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San Juan El Evangelio de La Fe PDF

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BXe corona cane San Juan: el Evangelio de fe Este libro ha sido preparado para que el lector Io use junto con su Biblia como un apoyo en su propio estudio. La intencién no es que el libro se lea independientemente del texto biblico, ni debe ser considerado como un sustituto de la investigacién personal. San Juan: el Evangelio de fe estd disefiado como una guia con la cual el individuo puede hacer su propio anélisis de San Juan, y asi deducir del Evangelio el mensaje particular que pueda tener para él. Un estudio analitico del texto * eoironia. ong el Evangelio de fe Dr. Merrill C. Tenney 12/ San Juan: el Evangelio de fe que puede adoptarse en la doctrina y el vocabulario de cualquier parte de la Escritura. El lector debe probar los métodos él mismo, y debe sumar los resultados de su estu- dio propio a Jo que encuentre en estas paginas. MCT. ‘Wheaton College ‘Wheaton, Illinois 0 cit Contenido Nota introductoria 7 Prefacio 1 Introduccién . 19 PARTE PRIMERA: LA ESTRUCTURA DEL EVANGELIO Evidencia interna de la estructura La exposici6n formal del autor... . Las divisiones de la accion .. Las divisiones cronolégicas .... - Las divisiones geograficas Importancia de la estructura . PARTE SEGUNDA: ANALISIS TEXTUAL DEL EVANGELIO El prologo 1:1-18 ... 59 Anilisis 2 bee 59 El Verbo y la divinidad 1:1. 64 14 | San Juan: el Evangelio de fe Vv VL EI Verbo y la creacion 1:2,3 . EI Verbo y la vida 1:4, 5, 9 El Verbo y el mundo 1:10 ..........0004 EI Verbo y los hombres 1:11-13 El Verbo encamado 1:14 EI Verbo revelador 1:16-18 ....... Periodo de consideracion 1:19 al 4:54 El testimonio de Juan el Bautista 1:19-34 ... Pree 6 lo sates a Juan 1:35-51 Las bodas de Cana 2:1-11 . La primera aparici6n en Jerusalén 2:12-22 . La entrevista con Nicodemo 2:23-3:21 La confesién de Juan el Bautista 3:22-36 . .. La mujer samaritana 4:1-42 . El noble de Capernaum 4:43-45 Periodo de controversia 5:1 al 6:71 . El hombre del estanque 5:1-18 . La autoridad de Jess 5:19-29 Los testimonios $:30-47 La alimentacion de los cinco mil 6:1-15 .. Andando sobre el agua 6:16-21 . El discurso sobre el pan de vida Periodo de conflicto 7:1 al 11:53 La incredutidad de los hermanos 7:3-9 El asombro de la gente 7:10-13 . La aparicion piblica 7:14-19, 21-24, 33,34 La respuesta popular 7:20, 25-32, 35, 36 El llamado culminante de Jestis 7:37-52 avait La mujer sorprendida en adulterio 7:53-8:11 Se dirige a los fariseos 8: 12-30 La plitica con los judfos creyentes 8:31-59 La curacién del hombre ciego de nacimiento 9:1-41 3 a La plitica sobre el buen pastor 10:1-18 La division entre los judios 10:19-21 ... 65 67 68 69 70 n 19 80 82 85 86 87 92 93 99 - 107 108 110 112 116 118 » 120 ~ 133 . 14 . 135 136 137 138 141 148 - 151 156 165 - 169 ne ee vin Contenido | 15 La discusién en el portico de Salomén 10:22-42 La resurrecci6n de Lazaro 11:1-53 Periodo de crisis 11:54 al 12:36a . El retiro a Efrain 11-54-57 El regreso a Betania 12:1-11 La entrada en Jerusalén 12:12-19 . La visita de los griegos 12:20-36a Periodo de conferencia 12:36b al 17: TRANSICION 12:36 — 13:30 El paréntesis del autor 12:36b — 43 . El llamado de Jestis 12:44-50 . La tiltima cena 13:1-20...... La despedida del traidor 13:21-30 CONFERENCIA CON LOS. DISCIPULOS 13:31~ 16:33. Conferencia preparativa 13:31 — 14:31 El anuncio introduetrio 13:31 ~ 35. La pregunta de Pedro 13:36 — 38 La discusion sobre el destino 14:1-4 La pregunta de Tomis 14:5-7.. La pregunta de Felipe 14:8-11 La instruceién resumida 14:12-21 La pregunta de Judas 14:22-24.. Se completa la platica 14:25-31 Conferencia sobre relaciones 15:1-27 . La relacién de los creyentes con Jestis 15: La relacion de los creyentes entre ellos 15:12-17 La relacién de los creyentes con el mundo 15:18-27 .. Conferencia sobre revelacién 16:1-33 . La explicacién de la revelacion 16:1-6 La consecuencia de la revelacion 16:7-15 La revelacidn por la Resurreccién 16:16-24 . . La revelaci6n por la proclamacién 16:25-33 - 170 173 - 189 . 190 190 2 192 - 194 203 203 203 206 207 211 213 215 219 21 222 224 226 229 231 232 . 236 236 - 239 241 - 243 243 244 - 250 - 252 16 | San Juan: el Evangelio de fe CONFERENCIA CON EL PADRE 17:1-26 IX. Perfodo de consumacién 18:1 al 20:31 La traicion 18:1-1] 3) El juicio ante Ands 18:12-27 La entrevista con Pilato 18:28 — 19:16 La crucifixion 19:17-37 La sepultura 19:38-42 . La resurrecei6n 20:1-29 eee. sees Anilisis . Peon: La prueba de la resurrecci6n . El efecto de la resurrecci6n X — Epflogo 21:1-25 22.2.2... La manifestacién de Jestis 21:1-8 ... La invitacion de Jestis 21:9-14 Una nueva motivacion y ocupacién 21:15-17 .. La expectacién final 21:18-23 PARTE TERCERA: ANALISIS TEMATICO DEL EVANGELIO XI_ Estudios tematicos . vite La paternidad literaria del evangelio El vocabulario Las sefiales . Los simbolos . Las entrevistas ibliografia . Indice . 233 265 266 269 270 277 283 . 284 286 - 292 295 301 302 304 304 307 313 313 - 319 328 330 - 330 337 341 Lista de cuadros y mapas La estructura del Evangelio de Juan por divisiones . Mapa: La Tierra Santa en el Evangelio de Juan Anilisis del prologo Cuadro de la conferencia en preparacion Cuatro preguntas Andlisis de Juan 16:8-15 Anélisis y perfil de Juan 20:1-29 Distribucién de los verbos de conocimiento en Juan Sefiales en Juan, Simbolos en Juan: distribuci6n y contenido Entrevistas en el Evangelio de Juan Introduccién El pueblo cristiano de hoy se ha apropiado de una amplia coleceién de literatura expositiva que se ha producido gra- dualmente durante los tltimos diecinueve siglos a través de un estudio intensivo del texto biblico. Mucha de esta lite- ratura ha sido Gtil para aclarar el significado de la Escritu- 1a, Algunos de estos escritos, por supuesto, dan una mal interpretacion, yendo desde nociones inofensivas hasta errores funestos. Los cristianos modernos son los herederos de todas las épocas, y tienen al alcance material de ayuda para estudiar y pensar, provisto por los literatos y comen- taristas del pasado. ‘Sin embargo, el poseer esta coleccién de ayuda literaria trae un verdadero riesgo ya que existe el peligro de susti- tuir la explicacién por el texto mismo. Se lee lo que el Dr. X y el profesor Y dicen con respecto al texto en vez de dejar que el texto hable. Un poco de reflexion revelaré que cuando el Cuarto Evangelio fue escrito originalmente no se siguié tal proce- 20 | San Juan: el Evangelio de fe dimiento. Su esoritor no le agreg6 un comentario para que sus lectores pudieran entender lo que querfa decir, El sen- tia que el trabajo tendrfa que interpretarse a si mismo. Fue escrito como un fragmento de material evangelistico direc- to, y su propésito declarado era despertar la fe, no envol- ver en niebla a la inteligencia. Fue disefiado para pararse sobre sus propios méritos, y para comunicar con claridad su propio mensaje. Por supuesto que se debe entender el hecho de que los cristianos que leyeron o escucharon mientras se les lefa el evangelio por primera vez no tenian el impedimento de te- ner que usar una traduccién. No tenian que parar a cada rato y Iuego discutir lo que el fragmento significaba “en el griego”. Ellos lefan el ariego. Los lectores modemos st tie- nen ese impedimento; y como los pensamientos de un idio- ‘ma nunca son totalmente traducibles a otro, podrfa ser ne- cesario algtin comentario para hacer resaltar todos los mati- ces del significado que posee el griego y que el espanol no siempre puede reproducir. Sin embargo, la excelencia y la variedad general de las traducciones modernas reducen el impedimento a la mfnima importancia, Ciertamente, tanto los cristianos del primer siglo como los del siglo veinte pue- den entender la esencia del Evangelio de San Juan lo sufi- cientemente bien como para sacar provecho de sus ense~ fianzas primarias y capturar su significado espiritual, Una concesi6n mas para el lector moderno. Vive en un tiempo tan lejano de aquel en que se escribié el Cuarto Evangelio que a menudo se pierde la esperanza de entender las alusiones del libro sin ayuda. De hecho, algunas de las explicaciones son necesarias para poder levantar un puente sobre el abismo, formado por los cambios de los affos que han pasado, entre la costumbre y el pensamiento del pri- mer siglo y los del siglo veinte ‘Aun aceptando, entonces, que las diferencias en el len- guaje y las costumbres de los lectores del primer siglo y los de la época actual constituyen una dificultad por superar, Introduccion | 21 cl cristiano del primer siglo tiene mucho que ensefiarle al hombre de hoy. Aunque no podia tomar de su estante un comentario que lo habilitara para entender este Evangelio (y, de hecho no experimentd necesidad alguna de tal asis- tencia), debi6 haber sido capaz de extraer de la Escritura lo que ella intentaba ensefarle, El libro debié haber tenido alguna clave de la*interpretacién propia que capacitara al receptor fortuito para beneficiarse con su verdad. ;Cudl era la clave? La clave de esta interpretacién yace en la estructura lite~ raria del libro. Si el autor fue una persona inteligente, de- bid haber tenido alguna meta cuando escribié su obra y al- gin método definible para hacer que el contenido fuera cristalinamente claro para los que lo escuchaban. Si la es- critura era para ser le{da piblicamente, debfa ser divisible en unidades, cada una de las cuales compondria una lee- cién adecuada para oyentes no entrenados. Si era para ser lefda en privado, debia sor tan planificada que ol lector pu diera avanzar constantemente hacia un pensamiento de ob- Jetivos definidos. En ninguno de los dos casos podria arries- garse el autor a confundir la oscuridad con la profundidad. Asi que, este estudio opera con base en la tesis de que un andlisis sincero del texto de San Juan es la tinica medida adecuada hacia un entendimiento. de su significado. Aun- que hay otros métodos de estudio que indudablemente son legitimos y fructiferos, es més probable que el estudio ana- Iitico basado en la estructure natural del libro revele la in- tencion del autor. El proposito del presente tratado, por consiguiente, es analizar el Cuarto Evangelio en tal forma que la meta prin- cipal, el tema y la enseftanza desarrollada del autor sean claramente reveladas; es ser un semillero de pensamiento més bien que un granero. El lector debe estar preparado para pensar por sf mismo y para cosechar del uso de las su- gorencias aqui ofrecidas. EI método empleado para alcanzar este propésito es tri- 22/ San Juan: el Evangelio de fe ple: primero, se hace un intento para descubrir lo que el autor del Cuarto Evangelio expresa con respecto a su pro- pio propésito y plan al escribir; en segundo lugar, se da una ojeada al desdoblamiento de su método de procedimiento al tratar el tema; tercero, se ofrece un anélisis conseeutivo de cada una de las secciones que componen el tratado. Este método es aplicable a casi cualquier libro de la Biblia; y si el lector lo logra dominar, seré capaz de desenterrar nuevos y asombrosos tesoros del Libro de Dios. En este volumen no se tratarén extensamente preguntas eriticas sobre origen, integridad, pureza, secuencia del tex- to, valor hist6rico de la narracién, ete., en vista de que al lector corriente generalmente no le interesan las minuciosi- dades técnicas y que, por lo general, a San Juan se le usa tal y como se encuentra en la version més ampliamente aceptada. Muchas de tales preguntas son reconocidas como de gran importancia; pero ya han sido consideradas por otros autores. El propésito eminente de este libro es el de tratar en forma analitice la estructura existente en San Juan, en lugar de producir una introduccién critica de él. El andlisis de San Juan se estudiard en tres partes. La pri- ‘mera, la estructura del Evangelio, se encargard de una con- sideracién de los métodos para delinear el evangelio, subsi- guiente a una interpretacién cuidadosa de la-clave que el propio Evangelio provee; la segunda, el anélisis textual del Evangelio, consiste en una exposicin del texto, dividida en perfodos que representan las diferentes etapas de la ca- rrera de Jess como la presenta Juan. Y la tercera, el and- lisis temético del Evangelio, supliré un resumen temético del contenido del Evangelio bajo varios titulos provistos por la fraseologfa juanina. Parte primera La estructura del evangelio Capitulo 1 Evidencia interna de la estructura Aceptando que el texto existente del Cuarto Evangelio es sustancialmente idéntico en contenido y arreglo al que su autor originalmente traspas6 a manuscrito, la clave princi- pal para la interpretaciGn del libro es su estructura. Esta es- tructura es discernible desde tres angulos: 1. Una declara- cién formal, del propésito y métodos, hecha por el autor; 2, Las divisiones obvias del bro, ya sean logicas, cronol6- gicas 0 geogrificas; y 3. El uso de términos repetidos en el vocabulario que pueden revelar, por la frecuencia y la dis- tribucién de su aparicién, el traspaso de interés de un tema a otro. Laexposicién formal del autor En Juan 20:30, 31 hay una declaracién transparente de la intencién del autor al escribir el libro. Esta afirmacion cierra la narracién principal y hace un llamado final al lec- tor, después de la confesién culminante de Tomés. Asf que, un andlisis gramatical de esta secci6n deberia revelar 26 | San Juan: el Evangelio de fe Jo que el autor tenia en mente cuando compuso el traba- jo. Este proceso de investigacién es similar al anticuado ‘método de diagramacién de oraciones. Por ejemplo: 30: Hizo ademés Jestis muchas otras sefiales | en presencia de sus discfpulos, | las cuales no estén escritas este libro: 31: Pero éstas se han escrito para que vosotros credis que Jesiis es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengais vida en su nombre. La oraciOn se divide por naturaleza en dos frases coordi- nadas: “Hizo ademés Jestis muchas otras sefiales...” y “Pe- ro éstas se han escrito...”* Estas frases, cada una de las cua~ les forma una oracién afirmativa principal, se colocan en el margen izquierdo de 1a hoja, Las frases descriptivas, tal como “en presencia de sus discipulos”, y las frases subor. nadas, como “para que vosotros credis...”, se escriben rectamente debajo de las palabras a las que describen o de las cuales dependen. Este arreglo puramente mecénico re- vela de un vistazo cudles son las principales y las secunda- rias oraciones afirmativas del pasaje. Un resumen de las oraciones afirmativas produce lo siguiente conjuntamente 1. Testis ejecuté muchas-sefales que no estén registradas en este libro; 2. Las que estén registradas se han escrito con un propésito definido. Los dos puntos sugieren que el au- tor sabfa més de lo que escribfa, pero que lo que escribia tenfa como intencién lenar un propésito especffico. ‘Ademés, en estas dos oraciones principales hay tres pa- labras sobresalientes: sefiales, creer, y vida. Estas tres son ejes del pensamiento, y merecen una definicién. } i Evidencia interna de la estructura [27 Sefales es la traduccion al espanol de la palabra griega semeia, el plural de semeion, que es la palabra juanina ca- racteristica usada para milagro. Se usan otras tres palabras en el Nuevo Testamento que en gran parte tienen el mismo significado. Teras aparece en Hechos 2:19 y en cualquier otro lugar se traduce como maravilla, y hace énfasis en que el milagro es de caricter prodigioso 0 portentoso, algo fue~ ra del curso normal de los sucesos. Dunamis es la rafz de la palabra dinamita en espafiol, que destaca el poder que ha sido revelado en la ejecuci6n del milagro, y que implica la energta espiritual que lo ha producido. Mateo frecuente- mente la usa, por ejemplo en el capitulo 11:20, 21, 23, etc. La palabra paradoxon, que ¢s paradoja en espanol, ilustra la naturaleza contradictoria del milagro, su incompatibi dad con el orden del mundo natural, y su alejamiento de la corriente comtin del pensamiento. Sin embargo, cuando se aplica (a un milagro,] semeion generalmente significa que la hazana sugiere la existencia de algun poder o significado detrds de ella, a la par del cual es de importancia secunda- tia. Por ejemplo, en San Lucas 2:12, el dngel dijo a manera de dirigir a los pastores: “Esto os servird de sefial: Halla- réis al niffo envuelto en paftales, acostado en un pesebre”. EI hecho de que el niffo estaba envuelto en cierto tipo de prendas de vestir era prueba de que era el mismo del que habia hablado el éngel, 1o que fue llamado sefial. Aunque el uso de este término aplicado aun milagro no se limita a San Juan, es la nica palabra aplicada a milagro en dicho Evangelio. O sea que Juan no present6 los milagros mera- mente como hazafias sobrenaturales ni como manifestacio- nes de poder sobrenatural, ni aun como excepciones a la corriente habitual de sucesos, sino definitivamente como testigos materiales de la subyacente verdad espiritual. La ensefianza sujeta a cada milegro esté disefiada para hacer sobresalir su significado espiritual, y, contrariamente, el milagro es la demostracién concreta del poder tratado en la ensefianza. 