Tesis para La Defensa - Los Cabildos de Indios
Tesis para La Defensa - Los Cabildos de Indios
TESIS DOCTORAL
CARACAS, 2012
2
INDICE
INTRODUCCIN 10
RACIAL ..... 38
.. 124
132
CIUDAD . 165
CONCLUSIONES.... 229
GLOSARIO 234
BIBLIOGRAFA 243
TABLAS
1. Felipe de Austria, prncipe de Espaa, dispone que no haya negros en los pueblos de indios (Madrid, 17 de diciembre
de 1541) .. 276
2. La Corona hispnica ordena y justifica la congregacin de los indios americanos en poblados (1551 y aos posteriores)
.. 277
3. El fundador de la ciudad de Barquisimeto Juan de Villegas, prohbe, en unas primeras ordenanzas destinadas al buen
gobierno de los espaoles y amparo y buen tratamiento de los naturales, la cohabitacin de indios, ladinos y negros
(septiembre de 1552) (extracto) 277
5
4. El Rey Felipe II argumenta la negativa a que en las reducciones y pueblos de indios pudieran establecerse espaoles,
negros, mulatos, o mestizos (1 de mayo de 1563) ..
278
5. El mismo Felipe II, en cdula al gobernador de la Provincia de Venezuela, don Diego de Mazariegos, dispone que los
indios de Venezuela sean juntados en pueblos, a fin de que vivan en pulicia, (4 de agosto de 1574)
278
6. En cdula dirigida al gobernador de la provincia de Venezuela Francisco de Rojas, el mismo Rey le ordena cuidar de
que lleven vida separada los indios con respecto de los mulatos, negros y mestizos (24 de noviembre de 1587)
.. 279
7. Las ordenanzas de la Provincia de Mrida elaboradas por el oidor de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogot,
Licenciado Alonso Vsquez de Cisneros, vedan la convivencia entre los indios y otras castas raciales (Mrida, 17 de
agosto de 1.620) (fragmento) 280
8. El III Snodo Diocesano de Caracas, al legislar sobre las obligaciones particulares de los curas doctrineros reitera
a stos el mandato de agregar a los indios en poblaciones, como cosa necesaria para que los mismos pudieran vivir
Christiana, y Polticamente (Caracas, 1687) . 280
9. El Rey Felipe V instruye al Gobernador de Venezuela sobre lo que convena hacer para evitar que, en caso de
convertirse los espaoles, negros, mestizo o mulatos en poblacin mayoritaria de los pueblos de indios, terminaran por
perjudicar a los naturales en lo atinente a la propiedad de sus tierras comunales (Sevilla, 10 de noviembre 1730)
281
10. En respuesta a queja de la autoridad indgena de los pueblos de Santa Ana y Moruy, en la pennsula de Paraguan,
sobre ocupacin por parte de espaoles, mulatos y zambos, de tierras desde antiguo otorgadas a dichos pueblos, la Real
Audiencia de Santo Domingo ordena y reafirma la orden de proceder a la inmediata expulsin de tales tierras de todo
miembro de un grupo racial distinto al autctono (1764 1766) 282
1. Ordenanzas de la Provincia de Mrida, elaboradas por el Licenciado Alonso Vsquez de Cisneros, oidor de la Real
Audiencia de Bogot, con motivo de su visita a la Provincia de Mrida (18 agosto de 1620) (extracto)
284
2. Ordenanzas relativas al gobierno de los indios de la jurisdiccin de la Provincia de Venezuela dictadas en la ciudad de
Trujillo por el Gobernador y Capitn General de la misma don Francisco de la Hoz y Berro (25 de marzo de 1621)
(extracto) . 285
3. La Instruccin sobre entrega de varas a los alcaldes de pueblos y encomiendas de indios promulgada en Caracas por el
Gobernador y Capitn General Martn de Robles Villafae (31 de diciembre de 1654) (extracto).
. 286
4. Ordenaciones dadas a los misioneros de Trinidad y Guayana por el P. Prefecto Toms de Barcelona en punto a la
institucin de un gobierno comunal aborigen (San Jos de Orua, 30 septiembre 1687) (extracto)
287
5. Abolido el servicio personal indgena, la Corona espaola promulga una Cdula Real en cuya virtud, dentro del mbito
de la nueva planta tributaria y gubernativa dispuesta para sustituir el mismo, se crean para Venezuela los cabildos de
indios (12 de diciembre de 1691) (extracto) 287
6. Cdula Real con orden de que se practicara en los pueblos de misin llaneros de Venezuela a cargo de los frailes
capuchinos, en cuanto a su modo de gobierno, lo mismo que se haba mandado ejecutar con los dems pueblos de indios
de la Provincia (15 de junio de 1692) . 289
6
7. Instruccin del Gobernador y Capitn General de la Provincia de Caracas don Francisco de Berrotern, destinada a
poner en prctica la Real Cdula de 1691 sobre nuevo gobierno indgena (20 de febrero de 1694) (extracto) .
. 289
8. Ordenanzas para el gobierno de los pueblos de indios de la Provincia de Cuman formadas por el gobernador de la
misma, Sargento Mayor don Jos Ramrez de Arellano (1700) (extracto) 292
9. Cdula Real dirigida al Prefecto de las misiones capuchinas de la Provincia de Caracas, en la cual se encomienda que
los misioneros no slo enseasen a los indios los rudimentos de la fe sino tambin los de una vida poltica y racional
(1702) . 295
10. El monarca espaol reafirma la norma de segregacin racial de los pueblos de indios y privilegia a los naturales en la
reivindicacin judicial de sus tierras comunales (20 de agosto de 1724)
296
11. Las Obligaciones de los cabildos indgenas suscritas por el Capitn Pedro Rodrguez de Argumedo para regir a los
poblados indgenas del oriente del pas (8 de julio de 1781) (extracto) 296
12. El Extracto de ordenanzas formadas para los pueblos de indios del oriente del pas por el visitador de la Real
Audiencia de Santo Domingo don Luis de Chvez y Mendoza (1783 1784) 299
13. La transformacin poltica abierta en 1810 abre paso a un nuevo orden en punto a la condicin y gobierno de los
indgenas venezolanos: artculos concernientes de la Constitucin federal del 21 de diciembre de 1811
. 299
14. Idem, de la Constitucin Provincial de Caracas del 31 de enero de 1812 .... 300
15. Restituido en 1814 el orden colonial espaol en Venezuela, la Junta Superior de Secuestros de Caracas restaura,
mediante decreto, el antiguo sistema de gobierno indgena (1815). 301
16. En plan de polemizar en punto a legitimidad poltica con el Congreso republicano de Angostura, las autoridades
municipales de la parte del territorio venezolano bajo dominio monrquico, incluidas las de los pueblos de indios,
publican un Manifiesto de las Provincias de Venezuela todas las naciones civilizadas de Europa, de adhesin al Rey
Fernando VII (6 de abril de 1819) (extracto) 303
17. Ley de la Repblica de Colombia del 4 de octubre de 1821 sobre extincin de los tributos de los indgenas,
distribucin de sus resguardos y exenciones concedidas a los mismos (extracto) 306
18. Decreto de Simn Bolvar, Presidente de la Repblica de Colombia, sobre nuevo rgimen de contribucin de los
indgenas, en cuya virtud se restauraban, de paso, los cabildos de pueblos de indios y sus resguardos de tierras comunales
(15 de octubre de 1828) (extracto) ........... 308
III. CONFLICTOS RELACIONADOS CON LA AUTONOMIA ELECTORAL Y UNICIDAD RACIAL QUE DEBA
PRIVAR EN LA COMPOSICIN DE LOS CABILDOS DE INDIOS
1. Entablado ante la Real Audiencia de Santo Domingo por parte de los cabildantes indgenas del pueblo de Cagua un
proceso judicial contra su corregidor, por haber lesionado ste la libertad electoral del cuerpo concejil, se provee por dicho
Tribunal de alzada la reposicin en su empleo de los escogidos por parte de los primeros y una multa para el funcionario
culpable (1708 1709) (extracto) 311
2. El cabildo de indios del pueblo de Aparicin de la Corteza, en el actual Estado Portuguesa, impugna la caprichosa
escogencia de nuevos miembros de dicho cuerpo hecha por el Corregidor partidario (1772) 317
3. La sustitucin, por parte del Corregidor distrital, del Gobernador indgena electo por el cabildo de naturales del pueblo
de Sanare, en la jurisdiccin de la ciudad de El Tocuyo, conduce al mismo cuerpo concejil a elevar un reclamo ante la
Real Audiencia caraquea, resuelto a favor de la parte demandante (1796) (extracto) 320
4. El acceso a empleos municipales del pueblo de indios de Acurigua, en la regin de Coro, por parte de ciertos zambos o
mulatos del lugar da pie a un reclamo judicial sobre intrusin indebida solventado con la emisin por parte de la Real
7
Audiencia de Caracas de una Real Provisin en cuya virtud se ordenaba la expulsin del lugar de los acusados (1796)
.. . 325
5. El reclamo nacido de su exclusin como gobernador realizado por un indgena del pueblo de San Miguel de Trujillo
conduce a la Real Audiencia de Caracas a reafirmar, en Real Provisin, la doctrina sobre la libertad electoral de los
miembros de los cabildos de indios y precisar el grado de intervencin legalmente permitido a los curas doctrineros en la
escogencia de los mismos (1797) . 328
6. El Procurador del cabildo indgena del pueblo de La Victoria recusa ante la Audiencia caraquea la negativa del
Corregidor jurisdiccional a confirmar la eleccin de alcalde hecha por aquel concejo comunal, bajo alegato de la mala
conducta personal de alguno de los escogidos (1799) (extracto) 329
7. La resistencia de los naturales de los pueblos de indios de Paraguan a la intervencin de los curas doctrineros en la
eleccin de los oficiales de sus cabildos genera un prolongado pleito judicial, iniciado ante la Real Audiencia de Santo
Domingo y replanteado en 1803 ante su homloga caraquea (extracto).. 332
8. Los indios del pueblo de La Vega, adyacente a Caracas, protestan, por intermedio del Procurador General de Naturales,
la imposicin de un Alcalde hecha por el Corregidor del poblado, desautorizndose, en consecuencia, la eleccin de
oficios concejiles hecha por los miembros del cabildo, con la presencia cannica de su cura prroco (1805) (extracto)
. . 345
9. Un procedimiento judicial contradictorio entablado con motivo de la alegada eleccin de funcionarios captulares no
indgenas obrada en el pueblo de indios de Nuestra Seora de los ngeles, jurisdiccin de la villa de Calabozo, hace salir
a la luz la singular participacin que en el proceso de escoger tales empleados municipales habra estado cumpliendo
Mara de los ngeles Ortega, india del lugar (1805) (extracto) .. . 349
10. Los aborgenes del pueblo de indios de Capaya, en la regin de Barlovento, plantean reclamo a raz del nombramiento
hecho por el corregidor del distrito de un zambo como oficial del cabildo de dicho poblado (1810) (extracto)
.. 364
1. El cacique del pueblo de indios de San Diego de Alcal, jurisdiccin de la ciudad de Valencia, reclama, en
su nombre y el de sus sbditos, la propiedad de ciertas tierras comunales (1692) (extracto) 370
2. El cabildo, justicia y regimiento del pueblo de indios de Santa Ana de Paraguan pide a la Real Audiencia caraquea
amparo frente a la invasin de sus tierras perpetrada por gentes de otras castas (1787) (extracto) .. 372
3. Un fogoso litigio por tierras escenificado en el pueblo de indios de Turmero, en los valles de Aragua, entre las
autoridades capitulares indgenas y su corregidor, cobra un rasgo singular al incorporarse como parte activa del mismo las
mujeres del cacique y procurador general aborgenes (1795) . 385
4. Los indios de los pueblos trujillanos de Jaj, La Quebrada y La Mesa de Esnujaque, con su Gobernador a la cabeza,
denuncian ante el Fiscal Protector de la Real Audiencia de Caracas la explotacin y despojo a que someta a dichas
comunidades el Corregidor del distrito (1797) ...... 395
5. El cabildo de naturales del pueblo de Los Guayos denuncia el arbitrario e interesado arrendamiento de las tierras de
comunidad ejecutado por el Corregidor (1799) 397
6. Las autoridades indgenas del pueblo de naturales de San Jacinto del Morro, en la Provincia de Mrida, acusan a
Corregidor y Cura Doctrinero del mismo de maltratos, por haber denunciado el inconsulto arriendo de tierras comunales
hecho por los ltimos (1800 1801) . 401
7. El pattico Pedimento relativo a la necesidad de disponer de tierras de cultivo hecho en 1807 por el Cabildo de indios
del pueblo de Barbacoas de El Tocuyo y en general todos los demas asi hombres, como mugeres asi nios como nias
en particular aquellos que tienen uso de razon . 402
8
8. Indios de Guarenas reclaman la restitucin de ciertas tierras de que habran sufrido despojo por parte del general
republicano Jos Flix Ribas (1817) (extracto) 403
9. El general realista Pablo Morillo acoge un reclamo sobre ocupacin ilegal de tierras de la comunidad incoado por el
cura doctrinero y naturales del pueblo de Los Guayos, a orillas del lago de Valencia (1817 - 1820) (extracto) .. 408
1. Los cabildantes indgenas del pueblo de Caucagua, en la regin de Barlovento, piden al Gobernador y Capitn General
de la Provincia de Caracas que se les mantenga el antiguo privilegio de no pagar tributo y tambin que se les confirme en
a posesin de sus tierras comunales (1771) .. 419
2. El cacique y capitn indgenas del pueblo Humocaro Bajo, adscrito a la ciudad de El Tocuyo, argumenta ante un
visitador pblico la necesidad urgente de que les fuera rebajado el monto del tributo a los naturales del lugar, habida
cuenta de la inopia de los mismos (1787) . 420
VI. ALGUNOS CASOS DE RECUSACION DE AUTORIDADES ESPAOLAS POR PARTE DE LOS CABILDOS
DE INDIOS
1. Las autoridades capitulares de los pueblos indgenas de Guacara, Los Guayos y San Diego de Alcal rechazan ante el
ayuntamiento de la ciudad de Valencia la designacin de don Pascual Rubn como Corregidor con jurisdiccin sobre los
mencionados poblados (1715). 421
1. En ocasin de la convocatoria a manifestar los pueblos de indios de Guacara, San Diego y Los Guayos, en la
jurisdiccin de la ciudad de Valencia, su duelo por la prematura muerte del Rey espaol Luis I, sus autoridades
capitulares aprovechan para recordar los derechos y privilegios concedidos a los naturales por la corona espaola (1725)
425
2. El reconocimiento legal de los caciazgos indgenas por la autoridad monrquica, ilustrado por un caso ocurrido en el
pueblo de Santiago de la Mesa, en la jurisdiccin de la ciudad de Mrida (1768) (extracto) .. 426
9
******
INTRODUCCIN
En textos por ellos escritos, se han puesto de relieve, entre otros hechos o
caractersticas: a) el importante papel cumplido por tales cuerpos en la gestin de la vida
cotidiana urbana colonial; b) el contrapeso ejercido por los mismos sobre el poder confiado
por la Corona a gobernadores y tenientes de gobernador; c) la comn extraccin oligrquica
de buena parte de sus integrantes, y d) su condicin de escuelas de gobierno que habran
contribuido a preparar en el tiempo a la lite criolla para asumir en el futuro histrico el
poder poltico del pas.
1
Es decir, compuestos por laicos. Hubo tambin cabildos eclesisticos en las ciudades hispano-americanas
constituidas en sedes episcopales, a la manera de Coro, Caracas y Mrida, en lo atinente a Venezuela.
2
Trmino aplicado en la etapa colonial a poblaciones de integracin multirracial, a diferencia de los llamados
pueblos de indios, que, por ley, deban exclusivamente ser habitados por americanos autctonos.
3
Una circunstancia digna de nota viene a ser que tal establecimiento se produca en un momento en
que los nuevos pobladores y futuros vecinos de cada ciudad naciente no superaban unas pocas decenas. As
pas en los casos de las ciudades de El Tocuyo, en 1545 (61 vecinos), Barquisimeto, en 1552 (entre 30 y 42:
las cifras varan segn la fuente histrica), Nueva Crdoba o Cuman, en 1561 (29), Guanare, en 1591 (33) y
las villas de San Cristbal, tambin en 1561 (28) y San Sebastin de los Reyes, en 1585 (35).
4
Dos excepciones, que conozcamos: el breve ensayo del historiador Jos Antonio de Armas Chitty titulado
Cabildos de indios en Amrica y Venezuela, aparecido en la Revista de Historia, n 1, Caracas, 1960, p. 13
26, y Los cabildos de indios. La construccin de la repblica de los indios y la justicia de naturales, de
Santiago Gerardo Surez, recogido en: Actas del III Congreso de Academias Iberoamericanas de la Historia,
I, 219 254.
11
Y, sin embargo, mientras que los cabildos de espaoles no habran pasado del
medio centenar en el territorio de la Capitana General de Venezuela tal fue el nmero de
ciudades y villas fundadas en esta divisin administrativa indiana que, por gozar de tal
condicin, llegaron a disponer de ellos- los cabildos de indios, por el contrario, habran
llegado a sumar, en igual espacio geogrfico cerca de dos centenares y cumplido cometidos
de naturaleza poltica, econmica y social dignos, por su inters, de ser investigados y
difundidos.
Tal hecho histrico fue posible en virtud de un propsito de que fueron vehculo
disposiciones reales que, aunque ya desde el propio siglo XVI haban abierto camino a
dicha innovacin en ciertos dominios americanos de la Corona espaola particularmente
en Mxico y Per-, solamente rigieron para Venezuela, en propiedad, a partir de una
Cdula Real que, tras ser definitivamente abolido en 1786 - 1689 el rgimen de la llamada
5
encomienda de servicio personal indgena, orden, dos aos despus, al entonces
Gobernador y Capitn General de la provincia de Venezuela don Diego Jimnez de Enciso,
Marqus del Casal, establecer dichos concejos de gobierno indgena en los pueblos de
naturales de su jurisdiccin territorial, y de otra de su misma especie que, en 1695, gir la
misma instruccin a su par de la Provincia de Cuman, don Gaspar del Hoyo y Solrzano.
Y porque les daban (a los espaoles descubridores y conquistadores) los Indios por tiempo limitado, y
mientras otra cosa no dispusiese el Rey, y les encargaban su instruccin, y enseanza en la religion, y buenas
costumbres, comenzaron estas reparticiones llamarse Encomiendas, y los que recibian los Indios en esta
forma Encomenderos
SOLRZANO PEREIRA, Juan de: Poltica indiana, Libro III, Captulo I, Del nombre, y origen de las
encomiendas de los Indios, y de la justificacin de ellas en la forma que hoy se practican.
6
Originalmente titulado Libro personal, fue reeditado en 1988 en Caracas por la Academia Nacional de la
Historia en dos tomos, con el ttulo de Documentos relativos a su visita pastoral de la dicesis de Caracas /
1771 1784.
12
repetidas menciones hechas por el jerarca eclesistico a los cabildos de indios existentes en
los pueblos de indios abarcados en su gira religiosa.
El captulo sexto dar cuenta de cundo y cmo aparecieron los primeros esbozos
venezolanos de un gobierno municipal indgena
Cuatro captulos restantes estudiarn los efectos que sobre dichos cuerpos de
gobierno indgena provoc la transformacin poltica venezolana iniciada en 1810, y los
avatares por ellos mismos experimentados desde ese ao hasta su desaparicin, en el
entorno de 1830.
7
Conviene advertir, desde ahora, que, para los fines de este estudio, se ha procurado conservar con fidelidad
la grafa presente en las diversas fuentes de donde han sido tomados los textos en l citados. No obstante,
para favorecer una ms fcil lectura de los mismos, se ha preferido disolver las palabras ligadas entre s que
figuran en un importante nmero de ellos.
15
Jalones importantes del mismo habran tenido que ver con el planteamiento, debate
y resolucin, en el siglo XVI, por parte de telogos, filsofos y juristas de Espaa 8, de
algunas interrogantes fundamentales estimuladas en su origen por la condicin de reino
descubridor y conquistador de nuevas tierras y nuevos hombres abierta a dicho pas por la
empresa colombina de 1492: eran hombres verdaderos, vale decir, dotados de cuerpo y
alma inmortal, los individuos all encontrados? tenan capacidad para la vida de sociedad
o, dicho de otra manera, eran seres polticos? deba ser aceptada la autoridad que sobre sus
sbditos ejercan los jefes o principales de entre ellos?
8
La importancia del papel jugado por los nombrados y en particular, por los primeros de ellos en el asunto
solamente se comprende bien si se toma noticia del slido componente moral presente en el ejercicio del
gobierno por parte de los monarcas catlicos espaoles, ejemplificado en las juntas de telogos que, como la
reunida en Valladolid en 1550, dio origen a las llamadas Leyes Nuevas relativas a las encomiendas de indios.
16
9
En el original latino: uti bruta animalia.
10
SOLORZANO PEREIRA, Juan: De Indiarum iure / sive de iusta Indiarum occidentalium inquisitione,
acquisitione et retentione, en coleccin Corpus Hispanorum de Pace, Consejo Superior de Investigaciones
Cientficas, Segunda serie, n 5, captulo VIII, nmeros 78 80, p. 297 299 (texto original latino con
traduccin espaola del doctor Jorge Uscatescu al frente).
17
El acuerdo sobre si los mismos indios eran aptos para una vida poltica autnoma se
dilat todava ms.
Los que dizen que no son capazes, dizen mas que no seran jamas verdaderos
cristianos, ni seran capazes para saberse governar y bivir a nuestra manera, syno
por comunicacion que tengan con los cristianos espaoles que alla biven, y que se
a visto dexar, en el tienpo de la governaion del Comendador mayor de Alcantara,
uno o dos caiques libres para ver si viendo la manera que tyenen los espaoles de
bivir la tomarian, y no fueron ni son para ello, y que si los dexan estar a solo su
arbitrio, que toda su ynclinaion es uiosidad y no trabajar, holgar y pescar y
11
Funcionario destinado a investigar la actuacin en el gobierno de los empleados reales, de modo de
absolverlos o condenarlos como consecuencia de la misma.
18
comer aquello y andarse en los montes y en sus areytos 12 y lujurias y darse a otros
vicios, y que esto esta claro porque cada vez que lo pueden hazer lo hazen, y en
poco tienpo que estan a su voluntad no tienen cuydado de lo que les han enseado
de la doctrina cristiana y lo olvidan y se tornan a sus areytos y maneras de bivir,
sin tener ningund cuydado ni acuerdo de lo que les han enseado ni ympuesto, y
que se a visto alguno que despues d estar bien enseado y acostumbrado, ha
dexado los vestidos y tornar a andar con sus yndios al monte
Los que dizen que son capazes, o lo seran, dizen que los yndios deven estar
libres sin premia 13 alguna, governandose por si mismos, y que estando en libertad
en sus bohios con algunos clerigos que los enseen las cosas de nuestra santa fee
catolica, que se conservaran y multiplicaran y nos daran un tributo como se
acordare.
