La polla de Heraclio
Crescencio Montoya Cortez
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. ..
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La polla
de Heraclio
Cresencio Monto ya Corts
La polla
de Heraclio
Cresencio Montoya Corts
La polla de Heraclio
Cresencio Montoya Corts
Todos los derechos reservados por el autor.
Registro en trmite ante la Direccin General de
Derechos de Autor de la SEP.
Primera edicin:
1000 ejemplares.
Edicin digital
Marzo 2010
Creativos7 editorial
Baila 871 Col. Gral. Antonio Rosales
Culiacn Rosales, Sinaloa, Mxico. C.P. 80230
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Cel. 667-1757817
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Pablo Reynaldo Pacheco Moreno
Revisin gramatical:
Giselda !barra Fierro
Diseo de portada:
Gilda Mariot Vidales !barra
LOS LIBROS HACEN HOMBRES LIBRES
Hecho en Sinaloa
Printed in Sinaloa
DEDICATORIAS
Para los que me dieron la vida.
Para quienes hacen, con su afecto, consideracin,
cario y tolerancia, que siga por los caminos sinuosos
de la vida.
Chapo Celso +
Doa Chayo +
Manny
Canor
Raffy
Crescien
Rity
Canorcito
Felipillo
Mellina
Al ex
Bodoquito
Leonelito
Para el M. C. Csar Arturo Palacios Mondaca, quien
cuid de la Polla, durante diez aos.
A Don
Arturo Avendao Gutirrez
Cronista de Guamchil,
gran am1go
PROLOGO
e rescencio Montoya Corts es uno de los escri to res ms
populares y simpticos de nuestro municipio, ha sabido
acoplar con mucha habilidad su tarea de docente con la de
literato y su primer libro llam ado La Polla de Heraclio ha salvado la
frontera del editor y se entrega ahora, al juicio de los lectores.
En sus andares por el valle y el litoral de Angostura,
Chencho Montoya ha recogido de todos los lugares fragmentos del
habla popular, particularmente la angosturense y ha armado un
relato tan sensible y conmovedor que devuelve los enganches de
los que han pretendido enriquecer la lengua nativa, terminando por
empobrecerla.
Nada honra ms a un pueblo que la fidelidad a su lengua
materna, a esa lengua originaria que ampara la comunicacin y
justam ente, al travs de la comunicacin se nutren los vnculos que
consolidan la identidad de la sociedad humana.
Chencho Montoya ha articulado pues, una historia digna de
ser leda, donde los personaj es adquieren tal licitud por la fuerza
expresiva de la lengua m adre, que se funda en el nhuatl y la
derivacin del cahita.
Juanita es el personaj e central del autor. Se trata de una
anciana que se acerca al siglo de vida con una lucidez gallarda y
una malicia ranchera plenamente consolidada. N ada de lo que ha
sucedido en la regin le es aj eno a esta muj er, verdadera hechicera
que advierte el eclipse de la Luna y la pisada ominosa del gato en
I
lo profundo de la madrugada. Ella ha sido testigo de los das y las
noches de un pueblo en evolucin. Desde la atalaya de su silla de
vaqueta, recostada contra la pared de adobe crudo, ha visto pasar
arrieros por el callejn cargados con sal de El Playn; tambin ha
presenciado fiestas de la primavera y velorios con acompaamiento
de jinetes rumbo a Alhuey.
Pero Chencho Montoya tuvo la suficiente persuasin para que la
anciana le contara otra historia. No se hizo del rogar y le dijo acrcate
para contarte lo que fue mi vida en el pueblo.
Cont su historia predilecta, la que conservaba con
mayor nitidez en su memoria. Siendo una nia conoci a Heraclio
Berna!, un personaje de la historia sinaloense tan atractivo por lo
contradictorio. Fue un bandolero para los ricos y un rayo justiciero
para los pobres: Hroe o bandido?
Juanita celebr su fiesta de quince aos en una reunin campirana,
fundamentalmente familiar, amenizada por su to Loncho con su
cochi y el to Cipriano con la guitarra. Nico, medio hermano de
Juanita, cant canciones de la sierra, ahora olvidadas. Heraclio
Berna! dijo que todos haban cooperado para la fiesta de la muchacha
y que l no quera ser menos. Alarg la mano depositando en las de
la festejada cinco alazanas.
Heraclio Berna! oy cacaraquear a una pollita abada y
pregunt quin era el dueo. Juanita dijo yo soy La duea. Entonces
le dio los cinco pesos oro y prometi volver por la pollita cuando
tuviera el plumaje de la gallina. Como Heraclio nunca volvi,
Juanita se qued como el coyote, viendo rumbo al camino.
Chencho Montoya Corts coloc aJuanita en el centro de la
dispareja revolucin. En la narracin surgen los generales ngel
Flores, Plutarco Elas Calles, lvaro Obregn y Macario Gaxiola.
Ejerci sobre la mujer una extraa fascinacin el General Obregn.
Cont a Chencho Montoya que dos veces fue a verlo a la estacin del
tren. La primera como candidato a la Presidencia de la Repblica
y la segunda cuando pas su cadver rumbo a Huatabampo, en el
verano de 1928.
En aquel tiempo tan difcil la gente pobre sufra mucho.
Juanita record el Hospital del Carmen, donde vivan puras
monjitas; all les daban comida a los pordioseros, a ellos no los dljaban
entrar, les daban la comida por una ventanilla, que no dljaba mirar para
adentro. Por ese entonces yo me dedicaba a lavar ropa ajena. Al principio
II
batall para que me soltaran la ropa, y ya alueguito me fa ltaban manos y
horas del da para salir con la tarea. Por la fiereza con que la vida trata a
los pobres, Juanita, la polla de H eraclio Bernal, tuvo un final muy
triste. Muri en la indigencia y su cadver fue sepultado en la fosa
comn .
M e permito con esta introduccin abrir la puerta del libro
de mi coterrneo, con el anuncio jubiloso de una lectura placentera,
porque Chencho Moruoya Corts ha escarbado muy profundo en el
alma popular para insuflarle savia a sus personajes .
Ha entrado la literatura sinaloense en el tramo de las
afortunadas realizaciones, superando el largo aprendizaj e. N o
ha acabado el camino iClaro que no!, pero se abre la brecha para
ir perfeccionando el modo de hacer literatura. Se dice que el
sinaloense se ha desentendido de la cultura al no soltar el volante del
tractor; ha estado ms tiempo cultivando la tierra que el intelecto.
Sin embargo, en los ltimos tiempos ha suscrito una abundante
cosecha, donde los nuevos creadores estn llenando las pginas que
no colmaron sus antecesores. Tal florecimiento cultural ha probado
que el sinaloense es tan hbil para cultivar la tierra como para hacer
literatura. Tal vez esta dualidad dibuj e mejor la evolucin de ese
sinaloense, incansable en la culminacin de nuevos retos.
N o se puede pronosticar el destino del libro de Chencho
Montoya, cronista angosturense, porque eso es impredecible,
tratndose de una obra literaria, pero si se puede percibir que el
aporte del autor ha sido tan contundente que, seguramente, lo
llevar a afinar sus materiales y volver a ofrecernos otra seal de su
vigoroso talento narrativo, tan natural como un puado de sal.
Aqu pues, nos dej a Chencho su estilo de gran sencillez,
vivacidad y alegra, producto de la charla sabrosa con que en largas
horas de ocio y descanso de nuestro pueblo, se comentan vidas
aj enas y se relatan sucesos propios, atrapados por la prosa narrativa,
sin tropiezos, como una corriente que fluye y que encontr Chencho
en las leyendas que le refirieron sus mayores, para confirmar en
este esfuerzo intelectual que la literatura que tiene su origen en la
tradicin hablada, es la expresin social con mayor sentimiento y
profundo contenido humano.
No voy a dilatar ms el disfrute de este libro, escrito
utilizando la lengua de nuestros mayores; voy a abrir la puerta de
par en par, para que, por ella entren Chmcho y Juanita al recinto
III
de la avidez del lector. En algn momento de la larga pltica del
autor y de su personaje central, Chencho Montoya Corts le hizo una
pregunta a capciosa a Juanita:
- iPodr llegar a la mitad de sus cien aos de vida?
-iClaro que s! No noms a los cien, en un descuido a los ciento cincuenta, y
sabes cmo? No ms no dejes de resollar y soy cabrona si no lo consigues.
Jos Antonio Lpez Snchez
Angostura, Sinaloa, 2009.
IV
LA POLLA DE HERACL/0
LA POLLA DE HERACLIO
.. .Acrcate Chencho,
pa' contarte lo que fue de mi vida,
como t dices,
"en mi pueblo" ndale,
orita que hay tiempo, pues. ..
S
e acomod en una silla de descanso, que segn
ella, era de vara de venadillo, taliste y le haba salido
tan buena, que figrate, me dijo, es el mismo
bastidor y crioque el mismo lienzo, ioh, sabe Dios!.
Para ubicarme en el relato, dir que la que habla es una
viejita que cumple sus primeros cien aos el venidero
dos de noviembre de este ao.
El ya citado Chencho, que no es otro ms que el que
esto escribe, comparte la casa-habitacin con doa
Juanita, person~e central y femenino de este relato, y
su familia, que est compuesta por su nieto Pancho, la
esposa de l, dos hijas de ambos y dos bisnietos, hombre
y mujer, hijos de una nieta que muri hace algn
tiempo. As, llegaba el momento de que me contara algo
de su vida, all en la sierra sinaloense y especialmente
sobre Heraclio Bernal, a quien conoci y ... dejemos
que sea ella quien nos lo relate .
. . . . . .Mira, comenz diciendo doa Juanita, yo nac
1
Cresencio Montoya Corts
en un casero que se acab poco tiempo despus de que
yo me viniera pa' la costa. Estaba como a unas cinco
horas de El Chaco, pueblo de los Bernales. A Heraclio,
lo haba visto cuando yo an era una "gililla" de apenas
unos cinco aos y eso fue en la casa de mi tata y tengo
entendido que l para ese entonces, ya andaba en sus
andancias y que por cierto, era mentira eso de lo que lo
acusaban, de ladrn y roba-vacas, cuando menos con
nosotros, era buena riata y nunca nos dio de qu decir.
Yo lo volv a ver hasta en la fiesta de mis quince aos.
Sucede que mi tata me dijo ...
-- "mire mi'jita, pos ya falta poco pa' que ust' sea una
mujercita hecha y derecha y pos' yo siempre he pensado
hacerle una comiloncita y traerle un ruidito pa' que se alegre
y comparta con los ms allegados, qu le parece? .
. . .Como uste' diga tata, -le contest- ust' manda y se
corri la cha y todos empezaron a prometer y aluego uno
quiotro lleg con la cooperacin y ai tienes que llegaron
cochis, gijolos, arrobas de maz y muchas cosas ms,
crioque conejos y hasta uno del que ya no me acuerdo de
su nombre, lleg con dos mapachis. Y como no hay fecha
que no se cumpla, pues lleg el da, no s si ya te dije
que fue el da de muertos, ya? Pues bueno ... lleg el
da y como si fuera orita, me acuerdo de todo y de todos:
La msica era de acorden y guitarra, la cochi la tocaba
to Lancho y la guitarra to Cipriano y en la cantada
les ayudaba Nico, mi medio Hermano. Hubo comida
al llene, nadie tuvo pretesto pa 'andar con habladas al
otro da, porque todava no he sabido de alguien que
ofrezca una fiesta, comida y tomadera y que quede bien.
Cmo a media tarde, alguien grit, ivienen los de la
acordada! , y eso era piar que ver al mismo diablo, porque
arrasaban con todo y fue un corredero y un metedero
2
LA POLLA DE HERACL/0
en las casas, que no se saba quin las daba. Y era cierto
que alguien vena, a lo lejos se miraba la "polvadera"
y se oa el tintin de las espuelas, ipero, qu te cuento!
No eran del gobierno los que llegaron, inombre, era
Heraclio! y como unos ocho hombres ms: Crispn su
compadre, un chapo de ojos grandotes y que tena fama
de buen pulsador, quesque era el nico que le ganaba a
Heraclio, que no era dejado en la puntera, con pistola
o rifle. Tambin recuerdo que vena Miguel, hermano
de Heraclio, ese era el ms plebe y muy ntico a Heraclio
y aunque yo no conoc a sus dems hermanos, dicen
que todos se parecan a Heraclio. Por eso deca mi tata
que a Heraclio lo van en muchas partes y a la mesma
hora y es que se repartan los hermanos por aqu y por
all y el gobierno se maloreaba. Tambin vena con l
la Bernardina, que por cierto, estaba muy panzona, por
poquito y ya reventaba, no creo que aiga llegado a fines
del mes, pa' cuando pariera.
Ya cuando se supo que era Heraclio, empezaron a verse
como ardillas las cabezas que se asomaban y despus fue
una de qu tal Heraclio?, Cmo te ha ido?, iQue susto
nos metites! y aluego una chapaliadera de abrazos. Bueno,
pos' a bailar se ha dicho, dijo Heraclio ... Te voy a decir
que yo me hallaba impaciente y a cada rato, estiraba el
buchi, pa' ver si devizaba al Melitn, un plebn gerote que
andaba en los diecisis o diecisiete aos, con el que me
luriaba; nunca me dijo nada de cosas, pero eso s cuando
me vea que me encaminaba pa'l arroyo, se haca el
aparecido y me sacaba el agua, me suba el tambo a la
cabeza y me encaminaba pa' la casa y poquito antes, se
perda ... Como te digo, me haca colti voltiando y nunca
lleg. Al mucho rato, Heraclio le pidi permiso a mi
tata pa' bailar conmigo y le dijo mi tata, "que pides
3
Cresencio Montoya Corts
permiso Heraclio, si la Juana ya es de puesto" y a bailar,
una tras otra. Heraclio era muy livianito pa'l baile, como
plumita me senta en sus brazos. Era muy alto, tena
unos ojos zarcos, barba muy prieta, y siempre se le sala
por la frente, un cadejito enrolado que el sombrero no
le tapaba; traiba un saco largo, le llegaba casi hasta las
corvas, pantaln muy ajustado, de tubito y unas botas de
cuero, que le suban hasta la rodilla; creo que le decan
polainas. Pero te sigo con la bailada, i y que de una nos
paramos! Y Heraclio empez a voltiar pa' todos lados,
como si buscara algo y si dicho y hecho, su mirada se
top con la de Crispn, quien andaba bailando por la
otra orilla y que le grita: "compadre", dile al Miguel que
traiga la vbora que est en el cojinillo . . .que me la traiga
con todo y cojinillo .
En un santiamn lleg Miguel su hermano y puso el
cojinillo en sus manos y de all sac algunas monedas de
plata, eran muchas y comenz a llamar a algunas gentes,
despus nos preguntbamos como supo Heraclio que
estaban necesitados, y de los que me acuerdo que les
tocaron monedas, fue al to Pragedes, pa' que pagara
la hipoteca de unos terrenitos, ya que l supo que otro
da iba a llegar el prestamista y que traiba las uas bien
afiladas, porque daba como un hecho, que las tierritas
ya eran de l; a la ta Jess le dio dinero pa' que bajara al
puerto a onde la viera un mdico pa' que la curara porque
era mentira que juera un empacho lo que tena, sino que
l pensaba que era ms bien otra cosa muy seria y as fue
llamando y dndoles dinero a muchos, de los que ya ni
me acuerdo a quienes nipa' que. Y aluego le habl a mi
tata y cuando lleg ante l, dijo Heraclio:
-Ya supe que todos ayudaron pa'l fandango y pos' yo no
quiero ser menos, toma-, le dijo sacando de la vbora
4
LA POLLA DE HERACLIO
cinco alazanas de oro, -ste es mi regalo pa' la Juana, por
sus quince aos-.
--iNooo! le dijo mi tata, pues cmo crees, es mucho
dinero, no, no, iGracias, Heraclio!.-
-No me malinterpretes-, le dijo Heraclio, -no lo hago
con ninguna ventaja o algo que se le parezca, lo hago de
buen modo y como amigos y Heraclio dio una voltiada
a donde se oa loquiar a una pollita avada, que la que fue
mi madrina de quince aos me haba regalado quesque
pa' la comida. Como te deca, era una polla chichimeca,
que estaba poniendo sin gallo y entonces dijo Heraclio:
_De quin es esa gallinita avada?- Y todos voltiaron a
verme, sala sobrando el nombre del dueo o duea.
-Vamos a hacer una cosa-, dijo Heraclio, -yo te compro
la gallina en cinco pesos oro, y poniendo el dinero entre
mis manos, dijo. -iNo se hable ms! pero como voy
de prisa no me la puedo llevar ahora, as que despus
vuelvo por ella-. Adis, hasta luego y se fueron.
-Y ah tienes, que me quedo como el coyote, noms
mirando pa'l camino.
Pasaron los das y me fui dando cuenta, de que ni
un plebe se me acercaba y los viejarrones que antes me
piropeaban cuando pasaba, se quedaban callados, es
ms, las muchachas de mi camada, me sacaban la vuelta;
con decirte que me negaban hasta la mirada. Hasta
que no aguant y me le plant a mi medio hermano y le
dije. iOye, Nico!, Por qu me discriminan?, Viejos y
nuevos, chichos y grandes, Qu es lo que les pasa? Si
t sabes algo, idesembucha!. Porque ya es poca la pacenca
que me queda; quiero saber cul es mi pecado ... -
-Mira-, me dijo, -asegn la gente, a ti te compr
Heraclio y en cualesquier da, viene por ti-.
-Cul compr ni que catorzal, a mi naiden me compr,
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Cresencio Montoya Corts
Heraclio me compr la polla-, bueno, le dije mirndolo
a los ojos, -entonces it tambin crees que as fue?-.
-iNombre, mujer!-, me contest, -ya te dije que no
y te lo digo por una razn, yo conozco muy bien a
Heraclio y es muy hombre como pa' hacerle a mi tata
una cochinada as; es cierto que es muy viejero, pero
ninguna ha comprado y menos que se las aiga llevado a
lajuerza, ellas se han ido con l porque les ha cuadrado .
. . .Desde ese da, agarr una muina contra todos los del
pueblo y ms con los hombres. No poda acectar, que
as va sido, y fue por lo mismo, porque conoca, no a
Heraclio, sino a su fama de hombre honesto y saba
por eso que lo que la gente pensaba y deca eran puras
chingaderas. La cosa cambi despus del ao nuevo,
cuando pasaron los del gobierno con Heraclio muerto.
Lo haban matado noms pasando ao nuevo y tengo
entendido que lo baliaron y que al final vino muriendo
entre una de las cuevas del cerro que le llaman el Cerro
Peln.
Sucedi as: en la maanita llegaron unos guachos y
ordenaron que todo el mundo se metiera a su casa y cerraran
a piedra y lodo las puertas; que no salieran hasta nueva orden.
Despuesito llegaron a mi casa y que sacan a mi tata,
quesque era el gobierno del pueblo y le preguntaron
que si conoca al ociso, que lo traiban en una perihuela de
venadillo y mi tata les dijo que s, que era Heraclio y se
fueron quesque rumbo al puerto o cuando menos as lo
pensamos los del pueblo. A los dillitas, que se hace el
aparecido el Melitn y que me empieza a echar habladas
y a m que se me empieza a retorcer la boca del estmago
y sacando fuerzas le dije: -Mira, no me vuelvas a hablar
en toda tu perra vida y sabes por qu? Porque t no eres
ms que un fundilludo y que me entro pa' la casa. Nunca
6
LA POLLA DE HERACLIO
me imaginaba que aos ms tarde, cuando yo era ya una
gallina viejoncona, me iba a hacer sentir lo ms bonito
que me ha pasado.
-La vi llorar, aunque slo fue un instante, porque en
segundos, del llanto pas a la risa-.
..... Despus, cuando pasaba por donde haba bolitas de
hombres, oa que se decan unos a otros .. . ioye!, La
viste? All va la pollita de Heraclio y crioque, la dej sin
enhuevar y yo pos' voltiaba y los mandaba a tiznar a sus
santas madres. Pero mientras ms me enchilaba porque
me llamaban as, ms me decan y en lo que fue pasando
el tiempo pos' me acostumbr y aluego me lo decan en
mis narices y yo noms me carcajeaba; con decirte que
me atuve tanto al apodo, que casi me olvid de que me
llamaba Juana. Fueron pasando los aos y hubo muchos
que me llamaron la atencin pa'l casorio, pero a ninguno
le di por el lado y en 1911 me tuve que salir del pueblo,
eso s, ienterita! Y llegu en sube y baja hasta el puerto,
quieres saber el motivo de mi salida? Pues, vers .. .un
da lleg una avanzada del "calero", con mi tata, l ya
estaba muy viejito, y quera que les diera informacin
de no se qu cosa y mi tata, por ignorancia o porque no
quiso, les contest, yo no me meto en cosas ajenas, y eso
fue suficiente pa' que lo llevaran a un parejito junto a
mi medio hermano y los fusilaron a los dos, a ojos de
todos .. .Prame un tantito, djame echarle las papas y el
arrocito a la tocaya y te platico lo que al mucho tiempo
vine a saber ac abajo.
-iFigrate noms! La mala leche de los que
compusieron el corrido de Heraclio, quesque Crispn fue
el que lo centavi, imentira!, Crispn era la alma gemela
de Heraclio, era su segundo y su compadre, iera muy
hombre, Crispn! y de imuchos tanates! l daba la vida
7
Cresencio Montoya Corts
por su compadre; yo me afiguro que Crispn atendi una
orden de Heraclio, pa' que se solivianara con el dinero
y de paso pa' que el gobierno no lo atosigara, porque si
Heraclio tena culpas, pos' tambin Crispn, eso creo yo .
. . mira, all vienen los gilillos y parece que train hambre,
qudate pa' que te eches un caldito de una tocayita que
despescuec.
_Oiga, doaJuanita, pero no es la polla de Heraclio ..
. iCllate! Babieca .
. . .Otra cosa tambin se dice, que las broncas de
Heraclio, comenzaron por unas barras de plata, ino
es cierto! A l lo acus el mayordomo, junto con el
mandams, que era un gringo y fue por unas barras de
acero. Acurdate que l empez siento barretero, o sea
el que hace los barrenos pa' colocar la plvora que va a
hacer que la piedra deje de ser un estorbo.
8
LA POLLA DE HERACL/0
DE QUINCEAERA A CIENAERA
Cllate, babieco! Yo por pura cortesa le dije que no
j me sirviera, que yo iba a ir a una comida que me
1 ofreca una amiga de la escuela, puros cuentos, la
verdad pues yo miraba que aquello no alcanzaba ni para
ellos, aunque hay que decirlo, por dentro me relama.
Hasta que no hubo lucha, me dijo con voz que no
aceptaba rplica, te sientas o te siento. Bueno, noms
porque un favor y un desaire no se lo hago a nadie. Me
acomod entre el lugar que iba a ocupar doa J uanita y
la esquina, digo una de las esquinas de la mesa y no bien
me haba acomodado, cuando me dijo:
... oye, de por s eres medio felln y negndote la
suerte, pos' est medio caf-.
Mientras degustbamos aquello que doa Juanita
llamaba la tocayita, por tratarse de una pollona avada, yo
buscaba la forma de comprometerla para que siguiera
relatando, ya no sobre Heraclio, sino de lo que fue su
vida en el puerto o por donde anduvo, ya que su estilo de
llamar a las cosas y el cmo planteaba y desarrollaba las
cosas en las que participaba, invitaba a seguirla oyendo.
Yo me motivaba para seguir profundizando en lo que era
su propia filosofa de la vida. Para ella no era nada ms
comer, dormir y cuidar plebes; no, iba ms all, como
si buscara algo que se le haba perdido o que alguien
se lo haba arrebatado y de que adoraba a sus hijos-
nietos-bisnietos no caba ni la menor duda; su amor
9
Cresencio Montoya Corts
por el terruo lo manifestaba no sin cierto despecho y
escasa melancola. Con todo y sus aos le daba vuelo al
diente o dientes, porque an conservaba la mayora de
sus piezas dentales. Ya al final de la comilonga, ella misma
fue la que abri el camino hacia la pregunta que bulla
en mi mente y despus de que terminamos de comer,
empez a platicar, que si a cualquiera de los que all
estbamos nos podan hacer majes con una chachalaca,
que en la carne blanca y el sabor se parece mucho a las
gallinas, como tambin se puede confundir con la carne
de iguana; uno de los chiquillos, no soport y fue a
deponer, luego sigui con las comparaciones de todo
animal semi-domstico y termin utilizando un dicho
para rematar: animal que nada, corre y vuela; ia la cazuela! .
. . .Fijense noms lo que son las cosas, dijo, -hace un
rato le contaba a Chencho, que cuando cumpl quince
aos me pagaron por una polla, cinco pesos oro y
eso era un dineral; ora esta gallina, refirindose a la
que habamos engullido, me cost doce pesos. iQue
barbaridad!. .. -
Aqu me dije cabe la de un cobarde y tom la palabra:
-pues estuvo muy buena la tocaya y la felicito por su
buena mano. Oiga le dije, hablando de precios y
gallinas, dnde quedaron las cinco alazanas con que le
pagaron la polla avada-.
. . .iQu bien saba!, me dijo, -que te haba quedado la
codicia de las monedas, como tambin saba que me ibas
a preguntar por el Melitn y por lo que hice en el puerto,
ibien que saba! Como si viera sido una escritura-.
No pude contener una carcajada y a la vez, reconocerle
la malicia a doa Juanita; -pues s-, le contest, -eso
estaba pensando hacer-.
. . .Mira-, me dijo, -ya empec y voy a seguirle pero con
10
LA POLLA DE HERACL/0
una condicin, que pongas esa chingadera-, grabadora
de carrete, --pa) orme como hablo-.
-iCmo no, ahora mismo se va a or! y mientras
regresaba con el dedo la cinta, mir que doa J uanita se
alisaba el pelo, se pasaba la mano por la frente, como si
en vez de escuchar, si en vez de grabar la voz le fueran
a tomar una fotografa .. .-Listo, iahora, s!-. y puse a
funcionar aquella mquina y sucedi lo que a todos nos
sucede, creo yo, -que cuando escuchamos por primera
vez nuestra voz, nos resistimos a creer que somos
nosotros, que no es nuestra voz la que escuchamos-.
. . .Oye no, prale, prale, esa no soy yo, esa voz es de
chintorrillo y yo no hablo as-.
-Mire-, le dije, -esccheme a m- y corr la cinta ms
o menos a donde yo le haba hecho algunas preguntas,
-escuche .... -
... Si, se si eres tu, entre mil voces te distingo-.
-Usted tambin es la que oy hablar hace un
momento .
. . .Pues te digo que no soy yo, no voy a saber yo, ora
que s-.
Se me vino el mundo abajo, Cmo le hago? Pens tan
bien que iba marchando todo y en eso estaba, cuando
Manuelito, un muchachito que estudiaba secundaria en
la Federal dos, -le dijo:-
-Mam-, -as le deca, aunque en realidad era bisnieto,
al igual que Lupita, que estudiaba en la Webster, ya que
ellos eran hijos de una hermana de Pancho que haba
muerto cuando ellos eran an muy nios y su mam era
pues doaJuanita, -no se oponga a esa voz, es su voz, as
siempre ha hablado usted, a no ser cuando se morma,
porque entonces si le cambia el tono, pero de que es
usted la que se oye, es usted icaray!-.
11
Cresencio Montoya Corts
... iah! Entonces si soy yo, si es as, ni modo, entonces
me consuelo de que hablo como doa Sara Garca-.
Hubo festejo por la ocurrencia, se le olvid que quera
orse y se puso a levantar la mesa. Yo por mi parte,
recog la grabadora y con un obligado con permiso me fui
para mi cuarto, que como ya dije formaba parte de la
misma casa, como quien dice pared de por medio.
Ya no insist en seguir oyendo en sus relatos, es ms, lo
consideraba caso perdido ... Cuando se acercaba el da
dos de noviembre, fecha en que doa Juanita ajustara
sus primeros cien aos, yo esperaba, an conociendo las
carencias de la familia, los preparativos de un humilde
agasajo, pero nada. Y el mero da, me le present con un
ramo de flores y un pastel, dos o tres refrescos de Pepsi-
litro y llegu cantndole las maanitas a mi manera,
todo lo contrario a lo que esperaba, entonces o que
empezaron a decir: _y ste loco que trai?- -Que loco
ni que loco-, les contest. _Acaso no saben que mam
Juanita cumple este da cien aos? Q qu, creen? Que
ella no tiene derecho a cumplir y festejar; no me digan
que nunca antes lo haban hecho, hoy cumple cien
aotes y no es tan fcil cumplir tantos aos-.
Un balde de agua helada no les hubiera cado tan
mal como la pregunta que les hice y slo un deveras
alcanzaron a decir y se fueron con doa Juanita a
preguntarle. Yo no o lo que ella les dijo, lo cierto es que
salieron llorando de alegra y a la pobre cienaera, la
traan en brazos, lo que son las cosas me dije, si Pancho
con sus casi cuarenta aos no saba de la fecha, hay que
aceptar que a los ms jvenes les asista mayormente la
razn, primicia de poco valor, ya que si Pancho no quiso
enterar por los motivos que hubiera tenido, los menores
pudieron haberle preguntado y sin ms, se hizo la
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LA POLLA DE HERACL/0
fiesta. No s de donde sali el primer cartn de medias,
slo s que a ese le siguieron dos o tres ms. Doa
Juanita no caba del gusto y no era para menos, porque
no cualesquiera cumple cien aos y iella los estaba
cumpliendo!. Yo me le qued mirando, pensando y
comparando mi edad con la de ella; meditando en que si
yo pudiera cuando menos cumplir la mitad de sus aos
cumplidos, seran ganancias y en eso estaba, cuando
ella, casi me rozaba la oreja con su mano en forma de
concha, como si con ello yo pudiera escuchar lo que ella
me deca y cuando ces la msica, me dijo, sacudiendo
su cuerpo con el esfuerzo de la risa, _En que piensas?
No vas a bailar? ndale, invtame, o, qu? Le tienes
miedo a Heraclio? indale!. .... -
-Espreme, deje que le diga en lo que estaba
pensando .
. . .Haber, dime ...
_Podr llegar a la mitad de sus cien aos?-
... Claro, me dijo y no no ms a los cien, en un descuido
a los ciento cincuentaja,ja,ja y sabes cmo? No dejes
de resollar y soy cabro na si no llegas, ja, ja, ja-.
Mientras ella limpiaba sus ojos con su inseparable
delantal, yo aprovechaba para hacer un movimiento
de huida, pero no, me sigui comentando de algunos
pasajes de su vida sentimental, asegurndome que ella
haba amado a un solo hombre y que aqul amor era el
dueo absoluto de toda ella, as como me oyes, me dijo,
-yo fui agujero de un solo ratnja, ja,ja-.
. . .Fjate Chencho, cuntos aos pasaron de quince a
cien ?....
o
--Pues-, le contest, -como ochenta y cinco, si es que
no se quita algunos- .
. . .No, cmo crees? No hay ms, ni uno ms.
13
Cresencio Montoya Corts
-Pero hay una gran diferencia-, le dije, -ahora no est
Heraclio y no hay cinco alazanas como regalo-.
. . .Es cierto, pero estoy ms a gusto ahora y, a todo
esto-, dijo, -estoy pendiente contigo, cuando tengas un
campito, vente y trais esa cosa del diablo y te cuento todo
lo que quieras, sobre las alazanas, tambin como me fue
en el puerto y por qu no? tambin te dir del Melitn,
que se sali con la suya, pero no fue ajuerzas, no, fue por
mi volunta', ivale madre que no!, Pos' mira. Aunque no
nos dur mucho el gusto, porque si alguien tiene mala
suerte, esa soy yo, no pude hacer vida con l, cuando por
fin se present la oportunida' de muy poco sirvieron, que
quede claro que no me estoy quejando, los sueos y las
ilusiones, de nada; digo esto, comparado con el tiempo
de espera, iNada! Slo fue un santiamn-
El hecho de que la llamaran de por all por el
rumbo de la cocina, fue el motivo que utilic para
retirarme, evitando as el compromiso de bailar con la
Polla. . .Despus de que me recog en mi habitacin,
segu oyendo durante mucho tiempo, la msica que
reproduca un aparto de ocho trucks, que por cierto,
nunca supe, ni pregunt de donde haba salido, lo
mismo que el ruido caracterstico que producen las
botellas cuando son destapadas ... No poda ni siquiera
imaginar, todo el sufrimiento que se haba acumulado
durante cien aos y menos que pudiera caber en tan
diminuto cuerpo.
14
LA POLLA DE HERACL/0
DNDE QUEDARON LAS
ALAZANAS?
C
omo mamJuanita me dijo que de m dependa
el cundo me segua contando, noms dej
pasar dos das para que se le quitara lo molido
por el ajetreo; al da siguiente del pachangn me dijo
Lupita a manera de reclamo: -perombre Chencho, le ganaste
a las gallinas.
Yo, medio ofendido y asombrado, le contest; porqu
me comparas con las gallinas? Tienes motivos? Y me
dice con clara evidencia de que se haba dado cuenta
que la haba regado noms porque hicimos bailar a
mi am y nos preguntaba que si dnde estabas y como
te saliste sin avisar, qu poda responderle o caso le
tienes miedo a la gordita? Yo me sent peor, porque saba
que ella conoca parte de lo que yo quera que no se
supiera.Y cuando ya se alejaba, me dijo: -Disclpame,
no?-. En ese momento, me di cuenta de que yo haba
ido ms lejos sintindome ofendido y le dije, aunque no
me escuch: -No te fijes, as soy yo . .. -
... Mira, me dijo doaJuanita, -las famosas alazanase
acuerdas cuando platicamos la otra vez? ... -
-Platic usted, porque nunca solt la palabra-.
