de temor, hizo llamar los principales jeques de
sus dominios para que le explicasen el suetlo. Los ms
viejos dieron primero su parecer, declarando que signi-
ficaba que el zipa se haba de batlar en la sangre del za--
que; todos los que estuvieron de acuerdo con esta in-
terpretacin, tan & la medida del gusto de su setlor, los
premi con mantas, joyas y favores. Haba en Ubaque
un jeque famoso entre todos, llamado Popn, que se
jactaba de tener continuas plticas con el Demonio. Po-
pn desapareci de Bacat& la noche antes de presentar-
se & declarar el suetlo ; caminando para su casa, encon
tr dos tres indios principales, & quienes dijo poc()
ms menos lo siguiente :
"Vulvome f. mi tierra sin haber explicado vuestro sipa:
el auefto, por ser muy diferente lo que le ha de suceder de lo qne
le han declarado loa otros jeques, y si yo se lo dijera en su pre-
aencia me haba de matar, por ser como ea tan cruel; pero decid-
le que lo que soft6 que lo parecia se bailaba en sangre no quiere
decir que se ha de bailar en la sangre del hunaa, sino on la suya
propia, porque unos hombrea de otras tierras que van llegAndoae.
ya .eta, lo han de matar."
Dicho esto, sigui su camino tratando de ponett
en salvo su persona, pues no dudaba que el bacat& lo-
baria buscar para castigar su temeridad, quitndole la.
-~''--
-vida. As lo intent, aunque fueron intiles todas la di-
ligencias f!Ue &e hicieron para dar con l. (1)
CaRndo supo Tisquesasa que los espatloles segulan
del pueblo de Suba para Moequet, sali6 precipitadamen-
.te con sus mnjeres y Bus tesoros on lugar ocnlto. Des-
de all enviaba sos tropas hostilizar los hijos del Sol,
recomendando todos que guardaran el secreto de BU
escondite. Pas<S algu tiempo, y cuando ya estaba con-
quistada gtan parte del territorio chibcha, un indio so-
metido la terrible prueba del tormento reve16 el pa-
radero de su seor. Hallbase ste con su ejrcito en
un bosque inmediato Facatativ, donde tenia casa de
recreo, probablemente en el pintoresco lugar embelle-
cido por enormes bloques errticos que se llama Cercarlo
-del zipa. PartiJimnez de Quesada acompaado por par
.te de su caballera, y despus de camin11r toda la noche,
dieron al amanecer en el campamento enemigo. Sor-
.prendidos los indios, no acertaron defenderse, y slo
pensaron en huir. Tisquesusa sali con algunos de los
principales de su corte y de su guardia por una puerta
-del cercado, y fue helido de muerte por el pasador fle-
cha de la ballesta de un soldado llamado Alonso Domn-
guez, que le tir ain conocerlo. (2) [Link] sus amigos
un bosquecillo prximo, donde muri [Link] en su san-
gre, como se lo haba anunciado el jeque Pop6n. Los
usaques lo enterraron en un lugar oculto.
El hansa Quemuencbatocha no opuso ninguna re-
sistencia los espaoles. Cuando ya llegaron las
puertas de su cercado, vindose imposibilitado de huir
(1) Bl jeque Pop6u hizo tenaz realateocla & la predloaoi6u evau-
-tr'lica eu la provioola de Ubaque, pero al flo 18 oouvirti6, elrvieudo
-de aacriat4u el reato de 1u vida.
(Z) A1l refiere Jim4Suu de Qoeuda la muerte del zlpa eu ID
Comptmdio ld.,torlal, Lib. I, Cap. 11, citado por Piedrahlta. Herre-
ra dloe que mori6 herido por uoa flltooada: ooe ateoemoe al dleho
de Qa. .da, que fue tea~tgo de vlata.
~ 116:-
~r. :S~s all9s y .su . exc~iva obesidad, se hizo llevar
1JJ10 c1e los aposentos interiores do su palacio. S~ntcSse,
aeg6.n la costuml;re de sQs mayores_ en una silla baja
de madera labrada y con espaldar muy vuelto [Link]
etrs. Sarvale de alfombra un lecho de cuatro dedos
do espartillo suelto y menudo. Estaba con el rostro gra-
ve y severo, y muchos de los principales caballeros do
su corte lo rodeaban, permaneciendo todos de pie. Tan
persuadido estaba de su grandeza, que no dud4lba que
los esp1afiole3 lo haban de respetar como lo hacan sus
vasallos, y que no se atreveran poner las manos en
su persona. Cuando vio entrar Quesada seguido de
seis hombres armados por el patio del cercado y lle-
gar su presencia con el semblante animado, se qued
quieto sin dar muestras de alteracin. El licenciado lo
hizo poner luego preso en lugar eegaro y con guardias.
Aunque se le volvi pronto la libertad, poco sobrevi
vi su desgracia.
Sugamuxi vio con horror su ejrcito vencido y
puesto en fuga por un reducido nmero de espaoles
)Jlandados por Jimnez de Quesada. El clebre templo
de Sogamoso qued reducido cenizas, y las lminas,
platos y otros objetos de oro que adornaban el cercado
del caciq:1e y los santuarios, fueron presa del vencedor.
Resentido y enconado aqul por la prdida de su po-
der y de sus tiquezns, de las que logr salvar no poca
parte, entr en alianza con el tundama, y se someti
cuando ste fue vencido. Arrepentido de sus errores
idoltricos, el altivo sucesor de ldacansis inclin hu-
milde la frente y recibi las aguas del bautismo cris-
tiano con otras personns de su familia hncin 1541.
Psosele el nombre de D. Alonso, y fue muy cele
brado y estimado de los conquistadores y de los reli-
-916-
giosos por su despejada inteligencia, sn .carcter insi
nuente y simptico y sus dichos agudos y originales.
Distinguase, adems, por la liberalidad con que usaba
de sus riquezas. Merecen recordarse algunos rasgos que
pintan la agudeza de su ingenio. Hallndose en Bogot
en una visita con un oidor, le mostr6 ste un retrato
del rey de Espaa. Quedse D. Alonso mirndolo con
atencin, y entonces le dijo el oidor : "Qu os parece,
D. Alonso, nuestro rey?" Respondile con mucho
sosiego : "Muy bien, si tuviera su corte en Sugamuxi. ''
Aludiendo finamente con esta sentencia la dificul-
tad de gobernar bien hallndose tan gran distancia
de sus sbditos. En otra ocasin le dijeron que iba un
juez muy jasticiero [Link]; volvindose entonces
los indios les dijo fuesen al r(o ver cmo corran las
aguas, y si no iban para arriba sino para abajo, como
de costumbre, no creyesen que aquel juez haba de
seguir otro camino que los anteriores.