Dizen otro medio, y es que se les haga pueblos cerca de los cristianos, y que
alli les tengan clerigos y frayles que los dotrinen y enseen y los goviernen, o que
tengan ombres salariados como tutores que tengan cargo dellos y los goviernen y
trabajen para Nos lo que trabajaren, y todo esto se ha platicado, porque, por el mal
tratamiento que los que los tienen encomendados les han fecho, parese que han
venido en diminucion por el demasiado trabajo en que les han puesto y por no
darles el mantenimiento y cosas nesesarias como las han menester. 14
13
En el lenguaje de la poca, apremio, fuerza, coaccin.
14
SERRANO Y SANZ, Manuel: Orgenes de la dominacin espaola en Amrica, tomo I, apndice LXXI
(Instrucciones al licenciado Rodrigo de Figueroa), p. DLXXVII.
19
Como sucediera que dicho filsofo haba establecido en su Poltica una distincin
entre los seres humanos conforme a la cual cierto gnero de estos ltimos, a quienes, en
razn de la carencia de una cultura comparable a la griega, denominaba brbaros, se poda
esclavizar, no faltaron quienes pensaran que tal concepto era transferible a los indios de
Amrica. Y, correlativamente, que las guerras que se pudieran entablar con tal gnero de
humanos, a fin de ocupar sus tierras, eran perfectamente lcitas.
Fue en Espaa, de manera privilegiada, el caso del filsofo y jurista Juan Gins de
Seplveda (1490 1573), quien en su dilogo Democrates alter15 , compuesto en 1547,
lleg a escribir estos conceptos directamente bebidos en aqul quien todos los
filsofos y telogos ms excelentes veneran como maestro de la justicia y de las dems
virtudes morales y como sagacsimo intrprete de la naturaleza y de las leyes
naturales16 :
Con perfecto derecho los espaoles imperan sobre estos brbaros del
Nuevo Mundo islas adyacentes, los cuales en prudencia, ingenio, virtud y
humanidad son tan inferiores a los espaoles como los nios a los adultos y las
mujeres a los varones, habiendo entre ellos tanta diferencia como la que va de
gentes fieras y crueles a gentes clementsimas.17
(.)
15
Su ttulo completo es: Democrates alter, sive de justi belli causis apud Indos. Existe del mismo una
traduccin al castellano hecha por Marcelino Menndez y Pelayo (Demcrates segundo o De las causas
justas de la guerra contra los indios) y publicada en el Boletn de la Real Academia de la Historia, tomo 21
del ao 1892, p. 257 369. En ella hemos espigado las citas que siguen.
16
17
SEPLVEDA, Juan Gins de: ibidem, p. 305.
20
(....)
Por muchas causas, pues, y muy graves, estn obligados estos brbaros a
recibir el imperio de los espaoles [] y a ellos ha de serles todava ms
provechoso que a los espaoles [] y si rehsan nuestro imperio (imperium)
podrn ser compelidos por las armas a aceptarle, y ser esta guerra, como antes
hemos declarado con autoridad de grandes filsofos y telogos, justa por ley
natural. 18
1
18
Ibidem, p. 333.
1
19
20
Heril: dominial, perteneciente a un amo.
21
nacen en ciertas regiones climas del mundo, en que por la depravacin de las
costumbres por otra causa, no pueden ser contenidos de otro modo dentro de los
trminos del deber. Una y otra causa concurren en estos brbaros 21, todava no
bien pacificados. Tanta diferencia, pues, como la que hay entre pueblos libres y
pueblos que por naturaleza son esclavos, otra tanta debe mediar entre el gobierno
que se aplique los espaoles y el que se aplique estos brbaros: para los unos
conviene el imperio regio, para los otros el heril.22
22
SEPLVEDA, Juan Gins de: Democrates segundo o De la justa causa de la guerra contra los indios,
traduccin hecha por Marcelino Mndez y Pelayo de la obra originalmente escrita en latn bajo el nombre de
Democrates alter, sive de justi belli causis apud Indos y publicada en el Boletn de la Real Academia de la
Historia, tomo 21 del ao 1892, p. 257 369. La cita presente se toma de las p. 363 364.
23
Los indios americanos.
22
esto se les puede hazer guerra. Antes dize en el tercero libro de la misma poltica
que entre algunos brbaros ay reynos verdaderos y naturales reyes y seores y
gobernain. La tercera specie de brbaros son los que por sus perversas
costumbres y rudeza de ingenio y brutal inclinacin son como unas fieras silvestres
que viven por los campos sin ciudades, sin casas, sin poliia, sin leyes y sin ritos y
tratos que son de jure gentium, sino que andan palantes, como se dize en latin, que
quiere decir robando y haziendo fuera / como fueron al principio los godos y los
alanos y agora [se] dize que son en Asia los rabes y los que en Africa nosotros
mismos llamamos alaraves. Y destos se podra entender lo que dize Aristteles que
como es licito caar las fieras, ans es licito hazerles guerra defendindonos dellos
que nos hazen dao procurndolos reducir a la poliia humana. Y por ventura lo
dixo por algunas gentes que eran en la conquista de Alexandro. Por esta ocasin el
seor obispo cont largamente la historia de los yndios mostrndo que aunque
tengan algunas costumbres de gente no tan poltica, empero que no son en este
grado brbaros, antes son gente gregatil y ivil que tiene casas y pueblos grandes y
leyes y artes y seores y gobernacin y castigan, no slo, los peccados contra
natura, ms an otros naturales con penas de muerte y tienen bastante poliia para
que por esta razon de barbaridad no se les pueda hazer guerra y ans concluy
contra el dicho doctor Seplveda que por ninguna de aquellas quatro razones se les
puede hazer guerra antes de praedicarles la fee, sino que aquella guerra sera
inicua y tirnica y perjudica al evangelio y a su praedicacion y no solamente esto,
mas como diximos, tampoco admite que sea lcita la guerra contra los que
impidiesen la praedicacion si de comn consensu de toda la repblica y de todos
los particulares se impusiese ni se les puede hazer fuerza que oyan nuestra
praedicacin. 24
24
LAS CASAS, Fray Bartolom, en: Trascripcin del cdice titulado Tratado de Indias de Monseor de
Chiapas y el Doctor Seplveda, p. 24 25.
Parecido espritu al de las Casas debi haber llevado a un jurista laico contemporneo del citado
religioso, Fernando Vsquez de Menchaca, a escribir en sus Controversiarum illvstrium aliarvumque vsv
freqventivm libri tres, de 1563:
Ni podemos menos de sentir amargura ante el hecho de que los derechos naturales propuestos
como inmutables por los ms veraces y prudentes jurisconsultos y que encerraban en s la felicidad de los
mortales se vean ahora desterrados y como exterminados de casi todo el orbe; esto sucede en innumerables
cuestiones de escasa importancia, pero sobre todo en las controversias ms fundamentales, pues todos los
23
Los poderes en virtud de los cuales los Estados de los infieles son
gobernados, son legtimos? Dicho de otra manera, hay entre los paganos
prncipes y magistrados legtimos?
Que haya entre los paganos prncipes y jefes legtimos, no puede dudarse
absolutamente, porque, en los textos ms arriba citados, San Pablo ordena
escritores, como comprados por la adulacin, no temen, ni se avergenzan, no ya de disculpar, pero ni aun
de defender y ensalzar con los mayores elogios las hazaas, aun las mas criminales de los prncipes que las
galardonan. Porque, quin puede soportar la audacia, o mejor dicho, la imperdonable culpa de Aristteles
cuando escribe (Lib. I, Politic.) que los hombres de inferior ingenio parecen ya nacer esclavos por
naturaleza, o para servir a los ms sabios? Por este motivo me he resuelto a tratar de las ms
fundamentales controversias, por si en algo puedo remediar esta relajacin del gnero humano causada
siempre por influjo de los aduladores de ilustres prncipes y poderosos.
Y tambin estas singulares palabras del jurista Juan de Solrzano Pereira, en su arriba aludida obra
De Indiarum iure / sive de iusta Indiarum occidentalium inquisitione, acquisitione et retentione, de 1629:
cualquiera que sea el sentido de las palabras de Aristteles, importa no aceptarlas, si son
contrarias a las leyes y costumbres de las enseanzas cristianas: el fue pagano y sepultado en el infierno;
contra l lanz duras invectivas el obispo de Chiapa en presencia del Emperador Optimo Mximo Carlos V
Ver: SOLORZANO PEREIRA, Juan (1629): ob. cit., n citado, cap. VIII, nmeros 123 124 de p. 313.
24
.......................................................................................................................................
Iten a vuestra magestad suplicamos tenga por bien que por el poner de los
corregidores espaoles no sean estorvados los dichos seores y caiques en el
25
Estas seran las palabras de San Pablo aludidas por Vitoria, y contenidas en el captulo 13 de la carta
de dicho apstol a los romanos:
Somtanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y
las que existen, por Dios han sido constituidas.
Tal vez convenga decir que tal recomendacin pas desde entonces a constituir la que pudiera
denominarse piedra angular de la teologa poltica cristiana.
25
26
Ver: CASAS, Fray Bartolom: Tratado de Indias y el doctor Seplveda, p. 111 y 112113,
respectivamente.
27
La voz cacique o casique, al parecer de origen indgena antillano, terminar por aplicarse en gran parte de
Hispanoamrica a los aborgenes dotados de algn gnero de autoridad tradicional entre los suyos y, al final,
desplazar a otra palabra espaola con la cual le toc convivir durante algunas dcadas: principal.
Hemos encontrado que aparece ya en una Real Provisin remitida desde Zaragoza el 9 de diciembre
de 1518 por la Reina doa Juana y su hijo Carlos al antes nombrado juez Rodrigo de Figueroa, en la cual le
advierten:
avemos siempre tenido y deseado que los caciques e indios naturales de las Indias, islas e tierra
firme del mar Ocano fuesen buenos christianos
En lo que atae a Venezuela, mientras que en unas Ordenanzas de 1552 el fundador de la ciudad de
Barquisimeto don Juan de Villegas menciona nominalmente a determinados prencipales indgenas del rea de
la misma citada ciudad, un documento en cuya virtud se daba, en junio de 1563, a un denominado Lucas
Meja el depsito o encomienda de un grupo de 160 casas de indios poblados situadas en la propia regin
barquisimetana, especifica que las mismas se le confiaban con todos los indios caciques que en ellas
hubiere y con todas sus tierras y rozas, labranzas y arboledas y montes, aguas corrientes y estantes
(citado por el historiador Eduardo Arcila Faras en: El rgimen de las encomienda en Venezuela, p. 182, quien
toma de A.G.N. - ENCOMIENDAS, Tomo 38, f 68 vto.)
El gobernador de la Provincia de Venezuela don Juan de Pimentel hizo ya tambin mencin, por su
parte, en una relacin geogrfica de 1578 sobre su jurisdiccin territorial, de cmo en la misma no habra
habido antes de la llegada de los espaoles caciques ni Seores de propiedad e seorio.
26
Tal punto de vista estim ser de su obligacin moral recordrselo al nombrado rey
espaol en 1570 un grupo de misioneros franciscanos, desde tiempo atrs empleados en la
evangelizacin de los indios mexicanos, y a cuya cabeza figuraba fray Jernimo de
Mendieta, hecho uso de estos redondos trminos:
Para esto no quiero traer otra razn alguna, sino que por ningn Derecho
es lcito quitar nadie lo que es suyo; y si los moros y otros infieles prometen y dan
haciendas y honras los cristianos, como de hecho lo hacen, porque dejen la fe de
Cristo y se conviertan su mala seta 29, gran impiedad ser por cierto, que por
dejar los infieles su infidelidad y convertirse nuestra santa fe catlica, sean
privados de sus seoros y patrimonios y exenciones, y reducidos los que eran
hidalgos y caballeros en su modo, y prncipes, ser villanos y tributarios, como
casi todos los indios y principales lo son el da de hoy. 30
Es, a juicio nuestro, dentro de tales espacios mentales donde conviene buscar, ab
ovo, cmo fue posible la instalacin en la Amrica espaola, en general, y en el actual
28
2
Recopilacin de Leyes de los Reynos de Indias, Libro VI, Ttulo VII, De los Caciques, Ley primera (p. 219
vuelto): Que las audiencias oigan en justicia los Indios sobre los Cacicazgos.
29
Sic, por: secta.
3
30
Carta del Padre Fray Jernimo de Mendieta al rey Don Felipe II (20 de enero de 1570), en: Cartas de
religiosos de Nueva Espaa / 1539 1594, p. 48.
27
El de los cabildos de indios hispano-americanos puede que deba tenerse como uno
los ms intensos y extensos experimentos de pedagoga de la prctica poltica acometido
bajo una administracin colonial en la historia de la humanidad.
Apstoles arquitectnicos de las Indias habran intentado, pues, ser los reyes de
Espaa Fernando e Isabel sobre todo la segunda- y, en esa condicin, se explicaran todos
sus esfuerzos para cristianizarlas.
En la Proposicin 15.a contenida en el cdice titulado Tratado de Indias. Ver: CASAS, Fray Bartolom de
las: Tratado de Indias y el doctor Seplveda, edicin de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, p.
160. El subrayado es nuestro.
29
Es en este punto donde entr a jugar un papel cierto rasgo del pensamiento de un
Padre de la Iglesia catlica del siglo V: San Agustn. En el libro XV de su clsica obra
teolgico-filosfica denominada La ciudad de Dios, ste haba anotado, en comentario a
un versculo de la primera carta del apstol San Pablo a los Corintios:
Que el referido fue un pensamiento asimilado por los ltimos nombrados lo exhiben
mltiples testimonios escalonados a lo largo de prcticamente todos los distintos siglos del
rgimen colonial. Brindaremos algunos ejemplos.
Uno primero lo suministrara un connotado virrey del Per entre 1569 y 1581, don
Francisco de Toledo, quien, luego de abandonado su cargo, se expres as, en un Memorial
al rey Felipe II, respecto a los indgenas cuyo gobierno haba tenido a su cargo:
32
como tengo dicho V. M., para deprender ser cristianos tienen
primero necesidad de saber ser hombres, y que se le introduzca el gobierno y modo
de vivir poltico y razonable 33
32
Deprender = deprehender = aprender.
33
Memorial dado al rey por D. Francisco de Toledo, sobre el estado en que dej las cosas del Per, despues
de haber sido su Virey y Capitn General trece aos, contar desde 1596, en: Coleccin de documentos
inditos, relativos al descubrimiento, conquista y organizacin de las antiguas posesiones espaolas de
Amrica y Oceana sacados de los Archivos del Reino, y muy especialmente del de Indias, por D. Luis Torres
de Mendoza, tomo VI, Madrid, Imprenta de Fras y compaa, 1866, p. 535
30
porque ante todas cosas se ha de procurar que los dichos indios sean
reformados al ser de hombres para que despus tengan capacidad para recibir el
nombre de cristianos, por tanto por la presente ordeno y mando que los espaoles
que fueren corregidores de los dichos indios reduzcan a pueblos los dichos indios
para que vivan juntos y ordenados polticamente 34
El primer cuidado del Governador debe ser reducir estos fieros y silvestres
hombres conocimiento de que lo son, y ensearlos vida sociable y poltica:
porque en otra suerte en vano les ensearemos las cosas Divinas, y Celestiales
los que vieremos, que aun no son capaces de entender, ni procurar las humanas. 35
En una noticia fechada en 1645 sobre el estado de sus misiones en los entonces
llamados llanos de Caracas, redactada en 1645 por la orden capuchina, se asent, por
ejemplo:
34
3
Tomado de la Coleccin de Documentos Inditos para la Historia de Chile, 2. Serie, tomo III, p. 63 por
Fernando Silva Vargas para su obra: Tierras y pueblos de indios en el Reino de Chile, p. 87.
35
SOLRZANO PEREIRA, Juan: Poltica Indiana, Lib. II, Cap. XXIV, n. 18.
31
todo lo que conduce a la vida poltica y aun natural, les tiene que
ensear el religioso, y este tiene de hacer de maestro: para cuantas obras son
precisas en el pueblo, ha de ser el labrador, que les ensee cultivar la tierra: el
maestro que les ha de dar la forma para hacer sus casas, etc., el mdico que les ha
de curar en sus enfermedades: el padre de familia que les ha de proveer de cuanto
necesitan, pues no tienen otro recurso: y finalmente, el Prroco, que con mucha
paciencia y sufrimiento les tiene de instruir en los misterios de la f, ensendoles
la doctrina cristiana, y explicndosela para que puedan entenderla, segn sus
cortos talentos y capacidad pudiere alcanzar. Todos estos trabajos, y otros que
omito, tiene el misionero que padecer muchos aos; ( por mejor de por vida)
porque como son tan rsticos y tan inhbiles los indios de esta provincia, se pasan
muchos aos primero que llegan habilitarse en la vida poltica y sociable: pues,
en una sola palabra, es necesario ensearles a ser hombres y racionales; (pues
segn su torpeza no lo parecen) y as dudaron, con graves fundamentos, los
primeros espaoles conquistadores si lo eran, pues los tenian por salvajes por no
ver en ellos seal alguna de racionalidad; y as estan muy mal fundados los que
juzgan que estos indios se pueden convertir la f, como los chinos, japoneses
etopes 36, pues como en estos hay idolatra, es fcil encaminarlos de la adoracin
falsa de sus dolos, la verdadera y al conocimiento de Dios, de su ley, de lo
eterno, etc., como sucedi tambin en estas Indias con los indios del Per y de la
Nueva Espaa, que en poco tiempo se convirtieron, no millares, sino es millones de
indios; (como se v en el teatro mejicano) 37 pues como tenian sus templos dolos,
fcilmente los redujeron los misioneros al conocimiento y adoracin del verdadero
Dios.
Pero en estos de la tercera clase y en especial los de estos llanos, que viven
more pecudum, que no tan solo no tienen dolos ni adoracin alguna, falsa ni
verdadera, ni luz de lo eterno, ni conocimiento de ley alguna, ni aun de la natural
36
Es decir, los africanos, particularmente los de raza negra.
37
Alude a la obra titulada Teatro mexicano: descripcin breve de los sucesos exemplares, historicos,
politicos, militares y religiosos del nuevo mundo occidental de las Indias, publicada en Mxico en 1698 por el
P. Agustn de Vetancurt.
32
De cuantas naciones tiene el mundo, ninguna tiene menos poltica que las
de los indios infieles de una y otra India; pues viven como fieras en los montes, sin
repblicas ni poblaciones comunes, y andan como animales, desnudos de pies a
cabezas, hombres y mujeres. Y as necesitan de ser enseados a vivir polticamente
para que puedan vivir ms cristianamente. Y por tanto, despus que los misionarios
tienen ya algn lugar formado y poblado de casas, han de procurar que haya de
ellos mismos algn ministro o ministros de justicia, y que se vayan vistiendo, en
3
38
Noticia del estado que han tenido y tienen estas misiones de capuchinos de la Provincia de Caracas, desde
el ao de 1658, en que Su Majestad fue servido enviar los religiosos capuchinos de la Provincia de
Andaluca, encomendndoles la reduccion y conversion de los indios gentiles de ella, firmada en Caracas el
20 de agosto de 1745 por el Prefecto Fray Miguel de Olivares y 14 otros miembros de la misma congregacin
religiosa. Subrayado nuestro.
He aqu una posible traduccin de la citada frase de Aristteles: Los hombres que tienen
propiedades bestiales, deben ser tenidos por bestias.
Ver: BLANCO, Jos Flix y Ramn Azpura: Documentos para la historia de la vida pblica del
Libertador, tomo I, p. 417 418. Idem, en: CARROCERA, Buenaventura de: Misin de los Capuchinos en
los Llanos de Caracas, tomo II, p. 322 323.
39
Estampado en Len de Espaa, Imprenta de la Viuda de Agustn de Valdivieso. Ao de M.DC.LXXIV
(1674), 15 ff. 597 p., 10 ff.
33
particular los principales de ambos sexos, para que den ejemplo de vestirse a los
dems. 40
Las primeras diligencias que con ellos 42 se practican, luego que se traen a
nuestras misiones, es vestirlos, herramentarlos y mantenerlos de un todo, aunque
con el trabajo y experiencia de que tanto las ropas como las herramientas de que se
les surte, o las dan o las venden con ninguna estimacin a cualesquiera que se (las)
piden; ensearlos antes a ser racionales de costumbres, como previo fundamento
para instruirlos despus en las doctrinas cristianas; no apurarlos en ningn gnero
40
Ver: CARROCERA, P. Buenaventura de: Los primeros historiadores capuchinos en Venezuela, p. 120.
Subrayado nuestro.
41
Memorial de las Misiones de Capuchinos de la Provincia de Cuman y un breve resumen de las dems,
en: CARROCERA, P. Buenaventura de: Los Primeros Historiadores de las Misiones Capuchinas en
Venezuela, p. 279. Subrayado nuestro.
42
Los indios.
34
Tambin en este punto Las Casas habra abierto camino, al asentar en 1561:
4
44
Polica o pulica fue palabra comnmente utilizada en la lengua castellana de los siglos XVI, XVII y XVIII para
referirse al comportamiento urbano y civilizado.
POLICIA, termino Ciudadano, y Cortesano. Consejo de policia, el que gobierna las cosas menudas
de la Ciudad y el adorno della, y limpiea. Es vocablo Griego politeia, respublica.
45
CASAS, Fray Bartolom de las: De cmo todas las naciones pueden ser reducidas a buena policia, en:
Apologtica historia sumaria... de las Indias, p. 257.
36
realmente ningn pueblo es tan brbaro, ninguno tan lerdo, que, con
una educacin e instruccin continuadas, esmeradas y autnticas, no deponga su
barbarie, se revista de humanidad y costumbres civilizadas y llegue a frutos tan
opimos, que pueda rivalizar con los mayores ingenios naturales; as como lo vemos
en los aldeanos trasladados a las escuelas, o a la corte o a ciudades populosas
47
1648, se retrotraer el propio Solrzano, con parecido objeto, al apotegma del legislador
ateniense Licurgo,
47
SOLRZANO PEREIRA, Juan: ob. cit., libro II, capt. VIII, n. 90 91.
37
grande cazador de liebres, porque de pequeo le impusieron esto, y el otro slo era
bueno para llevar linternas, por la misma razon. 48
Por fin, del nombrado prelado quiteo son estos trminos extractados de un aparte
de su Itinerario para prroco de indios, de ttulo: Si el cura de indios debe atender a
ensear polica y modo de vivir humano:
48
SOLRZANO PEREIRA, Juan: ob. cit., Tomo Primero, Libro II, captulo XXVII, n 44-45: La educacin
excede la naturaleza.
49
PEA MONTENEGRO, Alonso de la: Itinerario para prroco de indios, Libro I, Tratado Cuarto, Seccin
X, p. 227.
38
50
Recopilacin de las Leyes de los Reynos de las Yndias. Mandadas imprimir, y publicar por la Majestad
Catlica del Rey Don Carlos II. Nuestro Seor, Tomo Primero. Libro VI, Ttulo I. Ley XIX, p. 190.
