50% (2) 50% encontró este documento útil (2 votos) 469 vistas 126 páginas 9 - El Arte Del Olvido - Nicolás Rosa PDF
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido,
reclámalo aquí .
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
Ir a elementos anteriores Ir a siguientes elementos
Guardar 9- El arte del olvido - Nicolás Rosa.pdf para más tarde
ENSAYOS CRITICOS
te El arte del olvido
y tres ensayos sobre mujeres
Nicolas Rosa
BEATRIZ VITERBO EDITORAose, Nicolas . Fi
lars del olvido y tres ensayo sobre mujer! 1° Rosaria
‘BearinVierbo 2006 = ae
2569 20eldem. = Bnaajon eee) -
ISBN 95085
2, Bosayo Argentino. Tila
pp abs
CREPEAY
eras
REF
2ooF
Primera edieign de BY arte del olide y tree ensayos sobre majere:
Bertris Viterbo, jan 2006,
(Primers ediidn de Bt arte del oloide: Punta Sur, 1090)
© Nicolés Rosa
© Beatriz Viterbo Eaitors
Espana 1180 (S2000DEN) Rosario, Argentina
srr bentrariterbo.com ar
[nfeObestrieviterb.comar
Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente probibids,
sin In autorianein eserita de ios titularee del “Copyeight, ba
lag sancionos eatablecdas an lt lees, In reprodueetin parcial 6
total do asta vbra por cualquier medio o procedimienta, ineluidos
IMPRESO EN ARGENTINA / PRINTED IN ARGENTINA
Queda hecho el depésite quo previene Is ley 11.723
El arte del olvido
(SIT Hem ¢70 782%Bots libro ~este trabajo- es el producto-de una consti:
cia y de una intermitencia: la constancia es insistencia y 1a
intermitencia desazén, rolimpago dol sentido o intervalo de
ln eritiea. Del lado de la constancia estan también y por su
puesto, 1a repeticién, el fragmento escogide, la copia, plagio
de uno mismo, wna monotenta y Ia desalteracién del decir
Del lado de Ia intermitencia estan la fugacidad del dicho, la
reconversién del género, la vacilacién del juico, el régimen
pulsatil del deseo, Ia diseminacion en campo del abjeto de la
Critica, Blegirse eritico, amén de Ia presuposicién pulsional
suporyoica que funda la eloccién, es ubicarse del ladode una
cierta indigencia semigticn ~vivie del gentido y del “valor”
de los otros- y del lado de Ia incomodidad del abjeto: nadie
abe bien qué cosa aea Ia eritiea, Por lo menos el ensayo re
conforta el narcisismo del eujoto, la eritica lo desconciorta:
slempre pide mas “objetos"y siempre son més “otros” Ios ob
Jotos. Blegirse critico es, por lo tento, ubicarse en lo ubicuo,
's deci, estar on todas partos y on ninguna, entze cl sujeto y
ol objeto, o entre Ia necesidad y In demands, siempre dis:
puesto al placer pero reacio al reconosimienta del gace que
°lo sostiene, Posicién que, a fuer de incémoda, acaba siendo
do poco beneficio ~secundario- para el sujeto y devaluada
tocialmente: vivie sin gloria ni reeonocimiento para decirlo
‘on palabras y consideraciones de Freud: sélo una destreza
Este trabajo fue redactado entre 1987 y 1989, entre
‘Montréal y Buenos Aires y debe mucho al apoyo y constante
colaboracion de mi amigo el profesor Wladimir Krisynski y
ela ayuda de Mare Angenot y Antonio Gémez-Moriana y a
Ja eélida amistad de las doctoras Enriqueta Ribé y Annie
Bri
Nicolés Rosa
Montréal-Buenos Aires-Montréal
10
Parte primera
Los fantasmas de Ie critica
. “tows exribn as coma sive
‘ajo iitancia de esas: eqpesioa la paiva
(hare dela pov La erates da olde
Noeres ti quien hablord deiaeldsasire hablar en
‘Gra por elude poralencin®”
Mourice Blanchot, Useritar dy deates
Roland Barthes Ka puntualizado el yalor performative del
verbo éscrito en li-modernidad, Si escribir ee ha vuelto
autorfeferencial no quita que obstinadamente, imaginaria.
mente,ée sostenga lacreencis de que siempre se escfibe para
alguien 0 almengs para algo En slgunos casos éscribin ef
cibir erties ponjamos como ejemplo, es el producto de un
alto corto fisico--la escritura ee un capitilo de-la Fisica
Cusmtiea pero también lo ex de Ia Fisiologia y ensi una ca
tastrofe psiquiea~. Eseribir algo, hacer del verbo exeribir un
verbo transitive. Yarno #e trata de saber'quién escribe,o por
qué te escribe, sina saber qué cova es eseribidle, progunta
quel deshumanizaraos, nos enfrenta al desierto de la Fis
toria. Sostenemos, siempre hemos sostonido, que escribir es
smerodear alrededor del“coraxn maligno de tod relato” (ef.
Blanchot, Maurice, Ze livre d veAir), alrededor de la Cota
Jiteraria, a falta de ferminos nienos enigméticos.« =
Hemos considerade siempre -siompre vale aqutno por uit
presunto durativo de constancia sino por las intermitencias
itinerantes que insisten como un yo-que te debe hacer de la
critica un discurto auténomo, La eritica no debe mantener
tuna relacign de suberdinacién con réspecto alos objetos Ii
‘terarios, sino que, revalorizando una relacién dialogica con
nsllos debe admitir su misino nivel reconster a midnioan-
0 de fesionslidad. Se podria dect’ém general, que toda er
Sen clentficita (postin) « incluso squella gue postala
alguna forma de interdiscipinaridad® ropone em ef aeto
tus propas catogorinny no da cuenta del sbeto miomo, de
sxe objeco-no ober, tama ail de multiples relacionostox-
fonles. Este objtosn objeto “inestabl,indecible, ale 0b-
servable fot sue efectos, radicalmente hsterogénco~ genera
sh aujeto de un.saber tambisn exeéatricoy ubieuo, taxe
fivamente rujeto en perpotuo deevanecimiento y fading
Creer fingin que lalteratura es um cbjctorne leide por en
sujoto unitario es una formacin deolienclaramente dli-
iniada, cp Ig hstria. La historia que sueede -y granafor
sia~ al gueto dela lectura no co producto do les marcas
Tirtoriogifics do geperfite, sino de una historia potuada
dal regifry do le-imaginaviy alli donde-ye-alolan Ins
fantarmationctonet del desc quando ex rechacay orl sim
Balicoy negado por In replidad (negseion fandanto)Sujeto
producte deune nogecion fundante (aquollapropuogta por
Freud en 1928.-Die Veneinane-)¥ por lo eval ta faneion
timblice sor la copeecuencia de #8!oyorciy al trabajo de
a unitienién, de fp incorporasins Ia Toncion imbolica.ve
tuiraontoncte come, lugar paterao dela Le, del Otro
thasluto-Si se tratq do tina historia do los totes (itera.
Fon no cs uo hstgria de lax formas aque puede dgr cuenta
della, por grande y potente que set el valor que le otoreve
tnoaaNo cela formaipi ol sistema (aloes pritives) lo que
Asfine ale literatura, sino one menos doudo-se alta y
fanda, Une falta histérica, sociolégiea,psicoanalities.-para
mencionar.los saberes dominantes~ que la -revela como. lo,
[attante do. diners stig, como To novdicho del digcyrse
Golecivizad, como bord exrecenca doo plete disgursivo.