D. Alonso sobrevivi ms de veinticuatro aos
la conquista, y muri muy generalmente sentido. Los
padres franciscanos le dieron sepultura en Sogamoso,
y probablemente uno de ellos compuso en sn honor el
conocido epitafio cnya copia se debe al Padre Bernardo
Lago. (1)
(1) B6 aqof eete lmportaDte di)ODIJleDto hl6rloo:
".AM,.\~andola lo
AMsy qoahala edutll 8upm01i '.pell4 pca6G biJ11811e& tt qtle bllqoa:
101lho ,.. ..,. d Cuadlaamarca bie puyquy ea elw &l piJ: IUI magoe d
cltllcu IWI, ma 114 mvpa aeiae~eq1lllqoa clliea Tel s- piqoihila. .Apdil
aepiCDa bl ftltetJ...
La V&dooel6o Uteral oomo algoe:
"1 Al, gran dolor 1
Aqot muerto el grao Bopmus , Clcique, aelior &IIWlte ele 10 paeblo;
el mejor hombre de Cwllloamarca: aliga 1 honra ele ID derra; el amlo
de a hljol del Sol, al an reYerenci6 lU lacee del Sol que reaplaadeCit.
Bo&oemoaporlllalma."
Hemos puedo eo letra euntva 1u palabru chlbohu del eplta-
lo, 6 lu que, eo oueetra oplal6o, 4ebea aareif&ne lu eaatzoo D-
. - 217-
Fue el tundama el nico f!ntre los caciques pode-
rosos del pas de los Chibchas qno rti tenazmente
& la conquista espaflola. Era muy altivo, belicoso y atre-
vido, y tena raras dotes militares, como lo demostr
defendindose y fortific&ndose con sus tropas en la isla
de Duitama, llanura rodeada de [Link] donde no po-
da obrar la ca ballerfa espaflola.
Estando el capitn San .Martn en el pueblo de Iza,
lleg su campamento un indio con la cara, brazos y
cuerpo hallados en sangre; traa recin cortadas la mano
izquierda y ambas orejas, colgado todo de los cabellos.
Cont que vena de Tundama, donde habiendo llegado
la fama de los valerosos hechos de los hijos del Sol, l,
como viejo experimentado, haba aconsejado al caci
que que les saliera de paz con algunos presentes, como
era de costumbre. Ofendido el tirano lo reprendi seve
ramente y con crueldad lo hizo mutilar, dicindole que
faera decir los suachies que llegaran, que los pon-
dra de esa suerte ellos y los que los siguieran.
Ni aun de los caballos, que tanto espanto producan
entre los indios, tuvo miedo, pues entre otros recados
amenazantes que enviaba los espaoles, les haca
decir que esperaba hacer paveses de los cueros de sus
caballos, y de los di..otcs de los hombres cuentas para
sos mujeres.
pleotaa, en oada una de 1aa [Link] [Link] haber oamblo de uq letra
por error de copista: quaT...ia (gutahtatta, mturlo), qae (g1Jt 6 tlf.U,
ptublo), blrqiUC ([Link]), 1 ptqulAI (pqulhta). Blepltaflooo
fqe, puee, eeorlto [Link] ea leogo.a ebabeba, alDo mesclaodo
Yoeabloa tomadoa de Gak con otro. del dlalecto de [Link]. Al
gllo.u de lu Yooea cblbebu ea natural qo.e flleran lu mllmal ea el
dlaleeto de Sagamui. Debl6 de componerlo ana penona tue tu-
'f'leae eoooolmleoto de amboe leogaajea, pero pooo nnada ea
lu reglu gramatloalea, como lo indican el uao de la eo laa 't'ooea
hculu, IIHI 1 chlu como algno del [Link], 1 otru looorreoelooea.
. . Bl Padre Lago traduce 1aa palabraa Bua [Link], BJl emo,
qae fue, probablemente, lo qo.e ct~&IIO decir el autor del epltaflo,
pero no hallando YO& ")ropla para traducir eme, emple el vo
oablo [Link], qo.e [Link] decir: qtu .-la ruplllftdor.
....;.:- 2t" ~-
Vencido el tnndaIl despu9 delarga y porfiada
rsistncia en el patno de Doitama1 luch an ' algta
tiempo, "inclinando al fln so cuello siempre libre, al yugo
de perpetuo vasallaje." Pagando no dfa el tributo, q'ae
entonces se daba en oro labrado, Baltasar lrlaldoado
remachaba las joyas martillo para fundirlas. Pregon
tado por qn no tmfa bastante cantidad de oro, el
tu odama, disgustado, respondi6 con algn desabrimiento.
Encendido en c6lera el jefe espaol, levant6 el muti
llo y lo hiri de muerte, quebrantndole la cabe~.a.
Maldonado, que era valiente entre los valientes, de-
plort.S toda su vida su criminal arrebato de clera. Por
pena de este delito y de otros castigos excesivos lo
priv6 Miguel Doz de Armendltriz de los repartimientos
que tena. Apel6 de la sentencia ante el licenciado Pe
dro de la Gasea, que gobernaba en el Per, y !!te lo
dio por libre y lo restableci6 en sus bienes y honores.
La suerte finul de los ltimos prncipes qne lleva-
ron el titulo de zipn, de z~que v de tundama, no fue
menos desgraciada que la de sus inmediatos antecesores.
Por la muerte de Tisquesusa usurp6 el trono de
los zipas su sobrino y capitn general Saquesaxigua (1),
atropellando los derechos que . l tena el cacique de
Cha. Era el ms hbil general del ejrcito de Bacat,
astuto, liberal, de presencia agradable, muy respetado,
y acostumbrado, como su tfo, ejercer despticamente
la autoridad. Empez6 por hacer guerra tenaz los es-
paiioles, inquietndolos con a&altos continuos. Dos in-
signes caballeros de sangre real, Cuximinpaba y Cuxi-
nimegua, le bftcfan oposici6n, murmurando abiertamen-
(1) Cutellaooa eeorlbe 8tM:ruaigfltJ, el Padre 81m6n &itlrUt#l-
qua 6 Bojlptl, 1 Pledrablta Zaquua61ppo. Como loa BaoaUea DO ba
efaD aao de lar, noa lnelln&moa A oreer q11e 1a propio nombre _.
&JqtHIUigUG.
t&[Link]:~. :. 'temeroso de:petder=[Link],dM6rrilin6 ha~
la -paa con 108 .espafioles. Psose en camino acompafiati().
de la genteprincipal de la corto, con muhos criados car.~
gadoa de regalos consistentes en finas mantas, ricas joyas-.
de oro y esmeraldas. Siguieron adelante los mensajeroa:.
anunciar su v.-mida al licenciado, quien los ret'ibi Con
agmdo y envi so encuentro algnno3 de sus principa-
les capitanes. Fue muy cordial lo recepcin~ tvose por
magnfico el presente "que fue de las ganaucias crec-
mico~," y el zipa dio vnsallnje y obediencia al rey de
las Espaas, en lus manos de Jimnez de Quesada.
Poco despus atacaron los Panches las fuerzBS unidas,
de los dos jefes amigos, y les dieron sangrienta [Link].