39
De los de la de El Tocuyo:
.. por ser la poblazn de este pueblo, como dicho es, de naturales mal
poblados y ser aficionados a que donde quiera hacen sus labranzas, all van a
guardarlas sin pesadumbre, y cansadas aquellas tierras, se pasan a otras; y por ser
las casas de paja, las hacen fcilmente y las queman cuando se quieren ir de all.54
51
ARELLANO MORENO, Antonio: Relaciones geogrficas de Venezuela, p. 118.
5
52
Ibidem, p. 165.
54
Ibidem, p. 188 189.
40
5
55
Sujecin?
41
Medio siglo despus, en 1745, se insista as sobre este propio asunto en otro
documento misionero capuchino que, en esta oportunidad, historiaba los avances hasta el
momento cumplidos en tarea evangelizadora emprendida en iguales territorios:
57
Ver: Resumen histrico de la misin de los Llanos, desde sus comienzos en 1658, y del estado que tena en
ese ltimo ao, firmado por todos los misioneros.- Misin de Caracas, 20 agosto 1745 , en CARROCERA,
B. de: obra citada, tomo II, p. 270.
58
RUIZ BLANCO, Matas, O.F.M.: Conversin de Pritu de indios Cumanagotos, Palenques y otros. Sus
principios y incrementos que hoy tiene, con todas las cosas ms singulares del pas, poltica y ritos de sus
naturales, prctica que se observa en su reduccin y otras cosas dignas de memoria. (1690), p. 39.
42
Ella aparece, para comenzar, en esta Cdula del 4 de agosto de 1574 remitida por
el Felipe II al Gobernador y Capitn general de la Provincia de Venezuela don Diego de
Mazariegos:
A Nos se ha hecho relacin que al tiempo que los indios desa tierra se
repartieron, hubo en ella mala orden por andar en las montaas envueltos los de
un encomendero con los de otros sin que la divisin hecha dellas se venga a
resumir en unin, por no estar juntos en pueblos, de que se les sigue grande
inconveniente para su doctrina, y converna, para que la tuviesen como es
necesario y fuesen enseados e industriados en nuestra santa fe catlica, se
hiciesen juntar en pueblos y los de cada encomienda por s, de manera que
pudiesen vivir en pulicia. E visto por los de nuestro Consejo de Indias, ha parecido
bien. Y ans os mandamos que, con la brevedad e mejor trmino que pudiredes,
procuris que los indios desa provincia que anduvieren por las montaas y otras
59
Ver: CARROCERA, P. Buenatura: ob. cit., p. 295.
43
61
GMEZ CANEDO, Lino (O.F.M.): La provincia franciscana de Santa Cruz de Caracas / Cuerpo de
documentos para su historia / (1513 1837), tomo I, p. 506 507.
44
inobedientes a los mandatos de Nuestra Santa Iglesia y no ser absueltos hasta que
no hubiesen dado cumplimiento a lo prescrito y merecido ser beneficiados de la
absolucin. 62
Al legislar, por su parte, en 1687, el III Snodo Diocesano de Caracas sobre las
obligaciones particulares de los curas doctrineros de los pueblos de indios, lo hizo de
este modo en uno de los artculos de sus Constituciones:
Una Cdula Real de fecha 17 de diciembre de 1541 suscrita por el entonces Prncipe
Felipe II, suministra noticia de algunos de los argumentos de apoyo a tal decisin
manejados desde los propios inicios del perodo colonial hispnico:
62
PERERA, Ambrosio: Historia orgnica de los pueblos antiguos de Venezuela, tomo II, p. 48.
63
GUTIRREZ DE ARCE, Manuel: Apndices a El Snodo Diocesano de Santiago de Len de Caracas de
1687, tomo II, p. 90.
45
6
64
casas, y haziendas, porque parece cosa dura separarlos de sus padres, se podr
dispensar. 65
Yten que no estn negros en los pueblos que son peores que los calpilques
66
que tenemos dicho, ni les embien a cobrar el tributo sus amos a los pueblos
porque son muy dainos y tmenlos los indios como al demonio del infierno.
Yten que los espaoles no residan en los pueblos que tienen encomendados
porque ocupan los indios en su servicio allende del tributo que les dan y traen los
corridos que no tienen lugar para tratar de la doctrina cristiana y sus mugeres y
parientes y criados y allegados con sacalias 67 y molestias los vexan y no los dexan
gozar de su libertad ni de la pobreza que tienen. 68
65
6
Recopilacin, Libro VI, Titulo III, Ley xxj. Que en Pueblos de Indios no Vivan Espaoles, Negros,
Mestizos, y Mulatos.
La siguiente nota al margen de dicha cdula permite comprobar el reiterado inters puesto por la
monarqua espaola hasta mediado el siglo XVII en el aislamiento racial indgena: D. Felipe Segundo en
Madrid I. de mayo de 1563 y 25. de Noviembre de 1578 en Tomar 8. de Mayo de 1581 en Madrid 10
de Enero de 1589 D. Felipe Tercero en Tordesillas 12 de Iulio de 1600 D. Felipe Quarto en Madrid 11 de
octubre, y 17 de Diciembre de 1646.
66
Calpilque o calpizque o calpisque: trmino, segn parece, de origen azteca, equivalente a mayordomo, y
luego difundido a nivel hispanoamericano. En lo que atae a Venezuela, lo hemos encontrado empleado
alguna vez en documentos coloniales relativos a la provincia de Mrida.
67
DRAE: sacalia o socalia: ardid para sacar a uno lo que no est obligado a dar.
68
CASAS, Fray Bartolom de las: Tratado de Indias y el doctor Seplveda, p. 149.
47
V Yten que por quanto se a visto por espiriencia que los negros e yndios
ladinos del servicio de los espaoles son muy perjudiciales entre los naturales que
les hacen muchos agravios que ningund yndio ny negro del servicio de los
espaoles sea osado de yr ni baya a regimiento ageno so color de rescatar ni otra
cosa sin licencia del encomendero so pena que por la primera vez les sean dados
atados en la plaa pblica cien aotes y por la segunda doblado e por la tercera la
dicha pena e de destierro desta cibdad e su jurisdiccin por dos aos e si acaso el
tal negro o yndio fuere a la encomienda de su amo o a las minas e de necesidad
fuere el camino por algunas encomiendas pase sin hacer enojo ni agravio a los
yndios so la dicha pena. 71
69
Ver: Cartas de religiosos de Nueva Espaa / 1539 1594, p. 48.
7
70
Por otra parte, ste fue el texto de una cdula real, firmada el 24 de noviembre de
1587 por Felipe II y dirigida al entonces Gobernador y Capitn General de la Provincia de
Venezuela, don Luis de Rojas, subido como haba hasta el monarca un documento ya
citado, el informe de los frailes del convento franciscano de Caracas sobre maltratos
inferidos a la poblacin indgena de la jurisdiccin territorial de la ciudad, y en los cuales
los negros habran tenido importante participacin 72 :
72
Tienen puestos los encomenderos hombres entre los indios concertados al tercio o cuarto del provecho
que pudieren sacar de los indios, los cuales, como les va su inters, los desuellan y hacen trabajar an en da
de fiesta, y andan entrellos negros y mulatos que no slo les quitan las mujeres y hijos y hazienda mas an
ejercitan en ellos grandes crueldades y invenciones de castigos haba declarado uno de los religiosos
encuestados a dicho propsito.
Ver: GMEZ CANEDO, Lino: La Provincia Franciscana de Santa Cruz de Caracas / Cuerpo de
documentos para su historia / (1513 1837), Tomo I, p. 506.
49
76
Yten si con los dichos yndios viuen negros mulatos mestios ambahigos
yndios ladinos 77 y espaoles que les quiten sus haciendas o les hagan otros algunos
malos tratamientos, digan quienes son y quales y quantos an sido los excesos y a
quien se a fecho. 78
Por otra parte, un captulo ad hoc que figur en las ordenanzas para la ciudad y
puerto merideo de Gibraltar, en el sur del Lago de Maracaibo, firmadas el 15 de agosto de
1610 por el corregidor don Juan de Aguilar, adopt este tenor:
Que no estn negros entre los indios.- Yten hordeno y mando que por quanto de
estar negros entre los indios naturales de estas provincias se les siguen a los dichos
73
GMEZ CANEDO, Lino: ob. cit., tomo cit., p. 509 510.
74
Funcionarios a quienes, dotndoles para dicho efecto de amplios poderes, se confiaba una misin especial
de pesquisa y control administrativos respecto de los habitantes de ciudades o pueblos de indios, en particular
los detentadores de cargos de autoridad y encomenderos.
75
La provincia venezolana de Mrida dependi en lo poltico de virreinato de la Nueva Granada hasta la
creacin de la Gobernacin y Capitana General de Venezuela en 1777.
76
Zambaigo, hijo de negro e india o, ms raramente, de indio y negra. Abreviadamente, zambo.
77
7
Archivo Histrico Nacional de Colombia, Saln de la Colonia, Fondos varios, Rollo 14 , p. 4, f 591.
50
indios mucho dao porque dems a el que los tratan mal les quitan sus mujeres por
fuerza y les roban sus haziendas sin poderles resistir de que Dios Nuestro Seor es
deservido y es justo que estos pobres naturales se han amparados y defendidos
ordeno y mando que los dichos negros no vivan ni estn entre los dichos indios ni
los dichos encomenderos ni doctrineros lo consientan porque con esto cesarn
semejantes vejaciones y los dichos naturales vivirn en paz y quietud y seguridad y
no sern oprimidos ni maltratados dellos ny les quitarn su libertad lo qual hagan
e cumplan as las dichas justicias so pena de cada cient pesos de buen oro para la
rreal cmara y el negro que hiziere lo contrario le sean dados doscientos azotes
por la primera vez y por la segunda la pena doblada y seis aos de galeras 79
Prohivese que entre los indios no esten mestizos ni mulatos.- Yten ordeno
y mando que las dhas Poblaciones de los dhos indios ni entre ellos ni vivan ni
residan ningun espaol, mestio mulato ambahigo ni negro libre ni captivo, ni
sirvan juntos ni mezclados con los dhos indios so pena al espaol o mestizo de cien
pesos de veinte quilates aplicados a la Camara de Su Magestad y al Mulato
ambahigo, o negro de cien azotes y los encomenderos y mayordomos que lo
consintieren yncurran en la dha pena pecuniaria la primera ves y la segunda y las
demas veses la pena doblada aplicado todo la mitad para la Camara y la otra mitad
para el jues denunciador por yguales partes en que yncurran ypso facto. 81
79
A.G.N., COLECCIN LOS ANDES - TOMO XLIII N XLIII N Control 197 Documentos varios
1581 - 1610, p. 290.
80
Comprenda, para entonces, los presentes Estados Tchira, Mrida y Barinas.
81
Ver: Fuero indgena venezolano, Compilacin y Prlogo de Joaqun Gabaldn Mrquez, obra insertada en
el n 7 de la revista Montalbn de la Universidad Catlica Andrs Bello, 1977, p. 835.
51
Y atento a que su Majestad manda por sus reales cdulas que en los
pueblos de los indios no vivan mestizos, mulatos zambaigos ni negros por serles de
mucho perjuicio ordeno y mando que as se guarde y cumpla y que no sean los
sobredichos ni puedan ser mayordomos ni administradores de los dichos indios so
pena de cien pesos de plata en que incurra el encomendero que lo consintiere por la
primera vez y por la segunda y las dems veces con pena doblada de mitad para la
cmara de su Majestad y la mitad para juez y denunciador por iguales partes y si
algn mestizo hubiere de satisfaccin pueda el gobernador de esta provincia
constndole por conocimiento de causa darle licencia para ello y en ninguna
manera a los negros mulatos y zambaigos. 82
Del lado eclesistico, las antes citadas Constituciones del III Snodo Diocesano de
Caracas de 1687 prescribieron:
8
82
A.G.N. COLECCIN LOS ANDES VISITA LAS LAGUNILLAS / 1655 / tomo 9, folio 163.
52
84
GUTIRREZ DE ARCE, Manuel: ob. cit., p. 92.
De cumplirse la normativa real, eran nicamente los curas a cargo de los pueblos de doctrina o los
misioneros responsables de los pueblos de misin las nicas personas no indias que podan habitar
permanentemente en ellos.
53
mestizos que viviesen en dichos pueblos y trmino de la legua que les est sealada
a cada uno, ordenndoles se avecinen y vivan en las ciudades de esta jurisdiccin, a
cuyo fin practicaris todas las diligencias que fueren necesarias, y para que se
restituyan a los indios todas las tierras que se les hubiere usurpado por
cualesquiera personas particulares, ponindoles en posesin de ellas y observando
en todo lo prevenido por las leyes citadas y cdulas. 87
88
En 1797 el Consejo de Indias conoci, por ejemplo, entre varias consultas relativas a las misiones
capuchinas de Guayana, una concebida en estos trminos:
Si ser conveniente para la civilizacin de los indios poner en los pueblos de stos familias de
espaoles.
Resuelto: negado, y se observen las leyes, 21, 23 y 26, ttulo 3, libro 6, y lo mandado en la cdula
de 18 de noviembre de 1782 acerca de los mestizos, negros, mulatos, etc.
55
89 90
En lo que atae a Espaa propiamente dicha, sus cabildos o ayuntamientos ,
con sus alcaldes o justicias, regidores, procurador, alfrez real y alguaciles, florecieron de
manera particular en la edad media, ayudados como haban sido al fortalecimiento de su
carcter de concejos locales de gobierno dotados de autonoma por ciertas peculiaridades
del proceso histrico llamado de reconquista. En esta fase histrica, numerosas ciudades o
comunidades espaolas obtuvieron, mediante el empeo de dichas propias instituciones,
cartas reales que garantizaban un nmero de privilegios especficos, los llamados fueros.
Se sabe, adems, cmo tales adquisiciones habran recibido un rudo golpe a raz de
la llamada guerra de comunidades que en el reino de Castilla enfrent en 1520 - 1522 al
rey Carlos V contra un grupo de importantes ciudades de dicho reino, teniendo como
resultado la derrota de las ltimas.
Habido por delante su modelo, la Corona espaola decidi crear equivalentes suyos
en los pueblos de indios americanos y confiar su administracin a los propios naturales.
89
Derivacin del latn capitulum, proveniente, a su vez, de caput: cabeza.
90
De ayuntar, sinnimo de unir.
91
En la Venezuela hispnica, la vida municipal se habra iniciado en Nueva Cdiz, poblacin fundada en la
isla de Cubagua con estatuto de villa en 1526 y de ciudad en 1528.
56
93
En la investigacin de este asunto abri senda el estudio del historiador francs Franois Chevalier Les
municipalits indiennes en Nouvelle-Espagne (1520 1620), publicado en el Anuario de Historia del
Derecho Espaol, t. XV, Madrid, 1944, p. 352 368.
57
En el caso del virreinato del Per, aporte fundamental en el tema que interesa lo
constituy el cuerpo de prolijas ordenanzas aprobadas el 6 de noviembre de 1575 por el
virrey Francisco lvarez de Toledo para regir entre los indios de la Provincia de Charcas.
94
ENCINAS, Diego de (recopilador): Cedulario Indiano, reproducido facsimilarmente de su edicin
madrilea de 1596, con estudio e ndices de Alfonso Garca Gallo, Madrid, Ediciones Cultura Hispnica,
1946, p. 335.
58
Tiempo avanzado, el 10 de octubre de 1618 el rey Felipe III emiti en Madrid una
Real Cdula en cuya virtud se ordenaba
95
BAYLE, Constantino: Cabildos de indios en la Amrica, p. 20 21.
El texto completo de tales ordenanzas puede consultarse en el tomo VIII de la obra del historiador Roberto
Levillier titulada Gobernantes del Per, p. 304 382, y, en reproduccin ms reciente, en: Francisco de
Toledo: disposiciones gubernativas para el virreinato del Per / 1575 - 1580, Introduccin de Guillermo
Lohmann Villena / Trascripcin de Mara Justina Sarabia Viejo, tomo II, p. 217 - 266.
59
Indios, y aunque el Pueblo sea muy grande, no haya mas que dos Alcaldes, y quatro
Regidores: y si fuere de menos de ochenta Indios, y llegare cuarenta, no mas de
vn Alcalde, y vn regidor, los quales han de elegir por Ao Nuevo otros, como se
practica en Pueblos de Espaoles, Indios en presencia de los Curas.96
96
Recopilacin de Leyes de los Reinos de Indias, Libro VI, Ttulo III (De las Reducciones y Pueblos de
Indios), Ley XV (Que en las Reducciones haya Alcaldes, y regidores Indios).
97
9
SOLRZANO PEREIRA, Juan: Poltica Indiana, reedicin de Madrid, 1972, Tomo I, libro II, captulo
XXIV, p. 381.
60
Sobre que se pueblen los indios.- Y porque como se ha visto y se be por vista de
ojos los dichos naturales umanamente (no) pueden ser bien doctrinados ni
catequizados en las cosas de nuestra santa fe catlica estando poblados como a el
presente estn y su majestad con acuerdo de los de su consejo a mandado y librado
su rreal cedula sobre la poblazn destos naturales de tal manera que considerando
y siendo informado que de estar poblados de la manera que oy lo estn
umanamente lo pueden ser por estar muy apartados los unos de los otros en tanto
grado que el doctrinero no puede cumplir con su obligacin por estar un pueblo de
otro mucho camino y rios de riesgo y suelen congregados en forma de pueblo de
espaoles con sus calles e iglesia y que en el tal pueblo y mando que todos los
indios de un valle se pueblen juntos y los dichos naturales entre ellos hagan
alcaldes y regidores cadaeros y nombren sus alguaziles y tengan su carcel donde
los malhechores sean castigados lo qual los dichos encomenderos hagan dentro de
61
No hemos encontrado, sin embargo, hasta ahora, prueba de que tal ordenanza
hubiera sido llevada a la prctica en lugar alguno del rea jurisdiccional para la que fue
dictada.
Yten se ordena y manda que los dichos indios en cada una de las dichas sus
Poblaciones el primero da de cada un ao nombren dos entre ellos de los ms bien
entendidos que sean alcaldes todo el ao y estos traygan bara de la justicia todo el
ao y apremien a los dems yndios que acudan a hazer sus cosas y las de
comunidad y a las demas lavores que se ofresieren pagandoselo y que tengan un
Buhio que sirva de carcel y en el un cepo donde puedan poner y pongan presos los
yndios que no acudieren a lo que dho es y apremiarles a ello y si alguno cometiere
algun delito grave lo puedan prender y prendan en la dha carcel y den aviso de ello
a la Justicia de esta Ciudad de Merida y para que si algunos yndios fueren
98
A.G.N., COLECCIN LOS ANDES - TOMO XLIII N XLIII N Control 197 Documentos varios
1581 - 1610, p. 301 302. Subrayado nuestro.
Sobre este asunto puede consultarse: Las ordenanzas del Corregidor de Mrida don Juan de Aguilar, para
San Antonio de Gibraltar. 1610, texto de la historiadora Edda O. Samudio A. aparecido en el Boletn de la
Academia Nacional de la Historia, Caracas, n 267, julio-septiembre de 1984, p. 571 585.
99
Conviene recordar que la citada provincia dependi, desde su primera ocupacin por los espaoles y hasta
la creacin de la Capitana General de Venezuela, en 1777, del Virreinato de la Nueva Granada, cuya cabeza
era la ciudad de Santa Fe de Bogot.
62
fugitivos y no quieren pagar las demoras los dichos alcaldes a pedimento de los
capitanes y de los dhos indios los puedan apremiar a que las paguen, y las
personas que an de nombrar a los dhos dos alcaldes en cada un ao an de ser el
cacique [y] los capitales 100 que estan sealados y que por tiempo se sealaren para
cada un repartimiento y encomienda los quales se junten en el dicho su pueblo y los
que la mayor parte de los capitanes eligieren por alcaldes estos lo sean como dho
es, y se les entregue luego las baras de Justicia los quales ansi mismo nombren un
fiscal mancebo y diligente el qual con bara que trayga recoja ordinariamente los
indios para que bayan a la doctrina y a oir misa.101
100
Sic, por: capitanes.
101
1
Ver: Fuero indgena venezolano / Perodo de la colonia 1552 1793, compilacin y prlogo de Joaqun
Gabaldn Mrquez, Caracas, Montalbn, revista de la Universidad Catlica Andrs Bello, n 7, 1977, p. 827
828. Subrayado nuestro.
63
22. Yten ordeno y mando que en cada uno de los dichos pueblos en el
primero da el ao los caciques y capitanes eligan los alcaldes de los ms bien
entendidos de los dichos indios los cuales traigan vara de justicia todo el ao y
tengan cuidado y siendo necesario apremien a los dems indios a que hagan sus
labranzas y la de la comunidad a tiempo y tenga una casa que sirva de crcel y en
ella un sepo donde puedan poner presos a los indios que no acudieren a lo que
dicho es y a las dems cosas de su obligacin y a los fugitivos y delincuentes y
castigar los delitos leves que si fueren graves los han de remitir a las ciudades de
los espaoles para que las justicias procedan contra ellos conforme a derecho y los
castiguen y los escribanos y justicias no les han de llevar derechos algunos cuando
102
A.G.I. de Sevilla, Audiencia de Santo Domingo, legajo 201, del cual hay traslado en el Archivo de la
Academia Nacional de la Historia, Caracas, tomo 12, p. 159 164.
64
no constare valer su hacienda de seis mil maraveds arriba que si los valiese les
han de llevar los dichos escribanos los derechos simplemente conforme al arancel
de Espaa sin multiplicarlos so pena de que los vuelvan con el cuatro tanto para la
cmara de su Majestad y asimismo los dichos caciques y capitanes el dicho da
nombren un fiscal mancebo y diligente el cual con vara que traiga recoja
ordinariamente los indios a la doctrina y a oir misa los dias de obligacin y avise
al cura doctrinero las necesidades que hubiere en el dicho pueblo y as se le ha de
dar a entender al susodicho y los dichos electos son exentos del servicio el ao.103
103
Ibidem. Subrayado nuestro.
104
En lo atinente a la jurisdiccin de la ciudad de Mrida, se puede adelantar que los cabildos de los pueblos
de indios a ella adscritos nunca pasaran, con todo, durante toda su existencia, de estar constituidos solamente
por alcaldes o justicias, aunque con el importante aadido de la incorporacin hecha a los mismos de los
caciques, cuya autoridad comunal se remontaba all, en oportunidades, a la era pre-colombina.
105
PERERA, Ambrosio: Historia de la organizacin de pueblos antiguos de Venezuela., cit., tomo I, p. 110.
65
3) que una visita realizada en junio de 1650 por el obispo de Caracas, Fray Mauro
de Tovar, al pueblo de naturales de El Valle, con el objeto de privar al misionero
franciscano que la regentaba de la administracin espiritual de la misma, dio pie a un acto
de violencia de parte del primero contra el ltimo que fue presenciado por un nmero de
feligreses indgenas, entre los cuales ... unos alcaldes, otros principales y otros viejos...