Palabra muda sla hay conyoen oon sordos a a resgnan:
finde lo “atic, ala-palabrrsa” de las Tengu convo
Sosa ln‘charlataneria de os discurvon stiles para abriree
2
a Ja significacién profanda de aguello qué Ta inaugura: 1a
palabra negada, areaiea, del débeo. Pero el deseo no es una
Categoria epistemiea, et un dato originario, no esta someti
do-a ninguna operacién logiea, Esta afirmacion no implica
‘deseonocer Ia dialéctiea fundante que da nacimiento al suje
to del deseo siempre oscilante entre soma ¥ payehe, entre
cuerpo imaginario y cuerpo simbslico, ontre deseo y ne
fad, entre deseo y satisfaccién, ontre placer y goce, entre
creer y saber, entre verdad y saber y entre ser y pensar. Bl
Sujoto del psicoandlisis exeentriza.la relacién entro el ser,y
fl pensar: alli donde yo soy bo puodé pensar (en-ell),y af
Gonde yo pienso no puedo sex, Fl sujeto de la Lectura est
muy proximo a sujeto del psfebandlisis, siempre en busque-
da de una verdad (toxtual) ue i aleanza, siempre en wi
chastante cuestionamiento di'To Simbélico del toxtoy siein-
pre dividido y en continua Tatha edatra' sn propio imagina-
Tio y'la cercanfa de lo real que"iS doja de inquictarlo’ El
texto literati exige una leetira'tFansferencial en donde el
sujeto se aniquila en el objeto “ a
‘Alli donde la palabra del deseo te hace oftadvienela sig?
hificacidn de la obra! Recortar este expacio en lo’ discursos
sociales es difiil pero no impotible: La firieion do laroseri
fura os Teer le hegado por Ia misina literatura “literatura es
cengura~: lab dterituras silenéiadas,lasTobras excluidas de
los sistemas, las voces acallada’s o aquello de cada tdxto que
hha sido entombrecide por las lecturas oficiales: igiello
intersticial; entre el exilio y el"Gestierro. ¥ os aqui dotde
aparoce la fimeién politica dela éritiea: si 08
tar saberes técniegs sobre los que'apoyar'laFeflexion tebtt
ca, et imposible generar un discur¥ erftico.fuera del entra-
mado social donde se ejerce, puce ton espe objetos propios
del campo social donde hanside préducidos los unicos “ae.
cundos” para ser los soportes de ua traiisferencia positiva,
de una reincidencia dialogica auficiente. Somos loctores de
lo universal, Pero a6lo somos esctitares de lo-particila.
aEn el imaginario de Ia eritiea contempordnea toman cuer
pp trea fantasmas que se enlazaa y desenlazan alrededor de
‘yicleos probleméticos que se manifiestan generaimente éon
Ja forma,retsrica del Interrogante: el de ls especificidad del
texto de la literatura (jqué cora es?), el de Ia paternidad
fextual (ide dénde viene? gquién Ia origina?) y el de la lect
ra como categoria articuladora de las competencias inter-
pretapivas (,aué significa y cémo gabemos que significa?)
ii fantasma de Ja cepecificidad del texto
"Bap
ints jor la literatura “ya sea desde la porspctt}
i esene{alidad ntica, o desde la perspectiva de su
gonstrvetiva,o ineluso desde el
punto de vista de, su identidad socio-ideologica en una secie-
ad y on una historia determinada, y ya sea entendida como
epécficldad (formaliamo y estractualismo), pertinencia (es
tilistiga estrictural) 0 como singularidad (Bajtin, Volo
shinoy),formulada a partir de los formalistas rass
esplagado.a partir de los fos 70 con Ia extensidn ¥ Broraor
ion. dbl concepto de intertextualidad (ef. Angonot, M.,
“Intertextualts, interdisgyesivite, diseouts social, en Zéxte)
‘nadia. dos snterrogantes que, en ultima instancia,
‘ili
fide Bajtiniano) de diterarie
‘idamente como mostrativo
atiyoterdiendo a
“Fepoga shora sobré ol e/écto de (2a) lecturg; en segundo
Is iitroduccion del concepto de eaeritufa en senii
Vcecrifura:comio inaeripefon, trata, husl
provenientes dol'psicoanslisis y de Is
nea, ¥ en sentido restringido, literario-semistico. La ese
‘tufa como un sistema ospecifico de produccién del’ signo Ii
terario y la consideravioh historica de eate signe-dentro de
précticas significantes eapecificad’ Este deeplatamiento hi
briginado una nueva reserva tebriea que conviené conside-
rar en gus aspectos fundacionales pare'determinar cémo
hha venido orgdnizando,en un espacio de alta labilided teori-
ca y-de una por momentos exuberante exposicién de concep:
tos que bordea Ia proliferacion, el registro de “una produe-
cidn" y de “una comusticacién* ~en el sentido extensional del
término- que se articulan al registro del imaginario social
de nuestea cultura, entondida como trama de distursos don-
de se soporta el sujato de una enunciacién siempre oscilante
entre lo particulary lo genera, lo individual y lo universal
entree parte y el todo, entre Ia sociabilidad de los discur-
50s del mundo y-In al¥eridadl que lo-funda como aujeto en
‘menos de lo social. Eh suma, pensamos que este registro
{maginario eaté articulads por dos obsesiones correlativas
‘que podriamos exponer sxicmiaticamente: Zeémo son produ
cidos los textos? (una Zear‘a de'la eceritura) donde a través
de toda gonealogia, generatividad, engndramiento, é trans
parenta el fantasina de [a filiacién textual: 1a pregunta por
ol padro'y su renegacién coextonsiva, organizada sobre
Tégica do la motéfora paterna (aliteacién, separacién, susti-
tucién) y jeémo'son recibidos los textos? (unarteorta 2 la
lectura) donde detiés de lis formulaciobes de las eategdrias
de auditor, escucha, recepciéa! lector, intérpr
pretante, et. so porfila el mismo dbjeto fantasthtica, el d61
crigen: origen desde la escritura, origen desde la lectura, los
‘mitos del origen (wt6picos y u-ceénieos) y él combate por'la
posesién del mito; responden, én’divérios nivéles, & dos
{interrogantes que so entreeruzan Quiasinicamente; todo texto
{escrito a partir de of70 toxts, todo texto és lefdo a partir
de otro texto: Bl otro, el Otro, 4 radicalmenté elfantasma
4s(que alinienta el registro imaginario de la Teoria Contempo-
rates. : e
Bajtin no dojé nunca.de aprobar sin reserva la voluntad
especificadora de los formalistas. Nacido histéricamente de
lla necesidad de detinir con preciaién el objeto de una posible
‘iencia dels literatura, el formelismo renovs profundamen-
te los estudios literarios tanto en Rusia como en el exterior
Hoy dfa, luego de la expansion estructuralista yiposes:
tructuralista, podemes fijar con mayor claridad y siguiendo
4 Bajtin, las limitaciones ideolégicas, epistémicas y meto
lolégiens de sus, propuestas. Desde ef plaho,de una‘mayor
Iweneralidad, las teorias formalistasireducen a-rango de ele
‘mento neutro y por ende indiferente, los constituyentes ideo-
lgicos,éticos y cognitivos de la obra de arte y retoman, en
{forma invertida, como lo sefalan Bajtin-Medvedery, la dico
tomfastradicional del fondo y la forma y reducen Ia literatu:
a auna pura funcién, dejando de lado su sentido y sobre
todo-su lugar en el conjunto de los discursos sociales. Para
Bajtin, el fracaso ~parcial- del formalismo proviene de su
positivismo, tanto mas peligrosos.cuanto que nunca es for:
mulado explicitamente. El formalismo integra sobresalien-
temente Ia formula bajtiniana, de “estética material", une
forma sutil de recaer en el idealismo de la forma concreta
_bajovl pretoxto de atenerse solo a los hechos y de desslojar
{loos estudios literarios toda eepeculacién abstracta sobré
Jo bello-y més genéricamento todo a prior filosico, los for-
“Imalistas pretendieron,deducir las leyes de Ia creacién artis-
tica de In sola propiedad de los materiales. Los formalistas
se enfrentaban, por primera ver quizé en In historia de le
literatura, no ya al, diffe problema de dafinir Jo lterario
-Ade,hecho la estética roméntica,ya lo habiavinéentado:.cf,
