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Somos Más

El autor critica el estado actual del periodismo en el Perú, señalando que muchas personas se han vuelto periodistas por las razones equivocadas, como el poder y la fama, en lugar de la pasión por informar a la ciudadanía. Esto ha llevado a una baja en la calidad periodística, con personas que no tienen experiencia o conocimientos realizando trabajos periodísticos. El autor argumenta que un periodista debería ser reconocido por su trabajo de investigación y reportajes importantes, no por sus conexiones políticas.

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El autor critica el estado actual del periodismo en el Perú, señalando que muchas personas se han vuelto periodistas por las razones equivocadas, como el poder y la fama, en lugar de la pasión por informar a la ciudadanía. Esto ha llevado a una baja en la calidad periodística, con personas que no tienen experiencia o conocimientos realizando trabajos periodísticos. El autor argumenta que un periodista debería ser reconocido por su trabajo de investigación y reportajes importantes, no por sus conexiones políticas.

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Somos ms

Por Beto Ortiz


Es un simple inventario. Esas son algunas elegantes maneras en que la gente linda
del Per se ha referido a m, a lo largo y ancho de mi complicadilla pero maravillosa
existencia.

Buenos das, soy Beto Ortiz y se me chorrea el helado, se me quema el arroz, se me moja la canoa, se
me escapa el aire, me miden el aceite, me suda la espalda, me late el asterisco, se me cae la mano, se
me quiebra la mueca, se me cae el jabn, se me caen los pedos, me zumba el arete, me remueven los
frejoles. Soy maricn, marica, mariquita, maricueca, mariposa, mariposn, oooy. Soy homosexual, gay,
drama-queen, rarito, falladito, enfermito, sau y recontra sau. Soy cabro, cabra, cabrito, brito, britnico,
british, brcoli, cabrilla, tramboyo, cangrejo, marisco, mariscal. Soy pato, chivo, chivato, chivatn,
chavn, rosca, rosquete, rosquetn, desportillado, mujercita, amanerado, torcido, delicado, chueco,
afeminado. Soy bebita, mueca, princesa, reina, reinona, oco, bollo, trolo, puto, potorroto. Soy
chimbombo, entendido, buses, loca, locaza, joto, pjara, plumfera, plumosa. Soy del ambiente, del otro
equipo, del otro bando, del gremio, de la tribu, del club, de la secta. Soy Gatorade. Soy chsiri csoro. Soy
ollita, olla antigua, cacerola, caceroln. Soy activo participativo, soy pasivo confundido, soy moderno
moldeable. Soy culero, entendido, retorcido, invertido, pervertido, depravado, desviado, uranista,
sodomita, Soy una abominacin. Soy cacanero, cacanitor, mapero, maperillo, mostacero, Mustaf,
muerde-almohadas, sopla-nucas, sopla-pollas, chupa-cuete pero sobre todo, soy mercadera averiada.
Si alguna de las denominaciones que acabo de enumerar les ha resultado vulgar y ofensiva, me alegro
un montn. Bienvenidos a mi vida. Me estar victimizando?, Flagelndome como un mrtir En medio
de una grave crisis de autoestima? Para nada. Es un simple inventario, nada ms. Esas son algunas de
las elegantes maneras en que la gente linda del Per se ha referido a m a lo largo y ancho de mi
complicadilla pero maravillosa existencia. A m y a algunos millones de peruanos ms. No exagero.