107
y
Fue pueblo ms tarde disuelto y sus habitantes indgenas, incorporados a otras congregaciones de indios ms
o menos vecinos.
106
BENTIVENGA DE NAPOLITANO, Carmela: Cedulario indgena venezolano / 1501 1812, p. 131.
107
GMEZ CANEDO, Lino: La Provincia Franciscana de Santa Cruz de Caracas, tomo II, p. 331.
108
TROCONIS DE VERACOECHEA, Ermila: Documentos para el estudio de los esclavos negros en
Venezuela, p. 216.
109
Descendiente del principal indio Manaure, cuya alianza con los espaoles, al instalarse stos en la regin
de Coro, llev a que, en compensacin, la monarqua espaola reconociera su jefatura indgena, declarara a
sus sbditos caquetos vasallos libres de la Corona y permitiera que se instaurara, a partir de l, una suerte de
dinasta cacical, excepcionalmente extendida a ms de media docena de pueblos de indios del rea y
prolongada hasta, cuando menos, las dcadas finales del siglo XVIII.
110
Ver: Real Provisin de la Real Audiencia de Santo Domingo fechada el 9 de julio de 1712, reproducida en:
Boletn del Archivo General de la Nacin, n 230, Caracas, 1976, seccin Documentos, p.24.
66
Mayor avance lo entraara para nuestro asunto el hecho bien probado de que
cuando menos en los pueblos de indios aledaos de Caracas, mediado el siglo XVII,
aparecieran ya Cabildos de indios con Justicia y Regimiento, sobre cuya forma de
investidura y composicin llegaron a legislar los Gobernadores y Capitanes Generales
provinciales don Martn de Robles Villafae (1654 - 1655) y don Pedro de Porres y Toledo
(1658 - 1664).
111
Arcila Faras, Eduardo: El rgimen de la encomienda en Venezuela, p. 367 368.
67
Para ciertos efectos, pudiera haber sido en la isla de Trinidad -hasta comienzos de
1797 parte integrante del territorio de la Gobernacin y Capitana General de Venezuela-
donde se habra inaugurado en nuestro pas el gobierno capitular indgena en lo relativo a
su forma combinada de Justicia y Regimiento.
113
CARROCERA, Fray Buenaventura de (O.F. M. Capuchinos) (compilador): Misin de los capuchinos en
Guayana, tomo I, p. 117 118.
La citada carta del gobernador Roteta dio pie a una Cdula Real fechada en Madrid el 31 de diciembre de
1689 de la que forman parte estos trminos, referidos a las alegadas extralimitaciones de poder en que habran
incurrido los misioneros capuchinos:
habindose visto en mi Consejo de Indias, tenindose este gobierno por irregular y escrupuloso
respecto de oponerse al instituto y empleo de estos religiosos, encargo por cdula de este da al Prefecto de
las misiones de esa isla que l y los religiosos de ella se contengan en el uso y ejercicio de la jurisdiccin
eclesistica que por breves apostlicos les toca, mientras los pueblos se conservan en el estado de
reducciones, ejercindola con la moderacin y templanza que se previene y encarga a los jueces eclesisticos
en la ley 27, ttulo sptimo, libro primero de la Recopilacin de Indias, sin pasar a usar de la jurisdiccin
secular que no les toca ni puede tocar, pues para el uso y ejercicio de ste se pueden nombrar, si hubiere
razn especial para ello, corregidores, alcaldes y regidores de los mismos indios, en conformidad de lo
dispuesto en las leyes 15 y 16, ttulo tercero, libro quinto de la nueva Recopilacin, y asimismo un fiscal para
juntarlos a misa
Ver: CARROCERA, Fray Buenaventura de: ob. cit., tomo citado, p. 126.
69
Pero fue, en verdad, la antes citada Cdula Real de 1791 la que abri paso al
verdadero tiempo fuerte de los cabildos de indios nacionales. 114
114
Le haba precedido, dos aos atrs, otra de su gnero, fechada en Madrid el 5 de diciembre de 1789, y
dirigida al gobernador y capitn general de Venezuela, Marqus del Casal, mediante la cual se colocaban bajo
el gobierno conjunto del propio funcionario y del obispo de Caracas los poblados misioneros de los Llanos
con habitantes indgenas ya avanzados en vida sedentaria e instruccin religiosa, aunque todava faltos de
manejo poltico, iniciada en estos para efectos de nuestro trabajo- interesantes trminos:
tinese entendido que los indios que se hallan en las poblaciones que estn a cargo de los religiosos
capuchinos misioneros, ha muchos aos que recibieron nuestra santa fe, y se hallan quietos y pacficos,
faltndoles slo la poltica y aplicacin al trabajo que debieran tener, por lo cual, y por lo atrasados que se
hallan en el gobierno poltico, he resuelto se pongan debajo de la mano y gobierno de vos y el obispo, con la
prevencin de que, por algunos aos a lo menos, queden al cuidado y doctrina de los religiosos capuchinos
para consuelo suyo y para ms seguro logro de su conservacin
Ver: BENTIVENGA DE NAPOLITANO, Carmela: ob. cit., en revista Montalbn, UCAB, n 7, p. 612-613.
115
Tributarios: los indios obligados a pagar contribucin a la Corona espaola.
70
116
1
despacho sitado sea mandado haser en los demas Pueblos de Essa Prov.a erigidos
ya En Doctrina para que Con esta providencia Se puedan aquellos naturales ir
aficionando este Genero deGov.o y Se Conserven mas bien En las buenas
Costumbres y Policia que Combiene y de haverlo Executado assi me dareis quenta
En la primera ocas.on Fha En Madrid quinse de Junio de mill Seis cientos y
nobenta y dos aos = Yo el Rey = Por mandado del Rey Nro S.r = D.n Antonio
hortiz de Otalora. 117
Para entonces, sin embargo, las ordenanzas aludidas por Berrotern habran sido ya
firmadas por el mismo en Caracas, dos das antes, el 20 de febrero de 1694, bajo la forma
de una Instruccin destinada a desarrollar, para el mbito general de su jurisdiccin
provincial de gobierno, la susodicha Cdula de diciembre de 1691.
Prolijo y detallado como dicho documento resulta, vale la pena destacar aqu que
sus 40 captulos contuvieron disposiciones en las cuales, partiendo de la reafirmacin del ya
antiguo estatuto de vasallos libres de Su Majestad conferido por la Corona espaola a
los indios en general, se daba forma concreta a esta importante innovacin poltica:
119
FEBRES CORDERO, Tulio: Cdula de 1695. Instrucciones sobre tributo, salario y rgimen de los indios
en Venezuela, captulo XXXV de su libro Archivo de historia y variedades, en: Obras Completas, tomo II,
p. 151-152.
74
deba limitarse a suministrar a los indios a ellos confiados los elementos bsicos de la fe
cristiana, sino incluir otros de naturaleza poltica:
120
CARROCERA, Fray Buenaventura de (compilador): Misin de los capuchinos en los llanos de Caracas,
tomo II, p. 29 30. Idem en: Boletn del Archivo General de la Nacin, n 248 249, enero a diciembre
1985, tomo LXXV, p. 23.
75
121
Ver: Ordenanzas y nueva planta de gobierno poltico y real que se formaron para los indios y pueblos de
las misiones de religiosos capuchinos de la provincia de Cuman, fechas por el sargento mayor don Jos
Ramrez de Arellano, gobernador y capitn general de la dicha provincia con el acuerdo y asistencia del
reverendo padre Prefecto y otros Padres misionarios de ellas en la visita que el dicho gobernador hizo de
estas misiones en 15 de marzo de 1700 aos, y que, antes de su ejecucin, repulsaron los mismos Padres
misionarios que se hallaron a su formacin y las firmaron, en: CARROCERA, Buenaventura: Misin de los
capuchinos en Cuman, tomo II, p. 268 286.
78
indios. Comprenderan las citadas provincias para entonces los siguientes 31 poblados
122
indgenas de doctrina o de misin:
15. EL RINCN, SAN PEDRO Y SAN PABLO DEL... O ANACOCUAR (SUCRE) (1691)
16. GUCHARO, SANTA MARA DE LOS NGELES DEL... (MONAGAS) (1659 1660)
122
A partir de 1750, sin embargo, el proceso de fundacin de nuevos pueblos de indios por misioneros
franciscanos y capuchinos cobrar en dicho mbito territorial suficiente impulso como para que en 1783,
fecha de su visita administrativa por parte del oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo don Luis de
Chaves y Mendoza, se enumerasen ya 62 de los mismos.
79
22. MARIGITAR, SAN ANTONIO DE (SUCRE) (Hay referencia a su existencia por 1694. Su fundacin
formal datara, sin embargo, de 1700)
23. PRITU, INMACULADA CONCEPCIN DE... (ANZOTEGUI) (Fundado en 1650, sufri traslado en
1656)
24. POZUELOS, NUESTRA SEORA DEL AMPARO DE LOS (ANZOTEGUI) 1687? 1680 1681
(refundacin)
28. SAN JUAN DE COTA DE CARINICUAO o CARINICUAR (SUCRE) (1662, reedificado en 1680)
Libro IV. Ttulo XII. De la venta, composicin y repartimiento de tierras, solares y aguas.
Ley vij. Que las tierras se repartan sin acepcin de personas, y agravio de los Indios
(1588).
Ley ix. Que no se dn tierras en perjuizio de los Indios, y las dadas se buelvan sus dueo
(1594).
..
Ley xviij. Que donde fuere posible se pongan Escuelas de la lengua Castellana, para que
la aprendan los Indios. (1550)
Ley xix. Que los Indios sean puestos en policia sin ser oprimidos (1538).
..
Ley xiiij. Que los bienes de Comunidad se hasten en beneficio comun, y pagar los tributos
(1565, 1598).
123
No aparecen, desafortunadamente, en la Real Provisin, ni el texto de tales ordenanzas ni el nombre de su
autor, pero consta, por ciertos textos relativos a un conflicto capitular escenificado en el mismo pueblo de
Marasma en 1810 que, para fines de 1809 y comienzos del ao primeramente citado, se desempeaba como
Teniente Justicia Mayor de los valles de Capaya un doctor Francisco Guzmn.
Ver: A.G.N. - REALES PROVISIONES - Tomo XXXIV, f 230, y seccin documental de este estudio.
1
124
Se trata de un personaje de importante envergadura en la historia del fidelismo monrquico entre los indios
de la regin coriana hasta Carabobo y an algo despus.
84
125
territorial , con exeso remarcable de sus limitadas facultades pedaneas un bando de
buen gobierno, al estilo de los equivalentes publicados por los cabildos o ayuntamientos de
las ciudades y villas llamadas de espaoles. 126
125
1
El estudio documental de la vida, particularmente activa, desarrollada por los cabildos de indios de San
Nicols de Moruy y Santa Ana de Paraguan desde comienzos del siglo XVII permite, por cierto, al
investigador topar con la acusacin alguna vez a ellos hecha de pretender copiar el modelo de los cabildos de
las mencionadas ciudades de espaoles. Tal habra sido el caso, por ejemplo, al proceder a la eleccin de
procuradores.
127
1
Ver NAVARRETE, Fray Antonio: Arca de letras y teatro universal, Estudio Preliminar y Edicin Critica de
Blas Bruni Celli, Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1993 (2 tomos).
128
1
Si se afirma que los cabildos de indios venezolanos copiaron a sus pares espaoles
no se miente, pero se dice una verdad incompleta, porque lo cierto es que los mismos
vinieron a constituir una clase de organismo de gobierno que no fue ajeno a los interesantes
procesos de mestizaje que en ms de un campo aqu se tratara del poltico - institucional-
conoci Hispanoamrica durante su etapa colonial.
129
Hay constancia documental de que una Cdula Real como aquella que, en 1766, reafirm la alta
consideracin que dispensaba la Corona espaola a las autoridades indgenas, fue ordenada pregonar, al ao
siguiente, por el Capitn General de la Provincia de Venezuela don Jos de Solano, a corregidores y tenientes
justicias mayores en pueblos de indios a la manera de Humocaro Alto, en donde, segn consta, hicieron de
testigos del acto, entre otras diversas autoridades indgenas, 3 caciques; Humocaro Bajo (4 caciques),
Barbacoas (1 cacique); Qubor (1 cacique-gobernador); Cubiro (2 caciques); Sanare (1 cacique y 1 teniente de
cacique) y Guarico (1 cacique y 1 teniente de cacique).
Y todava ms tarda es una Real Cdula incluyendo la Real Pragmtica con nueve captulos, expedida en el
Pardo en 7 de Abril de 1778 para las Indias a fin de que los hijos de familia no contraigan esponsales, ni
matrimonio, sin el consentimiento de sus padres, parientes o tutores en la cual se dispona in fine:
3. Que los Indios Caciques por su nobleza se consideren en la clase de espaoles distinguidos, para todo lo
prevenido en la Real Pragmtica.
Ver: BENTIVENGA DE N., Carmela: Cedulario indgena venezolano, en: Montalbn, UCAB, n 7,
documento 207, p. 717.
86
Un acta en cuya virtud los indios del pueblo de San Miguel de Acarigua confesaban
el 30 de noviembre de 1694 haber contradicho, sin causa fundamentada, la fundacin de la
villa de Araure, permite saber que un cabildo aborigen de presumible muy reciente
constitucin como deba ser el del citado pueblo, comprenda, al menos, para dicha fecha,
un cacique, Antonio del Castillo; un gobernador, Don Francisco, y dos alcaldes, Bernab y
Jos. 130
130
CARROCERA, P. Buenaventura de... (Capuchino) (compilador): Misin de los Capuchinos en los Llanos
de Caracas, tomo I, p. 564.
131
PERERA, Ambrosio: ob. cit., tomo III, p. 93.
87
132
PERERA, Ambrosio: ibdem, tomo II, p. 127.
133
1
Y aada, de seguidas:
134
GOMEZ CANEDO, Lino (compilador): Las misiones de Pritu, tomo I, p. 180 181.
89
perder absolutamente el respeto a los religiosos. Todos son extremos los indios, y el
menos daoso, y con que se mantienen en paz y hermandad unos con otros es el de
su antiguo abatimiento; no son espritus capaces de entronizarlos, porque se
despean ignorantes, y tengo por lo ms seguro y mejor para su conservacin y
aumento el que se mantengan en su modo antiguo de gobernarse, que era nombrar
un Capitn de aquella generacin de sus caciques y cabezuelas que tuvieron en el
monte, a quienes siempre reconocen superioridad y tratan con reverencia y
respeto; nombrbanse asimismo dos alcaldes que ayudasen a dicho capitn, y l y
ellos en todos los trabajos de comunidad eran los primeros que acudan, y a su
imitacin ninguno se excusaba, acabarse el ao y los alcaldes se quedaban como
antes, sin que reconociese en ellos mutacin alguna. As vivan quietos no se tenan
envidia unos a otros, y con el nuevo gobierno todas son enemistades y los alcaldes
de este ao se vengan de los de el paso (sic) y as mismo los gobernadores, y todo
esto va parando en confusin, con no pocas premisas de que con el tiempo se
vendrn a perder los indios y pueblos, pues con corregidores viven opresos y
tiranizados, y hechos gobernadores y con caudillo se transforman en seores muy
presuntuosos y se dan todos a la flojedad y el ocio; con que entre estos extremos
tan daosos tengo por ms seguro medio el que vuelvan a gobernarse segn y como
se han gobernado siempre desde que salieron del monte, sin que la novedad los
perturbe ni altere, si Vuestra Majestad fuere servido permitirlo y mandarlo as.135
En cualquier caso, la visita pblica realizada, casi ocho dcadas despus, en octubre
de 1783, por parte del arriba mencionado Oidor Chvez y Mendoza al pueblo de indios
barcelons de Pariagun, revel que el gobierno municipal de este pueblo de entonces 693
almas, fundado por los compaeros de congregacin religiosa del P. Ruz Blanco en 1744,
comprenda Alcalde Primero, Alcalde Segundo, Alguacil Mayor, Regidor Primero, Regidor
Segundo, Alcalde de la Hermandad, Alguacil Segundo y Procurador.
135
GOMEZ CANEDO, Lino (compilador): ob. cit., tomo citado, p. 181 182.
90
indios de las Provincias de Cuman y Barcelona, a comienzos de 1784, la 9.a del Ttulo 3.o:
Del buen tratamiento de los indios:
algunos aos ha por haberlos impuesto los Padres en ello, no porque los Padres
que los han doctrinado hasta el da de la fecha de sta, hayan tenido noticia de
ningn decreto o nombramiento que se haya notificado en dicho pueblo del seor
gobernador de esta provincia de Caracas, slo s por ir habilitando a dichos indios
en las cosas polticas que nuestro rey y seor nos encarga. Y, habiendo venido a mi
noticia el reparo que hace el seor gobernador Don Francisco de Berrotern, que
no se observan sus preceptos y mandatos en este dicho pueblo y misin, para
cumplir con ellos certifico que en este pueblo y misin conozco por capitanes con
gente que por s cada uno han adquirido de los montes y sabanas: al cacique don
Flix Aliguiguare y al capitn Bruno Cacure y al capitn Juan Poporo y al capitn
Pedro de Morales y al capitn Benito Guaiguanare; estos dichos caciques y
capitanes tienen su gente por cuadrillas que por s gobiernan, y de estas cuadrillas
dichos capitanes, por su voluntad, sin intervencin de los Padres, nombraron a
Jos de Ortega por alcalde principal, por ser ladino, a Roque Tovar, por su
compaa, a Miguel Guavira por alguacil de campo, a Teodoro Adversa, por fiscal,
y a Vital Zarco, fiscal, y a Miguel Ruiz, por fiscal, a Francisco Albanco por fiscal
de muchachos. Y para que conste esta relacin 138
... para el oficio de gobernador de los indios de este partido al capitn don
Juan Agustn Martnez; para alcaldes ordinarios, a Jos Pritu y a Jos Paria: por
138
Ver: CARROCERA, Fray Buenaventura de (editor): Misin de los Capuchinos en los llanos de Caracas,
tomo I, p. 600 601. Subrayado nuestro.
92
De este modo, su paso por el de San Miguel de Caripe le suministr ocasin para
escribir:
140
En Caripe, el Conuco de la Comunidad tiene el aspecto de una vasta y
hermosa huerta. Los indgenas estn obligados a trabajar en l todas las maanas
desde las 6 hasta las 10. Los Alcaldes y Alguaciles de raza india inspeccionan los
trabajos. Son esos los grandes oficiales del Estado, nicos que tienen el derecho de
portar vara, y cuya eleccin depende del superior del convento. Dan ellos mucha
importancia a ese derecho; y su gravedad pedantesca y silenciosa, su aire fro y
139
Ver: CARROCERA, Fray B. de: Misin de los capuchinos en Cuman, II, p. 272 (Ordenanzas y nueva
planta de gobierno poltico y real que se formaron para los indios y pueblos de las misiones de religiosos
capuchinos de la provincia de Cuman, fechas por el sargento mayor don Jos Ramrez de Arellano,
gobernador y capitn general de la dicha provincia con el acuerdo y asistencia del reverendo padre Prefecto
y otros padres misionarios de ellas en la visita que el dicho Gobernador hizo de estas misiones en 15 de
marzo de 1700 aos, y que, antes de su ejecucin, repulsaron los mismos Padres misionarios que se hallaron
a su formacin y las firmaron).
140
Sobre esta institucin de comunidad indgena, ver ms adelante.
93
1
141
HUMBOLDT, Alejandro de: Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, tomo II, p.70- 71.
142
HUMBOLDT, Alejandro de: ob. cit., tomo II, p. 139.
1
143
DAUXION - LAVAYSSE, J.- J.: Viaje a las islas de Trinidad, Tobago, Margarita y a diversas partes de
Venezuela en la Amrica Meridional, p. 126 127:
94
Lo cierto parece haber sido que, a su escala, en torno a los cabildos de indios se
reprodujo el aura de prestigio y autoridad que pudieron generar sus pares de las ciudades y
villas de espaoles.
Del abogado Pedro Garca, consejero jurdico informal de los indios caquetos de la
pennsula de Paraguan en las dcadas finales del perodo colonial, procedi esta frase,
escrita en la ocasin de un litigio sobre derechos del cabildo indgena del pueblo de Santa
Ana, ventilado en 1815 ante la Real Audiencia de Caracas:
son los Yndios idolatras de sus jueces naturales como quiera que salgan
al primer golpe de su votacion 144
Diego Lorenzo Yndio natural del Valle de la Vega ante VSS.a Paresco por
este mi memorial y digo. Que Siendo alcalde hordin de dho Valle electo Y
confirmado segun nuestras costunbres tratando de haser Justicia en dhos mis
partidos la noche vispera de s.r San Juan, me falto, a la cortesia del R.l oficio que
optengo el Capp.n Y sarjento, Ultrajando mi persona con terminos Y razones
Yndeseables de los Benerables oidos de Vss.a Por razon de mandarles se
recojiessen Y aquietasen. Armando tal tumulto Y Voseria contra mi que obligo al
principal D. Simon, a venir en mi defensa a quien tam bien faltaron al devido
respecto. Y pues q.e no puedo obrar en justicia por estar conjurados contra mi Vss.a
se ha de servir de mandar a nuestro corregidor corrija Y ataje dho. adelantamiento
Y que a mi Y al dho. Principal se nos reverencie Y obedesca segun nuestros oficios.
Que de la Grandesa de Vss.a resevire mrd. Que pido en Justicia SS.a
144
A.G.N., f 349 y 46 del original.
95
(firmado)
Mucho ms tarde, en 1776, toc al cacique del pueblo de indios de Turmero, en los
valles de Aragua, don Miguel Torres, en la oportunidad de un pleito agrario trabado con el
corregidor del partido, pedir a la Real Audiencia de Santo Domingo escarmentar a los
autores de los atropellos hechos en la circunstancia al Cabildo de indios del lugar y
castigar las imposturas ilegales procedimientos con que con ofensa de mi honor y
distincion que debo gozar se me h tratado en todos tiempos.146
145
La respuesta de la autoridad interpelada se contuvo en el siguiente auto consecutivo, dictado el 25 de
junio de ese ao:
Que el Corregidor de La Vega vaya, averige y castigue al que resultare culpable.
146
A.G.N. REALES PROVISIONES Tomo I, n 23 (Real Provisin al Gobernador y Capitn General de
la ciudad de Caracas, Provincia de Venezuela, para que oyendo la instancia del cacique don Miguel de
Torres, que lo es del pueblo de San Agustn de Guacara, por medio del Protector don Juan Pablo Montilla,
deduzca sus derechos, conforme a lo mandado) (Santo Domingo, 14 de septiembre de 1776), f 234.
1
147
Real Cdula y ordenanzas para los indios de Venezuela, que luego se aplicaron tambin a los de Cuman,
fechada en Madrid, el 12 de diciembre de 1931, aparte 14, en: BENTIVENGA DE NAPOLITANO Carmela:
ob. cit., insertada en revista Montalbn de la UCAB, n 7, p. 625.
