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El Discípulo Pedro

El documento analiza la caracterización y función de Pedro en el Evangelio de Mateo, utilizando un enfoque narrativo y retórico-social. Se examinan diversos episodios donde aparece Pedro, destacando su papel como portavoz de los discípulos y su relación con el discipulado ideal enseñado por Jesús. La investigación busca profundizar en el mensaje de Mateo y la comprensión del personaje de Pedro dentro del relato evangélico.
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El Discípulo Pedro

El documento analiza la caracterización y función de Pedro en el Evangelio de Mateo, utilizando un enfoque narrativo y retórico-social. Se examinan diversos episodios donde aparece Pedro, destacando su papel como portavoz de los discípulos y su relación con el discipulado ideal enseñado por Jesús. La investigación busca profundizar en el mensaje de Mateo y la comprensión del personaje de Pedro dentro del relato evangélico.
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VOCES

Diálogo misionero contemporáneo

CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO


EN EL EVANGELIO DE MATEO
ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-SOCIAL

UNIVERSIDAD INTERCONTINENTAL
ESCUELA DE TEOLOGÍA
UIC

P. Juan José Corona López


RECTOR

P. Martín Cisneros
ESCUELA DE TEOLOGÍA
VOCES
Diálogo misionero contemporáneo

FUNDADOR
Sergio-César Espinosa González

DIRECTOR
Martín Cisneros Carboneros

EDITOR
Arturo Rocha Cortés

CONSEJO EDITORIAL
Sergio-César Espinoza González
Emilio Fortoul Ollivier
Martín Cisneros Carboneros
Juan José Corona López
Gabriel Altamirano Ortega
Roberto Jaramillo Escutia
Francisco Merlos A.
Eduardo E. Sota García
Ignacio Martínez Báez
Antonio Mascorro
VOCES. Diálogo misionero contemporáneo es una publicación de la Es-
cuela de Teología de la Universidad Intercontinental (UIC). La revista es
semestral y fue impresa en diciembre de 2011. Editor responsable: Arturo
Rocha Cortés. Número de Certificado de la reserva otorgado por el Institu-
to Nacional de Derechos de Autor: 04 – 2004 – 081713002200 – 102. Núme-
ro de Certificado de Licitud de Título: En trámite. Número de Certificado
de Licitud de Contenido: En trámite. Asignación de ISSN: 1870-784X. Do-
micilio de la publicación: Insurgentes Sur 4135 y 4303, Col. Santa Úrsula
Xitla, C.P. 14420, Tlalpan, México, D.F. Imprenta: Editorial Ducere, S. A. de
C. V., Rosa Esmeralda 3 bis, Col. Molino de Rosas, C.P. 01470, México D.F.,
tel. 56 80 22 35. La edición de este número consta de un tiraje de 500 ejem-
plares. Distribuidor: Instituto Internacional de Filosofía, A.C. Universidad
Intercontinental, Insurgentes Sur 4135 y 4303, Col. Santa Úrsula Xitla, C.P.
14420, Tlalpan, México D.F.
INTRODUCCIÓN 9

CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO


EN EL EVANGELIO DE MATEO
ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-SOCIAL

Presentación
P. Martín Cisneros 13
1. Pedro y el llamado de los primeros
discípulos (Mt 4, 18-22)
Jorge Domínguez – David Bobadilla 15
2. Pedro al inicio de la instrucción
sobre la misión (Mt 10, 2-4)
José Luis Franco B. 29
3. Pedro caminando sobre las aguas (Mt 14, 28-33)
Eduardo E. Sota García 37
4. Pedro pregunta sobre la causa
de la impureza (Mt 15, 1-20)
Jorge Domínguez R. 43
5. Pedro bendecido al reconocer la identidad
de Jesús (Mt 16, 13-20)
Armando Noguez A. 55
6. Pedro satanizado por Jesús (Mt 16, 21-23)
Armando Noguez A. 71
7. Pedro y la transfiguración de Jesús (Mt 17, 1-8)
Armando Noguez A. 83
8. Pedro y el pago del tributo (Mt 17, 24-27)
Eduardo E. Sota García 95
9. Pedro pregunta sobre los límites del perdón
Jorge Domínguez R. 103
10. Pedro pregunta sobre la recompensa
a los seguidores de Jesús
José Luis Franco B. 111
11. Pedro asegura no escandalizarse
ante la muerte próxima de Jesús (Mt 26, 30-35)
Eduardo E. Sota García 121
12. Pedro y la oración de Jesús
en Getsemaní (Mt 26, 36-46)
Jorge Domínguez R. 127
13. Pedro niega a Jesús (Mt 26, 69-75)
David Bobadilla 137

Conclusiones 147
Bibliografía 149

OTRAS VOCES
De la “misión” a la “nueva evangelización”. El origen
latinoamericano de un nuevo desafío pontificio
Juan Gorski, M.M. 153

SOBRE LOS AUTORES 173


INTRODUCCIÓN
OBJETIVO, RELEVANCIA Y DESAFÍO
EL OBJETIVO DEL ESTUDIO ES ELABORAR, mediante el análisis narrati-
vo y retórico-social, una caracterización del personaje Pedro en el
relato del evangelio de Mateo y analizar su función en el mismo
relato.
Para alcanzar este objetivo se analizan primero los episodios del
evangelio de Mateo donde aparece el personaje Pedro siguiendo la
trama del evangelio mateano como un macrorrelato (Carter). El
análisis se realiza en dos momentos. En el primero se analiza cada
episodio considerando que autor del evangelio es narrador, intér-
prete y evangelista (Carter) y que se dirige a una «audiencia orien-
tada» (Carter).
En un segundo momento se elabora narrativamente el retrato del
personaje Pedro en cada uno de los episodios y su respetiva función
en el relato evangélico mateano. El retrato se elabora a partir de la
interacción de Pedro con Jesús y teniendo en cuenta las indicaciones
del narrador (Brown). La función de Pedro se analiza desde tres
niveles diferentes: histórico, textual y simbólico (Syreenni).
El estudio es relevante pues «un análisis de los personajes en el rela-
to del evangelio de Mateo permite conocer con mayor detalle el
mensaje de Mateo, especialmente en lo que respecta a Dios, Jesús, y
el discipulado» (Bauer).
Desde la época de la Reforma, el interés por el discípulo Pedro ha
encontrado tradicionalmente su foco en la versión mateana de la
confesión de Pedro de Jesús en Cesarea de Filipo (16, 13-20). Un
resultado negativo de la preocupación puramente confesional o
biográfica del apóstol Pedro fue ser negligente de la propia com-
prensión de Pedro por el evangelista Mateo (Kingsbury).
Mientras que Jesús es ampliamente el personaje principal de las
narraciones evangélicas, Pedro ocupa indudablemente el segundo
papel más importante. El retrato narrativo de Pedro plantea por
tanto una tarea y aparece como un desafío. Por tanto se intentará
10 INTRODUCCIÓN

correlacionar la cuestión crítico narrativa de la caracterización de


Pedro con otros métodos exegéticos.

PRESUPUESTOS BÁSICOS
Pedro discípulo grupal. Los discípulos en el relato de Mateo son el
personaje grupal que consiste en los doce hombres que son discípu-
los de Jesús (Brown) y que lo siguen a lo largo de su ministerio te-
rrenal (Kingsbury).
El grupo de discípulos “puede ser tratado como un solo personaje”.
Esto significa que los discípulos exhiben características identifica-
bles como un grupo y que uno o más de estos discípulos puede fun-
cionar como representante de todo el personaje grupal (Kingsbury).
En primer lugar, la caracterización de Pedro es paralela a la de los
discípulos como personaje grupal. En otras palabras, Mateo da con-
sistentemente las mismas características que a Pedro. En segundo
lugar, en ocasiones Pedro es como una especie de portavoz de los
discípulos y también ‒y principalmente‒ es representante de los
discípulos como un todo. Con base en esto el lector es animado a
asignar las características dadas a Pedro a los discípulos en general.
Pedro y las tareas de Mateo como autor del relato. Para realizar la carac-
terización de Pedro en Mateo se toman en cuenta las tres funciones
del autor del relato evangélico: como narrador, como intérprete, y
finalmente como evangelizador (Carter). Mateo narra la vida y mi-
sión de Jesús (Marguerat). Esta narración se hace a partir de las
fuentes de Mateo, y que éste interpreta en función de la narración y
del mensaje que quiere comunicar al destinatario de su relato (Car-
ter). Mateo conforma la narración e interpreta los materiales de las
fuentes porque evangeliza de diversas maneras a la comunidad cris-
tiana que tiene como destinatario (Theissen).
Pedro y su caracterización (retrato) en el relato de Mateo. El retrato de
Pedro y de los discípulos es discernido mediante el análisis de cinco
categorías narrativas: las acciones de los discípulos, sus palabras,
las acciones de Jesús hacia los discípulos, las palabras de Jesús hacia
ellos, y los comentarios del narrador. Estas categorías son utilizados
para determinar las creencias implícitas, valores y motivaciones de
Pedro (y los discípulos), que informarán si Pedro tiene compren-
sión. En segundo lugar, la información relativa al retrato de Pedro y
INTRODUCCIÓN 11

los discípulos será vista en relación con el desarrollo del plan de


Mateo. Así, se analiza cómo la caracterización de los discípulos con-
tribuye a la trama de Mateo (Brown).
Pedro y sus funciones en el relato de Mateo. Para identificar la función
de los discípulos en el relato evangélico se analizan en tres mundos
diferentes: el mundo narrativo (intra e intertextualidad), el mundo
simbólico (ideología autoral/ tradicional/ lectoral), el mundo real
(realidad concreta autoral/ histórica/ contemporánea) (Syreenni).
En el caso del discípulo Pedro, se analizan solamente su función en
el mundo narrativo y en el mundo simbólico.
En este esquema, Pedro es 1) un personaje del evangelio de Mateo
que tiene un significado intratextual dentro del relato del propio
evangelista y un significado intertextual como un personaje del
evangelio en relación con el relato de Marcos; 2) un símbolo para
valores éticos, opciones doctrinales, compromisos sociales y religio-
sos, luchas de partido, o algo semejante; 3) una persona histórica cu-
ya contribución al personaje mateano es indirecta pero vital; él es el
sine qua non de todos los desarrollos históricos subsecuentes. (Sy-
reeni).

PROPUESTA FUNDAMENTAL
Pedro y el discipulado ideal. El personaje grupal de los discípulos, y
por tanto el discípulo Pedro, debe ser distinguido del discípulo ideal
proyectado en la enseñanza del discipulado de Jesús a lo largo de
Mateo (Brown).
Lo que los discípulos, como un personaje grupal, muestran ser en sí
mismos en la narración, podría ser muy diferente de lo que todos
los discípulos deberían ser de acuerdo con Jesús. Así, cuando Jesús
utiliza el término “discípulo” en su enseñanza en un punto particu-
lar, a menudo está describiendo sus expectativas de sus discípulos,
tanto genérica, como también para el personaje grupal específica-
mente (cfr. las cinco grandes instrucciones de Jesús, hábilmente in-
tegradas a la narración por Mateo).
El discípulo Pedro se relaciona con el discipulado ideal a veces por
coincidencia cuando su retrato es positivo y a veces por contraste
cuando su retrato es negativo. El retrato de Pedro a través de la na-
rración y sin que progrese, oscila, por una parte, entre tener fe y
12 INTRODUCCIÓN

comprensión, y en tener poca fe e incomprensión, por otra. De esta


manera, interpela y motiva a la audiencia orientada y al lector mis-
mo del relato mateano.
PRESENTACIÓN
«¡NO CONOZCO A ESE HOMBRE!». Jamás Pedro es tan sincero como
cuando jura y perjura que no conoce a Jesús. Lo repite tres veces y
cada vez con mayor intensidad, incapaz de alegar cualquier otra
razón, siquiera una prueba, un argumento a su favor. Es como si
todo su desconcierto se condensara en un grito, un grito sordo que
le cierra la garganta, le nubla la mente. Todo había sido tan rápido,
tan precipitado. Jesús lo había escogido a él como alguien especial y
lo había llevado aparte, junto a Santiago y Juan, no para
contemplarlo en el resplandor del Tabor, sino en la oscura noche de
Getsemaní.
El hombre que había dado de comer a multitudes, que había
expulsado demonios, que había curado enfermos de todo tipo, que
había pronunciado palabras que prendían el corazón, ahora es
presa de la angustia y de la tristeza. Se siente solo; pide un poco de
compañía. Cae rostro en tierra y suplica al Padre que lo libere de
aquel trágico final. No, Pedro no soporta verlo tan débil, tan
impotente. ¿Qué ha sido de toda su autoridad, de aquella fuerza
estremecedora que volcó las mesas en el templo, que aplacó el mar
enfurecido y lo salvó de muerte segura?
Pedro duerme, una reacción que suena seguramente extraña para
uno que había llevado consigo una espada. Sabía que el desenlace
estaba cerca. Jesús se lo había advertido repetidamente. Y él, con su
impetuosa generosidad, estaba dispuesto a morir. Pedro iba
preparado a entregar la vida por su Señor y a vender muy caro el
pellejo. Pero duerme. Es la pobre defensa que le queda para negar el
drama de la debilidad de Jesús, el preludio de la cruz. De improviso
recuerda aquel primer encuentro en la ribera del lago. Aquel «sí»
pronunciado sin titubeos, pese a que era un hombre casado, con
una familia que lo esperaba. Y luego la aventura por los caminos de
Galilea, los primeros éxitos y también los primeros rechazos. El
deseo de un reino nuevo donde triunfara el bien, la justicia, no lo
14 PRESENTACIÓN

dejaba en paz. Jesús era el ungido de Yahvé, el que finalmente


podía hacer realidad un sueño que duraba desde siglos.
Pero ahora todo parecía precipitar hacia el fracaso. ¿Por qué aquella
mano fuerte que lo había sacado de la furia del mar, no obraba el
milagro de salvarse a sí misma? ¿Por qué su amigo no se rebelaba
siquiera? No, Pedro no conoce a este hombre. No reconoce a este
Dios derrotado. Había dado la respuesta correcta, ganando como
siempre el primer lugar: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo»,
pero no había entendido casi nada. El Dios de su cerebro no
coincide con el Dios de su corazón. No puede aceptar que muera
por él, que lo salve a través de la debilidad, cargando sobre sí sus
flaquezas y enfermedades, como el cordero preanunciado por
Isaías. Pedro quería ganarse el amor de su Señor, hasta dar la vida
por él, si era preciso. No puede aceptar ser amado sin tener otra
cosa que esgrimir que no sean sus límites y pecados. Pedro no se
conoce ni se acepta a sí mismo, como no conoce ni acepta al Dios
que se revela en este hombre humillado, que parece un trapo, que
camina con inseguridad.
Finalmente un gallo cantó. Es el canto que anuncia el clarear del día
en el momento más oscuro de la noche. Pedro recuerda que esto era
lo que Jesús había querido que aconteciera, que éste era el plan que
tenía desde un principio. No son los añicos de un sueño fallido, sino
el modo de amar que había escogido. Empieza a intuir entre
lágrimas que Dios se revela en Jesús abofeteado, insultado y
renegado por él y que por él va a morir.
Pedro se rinde. Dejarse amar así, duele; pero es la única salvación
posible.
El llanto fue su última palabra.

P. Martín Cisneros, MG
Coordinador de la Escuela de Teología
1. PEDRO Y EL LLAMADO DE LOS PRIMEROS
DISCÍPULOS (MT 4, 18-22)
Jorge Domínguez – David Bobadilla

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-SOCIAL

1. MATEO NARRADOR

1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO


El episodio del llamado de los primeros discípulos se encuentra al
inicio de la segunda sección narrativa de Mt (4, 17-11, 1) en la que
Jesús manifiesta el Reino y la misión que Dios le ha confiado, ense-
ñando (cc. 5-7; c. 10), curando (cc. 8-10), iniciando y formando una
comunidad de seguidores (4, 18-22, v. 19). De hecho el episodio
forma parte del evento clave de esta sección (4, 17-25): Jesús realiza
la misión que Dios le ha confiado al proclamar el reinar de Dios (v.
17), al llamar discípulos (vv. 18-22), y al predicar y curar (v. 23).
Con esta escena se imprime un giro a la narración. La sección inicial
1, 1-4, 16 ha dado a conocer qué tiene que hacer Jesús por encargo de
Dios (1, 21-23). Pero no se ha indicado el cómo ha de llevar a cabo
Jesús esa misión de manifestar la presencia salvífica divina.
La segunda sección principal del evangelio (4, 17-11, 1) responde a
la cuestión del cómo referir el ministerio público de Jesús. La escena
clave de esta unidad narrativa (4, 17-25) ofrece la respuesta en tres
subsecciones. En un mundo de tinieblas y muerte (4, 12-16), Jesús
manifiesta la presencia salvífica divina:
16 PEDRO Y EL LLAMADO DE LOS PRIMEROS…

1) anunciando la cercanía del reino de Dios (4, 17)


2) llamando al pueblo a seguirlo en una comunidad alternativa
(4, 18-22), y
3) mostrando el transformador reinado de Dios en acción me-
diante su enseñanza, predicación y curaciones (4, 23-24).

El resto de la unidad narrativa (5-11, 1) desarrollará su enseñanza


(cc. 5-7), sus milagros (cc. 8-9) y su llamamiento misionero a ser
«pescadores de hombres» (c. 10)

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


El episodio se inicia después de que Jesús comienza a predicar el
Reino de Dios e invita a la conversión (v. 17) y termina antes del
sumario de la actividad de Jesús en Galilea, predicando y curando
(v. 23). En relación al contexto inmediato anterior hay un cambio de
personajes y de acción.

1.3 UNIDAD NARRATIVA


De hecho, el episodio tiene dos llamados de Jesús a dos parejas de
hermanos a que lo sigan (vv. 18-20 y 21-22). Los dos llamados tie-
nen la misma trama narrativa.
La trama. Hay una situación inicial, Jesús se encuentra caminando
por la ribera del mar de Galilea (vv. 18a y 21a). El nudo tiene lugar
cuando durante este caminar, Jesús ve a dos parejas de hermanos
realizando su labores productivas (vv. 18b y 21b). El giro se da
cuando Jesús realiza una acción transformadora al mandarles que lo
sigan (vv. 19a y 21b) e indicando la finalidad de su llamado (v. 19b).
El desenlace se da en la respuesta radical e inmediata de los llamados
(vv. 20 y 22) al dejar redes, barca y padre y seguir a Jesús. No apare-
ce una situación final.
Los personajes. El personaje central es Jesús. Aunque su nombre no
es mencionado, él camina sobre la ribera del mar, ve a las dos pare-
jas de hermanos, los llama a seguirle, encuentra una respuesta radi-
cal e inmediata. Es un personaje redondo.
Los otros personajes centrales son las dos parejas de hermanos. Son
vistos por Jesús, son dos parejas de hermanos, realizan su trabajo de
pescadores echando las redes en el mar o arreglando sus redes en la
EL DISCÍPULO PEDRO 17

barca con su padre. Responden al llamado de Jesús de una manera


radical, dejando redes, barca y padre, e inmediatamente, le siguie-
ron. Además son identificados por su nombre. Respecto a la segun-
da pareja se informa al lector que son hijos de Zebedeo. También
son personajes redondos.
El padre de la segunda pareja de pescadores es identificado con el
nombre de Zebedeo, sus hijos le acompañan en la barca y le aban-
donan. Personaje más bien plano.
El escenario. El episodio tiene lugar geográficamente en la ribera del
mar de Galilea. Del punto de vista socio-económico es un escenario
de actividad productiva; la pesca, realizada en familia y sometida al
monopolio económico imperial. Socio-políticamente es una región
marginal propia de los gentiles y controlada por los romanos. Des-
de el punto de vista religioso, Galilea es tierra de gentiles, país de
sombra y de muerte donde se ve una gran luz (Mt 4, 15, cita de
cumplimiento [Is 8, 23-9, 1]).
La localización topográfica permite al lector conectar el llamado con
la perícopa anterior (4, 12-16) y sus referencias con Galilea (4, 12.15)
y con el mar (observar el adjetivo παραθαλασσίαν en 4, 13, y cfr. 4,
15). Galilea es una tierra de oscuridad y de muerte a la que viene la
luz de la presencia salvadora de Dios (4, 15-16).
El tiempo. El tiempo empleado en la narración corresponde con el
contenido de lo relatado. Hay una prolepsis al indicar explícitamen-
te a los dos primeros hermanos que son llamados para ser “pesca-
dores de hombres”. Pero no se explicita en qué consiste esta activi-
dad que deberán realizar.
La focalización La focalización se mantiene en un nivel externo.
El punto de vista del narrador. Al inicio de su misión Jesús llama a
personas a “seguirle” y obtiene una respuesta inicial decidida e in-
mediata que implica dejar una actividad económica y la vida fami-
liar. Por otra parte, el lector tendrá que descubrir en qué sentido los
hermanos son llamados a ser “pescadores de hombres” al continuar
el desarrollo del relato.
18 PEDRO Y EL LLAMADO DE LOS PRIMEROS…

2. MATEO INTÉRPRETE

2.1 SEMEJANZA DE LAS VERSIONES MATEANA Y MARCANA


El episodio con llamado de Jesús a dos parejas de hermanos, Mateo
lo toma de Marcos. La similitud entre las versiones mateana y mar-
cana de este relato es obvia. Mateo hace pocas mejorías estilísticas,
balanceando la relación de “hermanos” entre Simón y Andrés vs.
Santiago y Juan, y elevando ligeramente la visión del lector de
Zebedeo, el padre de Santiago y Juan, al omitir la referencia a “los
asalariados” como sus asociados (cfr. Mc 1, 20b)

2.2 SIMÓN LLAMADO PEDRO


En Marcos, el nombre dado al primer pescador a quien Jesús llamó
fue “Simón”, una transliteración del arameo “Simeón”. En conformi-
dad con esto fue también en la casa de “Simón” donde la suegra de
“Simón” fue curada (Mc 1, 29-30); precisamente fue “Simón” quien
siguió a Jesús al inicio de la misión galilea (Mc 1, 36). El nombre de
Pedro no aparece en Mc hasta 3, 16 (institución de los doce), y de una
manera más bien curiosa. Marcos emplea el verbo ἐπιτίθημι (epiti-
thêmi) “dar, poner, colocar, o conferir”. Una traducción literal de la
frase podría entonces leerse: “Él (Jesús) impuso sobre Simón un
nombre, Roca”. En otras palabras, de ahora en adelante, “Pedro” o
Roca, tenía que ser el nombre oficial de Simón como un discípulo
designado. Después de esto, “Pedro” es usado consistentemente die-
cinueve veces más en Marcos con una sola excepción. En Marcos 14,
37, “Simón” reaparece momentáneamente para evitar redundancia.
Curiosamente, no se brinda indicación en Marcos de por qué Jesús
confirió el nombre de “Pedro” a Simón. Ciertamente, Pedro nunca
es mostrado en ser como una roca, o incluso muy confiable en Mar-
cos. Por supuesto tampoco hay indicación en ninguno de los otros
discípulos.
En lo referente a la primera pareja de hermanos se puede notar que
Mateo es quien precisa que Simón, el hermano de Andrés, es “llama-
do Pedro” τὸν λεγόμενον Πέτρον (Mt 4, 18b). A diferencia de Mar-
cos, en Mateo, desde el principio, Simón es identificado como “Pe-
dro”. En 8, 14 se habla de la casa y de la suegra de “Pedro”. De hecho
EL DISCÍPULO PEDRO 19

“Simón” nunca aparece sin alguna explicación de qué quiere decir


“Pedro (16, 16; 17, 25).
La precisión mateana de que Simón es “llamado Pedro” en este epi-
sodio del llamado de Jesús a unos pescadores hermanos al inicio de
su misión, no parece reflejar una “preocupación petrina”. Sirve
simplemente como una introducción apropiada y balanceada de
Pedro, Andrés, Santiago y Juan como discípulos potenciales.
Sin embargo el primero en ser nombrado es Simón Pedro, cuya
preminencia continúa a lo largo del evangelio (10, 2; 16, 15-
20.22.23).
El nombre “Simón”, por supuesto, aparece nuevamente cuando Mt
menciona los nombres de los “doce apóstoles” (Mt 10, 2 a partir de
Mc 13, 16), y en conexión con la tradición judeo-cristiana represen-
tada por Mt 16, 17-19. En el primer caso, Mateo abandona la noción
de Marcos de “imponer” el apodo “Pedro” a Simón. Como en Mt 4,
18, Simón es simplemente el “llamado” Pedro o λεγόμενος Πέτρος,
en 10, 2. Más adelante, la combinación “Pedro… Roca” en Mt 16, 18
implementa fuertemente que Pedro fue llamado por ese nombre a
causa de su función de piedra fundacional de la iglesia de Jesús.
En ninguna otra parte, como tampoco en Marcos, Pedro es descrito
como roca sólida. En lo que concierne a Mateo, “Pedro” fue sim-
plemente un nombre griego que identifica al primer discípulo, que
va junto con el nombre dado de “Simón”, transliterado del arameo.
De hecho, la prevalencia y persistencia de “Pedro” en Mt sugiere
que en el contexto de la diáspora helenista en la que Mateo está es-
cribiendo, “Pedro” era el nombre por el cual el primer discípulo era
conocido generalmente, no exclusivamente.

2.3 SIMÓN HERMANO DE ANDRÉS


Al referirse Mt a las dos parejas de pescadores llamado por Jesús a
seguirle, hace una precisión que está ausente en Marcos. Explícita-
mente se dice que tanto Simón ‒llamado Pedro‒ y Andrés como
Santiago y Juan, son “hermanos”.
20 PEDRO Y EL LLAMADO DE LOS PRIMEROS…

2.4 SIMÓN ES PESCADOR


El hecho de que Simón Pedro y los otros tres llamados sean pesca-
dores supone que se hallan sometidos al monopolio económico im-
perial, puesto que la pesca era una fuente de ingresos del imperio.
Aunque los pescadores tienen algunos recursos económicos, su po-
sición social es muy baja. Bajo el poder romano, las dos parejas de
hermanos, entre ellos Simón llamado Pedro, se encuentran en un
nivel inferior desde el punto de vista social y en una situación pre-
caria desde el punto de vista económico. Precisamente entre esta
gente tan vulnerable se manifiesta primero el Reino de Dios.

2.5 SIMÓN ES LLAMADO POR JESÚS


La audiencia puede entender la autoridad de Jesús al llamar a
Pedro y Andrés y a los otros dos hermanos porque en el primer
bloque narrativo ha llegado a entender a Jesús desde el punto de
vista de Dios, como el agente comisionado de Dios para realizar
su plan salvífico y manifestar su presencia.
La genealogía (1, 1-17) ha colocado a Jesús en relación con los pla-
nes de Dios para Israel. El anuncio del ángel a José referente a la
concepción de María de Jesús (1, 18-25) ha establecido a Jesús como
la persona originada por Dios y que es comisionado por Dios para
salvar de los pecados (1, 21) y para manifestar la presencia de Dios
(1, 23). La adoración de los magos en 2, 1-11 ha subrayado la signifi-
cación de Jesús para los gentiles, y es puesta en contraste con las
respuestas negativas del hostil Herodes y de los indiferentes líderes
religiosos. La cuádruple cita de las Escrituras (2, [Link]) ha ilus-
trado el plan divino en acción a través del agente e hijo de Dios (2,
15). El relato del papel preparatorio de Juan (3, 1-12) ha aumentado
el ímpetu hacia adelante del plan cuando revela dos aspectos más
de la misión de Jesús: bautizar con espíritu escatológico (3, 11), y
determinar el destino escatológico en el juicio (3, 12). El bautismo de
Jesús ha mostrado su sumisión a la voluntad divina (3, 15) y ade-
más su legitimación por Dios (3, 7). La tentación (4.1-11) ha puesto a
prueba y ha afirmado la lealtad de Jesús al propósito divino; tam-
bién ha revelado la oposición diabólica cósmica y fracasada a ese
plan. Usando una cita de Isaías como legitimación, 4, 12-16, ha pre-
EL DISCÍPULO PEDRO 21

sentado a Jesús trayendo luz, la presencia salvadora de Dios en el


dominio de oscuridad y de muerte.
2.6 LLAMADO A PEDRO, INICIACIÓN, TRANSICIÓN Y SEPARACIÓN
El llamado de Jesús a Pedro y a los primeros discípulos es hecho y
respondido τήν θάλασσαν τῆς Γαλιλαίας “junto al mar de Gali-
lea” (4, 18). Este contexto indica un lugar de transición de la oscuri-
dad y muerte actuales (4, 15-16) a la luz del reino de Dios (4, 17).
Esto es un umbral, un limen, para una nueva identidad y manera de
vida.
Al seguir a Jesús (4, 20), Pedro y los discípulos cruzan el umbral y
se separan de sus redes (4, 20.22), de su barco, de su padre, de su
ocupación, de sus posesiones, y de su familia, para encontrar en
Jesús las realidades salvíficas del reino de los cielos que Él manifies-
ta. Su respuesta significa participación en la voluntad salvadora de
Dios, haciendo “junto al mar” un lugar para el cumplimiento de la
voluntad divina (cfr. 4, 13-15).

2.7 RESPONDE AL LLAMADO DE JESÚS


También la audiencia puede entender la respuesta inmediata de
Pedro y Andrés y de los dos otros hermanos al llamado con autori-
dad de Jesús, por lo que ha escuchado en la primera sección narra-
tiva.
La audiencia interpreta el llamado de Jesús a los pescadores como
consistente con su identidad y misión definidas por 1, 1-4, 17 y ex-
presiva de ellas. El llamado de Jesús a los pescadores es una invita-
ción al arrepentimiento y al conocimiento del reinado de Dios (4,
17), a experimentar liberación del pecado (1, 21) y del diablo (4, 1-
11) y a conocer la presencia de Dios (1, 23) y la justificación escato-
lógica (3, 11-12). La audiencia sabe que Jesús tiene la autoridad para
hacer este llamado, porque en la narración precedente ha sido pre-
sentado como el designado por Dios para realizar tales tareas y co-
mo el que ha consentido al plan y la voluntad de Dios (3, 15-17; 4: 1-
11). Al formular esta explicación para la acción de Jesús en el 4, 18-
22 de 1, 1-4, 17, la audiencia entiende la significación de su llamado
a los pescadores dentro del mundo de la narración.
22 PEDRO Y EL LLAMADO DE LOS PRIMEROS…

2.8 DIMENSIÓN COMUNITARIA Y SOCIAL DE LA RESPUESTA AL LLAMA-


DO

Especialmente importante es el impacto de su respuesta positiva al


llamado de Jesús en sus relaciones familiares existentes. El uso do-
ble de la palabra “hermano” en las introducciones a ambas escenas
(4, 18.21) acentúa la relación de hermandad de los personajes, pero
en la escena el término es polivalente, significando la relación de
sangre y la calidad de miembro en la comunidad de seguidores de
Jesús. A medida que el lector continúa con el evangelio, entiende
muy claramente que el último significado es primario. Seguir a Je-
sús constituye una nueva familia o casa basada no en relaciones de
nacimiento sino en hacer la voluntad de Dios (12, 46-50). La audien-
cia entiende ἀδελφός como un término eclesiológico cuyo sentido
primario (literal) ha sido remplazado por el de lealtad a Jesús y a su
nueva comunidad.
Asimismo, el uso de “padre” en 4, 21-22 denota primero su relación
“con Zebedeo su padre” y entonces el dejarle subraya el hecho de
que la lealtad a Jesús remplaza a los lazos de sangre. Su nueva leal-
tad a Jesús toma precedencia sobre los lazos sociales tradicionales
de la casa, posesiones y ocupación, y así las subordina y relativiza.

2.9 LA MISIÓN DE JESÚS Y LA MISIÓN DE PEDRO


El uso del mismo verbo “ser llamados” (καλέω) en 4, 21, referente
al llamado de Jesús a los pescadores, sugiere a la audiencia una co-
nexión explícita entre esta escena y la misión de Jesús tal como apa-
rece en 1, 1-4,17. La audiencia reconoce que al llamar a los pescado-
res, Jesús está realizando la misión a la que él es divinamente lla-
mado: manifestar la presencia salvadora de Dios entre los seres
humanos (1, 21.23). El llamado de Jesús expresa el llamado y el don
de Dios.
En efecto, la audiencia está familiarizada con el verbo καλέω por
sus seis apariciones en la narración anterior, cinco veces en referen-
cia a Jesús. En 1, 21, el ángel instruye a José a “llamar su nombre
Jesús” a causa de su tarea dada divinamente de salvar de los peca-
dos. En el 1, 23, el verbo aparece en la cita de Is 7, 14 relativamente a
un nombre y un papel más de Jesús. Al ser “llamado”, Emmanuel
EL DISCÍPULO PEDRO 23

manifestará la presencia de Dios entre los seres humanos. En 1, 25,


José obedece la voluntad divina y asegura la filiación davídica de
Jesús llamando Jesús al niño, el nombre que expresa su papel salvífi-
co divinamente dado. En 2, 15, en una cita de Os 11, 1 el verbo indi-
ca nuevamente la actividad electiva salvífica de Dios en el origen y
destino de Jesús: “De Egipto llamé a mi hijo”. En 2, 23, el verbo ex-
presa además el cumplimiento de la voluntad de Dios en Jesús: “se-
rá llamado nazareno”. En estas cinco instancias, καλέω no sólo
nombra al niño, sino también articula el propósito y la misión de
Jesús como el agente de la presencia salvífica de Dios.
Por otra parte, la ubicación “junto al mar” señala un lugar de comi-
sión, cuando a los discípulos es dada la tarea de continuar la obra
de Jesús como “pescadores de seres humanos” (ἁλιεῖς ἀνθρώπων).
En el contexto de la proclamación de Jesús, el lector entiende el lla-
mado como misión de predicar el reino de los cielos, compartiendo
la tarea de Jesús (4, 17; confirmada por 10, 7). El genitivo
ἀνθρώπων define el objeto y la esfera de la tarea de pescar: la so-
ciedad humana, el mundo de la existencia humana responsable ante
Dios.

2.10 LÍNEAS TEOLÓGICAS DE LA INTERPRETACIÓN MATEANA


Perspectiva teológica. La conversión al reino de los cielos (Mt 4, 17)
se expresa dejando todo lo que vincula con el sistema imperial para
seguir al comisionado de Dios.
Perspectiva cristológica. Jesús desafió al imperio irrumpiendo en sus
dominios y convocando a la gente a una propuesta alternativa ob-
teniendo una respuesta favorable. Por el llamado a los discípulos,
Jesús queda caracterizado como profeta.
Perspectiva antropológica. La invitación de Jesús a los hermanos
apunta a transferir la lealtad de su vida de las actividades y oficios
controlados por el imperio hacia el nuevo proyecto que Jesús pro-
pone.
Perspectiva eclesiológica. Según Mateo, Jesús llama a los discípulos a
una forma de vida en comunidad caracterizada por las relaciones
fraternas y por una misión a favor de los demás hombres, en total
alternativa a las propuestas del imperio.
24 PEDRO Y EL LLAMADO DE LOS PRIMEROS…

Perspectiva ética. Jesús ofrece, como don y como exigencia, a los


hermanos Simón y Andrés una nueva opción de vida en el segui-
miento y en el discipulado como formas de corresponder al reinar
de Dios. Es discípulo quien se adhiere a Jesús y para colaborar en su
proyecto.
Perspectiva escatológica. Para Mateo, a través del llamado de Jesús, el
don del reino alcanza a Simón y Andrés cuya respuesta coloca en el
camino de una actividad misionera y de una participación en el
juicio escatológico.

3. EVANGELIZADOR
Al referir el doble llamado en 4, 18-22, Mt está empleando una for-
ma común para presentar a Jesús como agente de Dios que realiza
su misión de manifestar la presencia salvífica divina, el reino de los
cielos, y para legitimar el comienzo de una comunidad alternativa
de discípulos llamados a vivir conforme con ese reinado.
La llamada acontece en medio del estrecho control imperial de la
actividad pesquera, que a través de licencias, cuotas y tributos ase-
guraba la soberanía de Roma sobre las aguas y su contenido. La
llamada de Jesús desafía esa situación impuesta, afirmando la sobe-
ranía de Dios y ofreciendo un modo de vida alternativo.

3.1 EL SEGUIDOR SIMÓN LLAMADO PEDRO


Pedro entra en el evangelio de Mateo en el punto donde Jesús co-
mienza su ministerio público y llama a sus primeros seguidores.
Esta posición marca a Pedro de una manera doble. A diferencia de
Juan Bautista, Pedro aparece como personaje solamente a través de
la acción de Jesús. Él es un seguidor de Jesús; su niñez o vida previa
al Evangelio no tiene ningún sostén en el relato de Mateo. Pero des-
de el principio mismo de la carrera pública de Jesús ocupa un papel
prominente entre los seguidores. El lector observa que Pedro es
mencionado primero, antes que su hermano y que el segundo par
de hermanos.
Con todo Mateo no subraya un papel especial en Pedro más de lo
que lo hace el relato marcano. A diferencia de Marcos (1, 16), él
menciona el doble nombre de Simón Pedro (Σίμωνα τὸν
EL DISCÍPULO PEDRO 25

λεγόμενον Πέτρον) (4, 18), pero en este contexto, esto difícilmente


añade algo nuevo al retrato de Pedro.