Con t'ste triunfo crey Saquesaxigoa llegar al col- .
mo de la prosperidad y reducir sns rivales l11 impo-
teociR. No sospechaba en medio de lns fiestas que le
dieron sus sbditos en Boj ac, que muy pronto se le con-
denara un fin afrentoso. Acercse Cuximinpaba con
mucha cautela Hernn Prez de Quesada, y le asegu-
r que Saquesaxigua era usurpador, cosa que los espa-
ftoles ignoraban, y que adems se haba hecho dueofto
del tesoro del bacat. Hern:in Prez firm con algunos .
de sus compafleros de armas, tan codiciosos como l,
un escrito dirigido su hermano el licenciado, en el que
le peda que lo mandara prender y reducir prisin has
ta qne entreg1ua las riquezas de su rebelde predecesor.
Quesada hizo condncir nl zipa preso Bogot,
intent persnndirle que entregara los tesoros que tenfa
escondidos, que no ernn de l sino del rebelde Tisque-
snsa, para que goznra de su Jibertnd y conservara el po-
der sin que nadie pudiese arrebatrselo. Ofreci Saque-
saxigua entregar todo el oro que tuviera, siempre que
se le dieran cuarenta das de trmino para recogerlo, .
-120-
pues aleg que lo tena repartido entre varias de BUS
:gentes. Conrinose en ello, y entonces llam algunos
vasallos de toda BU confianza y les dio rdenes secretas.
Cada da traan un" carga de joyasy lminas de oro
envueltas en una manta, las que producan muy agra-
dable sonido metlico para los odos espatloles. Treinta
.Y seis indios cubiertos de galanas telas acompaaban al
que llevaba la carga. Pasaban por el aposento del sipa
otro enarto, donde haba instado los hijos del Sol
qne no mirasen hast.a el ltimo da ; C4a la carga al
suelo con sonoro golpe, y luego cada indio echaba disi-
muladamente parte de las joyas en una mochila que te
na oculta bajo la manta. Transcurrieron los cuarenta
~fas sin que el infortunado prncipe hubiese hallado oca-
sin de fugarse, qne era lo que intentaba. Entraron los
espaoles llenos de alborozo al cuarto donde esperaban
hallar depositadas grandes riquezas. Modos de clera
salieron de alH, y llenos de asombro de borla tan cruel.
Quesada no podo contener so indignacin, y mand po
ner en duras prisiones al autor del engao, no sin ame-
nazarlo y hacerle dar algunos palos.
El zipa, que era muy astuto, logr6 convencer al li-
cenciado de que los de la burla haban sido sus dos morta-
les enemigos: Quiximinpaba y Quixinimegua; que eran
ellos quienes se haban puesto de acuerdo con los indios
que acompaaban la carga de joyas de oro para que la
sacaran otra vez repartida. Prendidos los dos oaaques
inocentes, fueron puestos en tormento. Nada pudieron
revelar respecto de la. existencia del tesoro, y sin ms
prueba que la acoS&\lin de so rival, fueron condenados
.al suplicio de la horca.
Requiri Hernn Prez su hermano para que se
.averiguase de Saqnesaxigna por medio del tormento lo
-- i l l -
que con los halagos haba ocultado hasta entonces. . Des-
pus de haber seguido procso, que dur muchos das,
fae sometido al tormento de tracto de cuerda. Ejecu-
tbase este castigo ataudo la vctima las manos por
detrs, y colg~ndola por ellas de una cuerda que pasa-
ba por una garrocha, con la cual la levantaban en alto
y despus la dejaban caer de golpe, sin qne llegase al
suelo.
"Le dieron tres tr11ctos de cuerda la primera vez, y deapu68
quando se le reiter el tormento otros tres; y aunque on ellos
siempre prometa lle dar el oto, nunca lo dio. Desde un mes,
como erl\ hombre delicado y se vofa afligido con la prisin y tris-
teza, mnri6." (1)
Mancha indeleble ~ej la muerte cruel del ltimo
zipa. en la simpticn memoria del conquistador de los
Chibcb!ls! Olvid6 la mansedumbre y la templanza que
inspiraban sus actos. "Quien leyere este suceso en
el Compen,dio Msto1ial que escribi el mismo Adelan
tado, tendr bien que lamentarse del sentimiento y do.
lor con que confiesa haber cooperado la injusticia con
el fin de complacer su gente, de suerte que la obli-
g!lse informar con tanto aplauso de sos hazafias que
por ellas consiguiese el gobierno perpetuo del Nuevo
Reino." (2)
Al zaque Quemuench,ltocha sucedi so sobrino
Aquiminzaque (3) en el gobierno nominal de los han-
sas, pues los espaoles disponan del poder. Convirtise
muy de veras al Catolicismo hacia 1541. Dispuso ca-
sarse conforme los ritos de la Iglesia con una hija del
elector de Gmeza. Invit la ciudad de Tanja los
caciques que le estaban sometidos, y numerosos ami
(1) OVIaDO. T. n, Lib. :U:VX. Cap. :U:tL
(2) [Link]'U, Llb v:r. Oap. 1.
(S) Qaemlcbaa lo llama el Padre 8lm6D.
lR
-222-
goe. Inmenso concurso de indios llen la ciudad. Alar-
mronse Hernn Prez y sus compafieros, entre quienes
se hallaban algunos de los que vinieron con Federmn
y Belalczar de Venezuela y de Quito, acostumbrados
tener en poco la vida de los indios. Bablse de grao.
peligro, de levantamiento general, y muchos lograron
convencer Hernn Prez de que era preciso hacer uo.
castigo ejemplar quitando la vida al zaque y los prin-
cipales caciqnes, y aunque uttos hablaban en favor de
ellos, hizo reducir prisin Aquiminzaque, los caci-
ques de Toca, Motavitn., Snmac:t, Turmeqo, Boyac y
Sota y otros seores y capitanes. Todos fueron conde-
nados ser degollados en la plaza pblica como trai-
dores. (1) Tena el znque veintids aos de eJad, estaba
dotado de clara inteligencia y de un exterior agrada-
ble. Respondi con entereza de rey nl escribano qoe le
ley la sentencia: "Decid al capitn mayor que de ms
ms le debo este beneficio que hoy me hace de qui
tarme la vida, y que pues me hizo cristiano cuando me
quit este reino temporal, no me apresure tanto la
muerte, que por su culpa pietda el eterno." Fue sacado
de la prisin en una mula enlutada, y en el lugar del
suplicio hizo profesin de la fe catlica y se poso.
merced del verdugo.
Sigui Hernn Prez ncompnado de su h~rmano
Francisco la jornada del Dorado. A su regreso los so-
meti juicio D..Alonso Luis de Lugo, y fueron des-
terrados lejos de las Indias. Regresaban ms tarde
Cartngena, y hallndose bordo de una nave pronta
zarpar en el cabo de la V cln, se nubl el cielo, cruzaron
(1) Cutellaooa y el Padre 81m6n dicen qae fueron deolladoa
Pledrbita qae A Aqalmlozaqae le cortaron la cabPza y A loa dem.;
les dieron muerto oon dlf~reotes poeros de sapliolo; el Padre la
mora, eD ao, dice qae todoa les eortaroo la eabf u. . .
