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Papiros Amorosos

Poesia de Eugenio Montejo, destacado escritor venezolano
Derechos de autor
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Eugenio Montejo
PAPIRO S
Papiros amorosos
Eugenio Montejo
Bigotteca,
Serie Literatura

Segunda edicin, 2003


Eugenio Montejo
AMOROSOS
Fundacin Bgott
Centro Histrico de Petare
frente a la Plaza Sucre
Municipio Sucre,
Poesa
estado Miranda
Caracas 1070, Venezuela,
Director de Coleccin:
Antonio Lpez-Ortega
Coordinacin editorial:
Miriam Ardizzone
Asistente de produccin:
Mara Elena Monroy
Correccin:
Alberto Mrquez
Diseo:
ABV Taller de Diseo
Carolina Arnal,
Waleska Belisario
Preprensa e impresin:
Editorial ExLibris
Tiraje:
1.000 ejemplares

Depsito Legal:
If 2662003800857
ISBN: 980-6428-38-2 FUNDACiN
BIGOTT
Impreso en
Caracas-Venezuela Bigotteca
Serie Literatura
. I
LIMINAR i
I

Eugenio Montej o es uno de los ms importantes poetas venezolanos de la 5


actualidad. Perteneciente a la llamada generacin del 58, su obra se ha pro-
yectado nacional e intemacionalmente hasta gozar de un reconocimiento
unnime de los crticos y lectores. En la ltima dcada, su valoracin se ha tra-
ducido en ediciones ycompilaciones varias que han visto luz en Espaa, Mxi-
co,Argentina, Portugal y su pas natal. Autor de unos diez ttulos de poesa, en-
sayista fino y penetrante, cultivador tambin de la escritura heteronmica,
Montejo es un poeta tan variable como variables pueden ser sus referentes te-
mticos: historia, paisaje, memoria, tiempo, legados biogrficos, celebracin -.
de la vida ovisin esperanzada de nuestro lugar en el mundo. Escritor de verso
denso, preciso; escritor de la forma, de la frase perfecta, del equilibrio entre
sentido ypulsin expresiva; no hay en su obra ni calles ciegas ni falsos amagos,
ni reverberancias ni fuegos artificiosos. Poesa esencial, que toca la mdula de
la materia que nos anima para sabemos seres trascendentes, para celebrar
-aunque sea desde la incomprensin- el milagro de la existencia.
ConPapiros amorosos, la obra de Montejo se adentra en un terreno hasta aho-
ra desconocido: el de la poesa amorosa. Verso tocado por el alumbramiento de
la otredad, por el resplandor de un cuerpo, por las formas femeninas, por todo
lo que los dioses han depositado en la figura humana; pero tambin verso que
ve en la bveda celeste un eco remoto de los cuerpos que batallan en la tierra y
en la msica de las esferas una caj a de resonancia que recoge la crispacin de
un vientre o el simulacro de un beso entre amantes. Suerte de corresponden-
cias a la manera de Baudelaire, el amor segn Montejo no ser nunca un
hecho aislado por ms soledad ointimidad que cultiven los amantes.
Antonio Lpez Ortega
EL NFORA

Cuerpo que pasas con el tiempo dentro, 7


henchido de horas en las venas,
de incontables minutos llenndote las manos
para asir tu deseo.

Cuerpo vestido de nfora sedienta


para llenarte de aos, meses,
para cubrirte de efmeras espumas
en los relojes de un mar que no te sacia.

El dios amante que dio a tu arcilla forma


al modelarte boca, senos, ojos,
el que en tu pubis puso ptalos
y en tu risa relmpagos de gracia, .
colm de msica tu cntaro
y de tiempo tu sangre,
del tictac que celebra a tu paso la vida
en el girante milagro de la tierra.
.'".
, . ".. 1

PTALOS AL ALBA EN LA TIERRA VELOZ

8 Cuarto por cuarto, lmpara por lmpara, Slo quise estar vivo para amarte 9
los edificios amanecen en la tierra veloz. Aqu, a tu lado,
y en derredor la lluvia abre sus ptalos siguiendo el vuelo de esta esfera que gira
con un lento susurro que recorre detrs de un sol demasiado remoto.
sedas y cortinajes. Sea lo que alcance el tiempo que nos dieron
Dormimos dentro de una flor que se alza los dioses o el azar, sea lo que quede
demasiado despacio sobre el mundo. de lumbre en nuestra lmpara indecisa,
mi deseo est aqu, no en otro mundo,
An ignoramos de qu pas remoto junto a tus manos, tus ojosytu risa,
nos ha trado el sueo, junto a los rboles y el viento
pero nos consta que entre noche y da que acompaan tu paso por el mundo.
han corrido los aos ... Sea quienquiera que apure las estrellas
y nos haga nacer o desnacer,
La lluvia va entreabriendo su corola sea quienquiera que junte nuestros cuerpos,
en cuyo centro despertamos. aunque no dure nada este relmpago
Ahora s que tu risa, tus cabellos, y la tierra veloz nos borre el sueo.
tus ojos donde la noche se demora,
la nieve que cae sobre tus senos
y estas mismas palabras
tambin son ptalos de algn inmenso cliz,
ptalos que van abrindose, amor mo,
con el mismo susurro de la lluvia
en la ventana.
AMANTES CUERPO FURTIVO

10 Se amaban. No estaban solos en la tierra; Tu cuerpo se te escapa de las manos, 11


tenan la noche, sus vsperas azules, huye de ti, corre delante de tu sombra
sus celajes. y despus sale a esperarte en los caminos,
vagando entre los rboles.
Vivan uno en el otro, se palpaban
como dos ptalos no abiertos en el fondo Tu cuerpo nmada que es a medias tuyo,
de alguna flor del aire. a medias mo y de la tierra,
tu bello cuerpo de sol lleno
Se amaban. No estaban solos a la orilla ygatas desamparadas,
de su primera noche. suele evadirse a solas, no s adnde,
y era la tierra la que se amaba en ellos, y luego ordena el silencio de tus noches
el oro nocturno de sus vueltas, a partir de su msica.
la galaxia.
Lo palpo aqu conmigo y anda lejos,
Yano tendran dos muertes. No iban a separarse. por otra senda inalcanzable,
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendan o se halla ausente y cerca me acompaa ...
como hileras de luces en un largo aeropuerto Es tu cuerpo furtivo, errante, nmada,
donde algo iba a llegar desde muy lejos, en parte tuyo y mo y de la tierra,
no demasiado tarde. ste que en cualquier hora, de improviso,
veloz desaparece en nuestras manos.
EL LTIMO CREPSCULO MI AMOR