28 | San Juan: el Evangelio de fe Si la primera oracion de esta clave se interpreta a la luz de la definicién dada, el significado se convierte, simple- mente, en el siguiente: los sucesos centrales de la historia de San Juan son apenas algunas sefales ejecutadas por Je- stis que el autor escogié de una cantidad més amplia. La manera casual en que afirmé que “hizo ademas Jesiis mu- cchas otras sefiales”, nos transmite la impresién de que no se le presentaba dificultad alguna en encontrar suficientes de ellas como para presentar una prueba convincente. Tuvo €l cuidado de decir que fueron ejecutadas “en presencia de los discipulos”. Estos acontecimientos fueron debidamente atestiguados por los que presenciaron su ejecucién. Existfa una suposicion téctica de que se podfa hacer un llamado a estos testigos en caso de que hubiera duda; o, silos testigos no estaban vivos, por lo menos hubo testigos. Las sefiales no eran producto de la imaginacién propia del autor. Algu- nas de las hazafias que Jesas de Nazaret ejecuté eran tan asombrosas que merecfan atencién singular y exigfan una explicacion. Ademés, estas hazafias dieron a conocer algo extraordinario de la personalidad de Cristo, y eran sefales orientadas hacia algo nuevo. {Cudles eran estas sefiales? Debido a que se tratardn en el cuerpo principal de la ex- posicién, no intentaré aquf un andlisis muy extenso. Son siete en total, excluyendo la Resurrecci6n y la pesca registradas en el capitulo veintiuno. La Resurreccién difiere de las otras debido a que no se Ilev6 a cabo en piblico y porque no fue ejecutada de manera que influyera directa- mente en alguien o algo aparte de Jestis mismo. La pesca estd en el epilogo, el cual no es parte del cuerpo principal del Evangelio. ‘Cada una de estas sefiales revel6 alguna caracteristica es- pecifica del poder y la persona de Jestis. Estdn en este orden’ Convierte el agua en vino, 2:1-11 En éste, el primer milagro de su ministerio, Jests se Evidencia interna de la estructura [29 presenté como amo de la naturaleza, Wevando a cabo instanténeamente el proceso de cambio que se produ- ce en la vida durante varios meses. Sana al hijo de un noble, 4:46-54. Al sanar al muchacho que estaba a més de veinte mi- las de distancia, Jess demostr6 que era amo de la dis- tancia, 0 del espacio. Sana al hombre paralitico, 5:1-9. Entre més tiempo tiene una enfermedad de afligir a un hombre, més diffcil es de curar. Al curar instanté- neamente una afliccién de treinta y ocho afios de du- raci6n, Jess se convirtié en el amo del tiempo. Alimenta a los cinco mil, 6:1-14. Al multiplicar los cinco panes y los dos pececillos del almuerzo de un muchacho, convirtiéndolos en comida suficiente para alimentar a cinco mil hombres, ademas de las mujeres y los niftos, Jesiis demostré que era el amo de la cantidad. ‘Camina sobre el agua, 6:16-21. Este milagro sefialé su dominio sobre la ley natural Sana al hombre ciego de nacimiento, 9:1-12 (41). El punto principal de este milagro no es tanto el he- cho de que Jesis san6 un caso dificil sino que lo hizo en respuesta a la pregunta de por qué este hombre de- bié suftir tanta afliccion, De esta manera Cristo de- ‘mostré que era amo de la desdicha, Resucita a Lazaro, 11:1-46. Este milagro indicé que Fests era irrefutablemente el amo de la muerte. Estos siete milagros son sefiales supremas porque condu- cen a los aspectos del ministerio de Jess en los cuales mos- tr6 su poder trascendente sobre los factores de la vida con los que el hombre es incapaz de enfrentarse. La naturaleza, el espacio, el tiempo, la cantidad, Ia ley natural, la desdicha y la muerte encierran el mundo de la humanidad. La exis tencia diaria es una lucha contra sus limitaciones. La supe- 30 / San Juan: el Evangelio de fe rioridad de Cristo sobre ellas, tal como se revela en estos sucesos llamados sefiales, era prueba de su divinidad y una clave para comprender lo que el escritor deseaba decir de EL Para regresar a la estructura de esta clave, el escritor no estaba satisfecho con solo descubrir su acercamiento prin- cipal, sino que también cit6 sus propésitos al hacerlo. “Es- tas sefiales se han escrito para que vosotros credis”. Por su- puesto, cuando existen sefiales, se presentan dos posibles reacciones: aceptacién o rechazo. El libro entero intenta hacer girar al lector en direccién de la aceptaci6n, incorpo- rada en Ia palabra creer. La palabra griega subyacente, pis- teuo, se usa nada menos que noventa y ocho veces en el Evangelio y se traduce como creer, aunque en pocos casos se interpreta como confiar 0 encomendar.* Nunca significa un mero asentir x una proposicion. Generalmente significa reconocimiento de alguna afirmacion individual, o aun una centrega completa y personal a algin ideal o persona. Juan buscé dirigir a sus lectores a una fe asentada en las sefiales contemporineas que eran episodios hist6ricos, y que de- nunciaban la realidad espiritual detrés de ellas.. El tercer elemento en Ia estructura de esta clave es la se~ gunda frase subordinada que completa la definicién del propésito: “y para que creyendo tengdis vida-en su-no1 bre”. El creer, en sf, no es suficiente para lenar el prop to; el creer es el medio para llegar a un fin més grandioso. Este fin estd expresado en la palabra vida. La vida, ze, en San Juan, quiere decir més que vitalidad animal o el curso de la existencia humana. Jesis la definié cuidadosamente en 17:3: *Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el ‘inico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. La vida, definida asf, posee varios elementos. Implica coneiencia; porque no hay conocimiento sin existencia consciente, Ademés, significa contacto, pues no se sujetan aquellas cosas con las que no se tiene contacto directo 0 indirecto. También requiere continuidad o duracién, por- Evidencia interna de ta estructura | 31 que el conocer a Dios supone la coexistencia con El. ¥, fir nalmente incluye desarrollo, debido a que el conocimiento de Dios debe ser algo creciente, no estético. La vida eterna y el destino pleno del hombre son el objetivo de la ense- flanza de este Evangelio. Cuando se juntan estas tres afirmaciones, centradas en lis palabras sefiales, creer y vida, la clave del autor para descubrir el evangelio aparece con sencillez. Las ensefian- zas que interpretan estos feaémenos como verdades espiri- tuales estan apifiadas alrededor de las sefiales. En la fe y en su opuesto, la incredulidad, vemos las acciones y las reac- ciones dentro de la narracién. En la vida, y en su opuesto, Ja muerte, se expresa el-resultado del destino determinado por la fe y la incredulidad, También hay una l6gica en esta estructura. La fe supone de antemano aquello que la pro- ducird. Las Escrituras nunca exigen tener fe sin suplir razo- nes adecuadas para entregarse a la persona o a la proposi- ci6n hacia las cuales se debe dirigir la fe. Aun on San Juan 11, donde Jesds colocé el ver en segundo plano con rela- cién al creer diciéndole a Marta: “{No te he dicho que si crees, verds la gloria de Dios?” Jesis ya le habfa dado a Marta una raz6n para creer a través de la presentacion de su propia persona. Justamente, las seftales tenfan como in- tencién demostrar el tipo de persona en la que el evangelio busca enfocar la fe. Puede que no se sepa todo lo que Jestis €s y todo lo que El puede exigir; pero la representacion he~ cha por Juan de El en accién y de su dominio sobre toda situacion comprobé plenamente su capacidad de satisfacer toda necesidad humana urgente. Ademés, la Resurreccién, siendo la seftal por excelencia, comprobé que El aun vive para llenar las necesidades de esas generaciones que se han extendido més allé del momento en que se escribié el evan- gelio. El no solo es una realidad hist6rica, sino que es con- tempordneo eterno del hombre. La fe también debe producir algo en la vida, que en este pasaje no se refiere primordialmente a conducta. Se rela- 32/ San Juan: el Evangelio de fe ciona con lo que se recibe y no mayormente con lo que se alcanza. Negativamente, la vida es lo opuesto de la conde- nacién (3:17, 5:24), y, positivamente, es el conocimiento de Dios (17:3), la satisfaccién (6:35), la conservacién y el gozo (10:10), y la duracién eterna (12:25). La vida, segin el Evangelio de San Juan, es cualitativa a la vez. que cuanti- tativa. Es la consecuencia natural de una entrega total de uno a Cristo. Estas tres palabras, sefales, fe, vida, proporcionan la or- ganizacion légica del Cuarto Evangelio. En las seftales apa- rece la revelacion de Dios; en la fe, la reacci6n que deben provocar; en la vida, el resultado que trae la fe. Integran la interpelacion del contenido del Evangelio. EI Ienguaje de estos dos versiculos (20:30, 31) ofrece unos cuantos indicios més para comprender el contenido del Evangelio, Un evangelio seleetivo Hizo ademds Jesis muchas otras sefales.,. las cuales no estan escritas en este libro. Pero éstas se han escrito... Una comparacién del Cuarto Evangelio con os Sinépti- cos mostraré que Juan relata mucho menos milagros que éstos; y que exceptuando los episodios en que alimenta a los cinco mil y camina sobre el agua, los milagros no son idénticos a los que estén registrados en los Sinépticos. Hay similitud de caricter entre algunos de los cinco restantes y algunos que estén en los Sindpticos, pero eso es todo. Lo ‘mismo vale para los sucesos hist6ricos. La conclusi6n inevi- table es que el autor adrede organiz6 su relato partiendo de materiales existentes que tenfan dos objetivos a la vista: concentrar su material sobre un propésito, y evitar la repe- ticion de todo aquello que ya se habia publicado o que en ese momento se transmitia oralmente, Evidencia interna de la estructura [33 Un evangelio testimonial Hizo ademés Jestis muchas otras sefiales en pre- sencia de sus discfpulos... (la letra bastardilla es un cambio hecho por nosotros). Pablo afirma en 1 Corintios 15:6 que a la hora de la muerte de Jestis, no habfa menos de quinientos discfpulos. No hay razén para suponer que todas las seftales registradas fueron ejecutadas en presencia de tantos discfpulos. Proba- blemente habfa menos de una docena presentes en la ma- yorfa de las ocasiones mencionadas excepto cuando ali- ment6 a los cinco mil, ya que fue 1a mayor asistencia del ministerio de Jesés, de la cual existen cifras, y tal vez el punto principal de la afirmacién en esta clave es que las seflales no eran producto de una imaginacién piadosa. Eran atestiguadas por personas a quienes se podia creer. El escri- tor no le pide a sus lectores que acepten estas afirmaciones confiando solo en su palabra. Un evangelio apologético El uso de la palabra apologético no se refiere a un evan- gelio que inventa una excus: para Jo que ensefia. Mas bien implica una defensa de una posicién establecida. Juan sen- cillamente buscd establecer una conviccion: “Pero estas se hhan escrito para que vosotros credis”. Ni implica este pro- posito apologético que los hechos hayan sido distorsiona- dos para crear una impresién favorable, No existe una de- fensa mas apropiada que la verdad; y la narracién de lo que realmente pas6 es el método més seguro para afirmar la fe. El propésito apologético puede a veces encaminar hacia la mala interpretacién voluntacia de los hechos del caso, pero no necesita hacerlo si los hechos mismos hacen el caso. Un evangelio expositivo ---quue Jests ¢s el Cristo... 34 | San Juan: el Evangelio de fe EI Cuarto Evangelio interpreta la vida de Jestis de Naza- ret como la del Mesias profetizado en el Antiguo Testa- mento y esperado por la nacién judfa. La palabra griega Christos y su simil hebreo Mesias, significan Ungido. Esta palabra, que una vez fue un adjetivo comin que se aplica- ba a cualquier oficial apartado para un determinado servi- cio por medio del rito de la uncién, se convirti6 en un tér- mino técnico para el Libertador que vendria a liberar a Israel de sus enemigos y para gobernar sobre la casa restau- rada de David. En el Mesfas se enfocaban las promesas que habfan sido dadas a Abraham, a David y a los profetas, 0 sea, toda la esperanza del Antiguo Testamento. San Juan enlaza el Mesfas del Antiguo Testamento con la conciencia del creyente individual. Un evangelio preciso 01 Hijo de Dios... Es notorio que Jest en ninguna parte de este Evangelio amé a Dios “nuestro Padre” de tal manera que significara que sus disc{pulos tenfan el mismo nivel de condicion que EI, o que tenfan la misma relaci6n con Dios que El tenfa. ‘Més bien, asegur6 que su relacién con Dios era tinica, y que sus enemigos sabfan que asf era, como lo dice en Juan 5:18: Por esto los judios aun més procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el dia de reposo, sino que también decfa que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Entonces, este Evangelio declaré a Jestis de Nazaret co- mo el tinico Hijo de Dios, con fuerza sobresaliente. Un evangelio eficaz ara que... tengdis vida.. Evidencia interna de la estructura | 35 El propésito de este Evangelio va mucho més alld de la simple creacién de una opinién con respecto a su tema. La creacién de una fe personal en Cristo es la cumbre de su propésito: pero esta misma fe tiene un objetivo aun mds srandioso: la vida, La intencién del evangelio es afectar y transformar la perspectiva y el curso vital de su lector. Sin duda alguna esté organizaéo en relacién con su destino. La vida incluye todas las relaciones del hombre con Dios. Si la vida es el conjunto de experiencias producido por el contacto con el mundo que lo rodea, este Evangelio intenta convertir a Dios, encamado en Cristo, en una parte histé- rica y actual de ese conjunto individual. La vida verdadera empieza con El. AI igual que los tres Evangelios Sinépticos, Juan expone una narracién ordenada de los hechos de la vida de Jesis. El orden estd indicado por las tres fases de la accién, sefiala- das por el desarrollo narrativo. Las fases son las siguientes: El prologo 1118 El perfodo de consideracion 1:19-4:54 El perfodo de controversia 5:16:71 El perfodo conflictivo 7:1-L1:53 El perfodo de crisis 11:54-12:36a El perfodo de conferencia 12:36b-17:26 El perfodo de consumaci6n 18:1-20:31 El epflogo 21:1-25 El prélogo, formado por los primeros dieciocho versfcu- los del primer capitulo, es introductorio al resto del libro. Se sustenta por sf solo, pues solo presenta el trasfondo de la narraci6n hist6rica que sigue. Expone la naturaleza de su persofiaje més importante, presenta a su precursor, y aclara su misién y su resultado intencional. El perfodo de consideracién les ofrece a los hombres la 36 | San Juan: el Evangelio de fe persona del Hijo para que mediten y evalien. El resultado del trabajo del precursor, como aparece en el capitulo 1:19-51, hizo que varios de sus discfpulos traspasaran su obediencia al nuevo profeta, y que creyeran colectivamen- te en El como efecto del primer milagro. En seguida de su aceptacion inicial por los primeros discipulos, El fue pre- sentado al judafsmo en Jerusalén, en particular a Nicode- ‘mo, a los samaritanos, por medio de la mujer samaritana, y al mundo entero representado por el noble de Caper- naum. En cada uno de esos casos existfa una diferente necesi- dad humana. Los discipulos de Juan habfan seguido, hasta donde les era posible, la luz que estaba a su alcance, pero deseaban tener una certeza religiosa més plena. Nicodemo representaba la necesidad intelectual; puesto que habia hecho preguntas que implicaban una reflexion considera- ble. La mujer samaritana era emocionalmente inestable, y necesitaba un ajuste eiocional. El problema del noble era fisico, En cada una de estas situaciones humanas tan tipi- cas, Jesis se revel como el maestro de los hombres y de sus problemas especfficos. Al lector se le informa de su su- ficiencia en cada una de estas necesidades, y se le muestra como El y sus obras producen fe en la vida de aquellos con quienes se relaciona. El perfodo de controversia empieza con el capitulo 5. El milagro registrado era en muchos aspectos igual a lo que se presenta en el capitulo 4. Ambos eran milagros