- JJI-
la atmsfera relmpagos y rayos, y uno de sto& mat6'
los dos Quesadas, sentados frente frente en una mesa
de juego.
Al desgraciado Tondama muerto por Baltaaar Mal-
donado sucecli su sobrino, quien bautiz con el nom-
bre de Juan el primer Arzobispo del Nuevo Reino,
Fray Juan de los Barrios. El infame oidor de la Au-
diencia Andrs Corts do Mesa us de excesivo rigor
con l para que le dijese dnde tena oculto so tesoro.
H:rolo pnsenr desnudo las calles ocupadas por 6US
vasallos, con las manos atadas atrs y soga puesta
nl cuello. Fue tal el sentimiento que caus esta afrenta
al cacique, que se ahorc dentro de su casa. Poco des
pns fue condenado Corts de Mesa l1\ pena de de-
gello, que sufri en Bogot por este delito y por ha
ber dado alevosa muerte Juan de los Ros.
Terminada la conquista despus de haber vencido
la tenaz resistencia de algunos caciques que se retira-
ron con Ens VftsalJos, sus familias y sus haberes peflo-
nes de dificil acceso, quedaron incorporados los Chib
chas en )a extensa nacin que se form pocos ailoa des.
pns con el nombre de Nuevo Reino de Granada. Nin
gn otro de los primitivos pueblos que ocupaban sn
territodo logr resistir mejor que l . las causas de des
traccin, inherentes la conquista. No se vio sometido
al duro trabajo de las minas, ni las fllenas de la nave
gacin. Jams se rebel contra el yugo que lo impu
sieron los hijos del Sol. Pas los tres siglos de 11\ colo
na labrando la tierra que le dio siempre el sustento.
Sirvi en los ejrcitos de los patriotas que consumaron
la obra de nuestra Independencia nacional, con abne
gacio y valor.
Con absoluta imparcialidad hemos pintAdo lna vir
-2U-
tudes y los :vicios de los Cbibchas. Sus descendientes
son hoy ciudadanos libres y forman un elemento esen-
cial de la Nacin, elemento de trabajo, de fuerza y. de
orden, pues ni germina entre ellos el espritu de rebe-
lin, n.i conocen la envidia que engendran las rivalida-
des .de ra1.a. Sirven en el ejrcito como soldados disci-
plinados son sumisos las autoridades, sufridos y va-
lerosos, y se ocupan en trabajos agrcolas.
Harn muy bien nuestros gobiernos si procuran
levantar el nivel intelectual y moral de los descendien-
tes de los primitivos hsbitantcs del centro de la Rep-
blica las felices cualidades que los distinguieron siem-
pre, son del nmero de aquellas que contribuyen ms
la conservacin del bien inestimable de la paz nacional.
----
INDIO E
de las figuras del Atlas arqueolgico (1)
LAmiDa. N fa mero.
Carta clel territorio de loa Chibchas.
I 1 Idolillo de madera con hueco en el vientre
para poner oro y eaDleraldu. Fuo ha-
liado en Ramiriquf; mide 22 centime-
tros.-N. O.
2 !dolo tosco de madera hallado en Bojaci;
mide 60 centfmetroa.-M. N.
II 3 Bnha de oro de 0'800 de ley, que lleva un
guerrero goecba armado con la tira-
dera, con canutillos de oro en las me-
jillaa y rodeado por nuen indios sen-
tadoa en cuclillas. Fue hallada en la
laguna do Siecha, pesaba 262 gramos,
y media en diimetro 9l contfmetros.
Guerrero guecba de oro, sentado el entro de
' un cercado, y rodeaclo de objetos de di-
fcil interpretaci6n.-M. B.
III 5 GaP-rrero guecha, de muy buen oro, con cae-
co terminado en punta retorcida, arma-
do con una tiradera y una vara llena
de picos; mide 7 centmetros.-M. N.
6 Guerrero guecha,de muy buen oro, de aapec-
to feroz, mostrando los dientes. Lleva
en la mano derecha una tiradera y dos
(1) El paradero actual de loe objetos ae ind!ca con tatu lniclalea:
M. O., NtUJ Colontbino d1 OAictl(o.
)11. N., NUIIIO Nadlmtll Bogotd
.M. B., ~vaeo &ola Btrln.
N. G., Niuio O. 9Glado.
E. R , B,.JU~Co llMir'fpD.
V. R., Yitlntl Buwpo.
-226-
Uadaa. :H611181'0.
dardos. :Bati redaoido i loa doe tercios
de en tamallo.
'1 Tocador de tlanta, de buen oro, cubierto
con vestido de red, y sentado dentro
de un recinto circular con divisiones.
f.o acomp11ftan dos indios. Fue halla-
do en Pasea. Dimetro, 8 centimetros.
IV 8 Momia chibcru' aentndu.-M. N.
V 9 Columnas de arenisca que se hallnn cerca
do Ra&miriqu.
10 Obelisco de piedra levantado por los Chib-
chaa en la serrnnia de Pacho.
Vl 11 Figura de mujer sentada en cuclillne, de
cobre, llena de arcilla en la parto in-
terior, que formaba el molde; mide 11
centimetrOll, y pesa 32 gramos. -H. C.
12 Figura de ntujer, imperfectamente vacia-
da, con nn ave y un nido. Es de buen
oro y fue hallada en Gnatabita; mide
10 centimetroe.-M. C.
13 Corona de muy buen oro, con dibujos;
mide 45 centmetroe.-M. C.
TII 14 Figuras de oro (5) en lminas mny delga-
dns.-M. O.
15 Figura de cobre con nn3 gran mitra, ha-
llada en )3 aabana do Bogot; mide 7
centmetroe.-M. C.
16 Cacique 6 jefe, de oro fino, con corona la-
brada y tirndern. Fue hallado en So-
gamoeo; mide 10 centimetroe.-H. C.
VIII 17 Cacique 6 jefe, de buen oro, con rica coro
na, enorme nariguera y brazaletes.
De Sogamoso; mide u. centmo
troe.-M. C.
18 Cacique 6 jefe con rica corona, tiradera y
escudo. Ea de oro; mide 12i centme
tros; fue hallado en Sogamoeo.-H. O.
19 Cacique 6 jefe, de oro, con corona,armado
con maza y eacndo. Proviene de Soga-
mOEo; mido Si centimotroe.-M:. C.
-227-
Umllla. tf6mero.
IX 20 Medias lnnaa de tnmbaga, doradas, con
tlibujoa, halladas cerca de Vlez; mi-
den 22 y 27 contmetroa.-M. O.
21 Hermosa nariguera, de oro, muy labra-
da.-H. B.
22 Mujer principal, de buen oro; mide Si cen
tmotros.-H. O.
23 Mujer )lrinciml, de buen oro; mide 5!
centfmetroa.-M. O
24 .Figura de cobre, de mujer, con gorra alta
y collares; mide 15t centmetros.-
M. O.
Xl 25 Indio sentado, co11 ~m tejuelo do oro en el
pecho. Ea de oro, y fue hallado en Gua-
tabit.a; mide 7 centmetroa.-H. O.