cLacowe-Labarthe, Ph, Nanes, JL. Liebsulu liteéraire), sino
simultdneamente a a necesidad epistemica de constituir un
‘objeto material y un objeto de conocimiento, Este objeto nun-
‘a pado ser definido claramente, indeciso siempre entre un
6
objeto material y un objeto formal, quizaa el “fracaso" for
malista haya sido precisamento esta imporibilidad de cons,
tituir un objoto formal como “superador” copnitivamente de
sg-propias contenidos formales y materiales. Estg probe,
matica sigue vigente en.Jas consideraciqnes teérieas.de
pragmética textual y en toda aproximacion textualista: la
Imposibilidad de.deti
nueva operacién epistémiea para,lograr, up objote lo sufi
onsigtonto paza que no se desvanezca,
intimidad de los digeursos cirsulantas; objeto inters:
aciales pata algunos, ob
‘10g quis te copstituya comg un objeta puramente negative
(en, speaicién al texto pragmético, pura positividad) no for
maligablo a partir de sug ofeclog, efectos de texto
ajtin, intentando escapar al abjpto lierario entendide
‘como objeto material, fundaré gu erftica a Jos formalistas
retomando el concepto de,odje¢o estético, reponiendo la tra-
dicion de lavestétien alemana de la époea, pero aceptando el
necesarie reconorimienta de una dialéetica interna entre el
material-y ws grticulasién on.gl interior,de la obra yj 41
interrelacién canjel abjefo, abi como au extensién, la neces
ria interrelacién con los-edjetoe del,munda y su historia
Baiti insiatiré siempre en Ja unidad del fendmeno cultural
4y la unidad del proceso histérico de su deyenir. La-historia
no reconove series aisladas
y4
Bajtin postula todavia el problema.en térinineé de fala:
cidn compleja entre la vida y ol art, ld exitica dShtémpsra
‘ea lo hard en términos de una relacién también altamenite
compleja pero donde se reemplazaré'el término HidaBor-el,
de realidad, referente, funcién referencial. Ilusién refé-
tencial, real, loreal, lo Real, El arde abandona por si cuchta
el campo eatético y se dosplaza vertiginosamente haci@ ido
‘ampli registro de'la experiencia humana en t6rinino
diseurso. Pero Bajtin' nd deja de'preciaar'los térintfos 6Rae-
ts del problema: la posicién torriente enfré la realidad’ ol
arte y la“aspiracién de encontrar entre ello¥*i.Izt
vrelacidn, os perfectaments logitima poro exige wna feist
cidn ciontifica mas precisa. Do entrada’ osa Vida y &
dad que constituyen Ia ecuacién son ya Sha reptesel
trai sion yn ede psttan Ena Doi de
Bajtia al reconoeiiniento de la e
de los diseursos sociales. Su fundamen
vva d-operaf una extension de I literar
tuna éxclsioh d6 la dterariedat él
‘eteraildvid Vo Is
¥ en-tohseeucheia
Tidad Ai ningoé de-sus elements pueden eer entsiididos
ilo A partir de Ialeyes que tiger el edKocimicnts'y el acto,
4 ravine satecitametite signifieante no enisloba’el Va
podrian captar la sinewlaridad de Ia obra, Bs ahora éviden-
‘tg, que, Baitin proponta log términos exactos del problema
Sin por'ello rgsolverlo.‘Las'ya clasiéas catactorizaciond de
Ii diterariedad son enuncindas ahora come propieda
discurso literario:
i
atitiva Keterofeneidad
deausienatcel ogy don omy ln eon testi Se pda
‘eoeegcesirm nga nine tai
iacttretie bron fee on ie)
Y¥ tambisi, casi con Ins mismas pi
Ocecchioni
mit ntenieds won ene across ew it tate
‘ise sfenaanssecanca eotnnon a an
Estas caracterizaciones cumplen Ia funcidn imaginaria de
crear un objeto uno, pasiblé de Una lectura, o al menos de
{ogra la compactacion tambien imaginaria de un objeto que
se presenta radicalmente hetorogénea cintraducible en los
téeminos de igieas monovalenteso paivalentes. Sila esen;
tial exinafera del objeto literario es conustancial al objeto
tmismo (su insita ficionalidnd que lo enfrenta a toda
Toferencialidad.y a lox istemas de valores de verdiceon, 0
bu sospechosa labilidad ideologies, que Io separa, 1o
tacentriza, delos otros discurios sociales y de su exaluacién
Socal) qu singularidad es slempre relacional$ contraiicto.
‘ia Bajtin al considera la postbilidnd de um objeto estétio
Spartir de.una distineion que ae pretende clara pero nunca
Toves, entre normas arquitectonicas y normas coiiposi-
cionales, debe necesariamente construir un cbjeto(esttico)
fenomenclogicamente orientado por una valicién intencio-
hal y foleoldgica, Esté sufisientements claro on Bajtin que
tl regonocimiento de 1s phiealidad de campos (estetico,etico
¥ cognitivo) esta presidido siempre por una revaloracin del
Componente intelectivg en la reaizacion y reeepeidn (con-
templacidn, dice Bajtin), donde su rocusacién dela psicolo-
fn se inclina por la evaluacign de le obranna on ‘is sino cn i concinci setaanie ecamente oeientadn. (Op
El probleme de la unidad de las actitudes artistes, ética
yy cognitiva y de lor hechos artiaticos en la masa de los die
‘cursos sociales planteaba un problema que el horizonte te6-
rico de Bajtin no permitia postular en sus términos preci-
sos: el de la unidad en la diferencia-y el de Ia diferencia en
Jn unidad, problema que la reflexiéa actual sobre la diferen:
cia (sobre, la.repeticign_ que la engendra) instaurada en,el
Aiscurso taérico contempordnes intenta explicitar. Sila di
(ferencia estructuralista es generalmente un elemento que
define el apartarse de Ia norma, de la rogla, de la grama
calidad, y permite fundar laregla, el tipo ia tipotogia, la
diferencia posestructuralista (Derrida, Deleuze, Barthes) ed
radical y ov excedencia discursiva es irreductible, no desig
nna la individualidad, la especificidad, Ia ingularidad, sino
que se articula sobre el rogistro infinitista de los textos, de
Tos lenguajes,do'los sistemas y s6lo es definible, segan R.
Barthes, en relacién al valor positivo de lo escribidle y su
contracara, el valor negative de lo legible.
‘No obstante Bajtin es el primero que establece claramen-
te una posibilidad de distineién entre los elementos de la
realidad, su procedencia, y os elementos que configuran la
obra, Esta distincién no pasaré nunca por la considerscién
de una posible teoria de Ia ficcionalidad,-rino que, cone-
‘ructivamence es cl rasgo comin que lo acerca alos forma-
listas-, pasaré por la constitucién de wna erguitectdnica ge
zeralizada ~vinculable a Ia categoria de crondtopo quo per-
hnitiia, sepia Bajtin, el estudio del estilo en el dominio de
a ostéticn-
et cocniats x dace ico qu,y seca y ead,
serch nl ama
Seen ener eETEEerETIETITSS
(eiimeas ouantine dh cgen sl cs eos
COperaciones de individuatizacién, concretizacién, aisla
siento y acabamiento: elaboracion artistiea multiforime son,
fperaciones sno procedimientor, que corresponds & la gos:
tacidn del objeto estético, todos tienden a una particulariza
cin de los elementos extraidos de la vide social, polities,
eondmica, idealégiea, qué sufren estas operaciones de ais
Tamiento del conjunto social, de individualizacign de la'ge-
neracién significante, de coneretizacién frente a‘la abstrac.
‘idm ideclogica que los significa toclalmente y de acabamiente
“siempre infinito y postorgablé- y que, en iltima initancia
producen ese imaginario de unidad aue-presenta Is obéa y
‘que siempre reclama el ebpectador.
1 fantasma de la paternidad del texto
El fantaama do la paterhidad textual posee por lo mons
dos versiones relevantes: el reconocimiento y por ene Ia
busqueda de las fuentes originarias (Ii intertextualidéd),
lugares utdpicos donde se dio cupuestamente el nacimienté
de'ln obra, una especie de transmigracién textual donde lat
“esencias textuales” se transfunden en la eadena de padiés
s hijos, 0, en su version antagénica y més activa: el
quasimitologema de a diseminacién y 1a deconstruccién.