. . .Bueno, pues te dije, que no supe el motivo de
por qu mataron a mi tata y a mi medio hermano, te
acuerdas?, po's las alazanas fueron, fijate bien . .. no s
15
Cresencio Montoya Corts
quien fue el lengua larga que solt el borrego de que
aparte de los cinco pesos oro Heraclio le haba dejado
unas talegas con pesos de plata, de esas del 0.720 a mi
tata, quesque porque lo traiban juido los del gobierno
y que pa'serle ms ligera la carga a las monturas, se las
dejaba y que en tantito tuviera un sagillito volva por
ellas. iMentira! Si juera sido as Heraclio no se hubiera
tardado tanto tiempo en mi fiesta y tampoco cargara
con la Bernardina, no te dije que ya le andaba por tirar
el plebe.
Entonces con el cuento regado y como Heraclio ya no
volvi ni por la polla que haba dejado pagada, al decir
aquello solt una carcajada llena de malicia, porque
lo mataron en el siguiente ao nuevo y all fue donde
creci la creencia de que mi tata tena parte del tesoro de
Heraclio Berna!, puras mentiras, y en cuanto a lo que s
era cierto, o sea lo de las alazanas, po's esas s, yo las tena
guardadas, primero porque me haba dicho mi tata .. .
-Mire, mi'jita, guarde bien esas cosas, que aunque yo
no lo creo, si viene Heraclio con la monserga de llevarte,
le regresamos su mugre dinero, pero como te digo, no
lo creo, Heraclio es muy hombre-.
. . .y en segunda, despus de su muerte, po's no haba
en el pueblo en que gastarlas, figrate noms, con una
alcanzaba pa' comprar una vaca parida con hembra y
primeriza y leche garantizada, adems de un par de
novillos ya listos pa' que el que los comprara, los hiciera
bueyes a su voz y modo. As que cmo crees que iba a
gastarlas, pues y como te digo, a mi tata le preguntaron,
primero por las talegas con pesos de plata, quesque le
haba dejado Heraclio y pues l les contest que no era
cierto y en cuanto a las alazanas, tambin les dijo y no
falt a la verdad' que po's l nada saba, como tambin era
16
LA POLLA DE HERACL/0
cierto. Yo te lo digo, como est Dios en los cielos, y se
hizo la seal de la Santa Cruz, que si yo viera escuchado,
pero cundo, si estbamos encerrados a piedra y lodo y
en el ltimo rincn, cuando le preguntaron por las
alazanas, salgo y se las tiro por el hocico, pero no, ah
tenan la raya pintada mi tata y mi medio hermano
Nico. El tiempo que me llev darles cristiana sepultura
y terminar el novenario, fue lo que dur en mi pueblo
y como si eso viera sido una seal del cielo, convenc a
algunos familiares y que nos vinimos y como nos dimos
cuenta que por el camino real era un ir y venir de gente
armada, cuando no unos, otros y se oan los truenos y las
tropeladas de los caballos, entonces nos dijimos que por
ese camino no debamos caminar y pues lo hacamos por
entre el monte, pero sin dejar el rumbo del camino real.
Hubo algunas veces que nos topbamos con ranchitos,
unos grandecitos y otros no tanto y all te vamos, a
rodearlo; algunas veces, cuando el hambre apretaba,
tuvimos que comer culebras, conejos, armadillos,
papachos prietos, ciruelas del monte, nanches, nacidos,
huizaches y todo lo que poda y se pona de modo. Por
agua no haba pendiente, siempre la tenamos a la mano.
As anduvimos por ms de dos meses, ramos seis
mujeres y yo, la ms vieja, pero por mi fachada, pegaba
como la ms plebe; venan dos viudas de buen ver y de
mejor hacer; te digo esto porque las viudas en mi rancho
no quedan tan jodidas y menos muy tiradas a la calle,ja,
ja,ja, te iba a decir aguantan pa' una llegada,ja,ja,ja-.
-Cuando comamos culebras, siempre me acordaba de
mi tata, porque el siempre nos deca: cuando se quieran
comer una culebra, no se les olvide cortarle una cuarta de la
cabeza y otra de la cola y si se trata de una culebra prieta, hganle
lo que les digo, la abren por la panza y la dejan colgada hasta
17
Cresencio Montoya Corts
que se desangre todita y cuando vean que la carne agarr un color
blanco, como carne de gallina, entonces es que ya est lista pa' las
braz as, porque si se la comen con sanguaza, se pueden envenenar,
ya que cuando la culebra prieta siente las ansias de la muerte se
traga su propio veneno. Fijate que yo siempre me acord
de los consejos de mi tata, te cuento de un caso que nos
pas en el camino. Que vamos bien despreocupadas,
cuando de repente que se nos atraviesa una churea en el
camino y que me acuerdo que mi tata nos deca: cuando
se les atraviese una churea de la derecha a la z urda, no le sigan,
qudense all o arrindense pa'tras, porque eso marca desgracia
y as haba cruzado la churea, entonces yo les dije: Hay
que pararnos un rato, pa ' echarnos una siestecita, pero no
les dije porque, y despus le seguimos; dos de ellas no
me hicieron jaln y siguieron. No lo vas a creer, pero
ya alueguito, omos los alaridos que pegaban: A una se
le haba torcido un tobillo y la otra estaba metida entre
un chiribital, toda llena de espinas, quesque haban visto
un animal de ua y en la carrera les haba pasado lo que
ya te cont; yo noms alc los ojos al cielo y me persin,
diciendo, icuanta razn tenas tata! y estas cabronas que
no me quisieron hacer jaln y mucho menos hacerme
caso.
. . . Prate hombre, no acab de decirte quienes ms
venan en el grupo. Como te dije, era yo, las dos viudas,
dos plebonas bien mozas, como de veinte aos y otra, la
ms bonitilla de todas, ya haba tenido una trasmaniada,
pero pa ' su buena suerte no qued cargada. Bueno,
cuando decidimos que nos bamos a aventar todas
juntas esa aventura y como sabamos de los peligros
que tienen los caminos y en ms tratndose de mujeres,
estuvimos de acuerdo todas en que si por alguna
desgracia nos encontrbamos con hombres malosos que
18
LA POLLA DE HERACL/0
quisieran abusar de alguna de nosotras, la desgraciada
se iba a poner remilgosa al principio,pa' que no creyera el
fulano, que era una de esas de las que t ya sabes y si no
haba lucha, entonces se iba a hacer como que le pegaba
el ataque y si de plano no tena salvacin, po's que fuera
lo que Diosito mandara; eso s, a la que le tocara no iba
a poner nada de su parte pa' no salir preada-.
. . .Y sigui la penitencia de la andada, no te voy a
decir que no encontramos a alguien, claro que s y nos
alcanzaron tambin, pero, si nos encontraban noms
agachbamos la cabeza; si nos saludaban, contestbamos
y si nos alcanzaban, nos voltibamos, como que bamos
pa'tras y lo mismo si nos saludaban les contestbamos y
si nos hacan preguntas, po's nos quedbamos calladitas.
Un da nos pas una cosa, que despus cremos todas,
era cosa de Dios. Sucedi as: Por costumbre, todas
las maanitas antes de hacer nada, nos hincbamos y
hacamos nuestros rezos, nos encomendbamos a Dios
y a las oraciones de nuestras madrecitas, que por obra
de la casualida', toditas estaban en el cielo. Cuando
terminamos de pedir protecin y buen camino, que de
pronto omos una voz que deca: iAs sea, amn! y un
rayo no hubiera voltiado ms rpido que nosotras y, iqu
te cuento! Que vemos a un hombre parado como a unos
cinco pasos de distancia y que asegn nos platic despus,
que cuando nosotros llegamos, l ya estaba all. As pues
y sin saberlo, todas dormimos con el mesmo hombre y si
cuando en verda' all estaba su echadero, pues pudo haberse
aprovechado o cuando menos asustarnos y no lo hizo y
como segua el mismo rumbo, ninguna pataliamos y
estuvimos de acuerdo en que en adelante fuera nuestro
compaero. Aquel hombre fue muy buena res con
todas, nos hablaba de ust', aunque su apariencia casi era
19
Cresencio Montoya Corts
la de mi tata y despus supe por l, que noms con diez
aos me llevaba, nunca quiso saber por qu huamos,
en cambio, l si nos cont su historia, como que le haca
falta desembuchar todo lo que traiba adentro y nos cont
que era maistro en la mina de Nuestra Seora, que haba
llegado dos aos antes de que mataran a Heraclio y que
en el ltimo asalto que le hiciera al mineral, Heraclio
se via llevado un tesoro, que noms l, -el maistrito- y
el gerente saban donde se aguardaba; que se trataba de
algo muy especial y que l con sus manos va ayudado a
hacerse, ya que por las maanas daba las leciones y en la
tarde-noche pula aquello que Heraclio se haba llevado
y que como l noms saba de su existencia, lo acusaron
de ser compio -cmplice- de Heraclio y indale! al
calabozo a pan y agua, no sin antes darle como cincuenta
arrobas de azotes, -once azotes- y que cuando se supo
que haban matado a Heraclio, alueguito lo sacaron y le
dieron el pueblo por crcel, sin horario de trabajo, lo
mesmo era de da que de noche, sin recibir pago alguno,
noms por la pura comida y un rinconcito pa 1 dormir
cuando le quedaba tiempo y que as pasaron los aos,
no supo cuntos, hasta que llegaron los alzados y les
dijeron a los ms viejos que agarraran pa 1 ande quisieran,
no as a los nuevos, que se los llevaron a la leva. El
maistrito cuando se nos apareci estaba reteharto enjuto y
1
pa cuando llegamos al puerto ya vena repuestito y hasta
1
menos viejo se miraba. Estoy segura que si nos hubiera
llamado el toro a cualesquiera, no nos hubiramos
hecho de la boca chiquita, aunque pa ' mi estuvo mejor
as ... por lo que despus te voy a contar-.
. . . Y as, el da menos pensado llegamos al puerto, se
miraba un reborujo de los mil chingados. Haba gente
corriendo a pie, a caballo, gritos, balazos, un herido
20
LA POLLA DE HERACL/0
por aqu y un moribundo all, en fin, aquello era un
pleito de perros y nosotros ignorantes; es ms cuando
alguien nos dijo que estbamos en plena revolucin,
no le entendimos, cuando menos yo, no le entend ni
papa. Pues bueno, ya llegamos al puerto y ahora Qu
vamos a hacer?, De qu vamos a vivir?, Quin nos
va a dar la mano? Aparte que somos aguachiles y que,
a leguas se nos notaba, estaba en su mero cojollo aquel
pleito que le llamaban revolucin, as pues, como quien
dice: el destino vino y nos tir como costal de perras hembras,
haber, dime si no es cierto, quin pide en una paricin
una perrita?, nadie dkrda'?, Pues as nos sentamos. As
pasamos muchos das, durmiendo donde se nos haca
noche, eso s, sin desapartarnos con todo y maistrito,
y andbamos pa'rriba y pa'bajo, comiendo aqu y all lo
que nos daban; haba veces que las mujeres lavbamos
los trastes o el maistrito jachaba lea, en fin, no nos falt
Dios.
Una noche me dijo el maistrito:
-Si tuviramos dinero, rentaramos un tendajn que
estn traspasando, y yo no le pregunt nada y se call de
la boca. A los pocos das la misma cantaleta y no hubo
lucha, le pregunt que de qu se trataba, pero que me lo
dijera en cristiano pa' poder agarrarle el hilo. Y pos' ya
me dijo y yo pos' me qued callada. A los dillitas fui yo
quien le ator y le dije: -Oiga maistrito y cmo cuanto se
ocupa pa' lo del tendajn.
-iAy, Juanita! Pa' que le digo, si al cabo no tenemos
dinero . ..
. . .No, no, dgame ust' cunto.
-Mire-, me dijo, -con cien pesos, pagamos la renta de
tres meses, que suman treinta pesos, con otros cuarenta
pesos se compran taburetes y mesas y con los treinta que
21
Cresencio Montoya Corts
nos quedan, se compra lo que se necesita pa' la cocina
y de qu hacer la comida y como vamos empezando, es
necesario estar listos y cuando menos con lo de unos
diez das-.
. . .Yo me qued callada...
-Ya ve, pa' eso quera que le dijera? pa' quedarse
muda?-
.. .Ya paresto, haba pasado como un mes y para ese
tiempo, las viudas que, eran dos, -y la que haba dado un
mal paso y que por la mano de Dios no haba quedado
cargada, se haban ido sin decir pa' onde y como dice la
cancin sin despedirse siquiera, ni ai nos vemos o hasta
nunca, inada! Como si nosotros estuviramos pintados
en la pared, as pues, noms quedbamos juntos, yo,
el maistrito y las dos plebes. Nos bamos cada quien por
su rumbo, pa' ver que ranchbamos y en la noche nos
juntbamos. Muchas veces nos dijeron que si de qu
circo nos viamos escapado y yo pensaba, estuvieras en mi
tierra, ni manzanilla te cuezo hija de tu pelona-.
. . .Un da se me ocurri, como a eso del medio da, ir
a la plazuela, onde ya saba que el maistrito se ganaba los
centavos haciendo cartas y otras cosas que los que saben
ler y escrebir podan hacer. No me fue difcil dar con l
ya que en ese tiempo el puerto caba en un puo y que
llego y de sopetn me le planto enfrente y le digo: Oiga
maistrito o so o ust' nos cont que sabe algo de los minerales
y todas esas cosas. . .
-No, Juanita, no soaste, yo les platiqu lo que haca
en el mineral, aparte de dar clases-.
. . .bueno, le dije y pegu la trotiada . ..
-Oye-, me deca, onde siempre me trat de ust, _para
que queras que te sacara de la duda? ...
. . .yo hice como que no lo o y le tup ms aprisa ...
22
LA POLLA DE HERACL/0
En la noche lleg hacindose el sentido, no me dijo
nada, yapa' entonces diramos estbamos todos juntos
pero no revueltos en un galern que el viejo que lo
cuidaba; se haca de la vista gorda, porque no s cul de
las plebes le llenaba el ojo y como te deca, el maistrito
imudo!. Otro da, muy de maanita, le dije: -Maistrito,
quiero hablar con ust' de negocios-, y l me mir con
una mirada muy larga, ... -si-, le dije, -de negocios,
haber dgame,odava est lo del tendajn?, icontsteme,
. '!
no me mire as1.. ..
-iAy, Juanita! Qu se gana con que le diga que all
sigue, que no lo han ocupado? ... a ver, dgame usted,
pues ... -
... pues, pa' rentarlo nosotros .. .
--con qu, si no? ...
. . .Con isto!- Y que le saco una alazana ...
El pobre se puso amarillo, verde, tornasol, de
todos colores y aluego, que empieza a tirar tarascones,
querindola agarrar; yo an no mova la mano y l no
atinaba por lo tembelequi que se puso al ver la alazana. Al
fin se seren y la puso en la palma de su mano, la miraba
y la miraba, le daba vueltas, por un lado y aluego por el
otro y de pronto, mirndome a los ojos, me dijo ...
_Sabes,Juanita? Por esta moneda y otras cuatrocientas
noventa y nueve ms, yo sufr lo peor que le puede pasar
a un hombre; sufr los castigos ms inhumanos que se
pueda usted imaginar, sufr golpes, pas fros, hambres,
hasta llegar el momento en desear quitarme la vida
con mis propias manos y que si no lo hice fue porque
soy creyente y s que hay un Dios que traza nuestros
destinos y cuando ms inmerso estaba en mi dolor,
muchas veces cuando oraba le deca: iSeor, t sabes
por qu me mandas este castigo.! ..
23
Cresencio Montoya Corts
.. .Yo, de plano sent que se me aflojaban las corvas y
que unajuerza, me jalaba a un hoyo negro y sin fondo.
Yo nunca haba visto a un hombre llorar y ahora el
maistrito a quien ya queramos, por m lo digo, lo estaba
haciendo. No s cmo me puse, total, que en vez de
consolarlo, fue l quien empez a decirme ...
-No, Juanita, no se ponga as, yo no la culpo a usted,
usted es ignorante de lo que a m me pas, ndele, ya pas
todo, pero, djeme decirle J uanita, que esto, me deca
mientras segua dndole vuelta en su mano a la alazana,
no es lo que la gente conoce o llama alazanas, onzas o
pesos oro no, stas y las otras cuatrocientas noventa y
nueve ms no son monedas, como le mencion hace un
rato, stas son muy especiales; vea usted, sta cara, es la
de quien fue el dueo de la mina y aqu est su nombre
en ingls y por ste otro lado, tiene la cara de Washington,
quien fue el primer presidente de los Estados Unidos;
estas monedas no sirven para comprar, se mandaron
hacer para regalarlas y va a llegar el tiempo de que sirvan
de coleccin .
. . .Como miraba que no le entenda nada, me dijo ...
-No se preocupe, no importa si sabe o no lo que
significan, usted siga creyendo que son alazanas. Est
por dems, sigui hablando, decirles que mientras los
pesos oro tienen la ley desde 8.80 hasta 9.20 y un peso
el que ms tiene llega a cuarenta gramos, esta moneda
que usted posee tiene una ley de 9.75 y un peso de 65
gramos; eso s, si hallramos un coleccionista nos dara
cincuenta o ms pesos plata por ella, as que no nos saca
del apuro ... -
... Pero, es que yo tengo ..... ganas de quedarnos con el
local, le dije, este .... .lo que quiero decir es que tengo
otras cuu ..... dos ms.
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LA POLLA DE HERACL/0
-iAh caray!-, dijo, -y se le puso la cara como de luna
llena del puro alegrn y aluego dijo: -Entonces hay que
buscar ahora que s, donde ilas podamos platear!-.
-Estoy recordando-, dijo, -que cuando yo vena de
la Ciudad de Mxico con destino a Culiacn, porque
iba a trabajar en la Casa de Moneda y que por cierto
nunca llegu a mi destino, porque no haba diligencia
que se atreviera a hacer el viaje hasta all, ya que todos
los caminos estaban asolados por... y aunque me duela,
tengo que decirlo, Heraclio Bernal y un tal General
Ramrez, yo tuve que quedarme algunos meses aqu
en el puerto y como haba estudiado en el Colegio de
Minera y logr la licencia de Tallador de Monedas,
me encontr por tal razn trabajando en el taller de
un espaol donde se trabajaba el oro y ya despus me
sali el contrato de maestro en el mineral y me tuve
que ir para all. As pues, no pierdo nada con darle una
buscadita al espaol-.
. . .Yo me qued atontada por todo lo que haba
escuchado y noms le vi que le volaba la mecha y me
encomend a todos los santos y me dije con mucha
resinacin: Si vuelve, Bendito Dios y si no, que le sirvan
como pago por lo que sufri, por culpa, asegn l, de
Heraclio y que Dios lo tenga en la gloria, junto con mi
tata y mi medio hermano Nico y me puse a esperar.
Como a media tarde le vi que vena con un bulto en
las manos, con ropa nueva y un tambiachi en el hombro
y que en cuanto se arrima un poco ms cerquita, que
empieza a gritar: ]uana,]uanita, mi'jita, ya la hicimos, mire,
nos dieron doscientos treinta pesos del guila y sol, doscientos
treinta pesotes, ahora s a echarle ganas . ..
. . .Yo, noms lo miraba y aguantndome las ganas de
llorar, iPor fin! dije pa' mis adentros, inos va a cambiar
25
Cresencio Montoya Corts
la suerte! y en menos de lo que canta un gallo las plebes
y yo nos pusimos los trapos y tuvimos que reconocer la
inteligencia del maistrito, ya que a puro ojo nos trajo los
trapos a la pura medida . . .con decirte que no soy ajerativa
si te digo que a todas, los trapos nos quedaron como si
en el cuerpo nos hubieran nacido y all mismo, en ese
ratito, les contamos a las plebes los planes que tenamos
y que si antes no les dijimos nada fue por miedo de
que no cuajara el negocio y quedara en puros sueos.
Pero ahora todo era ya una realidad y que ellas, las dos
plebes, eran socias del negocio. Al da siguiente sali
el maistrito y al mucho rato volvi y cuando lleg me
entreg un pedazo de bamb que traiba adentro unos
papeles enrollados y me dijo ... -Nos quedamos con lo
justo para empezar porque no rentamos, compramos el
tendajn, iEs de nosotros Juanita!, Es de usted, all en los
papeles dice que usted es la duea cmo la mira? Y de
all pa'l real . ..
26
LA POLLA DE HERACL/0
MELITN
... Fue cosa de no creerse y una cosa es que yo te
lo cuente y otra que lo vieras visto. Aquello que un
principio se me afigur como que un chumilquito, como te
dir, algo as como un mosquerito, indale! ya me cay el
veinte, como mesa de menudera, ieso es! ... una mesita,
unas dos o tres sillas patichuecas, vasijas despostilladas y
sin que faltara uno o dos perros flacos y pulguientos
y las moscas que no fallaban. As me lo imaginaba,
pero iNombre! Fue un restarn en toda forma, jefa de
cocina, cajero, meseras, meneadores y bueno, todo un
negocio en serio. Con decirte que llegaban clientes
de pipa y guante, llegaban en un bugui de un caballo;
otros llegaban en cabriols con dos tiros de caballos del
mismo color y algunos en calecines de un caballo, en
esos noms caban dos personas, por cierto muy curras,
de'sas que miran y escupen por encima del hombro y
con toda la facha de repunantes, hasta eso, que no todos
eran as, o sea que uno quiotro dejaba uno o dos centavos
de propina. Pero lo fuerte del negocio eran las llegadas
de los guachos, unas veces, los llamados alzados o
revolucionarios y otras los pelones ... Hace un ratito, te
dije que haba un titipuchal de empleados, a ver si no me
caigo del recargn, mira, el maistrito era el cajero y era l
quien compraba todo lo que se necesitaba en el resatorn,
en pocas palabras, era el dueo del dinero y pos' yo era
27
Cresencio Montoya Corts
la mera-mera de la atencin a los clientes, especialmente
a los que se les miraban buenos trapos; a esos los invitaba
a sentarse en las mesas grandes y aluego les preguntaba,
qu van a comer los seores? y yo como lora, les repeta
el mismo sonsonete: tenemos machaca de venado, gordas
raspadas, pollo frito, pollo en caldo, blanquillos al gusto y todo,
porque tenamos, como deca el maistrito un bofete de
primera. Ya que pedan y sin moverme de donde estaba
parada, noms voltiaba y les gritaba: quieren esto y estotro
en la mesa grande o en la mesa verde o en la mesa gila y... por
cierto, que la mesa gila me cost una madriada de esas
que ya no crecen; aluego te cuento, no, mejor orita, al
cabo que t tienes tiempo de sobra ja, ja, ja y yo, pues
tambin, es lo que me sobra. Sucede, que a esa mesa la
conocamos por gila, porque en una ocasin, un cliente
al querer sentarse ique para las patas pa'rriba! O sea, que
a la mndiga silla se le haba desclavado una pata y como
no se le asegur, pos' el pobre amigo se dio tremendo
porrazo y desde entonces a esa mesa la llamamos la gila.
Si me pudiera ver esa pobre gilita, lo que dira de m, lo
que son las cosas-.
. . .Y lo de la madriada fue porque un da lleg una
mujer de'sas que iban muy emperifolladas y que se sienta
en una mesa y cuando termin de ordenar, despus de
haberme odo el rosario de cosas que tenamos, que
grito: una carne machaca pa 'la gila! Y no terminaba de
decir, pa' cuando ya tena encima a la emperifOllada . .
.igila tu madre! me dijo y manotazo tras manotazo y yo, sin
poder quitrmela, pues no me daba chanza, hasta que a
lo ltimo, se dio la vuelta y sali echando chispas. Pues
no hubo di'otra, tuve que irme a mi cuarto y a jirimiquiar,
no tanto por el dolor, sino por la vergenza y al otro da,
el maistrito me explic, que hasta cierto punto aquella
28
LA POLLA DE HERACLIO
dama se ofendi porque crey que a ella le deca la gila,
quesque aqu en el puerto, gila quiere decir mujer de la
calle y pos', ser el sereno pero no fue tanto lo recio, sino
lo tupido como me peg la vieja jija del maz .
. . . Como mandams en la cocina, estaba la Micaila, ella
era una de las viudas que se vinieron con nosotros, las
que muchas veces te he mencionado, la otra se llamaba
Alejandrina. La Micaila se qued en el negocio desde
una noche en que lleg junto con la Alejandrina, venan
muy dibujadas de la cara y olan a perfume y chupaban
ms que un chacuaco; iNombre!, A leguas se les notaba
a lo que se dedicaban. Llegaron y nos abrazamos,
platicamos de todo, las invit a comer por parte del
negocio y las atend como lo que eran, mis amigas y
paisanas. Al mucho rato dijo la Alejandrina ...
-Vmonos Mica, porque ya es muy tarde,
-iN o!-, le contest la Micaila, -vete t y ai nos miramos
despus.
-Bueno, t ya sabes a lo que te atienes, iacurdate
como es la vieja pinchi!
-Si, ya la conozco-, alcanz a decirle la Mica, porque la
otra, ya haba alcanzado la puerta .
. . .iNombre!, que en cuanto nos quedamos solas que
se suelta con una chilladera y yo pos' noms dej que se
le pasara y.. . dicho y hecho y aluego me cont cmo
las trataban; quesque al principio muy bien, dinero el
que quisieran, pero ai despus, golpes, poca comida y
obligadas a estar hasta con los perros-.
-iEs el infierno!-, dijo la Micaila, -y sigui a ratitos
llorando y a ratitos platicando-.
. . .A m desde haca rato, me bulla una pregunta en la
cabeza y no me animaba a hacerla, hasta que no aguant
y por fin se la hice y que le digo: -Oye Mica, la plebe
29
Cresencio Montoya Corts
que vena con nosotros, la Mara pues, qu no se fue
con ustedes? y ipcatelas!, si haba llorado inombre!, ora
aullaba y como que quera doblarse y pues, segua llore y
llore y que de pronto, sin ms me dice ...
_Sabes qu Juana? a la Mara, la mataron en el saln-,
dijo al fin .
. . .y entonces fui yo la que no resist y que caigo como
costal de papas cmo estuvo eso? quin la mat?-.
-Pues el pinchi padrotillo que la tena, que a la mera
hora pos' quesque se sinti celoso, porque la Mara estaba
con un cliente y que llega y le dice: -iMara, levntate!
Y pues la plebe, por lo que t quieras, pos' no se levant
y sigui con el cliente y aquel fulano, sac un cuchillo y
le reban el buchi . ..
. . .Al mucho rato me dijo:
-Juana. . _no habr algo en lo que pueda trabajar yo
aqu? No quiero volver pa'll-.
. . .Y pos' ai la tienes como jefa de la cocina. Pas
mucho tiempo imaginndome como muri la Mara,
sola y lo piar, en un burdel, all ande nadie te da la mano
y ande cada cual se rasca con sus propias uas. iPobre
jodida! Onde vino a quedar, lejos de las piedras, como
ella deca.
Las plebes se encargaban de servir los platos y era una
de ir y venir, iPobrecitas! Le ponan mucha enjundia
al trabajo iY, cmo no! Si agarraban su buena tajada,
comida, cama y lo mejor de todo, nos mirbamos como
familia-.
. . . Cuando recin comenzamos se agreg un
muchachillo, al que apenas le iba saliendo el bigote,
muy acomedido, muy servicial; le decamos la chinche
con pistola, asegn l vena de Compostela y nos deca
que haba llegado en un barco y que se qued en el
30
LA POLLA DE HERACL/0
puerto hasta que dio con nosotros y era un decir a cada
rato y en Compostela esto y en Compostela estotro y no
hubo lucha, se le qued la chinche con pistola. Bueno,
pos' vers, l se encargaba de ir al mercado a traer todo lo
que se ocupaba; as pues, todos tenamos un quehacer y la
familia segua aumentando
. . . Yo haba notado que muy seguido llegaba un
hombre muy alto, gero y de ojos azules, no hablaba
muy bien el espaol, pero con el maistrito se entenda muy
bien, ya haca das que les notaba que cuando hablaban,
seguido voltiaban pa'onde yo estaba y a m la mera verda'
me gustaba ver a aquel hombrote, porque me recordaba
al Melitn y pensaba que con la envarnecida que se haba
dado deba de estar as de grandote; pos' como ves, el
Melitn me segua mojando la zapeta y muy seguido me
acordaba de l y en cada gerote que miraba, lo miraba a
l. El gerote acostumbraba a irse a eso de la media tarde
y aquel da se qued hasta casi pardiando y en eso que se
acercan a m los dos y que me dice el maistrito . ..
-J uanita, le presento a Mr. Charles, l es un americano
que trabaja en el consulado, es de Estados Unidos, se
acuerda de aquel pas que le mencion cuando lo de las
alazanas?, pues de all es Mr. Charles ...
. . .y, aqul hombrn, que me agarra una mano primero
y la otra despus y que aluego las junta y me las besa a la
vez que me deca mocho,gustou .
-l es una buena persona y dice que usted le cae muy
bien y que la felicita por el negocio y quiero decirle
tambin, que la casa donde l vive, la respetan todos los
revoltosos y todos los pelones; no se meten con ellos
ni con sus propiedades y lo que l dice es cierto, que
hasta ahora todo ha sido muy tranquilo, que no hemos
tenido problemas, pero que tal si maana o pasado
31
Cresencio Montoya Corts
llega un generalote y se opone a pagarnos el consumo,
qu vamos a hacer nosotros? iNada! verdad? Pues
entonces, l propone que para no tener problemas con
nadie que se corra la voz de que el negocio es de Mr.
Charles y que as nadie nos crear problemas, porque
como le digo, todo lo de ellos es intocable .
. . .Con todo y mi poco entender les di la razn, hasta
que despus me aclararon que iba a ser el dueo de
mentirillas y entonces le dije al maistrito: Uste' es el
cerebro y por lo que toca a m, no hay problema, Te das
cuenta? Todo lo que haca o deca el maistrito, yo lo daba
por bueno y Te digo una cosa? iNo me arrepiento!.Y
s, as fue, se corri la voz de que Mr. Charles era el
dueo y pa' hacerla mejor, todos los das, como a eso de
media maana, llegaba a recoger las ganancias del da
anterior y pa ' la gente no haba duda de que l era el
dueo
. . . Corra el tiempo y un general llegaba con su
gente y a los das,sala corriendo porque llegaba otro
con ms fuerzas y pos' cuando no era uno era otro; no
se saba quin las daba o las perda, eso s la manera
prepotente, altiva y burlona de portarse, era la misma,
eso no cambiaba. Un da de tantos se oy una gritera i
all viene el General Flores! Y como estbamos a orilla
del camino, muchos clientes salieron a ver el alboroto.
Yo no me mov, pues ya eran muchos los que vian
llegado y salido, uno ms no era gran cosa. Delante de
m estaba una de las mesas grandes y hasta ella haban
llegado, antes de la gritera, tres seores con bastn y
sombreros muy finos y cuando sucedi lo que te cont,
uno de ellos sali y cuando regresa, dirigindose a uno
de ellos le pregunto A qu no crees, quien es el General
Flores? T lo conoces requetebin, fue tu trabajador en
32
LA POLLA DE HERACL/0
los muelles Recuerdas al cachimbas? . .. Cuando aquel
oy la pregunta se puso de todos colores Lo recuerdas?
insisti el que hablaba. Cuando lo corriste te dijo que
tarde o temprano se las ibas a pagar todas juntas y el
pobre hombre no aguant y ms que caminando sali
corriendo a todo lo que daban sus piernas y ya no volvi,
o cuando menos al restarn no lo hizo .
. . . Unos das despus me volv a acordar de aquella
accin y eso porque vi entrar a un hombre no muy
alto, gordito, frente grande y con un bigotito medio
ralo y alguien dijo que era el General Flores, iAh! dije,
ya caigo, entonces este es el mentado cachimbas, que con
slo mencionar su nombre, por poquito aquel hombre
del bastn casi caa muerto. La verda', es que yo haba
hecho trato con el General Flores por medio de un
Mayor de apellido Gordillo y quin crees que vena
con el Mayor?. Mira, todava me pongo chinita, no me
digas, no me digas, mejor sigue oyendo. Ya por la tarde
del da que entr al puerto el General Flores se present
ese que te digo, el Mayor Gordillo, un hombrn prieto,
bien dado, con un bigote blanco y cuando me dijo su
nombre, yo me dije pa' mi misma el Mayor Gordillo, que
Gordillo ni que Gordillo y sigui hablando: -Quiere
saber mi General Flores, que si cuntos hombres
pueden atender en su restarn y que por el dinero no se
preocupe, que l paga con pesos fuertes. Y yo como no
saba de cantidades, volti pa' con el maistrito y antes de yo
decirle nada, l dijo: Dgale que doscientos y aluego, volti
pa' con el Gordillo, -y ya oy le dije sin verlo a la cara,
porque lo que era yo, estaba lela mirando pa' la puerta
onde estaba un gachn gero y quepa' pronto, me trajo
el recuerdo del Melitn ... -Muy bien-, dijo el Mayor
ies trato!. .. ,y que pega un grito, -iSargento Melitn!-,
33
Cresencio Monfoya Corts
y de dos trancos que se le cuadra el Sargento Melitn. -
Apersnese en el cuartel y que fulano de tal, se venga con
toda su compaa, para que cenen es este lugar-.
. . . No, pos' eso no se hace, se me aguadi el cuerpo y
las enaguas amenazaban con venrseme pa'bajo, ya que el
Sargento Melitn, era el mismo Melitn de mi rancho
y se me qued mirando y no me qued di'otra, mas que
gritar, iMicaila, se te est tirando la leche! y ese fue el
pretesto pa' correr rumbo a la cocina como alma que
lleva al diablo, pero no me detuve all, sino que me
fui derechito a mi cuarto y cuando me acost ya iba
temblando y ai tienes que fue una tembladera toda la
noche; no supe cuando me qued dormida, pero mejor
ni me viera dormido, porque en el sueo se me afiguraba
el Melitn con cuerpo de diablo y con una horqueta
muy puntiaguda y que se me acercaba y me la pona
en el gergero y me deca: Dime ahora que soy fundilludo
y yo le gritaba, -iPerdname! Melitn!- y l segua
martirizndome con reproches y me segua diciendo:
Nigame que me cambiaste por Heraclio"y Eres una perdida,
porque t te vendiste por cinco alazanas y yo le gritaba, iNo!