Cenizas del amor en los altares del mundo,


nada nuevo.
LVARO MUTIS

12 Qu fue de este milenio ya tan ido En otro cuerpo va mi amor por esta calle, 13
al que llegamos tarde? siento sus pasos debajo de la lluvia,
Nacimos con el ltimo crepsculo, caminando, soando, como en m hace ya tiempo ...
cuando las sombras de diez siglos Hay ecos de mi voz en sus susurros,
se amontonaban en un inmenso delta puedo reconocerlos.
frente a un ocano sin nadie ... Tiene ahora una edad que era la ma,
una lmpara que siempre se enciende al encontramos.
y del otro milenio que ya nace, Mi amor que se embellece con el mal de las horas,
quin va a decimos cuntas horas mi amor en la terraza de un caf
podrn ser nuestras, amor mo? con un hibisco blanco entre las manos,
. . .El tiempo en torno existe o inexiste, vestida a la usanza del nuevo milenio .
nunca se sabe nada aqu en la tierra. Mi amor que seguir cuando me vaya,
con otra risa y otros ojos,
Quiz sean ilusorios los aos y sus vueltas como una llama que dio un salto entre dos velas
y las horas ausentes y se qued alumbrando el azul de la tierra.
y todas las que fueron.
Slo es verdad tu risa,
ms hermosa que los siglos que parten
o que llegan;
slo tu voz, tus ojos, tus palabras
y nuestro asombro de ser aqu la vida,
de celebrarla en cada lumbre de su fuego
hasta el mnimo instante.
.....

VALSDE LOS CUERPOS EL NAUFRAGIO

La danzarina del abismo,


la que oculta en su seno maraoiuos.
ELISEO DIEGO

14 La tierra ahora gravita llevndonos los cuerpos El naufragio de un cuerpo en otro cuerpo 15
de un vals a otro cada vez ms rpida, cuando en su noche, de pronto, se va a pique ...
de un paso a su contrario. Las burbujas que suben desde el fondo
Aqu gira tu sombra con mi sombra, hasta el bordado pliegue de las sbanas.
una con otra al ritmo de los dioses, Negros abrazos y gritos en la sombra
aqu con muerte y vida nos arrastran, para morir uno en el otro,
aqu nos juntan. hasta borrarse dentro de lo oscuro
sin que el rencor se aduee de esta muerte.
ste es el vals que bailan por nosotros Los enlazados cuerpos que zozobran
con nuestros pasos, desde nuestra carne, bajo una misma tormenta solitaria,
el vals que nos rene con su msica tctil, la lucha contra el tiempo ya sin tiempo,
lento, ms lento, mgico, magnfico ... palpando lo infinito aqu tan cerca,
el deseo que devora con sus fauces,
ste es tu cuerpo y es mi cuerpo; la luna que consuela yya no basta.
deja que bese tu oreja, tus pendientes El naufragio final contra la noche,
y retenga las voces que imaginas. sin ms all del agua, sino el agua,
Deja que palpe en ti la parte de la tierra sin otro paraso ni otro infierno
que custodia su polen, su misterio. que el fugaz epitafio de la espuma
ste es el viejo ritmo gravitante y la carne que muere en otra carne.
que mueve sin cesar cuerpos y astros,
el vals nocturno de la redonda bveda
cuyo comps palpita en nuestra sangre.
CANCIN OTRO MILENIO .

Hilo misjrases de amor


a la intemperie,
bajo los rboles de muda historia.
JUANSNCHEZPELEZ

16 Cada cuerpo con su deseo El milenio que llega divide en dos la noche: 17
y el mar al frente. a un lado y otro quedan nuestros cuerpos
Cada lecho con su naufragio y todo lo que amamos uno en otro ...
y los barcos al horizonte. Queda la amarga luna errando a ciegas,
ella y su sombra en nuestros ojos,
Estoy cantando la vieja cancin ella y lo que no sabemos de este mundo.
que no tiene palabras. y el amor con su lmpara
Cada cuerpo junto a otro cuerpo, que inquiere titilando cuntas horas
cada espejo temblando en la sombra nos guardan los relojes todava.
y las nubes errantes. y queda, en fin, la tornadiza tierra
que ignora meridianos y milenios
Estoy tocando la antigua guitarra y sigue siempre rotando, tenazmente,
con que los amantes se duermen. para que nuestros cuerpos de nuevo se renan
Cada ventana en sus helechos, y noche a noche a bordo se acompaen
cada cuerpo desnudo en su noche en el ter intacto.
y el mar al fondo, inalcanzable.
OTRA AMAPOLA ESTREILAS f

S a dar e as estrelas
sao universais.
CASSIANO RICARDO

18 Dentro de tu cuerpo, debajo de sus ptalos, En la noche, desnuda, rotan sobre tu carne 19
huidizo, esquivo hasta en la sombra, repentinas estrellas;
hay otro cuerpo que amo. circunvalan el aro de tu ombligo,
Otra amapola que abre su perfume visten el verde de tu risa,
en la red de tus venas, con tus voces la luz de tu alegra.
y las palabras de ms aire. Estrellas en tus hombros, tu cintura,
estrellas en tu sexo,
Otro cuerpo que ocultas en tu noche titilan llenndote los ojos, los cabellos.
con su luna sonmbula Algunas no han nacido y son visibles, .
de senos crecientes y menguantes. otras ya se extinguieron, pero alumbran.
Slo yo s escucharlo en sus susurros, Te siguen en la sombra, te acompaan,
al fondo de su vida corola. son vidas, errantes, cariciosas,
Slo yo puedo segurlo entre sus pasos, giran sobre el silencio de tu cuerpo,
palpando a ciegas el tacto de su eclipse hallan en ti su bveda, su casa,
cuando duerme detrs de tus pestaas. viajan en la constelacin de tu deseo.