Ruptura def original y simultaneamente de.la copia, el
protopadre textual es una reconstruccién imaginaria pfodue-
to de la lectura que Is escritura reslita nochérdglitest. In-
certidambre patorna, operacién légiea de las fltacionee que
se piensan en las gonealogias para encontfarse en el srigi-
Pnnario mito de fundacign yelexcdndalelgico equivatente: et
fFandador ose] hijo (et. Borges, J. 1. Kafka yous precursores,
también Le literatura gauchesco). Oscura;paciente, persia:
tentemepte, los padres reaparecen, ya no como generadores
‘textuiles en'gu reconstruida a7jé, sino'come los'autores que
incontan vindicar su presencia en Ia bio-geatia de los texto
autor como marea dl registro juridico de Ia escritara
El fantarma de la paternidad textual cintiene peraddj-
samente ox su geno y quizd como conformacign nucloas, el
suet de una partenogénesia textual, de un auto-engendra-
riento donde se convoca simulténeamenta la violoneia de la
Zutonothia parricida, lucha contra el padre Textual Simbeli-
co'en busta dé una separaciOn, y el deseo imposible de wita
sustitueién ~Aicesigni- imaginaria, que en este caso serd
siempre el efeéto de una lectura histérica que efectuara el
atto,y de sha cancelaciéa definitiva de la deuda paterns.
Siguiond la'teorizacign freudiana y lacaniaha, empleamos
eleoncepto do paterpidad como un aperedor de relacion con
‘radictoria: Preud-setaléclaramente Ia relacion de patriar
‘ado ~reconocimiento de Ia fiiacién paterna~ como conch
sine inferencia Idgiea, en oposicion al fesdimonio de fos sen
‘Fidos, propia def Fecénocimiento de la'relacién de wiatriarca:
do. Lacan retoma esta posiciény confirma Ia funcién lgica
fet Nombre“del Padre como Otro Simbilieo, como lugar de la
Ley, que para nosotros constifuye la Ley Textual. La fencion
‘paterna permite In articulacién entre la sucesin diacrénica
{intertertualidad) j siultaneidad sincréaica intratextua
lidadBsta funeign de a Ley comé operador legito'de rela.
‘cin nos permite fundat la intertextualidad sobre las opera
fones estructuralon de alienacion (identificacién) 3 separa.
on (austitucign) entre los textos ancestros 9 Tos texton que
fae filian'y aflian en‘esa relacin, La categoria de Otro Tex:
‘tal implica, por To tanté el reconocizpiento de las articula-
_siones del texto en'au reldei6n de filigcién textual como lee-
turd de-os ancestros y por lo tanto la constitucion de las
2
genealogfas, os linajos y'las estirpes. La relacign de los
‘Ancestros Textuales con sus deseendientea se da en Ia doblé
relacién de determ{nacién intra-textual (Kriteva): lo que el
texto recuorda de otros textos, romemoracién,eitacién, pero
tambien dquello que el fexta o/vida, la destectura
Bl euefio latente de auto-engendramiento reaparece en la
revaleracin, ex el nivel de Id praxis eserituraria, de las es
Grituras dol Yo, yen el nivel del discurso eritico, en 1a ey
sicidn de eategorias eriticas como las de conthato (de leet
ta) } pacto (fceional, autobiogéafico, ete) doside la contra
tticeidn fanidante oh la que se asienta la relacién con Jos-pa-
tires textuales, seve desplazada por una versién pacificado.
rae imaginariamehte solidaria que tlene corto fneién ol
borat Ta tonsién qué todo texto mantione con al Otro Tex-
tual, fuente de una ilusopia'zonstatacion.y de une logitime:
‘in Siempre euestionada por la historia y por la historia de
los textos, oa
‘Ln nocish de éatertexualtdad puede ser pensada como una
de Tas formas por las que el aujeto dela eritica tiende a dar
teuenta de los productos literarios en el registro imaginario
y simbélico do la ascendencia y por ende pliede ser conside-
Fada como un intento valida de histérificar las relaciones
tentre los textos, siperando las relaciones ideol6gicamente
dentificstorias (sven potente,e} de igualar a todos los tex-
tos on Un Testo) de las prucbas filolégice’’y documentarias.
Si la Jiterariedad es, como hemos visto, un odo do're=pon-
der la pregunta por Ia cosa literaria ei su Sspecificidad,
corriende siempre el riesgo de alionarse @h Ja empiria de
bus constituyentés ® en 1g ideologia téenocratica de los
procedimientos (estética material) la sntertextuglidad debe
necesariamente recondeerse como una nueva forma, ahora
maa acebada y métodolégicamente mas, definida, de ia pre
igunta por el origen ~y.el origen'de la prégunta~ de Joa tex-
tos. Desde nuestes persnectiva, quelnd iacluye'nipguna defibo
niin de la intertextyslidad, las razones por las que
ign ha podido generarse y ha logrado una manifiesta ex-
ppansidn en la teoria de Ia-iieratura y de la diseursiva, son
do indale diversa pero concurrentes
En principio, la nocign forma una primora constelacién
¢08 otras nociones que han eobrado importancia en la tearia,
‘ontemporinea del discurgo: reserva, monumento, archivo,
funcién conservatoria, que mas alla de su precedencia
cronolégica o de su jgrarquizacién categorial intenta dar
cuenta de una memoria textual, ya_propwesta por Bajtin (ef,
Bajtin, M., “Les earnets 1970-1971", an Zethetigue de la
eration verbale);y con una segunda constelacién de nocic-
nes (engendramicnto, produccién, generatividad, ete.) que
Aiende a responder por 1a génesis individual y social de los
toxtos. Si bien es posible considerar que la inéerextualidad
fen su forma radical descarta las nociones de genésis o de
fengendramiento, es visible en Ta précticn eritien la impos
Dilidad de desprendorse de una explieacién genético:
‘ransformativa 0 de una explicacién genstico-evotutiva, don-
de el Th, on el régimen do la temporalidad diacréniea, apa.
roce sienipre como generador del 72. :
‘Su propia consistencia, dentro.de un campo categorial
que primitivamento estaba integrado por las nociones de
Paragramatismo (estructura tabular de los textos y doble
‘onexién do los significantes) la rolacién de coextensividad
entre las operaciones de leeturayy escritura, la ambfvalencia
como coexistencia de contrarios opuestes, la-légica no-
Divalente y transgresiva 0.2: 1a “estética” kristeviana es una
estética transpresiva de los lugares de la Ley, y mas genéri-
camente, por una concepeién de la rupture de la represents-
cidn ~on Ta teoria y el texto modernos, desplazada luego de
fee campo en sucesivas restricciones: retérica, repre
tacional o dentro de una fenomenologia textual donde el ¢9n-
conto de intertextualidad aparece rcortado dentro de la
nocién genérica de traseendoncia textual o transtextualidad,
Ea
mas sumasiamente, reducida involutivamente a las filia-
ciones docutnentairias de la lologia. En sus formas mas v
Iiotas, es decir, cuando aparece con mayor rigor epistémico y
‘er realmente operativa en los anlisis, ea cuando se ve
subsumida on el fenémeno de Ia interdiseursividad (et
‘Anitenot, M., “Lintertextualité, enquéte sur Temergence et
la-diffusion d'un champ notionnel” en Reoue dee sciences
humaines; Volland, M.,"De Vintertextualité: métacritique™
fn Text)
El campo imaginario donde se inscribe la novién de
‘intertestualidad, entendida ahora como la operacisn espe-
culativa que intenta dar cuenta del funcionamiento liter
rio y discursivo pero que simultdneamente escribe Ia histo-
rin imaginaria de la eritica, es una historia que forma parte
fe la “novela familiar” de 1a teoria contemporanea. Segin
Freud (cf, “Le roman familial des névroses" en Névrose,
peychose et perversion) la funcién del fantasma en la novel
familiar es conseguir la separacién de Ia autoridad paterna
‘partir del rechazo y cuestionamiento del saber paterne. Se
pone en tsla de juicio la ereencia y ol aber para obtener un
‘nuevo saber que se propone come original (mito del origen) y
Como propio, ejeinplar articilacién de tres ideclogemas
fandantes dela teoria, la novedad y originalidad de las too
ras y la propiedad de la teoria. La ajenidad es por lo tanto
‘una’ construceién nacida de un rechazo del-Otro, del Otro
sbsolutizado en la Ley Si la’construccién de la “novela fora
1", a engendramiento como estrsctura, se produce a tra
‘vés de la dada y elrechato, un epistemé individual, #4 pro
yecciéa fundaria el épiatemé social on el nivel de lo imagina-
rio, Las“influencias”, las relaciones intertextuales", "bio
arafias" de la literatura traman una novela familiar de 1a
literatura donde se originsiy siasignan filiaciones, ascen-
dencias y gencalogias, pero al mismo tiempo, traman una
novela familiar de la eritica y de la historia literaria.