3.2 SIMÓN/PEDRO HERMANO DE ANDRÉS


Antes de que Pedro sea mencionado, se dice al lector que Jesús vio a
dos hermanos (δύο ἀδελφούς). La misma frase se encuentra en el v.
21: “Jesús vio” (ἄλλους δύο ἀδελφούς). El uso de la frase dos veces
tiende a disminuir el impacto del hecho de que Pedro es menciona-
do primero. Es decir, Jesús primero ve a dos hermanos, no a Pedro
solo.
Por otra parte aquí es imposible de determinar que “hermano” ten-
ga profundidad simbólica como término para referirse a la solidari-
dad comunitaria (“fraternidad” cristiana). Lo que parece más obvio
aquí es la función representativa de Pedro (en referencia al mundo
histórico real) como uno de los hermanos fundantes.

3.3 RADICALIDAD DE LA RESPUESTA


La preocupación del evangelista de incidir en sus oyentes o lectores,
y por tanto su referencia al mundo real (a la realidad concreta, his-
tórica, contemporánea de sus destinatarios) aparece en varios ele-
mentos de la narración.
Por un lado la autoridad exigente del llamado de Jesús que no nece-
sita de explicaciones o motivaciones. Por otro lado la respuesta in-
mediata, sin condiciones, con los rompimientos laborales y familia-
res que ella implica. Aparecen los primeros indicios de una vida
marginal y alternativa propuesta por Jesús a sus seguidores en el
cumplimiento de su misión. De hecho este llamado sigue inmedia-
tamente a la presentación del inicio de la misión de Jesús: procla-
mación de la proximidad gratuita del Reino de los cielos y su exi-
gencia de conversión (4, 17).
Los discípulos abandonan un modo de vida para abrazar otro. Su
respuesta instantánea (inmediatamente) y sacrificial (sus redes) tie-
ne sentido porque los lectores saben desde 1, 1-4, 16 que las pala-
bras de Jesús expresan el encargo recibido de Dios.
La narración mostrará más adelante que los discípulos no se des-
prenden por completo de los lazos económicos y familiares (cfr. 10,
2. PEDRO AL INICIO DE LA INSTRUCCIÓN
SOBRE LA MISIÓN (MT 10, 2-4)
José Luis Franco B.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-SOCIAL

1. MATEO NARRADOR

1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO


El episodio se encuentra en la 2ª sección narrativa de Mateo (4, 17-
11, 1). Se ubica al inicio de la instrucción misionera de Jesús a sus
discípulos. Esta instrucción tiene lugar un vez que Jesús con sus
enseñanzas y obras muestra su identidad de comisionado de Dios.

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


La escena está precedida de una especie de sumario sobre el poder
que Jesús concede a su discípulos (v. 1). Ya antes, al final del cap. 9
se dice que Jesús recorría todas las ciudades y sinagogas enseñando,
proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando de toda enfer-
medad y dolencia. Se conduele porque la muchedumbre no tiene
pastor y les dice a sus discípulos que rueguen al dueño de la mies
para que envíe obreros a la mies. El v. 1 recoge a favor de los discí-
pulos las acciones de Jesús de curar toda enfermedad y dolencia
descrita en la escena anterior y agrega la de expulsar espíritus in-
mundos.
30 PEDRO AL INICIO DE LA INSTRUCCIÓN…

La escena donde Pedro es nombrado inicia propiamente en el v. 2, y


termina con el nombre de la última pareja, en el v. 4. Sin embargo
creo que la escena completa inicia con el v. 1 y termina en el v. 15,
pues la temática de la elección y comisión es el eje de la escena del
v. 1 al 15. Si la cuestión es así, la escena propiamente termina en el
v. 15, pues en el v. 16 cambia la temática.

1.3 LA UNIDAD NARRATIVA


A pesar de que la escena no tiene “acción narrativa” en el sentido
de interacción entre personajes, intentaré aplicar los criterios narra-
tivos para esta escena.
La trama. La situación inicial: el hecho de que Jesús llama a sus doce
discípulos y les da poder y los nombra (vv. 1-4). El nudo está en el
envío y los riesgos que conlleva (vv. 5-6). El giro se encuentra en lo
que deben hacer a pesar de los riesgos (vv. 7-10). El desenlace es la
orden de entrar y quedarse en donde sean bienvenidos (vv. 11-13),
y la situación final es su salida de los lugares donde no sean bienve-
nidos y la promesa de un juicio severo para quienes así los trataron.
Los personajes: El personaje central es Jesús. Es un personaje redon-
do: llama, da poder, ordena, instruye... Los discípulos (los doce) son
personajes redondos: todos reciben la misma comisión, las mismas
órdenes e instrucciones. Además se brindan algunos detalles de
algunos de los apóstoles: de Simón se dice que es el “primero” y
que Pedro es su “apodo” y que es hermano de Andrés, que Santiago
y Juan son hermanos y que Zebedeo es su padre; de Mateo se dice
que es publicano, del otro Santiago, que es hijo de Alfeo. El otro
Simón es cananeo y Judas el Iscariote que lo entregó.
El escenario. El escenario geográfico es indeterminado. Probable-
mente sea el mismo de la escena anterior que también es indetermi-
nado, pero dice que Jesús recorría ciudades y aldeas enseñando en
las sinagogas.
Es un escenario social donde algunos se hacen de seguidores. El
escenario social-religioso es uno donde hay personas enfermas, con
dolencias y espíritus malignos y donde hay quienes tienen el don de
curar, resucitar muertos, purificar leprosos, expulsar demonios. Se
cree socialmente en esa posibilidad. Se habla de escenarios negati-
EL DISCÍPULO PEDRO 31

vos como territorios que no se deben transitar: caminos de gentiles


y ciudades de samaritanos, y de un escenario positivo: la casa de
Israel. Se habla socialmente de ovejas perdidas. Socialmente se ha-
bla de convenciones en tomo a la hospitalidad y de las consecuen-
cias de la no hospitalidad.
El tiempo. El tiempo del relato corresponde a lo relatado, aunque el
tiempo que llevaría cumplir la encomienda es mayor, pero eso to-
davía no acontece.
La focalización. La focalización es externa.
El punto de vista del narrador. Los elegidos y enviados por Jesús como
sus discípulos tienen el poder dado por Jesús para hacer presente el
reinado de Dios mediante signos concretos y su aceptación o recha-
zo tiene consecuencias graves.
Los comisionados por Jesús para dar signos del reino como sus dis-
cípulos obedecen las instrucciones de Jesús.

2. MATEO INTÉRPRETE

2.1 MATEO HACE MEJORAS AL RELATO DE MARCOS


Mateo toma de su fuente, Marcos, el relato, y lo enriquece. La lista
de Mateo de los doce discípulos es ciertamente más poética que la
de su fuente marcana, al parecer de Naus, quien recuerda que Ma-
teo es un escriba bien entrenado (Mt 13, 52). Pero también es cierto
que es propio de Mateo no haber narrado el llamado o la elección
de los doce apóstoles. Aquí, de pronto, aparecen doce, cuando hasta
el momento en la narración, sólo nos ha presentado el “llamado” de
dos parejas de hermanos en 4, 18-22, de donde un grupo más gran-
de de discípulos fue tácitamente asumido pero nunca definido. En
10, 1-5, sin apenas ninguna advertencia, “los discípulos” se convier-
tes en sus “doce discípulos”, los “doce apóstoles”, en expresión de
Mateo, usada por primera vez. Se supone que el lector conoce un
grupo de doce discípulos, probablemente de la tradición de “Q” o
de Marcos. Tal vez se esté preparando al lector para la aparición de
un grupo más grande de discípulos. Mateo como el narrador ha
tratado de identificar silenciosamente a los “discípulos” de los cc. 4-
9, con los doce apóstoles presentados en 10, 1-4.
32 PEDRO AL INICIO DE LA INSTRUCCIÓN…

Mateo los presenta cuidadosamente en pares, suministrando frases


de identificación adicionales para los ya mencionados y que el lec-
tor ya ha encontrado en Mateo, así como distingue a los apóstoles
menos conocidos cuyos nombres son iguales a los de algunos discí-
pulos más familiares con alguna caracterización particular, espe-
cialmente a Santiago y Simón que son una preocupación del evan-
gelista.

2.2 LA EXPRESIÓN “PRIMERO” REFERIDA A PEDRO


Un asunto de especial interés es la inserción de Mateo de la simple
palabra “primero”, πρῶτος, antes de “Simón llamado Pedro” en 10,
2. Marcos no la tiene.
Cuando “primero” se hace explícito, encabezando una lista de su-
puestos pares, es también absolutamente natural trasladar la noción
de prioridad en términos de responsabilidad y/o privilegio. Por
otro lado, la aparente redundancia de encabezar la lista y ser califi-
cado como primero, sugiere que Pedro es primus inter pares, un
“primero entre iguales” dentro del grupo de los doce discípulos.
Que Pedro sea el primero se puede entender con relación al llamado
de Pedro por Jesús; él es el primero entre los cuatro hermanos. Para
el lector también puede ser una indicación de que Pedro realiza una
especie de liderazgo entre los discípulos. Al menos como su porta-
voz y representativo del personaje grupal discípulos

2.3. PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS


Cristológica. La escena muestra el poder de Jesús para comisionar a
sus discípulos y darles poder para realizar las mismas señales del
reino de las que ya han sido testigos. El poder que Jesús tiene y
otorga sana la realidad de enfermedad y dolencias de este mundo.
Antropológica. Quienes reciben prioritariamente el beneficio del
Reino son las “ovejas perdidas” de Israel, y los efectos son una bue-
na noticia para los enfermos, los leprosos, los endemoniados y todo
de manera gratuita, en contra de la lógica del imperio y del templo
que extrae el fruto de su trabajo vía impuestos.
EL DISCÍPULO PEDRO 33

Escatológica. Quienes reciban o rechacen a los comisionados de Jesús


ya ahora reciben los beneficios (salud, limpieza de la lepra, vida…),
y al final, quienes no los reciban tendrán un juicio más duro.
Eclesiológica. La expresión “primero” tiene un principio bueno aplica-
do a la persona de Pedro, pero simbólicamente todavía no se puede
sentenciar sobre el verdadero significado y alcance de dicha expre-
sión.
Ética. El tipo de respuesta dado a los comisionados de Jesús es pro-
porcional al bien recibido (paz).

3. MATEO EVANGELIZADOR

Confirmación de consensos sobre quién y a qué se envía


Este relato confirma a la comunidad en el dato de que es Jesús
quien elige, comisiona, instruye, orden, envía…, para cumplir aque-
llo para lo que han sido llamados: realizar signos del reino por la
autoridad recibida de Jesús, de lo cual el propio Jesús ya ha dado
testimonio.
Orientación de relaciones con el imperio
El discípulo de Jesús no se distingue por buscar oro, plata, calderi-
lla, alforja, túnicas, sandalias, bastón… (riqueza), como sí lo es pro-
pio del imperio. La conducta y modo de vida de un discípulo es
contra-cultural y marginal a la lógica del imperio.
Forja de identidad con relación a la comunidad de origen
Se distancia de quienes no son las “ovejas perdidas de Israel”. Aquí
también toma distancia de gentiles y samaritanos. Pero no hay nin-
guna garantía de ventaja para quienes son parte de las “ovejas per-
didas”, porque si no responden positivamente, no son sujetos de la
“paz” de los comisionados. Por otra parte, no quedan fuera los
“gentiles”, pues se dice que el último día habrá menos rigor para
miembros de pueblos gentiles que para miembros del pueblo de
Israel que no reciben positivamente a los comisionados. Lo que los
distingue es un modo de vida sin lucro y que no busca la riqueza
como la busca el imperio.
34 PEDRO AL INICIO DE LA INSTRUCCIÓN…

Orientación de las relaciones internas


Lo importante es que quienes forman la comunidad de Jesús son
elegidos y comisionados para realizar los mismos signos de Jesús
como signos de la presencia del reino.
Configuración de las estructuras dentro de la comunidad
Los elegidos son un grupo de doce apóstoles, donde Pedro es el
primero de los llamados-elegidos. En esta escena se dice por segun-
da vez que Pedro es el primero, pero todavía la audiencia no puede
resolver el significado que ello puede tener; ha de esperar al poste-
rior desarrollo de la trama.
Liminalidad
Los apóstoles son elegidos para una comisión que hace presente al
reino mediante signos. Estos signos los ubican en los márgenes pues
el tipo de acciones va contra la lógica imperial y la lógica cultural: no
buscar riquezas. Quienes son beneficiarios de sus acciones son los
más marginales de la sociedad, a los que el imperio no les puede
ofrecer y dar salud, pureza, vida… Son llamados a vivir a actuar
desde la marginalidad.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Mateo brinda una lista de los Doce en 10, 2-4. Como en todas las
listas de los discípulos en el Nuevo Testamento, el nombre de Pedro
aparece primero (cfr. Mc 3, 16 sqq; Lc 6, 14; Hch 1, 13 sqq). En sí
mismo este hecho puede señalar algún tipo de prominencia entre
los discípulos.
Además Mateo, a diferencia de Marcos, afirma en su narración:
“primero, Simón, que es llamado Pedro”. Ninguno de los paralelos
tiene el adjetivo πρῶτος «primero». Por otra parte, estando ya Si-
món Pedro a la cabeza de la lista, añadir «primero» es redundante y
superfluo. Parece ser que hay en esto algo más que una prioridad
numérica.
De hecho se describe a Pedro como teniendo una especie de primer
lugar entre los discípulos. La presencia de este término al inicio de
EL DISCÍPULO PEDRO 35

la instrucción sobre la misión de los discípulos sugiere que Pedro


tiene una cierta prominencia dentro del grupo de los doce discípu-
los.
La prominencia de Pedro proviene, en primer lugar, en ser el pri-
mero de los discípulos en ser llamado por Jesús en el evangelio de
Mateo. Mateo parece enfatizar al primer llamado usando las mis-
mas palabras de 4, 18 en 10, 2: «Simón, que es llamado Pedro». Da-
do que Pedro es el primero en ser llamado es el primero en la lista
de los discípulos. Además, la redacción del llamado de los primeros
cuatro discípulos en Mt es exactamente el orden de su enlistado en-
tre los Doce, a diferencia de Mc.
La prominencia de Pedro también proviene del hecho de ser el pri-
mero en términos de su liderazgo entre los otros discípulos. Narra-
tivamente, Pedro es un personaje que se hace portavoz y represen-
tativo de todos los discípulos. Pero Pedro siempre está en el grupo
de los discípulos; nunca actúa por separado, no es presentado sobre
los discípulos o teniendo una índole diferente con respecto a ellos.
Por tanto, el retrato de Pedro en Mt, 10, 2 es positivo; es primus inter
pares, primero entre iguales.

2. FUNCIÓN

2.1. EN EL MUNDO TEXTUAL DEL RELATO


A nivel del relato. En el relato mateano, desde el primer llamado de
los cuatro hermanos al inicio de la práctica evangelizadora de Jesús
(Mt 4, 17-22) hasta el inicio de la instrucción misionera de Jesús a los
doce (Mt 10, 1-11, 1), el retrato de Pedro aparece dos veces y en un
tenor positivo. Así queda resaltada la presencia eficaz de Jesús: llama
a su seguimiento y encuentra respuesta inmediata y generosa; tam-
bién instruye a los doce para que puedan cumplir la misión que les
dará ya resucitado.
A nivel del discurso. El retrato positivo de Pedro predispone positi-
vamente al lector implícito hacia el personaje grupal de los discípu-
los, en la etapa narrativa que Carter llama «Jesús manifiesta el Im-
perio de Dios y su propia autoridad en palabras y acciones». A par-
tir de entonces y en la medida que Pedro interactúe con Jesús, su
36 PEDRO AL INICIO DE LA INSTRUCCIÓN…

retrato se hará más complejo y tendrá otros efectos en el lector im-


plícito.

2.2. EN EL MUNDO SIMBÓLICO DEL RELATO


El discípulo Pedro es el primero de los llamados que responden
generosa y comprometidamente a Jesús. Igualmente es el primero
por liderazgo como portavoz o representativo del grupo de discípu-
los de Jesús. Por eso es el primero en la lista de los doce que reciben
la instrucción misionera de Jesús. Esta prominencia en la igualdad
apunta al discipulado ideal.
3. PEDRO CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS
(MT 14, 28-33)
Eduardo E. Sota García

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-SOCIAL

1. MATEO NARRADOR
1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO
El episodio se encuentra en el tercer bloque narrativo (11, 2 – 16, 20),
donde Mateo presenta las reacciones tanto de aceptación como de
rechazo a la misión de Jesús. Es ahí donde ubica la reacción de los
discípulos a su mensaje y a su persona.

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO (MT 28-33)


Se encuentra después de la primera multiplicación de los panes (14,
13-21) y dentro de la más amplia escena contextual (14, 22-33). Se inicia
inmediatamente después de que Jesús se acerca a la barca donde se
encuentran sus discípulos y les habla (14, 27). Termina con la pos-
tración ante Jesús de los que estaban en la barca (14, 33).

1.2 LA UNIDAD NARRATIVA


La trama
Situación inicial: 14, 28-29. Pedro comienza a caminar sobre las
aguas.
38 PEDRO CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

Nudo: 14, 30. Tiene miedo, comienza a hundirse y clama a Jesús por
ayuda.
Giro o acción transformadora: 14, 31. Jesús extiende su mano, lo salva
y lo cuestiona.
Desenlace: 14, 32. Suben a la barca y cesa el viento.
Situación final: 14, 33. Los que están en la barca se postran ante Jesús.

LOS PERSONAJES
Jesús: Personaje redondo que recibe petición, llama, recibe nueva
petición, es llamado Señor dos veces, salva, conduce, cuestiona, es
llamado Hijo de Dios y recibe adoración.
Pedro: personaje redondo que solicita, recibe orden, se arriesga, ca-
mina, tiene miedo, se hunde, grita, se deja conducir y se postra.
Discípulos: personaje semi-plano que se postran y confiesan.

EL ESCENARIO
El episodio tiene lugar en el llamado “mar de Galilea” que es lugar
de peligro pero también lugar de la acción de Dios.
Por su parte, Galilea es un lugar de marginalidad.

EL TIEMPO
El tiempo de la historia es normal.

LA FOCALIZACIÓN
Lo narrado es constatable por cualquier espectador, por lo que re-
sulta un relato con una focalización externa.

EL PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR


El narrador nos presenta a un Pedro muy animoso y arriesgado
pero sin la suficiente fe. Asimismo, presenta a un Jesús que cuida y
salva a sus discípulos.
EL DISCÍPULO PEDRO 39

2. MATEO INTÉRPRETE
INTRODUCCIÓN
Mateo reelabora un relato que encuentra en Marcos, dándole su pro-
pia perspectiva. Preserva la escena contextual (22-33), pero introduce
una narración sobre Pedro (28-32), así como una confesión cristológi-
ca (33).
Elimina el dato en el que Marcos señala que se dirigen a Betsaida,
pues no parece servirle a sus propósitos.
De acuerdo con algunos autores1 esa inclusión funciona como una
especie de paradigma para el contexto del discipulado, en donde
Pedro hace las veces de ejemplo, tanto positivo como negativo.
En cuanto a lo positivo, al principio, la acción de Pedro parece acer-
tada, pues es el único en responder a Jesús (K. Syreeni). Pedro se
adelanta al grupo de discípulos que estaban asustados. Pedro lo
confiesa como “Señor”, reconociendo la autoridad de Jesús sobre el
mar y trata de ejercitar su fe yendo a Jesús sobre el agua. Asimismo,
al comenzar a hundirse, vuelve a confiar en Jesús como su salvador.
En cuanto a lo negativo, la fe de Pedro comienza a fallar y su inten-
to comienza a fracasar.
Por lo tanto, el retrato que hace Mateo de Pedro no es ni todo bueno
(lugar de primacía o preminencia) ni todo malo (tiene entusiasmo
pero poca fe). Así, el uso de Mateo del incidente permite que Pedro
funcione como un ejemplo positivo de la fe, así como un ejemplo
negativo de cómo una fe se desploma.
Por su parte, al tenderle su mano a Pedro y salvarlo, Jesús realiza lo
que Dios hace y así manifiesta el imperio de Dios, manifestando su
soberanía sobre la creación. Asimismo, al subir a la barca, con su
sola presencia y sin necesidad de dar orden alguna, el viento amai-
nó, mostrando, una vez más, que Jesús realiza el trabajo de Dios,
restaurando la creación bajo el reinar de éste.

1 Cfr. M.J. WILKINS, Matthew’s Theological understanding of Simon Peter, en: Disciple-
ship in the Ancient World and Mathew Gospel, Grand Rapids: Baker Books, 1995, pp.
173-216. Asimismo, W. CARTER, Matthew and the Margins. A sociopolitical and reli-
gious reading, New York: Orbis Books, 2003, p. 311.
40 PEDRO CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

Por último, los discípulos finalmente comprenden que Jesús es hijo


de Dios, como el mismo Jesús ya lo había señalado (11, 27). Al lla-
marlo así, lo reconocen como el enviado que Dios ha comisionado
para revelar la presencia salvadora de Dios y su imperio. Al adorar-
lo, manifiestan su lealtad al enviado de Dios quien con su presencia
manifiesta el reino y la salvación de Dios.

2.1 EL CONOCIMIENTO DE LA AUDIENCIA Y PROPUESTA DE DISCIPULA-


DO

En este micro-relato Pedro es símbolo no realidad.2 Pedro es el dis-


cípulo representativo, imperfecto, que ilustra cómo los discípulos
pueden ir del miedo a la fe y a la adoración.
Pedro es singularizado, pero no está sobre los demás discípulos
pues es regañado por Jesús. En este sentido, tan pronto como el
personaje Pedro ejerce su función como ejemplo, él se mezcla con
los discípulos en conjunto, permitiendo que el foco se centre en Je-
sús.
Aún más, el “sálvame Señor” recuerda al “sálvanos Señor” de 8, 25
e indica que Pedro no está sobre o fuera del círculo de discípulos,
sino que es un líder en el camino de la fe, donde su liderazgo es de
ejemplo para la audiencia. Esto se confirma con 14, 33 que es una
confesión que, realizada por los otros discípulos, le resta fuerza a la
que hará Pedro en 16, 16.

2.2 PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS


De forma velada aparece la soberanía de Dios sobre la creación a
través de la actividad de Jesús.

ELEMENTOS CRISTOLÓGICOS
Pedro como símbolo del discípulo llama “Señor” a Jesús, título que
lo relaciona con la divinidad y su capacidad de control sobre la na-
turaleza (“manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua…).
Asimismo, presenta a Jesús como el que “salva” (“Señor, sálvame”).
La fe por tanto se centra en Jesús y es entonces una fe “cristológica”.

2 Cfr. WILKINS, op. cit., cap. 6.


EL DISCÍPULO PEDRO 41

Los discípulos se postran ante Jesús como reconocimiento de su


íntima relación con Dios mismo.

ELEMENTOS ANTROPOLÓGICO-TEOLÓGICOS
El arrojo, el miedo, la desesperación y la duda, como elementos
propios de la naturaleza humana que entran en juego y son refor-
zados o transformados por la fe en Jesús. Todo lo anterior nos
muestra la dimensión humana de los que tienen fe.

ELEMENTOS ECLESIOLÓGICOS
Pedro como símbolo del discipulado que debe de hacer crecer su fe
en la realización de la misión.
Por otra parte, el mismo Pedro favorece lo que será característico
del discipulado: la confesión grupal y la postración ante Jesús y su
reconocimiento como enviado de Dios.

3. MATEO EVANGELIZADOR
CONSTRUCCIÓN DE CONSENSO COMUNITARIO
Se constata el consenso sobre el proceso del discipulado que está
aprendiendo a vivir su fe en comunidad.

LA FORJA DE UNA IDENTIDAD EN RELACIÓN CON LA RELIGIÓN DE ORI-


GEN
El tema de la fe (escasa en este caso) es tratado por Mateo a propósi-
to del relato de Pedro. Mateo señala cómo el buen ánimo y la capa-
cidad de tomar riesgos son necesarios pero no suficientes si no están
acompañados por una fe profunda en que Jesús estará ahí “soste-
niendo al discípulo”.
La fe, que en el Primer Testamento y para la “sinagoga” se centraba
en Yahvé –en sus acciones a favor del pueblo– ahora se centra en
Jesús. Para la comunidad, Yahvé ahora actúa a través de Jesús.
Los lectores de Mateo se podrían identificar con Pedro porque él es
una persona reconocible entre el grupo más remoto de discípulos y
porque él es una persona “normal”, esto es, con fuerzas y debilida-
des. Esta identificación personal permitiría a Pedro servir como
ejemplo de fe y de la falla de fe en la vida del discipulado, así como
42 PEDRO CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

exaltaría en última instancia a Jesús como el objeto de fe y adora-


ción para todos los discípulos.
CONFIGURACIÓN DE UNA ESTRUCTURA DE AUTORIDAD
Se presenta el rol de Pedro como el de alguien que no es superior a
los demás discípulos sino el primero entre iguales.

ORIENTAR A LA COMUNIDAD EN SUS RELACIONES CON EL IMPERIO


El imperio tiene pretensiones de divinidad y representa como la
salvación. En este contexto, para los discípulos será Jesús quien re-
presenta al imperio de Dios y, por ello, la verdadera salvación.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Pedro es presentado como el discípulo con más iniciativa y disposi-
ción, sin embargo fácil para el pronto desánimo. Tiene fe, pero es
una fe frágil. Sin embargo es cercano a Jesús y es socorrido por él.

2. FUNCIÓN
2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO
A nivel del relato. Pedro queda caracterizado como alguien deseoso
de seguir a Jesús y confiar en él. Sin embargo, las amenazas del
viento y el mar embravecidos hacen que su poca fe se hunda.
A nivel del discurso. El lector implícito del texto mateano ve en Pedro
tanto al discípulo bien dispuesto como las dificultades que la fe de
ese discípulo vive.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


Funciona para modelar al discípulo mateano ideal, que debe de
tener la iniciativa y disposición de Pedro (que aquí simboliza al dis-
cípulo en general) y debe de superar las amenazas y los miedos que
el mundo genera en los miembros de la comunidad.
4. PEDRO PREGUNTA SOBRE LA CAUSA DE
LA IMPUREZA (MT 15, 1-20)
Jorge Domínguez R.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-RETÓRICO

1. MATEO NARRADOR

1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO


La escena de Mt 15, 1-20, como las tres siguientes del c. 15 (Mt 21-
28. 29-31 y 32-39), sigue dirigiendo la atención hacia la cuestión cen-
tral de la tercera unidad narrativa (11, 2-16, 20): el discernimiento de
la identidad de Jesús.
En cada una de las escenas Jesús muestra su autoridad como agente
de Dios encargado de manifestar la presencia salvífica y el imperio
divinos (1, 21.23, 4, 17). Algunas personas disciernen tal identidad,
mientras que otras no.
El episodio de Mt 15, 1-20 se divide en tres sub-escenas con tres
públicos distintos:
1. 15, 1-9: Jesús en conflicto con los fariseos y escribas
2. 15, 10-11: Jesús explica a la multitud
3. 15, 12-20: Jesús enseña a los discípulos
44 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA CAUSA DE LA IMPUREZA

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


En Mt 15, 1 se inicia un nuevo relato. En el relato precedente, Jesús
desembarcó en Genesaret y curó a los enfermos que le presentaron
(14, 34-36). Ahora aparecen nuevos personajes y una nueva temáti-
ca. Algunos fariseos y escribas cuestiona a Jesús por el comporta-
miento de sus discípulos que omiten lavarse las manos antes de
comer (15, 2) y Jesús les responde (15, 3a).
El relato termina en el v. 20, porque en el v. 21 hay un cambio de
escenario: “Saliendo de allí Jesús se retiró a la región de Tiro y Si-
dón” y de personajes: “Y en esto una mujer cananea…” (v. 22).

1.3 LA UNIDAD NARRATIVA


LA TRAMA
La situación inicial resulta del acercamiento de algunos escribas y
fariseos para reclamar a Jesús sobre el comportamiento de sus dis-
cípulos que no observan el lavarse las manos antes de comer (vv. 1-
2).
El nudo consta de tres elementos. Primero, la denuncia que hace
Jesús de los escribas y fariseos por su suplantación del mandamien-
to sobre los padres y por enseñar doctrinas que son preceptos de
hombres (vv. 3-6.7-9). Segundo, la enseñanza de Jesús a la gente
sobre lo que realmente contamina (vv. 10-11). Tercero, el escándalo
que esto provoca en los fariseos, comunicado a Jesús por los discí-
pulos (vv. 12).
La acción transformadora de revelación comprende una nueva desca-
lificación de los fariseos (v. 13) y el reproche e instrucción que hace
Jesús a los discípulos ante la petición de Pedro su portavoz (vv. 15-
20). Jesús les revela lo que verdaderamente contamina al hombre.
Parece ser que no hay un desenlace explícito. La situación final po-
dría ser el hecho de que Jesús sale del lugar… y se retira a la región
de Tiro y Sidón (v. 21).

LOS PERSONAJES
En la primera escena (15, 1-9), los personajes son Jesús y algunos de
los escribas y fariseos. Los discípulos sólo son mencionados como
sujeto transgresor. En la segunda escena (15, 10-11), los personajes
EL DISCÍPULO PEDRO 45

son Jesús y las multitudes. En la tercera escena los personajes son


Jesús, los discípulos y Pedro como portavoz de ellos (15, 12.15).
En las tres escenas, Jesús es el personaje principal y redondo. A él se
dirigen algunos escribas y fariseos y le preguntan sobre la transgre-
sión de sus discípulos. Él les contesta contratacando y denunciándo-
los como hipócritas. Llama a la gente y le enseña sobre lo que con-
tamina. A él se acercan los discípulos, le informan del escándalo
que han experimentado los fariseos por sus palabras. Jesús les res-
ponde descalificando nuevamente a los fariseos. Recibe la petición
de Pedro de la explicación del enigma propuesto a la gente. Jesús
reprocha la incomprensión de los discípulos y los instruye sobre lo
que realmente contamina al hombre. Finalmente sale del lugar y se
dirige a la región de Tiro y Sidón.
Los escribas y fariseos, venidos de Jerusalén, se acercan a Jesús y lo
interrogan; reciben un contraataque y denuncia de Jesús. Se escan-
dalizan de la enseñanza de Jesús y son descalificados. Son persona-
jes semirredondos. La muchedumbre es llamada por Jesús y enseñada
sobre lo que realmente contamina. Son personajes semiplanos. Los
discípulos son acusados por los escribas y fariseos; se acercan a Jesús
y le informan que los fariseos se han escandalizado con su palabra.
Reciben la respuesta de Jesús descalificando a los fariseos. Pedro,
como portavoz de los discípulos, pide a Jesús una explicación del
enigma sobre la contaminación. Todos los discípulos son objeto de
una reprensión de Jesús y son objeto de una enseñanza sobre lo que
realmente contamina. Son personajes semirredondos.

EL ESCENARIO
El escenario es indefinido; el narrador sólo informa que Jesús y los
discípulos, después de terminada una travesía por el mar, habían
llegado a Genesaret. Es ahí donde se le acercan algunos fariseos y
escribas venidos de Jerusalén.

EL TIEMPO
El tiempo de la narración es normal en relación a lo contado.

LA FOCALIZACIÓN
La focalización de todos los personajes es externa.
46 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA CAUSA DE LA IMPUREZA

EL PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR


El eje de todo este material es la cuestión de quién revela y vive la
voluntad de Dios: si los fariseos y los escribas como miembros de la
élite gobernante y aliados con el status quo imperial, o Jesús y sus
discípulos.
En su condición de agente autorizado de Dios, Jesús desaprueba la
«tradición» de ellos, como contraria, en vez de fiel, a la palabra de
Dios que él trae (15, 3.6.9). Les reprocha también que sean «ciegos y
falsos». No están legitimados por Dios (15, 13-14). Confirma su falta
de legitimación el hecho de que en vez de discernir la identidad de
Jesús como agente de Dios, se escandalicen de sus palabras (15, 12).
En cambio, los discípulos son modelo de la reacción adecuada, al
procurar entender la enseñanza de Jesús (15, 12-20). La gente recibe
la instrucción de Jesús pero no reacciona (15, 10-11)

2. MATEO INTÉRPRETE

2.1 MATEO REELABORA LA FUENTE MARCOS


En la situación inicial de la primera escena del relato (Mt 15, 1-2/Mc
7, 1.5), los fariseos critican a los discípulos de Jesús por no seguir
una tradición de lavarse sus manos. Pero Mateo omite la informa-
ción del narrador marcano de que los fariseos y escribas ven a los
discípulos comer el pan con manos contaminadas (Mc 7, 2) y la ex-
plicación de las abluciones que hacen los fariseos y judíos (Mc 7,
3.4).
En el nudo, Jesús rechaza la crítica de los fariseos mostrando su
hipocresía (Mt 15, 3-9/ Mc 7, 8-6). Pero Mt invierte el orden del con-
tenido de la respuesta denunciante y descalificadora de Jesús pre-
sentado por Marcos. Primero denuncia la suplantación del manda-
miento referente a los padres por el corbán y luego los acusa de hi-
pócritas (Mt 15, 3-6.7-9/ Mc 7, 6-8.9-13).
En la siguiente escena, en que habla a las multitudes sobre lo puro e
impuro, sigue a Marcos (Mt 15,10-11/ Mc 7 14-15). Pero enseguida
introduce material propio: los discípulos vienen a decir a Jesús que
sus declaraciones ofendieron a los fariseos y que se han escandali-
EL DISCÍPULO PEDRO 47

zado. Entonces Jesús instruye y advierte a los discípulos más sobre


los fariseos (Mt 15, 12-14).
Finalmente, Pedro (Mt 15,15) como portavoz de los discípulos, pide
a Jesús una explicación del enigma (cfr. Mc 7, 17). Mateo, a diferen-
cia de su fuente marcana, hace que la petición dirigida a Jesús no
sea hecha por los discípulos (Mc 7, 17) sino por «Pedro». Al igual
que en Marcos, Jesús reprocha a los discípulos su incomprensión y
les brinda la explicación del enigma (Mt 15,16-20 / Mc 7, 17-23).

2.2 MATEO HACE UNA MENCIÓN DE PEDRO


Como se acaba de anotar, en Mateo es Pedro el que requiere la expli-
cación del enigma (Mt 15, 15), a diferencia de Marcos donde son los
discípulos los que preguntan a Jesús sobre dicho enigma (Mc 17, 17).
Cabe entonces preguntarse, ¿qué pretende Mateo con este cambio?
¿Está Mateo elevando a Pedro a una posición de eminencia, estable-
ciéndolo como una figura eclesiástica, o simplemente está clarifi-
cando que él es el portavoz de los discípulos?
Para responder a estas interrogantes hay que constatar lo siguiente.
Primero, Mateo hace explícito que la pregunta que induce una acu-
sación de no-comprensión es hecha por Pedro, de modo que el foco
está en él. Segundo, Pedro justamente no está hablando por sí mis-
mo, porque él dice: “Explica-nos (ϕράσον ἡμῖν) el enigma”. Terce-
ro, la reprimenda de Jesús sobre la no-comprensión es en respuesta
a la petición de clarificación de Pedro, pero se dirige hacia el grupo
más amplio de discípulos (observar el pronombre plural ὑμεῖς y el
verbo plural ἐστε). Cuarto, la reprimenda es intensificada por la
inclusión del acusativo adverbial ἀκμήν, “entonces/aún”: “Todos
ustedes, que se han asociado conmigo durante tanto tiempo y tan
cerca, «entonces/aún», en este coyuntura crucial, están sin com-
prensión como están aún los fariseos y la muchedumbre?” Quinto,
la explicación del enigma va dirigida a los discípulos que habían
sido denunciados por los fariseos: οὐ νοεῖτε ὃτι, “no comprenden
que…”, y no sólo a Pedro.
Se puede concluir que Pedro es singularizado al pedir una explica-
ción no para él solo, sino para los discípulos, pero no separado del
48 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA CAUSA DE LA IMPUREZA

resto de los discípulos. Él se dirige a Jesús a nombre de todos los


discípulos.
Mateo no está introduciendo nada nuevo a la tradición referente a
Pedro. Pedro ya es el portavoz de los doce en la tradición, y Mateo
tiende a continuar esa tradición y a apoyarla más fuertemente. Ma-
teo simplemente afirma que en esta ocasión fue Pedro quien pidió
una explicación a nombre de los discípulos. Mateo se ha hecho de
nuevo más explícito. Pedro es el que pregunta o recibe instrucción
de Jesús, el maestro (ver, por ejemplo, 15, 15; 18, 21; 19, 27-30; 26,
33-34).

2.3 LOS DISCÍPULOS PERSONAJES DEL RELATO


Tomado en conjunto, el episodio 15, 1-20 sugiere que los discípulos
tienen una función como representantes de los destinatarios en la
comunidad de Mateo.
Los discípulos son acusados por algunos fariseos y escribas de
transgredir la tradición de los antepasados (v. 2). Jesús los defiende
denunciando que las enseñanzas de los escribas y fariseos son “pre-
ceptos de hombres” (v. 9). Hasta este punto, los discípulos parecen
estar enteramente del lado de Jesús: han violado la tradición de los
ancianos y Jesús defiende su libertad. Pero entonces los discípulos
tornan a Jesús: “¿sabes que los fariseos se ofendieron
(ἐσκανδαλίσθησαν) al oír tu palabra?” (v. 12). Pero Jesús no hace
nada para ablandar sus palabras. Por el contrario, su réplica es aún
más ofensiva que su ataque original. Después de la enseñanza de
Jesús a la gente sobre lo que verdaderamente contamina, Pedro ha-
bla a nombre de los discípulos, y Jesús los reprende por no entender
su enseñanza. Jesús los reprende, porque ya deberían tener más
abierta la mente (13, 11.51). Lo que distingue a los discípulos de las
multitudes es la capacidad de entender la voluntad de Dios a través
de lo que Jesús enseña (15, 11; 13, 10-17) y que ha escandalizado a
los fariseos.
Los discípulos, que inicialmente parecen haber transgredido la tra-
dición de los ancianos sin mucha dificultad, repentinamente resul-
tan preocupados por la enseñanza de Jesús. Reconocen que la nueva
enseñanza ofende a los oyentes fariseos. No entienden la nueva
respuesta denunciante de Jesús y piden una explicación a través de
EL DISCÍPULO PEDRO 49

Pedro. Son reprendidos por su incomprensión e instruidos sobre la


verdadera contaminación.