Es tuyo y mo y de la niebla
que lo lleva y lo trae de un tiempo a otro,
la amarga niebla que a veces me lo entrega
o lo esconde en tu carne.
EN OTRO MERIDIANO HORSCOPO TCTIL

20 No alcanzo el tiempo de tu cuerpo, Sobre tu desnudez palpo mi horscopo, 21


nac lejos, en un pas que es aire, nube, noche, descifro, deletreo por el tacto
aunque me oigas tan cerca. un signo en cada poro de tu piel amorosa ...
Nac a destiempo de tu risa, de tus ojos, De pronto en un papiro te conviertes,
en otro meridiano. hecha de gestos que son letras,
Nos amamos de mar a mar, de letras que son manos, brazos, labios,
de un astro a otro, escritura palpable cuya forma compendia
no importa que hoy me sientas a tu lado. las ddivas que retiene mi futuro
en las cartas lacradas del destino.
Aunque despiertes desnuda aqu conmigo,
tu tiempo va delante, Te veo tendida y tiemblo, leyendo, descifrando
el tiempo de tus manos, de tu rostro; la vida que me queda y su cmo y su dnde;
estoy junto a tu sombra y no te alcanzo. leo bajo lmpara tu rostro que amanece,
tu piel, tus ojos donde la noche se refugia;
Las horas de tu amor me quedan lejos, indago a tientas los signos de tu carne,
bajo una luz de nieve, todo cuanto me dicen tus senos del maana,
en alguna ciudad que desconozco. cuanto aaden tus hombros, tus ojeras,
Nuestras vidas se alcanzan, se confunden, el horscopo tctil que devela tu cuerpo
intercambian sollozos, besos, sueos, del porvenir que guarda mis horas en la tierra.
pero andamos a leguas uno de otro,
tal vez en siglos diferentes,
en dos planetas errantes que se buscan
cansados de no verse.
PAPIRO PRONOMINAL LA AMIGA DORMIDA i
I
Amb ben posen tenim prou. Noms
el sentiment de dues coses:
la terra gira, i les dones dormen.
GABRIEL FERRATER

22 Se tendieron desnudos, semiabsortos, Tierra azul que nos llevas, ve despacio, 23


en un hotel de los suburbios. mi amiga est durmiendo.
Verde era el arco de la luz que el da Yano espero saber adnde te diriges
iba filtrando en la ventana. Yverde el viento ni cuntas vueltas nos quedan a tu lado,
con filo de cuchillo sobre las leves sbanas. pero reserva el rumbo ms sereno
Ese jadeo ajeno ante lo Ingrimo en las horas que faltan de esta noche
de no saber por qu se nace mientras mi amiga duerme.
ni por qu se desea,
brotaba all de un fuelle unnime Sofrena el paso de la luna
entre ambos cuerpos ... Ella erajoven para que menge su msica plateada
ms que su tenue sombra. y slo queden los susurros
y yo a su lado, atnito, de este opaco claror en la ventana.
en el tiempo sin tiempo de mi carne,
mucho ms amoroso que la lumbre S que nos faltan poemas por hacer,
de este incierto recuerdo. voces, palabras,
ramos jvenes que hay demasiado azul sobre tus polos,
como cuando uno mismo no lo sabe. altas fogatas, ngeles, anillos,
De all y de todo ambos partimos, pero por esta vez no te apresures,
partimos y partieron ya hablaremos maana ...
ellos, nosotros, cerca, es decir, lejos ... Aqu ms prisa? -Mi amiga se ha dormido.
Cul era la cancin de moda entonces? Deja a tus alas cernirse quedamente
Yano s si la omos, si la oyeron. hasta que el viejo sol retorne con el alba.
El tiempo va aadiendo tanto olvido
que deja en anacrnico tumulto
el mismo fuelle con ansiaymenos cuerpo,
el mismo cuerpo con noche y menos sangre,
la misma sangre dando vueltas a la tierra
y estos pobres pronombres que se alternan
entre restos de voces no apagadas
y hasta un golpe de mar donde no hay agua.
LA NICA LMPARA PAPIRO SIN HORAS

24 No me oscurezcas demasiado, no me borres, Desde qu edad, desde qu tiempo te amo 25


ineluctable noche. en esta ciudad de mil caminos?
Por mi ventana sigo mirando el muelle Hay un suburbio en las afueras, amor mo,
y los barcos que zarpan all lejos donde ninguno de los dos existe;
con los amores que no regresan nunca. quiz corra otro siglo por sus calles
No me apagues las llamas de esta vela, o desaparecimos ...
an espero una carta.
Hay parques donde los rboles esperan
No estn aqu los ojos de mi amiga, hasta que nos anuncie con su grito
se fueron de esta calle. la cigarra bilinge.
Se alej aron sus senos con alas o con ptalos, . Pero no s desde qu tiempo estoy hablndote,
huyeron sus palabras. ya nos vern al encontramos,
Falta su cuerpo en esta alcoba -voy en camino.
donde dan vueltas atnitos insectos
que circunvalan, tenaces, tanta ausencia. Hayun recodo cuya luz nos envejece,
Slo t quedas, ineluctable noche, una arboleda donde no somos sino ausencia,
pero no viertas tu tinta en mi camino, este mismo papiro lo traduje
impide que a mi lado se derrame. de algn dialecto ya perdido
Su amor no me acompaa en esta sombra que hablaban en Tiflis.
y era mi nica lmpara.
Te amo sin horas despus de este milagro
de andar contigo por aos, noches, das,
ciudades y colinas, puertos, puentes,
palacios y tugurio s que nos vieron,
costas, acantilados, islas,
aduanas donde slo fuimos sombras,
frases dichas por alguien o por algo,
adis y bienvenida.
Quin am nada ms desde su cuerpo, cNTIco SLIDO
quin crey en su reloj slo un instante?
En verdad estamos vivos o soamos el aire?
Cundo nacimos, amor mo?

Sigo la msica que nace de tu cuerpo, 27


trmulos senos, cadencias de caderas,
cncavos ecos para son es convexos,
cnticos slidos -audibles por el tacto.
Eljazz deseante de noches solitarias
donde la lluvia va afinando sus gotas.
Msica tctil de la tersa epidermis,
de notas que se palpan en el viento
cuando miro ondular tu cabellera.
Sones de ptalos que suben desde el vientre
y en las axilas levemente se doblan.
Tenues orqudeas de perfume parsito
dndole vueltas a un sol desconocido.
Sigo lamsica que nace del deseo
con sus murmullos tonales y atonales,
de este errante deseo que acompaa a la tierra
sin saber para qu, ni por quin, ni hasta cundo ...
..<>,: '" ~'(

EL CUERPO YSU DOMINIO WNUESTRO

Bella conw el deseo en las venas krrestres.