de sanidad fisica y ambos fueron ejecutados bajo circunstancias extra- ordinarias. Sin embargo, la idea principal de cada uno es bastante diferente. Cuando sano al hijo del noble (4:46-54) se dio una ilustracién det llamado que Jestis le hizo al mun- do, basado en el poder hecho visible. El milagro del hom- bre en el estanque establece el inicio de la controversia. A partir de este punto, hasta el final del capitulo 6, Jess era el centro de ataque de las discusiones entre El y aquellos que no crefan en sus afirmaciones. Se alcanz6 el punto cul- Evidencia interna de la estructura | 37 minante con la confesion ce Pedro (6:67-69), que recalca la fe de los doce en contraste con la decadencia general de fe por parte de un gran sector de los discfpulos y de la po- blacion. Inevitablemente, la contradiccién se convierte en con- flicto. El periodo conflictivo, del 7:11 al 11:53, registra sucesos que delinean una hostilidad definitiva entre Jestis y aquellos que, amargados y hostiles, lo criticaban. Se afirma por lo menos cuatro veces que los judios buscaban matar a Jesds (7:19, 25; 8:37; 11:53). La mentalidad de la multi- tud estaba dividida. Cada vez que Jestis se presentaba se despertaba un nuevo cuestionamiento de parte de muchos, fe de parte de algunos, y ua odio que crecia intensamente or parte de otros, hasta que, después de la resurreccién de Lazaro, los dirigentes de lz naci6n actuaron oficialmente para su exterminaci6n (11:53). Los dirigentes de la judiada onganizada se dieron cuenta de que habia llegado la hora de decidir este asunto sin demora El perfodo de crisis, del 11:54 al 12:36a, esta formado Por la serie de episodios que fueron preémbulo de la Pas- cua y los primeros dias de sa semana. A pesar de las ame- nazas en contra de su vida, Jesus regres6 a Jerusalén para pasar la Pascua, y on piiblico se ofrecié a la gente para que hicieran su decisi6n final, En este complejo cierre de suce- 808 se relacionaban cinco grupos de gente, cada uno de- lineando una reaccién definida hacia El. Los sacerdotes y los oficiales judios, quienes ya habian tomado su decision en cuanto a El, tramaban si muerte. Sus amigos intimos, centrados alrededor de Ia familia en Betania, le dieron su regalo de despedida. A las muchedumbres las movia la cu- riosidad 0 el interés temporal. Los griegos, posiblemente prosélitos, demostraban un verdadero espiritu de indaga- ci6n, aunque seguramente sabfan menos de El que cual- uiera de los otros, Los disefpulos estaban confundidos, y aunque todos menos Judas tenfan intenciones leales, pare- iera que no tenfan ningune idea clara sobre lo que debfan aaa aaa 38 / San Juan: el Evangelio de fe decir 0 hacer como proximo paso. La combinacién de las actitudes de estos grupos produjo una situacién de la cual se podia esperar cualquier cosa; las tensiones conflictivas se vieron claramente en la accién seguida y en los resultados divergentes. El perfodo de conferencia, del 12:36b al 17:26, es en cierto sentido un paréntesis en la acci6n del Evangelio. Re- gistra la conferencia de Jesus con los dise{pulos para pre- pararlos mentalmente para su muerte, y con el Padre para entregar el tiltimo informe sobre su encargo e interceder por los discfpulos que se habia ganado. Puesto que el in- terés permanente del Evangelio esté en el trabajo hecho dentro del circulo de creyentes ms bien que en las co- rrientes hist6ricas del mundo de afuera, esta secci6n, aun- que abre un paréntesis a la narracién, es de suma importan- cia para su significado. La accién principal del Evangelio, que estructura Ia tra- ‘ma del mismo, alcanza su punto cumbre durante el periodo de consumacién, desde el 18:1 al 20:31. Segin el mundo, la muerte y la crucifixiOn de Jess dieron fin a su carrera histérica, En ese momento se cumplieron las profecias de Jestis que hablaban de El mismo, el complot de los sacer- dotes en contra de su vida y la demostracién divina de amor y de sacrificio. Como suelen terminar las biografias humanes, la vida de Jestis tuvo como fin una tragedia patética. ‘Sin embargo, el Cuarto Evangelio no considera la tra- gedia como final. Su enérgica declaracién de la Resurrec- cién de Jestis, mencionada en términos de su efecto sobre a personalidad humana, demuestra que la Palabra encar- nada conquist6 a la muerte y todos sus poderes. As{ que, en la oracién conclusiva de esta seccion, la tragedia se con- vierte en fe victoriosa: “‘Jestis le dijo: Porque me has visto, Tomés, creiste; bienaventurados los que no vieron, y cre yeron” (20:29). Los versfculos 30 y 31, que ya se han comentado como VQ Evidencia interna de la estructura /39 la clave del Evangelio, no le agregan nada a la narraci6n, si- no que enfatizan su propésito. El cap{tulo veintiuno, o sea el epflogo, permanece fuera del cuerpo principal de la na- rracién 0 argumento, aunque sf se relaciona con ellos. Asf como el cuerpo principal del Evangelio tiene como propé- sito crear fe, el epflogo esté orientado hacia el propésito de usar esa fe. La palabra creer no aparece ni una sola vez en este pasaje; més bien el elemento predominante es se- guir. El epflogo es un intento evidente de enfocar el resul- tado del pensamiento del lector en su propia fe y servicio. La secuencia ldgica de estas divisiones es obvia, pero po- ‘pectos de la persona de Cristo: el humano y el divino. El Evangelio de San Juan, como retrato de la lucha hu- ‘mana, es una profunda tragedia. Todas las peores pasiones y conductas humanas, y 1o maximo del sufrimiento y del fracaso humano se presentan con realismo, En el mevimien- to de este drama se ilustran los celos, la avaricia, el odio, la envidia, la Injuria, el engafio, la infidelidad, la ingratitud, la estupidez, la brutalidad, la, hipocresta, el rencor, y toda otra motivacion-o cualidad maligna. Contrariamente, a la vez. puede encontrarse el desinterés, la generosidad, la be- nevolencia, la pureza, la honestidad, la sinceridad, y-el sa- ctificio propio. Aparte de la intervencién divina, como en toda grandiosa literatura trégica, triunfa el mal y.en la cru- cifixi6n la historia finaliza con tristeza y desilusion. Mis aun, la tragedia es ironica. Entre mds lucha la huma- nidad en.contra del mal, més profundamente se ve envuelta en él. Por ejemplo, Pedro manifesto abiertamente que nun- ca abandonarfa a su Seffor, que darfasu vida por E] (13:37). Sucedié exactamente lo opuesto. La ironfa parece presen- tarse en la vida de Jests mismo. Aunque era virtuoso, fri6 todos los ultrajes posibles; siendo majestuoso, mut en la deshonra; siendo poderoso, falleci6 débilmente. Este hecho esté ilustrado en especial por sus afirmaciones en contraste con su fin. El aseguré que posefa el agua de la vida, y- muri6-sediento. Afirmé ser la,luz del mando, y Importancia de la estructura | 53 murié en la oscuridad. Proclamé ser el buen pastor, y mu- 116 en los colmillos de.los lobos: Dijo que. era la verdad, y fue crucificado como un impostor. Beclaré ser la resurrec- cién y la vida, y murié més répido que la mayorfa de las victimas-de la crucifixi6n, tanto que Pilato se sorprendi6. Extraflamente, el climax de su carrera parecié darle una falsa imagen a su significado intencional. Si el més gran- dioso ejemplar de la rectitud que el mundo ha visto se con- virtié en una indefensa victima del mal, entonces el tema de San Juan es la tragedia suprema. Desde el punto de vista divino, ef Cuarto Evangelio no es una tragedia, sino un triunfo. El esquema de accién reve~ la la victoria de Ia vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, de Ia luz sobre Ia oscuridad, y del espiritu sobre la carne. El verdadero climax no es la Crucifixién, sino la Re- surrecei6n. La incredulidad hace de las suyas en la cruz, y alli se detiene; la fe es fiel a la Resurreceion,y enella llega a ser victoriosa. La Palabra Divina no triunfa por revelarse en contraste con el mundo como una vision mistica que no ha sido tocada por las realidades impuras de la vida, sino por experimentar lo peor que la vida podfa ofrecerle y elevarse, inviolada, sobre ello. Ni es esta maravillosa visién solo un suefio por medio del cual los hombres se engafian pensando ‘que triunfan sobre el mundo cuando en la realidad no lo hacen. Su llamado a la fe produce una nueva realidad pric~ tica para el vivir diario. REFERENCIAS 1. Cf. “después de esto”, 2:12; 6:1; “después de estas cosss”, Sl; 7:1; “Y se fue de nuevo”, 10:40; “esis... alej6 de aut", 11354. 2. Ireneo, Against Heresies (Contra herejias), I, i, Cf. Euse- bio, HE, IL, pp. 1-7. 3, Alfred M. Perry, Js John an Alexandrian Gospel? (Es San Juan un evangelio alejandrino?; Trad. lit.); Jounal of Bi- blical Literature, LXMM, 1944), pp..99-106. 54 San Juan: el Evangelio de fe crigen arameo del Cuarto Evangelio; Trad. Ut), (Oxford: Clarendon Press, 1922), p. 127. j 4. Ch. Bumey), The Aremaic Origin of the Fourth Gospel (Kt | 5. fbi, pp. 127-131 | { Parte segunda Analisis textual del evangelio Prélogo ee Prélogo EI Verbo y Ia divinidad El Verbo y la creacién. BI Verbo y la vida Paréntesis: el ministerio de Juan el Bautista El Verbo y el mundo El verbo y los hombres El Verbo encamado Paréntesis: el testimonio de Juan el Bautista El Verbo revelador Capitulo 3 Prélogo A118 ANALISIS 1 En el principio era el Verbo, y EI Verbo era con Dios, y El Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada fue hecho, de lo que ha sido hecho, En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 60 | San Juan: el Evangelio de fe 5 Laluzen las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron' contra ella. 6[ Huboun hombre enviado de Dios, el cual se lamaba Juan, 7 | Este vino por testimonio, ara que diese testimonio de Ia luz, a fin de que todos creyesen por él, 8| Noeraéllaluz, sino ara que diese testimonio de la kuz, 9 “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venfa a este mundo, 10 Enelmundo estaba, y el mundo por é! fue hecho; pero el mundo no le conocis, 11 Alo suyo vino, y os suyos no le recibieron, 12 Mas «les dio potestad de ser hechos hijos de Di a todos los que le recibieron, alos que creen en su nombre, los cuales no son engendrados de sangre,” ni de voluntad-de came, ni de voluntad de varén, sino de Dios. 14. Y aquel Verbo fue hecho came, y Prélogo [61 habito entre nosotros y pay vimos su gloria, sloria como del unigénito del Padre, leno de gracia y de verdad, Tuan dio testimonio de él, y clamé diciendo: Este es de quien yo decie: El...e3 antes de mf; que viene después de mi porque era primero? que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues ta ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesi- cristo. 18 A Dios nadie le vio jamés; el unigénito Hijo,* ..ef le ha dado a conocer. que esté en el seno del Padre. 15 Los primeros dieciocho versiculos del Cuarto Evangelio constituyen una division técnicamente conocida como el Prologo. Esta secci6n. fija la accién y su correspondiente interpretaci6n en un marco:de pensamiento que facilita al cristiano comén y corriente llegar a comprender ta trama y su significado total, El anilisis mecénico de este prélogo (véase el cuadro ad- junto) divide su texto, primero que todo, en dos secciones de tamafio desigual, que tratan de las dos personas que son Jos protagonistas: el Logos, o Verbo, y Juan el Bautista. El primero es un nombre asignado al Seflor Jesucristo, quien es el sujeto de la discusién principal. El segundo es tratado solo en relacion con el anterior, y sut importancia se subor- dina, Al dividir asf el texto, se presentan dos I{neas de pen: samiento. Los versiculos del 1 al 5, del 9 al 14, del 16 al 62 / San Juan: el Evangelio de fe 18 pertenecen al Verbo; los versiculos del 6 al 8 y el 15 se refieren a Juan el Bautista. Al colocar las secciones relacionadas con Juan el Bautis- ta en paréntesis, uno se encuentra con que el texto restan- te se convierte en una descripcién del Verbo, la cual se di- vide, en general, en’ estrofas de tres Ifneas cada una. Por ejemplo, el primer versiculo se lee ast: En el principio era el Verbo y EI Verbo era con Dios y El Verbo era Dios. La estructura es poética: una estrofa de tres Iineas que contiene tres afirmaciones distintas aunque relacionadas, de Ias cuales la segunda marca un avance Wégico de pense- miento més allé de Ia primera, y la tercera més allé de la segunda; pero las tres forman una unidad de pensamiento. Unas cuantas de estas estrofas contienen cuatro lineas, se- faladas por conjunciones coordinadas, Pero cada una de las trfadas 0 las cuartetas de Ifneas representa algin aspecto del Verbo en su relacién con el universo, El término logos, que aparece cuatro veces, incluye mas, que su: traduccién al espafiol, “verbo”. "Un verto es una idea expresada por una combinacién de sonidos o de le- tras. EI medio no tendria sentido si no tuviera Ie idea 0 el concepto respaldéndolo. Podria ser que KXBZ representa- ra una estacién de radio; pero como combinaci6n de letras © sonidos, si se pudiera pronunciar, no tiene absolutamente ningin significado porque no encierra ningiin concepto. Precisamente, el término logos implica Ia inteligencia que eva a la idea, la idea misma, y la expresion transmisible de ella, EI término fue usado técnicamente en la filosoffa grie~ ga de este perfodo, particularmente por los estoicos, para denotar fa Raz6n controladora del universo, la Mente todo- penetrante que gobernaba y le daba sentido a todo. Logos Prologo 63 era uno de los conceptos més puros y mds generales de esa Inteligencia, Raz6n o Voluintad.esencial, que se llama Dios. Creo que serfa sabio distinguir ahora entre el uso de un término comin para expresar una verdad y el préstamo, falto de disctiminacion, de un concepto consagrado solo por la costumbre para representarlo. Sin duda, el escritor del Cuarto Evangelio us6-logos con un entendimiento ple- no de su significado general dentro del vocabulario religio- 30 y filos6fico de st época. Qué mejor qué adaptar el vo- ‘cabulario de su tiempo para su propésito? Si se hubjera negado a usarlo por tener connotaciones contrarias a su sig nificado personal, se hubiera visto obligado @ permanecer callado por falta de medios de expresion. El uso que élle da~ ba debia ser comprendido en términos de su propia defini- cin, Se debe recibir al logos a la luz de la persona a quien se refiere antes que como un concepto de la religion griega arbitrariamente impuesta a Jestis de Nazaret. La ensefanza de Juan es el punto de partida de una nueva filosofia basa- da en el Cristo resucitado y expresada en términos actua~ les, més bien que un intento de absorber Ia enseftanza de y sobre Jestis desde el paganismo, envolviéndolo en un con- cepto pagano. La estructura del prologo se autodivide naturalmente en siete partes, cada una de las cuales trata con algtin aspecto del logos. Estas divisiones contienen el grano del mensaje del Evangelio, colocado en un contexto verbal de términos abstractos. Bl relato que sigue lo desarrolla y lo comple- menta por medio de una ilustracién histérica. ‘De esta manera, el prologo empieza una presentacién de la persona de Cristo muy diferente de aquellas de los otros Evangelios. Su método de acercamiento es teol6gico més bien que biogréfico o historico. No puede haber duda legt- tima con respecto as exactitud biogrifica o hist6rica; pero:no es principalmente una crénica sino una interpreta~ cién. Sostiene que Jesis, el personaje hist6rico conocido por el hombre, es el hecho esencial del universo. | 64 | San Juan: el Evangelio de fe A. EI Verbo y Ja divinidad (1) 1. Etemidad 2. Personalidad 3. Naturaleza B.