‘Tynianov repone Ia metéfora familiar y parental, precisamonte cumpliendo la ley del desplazamiento, al setialar que
Ja relacign de los textos se realiza de tio a sobrino y no de
padre a hijo .
‘Sobre los procesos de alienacibn/eeparacion ae geneian
sistemas 0 modelos de gnalisis, nociones o conjuntos de no-
‘clones de mayor 0 menor potencia tesriea, pero donde se puc-
dion verificar las relaciones de autorizacion sobre el otra sa
ber y/o as relaciones do separacién: sustitucién de un saber
por atro saber, wuttituctn de una croencia por otra creencia,
Eustitucion de una ley por ofra ley. Los grados de fuerza de
estas sustituciones ~que pueden articularse entre ellas~ di
terminan el grado de valides de las hipétesis, fuertes o debi:
les, eon ol grado de consistencia interna, la esheroncia ¥
cohesién con otras catsgorias del mismo sistema, el grado
probable de igtercategorizacién con otzaa nociones de otros
sistemas afines y la potencia de aplicabilidad. La inter
‘extualidad, por su grado de fuerza tebrica, participa simi
tineamente del imaginario dg Ja,teoria y deb imaginario
mayor de Ja Cultura, Las teor‘ad o nociones literarias cum-
plen un cireuito que funde Jo simbélico ¥ To imaginario en él
intento de hacer pasar por superacién aquello que aél ob
gonsisteicia o degalojo histérico produeido porta incidencia
{elo real en el imaginario social. Pero este prpegxo 68 el. que
permite reconocer que Ia Teoria eé un con/untp de fieciones
fh el sentido de eatructuras djecursivas donde el fujeto 9 el
predicado de los enuneiddas “cientifieos” no poseen estruc-
tura de enugciados abjetivamente ldgicos,regidos por la exi-
gencia de posibilidad, de realidad referencial y de valor'de
verdad de la predicacién qite"repone le’ verdad det sujeto, 4
ino que ton, verdaderor sizhufacros de axiomas légicos, dos
jnccidn y de inferencia logiea son sini
lados por las estratogias del diseurto: Conjunto de afirma
cioned, de semiafirmaciones'y de pegaciones fundantes:los
‘asi lamados “sistemas” Yeriosjo hociones toérieas de 1a
voor y dol anisis itraro son los mismon un inode del
fiecién literaria.
En rolacién al iniaginario de Ia Cultura, la nocién de
intertextualidad forma parte de un conjunto de idedlogemiie
estructurados en formaciones discursivas que forman el $0-
porte de dos operaciones fundantes de la cultura: leer, escri
bir Si deede ol punto de vista Iogica hace funcidn de cause}
Aesde el punto de vista histérico es lare-posicién del’ mito
Togema de la memoria colectiva,en wn intento por resolver
{magiariamonte aquelle que aconteze com obstaciilo en lo
Real: el olvide. Bete cénjunto-de ideologemae, este éonden-
sade histérico, hunde aus raices en el parade (ef. Derrida, J
“La pharmacie de Platon” en La Dissémrination) y ba resn.
contrado una resolucién historica en todos los niveles de la
produceion textual contempordnea: desde la Blib/roveca come
repositori, reserva c infinite de la Caltura (ef-Borges, J. Ln
‘ba Biblibtece de Babel) fasands por o} Libro, el libro como
fespejo, éomo ropreentacion del mundo, el Liber Mundi, el
Liber Naturalis, el Liber Dei ef, Curtigs, &. R. Ensayas 20
Gre literatura europea medieval) y si consustancial false:
ad de simutaero (ef. Borges, J. L:, “BE! Quijate de Pierre
Ménard”), Ia Enciclopédia, deade In cireuleridad médieval
de los speculum mundi: Ia Encielopedia como taxonomia
fantasinatica del saber (Diderot, D'Alambért) hasta Ia enc
clopedia contemporsnea como universo en expansién que
forma nudos y rizomas y 1a Enciclopedia como estadio dela
Fccién cultural que genera otror aniversos de ficéién (cf
Rorges, JL, "Tl6n, Ugbar-Orbis Tertius"), Si Ia enciclope!
4ia es monos un eiteulo do eirculos como To deseaba Hegel
‘gue un sistema que pone a'prueba-la totalidad tenazmente
infinita de tas remitencias y por ende se rige con la Togica
imposiblo de la ubicuida'd; es potque encierra el laberinto —
ahora cibernético- de Ia cultura. Quizé el punto generador
de este condensado sea ol sued latente de Ia cultura ace
dental; la ereacién de la lengua universal, sin fondo de of
aen, Ursprache esencial, ol primer gran lenguaje fondador
fin interferoncias y sin exigencias de traductibilidad. La
infertertuolidad, en el sentido originario del vérmino, des-
articula los completos imaginarios de la Biblioteca, de Ta En-
ciclopedia, del Lenguaje Primero y Universal, de la Obra
Cunieidad, originalidad, complotud), para desplazarios hacia
la Obra Infinita y el Fragmento (Nietzche, Blanchot, Borges).
Que a obre ~su destrucciGn= manifieste al mismo tiempo la
muerte de au Creador, noes max quo wna respuesta ala pre-
sencia necesaria del Otro Textual. Que Roland Barthes ex:
tienda la noci6n hasta disolverla on el texto infinite (*Y en
dofinjtiva eso es la intertextualidad: la imposibilidad de vi-
vir fuera del texto infinito, ya rea Proust 0 l diario ola pan:
talla del televisor: 1 libro hace el sentido, el sentido hace la
vida") (ef Bl placer del texto), no et més que una consecuen-
tia ideoligica del intento de superarel otra texto, en el nivel
de Ina teoriag, También la Teoria, reconoce hoy su Otro tex 4
trual contra el que se'especulariza; el Mefodo (y el régimen
do su apliesbilidad), et Logoandlisis (M. Serres), el Sema-
nélisis (J, Kristeva, M. Riffatorre), la Desconstruccién (.
Derrida) son las operaciones histéricas por las que el Méto-
dodmaginario vuelve en To Real de Is eiencia, aunque ahora
be presenta como una eseritura de escrituras (arcaicas 020),
‘ocomo una lectura de lecturas (infinitud y desorganizacién
fel primer gran texto). La dnterrextuatidad como afirmacion
yy negacion simultaneas de La pateriidad textual es una're-
lacion triddica donde se ejecutan Tas articulaciones de los
ritos del parentesco textual, sometida a las determinaciones
historicas y sociales en el registro de lo imaginario y
sobredeterminada simbolicamente por el Otro Textual. El su
Jeto de Ia escritura-lectura, y su doble imaginario leetur:
eseritura, sufre la determinacién mayor del régimen do la |
Ley Textual ~el Otro Textual eon la que mantione dos ela
se desrolaciones:
) Logicas: diferenciacion-diatagcigeiin, - y
3) Bstructorale:aienacién-separscién
[os procesos idontiticatoring del ejeto de Ia eseritura se
establecen on el nivel imaginaro con el atroextual (2) 3}
Iectog como, texto fgburo yuo el njvelsimbélice (identifica
thon simbolica)~ con el Otro Textual Texto pagadg)-E,0%ep
toxtual (4) -Io yaleido, lo.ya-eerito, lo yarfjeionalizadon
hace figura de insstencia signtieante en el texto y slomprd
yetorna como un pasado textual en la memoria-olvide de los
textos ectura-deslectuta), Bl lector “retorna” en el texto
desde ol futuro, como texto del faturg: es lo que vaa exist,
Io gribible, o que estén edpera de ar cerita (a inn
nnencial hace figura de utopia en ol text.