ENRIQUE MOLINA

28 Bella que de tus dioses te despojas Tuyo es el tiempo cuando tu cuerpo pasa 29
en algn lecho de esta noche. con el temblor del mundo,
Yadejaste tus ropas en la alfombra, el tiempo, no tu cuerpo.
sedas, blusas, pijamas, Tu cuerpo estaba aqu, tendido al sol, soando;
tambin la sombra de tu cuerpo se despert contigo una maana
y los dioses que uno tras otro te arrancaste cuando quiso la tierra.
por esta vez, por esta noche al menos, '
"
hasta quedarte sola con la msica Tuyo es el tacto de las manos, no las manos;
de tu propio deseo ... la luz llenndote los ojos, no los ojos;
acaso un rbol, un pjaro que mires,
Bella que te desnudas cerca de este espacio lo dems es ajeno.
pero en otro tiempo, Cuanto la tierra presta aqu se queda,
lejos de los credos y dogmas avaros, es de la tierra.
donde la luna deshace la culpa
ya nadie le importa si la tierra gira Slo trajimos el tiempo de estar vivos
o quiere detenerse. entre el relmpago y el viento;
el tiempo en que tu cuerpo gira con el mundo,
Por esta vez, por esta noche al menos, el hoy, el grito delante del milagro;
lo que es del cuerpo reina en su dominio la llama que arde con la vela, no la vela,
y el amor con su hechizo te arrebata, la nada de donde todo se suspende,
hasta que el alba vuelva con el mundo -eso es lo nuestro.
y se apague en tu sangre la msica
y los dioses retornen.
TARDE EN LA TIERRA MANOA

30 Tarde, ya tarde llegu a tu cuerpo, No vi a Manoa, no hall sus torres en el aire, 31


-tarde, ningn indicio de sus piedras.
por culpa de mis dioses, por culpa del camino Segu el cortejo de sombras ilusorias
cuyas amargas piedras me desviaron. que dibujan sus mapas.
Tarde a tus labios y a tus ojos, Cruc el ro de los tigres
tarde a tus senos yel hervor del silencio en los pantanos.
y al errante susurro de tus palabras. Nada vi parecido a Manoa
ni a su leyenda.
Tarde, para llegar temprano, llegu tarde.
Mi sombra iba delante yyo detrs, despacio, Anduve absorto detrs del arco iris
en otra esfera, otra galaxia, que se curva hacia el sur y no se alcanza.
en no s qu pas lento y remoto. Manoa no estaba all, quedaba a leguas de esos mundos,
-siempre ms lejos.
Me apur al retardarme,
para ser ms veloz me he demorado, Yafatigado de buscarla me detengo,
quise estar antes que mis pasos, qu me importa el hallazgo de sus torres?
descubrir otra senda inexistente. Manoa no fue cantada como Troya
ni cay en sitio
Tarde en la noche que no tiene noche ni grab sus paredes con hexmetros.
y en los relojes que no tienen horas, Manoa no es un lugar
tarde pero sin tarde: nuestros dos cuerpos juntos sino un sentimiento.
que uno solo se vuelven cuando se borra el tiempo. Aveces en un rostro, un paisaje, una calle
su sol de pronto resplandece.
Toda muj el' que amamos se vuelve Manoa
sin darnos cuenta.
Manoa es la otra luz del horizonte,
quien suea puede divisarla, va en camino,
pero quien ama ya lleg, ya vive en ella.
"' ~,---,.-, ~,--~- .

CUERPO CON PJAROS LA ROSA

32 y ser hasta el final el que he nacido, No te he llamado rosa, escribo recto, 33


ste que por tu amor vino a la tierra, evito las metforas.
buscndote por plpito La rosa es un enigma efmero
en el misterio mvil de sus vueltas. que siempre atrae hacia sus ptalos
El que en tu cuerpo a veces oye pjaros la belleza del mundo,
unidos en un coro pero al instante se marchita
invisible tal vez bajo la noche, y la belleza permanece.
pero visible en tu vientre, tus senos, tus cabellos .. :
Eres una sonrisa humana,
y aferrarse al amor contra la muerte una amante que cuando se desnuda
porque nacimos para l, aparta el alfabeto
porque l tambin nos lleva a bordo, gravitando de su amorosa noche sin palabras.
como un nuevo planeta ... Un cuerpo que va girando con la tierra
detrs del sol,
Pero ser hasta el fin el que he nacido, con sus colores en las manos.
ste que por tu amor vino a la tierra,
y descubri en tu carne msica La rosa slo anhela lo fugaz,
-y un palpitar de vuelos y de alas, nada le basta.
el que oye hasta morir cmo prolonga su agona Aveces quiere ser alondra, mariposa,
cada canto de pjaro. un pez, una serpiente,
ella misma no sabe ...

Pero t no eres rosa,


as nunca te nombro,
escribo recto, evito las metforas.
Eres un cuerpo que ama
para que gire un poco ms la tierra,
y unos ojos que se abren y se cierran
entre el asombro y el deseo
de la vida que vuela en su relmpago.
_.'

LA DURMIENTE MILAGRO PURO

El relmpago en que nos dormimosjuntos.


JUAN LISCANO

34 La que amo duerme lejos, en otro pas, y este milagro de ser aqu la vida 35
en otro mundo, sin saber qu es vigilia ni qu es sueo,
aunque su cuerpo al lado me acompaa. hasta que sople la noche y nos apague ..
Cierra los ojos y desaparece, El milagro de verla, de sentirla,
se va, la noche me la niega; y con ella en los ojos, en las manos,
no hay aviones que lleguen adonde se dirige, asir lo que nos da, lo que contiene,
ninguna palabra me borra su silenci~. para que vaya y vuelva con su msica
La que amo ya no se ve en el horizonte, de lo que soya lo que eres,
palpo sus manos, sus pies y no la alcanzo, de tus palabras a las mas.
cruza la sombra y se me pierde ... El solo paso palpitante de su sangre
Su cuerpo est conmigo pero dentro no hay nadie, en nuestras venas,
es una casa sola, la rotacin de su misterio en la galaxia de las cosas,
una casa olvidada, desierta; para que gire la gran rosa en el espacio
y no obstante en el fondo, si me asomo, y nuestros cuerpos se encuentren en la tierra,
una llama dorada titila cada cual con el grito de su llama,
y nunca se apaga. cada cual en su tiempo sin tiempo,
hasta que el rayo que llega de tan lejos
por un instante cruce nuestra carne
y nos ate los sueos su relmpago.
I ,J

LA NIEVE LA LUZ DE TU HACEDOR

Cuerpo donde Dios tanto se detuvo.


TOMS LINDEN

36 Sent caer cerca de ti la nieve, Sigo la luz de tu Hacedor, sigo sus huellas 37
la vi cubrir tu cuerpo hasta la sombra, vivas en cada parte de tu cuerpo ...
te llen el pelo, los hombros, las pestaas ... Cmo ignorarlo, visible en lo invisible,
Una nieve que hablaba en un idioma cuando sobre tu piel palpo su rastro
por m desconocido. y en tu figura miro sus destellos?

