Prochaska & Norcross Sistemas de Psicoterapia PDF
Prochaska & Norcross Sistemas de Psicoterapia PDF
SISTEMAS
DE
PSICOTERAPIAS
James O. Prochaska &
John Norcross
INDICE
Captulo I Definiendo y comparando las psicoterapias.
Un marco integrativo Pgina 5
Captulo VIII
CAPTULO I
DEFINIENDO Y COMPARANDO
LAS PSICOTERAPIAS
UN MARCO INTEGRATIVO
El campo de la psicoterapia ha sido fragmentado por conmociones sucesivas y ha quedado
vacilante frente a la enorme cantidad de opciones que ofrece. Hemos sido testigos de la
hiperinflacin de terapias con nuevos nombres durante las tres dcadas pasadas. En 1959,
Harper identific 36 sistemas distintos de psicoterapia; en 1976, Parloff descubri ms de 130
terapias en el mercado teraputico o, quizs ms apropiadamente, la jungla teraputica. En
1979, la revista TIME reportaba ms de 200 terapias. Estimaciones recientes colocan el nmero
por encima de los 400 y creciendo. La proliferacin de las terapias ha estado acompaada por
una avalancha de posturas rivales: cada sistema se propone como diferencialmente efectivo y
como el nico aplicable. Quienes desarrollan nuevos sistemas usualmente reclaman de un 80 %
a un 100 % de xito, a pesar de la ausencia de resultados de investigacin controlada. Una
diversidad saludable se ha deteriorado para convertirse en un caos poco saludable. Estudiantes,
practicantes, y pacientes son confrontados con la confusin, la fragmentacin y el descontento.
Con tanta cantidad de sistemas teraputicos asegurando su xito, qu teoras deberan ser
estudiadas, enseadas, o consumidas?
El libro de algn creador de un sistema particular de terapia puede ser bastante persuasivo.
Incluso podemos encontrarnos a nosotros mismos utilizando las nuevas ideas y mtodos en la
prctica mientras leemos el libro. Pero cuando nos convertimos en abogados de un enfoque
radicalmente diferente, la confusin retorna. Or a los diferentes representantes comparar
psicoterapias hace poco por nuestra confusin, excepto confirmar la regla de que aquellos que
no acuerdan sobre asunciones bsicas, a menudo estn reducidos a insultarse. Nosotros
creemos que la fragmentacin y confusin en psicoterapia pueden disminuir bastante por medio
de un anlisis comparativo de los sistemas de psicoterapia que resalte las similitudes a travs
de los sistemas, sin ocultar las diferencias esenciales.
Un ejemplo clnico
Un bosquejo del fundador del sistema
La teora de la personalidad
La teora de la psicopatologa
La teora de los procesos teraputicos
El contenido teraputico
La relacin teraputica
Las prcticas de la terapia
Efectividad de la terapia
Crticas a la terapia
Anlisis de la Sra. C.
Direcciones futuras
Integrativa
Existencial- 3% 6% 1% 3% 13 %
Humanstica
Gestltica 1% 2% 1% 1% 2%
Interpersonal 5% 2% 3% 1% 1%
Psicoanaltica- 18 % 12 % 35 % 33 % 11 %
Psicodinmica
Rogeriana- 1% 8% 0% 2% 8%
Centrada en el
cliente
Sistmica 4% 5% 1% 13 % 7%
Otras 3% 4% 3% 4% 3%
Fuentes: Norcross, Karg, & Prochaska (1997 a); Norcross, Strausser, & Missar (1998);
Watkins, Lopez, Campbell, & Himmell (1986).
DEFINIENDO LA PSICOTERAPIA
Desde nuestra perspectiva integrativa, una definicin aceptable de psicoterapia posee varios
rasgos distintivos necesarios (Norcross, 1987 b). Primero, la definicin debera operacionalizar
el fenmeno clnico en una manera relativamente concreta. Segundo, debera ser terica y, de
ser posible, semnticamente neutral. Tercero, debera ser eventualmente consensuada, sujeta
al acuerdo y verificacin por psicoterapeutas de diversas perspectivas. Y cuarto, nuestra
definicin genrica debera ser, a falta de una palabra mejor, respetuosamente igualitaria. Esto
es, debera tratar a las teoras equitativamente, sin sacrificar la integridad de ningn enfoque
particular.
EL ROL DE LA TEORA
El trmino teora tiene mltiples significados. En su uso popular, teora es contrastada con
prctica, empirismo, o certeza. En crculos cientficos, teora es generalmente definido como un
set de declaraciones utilizadas para explicar los datos en un rea particular (Marx & Goodson,
1976). En psicoterapia, una teora (o sistema) es una perspectiva consistente sobre la conducta
humana, la psicopatologa y los mecanismos de cambio teraputico (Norcross, 1985 b). stas
parecen ser las cualidades necesarias, pero quizs no suficientes, de una teora
psicoteraputica. Las explicaciones de la personalidad y del desarrollo humano son
frecuentemente incluidas, pero, como veremos en los modelos conductuales e integrativos, no
son caractersticas de todas las teoras.
Cuando los colegas advierten que estamos revisando un texto sobre teoras psicoteraputicas,
ocasionalmente cuestionan la utilidad de las teoras. Preguntan por qu no simplemente
producen un texto sobre la prctica actual, o los hechos acumulados en psicoterapia?
Nuestra respuesta toma muchas formas, dependiendo de nuestro humor, pero es algo as: un
modo fructfero de aprender acerca de la psicoterapia es aprender lo que las mejores mentes
han dicho sobre ella, y comparar lo que han dicho. Adems, la verdad absoluta
probablemente nunca se alcanzar en psicoterapia, a pesar de los avances impresionantes en
nuestro conocimiento, y a pesar del cuerpo creciente de investigacin. En cambio, la teora
siempre estar con nosotros para proveernos aproximaciones tentativas a la verdad.
Sin una teora gua o un sistema de psicoterapia, los clnicos seran criaturas vulnerables y sin
direccin, bombardeadas con literalmente cientos de impresiones y piezas de informacin en
una sola sesin. Qu es ms importante preguntar en la primera sesin: colores preferidos,
memorias tempranas, relaciones con los padres, significados de la vida, emociones
perturbadoras, reforzadores ambientales, procesos de pensamiento, conflictos sexuales, o
alguna otra cosa? En cualquier momento dado, deberamos enfatizar, confrontar, ensear,
modelar, apoyar, cuestionar, reestructurar, interpretar, o permanecer en silencio en la sesin de
terapia? Una teora de psicoterapia describe el fenmeno clnico, delimita el monto de
informacin relevante, organiza esa informacin, e integra todo en un cuerpo coherente de
conocimiento que priorice nuestras conceptualizaciones y dirija nuestro tratamiento.
A pesar de las diferencias tericas, hay un ncleo central y reconocible de la psicoterapia. Este
ncleo distingue a sta de otras actividades, tales como trabajar en un banco, en una granja o
hacer terapia fsica, y aglutina variaciones de la psicoterapia. Este ncleo est compuesto por
factores comunes o variables no especficas, comunes a todas las formas de psicoterapia y
no especficas de una terapia en particular. Estos elementos comunes no son especificados por
las teoras como siendo de importancia central, pero la investigacin sugiere exactamente lo
opuesto (Lambert, 1992).
Los profesionales de la salud mental han observado durante mucho tiempo que, formas
diferentes de psicoterapia comparten elementos comunes o cuestiones centrales (Arkowitz,
1992; Goldfried & Newman, 1986; Thompson, 1987). Ya en 1936, Rosenzweig, notando que
todas las formas de psicoterapia tenan curas para reportar, invoc el veredicto del famoso
Pjaro Dodo, de Alicia en el pas de las maravillas, Todos han ganado, y todos deben tener un
premio, para caracterizar los resultados en psicoterapia. l propuso entonces, como una
explicacin posible para resultados altamente equivalentes, un nmero de factores teraputicos
comunes, incluyendo interpretaciones psicolgicas, catarsis, y la personalidad del terapeuta. En
1940, Watson report los resultados de un encuentro realizado para determinar reas de
acuerdo entre sistemas de psicoterapia (Sollod, 1981). Los participantes, incluyendo figuras tan
diversas como Rosenzweig, Adler, y Rogers, acordaron que el apoyo, la interpretacin, el
insight, el cambio conductual, y una buena relacin teraputica, as como tambin ciertas
caractersticas del terapeuta, eran elementos comunes a los enfoques de psicoterapia exitosos
(Watson, 1940).
Pero, como uno podra esperar, los factores comunes que han sido planteados son numerosos y
variados tanto en composicin como en caracterizacin (Karasu, 1986; Patterson, 1989).
Diferentes autores focalizan sobre diferentes dominios o niveles del tratamiento psicosocial;
como resultado, han surgido diversas conceptualizaciones de estas cuestiones comunes.
Nuestra consideracin de los factores comunes estar guiada por los resultados de un estudio
(Grencavage & Norcross, 1990) que revis 50 publicaciones para discernir convergencias entre
factores teraputicos comunes propuestos. En total, se propuso un nmero de 89 elementos
comunes. El anlisis revel que los elementos comunes ms consensuales eran las expectativas
positivas de los clientes y una relacin teraputica facilitadora, cada uno de los cuales sern
discutidos luego.
EXPECTATIVAS POSITIVAS.
La evidencia disponible sugiere que la solucin no es tan simple. Los estudios estn divididos en
aquellos que sostienen que las expectativas inducen en los clientes una mejora emocional, y en
los que sostienen que las expectativas determinan el resultado por s solas (DuPont, 1975;
Garfield, 1986; Wilkins, 1971, 1977, 1979). De los estudios que reportan los efectos de las
expectativas, virtualmente todos demuestran que las expectativas positivas y elevadas aaden
efectividad, an a tratamientos como la desensibilizacin sistemtica. Ms de la mitad de los
resultados teraputicos exitosos pueden ser atribuidos al hecho de que tanto el curador como
el paciente creen fuertemente en la efectividad del tratamiento (Roberts, Kewman, Mercier, &
Hovell, 1993).
Pero la psicoterapia no puede, desde ningn punto de vista, ser reducida solamente a los
efectos de las expectativas. Un anlisis sofisticado de mltiples resultados de estudios encontr
que la psicoterapia era ms efectiva que condiciones de factores no especficos bien diseadas,
que por su parte eran ms efectivas que el no tratamiento (Barker, Funk, & Houston, 1988). El
ranking para el xito teraputico es: psicoterapia, placebo, y control (no hacer nada o esperar).
De hecho, la psicoterapia es cerca del doble de efectiva que los tratamientos no especficos o
placebo, que buscan inducir expectativas positivas en los clientes (Grissom, 1996).
Sobre la base de las investigaciones, entonces, asumiremos que las expectativas son un
ingrediente activo en todos los sistemas de terapia. De cualquier modo, ms que ser el proceso
central de cambio, las expectativas positivas son conceptualizadas como una precondicin
crtica para que la terapia contine. La mayora de los clientes no participara de un proceso que
les cuesta tiempo, dinero y energa, si no esperaran que el proceso los ayude. En orden de que
los clientes cooperen para ser desensibilizados, hipnotizados, o analizados, parece razonable
que la mayora de ellos necesite esperar, al menos, alguna retribucin por su inversin.
Tambin es nuestra asuncin de trabajo que los terapeutas conscientemente se esfuerzan por
cultivar esperanza y fortalecer expectativas positivas.
con un terapeuta particular; en otros planteos, se refiere a las expectativas de los clientes
acerca de los procedimientos de la psicoterapia, la duracin del tratamiento, el rol del
terapeuta, y cuestiones relacionadas (Garfield, 1986; Tinsley, Bowman, & Ray, 1988).
RELACIN TERAPUTICA.
La psicoterapia es, en el fondo, una relacin interpersonal. El rea de mayor convergencia entre
psicoterapeutas en sus nominaciones sobre factores comunes (Grencavage & Norcross, 1990) y
en sus recomendaciones para tratamientos (Norcross, Saltzman, & Guinta, 1990), es el
desarrollo de una fuerte alianza teraputica.
Sin embargo, el tipo deseable y la importancia relativa de la relacin teraputica, son reas de
controversia terica. En un extremo del continuo, algunos sistemas de psicoterapia, como las
terapias conductistas radicales, ven la relacin teraputica entre cliente 1 y terapeuta como
teniendo poca importancia; los procesos y contenido que deben ocurrir en terapia podran
ocurrir igual de bien solamente con una computadora programada, sin la presencia del
terapeuta. Para estos sistemas, un terapeuta se incluye solo por razones prcticas, porque
nuestra tecnologa para programar procesos teraputicos y contenidos no est totalmente
desarrollada como para permitir al terapeuta estar ausente.
Hacia el medio del continuo, algunas escuelas de terapia, como las terapias cognitivas, ven la
relacin entre el clnico y el cliente como una de las precondiciones necesarias para que la
terapia proceda. Desde este punto de vista, el cliente debe confiar y colaborar con el terapeuta
antes de ser capaz de participar en el proceso de cambio.
Estas (y solo stas) condiciones son necesarias y suficientes para obtener resultados positivos,
segn Rogers.
1 Emplearemos los trminos cliente y paciente indistintamente a travs del texto porque ninguno
describe satisfactoriamente la relacin teraputica y porque queremos mantenernos tericamente
neutrales en este difcil punto. (Nota de los A.).
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Y luego estn aquellos sistemas de psicoterapia, tales como el psicoanlisis, que ven la relacin
entre el terapeuta y el paciente, principalmente, como la fuente del contenido a ser examinado
en la terapia. En esta visin, la relacin es importante porque trae el contenido de la terapia (la
conducta interpersonal del paciente) al consultorio mismo. As, el contenido a cambiar puede
ser realizado durante la sesin de terapia, ms que necesitar que la persona focalice en
contenidos que ocurren fuera del consultorio.
EFECTO HAWTHORNE
Los psiclogos han conocido por aos que muchas personas pueden mejorar en conductas,
tales como el rendimiento laboral, solamente como el resultado de que se les preste una
atencin especial. En los clsicos estudios de Hawthorne (Roethilsberger & Dickson, 1939)
sobre los efectos de una mejor iluminacin sobre la productividad en una fbrica, se descubri
que los participantes incrementaban su rendimiento como resultado solamente de participar e n
el estudio y que se les prestara atencin especial. Usualmente se asume que tal incremento se
debe a un aumento en la moral y la estima que la gente experimenta al haber otras personas
prestndole atencin.
Un elemento comn a todos los tratamientos psicosociales es que el terapeuta le presta una
atencin especial al cliente. Consecuentemente, se ha asumido que la atencin es uno de los
factores no especficos o comunes que impactan los resultados de la terapia. Cualquiera que ha
estado en terapia puede apreciar la gratificacin que resulta del tener un profesional
competente dando atencin exclusiva por una hora. Esta atencin especial puede, de hecho,
afectar el curso de la terapia (incluyendo aquellos casos ocasionales en que los pacientes no
mejoran porque no quieren perder tal atencin especial).
Para ser capaces de concluir que cualquier terapia particular es ms que un placebo at encional,
es necesario que la investigacin incluya controles para los efectos de la atencin. No es
suficiente demostrar que una terapia particular es mejor que el no tratamiento, porque la
mejora de esa terapia particular puede deberse enteramente a la atencin brindada al paciente.
Varios diseos de investigacin estn disponibles para medir o controlar los efectos de la
atencin en psicoterapia. El diseo ms popular es usar la atencin placebo en grupos, como en
el estudio de Paul, donde a los sujetos control se les dio tanta atencin como a los clientes en
terapia, pero no participaban en procesos diseados para producir cambio. Un di particular es
mejor que el no tratamiento, porque la mejora de esa terapia particular puede deberse
enteramente a la atencin brindada al paciente.
Varios diseos de investigacin estn disponibles para medir o controlar los efectos de la
atencin en psicoterapia. El diseo ms popular es usar la atencin placebo en grupos, como en
el estudio de Paul, donde a los sujetos control se les dio tanta atencin como a los clientes en
terapia, pero no participaban en procesos diseados para producir cambio. Un dita produzca
mayores efectos que el no tratamiento. Finalmente, en tales estudios comparativos, si ambas
terapias llevan a mejoras importantes, pero ninguna terapia es mejor que la otra, no podemos
concluir que las terapias son algo ms que efectos Hawthorne, aunque se haya incluido en el
estudio un control de atencin placebo. Para que sea considerado adecuado el control realizado
en las evaluaciones sobre la eficacia de las psicoterapias, los estudios deben incluir controles
para el efecto Hawthorne y factores relacionados.
En su clsico Persuasin and Healing2, Jerome Frank (1961; Frank & Frank, 1991) plantea que
todos los mtodos psicoteraputicos son elaboraciones y variaciones de procedimientos
antiguos de cura psicolgica. Los rasgos distintivos que diferencian a una psicoterapia de otra,
sin embargo, son aquellos que reciben un nfasis especial en esta sociedad Americana
pluralista y competitiva. Por el hecho de que el prestigio y la seguridad financiera de los
psicoterapeutas dependen de que sean capaces de demostrar que sus enfoques particulares
son ms exitosos que los de sus rivales, poca gloria se les ha dado tradicionalmente a la
identificacin de los factores comunes o compartidos.
Estos elementos teraputicos comunes son tan poderosos para algunos clnicos que se han
propuesto, explcitamente, terapias de factores comunes. Garfield (1980, 1992), para tomar
un ejemplo prominente, encuentra los mecanismos de cambio en virtualmente todos los
enfoques; y stos tienen que ver con la relacin teraputica, el alivio emocional, la explicacin e
interpretacin, el refuerzo, la desensibilizacin, la confrontacin del problema, y el
entrenamiento en habilidades. Otros clnicos de factores comunes estructuran los determinantes
ms poderosos de un modo ligeramente diferente, pero todos estn impresionados con los
elementos comunes de la psicoterapia (Arkowitz, 1992, 1992b; Beitman, 1986, 1992; Orlinsky
& Howard, 1987; Palmer, 1980).
FACTORES ESPECFICOS.
Al mismo tiempo, los tericos de los factores comunes reconocen el valor de los factores nicos
(o especficos) en diferentes psicoterapias. La investigacin en psicoterapia ha demostrado
efectividad diferencial de unas pocas terapias con trastornos especficos, tales como terapia de
conducta para sntomas especficos, terapia cognitiva para la depresin, y terapia sistmica para
conflictos maritales (Lambert & Bergin, 1992).
Ahora veremos los procesos de cambio (las contribuciones nicas o relativamente especficas de
un sistema de terapia).
PROCESOS DE CAMBIO
Hay, como dijimos en la introduccin a este captulo, una cinaga en expansin de teoras
psicoteraputicas, y una proliferacin similarmente inacabable de tcnicas especficas.
Consideremos el caso relativamente simple de dejar de fumar: en uno de nuestros primeros
estudios, identificamos ms de 50 tratamientos formales empleados por profesionales de la
salud, y 130 tcnicas diferentes utilizadas por personas que cambiaron por su cuenta para dejar
de fumar exitosamente. Es que no hay un esquema de trabajo menor e inteligible con el que
examinar y comparar las psicoterapias?
Los procesos de cambio son las actividades abiertas y encubiertas que la gente realiza para
alterar tanto afectos como pensamientos, conductas, o relaciones, en lo relativo a un problema
particular o un patrn de vida ms general. Los procesos de cambio son utilizados dentro de la
psicoterapia, sin psicoterapia, y entre sesiones de terapia. Estos procesos fueron derivados
tericamente de un anlisis comparativo de los principales sistemas de psicoterapia (Prochaska,
1979).
AUMENTO DE CONCIENCIA
trabajando para elevar el nivel de concientizacin del individuo. Es adecuado que las terapias
verbales trabajen con el aumento de conciencia, ya que la conciencia frecuentemente ha sido
asumida como una caracterstica humana que emerge con la evolucin del lenguaje.
Para cada uno de los procesos de cambio, el foco del psicoterapeuta puede estar en producir
cambio al nivel de la experiencia individual o al nivel del contexto del individuo. Cuando la
informacin dada a los clientes est contenida en la estimulacin generada por las propias
acciones y experiencias del individuo, llamamos a esto feedback. Un ejemplo del proceso de
feedback ocurri en el caso de una mujer de mediana edad que no era conciente de lo enoj ada
que pareca. No poda conectar la evitacin de sus hijos hacia ella, o los recientes accidentes
automovilsticos, con su enojo, porque ella segua insistiendo que no estaba enojada para nada.
Luego de ver videotapes de ella interactuando con miembros del grupo de psicoterapia, se
sorprendi. Todo lo que pudo decir fue Por Dios cun enojada parece que estoy! 3.
Cuando la informacin dada en terapia est contenida en la estimulacin generada por eventos
ambientales, llamamos a esto educacin. Un ejemplo de movimiento teraputico debido a
educacin ocurri en el caso de un hombre mayor que estaba estresado por el hecho de que su
tiempo para lograr erecciones y alcanzar orgasmos haba incrementado notablemente en los
ltimos aos. Se sinti aliviado cuando aprendi que esta demora era lo que Masters y Johnson
(1966) encontraron que era normal en hombres mayores.
3 En el caso de esta mujer, como con muchos clientes, no podemos demostrar que el modo en que nosotros
conceptualizamos el problema de la persona, es, de hecho, el modo en que las cosas realmente son. No podemos,
por ejemplo, demostrar en un modo emprico que los problemas de esta mujer se deban a sentimientos de ira que
estaban fuera de su conciencia. Sin embargo, igual puede ser til en terapia asumir acerca de los orgenes de los
problemas de los clientes. Como veremos en los casos posteriores, stos sern descriptos en la manera que
nosotros encontramos ms til para los propsitos del tratamiento, sin asumir alguna validez ltima de las
interpretaciones clnicas. (Nota de los A.)
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tambin estuvieron mal, pero mi esposa rpidamente fue capaz de averiguar que yo encontraba
atractivas a sus esposas. Me qued asombrado al darme cuenta de cunto yo haba estado
proyectando los ltimos aos, y cmo mi proyeccin impeda que me hiciera conciente de las
cualidades de los hombres que mi esposa encontraba atractivos.
Esto ocurri durante una sesin con una familia que haba ingresado en terapia, en parte
porque el padrastro haba golpeado a su hijastro de 16 aos de edad cuando lo encontr
fumando marihuana. Durante varios aos el padrastro haba ledo al chico material acerca de
los peligros de la bebida y las drogas, pero el chico no poda entender por qu su padrastro se
haba enojado tanto con el tema. Finalmente, el padrastro revel que l haba sido alcohlico
durante diez aos, y que haba pasado un ao en un hospital luchando para sobreponerse de
su trastorno. El padrastro dijo que haba mantenido oculta esta informacin por el efecto que
podra producir sobre los sentimientos y acciones de su hijastro hacia l. Nosotros asumimos
que informacin como sta, central en conflictos personales, siempre conlleva el potencial para
producir cambios emocionales y conductuales, tanto como cambios cognitiv os.
Cmo puede nuestro aumento de conciencia sobre tal informacin producir cambios en
nuestras acciones o experiencias? Sin respuestas definitivas de la investigacin, debemos a
veces depender de analogas que aumenten nuestro entendimiento. Si nosotros pensamos en
nuestra conciencia como si sta fuera un rayo de luz, entonces la informacin no disponible es
como la oscuridad en la que nos podemos perder, podemos retroceder, o podemos ser dirigidos
sin conocer la fuente de la influencia. En la oscuridad, somos como individuos ciegos,
reconociendo que un amplio rango de estmulos puede estar influencindonos, pero sin tener la
suficiente luz sobre el estmulo como para guiarnos ms efectivamente en nuestras vidas. Por
ejemplo, sin estar conciente de cmo el envejecimiento normalmente afecta las respuestas
sexuales de los hombres, el hombre mayor no podra saber si la mejor direccin era admitir que
estaba terminado, y renunciar al sexo, comer dos huevos crudos por da como afrodisaco, o
disfrutar su habilidad presente para responder, sin tratar de vivir algn estereotipo de
sexualidad masculina.
Como veremos, muchos sistemas de psicoterapia estn de acuerdo con que la gente puede
cambiar como funcin del aumento de conciencia. Una nueva versin de los trm inos
tradicionales tambin demostrar que estos sistemas estn involucrados en el proceso de hacer
disponible informacin experiencial o contextual que previamente no estaba disponible para el
individuo. El desacuerdo entre algunos de estos sistemas de aum ento de conciencia tiene que
ver con las tcnicas concretas que son ms efectivas para ayudar a la gente a procesar la
informacin que pueda afectarlos profundamente.
CATARSIS
La catarsis tiene una de las tradiciones ms largas como proceso de cambio teraputico. Est
bien establecido que los griegos antiguos crean que evocar emociones era uno de los mejores
modos de proveer alivio personal y mejora conductual.
Un colega amigo me relat una experiencia catrtica hace varios aos cuando l estaba
tratando de ganar una lucha con la depresin. No haba sido capaz de entrar en contacto con la
fuente de su depresin, as que se tom un da libre de su trabajo para su salud mental. Solo
en su casa, puso algo de msica y comenz a expresar alguno de sus sentimientos por medio
de una forma libre de danza que l llevaba a cabo slo cuando no haba nadie ms presente.
Luego de varios movimientos muy relajantes, comenz a experimentar una ira de su niez
hacia su padre, por estar ste siempre acosndolo. Pronto comenz a expresar su ira intensa
rompiendo hasta hacer tirar la remera que tena puesta. Cuando lleg su esposa el se senta
muy aliviado, aunque ella pens que l haba enloquecido cuando vio su remera.
La creencia de que las reacciones catrticas pueden ser evocadas al observar escenas emotivas
en el ambiente se remonta al menos a los escritos de Aristteles sobre teatro y msica. En
honor de esta tradicin, llamaremos a esta fuente de catarsis alivio dramtico. Un paciente que
sufra de dolores de cabeza, insomnio, y otras expresiones de depresin se encontr l mismo
llorando con fuerza durante la pelcula de Ingmar Bergman Scenes from a Marriage 4. l
comenz a experimentar cun desilusionado estaba consigo mismo por haber cambiado la
posibilidad de un matrimonio satisfactorio por seguridad. Sinti que su depresin comenzaba a
desaparecer por la inspiracin que sinti de Bergman para dejar su desesperanzado y
desvitalizado matrimonio.
ELECCIN
El rol de la eleccin en la produccin del cambio individual se encuentra en e l trasfondo de
muchos sistemas de psicoterapia. El concepto de elegir ha carecido de respetabilidad en la
cosmovisin altamente determinista de la mayora de los cientficos. Muchos clnicos no han
discutido abiertamente los conceptos de libertad y opcin para no alimentar las acusaciones de
mentalidad sensible que hacen sus crticos. Consecuentemente, veremos que muchos sistemas
de terapia parecen asumir que los clientes elegirn cambiar como resultado del tratamiento
psicolgico, pero no articulan los modos por medio de los cuales los clientes podrn utilizar el
proceso de elegir.
Por el hecho de que se le ha dado tan poca consideracin abierta a la eleccin como proceso de
cambio fundamental (con la excepcin de los existencialistas), es predeciblemente difcil sugerir
de qu es funcin la eleccin. Algunos tericos sugieren que las opciones son irreductibles,
porque reducir una e terapia parecen asumir que los clientes elegirn cambiar como resultado
del tratamiento psicolgico, pero no articulan los modos por medio de los cuales los clientes
podrn utilizar el proceso de elegir.
Por el hecho de que se le ha dado tan poca consideracin abierta a la eleccin como proceso de
cambio fundamental (con la excepcin de los existencialistas), es predeciblemente difcil sugerir
de qu es funcin la eleccin. Algunos tericos sugieren que las opciones son irreductibles,
porque reducir una tas alternativas disponibles para un individuo. Si est disponible slo una
respuesta, entonces no hay opcin. Desde una perspectiva humanstica, el nmero de
respuestas disponibles puede aumentar radicalmente si nos volvemos ms concientes de las
alternativas que no habamos considerado previamente. As, para una variedad de sistemas
teraputicos, un aumento en las opciones resulta de un aumento en la conciencia.
La libertad para elegir ha sido construida tradicionalmente como una respuesta humana nica
hecha posible por la adquisicin de la conciencia que acompaa el desarrollo del lenguaje. La
responsabilidad es la carga que acompaa al aumento de conciencia acerca de que somos
capaces de responder, de hablar por nosotros mismos. Si las opciones y la responsabilidad son
posibles por la emergencia del lenguaje y la conciencia, parece entonces natural que los
procesos teraputicos dirigidos a volverse ms libres para elegir, sean procesos verbales o
concientes.
Un ejemplo de la as llamada ansiedad existencial se vio en una estudiante de una de mis clases
que vino a verme por los ataques de pnico que estaba teniendo desde que inform a sus
padres que estaba embarazada. Ellos insistieron en que abortara, pero ella y su pareja queran
tener al beb. Ambos eran estudiantes, y dependan completamente del apoyo financiero de los
padres de ella, que eran ricos. Sus padres le informaron que la consecuencia de tener al beb
sera desheredarla, porque crean que ella no terminara sus estudios luego de tenerlo. En 21
aos, ella nunca haba diferido abiertamente de sus padres, y aunque era controlada por ellos,
tambin se haba sentido protegida siempre. Luego de unas pocas sesiones, se volvi ms
conciente que sus ataques de pnico reflejaban su necesidad de optar. Su eleccin bsica no
era si iba a sacrificar su feto por la fortuna de su familia, sino si iba a continuar sacrificndose a
ella misma.
cambios en el contexto generan ms alternativas disponibles para los individuos, como por
ejemplo ms trabajos disponibles para gente homosexual, llamaremos a esto un movimiento
hacia la liberacin social. Los terapeutas que trabajan por tales cambios sociales usualmente
son llamados abogados.
ESTMULOS CONDICIONADOS
En el extremo opuesto del cambio por medio de elecciones, se encuentra el cambio generando
modificaciones en los estmulos condicionados que controlan nuestras respuestas. Se requieren
alteraciones en los estmulos condicionados cuando la conducta de un individuo es elicitada por
un estmulo condicionado clsicamente (EC), o cuando el estmulo es una ocasin discriminada
(ED) para que el individuo emita respuestas condicionadas operantemente. Cuando las
respuestas problemticas estn condicionadas a estmulos tales, entonces ser conciente del
estmulo no producir cambios, ni tampoco el condicionamiento puede ser superado slo con
elegir cambiar.
Nuevamente, nosotros podemos modificar el modo en que nos comportamos frente a estmulos
particulares, o podemos modificar el ambiente para minimizar la probabilidad de ocurrencia del
estmulo. Cambiar nuestras respuestas frente al estmulo se refiere, en nuestro modelo, al
contra-condicionamiento, mientras que cambiar el contexto incluye el control de estmulos .
El contra-condicionamiento fue utilizado en el tratamiento de una mujer recin casada con fobia
a la penetracin, quien responda al acto sexual con espasmos musculares involuntarios. Esta
condicin, conocida como vaginismo, impeda la penetracin. Ella no quera modificar el
contexto, sino cambiar su respuesta frente a su marido. Como en la mayora de los casos de
contra-condicionamiento, el procedimiento incluy un acercamiento gradual al estmulo
condicionado del acto sexual, mientras experimentaba alguna respuesta, tal como la relajacin
o la activacin sexual, que son incompatibles con la respuesta indeseada de ansiedad y
espasmos musculares que previamente eran elicitadas por el acto sexual.
CONTROL DE CONTINGENCIAS
Para muchos terapeutas de la conducta, es casi axiomtico que la conducta se encuentra bajo
el control de las consecuencias a las que sta lleva. Como la mayora de nosotros ha aprendido,
si un refuerzo es contingente a una respuesta particular, entonces la probabilidad de que la
respuesta aparezca aumenta. Por el otro lado, si un castigo es contingente a una respuesta
particular, entonces disminuye la probabilidad de emisin de esa respuesta en el futuro.
Cambiando las contingencias que gobiernan nuestra conducta, cambiamos nuestros
comportamientos, incluyendo los psicopatolgicos. El grado en que consecuencias particulares
Muy raras veces los terapeutas de la conducta consideran la alternativ a, pero hay importantes
modos por los cuales los individuos pueden modificar sus experiencias o respuestas a
consecuencias anticipadas, sin cambiar las consecuencias en s. Modificar las respuestas a las
consecuencias sin cambiar las contingencias ser denominado reevaluacin.
Un hombre muy tmido continuaba deseando una relacin con una mujer, pero evitaba
invitarlas a salir porque anticipaba que sera rechazado. Luego de varias discusiones intensivas,
comenz a aceptar que cuando una mujer rechaza una cita, es una declaracin acerca de ella y
no acerca de l. No podemos saber si es que ella est esperando a que otra persona la invite a
salir, si es que no le gustan los bigotes, si le teme a los hombres, o si es que no lo conoce lo
suficiente (simplemente no sabemos qu es lo que su negativa dice acerca de l). Luego de
reevaluar cmo l poda interpretar el ser rechazado en una cita, el paciente comenz a invitar
a salir a mujeres, an siendo rechazado en su primera invitacin.
Se presenta un resumen de los procesos bsicos de cambio en la tabla 1.3. Los procesos de
aumento de conciencia, catarsis y de eleccin representan el corazn de las psicoterapias
tradicionales verbales o de concientizacin, incluyendo las tradiciones psicoanaltica y
humanstica. Estas escuelas focalizan principalmente sobre los aspectos subjetivos del individuo
(los procesos que ocurren dentro de la piel del organismo). Esta perspectiva individual ve gran
potencial en el cambio dirigido al interior, que puede contrarrestar algunas de las presiones
externas del ambiente.
Nuestro modelo integrativo y transterico sugiere que focalizar solamente sobre los procesos de
concientizacin tales como el aumento de conciencia, catarsis y eleccin, es actuar como si la
direccin hacia lo interno fuese todo el panorama, y sera ignorar los lmites genuinos que al
ambiente puede establecer para el cambio individual. Por otro lado, el nfasis en la accin y en
los proceso ms objetivos, ambientales, selectivamente ignora el potencial para el cambio
subjetivo que poseen los individuos. Un modelo integrativo sostiene que una sntesis de los
procesos de accin y de concientizacin provee una mirada ms balanceada que se mueve a lo
largo de dimensiones continuas desde el control interno al control externo, desde el
funcionamiento subjetivo al objetivo, y desde los cambios auto-iniciados, a los cambios
inducidos por el ambiente. Estas dimensiones continuas proporcionan un panorama ms
completo de los individuos, aceptando su potencial para el cambio interno mientras reconoce
los lmites que el ambiente y las contingencias pueden establecer a tales cambios.
CONTENIDO TERAPUTICO
Por el hecho de que los sistemas de psicoterapia tienen muchas ms diferencias en lo que
respecta al contenido de la terapia, es mucho ms difcil aportar algn orden e integracin en
este campo tan fragmentado. Una gua refrescante es el modelo comparativo entre teoras de
personalidad de Maddi (1972, 1996). Hemos adaptado parte del modelo de Maddi para
sintetizar y priorizar el vasto campo de los contenidos en psicoterapia.
En trminos de Maddi (1972, 1996), la mayora de los sistemas de terapia asumen una mirada
conflictiva de la personalidad y la psicopatologa. Las teoras orientadas al conflicto difieren en
el nivel del funcionamiento de la personalidad en el que focalizan. Algunos ven los problemas
personales como el resultado de conflictos dentro del individuo. Maddi llama a esto conflictos
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
En nuestro modelo integrativo, asumimos que los diferentes grupos de clientes tienen
disfunciones que provienen de conflictos a diferentes niveles de funcionamiento de la
personalidad. Algunos pacientes expresan conflictos intrapersonales, otros evidencian conflictos
interpersonales, y otros estn en conflicto con la sociedad. Algunos clientes han resuelto sus
conflictos principales y han vuelto a psicoterapia con inquietudes relativas a cmo pueden crear
mejor una existencia ms plena y realizada.
EL CASO DE LA SEORA C.
La Sra. C. es una mujer de 47 aos, madre de seis chicos: Arlene, 17; Barry, 15; Charles, 13;
Debra, 11; Ellen, 9; y Frederick, 7. Sin avanzar en la lectura, un observador astuto puede ser
capaz de discernir la configuracin de la personalidad de la Sra. C.
El orden de los chicos, nombrados alfabticamente y nacidos cada dos aos son consistentes
con otros indicadores de un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Durante los ltimos diez
aos, la Sra. C. ha realizado un lavado compulsivo. Sus registros de lnea base, en los que ella
registr su comportamiento de cada da antes de que el tratamiento comenzara, indicaron que
se lavaba las manos entre 25 y 30 veces al da, entre 5 y 10 minutos cada vez. Su ducha
matinal diaria duraba cerca de dos horas con rituales incluyendo cada parte de su cuerpo,
comenzando con su recto. Si perda la cuenta del lugar en que iba en el ritual, entonces tena
que comenzar todo nuevamente. Algunas veces esto dio como resultado que su marido,
George, se fuera a trabajar mientras su esposa permaneca en la ducha, slo para v olver ocho
horas despus con ella an realizando el largo ritual. Para evitar duchas tan largas, George
haba comenzado a ayudar a su esposa a llevar la cuenta de su ritual, por lo que a veces ella
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
Comprensiblemente, George estaba volvindose cada vez ms impaciente con muchos de los
sntomas de su esposa. Ella no dejaba que nadie vistiera la misma ropa interior ms de un da,
y a menudo no dejaba que la ropa interior se lavara siquiera. Haba pilas de ropa interior sucia
en cada esquina de la casa. Cuando nosotros le pedimos al esposo que juntara la ropa interior
para hacerla lavar, tambin le pedimos que la contara, pero abandon luego del par nmero
mil. l se sinti deprimido al darse cuenta que haba ms de US$ 1.000 invertidos en ropa
interior utilizada una sola vez.
Otros objetos estaban esparcidos a lo largo de la casa, porque un tenedor o una lata de comida
tirados en el piso no podan ser levantados en presencia de la Sra. C. La Sra. C. no haba hecho
trabajo domstico (cocinar, lavar o limpiar) los ltimos dos aos. Uno de sus hijos describi su
casa como un basurero estatal, y mi visita al hogar confirm esta impresin.
La Sra. C. trabajaba medio tiempo. Cul sera un trabajo a su gusto? Algo relacionado con
lavar, por supuesto. De hecho, era asistente dental, que inclua lavar todos los equipos de los
dentistas.
Como si estas no fueran preocupaciones suficientes, la Sra. C. se haba vuelto bastante poco
atractiva en su apariencia. No se haba comprado un vestido en siete aos, y sus ropas se
estaban poniendo andrajosas. Nunca en su vida haba ido a un saln de belleza, y ahora rara
vez se peinaba. El lavado incesante de su cuerpo y su cabello la fue llevando a una apariencia
intermedia entre una ciruela y una langosta hervida.
El ritual de lavado de la Sra. C., adems, inclua el caminar por la casa desnuda de la cintura
para arriba mientras iba desde el bao de su dormitorio hasta el bao de la planta baja pa ra
completar su lavado. Esto era especialmente molesto para el Sr. C. debido a la vergenza que
esto estaba produciendo en sus hijos adolescentes. Los chicos, adems, estaban molestos por
los frecuentes regaos que la Sra. C. les haca para que se lavaran sus manos y se cambiaran
su ropa interior, adems de que no les permita que ingresaran amigos en la casa.
Consistente con los indicadores del TOC, la Sra. C. tena dos placard llenos con cientos de
toallas y sbanas, docenas de aros sin usar, y su guardarropa completo de los ltimos veinte
aos. Ella no consideraba esto como un problema porque era una caracterstica familiar, que
ella crea que haba heredado de su madre y de la madre de su madre.
La Sra. C., adems, sufra de un trastorno en la activacin sexual, o en palabras comunes, era
frgida. Ella dijo que nunca haba sido excitada sexualmente en su vida, pero al menos los
primeros trece aos de su matrimonio estuvo dispuesta a tener relaciones sexuales para
satisfacer a su esposo. De cualquier modo en los ltimos dos aos haban tenido relaciones
sexuales slo dos veces, porque el sexo se haba convertido para ella en algo sumamente
displacentero.
Para completar la lista, la Sra. C. tena una depresin clnica. Haba intentado suicidarse
tomando un frasco de aspirinas porque tena la sospecha de que su terapeuta estaba dndose
por vencido, y que su marido probablemente la iba a enviar a un hospital mental.
Los rituales compulsivos de la Sra. C. giraban alrededor de una obsesin con los parsitos. Su
hija mayor haba llegado a casa con parsitos diez aos antes durante una severa epidemia de
gripe. La Sra. C. tuvo que cuidar a toda la familia enferma mientras estaba embarazada, ella
tambin con gripe, y cuidando de un demandante hijo de un ao de edad. Su mdico le dijo
que para evitar que los parsitos se contagiaran a toda la familia, la Sra. C. deba ser
extremadamente cuidadosa con la ropa interior, vestimenta y sbanas de sus hijos, y que deba
hervir todos estos artculos para matar los huevos de los parsitos. El Sr. C. confirm que ellos
estuvieron ms que ansiosos acerca de la epidemia de parsitos en el hogar y que ambos
estuvieron preocupados con la limpieza durante ese tiempo. Sin embargo, las preocupaciones
de la Sra. C. con la limpieza y los parsitos continuaron aun luego de que se confirm que los
parsitos de su hija se haban terminado.
La pareja C. reconoca un relativamente buen matrimonio antes del episodio de los parsitos.
Ambos queran una familia extensa, y los ingresos del Sr. C. como un ejecutivo de negocios les
permitieron afrontar una familia numerosa y un hogar confortable sin limitaciones financieras.
Durante los primeros trece aos de su matrimonio, la Sra. C. haba demostrado algunos rasgos
obsesivo-compulsivos, pero nunca en un grado en que el Sr. C. los considerara un problema. El
Sr. C. y el mayor de los hijos recordaban muchos momentos felices que haban tenido con la
Sra. C., y ellos parecan ser capaces de mantener vivo el amor y la calidez que alguna vez
haban compartido con esta, ahora, preocupada persona.
La Sra. C. provena de una familia catlica estricta, autoritaria, y sexualmente reprimida. Ella
era la del medio de tres hijas, todas dominadas por un padre que meda casi 1,90 m. de alto, y
que pesaba ms de cien kilos. Cuando la Sra. C. era adolescente su padre la esperaba luego de
sus citas para preguntarle qu haba estado haciendo; l una vez inclusive lleg tan lejos como
para seguirla en una cita. l no toleraba absolutamente ninguna expresin de enojo,
especialmente hacia l, y cuando ella trataba de explicar su punto de vista cortsmente, l a
menudo le deca que se callara la boca. La madre de la Sra. C. era una mujer frgida y
compulsiva que a menudo planteaba sus hijas su desagrado con el sexo. A de ms
frecuentemente prevena a sus hijas sobre enfermedades y la importancia de la limpieza.
Al desarrollar un plan psicoteraputico para la Sra. C., una de las cuestiones crticas del
diagnstico diferencial era si la Sra. C. tena un desorden obsesivo-compulsivo severo, o si sus
sntomas estaban enmascarando un proceso esquizofrnico latente. Complet una batera
completa de tests psicolgicos, y los resultados de los tests proyectivos fueron consistentes con
los resultados de tests previos que no haban encontrado evidencia de un desorden de
pensamiento u otros signos de procesos psicticos.