2.4 LOS FARISEOS Y ESCRIBAS PERSONAJES DEL RELATO


La preponderancia de los fariseos entre las filas de los enemigos de
Jesús es llamativa (cfr. c. 23). La controversia sobre la verdadera
pureza en Mt 15 indica en particular por qué esto es así. El escrúpu-
lo de lavarse las manos es un mandamiento de los círculos fariseos
que no se hizo una costumbre general hasta que los fariseos, o al
menos sus sucesores, fueron capaces de imponer su ‫( הלכה‬halaká) en
todo Israel. Así, al colocar esto en el primer plano del conflicto, Ma-
teo cambia el lavarse las manos en una cuestión principal para reve-
lar que los líderes tienen poder en Israel.
Curiosamente, los discípulos advierten a Jesús que “los fariseos” ‒
ya no son mencionados los escribas‒, se han escandalizado de su
palabra. En la respuesta de Jesús, Mateo ha insertado la frase “son
ciegos, guías de ciegos” (vv. 12-14) dirigida a los fariseos. En el dis-
curso de los ayes en el c. 23, los fariseos son nuevamente caracteri-
zados algunas veces como “líderes ciegos” (vv. 16.24). Posiblemente
la comunidad mateana está luchando contra la afirmación del lide-
razgo de los fariseos. Esto es precisamente por lo que juegan un
amplio papel entre los enemigos de Jesús.
En las vehementes controversias con los líderes de Israel, el lector
empieza discernir, con creciente claridad, la imagen de una comu-
nidad de discípulos que están opuestos a la porción hostil de Israel
bajo el liderazgo de los fariseos y escribas. Esta comunidad puede
ser la iglesia mateana en Antioquía de Siria.

2.5 LÍNEAS TEOLÓGICAS DE LA INTERPRETACIÓN MATEANA


Perspectiva teo-lógica. Jesús asume el mandamiento del decálogo co-
mo expresando la voluntad de Dios de vida para todos, y en este
caso para los padres. Los padres son en Israel los transmisores de la
vida, de la cultura y de la fe. Jesús contrapone la Palabra de Dios a
las tradiciones humanas que han inventado los escribas y fariseos.
El culto rendido a Dios por escribas y fariseos es vano por la false-
dad de sus preceptos humanos. Los fariseos y su falsa ‫( הלכה‬halaká)
no son planta plantada por Dios y será arrancada de raíz.
50 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA CAUSA DE LA IMPUREZA

Perspectiva cristológica. Jesús, como comisionado de Dios, defiende a


sus discípulos, denuncia y descalifica a los escribas y fariseos en
nombre de Dios, su Padre. Enseña a la multitud, corrige e instruye a
sus discípulos como el Hijo de Dios y con palabra autorizada.
Este episodio se encuentra en el tercer bloque narrativo del relato
evangélico mateano y testimonia una reacción de rechazo ante la
misión de Jesús y el comportamiento de sus discípulos. Jesús se
presenta como el comisionado de Dios que enseña por propia auto-
ridad a la multitud, forma a sus discípulos y denuncia a sus opo-
nentes.
Perspectiva antropológica. Jesús hace ver que los mandamientos son
mediaciones para realizar el designio de vida integral de Dios, su
Padre, y que por tanto una auténtica halaká debe estar en esa misma
línea. La “contaminación” no viene a la persona por las cosas que
come sino por las intenciones y decisiones que salen de su concien-
cia moral personal, de su corazón.
Perspectiva eclesiológica. La comunidad de discípulos está en un pro-
ceso de aprendizaje de su discipulado. Son atacados por los opo-
nentes de Jesús, defendidos por él, pero también reprochados e ins-
truidos. Su estilo de vida comunitaria está orientado por la halaká de
vida propuesta por Jesús y no por la halaká hipócrita, deformadora
de la voluntad de Dios y ambiciosa de poder que proponen los es-
cribas y fariseos.
Perspectiva ética. Los discípulos aprenden que la coherencia de su
comportamiento con la voluntad del Padre de Jesús tiene su origen
y fundamento en su conciencia moral personal, en su corazón.
“Dignos de honor los que tienen un corazón transparente, porque
ellos verán a Dios” (Mt 5, 7).

3. MATEO EVANGELIZADOR

CONSTRUCCIÓN DE CONSENSO COMUNITARIO


El estilo de vida de la comunidad discipular debe seguir confor-
mándose y orientándose por las directivas éticas de Jesús. Todos los
discípulos de la comunidad mateana, judeo-cristianos y pagano-
cristianos, se ven reafirmados en su comportamiento frente a la ha-
laká de los escribas y fariseos sobre lo puro e impuro.
EL DISCÍPULO PEDRO 51

FORJAR UNA IDENTIDAD SEPARADA DE LA RELIGIÓN DE ORIGEN


Esta polémica de Jesús con los escribas y fariseos, bien podría refle-
jar el enfrentamiento de la comunidad (o comunidades) de Mateo
con los dirigentes de la sinagoga antioquena sobre el valor de la
tradición de los fariseos. Jesús tiene en poco esa tradición, la consi-
dera contraria a la voluntad de Dios. Jesús manifiesta su disconfor-
midad en que los fariseos influyan con su poder en la vida de las
gentes.
Las directivas de Jesús sobre lo verdaderamente impuro son nove-
dosas y alternativas respecto a las propuestas por la sinagoga con-
temporánea. Con todo, como en la discusión de 12, 1-8 sobre el sá-
bado, Jesús no pretende abolir el cuidado por el lavado de las ma-
nos y la pureza, sino reinterpretar ambas cosas con relación a una
adhesión sincera a la voluntad de Dios, que él revela.

ORIENTAR LAS RELACIONES INTERNAS DE LA COMUNIDAD


Las normas propuestas por Jesús sobre la verdadera y falsa conta-
minación tienen que asumirse grupalmente y hacerse viables. Esto
es una tarea tanto para los discípulos judeo-cristianos como pa-
gano-cristianos de la ekklesía mateana.

CONFIGURAR UNA ESTRUCTURA DE AUTORIDAD


En la comunidad, la única autoridad es Jesús. Los discípulos son co-
rregidos y orientados por el único Maestro, el Señor Jesús. En este
proceso de aprendizaje, el discípulo Pedro es portavoz de los discí-
pulos, pero no está sobre ellos ni se encuentra separado de ellos.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
En la primera escena, Jesús denuncia a los fariseos que pretenden
atacarle porque sus discípulos no se lavan las manos antes de comer
(vv. 2-7). En la segunda escena, Jesús explica a la gente qué es lo que
realmente contamina (vv. 10-11). En el inicio de la tercera escena,
los discípulos le dicen a Jesús que ha escandalizado a los fariseos y
52 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA CAUSA DE LA IMPUREZA

obtienen una respuesta de Jesús en la que los sigue atacando (vv.


12-13).
Es en este momento de la tercera escena que aparece Pedro explíci-
tamente como portavoz de los discípulos. Pide a Jesús que les explique
a los discípulos la parábola/enigma, la breve explicación que ha
dado a las multitudes (v. 15). Su pregunta ocasiona que, por una
parte, los discípulos sean reprochados por su incomprensión
(ἀσύνετοί) (v. 16), y por otra, sean enseñados explícitamente sobre
lo que contamina al hombre: las malas acciones que proceden de su
corazón (vv. 17-20).
Los discípulos, y entre ellos su portavoz Pedro, son retratados nega-
tivamente como quienes no comprenden la enseñanza de Jesús y
tienen que ser instruidos explícitamente por él.

2. FUNCIÓN

2.1 EN EL MUNDO TEXTUAL DEL RELATO


A nivel del relato. Mt introduce a Pedro como portavoz de los discí-
pulos (v. 15) en su fuente Mc (7, 17) y, además, retiene la expresión
negativa marcana (ἀσύνετοί) “sin comprensión”. Todos los discípu-
los, y Pedro en particular, aparecen como carentes de comprensión.
La prominencia de Pedro es una prominencia negativa. Además
esta incomprensión está más acentuada en Mt que en Mc, cuando
Jesús dice “¿están todavía (ἀκμήν) sin comprensión”. Con la inclu-
sión de este acusativo verbal, el reproche de Jesús es intensificado.
A nivel del discurso. El lector implícito se distancia de la caracteriza-
ción negativa de Pedro como portavoz de los discípulos. Al mismo
tiempo, capta que el verdadero discípulo debe comprender y acep-
tar el contenido de la enseñanza de Jesús sobre lo que realmente con-
tamina al hombre. Aún más: el lector implícito y la audiencia orien-
tada del evangelio mateano se ven exigidos a escuchar a Jesús y a
aprender de su enseñanza para conformar su vida de discipulado.

2.2 EN EL MUNDO SIMBÓLICO DEL RELATO


La incomprensión y la necesidad de instrucción de los discípulos,
Pedro incluido, dan ocasión a que Jesús instruya sobre una caracte-
EL DISCÍPULO PEDRO 53

rística muy importante del discipulado ideal. Los discernimientos y


las acciones del verdadero discípulo deben salir de un «corazón
transparente» que busca cumplir la voluntad de Dios, que hace que
el discípulo practique la «justicia» y que le permitirá «ver a Dios»
(Mt 5, 8).
5. PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA
IDENTIDAD DE JESÚS (MT 16, 13-20)
Armando Noguez A.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-RETÓRICO


A la mitad del relato de Mateo se encuentras dos escenas funda-
mentales para la comprensión de Jesús: se revelan su identidad (16,
13-20) y el rasgo más peculiar de su mesianismo (16, 21-28). En ellas
también aparecen dos aspectos relevantes de la figura de Pedro: su
bienaventuranza y misión en los planes de Dios (16, 13-20) y su sa-
tanización por oponerse al modo escogido por Dios para realizarlos
(16, 21-23).

1. MATEO NARRADOR
En la tercera unidad narrativa de su evangelio (11, 2-16, 20) Mateo
presenta la respuesta de aceptación o rechazo al ministerio de Jesús
como agente autorizado de Dios por parte de quienes lo encuen-
tran. La última escena de esta unidad narrativa (16, 13-20) es como
la recapitulación del esfuerzo por discernir la identidad de Jesús y
mostrar sus implicaciones.

1.1 DELIMITACIÓN DEL MICRO-RELATO


La escena queda delimitada entre los vv. 13 y 20 del capítulo 16 de
Mateo. El inicio está marcado por un cambio de lugar, de tiempo y
de acción. Al final se advierte sólo el cambio de tiempo y de tema,
56 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

pues el lugar y los personajes resultan ser los mismos. Los vv. 13-20
presentan unidad de lugar, tiempo, personajes y acción.

1.2 LA UNIDAD NARRATIVA

LA TRAMA
Mateo teje una trama de revelación sobre el discernimiento de la
identidad de Jesús por parte de los discípulos y de Pedro. El objeto-
valor en torno al cual gira la trama es del orden del saber, que cul-
mina en una obtención de conocimiento sobre el personaje Jesús. En
el episodio se pueden distinguir los siguientes momentos de la tra-
ma:
1. La situación inicial es la llegada de Jesús a la región de Ce-
sarea de Filipo (v. 13a).
2. El nudo se va formando con la pregunta de Jesús y las res-
puestas de sus discípulos sobre su identidad (v. 13b-14).
3. El giro se produce en la pregunta de Jesús a sus discípulos,
la respuesta de Pedro que manifiesta la identidad de Jesús y
la confirmación que hace Jesús (v. 15-17)
4. El desenlace llega cuando Jesús descubre las implicaciones
de la manifestación de su identidad por parte de Pedro y
ordena mantener en secreto su identidad mesiánica (v. 17-
20).

El conflicto aparece explícitamente en la diversidad de interpreta-


ciones que se han vertido y se vierten sobre la identidad de Jesús.

LOS PERSONAJES
Jesús es el personaje principal, el protagonista indiscutible. Es el
sujeto de las principales acciones y su identidad es el asunto sobre
el que conversa con los discípulos y Pedro. El narrador dice aquello
que lo caracteriza: su nombre Jesús, la denominación «el hijo del
hombre» que él mismo se da, y por la declaración de Pedro, «el me-
sías, el hijo de Dios vivo». Las identificaciones de la gente («los
hombres») que refieren los discípulos, lo caracterizan como profeta,
realidad que Jesús no rechaza, pero que parece quedar rebasada en
el contexto. El narrador también caracteriza a Jesús mostrando lo
EL DISCÍPULO PEDRO 57

que Jesús hace: llega, pregunta, declara, promete, manda; también


recibe respuestas a sus preguntas. Es personaje redondo.
Pedro es co-protagonista. El narrador lo caracteriza por única vez
en todo el macrorelato diciendo su doble nombre: «Simón Pedro»;
luego, relatando que Jesús lo llama «bienaventurado», «hijo de Jo-
nás», beneficiario de una revelación de Dios y destinatario de una
amplia promesa. También el narrador lo caracteriza mostrando lo
que hace: responde a Jesús y afirma su identidad, recibe una biena-
venturanza y unas promesas por parte de Jesús. Es un personaje
redondo.
Los discípulos son personaje colectivo y secundario. El narrador los
caracteriza recibiendo una pregunta (v. 13) y un mandato de Jesús
(v. 20) y dando respuesta a una pregunta de Jesús (v. 14). Parecen
un personaje plano.

EL ESCENARIO
El escenario del relato está bien determinado. En el aspecto local
corresponde a «la comarca de Cesarea de Filipo». Lo temporal no se
precisa, hay sólo una indicación vaga al momento de la llegada a
Cesarea después de la travesía del lago (16, 5). El marco social lo
constituyen las referencias al imperio romano evocadas por la re-
gión de Cesarea de Filipo. Todos estos elementos del marco narrati-
vo tienen una fuerte carga simbólica, como se verá más adelante.

EL TIEMPO
La escena es narrada en un orden y a una velocidad normal; el
tiempo del relato casi coincide con el tiempo de la historia. En cuan-
to a la frecuencia, hay una repetición, porque Jesús hace dos pre-
guntas a los discípulos, aunque la primera parece iterativa, pues el
verbo se encuentra en imperfecto: «preguntaba» (v. 13).
Se encuentran también algunas prolepsis que anticipan hechos fu-
turos como la edificación de la iglesia, la no prevalencia del Hades
contra ella y el don de las llaves del Reino a Pedro con sus futuras
implicaciones.
58 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

LA FOCALIZACIÓN
En todo el relato la focalización es externa. Coincide con lo que
constatará todo espectador de la escena y que el lector podría ob-
servar por sí mismo.

EL PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR


El relato que antecede este episodio ha venido mostrando las decla-
raciones de diferentes personajes sobre la identidad y el ministerio
de Jesús: Juan Bautista, la gente, los líderes religiosos y de otros
personajes (11, 2-16, 12). Para mostrar su punto de vista que Jesús es
«el Mesías e hijo del Dios vivo», el narrador pone frente al lector un
contraste (sincrisis) entre el discernimiento de la gente y el de los
discípulos, aunque éste último termina siendo el que expresa Pedro.

LA IDENTIDAD DE JESÚS
El narrador pone en boca de Pedro una declaración que muestra
cómo, en el discernimiento de la identidad de Jesús, el punto de
vista de la gente no coincide plenamente con el punto de vista de
Dios; en cambio, el punto de vista de Pedro («tú eres el Mesías, el
hijo de Dios vivo», [16, 16]) coincide adecuadamente con el punto
de vista de Dios sobre Jesús (3, 17; cfr. 17, 5), con la idea que Jesús
tiene de sí mismo (11, 27), con la percepción de todos los discípulos
(14, 33) y con la misma visión del narrador, expresada previamente
(1, 16.17).

SIMPATÍA POR PEDRO


El narrador también presenta algunas implicaciones que tiene para
el discípulo Pedro el haber reconocido la identidad de Jesús en con-
sonancia con el punto de vista de Dios. Así, con su punto de vista
evaluativo, el narrador va construyendo una imagen bastante sim-
pática del discípulo Pedro. En efecto, además de mostrar que el
punto de vista de Pedro coincide con el de Dios y de otras instan-
cias autorizadas del relato, el narrador dice que Pedro recibe de
Jesús una bienaventuranza y dos promesas significativas.
EL DISCÍPULO PEDRO 59

ESQUEMATISMO
El pronunciamiento de Jesús sobre Pedro aparece en tres versículos
(16, 17-19) que presentan un esquema semejante: la primera frase de
cada versículo enuncia el tema, las dos siguientes frases desarrollan
el tema mostrando entre ambas un paralelismo antitético.

2. MATEO INTÉRPRETE
Mateo interpreta las tradiciones socio-religiosas de su auditorio
acerca del reconocimiento de la identidad de Jesús y sus implica-
ciones. En este apartado, se examina la interpretación que hace Ma-
teo de sus fuentes, se expone una interpretación de esas tradiciones,
se analiza la función del episodio y se concluye exponiendo algunas
perspectivas teológicas que se despliegan.

2.1 MATEO INTERPRETA SU FUENTE


Mateo interpreta con sentido histórico y teológico los materiales
literarios anteriores. En este pasaje se advierte que Mateo modela la
tradición de Marcos 8, 27-30 para adecuarla a la agenda de su co-
munidad.

JESÚS Y EL HIJO DEL HOMBRE


Mateo prefiere identificar a Jesús con el apelativo Hijo del hombre,
probablemente tomado de Mc 8, 31. No se trata de un título mesiá-
nico, sino de una forma de Jesús de referirse a sí mismo porque está
en paralelo con el «yo» de Mt 16, 15.

LA TRADICIÓN DE JEREMÍAS
Mateo agrega el nombre de Jeremías a las figuras proféticas con las
que la gente identifica a Jesús, según Marcos. Puede ser un eco de la
tradición recogida en 2Mac 15, 14-16; o quizá una alusión al retorno
de Jeremías cultivado en la expectativa popular.

JESÚS ES EL HIJO DEL DIOS VIVO


Mateo amplía la declaración marcana de Pedro sobre el Mesías y
añade «el hijo de Dios vivo». En línea con la tradición bíblica (cfr.
14, 33), evidencia una cualidad de Dios como creador, activo, fiel y
justo. Además, en cuanto hijo, Jesús es agente de Dios.
60 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

UNA BIENAVENTURANZA Y DOS PROMESAS CON UNA MISIÓN


Mateo expresa su valoración de lo declarado por Pedro, desarro-
llando ampliamente sus implicaciones. De su propia tradición [M]
inserta en su fuente marcana una bienaventuranza de Jesús a Pedro
por la revelación que recibió de Dios y, además, una misión con dos
promesas sobre la edificación de la iglesia y el don de las llaves del
reino. Se trata de una declaración única de Jesús sobre el papel de
Pedro en la iglesia y en el reino de los cielos.

EL HIJO DEL DIOS VIVO


En Marcos, la declaración de Pedro sobre la identidad de Jesús sólo
especifica «tú eres el Mesías» (8, 29), Mateo la recoge íntegramente y
añade la especificación «el hijo de Dios vivo» (16, 16).
2.2 Interpretación del episodio del reconocimiento de la identidad
de Jesús por parte de Pedro.

EL DIÁLOGO DE JESÚS CON LOS DISCÍPULOS


16, 13a
«Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo».
Ubicación para crear polémica. Con base en Marcos, la declaración
de Pedro sobre Jesús como Mesías que implica ser pastor de Israel
(cfr. 2, 6; 10, 6; 15, 24) acontece en Cesarea de Filipo, una región
donde se había dado culto a Pan, el dios romano de los rebaños y
los pastores. Es un sitio que en su nombre y su historia atestigua el
orgullo y el poder del imperio. Roma cree controlar la historia y
hace del emperador el conducto de la bendición de los dioses.

16,13b-14
«[Jesús] hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dicen los
hombres que es el Hijo del hombre?” 14 Ellos dijeron: “Unos, que
Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los
profetas”».
Los discípulos, incluido Pedro, saben que la gente considera a Jesús
como profeta. Jesús quería saber qué identidad le asignan los hom-
bres. La mentalidad de la gente reconoce que Jesús es una persona
EL DISCÍPULO PEDRO 61

excepcional vinculada con la historia de Israel, en particular con las


figuras proféticas. Las figuras proféticas mencionadas evocan re-
chazo y sufrimiento así como oposición al poder establecido. La
identidad y misión de Jesús ha sido objeto de percepciones diversas
a lo largo del relato.

16, 15-16
«15 Díceles él: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
16 Simón Pedro contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”».
Pedro responde a la pregunta de Jesús. Jesús ha preguntado a todos
los discípulos, a los que le han acompañado en su actividad y han
recibido su enseñanza, pero ellos no responden, lo hace Pedro. In-
terviene sin duda en nombre de los discípulos (cfr. 15, 15), pero no
sólo como su portavoz, sino expresando una convicción personal,
misma que le será reconocida como algo correcto en la reacción de
Jesús (vv. 17-19). Si emplea por única vez el doble nombre «Simón
Pedro» es para enfatizar a la persona del discípulo en el contexto de
la presente escena.
Pedro reconoce y declara que Jesús es el Mesías. En el discernimien-
to de la identidad de Jesús, por vez primera un discípulo le atribuye
a Jesús el término «Mesías», en consonancia con la voz autorizada
del narrador en 1, [Link]. De esta manera, al final de la tercera
unidad narrativa de Mateo (16, 13-20), Pedro ofrece la respuesta
adecuada a la pregunta formulada en la escena inicial y nuclear
(Kernel) de este bloque narrativo (11, 2-6).
Que Pedro llame a Jesús «Mesías» significa que lo considera el un-
gido, la persona a quien Dios ha autorizado o elegido para servirle.
En la época no había consenso sobre lo que el mesías tenía que ser.
En esta etapa del relato, la declaración de Jesús como Mesías signi-
fica reconocer como práctica mesiánica lo que él ha enseñado y he-
cho. Y, por lo mismo, significa refutar las descalificaciones de Jesús
que han hecho los dirigentes asociándolo con el demonio (12, 24), y
precisar las ideas de la gente que lo consideran sólo como profeta.
Pedro también reconoce y declara que Jesús es hijo de Dios. En la
segunda parte de su declaración, Pedro se refiere a Jesús como «hijo
de Dios vivo». Esto implica que concuerda con la visión que tiene
Dios de Jesús (2, 15; 3, 17), con la percepción que Jesús tiene de sí
62 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

mismo (11, 25-27) y con lo manifestado antes por los discípulos en


conjunto (14, 33). Significa que Pedro afirma su íntima vinculación
con Dios y su función como agente divino; reconoce también que la
enseñanza y las acciones de Jesús están de acuerdo con la voluntad
de Dios. Finalmente, esta declaración rechaza las pretensiones del
imperio que atribuía esa dignidad a los emperadores.

PEDRO RECIBE BIENAVENTURANZAS Y PROMESAS DE JESÚS


16, 17
«Replicando Jesús le dijo: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jo-
nás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Pa-
dre que está en los cielos”».
A Pedro, el hijo de Jonás, Jesús le reconoce su honor. El honor de
Pedro consiste en haber reconocido al Mesías hijo de Dios y haberlo
manifestado. Con una bienaventuranza dirigida a Pedro en forma
expresamente personal, Jesús acoge la declaración sobre su identi-
dad mesiánica como algo apropiado.
Quizá el lector se puede sorprender de por qué la bienaventuranza
se hace aquí a Pedro y no hubo una alabanza igual a todo el grupo
de discípulos en 14, 33 por una confesión similar. Es indudable que
aquí Pedro es singularizado y distinguido de los otros discípulos,
pero no es situado aparte o por encima de ellos, simplemente hay
un énfasis en él como persona que proseguirá en los vv. 18-19.
Pedro ha recibido una revelación de Dios. El texto no precisa el ob-
jeto directo de lo que Dios ha revelado a Pedro; el contexto permite
suponer que se trata de su declaración mesiánica. Se aclara que, en
su condición humana limitada («carne y sangre»), Pedro es incapaz
de conocer los planes de Dios; porque nadie conoce al hijo sino el
Padre (cfr. 11, 27). La identidad y la misión de Jesús, entonces, sólo
se pueden conocer por revelación de Dios. Y se trata de un don, no
de un privilegio, porque esa revelación está ofrecida a todos.
El momento y circunstancias precisas de la revelación de Dios a
Pedro no aparecen en la narración. El auditorio puede advertir que
esa comprensión ha acontecido progresivamente a través del con-
tacto con Jesús y a la vista de su actividad que ha mostrado el rela-
to.
EL DISCÍPULO PEDRO 63

16, 18
«Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edifi-
caré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella».
El nombre de Pedro sirve para explicar su misión. A Simón ya se le
ha mencionado frecuentemente con el nombre de Pedro. Pero sólo
hasta este punto del relato se explica el significado de ese apelativo
agregado. Como en la tradición bíblica el nombre alude a la identi-
dad y misión de una persona, Jesús le da a Pedro la función de ser
«petra» o roca de firmeza inconmovible que sirve de base a una
edificación (cfr. 7, 24.25). El juego de palabras con el nombre de Pe-
dro es posible tanto en griego «petros» como en arameo «kêpha’».
Pedro recibe una misión de Jesús sobre la edificación de una nueva
comunidad. El juego de palabras anterior indica que Pedro recibe la
misión de ser la roca sobre la cual Jesús construirá su nueva comu-
nidad. No se trata de una supremacía individual, sino de un reco-
nocimiento especial. Entre los motivos por los cuales se le asigna
esa función y posición única en la cimentación de la iglesia, se pue-
den considerar los siguientes:
«Jesús edificará su iglesia sobre la persona de Pedro, sobre Pedro en
cuanto confesor, y no sobre su fe o su confesión». Jesús le asigna esa
misión atendiendo a su trayectoria en medio de los discípulos, por
ser el portavoz de los discípulos que ha reconocido y declarado su
identidad mesiánica y su filiación divina, por ser el receptor de la
revelación. Si Simón funciona de esta manera es roca de basamento.
Entonces, Pedro es roca de varias maneras: por su posición como
líder de los discípulos, por ser su representante y portavoz, por su
función como instrumento de Jesús.
En sintonía con Dios que ha recreado y edificado a su pueblo (Jr 31,
4; 33, 7), incluso sobre una piedra (cfr. Is 51, 1-2), Jesús manifiesta su
proyecto futuro de construir una nueva comunidad, de la que él
mismo es el constructor y propietario. Ekklesía denota la asamblea
convocada o congregación del pueblo de Dios. El empleo del tér-
mino sugiere la continuidad de los seguidores de Jesús en los pla-
nes de Dios.
Al aplicar el nombre de ekklesía a la comunidad centrada en Jesús, el
relato establece una deliberada contraposición con la asamblea ofi-
64 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

cial de una ciudad romana y distingue al grupo de Jesús de la sina-


goga. Esas dos entidades hostiles son una parte del conflicto que
amenaza a la comunidad de Jesús junto con el Hades, que está rela-
cionado con los muertos, los demonios y la destrucción. Jesús pro-
mete que su comunidad saldrá victoriosa de ese ataque. Hay una
referencia a Mt 7, 24-26 donde el que practica las palabras de Jesús
construye sobre roca y resistirá los ataques.

16,19
«A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la
tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra que-
dará desatado en los cielos».
Pedro recibe de Jesús el don las llaves del Reino como promesa y
misión. Pedro ha recibido una revelación de Dios que le permitió
reconocer y declarar la identidad mesiánica y la filiación divina de
Jesús, Pedro también ha recibido una bienaventuranza de Jesús y
una función como cimiento de la iglesia. Esto lo hace competente
para recibir del mismo Jesús el don de las llaves del Reino de los
cielos para el tiempo futuro.
El símil de las llaves está asociado con la casa y sugiere que Jesús
promete a Pedro el ejercicio de una autoridad o un papel clave en
medio de la comunidad. Se trata de un poder propio pero no exclu-
sivo, sino compartido con los demás discípulos (18, 18).
La función asignada a Pedro en el reinado de Dios está limitada
temporalmente al ciclo de su vida y no podrá ser otra que la de con-
tinuar la tarea de Jesús, tal como fue ordenada a los discípulos: ex-
tender su poder salvador al modo de Jesús (10, 7-8). Su misión im-
plica especialmente el anuncio del evangelio. Esto se comprende
mejor a la luz de Mt 23, 13, donde se denuncia que los letrados y los
fariseos cierran la entrada al Reino. La misión de Pedro es la opues-
ta: abrir el acceso al reino del Dios.
Pedro recibe una tarea a realizar en la tierra con implicaciones en
«los cielos». La misión asignada a Pedro en correspondencia a los
dones recibidos, se expresa con el dicho sobre «atar» y «desatar». En
el judaísmo contemporáneo los verbos atar y desatar en dichos seme-
jantes significan prohibir y permitir y, en definitiva, excluir o rein-
troducir en la comunidad religiosa. Entonces, Pedro habría recibido
EL DISCÍPULO PEDRO 65

de Jesús un poder para declarar los términos bajo los cuales Dios
concede la permanencia o exclusión del reino.
Una variante en plural casi literalmente idéntica al singular de Mt
16,19bc se encuentra en Mt 18, 18, allí se atribuye el poder de atar y
desatar a todos los discípulos y tiene que ver con la tarea de discer-
nir el modo de vida adecuado que exprese el reinado de Dios.
Es difícil saber si el dicho sobre «atar» y «desatar» se refiere a deci-
siones doctrinales, a decisiones jurídicas o a la administración váli-
da de la salvación y la condena, pues la fórmula «todo» es muy ge-
neral; aunque para U. Luz la última acepción parece más probable,
dado su paralelismo con el discurso de misión (cfr. 10, 16).

LOS DISCÍPULOS Y PEDRO RECIBEN UN MANDATO DE SILENCIO


16, 20
«Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era
el Cristo».
Los discípulos, incluido Pedro, reciben la orden de callar sobre la
identidad mesiánica de Jesús. La fórmula que Jesús prohíbe divul-
gar no es idéntica a la que Pedro ha expresado, sino más breve. Sólo
prohíbe difundir que es «el Mesías». Así, los discípulos no deben
hablar sobre la mesianidad de Jesús con nadie más (cfr. v. 13).
La explicación aparecerá después en el v. 23. Allí aparece el contras-
te entre el punto de vista de Dios que supone la pasión-resurrección
de Jesús, y el punto de vista de «los hombres» y de Pedro que no
asumen la perspectiva de Dios.

2.3 LA FUNCIÓN DE MT 16, 13-20


El narrador ha escogido este episodio para recapitular la cuestión
central de la tercera unidad narrativa del evangelio centrada en el
discernimiento de la identidad de Jesús por parte de quienes se en-
cuentran con él.
La función del episodio es mostrar la respuesta adecuada del discí-
pulo Pedro al ministerio de Jesús, que consiste en reconocer su
identidad mesiánica y su condición de hijo de Dios (v. 16). También
se recoge un amplio pronunciamiento de Jesús sobre Pedro que
primero lo felicita por ser receptor de una revelación de Dios y lue-
66 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

go le asigna tareas en la vida de la comunidad y en el servicio al


reinado de Dios. El relato personaliza el asunto, elabora y adiciona
su fuente para mostrar que la posición especial de Pedro como ayu-
dante de Jesús era importante para Mateo (vv. 17-19).
Este es el pasaje más importante de Mateo sobre el papel de Pedro.
En efecto, el pronunciamiento de Jesús muestra la visión mateana
sobre el discípulo de tres maneras: 1) en forma personal, porque
Pedro es el receptor de la revelación del Padre y de la bienaventu-
ranza de Jesús; 2) en forma representativa, porque Pedro actúa co-
mo el portavoz y líder de los discípulos; 3) en forma ejemplar, por-
que Pedro actúa como ejemplo personal para todos los creyentes.
Además, este pasaje desempeña una función importante en todo el
evangelio. Evoca pasajes como 14, 2.5 (v. 14); 14, 33 (v. 16) y el texto
fundamental sobre la revelación del Hijo de 11, 27 (v. 17). Además,
preludia 18, 18 (v. 19bc), el dicho de 23, 13 sobre los fariseos que
impiden la entrada en el Reino (v. 19a), y sobre todo la escena fun-
damental de la revelación ante el sanedrín (26, 61-64). Allí, Pedro
está lejos (v. 58) y el sumo sacerdote adopta su papel de juez en una
ironía característica.

2.4 PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS DE LA INTERPRETACIÓN


Como intérprete, Mateo relee las tradiciones sobre Jesús desde las
experiencias socio-históricas y culturales de su auditorio.
Perspectiva teo-lógica. Para el intérprete Mateo, Dios actúa revelando
la identidad de Jesús como hijo suyo y agente de sus proyectos. A la
vez, Dios es presentado como Dios de vida, con un reino a cuyo
servicio es puesto el discípulo Pedro.
Perspectiva cristológica. Según Mateo, la identidad de Jesús como
Mesías e hijo de Dios es discernida a partir de su práctica histórica y
es reconocida y manifestada por uno de sus discípulos. Además,
Jesús demuestra competencia y soberanía para cimentar una comu-
nidad suya, así como para entregar las llaves del Reino y asignar
tareas al discípulo Pedro.
Perspectiva antropológica. Para Mateo, existen personajes (carne y
sangre) que son incapaces de conocer la identidad de Jesús. Pero
cuando un discípulo es testigo de la práctica de Jesús, se va hacien-
EL DISCÍPULO PEDRO 67

do disponible para recibir la revelación de Dios, y también compe-


tente para reconocer y manifestar la identidad de Jesús, así como
para cumplir con una misión al servicio de su comunidad y del
reinar de Dios.
Perspectiva eclesiológica. Para el intérprete Mateo, la iglesia aparece
como un proyecto que Jesús va a construir como algo personal. Je-
sús pone como base inamovible al discípulo que ha discernido su
identidad y función en los planes de Dios. La nueva comunidad
recibe una promesa de salir invicta frente a los ataques de las fuer-
zas de la muerte.
Perspectiva ética. Según Mateo, el hecho de saber discernir y recono-
cer la misión de Jesús en los planes de Dios es, en primer lugar, un
don que se recibe de Dios que revela a su hijo. Para el discípulo, ese
don exige tareas relacionadas con la fundamentación de la comuni-
dad y el servicio al reinado de Dios. Los discípulos tienen que cum-
plir esas tareas.
Perspectiva escatológica. Las decisiones sobre la permanencia o exclu-
sión del reino de Dios como realidad última, son puestas a disposi-
ción del discípulo que reconoce la identidad y misión de Jesús. Je-
sús también asegura que Dios refrenda esas decisiones.

3. MATEO EVANGELIZADOR

3.1 LA IDENTIDAD DE JESÚS Y LA FUNCIÓN DE PEDRO EN LA POLÍTICA


ECLESIAL DE MATEO

Como evangelizador de su comunidad, Mateo tenía que cumplir


varias tareas de «política eclesial» para orientarla sobre la identidad
y misión de Jesús y sobre la función y significado del discípulo Pe-
dro en la vida de comunidad.

Mateo crea consenso sobre las convicciones de su comunidad


Mateo apuntala en su comunidad la condición mesiánica de Jesús y
el papel de Pedro en ese reconocimiento (Mc 16, 16-20). Insiste en la
condición de Jesús como hijo de Dios y abunda sobre el importante
papel y las tareas del discípulo Pedro, que seguramente había deja-
do huella en su auditorio. Así contribuyó a crear y legitimar una
68 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

imagen de Jesús y de Pedro que concordara con las convicciones y


tradiciones de su comunidad.

Mateo orienta a su comunidad para vivir en un imperio que creaba expec-


tativas
A sabiendas de que incomodaba políticamente al poder romano,
Mateo presenta a Jesús como el soberano esperado. Lo caracteriza
como un mesías enviado por Dios y no por el imperio, que ofrece
un reino alternativo no dominador, y que va a construir una ekklesía
yuxtapuesta y en competencia con la asamblea oficial de la ciudad
romana, planteando así una alternativa más al orden imperial.
Mateo alecciona a su comunidad para diferenciarse de la sinagoga
Como evangelizador, Mateo educa a su comunidad para forjar su
identidad propia diferente del judaísmo. Esa comunidad se distin-
gue de la sinagoga y se autodesigna y entiende como una ekklesía
centrada totalmente en Jesús, esto es, edificada por él como algo
propio y fundamentada en gente que reconoce y manifiesta su me-
sianidad y su condición de hijo de Dios.

Mateo propone caminos para resolver los conflictos internos de su comuni-


dad
Para evitar que la convivencia comunitaria se desgarre en fraccio-
nes, el evangelizador Mateo recuerda a su comunidad que es preci-
so hacer un discernimiento de conductas y convicciones. Y recuerda
que Jesús dio a Pedro la facultad de atar y desatar lo compatible o
incompatible con la vida de la comunidad.