Desde qu mundo bajaba hasta tus senos, Tras cada rasgo tuyo, cada gesto,
hasta el cncavo sello de tu ombligo, voy oteando su msica, su trazo,
si aqu nunca nev desde milenios? el cntico tangible de quien ha creado el mundo
a partir de tus ojos y tu risa ...
Era nieve en verdad, talco o harina Sigo cada arrebato de su gracia
-la vieja harina de mi casa-, al modelarte el vientre, los senos, las caderas,
cayendo sin caer sobre las cosas ebrio de mgica alegra.
con un susurro opaco?
nica, as quiso que fueras aqu ahora
No s. No me import sentirla extraa bajo la luz fugaz del sol terrestre.
ni palpar la blancura de sus copos, As cada minuto redescubro
sino avivar un fuego ante tus ojos, en la memoria de tu cuerpo
alguna llama que crezca con la noche, su oculta sea de prodigios tctiles.
aunque la nieve prosiga hablando sola y as despacio mis manos te recorren,
sobre tu piel, las cumbres, los caminos arcilla frgil, ptalo, corola,
de lo que nadie sabe. alondra amante, cariciosa amiga.
.,...---------.------

AQU PAPIRO DE LA LUZ

38 Aqu, amor mo, se queda el canto, Yqu llevaron mis manos a tu cuerpo, "
39
aqu se quedan las palabras ... sino luz tctil, la luz con que trabajo?
y la dicha veloz de esta esfera volando Rectos halos de lmpara, destellos
detrs de un sol que nos ignora que mis persianas recogieron
y nos arrastra hacia su noche, en los dorados pozos de la tarde.
aqu tambin sin huella ha de apagarse. Juntas alzaron la luz de mi deseo,
acarreando despacio sus copos
Aqu, amor mo, nos desvestimos; sobre tus senos, tus hombros y tatuajes.
los cuerpos quedan solos con sus sombras,
las sombras con el viento, " Con esa luz palp tu rostro,
mientras la luna salva lo que puede tej sobre tu pecho una corola
de todo el ntimo naufragio. de amor y de palabras.
Con esa luz bes tu vientre, tus cabellos,
Mas aunque se aduee del olvido entr en tu noche que amo,
el soplo que nos borra, vi las lentas estrellas en el fondo,
al~o de ti, de m quiz se salve las que pueblan tu carne.
y aqu perdure en el azul terrestre.
Aqu, amor mo, con esta lmpara y asido a su fulgor, una por una,
que propaga el claror de su luz nmada, cont mis horas hasta el alba,
aqu donde otras sombras que no vemos cuando ya picoteaban a la puerta
tambin nos acompaan. los gallos y sus cantos.
SONIDO OSCURO PAPIRO DEL PJARO

I
Toquerrws para Dios este arrebato velocsimo.
GONZALO ROJAS

Cuerpo es el tuyo cuando al sol se mueve


40 y ojos los mos cuando te contemplo. Te toca ahora ser el pjaro 41
Tierra la esfera que nos va llevando posado all sobre su cuerpo, que es la tierra,
por el azul intacto de sus vueltas ... la bella tierra amiga entre tus brazos.
Luna esta lumbre que entra en nuestra alcoba, Te toca ser su sombra alIado, eso que existe
sombras las nuestras que con ella se aman porque no existe y ella lo est soando ...
en el lecho, ante el mar y su deseo. Ella, la tierra adonde siempre vuelves,
Palabras los silencios que decimos ella, que te acompaa.
para que gire en calma la galaxia. Te toca ser garzn, tordo, pelcano .
Milagro es ste que hallo en ti palpable, y no partir, sino adentrarte
tus senos y tus labios y tu noche; en el nocturno bosque de sus besos,
milagro es estar vivo uno con otro donde una ctara retiene entre sus cuerdas
mientras nos cerca este arenal de estrellas. uno a uno tus cnticos.
Amor tu idioma, tu sonido oscuro, El pjaro que dice en msticos dialectos
la voz que por tu boca habla la tierra. su antfona salvaje.
Amor la sangre joven de tus venas, ste que es aire y cumbre, alas en vuelo,
la armoniosa corola hecha de msica ste que eres.
y tu rosa que tiembla con el mundo. Te toca al fin unirte con su carne
hasta borrarte sin deseo, ms all del deseo,
donde nada es contrario de s mismo
y los cuerpos se anudan en una sola noche
de estrellas puras, demasiado veloces.
Te toca ya ascender a lo ms alto
y propagar al vuelo los sanes de su ctara
y sus ecos amantes.
POR UNA ROSA DOS CUERPOS

42 Por una sola rosa gira la tierra, Cuntas veces, a tientas, en la noche, 43
por una sola rosa va gravitando, suean dos cuerpos fundirse en uno solo
por la que est mirando con tus ojos, sin saber que al final son tres o cuatro.
por la que se desnuda con tu cuerpo, Ocurre siempre ante el desnudo de la carne
vueltas y vueltas por una sola rosa ... y su vido misterio:
de pronto un ojo extrao se abre en las almohadas,
Quin pudo verte, quin supo dnde creces? cruzan labios volando por la niebla,
De dnde vino tu sangre, tu perfume? surgen intempestivas voces
Eres rosa en verdad o algn enigma de olvidados amantes.
que se oculta detrs de una metfora? Los espejos protegen a esos duendes
interpuestos en los jadeos
Por una sola rosa gira la tierra, y los susurros.
por lo que guardas intacto de su aroma, Nada delata en las alcobas
por la oscura corola de tu vientre, sus crueles usurpaciones sentimentales.
por eljardn que le trajiste al mundo Solamente la luna
no logra detenerse. sabe qu manos verdaderas se acarician,
qu rostros ren detrs de las mscaras
y quines envueltos en la sombra
con pasos furtivos se re encuentran.
Solamente la luna que es-redonda,
lenitiva y amarga.