Representamos el 10% de la poblacin de cada pas, de modo tal que si nos ponemos conservadores
estamos hablando de tres millones de LGTBIQ+ si las largusimas siglas son correctas. Todo eso y mucho
ms nos han dicho desde siempre y, casi siempre, a nuestras espaldas porque el peruano adolece de
una triste tendencia a tirar la piedra y esconder la mano, o sea, a ser cobarde es decir, maricn, en la
segunda y ms popular de sus polmicas acepciones. Admitmoslo: no por gusto, nuestros hermanos
ecuatorianos nos han dicho siempre "gallinas" porque nos morimos de miedo en tantas y tan diversas
circunstancias de la vida, porque, con tanta frecuencia, nos falta ponerle a todo, precisamente, eso que
ponen las gallinas. Anoche estuve, una vez ms, en la marcha gay. El lema de este ao fue simple pero
potente: Igual que t. Abrumadora la inmensidad del mar humano. En verdad, muy emocionante. Seguro
maana saldr algn auditor a calcular que somos menos feligreses que los que fueron a la de "Con-
tus-hijos-no-me-etctera" o a la procesin del Seor de Cachuy. Probablemente. Y? Mi vecino tambin
tiene ms plata que yo y tambin carro ms bonito. Me importa un carajo cunto tienen los dems, no
estoy en competencia. No estoy interesado en contar a la gente que me aborrece, que me aborrece sin
conocerme, no me importa ni un poquito la gente que etiqueta a la gente con tanta facilidad, la gente que
desde su imaginaria superioridad moral prejuzga, que margina, que estereotipa, paso con roche de la
gente que desprecia, que no respeta. Para qu me voy a poner a contar? Me da lo mismo que sean diez
o diez millones. Mejor, cuento a mis amigas. Cuento a mis lectores. Cuento a mis hermanas. Cuento mis
bendiciones. Los jvenes organizadores me hicieron el tremendo honor de subir a ese estrado en el que
encontr a gente tan diversa como Urresti, Marisa Glave, Ricardo Morn y Techito Bruce. Todos unidos
en aquello en lo que s estamos de acuerdo, no detenidos en lo que nos separa. No s si se me not, pero
estaba aterrado. Pararme delante de tamaa multitud me produjo pnico escnico, pero tambin una
alegra inenarrable. Qu ilusin saber que esos miles de espritus libres se encargarn de que este
sufrido pas deje de ser despacito la aldea del medioevo que, pese a todo, sigue siendo todava. Una
aldea donde un cura ronca y todos corren asustados a mortificar sus carnes con cilicios. Qu
esperanzador saber que no se dejarn humillar por la aplastante mayora, como se dej humillar mi
generacin y las anteriores. No saba muy bien qu decirles con ese micro en la mano porque no me
siento en capacidad de decir nada nuevo en un tema en el que, adems, los jvenes me llevan una clara
ventaja: su esplndida libertad. Los jvenes manejan mucha ms informacin. Los jvenes tienen mucho
menos miedo. Sern ms felices que yo. Y, como no saba qu decirles, les le el primer prrafo de este
artculo y nos remos mucho. Fue como exorcizar todos nuestros demonios. Fue una verdadera misa de
sanacin masiva. Fue un placer y un privilegio convertirme en su papa por diez minutos. Su papa Tomasa,
se entiende. Guardar sus librrimas risas en el corazn para cuando me acechen das oscuros. Amen
a quien quieran, como quieran, por donde quieran. Gracias, chicos.
El antiperiodismo y su lacra
Por Beto Ortiz

Esta semana hemos contemplado el silencioso derrumbe de algunos ttems de la prensa. Y digo "silencioso"
porque el colegaje ha guardado un piadoso y grosero mutis sobre el particular. En qu momento se fue al
carajo el periodismo nacional?
Es perfectamente comprensible que a un yuppie promedio, con uno que otro amigote de peso que lo apadrine y
ansioso por estar siempre donde revienta un cohete, se le antoje convertirse en periodista. Este es un pas
generoso y seguro que le ir de maravillas. Total, el periodismo es una huevada tan fcil de hacer que, la verdad,
cualquiera puede ser periodista, no es cierto? Cualquiera. Un administrador de empresas, un abogado, un
polica, una anticuchera. Total, cualquiera que tenga un teclado escribe. Cualquiera con dos dedos de frente se
para frente a la cmara, abre la boca, articula sonidos y listo, ya est. Porque de eso se trata, verdad? Algo
pas en el pas que hizo que, de pronto, todo el mundo quisiera ser periodista. Algo ocurri que, de repente,
hasta los congresistas empezaron a tener programas periodsticos en la televisin: investigando, entrevistando,
denunciando y, por supuesto, editorializando con gran xito y, en consecuencia, reeligindose una vez ms.