26 Mujer en cuclillas, de oro, con doble co-
llar; mitlo 7 centmetros, fue hallada
cerca do Vlez.-M. O.
27y28 Mujeres principales, de unen oro, con ri-
coa collares, y un ave en el extremo
tle uoa vara. Halladas cerca de Vlez,
miden ambas 7 centimetroa.-M. O.
Xll 29 Collar de huesos labrados. Roducci6u ...
30 Patena de tumbaga en forma de coraz6D,
con maacarita y diez insectos realza
doa. Hallada cerca de Vlez; mide 13
centmetroa.-M. O.
XIII 31y32 Hermosas patenll& de oro do veinte quila
tea, con figuras realzadas, hallaclaa en
.Machet. La ms grande (nmero 31)
pesa 390 gramos, y mide 24 por 21
centmetros. La otra mido 20 por 20
centmetros. (1)
XIV as Mscara de tumbaga, mide 9 centfme-
troa.-M. O.
34 Tiradera de oro hallada en Lengunzaque;
mide l4t centfmetroa.-'M. O.
(1) Be&u doe patenas fneron obeequiadu por el8elor Vlcep,.cJente
e la Repliblica. D. Hlgool Antonio Caro, l Su SaDUdacl Le61l .J'.IU, jUDto
eoa otra muJeemejaato.
-228-.
M'-ro.
35 Figura de hombre aen~o, de oro, con
una tiradera armada en la mano dere
cha y una jaula en la izquierda. Fne
hallada en Chirajara (cerca de Queta-
me), y mide l3i centmetros.
,36 Tiradera con el dardo puesto A punto de
lanzarlo.
XV 37 Tres tiraderas de oro, de 8 i 11 centmetros,
halladas en Lengnasaque.- M. C.
38 Tiradera ele mrulera qne usaban los indios
de Biobamba.
i39 'riradera de madera que usaban loa indios
de Soy (Brasil).
40 Guerrero de oro con nna pica en la mano
izquierda y un escudo en la derecha.
Hallndo en Chirajara; mide 15 cent-
metros.
XVI 41 Figura de indio, de cobre, armada con una
maza. Halluda c<Jrca dtt Tunja; mide
6 [Link].-M. N.
42 Indio de tnmbaga, con dos varns, una de
ellas con p6as. Hallado en Guatabita;
mide 4! centmetros.-M. C.
43 Pesada maza de chontacon dibujos, halla-
da en Tunj"; mide 46 centmetros.
44 Dijes de oro, en la\minaa muy delgadas.
XVII 45 Vasija de barro cocido, destinada depo-
sitar laa ofrendas de tunjos do oro, en
figura de indio sentado. Procede de
Chirajara, y mide 25 centmetros.
46 Indio armado de tiradera. De Chirajnra;
es de oro; mide 8 centimetros.
47 Indio sentado en una silla de madera.
De Chirajara; ea de oro y mide U
centmetros.
XVIII 4SeO Caciques 6 jefE-s, de oro, bal111dos en Cbi-
rajara. Miden los dos de loa extremos
16 centmetros, y el del centr" 11.
:xli 5~ Dos figuraa de oro, de niDos, de Cbirajara;
miden 3 y 4i centDl8tl'OI.
--229-
Rt-ro.
6:& Culebra tle oro, de 9 centmetroa, hallada
en Ohir,tjara.
63 Rana do oro, hallada en Ohirajara.
64: .Mnjer sentada en nn [Link] que 88 bifur-
ca, y lleva on los bmzos un ni no enco-
gido en cuclillas. Ea de oro y mide 7
centmetros.-M. N.
55 . Onciqne majestuosamente sentado, quiz
en unas and~>s. Lleva ancha narigue-
ra, grandes Jendientes circulares, l-
mina en el pecho y cetro bifurcado. Ea
do buen oro, procede de Sogamoso y
mide lOf centimetros.-M. O.
XX 56 Culebra de oro; mide 13 centmetros.-
M. O.
57 Caracol de oro hnllallo en Guatabit.a.-1. C.
5861 Cuadrpedos diversos; el marcado con el
nmero 59 e3 de cobre, y lo! demb
do oro.-M. C.
62 Insecto de oro.-M. C.
XXI 63 y 64: Culebras de tumbaga, de lioniqnir; mi
den 18-i y 9 centmet1os.-M. O.
65 Animal de forma capricbos.'l. Fne hallado
en Gnatabitn; mide 9l centmetros y
es de tumbngn.-M. C.
66 Pececillo de oro, vaciado en Umina muy
delgada.-M. C
. 67 Cnlcbm de oro h1Lllnda en Gnnt:Lbita; mide
8 centmetros.--M. O.
68 Pececillo de oro en lmina muy delgada.
69 y 70 Aves de orohnllad1lS en Gnntabita.-M. C.
xxu 71 Vara simblica do oro, con dos aves que 88
miran en In parte supt-rior. Fne ha-
linda en Gunt11bitn y mide 15 cent
metros. ....:...M. C.
72 Id. de oro, aimb61ica, con espirales.- M. O.
73y 74 Indios sentados, con gorros de copa alta
iemejnntes i sombreros, y en la mano
derecha aves en vnros que terminan ea
-230-
KCbDero.
tringulo. Fueron balladu en Guata-
bita, miden 7 1 6i centimetros 110n
de oro.-M. O.
XXIII 76 Curiosa figura de fllntaaa, que parece re-
prtsentar la muerte. Fue hallada en
Tabio; mide 22 centmetros 1 ca de
oro de 14 quilates.-V. R.
VASO@, I'JGUBAS Y TILES DB CEBJUCA.
:lXIV 76 Grande 1 elegante jarm con dibnjoe; fue
hallada en una cue\"a cerca del Salto
de Tequendama, 1 mide de altura 50
centmetros.-V. R.
76~ Desarrollo del dibujo de la parte superior
del vientre de la jarra anterior.
XXV 77 Hermoea jurra ttue lleva en el cuello una
fignra humana sentada (detrs de la
fignm se ve el naa). Altura, 37 cent
metroa.-E. R.
77~ DeEurrollo del dibujo de la parte superior
de la jarra.
XXVI 78 Olla 6 mcara con asa, hallada en la
Sabana. Tiene de ulto 27 centfme
troa.-M. c.
79 Vuso con ie, de figura oval, con dibujoe,
de 20 centmetros de alto. Hallado en
la Sabnna.-M. O.
80y81 Yaeos con pie, con dibnjoe; el marcado con
el nmero 81 tiene dos culebras real-
zadas, de 21 y 22 centmetroe de alto.
Hallados en la Sabana.- M. O.
XX VIl t42 Copa bellfimente delineada, con dos cale-
bras realzadas, de 10 centmetros de
alto, hallada en Guata bita. -M. O.
63184 Elegantes canastu haJladu en Gnatabita,
do 9117 centmetros iealto.-M. O.
.XXVUl 85 Hermoso vaso de color negro, con dibujos
grabadoe. Tiene de alto 17 ctntfme-
troa.-M. N.