La Sra. C. previamente haba realizado un total de seis aos de tratamiento de salud mental, y
a travs de esos aos, los clnicos siempre haban considerado sus problemas como
severamente neurticos en su naturaleza. La nica vez que se haba diagnosticado
esquizofrenia fue luego de una psicoterapia individual extensa que haba fallado en lograr algn
avance. El consenso en nuestra clnica fue que la Sra. C. estaba demostrando una neurosis
obsesivo-compulsiva severa que iba a ser extremadamente difcil de tratar.
Al final de cada uno de los captulos siguientes veremos cmo cada uno de los sistemas de
psicoterapia podra explicar los problemas de la Sra. C. y cmo sus tratamientos podran
ayudarla a sobreponerse de estas preocupaciones devastadoras.
CAPTULO II
TERAPIAS PSICOANALTICAS
Karen no hubiese terminado sus estudios de enfermera si sus problemas hubiesen quedado sin
resolver. Siempre haba sido una estudiante competente, que pareca llevarse bien con sus
pares y pacientes. Ahora, desde que comenz su prctica en la sala 3 Sur, una sala quirrgica
del hospital, se ve invadida por dolores de cabeza y episodios de mareos. Consecuencias ms
serias le produjeron los dos errores mdicos que cometi al dispensar medicamentos a los
pacientes. Ella se da cuenta de que esos errores pudieron ser fatales y le preocupa que los
problemas respecto de su aptitud para la enfermera hayan comenzado en este, el ao final de
su educacin. Karen sabe que tiene muchos sentimientos negativos hacia la enfermera de
cabecera de la sala 3 Sur, pero no cree que esos sentimientos pudieran relacionarse con su
dilema actual.
Luego de algunas semanas de psicoterapia. Nos dimos cuenta de que uno de los conflictos
importantes de Karen giraba en torno a la muerte de su padre, ocurrida cuando ella tena doce
aos. Karen acababa de ir a vivir con su padre, luego de vivir con su madre durante siete aos.
Recuerda cun disgustada estaba cuando su padre sufri un ataque cardaco y debi ser
llevado al hospital. Durante un tiempo pareca que su padre iba a mejorar, y Karen comenz a
disfrutar las visitas diarias al hospital para verlo. Durante una de esas visitas, su padre se
apret el pecho con dolor evidente y le dijo a Karen que encontrara una enfermera. Ella
recuerda lo desprotegida e incapaz que se sinti cuando no pudo encontrar una. Su bsqueda
pareci interminable, y cuando finalmente encontr una enfermera, su padre haba muerto.
No s por qu, pero le pregunt a Karen el nombre de la sala en la que su padre haba muerto.
Ella hizo una pausa, pens y entonces, para nuestra sorpresa, exclam 3 Sur. Llor
fuertemente mientras expresaba lo confusa que estaba y cun enojada se senta con las
enfermeras de esa sala por no haber estado ms disponibles, aunque pensaba que haban
estado ocupadas en otra emergencia. Luego de llorar, temblar y expresar su resentimiento,
Karen se sinti calmada y relajada por primera vez en meses. Mi analista supervis or dijo que
sus sntomas podran desaparecer, y que de hecho seguramente lo haran. l saba que
deberamos ir mucho ms profundo hacia conflictos anteriores que esta experiencia adolescente
representaba, pero por ahora, los problemas de Karen en el curso de enfermera se aliviaron.
El genio de Freud ha sido admirado por muchos, pero l se quej a lo largo de su vida por no
haber posedo un cerebro ms grande (Jones, 1955). El mismo Freud crea que su mayor
atributo era el coraje. Ciertamente, requiri tremenda audacia y curiosidad el hecho de
descender hasta las profundidades de la humanidad y declarar entonces, a una cultura tan
estricta como la victoriana, lo que haba descubierto.
Durante aos luch por el xito. Comenzando en 1873, cuando ingres a la Universidad de
Viena a la edad de 17 aos, hasta su trabajo como investigador en un instituto de fisiologa
para costear su ttulo de mdico en 1881 y su residencia en neurologa, con la expectativa de
que su trabajo duro y su compromiso resultaran en reconocimiento y xito financiero. Nunca
haba intentado practicar la medicina, pero obtuvo recompensas por haber investigado y
oportunidades de desarrollo que eran limitadas para los judos. Finalmente, luego de casarse a
los 30 aos, comenz a desarrollar una importante prctica privada. An as, Freud estuvo
dispuesto a arriesgar el xito financiero que tanto le haba costado obtener para comunica r a
sus colegas lo que el trabajo con sus pacientes le haba mostrado: la base de la neurosis era el
conflicto sexual (o, ms especficamente, el conflicto entre los deseos inconcientes del ello y la
respuesta social a la expresin directa de esos deseos).
Finalmente, a principio de 1900, el arriesgado trabajo de Freud comenz a ser reconocido por
acadmicos como William James, como el sistema que dara forma a la psicologa del siglo
veinte, junto con el increblemente brillante grupo de colegas que conformaban la Sociedad
Psicoanaltica de Viena. La mayora de los colegas contribuyeron al desarrollo del psicoanlisis,
pero Freud sostuvo que, como fundador, slo l tena el derecho de decidir qu podra ser
llamado psicoanlisis. Esto llev a algunas de sus mejores mentes, incluyendo a Adler y Jung, a
abandonar la Sociedad Psicoanaltica para desarrollar sus propios sistemas. La insistencia de
Freud pudo tambin sentar un precedente para un dogmatismo que se basa ms en autoridad
que en evidencia al revisar teoras psicoteraputicas. El mismo Freud, sin embargo,
continuamente revis crticamente sus propias teoras y descart dolorosamente ideas
seleccionadas si la experiencia las contradeca.
El xito no disminuy el compromiso de Freud con el trabajo acadmico o con sus pacientes.
Trabaj 18 horas diarias que comenzaban viendo pacientes desde las 8.00 de la maana hasta
las 2:00 de la tarde, un corte para almorzar y una caminata con su familia, nuevamente
pacientes desde las 3.00 hasta las 9.00 o 10.00, cena y una caminata con su esposa, s eguida
de la escritura de cartas y libros hasta la 1.00 o 2.00 de la maana. Su dedicacin a su trabajo
fue destacable, aunque es sorprendente que este hombre, dedicado a comprender la sexualidad
y sus vicisitudes, dejara poco tiempo y energa para su propia sexualidad. An as, su
compromiso con el trabajo continu hasta su muerte de cncer en los huesos a la edad de 85
aos, y dio como resultado la teora ms abarcativa jams desarrollada de la personalidad, la
psicopatologa y la psicoterapia.
TEORA DE LA PERSONALIDAD
Freud crey que las fuerzas dinmicas bsicas motivadoras de la personalidad eran Eros (vida y
sexo) y Thanatos (muerte y agresin). Estas fuerzas complementarias son instintos que poseen
bases somticas pero se expresan en fantasas, deseos, sentimientos, pensamientos y, ms
directamente, acciones. El individuo constantemente desea gratificacin inmediata de impulsos
sexuales y agresivos. La demanda de gratificacin inmediata lleva a conflictos inevitables con
las reglas sociales que insisten en algn control sobre el sexo y la agresin, si es que las
instituciones sociales, incluidas las familias, intentan permanecer estables y ordenadas. El
individuo es forzado a desarrollar mecanismos de defensa o controles internos que restrinjan a
los impulsos sexuales y agresivos de ser expresados descontroladamente. Sin estas defensas, la
civilizacin podra reducirse a una jungla de bestias abusadoras y enfurecidas.
ETAPA ORAL
Durante los primeros 18 meses de vida, los deseos sexuales del infante estn centrados en la
regin oral. El mayor placer del nio es chupar un objeto satisfactorio, como el pecho. Las
urgencias instintivas se refieren a recibir pasivamente gratificacin oral durante la fase oral-
incorporativa y a obtener placer ms activamente durante la fase oral-agresiva. Chupar el
pecho o la mamadera, poniendo juguetes o los dedos en la boca, y an balbucea r, son algunas
de las acciones que los nios llevan a cabo para recibir gratificacin oral. Como adultos,
observamos la sexualidad oral a travs de besos, fellatios, cunnilingus, o preocupacin especial
por los pechos y otras partes del cuerpo.
Las necesidades sexuales orales del infante son intensas y urgentes, pero el nio depende de
figuras parentales que le provean del pecho o la mamadera necesarios para la gratificacin oral
adecuada. Cmo los padres respondan a tales necesidades urgentes, puede tener una marcada
influencia en la personalidad del nio. Los padres que son o demasiado restrictivos o demasiado
sobreprotectores pueden dificultar que el nio madure de esta etapa a etapas posteriores del
desarrollo de la personalidad. Con la restriccin, el nio puede quedar fijado a la etapa oral: las
energas se dirigen primariamente a encontrar la gratificacin oral que le fue proveda
escasamente durante la infancia. Con la sobreproteccin, el nio puede tambin quedar fijado a
la etapa oral, en tanto las energas se dirigen a tratar de repetir y mantener las condiciones
gratificantes. La fijacin debido tanto a la restriccin como a la gratificacin excesiva, lleva al
desarrollo de una personalidad oral que incluye los siguientes rasgos bipolares (Abraham , 1927;
Glover, 1925): optimismo - pesimismo, ingenuidad - suspicacia, petulancia - autodesprecio;
manipulacin - pasividad, y admiracin - envidia.
Aunque de ningn modo es una regla, es fcil pensar que la sobreproteccin conduce a
imgenes pre - verbales del mundo y de uno mismo que precipitan en rasgos del lado izquierdo
de cada par. El optimismo podra venir de una imagen de que las cosas siempre han sido
grandiosas, por lo tanto no hay razn para suponer que dejarn de ser as. La ingenuidad
podra derivar de la experiencia de encontrar temprano en la vida que cualquier cosa que uno
reciba de la gente es buena, por lo tanto por qu no tragarse cualquier cosa que las personas
digan ahora. La petulancia provendra del sentimiento de haber sido algo magnfico para los
padres. La manipulacin se relacionara con el marco mental proveniente de ser capaz de hacer
que los padres hagan cualquier cosa que uno desee. Finalmente, la admiracin se relaciona con
sentimientos de que otra gente es tan buena como uno mismo y los padres de uno.
La restriccin, por otro lado, lleva predominantemente al pesimismo, el marco mental que
presupone desde el comienzo, que las propias necesidades no sern satisfechas. La suspicacia
deriva de un sentimiento de que los padres no son confiables, y de que hay pocas personas en
las que se pueda confiar. El auto - desprecio proviene de la imagen de haber sido malo, si la
gente no se ocup lo suficiente de uno. La pasividad sigue a la conclusin recurrente de que no
importa cun fuerte uno patalee o llore, los padres no proveern cuidados. La envidia es un
anhelo interno de poseer los rasgos que pueden hacer que uno sea lo suficientemente adorable
para las dems personas, como para que le provean cuidados especiales.
Adems de estas caractersticas, la fijacin en el estadio oral trae una tendencia a apelar a las
defensas ms primitivas ante las amenazas o la frustracin. La negacin deriva de tener que
cerrar finalmente los propios ojos e ir a dormir como manera de aplacar las neces idades orales
no satisfechas. En un nivel cognitivo, esta defensa implica cerrar la propia atencin a los
aspectos amenazantes del mundo o de uno mismo. La proyeccin tiene una base corporal en el
escupir del nio cualquier cosa fea que tome y as, hacer que las cosas malas sean parte del
ambiente. Cognitivamente, la proyeccin implica percibir en el ambiente aquellos aspectos de
uno mismo que son malos o amenazantes. La incorporacin en un nivel corporal incluye tomar
comida y lquidos y hacer de esos objetos una parte actual de uno mismo. Cognitivamente, esta
defensa implica hacer que imgenes de otros sean parte de la propia imagen.
En la etapa oral, los nios son inherentemente dependientes de los dems para satisfacer sus
necesidades. Los individuos que quedan fijados a este estadio se preocupan especialmente por
defenderse contra la ansiedad de separacin. Las personalidades orales temen que si sus
personas queridas, conocieran cuan egostas, demandantes y dependientes son ellos en
realidad, podran abandonarlos o retirarles su amor. Con la experiencia, aprenden que deben
controlar mejor sus intensos deseos de ser acariciado, cuidado, alimentado y amamantado
como para no terminar solo. As, aprenden a negar o proyectar esos deseos tan egostas y
narcisistas, aunque en lo profundo continuamente anhelan recibir pasivamente sin dar, o tomar
agresivamente sin merecerlo.
ETAPA ANAL
En una sociedad que asignaba lo relacionado con las funciones anales a retretes instalados
fuera de la casa, que senta nuseas al ver u oler los productos del ano, era atroz pensar que
un mdico como Freud creyera que esta parte sucia podra ser la fuente ms intensa de placer
para los nios entre los 18 meses y los tres aos. An en nuestra ultra - limpia sociedad, mucha
gente encuentra difcil todava imaginar que sus anos puedan ser fuente de satisfaccin
sensual. En la privacidad de sus propios baos, sin embargo, mucha gente admite para s
misma que la excrecin puede ser la real pausa que refresca. Como uno de mis pacientes
constipados dice, es el rato ms placentero de su mes.
Los nios en la etapa anal estn aptos para aprender que la urgencia intensa de jugar con su
ano o sus productos les genera conflicto con las reglas de limpieza de la sociedad. An el placer
de excretar debe caer bajo las reglas parentales para el control del intestino. Antes del
entrenamiento en el sanitario, el nio era libre de relajar los msculos del esfnter
inmediatamente, tan pronto como la tensin apareciera en el ano. Pero ahora la sociedad,
representada por los padres, demanda que el nio controle el deseo inherente de reduccin
inmediata de esa tensin. En trminos de Erikson (1950), el nio debe ahora aprender a
retener y luego dejar ir. No slo eso, sino que el nio debe tambin aprender el tiempo
adecuado para retener y dejar ir. Si deja salir cuando es oportuno retener (problemas); y si
retiene cuando es apropiado dejar salir (ms problemas!)
El nio es ms propenso a caer en conflicto y fijarse al estadio anal si los cuidadores son
demasiado demandantes o demasiado sobreprotectores. Las caractersticas bipolares que se
desarrollan en la fijacin anal han sido claramente articuladas por Freud (1925) y Fenichel
(1945): tacaera - hipergenerosidad, constriccin - expansividad, terquedad - conformidad,
orden - desorden, meticulosidad - suciedad, puntualidad - tardanza, precisin - vaguedad.
experiencia no articulada del nio parece haber sido un sentido de tener que dejar ir cuando el
nio no deseaba hacerlo. As, cuando el nio dejaba ir su producto, qu hacan los padres con
el regalo que les haba hecho? Simplemente dejarlo ir por el sanitario. De ah que esos
individuos reaccionen como si fueran a ser nuevamente perjudicados al tener que soltar
contra su voluntad. Estas personalidades se aferran fuertemente al dinero (tacaera), a sus
sentimientos (constriccin) y a su propia manera de pensar (tozudez). En el proceso de
entrenamiento en el sanitario, sin embargo, las personas tambin aprenden que sern
castigadas si no son limpios y meticulosos, si no son puntuales y ordenados adonde vayan, y si
no manejan sus asuntos con precisin.
Los conflictos durante la etapa anal llevan tambin al desarrollo de defensas particulares. La
formacin reactiva, o experimentar lo opuesto de lo que uno realmente desea, se muestra
primero como una reaccin para llegar a ser muy limpio, tal como los padres lo demandan,
antes que expresar deseos anales de ser desordenado y sucio. La anulacin o compensacin de
deseos o acciones inaceptables, ocurre cuando el nio aprende que es ms seguro decir lo
lamento, me hice en los pantalones que decir me gusta la sensacin tibia que me produce el
haberme hecho en los pantalones. El aislamiento, o no experimentar los sentimientos que
acompaaran a estos pensamientos, emerge en parte cuando el nio tiene que pensar acerca
de la funcin anal como si se tratara de un acto mecnico ms que de una experiencia
instintiva. La intelectualizacin, o proceso de neutralizacin de experiencias afectivas al hablar
en trminos lgicos o intelectuales, est en parte vinculada a experiencias tales como hablar
acerca de la regularidad con que se mueven los intestinos.
Los caracteres anales usan estas y otras defensas para controlar los deseos anales de ensuciar
donde quieran y cuando quieran, y controlar sus deseos anales erticos de obtener placer de su
ano al tocarlo, cuidarlo o poner cosas en l. An los individuos de familias sobreindulgentes
descubren que realmente no pueden ejercitar sus anos cuando lo deseen sin recibir castigo de
sus pares o de sus figuras parentales, como maestros, por ejemplo. Ambos tipos de caracteres
anales tambin usan defensas para permanecer sin contacto con la inmensa hostilidad y
agresin, vinculada a conflictos acerca del entrenamiento en el sanitario y otras reas vitales en
las que la cultura insiste en controlar los instintos del individuo. Una vez ms, un carcter anal
con defensas apropiadas es considerado inmaduro, no patolgico. Las personas anales son muy
propensas a enorgullecerse de su pulcritud y puntualidad e incluso suelen ser admiradas por
otras personas por esas caractersticas.
ETAPA FLICA
El conflicto de los ms pequeos no es con sus deseos genitales, ya que tericamente otros
nios podran satisfacer esos deseos. El conflicto se refiere al objeto de sus deseos sexuales,
que en este estadio es el padre del sexo opuesto. El deseo del nio por su madre es explicado
como un desarrollo natural dado que la madre ha servido como la mayor fuente de gratificacin
para sus necesidades previas, especialmente la necesidad de succionar. As, parece lgico
asumir que el hijo dirigir sus deseos sexuales genitales hacia su madre y esperar que ella lo
satisfaga. El conflicto edpico, por supuesto, es que el padre ya posee los derechos y
privilegios de disfrutar de la madre. El temor del hijo es que el padre podra castigar a su rival
removiendo la fuente del problema (el pene del hijo). Esta ansiedad de castracin
eventualmente causa que el hijo reprima sus deseos por su madre, reprima su rivalidad hostil
hacia su padre, y se identifique con las reglas de dicho padre; con la esperanza de que si acta
como su padre le gustara que actuara, podr evitar la castracin.
An as, muchos analistas clsicos an asumen que las nias inicialmente envidian el pene, que
se enojan con sus madres, y que entonces viran sus deseos hacia el padre; en parte para tener
al menos, la oportunidad de compartir su falo.
Una vez ms, un punto crtico es cmo los padres responden a los deseos genitales de sus
hijos. Tanto los padres sobre indulgentes como los rechazadores pueden producir una fijacin al
estadio flico que resulta en el establecimiento de las siguientes caractersticas bipolares:
vanidad- odio a uno mismo, orgullo - humildad, elegancia - sencillez, gregarismo - aislamiento,
insolencia - vergenza.
El rechazo en cambio, donde los padres le dan al hijo del sexo opuesto poco afecto, pocos
abrazos o besos y no aprecian sus atractivos; crea propensin a la siguiente auto - imagen:
Debo ser detestable si mi padre ni siquiera me abraza o besa. Para qu coquetear, vestirme
elegantemente, salir, o enorgullecerme de m si el sexo opuesto de seguro me encontrar
indeseable?. Por otro lado, una persona que ha tenido un padre sobre indulgente, incluso
seductor o de hecho incestuoso, puede desarrollar sentimientos de vanidad. Siente que, de
hecho, debe ser alguien importante ya que papito los prefiere ms que a mam, o viceversa. La
seduccin, elegancia, orgullo e insolencia podra estar basado en mantener la imagen de ser la
persona ms deseable del mundo.
De cualquier forma, los conflictos sobre los deseos sexuales hacia uno de los padres no se
deben solamente a cmo el progenitor responda. Los nios tambin tienen que defenderse
contra la ansiedad de castracin, incluida la supuesta ansiedad de las nias de que su madre
rival podra daarla ms adelante. El nio debe tambin defenderse contra el tab del incesto,
base de la sociedad. Este conflicto lleva a la represin como principal defensa contra los deseos
incestuosos. Al mantener las fantasas que incluyen al progenitor del sexo opuesto fuera de la
conciencia, el nio se siente a salvo del incesto y de la consecuente castracin o tabes que lo
acompaaran. Sin embargo, como sucede con todo deseo en conflicto, el impulso es
omnipresente y puede permanecer a raya slo mediante defensas inconcientes.
ETAPA DE LATENCIA
ETAPA GENITAL
En la teora freudiana, un individuo no progresa hasta la etapa genital sin al menos algn
conflicto entre deseos instintivos y restricciones sociales. Algunos individuos quedarn fijados a
la etapa oral, anal o flica y mostrarn el tipo de personalidad que le corresponda. Otros
experimentarn conflictos en otros estadios y mostrarn una personalidad combinada, que es
una mezcla de caractersticas y defensas de cada estadio. Pero nadie completa un carcter
maduro, genital; sin realizar un anlisis exitoso. Debido a que una personalidad como s ta es la
meta ideal del psicoanlisis, demoraremos su discusin hasta la seccin que trata la teora del
individuo ideal.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
Dado que toda personalidad es al menos parcialmente inmadura, debido a inevitables conflictos
y fijaciones a estadios pregenitales; todos nosotros somos vulnerables a tener una regresin
hacia la patologa. Somos ms vulnerables si nuestros conflictos y fijaciones ocurrieron
tempranamente en nuestra vida, porque es cuando dependeramos de defensas ms inmaduras
para lidiar con la ansiedad. Adems, cuanto ms intensos son nuestros conflictos pregenitales,
ms vulnerables somos, ya que la mayora de nuestras energas est absorta en defendernos
contra impulsos pregenitales, y poca energa est disponible para enfrentarnos con conflictos y
stress adulto. Como hemos indicado anteriormente, sin embargo, una personalidad oral, anal,
flica o mixta con defensas adecuadas posiblemente nunca se vuelva patolgica a no ser que
est ubicada en circunstancias ambientales que precipiten estrs y lleven a una exacerbacin de
los mecanismos de defensa y la formacin de sntomas.
Los eventos precipitantes, tales como la muerte de un ser querido, una enfermedad, etc.,
estimulan impulsos que los individuos han estado controlando durante toda su vida. Reaccionan
en un nivel inconciente a esta ocurrencia como si fuera una repeticin de la experiencia
infantil, tal como el rechazo de un progenitor o el deseo de sexo incestuoso. Sus reacciones
infantiles les producen pnico de que sus impulsos puedan quedar fuera de control y que el
castigo que han evitado durante toda su vida (separacin o castracin) ocurra. Estos individuos
estn tan temerosos debido a que sienten que su personalidad est realmente amenazada por
la desintegracin. La configuracin de su personalidad siempre ha sido un delicado equilibrio de
rasgos y defensas que mantenan impulsos y ansiedades en un nivel seguro. Como nios, estn
aterrorizados de que su personalidad adulta se quiebre y de quedar dominados enterame nte
por sus impulsos y temores infantiles. Estos individuos estn reexperimentando en un nivel
inconciente los mismos conflictos infantiles que una vez fueron la causa del desarrollo de su
personalidad, y que ahora amenazan con ser la causa de la desintegracin de su personalidad.
Ante tales amenazas, la persona est altamente motivada a utilizar tanta energa como sea
necesaria para evitar que los impulsos se vuelvan concientes. Esto puede transformarse en una
exacerbacin de defensas previas hasta el punto en que se vuelven patolgicas. Por ejemplo,
una mujer casada a quien le han ofrecido tener una aventura amorosa y tiene un intenso deseo
de sexo tab, puede realizar esfuerzos ms intensos para poder reprimir esos deseos. Pronto
Cuando una persona reacciona exageradamente a los eventos de la vida al punto de desarrollar
sntomas, est claro para los freudianos que el sntoma la est defendiendo contra impulsos
inaceptables y ansiedades infantiles. En muchos casos, los sntomas tambin sirven como
expresiones indirectas de los deseos inaceptables de la persona. Un ejemplo: los sntomas de
dolor de cabeza, mareos y errores mdicos de Karen, distraan su atencin del odio emergente
hacia las enfermeras de la sala 3 Sur y la ansiedad que lo acompaaba. Sus errores mdicos
tambin proveyeron algunas expresiones de sus deseos hostiles sin que ella fuera conciente ni
siquiera de que estaba enojada, mucho menos de estar amenazada por su odio interno. Cuando
los sntomas sirven tanto como defensas contra impulsos inaceptables y a la vez como
expresiones indirectas de esos deseos, entonces son doblemente resistentes al cambio. Otros
beneficios de los sntomas, como la atencin especial de personas queridas o doctores, son
ganancias secundarias y los hacen an ms resistentes al cambio.
Pero por qu una persona como Karen reacciona exageradamente en primer lugar a un evento
como ser asignada a la sala 3 Sur? Por qu responde a la sala 3 Sur actual como si tuviera 12
aos nuevamente? Por qu no hizo simplemente la discriminacin lgica entre la sala 3 Sur
antigua y la actual? Obviamente Karen no era conciente de estar respondiendo como s i tuviera
12 aos. Si su respuesta se hubiese estado dando primariamente en un nivel conciente,
entonces ella podra haber hecho la discriminacin lgica basada en su proceso secundario de
pensamiento conciente. Pero las respuestas inconcientes como la de Karen siguen el proceso
primario de pensamiento, que es ilgico. El pensamiento lgico incluye el razonamiento a
partir de premisas, como en: 1) todos los hombres son mortales; 2) Scrates era un hombre;
entonces 3) Scrates era mortal. En el proceso primario de pensamiento, el razonamiento
frecuentemente sigue el predicado de las oraciones, as pensamos: 1) la Virgen Mara era una
virgen; 2) yo soy virgen; entonces 3) yo soy la Virgen Mara. O en el caso de Karen: 1) la sala
donde dejaron morir a mi padre era la 3 Sur; 2) la sala donde yo estoy ahora es la 3 Sur;
entonces 3) esta sala 3 Sur es donde dejaron morir a mi padre.
evento total; as, el nombre 3 Sur se vuelve un smbolo para la multitud de sentimientos
conmovidos con la muerte de su padre. Finalmente, la experiencia de proceso primario incluye
contenidos manifiestos y latentes: el contenido que es conciente, o manifiesto, es slo una
porcin menor del sentido oculto, o latente, del evento. Karen estaba as conciente solamente
del evento manifiesto de estar disgustada con su nueva sala de hospital; no estaba conciente
del significado latente del nombre 3 Sur hasta que fue descubierto en psicoterapia.
Para Freud, slo un proceso podra tener xito en hacer lo inconciente conciente. Antes de que
podamos responder a los eventos del ambiente de una manera ms realista, debemos primero
ser concientes de cunto nuestra respuesta patolgica al ambiente deriva del inconciente,
significados de proceso primario que atribuimos a eventos ambientales. Para remover sntomas,
debemos volvernos concientes de nuestras resistencias para dejar ir a los sntomas; porque
ellos, a la vez que nos defienden contra impulsos inaceptables, tambin realizan parcialm ente
dichos impulsos. Debemos reconocer gradualmente que nuestros impulsos no son tan
peligrosos como pensbamos cuando nios y que pueden ser usadas defensas ms
constructivas para mantenerlos bajo control, en parte permitiendo a nuestros instintos
expresiones ms maduras. Finalmente, para prevenir futuras recadas, debemos usar nuestro
proceso conciente para liberar nuestras fijaciones pregenitales, de manera de poder continuar
desarrollndonos hacia niveles de funcionamiento maduros, genitales. Tal incre mento radial de
conciencia requiere considerable trabajo tanto por parte del paciente como del analista.
AUMENTO DE CONCIENCIA
El trabajo del paciente . El trabajo de la asociacin libre suena muy simple (decir libremente
cualquier cosa que venga a la mente, sin importar cun trivial pueda parecer el pensamiento o
la asociacin). Si los pacientes pudieran dejar ir sus mentes y asociar sin defenderse, entonces
sus asociaciones estaran dominadas por instintos. Debido a que el instinto es la fuente de toda
energa (y la energa ms fuerte del individuo) y porque el instinto siempre presiona para
emerger a la conciencia, entonces los pacientes asociaran inmediatamente pensamientos,
sentimientos, fantasas y deseos que expresen instintos. Pero la leccin ms temprana en la
vida de la persona fue que la expresin tan directa y descontrolada del instinto era peligrosa. La
persona tambin aprendi que la prdida de defensas puede ser terrorfica y puede llevar a
patologa. Ahora, el hecho de que el analista le ha ordenado decir todo lo que venga a la
mente, no significa que el paciente pueda hacerlo sin resistencias y defensas considerables.
Para ayudar al paciente a continuar su trabajo, en vista del terror potencial y defensas
resultantes, el analista debe formar una alianza de trabajo con la parte del yo del paciente que
desea aliviarse del sufrimiento y es suficientemente racional como para creer que la direccin
del analista puede brindarle tal alivio. Mediante esta alianza, los pacientes tambin se vuelven
deseosos de recordar en detalle sueos y memorias de la niez, an sabiendo que tal material
lo lleva ms cerca de impulsos amenazantes.
El trabajo del terapeuta. Comienza con la evaluacin del paciente para determinar si es
candidato para psicoanlisis. Como Greenson (1967) expresaba sucintamente, la gente que no
se atreve a apartarse de la realidad y aquellos que no pueden retornar prontamente a la
misma, son poco aptos para psicoanlisis. Esto generalmente significa que pacientes
diagnosticados como esquizofrnicos, manaco depresivos, esquizoides o borderline no son
considerados adecuados para psicoanlisis clsico.
l hubiera querido hacerme polvo, literalmente molerme y darme una paliza hasta volverme un
montn de sustancia pegajosa, ensangrentada y babosa. Luego hubiese querido devorarme
haciendo mucho ruido, como a la maldita harina de avena que su madre le haca comer cuando
era nio. Entonces querra excretarme como un excremento hediondo y txico. Y cuando le
pregunt Y qu hara usted con este excremento hediondo? l replic, Lo aplastara a usted
en el polvo sucio de excremento as podra reunirse con mi querida madre muerta!
6 En espaol, se suele traducir la expresin work over como elaboracin. En este caso y siguiendo las
recomendaciones del Diccionario de Psicoanlisis de Laplanche y Pontalis (1994) hemos utilizado la palabra Trabajo
Elaborativo para reflejar lo ms claramente posible la expresin inglesa work trough, que da una idea ms ajustada
del proceso general de elaboraciones que conlleva un tratamiento psicoanaltico
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 37
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
Los terapeutas comprometidos con la teora psicoanaltica asumen que el paciente acepta dicha
enseanza, porque la interpretacin psicoanaltica le trae la verdad. Despus de todo, es la
respuesta del paciente la que verifica la interpretacin. Si el paciente logra un insight (esto es,
tiene un despertar cognitivo y afectivo acerca de aspectos de l mismo que antes estaban
escondidos), entonces el anlisis tiene alguna evidencia para validar sus interpretaciones. La
respuesta ms crtica para verificar interpretaciones es si la interpretacin eventualmente lleva
a un cambio para mejor en el cliente.
Trabajo Elaborativo. El proceso lento, gradual de trabajar una y otra vez con el insight que
se obtiene de las interpretaciones de la resistencia y la transferencia se llama trabajo
elaborativo. En el ltimo y ms largo paso de la psicoterapia, el paciente es agudamente
conciente de sus mltiples maniobras defensivas, incluyendo los sntomas. Son innegablemente
concientes de los impulsos contra los cuales han estado tratando de defenderse y las m aneras
en que an siguen expresndolos, tales como los sntomas. Se dan cuenta de que no tienen
que temer a sus impulsos en el grado en que lo hacan cuando nios, porque en la relacin de
transferencia expresaron impulsos con palabras intensas y no fueron castrados, rechazados o
abrumados. Gradualmente la persona va dndose cuenta de que hay manera nuevas y ms
maduras de controlar sus instintos, que permiten alguna gratificacin, sin culpa o ansiedad.
Gradualmente el paciente canaliza los impulsos a travs de estos nuevos controles y abandona
las defensas inmaduras y sntomas. El uso de nuevas defensas y el incremento radical de
conciencia son vistos por Freud como verdaderos cambios estructurales de la personalidad, en
los que la energa que era absorbida en conflictos pregenitales est ahora disponible para el yo
ms maduro del individuo.
OTROS PROCESOS
La mayora de los analistas aceptan que la experiencia emocional correctiva puede llevar a un
alivio temporario de los sntomas, especficamente para la neurosis traumtica. La catarsis, sin
embargo, an si es usada por un analista, no es considerada parte del proceso analtico. Slo
hay un proceso de cambio fundamental en el anlisis, y es el incremento de conciencia; todos
los pasos en el anlisis son parte de ese proceso.
CONTENIDO TERAPUTICO
CONFLICTOS INTRAPERSONALES
Las defensas o resistencia, como son llamadas las defensas cuando ocurren en terapia, son la
mitad del contenido del psicoanlisis. Casi toda conducta en terapia puede servir a funciones
defensivas (hablar muy rpido o muy despacio, demasiado o muy poco, sentirse bien respecto
del terapeuta o sentir hostilidad, focalizar en detalles o evitarlos). As, el terapeuta siempre
tiene material para procesar. Es slo una cuestin de detectar cules defensas sern ms
probablemente aceptadas por el cliente como resistencia, tales como olvidar el turno o no ser
capaz de recordar sueos. La meta analtica no es remover las defensas, sino reemplazar las
defensas inmaduras y distorsionadas por otras ms maduras, realistas y gratificantes.
Freud fue determinista, pero aun as, su teora es una psicologa de la libertad (Gay, 1990). Su
determinismo psquico sostiene que as como no hay evento en el universo fsico sin su causa,
no hay evento mental establecido sin su causa. Nada es casual en el mundo psicolgico. An
el psicoanlisis es designado ltimamente para hacernos ms concientes de nuestros conflictos
reprimidos y defensas mentales, y as liberarnos de la tirana del inconciente.
CONFLICTOS INTERPERSONALES
Mientras Piaget (1952) sugiere que esos esquemas infantiles de las personas cambian para
acomodarse a nuevas experiencias, el concepto freudiano de fijacin sugiere que las
personalidades pregenitales no continan su desarrollo de esquemas. De hecho, los individuos
inmaduros distorsionan sus experiencias de las personas para ajustarlas a sus imgenes
internalizadas. Por ejemplo, si un individuo muestra un concepto de la gente como poco
Un anlisis es la nica manera en que las personas pueden madurar a un nivel donde puedan
percibir individuos con la espontaneidad y unicidad que cada uno merece. Solo al ser
totalmente conciente de cunto hemos distorsionado nuestras relaciones en el pasado, es que
podremos evitar distorsiones destructivas en el presente.
Las relaciones sexuales para las personas inmaduras son primordialmente relaciones de
transferencia. Dos personas inmaduras slo pueden comprometerse en relaciones objetales en
que la otra persona es finalmente vista como la nica que satisfacer instintos pregenitales
insatisfechos. As el carcter oral puede relacionarse sexualmente de un modo adhesivo y
demandante que ahogue a su pareja. La personalidad anal puede relacionarse sexualmente de
una manera muy rutinaria, como ser cada noche cuando terminan las noticias de las 11.00, y
no cuando el sexo es espontneamente deseado. El carcter flico se relacionar como una
persona bromista, seductora, que promete mucho en la cama pero en realidad tiene muy poco
para dar. La habilidad para relacionarse con otro como compaero maduro, heterosexual ocurre
slo luego de un trabajo elaborativo satisfactorio de las propias fijaciones. De otra manera,
somos reducidos a dos objetos abalanzndose uno sobre otro por las noches.
Hostilidad. La violencia en nuestra era es vista por Freud como un reflejo de la hostilidad
inherente a los humanos. As como el trabajo de los etlogos como Tinbergen (1951) y Lorenz
(1963) sugera que los animales tienen instintos para liberar la agresin, el trabajo de Freud
sugera que el animal humano posee instintos agresivos para atacar y destruir. Pero los
humanos tambin desean vivir en sociedades civilizadas, y la estabilidad de las organizaciones
sociales (matrimonio, familia y comunidades, por nombrar algunas) es amenazada
continuamente por la hostilidad de personalidades pobremente defendidas. Con las
personalidades paranoides que controlan su ira a duras penas, las defensas deben ser
fortalecidas mediante terapia de soporte o medicacin ms que mediante anlisis de
descubrimiento. Con neurticos sobrecontrolados, lo mejor que podemos esperar es recanalizar
su hostilidad hacia metas ms aceptadas socialmente, como la competicin, la asertividad o la
caza. De otro modo, todos nosotros seremos cazadores y cazados.
Control . Las luchas por el control interpersonal son frecuentemente luchas acerca de las
defensas de quin dominarn la relacin. Cuanto ms rgidas las defensas, ms propensin del
individuo a insistir en ajustar a los dems a su modo de ver el mundo y a su manera de actuar.
Por ejemplo, la persona que repetidamente proyecta hostilidad al mundo es propensa a
presionar a los dems para ver al mundo como un lugar hostil. Por el contrario, si la persona se
defiende con represin y lentes de color de rosa, entonces las interacciones se focalizarn slo
en los aspectos buenos del mundo. Si dos personas con defensas incompatibles tratan de
interactuar, habr conflicto. Una cosa insignificante como decidir qu pelcula ver puede
volverse un acalorado conflicto por el control.
Los individuos tambin esperan controlar relaciones cuando experimentan a las otras personas
solamente como un objeto que existe para gratificar sus deseos infantiles. Cada tipo pregenital
de personalidad tiene su estilo nico de controlar a los dems: el carcter oral controla a los
otros mediante la adhesin, el carcter anal controla mediante terquedad absoluta, y el carcter
flico controla mediante la seduccin. Las personas ms intensamente controladoras parecen
ser las personalidades anales que vienen de familias sobre controladoras. Estos individuos
sienten que alguna vez fueron forzados a ceder en el sanitario y entonces perdieron el control
sobre sus cuerpos. Ahora actan como si estuvieran decididos a no ceder de nuevo.
Una persona anal restrictiva fue criada por una niera quien pareca disfrutar darle enemas de
agua fra para forzarla a ir al bao cuando tena dos aos de edad. Se cas con un hombre a
quien le ensearon a ir al bao a los 10 meses de edad. l se quejaba de que su esposa nunca
podra disfrutar realmente de sus relaciones sexuales. Ella demandaba sexo pero pareca
incapaz de llegar al orgasmo. El trauma que los llev a terapia sigui a la decisin de la esposa
de resolver su problema. Ley a Masters y Johnson y reserv una habitacin en Nueva York
para pasar un fin de semana de sexo. Una vez en Nueva York, ella pareca muy motivada
mientras se acercaba a su marido, pero l no pudo tener una ereccin. Estaba tan decidido a
controlar sus relaciones sexuales que desactiv su pene para fastidiar a su esposa.
Ajuste versus trascendencia . Freud (1930) crey que haba un conflicto fundamental e
imposible de resolver entre la necesidad de las sociedades organizadas de reglas y el deseo
bsico del individuo de gratificacin inmediata sin consideracin por las necesidades de los
otros. Esto representa el sper yo versus el yo, el principio de realidad contra el principio de
placer. Freud de hecho crey que las culturas no tenan que ser tan opresivas respecto de la
sexualidad infantil, como lo era su poca victoriana. Sin duda l, ms que cualquier otro
individuo, fue el responsable de nuestra moderna revolucin sexual. Sin embargo, la idea de
que la cultura deba ser represiva en algn grado era aceptada por Freud.
Algunos freudianos radicales, como Norman Brown (1959), creyeron que los individuos no
necesitaban ser reprimidos. Todas las expresiones destructivas del instinto de muerte, como la
naturaleza violenta, que subyacen al anlisis cientfico y construccin comercial, son resultado
de frustraciones repetidas del instinto de vida. Si adoptamos estilos de vida ms infantiles,
espontneos, en los cuales se d libre expresin al juego en la cama, entonces no
necesitaramos estar frustrados y agresivos. Aquellos que asumen una mirada freudiana radical
usualmente aceptan la sexualidad como un instinto pero ven la agres in como debida a la
frustracin que viene de la represin de nuestros deseos de sexualidad espontnea. Los
freudianos radicales generalmente creen que los individuos deberan ser alentados a trascender
sus culturas particulares y encontrar plenitud siguiendo sus propios y personales senderos. Pero
Freud mismo, tan radical como era en numerosos aspectos, estaba convencido de que an los
individuos ms concientes deban tomar considerables compromisos con la cultura en la que
vivan y dejar las fantasas de trascendencia a los ngeles.
Control de los impulsos . Es obvio que Freud crey que los impulsos humanos sexuales y
agresivos deban ser controlados. Somos animales cubiertos con una delgada fachada de
civilizacin. Para los psicoterapeutas, alentar a mover esa fachada es en ltima instancia alentar
a violar y rebelarse en las calles. Algunos creyeron que el mismo Freud contribuy a remover
esta fachada. Vean a la sexualidad y agresin como fuera de control en nuestra sociedad post -
freudiana. La dependencia de drogas, alcohol y comida es descontrolada, la violencia parece
dominar las calles. Desviaciones tales como la homosexualidad y bisexualidad son aceptadas
como saludables, y la gonorrea y otras enfermedades venreas son epidmicas. Freud, sin
embargo, fue uno de los primeros en reconocer que es mucho ms fcil para los terapeutas
aflojar los controles de los neurticos que lograr el control en personalidades impulsivas. El no
predic el removimiento de la delgada apariencia de control, pero crey que la mayor
esperanza para los individuos y la sociedad era reemplazar la fachada infantil rgida pero dbil,
por un conjunto de controles ms maduro y realista.
Sentido de la vida. Aunque Freud crey que no podemos ir ms all del conflicto, sugiri que
podramos encontrar sentido en la vida en medio del conflicto. El sentido se encuentra en el
amor y en el trabajo ( lieben und asbeiten). El trabajo es uno de los mejores canales de la
sociedad para sublimar nuestros instintos; el mismo Freud pudo sublimar su curiosidad sexual
en su trabajo de analizar los deseos sexuales de sus pacientes. La sublimacin es una defensa
del yo maduro que nos permite canalizar la energa del ello hacia actividades sustitutivas ms
aceptables: el chupeteo puede transformarse en fumar, expresiones anales pueden volverse
arte abstracto, y as sucesivamente.
La aceptacin total de Freud del sentido del trabajo proviene principalmente de su propia
dedicacin al trabajo. Su voluminosa productividad slo pudo venir de una persona que siente
pasin por su trabajo. Una fuente clara de sentido es el amor (la atmsfera que permite que
dos personas se unan, la expresin ms civilizada de la sexualidad, y de hecho la ms segura y
satisfactoria). La rumiacin obsesiva sobre el sentido de la vida puede provenir solamente de
alguien demasiado inmaduro como para amar y trabajar.
Individuo ideal . El individuo ideal para Freud, y la meta final del psicoanlisis, es una persona
que ha analizado lo suficiente sus fijaciones y conflictos pregenitales como para obtener y
mantener un nivel de funcionamiento genital. La personalidad genital es la ideal. La
personalidad genital ama heterosexualmente sin la dependencia urgente del carcter oral, es
plenamente potente en el trabajo sin la compulsividad del carcter anal, y est satisfecho
consigo mismo sin la vanidad del carcter flico. Este individuo ideal es altruista y generoso sin
la santidad del carcter anal, y est completamente socializado y ajustado sin sufrir
inmensurablemente con la civilizacin (Maddi, 1972).
RELACIN TERAPUTICA
Hay dos partes de la relacin paciente - analista, y sirven a dos funciones diferentes en la
terapia. La alianza de trabajo se basa en la actitud del paciente relativamente no neurtica,
racional, realista hacia el analista. Esta alianza es precondicin para el anlisis exitoso porque
las actitudes racionales permiten al paciente creer y cooperar con el analista an frente a
reacciones transferenciales negativas.