“oda resolucin textual poke un rlgtr utépic, el tx
to del futuro, futurile,la literatura por venir, lo inenarra
ble. Pero las Ieeturas que la eseriturn realiza de-ese texto
imposible soa multiples; sesalemos por Io menos dos; Ia
teeritura hace como que el texto utépico no existe y ae pre
fende cecrta on presente absoluto(aguty con el miamo ges
tee ronioga (el futuro y 40 deniegs el pasado escribir sin
fncestros ni descendientes (ueno fatwo de partenogénesi)
tseribir lo inescribible ola eseiturafige que el texto futur
yo no existe como tal lo carga a Ta eventa del pasado: mi
futuro on un pasado, dice, estirpe filicida que we eliena en el
deseo de lon prdres textuales la Copia absolute “escribir lo
ya definitivamenteexerito~ wet
El Autorsetorna como anterigridad imaginarig on la ope:
ration do oetura, hace figura de ensistencia yeosiate comp
yo, como narrader, como personaje-autor, como personaje-na:
rador La disparidad do la /uneion Autor y de In funcion
Zecfor hace que la operaciones de excritura ye lectura no
sean simétricas: ae lvida el texto anterior (el Otro Textual)
en la operacion de eacritiray ae recuerda -ao rememora~al
Otro Textual en la lctura. Bata disimeteia radical funda la
intertestuntidad.Lasescriturasdelyo
Bs sabido: lando alguien eseribe yo escribé alyo"en wu
cescrituray al seme tiompo escribe la eacritura dl yo. De,
tir yo-ylas paradojas del mentir'gs lo prucbanes reunitt
y por onde et el Aeto fimbolea por dofinietdn que funda la
tlocusin ome aeta, al sujeta con la propiedd de sy enuncia®
fo, Yonoes un shferni es un atibutivo af us determinative,
ts‘un acto de expropiacion del longuaje que instaura a
Foemoe de las lengua. La piolicracton del Yo sitaa lop tu-
fgarer dela entneiai6n (th €l/ nosbts / ellos; los offs),
Feparte las propiedades dé los biene® eloeutivos (lo pérmit
do Io exctuid /1g vedado, lo ue se puede -y'cdmo ae dvbe—
Yrlo que no se pudte der, asigna os génoresy los eparte
(imasculino, fmtenino, neato) y anegura, aunque mée no fue
momentanesinents, Ia pas eugdata de loe'lenguajes (la
trerra Ia pee -Ia paz tone valor do interValo, os una tre
fiue-) de lon discursos. Siosipre, puntualment, solap
famente os otros tendorén a confsear al yo para cercarlo
fn au propia elocucia,
primer encuentro (pridero en el Fgistroiinaginavi) 4
ces elencuanfo aforvunado/defafortunado cone ot0-¥0, 1
far de ua privacidad erpecolarprofwhdamedte Indie
Tenclada donde se onergizan los tropienfos de una eneraia
liberada del objeto donde el tunts del Yo séla consiste om
la sobrovivencia frente’al agujero enutiVante del no; fo
avian bay enpeo; segundo (én el orden imagindtio sien
pre) el enfrentambento al otro-ta drganiga la prinierd gran
elation, el primer gran relatd Gué el sujeto 6 cdeita'ait
Inismo cofng yo. través del otro Tero, el encuonts fon et
Gran Qiro (A) de la Loy del sentido que dictaminaié"a tes
yee doin cotyoimperioao dela verdad ofalsedad; dela gf
‘ong oincertduinbro, do ta lefalidad o jlegalidad de los Fe-
tates que el Sujeto xe cuenta st misino'y los tris. Qu
sujeto tea nada mds que ecb: un corpus de Flatos qi ee
origina a través dodas instancias nada tone de extrato on
Ia Logica del sujeto, alli precisamente donde se argumenta
fom Yo, come Superyé o como Ello, donde cada une de cllas
Se manifertan comp tujetos envaciativos de suseslvas ¥
multiples enuncincions de relator, derlacione, de dichon.
Eatas relatos extn rogidos siempre por in Ley -paveiers
gue ante Ia Lay ablo re pede hacer evo elotar~ Estamos
Sgegnte dy la Ley” del Seatid, frente a unadblgatoriedad
simbdlich's Ia que nadie puedo eacapar so pons de racaer en
in atomioriaenquizofrénia on ln altra-tomiosi parame.
Dentro de aquello que Ie Tengva -y la tteratura somo
horizontonegativ, nel sentido harthesian del termine
hor permite deci, in dutobiografa, como enero, como ma
tri formal genérice, ocupa da lugar do desentramtenta ne.
table: come mares de una esrituraque ee arenta sobre el.
pronombre de primera persona ct desir gyo compatte la
DPertivularidady la univereaidad do lo paticlar fe todon,
Toe sujetos~ no pada reclamar, & principio, ln idealidad
tipolgien de rogistrofaxonémico siempre itinerante entra,
inv eeritaras del yoy ln ecritas dole torcora poor
Gon realidad entre oP sujetoy el abel), entre lon géneroe
tlacursives memoriliticos yo,ccicalan siempre npare
Cid intersticatmente entre el digcurso de la ffstria (er
tfecto memorialistice, su elaegn con un.clego pasado y s-
tro todo por au fision do eredibilidad)y ol discurse del Su
jo, por el espacio exocbtrige qug pare ingtaurar. Como
‘enero iteraro, ado tardaimete partie ae siglo XVI
Cuando la copeencia-y In clengia~ moderna del Yo estaba
Punto de aleansarav apogeo pu reclamar ah esfatuta sem
pre inciorto. Bats incertidishre, gonérien iubstancily or
Ima pata michow critica, ef pat soxotros contingent in-
Subatoncal e informal: nace dl ange into de ig autobo
trafia que, al evacuar, at suéto do propie produccién y
Petenciando In gonsistensia del yo autobingréfco, nos hace
Greer simula que Ta fiecign se adsontd de ou diceurso y
a‘que aquello que'y0 cuchta eété invariablemente'dometido &
tuna refutabitided dada por la verificacign de la existencia
del autor y a la existencia ~real o no- de los hechos que so
‘cuontan, En el regimen’ de certeza-incertidumbre que ins-
taura todo relato, la autobiograffa simula ~simulaeién mit
yor~ que éodo lo narrado es fede lo acontecido. Este efecto
vincula Ta autobiografia con la Historia como discurso, eb
donde también lo narrado y Io acontecido no reconocen ~des-
‘conocimionto imaginario- el valor constituyente de In ver
‘dad toxtual que siempre inter-iore y no reflere, entre la ver~
dad de lo que se relata y la verdad do lo acontecido. Es
valor de interferencia® es para nosotros capital; la fuerza qué
Aesaloja la fceién referencial y propane ua régimen de valo:
rea fiecionales que rigen Tos postulados de todo relato, Estos
valores puoden ser enunciados asf:
“el relate fiesionaliza tanto el tiempo ~una eronolégica~
como elespacia ~una topo-lozica-, ambas jueden sor pens,
das como la “eiencia’ ata que aspiraba Bajtin y en otros ter!
tinos Peirce: an saber sobre Ia cronofop/a, que hoy puede
ser pensado sin retiduos kantianos
Jel relat fccionaliza elrégimen del discurso: orden, ac- {
cides, actaites, como pars objetos discursivos, }
elrelato ficcionaliza él'égimen de la historia: acontec-
riontod; hechos yraucesos discursives: la logica de la peri-
* ~el relato ficcionaliza el régimen de saber del sujeto en
tuna fcein de sujoto “aqui focinos el simmtaerot sabre fs
términos de lo conocido, dosconoidoicognoveble, 10 sabi
fovToneveabidoy To que eetaonarperad ner abido, acer
{eta la intertidumbro y lo probable lo pasado lo presente ¥
To futuro lo predecble to impredecibe yo impreviibe, i
tupueato, lo presupuestoy To poapuesto,n Ia operacion
dincorsiva que es un puro presente en acto
Tecscritura es pro prevnte de letra / esritia, Cut
do dja de eseribino), Lo reslamon del undo In desertan,
2
‘euando deja de leer(se), las solicitaciones del mundo Ia.apa-
isan: puro fulgor, como solemos decir, y pura exerecencia en
‘luniverso de los discursos actuales y posibles de la semiosis
muadana.