-281-
:H61uro.
86 Bella vuija con &BL Forma el cuello an
indio principal, en cnclillu. Fue ha-
llada en la Sabana y tiene de alto 15
centimetrus.-M. O.
XXIX 87 Cubeta 6 vuao cilndrico con su tapadera,
la que tiene encima un indio princi-
pal. Proviene de U ame y tiene de alto
36 centmctros.-M. O.
88 V aso qne lleva al lado del cuello dos fiel'M
en relieve. Proviene de P11sca y mide
12 contmetros.-M. O.
xxx 89 y 90 Peqnetlos vnsos con asn, en flgnra de
ratos, de 9 y 1O centmetros de
alto.-M. N.
91 Cacique 6 persona principal con dos boa-
os &loe l~&doa. Fue hallado en la Sa-
bana y tione de alto 23 contme-
tros.-M. O.
XXXI 92 Cacique 6 indio principal, abierto por la
parte superior y con una enorme na-
riguera; flllta parte de la baae, que era
como pir&mide formacla por tres gra-
deras circulares. Proviene de P~&~Ca y
mide 22 centmetros.-E. R.
93 Cacique 6 persona principal,con gorro alto,
adornado con una franja en la parte
inferior. Tiene 17 centmetros de
alto.-M. N.
XXXII 94 Hermoso busto de cacique 6 jeque, con alta
mitra mny Ia,brada y ancho collar de
hnesos L,brados. Proviene de Gunta-
bita.-M. B.
9~ Indio en actitud de reirse. Lo faltan loa
brazos y piernas, '}Ue se quebraron.
Tiene 22 centmetros de alto.-E. R.
XXXIII 96 ludia principal, sentada en cuclillas, con
vara simblica y gran collar. Lleva i
la espalda nn uifto sujeto con una
-232-
[Link], y mide 11 centfmetrol.-lrl. N.
96~ La misma, vista de lado.
XXXIV 97 Cuadrpedo semejante f. nn perro mudo,
con grecas negraa sobre fondo blanco,
de ~1 centmetros de alto yll de
largo.-E. R.
98 A ni mal imaginario, colocado sobre un tri-
pode que imita pechoa de mujer.-
E. R.
XXXV [Link] en actitud de volar, con una aber-
tura en la cabeza y cinco en el Tien-
tre. Serva de instrumento maico f.
manero de ocarina. Fuo hallado en
Guntabita y mide de largo U centf
metros.-.M. O.
100 Pito de 7 centmetros de alto.
101 Caracol, de color negro, de 16 centimetroe
de lorgo.-K. N.
XXXVI 102 Sello ciludricocon dibnjoa simtricos para
la impresin en telas; mide 7 centf-
metros.-E. R.
102~ Desarrollo del dibujo del aello anterior.
xxxvu 103 y 104: Rollos para impresin; miden 6y 7 cen-
timeLroa.-11. B.
105~ Sello pLlno para impresin, hallado en
Guatabitu; mide 8 centmetroa.-M. O.
105 Manija del sello anterior.
106 Cabezuem de oso con dibujos.
JNSTilUKB:NTOS, DlJJS, ETC., D:l PI:IDRA
x::sxvn1 107 y 108 Hachas con una mneaca en la parte su-
perior. Tienen 17 y 12 centfme-
troa.-M. O.
109 Instrumento de lnbranza semejante f. un
cincel; mide 27 centimetroa.-K. O.
110 Instrumento eu forma de cincel, de 14:
centmetros de largo.- M. C.
111 Utensilio en forma de cincel, que serna
probablemente de brollidor. Tiene 10
centmetroa.-11. C.
-133-
Ualaa. :Ra-
112 11' Pequcfloa utenailioa en fonna de majade-
roa; ptrecen bru!lidor-.-K. N.
XXXIX 115 Pequefloa braflidoreaP-K. N.
116 120 Cabesnt>laa de nao de distintas formas, con
dibujoa.-M. N.
121 Pipa con dibujo.-K. R.
SL 12~ Pequefla figura de indio; mide 5 ceut
metroe.-Y. N.
12a Figura de insecto, de 4i centfmetros de
alto.-Y. N.
12! 128 Dijea de diatiutlls formas, propios para
uSIU'Ios en loa collarea.-M. N.
SLI 129 Diseno de una de las piedras llamadaa im
propiamente calendarios, con Jlgnru
realzadas, vista por su aeia caras.
130 Piedra con figuras realzadas, Tiata por sus
dos carua.
PICTOOIU.:FAS
XLII 1J l Petroglifoa de la piedra de I.A Pefta, co-
piados por el aeflor lAuro )(.. Gir6D.
XLIII 132 Petroglifoa de la piedra de S&boyi.-
A. c. o. {1)
XLIV 133 Petroglifos de la piedra de Gmcsa.-
A. O. O.
XLV 13' Petroglifos de la piedra de Pandi.-
A. O. C.
XLVI 135 Petroglifos de la gran pi~ra grabada de
Anacut, eu el distrito de }'ueap-
sng,, copiados ror el 8(\.fiot l.~S&N> )(..
Girn.
NOTA EXPLICATIVA
Noa hemoe aeparado de la pr4ctloa general eecrlblendo Gaata'Yl-
ta oon 6 1 Teaeaqaillo con 71, porque en 1aa Uerru del zlpa DO
uab&D la 1J 1 la ll. Adem.~ Outellanoa 1 Pledrahlta eeerlbeD Gua
tabita.
Bogamoa al lector qae atienda A laa alguien tea eumiendu:
.......
:m.
u-
Nota a
Dtc.
111M
~
1574
24 a.
~'?::U. mis-!
JQU8
51 J5. {~laprea6-
f
~
166 ...
t .
mos~nqae
acre
o, b, e
tvarl01 de qae
carne
b, e, 11
Ponemoa fln 4 eate libro dando graolu al aeflor Director eJe la
Imprenta de La Luz, quien oontribay6 eficazmente 4 la cornoo16D
1 limpieza de la edicl6n.