Melitn, nunca te cambi por nadie y prueba de'llo es que estoy
entera y puras pendejadas de'sas; con decirte que me acord
de todo lo que hice, dije y pens desde que lo conoc
y como te digo, no se si dorm o no, lo cierto, es que
me levant, como si me hubieran majado y patiado mil
perros y mil toros de la Isla de Saliaca. Cuando despert,
mir a la Micaila a mi lado y cuando me mir que haba
vuelto, me dijo: -iBendito sea Dios! y las oraciones de tu
santa madrecita que est en el cielo que no te moriste.-
-Senta y tena la boca partida, los ojos amoratados y me
senta muy desguanzada y eso s, con mucha hambre,
asegn yo apenas haba pasado una noche, iNombre!,
34
LA POLLA DE HERACLIO
Qu crees? Pas toda la media tarde y la noche de ese
da, todo el da siguiente, otra noche y casi medio da del
otro y no noms yo, tambin la Micaila, all pas junto
conmigo, sin apartarse ni un solo minuto, iQue buena
era la Mica! Con decirte que no supo el motivo de mi
enfermeda' hasta que yo le cont y a todo esto, porque
lleg una de las plebes y algo le dijo al odo y cuando sali
aquella, me dijo:
--Desde ayer en la maana, est afuera un tal Melitn
preguntando por ti,
... iAy, el Melitn, exclam, si supieras Mica,quin es.
-No me digas que es el que me contastes, el mismo
que viste y calza, al que lo pusiste de fundilludo . ..
. . .En mala hora, le contest.
-Y, qu piensas hacer?
. . .Pos' enfrentarlo, no puedo pasar toda la vida
refundida en la cama.
-iPues rale! Alicsate, pero antes, tomate este tesito de
limn y ese caldito de pollo, aluego te das un bao y te
pones colorete en los cachetes,pa' que se te borre el mal
aire que tienes y pos, que sea lo que Dios quiera.
-Oiga Juana, aqu entre nos siente algo por l?.
. pos, to dav1a
. . .D 1go, ' .. .pos }egue
. ' te d'1re't....
-indale!, No me digas nada y ponte a comer.
. . .Y pos' manos a la obra, me pein bien apretadas las
dos trenzas, me puse un moo azul en cada una, me
dibuj con los menjurjes que le vian sobrado a la Micaila,
de cuando anduvo de birrionda y que ivoy pa)uera! y
como me haban dicho que all estaba el Melitn, yo
sal sin ver a nadie, quera que mis ojos vieran noms la
figura del Melitn, pero iNada!, Me la vol, no estaba .
. .y eso fue pa' mi como un leazo en la cabeza y bien
dado. Pues no hubo di'otra, a iesperarlo! y pas ese da,
35
Cresencio Montoya Corts
otro y una semana y a preguntar, porque era mucha la
muina que tena y fue el maistrito el que me dijo que por
buenas fuentes, saba que la tropa del General Flores,
estaba parapetada en la Loma Atravesada, esperando
al enemigo que amenazaba con atacar la plaza. Ms
desespero fue el que senta y pensaba ... que tal si en
los cocolazos se lo lleva la huesuda o por lo menos me lo
atrasan de un plomaz o y que se me ocurre ir a buscarlo,
pero comet la burrada de decrselo al maistrito y que me
va parando mi recua . . .
--Eso s que no-. .. y me lo dijo a gritos, -iusted no
sale de aqu!- y yo noms me le qued viendo la cara; y
aquella cara que yo haba visto con fatiga, con hambre
y desencajarse ante el peligro, llorar cuando le ense
la primer moneda, alegre cuando tuvimos el dinero pa'
empezar el negocio, ahora esa cara, tena la mirada llena
de coraje. -Usted aqu se queda-, me sigui diciendo,
-y que se le borre de su mente el disparate, que digo
disparate, la babosada que piensa hacer-.
. . .Est bien, no se enoje, yo me encierro y... aqu no ha
pasado nada y me dirig pa' mi cuarto, pero-, algo not
de lo que pensaba hacer, -y no estaba equivocado, ya que
mi plan era hacer como que me acostaba y cuando todos
durmieran salirme y encaminarme cmo?, iSabe!.
Rumbo al frente-, por eso digo yo que algo me denunci,
ya que cuando quise abrir la puerta, sta estaba atrancada
por juera y todava ms, cuando hice ruido jalonendola,
l me grit, -ite estoy vigilando! Y no hay duda de que
nuestro Dios pone los medios-. Sucede que si hubiera
logrado salir y en el supuesto de que tomara el rumbo
correcto, iba a salir el sol y meterse muchas veces,
porque nunca los hubiera topado, ya que aquella tarde
recibieron la orden de regresar al cuartel y ai tienes, que
36
LA POLLA DE HERACL/0
otro da casi sin que amaneciera, el Melitn ya estaba
en la puerta del restarn y la Micaila, que madrugaba ms
que un chirro, fue la que le franque el pase, le prepar
su cafecito caliente y de paso, le cont por todo lo que
viamos pasado y la muy lengua larga le cont lo que me
va pasado cuando nos volvimos a ver.
... As fue como el Melitn hizo que yo volviera a
sentir hormigas en todo el cuerpo y digo que volv,
porque eso mismo senta cuando se me arrimaba all
en el arroyo pa' subirme el tambo con el agua a la
cabeza. El da que le tocaba franco, iPurrn! llegaba
en la maanita y se iba ya queriendo pardear, era ms
el tiempo que pasbamos vindonos, porque yo noms
hablaba y l noms mova la cabeza, pa' negar o aceptar
lo que yo deca, pero l muy poco palabriaba y en cuanto
se retiraba todos los de confianza: La Mica, el maistrito,
las plebes y hasta el chinche con pistola me preguntaban:
-qu Juanita, ya est empezando a oler el chicharrn
o le falta lumbre? Y tambin me decan como broma:
iAprenle!, porque en vez de hijos van a tener nietos y
as por el mismo rumbo, pero no me maloriaba, sino que
me gustaba y ms cuando se refera a eso de los hijos,
iAy jijo, que bonito!.
... El maistrito era muy dado a lucir la alazana que le di
al ltimo; jugaba con ella en la mesita que le serva como
escritorio y un buen da, que llega Mr. Charles, lo mira
y yo a su vez le mir la cara a Mr. Charles, como que le
haba cambiado y de eso, el maistrito no se dio cuenta
porque estaba agachado y que se le acerca y se la pide pa'
verla. La tuvo en sus manos mucho rato y aluego, algo
le dijo al maistrito y ste le contest que s con la cabeza y
se fue Mr. Charles. Cerramos y nos acostamos, otro da,
cuando estbamos ya en pie de trabajo, me estra que el
37
Cresencio Montoya Corts
maistrito no se diera a ver, ya que l era muy cumplido
con el saludo, siempre nos preguntaba que cmo
habamos amanecido, iNada! y que le digo al chinche
con pistola, iEy, t! Ve a asomarte al cuarto del maistrito
y pregntale si est enfermo o que si qu le acontece.
Y como te digo que aquel plebe era muy til, alueguito
vuelve con la novedad de que no est y que la puerta est
abierta y los tendidos, como si nadie se hubiera acostado
en ellos. iAh, caray! Aqu hay gato encerrado; l, como
te dije, siempre fue muy atento, cuando sala siempre
me deca, voy a fulana parte, a esto y estotro y cuando
regresaba, si yo no estaba presente, me buscaba y me
mandaba decir con el que estuviera a la mano, dile a
Juanita que ya regres y si por algn caso se tardaba ms
de lo pensado, al llegar, sin pedrselo, me explicaba cual
va sido el motivo o motivos que lo hicieron embromarse,
aunque la Micaila me dijo: No te preocupes, ha de haber
tenido un de repente y no tuvo tiempo de anoticiarte, pero
al rato vuelve. Cuando se termin la monserga del
desayuno, y que por cierto me las vi negras, porque
quin cobraba?. Ni la Mica, ni las plebes y yo menos
sabamos la o por lo redondo. No hubo di'otra, le dije al
chinche con pistola, iA ver, t!, ipnte a cobrar y que no te
hagan tarugo!.
. . . Ese da se fue volando, pero antes, me hice un
campito y que me agito pa'l centro y a corre y corre llegu
a la plazuela y iNada! , que me meto a la iglesita, como l
era muy religioso y muy entregado a Dios y que gracias
a eso no se quit la vida con sus propias manos cuando
estaba en el calabozo del mineral y todo, pensando
que estaba en retiro y en oracin y ms oraciones, pos'
nada, A quin le pregunto? Llegu pior de acongojada
que a como va salido. Amanece otro da y ni seas del
38
LA POLLA DE HERACL/0
matstrtto. En pleno retrete del desayuno que llega Mr.
Charles y tras de l vena un hombrecillo que se miraba
muy fif. Mr. Charles, sin siquiera saludar, que se pone
frente a m y dice:
_De dnde sacar t estas monedas? .
. . .No, pos' de ningn lado-, le contest.
_T saber donde hay ms?
... No seor, yo no s onde hay ms-.
-Estar bien-, dijo, -mira-, sigui dicindome, -como
tu socio ya no va a venir, te traigo a Jos, dijo sealando
al hombrecillo que haba llegado junto con l; l
encargarse de cobrar, el ser yo en el negocio y as como
va llegado, de sopletn, as se fue ....
. . . iAh cabrn! La mera verda' que no me gust ni
madre la manera de conducirse de Mr. Charles y me
dije: Qu deveras se siente el dueo? y Qnde quedara
el maistrito? A m me dio mala espina, porque el
gringo ese no haba vuelto desde que vio jugando con
la moneda al maistrito. Yo cre que nadie le iba a llevar
el chisme al Melitn, se hizo tan de casa, que sin que
nadie le dijera nada, se acomeda a todo y all tienes,
que lo mimo lavaba los platos, atizaba los hornillos, como
haca la talacha. l deca que lo que es la escoba y hacer el
rancho, ya lo traiba como de costumbre y una vez que se
qued todo el da porque le tocaba franco, me pregunt
que si las cabezas de los venados las tiraba o que si las iba
a utilizar en algo, a lo que le contest, mira, hace mucho
estoy con la idea de hacer unos percheros ...
-Per, per, qu? ... - me dijo sorprendido, sin entender
lo que yo deca .
. . .percheros, as se les llama a los ganchos que se
clavan en las paredes pa' colgar sombreros, gabardinas o
lo que quieras colgar y pos' si nosotros tenemos cabezas
39
Cresencio Montoya Corts
de venados, pues noms falta un hombre pa' que le
ponga unos clavos. Se puso a mirar todas las calacas de
los venados y escogi dos de las que tenan ms puntas;
una tena diecinueve o veinte y otra, veinticuatro; por
cierto que me acord cuando lo destazaron, era un
venado prieto y muy grande, bueno ... no prieto, prieto,
sino tirando a un color tierra y dijo alguien: N un ca en
mi vida de venadero, vide uno deste color y con tantas
puntas. Melitn puso manos a la obra y con una
pacientera empez a tallar los cuernos con piedras pomes.
Con mucho cuidado hizo lo mismo con todas y aluego
se fue pa'l monte, que estaba muy cerca, all noms
tras lomita, y regres con un pedazo de sauce llorn y
despus que lo parti en dos y entonces los tallaba con
una trucha que tena y aluego agarr entre las dos manos
mucha arena y los tall hasta que los dej listos. A los
siguientes das se dedic a clavar una cabeza en cada
tabla y aluego las amarr a todo lo alto que le daba la
mano; cuando hizo lo ltimo, iQu te cuento!, Yo no
estaba presente, pero cuando me di cuenta le dije ioye,
Melitn! y quien chingados aparte de ti y Mr. Charles
va a poder alcanzar los percheros si no es subidos en las
sillas? y noms movi la cabeza y las puso ms o menos
a la altura de sus ojos; cuando menos lo que es yo, ni
poniendo dos sillas los hubiera alcanzado .
. . . Muchos se alegraron por el nuevo servicio, pero
los ms se les quedaban viendo y en especial a la que
tena veinticuatro puntas. Hasta ac abajo supe lo que
significaban el nmero de puntas que tena una testa de
venado ... despus te cuento eso de las puntas .
. . . Mr. Charles me dijo un da con muy buen talante:
]oanita, yo querer que t me invites a ir a conocer tu rancho,
yo saber que a ti decirte la polla de Heraclio. Si me hubiera
40
LA POLLA DE HERACL/0
mordido una cascabel no hubiera pegado el brinco que
pegu ... -Cmo dice Mr. Charles? ...
-No, nada, olvdalo- ... Despus se fue y entonces me
vino a la memoria que el maistrito algunas veces me dijo
lo mismo y ms o menos con las mismas palabras. Yo
me quera desaparecer y que nadie me viera de la pura
vergenza que senta, y aunque despus supe por qu,
tanto el maistrito como Mr. Charles lo hacan por otra
cosa .
. . . Se corri la voz de que el General Flores se retiraba
de Mazatln y yo sent que la tierra me tragaba; cierto que
el Melitn y yo pues como que sentamos que ramos,
no novios, sino algo ms que eso, como que dos almas
identificadas o gemelas o iSabe, Dios qu!, Lo cierto es
que yo senta que el Melitn me haca falta y que no
me conformaba con miradas y palabras; el hormigueo
que senta en el cuerpo, ya se va bajado al estmago y
a ltimas fechas, ms abajito. Una maana, que llega el
Melitn y as de sopletn se suelta dicindome:
-Tengo que decirte algo ...
. . .y yo noms lo miraba, de por s colorado, que tena
las orejas mas coloradas que de costumbre y aluego deca:
que te tengo que decir...y que te quiero decir- y yo lo
animaba, s? Dime, dime lo que quieras, si, si, di lo que
t quieras ...y l segua, ste ... yo, ste . . .pos' que yo
me quiero quedar contigo; iEn la madre!, pens, quiere
desertar y entonces le dije, ipero, eso no puede ser!,
T tienes un compromiso con tu general y no es que
no quiera que te quedes, al contrario me dara mucho
gusto, que pudieras quedarte, porque ... y que siento que
las orejas se me ponan calientes ...pos' t sabes que tengo
mis planes y pues t entras en ellos, pero ... no puedes
quedarte, porque te matarn por desertar y yo quiero
41
Cresencio Montoya Corts
un Melitn vivo, aunque est lejos de mi a un Melitn
muerto y que lo tenga a cuarta y quemn; y que me dice:
-iNo, no voy a ser desertor, ya tengo permiso de mi
General Flores; el Mayor Gordillo me llev con l y all
le habl al chile peln . .. batall mucho, pero al fin me
dijo: Mire amigo, lo que usted quiere no se le puede
conceder, es decir, causar baja en momentos como estos,
pues .. ver, eso no puede ser. Mire, vamos a hacer una
cosa; como nos vamos dentro de unos das a Sonora,
para la formacin de las fuerzas constitucionalistas y lo
ms seguro es que nos retachemos pa'ca, Qu le parece si
mejor nos entendemos con un permiso de treinta das?
As, queda libre y hace lo que tiene qu hacer, pero, que
iMala suerte! el hecho de que se atravesara esa reunin,
que si no, yo mismo los hubiera apadrinado . ..
. . _Apadrinado?. Cmo que no me caa bien el veinte.
mntonces? T Melitn, Le dijiste al General que
te quedabas pa' casarte?, ya casi me pona a gritar, si,
deseaba que todo el mundo lo supiera, pero entonces
me dije: -Clmate Juana" t siempre has sido una
mujer bien decente y esos papelitos no te quedan ... de
manera Melitn, que ya tienes permiso pa' quedarte y
casarte, pero dime con quin?-.
-Pos' con quien va a ser, contigo Juanita-.
. . . y yo, hacindome la desentendida le respond, iQu
yo sepa, no sernas novios! y pa' casarnos necesitamos
primero ser novios o Qu?.
-No pos' si, tienes razn Juanita, me dijo el Melitn,
yo creiba que lo ramos, pero si no es as, dispnseme lo
atarantado- .
. . .Y que me arrepiento de lo que le dije y que le pongo
una carita de Yo no fui y que por primera vez le agarro
la mano y me le arrepego, as, de bien cerquita, tan de
42
LA POLLA DE HERACL/0
cerquita, que su resuello me pegaba en la cara y le dije ..
. No, mi Melitn fue una echada pa' saber en que aguas
me estaba metiendo, ust' sabe que yo le tengo ley desde
queramos unos plebillos y ora que me sale con eso, pos'
vers tengo que saber que terreno estoy pisando .. .pos'
por eso fue la tantiada que le ech .
. . . Al da siguiente pas el General Flores y su gente,
no se vean con la alegra a como llegaron, pero all iban,
quesque a juntarse con los constitucionalistas. Como
el Melitn no tena muchos alcances, pos' no tena caso
que le preguntara que si qu eran los constitucionalistas.
El negocio sigui como si nada, es decir, que la venta
no bajaba y a como te digo, el puerto nunca estaba sin
guachos y tan es as que cuando sali Flores, enseguidita
llego Morelos, se era federal, y a esos la gente les
deca, ipelones,jijos de la tiznada!. .. Y se volvi a repetir
la historia, en cuanto se instalaron, lleg un oficial
diciendo:
-Dice mi coronel Morelos, que si cuntos hombres
puede asistir en su mosquero-.
. . .Lo ltimo que deca, lo escuch como si lo
estuviera diciendo desde muy lejos, ya que me le qued
viendo y preguntndome, nde he visto esta cara? nde?
nde?. .. y estaba tan ida, que no le o cuando volvi a
preguntar que si cuntos ... iAh! si, si, le dije, tenemos
capacida' pa' doscientos, comandante, lo que hice, fue
repetir lo que deca el maistrito,
-iEst bien!-, dijo, y se retir .
. . .Un buen rato estuve cavilando y me segua
preguntando nde? nde fue? y de pronto, indale!,
Ese es el que fusil a mi tata y a Nico mi medio
hermano, noms que en aqul tiempo usaba sombrero
y andaba vestido de ranchero y ahora vesta de peln.
43
Cresencio Montoya Corts
Me sulfur reteharto, tanto, que del puro coraje me dio el
latido y le preguntaba a mi Diosito, seor, Porqu me
lo pones en mi camino? Por qu? Te pido de favor,
que no me lo afronte y s, me hizo el milagro mi Diosito,
nunca lo volv a ver. Tampoco quiero que pienses que lo
mand desaparecer, ni mucho menos iNo! nunca tuve
ni siquiera pensamientos, ni nada por el estilo. Pasaron
muchos das despus de se y no poda borrar de mi
mente aquella cara, aquellos ojos relumbrosos y mala
sea la comparacin, por aquello de que pudiera ofender,
como los tienen los perros rabiosos. Lo que me pasaba,
era como una enfermeda' que ni tan siquiera la cercana
del Melitn me la curaba. Aunque Diosito me tena
muy olvidada y despus te cuento por qu lo digo, yo
siempre cre en l y en sus buenas acciones. Porque
quien ms si no, me puso en el lugar donde escuch
la pltica de unos pelones que hablaban del Teniente
Osuna, que no era otro ms que aquel asesino, el asesino
de mi tata y Nico. A la pltica le puse atencin cuando
uno de ellos le dijo a los otros:
-Yo siempre le he tenido ojeriza al teniente Osuna
y ojal que el Coronel Morelos no se arrepienta de
habernos subajado al ponernos como jefe a un traidor,
porque as como se le volti a Carrasco en El Habal,
cualquier chico rato se le voltia a mi coronel; se fijan
que nadie lo quiere y que si lo obedecemos es por pura
disciplina y no por otra cosa. Yo s que al que le pongas
la mano le ha pasado por la mente darle un plomazo
o ponerle veneno en su cantimplora o ya de jodidos,
untarle ortiga en elfundillo a su caballo,pa' que le pegue
un buen trastazo, b poco no?-.
. . . Y siguieron con la pltica que yo ya no oa, porque
me dej llevar por una nube de muchos colores y cuando
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LA POLLA DE HERACL/0
miraba pa'bajo, miraba a mil hombres y hasta oa cuando
todos le gritaban, a ese que llaman Teniente Osuna,
iasesino! imatn! icobarde! itraidor! imalnacido! y qu
te cuento, que cuando volv a ser yo, sent como si me
hubiera cado algo muy pesado que traiba cargando en
las paletas .
. . . Jos, el hombrecillo, se portaba muy amable
conmigo. Una maana me estra que me saludara de
mano y me preguntara cmo iba mi noviazgo con el
Melitn y yo no ms me le qued viendo y me preguntaba
a mi misma y esta flor sin aroma cmo se enter? Y sin
darme tiempo pa' responderle me dijo. Mr. Charles est
muy entusiasmado con la invitacin que usted le hizo
para visitar su pueblo, y con un ademn que cualquier
mujer le hubiera envidiado exclam, iquin pudiera
acompaarlos!-.
. . . Ya faltaban poquitos das pa' que se ajustaran los
treinta del permiso del Melitn y no era gran cosa lo que
se haba avanzado; yo ya no la quera con changos, noms
que no le volara la grea. Una noche me la pas en vela,
cavilando en que no me cas con ninguno de los muchos
que me vian pretendido all en el pueblo y fue porque
quera hacerlo con el Melitn, fijate noms qu aguante
el mo y sin saber que me lo encontrara y cundo y
nde no? y todava ms, si estaba disponible y si todava
me quera, ino te digo pues ! las babosadas que hacemos
las mujeres por amor. cuntas oportunidades dej ir?
Se me vino a la memoria aquel ranchero de mi pueblo
que tena su buen capitalito, sus vaquitas, tierritas y la
verda' muy bien parecido, pero no, yo estaba esperando
al Melitn y tambin me acord de otro que despus
de hacer la mejor casa del rancho y que lleg a poner
en mis manos veinte pesos de los fuertes como dote,
45
Cresencio Montoya Corts
tambin lo dej plantado y lo mismo, todo por esperar
al Melitn y ahora que lo tena al alcance de mi mano,
pos' no pasaba nada, como que ya haba olvidado lo del
casorio. Ahora creo que fue por lo poco que dorm, pero
cuando me alevant, lo hice decidida a que algo tena
que pasar, si ya tena casi cuarenta aos y como a nadie
tena que rendirle cuentas y tampoco nadie me las iba
a pedir, pues que me pongo a pensar como trampear al
Melitn, porque sabrs que estaba resuelta a comenzar
lo que el Melitn no comenzaba y a media tarde, jal
a la Micaila y le platiqu mi plan, le dije, t te vas a
encargar de dos cosas: Primero, en cuanto mires que ya
estamos adentro, atrancas la puerta por juera, no vaya a
ser que le de por arrancar al Melitn y en segundo, vas a
vigilar que nadie venga, oste?, que nadie nos moleste.
Todava me detuve un poco, pero no le di tiempo a la
chonteca pa' que pensara; no hay di'otra, iahora, o nunca! .
Mi plan era perfecto, no me poda fallar, ni la timidez del
Melitn, ni mi dignida' iban a ser un obstculo pa' que
me cumpliera lo que tanto haba soado, entregarme al
Melitn; as que manos a la obra y ora que s, a lo que te
truje chencha .
. . . Melitn, le dije, -ve a mi cuarto y me trais un
tambiachito que est en la cama-. El Melitn que se
encamina y yo que lo sigo y que entra y que yo tambin
y aluego cierro la puerta y la Mica, que vena pisndome
los talones, la atranca por juera y ya una vez adentro, el
Melitn me miraba con unos ojos que parecan de tochi
correteada, como que se le iban a salir. -Melitn-, le dije
con mi mejor tono, -a m ya se me est haciendo agua
la manteca y miro que t no le inteliges o qu? no te
gusto? o acaso no quieres sobarme el cuerpo; para eso
yo ya me encontraba como mi santa madre, que Dios
46
LA POLLA DE HERACLIO
tenga a su lado, me haba parido: bichita, y aluego le deca,
-indele! Tinteme-.
El Melitn temblaba ms que una gallina cuando le
tuercen el buchi, indele!, mreme-.
-Es que yo ... yo nunca ...
. . .Yo tampoco le dije, ust' es el primer hombre que
me mira as y iQu te cuento! Aquel que a las primeras
se port como perro patiado, despus pareca burro en
primavera. Cuando hay amor y muchas ganas, no se
lleva la cuenta. No habamos terminado la primera, pa'
cuando ya empezbamos la segunda y estbamos pensan
do en la tercera y as pasamos cuando de pronto omos
un gritero en el comedor y al ratito iPurrun! Que la pu-
erta se vino pa'bajo y nosotros noms tuvimos tiempo pa'
echarnos la sobrecama encima y cuando cay la puerta,
que entra un hombre, iQu digo un hombre!, El hom-
brecillo aquel, que a gritos nos dijo: -Manda decir Mr.
Charles que salgan todos y que se tiren a perder, porque
ya viene toda la gente del General Morelos y trae las
intenciones de quemar el restarn . ..
. . .Por qu?, le preguntaba yo.
-No pierdan tiempo preguntando, ivstanse y vayan-
se!
... Quisimos que no, a correr y cuando ya bamos algo
retirados, que le pego un jaln al M elitn .. .
_Qu pasa?, me dijo ...
. . .Las enagas coloradas ...
_Qu tienen?, me pregunt .
. . .El dinero y el bamb, y en vez de ir yo, que se arranca
el Melitn; yapa' esa hora ya se oan las tropeladas de
los caballos y la gritera de los soldados, Mir cuando
sala el Melitn y tambin o una balacera y el Melitn
que vena corre y corre como alma que lleva el diablo,
47
Cresencio Montoya Corts
as se dice pero yo nunca las he visto, y ya casito pa' llegar
a onde yo me qued, que se oye un ruido reseco, era
un balazo, que vino y le dio en la mitad de la espalda
al Melitn, que noms se fue cayendo bien despacito.
Quieres saber porqu pas lo que pas. Lo que te cuen-
to yo no lo vi, t ya sabes por qu; pero me asegur el
que me lo cont, que no le pona ni le quitaba nada.
Resulta que esa tarde lleg el mentado Coronel Morelos
y tal parece que vena tomado y movi la mesa hacia la
cocina pa' ver cuando entraba y sala una de las plebes, la
Cuca, la otra se llamaba Carmela, y que se va poniendo
abajito de los cuernos y como todos lo miraban y se
rean, pues que volti pa'rriba y que los va viendo y que
les tira un manotazo y pues los manda a tierra; hasta
aqu no pas nada. La mecha se prendi cuando jala a la
Cuca y quiere besarla, pos' vers, el chinche con pistola, que
se acostaba con la Cuca, pues no le pareci bien y que
le reclama al coronelito, ponindose enfrente, como si
juera de a deveras. Entonces, el coronel que le tira de
golpes y el chinche con pistola le )ondea la mesa y el coronel
trastabillea y cae pa'trs y que se cae, que se alevanta y pues
no hubo remedio, que cae de azote en la tierra y con tan
mala suerte que cay arriba de la cabeza del venado y
pues se ensarta un ojo, pero como te digo, eso yo no lo
vi, a m me lo contaron-.
. . . Cuando vi que le sala mucha sangre al Melitn, no
supe como le hice, pero pa' cuando menos acord, esta-
ba en el consultorio de un doctor que se haba hecho
cliente del restarn. -iDoctor! idoctor!, por el amor de
Dios, le gritaba, ayude a mi viejo, ise est muriendo!; me
pidi que le ayudara a meterlo a un cuartito y a subirlo a
una cama chiquita que all tena y aluego me dijo, espera
ajuera. Al rato sali y me inform ...
48
LA POLLA DE HERACLIO
-Juana, tu hombre est muy mal, yo no te aseguro nada
y pues ...
. . .No pudo seguir hablando porque lleg el
hombrecillo, Jos, y dirigindose a mi dice:
-Juana, dice Mr. Charles que se vayan del puerto,
porque el Coronel Morelos te anda buscando hasta
por debajo de las piedras, iAprenle! Ya estn listos dos
caballos y un propio que los va a llevar y a dejar por el
camino a Culiacn .
. . .Acomodamos al Melitn en un caballo, pobrecito,
ni ms ni menos que un costal de papas, yo me mont
en el otro y ya cuando nos disponamos a partir, Jos
me hizo entrega de una talega con pesos fuertes a la vez
que me deca: -Dijo Mr. Charles que cuando llegues a
Culiacn le mandes la direccin para enviarte el dinero y
que no tengas cuidado, que no se te olvide lo del viaje a
tu pueblo; eso ya lo dijo cuando bamos caminando. El
propio, como lo llam Jos, como buen cristiano que yo
creo era, nos dese buen viaje. Camin y camin toda la
noche y todo el da, noms nos detenamos pa' mojarle
la boca al Melitn y pas otra noche y cuando amaneci
de aquel da, cuando me detuve pa' mojarle otra vez la
boca al Melitn, me di cuenta que estaba muerto, iya
estaba tieso!
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LA POLLA DE HERACL/0
VIVIR EN EL PECADO
... Ya te digo, llevbamos dos noches y un da y medio
caminando, quesque rumbo a Culiacn y cuando Jos
mencion Culiacn, pa' mi fue la primera vez que lo
oa y nunca imagin que aqu iba a terminar mis das
y de all, asegn Mr. Charles, yo le iba a mandar mi
direccin pa' que me enviara el dinero y yo lo crea
iDeveras!, lo crea porque entonces, era ms tonta
de lo que soy ahora. Al amanecer del segundo da y
queriendo mojarle los labios, que me doy cuenta de
que el Melitn estaba muerto, ya estaba tieso. Una
vez ms me quedaba sola, sin la proteccin de un ser
que me quiso y que me haba buscado por toda la vida,
No llor, no grit, me dedique a tratar de bajarlo del
caballo, cre saber que ya tena muchas horas de muerto,
su cuerpo estaba pandiado y muy duro, las moscas ya le
buscaban la nariz y sus brazos estaban estirados a todo
lo que daban de largo y la sangre ya se le haba secado.
Como no tena las fuerzas suficientes y el caballo se
mova y se mova, entonces se me ocurri apersogar/o de
un rbol que estaba en el paredn del arroyo a donde
habamos llegado y empec a jalarlo de los pies hasta
que yapa' caer, me puse de burrito pa' que no se me
golpeara; fijate noms, a como estaba que importaba si
se golpeaba o no, pero eso pens y eso hice, creo que si
se volviera a presentar igual situacin, volvera a hacer lo
51
Cresencio Montoya Corts
mismo. Con el cuchillo de monte que vena en el ajuar
del caballo que yo montaba, me puse a escarbar un hoyo
y como tena todo el tiempo del mundo, logr hacer
uno ms o menos grande y all a como pude lo met y
antes de taparlo le rec las oraciones que me saba y se
lo encomend a Dios. Todava me qued mucho rato
cabilando y haciendo un recuento de todo lo que haba
pasado desde que vine de mi pueblo. Al sol ya lo haba
tapado una loma que quedaba a mi izquierda cuando
decid que tena que seguir caminando y me dije ... La
vida no se acaba aqu, cuando de repente, all muy de
cerquita que oigo un gruido que me puso los pelos de
punta y sin saber cmo, ya estaba arriba del caballo y,
iTpele! iNo te detengas caballito!. Como yo no haba
tomado el rumbo, sino que fue el caballo, no saba si
iba o vena; me fui a la corre y corre hasta que sent que
el pobre animal se iba deteniendo, hasta que di a tiro se
par y que de pronto se le doblaron las patas y se fue a
tierra. Pa' mi mala suerte yo qued abajo del caballo, le
hice la lucha de zafarme, pero di'onde iba a poder, pero
como no senta dolor, noms senta entumido todo,
me dije: de lo piar, lo menos. El sueo de tantas noches
me rindi y despert ya en la madrugada grande y le
segu haciendo la lucha y iNada! Pero nunca dej de
reconocer la grandeza de Dios, ya que en cuanto haba
terminado de implorarle ayuda, pude escuchar el tintn
de unas espuelas y las voces de gentes que se acercaban.
Como yo los oigo, me dije, ellos tambin pueden es-
cucharme y sacando juerzas de mi flaqueza, les grit:
Aydenme, por el amor de Dios, soy una mujer sola que est en
apuros, iAydenme!
... No creas que se arrimaron de cerquita, iNo! se
quedaron como a unos treinta o cuarenta pasos y aluego
52
LA POLLA DE HERACL/0
me grita uno de ellos, yo no saba cuntos eran, todava
estaba oscuro.
-Quin eres? Qu te pasa?
... soy una mujer, una mujer que vengo del puerto y
anoche se me muri el caballo y no me dio tiempo a que
me bajara y me cay encima.
-iEst bueno!-, me dijo, te vamos a ayudar, pero
esprate a que aclare bien, no vaya a ser una celada .
. . .Y se retiraron, yo alcanc a or cuando le montaron
tiro a sus armas, porque si, una sabe de muchas cosas de
casa, pero tambin sabemos de armas, de ir al monte y
cortar lea, de cazar un venado y ya de jodidas un cochi
jabaln. En cuanto sali bien el sol, se acerc uno de los
hombres primero y al ratito lleg el otro, por el lado de
arriba y hasta entonces supe que eran dos,
-Qu?-. me dijo .
. . .y por el tono de voz supe que era el mismo que
se haba determinado a hablarme antes y aluego me
pregunt ...
_Te duele algo?
... No-, le contest; creo que no .
. . . Pa' mi buena suerte, haba quedado debajo del
huequito que hace el pescuezo del animal. Me levantaron
y Voitelas! Pa'bajo! . ..