96
Producto de la visita que en 1783 realiz a los pueblos de indios del Oriente del pas
el oidor dominicano Chvez y Mendoza es un documento en el cual se mencionaba
colateralmente, cmo los caciques indgenas gozaban de hidalgua y los ayuntamientos
los mismos honores que los espaoles 152
148
A.G.N. - TIERRAS 1736, P. 1. Ponte, Doa Mara Eusebia de, contra los indios de la Victoria sobre
dichas tierras, f 100. Subrayado nuestro.
149
1
A.G.N. TIERRAS, A.2. Aparicin de la Corteza. Los naturales de este pueblo, sobre tierras y otras
incidencias.
152
97
154
Para este ltimo caso, A.G.N. REALES PROVISIONES tomo XXXVIII, folios 291 292.
155
A.G.N. INDGENAS, Tomo XIII, f 242 y ss. (Sobre la fundacion de Tucupio en la Jurisdixn de
Guanare = ) La cita, de f 244 vto.
98
156
reconocibles por su uso de la capa y el sombrero y, de entre ellos, los caciques y
alcaldes exhiban como signo de autoridad un bastn o vara (a veces adornados con puo
de plata).
156
En 1788, el Gobernador y dems capitulares del pueblo de indios de Turmero decan en carta al
Gobernador y Capitn General hallarnos los mas de los suplicantes summamente desnudos, y en terminos
que para poder asistir a las funciones de tabla, solicitamos de prestado, para ocurrir con alguna decencia; y
pues que nos hallamos con noticias ciertas que el subdelegado de R.l Haz.a, y Realengos de estos Valles, ha
proveido de Capas, y buenos sombreros a los capitulares del Pueblo de Cagua; y assimismo ha vestido las
Yndiesittas, y Yndios de dotrina: no siendo nosotros menos acreedores que se nos dispense igual gracia:
Lo hacemos presente a Vss.a...
Debe limitarse dicha apreciacin al caso de cabildos de indios que, como los del
Oriente de Venezuela, no habran dispuesto de tiempo suficiente para lograr un grado de
consolidacin institucional semejante al que s estuvieron en capacidad de alcanzar los de
las Provincias de Caracas o Mrida? A cabildos a los que no toc, salvo rara excepcin,
defender tierras comunales que slo les fueron asignadas y medidas, en su casi integridad,
como resultado de la tarda visita cumplida a los pueblos de indios de Cuman y Barcelona
por parte del oidor de la Real Audiencia de santo Domingo don Luis Chvez y Mendoza,
entre 1783 y 1784?
1
157
158
conoca como el gobierno econmico de los pueblos de indios , revela que, muy por el
contrario, los del Centro y Occidente del pas- entendieron de y contendieron sobre:
4. Los abusos de poder sufridos por los habitantes de los pueblos de indios por parte de
encomenderos, corregidores, capitanes conservadores y curas doctrineros.
158
La expresin gobierno econmico, de vieja raz histrica greco-romana e hispnica. Aplicada en
particular al gnero de autoridad ejercida por los rganos de poder municipal, la hemos encontrado presente
lo mismo en un documento colonial que recoge un reclamo sobre libertad electoral concerniente al pueblo de
indios de La Vega, con data de 1805, que en la Ley sobre extincin de los tributos indgenas, distribucin de
sus resguardos y exenciones que se les conceden, aprobada por el Congreso colombiano de Ccuta el 24 de
octubre de 1821 o en el decreto de 15 de octubre de 1828 mediante el cual Simn Bolvar, en condicin de
Presidente de Colombia, orden dict normas sobre el rgimen de contribucin de los indgenas, los cabildos
y resguardos de los mismos.
101
El d.ro de los indios p.a hacer libremente sus Elecciones es constante en las
Leyes, sin q.e haya facultades en el Corregidor p.a desecharlas sin causa lexitima ni
dexarlas sin confirmar 160
159
Preferir firmar abreviadamente Saravia y ser as como, en adelante, le nombraremos.
1
160
A.G.N. - AYUNTAMIENTOS TOMO XXIII (R.l Prov.n al Ten.te Just.a m.or del Pueblo de Quibor D.n
Mathias Chastre p.a q.e en el recurso hecho p.r el S.r Fiscal Protector gen.l de Yndios p.r los del Pueblo de
Sanare sus Rexid.s y Just.as contra el correg.or de dho Pueblo, sre no hab.les aprovado las Eleccion.s q.e con
presencia del cura Doctrinero practicaron p.r el presente ao, cumpla lo q.e se le prev.ne p.r esta R.l Aud.a en
conf.d de lo mandado), folios 248 vto. 249.
102
A inicios de 1708, el Capitn don Jos Pez de Vargas, Corregidor del pueblo de
indios de Cagua, en los valles de Aragua, no solamente se neg a reconocer la eleccin de
nuevos miembros del cabildo indgena del lugar hecha el da de Ao Nuevo por los
cabildantes salientes sino que, habiendo secuestrado en su casa y privado de sus varas de
autoridad a dos de los recientemente electos en calidad, uno, de alcalde, y el otro, de
procurador, les sustituy por otros naturales de su preferencia.
Esta fue, a la letra, la solicitud introducida por ellos entonces ante el organismo
judicial de alzada:
161
A.G.N. INDGENAS Tomo III, f 156 vto. 157 vto. (Auttos En q.e Pide El Protector de los Yndios /
del Pueblo de Cagua q su Corr.or les restituya los cargos a los Yndios en q.e fueron electos / dia de a nuevo
en vir.d de Re.l Prov.n que / ganaron =)
104
La sentencia del rgano judicial recurrido fue cumplida en todas sus partes. 163
Puntos de paralelismo con el expuesto tuvieron los casos ocurridos en 1791 en Santa
Ana de Paraguan, jurisdiccin de la ciudad de Coro, y en 1796 en Sanare, distrito de la
ciudad de El Tocuyo.
Sabemos del primero solamente por el siguiente prrafo, con amenazante tono de
advertencia, contenido en una representacin dirigida, aos despus, en diciembre del ao
1803, por el Cabildo de Santa Ana al Teniente Justicia Mayor del distrito de Paraguan, en
el marco de un nuevo litigio en desarrollo:
162
Ibidem, f 158 vto.
1
163
Mayor informacin sobre este caso figura en la seccin de apndices de este estudio, transcrita como ha sido
para su efecto de documentos originales existentes en el Archivo General de la Nacin de Caracas.
105
164
Abreviatura de: Guarde.
165
A.G. N. EMPLEADOS DE LA COLONIA Tomo XLII, folios 104 - 104 vto.
106
modo semejante por encima de lo decidido libremente por el cabildo de los naturales del
citado lugar, se resisti a convalidar la eleccin de nuevo gobernador indgena hecha por
ste en Jos Mara Villanueva, luego de serle comunicada la misma. En lugar de ello,
nombr para dicho empleo al indio Juan Ambrosio Colmenares, quien ya haba ocupado
dicho puesto en aos anteriores y dejado entre sus propios congneres memoria de hombre
duro, amigo de castigarles con azotes:
Tambin en dicho nuevo caso la autoridad judicial colonial, representada por la Real
Audiencia caraquea, le dio la razn a los indgenas que acudieron a ella para reclamar
justicia; reafirm, en los trminos del Fiscal Protector Saravia citados al comienzo de este
captulo, la libertad electoral de que gozaban los cabildos de naturales; confirm la eleccin
celebrada por el cabildo de naturales de Sanare e impuso castigo al Corregidor arbitrario.167
Sabemos, por otra parte, de, cuando menos, cuatro casos de conflicto nacidos de la
alegada usurpacin de funciones de miembros de cabildos de indios perpetrada por gente de
otra denominacin racial, escenificados en los pueblos de Acurigua de Coro, en 1795;
Nuestra Seora de los ngeles o Misin de Arriba, en 1805; Marasma o Capaya de
166
1
Declaracin hecha por el indio tributario Jos Domingo de Colmenares, recogida en: A.G.N.
AYUNTAMIENTOS TOMO XXIII, folios 254 vto.
167
Como en el caso antes referido de Cagua, el inters que presenta ste de Sanare nos ha llevado a incluir
un extracto documental del mismo entre los apndices de este estudio.
107
Barlovento, en 1810, y Aregue de Carora, en 1819. Nos ceiremos a dar breves noticias
sobre cada uno de ellos.
Acurigua era un pueblo sobre el cual haba advertido ya en 1773 el obispo Mart,
en referencia a sus habitantes indgenas:
En 1795, sin embargo, ... las opreciones y vexaciones padecidas por los indios
del pueblo de Acurigua por parte de los Zambos y Negros introducidos en l...,
comprendido el hecho de que, con amaos y arbitrios habran ... logrado obtener los
Empleos politicos, y militares, de dho Pueblo, combiniendo su Cura Doctrinero,
llevaron a los primeros a quejarse ante la Real Audiencia de Caracas, quien, mediante una
Real Provisin fechada el 27 de enero de 1796, orden desposeer de los empleos adquiridos
y expulsar del lugar a los acusados. 169
168
1
169
A.G.N. - REALES PROVISIONES, tomo VIII, f 15.
170
1
Una representacin escrita el 5 de abril de 1805 con motivo del mismo asunto por el cura doctrinero del
lugar, el P. Jos Antonio de Silva, sirvi a este clrigo para trazar un perfil de la denunciante, del cual form
108
parte la descripcin de esta sobradamente interesante faceta concerniente a la Ortega, demostrativa del papel
poltico que, con extrema antelacin para su tiempo, pudo cumplir entonces una mujer indgena habitante de
un pueblo de indios al que un censo eclesistico de 5 aos atrs le atribua, en punto a poblacin, 22 blancos,
216 indios, 235 pardos y 3 esclavos:
Es una muger Orgullosa que quiere Spre. Hacerse lugar y tomar partido hasta en aquellos Actos y
asuntos que p.r ningunas de las maneras le Corresponden ella p.r ser enteram.te agenos de Su Sexo mugeril.
En las Elecciones que se hacen annualm.te en este Cab.do pretende hallarse presente en la Sala Capitular
para dirigir las Votaciones, prebiniendose de antemano, y agenciando los Votos y tomandose la mano en el
mismo acto Capitular y de esa manera tiene al Pueblo Como Subllugado formando de noche y en los montes
Sus Juntas Sobre cuyos particulares y otros que reserbo, he dado repetidas quejas los Sres. Jueses dela
Villa, despues de haver usado de aquellos medios mas prudentes de Contener los Yndios, y dirigirlos por
los terminos regulares, y de Policia.
Esta Yndia tiene quasi levantado este Pueblo y rebuelto, no es de hora si no de mis
Antecesores
Ver: A.G.N. REALES PROVISIONES Tomo LXI, folios 135 135 vto. (El Seor Fiscal Protector
General de Naturales p.r Maria de los Angeles Ortega quexandose de la Eleccion q el Cura Doctrinero de
aquella mision ha hecho p.a Alcalde en un Negro nombrado Ysidro y para Cavo en un Zambo nombrado Bls
Ybarra).
Un extracto de textos tomados del expediente judicial sobre el interesante caso figura en los apndices
documentales del presente estudio.
171
1
sus atos 172 de cabras y demas animales q. ha puesto en las tierras de los
Yndios con gravisimo perjuicio de ellos pues les perjudica sus labores y aun a la
opinion delos Naturales p.r q.e atribuyendoles robos que no cometen dichos Ynd.s los
veja con priciones y asotes hasta hacerlos profugar de su Pueblo 173
1
172
Lase: hatos.
173
Ver: Real Provisin al Alcalde Ordinario de Primera Eleccin de la ciudad de Carora, para que cumpla
lo determinado por esta Real Audiencia en la queja promovida por esta Fiscala a nombre de don Mateo
Pia y Jos de la Concepcin Ta, sobre la eleccin para Gobernador del pueblo de Aregue, de Juan Isidro
Surez, con lo dems que se expresa en este juicio (Caracas, 11 de mayo de 1819), en: A.G.N. REALES
PROVISIONES, tomo XXXVIII, folios 12 13.
174
1
La Ley xv del Ttulo Tercero (De las Reducciones, y Pueblos de Indios) del Libro Sexto de la
Recopilacin estipulaba:
Ley xv. Que en las Reducciones haya Alcaldes, y Regidores Indios. Ordenamos, Que en cada Pueblo, y
Reduccion haya vn Alcalde Indio de la misma Reduccion, y si passare de ochenta casas, dos Alcaldes, y dos
Regidores, tambien Indios, y aunque el Pueblo sea muy grande, no haya mas que dos Alcaldes, y quatro
Regidores: y si fuere de menos de ochenta Indios, y llegare quarenta, no mas de vn Alcalde, y vn Regidor,
los quales han de elegir por Ao Nuevo otros, como se practica en Pueblos de Espaoles, Indios en
presencia de los Curas.
Tal disposicin, promulgada en 10 de octubre de 1618 por Felipe III, en su prctica, lleg a dar origen a que
los curas doctrineros se dieran, en casos, a la tarea de aconsejar a los electores de los cabildos indgenas sobre
cules de sus congneres eran ms capaces para los empleos municipales.
175
Lo sugerira esta anotacin realizada por el obispo Mart, a raz de su visita de septiembre de ese ao a San
Nicols de Moruy:
Como hay ac una provisin de la Audiencia de Santo Domingo para que este Cura asista a las
elecciones de Alcaldes, lo que resisten estos indios, y atendiendo a dicha provisin que tambin me parece
que las leyes de estas Indias lo disponen, les he dicho que el Cura debe asistir a las elecciones del Cabildo.
176
A.G.N. REALES PROVISIONES, tomo X, folios 277 - 277 vto.
112
en nuestra opinin, la defensa de la legua a los cuatro vientos principales asignada por el
monarca espaol a cada pueblo indgena.
178
Hasta qu punto, en ste como en otros casos, se reproducan, en lo relativo a la propiedad comn,
experiencias de tradicin espaola, es cosa por averiguar. La lectura hecha del libro titulado Colectivismo
agrario en Espaa, publicado a fines del siglo XIX por Joaqun Costa, apenas si ayuda algo a avanzar en el
designio. Lo que s permite llegar a conocer dicha obra es que las modalidades del colectivismo rural fueron
en dicho pas, desde la edad media, de una enorme y compleja variedad.
113
comunes a los indios ya bajo la inicial etapa histrica de dicha modalidad de merced real.
179
Aqu nos interesa, sin embargo, referirnos a la forma cmo tal asignacin se generaliz,
una vez extinguida la misma y formalizados los pueblos de indios con gobiernos
municipales propios.
... tierras tiles y necesarias para sus labranzas y cra de ganados, y se les
seale sus resguardos y comunidad y trminos competentes para sus labores y
pastos, para que los tengan conocidos con sus linderos y mojones y les amparis en
todo ello, as a los que se poblaren y redujeren como a los que estuvieren poblados,
a todos los cuales daris y sealaris las dichas tierras 180
179
ARCILA FARAS, Eduardo: El rgimen de la encomienda en Venezuela, edicin de 1957, p. 307 329.
180
LIVANO AGUIRRE, Indalecio: Los grandes conflictos sociales y econmicos de nuestra historia,
edicin de 1974, citado por SAMUDIO A., Edda O.: Proceso de poblamiento y asignacin de resguardos en
los Andes venezolanos, en: Revista Complutense de Historia de Amrica, nm. 21, Madrid, 1995, p. 180.
114
Se hizo normal que tales resguardos comprendieran tierras comunales para cada
pueblo de indios, extendidas a lo largo y ancho de una legua a los cuatro vientos
principales182, medida haciendo uso de cabuyas de cien varas de largo que deban tenderse
a partir de las plazas de los pueblos de indios o del cerrojo de la puertas de sus iglesias.
Los trabajos para ejecutar lo que la documentacin oficial del tiempo denominaba
comnmente la mensura, deslinde y amojonamiento de las tierras de los pueblos de indios
fueron cumplidos en territorio venezolano ya por oidores de las Reales Audiencias de
181
ARCHIVO HISTRICO DE COLOMBIA, Saln de la Colonia, Fondos Varios, Rollo 7. Archivo
Nacional, Ao de 1.655. Estante 2. Visitas Venezuela. Tomo 1, p. 169.
1
182
Equivalente, segn un autor arriba mencionado, Eduardo Arcila Faras, a 5.572 metros cuadrados.
115
Bogot o Santo Domingo (casos de Mrida en 1655 y de las provincias del Oriente en
1783); ya por capitanes generales (a la manera de don Diego de Osorio por 1589 - 1597 o
don Francisco de Berrotern por 1693 1699 en tierras de su jurisdiccin de gobierno) o
por comisionados de stos; ya, en fin, por un Juez Subdelegado para la Composicin y
Concesin de Tierras (caso de las jurisdicciones de las ciudades de Trujillo y El Tocuyo, en
1714).
En ningn momento, con todo, de su existencia, las tierras asignadas a los indgenas
se vieron libres de la codicia de los colindantes de distinta condicin socio-racial y tal
inconveniente adquiri mayor cuerpo en la misma medida en que la poblacin tnicamente
no india de la vecindad de los pueblos de naturales fue en incremento: disponer de tierra era
la ms urgente de las necesidades de los miembros de una sociedad casi universalmente
atada en lo econmico a la explotacin agro-pecuaria.
Es en este punto donde debe buscarse el origen del masivo nmero de pugnas
agrarias que dio subido color conflictivo en lo agrario a nuestro siglo XVIII colonial y en
las cuales sera protagnico el papel jugado por los cabildos de indios.
codiciados valles de Aragua, La Victoria y Guacara, habran presenciado, ellos solos, cerca
de una docena por cabeza a lo largo del siglo XVIII y la dcada inicial del XIX.
Como para concluir que si el XVIII fue, de algun modo, el siglo venezolano del
colectivismo agrario, tambin lo habra sido el de la conflictividad en el mismo campo!
Centradas sobre suelos y aguas de regado, las formas adoptadas por las ltimas
fueron variadas. Una posible clasificacin de las mismas sera sta:
4) quejas sobre irrupciones de ganado de los mismos vecinos en las tierras de los
naturales;
185
1
Varias razones por estudiar se habran interpuesto para evitar que el fenmeno se repitiese con parecida
intensidad en el seno de los pueblos de indios de las provincias orientales del pas. Tal vez haya que apuntar
entre ellas su menor presencia poblacional indgena y no indgena y tambin la mayor demora comparativa
con que se estableci all una parte importante de los pueblos de indios. De hecho, el oidor Chvez y
Mendoza no confront mayores contradicciones cuando, durante su visita de 1783 - 1784, se dio a fijar las
tierras de resguardos de los pueblos de indios entonces comprendidos en las provincias del Oriente del pas.
117
Importa en este punto enfatizar sobre el papel jugado en la gestin de dichos asuntos
por los cabildos de indios. Los nombres de caciques, gobernadores, alcaldes, regidores y
procuradores de los cabildos de los pueblos de indios figuran a la cabeza de un notable
nmero de memoriales, representaciones y peticiones reivindicativos dirigidos a
corregidores-tenientes justicias mayores, gobernadores - capitanes generales y Reales
Audiencias.
Dignos de nota son, entre ellos, el pleito por tierras escenificado entre el cabildo de
indios de Guacara y los marqueses del Toro, extendido, cuando menos, de 1780 a 1808; los
sostenidos por el de Turmero con el Marqus de Mijares (1738) y el corregidor Francisco
Jos Carvajal (1795 1796); el del cabildo de indios de La Victoria con Francisco Xavier
de Ustriz (1808); el del cabildo de Santa Ana de Trujillo con el P. Eugenio Prieto (1790
1792); el de los indios de Pueblo Llano en Mrida con varios propietarios, entre los cuales
se comprendi el convento femenino franciscano de Santa Clara de la ciudad de Mrida
(1797) y el de Santa Ana de Paraguan con diversos vecinos blancos y pardos,
escenificado entre 1787 1789.
118
Si en 1747 Juan Bautista Diaz, indio del pueblo de El Valle de la Pascua, en las
inmediaciones de Caracas, inmerso en una de tal suerte de querellas, haba advertido:
tal opinin recibir en 1796 el refuerzo de estas lneas de una representacin del Fiscal
Protector de Indios, Saravia, en ocasin de opinar sobre una propuesta sometida a la Real
Audiencia de Caracas por el Corregidor de los pueblos de Turmero y Cagua, don Francisco
Carvajal, relativa a medios p.a la Subsistt.a y aso de los Yndios p.r esttr despojados de
sus tierras p.r aquellos Espaoles pero q no se les obligue a la responsabilidad de
Tributto 187 :
El Fiscal en vista de los dos anteriores oficios del Corejidor del pueblo de
turmero y cagua dize: halla en ellos la expresa contradicion de sentar caresen los
Yndios de tierras para sus labransas, y por otra parte que tienen arrendadas
crecidas porciones de ella p.a siembras de Ailes y otras labransas, lo que es
regular se practique y haia practicado con los sobrantes de tierras que dhos indios
no pueden o no quieren cultibar por si: el fiscal debe hacer presente que por las
que se les han usurpado, u ocupado indebidam.te por los subcesores de los antigos
encomenderos tienen pleitos pendientes con las casas de Mijares, Villegas, Bolivar
y otros en esta Real Aud.a 188
186
A.G.N. TIERRAS - 1746. A (Arguinsones, Juan: Los indios del valle de la Pascua contra l, sobre
tierras), folio 132.
1
187
Han sido tan infelices esttos miserables que por buscar su remedio y alivio
han venido a quedarse sin sus titulos, y papeles, pues buscando su mejora, se
partieron a Maracaybo a que el Gobierno los amparase por medio de su Protector
Doctor Paz pero como enttonces les digese que se hallaba enfermo imposible de
189
A.G.N. TIERRAS 1797 - S.3 (Sasarida de Casigua: Recurso intterpuesto por el S.or Fiscal, sobre la
arides del terreno en que est fundado [el pue]blo de Sasarida, y no tener los naturales de l, en que
sembrar), f 14.
120
seguirles sus diligencias, los encamin otra vez para su Pueblo esperansandolos
que quando se recobrase obraria su diligencia y que para estto deja en en su poder
los Ystrumenttos, y Papeles que consigo llebaron y que por el correo les vendria
toda providencia (providencia ha sido que hastta la fecha no la conocen) en este
inttermedio vino la parte contraria bien despachada del Gobierno con la
providencia dela mensura: ya que se execut esta providencia de mensura,
compungidos, tristes y acovardados estos Pobres dixeron: Que pues se havian
quedado desamparados sin las tierras, no hera dable ni posible que se quedasen sin
sus titulos de su Pueblo y demas instrumentos que hacian a su favor, marcharonse
a Maracaibo, venciendo hambre, Pestes, desconsuelos y longitud de caminos y en
llegando all, no los hallaron pues pidiendolos al Protector, no supo darles razon
de ellos segun dicen, por lo que volvieron mas desconsolados y miserables que
antes: no (he) insistido a que buelvan a buscarlos por no exponerlos los
manifiestos riesgos que hay en estte transittto a mas de la inavilidad y pobresa que
padecen han sido y son desventurados verdaderamente . 190
Beneficiarios como eran desde antao los indgenas por parte de la Corona espaola
191
de un estatuto especial, el de menores o miserables , debe precisarse que la tutela
gubernamental de que gozaban alcanz a extenderse de manera muy especial al campo de
sus demandas agrarias.