-El Verbo y la creacién (2, 3) 1, Antigledad 2. Agencia 3. Actividad C. El Verbo y la vida (4, 5, 9) 1, La fuente de la vida 2. Elefecto de la vida sobre los hombres 3. Elpoder de la vida 4. El objeto dela vida D. El Verbo y el mundo (10) 1. El Verbo presente 2. EVerbo activo 3. El Verbo ignorado E, El Verbo y los hombres (11-13) 1. Contacto 2. Rechazo 3. Acogida a. Método b. Efectos F. El Verbo encarnado (14) 1. Accién 2. Proceso 3. Revelacion El Verbo revelador (16-18) 1, Plenitud ‘ 2. Gracia 3. Dios El Verbo y ta divinidad (1) El primer predicado del logos es’ eternidad. La frase, “En el principio”, es esencialmente igual: a la de Génesis 1:1, “En el principio creé Dios tos cielos y la tierra”. La Prélogo | 65 expretién no se refiere al principio de algin proceso pati~ cular, un punto definido y limitado del tiempo, sino ala etemnidad indefinida que precedfa a todo tiempo, el pasado ilimitado. Del logos no se puede decir que vino a existir en ‘un momento dado; El siempre fue" La segunda afirmacién es la de la personalidad eterna. La preposicién pros traducida como “con” es lz misma em- pleada en San Marcos 6:3, donde los habitantes de Nazaret expresaron su asombro ante Jestis al decir: “No es éste el carpintero, hijo de Marfa, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Sim6n? ;No estén también aqui con nosotros sus hermanas?” Implica asociacién en el sentido de. mezclarse libremente con los de una comunidad en términos igualitarios. Enton- ces, en San Juan 1:1 se implica et estar al mismo nivel con Dios y comunicado con El. El logos no es un principio im- personal, y debe ser considerado como personalidad vivien- te, inteligente y activa. El tercer paso es la afirmacin de la divinidad, La pala- bra griega theos, traducida como Dios, se emplea aqui sin al artfculo. El art{culo es usado en la segunda frase: “EL logos era con Dios”. Cuando se usa el articulo, el énfasis de la palabra esté en la naturaleza, Dios como un tipo de ser. El uso de la palabra “divino” serfa una traducci6n jus- ta, si su connotacién moderna no fuera considerablemente més débil que en el significado intencional del texto. Serfa mejor traducirlo como “divinidad”, “El Verbo era divini- dad” afirma claramente que el logos posefa y etenamente manifestaba la misma naturaleza de Dios. El Verbo y ta creacién (2, 3) Habiendo establecido de esta manera la posicién del logos cn el mundo conceptual, ef escritor revel6 su posi- ion en el mundo de la accién, La primera oracién de la segunda triada es de transicion, “Este era en el principio con Dios”. Es casi la repeticion del contenido de la prithera 66 | San Juan: el Evangelio de fe triada, y sin embargo es més, pues enuncia que el logos compartfa su lugar con Dios al inicio de todas las cosas. Génesis 1:1 preparé el camino para la descripci6n.de su asociacién con Dios en la actividad del mundo que aparece en la proxima frase: “Todas las.cosas llegaron a ser a través dear’ “Todas las cosas” se refiere al universo, sus elementos y sus sistemas de ley. ““Llegaron a ser” explica una crisis, una transicién de lo que era a lo que es. El tiempo del verbo (eoristo) implica acontecimiento sin relacién al tiempo que hha pasado, un suceso, no un proceso. Al usar este tiempo el interés no se centra tanto en el método de creacion como ‘en el hecho de Ia creacién misma. Hace contraste con la pa- labra era” dela primera triada, que supone de antemano duracion, El logos existe etemamente; el universo material, temporalmente. ‘Ademés, la creacin material es 1 producto del logos. La misma idea aparece en Colosenses 1:16 y en Hebreos 1:2° para insistir en que el Hijo es el agente en la crea- cidn, al igual que el contratista es el agente del duefio que construye una casa. Cristo es el medio a través del cual la divinidad se expresa. La tercera Iinea ensefia Ia actividad del logos. En la tra- duccién de esta Iinea la puntuacién de fa Version Revisada ‘Americana, que divide el versfculo después, en vez de an- tes, de “fue hecho”, se juzga como preferible a la lectura marginal. Lo que hace a esta ditima afirmacion tener sen- tido es el cambio en el tiempo. del verbo implicado: “Y aparte de él nada de lo que Hleg6 a ser y todavia existe fue hecho”. La palabra griega gegonen que se traduce anterior- mente por las tltimas seis palabras de la pardfrasis, estd en ¢1 tiempo perfecto, el cual denota el estado presente como el resultado continuo de un hecho previo. El mundo en su totalidad le debe su origen a Dios por medio de la agencia del logos. Prélogo /67 Et Verbo y ta vida (4, 5, 9) La tercera trfada, relacioniada con el logos y Ia vida espi- ritual, expresa la dindmica que hay detrés de la creacién. a vida como un sustantivo aparece no menos de treinta y seis veces en este Evangelio y once de ellas estén on unién con el adjetivo eterno. Su connotacion no es mera~ mente la de la existencia consciente, sino de la vida de Dios como un principio, expresado en la experiencia humana. Este primer uso del término est definido al conectarlo con cel logos como su fuente y personificacion. En la segunda Iinea de Ia triada, la vida se describe en términos de Juz que es el efecto de Ia vida en el universo. En Juan, la palabra se usa en un sentido figurativo refirién- dose a la manifestacion clara de la rectitud de Dios (3:19, 20, 21; 12:35). Seguramente que es una referencia al relato de la creacién, que dice que la luz fue el primer resultado de la actividad creativa de Dios (Gn. 1:3). La vida del lo- ‘gos en su manifestaci6n trae Ia iluminaci6n. En este punto del prologo es introducido el argumento. El efecto de Ja vida divina se manifiesta en el mundo a través del logos, pero el mundo no es tan-receptivo como deberfa serio; al contrario, el mundo no puede extinguir Ja Iuz, aunque s{ puede nublatla. Ambos, el conflicto y al resultado de esto est4 implicito en prevalecieron, La traduccion marginal, triunfaron, es preferible? pues la palabra significa capturar, oprimir, sobreponerse, lograr més bien que entender, o empufiar en un sentido figurati- vo. El tema principal de San Juan es la continua resistencia de la luz a las tinieblas y la incapacidad de éstas de triunfar a pesar de todo lo que puede haccr el odio y la incredulidad. ‘Omitiendo el paréntesis, se agrega una oracién més alas tres anteriores: “La luz verdadera, que ilumina a todo hombre, estaba entrando en el mundo”.'® La palabra ver dadera (alethinos) quiere decir verdadero en contraste con secundario més bien que en contraste con falso, original 68:1 San Juan: el Evangelio de fe més bien que correcto. Se usa para referirse’a Dios en el 17:3, donde el énfasis cae sobre el cardcter primario del ser de Dios, no sobre ta verdad esencial de su personalidad. Es- ta es la Iuz original de la cual todas las otras son copias lén- ‘guidas; lo real en contraste con. lo ilusorio. Del logos pro- viene: toda iluminaci6n espiritual. Las proclamaciones ‘de Cristo que se discuten. en: el cuerpo-del Evangelio son un desarrollo detallado del principio. Bl es la fuente de toda uz. El Verba y el mundo (10) El mundo, usado setenta y siete veces en el Evangelio de San Juan, es uno de los términos juaninos caracteristicos. Aqui se aplica al ambiente material y espiritual en el cual viven los hombres. El Verbo no esté separado de las nece- sidades y circunstancias de estos por un abismo imposible de pasar; lo espiritual y lo material no mantienen una total inconexion, tal y como un sistema falso podria levar. a creer. La inmanencia del logos esté asentada en que El ha entrado en el marco de la vida y toma parte activa en él, pero el Verbo no es idéntico al mundo. El es més que el al- ma del universo, pues Ia siguiente afirmacién dice: “Y el mundo Ileg6 a ser por él”. No podrfa haber llegado a ser ‘a través de sti agencia, si EI'nd fuera independiente y ante- rior al mundo, De mievo, como en el contraste de los versi- culos uno’ y'dos, Elera (indica un ptoceso duradero de existencia); ef mundo lleg6 a ser (indica una crisis de crea- ion), De esta manera se afirma la trascenidencia del Verbo tanto como su presencia en el mundo. “Y el mundo no le conoci6”; quizés “no lo percibi6”, serfa una traducci6n aun mejor. El mundo como sistema no tenfa conocimiento alguno del Verbo manifiesto, y no tenfa lugar para El. Los Evangelios Sin6pticos muestran que Ja mayorfa de la gente solo tenfa un conocimiento superfi- cial de El, y aun sus propios discipulos no entendfan sus palabras, su personalidad y su misién con claridad. La igno- Prologo / 69 rancia era la base del conflicto, pues cl mundo rechazaba lo que no apreciaba, y odiaba lo qué-rechazaba. El Verbo y los hombres (11-13) Los versfoulos desde el 11 hasta ol 13 continian el desa- rrollo de las afirmaciones del versfculo 10. “Mundo” es un término amplio y colectivo que habla de la humanidad y su ambiente como un solo sistema, Los versiculos 11 al 13 individualizan y personalizan el asunto, demuestran c6mo se establecié el contacto, El peculiar término ““A lo suyo vino” en realidad quiere decir “El vino a casa”. “Lo suyo” se refiere a la propiedad 0 a aquellas cosas personales que nos-rodean y forman nuestro medio. La misma expresién se usa en. 16:32 refiriréndose a la partida de los disc{pulos, cada hombre a su casa propia; y en el 19:27 donde dice Que el disefpulo amado Hevé a la madre de Jesiis a su pro- pia casa: Por ser este mundo su creacién, El habia venido a visitar su, propiedad personal, afirmando de esta manera su inherente derecho y posesi6n. El tema de la segunda linea es el rechazo: “ty los suyos no le recibieron”. La muy clara expresiGn griega que usa el neutro para “lo suyo” y el masculino para “los suyos” no puede set fécilmente traducida al espafiol. Comunica la idea de que aquellos que eran su-propia gente conectada ‘con su propio ambiente, no lo aceptaron como se hubiera esperado que lo hicieran, Es la expresién del mismo prin- cipio que Jesés profirié en la parabola sinoptica de los labra- dores malvados (Mt. 21:33-46; Mr. 12:1-12; Le, 20:9-16). En el cuerpo del Cuarto Evangelio el rechazo est4 amplia- mpmte ilustrado por la actitud y la accion de “los judios” en contraste con otros. Cristo fue aceptado por los samaritanos (cap. 4), fue buscado por los gentiles griegos (12:20), pero fue despreciado por los oficiales representativos de su. pro- pia-gente. Sin embargo, el rechazo tiene su ant6nimo que es la acogida. Juan afirma que algunos si le recibieron, y se apresura a discutir los resultados de dicha acogida. La cons- 70 | San Juan: el Evangelio de fe truccién gramatical redundante de esta oracién sirve para aclarar aun més el hecho de que el recibir y el creer son tér- minos equivalentes. Creer se usa aqui por primera vez en la secuencia principal de pensamiento, aunque ya ha apareci- do una vez en el 1:7 donde expresa el objetivo principal de la ensefianza del Bautista. O sea gue el-creer en su nom- bre es la clave necesaria para recibir fa revelacién de Ia Pala- bra que ha venido al mundo. El recibir la Palabra da origen a una nueva relacién, donde fa nota predominante es el derecho de entrada a la familia de Dios, La palabra traducida como poder en la versi6n “King James” y como potestad en nuestra “Reina- Valera” quiere decir autoridad delegada, un poder o un privilegio que se ejercita por consentimiento 0 por decreto de otro. Pilato 1a us6 al afirmar que tenia suficiente autori- dad como para liberar 0 crucificar (19:10). Esta autoridad ‘es ms que potencialidad: la relacién familiar se hace real en un nacimiento que es mds que fisico. A los creyentes les es dada Ia vida de Dios no por el proceso biolézico, sino por un impartir divino, El Verbo encarnado (14) Este vers{culo es la afirmacién sobre la cual gira el pro- logo. {Como estaba el Verbo “en el mundo"? ,Qué hacia que la divinidad se hiciera manifiesta ante a humanidad y estuviera disponible ante su necesidad? La encamacién es la respuesta. La reaparicidn de logos en el versfculo catorce lo conecta directamente con 10s versiculos uno y dos. El cambio de verbo es impresionante y obvio. El versiculo uno habla de la naturaleza eterna y la relacién con el mun- do de los hombres. Primero viene el hecho, “el Verbo fue hecho came” Se expres6 como personalidad humana que era visible, audible y tangible. Fue came y sangre con sub limitaciones de espacio y tiempo, y con sus impedimentos de fatiga, hambre y susceptibilidad al sufrimiento, hasta el punto de pertenecer a la humanidad a la vez que a Dios. \ I Prologo {71 En cegundo lugar, El “habito entre nosotros”. “Habits” (eskenosen) realmente significa “armar una tienda de cam- pafia”. “El acampé entre nosotros”. Su estada era tempo- ral, mas no ilusoria. Este verbo solo se usa cinco veces en el 'Nuevo Testamento; en este pasaje;.y cuatro veces en Apocalipsis (7:15; 12:12; 13: ). Dos de estos casos se tefieren a Dios. En el Antiguo Testamento Griego la pa- labra se fimita generalmente al uso con referencia.al Taber- néculo en el que “habitaba” la presencia de Dios. Tal vez Juan supuso que el lector conocedor de la version de Los Setenta relacionarfa esta afirmacién con la doctrina Vete- rotestamentaria de la presencia de Dios que gui6 a los israe- litas, y “habito entre ellos” de dia y de noche. El sustanti- vo cognado (skene) que se usa casi enteramente para refe- rirse al Tabernéculo aparece en conexién con este verbo en Apocalipsis 13:6. El Dios invisible ¢ indefinible ha sido introducido en la vida diaria por la encarnaci6n En tercer lugar, el efecto de esta encamacion era revela- dor. “Y vimos su gloria”. “Vimos” (etheasametha) quiere decir “observamos”. El verbo contiene la rafz de la palabra “teatro” e implica més que una ojeada casual. Incluye un escrutinio cuidadoso de'lo que esté delante de uno para en- tender su significado, Bl logos encamado fue estudiado ba- Jo todas las condiciones posibles, favorables y desfavora- bles. Toda la informacién que podfa producir la investiga- cién humana se hizo disponible por su buena voluntad para permitir ser cuestionado y observado. La conclusién de los disc{pulos esta expresada precisamente por la frase con “nosotros”, la primera del prologo. El “nosotros” puede ser general para toda la humanidad; pero aparenta ser parti- cular al expresar los sentimientos de los discfpulos, que no se pueden contener més aun en el estilo elevado e imperso- nal del prologo. El Verbo encamado produjo en aquellos que le recibieron una reacci6n que no podfa reducirse a ‘una propuesta filos6fica —la declaracion personal debe apa- recer. Asf que, tanto en el prélogo como en el cierre del ar- 72 San Juan: el Evangelio de fe gumento del cuerpo del Evangolio, In confesién personal reveld el coraz6n de un discfpulo leal Esta experiencia tampoco se limita a la observaci6n. De su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.'? Entre la observacion y Ia confesién hay una apropiacin personal de Ja verdad. La divina gracia fue exhibida por Cristo y fue transmitida por experiencia a sus discfpulos. La naturaleza progresiva de esta experiencia de gracia se afirma por medio del uso de la preposicién anti, traducida como “por” en la Version Revisada. Quiere decir “a cam- bio de”, “como sustituto de”; de manera que una vez que se usa una bendicion, ésta se sustituye por una mueva que ocupa su lugar. Consecuentemente, el conocimiento de Dios nunca se vuelve puramente hist6rico en el sentido de que todo lo que hay es un contacto, limitado a un suceso, La realizacion cteciente de Cristo por medio de sus contac- tos con los hombres es prueba convincente de su ilimitable plenitud, El Verbo revelador (16-18) La afirmacion final y culminante del prologo con respec- to al logos se encuentia en el versiculo 18. “A Dios nadie Ie vio jamés; el unigénito Hijo, que estd en el seno det Pa- dre, él le ha dado a conocer”. En el texto griego de este versiculo hay una vatiante muy interesante y asombrosa. Varios de los manuscritos més viejos y confiables decfan Dios en vez de Hijo. Si el término originalmente hubiera sido escrito como una abre- viacion, el cambio de una letra harfa le diferencia.'? Aun- que las més recientes versiones en inglés no adoptan este cambio, el texto griego de Wescott y Hort," * que aun es considerado como un texto crftico modelo, le da preferen- cia, Aunque en ni ito Dios”, y “unigénito Hijo de Dios” sf aparece varias veces, parece ser mds l6gico que el texto comin hubiera sido sustituido por‘el que es poco comin, Prologo | 73 antes que sueediera Jo. contrario.!* De. todas maneras, la frase “unigénito Dios” es lo suficientemente de peso como para ser pricticamente, conclusiva. Si este texto se. acepta, “unigénito Dios” hace una afirmacién inequivoca de la di- vinidad de Cristo, aunque el término “Hijo” no‘es de me- nos fuerza. El intento del autor es aclarar que mientras la esencia de la divinidad descubierta munca ha sido vista por los morta- les, el verdadero cardcter de Dios se puede ver'en el Hijo que es la expresion més plena de la vida y el amor del Padre. “Unigénito” no implica generacién ffsica, pero hace trascender la idea de creacién. La expresién “en el seno del Padre”, quiere. decir entendimiento y amor.perfecto. La naturaleza del. invisible y misterioso Dios es interpretada, entonces, por tno que es capaz de hacerlo por su parentes- co y comprension, En un escrito biogréfico un hombre puede. ser mejor-interpretado. para:el piblico por-un hijo que obra por simpatfa, que lléva-en'si mismo la naturaleza del padre'y que habla el idioma de una generacion con la cual el padre no tuvo contacto directo. Asf que Dios, por medio de un Hijo que es llamado Dios y que es uno con el Padre, es interpretado para los hombres que se han hecho ajenos a El por el pecado. El verbo traducide como decla- rar, que describe el método de esta interpretacién, “es el verbo técnicamente usado en la literatura griega para una declaracién 0 exposiciOn. de misterios divinos”.'