-No te muevas, ests engarrotada, esprate a que pase,
sbate las canillas- y mientras que me sobaba, me
pregunt el mismo: _Qu chingados andas haciendo
sola por estos caminos que estn tan alejados de la mano
de Dios?- Y a medias les cont la historia, sin decirles
por qu vena huyendo y sin mencionar al Melitn.
-Mira-, me dijo, -nosotros vamos en contra, pero
aqu abajito est Coyotitn, pasando esas lomas vas a
ver la torre de la iglesia, vete pa'll- y voltiando a ver a
53
Cresencio Montoya Corts
su compaero, le dice: -Parece que se trata de gente
buena, se la vamos a endonar a ta Filomena; procura a ta
Filomena, ella te va a dar la mano, ique te vaya bien!-.
. . . iGracias, que Dios se los pague! , ellos siguieron
su camino y yo recog lo que traiba el caballo y me agit
pa'l mentado Coyotitn. Ciertamente estaba cerquita en
caballo, pero a pata, quedaba lejecitos. Como a media
tarde, llegu al pueblo y sin batallar me encontr con la
casa de ta Filomena. Pa' luego le cont que quien me
haba ayudado me recomend que la buscara y...
_Quines son esos buenos cristianos? cmo se
llaman?,
... iAnda, vete! Ellos no me dijeron sus nombres y yo
no se los pregunt, pues no se cmo se llaman le dije
con mucha vergenza ...
-indale! no te preocupes y psale pa' que te des un
buen bao, que mucha falta te hace-.
. . . Gracias a Dios, ya tena casa y una amiga que desde
el principio me mostr su cario, nunca estaba de mal
pelo . .. bueno, una vez noms, cuando supo que estaba
esperando, pero me dijo que Dios era muy grande y
que l saba lo que haca. Todas las noches, antes de
acostarnos, platicbamos de su vida, de cmo ella haba
recogido unas nias, hermanas entre ellas y las haba
criado como a unas verdaderas hijas y tambin de cmo
se haban ido, llevndose el poco dinero que con tanto
esfuerzo su marido le dejara cuando muri. Yo por mi
lado le confi toda mi vida, desde que me acordaba hasta
el da que llegu; por m supo de mi tata, de Nico mi
medio hermano, de todos y del Melitn, de cuanto yo
lo haba querido y donde yo lo haba dejado, por cierto,
le dije que asegn yo lo haba dejado muy seguro, pues
iN o! A los das de que llegu al pueblo, se corri la voz
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LA POLLA DE HERACL/0
de que el tigre cebado haba hecho otra vez de las suyas,
que en el arroyo hondo haba un hombre que el tigre
haba devorado con todo y caballo; yo noms saba que
haba sido al revs, que primero fue al caballo y despus
al hombre. iOh! Mndigo tigre, me dije, iCmo tena
hambre! De cmo fue lo del negocio ... todo se lo cont,
sin ponerle ni quitarle.
Lleg el tiempo de que me aliviara de mi pendiente y
una noche naci mi)ita, una gerita con el ojo claro,
yo miraba que era igualita al Melitn y ta Filomena se
deshaca por ella, no haba otra cosa ms importante para
ella, noms mi)ita. Se olvid de la ordea, de hacer los
quesos, se olvid de todo y entonces, yo pa' agradecerle
lo que quera y haca por mi)ita, pues corresponda
hacindome la encargada de todos los menesteres y con
tan buena suerte que todos los mozos me hacan caso
y trabajaban con mucha enjundia. Como al mes de que
naciera mi)a, ta Filomena me pregunt ...
-Juanita, ya pensaste como se va a llamar la nia?,
porque ya es tiempo de que se le lleve a bautizar.
.. .Yo en mi ignorancia, le pregunt Qu es eso? iAy!
Juanita, Acaso t no ests bautizada? Qu t no tienes
madrina?. No, pos' no, no tengo y --eso era cierto--
nunca tuve una madrina, ni mi tata, ni nadie me lo dijo,
la madrina de agua de los quince aos, que fue la que me
regal la polla avada, fue la nica madrina que conoc.
-No seora-, le repet, -no tengo ... -
-- Bueno. . . pues no es tu culpa, eso s, noms
bautizamos a la nia, te vas a preparar para que t
tambin seas bautizada; si ests de acuerdo, yo quiero
ser la madrina y el seor cura el padrino te parece
bien? .
. . .Si, si seora, como ust' diga. El da de la bautizada,
55
Cresencio Montoya Corts
me dijo ta Filomena:
-- Juanita, como t an vives en pecado, no puedes
entrar a la casa de Dios, no me lo tomes a mal, pero t te
quedars afuera, est bien? ...
. . .Si seora, yo ni pensar en enojarme por aquello que
me deca, cmo?, si era una santa seora y me qued
ajuerita, dndole gracias a Dios por haber puesto en mi
camino a ta Filomena. Pero no le dije cmo se iba a
llamar mi nia . . .Cuando me pregunt ta Filomena
yo le respond muy segura, Melitona como el padre y
Filomena si ust' no se opone, por ust' que ha sido tan
buena con nosotras. -Muy bien-. dijo ta Filomena,
se llamar Mara Melitona Filomena; Mara como la
Madre del Seor y Melitona y Filomena por lo que t
dices y cuando al final de la bautizada sali ta Filomena
con mi'jita en brazos, me dijo ...
-Pues bien, ya somos comadres por la gracia de Dios y
me dio un fuerte abrazo que yo lo sent como si fuera
mi madrecita, que el Seor tenga en su reino, y me puse
a chillar.
. .. Pasaron tres aos y todo sala a pedir de boca, nada
tapaba el sol que nos alumbraba. Yo me convert como
quien dice en la seora de la casa, la gente se acostumbr
a tratar directamente conmigo todo lo relacionado
con las tierras de la labor, con los animales, con las
maquilas, con todo en una palabra. Mientras tanto,
ta Filomena y mi'ja se la pasaban de la casa a la iglesia,
visitando enfermos, llevndole comida a los necesitados,
cultivando el jardn y as, de esa manera transcurra mi
vida y la vida de ellas. Se miraban una a la otra y te voy
a decir una cosa, yo las miraba hasta muy parecidas, con
porte y aunque mi'ja era una mocosita, haca lo que su
madrina haca, a m me gustaba verlas, sin saber que
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LA POLLA DE HERACL/0
desde all yo la haba perdido.
- Juanita-, me dijo cuando cenbamos aquel da, -
quiero que te des un campito para platicar de algo que
creo te interesa, pero, que no pase mucho tiempo .
. . _Qu ser? De qu quiere platicar la ta Filomena?
fue la pregunta que me hice toda esa noche, habr hecho
algo malo y no me di cuenta. Muy de maana, ms
temprano de lo acostumbrado me levant y me puse
en movimiento y al final de aquella primera jornada,
le haba ganado como unas dos horas al da, poco ms
o menos. Haca mucho tiempo que ta Filomena y
mi)a hacan solas la comida del medio da, por eso se
asombraron cuando les dije que las iba a acompaar y de
paso, pos' me platica lo que tiene que platicarme. Entre
bocado y pltica me dijo:
-Juanita, como t eres madre soltera, joven y muy
trabajadora, supe de alguien que se interesa en ti, me
dijo que l no tiene inconveniente de que tengas una
hija, porque cuando se quiere a la vaca, tambin se
quiere a la cra; mira, l es un viudo, sus hijos ya hicieron
sus vidas, l est solo, es un buen cristiano y no est tan
tirado a la calle, me dijo que con todo y que les d a sus
hijos parte de su fortuna, todava le queda casi igual o
ms de lo que tenemos nosotras, -yo noms la oa sin
decir nada- tambin me dijo que aparte de ir con el juez
de letras, tambin va a ir con el cura pa' que bendiga su
santa unin. Como t ests por tu voluntad bajo mi
techo, l me pidi autorizacin para franquear la puerta
de esta casa y poder venir a darte detalles de l y conocer
tambin, si tu le confas tus detalles particulares. No
me juzgues ni me lo tomes a mal, pero es el caso que
yo le di mi consentimiento y t dirs si obr bien o mal,
me dijo que por el momento no le preocupa que no
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Cresencio Montoya Corts
le tengas cario, que l est seguro que con el modo
que tiene de tratar y con tu disposicin pronto nacer la
querencia. Como te digo, yo di mi palabra y confo en
que t no me hars quedar mal.
... La ida del sueo se repiti esa noche. Eso s me
dije, mira Juanita antes de que le busques la cuadratura
al crculo y se la encuentres acurdate que t no tienes
que fallarle a ta Filomena y si ella se comprometi,
por algo lo hizo, dicen que sabe ms el diablo, -Mara
Pursima- por viejo que por diablo. Me convenc de
que sera lo mejor, que ta Filomena tena razn en todo
lo que haba dicho y aunque ella no lo dijo, pero maana
o pasado ella se muere, que vamos a hacer mi'ja y yo,
solas otra vez y sin nada; porque te soy sincera, nunca
pas por mi cabeza, hacerme ilusiones de que cuando
ella se muriera sera para nosotras todo su capital, como
te digo iNunca! Y sabes Por qu? Porque ya me haba
enseado a tener muy bien puestos los pies sobre la
tierra. iMalhaya! Sea la noche y el momento en que me
puse a pensar que ta Filomena poda morir, porque al
otro da, cuando llegu a echarme un taco a manera de
desayuno, no mir a ninguna de las dos y de momento
no me asalt ningn mal pensamiento, porque pens:
han de haber ido a la iglesia o por all. Pero cuando volv
por la media tarde, ya no me gust y le pregunt a una
de las mozas por ta Filomena y la nia y cuando me dice
que yo no estoy pa 'saberlo ni ella pa 'contarlo, que le digo
encabronada, por primera vez, Dnde estn? A qu
horas salieron? Qu rumbo tomaron?.
-No oiga-, me dijo, -ni tan siquiera se han levantado
pa 'cer la comida de la maana .
. . .y que me dirijo a la habitacin donde dorman y de
un solo golpe se abre la puerta, iSanto cielo! Que miro
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LA POLLA DE HERACL/0
a mi hija recostadita a un lado de ta Filomena que estaba
como dormidita. iTa Filomena!, le grito Qu tienes?
Y noms abri los ojos y quiso levantar una mano y no
pudo, de sus ojos salan dos lgrimas que le sequ con
mi cara. Cuando me di cuenta de que no poda hacer
nada por ella, que me arranco rumbo pa 'la iglesia y sin
decir iAgua va! llegu hasta donde estaba el seor cura y
le digo, no tanto con palabras, sino con mi desesperacin
lo que le pasaba a la ta Filomena .. .
-- Clmate Juanita-, me dijo el seor cura,
-tranquilzate y dime est enferma tu seora?
... Si, as es
-Pues ve, anda a casa y esprame ah, no la dejes sola ni
un instante en tanto yo voy por el doctor, que gracias a
Dios, se encuentra en el pueblo .
. . . Lleg el seor cura acompaado por un hombre
que a no ser por el velicito que traiba en la mano, nadie le
viera credo que era el doctor; entraron a donde estaba la
enferma y en cuanto lleg le tom la mano y algo deca
porque mova mucho los labios. Despus volti y me
dice que me salga y cuando ya iba pa' juera, me volvi a
decir, quiero que te salgas y te lleves a la nia, iEn la que
me vi! Al querer agarrarla, que me dice la nia . ..
-iN o!, no quiero ir, quiero quedarme con mi mam .
. . .Pero mi'ja, le deca yo, -yo soy tu mam.
-iNo!-, me contest la nia .
. . .y que me lleno de sentimiento,
-T no eres mi mam, t no eres hija de Dios-, me
segua diciendo y a como pude me la llev pa'juera. AhQ
ra si, me dije, estoy bien acabalada, por un lado el pesar por
lo de ta Filomena y por otro el sentimiento por lo que
mi propia hija me haba dicho. Mi fatiga dur lo que
tardaron en salir el seor cura y el doctor. _Cmo est
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Cresencio Montoya Corts
seor cura?, dgame que se va a poner bien, dgamelo.
-Mira-, contest el seor cura, -Filomena est muy
grave, segn me dice el doctor puede seguir viviendo
uno o ms aos, pero estara invlida, sin poder valerse
por s misma, pero tambin puede morir en cualquier
momento; no puede hablar, no puede moverse, se
ha convertido en una plantita como la que est en la
maceta, que noms espera que le echen el agua y la
muevan a donde le pegue el sol o la sombra en caso
contrario. A como se presentan las cosas-, sigui
dicindome,- t tendrs que dejar en quien ms confes,
la administracin del rancho, para que te dediques en
cuerpo, tiempo y alma a cuidar de tu seora .....
. . . As lo hice, no recuerdo el nombre del hombre
del que se hizo cargo de la administracin, pero lo que
s te digo, es que todo sali muy bien. Algo me deca que
aquello no iba a terminar bien y mientras ta Filomena
dorma o la nia la entretena, yo me pona a hacer otras
cosas. Un da me acord de la talega de pesos que me
haba mandado Mr. Charles con Jos y tambin saque
un tambiachito donde haba guardado el dinero que me
encontr en el cuarto del maistrito. El primer da hice
tres montoncitos de a cinco con lo de Mr. Charles y
cundo vi lo que tena el tambiachito del maistrito, iQu
me voy pa'tras! Y icmo no!. Si era mucho dinero, con
decirte que hice tres veces cinco montoncitos de a cinco
y me sobraron dos-, mira noms me dije a mi misma, -
caras vemos corazones no sabemos ... No poda creerlo,
de manera que el maistrito le haca chapuza a Mr. Charles
y en ese mismo rato, me acord de otro dicho que dice:
Nadie sabe pa' quien trabaja, aunque ms tarde pagu
con la misma moneda. Esa misma noche le descos la
pretina a las enaguas coloradas y le met todo el dinero
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LA POLLA DE HERACLIO
del maistrito y un mantoncito de los de Mr. Charles, le
hubiera cabido todo, pero con la idea de que no sonaran
al pegar unas con otras, entre una y otra le acomod
algodn, que no era algodn como quien dice, no, era
algodn de los que sueltan las ceibas y con esa tarea,
casi saqu el sol. Por cierto que el tiempo que ah pase,
hago de cuenta que estaba en mi rancho iverde pa'llado
que voltiara! el canto de los animales, los cerros y muchas
igualancias ms.
. . . Por lo que te voy a contar al ratito, te digo que s
hay Dios pa' los tontos y por m lo digo, porque cuando
quera voltiar el sol, mir por la ventana un carretn de
cuatro ruedas y entoldado; me pic la curiosidad y me
qued lela, despus vi que se bajaban de aquel carretn
dos mujeres media catrinas: una de ellas, traiba los lentes
con un solo ojo-, yo pens, lo ha de ver perdido, porque
no creo que no tenga pa' comprar los dos, -la otra desde
que se baj, vena haciendo pucheros. Se dirigieron a la
puerta principal y antes de que dieran el aldabazo, yo ya
tena abierta una hoja de la puerta; Qu quieren?-, les
pregunt, -pero anda vete, que ninguna me contest y
yo tuve que hacerme a un ladito que si no, me hubieran
atropellado: -iMam Filomena, mam Filomena!-
' gritaban las dos hermanas; pa 'cuando llegu a la
habitacin, ya saba de quienes se trataban. Vieras visto
la comedia que hicieron, parecan la mera verda' y que all
estn chille y chille, le pedan que las perdonara, que ya no
la dejaran sola, que se la llevaran con ellas a Culiacn,
que la llevaran con los mejores doctores, que todo iba
a ser como antes, y siguieron con sus monsergas y sus
lloriqueos. Yo me acost primero, porque pareca que ni
me miraban y segundo porque tena sueo de muchas
noches atrasadas y como una vez te o decir: Estaba ms
61
Cresencio Montoya Corts
desvelada que un abanico .
. . . Cuando preparaba el desayuno pa' mi nia y una
molleja de pollo molida pa' ta Filomena, que llega la
de los lentes que tena un solo ojo y me dice : _Quin
eres? cul es la encomienda que tienes en esta casa?-
Como me hablo golpiado y se me vino a la memoria
lo que ta Filomena me cont de lo mucho que haba
sufrido cuando la abandonaron, yo le contest en el
mismo tono, pa ' no desentonar pues: _Quiere saber
quin soy y que hago aqu?, pos' pa' que lo sepa, yo soy
Juana y aqu, en segunda de ta Filomena, yo soy la que
las mand a chijlar y bailo noms lo que a m me gusta.
-ilndia mugrosa! A mi no me hables as y me gusta
para que no oscurezcas en esta casa; iHermana! , ven
aqu-, y que prontamente llega la dichosa hermana y le
cuenta lo que yo le haba dicho y como quera ganarse
algo, le agrega de su propia cosecha: -iFijate! que esta
piojosa me grit en mi cara, que ella es la duea de
todo y que nos da hasta maana para que vayamos con
nuestra msica a otro lado. iOh! Dios mo, que descaro,
corrernos a nosotras que somos las dueas, a nosotras
que pusimos los aos de nuestra juventud al cuidado de
mam Filomena. A nosotras que siempre hemos estado
al pendiente de su salud y prueba de ello es que dejamos
el club de las damas catlicas que cuidan de los pobres,
iHermana! dceselo t, que ya no tiene nada que hacer
en esta casa, dceselo, porque lo que soy yo, ni para eso
quiero dirigirle la palabra, porque aparte de ser una
india igualada y mugrosa es una roba-nias, que enga
a todo el pueblo con el cuento de que dio a luz a esa
probre criatura del seor.
. . .Yo cre por segunda vez que el mundo me
aplastaba, trat de salir corriendo, pero las canillas no
62
LA POLLA DE HERACL/0
me respondieron. Sent alivio cuando vi que aquella
vieja tena una nariz puntiaguda que le relumbraba y
que mala sea la comparacin, pareca iCosa de perro!; la
otra vieja no era tan enojona, o sera porque al irme ya
no habra nadie que se encargara de la administracin de
los corrales, la ordea y todo lo dems, creo que por eso
me dijo:
-iMira Juanita!, no le haga caso a mi hermana, haz
como que no la oyes y no te le pongas enfrente; en
cuanto a que eres una roba-nias, ella no lo invent es,
es ... cmo te dir, es algo que se comenta en el pueblo,
pero si quieres saber lo que pienso yo del chisme, pues
iAlgrate! Yo no creo que tu seas capaz. indale!, pnte
a preparar la comida, porque ya est haciendo hambre .
. . . La mera verda', a m me entr mucho miedo,
pero el miedo se cambi a coraje cuando entr en mi
cuarto y sorprend a la vieja de la nariz de pico de perro,
trastiando mis cosas; tena entre sus manos el bamb y las
monedas que no haba podido meter en la pretina de las
enagas coloradas. Al verme, que me grita: -iLadrona!,
De dnde sacaste todo ese dinero? Dime? iHermana!
iHermana!, Ven y mira lo que encontr en las cosas de
esta ladrona;- todava voltiaba y sin bajarle el tono, me
deca: -iNiega! que eres ratera, a ver; iNigalo!-.
. . . No s que fue lo que me entristeci ms, si que me
acusaran de ladrona o el saber que el maistrito me haya
visto la cara. N o has de creer, haba puesto el negocio y el
terreno a su nombre. Hasta entonces supe que se llamaba
Luis Roberto Jimnez R., digo que de l se trataba, pos'
de quin ms? Y como te digo, no supe que fue lo que
ms me doli. Pasaron los das y miraba que mi nia
no me buscaba y cuando yo le hablaba, se me esconda;
como quien dice, estaba en un callejn sin salida. Yo en
63
Cresencio Montoya Corts
las noches le peda a mi Dios que me iluminara que de
alguna manera me hiciera saber lo que tena que hacer
para salvar a mi'ja; para irme de all de ese lugar que se
haba convertido en un verdadero infierno. Mis ruegos
fueron escuchados, ya que por la maana lleg el seor
cura y desde que lleg note que algo quera decirme y
as fue; como yo me encontraba en la cocina, le dijo a las
viejas que tena sed y como queriendo quedar bien con
l, una de ellas, no supe cual, me grit pa' que le llevara
el agua, pero el curita les dijo que quera desentumir las
piernas y se fue a la cocina; al entrar se puso un dedo
en la boca, como dicindome que no hablara y se me
arrim de muy cerquita y me dijo:
-Necesito decirte unas cosas, pero como aqu no se
puede, les voy a pedir a las seoritas que me manden
alguna cosa contigo ...
. . . En la tarde de ese da, me dijo la vieja menos mala:
empaca unas asaderas de las ms oreadas y se las llevas al
padre iAprate! porque las quiere para mandrselas al
Sr. Obispo. Cuando llegu, me dijo el seor cura .. .
-Se tragaron el anzuelo, acrcate y oye bien lo que te
voy a decir: Maana te vas a ir de esa casa; esas seoritas
te van a denunciar como ladrona, ya que estn seguras
de que le estabas robando a Filomena; ellas saben que
eso es mentira, pero quieren que te detengan por unos
das, para poder aprovechar y llevarse, no nada ms a
Filomena, sino a Melitona tambin y . . .
. . .Sent como que una piedra me caa encima y me
arrastraba a una caada sin fondo ...
-Yo ya prepar una carreta-, sigui diciendo el seor
cura, -que las va a llevar a una estacin del ferrocarril y
all, se suben en el primer tren que pase, oste bien? En
el primero, no importa que rumbo lleve. Ten listo todo
64
LA POLLA DE HERACLIO
para que maana y en cuanto ellas se vengan a la iglesia,
ustedes se suben a la carreta y... iQue Dios las bendiga!.
... He de decirte, que en toda la noche no pegu los ojos
ni un momento; ya en la madrugada grande me levant,
puse el agua pa'l caf y se me prendi el foco, como dicen
por ac abajo, de hacer un cayagil con queso oreado,
tortillas y muchos tacos de blanquillos con chorizo, por
no saber cunto tiempo pasara pa ' llegar al pueblo que
Diosito me pondra en mi camino. Por mucho tiempo
me resonaban las palabras del seor cura: se suben en
el primer tren que pase, y iyelo bien!, no importa el
rumbo que lleve, y as ha sido mi vida, iSin rumbo!
Pa'onde apunte el guarachi. Poquito antes de que saliera
el sol, salieron las dos hermanas, estoy segura de que
no vieron la carreta que estaba enfrente de la casa y si la
vieron, nunca se imaginaron que nos estaba esperando
a mi nia y a m. No sin ciertos trabajos hice subir a
mi nia a la carreta y aunque ya me haba despedido
de ta Filomena, que me regreso pa' echarle otra ojeada
y cul sera mi sorpresa, durante mucho tiempo dude
si sera cierto lo que vi, ta Filomena, como si supiera
lo que estaba pasando, levant una mano y haciendo la
seal de la cruz, clarito o que me de dijo, iQue Dios las
bendiga!.
... El que puyaba los bueyes, se port muy buena gente.
A cada rato les deca a los bueyes, como si le entendieran,
iOra, bonitos! Aprense, pa' que no nos alcancen. Por
cierto que a los muchos aos me lo encontr en un
campo tomatero, que se llamaba o se llamar todava
Campo El Olimpo y a su dueo le decan Lic. Ramrez
Campos y por su manera de hablar siempre dije que era
sureo. As pues, tuve la oportunidad de devolverle la
manta por lo que haba hecho por nosotras. Como te
65
Cresencio Montoya Corts
dije, se port muy bien y cuando llegamos a un ranchito
que le llamaban la Estacin de La Cruz, yo le ofrec, de
buena gana, dos pesos, que en el camino saqu de la
pretina de la enaga colorada, pero no los quiso agarrar,
quesque el flete ya lo haba pagado el seor cura; por eso
cuando me topo con l en la casa de asistencia en la
que yo trabajaba, le daba los mejores lonchis, les serva
ms comida que a los dems, me haca como que se
me pasaba marcar las rayitas de las comidas y lo que no
haca con nadie por rdenes de la patrona, de lavar ropa
a los abonados, lo haca con l..., pero, estoy tirando pa '[
monte, ya que no termin de contarte en qu par todo.
Llegue a la dicha Estacin de La Cruz y como eran
pocos los tiliches que traibamos, alueguito llegamos al dipo
y el muchacho le pregunt no s que cosa a un hombre
con cachucha y voltiando a donde estbamos con los ojos
bien pelados, me dijo:
-El tren va a llegar dentro de un ratito y va rumbo a
Culiacn; as que yo me devuelvo pa'l pueblo y les deseo
que les vaya bien .
. . . Y como estaba dicho, el mentado tren lleg, pero
como traiba una humareda de los mil diablos, no quera
arrimrmele y mucho menos subirnos, hasta que no s
si l mismo o sera otro, un cachuchudo nos grit: iSe
van o se quedan! y con todo y todo iVamos pa'rriba!.
Como a media maana del otro da, llegamos al mentado
Culiacn, por cierto lo que es yo, no pude pegar los ojos
por el zangoloteo del tren, as que ya tena dos noches
juntas sin dormir. Al bajar del tren Qu crees? M nia
se puso a llorar y entre el llanto, me deca que quera ver
a su mam Francisca y a su mam Hortensia y que yo no
era su mam. iFijate, noms! Haban envenenado a mi
nia al grado de que no se acordaba ni de su madrina
66
LA POLLA DE HERACL/0
Filomena. Por suerte, que nadie le puso cuidado, ya que
era mucho el relajo que hacan los guachos, quesque eran
carrancistas. Cuando salimos de la estacin, yo esperaba
ver casas, pero cules?, por ningn lado se miraban;
otro rato de sufrimiento, me preguntaba yo misma:
Acaso nos bajamos onde no debamos? iAy Diosito! A
onde vinimos a caer y en eso estaba, cuando se acerca un
hombrecillo, poquito ms alto que un enano, que me
dijo:
-Marchanta, por dos reales las llevo a Culiacn y....
. . . Dos reales? En mi vida los via odo mentar.
-Si quieren, las llevo con doa Pachita, que da cuarto y
comida por tres reales por da ...
. . .Oiga ... y cunto valen los tres reales que usted
menciona?
-Bueno, con los reales hay veces que se gana y otras
que se pierde, mire-, me dijo, -si usted trae cobres, va
a perder un centavo, porque los dos reales que le cobro,
suman veinticuatro centavos, aqu usted pierde, pero si
usted le paga a doa Pachita con cobres, seran treinta
y cinco centavos, ella pierde un centavo, ya que los tres
reales, suman treinta y seis centavos-. No creas que le
entend gran cosa, pero como ya me llevaba la fregada de
sueo, le dije: Qu espera? iVmonos!; el tramo entre
la estacin y la casa de doa Pachita, dur menos de lo
que canta un gallo.
La carretela que tena dos ruedas la jalaba un caballo,
casi volaba. Llegamos hasta all, era una casa muy larga,
tena muchos cuartos y los separaban unas paredes
hechas con varas y ripiadas con lodo. Al tratar sal
ganando fue porque la duea me dijo que si le adelantaba
la paga de cuando menos tres das me cobraba un peso
a sabiendas de que ella perda ocho centavos, ya que en
67
Cresencio Montoya Corts
reales era que juntos sumaban ciento ocho centavos.
As que antes de que se arrepintiera, le tir con un peso,
pero me olvidaba del pago del hombrecillo. Saqu otro
peso y se lo daba, pero l me dijo que di' ande sacaba
la feria, quiotro da volva, al cabo que yo haba pagado
tres das adelantados. Pero ah tienes, que lo que haba
ganado al hule lo perd en la pelota. Ya tena dos noches sin
dormir y iAi te va! Junt tres. Sucede que aquello no
era ni posada, ni hotel, sabes lo que era? iUn burdel!
As como lo oyes, iUn burdel!. En cuanto se hizo
oscurito, que empiezan a llegar mujeres muy dibujadas
con hombres que ya venan borrachos. Bueno, pero
eso a mi no me importaba, pero cuando oigo gritos
que preguntaban Dnde est la Juana? iJuana, no te
escondas!, all la puerca torci el rabo . Pa' consolarme, yo
misma me deca: Es otra Juana, aqu nadie me conoce
y otras cosas ms, pero no era as la cuestin; Yo era la
Juana que reclamaban y s saban que me llamaba as
porque doa Pachita me pregunt mi nombre, quesque
pa'l archivo, y como amenazaban con quemar el cuarto
o antes mejor tumbar la puerta, que me recargo y all
estuve hasta la media noche.
. . . Aunque Diosito me ha quitado lo que ms
he querido, porque l sabe lo que hace, no dejo de
bendecido y quin no? Cuando estaba recargada en
la puerta, haba ratitos que el sueo me doblegaba y me
avisaba y le rogaba a mi Dios que no me dejara sola en
ese momento, que despuecito hiciera conmigo lo que
quisiera, pero que me ayudara en esa. A lo mejor t dices
que soy muy agerativa, pero no es as, porque cuando ya
me haba resinado a que pasara lo que Diosito quera que
pasara, ya que el arrempujn de aquel hombre, que me
1magmo era un militar, por lo que pas sobre la puerta,
68
LA POLLA DE HERACL/0
me estaba ganando. De pronto se oye un grito que deca:
-iTodos a la estacin!- Y de nueva cuenta: -iTodos a la
estacin! porque est por llegar mi General Obregn-.
Noms se oyeron tropeladas y gritos de mujeres que
les decan a los que iban corriendo: -iEsprate hijo de
tu tiznada madre! Pgame lo de la maquila-, y otra que
gritaba -iEI consuelo que me queda es que te vas a morir
de purgacin!.
... Al General Obregn, sin conocerlo le agarr ley,
tan es as que las dos veces que volv a la estacin aqu en
Culiacn, fue para verlo; la primera vez, fue cuando a los
aos vino como candidato y la otra, cuando pasaron con
su cuerpo, rumbo a Sonora. Bueno, como las mujeres
siguieronconsuargendeyyaerademadrugada,mequed
despierta, pensando que en cuando aclarara, buscara
otro lugar. No fue sino como a media maana, que me
despert el llantito de mi nia o sea que queriendo y no
me qued dormida. Como no haba desempacado, era
noms de agarrar los tambiachitos y a iCorrer!. Al salir de
aquella casa, de muy malos recuerdos, con lo primero
que me top fue con el hombrecillo que nos avent en
el burdel, quien al verme se le dibuj una sonrisa en
los labios y aluego quiso decirme algo, pero le gan y con
todo el coraje que me caba dentro del cuerpo le dije: -
iOyes, hijo de la chingada! iretazo de hombre!, Porqu
me viniste a meter en ese pinche burdel? Por quin me
has tomado? iDime!-. Aquella sonrisa, se transform
en una cara de espanto y con el tiempo me dijo, porque
nos hicimos amigos de mucho respeto, que me haba
visto una calaverita en cada ojo; te juro que si hubiera
podido correr, lo hubiera hecho, pero se le vararon las
patas y tartamudeando me peda perdn. Ya cuando
bamos para otra casa que era una vecindad, volvi a
69
Cresencio Montoya Corts
pedirme perdn, ya que casi sin jerrarle me deca, todas
las mujeres solas o con un plebe, llegaban preguntando
por la casa de doa Pachita, pero ... con usted me sali
sello.
. . . El casero o vecindad, como le llamaban, estaba
pegado a la barda del panten que ora ya est en el
centro, pero en ese tiempo estaba en la orilla del
pueblo, rodeado por el monte por el lado de los cerros
y por donde sale el sol. Cerquita estaba el Hospital del
Carmen, donde vivan puras monjitas, all les daban
comida a los pordioseros; a ellos no los dejaban entrar,
les daban la comida por una ventanilla, que no dejaba
mirar pa' dentro. Como las monjitas pasaban todos los
das rumbo al panten, lo hacan pegadito al cuarto de
nosotras ; casi todas se detenan para hacerle cariitos a
mi nia y para dejarle dulces y otras juguetitos que les
encantan a los nios. Por ese entonces, yo me dedicaba
a lavar ropa ajena, al principio batall para que me
soltaran la ropa y ya alueguito me faltaban manos y horas
al da para salir con la tarea, as que no tena necesida'
de echar mano de los pesos, que por cierto los haba
sacado de la pretina de la enaga colorada y los haba
guardado en el cartoncito de la repisa onde tena la
imagen de la Virgencita de Guadalupe. Por dos cosas lo
hice: Primero, porque crea que estaban ms seguros al
cuidado de la virgencita y segundo, porque no me poda
poner la enaga, ya que con las monedas pesaba mucho.
Una tarde llegaron a mi casa tres monjitas y entre ellas,
vena una a la que las otras le decan Madre Superiora;
saludaron y yo les franqui el pase y aluego me dijeron a
lo que iban:
-Mire Juanita-, me dijo la madre superiora, -sabemos
que usted tiene necesidad de trabajar. ..
70
LA POLLA DE HERACL/0
... Pero, si ...
-No me diga nada hasta que yo termine ... como le
deca Juanita, usted no tiene tiempo para ir a buscar
trabajo y eso porque tiene que estar al cuidado, como
buena madre que es, de su nia; pero tambin como
buena madre que es, tiene que velar por la alimentacin
y la educacin de su hijita, o caso quiere que crezca
como usted? ...
. . .Que era sirvienta, porque no saba hacer otra cosa,
pero, yo quera decirle que no me faltaba el dinero, que
lavaba ropa y otras cosas ms, pero no me daban chanza
de hacerlo ...
- No hay pero que valga . . . mire Juanita, sigui
hablando la superiora esa y deca, Mely...
. . .Mely?, Quin es M ely?, le pregunt, y no me dijo
quin era ...
-Cmo le deca Juanita, Mely ya no es una chiquilla
que ignore ciertas cosas que ve pasar en esta casa, pero
no lo digo porque ella nos lo haya dicho, iNo!, es
porque algunas novicias lo han visto ...
. . .Y Qu han visto?, le pregunt.
-Han visto a uno de sus vecinos, que se asoma para
esta casa, quedndose all durante mucho tiempo ..
.pero eso no es lo peor, hay otras situaciones que a usted
la comprometen ...