La pregunta que los viejos reporteros (sin programa) nos hacemos es: por qu, ah?, por qu, de pronto, todo
el mundo quiere nuestra chamba? La respuesta est cantada: porque quieren el poder, cabrones, el poder!
Poder. Tanto les gusta que hasta a su revista le ponen ese nombre. Y tanto progreso les trae ay, qu rico que
acaban siendo los predilectos de Palacio, gobierno tras gobierno, los amiguis de whatsapp de las primeras
damas, los entrevistadores favoritos de los presidentes, los elegidos, los que tienen asiento en el Air Force One
y acceso VIP a la Base Naval, aunque jams le saquen a nadie medio titular. Pues les traigo malas noticias,
comerciantes: se metieron al periodismo por las razones equivocadas. No se vuelve uno reportero para que te
inviten a los ccteles y poder codearte con los que la llevan. No se mete uno a hacer programas periodsticos
de televisin sin saber nada de periodismo ni de televisin porque por aprender no se cobra, causa, se paga. No
se vuelve uno narrador de noticias para volverse un activista popular porque planea postular al Congreso en el
2021. Han vivido equivocados. No es para eso que uno se levanta a las tres de la maana y se pone a leer y a
buscar y a pensar alguna pregunta mnimamente inteligente para la entrevista de maana, a ver si de repente
le arrancas una declaracin memorable al poltico cara de jebe, a ver si de repente vindote, escuchndote,
leyndote, algn venerable viejo zorro siente menos vergenza del gremio actual, a ver si algn joven estudiante
se siente inspirado y dice: qu bacn, esto es lo que yo quiero hacer en esta vida. Saben cmo se reconoce a
un periodista autntico, amiguitos? Preguntndote por qu diablos est ah donde est. Por qu ese pata est
de entrevistador, de conductor, de editor general? Por qu, ah? La respuesta automtica tienen que ser sus
grandes reportajes, sus grandes primicias, sus grandes destapes, sus grandes titulares, sus grandes crnicas,
sus grandes entrevistas. No las recuerdas? Mmm lo ms probable es que lo hayan sentado ah por otro tipo
de mritos, verdad?
Tengo muy buenos amigos que, siendo estupendos periodistas, decidieron pasarse al glamoroso rubro de la
asesora en comunicaciones y triunfaron convirtindose en gerentes de imagen de bancos, empresas
telefnicas o transnacionales mineras. Digo "triunfaron" en el supuesto de que triunfar signifique ganar diez
veces ms, tener gratificaciones, utilidades, depas ms lindos, casas de playa y carros ms caros de los que
hubieran tenido jams si se quedaban de sufridos coleguitas, pero ser que, sentados en sus brillosas mesas
de directorio, entre cranberry muffins y mquinas de Nespresso, sienten la misma adrenalina que cuando
surcaban el ro Huallaga en peque-peque, al amanecer, a la caza de un nuevo reportaje? No necesito que me
respondan. Yo s que no. S que el dormido sabueso interior se retuerce y les muerde las entraas de
impotencia. Pero no hay pena que unas vacaciones en Turks and Caicos no puedan aliviar, o s? Supongo que
llega un momento en el que tienes que optar entre el confort y la pasin. La cuenta millonaria o la vida a salto
de mata. Pero qu dolor renunciar a tu vocacin, qu feo es eso. Aqu respetaremos, por igual, a los que
resistieron y se quedaron en este oficio ingrato como a los que decidieron dejarlo a cambio de una inmensa
mejora.