‘ha literatura sutobiografice es aquella parte de la litera-
tara, de Ia literatura tedriea y de Ia teorta de la literatura,
fque no osa decir su nombre,” desde la perepectiva del weno”
+o, de las taxonomias ompiricas 0 eategoriales, no os posible
eterminar si preside el genero -Ia literatura del yo- lo com-
parte ose subardina alas Memorias, las Confesiones, et Dia-
Fio Tatimo, la Biograffa, los Recuerdos de Tnfancia, y mas
Tejanamente, 1a novela biogeéfiea y la novela en primera
persona.
Quizds of aporte fundamental do Bajtin a nuestra proble-
imética consista en no establecer una separacion entre bio
srafia.y autobiografia, pues en términos'de valores, la auto-
biografia siempre tiende a-realizar un valor bio-tratico. Es
importante sefalar, para contrastar los valores bejtinianos
con Ta teorizacién de Lejeune, la importancia que Bajtin le
fcuerda a la memoria y por ende al tiempo; en la construe:
‘in del "yo" en ol eserito biogeatice:"La memoria del pasado
fest4 sometida a un procesamiento eststice, la memoria del
foturo es siempre de orden moral". La categoria bajtiniana,
de autor-contemplador-exotdpico tiende a desconstruir el
cardcter unitario dela ehtidad aufor y de la entidad perso-
rnaje, ya través de ellos, atenta contrs el contenido unitario
de conciencia. Al mismo tiempo, sus consideraciones sabre
tl ectoy el accionar del héree, hos permiten postular el re:
conocimienta de una edcisign entre el sujeto yl acto que, en
los términos fenomenolégicos de Bajtin, se express como "I
berted ética del acto" Bn dposiclén a las entidades trad
clonales de autor-narrador-protagonista, el principio cons
fructivo sehalado por Bajtin es presisamente la construccién
de wn x0 como forma, donde la auty-objetivaciéa incluye si
‘multineamente al 7a. Si bien es cierto que Bajtin os ambi
38rao al respecto (en el caso de la introspeccién—confesién da!
Gl cjempla de San Agustin) en tanto presupone una fusion
entre autor y héroe (protagonista) que no incluye al narra:
Tonto extonsin del eoncepto do exatapta permite suponerio
Tundante de todo dialogismo, hecho que si en las eserituras
idol yo aparece atentiado o disfrazado, ex precisamente este
‘Giaives el que constituye su registro imaginario: se escribe
Como uno (1), cuando en realidad se escribe como otro (2),
Grincipio que simulténeamente fonda Ia alteridad y toda
Cetructura comunicativa: “El autor por supuesto, en cuanto
Go un elemento constitativo de Ia obra de arte, no coincide
Jamas con el horee; son dos.
i nos situamos en un punto de vista discursive, es desir
dade mu proceso de enuncinein, las terizacones do F.Bruss
$ bh, Lejeune le otorgan un rnago mayor: Ia eongruencia,
Je ve premupone exacta, entre autor, narrador 9 personal, |
SUSque Ion otros rasgon~formael lengua, tema tratado,
esleibn del narrador, homodiégess, te no parccen Se Fes
Gictivos ni domarcativos
. Bross establece clara automticamente una analog
entre genero acto ilocutorio:™. Todo diseurso literario es
Gh sistema de tipe locutorio o género™? Esta analogia 5
Hindaria ‘on un isomorfismo de gquivalencias entre “actos
Hocutories lingdfsticos y actos locutorios literarios™ 8)
ilvon ton el reflejo de situgcione lingisticasreconocibles,
Shestanaltuacones estén yainstitucioalizadas en una de
ferminada comunidad; «) todo acto implica ciertos,gontex
envclertas condiciones, y certasintenciones, #108 que ey
{an asoviados por convencign social yf iteraia
‘Dejando de lado el problema dg una ceracterizacién'y
sinifencton dels género, x vidente que, ain desde la pers:
pletiva de los actos de habla, os imposible caracterizar #
Eton, por endo a los acs terarios, com “reflejo™. Pr
Samente ail teorfa de les atos de habla presenta aspoctas
ptuitiveges el haber evacuado~por lo menogen au toria de
los performativos restringida o goneralizadé~ta separacién
entre acto lingttstico y “reflejo" de tina situaciéa que le se-
Ha previa o simulténes. El acto linglstigo se define, prag-
initicativente, como acto on su propii Broduecién del aconte-
Cimiento (mamentum). Es aabido quo esta earacterizacién
serd usio de los puntos débiles de la tedria, puck el efecto de
‘epeticion y\a extension temporal que ésta presupone -cual-
Guiera ¢ea la tomporalida que le acordemos- atenta contra
GLeardeter puntwal del acto, Desde tsa’ pefSpestiva litera:
snalogia de Brus ignora las diferenciaa que entende
intrinseces, ontre eseritura y oralidad.
or otra parte, Bruss observa con mayor cautela La posi
bitidad de la instauracion de un conerato de lectura.en rela
ion al género autobiografico: i
Sr SU i earn ee at
Desde el punto de vista de Ia lectura, el problema de
atribueién genérica va desde el reconocimiento formal por
parte del lector de las mareas del género, reconocimiento dé
‘une competancia aplicable a cualquier lector de evalqui
sgénero, hasta las propuestas mayores de Ph. Lejeune sobre
Inexistencia de un contrato de lectura eapecifico que engen:
draria a partir del pacto autobiagrdfice. Lejeune no distin.
sue explicitamente entre pacto y conérato, aunque pareciera
‘que, por una exigencia de rigor, deberfamos acentuar la di-
ferencia entre las relaciones laxgs y lexibles;no totalmente
proscriptivas que puedo tener,un pacto, sus connotaciones
neutralizantes y simbélicas, sus implicaciones logtsticas y
sus evocaciones de Ia lateralidad y la colateralidad del régi
men de relagiones horigontales que generalmente lo pres
den y su remitencia a solidaridades no consensuales y fun-
3damentalmente emotivas y quizés anteriores a la capacidad
Inicial de comprometorse en un pact subsidiariamente con‘
respecto a una temporalidad no extensa ni continus-en el
tiempo, yelconiare ave prestipone un orden dejerarquay
subordinasion y un desarrollo del vineulo en et tempo. De i
hecho este andlisis formal del término consrato es evacua.
do," pues Lejeune emplea ambos términos en un sentido
ordinario,no definido extensional nj intenatonalments. En |
todo cao, dados las precisiones que aporta ol autor y la po.
sibildad no enuncinda de recusar rechgearelcontrato y por
end el pacto, podriamos proponcr Ia existencia de un con
‘rato alegtorio, no de un contrato consensual. {|
Esto contrato aleatorio,regido por igs leyes del eéleulo
csinjetural del sujeto on relacién a oro, estableceriareglas
tho consonsuales que slo se articularfan de acuerdo con las
‘stratogias de cada sujto, por ejemplo el principio de cert
dumbre anticipada de Lacan. Uncontrato de ese tipo pre
‘supone la existencia do un imaginario social y le un ges
ren de intercambio de valores simbicos, pero no implica
lin eontrato de veridieign y un contratofiducario, camo Lo
propane Greimaa sobre el contenido enunciative y eestats
to-veridictivo del discurso enunciado, Serfa un contrato do
la fence, donde ol juego imazinario de la simulacion del su. |
{oto eotnria eostenido ecbre las leyes simblicas del simul |
to. Ya no se trata de las regla del juego semitico, etable
Cimento, aptara y reestablecimiente y ejecucien del ce
trato, sino feinte do establecimiento ode ruptura: so finge
‘romper pata unis (en ta identificacion oa fnge extablecet
para romper (en lwresistencia) iy
Por momentes la hipotosis do Lajoune sobre-l entra
de lectura propone exigencias mayores pues se To eonstruye
“Eomo el objeto de una Postica Historica que estudtorfa Ia
conatitucién de diversos contratos do lectura on sna hits |
fia de la literatura. La propueata més que aensita ex intl
fente yfasinante, pra dene el punto de vst istrien 7
36
i
4
'
|
cot posible dejar de seftalar que se vincula a Ta exaltacion de
Is funcidn de In lectura que se-advierte en la teoria conten,
pordnea, tanto en sus vertientes hermenéuticas y fone.