La propia reaccin del terapeuta hacia el paciente debe ser un delicado equilibrio entre ser lo
suficientemente clido y humano como para permitir desarrollar una alianza de trabajo, y
restringir y permanecer lo suficientemente ambiguo como para estimular las reacciones de
transferencia del paciente. Se ha generado el estereotipo de que el analista es slo una fra
pantalla en blanco. An analistas ortodoxos como Fenichel (1941), sin embargo, han escrito
que sobre todo el analista debe ser humano. Fenichel estaba asombrado al ver cuntos de sus
pacientes se sorprendan por su naturalidad en terapia. Para que el paciente confe en el
analista y crea en el cuidado que le proveer, el analista debe comunicar clida y genuina
preocupacin.
El analista, por supuesto, estar en desacuerdo con la asuncin de Rogers (1957) de que es
teraputico ser genuino durante la terapia. Si el analista se vuelve demasiado real, interferir
con la necesidad del analizando de transferir reacciones con personas de su pasado hacia l.
Los pacientes pueden transformar una pantalla en blanco en casi cualquier objeto que deseen,
pero se precisara una transferencia psictica para distorsionar un terapeuta tridimensional en
un objeto del pasado.
Mientras que los analistas estn de acuerdo con la asuncin general de Rogers de que es mejor
adoptar una actitud no juzgadora hacia las producciones del paciente para permitir a las
asociaciones fluir libremente, no responden con consideracin positiva incondicional.
Frecuentemente, respuestas neutras como un silencio son ms propensas a estimular
reacciones de transferencia, y as la reaccin del analista frente a la produccin del paciente
seran mejor descriptas como consideracin incondicional neutra.
Los analistas podran estar de acuerdo con Rogers en que la empata es una importante parte
de la terapia. Es la fuente primaria de interpretaciones tiles, despus de todo. Los
psicoanalistas tambin estn de acuerdo con que un analista debe ser ms sano o, en trminos
de Rogers, ms congruente que los pacientes.
El analista debe estar conciente de sus propios procesos inconcientes, como otra fuente de
interpretaciones precisas y como resguardo contra la posibilidad de reaccionar con sus
pacientes sobre la base de la contratransferencia (sentimientos que representan los deseos del
analista de hacer del paciente objeto de gratificacin de sus propios deseos infantiles). El
analista debe ser capaz de discriminar qu proviene del paciente y qu es alentado por el
analista, porque no puede esperarse que un paciente en medio de una reaccin de
transferencia pueda hacer tan importante discriminacin.
Para que los analistas sean considerados competentes para analizar sus propias reacciones de
contratransferencia, deben haber sido psicoanalizados por un analista entrenador y deben
haberse graduado en un instituto psicoanaltico (un proceso que toma de cuatro a seis aos,
dependiendo de cunto tiempo se por semana se pase en el instituto). En principio, la mayora
de los analistas en los Estados Unidos eran psiquiatras, porque era muy difcil para quienes no
lo eran ser admitidos en institutos analticos. En las pasadas dos dcadas, sin embargo, los
profesionales de la salud mental que no son mdicos han sido aceptados rutinariamente en
entrenamiento psicoanaltico formal.
Pero dnde y cmo adquirir el pobre desventurado las calificaciones ideales que necesitar en
esta profesin? La respuesta es en un anlisis de s mismo, con el cual comienza la preparacin
para su futura profesin. As pregunt y respondi Freud (1937/1964 p. 246) al arengar a los
psicoanalistas para completar sus anlisis personales. Las investigaciones han encontrado de
hecho que 99% de los psicoanalistas y 88% de los psicoterapeutas psicoanalticos han pasado
ellos mismos por terapia personal y que sus experiencias en terapia son tpicamente ms largas
que los psicoterapeutas de otros marcos, promediando de 400 a 500 horas (Norcross, Strausser
y Missar, 1988).
Aunque los analistas clsicos prefieren ver pacientes 4 5 veces por semana, el tratamiento
puede ser considerado psicoanaltico si ocurre al menos 3 veces por semana. El psicoanlisis
generalmente cuesta entre $80 y $150 la sesin de 45 a 50 minutos, pudiendo variar de
acuerdo a la ciudad y a la reputacin del analista. Tericamente, el anlisis ha sido considerado
interminable, en tanto siempre hay ms en el inconciente de lo que puede hacerse conciente,
pero el trabajo actual con el analista es completado en un promedio de 4 a 6 aos.
En el anlisis ortodoxo el paciente acepta, en lo posible, no hacer ningn cambio mayor (como
casarse o mudarse) durante el anlisis. Sobre todo, no deben tomar decisiones importantes sin
analizarlas. Algunas veces se le pide al paciente dejar medicacin psicotrpica y qumicos como
el alcohol o el tabaco.
Aunque hemos focalizado en psicoanlisis clsico la mayor parte de este captulo, debemos
enfatizar que en la prctica, seguidores ms contemporneos de Freud se inclinan ms hacia la
psicologa del yo, las relaciones objetales y la psicoterapia psicoanaltica, que al psicoanlisis
clsico.
Estos modelos neo freudianos o psicodinmicos intentan extender y completar las ideas
originales de Freud. En general, el nfasis psicoanaltico en el ello y en conflictos intrapsquicos
se transforma en psicodinamismos con un nfasis en el yo y en conflictos interpersonales. El
nfasis original en fuerzas biolgicas y mecanismos de defensa tambin vira a fuerzas sociales y
experiencias de afrontamiento y dominio. Para apreciar la orientacin de estos revisionistas
psicoanalticos, dirigiremos ahora nuestra discusin hacia las tres alternativas principales al
psicoanlisis clsico (psicologa del yo, relaciones objetales, psicoterapia psicoanaltica) y luego
hacia la psicoterapia psicoanaltica breve, ms conocida como terapia dinmica de corto
trmino.
PSICOLOGA DEL YO
Mientras la psicologa del ello asume que el yo recibe todas sus energas del ello, la psicologa
del yo asume que hay procesos yoicos, como la memoria, la percepcin y la coordinacin
motora que tambin son innatos (Rapaport, 1958) y que posen energa separada del
inconciente.
Mientras la psicologa del ello asume que el yo sirve slo a funciones defensivas al intentar
encontrar un equilibrio satisfactorio y seguro frente a los conflictos entre lo instintos y las reglas
de la sociedad; la psicologa del yo asume que hay esferas libres de conflicto en el yo
(Hartmann, 1947) que incluyen la adaptacin del individuo a la realidad y manejo del ambiente
(Hendricks, 1943). El esfuerzo del yo para adaptarse y manejar una realidad objetiva es una
motivacin primaria en el desarrollo de la personalidad. El anlisis del yo ciertamente no niega
que los conflictos por impulsos que se esfuerzan por la gratificacin inmediata sean influencias
importantes en el desarrollo. Pero asume que el esfuerzo separado del yo por la adaptacin y
manejo adecuado es una influencia igualmente importante.
Aunque el desarrollo del control de los impulsos es considerado una de las metas ms
tempranas del yo (Loevinger, 1976), no significa que sea la nica meta. Los individuos tambin
se esfuerzan por ser efectivos y competentes al relacionarse con la realidad (White, 1959,
1960). El surgimiento de efectividad y competencia requiere el desarrollo de otros procesos del
yo adems de los mecanismos de defensa. Aprendizaje de coordinacin visual, discriminacin
de colores y habilidades de lenguaje, por ejemplo, son algunas metas que los individuos pueden
estar motivados a dominar, independientemente del anhelo de gratificaciones sexuales o
agresivas. Con su propia energa, entonces, el yo se convierte en una de las fuerzas ms
importantes en el desarrollo de una personalidad adaptativa y competente. La falla en el
desarrollo adecuado de procesos yoicos tales como juicio y razonamiento moral, puede llevar al
desarrollo de psicopatologa tanto como pueden hacerlo las fijaciones sexuales o agresivas. La
persona con un desarrollo inadecuado del yo, por definicin, est pobremente preparada para
adaptarse a la realidad.
Una vez que se asume que el yo tiene su propia energa y empuje para el desarrollo, se vuelve
claro que en los estadios de maduracin hay ms cosas implicadas que slo la resolucin de
conflictos acerca de sexo y agresin. Los estadios psicosexuales de Freud no son del todo
adecuados para explicar toda la personalidad y la psicopatologa. El desarrollo de las esferas del
yo libres de conflicto durante los primeros tres estadios de vida, es tan importante como
defenderse contra los inevitables conflictos con los impulsos orales, anales y flicos. Los
esfuerzos yoicos para lograr adaptabilidad, competencia y dominio continan ms all del
primer ao de vida. Como resultado, los estadios posteriores de la vida son tan crticos en el
desarrollo de la personalidad y la psicopatologa como lo son los estadios tempranos.
El perodo de latencia, por ejemplo, es visto por Erikson (1950) como clave en el desarrollo de
un sentido de productividad, que implica el aprendizaje y dominio de muchas habilidades
usadas en el trabajo. Freud, por otra parte, vio al estadio de latencia como un tiempo fuera
de tranquilidad durante el cual no se desarrollaban nuevas caractersticas en la personalidad.
Desde el punto de vista de Erikson, algunos individuos fallan al desarrollar este sentido de
productividad, no por un conflicto inconciente, sino porque su cultura discrimina entre la gente
de determinadas razas o religiones y falla al educarlos adecuadamente con las herramientas de
esa cultura. La falla al desarrollar un sentido de productividad lleva a sentimientos de
inadecuacin e inferioridad. El sentimiento de inferioridad puede llevar a sntomas tales como
depresin, ansiedad o evitacin de logros. As, los individuos pueden desarrollar problemas
cuando su vida est avanzada, an si han desarrollado una personalidad bsicamente sana
durante los tres primeros estadios de su vida. Por supuesto, conflictos serios de las primeras
etapas pueden dificultar el progreso en los estadios posteriores. Una persona con serios
conflictos de dependencia de la etapa oral, por ejemplo, probablemente tendr ms problemas
en desarrollar un sentido de diligencia que una persona libre de tales conf lictos.
El punto importante para la psicoterapia aqu, es que los analistas del yo estarn preocupados
por los estadios posteriores del desarrollo tanto como lo estn con los estadios tempranos. Ello
significa que de ningn modo todos los problemas se reducen a la repeticin de conflictos
inconcientes de la niez. El estadio adolescente, en particular, aporta hechos muy importantes
del desarrollo de la identidad del yo versus la disolucin del yo (Erikson, 1950). Los jvenes
adultos deben utilizar sus procesos de maduracin del yo si desean moverse hacia la intimidad
en lugar de quedarse aislados. La adultez media implica energas del yo creando un estilo de
vida que otorgue un sentido de generatividad, creando algo de valor con la propia vida. Y los
adultos mayores deben mirar atrs su vida para ver si pueden mantener la integridad del yo
frente a la muerte, si pueden mirar atrs y afirmar su ciclo de vida como algo que vali la pena
vivir. Si no, caen en la desesperacin.
Aspectos de identidad, intimidad e integridad del yo son preocupaciones crticas para los
analistas del yo. La mayor parte de la terapia se focaliza en estos aspectos contemporneos del
cliente. El tratamiento se centra en la historia pasada slo si es necesario para analizar el
conflicto irresuelto de la niez que pueda estar interfiriendo con la adaptacin actual de la
persona a la vida.
Claramente, el contenido del anlisis del yo diferir del contenido del anlisis clsico. El proceso
de anlisis del yo puede, sin embargo, ser similar al proceso clsico, con terapia intensa de
largo trmino y uso de asociacin libre, transferencia e interpretacin como reglas para el
analista del yo. Por otro lado, muchos analistas del yo tienden a seguir el formato ms flexible
de la psicoterapia psicoanaltica.
El psicoanlisis es una sistema en constante desarrollo. Uno de los aspectos en los que el
psicoanlisis se desarrolla es a travs de nuevos tericos que enfatizan diferentes aspectos del
desarrollo personal, como el centro de los principios organizativos para la personalidad y la
psicopatologa. Freud enfatiz los conflictos sobre la gratificacin y el control de procesos del
ello como el principio organizativo central de la vida de la gente. El carcter a nal, por ejemplo,
organiza sus vidas alrededor de patrones tanto de control como de gratificacin de impulsos
anales. Los analistas del yo enfatizan que el yo es el principio organizador central; la resolucin
de aspectos del yo, como la confianza bsica, autonoma e iniciativa, determina la forma de
vida del individuo. Los tericos de las relaciones objetales, tales como Fairbairn (1952),
Kernberg (1975,1976), y Kohut (1971, 1977) enfatizan la relacin entre el yo y los objetos
como el principio organizativo ms importante en la vida de las personas.
Los tericos de las relaciones objetales difieren en la importancia otorgada a las fuerzas del ello
en la relacin entre el nio y sus padres. Kernberg (1976) ve las relaciones de objeto como
energizadas en parte por instintos bsicos, especialmente agresin. Fairbairn (1952) y Kohut
(1971) por otro lado, no enfatizan el impulso del ello en las relaciones tempranas. K ohut (1971)
asume que el nio posee necesidades inherentes de ser reflejado e idealizar. Estas necesidades
obviamente requieren de otros que puedan servir como objetos que reflejen el desarrollo del
self y cmo objetos que el self pueda idealizar como modelos para el desarrollo futuro.
El yo se desarrolla a travs de estadios que son diferentes de los clsicos oral, anal, flico y
genital enfatizados en el desarrollo del inconciente y procesos del yo (Mahler, 1968). El primer
estadio del desarrollo del self es el autismo normal, que se da en los primeros meses de vida.
En este estadio primario, indiferenciado, no hay self y objeto. La fijacin a este estadio da como
resultado la patologa severa de autismo infantil primario, que se caracteriza por la falla en el
contacto con objetos y una falla de la organizacin mental debido a una falta de autoimagen
(Horner, 1979).
A travs de estos procesos de apego, descriptos por Bowlby (1969, 1973), el nio se introduce
en el estadio de simbiosis normal. En este estadio, hay confusin en la mente del nio respecto
de qu es yo y qu es objeto, porque no son percibidos como independientes. Este estadio
normalmente dura dos a siete meses.
Bajo condiciones normales, los estadios de diferenciacin viran alrededor de los dos aos hacia
un estadio de integracin. Mediante procesos de integracin, las representaciones del self y del
objeto, que se pueden percibir independientemente, son puestas en relacin una con otra.
Padres y self son percibidos a la vez como separados y como relacionados. Cuando todo
marcha bien, el nio en este estadio puede aprender a relacionarse sin tener temores
abrumadores de perder su autonoma, su individualidad y su sentido del self.
Durante el estadio de integracin, el nio tambin comienza a integrar las buenas y malas auto
imgenes en una nica, ambivalente experiencia de s mismo. Similarmente, necesita intergrar
las imgenes de objeto buenas y malas en una nica, ambivalente experiencia de objeto. Las
experiencias que se originaron en una persona que no estaba integrada en las representaciones
del self tempranas, tales como la imagen de uno mismo como capaz de odiar, continan siendo
separadas del sentido de s mismo. Si esas experiencias son evocadas ms tarde en la vida,
pueden producir un estado de desintegracin, con la sensacin de la persona de estar
desintegrndose.
De acuerdo con Kohut (1971) el tipo ideal de identidad es un self autnomo, carac terizado por
auto estima y auto confianza. Segura en esta identidad, la persona no es excesivamente
dependiente de otros y tampoco es una mera rplica de sus padres. Desde el punto de vista del
desarrollo, la situacin ideal para el nio es tener tanto la necesidad de ser reflejado como la de
idealizar a travs de la interaccin con los padres. Quines son los padres es ms importante
que cmo intentan interactuar. Si los padres han aceptado sus propias necesidades de
destacarse y tener xito, entonces el exhibicionismo de sus nios ser aceptado y reflejado. Si
los padres poseen adecuada auto estima, entonces podrn estar cmodos con la necesidad de
sus nios de idealizarlos.
Si durante los estadios del desarrollo del self, los padres no son capaces de sat isfacer las
necesidades de los nios de ser reflejados y de idealizar, el nio desarrollar una identidad
problemtica. Kohut (1971) focaliza en diferentes tipos de personalidades narcisistas que
derivan de insuficiente reflejo e idealizacin. Las personalidades hambrientas de reflejo, por
ejemplo, desean admiracin y aprecio. Incesantemente necesitan ser el centro de atencin.
Estas personas tienen a saltar de relacin en relacin, en un insaciable intento de ganar
atencin. Las personalidades hambrientas de ideal buscan eternamente otros a quienes puedan
admirar por su prestigio y poder. Sienten que valen slo si tienen a alguien a quien admirar.
Desde la perspectiva de Kohut (1977), las personalidades narcisistas no pueden ser tratadas
con psicoanlisis tradicional, en donde el analista alterna entre ser una pantalla en blanco y
aumentar la conciencia mediante interpretaciones verbales. El psicoanlisis es exitoso cuando el
paciente es capaz de proyectar emociones respecto de otros hacia el analista, significado esto
como experiencia de transferencia. Las personas con trastornos del self, sin embargo, no
pueden proyectar emociones e imgenes consistentemente, porque estn demasiado
preocupados en lo personal. Estos clientes deben ser reflejados (apreciados y respetados) y se
les debe permitir idealizar al terapeuta. Para ser idealizado, el terapeuta debe estar dispuesto a
7 El vocablo ingls spliting es utilizado tambin en castellano, para hacer referencia a un proceso defensivo que
implica la escisin o disociacin de partes de un objeto total (Nota del T.)
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darse a conocer a s mismo, ms que permanecer en las sombras para la proyeccin del cliente.
Combinando el nfasis de Rogers en la empata y la consideracin positiva incondicional
(reflejo) y el nfasis existencial en ser autntico (idealizacin), el terapeuta puede llenar el
vaco que los clientes experimentaron en la niez. Satisfaciendo algunas de las necesidades
narcisistas no satisfechas del cliente, posibilitan al cliente comenzar a desarrollar una
transferencia de reflejo o una transferencia idealizadora. Luego que tales transferencias se han
revelado, el analista puede usar la tcnica de aumento de conciencia tradicional de la
interpretacin, para ayudar al paciente a ser ms conciente de cmo trata de organizar su vida
alrededor de relaciones narcisistas. Los clientes pueden entonces comenzar a participar en el
desarrollo de un self ms autnomo.
Kernberg (1979) esara de acuerdo en que el anlisis tradicional puede ser efectivo con
pacientes neurticos, quienes pueden desarrollar una relacin de neurosis de transferencia.
Pero los pacientes con trastornos severos, como los pacientes borderline en quienes se
especializaba Kernberg, no pueden ser tratados efectivamente con meras interpretaciones de
transferencia y resistencia. Los pacientes borderline tienen el potencial de revelar transferencias
psicticas y pueden as experimentar al terapeuta como mal padre. Profundos temores de ser
abrumado, rechazado o abandonado pueden causar que esos pacientes abandonen la terapia o
no permitan el desarrollo de una alianza de trabajo.
PSICOTERAPIA PSICOANALTICA
Han ocurrido variaciones en los procedimientos estndar de anlisis a los largo de la historia del
psicoanlisis. Algunas veces, la innovacin en la terapia ha terminado en el rechazo de los
analistas no ortodoxos de parte de sus colegas ms clsicos, y el innovador ha establecido un
nuevo sistema de psicoterapia. Otras veces, las variaciones en el anlisis ortodoxo han sido
vistas como necesidades prcticas, porque pacientes particulares no contaban con recursos
yoicos o financieros para afrontar el anlisis intenso y de largo trmino. El establecimiento de
formas ms flexibles de terapia psicoanaltica como alternativas aceptadas y vlidas dentro del
psicoanlisis ha sido acreditado por Franz Alexander (1891-1963) y sus colegas en el Instituto
de Psicoanlisis de Chicago.
Alexander y French (1946) argumentaron que el anlisis ortodoxo ha sido desarrollado por
Freud para servir a un sentido cientfico de conocimiento acerca de la neurosis, as como del
sentido de tratar la neurosis. Las explicaciones fundamentales para el desarrollo de la
personalidad y la psicopatologa han sido establecidas, sin embargo no hay justificacin para
proceder con todos los pacientes como si cada analista redescubriera el complejo de Edipo.
Con una comprensin ms profunda de los principios psicoanalticos acerca de la psicopatologa,
los terapeutas podran comenzar a disear una forma de terapia psicoanaltica que encaje con
las necesidades particulares del paciente, ms que tratar de encajar al paciente con el anlisis
estndar.
Hay pacientes que de hecho requieren anlisis clsico (aquellos con neurosis crnica y
trastornos de carcter). Estos pacientes, igualmente, son la minora. Son mucho ms comunes
los casos medianamente crnicos y las reacciones agudas neurticas resultantes de un quiebre
en las defensas del yo debido a situaciones de stress. Los clientes con trastornos leves o
agudos pueden ser tratados exitosamente de una manera mucho ms econmica de lo que se
pensaba anteriormente. Alexander y French (1946) reportaron 600 de es tos pacientes quienes
fueron tratados con terapia psicoanaltica que dur de 1 a 65 sesiones. Reportaron mejoras
teraputicas obtenidas con su terapia abreviada que anteriormente slo parecan ser
alcanzables a travs de psicoanlisis estndar de largo trmino.
Dado que las sesiones diarias tienden a alentar excesiva dependencia, las sesiones de
psicoterapia usualmente son espaciadas. Las sesiones diarias, adems, llevan a un sentido de
rutina en el que el cliente falla en trabajar lo ms intensamente posible porque la sesin del
otro da siempre est disponible. Como regla, las sesiones son ms frecuentes al principio de la
terapia para permitir el desarrollo de una relacin emocional intensa entre paciente y terapeuta,
y luego las sesiones son espaciadas de acuerdo a lo que parezca ptimo para el cliente en
particular. Luego de que la terapia ha progresado, es deseable que el terapeuta interrumpa el
tratamiento para dar al cliente la oportunidad de testear sus nuevas ganancias y ver que puede
funcionar bien sin terapia. Estas interrupciones tambin abren camino a una terminacin
exitosa.
Los psicoterapeutas tambin pueden controlar la transferencia siendo menos una pantalla en
blanco y ms el tipo de persona que los clientes esperan encontrar cuando recurren a alguien
buscando ayuda para asuntos personales. Cuando el terapeuta es ms real, las reacciones de
neurosis de transferencia sern vistas ms claramente como inapropiadas a la situacin
Las pasadas dos dcadas han presenciado una proliferacin de terapias psicodinmicas breves
que derivan principalmente de la psicoterapia psicoanaltica. Dentro de los tericos y prcticos
lderes en esta lnea se incluyen Habib Davanloo (1978, 1980), Lester Luborsky (1984; Luborsky
& Crits-Cristoph, 1990), David Malan (1976, 1976b), James Mann (1973; Mann & Goldman,
1982), Peter Sifneos (1973, 1992), y Hans Strupp (Levenson, 1995; Strupp & Binder, 1984).
Dejando de lado sus diferencias, estos tratamientos psicodinmicos se unifican en las siguientes
caractersticas:
Como descendientes directos del psicoanlisis, todos los terapeutas psicodinmicos de corto
trmino incorporan los principios cardinales del psicoanlisis, incluyendo la presencia de la
resistencia, el valor de la interpretacin y la importancia de una alianza de trabajo fuerte. Pero
tambin han respondido a la literatura emprica emergente que cuestiona fuertemente el valor
de la terapia de largo trmino sobre la psicoterapia analtica ms breve y a la coaccin
socioeconmica creciente en el nmero de sesiones de psicoterapia permitidas por las empresas
aseguradoras.
Por ejemplo, la interpretacin de transferencia puede tener en cuenta los frecuentes ataques
estomacales de Vera, para los que no se poda identificar ninguna razn mdica y por los que
ella concurri a psicoterapia. Estos ataques son experimentados slo en presencia de su madre
en el pasado, en presencia de su novio en el presente, y ahora en presencia del terapeuta en el
consultorio. Una interpretacin es que los ataques son su forma habitual de lidiar con la
dificultad para expresar agresin: en vez de expresar su enojo directamente ella se lo traga y lo
vuelve contra s misma (Messer & Warren, 1995).
El foco del cambio para Freud estaba dentro de la cabeza del paciente, para los psicoanalistas
relacionales el foco est entre las personas. El rol del analista es entonces transformado de una
objetividad arrogante y cerebral, a una involucracin interesada y activa. El analista crea una
presencia emocional diferente para lograr que el paciente la/lo escuche y experimente de forma
diferente. De este modo, el paciente pasa por una experiencia emocional correctiva y aprende
nuevas habilidades dentro del contexto de una relacin emptica.
8
Conceptos Relacionales en Psicoanlisis (Nota del T.)
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En su libro de 1986, Forty-two lives in treatment10, Wallerstein realiza una crnica extensa,
despus de treinta aos de seguimiento de las direcciones de los tratamientos y los cambios
consiguientes en la vida de los cuarenta y dos pacientes vistos en el proyecto Menninge r.
Haciendo un paralelo con el reporte de Kernberg, Wallerstein lleg a la siguiente dolorosa
conclusin luego de su extenso estudio: la distincin tradicional entre cambio estructural y
cambio conductual es altamente sospechosa, la terapia psicoanaltica de apoyo produjo un
xito mayor del esperado; y el psicoanlisis clsico produjo un xito menor del esperado. Los
resultados del tratamiento tienden a converger ms que a diverger.
El tratamiento dur cuatro meses, con un promedio de catorce sesiones. Los terapeutas
conductuales eran libres para usar cualquier tcnica teraputica que creyeran que sera ms
til. El terapeuta senior focaliz casi exclusivamente en tcnicas de contra - condicionamiento,
el segundo terapeuta enfatiz la reestructuracin cognitiva y el terapeuta junior pareci no
mostrar preferencias. Los terapeutas psicoanalticos enfatizaron la importancia de la re lacin
teraputica, seguida de la exploracin y expresin de sentimientos e insight. La asociacin libre,
el anlisis de los sueos y el poner al descubierto las defensas fueron tambin evidentes en sus
abordajes.
Los hallazgos ms sorprendentes del estudio fueron que, al final de los cuatro meses de terapia
ambos grupos de tratamiento haban mejorado significativamente mucho ms que el grupo de
no tratamiento, y que ninguna forma de tratamiento psicolgico fue ms efectiva que la otra.
En puntajes sintomticos, ochenta por ciento de los pacientes en cada grupo de terapia fue
considerado, o bien mejorado, o bien recuperado comparado con el 48% del grupo control. En
puntajes de ajuste general, 93% de los pacientes de la terapia conductual fueron considerado s
mejorados, comparados con el 77% del grupo de terapia psicoanaltica y el 47% de la lista de
espera. Slo dos pacientes, uno de psicoterapia y uno de la lista de espera fue puntuado como
peor. El porcentaje extremadamente alto de sujetos en lista de espera puntuados como
mejorados, puede deberse al hecho de que este puntaje haya sido otorgado si los pacientes
eran vistos como un poco mejor. Por supuesto, lo mismo es cierto para los pacientes de
terapia. Un seguimiento un ao despus del comienzo de la terapia mostr que los logros
iniciales eran mantenidos en todos los grupos.
En el proyecto Vanderbilt, Strupp y sus colegas (Henry & Strupp, 1991) contrastaron las
experiencias de tratamiento de un grupo de pacientes neurticos tratados por profesores
universitarios especialmente seleccionados por su comprensin y calidez, frente a los resultados
de un grupo comparable de pacientes tratados por psicoterapeutas psicodinmicos expertos.
Ms que una prueba de eficacia de la psicoterapia psicodinmica, este estudio buscaba separar
los efectos de los factores no especficos (o comunes), representados en la calidez y
comprensin de los profesores universitarios, y factores especficos, representados en las
tcnicas especficas provistas por los terapeutas profesionales. Todos los pacientes eran
hombres y tenan entre 17 y 24 aos, y posean un perfil de 2-7-0 (Depresin psicastenia -
introversin social) en el Inventario de Personalidad Multifsico de Minessota (MMPI). Ambos
grupos tratados tuvieron resultados superiores a los controles no tratados. De cualquier modo,
los anlisis originales no demostraron superioridad estadstica en los resultados para los
terapeutas profesionales; y los anlisis siguientes mostraron slo una tendencia a favor de los
terapeutas profesionales, que fueron ms efectivos con los pacientes ms saludables. Ningn
grupo de terapeutas fue notablemente efectivo en el tratamiento de pacientes con mayores
problemas caracterolgicos.
-.20 42 Deterioro
-.30 38 Deterioro
En un intento de replicar el estudio de Smith y Glass con un mejor diseo, Shapiro & Shapiro,
(1982) slo consideraron estudios que tuvieran al menos dos grupos de tratamiento y un grupo
de control. La mayora de estos 143 estudios eran acerca de terapia conductual. Shapiro &
Shapiro concluyeron que su estudio ms riguroso reproduca de gran manera el meta - anlisis
inicial de Smith y Glass, con un promedio de tamao de efecto de aproximadamente 1.0. Haba
pocos diferencias en los promedios de resultados que tuvieran que ver con los diferentes
tratamientos, pero haba una modesta aunque innegable superioridad de los mtodos
conductuales y cognitivos y una relativa inferioridad correspondiente para las terapias
dinmicas. Era una pequea diferencia, y el resultado del tratamiento poda ser adjudicado ms
al tipo de problema que era tratado, que al tipo de tratamiento.
Contina un gran debate acerca del significado de estas diferencias descubiertas por los meta -
anlisis. Las diferencias en los tamaos de efecto en las psicoterapias pueden deberse a una
variedad de factores, incluyendo la orientacin terica de los investigadores, el tipo de
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CRTICAS AL PSICOANLISIS
Las crticas conductuales al psicoanlisis han sido frecuentes e intensas. Una parte de ellas se
refiere a que el psicoanlisis, visto como teora, es demasiado subjetivo y no cientfico. Las
nociones psicoanalticas de procesos inconscientes, yo y defensas, son casi completamente
mentales e incapaces de ser relacionadas con la conducta observable de una forma en que
pueda ser objetivamente medida y validada. Demasiado frecuentemente, los freudianos han
edificado ms que verificado sus conceptos, como el de yo y el de ello. Las ideas de Freud
acerca de la formacin del superyo, la sexualidad femenina, la interpretacin de los sueos y
otros conceptos fantasiosos simplemente no resistiran un escrutinio cientfico (Fisher y
Greenberg, 1996).
Pero existe una reaccin conductual que es ms devastadora. Los conductistas no discuten con
la teora psicoanaltica; la ignoran. Por qu molestarse aprendiendo cmo se supone que
funciona el psicoanlisis cuando no hay datos que demuestren que, de hecho, funciona?. La
ausencia de todo tipo de diseos experimentales controlados para evaluar la efectividad del
psicoanlisis despus de cien aos de prctica es una desgracia cientfica!. Incluso unos pocos
experimentos en cada dcada seran ms lentos que el promedio del anlisis. Freud en s mismo
puede ser excusado como un genio demasiado comprometido con la construccin terica para
recolectar datos controlados, pero seguramente no todos sus seguidores pueden esconderse
detrs de esa excusa. A menos que los institutos psicoanalticos demuestren empricamente que
su forma de tratamiento es ms que simplemente una terapia placebo, continuaremos
ignorando esta terapia alguna vez dominante, como si fuera un dinosaurio teraputico,
demasiado lento para sobrevivir.
Freud fue por cierto el abuelo de la psicoterapia, y como desafortunadamente es cierto para
muchos patriarcas, l legitim sesgos disfuncionales intrapsquicos y androcntricos (centrado
en lo masculino) adoptados por generaciones de psicoterapeutas subsiguientes. Virulentos
ataques han sido realizados a travs de los aos contra el psicoanlisis desde una perspectiva
contextual, la cual enfatiza el impacto de las fuerzas sistmicas, de gnero y culturales en los
individuos.
Durante los primeros aos de su matrimonio, La Sra. C. haba realizado un aparente ajuste
adecuado, aunque inmaduro. Como una personalidad obsesiva o anal, ella expresaba esos
estados como una necesidad de orden excesiva en el orden alfabtico de los nombres de sus
hijos, meticulosidad en su preocupacin por la limpieza y constriccin al no dejar nunca salir
fuera sus sentimientos sexuales ni la posibilidad de excitarse. Estos, probablemente, fueron los
resultados de las interacciones de la Sra. C. en la etapa anal con unos padres sobre -
controladores y sobre - demandantes. Sabemos que la madre de la Sra. C. era una persona
compulsiva, que estaba exageradamente preocupada por la limpieza y las enfermedades. El
padre sobre - controlaba las expresiones de agresin y los intereses de la Sra. C. en los
hombres. Podemos imaginar que tales padres pueden haber sido bastante rudos en sus
demandas acerca del entrenamiento para ir al bao y pueden haber producido muchos
conflictos en lo referente al retener y dejar salir las heces y otros impulsos de su hija. Desde la
teora psicoanaltica, podemos hipotetizar que las caractersticas anales se desarrollaron en la
Sra. C., por lo menos en parte, como defensas frente a los placeres anales como estar sucio y
contra los impulsos para expresar agresin.
Por qu las experiencias que rodearon al caso de parsitos de su hija precipitaron un quiebre
en los estados y defensas adaptados de la Sra. C. y llevaron a que emergiera la neurosis? La
enfermedad y la fatiga posterior a la gripe asitica y el tener que cuidar tantos chicos enfermos
fueron estresores importantes para las defensas de la Sra. C. Pero el evento precipitante
tambin fue de tal naturaleza que elicit los mayores impulsos, frente a los cuales la Sra. C. se
haba defendido desde la temprana infancia. Primero de todo, cmo se podra sentir cualquiera
si una hija trae parsitos a la casa cuando la familia est ya con la gripe asitica y la madre se
encuentra embarazada y con un nio en paales? Padres relativamente no reprimidos estaran
bastante molestos, aun cuando no pudieran expresar su enojo directamente porque la nia no
tuvo intencin de contagiarse parsitos. Pero la Sra. C. no fue libre para expresar su enojo
como nia y probablemente tuviera que defenderse de dicho enojo como madre.
Un caso de parsitos tambin se caracteriza por la picazn anal, con los parsitos localizados en
el ano. De hecho para confirmar que el problema eran los parsitos, el mdico de la Sra. C.
directamente examin el ano de su hija con una linterna mientras ella estaba durmiendo. Por lo
tanto, mientras en un nivel los parsitos eran dolorosos, en otro nivel la posibilidad de contrae r
parsitos podra ser una tentacin de experimentar el placer secreto proveniente de rascarse un
ano con picazn. Con las defensas debilitadas por la enfermedad y la fatiga, y con los
amenazantes impulsos de agresin y la sexualidad anal estimulada por el contagio de parsitos
de su hija, las condiciones estaban dadas para la emergencia de sntomas neurticos que,
mientras la defendan contra esto, fueran tambin una expresin indirecta de los impulsos
inaceptables de la Sra. C.
Observen cmo los sntomas neurticos proveyeron una mayor defensa contra sus impulsos
amenazantes. Las duchas compulsivas y el lavado de manos son una intensificacin de su
preocupacin de larga data por su limpieza. Si el peligro yace en estar sucios, entonces a
lavarse!. Estos sntomas compulsivos son en parte una intensificacin de su formacin reactiva
de mantenerse limpia para controlar los deseos de jugar con la suciedad y otros smbolos de las
heces. Si los deseos de daar a su hija estaban apareciendo tambin, entonces el lavado poda
servir tanto, para apartar a la Sra. C. de la interaccin de su hija en las maanas, como un
smbolo de no responsabilidad y no culpa por la agresin, a partir del lavado de manos que la
limpiaba de tan sangrientos pensamientos. La ropa interior apilada en cada rincn literalmente
serva para aislar a la Sra. C. y su familia del contacto directo con objetos relacionados con el
ano.
Cmo los sntomas neurticos de la Sra. C. permiten alguna gratificacin de sus deseos? El
ritual del bao es el ms obvio, dado que cada vez que ella se olvidaba por donde iba en su
ritual, tena que comenzar nuevamente desde la estimulacin anal. En el proceso de aislar los
materiales sucios, la ropa interior y las cosas que se caan al piso, la Sra. C. tambin poda
hacer de su casa un desorden. No hay que hacer una interpretacin muy brillante para darse
cuenta que la Sra. C. estaba expresando su agresin hacia su esposo hacindolo levantar a las
5:00 A.M. y hacia sus hijos no cocinando para ellos ni cuidndolos adecuadamente.
Al considerar el psicoanlisis para la Sra. C., un analista tendra que asegurarse que el problema
de la Sra. C. fuera por cierto una neurosis obsesivo - compulsiva y no una esquizofrenia
Cuando se le solicite que se recueste en el divn y diga cualquier cosa que pase por su cabeza,
la Sra. C. se sentira bastante ansiosa por tener que dejarle alguno de sus controles al analista.
Obviamente, tendra que confiar lo suficiente para creer que su analista sabe qu hacer y que
no la dejar salirse de control totalmente. La resistencia a dejar fluir sus pensamientos
comenzara inmediatamente. Podra tomar la forma de un retorno inmediato a la obsesin por
los parsitos cada vez que se ponga ansiosa. El analista tendra que confrontarla y clarificar el
patrn de hablar de los parsitos cada vez que est ansiosa e interpretar este patrn de
manera que le permita a la Sra. C. volverse conciente de que usa su obsesin para defenderse
contra experimentar asociaciones que son mucho ms peligrosas que los parsitos. El analista
tendra que lidiar tambin con la defensa bien establecida de la Sra. C. de aislar sus afectos. El
analista, de a poco, debera confrontarla con su patrn de decir slo lo que piensa acerca de las
cosas y no de cmo se siente con respecto a ellos. El analista tambin tendra que ser muy
sensible en las ocasiones en las que la Sra. C. sea excesivamente clida y afectiva. Porque tales
expresiones probablemente seran reacciones a sus verdaderos sentimientos de odio y aversin
hacia el terapeuta controlador.
DIRECCIONES FUTURAS
Muchos terapeutas durante el siglo han anunciado las campanadas fnebres para el
psicoanlisis. Estn convencidos de que el psicoanlisis desaparecer como un cuerpo de
conocimiento y como forma de tratamiento. Alusiones al psicoanlisis como dinosaurio o un
disco de pasta en una era de compacts reflejan este sentimiento. De cualquier manera,
nosotros y muchos otros acordamos con la evaluacin de Silverman (1976) acerca de la teora
psicoanaltica (sacada de la famosa burla de Mark Twain cuando se encontraba con nuevas
noticias de su propio deceso) de que los reportes de mi muerte son grandemente exagerados.
Por todas estas razones, el futuro del psicoanlisis probablemente recaiga en la terapia
psicodinmica breve. Tanto la evidencia emprica que sugiere pocas diferencias de resultados
entre la terapia psicoanaltica de largo plazo y la terapia psicodinmica breve, como la
constriccin financiera que favorece el uso de esta ltima, sostienen esta conclusin. La
muestra de orientaciones tericas de los terapeutas, revisada en el captulo I, demuestra ya un
cambio decisivo del psicoanlisis al psicodinamismo.
Nosotros prevemos dos direcciones adicionales para el psicoanlisis que pueden ser resumidas
por los trminos interpersonal e integracin. Aunque existe un honesto desacuerdo, como
sucede con la permanencia del resurgimiento del inters del psicoanlisis, casi todos los
observadores concluyen que este inters es atribuible al nfasis interpersonal y relacional.
Nueva atencin le est siendo prestada al carcter didico de la relacin teraputica. Tanto
paciente como terapeuta continua y recprocamente contribuyen a la situacin teraputica, que
siempre contiene elementos reales y transferenciales. La nocin de pura transferencia (y
contratransferencia) ha probado ser una ilusin. Contribuyendo a la vitalidad renovada y a la
evolucin interpersonal del psicoanlisis est el tremendo inters en la incorporacin de
avances de la neurociencia, el feminismo y psicoterapias ms directivas.
CAPTULO III
TERAPIA ADLERIANA.
Max estaba preocupado por tratar de entrar a la Escuela de Medicina de Harvard. Estaba
convencido de que la aceptacin en tan superior escuela era su nica oportunidad de ser capaz
de demostrar a los otros de que l no era un idiota. Sus propios sentimientos de inferioridad
eran atribuidos al hecho de que su hermano menor haba sido favorecido en el hogar y era
superior en la universidad. El mismo Max haba sido siempre un buen estudiante pero nunca
sobresaliente. l crea que su desempeo en el college haba sido deficiente debido a su
preocupacin de que otros estudiantes esparcieran el rumor de que fuera homosexual. Tema
que algn da l pudiera tomar el pene de uno de los compaeros de su escuela catlica.
A pesar de lo que otros podran pensar, Max no estaba seguro de que fuera homosexual.
Nunca haba deseado tener sexo con un hombre y haba experimentado dos relaciones bastante
satisfactorias con mujeres. Max crea que su obsesin por tender la mano y tomar los genitales
de un compaero, era un deseo hostl de vengarse con aquellos que lo haban molestado. Su
meta en terapia era extinguir su obsesin por los penes y por lo que sus compaeros pensaban,
de manera de poder tener xito en su entrada a Harvard.
Uno de los terapeutas anteriores de Max, graduado de Harvard, le haba asegurado que l era
material de Harvard. A pesar de una reluciente carta de este terapeuta, Max haba fracasado
en entrar a Harvard o a otra escuela de medicina.
Cuando yo le sugera a Max que sus metas podran ser irrazonables e innecesariamente altas,
no quiso oir tal cosa. Estaba haciendo trabajo de postgrado afanosamente para mejorar su
puntaje en la premed Test hold back y no haba forma de desviarle. A medida que nuestra
relacin se desarrollaba, le expres mi admiracin por su ambicin pero senta que estaba
demasiado preocupado en s mismo. Estuvo de acuerdo, pero argument que s i reciba su
grado de medicina de Harvard, entonces podra hacer algo por los otros. Tomando una
indicacin de Adler, desafe a Max para que me probase que l se preocupaba por los otros. Le
desafi a que encontrara la forma de hacer que, al menos una persona, fuera un poquito ms
feliz cada da por la siguiente semana.
Esa semana particular el personal del hospital general estuvo de huelga. Max recogi mi desafo
presentndose como voluntario cada da para ayudar en el cuidado de algunos de los pacientes
ms problemticos. Entonces fue ms all de eso. Qued muy molesto por la forma en que los
paciente eran tratados en el hospital y comenz a organizar a otros voluntarios y a algunos
pacientes para formar un grupo ciudadano defensor de los derechos de los pacientes. Cuando
supo que tal organizacin ya exista, combin fuerzas con dicha organizacin y fue electo para
el comit consultor de ciudadanos.
A medida que su preocupacin por los otros aument, la preocupacin por los penes y sus
compaeros se diluy. Comenz una intensa relacin con una mujer voluntaria que era una
fuerte defensora de los derechos de los pacientes. Su meta de entrar a Harvard, sin embargo,
se hizo ms fuerte, cuando decidi eventualmente dedicarse a la psiquiatra con el fin de
producir un impacto real en el sistema hospitalario estatal.
Alfred Adler (1870-1937) fue la primera persona en formular cmo los sentimientos de
inferioridad simulan una lucha o bsqueda de superioridad, tal como lo evidenciaba Max. Adler
mismo haba luchado por ser un sobresaliente mdico, en parte para compensar la debilidad
que haba experimentado como joven con raquitismo. Como segundo hijo de una familia de
seis, haba estado incitado a no darse por vencido debido a su rivalidad con su hermano mayor
y su, de algn modo, infeliz relacin con su madre. Su apoyo mayor , tanto emocional como
financiero, vino de su padre, un comerciante de granos, quien lo anim a completar sus
estudios de medicina en la Universidad de Viena.