Pero a los que s despreciaremos y con toda el alma, es a los redomados sinvergenzas que creyeron que podan
pasar piola haciendo las dos cosas a la vez. Y cobrando a dos cachetes, por lo bajo. Y encima opinando como
pendejos en sus medios a favor de las empresas que les pagan para que les laven la imagen. No, pues,
compadrito, no. No seas maleante. As no es: o haces periodismo o asesoras empresas, pero jams las dos
cosas al mismo tiempo. Los periodistas tambin nos debemos al pblico que, al final, siempre ser ms sagaz
que uno, as que es intil intentar pasarse de vivos y meterle el dedo.
Si un candidato presidencial te adopt cuando estabas sin chamba, si mandas a tu edecn a dar "charlas de
actualizacin poltica" a empresas con las que tu medio nunca choca, se lo tienes que contar a tus lectores y/o
televidentes. El periodismo, finalmente, siempre consisti en decir la verdad, te acuerdas de eso, no? As que
cuando te descubran con el pantaln abajo, apechuga noms como varn y no te victimices, no me vengas con
esa de que "quieren desprestigiar a la prensa". La prensa! Ahora resulta que t eras "la prensa".
Que los reyes del almuercito en el "Fiesta", de la asesora externa y de la componenda son "la prensa". Bueno,
listo, se acab. Montaas ms altas he visto derrumbarse en estos 28 aos de prensa, viejo. Pero t tranquilo,
que todo esto no es ms que una cruel venganza de Keiko, ardida porque le arrebataste el triunfo con tus
poderosos programas de 5 millones de dlares y dos puntos de rating. Ya, cuau. Y t, insecto? T, relajado
que vas a poder seguir cobrando tus miles de dlares mensuales como asesor de comunicacin del Proyecto
Costa Verde Callao de Odebrecht. Perfecto, maravilloso, no tiene nada de malo, choprove. Pero no la barajes, no
la solapees. No pretendas ocultrselo al diario en el que escribes tus sesudas columnas sobre Odebrecht, ni al
canal de TV donde dobleteas, alucinndote, (gracias a tus padrinos mgicos), el inquisitivo entrevistador y el
opinlogo, el objetivo narrador del noticiero y la estrella absoluta de la cobertura electoral.
Habrase visto tamaa almeja? Fuera de ac, farsante. Y no te atrevas a volver a ensuciar as la profesin
porque la prxima sale con tu foto, so pedazo de arribista, arreglador, pobre diablo con carrazo, doble agente.
Se puede ser ms puta pero no ms descarada
Mis principios erectores
Por Beto Ortiz
Atencin, coleguitas eticosos, mis reglas de juego son estas.

1. El periodista no tiene amigos, tiene fuentes. No es solamente un lema de Twitter, es una cuestin de actitud,
la decisin dramtica de abrazar la antipata como un estilo de vida. Nunca me voy de juerga con periodistas
porque compito contra ellos. No respeto a los periodistas que toman peridicos lonchecitos en Palacio o que
invitan a sus cuchipandas de cumpleaos al presidente de la Repblica en ejercicio. Aborrezco las cofradas. Me
repelen los almuercitos de camaradera donde todos se aman y, despus de la tercera caja, eventualmente,
tambin se encaman. Si por razones laborales un periodista se rene con un poltico, se rene en pblico y paga
la cuenta. "Asesora" es el bobo eufemismo que emplean los coleguitas para adecentar la mermelada. O tambin:
"capacitacin". Mermelero y lobbyista son sinnimos, cuando se trata de periodistas.
2. El periodista no es la noticia. Ya se sabe que ver tu foto en todas las portadas puede resultar afrodisaco y
que una recargada agenda de entrevistas televisivas es tan o ms adrenalnica que subirse al primer vagn de
la montaa rusa con los brazos en alto y gritando wuj. Pero cuando un periodista empieza a convertirse en
rockstar, hay que sospechar. En un medio tan chato y mezquino como el nuestro, los coleguitas no nos van a
regalar cartulas cuando triunfemos. Paren de soar. Antes de mencionarnos siquiera, se sentarn
pacientemente a esperar que la caguemos. Entonces y solo entonces, nos darn una generosa racin de nuestro
propio [Link] prensa? Toma prensa! Si un periodista se convierte en noticia en el Per, lo ms
probable es que haya protagonizado un cagadn de proporciones. Cuando ests jodido, todos moriremos por
entrevistarte.