. . . Se me qued viendo a los ojos y yo le sostuve la
mirada, pero al fin, tuve que mirar pa'bajo
_Quiere saber lo peor? , pues bien, Mely su hija o ms
bien, la que segn usted es su hija, nos dijo sin que se lo
preguntramos, que usted no es su madre, que su madre
se llama Francisca o que se llama Hortensia y que no
quiere llamarse M elitona, como usted la llama ...
. En ese momento, noms sent que se me vena
71
Cresencio Montoya Corts
el mundo encima y no noms sent el peso del mundo
encima, sino de todo lo que hay en l. ..
-As que Juanita, como todo la acusa y yo no quiero
que el asunto llegue a donde debiera llegar, primero,
porque Mely pudiera sentirse mal, porque a pesar de
todo ella la quiere a su manera y en segundo: Qu ser
de usted encerrada en la prisin? Dgame?, si fuera o
dentro usted seguir viviendo en pecado.
. . . Las ltimas palabras se oyeron como si me
encontrara muy lejos, era como si hubiera escuchado
de nuevo las palabras de ta Filomena: -T te quedars
ajuera de la iglesia, mientras bautizamos a la nia, t no
puedes entrar a la iglesia porque vives en pecado;- sent
que un calor por dentro me quemaba las entraas, me
suba hasta los sentidos y dej que me pasara aquella
lumbre y alzando los ojos al cielo, con voz fuerte, le habl
a Dios: -iDios mo! Si acaso es cierto que soy pecadora,
t mejor que nadie lo sabe, t sabes Diosito que yo no
tengo la culpa, que si no fui bautizada cuando nia, fue
porque nadie se preocup por ello; t sabes que a mi
madre yo no la conoc y que a mi tata le falt inteligencia
pa' eso y que si me acost con el Melitn fue porque no
haba tiempo pa' buscar un cura que nos casara; si pas
una noche en un lugar donde van las mujeres malas,
tampoco fue mi culpa; si me qued con el dinero del
maistrito, t sabes que lo hice por dos cosas: primero,
porque sent que era mo, como el pago justo por mi
trabajo y en segunda, porque era el resultado de la venta
de mis alazanas. Si en realidad crees que soy pecadora,
te pido perdn ... Volv en mi cuando aquella mujer me
deca:
-Aparte de ser pecadora eres una blasfema, Porqu te
atreves a hablarle de t al seor de los cielos? ...
72
LA POLLA DE HERACL/0
Aquello de blasfemia no se lo entend y hasta la fecha.
-iNo tienes perdn! y ipara que te lo sepas!, Mely, se
queda con nosotras, porque all es el lugar donde se
formar como buena cristiana y porque tambin ella as
lo quiere.
. . . De esa forma y dizque en nombre de Dios, me
quitaban a mi)a. Vi alejarse a aquellas que pa'mi ya no
eran monjitas, sino mulitas del diablo. Desde ese da y
hasta el momento en que sucedi lo que pas, vi a mi)a
una sola vez y fue una maanita en que regresaban del
panten junto con las monjitas esas, pero .. . como crees
t Chencho que me puse aquel da que pas lo que te
cont hace un rato. Scale hijuela, cmo crees que me
senta, si me dijeron que mi)a se quedara para siempre,
como as fue, con ellas y que ni le hiciera la lucha de
verla porque me iba a arrepentir. Has visto cmo se
ponen las vacas cuando las jerran o cuando les apartan
la cra pa' ordeadas por primera vez? Si te has fijado,
las vacas buscan salirse del corral y se salen y se acercan
a su becerro y se ponen a lamberlos. Pues siquiera las
vacas pueden hacer eso pero yo? Qu haca? Dime
qu haca?. En cuanto cre que haban llegado, que me
arranco detrs de ellas y que me planto debajito de la
puerta y all estuve toda la noche y todo el da y volv
a repetir la siguiente noche y el siguiente da y iNada!,
all estuve, como te digo, sin comer, sin tomar agua,
slo con la esperanza de que se hiciera un milagro.
Pues no, no se hizo el milagro, pero si una injusticia,
vers ... Cuando pardeaba la tarde, o que unos pasos
resonaban en las piedras, que tenan como piso las
calles, as que noms los o, qu humor iba a tener con
lo que estaba sufriendo, y como te digo no quise saber
de que se trataba. Aquel ruido de pasos al irse acercando
73
Cresencio Montoya Corts
se volvieron unas tropeladas; ni ms ni menos que una
manada de burros. Entonces s, ms por miedo que por
otra cosa trat de ver de lo que se trataba y al voltiar pa'l
rumbo de donde vena el ruido, que me encuentro con
no s cuantos gendarmes, as les decan entonces a los
que no eran militares, que me apuntaban a la vez que
el que pareca el jefe me preguntaba: _T eres la roba-
chicos?-, y sin darme tiempo de contestarle me empuj.
-jflale!, y me traiba a puros riatazos-, me gritaba, -te
vas a ensear a querer a Dios en tierra de moros-. Por
fortuna estaba cerca la delegacin y me empuj dos o
tres veces ms. Como no haba lugar pa' mujeres, me
mandaron pa' la cocina donde haba otras que a gevo
tenan que hacer la yegua sabes qu es eso? .. .la comida
que le dan a los presos. -iAy te quedas!-, me dijo el que
me arrempuj, que por cierto, al ratito supe que le decan
el matacochis, porque a los que mataba, les deca: -iNo
te buigas cabrn! porque no te hallo el codo y como soy
buen cristiano, no quiero que sufras, as que tate quieto
y le alzaba el brazo y le atascaba la daga cabeza de guila
hasta la empuadura;- aluego que se la revolva, la sacaba
y en los mismos trapos del dijuntito la limpiaba.
--yelo bien-, me dijo mirndome de frente: - tratas
de pelarte y donde te alcance te aplico la ley fuga- y como
no le contest se fue, pero antes me dijo: -iAcurdate!
que de lo que te acusan es un delito muy grande-. Con
todo y lo taruga que era, y todava, no pude entender de
donde vena la denuncia. Cuando ya haba clariado bien,
que me llama una: de las mujeres, la pantera, y me dijo:
-iHey t!, fachada de mtalas corriendo, ponte a pisquiar
el nistamal y yo con toda mi inocencia le pregunt ...
. . _Qiga, yo miro que ya est pisquiado y desgranado?
y el ino te hagas pendeja! y la cachetada, todo fue al
74
LA POLLA DE HERACL/0
mismo tiempo,
-iNo te estoy diciendo que lo pisques, sino que lo
pisquies!. iBestia!. ....
... y yo la mera verda' no saba lo que tena que hacer y
-iAprate!, que lo quiero pa'l medio da ... iAh! y pa' que
se te quite lo viva, lo mueles, amasas y sacas las masas
ostes?
.. .Yo estaba tapndome con las manos la cara, no tanto
por el dolor, sino por la vergenza y estaba tan ida, que
no oa a una viejita que me deca ...
-Ya se fue, ven yo te voy a ensear como lo hagas no
sabes, verdad?, Mira, en esos apastes, y me seal unas
ollas de tierra, pero mucho ms grandes que las ollas
que se usan pa' tinajas, tienes que poner agua hasta la
mitad, cuando se mueva el agua es sea de que va a
soltar el primer hervor; entonces t agarras tres litros de
cal, all est, y me seal el lugar donde se encontraba,
y se lo echas y cuando veas que hace bombitas lo
revuelves con el meneador, la dejas un ratito y cuando
el agua se ponga blanca como lechi, entonces si echas
el maz y de ai pa' delante no le quites la mirada y cada
natita que se le haga, t se la sacas con el cucharn, lo
tientas a cada rato y hasta que el grano se haga blandito
empiezas a sacarlo y lo echas en la artesa, y me la seal;
no lo pongas hecho bola, porque no se enfra parejo y
pueque quepa' cuando amartajes, se te acede y aluego no
te quitas ni con agua bendita: primero, una riatiza con
el chile de toro y despus, una noche completita en el
hormiguero y aluego supe que el mentado hormiguero
era eso, un hormiguero de puras hormiguitas prietas,
que con el olor de la melaza que te untaban en la ropa,
queran comerte. -indale!, yo me voy a peliar con los
perros y los moscarrones-, y se fue.
75
Cresencio Montoya Corts
. . . Imagnate, no s si era porque la cantidad era
mucha, pero pa' mi tierra no se hace as el nistamal, sino
que se roza primero y aluego se pone a la lumbre y all
se cuece hasta que se deshaga y despus, con la mano
del metate le pegas unas cuantas pasadas y iA echar
tortilla! Que aluego se hinchan como sapos y pa'dentro,
pa' que mate el hambre. A lo mejor fue por el miedo al
hormiguero o a las lecciones de aquella santa mujer o
a la manita que me ech Diosito, la verda' jue que todo
sali a pedir de boca. Ese mismo da me pude dar cuenta
de que es cierto el dicho de que en la cama y en la crcel
se conoce a los amigos y no meto en esto a los que estn
ajuera, y cmo no voy a decir que es ciertito iAfigrate
noms! Cuando iba a por el tercer apaste de nistamal,
regresa la maistra, la viejita que me ense y traiba con
ella a cinco mujeres que haban terminado su tarea, la
fajina, y que se ponen a ayudarme. Unas amartajando,
otras moliendo, yo amasaba y la viejita sacando masas;
sabes que es sacar masas? No?, Me lo figuraba, no es
otra cosa que hacer bolitas, ms o menos de ste tamao
y aconchando la mano me dictaba ctedra y, eso s, todas
tienen que ser del mismo tamao: eso se logra al puro
tanteo .
. . . Al siguiente da me dijo La Pantera, con menos
gevos, sera porque vi que todas las compaeras
internas me soliviantaron en la tarea que me marc: -ya
vi que no eres tan mala res, como dicen que eres, me cis
bien y no porque te defienda La Remedios, as le decan
a mi protectora y no porque fuera su nombre de pila,
no, era porque ajuera venda yerbas pa' todos los males:
lo mesmo pa' la querencia, como pa' que el hombre tenga
humor en las nochis y no se duerma o tambin pa' los
hombres que los hacen menos sus viejas, pa' que no se
76
LA POLLA DE HERACL/0
las huelan; pero un da, pa' su mala suerte, lleg una
marchanta, que ya conoca la acertacin de doa Remedios
y le pidi una pcima pa'l humor de su hombre y ai tienes
que otro da, ella amaneci con un melindre en la cabeza
y pintando raya por donde caminaba, pues no poda
levantar las patas de puras calambriadas que le quedaron,
mientras que el hombre amaneci muerto en el cuartel,
dizque era un oficial de mucho grado, ya que al acostarse
se quit las botas y a lo mejor la cobija era muy chica y
no le tapaba los pies.
-Bueno ... me atrev a decir por primera y nica vez
durante todo el relato, que si qu tena que ver la pcima,
el humor sexual, la cobija y los pies ...
. . . iAy, Chencho!, qu bien se ve a las primeras que
eres un pergollino que no sabe de justi ... mira, despus
de clavar el hacha, ca el palo si? .. Entonces, quin
hizo ms juerza?, El leador o el palo, iClaro que s!,
El leador y qu pasa si te mojas las manos en ese
mismo rato?, icole!, Se acalambran las manos y se te
enchuecan los dedos y sientes un hormigueo que se sube
hasta el hombro, No es as?, Pues sucede lo mismo
con el hombre que se mete con una mujer, la que sea,
lo mismo con la que tiene de pie que con la querida y
ms con tantas calentadas, como dicen que tuvo aquel
ingrato del militar, llevaba la sangre hirviendo y como
dicen, por lo pies, lo mismo salen que entran los males.
Ai tienes, que no se tap los pies y se le meti un viento
colado y as como el calambre de las manos se te sube al
hombro, igual el viento colado se te sube a las verijas y de
ai pa' todo el cuerpo y.. .pa' que te digo ms.
Doa Juanita me ley el pensamiento, yo no poda
preguntar nada, as lo promet y ya haba fallado a
mi palabra, incluso, ya teja las palabras para hacer
77
Cresencio Montoya Corts
aparecer a doa Remedios en este relato y ya me dijo:
Ests pensando que culpa tuvo doa Remedios en este
berenjenal. Para oreja, sucede que la viuda estaba tan
enmaizada por lo que le haca su viejo, que no se poda
resinar y ai tienes que en sus lamentaciones le ech la
culpa a la yerbera y como el muertito era hermano de un
general, ste pos' no se qued con los brazos cruzados
y que arremete contra doa Remedios. Pa' no hacerte
muy largo el cuento, al final de todo a la viuda le dieron
tierra de por medio, la dejaron que se fuera, pero con
una mano pa'trs y otra pa'delante y doa Remedios
estaba esperando la sentencia. Se oa a muchos que
rumoreaban y le decan al que lo preguntara, que doa
Remedios saldra con los pies por delante, ya que la
sentencia nunca va a llegarle; as son estas cosas.
. . . Oye, Chencho, Qu te platicaba cuando me sali
todo este merequetengue que te cont? ... iAh! Si, si, ya
me cay el veinte, de la pantera, si, de ella te hablaba.
Que me dijo que le caiba bien y que no era por miedo a
doa Remedios y ora que si se cumpli lo del dicho aquel:
toda oveja descarriada, vuelve pronto a su corral; lo digo por
m, porque si que me pegu una buena perdida en esta
platicota que te platico. Y pues bueno ... me dijo la pantera,
que no era tan pantera y lo digo porque yo lo vi con mis
propios ojos, cuando una noche lleg un gendarme, que
por ningn lado se le miraban los aos, y no te voy a
decir que estaba guapo, no, iQue va!, iEstaba bonito el
mndigo! Y lo segu con la mirada, hasta que se atoch
atrs del poyate. Al ratito se oy una tosecita ... una vez .
. .y aluego otra vez y despus un pst, pst y enseguida una
voz que preguntaba, dnde ests? Y sin que pasara
medio minuto, se oy otra voz que contestaba: aqu,
junto a la nueva ... sabes quin era la nueva? . .. muy
78
LA POLLA DE HERACL/0
cierto la nueva era yo. Como creiban que yo estaba
dormida, pusieron manos a la obra y a ilo que te truje
Chencha! ... no lo digo por ti, as dice el dicho. Cuando
empez el manoseo ella le reclamaba y cobrndole celos
le deca: iNo te pases de vivo!, Que aunque estoy
enchiquerada, s todo lo que haces con las "pirujas"
del mercado, que no te agarre en la maroma, porque ya
sabes que por algo me dicen la pantera .. .Yo no quera
ni mover los ojos y ms cuando los gruidos de la dizque
pantera, se volvieron ronroneos de gatita. Como tena
los ojos cerrados, en una de esas que los abro y los voy
viendo con el resplandor del hornillo donde se estaban
cociendo un montn de huesos que haban trado ya casi
pa'l anochecer... estaban ji rutas, jirutas, bichs como un ejote,
y de pronto que me dice: -ahora vas a irte a la cocina,
haz lo que te manden y sin rezongar, oste?, Sin rezongar,
indale, vete!. O sea que ella, en una voltiada que dio
con los ojos en blanco por el zangoloteo que tena, me
mir que yo los estaba espiando y por eso, sin dejar de
hacer lo que estaba haciendo ja, aja,ja me dio la orden .
. . . De que crees que se haca la mentada yegua? .
. . si, si, de carne que le ruamos a los huesos, pero
vieras visto los huesos antes de ponerlos en la lumbre,
entonces supe lo que me dijo la compaera que me ech
la mano con la pisquiada del nstarnal: ya me voy a pelear
con los perros y los moscarrones. As era, llegaban unos
perros, nunca supe por donde entraban, pero llegaban
y te arrebataban los huesos de la mesa, de las manos y
daba risa ver cuando se jaloneaban por un hueso, las
mujeres y los perros; por otro lado estaban las moscas
y los moscarrones. Estos ltimos, en cuanto se sentaban
en la camita que tenan los huesos, ponan las queresas ...
_Las queresas? . ..
79
Cresencio Montoya Corts
... Si, las queresas, algo as como unas liendritas blancas,
que el moscarrn las caga en bolitas y pone muchas,
aluego crecen y se forman los gusanos mntiendes? As
que en cuanto te descuidabas, se haca una nata de
gusanos; afigrate t cuntos gusanos se iban pa'lolla?
Pues un catorzal. As pasaron muchos das, a la mejor
se junt un mes o dos o isabr Dios!, pero te dir una
cosa: De no haber sido porque tena que salir pa' seguir
luchando pa' tener conmigo a mi)a, llegu a pensar que
poda quedarme all toda la vida. Pensamientos de loca
digo ahora .
. . . Lo que te cont de la pantera sucedi un da ms
o menos a la mitad de los das que all pas y como en
la abierta de los ojos que te digo que pegu me gan la
curiosidad y como estir el buchi, pues me pesc la pantera,
pero no me dijo nada sino hasta otro da; cuando me
vi, se me arrim y me dijo, con una atencin como
si fuera a pedirme prestado, y aunque vindola bien, lo
que me pidi, era ms que un prstamo.
-Juanita, cmo amaneciste?, Dormiste bien? .
. . .Yo noms la miraba, dicindome pa' mi misma: iAy
chiquita!, te traigo comiendo en mi mano.
-Dime Juanita, Porqu te trajeron? ...ya comiste .
. .este ... quiero que me escuches de mujer a mujer..
.por.. por lo que pas anoche, pues ... t sabes Juanita,
cuando uno es mujer y aunque reniegue y maldiga a los
malditos hombres y le llega a uno esa lumbre abajo del
estmago, no hay quien nos pare ...
. . .Yo me dije, si t supieras panterita que yo noms me
acost con un hombre y que aquello no dur mas de
media tarde, si t supieras ...
-Y como aqu donde estamos hasta hacer eso tenemos
prohibido, a no ser cuando lo hacemos a gevo con las
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LA POLLA DE HERACL/0
mandamases de esta pocilga y un quiotro generalote que
llega y que llega como si fuera a comprar vacas; noms
las seala y dice, quiero aquella o aquella otra y all
va una, como perro entre las patas, pero digo. . .eso
no tiene chiste para nosotras, ya que eso es noms de
tirarse y a que te zangoloteen, ipero noms! Uno no tiene
humor ni para verlos y decir si son guapos o no, porque
si as fuera, pues otra cosa fuera y lo que nos quedamos
pensando de ellos, es que son unos hijos de su santa
madre y no podemos llamarlos hombres, porque no lo
son, son unos animales o peor que animales, son unos
burros mezas y adems, se sienten irresistibles. Mira
Juanita ... quiero que me perdones, aunque no pas lo
que pudo haber pasado ...
. . .Pero, De qu? o porqu te tengo que perdonar?,
le dije .. .
-Vers ... como t eres nueva aqu y como nadie te ha
preguntado o como dicen que nadie ha venido a formar
tu expediente, entonces, nadie te ha dicho lo que debes
hacer y lo que no debes hacer y pues ... Mira, lo que no
debes hacer entre otras cosas, es iEl amor! ... para que
entiendas mejor, lo que no debes hacer es engatusar a los
vigilantes pa' que se metan contigo Me entiendes?, Si
te agarran en la maroma, te castigan: te dejan sin comer
o te encierran en la bartola una semana y muchas cosas
peores, por ejemplo te dicen .. _Conque tienes muchas
ganas eh?, Pues pa' que se te quiten, iTe vamos a dar
pase gratis al teatro!, y sabes qu es eso?, No? ... pues
es el corral donde tienen a los locos ... y ya sabrs como
sales de all. .. digo si llegas a salir. ..
. . .Pero-, le dije, -yo qu tengo que ver con todo
eso?.
-Por eso te ped perdn y te sigo pidiendo. Sucede
81
Cresencio Montoya Corts
que si por cualquier motivo me hubieran cachado, yo te
iba a acusar, por eso me acerque a ti, es decir, al primer
grito del guardia, yo iba a ser la primera en llegar...
. . .pero si ya estabas all, le dije,-
-iEso es!, me contest; yo iba a actuar como sorpren-
dida para que t cargaras con la culpa, pero yo que soy
tu amiga te iba a defender diciendo: Ella es nueva y
desconoce el reglamento, nadie le dijo nada, as que
considrenla ...
. . .Pero, grit, -yo no era ...
-Y qu crees?, que te iban a creer?, No, si los que te
acusaron dijeron que habas vivido en la casa de doa
Pachita y, para qu quieres ms ...
. . . Por segunda vez, mir como se derrumbaba el
orgullo de aquella pantera, . .. agach la cabeza y empez
a llorar a la vez que una vez ms me peda perdn y
donde ya no pude tener calma, fue cuando se arrodill,
sin importarle que la estuvieran viendo, y aluego me be-
saba las manos.
-Levntate y djate de cosas-, le dije, -no pas nada,
indale!, Djate de lloriqueos y s, se levant y me invit
al rincn de la cocina y cuando menos me lo esperaba,
me dio un beso en la frente y me dijo:
-] uanita, as tenga que mover el cielo, el mar y la tierra,
te juro por lo ms sagrado, iQu voy a sacarte de aqu-.
. . .En los siguientes das, temprano me saludaba y me
haca preguntas, que yo le contestaba a medias y aluego
se iba. Un da que yo me encontraba peleando con los
perros y los moscarrones, lleg un hombre vestido de
militar y me dijo a boca de jarro:
-De manera que t eres Juanita .
. . .Si seor, a sus rdenes-, le contest.
_Sabes-, me dijo, -que son puras chingaderas lo que
82
LA POLLA DE HERACL/0
hicieron contigo?, Tiene mucha razn mi General
Calles en no querer a los curas y a las viejas fachadas de
pinginos, iTiene mucha razn! ... alstate, porque en
unos das ms, iSales!. .. pero en cuanto a lo de tu hija,
no tienes nada que hacer... ella no quiere estar contigo.
Dale las gracias a la pantera, ella fue la que hizo todo para
que salieras libre .
. . . La noticia que me dio hubiera sido motivo pa'
armar un alboroto, pero, ... aquello que me dijo: Ella no
quiere estar contigo, se haba quedado grabada adentro de
mi mente, sin dejar lugar pa' pensar en otra cosa ...
La ltima noche que pas all, las compaeras, iTodas!,
Hicieron una comilonga y hasta el seor peifecto de la
prisin, que no era otro ms que el que platic conmigo,
estuvo comiendo y toma y toma champurrado. En un
descuido, la pantera me jal para lo oscurito y nos
pusimos a platicar, me dio consejos y prometi que iba a
portarse bien para salir pronto y que me visitara. Oye
panterita, le coment, me queda una duda ...
-Dime me dijo
... En el caso de que te hubieran cachado o ms bien
que me hubieran cachado a m, porque yo era la culpable
Qu hubiera pasado con el macho?, Digo porque . . .l
era culpable tambin o No?.
-iQue va!-, me dijo, -a se, noms lo hubieran
cambiado de seccin; pero antes, lo hubieran felicitado
y pueque hasta lo ascendieran, porque haba logrado por
la buena, lo que los gogotudos tienen a gevo, porque los
gandallas, con todo y que son unos animales, piensan que
no es lo mismo tener por las buenas a una mujer que va
a temblar en sus brazos a que estn con una que parece
cadver. ..As que iQu bueno que no hubo relajo! Y
mi machito, porque es un machito, lo tengo a iCuarta y
83
Cresencio Montoya Corts
quemn!
... Oye panterita, le habl bajando la voz, -no todos los
gogotudos son malas reces y lo digo por el seor peifeto ...
-Pre-fec-to, me dijo, -iClaro que no!, l se cuece
aparte. El s es hombre, l es muy humano-.
. . . No haba duda, tanto la pantera como yo, no nos
equivocamos, tenamos razn al calificarlo como un
buen hombre. Sucedi que al poco tiempo de mi salida,
lleg a mi casa y cul sera mi gusto al verlo, que le dije,
iSeor, Perpento!, Se me haba olvidado que era... todava
me acuerdo de la pantera cuando me dijo: pre-fec-to ...
y aluego iPase! iPase usted! ique gusto en mirarlo!, Pero,
iSintese! ...
--iGracias, Juanita!-, me dijo, -te traigo recuerdos de
todas tus amigas .. y me las mencion a todas menos a
doa Remedios ...
-Todas se acuerdan mucho de ti, dicen que se sienten
muy contentas y que dizque olvidan sus mortificas cuando
vas a visitarlas y hasta cuentan los das ... parece que ya
se ajust el mes de la ltima vez que fuiste ...
. . .Oiga seor-, lo ataj, _qu me cuenta de doa R~
medios? ...
_De doa Remedios ... ella ... hummm ... ella muri, se
envenen cuando supo que formara cuerda pa' las Islas
Maras. T sabes, el poder del hermano del muertito
que le achacaban .. .Yo ya no trabajo en la prisin, ahora
mi oficio es de jefe de ayudantes de mi General Macario
Gaxiola, que en unos das ms, ser Gobernador
de Sinaloa ... y, precisamente vengo para, aparte de
saludarte, pedirte que trabajes con doa Lupi- ta, esposa
del General, como lavandera; o sea, que en plticas,
sali que doa Lupita, buscaba una mujer que fuera
trabajadora y curiosa para que se encargue de la ropa de
84
LA POLLA DE HERACL/0
ella y de la de su esposo, o sea, de mi General Gaxiola-.
. . .Y yo le dije que ya haba encontrado lo que andaba
buscando.
_Qu te parece? Le entras? . ..
. . . i Claro que s!-, le contest, -eso no tiene vuelta
de hoja; crees que poda negarme Chencho?, As viera
tenido un compromiso jurado, le hubiera entrado.
-Bueno, maana vendr por ti .
. . . En la que me vi cuando llegaron por m iNombre!,
yo me haba subido a burros, caballos, carretas, trenes,
pero a eso iNunca!, Con decirte que a esa cosa, ni en el
mundo la haca; era una carrumaquita que se mova sola y
corra como alma que lleva el diablo, -se santiguaba a la
vez que exclamaba, iMara Pursima!-, y como te digo
me dijo el guacho que la manejaba ...
-iSbete!, que te estn esperando. Yo no le hallaba
traza de subirme al pinacate aquel y todava antes de
encaramarme a la carrumaquita, le pregunt: Cmo se
llama esta cosa?. Y el hombre, que pareca que se haba
comido una cscara de copalqun, digo por el gesto de la
cara, me contest con una voz que sin ser grito fue muy
fuerte:
-Se llama iFortingo! .
. . .Cuando llegamos a la casa-, digo, -no era casa,
era iUn palacio! Muy limpio, todo muy limpio, muy
ordenado; me recibi una seora que a leguas se le
notaba lo catrina, pero una catrina, despus me di cuenta,
muy buena y no de esas que te miran como cosa rara, no
de las que miran por encima del hombro y escupen por
un colmillo. Me dijo y lo recuerdo como si fuera orita:
-iBienvenidaJuanita!, Mi nombre es Guadalupe Ramos.
t te encargars, creo que ya te explicaron, de la ropa del
seor, especialmente de la del seor y si tienes tiempo,
85
Cresencio Montoya Corts
de la ma tambin. Ven me dijo y me tom de la mano,
vamos, porque quiero ver cmo lo haces. Mira, aqu
tienes ail para blanquear y all, el almidn para que no
quede aguada la ropa.
. . .An, da1e.,1 11 '
1 ragame . 1 me d..
tierra.-, IJe, -1.D.1os mio.,
' 1
Qu hago?. Dios no tuvo tiempo de responderme,
porque una carcajada de la seora, se dej or como a
media legua a la redonda y cuando al fin dej de rer,
se limpiaba las lgrimas y aluego le ganaba la risa otra
vez. Al fin me dijo: Entonces t eres de las que lavan
a la antigita, con leja y todas esas cosas ... Mira, fijate
bien . .. en ese bote vas a hervir la ropa y a las que son
de color blanco, les pones ail, ia la blanca noms! y
cuando suelte el primer hervor, la meneas . .. Ms claro,
la revuelves con el meneador; es esa tabla que est ah.
Luego que mires que se les cay la mugre del cuello y
de los puos, la cambias a este otro bote, y me lo seal,
y entonces s, le echas el almidn y le das otra meneadita,
hasta que sientas que se pone dura, despus la sacas y sin
exprimirla, la tiendes, Entendiste? eso es con la ropa
blanca, ahora vamos con la ropa pesada: los pantalones
y los chaquetines; con esos haces lo mismo pero no les
eches ail y haces lo mismo que con la otra, noms que
cuando la saques del ltimo bote, le restriegas en el
lavadero ...
. . .Dnde est el lavadero?, le pregunt con harta
vergenza y all est me dijo y me seal una cartera
con unos canalitos en el medio, -se es el lavadero,
ahora si, Juanita, iA trabajar! .
. . . As pasaron creo que cuatro aos y no haba noche
o mejor dicho, no haba tarde en la que yo no estuviera
tentada a mandarle decir a mi nia, aunque la verda', mi
nia ya era una seorita, que yo trabajaba en la casa del
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LA POLLA DE HERACL/0
Gobernador; quera que supiera, porque doa Lupita
me lo deca a cada rato, que gracias a m, el Seor
Gobernador era el mejor vestido y yo deseaba que lo
supiera, para que se sintiera orgullosa de su madre. Pero
iNo!, Nunca me anim a decirle a la monjita que me
visitaba, casi por no decir que todas las tardes, pareca
que me estaba espiando y en cuanto llegaba a la casa, la
tal monjita se haca presente y me contaba de mi nia,
de qu haca y cmo se portaba y algunas veces me traiba
galletas y dulces que, asegn ella me deca, haca mi'ja.
Pero nunca me dijo lo que yo esper tanto tiempo or:
Se las manda Mely, no, eso nunca me lo dijo. El ltimo
da que trabaj con doa Lupita, adelante de ella le deca
Lupita, as a secas, porque me deca que lo de doa la
haca sentirse vieja, fue el da que nunca se podr borrar
de mi pensamiento ...
El que esto escribe, haba sentido momentos de
congoja y muchas veces estuvo a punto de soltar el
llanto, conmovido por los muchos pasajes donde
afloraba el dolor de doa Juanita, al revivir los
momentos aciagos de su vida y ms an los momentos
en los que ella narra cmo vio morir a su tata--padre y
a Nico su medio hermano; a Melitn, la enfermedad y
su muerte y aunque ella no lo vivi, pero si la sinti, la
muerte tambin de la ta Filomena; los desprecios de
su hija, la prisin a la que se vio sometida por intentar
recuperar a su hija; su soledad y tantas cosas ms y no
obstante, iN unca la vimos flaquear! En cambio, ahora
le gan el llanto y mientras lloraba, hundindose en
sus recuerdos yo me preguntaba, bcaso lo que sucedi
aquel da traspona el dolor, la pena y el sufrimiento que
haba padecido? ... Dejemos que sea doaJuanita la que
contine con su relato y encontraremos la respuesta a
87
Cresencio Montoya Corts
esta pregunta ...
. . .Ese da-, como te deca, fue el ltimo en la casa
de doa Lupita; comi conmigo en la cocina, me
llev a su cuarto y me ense muchas cosas que all
tena, nos hincamos ante un altar en donde tena a la
Virgencita de Guadalupe y al salir, tom un Cristo de
fierro bien livianito y lo puso en mis manos a la vez que
me deca: Te lo regalo, cudalo mucho. Haba pensado
que cuando terminara el mandato de mi marido y que
cuando todo saliera bien, le mandara hacer un nicho
all en La Lomita y dejarlo ah, pero ahora creo que en
tus manos estar mejor iCudalo!, iAdralo!, l cuid
a mi marido, escuch mis ruegos y con su poder, evit
lo que todos, iHasta yo!, cremos que se iba a convertir
en una espantosa realidad; lo ms seguro es que no me
entiendas, pero mira, mi esposo, el General Ga:xiola,
siempre fue gente de Villa, sabes quin fue Villa? N o?,
Pues ... Bueno, Villa fue el general ms astuto y valiente
de la Revolucin de Madero; era muy entrn, muy
sagaz y fue el ms limpio de todos los generales. Fue
el general con el que todos queran andar, con decirte
que tuvo bajo su mando a ms de treinta mil soldados
y entre ellos, se encuentra mi esposo. Entonces, como
Villa y Calles fueron enemigos de por vida...
. . .Y, quin es Calles? , le pregunt . ..
-Calles, es un general que se hace llamar El jefe Mximo
de la Revolucin, es el que quita y pone presidentes de la
repblica y por eso era que desconfibamos de que le
hiciera una mala jugada a mi marido, pues si tena el
poder de quitar presidentes, cuanto ms gobernadores y
ms tratndose de hombres que lo combatieron con las
armas y se negaron a estar bajo su mando, pero gracias
a Dios y a la Virgencita de Guadalupe, todo est por
88
LA POLLA DE HERACL/0
terminar bien. Adems, teniendo un carcter como el
que tiene, es decir, que no se le olvida nada y es ms
vengativo que un apache, por eso pensbamos que haba
permitido que mi marido fuera Gobernador de Sinaloa,
para despus quitarlo; aunque quitarlo, es cuestin de
aguantarse, pero, que tal si le fabrican un plan, o sea,
que lo acusen sin ser cierto de hacer algo bochornoso ..
. indale!, Llvatelo, toma este dinero y cudate mucho
y si no fuera porque tienes por quien luchar aqu en
Culiacn, te llevara conmigo al rancho Nacozari o El
Limoncito, donde nos vamos a ir a vivir tranquilos,
porque dice mi esposo que ya de poltica, iNada! .