‘menoldgicas como desde las propuestas postestructutalistas,
Solidariamente emerge una eategoria, la de con?rato, que
también puede entenderse como la reposicion imaginaria on
la teoria de las categorias de eonsenso social, acuerdo, pac.
ta, concordancia y cooperacién que se han elaborado on el
Aliseurso politico contemporsneo tanto como en el filoschiea
y en las. corrientes tedricas de la pragmatica textual
tributarias dela filosofia snalitica
Bnfrentado ante la nocesidad de explicar los rasgos dife:
renciales que existen entre Ia autobiogralia yl novela
autobiografica, y al reconocer que ambas emplean lot mis:
‘mos provediinientos para convencer al lector de la autentic.
dad'del texto; Lejeune propone una diferencia que pretendé
dar cuenta dé lasingularidad del "pacto autobiogratico”. cote
consiste on la afirmacién textual de la identidad estre-el
autor, el narrador y el pertonajé,identidad que, en ultima
instancia, estaria certificada por el ninbre del autor on la
tapa. Dejando de lado un cierto delirio de Ia empirin en
Lejeune, euya nosologia geria interesante recortarniitere
sedalar Gue el pacto autobiogrético fundante del eontrato de
lectura ditaria basado'en laidentidad del autor, medialo por
‘1 narrador y/o personaje. Nuines.se da cuenta de tata me:
Giacion aunque si se sefialan los conflictos-que puciden apa
wecer si el nomére del autor, en sit valor civil y jue
dico,desapareee, Ao permite ‘ser -feconoeido 0 sé exprecan
dudas sobre su origen: anoniinato; seudoanonimato, ator
atribuido'¥ aunque Lejeune'no fo menciona, la hetetonomia,
El contrats, por endo, determina la actituld det lector. El lee
tor establecé las semejanzas etre'los hechos relatados ob?
4etos del discurso— y los hechos acontecidos'-objetos de la
Vida o estidos del mundo~. Reta actitud del lector provocal
4a por In rubrica del autory 6c
eidencia con el'narradar
ar1
yyel personaje, hecho que fundaria también la autobiografia.
fictiia, es siempre una busqueda de identidad entre los he
thos. Lo que Lejeune no sofala os que esa identidad ~de los
hhechos reales con lor hechos referidos y del nombre de autor
con el nombre propio, un valor logico-, en el plano del lector
slo puode ser buseada a través.de Ia \dentificacion, un va-
lor imaginario, De aht que los problemas de fidelidad (seme:
janza) y los de autenticidad (identidad) serfan los que debe
yesolver el lector. El pacto es por lo-taiito una.conviccién.—y
luna estrategia para obtencrla~ alrededor dela identidad det
‘sufor ~garantia sitima- que puede soriestablecida en dos
formas .
Tmplfeitamente, por medio de titulos que no dejen ningu-
nna dulda (aqui el-delirio.de la empiria dé Lejeune setha des
plazado del nombre de autor aFttulo) sobre ol hecho.de que
Ta primera persons romite,al nombre de autor, tipo "Histo
de la vida", Autobiografia",ete.,o por medio deestrate-
tins discursivas preliminares que desde el comienzo asegu-
tren al lector que el yo del texto es, 0 debe.sor identificado,
como elyodel autor. Menuda tarea para ol lector de Stendhal,
de Pessoa, de Kierkegaard o del Borges de “Borges y yoy
“Borges yrel otro", Por supuesto, se fodria akguir que éstas
rio son autobiografias en sentido estrictodpero no lo son por
‘el hecho de-que.no poseen en la fepa el nombre devautobio
tratis, o porque desestiman la identidad que'se presupoie
fen Ia constitucién del autor-personaje o del ator narrador,
fo més profundamente, porque destruyon Ia.conviceién del
Tector devoréndolo'en su:propio aparato ficeional? =.=
“"Mambign, segun’ Lejeune, podemos constatar la identidad ne-
cesaria sl paste cuando el nombre que sedéal narrador‘persona”
jeesel mismo que figura como nombre del autoren las tapas det
libro, Nuevainente las tapas del. ibro sin lugar’a dodas, espacio
de una juriiecign donde so juogavsimolténeamenté el rogistr,
Jjuridico del.nombre, au eardctorestigmatizante.dé ribrieay-la
posesitn de un derecho yde un objet pero todos llosenel orden
imaginario de a ley que si, en el caso dela eseritura lama lite
‘aria, no encuentra su restitucign en el orden simbslico no podré
tjercor su poder couctivo oincoactivo sabre el lector,
Ba wa ensayo The Logical Status of Fictional Discourse
(1979), Searle earacteriga el discarso ficeional como un acto
Sslocutorio que pretende (Finge) realizar una serie de actos
Sloeucionarios do tipo asertivo. Ocurre que este fingimiento
ro poseo marcas textuales, sintdcticas 0 seménticaa, espect-
ficas. ¥ si lo que permite earacterizarlo es la actitud del
fautor frente a su propio discurso, xeaparece aqui su cardcter
inteneional (intenciones del autor) Ba evidente que en el
fandlisis de Searle el acento esta puosto sabre el autor: os
precisamente lo que-se loa criticado, el minimizar la pre-
Sencia discursiva del interlocutor. En palabras de Searle, el
{que decide si una obra es no fccional;es el autor. Sin smbar-
go, mas allé de esta carencia; pero sobre todo de la endeble
‘onsistencia descriptiva de un-enunciado coma “intenciones
Gel autor", el hecho de que la ficciGn no eonstituya un orden
cerrado (l tentido.*comiin y corrionte” ex'el que, de acuerdo
fs fuerza ilocucionaria de la intencién del autor, se puede
tomar “seria” o “fcticiamente") pormite suponerle.un régi
men de logalidades mas amplio , et decir, que es posible
mpliarloa varios o multiples “mundos"posibles. Lo que aqui
se sugiere como es ol caso de Warning (cf. Warning R.,“Pour
‘une pragmatique du discours'fetionnel” en Poefigue), es que
fl diseureo ficcional no posee ningsn rasgo textual, ni
sintactico ni seméntico; en sentido restringido, que permita
caracterizarlo, definirlo o incluso tipifiearlo, Dechecho, des
de la perspectiva de In-tooria de losactos de habla”, el
curso ficcjonal-no oftece ningin aspecto “interesante” para
su andlisis y descripcion: Esto pone sobre el tapete varios
problemas: 1) la imposibilidad de hacer congruir discurso
ficticio ydiseurso-ficeional, caracterizacién que no coincide
con la ded. Landwehr (ef. Text und Fiktion).quien distingue
centre fictividad (FiAtiovtad) y ficsionalidad (FiRtionalitae)*
8 9
También podría gustarte MARTÍNEZ PAZ, Fernando (1973), El Sistema Educativo Nacional. Editorial Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, Primera Etapa Hacia El Sistema Educativo Nacional (1863-1884), Pp. 17 A 55 PDF
Aún no hay calificaciones
MARTÍNEZ PAZ, Fernando (1973), El Sistema Educativo Nacional. Editorial Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, Primera Etapa Hacia El Sistema Educativo Nacional (1863-1884), Pp. 17 A 55
23 páginas