190
1
Ver: Real Prov.n al Tenientte Just.a m.or del Pueblo de Nuestra Seora de Guadalupe de la Quebrada deS.ta
Rita Jurisdiccion dela Prov.a de Maracaybo p.a q.e evaque la Justificacion informe q.e pide el Seor Fiscal
por aquellos Naturales Sobre tierras, en: A.G.N. - REALES PROVISIONES, Tomo XXVIII, folios 186 vto.-
187.
191
En el lenguaje de entonces, se tena como a miserables a quienes, por una u otra carencia o minusvala, se
hacan dignos de una consideracin jurdica particularmente benfica. En un lugar de su Poltica Indiana dej
sealado Solrzano Pereira:
Los indios son y deben ser considerados entre las personas que el derecho llama miserables.
121
192
Desde este punto de vista, la designacin de los Protectores de Indios y la
atencin por los rganos de gobierno espaol en particular por las Reales Audiencias- a
dar cumplimiento a principios como el que estableca que los indios tenan el primer
derecho a las tierras que quisieron conservarles las leyes193 o a la axiomtica disposicin
dictada por la Corona conforme a la cual en el juicio de tierras no pueden ni deben tener
194
contradictor legtimo los indios contribuyeron a dar forma a una poltica de especial
favor para con los entonces comnmente llamados naturales, que conducira, a la larga, a
que la casi prctica universalidad de los conflictos sobre tierras presentados en alzada por
los indgenas venezolanos con sus cabildos a la cabeza- ante las Reales Audiencias de
195
Santo Domingo y Bogot, primero, y de Caracas, despus fueran decididos por stas a
favor de los reclamantes.
por ende vos mandamos que tengays mucho cuidado de mirar y visitar dichos indios e haser que
sean bien tratados e yndustriados e enseados en las cosas de nuestra sancta fee catholica por las
personas que los tubieren a cargo y veays las leyes y ordenanzas e prouisiones e ynstrucciones por
los catholicos reyes nuestros seores padres e abuelos y por nos dadas cerca de su buen tratamiento
y conversion
El texto completo de dicho documento aparece trascrito por el investigador Antonio Arellano Moreno en sus
Documentos para la historia econmica de Venezuela, p. 205 207.
193
Ver representacin hecha ante la Real Audiencia de Caracas el 1 de agosto de 1792 por el Fiscal
Protector de Indios Saravia, en ocasin de pedir se sealasen tierras aptas para el cultivo a los indios del
pueblo de Zazrida, en la regin de Coro, consultable en A.G.N., Seccin de Reales Provisiones, tomo IV, f
430.
1
194
Se contuvo en una Cdula del Rey Luis I, fechada en el Palacio del Buen Retiro el 20 de agosto de 1724,
dirigida al Gobernador y Capitn General don Diego de Portales y fue manejada, en ms de un litigio agrario,
por los indgenas venezolanos y sus abogados, includos Fiscales Protectores como Saravia.
195
Vale decir, a partir de 1787, fecha de instalacin en Venezuela de dicho alto tribunal judicial.
196
Parece haberse estrenado dicho oficio en la Provincia de Mrida, en donde en 1620 el visitador Vsquez de
Cisneros nombr un corregidor que actuara simultneamente como protector de indios. En lo que toca a la
Provincia de Cuman, fueron decretados los corregidores por Real Cdula del 17 de noviembre de 1689
dirigida a su Gobernador y Capitn General don Gaspar Mateo de Acosta, aunque, al parecer, su instalacin
122
efectiva se retrasar hasta entrado el siglo XVIII. Finalmente, en la Provincia de Caracas se habran
instaurado formalmente a partir de la estudiada Real Cdula del 12 de diciembre de 1691 sobre nueva
tributacin y rgimen de gobierno indgena.
197
CASTILLO DE BOVADILLA, Jernimo: Politica para corregidores y seores de vasallos, en tiempos de
paz, y de guerra, Madrid, 1755, p. 21.
1
198
Parece haberse estrenado en la Provincia de Mrida, en donde en 1620 el visitador Vsquez de Cisneros
nombr un corregidor que actuara simultneamente como protector de indios. En lo que toca a la Provincia
de Cuman, lo fueron formalmente por Real Cdula del 17 de noviembre de 1689 dirigida a su Gobernador y
Capitn General don Gaspar Mateo de Acosta, aunque, al parecer, su instalacin efectiva se retrasar hasta
entrado el siglo XVIII. Finalmente, en la Provincia de Caracas se habran instaurado formalmente a partir de
la estudiada Real Cdula del 12 de diciembre de 1691 sobre nueva tributacin y rgimen de gobierno
indgena.
199
Real Cdula al Gobernador de Cuman dicindole la tasa y tributo que se ha sealado a los indios de
aquella provincia, en: BENTIVENGA DE NAPOLITANO, Carmela: Cedulario indgena venezolano,
incluido en revista Montalbn, UCAB, n 7, p. 606 - 607.
123
tal categora de funcionarios con jurisdiccin judicial sobre los pueblos de naturales
derivar, sin embargo, de una manera comn, en una suerte de peste para con las
comunidades de naturales, en razn de las exacciones y espolios de que mltiples veces las
harn vctimas.
En el captulo XIX del Libro Segundo de su Poltica Indiana (De los tributos de los
Indios, i su justificacion i tasacin: i si se han de tener i juzgar por reales, personales),
explic as Solrzano Pereira la razn de la instauracin del tributo real entre los indios
americanos:
La poblacin indgena venezolana, ya desde muy atrs, haba sido dividida en dos
categoras: la de tributariosy no tributarios. Grupos tnicos (o naciones, en el lenguaje de la
poca) como el caqueto, de la regin de Coro, y el guaiquer oriental, fueron
recompensados con la exencin de gabelas, por haberse plegado sin resistencia a los
espaoles, ya en el siglo XVI.
Razones de diversa naturaleza, sin excluir la religiosa, llevaron a que algunos otros
grupos de indios fuesen tambin exonerados de ellas. Fueron los casos, por ejemplo, de los
habitantes de los pueblos de Caucagua, Guarenas y Charallave o, en la ltima clase, la de
los indios cospes residentes en los pueblos de Nuestra Seora de la Candelaria de Maraca y
Aparicin de la Coromoto de Tucupido.
200
SOLRZANO PEREIRA, Juan: Politica indiana: sacada en lengua castellana de los dos tomos del
derecho i gouierno municipal de las Indias occidentales que escribio en la Latina Don Iuan de
Solrzano Pereira / por el mesmo autor diuidida en seis libros aadidas muchas cosas que no estan en
los tomos latinos i el libro sexto con dos Indices Madrid, 1648, p. 170.
125
201
A.G.N. - INDGENAS, Tomo V, folios 19 20 (Autos Seguidos por los Yndios Naturales del Pueblo de
Caucagua prettendiendo estar exemptos de pagar demoras, y Alcabalas).
126
A los indios de todos los dems pueblos, vasallos como haban pasado a ser de un
202
monarca que exiga de todos los de tal estado un signo econmico de sumisin , se les
impuso, en un primer momento, sin excepcin de sexo, la obligatoriedad de dicha carga.
203
Pagar tributo, en cuya recaudacin intervendrn ordinariamente, bien los
204
corregidores de los partidos, bien los caciques o gobernadores indgenas , devino, sin
embargo, para los indios venezolanos, una carga particularmente onerosa, dada, en
particular, la pobreza generalizada de dicho grupo humano. De all que algunas de las
formas empleadas por los indgenas para eludir el compromiso fueran ya la fuga pura y
simple de sus poblados, para refugiarse en otros distintos o an en las montaas cercanas
205
, ya el arrendamiento de parte de sus tierras comunes a miembros de otras castas, de
modo que el canon recibido en razn de l sirviera, entre varias cosas, para el abono fiscal.
Ver: Boletn Histrico de la Fundacin Boulton, n 37, Caracas, enero de 1975, II. Notas y documentos /
Invasin de tierras de los indios / Con nota preliminar de Fray Cesreo de Armellada, p. 117 (el texto de la
Cdula fue tomado del Archivo Arquidiocesano de Caracas, Seccin Judiciales, Carpeta 111, Legajo 1). p.
117
203
Se ejecutaba por mitades en dos fiestas religiosas anuales: San Juan Bautista y Navidad.
204
Hemos visto, por ejemplo, documentacin que alude a la ejecucin del tal menester por parte de los
gobernadores indgenas de los pueblos de naturales de Bocon, por 1733; Antmano, por 1782, y
Caraballeda, por 1796.
2
205
La relacin de la visita del obispo Mart da cuenta de que lo dicho ocurra en Barbacoas de Aragua y en
Niquitao y tambin resea que en Bocon de Guanare, para 1778, no haba indios del lugar, sino indios
fugitivos de los pueblos de Truxillo, Varinas, Mrida, Tocuyo, etc. y de dichos pueblos se vienen ac, porque
en sus pueblos antiguos pagavan tributos y ac nada pagan, y por esto se vienen ac
De los Humocaros Alto y Bajo y del de Siquisique, se han huido los indios
despus de las ltimas matrculas y no tienen tierras. 207
206
A.G.N. - INDIGENAS Tomo II, f 170.
207
Ver: LEAL, Ildefonso: El indio y la tierra en 1788, en: Nuevas crnicas de historia de Venezuela, tomo I,
p. 63.
Ejemplos de extrema resistencia anti-tributaria indgena venezolana para el perodo estudiado, hemos
encontrado dos.
El segundo consisti en el alzamiento armado a que dio lugar en San Luis de Cariagua, pueblo de
indios de la jurisdiccin de Coro, en junio de 1755, el intento del gobierno de hacer cobrar por los alcaldes
del lugar la parte del tributo correspondiente a la primera mitad del ao citado.
Sobre las repercusiones de la rebelin comunera en Venezuela puede consultarse con provecho el
libro Los Comuneros de Mrida / (Estudios), publicado por la Academia Nacional de la Historia, Caracas,
1981. El caso de San Luis de Cariagua, por su parte, origin un expediente judicial que se conserva en el
Archivo General de la Nacin, Seccin de Indgenas, tomo IV, f 158 y ss.
128
Pero lo que aqu interesa sobre todo destacar es cmo los Cabildos de Indios
cumplieron un papel en el asunto del tributo indgena, por la va de solicitar a la autoridad
colonial espaola, bien la moderacin, bien la eliminacin, bien el hacer excepciones en su
colecta.
208
A.G.N INDGENAS - Tomo VIII, f 234 y ss. La cita, de f 238.
129
D.n Jphe mateo Banbel casique del pueblo de umo caro baxo y D.n alexos de
Alvarado capitan de dicho pueblo por nros. propios derechos y a vos y nombres de
209
los demas naturales de el ante el S.r visitador con la mayor veneracion y
respecto decimos: q.e de tiempo immemorial spre. contribuyeron estos naturales
veinte y dos reales de plata de demora o tributo anual onze reales en cada
mediania que fue lo que se asigno havida considerasion a la ynopia deste pais has
ta ahora treinta y dos aos q.e se altero esta constumbre imponindonos la excesiva
cantidad de cinco pesos q.e con muchos afanes e ynpocibles se han contribuido y
por cuya razon muchos naturales de dho pueblo lo han abandonado retirandose a
los montes y a otras, causa de no serles posible contribuir el tributo anual por la
suma pobresa deste pais y no tener tierras para aser sementeras sino unas mui
cortas ni sabanas donde criar de maneras que llegara el caso que se estinga
210
totalmente el citado pueblo, y no alla quien lo avite nominorandose el tributo
como antes estava, p.r cuya razon ocurrimos a la gran piedad y justificasion del s.r
visitador para que usando de las facultades qe en el S.r visitador residen havida
consideracion a nra. ynfelicidad y pobresa se digne dar la providencia conveniente
a fin que se minore el tributo anual a estos naturales y se buelba a el estado de
veinte y dos reales de plata pues de otra suerte quedara dho pueblo totalmente
desminuido y avandonado asi lo esperamos de la bondad y caritativo Corazon del
S.r visitador cuya ymportante vida Gue. la Divina magestad muchos aos para
amparo de sus suditos Umocaro baxo y marzo 8 de 1787 =
()
A L. P. del S.r visitador
209
Sigue un borrn que tapa el fin de la palabra.
210
Sic, por: no minorndose.
211
A.G.N. TIERRAS 1787 - S.2, f 5 del original (Yndios de Humocaro vajo se quexan del exceso de
tributos que no pued.n pagar p.r falta de tier.s)
130
De tiempo en tiempo, Caracas sufr en el siglo XVIII epidemias de viruela que provocaron innumerables
vctimas. El presente texto alude al riesgo de contraer dicha enfermedad que deban, en consecuencia,
afrontar los representantes indgenas que viajaran a Caracas para plantear ante la Real Audiencia necesidades
del tipo de las expuestas por el Cabildo de Mitare.
131
Importante encargo asumido por los cabildos de indios venezolanos fue de modo
similar el de encarar los abusos de poder, previsibles o ya consumados, provenientes de
encomenderos, corregidores y hasta de curas doctrineros.
Del primer tipo sera uno que, en 1715, condujo a las autoridades indgenas de los
pueblos de Guacara, Los Guayos y San Diego, encuadrados en la jurisdiccin de la ciudad
de Valencia, a dirigirse al cabildo de espaoles de dicha ciudad para hacerle conocer la
inquietud que les causaba el haberse enterado de la escogencia hecha para corregidor de las
nombradas comunidades de naturales de Don Pascual Rubn, alguien cuyos antecedentes
213
A.G.N. Seccin de Intendencia de Ejrcito y Real Hacienda, tomo XXXVI, folios 36 36 vto.
132
Don Pascual Caricote, cazique prinsipal del pueblo de Guacara, don Diego Juan
Caricote, gobernador de sus naturales y de los mas de su pertenensia, Francisco
Lorenso, alcalde, Juan Baltasar de los Reies, regidor, Bartolom de Herrera,
capitan de infantera de dicho pueblo, el referido gobernador Francisco Baron,
alcalde, Francisco Marques, rexidor del pueblo de los Guaios, el referido
gobernador y Domingo del Rosario, alcalde del pueblo de San Diego en la
juridicion desta ciudad de la Nueba Valencia, premisas las solenidades del derecho
y debajo la fidelidad, lealtad y obediencia que debemos a nuestro rey y seor
natural, paresemos ante vuestra seoria por bia de brebe recurso o como mas
conbenga y desimos que mui conveniente al serbisio de ambas majestades, quietud
y sosiego desta republica y las de nuestros pueblos, anparo y conmiseracin con
sus naturales, pas y union general con todos sus besinos y moradores que don
Pascual Rubin no reciba al huso y ejercicio de corregidor de dichos pueblos desta
juridicion en que esta nombrado, por titulo que le despacho su seoria el seor
sargento mayor don Alberto de Bertodano, governador y capitan general desta
probincia, en conformidad de lo dispuesto por su real maxestad, Dios le guarde
muchos aos, porque es mui costante en esta siudad y su jurisdicion que el
contenido lo aprehendido y solicitado a fin de bingansas de agrabios y pasiones
que con sumaria y daada yntencion a criado y radicado en el pueblo de San Diego
con diferentes personas sin reserbasion de las constituydas en grado ecleziastico,
con quienes es muy publico permaneser discorde, caso muo por el escandalo y mal
exenplo y el que en lo adelante se espera que causara con sediciones y estorciones,
no siendo de menos el riesgo, con suma y menoscabo que de hecho abra en los
maravedises del producto de los tributos e intereses de la comunidad de dicho
corregimiento, por la suma pobresa en que el referido se alla fallido en el todo de
bienes y fincas con que poder asegurarlo, punto que se debe atender con todo el
133
debido reparo; y para que lo tenga y en todos los acontecimientos de sus daadas
operaciones. A vuestra seoria pedimos y suplicamos que, en bista de lo
representado se avstenga de resibir por tal corregidor al dicho don Pasqual Rubin,
dando cuenta de los resibos y rasones espresados a dicho seor gobernador y
capitan general, para que mediante el real oficio que administra en cumplimiento
de la real voluntad probea el debido remedio que pedimos con justicia y juramos lo
nesesario, etc.
Del segundo tipo, dos que tuvieron como escenarios a los pueblos de indios de San
Jos de Cojedes y Turmero.
Por una Real Provisin de 1793 se puede conocer el que enfrent al cabildo del
primero de los dichos a una pareja de autoridades comarcanas: el Corregidor y su Cabo de
Justicia y pariente.
Ejemplo semejante lo representara el acaecido en el pueblo de indios de San Miguel de Acarigua, en 1790,
que figura en el A.G.N. CAPITANA GENERAL, tomo XLIV (1790 - 1791), docum. 115, fol. 130, bajo
este rtulo: Comunicacin de don Jos Faustino Parra, Gobernador de los indios tributarios del pueblo de S.
Miguel de Acarigua, en su nombre, y en el de los dems Alcaldes y Regidores de su Cabildo, para el Capitn
General: que teniendo noticias de la renuncia de don Santiago de Salas del empleo de Teniente de la Villa de
Araure, y que solicit sucederle D. Juan Carlos Lugo, primo hermano del cura don Agustn Lugo, ruega
proveer el cargo con otro cualquiera, por ser el tal Lugo uno de los ms opresores de los indios. Villa de
Araure, 18 de agosto de 1790.
134
Muy Poderoso Seor = Josef delos Santos Joya Alcalde de primer voto,
Josef de la Concepcion Cubian, y Domingo Mattias Gutirrez, Rexidores naturales
del Pueblo de san Josef Jurisdiccin de la Villa de San Carlos, por si, y nombre
de su Cuerpo, y demas Pueblo por quienes representan dicen: que el Justticia
mayor de aquella Don Miguel Antonio de Oronos, Sugeto insolente, incivil,
inconsulto, y voluntarioso, llev a su abrigo su cuado Don Jose Pedro Alvares,
quien sobre asistirle las mismas circunstancias que el primero, le acompaa en ser
enteramente agrestte, despotico, y mas ambicioso que Su Protector 215
Luego de hablar de las gavelas por el ltimo impuestas, de su autorizacin del juego
y de la violencia por el mismo hecha a las indias del lugar, refirieron de seguidas que,
reconvenido en buena forma por el cabildo, regres Oronoz con el Justicia mayor
215
A.G.N. REALES PROVISIONES, Tomo V, n 155 (Real Provisin al Teniente Justicia Mayor del
pueblo de San Miguel de la Boca del Tinaco, para que en el expediente de queja puesta por los indios del
pueblo de San Jos contra su Corregidor y Cabo Justicia, cumpla con lo que se le previene por esta Real
Cdula), f 390 390 vto.
216
Ibidem, folio 391.
La Provisin termina con la orden emitida por la Audiencia de averiguar la veracidad de las
denuncias.
135
Para mayor informacin sobre dicha notable causa, remitimos al extracto que de la misma hemos insertado en
los apndices del presente estudio.
137
En ese doble orden de ideas, si a su paso por el pueblo de indios ajaguas de San
Juan de Pecaya, en la jurisdiccin de la ciudad de Coro, en agosto de 1773, pudo escribir el
obispo en su Libro personal, alusin hecha al sacerdote doctrinero del primer lugar:
Me dize este Cura que son buenos indios, y que no consienten que zambos,
mulatos o negros se establezcan aqu, y los Alcaldes zelan de que no se cometan
pecados. 218,
Me dize este Cura que no sabe escndalo o pecado pblico que corregir, y
que los que llegan a su noticia los procura corregir por s y por medio de dos
Cabos que el teniente de Coro tiene puestos para guardar las costa de esta
Pennsula y que tambin se evitan ac los escndalos por medio de estos
Alcaldes, 219
en otros lugares del mismo y son los ms comunes- aparecen textos en donde se
testimoniara lo que pudiera denominarse la inversin de la iniciativa.
Ibdem, p. 93.
138
los das a la doctrina muchachos hasta los diez y ocho aos, y las muchachas hasta
que se casen, y si no lo cumplen siempre que este Cura lo pide, les ha dicho este
Corregidor que los castigar, esto es, a las mismas Justicias, y tambin los
castigar si no vienen a Missa los domingos y dems das festivos de su
obligacin.
()
Arriba hemos mencionado que el obispo Mart se habra enterado, por boca del cura
del pueblo, de cmo los indios del cabildo del pueblo de Moruy, por propia iniciativa,
cumplan trabajos de vigilancia moral. Llegado su turno, el propio Mart se manej con
ellos de la manera que as dej l mismo anotado:
220
Ibid., p. 365 366.
221
Id., p. 94.
139
222
el pueblo de Santa Ana siempre ha nombrado Alcaldes del campo,
por su dilatada extension local; los que se llaman ordinarios se ocupan en el aseo,
y reparacion del templo, en componer la carcel, limpiar la plaza, en hacer asistir
la doctrina christiana los jovenes de entrambos sexos, en procurar que todos
cumplan con el precepto de la misa, y el annual de la penitencia, en el cobro del
estipendio asignado para la mantencion del cura y, en otros ejercicios puramente
urbanos, en beneficio publico, y conveniencia del pastor, y de la comunidad, los
que se titulan del campo cuidan de recoger los Yndios dispersos, evitar los pecados
escandalosos, que al fabor de la distancia no pueden ser conocidos para su
correccion y emmienda oportuna &. a la verdad son utilisimos estos Ministros
auxiliares, como las escuchas, y espias abansadas en las batallas de Marte: la
eleccion de Procurador gral no es tan peregrina, como se supone; muchos aos se
h votado este oficio, aunque con alguna interrupcion, porque no spre ai sugetos
idoneos para desempearlo; en los pueblos demorados del corregimiento de San
Luis se nombran annualmente procuradores generales, y el de Caquetios de Santa
Ana no debe ser de peor condicion, siendo el mas numeroso del Distrito de Coro.
223
222
Uno de los ms antiguos pueblos de indios de la Venezuela colonial, habitado por caquetos.
223
A.G.N. INDGENAS - Tomo VI (Sobre Elecciones de Yndios de S.ta Ana Coro, anulandolas), folios 349
- 349 vto.
Los pueblos demorados de que habla el abogado en las lneas finales transcritas eran aquellos cuyos indios
estaban obligados a pagar tributo o demora.
140
224
La crnica del recorrido de su dicesis religiosa acometida por el obispo Mart
entre 1772 y 1784 nos suministra una informacin sobre la situacin de los pueblos de
indios de enorme inters y heterogeneidad temtica.