* Implica que la interpretacion de Dios dada por el Hijo es completa y/o definitiva en cuanto.a las necesidades de los hombres se refiere. Las divisiones del material en el prologo dedica- do a Juan el Bautista no han de ser consideradas como una interpolacién. Son Ja apertura de una conexién historica entre la revelacion independiente de Dios en el Hijo y el curso de a profecia y la religion representadas en la perso- nade Juan el Bautista. Quizds también esta presente el in- tento de distinguir entre Juan y el Mesfas. La existencia de discipulos en Efeso en la sexta década del cristianismo 74:1'San Juan: el Evangelio de fe quienes’ solo conoefan el bautismo de Juan (Hoh, 19:1 6); indica que pudo haber existido una necesidad de desta- car la prioridad de Jesds como ef Mestas, y de aclarar la re- lacion entre El y Juan. En los dos pasajes que hablan directamente de Juan (6-8, 15) se le da importancia a tres puntos: Su personalidad humana ‘Su capacidad como testigo Su relacién subordinada al logos La personalidad humana de Juan'se subray6 con el tér: mino usado en el texto griego: “Hubo un hombre” ® que significa un ser humano a diferencia de cualquier otro tipo de ser. Su encargo divino era seguro, peto no se le atribuia el tener una naturaleza divina. En este respecto se contras- taba con el logos, a.quien se:le llamaba Dios. Se destaca 1a capacidad- del: Bautista como testigo, Era “enviado de Dios” (1:6);-el “vino por testimonio” (1:7), “dio testimoriio de él; y clam6” (1:15). Su funcién no era sefialarse é1 mismo sino a otro; pues “No era él:la luz, sino para que diese testimonio de la luz” (1:8). Y su tarea era presentarles a los hombres el logos y preparatios para su egada.-En la primera seccién principal de este Evangelio se presentan’ detalles relacionados con el testimonio de Juan. ’ La relacién de Juan con el logos era de subordinacién: Jesiis dijo: “Entre los que nacen de mujer no se ha levanta- do otro mayor que Juan el Bautista” (Mt. 11:11), sin em- bargo siempre aparecfa en un papel secundario. Su propio testimonio al logos era que el que Ie seguia cronologica- mente tenfa prioridad sobre él, por Su preexistencia y gran- deza innata. Pareando el versfculo 15 con el 17, el pasaje muestra que en la revelaci6n de Dios por medio del Seftor Jesucristo hay un nuevo principio mds grandioso que la ley y los profetas, més que una renovacién de la antigua revela- cin porque la supera en mucho. Al fin la gracia y la ver- Prblogo [75 dad se han revelado al género humano en El, y en el ardor de esa Luz que iluminé a cada hombre al entrar en el mun- do, todas las otras luces, menores que esa, palidecen y de- saparecen. REFERENCIAS 1, Lectura marginal de R.V. para katelaben. 2. RY. Lectura marginal. 3. Margen R.V. dice algo como “primero con respecto a mi”. ‘Una expresiOn distinta de la palabra anterior que se tradu- ce “antes”. 4, Griego anti; literalmente “a cambio de”. 3. En algunos de los mejores MSS griegos: “unigénito Hijo de Dios’ 6. Mis semejante a la traduccion original. 7. .H, Bemard, Acritical and Exegetical Commentary on the Gospel According to St. John (Trad. lit., Un comentario, eritico y exegético sobre el Evangelio segin San Juan); (Nueva York: Charles Scribner's Sons, 1929); I. p. 2: “EL imperfecto se usa en tres frases en este versiculo y expresa, en cada caso, una existencia continua y atemporal”. 8, ditauton - por medio de él 9. Por contraste, véase John Scott, Review of the New Testa- ‘ment (Trad. lit. Resefia del Nuevo Testamento) en Classi- cal Weekly, 40 (1947) 9. p. 70. 10, Traduecién original. AL. Traduccién literal de la traduccién original. 12. ¥Cvs. OC en caracteres unciales. 13. BF. Wescott y FLJ.A. Hort, The New Testament in the Ori- inal Greek. (El Nuevo Testamento on el griego original: ‘Trad. lt.); (New York: MacMillan y Co. 1889). 14. Cf. la discusi6n en A.T. Robertson, An Introduction to the Textual Cristcism of the New Testament (una introduc ibn a la eritica textual del Nuevo Testamento; Trad. lit.) (New York: George H. Doran Co. 1925), p. 209. 1S, J.H, Berard, op. cit, 1, v.33. 16. Anthropos en griego (maytsculas para destacer). Periodo de consideracién Periodo de consideracién El testimonio de Juan el Bautista La presentacién de los discfpulos de Juan Las bodas de Cand La primera aparicion en Jerusalén La entrevista con Nicodemo La confesin de Juan el Bautista La mujer samaritana El noble de Capernaum Capitulo 4 Periodo de consideracién 1:19 al 4:54 La primera seccién principal del Evangelio de San Juan comprende el perfodo de consideracién, Hamado asf porna- rar ciertos sucesos por medio de los cusles Jestis fue pre- sentado al pablico, para su consideracién y aceptacién. Es- tos sucesos o apariciones de Jestis fueron seleccionados co- mo representativos, para que su método de lamar a varias clases pudiera ser visto diéfaamente y para que el lector pudiera ser influido por lo menos por uno de ellos. Los episodios pueden colocarse en el siguiente orden: El testimonio de Juan el Bautista 1:19.34 La presentacién de los discfpulos de Juan 1:35-51 Las bodas de Cand La primera aparicién en Jerusalén La entrevista con Nicodemo Ia tonfesién de Juan el Bautista ‘La mujer samaritana (El noble de Capernaum 80 / San Juan: el Evangelio de fe El testimonio de Juan el Bautista (1:19-34) Juan et Bautista fue introducido en el prologo por la afirmacién de su encargo, su objetivo y su mensaje. Empe- zando con el versiculo diecinueve del primer capitulo, su testimonio fue dado en respuesta a una serie de preguntas: Pues jquién eres? 2 {Qué dices de ti mismo? 2 éPor qué, pues, bautizas...?° 2s En respuesta a la primera de estas preguntas, Juan actaré su posicion con referencia a los conceptos mesidnicos y teolbgicos del judafsmo con tres afirmaciones negativas: Neg6 ser el Cristo, EI titulo Cristo,’ és una traduccién del hebréo Mestas que quiere decir ungido,. y que-fue aplicado al Mensajero que Dios habfa prometido darle a la nacién judia. Su advenimiento se esperaba en cualquier momento, y cual- quier personalidad fuera de to comtin que apareciera dentro de la naci6n, tenfa la posibilidad de ser considerado como un Mesfas en potencia. Negé ser Elfas. La iiltima promesa del Antiguo Testamento en Mala- qufas 4:5 dice: He aqui, yo os envio al profeta Elias, antes que venga el dfa de Jehova, grande y terrible. El hard volver el coraz6n de los padres hacia los hifjos, y el corazén de los hijos hacia los pa- dres, no sea que yo venga y hiera la tierra ‘con maldicion, Era una creencia comtn de los juifos, el hischo de que Elias precederfa la legada del Mesfas. De tal forma que si Juan no fuera el Mesfas, podria ser su precursor. Esta mis- ma creencia se refleja en lo dicho ante la cruz'en respues- ta al mal enitendido clamor de Jestis: “Elf, Elf, {lama saba- cthani?” (Mt. 27:46, 47). Algunos parados por ahf, que no L Pertodo de consideracion | 81 entendian-el arameo de Jestis, pensaron que El:estaba Ila- mando a Elfas,.que debfa,rescatar_a los. favorecidos por Dios cuando corrfan peligro. ‘Nego ser “el profeta™. a Seguramente la pregunta, “Eres ti el profeta?”, era una referencia a la promesa en Deuteronomio 18:15, don- de Moisés profetizo: Profeta de en medio de ti,de tus hermanos, como yo, te levantard Jehoyé tu Dios; a él oiréis. é La cita implicaba que los judfos hacfan und distincién entre el profeta anénimo y el Mesfas. Era una prediocién del Cristo, aunque destacaba su vocacién profética en vez de su ministerio real, que era su representacién comin. Siendo que Juan repudiaba las identificaciones prece- dentes sugeridas por los judfos, para obtener una declara~ cién positiva, estos le preguntaron: “;Qué dices de ti mis- mo?” En respuesta, se identificé con el precursor mencio- nado en Isafas 40, quien era enviado para preparar la senda de Jehovd, La imagen fue tomada de los dias en que no habia calles pavimentadas, solo risticas veredas que atravesaban los campos. Si un rey queria viajar, tenfa que allandrsele la calle lo suficiente para que la carroza real no se encontrara con un viaje demasiado pesade, ni se hundiera en los pan- tanos, Juan afirmaba que iba ¢ enderezar la senda para un personaje més grandioso, que représentarfa a Jehova. La tercera pregunta dé los dirigentes judfos comprobs su-confusion con respecto a les respuestas de Juan. Si no posefa la autoridad del Mesias. o de Elfas, o del profeta anénimo, ,por qué se‘arrogaba el derecho de. bautizar? El bautismo era un tito judfo que generalmente se aplicaba a los prosélitos. En vista de que era simbolo del lavado de los pecados y de la entrada a una.nueva vida, su ejecucién 82 / San Juan: el Evangelio de fe ‘era evidentemente considerada como una autoprociama- cién de autotidad. Los Sinépticos lo relacionan con el arre- pentimiento (Mt. 3:11; Mr. 1:8; Le, 3:3). Juan dijo que el ‘bautismo no era un fin en s{ mismo, ni final en su efecto, Permanecfa para que aquel que venia detrés de é1 16 hicie- 1a eficaz por medio de la gracia del Espiritu Santo. A continuacién del testimonio negativo de Juan a sus inguisidores, vino el testimonio positivo a Jesis: “He aqui el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (1:29). La palabra cordero (anos) se usa solo cuatro veces en el Nuevo Testamento: aquf en los versfculos 29 y 36, en Hechos 8:32 que es una cita de Isafas 53:7, y en 1-Pedro 219. En los siltimos dos casos denota un cordero para s2- ctificio, 1o cual es su significado comin en Ia Version de Los Setenta, especialmente en el Pentateuco. La conno- tacion pareciera ser: “He aqui el cordero (para sacrificar) de Dios”. Si fuera asf, el anuncio de Juan anticipaba la prediccién de Jess sobre la cruz y el significado total del Calvatio. Con su testimonio sobre el cumplimiento del sactificio de Jesucristo, y con su testimonio de la dédiva del Esp{ritu Santo, Juan fund6 la base de toda la teologia préctica cristiana. Su propésito era dirigir a sus seguidores lejos de sf mismo y hacia Cristo. Habfa revivido al judas- ‘mo con su mensaje penetrante de la confesi6n del pecado y el arrepentimiento. Ahora se necesitaba algo mds, un paso hhacia adelante, hacia una revelaci6n més completa y una experiencia més plena. La presentaci6n de los discfpulos de Suan (1:35-51) Los versfculos 35 al 51 registran la reaccién de cinco de los iscfpulos de Juan ante el mensaje que él transmitia. La pareja inicial era Andrés y seguramente el autor mismo, aunque no se menciona ningiin nombre. Se les puede lla- mar los primeros creyentes, siondo que fueron los prime- os en seguir a Jests (37). El desarrollo de su fe siguié un patron definido. Primero se presenté el testimonio de Periodo de consideracion | 83. Juan: “He aqui el Cordero de Dios”. Sin embargo, no les satisfacfa plenamente una fe construidd sobre un rumor, ues cuando Jest les pregunté qué querfan, le inquirieron, “ {Donde moras?” Esta indagacién era més que, una modes- ta peticion de su direccién. Era un deseo de compaftetis- mo. Querfan descubrirlo por sf solos, y averiguar si el testi- monio de Juan podfa ser cierto. La. benéyola invitacion, “Venid y ved” (39), es t{pica del Seftor. El les dio Ja bienvenida y se puso a su disposi- cién. No se menciona el tema de la conversaci6n que se dio durante las siguientes horas, pero sf se puede deducir por la afirmaci6n, subsiguiente de Andrés, que era uno de los dos; debié haber comprendido une presentacién de las cualida- des mesiénicas que Jests afirmaba poser con base en las Escrituras. Andrés testificd sobre el éxito de la mision de Juan, como precursor, cuando dijo de Jests: “Hemos ha- Mado al Mesfas” (41). La entrevista personal lo convirtié en un creyente convencido, y supuestamente produjo el mis- ‘mo efecto en su compatfiero. Esta conviccién de Andrés resulté en accién. Trajo a su hermano Sim6n donde Jesis. Y El resumié su carrera en una frase: “Té eres Sim6n...” ..Se llamaba asf por Simesn, el. indigno de confianza, de quien, juntamente con Levi, dijo Jacob Gn. 49:5, 7): Sime6n y Lev{ son hermanos; ... maldito su fu- ror, que fue fiero; y su ira, que fue dura. Simén era de temperamento. ardiente y vengativo, in- constante y de acciones violentas. Jestis predijo un cambio ‘en su personalidad inestable. “Ta eres... ta serds...”. Del Sim6n vacilante hizo a Cefas, estable y como una roca. El nombre, Cefas, quiere decir “roca”, tal y:como lo demues- tra su equivalente griego, Pedro. El episodio de Felipe y Natanael fue paralelo a la narra~ ibn de Andrés y Pedro; hasta el punto de que Felipe, co- 84 / San Juan: el Evangelio de fe mo Andtés,"trajo-a otro a Cristo por su testimonio, En otros aspectos ‘el cuento fue’ bastante diferente. Andrés buse6 a Jestis: Jest llam6 a Felipe. Pedro respondid ante el testimonio: de’ Andrés silericiosamente pero con volun- tad; Natanael, reaccion6 ante ‘el anuncio de Felipe diciendo con escaio::*;De Nazaret puede salir algo de bireno?” Evidentemente, sentfa que:la declaracion de Felipe; que decfa que Jestis de Nazaret era el Mesfas; era una clara bro- ‘ma; pata él era inconcebible que el disoluto pueblo de in- migrantes qué era Nazaret produjera al Mesfas. Posefa és- quemas espirituales altos y 1os mantenta abiertamente. El veredicto de Jestis relacionado con él: “He aquf uit verdadero isfaelita, en quien rio hay engafio” (47), le fue proporcionado- de antemano por el condcimientode ‘la mente'de’ Natanael. Jestis habfa visto a Natanael ‘seritado bajo'una higuera, aun arites de que Felipe se lo presentara, “Debajo de la higuera”, era tin lugar preferido para la me- ditacion.* La frase, tal y-como se-usa en el Antiguo Testa mento, esté aplicada a la casa o el jardin de uno, donde la meditacion y el descanso son posibles. Puede ser que Nata- nael se hubiera retirado en su Tefugio, y estuviera leyendo el pasaje en Génesis 28, que narraba la visién de Jacob. Quizds medit6 que si'Dios podfa revelarse:a un bribén co- mo Jacob, que ni buscaba ni deseaba Su presencia; deberfa revelarse a uno que deseaba desesperadamente conocerlo, Ciertamente pudo ‘haber tenido alguna idea parecida en mente, pues la afirmacion de Jestis calzaba perfectamente con tal tipo de situacién. El engafio era el rasgo principal del carécter de Jacob; su propio nombre querfa decir ‘en- gafiador”, Lo que Jestis, entonces, realmente dijo fue: “He aquif, un verdadero istaclita, tal y como Jacob quedé trans- formado después de que Dios se te revel6, en quien no ha quedado nada ‘def aritigué Jacob”La aceptacién repentina de la persona de Jestis y el recoriocimiento de El, como Hi- 0 de Dios y Rey de Israel, indic6 que Testis habia siperado sus objeciones de un solo golpe. Periodo de'consideracion | 85 ‘Sin embargo, Jestis no dejé que el nuevo discfpulo caye- 1a en Ia autosatisfaccin, de"lo qué podia considerar que era Una tevelacién mas grandiosa que la de Jacob. Ret a Natanael con las posibilidades progresivas de fe. As{ como Jacob habfa visto a los angeles de Dios ascendiendo y des- cendiendo sobre él, Jestis le prometi6 a Natanael que verfa a los Angeles ascender y descender sobre El. El mismo iba a ser el nuevo medio de revelacién; un enlace entre el cielo y la tierra, més seguro. que la escalera que para el errante Ja- cob significaba un caminc hacia Dios. Las bodas de Cané (2:1-11) El idioma de. la narracién parece indicar que Jesis y sus disefpulos estaban invitados.a la boda por obligacién indi- recta. Ahf-estaba Marfa; Jestis:y sus discipulos. “fueron también” invitados:al matrimonio. Bi “también” Hleva una eve-connotacin de que Jess y sus seguidores eran hués- pedesadicionales, a quienes invitaron por:conexién con su madre. co! La peticion que le hizo Marfa a Jestis fue un testimonio de su: confianza personal en sus poderes, y un reconoci- miento del desastre social que amenazaba a la joven pareja Si el vino hubiera fallado,el suceso se hubiera considerado como un insulto a los presentes, y hubiera condenado a los anfitriones a un abandono casi total. Quizés Ia escasez:se dio por la inesperada legada de Jestis y su grupo, en cuyo caso Marfa pudo haber pensado que El era el responsable. ‘La capacidad total de todas las tingjas era como de 150 galones. Estimando que cada 1/2 pinta de vino diera un. vaso, estas tinajas contendrfan como 2.400 vasos de vino. Definitivamente lo suficiente como para suplir a un amplio grupo de. personas durante varios dfas. El