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El Goce Monádico y el Vacío Humano

El documento analiza la anorexia y la bulimia desde una perspectiva psicoanalítica. 1) El sujeto contemporáneo se ha desvinculado del Otro y busca el goce a través de objetos inhumanos en lugar del deseo. La anorexia y la bulimia reflejan esta sustitución del vínculo social. 2) La anorexia busca dominar el cuerpo a través del ayuno, generando un goce paradójico del vacío. La bulimia se centra en la actividad de comer sin alcanzar saciedad real. Amb
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El Goce Monádico y el Vacío Humano

El documento analiza la anorexia y la bulimia desde una perspectiva psicoanalítica. 1) El sujeto contemporáneo se ha desvinculado del Otro y busca el goce a través de objetos inhumanos en lugar del deseo. La anorexia y la bulimia reflejan esta sustitución del vínculo social. 2) La anorexia busca dominar el cuerpo a través del ayuno, generando un goce paradójico del vacío. La bulimia se centra en la actividad de comer sin alcanzar saciedad real. Amb
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HAMBRE, SACIEDAD Y ANSIEDAD1

Massimo Recalcati
Trad. Wissia Fiorucci
Trad. Ricardo Garca Valdez

1. El goce de la mnada

Desde una perspectiva psicoanaltica, uno de los rasgos fundamentales de la poca


contempornea consiste en un relajamiento generalizado del vnculo con el Otro. El sujeto
de hoy en da parece estar desanudado del Otro, a la deriva, desposedo de aquellas
referencias simblicas e ideales que est destinadas a ejercer una funcin de gua;
influido por una oferta ilimitada de objetos de goce, partnaires (socios) inhumanos que
estn ambos al alcance de la mano y la boca, siempre disponibles, y que han
reemplazado la contingencia impredecible que caracteriza nuestro encuentro con la Otro
sexo. Como muchos lo han notado, el poder simblico del gran Otro se ha debilitado
irreversiblemente, y nuestra poca es una poca de goce mondico, como Adorno ya
observ en Minima Moralia. En otras palabras, es el momento de una radicalizacin
autista del individuo, que excluye la dimensin transindividual del sujeto. Siguiendo a
Lacan, debemos distinguir entre el individuo y el sujeto. En primer lugar, porque el sujeto
est estructuralmente dividido en la medida en que implica una presencia intrnseca del
Otro (es decir, del deseo y de la alteridad que estructuralmente lo constituyen). Como
consecuencia, el sujeto no puede ser reducido a algo individual, como la etimologa del
trmino nos lo dice, se mantiene en vigor para un ser no dividido, una identidad que
corresponde a s mismo.

El goce de la mnada es, en este sentido, una alternativa contempornea a la


experiencia subjetiva del deseo como una apertura hacia la alteridad del Otro. En nuestra
poca, la hegemona del discurso del capitalista tiende a imponer una nueva ilusin, que
es diferente de la promovida por la religin y el pensamiento positivista: la ilusin de que
el objeto del deseo est encarnado en el objeto de goce, es decir, la ilusin de que,
consumiendo el objeto de goce, es posible curar la herida que atraviesa la realidad
humana y la hace estructuralmente precaria y carente, por lo tanto, sujetada al enigmtico
poder del deseo.

La asombrosa produccin de un torbellino de objetos y gadgets rodea al sujeto


hipermoderno con un ambiente de mana colectiva. El vnculo con el Otro y la dimensin
del intercambio ertico-amoroso que conlleva es substituido por la relacin unilateral con
una serie ilimitada de partenaires (socios) inhumanos (drogas, alimentos, alcohol,
psicotrpicos, imgenes fetichizadas del cuerpo, realidades virtuales, etc.).