Merced a ella, podra precisarse que algunas importantes facetas de tales pueblos
seran, para entonces, las que siguen:
225
Una de ellas lo constituy la llamada Pragmtica de Matrimonios de 1776, que obstaculizaba las uniones
matrimoniales entre personas de diferente calidad. En los Documentos figura, a dicho efecto, esta
141
Del pueblo de Cagua, en los valles de Aragua (visitado en 1781) afirmar, por
ejemplo, Mart:
Ni este Cura ni otros sujetos saben de qu nacin son los indios de este
pueblo, y juzgo que los ms sern amestizados o asambados. 226
Este pueblo es de indios, cuya nacin no se sabe por estar casi todos
amestizados o asambados 227
informacin:
Gabriel Toribio, esclavo de don Jacobo Ramrez, negro, y Mara Concepcin de la Charidad, india
de este pueblo, soltera, hurfana de padre y madre, quieren casarse y se ofrece el reparo de la desigualdad.
Se ha determinado por m, por este Cura y por don Ilario que no se celebre este matrimonio, y que el dcho
Gabridel se case con igual, y que la dicha Mara se case con un indio de este pueblo llamado Matheo, con
quien tiene tratados esponsales, y se espera que buelva a este pueblo de donde se ha ausentado habr unos
quatro meses, y finalmente, si no es con dicho Matheo, se podr casar con otro igual.
Andado 1910, se top el etnlogo Alfredo Jahn en el libro de gobierno de la iglesia del antiguo y
muy aislado pueblo de indios de San Miguel de Ayamanes (Estado Lara) con una circular del propio obispo
Mart, fechada el 12 de diciembre de 1785, concebida en estos trminos:
... mandamos que as se guarde y que para su efecto cada respectivo cura instruya a stos [indios]
para que no contraigan matrimonio con personas de notoria inferior clase, como son negros, mulatos y
dems semejantes razas; as por que incurriran en las penas de dicha pragmtica, como por que con tales
enlaces se perjudican los mismos indios, sus familias y pueblos, quedando su descendencia incapaz de
obtener los oficios honrados que slo pueden servirse por los que son indios puros. Y lbrese despacho
dirigido a los Vicarios forneos de esta Dicesis para que con insercin de nuestra real provisin y de este
auto quede instruido e impuesto cada respectivo cura doctrinero de esta obligacin y se guarde por nuestro
Vicario en el archivo de su cargo este expediente y su original en nuestra Secretara.- Firmado.- Mariano,
obispo de Caracas.
Ver: JAHN, Alfredo: Los aborgenes del occidente de Venezuela, tomo II, p. 59 60 de la reedicin de 1973.
226
Ibidem, idem, p. 277.
227
Ibid. id., p. 281.
142
Ya fuera de dichos valles, Camatagua, pueblo de indios llanero, fue descrito as, en
cuanto a su composicin racial, en 1783, por el prelado eclesistico:
Ac viven estos indios mesclados con espaoles, esto es, blancos, negros,
sambos, etc., de manera que dichos espaoles tienen casas en este mismo pueblo y
dentro de la legua tienen casas y haziendas y no se repara en esto; y me parece que
en breves aos se acabarn estos indios, porque los muchachos indios, en llegando
a los onse o doze aos, se van de este pueblo a Aroa, San Felipe, San Carlos y otros
parajes, y all se casan, y estas muchachas indias no apetecen casarse con estos
muchachos indios, casndose con sambos, stos se llevan a sus mujeres a los
campos fuera de este pueblo 229
en este pueblo hay muchos mulatos de la Ciudad 230 que han dexado sus casas y
se bienen a mesclar con las yndias, Con que ya dispondra de tantos sanbos. no
sotro queremos estar en nuestro pueblo solos, los yndios pr la mescla de los
228
Ibid., id., p. 516.
229
Ibid., id., p. 402.
230
molatos, y son mui usureros ya no podemos con llos hasta las bentas que nos traen
las, atrabiesan y despues nos rebenden y p.r la plata === 231
En segundo lugar, para la poca de la visita episcopal martiana habra avanzado con
fuerza en el seno de los habitantes de los pueblos de indios un proceso mixto de
espaolizacin 232 y prdida de identidad tnica en lo atinente a estos ltimos.
231
A.G.N. TIERRAS 1787. S.2, sin folio numerado (Representtaciones de los Yndios Natturales delos
Pueblos de Sanare, Guarico, Quibor, Cuviro, Umucaro bajo, y Umucaro alto Sobre Sus Tierras).
232
Interesa en este punto saber que una Cdula Real como la que, expedida en Madrid el 6 de abril de 1691,
estableca . Que en todas las Provincias de la Nueva Espaa y Per se pongan escuelas y misioneros en
que se ensee a los indios la lengua castellana en forma y circunstancias que se expresa, de cumplimiento
presumiblemente extendido a todas las colonias espaolas de Amrica, orden que ningn indio pueda
obtener oficio de Repblica sin que supiese la lengua castellana
Y tambin de all:
Por ltimo, sobre Cocorote, en donde hizo estacin el obispo en diciembre de 1781:
233
MART, Mariano: ob. cit., tomo I, p. 407.
234
Ibidem, tomo II, p. 207
235
237
ltimos pareciera entonces haber sido suplantada por otra de escasa o nula tolerancia
para con el uso de su lengua tnica por parte de los naturales.
Uno que otro lugar del Libro personal de Mart testificara lo afirmado, como, por
ejemplo ste, fechado en abril de 1777, concerniente al pueblo de indios trujillano de San
Pablo de la Puerta:
los indios del pueblo de la Puerta hablan muy mal el idioma espaol, no
son tan ladinos y advertidos como los de Mendoza y hablan mucho en su idioma
natural, sobre lo que he expedido decreto.238
237
Vanse a este propsito los problemas nacidos de las exigencias idiomticas planteadas a los curas
doctrineros para la catequizacin de sus feligreses indgenas en el caso de los pueblos de naturales de las
jurisdicciones de las ciudades de Carora, Barquisimeto y El Tocuyo por parte del obispo Fray Gonzalo de
Angulo (1619 - 1633) en la obra del historiador franciscano Lino Gmez Canedo La Provincia Franciscana
de Santa Cruz de Caracas , tomo II, p. 137 158.
238
Ibid., tomo I, p. 450. Subrayado nuestro.
En este captulo de espaolizacin compulsiva habra jugado su papel una Cdula Real como la que,
expedida en Madrid el 6 de abril de 1691, estableca . Que en todas las Provincias de la Nueva Espaa y
Per se pongan escuelas y misioneros en que se ensee a los indios la lengua castellana en forma y
circunstancias que se expresa, y mandaba que ningn indio pueda obtener oficio de Repblica sin que
supiese la lengua castellana
La tercera muestra, del 1 de febrero de 1790, la suministra este prrafo del informe
rendido por el Teniente Justicia Mayor del pueblo de Casigua, el Licenciado Luis Francisco
Matos, sobre una visita de gobierno por l mismo recientemente practicada a los pueblos
indios de Capatrida, Zazrida y Boroj:
240
Ver: MART, Mariano: ob. cit., tomo I, p. 74.
241
MART, Mariano: ob. cit., tomo I, p. 90.
147
Miran este, con total indiferencia, y cada momento, segun tienen sus
cabesas, hacen las Juntas, y Cavildos sin anuencia, de la superioridad local: sin
242
()
243
A.A.N.H., Civiles, criminales... 14.5723.6, folios 80 vto. 81.
244
La enumeracin de los pueblos de indios sigue el orden cronolgico de desarrollo de la misma visita
episcopal.
149
JACURA ALCALDES, X
(1773) SIN MS
PRECISIN
CUMAREBO ALCALDES, X
(1773) SIN MS
PRECISIN
CARRIZAL ALCALDES, X
(1773) SIN MS
PRECISIN
GUAYBACOA ALCALDES, X
(1773) SIN MS
PRECISIN
ACURIGUA ALCALDES, X
(1773) SIN MS
PRECISIN
SAN LUIS DE 1 1 1
CARIAGUA
(1773)
PECAYA X X ALCALDES, X
(1773) SIN MS
PRECISIN
PEDREGAL X 1 2 X
(1773)
SANTA ANA 2 2 4
DE PARA-
GUAN
(1773)
MURUY o ALCALDES, X
MORUY SIN MS
(1773) PRECISIN X
MITARE 2 2 5
(1774)
ZAZRIDA X ALCALDES, X
(1774) SIN MS
PRECISIN X
CAPATRIDA X ALCALDES, X
(1774) SIN MS
PRECISIN X
BOROJ X ALCALDES, X
(1774) SIN MS
PRECISIN X
150
MOPORO X
(1774)
TOMOPORO o X
TOMOCORO
(1774)
MISOA X
(1774)
LAGUNILLAS X
(1774)
SANTIAGO 2 CACIQUES
DEL RO DEL ELECTIVOS ALCALDES,
X
TOCUYO SIN MS
(1776) PRECISIN
CABILDO,
SIN MS
AREGUE X PRECISIN
(1776) QUE LA DEL
GOBERNA-
DOR
SAN FELIPE
DE BARBA- X 2 2 1 X FIEL EJE-
COAS CUTOR
(1776)
SANARE 4 CACIQUES
(1776) o CAPITA- X ALCALDES,
NES SIN MS
PRECISIN
GUARICO X 1 2 1 X
151
(1776)
HUMOCARO CACIQUE X 2 X X
ALTO NOMBRADO
(1777) POR EL CO-
RREGIDOR
HUMOCARO ALCALDES, X
BAJO SIN MS
(1777) PRECISIN
SAN MIGUEL X 2 2 4
DE TRUJILLO
(1777)
TOSTS X 2 2 2
(1777)
3 CACIQUES
NIQUITAO ELECTIVOS, X 2 2
(1777) PERO VITA-
LICIOS
SAN LZARO X 2 1
(1777)
152
BURRERO o CACIQUE X 1 1 1
SANTIAGO HEREDITARIO
DEL
(1777)
LA QUEBRA- X 1 1 1
DA
(1777)
JAJ CACIQUE X 2 2
(1777) HEREDITARIO
LA MESA CACIQUE X 1 1 1
DE ESNU- HEREDITARIO
JAQUE
(1777)
LA PUERTA X 1 1 1
(1777)
MENDOZA X 1 1 1
(1777)
ESCUQUE CACIQUE X
(1777) HEREDITA-
RIO
S. RAFAEL DE ALCALDES,
GUASGUAS SIN MS
153
(1778) PRECISIN
APARICIN
DE LA X ALCALDES,
CORTEZA SIN MS
(1778) PRECISIN
ACARIGUA ALCALDES, X
(1778) SIN MS
PRECISIN
COJEDE o X ALCALDES,
COJEDES SIN MS
(1779) PRECISIN
CARAMACA- X ALCALDES,
TE SIN MS
(1779) PRECISIN
BURA ALCALDES,
(1779) SIN MS
PRECISIN
DUACA ALCALDES,
(1779) SIN MS
PRECISIN
BOBARE 2 2 2 X NOMBRADOS
(1779) EN MISMA ocasin
OCASIN
POR MISIO-
NERO
CUNAVICHE 3 CAPITA-
(1780) NES, POR LI-
NAJES
154
SAN MIGUEL
DE LA BOCA 2, SIN MS
DEL TINACO X PRECISIN X UN CAPITN
o EL BAL
(1781)
LA DIVINA
PASTORA X 2 1 1
DEL JOBAL o
LAGUNITAS
(1781)
GUAMA X 2 REGIDORES, X
(1781) SIN MS ES-
PECIFICA-
CIN
COCOROTE X 2 2 4 X
(1781)
NUESTRA
SEORA
DE LA X 2 2
CARIDAD DE
LAS TINAJAS
(1781)
SAN FRAN-
CISCO JA-
VIER DE X 2 2 X
AGUA DE
CULEBRAS
(1781)
CHIVACOA X 2 2 4 X
(1782)
CUARA X 2 2 4 X
(1782)
URACHICHE X X 2 X
(1782)
YARITAGUA X 1 1 2 X
(1782)
NUESTRA SE-
ORA DE LA
CONCEPCIN X 2 2 4 X
DE BARBA-
COAS
(1783)
156
IGUANA X X REGIDORES,
(1783) SIN MS ES-
PECIFICA-
CIN
ALTAMIRA X IMPRECISA-
(1783) DOS
TUCUPIDO X X REGIDORES,
(1783) SIN MS ES-
PECIFICA-
CIN
CAMATAGUA CACICAZGO
(1783) PARA ENTON- X 2 2 4
CES DESAPA-
RECIDO
LA GUAIRA CACICAZGO 2 2 3
DE YA EXTINTO
PARACOTOS
(1783)
CHARALLA- X 2 2 4
157
VE
(1783)
CAUCAGUA X 2 2 X
(1784)
CAPAYA o X X 2 2 X ALGUACIL
MARASMA
(1784)
GUARENAS X 2 2 4 X
(1784)
Se entresaca tambin de Mart, en quinto lugar, que en esos mismos pueblos estaran
cobrando para entonces la condicin de relativamente comunes los litigios por tierras y
aguas entre los indios y sus vecinos de otras razas.
245
Me dice este Cura que algunos vezinos espaoles o criollos de esta
feligresa poseen tierras, trapiches y otras haziendas inmediatas a este pueblo y
dentro de la legua, y podr tal vez esto retardar que estos indios vengan a vivir y
establecerse en este pueblo quitando de ac a los espaoles y restituyendo a los
indios todas las tierras dentro de la legua. 246
245
El doctrinero del lugar, P. Pedro Joseph Bello.
246
247
Ibidem, p. 406 407.
248
Ibid., tomo II, p. 237.
159
casas, de manera que las tierras del dicho Marqus rodean a todo este pueblo por
el Norte como media legua, por el Oriente legua y media y por el Poniente una
legua y por el sur hasta la laguna, distante una legua, medida de este pueblo. 249
A estos indios les tienen ocupadas casi todas sus tierras los de
Barquisimeto, de manera que no tienen la legua de tierra a los quatro vientos.251
249
250
Id., p. 59.
251
160
En sexto lugar, la recaudacin del tributo indgena, y las fugas provocadas entre los
indios para evitar su paga, seguan siendo, segn se deduce de Mart, un problema no
carente de importancia.
Id,, p. 60.
252
Ibidem, tomo I, p. 425.
253
Ibid., idem, p. 530.
161
huyeron y vinieron ac por no pagarlo; pero habr unos siete aos que estos indios
empezaron a fundar Cabildo y a nombrar Alcaldes 254
El 31 de julio de 1786, la Corona espaola expidi una Real Cdula en cuya virtud
se unific en lo superior judicial, bajo la gida de una Real Audiencia con sede en Caracas,
el territorio hasta entonces comprendido por las provincias - gobernaciones de Venezuela,
Cuman, Maracaibo, Barinas, Guayana e islas de Trinidad y Margarita. Hasta entonces,
una parte del territorio de la Gobernacin y Capitana General de Venezuela la
representada por Cuman, Guayana, Trinidad y Margarita- dependa para dicho efecto de la
Real Audiencia de Santo Domingo y otra la de Maracaibo, que haba absorbido la antigua
provincia de Mrida-, de la homloga de Bogot.
Una estadstica personal tentativa de los pleitos por tierras elevados desde 1750
hasta entonces por los indgenas venezolanos a las Reales Audiencias de Santo Domingo y
Bogot nos mostrara lo siguiente en cuanto a aos y nmero de los mismos:
254
1794: 4
Es posible que en tan importante aumento estuviera de por medio, aparte del
acortamiento de distancia de la sede del tribunal superior, un incremento continuado de la
poblacin venezolana que, operado en todas sus fracciones socio-raciales, impulsara a
stas, para poder subsistir, a procurar hacerse con tierras de cultivo pertenecientes, en
muchos casos, a los resguardos indgenas. Pero tambin debi, a nuestro juicio, influir otra
163
Una ordenanza pertinente del ttulo que las Ordenanzas de la Real Audiencia de
Caracas consagraban a los fiscales de la dicho alto tribunal, el cuarto, titulada: Que el
Fiscal que lo fuere de lo criminal sea protector de los indios y los defienda y alegue por
ellos, se explayaba seguidamente as:
Vueltos a Saravia, es lcito afirmar que fue alguien que exhibi, para cumplir con
una tarea como la as normativamente preceptuada, y hasta su muerte, a fines de 1797, en la
propia Caracas, ciertas condiciones poco comunes -y menos reunidas todas- en un
burcrata colonial de su oficio. Hablamos de excelente conocimiento de los textos
jurdicos (particularmente de las Leyes de Indias), fuerza dialctica en la argumentacin,
calidad en el estilo de escritura todas tres, caractersticas exhibidas en sus mltiples
representaciones fiscales presentadas a la plenaria de la Audiencia-, laboriosidad, rapidez
en la ejecucin y sensibilidad humana para con la parte dbil que tena encomendado
defender: la indgena.
255
Ver: DOCUMENTOS DE OTROS ARCHIVOS / ORDENANZAS / De la Real Audiencia y Cancillera
Real que reside en la ciudad de Santiago de Len de Caracas, en: Boletn del Archivo General de la Nacin,
n 226, Caracas, enero a junio de 1974, p. 67.
164
Este hombre para el que los indgenas por l defendidos gozaban de la muy especial
257
condicin de preamados del rey y que pensaba que dotar de tierra a los indios, con
256
AGN, Seccin Empleados de la Colonia, tomo XXX, folios 174 224. Reproducido en RAMREZ BEZ,
Carmen Celeste: La actuacin del primer Fiscal de Venezuela: don Julin Daz de Saravia. 1986, p. 62-64.
En interesante contraposicin, lase lo que, aos ms tarde, en 1808, escriban a otro Fiscal Protector dos
miembros del cabildo del pueblo de indios de Cocorote a quienes haba llevado a Caracas la necesidad de
introducir un reclamo agrario ante la Real Audiencia:
S. M. P.
El vro Governador Pedro Pablo Villa-nueva y el Alcalde Segundo Chrysostomo Pea del del Ylltre
Ayuntam.to del Pueblo de Cocorote Jurad.on de la Ciudad de San Felipe el Fuerte con el mas humilde respeto,
y puestos los pies del R.l Solio de v. A. se presentan y dicen: q hace el espacio de dos meses q se hallan en
esta Capital con total abandono de sus Mugeres, hijos, y labranzas, solo con el noble aquel Pueblo p. a su
buen como lo han hecho ante esta Real Aud.a y Fiscal y viendo la demora gravosa q se les est causando
por no despacharles pues adems de q han pasado el termino de dos aos en sus empleos ocupados
unicam.te en el bien publico de dicho Pueblo sin atender con la a su trabajo en el que ba desde que estan
aqui, han estado y estan sus labranzas en el mayor abandono
Se advierte que las lagunas del texto trascrito son del original.
257
Emplear dicha singular expresin, cuando menos, en sendas Representaciones de 29 de agosto y 21 de
noviembre de 1788, relativas a disputas por tierras que afectaban a las comunidades de naturales de los
pueblos de Santa Ana de Paraguan y Nuestra Seora de Altagracia de Quibor.
165
miras a su cultivo, era un Santto Fin 258, hizo buen fuego, para sus trabajos de apoyo de
los reclamos agrarios de los indgenas, de dos principales argumentos: uno, que eran ellos
259
los primeros y ms legtimos ocupantes de la tierra y el otro, que en juicio de tierras no
tenan los mismos legtimo contradictor, como lo haba declarado la propia Corona
espaola. 260
Como resultado, prcticamente todos los litigios retomados de los suplicantes indios
por parte de Saravia fueron decididos por la Real Audiencia de Caracas de manera
favorable a los naturales, marcndose con ello un camino que, sin parejo brillo jurdico,
pero con semejante xito para los intereses indgenas, prolongaran sucesores suyos en el
cargo, a la manera de los espaoles Antonio Lpez de Quintana y Francisco del Berro o los
blancos criollos Francisco Espejo y Juan Germn Roscio.
Ver: A.G.N.: TIERRAS 1789 S. 2: Autos formados sobre las Tierr.s / delos Naturales del pueblo de / Sta
Ana de Coro, f 24 vto., y A.G.N. - REALES PROVISIONES, Tomo III, n 176 (R.l Prov.on Sobre carta al
Subdeleg.do de R.l Haz.da de la Cui.d del Tocuyo p.a q.e en los autos obrados inst.a del S.or Fiscal Prot.or Gral
de los Yndios nombre delos del Pueblo de Quibor sre. reintegro de sus tierras cumpla lo determ.do p.r esta
R.l Audiencia en conformidad de lo mandado), f 383 vto.
258
Son trminos que figuran en la Representacin Fiscal suya del 28 de abril de 1797, insertada en una Real
Provisin de la Audiencia de Caracas, fechada el 9 de junio del propio ao, y relativa a la necesidad de dotar
de tierras a los aborgenes del pueblo de Zazrida, en la regin de Coro.
Ver: A. G. N. - REALES PROVISIONES - Tomo XI, n 25 (Real Provisin al Teniente Justicia Mayor del
pueblo de Casigua, para que cumpla lo determinado por esta Real Audiencia en el expediente promovido por
el Seor Fiscal, Protector General de Indios, por los del pueblo de Zazrida, sobre la escasez y aridez del
terreno en que est fundado y no tener los naturales en que labrar), folio 74.
259
tienen el primer derecho a las tierras, que quisieron conservarle los Reyes; y en que S. M. les concedio
la preferencia ..., expresar, por citar un caso, a propsito de los indios del pueblo coriano de Sasrida o
Zazrida, en Representacin Fiscal del 1 de agosto de 1792.
260
En sendas Representaciones Fiscales de 25 de noviembre de 1790, relativa a la carencia de tierras de los
indios del pueblo de Jaj (A.G.N. - TIERRAS, folios 3 vto. y 4), y del 25 de octubre de 1790, sobre una
controversia nacida en torno a la extensin de las del pueblo de indios de Santa Ana de Trujillo (A.G.N.
REALES PROVISIONES Tomo II, n 165: Real Provisin al Corregidor del pueblo de Santa Ana, para
que en la representacin del Protector General de Indios de aquel pueblo, sobre posesin y demarcacin de
tierras pertenecientes a ellas, cumpla lo determinado por la Real Audiencia, f 465).
166
Con el transcurso del tiempo, los indios venezolanos habran recibido lecciones
que les llevaron a adelantar, en medida apreciable, en el designio que haba conducido a la
instauracin del gobierno municipal encarnado en sus cabildos: el aprendizaje de la
poltica.
Del propio obispo Mart procede esta observacin sobre el pueblo de San Miguel
del Ro Tocuyo (hoy Tocuyo de la Costa, en el Estado Falcn) relativa al inters que los
indios manifestaran por el mantenimiento de dichos propios cuerpos de gobierno:
261
Laguna del original.
262
Y del 13 de marzo de 1800 fue una Representacin del Fiscal Protector de Indios
de la Real Audiencia de Caracas, doctor Quintana, en la cual, con motivo de una decisin
de dicho cuerpo que convalidaba el traslado compulsivo de los habitantes del pueblo de
indios de Guacara al vecino de Los Guayos, mediado un juicio sobre tierras introducido y
ganado el ao anterior por el Marqus del Toro, se citaba la siguiente entre las dudas que,
segn el cabildo indgena del primer pueblo nombrado, deban tenerse en consideracin
para no apresurar desconsideradamente la ejecucin de dicha medida:
263
Ciudad de cuyo tenientazgo dependa el pueblo de indios de Siquisique.