Xndloe
Pa6I.O&O. . . . . . . . . . . . . 111
CAPi'l'OLO J.-Origen de las voces tAibtluJ, mui~r~~ y motc:G.-Ltmltel,
extelllin 1 poblacin de 1& nacin Chib:h&.-Unidad
de origen de sus h'bitantea.-Boaquejo de lat CCIItum
brea de aua veclnoa.-Crueldnd y [Link] de loa
Muzos y de Jos Piinchea.-Anlmo apocado de loa Suta-
gaoa.-Tribua que ocupaban loa Llanos.-Costumbres
salvajes de loa Tuncbo~ y de los f..achca.-Tradiclonea
de loa Chibchna relativas su orfgen.-lnmlgraclonea
aucealvaa que ocuparon ol Nuevo Reino de Granada.-
De dnde vinieron loa Chibchaa. . . . . . . . . . . 1
CAPTUL? u.-La leugua chibcha comparada cou las lenguas nmerica-
nas.-No tiene afinidades con el japoufia, el maya, el
quich6 y el q1icha.-Errorcsde Brlnton acerca del ori
gen comn de loa Chib:haa y de otras tr:bua. y la difu-
sin de su lengua.-Comparacin del chlbcha con el
slnalga. el aruaco y el chlmila.-Aftnidadet del cWbcha
con el talamanca, el guaymi y otros dialectos latme-
fioa.-La migracin ele loa Chibchas vino do la Am~rica
del Norte, lejos de haber partido del pn11 do &toa hacia
Coatarrica, como lo sostiene Brlnton.-Semejanza de
las obras de arte de los Talamancu y Chlriqute11, y de
semejanza de las de unos y otros respecto de las de Jos
Cbibchas.-Similitud <le Klgunas de sus costumbres.. .. 17
CAriTl'LO m.-La lengua chibcha y l11s obras que tratan de ella.-Coa-
mogonta de los Chibchas.-Chimlnigagua, el Dios ere&
dor.-Bnche, la mllclre de los primero1 hombrcs.-Dos
caciquea convertidos en sol y luoa.-Fieata del hu6.n.-
Boclaica, clvilizadGr y maestro de la nacin.- Existi
Bo.:hica, 6 ea un mito que personiftca el Bien?- Fue uno
de los apstoles?-Las cruces chlbchas.-Era Bochi
ca el mismo personaje que Idacans?- Quin era &tet
-Errores de Pledruhita relativod Bochica.-Quin fue
Hultaca. -Formacin d~l S:1lto de Tequ~ndama.. . . . ...
CAPTULO tv.-Loa diOIC!s chlbchaa.-EJ Sol 1 la Luna.-Bochlca 1
Chibchachum.-Cucbablba, elareo lrls.-Bachlie y au
-236-
eapoi0.-Chaqu6n.-[Link].-Bl cllablo,,.,....
........
JW.-Delcrlpci~ de loe temploe 7 a~ratorioe de lola
Cldbcbu.-ldoloa. 1 ofrendaa que lea haclan.-l'ieataa
de roR&Uvu.-Idolillos lares.-GI"Ul abundaDcla de
ldoloe que '-'nian.-Rendan cu'to i lulagunu, rioe,
boequea, etc.-Novlciado de loe jequtS; euellanua que
reclbian en awt .CQ!*J eemlnarioe.-Su vida aua&era 1
reUrada.-Ueo que hacan ..dt a coca.-Sahumerioe.-
Ofrecimlentoa y peticiones hechos por medio de elloe.-
Viejoe bechiceroe1agoreros.-SupereUcionu y agtleroe
que fomentaban.-Yerbas y bebedizos.-Amuletoe de
que ee eenian los hechlcercxa para vaticinar, 1 modo de
uurloa . ........................................... 44
CAriTtJLO v.-Ideaa de loa Chlbchaa eobre la vida futura.-Recom
peb11U11 cutigos.-Reaurreccin de la cacica de Guata
bita 1 de su hija.-Juiciounivcrsal1 resurreccin gene
ral, &eg:in Castellano&.-Vicioa comunes entre loe lndioe.
-Cmo cumpUan los deberes morales para con loa de-
ms.-S.>lemnea procesiones religioau........ . 12
C.u>lTULO vx.-SacrUlcloa humuoa.-Loa mojaa O aACerdotea [Link].-
Inmolacionea de adulto& en loa [Link] 1 en loa ce-
rroa.-&crUlcioa en Gachet6y .R&miriqul.-Inmolaci6n
en la gavia.-Horrible inmolacin de nlllaa en loe ci
mientoa de laa cuas nucvu.-Eotierro de lu mujeres 7
eaclavoa vivoa de loa caclques.-Sacri1lcioe con IIDgre
de aves, con aua, fuego, tierra, oro 1 esmeraldu.... 'iO
CAPiTULO vu.-Sacr11lcloa de loa Chibcbu en lu lagunaa.-Leyenda
de la caclca de Guatabita.-Cruel castigo de au in1ldell
da:I.-Se ahoga con doa nilw en la laguna.-Peregrina-
clonea i lu cinco lagunaa eagradaa.-Carreru 1 pre-
mios.-Borracheraa y ceremonias de lu ofrendaa.-Va
rioe caciquea arrojan oro en la lagllDa al tener noticia de
la venida de loa eapalolea.-Tentativas hechaa para dee-
aguar lu lagunaa.-Qui&l era el cacique Dorado.-
Cudo se celebraba la caremonla del Dorado.-La ~
de oro haiUada en la laguna de Siecha . 78
CAriTULO VIIL-Soberanoe que gobernaban i loa Chibchaa.-Goblera.o
abeoluto.-Obediencia 1 respeto do loa abclltos.-Pre
eentea que ae daban i loa [Link].-Noblesa, Ul&qua
7 guechaa.-Tributoa.-cuugo de loe que no loa papo
bao.-Esclavoe.-Tiguyea 6 mujeres de loe caclquea.-
Prioridacl7 privilegioe de la favoritL-La rival de la
privada de .Heicuchuca, collVertida en culcbra.-.Hodo
de heredar loe CiCiquu.-Prueba de la [Link].-El
cacique de Chia, heredero del zlpa, -pqr qu6f-Reclu
ai61l de loe herederos de loe caclqu.L-.I'~e~taa de coro-
nacin de loe caciqua1 del zlpa. .. . .. .. . .. .. 88
- 28'7;....
Oul'lur.o sx.-Aa&IDU lefel de loa Oblbchu.-X..J'IS de llompaa&D,
........
-Jeroe
del pUabfta 1 de loa GaaDeL-Lefude N'eaequeae.-
que uuaclabula uerra.-J:Ipfaa.-Precea
J11Cr111cl01 &Dtelf despu61 de la perra. -IDJigulaa COD
qae diiUDptau loe ooblei.-Armu 6laa&rumeatoa de
mlca.-Jiomlu que U.'t'&bu ea el ej6rclto.-Delcrlp-
d6D de un combate.-Grado de nlor de 101 L'hlbcbu.. 101
Oui'l'VLO x.-La allln ean 101 Chibcbu.-Pruebaa de la merte
fell1 de 101 DiiOiy de ID labori01idad.-8amiai6n i loe
euperlorea.-Pollpmla.-llodo de celebrar 101 IIWri
moalOI.-J.I'iatu del eammo de la1 euu.-Fleatu de
101 caclqueaenlulabraDzu.-Danzu. caa&anllf arru-
trell de madera. - 8epul&ura de 101 cadqaea 1 del sl~
Divenu el... de ea\lerroe.-Jiomiu que CODI8rftbaD
ea 101 tempi01.-ADl..,.,l01.-Riquezuaacadude 101
aeputcroe, Mtttuariol, etc .. . . . 108
CAPTULO aL-Propiedad de Ju tierru. .. Artcultura.--'Plu&alalimcm-
tlclaa.-l!'rutu.-VaadOIJ otr01auimalee cuya carne
eomlaD.-Sal complldada.-Bimeraldu de Somolldoco.