. . . Como le ped su venia pa' irme caminando, porque
te lo digo, siempre fui y vine en la carrumaquta esa, que ya
se me olvid como le decan y por primera vez, anduve
por las calles y los callejones de la ciudad. Apretaba
contra mi cuerpo el Cristo y le deca: Ya me dijo doa
Lupita que eres muy milagroso, as que orta que llegue
a la casa, te pongo un altaracito junto a la Virgencita de
Guadal u pe y as, a los dos juntos les ruego por m'ja, pa'
que tenga muncha salud y as, platicando sola, llegu a mi
casita. N o abra la puerta cuando sin saber de donde
sali, que se me para enfrente la monjita, diciendo que
quera platicarme de algo muy serio y a la vez que me
arrempujaba pa' dentro me sent en un taburete y me
dijo, eso s, sin verme a la cara: -iMely muri-... y
entonces s, no hubo poder humano que me detuviera:
patali, grit, llor ... iAy! Chencho, no hay dolor ms
grande que el que se siente por la muerte de un hijo, ni
los padres, ni hermanos,ni del viejo; iNada!, Nada se
compara con el inmenso dolor de perder un hijo.
Cuando me apacigu un poco, le pregunt .. _Cmo
que se muri?, iPo's de que estaba mala? ...
89
Cresencio Montoya Corts
-De parto, me dijo ...
. . _Cmo que de parto? Le dije, si t nunca me dijiste
nada; con quin se cas?, A ver iDgame! con quin
se cas? . . .-No, ella no se cas con ningn hombre, ella .
. .ella engendr por la gracia de Dios . . .
. . . iA la chingada!-, le dije,-iA otro chino con ese arroz!
iQue gracia ni que gracia!. Tienes que decirme quien la
panzoni y iOrita!. No, pos' no.
No supo decirme quin haba sido y cuando ya se iba,
le dije espreme un momento pa'ir pa'll . .. iNo!-, me
dijo, -con una cara de espanto, t no puedes entrar a ese
lugar sagrado; esprame aqu, que yo vuelvo enseguida.
iFijate noms!, Me negaron hasta el derecho de llorar
a mi propia hija, de abrazar su cuerpo, de besarla por
ltima vez ... no logr que me dejaran verla y... sa ha
sido mi mayor desgracia y mi mayor dolor, no poder ni
en su muerte, estar cerca de mi muchachita, pa' poder
darle el beso que en vida, ella no dej que le diera .
. . . Cuando volvi, traiba un tambachi, bueno, eso cre,
pens que era su ropa, iNada!, Eran dos bultitos, eran dos
gilillos, hombre y mujer, que haba parido mi)[Link]
que aunque tena motivos pa' dudar que fueran hijos de
mi)a, Lo hice?, iNo! y al verlos tan, cmo se dice? ...
tan desvalidos, tan desamparados, indefensos, desde ese
momento, los quise como lo que eran, carne de la carne
que yo haba parido y que quise como jams he querido
a nadie despus de mi)a. Al otro da, muy temprano me
despert la tal monjita, te digo me despert noms por
decir, porque t crees que iba a dormir con aquel dolor,
pa' decirme que si quera ver de lejos el entierro de mi)a.
Al ratito vi pasar a todas las mulitas del diablo rumbo al
panten y parada en la puerta, en el frente de mi casa, le
dije: Adis, hijita de mi alma, perdname por todo lo
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LA POLLA DE HERACL/0
que te hice sufrir, iVe con Dios! Y pasado un buen rato,
volvi la monjita, pa' darme el rumbo de la sepultura de
mi'ja. iFijate, noms!, iVer de lejos el entierro de mi'ja!
Pude haber renegado y preguntarle a mi Diosito, por
qu? Por qu mi Dios? Por qu yo? Por qu a m? ..
Cremelo, iNo lo hice!
Ahora s? Ahora s, ya te cay el veinte? Ahora
entiendes por qu te digo que ese fue el da ms
mndigo que yo he vivido?. Como te dije, despus de
que pasa algo as, como que la vida ya no tiene vala, ya
no tienes un pa' que seguir viviendo.
. . . Te voy a contar lo que yo pensaba pero que
alueguito me arrepent. Cuando chillaban los cuatitos
por hambre ... pensaba en dejarlos morir, iAy! Dios
mo, que loca estaba y es que se me afiguraba, que ellos
tenan la culpa de la muerte de mi'ja, iPobrecitos!, Qu
saban ellos de'so?, Qu culpa iban a tener ellos?, y
terminaba dicindome. . .y, Qu culpa tena mi'ja?,
Si al final de cuentas, iYo era la culpable de todo! S, iyo
era la culpable de todo!. La monjita sigui visitndome
hasta el ltimo rezo y despus, iNi sus luces!, Me dej
olvidada como se deja un costal de perras hembras, ja,
ja, ja, oye, cuntas veces te he dicho esto?, Pero ni
modo, no tengo otro refrn que le quede tan al pelo a la
situacin .
. . . Con el dinero que me dio doa Lupita, puros
veintecitos de oro, la fuimos pasando, que por cierto,
me las vi negras pa' que me creyeran que era dinero
bien habido; con decirte que me los reciban como si
fueran cobres y eso gracias al enanito, aqul que me
llev a la casa de doa Pachita, que me hizo el favor
de gastarlos buenamente, comprando lo que necesitaba
porque lo que es a m, pues no me quedaba tiempo pa '
91
Cresencio Montoya Corts
salir a buscar ropa ajena, ya que los cuatitos me quitaban
todo el da, aunque no me preocupaba, porque estaba
atenida a los veintecitos, a los billetes y a los cobres
que haba juntado con la paga de lavandera oficial del
Gobernador, que a decir verda' eran munchos, porque
durante los cuatro aos que trabaj con doa Lupita,
no gast ni en calzones, ya que todo me lo regalaba ella,
adems de que contaba con los pesos fuertes que desde
que llegu, haba dejado bajo el cuidado de la Virgencita,
as que por eso ni me preocupaba. As pues, el dinero era
pa ' la pura tragadera y es que gracias a Dios, los cuatitos
nunca se enfermaron; sus males no pasaban de dolor de
panza, catarros y calenturas locas. Las ropitas se las haca
yo misma de la que me regalaban, tenamos muchas
cobijas, en fin , era un cachivachero de poca o muncha
ma. . .ravilla. Como no saba qu o de qu con los
billetes, que era un buen manojo, comenc, como ya
te dije con los veintecitos, despus segu con los cobres,
eran un montonal y aluego ech mano de los billetes; pa'
esto, ya haban pasado munchos aos, con decirte que los
cuatitos ya corran como cholis y hablaban como cotorras
y icmeme tigre!. .. Que no valan ni una mierda los
mndigos billetes; quesque eran bilmbques y lo por fue,
que me amenazaron con mandarme al bote, porque
dizque estaba engaando a personas de buena fe. iAi
caza tus opiniones Chencho!.
... Cavilando y cavilando, llegu a un acuerdo conmigo
misma, me convenc de que nadie tena la culpa ms
que yo y como no haba remedio y palo dado ni Dios lo
quita, me dije: Bendita sea la ambicin del mastrto, si no,
estuviera en la calle. Eso lo dije sin saber que yo misma
me estaba echando la sal y iT di si no!. Sucede que
cuando le dije a la Virgencita que me perdonara porque
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LA POLLA DE HERACL/0
la iba a incomodar y que le agradeca la encomienda que
le haba dado, iQu te cuento!. .. entonces no noms
quise que me comiera el tigre, sino el len, la pantera
y hasta el pinche zopilote, anda vete, iNo haba nada!
As como lo oyes, iNada! Y entonces si, me le rebot a
la Virgen y le dije ponindome como azucarera, con las
manos a cada lado de las caderas: Qu pasa Virgencita?,
porqu me haces esto?, Lo pasado, te lo paso iPero esto!,
Si a las ltimas sabas que era dinero pa' la comilonga de
los cuatitos, y ora?, Qu hago?, iDime!, Qu hago?,
Si t sabes que los cuido o trabajo. Segu desbocada, eso
s, sin andar con maldiciones o amenazas y cuando me
cans, me sent y hasta creo que los cuatitos se faron
lo enchilada que me encontraba, porque como perritos
regaados, con la cola entre las patas, muy espichaditos
se salieron pa'juera. Yo quera acordarme si los haba
cambiado de escondite, pero iNo!, En qui'otra parte iba
a estar ms seguro que bajo su mirada ... iEn la madre! ,
me dije,. y como marichi que lo corretea un coyote, que
salgo y me encamino a la casa donde viva el fulano que
asegn la madre superiora se meta conmigo y que llego
y no miro a nadie; la puerta estaba abierta de par en par,
todo me deca que all nadie viva y eso desde a tiempo
atrs, aquello estaba abandonado. A quin poda
preguntarle? si en el barrio, nadie me hablaba, si en
ese tiempal que viv all, corr con la fama de repugnante,
primero quesque porque me crea mucho con la amistad
de las monjitas, las mulitas les deca yo, y aluego por el
Fortngo y me enter despus, que me decan: la fufurufa,
gata angora, la madame y muchas babosadas ms, as que
a quin le peda informacin, y en eso estaba, cuando
sali una vieja greuda que me pregunt, con muchos
asegunes:
93
Cresencio Montoya Corts
_Qu vientos traen a la seora por estos terrenos? ... Me
daban ganas de mandarla a la jodida, pero como yo
era la que ocupaba de su ayuda, tragndome la bilis
y disculpndole el modito, le dije: con la dispensa por
delante, quiero que me haga el favor y me diga el
paradero del hombre que vive o viva en esta casa, se la
seal. -mse pobre jodido? Si est con vida, que Dios lo
proteja y si est muerto, que lo aiga perdonado y como la
seora, sigui diciendo con muncha cola, no se codea con
los pobres de la vencnda', Qu no sabe que el tacuachi,
as le decan, se enred y la perdi di'atiro feo, con un
dinero que dizque se hall; el muy pendejo, no supo que
era dinero marcado y como no le creyeron que lo haba
robado aqu en el casero, asegn se cuenta, se lo llevaron
pa' Mazatln, dizque lo ensartaron los americanos y
la dej hablando .. . y me fui a la corre y corre hasta
que sin resuello llegu a mi casa, preguntndome Por
qu corres? Y es que cuando escuch que al fulano lo
metieron a la crcel por el dinero que le encontraron,
pos' se me vino a la memoria que era el que me dieron
en Mazatln y como aquella greuda dijo que lo tenan
marcado, pues me doy cuenta que yo corro peligro
de que me busquen y corra la misma [Link]
estaba muy claro, Mr. Charles me segua los pasos y
tambin record la pltica del mastrito . . .aquello de
que las alazanas no eran monedas, sino algo especial y la ida
a conocer el rancho donde yo nac, tambin era junto
con pegado; pa' que me entiendas, todo era lo mismo, el
robo de Heraclio, despus de casi cuarenta aos, segua
dndole problemas a los gringos, iOh sabe! T que
crees?.
94
LA POLLA DE HERACL/0
POR LOS CAMPOS TOMATEROS ...Y
CORTANDO PANOCHA
. . . Como te deca, agarrar las pocas chivas que tena
y a un cuate en cada mano, fue uno solo, pero tambin
tienes que saber que se me vino a la memoria la pltica
que me hizo el hombrecito unos tres das antes de que
pasara lo que te estoy contando, me dijo:
-Fijate Juanita-, me mosqui porque siempre me haba
hablado de ust', -qu ya no nos vamos a ver-, -bueno,
cuando menos no tan seguido como ahora, porque me
voy a trabajar en el corte del tomate, ya me anot en el
reenganche . .. te lo digo pa' que no te vayas a enojar...
. . .Y porque tengo que enojarme por lo que t haces-,
le dije .....
-Pos', pos' es que como noms contratan a los casados . .
.pos' yo les dije que yo era casado y que mi vieja se iba ir
unos di/litas despus pa'l campo donde yo iba a trabajar.
... Est bien, lo ataj, pero Qu pitos toco yo en tu
orquesta? . ..
-Es que yo les di tu nombre como si t fueras mi
mujer, pues y el de los cuates como si fueran mis plebes .
. . . Si me hubieran contado el mejor chiste o si me
hubieran hecho cosquillas, aqu, abaj ito del sobaco que
es donde las tengo, no me hubiera rido tanto como ese
da; con decirte que se me acab la resollada y me agarr
una tos que me ajog y que por poquito me lleva la chin .
. .la calaca, pues. iNooo! Le dije, no te apures y qu
95
Cresencio Montoya Corts
bueno que pude ayudarte, pues pa' que son los amigos,
digo No? Di'onde me iba a imaginar que la hablada del
hombrecito me sacara del atolladero en que estaba metida
y no hasta el pescuezo, cmo aluego dicen, no, yo estaba
metida hasta las puntas de las greas y mira que las traiba
largas; as pues, que hice y pens lo que tena qu hacer
y fue en menos de lo que dura un suspiro y ai te voy, a
la corre y corre rumbo a la iglesia, que en ese tiempo
era la nica o cuando menos yo as lo crea y que llego
y me dirijo al primer hombre que miro y que le digo,
como estara de ajustada que se me quit lo cohibida y
lo amosomada: Oiga, ust' es de los que jalan a la gente a
los campos tomateros?.
-S-, me contest, pero noms hombres, siempre y
cuando lleven mujer pa' que los asista, pero a mujeres
solas, iN o! y menos con plebes ...
. . . Pero, oiga-, le dije, -yo soy la mujer de ... de ...
--De quin chingados?-, me grit
... De ... ai tienes, que como nunca me dijo su nombre
de pila y como yo tampoco nunca se lo pregunt,
primero: porque como no se enojaba cuando lo llamaba
con el apodo que le puse, cuando me hizo la tantiada
del burdel aquel y segundo: ni por aqu me pasaba que
llegara el momento que su solo nombre de pila me
hiciera falta saber... de Juan, El chapo, el que traiba y
llevaba gentes al dipo en una carretela ...
-Oigan . .. , les grit aquel hombre a los que se haban
arrimado alrededor de nosotros, se acuerdan que les dije
que no me gustaba pa' que se llamara Antonio, el chapo
fachada de pirineo que se fue hace unos tres o cuatro
das, iSe llama Juan!, Tambin acurdense que les dije
que tena fachada de muy mndigo y no me equivoqu,
miren noms, esta mujer es su vieja y que no les quepa
96
LA POLLA DE HERACL/0
duda, estos plebitos son los que dijo tener. . . que
desgraciado, sigui diciendo, y ms que desgraciado, es
ms ingrato que una pichigila, porque despus de que
esta pobre ancianita lo recogi, porque me imagino que
al parirlo su madre le mir que ya tena dientes y le pidi
un trago de tequila, se asust y prefiri tirarlo como un
costal de perras hembras; lo amamant y lo cuid y
cuando creci el muy cabrn, le finc un par de cuates.
No hay duda, de que qu los hay, los hay.
. . .Yo escuch todo aquello, claro que lo o, pero como
mi pensin era tanta, lo o como or llover, pa' que me
entiendas, me vali madre, en primera lo de ancianita,
porque era cierto, porque haca ya muchos aos se
me va levantado ... Me entiendes?, En segunda, si el
chapo me haba preado o no, eran puras afiguraciones
del metiche aquel. As que ai la dej y noms pa' que
no me siguiera chingando le dije ... Que quiere que le
haga, cuando a la mujer le apura, le abre las canillas al
que tenga enfrente, no le hace que le vaya empezando
a emplumar el guitacochi, y parece que aquello fue santo
remedio pa' que se callara y volvi a abrir la bocota,
solo pa' preguntar que a cul campo se haba enlistado,
el que hasta all supe se nombraba Antonio, y una voz
le contest que al Campo Olimpo. Entonces, me dijo,
mira que tienes suerte, precisamente aquella carreta, me
la seal con un ademn de cabeza, sale en un poquito
ms y como pa' que yo me olvidara del ataque que me
haba hecho, subajndome ante los dems, me ayud
con las talegas y con los pocos tilichitos que pude lograr
cuando salimos juidos .
. . . En la carreta que nos subimos, despus lo supe,
era en la que llevaban la provisin y por eso se prestaba
a llevar a cuatro o a lo ms a cinco cristianos, as que
97
Cresencio Montoya Corts
no bamos muy apretujados y lo que fue mejor, que los
cuatitos le cayeron muy bien a la pareja que iba con
nosotros, o nosotros con ellos, iOh, sabe!. La pareja era
un matrimonio que vena, te aclaro que por su gusto
me lo platicaron, de Durango, que an no tenan hijos
y que se haban venido porque Tiodoro, as se llamaba
o a lo mejor todava se llama el hombre y ella era mi
Tocaya, haba picado a un fulano que lo traiba bocabajiado
y como Tiodoro no era de pleito, que no es lo mismo a
que Tiodoro no juera hombre, el fulano envalentonado
haba gritado a pecho abierto, que le iba a quitar a
la mujer y ai tienes t, que Tiodoro se resolvi y no
esper a que el bravucn viniera, iNo! l fue a buscarlo
y cuando Tiodoro lo enfrent, le dijo que el mundo era
muy chiquito y que uno de los dos sala sobrando: yo
me imagino que aqul le vio la calaverita en los ojos y le
contest que no era pa' tanto y que lo que haba dicho
era efecto del chacaleo y que pa' que viera que l lo
daba por olvidado, le brindaba un trago y precisamente
de chacaleo, pero ai tienes, que adems de bocn, era
traicionero, porque mientras le daba la botella con una
mano, con la otra le tiraba el tasajo, que por poquito atrasa
a Tiodoro, pero Tiodoro vol como pjaro pa' un lado y
antes de caer a tierra, le solt su daga cabeza de guila, la
que le entr como el cuchillo al queso, en el olotillo del
contrario. Tiodoro, a ciencia cierta no sabe en que par
todo aquello, ya que por consejo del mismo gobierno,
noms pas por mi tocaya y puso tierra de por medio.
As que ni sentimos el camino, tanto por la pltica, que
nos les paraba la lengua, como porque cada uno agarr
un cuate y los durmieron en sus muslos. Mientras
tanto, yo me deca como dijo el pata de palo: as me las
dieran todas . . _ya te sabes esa?, Pos' mira, era un hombre
98
LA POLLA DE HERACL/0
al que tuvieron que ponerle una pata de palo y cuando
fue a la cantina, que se suelta una balacera y uno de los
balazos le peg en la pata de palo, despus, el mismo se
peg un machetazo y aluego en el monte le pic en la
pata de palo tambin, una vbora y entonces fue cuando
dijo: as me las dieran todas. A la rayada del sol llegamos al
dichoso campo y como se supona que yo era la mujer
de Antonio, pos' tena que taparle el ojo al macho,
preguntando por l y su galern. Desde el da anterior
haba pensado que tanta coincidencia, es decir, que todo
se estaba presentando como hecho por la mano de Dios
y era muncho como pa' que juera cierto. Lo digo por lo
que pas cuando andaba en las arengas de encontrar a
mi dizque marido. Al primero que le pregunt, me dijo
que no lo conoca y me mand con el mayordomo,
iQu a toda madre!, me dije a mi misma, ora en vez
de buscar a uno, voy a tener que buscar a dos. Y como
te deca, ya no me gust ... pero bueno, al mal tiempo
buena cara y que ai te voy caminando con un plebe a cada
lado, los tiliches los haba dejado en el tendajn y ai tienes,
pregunte y pregunte, hasta que llegu con el mentado
mayordomo, un hombre que tena la cara picada y una
mirada de pocos amigos y cuando le pregunt que si
l era el mayordomo ... me contest con un pujido y al
preguntarle por Antonio se le hicieron chiquitos los
ojos y tentndose la pistola, me dijo: -As que t eres la
vieja de ese hijo de la chingada; me deberas agradecer
que te quit un peso de encima, porque no creo que aiga
sido vida la que llevabas con esa pantera, con ese len
cebado, porque ese no era otra cosa. Sbete noms, que
su nombre no era Antonio, sino Carlos Payn, ramos
di'onde mismo y cuando plebes, ramos ms que amigos,
casi hermanos, comamos del mismo plato, no daba un
99
Cresencio Montoya Corts
paso uno sin que lo diera el otro.
Un da me reclam un chiste y llegamos a las manos
y como fue l, pude haber sido yo el que sacara la pior
parte. Como no pudo desquitarse conmigo, por la
tarde fue a mi casa, onde entraba con ms confianza que
a la de'l ... y que crees? estando all mis viejitos solos,
sin malicia alguna, los acuchill a los dos sin ninguna
piedad ...
. . .Mir que aqul hombrn se estremeca, como si
tuviera calambres en todo su cuerpo.
--N o le dieron lstima, me deca, no le dieron lstima,
los degoll como si fueran unos cochis. . .Desde
entonces lo segu como cuando se busca al nagual. Un
da, cuando vena pa'bajo, se me escap por un pelito
all por el rumbo de Badiraguato y en Pericos le perd
la pista, porque me fui siguiendo una huella falsa que
me llev hasta el Valle de Mexicali; tienes qu entender
que no me fue fcil cruzar por los pueblos, ya que por
lo regular estaban llenos de guachos, cuando no eran
revolucionarios, eran del gobierno. . . Tuvieron que
pasar muchos, muchos aos, hasta llegu a creer que
no podra cumplir con el juramento que les hice a mis
viejitos. En los primeros das, me pona muy triste por
las noches y le rogaba al cielo que no me fuera a ganar
una bala o una cuchillada . ..Y mira, quin le iba a decir,
que cuando ya casi se me perda en el recuerdo, por su
propio pie lleg hasta mis barbas y lo dems ajigratelo
t. As que ya sabes y. . .pos' t dirs si me denuncias,
pero te advierto que ni el dueo, ni el administrador
general se dejan ver seguido por aqu y pos' aqu el que
sigue de autorida', pos' soy yo .. _Cmo la ves? ... pero
si te quieres desquitar, puedes pedirle que lo haga en
tu nombre a cualquiera de los aguachiles que hay por
100
LA POLLA DE HERACL/0
aqu, son fcil de distinguir ya que no duermen en las
barracas; a esos los encuentras por las noches all entre
los surcos, pero no creo que quieran patiar el pesebre
cuando les digas de quien se trata.
. . .Todo aquello me lo dijo como sintiendo
desesperacin, como si tuviera ganas de arrancar, de
perderse en la neblina de la vida, como si desiara que
el cuerpo que se estaban comiendo los zopilotes fuera
el de l y no el de Antonio o Carlos o sepa Dios como
se llamaba. Mientras oa lo que me platicaba, tambin
pensaba que tena que seguirle pa' delante, porque lo
que era pa' tras, ni muerta. Despus de la platicacin
que me hizo, el mayordomo se qued asilenciado, muy
quietecito, pero eso no le dur mucho, ya que al ver que
me acompaaban dos chamaquios, dijo:
--Si hubiera sabido, me aguanto unos dillitas ms,
pa' que hubiera sabido el muy bestia; cmo te digo,
eso lo dijo al ver a los cuatitos. Yo pensaba dejarla de
ese tamao, es decir, que siguiera creyendo que era la
mujer de aqul, pero cuando escuch que dijo aquello
al mismo tiempo que le rechinaban los dientes, se me
junt el cielo con la tierra y que le digo:
... iEstos no son hijos de ese tal por cual!, ni yo soy
su vieja, era por seguir la treta y tambin, pa' que los
plebes y yo pudiramos tener una sombrita mientras
buscbamos otros aires . ...As que ust' tambin sabe
que lo que est pasando es lo ms piar que un hombre,
que se dice hombre pueda pasar y parece que le di en
el clavo y como si con la mano le hubieran quitado un
trapo de los ojos, se volvi hacia m y me dijo ...
-Y aunque fueran sus hijos y t su vieja, ustedes no
tienen la culpa de nada .
. . .As que a un ademn lo seguimos, no sin antes tener
101
Cresencio Montoya Corts
que trotar, pa ' poder aguantarle la trancada. Llegamos a
lo que era la casa del administrador y el mayordomo se
meti a un cuartito donde se miraba una mesa y unos
caJones.
-ntrale-, me dijo, pa' ver donde te voy a poner pa'
que trabajes. A ver, sabes seleccionar el tomate? No?,
Entonces ah no, porque te mueres de hambre; all es
por lo que hagas ... Bueno, de rezagadora, tampoco?,
Pues mucho menos haciendo cajas. Ya s, con Chalo
en su carreta y le ayudas con la palanca a llevar el agua
a la guardarraya, a los cortadores: eso s, no te vayas a
encabronar, porque lo menos que te van a gritar es iAgua,
z orra!, iDmela con tus manos!, as que iAguntate!-
... Como no tena con quien dejar a mis plebes, tuve
que despertarlos en la madrugada grande, con dolor
de m corazn, pero qu le haca. Pas el primer da y
al regresar, ya casi pardiando la tarde, lo primero que
me encuentro, fue a mi tocaya, quien me preguntaba
por los cuatitos, mrelos, le dije, vienen dormidos,
iPobrecitos!.
-Mire- , me dijo mi tocaya, si no me lo toma a mal, yo
puedo cuidarlos sin compromiso ...y si usted quisiera,
tambin pueden vivir todos con nosotros-.
. . . As pas la primer semana y en realidad cuando uno
ya est vieja, como que le tienen respeto, por eso no fue
tanto lo que me hizo lo que me gritaban. Eso s, cuando
me gritaban. Zorra, Qu esperas?, me recordaba que con
ese apodo ya eran dos, primero: La polla y aluego, La zorra
y te dir, que el primero me haca sufrir, mientras que
el segundo me gustaba, porque al ser llamada as, senta
que era porque me necesitaban y el otro, noms era por
mortificarme y s, eso senta. Como el mayordomo me
haba gritado cuando regresaba de la labor, me haba
102
LA POLLA DE HERACL/0
dicho que el siguiente da no fuera a repartir el agua,
me qued bien amuinada, pero que se me quit al otro
da en que me dijo que me fuera pa' la cocina como
ayudante de doa Lichita. As fue la cosa hasta el final
de la temporada. Como ayudante de la cocina tuve la
oportunidad de platicar con muchos fulanos y entre
pltica y pltica, supe de algunos que eran del rumbo
y como no les daba la cra, pero eso s les sonsacaba
cuando hablaban del terreno. De esa forma supe que
mi pueblo La Huaracha, haba sido desaparecido por los
revolucionarios, por lo que quedaba de Los Laureanos
y por el gringo aquel, Mr. Charles, a quien le haba
entrado la curiosidad por saber el paradero del resto
de las alazanas y que por eso lleg a lo que quedaba de
mi rancho y empez a hacer hoyos en donde estaba la
casa de mi tata y despus voltiaron patas pa'rriba a todos
los muertitos, as que de mi pueblo, solamente queda la
historia de La Polla de Heraclio.
. . . El siguiente ao fue casi igual al primero, sin
aspavientos, sin mucho que llamara la atencin de mis
preocupaciones y entre lo poco que te puedo contar
est el bautizo de los cuatitos. Como no poda aunque
quisiera, estar todo el da con mis pobres chamacos,
stos se fueron acostumbrando a Tiodoro y a mi
tocayita. Entonces sucedi que los llevaban todos los
das al catecismo que all haba o no s que cosa, lo
cierto es que se los llevaban a la ramada que serva de
capillita y cuando lleg el momento de bautizarlos, pos'
que no saba como los llamaran y que me pregunta mi
tocayita.
-Oiga Juanita, hace muchos das que quiero
comunicarle que ya es tiempo de que les echen cuando
menos el agua pa' que no estn herejes y pos' ust' dir
103
Cresencio Montoya Corts
cules son los nombres que se les van a poner y de paso,
pos' quiero pedirle que nos deje a mi marido y a m
ser los padrinos de los nios, pues les hemos tomado
cario ...
. . . iFijate noms!, di'onde me iba a figurar que tenan
que llevar un nombre, ora me pregunto Lo ignoraba
por tonta o porque no tena tiempo ni pa' pensarlo?
Dime t, Por qu chingados se me olvidaba algo tan de
primera importancia?-
. . . Entonces fue que le dije a mi tocayita: Francisco el
cuatito y Lupita la cuatita, as que cuando menos, ellos
ya no iban a tener la mancha de no ser hijos de Dios.
Fueron un titipuchal de hombrecitos y mujercitas los
que se hicieron cristianos y cristianas. Si por una parte
tena razn pa' estar alegre, tampoco le poda agradecer
al cielo, ya que una de las vergenzas ms grandes que
en mi vida he sentido, fue la que sent precisamente ese
da y fue porque al preguntar por el nombre del padre
de las criaturas, pos' . .. no supe que decir y itrgame
perra! Cerr los ojos creyendo que as nadie me miraba
y de la misma manera escuch la regaona que por mi
culpa, les peg el cura a todas las madres solteras y que
a cambio de su desenfreno, sus hijos llevaran el ttulo
de hijos naturales y pos' pa' que quieres ms. Al final,
ya cuando termin todo el relajo, nos fumos pa' la casa
y all hubo una comilonguta de carne de conejo y un
pozolito de hueso de venado, garantizado por esta cruz .
. . . Cuando termin la zafra y no teniendo otra cosa
que hacer en el campo, aunque no me apuraba tener
pa' onde arrancar, ya que a m me daba lo mismo estar
en una parte que en otra... Bueno pues como te deca,
ya haba terminado el corte de tomate y los abonados ya
haban hecho rumbo, pa 'onde? Quin sabe, lo cierto
104
LA POLLA DE HERACLIO
es que nos quedbamos unas cuantas gentes pa' esperar
la siguiente temporada. Como te deca, termin la zafra
y mi comadre me dijo: -Comadre, fijate que a Tiodoro
le ofrecen un trabajito en el ingenio de Navolato y sin
contar con usted, se comprometi a que se la iba a llevar,
ya que se le haca feo dejarlos solos aqu y le contestaron
que no haba problema, siempre y cuando l respondiera
por su comportamiento por. .. por aquello de que usted
es mujer sola, entindame comadre, no lo digo yo, sino
que fue as como se le dijeron a Tiodoro ...
. . .No se preocupen comadre-, le contest, -ustedes
mejor que nadie me conocen y adems no estoy tan de
cuadro pa' que me buigan y menos pa' andar provocando.
Mir que a mi comadrita se le ponan bien colorados
los cachetes-. Llegamos a Navolato, iQu distinto
a Culiacn! Era. . .cmo te digo, ms bonito, ms
campirano, ms rancho. Mucho antes de llegar, haba
una manguera por cada lado del camino, palmeras por
las calles y las gentes nos trataron desde la llegada,
como si nos conocieran de todo el tiempo. A trabajar
todo el mundo. A m me pusieron a hacer de todo: a
enfriar la miel, a embotellar aguamiel, a cortan panochas
cuando estaban en las bateas, pero como me quem, los
primeros das traiba los dedos y las manos con ampollas,
Ay! Nanita, me daban ganas de rajarme, pero no poda
hacerlo por dos cosas: primero porque no poda fallarle a
mi compadre y en segunda, porque haba ganancias con
las apanizadas, que no eran otra cosa que las raspaduras
de la miel. Yo las juntaba hasta con las uas y aluego las
haca bolitas y bien apretaditas y ai te van los cuatitos
a varillarlas, casa por casa y no regresaban hasta que las
vendan todas; creo que a cinco centavos cada una y
pues era un dineral. Dinero que iba a la talega y que
105
Cresencio Montoya Corts
por cierto no me la quitaba de la cintura, por aquello de
que no te estumas y pues si le robaron a la Virgencita,
cuantims a m.
-Comadre-, me dijo, -usted ya no va a ir a la molien-
da, ahora me va a acompaar a la casa grande, ya la
compromet pa ' que sea la que lave la ropa de los
seores, pues como me cont que le lavaba a la mujer
del Gobernador, pues ahora lo va a hacer con la ropa de
los dueos del ingenio .
. . .Pos' que quiere que le diga, usted manda y yo jalo.
. . . El trabajo fue ms fcil de lo que yo esperaba y
llegando, llegando me despach un tambiachi que llegaba
como a veinte trapos entre grandes y chicos y lo mejor
fue que cuando la ama de llaves, o sea la jefa, aparte de
los patrones me dijo: Juana, ya la hiciste. Pas un mes y
yo lo nico que haca era ir y venir, porque no haba que
lavar, ya que los seores, no vivan en esa casa, sino que
se iban y volvan all cada cada de casa.
-Mire comadre-, me dijo mi tocaya, -usted por los
nios no se preocupe, ya encontr quien los cuide .. .
. . .Y .. y Por qu opa' que?-, le arrebat la palabra
-Lo que pasa-, me explic, es que todos los que
trabajamos en la casa grande, nos vamos al Tambor,
porque en unos das viene el pap de la seora a festejar
su cumpleaos y pues parece que algo tenemos que
hacer all .
. . .Y result que no era nada ms el pap de la seora
como haba dicho mi comadre tocayita, sino que era
tambin el pap de los pollitos, o sea pues, como quien
dice de mi familia, ja, ja, ja. Por segunda vez me iba a
trepar en el tren, no s que diferencia tena este con el
primero, ya que a aquel, le decan tren a secas y a ste,
le decan El tren Tacuarinero. Cuando llegamos quesque
106
LA POLLA DE HERACL/0
a embarcarnos, ja, ja, ja, no mir ningn barco, haba
mucha gente y sin preguntar nada, me dije a mi misma,
onde va a caber tanta tamuchinada?. Mi comadre, como
si adivinara el pensamiento, me dijo: No se preocupe,
va a ver que ya tenemos un campito. Muchas veces me
pregunt como era posible que mi comadre, siendo
aguachile igual que yo, supiera tanto. Estaba ida, di'atiro
pensando que nosotros nos bamos a ir en otro viaje,
ya que no caba ni una sola alma ms, cuando me dijo
mi comadre a la vez que me daba un tirn del brazo,
vngase comadre, ya lleg el especial, donde vamos los
catrines y solt una carcajada y como no haba hombres
que subieran los tiliches, pues nosotros los subimos, as
como viendo de tranchete y por arriba del hombro a los
que iban amontonados en el carro de adelante. Desde
entonces les di la razn a los gatos y gatas de las casas
de ricos, pa' que se sientan superiores a los que andan
en la calle mendigando. Porque as es, los sirvientes se
portan ms mal con los pobres que los mismos ricos.
Tiene razn porque con ellos vale el refrn, noms que
voltiado, es mejor ser cola de len y no cabeza de ratn y yo
digo porque as lo sent, a lo mejor estoy mal. . .pero
eso s, te lo juro por lo que ms quiero, que nunca hice
menos a nadie mientras que fui gata y con decirte que
varias veces met las manos por los que eran maltratados
por los mismos compaeros que a leguas se vea que se
crean ms .
. . . Bueno, te contaba lo del viaje ... como mi comadre
y yo fuimos las primeras en subir, ella me jal y nos
fuimos a sentar al rincn, a lo mero atrs. El carro estaba
dividido: de la mitad pa' atrs, tena los asientos por la
orilla y de la mitad pa' adelante tena los asiendo viendo
pa' enfrente y eran muchas las hileras con dos asientos
107
Cresencio Montoya Corts
a cada lado. Las ventanas eran de cristal y se podan
bajar hasta la altura de los hombros de las personas
sentadas. En la parte en que bamos nosotros, estaba
techado con madera y la otra parte con algo que pareca
cristal, pero no era cristal, lo cierto es que se poda ver
el cielo, y digo, como no usaron sombrillas, creo que el
sol no quemaba, i O sabe, Dios! Como era costumbre,
cuando mi comadre y yo estbamos juntas, era ella
la que hablaba y hablaba, yo noms le deca: si, no, b
poco? iMire, noms! y en ese rato, me platicaba que las
personas que iban sentadas en la parte de adelante, eran
muy importantes, muy finas y que no se equivocaba, ya
que eran invitadas por el pap de la seora Alicia, as se
llamaba la patrona, o de su esposo, don Jorge y de ella
misma. Pues, como te digo, eso platicaba cuando de
pronto vimos que una pareja se diriga hacia donde nos
encontrbamos sentadas nosotras y... Virgen Santsima!
iQu gusto! Quines crees que eran? Pues nada menos
que doa Lupita y el General Gaxiola y como si me
hubiera picado un alacrn, me alevant y ella, como si
hubiramos sido iguales, me abraz y lo hizo como lo
hace una madre, me acariciaba los cachetes y me volva
a abrazar y me preguntaba, que si cmo me iba, que si
cuando me animaba a irme con ella y como no me daba
chance de contestarle, pues noms pelaba chicos ajotes.
-Mira Macario-, le dijo voltiando a onde estaba aquel
hombre, que de no traer el uniforme nadie lo hubiera
credo General, por el semblante de buena gente que
se le miraba en su cara y en su manera de hablar, -ella
es Juanita, de la que tanto te he hablado, ella es la que
te haca sentirte orgulloso por la ropa, acurdate de que
tus uniformes nunca perdan la lnea-.. .-OigaJuanita-,
le arrebat la palabra, -cmo la buscamos, pues dnde
108
LA POLLA DE HERACLIO
se meti, no qued piedra sobre piedra, estuvimos
buscndola y iNada! ... Me da mucho gusto en conocerla
y recuerde que la oferta sigue en pie, todo es cuestin
de que nos mande avisar.. .Mire, aqu vamos pasando
por las tierras del Limoncito, son de mi propiedad y
como creo que vamos pa' donde mismo, tendremos la
oportunidad de seguir platicando, con permiso-. Doa
Lupita, al despedirse me volvi a abrazar y se despidi
de mi comadre, cosa igual que hizo el General a la vez
que le deca a sus pies, seora. Los vi alejarse y mientras
tanto, le peda al cielo que los cuidara, por lo buenas
gentes que eran. Cuando volti a ver a mi comadre, la vi
con los ojos llorosos. -Y ora t-, le dije, qu mosca te
pic comadre _ ..
-No te fties comadre-, me dijo entre hipo y llanto, -
lloro de alegra, porque todo esto y ms te mereces por
bien portada .
. . .Y ai tienes, que unas viejas emperifolladas, que se
haban sentado en el asiento que estaba por la orilla,
eso s, pegaditas a onde iban las gentes importantes, se
les torca el buchi voltiando pa' con nosotros, hasta que
no hubo lucha, una por una se fueron arrimando y
sacndonos pltica. Qu crees? Tambin eran gatas,
quesque damas de compaa de la misma doa Lupita
y de la seora Alicia, que tambin viajaba en el mismo
carro. Y entre pltica y pltica, les presum que yo era
la encargada de lavar la ropa de la seora y todava
ms, les dije que estuviera donde estuviera la seora,
me mandaba la ropa, porque yo era la nica en quien
ella confiaba. Como ves, de vez en cuando me hago
presumida y bocana y eso, noms pa' que te des un
quemn .
. . . Cuando nos bajamos, creyendo que ya habamos
109
Cresencio Montoya Corts
llegado al final del camino del Tacuarinero, aqu por
abajito le pregunte a mi comadre, onde chingados da
vuelta este camalin?, recordando que estos animales
necesitan una parcela pa' dar vuelta.
-Pues, no s-, me contest, -pero el camino de este
camalin, como t le dices no termina aqu, sino que
llega hasta el mar, en un lugar que le llaman Puerto de
Altata! .
. . . Lo que digo, mi comadre sabe mucho. Llegamos
al rancho del Tambor y sent un escalofro por todo el
cuerpo, al ver guachos por todos lados, senta que nos
queran traspasar con las miradas y sin querer, vinieron
hasta m los recuerdos de Mazatln; mir en segundos
y como en sueo los destrozos que hacan en cuanto
sentan un trago en la panza. Hasta creo que mi
comadre me vio el temblor que me recorra el cuerpo,
porque me dijo.
-No tengas cuidado, los soldados que miras, son los
que cuidan al General Calles, quien es ms importante
que el mismo Presidente de la Repblica .
. . . iAh, caray!-, pens y dije en voz alta, -General
Calles, General Gaxiola, entonces aquello que dijo
doa Lupita ... enemigos, contrarios, venganzas . .. eso
siempre ser ayer y ahora . ..
-iAprate comadre!-, aquel grito, me sac de la
cavilacin en la que me encontraba, -te quedaste como
ida, ndale, tenemos que llegar y poner orden-.
. . .iEl mar! ... iBendito mar! Por ser mar, iMaldito
mar! Por lo que signific no conocerlo antes. Cuando
amaneci, el da nos sorprendi trajinando con la
comida pa'l desayuno, unos poniendo mesas, otros
manteles, sillas, floreros y todo lo que se ocupa pa' servir
la mesa donde van a comer gentes de la importancia de
110
LA POLLA DE HERACLIO
los que all estaban. Despus del ajetreo se presento
una mujer que no habamos visto por la cocina y con
mucha formalidad, como si ya nos diramos cuenta
que ella era harina de otro costal nos dijo: -En cuanto
terminen, disponen de dos horas para que vayan, las que
as lo deseen, a la playa: se van a ir por el lado de donde
sale el sol, all no hay ningn hombre, salvo un guardia
armado, que tiene estrictamente prohibido mirar para
donde ustedes estn, as que la que quiera baarse,
puede hacerlo, eso s, con mucho cuidado y no se vayan
muy adentro-, ... y as como lleg se fue, sin decir nada.
Parece que aquella noticia les cay bien a todas, porque
no dejaban de hablar: que la playa, que el mar, que el sol
y as sigui elguguara que tenan, hasta que mi comadre
les dijo: -Delante de mi comadrita, no presuman de
playas y mar, porque ella si conoce y conoce bien,
porque vivi en Mazatln, erdad comadre?-,lo dijo
mirndome, -iAy comadre! Qu voy a saber de todo
esto, si en Mazatln, con decirte que nunca o decir
nada de la playa, menos de baarme en el mar-. Unas
carcajadas de burla se dejaron escuchar y una mujer le
dijo: -Cuando quieras-, dirigindose a mi comadre, -
echar mentiras, pon de acuerdo a la Juana- y ms risas y
pullas soltaron pa' mi comadre; yo mir que a mi tocaya
un color le llegaba y otro se le iba .
. . . Fijate Chencho, que lo que dije era tan cierto,
como lo era la salida del Sol; en Mazatln nunca, do
oyes?, nunca o hablar de playas y mar y a lo mejor fue
porque cuando llegamos pos' era una de buscar trabajo,
una mndiga tortilla pa' llevrnosla a la boca y despus
era tanto el trabajo en el restaran, porque como dice el
refrn: Al ojo del amo, engorda el caballo, aunque de ese
caballo yo no fui el amo, por lo que te cont, que el
111
Cresencio Montoya Corts
maistrito lo puso a su nombre y a fin de cuentas, ni l lo
era, ni yo tampoco, ya que por acuerdo y conveniencia,
corrimos la voz de que el mero-mero era el gringo
jodido aquel, Mr. Charles. Entonces te digo que a eso
le cargo la culpa de que no haiga sabido del mar y las
playas .
. . . Como manada de chivas llegamos a la playa y que
vamos mirando aquel mundo de agua, por Di osito santo,
te lo repito, era la primera vez que miraba aquello. Ya en
la orilla, unas metieron una pata al agua, otras agarraron
agua con las dos manos y se mojaron la cabeza, por
aquello de la mollera y otras de plano, se bicharon y as, a
ris se metieron a baar. Yo por mi parte, me puse a ver
lo que aquellas hacan, ya que algo me bulla adentro,
como si me estuviera llegando el agitamiento y s, lo
que me haba figurado en el camino a la playa, se hizo
realidad cuando regresamos a la casa. Toda esa tarde, mi
comadre no se daba cuenta ni por enterada cuando la
buscaba con la mirada y de plano me cort cuando me
dej con la palabra en la boca . .. -iAh caray!-, me dije,
-tienen bola las mulas ... en la nochi, al acostarnos, mi
comadre no lo hizo en la cama que nos haban dado pa'
las dos y antes de preguntarle el motivo, ella me dijo
que lo haca pa' que yo durmiera agusto y se fue y como
estaba muy oscuro no supe ni onde pas la nochi. Otro
da, que era el da del General Calles, me dijo ...
-Oiga-, as a secas, -ai le dejaron un tambiachi de ropa
pa' que la lave y se fue. Entonces me di cuenta que no
noms tenan bola las mulas, sino que estaban cuartiadas
y como urga la lavada, pens que ms tarde aclararamos
culpas. Como a eso de media maana, se oyeron muchos
balazos y caonazos, ya que en ese momento llegaba el
que todos esperaban: El General Calles. El agitamiento
112
LA POLLA DE HERACL/0
se desapareci porque me olvid por completo de lo que
sufra, porque me la llev bobiando como los gachos,
no sirven noms pa' trair un carrampln al hombro y
echar bala, sino que tambin son buenos pa' tocar y los
de mayor grado, tambin son buenos pa' la bailada. Me
di cuenta de que estas fiestas, no son iguales a las de mi
rancho, como las que haca Heraclio, que quede claro,
yo slo mir una, la de mi fiesta de mis quince aos,
pero decan que haca muchas, pero como te digo, all
el Heraclio escoga con la que l quera bailar y aqu,
las mujeres son las que invitan al hombre y lo ms
curioso, que todas o casi todas, se moran por bailar con
el General Calles; pobre hombre, no le daban chanza ni
de resollar dos veces seguidas. La fiesta segua y yo como
el chinito: Noms milando. Lleg mi comadre y me dijo:
-Si quiere vyase a dormir, ya no hace falta aqu- y se
fue. Yo le entend como si viera sido una orden y me
dirig al dormitorio; por eso no supe cuando dejaron de
bailar, lo cierto es que la msica amaneci tocando. No
pude dormirme, no tanto por el ruido, sino que empec
a darle vueltas al modito que se traiba mi comadre, el
"vyase", fue muy seco, no me sostena la mirada, y
no me tuteaba, digo, como lo hizo cuando venamos
en el tren, porque aunque no creas me di cuenta que
empez a hablarme de t alueguito de que doa Lupita
y su esposo me distinguieron con su amistad. No supe
si ella se recost o no, lo cierto es que cuando ya me
ganaba el sueo, lleg y me sacudi la tarima, a la vez
que me deca: -A levantarse, pa' que haga el tambiachi
de ropa sucia que tiene que lavar pa' tenerla lista pa'
maana en la tarde-. iMadre ma! No era un tambiachi,
sino muchos y iseores tambiachis!. Pero, donde si no
me gust y entend que la cosa estaba piar de lo que yo
113
Cresencio Montoya Corts
pensaba y que adems de tener bolas las mulas y de
estar cuartiadas, se haban enredado las riendas con el
tiro, fue cuando un gachito se acomidi a ayudarme
a subir los tambiachis a la carreta que nos llevara a la
va: y entonces ella le dijo: -iGracias, pero ella puede
sola!- Y lo que t me dijiste que no estabas all me dijo
ella en el camino de regreso. Al mucho rato de haber
llegado a la casa, como no me daba la cra de ir por los
muchachillos, le pregunt que si con quin estaban
y me contest muy cortada: -iAh!, Esos estn con la
fulana, pero tiene que llevar dos pesos que le promet-.
No, pos' de plano, esto apesta de lo perdido que est. Al
da siguiente, me grit que me apurara con la ropa, que
iban a venir por ella. Con todo mi empeo logr sacar la
tarea, ms o menos como a media tarde ya tena toda la
ropa bien planchada, pero Qu crees? Que la mendiga
ropa se qued all, cuando menos en el tiempo que yo
estuve all, nadie fue por ella .
. . . Al tercer da de que amanecimos en Navolato,
me dijo que ya no iba a ir yo a la casa grande, por lo
tanto, tiene que ir a la molienda y de nuevo le entr a
cortar panocha y a raspar los asientos de los casos ...A la
llegada de mi compadre Tiodoro, se haba quedado en
el rancho del Tambor, cambi un poquito la situacin,
mi comadre se comport de otra manera con los cuates.
Cuando regresaba de la chamba, ya muy tarde, me habl
mi compadre y con una risita muy afigurada me dijo:
-iQue buena se la hizo a su comadre!, la dej como
mentirosa ante las viejas, pero no se acongoje, ya se le
est pasando y mire ... si ust' le pide perdn se arregla
todo y ... como si nada hubiera pasado-.
. . .Perdn?-, le dije, -cmo que pida perdn por algo
de lo que no tengo culpa ... -Ahi se lo dejo de tarea-, y
114
LA POLLA DE HERACL/0
se fue ... No, pos no, no caba en mi, ni a la de a gevo
eso de pedir perdn y como no di seas de que pidiera
perdn, dejaron pasar unos dillitas pa' decirme que ellos
se volvan al Tambor, donde l tena trabajo de velador y
como yo me iba a quedar sin su responsiva, pues, que le
buscara por otro lado. Pobrecito de mi compadre, que
Dios lo tenga donde deba tenerlo, ya que tuvo la buena
accin de buscarme un lugarcito en el tren y le dijo a
los seores que me bajaran en San Pedro y que de ah le
diera preguntando pa'l Campo Olimpo. porque crees
que te digo, Maldito Mar? Por no conocerlo, perd lo
que me haba mandado la mano de Dios.
Pero no siempre me iba a tocar bailar con la ms fea,
ya que a la llegada -asegn la duea del comedor- fue
como una bendicin de Dios, que era como si el cielo la
hubiera escuchado, de que nos llevara lo ms prontito,
ya que la temporada del tomate ya haba empezado,
porque los almcigos ya tenan la planta llegada y que
los muleros ya tenan las eras limpiecitas y muy bien
trabajadas, as que con una mirada, agradeca al seor
de los cielos y termin diciendo en voz que noms yo
oa, no hay duda, nunca falta un roto pa' un descosido. Pero .
. .el pero nunca falta, ya estaba escrito que nada ni que
nadie que me rodeara llegara a viejo. Cuando llegaron
los cortadores y los carretoneros, unos ya conocidos y
otros nuevos, era tanto el reborujo que haba, que ms
bien parecia el da de la Virgen. Entre los nuevos que
llegaron, vena aquel muchachillo que nos sac en la
carreta de Coyotitn al Dipo, pa que agarrramos el
tren. Claro, ya no era el mismo plebe delgaducho, no,
ora era un hombrn bien dado, eso si, pareca todo,
menos trabajador, sus manos las tena lisitas, no se le
miraban callos, como las tienen los hombres del campo
115
Cresencio Montoya Corts
y su cara aunque prietita no se le notaba quemada por
el sol, se le notaba diferente su ropa y no se quitaba un
sombrero con falda chiquita y con listones rojos. Te voy
a ser sincera, yo no lo reconoc al principio, pero l s
y fue tanta mi animacin que le tuve un trato especial,
cosa que no le pas de nochi ni a la patrona y mucho
menos al mayordomo y te lo digo por lo que vino
despus. En muchas ocasiones, me deca que no era lo
mismo manejar carretas de bueyes a manejar carretones
con mulas y que a l le era ms fcil arriar hombres
que quisieran cambiar de vida. Yo noms lo oa y as
empezara con una pltica, terminaba con lo mismo.
-Juanita-, me dijo un da la patrona, -ya sabe que
su amigo no trabaja ni deja trabajar a los dems y el
mayordomo ya lo trai entre ojos .
. . .No-, le contest, -porque as era, yo no saba. Esa
misma noche se me acerc y no hubo saludo, ni un
cmo estn sus etos y l saba que eran mis etos, no,
nada de eso, se fue derecho con una pregunta que me
destanti todita-, me dijo:
-Oiga Juanita, qu tanto vale para usted el favor que
le hice? ... usted sabe de lo que hablo . . .
. . .Pos' que te puedo decir, le contest, t lo has visto, el
distingo que hago contigo .. .
-Est bien-, sigui, -pero ... pues ahora quiero que me
lo vuelva y es muy fcil lo que tiene que hacer, es decirme
su nombre y apelativo pa' anotarlo en esta lista y despus,
como usted no sabe firmar con su nombre, lo hace con
su huella digital, con su dedo pues . . .Como estoy
seguro de que puedo confiar en usted, le voy a explicar a
que me dedico, y cuando dijo lo ltimo volti pa' todos
lados y aluego sigui hablando y me dijo: -Escuche bien
Juanita, yo soy agente del Gobierno de la Repblica, soy
116
LA POLLA DE HERACLIO
agente del gobierno que encabeza el General Crdenas y
l nos mand, porque somos muchos, a los campos para
formar sindicatos de trabajadores, con la idea de que
en el momento que l de la orden, empiecen a luchar
por quedarse con la tierra que ellos mismos trabajan;
sabemos que esto no es fcil cuando cada quien jala por
su lado, pero si nos unimos, al dueo no le queda otra
cosa ms que aceptar... Como le digo, contamos con el
apoyo del Presidente Crdenas; aqu ya son muchos los
que se anotaron y estn decididos, pero faltan muchos
ms-... se call un momento mientras tomaba resuello,
-mire, yo s que no me voy a morir de viejo, yo s
que de sta no salgo, pero no lo hago por m, sino por
ustedes que nada tienen y que se van a morir de viejos,
sirviendo con su trabajo para que se hagan ms ricos los
terratenientes, es decir los dueos de las tierras. igame
bien, si yo desaparezco, no quiere decir que se acaba
todo, no, aqu hay cuatro camaradas que van a tomar mi
lugar y uno por uno van a llegar con usted y la seal ser
mo ves las carretas?, se lo digo porque usted nos va a
ayudar a convencer a los cortadores .. Usted va a pedirle
al mayordomo que quiere irse de zorra-.
. . .Oye, lo interrump, quin te dijo que yo serva
pa' eso? Y antes quin te dijo que te voy a ayudar? ..
.-Por sus nietos-, me lo dijo, -por ellos ... para que les
deje una parcela de diez hectreas, de la mejor tierra,
tierra que usted va a escoger, porque usted es de las
primeras que aparece en la lista-... La llegada de unos
carretoneros lo hizo que se fuera. Ya no lo volv a ver,
pero me afigur cul haba sido su fin, porque al tercer
da, vi unos chopilotes rumbo a la marisma y me acord
que el mayordomo me haba dicho cuando preguntaba
por Antonio: -All ve y pregntale a los pajarracos que
117
Cresencio Montoya Corts
si qu han dejado de ese cabrn. El temblor que sent
al ver la chopilotada, me arreci cuando la patrona me
dijo como aconsejndome: -Juanita, no se enrede, el
mayordomo ya est enterado, palabra por palabra, lo que
le dijo el comunista ese ...As que, sigui, -crtelo por su
bien y el de sus chamacos, crtelos inmediatamente, al
que va a venir a la tarde o maana, haga lo mismo con
todos, dgame, qu haran sus muchachitos sin usted.
Porque a como va Juanita, le va a servir de alimento a..
.esos que usted ya sabe-.
. . . Lo ultimo, me lo dijo haciendo un ademn hacia la
marisma. -El mayordomo-, sigui hablando, -sabe que
usted no tiene vela en el entierro, pero tambin sabe que
esos agitadores no la van a dejar de la cola. . .As que,
pinsela bien; maana viene el mayordomo a platicar
con usted, iAh y no se niegue a lo que le va a proponer-
.. . A como le caa a la tierra una lluvia de estrellas, as
me cay el recuerdo de todas las veces que he tenido que
salir corriendo, comenzando por mi pueblo y siguiendo
con Mazatln, Coyotitn, Culiacn y no se queda atrs,
la repentina salida de Navolato y ora de aqu...pero de
aqu pa' ande jalara?. crees t que esa nochi pegu los
ojos', pues di'onde, me di ms vueltas en la cama, que un
destorcedor en el mecate de un marrano. Toda mensa
me levant en la madrugada grande pa' poner lumbre
en los hornillos, pero cul sera mi sorpresa, all estaba
la patrona, siendo que yo la levantaba cuando ya tena
en el pollate su buena taza de caf, ora no, me dijo, ora
no Juanita, y no es por mi gusto. T sabes que si por
mi juera, no te dejara ir, por todo, eres muy trabajadora,
muy curiosa y siempre ests dispuesta; s que cuando
me voy, todo queda en buenas manos y lo ltimo lo
dijo jirimiqueando, Por qu Juanita? Por qu? Si todo
118
LA POLLA DE HERACLIO
marchaba tan bien .
. . . A eso de que empieza a calentar el Sol, me hizo
una sea la patrona y yo segu el movimiento de su
mano, hasta que mi mirada se top con los chopilotes
que volaban en rueda y volv a estremecerme cuando la
o que deca.
-Otro que no podr descansar en una santa sepultura;
qu ser de sus padres, de su mujer, de sus hijos, digo, si
los tena .
. . .Nos quedamos calladas por un buen rato, hasta
que ella me dijo, a la vez que me sealaba con un
movimiento de cabeza, ah te hablan y como yo saba de
quien se trataba, me di media vuelta y sin alzar la cabeza,
le dije: -A sus rdenes, seor mayordomo-. Me afiguro,
que a los que van a fusilar los desespera el momento
que hay entre iApunten! y ifuego! Lo digo porque a
m se me hizo eterno el tiempo en que aquel hombre
garraspiaba y tosa componindose el pecho. Y al final
empez diciendo:
-Oiga Juanita, yo no tengo nada contra usted, yo s
que usted es inocente aunque todo la acusa, sobre todo
la pltica que tuvo con el General Gaxiola, su regreso al
campo, cuando pudo quedarse en Navolato, con trabajo
seguro y bien pagado. Tal vez usted ser la nica que
ignora, digo, porque todos comentan que Gaxiola tiene
la idea de que los grandes latifundios sean repartidos en
ejidos, beneficiando primeramente a los peones de los
campos donde trabajan y que por eso, Gaxiola reparti
gran parte de sus terrenos a su peonada, para poner el
ejemplo. Y lo que la pierde, es el contacto que tuvo con
los rojillos esos, que lo mejor que pudieron hacer, fue
irse de aqu, porque los que quedan, no tardan en seguir
el mismo camino-...
119
Cresencio Montoya Corts
. . .Yo me di cuenta de que lo ltimo, lo dijo
temblndole la voz y que sin querer, volti rumbo a
la marisma, donde se miraban unos cuantos animales
volando, ya que los muchos estaban en tierra ...
-Como le digo-, sigui, -esto no es cosa ma y la orden
que tengo es de ponerla en manos de los guardias del
campo ... pero como no soy tan pinchi, ni tan malo y
menos con una mujer, he pensado mandarla a Culiacn
y que Dios la bendiga... no s cmo me vaya a ir por
eso, pero esa ya es mi bronca-... .Yapa) irse, le dijo a
la patrona que no se olvidara de darme el paquete y la
provisin pa) varios das .
. . . Cmo explicarle a mis plebes, cada vez, que ellos
me preguntaban por qu nos bamos; cmo decirles en
el predicamento en que me encontraba, con qu palabras
se los deca-, siendo tan bruta, -que me acusaban de algo
que yo no poda, y hasta la fecha, entender. No s si
los plebes entendieron por lo que estbamos pasando,
lo cierto fue que en todo el camino, no se pelearon, ni
hicieron preguntas y qu bueno, ya que esa calma me
sirvi pa) cavilar y echar un sueito, que me dur hasta
que el carretonero me despert pa) decirme que ya
viamos llegado. Se baj y se meti a la casa que tenamos
enfrente, luego sali, nos llam y aluego baj las poquitas
cosas que portbamos y las meti. Cuando volvi a
salir, vena acompaado de una mujer ya muy viejita,
que nos recibi como si ya nos conociera, nos llam por
el nombre a los tres y nos invit a cenar dicindonos:
-Psenle a lo barrido, sta es su casa, mientras quieran
quedarse aqu-. Mientras tanto, los plebillos se sentan
como chivo en un guaje con muchos ejotes. Yo rezaba
en silencio, agradeciendo a mi Diosito, que todava
tuviera en la tierra almas caritativas.
120
LA POLLA DE HERACL/0
... Doa Beln, as se nombraba la viejecita, result
ser a como me ajigur cuando la vi, muy buena, una
santa, que muy alueguito se encario con los cuates, en
particular con la nia que a sus pocos aos, era muy
vivilla. Al cuate le dijo que era el hombre de la casa,
pero que eso no lo liberaba de ayudar y a m me dej
la responsabilidad de la casa; me encontr con otra
Filomena que en paz descanse. Yo no saba por qu el
mayordomo nos mand con tanta confianza a esa casa.
Lo supe hasta el da que lleg y que sin pedir permiso
entr, como Juan por su casa, as dice el refrn y abraz
a doa Beln y despus le pregunt que si como nos
portbamos y al tener la respuesta de ique muy bien! me
dijo .. .
-Juanita, ella es mi madrina, pero primero fue mi
ta, es hermana de mi ap, a ella noms me dej ... me
dej ... mi Dios.- No pudo reprimir unas lgrimas y
terminamos llorando todos.
. . .En esa casa le sali el bigote a Pancho y a la
Lupe le crecieron las chichis y aunque hacindole la
lucha, no llegaba a los quince aos cuando ya tena el
cuerpecito bien formado . Lo de su edad, lo digo no
porque le llevara la cuenta, sino porque doa Beln le
hizo nmeros y a cada rato le deca: -Dos aos ms y a
festejar los quince aos de la muchachita de Culiacn-.
. . . Pero ... otra vez el pero. . . -como dice el dicho,
uno pone, Dios dispone y llega el diablo y todo lo descompone-
no se pudo cumplir el buen deseo de doa Beln y la
ilusin de la nia. Cuando faltaban unos meses, no
s cuntos, lleg una persona con la noticia de que
Pedro, el mayordomo, tena dos meses de que haba
desaparecido. -Yo bien saba-, dijo doa, -que no era
por su gusto el no venir y eso quiere decir-, continu,
121
Cresencio Montoya Corts
-que en cuanto lleg aqu, le pas lo que le pas- y como
lo buscbamos por todos lados, volvi a tomar la palabra
el que traiba la noticia, pos' el dueo del campo ya lo da
por muerto- . .A m se me qued la palabra en la boca, ya
que no me anim a hacer la pregunta que si no haban visto
chopilotes por el rumbo de la marisma, pero mejor me qued
callada. Doa Beln dur lo que dura el novenario,
ya que al da siguiente amaneci muerta. Haca falta
dinero pa' pagar el entierro y e dnde echar mano?. A
la mejor ests pensando en el paquete, pos' si, all estaba
y era algo as como cincuenta pesos, cundo se iba a
imaginar el mayordomo pa' lo que servira el dinero que
me regal y. .. otra vez nos dejaban solos las gentes que
nos queran y otra vez la misma pregunta, y ora pa' onde
jalamos?. Lo bueno fue que el dueo de la casa, por
cierto de buen comportamiento, cuando lleg me dijo:
No le estoy cobrando, pero pa' que sepa, se deben dos
meses de renta, pero entiendo por lo que est pasando,
pueden quedarse mientras que encuentran donde vivir.
. . . Como los muchachos y yo vivamos atenidos a
doa Beln, nunca se preocuparon por ensearse en
un oficio y como nos dbamos por bien pagados con
el amparo que nos daban, llegamos o mejor dicho
yo llegu a perderle importancia al dinero. As que
ora tenamos el resultado y no quedaba di'otra , al otro
da muy de maana, dej dormidos a los muchachos,
no les quise despertar porque pa' ellos todava era de
madrugada. As que me fui a recorrer el pueblo y
sin querer, cuando menos esperaba, me encontr con
una hilera de casitas pegadas una tras otra; mir a una
mujer muy pintarrajeada, me acord de las plebes que
se quedaron en Mazatln y por estar recordando, no me
daba cuenta de que me preguntaban: Qu se le ofrece?
122
LA POLLA DE HERACL/0
Y as sin pensarlo le contest, trabajo. Aquella mujer se
me qued viendo un buen rato y al fin me dijo: -Pero
ta, no se te hace que t ya no ests pa' estos trotes?-
Con todo y lo mensa que soy, entend de lo que se
trataba la respuesta y empec a caminar como la perra
que se comi el jabn, es decir, con la cola entre las
patas. Ya iba lejecitos, cuando o, -pist, pist, oye, ven-,
era la mujer que me hablaba para decirme: -Perdname,
no te quise ofender, pero si quieres trabajar, aqu tienes
trabajo, si t quieres. Yo les hablo a las muchachas y
les digo que t puedes lavar la ropa, porque me imagino
que sabes lavar-.
. . . Ya tena trabajo y los primeros das, pareca loca con
el tambiachi al hombro, cruzando por todo el pueblo,
pero no fue slo eso lo que me oblig a buscar casa, sino
que quera desocuparle su casa al hombre, que tan bien
se haba portado. Slo el que no busca no halla. Aluego
me top con una casita que estaba por el rumbo donde
estn las tamboras, no estaba lejos del trabajo, bueno,
adonde recoga y llevaba la ropa. Tambin tena cerca
el panten donde estaba mi'ja, aunque lo ltimo de nada
me sirvi, ya que un da me fui sola, pero qu ganaba, no
se leer y no di con la sepultura de mi'ja. Eso por un lado
y por otro, no poda convidar a los plebes, que pretesto
les pona, ellos no saban nada. De chicos no les dije
nada, por lo que t quieras y ora de grandes, qu ganaba,
iN ada!. As que la dej de ese tamao, aunque te digo,
el recuerdo sigue aqu, dentro, muy dentro, all est y
nada ni nadie lo puede borrar.
-Ai la llevbamos, Pancho segua de flojo, no le daba
por buscar trabajo y lo peor, es que le dio por la tomada
y yo la muy alcahueta, no noms le daba dinero, sino
que lleg el da en que por sus exigencias tambin se la
123
Cresencio Montoya Corts
compraba y se la llevaba hasta onde estaba acostado. Yo
creo que no slo era alcahueta, sino pendeja y t, cmo
la miras?. En cuanto a la Lupe, tambin le compraba sus
cosas, vestidos y todo lo que una mujer joven y bonita,
porque era bonita la condenada muchacha, necesita.
Me estra que haca mucho tiempo no me peda dinero
y tampoco me peda que le trajera algo. Eso s me di
cuenta que se pona ropa nueva, zapatos y otras cosas
que yo no le compraba y todava ms, miraba que los
vestidos que usaba eran muy curritos, muy entallados
y le figuraban el cuerpo tal como si no trajera nada
encima. A ella no le pregunt nada, pero a Pancho s.
-iOye Pancho! ya viste a tu hermana cmo se viste? y
no es con lo que le compro, fijate , tiene muchos zapatos
y casi no se la lleva en la casa y cuando le pregunto que
si porque no viene en toda la noche, me contesta que
est en la casa de su amiga, esa que a veces viene y se
queda algunas noches y pues se lo creo, como su amiga
tambin se queda aqu, pues no es nada malo que ella se
quede a dormir en su casa-...
-Mira ma', me grit Pancho, no te hagas la que no
sabes. iLa Lupe anda de puta! T no la miras en el
bule a donde vas, porque ellas es puta de ricos, de esos
que tienen pa' pagar el hotel-.. .
. . . iDios mo!-, grit, _Porqu me pasan todas estas
cosas a m?-.. .No te voy a contar con moos lo que pas
aquel da, pero si que me revolqu de dolor y amargura,
tambin qu no me pas en la noche la acusacin
que me haca Pancho, se repeta lo del Tambor, en el
sentido de que yo tena qu saber a lo que se dedicaba
la Lupe, as que por mi ignorancia yo era culpable; all
por no conocer el mar, aqu por lo de la Lupe. Qu
me quedaba?, correrla? No, Gritarle maldiciones?
124
LA POLLA DE HERACL/0
Tampoco, lo que haca era rogarle a Dios que no saliera
panzona, para que no echara al mundo hijos que no iba
a poder atender-. Primero fueron unos das en que no
sabamos nada de ella, despus semanas que se volvieron
meses y luego aos, muchos aos. No s por qu, pero
yo sent su ausencia despus del ao cumplido de no
verla, ya que antes, yo me haca tonta porque no era otra
cosa y lo digo porque me ilusionaba que cualquier chico
rato llegara. Y entonces s, me sent sola porque ... con
Pancho no contaba, a l le lleg el amor y un da se fue al
burdel y le llam la atencin una de las muchachas. Yo
si le creo que no saba que cobraban maquila, porque mi
Pancho nunca haba sabido lo que era tener una mujer
me entiendes? ... y cuando termin el trabajo la dama,
pues le exigi la paga y el Pancho le dijo . ..