264
Abreviatura de Principal.
265
Idem, de ausencia.
266
Ver: A.G.N. GOBERNACION Y CAPITAN GENERAL, tomo XLIII, docum. 267, fol. 301
267
A.G.N. INDGENAS Tomo VIII, f 194 vto. (Los Yndios de dho Pueblo sobre q el Marques del Toro,
les ha intimado su traslacion en un termino muy pronto = Y representa el Protector =).
168
Por ltimo, la propia Audiencia, movida por la protesta de los indgenas interesados,
se vio en la necesidad de desautorizar la disolucin del cabildo de Camatagua, llevada a
cabo en 1806 por parte del Corregidor Teniente Justicia Mayor de dicho pueblo de indios,
bajo el argumento de que ste haba pasado a ser habitado principalmente por zambos. 268
En 1776, el cacique de Guacara don Miguel Torres, en spera polmica con ciertos
funcionarios coloniales, quienes, segn l, buscaban manchar su honor a causa de las
gestiones de reivindicacin agraria adelantadas por el propio Torres en pro de sus sbditos
indgenas, lleg a expresarse de este sugestivo modo sobre la extensin de su desempeo
como gobernante:
268
Ver: Real Provisin al Corregidor Teniente Justicia Mayor del pueblo de Camatagua, para que proceda
a restablecer el Cabildo de Naturales, con dos Alcaldes, dos Regidores y un Procurador, segn se le ordena
por este Real Despacho en la determinacin inserta (Caracas, 22 de diciembre de 1806), en: REALES
PROVISIONES - TOMO XXVIII 1806, n 124, f 454.
269
Alude en particular a la casa nobiliaria criolla de los Toro, con la cual la comunidad indgena de Guacara
estaba ya enzarzada en una disputa sobre tierras que se prolongara por dcadas.
270
En el presente sentido: destruir, arruinar a uno en la salud o en los bienes (DRAE).
271
Real Provisin al Gobernador y Capitn general de la ciudad de Caracas, Provincia de Venezuela, para
que oyendo la instancia del cacique don Miguel de Torres, que lo es del pueblo de San Agustn de Guacara,
por medio del Protector don Juan Pablo Montilla, deduzca sus derechos, conforme a lo mandado (Santo
Domingo, 14 de septiembre de 1776) en: A.G.N. REALES PROVISIONES, Tomo I, f 239 vto.
169
El Rey quiere que se obcerve en los Yndios sus antiguas costumbres y por
eso es que los Caciques y Alcaldes ordinarios Yndios tienen la Jurisdiccion que les
concede la Ley para con los mismos Yndios pudiendolos prendr y corregir en sus
delittos menores.
Los caciques principalmente como que hacen el papel principal entre los
naturales del Pueblo deven Celar la condutta de sus individuos, la pocecion de sus
tierras, su repartimientto y todo lo demas q.e concierna al buen orden publico, pues
en nada de esto queda daada la Jurisdiccin Real ordinaria de los Corregidores, y
conduce mucho que los yndios vivan contentos, segun la voluntad del Rey. 272
272
AGN TIERRAS - 1795 T.1: Turmero: El cacique de aquel pueblo contra su corregidor, sobre tierras y
aguas. El texto de la cita, tomado del f 1 vto., se repite en los folios 7 vto. y 8 del mismo expediente.
170
el aumento, sin otro interes q. el de mantener los Yndios en sus goces y Privilegios
como el mismo Rey lo previene y manda. 273
273
A.G.N. AYUNTAMIENTOS Tomo XXIV, folios 252 y 252 vto.
274
cumpliendo en todo Y por todo el dho D.n Martin con toda legalidad Y cuidado en
dha Yglesia, Y que despues le vide cer Alcalde ordinario de dho pueblo teniendo
Grande Cuidado Y Vixilansia en la obligasion que tenia quitando Escandalos
publicos Y escandalosos que avia en dho pueblo Castigando severam.te a los que
cometian delitos, Y en particular a los Yndios que no acudian a oir Missa los dias
de preseto ni a rresar Y deprender La Dotrina Christiana cuidando de quelos
Viexos Jubilados Y muchachos acudieran a la Dotrina manteniendo el que su
pueblo estubiera linpio de Bosques assi para la limpiesa de el como para evitar
Culpas que se cometen en semejantes Bosques, Y que despus de haver Sido
Alcalde le conosio muchos aos Governador de dho pueblo relixiendolo muchas
vezes por ver el Celo Y cuidado con que atendido a su obligasion dando buena q.ta
de los Maravedises R.s Y tributos que cobrava de los yndios de dho pueblo
hasiendolos trabaxar de Jornal para que ganaren dhos tributos = Como tambien
Cuidado de que hisieran labransas para que tubieran con que Sustentarse Junto
con sus familias, no consintiendo nunca el que anden ociosos Y siempre Celando
con vijilansa la honrra de Dios nro Seor castigandoles los Concuvinatos que
muchos an tenido de donde a resultado el casarse muchos De ellos Y las que no lo
podian haser las depositado en Casas principales de Seoras = Y asimismo me
consta haver tenido especial cuidado el dho D.n Martin de perceguir los Yndios
santeros Ydolatras contra nra ss.ta Fee Catholica pues es publico de que a desoras
de la noche sito Jente de los de su comitiva Y se fue a la quebrada de chanda arriba
Y cerco con la jente que llevava Vna casa que estava en un Conuco en donde estava
Vn Yndio del pueblo de tostos llamado Juan Bautista quien tenia agregado a
diferentes Yndios e yndias los que coxieron, menos el dho Bautista por haverseles
escapado Y alli los castigo con asotes Y les traxo el Santuario al Liz.do D.n Pedro
Godoy cura de dho pueblo y se lo entrego dandole quenta de lo que avia echo = Y
asi mismo en otra ocasion saco otro en la quebrada de Coroxo a un Yndio llamado
Pio, Y tambien lo entrego al dho Sucura = como asimismo le quito a Vn Yndio
llamado Rodrigo muchas Ynmundisias assi de Idolatra como de Veneno las que
tambien llevo a dho s.r Su Cura Y otras delijencias que sobre este particular a echo
el dho D. Martin = Y asimismo me consta de Vista Y es publico en que en los
172
tiempos de su Govierno que [hizo?] vn horno de Cal e yso dies y seis mil texas Y a
puesto en dho pueblo debaxo de Vna Ramada toda la madera nesesaria para haser
Vna Iglesia Yla mayor parte de la Clavason sin que por persona ninguna le aya
assistido ni faborecido sino que por voluntad propia animando Su jente a
Conseguido todo lo aqu referido = Como tambien Siempre asestido A la Iglesia en
solisitar Su adorno Y Vistuario y que como buen christiano le veo frecuentar los
Santos Sacramentos confesando Y comulgando porque nuebam.te lo buelbo a
Certificar por costarme todo loreferido de Vista trato Y comunicacion, Y a
pedimento Berval del dho D.n Martin doy la presente en esta dha Ciudad de truxillo
en sinco dias de el mes de octubre de mill setecientos Ytreinta Ytres aos Sin
Escribano por no le aver Y en papel comun a falta de el Sellado = Francisco
Ramos Sarmiento- 275
En 1778, Joseph Germn Oropeza, indio tributario de Santiago del Ro del Tocuyo,
uno de varios pueblos de indios adscritos jurisdiccionalmente a la ciudad de Carora, solicit
de la autoridad espaola el cargo de Alcalde Provincial, apoyado en el argumento de que
dicha designacin contribuira a la Civilidad, distraccion de vicios, sujecion y
aplicacin al trabajo de muchos indgenas del pueblo alzados y remontados.276
La misma civilidad indgena citada por Oropeza ser invocada, dos dcadas ms
tarde, como desideratum, por Isidro Naranjo, gobernador del pueblo del naturales de
Betijoque, en la jurisdiccin de la ciudad de Trujillo, en una circunstancia como la descrita
en estas lneas iniciales de una comunicacin a la Real Audiencia de Caracas de 15 de julio
de 1807:
275
A.G.N. INDGENAS Tomo III, folios 19 20 vto. (1736 / Los Yndios de S.n Alejo de Bocon, sobre
despojar de su casicazgo Martin Graterol, y se le d a D.n Roque Plaza de Coronado).
276
riveras del Rio de Buenavista: p.r haver refleccionado ser mucha la distancia, q.e
hay de dho sitio la Poblacion; y p.r consiguiente dificultosa y costosa la
conducion de los frutos, y alimentos A que se agrega, q.e teniendo alli los Naturales
sus labranzas, y conucos viviran, la mayor parte de ao en ellos con sus mugeres,
hijos; privandose del Pasto espiritual, y de la Civilidad Cristiana y politica;
enfermando la mayor parte de los hombres; p.r la facilidad con q.e se distraen en
aquella Montaa en la Cazeria; dejando a sus hijos y mugeres solos p.r mas de
cinco, y seis dias. Pero si insistimos nuevamente en q.e se nos d la legua de tierra
conforme se ha mandado por su A. R.l 277
p.r q.e estos . se han . desentendido - de las oblig. s del pueblo . ni han obedecido que
se les ha llamado . con la gente de su cargo . ni nos Costa si oyen misa. ni Como .
viven . y ya se han dado . las dispocion. p.a q.e curran q.to antes a su pueblo . y no
vivan . disperos sobre q.e nos . dan mucho trabajo . para todo queriendo escusarse
delos servicios . de nro. publo y de ser doctrinados p,r nro Cura . a q.e debemos
280
ocurrir. y deconocer ; p.r tal. y asi estos mismos alcaldes coreran hastalla con
277
A.G.N. TIERRAS 1809 - S (San Juan (al margen: Betijoque): sobre la legua de tierra cuadrada que les
corresponde) , f 29.
278
Sic: por el sentido general del texto, debiera haberse escrito: ha determinado no poner Se vuelve a
advertir que este y otros textos se trascriben, para efectos del presente estudio, tales cuales figuran en su
fuente original.
279
En su Libro personal, tomo I, p. 372, el obispo Mart habla de haber visitado el 16 de septiembre de 1776
el oratorio religioso existente en la hacienda que don Antonio de Escalona posea en el partido o sitio
llamado Guaxira, distante cinco leguas y media del pueblo de Guarico, en camino hacia la ciudad de El
Tocuyo.
280
Sic, seguramente por: reconocer.
174
nras ordenes . sin embargo. vm. a vista desto . dispensara . lo que fuere . mas util.
a nro. desempeo.
y q.e fueramos yndios lenvantados sin rey y sin Ley. Lo Cual aqu
282
estamos viviendo a son de campana y pagando los marabedises de Nro Rey y
seor 283
281
A.G.N. INDGENAS Tomo IX, folio INDGENAS, tomo IX, folio 322 (Humocaro / Civil
Ao de 1808 / Los Yndios de aquel Pueblo sobre elecciones).
La iniciativa del nombramiento de tales alcaldes fue, por cierto, desautorizada por la Real Audiencia de
Caracas en una Real Provisin del mes de febrero de 1808 que decidi sobre el caso.
282
A son de campana = dentro del poblado o a una distancia de l que permita escuchar el llamado a las
obligaciones religiosas trasmitido por dicho instrumento.
283
A.G.N. TIERRAS 1807 - B.1 (Barbacoas: queja por los indios sobre que varios vecinos les tienen
privados de sus tierras), sin folio numerado.
175
Entrado el siglo XIX, las aspiraciones fundamentales de cada uno de los grupos
integrantes de dicha multitnica poblacin habran devenido ms precisas y urgentes.
284
Ver: LEAL, Ildefonso: El indio y la tierra, en sus Nuevas crnicas de historia de Venezuela, tomo I, p. 61
(no se cita la fuente de dicha informacin).
285
Abarcaba para entonces la misma el actual territorio comprendido por el Distrito Federal y los Estados
Vargas, Miranda, Gurico, Aragua, Carabobo, Cojedes, Portuguesa, Yaracuy y Lara.
286
La aporta el historiador Arcila Faras en las p. 66 70 de su ya citado libro La encomienda en Venezuela
(edicin de Sevilla, 1957).
176
Los blancos criollos, bien dotados en punto a propiedad agraria, mediante el recurso
plurisecular a las gracias y composiciones de tierra; ejercitados en los negocios pblicos a
nivel municipal y con la experiencia de ciertos empleos de la burocracia colonial
(tenientazgos, corregiumientos, fiscalas judiciales, cargos de tesorera); enrolados en
milicias de clase; ennoblecidos al punto de llegar a contarse entre ellos para 1810 una
media docena de condes y marqueses; fuertes en el estamento eclesistico hasta el punto de
poder acceder uno de sus representantes, Francisco de Ibarra, al obispado de Guayana, en
1791, y al arzobispado de Caracas, en 1794; con la posibilidad de acceso a la cultura que
les brindaban la escuela, la universidad y el seminario eclesistico y las libreras o
bibliotecas personales o conventuales, tenan apenas por delante el desafo de una aventura
clasista mayor: la de conquistar la direccin de un pas revelado fascinante en
posibilidades.
... hablando conmigo el Capitan D. Manuel Gual habr dos meses sobre
la Provincia de Caracas me dixo que era lastima no la hubiese yo visto recorrido:
que era un Paiz delicioso: que se daban en l todos los frutos de Espaa; y que solo
se necesitaba libertad de comercio y siembras para que se fuese dichoso: que se
daba la grana, zepas de via, aromas y gomas: que tenia excelentes maderas,
ensenadas, rios navegables, situacin para Astilleros, Diques etcetera: que bajo
otro Gobierno seria feliz: que se devian establecer imprentas y entonces lucirian
los talentos de la Provincia, y que era una de las primeras cosas que devia
entablarse en caso de una reforma: que devian fomentarse los Yngenios; estimular
y traer de fuera buenos Fisicos y Naturalistas para que examinasen la calidad de
las plantas, minerales y demas para su uso: que havia excelentes minas que bien
287
Ronn ocupaba por entonces el empleo de Comandante Extraordinario del Puerto de La Guaira y
encargado de sus obras de fortificacin. Ms adelante sera uno de los delatores de la conjura.
177
exploradas serian utilisimas, pues las havia de hierro, cobre y aun plomo: que
serian ventajosas para fundicion de caones: que tambien las havia de azufre; y
que con las de salitre que creia havia se podrian hacer fabricas de polvora: que se
podrian establecer Academias excelentes aqu en donde se instruyese la Juventud, y
que serian una Comision digna de un talento grande: que tambien florecerian las
Artes trayendo buenos Artistas de Colonias o Espaa.= 288
Para los pardos libres (mestizos, mulatos o zambos), sus prioridades mayores como
grupo social habran sido los accesos a la igualdad -en cuyo designio el ms recalcitrante
obstculo lo haban encontrado en el seno de los blancos criollos- y a la propiedad.
Ya en el Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra Miguel de Santisteban
desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741, se haba anotado por su autor, a propsito de la
capital venezolana:
Tiene tambin gran nmero de mulatos y negros entre los cuales los
289
criollos estn educados con tal polica que son muy raros los que no saben leer
ni escribir 290
Lo cierto es que dicha casta o calidad socio-racial prob, sobre todo a partir de la
segunda mitad del siglo XVIII y con disparejos resultados, diversos recursos que le
permitieran acceder bien a la igualdad con los blancos (por ejemplo, la integracin a los
291
cuerpos armados de defensa territorial denominados Compaas de Milicias de Pardos ;
288
ARCHIVO DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA INDEPENDENCIA DE
VENEZUELA - Tomo 20.
289
ARELLANO MORENO, Antonio: Documentos para la historia econmica en la poca colonial, p. 172.
291
Hay testimonios de alarmadas advertencias elevadas por parte de los blancos sobre la soberbia que les
insuflara el formar parte de las mismas: el 13 de abril de 1792, por ejemplo, el Gobernador y Capitn General
de Venezuela don Juan Guillelmi, al avisar al Conde de Campo Alange recibo de una Real Orden en cuya
virtud se estableca el nuevo uniforme que deban usar los Cuerpo de Milicias, representaba al funcionario
espaol las graves consecuencias que podran derivarse de la asignacin de un mismo uniforme a blancos y
pardos, en razn de que el carcter petulante y orgulloso de los ltimos les conducira a olvidar la
178
Que, por otra parte, el espritu igualitario esparcido por la Revolucin Francesa de
1789 no dej de proyectarse con relativa prontitud sobre los pardos venezolanos lo
probaran las siguientes palabras del acta de una Junta de Guerra reunida en Caracas el 13-
14-15 de enero de 1795 para considerar los efectos producidos en la Capitana general por
dicho evento poltico europeo:
Ver: A.G.N. GOBERNACIN Y CAPITANA GENERAL- Tomo VI, n 165, folio 233.
179
por las expresiones y conducta de las gentes de la ltima clase, pues un Vctor
Arteaga, blanco pero casado con mulata, entr en conversacin del sermn del
Arzobispo (67) de Pars, diciendo con franqueza que se la haban ledo y explicado
hasta la mitad, y que todo lo que deca era muy puesto en razn. Un Josef Mara
Gallegos, se arroj a decir a un abogado Licenciado don Manuel de Mejorada, que
es injusta inicua la desigualdad entre mulatos y blancos y aunque el abogado le
resisti, no logr persuadirle, antes bien se irrit y despidi afirmndose en su
opinin. Otro mulato Juan Bautista Olivares, a quien se negaba tanto como peda
por una msica, pas la lista al mulato que conocen todos por el apellido mote de
Lauro, y concluy la consulta diciendo a ste: Que los poderosos de este mundo
triunfan de su humildad, y dichosos ellos mientras dura el tiempo tenebroso; siendo
de advertir que segn se asegura fue el mismo Juan Bautista Olivares quien ley y
explic el sermn del Arzobispo de Pars a Vctor Arteaga: el mismo Juan Bautista
Olivares que ha intentado recibir las sagradas rdenes, y se dice obtuvo para ello
una Bula que no quiso ejecutar el Ilustrsimo Obispo don Mariano Mart, se
manifiesta contnuamente descontento, y en las conversaciones de su confianza se
queja grandemente de la desigualdad entre los de su clase y los blancos.
Y saltado un prrafo:
292
Boletn del Archivo Nacional, n 126, Caracas, enero y febrero de 1945, p. 65 (DOCUMENTOS / Las
Autoridades Coloniales Espaolas ante la Propaganda Revolucionaria en 1795).
293
LEAL, Ildefonso: Nuevas crnicas de historia de Venezuela, tomo II, p. 281 282. Leal cita, a su vez, de
AGI, Estado, Legajo 58. Audiencia de Caracas. Legajo 806.
181
Y los indios? Cerrados los tiempos de accin del obispo Mart y el Fiscal Saravia,
muertos en Caracas en 1792 y 1797, respectivamente, los aborgenes venezolanos
compondran un grupo tnico que habra consolidado, en el entorno de 1800, para propio
beneficio, y merced, en no desdeable medida, a la actividad de sus cabildos, una singular
alianza histrica con la Corona espaola que, si bien haca de ellos unos vasallos
tributarios de la misma, lo era en la condicin mixta de hombres libres y protegidos.
Lase como ilustracin de lo ltimamente expuesto este curioso texto producido el 4 de julio de 1807 por el
Cabildo de indios del pueblo de Barbacoas de El Tocuyo, en ocasin de una queja sobre estar siendo privados
los naturales del lugar de sus tierras por parte de los vecinos de otras castas:
Apunte que sacamos el Cavildo de este dho Pueblo de Barbacoas: Aserca de unos yndios negros tributarios
de este pueblo estos pagaron tributo siendo Corregidor Don Yldefonso escalona que en paz descanse y
despues que vino de sudelegado y visitador de este pueblo, los saco de la matricula y los liverto de la
demora, estos yndios negros desendieron asi = la madre, hera yndia linpia tributaria deste pueblo caso con
negro esclavo de un fulano Juan Luis escalona, esta yndia se llamava Maria Jasinta tubo una hija llamada
maria Josefa esta caso con esclabo, esta maria Josefa tubo un hijo que esta presente; llamado Domingo
escalona casado con libre tubo otro hijo llamado Juan Josef escalona Casado con libre tubo otra hija
llamada maria Jasinta escalona; caso con esClavo; tubo hijo llamado visente escalona teresa escalona
Muerta tubo Juana barbara casada con libre; tubo otra hija maria suncion. tubo tra hija thomasa otra hi
petrona; mas dos hijos barones que dejo = otra partida tra yndia llamada barbara caso con esclavo
llamado mateo tubieron hijos Petronila con tres hijos un baron y dos embras mas otra hija llamada paula
Con sinco hijos; dos barones y tres embras esta esta casada co libre mas tubieron dos hijos barones; uno
llamado pedro el otro Juan de Jesus otra partida maria malena del pueblo de Humocaro alto; se mudaron
182
habran, con todo, logrado defender con xito la propiedad de las tierras circundantes que
les fueran atribuidas por la monarqua al tiempo de la fundacin de tales pueblos y an
despus.
296
por que las trras son nras, y las defendemos hasta el consejo , y la
ordenanza para despedir las mesclas de calidad,297 que es la q.e est perdiendo los
Pueblos 298,
peticin respaldada con la firma de el Cavildo Justicia y Regimiento que nos allamos
por lo presente governa(n)do en este pueblo de seora Santa Ana onde nos seguimos por
nuestros antepasados 299
La disputa por la propiedad de la tierra entre los habitantes de los pueblos de indios
y sus vecinos de otras castas no era, ni con mucho, al iniciarse el nuevo siglo, captulo
absolutamente superado, y menos en el escenario geogrfico del centro del pas. Se explica
de esta forma que una derivacin venezolana, entre varias, de los remolinos polticos
generados en Espaa en 1808 1809 hubiera adoptado la forma de una Instruccin
sus padres aeste pueblo de Barbacoas esta dha malena tubo dos hijos una lla mada Juana Rosalia Casada
Con libre: tiene seis hijos dos barones y Cuatro embras tro hijo se llama lusiano casado con libre--- en la
primer partida de Domingo hay dos hermanas una tivida y otra vangilta.
Ver: A.G.N. TIERRAS 1807- B.1 (El S.or Fiscal Protector de naturales / nombre de varios de aquellos
quejandose de que / varios vecinos le tienen privados de sus tierras).
296
El Consejo de Indias espaol.
297
Esto es, para acabar con el mestizaje racial, en particular el que llevaba a ligarse indios y negros.
298
AGN TIERRAS 1797 S.6 (Santa Ana. Representacin hecha por el Sr. Fiscal nombre de los indios
de dicho pueblo, sobre las tierras de Paraguan Coro.), f 18 vto.
299
Ibidem, f 19.
183
arreglada por el Teniente Justicia Mayor de Valencia y Alcalde Segundo, acerca de los
objetos e intereses nacionales, para informe del vocal y diputado de la Provincia ante la
Junta Suprema Central y Gubernativa, fechada el 29 de julio de 1809, de la que form
parte esta demanda: