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Los Miserables

Victor Hugo es uno de los más grandes escritores franceses. Escribió la novela Los Miserables en 1862, la cual se considera su obra maestra y una de las más celebres de la literatura universal. La novela narra la historia de Jean Valjean y otros personajes durante el siglo XIX en Francia, explorando temas de pobreza, política y justicia social. Ha habido múltiples adaptaciones de Los Miserables al cine y teatro, como un musical de 1980 y una película de 2012, los cuales han ayudado a difundir los mensajes human
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Victor Hugo es uno de los más grandes escritores franceses. Escribió la novela Los Miserables en 1862, la cual se considera su obra maestra y una de las más celebres de la literatura universal. La novela narra la historia de Jean Valjean y otros personajes durante el siglo XIX en Francia, explorando temas de pobreza, política y justicia social. Ha habido múltiples adaptaciones de Los Miserables al cine y teatro, como un musical de 1980 y una película de 2012, los cuales han ayudado a difundir los mensajes human
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Los miserables

VICTOR HUGO

MONIQUE VILLEN
Introduccin

Victor Hugo es uno de los ms grandes de la literatura francesa,


y dira tambin universal. Lo descubr a travs de su poesa y des-
de mi niez me cautiv.

i
An me acuerdo de este poema de primaria:
Demain, ds laube.
Demain, ds laube, lheure o blanchit la campagne,
Je partirai. Vois-tu, je sais que tu mattends.
Jirai par la fort, jirai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.
Je marcherai les yeux fixs sur mes penses,
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
Seul, inconnu, le dos courb, les mains croises,
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.
Je ne regarderai ni lor du soir qui tombe,
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
Et quand jarriverai, je mettrai sur ta tombe
Pinchar
Un bouquet de houx vert et de bruyre en fleur.
para la traduccin

Muchos aos despus, empec a leer sus novelas. Los miserables


es sin duda la que ms apreci y disfruto, a pesar de su extensin.

Los textos aqu citados (la mayora tomadas de Los miserables de


Victor Hugo, editorial Planeta, Barcelona, 2000) son los que ms
me conmueven -no siempre los mejores- por su humanidad o por
su referencia a acontecimientos y lugares relacionados a mi histo-
ria personal. Mantendr los nombres en Francs.

ii
Victor Hugo comenz Les Misrables en 1845 pero abando-
n el libro durante quince aos. Lo retom en 1860, y la primera
parte apareci el 3 de abril de 1862. El 15 de mayo, se publica-
ron la segunda y la tercera parte y el 30 de junio, las dos ltimas
partes.
En una carta del 23 de marzo de 1862, Victor Hugo escribe:
Mi conviccin es que este libro ser uno de los principales vrti-
ces, sino el principal de mi obra.
Desde su publicacin, Los Miserables se considera la obra ms
celebre de Victor Hugo. Jean Valjean, Cosette, Gavroche, for-
man parte ahora de los personajes ms conocidos de la literatura
universal, y ciertamente de la literatura francesa.

iii
CAPTULO 1

El autor

4
Victor Hugo nace el 26 de Febrero
de 1802 en Besanon (Francia). Es
el hijo de un general del Imperio
Joseph Lopold Sigisbert Hugo.

Publica sus primeros poemas


Odes (1826) y Cromwell (1827)
en cuyo prefacio escribe el manifiesto
del movimiento romntico. Despus
de la publicacin de Orientales, de
Hernani, de Notre Dame de Pa-
ris y en 1838 de su obra maestra ro-
mntica Ruy Blas, es elegido a la
Acadmie franaise.

5
Es tambin conocido por sus ideas sociales, humanitarias y polti-
cas. En Le Dernier Jour dun Condamne, expresa sus opiniones
contra la pena de muerte. Debe exiliarse a Jersey y Guernesey a
causa de su oposicin al golpe de estado de Louis Napolen Bona-
parte. De este exilio de veinte aos nacen Les chtiments y La
lgende des sicles ejemplo de poesa filosfica, en la que traza el
camino de la humanidad hacia la verdad y el bien desde la poca
bblica hasta su tiempo.

6
7

En 1862, Hugo termina Les Misrables, una novela


que aumenta su popularidad. De vuelta a Pars, tras la cada de
Napolen III (1870), es aclamado pblicamente y elegido diputa-
do. Es derrotado en los comicios siguientes, pero en 1876 obtiene
el escao de senador de Pars, posicin desde la que defiende la
amnista de los partidarios de la Comuna. Sin embargo, desenga-
ado por la poltica, se retira.

A su muerte, el 22 de mayo de 1885, el


gobierno francs decreta un da de luto na-
cional y sus restos son trasladados al Pan-
ten.

7
8
Su obra es muy variada. Es poeta lrico en Odes y Balla-
des (1826), Les Feuilles dautomne (1831) o Les contempla-
tions (1856), pero tambin poeta comprometido en Les Chti-
ments (1853) y poeta pico en La lgende des sicles (1859 y
1877).

Es igualmente novelista de gran xito popular con Notre-Da-


me de Paris (1831), y ms an con Les misrables (1862). En
el teatro, expone su teora del drama romntico en Cromwell
(1827) y la ilustra principalmente con Hernani (1830) y Ruy
Blas (1838).

8
Su obra polifactica contiene tambin discursos polticos a la
Cmara de los Pares, a la Asamblea Constituyente y a la Asam-
blea legislativa, y relatos de viajes.

10

9
CAPTULO 2

En el cine

11

10
Los miserables es seguramente una de las obras literarias ms lleva-
da al cine. Cada adaptacin cinematogrficas nos revela tanto de
la Francia del siglo XIX y del pensamiento de Victor Hugo como
de los siglos XX y XXI, y del universo del director. Sera muy in-
teresante analizar a Jean Valjean en cada pelcula y ver qu proce-
de de la obra de Victor Hugo y qu surge del momento histrico,
de los valores del director y del pas de origen: Francia, Estados
Unidos, Rusia, Japn, Turqua, Mxico

12

11
LOS MISERABLES EN EL CINE

1907 On the Barricade d'Alice Guy Blach.

1 de 19
12
CAPTULO 3

El musical

13
13
El musical de Les Misrables fue creado en 1980 con la msica
de Claude-Michel Schnberg y el texto de Alain Boublil y
Jean-Marc Natel. Se present por primera vez en el Palais des
sports de Pars con una escenografa de Robert Hossein.

Claude-Michel Schonberg y Alain Boublil

14 -15

14
Herbert Kretzmer hizo una versin inglesa para Londres, en
1985. Desde 1991, esa versin se ha presentado sin discontinui-
dad en la escena internacional, logrando as un rcord para ese
tipo de espectculos.

16

15
CAPTULO 4

Del musical al cine

17

16
A partir del musical de Claude-Michel Schnberg (1980) y de
la adaptacin al ingls de Herbert Kretzmer (1985), el director
Tom Hooper realiz la pelcula musical Les Misrables en 2012.

Premios ms importantes:
- 3 Oscares: mejor actriz de reparto (Hathaway), maquillaje y
sonido. 8 nominaciones.
- 3 Globos de Oro: Mejor pelcula musical, actor (Jackman), ac-
triz secundaria (Hathaway)

Globo de oro

17
CAPTULO 5

El libro

18

En el diccionario francs Le Petit Robert, busqu las diversas acep-


ciones de la palabra misrable. Partiendo de una dimensin so-
cial, misrable es la persona que vive en una pobreza extrema.
Desde una dimensin ms moral y psicolgica, puede ser sinni-
mo de lamentable, desdichado, penoso o insignificante, pobre o
tambin deshonesto, despreciable y malo. Cada sentido remite a
uno o varios personajes de la novela.

18
19

Sin embargo, Los Misrables no es una novela pesimista: cuenta la


evolucin moral del presidiario Jean Valjean, vctima de la sociedad,
que se eleva progresivamente hacia la bondad y la santidad.
La novela se divide en cinco partes; en cuatro de ellas predominan
cuatro de sus hroes : Fantine, Cosette, Marius y Jean Valjean (el
personaje principal que asegura la unidad de la obra).

Fantine
20 a 22
19
La cuarta parte, El idilio de la calle Plumet y la epopeya de la calle de
san Dionisio, refleja ms bien los ideales romnticos de Victor Hu-
go: el amor contrariado de Marius y Cosette, y las reivindicacio-
nes revolucionarias de libertad y de igualdad de los jvenes estu-
diantes.

23

La escritura de Los Miserables se caracteriza tanto por la preci-


sin de la informacin y las descripciones del contexto histrico
(a veces un poco pesadas para un lector del siglo XXI, sobre todo
si no es francs) como por su estilo potico.
Es a la vez un relato de inspiracin realista, pica y romntica,
un himno al amor y una novela poltica y social.
20
24

NOVELA REALISTA
El autor detalla con precisin no solamente los acontecimien-
tos y los lugares, (incluso pidi a sus amigos que verificaran la lo-
calizacin de varias calles de Pars), sino tambin los personajes y
sus estados de nimo. Jean Valjean se inspira de un caso real, un
hombre que fue condenado en 1801 a cinco aos de presidio por
robar un pan para alimentar a los siete hijos de su hermana...
El texto siguiente describe lo que se llama hoy le titi pari-
sien. No sabra decir lo que proviene de la realidad y lo que se
debe a la creatividad de Victor Hugo pero lo cierto es que, sien-
do parisina, la figura me suena muy muy familiar. Incluso, me es
difcil imaginar a un nio parisino del siglo XIX de otra forma.
Londres tiene su Oliver Twist y Pars su Gavroche.
Pars tiene un hijo y el bosque un pjaro. El pjaro se llama gorrin y el
hijo pilluelo. Asociad estas dos ideas, Pars y la infancia, que contienen la

21
una todo el fuego, la otra toda la aurora; haced que choquen estas dos chispas,
y el resultado es un pequeo ser.
Este pequeo ser es muy alegre. No come todos los das, pero va a los espec-
tculos todas las noches, si se le da la gana. No tiene camisa sobre su pecho,
ni zapatos en los pies, ni techo sobre la cabeza, igual que las aves del cielo.
Tiene entre siete y trece aos; vive al aire libre; viste un viejo pantaln de su
padre que le llega a los talones, un agujereado sombrero de quin sabe quin
que se le hunde hasta las orejas, y un solo tirante amarillo. Corre, espa, pre-
gunta, pierde el tiempo, sabe curar pipas, jura como un condenado, frecuenta
las tabernas, es amigo de ladrones, tutea a las prostitutas, habla la jerga de
los bajos fondos, canta canciones obscenas, y no tiene ni una gota de maldad
en su corazn. Es que tiene en el alma una perla, la inocencia; y las perlas no
se disuelven en el fango. Mientras el hombre es nio, Dios quiere que sea ino-
cente. (Tercera Parte, Mario. Libro I, Pars estudiado en su tomo. Cap.1. Parvulus)

25

22
Me llama la atencin la descrip-
cin del paseo al campo, cuando
el autor presenta a Fantine. Pare-
ce un verdadero cuadro impresio-
nista anticipado:
Fueron a Saint-Cloud en coche; se pa-
raron ante la cascada; jugaron en las ar-
boledas del estanque grande y en el puen-
te de Svres; hicieron ramilletes de flores; comieron en todas partes pastelitos
de manzanas. () Las cuatro alegres parejas resplandecan al sol en el cam-
po, entre las flores y los rboles. En aquella felicidad comn, hablando, can-
tando, corriendo, bailando, persiguiendo mariposas, cogiendo campanillas, mo-
jando sus botas en las hierbas altas y hmedas (Primera Parte, Fantine. Li-
bro III, En el ao 1817. Cap. III. Cuatro a cuatro).

La novela dibuja el mundo de los humildes y de los pobres, en


Francia -especialmente en Pars- al inicio del siglo XIX.

26

23
Para documentarse, Victor Hugo estuvo en Montfermeil en
1845. Este conocimiento del pueblo es uno de los elementos que
dan a esta parte del texto su lado realista.
Montfermeil en 1823 no era ms que una aldea entre bosques. Era un
sitio tranquilo y agradable, cuyo nico problema era que escaseaba el agua y
era preciso ir a buscarla bastante lejos, en los estanques del bosque. El bode-
guero Thenardier pagaba medio sueldo por cubo de agua a un hombre que te-
na ese oficio y que ganaba en esto ocho sueldos al da: pero este hombre slo
trabajaba hasta las siete de la tarde en verano y hasta las cinco en el invierno,
y cuando llegaba la noche, el que no tena agua para beber, o iba a buscarla,
o se pasaba sin ella. (Segunda Parte, Cosette. Libro III, Cumplimiento de una pro-
mesa. Cap.1. La cuestin de agua de Montfermeil.)

27
Montfermeil al inicio del siglo XX - Avenida Victor Hugo.

24
NOVELA PICA
El libro describe por lo menos 3 grandes frescos: la batalla de
Waterloo, el motn de Paris de junio de 1832 y la travesa de los
desages de Paris por Jean Valjean.
Les escenas de batalla en las barricadas me recuerdan el cua-
dro de Delacroix, La libert guidant le peuple.

28

Estall una terrible detonacin. La bandera roja cay al suelo. La descar-


ga haba sido tan violenta y tan densa, que haba cortado el asta. Las balas
que haban rebotado en las fachadas de las casas penetraron en la barricada e
hirieron a muchos hombres. () Enjolras aadi: -Quin ser el valiente
que vuelva a clavar la bandera sobre la barricada? Ninguno respondi. Subir
a la barricada en el momento en que estaban apuntando de nuevo era morir y
hasta el ms decidido dudaba.() Se dirigi hacia Enjolras; los insurgentes
se apartaban a su paso con religioso temor; cogi la bandera, y sin que nadie
25
pensara en detenerlo ni en ayudarlo, aquel anciano de ochenta aos, con la ca-
beza temblorosa y el pie firme, empez a subir lentamente la escalera de ado-
quines hecha en la barricada. () Cuando estuvo en lo alto del ltimo esca-
ln, cuando aquel fantasma tembloroso y terrible de pie sobre el montn de es-
combros en presencia de mil doscientos fusiles invisibles, se levant enfrente de
la muerte como si fuese ms fuerte que ella, toda la barricada tom en las ti-
nieblas un aspecto sobrenatural y colosal. En medio del silencio, el anciano
agit la bandera roja y grit: -Viva la Revolucin! Viva la Repblica! Fra-
ternidad, igualdad o la muerte!
(Cuarta Parte, El idilio de la calle Plumet y la epopeya de la calle de san Dionisio.
Libro XIV La grandeza de la deseperacin. Cap. 1I. la bandera roja izada)

29

26
La novela es tambin pica por la descripcin de los combates
del alma:

30

El combate de Jean Valjean entre el bien y el mal, su reden-


cin hasta la propia abnegacin.

31

El combate de Javert entre el respeto de la ley social y el respe-


to de la ley moral.
27
32

Jean Valjean tiene que decidir entregarse a la justicia y regre-


sar al infierno de los trabajos forzados o callarse y dejar que se
acuse a un inocente, Champmathieu.
-Muy bien - deca la voz - Completa la obra. Destruye esos candela-
bros. Aniquila el pasado! Olvida al obispo! Olvdalo todo! Condena a
Champmathieu! Apludete! Ya est todo resuelto; un hombre, un inocente, cu-
yo nico crimen es el nombre, va a concluir sus das en la abyeccin y en el ho-
rror. Muy bien! S hombre respetable, sigue siendo el seor alcalde, enriquece
al pueblo, alimenta a los pobres, educa a los nios, vive feliz, virtuoso y admi-
rado, que mientras t ests aqu rodeado de alegra y de luz, otro usar lo cha-
queta roja, llevar tu nombre en la ignominia y arrastrar la cadena en el pre-
sidio. S, lo has solucionado muy bien. Ah, miserable! Oirs ac abajo mu-
chas bendiciones, pero todas esas bendiciones caern a tierra antes de llegar al
cielo, y all slo llegar la maldicin. (Primera Parte, Fantine. Libro VII La causa de
Champmatieu. Cap. 1II. una tempestad bajo un crneo)

28
HIMNO AL AMOR

Amor cristiano del obispo Myriel y de Jean Valjean

Victor Hugo escribe tambin un himno al amor.


Primero se respira, en toda la obra, el amor del autor por su
pas y por sus compatriotas. Se encuentran hermosas pginas, de
las mejores de la literatura francesa, dedicadas a la patria. No
hay que olvidar que cuando escribe Los Miserables, Victor Hugo
est desterrado. En la novela evoca con nostalgia, los lugares de
Francia que ama.
El parisiense es al francs lo que el ateniense al griego; nadie duerme me-
jor que l; nadie es tan francamente frvolo, ni ms perezoso; nadie tiene aspec-
to ms olvidadizo; pero no hay que fiarse. Es dejado, pero cuando tiene enfren-
te la gloria, es admirable en su furia. Dadle una pica y tendris el 10 de agos-
29
to; dadle un fusil, y tendris un Austerlitz. Es el punto de apoyo de Napolen
y el recurso de Danton. Se trata de la patria? Se alista. Se trata de la liber-
tad? Levanta barricadas. Cuidado! Sus cabellos encolerizados son capaces de
la epopeya; su blusa se convierte en una clmide. Mucho cuidado. (...) Y
cuando suena la hora, este hombre tan pequeo crece, se levanta, mira de un
modo terrible y su aliento es una tempestad; de su delgado pecho sale un vien-
to bastante fuerte para deshacer las arrugas de los Alpes.
(Primera parte, Fantine. Libro III, En el ao 1817. Cap. V, En casa de Bombarda).

33

El ms admirable es el amor del obispo Myriel. Adivina el su-


frimiento de ese hermano suyo, Jean Valjean, y su deseo de una
vida mejor, de una vida de justicia. Lleno de compasin, le ayuda
a salvar su alma dandole una segunda oportunidad. La decisin
del obispo de confiar en Jean Valjean dar su fruto y contradice

30
radicalmente el discurso de Javert que piensa que un criminal no
puede redimirse.

34

Tambin Victor Hugo nos habla de amor parental. Est repre-


sentado por el amor materno de Fantine y el amor paterno de
Jean. A pesar de las tribulaciones de la vida, Fantine sacrifica to-
do lo que tiene (incluso su propio cuerpo) para cuidar a Cosette.
De la misma manera, Jean Valjean se compromete y aprende a
amarla como a su propia hija.

35 36

31
En este pasaje, se ve cmo el amor es capaz de transformar a
las personas y curar sus heridas aunque sean muy profundas.
Al da siguiente, al amanecer, hallbase otra vez Jean Valjean junto al le-
cho de Cosette. All, esperaba. inmvil, mirndola despertar.
En su alma entraba una cosa nueva.
Jean Valjean no haba amado nunca. Haca veinticinco aos que estaba
solo en el mundo. Jams haba sido padre, amante, marido, ni amigo. En pre-
sidio era malo, sombro, casto, ignorante, feroz. (...)
Cuando vio a Cosette, cuando la hubo cogido y libertado, sinti que se estre-
mecan sus entraas. Todo lo que en ellas haba de apasionado y de afectuoso
se despert en l y fue a parar a esta nia. Iba junto a la cama donde estaba
durmiendo y temblaba de alegra, senta arranques de madre y no saba lo
que eran porque es una cosa muy oscura y muy dulce ese grande y extrao mo-
vimiento de un corazn que se pone a amar.
(Segunda Parte, Cosette. Libro IV A caza de espera, jaura muda. Cap. III Dos des-
gracias entrelazadas producen felicidad).

37
32
NOVELA POLTICA Y SOCIAL
Pero la principal motivacin del libro es la denuncia social. Es-
cribi Hugo para la Asamblea nacional legislativa, el 9 de julio
de 1849:
Je ne suis pas, messieurs, de ceux qui croient quon peut supprimer la
souffrance en ce monde; la souffrance est une loi divine; mais je suis de ceux
qui pensent et qui affirment quon peut dtruire la misre.

38

Pinchar para la traduccin

33
Se podra hacer un estudio de los personajes a partir del tema
de la miseria:
Los personajes que logran salir de la miseria

Jean Valjean

Los personajes que se acomodan a la


miseria

Les Thnardier

34
Los personajes que la miseria destruye

Fantine

Leamos la descripcin de Fantine: Qu es esta historia de Fanti-


ne? Es la sociedad comprando una esclava. A quin? A la miseria. Al ham-
bre, al fro, al abandono, al aislamiento, a la desnudez. Mercado doloroso!
Un alma por un pedazo de pan; la miseria ofrece, la sociedad acepta.
La santa ley de Jesucristo gobierna nuestra civilizacin; pero no la penetra
todava. Se dice que la esclavitud ha desaparecido de la civilizacin europea, y
es un error. Existe todava; slo que no pesa ya sino sobre la mujer, y se llama
prostitucin. (Primera Parte,Fantine. Libro V, El descenso. Cap. XI, Cristus nos libe-
ravit).

Esta denuncia podra perfectamente y desgraciadamente apli-


carse a la situacin de muchas mujeres del siglo XXI.
La situacin de Eponine es tambin escalofriante: Ante l se en-
contraba una muchacha flaca, descolorida, descarnada; no tena ms que una
mala camisa y un vestido sobre su helada y temblorosa desnudez; las manos

35
rojas, la boca entreabierta y desfigurada con algunos dientes de menos, los ojos
sin brillo de mirada insolente, las formas abortadas de una joven, y la mirada
de una vieja corrompida; cincuenta aos mezclados con quince. Unos de esos
seres que son a la vez dbiles y horribles, y que hacen estremecer a aquellos a
quienes no hace llorar. Un resto de belleza mora en aquel rostro de diecisis
aos. (Tercera Parte, Mario. Libro VII, El patrn Minette. Cap. IV, una rosa en la
miseria).

39

Estas dos mujeres mueren destrozadas por la miseria y la des-


gracia. Sin embargo, el fango en el que se hunden poco a poco
no logra afear la belleza de sus almas porque el amor las transfi-
gura. En medios de sus sufrimientos conservan un corazn noble,
un corazn que sabe amar de verdad y sacrificarse por la perso-
na amada. A pesar de todo, sus vidas no han sido intiles. Han
dejado una huella luminosa.

36
CAPTULO 6

El contexto histrico

40

37
Situacin poltica en Francia de 1789
hasta Los miserables.

Del final del siglo XVIII a mediados del siglo XIX, Francia ha
sufrido varias revoluciones, trastornos y ejecuciones. Victor Hugo
ha sido testigo desde su infancia de la incertidumbre poltica que
ha dominado este periodo.
1789: La Revolucin francesa y la primera Repblica.
1793-1794: El Terror.
1795-1799: Anarqua y golpe de Estado de Napolen.
1799-1815: Imperio de Napolen.
1815-1848: Restauracin y monarqua de Julio, que provocan
las revoluciones de 1830 y 1848.

38
La escena de Waterloo de 1815 y la de la barricada de 1832 en-
cuadran no solamente la intriga de la novela sino tambin el mar-
co histrico y presentan diferentes etapas del siglo XIX.
Es interesante notar que el autor simpatiza con los republica-
nos que luchan en contra de la monarqua. Hijo de un general
del Imperio, da mucha importancia a la batalla de Waterloo y a
la cada de Napolen. Estos hechos histricos no cesan de influir
en los personajes y en los acontecimientos de la novela. La bata-
lla de la barricada, al igual que la batalla de Waterloo, es heroica
pero incapaz da cambiar el orden de las rgidas clases de la socie-
dad y el orden poltico de la poca.

41

39
CAPTULO 7

Los personajes

Los miserables

40
SECCIN 1

Charles-Francois-Bienvenu Myriel
En la primera parte Fantine, el libro primero El justo est
dedicado completamente al obispo de Digne, Charles-Francois-
Bienvenu Myriel, personaje histrico cuya vida investig el autor
para escribir la novela. Es uno de los personajes ms conmovedor
y positivo de la novela. Buen Pastor, amigo de todos, se dice de l:
Hablaba as, grave y paternalmente; a falta de ejemplos, inventaba par-
bolas: iba derecho al fin que se propona, con pocas frases y muchas imgenes,
que era la elocuencia misma de Jess, convencida y convincente. (Primera par-
te. Libro I. Cap. III)

Me encanta esta ancdota (no s si es real), que manifiesta toda la


profundidad y el sentido del humor del autor y del personaje:
Un da lleg a Senez, que es una antigua ciudad episcopal, montado en
un burro. Su bolsa, harto flaca en aquel entonces, no le permita otra montura
ni ms lujoso tren. Sali el alcalde a recibirle a la puerta del obispado, y mir-
le con ojos escandalizados al verle apearse de su asno. Algunas personas se
rean en derredor.
-Seor alcalde -dijo el obispo-, y vosotros, seores regidores, bien conozco
lo que os escandaliza: creis que es demasiado orgullo en un pobre sacerdote
presentarse a caballo en una cabalgadura que fue la de Jesucristo. Os aseguro
que por necesidad lo hice, no por vanidad.
(Primera Parte, Fantine, Libro I, El justo. Cap. I1I. A buen obispo, mal obispo).

41
42

He aqu el pasaje ms conocido y admirable de la vida de


Monseor Bienvenu. El obispo representa la caridad hasta el sa-
crificio y la fe, la confianza absoluta en Dios. Esta caridad heroi-
ca es el medio ms perfecto de enseanza y vale ms que mil pre-
dicaciones. Ser la clave para reblandecer el corazn de Jean Val-
jean:
-Seor cura - dijo el hombre - sois bueno; no me despreciis, me recibs
en vuestra casa. Encendis las velas para m. Y sin embargo, no os he oculta-
do de donde vengo, y que soy un miserable.
El obispo, que estaba sentado a su lado, le toc suavemente la mano:
-No tenis que decirme quien sois. Esta no es mi casa, es la casa de Jesu-
cristo. Esa puerta no pregunta al que entra por ella si tiene un nombre, sino si
time algn dolor. Padecis; tenis hambre y sed; pues sed bien venido. No me
lo agradezcis; no me digis que os recibo en mi casa. Aqu no est en su ca-
sa ms que el que necesita asilo. Vos que pasis por aqu, estis en vuestra ca-
sa ms que en la ma. Todo lo que hay aqu es vuestro. Para qu necesito sa-
ber vuestro nombre? Adems, tenis un nombre que antes que me lo dijeseis ya
lo saba.

42
El hombre abri sus ojos asombrado.
-De veras? Sabais cmo me llamo?
-S - respondi el obispo - os llamis mi hermano!

43

-Ah, seor cura! - exclam el viajero - Antes de entrar aqu tena mucha
hambre; pero sois tan bueno, que ahora no s lo que tengo. El hambre se me
ha pasado.
El obispo lo mir y le dijo:
-Habis padecido mucho?
-Mucho! La chaqueta roja, la cadena al pie, una tarima para dormir, el
calor, el fro, el trabajo, los apaleos, la doble cadena por nada, el calabozo por
una palabra, y, aun enfermo en la cama, la cadena! Los perros, los perros

43
son ms felices! Diecinueve aos! Ahora tengo cuarenta y seis, y un pasaporte
amarillo.
-S - replic el obispo - sals de un lugar de tristeza. Pero sabed que hay
ms alegra en el cielo por las lgrimas de un pecador arrepentido, que por la
blanca vestidura de cien justos. Si sals de ese lugar de dolores con pensamien-
tos de odio y de clera contra los hombres, seris digno de lstima; pero si sals
con pensamientos de caridad, de dulzura y de paz, valdris ms que todos
nosotros.
(Primera Parte, Fantine. Libro II, La cada. [Link]. Herosmo de la obediencia pasi-
va).

44

44
SECCIN 2

Gavroche
Entre todos los personajes miserables pintados por Hugo,
los que suscitan ms su benevolencia y su piedad, son los nios.
Empecemos por Gavroche. Es el hijo de los Thnardier, el tpi-
co nio parisino: alegre, impertinente, crtico, burln, ingenioso y
generoso, el smbolo del irreductible espritu de libertad del pue-
blo. Este pasaje me parece divertido.

45

Los nios se apretaron uno contra otro. Gavroche los arregl bien sobre
la estera, les subi la manta hasta las orejas, y apag la luz. Apenas qued
a oscuras su dormitorio, se sinti una multitud de ruidos sordos, como si ga-
rras o dientes araaran algo. El ruido iba acompaado de pequeos pero agu-
dos gritos. El ms pequeo, helado de espanto, dio un codazo a su hermano,
pero ste dorma profundamente.
-Seor!

45
-Eh? - dijo Gavroche, que acababa de cerrar los prpados.
-Qu es eso?
-Las ratas.
Y volvi a acomodarse.
-Seor! Qu son las ratas?
-Son ratones.
Esta explicacin tranquiliz un poco al nio. Haba visto algunas veces ra-
tones blancos y no les tena miedo. Sin embargo, volvi a decir:
-Seor!
-Qu!
-Por qu no tenis gato?
-Tuve uno, pero me lo comieron.
((Cuarta Parte, El idilio de la calle Plumet y la epopeya de la calle de san Dionisio.
Libro VI, El nio Gavroche. Cap. 1, Travesuras del viento.)

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SECCIN 3

Cosette y Marius
Cosette, nia mrtir salvada por Jean Valjean, es el smbolo de
la debilidad y de la inocencia. De la nia feliz y despreocupada
que viva con su madre, se convierte en la esclava de los Thenar-
dier. Esta descripcin de Victor Hugo, con la sucesin de verbos
suba, bajaba, lavaba, cepillaba, frotaba, barra, sudaba, carga-
ba es magistral. Presagia las novelas de Dickens en contra de los
abusos de la sociedad industrial que explota a los nios sin pie-
dad.

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Cosette viva en medio de esta pareja repugnante y terrible, sufriendo su do-


ble presin como una criatura que se viera a la vez triturada por una piedra
de molino y hecha trizas por unas tenazas. El hombre y la mujer tenan cada

47
uno su modo diferente de martirizar. Si Cosette era molida a golpes, era obra
de la mujer; si iba descalza en el invierno era obra del marido.
Cosette suba, bajaba, lavaba, cepillaba, frotaba, barra, sudaba, cargaba
con las cosas ms pesadas; y dbil como era se ocupaba de los trabajos ms
duros. No haba piedad para ella; tena un ama feroz y un amo venenoso. La
pobre nia sufra y callaba. (Primera Parte, Fantine, libro sexto, El nio Gavro-
che. Captulo 1, Travesuras del viento.)

Este relato nos muestra que se pueden cambiar las situaciones


injustas pero adems es uno de los mejores textos literarios que
muestran cmo el hombre necesita amar y ser amado.
Cosette, por su parte, se transformaba tambin, aunque sin saberlo la po-
brecita. Era tan pequea cuando la dej su madre, que ya no se acordaba de
ella. Como todos los nios, haba intentado amar pero no lo haba conseguido.
Todos la rechazaron; los Thenardier, sus hijas y otros nios. Haba querido
al perro, y el perro haba muerto; despus no la haba querido nadie ni nada.
Cosa atroz de decir, a los ocho aos tena el corazn fro. No era culpa suya,
puesto que no era la facultad de amar lo que le faltaba sino la posibilidad.
As, desde el primer da se puso a amar a aquel hombre con todas las fuerzas
de su alma. El instinto de Cosette buscaba un padre como el instinto de Jean
Valjean buscaba una hija. En el momento misterioso en que se tocaron sus
dos manos, se vieron estas dos almas, se reconocieron como necesarias la una
para la otra, y se abrazaron estrechamente. La llegada de aquel hombre al des-
tino de la nia fue la llegada de Dios a su vida. (Segunda Parte, Cosette. Libro
IV A caza de espera, jaura muda. Cap. III Dos desgracias entrelazadas producen felici-
dad).

48
48

Gracias al amor y dedicacin de Jean Valjean, Cosette puede


llevar la vida normal de una nia de su edad y recibir una buena
educacin. Al final de la novela, ella la hija de una obrera pobre,
se casa con Marius, el heredero del rico M. Gillenormand, hecho
imposible para la poca. Esta historia de amor entre Cosette y
Marius le permite a Victor Hugo ofrecer al lector un escape de
sueo y de felicidad, escrito en el lirismo propio de sus obras ro-
mnticas.

49

49
Marius en su etapa revolucionaria personifica la juventud del
escritor, casi se trata de un autorretrato. El personaje es interesan-
te por su trato con su padre y abuelo, as como por sus relaciones
con Jean Valjean. No ostente, al final de la novela tanto Marius
como Cosette, ya no son los hroes del inicio: la nia yendo a bus-
car agua en la oscuridad de la noche o escapando con Jean Val-
jean; Marius luchando en la barricada junto a sus amigos o carga-
do, herido, a travs las cloacas de Pars. Se presentan ms bien
los dos como personajes mediocres que se han acomodado.

50 51

Terrible cosa es la felicidad! Est uno tan contento, y eso le basta, como
si la nica meta en la vida fuera ser feliz, y se olvida de la verdadera, que es
el deber. Sera un error culpar a Marius. Marius se limit a alejar poco a po-

50
co a Jean Valjean de su casa, y a borrar, en lo posible, su recuerdo del espritu
de Cosette. Procur en cierto modo colocarse siempre entre Cosette y l, seguro
de que as la joven no se dara cuenta y dejara de pensar en l.
(Quinta Parte, Jean Valjean. Libro IX, Suprema sombra, suprema aurora. Cap I,
Compasin para los desgraciados e indulgencia para los dichosos)

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No obstante, se salvan por su sufrimiento y por su amor.


La vida empez a ser muy dura para Marius. Comerse la ropa y el reloj
no era nada. Comi tambin esa cosa horrible que se compone de das sin
pan, noches sin sueo, tardes sin luz, chimenea sin fuego, semanas sin traba-
jo, porvenir sin esperanza, la levita rota en los codos, el sombrero viejo que ha-

51
ce rer a las jvenes, la puerta que se encuentra cerrada de noche porque no se
paga el alquiler, la insolencia del portero y del almacenero, la burla de los veci-
nos, las humillaciones, la aceptacin de cualquier clase de trabajo; los disgus-
tos, la amargura, el abatimiento. Marius aprendi a comer todo eso, y supo
que a veces era lo nico que tena para comer. (Tercera parte, Marius. Libro V, Exce-
lencia de la Desgracia. Cap. I Marius Indigente)

53

La escena de la muerte de Jean Valjean, una de mis escenas fa-


voritas, los redime:
Oyendo llamar a la puerta, Jean Valjean dijo con voz dbil: -Entrad, est
abierto.
Aparecieron Cosette y Marius. Cosette se precipit en el cuarto. Marius per-
maneci de pie en el umbral.
-Cosette! - dijo Jean Valjean y se levant con los brazos abiertos y trmu-
los, lvido, siniestro, mostrando una alegra inmensa en los ojos.

52
Cosette, ahogada por la emocin, cay sobre su pecho, exclamando: -Pa-
d r e !
Jean Valjean, fuera de s, tartamudeaba: -Cosette! Es ella! Sois vos, seora!
Eres t! Ah, Dios mo!
Y sintindose estrechar por los brazos de Cosette, aadi: -Eres t, s!
Me perdonas, entonces!
Marius, bajando los prpados para detener sus lgrimas, dio un paso, y
murmur: -Padre!
-Y vos tambin me perdonis! - dijo Jean Valjean. Marius no encontraba
palabras y el anciano aadi: -Gracias.
Cosette se sent en las rodillas del anciano, separ sus cabellos blancos con
un gesto adorable, y le bes la frente. Jean Valjean extasiado, no se opona, y
balbuceaba: -Qu tonto soy! Crea que no la volvera a ver. Figuraos, seor
de Pontmercy, que en el mismo momento en que entrabais, me deca: "Todo se
acab! Ah est su trajecito; soy un miserable, y no ver ms a Cosette". De-
ca esto mientras subais la escalera. No es verdad que me haba vuelto idio-
ta? No se cuenta con la bondad infinita de Dios. Dios dijo: "Crees que lo
van a abandonar, tonto? No. No puede ser as. Este pobre viejo necesita a su
ngel". Y el ngel vino, y he vuelto a ver a mi Cosette, a mi querida Cosette!
Ah, cunto he sufrido!
Estuvo un instante sin poder hablar; luego continu: -Tena realmente nece-
sidad de ver a Cosette un rato, de tiempo en tiempo. Sin embargo, saba que
estaba de sobra, y deca en mis adentros: "No lo necesitan, qudate en lo rin-
cn, nadie tiene derecho a eternizarse". Ah, Dios de mi alma! La vuelvo a
ver! Sabes, Cosette, que tu marido es un joven apuesto? Ah! Llevas un boni-
to cuello bordado, me gusta mucho. Seor de Pontmercy, permitidme que le tu-
tee; ser por poco tiempo.
-Qu maldad dejarnos de ese modo! - exclam Cosette - Adnde habis
ido? Por qu habis estado ausente tanto tiempo? Antes vuestros viajes ape-
nas duraban tres o cuatro das. He enviado a Nicolasa, y le respondan siem-
53
pre que estabais fuera. Cundo regresasteis? Por qu no nos avisasteis? Os
veo con mal semblante: Mal padre! Enfermo y sin decrnoslo! Ten, Marius,
toma su mano y vers qu fra est.
-Habis venido, seor de Pontmercy; conque me perdonis! - repiti Jean
Valjean.
A estas palabras los sentimientos que se agolpaban al corazn de Marius
hallaron una salida, y el joven exclam: -Cosette, no lo oyes? No lo oyes que
me pide perdn? Sabes lo que me ha hecho, Cosette? Me ha salvado la vida.
Ms an, te ha entregado a m. Y despus de salvarme y despus de entregar-
te a m, Cosette, sabes lo que ha hecho de su persona? Se ha sacrificado. Eso
ha hecho. Y a m, el ingrato, el olvidadizo, el cruel, el culpable, me dice gra-
cias! Cosette, aunque pase toda la vida a los pies de este hombre siempre ser
poco. La barricada, la cloaca, el lodazal, todo lo atraves por m, por ti, Co-
sette, preservndome de mil muertes, que alejaba de m y que aceptaba para
l. En l est todo el valor, toda la virtud, todo el herosmo. Cosette, este hom-
bre es un ngel!
-Silencio! Silencio! - murmur apenas Jean Valjean - Para qu decir
esas cosas?
-Pero vos! - exclam Marius, con cierta clera llena de veneracin - por
qu no lo habis dicho? Es culpa vuestra tambin. Salvis la vida a las perso-
nas y se lo ocultis! Y bajo pretexto de quitaros la mscara, os calumniis!
Es horrible.
-Dije la verdad - respondi Jean Valjean.
-No - replic Marius - la verdad es toda la verdad, y no habis dicho sino
parte. Erais el seor Magdalena, por qu callarlo? Habais salvado a Ja-
vert, por qu callarlo? Yo os deba la vida, por qu callarlo?
-Porque saba que vos tenais razn, que era preciso que me alejara. Si os
hubiera referido lo de la cloaca, me habrais retenido a vuestro lado. Deba,
pues, callarme. Hablando, todo se echaba a perder.