En 1895 Adler comenz a practicar como oftalmlogo, pero pronto cambio a la prctica general,
la cual mantuvo mucho tiempo despus de que se hizo conocido como psiquiatra. Como
psiquiatra en Viena, no pudo evitar considerar las teoras de Freud, las cuales es taban creando
conmocin y generaban muchas crticas. Adler pronto apreci la importancia de las ideas de
Freud y tuvo el corage de defender tal sistema controvertido. Freud le respondi invitndolo a
que se uniera a su selecto circulo de discusin de los miercoles a la noche.
Frecuentemente citado como estudiante de Freud, Adler fue en realidad un colega de carcter y
resuelto, quien armonizaba con Freud sobre algunos temas y no con otros. El libro de Adler
Estudio de la inferioridad de rgano (1917) fue altamente apreciado por Freud. Por otra parte,
cuando Adler introdujo el concepto de instinto de agresin en 1908, Freud lo desaprob. No fue
hasta mucho despus que Adler rechaz su propia teora del instinto de agresin, que Freud lo
incorpor en su psicoanlisis en 1923.
Para 1911, las diferencias entre Adler y Freud se estaban volviendo irreconciliables. Adler
criticaba de Freud su nfasis en la sexualidad, mientras que Freud condenaba el nfasis de
Adler en los procesos concientes. En una serie de tensas reuniones, Adler discuti sus crticas
sobre Freud y se enfrent a los abucheos y burlas de los ms ardientes seguidores de Freud.
Despus de la tercera reunin, Adler renunci como presidente de la Sociedad Psicoanaltica de
Viena y pronto lo hizo como editor de la revista de la Sociedad. Ms tarde ese ao, Freud indic
que nadie poda apoyar los conceptos adlerianos y permanecer en buenos trminos como
psicoanalista. Por lo tanto, Freud presion a otros miembros a dejar la sociedad, dejando al
mismo tiempo un desafortunado precedente para sofocar serios disidentes.
El inters de Adler por la gente comn se expresaba en parte en su compromiso por evitar la
jerga tcnica y presentar su trabajo en un lenguaje rpidamente entendible por no
profesionales. A diferencia de muchos intelectuales, era entusiasta en hablar y escribir para el
pblico, y su influencia entre el pblico probablemente se difundi ms que su influencia entre
profesionales. Como infatigable escritor y orador, viaj extensamente para brindar su mensaje
al pblico. Su influencia pareci llegar a la cima justo antes del advenimiento de Hitler, cuando
se haban establecido 39 sociedades adlerianas separadamente.
La influencia de Adler sobre otros ha sido ms personal que intelectual. Adems de su seria
compasin por aquellos que sufran por enfermedades sociales, Adler tena un aspecto liviano,
amaba la buena comida, la msica y la compaa de otros. Entretena a sus invitados y
audiencias con su excelente humor. A pesar de su propia fama, aborreca la pomposidad. Fue
un comprometido, tanto profesional como personalmente, en expresar su comunalidad con los
otros seres humanos.
Teora de la Personalidad
La lucha por la superioridad se puede expresar de muchas maneras. Los ideales de una vida
perfecta varan desde paz y felicidad en toda la tierra a honestidad es la mejor poltica o
Deutchland ber Alles. La perfeccin es un ideal creado en la mente de los humanos, quienes
as viven como si pudieran hacer reales sus ideales. Los individuos crean sus propias metas
ficcionales para vivir y actuar como si sus metas personales fueran el propsito final de sus
vidas. Este finalismo ficcional refleja el hecho de que los eventos psicolgicos no estn
determinados por las circunstancias histricas sino por las expectativas presentes acerca de
cmo la propia vida futura se puede completar. Si una persona cree que la vida perfecta se
encuentra en el cielo como recompensa por una vida virtuosa, entonces la vida de esa persona
ser mayormente influenciada por la lucha por esa meta, independientemente de si el cielo
existe o no. Tales metas ficcionales representan la causa subjetiva de los eventos psicolgicos.
Cules son las fuentes de esta lucha por ideales superiores? La lucha por ser superior es la
reaccin natural a los inevitables sentimientos de inferioridad, una inef able y virtualmente
innata experiencia de todos los humanos. Los sentimientos subjetivos de inferioridad pueden
estar basados en hechos tan objetivos tales como la inferioridad de rgano la debilidad fsica
del cuerpo que nos predispone hacia padecimientos tales como problemas cardacos, de rin,
higado, estmago, vejiga y pulmonares. Una inferioridad de rgano es un estmulo para
compensar mediante la lucha por ser superior. El caso clsico es el de Demstenes, quien
compens su temprano tartamudeo llegando a ser uno de los ms grandes oradores del
mundo.
El particular sentimiento de inferioridad que una persona experimenta puede influenciar el estilo
de vida que esa persona elige para llegar a ser superior. Una persona que se senta
intelectualmente inadecuada cuando era nio, por ejemplo, puede elegir llegar a ser
intelectualmente superior. Una estilo de vida intelectual entonces se convierte en el principio
integrador de la vida de esa persona. Un intelectual arregla su rutina diaria, desarrolla un
conjunto de lecturas y hbitos de pensamiento, y se relaciona con su familia y amigos en
acuerdo con sus metas de superioridad intelectual. Un estilo de vida intelectual es ms solitario
y sedentario que la vida activa de un poltico, por ejemplo.
Las personas construyen sus estilos de vida en parte sobre la base de sus experiencias
infantiles. La posicin del nio en la constelacin familiar el orden de nacimiento o posicin
ordinal es una influencia especialmente importante sobre su estilo de vida. El hijo del medio o
segundo, por ejemplo, es ms probable que elija un estilo de vida ambicioso, buscando
sobrepasar al mayor. El nio mayor, enfrenta la inevitable experiencia de ser destronado por un
nuevo centro de atencin. Habiendo rendido la posicin de atencin y afecto sin disputa, se
producen sentimientos de resentimiento y odio, que son parte de la rivalidad entre hermanos.
El primer hermano disfruta mirando hacia al pasado cuando no haba rivales, y es ms probable
que desarrolle un estilo de vida ms conservador. El nio ms joven tiene otros nios que le
sirven como marcapasos en el desarrollo. Los nios ms jvenes nunca tienen la experiencia de
perder la atencin frente a un sucesor y es ms probable que esperen vivir la vida un prncipe o
una princesa.
self creativo preserva a la persona de ser solo el producto de las circunstancias biolgicas y
sociales, actuando sobre estas circunstancias para darles un significado personal. El self
creativo es un proceso activo que interpreta los hechos genticos y ambientales de la vida de
una persona y los integra dentro de una personalidad unificada que es dinmica, subjetiva y
nica. De todas las fuerzas que impactan sobre una persona, el self creativo produce una meta
personal para vivir, que mueve a la persona hacia un futuro ms personal y perfecto.
Aunque cada estilo de vida es una creacin nica, cada uno debe tener en cuenta la sociedad,
que es el trasfondo desde el cual la figura de la persona emerge. Cada estilo de vida debe
enfrentarse con el hecho de que los seres humanos son seres sociales nacidos dentro de un
sistema de relaciones interpersonales. Un estilo de vida saludable refleja el inters social que es
un potencial inherente para todos los seres humanos. Una personalidad saludable est
conciente de que una vida completa solo es posible dentro del contexto de una sociedad ms
perfecta. Una personalidad saludable se identifica con las inferioridades que son comunes a
todos nosotros. Las reas de ignorancia que todos compartimos, tales como de qu forma
lograr la paz en la tierra o cmo estar libres de la amenaza de las enfermedades, incita a la
personalidad saludable a ayudar a la humanidad a trascender estas debilidades. Como Adler
(1964, p 31) escribi, el inters social es la verdadera e inevitable compensacin de toda la
natural debilidad de los seres humanos individuales.
Teora de la Psicopatologa
Las personalidades patolgicas son aquellas que se han desanimado de ser capaces de lograr la
superioridad en un estilo socialmente constructivo. Las personalidades patolgicas tienden a
emerger de atmsferas familiares de competicin y desconfianza, negligencia, dominacin,
abuso, o sobreproteccin, todas las cuales desalientan los intereses sociales. Los nios de tales
familias, es ms probable que luchen por una vida ms completa a expensas de otros. Los
nios que son desalentados de los intereses sociales tienden a elegir uno de cuatro metas
egostas para lograr la superioridad: bsqueda de atencin, bsqueda de poder, toma de
venganza y declarar deficiencia o abatimiento (Dreikurs, 1947,1948). Aunque Dreikurs vio estas
metas egostas como las bsquedas inmediatas de los nios que se comportan mal, pueden
llegar a ser los rasgos finales que llevan a estilos de vida patolgicos (Maddi, 1972).
Un estilo de vida consentido es alentado cuando los padres miman en exceso a sus hijos,
haciendo tareas por ellos que estn dentro de las habilidades de los nios para hacerlas por s
mismos (Adler, 1936). El mensaje que los nios reciben es que ellos no son capaces de hacer
las cosas por s mismos. Si los nios concluyen que son inadecuados, desarrollan un complejo
de inferioridad que es ms que sentimientos de inferioridad; ellos adquieren un total
autoconcepto de inadecuacin. Los complejos de inferioridad llevan a las personalidades
consentidas, a evitar llevar a cabo las tareas bsicas de aprender a trabajar, relacionarse con el
sexo opuesto con efectividad, y ser una constructiva parte de la sociedad. Faltndoles un
adecuado inters social, intentan compensar a travs de una constante bsqueda de atencin.
La visin del mundo de la gente con estilos de vida consentido, sugiere que el mundo debera
continuar cuidando de ellos y atendindolos, an cuando no son adultos productivos.
En la bsqueda por ser el centro de atencin, la persona consentida puede llegar a ser una
molestia que perturba las interacciones sociales satisfactorias. Cuanto ms pasivo, el estilo de
vida resulta en pereza, en el cual el mensaje es el deseo dependiente de ser cuidado. Los
adolescentes o adultos perezosos realmente reciben considerable atencin negativa de familias
y amigos tratando de instarlos a un estilo de vida ms constructivo. Si el ser una molestia o ser
perezoso fracasa en atraer suficiente atencin o nutricin, la persona consentida, es probable
que se retire, amargada de la sociedad.
Los nios criados bajo la dominacin de los padres tambin tienden a desarrollar un complejo
de inferioridad, basado en una profunda sensacin de no tener poder para dirigir sus propias
vidas. Sintindose sin poder como nios, evitarn las tareas bsicas de la vida a favor de metas
ms destructivas. Las gastadas metas de aquellos que han sido constantemente dominados, es
lograr poder, de manera que nunca ms experimentarn la aguda inferioridad que proviene de
ser dominado. El activo buscador de poder puede convertirse en un rebelde que se opone a la
autoridad de la sociedad con el fin de justificar la bsqueda de poder personal sobre otros. Los
rebeldes se pueden ocultar detrs de una variedad de eslogans sociales, pero la meta final es
aferrar suficiente poder para nunca ms ser dominado por otra persona. El ms pasivo
buscador de poder puede buscar control sobre otros, siendo intransigente y poco dispuesto a
comprometerse con los an ms pequeos deseos de los otros.
Uno de los estilos neurticos ms comunes que emergen de la dominacin parental es el estilo
de vida compulsivo (Adler, 1931). El constante acoso, reprensin, ridiculizacin y bsqueda de
defectos de los padres dominantes, pueden llevar a un complejo de inferioridad en el cual la
persona compulsiva se siente sin poder para resolver los problemas de la vida. Temerosos del
ltimo fracaso en las tareas de la vida, los compulsivos se mueven hacia el futuro de manera
vacilante. Cuando se sienten sin poder para manejar sus futuros, ellos dudarn, usando la
indecisin y la duda para tratar de detener el tiempo. Pueden recurrir a los rituales para evitar
que el temido tiempo siga movindose hacia delante. Adems de dar una sensacin de
atemporalidad mediante la repeticin del mismo acto una y otra vez, los rituales sirven como
una salvaguardia contra futuras perdidas de autoestima. El compulsivo puede siempre decir, si
no fuera por mi compulsividad, miren cuanto podra haber hecho por mi vida.
Las compulsiones son ms importantes an como un medio compensatorio por el cual los
compulsivos pueden desarrollar un sentido de poder casi divino. El ritual compulsivo es
experimentado como la arena para una tremenda lucha entre las fuerzas divinas y malignas del
universo, que solo el compulsivo tiene el poder de controlar. Los compulsivos actan como si
tuvieran el poder de salvar el mundo de fuerzas hostiles, de la muerte o de enfermedades
temidas, si solo pudieran llevar a cabo sus rituales. De manera que ellos verifican y re -verifican
para ver si la llave del gas est cerrada; ponen los cuchillos sobre la mesa en el ngulo
apropiado; o conducen de vuelta alrededor de la cuadra para asegurarse que no han
atropellado a nadie. Fallar en repetir las compulsiones es arriesgarse a las consecuencias
malignas del mundo. Si los compulsivos sienten que no tienen xito en su etapa de vida,
pueden al menos crear su propio teatro de operaciones secundario, sus propios rituales
dramticos, que estn bajo su propio poder y control. El compulsivo puede en ltimo trmino
declarar un triunfo superior: vean, he tenido xito en controlar mis propias urgencias.
Los nios que han sido abusados, golpeados, y maltratados, con ms probabilidad quieren
tomar venganza sobre la sociedad que ayudarla. Como adolescentes y adultos, estos individuos
con frecuencia desarrollan un estilo de vida vicioso que buscan superioridad en forma activa
agrediendo a una sociedad que parece fria y cruel. Una venganza ms pasiva puede ser hecha
por aquellos que adoptan un estilo de vida pasivo - agresivo, quienes daan a otros a travs de
desconsideraciones constantes.
Las personas criadas con negligencia e indiferencia son aptas para declararse abatidas. No
esperan tener xito en una sociedad que no los cuida. Desean demostrar su superioridad
personal sobre la sociedad mediante la retirada y el aislamiento. Al mensaje en su retirada es
que ellos estn sobre la necesidad de los otros. Para lograr su sentido de superioridad, tales
personas pueden denigrar activamente a otros y convencerse a s mismos de que realmente no
han perdido nada de valor. Los solitarios ms pasivos se desesperan y declaran que, debido a
deficiencias personales tan abrumadoras, no hay forma de que estn interesados o al servicio
de otros.
Las ficciones finales que las personas problemticas luchan por hace real sern tambin vistas,
el menos por otros, como errores bsicos. A travs del curso de sus vidas, ser aparente que
los estilos de vida patolgicos han sido construidos para satisfacer una ambicin destructiva que
no lleva a una vida ms perfecta. El molesto neurtico, por ejemplo, puede en definitiva darse
cuenta de que en vez de convertirse en una persona perfecta, el o ella se ha convertido en una
molestia perfecta. Los vengadores viciosos pueden descubrir que al final han cambiado
superioridad por criminalidad. Y el tomador pasivo que se ha retirado a travs de estar alto por
sobre todo a travs del alcohol puede encontrar completa felicidad slo a travs de la
borrachera completa.
Con sus estilos de vida habiendo sido creados a temprana edad, la mayora de los pacientes
estn demasiado preocupados en tratar de seguir los detalles de sus mapas cognitivos como
para darse cuenta en forma completa del patrn general de sus estilos de vida y de las metas o
aspiraciones hacia las cuales ellos estn dirigidos. Muchos clientes ni siquiera quieren pensar
acerca del hecho de que sus vidas problemticas son el resultado de su autocreados estilos de
vida. Se prefieren experimentar a s mismos como vctimas desafortunadas de circunstancias
externas. Como resultado, la terapia debe involucrar un anlisis de los estilos de vida cognitivos
de los pacientes con el fin de ayudarlos a hacerse ms completamente concientes de cmo ellos
estn dirigiendo sus propias vidas en pos de metas destructivas.
Concientizacin.
El trabajo del cliente. Porque el estilo de vida se expresa en todo lo que un individuo
hace, los clientes no pueden sino revelar la naturaleza general de sus estilos de vida. Sus estilos
de comportarse, hablar, sentarse, escribir, responder, hacer preguntas y pagar cuentas, todos
tienen el sello personal de un estilo de vida nico. Si el estilo de vida cognitivo habr de ser
aliviado en forma remarcada y lograr un clara concientizacin, sin embargo, los clientes deben
estar dispuestos a revelar fenmenos especiales en terapia, incluyendo sus sueos, primeros
recuerdos y la constelacin familiar. Adems de revelar informacin importante, los clientes son
animados a participar activamente en el anlisis de sus estilos de vida y aspiraciones hacia las
cuales esos estilos de vida estn dirigidos.
Hacerse ms conciente del propio estilo de vida y los trastornos puede ser acelerado a travs
de leer libros escritos por otros, un proceso conocido como biblioterapia, Adler y sus seguidores
estuvieron entre los primeros psicoterapeutas en escribir libros de auto - ayuda para el pblico
lego, y los clientes son frecuentemente incitados a leer estos y otros trabajos relacionados. Las
metas adlerianas para la biblioterapia estn encarnadas en seis E(en ingls) (Riorda n, Mullis y
Nuchow, 1996):
Una anlisis de estilo de vida incluir adems una interpretacin de los errores bsicos que el
cliente comete al construir una visin de la naturaleza del mundo. Los errores cognitivos ms
comunes incluyen (1) sobregeneralizaciones, tales como nadie importa; (2) distorsiones de las
demandas de la vida, tales como no puedes ganar en la vida; (3) minimizacin de la propia
vala, tales como soy realmente inadecuado o slo soy una ama de casa; (4) me tas
irrealistas para estar seguro, tales como debo agradar a todos; y (5) valores deficientes, como
consgelo, no importa de quin sea (Mosak y Dreikurs, 1973).
De tal manera que, las fortalezas del cliente estn incluidas como parte del anlisis del estilo de
vida. Luego de completar al anlisis del estilo de vida del paciente como parte de la fase de
evaluacin temprana de la terapia, los adlerianos presentan un sumario del estilo de vida a los
clientes en un estilo maestro - estudiante. El sumario del estilo de vida se presenta como si
fuera una conferencia de un caso, pero aqu el cliente tiene la oportunidad de colaborar en el
anlisis. Los clientes pueden indicar si concuerdan o no con el sumario del terapeuta. Los
terapeutas pueden hacer los cambios necesarios en su visin del estilo de vida del cliente, o
pueden interpretar la respuesta del cliente como resistencia a una visin ms completa de su
estilo de vida, si realmente los clientes se estn resistiendo a s mismos a verse de forma ms
ntegra.
Si los clientes estn cambiando sus estilos bsicos de completar las tareas de su vida o no, se
determina mejor mediante un anlisis de los sueos. Los sueos son los medios de solucionar
problemas futuros, y las maneras de soar de las personas indicarn cmo ellas estn tratando
actualmente de resolver los problemas de la vida cotidiana. Los sueos son un ensayo de
posibles alternativas para una accin futura. De manera que, si los clientes desean posponer la
accin, tendern a olvidar los sueos. Si desean convencerse a s mismos de evitar acciones
particulares, se asustarn a s mismos con pesadillas. Los clientes que estn haciendo pequeos
movimientos en terapia pueden tener sueos breves con muy pequea accin. Los clientes que
estn listos para afrontar sus problemas se introducen a s mismos en al anlisis creativo de sus
sueos. Ayudando a los clientes a interpretar sus propios sueos, los terapeutas los estn
ayudando a hacerse ms concientes de nuevas y creativas alternativas para completar las
tareas de sus vidas.
Control de contingencia.
El trabajo del cliente. Como abordaje cognitivo del cambio, la terapia adleriana est dirigida a
debilitar los efectos de las contingencias presentes haciendo que los clientes reevalen sus
metas o aspiraciones futuras. Reevaluando sus aspiraciones respecto al poder, la venganza y la
atencin, los clientes disminuyen los efectos reforzantes de tales consecuencias como ser el
centro de atencin o el controlar a otros. En el proceso de reevaluacin de aspiraciones
egostas, los pacientes pueden experimentar con conductas dirigidas hacia intereses sociales
con el fin de experimentar las consecuencias que resultan de dicha bsqueda. Despus de
experimentar los buenos sentimientos que derivan de ayudar a otra persona, los clientes estn
en mejor posicin para comparar en forma realista y reevaluar las consecuencias que han
estado recibiendo desde una vida auto-centrada.
El trabajo del terapeuta. Una de las tcnicas que los terapeutas usan para ayudar a los clientes
a reevaluar las consecuencias de sus metas egostas es crear imgenes que capturen la esencia
de las metas del cliente. Los clientes que constantemente estn buscando ser el centro de
atencin pueden ser requeridos a imaginarse a s mismos como Bozo el payaso, quien se hace
el centro de atencin cuando la gente le arroja cosas, tales como insultos o comentarios
sarcsticos. Cuando los clientes se encuentran a s mismos interpretando al bufn, se pueden
imaginar que son el payaso sentado en una silla que pende sobre una pileta con agua mientras
la gente trata de pegarle para que se caiga al agua. Estas y otras imgenes relacionadas
animan a los clientes a rerse de sus estilos de vida en vez de condenarse a s mismos. Una vez
que los clientes se puedan reir de estar interpretando a Bozo el payaso o Cesar el conquistador,
pueden devaluar el deseo de obtener control o atencin.
Los adlerianos tambin asignan tareas a sus clientes diseadas para ayudarles a experimentar
con la expresin de un inters social. Un terapeuta podra, por ejemplo, asignar a un paciente
la tarea de hacer algo cada da que d placer a otra persona. En el proceso de completar dichas
tareas, los clientes experimentan por s mismos las valiosas consecuencias que provienen de
hacer algo por alguien ms que por uno mismo.
A medida que los valores estn cambiando, los terapeutas todava tienen que proveer tcnicas
que ayuden a los pacientes a evitar caer en los viejos hbitos de responder a las metas
egostas. Atraparse a s mismo es una tcnica que anima a los clientes a pensar en atraparse a
s mismos con la mano en la lata. Ellos deberan tratar de capturarse en el proceso de actuar un
comportamiento destructivo por ejemplo, comer o beber en demasa. Con la prctica,
incluyendo la prctica interna de anticiparse poniendo la mano en la lata, los clientes pueden
aprender a anticipar una situacin y volver su atencin a consecuencias ms constructivas en
vez de responder automticamente a metas destructivas.
Elecciones.
El trabajo del cliente. As como los pacientes eligen originalmente particulares estilos de vida
como nios, as tambin son capaces de elegir cambiar radicalmente sus estilos de vida en una
edad mayor. Una vez que son ms completamente concientes de los finalismos ficcionales que
estn tratando de hacer reales, y una vez que ellos han evaluado metas egostas en
comparacin con metas sociales, los clientes son ms libres de elegir permanecer con sus viejos
estilos o crear una nueva vida. Algunas metas, tales como tener poder sobre otros o ser el
centro de atencin, son altamente valorados por algunas personas, y no hay seguridad de que
el cliente elegir abandonar esas metas en pos del inters social. Ms all del valor
consensuado de algunas metas, los clientes pueden elegir quedarse con la seguridad de un
estilo de vida insatisfactorio porque al menos es una medida conocida. Considerar elegir un
estilo de vida radicalmente nuevo puede ser amenazador por la prdida de seguridad, y los
clientes pueden optar por reafirmar sus estilos de vida de antao.
El trabajo del terapeuta. En vez de hacer enfrentar al cliente con una repentina y dramtica
decisin de arrojarse en la oscuridad de un nuevo y desconocido estilo de vida, los terapeutas
pueden usar tcnicas que animan a los clientes a experimentar con nuevas alternativas para
vivir. Una de tales tcnicas es como si. Por ejemplo, una viuda de 35 aos haba decidido que
ahora, despus de haber conocido la seguridad de confiar solamente en ella durante seis aos,
evalu la idea de desarrollar una relacin ntima con un hombre. Haba conocido un hombre
hacia el cual se senta atrada en un grupo de Padres sin Pareja, pero l no la haba invitado a
salir. Debido a que no haba hecho ningn progreso en la persecusin de su meta de mayor
intimidad, le suger que le invitara una taza de caf despus de una reunin. Ella dijo que
encontraba dicha alternativa realmente excitante, pero insisti que no era esa clase de persona
que hara tal cosa. Usando una tcnica adleriana, le suger que ella actuara como si fuese una
mujer liberada, en vez de preocuparse por convertirse en tal persona. Con considerable valor,
fue capaz de actuar como si fuera ms liberada de lo que era, as como intimar con el hombre.
Al mismo tiempo, descubri que si ella actuaba como si fuera ms liberada, e lla pronto podra
transformar dicha ficcin en realidad.
Para pacientes que insisten que solo cambiaran si solo pudieran controlar emociones
sumamente poderosas, la tcnica de apretar al botn es usada para demostrar que en realidad
pueden elegir controlar dichas emociones. Usando la fantasa, los clientes son instruidos para
cerrar sus ojos e imaginar incidentes muy felices en sus pasados. Tienen que llegar a estar muy
conscientes de los sentimientos que acompaan las escenas. Entonces los clientes son
instruidos a imaginar un incidente humillante, frustrante o doloroso y advertir los sentimientos
acompaantes. Despus de esto, las escenas placenteras son imaginadas de vuelta. A travs de
presionar el botn sobre pensamientos particulares, se ensea a los clientes que en realidad
ellos pueden crear los sentimientos que deseen, decidiendo acerca de qu pensarn. Despus
de practicar al control cognitivo de las emociones, los clientes quedan impresionados con su
habilidad de determinar las emociones. Con la aumentada habilidad de elegir estar enojado o
no, deprimido o no, los clientes estn en el proceso de liberar sus estilos de vida de las
emociones que alguna vez parecieron abrumadoras.
Contenido teraputico.
Conflictos intrapersonales.
Ansiedad y Defensas. Autodefectivo y destructivo como un estilo de vida puede ser, sin
embargo provee al menos de una sensacin de seguridad. Cuando el terapeuta cuestiona o
amenaza la convicciones de un estilo de vida, se activa la ansiedad y el cliente est pronto a
resistir un posterior tratamiento. La ansiedad puede ser usada para atemorizar a un terapeuta
de seguir presionando, como cuando el paciente amenaza con entrar en pnico si el terapeuta
contina probando. La ansiedad sirve para un propsito primario, por lo tanto, de evitar que el
cliente deba tomar una accin y moverse adelante hacia el futuro. La ansiedad tambin puede
servir como un teatro de operaciones secundario, permitiendo a los pacientes centrar la
atencin en tratar de solucionar la considerable ansiedad que ellos estn creando a travs de su
constante preocupacin, en vez de dirigir su atencin en la solucin de sus tareas de vida. Los
terapeutas necesitan dejar de preocuparse en tratar la ansiedad directamente. Sin embargo,
deben estar concientes de las tendencias de evitar, ser directos al analizar los estilos de vida
abortados como producto de sus miedos a la tremenda cantidad de ansiedad que los clientes
pueden crear, como una excusa para sostenerse sobre el seguro pero fracasado estilo de vida.
clientes a redirigir el esfuerzo compensatorio desde metas egostas y auto - absorbentes hacia
valores socialmente tiles y autoenriquecedores.
Autoestima. Se ha dicho suficiente sobre los sentimientos de inferioridad para indicar que los
problemas con la autoestima son centrales en la terapia adleriana. El secreto para solucionar los
problemas de autoestima no es reasegurar a las personas mal adaptadas de que en realidad
son buenas. Tampoco se enriquece la autoestima incitando la autoabsorcin mediante el ha cer
que los clientes analicen todos los intrincados detalles de sus aos tempranos. La paradoja de
la autoestima es que se desvanece como problema cuando las personas son animadas a
olvidarse de s mismas y comenzar a vivir por otros. Un slido sentido de autoestima puede ser
creado solo creando un estilo de vida que es de valor para el mundo. Viva una vida que afirma
el valor de los seres humanos, y la consecuencia no planeada ser la creacin de un self que es
merecedor de alta estima.
Responsabilidad. Aquellos que estaran libres de patologa deben tener la fortaleza de llevar la
doble carga de la responsabilidad personal y social. Llegando a darse cuenta del propio ser
creativo como responsable en ltimo trmino de la transformacin de los hechos objetivos de la
vida en eventos personalmente significativos, una persona es confrontada con la ltima
responsabilidad de elegir en el presente metas que le permitirn desplegar un futuro ms
perfecto. Una vez que los individuos aceptan la responsabilidad de moldear sus propias vidas,
deben aceptar adems su responsabilidad por el impacto que sus propios estilos de vida tienen
sobre la sociedad. Intentarn, por ejemplo, vivir una vida ms completa ayudando a crear una
personalidad ms perfecta mientras que al mismo tiempo producen un lugar ms contaminado
para vivir? La persona que puede tener la esperanza de lograr una condicin de integridad es
aquella que puede responder a las esperanzas de la humanidad.
Conflictos Interpersonales.
Si bien Adler rechazaba la sexualidad como principal principio de accin de la vida, se aceptaba
como una de la ms importantes tareas de la vida. El hecho biolgico de la vida es que
existimos en dos sexos. Una tarea de la vida es aprender con ese hecho en una manera que
permita a los dos sexos encontrar mutuo placer y significacin en las relaciones sexuales.
Definiendo nuestros roles sexuales en parte sobre la base de las definiciones y estereotipos
culturales, debemos esforzarnos por relacionarnos con el otro sexo, no con el sexo opuesto
(Mosak y Dreikurs, 1973). Las personas de cada sexo no necesitan ser trasformadas en el
enemigo. Pensar en trminos de sexo opuesto ms que otro sexo tiende a incitar la competicin
y el conflicto ms que la cooperacin que proviene de ser seres humanos. Sin tal cooperacin,
las parejas no pueden esperar ensear al otro lo que se necesita para que el sexo sea una
experiencia mutuamente recompensante.
Comunicacin. El estado de preparacin inherente para la adquisicin del lenguaje indica que
los humanos hemos nacido para ser seres sociales. El lenguaje solo, sin embargo, no garantiza
la comunicacin efectiva. Los problemas con la comunicacin son fundamentalmente problemas
con la comunicacin. La comunicacin efectiva es, por su misma naturaleza, una empresa
cooperativa. Si una persona retiene cooperacin slo dentro del propio inters, o si otra est
enviando mensajes falsos para ganar una ventaja competitiva, entonces la comunicacin esta
destinada a ser conflictiva. Parejas con conflictos referentes a la competicin, tales como
competicin sobre los roles sexuales, se quejarn frecuentemente de problemas al comunicarse
con el otro, an cuando cada uno es capaz de comunicarse efectivamente con un amigo sel
mismo sexo. La tarea en terapia no es corregir los patrones de comunicacin, sino ayudar a las
parejas a reorientar sus valores en pos de metas comunes de manera que sus comunicaciones
puedan deberse a intereses comunes ms que egostas.
Control. Todas las personas tienen una necesidad de ser capaces de controlar, para dominar
ciertas situaciones y ejercitar la restriccin sobre otros. Las personalidades patolgicas, sin
embargo, se preocupan frecuentemente con dominar a los otros. El controlador ms evidente
es la persona que una vez fue dominada por sus padres y se ha comprometido a buscar el
poder sobre otros con el fin de nunca ms sentir la intensa inferioridad que viene de estar bajo
la dominacin de otra persona. La personalidad consentida es un dspota ms sutil, usando
sntomas neurticos tales como la ansiedad, depresin e hipocondras para conseguir que los
otros satisfagan cada capricho. Las personas consentidas estn entrenadas para usar los
servicios de los otros para soluciones de los problemas ms que convertirse en alguien
autoconfiado. Como adultos, las personas consentidas confian en los sntomas para controlar a
los otros, incluido el terapeuta, con el fin de lograr que otros tomen cuidados por ellos.
El control sobre los otros prevee una sensacin de seguridad, un posicin de superioridad y una
exagerada conviccin de autovalor. Con estas ganancias que prov ienen del control, muchos
clientes confan en maniobras sutiles y no tan sutiles para controlar la terapia. Los terapeutas
efectivos estarn atentos a los esfuerzos del paciente por controlar, de manera de responder
con tcnicas de contracontrol. Los clientes que tratan de controlar la terapia, por ejemplo,
insistiendo en cuan completamente malos ellos son y cuan incapaces son de progresar, pueden
clamar en alta voz, le apuesto que usted nunca haba tenido un caso tan duro como el mio
antes. El terapeuta puede rechazar impresionarse respondiendo, No, no desde la ltima
hora. El terapeuta no est pretendiendo ganar un juego de control, sino ms bien comunicarle
al cliente que el terapeuta no est dispuesto a cooperar con las maniobras del cliente.
Control de impulsos. La labor civilizadora de los padres y los clnicos no consiste en inhibir los
malos impulsos sino en fortalecer el inters social. Los nios no son primariamente bestias
biolgicas que deben tener controles impuestos sobre los impulsos destructivos. Los nios son
seres sociales que estn preparados para cooperar sin son animados por los padres y maestros.
De acuerdo a esto, los impulsos deben ser dirigidos hacia metas prosociales como parte de un
total estilo de vida. Los impulsos no tienen una direccin inherente, tales como destruir o
dominar. Estos son simplemente expresiones de una impulsin primaria hacia la perfeccin. De
manera que, los impulsos tales como el sexo y la agresin pueden ser incluidos en el
perfeccionamiento de ms altos intereses sociales, como en la provisin de un vnculo
placentero entre los esposos o en la ayuda en la defensa de una sociedad contra sus agresores.
Los impulsos se vuelven un problema para la sociedad solo cuando la direccin general de un
estilo de vida es antisocial antes que prosocial en su naturaleza. Los impulsos amenazan con
hacer estallar el control no debido a un exceso de civilizacin sino porque algunos individuos
adolescen de una completa falta de apreciacin de y dedicacin hacia la civilizacin.
Sentido. Nosotros creamos el sentido de nuestras vidas mediante la vida que creamos. No
nacemos con un sentido intrnseco en nuestra existencia, sino que nacemos con un self creativo
que puede modelar el sentido intrnseco de nuestra existencia. Desde la materia bruta de
nuestra dotacin gentica y nuestras experiencias infantiles, damos forma y moldeamos las
metas y medios hacia dichas metas que darn significado a nuestra existencia. Si nuestra visin
es suficientemente buena y nuestras metas lo suficientemente nobles, entonces los estilos de
vida que construimos pueden ser obras de arte realmente valoradas que estan dedicadas a los
mejor de la humanidad. Si, fuera del desnimo y la distorsin, dedicamos nuestra vida a metas
banales, entonces nuestros estilos de vida pueden reflejar ms errores bsicos que significados
bsicos. Un error bsico que ha resultado en la alienacin de muchos es que la existencia
puede tener un significado si es dedicada a convertir al propio self en un relicario. El self
creativo busca la perfeccin no a travs de la vuelta hacia el interior y el alejamiento del
mundo, sino logrando conectarse a las ms grandes necesidades y las ms altas aspiraciones
de la humanidad.
Persona Ideal. Inspirada por metas que trascienden cualquier necesidad o preocupacin, la
persona superior es atrada por la vida con excitacin y anticipacin. La estima radica en saber
que el mundo realmente necesita personas interesadas. Las energas no se desperdician en
defensas evasivas o en patrones neurticos que proveen excusas ya preparadas por haber
fracasado en sumarse al mundo.
Relacin Teraputica.
La relacin teraputica es una parte central del proceso de ayudar a los clientes a superar sus
abatimientos de largo tiempo de manera de poder estar libre para reorientarse a s mismos
hacia intereses sociales ms saludables. Los terapeutas ayudan a los clientes a sentirse atrados
por intereses sociales genuinos mostrando el inters social que ellos tienen por el bienestar de
sus clientes. En muchas formas, la relacin teraputica es un prototipo del inters social. Los
valores clsicos del amor, fe y esperanza por la condicin humana son esenciales para tanto el
inters social como para una relacin teraputica efectiva.
La consideracin positiva del terapeuta hacia el cliente refleja el amor y cuidado de un individuo
dedicado al bienestar de los seres humanos. La disposicin del terapeuta en relacionarse con
un genuino igual comunica la fe en la habilidad del cliente de contribuir activamente en la
soluciones a sus serios problemas. El terapeuta no es el doctor que acta sobre el cliente, no
importa cuan desvalidos los pacientes consentidos puedan actuar con el fin de persuadir al
terapeuta - doctor de tomar el control de sus vidas por ellos. El terapeuta es ms como un
maestro que tiene fe en el inusual potencial de su cliente - estudiante para crear un estilo de
vida satisfactorio. El terapeuta - maestro est dispuesto a recomendar lecturas (biblioterapia),
asignar experimentos para la casa, y ofrecer estmulo personal. La genuinidad del terapeuta
revela una disposicin a cometer errores, a ser perfectamente humano, lo cual comunica la fe
de que los seres humanos imperfectos tienen el poder de enriquecer la vida. Los pacientes que
estn bien concientes de ser seres imperfectos no necesitan buscar un sanador por ayuda, sino
que pueden compartir la fe del terapeuta de que el cliente imperfecto es capaz de esforzarse
por una vida ms completa.
presencia de dos terapeutas permite adems hacerse ms concientes de cmo dos individuos
pueden diferir realmente y todava cooperar.
Los abordajes adlerianos respecto de la terapia tambin son flexibles en cuanto a honorarios y
lmites de tiempo. Como una reflexin de sus propios intereses sociales, los clnicos son
incitador a dar una significativa contribucin a la comunidad sin cobrar. Este servicio pro bono
puede ser realizado a travs seminarios maritales gratuitos, seminarios para padres gratuitos o
algunas horas de terapia gratuitas para clientes incapaces de pagar.
Mientras los adlerianos han trabajado tradicionalmente con un completo rango de clientes, son
especialmente activos trabajando delincuentes, criminales, familias y organizaciones. El
resurgimiento de la actividad adleriana en estas reas refleja la preocupacin con las relaciones
sociales en peligro de desintegrarse debido a un excesivo auto - inters. Siguiendo el ejemplo
original de Adler, los adlerianos estn profundamente implicados es los ambientes escolares,
especialmente con la gua que los orientadores escolares estn deseosos de proveer en la
clarificacin de los valores de los estudiantes para encontrar metas constructivas para sus
energas. Ultimamente, los principios y los mtodos adlerianos se han estado aplicando cada
vez ms en los problemas laborales y cambios organizacionales (Barker y Barker, 1996;
Ferguson, 1996).
El movimiento adleriano est hoy ampliamente centrado en los E.E.U.U., con muchos institutos
de entrenamiento que ofrecen certificados en psicoterapia, counseling y gua infantil. Llegar a
ser un terapeuta adleriano es ms un problema de valores sociales del propio individuo ms
que credenciales formales al menos comparado con las prioridades de otros sistemas de
psicoterapia. Como consecuencia, los institutos adlerianos han sido receptivos a educadores,
clrigos, y an paraprofesionales, as como tambin otros miembros de tradicionales
profesiones en la salud mental.
Se espera que el curso de la psicoterapia sea de relativamente corto plazo. Los adlerianos
fueron entre los primeros en abogar por tratamientos de tiempo limitado y el desarrollo de
mtodos activos para acelerar el proceso teraputico. En realidad, muchos de los mtodos
abrazados por terapeutas breves que marcaron nuevos rumbos - flexibilidad clnica,
tratamientos grupales y familiares, asignaciones para casa, materiales psicoeducacionales,
anlisis del estilo de vida, perspectiva optimista y relacin colaborativa fueron establecidos
por los adlerianos (Sperry, 1992).
Aunque algunos de los conceptos seminales de Adler - posicin ordinal, primeros recuerdos
infantiles, inters social, para nombrar algunos han sido extensamente investigados (Watkins,
1982,1983,1992), se ha conducido poca investigacin sobre la efectividad actual de la terapia
adleriana. El meta - anlisis de Smith, Glass y Miller (1980) de 475 estudios localiz slo 4 que
inclua un tipo de terapia adleriana. El tamao del efecto para la terapia adleriana en el
admitido pequeo conjunto de estudios disponibles, fue de .62, no significativamente diferente
del tamao del efecto promedio de .56 para los tratamientos placebos. En forma similar,
revisiones de la literatura recientes fracasan en localizar cualquier cuerpo sustancial de
investigacin controlada de resultados sobre la terapia adleriana de adultos (por ejemplo,
Grawe, Donati y Bernaver, 1998) o de nios (por ejemplo, Weisz y otros, 1987, 1995).
Un puado de estudios controlados, todos con diferentes focos, es inadecuado para llegar a
conclusiones firmes acerca de la eficacia de la terapia adleriana. Tal vez lo ms que podemos
decir en este momento es que la terapia adleriana es superior al no tratamiento y, cuando es
comparada con tratamientos alternativos, ha sido encontrada tan efectiva como la terapia
centrada en el cliente y la terapia psicoanaltica en varios estudios. Con el emergente inters en
la terapia adleriana y con la aumentada disponibilidad de metolodoga cientfica para examinar
los datos ideogrficos, nuestra esperanza es que estudios de resultado ms extensos sern
completados en un futuro cercano.
Freud anticip que el quiebre de Adler con el psicoanlisis llevara al desarrollo de una teora
superficial y estril (Colby, 1951). Rechazando el psicoanlisis, Adler actu como si hubiera
rechazado la mitad de la personalidad humana. El resultado es una teora unidimensional que
enfatiza el yo o el self a expensas de ello, conciente a expensas del inconciente, aspiraciones
sociales a expensas de impulsos biolgicos, compensacin a expensas de otras defensas, y lo
perfectible a expensas de lo imperfectible. Aqu tenemos un yin sin un yan, mitad de la persona
presentada como si fuera un todo.
Como resultado de los huecos en el holismo de Adler, emerge all una terapia nave que sugiere
que las personas pueden ser verdaderamente ayudadas con todo tipo de trucos ingeniosos.
Solo haga que una mujer atemorizada y sumisa acte como si fuera liberada, y ella estar
liberada. Solo apriete un botn, y un recluso amargado puede cambiar sus fantasas y
sentimientos tan rpido como puede cambiar los canales de la televisin. El poder del
pensamiento positivo ha sido pregonado como la cura permanente por siglos, cuando en
realidad no es ms que un nimo temporario. Los pacientes no estn emocionalmente
incapacitados; slo estn errados. Las personas no estn encerradas dentro de conflictos
inconcientes; slo estn desanimadas. Slo tenga esperanza, fe y caridad, y esa es la forma de
vivir exitosamente. Adler en realidad promete un jardn de rozas a aquellos que estn
dispuestos a compartir sus vidrios de color rosa que filtran el verdadero lado oscuro de la vida.
Los adlerianos han sido incapaces de decidir si son tericos del aprendizaje social, quienes
atribuyen las conductas inadaptadas a las constelaciones familiares y otras condiciones
ambientales, o son msticos que atribuyen los estilos de vida distorsionados a un self creativo
no desarrollado que suena parecido a un alma. Por qu los adlerianos sienten la necesidad de
recurrir a conceptos msticos tales como eleccin y self creativo cuando las conductas
Es claro, sin embargo, que las proposiciones teorticas concernientes a los efectos del orden de
nacimiento pueden ser definidos y testeados, mientras que conceptos tales como la bsqueda
de superioridad y self creativo son vagos y totalmente inasequibles a la investigacin cientfica.
Tal vez los adlerianos mantienen dichos conceptos con el fin de colocar la responsabilidad del
cambio en los clientes, debido a que el sistema de terapia ha sido incapaz de generar tcnicas
los suficientemente poderosas para producir el cambio adecuando en la conducta de los
clientes. Cualquieras sean las razones, la escuela adleriana permanece como una extraa
combinacin de una teora que bordea entre la respetabilidad cientfica y una religin que
dedica el espritu al inters social.