".1

PAISAJE FUGAZ HAMBRE Y MSCARAS

REYES, 11,1

44 Palpo y no descifro. Corro y me atormento. Al fondo de su cuerpo estn los dioses, 45


Yano hay tiempo en la tierra para verte despacio, tras de sus ojos, dentr~ de su vientre,
se apresuran las rosas, tus senos, los arroyos, cubiertos por su risa, sus palabras.
van de prisa los vientos, las nubes, tus cabellos, Quien entra en ella sabe cmo acechan
nuestro amor es un vrtigo. desde sus besos dioses enemigos,
A tu lado se aleja el paisaje que parte yno vuelve, cmo se apoderan de tus noches,
el que borra tu huella y me llama a lo lejos, te mudan sueo, voz, imgenes
apurando las horas sin trmino. y llevan tus estrellas a sus templos
El paisaje que se vuelve deseo sin que ella misma pueda percatarse ...
y nunca se alcanza:
piernas que van no s dnde, lejos de su sombra, Al fondo de su carne hay hambre y mscaras,
ojos que son y no son de esta tierra, el hambre de los dioses que te acosan
boca de voces que huyen, de adioses que parten ... y modulan su cuerpo como ctara
Paisaje de un cuerpo en su propio relmpago, -sin que ella nunca los advierta- hasta que suenen
ms fugaz que la chispa de su alta centella, sus senos y sus ojos, su boca, su silencio ...
ms fugaz que las horas sin horas del mundo. Aqu queda el infierno que est en su paraso
o viceversa,
aqu csmicas fuerzas salen de su cuerpo,
entran al tuyo
y al instante regresan.
Aqu manda la sangre que corre con el tiempo
y la sed de los dioses que se apuran
y su cuerpo y tu cuerpo transportados
a no s qu lugar donde acontece la batalla
ylafiesta.
PIANO EN EL LECHO EN EL TRASTIEMPO

46 Piano del cuerpo tendido, Yquin, tras el amor, alcanza a tientas 47


piano en el lecho que mi mano recorre lo que cay, sin saber cmo, sobre el lecho,
al comps de su clida msica. llaves de otro planeta, flores, fotografas
Quin oye en la noche sus plidos ptalos, y plidos restos de aerolitos?
sus senos y labios y pmulos, Quin no olvida hasta el norte de su sangre
cuando roza la luna su carne? y queda en el trastiempo de s mismo,
Piano que suea ya mi lado respira a la deriva de su nombre, de su vida,
henchido de notas dentro de sus venas. flotando sin flotar, sin saber dnde?
Aqu la sombra protege sus sones
ynos envuelven los acordes sonmbulos. ... De pronto es esa hora en que la sbana se cubre
Piano de nufrago, flotando hacia la costa, con restos de una playa,
piano desnudo bajo tibia frazada. y el cuerpo que a esta orilla nos atrajo
Aqu su sueo nos revela otro mundo -la lumbre del relmpago azul
y se escucha el redondo rumor de la tierra que era naufragio-
y hasta los ritmos de galaxias remotas en nuestros brazos exhausto se anonada
bajo su piel palpable. ante la infinitud del horizonte.

S, quin con tanta muerte en torno suyo


-una muerte con ojos y senos de mujer,
labios, murmullos, larga noche ... -
retiene algn indicio entre sus manos,
alguna breve seal del paraso?
Nada preservan los amantes, sino cuerpos
que hospedan el asombro, ojos cegados por un rayo
y bocas con un grito que ya no escucha nadie.
CANCIN II DAMETUMANO

48 Cancin -Ia de tu cuerpo joven Dame tu mano, mezclemos nuestros ros 49


con sus lentos murmullos que te desnudan. hasta la ltima gota,
Cancin -la de tu cuerpo ajeno, atravesemos juntos las sendas del paisaje.
la de los ojos, los senos y la boca
que te dio en prstamo la tierra Un cauce basta para cruzar el mundo,
para que yo los ame. una sola corriente sosiega los navos;
atemos nuestras sombras,
Cancin dicha una vez anudemos el sueo, las palabras.
en pleno mar abierto,
mientras nos lleva la vela de un navo Siempre al fin queda el mar, pero no importa,
tras algn horizonte. no nos apartemos;
son tan largas las noches de la tierra
Yala voz se silencia a lo lejos, que nadie sabe si amanece,
ya no hay clamor ni queja en las palabras, menos un solitario.
slo un deseo que baj a y sube
segn el ritmo del oleaje ... Dentro de un mismo amor caben dos cuerpos;
detrs del horizonte se dibuja otra raya;
Cancin que al fin ya no se escucha, dame tu mano, juntemos gota a gota
ms bien se dobla el serpeante rumor de nuestros ros
como una carta en pliegues finos hasta que sus lechos en uno se confundan
y debajo de alguna puerta pasa junto a las piedras, el sol, los arenales.
-secreta para alguien.
LAS PALABRAS PAPIRO ICRICO -,

50 Te desnudan, te visten las palabras, Quin crey verme ms all de las nubes , 51
con ellas vas al fondo de ti misma en las alas del viento, volando?
cada vez que amorosa te enmudeces Tal vez mi sombra levite entre las slabas
y te vuelves jadeos, sollozos, lgrimas. por ardid del lenguaje,
pero no vuelo sin tu cuerpo,
Corre en tus venas otro idioma del mundo, jams pude elevarme,
algo sin voz que inventa un balbuceo, -no traje alas.
el Ingrimo descenso a la noche sin habla,
cuando la luna de pronto se interpone Slo s dar pasos terrestres,
con su murmullo entre los cuerpos no nac gaviln ni mosca ni abejorro
y crece el eco de un rumor sonmbulo ... ni vuelo por m mismo;
si me trato de alzar, caigo de bruces,
De esas palabras vienes, a esas palabras vuelves; tengo sangre de bardos icricos.
a diario te secundan, te acompaan.
Siempre te siguen en sueo y en vigilia, Quin dijo que fui ngel algn da,
son talismanes que custodian tu camino, si me pesa la sombra demasiado?
voces que mezclan los ecos del deseo, No venzo el aire,
nunca me sustento,
ajorcas, dijes, ntidas alhajas.
slo tus ojos me elevan cielo arriba ,
slo tu boca y tus senos solares.

En sueos me cierno a la deriva


con giros de vencejo, alondra, albatros,
pero jams domino las alturas,
sin tu voz no me alejo de la tierra,
aunque intente ganar techos y cumbres,
ser ngel, ser nube,
sin tu cuerpo soy roca de Ssifo,
pjaro mtilo e implume
que despeado cae de bruces,
tengo sangre de bardos icricos.