Mateo orienta a su auditorio para configurar la autoridad comunitaria


En la comunidad de Mateo, la autoridad implicada en las llaves del
Reino corresponde al discípulo que reconoce la identidad y misión
de Jesús. Así Mateo invita a su auditorio a reconocer esa autoridad.
Se trata de una autoridad carismática, ya que se basa en una revela-
ción de Dios, independiente de cualquier mediación humana.
EL DISCÍPULO PEDRO 69

3.2 POR ANUNCIAR LA IDENTIDAD DE JESÚS Y LA FUNCIÓN DE PEDRO,


MATEO COLOCA A SU COMUNIDAD EN SITUACIÓN LIMINAL
La comunidad de Mateo, al comprenderse como ekklesía, se presenta
como alternativa a la sinagoga y a los consejos urbanos existentes.
De esta manera asume una posición de existencia marginal en la
ciudad romana donde continúa viviendo. Además, por reconocer
sólo a Jesús como Mesías e hijo de Dios, esa comunidad se pone en
situación liminal frente a los que brindan lealtad al emperador.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Pedro queda retratado en esta escena como aquel que reconoce y
comprende la identidad de Jesús. A esta altura del relato, su com-
prensión es seguramente parcial, pero es correcta. Esto lo pone de
manifiesto la declaración en la que Jesús reconoce su honor («bie-
naventurado») y le hace dos promesas. Cabe señalar que la declara-
ción de Pedro no muestra un gran avance en la comprensión de su
fe, pues sólo actúa como portavoz de los discípulos y reproduce lo
que ellos habían manifestado previamente: «eres Hijos de Dios» (14,
33); sólo añade «tú eres el Mesías» (16, 16). Sin embargo este retrato
de Pedro es el más positivo en todo el relato de Mateo.

2. FUNCIÓN
2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO
A nivel del relato
El retrato de Pedro en éste, sirve para resaltar que Jesús ha sido efi-
caz en su enseñanza sobre el Reino y sobre su misión al servicio de
él. En contraste con la gente, Pedro, el vocero de los discípulos que
han sido testigos de su actuación, muestra que ellos han logrado
percibir algo muy fundamental de su identidad.

A nivel del discurso


El lector implícito del relato de Mateo es invitado a identificarse con
Pedro y a asumir como propia su declaración sobre la identidad de
Jesús. Esta identificación es fuertemente inducida por el autor im-
70 PEDRO BENDECIDO AL RECONOCER LA IDENTIDAD…

plícito mediante palabras tan positivas que Jesús dirige a Pedro. En


ellas reconoce su honor como destinatario de una revelación divina
y también le hace promesas que lo involucran en la fundamentación
de la iglesia y le asigna tareas relacionadas con la entrada y salida
del Reino.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


El relato de la confesión de Pedro funciona para modelar el discipu-
lado mateano. El retrato tan positivo de Pedro presenta la correcta
confesión de fe que ha de hacer el verdadero discípulo sobre la
identidad de Jesús. Además, la declaración de Jesús enseña que
quien hace esa confesión aporta fundamentación a la iglesia y sirve
al funcionamiento del Reino.
6. PEDRO SATANIZADO POR JESÚS
(MT 16, 21-23)
Armando Noguez A.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-RETÓRICO


El análisis del episodio que cuenta el anuncio del camino de la pa-
sión-resurrección que habrán de recorrer Jesús y sus discípulos (Mt
16, 21-23), tendrá en cuenta los tres momentos del trabajo de Mateo,
como narrador, intérprete y evangelizador.

1. MATEO NARRADOR
Aquí inicia la cuarta unidad narrativa del evangelio de Mateo (16,
21-20, 34) en la que Jesús anuncia a sus discípulos que los planes de
Dios con respecto a él incluyen su muerte a manos de los dirigentes
judíos y su resurrección; también les enseña las consecuencias que
ello tiene para su vida de discípulos. La escena inicial (16, 21-28),
que es núcleo de la cuarta unidad, comprende dos momentos (el
anuncio y diálogo de los vv. 21-23 y las enseñanzas de Jesús de los
24-48). Para los propósitos de este estudio se estudiará sólo el pri-
mer momento.

1.1 DELIMITACIÓN DE LA UNIDAD NARRATIVA


El micro-relato queda delimitado entre los vv. 21-23. Se inicia con
una marca de cambio de tiempo «desde entonces» (v. 21), que rom-
pe la continuidad, y termina con otro cambio temporal «entonces»
72 PEDRO SATANIZADO POR JESÚS

(v. 24) que señala un nuevo comienzo. La escena ofrece también una
nueva temática.
1.2 ANÁLISIS NARRATIVO DEL MICRO-RELATO
La trama
Mateo teje una trama de revelación, pues en ella se obtiene una ga-
nancia de conocimiento sobre Jesús.

Momentos de la trama
En el episodio se pueden distinguir los siguientes momentos de la
trama: 1) El nudo se va formando cuando Jesús empieza a manifes-
tar el futuro próximo que le aguarda y Pedro le presenta uno opues-
to (v. 21-22); 2) el giro se produce cuando Jesús rechaza la propuesta
de Pedro (v. 23a), y 3) el desenlace llega cuando Jesús ilustra las ra-
zones de su rechazo a la propuesta de Pedro (v. 23b).
El conflicto aparece explícitamente en la oposición de los criterios o
planes de Jesús y de Pedro.
Los personajes
Jesús es el personaje principal. Queda caracterizado por su nombre
y además por lo que dice, informando a los discípulos sobre su des-
tino próximo en Jerusalén y, luego, rechazando la propuesta de Pe-
dro. Parece personaje redondo.
Los discípulos son personajes secundarios. El narrador los caracteriza
recibiendo una información de Jesús sin reaccionar ante ella. Son un
personaje plano.
Pedro es co-protagonista. El narrador lo caracteriza por su apelativo
«Pedro» y por lo que dice conminando a Jesús para evitar su pasión.
Además, el personaje Jesús lo caracteriza como «satanás» y «escán-
dalo».
Se mencionan otros personajes que no están en relato: los ancianos,
los sacerdotes y los letrados.

El escenario
El escenario del relato, en parte, coincide con el episodio anterior.
En el aspecto local corresponde con «la comarca de Cesarea de Fili-
po» (16, 13) de donde los personajes parecen no haberse movido. Lo
EL DISCÍPULO PEDRO 73

temporal sí ha cambiado, pues el «desde entonces» indica una nueva


fase en el desarrollo de los acontecimientos. El marco social aparece
todavía coloreado por la referencia a la región romana de Cesarea
de Filipo.

El tiempo
La escena es narrada en un orden y a una velocidad normal, el
tiempo del relato casi coincide con el tiempo de la historia. Se en-
cuentra también una prolepsis que anticipan hechos futuros sobre la
pasión, muerte y resurrección de Jesús.

La focalización
En todo el relato la focalización es externa. Coincide con lo que
constatará todo espectador de la escena y que el lector podría ob-
servar por sí mismo.

El punto de vista del narrador


El narrador del relato pone frente al lector un contraste («sincrisis»)
entre el punto de vista de Jesús y el de Pedro. Su punto de vista es
que Jesús asume su pasión-resurrección como un destino inevitable
en los planes de Dios. El rechazo de Pedro («eso no te pasará a ti»)
es una idea contraria a la de Dios; es el punto de vista de «los hom-
bres». De esta manera el narrador muestra que el punto de vista de
Dios incluye la pasión-resurrección de Jesús para cumplir su misión
como agente suyo y salvador de su pueblo. Los puntos de vista con-
trastados son irreconciliables.
Así, el narrador construye en este episodio una imagen antipática
del discípulo Pedro. Bien marcada por el lenguaje violento que em-
plea el Jesús de Mateo en su respuesta a Pedro. Queda claro que
aunque Pedro parezca bien intencionado con Jesús, es en realidad
un opositor tan radical como el mismo satanás.

2. MATEO INTÉRPRETE
En este apartado se examina la interpretación que hace Mateo de su
fuente marcana sobre el primer anuncio de la pasión de Jesús; se
expone una interpretación de esa tradición; se analiza la función del
74 PEDRO SATANIZADO POR JESÚS

episodio, y se concluye exponiendo algunas perspectivas teológicas


que se derivan.

2.1 MATEO INTERPRETA SU FUENTE


Mateo 16, 21-23 tiene como base el texto de Marcos 8, 31-33, pero
reelabora esa tradición recibida introduciendo algunos cambios
significativos.
Jesús informa a sus discípulos
Al contrario de Mc 8, 31, Mateo no emplea el verbo «enseñar», sino
el verbo «mostrar /manifestar» para indicar que Jesús informa a sus
discípulos sobre su destino personal. Así recoge el sentido de la
frase de Marcos «hablaba de esto abiertamente» (Mc 8, 32) y puede
suprimirla.

Jerusalén como marco


Mateo añade la precisión «ir a Jerusalén» para colocar la pasión de
Jesús en un marco histórico y temporal concreto.

Un trato más respetuoso


Mateo omite que Jesús «sea reprobado» (Mc 8, 31) y que Jesús
«conminó» a Pedro cuando estaba «mirando a sus discípulos» (8,
33). Quizá le parecieron expresiones duras sobre el trato personal.

El reproche de Pedro
Mateo reporta el reproche de Pedro a Jesús en discurso directo «¡No
lo permita [Dios]! A ti no te sucederá eso» (v. 22b), a diferencia de
Marcos que sólo lo insinúa. Además, elimina la presencia de los
«discípulos» (Mc 8, 33) para concentrarse en Pedro.

El escándalo
En el reproche de Jesús a Pedro, Mateo agrega la expresión «eres un
escándalo para mí» (v. 23) que no está en Marcos. Así, recalca lo
negativo de la actitud de Pedro.
Estas intervenciones redaccionales de Mateo parecen registrar va-
rios elementos que dejan a Pedro en una luz negativa y muestran
un fuerte contraste con la escena positiva de la confesión.
EL DISCÍPULO PEDRO 75

2.2 INTERPRETACIÓN DEL EPISODIO

El informe de Jesús a sus discípulos (16, 21)


«Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él
debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los su-
mos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día».

Una nueva etapa


Jesús ha concluido una etapa de su ministerio y comienza otra; lo
indica la fórmula «desde entonces empezó Jesús» (v. 21) que calca la
expresión usada en 4, 17, cuando inició su labor. Hay un nuevo co-
mienzo sobre un tema que aparecerá con frecuencia y que se abre
con una informe, más que enseñanza, a los discípulos sobre el des-
tino personal de Jesús.

Los poderes enemigos de Jesús


Jerusalén era un centro de poder de la élite religiosa y política que
resiste a la propuesta de Jesús. Como los profetas rechazados, Jesús
iba a ser entregado a muerte por los ancianos, sacerdotes y escribas,
los tres grupos que se sentaban en el sanedrín judío, que eran tam-
bién aliados de Roma y se interesaban en proteger la estructura je-
rárquica actual.

La pasión y la resurrección en los planes de Dios


Jesús no enfrenta su pasión como una ciega fatalidad, ni un juego
de la casualidad o de la arbitrariedad divina. El verbo «tenía que»
(δει) indica una necesidad que entra dentro del designio divino.
La pasión era inevitable por una necesidad histórica, porque los
poderosos siempre reprimen a los que llevan una práctica contraria
a sus intereses.
La pasión es inevitable, sobre todo, porque en sus planes, a través
de la muerte de Jesús, Dios expondrá los límites del poder de la
élite para controlar y castigar. Dios frustrará los planes destructivos
de los enemigos resucitando a su enviado.

Oposición de Pedro e invectiva de Jesús


16, 22
76 PEDRO SATANIZADO POR JESÚS

«Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: “¡Lejos


de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!”».

Pedro no acepta el camino de la cruz


Pedro reconoció a Jesús como Mesías e hijo de Dios (16, 16), pero no
entendió los detalles específicos de esa identidad del agente de Dios
o, más bien, no los acepta. Le resulta inadmisible una derrota apa-
rente de Jesús acompañada de sufrimiento. En suma, Pedro no en-
tendió ni asumió las anteriores referencias de Jesús a su muerte en
12, 40 y 9, 15.

Pedro reprende a Jesús


El narrador informa sobre la reacción de Pedro a la información de
Jesús. El hecho de tomarle «aparte» y de decirle «[Dios] no lo permi-
ta» es la actitud de un amigo bien intencionado que se siente preo-
cupado e implicado; el llamarle «señor» indica su lealtad. Pero el
empleo del verbo «increpar» es muy fuerte. Mateo lo usa para una
severa reprensión a las personas (12, 16; 19, 13; 21, 31); también lo
emplea para la expulsión de demonios (17, 18) y el dominio sobre
las fuerzas destructivas (8, 26). El narrador muestra que Pedro
conmina e intenta controlar a Jesús, oponiéndose a los planes de
Dios sobre él, los que Jesús acaba de manifestarles. Además, se dice
que esa actitud opositora de Pedro «empezó».

16, 23
«Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás!
¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de
Dios, sino los de los hombres!».

La reprensión de Jesús a Pedro


El Jesús de Mateo emplea un lenguaje bastante duro en su alocución
a Pedro. El mandato «vete de aquí» repite el que Jesús dirigió al
diablo en la tercera tentación (4, 10). Esto indica que Pedro repre-
senta para Jesús la misma invitación diabólica que la tentación del
desierto.
EL DISCÍPULO PEDRO 77

Pedro, satanás y escándalo


Si antes Jesús había alabado a Pedro como ayudante y aliado (v. 17),
ahora lo califica de «satanás», esto es, lo caracteriza como adversa-
rio, opositor y tentador, por pretender disuadirlo de hacer la volun-
tad de Dios y de colocarlo en rebeldía.
Jesús también declara que Pedro, el que antes era «roca» (v. 18),
ahora es un «escándalo» u obstáculo para él, en cuanto refleja la
obra perturbadora del diablo (cfr. 13, 39-41) que induce a pecar y a
oponerse a los planes de Dios (cfr. 5, 29-20; 13, 21.57; 15, 12).

Pedro, un opositor a la voluntad de Dios


La razón de la oposición de Pedro al camino de Jesús es su oposi-
ción a la voluntad de Dios. La frase del Jesús de Mateo expresa la
incompatibilidad de los dos puntos de vista: «tus pensamientos no
son los de Dios sino los de los hombres» (v. 23).
Pedro, en efecto, piensa según los criterios «de los hombres», de la
sociedad humana que no descubren la mesianidad de Jesús (16, 13)
ni hacen la voluntad de Dios; por eso no quiere para Jesús el camino
que pasa por la cruz. Pedro prefiere los «preceptos de los hombres»
a la voluntad de Dios (cfr. 15, 9). La «idea de Dios» es la expresada
por la voz del cielo en el bautismo de Jesús, donde el Mesías apare-
ce como hijo de Dios cuyo propósito de cumplir su misión hasta la
muerte es aceptado por el Padre, que asume así los rasgos del siervo
de Dios (cfr. 3, 17). Con esto, se establece un contraste: cuando Pe-
dro acoge la revelación divina es «roca» (16, 17); desde sus propios
pensamientos es «satanás» y «escándalo» (v. 23).
La falta de reacción de Pedro y el resto de los discípulos, que no
reconocen su error ni expresan su arrepentimiento por su oposición
a la predicción de Jesús, prepara los episodios siguientes.

2.3 LA FUNCIÓN DE MT 16, 21-23


El texto Mt 16, 21-23 constituye el primer momento del episodio
nuclear (Mt 16, 21-28) y en cierta forma programática de la cuarta
unidad literaria de Mateo (16, 21-20, 34). Allí Jesús manifiesta a sus
discípulos que los propósitos de Dios para él implican su muerte y
78 PEDRO SATANIZADO POR JESÚS

resurrección. Se muestra a un Jesús que está concentrado en sus


discípulos y busca aleccionarlos sobre el camino de la cruz.
En esa circunstancia, Pedro le manifiesta su total desacuerdo con
esos planes y se opone abiertamente a la voluntad de Dios expresa-
da por Jesús. El que había confesado la identidad a Jesús (16, 16),
ahora es su principal antagonista, pues Pedro queda singularizado
con la denuncia más fuerte dirigida a un creyente en el Nuevo Tes-
tamento. Pedro funciona como un ejemplo negativo de lo que suce-
de cuando un discípulo deja de escuchar la voz del Padre. Por su
parte, Jesús corrige con severidad al discípulo opositor y reafirma
su lealtad incondicional a los planes de Dios.

2.4 PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS DE LA INTERPRETACIÓN MATEANA


Como intérprete, Mateo relee las tradiciones sobre Jesús desde las
experiencias socio-históricas y culturales de su auditorio.
Perspectiva teo-lógica. Para el intérprete Mateo, Dios planea realizar
la salvación teniendo como agente a su hijo, que hace su voluntad a
pesar de que tenga que pasar por el sufrimiento y la muerte. Por esa
lealtad, Dios también incluye su reivindicación de la muerte propi-
nada por sus enemigos.
Perspectiva cristológica. Según Mateo, el mesías Jesús, en obediencia
radical, asume las consecuencias históricas del reino de Dios y su
justicia; afronta consciente y libremente el camino de la cruz, no
hace caso al discípulo que lo conmina a evadir los planes de Dios y
pone su confianza en Dios que lo reivindicará frente a sus enemi-
gos.
Perspectiva antropológica. Para Mateo, el discípulo creyente puede
reconocer la identidad de Jesús (Mt 16, 16) e, inmediatamente des-
pués apartarse de las implicaciones de ese reconocimiento (v. 22).
La fe en la identidad y misión de Jesús no es algo definitivamente
adquirido, sino un proceso vivo y constante en el que pueden in-
troducirse la duda o la incomprensión.
Perspectiva eclesiológica. Para el intérprete Mateo, el discípulo de Je-
sús que tiene tareas y competencias en la comunidad (Mt 16, 18-19),
por sus decisiones y actitudes puede convertirse en obstáculo para
EL DISCÍPULO PEDRO 79

los propósitos de Jesús y en opositor a los planes de Dios sobre él,


aun cuando parezca y pretenda hacer un favor a Jesús.
Perspectiva ética. Según Mateo, el discípulo que abiertamente se
opone a los planes de Dios y al camino de Jesús, necesita que se le
invite con firmeza a cambiar su conducta, para que adopte el punto
de vista de Dios y no sea más obstáculo ni opositor de Jesús.
Perspectiva escatológica. Para Mateo, el hijo que actúa con total leal-
tad al servicio de la voluntad de Dios, puede afrontar las pruebas
del sufrimiento y de la muerte con la certeza de que ese mismo Dios
intervendrá escatológicamente para resucitarlo.

3. MATEO COMO EVANGELIZADOR

3.1 LA IDENTIDAD DE JESÚS Y LA FUNCIÓN DE PEDRO EN LA POLÍTICA


ECLESIAL DE MATEO

Como evangelizador de su comunidad, Mateo tenía varias tareas de


«política eclesial» para orientarla sobre el destino de Jesús, así como
del significado del discípulo Pedro en la vida de comunidad.

Mateo crea consenso sobre las convicciones de su comunidad


Al recoger las tradiciones de Marcos sobre el camino de la cruz que
debe recorrer el Mesías, así como la correspondiente oposición de
Pedro, Mateo pretende construir consensos en su comunidad. En
ella, como en muchos ambientes del cristianismo primitivo, el su-
frimiento del justo o camino de la cruz era motivo de escándalo y
constituía un arduo desafío para la evangelización. Mateo reafirma
el consenso de su comunidad sobre el sufrimiento de Jesús, recor-
dándole que la lealtad con la que afrontó la muerte fue reivindicada
por Dios con la resurrección.

Mateo alecciona a su comunidad para diferenciarse de la sinagoga


Mateo ayuda en la construcción de la identidad de su comunidad
manteniendo en su memoria el recuerdo de que los grupos del sa-
nedrín judío, asentados en la ciudad de Jerusalén, han jugado un
papel activo en el proceso y muerte de Jesús. Pero la comunidad
también ha de recordar que esos grupos homicidas no pudieron
80 PEDRO SATANIZADO POR JESÚS

prevalecer sobre Jesús. La vida y el proyecto de Jesús, con la inter-


vención de Dios, pueden seguir adelante.

Mateo propone caminos para resolver los conflictos internos de su comuni-


dad
En la comunidad mateana, los conflictos internos se pueden resol-
ver asumiendo el punto de vista de Dios.

Mateo orienta a su auditorio para configurar la autoridad comunitaria


Con la presentación del mesianismo de Jesús que asume el sufri-
miento, Mateo ofrece a su comunidad un modelo alternativo de
ejercer el poder: entregar libremente la propia vida a favor de los
demás.
Igualmente, Mateo muestra que quien se opone a ese camino de
sufrimiento de Jesús, puede transformarse en opositor al camino de
éste y, en esa circunstancia, necesita ser severamente reprendido
para que cambie su punto de vista.

3.2 AL PRESENTAR EL DESTINO SUFRIENTE DE JESÚS OBJETADO POR PE-


DRO, MATEO COLOCA A SU COMUNIDAD EN SITUACIÓN LIMINAL

Una comunidad cristiana que asume el estilo de vida de Jesús, que


por su lealtad a Dios afronta el sufrimiento impuesto por quienes
detentan el poder con la esperanza de resucitar, forzosamente se
coloca en situación marginal frente a las estructuras de poder de la
sociedad donde reside.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
La figura tan favorable de Pedro que había emergido en la escena
anterior (16, 13-20), se transforma en el retrato más negativo de Pe-
dro, en la escena donde Jesús anuncia por vez primera el camino de
pasión-resurrección que le espera (16, 21-23). De honorable confesor
de la fe, Pedro se convierte en un satanás. Las palabras de repren-
sión que dirige a Jesús y la satanización que recibe como respuesta
muestran que el sufrimiento y la muerte no se ajustan a la concep-
ción de Mesías de Pedro; él no comprende este nuevo rasgo de la
EL DISCÍPULO PEDRO 81

misión de Jesús. De este modo, malinterpreta el tipo de mesianismo


que Jesús busca encarnar; por ello se opone radicalmente a los pla-
nes y pensamientos de Dios y así entra en el máximo conflicto ideo-
lógico con Jesús. Lo que Pedro había logrado progresar en su com-
prensión y en su fe, no se ha estancado sino que está en franca re-
gresión.

2. FUNCIÓN

2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO


A nivel del relato
El retrato tan negativo de Pedro sirve para poner en relieve que
Jesús no solamente sabe corregir a Pedro, sino que aprovecha la
oportunidad del desliz para exponer su enseñanza sobre la verda-
dera identidad del discipulado; lo hace detallando y profundizando
las implicaciones que habrá de tener para ellos el camino de la cruz
(16, 24-28).

A nivel del discurso


La caracterización de Pedro en esta sirve para distanciar al lector
implícito de ese perfil tan negativo del discípulo que se opone a
Jesús reprochándole que asuma el camino de la cruz-resurrección.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


Las cualidades negativas de Pedro que se opone al camino de la
pasión-resurrección de Jesús, sirven como telón de fondo para con-
trastar las enseñanzas de Jesús sobre discipulado. Éste habrá de
entenderse como un seguimiento de Jesús por el camino que él pro-
pone y cargar con la respectiva cruz.
7. PEDRO Y LA TRANSFIGURACIÓN DE
JESÚS (MT 17, 1-8)
Armando Noguez A.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y SOCIO-RETÓRICO


1. MATEO NARRADOR
El relato de la transfiguración de Jesús, en el que Pedro tiene una
participación singular, se ubica en el cuarto bloque narrativo del
evangelio de Mateo (16, 21 a 20, 34). Viene después de que Jesús
hace el primer anuncio de su pasión-resurrección a los discípulos y
les explica las consecuencias que ese acontecimiento tiene para
ellos. La transfiguración de Jesús es la primera de cinco pequeñas
escenas narradas en Mt 17 que aclaran el anuncio de Jesús sobre su
inminente sufrimiento y su resurrección.

1.1 DELIMITACIÓN DE LA UNIDAD NARRATIVA


La escena queda delimitada entre los vv. 1 y 8 del capítulo 17 de
Mateo. El inicio está marcado por un cambio de lugar («un monte
alto»), de tiempo («seis días después»), de personajes (sólo acompa-
ñan a Jesús tres discípulos) y de acción. Al final se advierte sólo el
cambio de lugar («mientras bajaban del monte» v. 9) y de tema; los
personajes resultan ser los mismos. En consecuencia los vv. 1-8 pre-
sentan unidad de lugar, tiempo, personajes y acción.
84 PEDRO Y LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

1.2 ANÁLISIS NARRATIVO DEL MICRO-RELATO


LA TRAMA
El relato de la transfiguración presenta una trama de revelación,
pues en ella el lector tiene una ganancia de conocimiento sobre la
identidad y destino de Jesús.
En la trama del episodio de la transfiguración se pueden distinguir
los siguientes momentos: 1) La situación inicial ve a Jesús que sube
al monte con tres discípulos (v. 1). 2) El nudo se produce con el he-
cho mismo de la transfiguración, la aparición de las figuras del AT
y la propuesta de Pedro (v. 2-4). 3) El giro lo provoca la aparición de
la nube y la voz del cielo (v. 5). 4) El desenlace llega con la reacción
de los discípulos y el gesto de Jesús hacia ellos (v. 6-7). 5) La situa-
ción final muestra a los discípulos solos con Jesús (v. 8).
Se puede detectar un cierto conflicto cuando la propuesta de Pedro
es interrumpida por la presencia de la nube y la voz del cielo.

LOS PERSONAJES
Jesús es el protagonista y personaje principal; todo gira en torno a
él. Queda caracterizado por lo que hace: toma consigo a los discípu-
los, conversa con Moisés y Elías, toca a los discípulos. Su transfor-
mación se relata en la forma de pasiva divina, de modo que Jesús es
transfigurado por Dios. Lo que Jesús dice es una palabra para tran-
quilizar a los discípulos. La voz del cielo caracteriza a Jesús como el
«hijo amado», en quien Dios se complace y a quien hay que escu-
char. Esta caracterización es decisiva dentro del relato, es Dios
mismo quien, después su intervención en el bautismo (3, 17); vuelve
a insistir en la identidad del personaje Jesús. Esta redundancia pre-
tende resolver cualquier ambigüedad: recuerda al lector cuál es la
identidad de Jesús, y lo hace cuando Jesús acaba de anunciar su
camino hacia la cruz. Por otra parte, cabe señalar que Jesús es mos-
trado como personaje elevado frente al lector, en cuanto éste no se
entera de su conversación con Moisés y Elías.
Los discípulos son personajes secundarios. El narrador los caracte-
riza directamente por su nombre, por la relación de hermandad
entre Santiago y Juan y por su postración y su miedo. Sin bien los
EL DISCÍPULO PEDRO 85

hechos relevantes del episodio los tienen a ellos como destinatarios


y beneficiarios, son un personaje plano.
El personaje Pedro queda caracterizado indirectamente por sus
propias palabras. Adquiere cierta relevancia al tomar la iniciativa,
proponiendo que los tres personajes permanezcan ahí, y ofrece
construir una tienda para cada uno de ellos. No pasa de ser un per-
sonaje plano.
Las figuras de Moisés y Elías forman parte de lo que ven los discí-
pulos, pero no son propiamente personajes actuantes en la escena.

EL ESCENARIO
Este episodio cambia el escenario del relato precedente. En el aspec-
to local se menciona un «monte alto y apartado», señal de una loca-
lización marginal. El marco temporal queda precisado por los «seis
días después» del anuncio de la pasión-resurrección. No se especifi-
ca un marco social propiamente dicho. Cabe destacar el valor sim-
bólico de varios elementos: la montaña como lugar de revelación de
Dios (17, 1); el rostro luminoso y los vestidos de Jesús; los persona-
jes que aparecen y la nube. Estos elementos están cargados de alu-
siones a los acontecimientos del Sinaí (cfr. Ex 24 y 34).

EL TIEMPO
La narración se desarrolla a una velocidad normal, el tiempo narra-
do prácticamente coincide con el tiempo de narrar. No hay varia-
ciones de orden o frecuencia. El episodio está relacionado analépti-
camente con la escena del bautismo y prolépticamente con los acon-
tecimientos pascuales. Hay una pausa descriptiva en el v. 2 donde
se explica el hecho de la transfiguración, incluyendo el discurso
directo de Pedro (v. 4).

LA FOCALIZACIÓN
La transfiguración, la aparición de Moisés y Elías, y la voz del cielo
se presentan como si fuera hechos objetivos, susceptibles de una
focalización externa. A este tipo pertenecen obviamente la subida a
la montaña, el iniciativa de Pedro, la postración y, al final, el encon-
trarse sólo ellos. La secuencia narrativa avanza de la aparición-
visión a la audición de la voz que sale de la nube. Existe una focali-
86 PEDRO Y LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

zación interna en el v. 6 donde el narrador informa sobre el gran


miedo de los discípulos.

EL PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR


El relato aparece narrado desde el punto de vista de la experiencia
de los discípulos más que de la de Jesús. En efecto, subió «con ellos»
(v. 1), se transfiguró «delante de ellos» (v. 2), Moisés y Elías se les
aparecieron «a ellos» (v. 3), «Pedro tomó la palabra» (v. 4), una nu-
be cubrió «a ellos» (v. 5), escuchadle «vosotros» (v. 5), los discípulos
cayeron sobre el rostro «de ellos» (v. 7), Jesús tocó «a ellos» (v. 7),
levantaron los ojos «de ellos» (v. 8).
Por otra parte, el relato contrasta dos puntos de vista: el de Pedro
que, como vocero de los discípulos, busca establecer en el monte a
los personajes de la visión, y el punto de vista de Dios que intervie-
ne y deja oír su voz, para explicitar la identidad de Jesús vinculada
estrechamente a él y luego ordena escucharle. Así Dios confirma la
identidad de Jesús que Pedro había confesado (16, 16) y, a la vez,
legitima el anuncio que previamente había hecho Jesús sobre su
muerte y resurrección, anuncio que Pedro había rechazado (16, 22-
23).
De esta manera, el narrador construye una escena en que la imagen
de Pedro aparece poco simpática, pues tiene que ser interrumpido
por la voz de Dios que propone un programa que habrá de desarro-
llarse en forma diferente: reconocer la identidad de Jesús y escuchar
el anuncio que había dicho previamente.

2. MATEO INTÉRPRETE

2.1 MATEO INTERPRETA A SU FUENTE: MC 9, 2-8


Mateo 17, 1-8 deriva de Mc 9, 2-8 como fuente; conserva un 90% de
las palabras de Marcos, pero reedita el material en modo sutil y
significativo, introduciendo algunos cambios.

FRATERNIDAD
Mateo agrega a Marcos la nota de que Santiago y Juan son herma-
nos (17, 1), quizá para evocar que entre los tres que subieron al Sinaí
EL DISCÍPULO PEDRO 87

con Moisés, Nadab y Abihú también eran hermanos (Ex 24, 1 y 28,
1).

EL ROSTRO DE JESÚS
Mateo agrega a su fuente Marcos la descripción del rostro brillante
de Jesús (17, 2), quizá con relación al motivo mosaico del rostro res-
plandeciente (Ex 34, 29) o, más probablemente, retomando a Mt 13,
43 que alude el brillo de los justos en el día del juicio; así, el triunfo
de Jesús anticipa el destino de los justos.

EL SEÑORÍO DE JESÚS
Mateo cambia la expresión «rabbí» por «kyrie» (= Señor) en la boca
de Pedro. La primera es inaceptable entre los discípulos (cfr. Mt 24,
7 y sólo la emplea el traidor (26, 25.49). En efecto, «Señor» es el tra-
tamiento propio que dan los discípulos a Jesús en Mateo.

RESPETO A LA VOLUNTAD DE JESÚS


Pedro, que antes se había opuesto a Jesús, ahora somete a su volun-
tad el proyecto de las tres tiendas; lo hace agregando al texto de
Marcos 9, 5 un «si quieres» más cortés (17, 4).

DIOS INTERRUMPE A PEDRO


Mientras Pedro enunciaba su programa de las tres tiendas, Mateo
añade al texto «él todavía estaba hablando» para indicar que, con su
presencia en la nube, Dios interrumpe el discurso de Pedro y lo ha-
ce callar (17, 5).

LAS COMPLACENCIAS DE DIOS


En la declaración divina sobre la identidad de Jesús, Mateo añade al
texto de Marcos la expresión «en quien me complazco», que se hace
eco de la figura del siervo sufriente de Is 42,1 y, más precisamente
del episodio del bautismo (Mt 3, 17).

LA REACCIÓN DE LOS DISCÍPULOS Y DE JESÚS


Como Marcos sólo menciona el miedo de los discípulos ante la
irrupción de la presencia de Dios, Mateo se vio en la necesidad de
ampliarla, agregando varios detalles. Pone en evidencia que «caye-
88 PEDRO Y LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

ron de bruces» y se llenaron de «mucho miedo. Igualmente tuvo


que agregar que Jesús intervino con un gesto y unas palabras para
tranquilizar a los discípulos (17, 6-8a).

LO QUE SE OMITE DE MARCOS


Por otra parte, Mateo suprime del texto de Marcos la referencia al
batanero (Mc 9, 3), el dato de que Pedro no sabía qué responder (9,
6) y el detalle de la mirada en derredor que echaron los discípulos
(9, 8).

2.2 EL PAPEL DE PEDRO EN EL EPISODIO

UNO DE LA TERNA
Pedro es presentado como el primero de una terna de discípulos
que forman el círculo de confianza de Jesús. Estos que suben con él
a la montaña son los que luego estarán cerca de él en Getsemaní (26,
37). Pedro suele ser retratado teniendo esta relación cercana con
Jesús (cfr. Mt 10, 2).

SUJETO DE UNA VISIÓN


Pedro y los otros dos discípulos fueron beneficiarios de la transfigu-
ración, identificada como «visión (17, 9). Jesús cambia de figura o de
aspecto de modo visible y revela anticipadamente la figura gloriosa
del Resucitado. Esto lo muestran, en forma proléptica, los enlaces
trasversales con el relato de la mañana de pascua (28, 3-7) y con la
última epifanía de Jesús en el monte galileo (28, 16.18 sqq).

CONSTRUCTOR DE TIENDAS
Cuando Pedro toma la palabra e interrumpe la escena de la transfi-
guración, Mateo enfatiza su papel de varias maneras: lo presenta
hablando en primera persona como portavoz del grupo de los tres;
interviene usando el respetuoso vocativo «Señor» y luego la expre-
sión cortés «si quieres». Él mismo se propone como único construc-
tor de las «tiendas». Todo esto hace que Pedro aparezca bajo una
luz más positiva y más simpática para el lector. Tal parecería que
después del desastre de su satanización, Pedro se habría recupera-
do. Sin embargo, las palabras de Pedro parecen insuficientes, mues-
EL DISCÍPULO PEDRO 89

tran una inadecuada comprensión de lo que está ocurriendo en y a


través de Jesús. El deseo de Pedro de retener en el monte la revela-
ción de la gloria celeste, se contrapone con el llamamiento de los
discípulos al seguimiento de Jesús por el camino de la cruz. La re-
sistencia contra la idea de la pasión continúa.

SILENCIADO POR LA PRESENCIA DE DIOS


No obstante los rasgos positivos, Pedro ha hecho una torpe petición
a Jesús. Mateo lo resalta haciendo que la irrupción de la presencia
divina interrumpa su discurso. En efecto, cualquiera que sea el sig-
nificado del fatuo proyecto de construir las tiendas, Pedro está pa-
sando por alto que Jesús debe proseguir su camino hacia la cruz
(cfr. 16, 21). Es cuando la divinidad interviene para corregir.

ALECCIONADO POR LA VOZ DEL PADRE


Pedro y los otros dos discípulos presencian una manifestación visi-
ble de Dios en la nube y una revelación verbal de Dios (teofanía). La
nube en la tradición bíblica es señal de la oculta presencia de Dios.
La voz divina declara la identidad de Jesús y confirma su camino
hacia la cruz también. El imperativo divino que ordena escuchar a
Jesús se refiere no sólo a la enseñanza sobre el sufrimiento, sino
también a la concerniente a la futura gloria. Así, Dios corrige la cor-
ta perspectiva de Pedro. La escucha de Jesús es una exigencia pri-
mordial del discipulado. La enseñanza de Jesús a este respecto que-
da legitimada por Dios frente a los discípulos.

POSTRADO Y ATEMORIZADO
Mateo acentúa más que Marcos el temor de los discípulos, no tanto
por el deslumbramiento de la transfiguración sino al oír la voz di-
vina en la teofanía. Ellos respondieron en la forma típica como lo
hacen quienes se encuentran ante la presencia divina, según la tra-
dición bíblica. Su temor a la voz divina funciona para enfatizar las
palabras de Padre relacionadas con Jesús.

TRANQUILIZADO POR JESÚS


Pedro y los discípulos logran salir de su apuro sólo cuando Jesús los
toca y los tranquiliza con la exhortación «levántense y no tengan
90 PEDRO Y LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

miedo». Así experimentan que sólo la solicitud del Hijo de Dios


disipa la angustia. La gloria manifestada no separa a Jesús de los
suyos.

EN SÍNTESIS
El relato atenúa algunos rasgos inquietantes de Pedro. Lo presenta
como el primer testigo de la transfiguración y del status de filiación
de Jesús, así como un destinatario de la invitación a escuchar su
palabra.
De esta manera, Pedro sirve como tipo de un discípulo que ha sido
privilegiado y que reacciona emocionalmente a una visión, en lugar
de responder con fe basada en la palabra de Jesús (la referente a la
cruz-resurrección). Pedro habla torpemente y, por lo mismo, es un
paradigma genuino del discípulo que necesita aprender del Padre
(17, 5) y del Hijo (17, 5.7).
Se constata que se vuelve a repetir el patrón, frecuente en el relato,
de un «buen comienzo y mal final». En efecto, Pedro y los otros dos
discípulos acompañan a Jesús a la cima del monte y presencian su
transfiguración, pero al escuchar las palabras del cielo caen aterro-
rizados y tienen que ser confortados por Jesús (cfr. 14, 31).