TeJoeiOI de oro que ntaa de lllOD8da. -JiercadOI 1
ferlu.-OoDe&ruccioaea..- Cercado del. saque.- Cua
fuerte del slpa ea Cajlci.-Pateua de oro que peudfan
de 101 cercado~ del hUDa y del~UpmuxL-KonumcmtGe
de piedra d loa Cbibchu . 121
CAPTULO xu.-V..Udo de loe Cblbcbu.-Gorrae COD que cubrfan
hombrea 11DUjerea;-C6mo BeDtabaD.-Orfebrerfa.-
Vaeiabn 1ae flguru eamoldea.-Pledru grabada~ que .
eentan de matrlcea.-Soldadura 1 dorado.-IM obru
de orfebreria y cerdca chlbcba eraD iDferlorea i 1ae
de o\rol puebloe del Nuevo .BelDo.-No rn'8laD 1'11'0
artteUco.-Su deacrlpcl6a.-Jo1u y arreos que adoma-
baD 1&11 pei'IODU.-Armae ofensivu1 [Link] flp-
ndal ca oro.. .. . . .. .. .. .. .. . . . .. .. 181
ClPTULO xm.-Slgalllcacl6n de lu dguru de oro 1 otras ma&erlu
que ee eDcuentra~~en luaepulturu.-Guofllaclo 1 &UD
joa de oro halladoe en el aitlo de Chlrajara.-ldolOI y
pei'IODU princlpalea que represeD&abaD. Allmalu dt
oro y de cobre.- Haciu uso de atmboloe!-Deecrlp
ci611 de 'YUOI, dguru humanu 1 okl)l objeto& de Cfri.
mlca.-lllltrumentoe, flguru 1 dljea de pledra.-Obje.
toa cuya imagen no reproduciu en metal. arcilla ni
pledn ... . .... 1-48
VAPiTULO xav.-Slatema do numeracin de loe Chibchu.-Slgaidca
cln de lu 'focea num6rlCIIt, aegD el doctor Duqueme.
y cifru que dice que lu repreaen&aban.-Oplnl6n cou-
17
....
tnrla del bu6D ele HambolclL- C6IDO cll'ridiua el """""
dempo.-Aaoe de 10 "! de 87laau que lea atribaJe el
doctor Duqunu.-Bl 10paato caleDdarlo chlbcba.-
IM piedru COD Aguru realsadu DO llrrieroD de caleD-
darioi.-Loe [Link] Duque&De cueclll de
't'8lor clelltiAco. . 1118
C'ULO u.-Loe aborfpuea de Colombia DO CODOCieroJa DiDpDa
claaede eiiCri&ara.-Tea&lmoDlo de ftriOI au&orea que lo
pruebaD.-Loe petrogllf01 no pueden airibufne l UD&
raza anterior l la que hallaron 101 c:onqula&adorea.-
Noaon en nloD cuo cartaa del paia.-La piedra de
La Pda.-No recuerdan catacJlsiJlOI.;-W pledraa de
S.bo7l 1 Gimaa.-Tampoc:o aeliaJaD loa Jinderoa delu
[Link].-l!'[Link] por 1011 traueliotea moclerDoe
en la Sierra Ne't'da, Seboruc:o, Bamiriqut 1 l'aca&ad
vl.-Pic&oraf'au de Pancll, Faca&adri, Bojacly Ana-
cut-El eamdlo de 101 pe&rogllf01 c:olomblanOI [Link].
fructuoao para la ciencia. .. 1
CAmut.o :nt.-Loe Chlbchu no &u'rierou hil&orii.-JIUDae vleroJl
IOIDeddoe l un aoJo cetro.-Opbll6o c:on&nria de Piedra-
bl&a, refu&ada con cl&al de loa dem oroull&u 1 de 61
mllmo.-Tracllci6n fablll011. reladn l BIUIIaha.-Bl
1DOIIItniOio Tomap.&a.-Tutu.-,.Bacamacl6Jl de Ga
ranclaacha, hiJodel 8oJ.-[Link] 1 delaparlcl6a 171
CAPiTUI.O XTIL-Brrorea hhl&6ricoaen que locurri6 Roduea -~:
.An&lguoa caclqaea de lraca.-.BIran Jaechlcero lda-
caDII.-OrdeD de wc:eai6n de loa cadq118f de lnca.-
Bl Bermejo uwrpa el poder.-El caclque D.l'eUpe.-
La leyenda de la caclca de Faratena.-Gbjecloaea l la
crnica deloaauce101de 1011 dltlmoeaeseD&a ...,. ante
riorea f. la c:ooqurata eapaliola.. . .. 181
CAPTULO xvnr.-Selt'lanmachlca c:onqulata i loa Fuuguug6ea. vence
al guatabita 1 al u baque, declara la guerra al zaque, 1
mueren ambos en la batalla de Choconti.-Nemequeue
castig" la rebelin de los ].o,usngasuges, sujeta f. loa ca-
ciques de ZipRqnim y Nemoc6n, asalta alevOStUDente
al guatnhita y ,;e Rpodera de sus ~tado!, somete ai uba-
rue, al ubal y al simijaca. da leyes er: su r'!ino, declara
la guerra al bmum, y es herido de muerte en ia b&ta11a
tle [Link] V'neltas.-Suco;dele Tisquesnu.-Llcgan Jos espn-
olu cunnd:> i:3te esll\ua en campaa contra el zaque.-
EstalHn los CJ1ibchns en )lrogrcso en decadencia en
la poca del descubrimiento? ..... . .. . ..... 10.;
C.\l'n:u XIX. - Tirana< de Ti~oJUCSUS:l 1 Qucmueuchatocha.- Cmo
pudicnn Hlli espaliolc;; somete: i la nacin. cbibchat-
-189-
Oouluda 7 ftlor ele b carte!J&DOI -Bl lUdo ele 'J.'II.
........
q-,ftlll\eacla ele ... lloltlpdO)el. 71llmuerte.-
Qaemueacba&ocba hecllo prWouro delatro ele aa pa-
lacio, 7 muere proa&o ele ftjea.-coafti'II6D cW lllp-
mm 7 1'11101 ele JqeDlo que de 61 ldera.-Belle-
tacla teDu del tUJaduna; B.:ltuar Jlaldollldo le da
JIUIIIte ~-Pwlpeclu cW oblemo ele Saque-
IUIaa; paeteade Q-a& que ltftle ci6Dc1e parda el
-..o, lo IOIDete ' lonlell&o 7 Jo Uce morir ' .....
caeDC1a de 61.-0oaftiii6D de [Link]; muere
c1ep1Jado por ordea de llemlD P6Na de [Link] COD
'ftriOI otrol caclquei.-HerD P6re:l muere herlclo por
lUl DJO.-DoD lau, cacique de TIUldual, araYlado
por el oidor Oo6s de X.., aiUlclda.--<:lor* de x-
cleollado Bopti.-Tnmo ele Ja CODcailta, 1
ooadlcl6a ulterior de loe Oblbchu. .. .. .. .. 110
IB'Dioa de Ju ftara cJel AU. ~ 111
KO'l'A DPUC~TIY~ ............................................... ...
--~--