A las mujeres les va un poco mejor bajo Adler que bajo Freud, pero no mucho. La teora
adleriana parece dispuesta a aceptar la psicoterapia como una extensin del proceso de
socializacin. Sea ms socializado y civilizado y usted ser libre de la psicopatologa. Eso puede
ser verdad para muchos hombres y nios necesitados de socializacin o resocializacin, pero:
Qu de las muchas mujeres problematizadas debido a que estn sobresocializadas? La siempre
prolija y apropiada cliente con colitis y frigidez no se liberar buscando ser ms perfecta. Ella
necesita expresar su rabia y resentimiento en vez de estar siempre sofocndose a s misma por
la seguridad de la armona social. La esposa autosacrificada que experimenta una crisis
existencial de no tener sentido de s misma porque siempre ha vivido por los otros no necesita
ser incitada a hacer a alguien feliz una vez por da. Ella necesita aprender como cuidar de s
misma y ser asertiva respecto de sus propios intereses cuando es necesario.
En terrenos ms tericos, es irnico que Adler haya llamado a su abordaje psicologa individual,
cuando en realidad valor en ultima instancia los intereses sociales sobre los del individuo.
Adler intent resolver los conflictos inherentes entre la sociedad y el individuo sugiriendo que
los mejores intereses del individuo son realmente servidos al subyugar al propio inters al
inters de la sociedad. La teora adleriana puede ayudar a balancear los abordajes teraputicos
que reverencian solo el self a expensas de los otros. No obstante, sera un error concluir que
una vida completa puede ser encontrada solo viviendo por los intereses sociales y nunca por el
propio inters.
La Sra. C. Es una persona enteramente preocupada con s misma. Las otras personas son
meras sombras, caracteres menores que entran y salen de sus dramticos rituales. Su vida se
ha convertido en una parodia de una obr pica. Ella est en una lucha mortal con la maldad de
los temidas lombrices, y solo ella es lo suficientemente poderosa y perfecta para evitar que
estas sean las victoriosas. Ella ha cambiado obviamente su bsqueda de superioridad, desde
resolver las tareas primarias de la vida a un teatro de operaciones en el cual ella puede ser la
herona, la estrella en su propio estilo de vida.
El progreso en la terapia sera una real amenaza para la sra. C. Se ha juzgado a s misma como
demasiado inferior para progresar en su vida. Ella ha cometido un error bsico al evaluarse a s
misma sobre la base de sus tempranos recuerdos de cmo los padres la perciban como un
ser inferior, requiriendo constante control y dominio. Qu distorsiones, que puede que nunca
se conozcan, ha sumado a estos recuerdos? Sus padres nunca apoyaron sus recursos o sus
tendencias a la independencia? Anim el la dominacin de sus padres debido a que encontr
seguridad en ser protegida del sexo, la enfermedad y los chicos? No hubo adultos en su vida,
profesores o vecinos, que la animaron, inclusive si sus pares eran tales tiranos? Nuevamente,
las respuestas a esas preguntas probablemente nunca se conozcan.
Lo que debe llegar a ser conocido para la Sra. C. es que ella contina con sus patrones
neurticos debido a que ella concluy en su vida temprana que en ltimo trmino era incapaz
de triunfar en la vida. Ella debe entender que no es especial o esta perturbada debido sus
intensos sentimientos de inferioridad, sino que ella comparte estos sentimientos con todos los
seres humanos. Su perturbacin es el resultado de aspirar a ser especial y tratar de compensar
sus inferioridades invirtiendo todas sus energas en una vida completamente auto - centrada.
Si la Sra. C. contina retirndose de la vida con y para los otros, ella por cierto que est en alto
riesgo de convertirse en psictica. Su pensamiento y comunicacin son de poco inters social.
Ellos estn casi por completo dirigidos a las lombrices, a los miedos y a convencer a los otros
cun especial son sus circunstancias de vida. Los lazos sociales que conectan pensamiento con
la realidad social pueden romperse si otros continan no existiendo para la Sra. C.
Dada la casi total preocupacin en s misma de la Sra. C., ser difcil comprometerla con otro
ser humano en el rol de terapeuta. Debido a que ella ha tenido considerable terapia individual,
y debido a que parece haberse convencido a s misma de lo especial que ella es, sera mejor
iniciarla en un grupo adleriano. Aunque probablemente resistira la terapia de grupo, sobre las
bases de que ella es demasiado problemtica y demasiado necesitada de atencin individual,
ser colocada en una grupo le dara el mensaje directo de que, en realidad ella no es tan
especial. Tendra la oportunidad de descubrir que los otros tambin tienen serios problemas y
serios sentimientos de inferioridad, y sin embargo, siguen adelante con su vida. La biblioterapia
fomentara este mensaje tambin. Encontrndose a s misma incapaz de cuidar a los otros, la
Sra. C. Podra insistir en que si no estuviera tan preocupada con sus propios problemas,
cuidara de los otros. El terapeuta o los miembros del grupo corregiran tal pensamiento errneo
indicando que la idea opuesta es la verdadera: si ella puede comenzar a aprender a cuidar de
los otros en el grupo, puede comenzar entretanto a olvidarse de s misma.
Experimentar el cuidado de su terapeuta y los miembros especiales del grupo puede comenzar
a reorientar a la Sra. C. desde un acendrado auto - inters a un emergente inters social. Se le
asignaran tareas para fomentar el inters por otros, tales como asignar a la sra. C, que llame a
ciertos miembros del grupo que estn en crisis, para ver qu es lo que estn haciendo cada
noche. La Sra. C. sera animada a dar un paso fuera de su drama y dirigirse al mundo de los
otros mediante tareas que brinden placer a las vidas de sus hijos, tales como hornearles una
torta. Cualquiera sean las razones para evitar estas tareas, seran interpretadas como excusas.
En el proceso de experimentar con tales tareas, la Sra. C. puede llegara ser conciente del efecto
curativo que el cuidar de otros puede tener sobre la auto - preocupacin.
Asignar tareas puede ayudar a la Sra. C. a comenzar a reevaluar las consecuencias de vivir para
otros versus vivir para defenderse de las lombrices. Actuando como si fuera libre, al menos por
el momento, crear algo de valor para los otros, incluso una simple torta, puede demostrar que
efectivamente ella tiene alguna oportunidad de dicidir si continuar viviendo. En ltimo trmino,
tendr que confrontar la decisin de bajarse o no de su limitado teatro de operaciones y volver
a comprometerse con al mundo. Despus de muchos aos viviendo para su propio drama, la
Sra. C. puede decidir permanecer en la seguridad y estima de ser la ms grande contenedora
de lombrices, en vez de crear una vida que podra ser ms til para lo otros, an cuando sea un
poco ms mundana.
Direcciones futuras.
La principal direccin para los adlerianos es continuar ms all de Adler. Un nmero especial
de Psicologa Individual (Diciembre 1991, vol. 47, n 4) con ese ttulo contiene varios artculos
dedicados a construir sobre las ideas de Adler y, y como resultado, ir ms all de ellas.
Manaster (1987, 1987b), editor de Psicologa Individual, ha sealado que la continua batalla
acerca de quin o qu es (o no es) adleriano ha servido para fragmentar los esfuerzos
adlerianos, para eliminar a algunos quienes desearon identificarse como adlerianos, y para
excluir y despreciar el cambio en la teora original. Lo que se necesita son adlerianos
evolucionados que vean a Adler como un ancestro pero que lo harn de una forma crtica,
resaltando dnde l estaba esencialmente correcto y dnde puede haber perdido la huella
(Hartshorne, 1991). Esta evolucin ciertamente conlleva combinar tcnicas adlerianas con
aquellos otros sistemas en una terapia breve coherente y con propsito (Kovaks, 1989; Solis y
Brink, 1992) Ms all de Adler puede bien ser el clamor concentrado de quienes desean evitar
la desaparicin prematura de la teora seminal de Alfred Adler como sistema distintivo de
psicoterapia.
Adler, A. (1917). Study of organ inferiority and its physical compensation. New York: Nervous
and Mental Diseases Publishing.
Adler, A. (1929/1964). Social interest: A challenge to mankind. New York: Capricorn.
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Ansbacher, H. L, & Ansbacher,R.R. (Eds). (1964). Superiority and social interest. New York:
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Dinkmeyer, D. C., Dinkmeyer, D. C; Jr., & Sperry, L. (1990). Adlerian counseling and
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Manaster, G. J; & Corsini, R. J. (1982). Individual Psychology. Itasca, IL: Peacock. Mosak, H; &
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Sweeney, T. J. (1998). Adlerian counseling: A practitioners approach (4th ed.) Bristol, PA:
Accelerated Development.
Journal: Individual Psychology: Journal of Adlerian Theory. Research and Practice.
CAPTULO IV
TERAPIAS EXISTENCIALES
Mark ha estado en terapia psicoanaltica desde hace dos aos, y se ha vuelto mucho ms
conciente de las razones histricas e intrapsquicas de su conducta de evitar relaciones ntimas
con mujeres. Pero ahora, su apreciado terapeuta se ha mudado a otra ciudad. Y ahora Mark
desea determinar hasta qu punto puede relacionarse completamente con una mujer. Una crisis
existencial apareci amenazante.
A Mark le agrad esta idea e invito a una cita a una mujer por primera vez en los ltimos 20
aos. Y ella se apur. Mark, de cualquier modo, pudo aceptar este hecho como una cualidad de
ella y no sentirse mal consigo. Posteriormente conoci a Leesa a travs de un amigo mutuo. A
Leesa le agrad Mark y estuvo de acuerdo con sus deseos de conocerse el uno al otro
gradualmente ms que saltar inmediatamente a la intimidad sexual. En unos meses se fueron
sintiendo cada vez ms cmodos el uno con el otro en forma gradual, incluida una cierta
comodidad sexual. No haban tenido relaciones todava, cuando salieron de viaje a las
montaas de Vermont para el fin de semana de Ao Nuevo. La supervisora del trabajo de Mark
y su marido los acompaaron. Mark estaba convencido de que ambos (la supervisora y su
esposo) crean que era gay. Mark mencion que vio sus mandbulas caer hasta el piso cuando
los vieron a l y a Leesa hablndose suave al odo y hacindose carios.
Cuando vi a Mark, el lunes despus del viaje, era todo sonrisas; y relat con placer que haba
hecho el amor cuatro veces con Leesa y que todas las veces fue una gran experiencia para
ambos. Desde mi punto de vista heterosexual, supuse que la terapia estaba por terminar, pero
Mark pronto descubri que ahora se vea confrontado a una de las elecciones ms profundas de
su vida. Previamente, nunca haba realmente credo que podra disfrutar de relaciones
heterosexuales. Ahora lo haba hecho, pero tambin haba descubierto que para l, la
heterosexualidad no era tan radicalmente diferente de sus relaciones homosexuales previas.
Mark crea tener la opcin de seguir un estilo de vida homo, htero o bisexual. A la vez, se
senta invadido por la ansiedad de saber que su futuro dependa de su libre eleccin y no de su
condicionamiento pasado ni de conflictos intrapsquicos.
Ludwig Biswanger (1881-1966) fue uno de los primeros profesionales de la salud mental, en
enfatizar la naturaleza existencial de la crisis que Mark estaba experimentando en terapia.
Biswanger crea que las crisis en psicoterapia, eran usualmente puntos crticos de eleccin para
la gente. Su compromiso con la libertad de la persona para elegir en terapia lleg tan lejos
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 87
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
como para aceptar el suicidio de una de sus pacientes, Ellen West, quien encontr que la
muerte era su alternativa ms legtima (Biswanger, 1958a).
Medard Boss (1903-1991), un segundo terapeuta existencial influyente, tuvo una carrera
marcadamente similar a la de Biswanger. Nacido en Suiza en 1903, trabaj tambin con Bleuler
en Zurich. Como Biswanger, conoci a Freud y fue fuertemente influenciado por su
pensamiento. Heidegger fue su influencia ms poderosa, y como Biswanger, se ocup de
traducir la posicin filosfica de Heidegger, en un abordaje efectivo de la psicoterapia. Su
preocupacin principal fue la de integrar las ideas de Heidegger con los mtodos de Freud,
como indica el ttulo de su trabajo principal Daseinanalysis and psychoanalysis 11,(1963). Boss
trabaj durante mucho tiempo en la escuela mdica como profesor de psicoanlisis en la
Universidad de Zurich, que contina siendo el centro europeo de Anlisis Existencial, inclusive
despus de su muerte, en 1991.
Slo puedo desear que la psicologa existencial nunca se desarrolle como una teora, en el
significado de las ciencias naturales modernas. Todo lo que la psicologa existencial puede
contribuir a la psicologa es en ensear a los cientficos a recordar los hechos y fenmenos
experienciados y experienciables, para permitir que dichos fenmenos les digan a los cientficos
su significado y sus referencias y as, hacer justicia con los objetos encontrados.
La terapia existencial ha sido definida como una actitud que trasciende la orientacin (May,
Angel & Ellenberger, 1958), una terapia dinmica que se ocupa de las consideraciones ltimas
(Yalom, 1980), o prcticamente cualquier psicoterapia antideterminista (por ejemplo Edwards,
1982). No es sorprendente, entonces, que el movimiento existencial sea una escuela difusa de
tericos y practicantes ms parecidos por su nfasis filosfico que por tcnicas concretas o
consecuencias prcticas. Puesto de otra forma, la terapia existencial es ms una filosofa acerca
de la terapia que un sistema de psicoterapia.
Diversos terapeutas americanos han estado involucrados, de cualquier modo, en intentar hacer
de las diversas ideas existencialistas, un abordaje clnico coherente. Combinando la filosofa
bsica del existencialismo, como fue enunciada por Soren Kierkegaard, Martin Heidegger, Jean
Paul Sartre, y Martin Buber, entre otros; los temas bsicos de los primeros terapeutas
existenciales, principalmente Biswanger y Boss; y sus propias experiencias y contribuciones
teraputicas; en un sistema de psicoterapia reconocible. Los principales entre estos
sistematizadores americanos son: Rollo May (1958, 1958b, 1967, 1977, 1981, 1983), James
Bugental (1965, 1987, 1990), Irving Yalom (1980), y Ernst Keen (1970), de cuyo trabajo se ha
elaborado este captulo.
TEORA DE LA PERSONALIDAD
Nosotros existimos con relacin a tres niveles de nuestro mundo. En alemn son llamados
Umwelt, Mitwelt y Eigenwelt (Biswanger, 1963; Boss, 1963; May 1958b). Umwelt habla de
nosotros mismos con relacin a los aspectos biolgicos y fsicos de nuestro mundo, y lo
traduciremos como nuestro ser/estar-en-la-naturaleza. Mitwelt se refiere al mundo de personas,
el mundo social; lo llamaremos ser/estar-con-otros. Eigenwelt literalmente significa mundo
propio y se refiere a la manera en que nos vemos, nos evaluamos y nos experienciamos a
nosotros mismos; ser traducido como ser/estar-para-uno-mismo.
Las personalidades difieren en sus formas de existencia en cada uno de estos tres niveles del
ser. Imaginen estar en una recndita y hermosa playa en el Ocano. Una persona puede tener
miedo de adentrarse en el ocano porque ste es el hogar de tiburones esperando para
atacarla, mientras que otra persona puede estar disfrutando sin pensar en nada, mientras se da
un chapuzn en las frescas aguas. Una persona experiencia la sensacin de deseo de estar con
una persona que ame en un lugar tan sensual, mientras otra se siente completamente sola.
Una persona puede caminar por el vecindario pensando en una futura inversin inmobiliaria,
mientras que otra se siente apenada por la construccin de casas en dicho lugar. Incluso
algunos pueden sentirse uno con el ocano del cual ha provenido la vida, mientras otro desean
unirse al ocano para finalizar la suya.
Cuando somos/estamos con otros , sabemos que son seres concientes que pueden reflejarnos,
evaluarnos y juzgarnos. Esto puede causar que temamos a los dems y querramos huir de
ellos. Podemos optar por slo hablar de temas superficiales como el clima para no decir algo
acerca de nosotros mismos que a los dems les pueda disgustar. Frecuentemente, anticipamos
lo que los dems estn pensando o sintiendo acerca de nosotros, y guiamos nuestra conducta
observable para producir un impacto favorable en los dems. Esta es la manera,
desafortunadamente, en las que tpicamente somos/estamos con otros, un nivel de existencia
conocido como ser/estar-para-otros. Este modo de existencia es similar al concepto de
Reisman (1961) de la personalidad moderna como dirigida-por-los-dems.
Afortunadamente, existen buenos momentos con otros especiales, en los que nos permitimos
ser nosotros mismos, sea que seamos tontos, estemos tristes, ansiosos o enojados, sin tener
que preocuparnos acerca de los que la otra persona va a pensar acerca de nosotros. Cuando
somos/estamos-para-nosotros-mismos, nosotros somos los que reflejamos, evaluamos y
juzgamos nuestra propia existencia. Porque el auto - reflejo puede ser doloroso a veces,
podemos elegir no ser introspectivos. O podemos elegir pensar acerca de nosotros slo despus
de tomar unos cuantos tragos o eventos sociales que maten el dolor. O podemos volvernos
excesivamente introspectivos y tener dificultades para permanecer en los otros dos niveles de
existencia Para los existencialistas, de cualquier modo, el riesgo de dolerse debido a la auto -
preocupacin es el precio que debemos pagar para lograr la vida conciente y considerada que
es tan importante para crear una existencia saludable.
En el proceso de tratar de crear una existencia saludable, nos vemos enfrentados con el dilema
acerca de elegir la mejor manera de ser/estar-en-la-naturaleza, con-otros y para-nosotros-
mismos. Al emerger la conciencia, nos percatamos de cuan ambiguo es el mundo y que abierto
est a tan diferentes interpretaciones. En este libro solamente, estamos describiendo ms de
una docena de interpretaciones diferentes que pueden servir como gua para interpretar los
aspectos naturales, personales y sociales de este mundo. Cul es la alternativa existencial para
vivir? La mejor alternativa no es necesariamente elegir maximizar los refuerzos y minimizar los
castigos, como algunos conductistas pueden sugerir, o adaptar nuestros deseos instintivos a las
demandas de nuestro entorno, como algn terapeuta Freudiano puede recomendar.
Una existencia autntica es saludable, en parte porque los tres niveles de nuestro ser estn
integrados, unidos, ms que en conflicto. Nos experienciamos a nosotros mismos como
ntegros: la manera en la que somos-en-la-naturaleza es la manera en la que nos presentamos
a los dems y la manera de la que sabemos que somos. No nos aferramos a imgenes
idealizadas de nosotros mismos que nos prevengan de ser intimidados por los dems para que
no nos digan lo que no queremos escuchar. Tampoco nos llegamos a preocupar tanto con
nosotros mismos como para que no nos involucremos en el mundo a nuestro alrededor. Una
existencia saludable, entonces, implica una relacin simultnea y armoniosa de cada nivel del
ser, sin enfatizar un nivel a expensas de los otros, tal como sacrificar nuestra auto-evaluacin
para conseguir la aprobacin de los dems.
Con dicha autenticidad que nos resultara tan beneficiosa, por qu no todos elegimos ser
autnticos? Por qu tantos de nosotros parecemos tener un terror interno de que si los dems
realmente nos conocieran no querran estar con nosotros? Por qu las personalidades
dirigidas-por-los-dems parecen ser el estereotipo de nuestros tiempos? Cul es la amenaza
que aparece con la posibilidad de ser ms plenamente conciente de nosotros mismos y de
nuestro mundo?
El telogo Paul Tillich (1952) destac ciertas condiciones inherentes a la existencia que nos
llevan a huir de ser demasiado concientes. Estas condiciones nos llevan a percibir una amenaza
llamada angustia existencial . La primera fuente de ansiedad proviene de nuestra aguda
conciencia de que en algn momento desconocido moriremos: ser implica no ser. La muerte
puede ser negada por nuestra cultura, incluyendo la psicologa; como un parte particularmente
no muy relevante de la vida, y an el hecho de que nuestra entera existencia terminar en la
nada puede estremecernos. Cuando somos honestos, estamos concientes de que nuestros otros
significativos pueden morir en cualquier momento; terminado no slo su existencia, sino la
parte de nuestro ser que estaba ntimamente conectada con ellos.
Varios veranos atrs, mi esposa y yo estbamos nadando con nuestro hijo menor en una playa
cerca del ocano, una mujer se nos acerc a pedirnos prestado algo, y cuando se dio vuelta se
dio cuenta inmediatamente de que su hijo de cuatro aos no se vea. Ella estaba convencida de
que estaba en el agua, as que empezamos a buscarlo, buscarlo y buscarlo. Mientras ms lo
buscbamos ms ansiosos estbamos, deseando encontrarlo, y luego gradualmente, deseando
no encontrarlo. Dos horas despus, cuando el departamento de bomberos lo sac de las aguas
ms profundas donde nadie esperaba que pudiera estar, todo lo que pudimos hacer fue
estremecernos y aferrarnos fuerte los unos a los otros.
Una vez que nos volvemos seres concientes, sabemos que es inherente a la existencia la
necesidad-de-actuar. Debemos tomar decisiones que afectarn profundamente el resto de
nuestras vidas, como a qu colegio ir, qu carrera elegir, si nos casaremos y a quin elegir en
tal caso, si tendremos hijos o no. Debemos actuar y an en los tiempos que corren, estamos
menos y menos concientes acerca de las bases de nuestro decidir. No podemos saber de
antemano con ningn grado de certeza como acabarn nuestras decisiones, y por lo tanto
estamos continuamente bajo la amenaza de ser profundamente culpables. Podemos tomar
decisiones con una relativa ignorancia de sus ramificaciones, sabiendo que lastimaremos gente
cotidianamente sin pretenderlo.
revista sin ser confrontados con este punto. Para muchos de nosotros, lo que cremos alguna
vez (las religiones que nos formaron, las polticas que nos formaron, las teoras de psicoterapia
que nos formaron) pueden no ser tan significativas como lo fueron en aquella ocasin. Esto
indica que nuestra fuente cotidiana de sentido tambin puede desaparecer. Todos los
terapeutas ven matrimonios originalmente vitales que se han desvitalizado completamente,
donde nada ha quedado salvo aburrimiento mortal. Vemos gente atrapada en trabajos que una
vez fueron gratificantes que ahora no son ms que una manera de que el tiempo tenga una
estructura, rutas que llevan a ningn lado. Nuestros clientes se ponen ansiosos y nosotros
tambin.
Parte de nuestra ansiedad proviene de saber que somos nosotros los que creamos el significado
de nuestras vidas, y tambin aquellos que los hacemos morir. Por lo que, debemos ser nosotros
quienes continen creando una vida que valga la pena vivir.
La perspectiva de que la existencia puede no tener sentido en absoluto puede causar terror. La
conclusin de que la existencia personal podra ser completamente absurda, puede ser
paralizante. Esta parlisis est muy bien ejemplificada en la pelcula de John Barth: The end of
the road (1961). Si no hay sentido en la vida, entonces no existen parmetros a partir de los
cuales tomar decisiones, entonces l no poda actuar. Su terapeuta tuvo una ingeniosa solucin,
ya que nada importaba simplemente poda tomar decisiones basadas en principios arbitrarios al
encontrarse con la necesidad de actuar. Sus principios para vivir incluan el alfabeto y la
posicin: cuando se encontraba con una opcin en la vida, elegira la opcin que comenzara
con la primera letra del alfabeto o la opcin de la izquierda.
Estas contingencias de la vida, tambin han sido llamadas, la esfera del no ser. Estas son algo
dado, representan una necesidad (debemos morir, debemos actuar) y por lo tanto son
negaciones del ser; que es por definicin, abierto a fines y est en la esfera de la posibilidad. El
no ser es el fondo frente al que la figura del ser es creada. La muerte es el fondo que acenta
la figura de la vida. El azar es el fondo que determina los lmites de nuestra eleccin. El
sinsentido es el fondo frente al cual el sentido puede ser visto. La soledad es el fondo del cual
emerge la intimidad. La figura de nuestro ser es conciente, elegida y libre, mientras que la
esfera del no ser es oscura, cerrada y necesaria. En la vida cotidiana experienciamos el ser
como nuestro ser sujeto en la que somos sujetos activos o el agente que dirige nuestra propia
vida; el no ser es experienciado como nuestro ser objeto, en el que somos objetos
determinados por fuerzas ms all de nuestra voluntad.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
La mentira siempre conlleva cerrarnos a partes de nuestro mundo; en este caso, debemos
clausurar todo pensamiento acerca del hombre que se resbal solo delante de su familia y se
desnuc. La conciencia de tales eventos no slo trae ansiedad existencial sino que tambin
amenaza con exponer nuestra mentira.
La mentira tambin lleva a la ansiedad neurtica. Si nos ponemos ansiosos, por ejemplo,
porque nuestros hijos estn momentneamente fuera de la vista, estamos experienciando
ansiedad neurtica. La ansiedad neurtica es una respuesta no autntica al ser, mientras que la
ansiedad existencial es una respuesta autntica al no ser. Que nuestros hijos se alejen de
nuestra vista es esencial para muchas expresiones de su propio ser; ellos no existen para
apuntalar nuestras mentiras. Decidimos que se mantengan a nuestro alcance para que nosotros
nos sintamos ms cmodos; ellos deciden alejarse para existir ms plena y libremente.
Elegimos nuestras mentiras, de cualquier modo, y nos atascamos con sus consecuencias. La
consecuencia ahora es, que a menos que sepamos donde est nuestra familia todo el tiempo,
nos ponemos ansiosos. Como una madre que vi en terapia, podemos llegar a tener a nuestros
hijos jugando en el comedor de casa todo el tiempo. Podemos elegir llevarlos y traerlos del
colegio, ir a verlos en los descansos y en el almuerzo, o ponernos ansiosos. Podemos llamar
telefnicamente repetidamente a nuestra pareja para asegurarnos que est bien. Si tratamos
de no llamar, la ansiedad puede volverse extremadamente intensa y hacernos pensar que no
tenemos opcin (debemos llamar!).
Cuando la ansiedad neurtica nos lleva a la situacin en la que debemos actuar sobre la base
de dicha ansiedad, desarrollamos sntomas psicopatolgicos, como una compulsin a vigilar
nuestra familia. Al decirnos que debemos vigilar a nuestra familia, nos hemos convertido en un
objeto que ya no tiene la opcin de dejar libre a su familia. Los sntomas psicopatolgicos son,
de hecho, una objetizacin de nosotros mismos. En el rea de la patologa nos experienciamos
como objetos sin voluntad. Esto puede ser terrorfico, como en las pesadillas en las que somos
perseguidos por alguien, y queremos correr; pero no importa cuanto lo deseemos, no podemos
correr. Estamos atrapados en las consecuencias de nuestras propias mentiras.
La psicopatologa tambin est caracterizada por un nfasis exagerado en una nivel del ser, a
expensas de otros niveles. En este caso, est sobre enfatizado el ser/estar-con-otros
(concretamente, la familia), a expensas de ser/estar-en-la-naturaleza y ser/estar-para-uno-
mismo. Debemos ser/estar-con-los-otros para no vernos cubiertos de ansiedad neurtica.
La mentira puede ocurrir a cualquier nivel de existencia. Hay muchos ejemplos de la mentira
en-la-naturaleza. Mucha gente simula que sus impulsos biolgicos tienen el control sobre sus
vidas, en vez de aceptar la responsabilidad de encontrar expresiones saludables para sus
deseos naturales. Esta gente se dice a s misma que debe comer, comer y comer, o debe
tomar, o debe fumar, o debe mentir. Existen algunas teoras de terapia, como el psicoanlisis
que apoya esta objetizacin biolgica de la humanidad. De cualquier forma, somos nosotros los
que elegimos vivir con un mito como ste acerca de nosotros mismos.
Alguna gente se persuade en forma paranoide decidiendo que la naturaleza est llena de fuerza
malignas que los destruirn. Hay veneno en la comida, el agua o el aire, por lo que debemos
cuidarnos constantemente. Otros, de temperamento ms manaco, pueden volver el universo
una cosa completa de amor, se impulsan a s mismos hacia el espacio, buscando un orgasmo
universal. Alguna gente, lidiando con su depresin, puede concluir que el mundo se cae a
pedazos, que se est yendo al diablo. Los viejos buenos tiempos se han ido para siempre y
desde aqu slo vamos para abajo.
Quiz el nivel ms corriente mentira est en los-otros. Temprano en la vida, aprendemos que
podemos actuar frente a otros con un cierto xito. Como nios, ya somos lo suficientemente
inteligentes como para ver la opcin de que mentir puede ser una fuente muy importante de
poder. Cmo influenciar a los dems fingiendo tristeza, enojo o inocencia dependiendo de su
punto dbil es una leccin que se han perdido pocos. Pero, por supuesto, cada mentira es
acompaada por un miedo a ser descubierto y la vergenza de ser atrapado mintiendo a los
dems. A travs de los aos, la vergenza incapacitante se solidifica y nos deja creyendo que si
la gente supiera verdaderamente quienes somos, nos abandonara. Por lo que pasamos mucho
ms tiempo mintiendo-para-otros que siendo libre para estar-con-otros.
Pero, puede ser esto patolgico? preguntamos. Es tan comn, tan natural. La habilidad para
postergar gratificacin, incluso la gratificacin de ser nosotros mismos, es parte necesaria de
nuestra exitosa sociedad. La habilidad para interpretar roles es esencial para mantenerse en los
mercados acadmicos o de la salud mental. Aquellos elitistas existencialistas europeos reservan
la salud slo para los pocos autnticos. Pero lo que realmente estn preguntando es si no
hemos equiparado la equidad estadstica corriente, a la salud. Si vamos a comprometernos a
nosotros mismos por los dems, al menos permanezcamos con la salud suficiente como para
dolernos por eso, ms que escudarnos en los datos que muestran que todos lo hacemos, en
algn grado.
Los psicoanalistas diran que inconscientemente reprima mi enojo. Pero los existencialistas
argumentaran que para apartar la parte mala de nosotros mismos, como el enojo, tenemos
que saber primero que el enojo es malo. De otro modo tendramos una imagen del yo, como
una persona conciente dentro de la persona, y que el yo decide que el enojo es malo y debe
ser reprimido. Sartre (1956) menciona que todo lo que necesitamos suponer es una persona
conciente que usa la auto-decepcin y elige qu aspectos de s mismo apartar. Una vez que
actuamos con tal mala fe en nosotros mismos, nos enfrentamos con la incapacitante culpa de
saber quines somos realmente; como resultado, nuestra mentira crece como bola de nieve
para convertirse en sntomas como deprimirse para nunca enojarse.
Mucha gente est convencida de que puede alcanzar la perfeccin (estar ms all de la crtica,
y por tanto, libres del rechazo) si slo lo intentan ms duramente. Entonces se convierten en
trabajlicos. Otros protegen su santos auto-conceptos dndole la espalda a la sexualidad,
imitando a la Virgen Mara. Incluso otros estn convencidos de ser una pareja perfecta y aun
as tienen miedo de asistir a terapia marital. Envan a su pareja. Una vez que el doctor la/lo
enderece el matrimonio podr ser perfecto de nuevo.
Keen (1970) cita diversas formas temporales que ocurren en forma bastante frecuente en las
reacciones patolgicas. Un futuro deteriorado es aqul en el que la persona siente que ella
misma y el mundo van inevitablemente cuesta abajo. El deterioro es el resultado final para
todos los objetos, y el fenmeno de su propio futuro lleno de deterioro refleja cuanto se ha
convertido la persona en un objeto. Un futuro prometedor de status es caracterstico de la
gente que se promete a s misma que algn da realmente vivir. En el proceso de ahorrar su
dinero, su tiempo o su ser para el futuro, son incapaces de existir de una m anera autntica.
Actan como si el sentido proviniera de objetos fuera de ellos mismos. Como posesiones,
materiales, grados, posiciones de status; ms que de las decisiones amenazadoras pero libres
que provienen de nuestro interior. Un futuro fantstico implica el desear que algn da las cosas
sean diferentes: una pareja adinerada vendr y terminar con nuestros pesares, o un magnfico
terapeuta nos despertar con su halo mgico. Esta fantasa niega el continuo flujo de tiempo en
el que la persona crece a partir de sus decisiones y acciones pasadas y del compromiso futuro
que realizamos justo ahora. Keen no menciona lo pasados patolgicos en lo que mucha gente
vive. Pero ciertamente el pasado omnipresente es una de las zonas temporales ms comunes
para la gente problemtica. Vivir en el pasado es signo de los amenazantes remordimientos que
la gente posee por los errores que han cometido. Se aferran al pasado como a reglas infantiles
en donde pueden nuevamente tomar una decisin previa en vez de aceptar que sus errores
duelen.
Las relaciones espaciales difieren no slo para los pacientes con dao cerebral sino para toda la
gente. Algunos pacientes siempre mantienen su distancia, que muestra lo lejos que se sienten
de casi todos. En algunos matrimonios encontramos parejas tan egocntricas que llenan todo el
espacio vital de su hogar dejando poco lugar para que emerja la identidad de su pareja. Otra
gente tiene como cosas ms cercanas el bar o el refrigerador. Incluso otros viven en un espacio
pequeo, oscurecido por la depresin o distorsionado por las drogas. Esta nocin de espacio
personal ha impactado en nuestro lenguaje, de forma tal que la gente menciona que se
encuentra en un mal lugar, o se pregunta Dnde ests hoy?.
Los conceptos de causalidad tambin tienen variaciones personales. Lo que creemos que causa
nuestro futuro afecta como actuamos hoy. Si nos vemos muy objetizados, podemos perder
parmetros a partir de los cuales elegir, y experienciarnos a nosotros mismos como llevados y
trados por el viento. A travs de la mentira podemos perder contacto con la fuente de nuestra
direccin personal, nuestra intencionalidad. Intencionalidad es la creacin de sentido, la base
de nuestra identidad. Sartre (1967) escribi que: el hombre no es nada ms que lo que hace
de s mismo. Ese es el primer principio del existencialismo.
Nuestra intencionalidad implica tomar una postura en la vida. Nuestra postura determina lo que
percibiremos (como cuando una persona percibe la belleza de una playa mientras que otra la ve
como un negocio potencial). La postura u orientacin que elijamos en la vida es la fuente de lo
que significar nuestra vida, y la fuente del sentido que atribuiremos a la playa. La mentira, de
cualquier modo, puede convencernos de que nuestra vida est determinada por una patologa
que nos ataca como una enfermedad infecciosa, un accidente sobre el que no tenemos ningn
control.
Las tcnicas son superficiales para la terapia existencial porque la tecnologa es un proceso de
objetizacin en el que el terapeuta como sujeto decide los mejores sentidos para cambiarlos en
el paciente como objeto. Si bien muchos pacientes pueden querer que sus terapeutas los
arreglen como si repararan un auto, un enfoque tcnico slo puede aadir al problema del
paciente ms experiencia de ser como un objeto mecnico. El nfasis en el existencialismo est
puesto en alentar a los clientes a involucrarse en una relacin autntica con el terapeuta, y de
esa forma conocerse ms como sujetos, libre para decidir con el terapeuta, inclusive al punto
de elegir cuando el tratamiento debe terminar. Aunque la tcnica no est enfatizada, veremos
que en la prctica los existencialistas clsicos como Biswanger, Boss y May, se basan
fuertemente sobre tcnicas psicoanalticas, especialmente en las primeras etapas de la terapia.
AUMENTO DE CONCIENCIA
El trabajo del paciente: Si la direccin explcita en psicoanlisis es decir cualquier cosa que
venga a la mente, la direccin implcita en el existencialismo es ser cualquier cosa que uno
quiera ser. A los pacientes se les permite presentarse a s mismos como se relacionan
cotidianamente con el mundo, con poca intervencin de parte del terapeuta al comienzo de la
terapia. Los existencialistas comparten el supuesto analtico de que los pacientes repiten los
patrones relacionales previos y que comenzarn a construir relaciones transferenciales. Pero
mientras que los psicoanalistas suponen que la transferencia se debe a fijaciones instintivas, los
existencialistas la ven como resultado de la objetizacin de s mismos de los pacientes, que los
aparta de ser flexibles y abiertos a maneras de ser/estar-en-el-mundo-teraputico nuevas y
ms autnticas. Los pacientes imponen sus categoras psicolgicas en la terapia, por eso si, por
ejemplo, su experiencia del espacio con-otros es de un espacio distante, mantendrn su
distancia de los terapeutas. Si el tiempo de un paciente es el pasado omnipresente, entonces el
paciente hablar en terapia del pasado principalmente.
Los pacientes normalmente tratarn de influir en su terapeuta para que acuerde con sus
razones para apartarse de ciertas experiencias, pero como las razones son mentiras, se
mostrarn en desacuerdo con la autenticidad del terapeuta. Por ejemplo, al decir No est de
acuerdo con que es inmaduro enojarse?, el paciente est presionando al terapeuta para que lo
valide, pero puede encontrase por el contrario con una honesta respuesta como esta: No, yo a
veces me enojo y no me siento como un beb.
A partir de los escritos de Biswanger (1963), Boss (1963), Keen (1970), y May (1958), de
cualquier manera, nos hacemos una idea de la variedad de estrategias que los existencialistas
tradicionales usan en terapia. Parecen estar de acuerdo con que el trabajo del terapeuta
Aunque la terapia puede comenzar con interpretaciones, para que sea existencial, el terapeuta
eventualmente debe confrontar al paciente con su propio ser autntico. Si el terapeuta no
puede ser autntico, el paciente puede permanecer en una relacin transferencial, y sta puede
ser la razn por la que el psicoanlisis parece interminable. Cmo puede el paciente ser
autntico con el terapeuta si ste permanece como una objetizada pantalla vaca?
Mediante el ser autentico, el terapeuta permite un encuentro de desarrollo, que es una nueva
relacin que abre nuevos horizontes, ms que una relacin de transferencia que repite el
pasado (Ellenberg, 1958). Los pacientes pueden continuamente tratar de congelar al terapeuta
dentro de las categoras de su mundo patolgico (mantenindose distantes, o mirndolo como
una figura castradora, por ejemplo). Siendo autntico el terapeuta se rehusa a ser congelado.
Permaneciendo autentico a las demandas de los pacientes, el terapeuta lo confronta tanto
verbal como experiencialmente, con sus intentos de mantenerlo congelado y por lo tanto
congelarse a s mismo en un rol o en un sntoma. Gradualmente el paciente se torna conciente
de que el terapeuta toma riesgos al ser honesto y ve que el terapeuta puede permanecer
autntico frente a tales ansiedades existenciales, como ser rechazado por su paciente o
cometer errores. El paciente se hace conciente de una nueva alternativa de ser y es entonces
confrontado con la opcin de cambiar su propia existencia.
ELECCIN
El trabajo del paciente: Los pacientes son confrontados con la carga de las elecciones desde
el principio de la terapia, cuando deben decidir si se comprometern a s mismos a trabajar con
este terapeuta. Tambin estn confrontados con tener que decidir de qu hablarn y cmo
sern en terapia. El terapeuta los alentar a considerar nuevas alternativas de ser, tales como
nuevas alternativas de relacionarse sexualmente con una esposa molesta, pero se espera que
los pacientes se hagan cargo de crear nuevas formas de poder experienciarse a s mismos,
como sujetos capaces de encontrar nuevas direcciones para su vida. Una vez concientes de las
nuevas alternativas. Es el paciente quien debe experienciar con la ansiedad de ser responsable
por las alternativas que siga. Hacerse cargo de elegir, es claramente una responsabilidad del
paciente.
La carga quiz sea ms evidente cuando los pacientes son enfrentados con lo que Ellenberg
(1958) llam kairos, que son los puntos de eleccin crticos en la terapia con los que el paciente
se enfrenta al decidir si arriesgarse a cambiar un aspecto fundamental de su existencia, como
ser homosexual, heterosexual o bisexual, separarse o permanecer casado, quedarse en la
seguridad de los sntomas o asumir la ansiedad de la autenticidad. Los pacientes son los que
deben bucear profundamente en s mismos para ver si pueden armarse de coraje para
enfrentar el futuro desconocido, sabiendo que no existe garanta de que todo no se desmorone
en sus narices. Como lo dice un amigo existencialista (Atayas, 1977), una vez de que el
paciente se hace conciente de que al menos una persona puede ser autentica, ya no puede
ms ser un esclavo que est ciego frente a mejores alternativas. El paciente debe entonces
elegir entre ser un cobarde o convertirse en una persona libre.
El trabajo del terapeuta: EL terapeuta existencial aprovecha cada oportunidad para clarificar
las elecciones que los pacientes continuamente confrontan en su tratamiento, sea que las
elecciones se refieran a qu cosa hablar durante cada hora, cmo deben estructurar su relacin
con su terapeuta, o sea cuando deben volver a una sesin futura. Con tal clarificacin el
paciente se vuelve agudamente conciente de su ser sujeto, en vez de protestar frecuentemente
por ser un paciente, una vctima indefensa de la psicopatologa. El terapeuta tambin alient a a
los pacientes a utilizar sus procesos nicos de conciencia (su imaginacin, intelecto y juicio)
para crear alternativas racionales a una aparente manera de ser irracional.
reforzar la mentira de que los pacientes, por definicin, son inadecuados para dirigir sus propias
vidas.
Keen no lo menciona, pero si de hecho el terapeuta acta como una figura de autoridad que
curar a la paciente, entonces el terapeuta est perdido. La construccin teraputica que hace
el paciente de una relacin doctor - objeto sera ajustada entonces, ms que una mentira que le
permitiera escapar de la necesidad de - actuar como sujeto responsable. De cualquier forma,
aun con el terapeuta siendo autentico, esto no es ni un juego ni una forma de combate. Es una
confrontacin honesta entre una persona que experiencia el potencial de la otra para elegir y el
deseo del otro de desarmar la mentira de que ella no es realmente capaz de elegir.
CONTENIDO TERAPUTICO
CONFLICTOS INTRAPERSONALES
A travs del tiempo, stas y otras defensas pueden volverse una parte inconciente y habitual de
nuestro objetizado yo. Pero las defensas pueden permanecer congeladas slo si continuamos
escapando de la angustia de ser ms autnticos y abiertos. Mentir-para-otros puede tener xito,
por ejemplo, slo cuando nuestras mentiras son escondidas a los dems. Elegir dejar que otros,
como un terapeuta, conozcan nuestros preconceptos, quita el poder inherente de la mentira. De
la misma forma, para que la mentira funcione en nosotros, debemos continuar simulando que
no estamos mintiendo. Confrontar o ser confrontado con nuestro mentir-para-uno-mismo nos
libera de la necesidad de ser algo que no somos.
nosotros. Cuando somos honestos con nosotros mismos, sabemos que podemos sentirnos
genuinamente bien con nosotros slo cuando somos genuinos.
Culpa, si decidimos contra nosotros; ansiedad, si decidimos contra nosotros; sin garantas de
que crearemos algo de valor en nuestra nica y corta vida (se entiende por qu Sartre dijo que
estamos condenados a ser libres). Un paciente viene para aliviar algo de la carga de sus
mentiras con el terapeuta, y el existencialista insiste en que debe ser suficientemente fuerte
para volverse ms responsable y por lo tanto ms libre y autntico.