2. Una imposible saciedad

Desde esta perspectiva muy general, considero la anorexia y la bulimia como


dos declinaciones ejemplares de esta sustitucin y de esta nueva versin (post-humana,
mondica) del vnculo social. Para la anorxica, su propia imagen idealizada se convierte

1 Para citar este artculo: Massimo Recalcati traducido por Wissia Fiorucci (2011) HAMBRE, REPLECION Y ANSIEDAD, Angelaki, 16: 3, 33-
37. Para enlazar este artculo: [Link] Publicado en
lnea: 22 Nov 2011.
en su socio fundamental; El mundo se reduce a la superficie lisa y asptica del espejo. La
suya es una pasin de consistencia: hacindose idntica a su imagen ideal, coincidiendo
con aquello que, estructuralmente, es imposible coincidir, es decir, con su propio yo-ideal,
la reflexin narcisista reproducida por la imagen especular. Su misin es la de dominar:
gobernar el cuerpo, ejercer sobre l una dominacin de la voluntad, un control de sus
apetitos caticos. Lo que realmente est en juego en esta tarea es una inversin que
meta-psicolgicamente caracteriza a la figura obscena y despiadada que Freud llam el
Super-yo (ber-ich). En la radicalizacin moral de dominar la voluntad sobre el empuje de
los impulsos, la anorxica termina realmente haciendo de este ejercicio asctico el lugar
de un goce paradjico y sin precedentes. Esto es lo que, en La Faim et le corps, su obra
principal dedicada a estos temas, los Kestemberg apropiadamente definen como el
"vrtigo de la dominacin" que desestabiliza la disposicin instintiva del cuerpo regulada
por la castracin simblica y eleva la renuncia de las pulsiones a un estilo de vida
completo, una forma invertida de dandismo que funciona como una regulacin estetizante
de los impulsos. No obstante, la experiencia clnica muestra que la prolongacin
anorxica de la abstinencia y de sus mltiples estrategias de control tiende
inevitablemente a generar fenmenos corporales incontrolables. Este es, por ejemplo, el
caso de la produccin de endorfinas que abruman al sujeto con un flujo de excitacin tan
potente como el que transmite el hambre aguda. Esta excitacin se produce por medio del
agotamiento, el desvanecimiento del instinto, y aclara cmo en el ayuno anorxico el
cuerpo no slo es borrado, sino que disfruta de la ausencia del objeto como si fuera el
objeto en su plenitud. Este placer antinatural nos obliga a revisar a fondo la idea misma de
la satisfaccin de la pulsin como dependiente del cumplimiento de un instinto, de una
tensin interior, como la causada, por ejemplo, por la aparicin del hambre como una
necesidad. Ms bien, parece existir un goce del vaco que es ms fuerte, o, ms
precisamente -para usar una expresin freudiana- "ms cercano a la pulsin" que el de la
replecin.

Para comprender mejor este argumento, debemos abordar el otro lado de la


anorexia, es decir, la experiencia bulmica del hambre. A diferencia de la anorexia, lo que
aparece en el caso de la bulimia es la actividad pura y positiva de la pulsin, y no su
interdiccin fantica o su esterilizacin nirvnica. Sin embargo, aunque la actividad de
devorar, como si se estuviera muriendo de hambre, sustituye al rechazo asctico del tipo
anorxico-restrictivo, al igual que en la anorexia, lo que ms importa, incluso en este caso
no es el objeto que se come sino la misma actividad de comer. Es como si esta misma
actividad excluyera el concepto de replecin puesto que result ser totalmente
independiente de la dimensin de la satisfaccin natural de una necesidad. Para decirlo
de otra manera, no estamos tratando con un hambre dirigida al objeto, sino al vaco como
el ncleo imposible del objeto. Por esta razn, el hambre bulmica no conoce literalmente
el sentido de la plenitud; no quiere alimentar al sujeto con la comida, sino con el goce, el
goce de lo que no se puede apoderar, la Cosa perdida, la fantasa del pecho.

Por otra parte, esta compulsin de comer todo sin alcanzar nunca una autntica
saciedad equivale al punto en que la bulimia converge ms con el nuevo dictado social
que regula el programa contemporneo de civilizacin: lo que realmente importa no es el
objeto consumido sino la misma actividad de consumo, el "consumo de consumo",
siguiendo la formulacin de Baudrillard. Esto resalta el contenido puramente pulsional que
inspira el discurso del capitalismo posmoderno. Este es, por as decirlo, el otro lado del
Super-yo contemporneo. Si el higienismo fundamentalista de la anorexia conduce a una
radicalizacin del impulso que anima la voluntad kantiana, el devorador bulmico exalta el
mandamiento sdico de gozar como una nueva forma del Super-yo social.
3. El sujeto vaco

En Clinica del vuoto: anoressie, dipendenze e psicosi2, me refer a una clinica del
vuoto [clnica del vaco] para definir una metamorfosis antropolgica que ha invertido al
as llamado sujeto posmoderno. Esta metamorfosis tiende a reducir la dimensin subjetiva
del querer-ser (manque a` etre) y la del deseo que se origina a partir de ello -aislado por
Lacan como las dos polaridades que constituyen el ser mismo de la subjetividad- a la de
un vaco separado de la carencia y privado de cualquier lazo con el deseo. Por lo tanto,
debemos distinguir el vaco de la "clnica del vaco" de la falta como el efecto del corte
operado por el significante en el cuerpo del sujeto. La reduccin contempornea de la
carencia al vaco implica, ante todo, un efecto de falso dominio. Es decir, la carencia
transformada en vaco ofrece la ilusin de que sta puede ser llenada, como ocurre en la
bulimia o en otras formas de adicciones patolgicas (por ejemplo, en la obesidad o en la
adiccin a las drogas), o la ilusin de que, en la anorexia es posible "osificar" el vaco,
convertirlo en algo que est lleno [rendere pieno], y hacer de l el permanente centro de
gravedad del sujeto - y del goce.

Desde una perspectiva fenomenolgica, la anorexia y la bulimia representan las


dos caras de la misma moneda. Escribimos anorexia-bulimia con un guin para indicar
su pertenencia mutua. La anorexia es, desde este punto de vista, una bulimia virtual,
mientras que la bulimia es la destitucin del esfuerzo de la anorxica por dominar los
impulsos. Si pudiramos seguir explorando este argumento, tal vez encontraramos en
esta alternancia cclica de anorexia y bulimia un punto de interseccin que la figura
lacaniana del objeto a nos ayudara a circunscribir. Considerando todo lo anterior, para
llegar lo ms rpidamente posible al corazn de la cuestin [losso della questione]
debemos reconocer en ambas oscilaciones el mismo vaco que caracteriza la actividad de
la pulsin oral y que, en lgebra lacaniana, es uno de los significados decisivos atribuidos
al objeto a.

Qu sucede entonces con el vaco que est en el centro de la actividad


humana de la pulsin? La anorxica lo incorpora; ella debe sentirlo en su estmago; ella
lo busca activamente al negarse a comer, o, mejor an, como afirma Lacan, comiendo la
nada (rien). La bulmica, por el contrario, slo puede encontrarlo en el vrtice de su
goce: lo devora todo y se alimenta de l, pero slo para poder mostrar el carcter ilusorio
de la saciedad y, por tanto, tratar de alcanzar el vaco del objeto-pecho (que es imposible
de alcanzar). A ella le gustara dar una mordida al vaco de la Cosa, la fantasa del pecho,
ese vaco que es imposible comer, alrededor del cual, sin embargo, la pulsin oral
siempre gira.

Ms especficamente, la anorxica parece establecer una tensin original entre


alienacin y separacin. Mi tesis es que hay una separacin-contra-la-alienacin en la
anorexia. Qu significa esto? La anorxica invoca y practica, de manera aparentemente
radical, la separacin. En primer lugar, sta es la separacin de la demanda del Otro y,
ms generalmente, de cualquier forma posible de demanda. De hecho, ella no exige nada
y lo rechaza todo. Por otra parte, esta separacin parece producirse sin una prdida, que
es el efecto estructural del asidero bsico del significante sobre el sujeto; el objeto a
parece permanecer al lado del sujeto en lugar de ser transferido al campo del Otro. Este

2
M. Recalcati, Clinica del vuoto: anoressie, dipendenze e psicosi (Milan: Angeli, 2002). [N. del T. Existe versin en espaol: Recalcati, M.
Clnica del vaco. Anorexias, dependencias, psicosis. Madrid: Ed. Sntesis, 2008].
es el rasgo extremadamente determinado que caracteriza la eleccin anorxica. La
necesidad de la separacin proviene de la negacin de la prdida y no de su suposicin
subjetiva. En una veta posiblemente ms kleiniana, podramos afirmar que, en la
anorexia, la separacin tiene lugar sin ser acompaada por un trabajo eficaz de duelo. Es
una separacin que tiene lugar por medio de la voluntad, no del deseo.

4. Anorexia, bulimia y ansiedad

En trminos generales, se podra decir que la anorexia est bsicamente privada


de ansiedad, ya que toma la forma de uno de sus tratamientos, de una estrategia
particular para evitar la ansiedad.

Si, para Freud, Lacan y Heidegger, la ansiedad es ese afecto que hace posible
el encuentro con lo real (lo real de la pulsin o de la existencia), la anorxica quiere
demostrar que es posible vivir nuestra existencia sin ansiedad. Al hacerlo, la apata
anorxica apunta a subvertir el carcter estructural de la ansiedad. Si desde un punto de
vista lacaniano, la ansiedad seala la emergencia del objeto a como indicacin del
carcter pulsional del cuerpo, la anorexia sera un intento de cementar la imagen, para
sustraerla de las perturbaciones de la ansiedad y reafirmar a travs de esto una idea del
sujeto como pura identidad. El ser se solidifica al rechazar la alienacin significante. Si,
para Lacan, la ansiedad manifiesta la verdadera profundidad de las pulsiones del cuerpo,
la anorexia erige un dique imaginario que pretende ocultar esta alteridad interior. Para la
anorxica, la nica experiencia posible de la alteridad es la de los alimentos y las caloras.
La pulsin vuelve a emerger slo en su descompensacin bulmica, rompiendo el dique
del yo ideal y exhibiendo el carcter acfalo del movimiento de la pulsin. Por esta razn,
el terror subjetivo que anima a la anorxica es el de experimentar el aspecto bulmico de
su hambre. De esta manera, el cuerpo esterilizado y nirvanizado de la anorxica re-
adquiere traumticamente los impulsos del cuerpo que, como un extranjero interno, no
puede ser suprimido; despus de todo, coinciden con la vida misma del sujeto.

Desde esta perspectiva, la anorxica trata de desafiar a Heidegger de una


manera freudiana: no es la nada sino el hambre de las pulsiones del cuerpo lo que causa
ansiedad. Por esta razn, el esfuerzo de la anorxica consiste en la realizacin de una
superioridad yoico-voluntarista del cuerpo, en oposicin al pnico que, no
accidentalmente, slo puede surgir cuando la ascesis anorxica disminuye. Se trata de
alejar el objeto de la ansiedad. Por esta razn, a menudo encontramos en nuestros
pacientes fobias infantiles que implican ciertos tipos de alimentos, e incluso podramos
plantear el problema psicopatolgico ms general de la relacin entre las prcticas
anorxicas y los sistemas fbico-obsesivos...

Desde una perspectiva bulmica, la experiencia de la ansiedad es una


obstruccin libidinal. El sujeto es sofocado por lo que come. La ansiedad no surge de la
falta de un objeto, sino de un exceso real de l, precisamente de una experiencia de
opresin, falta de carencia, relleno del cuerpo, asfixia. Por lo tanto, el recurso al vmito a
menudo coincide, en la vida de los pacientes, con la recuperacin de su cuerpo, con la
posibilidad de crear de nuevo el vaco, de reabrir esa pequea brecha que permite la re-
evocacin del deseo. El cuerpo forzado, el cuerpo saturado de comida, el cuerpo
completo [corpo pieno] es, por otra parte, el cuerpo de la ansiedad. Por eso, en los
sueos de muchas anorxicas, este cuerpo que desborda [troppo pieno] aparece en
toda su monstruosa significacin como materializacin del caos de las pulsiones, que es
imposible de controlar, del cuerpo como un extranjero, como un animal o un cuerpo
extraterrestre.

La tarea de dominar el cuerpo se lleva a cabo por la anorxica como una


idealizacin de la imagen especular que quisiera aniquilar la aparicin potencial de este
monstruo aliengena. Basndonos en Lacan, sabemos que una de las funciones
fundamentales de la imagen es la de cubrir el cuerpo de las pulsiones ofrecindole unas
fronteras identificables (para Lacan, el esquizofrnico es alguien que no tiene acceso al
imaginario). Cuando, por el contrario, el cuerpo pierde su imagen, podemos observar la
aparicin de diferentes fenmenos clnicos, por ejemplo, el de la melancola, que es de
gran importancia en el abordaje clnico de la anorexia-bulimia. Sin una imagen narcisista,
el cuerpo emerge como un objeto puro de desecho, como un objeto kakon, como un
cuerpo feo y real privado del sentimiento de la vida, como un cuerpo que ya est muerto.