3. El periodista no existe sin el medio. Desde que Hildebrandt pate el tablero, pech a Delgado Parker y se
mand mudar a Espaa, all por el ao 1857, renunciar a la TV mentndole la madre a los dueos se volvi sper
cool. Olvdense. Se volvi una fiebre. Surgieron camadas enteras de hildebrandtitos indignados que se rociaban
querosene en pantalla, gritaban: "yeme,democracia! Hago esto por ti!" y se prendan fuego. Y el pueblo
aplauda, claro que s. El pueblo necesita mrtires. Mrtires para adornar con su foto vistosas pancartas en
vigilias y plantones: Vivo lo llevaron, vivo lo queremos! Todo muy romntico. Pero desgraciadamente, tanta
solidaridad se termina ms rpido que una velita misionera. Y en pocos das, alguna tecnocumbiera encuentra
trgica muerte y el mrtir de la prensa pasa de moda. Para siempre. Y chau, pe' cuau. Qu viene despus? La
soledad, la lluvia, los caminos. Y escribir artculos para un peridico mural que siempre puedes colgar en el hall
de tu edificio. O en tu blog.
4. El periodista no se enamora de su fuente. Estamos de acuerdo. En este oficio, obsesionarse es obligatorio.
Obsesionarte con tu tema, mas no con tu informante ni con ninguna parte de su anatoma. Te lo dir ms
crudamente: prohibido tirarte a tu fuente. Okey, amar no es un delito porque hasta Dios am pero te advierto:
si te enamoras de tu fuente, te jodiste. Pon atencin aqu que te habla la experiencia. Si te enamoras de tu fuente
perders, por supuesto, toditita la objetividad, el ngulo y la perspectiva. Querrs defenderla de todo mal,
adoptarla, salvarla, victimizarla, blindarla, redimirla, pagarle abogado, pasaporte, visa, pasajes a Europa,
conseguirle trabajo y alquilarle una casita en la pradera para que lleve a toda su familia. Okey. Enloqueciste.
5. El periodista no pone de la suya. Hay un viejo adagio que reza: "El periodista nace bueno y los vales de movilidad
lo corrompen". Y los de refrigerio, falt agregar. El viejo zorro sabe que es mejor no poner de la suya ni para el
taxi porque lo ms probable es que el jefe no se lo firme y la empresa editora o radiodifusora le eche tierrita al
tema para siempre. Y si esto vale para los gastos menudos, imagine el lector lo que ser cuando se trata de
entrevistar testigos clave, faranduleros carsimos o de comprar vladivideos, potoaudios y dems primicias
afines. Esas son palabras mayores. Lujos que estn fuera de todo presupuesto. Es ah donde entran a tallar los
eternos paladines de la justicia, los defensores annimos de la democracia en peligro, los prceres que nunca
aparecen pero siempre estn. Qu haramos sin ellos, Per?
6. Tumbarse al gobierno no es chamba del periodista. No es que nos falten ganas, la verdad. Pero lamentamos
informarles que esto no es Washington D.C. y no hay nada ms idiota que ponerse ac a jugar a que yo era
Woodward y que t eras Bernstein. Estamos todos chuponeadsimos y recontra chequeadazos. A quin noms
nos vamos a tumbar, a ver? El jueves ltimo, sin ir ms lejos, habamos pactado una entrevista "secreta" con
Lucy Monteza, la otra empleada de Nadine que fue supuestamente intervenida por una camioneta de seguridad
del Estado, cuando se diriga a una entrevista a la que nunca lleg. Adivinan qu pas esta vez? Tampoco lleg,
pues, obviamente. La secuestraran de nuevo, me imagino. Pobre, nunca cuidar nonnos en la bella Italia. Bah.
