0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas109 páginas

Riqueza

El documento discute las diferentes perspectivas y mentalidades hacia el dinero y los ingresos, y cómo estas pueden afectar la calidad de vida. También advierte sobre los peligros de permitir que el dinero se convierta en un sustituto de Dios.

Cargado por

cincuenta
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas109 páginas

Riqueza

El documento discute las diferentes perspectivas y mentalidades hacia el dinero y los ingresos, y cómo estas pueden afectar la calidad de vida. También advierte sobre los peligros de permitir que el dinero se convierta en un sustituto de Dios.

Cargado por

cincuenta
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la

necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier


individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.
El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que
utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.
La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.
La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.
La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.
El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que
utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.
El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que
utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.
El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que
utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.
El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que
utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles
El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la
necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

El generar riqueza, el posicionarse econmicamente, pero sobre todo, lograr la


necesaria autosuficiencia econmica, es una misin fundamental para cualquier
individuo.

La manera que elegimos para ganar dinero dice mucho ms de nosotros de lo que
creemos.
Existen distintas mentalidades referidas a los ingresos los cuales pueden servir
para reconocer patrones de conductas que solemos tener, con el fin de transformar
nuestra realidad en lo referente al trabajo y las finanzas personales.

El dinero no solamente juega un papel importante la forma o la modalidad que


utilizamos para hacer que los ingresos fluyan, sino que tambin muchas veces esas
conductas terminan repercutiendo tambin en nuestros gastos, ya sea directa o
indirectamente.
Entender, discutir, reflexionar y cuestionar los pensamientos arraigados que
tenemos en este campo es el primer paso para mejorar la calidad de nuestros
ingresos y tambin de nuestros gastos.
Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales,
mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo
nos ha alertado: No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).
En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los
dolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jess contrapone el dinero a Dios.
As que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un dolo que sustituya
a Dios, y que tampoco las vas para obtenerlo ocupen todo nuestro inters, nuestra
dedicacin, nuestro empeo ... hasta nuestro amor.
Los bienes materiales de este mundo no son malos en s mismos, pues nos han sido
proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto as, significa que Dios es
el Dueo, y nosotros somos solamente administradores de esos bienes que
pertenecen a Dios. De all que cuando seamos juzgados se nos tomar en cuenta cmo
hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)
El amor al dinero es la raz de todos los males (1 Tim. 6, 10). Grave sentencia
de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raz de todos
los males, sino el amor al dinero. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios
y a los hombres, no a los bienes materiales.
Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto as
que Jess nos advierte: Cranme que a un rico se le hace muy difcil entrar al
Reino de los Cielos (Mt. 19, 23). Se refera el Seor a esos ricos que aman tanto
al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven
rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.
[Link]
[Link]
[Link]
perfiles-posibles

También podría gustarte