/
-,

MIENTRAS GIRE LA TIERRA EL HACHA BLANCA I

1\

52 Djame que te ame mientras gire la tierra Ya quien no siente,


y los astros inclinen sus crneos azules 53
de qu le sirven las palabras?
sobre la rosa de los vientos. Al sin amor, su cuerpo qu le vale?
Flotando, a bordo de este da La noche cae. A quin la sombra importa
en que al azar, por un instante, si no encuentra una voz que lo acompae?
despertamos tan cerca. La luna alumbra. Qu suea ahora solo
Pude vivir en otro reino, en otro mundo, quien palp en una piel todos sus rayos?
a muchas leguas de tus manos, de tu risa,
en un planeta remoto, inalcanzable. La ciudad es recta, de paredes vtreas,
Pude nacer hace ya siglos autmatas las sombras de sus calles.
cuando en nada existas En no s cul de tantos edificios,
y en mis angustias de horizonte tras alguna ventana, quedan tus ojos
adivinarte en sueos de futuro, y la msica mvil de tus prpados
pero mis huesos a esta hora yen una balanza tus senos,
ya seran rboles o piedras. cuyo fiel es la luna y su hacha blanca ...
No fue ayer ni maana, en otro tiempo,
en otro espacio, Estoy sintiendo todo lo que vivo
ni ocurrir ya nunca, porque tras estas piedras sigo tu sombra
aunque la eternidad cargue sus dados y me acompaan las palabras.
a favor de mi suerte. Atravieso la noche y siento las estrellas,
Djame que te ame mientras la tierra siga siento demasiado las estrellas
gravitando al comps de sus astros y tus manos, tu boca, tu perfume ...
y en cada minuto nos asombre Jams un cuerpo me uni tanto a los astros.
este frgil milagro de estar vivo.
No me abandones hasta que ella se detenga.
'.

NINGN AMOR CABE EN UN CUERPO SOLAMENTE MSICADEGALW

54 Ningn amor cabe en un cuerpo solamente, Besos con plumas y pico de gallo, 55
aunque abarquen sus venas el tamao del mundo, labios carnales o coriceos,
siempre un deseo se queda fuera, colores de arco iris, lucha, rabia,
otro solloza pero falta. que de noche se anudan en grito.
Rostro con ojeras violeta de gallo
Lo sabe el mar en su lamento solitario yen torno un patio que defender sin tregua.
y la tierra que busca los restos de su estatua;
no basta un solo cuerpo para albergar dos noches, Coito con muerte y espuelas,
quedan estrellas fuera de la sangre. coito con grito en la alta madrugada,
el largo grito de la especie que se pierde
Ningn amor cabe en un cuerpo solamente, en los espacios siderales.
aunque el alma se aparte y ceda espacio
y el tiempo nos entregue las horas que retiene. El gallo que canta dentro de tu cuerpo,
Dos manos no nos bastan para alcanzar la sombra; el gallo que de uno a otro salta y canta
dos ojos ven apenas pocas nubes hasta que lo secundan las estrellas.
pero no saben dnde van, de dnde vienen, El gallo sin gallo con un hacha en la noche,
qu pas musical las une y las dispersa. el que corta la sombra, separa en dos tu almohada
Ningn amor, ni el ms huidizo, el ms fugaz, ypenetra hasta el fondo de tu sueo,
nace en un cuerpo que est solo, cubierto de niebla y aletazos ...
ninguno cabe en el tamao de su muerte.
El gallo o lo que queda de su canto,
noctmbulo a lo lejos, con tus besos
an frescos en el pico, con las huellas
de tus mordiscos en su cresta, bien plantado,
recolectando aqu y all de la intemperie
granos azules cados de los astros.
JARDN INTACTO MSICA MGICA

HORAClO,ODAS, 1, 11

56 All magnolas, tulipanes, sombras Ama que se va el da 57


de ptalos palpables. Aqu los senos, y la noche ya apaga sus velas.
el ombligo, la voz, el ureo pubis, Ama que an guardas sol entre los prpados
tu risa y las adelfas, brazos, lotos, y palpita en tu sangre la vieja galaxia.
nenfares en torno de tu cuello Es en tus senos donde Venus gira,
y la noche zumbando en los pistilos ... es en tu carne donde su lumbre se acumula.
Eres t quien da vueltas al sol, no la tierra;
Astros que queman en tu piel, gardenias, son de tus manos los ptalos, no de la rosa;
tactos de orqudeas, suave olor,jadeos, es a ti a quien persigue la luna, creciendo y menguando.
ceguedad de ese Dios que se derrama -No te detengas, no voltees,
en cada efmera corola. Ylas espinas ama sin trmino,
de tanto en tanto. Pero tambin lirios, desnuda en lo ms frgil de estas horas.
y dalias otra vez, todo en tu carne. Es en tu piel donde Saturno graba sus tatuajes,
es en tus manos donde las Plyades se palpan.
Jardn intacto, puro y hasta ptrido, Ama desde los cuerpos que hace siglos
como tal vez ocurra en ese instante precedieron la sed de tu deseo.
cuando fermenta el tiempo en el espanto Esta es la antigua ruta de la especie
y acelera la fior hasta ser mustia. que nadie sabe adnde va, de dnde viene;
Jardn con el ayer, el hoy, el nunca ste es tu cuerpo unido aqu con otro cuerpo,
y el hambre ciega de un veloz deseo, ste es el misterio de ser, de nacer en la tierra ...
llenndote los ojos en un xtasis Ama desde los astros, los cuerpos y las cosas
que jams se ha saciado. que entre sus sones siguen gravitando,
acompaa el comps de su msica mgica.
CUERPO LLENO DE BARCOS POR ESTA VEZ

58 Cuerpo lleno de barcos, No he de llamarte tierra por ms que gires, 59


ojos llamndonos al mar, senos, velmenes, por ms que ante mis ojos vaya y vuelva
brazos en nuestros brazos, tumultuosos oleajes ... el planeta moreno de tu cuerpo.

Noches de lmpara oscilante Luna quiero nombrarte, luna y deseo,


con estrellas en la cubierta redonda, azul, mudable
ypjaros que pasan. de lo menguante a lo creciente.
El temor al olvido que se amontona Luna en el lecho que desordenas
detrs de tus pestaas, y en los arroyos que el sueo acrece,
el temor al arribo en el prximo puerto oculta o ntida,
que puede separarnos. llena de peces o de ptalos.