2.3 LA FUNCIÓN DE MT 17, 1-8


El relato de la transfiguración se encuentra, en Mateo, en la misma
serie de episodios de la secuencia narrativa que en Lucas y Marcos,
siendo Marcos la fuente. Es significativa su colocación después de la
confesión de Pedro, del primer anuncio de la pasión-resurrección y
de las instrucciones sobre los sufrimientos que esperan a los discí-
pulos. De esta manera, el episodio de la transfiguración sirve para
contrabalancear la negrura de las perícopas precedentes.
La transfiguración queda colocada en el centro del macro-relato
evangélico, en los inicios de la segunda parte de su ministerio. Los
elementos componentes que crean toda la tensión narrativa son la
identidad mesiánica de Jesús, hijo de Dios, y su destino anunciado
de rechazo, muerte y resurrección.
Por sus abundantes reminiscencias bíblicas y judías, da la impresión
que el relato de la transfiguración es deliberadamente polisémico.
EL DISCÍPULO PEDRO 91

Sin duda, lo más importante es la exaltación cristológica de Jesús,


pero también mantiene viva la imagen del círculo de confianza de
discípulos y mejora el retrato de Pedro.
El episodio tiene como propósito mostrar que el destino de Jesús,
Mesías e hijo, anunciado antes por Jesús y que ha encontrado oposi-
ción por parte de Pedro (16, 22), es nada menos que «la idea de
Dios» (16, 23) para salvar a la humanidad. La transfiguración mues-
tra la realidad y la calidad de la vida que ha superado la muerte.
Pedro aparece todavía torpe, aunque es respetuoso y cortés. Como
discípulo, no obstante, tiene que proseguir su aprendizaje atento a
la voz de Dios que lo invita a escuchar a Jesús.

2.4 PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS DE LA INTERPRETACIÓN MATEANA


Desde el punto de vista teo-lógico, en el episodio de la transfigura-
ción hay una revelación especial de Dios que descubre la verdad
sobre Jesús desde la perspectiva de sus planes divinos. Jesús es su
hijo amado que afrontará la muerte en obediencia a sus designios.
Los elementos cristológicos son los más relevantes del episodio. La
transfiguración revela la identidad profunda de Jesús en su relación
con Dios. Es una visión de Cristo en la figura gloriosa del resucitado
en su triunfo escatológico. La alteración visible de su figura de-
muestra que él es algo más que un maestro humano. La nube y la
voz del cielo declaran su identidad como hijo de Dios. Los otros
elementos subrayan distintas facetas de su misión. El motivo de las
tiendas muestra que él es liberador del pueblo de un gobierno opre-
sor (Roma). El imperativo «escuchadle» recuerda que su ministerio
es objeto de discusión, oposición y rechazo, pero que cuenta con el
apoyo divino. La relación con Moisés y Elías explicita su rol mesiá-
nico, un mesianismo que, al pasar por la muerte y resurrección, lo
hace desempeñar un papel más importante que el de Moisés.
Para descubrir los elementos eclesiológicos del episodio hay que
observar el involucramiento de los discípulos. Se advierte que la
selección de los tres discípulos los toma como portadores especiales
de la revelación de Cristo dentro del círculo de los Doce. Además, la
interpelación de la voz celestial dirigida a ellos los remite a su pro-
pia vida y a las tareas que conlleva su discipulado. Pedro parece
92 PEDRO Y LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

representar un deseo de los discípulos de escapar del sufrimiento;


pero la revelación en el monte se convierte para todos ellos en una
llamada a la escucha obediente de Jesús y a proseguir en el discipu-
lado que implica cargar la cruz.

3. MATEO EVANGELIZADOR

3.1 LA IDENTIDAD DE JESÚS Y LA FUNCIÓN DE PEDRO EN LA POLÍTICA


ECLESIAL DE MATEO

Al contar el episodio de la transfiguración, Mateo cumple tareas de


política eclesial. Como evangelizador de su comunidad, presenta
rasgos fundamentales de la identidad de Jesús para configurar el
perfil del discipulado cristiano.

Mateo crea consenso sobre las convicciones de su comunidad


Al recoger y reeditar las tradiciones de Marcos sobre la transfigura-
ción de Jesús, así como el papel que allí jugó Pedro, Mateo pretende
construir consensos dentro de su comunidad. Si la comunidad en-
cuentra problemático aceptar el camino de sufrimiento que Jesús
anuncia para él y sus discípulos, la escena de la trasfiguración apor-
ta otra clave para entender los acontecimientos de Jerusalén: su
complemento glorioso. Además, asegura que ambos momentos de
ese camino quedan legitimados por Dios mismo.

Mateo orienta a su comunidad para vivir bajo el dominio imperial


La comunidad de Mateo tenía que vivir en un imperio injusto y
desigual, donde las ideas teológicas expresaban y legitimaban el
poder imperial; Roma y su emperador eran agentes del poder, la
voluntad y la presencia de Dios entre los humanos. Mateo pretende
que su comunidad en vez de comprometer su lealtad con el empe-
rador escuche y siga a Jesús crucificado por el imperio, pero recono-
cido y glorificado por Dios.

Mateo alecciona a su comunidad para diferenciarse de la sinagoga


La comunidad de Mateo y la sinagoga participaban de una espe-
ranza mesiánica similar; pero las interpretaciones eran diversas e
incompatibles. El evangelista tiene que educar a su comunidad para
EL DISCÍPULO PEDRO 93

que forje su identidad separada de la religión de origen, sin recha-


zar el patrimonio común. Moisés y Elías siguen vigentes, pero el
Mesías reconocido por Dios es Jesús; no importa que las autorida-
des judías del templo lo puedan rechazar.

Mateo propone caminos para resolver los conflictos internos de su comuni-


dad
En la comunidad mateana, por su existencia minoritaria, marginal,
sometida al imperio y en tensión con la sinagoga, experimentaba
sufrimientos, desprecios y maltratos. Para evitar resistencias cre-
cientes y conflictos internos por ese tipo de existencia, Mateo les
muestra que el camino de Jesús también tiene su vertiente de trans-
figuración, y les confirma que ese trayecto histórico es voluntad de
Dios.

Mateo orienta a su auditorio para configurar la autoridad comunitaria


Que tres discípulos hayan sido videntes de la transfiguración y
oyentes de la voz del Padre, no significa que adquieran privilegios
ni rangos superiores en la comunidad que les asignen poder. Su
desempeño en el acontecimiento y el mensaje que de allí se deriva,
muestra que ellos están destinados únicamente a escuchar y seguir
a Jesús como discípulos suyos.

3.2 EL MENSAJE DE LA TRANSFIGURACIÓN COLOCA A LA COMUNIDAD


MATEANA EN SITUACIÓN LIMINAL

La liminalidad de la comunidad de Mateo resulta de entender su


discipulado cristiano como la escucha y seguimiento de un Jesús,
que si bien se presenta ante sus discípulos transfigurado y glorioso,
no obstante tiene que proseguir su camino hacia Jerusalén para
afrontar la cruz. A los discípulos se les propone que este camino de
rechazo y sufrimiento, terminará en resurrección y está confirmado
por la voz misma de su Padre.
94 PEDRO Y LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Pedro ha manifestado previamente la identidad de Jesús (16, 13-20),
pero ha mostrado resistencia explícita y categórica al anuncio de la
pasión-resurrección que les hizo Jesús, por lo cual fue severamente
amonestado (16, 21-23) y se le dio instrucción (16, 24-28). En este
episodio él, como vocero de los discípulos, manifiesta su deseo de
permanecer en el monte («aquí»). Esto significa que Pedro todavía
no acepta el destino de Jesús ni la enseñanza de Jesús al respecto,
aunque lo manifieste en forma más sutil y cortés. Persiste en su con-
flicto ideológico con Jesús en el modo de entender al Mesías. Pedro
también queda caracterizado como miedoso y no muestra que ha
crecido como discípulo.

2. FUNCIÓN

2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO


A nivel del relato
La intervención de Pedro en la transfiguración, haciendo una pro-
puesta desatinada, posibilita y abre una oportunidad de enfatizar la
revelación de Dios para ratificar y legitimar el camino y la enseñan-
za de Jesús.

A nivel del discurso


El lector implícito, ante la actuación del personaje Pedro, puede
entrar en empatía con él, identificándose con su propuesta; pero
como la intervención de Dios es correctiva, entonces el lector tiene
que tomar distancia respecto de Pedro para asumir así el punto de
vista del narrador.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


El retrato del personaje Pedro, que presenta un perfil poco favora-
ble, funciona para contrastarlo con las cualidades que se esperan del
discipulado cristiano. Pero el lector queda bien instruido por el
desempeño de Jesús en la escena.
8. PEDRO Y EL PAGO DEL TRIBUTO
(MT 17, 24-27)
Eduardo E. Sota García

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y SOCIO-RETÓRICO


1. MATEO NARRADOR
1.1 UBICACIÓN EN LA NARRATIVA DE MATEO
El micro-relato referido (17, 24-27) se encuentra ubicado dentro del
cuarto bloque narrativo (16, 21 – 20, 34) en el que Jesús, al percibir el
rechazo, se concentra en sus discípulos a quienes prepara y enseña
sobre su pasión, muerte y resurrección.

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


La escena anterior a nuestro episodio (17, 22-23) es el segundo
anuncio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús; anuncio que
tiene lugar durante el tránsito de Jesús y sus discípulos por Galilea
en su camino a Jerusalén. Al finalizar esta escena se da un cambio
de lugar (Cafarnaún), de personajes (cobradores del impuesto), así
como de tema (el impuesto).
Por su parte, en la escena posterior a nuestro episodio (18, 1) se da
nuevamente un cambio de personajes (discípulos) y de tema (pre-
gunta sobre quién es el mayor en el reino de los Cielos).
96 PEDRO Y EL PAGO DEL TRIBUTO

1.3 ANÁLISIS NARRATIVO DEL MICRO-RELATO


La trama. Situación inicial. Se acercan a Pedro los cobradores del im-
puesto al Templo (24a). Nudo. Le preguntan a Pedro si Jesús pagaba
o no dicho impuesto, a lo que Pedro responde afirmativamente (24b
y 25a). El giro se da cuando ya “en casa” Jesús le hace a Pedro una
pregunta en relación a quiénes son a los que cobran impuesto los
“reyes de la tierra”, y le propone que elija entre una de dos posibles
respuestas (v. 25b). Jesús completa la respuesta dada por Pedro (v.
26); Desenlace. No obstante, Jesús le dice a Pedro que lo pague (con
la moneda que sacará de un pez), para evitar servirles de escándalo
(ofensa) (v. 27).

Los personajes
Jesús es un personaje importante y redondo pues es el tema de con-
versación entre los cobradores y Pedro; se le llama por su nombre,
pregunta, afirma sobre el impuesto, enseña y, supuestamente, es el
autor del milagro que queda sólo enunciado.
Pedro es también un personaje importante y redondo pues es abor-
dado por los cobradores; se le llama por su nombre, afirma, respon-
de y es enseñado y mandado por Jesús.
Los cobradores del impuesto son un personaje son semi-plano, ya que
si bien son los responsables del inicio de la escena solamente parti-
cipan conversando con Pedro.
El resto de los discípulos son un personaje plano ya que sólo están
implícitos como grupo en el cual va Pedro al inicio de la escena.
Después desaparecen.

El escenario
Los dos escenarios geográficos de este episodio se desarrollan en
Cafarnaún (población a orillas del mar de Galilea). El primero se da
en un lugar público, posiblemente la calle (v. 24 y 25a). El segundo
se desarrolla en la casa que habitan Jesús y sus discípulos, es decir,
en un espacio cerrado-privado.
El escenario social es Cafarnaún, lugar de control romano, pues
cobra el impuesto a los pescadores.
EL DISCÍPULO PEDRO 97

El tiempo. El tiempo del relato corresponde a lo relatado, es decir, la


escena es narrada a una velocidad normal.
La focalización. Es externa, pues corresponde con lo que un especta-
dor podría constatar en todo momento.
El punto de vista. El punto de vista del narrador atraviesa todo el
episodio en el que Jesús, como se verá más adelante, asume pagar
dicho impuesto con la ayuda de Dios, porque sabe que el imperio
de Dios está por encima de cualquier poder humano.

2. MATEO INTÉRPRETE
INTRODUCCIÓN
A diferencia de otros microrelatos en donde Mateo abreva de otras
fuentes (preferentemente de Marcos), éste resulta ser un episodio
que sólo aparece en la narración de Mateo.

2.1 INTERPRETACIÓN DEL EPISODIO


Este episodio utiliza el contexto del tiempo de Jesús para instruir a
la audiencia del evangelio en su contexto, posterior al año 70, acerca
de pagar o no el impuesto para el templo de Júpiter capitolino, im-
puesto cobrado por Roma a los judíos, incluyendo (en gran parte) a
la comunidad judeo-cristiana de Mateo.
Si bien ese impuesto será pagado, el pago no será por cuestión de
supervivencia pragmática ni una sumisión a la soberanía romana.
Más bien, por paradójico que pueda parecer, el pago expresa la leal-
tad de la comunidad al imperio de Dios y la superioridad de éste
sobre el gobierno romano.
El relato es colocado justo después del segundo anuncio de la pa-
sión, muerte y resurrección de Jesús, con la intención de tranquili-
zar a los “afligidos discípulos” (y a la audiencia) y dejarles en claro
que a pesar del poder romano, Dios es el soberano.
Asimismo, este episodio prepara para el capítulo 18: vivir como una
comunidad marginal en estas circunstancias requiere no solamente
una praxis de oposición que anticipe la victoria futura de Dios, sino
también una vida comunitaria fuertemente marcada por la ayuda
98 PEDRO Y EL PAGO DEL TRIBUTO

vigilante (18, 1-14), la disciplina (18, 15-20) y el perdón (18, 21-35)


para los miembros de la comunidad.

Mt 17, 24
La escena se sitúa en Cafarnaún donde viven Jesús (4, 13) al igual
que Pedro (8, 5.14), y que es una población que les ofrece produc-
ción pesquera.
Antes del año 70, los judíos pagaban este impuesto al templo de
Jerusalén. Con la caída de Jerusalén y la destrucción de su templo
en el 70, Roma estableció una tesorería imperial (el fiscus Ioudaicus)
para supervisar un nuevo uso para el impuesto. El emperador Ves-
pasiano lo utilizó para reconstruir y sostener el templo de Júpiter
capitolino en Roma. Así, el impuesto tenía valor punitivo y de pro-
paganda: su pago recordaba a los judíos la soberanía romana políti-
ca, militar, económica y religiosa, así como la superioridad de Júpi-
ter sobre la deidad judía. El impuesto definió a los judíos, incluida
la audiencia de Mateo, como una raza derrotada y castigada.
¿Debía la comunidad de Mateo, comprometida con Jesús, pagar tal
impuesto? Los recolectores del impuesto establecen una escena en
la que Jesús instruye a la audiencia del evangelio. La respuesta posi-
tiva de Pedro confirma que Jesús lo paga (17, 25a); los discípulos
deben de imitar su práctica.

Mt 17, 25
La pregunta de Jesús a Pedro, llamado aquí Simón, amplía el foco
(¿De quién cobran los reyes de la tierra tasas o tributo?). Jesús invo-
ca las tradiciones de los reyes de la tierra. La frase tiene asociaciones
negativas. Designa a los reyes opuestos a los propósitos y a la sobe-
ranía de Dios, sobre los cuales, empero, Dios tiene control. Además
la frase es genérica, refiriéndose variadamente a gobernadores egip-
cios, sirios, babilonios, persas, seléucidas y romanos. Sin embargo,
esos reyes de la tierra no tienen el predominio último ni determinan
el destino humano. Los caminos de esos reyes no son los de Dios,
pero están sujetos al poder de Dios.
Jesús pide a Pedro que pague las tasas y el tributo que los reyes de la
tierra emplean para controlar y subyugar sujetos.
EL DISCÍPULO PEDRO 99

Por otra parte, los “hijos” deben de ser entendidos como los des-
cendientes físicamente inmediatos del gobernador; los futuros e
inevitables sucesores. Sólo ellos están exentos de impuestos.

Mt 17, 26
La respuesta a la pregunta de Jesús es obvia para cualquier persona
familiarizada con las costumbres de los reyes de imponer impues-
tos: los impuestos son pagados “por otros”; y el corolario de Jesús
es asimismo obvio: “los hijos están libres”. Es la situación diaria: la
élite privilegia a los suyos a expensas del resto. Jesús, evidentemen-
te, no se reconoce como parte de los “hijos de los reyes de la tierra”.

Mt 17, 27
Jesús paga y así él se reconoce como NO “hijo de los reyes de la
tierra”. La opción para Jesús y Pedro (y todos los discípulos) es pa-
gar el impuesto pues, por otra parte, escandalizar / ofender a la pode-
rosa élite traería problemas.
Pero, ¿pagar no significaría la sumisión a la soberanía de Roma?
¿Dónde está el imperio de Dios que Jesús debe de manifestar?
Jesús manda a Pedro que vaya al mar, eche el anzuelo y tome el
primer pez que salga, le abra la boca y tome una moneda que ahí
estará, con la que pagará el impuesto por Jesús y por los discípulos
representados por el mismo Pedro.
Al respecto, la audiencia del evangelio conoce tres historias anterio-
res sobre peces en el evangelio: 7, 10; 14, 13-21; 15, 32-39. En cada
una, Dios supera circunstancias imposibles para mostrar la compa-
sión y el poder soberano proveyendo pescado. La obtención de la
moneda por parte de Pedro enfatiza las mismas cualidades. El pez
está sujeto a la soberanía de Dios. Dios asegura que sea atrapado.
Dios provee pescado y moneda.
Si bien Roma cree tener el control del mar y de los peces, en el relato
el pez está sujeto a la soberanía de Dios, no de Roma.
El impuesto está también en la soberanía de Dios. Dios asegura no
sólo que un pez sea atrapado sino que la moneda del impuesto esté
en su boca (17, 27). El impuesto entonces cae también dentro de la
esfera de la soberanía de Dios. Roma impone el impuesto para
100 PEDRO Y EL PAGO DEL TRIBUTO

afirmar su supremacía y para subyugar, para humillar y para casti-


gar. Pero este relato muestra que el impuesto está conforme al po-
der y a la soberanía de Dios.
Pagar el impuesto, entonces, no es más para los discípulos de Jesús
una acción definida por Roma; no es más una acción que reconoce
el poder controlador de todo de los reyes (romanos) de la tierra y de
la soberanía opresora del imperio. Pagar lo que Dios proporciona ates-
tigua la soberanía de Dios. Pagar el impuesto se convierte, para los
que tienen ojos para ver, en un acto subversivo no de sujeción, sino
en un acto desafiante que simboliza el limitado poder de Roma
subordinado a Dios. Roma se imagina que gobierna, pero la comu-
nidad que conoce este relato, sabe que el destino de las naciones
está en manos de Dios y que el imperio de Dios será establecido.
Para la comunidad de Mateo, el relato consolida su identidad y les
recuerda que el poder romano que crucificó a Jesús y que debe de
ser tomado seriamente como realidad diaria, no es la realidad final o
determinante. La soberanía de Dios triunfará.

2.2 LA FUNCIÓN DE MT 17, 24-27


Este episodio pretende dar confianza en la soberanía de Dios a una
comunidad marginal que lucha por testimoniar que el imperio de
Dios está por encima de cualquier poder político humano.
Asimismo, por su ubicación, funge como una introducción para el
capítulo 18: vivir como una comunidad marginal en estas circuns-
tancias requiere no solamente una praxis de oposición que anticipe
la victoria futura de Dios, sino también una vida comunitaria fuer-
temente marcada por la ayuda vigilante (18, 1-14), la disciplina (18,
15-20) y el perdón (18, 21-35) para los miembros de la comunidad.

2.3 PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS


Teo-lógica. Dios es el verdadero soberano de la creación, por encima
de cualquier tradición de “reyes de la tierra” que pretendan erigirse
en soberanos absolutos.
Cristológica. Jesús que está al servicio de la soberanía del imperio de
Dios y es quien conduce y enseña a sus seguidores las verdaderas
EL DISCÍPULO PEDRO 101

actitudes de un discípulo, en cuanto a confianza en Dios y estrate-


gias vs. el poder imperial.
Eclesiológica. Pedro, como representante de los discípulos, es ense-
ñado y dirigido por Jesús creciendo en su confianza en Dios y avan-
zando en su comprensión de los caminos del discipulado.
Antropológica. Jesús muestra y critica la lógica del poder propia de
“los reyes de la tierra” por ser una lógica de opresión para la mayo-
ría de la población.
Escatológica. El episodio le confirma a la comunidad de discípulos
que, “al final”, triunfará la soberanía del imperio de Dios por sobre
toda otra soberanía.

3. MATEO EVANGELIZADOR
Relación con el imperio
El episodio es una clara instrucción sobre cómo debe vivir la comu-
nidad su marginalidad liminal, confiando en la ayuda de Dios en la
superación de los problemas que se presenten en su lucha contra un
imperio elitista que explota y humilla viviendo del trabajo de los
pobres.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Pedro aparece como alguien de quien la gente reconoce su cercanía
(su vida en común) con Jesús y, asimismo, como un discípulo que es
instruido por Jesús mismo en las estrategias del imperio de Dios.

2. FUNCIÓN
2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO
A nivel del relato. Pedro queda caracterizado en esta escena como
quien encabeza y representa a los discípulos, tanto de cara al exte-
rior del grupo (se acercan a Pedro los cobradores del impuesto),
como hacia adentro del grupo, donde Jesús le pide que pague por él
y la comunidad de discípulos.
102 PEDRO Y EL PAGO DEL TRIBUTO

A nivel del discurso. El lector implícito del texto mateano ve en Pe-


dro al discípulo que en su cercanía y confianza con Jesús es enseña-
do, conducido y protegido por el maestro.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


Funciona para modelar al discipulado mateano ideal, aquel que en
medio de las dificultades que le ocasiona el imperio, es capaz de
afrontarlas con la confianza de que su maestro estará con ellos.
9. PEDRO PREGUNTA SOBRE LOS LÍMITES
DEL PERDÓN
Jorge Domínguez R.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y SOCIO-RETÓRICO


1. MATEO NARRADOR
1.1 UBICACIÓN EN LA NARRATIVA DE MATEO
La escena de Mt 18, 21-22 se encuentra en la cuarta unidad narrativa
del evangelio mateano (16, 21-20, 34) en la que Jesús enseña que
será crucificado y resucitado. En esta cuarta unidad narrativa tam-
bién, Jesús se centra en la formación de su comunidad de discípu-
los, especialmente en las escenas relativas al pago del impuesto (17,
24-27), a las relaciones comunitarias (c. 18), y a la familia alternativa
(cc. 19-20).
La escena de Mt 18, 21-22, forma parte de la instrucción comunitaria
de Mt 18. Esta comunidad alternativa vive como niños marginados
(18, 1-5). Los miembros no se deben hacer tropezar (18, 6-9). Toman
cuidado el uno del otro (18, 10-14). También ejercitan la admonición
y la restauración comunitaria (18, 15-20). Perdonan sin límite (18,
21-22), sin olvidar que el perdón de Dios hacia ellos les exige exten-
der el perdón uno al otro (18, 23-25).

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


El episodio se inicia con la aparición en escena del discípulo Pedro y
su pregunta sobre la cuantificación del perdón (v. 21) y se cierra con
104 PEDRO PREGUNTA SOBRE LOS LÍMITES…

la respuesta de Jesús (v. 22). Después, sigue la parábola del siervo


inmisericorde (vv. 23-35) que viene a ilustrar toda la segunda sec-
ción de la instrucción que propone la reconciliación comunitaria y
el perdón sin límites (vv. 15-35).
El episodio como parte de una instrucción no tiene propiamente
una estructura narrativa. Del punto de vista narrativo hay que re-
conocer la ingeniosidad de Mateo de insertar, desde la segunda
sección hasta la quinta sección narrativa, cinco instrucciones. La
temática de cada una de las instrucciones (Mt 5-7; 10; 13; 18; 24-25)
corresponde al contenido y al tiempo de las respectivas secciones
narrativas.

2. MATEO INTÉRPRETE

2.1 DISPOSICIÓN CONSTANTE AL PERDÓN


Evitar la exclusión de la comunidad o lograr la reconciliación den-
tro de ella (Mt 18, 15-20) requiere disposición constante al perdón
(Mt 18, 21-22).
En el pasaje de Mt 18, 21-22 redactado extensivamente de Q (Lc 17,
3-4), Mateo reintroduce a Pedro con una significativa pregunta sote-
riológica/eclesiológica: “’¿Señor, Κύριε (kyrie), cuántas veces mi
hermano peque contra mí, tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete ve-
ces?’”. Por su forma literaria y brevedad, este pasaje de Mt 18, 21-22
es reminiscente de Mt 15, 15-16 en el que Pedro, como portavoz de
los discípulos, toma la palabra y pide a Jesús una explicación sobre
el enigma. También ahí la respuesta de Jesús va dirigida a todos los
discípulos.
Pedro dirige a Jesús una pregunta sobre la práctica del perdón. Pe-
dro es de nuevo el portavoz de los discípulos (cfr. 4, 18-20; 10, 2; 14,
18-29; 15, 15; 16, 16-18.29-23; 17, 4.24; 19, 27). Se dirige a Jesús como
«Señor», como se dirigen a él los discípulos (cfr. 8, 6). La pregunta
no es sobre lo que debe hacer el ofensor. Ya quedó expresado en 18,
15: «escuchar» que implica reconocimiento del pecado y petición de
perdón. La pregunta de Pedro se centra, por el contrario, en cómo
debe actuar el ofendido. El generoso ofrecimiento de perdón no
niega la gravedad del pecado ni la responsabilidad comunitaria de
reprobar al ofensor, incluso hasta el punto de considerar que se ha
EL DISCÍPULO PEDRO 105

convertido en una persona ajena al grupo de discípulos (por lo que


la oración y la misión se hacen necesarias).
La pregunta propositiva de Pedro sobre el número de veces que hay
que perdonar ‒¿hasta siete?‒ quizá alude a un número indetermi-
nado de ofensas, seguidas, generosamente, del correspondiente
perdón. Jesús no acepta la propuesta y prescribe a Pedro (y a los
discípulos) un número de veces ilimitado «hasta setenta veces sie-
te».
Sin embargo, la oferta de Pedro todavía no cumple las expectativas.
Jesús exige un perdón ilimitado. Pedro es bueno, pero otra vez no
suficientemente bueno.

2.2 PEDRO COMO PORTAVOZ DE LOS PEQUEÑOS (18, 21-23)


La instrucción comunitaria (18, 1-19, 1a) es dirigida por Jesús a to-
dos los discípulos (18, 1) entre los que implícitamente está Pedro.
La instrucción comunitaria, parece estar dividida en dos grandes
partes (1-14: el cuidado de los pequeños y 15-35: corrección fraterna
y perdón) cada una de ellas culminando con una parábola. Cada
una de estas dos partes, a su vez, estaría subdividida en dos seccio-
nes (1-4: hacerse como niño y 5-14: no escandalizar a los peque-
ños/15-20: disciplina hacia un hermano ofensor y 21-35: perdón de
un hermano) ofensor.
Entre la primera y la segunda partes hay una diferencia terminoló-
gica. En los vv. 1-14, la palabra tema es “los niños/pequeños” (vv.
6, 10, 14) mientras que en los vv. 15-35, la palabra tema es “her-
mano” (vv. 15, 21, 35). Esto implica que cada parte se refiere a dife-
rente temática. La segunda parte se centra en el problema de los
pecadores en la comunidad. El punto de vista es ahora el de la per-
sona ofendida ante el hermano ofensor.
Pedro es quien, en el v. 21, reacciona a la nueva enseñanza que co-
menzó en el v. 15 y termina en el v. 20. Obviamente, Pedro mismo
piensa que él es bastante liberal; pero nuevamente su juicio es pre-
maturo. La respuesta de Jesús, al multiplicar el número de transgre-
siones sugerido por Pedro, rebasa la misma actitud que Pedro
ejemplifica.
106 PEDRO PREGUNTA SOBRE LOS LÍMITES…

Pedro suena mucho como un rabino cuando intenta determinar


límites delineados para el perdón. La respuesta de Jesús sugiere que
no hay límites al perdón.
Mateo registra que en esta ocasión Pedro actúa en su papel usual de
portavoz. El grupo de discípulos escuchaba el discurso de Jesús (cfr.
18, 1 sqq.) cuando Pedro se presenta a formular lo que parece ser
una pregunta referente a él mismo (“peca contra mí, y le perdono”).
Jesús corrige a Pedro (“Te digo”, λέγω σοι), pero la parábola refe-
rente al perdón se ensancha para incluir de nuevo a todo el grupo
(en el v. 35 los pronombres personales son plurales, ὑμῶν; las for-
mas verbales también son plurales). Mientras que la pregunta de
Pedro se refirió a sí mismo, de alguna manera él hablaba por todos
los discípulos, y Jesús dirige su enseñanza hacia todos ellos.
Pedro ha ido más allá del requerimiento rabínico (perdonar tres
veces), pero solamente cuantitativamente. Pedro todavía cuenta, y
Jesús suprime todos los límites de modo que Pedro y todos los dis-
cípulos puedan ir más allá cualitativamente de los rabinos. Su pre-
gunta es de alguna manera un ejemplo negativo, pero su ejemplo
muestra que todos los discípulos deben aprender continuamente de
Jesús.

2.3 LÍNEAS TEOLÓGICAS DE LA INTERPRETACIÓN MATEANA


Perspectiva teo-lógica. La exigencia de perdonar sin límite propuesta
por Jesús a Pedro (y a todos los discípulos) tiene como paradigma
el perdón de Dios expresado en la parábola del siervo inmisericor-
de que cierra la segunda parte de la instrucción (Mt 18, 23-35, espe-
cialmente. v. 35).
Perspectiva cristológica. Jesús, el comisionado por Dios, propone a
sus discípulos un comportamiento de perdón sin límites hacia un
hermano que ha ofendido a un miembro de la comunidad. Este
perdón es consecuencia de la misericordia que Jesús exige del dis-
cípulo (Mt 5, 7; 18, 35).
Perspectiva antropológica. El hermano ofendido debe comportarse
misericordiosamente ante el hermano ofensor sin ningún límite. El
hermano ofensor puede encontrar perdón sin límite del hermano al
que ha ofendido y por voluntad de Dios mismo (Mt 18, 35).
EL DISCÍPULO PEDRO 107

Perspectiva eclesiológica. El perdón al hermano ofensor se da dentro


de una dinámica comunitaria, eclesial, dado que la respuesta dada
a Pedro como representante de los discípulos va dirigida a todos
ellos. Se trata de una práctica de perdón dentro de la comunidad
eclesial.
Perspectiva ética. El otorgamiento sin límites del perdón es planteado
por Jesús a sus discípulos como una exigencia ética para entrar en el
Reino de Dios y ser su discípulo (Mt 5, 7; 6, 12; 18, 23 sqq).

3. EVANGELIZADOR
Construcción de consenso comunitario. El estilo de vida de la comuni-
dad discipular implica un comportamiento de corrección y reconci-
liación fraterna. Esto no excluye sino implica un comportamiento de
perdón sin límites ante el hermano ofensor.
Forjar una identidad separada de la religión de origen. Este comporta-
miento de perdón intracomunitario consolida la identidad de la
comunidad frente al judaísmo contemporáneo.
Orientar las relaciones internas de la comunidad. La práctica fraterna y
sin límites del perdón al interior de la comunidad, permite mante-
ner la cohesión interna y el proceso pedagógico de mutua ayuda en
el aprender a ser misericordioso como discípulo de Jesús.
Configurar una estructura de autoridad. La exigencia de perdonar es
para todos y cada uno de los miembros de la comunidad. Nadie
tiene el privilegio de perdonar al ofensor, ni de perdonar a nombre
del ofendido.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Mateo introduce a Pedro, en la segunda parte de la instrucción de
Jesús sobre la vida comunitaria, en el c. 18. Primero propone el pro-
ceder comunitario con el hermano pecador (vv. 15-20); después la
obligación de perdonar al hermano que ha ofendido, y, finalmente,
la parábola del siervo inmisericorde que ilumina y motiva la recon-
ciliación y perdón comunitarios (vv. 23-35).
108 PEDRO PREGUNTA SOBRE LOS LÍMITES…

Esta instrucción discursiva está hábilmente entretejida en su contex-


to narrativo. De hecho, la primera parte de la instrucción se inicia a
partir de que los discípulos se acercan a Jesús y le hacen una pre-
gunta (v. 1). Igualmente, en la segunda parte, el discípulo Pedro
interrumpe la instrucción y hace una pregunta a Jesús sobre la fre-
cuencia del perdón sugerida por el dicho de Jesús en el v. 15. La
pregunta da lugar a una enseñanza de Jesús sobre la no medición
del perdón, y así continúa la instrucción.
De alguna manera, Pedro, como uno de los discípulos que están
escuchando las instrucciones de Jesús sobre la vida comunitaria,
realiza un papel protagónico al dirigir personalmente una pregunta
a Jesús (v. 21). Al mismo tiempo, recibe una respuesta de Jesús que
implica reproche y enseñanza (v. 22).
En su pregunta sobre las veces que hay que perdonar Pedro aparece
haciendo una propuesta que parece generosa: “¿hasta siete veces?˝.
En general se requería que una persona ofendida necesitaba perdo-
nar a su ofensor tres veces. Por el momento Pedro es situado tem-
poralmente bajo una luz positiva.
Sin embargo, lo inadecuado de su propuesta pronto es puesto de
manifiesto cuando es vista en comparación con la perspectiva mag-
nánima de un perdón sin límites. La respuesta de Jesús le corrige; le
muestra que se ha quedado corto; hay que perdonar siempre, “se-
tenta veces siete”. Pedro ha ido más allá del requerimiento rabínico
(perdonar tres veces), pero sólo cuantitativamente. Pedro todavía
cuenta, y Jesús quita todos los límites, de modo que Pedro y todos
los discípulos pueden cualitativamente ir más allá de los rabinos.
Ahora Pedro es situado bajo una luz negativa.

2. FUNCIÓN
2.1. LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO
A nivel del relato. Al hacer la pregunta a Jesús y obtener su respuesta,
reproche-enseñanza, Pedro aparece como portavoz de los discípulos
y como representativo de ellos.
El retrato de Pedro, como insuficientemente generoso en su pro-
puesta de perdonar siete veces, da lugar a la enseñanza original y
novedosa de Jesús sobre un perdón ilimitado, setenta veces siete.
EL DISCÍPULO PEDRO 109

A nivel del discurso. El retrato positivo/negativo de Pedro, adquiere


su eficacia para el lector implícito. El lector implícito simpatiza con
Pedro por su generosidad inicial y, al mismo tiempo, se distancia de
él al comprender por la respuesta-reproche de Jesús que el discípulo
ideal debe practicar un perdón ilimitado.
El lector implícito y la audiencia orientada del relato mateano se
sienten exigidos a escuchar a Jesús y a aprender de su enseñanza
para conformar su vida de discipulado en la práctica del perdón.

2.2. LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


La propuesta de Pedro de un perdón cuantificado brinda ocasión a
que Jesús instruya a sus discípulos sobre una característica muy
importante del discipulado ideal. El verdadero discípulo debe ser
«misericordioso» como Dios es misericordioso (Mt 18, 23-35). “Dig-
nos de honor los misericordiosos porque ellos alcanzarán miseri-
cordia”. El discípulo misericordioso practica la «justicia más plena»
que Jesús exige a sus discípulos (Mt 5, 7).
La pregunta-propuesta de Pedro es de alguna manera un ejemplo
negativo, pero su ejemplo muestra por contraste que todos los dis-
cípulos deben continuamente aprender de Jesús.
La pregunta-propuesta de Pedro indica, por comparación con la
enseñanza de Jesús, una exigencia ética ineludible del discipulado
propuesto por el Jesús mateano.
10. PEDRO PREGUNTA SOBRE LA
RECOMPENSA A LOS SEGUIDORES DE
JESÚS
José Luis Franco B.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y SOCIO-RETÓRICO


1. MATEO NARRADOR
1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO
El episodio de Mt 19, 27-30 se corresponde con la tercera sub-
sección de un episodio mayor: Mt 19, 16-30: Discipulado, riqueza y
privilegio. La primera sección la constituye el diálogo de Jesús con
el joven rico (19, 16-22); la segunda sección es la que contiene el diá-
logo de Jesús con sus discípulos sobre el peligro de la riqueza (19,
23-26), y la tercera sección es la que relata el diálogo de Jesús con
sus discípulos, encabezados éstos por Pedro que toma la palabra.
Como sub-sección de un episodio mayor, se encuentra en la IV Sec-
ción narrativa de Mateo (16, 21-20, 34), en la que Jesús se concentra
en sus discípulos, los instruye y les anuncia que lo crucificarán y
será resucitado.

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


La escena previa a este episodio (19, 16-30) es una referida a la rela-
ción padres-hijos en la familia de los discípulos (Mt 19, 1-15). La
partida de Jesús en 19, 15 termina la perícopa anterior, mientras que
112 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA RECOMPENSA…

la inclusión de un nuevo personaje (v. 16), introduce una nueva


escena, aunque el asunto tratado sigue siendo la familia, el tópico
particular del que se ocupa es el de la riqueza como cuestión que
interesa al discipulado cristiano (Mt 19, 16-30). Esta escena termina
con una enseñanza de Jesús a sus discípulos en los vv. 27-30, que es
donde interviene Pedro. Esto es, los vv. 27-30 son una sub-escena
conclusiva de enseñanza de Jesús a sus discípulos, dentro de la es-
cena de 19, 16-30.
La escena termina en el v. 30, pues en 20, 1 se cambia de personajes
y de género: el dueño de una viña contrata trabajadores en diferen-
tes momentos del día.

1.3 UNIDAD NARRATIVA


Trama. Es una trama de revelación sobre las consecuencias y signifi-
cado de la riqueza en la comunidad de seguidores de Jesús.
La situación inicial, tomando en cuenta todo el relato (19, 16-30) está
en v. 16, cuando “uno” se acerca a Jesús para preguntarle sobre lo
que debe hacer para alcanzar la vida eterna.
El nudo los forman el diálogo en torno a los mandamientos de Jesús
con este “uno” que se le acercó (vv. 17-20).
La acción transformadora tiene lugar cuando Jesús le dice que venda
lo que tiene, lo reparta entre los pobres y lo siga (v. 21).
El desenlace sucede cuando este hombre que es joven y rico no acep-
ta la invitación de Jesús y se marcha (v. 22).
Propiamente no hay una situación final, porque lo que sigue es una
especie de epílogo donde Jesús se concentra en sus discípulos para
instruirlos sobre la cuestión de las riquezas (vv. 23-30). La parte
donde se encuentra la intervención de Pedro (vv. 27-30) se corres-
ponde con una segunda enseñanza de Jesús sobre el mismo asunto.
El escenario. El escenario del relato es indeterminado. Se podría su-
poner que, geográficamente, es uno de camino a Jerusalén. No hay
indicaciones sobre la dimensión temporal del escenario. En la di-
mensión social-religioso del escenario se habla de riqueza y si se to-
ma en cuenta el marco religioso se habla de trono de gloria, vida
eterna y juicio.
EL DISCÍPULO PEDRO 113

Los personajes. Jesús es el personaje principal. Es un personaje re-


dondo. Si tomamos la escena desde el v. 16, a Jesús le preguntan y
responde; le dicen “maestro bueno”; manda al joven que venda lo
que tiene, lo dé a los pobres y luego lo siga. Además, se dirige a sus
discípulos y les enseña; es cuestionado por Pedro.
El joven rico es un personaje secundario, semi-redondo. Aparece
caracterizado como “uno” (v. 16), como “joven” (v. 20) y como al-
guien que “tenía muchos bienes” (v. 22); pregunta a Jesús; recibe
una respuesta; se marcha triste.
Los discípulos son un personaje secundario, semi-redondo: Jesús les
enseña; ellos se asombran; preguntan, siguen a Jesús; reciben res-
puesta de Jesús; juzgarán a las doce tribus.
Pedro es un personaje semi-redondo: Tiene las mismas característi-
cas de los discípulos, pero además él es quien pregunta a Jesús.
La focalización. La focalización es externa. Coincide con lo que cons-
tatará todo espectador de la escena y que el lector podría observar
por sí mismo. Se podría pensar que en el v. 25 hay una focalización
interna cuando los discípulos se llenaron de asombro.
El tiempo. La velocidad es normal; el tiempo del relato casi coincide
con el tiempo de la historia.
El punto de vista del narrador. Las riquezas son un impedimento para
el acceso al Reino de los cielos y lo son también para el seguimiento
de Jesús.

2. MATEO INTÉRPRETE
Mateo, al interpretar sus fuentes, busca proponer a su auditorio una
nueva actitud frente a la riqueza para que sea observada por los
seguidores de Jesús. Esta propuesta es alternativa a la del imperio y
a la lógica de los ricos de su época.
Aunque la escena completa es 19, 16-30, en este apartado sólo se
estudia la tercera sección (27-30) de la escena completa.

2.1 MATEO REELABORA EL RELATO DE MARCOS


La escena de Mt 19, 27-30, es una sub-sección de la secuencia de la
historia del “joven rico”.
114 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA RECOMPENSA…

Mateo recibe de Marcos el relato, pero lo enriquece. En Marcos,


simplemente se hace constar el hecho de que ellos han dejado todo,
y en Mateo se hacen explícitas las implicaciones por haberlo dejado
todo: ¿qué recibiremos, pues? De acuerdo con Marcos, Jesús responde
prometiendo una larga lista de recompensas ahora en este tiempo y
en la vida eterna. Mateo, significativamente, cambia todas las refe-
rencias al tiempo presente en Marcos a favor del orden futuro. Ma-
teo omite el dato de que también sufrirán persecuciones. La lista de
recompensas en Marcos se refiere a quienquiera que lo haya dejado
todo. En Mateo, primero se promete a los discípulos que serán parte
de la gloria del Hijo del hombre y serán partícipes del juicio de las
doce tribus de Israel, cosa que en Marcos está ausente, y comparte
con Marcos las recompensas para quienes dejen todo.

2.2 LOS DISCÍPULOS CONTRASTAN CON EL JOVEN RICO


La audiencia sabe que la riqueza es un distintivo clave de la posi-
ción social y un medio para ganar poder e influencia. El status del
individuo tiene relación directa con el patrimonio acumulado. Los
discípulos aparecerán aquí contrastados con la lógica que emerge
con este joven rico que no vende todo y tampoco sigue a Jesús.
Pedro, como portavoz de los doce, toma la palabra y dice: 1) lo he-
mos dejado todo y, 2) te hemos seguido. En contraste, el joven rico es
invitado a dejar la riqueza que posee (“vende lo que tienes y repár-
telo entre los pobres”) y luego puede seguir a Jesús. El resultado de
la invitación es una negación de este rico.
El rico, a diferencia de los discípulos, ha decidido que su prioridad
es la riqueza en vez de “ser perfecto” ‒aunque dice buscar serlo‒, en
vez de ser discípulo de Jesús. No quiere en principio renunciar a lo
suyo (muchos bienes) que en su contexto le confiere estatus de ho-
nor y posición de privilegio. En el fondo, opta no por el poder de
Dios y la lógica de su imperio, sino por la lógica de la riqueza, que
oprime y no se permite ser liberado de su pecado de obsesión por la
riqueza. Como contraste, los discípulos no han puesto su prioridad
en lo que tenían (aunque esto haya sido poco). Al joven rico, a dife-
rencia de los discípulos, se le pide que venda sus propiedades y que
el dinero resultante de la venta lo reparta entre los pobres. A los
discípulos simplemente se les pide que dejen familia, negocio, bar-
EL DISCÍPULO PEDRO 115

ca, redes, pero no se les pide que se deshagan de ellos. Al joven rico
sí le pide que se deshaga de su riqueza, pues ésta le impide la en-
trada a la vida eterna.
El rico no acepta la propuesta de Jesús y por lo mismo no quiere
arrepentirse de esa manera de vivir y de crear relaciones asimétricas
con la riqueza. Repartir el producto de la venta de sus bienes entre
los pobres es un acto de arrepentimiento, pues los pobres son los
explotados y marginados de ese sistema. Lo que se le pide no es un
simple desprendimiento de dar al que pide, o dar al necesitado sin
tocar las estructuras, sino que es un “desprendimiento” radical, que
va contra las estructuras del imperio. Es un acto de restitución como
medio para transformar estructuras injustas, prácticas y actitudes
jerárquicas. Es un llamado a una redistribución de la riqueza de
manera equitativa. Y a diferencia de los discípulos, este joven rico
decide poner en el primer lugar de sus prioridades sus riquezas, en
vez de una lógica que implica el bienestar de los pobres en el impe-
rio de Dios. Como contra parte, los discípulos sí han privilegiado la
lógica del reino, como su prioridad. ¿Cuál es el destino de los discí-
pulos que no han permanecido atrapados por la riqueza?
A diferencia del joven rico, para los discípulos, este dejar no implica
separación permanente, como lo indica, e. gr., la referencia a la sue-
gra de Pedro (8, 14). Ellos no lo han vendido todo, pero los bienes
conservados no les han impedido seguir a Jesús; se han separado de
eso por algo mucho más importante, reordenando sus prioridades y
normas culturales, de acuerdo con el imperio de Dios.

2.3 DESTINO ESCATOLÓGICO


A diferencia de Marcos, Mateo no pone el énfasis en las recompen-
sas para el momento presente, sino que son puestas para el futuro.
Este retraso de las recompensas puede interpretarse como una pos-
tura mateana que delimita el poder hoy, en medio de las comuni-
dades de seguidores de Jesús. En el tiempo presente ellos no deben
buscar posiciones que les brinden estatus o privilegios jerárquicos
(como en el caso del joven rico) que produzcan asimetrías en medio
de la comunidad. Todas las recompensas serán en el mundo por
venir y será una recompensa abundante. Pero algo del imperio de
Dios, incluidas nuevas relaciones socioeconómicas restructuradas,
116 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA RECOMPENSA…

es conocido en la familia de los discípulos de Jesús. No es un simple


llamado para que algo de esto suceda, sino que ya en las comuni-
dades había una cierta experiencia y vivencia de estos valores del
imperio de Dios.

2.4 INVERSIÓN DE DESTINOS


¿A qué se podrá referir el que muchos primeros serán últimos y muchos
últimos serán primeros? Parece que funciona como resumen para es-
tablecer una diferencia con el joven rico, miembro de la élite social
(primero), que ha rechazado la salvación y acabará sin ser parte del
reino en el día del juicio (último), en contraste con los discípulos
que lo han dejado todo (pasando a ser últimos en la escala social),
pero que por haber seguido fielmente a Jesús serán recompensados
abundantemente en el juicio (primeros). Pero también apunta a un
aviso: aunque ellos son primeros en el imperio de Dios por su in-
versión de valores y prácticas a favor del Reino, Jesús les previene
de que sin un seguimiento fiel y continuo pueden acabar excluidos
en el juico y ser, por tanto, últimos.

2.5 PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS


Teo-lógica. Jesús se opone y se resiste a la idea de que haya una vin-
culación directa de la riqueza con el favor divino, como si ésta fuera
un signo de aprobación de parte de Dios. Más bien muestra lo con-
trario.
Escatológica. Tener como prioridad los valores y prácticas del impe-
rio de Dios redundará en el día del juicio abundantemente y recibi-
rán la vida eterna. Ese destino escatológico aguarda a los discípulos
fieles a Jesús. Ese “día”, la salvación e imperio de Dios pondrá pun-
to final al opresivo mundo imperial dominado por las fuerzas del
mal.
Cristológica. Los discípulos y quienes dejan todo por seguir a Jesús
están asociados al triunfo final de Jesús y serán partícipes del impe-
rio de Dios.
Eclesiológica. En el imperio de Dios no cuentan las posiciones de
privilegio (joven rico), sino priorizar el seguimiento de Jesús y ac-
tuar conforme a los valores del imperio de Dios. La recompensa no
EL DISCÍPULO PEDRO 117

es para el hoy, sino que es escatológica, orientando así posibles


prácticas de gobierno como privilegio en el presente. La comunidad
de seguidores de Jesús no tendrá los criterios dominantes de los
ricos y poderosos que marginan y generan relaciones asimétricas.

3. MATEO EVANGELIZADOR

Confirmación de consensos
Mateo sabe, y la comunidad también, cuál es el rol que juega la ri-
queza en su contexto y orienta a su comunidad para que la riqueza
nunca sea la prioridad de los seguidores de Jesús. Mateo anima a
los seguidores de Jesús escatologizando las promesas de abundancia,
para que no pongan en el hoy la tentación de encontrar en la rique-
za un signo del reconocimiento de Dios y, al alertar contra sus peli-
gros, crea consensos.

Orientación de relaciones con el imperio


Mateo y la comunidad saben qué tipo de consecuencias han traído
la lógica económica imperial y, en concreto, saben del poder local
de los ricos. La riqueza manda en sus prácticas. Mateo anima a los
suyos para que vivan otra propuesta económica que genere relacio-
nes de justicia y de simetría, no como el joven rico que escucha la
palabra pero prefiere la lógica del imperio y definirse por su rique-
za. Ellos no se orientarán, como este joven, por su posición dentro
del imperio, sino por el seguimiento de Jesús.

Forja de identidad con relación a la comunidad de origen


Independientemente de su origen y de los roles que la riqueza juga-
ba en la tradición judía o en medio del mundo gentil, Mateo insiste
en dejarlo todo para seguir a Jesús. Unos y otros han de distanciarse
igualmente de la lógica económica del imperio y/o de la sinagoga.

Orientación de las relaciones internas


¿Cómo se supone que debe vivir la comunidad con los bienes y con
los que disponen de bienes? Mateo deja claro que en las relaciones
internas la riqueza es un impedimento, por lo que invita a de-
jar/vender todo a favor de los pobres (nueva lógica económica y
118 PEDRO PREGUNTA SOBRE LA RECOMPENSA…

comunitaria). La relación con la riqueza en la comunidad ha de ser


para crear relaciones de igualdad y de justicia. Cuando de riqueza y
bienes se trata, los pobres juegan un papel central en las relaciones
internas de la comunidad, pero no en sí mismos, sino como sujetos
privilegiados en la conformación de la nueva sociedad.

Configuración de las estructuras dentro de la comunidad


El Jesús de Mateo alerta a la comunidad sobre los peligros de la
riqueza (ser rico), y sobre las consecuencias que esto suele acarrear:
primero en la sociedad con honor, prestigio, etc., para que no sea así
entre ellos. No quiere que en el hoy de la comunidad caigan en esas
tentaciones y por lo mismo escatologiza las consecuencias del dejar
todo y seguir a Jesús. Su recompensa será grande, pero en el día del
juicio.

Liminalidad
Aceptar seguir a Jesús significa unirse a una nueva comunidad, no
jerárquica y central, sino justa y marginal; una comunidad donde
no tiene importancia el linaje, la riqueza heredada o adquirida, la
jerarquía, el deseo de “gobernar” a los demás, sino hacer la volun-
tad de Dios con prácticas económicas justas. Haciendo esto, obvia-
mente se colocan en los márgenes de la sociedad.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Pedro es caracterizado con un perfil ligeramente negativo. A prime-
ra vista, parecería más bien que Pedro tiene una caracterización
narrativa positiva, pues es portavoz a partir de su propia decisión.
Nadie lo obligó o le pidió que preguntara a Jesús. Pero si se observa
más detenidamente, Pedro pregunta como ansioso de recibir una
respuesta positiva, o al menos interesado en recibir respuesta posi-
tiva para él y los demás. Él está interesado más en la recompensa
que en el seguimiento, mostrando que aunque algo entiende ‒pues
él y los demás han optado por poner como prioritario la lógica e
imperio de Dios, dejando en segundo término sus bienes y que por
lo tanto los bienes no han constituido un obstáculo para Pedro (y
EL DISCÍPULO PEDRO 119

los demás) en el seguimiento de Jesús‒, no comprende bien, sigue


en conflicto ideológico con Jesús: está preocupado por la recompen-
sa.

2. FUNCIÓN

2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO

A nivel del relato


La pregunta que Pedro formula a Jesús abre la puerta para que éste
les brinde una respuesta sobre el destino escatológico para ellos y
para quienes como ellos lo hayan dejado todo para seguirlo.
A nivel del discurso. El lector implícito inicia identificándose con Pe-
dro que pregunta por el destino de los doce, pero termina identifi-
cándose con Jesús que traslada al mundo escatológico la recompen-
sa y por mismo corrigiendo el ansia de Pedro por recibir una res-
puesta positiva para el ahora también. El lector sabe que esa recom-
pensa será escatológica.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


El retrato de Pedro que tiene un perfil ligeramente negativo funcio-
na para corregir la perspectiva de los discípulos sobre su relación
con la riqueza.
Jesús les enseña que en este tiempo presente no deben buscar posi-
ciones que les confieran estatus o privilegios jerárquicos ‒ser prime-
ros (como en el caso del joven rico)‒ que produzcan asimetrías en
medio de la comunidad. Todas las recompensas serán en el mundo
por venir y será una recompensa abundante. Mientras tanto, todos
los seguidores de Jesús tienen que vivir igualitariamente.
11. PEDRO ASEGURA NO ESCANDALIZARSE
ANTE LA MUERTE PRÓXIMA DE
JESÚS (MT 26, 30-35)
Eduardo E. Sota García

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y SOCIO-RETÓRICO


1. MATEO NARRADOR
1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO
El episodio se encuentra en el quinto bloque narrativo, en el cual Je-
sús, en Jerusalén, enfrenta al poder y es asesinado (21, 1 a 27, 66).

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


30 Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos. 31 Entonces
les dice Jesús: “Todos vosotros vais a escandalizaros de mí esta noche,
porque está escrito: «Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del reba-
ño». 32 Mas después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea”.
33 Pedro intervino y le dijo: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca

me escandalizaré”. 34 Jesús le dijo: “Yo te aseguro: esta misma noche, antes


que el gallo cante, me habrás negado tres veces”. 35 Dícele Pedro: “Aunque
tenga que morir contigo, yo no te negaré”. Y lo mismo dijeron también
todos los discípulos.

La escena en cuestión se encuentra después de la cena de despedida


de Jesús y sus discípulos (26, 20-29) y antes de la escena en la que
122 PEDRO ASEGURA NO ESCANDALIZARSE…

Jesús va con sus discípulos a Getsemaní en el monte de los Olivos


(26, 36-46).

1.3 ANÁLISIS NARRATIVO DEL MICRO-RELATO


LA TRAMA. Situación inicial. Salen hacia el monto de los Olivos y Je-
sús les afirma que esa misma noche todos se escandalizarán de él;
pero que después de su resurrección irá delante de ellos a Galilea
(30 a 32).
Nudo. Pedro plantea que, aunque los demás lo hagan, él nunca se
escandalizará de Jesús (33).
Giro. Jesús le afirma a Pedro que esa misma noche lo hará (34).
Desenlace. Pedro insiste en que no lo hará aunque tenga que morir
(35a).
Situación final. Los demás discípulos dicen lo mismo que Pedro
(35b).
LOS PERSONAJES. Jesús es un personaje redondo que toma la iniciati-
va, hace afirmaciones, es cuestionado por Pedro y a su vez le res-
ponde.
Pedro también es un personaje redondo que escucha a Jesús y dos
veces seguidas responde a Jesús negando sus afirmaciones.
Los discípulos son un personaje plano en todo el diálogo y sólo al
final repiten lo que Pedro afirmó.
EL ESCENARIO. El episodio tiene lugar en el huerto de Getsemaní,
lugar público en el cual Jesús se encuentra expuesto al poder de las
autoridades judías. Simbólicamente, si Jerusalén se relaciona con la
muerte de Jesús, la Galilea se relacionará con su resurrección.
LA TEMPORALIDAD. La escena es narrada a una velocidad normal.
LA FOCALIZACIÓN. Lo narrado es constatado por cualquier especta-
dor, por lo que es un relato con una focalización externa.
EL PUNTO DE VISTA. El narrador presenta a un Jesús que sabe que el
enfrentamiento con el poder imperial está llegando a su clímax y
que los discípulos no están preparados para ese momento; asimis-
mo, presenta a un Pedro que hace alarde de su fidelidad.
EL DISCÍPULO PEDRO 123

2. MATEO INTÉRPRETE

INTRODUCCIÓN
Mateo retoma un relato que encuentra en Marcos, respetando tam-
bién la delimitación del episodio. Los cambios redaccionales que le
incorpora, si bien son secundarios, son sin embargo capaces de re-
velarnos la intención del autor que es la de intensificar el alarde de
Pedro así como la facilidad con que tropezará y negará a Jesús.

2.1 INTERPRETACIÓN DEL EPISODIO


MT 26, 33-34
El que Mateo enfatice más que Marcos la primera afirmación de
Pedro (v. 33) (“yo nunca…”) y omita la expresión “dos veces” en
referencia al canto del gallo (v. 34), son sólo pequeños retoques de
la perícopa que toma de Marcos a través de los cuales realiza su
intención: destacar con más fuerza el alarde de Pedro así como la
facilidad de su rechazo.
En continuidad con lo anterior, se observa que la real importancia y
el significado de esta perícopa radican en el término “escandalizar”,
dado que Mateo la utiliza muchísimas veces (19) a lo largo de su
Evangelio ([Link]. 16, 23; 17, 27; 18, 6-9). De especial relevancia resulta
su uso en 16, 23 pues en ese pasaje y, a diferencia de Marcos, sólo
Mateo pone en boca de Jesús el término “escándalo”, aplicándoselo
a Pedro.
Así, el Pedro que el evangelio de Mateo quiere enfatizar es el de un
discípulo muy vulnerable y propenso a “escandalizarse" (tropezar-
se, caer) presentándolo como un rasgo central en el personaje Pe-
dro; se podría decir que es como el significado simbólico central del
retrato de Pedro.
En toda esta presentación no debe de olvidarse que Pedro funciona
como el portavoz y el representante de los discípulos, por lo que
todo lo dicho para Pedro se les aplica a los discípulos restantes.
124 PEDRO ASEGURA NO ESCANDALIZARSE…

2.2 LA FUNCIÓN DE MT 26, 30-35


Por tanto, este episodio sugiere que para Mateo, el ser “escándalo”
o “motivo de tropiezo” para otros era un muy serio problema del
que se debía ser consciente y para el que había que estar preparado.

2.3. PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS


Teo-lógica. Veladamente aparece El Padre de Jesús como el autor de
la futura resurrección.
Cristológica. Aparece un Jesús perfectamente consciente de que el
momento de la dura prueba se acerca. Jesús es el Buen Pastor que
será asesinado y cuyas ovejas serán dispersadas. Sin embargo, reen-
contrará a sus discípulos en Galilea
Eclesiológica. Pedro, como portavoz y símbolo de los discípulos, a
diferencia del Buen Pastor, alardea de una fortaleza de la que carece.
Este discipulado tropezará una y otra vez.
Escatológica. El episodio le asegura a la comunidad de discípulos
que a pesar del momento presente de difícil prueba, la resurrección
de Jesús asegura un futuro abierto para todos.

3. MATEO EVANGELIZADOR

CONSENSO COMUNITARIO
Mateo reafirma el consenso comunitario que existe acerca del peli-
gro latente que corre la comunidad de “escandalizarse”, es decir, de
que la fidelidad en Jesús tropiece y caiga especialmente en una so-
ciedad adversa como en la que viven.

ORIENTACIÓN DENTRO DEL MUNDO


El imperio tiene sus pretensiones: herirá al pastor y dispersará a su
rebaño. Por ello hay que estar atentos a no tropezar y caer negando
así a Jesús. Con este fin, Mateo inspira confianza a la comunidad
que vive en ese entorno difícil; confiar en que a pesar de todas las
pruebas y de todas las dudas y caídas que sufran, Jesús resucitado
estará con ellos.
EL DISCÍPULO PEDRO 125

LIMINALIDAD
El discipulado vivido en medio de una sociedad adversa implica
una lucha constante por no tropezar y caer. Nadie está a salvo de
esto: ni Pedro ni los discípulos ni nadie. Por ello critica y advierte en
contra de la excesiva confianza del discípulo.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
Pedro aparece con gran iniciativa y buena disposición pero de fácil
tropiezo. Demuestra gran cercanía con Jesús.

2. FUNCIÓN

2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO


A nivel del relato. Pedro queda caracterizado como portavoz de to-
dos los discípulos que están dispuestos a entregar su vida por Jesús
por encima de cualquier peligro.
A nivel del discurso. El lector implícito del texto de Mateo ve en Pe-
dro la buena disposición de los discípulos, pero sabe que esa buena
disposición, llegado el momento, se derrumbará.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


Funciona para modelar al discípulo ideal de la comunidad de Ma-
teo que debe de saber que el imperio exigirá del discípulo la dispo-
sición de entregar su vida para lo que tendrá que estar preparado.
12. PEDRO Y LA ORACIÓN DE JESÚS EN
GETSEMANÍ (MT 26, 36-46)
Jorge Domínguez R.

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y SOCIO-RETÓRICO


1. MATEO NARRADOR
1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO
El episodio de la angustia en Getsemaní (Mt 26, 36-46) se encuentra
en la quinta unidad narrativa «Jesús en Jerusalén: conflicto y muer-
te» (cc. 21-27), y más específicamente en la primera parte del «Rela-
to de la pasión» 26, 1-75.
Hasta ahora, Jesús se ha mostrado resuelto en su compromiso con el
imperio de Dios y en la aceptación de la muerte que lo aguarda por
su enfrentamiento con la élite política y religiosa. La escena en Get-
semaní, sin embargo, describe su gran angustia y lucha interior ante
la inminencia del martirio.

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


En el episodio anterior, Jesús anuncia a sus discípulos que se van a
escandalizar de él y Pedro y los discípulos rechazan que lo negarán
(26, 30-35). Un nuevo episodio se inicia en el v. 36, porque hay una
nueva acción y un cambio de escenario: “Entonces va Jesús con ellos
a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos…”, etc.
El episodio termina con la orden de Jesús en el v. 46: “’¡Pónganse de
pie!, ¡vámonos! Miren que el que me va a entregar se acerca’”. En el
128 PEDRO Y LA ORACIÓN DE JESÚS EN GETSEMANÍ

v. 47 aparece un nuevo personaje: “Judas… acompañado de un


grupo numeroso…”, y se inicia una nueva acción, el prendimiento
de Jesús.

1.3 ESTRUCTURA NARRATIVA


LA TRAMA
La situación inicial tiene lugar cuando Jesús deja sentados a los dis-
cípulos y se retira a orar (vv. 36).
El nudo acontece cuando, acompañado de Pedro y los dos hijos de
Zebedeo, siente tristeza y angustia y les pide que se queden con él y
le acompañen en su vigilia. El giro se da cuando en tres ocasiones
hace oración a su Padre y encuentra dormidos a sus discípulos vv.
37-45a). El desenlace tiene lugar cuando anuncia a sus discípulos
que ha llegado su hora y va a ser entregado en manos de los peca-
dores (vv. 45b). La situación final consiste en la orden que da a sus
discípulos de levantarse y partir porque está cerca el que lo va a
entregar (v. 46).

LOS PERSONAJES
Jesús es el personaje central y redondo. Se dirige con sus discípulos
a Getsemaní. Les da orden de sentarse mientras va a orar. Se hace
acompañar por tres de ellos y comienza a sentir tristeza y angustia.
Se dirige a estos tres discípulos; una especie de círculo íntimo, co-
municándoles su aguda tristeza y les pide quedarse y velar con él.
Tres veces hace oración de súplica a su Padre. Después de cada ora-
ción va con sus discípulos y los encuentra dormidos. La primera
vez que los encuentra dormidos los reprocha en la persona de Pe-
dro su representante. La tercera vez les dice que ya pueden dormir
y descansar lo que queda de tiempo. Después les anuncia que ha
llegado su hora y va a ser entregado en manos de los pecadores.
Finalmente da la orden a sus discípulos de levantarse e irse con él
ante la cercanía del que lo va a entregar.
Los discípulos son personajes planos. Van con Jesús a Getsemaní;
reciben la orden de permanecer sentados mientras él va a orar. Los
discípulos Pedro y los hijos de Zebedeo son personajes semirredon-
dos. Son llevados por Jesús cuando se retira a hacer oración. Reci-
ben la comunicación de Jesús sobre su tristeza y son invitados a
EL DISCÍPULO PEDRO 129

quedarse y velar con él. Después de las tres ocasiones en que Jesús
hace oración son encontrados dormidos. En la primera, son repro-
chados por Jesús en la persona de Pedro por no haber velado con él.
Después de la tercera, Jesús les dice que ya pueden dormir y des-
cansar porque ha llegado la hora en que va a ser entregado. Final-
mente, reciben la orden de Jesús de levantase e irse porque está cer-
ca el que lo va a entregar.

EL ESCENARIO
El escenario es un lugar llamado Getsemaní, en hebreo “lugar de
aceitunas”. Geográficamente este “campo” (χῶριον) está emplazado
en la vertiente oriental del valle del Cedrón, en la ladera occidental
del monte de los Olivos.
El escenario tiene una significación socio-política y religiosa pues el
monte de los Olivos, situado al este de Jerusalén y separado de esta
ciudad por el valle del Cedrón, fue el escenario donde Jesús pro-
nunció su discurso escatológico (Mt 24, 3). Ya en Zac 14 es un lugar
de la victoria escatológica de Dios.

EL TIEMPO
El tiempo de la narración es normal en relación a lo contado.

LA FOCALIZACIÓN
La focalización de todos los personajes en general es externa. Pero
también, en varias ocasiones, la focalización del personaje Jesús es
interna. El narrador nos informa que “empezó a entristecerse e in-
quietarse”. Nos comunica el contenido explícito de su oración diri-
gida al Padre.

EL PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR


El narrador nos muestra a Jesús aceptando la misión de su Padre en
actitud de confianza y obediencia. Esta confianza y obediencia se
manifiesta en su oración al Padre. La oración es dirigida desde una
situación de tristeza y angustia. En esta situación crucial, un círculo
íntimo de discípulos entre los que se encuentra Pedro es incapaz de
velar con él. A pesar de eso Jesús los invita a acompañarlo en su
130 PEDRO Y LA ORACIÓN DE JESÚS EN GETSEMANÍ

prendimiento resultado de la traición de Judas, otro de sus discípu-


los.

2. MATEO INTÉRPRETE

2.1 MATEO SIGUE LA FUENTE MARCOS


Básicamente, Mateo sigue la narración de su fuente Marcos (Mc 14,
38-42). Los cambios son mínimos. Mateo reduce típicamente el
círculo íntimo a Pedro y a los “hijos de Zebedeo”, en vez de nom-
brar a Santiago y a Juan en el versículo 37. En el versículo 40, Mateo
omite el arameo “Simón” (cfr. Mc 14, 37), y en el versículo 43, su-
prime igualmente el comentario marcano de que “los discípulos no
sabían que responder” a Jesús, recordando la omisión paralela de
Mateo de la supuesta mudez de Pedro, en el relato de Marcos de la
transfiguración (Mc 9, 6).

2.2 JESÚS ANTE LA INMINENCIA DEL MARTIRIO


Hasta ahora, Jesús se ha mostrado resuelto en su compromiso con el
imperio de Dios y en la aceptación de la muerte que lo aguarda por
su enfrentamiento con la elite política y religiosa. Esta escena, sin
embargo, describe su gran angustia y lucha interior ante la inmi-
nencia del martirio.
Jesús se retira a orar en compañía de tres discípulos (26, 36-37a). El epi-
sodio se desarrolla en un huerto llamado Getsemaní. Jesús es
acompañado por sus discípulos, estos reciben la orden de sentarse y
esperar a Jesús mientras va a orar. Sin embargo, Jesús se hace
acompañar por Pedro y los dos hijos de Zebedeo. Estos tres discípu-
los forman una especie de círculo íntimo.
Ellos (con Andrés, aquí ausente), además de ser los primeros a los
que llamó Jesús (4, 18-22; cfr. 10, 2), presenciaron la transfiguración
en 17, 1-8. Santiago y Juan, con intervención de su madre, trataron
de obtener los puestos mejores en el imperio de Dios y declararon
confiadamente que podían beber el mismo cáliz que Jesús o com-
partir su sufrimiento (20, 20-24). Su confianza está a punto de de-
mostrarse injustificada. Como a Pedro (16, 22), les cuesta entender
la cruz como una consecuencia de la fidelidad de Jesús y como pre-
paración para el establecimiento del imperio de Dios. Aun habiendo
EL DISCÍPULO PEDRO 131

predicho su deserción, Jesús busca inútilmente en ellos apoyo y


solidaridad.
Jesús comunica a los tres discípulos su tristeza y su angustia y los invita a
velar con él (26, 37b-38). Tres de los anteriores usos del verbo entris-
tecerse han expresado angustia en situaciones de peligro y de ame-
naza (17, 23; 18, 31; 19, 22; cfr. 14, 9; Sal 55, 2; Tob 3, 1.10). La frase
triste está (lit., “desfallece”) mi alma cita un estribillo de los salmos
de lamentación (Sal 42, 5.11; 43, 5) en que el salmista se desespera
de enemigos opresores y de un Dios que parece indiferente (Sal 42,
9-10; 43, 1-2; cfr. 55, 16).
Jesús se aparta de sus discípulos para hacer oración (26, 39). Jesús ha
orado a solas anteriormente (14, 23). Pero en el cap. 26 se subraya
crecientemente su aislamiento. Primero, con la separación física de
la mayoría de los discípulos (26, 36), y aquí de los tres que ha toma-
do consigo; luego, con el continuo sueño de ellos; más tarde, con la
traición de Judas, y por último, supremamente, con el silencio de
Dios, que no responde a sus repetidas y desesperadas plegarias.
Jesús ora en una posición de angustia y desesperación (Nm 14, 5; 1
Sm 20, 41; 2 Sm 9, 6). Y suplica a su Padre que le sea evitada la
muerte por crucifixión. Ejemplificando su propia enseñanza de 6, 9,
se dirige a Dios como Padre (cfr. 5, 16; 11, 25; 23, 9; 26, 29) y ruega
ser librado del terror y la humillación de la muerte en cruz (vid. 16,
24). El cáliz (en contexto y coherencia con 20, 22) hace referencia al
terrible sufrimiento de la crucifixión.
Aunque hasta el presente ha sido animoso, ahora Jesús está espan-
tado ante lo que le espera si es fiel a su encomienda. Pedir a Dios
que cambie de planes no es insólito ni constituye una deslealtad en
la tradición bíblica (Moisés [Ex 32, 10, 14]; Ezequías [2 Re 20, 1-6];
Judas Macabeo [1Mac 3, 58-601). Jesús acepta hacer la voluntad di-
vina. Pero la lucha continúa durante dos nuevos momentos de ora-
ción.
Jesús se dirige por primera vez a los discípulos (v. 40-41). Los discípulos
han sido incapaces de cumplir el encargo de Jesús de quedarse allí
velando con él (26, 38). Entonces Jesús les hace un primer reproche
y les manda velar y orar para no caer en la tentación. El reproche y
el mandato van dirigidos a Pedro como el representante del grupo.
La referencia de Jesús al tiempo de prueba refleja la sexta petición
132 PEDRO Y LA ORACIÓN DE JESÚS EN GETSEMANÍ

del padrenuestro (6, 13a). El mandato de Jesús concierne a la tenta-


ción de dudar de la fidelidad divina o de la voluntad de Dios para
llevar a cabo sus propios planes.
La tentación de dudar de los planes de Dios, así como de la bondad,
fidelidad y capacidad divina, no está lejos de Jesús ni de los discí-
pulos en la narración ni de la audiencia de Mateo. A menos que los
discípulos entiendan realmente que la muerte de Jesús es una con-
secuencia de su encomienda y no el final de los planes de Dios de
instaurar su imperio, propenderán a dudar de la voluntad y capaci-
dad de Dios de llevar a cabo sus planes frente a la oposición del
inicuo poder humano ahora imperante. Jesús los insta a orar para
que no caigan en la desesperanza; para que no concluyan que Dios
está ausente, inactivo, o que la muerte de Jesús supone la derrota o
al menos la neutralización del poder divino.
Aunque los discípulos (¿y Jesús?) esperan guardar la fidelidad de-
bida a los planes de Dios (espíritu), tendrán que luchar para sobre-
ponerse a la flaqueza (carne).
Jesús retoma por segunda vez la oración y después vuelve a encontrar
dormidos a sus discípulos (vv. 42-43). La lucha de Jesús continúa en
otro momento de oración. Jesús expresa a su Padre la aceptación de
las consecuencias de ser fiel a su voluntad, citando la tercera peti-
ción del padrenuestro.
Jesús retoma por tercera vez la oración reiterando su contenido (26, 44). Al
volver nuevamente a sus discípulos, los encuentra otra vez dormi-
dos y les advierte que ha llegado el punto en que ya no se lo pueden
permitir pues su hora ha llegado y va a ser entregado (26, 45). La
hora de Jesús parece ser toda la serie de sucesos que comprenden su
muerte y resurrección. Ser entregado implica la traición de Judas, el
antagonismo de la élite, los planes de Dios y el consentimiento de
Jesús. Los “pecadores” a los que va a ser entregado son la élite reli-
giosa y política responsable de la muerte de Jesús.
Finalmente, Jesús manda a sus discípulos a acompañarlo al encuentro del
traidor (10, 4; 26, 14-16.25) que ya ha llegado (Mt 26, 46). El traidor y
la hora van unidos.
EL DISCÍPULO PEDRO 133

2.3 PEDRO REPRESENTANTE DE LOS DISCÍPULOS


Hay un acento decidido en Pedro en la escena del jardín de Getse-
maní. Mateo omite la referencia de Marcos a los nombres propios
de Santiago y Juan (Mt 26, 37 // Mc 14, 33) y dice: “y tomando con
él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo”. Esto refleja que Mateo, a
diferencia de los otros evangelistas, tiende a no mencionar discípu-
los específicos (cfr. 20, 20; 24, 1.3; 28, 7). Pero en este caso, Mateo
excluye los nombres de los otros discípulos de manera que el énfa-
sis se deja en Pedro (cfr. 8, 14). El énfasis en el nombre de Pedro
focaliza la atención en Pedro, el individuo, como el discípulo repre-
sentativo que va al jardín con Jesús.
En 26, 40, Jesús regresa a los discípulos (Mc tiene αυτοῦ) después
de su tiempo de oración y los encuentra durmiendo. Jesús se dirige
entonces a Pedro, “¿con que no han podido velar una hora conmi-
go?” El punto interesante aquí es que aunque se dirige específica-
mente a Pedro, la forma verbal “no han podido velar” es plural en
Mt (ἰσχύσατε), pero singular en Mc (ἴσχυσας, Mc 14, 37). Mateo ha
incluido a los otros discípulos en la admonición, pero puesto que
Pedro es su líder y representante, a él se dirige Jesús. Mateo enfoca
a Pedro, pero revela que Jesús piensa también en los otros.

2.4 LÍNEAS TEOLÓGICAS DE LA INTERPRETACIÓN MATEANA


Perspectiva teo-lógica. El Padre de Jesús recibe la oración del Hijo. En
ella, desde la angustia y la tristeza, le expresa fidelidad y obedien-
cia en el cumplimiento de su voluntad que lo ha está confrontando
con la muerte.
Perspectiva cristológica. Jesús desde la angustia y la tristeza que le
causa su próxima muerte, manifiesta en su oración la fidelidad y
obediencia a la misión que Él le ha confiado. Decididamente sale al
encuentro del discípulo traidor que lo va a entregar.
Perspectiva antropológica. Jesús experimenta tristeza y angustia ante
su muerte inmediata. Se hace acompañar por sus discípulos, expe-
rimenta falta de acompañamiento por parte de ellos.
Perspectiva eclesiológica. Un número íntimo de discípulos entre los
que se encuentra Pedro, su representante, muestra el comporta-
miento ambiguo de la comunidad eclesial seguidora de Jesús.
134 PEDRO Y LA ORACIÓN DE JESÚS EN GETSEMANÍ

Acepta la invitación; no puede acompañar a Jesús; es reprochada y


animada por él ante la tentación de la persecución; finalmente es
invitada a acompañar a Jesús en su prendimiento, inicio de su pa-
sión.
Perspectiva ética. La fidelidad y obediencia de Jesús a la voluntad de
su Padre expresada en su oración es paradigma ético para los discí-
pulos. Por otra parte, Jesús muestra a sus discípulos que el cumpli-
miento de la voluntad del Padre debe ir acompañado por la oración
confiada y suplicante.

3. EVANGELIZADOR
Construcción de consenso comunitario. Ser iglesia es aceptar la revela-
ción de Dios en Jesús. Jesús afrontó la muerte como testimonio de
confianza y obediencia a su Padre. El resucitado, el Cristo que envió
a la comunidad a evangelizar, es el Jesús triste, angustiado, obe-
diente, hasta asumir la muerte para proclama el designio de vida
del Reinar de Dios.
Guiar las relaciones exteriores. El mesianismo de Jesús que pasa por la
persecución y la muerte se distancia de las ideas mesiánicas belico-
sas. El mesianismo de Jesús es un plan alternativo a las diferentes
expectativas mesiánicas de Oriente, cuyos representantes esperaban
una violenta sustitución de la dominación romana del mundo. El
dominio de Jesús, que pasa por la conflictividad y la muerte, es una
alternativa a cualquier forma de dominación del mundo.
Forjar una identidad separada de la religión de origen. El estilo de vida
de la comunidad mateana conformado por la praxis de Jesús culmi-
nada en su muerte y resurrección le da identidad ante el judaísmo
sinagogal y ante el Imperio romano.
Orientar las relaciones internas de la comunidad. Tanto los judeo-
cristianos como los gentil-cristianos de la comunidad mateana que-
dan integrados en un discipulado que cree, vive y espera en el
Reinar de Dios a la manera de Jesús. En la realización de ese disci-
pulado que implica pasión y muerte, todos los discípulos y discípu-
las tienen un referente común, la confianza y obediencia de Jesús.
Configurar una estructura de autoridad. En la comunidad nadie debe
buscar otro poder que el servicio a la causa del Reino de Dios a la
EL DISCÍPULO PEDRO 135

manera de Jesús. Para Jesús y para el discipulado, el poder del ser-


vicio y del servicio que afronta la muerte es el que lleva al cumpli-
miento de la voluntad del Padre común.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
En Getsemaní, Jesús se retira a hacer oración y toma consigo a Pe-
dro y a los dos hijos de Zebedeo. Los hermanos que no habían com-
prendido la identidad y misión de Jesús, juntamente con Pedro, son
tomados por Jesús para acompañarle en su oración antes de ser en-
tregado y aprendido.
Durante su oración, Jesús se dirige tres veces a los discípulos que le
acompañan y los encuentra dormidos.
La primera vez que Jesús se dirige a los discípulos acompañantes los
encuentra dormidos y se dirige explícita y directamente a Pedro. Je-
sús dirige un reproche a todos los discípulos por no velar con Jesús.
No se relata ninguna reacción de Pedro ni el narrador hace algún
comentario sobre el comportamiento de Pedro.
El reproche hecho por Jesús a Pedro y a los discípulos da lugar a
que les dé una enseñanza sobre el comportamiento que deberían
tener en el momento de prueba que comparten con Jesús.
Jesús les enseña que deben velar y orar para no caer en la tentación.
Para no huir ante la persecución y la muerte que deben afrontar por
ser discípulos suyos. La vigilancia y la oración se hacen necesarias
también porque Jesús afirma que si bien el espíritu está pronto la
carne es débil.
Esta enseñanza de Jesús a Pedro y a los discípulos tiene como refe-
rencia experiencial el contenido mismo de la oración antecedente de
Jesús (v. 39). Por un parte, quisiera que pasara de él la copa del su-
frimiento y de la muerte. Pero por otra, Jesús conforma su compor-
tamiento a las consecuencias de cumplir la voluntad de su Padre.
“pero no sea lo que yo quiero sino como quieras tú” (v. 40).
Por tanto, el retrato de Pedro, representativo de los discípulos es
negativo. Negativo es también el retrato de los discípulos en las dos
veces subsecuentes en que Jesús se dirige a sus discípulos. Pedro
136 PEDRO Y LA ORACIÓN DE JESÚS EN GETSEMANÍ

forma parte del grupo de los tres discípulos que siguen dormidos y
a quienes finalmente se dice que ya no pueden dormir ni descansar
porque ha llegado la hora en que Jesús va a ser entregado (v. 46).

2. FUNCIÓN

2.1. FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DEL RELATO


En el mundo del relato. En este ocasión, Mateo presenta a Pedro como
representativo de los discípulos y realizando un inadecuado y re-
prochable acompañamiento de Jesús. De hecho, Jesús, al ir con los
discípulos que le acompañan, los encuentra dormidos y entonces se
dirige a Pedro un reproche que es para los tres discípulos. Mateo
enfoca a Pedro, pero revela lo que Jesús propone también a los otros
discípulos.
Pedro y los discípulos han sucumbido a la debilidad de la carne
aunque su espíritu está pronto. No han sabido velar ni orar con Je-
sús. Pero este comportamiento da ocasión a la enseñanza de Jesús
sobre el comportamiento alternativo que debían tener los discípulos
en esa situación crucial de fidelidad al Padre.
En el mundo del discurso. Este retrato negativo de Pedro y de los dis-
cípulos, adquiere, por contraste, su eficacia para el lector implícito.
No se identifica con los discípulos, pero descubre como debe ser el
comportamiento del discípulo ideal ante el sufrimiento y la proxi-
midad de la muerte.
El lector implícito y la audiencia orientada del evangelio mateano se
ven exigidos a velar y orar con Jesús para conformar su vida de
discipulado. Esto es indispensable en la persecución y la confronta-
ción por ser discípulos de Jesús.

2.2. LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DEL RELATO


La audiencia orientada y los oyentes/lectores del relato mateano
descubren en el comportamiento y las palabras de Jesús una dimen-
sión constitutiva del discipulado ideal en los momentos de persecu-
ción y martirio/testimonio. El discípulo debe mantenerse en con-
fianza y obediencia al Padre como Jesús la tiene y exige que sus
discípulos la tengan.
13. PEDRO NIEGA A JESÚS (MT 26, 69-75)
David Bobadilla

I. ANÁLISIS NARRATIVO Y RETÓRICO-SOCIAL


1. MATEO NARRADOR
1.1 UBICACIÓN DEL EPISODIO EN LA TRAMA NARRATIVA DE MATEO
El episodio de las negaciones de Pedro (Mt 26, 69-75) se encuentra
en la quinta unidad narrativa «Jesús en Jerusalén: conflicto y muer-
te» (cc. 21-27), y más específicamente en la primera parte del «Rela-
to de la pasión» (26, 1-75). El incidente clave de la quinta unidad
narrativa es la llegada de Jesús a Jerusalén y su conflicto con los
dirigentes religiosos en el templo. Este último suceso conduce al
enfrentamiento definitivo con los dirigentes religiosos (caps. 22-23)
y precipita la crucifixión (caps. 26-27). En los caps. 24-25, Jesús ha
enseñado a los discípulos sobre el final de esta era y sobre el papel
que, a su regreso en triunfo, él mismo desempeñará como juez del
mundo que destruye el poder romano. Su crucifixión a manos de
sus enemigos no es una derrota, sino el modo de favorecer los salví-
ficos planes divinos para que se instaure el imperio o reinado de
Dios.
138 PEDRO NIEGA A JESÚS

1.2 DELIMITACIÓN DEL EPISODIO


El episodio se inicia después del relato de la comparecencia de Jesús
ante el Sanedrín (Mt 26, 57-66) y de las burlas de los soldados sobre
la capacidad profética de Jesús (Mt 26, 67-68); y termina antes de Mt
27, 1-2 (inicio de la segunda parte del relato de la pasión), donde
hay un cambio de tiempo: «llegada de la mañana» (v. 1) y un cam-
bio de personajes: «los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo»
llevan y entregan a Jesús a Pilato (v. 2).

1.3 UNIDAD NARRATIVA


LA TRAMA
La situación inicial presenta a Pedro «sentado fuera en el patio» (v.
69a). La presencia de Pedro en el palacio del sumo sacerdote fue
señalada en 26, 58, después de la traición de Judas (26, 47-56a) y de
la huida de todos los discípulos (26, 56b).
El nudo lo constituye las tres negaciones (vv. 69b-74a) que se desa-
rrollan paralelamente, engarzadas por algunas palabras clave co-
munes. Pero el paralelismo constituye sólo el trasfondo para la pro-
gresión dramática desde la primera negación a la tercera.
El giro viene con el canto del gallo (v. 74b), pues provoca que Pedro
recuerde la predicción de Jesús en 26, 34, contra la que él protestó
en aquel momento enérgicamente: «Antes que el gallo cante, me
habrás negado tres veces» (v. 75a). Notemos que de las palabras de
Jesús del v. 34, se ha suprimido aquí la referencia «esta misma no-
che».
El desenlace muestra a Pedro que sale del palacio del Sumo Sacerdo-
te, así se libra del asedio de aquellos que le preguntan sobre su rela-
ción con Jesús, y «rompió a llorar amargamente» (v. 75b). El sentido
del llanto no es explicitado por el narrador. En todo caso, Pedro
toma conciencia de la distancia que media entre su intención (cfr.
Mt 26, 33.35) y su realidad. Esta es la última aparición de Pedro en
el relato mateano.

LOS PERSONAJES
Aunque Jesús no interviene directamente en el episodio de las nega-
ciones, es la referencia a su persona la que hace progresar el relato.
EL DISCÍPULO PEDRO 139

En la primera negación se hace referencia a Jesús como el Galileo,


mientras que en la segunda se le llama Jesús de Nazaret. En ambos
casos se pone de manifiesto su condición de extraño, de marginal e
inferior con respecto al centro que es Jerusalén.
Pedro es el personaje principal y redondo de todo el episodio. Pri-
mero, se le acerca una criada que se limita a hablarle (v. 69); luego
otra que se dirige a los presentes a propósito de él (v. 71), y final-
mente le interpelan muchos de los allí presentes (v. 73). Pedro co-
mienza diciendo que no sabe nada (v. 70); luego niega a Jesús direc-
tamente «con juramento» (v. 72), y la tercera vez maldice y jura (v.
74a). Sólo después del canto del gallo (v. 74b), Pedro recuerda las
palabras de Jesús, sale del palacio del sumo sacerdote y llora amar-
gamente (v. 75).
Las personas que interpelan a Pedro son personajes secundarios. El
narrador no las caracteriza por su nombre sino, al menos en las dos
primeras negaciones, por su condición social: son mujeres y criadas.
Lo que estos personajes dicen, y que Pedro niega, es verdad: ha es-
tado con Jesús y forma parte de su grupo.

EL ESCENARIO
El escenario en el que se desarrollan las negaciones de Pedro es reli-
gioso-político. Es el mismo que se menciona en Mt 26, 58: Pedro se
encuentra en el palacio del sumo sacerdote, lugar donde llevaron a
Jesús después de su prendimiento en el monte de los Olivos.
A medida que se desarrollan las negaciones, Pedro se desplaza cada
vez más hacia fuera: del patio (v. 69), al portal (v. 71) y de allí fi-
nalmente al aire libre (v. 75).

EL TIEMPO
El tiempo de la narración es normal en relación a lo contado. Por la
precisión «entretanto» (v. 69), el episodio de las negaciones de Pe-
dro se desarrolla al mismo tiempo que la comparecencia de Jesús
ante el Sanedrín. Y está relacionado analépticamente con la escena
de la profecía de Jesús sobre Pedro en 26, 34.
140 PEDRO NIEGA A JESÚS

LA FOCALIZACIÓN
La focalización de los personajes y del desarrollo del relato es exter-
na. Pero existe una focalización interna en el v. 75, donde el narra-
dor informa que Pedro «se acordó» de lo dicho por Jesús.

EL PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR


Este episodio significa un momento culminante dentro de la histo-
ria de la pasión: Judas abandona a su maestro (v. 14); luego lo hacen
los otros discípulos (v. 56b), y al final, en dramáticas circunstancias,
lo hace también el discípulo Pedro con sus negaciones.
Pedro aparece como contrafigura de Jesús. El narrador señala que
Pedro negó a Jesús «delante de todos». Esta expresión recuerda el
logion de Mt 10, 33: «pero a quien me niegue ante los hombres, lo
negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos». Por otra
parte, Jesús está en ese momento ante el tribunal judío, donde no
niega sino confiesa su identidad.
Desde el punto de vista del discipulado en el evangelio de Mateo,
con las negaciones el narrador presenta un retrato negativo del dis-
cípulo Pedro, el primer discípulo (4, 18-20; 10, 2), la roca de la igle-
sia (16, 18), que hasta ahora había seguido a Jesús, siquiera de lejos
(26, 58). Sólo la referencia que Pedro lloró «amargamente» reivindi-
ca en algo al discípulo.

2. MATEO INTÉRPRETE

1. MATEO REELABORA EL RELATO MARCANO


La fuente de Mt 26, 69-75 es Mc 14, 66-72. Mateo reditó su fuente
con destreza: creó la mayor parte de los nexos entre las distintas
negaciones, y las progresiones desde la primera a la tercera, dándo-
le mayor unidad y dramatismo a la narración. Eliminó, además,
unos pocos detalles superfluos.

CAMBIOS EN EL RELATO DE MATEO


El narrador subraya que la primera negación de Pedro fue «delante
de todos» (v. 70); la segunda, «con juramento» (v. 72), y al final
añade que Pedro lloró «amargamente» (v. 75). Al agregar estos ele-
mentos, Mateo logra un mayor dramatismo de todo el episodio.
EL DISCÍPULO PEDRO 141

El relato mateano también agrega en la segunda negación las pala-


bras de Pedro: «¡Yo no conozco a ese hombre!» (v. 72b). Pedro evita
pronunciar el nombre de Jesús; de esta manera, la negación se hace
más intensa y personal.
En Mateo, el gallo canta sólo una vez al final del episodio (Mt 26,
74b), mientras que en Marcos lo hace dos veces: después de la pri-
mera y de la tercera negaciones (Mc 14, 68b.72). Pero ambos evange-
listas son coherentes con los pasajes a los que hacen referencia ana-
lépticamente: Mt 26, 34 y Mc 14, 30, respectivamente.
En las dos primeras negaciones, Mateo hace intervenir a dos cria-
das, mientras que en Marcos se trata de una sola. Por la manera de
proceder de Mateo, el relato muestra que las negaciones de Pedro se
hacen cada vez más intensas y sistemáticas. La negación de Pedro
no es una mera frase defensiva; se trata de una negación enfática.
No se trata, como en Marcos, de simplemente mantener la misma
respuesta ante la misma criada que lo ha interpelado.

LO QUE MATEO OMITE DE MARCOS


Mateo suprime del texto de Marcos la referencia de que Pedro esta-
ba en el patio «calentándose» (Mc 14, 67a); también suprime las ex-
presiones de Pedro «ni entiendo» de la primera negación (v. 68a),
así como «del que hablan» de la tercera negación (v. 71b). Sólo Mar-
cos informa que la mujer que interpela a Pedro era «una de las cria-
das del jefe de los sacerdotes» (v. 66).
La intención de Mateo al introducir estos cambios y hacer estas
omisiones fue eliminar elementos superfluos en el relato, mejorar el
estilo y concentrar la atención en el personaje de Pedro y en su pro-
ceder.

EL PERSONAJE PEDRO
En su redacción de las negaciones de Pedro, el evangelista ha agre-
gado que este discípulo no sólo ha negado a Jesús «delante de to-
dos», sino que también lo hace «con juramento». Lo que subraya el
carácter negativo de tales acciones es la constatación de que Mateo
también agregó en su evangelio, como por anticipación, prohibicio-
nes contra la negación y el juramento en Mt 10, 33 y Mt 5, 34, res-
pectivamente. De esta manera, las negaciones de Pedro, tal como
142 PEDRO NIEGA A JESÚS

están redactadas en el relato mateano, sitúan al discípulo Pedro en


una situación delicada: muestran un comportamiento contrario al
discipulado.
El episodio de las negaciones concluye con Pedro angustiado por su
falta, retirándose del palacio del Sumo Sacerdote y llorando «amar-
gamente». Ésta es la sombría conclusión de la historia de Pedro en
Mateo. Ya no vuelve a ser mencionado por su nombre, ni hay prue-
ba de una rehabilitación explícita.

1.2 PERSPECTIVAS TEOLÓGICAS DE INTERPRETACIÓN


Perspectiva teo-lógica
En los episodios del bautismo y de la transfiguración, Jesús es pre-
sentado por su Padre como el Hijo muy amado al que hay que es-
cuchar (3, 17; 17, 5b). Es este Jesús, Hijo de Dios, que no es oído por
Pedro, como queda de manifiesto por sus negaciones.

Perspectiva cristológica
Como apuntamos anteriormente, Jesús no interviene directamente
en el episodio de las negaciones, pero es su persona la que hace
progresar el relato. Las mujeres y los presentes en el patio del pala-
cio del sumo sacerdote interpelan a Pedro por su relación con Jesús.
Pedro lo niega y al final recuerda sus palabras, lo cual lo entristece
por su falta de fidelidad a Jesús.
Todo el episodio está articulado en torno al cumplimiento de la
profecía de Jesús sobre Pedro. Todo se pasa mientras Jesús es re-
chazado como profeta y condenado a muerte por las autoridades
judías.

Perspectiva antropológica
El episodio muestra la limitación humana de Pedro a pesar de su
aparente decisión de fidelidad. Al final del episodio, Pedro «llora
amargamente», señal de profundo arrepentimiento.

Perspectiva eclesiológica
En el relato mateano, Pedro es un personaje realista en quien se pre-
sentan el compromiso sincero y leal con Jesús y la debilidad: es el
EL DISCÍPULO PEDRO 143

prototipo del cristiano de «poca fe», tal como es realmente, mezcla


de confianza y temor (14, 28-31), fe y protesta (16, 16-20), caída y
arrepentimiento.
Perspectiva ética
El episodio de las negaciones muestra una fidelidad y comprensión
discipular por contraste. Mientras Jesús es fiel a su misión durante
su comparecencia ante el Sanedrín, el proceder del discípulo Pedro
es lo contrario que se espera del verdadero discípulo de Jesús.

Perspectiva escatológica
La muerte de Jesús, abandonado por sus discípulos y negado por
Pedro, no es la última palabra de Dios, su Padre. Su crucifixión a ma-
nos de sus enemigos no es una derrota, sino el modo de favorecer los
salvíficos planes divino para que se instaure el imperio o reinado de
Dios en el que los discípulos tendrán cabida.

3. EVANGELIZADOR
Construcción de consenso comunitario
Con el episodio de las negaciones de Pedro, el evangelista muestra,
por contraste, algunos rasgos del discipulado cristiano. Se refuerza
la idea de que un aspecto importante de la identidad de los discípu-
los es declarar su relación con Jesús. Esto encuentra apoyo, también,
en el discurso de misión donde Jesús dice: «Por todo aquel que se
declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él
ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10, 32). Por contraste, las
negaciones de Pedro recuerdan que un rasgo del discipulado es
«estar con» Jesús aun en los momentos difíciles.

Orientar a la comunidad para vivir bajo el dominio de imperio


Un aspecto básico del discipulado ideal que presenta, por contrate,
el relato mateano en el episodio de las negaciones de Pedro, subra-
ya que los miembros de la comunidad deben confesar «públicamen-
te», y sin miedo, su adhesión a Jesús en el seno del imperio. Por otra
parte, el contenido de tal declaración pública es que Jesús es «el
Hijo de Dios», tal como lo encontramos en varias partes del evange-
lio de Mateo: en la tercera unidad narrativa, en el episodio en el que
144 PEDRO NIEGA A JESÚS

Jesús camina sobre las aguas y Pedro con él (Mt 14, 33); al final de la
tercera unidad narrativa, como parte de la respuesta de Pedro a la
pregunta de Jesús sobre su identidad (Mt 16, 16); en la segunda par-
te del relato de la pasión de la quinta sección narrativa, en las pala-
bras del centurión tras la muerte de Jesús (Mt 27,54); e incluso en-
contramos el título «Hijo de Dios» en la primera parte del relato de
la pasión de la quinta sección narrativa, en boca del Sumo Sacerdote
que interroga a Jesús (Mt 26, 63).

Forjar una identidad separada de la religión de origen


Para Mateo, los discípulos ideales son aquellos que confiesan a Je-
sús como Mesías y lo declaran así públicamente. Para los judíos, por
el contrario, Jesús fue un impostor debido a su pretensión mesiánica
y fue condenado a muerte por el Sanedrín al declararse «el Cristo, el
Hijo de Dios» (cfr. Mt 26, 66).

Orientar las relaciones internas de la comunidad


El lector del evangelio de Mateo puede verse fácilmente reflejado en
este discípulo imperfecto y encontrar en Pedro las mismas dificul-
tades que él experimenta en su vida cristiana, y sabiendo que el
único modelo a seguir es Jesús. Así, el caminar de los miembros de
la comunidad eclesial deberá comprenderse como un discipulado
en proceso.

II. CARACTERIZACIÓN Y FUNCIÓN DE PEDRO

1. RETRATO
De las acciones y palabras de Pedro sobre Jesús, en el episodio de
Mt 26, 69-75, se desprende un retrato negativo de este discípulo,
pues ha negado a Jesús «delante de todos» y con «juramento». Así
como los otros discípulos que temen por su vida (Mt 26, 56b), Pedro
también abandona a Jesús en su pasión. Los discípulos, que han
sido definidos en parte como los que están «con Jesús», ahora lo han
abandonado. Ellos no han estado a la altura de su más importante
papel como discípulos.
EL DISCÍPULO PEDRO 145

2. FUNCIÓN
2.1 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO TEXTUAL DE MATEO
A nivel del relato. El retrato tan negativo de Pedro que encontramos
en el episodio de las negaciones funciona, por una parte, para mos-
trar la fe insuficiente y la falta de comprensión de Pedro, y, por otra,
para poner en relieve la enseñanza de Jesús sobre el deber de los
discípulos de «confesar» su relación con él (Mt 10, 32-33), así como
la capacidad del mismo Jesús para hacer lo que el discípulo Pedro
es incapaz de realizar (Mt 26, 64). El discípulo Pedro no aparece
como ejemplar para el discipulado, sino como un contraste al ejem-
plo perfecto de Jesús.
A nivel del discurso. La caracterización de Pedro que se desprende
del episodio de las negaciones funciona, por contraste, como un
incentivo para el lector implícito hacia el ideal mateano del discipu-
lado. Además, el lector implícito, conociendo el relato del encuentro
de Jesús resucitado con los discípulos, deduce esperanza y valor del
gratuito trato de Jesús a los discípulos, a pesar de sus fracasos y sus
fallas.

2.2 LA FUNCIÓN DE PEDRO EN EL MUNDO SIMBÓLICO DE MATEO


En el relato mateano de las negaciones, Pedro es caracterizado como
contrafigura de Jesús. Al negarlo, muestra que teme por su vida y,
de esta manera, hace expresamente lo que Jesús les había advertido
evitar: temer a los que sólo pueden matar el cuerpo (Mt 10, 28). Por
su parte, el mismo Jesús encarna estas palabras cuando cita el texto
de Dn 7, con referencia a sí mismo ante Caifás, resultando en una
sentencia de muerte (Mt 26, 64.66).
CONCLUSIONES
Con el empleo de los métodos del análisis narrativo y retórico social
se ha estudiado al personaje Pedro en el evangelio de Mateo. Se ha
investigado cómo queda caracterizado en el relato y cómo funciona
ese retrato narrativo en el desarrollo de la trama de Mateo. Las
principales conclusiones del estudio son las siguientes:
1. En el evangelio de Mateo, Pedro forma parte del grupo formado
por los doce hombres que son «discípulos» de Jesús (ver la lista de
nombres en 10, 2-4) y que forman un personaje colectivo. En el rela-
to, Pedro prácticamente no aparece separado del grupo de los dis-
cípulos.
2. Mateo tiene un interés especial en el personaje Pedro. Es al que
más menciona y lo enfatiza de tal manera que resulta una figura
prominente dentro del grupo de discípulos. Es el vocero del grupo
y los representa a todos, pero no es superior a ellos. En efecto, algu-
nos de los rasgos que comparte todo el grupo, como el ser recepto-
res de una revelación (11, 25), reconocer la identidad mesiánica de
Jesús (14, 33), mostrar «poca fe» (8, 26; 16, 8; 17, 20) y recibir el po-
der de atar y desatar (18, 18), son también singularizados por Mateo
en Pedro (16, 17; 16, 16 y 14, 31; 16, 19).
3. Al igual que a los demás discípulos, los rasgos con los que Mateo
caracteriza a Pedro son positivos y negativos. Tanto unos como
otros son acentuados a veces en el personaje Pedro, al grado de que
se advierte en el desarrollo del relato una secuencia de altibajos. Es
ilustrativo que inmediatamente después de la escena en la que Jesús
reconoce el honor de Pedro con una bendición y promesas (16, 17-
20), Jesús mismo se encarga de ponerlo en la máxima situación de
vergüenza al llamarlo «satanás» (16, 21-23).
4. Es cierto que Pedro llega a comprender la identidad de Jesús co-
mo Mesías (16, 16), al igual que los discípulos (14, 33); no obstante,
Mateo lo presenta como alguien que malinterpreta la clase de Me-
sías que es Jesús, pues se bloquea ante su pasión y resurrección. De
esta manera Pedro, al igual que los discípulos, es mostrado como
quien está en conflicto ideológico con Jesús; en efecto, su perspecti-
va humana contradice la perspectiva de Dios sobre el mesianismo y
el discipulado, como señala el mismo Jesús (16, 23).
148 CONCLUSIONES

5. Además, el personaje Pedro, al igual que los demás discípulos, es


presentado como carente de una adecuada fe en el origen y los al-
cances de la autoridad de Jesús. A causa de esta «poca fe» (14, 31) y
de su propensión a comprender mal a Jesús, Pedro, al igual que los
demás discípulos, se queda corto en la función que Jesús quiere que
él cumpla en su ministerio terreno.
6. El discípulo Pedro, como todos los discípulos, aparece en el
transcurso del relato de Mateo como alguien que no progresa sus-
tancialmente ni en su comprensión ni en su fe. La prominencia de
Pedro se encuentra significativamente atemperada hacia el cierre
crucial del relato. Lo muestran sus negaciones repetidas y expresas
de Jesús y la ausencia de una referencia nominal en el encuentro de
los once discípulos con el Resucitado.
7. Este retrato tan contrastante de la figura del personaje Pedro, rea-
liza diferentes funciones en el mundo textual del relato de Mateo.
Sus preguntas (15, 15; 18, 21; 19, 27), por ejemplo, funcionan para
poner en relieve la enseñanza de Jesús a los discípulos. Los rasgos
positivos y negativos de Pedro sirven a Mateo para impactar al au-
ditorio implícito e invitarlo a identificarse o distanciarse de ellos.
8. El anterior retrato del discípulo Pedro, al igual que el de los de-
más discípulos, sirve a Mateo para iluminar una parte de la figura
del discípulo ideal en su mundo simbólico. Las cualidades positivas
del personaje Pedro, junto con las enseñanzas de Jesús sobre el dis-
cipulado y los rasgos de otros personajes ejemplares que no son
discípulos, modelan algún aspecto del discípulo ideal que imagina
Mateo. Lo mismo hacen, por contraste y como telón de fondo, las
cualidades negativas de los discípulos, de otros personajes poco
ejemplares y del mismo Pedro. Sobre la base de estos rasgos positi-
vos y negativos del personaje Pedro, Mateo comunica a su lector la
perspectiva que él tiene sobre el discipulado.
9. Esta figura del discípulo Pedro, construida por el relato de Mateo,
ofrece aportes valiosos que pueden iluminar directamente la refle-
xión teológica cristiana, principalmente en los campos de la antro-
pología, la eclesiología y la ética cristiana.
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OTRAS VOCES
DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA
EVANGELIZACIÓN”.
EL ORIGEN LATINOAMERICANO DE UN NUEVO
DESAFÍO PONTIFICIO
Juan Gorski, M.M.

EL 30 DE JUNIO DE 2010, el Papa Benedicto XVI sorprendió a muchos.


Anunció que había decidido crear un nuevo Dicasterio en la Curia
Vaticana, el “Pontifico Consejo para Promover la Nueva Evangeli-
zación”. Fue una sorpresa porque el Pontífice actual antes había
observado que el número de oficinas en la Curia debía ser reducido
y no incrementado. El 21 de septiembre emitió el Motu Proprio,
Ubicumque et Semper, para formalizar su existencia y nombró un
insigne teólogo, Mons. Salvatore Fisichella, como su primer Presi-
dente. Además, el 24 de octubre, en la clausura de Sínodo especial
para los Obispos del Medio Oriente, el Papa anunció que el tema de
la próxima Asamblea General del Sínodo de los Obispos en 2012
sería “la Nueva Evangelización para la Transmisión de la Fe Cris-
tiana”. Precisamente, ¿qué quiere decir la “Nueva Evangelización”
que este nuevo dicasterio debe promover? ¿Cuáles son los orígenes
de este concepto? ¿Cómo afecta esto la actividad misionera a escala
mundial?
154 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

LA EVANGELIZACIÓN DE TODOS LOS PUEBLOS: UNA TAREA PERMANENTE


CON DIFERENTES NOMBRES
Desde que el Señor resucitado envió a sus apóstoles a hacer discípu-
los a todas las naciones, la Iglesia católica ha emprendido lo que
actualmente llamamos la “la actividad misionera”, la evangeliza-
ción de los grupos humanos que todavía no conocen a Cristo para
que iglesias locales nazcan en medio de ellos. Pero el modo de ha-
blar de esta actividad ha cambiado durante los siglos. De hecho, la
palabra “misión” no se usó para referirse a esta actividad durante
unos quince siglos. El Nuevo Testamento habla del anuncio del
Evangelio. Usa el verbo “evangelizar” y varios otros, pero el sustan-
tivo “evangelización” no aparece en la literatura teológica católica
sino hasta 1955. Para comprender el sentido del término “nueva
evangelización”, primero debemos saber algo de la evolución del
concepto de la “misión”. Pues había sido en el contexto de la aclara-
ción progresiva del sentido específico de la “misión¨ y de la “evan-
gelización” que se pudo introducir el concepto de la “nueva evan-
gelización” en el vocabulario teológico-pastoral de la Iglesia católi-
ca.
Podemos trazar las raíces del concepto al Concilio Vaticano II. Pri-
mero el concilio, en su Decreto misional Ad Gentes, optó por enfocar
la misión en la evangelización de los pueblos más que en la expan-
sión geográfica de la Iglesia. Esto implicó la transición de una de-
marcación puramente territorial de “las misiones” a una idea “si-
tuacional”. El modo en que los diversos grupos humanos se rela-
cionaban con Cristo asumió una mayor importancia que vivir en
las “tierras de misión”. El Papa Pablo VI en sus enseñanzas abrió la
perspectiva, pasando de una idea de “misión”, la que tenía un sen-
tido limitado en la mentalidad popular, a una visión más amplia de
la “evangelización”, la que él enalteció como la tarea fundamental
de la Iglesia. Posteriormente, la Tercera Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano en Puebla (1979) urgió a una “nueva
evangelización” de grupos humanos que se encontraban en nuevas
condiciones socio-culturales. El Papa Juan Pablo II participó en esa
conferencia en los primeros meses de su pontificado, y él hizo de la
“nueva evangelización” una preocupación central en su magisterio.
EL DISCÍPULO PEDRO 155

En los últimos 40 años, tuvo el privilegio de acompañar a varios


obispos latinoamericanos en sus esfuerzos de transformar a la Igle-
sia católica en este continente en una Iglesia verdaderamente “mi-
sionera”. En este ensayo describiré lo que he podido atestiguar y
ofreceré mi interpretación de los hechos observados. Es posible que
otros ofrezcan otras perspectivas. Lo importante es comprender lo
que significa el concepto de la “nueva evangelización” y cómo éste
nos llama a un apostolado más efectivo /eficaz. Creo que una com-
prensión de los orígenes del concepto podría ser de alguna utilidad.

EL SENTIDO MODERNO DE LA PALABRA “MISIÓN”


La palabra “misión”, en su sentido moderno, aparentemente re-
monta a san Ignacio de Loyola, en el siglo XVI. Por medio del cuar-
to voto, “el voto de la misión”, algunos jesuitas elegidos fueron en-
viados a tierras no cristianas (o a regiones perdidas al catolicismo
durante la Reforma protestante) como agentes revestidos con la
autoridad del Papa para propagar la fe católica. Dentro de poco, se
comenzó a llamarlos “misioneros” y los lugares a donde fueron
enviados, “tierras de misión” o “misiones”.

“LAS MISIONES” COMO UN TÉRMINO GEOGRÁFICO Y JURÍDICO


Históricamente, desde el siglo XVIII, el concepto de “las misiones”
estuvo estrechamente ligado a la práctica del colonialismo europeo
(y desde inicios del siglo XX, el colonialismo de los Estados Uni-
dos). La idea suponía que las “Iglesias establecidas” tenían el deber
de trasplantar su forma de cristiandad a las naciones previamente
no cristianizadas colonizadas por sus países. Implicó la superiori-
dad de la vieja cristiandad del Occidente y la inferioridad de los
pueblos colonizados. La misión religiosa normalmente iba unida a
la empresa seglar de “civilizar” a estos pueblos, es decir trasplantar
modelos culturales occidentales. Así, la palabra “misión” llegó a
significar el complejo de actividades por las cuales el sistema ecle-
siástico occidental se extendió a todo el mundo.
Según la jurisprudencia vigente en Europa en el tiempo cuando el
cristianismo católico llegó a América, el África y el sud y este de
Asia, el Papa ejercía una autoridad directa sobre todas las naciones
todavía no sometidas a autoridades cristianas eclesiásticas y civiles.
156 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

Se presumía que él podía delegar sus poderes a autoridades segla-


res, como en el caso del Patronato a los reyes de España y Portugal.
Cuando en los siglos XVIII y XIX estos imperios decayeron y nue-
vas fuerzas políticas y potencias coloniales asumieron el control del
llamado “Tercer Mundo” (Latinoamérica, África, grandes partes de
Asia y las islas del Pacífico y del Caribe), el Papa delegó su autori-
dad principalmente a una entidad religiosa, la Congregación de la
Propaganda Fide (ahora llamada de la Evangelización de los Pue-
blos), que en su turno entregó los territorios todavía no cristianiza-
dos a congregaciones religiosas o institutos misioneros para conver-
tir a sus habitantes a la fe cristiana y para “plantar la Iglesia” en
esas tierras (primero como Prefecturas o Vicariatos Apostólicos,
antes de ser diócesis). Así, en los últimos dos siglos “las misiones”
católicas generalmente se identificaron con territorios sometidos a
la autoridad de la Propaganda Fide.

LAS LIMITACIONES DE LA DEMARCACIÓN GEOGRÁFICA Y JURÍDICA DE LA


MISIÓN
Dentro de esta visión jurídica, se suponía que ciertos grupos huma-
nos fueran destinatarios de la actividad misionera simplemente
porque vivían en ciertas áreas geográficas, aquéllas sometidas a la
Propaganda Fide. De un modo parecido, se suponía que los fieles
que vivían en Europa y América sólo necesitaban de una atención
pastoral ordinaria, que consistía en la enseñanza de la doctrina cató-
lica y la administración de los sacramentos.
Teológicamente, también la demarcación jurídica y territorial de la
misión tenía limitaciones muy serias. Se veía la conversión más co-
mo un cambio de religión que un encuentro con el Cristo viviente
que lleva al discipulado. Se puede decir que el objetivo patente era
la “cristianización” (la incorporación de más y más gente en una
entidad socio-política y religiosa llamada la “Cristiandad”) y no
tanto la evangelización (el anuncio del Evangelio que suscita la fe).
Los responsables de las “misiones” eran los “misioneros” revestidos
de la autoridad de “plantar la Iglesia”. Dentro de esa visión, no se
pudo imaginar que la Iglesia entera fuera misionera por su natura-
leza o que todos los fieles –obispos, sacerdotes, religiosos y laicos–
participaran en esta responsabilidad misionera.
EL DISCÍPULO PEDRO 157

Cuando la Iglesia en América Latina comenzó a ser consciente y


activamente misionera después del Concilio Vaticano II, las defi-
ciencias serias de la demarcación jurídica y territorial de la misión
eran muy evidentes, pues más del 90% de los grupos humanos ne-
cesitados de una primera evangelización (mayormente los pueblos
originarios o indígenas y las poblaciones afroamericanas) no habi-
taban los territorios misionales sujetos a la Propaganda Fide, sino
más bien en las diócesis establecidas.
Se reconoció que ciertos grupos humanos necesitan de la actividad
misionera no porque vivan en cierto tipo de jurisdicción eclesiástica
sino más bien porque todavía no han sido evangelizados en su
identidad cultural. Las deficiencias de una demarcación básicamen-
te geográfica de la misión condujo a una perspectiva “situacional”.
Pero primeramente veremos cómo el concepto de la “evangeliza-
ción” llegó a complementar el de la “misión” en el pensamiento
católico actual.