CONFLICTOS INTERPERSONALES
Intimidad y sexualidad: Relacionarnos ntimamente con otros es una parte integral del ser
humano. El ideal existencial para la intimidad es potencialmente expresado en el libro de Buber
I and Thou13 (1958). Las relaciones ntimas implican interesarse y compartir lo ms central en
la vida de dos personas autnticas. Aunque este es el ideal, la realidad es que demasiadas
personas se sienten a salvo relacionndose con otros objetizados y pueden involucrarse slo en
relaciones Yo - objeto, que es como mximo, objetos humanos relacionndose mutuamente
desde roles. Dichas relaciones son seguras, predecibles y ms eficientes, pero se encuentran
desprovistas de dar y recibir algo nico a las dos personas involucradas. Cualquier persona, o
incluso dos robots, puede cumplir esos roles, y no habra una diferencia esencial en la relacin.
libertad de decir que s a nuestra propia sexualidad cuando creemos que es lo mejor, y la
libertad de decir no a nuestra sexualidad cuando creemos que es mejor decir que no. Es slo en
respuesta a nuestra cultura altamente represiva, que tradicionalmente le ha dicho no a la
sexualidad, que hemos adoptado la pervertida nocin de que libertad sexual significa decir
siempre que s. La terapia sexual existencialista incluira ayudar a la gente a sentirse libre de
decir que no a una relacin sexual, frente a las demandas de la pareja o a las demandas del
calendario que dice que nos estamos quedando fuera del promedio general de dos veces por
semana. La terapia sexual existencial sera mejor descripta como terapia sensual, con pacientes
alentados a experienciar su cuerpo entero como seres sensuales que disfrutan tocar y ser
tocados de la cabeza a los pies y no simplemente de genital a genital.
Comunicacin: Los existencialistas sugieren que los conflictos en nuestra comunicacin son
prcticamente inherentes a nuestro aislamiento. Al nunca poder entrar directamente en la
experiencia de otro, nunca podemos saber completamente lo que el otro est tratando de
comunicar. Nuestra propia perspectiva se construye al ejercer un poco de violencia sobre lo que
el otro est comunicando; por lo que, nuevamente, experienciamos algo de culpa existencial
por nuestra falta de habilidad para ser/estar-con-otros plenamente. Dicha culpa no debera
aislarnos de los dems, sino que podra motivarnos a ser ms sensibles, y de esa forma hacerle
el menor dao posible a la experiencia de otro. La culpa tambin puede ayudarnos a ser
autnticamente humildes, o reconocer que, no importa cuanto lo intentemos, nunca seremos lo
suficientemente inteligentes o sensibles para saber exactamente lo que otro est
experienciando. No podemos simplemente sentarnos mientras escuchamos y decir Lo s, lo s,
lo mismo me pas a m, por que no fue as.
Los problemas en la comunicacin son inevitables tambin, por la manera difusa en la que el
lenguaje refleja la experiencia. La experiencia es mucho ms rica que la abstraccin de palabras
que la relata. No es casualidad que los existencialistas suenen como poetas o novelistas cuando
intentan comunicar las experiencias ms significativas de s mismos o sus clientes. Lo vago de
las palabras y el aislamiento nos son excusas, de cualquier forma, para que la terapia o las
ciencias humanas no intenten abordar la experiencia desde la esfera del entendimiento. La
comunicacin a travs de las palabras puede incluso ser una imagen llena de riqueza de la
experiencia individual si el receptor posee los decodificadores tericos y escucha con la apertura
de un fenomenlogo entrenado.
As como mentimos si decimos que no podemos enojarnos, tambin mentimos si de cimos que
no podemos controlar nuestra hostilidad. Algunos eligen ser hostiles para negar su finitud,
entonces pueden ser Dios y decidir quien vivir y quien morir. Una vez que se han convencido
de la mentira, estn libres para ser posedos por el poder de la violencia, el poder de finalizar la
existencia. La gente que elige destruir ser gente que se sienta amenazada cuando se le
recuerde su no ser, como cuando se la rechaza. El asesino dice, de hecho No puedes
rechazarme si ya no existes ms. Los objetivos favoritos de la violencia son personas como
Jesucristo, John F. Kennedy, Martin Luther King y Malcom X, quienes son amenazas porque le
recuerdan a algunos individuos cuan vaca e inautntica es su vida en comparacin.
CONFLICTOS INDIVIDUO-SOCIALES
Ajuste versus Trascendencia : De la nica manera en que una vida basada en el ajuste
podra ser saludable, sera si la sociedad a la que la persona se estuviera acomodando, fuera
bsicamente honesta. Pocos observadores de nuestra poca argumentaran que la honestidad
es el sello de nuestra sociedad. La mayora de los gerentes de negocios admite haber quebrado
ex profeso la ley para obtener xito. Un gran porcentaje de estudiantes universitarios aseguran
copiarse cada vez que tienen la chance; prcticamente todos los polticos rutinariamente falsean
sus propuestas para ser elegidos, al punto en el que ya lo vemos como algo normal. Cmo se
puede ser sano en una sociedad que parece incapaz y sin voluntad para discriminar entre
verdad y desilusin?
La nica manera de elevarse por encima del pantano de mentiras e inautenticidad es volverse
conciente de cmo las fuerzas de socializacin e industrializacin prefieren volvernos
autmatas, fciles de controlar y de manipular. Una vez que somos concientes de las presiones
para sacrificarnos a nosotros mismos con el objeto de obtener xito o seguridad, debemos
hacernos responsables por ser nosotros mismos, y no ser el perro de algn otro. La conciencia
y la eleccin son las nicas caractersticas nicamente humanas a travs de las cules nos
podemos volver humanos nicos. Podemos incluso ser/estar-con-otros y ser/estar-en-el-mundo
sin que los dems tengan que ser nuestros dueos, ni ser comprados por el mundo.
es un compromiso con el ncleo de nuestro ser, de que nada de lo que nuestra sociedad nos d
vale como para perder una chance de crearnos a nosotros mismos.
Control de los impulsos : Al contrario de los psicoanalistas, los existencialistas no temen que
elegir las propias reglas precipite el descontrol de los impulsos por el debilitamiento de los
controles sociales. Alguna gente, por supuesto, puede elegir un estilo de vida hedonista si eso
es ms autentico para ellos. Otros individuos autnticos, como Gandhi, puede elegir controlar
incluso impulsos tan bsicos como el hambre durante 40 das para luchar por la libertad. Decir
que debemos comer todo el tiempo, beber todo el tiempo, tener sexo todo el tiempo, o
enojarnos todo el tiempo, nos da escasa posibilidad de desarrollar nuestro potencial de ser
individuos auto-dirigidos. Las personas con problemas en el control de sus impulsos se miente
cotidianamente: Slo tomar una cerveza, o una caja de papas; o Ya que comenc, mejor
como todo; o Me haces enojar. Se mienten a s mismos, ms que reconocer honestamente
que prefieren comer o beber antes que sentirse aburridos, ansiosos o deprimidos. Los impulsos
nos son las fuerzas que nos dominan, aunque algunas personas dejan que los dominen. Los
procesos de conciencia y eleccin son los que dirigen a una persona madura, por lo que ser
libre no significa convertirse en una bestia o un Dionisio irracional que slo es autntico al
expresar cada deseo espontneo.
Sentido de la vida: Uno no descubre el sentido de la vida; uno crea el sentido de su vida. La
cuestin no es cul es la respuesta al sentido de la vida; la respuesta es que la vida es un
proceso continuo para ser experienciado, no para ser resuelto. El significado de nuestra vida
emerge de las cosas por las que elegimos luchar. Las personas pueden elegir asumir posturas
muy diferentes y si embargo, todas autnticas en su existencia, por lo que encontramos una
enorme cantidad de sentidos conflictivos a lo largo de la historia. Jess luch por el amor, Marx
por la justicia, Sartre por la libertad, Galileo por la verdad, Picasso por la creatividad, Martn
Luther por la fe, Hitler por el poder y Martn Luther King Jr. por la equidad.
Para conocer el sentido de nuestra existencia debemos preguntarnos a nosotros mismos: Por
qu luchamos? Luchamos por algo? Es algo que haga valer el precio que pagamos, que haga
valer el renunciar a todas las cosas que renunciamos para elegir ser este tipo de persona? Esta s
son preguntas acerca del sentido que pueden abrumarnos pero tambin motivarnos en los
tiempos de kairos para corrernos de la ruta segura y exitosa en la que lo que vemos emerger
no es lo suficientemente significativo para basar nuestra existencia. Si no lo hacemos en los
perodos crticos de la vida, entonces despus podemos sentirnos muy mal a causa de la
depresin, el terror o las nuseas que sobrevienen con la conciencia de que no peleamos ms
por lo que hubiramos querido hacerlo. Mucho de este sentirse mal son fruto de corrernos de lo
que sentimos que nos da sentido; pero ms que ser simplemente sntomas de una existencia
inadecuada, puede ser visto como una buena oportunidad de comenzar una vida ms
significativa.
Individuo ideal : el ideal para la vida, y por lo tanto para la psicoterapia, es hacerse autntico
realizando las elecciones de vida que crean sentido y valor en nuestra existencia. En trminos
de Heidegger, despus tomados por Sartre, una vida autntica est basada en un conocimiento
ajustado de la condicin humana y en el hacer plenas nuestras potencialidades. Un apersona es
autntica hasta el grado en que el ser de dicha persona en el mundo no est calificadamente de
acuerdo con lo dado por su propia naturaleza y el mundo (Bugental 1976).
ellas. Realizar elecciones requiere del coraje de ser responsable por actuar con informacin
limitada acerca de cmo nuestra vida puede acabar. Una persona autntica debe tambin
encontrar el coraje para existir frente al hecho de que lo que ms sentido otorga a nuestra vida
puede ser negado en cualquier momento por diversas formas de no ser, tales como la muerte o
el aislamiento. El nico valor que una persona debe perseguir para ser autntico es ser
honesto, incluso en las narices de la nada.
Una vez que el paciente encuentra el coraje de ser bsicamente honesto, entonces ya no se
puede predecir ms qu ser la persona. Slo podemos predecir lo que ser una persona
convencional, un reflejo de las normas y expectativas sociales; o lo que ser una persona
patolgica, un reflejo del pasado congelado. Intentar definir ms all a un individuo autntico
es intentar congelarlo dentro de los lmites de nuestro ideal. Las personas autnticas se rehsan
a ser congeladas, incluso por los ideales de sus terapeutas.
RELACIN TERAPUTICA
Como fuente de contenido, la relacin teraputica trae al aqu y al ahora, los estilos patolgicos
del paciente de ser y mentir. Para existencialistas inspirados por el psicoanlisis como Boss
(1963) y Biswanger (1963), estas mentiras y objetizaciones dan como resultado una relacin de
transferencia que es el primer contenido a ser analizado o a hacer conciente para que el
paciente pueda ser libre de comprometerse en un encuentro. Para otros existencialistas, el
hecho de que el mentir-para-otros o mentir-a-s-mismo del paciente ocurra en el consultorio
permite que el paciente sea confrontado con sus modos de ser patolgicos. Los pacientes no
pueden esconder el contenido patolgico de su existencia, porque est ocurriendo en su
relacin inmediata con el analista existencial. Los pacientes, por ejemplo, sern eventualmente
forzados a volverse concientes de su huda de la responsabilidad por la ansiedad existencial, a
partir de que el terapeuta no se haga cargo de la misma por el paciente.
Los existencialistas no estn de acuerdo, de todos modos, con que el terapeuta deba mantener
una consideracin positiva incondicional con el paciente. Para ser autntico, el terapeuta puede
responder reforzando positivamente slo la honestidad y la autenticidad pero no la mentira y la
patologa. Que el terapeuta al principio permita al paciente mentir y objetizar, sin hacer juicios
explcitos es aceptado para que el terapeuta pueda experienciar el mundo fenomenolgico del
paciente. Pero un terapeuta autntico no puede permanecer reforzando positivamente a un
paciente que miente.
Al anlisis existencial parece no importarle las cotidianidades mundanas para escribir acerca de
ellas. Agendas teraputicas, honorarios y formatos, raramente son abordados en la literatura
existencial. La impresin que uno tiene es que mucho del anlisis existencial es similar a la
terapia psicoanaltica, excepto en los momentos de kairos. Es decir, una sesin corriente parece
durar 50 minutos y es agendada semanalmente. Cuando el paciente se encuentra en una crisis
clave, de cualquier modo, el existencialista parece volverse mucho ms flexible y pasar ms
horas con su paciente. Boss (1963), por ejemplo, cuenta haber pasado cuatro das al lado del
lecho de un paciente obsesivo-compulsivo mientras el paciente viva una experiencia psictica
derivada de la repulsin a su propia existencia.
Hasta donde sabemos, los existencialistas tradicionales no tienen un criterio formal para juz gar
la preparacin de alguien para ser terapeuta existencial. El trabajo existencial depende
fuertemente de inmiscuirse en la subjetividad de los pacientes y eso queda absolutamente a
cargo de la subjetividad del terapeuta. Enriquecer la subjetividad del terapeuta requiere
experiencias psicoteraputicas personales intensivas, considerable experiencia de vida en el
amplio mundo, extensa lectura (en ficcin y no ficcin) de la experiencia humana, e internados
que nutran la sensibilidad, habilidad e innovacin del entrenado (Bugental, 1987) Los
existencialistas han sido bastante flexibles acerca del contexto educativo formal de sus colegas;
medicina, psicologa, educacin, teologa y filosofa son slo algunas de las disciplinas
representadas entre los analistas existenciales.
Los existencialistas parecen ser menos propensos que el resto de los psicoterapeutas al uso de
medicacin junto con la terapia. Prefieren que los pacientes experiencien autnticas aunque
agudamente dolorosas emociones, como ansiedad y culpa ms que tomar una pastilla, y en
consecuencia evitar el dolor arriesgndose a apartarse de s mismos tratndose como objetos
que pueden ser libres de la ansiedad existencial.
Quin puede decir si la terapia existencial debera ser larga o breve? Quin? El paciente, por
supuesto. En una relacin libremente elegida, el contenido, las metas y la longitud de la terapia
estarn fundamentalmente determinadas por el paciente. En el espritu de estar juntos y
dejar ser, el cliente es responsable por sus opciones. El terapeuta existencial intervendr con
una opinin autntica y honesta, pero tratar de predecir o controlar una psicoterapia de libertad
y desarrollo sera antagnico con su propsito.
Hasta el punto limitado en que uno puede generalizar, el anlisis existencial parece ser
comparativamente largo siguiendo las lneas de la psicoterapia psicoanaltica. La discusin de la
terapia existencial intencionadamente breve o de tiempo limitado est ausente de la gran
cantidad de literatura acerca de terapia breve (por ejemplo, Budman & Gurman, 1988; Wells &
Giannetti, 1990).
El foco de este captulo ha sido, por lejos, la psicoterapia existencial clsica o tradicional,
tambin conocida como anlisis existencial, anlisis del Dasein, y terapia ana ltica-existencial.
Los primeros analistas existenciales, como hemos visto, fueron originalmente entrenados en
psicoanlisis y luego crearon y se convirtieron a una orientacin existencial del trabajo clnico.
Las generaciones siguientes de terapeutas existenciales, de cualquier modo, han provenido con
menos frecuencia de contextos psicoanalticos. En vez de ello, han provenido ms
frecuentemente de contextos con tradiciones humansticas y Rogerianas o han sido entrenado
explicita y especficamente como existencialistas.
La experiencia clnica y la literatura publicada sugiere que existen al menos dos tipos de terapia
existencial: el anlisis existencial y la terapia existencial-humanstica. El anlisis existencial, o
anlisis del Dasein, puede ser visto como un paso intermedio entre el psicoanlisis propiamente
dicho y el existencialismo humanstico contemporneo (Norcross, 1987). La terapia existencial-
humanstica opera en la interfase de la teora existencial y humanstica y est fuertemente
ligada con la tercera fuerza en psicologa (siendo tradicionalmente psicoanlisis la primera
fuerza y conductismo la segunda; Maslow, 1962). Una distincin relacionada, aunque no
idntica (Yalom, 1980), es la que existe entre los primos del viejo mundo (analistas
existenciales) y sus ostentosos primos americanos (terapeutas existenciales -humansticos).
Mientras es ms probable que los europeos que discutan acerca de lmites, aceptacin,
ansiedad, sentido de la vida, separacin y aislamiento; los existenciales humanistas americanos
focalizan en el potencial, conciencia, experiencias cumbre, auto-realizacin, Yo-T, encuentro,
etc.
LOGOTERAPIA
De las cuatro formas de no ser, la Logoterapia se interesa ms por la falta de sentido ( logo:
sentido, significado). Despus de aos de sufrimiento en un campo de concentracin Nazi, en el
que perecieron su madre, su padre, su hermano y su mujer; Vctor Frankl (1905-1997) se
convenci que una voluntad-de-sentido es el sostn bsico de la existencia. Obligado a una
penosa existencia, experienci la verdad del dicho de Nietzsche: Aqul que tiene un por qu
para vivir, puede soportar casi cualquier como. Pero enfrentando el horror de la segunda
guerra mundial y la locura del futuro nuclear, ms y ms encuentra que sus vidas se convierten
en vacos existenciales . Los pacientes concurren cada vez en mayor nmero, dudando del
sentido de su trabajo, del amor, de la muerte, de la vida. Las psicoterapias pueden ser
adecuadas para resolver trastornos psicolgicos especficos y conflictos mentales, como
aquellos producidos entre las pulsiones y las defensas. Pero una terapia moderna relevante
debe ser tambin una terapia filosfica; una terapia de sentido para aquellos confrontados con
la frustracin existencial de ser incapaces de encontrar un por qu vivir.
Por qu no se suicida?, puede ser una pregunta amenazante, pero efectiva para empezar la
terapia con algunos pacientes. Despus del sacudn inicial, la persona puede comenzar a darse
cuenta de que las razones que se d para no cometer suicidio pueden ser las semillas de un
sentido del que puede florecer un profundo propsito para la vida. Enfrentando cada forma de
no ser, los pacientes se vuelven concientes del sentido para vivir. Los accidentes de nuestra
composicin gentica particular y la herencia familiar pone lmites a lo que uno puede llegar a
ser, pero tambin puede ayudar a formar los contornos de la propia identidad personal. La
muerte es vista como una negacin del ser, que tambin conlleva una responsabilidad de
actuar, porque si la vida fuera interminable, las decisiones podran ser pospuestas
indefinidamente. Incluso en las narices del destino, una persona es responsable por la actitud
que asume ante su destino. Las vctimas de los campos de concentracin, por ejemplo, podran
elegir morir por el valor de un amigo prisionero, colaborar con el enemigo por el valor de
sobrevivir, o dar sentido al futuro luchando por aguantar para un mejor da.
15
En Espaol dicho libro lleva el siguiente ttulo: Hombre en bsqueda de sentido (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 109
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
TERAPIA DE REALIDAD
(1925 -), deriva, de hecho, muchos de los principios de su sistema de Helmuth Kaisar, uno de
los primeros terapeutas existenciales de Amrica. Ms aun, muchas de las preocupaciones
centrales de la terapia de realidad, son un paralelo de un abordaje existencial hacia la
personalidad y la psicopatologa. El abordaje de Glasser (1975, 1984), de todos modos, parece
ser una mezcla nica de filosofa existencial y tcnicas conductuales similares a los
procedimientos de auto-control de los terapeutas de la conducta.
En todas las culturas, establecer una identidad es un requerimiento bsico para ser plenamente
humano. La identidad est basada en la conciencia humana nica de que, de alguna forma,
estamos separados y somos diferentes de cualquier otro ser humano en la faz de la tierra.
Nuestra conciencia de ser nicos conlleva un profundo sentido de responsabilidad que
concierne lo que vamos a hacer de nuestra existencia. Intentamos darle sentido a nue stra
identidad en las acciones que realizamos. El sentido fundamental de la identidad puede ser
mejor expresado como una identidad exitosa o una identidad fallida. Crear una identidad
exitosa implica la conviccin de que tenemos xito al movernos hacia nue stras metas
personales porque hemos estado dispuestos a hacernos responsables por nuestras acciones y a
responder a la realidad tal cual es, no como quisiramos que fuera.
Para lograr nuestras metas, debemos controlar adecuadamente nuestro entorno. De ac uerdo a
la Teora de Control de Glasser (1984), el cerebro humano funciona como un termostato que
busca regular su propia conducta para cambiar el mundo a su alrededor. Toda conducta es
dirigida a satisfacer las cuatro necesidades psicolgicas de pertenencia, poder, diversin y
libertad, y la necesidad fsica de supervivencia. La exitosa satisfaccin de estas necesidades da
como resultado un sentido de control.
La necesidad de pertenencia nos motiva a aprender a cooperar y funcionar como unidad, tanto
en matrimonios, familias, equipos, clubes u organizaciones religiosas. Poder no implica la
explotacin de los otros, sino el logro, la competencia y el reconocimiento. Estas consecuencias
proveen un sentido de control (podemos hacer que las cosas pasen). La necesidad de
entretenimiento y diversin equilibra nuestra necesidad de logro. La vida es para ser vivida, no
tolerada. Finalmente, la necesidad de libertad, independencia o autonoma implica que, para
funcionar de forma verdaderamente humana, debemos tener la oportunidad de realizar
elecciones y actuar por nuestra cuenta. Una identidad exitosa se desarrolla a partir de
experiencias de tener poder y del placer de elegir satisfacer nuestras necesidades.
Una identidad fallida es probable que se desarrolle cuando un nio ha recibido amor en forma
inadecuada o se le ha transmitido el sentimiento de que no es valioso. Ms all de cun cruel o
inusual haya sido nuestra temprana infancia, esa no es una excusa para evitar ser responsables
de nuestra conducta presente. De hecho, el nico camino por el que podemos trascender una
falla temprana en nuestra identidad es comenzar a hacernos responsables por lo que hacemos
ahora. Obviamente el pasado no puede ser cambiado. El pasado est cerrado y fijo, es una
parte del no ser. El presente y el futuro estn abiertos a nosotros, de cualquier manera, y
puede presentarse mucho ms bajo nuestro control si nos hacemos responsables de las
acciones presentes.
Las personas con problemas son aquellos que mantienen una identidad fallida porque no estn
dispuestos a aceptar la realidad y enfrentarla honestamente. Enfermedad mental es el nombre
que le damos a la variedad de estrategias que utiliza la gente para ignorar o negar la realidad y
su responsabilidad. Gente con desilusiones enormes, que creen ser Dios o Napolen, estn
intentando negar su fracaso creando una falsa identidad. Otros pacientes intentan desarrollar
un sentido valioso de ser preocupndose de qu especiales que son sus sntomas. Los pacientes
psicopticos creen que pueden ignorar la realidad y tener xito, quebrando las reglas, leyes y
otros lmites realistas puestos por la sociedad. Una vez que la gente comienza a negar o ignorar
la realidad, es ms probable que repitan sus fracasos. Una persona que ha fallado en conse guir
amor adecuado, por ejemplo, puede negar la necesidad de amor y aislarse de los dems; y por
este mismo aislamiento fracasar en encontrar el amor que podra provocar un sentimiento de
ser valorado.
La terapia comienza ayudando a los pacientes a volverse concientes de que lo que realizan en
el presente es lo que les genera problemas. La pregunta para un paciente deprimido no es, por
ejemplo, Qu lo est deprimiendo? sino Qu est usted haciendo para estar deprimido?.
Si estn focalizando en dificultades pasadas, la pregunta no es por qu la gente se vio envuelta
en dichas dificultades, sino por qu no atraves por dificultades ms graves. Dicho foco ayuda a
los pacientes a volverse concientes de que incluso en el proceso de involucrarse en dificulta des
ellos mismos, todava mantuvieron fortalezas y algn sentido de responsabilidad que los apart
de la destruccin total de sus vidas o la de otros. Los pacientes son entrenados para focalizar
en estas estrategias que poseen, no en las fallas que tienen. Con el aumento en el
conocimiento de sus fortalezas, los pacientes comienzan a darse cuenta de que tienen
habilidades que pueden usar para tener xito sin negar o ignorar la realidad.
La naturaleza personal de la terapia de realidad no implica un terapeuta que lo acepta todo. Los
juicios de valor deben ser hechos, pero es el juicio de los pacientes l que es clave. Que sea
slo el terapeuta quien realiza los juicios de valor, slo sirve para quitar la responsabilidad de
los pacientes. Si estos ltimos quieren tener xito deben comenzar a aceptar su conducta
cuando sta es responsable, que implica algo bueno para el paciente y para aquellos con los
que est relacionado significativamente. Si lo que los clientes hacen los est daando a s
mismos o a otros, entonces sus acciones dainas son irresponsables y deben ser modificadas.
El cambio efectivo slo acontece despus de una conciencia responsable acerca de cmo
nuestras propias acciones son destructivas para nosotros mismos o para los dems.
El paciente decide hasta qu punto sus acciones presentes son responsables o no. La opcin es
realmente el principal proceso de cambio. El cambio teraputico es resultado de la eleccin
responsable basada en la conciencia del dao que uno ha estado generando. Una de las tareas
del terapeuta es llamarle la atencin a los pacientes por sus estrategias de evitacin. En efecto,
los terapeutas no deben involucrarse en la irresponsable actividad de excusar el mal
comportamiento de los clientes, a partir de interpretaciones tericas que culpan de los
problemas personales a las acciones pasadas de los padres o las condiciones presentes de la
sociedad. La gente exitosa sabe que puede funcionar dentro de la realidad de la sociedad sin
ser absorbida por la inmoralidad existente. El punto de partida para el cambio de cualquier
aspecto inmoral de la sociedad es aceptar la responsabilidad por las propias acciones.
Una vez que el cliente elige cambiar su conducta irresponsable, el terapeuta est presente para
ayudar a la persona a realizar planes especficos para cambiar conductas especficas. Se supone
que el terapeuta posee ms que una identidad exitosa y por lo tanto tiene ms conocimiento de
cmo ser exitoso en la sociedad. El terapeuta sirve de gua para la gente que est fallando en
progresar en la realidad. Los planes que se realizan tienen la oportunidad de llevarse a cabo de
una semana para la otra. Si los pacientes estn intentando ms de lo que verdaderamente
pueden lograr dentro de los lmites presentes, entonces la tarea del terapeuta es dar feedback y
ayudarlo a disear un plan ms realista para la semana. Lo que los clientes necesitan son
experiencias de xito, no ms experiencias de fracaso. Los terapeutas de realidad parecen
alentar una forma conductual de aproximaciones sucesivas, en la que la identidad de xito es
gradualmente establecida a travs de planes semanales en los que aumentan las contingencias
exitosas. El xito no proviene, de todas maneras, del manejo que el terapeuta realiza de las
contingencias, sino de la conducta auto-dirigida del paciente.
Los planes semanales son escritos, frecuentemente en la forma de contrato. Poner un plan por
escrito es un compromiso mucho ms claro con el cambio. Los contratos escritos tambin
disminuyen las estrategias de evitacin como el olvido o la distorsin de lo que se acord. El
terapeuta pregunta detalles del plan para ver cuan realista es y cuntas chances tiene de tener
xito. Obviamente que los planes, incluso los planes escritos, no son absolutos. Si un plan no
tiene xito, entonces puede ser cambiado en respuesta al feedback de la realidad. No hay
excusas aceptadas, de cualquier forma, si un plan no funciona. El paciente tiene la
responsabilidad, incluyendo la responsabilidad de elegir cambiar el plan. Muchos de nosotros
nos damos cuenta de que las cosas usualmente van mal porque la gente no hace lo que dice
que va a hacer. Culpar o protestar no sirve. La pregunta crtica es: Vas a hacer pleno tu
compromiso o no? Si es as, cundo? O el terapeuta puede decir, El plan no funcion,
cambimoslo.
Parte de aceptar la realidad es aceptar los lmites, incluyendo los lmites que la vida pone a
nuestra habilidad para tener xito en nuestras metas. El fracaso consiste en no alcanzar
nuestros lmites. El fracaso es no asumir la responsabilidad de triunfar con los mismsimos
lmites de nuestra capacidad y nuestra realidad.
Frankl fue quien inicialmente propuso las intervenciones paradjicas, pero no ha sido el nico y
seguramente, no el que lo hizo de manera ms sistemtica. Los terapeutas sistmico-familiares
han sido mucho ms especficos y prolficos posteriormente examinando la eficacia de las
intervenciones paradjicas. Los meta-anlisis de las intervenciones paradjicas en general, no la
intencin paradjica de Frankl en particular, han mostrado ser tan efectivos como, pero no ms
Sin estudios controlados de resultados, podemos ver por qu algunos existencialistas prefieren
considerar su abordaje una filosofa acerca de la psicoterapia y no una teora de la psicoterapia.
Pero qu clase filosofa de la autenticidad no estara dispuesta a fracasar o sentar las base de
su efectividad para ayudar personas a superar sus patologas? Dejemos a los existencialistas
usar sus anlisis fenomenolgicos si prefieren, pero tambin que demuestren que dichos
abordajes derivan en mayor autenticidad que otros abordajes alternativos, incluyendo el efecto
placebo de las expectativas de que los pacientes sean ms honestos y abiertos.
Como teora, el existencialismo intenta dar un paso gigante hacia atrs, con estas ideas de
sonido romntico como el amor y la voluntad (May, 1969), que no dejaron avanzar a las
ciencias humanas durante tanto tiempo. No solamente dicho filosofar es daino para las
ciencias humanas, sino que como Skinner (1971) mencion, tambin es daino para las
sociedades humanas. El nfasis continuo en los mitos de la libertad y la dignidad no pueden
ms que llevar a la continua desintegracin de nuestra sociedad. Si los existencialistas
realmente estn preocupados con fenmenos de alineacin como la fragmentacin de nues tras
comunidades, entonces dejmosle utilizar su elocuencia en apoyo de comunidades
correctamente diseadas, en las cules las contingencias sean sanas y las consecuencias de
quebrar las reglas sean severas. Sacrificar la sociedad en nombre de elitistas individuos
autnticos es un lujo que ya no podemos permitirnos.
Cmo pueden los analistas existenciales tomar prestado tanto de la tcnica psicoanaltica y
aun as rechazar tanto la teora psicoanaltica? Cmo pueden ser autnticos y aun as actuar
como psicoanalistas en terapia? No viola eso sus propios principios y no muestra tambin que
la terapia efectiva necesita una relacin en la que la transferencia pueda ser desarrollada?
Mowrer culp a Freud por darnos una generacin de psicpatas, pero el existencialismo es el
mayor culpable. Como filosofa emergente de nuestra poca moderna, el nfasis del
existencialismo en la libertad de elegir y las reglas individuales para la vida, es ms responsable
que el psicoanlisis en la ruptura del orden social.
Para que nadie concluya errneamente que todos los humanistas ven con buenos ojos el
anlisis existencial tradicional, aqu hay una vieta de Maslow (1960, p. 57), a propsito del
concepto de No ser:
Muertos hombres blancos europeos desarrollando otra psicoterapia individual elitista que ignora
el contexto real de la vida de la gente. Les suena familiar?
poseemos. No hay nada inherente al mtodo cientfico que diga que no podemos comparar las
descripciones fenomenolgicas de los pacientes siguiendo diferentes formas de terapia. Los
existencialistas necesitan participar de la honestidad compartida de estas comparaciones, que
puedan llevar a la verdad, acerca de qu abordajes son ms efectivos con qu problemas.
Un anlisis existencial de la Sra. C. estar restringido por la informacin del caso, que contiene
simplemente los hechos y poco de la fenomenologa de su existencia. Desde los hechos, parece
que la existencia de la Sra. C. antes de los parsitos se encontraba ya bastante objetizada. En
las relaciones sexuales no poda ser/estar-en-la-naturaleza, porque no tena orgasmos y
entonces era incapaz de dejarse disfrutar libremente de la satisfaccin natural de la sexualidad.
Porque su madre haba mentido acerca de que el sexo era repugnante, la Sra. C. comenz en
algn momento a decirse a s misma que no era sexuada para apartar cualquier cosa de s que
pudiera ser repugnante. La ansiedad existencial original asociada con la sexualidad fue
probablemente expresada con aislamiento en la forma de rechazo por ser repugnante. En las
cosas cotidianas, la Sra. C. tambin se haba objetizado a s misma siendo tan ordenada, como
lo ejemplifica el categorizar a sus hijos alfabticamente y agendar su aparicin exactamente
cada dos aos. Esto sugiere que ella redujo la ansiedad por la responsabilidad de tener hijos y
darles un nombre, poniendo la responsabilidad fuera de s misma en el alfabeto y en el
calendario. A pesar de la considerable objetizacin, la Sra. C. no es vista en forma ms
patolgica que la gente ms convencional que trata de controlar su ansiedad vital
arbitrariamente, ms que a travs de principios autnticos.
Una crisis ocurri cuando la gripe asitica infect a su familia en el momento en que la Sra. C.
estaba cansada de cuidar a sus cinco hijos y al sexto que vena en camino. Cuando los parsitos
infectaron a su hija, una respuesta autntica hubiera sido experienciar la intensa ansiedad de
que no importa cuan duro ella limpiaba y cuidaba a sus hijos, aun seguan infectados y se
enfrentaban ahora con la posibilidad de ms infecciones. La Sra. C. nunca haba sido autntica
enfrentando tales amenazas del no ser, pero bajo el stress adicional de su propia enfermedad,
eligi mentir para escapar de la ansiedad relacionada con ms enfermedades. La mentira ya
estaba preparada en la forma de las rdenes del mdico de que ella hirviera la ropa y lavara
intensamente. Hasta este punto ella no era particularmente responsable por las rdenes, pero
ella era responsable de decirse a s misma Si slo limpio lo suficiente, puedo mantener
apartado de m y mis hijos, el no ser de las enfermedades. Entonces lavaba. Con su lavado
basado en su mentir-acerca-de-la-naturaleza, ella ahora se enfrentaba con la ansiedad
neurtica que le provocaba el no lavar. Su conclusin fue que deba lavar, y su disposicin
errnea result en la objetizacin de s misma, transformndose en un lavarropas humano
Despus de aos de lavado compulsivo, ser confrontada con la opcin de no lavar sera tambin
confrontarla con la tremenda ansiedad existencial derivada de la falta de sentido de su vida en
la ltima dcada. Enfrentar la posibilidad de no lavar sera enfrentar la auto-condenacin por
haber perdido preciosos aos de su vida y por haber herido a su familia no interesndose en
ella en los aos crticos de su desarrollo. Mejor aferrarse a la mentira de que deba lavar! Al
menos de esa manera ella no es responsable: no ha fallado en la vida, su mdico le fall a ella.
Cuando su terapeuta dijo que se estaba lavando las manos del caso, ella hizo un gesto suicida
para forzarlo a seguir siendo responsable por ella arreglando la situacin para que alguien ms
la curara. La Sra. C. desea huir de la responsabilidad por la manera en que presionaba a su
esposo a asumir dicha responsabilidad no slo por la familia sino por la mismsima compulsin.
T dime, George, qu debo lavar ahora, porque soy tan mecnica que no puedo recordar ni
decidir qu lavar es la esencia de su comunicacin con su esposo.
La razn por la que la Sra. C. comenz su ritual de lavado por el ano es que el ano fue el foco
de los parsitos y fue visto en su mundo fenomenolgico como una fuente de enfermedad,
como le sucede a mucha gente compulsiva. Aun cuando la Sra. C. no poda controlar todas las
fuentes de enfermedad del universo, poda mantener su propio ano limpio y poda imaginar que
ningn germen penetrara su cuerpo inmaculado.
La Sra. C. vive en un futuro vigilante donde siempre mantiene abierto un ojo que todo lo ve
por cualquier seal de enfermedad. Su espacio estaba rodeado de grmenes y parsitos, sus
smbolos de no ser. Poda estar segura en dicho mundo amenazante, slo si se mantena limpia,
no slo de suciedad sino tambin de responsabilidad, y por lo tanto, de toda culpa por haber
decepcionado a su familia. En efecto, ella estaba intentando literalmente, dejar sus manos
limpias de todo este lo (una maniobra a lo Poncio Pilatos para absolverse a s misma por su
responsabilidad de evitar la autenticidad).
Como con muchos otros pacientes obsesivo - compulsivos que dedican su vida a convertirse a s
mismos en objetos, puede ser extremadamente difcil enganchar a la Sra. C. en un encuentro
autntico. Pero sta sera una de las pocas maneras que tendramos de apartarla de convertirse
en un ser humano totalmente pasado por agua. Para ayudar a la Sra. C. a experienciar su
propia subjetividad, un existencialista buscara cada oportunidad de confrontarla con sus
opciones en el tratamiento. Por ejemplo: cuando fuimos a mi consultorio para nuestra primera
entrevista, la Sra. C. se detuvo en la puerta y esper para que yo la abriera, evitando as
cualquier tipo de contacto con algn germen. Justo en ese momento, un existencialista
confrontara a la Sra. C. con la opcin de buscar ayuda abriendo una nueva puerta a la terapia
o volver a sus seguros pero mortales patrones del pasado.
sentirse desbordado con ansiedad existencial y culpa que son respuestas autnticas ante tanto
tiempo absurdamente perdido. El terapeuta cometera una injusticia con la Sra. C. s i trata de
minimizar su ansiedad y su culpa y los trata como meros sentimientos de ansiedad de ansiedad
y culpa; ms bien, ella sera toda ansiedad y culpa, y la nica ruta a la salud es vivir mediante
su confrontacin con no haber sido autntica. El terapeuta no puede limpiar ms a la Sra. C. de
su culpa y su ansiedad, de lo que ella se ha limpiado a s misma. Permaneciendo con ella a
travs de dichas crisis, de cualquier manera, el terapeuta puede comunicar que s existen
nuevas opciones para el futuro y que ella puede elegir no perder estas opciones, incluyendo la
posibilidad de ser autntico-con-el-terapeuta.
DIRECCIONES FUTURAS
Qu implica esta implcita pero selectiva incorporacin para el futuro de la terapia existencial?
Mientras haya terapeutas inclinados a la filosofa y pacientes llenos de angustia, la terapia
existencial seguramente sobrevivir como una orientacin en s misma, pero su contribucin al
siglo XXI probablemente sea como una fuerza social indirecta. Servir de contra balance vital
para la victimologa floreciente en el mundo: cuando la gente convencidamente se engaa a s
misma al creer que ellos son los perjudicados, vctimas del destino sin posibilidad de elegir, los
existencialistas los confrontarn con la innegable existencia de la opcin activa y la
responsabilidad personal. La terapia existencial promover la potencialidad y el poder del
cambio auto-iniciado: cuando la gente se engae a s misma acerca de la necesidad de
asistencia profesional formalizada, los existencialistas los desafiarn con la eficacia del cambio
personal y la autonoma individual. Estas sern fuerzas sociales ms que herramientas
teraputicas, pero poderosos correctivos de cualquier forma.
16
El no escuchado clamor por sentido (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 118
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
CAPTULO V
TERAPIA CENTRADA EN LA PERSONA
Marty se encontraba muy bien financieramente, pero en un psimo estado emocional. Rotaba
su vida en sus increbles casas en Miami, Newport y New York, pero su vida era superficial.
Golf, tenis, partidos de polo, fiestas y salidas a cenar lo ayudaban a pasar el tiempo. Pero su
esposa, sus hijos y sus amigos se apartaban cada vez ms. Sus conversaciones superficiales,
sus bromas sarcsticas, su actitud negativa y sus sentimientos limitados, estaban logrando que
los dems buscaran relaciones ms satisfactorias en otra parte.
Al principio, Marty estaba enojado con los dems. Culpaba de su creciente soledad al
egocentrismo de los dems o al hecho de que ya no deba ser tan importante por haber
vendido su principal compaa. Entonces, Marty trat de negar su molestia convencindose de
que estar slo ni siquiera lo aburra. Prefera su independencia; siempre haba sido un lobo
solitario. Quin necesita de los dems, de cualquier modo?
No fue hasta que su esposa se separ de l y se mud a New York dejndolo slo en Newport
que la negacin de Marty comenz a quebrarse. Le propuso a su esposa a que hicieran
psicoterapia juntos, y comenz a experimentar y expresar emociones. En vez de hablar acerca
de su juego de golf o su partido de polo, comenz a compartir sus fantasas y sus sueos.
Soaba con delfines y crea que eso representaba el tipo de persona en la que le gustara
convertirse. Los delfines podan saltar divirtindose sobre la superficie del ocano, pero tambin
podan bucear hasta el fondo de la experiencia. Podan comunicarse agudamente con sonidos y
seales; eran sensibles e interesados acerca de las necesidades de los dems.
A travs de una relacin teraputica interesada y emptica, Marty descubri que no era
emocionalmente retardado, como haba temido originalmente. Comenz a descubrir que haba
aprendido a apartar sus sentimientos porque su madre le haba enseado que los hombres no
muestran sus emociones. Haba reemplazado sentimientos genuinos con bromas tontas. Como
un perfecto adolescente, se haba defendido as mismo con comentarios cortantes y un radar
cognitivo para detectar toda seal de rechazo. Haba suplantado relaciones genuinas con
eventos sociales.
En psicoterapia, Marty gradualmente redujo su defensa. Descubri que los hombres pueden
intercambiar emociones sin la amenaza de parecer afeminados. Encontr que poda acercarse a
su mujer sin ser herido por ella. Mientras todo esto estaba ocurriendo y Marty se estaba
transformando cada vez ms en la persona que quera ser, le pregunt qu cosa de la terapia le
resultaba ms til. l contest inmediatamente: Usted realmente escucha, y realmente le
importa.
Carl Ransom Rogers (1902-1987) demostr una profunda apertura al cambio, comenzando
cuando se mud del Protestantismo casi fundamentalista de su familia en las afueras de
Wisconsin, a la religin liberal del Seminario de la Unin en Manhatan. Su familia, estricta mente
asctica y religiosa no le permiti beber, bailar, jugar a las cartas o ir al teatro. Como una
prediccin de sus intereses posteriores en la investigacin, mostr en forma temprana un
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 121
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
Comenzando como interno en 1927-28, Rogers pas 12 aos como psiclogo en una clnica de
nios en Rochester, New York. Durante este tiempo, dej que su propia experiencia clnica
fuera la base para su teorizacin y su trabajo teraputico. En el medio de una agenda muy
ocupada y frtil, encontr tiempo para terminar su primer libro: The clinical treatment of the
problem child17, publicado en 1939. Rogers encontr tanto inspiracin como confirmacin de
sus puntos de vista en el trabajo de Otto Rank (1936), quien enfatiz la importancia de la
humanidad de los terapeutas ms que sus habilidades tcnicas, a la hora de resolver problemas
humanos.
En 1940, Rogers se mud a la Universidad del Estado de Ohio para entrenar estudiantes en
psicoterapia. Como es comn con los alumnos, ellos le ensearon a Rogers diversas lecciones
importantes. Una de estas lecciones fue que sus ideas eran, de hecho, una nueva visin de la
naturaleza de la terapia efectiva y no un conjunto de principios generales aceptados, como
Rogers originalmente pensaba. Tambin lo convencieron de que si su nueva teora iba a ser
aceptada por estudiantes de mentalidad cientfica, tena que ser demostrada su eficacia a travs
de investigacin controlada. Con su propio fuerte compromiso con el mtodo cientfico, Rogers
comenz una extensa serie de estudios de resultados con sus estudiantes tanto en Ohio como
en la Universidad de Chicago, adonde se mud en 1945.