nuevo vi- no més que satisfizo en calidad y cantidad las necesidades y el gusto de los que asistieron a la fiesta. El significado del. milagro- yace en el resultado que produjo, San Juan 2:11 dice: “Este principio de sefiales 86 | San Juan: el Evangelio de fe hizo Jesus en Cand de Galilea,-y manifesto su gloria; y sus discipulos creyeron en é1” (letra bastardilla. agregada por nosotros), La fe que se promovié por la sefial no era la fe plena que Jestis deseaba. Sin embargo fue un paso hacia adelante, mis alld de la fe inicial que solo era teérica. La gente habfa visto el milagro con.sus propios ojos, y eran capaces de ex- traer-la conclusion’ que estaba entre ellos un ser superior que habfa comprobado sus autoatribuciones por medio de su hazaia piadosa y de poder. La primera aparicion en Jerusalén (2:12-22) 5 De Galilea, Jesis fue a Jerusalén en la época de la Pascua, Aht se encontr6 con un publico diferente al de Galilea. Los discfpulos de Juan el Bautista;:los primeros seguidores de Jestis, estén predispuestos a creer en’ El. Los “judfos” de Jerusalén, a quienes el escritor de este Evangelio represen- 6 como un grupo hostil, tenfan sospechas de sus autoatri- buciones y celos de sus proezas, ‘Sus sospechas y celos se revelaron en el momento de la urificacion del Templo;? que fue la protesta de Jesis con- tra la comerciatizacion de la herencia espiritual del judats- mo. Siendo el Templo Ia casa de su Padre (16), El resintié la degradacion que habfa bajado este lugar al nivel de un mer- cado. Habia venido a defender las autoatribuciones de Dios ante su propia naci6n, y El sentfa agudamente la indiferen- cia espiritual que habia convertido la alabanza en un medio de provecho, El acto de Jesis de purificar el Templo presuponta que su autoridad era representativa de Dios. Al hablar de “mi Padre”, estaba dandole voz a su afirmaci6n de participar de una relacién peculiar con Dios.'Sus enemigos aceptaron el reto de inmediato y le pidieron: sus ‘credenciales. En res- Puesta declaré el principio fundamental de que la resurrec- cién de su cuerpo serfa la prueba mayor de su ministerio, Los judfos le pidieron una “seftal” (18), y Jesis dijo, Pertodo de consideracion | 87 con un hacia sf mismo: “Destmuid este tem- Sovy tn tes dis o levantaré”,.El gentfo lo malinterpre- t6 completamente, y aunque lo dicho se recordé durante mucho después (Mt. 26:61), los discfpulos no entendieron su significado sino hasta después de la Resurreccién, cuando llegé a ser-un incentivo para su fe. Aunque esta verdad no fue enteramente desarrollada en-ese tiempo, la idea apare- ci6 de nuevo en los discursos contradictorios de los capitu- los 5 y 6 (5:26; 6:38, 44 55.); a la vez. que en el relato de consumacién del capitulo 20. con Nicodemo (2:23-3:21) ae nniterio ‘que Jess inicié en Jerusalén habfa atraido ‘mucha atencién, favorable y desfavorable. Mucha de la gente que habia visto sus sefiales “creyé en su. nombre’ (2:23), Esta frase expresaba fe slvadora, pero el omenta- rio indica que en este caso la fe de ellos era superficial. So- Jo estaba revestida de sefiales, y no alcanz6 una aceptacién plena de sus afirmaciones y mandatos. El texto griego usa una misma palabra como “creer” en el versiculo 23 y co- mo “fiar” en el versiculo 24. La gente crefa en Cristo, pero El no les crefa. El conocfa sus corazones y podfa evaluar su fe con exactitud, Aunque la afirmacién es negativa porque expresa la raz6n de Jestis para no fiarse de las multitudes en Jerusalén, también transmite la verdad positiva, que El conoefa el corazén humano por completo. En consecuen- cia, ls tres entrevistas siguientes exhiben su manera de proceder hibiimente con tres distntos tpos de personali- sito de traerlos ala fe. : nts primer de ests personalidad fu Wicodemo,Sien- do fariseo era celoso de la Ley y escrupuloso en observarla. Era llamado “principal entre los judfos” (1), lo cual indi caba que habia alcanzado una posicién de Tiderazgo dents de au nacién. Su legada de noche podria ser atribuible cualquiera de una cantidad de motivos: al temor de la orf- tica, a un deseo de poder conversar ininterrumpidamente, ‘88 San Juan: el Evangelio de fe ‘0a un déseo imperioso de hacer una investigacion p 4 e800 in acién privada, antes de Comprometerse:piblicamente, a favor 0 en contra de Jess. Se destacan tres expresiones de Nicodemo: Rabi, sabemos que has venido de Dios como maestro, Porque nadie puede hacer estas seftales. que ta haces, si no estd Dios con él (2). . La declaracion de Nicodemo fue a la vez que una conce- sion cortés, un paso oficial de fe. Su saludo lo revelé como. un caballero yun pensador. Un caballero, porque se dirigié a Jesés con un cumplido sincero; un pensador, porque sus Palabras expresaban que é1 habia observado cuidadosamen- te las obras de Jesis, y habia concluido que solo una perso- na enviada del cielo podia ejecutarlas, La respuesta de Jesiis fue sorprendente por su sequedad: el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” @). Primeramente, la afirmaci6n casi pareciera no te- ner relacion; pero realmente era la expresion del discerni- miento de Jests. Porque sabia lo que habia dentro del hombre. El vio a través de Nicodemo, y supo que su acerca- miento indirecto ocultaba una necesidad mas profunda. Ni- codemo, como cualquier otro de su época, buscaba el reino de Dios. Jestis contesté su pregunta bruscamente antes de que pudiera formularla, afirmando que sin un cambio com- pleto, comparable solo al nacer de nuevo, el hombre natu- ral ‘no podfa entrar al reino espiritual. “No puede” implica incapacidad, no prohibicién. El hombre natural no estd ex- cluido arbitrariamente del reino de Dios. Es inherentemen- te incapaz de asirlo, al igual que un ciego no puede disfru- tar de una puesta de sol. Los misterios de Dios no son la herencia de los instruidos, los moralistas, 0. de los religio- 80s; sencillamente a causa de la instruccién, la moralidad, © la religion, son la herencia de los transformados espiri- tualmente. Posiblemente Ia figura retorica que emples Jestis era Periodo de consideracion / 89. conocida para Nivodemo.. De toda forma, su: significado Jeera claro: Al‘igual que un-nifto estd preparado’para una mueva'vida eri un-reino extrafio, por el mismo sueeso de su nacimiento, as{ los hombres deben'experimentar la prepa~ racion del renacer espiritual, para su entrada ere zeino de Dios: La segunda expresiOn de Nicodemo fue una doble dud “ {Como puede un hombre nacer siehdo viejo! Puede aca- so entrar por segunda vez en el vientre de su:madre, y na- cer?” (4). " Es absurdo suponer que un hombre tan astuto como Ni- codemo, ibaa pensar que el nuevo nacimiento era literal. Mas bien la pregunta querfa decir: “Entiendo-que es nece- sario un nuevo nacimiento, pero estoy demasiado viejo pa- ra cambiar. Mi patron esté fijo: Bl nacimiento ffsico ni vale 4a pena plantearlo y el renacer sicol6gico pareciera ser poco ‘menos que imposible, Concediendo como verdad lo que Jestis dice: ;No es cierto que mi caso no tiene esperanza?” La respuesta de Jestis fue un llamado al conocimiento de Nicodemo. “El que no naciere de agua y del Espiritu, no puede entrar en el reino de Dios” (5). La palabra “agua” le recordarfa al inguiridor ef ministerio de Juan el Bautista, cuya predicacion de arrepentimiorto y de bautismo estarta fresca por reciente en su mente. Para un judio, la idea de bautismo resultaba repugnante, por connotar la ceremonia por medio de ta cual un impuro gentil se convertia en un miembro de la fe judfa.? Para Nicodemo un paso como te inclairfa una humillacion, un reconocimiento implicito de que él, siendo.un fariseo, necesitaba arrepentirse, al igual que un gentil fuera de la Ley. ‘Ademés, este nacimiento debe venir a través del Espiti- tu. La afirmacién suponia de antemano la actividad del Es- pftitu Santo dentro de todo el que entrara en el reino. Bx- perimentalmente, Nicodemo no sabfa nada del Espiritu. En la ensefianza del Antiguo Testamento, el Espiritu se les presentaba.a los profetas o a otros hombres espectficamen- 90 / San Juan: el Evangelio de fe to escogidos por razones especiales, pero en ninguna parte. del judafsmo se ensefiaba la venida del Espftitu sobre todos Jos hombres para su regeneracién personal. El misterio y la realidad del, trabajo del Espfritu estaban.ambos incluidos en Ia ilustracion de Jests del viento cuyo origen era indes- cubrible, pero cuya presencia era manifiesta. Nadie podfa negar su existencia. Igual era con los nacidos del Espiritu. No se podfa definir el otigen de su vida, pero su realidad podfa ser vista por todos. Nicodemo planted una pregunta més: “;Cémo puede hacerse esto?” Esta duda debe interpretarse como una si plica sincera que pide un método de ejecucién plena, no como una expresion de asombro ¢ incredulidad. El busca- dor estaba ansioso de participar de los privilegios espiritua- Jes que mencionaba Jestis, y presionaba con la idea. Una Justa pardfrasis del pasaje sera ;Como puedo experimen- tar este nuevo nacimiento?” La reaccién de Jests reflejaba asombro: ““Bres tel maestro de Israel, y no sabes esto?”-(10). El articulo definido indicaba que Nicodemo seguramente era considerado como un maestro sobresaliente en Israel, pero ignoraba una verdad espiritual cardinal. Jesis vacilé en contarle més. Si no estaba en condiciones de comprender asuntos ilustrados por la experiencia material, obviamente serfa incapaz de asimilar una verdad que no tenfa analogia terrenal. Mas allé de la propia palabra de Jestis, no podia haber més explicaciones. Bl era, en verdad, el Unico esla- b6n entre el cielo y la tierra. Por esto, Jesiis atacé el problema desde el punto de vista de las escrituras judfas, con’ las cuales Nicodemo sin duda estaba familiarizado. Seleccion6 el relato de la serpiente de metal (Nm. 21:8) ¢ hizo una comparacién directa entre la serpiente y El. Fue un recurso inesperado para Nicodemo, toda ver que la serpiente era stmbolo del pecado sometido a juicio. Los puntos de comparaci6n eran los siguientes: La serpiente de metal fue preparada por orden de Dios. Pertodo de:consideracion / 91 ‘Simbolizaba la forma.cn que Dios salvaba a los hombres ‘condenados por el pecado y que sufrfan por sus efectos. ‘Puso su poder sanador al alcance, con base en Ia fe en vez de las obras. Los que estaban sufriendo no hacfan més que ver ala serpiente. Estaba elevada sobre un “pedestal”,* aunque “estandar- te” serfa también una traducci6n aceptable. Generalmente se formaban los estandartes como una: cruz, con el palo transversal sosteniendo la bandera. La palabra traducida aqui como “alzado” (hypsos) Suan la us6. solo para la pa- sion de Cristo (8:28; 12:32, 34), y como deduccién se en- tiende que intent6 conseguir una analogfa entre la serpien- te de metal y la cruz. ae La serpiente en sf era una representacion del juicio de Dios sobre el pecado. EI destino del individuo se determina por su respuesta a la invitacion de Dios. : En efecto, Jestis le dijo a Nicodemo que el nuevo naci- miento era un resultado directo de la fe en el poder de su muerte y resurreccién, ‘Algunos comentaristas han considerado los vers{culos 16 al 21.como un agregado editotial del escritor a les palabras de Jestis, o como un breve comentario explicativo.* Defini- tivamente, la observacién anterior sobre a serpiente ar- diente calzaba muy bien en Is conversacién con Nicodemo. Y las siguientes observaciones explicativas casi no podrfan separarse de la comparacion con el Antiguo Testamento. Puede que las palabras sean lz condensacién del autor sobre {0 que dijo Jesiis, pero sin dada estaban basadas en lo que EI dijo en esta ocasi6n. Posiblemente Juan estuvo presente en la entrevista, aunque no se mencioné como participe de ella. El recurso fue un resumen de Ta ensefianza dada en las implicaciones de la conversacién con Nicodemo. Contenfa la actitud y propOsito de Dios hacia el mundo, y la doble reacci6n del creyente y del incrédulo. La actitud de Dios es 92} San'Juan: el Evangelio de fe el aimor. La palabfa qué'se:traduce’‘como “amor es en griego le’ més noble'y fuerte. Connota un hecho de'la vo- Iuntad:inds bien qué de una emocion, un anitojo, o un enica- prichainiento, y su medida esta definida por el resultado: “ha dado a su Hijo unigénito” (16). EI propésito positive de Dios en Cristo es la salvaci6n del incrédulo. Aunque el juicio es Ia consecuencia inevitable de'la incredulidad, no «8 cl deseo primario: de Dios para los hombres. La exten- sign de la invitacién’se revela.con el “todo aquel”, que es lo més excluyente e indefinido posible: La salvacién no esté restringida a una raza, color, 0 clase, sino que es la he- rencia de todo aguel que verdaderamente quiera creer. El juicio es la consecuencia logica dea incredulidad. Ast como el hombre que Ie da Ia espalda al sol hace més'pro- funda la oscuridad en la que camina con su propia sombra, el inerédulo intensifica 1a oscuridad dé.su propia alma por su incredulidad. Su falta de fe es por sf misma una admi- sign de pecado, por no querer venir hacia la luz para que sus acciones sean manifiestas y evaluadas. Por medio de este parrafo el autor reafirmé la impresion ‘que cre6 la entrevista con Nicodemo. Curiosamente, no se hace ninguna afirmacion relacionada con la decisién de Ni- codemo. La intérpelacién se dirigié al lector para que se aprovechara del acceso que Dios habia provisto, y ssf se beneficiara con las instrueciones que Jestis Ie dio a Nicode- mo sobre el nuevo nacimiento. La confesion de Juan el Bautista (3:22:36) ‘A Juan el Bautista se le introdujo'de nuevo para explicar su relacién con Jesiis. Autt en dfas en que la vida de la igle~ sia estaba ya bien avanzada, se le consideraba como-una au- toridad que no habia sido destituida por Cristo. Supuesta* mente, el Cuarto Evangelio fue escrito para las iglesias asia- ticas} entre las cuales, de acuerdo. con Hechos 19, a tradi- cin de'la enséfianza de-Juan el Bautista-en cuanto al arre- pentimientoy e! Bautismo habia persistido. Su influencia Periodo de consideracion 93 decadente entre la poblacién: de Judea; en comparacion con la influencia crecienté de Jests, habfd causado comen- tarios entre sus disefpulos. Estaban-celosos:por él y asf Io decian. La conciencia de Juen'del carieter subordinado y temporal de su misién se expresé en una sola oracién: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengiie” (30). Ast fue como la autoabdicaci6n de Juan se convirtié en la res- puesta para aquellos que aun lo colocaban en'un plano igual al de Jesis. La explicacion de los versiculos 31 al 36, en la que indu- dablemente se ve 1a mano del autor, llev6 el llamado de los versiculos 16 al 21 aun més ljos. Se afirmé la antitesis del testigo. celestial y el terrenal, y se subrayé la autoridad del primero. Las consecuencias de la fe y la inoredulidad en el ‘estigo fueron reiteradas en términos més fuertes, pues fue- ron dadas con respecto al presente mds bien que al futuro. Para el creyente, la vida etema es una posesiGn actual, no una recompense otorgada en las puertas de la muerte. La ira es el destino del inerédulo; ya estd condenado. El con- traste entre los términos creer y obedecer, en el versiculo 36, ayuda a definir el primero de los dos. La fe es la obe- diencia a lo que Dios diga; le desobediencia es la increduli- dad. De esta manera se defire la fe como. un compromiso con la autoridad, mas bien que una opinién pasiva, La mujer samaritana (4:1-42) La segunda de las sobresalientes entrevistas de Jestis en el perfodo de deliberacién fue con la mujer de Samaria. La cocasion de la gira en la que se Hev6 a cabo la entrevista es- taba intimamente enlazada con el pérrafo anterior del tes- timonio de Juan el Bautista. Jestis se dio cuenta de que su éxito para ganar discfpulos habfa creado celos de parte de Jos seguidores de Juan y que también habfa causado en los fariseos una actitud de cuestionamiento, Prefirié, entonces, alejarse a Galilea, antes que causar una grieta entre los cre- yentes en potencia y un antagonismo prematuro a su pro- 94 | San Juan: el Evangelio de fe pio ministerio. Juzgando por el hecho de que los Sinéptivus fecharon el inicio de Su ministerio pablico cuando encarce- Jaron a Juan, parece ser probable que El sentfa que no ha- fa llegado el momento para combatir abiertamente con sus enemigos. ‘Una frase extratia introduce este episodio: “Y Ie era ne- cesario pasar por Samaria”. La frase “le era necesario” in- dica necesidad l6gica en vez de una obligacién personal. Es una expresi6n como decir que “un tridngulo debe tenet tres Indos”. Sin embargo, no se aclara inmediatamente el por qué debfa ser