Cuando el control anorxico pierde su paso, la angustia puede encontrar su


camino a travs de ello. Esta infiltracin seala la imposibilidad de la imagen narcisista de
cubrir enteramente el cuerpo de las pulsiones, como consecuencia de lo cual tiene lugar
una separacin entre el cuerpo narcisista y el cuerpo ergeno. Por esta razn, al mirarse
a s misma en el espejo, lo que produce ansiedad depende siempre de un exceso de
carne o de grasa que mancha la bella imagen. Es una especie de residuo que encarna el
objeto a como algo que no puede especularizarse, como un real que no podemos integrar
en la buena forma del imaginario. Es por esta razn que la edad de la pubertad sigue
siendo el mejor momento para el desencadenamiento de la anorexia. Durante la pubertad,
es lo real del cuerpo lo que desgarra la unidad de la bella imagen. El rechazo anorxico
es, ante todo, no un rechazo del objeto oral, sino un rechazo del cuerpo tout court. Es un
rechazo que suele tomar el camino de un rechazo del propio cuerpo como sexual y un
rechazo del cuerpo del Otro como lugar de goce y deseo.

5. Los dos fantasmas de la anorexia

En L'ultima cena,3 adelant la idea de la anorexia como una enfermedad del amor. Para
apoderarse del signo del amor, de la falta del Otro, el sujeto anorxico elige un camino
desesperado, el de un rechazo radical del goce. Aqu, podramos aislar el rasgo histrico
de la anorexia. Me pareci que la bulimia estaba orientada por la misma enfermedad:
como lo recuerda Lacan en el Seminario IV, la ausencia del signo del amor se compensa
devorando el objeto. En la Clnica del vuoto, consider necesario poner de relieve otra
dimensin, la del odio, la de la negacin de la vida no como un llamado al amor, sino
como un impulso de la muerte [spinta alla morte]. Hay una gran diferencia entre la
anorexia como un llamado al amor y la anorexia como un apetito de muerte, que Lacan no
aclara suficientemente en sus notas sobre la anorexia, que sin embargo aparecen
siempre en los momentos ms actuales de su enseanza. Por ejemplo, la anorexia es
evocada como una figura clnica clave que da acceso a la categora de goce, como ya
ocurre en Los Complejos Familiares, pero tambin a la categora de deseo, como ocurre
en el Seminario IV y en el artculo La direccin de la cura... Sintticamente, Lacan ofrece
una especie de doble lectura del fenmeno anorxico: por un lado, lo describe como el
lugar de un goce mortal, melanclico y adictivo, por el otro, como una estrategia de
defensa y separacin del deseo del sujeto de la exigencia sofocante del Otro. Enfatiza el
alma doble que caracteriza al sujeto anorxico como tal: manifestacin del Todestrieb,

3
M. Recalcati, Lultima cena (Milan: Mondadori, 1997). [N. del T. Existe versin en espaol: Recalcati, M.: La ltima cena: Anorexia y
Bulimia. Buenos Aires: Ediciones del Cifrado, 2004].
apetito por la muerte, deseo larvario, empuje destructivo, aniquilacin melanclica del
sentimiento de vida, nirvanizacin del principio de placer, pero tambin estrategia de
separacin destinada a diferenciar el estado del deseo de la necesidad, la irreductibilidad
del deseo a la exigencia del Otro, el deseo como deseo por nada, el deseo del Otro, el
rechazo como forma radical de llamada, la enfermedad del amor, la demanda radical del
signo de amor.

Si el amor hace converger el deseo y el goce, la anorexia y la bulimia se oponen


al deseo y al goce y excluyen la conversin del amor. El deseo anorxico es de hecho un
deseo de muerte, y el goce bulmico puede aparecer no slo como una forma de
compensacin, sino tambin como una devastacin de la pulsin.

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