La claridad clnica y terica de los escritos de Rogers en libros como Counseling and
Psychotherapy 18 (1942) y Client-Centered Therapy 19 (1951) y los controles de su investigacin
cientfica, le reportaron un amplio reconocimiento. Para ser un psiclogo tan humanista, Rogers
fue tremendamente exitoso en el mundo acadmico tradicional, y en 1957 volvi a su lugar
original a la Universidad de Wisconsin. Aqu deseaba realizar la prueba ms dura para cualquier
terapia, observar si su modelo poda ser efectivo produciendo cambio profundo en pacientes
esquizofrnicos. Durante el estudio de cinco aos, Rogers y los dems terapeutas se
encontraron a s mismos volvindose ms activamente genuinos, abriendo ms de sus
experiencias internas, lo que pareca llevar a una mayor mejora en tales pacientes.
Cuando Carl Rogers hablaba, era evidente que la audiencia estaba enfrente de un gran hom bre.
El aura que lo rodeaba era clida y amable, aunque sus palabras fueran fuertes. l estaba
dispuesto a fundamentar cada pregunta y a responder hasta los comentarios ms crticos.
Cuando se le pregunt cmo l como terapeuta poda ser tan genuino a la v ez que le costaba
abrirse, l nos sorprendi con su candor. Dijo que a travs de los aos de trabajo, primero con
pacientes psiquitricos y luego con grupos orientados al crecimiento, se haba percatado de que
el modelo de terapeuta reflejador y no directivo haba sido muy cmodo para una persona
como l. Durante mucho tiempo de su vida l haba sido bastante tmido y por lo tanto le
costaba abrirse. En el clido clima de California, con su nfasis en los grupos abiertos, se haba
dado cuenta de que demasiado de su estilo original era un rol conveniente que lo protega de
tener que revelar mucho de s mismo. Justo antes de su muerte, Rogers se estaba percatando
ms plenamente, en la psicoterapia y en la vida, de su propia genuinidad; que siempre haba
valorado sin haberla realizado nunca plenamente.
TEORA DE LA PERSONALIDAD
Toda La humanidad no tiene sino una fuerza motivacional bsica, una tendencia hacia la
realizacin. Rogers define la tendencia a la realizacin como la tendencia inherente del
organismo a desarrollar todas sus capacidades en formas que sirvan para mantener o
engrandecer dicho organismo. Esto incluye no slo la tendencia a satisfacer necesidades
fisiolgicas como aire, comida y agua y la tendencia a reducir tensiones; sino tambin la
propensin a expandirse uno mismo a travs del crecimiento, aumentar nuestro alcance
mediante las relaciones y la reproduccin. Tambin se refiere a expandir nuestra efectividad, y
por lo tanto a nosotros mismos, a travs del dominio de herramientas culturales, as como
tambin modificando el control de fuerzas externas por control interno.
Tambin nacemos con un proceso de valoracin organsmico que nos permite valorar
positivamente aquellas experiencias percibidas como mantenedoras o engrandecedoras de
nuestras vidas y valorar negativamente aquellas experiencias que niegan nuestro crecimiento.
Nacemos, entonces, con fuerzas de realizacin que nos motivan y con procesos de valoracin
que nos regulan; ms aun, podemos confiar en que estos procesos organsmicos bsicos nos
servirn bien.
Al relacionarnos con el mundo, respondemos no slo a la realidad real o pura, sino ms bien
a la realidad como la experimentamos. Nuestro mundo es nuestro mundo percibido o
experimentado. Si otros desean entender nuestras acciones particulares, deben tratar de
situarse a s mismos, tanto como les sea posible, en nuestro marco interno de referencia y
volverse conciente del mundo tal como existe dentro de nuestra conciencia subjetiva. Nuestra
realidad est efectivamente modelada en parte por el entorno, pero nosotros tambin
participamos activamente en la creacin de nuestro mundo subjetivo, nuestro marco interno de
referencia.
Mientras emerge nuestro self conciente, desarrollamos una necesidad de consideracin positiva
para dicho self. Aunque esta necesidad es universal en los seres humanos, Rogers (1959)
parece acordar con su estudiante Standal (1954) de que en realidad aprendemos a necesitar
amor. Esta necesidad de consideracin positiva (la necesidad de ser valorado, de ser querido,
de ser amado) es tan adictiva que se vuelve la necesidad ms potente de la persona en
desarrollo. Me ama, no me ama es el rompecabezas interminable del individuo emergente que
mira a la cara de la madre, sus gestos, y otros signos ambiguos para ver si ella envuelve al nio
con su consideracin positiva. Aunque ha sido enfatizado el amor de la madre, la consideracin
positiva de todos los dems, especialmente otros significativos, se torna importante.
Cada vez que una persona, como un padre, responde a una conducta particular con
consideracin positiva, nuestra imagen total de cuan positivamente somos recompensados por
el otro es fortalecida. Por el otro lado, si un padre responde a una conducta con disgusto o
alguna otra expresin de consideracin negativa, nuestra percepcin total de cuanto somos
amados por nuestro padre se debilita. Consecuentemente, la expresin de consideracin
positiva de otros significativos es tan poderosa que puede volverse ms importante que los
procesos de valoracin organsmicos. El individuo comienza a ser ms atrado por la
consideracin positiva de los dems que por los valores positivos de realizacin del organismo.
Cuando la necesidad de dicho amor se vuelve dominante, las personas empiezan a guiar su
conducta, no ya por el grado en que las experiencias mantienen o engrandecen el organismo,
sino por la probabilidad de recibir amor.
Cuando los individuos comienzan a actuar de acuerdo con los valores de otros que han sido
internalizados, han adquirido condiciones de valoracin. No pueden considerarse a s mismos
como valiosos a menos que vivan de acuerdo con estas condiciones. Para algunos, esto
significa que pueden sentirse bien consigo mismos, sentirse dignos de amor y valiosos, solo
cuando obtienen un logro, no importa qu costo tenga para su organismo. Otros se sienten
bien consigo mismos slo cuando son agradables y condescendientes, y no le dicen que no a
nadie. Una vez que dichas condiciones de valoracin han sido adquiridas, la persona ha sido
transformada de un individuo guiado por valores generados por experiencias organsmicas, en
una personalidad guiada por valores de otra gente. Aprendemos en una edad muy temprana a
intercambiar nuestra tendencia bsica de realizacin por el amor condicional de los dems y de
nosotros mismos.
Tericamente, dicha transaccin no necesita ser realizada. Como Rogers (1959, p.227) lo dijo
claramente, Si un individuo experimentara solo consideracin positiva incondicional, entonces
ninguna condicin de valoracin se desarrollara, la auto-consideracin sera incondicional, las
necesidades de consideracin positiva y auto-consideracin nunca estaran desfasadas con la
evaluacin organsmica, y el individuo continuara psicolgicamente ajustado y tendra pleno
funcionamiento. Desafortunadamente, dicha situacin hipottica no parece ocurrir en la
realidad, excepto quiz en psicoterapia.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
Como algunas experiencias son distorsionadas o negadas, existe una incongruencia entre lo que
est siendo experimentado y lo que es simbolizado como parte del auto-concepto de una
persona. Un ejemplo de dicha incongruencia fue sugerido anteriormente cuando yo (JOP)
contaba que no poda permitirme la experiencia del enojo y aun as sentirme bien conmigo. M e
perciba a m mismo como uno de esos raros individuos que nunca se enoja. Mi esposa me ha
contado que en situaciones en donde se esperaba que estuviera enojado, primero empezaba a
fruncir mis labios. Si la frustracin continuaba, entonces comenzaba a silbar. Nunca me permita
ser conciente de estas claves somticas del enojo, incluso cuando andaba por ah como una
tetera silbante, lista para explotar. Para Rogers, el ncleo del desajuste psicolgico era la
incongruencia entre la experiencia total del organismo y lo que es simbolizado claramente como
una parte del auto-concepto.
La incongruencia entre el self y la experiencia es el desvo bsico para los seres humanos.
Debido a las condiciones de valoracin, existen ahora experiencias organsmicas que son
amenazantes para el self, y la persona no puede vivir ms como una integridad unificada, que
es el derecho natural de todo ser humano. En vez de ello, nos permitimos transformarnos en
slo una parte de lo que realmente somos. Nuestras tendencias inherentes hacia la realizacin
plena no mueren, de cualquier forma, y nos convertimos en una casa dividida contra s misma.
A veces nuestra conducta es dirigida por el self que creemos que somos, y otras veces las
conductas pueden ser impulsadas por aquellos aspectos de nuestro organismo que hemos
tratado de apartar. La psicopatologa refleja una personalidad dividida, con las tensiones,
defensas y funcionamiento inadecuado que acompaa la falta de integridad.
El desajuste psicolgico es el resultado de este desvo bsico de los seres humanos. Por el valor
de mantener la consideracin positiva de los dems, no continuamos siendo sinceros acerca de
quienes realmente somos, de acuerdo a nuestra natural valoracin organsmica de experiencias.
En una edad temprana, comenzamos a distorsionar o a negar algunos de los valores que
experimentamos y a percibirlos slo en trminos de su valor para otros. Esta falsificacin de
nosotros mismos y de nuestra experiencia no es el resultado de una eleccin conciente de
mentir, como sostendran los existencialistas; ms bien, es el natural, aunque trgico, desarrollo
de la infancia.
Como individuos vivimos en un estado de desvo, experiencias que son incongruentes con el
self, son percibidas subyacentemente como amenazadoras. Percepcin subyacente es la
habilidad del organismo para percibir a un nivel ms bajo, del que es requerido para el
reconocimiento conciente. Al percibir subyacentemente experiencias particulares como
Las reacciones defensivas, incluyendo los sntomas, son desarrolladas para prevenir que las
experiencias amenazantes no aparezcan representadas claramente en la conciencia. Las
personas que no se sienten dignas de ser amadas por enojarse, pueden negar su enojo y
acabar con dolor de cabeza. Los dolores de cabeza pueden no sentirse bien organsmicamente,
pero al menos mucha gente puede amar a alguien que est enfermo. Aquellos que se tienen
auto-consideracin slo al ser exitosos, pueden desarrollar compulsiones a trabajar. Pueden
impulsarse a s mismos hasta las ltimas horas de la noche con estimulantes, sintindose bien
por cada xito cuando su cuerpo experimenta un tremendo stress. Alguna gente se siente tan
amenazada si experimenta deseos sexuales, que distorsionan sus percepciones al punto de que
creen que son puros inocentes y preferidos de Dios, mientras otros tratan de hacerse tener
pensamientos asquerosos y repugnantes. Un paciente que evalu en un hospital estatal mir la
primer lmina de Rorschach que le di, la tir y grit Por qu demonios no va a mostrarle esas
fotos a los malditos comunistas? Ellos son los que estn pervirtiendo a nuestros chicos con toda
su educacin sexual.
Todos los seres humanos son amenazados con experiencias incongruentes a sus auto-
conceptos. En mayor o menor grado, entonces, todos usamos algunas defensas o sntomas
para preservar nuestra auto-consideracin y prevenirnos de una ansiedad indebida. Mientras las
defensas ayudan a preservar la auto-consideracin positiva, slo lo hacen a costa de un precio.
Las defensas dan como resultado una percepcin no ajustada de la realidad debido a la
distorsin y omisin selectiva de informacin. Temprano en mi (JOP) carrera, un hombre de 45
aos de edad, concurri a mi consultorio y dijo: Oh, eres menor. Debes estar a favor de los
matrimonios abiertos. No podr trabajar contigo. Pidi una derivacin a otro terapeuta sin
siquiera averiguar mi opinin acerca de los matrimonios abiertos. Al tratar de defender
rgidamente sus visiones del mundo y de s mismo, la gente termina volvindose rgida y sus
estilos de procesamiento de informacin inadecuados. Mientras ms defensiva y patolgica la
persona, ms rgidas e inadecuadas sern sus percepciones.
Algunos individuos tienen tal grado significativo de incongruencia entre el self y la experiencia,
que eventos especficos pueden impedir que sus rgidas defensas funcionen exitosamente y
esto puede llevarlos a una desorganizacin de su personalidad. Si el evento amenaza con
demostrar el grado de incongruencia entre el self y la experiencia, y si el evento ocurre de
repente o es muy obvio, entonces dichos individuos son inundados con ansiedad porque los
mismsimos conceptos de s mismos son amenazados. Sin sus defensas trabajando
exitosamente, las experiencias previamente apartadas son ahora simbolizadas claramente en la
conciencia. Para estos individuos las auto-imgenes organizadas son sacudidas por experiencias
inaceptables.
Desorganizacin y pnico fueron experimentados por un estudiante que vino a verme despus
de un mal viaje con LSD. Antes de la experiencia, haba estado convencido de que era un
verdadero seguidor de Jess. Se haba visto a s mismo como bsicamente amoroso y amable, y
trabajando por el bienestar de los dems a travs de un movimiento cristiano radical. Durante
su reciente experiencia con cido, se vio a s mismo como un egomanaco, utilizando mal su rol
de liderazgo en el grupo cristiano para ganarse una admirada seguidora y para ver sus fotos en
las noticias. Deca que continuaba corriendo en un crculo, tratando de encontrar una foto de s
mismo en los diarios, pero tena este raro sentimiento de que el de la foto era un extrao. No
poda racionalizar estas auto-percepciones como causadas por el cido. Estaba tan
desorganizado y con tanto pnico que pensaba que se arrojara al vaco desde un puente para
destruir su vida y as salvar su self. Afortunadamente, con la ayuda de una intervencin de
crisis del centro de asesoramiento y el apoyo de algunos amigos, decidi ingresar en
psicoterapia para comenzar el arduo proceso de reintegrar un sentido de self que fuera ms
completo y menos idealizado.
Sea que la persona comience la terapia por un bajn anmico, sea por el funcionamiento
inadecuado debido a distorsiones perceptivas, porque los sntomas defensivos estn doliendo
demasiado, o por un deseo de mayor realizacin; la meta es la misma: aumentar la congruencia
entre el self y la experiencia a travs del proceso de integracin. Debido a que Rogers
conceptualiza la reintegracin del self y la experiencia como emergente de la relacin
teraputica, romperemos con nuestro formato standard y presentaremos la visin de Rogers de
la relacin teraputica antes de examinar su teora del proceso teraputico.
RELACIN TERAPUTICA
Rogers sostuvo muy explcitamente que las condiciones necesarias y suficientes para la terapia
estaban contenidas dentro de la situacin teraputica. Seis condiciones son necesarias para que
una relacin genere un cambio de personalidad constructivo. Tomadas en conjunto, estas
condiciones son suficientes para dar cuenta de cualquier cambio teraputico. Esto es, stas y
slo estas condiciones son hipotetizadas como productoras de los cambios teraputicos de
personalidad en todos los pacientes, en todas las terapias, y en todas las situaciones.
1. Relacin. Obviamente, dos personas deben estar en una relacin en la cual cada uno
realice alguna clase de percepcin diferenciada del otro.
5.Empata adecuada. El terapeuta experimenta empata adecuada por el mundo interno del
cliente y es habilidoso para comunicarle esta comprensin. A travs de la empata sentimos el
mundo privado del cliente como si fuera el nuestro, sin nuestro propio enojo, miedo o confusin
interfiriendo con la experiencia. Con este claro sentido del mundo del cliente, podemos
comunicar nuestra comprensin, incluyendo nuestra conciencia de los significados en la
experiencia del cliente de la cual l es escasamente conciente.
Sin una comprensin emptica profunda, los clientes no podran confiar en la consideracin
positiva incondicional del terapeuta. Los clientes se sentiran amenazados de que, una vez que
el terapeuta llegue a conocerlos ms profundamente, habra aspectos del cliente que no seran
aceptados con consideracin positiva. Con empata adecuada y consideracin incondicional
positiva, los clientes llegan a acercarse a ser completamente conocidos y plenamente
aceptados.
AUMENTO DE CONCIENCIA
El trabajo del cliente. Dada una atmsfera de consideracin incondicional positiva, los
clientes son libres para discutir en la sesin lo que sea que deseen. Los clientes, ms que el
terapeuta, dirigen el flujo de la terapia. sta es la razn principal por la que Rogers utiliz
originalmente el ttulo de no directiva para describir su terapia. Ya que los clientes llegan al
tratamiento con gran malestar, de todos modos, puede tenerse expectativas de que expresen
informacin relacionada con experiencias personales que los estn perturbando. La
responsabilidad de los clientes, entonces, es tomar la iniciativa de informar al terapeuta acerca
de sus experiencias personales y estar disponibles para el feedback del terapeuta.
Con dicho espejo considerado y congruente a disposicin, los clientes pueden volverse ms
plenamente concientes de experiencias que previamente fueron parcialmente distorsionadas o
negadas. Estas experiencias, por supuesto, incluyen sus sentimientos, o ms importante, sus
verdaderos sentimientos. Quiz aun de mayor significacin, los clientes comienzan a estar ms
plenamente concientes del T que el terapeuta est reflejando (El T que incrementa la
riqueza, el T que produce experiencias alguna vez juzgadas como no dignas de auto-
consideracin, pero que ahora es apreciado y compartido por otro significativo). Gradualmente
el T del cual el cliente se vuelve conciente a travs del feedback emptico del terapeuta, es el
T de un ser humano ms rico y congruente.
La visin contempornea es que el trabajo del terapeuta para aumentar la conciencia implica
ms que simplemente una funcin de feedback. Anderson (1974) y Wexler (1974) argumentan
que parte del trabajo del terapeuta centrado en la persona es ayudar a los clientes a redirigir su
atencin, para que puedan hacer un uso mayor de la riqueza que existe en la informacin
generada por sus sentimientos. Al atender a los sentimientos del cliente de forma ms flexible y
completa, el terapeuta lo ayuda a romper con algunas de sus rigideces y distorsiones
preceptales, para prestar atencin al significado personal de las experiencias que previamente
no haban sido procesadas por la conciencia. El terapeuta centrado en el cliente puede entonces
servir como un procesador de informacin sustituto. Al compensar el estilo de procesamiento de
la informacin ms rgido y deficiente del paciente, el terapeuta primero presta una funcin
atencional sobre las experiencias del cliente, especialmente las experiencias amenazantes
pueden ser mantenidas en la conciencia para mayor procesamiento. Si el terapeuta no reflej
alguna de las experiencias amenazantes del cliente, los procesos atencionales selectivos de ste
provocaran que dicha informacin se pierda en la memoria a corto plazo, abrumada por otra
informacin que est recibiendo atencin.
Un caso de ejemplo: al hablar del novio de su compaera de cuarto una tmida estudiante
estaba expresando una variedad de sentimientos, incluyendo su cercana relacin a su
compaera de cuarto, la admiracin por su novio, y algunos sentimientos vagos de envidia.
Debido a que la envidia no era un sentimiento que pudiera aceptar, la paciente haba focalizado
su atencin en su admiracin o en su sensacin de cercana y haba perdido la oportunidad de
volverse conciente de sus sentimientos de envidia, que podan ser la fuente de sus recientes
discusiones con su compaera de cuarto.
Debido a que siempre hay ms informacin alrededor de un cliente de la que ste puede
prestarle atencin, es ms probable que se pierda la informacin de experiencias amenazantes,
a menos que sean reflejadas empticamente por el terapeuta y por lo tanto, permanezcan
disponibles para mayor procesamiento. Al seleccionar la informacin amenazante para ser
procesada en la conciencia, el terapeuta centrado en la persona es, de hecho, bastante
directivo, pero con un estilo suave y no coercitivo, y slo respondiendo a la informacin que ya
est en proceso en el cliente. En otras palabras, los terapeutas centrados en la persona son
relativamente controladores de los procesos de la terapia, pero no de su contenido. Como un
procesador sustituto de informacin para el cliente, el terapeuta tambin lo ayuda a adoptar
una forma ms ptima de organizar la informacin. Mientras los clientes abordan los
sentimientos que amenazan la auto-consideracin, pueden ponerse ansiosos, defensivos o
confundirse, y pueden ser incapaces de encontrar las palabras o smbolos adecuados para
organizar e integrar dichos sentimientos en la experiencia conciente. Algunos clientes pueden
buscar ansiosamente palabras para organizar sus sentimientos de enojo o envidia previamente
inaceptables, mientras otros pueden rendirse rpidamente y pasar a alguna otra cosa. Los
terapeutas pueden dirigir el trabajo organizando empticamente la informacin de la
experiencia del cliente de una forma concisa y adecuada. La informacin organizada est
entonces disponible para la conciencia de manera ms completa.
Un ejemplo de dicha organizacin til ocurri con una mujer de 55 aos que estaba expresando
una variedad de sentimientos de molestia hacia su esposo. Estaba enojada porque l no
gastara dinero en arreglar la casa para el casamiento de su hija. Estaba deprimida por la
cantidad de aos que haba trabajado para que su restaurante fuera un xito pero ahora que
tena el dinero todava no era feliz. Estaba tratando de entender la visin de su esposo de que
sera mejor remodelar la casa despus de haber ahorrado el dinero, ms que gastarlo ahora en
uno de sus vnculos. Deca sentirse consternada y confundida. Cuando yo le dije, Usted se
siente impaciente con las promesas de su marido, de que algn da ustedes dos van a vivir
realmente, ella rompi en lgrimas y dijo, S, eso es, eso es, eso es lo que l siempre ha
sostenido frente a m.
Zimring (1964) utiliza la filosofa de Wittgenstein (1953, 1958) para explicar que al percatarse
los clientes de modos ms vitales, engrandecedores y realizadores de expresarse a s mismos,
sus experiencias se vuelven de hecho ms vitales, ms engrandecedoras, ms realizadoras. En
la visin de Wittgenstein, la expresin y la experiencia son una unidad. Las experiencias no
existen en algn lugar del organismo, esperando ser expresadas en la conciencia. Las
experiencias son creadas por la expresin. Por lo tanto, mientras ms rico, ms potente y ms
plenos los smbolos que los clientes aprendan a utilizar para expresarse, ms ricos, ms
potentes y ms plenos son los seres humanos en los que se convierten.
CATARSIS
Eventualmente, los clientes comienzan a expresar plenamente sus sentimientos acerca de este
momento. Estos sentimientos son propios y aceptados como provenientes del interior de la
persona y merecedores de consideracin positiva. Al mismo tiempo, las experiencias
emocionales que fueron previamente negadas o distorsionadas estn en ebullicin. Ms que
continuar negando todos estos sentimientos, los clientes ganan mayor confianza en que sus
emociones pueden ser valoradas y valorables. Descubren que experimentar sentimientos con
inmediatez e intensidad es una gua posible para la vida. Comienzan a confiar en sus
sentimientos y basan ms de su valoracin en lo que les gusta o no les gusta, lo que los hace
feliz o tristes, lo que les produce alegra o enojo. Con el alivio y la apropiacin de experiencias
emocionales, los clientes comienzan a estar en contacto una vez ms con sus bases
organsmicas inherentes para valorar sus sentimientos genuinos. El alivio y la aceptacin de
dichos sentimientos son frecuentemente vvidos, intensos y dramticos, al descubrir los clientes
una base interna para dirigir sus propias vidas en vez de tener que ser dominados,
distorsionados y amenazados por los valores de los dems, internalizados.
El trabajo del terapeuta. Originalmente, el trabajo del terapeuta pareca ser simplemente
permitir que los clientes se contactaran con sus sentimientos ms bsicos, mediante la
demostracin de una actitud de valoracin incondicional de todos los sentimientos que el cliente
estuviera liberando. Ahora, es reconocido que los terapeutas ayudan a los clientes a contactarse
con y a expresar experiencias emocionales amenazadoras, a partir de redirigir continuamente la
atencin del cliente al aspecto emocional de lo que sea que se est discutiendo. Mientras el
terapeuta refleja empticamente al cliente la esencia de lo que el cliente est sintiendo
implcitamente, este ltimo se vuelve capaz eventualmente de prestar atencin y explcitamente
sentir la emocin y el significado de la experiencia.
CONTENIDO TERAPUTICO
CONFLICTOS INTRAPERSONALES
La defensa contra las experiencias activadoras de ansiedad puede ser: tanto negar las
experiencias, como desterrarlas completamente de la conciencia, o utilizar todo un rango de
distorsiones perceptuales, tales como proyeccin o racionalizacin, que procesen las
experiencias de una forma sesgada a favor de la manutencin del auto-concepto de la persona.
En trminos de Piaget, las defensas distorsionadoras implican la asimilacin de nuevas
experiencias al esquema del self sin acomodacin del auto-concepto a las nuevas experiencias.
El self es, por tanto, no amenazado pero slo al precio de perder oportunidades de crecer.
cualquier modo, le dio lugar a la libertad y a la responsabilidad como una piedra basal de su
trabajo con matrimonios, sistemas educacionales y relaciones internacionales.
CONFLICTOS INTERPERSONALES
Intimidad y sexualidad. La intimidad es teraputica, y la terapia es ntima. Al definir las
condiciones necesarias y suficientes para la relacin teraputica, Rogers present un excelente
ideal para una relacin ntima: aprecio incondicional, empata adecuada y genuinidad
interpersonal. La principal diferencia es que en una relacin ntima continuada ambas partes
son, o al menos se convierten, en iguales relativos en sus niveles de congruencia para que la
relacin realmente progrese; mientras que un tratamiento est listo para terminar cuando tal
nivel de intimidad es alcanzado. Comnmente para tristeza tanto del terapeuta como del
cliente.
Porque existe mucha similitud entre la terapia y la intimidad, alguna gente puede realizar
grandes pasos hacia la realizacin sin recibir asistencia profesional. Desafortunadamente, las
relaciones verdaderamente ntimas son escasas, en parte porque nos es muy difcil otorgar a
otros lo que negamos de nosotros mismos: nuestro amor por nuestra condicin humana,
incluyendo nuestros defectos, nuestras imperfecciones, nuestras carencias. Para amar y sentir
intimidad mucha gente debe distorsionar sus percepciones acerca de sus compaeros para
encajar en sus condiciones de lo que es digno de ser amado, al igual que distorsionan sus
percepciones de s mismos. Eventualmente cuando descubren con quin estn realmente
relacionndose, es probable que crean que las fallas y las culpas en la relacin son debidas a la
incompletud de su pareja ms que a las condiciones estrechas de su propio amor.
CONFLICTOS INDIVIDUO-SOCIEDAD
Control de los impulsos. El proceso de valoracin organsmico natural provee una inherente
regulacin de los impulsos. Una persona criada en una atmsfera humanstica comer, tomar,
o se relacionar sexualmente en una forma organsmicamente engrandecedora y no
organsmicamente destructiva. Los intentos de poner impulsos particulares bajo control a partir
de tcnicas caprichosas o dietas ilusas pueden producir ganancias de corto plazo, pero poco
mantenimiento de largo plazo; debido a que se falla en focalizar en habilidades
engrandecedoras naturales para la auto-regulacin. Una vez que la gente se siente bien con
quien realmente es y no est bajo el stress constante de ser lo que otros quieren, no necesitar
recurrir a la comida excesiva, a la bebida o al cigarrillo para sentirse bien por el momento o
reducir el stress. La aceptacin de uno mismo genera control de los impulsos.
Individuo ideal. El ideal de Rogers (1961) de una buena vida se encuentra en una persona
plenamente funcional. Este tipo ideal de individuo, por supuesto, demostrara confianza
organsmica. Siendo abierta a cada nueva experiencia, la persona dejara toda la informacin
significativa en una situacin en que fluya dentro y a travs de ella y confiara en el curso de
accin que emerge como la mejor respuesta al evento actual. La persona no tendra que rumiar
acerca de decisiones, sino que encontrara la mejor decisin emergiendo como resultado de no
distorsionar ni negar ninguna informacin que sea relevante a la vida actual. La apertura a
experimentar muestra una persona que est viviendo principalmente en el presente, que no
est procesando informacin que pertenece al pasado ni omite informacin que pertenece al
presente. El funcionamiento pleno de la persona no procesa la experiencia a travs de un set de
categoras rgido o estructurado (a travs de un rgido concepto del self, por ejemplo). En vez
de ello, en lo que Rogers (1961) denomina vida existencial , la gente deja al self y a la
personalidad emerger de la experiencia: descubren un sentido de estructura en la experiencia
que resulta en un fluir y cambiar la organizacin del self y la personalidad. El self es ahora
experimentado como un proceso (un rico, excitante, desafiante y recompensador proceso) ms
que como una estructura que puede procesar slo lo que es consistente con sus condiciones de
valoracin internalizadas.
Los honorarios parecen seguir las formas convencionales de otras formas de terapia en las
diferentes localidades. La relacin teraputica genuina se desarrolla tpicamente en encuentros
cara a cara, sin escritorios en el medio.
Los trminos brevey terapia centrada en la persona son raramente utilizados en la misma
oracin. Los propios casos de terapia de Rogers casi siempre implicaban cantidad de sesiones
dos dgitos y frecuentemente llegaron a tres dgitos. Si bien aos de psicoterapia no son
necesarios debido a las tendencias de auto-realizacin del cliente, la prctica ms habitual fue
verlos individualmente una vez por semana de seis a doce meses. Por lo tanto, poca atencin
clnica de investigacin ha sido prestada a la terapia breve centrada en la persona (Budman,
1981; Koss & Shiang, 1994).
20En castellano, dicho acrnimo sera traducido como: Marcos o Perspectivas. Las iniciales del acrnimo, por
otra parte, corresponden en ingles a los siguientes vocablos: Feedback; Responsibility; Advice; Menu;
Empathy y Self-efficacy.
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 138
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
Responsabilidad personal del individuo en el cambio, enfatizando que el cambio es una cuestin
de libre eleccin y una decisin que nadie ms puede realizar por la persona. Todas las terapias
breves incluyen un elemento de Consejo directo de hacer cambios saludables y muchas
ofrecen un Men de formas diferentes en las que el cambio puede ser asequible. El estilo del
terapeuta implica Empata. Finalmente, las intervenciones breves efectivas contienen elementos
que fortalecen la Auto-eficacia individual para el cambio, reforzando el optimismo y la habilidad
para tener xito.
Strupp (1971, p.74) concluye que el mpetu dado por la terapia centrada en el cliente a la
investigacin es al menos igual en importancia a las contribuciones tericas de Rogers o a la
efectividad de su forma de psicoterapia.
Muchos terapeutas centrados en la persona conceden ahora este punto y han reformulado la
hiptesis original. Mitchell, Bozarth & Krauft (1977, p.481), por ejemplo, concluyen que la
evidencia, aunque equvoca parece sugerir que la empata, la calidez, la genuinidad estn
relacionadas de algn modo con el cambio teraputico pero que su potencia y generalizacin no
son tan grandes como alguna vez se pens. Raskin (1992), un influyente practicante de la
terapia centrada en la persona, resumi su posicin acerca de las cualidades rogerianas
originales diciendo que no eran necesarias, quiz suficientes y definitivamente facilitadoras.
Pocos investigadores sugieren seriamente que estas condiciones sean necesarias y suficientes,
incluso dentro de la psicoterapia centrada en la persona (Bohart, 1993b; Norcross & Beutler,
1997).
El patrn general de hallazgos iniciales fue que la terapia centrada en la persona es mejor que
el no tratamiento y que los grupos control de lista de espera, en muestras de estudiantes
universitarios y clientes levemente perturbados. En los inicios de la dcada del 60, Rogers y sus
colegas (1967), aplicaron con mucho coraje terapia centrada en la persona a un grupo de
esquizofrnicos institucionalizados (una de las pocas psicoterapias de ahora o de siempre en ser
testadas con una poblacin tan seriamente perturbada). El patrn general de resultados
demostr poca efectividad. Satz & Baraff (1962) tambin fracasaron en encontrar a la terapia
Los rogerianos deberan ser aplaudidos por su voluntad para poner a la terapia centrada en la
persona bajo el escrutinio cientfico. De cualquier modo, deben darse cuenta de que quedan
abiertos a las crticas por los muchos errores metodolgicos hallados en sus experimentos.
Fallas fatales en sus estudios incluyen: (1) usar sujetos control que no son candidatos para
terapia; (2) omitir grupos de control de no tratamiento; (3) fallar en el control de los efectos
placebo; (4) apoyarse en mediciones auto-reportadas, tan abiertas a responder a lo que el
terapeuta o experimentador desea; y (5) desestimar la conducta real y el funcionamiento de los
clientes en favor de mediciones de su experiencia subjetiva.
Inclusive cuando son empleados mtodos rigurosos y controles suficientes, la conclusin meta-
analtica general, es que la terapia conductual es ms eficaz que la terapia centrada en la
persona. Quiz un mayor uso de la empata y la calidez de parte de los terapeutas conductuales
sera til, pero la conducta interpersonal del terapeuta raramente es suficiente para lidiar con
trastornos conductuales. No se detengan con las cualidades teraputicas de tocar, sentir,
cuando tcnicas conductuales especficas y enseables han sido halladas como ms efectivas.
Desde una perspectiva terica, la terapia centrada en el cliente est tambin abierta a
cuestionamientos serios. Ms all de toda la retrica, Rogers est propugnando un tratamiento
que est basado, evidentemente, en un tipo de extincin muy imprecisa. Se asume que las
respuestas problemticas han sido condicionadas por el amor y la consideracin contingente de
los padres. Se supone que el terapeuta debe revertir este proceso estableciendo un mbito de
aprendizaje social en el que no existen ni contingencias ni condiciones para la consideracin
positiva. El cliente puede hablar todo lo que quiera sobre su conducta problemtica sin ser
reforzado o castigado. Eventualmente, la ausencia de contingencias lleva a una extincin de
este hablar acerca de problemas. Por supuesto, no podemos determinar solamente desde el
paradigma de la extincin verbal, si es que la conducta problemtica del cliente ha cambiado en
s misma o si es que el cliente simplemente dej de hablar de eso. Pero por qu apoyarse slo
en la extincin, cuando sta es necesariamente larga y puede llevar a complicaciones, tal como
la recuperacin espontnea de las respuestas extinguidas?. Ms an, cuando es usada slo la
extincin, no hay manera de decir qu nuevas conductas sern aprendidas en lugar de las
respuestas desadaptativas que estn siendo extinguidas.
Lo que la terapia centrada en la persona brinda realmente es una relacin de transferencia que
tiene todos los elementos de un amor maternal idealizado. Se les promete a los clientes un
jardn de rosas en donde todo lo que sean, sus peores y sus mejores cosas, sern respondidas
con amor incondicional. El hecho es que la investigacin (por ejemplo, Truax, 1966) ha
demostrado que incluso Carl Rogers responda a sus clientes en forma altamente condicional de
acuerdo a las expresiones de sentimientos de los mismos. Cuando los clientes expresaban sus
sentimientos particulares, era mucho ms probable que Rogers expresara empata o mostrara
inters. Simular ser incondicional en nuestro amor es realizar un mal servicio a nuestros
clientes, porque el mundo real es, de hecho, condicional con el amor. Dicha pretensin puede
alentar a los clientes a creer que, comparados al resto del mundo, slo un terapeuta puede
amarlos realmente.
Al revs que Rogers, los feministas insisten que no es suficiente para una mujer modificar su
autopercepcin. Sugerir que dicho cambio interno eliminara todos los obstculos culturales,
econmicos, legales e interpersonales para la realizacin fsica y psicolgica de una mujer es
absurdo (Lerman, 1992, p.15). Un fomento vigoroso de lo grupal y no el cambio gradual
individual, resolvera mejor la mayora de los problemas contemporneos que afectan a las
mujeres y las minoras.
Rogers puede ser reconocido por las contribuciones destacadas que ha realizado al articular lo
que constituye una relacin teraputica. El problema es, de cualquier modo, que parece haber
ido demasiado lejos al concluir que lo que pueden ser condiciones necesarias para proceder en
terapia, son tambin condiciones suficientes para que la terapia tenga xito. Su promesa de
cualidades teraputicas facilitadoras suena como un melodrama de Hollywood en el que aparece
una relacin de amor incondicional y emancipa a una persona plenamente funcional que vive
feliz para siempre. Qu poder le atribuye a una considerada relacin que normalmente se
desarrolla slo una hora por semana! Se nos pide que creamos que una sola relacin especial es
suficientemente poderosa para superar los efectos dainos de las relaciones condicionales
caractersticas de nuestras vidas pasadas y presentes.
El nfasis exagerado de Rogers en las variables relacionales puede alimentar tambin la fantasa
de que ser un terapeuta efectivo es meramente una cuestin de sentir y relacionarse, y no de
saber mucho. Su modelo sugiere que cualquiera que sea congruente, sea un asesor de amigos
o un para-profesional, puede realizar psicoterapia efectiva con todos los pacientes y problemas,
sin poseer necesariamente ningn conocimiento acerca de la personalidad o la psicopatologa.
Finalmente, Rogers le dio cuerpo a formulaciones unitarias y tratamientos singulares para todos
los encuentros clnicos (Norcross & Beutler, 1997). Todos los clientes sufren del mismo
problema esencial, y todos requieren idntico tratamiento. Por todo su reconocido inters en
una psicologa individualista, Rogers intent escasamente individualizar su abordaje teraputico
para acomodarse a un cliente particular. Algunos pacientes se desarrollan con una forma de
psicoterapia comparativamente pasiva y desestructurada, como la terapia centrada en la
persona, pero otra gente no. Por el contrario, requieren terapia directiva y esperan consejos
activos. El uso de la historia, confrontar, ensear, interpretar, dirigir y aconsejar son todas
actividades clnicas esenciales al tratar algunos clientes con algunos problemas. En estas
situaciones la terapia centrada en la persona est contraindicada en el mejor de los casos y es
mala praxis en el peor.
La Sra. C. creci en una atmsfera extremadamente rgida en la que las condiciones valoradas
por los padres se centraron en estar limpia, ser libre de los grmenes, ser asexual, ser dcil y
no agresiva. Desde su patrn presente de existencia compulsiva, podemos imaginar que sus
propias condiciones de valor internalizadas son tan rgidas como las de sus padres. Las nicas
experiencias en las que se permite participar, son aquellas en las que est obsesionada
probando cuan limpia y libre de la enfermedad est.
Aunque no sabemos las experiencias exactas que amenazaban con emerger a la conciencia; s
nos formamos la impresin de una persona con pnico, que era confrontada con experiencias
intensas e innegables de no merecer ser amada. Mucha de su vida se desorganiz mientras
luchaba para aferrarse a la poca auto-valoracin que poda mantener, organizando su vida
alrededor de lavar y evitar grmenes. Si somos empticos con las comunicaciones contenidas
en sus sntomas, podemos escuchar cun desesperadamente grita: Valgo la pena. Merezco ser
Si ella pudiera expresar sus genuinos sentimientos, podra decir: Mi terapeuta y mi familia
pueden amarme slo si dejo el lavado; yo puedo amarme slo si soy limpia y pura. Soy una
tramposa si me gano su aprecio perdindome a m misma, o me aferro a la poca auto-
valoracin que tengo continuando con la limpieza y arriesgando perder la escasa gente que
tiene algn aprecio por m. El suicidio parece como la nica alternativa en esta situacin en la
que no se puede ganar de ninguna forma.
La familia de la Sra. C., y el terapeuta por cierto, han condicionado su cario en forma tan
rgida como lo ha hecho ella. Ellos dicen: No te laves y nos seguirs importando; ella dice:
Slo cuando me lavo puedo ser importante. Un terapeuta efectivo debe establecer una
atmsfera en la que la Sra. C. sea tenida en alta consideracin cuando se lave, as como
cuando no lo haga, cuando hable acerca de lavarse y cuando no. Cuando nos damos cuenta
que estamos hablando con una mujer que est obsesionada con mantener la escasa auto-
valoracin y amor propio que le queda, no sentiremos la necesidad de tener que hacerla
renunciar a su nico remanente de autoestima: su lavado.
Primero, necesita experimentar el aprecio positivo de aquellos a quienes les importa, sea que se
lave, sea que no; sea que est obsesionada, sea que no. Entonces, y slo entonces, puede
comenzar a entender que ser apreciada positivamente no es contingente con lavarse o no. Slo
entonces puede comenzar a volverse gradualmente un poco ms libre para considerar que
quizs ella, tambin, puede amarse a s misma sea que se lave, sea que no.
DIRECCIONES FUTURAS
Tal como con Adler y los existencialistas, las principales contribuciones de Rogers han sido en
gran parte incorporadas por muchos practicantes cuya orientacin de preferencia no es
rogeriana. Estas influencias duraderas incluyen lo central de una empata adecuada, la
importancia de la persona del terapeuta, la primaca de la relacin sobre la tcnica y el poder
curativo de la relacin teraputica. Como resultado de esta amplia asimilacin, el abordaje
centrado en la persona ha declinado recientemente en su popularidad e investigacin (Lietaer,
1990). Como un sistema distintivo de cincuenta aos de edad, la terapia centrada en la persona
est definitivamente menguando en los Estados Unidos (aunque es ms popular en el
continente europeo).
Laura Rice (1998; Rice & Greenberg, 1984) realiza una distincin crucial entre las condiciones
relacionales principales, y las intervenciones teraputicas especializadas que son indicadas para
ciertos tipos de clientes. Las confrontaciones, por ejemplo, seran particularmente tiles cuando
un terapeuta recoge mensajes incongruentes por parte del cliente. Ofrecidas en un contexto de
aceptacin profesional, incluso la confrontacin puede ser una extensin de una empata
adecuada avanzada (Greenberg y cols., 1994; Norcross & Beutler, 1997; Sasche, 1990). Las
tareas conductuales fuera de la sesin de terapia, pueden ser diseadas mutuamente cuando
un cliente expresa el deseo de implementar algunas acciones especficas fuera de la relacin
teraputica. Mediante la seleccin de esas intervenciones, que no existen en la terapia centrada
en el cliente como usualmente es practicada, pero que s son consistentes internamente con las
principales condiciones relacionales centradas en el cliente, los terapeutas pueden tener lo
mejor de ambos mundos (la relacin y las tcnicas).
La empata como un ncleo de la psicoterapia puede tener un retorno (Bohart & Greenberg,
1997). Los clientes; al cansarse de las intervenciones tcnicas de la terapia a corto plazo,
desarrollada en pocas sesiones por un profesional apurado, que es dirigido por una empresa
aseguradora; pueden quedar deseosos de una relacin humana verdadera que sea un genuino
encuentro de dos individuos. Al encontrarse los terapeutas con el mundo relacional de sus
clientes, pueden descubrir una perspectiva emptica, sorprendentemente similar a la de Rogers,
como ha sido experimentada recientemente en psicoanlisis (Kahn, 1985), terapia cognitiva
(Saffran & Segal, 1990), y s, incluso en terapia conductual (Goldfried y Davison, 1994). Al
intentar solucionar la dificultad terica y prctica de la evaluacin de la empata (Duan & Hill,
1996), tambin los investigadores pueden llegar a percatarse que la psicoterapia es ms
fructferamente concebida y estudiada como una relacin humana, que como una empresa
tcnica.
Esta apertura es exactamente lo que demostr la propia vida de Rogers y lo que implor en sus
ltimos escritos (1986, p.259): Abran nuevos puntos de vista, generen nuevos insights,
desafen nuestras hiptesis, enriquezcan nuestra teora, expandan nuestro conocimiento, e
involcrennos ms profundamente en la comprensin del fenmeno del cambio humano.
CAPTULO VI
TERAPIA GESTLTICA
Mientras el sexo andaba bien para Howard, todo estaba bien en el mundo. Desde los 17 a los
27 aos, haba sido sexualmente muy activo, invirtiendo la mayora de su tiempo y energa en
aventuras erticas o fantaseando con dichas aventuras. Las relaciones sexuales eran por lejos,
la actividad ms significativa y satisfactoria en su vida. No es extrao que se encontrara tan
turbado cuando comenz su impotencia. Excepto por su primera experiencia a los 17 aos con
una prostituta, nunca haba tenido ninguna dificultad con su desempeo en la cama. De hecho,
a Howard le encantaba su desempeo y se enorgulleca por el gran amante que era. Pero
ahora, no importa cun duro intentara, sencillamente no poda tener xito. Como es obvio, l
estaba bastante deprimido y ansioso.