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-Se echaba a perder! Qu es lo que se echaba a perder? Por ventura os
figuris que os vamos a dejar aqu? No. Os llevamos con nosotros, Dios mo!
Dios mo! Cuando pienso que por casualidad he sabido estas cosas! Os lleva-
mos con nosotros. Formaris parte de nosotros mismos. Sois su padre y el mo.
No pasaris un da ms en esta horrible casa. Maana ya no estaris aqu.
-Maana - dijo Jean Valjean - no estar aqu, ni tampoco en vuestra casa.
-Qu queris decir? - dijo Marius - Se acabarn los viajes. No os volve-
ris a separar de nosotros. Nos pertenecis, y no os soltaremos.
-Esta vez - aadi Cosette - emplear la fuerza si es necesario.
Y rindose, hizo ademn de coger al anciano en sus brazos. (...)
Jean Valjean la escuchaba sin orla. Perciba la msica de su voz sin casi
comprender el sentido de sus palabras y una de esas gruesas lgrimas, som-
bras perlas del alma, se formaba lentamente en sus ojos. -Dios es bueno! -
murmur. (...)
Se detuvo, y luego dijo bajando ms la voz: -Es una pena.
La lgrima no cay sino que entr de nuevo en la rbita y la reemplaz
una sonrisa.
Cosette tom las manos del anciano entre las suyas.
-Dios mo! - exclam - Vuestras manos me parecen ms fras que antes,
os sents mal?
-Yo? No - respondi Jean Valjean - me siento bien. Slo que... Se detuvo.

-Slo qu?

-Slo que me estoy muriendo.


Cosette y Marius se estremecieron.
-Muriendo! - exclam Marius.

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-S - dijo Jean Valjean. (...)
Marius petrificado, miraba al anciano. Cosette lanz un grito desgarrador.
-Padre! Padre mo! Viviris, s, viviris. Yo quiero que vivis. Os?
Jean Valjean alz los ojos y los fij en ella con adoracin. -Oh, s, prohbe-
me que muera! Quin sabe? Tal vez lo obedezca. Iba a morir cuando entras-
teis, y la muerte detuvo su golpe. Me pareci que renaca.
-Estis lleno de fuerza y de vida - dijo Marius - Acaso imaginis que se
muere tan fcilmente? Habis tenido disgustos y no volveris a tenerlos. Os pi-
do perdn de rodillas! Vais a vivir, y con nosotros y por largo tiempo. Os he-
mos recobrado.
(Quinta Parte, Jean Valjean. Libro IX, Suprema sombra, suprema aurora. Cap V,
Noche que deja entrever el da)

54

56
SECCIN 4

Javert
He aqu algunos elementos del retrato que nos hace el narra-
dor de Javert en la I y la III parte de la novela. Es interesante
notar como el autor ha querido contrastar los dos retratos, el del
seor Madeleine y el de Javert.
Muchas veces, cuando el seor Madeleine pasaba por una calle tranqui-
lo, afectuoso. rodeado de las bendiciones de todos, aconteca que un hombre de
alta estatura, vestido con una levita gris oscura, armado de un grueso bastn
y cubierto con un sombrero de copa achatada, se volva bruscamente a mirarle
y le segua con la vista hasta que desapareciera, cruzando los brazos, sacu-
diendo lentamente la cabeza y levantado los labios hasta la nariz, especie de
gesto significativo que poda traducirse por: Pero quin es este hombre? Es-
toy seguro de haberlo visto en alguna parte. De todos modos, a m no me enga-
a. Este personaje, grave, con gravedad casi amenazadora, era de esos que
por rpidamente que se los vea, llaman la atencin del observador. Se llamaba
Javert, y era de la polica. (...) Javert era como un ojo siempre fijo sobre el se-
or Madeleine: ojo lleno de sospechas y conjeturas (Primera Parte, Libro V, el descen-
so. Cap. V Vagos relmpagos en el horizonte).

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57
Aquel hombre, tranquilo y brusco era a la vez temible y tranquilizador;
inspiraba temor y confianza. Marius le refiri la aventura: que una persona,
a quien no conoca ms que de vista, deba ser atrada por la noche a una em-
boscada. (...)
- Tenis miedo?
- De qu? dijo Marius
- De esos hombres.
- Ni ms ni menos que vos replic rudamente Marius que comenz a notar
que el polizonte no le haba llamado an caballero.
El inspector mir a Marius ms fijamente todava, y le replic con una es-
pecie de solemnidad sentenciosa:
- Hablis como un hombre valiente y como un hombre honrado. El valor
no teme al crimen, ni la honradez teme la autoridad.
Tercera Parte Marius. (Libro VIII el mal pobre. Cap. XIV Donde un agente de poli-
ca da dos cachorillos a un abogado)

La caza de Valjean se convierte en la misin ms importante


de Javert. Su deber, cueste lo que cueste, es encontrarlo pues nun-
ca crey en su inocencia. Esta intriga policiaca sirve de trama a
la novela y asegura su continuidad. El inspector no es un violento
o un corrupto. De hecho, Victor Hugo le confiere varias cualida-
des: su valenta frente al peligro, son audacia y su dignidad, su di-
ligencia, su sagacidad y su fidelidad. Sin embargo, a pesar de dife-
rir mucho de los Thnardier o de otros malhechores, representa
uno de los personajes negativos de la obra. Aunque personalice
al polica modelo que busca la justicia, su negatividad proviene

58
de su ceguera. Acta siempre sin vacilaciones ni dudas, sus actitu-
des y sus principios son claros, pero solamente respeta la ley al de-
trimento de la verdad. Estaba compuesto este hombre de dos sentimien-
tos muy sencillos y relativamente buenos, pero que l converta casi en malos a
fuerza de exagerarlos; el respecto a la autoridad y el odio a la rebelin.

56

Decir que es injusto no sera cierto. Al contrario, su justicia es


excesiva porque, para l, se identifica con la ley que respeta ciega-
mente sin ningn miramiento, hasta substituir su conciencia. La
sigue sin preguntarse si es buena o no, dispuesto a obedecer a sus
superiores aunque en su interior no apruebe sus decisiones, como
lo hace con el seor Madeleine. Es impresionante como se olvida
59
de las cualidades y de las buenas acciones del alcalde, a quin ha
pedido perdn unos das antes, para tratarlo sin piedad, como un
malhechor que slo merece un castigo severo, cuando descubre
que es un ex presidario. Adems, Valjean no es la nica persona
inocente trastornada por el inspector. Su otra vctima es Fantine.
As ocurre cuando la ley es ciega y se olvida de la persona.

57

Un acontecimiento va a destruir en un momento todas las con-


vicciones de Javert cuando Valjean, que ha despreciado y cazado
durante aos, lo libera y le salva la vida. Entonces, este hombre
que perciba el mundo en blanco y negro, pierde su firmeza y em-
pieza a dudar.