LA TEOLOGÍA CATÓLICA REDESCUBRE LA EVANGELIZACIÓN


El Nuevo Testamento con frecuencia usa el sustantivo “evangelio”
y el verbo “evangelizar”, pero el sustantivo “evangelización” es de
más reciente aparición. En el siglo XVIII, cuando algunos protestan-
tes comenzaron a descubrir la importancia de la actividad misione-
ra en la vida cristiana (es un hecho histórico que durante los dos
siglos después de Lutero y Calvino las iglesias protestantes no en-
viaron misioneros), se acuñó el nombre “evangelización”. Hasta
1955, la palabra difícilmente se encuentra en la literatura teológica
católica. Ya que era una “palabra protestante”, se evitaba su uso.
Fue redescubierta por católicos en la renovación catequética de la
década 1950-1960. En aquel tiempo la evangelización se distinguía
de la catequesis, dos modalidades en el ministerio de la Palabra. Se
consideró la evangelización como el primer anuncio del Evangelio y
la catequesis como la formación progresiva en la fe para aquellos ya
evangelizados. En Asia, algunos misioneros y misionólogos habla-
ron de un proceso de “pre-evangelización”, una preparación de los
no cristianos para el anuncio explícito del Evangelio. Así, un am-
biente católico fue preparado para el uso de la palabra “evangeliza-
ción” en el Concilio Vaticano II hace 40 años. En los documentos
158 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

conciliares, las palabras “evangelización” y “evangelizar” se en-


cuentran principalmente en el Decreto sobre la actividad misionera,
Ad Gentes, y normalmente en el sentido de un primer anuncio del
Evangelio a los que todavía no conocen a Cristo. Describiremos
abajo cómo el término adquirió una mayor amplitud y extensión en
el pontificado de Pablo VI.

DE “LAS MISIONES” A LA “ACTIVIDAD MISIONERA”


El Concilio dramáticamente transformó la comprensión teológica de
la misión, aunque muchos católicos, obispos y sacerdotes inclusive,
no actualizados en la misionología todavía piensan y hablan de un
modo preconciliar. En el Concilio, el documento “sobre las misio-
nes” se transformó en el “Decreto sobre la actividad misionera”.
Este cambio en el vocabulario misional no fue simplemente una
cuestión de palabras sino de conceptos y de mentalidades. Este
cambio, protagonizado por teólogos eminentes como Yves Congar y
Josef Ratzinger, fue un proceso penoso y costoso en los trabajos del
Concilio. El decreto misional fue sometido a un mayor número de
redacciones que cualquier otro texto del Concilio, pero al final fue
aprobado con un mayor grado de unanimidad que cualquier otro
documento.
El Ad Gentes, en primer lugar, afirma que la Iglesia entera es misio-
nera por su propia naturaleza. En otras palabras, la misión es un
asunto no sólo de ciertas congregaciones religiosas e institutos mi-
sioneros, de los “misioneros profesionales”. El Decreto también
fundamenta la misión de la Iglesia no en un ejercicio de autoridad
para someter a las naciones a la verdadera religión, sino más bien
en el amor fontal del Padre quien envía a su Hijo y Espíritu al mun-
do para que la humanidad participe en la vida divina.

LA ACTIVIDAD MISIONERA DIFERENCIADA DE LA ACTIVIDAD PASTORAL


Uno de los aportes más significativos del Ad Gentes fue el siguiente.
Aunque el Decreto a veces sigue usando la frase “las misiones” en
el sentido tradicional, introduce un concepto nuevo y dinámico, la
“actividad misionera”. Se basa en la convicción de que la misión
evangelizadora de la Iglesia es una, pero diferenciada en su ejercicio
debido a la condición particular de sus destinatarios, los diferentes
EL DISCÍPULO PEDRO 159

tipos de grupos humanos evangelizados. Así, el número 6 del Ad


Gentes distingue la actividad misionera, cuyo objetivo es la evangeli-
zación de pueblos o grupos que todavía no conocen a Cristo y entre
los cuales todavía no existe una Iglesia local madura, de la actividad
pastoral, cuyo objetivo es la evangelización continua de los que ya
son católicos. Esta distinción fue uno de los secretos mejor guarda-
dos del Concilio (pocos la conocían o dejaron que afectara su men-
talidad) hasta que el Papa Juan Pablo II la reiteró clara y enfática-
mente en el número 33 de su encíclica misional, Redemptoris Missio.
Por supuesto, para quienes ignoran esa encíclica, sigue siendo un
secreto. Volveremos a esta distinción más adelante. Pero primero
examinaremos el desarrollo en el pensamiento misionológico du-
rante el pontificado de Pablo VI, en el cual el concepto de la “evan-
gelización” adquirió una nueva amplitud y profundidad de signifi-
cado y una mayor importancia en la vida de la Iglesia.

LA EVANGELIZACIÓN EN LA ENSEÑANZA DE PABLO VI


Diez años después del Concilio, a fines de 1974, el Papa Pablo VI
convocó una Asamblea del Sínodo de los Obispos para considerar
las diferentes dimensiones de “la evangelización en el mundo
actual”. El Papa recogió los aportes de los obispos y los comunicó a
toda la Iglesia de un modo ordenado en su Exhortación Apostólica
Evangelii Nuntiandi (1975). En ella, él afirmó claramente que la
evangelización es la tarea específica y fundamental de la Iglesia. La
Iglesia existe para evangelizar, para anunciar el Evangelio. La
evangelización es sobre todo –y nunca puede omitir– el anuncio
explícito del Evangelio, el dar a conocer la persona y mensaje de
Jesucristo. Pero la evangelización es más. Es una realidad compleja,
rica y dinámica que puede entenderse sólo si se toman en cuenta
todos sus elementos. Pablo VI no reduce la evangelización a la
actividad misionera, el primer anuncio de Cristo a aquellos que no
lo conocen. Mientras que el llevar el Evangelio a todos los pueblos y
áreas geográficas es de gran importancia, Pablo también insiste en
la penetración del Evangelio en cada aspecto y nivel de la vida
humana, particularmente en la evangelización de la cultura y de las
culturas. Esto implica la transformación de las escalas de valores,
patrones de comportamiento, estructuras de relaciones sociales y de
modos de pensar. La evangelización es un proceso que comienza
160 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

con el testimonio de vida y de palabra que invita a la persona


evangelizada a la conversión, la profesión de fe y la incorporación
en la vida comunitaria y sacramental. El resultado final es la
trasformación del evangelizado en un evangelizador de los demás.
El Papa enfatiza la responsabilidad evangelizadora y misionera de
las Iglesias locales –de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos– en la
evangelización (algo que antes no se dio por supuesto), pero
extrañamente no habla específicamente de institutos misioneros de
compromiso vitalicio.
Infelizmente, Evangelii Nuntiandi no ofrece una definición clara de la
“evangelización”. La exhortación describe los múltiples elementos
ricos comprendidos en la evangelización, el proceso por el cual ella
se realiza, sus efectos y los responsables por su transmisión, pero no
define el término. Personalmente me gusta la definición propuesta
en el Instrumentum Laboris preparado antes del Sínodo en 1973: “la
evangelización significa la totalidad de aquellas actividades por las
cuales la gente es llevada a participar en el misterio de Cristo”.
Parece apropiada esta definición porque nos recuerda que el
objetivo de la evangelización es un encuentro con la persona de
Cristo, y una participación en su misterio pascual. El encuentro
personal con Cristo implica el discipulado, y el discipulado implica
pertenecer a aquella comunidad de discípulos que es la Iglesia. Veo
esta participación en el misterio de Cristo (más que la salvación de
las almas de forma individual) como el objetivo de toda
evangelización y de la actividad misionera en particular. La Iglesia
es necesaria en el designio de salvación porque la participación
histórica en ese designio es de máxima importancia. Dios desea que
esta participación sea plenamente humana: realizada con
conciencia, libertad, responsabilidad y con todo el afecto del
corazón, no solo, sino con otros en la sociedad y la cultura.
Desde la publicación de la Evangelii Nuntiandi, la palabra “evangeli-
zación” se hizo muy popular. Los católicos comenzaron a hablar
mucho de la evangelización; llamaban a casi todo lo que hacían
“evangelización”, aun si no fuera orientada al conocimiento perso-
nal de Cristo o una participación en su misterio. Algunos misione-
ros y misionólogos dieron más importancia a los “elementos” de la
“evangelización” y a sus “métodos” que a sus fundamentos teológi-
EL DISCÍPULO PEDRO 161

cos. Mientras que la “evangelización” llegó a estar muy de moda,


surgió una crisis sobre la necesidad y la urgencia de la actividad
misionera en su sentido específico. Algunos la consideraron útil
para promover el bienestar y la liberación de los pobres y oprimi-
dos de ultramar y la tolerancia mutua de las religiones y culturas,
pero no necesaria para la salvación de los pueblos y tampoco urgen-
te. El Papa Juan Pablo II reconoció la extensión global de esta crisis
y escribió una encíclica desafiante sobre la validez permanente del
mandato misionero de Cristo, la Redemptoris Missio. En los siguien-
tes párrafos llamaré la atención sobre sólo algunos de sus pensa-
mientos, de los cuales tomaré sólo aquellos que nos ayudan a com-
prender lo específico y distintivo de la actividad misionera.

JUAN PABLO II ABRE LAS PERSPECTIVAS SOBRE LA “ACTIVIDAD MISIONE-


RA” Y URGE A UNA “NUEVA EVANGELIZACIÓN” DE LOS DESCRISTIANI-
ZADOS
Juan Pablo II infundió una nueva energía en el concepto conciliar de
la “actividad misionera” y lo hizo de diversos modos. Siguiendo el
pensamiento del Ad Gentes 6, el Papa afirma que la Iglesia tiene una
misión evangelizadora, cuyo ejercicio se diferencia conforme a las
diferentes situaciones en que los diversos pueblos y grupos huma-
nos se hallan. Fue desde este contexto que él urgió una nueva evan-
gelización, dándole un sentido bastante claro.

EL PAPA REITERA LA DISTINCIÓN ENTRE LA MISIÓN Y LA ACTIVIDAD PAS-


TORAL
Para Juan Pablo II ha sido fundamental la distinción entre la activi-
dad misionera, orientada hacia los que están más allá de los límites
visibles de la Iglesia, y la atención pastoral ordinaria hacia los que
ya se hallan en la Iglesia. A esta actividad misionera en su sentido
propio, él confirió el nombre de “misión ad gentes”, un término nue-
vo popularizado en círculos misioneros de Latinoamérica desde la
Conferencia de Puebla, pero todavía no de uso corriente en otras
partes. He aquí sus palabras tal como se encuentran en la Redempto-
ris Missio 33:
En primer lugar, aquella a la cual se dirige la actividad misionera de la
Iglesia: pueblos, grupos humanos, contextos socioculturales donde Cristo
y su Evangelio no son conocidos, o donde faltan comunidades cristianas
162 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

suficientemente maduras como para poder encarnar la fe en el propio am-


biente y anunciarla a otros grupos. Ésta es propiamente la misión ad gentes.
Hay también comunidades cristianas con estructuras eclesiales adecuadas
y sólidas; tienen un gran fervor de fe y de vida; irradian el testimonio del
Evangelio en su ambiente y sienten el compromiso de la misión universal.
En ellas se desarrolla la actividad o atención pastoral de la Iglesia.

Como ya se había observado arriba, antes de la Redemptoris Missio


sólo ciertos misioneros y misionólogos subrayaron la distinción en
las dos actividades, la misionera y la pastoral. Esta distinción toda-
vía es desconocida o ignorada por muchos pastores, teólogos y aun
muchos misioneros quienes todavía dirigen sus esfuerzos princi-
palmente a la pastoral general, la atención a los fieles que frecuen-
tan sus parroquias. Dan tanta importancia a los problemas pastora-
les inmediatos que ignoran los desafíos de la actividad misionera en
su sentido específico.

ENTRE LA MISIÓN Y LA PASTORAL: UNA SITUACIÓN INTERMEDIA QUE


URGE A UNA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

Cuando Juan Pablo II emitió la Redemptoris Missio (RMis) en 1990,


ya habían pasado 25 años desde el Decreto conciliar Ad Gentes. En
aquel cuarto de siglo las condiciones socio-culturales y religiosas
que afectaban a los pueblos de mundo iban cambiando, como tam-
bién se transformaba el modo en que la Iglesia evangelizadora per-
cibía las implicaciones de esos cambios. Permaneció valida la dis-
tinción entre los grupos humanos que necesitaban la actividad mi-
sionera y aquellos que necesitaban la atención pastoral ordinaria.
Pero no era suficiente. Era verdad que todavía había pueblos ente-
ros que todavía no conocían a Cristo, cuyas culturas ancestrales no
fueron afectados por el Evangelio. También era verdad que había
otros grupos ya evangelizados y constituidos como comunidades
eclesiales. Pero también había un número considerable de grupos
que ya no se consideraban cristianos, para quienes Jesucristo, su
Evangelio y su Iglesia eran de poca o ninguna importancia. La con-
dición de estos motivó al Papa urgir una “nueva evangelización” de
ellos, en el párrafo siguiente del número 33 de la Redemptoris Missio:
EL DISCÍPULO PEDRO 163

Se da, por último, una situación intermedia, especialmente en los países de


antigua cristiandad, pero a veces también en las Iglesias más jóvenes, don-
de grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o
incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una
existencia alejada de Cristo y de su Evangelio. En este caso es necesaria
una «nueva evangelización» o «reevangelización».

En la decena o más de años antes de escribir estas líneas, Juan Pablo


II ya estaba hablando de una “nueva evangelización”. Eran los años
después de Puebla. El Papa urgía a una “nueva evangelización”
particularmente en el contexto de la preparación de dos eventos. En
América, fue la celebración de los 500 años de la llegada de la fe
cristiana al continente (1492-1992). En la Iglesia universal, fue el
advenimiento del Tercer Milenio (2000-2001). En el primer caso, el
mensaje se dirigió particularmente a América Latina, y se acentuó
una evangelización que sería “nueva en su ardor, en sus métodos y
en su expresión”. No se enfocó específicamente la descristianiza-
ción. Pero en el segundo caso, particularmente cuando el mensaje se
dirigió a contextos en Europa secularizada, se acentuó una “re-
evangelización” de los que habían sido bautizados pero que aban-
donaron su adhesión a la fe cristiana. Esta última situación mereció
ser puntualizada en RMis 33. Veremos más adelante otro aspecto de
la problemática: la necesidad de una “nueva evangelización” espe-
cíficamente orientada a nuevas situaciones socio-culturales, pero sin
acentuar la descristianización, merecería ser descritas como “ámbi-
tos no territoriales de la misión ad gentes” en la RMis 37. Tal como
Benedicto XVI observó en su Motu Proprio del 21 de septiembre,
Juan Pablo II hizo la ardua tarea de la “nueva evangelización… uno
de los ejes de su vasto magisterio”.

¿CUÁL HABÍA SIDO EL ORIGEN DE ESTA IDEA DE UNA “NUEVA EVANGELI-


ZACIÓN”?
Tal como yo lo puedo entender, había sido la participación activa
del Papa Juan Pablo II en la Conferencia de Puebla (1979) un poco
después de su elección la que le ayudó a precisar su enfoque evan-
gelizador y que le ofreció el lenguaje concreto para expresar su in-
quietud.
164 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

El término “nueva evangelización” ya aparece en documentos ecle-


siales de América Latina por lo menos desde 1968. En el Mensaje
final de su Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoa-
mericano en Medellín, los obispos se comprometen a “alentar una
nueva evangelización… para lograr una fe lúcida y comprometida”
(Nº 6). Es una sola línea. La idea está presente, pero sin mucha pre-
cisión en su sustancia. He podido encontrar otros usos del término
“nueva evangelización” en 1969 y 1970 en el contexto de la pastoral
indígena. No sé si el término se empleaba en otros continentes. No
aparece en la Evangelii Nuntiandi del Papa Pablo VI (1975). Me pare-
ce que había sido el modo en que el término se usaba en América
Latina, y particularmente en Puebla, el que influenció directamente
a Juan Pablo II.
El Documento de Puebla (DP, números 365-367) urge a la Iglesia a
enfocar tres tipos de “situaciones más necesitadas de la evangeliza-
ción” (el penúltimo texto las llamó “situaciones misioneras”). Pri-
mero son las “situaciones permanentes”, la condición de poblacio-
nes indígenas y afroamericanas todavía no evangelizadas adecua-
damente desde su identidad cultural. En segundo lugar, son las
“nuevas situaciones que requieren una nueva evangelización”. Cito
el texto del Nº 366:
Situaciones nuevas (AG 6) que nacen de cambios socio-culturales y requie-
ren una Nueva Evangelización: emigrantes a otros países; grandes aglome-
raciones urbanas en el mismo país; masas de todo estrato social en precaria
situación de fe; grupos expuestos al influjo de las sectas y de las ideologías
que no respetan su identidad, confunden y provocan divisiones.

Finalmente, son las “situaciones particularmente difíciles, cuya


evangelización es urgente pero queda muchas veces postergada:
universitarios, militares, obreros, jóvenes, mundo de la comunica-
ción social, etc.”. (Esta inquietud fue un aporte pre-Puebla del
Obispo Juan Gerardi de Guatemala, martirizado en 1998). Una con-
jetura personal es que el párrafo que concretamente influyó en el
pensamiento y el lenguaje de Juan Pablo II fue el nº 366, que identi-
ficó “nuevas situaciones que requieren una nueva evangelización”.
El Papa seguramente conoció esta página del documento muy bien,
porque en la Redemptoris Missio Nº 64 alabó como “ejemplar” el
compromiso de los obispos latinoamericanos con una proyección
EL DISCÍPULO PEDRO 165

misionera “ad gentes, más allá de sus propias fronteras” formulado


en el DP 368.
El número 366 de Puebla no fue el producto de una “generación
espontánea” en el transcurso de la conferencia. La idea de “nuevas
situaciones misioneras que requieren una nueva evangelización”
había tenido su propia prehistoria en el pensamiento creativo de
Mons. Roger Aubry CSsR (1923-2010), el “relator” escogido para
redactar el texto del sub-capítulo sobre “Evangelización, Dimensión
Universal y Criterios”. Aubry, el entonces Vicario Apostólico de
Reyes en la Amazonía boliviana, era el Presidente del Departamen-
to de Misiones del CELAM desde fines de 1974 hasta los inicios de
1979. Desde su incepción en 1966, este departamento estaba com-
prometido con la evangelización específica de los pueblos indígenas
del continente. Por eso había insistido en la necesidad de superar el
inadecuado criterio territorial para demarcar lo que es “misión”. Un
aspecto central en la visión del departamento desde 1968 era el con-
cepto de las “situaciones misioneras” existentes entre grupos hu-
manos todavía no evangelizados en y desde su identidad cultural.
Aubry afinó y completó este concepto, proponiendo la idea de
“nuevas situaciones misioneras”.
Probablemente más que cualquier otro, Aubry contribuyó a forjar
una teología latinoamericana de la misión con sus propios acentos y
a motivar el compromiso misionero del Episcopado del continente.
Su enfoque teológico, profundamente bíblico, formado por su men-
tor, François Xavier Durrwell, se centró en el misterio pascual y
luego fue afinado por las orientaciones del Ad Gentes del Vaticano
II. Su lectura de ese Decreto confirmó su convicción, nacida de su
comprensión del misterio pascual, de que la Iglesia es misionera por
su propia naturaleza. Reiteró la importancia dada en Ad Gentes 6 a
la distinción entre la actividad misionera y la acción pastoral ordi-
naria. En el sexto párrafo del mismo número, las siguientes palabras
le llamaron la atención:
Además, los grupos en que vive la Iglesia cambian completamente con
frecuencia por varias causas, de forma que pueden originarse condiciones
enteramente nuevas. Entonces la Iglesia tiene que ponderar si estas condi-
ciones exigen de nuevo su actividad misional.
166 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

Aquí el Concilio afirmó que la transformación de las condiciones


históricas, aun entre grupos humanos previamente evangelizados,
puede requerir de una nueva actividad misionera en su sentido
específico. Aubry fue invitado a dirigir la palabra a los directores
nacionales de las Obras Misionales Pontificias en Sao Paulo en
enero de 1976. En ese discurso, al describir “qué es la misión”, él
llamó la atención a este texto, pasado por alto por otros comentado-
res del Ad Gentes. Así nació el concepto de las “nuevas situaciones
misioneras” que se integraría en el enfoque del Departamento de
Misiones en los años antes de Puebla. Llegaría a ser el contenido
fundamental de Puebla Nº 366, que afirmó que las nuevas situacio-
nes misioneras requieren de una “nueva evangelización”. Creo que
este texto pudo haber ofrecido a Juan Pablo II el “lenguaje” concreto
para expresar la necesidad de un tipo distintivo de evangelización
para los grupos humanos afectados por nuevas situaciones socio-
culturales.

OTRA RESPUESTA DE JUAN PABLO A NUEVAS SITUACIONES MISIONERAS:


ÁMBITOS NO TERRITORIALES DE LA “MISIÓN AD GENTES”
La importancia de la identidad cultural de los destinatarios de la
actividad misionera está implícita en el Concilio. Juan Pablo II la
hace explícita en su Encíclica misional (RMis 34). El Pontífice llama
la atención no sólo sobre las culturas tradicionales, sino también
respecto a nuevas situaciones culturales. Esta característica de su
pensamiento es clara en su insistencia en una “nueva evangeliza-
ción” de grupos secularizados. Pero no es el único modo en que el
papa expresa esta atención a las nuevas situaciones culturales. Un
aspecto original de su mensaje es su referencia, en la RMis 37, a di-
ferentes “ámbitos de la misión ad gentes”: territoriales, sociales y
culturales. Lo significativo es que él considera éstos no sólo como
desafíos a la evangelización en general sino a la “misión ad gentes”,
es decir la actividad misionera en su sentido específico (vid. RMis
33). [El uso del término “misión ad gentes” es otro ejemplo de la in-
fluencia de Puebla –y de Aubry– en el pensamiento y lenguaje mi-
sionero del Papa; antes no se encuentra en el modo en que los Papas
anteriores hablaban de la misión].
EL DISCÍPULO PEDRO 167

Para Juan Pablo, la actividad misionera ya no puede restringirse al


primer anuncio del Evangelio a pueblos jamás o todavía no evangeli-
zados en y desde su identidad cultural. Esto sería el “ámbito
territorial” de la misión. Es todavía muy, muy amplio. De hecho
abarca más de los dos tercios de la humanidad, más de cuatro mil
millones de personas, principal pero no exclusivamente en el África
y Asia. El Papa admite que esta situación también existe en regiones
tradicionalmente cristianizadas (pensemos la urgencia de una
evangelización realmente inculturada en muchas comunidades
indígenas, afroamericanas y asioamericanas en América Latina, tal
vez la tercera parte de la población del continente).
La situación de los todavía no evangelizados en el ámbito territorial
es relativamente “permanente”; se trata de pueblos con religiones y
culturas con muchos siglos de antigüedad. Pero los otros dos ámbi-
tos presentan nuevas situaciones humanas y nuevas culturas. El
Papa llama a un ámbito “social”, y al otro, “cultural”. La distinción
que yo veo es ésta. El “ámbito social” refiere a nuevos modos de
convivencia humana y una nueva estructuración de relaciones entre
grupos humanos. El “ámbito cultural” refiere a nuevos sistemas de
valores, nuevas visiones de la realidad y nuevos modos de pensar.
El primer ámbito no-geográfico que urge una nueva actividad mi-
sionera, el ámbito social, es aquello que corresponde a nuevos mun-
dos y realidades sociales. Es la situación de aquellos grupos huma-
nos envueltos en los fenómenos de la globalización, la urbanización
y la migración, con el surgimiento de las nuevas culturas de los po-
bres, de los marginados y de la juventud. Juan Pablo aun se atreve a
afirmar que las grandes ciudades constituyen “los lugares privile-
giados” de la misión ad gentes hoy.
El tercer ámbito de la misión ad gentes y el segundo ámbito no terri-
torial dirigen la atención a las nuevas áreas culturales o “nuevos
areópagos”. Un importante areópago (lugar de encuentro público)
moderno es el mundo de las comunicaciones sociales masivas, que
ejerce tanta influencia en la formación y difusión de modelos cultu-
rales modernos y posmodernos. Otro areópago del mundo moderno
es constituido por las tomas de conciencia generalizadas (Juan XXIII
y la Gaudium et Spes las llamaron “los signos de los tiempos”) sobre
los derechos humanos, la promoción de la mujer, la defensa de los
168 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

niños, la integridad de la creación y las nuevas culturas que emer-


gen en el mundo de la política, la economía y las investigaciones
científicas.
En la enseñanza de Juan Pablo II, todos estos “ámbitos de la mi-
sión”, sean las antiguas situaciones histórico-geográficas o las nue-
vas socio-culturales, urgen y exigen la actividad misionera ad gentes.
El muy conocido ámbito territorial se refiere, en general, a las cultu-
ras tradicionales, los pueblos aún no evangelizados del África y de
Asia y las poblaciones culturalmente no occidentales de América,
cristianizadas hasta cierto punto en su historia, pero apenas evange-
lizadas en su identidad cultural (vid. el Documento de Puebla, nú-
mero 365). Los nuevos ámbitos no geográficos, sociales y culturales,
se refieren a nuevas situaciones culturales. Tanto el uno como el
otro exigen la atención de la Iglesia misionera.

LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”: UNA DIMENSIÓN DE LA ACTIVIDAD ES-


PECÍFICAMENTE MISIONERA
Creo que Juan Pablo II, intentando orientar la Iglesia hacia nuevas
formas de actividad misionera al servicio de aquellos distanciados
de la Iglesia debido a nuevas situaciones socio-culturales y religio-
sas, emplea dos modos originales para expresarse. Habla de la
“nueva evangelización” en RMis 33 y de los “nuevos ámbitos no
territoriales de la misión” en RMis 37.
La misión ad gentes se dirige hacia los “todavía no evangelizados”
en su situación cultural particular, antigua (el ámbito territorial) o
nueva (los ámbitos no territoriales, sociales y culturales). Hay otra
situación, la de los “ya no cristianos”, para quienes una “nueva
evangelización” es necesaria. Éstos son grupos enteros de gente
bautizada en los países de la antigua Cristiandad para quienes la
persona de Jesucristo ha perdido importancia, quienes mantienen
una distancia con la Iglesia y que han perdido un sentido vivo de la
fe cristiana. Se puede preguntar: ¿esta “nueva evangelización” de
los descristianizados sería una forma de la actividad misionera, en
su sentido específico? Ciertamente no entra en la atención pastoral
ordinaria a los fieles que ya pertenecen a comunidades eclesiales
maduras con su propio dinamismo misionero. Muchos de nosotros
‒misionólogos latinoamericanos‒ estamos convencidos de que la
EL DISCÍPULO PEDRO 169

“nueva evangelización” de la RMis 33 es una forma de la actividad


misionera. Pues la actividad misionera, en su sentido específico,
consiste en la evangelización de los que no conocen a Cristo y su
Evangelio, y que no se adhieren a la Iglesia visible. A nuestro pare-
cer, tanto los grupos humanos “todavía no cristianos” como los “ya
no cristianos” son destinatarios de la actividad misionera –o la mi-
sión ad gentes– en su sentido específico.

¿POR QUÉ UN NUEVO DICASTERIO VATICANO PARA LA “NUEVA EVANGE-


LIZACIÓN”?
Si la “nueva evangelización” es una dimensión de la actividad mi-
sionera ad gentes, ¿por qué es necesario u oportuno crear un nuevo
departamento en la curia vaticana dedicado a ella? Sabemos que ya
existe ‒y ha existido durante casi 500 años‒, la Congregación para la
Evangelización de los Pueblos, tradicionalmente conocida como la
“Propaganda Fide”. Aquí ofrezco mis propias opiniones. No sé si se
corresponden con el pensamiento del Santo Padre. Como un anti-
guo Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en Bolivia
(1985-89) y Presidente emérito de la Asociación Internacional de
Misionólogos Católicos (2000-04), he tenido una experiencia limita-
da con aquel dicasterio misional. Obviamente, estas observaciones
mías son generalizadas y sujetas a correcciones o matizaciones.
Lo que yo he observado es que la Propaganda Fide ha sido orienta-
da principalmente a la organización eclesiástica y a las operaciones
de las llamadas “tierras de misión”. Su campo es vasto. Abarca do-
cenas de Prefecturas y Vicariatos Apostólicos en ciertas regiones
(como Latinoamérica y el Medio Oriente), y más de mil jurisdiccio-
nes misionales establecidas, elevadas a la categoría de diócesis y
arquidiócesis en Asia, el África y Oceanía. Su obra parece ser ma-
yormente de carácter jurídico ([Link]. el nombramiento de obispos) y
económico (el financiamiento de las obras de la Iglesia en estos te-
rritorios). La Propaganda de hecho hereda el peso de un cargo his-
tórico y estructural. Esperar que ella se reoriente para contemplar la
multitud de “nuevas situaciones misioneras”, no territoriales, sino
sociales y culturales, y responder eficazmente a estos desafíos, a mi
parecer, es pedir demasiado.
170 DE LA “MISIÓN” A LA “NUEVA EVANGELIZACIÓN”

En cambio, he podido observar que los nuevos dicasterios creados


principalmente después del Vaticano II, los llamados “Pontificios
Consejos”, son más ágiles y competentes en su campo del apostola-
do. He tenido relaciones operativas directas con los Consejos para
Promover la Unidad de los Cristianos y para el Diálogo Interreligio-
so, e indirectas u ocasionales con aquellos para los Laicos, la Cultu-
ra y la Justicia y Paz. Lo que he podido observar es que las personas
que componen el “staff” de estos Consejos son seleccionadas prin-
cipalmente por su competencia académica y apostólica en la espe-
cialización del dicasterio. Es mi opinión que el Santo Padre, preo-
cupado seriamente por las múltiples y desafiantes “nuevas situa-
ciones misioneras” que piden una “nueva evangelización”, ha visto
la oportunidad de fundar un nuevo dicasterio o departamento
orientado a esta problemática. Mons. Fisichella es seguramente muy
competente como teólogo y educador. Los cardenales y obispos ya
nombrados como miembros del dicasterio son personas de gran
valor. Ciertamente las personas escogidas para ser componentes del
“staff” serán especializadas en la problemática.
Sabemos que tanto Benedicto XVI como su predecesor, demuestra
en su magisterio una preocupación particular por la re-
evangelización de descristianizados de Europa. Pero, ¿debería ser el
llamado a la “nueva evangelización” limitado a ese continente? ¿Se
crea un nuevo dicasterio para un solo continente? Sería extraño,
porque en la actualidad más del 60% de los católicos del mundo
viven en Latinoamérica, África y Asia. En estos continentes el pen-
tecostalismo, la atención a las culturas antiguas y nuevas y el en-
cuentro con otras religiones son mayores desafíos que la no creen-
cia. Juan Pablo II obviamente no había pensado limitar su preocu-
pación por la “nueva evangelización” al continente de Europa. Pues
después de emitir su Encíclica misional (1990), había insistido en
que la “nueva evangelización” fuera uno de los tres ejes temáticos
de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en
Santo Domingo (1992). Es obvio que él no tenía la intención de res-
tringirla a Europa, o al fenómeno de la descristianización.
EL DISCÍPULO PEDRO 171

CONCLUSIÓN
En estas páginas he intentado demostrar cómo la idea de la “nueva
evangelización” habría tenido su origen en América Latina, y con-
cretamente, en la influencia del documento de Puebla. He sido un
testigo del proceso en que esto tuvo lugar. Espero que estas obser-
vaciones y reflexiones sean de alguna utilidad para algunos herma-
nos y hermanas en la Iglesia en los inicios de un nuevo departamen-
to del Vaticano creado para Promover la Nueva Evangelización.
Seguramente este hecho tendrá alguna repercusión en la vida de las
diferentes diócesis y Conferencias Episcopales.
SEMBLANZAS DE LOS AUTORES
DAVID BOBADILLA
Obtuvo la licenciatura en Filosofía y Teología en la ciudad de Méxi-
co, por parte del Instituto Franciscano de Filosofía y Teología. Pre-
sentó la tesis: La ética del Reino en el Evangelio de Mateo. Ha sido pro-
fesor del Instituto Franciscano de Filosofía y Teología, del Instituto
Agustiniano (en Lomas Verdes, Edo. de México), de la CIRM. Ha
impartido las cátedras de Teología Fundamental, Cristología Bíblica
y Antropología Teológica. Entre sus escritos destacan: Cristología.
Guías de Estudio, México: CET, 1995, y junto con el Dr. Jorge Domín-
guez, Teología moral fundamental. Guías de Estudio, México: CET,
1995.

DR. JORGE DOMÍNGUEZ R.


Hermano franciscano, nacido en la ciudad de México, donde realizó
sus estudios de Filosofía y Teología en el Instituto Franciscano. Es
Doctor en Teología Moral por la Universidad de Lovaina, Maestro
Normalista por el Colegio Benavente, de Puebla, México. Fue Direc-
tor del Instituto Teológico de Estudios Superiores y del Departa-
mento de Teología del mismo instituto. Miembro del Equipo Teoló-
gico de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos (CLAR) y
maestro, investigador y conferencista en el área de teología por más
de 25 años en diferentes instituciones y universidades de México,
Estados Unidos, Centro y Sur América.

JOSÉ LUIS FRANCO B.


Cursó teología en el Instituto Teológico de Estudios Superiores de la
ciudad de México, Filosofía en el Seminario Conciliar de la misma
ciudad e historia en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Ha sido maestro en diversos centros de formación teológica y reli-
giosa. Es autor de varios artículos, cuadernos y otros escritos de
índole teológica. Actualmente colabora como docente y administra-
tivo en la Escuela de Teología de la Universidad Intercontinental.
174 SEMBLANZAS DE LOS AUTORES

JUAN GORSKI, M.M.


Es un Misionero de Maryknoll. Ha servido en Bolivia desde su or-
denación sacerdotal en 1963. Ha realizado estudios universitarios
superiores en Francia y en Italia. Desde 1968 a 1974 y de 1979 a
1980 se dedicó a la formacón de evangelizadores aymaras en el Al-
tiplano de Bolivia. Ha servido como Secretario Ejecutivo del Depar-
tamento de Misiones del CELAM (1975-1978) y sirvió como consul-
tor en la Comisión sobre la Evangelización de la Cultura en Puebla
(1979). Obtuvo su Doctorado en Misionología de la Pontificia Uni-
versidad Gregoriana en Roma en 1984. Era Director Nacional de las
Obras Misionales Pontificias en Bolivia de 1985 a 1989. Desde 1989
es Profesor Catedrático en la Misionología, la Teología de la Incul-
turación y del Ecumenismo en el Instituto Superior de Estudios
Teológicos de la Universidad Católica Boliviana en Cochabamba.
También es Director de Investigaciones del Instituto de Misionolo-
gía de la U.C.B. en Cochabamba, hasta el momento el único que
ofrece un post-grado eclesiástico en la especialización de Misiono-
logía en todo el mundo de habla española. Fue elegido primer pre-
sidente de la nueva Asociación Internacional de Misionólogos Cató-
licos (a escala mundial) 2000-2004.

ARMANDO NOGUEZ A.
Religioso de la Orden de los Clérigos Regulares de Somasca. Cursó
filosofía en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos de la ciu-
dad de México y Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana
de Roma. Realizó la licencia en el área bíblica en el Pontificio Insti-
tuto Bíblico de Roma. Ha sido Director del Instituto Teológico de
Estudios Superiores, miembro del Consejo Editorial de la Revista
SERVIR. Maestro en seminarios, Institutos y Escuelas de Teología
en México y en Estados Unidos. Ha publicado en la Revista Signo de
la CIRM, en la Revista SERVIR y en el CAM (México) donde le fue
publicado un libro sobre Biblia, algunos cuadernos y un buen nú-
mero de artículos teológicos.

MTRO. EDUARDO E. SOTA G.


Licenciado en Actuaría por la Universidad Anáhuac y en Filosofía
por la Universidad del Valle de Atemajac. Cursó teología en el Insti-
SEMBLANZAS DE LOS AUTORES 175

tuto Teológico de Estudios Superiores, de la ciudad de México. Ob-


tuvo la Maestría en Sociología, con especialidad en sociología de la
religión, en la Universidad Iberoamericana y el doctorado en Cien-
cias Sociales por la misma Universidad. Tiene la Maestría en Teolo-
gía Sistemática por la Pontificia Universidad de Deusto (España).
Ha sido maestro en el Centro de Estudios de la Conferencia Interre-
ligiosa de México, en la Universidad Iberoamericana, en la UIC y en
algunos seminarios de órdenes religiosas. Actualmente colabora
como investigador en la Universidad Intercontinental y en la Uni-
versidad Iberoamericana. Es miembro del Sistema Nacional de In-
vestigadores (SNI). Ha escrito para diversas revistas teológicas. En-
tre sus últimas obras está el texto Religión, pobreza y modernidad.
VOCES. Diálogo misionero contemporáneo

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