asi, cuando habfa otros caminos que Je~ sis pudo haber tomado para llegar a Galilea. A la luz del curso general del evangelio, la palabra sugiere que su razén no era Ia necesidad geografica ni una presi6n social, sino la compulsién subyacente de la voluntad divina que buscé Ia oveja samaritana perdida. Esa pequefia frase, “le era ne- cesario” hace que esta entrevista resplandezca con la luz del deseo divino. EI sitio de la entrevista fue Sicar, o cerca de ah. La ciu- dad se hallaba en una bifurcacién del camino, de la cual un ‘brazo se extendia hacia Nazaret. El pozo de Jacob se en- ‘contraba como a una milla de la aldea. La hora especificada es la sexta (6). Bernard® toma el punto de vista de que el tiempo en el Evangelio de San Juan se computa desde el amanecer hasta la puesta del sol, Jo cual convertirfa la hora sexta en las doce del mediodfa. En esta narracion explicarfa por qué Jestis se sent6 a des- cansar, pues estarfa cansado después del viaje de la mafia- na, y estarfa listo para la comida que los discfpulos habfan ido a comprar. Aunque el mediodia no era la hora comin para que las mujeres visitaran el pozo, la presencia de ta ‘mujer samaritana puede explicarse aceptablemente si se su- pone que tenfa mala reputacién entre las mujeres de su al- dea, y asf preferirfa venir a acarrear agua en horas en que no habria otras alli. ‘La mujer era un personaje interesante, Siendo la segunda Pertodo de consideracion / 95 cen le serie de entrevistas, eta todo lo que Nicodemo no era. El era jud{o; ella era samaritana; Bl era un hombre; ella era ‘una:mujer. El era instruido; ella era ignorante, El era mo- ralmente recto; ella era pecaminosa. El era.adinerado y de la clase més alta de la sociedad; ella era pobre,y seguramen- te casi una desterrada. El reconocié los méritos de Jesis Jo bused; ella solo lo vio come un viajero curioso y fue bas- tante indiferente con El. Nicodemo era serio y-honorable ella era impridentemente atrevida y posiblemente bulli- ciosa. Es dificil imaginarse un contraste més grande entre dos personalidades que el que existi6 entre estos dos indi- viduos. EI tacto y a persistencia de Jestis se demostraron en st llamado a ella. Empezé en el campo de su bondad. “Dame de beber”.es una peticién que Je serfa concedida casi a cualquiera. Uno casi no podrfa negarle un vaso de agua frfa al peor enemigo. Sin duda alguna, Jesis también sabia que la forma més segura para ganarse la amistad de otro es pe- dirle un favor. Es mucho més placentero sentir que se tiene otro obligado por un fayor dado que estatlo por uno reci- bido. La obligacién de Jests para con la mujer por el agua podria servir para minar el prejuicio natural que ella, como samaritana, podrfa tener conta Bl, siendo judo. ‘Su reacci6n fue de burla. De buena gana le dio lo que le pedia, pero no podia dejar pasar la oportunidad para gozar tun poco con el asunto. ““;Cémo tt, siendo judio, me pides amfde beber, que soy mujer samaritana?” (9); 0 sea: “ Pax a ustedes, nosotros los samaritanos somos la escoria del mundo, pero servimos muy bien cuando ustedes tienen sed!” Habfa un aguijén escondido en su broma. Se sentia inferior a este extranjero sediento y por eso confeccioné ‘su respuesta con un tono picante. Jestis no se ofendié sino intenté un acercamiento distin- to, esta vez dirigido a su curicsidad, Su declaraci6n invaria- blemente provocarfa una respuesta inmediata de cualquier mujer: “Si conocieras...” La sola insinuaci6n de que El sa- 96 | San Juan: el Evangelio de fe fa algo que ella no sabfa era suficiente para cambiar st. actitud jocosa en una pregunta seria a En su réspuesta aparecieron la inctedulidad y la curiosi- dad, “Seffor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. {De donde, pues, tienes el agua viva? Aciso eres ( mayor que nuestro padre Jacob...2” (11, 12). Su entendimiento era limitado, pero se rompi6 el cascar6n de reserva que ha- bfa detris de su actitud burlesca y estaba lista para una conversacién seria. ‘Para. poder afirmar la existencia de algo mas que una simple preguinta vacta, Jess apel6, a su deseo. ““Cualquiera que bebiere de esta agua, volverd a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendré sed jamés; sino que ef agua que yo le daré serd en él una fuente de agua aque salte para vida eterna” (13, 14). La mujer comprendio a medias esta afirmacion, No absorbi6 el hecho de que Je- ss hablaba de agua espiritual. Todavfa estaba pensando en términos de to material. Para ells, su:promesa era una grati- ficaci6n a la comin pereza humana, “Dame esa agua”, le contest, “para que no tenga yo sed, ni venga aqui a sacar ta” (15): Con "hase en laexpresion de un deseo autéitico, por ele- mental y mundano que éste fuera, Jestis apeld asu ambi- cién: “V6, llama a tu marido, y-vén acd” (16). Si querfa ‘con mucha gana lo que Bl le offecfa, estarfa dispueste @ ha- er un ésfuerzo para obtenerlo. La orden, tomada por su aparente valor, exigia una-caminata de una milla bajo el ar- diente sol, sinicaniente con la palabra de un extranjero para hhacer que valiera la pena. Por ese lado era un llamado a la fe. Pero Jests tenia-un propésito aun més profundo que apelar-a’la ambicion. El‘mandato tenfa doble filo pues Te hirié el coraz6n. Si obedecta, era necesario descubrir su vi- da privada ante este caminante, y no estaba preparada para hacer eso. ‘Su'reacci6n fue retirarse resentida. La respuesta brusca: “No tengo matido”; que contiene cuatro palabras en inglés Pertodo de consideracion | 97 y tres en griego y espatfol, probablemente:fue'dicha en un tono de profundo resentimiento, La respuesta era verdad, pero tenfa como intencién esconder su propia falsedad. No queria que la investigaran, y menos uri judfo, Mientras ella luchaba con las emociones conflictivas de deseo y retiro, Jestis procedié con'calmava desenmascararla por completo: por medio de‘un llamado a su sentido moral. “Bien has dicho: No tengo marido...” (17,.18}. Por medio. del ejercicio: de su conocimiento:profético, El le volvié la vida al revés frente a sus propios ojos. Esta revelacion de su conocimiento'la alarmé y la puso a la defensiva. Al igual que muchos a quienes se les reta la posicién moral, se refugié en discutir impersonalmente de religién, Reconociéndolo como profeta, inmediatamente ‘buscé desviar su interrogatorio con un asunto que durante muchos aflos habia dividido al judfo y al samaritano. “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decis que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (20). Je- sis sagazmente respondi6 al asunto controversial que ell ‘expuso y a la necesidad més profunda que se escondfa de- tras de él. Su respuesta fue dspera, y no le dio ninguna.con- cesion a la posicién samaritana, pues dijo: “la salvacién vie- ne de los judfos” (22): Pero, por otro lado, “EI sacé el problema total de toda categoria de tiempo y de espacio, y Jo convirtié en un asunto del coraz6n”. “Dios es Espfritu; y'los que le adoran, en espfritu y en verdad es necesario que’adoren” (24), Apelo directamente a su sensibilidad re- ligiosa. En efecto, El dijo: “Si realmente quieres saber la verdad sobre la adoracién, la encontrards‘no en la formula de nuestros padres, sino en la relacion de tu corazén con Dios. Debes tratar con Ela través-de su espfritu y con base en la verdad, lo: cual excluye el tipo'de vida que estas vi- viendo ahora”. La contestacién de la’ mujer mostr6é que habfa algo de sinceridad en su coraz6n. Bllase pudo haber ido en ese mo- mento, pero no‘lo hizo. En ver de eso, dijo con'un énfasis 98 | San Juan: el Evangelio de fe de anhelo melancélico: “Sé que ha de venir el Mesias,... cuando El venga nos declarard todas las cosas” (25), Las pa- Jabras fueron una confesidn de ignorancia y de esperanza a la vez, Esperaba la luz y, aun degradada como estaba, ella se aferraba a la antigua promesa de Dios, que vendria un libertador que le arrancarfa la oscuridad de los ojos. Ante una fe tan elemental como esa, Jess se revelé mas abiertamente: que: con Nicodemo. “Yo soy, el que habla contigo” (26). Era un reto directo a su fe personal. ;Cree- rfao no? ‘A través de la entrevista, se puede divisar que en el pen- samiento de la mujer, Jesis comenzaba a ganar una mayor estima. En el versiculo 9 le lamé un judio solo un viajero més que por casualidad visitaba Samaria. En el versfculo 12 sugirié la posibilidad de que El pudiera ser més grandioso que Jacob, aunque no concibié Ia idea seriamente. De to- das maneras, El era un personaje poco comtin. En el versfcu- lo 19 ella lo llamo profeta, porque no podia explicarse su discernimiento interiot de ninguna otra forma. Finalmente, en el versiculo 29, entre sus propios aldeanos, ella dijo: “{No serd éste el Cristo?” Bra demasiado cautelosa para asegurar definitivamente que su juicio estaba en lo correc- to, pero el lenguaje usado expresaba que en su mente no existfa la menor duda. La fe consecuente de los Samaritanos es digna de aten- cin, por ser el tipo de reaccién que sigue a una investiga cién personal de Jesiis. El testimonio de la mujer, més la palabra del Sefior (41), trajo la conviccién de que El era el Salvador del mundo. En este caso especifico, Jestis tenfa que superar los obs- téculos de la indiferencia, el materialismo, el egoismo, la corrupeién moral y el. prejuicio religioso, 1a ignorancia y la falta de definicion de la mujer. Aun asf, en esta conversa- cin ejemplar, El ta guié directamente al inicio de una fe activa. La entrevista fue una muestra soberbia de su divino ‘entendimiento y su dominio de la naturaleza humana. Pertodo de consideracion / 99 La conversacion con lot discipulos (27 al 28) era paren {ética en relacién con Ia narrativa principal, pero no deja de tener importancia, Era-uina revelacién de la conciencia Que Jest tenia de sw misién y de su deseo porque los disey- ulos pudieran participar en ella. Estaban ligados por la ru- tina y por acuerdo. No podian tntender por qué no querfa comer, si cuando se separeron de El tentfa apariencia de es- tar muy débil, y se habfan tomado Ja molestia de conseguir Ia comida. Tampoco podfan comprender el que El se hu- biera rebajado hasta el punto de hablar pablicamente con luna mujer, ¥ menos con una samaritana, El'revelé que su ‘mayor pasi6n en la vida, aun mids fuerte que el apetito para Ja comida, era hacer 1a voluntad idel Padre. Habfa una ta- rea, encomendada por su Padre, que debia realizarse, y en Ja cual El queria que los discfpulos también participaran. Mientras pronunciaba las palabras explicativas, los samari. tanos marchaban en fila hacia El por los senderos entre los campos, guiados por la mujer que venfa de regreso. Vol. ‘iéndolos a ver mientras se dcercaban, dijo: “Alzad vues- tos ojos y mirad los campos, porque ya estén blancos para la siega” (35). La invitaci6r/ es otro seffalamiento de la vi- si6n misionera de Jestis que aparece tan a menudo en el Cuarto Evangelio. / Elnoble de Capernaum (4:43-45) La tercera entrevista de Jestis, que cerré Ia’serie de sus resentaciones piiblicas, tuvo fugar en Galilea dos dfas des- ués de la visita a Samaria: La recepcién ahi fue resultado de su ministerio en Jerusalén. Los galileos que habfan ve~ nido en peregrinacién a la fiesta, habfan visto sus seftales, 0 or lo menos habian ofdo hablar de ellas, y estaban bastan- te dispuestos para darle la bienvenida. La referencia se co- necta con la narracién del 2:23. La fe de ellos estaba basa- da en los hechos que El hacia y no en su persona. Juan era el eco de Jo proferido por Jestis que se cita en todos los Si- népticos,” que “el profeta no tiene honra en su propia 100 |:San Juan:el Evangelio de fe tierra” (44); aunque la;recepcion, que le. dieron a Jess en Galilea, fue més amistosa que la de Judea. E La clave de.la sanidad del hijo del noble-se.da en:la, pala- bra “otra.vez”,.en.el-versiculo 46. La divulgacion, del pri- mer milagro en: Cand, con los ramores.que hhabfan Jlegado de Jerusalén, habian establecido la reputacion de, Jess co- mo. sanador,y. como:hacedor, de. maravillas, Enel, 2:11, to- do, el.mérito. es de sus discfpulos,.como si creyeran.en.El aunque nadie ms lo hiciesa. Los galileos no creyeron hasta que vieron el poder de Jesus plenamente. demostrado. “ Posiblemente el noble. era.un cortesano. de Herodes.el tetrarca..La enfermedad de.su hijo, que habfa padecido du- sante algtin, tiempo;:despert6-su.interés en Jestis. La, deca- dencia.gradual de Ja salud del: muchacho, y-una crisis re- pentina lo presionaron a buscar ayuda donde.fuera.Deses- perado,-buse6 a Jesiis,y le solicit6 persistentemente que. ba jara-a Capernaum para-sartar asu hijo, Jesis.estaba cansado: de que lo.solicitaran para exhibir sus poderes,.y.su respues- ta brusca fue una protesta contra el:sentimiento. popular que giraba.en torno,aiEL. “Si no viereis sefiales y, prodigios, no.creerfais’’: (48). No querfa ser:tratado:solo como un ha~ cedor de milagros -o maravillas mientras.se rechazaba el mensaje de su persona. La contrarréplica del noble revelé que é1 no era persona frivola. El lenguaje es de eorazén y.enfatico:*“'Sefior, des- ciende antes que. mi hijo muera”:(49).-Para el noble, la-ha- bilidad de Jess para. ejecutar hazafias sobrenaturales no era ninguna’ cuestion. académica; significaba.la diferencia entre lavida y la muerte,para:su. hijo. Demandaba accién, ‘no.un.cuestionamiento sobre la autenticidad de sus motivos. La corta respuesta de Jess, “Vé, tu hijo vive” (50),-pu- so,al/hombre.en un dilema. Si,confiaba en.que JesGs.haria cualquier .cosa para él,.lo hacfa:sin més.seguridad_que.esa palabra. Si.se negaba.a aceptar la palabra.de Jestis,, ‘insulta~ ‘rfa.al mismo hombre. en.quienstodas su-esperanzas estaban depositadas, y-se.expondria @ perder cualquier beneficio Portodo'de'consideracion | 101 que Elle pudlera otorgar, Com tna-orden.corta y sencilla, Jess coloes al noble en’ la posicién déide éstaria foréado a demostrar-una fe verdadera si era qué la tenfa: La senci- Ilez concisa de este relato no'insintia nada del conflicto que ebis haberse’presentado-en la ménte dél noblé en ese mio- mento. ;Debfa regresar a Capernaum, o débia continuar suplicdndole a Jestis-que lo’acompafiara, para obtener asf una garatitfa tangible de su voluntad de ‘sandr? Lentarnen- te, quizds; pero decididamente; confi6'en la palabra de Je: sis, y se volvié a's casa, Juan lam6 2 este hecho “creer”. “Y el hombre crey6 la'palabta que ‘esis le dijo, y se fie” (60b). El ericuentro dé camino con los sirvientes demostr6 quié la-fe'del noble estaba justificada. Sobrecogido por Ia ale- aria’ de ver que su hijo se habia recuperado, el padre creyé y toda su casa'(53). La diferencia en el uso’ de “éreer” en los versiculos 50 y 53'es que el primero describia una fe ti- tubeante, nacida por necésidad y constituida principalmen- te por Ia.aceptacion de ta palabra desnuda de Cristo por no haber a fa vista ninguna otra alternativa mejor. Era la fe de- sesperada, evocada por la miseria del padre y por la aparente severidad de Jestis, EI segundo uso del término denota la fe voluntaria en la persona de Jess, impulsada por el agrade- cimiento. El uso de “creer”, en sentido absoluto sin un ob- jeto directo ‘0 indirecto, indicaba que el noble habia alcan- zado una fe genuina en Cristc como persona, De esta ma- nera, el,episodio «describié el crecimiento de esta fe, y su naturaleza.. No esté-timitada a una ocasién nia un tipo de trabajo, sino que:es una confiznza absoluta en Cristo como una persona a quien se le"pueden confiar los problemas més profundos. Cuando el noble ‘se’ dio cuenta de que le podfa confiar sw hijo a Cristo, de todo corazén se entregé a sf mismo y-entreg6 su casa a Jesis. No se registraron més acontecimientos en este ministerio galileo. El’ autor ha presentaco tres diferentes tipos de fe en tres entrevistas principales. El primero fue'el riesgo cau- 102 | San Juan: el Evangelio de fe teloso y judicial del inquisidor, Nicodemo, el cual se acercé a Cristo por su deseo de hacerlo calzar dentro del marco acional de pensamiento. No se registra ninguna decision definitiva. Uno se queda sacando conjeturas sobre lo que et fariseo perplejo pero sincero pudo haber hecho, pero su participaci6n en el entierro de Jestis muestra que mantuvo un simpético interés por El hasta el fin de su vida. El segun- do tipo de fe era un anhelo sediento sacado a la Iuz solo por medio de la persistente y penetrante investigacion que Je hizo Jess al corazén de la mujer. Quebro y traspasé la costra de su ligereza, su indiferencia y su materialismo, y la guié a una confesion que si no era completamente positiva por lo menos sf estaba lena de esperanza. El tercer tipo fue el resultado de la desesperacion, que forzé al noble a ejercitar fe como la dificultad menor en una eleccién diff- cil. En todos los casos hay por lo menos alguna seguridad de que la persona afectada surgié con una verdadera con- fianza en Cristo. Asf que el significado, el poder y la meta de la fe se demostraron con amplitud. REFERENCIAS 1, Cf. Miqueas 4:4; Zacarias 3:10; safes 36:16, 2. Esta limpieza del Templo ha sido considerada como una difi- cultad cronoldgica, porque Juan la situé en la primere Pas- ‘ua del ministerio de Jesis, mientras que los autores sindp- ticos hablan de una purificacion del Templo que se Uev5 a cabo en la semana de su pasion (Mt, 21:12-17; Mr, 11:15- 18; Le. 19:45-48). O hubo dos purificaciones del Templo 0 tuna de las dos ha sido mal colocada en el relsto. Es proba- ble que lo primero sea cierto, siendo que hay pequoias dife- rencias en los dos relatos que indican sucesos separados. Cf. Emil Schuter, A History of the Jewish People in the Time of Christ (Una historia de tos judfos en la 6poca de (Cristo); (Second Edition. New York: Charles Seribner’s Sons, 1891), I, i. pp. 319-324. 