60
Toda clase de novedades enigmticas se abran a sus ojos. Se preguntaba:
Por qu ese presidiario a quien he perseguido hasta acosarlo, que me ha teni-
do bajo sus pies, que poda y deba vengarse, me ha perdonado la vida? Por
deber? No. Por algo ms. Y yo, al dejarlo libre, qu hice? Mi deber? No, al-
go ms. Hay, pues, algo por encima del deber? Al llegar aqu se asustaba.
Desde que fue adulto y empez a desempear su cargo, cifr en la polica casi
toda su religin. Tena un solo superior, el prefecto, y nunca pens en Dios, en
ese otro ser superior. Este nuevo jefe, Dios, se le presentaba de improviso y lo
haca sentir incmodo. Pero cmo hacer para presentarle su dimisin?
El hecho predominante para l era que acababa de cometer una espantosa
infraccin. Haba dado libertad a un criminal reincidente; nada menos. No se
comprenda a s mismo ni conceba las razones de su modo de obrar. Senta
una especie de vrtigo. Hasta entonces haba vivido con la fe ciega que engen-
dra la probidad tenebrosa. Ahora le abandonaba esa fe; todas sus creencias se
derrumbaban. Algunas verdades que no quera escuchar lo asediaban inexora-
blemente.
Padeca los extraos dolores de una conciencia ciega, bruscamente devuelta
a la luz. En l haba muerto la autoridad; ya no tena razn de existir.
(Quinta Parte, Jean Valjean. Libro IV, Javert desorientado)

58

61
Como Valjean diecisiete aos antes, est confundido, an ms
trastornado, y reconsidera sus actitudes. En el musical, no es una
casualidad que la misma meloda acompae la conversin de Val-
jean y la cada de Javert. Sin embargo, para Javert es demasiado
tarde. El gesto de bondad de Valjean logra bajar sus barreras (co-
mo lo hizo el obispo para el presidario) pero no convierte ese co-
razn obstinado. Es incapaz de vivir con sus errores y prefiere la
muerte.

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62
SECCIN 5

Jean Valjean
1. Comparacin entre Valjean y Javert.
Es muy interesante comparar Jean Valjean y Javert. Aunque sus
caracteres son muy diferentes, algunas experiencias son comunes.
Los dos han tenido una vida dura que ha dejado secuelas en sus
almas y les ha quitado todo sentimiento positivo. Pero la ceguera
de Valjean desaparece gracias a la bondad del obispo que le
muestra la cara humana de la sociedad. Su acto de caridad y su
ejemplo que lo van a acompaar toda la vida y le darn las fuer-
zas necesarias para cambiar. Jean Valjean, hermano mo, vos no perte-
necis al mal, sino al bien. Yo compro vuestra alma; yo la libro de las negras
ideas y del espritu de perdicin, y la consagro a Dios. (Primera parte, Fantine.
Libro II, la cada).

60

63
A partir de entonces, su historia es una serie de ascensiones. Em-
prende el arduo pero valioso camino del amor. Lo hace primero
sirviendo como alcalde y respondiendo a las necesidades de las
personas de su ciudad. Muestra que es posible ayudar a la gente
pobre para que viva una vida honesta y sacarla poco a poco de la
miseria.

61

Otra diferencia: los dos respetan una autoridad superior, pero


para Valjean es Dios y para Javert es la ley. Los dos se sacrifican
por un ideal pero el resultado es contrario. Mientras el polica
muere en la oscuridad de la noche, Valjean entrega su alma a
Dios, mirando el cielo, feliz, en compaa de sus hijos amados y
bajo la luz de sus candelabros de plata. Esa oposicin entre la pro-
fundidad del ro (donde se tira Javert) y la altura del cielo (donde

64
mira Valjean) evocan el contraste del infierno y del paraso, de un
alma perdida y de un alma salvada. Qu diferencia con lo que
piensa la sociedad de ellos! Javert el guardin de la ley y Valjean
el perturbador de la ley.

62

En contraste con Javert, Valjean no pone su confianza en prin-


cipios humanos sino en Dios. Antes de tomar una decisin esen-
cial, considera el querer de Dios y consulta su consciencia. En su
dura travesa, a veces, pierde la esperanza, pero nunca la fe. sta
le impide pensar, an en los momentos ms difciles, a la resolu-
cin definitiva de Javert, el suicidio.
Despus de su conversin, el vaco interior y el odio del presi-
dario son remplazados por la comprensin, el amor y la toleran-
cia. Esos valores van de ahora en adelante a caracterizar su vida.
Aparecen en sus buenas obras, en sus sacrificios, en su actitud ha-
cia los dems. Es interesante notar como los sentimientos y las
65
cualidades humanes son valorados de forma categricamente di-
ferente. Las ms altas virtudes de Javert aparecen como insensibi-
lidad a los ojos de Valjean, mientras que los sentimientos ms im-
portantes en la vida de Valjean son considerados como debilidad
por Javert.

63

Valjean y Javert comparten una misma austeridad. Valjean es


amable con todos menos con l mismo. Se considera indigno del
afecto de los dems y se castiga as por sus pecados pasados. Ja-
vert es severo con l mismo y con todos. No conoce la ternura.
- Seor alcalde, no puedo aceptar. He sido siempre severo en mi vida con
los dems. Ahora es justo que lo sea conmigo mismo. Seor alcalde, no quiero
que me tratis con bondad, vuestra bondad me ha producido demasiada rabia
cuando la ejercitis con otros, no la quiero para m. La bondad que le da la
razn a una prostituta contra un ciudadano, a un polica contra un alcalde,
al que est abajo contra el que est arriba, es lo que yo llamo una mala bon-
66
dad. Con ella se desorganiza la sociedad. Seor alcalde, yo debo tratarme tal
como tratara a otro cualquiera. (Primera parte, Fantine. Libro VI, Javert. Cap. II,
De cmo Jean puede convertirse en Champ.).

El amor de Valjean, su intencin de amar a todos sus semejan-


tes, de ayudarles, de no lastimar a nadie, son cristianos. Su huma-
nidad se manifiesta incluso en la barricada cuando participa de
la lucha heroica de los estudiantes sin disparar una sola bala con-
tra un ser humano. Protege la barricada, cuida de los heridos, Jean Val-
jean no haba tomado ms parte en el combate que la de exponer su vida. Sin
l, en aquella fase suprema de la agona, nadie hubiera pensado en los heri-
dos. Gracias a l, presente como una providencia en todos lados durante la ma-
tanza, los que caan eran levantados, trasladados a la sala baja y curados.
En los intervalos reparaba la barricada. Pero nada que pudiera parecerse a
un golpe, a un ataque, ni siquiera a una defensa personal sali de sus manos.
Se callaba y socorra. (Quinta parte Jean Valjean. Libro I la guerra dentro de cua-
tro paredes. Cap. XXIV Prisionero)

Ciertamente, lo ms cristiano es el perdn a los enemigos que


se revela en su comportamiento con Javert.
Jean Valjean coloc la pistola bajo el brazo y fij en Javert una mirada
que no necesitaba palabras para decir: Javert, soy yo.
Javert respondi:
-Toma tu venganza.
Jean Valjean sac una navaja del bolsillo, y la abri.
-Una sangra! - exclam Javert. Tienes razn. Te conviene ms.

67
Jean Valjean cort las cuerdas que ataban las muecas del polica, y luego
las de los pies. Despus le dijo:
-Estis libre.

64

Javert no era hombre que se asombraba fcilmente. Sin embargo, a pesar


de ser tan dueo de s mismo, no pudo menos de sentir una conmocin. Se que-
d con la boca abierta a inmvil. Jean Valjean continu:
-No creo salir de aqu. No obstante, si por casualidad saliera, vivo con el
nombre de Fauchelevent, en la calle del Hombre Armado, nmero 7.
Javert entreabri los labios como un tigre y murmur entre dientes:
-Ten cuidado.
-Idos - dijo Jean Valjean.
Javert repuso:
-Has dicho Fauchelevent, en la calle del Hombre Armado?

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-Nmero siete.
Javert repiti a media voz:
-Nmero siete.
Se abroch la levita, tom cierta actitud militar, dio media vuelta, cruz
los brazos sosteniendo su mentn con una mano, y se encamin en la direccin
del Mercado. Jean Valjean le segua con la vista. Despus de dar algunos pa-
sos, Javert se volvi y le grit:
-No me gusta esto. Matadme mejor.
Javert, sin advertirlo, no lo tuteaba ya.
-Idos - dijo Jean Valjean.
Javert se alej poco a poco. Cuando hubo desaparecido, Jean Valjean des-
carg la pistola al aire. En seguida entr de nuevo en la barricada, y dijo:
-Ya est hecho.
(Quinta parte Jean Valjean. Libro I la guerra dentro de cuatro paredes. Cap. VII, la
venganza de Jean Valjean)

2. La evolucin de Jean Valjean


Hroe excepcional, Jean Valjean evoluciona y se construye gra-
cias al encuentro con dos personas que van a cambiar su vida: el
obispo Myriel y Cosette.
A inicio, es un hombre ignorante, castigado injustamente y
arrojado en la escuela del mal, al presidio. Al salir de ese tiempo
de esclavitud, se ha convertido en un hombre temible y
[Link] hecho, paga la hospitalidad del obispo con un nue-

69
vo robo, pero este lo salva, convencido de que el perdn y la cari-
dad son las nicas luces que pueden disipar todas las tinieblas.