_Cul paga?, Qu no es por amor?.
-iQu amor ni que tu chin . . .o pagas o te mando al
bote!. No hubo lucha y cuando lo llevaban los polis, les
gritaba ...
-No sean desgraciadas, yo soy hijo de la mujer que les
lava y plancha.
. . .Por eso lo supe, porque al llegar a la maana
siguiente, la primera que me encontr, me dijo:
-Oye Juanita, creo que tu hijo est en el bote ...
. . .y me cont lo que sucedi y pues no me qued
di' otra, ms que buscar a la muchacha pa' rogarle que
fuera a perdonar al Pancho y que yo le pagara con
planchadas. As lo hizo y despus le qued la fama al
Pancho de padrote, ya que decan que las usaba, a las
mujeres, les pegaba y no les pagaba y todava lo sacaban
del bote. No es cierto, ya que Pancho nunca volvi y
como luego dicen, ni por la feria. No creas que se me
olvidaba la Lupe. Eso s, volvi despus de los cinco
125
Cresencio Montoya Corts
aos, Quieres saber por qu lo digo? Fjate bien, lo
poco que s contar, lo hago con los dedos de una mano.
Estir la zurda y dijo: -Uno-, y me lo enganch con el
mismo dedo de la mano derecha y as me la llev hasta
que los enganch todos, hasta que son cinco -y como
quiero seguir, pero como desaparto las manos y es all
donde pierdo la cuenta y me queda la flojera por volver
a empezar, porque voy donde mismo. Por eso te digo,
que la Lupe volvi despus de cinco aos y hubieras
visto el teatrito que hizo cuando lleg. Te lo cuento con
pelos y seales. . Precisamente esa maana me qued
un rato ms en la casa, ya que a Pancho se le puso que
aparte de dejarle hecho el desayuno, tambin le dejara
la comida, porque pa' l, era mucha batalla cocinar...
Bueno, en eso estaba, cuando o que un carro se paraba
en el mero enfrente de mi casa y como no esperaba a
nadie, ni me mortific saber de quin se trataba. Al
ratito se oy un ivete a la chingada! y un momento
despus entr una mujer que la mera verda' pa' mi era
una desconocida y me espet casi en la cara ...
_Qu, no me conoce?
... iAhi si, si, por la voz me di cuenta que era mi Lupe
y me fui con los brazos abiertos pa' abrazarla, pero ella
me esquiv y lo que hizo, fue dejar en el suelo, un nio
que traiba en el brazo y una mochila en la otra. Despus
entr una nia caminando agarrada de la pared.
-iEsto no ha cambiado nada!. iTodo sigue igual! Y al
mantenido de Pancho lo encuentro acostado donde lo
dej ... Se acerc a la cama de Pancho, lo arrempuj, se
acost y al minuto estaba roncando- .
. . .Como yo no poda fallar al trabajo, me fui y como
por cosa del diablo, ese da hubo ms trapos que lavar
y ai tienes que llegu ya oscurito. Al entrar, que miro
126
LA POLLA DE HERACL/0
acurrucados a los dos nios y a Pancho borracho como
de costumbre, pero tambin a la Lupe y con un seor
cigarro en la boca; a las muchachas les ped permiso
pa' no ir ese da, pa'tender o mejor dicho, pa' platicar
con la Lupe, esperanzada a que me dijera el por qu
de su lejana, pa' decirle que me perdonara si yo tena
la culpa, que me dijera en qu o por qu le fall. Ya
por la madrugada me despert el llantito del nio.
iPobres criaturas!, Los acurruqu conmigo y esper
a que allanara, pa' hacerles de comer. Tragaron como
desesperados, estaban tan chamagosos que daban lstima;
los ba y al buscar su ropa, me encuentro con la
novedad de que no tenan y rapidito me puse a lavarles
la que les quit, mientras, que anduvieran peladitos,
pero eso de que anduvieran, noms es por un decir,
porque la nia apenas daba paso y el mocoso, pues no
sala de la dieta todava. Ya que le lav la ropa, me puse
a secarla con la plancha y a chantrselas de nuevo.
. . . Como nunca lo haca, me sorprendi Pancho
cuando se levant, porque se levant muy risueo y
me puso el brazo en mi hombro, dicindome: _Cmo
amaneci la mam ms buena del mundo?- -Y ora t,
qu te trais--, le dije medio mosquiada. -Nada-, me
contest, -lo que digo es que usted tiene suerte este da,
ya que la Lupe me dijo anochi que ora ella va a poner la
tomadera ... pero hay un problemita ... no tiene dinero y
me dijo que si le poda prestar pa'l rato-. -Ya saba que
tus arrumacos me costaran caro y como quera llevar la
fiesta en paz, le di el dinero ...
-Prese un tantito-, me dijo Pancho, -aqu falta, porque
la Lupe quiere botella, dice que anochi tom cerveza
porque no haba ms y acurdese de que ella le va a
pagar el dinero-.
127
Cresencio Montoya Corts
...Al medio da lleg una de las muchachas, de'sas
que les decan vedette, con un vestido pa' que le subiera
la bastilla, quesque se le haca muy largo, icuallargo!, si
era una zapetita que no le bajaba del ombligo ni una
cuarta de mi mano. No se lo dije, noms lo pens, pa'
que quiere el vestido, si en cuanto comienza a bailar se
lo quita, pero all ella. En eso sali la Lupe del cuarto y
cul sera la sorpresa y la alegra de la muchacha cuando
la vi, corri y la abraz dicindole:
-T aqu, Mara de los ngeles, cundo saliste del
bote?, iQu gusto me da verte! Yo siempre dije que
no tenas que pasar encerrada, mientras que tu pinche
padrote la gozaba; porque debiste de haber sabido que
los piquetes que le diste noms fueron entre cuero y
carne, se los hubieras metido hasta el puo, pa' que se
muriera, pa' lo que te serva a ti-.
. . .Sin dejar de hablar, volti cuando Pancho sala con
la botella de vino y se volvi con la Lupe pa' decirle: -De
plano, t no tiene lucha, sigues arrastrando con padrotes
y ahora ste, te sali fino el cabrn, porque toma botella-
Fa' ese entonces yo termin con la costura y se la di y
como si fuera eso lo que esperaba, la tom en sus manos
y se dirigi a la puerta a la vez que me deca:
-Apntemelo- y mirando a la Lupe le dijo: -No lo
hagas por ti, sino por tus plebes, que ya tienen bastante
con haber nacido en la crcel-.
-No creas nada de lo que oste-, me dijo la Lupe a
manera de aclaracin, --esa puta me confunde; te
fijaste?, ni mi nombre supo-.
. . . A esas alturas ya no me importaba si me daba o
no explicaciones, ni tampoco ella quera darlas, porque
en cuanto me dijo aquello, se metieron al cuarto ella y
Pancho a seguir bebiendo. Cuando regres al siguiente
128
LA POLLA DE HERACL/0
da, me encontr a Pancho solo y sin preguntarle nada,
me dijo que la Lupe se haba ido pa 1 no se onde y en tres o
cuatro das volva.
_Volvi?, Volvi madre. Tambin me dijo que l se
iba a ir pa Empalme-, nunca supe qu rumbo tena ese
1
lugar, quesque pa 1 engancharse pa 1l otro lado, que all
pagaban con dlares. A como l era, no le cre la hablada,
pero la cumpli porque cuando volv, ya no estaban ni
l, ni sus cosas. A la Lupe, la he visto desde entonces un
ratito noms y fue cuando lleg con unos cambios pa 1
sus hijos. Cuando se los puso, el nio pareca torero, el
pantaln le quedaba a media canilla y la camisa de plano
no le entr. El vestido de la nia, le qued como blusa,
no le tapaba nada y como yo le dije: -Perombre hija,
apenas se puede creer que no sepas lo que tienes y eso
fue suficiente pa' enojarse y salir echando maldiciones.
. .y ya no ha vuelto. Cuando Pancho regres, traiba
mujercita con tres chamacos, que asegn mis cuentas,
no eran hijos de l, pero l me asegur que si, no haba
nada que alegar, adems yo no era nadie pa 1alegar, pero
sigui igual, el trabajo lo enrronchaba y ai tienes que
yo segua siendo la burra de las botas. Despus de unos
das de su llegada, not que al pardiar, salan Pancho y la
mujer y me decan que iban con unos parientes de ella,
que me durmiera ya que regresaran tarde. Tambin
not que movan dinero, eso s, no eran egostas, porque
compartan con mis chamacos, igual que con los de
ellos, los motivos cambiaban, que al cine, que a ver las
estrellas, que a cenar al centro. Una nochi, Pancho tom
de ms y se salieron, asegn yo porque vi unos bultos en
la cama, pero al rato, o entre dormida y despierta unos
ruidos, como pasos de nagual, as rapiditos y o tambin
el rechinido de la puerta y pens que sera alguno de
129
Cresencio Montoya Corts
ellos, que iba al servicio, ya que estaba en el fondo del
solar. Lo que te cuento, se repiti por muchos das,
hasta que una madrugada que me levant pa' hacer todo
y poder irme a trabajar, porque no cambi nada en el
trabajo de la casa, es cierto que compraban o me daban
dinero pa' que yo lo hiciera, pero noms le pegu una
ojiada a donde dorman y mir un solo bulto, pens que
l o ella se haban ido al servicio, ai qued todo y yo me
fui. Como yo tena que pasar por la cuartera del burdel,
pa ' llegar al lavadero que estaba en el ltimo rincn,
que me topo con una mujer que al verme se jondi pa'los
botes de basura y mir como que se cay, as lo cre, me
acomed a levantarla creyendo que era una borrachita
amanecida, pero cuando vio mis intenciones, solita se
alevant sacudindose el poco vestido que portaba, peg
un resoplido y le pic pa' otro lado. 'No te voy a decir
lo que pens en ese momento, porque no pens nada,
ya lo haba pensado mucho tiempo. Cuando de regreso
me encontr a Pancho en la casa, cosa rara, ino estaba
tomando! Y a las primeras me dice: -Am, quiero que
sepa que mi vieja trabaja... trabaja en lo mismo que la
Lupe y quiero que sepa tambin, que sus chamacos no
son mis hijos ...y pos ' yo sabiendo lo que haca, me
convino y pues me junt con ella-...
. . .No me des explicaciones, hijo-, le dije, -las madres
no tenemos por qu reprochar o impedir lo que los hijos
hacen, menos cuando creen que lo que hacen est bien .
. . No se preocupe mi'jo que yo no se lo tomo a mal,
ndele vaya a dormir-, se lo dije dndole una palmiada en
la cara. En la nochi me acord de lo que pas cundo fue la
primera vez con una mujer, que fue cuando le pusieron
Pancho el padrote. Pas el tiempo, pero antes te digo
que los pleitos de palabra y de manos se repetan muy
130
LA POLLA DE HERACL/0
seguido. Una maanita, cuando me dispona a irme al
trabajo, vi que aquella mujer entr como alma que lleva
el diablo, junt sus pertenencias, despert a sus tres
chamacos y cuando iba de salida me dijo ... -a su hijo
le sali lo macho, anoche lleg y empez a cobrar celos,
me dio una sarta de chingazos y remat con mi cliente,
y tambin a ello dej como a Santo Cristo: Yo ya no lo
aguanto ms, me voy... y si quiere verlo, vaya a verlo a
la crcel-. Pos' pobre Pancho, l saba a lo que le tiraba,
pa' que se hace ora. Eso lo dije pa'mi sola, porque la
mujer se haba ido ya .
. . . Como en las casa en que vivamos nos la pidieron
porque iban a hacer un edificio de apartamentos,
tuvimos que buscar otra, y como nos corrieron a todos
los vecinos, pos' con quin dejaba mi nuevo domicilio,
por aquello que llegaran la Lupe o el Pancho. No se
cmo tomarlo, si como una jugarreta del destino o una
orden del cielo, ya que de tanto ir de una casa a otra,
llegu al mismo cuartito que estaba pegado al pantin,
donde viviera con mi]a Melitona. Digo orden, pa'que
contarle a mis etos la historia de mi]a, de quien ellos
dependan; le di muchas vueltas y al fin me anim y
como los plebes ya estaban cachorritos me entendieron,
les platiqu que ellos no eran mis hijos, que yo no los
haba parido, pues .. que yo no haba parido ni a su to
Pancho, ni a su mam Lupe, que yo noms tuve una hija
y que ella fue la mam de su to y de su mam, que ella
muri pa' que vinieran sus hijos, que su mam Lupe se
haba ido al cielo y que desde all los miraba .. .y mucho
ms ... Me sent como cuando alguien sale de debajo
de un rbol que lo apachurr en la cada. Aquello que
me apretaba en el pecho ya no lo senta, lo que s sent
fue no habrselo dicho a los cuates cuando estaban en la
131
Cresencio Montoya Corts
edad de estos, tal vez mi vida interior, la que llevo aqu
adentrito, hubiera sido distinta. En esa casa estbamos
cuando nos cay Pancho con otra mujer, la que t
conoces y los plebitos esos que miras all. El gerito,
tiene la misma cara de Melitn, fijate hasta donde vino
a salir la sangre; Melitona sac en los ojos y el color a
su pap, pero en el carcter noms no. De esa casa nos
vinimos pa 'ca y lo dems pos'ya t lo sabes, as que no
tiene caso que te lo platique . .. Oye, volviendo a lo del
carcter y viendo que Manuel quiere ser polica, pero
con las maas, creo que no o a lo mejor eso le ayuda,
ja, ja, ja. La otra no le perdi patada a su madre, a la
de ella, ja, ja, ja, en todo sali alebrestada , con el ojo
muy vivo, sabr Dios en qu va a parar. A veces me
pregunto quin es el culpable de que mi familia sean
malas reces. Primero le ech la culpa al que embaraz
a miJa , ipero, no!, la Melitona por las pruebas que di,
llevaba el mismo camino, entonces, creo que va mas
atrs la sangre, en cuanto a Melitn y a su familia, iNi
pensarlo!, yo los conoc como a la palma de mi mano .
. .Oye, no ser yo la que traiba la malura metida y que
tanto trajineo no se pudo desarrollar, ja, ja, ja. En cuanto
a buscar al culpable de mi trajineo, tengo a tres en la lista:
Heraclio es el primero, cmo se le fue a ocurrir llegar
a mi fiesta?, pero qu iba a hacer l; las alazanas que me
regal Heraclio y la mndiga polla avada, sa si que fue la
culpable, porque si no se hubiera aparecido, Heraclio no
viera tenido motivo pa' insistir en dejarme las alazanas,
ya que mi tata lo haba convencido de que no era causa
pa' aceptarlas, pero cuando apareci la polla, Heraclio se
agarr de ella, pa' salirse con su antojo ... -
_T crees que alguien se acuerde de La Polla de
Heraclio? Alguien por all en las rancheras que rodeaban
132
LA POLLA DE HERACL/0
a mi pueblo, T lo crees? se acordar alguien? ... -
-Mire doa Juanita, con su permiso voy a hablar para
decirle que usted me ha prohibido terminantemente
que la interrumpa, no puedo hablar-.
. . .Djate de pendejadas y contesta mi pregunta .. .-
-Creo doa Juanita, que La Polla de Heraclio, nunca se
va a olvidar, porque los que la conocieron a usted, lo
ms seguro es que ya hayan muerto, a no ser que fueran
talistes como usted y como la polla est muy ligada a
Heraclio y l sigue vivo en la leyenda del pueblo y pues
como cuando los ancianos les narran a sus nietos que
conocieron al famoso Heraclio Berna!, pues tambin les
cuentan de sus mujeres y al hablar de sus mujeres pues
ah meten a La Polla . .. -
... Esprate tantito-, interrumpe doa Juanita. -De
donde sacas que yo fui vieja de Heraclio? ... -
-iNo! si yo no digo que usted fue su mujer, lo dijo la
gente y eso usted lo escuch ... -
.. . Bueno, una cosa es una cosa y otra cosa es otra, que
quede claro-.
-Como le deca doa Juanita, las leyendas se van
convirtiendo en verdad; las mentiras, cuando pasan
de los padres a los hijos forman una cadena que con el
tiempo se va convirtiendo en leyenda. Por eso le digo
doa Juanita, que all por el rumbo de su rancho, La
Polla sigue viva, vea usted, cmo lo supo Mr. Charles?
Cmo lo supo el maistrito? Pues as como le digo. Pero
bueno, si usted me autoriza a que se la cuente a mis
nietos , yo lo hago . ..Ahora bien, si llegado el momento
pudiera escribir un libro con todo lo que me cont . .. -
. . .Y los agregadillos que t le pongas .. -
-Entonces, si uno solo lo lee, la historia de La Polla de
Heraclio, la conocern tambin ac abajo ... -
133
Cresencio Montoya Corts
... iHaz lo que quieras! Que al fin y al cabo t me has
brindado ms consideraciones que todos los cabrones y
cabronas que yo cri o crees que se me olvida el pastel?
No, mi)ito, eso no se me olvidar nunca, despus de
aquella fiesta ni se haban acordado de mi da y iT lo
hiciste! Y no te ras, que al rato que me vers llorar.. .y
pa' que me espero al rato si ya estoy chillando-.
Yo aprovech el momento para desgarrar el nudo
que tena en la garganta, el cual se me fue formando
mientras ella me haca partcipe de los sufrimientos
vividos durante cien aos. Lloramos los dos . . ., los
cuatro, porque los hijos de Pancho, al ver llorar a su
mam ]uanita, tambin lo hicieron .. .
134
LA POLLA DE HERACLIO
SU LTIMA ESCAPADA.
COMO SIEMPRE, SIN DESPEDIRSE
DE NADIE.
2 de Noviembre de 1973
e on un ramo de gladiolas, entre las cuales se
dejaba ver un par de claveles rojos: uno rojo,
con un rojo prpura, mientras que el otro era
de color matizado; el color de stos contrastan con lo
blanco, amarillo y lila de aquellas. Atada al ramo una
tarjeta de imprenta donde se dejaba ver una yuxtaposicin
de una carita morena tocada por un par de trenzas, que
descansaba en el cuerpo de una polla; al pie de sta, se
lea: "iFelicidadesi", adems con la viva esperanza de
encontrar a doaJuanita, llegu ante la puerta de aquella
casa, donde escuch de viva voz una historia que ese
da cumpla ciento un aos de haberse iniciado. No se
cunto tiempo transcurri entre el mo- mento en que
llegu y me decid a tocar, lo cierto es que durante ese
lapso pas por mi mente todo lo que haba sucedido:
desde que termin el relato y mi salida al estilo de doa
Juanita. .. .. No haban pasado cuarenta y ocho horas de
haber declarado doa Juanita, que ya no tena nada de
que hablar de sus andancias por la vida, por los caminos
del seor.
Por fortuna, si me es valedera la expresin, siempre
135
Cresencio Montoya Corts
transcriba lo ms pronto que me fuera posible lo que
se haba grabado, por una sencilla razn, islo tena un
carrete!, y esto sirvi para cumplir la palabra dada, para
poder publicar llegado el momento; de lo contrario,
un vejete con carcter agrio y destemplado lo hubiera
echado a perder. El da que para m fue el ltimo, ya
que perd el ttulo de husped de aquella honorable
casa, lleg un individuo, que por fortuna y otra vez
me valga, hecho una fiera buscndome con pistola en
mano, quesque para matarme. As me lo dijo la vecina
de enfrente, porque yo era un hijo de la . . . y de paso,
un mala paga. Ambos conceptos muy justificados: El
primero, por burlarme, segn l, al no corresponder
a los sentimientos amatorios de una mujer entrada en
aos y en carnes, que no desaprovechaba el momento
y ocasin para manifestrmelos y que precisamente
comparta con nosotros la misma casa, pero lo peor para
m, es que era hija de aquel hombre.
_Qye, Chencho!-, me dijo un da doa Juanita, -t
sufres porque quieres, digo porque lo que se mira no
se pregunta; qu te cuesta, una firmita y ya estuvo, te
conviertes en el dueo de la casa y de coleada me bajas
la renta, ja, ja, ja. Mira, en los aos quin se fija y por
lo gordita, pues te ahorras la cobija en tiempo de fro,
ja, ja, ja, indale! si no es ora cundo?-. El segundo
concepto era de mayor razn: No tena dinero, cierto,
pero tambin eran pinchadas del viejo, fijarse por diez
meses que me haba atrasado con el pago de la renta.
Como no me encontr, consider que estaba en todo su
derecho de confiscar mis pertenencias, como abono por
la deuda de la renta y lo otro, pues se arreglara cuando
me encontrara en buen terreno. Entre los objetos, iba la
grabadora y el primer tomo del capital de Carlos Marx,
136
LA POLLA DE HERACL/0
que me haban prestado en la biblioteca de la Escuela
de Economa. A mi regreso y antes de que lograra
introducir la llave en la cerradura, sent un tirn por el
hombro a la vez que escuchaba un grito de miedo que
me hizo buscar su origen.
_Qu ests haciendo aqu? iVete!, que ah adentro
est el viejo ese y te quiere matar; Ya le cont su hija
que t te res de ella y parece que le puso cola, porque el
viejo anda que no lo calienta ni el sol del mes de mayo
Yo, que no saba de la magnitud del problema, le dije que
no haba motivo por tanto argende, pero estaba muy
equivocado, porque siguiendo la mirada de terror de mi
vecina, a quien estaba a punto de salrsele sus ojos de
las cuencas, me encontr con la figura de mi buscador,
el individuo que empuaba una pistola que por el hoyo
que se le miraba, ms pareca el del can que est en la
plazuela lvaro Obregn. Parafraseando a doa Juanita
con el Qu hago Dios mo?, porque senta un lastre
que me inmovilizaba y mientras mi potencial matador
me daba los motivos de su proceder, vi que la tercera en
discordia se echaba encima materialmente del vengador
de su honor, mientras me gritaba: -iVete! iVete!- y
como yo no haca el intento de iniciar mi huida, que
me vuelve a gritar: -iQue te vayas!, te digo, aunque seas
un desgraciado, no quiero que te maten, iVete!- y antes
de que se conjugara el odio que sin motivo me tena
ella y el coraje del viejo, puse toda la esperanza de mi
salvacin en mis piernas, sin despedirme de nadie ) sin
voltear para atrs me perd por las calles citadinas.
Recordando aquel pasaje de mi vida, toqu una vez y
inada! Y al mucho insistir y cuando tena las esperanzas
perdidas y me dispona a retirarme, se abri, mejor
dicho se medio abri la puerta por donde asomaba
137
Cresencio Montoya Corts
un rostro de muy mala catadura, aprectac10n que se
confirm cuando aquella persona me pregunt: _A
quin busca?- Y sin darme oportunidad de responderle,
volvi a gritarme: -iVyase a la chingada!-, cerrando
la puerta. . .Volv la cara al escuchar una voz que me
preguntaba:
-Chencho, dichosos los ojos que te miran-, esto me lo
dijo la ex-vecina de enfrente, - qu vienes a buscar?
doa Juanita? erdad?, mira, aqu tengo anotada la
nueva direccin, me la dej la nieta, por si se ofreca y
mira que s-.
Le agradec su atencin y me fui en bsqueda de mi
objetivo, no estaba lejos, noms pasando la loma rumbo
a Sanalona. Llegu y toque y me contestaron que no
viva all, pero que me daran su nuevo domicilio. Por
fin llegu a una casa, si se le puede llamar casa, de
lmina de cartn; sus medidas no pasaban de un cuatro
por cuatro, al fondo se miraba una sombra que serva de
lavadero y pegado un tucurucho que usaban como bao
y servicio. Inmerso en los recuerdos, me sorprendi la
voz de una joven mujer que me preguntaba: - A quien
busca?
-A doaJuanita-, le contest enseguida
-ms su familiar? -, me volvi a interpelar,
- Si, soy su familiar. . .
_y hasta ahora llega?-, esto lo dijo con un tono de
reproche.
- Si, hasta ahora llego ... le constest.
-Pues llega muy tarde-, remat, -porque ella, hace casi
el mes de que muri-.
_Muri?, y cmo fue eso?-, le pregunt, ya una vez
repuesto de la impresin
-iAy oiga!, pues en la peor de las miserias y deje usted
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LA POLLA DE HERACL/0
eso, abandonada, noms con lo poco que le pudimos
echar la mano ... iPobre doita!-
-Mire-, le dije, -en realidad yo fui- ... y le cont cmo
y donde haba conocido a doa Juanita, entonces mir
que aquella expresin de yo acuso, se torn ms amable.
-Oiga y Pancho y los dems, dnde estn? ...
-Aqu no lleg ningn Pancho que yo sepa, venan con
doa Juanita, un Manuel y una muchacha que nunca
supimos como se llamaba, porque doita, siempre que
le hablaba le deca mi)ita . .. -
-Y dnde estn ellos?-
-Pues la muchacha desde que lleg, se fue con el
marido de mi prima y ya no ha vuelto; desde que lleg
andaba de birrionda y calienta-lonchis y el Manuel, pues
ese est en el panten ..
-Y eso cmo sucedi?
-Primero lo agarraron por una muerte que le achacaron
y se lo llevaron pa' la grande y har cosa de un mes y
medio que sali retratado en el peridico y deca que
en un enfrentamiento entre los mismo internos, result
muerto, no s cmo lo supo doaJuanita, porque noso-
tros se lo ocultamos, pero ella tuvo que saberlo, porque
desde ese da, ya no quiso comer y a puro llorar se la
llevaba. Cuando cay de veras enferma, le avisamos a
la Cruz Roja y que ms al rato, que ya maana, pero
nunca vinieron. La ltima noche pasamos cuidndola
y en la madrugada que nos vinimos todava resollaba,
pero al ir muy de maana ya la encontramos fra, ya
se haba muerto. Llamamos a la polica, vinieron y
nos preguntaron en fea forma y por poco nos llevan
detenidos. Preguntaron su nombre completo y pues les
dijimos que slo la conocamos como doaJuanita y su
apellido que noms no ...
139
Cresencio Montoya Corts
_su apellido?, era cierto, cul era su apellido, nunca lo
mencion y yo nunca se lo pregunt.
-Y se la llevaron. Aparte de su recuerdo, nos qued
una cuentecita en la botica, sesenta o sesenta y cinco
pesos.
Cierto fue que no lo tom como un cobro, no obstante
y en aras de la amistad sincera que doa Juanita me
brind y como un acto de desagravio a su memoria,
puse esos pesos en manos de aquella buena mujer que
vel los ltimos das de ella, de Doa ]uanita, La polla de
Heraclio, La Zorra.
-Al abordar el camin que me llevara al centro, me
llam la atencin una joven seora, cuando me dijo.
onomstico o cumpleaos de su mam?, porque para
nadie ms puede ser ese ramo tan bonito.
-Si-. le contest, -para mi madre-, y hasta entonces
me percat de que an conservaba el ramillete que
yo mismo escog: gladiolas y claveles pidindoles que
las colocaran tal y como estaban, porque eran para mi
madre; para Mima' Juanita.
-Acud a los lugares donde podan darme informacin
y lo nico que logr saber, fue que una mujer con el
alias de ]uanita, como de noventa aos, casi cientouno
me dije a m mismo, haba muerto el da doce de octu-
bre del ao que corre, por inanicin. Que su cadver en
estado de rigidez, fue encontrado por una vecina que
se neg a proporcionar sus generales; que el C. Agente
del Ministerio Pblico adscrito. . .al ser declarado,
manifest: que el levantamiento del cuerpo, se llev a cabo
con la presencia de la ya citada vecina, la cual declar que la
occisa viva en el total abandono de los que segn ella, eran sus
familiares ...
Aquel merolico oficioso sigui hablando, pero el
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LA POLLA DE HERACL/0
dolor que laceraba mi pecho, mi corazn, mi todo, me
impidi que siguiera oyendo. Con un Gracias y un Con
permiso, sal de aquel lugar, repitindome, fue inhumada
en la fosa comn ... fue inhumada en ... Una banca
de la plazuela Obregn se atraves en mi camino me
sirvi para reforzar mis pensamientos y tranquilizar mis
sentimientos, en tanto que mi mirada, mecnicamente
se topaba con una rascalera que se llamaba Las Paraguas
o las sombrillas que al final vienen sirviendo pa' lo
mismo, pero ni su nombre ni el movimiento de clientes
y empleados me llamaba la atencin; no, ms bien, era el
lugar donde se ubicaba. Me imagin que all pudo ser
el lugar de reunin de las carretas que llevaron a doa
Juanita a los campos tomateros, all donde ella vivi la
poca ms feliz de su vida y no es que me lo hubiera
dicho, no, sino que al relatarme ese pasaje, aflor en su
rostro una tenue sonrisa en sus labios y se vislumbr
en sus ojos el remanso de su mirada. Un ptalo de
gladiola blanca se desprendi y el viento, que an era de
noviembre pero que pareca del invierno, lo arrastr sin
dificultad, llevndolo a escasos dos metros hacia mi lado
izquierdo, lado cora dira doa Juanita; lo observ por
algunos instantes y al levantar la vista me encontr con
la escalinata que lleva al atrio de Catedral, la nica iglesia
que haba en Culiacn, segn doa Juanita; me dirig
hacia ella por la puerta lateral y cuando me encontraba
en el umbral, se origin en el yo que llevo dentro una
lucha cuya causa la motiv la decisin de entrar o no a la
iglesia: Algo me deca si entras traicionas el recuerdo de ella,
isi, de ella! a quien se le neg el acceso a ese lugar y mientras
que el otro yo me invitaba a que entrara y llegara hasta el
altar. Opt por lo segundo pero no pude llegar al pie del
altar, porque me lo impidi una monja, pinginita para
141
Cresencio Montoya Corts
doaJuanita, quien me pidi con mucha amabilidad el
ramo, preguntndome que si a quien se lo ofreca. Estar
en aquel lugar me provoc una sensacin de tranquilidad,
como si mi kilaje pesara menos, como si se me hubiese
cado una venda que me impeda ver, mirar. iQu
irnicas!, murmur para mis adentros, son las normas
que rigen el hacer religioso, normas prohibitivas, que
en lugar de acercar, alejan a los que caen en el pecado
y record tambin que a ella nunca le fue permitido
adorar a su Diosito, como lo deca, en su nicho; primero
porque la prohibicin fue dicha con todas sus letras por
un ministro del seor: T no puedes entrar a la casa de
Dios, porque vives en pecado. Tena acaso la culpa de
que nadie la hubiera encausado por el camino que lleva
al reencuentro con Dios? Ni siquiera esas monjitas que
se le atravesaron en su vida, Tena acaso la culpa de no
haber sido bautizada en tiempo y forma?, ms en forma
que tiempo. Ironas, porque mientras a ella le negaban
el blsamo de la reconciliacin con el dador de la vida, a
mi se me permiti la entrada a lugar donde il!, si, il!,
a quien yo le niego la existencia, tiene su morada aqu
en la tierra. Pos mi mirada en unos nichos en donde
descansan unos ngeles, pero instintivamente la regres,
porque cre ver el rostro de ella que me deca: Ya estoy
con l, a su lado, en su reino; ya beb de sus manos el cliz de la
vida eterna . .. con un grito que logr reprimir, dije: Es su
voz, pero no es ella la que habla ........ .
De mi estado de tranquilidad, pas al desasosiego, a
la incomodidad y repetidamente cerr y abr los ojos y
sin que me importara que me vieran, me pellizcaba y lo
volva a hacer y en ese trance estaba, cuando la misma
monja se me acerc y me dijo: Hermano, iest operando en
ti la presencia de Dios Nuestro Seor!. Como si esperara a
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LA POLLA DE HERACL/0
or aquello, me incorpor para salir y al hacerlo, me di
cuenta de que haba estado hincado, cunto tiempo?
No lo supe. Sal y mis pasos se encaminaron hacia
el edificio donde Ma'}uanita estuvo presa, acusada
impunemente por una Sierva del Seor. Martill de
nuevo en mi cerebro la palabra irona, que desapareci
para que tomaran forma las ltimas palabras, aquellas
que dije cuando sal del ministerio pblico: Fue
inhumada en la fosa comn. La asociacin de las palabras
me sirvieron para hacer una reflexin a propsito. No
fue suficiente el valor que representaban, convertidas a
dinero legal, las cinco alazanas de oro, para cubrir el costo
de un atad y una sepultura para que La polla de Heraclio,
descansara como vivi, prcticamente iSola! S, como
ella deca: Solita y mi alma,
... Que La polla de Heraclio y todos aquellos que ella
tanto quiso y que le dieron dolor y le causaron lgrimas
al adelantrsele en el viaje sin retorno, descansen en
paz ...
Que as sea.
143
IN DICE
La polla de Heraclio ............................................. !
De quinceaera a cienaera ............................... 9
Dnde quedaron las alazanas? ....................... 15
Melitn .................................................................. 27
Vivir en el pecado ................................................ 51
Por los campos tomateros ... Y
cortando panocha ............................................... 95
Su ltima escapada. Como siempre,
sin despedirse de nadie .................................... 135
La polla de Heraclio
se imprimi en Creativos7editorial
durante el mes de Julio de 2009.
El tiro consta de un mil ejemplares ms sobrantes
para reposicin.
Culiacn Rosales, Sin,
Julio 2009
SECCIN: 27, Sinaloa
TITULO: La polla de Heraclio
EDITORIAL: Creativos 7 Ed itorial
AUTOR (ES) : Crescencio Montoya Cortez
TEMA: Literatura mexicana
.'
La polla de Heraclio, es una historia real , palpitante,
llena de sorpresas, contada de viva voz matizada con
giros regionales por doa Juanita, la ltima sobre-
viviente que conoci al famoso guerrillero Heraclio
Bemal en un destello de su vida que marc para
siempre el rumbo de su existencia. Crescencio
Montoya Cortez, Cronista de Angostura, rescat del
olvido una narracin biogrfica donde el lector
descubrir los recovecos de una historia cautivante
que no termina de ser contada.