Es tiempo de cambiar de celular. Dejmonos de 4 cojudeces. Tumbarse al gobierno? T y cuntos ms, ah?
Qu flojera.
7. El periodista no alardea de su "poder". Tampoco se cuelga medallas solito. Espera, sin mucha fe, a que un da
Dios y la patria lo premien. O sea, no espera nada. No dice: "soy un lder de opinin", ni "soy influyente" ni mucho
menos "soy poderoso". En el supuesto negado de que exista, el lder de opinin esperar a que sean los dems
quienes lo calumnien as. No se confa de su entraable amistad con el dueo de la fbrica porque sabe que, en
el fondo, sigue siendo un obrerito y cuando as lo crean conveniente, le patearn el poto editorial. Periodista que
se respeta duda de los resultados de la Encuesta del Poder, especialmente cuando va primero. Periodista que
se respeta nunca se la cree.
8. El periodista no amenaza. Amarrar informacin puede ser muy estratgico. O muy estpido, segn sea el
caso. Hubo un tiempo en que se puso de moda que los periodistas de la tele saliramos en cmaras blandiendo
una cinta de video o un voluminoso expediente, amenazando con la "bomba" que pronto muy pronto! haramos
estallar y que no dejara ttere con cabeza. Huyuyuy. Amigo, si tienes una bomba, lnzala en one y que mueran
Sansn y todos los filisteos. Amigo, yo s que tienes deberes sagrados que cumplir, pero deja de hacerte el
interesante. Ya aburres. Nunca me voy a olvidar lo que me dijo el coronel Cubillas cuando lo llam una
madrugada, un poquito aterrorizado porque Canebo estaba en la puerta de mi casa y me amenazaba al telfono
con lanzar una granada si yo no sala: "Amigo Ortiz, el que te va a matar, no te llama a avisarte. El que te va a
matar, te mata".
Podra ser tu madre
Por Beto Ortiz
Estaba con el programa al aire hace un par de noches cuando, de
pronto, vi esta tremenda fotografa aparecer en mi Twitter.
Llevaba dos semanas continuas de entrevistar, todos los das, a profesoras en huelga, furiosas, hambrientas,
exhaustas, heridas, desconsoladas. Apenas haba pasado un da desde que pude, por fin, entrevistar a la ministra
de Educacin, Maril Martens, en ese despacho al que no todos tienen el mismo acceso que yo, esa oficina
adornada con esos tulipanes que tanto le friegan a la congresista Yesenia Ponce. Vi esta foto de Anthony Nio
de Guzmn y sent un automtico nudo en el alma. La compart de inmediato, escribindole al pie, una leyenda
que deca: Un polica consuela a una maestra que podra ser su madre en medio de la represin y el caos de
hoy. Una imagen que devuelve la esperanza. Una maestra que podra ser su madre. Puede haber escrito una
maestra que podra ser la suya, pero escrib podra ser su madre. Me sorprendi, por eso, escuchar la noche
siguiente al suboficial PNP huancano Rodolfo La Rosa Ariza, contarle a un reportero de La Banda del Chino lo
que haba pasado por su mente en aquel momento de caos: Al ver su llanto y desesperacin, le dije: madrecita,
yo estoy para protegerte y te voy a llevar a un sitio donde ests segura. La abrac y tom su rostro entre mis
manos. Me hizo recordar a una maestra que yo tuve. Con su real identidad oculta debajo del pasamontaas, el
casco, los guantes, las botas, la vara de goma y toda la parafernalia del guardia de asalto, el polica luce enorme
y temible, parece un villano de pelcula futurista, una especie de Robocop o de Darth Vader. Pero el solo gesto
de acariciar el rostro de esta seora menudita y aterrorizada lo convierte mgicamente en un gigante tierno.
Esta tremenda foto eso que en la jerga periodstica se conoce como fotn dice mucho ms que los ros de
tinta que los consabidos sabihondos del reino han hecho correr para pretender explicar lo inexplicable. Este
fotn es, en s mismo, un editorial que desnuda en todo su esplendor el absurdo de salir a las calles a
propinarnos palizas, a dispararnos gas y perdigones entre peruanos. Una profesora que vino al set con el
tobillo vendado me cont que, en medio de la trifulca, un polica le haba pedido perdn, avergonzado: A m me
entrenaron para combatir a los delincuentes, no a los profesoresle dijo. Yo creo que, en poco tiempo, esta
imagen se convertir en un cono de esperanza en medio de estos das de infamia. Mientras esto escribo, cinco
millones novecientas setenta mil personas la han visto colgada en mi pgina de Facebook. Nunca una foto, video
o texto de los muchos que he compartido en redes en todos estos aos haba logrado ni la mitad de semejante
alcance. Quizs sea porque el mensaje no puede ser ms simple y, a la vez, ms contundente. Peruanos: somos
lo mismo, queremos lo mismo, trabajamos por lo mismo, soamos con lo mismo. Por qu, para qu, en nombre
de qu nos estamos peleando as? Esta imagen feroz, esta feroz huelga, toda esta vergonzosa marcha de
sacrificio de los docentes, esta inmensa crisis nacional que muchos aprovechan pero que nadie sabe cmo
diablos resolver tambin me hizo pensar, bastante ms que de costumbre, en qu hubiera hecho mi maestra en
este caso. Estoy hablando, por supuesto, de una maestra extraordinaria que yo tuve: mi mam.
No exagero si digo que mi madre naci para ensear. Haba nacido un Da del Maestro, de modo que, llegado el
6 de julio de cada ao, haba que comprarle doble regalo. Su pap el abuelo al que no llegu a tiempo para
conocer era don Abdn Max Pajuelo Meja, un respetado profesor aijino que, en mrito a su trabajo como
director de varios colegios en todo el pas, haba sido galardonado con las Palmas Magisteriales, aejo pero
imponente diploma enmarcado que conservo hasta el da de hoy. Su mejor libro, una muy documentada biografa
de Don Jos de San Martn, contiene una dedicatoria que quizs explique mejor mi nula objetividad en lo que a
profesores se refiere: Dedicado al magisterio nacional en las personas de mis hijos maestros se lee en sus
primeras pginas. Siete de sus nueve hijos continuaron el agridulce apostolado al que el viejo Max haba dedicado
su vida, cuatro de ellos incluso dirigiendo las escuelas en las que dictaban, como mi madre que con una
generosidad del tamao de su muy temido geniazo de mariscala dirigi, durante muchos aos y en medio de
mil estrecheces, su humilde escuela primaria 1022 que funcionaba como un reloj en una quinta ms bien
vetusta del jirn Restauracin en Brea. En estos das convulsionados ha regresado a mi memoria el olor de la
pobreza que se respiraba en aquella escuelita heroica adonde los alumnos muchas veces llegaban tiritando de
fro en manguitas de camisa, malvestidos, con los zapatos rotos o descalzos del todo, en ayunas, tosiendo con
tos de perro o exhibiendo en sus rostros asustados, los moretones y las costras de la violencia familiar. He
vuelto a sentir el olor de las plastilinas, de las tmperas y del engrudo con que se pegaban las cadenetas de
papel crep, el olor del papel bulky y de la tinta del mimegrafo, el olor de los desayunos de pan con atn y de
leche en polvo con trigor, cereal donado que haba que hacer durar y multiplicarse bblicamente. Esa era la
realidad con la que la seorita directora mi mam tena que lidiar todas las maanas y todas las tardes de
su vida, porque trabajaba doble turno, resolviendo, ella sola, el da a da de sus blancas palomitas, un drama a
la vez. Estoy seguro de que dcadas despus nada ha cambiado, que esa sigue siendo la spera rutina de los
colegios ms pobres de este pas, de esos nios que no le importan a nadie ms que a sus nobles, admirados,
magnficos, heroicos maestros.

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