4, El término s» usa en diferentes formas traducido como se- ‘ial, insignia, pedestal, y en uno 0 dos casos, como vela. Co- se Perlodo de consideracion | 103 minmente se reflere a usa insignia montada en una vasil ara se ade como une salon Punto de earthen lun campamento 0 un ejcito. En este caso, se refiere sia varila y no alo que leva colgado encima. BL. Wescott, op. cit. 1. pp. 118-119. trad, i op. cit. pp. 118-119. trad.: “Bata seccion SE comentario sobre la naturaleca de la isin de Hijo. Tanera que es probable (por su carécter seoundario Sparse cualguer ott miramiento) que conteng refleno. nes del Evangelists, y no sea una continuaciéa, bras del Senor” omen Per contra — F., Godet, Commentary on the Gospel of St. John (Comentario del Evangelio de San Tuan; traducide de ‘su Gltima edicion por M.D. Cusin); (Tercera Edicién, Edin. burgh: T. & T. Clark, 1850), Tl pp. 68, 69, trad.: “Varios {eblogos de acuerdo con Grasmus ‘Neander, Tholuck, Ols- ‘hausen, Baumlein, han supuesto que la conversacién entre Jess y Nicodemo se cirra con el versfculo 15,y que a par tir del versiculo 16 el evangelista es el que habla, comentan- do sus propias reflexiones sobre lo dicho por a1 Mestro.. Pero por otro lado, zindicaria suficentemente el porgué, versiculo 16, una transcién de la ensefanza de Josie alco. entario del disefpulo? {No hubiera necesitado el autor ‘marcar esta importante transicion con més exactitud?. JAH. Bernard, op. cit, 1p. 136. Mt. 13:57; Mr. Periodo de controversia Periodo de controversia El hombre det estanque La autoridad de Jestis El testimonio La alimentacién de los cinco mil Andando sobre el agua Et discurso sobre el pan de vida Capitulo 5 Periodo de controversia 5:1 al6:71 El primer perfodo de la vida de Jesis registrado en este Evangelio contenfa sus autoatribuciones, El mismo presen 16 varias de ellas a través de una explicita declaracién me- sidnica, algunas estaban implicitas en los titulos que le ad- Judicaban sus amigos, y otras estaban ocultas en los mila tos que ejecutaba. El reclamaba para s{ nada menos que la divinidad, El les demandaba a sus seguidores nada menos ue una fe obediente. : Era inevitable que pretensiones y demandas como las suyas toparan con una oposicién, en especial si interferfan con los prejuicios y los pecados de sus oyentes. Los capftu- Jos 5 y 6 muestran el desarrollo de esta oposicion en el de- bate y la controversia antes de estallar en un conflicto mor. tal. De un lado estaba Jestis, quien reclamaba la lealtad de los hombres basado en sus derechos divinos, y estaban los que crefan en El; por el otro lado aparecfan aquellos que no crefan en Ely lo consideraban un impostor. El asunto ‘se centraba alrededor de dos sucesos: la sanidad del hom. 108 | San Juan: el Evangelio de fe bre impedido del estanque de Betesda y la alimentaci6n de los cinco mil en Galilea. Estos dos sucesos difieren en ca- récter, en objeto, en localidad, y en respuesta, Uno fue ne- gativo, en el sentido de acabar algo, si bien se trataba del impedimento de una larga enfermedad, El otro fue positi- ‘Yo, pues proveyé sustento para la multitud sana. Uno se re- ferfa a un individuo; el otro afect6 a més de cinco mil per- sonas. Uno se lev a cabo en Jerusalén, el otro en Galilea. EI primero suscité la enemistad de los judfos; el segundo provocd la aclamacién de la multitud. Ambos produjeron ‘controversia, y Juan le ha agregado a cada historia el infor- me de la ensefianza que nacié a raft del suceso. Et hombre del estanque (5:1-18) El tiempo de este milagro no se puede fijar con seguri- dad, Una comparacion del 3:22 y el 6:4 revela que se llev6 a cabo en una fiesta anénima entre la visita de Jests a Judea y la segunda Pascua de su ministerio. La carrera de Juan el Bautista habfa terminado y ya era un recuerdo. Aunque Westcott afirma que “los comentaristas més mo- demos suponen que fue en la Fiesta de Purim (marzo)”, ree que es més probable que ocurriera en la Fiesta de las ‘Trompetas, que era en setiembre. Edersheim? esta de acuer= do con esto. Smith? dice que seguramente era la Pascua porque la tradicién de Ireneo fo apoya, y porque la Pascua cera la tinica fiesta a la que los israelitas estabap obligados a asistir. te ‘Tampoco se puede definir el sitio del milagro. El estan- que quedaba por ol mercado de ovejas y evidentemente era alimentado por un manantial intermitente. Los cambios topogrdficos en la ciudad de Jerusalén han hecho que Ia identificacin sea imposible en la actualidad. La importancia de este milagro esta més sujeta a sus con- seguencias'que al caso mismo; Aun asf, era poco comin en. algunos aspectos. La'larga enfermedad de! hombre era un rasgo sobresaliente, y el hecho de que Juan lo mencione Pertodo de controversia | 109 significa que El lo consideraba significativo. Treinta y ocho afios de enfermedzd indicarfam desesperanza desde el pun- to de vista fisico; pero a la vez el tiempo insinuaria que el hombre estaba aun ms falto'de esperanza desde el punto de vista sicol6gico, Se habfa resignado a su suerte y habia aceptado lo inevitable La pregunta introductoria de Jestis fue repentina y so- brecogedora: “;Quieres ser sano?” (6). Enel idioma vernd- culo modemo El quiso decir: “;Se quiere componer?” De primera entrada el acercamiento parecfa ser tonto. Ninguna’ persona enferma escogerfa permanccer con su mal. En este caso particular, el hombre aguardaba con la esperanza de que alguien se compadeceria y le ayudarfa a ‘meterse en el estanque cuando el-agua burbujeaba, de ma- Rera que pudiera aprovecharse de sus supuestos poderes milagrosos. Un examen mas a fondo de la manera con que Jesits se dirigié a la victima muestra que El estaba tanteando Jo més hondo de sa corazon: “;Tiene usted voluntad de ser sanado?” La respuesta revel6 que el hombre estaba atri- buyéndole Ja culpa de su condicién a que nadie habia he- cho nada por él, Estaba atado por las circunstancias y-no Podia més que quejarse inttilmente. La parilisis del cuerpo estaba acompatiada de una paré- lisis parcial de la voluntad. La seleccion de Jests, al escoger aeste hombre:entre un amplio ntimero de invdlidos que ha- fa en el estanque, indicé su interésien restaurar a aquellos ue han sido reducidos a la impotencia total fisica y espiri- tualmente. El mandato de Jests fue tan penetrante como la pregun- ta: “Levantate, toma tu lecho, y anda” (8). Para un hom- bre que acababa de expresar su total impotencia para hacer cualquier cosa por si mismo, esta orden debi6 parecer una burla. Estas palabras vigorizantes eran-un reto tanto para una voluntad debilitada como para un cuerpo paralizado: Jestis le present6 una accién personal inmediata como una nueva alternativa, aparte de la aceptacién opaca de lo iné- 110 | San Juan: el Evangelio de fe vitable. La presencia imperiosa de Jesiis suscité fe en El, y el paralizado se levant6 y camind. La tercera observacién de Jesis sucedié en una ocasién posterior cuando se topé con el,hombre en el Templo, Je- siis lo valoriz6 lo suficiente como para hacer énfasis en una advertencia, “No peques més” (14) implicaba que su esta- do anterior era un resultado directo del pecado, y que esta- ba en peligro de caer en una peor calamidad si continuaba en los caminos del mal. Parece que el hombre era flojo & irreflexivo. Necesitaba el estimulo de una advertencia para asegurar la perfeccién de su liberacién. La representaci6n de las autoridades judfas en conexi6n con este milagro no era lisonjera. Su preocupacién no era Ia curacién del hombre, sino el dia de reposo (sébado). Eran un perfecto ejemplo de la crueldad no espiritual que resulta del institucionalismo estéril. El mandamiento era “santo, justo y bueno” (Ro. 7:12), y su requisito de guar- dar ¢] sdbado tenia como intencién proveer a los hombres de una pausa en el agotador trajin semanal, Pero cuando el reglamento se convertfa en una barrera para la ejecucién de lo que inherentemente era bueno, se hacfa necesaria una revision. La autoridad de Jestis (5:19.29) La respuesta de Jest a las acusaciones de los judfos con- tenfa no solo un nuevo concepto ético del dia de reposo, sino una nueva teologia. La primera explicacién extensa de su relaci6n con el Padre empez6 con el 5:17. Es significati- vo que en el Cuarto Evangelio Jesiis dijo “mi Padre” 0 “tu Padre”, pero nunca “nuestro Padre”. Dios era su Padre. y tambign el Padre de otros hombres, pero Ja patemnidad de Dios significaba més para El que para otros. La raz6n que dio para su accién el dia de reposo, “mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”, indicaba que su Padre era su patron, y que El sentia que el trabajo de su Padre constitufa sufi- ciente precedente y razén de ser para el suyo. Sus enemi- Pertodo de controversia / 111 gos entendieron lo que El querta decir, pues buscaron ma- tarlo por haber asumido las prerrégativas de la divinidad al amar a Dios “su proio Padre”.* El término su propio ‘querfa decir suyo en particular, en una forma que no podfa aplicarse a nadie més, La elaboracién de este pensamiento, hecha por J a 5 sts, explic6 la relaci6n del Padre y del Hijo. oe EL Padre EL Hijo tiene una relacion wnica es dependiente del Pads con el Hijo nea o. 9) originé las obras del Hijo _posee un conocimiento per- rents “9 fecto del Padre (20) aba al Hijo (20) posee igual hi mostré.al Hijo sus obras Padre "3 cesensecesseess+ (20) levantaré a los le encargé todo el discer- ”. 528) nimiento al Hijo (22,27) es 6 scopes a aida dee “711 ml de aren eer ay ttre eeeeneees (24) osee vida inherente (26) doté al hijo con vida inhe- rente 25) EL Padre es el origen ce toda vida y Poder, y se ha obse- quiado al Hijo en medida ilimitada. Le ha revelado al Hijo mu Propésito y ha puesto en sus manos el poder de la salva- ion y autoridad para el juicio, Bl Hijo, por otra parte, si- ae cuidadesaments el modelo fijado por el Padre, com- uun mismo honor, y afizm: aan y 1a ser el Sefior de la muerte y Estas afirmaciones sobrepasaban una sencilla profesion profética. Jesis se autoatribufa la autoridad para duplicar y continuar las obras del Padre, para obsequiar la vida a los hombres y ejecutar juicios sobre ellos, y para levantar a los muertos en el ditimo dfa. 112 San Juan: el Evangelio de fe Los testimonios (5:30-47) ‘La magnitud de las pretensiones de Jests exigfa compro- bacién. Jestis present6 cinco testimonios para darle validez asus afirmaciones. De Si mismo (30,31) Hay un aparente conflicto entre Ia. afirmacién en el 5:31, “Si yo doy testimonio acerca de mi mismo, mi testi- monio no es verdadero”, y la del 8:14, “Aunque yo doy testimonio acerca de m{ mismo, mi testimonio es verdade- ro”, La primera fue una concesiOn a la regla legal que dice que el testimonio de un hombre con referencia a sf mismo es inadmisible como prueba en tna corte, pues podria asu- mirse que su juicio estarfa prejuiciado. La afirmacion fue una confesion de-competencia personal para hablar sobre sf mismo, ya que nadie sabfa tanto sobfe EI como El mis- mo. La afirmacién en el 5:30 indica que El se consideraba a:s{ mismo desprejuiciado porque no perseguia su propia vo- luntad, sino que llevaba a'cabo la voluntad de otro que 16 habfa enviado. Como Jestis sabfa que'su propio testimonio no seria recibido, en seguida acudi6 a pruebas que para sus ‘oyentes serfan més conclusivas, De Juan el Bautista (32-35) La apelacién’a Juan el Bautista en realidad fue dirigida ala opinién popular, Los oyentes de Jestis habfan enviado una delegacién.de.confianza para informer del mensaje de Juan; pues Jesiis dijo: “Vosotros enviasteis,mensajeros.a Juan, y é1' dio testimonio de la verdad’?.(33). Habfan re- conocido a Juan como “antorcha que ardfa y-alumbraba”, un verdadero iluminador de la oscuridad. Siendo:que la audiencia de Jestis habia aceptado a Juan como indudable- mente verfdico y exacto, la situacién l6gica exigia que cre- ‘yeran su veredicto referente aSests. La.esencia del testi- ‘monio de Juan ya se habja incluido en Ja ditima parte del primer capitulo de este evangelio. >. Pertodo de'controversia | 113 De las obras (36) La tercera confirniacionde las autoatribuciones de Jestis estaba’en.sus obras, las cilales, dijo; eran més convincentes que el testimonio de Juan. “Obras”, tal y ‘como se amplfa en el Cuarto Evangelio, siempre se refiete aa accién como la ilustraci6n del cardcter. En particular, la palabra significa los milagros y muestras dé poder divino que sobresalen en importancia. Como ya se ha notado, fueron seleccionadas para retratar todos los aspectos del poder divino de Jestis, Y para establecer sus autoatribuciones como Hijo de Dios. EI producto era Ja recomendacién personal.’ Como dijo Nicodemo (3:2);:solo el hombre enviado por Dios podria hacer las obras de Dios. Del Padre (37, 38) ee Ademés del testimonio indirecto de las obras, Jestis ape~ 16.al testimonio directo del Padre. Quizds Bl se estaba refi- riendo a la voz del cielo que, segin est4 registrado, hablo tres veces durante el ministerio de Jesis: en el bautismo (Mt, 3:17; Mr. 1:11; Le. 3:22), en la transfiguracion (Mt. 17:5; Mr. 9:7; Le. 9:35), y después de la entrada triunfal Gn, 12:28), Hay dos casos anteriores que no tienen parale- Jos en San Juan, y el populacho en ninguno de los casos en- tendié la voz, Quizds la ausencia de alguna manifestacién, por lo general auditiva o visible, fue la razén por la que Je- sis dijo: “Nunca habéis ofdo su voz, ni habéis visto su as- pecto” (3:7). Sin embargo, la manifestacién no era entera- ‘mente subjetiva, pues de acuerdo con el pasaje juanino en el 12:28, se oy6 un sonido aunque no se reconoci6 su significado. Hay una insinuaci6n de que eta esencial que existiera una condicién subjetiva para poder entender la manifesta- cién objetiva. Las palabras de Jesis, asf de negativas, impli- caban que es posible que el Padre se revele directamente a Jos hombres por medio de su “palabra” que habita en ellos. Quizds El se estaba refiriendo a la formula profética usada 114 | San Juan: el Evangelio de fe tan a menudo en el Antiguo Testamento, “La palabra de Jehové vino a...”. Sin una preparacién interna, es poco probable que haya una aprehensién de una revelacién ex- tema, suponiendo que sea dada; ni puede Ja voz del Padre tener mucho peso para un hombre que rechaza al emisario del Padre. Si el mensaje intemo estuviera realmente presen te, habria una respuesta hacia el “Verbo” extemno que ha- bia enviado el Padre. De las Eserituras (39-47) EI testimonio més sencillo y més accesible de sus auto- atribuciones fue el cuerpo de las Escrituras a las que Je~ stis aludié cuando dijo: “Escrudifiad las Escrituras. (39). Las “‘Escrituras” en plural se aplicaba a todos los escritos coleccionados.* Jestis us6 la’ expresion para referirse al Antiguo Testamento tal y como Ello conocta, y en particular a los escritos de Moisés. El verbo “escudri- fiar” es un verbo indicativo, no imperativo. No es una or- den de investigar las Escrituras, sino la afirmacién de un hecho, El apego celoso a la Ley era un deber del judio, y en esta ocupacién él sentfa que podfa alcanzar la vida eterna, Jestis intentaba sefialar la inconsecuencia de profesar el es- tudio de la Ley y a la vez rechazarlo, pues la Ley hablaba de El, Definitivamente se autoproclamé como el objeto dela profecia en el Antiguo Testamento. ‘Aunque el Cuarto Evangelio no destaca la profecfa tanto como lo hace San Mateo, hay numerosas referencias a ella, La siguiente lista es de pasajes del Antiguo Testamento

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