65

Valjean (ahora M. Madeleine) se ha convertido en un hombre


honesto, rico y poderoso. Tambin ha enriquecido, casi civilizado
el pueblo del cual es el alcalde. Es respetado por su bondad y sus
buenas obras, pero un da, se entera de que un presunto Jean
Valjean va a ser condenado en su lugar. Qu hacer? Realmen-
te est seguro de que su ley interior, su conciencia, le ordena des-
truir l mismo, denuncindose, esa labor tan fatigosamente conse-
guida? Sin embargo, la luz vence de nuevo la oscuridad. M. Ma-
deleine vuelve a ser Jean Valjean por amor a la verdad y a la Justi-

70
cia. El captulo, Una tempestad bajo un crneo, relata minucio-
samente, lentamente, analticamente, sus titubeos, sus restriccio-
nes, sus paradojas, sus falsos consuelos, sus trampas desesperadas,
esa lucha del hombre contra l mismo. No he encontrado en otra
novela, pginas tan profundas sobre el tema de la conciencia. Es
genial como Victor Hugo describe el sufrimiento de Jean Valjean
y su lucha para resolver su cruel dilema.

Video: Los miserables de Tom Hooper (2012)

As luchaba en medio de la angustia aquel desgraciado. Mil ochocientos


aos antes, el ser misterioso en que se resumen toda la santidad y todos los pa-
decimientos de la humanidad, mientras que los olivos temblaban agitados por
71
el viento de lo infinito, haba apartado por algn tiempo de su mano el horroro-
so cliz que se le presentaba lleno de sombra y de tinieblas en las profundida-
des cubiertas de estrellas. (Primera parte Fantine. Libro VII. Cap. IV. Una tempes-
tad bajo un crneo)

La semejanza con Cristo, aqu en Getseman, no es la nica refe-


rencia evanglica. La transformacin del ex presidario es tal que
la noche de su muerte, se dice de Marius cuando descubre que
Valjean le ha salvado la vida: En el arrebato de su imaginacin, Ma-
rius empezaba a entrever en Jean Valjean una elevada y sombra figura. Una
virtud inaudita se apareca ante l, suprema y dulce, humilde en su inmensi-
dad. El presidiario se transfiguraba en Cristo. Marius estaba deslumbrado
con aquel prodigio. No saba precisamente lo que vea, pero s que era gran-
de. (Quinta parte. Libro IX. Cap. IV)
Jean Valejan es el hombre tocado por la gracias de Dios que, a
su vez, irradia amor hacia los dems.

66

72
CAPTULO 8

Conclusin
Los miserables es un libro muy extenso y muy complejo. No es
fcil dar una valoracin sin dejar de lado muchos otros elementos
importantes. Por ello, me encanta esta apreciacin de Guy Rosa
que se encuentra en el prefacio de la edicin du libre de poche
(1998):

Plus qu'un grand livre Les Misrables es un de ces objets


spirituels puissants et lumineux qui finissent par se dtacher
du texte pour rayonner dans l'esprit et le coeur.

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Me impresiona el profundo humanismo de Victor Hugo. De


qu tipo de humanismo se trata? Lo podra resumir con este tex-
to de Jacques Maritain: El hombre del humanismo cristiano sabe que la
vida poltica aspira a un bien comn superior a una mera coleccin de bienes
individuales... que la obra comn debe tender, sobre todo, a mejorar la vida hu-
mana misma, a hacer posible que todos vivan en la tierra como hombres libres
y gocen de los frutos de la cultura y del espritu... aprecia la libertad como al-

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go que hay que ser merecedor; comprende la igualdad esencial que hay entre l
y los otros hombres y la manifiesta en el respeto y en la fraternidad...
(Jacques Maritain, Humanismo integral. Problemas espirituales y temporales de una nueva cris-
tiandad, Madrid, Palabra, 2001).

Victor Hugo nos lo transmite a travs de una historia conmove-


dora y convincente. Denuncia los problemas sociales (injusticias y
miserias...) y logra hacer reaccionar al lector. Baudelaire en su Ar-
te romntico escribe:
Ce livre est un livre de charit, cest--dire un livre
fait pour exciter, pour provoquer lesprit de charit ;
cest un livre interrogant, posant des cas de complexi-
t sociale, dune nature terrible et navrante, disant
la conscience du lecteur: Eh bien? Quen pensez-
vous ? Que concluez-vous ?

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Para cambiar y mejorar el mundo, no sirven las revoluciones


sangrientas que solo consiguen ms muerte y sufrimiento (al ejem-
plo de Enjorlas y de sus amigos), se trata de cambiar y mejorar el
corazn de cada uno. Hay que aprender a amar como lo hace
Jean Valjean y hacer el mayor bien posible a su alrededor. Por
ello, se podra decir que, en ltima instancia, la historia y los per-
sonajes (sobre todo Valjean) remiten al drama de los Evangelios,
al sentido de la vida y a Dios.
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Dios est muy presente en la obra y el autor se permite algu-
nas frases sorprendentes:
A voir tant de misre partout, je souponne que
Dieu n'est pas riche. Il a des apparences, c'est vrai
mais je sens la gne. (Cuarta parte. Libro XII. Cap 2).
No me gusta la traduccin de la editorial
Planeta. Han cambiado la palabra Dios
por el universo. Asocio esta frase a la pri-
mera bienaventuranza y al Dios mendigo
68 de nuestro amor.
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O esta otra frase en contra del atesmo que me hace pensar a


la encclica Deus caritas est de Benedicto XVI sobre la caridad cris-
tiana: El progreso debe creer en Dios: El bien no puede tener un servidor im-
po. Es mal conductor del gnero humano el que es ateo.(Primera parte. Libro I.
Cap. IX)

A pesar de no haber recibido una formacin catlica muy orto-


doxa (desconoce el sentido de la vida religiosa contemplativa),
Victor Hugo transmite una visin del sacerdote catlico muy posi-
tiva, a travs del personaje del obispo. Como se ve, tena un modo ex-
trao y peculiar suyo de juzgar las cosas. Sospecho que lo haba tomado del
Evangelio. (Primera parte. Libro I. Cap. IV) o esta ltima que resume to-
das las enseanzas de Cristo: l prefera la travesa que abrevia: el
Evangelio. No trataba de hacer en su casulla los pliegues del manto de Elas,
no proyectaba ningn rayo del porvenir sobre los vaivenes tenebrosos de los

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acontecimientos, no trataba de condensar en llama la luz de las cosas, nada
tena de profeta y nada de mago. Aquella alma humilde amaba y nada ms.
(Primera parte. Libro I. Cap. XIV)

Esta sera mi conclusin al terminar el libro: amar y nada ms.

Video: Los miserables de Tom Hooper (2012)

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CAPTULO 9

Fuentes
BIBLIOGRAFA
- Victor HUGO, Los miserables, Editorial Planeta, Barcelona, 2000.
- Fiche de Lecture Les Misrables, Les Editions de lEbook malin, 2013 (Tunes store).

ILUSTRACIONES
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FILMOGRAFA

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Los miserables (Les Misrables) es una pelcula musical britni-


ca del ao 2012 producida por Working Title Films y distribuida
por Universal Pictures. La pelcula est basada en el musical ho-
mnimo de Alain Boublil y Claude-Michel Schnberg, dirigida
por Tom Hooper, con guion de William Nicholson, Boublil,
Schnberg y Herbert Kretzmer.

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