Cuerpo lleno de barcos que se alejan Luna de muslos clidos, pero no tierra,
no sabemos adnde. por esta vez no he de llamarte tierra,
El temor al silencio que viene de las islas hay ms muerte-que msica en esta casa errante ...
y al desamparo de los horizontes Luna que cambia y vuelve
cuando ya no hay adis sino naufragio. . en sueo y en vigilia,
afuera en el espacio y entre mis venas,
all en el'horizonte y al fondo de mi sangre.
UN RAYO ANILLO

60 La vejez de la carne es la peor mscara Un solo amor puede salvarlo todo, 61


que los dioses nos tejen. lo que se fue, lo que ha partido yya no vuelve,
Con invisible estambre y rueca fra, los naufragios que emergen del olvido
con su nocturna aguja irrefutable, y nos persiguen al fondo de algn sueo,
sin percatamos, casi de puntillas, las prdidas que en cada sombra nos acechan
voz y cuerpo nos cambian. con dados negros, esquivos a la suerte,
la llama que hizo noche en nuestras manos,
I

Slo al azar de algn milagro -si lo otorgan- la angustia, el sufrimiento, los sollozos,
puede que alguna vez, fuera del tiempo, los oscuros Titanics de la sangre,
en la regin donde la rosa es ms efmera, lo que naci para no ser y fue un instante
un joven cuerpo de mujer se tienda y el grito azul que era disfraz de la quimera ...
ynos abrace, Todo el furor, el polvo y la derrota
como abraza el amor, con un amor, un solo amor, pronto se salvan:
mucho ms hondo que la muerte ... un solo amor puede salvarlo todo.
Entonces, tras la mscara,
nuestra marchita carne se reaviva
yvuelve un rayo a iluminamos
que dura apenas lo que dura un rayo.
Mi amor, mi bella con el sueo de sus voces
CANCIN DE AMOR DE JORGE SILVESTRE
(Fragmento)
y sbitos silencios,
Quin ha vivido esto
habituada a la tierra, a su vuelo, a sus giros,
y quin no lo ha vivido? dibujando su ritmo a cada nuevo paso,
GUNNAREKELF a cada sstole y distole,
hasta sentirla hablar por nuestras bocas
cuando del fondo nos buscan sus palabras. 63
62 Mi amor que llega en este tiempo ya sin tiempo,
mi bella sin porqu, con un por quin,
Porque la tierra tambin, parajuntarnos,
que slo sabe de s misma lo que ama,
se vali de su cuerpo y de mi cuerpo,
apenas eso -y nunca demasiado.
y no ayer ni despus ni en otra hora,
Mi amor veloz ms que la tierra,
sino en este presente subitneo,
veloz ms que sus giros y sus vueltas,
cuando otros seres que slo son olvido
viajando a bordo de un pas celeste,
a travs de nosotros se reencuentran ...
sin saber hacia dnde, por qu hoy,
por qu unos ojos y no otros,
Mi amor que vuelve de nadie sabe dnde ,
esta sonrisa y no su sombra,
con su antigua cancin que se oye por el tacto,
sin saber por qu ya, por qu aqu mismo,
cancin de besos, luna, ardor, cabellos,
delante de un milenio que amanece ...
senos enajenados que hablan solos,
muslos que van o vienen de valses instantneos ,
Mi amor, mi bella, que va y vuelve
piel con la espumade un mar que es mi naufragio.
iluminada por relmpagos nmadas,
Mi amor que nombra este vocablo etrusco ,
ella y sus ptalos fugaces,
el-ignoto vocablo de vocales desnudas,
ella y su grito inalcanzable,
cuando es la hora del deseo con su sol negro,
el grito ms azul de mi deseo.
la hora en que los cuerpos anudan sus races,
Siempre con el asombro de estar viva,
y las venas a solas se entretejen.
el asombro ragal de estar aqu,
Aqu est la guitarra que suena en la penumbra
dando vueltas y vueltas al mismo sol arcaico
y el tmbrico deseo de percusiones csmicas
sin porqu ni hasta cundo,
y los acordes y saltos de la gracia,
pero con un porqu de pronto que estremece,
aunque los sanes provengan de sus ojos
cuando en su voz se oye mi nombre
yen su cuerpo se palpen, se compendien,
y de otro mundo veo venir sus ojos
cuando en su carne crece la llama musicante.
que henchidos de milagro me suspenden
para que todo gire y nos eleve,
Este es el sueo que la busca a medianoche,
as dentro, as fuera,
y la otra cara de la luna nunca vista
en nuestra sangre errante y en las nubes sin patria.
. ~;

con su rostro grabado por el hacha. NOTA


An estamos aqu, pero aqu ya no estamos
y siempre por eso aqu estaremos ...
Este es el tiempo sin tiempo que nos une
y nuestro empeo de descifrar a ciegas
las mismas viejas slabas etruscas
64 a travs de la carne, el sueo, los sollozos, La presente segunda edicin dePapiros amorosos 65
reproduce ntegramente los poemas aparecidos en
aunque su enigma aceche a cada nuevo instante.
la primera, publicada por la editorial Pre-textos de
Valencia, Espaa. Tal como consta en la Nata all
transcrita, diez poemas que forman parte de este volu-
men aparecieron anteriormente en diversos libros del
autor. Son los siguientes:Amantes, Mi amor, Cancin,
La durmiente, Lo nuestro, Manoa, Dos cuerpos, Dame
tu mano, Mientras gire la tierra yNingn amor cabe
en un cuerpo solamente.
A esta nueva edicin, publicada bajo el patrocinio
de la Fundacin Bigott, se han incorporado tres poemas
inditos.
NDICE

Liminar pg. 5 67

El nfora pg. 7
Ptalos al alba pg. 8
En la tierra veloz pg. 9
Amantes pg. 10
Cuerpo furtivo pg. 11
El ltimo crepsculo pg. 12
Mi amor pg. 13
Valsde los cuerpos pg. 14
El naufragio pg. 15
Cancin pg.16
Otro milenio pg. 17
Otra amapola pg. 18
Estrellas pg.19
En otro meridiano pg. 20
Horscopo tctil pg. 21
Papiro pronominal pg. 22
La amiga dormida pg. 23
La nica lmpara pg. 24
Papiro sin horas pg. 25
Cntico slido pg. 27
El cuerpo y su dominio pg. 28
Lo nuestro pg. 29
Tarde en la tierra pg. 30
Manoa pg. 31
Cuerpo con pjaros pg. 32
La rosa pg. 33
La durmiente pg. 34
Milagro puro pg. 35
La nieve pg. 36
La luz de tu hacedor pg. 37
Aqu pg.38
Papiro de la luz pg. 39
Sonido oscuro pg. 40
68 Papiro del pjaro pg. 41
Por unarosa pg. 42
Dos cuerpos pg. 43
Paisaje fugaz pg.44
Hambre y mscaras pg. 45
Piano en el lecho pg. 46
En el trastiempo pg. 47
Cancin II pg. 48
Dame tu mano pg. 49
Las palabras pg. 50
Papiro icrico pg. 51
Mientras gire la tierra pg. 52
El hacha blanca pg. 53
Ningn amor cabe en un cuerpo solamente pg. 54
Msica de gallo pg. 55
Jardn intacto pg. 56
Msica mgica pg. 57
Cuerpo lleno de barcos pg. 58
Por esta vez pg. 59
Un rayo pg. 60
Anillo pg. 61
Cancin de amor de Jorge Silvestre pg. 62

Nota pg.65

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