Afortunadamente, Howard tena una pareja especial llamada Ginny, que lo apreciaba
profundamente. Ella quera estar sexualmente con l ms all de su impotencia, y deseaba
acompaarlo en una terapia sexual. Comenzamos la terapia con la clsica focalizacin de
sensaciones, desarrollada por Masters & Johnson (1970). Los resultados fueron desalentadores
debido al monto de depresin y ansiedad que Howard continuaba experimentando aun con
estos ejercicios placenteros y no demandantes. Dado que sus erecciones permanecan
bsicamente inhibidas cuando estaba con Ginny, decidimos intentar con desensibilizacin
sistemtica y luego volver a la focalizacin de sensaciones. Aunque Howard progres al punto
de imaginar sin ansiedad la relacin sexual, no hubo generalizacin a la situacin real de
focalizacin en sensaciones.
Finalmente, decid usar un trabajo y conceptos gestlticos para ayudar a Howard a descubrir el
significado de la intensa presin que posea por su impulso sexual. Le ped a Howard que
imaginara tan vvidamente como pudiera que l era su pene y que su pene tena algo que decir.
Mientras se involucraba en la fantasa, lo alent a que sencillamente dejara que la boca de su
pene diga lo que fuere que espontneamente estaba deseando, y esto es lo que sali: Ests
pidiendo demasiado de m, Howard. Me has pedido que cargue sobre mis espaldas el sentido
completo de tu vida, y eso es una carga demasiado grande para que un pene pueda afrontar.
Bajo tal peso estoy condenado a fracasar.
Frederich (Fritz) Perls (1893-1970) fue el creador de la terapia gestltica y el maestro en el uso del trabajo
gestltico para ayudar a la gente a volverse ms profundamente conciente de s misma y sus cuerpos.
Perls no comenz con un abordaje tan orientado a la accin, de cualquier modo. Como muchos otros
creadores de sistemas teraputicos, su carrera inicial estuvo fuertemente influenciada por sus estudios de
psicoanlisis con Freud. Despus de recibir su doctorado en medicina en Berln, donde naci, estudi en
los institutos de psicoanlisis de Berln y de Viena. Fue analizado por Wilhelm Reich (considerado en el
captulo VIII), quien tuvo una profunda influencia en su desarrollo. Perls (1969) mencion que si no
hubiera sido por el advenimiento de Hitler, probablemente hubiera pasado su carrera profesional entera
haciendo psicoanlisis con unos pocos y selectos pacientes.
Como un individuo conciente, de todas formas, l anticip los horrores de Hitler; y en 1934
cuando Ernst Jones anunci la posicin psicoanaltica en Johanesburgo, Sudfrica, Perls la
acept. Ms all de establecerse en la profesin, cre adems el Instituto de Psicoanlisis de
Sudfrica. Durante los siguientes doce aos, desarroll lo que inicialmente consider una
revisin y elaboracin del psicoanlisis. En 1947 public su primer libro, Ego, Hunger and
Agression: A Revision of Freuds Theory and Method 21. En ese tiempo todava segua
comprometido con una teora instintiva pero abogaba por la aceptacin del hambre como un
instinto tan crtico para la supervivencia del individuo, como el instinto sexual para la
supervivencia de las especies. Frente a las muchas otras revisiones que Perls fue sugiriendo
para el psicoanlisis, se volvi obvio que en realidad estaba comenzando un sistema nuevo, y
cuando republic su primer libro en 1969 lo subtitul The Begining of Gestalt Therapy 22.
Con la muerte de Jan Smuts en Sudfrica y el comienzo del apartheid, Perls eligi nuevamente
dejar un pas debido a una opresin inaceptable. Emigr a los EE.UU. en 1946, y con su mujer
terapeuta, Laura, cre el Instituto de New York de Terapia Gestltica. En 1951 con Ralph
Hefferline y Paul Goodman, public Gestalt Therapy: Excitment and Growth in the Human
Personality 23, un libro que genera entusiasmo por las seductoras presentaciones de los
ejercicios gestlticos.
Como persona, Perls fue bastante parecido a sus escritos, tan vital como sorprendente. Es
probable que sus muchos seminarios con clnicos, ms que sus escritos, sean los que hayan
causado tamao impacto en la profesin psicoteraputica. La gente lo vea como
desafiantemente perceptivo, provocativo, manipulador, evocativo, hostil e inspirador. Muchos
profesionales despus de un encuentro con Perls se sentan ms vivos y ms completos.
Aquellos que salan y se decidan a predicar el evangelio gestltico hablaban de Fritz con afecto
y veneracin. Ciertamente, l no desestimaba dicho culto. Creyendo que la modestia es para la
gente modesta, Perls (1969b) escribi en su autobiografa: Creo que soy el mejor terapeuta en
los EE.UU., y quiz en el mundo, para cualquier tipo de neurosis. Qu les parece la
megalomana? A la vez tengo que admitir que no puedo trabajar exitosamente con todas las
personas.
Dicho egocentrismo desvergonzado estaba de moda en la dcada del 60 y mucha gente llegaba
hasta Esalen en el Gran Sur, California, donde Perls sent su corte. Si lo que buscaban en Fritz
era su honestidad, espontaneidad y su singularidad, no se desilusionaban; si lo que deseaban
era la consideracin incondicional positiva de un abuelo, se frustraban. Como resultado de su
impacto personal y sus escritos profesionales, el movimiento gestltico se convirti en una
fuerza muy significativa en la ltima dcada de la vida de Perls. l quera concluir su vida
construyendo un Centro Comunitario de Entrenamiento Gestltico en British Columbia, por lo
que se mud all justo antes de su muerte, en 1970.
Con la muerte de Fritz, los terapeutas gestlticos perdieron su piedra basal acerca de lo que la
terapia gestltica puede y debe ser. Como era esperable de una fuerza tan dinmica y
espontnea como Fritz, hubieron muchos cambios en su abordaje a travs de los aos. La
consistencia no fue una de sus preocupaciones. Muchos gestlticos, de cualquier modo, creen
que la publicacin en 1969 de Gestalt Therapy Verbatim 24, es el mejor representante del ltimo
abordaje de Perls a la teora y terapia gestltica, por lo que dicho libro sirve como la fuente
principal para nuestra presentacin de terapia gestltica.
TEORA DE LA PERSONALIDAD
Ms all del viejo deseo centenario de no prestar atencin a nuestros cuerpos, nosotros los
humanos debemos aceptar que bsicamente somos organismos biolgicos. Nuestras metas
cotidianas, o metas-fines como Perls prefiere llamarlas (1969) estn basadas en nuestras
21 El Yo, el Hambre y la Agresin: Una revisin de la teora y el mtodo de Freud (Nota del T.)
22 El comienzo de la Terapia Gestltica (Nota del T.)
23 Terapia Gestltica: Entusiasmo y Crecimiento en la Personalidad Humana (Nota del T.)
24 Terapia Gestltica palabra por palabra (Nota del T.)
Las metas-fines son experimentadas como necesidades que ejercen presin hasta tanto no se
completen; desaparecen momentneamente una vez que se les brinda satisfaccin a travs de
un adecuado intercambio con el ambiente. Por ejemplo, si estamos sedientos experimentamos
una necesidad de satisfacer nuestra sed respondiendo a nuestra necesidad con una cantidad
adecuada de agua de nuestro entorno. Es a este proceso continuo de brindar satisfaccin a
nuestras necesidades, el proceso de formar todos o Gestalts, que Perls postula como la nica
ley constante del mundo que mantiene la integridad de los organismos.
Las preocupaciones realmente serias de la vida son, entonces, la completud de estas
necesidades organsmicas, como es perfectamente conocido por los millones de personas
hambrientas del mundo. En una sociedad desarrollada como la de EE.UU., gastamos poco de
nuestro tiempo o energa en la satisfaccin de nuestras necesidades naturales. En vez de ello,
nos preocupamos con juegos sociales que estn mejor vistos, como nada ms que medios
sociales para fines naturales. Una vez que experimentamos estos medios sociales como metas -
fines, los identificamos como partes esenciales de nuestro yo, por lo que actuamos como si
debiramos poner casi toda nuestra energa en ocupar roles como el de estudiante, profesor o
terapeuta. Mucho de nuestro pensamiento se relaciona con practicar cmo podemos actuar
mejor nuestros roles para manipular nuestro entorno social ms efectivamente y convencernos
a nosotros mismos y a los dems del valor inherente de nuestros roles. Al practicar nuestros
roles una y otra vez, se convierten en hbitos (pautas conductuales rgidas que
experimentamos como la esencia de nuestro carcter). Una vez que desarrollamos nuestro
carcter social y tenemos una personalidad fija, hemos transformado nuestra existencia natural
bsica en una existencia pseudosocial.
En una existencia natural saludable, nuestro ciclo de vida cotidiano sera un proceso abierto y
fluido de necesidades organsmiscas emergiendo a la conciencia. Este proceso sera
acompaado por un medio-mediante-el-cual brindamos satisfaccin a la necesidad que ejerce
mayor presin en el momento, seguida de la emergencia de otra meta-fin a la conciencia.
Mientras permanezcamos centrados en lo que ocurre justo dentro de nosotros podemos confiar
en nuestra sabidura como organismos para seleccionar el mejor medio-mediante-el-cual
satisfacemos adecuadamente la necesidad del momento que mayor presin ejerce.
En una existencia saludable, nuestro ciclo vital entero implica un proceso natural de maduracin
en el que nos desarrollamos desde chicos dependientes del apoyo ambiental, a adultos que
pueden descansar en su auto-apoyo para su propia existencia. Nuestro desarrollo comienza
como chicos que no han nacido completamente dependientes de que nuestras madres nos
apoyen (apoyo de comida, oxgeno, abrigo, todo). Tan pronto cuando nacemos, tenemos que
realizar al menos nuestra propia respiracin. Gradualmente aprendemos a pararnos en nuestros
propios pies, a gatear, a caminar, a usar nuestros propios msculos, nuestros sentidos, nuestra
observacin. Eventualmente, tenemos que aceptar que donde quiera que vayamos, lo que fuere
que hagamos, lo que sea que experimentemos, es nuestra propia responsabilidad y slo
nuestra. Como adultos saludables, estamos concientes de que poseemos la habilidad para
Como adultos saludables tambin somos concientes que otros organismos maduros estn
igualmente preparados para responder por s mismos, y que el proceso de maduracin implica
no hacerse cargo de la responsabilidad de nadie ms. Renunciamos a nuestros sentimientos
infantiles de omnipotencia y omnisciencia y aceptamos que los dems se conocen a s mismos
mejor de lo que alguna vez los conoceremos y pueden dirigir sus propias vidas mejor de lo que
nosotros podemos dirigirlas. Dejamos que los dems se apoyen a s mismos, y renunciamos a
nuestra necesidad de interferir en la vida de los otros. Los dems no existen para vivir de
acuerdo a nuestras expectativas, ni nosotros existimos para vivir de acuerdo a las de ellos.
La personalidad saludable no se preocupa por los roles sociales, dado que estos roles no son
nada ms que un conjunto de expectativas sociales que nosotros y los dems tenemos para
nosotros mismos. La persona madura no se ajusta a la sociedad, ciertamente no a una sociedad
enferma como la nuestra. Los individuos saludables no repiten los mismos viejos y cansados
patrones de hbitos que son tan seguros y tan mortales. Al tomar responsabilidad por ser todo
lo que puede ser, dicha gente acepta la actitud de Perls de vivir y revisar nuevamente cada
segundo. Descubren que siempre hay nuevos y espontneos medios -mediante-los-cuales
pueden satisfacer sus metas-fines. Esta espontaneidad es lo que descubre el cocinero creativo,
lo que experimenta la pareja sexual disfrutable y lo que desarrolla al terapeuta vital.
Con estas atractivas posibilidades emergiendo del proceso natural de maduracin, Cmo es
que la mayora de la gente permanece atascada en los inmaduros patrones infantiles de la
dependencia? Existen diversas experiencias infantiles que pueden interferir con el desarrollo de
una personalidad saludable. En algunas familias, los padres aslan a los chicos de la necesidad
de apoyo contextual antes de que los nios hayan desarrollado la capacidad de apoyo interno.
El nio no puede apoyarse ms en un ambiente seguro y a salvo, ni puede sostenerse por s
mismo. El chico est en un impass. El ejemplo de Perls (1970) de lo que es un impass, es l de
un beb triste cuya placenta ha sido daada y no puede sostenerse a partir del oxgeno de la
madre, ni est preparado an para respirar por s mismo. Otro ejemplo de un impass ocurre
cuando los padres demandan que un chico se pare sin soporte antes de que sus msculos y
equilibrio estn adecuadamente desarrollados. Todo lo que el nio puede experimentar es
miedo a caerse. Experimentar un impass puede dar como resultado detenerse en el proceso de
maduracin.
Una fuente ms frecuente de interferencia proviene de padres que estn convencidos que
saben qu es lo mejor para sus hijos en todas las situaciones. En dichas familias, los chicos
pueden temer el cinto, como una forma de castigo por confiar en su direccin independiente
cuando sta difiere de lo que los padres creen que es mejor. El chico desarrolla expectativas
catastrficas para sus conductas independientes, tales como Si corro un riesgo por mi cuenta,
no ser amado nunca ms o mis padres no me aprobarn. Perls (1969) sugiere que las
expectativas catastrficas, frecuentemente son proyecciones de los miedos a las consecuencias
de la independencia que tienen los padres del chico, ms que los recuerdos de cmo los padres
respondieron, en realidad, al despliegue por parte del nio de conducta ms madura.
Mientras nos volvemos ms concientes nos damos cuenta que lograr cualquier cosa, por cierto,
puede ser riesgoso. Si somos diferentes de nuestros padres o nuestros pares, podemos
arriesgarnos a perder su amor o aprobacin. Pero ellos no son responsables si nosotros
elegimos evitar los riesgos de ser nosotros mismos. Existen incluso riesgos ms serios en
nuestra sociedad si nos rehsamos a actuar ciertos roles o a ajustarnos a expectativas sociales.
El miedo a las repercusiones por ser independiente es una causa importante de retardos en la
maduracin, pero no es la ms comn. Ms personas se atascan debido a que han sido criadas
por padres que los sobreprotegieron cuando nios. Perls cree que demasiados padres quieren
brindarle a sus hijos todo lo que nunca tuvieron. Como resultado, los chicos prefieren
permanecer en dicha proteccin y dejar que sus padres hagan todo por ellos. Muchos padres
temen tambin frustrar a sus hijos; aunque sea slo a travs de la frustracin que nos
motivemos a sostenernos en nuestros propios recursos para superar lo que nos est frustrando.
Brindando demasiado y no frustrando lo suficiente, los padres establecen un contexto que es
tan seguro y satisfactorio que los chicos se estancan en un deseo de mantenimiento constante
de apoyo ambiental. El nfasis de Perls en el estancamiento a raz de ser sobreprotegido, es
una reminiscencia del nfasis freudiano en la sobreproteccin como una fuente de fijaciones
infantiles.
De cualquier modo, Perls no culpa a los padres porque el chico sobreprotegido permanezca
atascado. Estos chicos todava son responsables de usar todos sus recursos para manipular a
los padres y a los dems en su contexto para que los cuiden. Estos chicos desarrollan todo un
repertorio de manipulaciones, tales como el llanto, si eso es lo que se requiere para ser
apoyado, o ser un niito bueno, si ste es el rol que hace que los dems respondan. Permitir
que las personalidades inmaduras culpen a sus padres por sus problemas, es permitirles evadir
la responsabilidad por sus vidas, que es un punto verdaderamente crtico del proceso de
maduracin.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
Para Perls (1970) existen cinco niveles diferentes de psicopatologa: (1) el falso, (2) el fbico,
(3) el impass, (4) el implosivo y (5) el explosivo. El nivel falso es el nivel de existencia en el que
jugamos juegos y actuamos roles. En este nivel nos comportamos como si furamos brbaros,
como si furamos ignorantes, como si furamos damas recatadas, como si furamos
superhombres. Nuestras actitudes como si requieren que vivamos para un concepto, para una
fantasa que nosotros o los dems han creado, sea que se viva como una maldicin o c omo un
ideal. Podemos pensar que es un ideal actuar como si furamos Cristo, por ejemplo, pero Perls
lo vera como una maldicin, porque aun as es un intento de evadirnos de lo que realmente
somos. El resultado es que la gente neurtica ha renunciado a vivir de una forma en la que
puedan realizarse a s mismos; ellos viven para realizar un concepto. Perls (1970) compara
dicha patologa a un elefante que preferira ser un rosal y a un rosal que trata de ser un
canguro.
Lo que creamos en lugar de un autntico self, es una vida de fantasa que Perls (1969) llama
maya. El maya es la parte del nivel falso de existencia que construimos entre nuestro self real y
el mundo real, pero vivimos como si nuestro maya fuera una realidad. Nuestro maya sirve un
propsito defensivo, ya que nos protege de los aspectos amenazantes de nosotros mismos o
nuestro mundo, tal como la posibilidad de rechazo. Mucha de nuestra vida mental implica
prepararnos mejor para vivir en el maya. Por ejemplo, el pensamiento es visto como un ensayo
para la accin, para la actuacin de un rol, y esta es una de las razones por las que Perls dice
que desprecia el pensamiento. Nos preocupamos tanto por nuestros conceptos, nuestros
ideales y nuestros ensayos que pronto dejamos de tener cualquier sentido de nuestra
naturaleza real.
En la lucha por ser algo que no somos, apartamos aquellos aspectos de nosotros mismos que
puedan generar desaprobacin o rechazo. Si nuestros ojos causan que pequemos, castigamos
nuestros ojos. Nos alienamos de las propiedades de nosotros mismos que nos hacen desconfiar,
a nosotros mismos o a los otros significativos, y creamos los huecos, el vaco, la nada en donde
algo debe existir. Donde estn los vacos construimos artefactos falsos. Si apartamos nuestros
genitales, por ejemplo, entonces podemos actuar como si furamos pos y santos por
naturaleza. Por aprobacin tratamos de crear las caractersticas que nuestra sociedad demanda,
y que son eventualmente demandadas por la parte de nosotros mismos que Freud llam Supe r
Yo.
Intentar enfrentar todo lo que somos realmente, intentar ser uno, lleva a confrontarnos con el
nivel fbico de nuestra patologa. En este nivel, somos fbicos con el dolor que implica
enfrentarnos a la insatisfaccin que nos generan algunas partes de nosotros mismos. Evitamos
y huimos del dolor emocional, aun cuando dicho dolor sea la seal natural de que algo est mal
y necesita cambiarse. El nivel fbico incluye todas nuestras infantiles expectativas catastrf icas
(si confrontamos quienes realmente somos nuestros padres no nos amarn o, si actuamos de la
manera en que realmente queremos nuestra sociedad nos condenar al ostracismo, etc.). Estas
respuestas fbicas nos ayudan frecuentemente a evitar lo que es realmente doloroso; por lo
tanto mucha gente no viene a terapia a ser curada, sino a mejorar su neurosis.
Debajo del nivel fbico est el nivel ms crtico de la psicopatologa, el impass. El impass es el
mismsimo punto en el que nos atascamos en nuestra propia maduracin. Es lo que los rusos
llaman el punto enfermo. El impass es el punto en el que estamos convencidos de que no
tenemos chance de sobrevivir, debido a que no podemos encontrar los recursos dentro de
nosotros mismos para movilizarnos, frente al aislamiento del apoyo contextual. La gente no se
mueve ms all de este punto debido al terror de que puede morir o fracasar por no poder
sostenerse en sus propios pies. Pero los neurticos tambin rechazan ir ms all de este punto
porque todava es ms fcil para ellos manipular y controlar su ambiente para obtener apoyo.
Entonces continan jugando a estar desamparados, o locos, o enojados, o a ser estpidos para
que los dems se hagan cargo de ellos, incluyendo su terapeuta. Es ms fcil continuar con
estas maniobras de control debido a la cantidad de tiempo y energa que el neurtico ha
invertido en su desarrollo, para crear y refinar una manipulacin efectiva, ms que para
desarrollar una auto-dependencia. No es casualidad que el neurtico tema, a la vez que no est
dispuesto a moverse a travs del impass hacia el nivel implosivo de la neurosis.
Deshacerse de nuestros roles, de nuestros hbitos y nuestro mismo carcter, es liberar una
tremenda cantidad de energa que ha sido investida en apartarnos de ser un ser humano
responsable y totalmente vivo. La persona ahora est confrontada con el nivel explosivo de la
neurosis, que implica emancipar las energas vitales. El tamao de la explosin depende de la
cantidad de energa liberada en el nivel implosivo. Para volvernos completamente vivos, la
persona debe poder explotar en el orgasmo, en el enojo, en el dolor y en la divers in. Con
dichas explosiones el neurtico se ha corrido ms all del impass y del nivel explosivo y ha dado
un salto gigante hacia la alegra y tristeza de la madurez.
Quebrar explosivamente una vida neurtica, suena como una experiencia excitantemente
catrtica. La poderosa liberacin de emociones de enojo, de orgasmo, de alegra y de dolor,
promete brindar un sentido profundo de completud y humanidad. No es casualidad que tanta
gente buscara a Fritz Perls cuando viajaba alrededor del pas. Pero Fritz rpidamente le haca
saber a la gente que las explosiones catrticas slo podan ser logradas, despus de luchar por
incrementar su conciencia acerca de los juegos y roles falsos que realizaban y de las partes de
s mismos que haban apartado. Deban percatarse de cmo estaban atascados en fantasas
infantiles o cmo trataban de ser algo que no eran.
AUMENTO DE CONCIENCIA
El aumento de conciencia en la terapia gestltica est dirigido a liberar a la gente del maya, del
nivel de existencia falso y fantasioso. Debido a que el maya es un mundo mental, un mundo de
conceptos, ideales, fantasas y ensayos intelectuales, Perls dice que la forma de liberarnos del
maya es perder la cabeza y retornar a los sentidos. Esta prdida de c abeza es
verdaderamente un cambio radical desde la concientizacin del pensamiento y la teorizacin
orientados a futuro, hacia una conciencia sensorial orientada al presente. En este nivel
fenomenolgico de conciencia podemos experimentar con todos nuestros sentidos la realidad
de nosotros mismos y del mundo, ms que slo experimentar nuestras concepciones tericas o
idealistas de cmo se supone que deberan ser las cosas. Podemos tener una experiencia de
satori, o despertar. De repente el mundo est all nuevamente, justo enfrente de nuestros ojos.
Nos despertamos de un trance intelectual como nos despertamos de un sueo. Y con nuestros
sentidos, podemos contactarnos nuevamente con todo lo que somos.
El trabajo del cliente. El trabajo del cliente suena en realidad bastante simple: permanecer
en el aqu y ahora. Ser conciente del momento le permite a los clientes trabajar sobre el
principio de salud gestltico: la ms importante situacin no cerrada siempre saldr a la
conciencia y podr ser resuelta. Pero los clientes pronto descubren que permanecer en el aqu y
ahora no es tan simple. Tan pronto como los clientes entran a la silla caliente, indicando que
estn listos para ser el foco del terapeuta gestltico, es esperable que aparezca el nivel falso de
su neurosis. Algunos pacientes harn el rol de desamparados, incapaces de proceder sin que el
terapeuta les de ms aliento o direccin; otros el de estpidos, incapaces de entender lo que el
terapueta quiere decir; otros tratarn de ser el paciente perfecto con su Perro de Arriba
insistiendo en que deben ser capaces de hacer lo que se espera de ellos.
Luego los pacientes sern invitados a participar en ejercicios gestlticos diseados para
ayudarlos a ser ms concientes de los roles o juegos falsos que realizan. Estos ejercicios no
tienen un fin en s mismos; son empleados como un mtodo para prevenir la evitacin de
emociones conflictivas. En el ejercicio Perro de Arriba-Perro de Abajo, por ejemplo, el cliente se
sienta en una silla como Perro de Arriba gritndole los deberas al Perro de Abajo, luego
cambia a la silla del Perro de Abajo para dar todo tipo de excusas por no ser perfecto. O el
paciente puede ser llevado a percatarse y a repetir dramticamente una conducta no verbal, tal
como el movimiento de una pierna o una sonrisa nerviosa.
Mientras el cliente lucha por participar en los ejercicios gestlticos, puede tambin percatarse
en forma ms profunda de su nivel fbico, de lo que huye en el aqu y ahora, y de las
expectativas catastrficas que utiliza como excusas para huir. Por ejemplo, puede sentirse
extremadamente enojado con el terapeuta por no apoyarlo, pero rehusarse a expresar su enojo
por miedo a que el terapeuta no quiera tener ms que ver con l. Los clientes pueden entonces
ser llevados a apropiarse la proyeccin del rechazo y a actuar a quien realmente est
amenazando con rechazarlo, como sus padres o su conciencia. Se les pide a los clientes que
expresen sus experiencias concientes mediante la accin (por ejemplo tomando la silla que
representa a sus padres o a su Perro de Arriba y expresar exactamente lo que dira la persona).
A travs de dicha expresin activa se vuelve ms profundamente conciente de lo que est
interfiriendo con su habilidad para existir en el aqu y ahora.
El trabajo del terapeuta. El trabajo del terapeuta al aumentar la conciencia es, primero y
principal, frustrar al paciente. Ms precisamente, los terapeutas frustran los deseos del cliente
de ser protegido y ser privado de emociones placenteras, y sus esfuerzos por negar
responsabilidad ante sus elecciones. La frustracin en s misma es un producto propio de la
interaccin gestltica y de las intervenciones teraputicas diseadas especficamente para
elicitar algo que el paciente intenta evitar. Los intentos del paciente de manipular al terapeuta
para que sea responsable de su bienestar deben ser interrumpidos, produciendo frustracin. Si
el terapeuta est comprometido con ayudar al cliente, el terapeuta est perdido desde el
comienzo. Dicha actitud de ayuda es paternalista, y el cliente estar determinado a hacer sentir
al terapeuta como inadecuado, como una compensacin por su necesidad del terapeuta.
Al comienzo del tratamiento, el terapeuta gestltico instruye a los pacientes en que ellos son
responsables de lo que hacen en terapia. Perls (1969, pag. 79) us el siguiente tipo de
instruccin para comenzar un seminario:
Los terapeutas gestlticos son concientes, por supuesto, que dichas instrucciones por s mismas
no evitarn que los clientes traten de hacer cargo de sus vidas a los profesionales de la salud
mental. En ltima instancia, la nica manera en la que los terapeutas pueden evitar ser
manipulados, es siendo individuos maduros que se hacen responsables de sus propias vidas y
renuncian al intento de ser responsables de los dems. Los individuos maduros, sean clnicos o
pacientes, tienen un sostn interno adecuado como para no depender de lo que a los dems les
gusten o los necesiten, ni temen que sus colegas los condenen. Perls (1969) no tema es cribir,
por ejemplo, que si un paciente divagaba en un monlogo sin sentido, l se tomaba unas
siestas si se senta con sueo, aunque dicha respuesta probablemente sera criticada por
terapeutas tradicionales y los clientes. De cualquier modo, una respuesta tan honesta
seguramente frustrara al paciente, que trataba de hacer responsable a Perls de hacer de la
terapia una aventura excitante.
Parte de la responsabilidad del terapeuta gestltico es estar en el aqu y ahora mientras los
clientes son invitados a estar en el presente. Estar centrado en el presente significa que los
terapeutas gestlticos no pueden utilizar ningn patrn de ejercicios predeterminado. Un
ejercicio es seleccionado debido a que en ese momento el terapeuta gestltico cree que puede
permitirle al paciente percatarse mejor de lo que est evitando que permanezca en el aqu y
ahora. Si el cliente contina retrotrayndose al resentimiento del pasado, por ejemplo, culpando
a sus padres, el terapeuta gestltico puede emplear la tcnica de la silla vaca. Aqu al paciente
se le pide que imagine que el padre est presente en la silla vaca y que l est libre de
expresarle al padre lo que siempre se guard de decir. Dicha expresin en el presente de
resentimientos inconclusos puede comenzar a permitirle contactarse con su juego de culpar a
los padres.
2. Yo me hago responsable, en el que a los clientes se les pide que terminen cada oracin
acerca de s mismos con y yo me hago responsable por eso.
5. Ensayos, en el que los pacientes revelan al grupo el pensamiento o ensayo que realizan
ms frecuentemente al prepararse para actuar roles sociales, incluyendo el rol de
paciente.
7. Puedo repetirle una frase?, en donde el terapeuta pide permiso para repetir y trata de
inculcar una idea acerca del paciente, que el terapeuta siente que es particularmente
significativa para l.
Los terapeutas gestlticos no interpretan lo que los clientes tienen que decir mientras participan
en el trabajo gestltico. La interpretacin es vista como una representacin del maya del
terapeuta tradicional (la fantasa del terapeuta de que el significado real de un cliente y su
mundo puede ser hallado en su teora favorita, ms que en la experiencia presente del
paciente). Es solamente otra forma de egolatra personal. Es una forma de que el terapeuta
convenza a los pacientes de que deben escuchar la mente magnfica del terapeuta, ms que a
sus propios sentidos. En la prctica, de cualquier modo el uso de Puedo repetirle una frase?
est demasiado cerca de las interpretaciones directas, aunque los gestlticos prefieren ver este
ejercicio como un feedback en el que el paciente es libre para desechar activamente el mensaje
del terapeuta, si dicho mensaje no encaja.
Los terapeutas gestlticos incrementan la conciencia de sus clientes permitindoles que sus
propios ojos y orejas sirvan como una fuente de feedback que los provea con informacin
acerca de s mismos, que no ha estado en su conciencia. Los pacientes ya estn concientes de
las frases que han dicho, por lo que los terapeutas gestlticos no reflejan sus palabras como lo
hara un rogeriano. Los terapeutas gestlticos estn mucho ms en contacto con las expresiones
no verbales de los pacientes (sus tonos de voz, sus posturas y sus movimientos). Los terapeutas
gestlticos dan feedback de lo que ven o escuchan, especialmente lo que ven como bloqueos
corporales de una mayor conciencia. Les piden a los clientes, no slo prestar atencin a sus
expresiones no verbales, tales como sus brazos cruzados en su pecho, sino tambin
convertirse en sus brazos para expresar cmo ellos estn tensando los msculos con el objeto
de evitar abrirse a los sentimientos de su corazn. Con la ayuda de estos ejercicios orientados a
la accin, los clientes comienzan a experimentar una conciencia ms profunda, que emerge de
lo profundo de sus cuerpos, ms que de la superficie de sus cabezas.
CATARSIS
Al volverse cada vez ms concientes de sus juegos falsos y sus roles sociales, al volverse ms
concientes de sus resistencias corporales y su evitacin fbica del aqu y el ahora, los clientes
son cada vez menos y menos capaces de huir de s mismos. El miedo de ser ellos mismos, de
cualquier modo, puede llevarlos a un impass. Querrn comunicar al terapeuta que son
incapaces de continuar por su cuenta, que el terapeuta debe hacerce cargo de ellos o se
volvern locos, entrarn en pnico o terminarn el tratamiento. Tratarn de convencer al
terapeuta de que sus expectativas catastrficas son reales y no slo fantasas infantiles
residuales. Con un poco de presin, los terapeutas comunican a travs de sus acciones que
creen que los pacientes ciertamente s tienen la fuerza interna para continuar a travs del
impass hacia las reas de la falta de vida. A travs de ejercicios seleccionados con sensibilidad,
los pacientes pueden comenzar a reapropiarse de los aspectos de su pers onalidad que fueron
sacrificados en nombre de roles y juegos. Los pacientes pueden comenzar a liberar todas sus
emociones que los dems no amarn o no aprobarn, si son verdaderamente humanos.
El trabajo del cliente. El alivio catrtico requiere que el paciente se haga responsable de
continuar en terapia cuando ms quisiera huir. El terapeuta no tratar de hablarle para que
permanezca en la silla caliente si siente que se est calentando demasiado; el paciente puede
y comnmente deja, antes de comenzar el fogoso trabajo explosivo. Si los clientes permanecen
en la silla caliente, de cualquier modo, deben ser responsables por realmente arrojarse a s
mismos dentro de los ejercicios sugeridos y no meramente jugar de manera pasiva mientras
contina la terapia.
Si los pacientes estn preparados para aduearse nuevamente de lo que ha estado muerto en
su interior, entonces deben estar dispuestos a participar en el trabajo de sueos gestltico. Los
sueos son utilizados en terapia gestltica porque son vistos como la parte ms espontnea de
la personalidad. Los sueos son el momento y el lugar en el que la gente puede expresar todas
las partes de s mismos que han sido apartadas en la carrera de ratas hacia el xito de los roles
cotidianos. De cualquier forma, para que los sueos sean catrticos los clientes no pueden
simplemente hablar de sus sueos; los deben actuar. Los pacientes son alentados a volverse
cada detalle del sueo, no importa cun insignificante pueda parecer, para dar expresin a la
riqueza de su personalidad. Slo cuando nos volvemos tan ricos y espontneos como nuestros
sueos, podemos ser saludables y estar completos nuevamente.
reacciones emocionales no resueltas; por ejemplo, temas inconclusos con un padre muerto o
una ex pareja ya no disponible. El cliente expresa sentimientos completamente al otro
significativo imaginario, como un padre alcohlico en una silla vaca. Este acto ayuda a
removilizar las necesidades suprimidas de los clientes y les brinda expresin plena, por lo que
los fortalece para separarse emocionalmente de los dems. Los componenetes crticos de la
resolucin de temas no resueltos, parecen ser la activacin de emociones intensas, la
declaracin de una necesidad, y un cambio en la visin de la otra persona (Greenberg y cols.,
1994).
El trabajo del terapeuta. Ya que la catarsis en la terapia gestltica puede ser muy dramtica,
podemos concebir como trabajo del terapeuta el comenzar con la preparacin del mbito para
el evento. El grupo espera con anticipacin que alguno se adelante para llenar la
emocionalmente cargada silla caliente. La atencin del terapeuta se focaliza entonces en el
cliente como si estuviera en un escenario. El terapeuta sugiere que la mejor escena para este
momento es algn ejercicio particular (digamos, trabajo de sueos). El guin es creado
fundamentalmente por el cliente, que decide qu sueo actuar. Una vez que el cliente entra en
escena, el terapeuta es como un director preparado para ayudar a vivir al cliente, ms que
simplemente jugar una parte en, el ejercicio dramtico.
Los terapeutas gestlticos tambin deben percatarse de los momentos en que los clientes estn
tratando de evitar el dolor y el miedo de sacarse sus mscaras. Los terapeutas tratan de
bloquear estas evitaciones proveyendo feedback y dirigiendo la atencin del cliente hacia las
maniobras que estn siendo utilizadas para evitar, tal como expresar partes importantes de un
sueo en voz baja. Si el feedback por s solo no produce cambio, entonces el terapeuta
gestltico desafiar a los pacientes para que pongan ms de s mismos en los ejercicios, como
un director famoso desafa a los actores para dar su mejor desempeo. Desafiar a los clientes
para que sean ms intensos, es especialmente efectivo en nuestra sociedad competitiva en
donde la gente acepta desafos tan mecnicamente. Bueno, intentmoslo de nuevo en voz
ms alta!, puede gritar el terapeuta. Dichos desafos comunican tambin la creencia del
terapeuta de que los clientes tienen, ciertamente, los recursos internos para meterse ms
plenamente en el trabajo, inclusive cuando estn enfrentando escenas de temor o vergenza.
El terapeuta gestltico puede utilizar otras tcnicas de teatro para intensificar la situacin. Los
pacientes pueden ser desafiados a utilizar el juego de la repeticin o exageracin (Levitsky &
Perls, 1970) hasta que el verdadero afecto est expresado. La exageracin o la repeticin es
ejemplificada en el siguiente extracto de Perls (1969, pag. 293):
Los terapeutas gestlticos tambin dirigen a los clientes a cambiar sus caminos en una direccin
ms emocional y responsable, siguiendo la regla del uso del Yo en el lenguaje (Levitsky &
Perls, 1970). Perls (1969, pag. 115), demuestra esta direccin con Max:
Un terapeuta destacado como Perls tambin es capaz de utilizar el alivio cmico para reducir la
tensin, y el humor para liberar alegra. Un ejemplo de alivio cmico ocurri con un cliente que
posea un complejo de inferioridad increble. Se senta ms feo que cualquiera y ms
inadecuado que todos. Despus de diversas sesiones de tensa terapia dijo, Espero que no me
entienda mal, pero estoy comenzando a sentirme inferior a todos menos a usted. Yo respond
espontneamente, Eso me hace sentir realmente bien. l se ri y yo me re y despus de un
momento dijo, No sabe qu bien se siente decirle eso a alguien.
El proceso creativo en la terapia gestltica implica que el clnico ser un artista, no un cientfico
o un tcnico (Zinker, 1991). Fritz fue admirado por su espontaneidad artstica, incluyendo su
humor, lo cual emerga en sus seminarios. Quiz sea en el humor donde se hace ms obvio que
un terapeuta gestltico no puede predeterminar los pasos de la terapia efectiva. Para que el
humor sea efectivo, el terapeuta debe ser libre de ser espontneo, para capturar el mome nto
con humor creativo. Las experiencias catrticas aparecen para ser los resultados dramticos de
clientes que estn luchando por ser espontneos, interactuando con terapeutas que son
capaces de serlo.
CONTENIDO TERAPUTICO
CONFLICTOS INTERPERSONALES
Los problemas ms importantes para los gestlticos son conflictos dentro del individuo, tales
como entre el Perro de Arriba y el Perro de Abajo, o entre el self social de la persona y el self
natural, o entre las partes apartadas de la persona y las expectativas catastrficas que evitan
que exprese polaridades que le reportaran desaprobacin o rechazo. Aunque Perls conduca
terapia gestltica en grupos, su terapia no era un tratamiento grupal realmente, en la que el
contenido importante es la relacin entre la gente del grupo. La terapia de Perl era
La mayora de la gente, de cualquier modo, evita el contacto directo e inmediato con el aqu y
ahora a travs de una variedad de maniobras defensivas (Perls y cols, 1951; Polster & Polster,
1973). Los proyectores distorsionan experiencias de s mismos y su mundo atribuyendo partes
apartadas de s mismos a los dems en el entorno. Evitan el entusiasmo de su propia
sexualidad, por ejemplo, percibiendo a los dems, como a los terapeutas, como preocupados
por el sexo. Los introyectores parecen estar en el mundo pero en una forma pasiva y no
discriminada. Nunca integran ni asimilan realmente nuevas experiencias a su identidad
personal. Son como caracteres orales engullidores que tragan todo lo que los dems les dicen.
Los retroflectores se aslan del ambiente volviendo hacia s mismos lo que les gustara hacer a
algn otro, o hacindose a s mismos lo que les gustara que otros les hicieran. U na mujer a la
que le hubiera encantado insultar a su madre, por dar un ejemplo, evitaba el riesgo de la
explosin apretando sus dientes en forma crnica. Un hombre introvertido evitaba la bsqueda
de encuentros sensuales con los dems, preocupndose con la masturbacin.
Otras dos defensas comunes contra la ansiedad son la deflexin y la confluencia. Los
deflectores evitan el contacto directo actuando o reaccionando, evitando el objetivo en forma
crnica. Suelen irse por la tangente cuando hablan, hablar en trminos generales para evitar
estados emocionales especficos, o fracasar de otras formas en llegar al punto de una
interaccin. Los deflectores pueden evitar un impacto de los dems, incluyendo los terapeutas,
experimentndose a s mismos como aburridos, confundidos, o en el lugar equivocado. La
confluencia es un medio por el cual los individuos evitan el entusiasmo de lo novedoso y
diferente, enfatizando la similitud superficial de cualquier contacto nuevo. La confluencia implica
frecuentemente el acuerdo de no estar en desacuerdo y en ltima instancia, lleva a una falsa
conformidad por la ganancia de seguridad, producto de seguir al rebao en vez de actuar desde
el centro de uno mismo.
Perls (1969) tambin enfatizaba cun comnmente el pensamiento es utilizado como un medio
para evitar el aqu y el ahora. Perls estaba de acuerdo con la frase de Freud de que Denken ist
probearbeit25 (el pensamiento es un trabajo de prueba, o como prefiere Perls, el pensamiento
es un ensayo). El pensamiento es un medio por el cual nos preparamos a nosotros mismos para
actuar un rol social.
Perls (1969) sugiere que la mayora de la gente juega dos tipos de juegos intelectuales como
parte de sus roles sociales. El juego de comparacin o el juego de ms que, es una forma de
auto-convencimiento en la que el intelecto es utilizado para convencer a los dems de que Mi
casa es mejor que la tuya, o Soy mejor que t, o Soy ms miserable que t, o Mi terapia
es mejor que la tuya, o Mi teora es ms vlida que la tuya. El otro juego intelectualizador es
el juego de encaje en donde tratamos de encajar a los dems o a las dems terapias, dentro de
nuestros conceptos favoritos acerca de cmo se supone que es el mundo. O incluso peor,
podemos luchar para encajarnos a nosotros mismos dentro de nuestros conceptos favoritos de
quin se supone que somos.
Autoestima. Una autoestima endeble no es la fuente de la neurosis sino uno de los resultados
de permanecer inmaduro y dependiente. Mientras nuestra autoestima siga dependiendo de la
aprobacin y evaluacin de los dems, continuaremos preocupados con lo que los dems
piensan de nosotros y seguiremos tratando de satisfacer sus expectativas. Un sentido slido de
estima parece ser una de las recompensas naturales del descubrimiento de que tenemos
ciertamente la fortaleza interna para auto-sostenernos. Los profesionales de la salud mental
que realizan psicoterapia de apoyo, lo que incluye tratar de apuntalar la endeble autoestima de
sus pacientes, en el largo plazo contribuyen a los problemas de estima de los mismos,
dicindoles implcitamente que no tienen los recursos internos para sostenerse por s mismos.
Por el otro lado, la postura dura de los terapeutas gestlticos, que se rehsan a dar apoyo
innecesario an cuando el paciente clama por l, est dicindoles implcitamente que tienen la
fortaleza interna para sostenerse por su cuenta. Al conectarse con dicha fortaleza interna, los
pacientes hallarn una base slida a partir de la cual sentirse bien consigo mismos.
Responsabilidad. Ya hemos visto que aceptar la responsablidad por la propia vida es una
parte clave de ser una persona saludable y madura. En su desarrollo, la gente evita tomar
responsabilidad, ya sea porque fueron sobreprotegidos y encuentran ms fcil manipular a lo s
dems para que los cuiden, o sea porque temen la desaprobacin o el rechazo parental si
responden de una manera demasiado diferente a la que esperan sus padres. Diferente de los
existencialistas tradicionales, Perls no ve la evitacin de la responsabilidad como derivada de
una ansiedad existencial inherente. Para Perls, las decisiones acerca de las metas -fines
emergen naturalmente cuando uno est centrado como un organismo natural. Los problemas
con las decisiones slo ocurren cuando la gente no est centrada.
Con una fuente de direccin que es tan natural, existe muy poca necesidad para la culpa
existencial en el sistema gestltico. Perls (1969) sugiere que la mayora de lo que la gente
llama culpa es en realidad resentimiento no expresado. La culpa por el sexo pre-matrimonial,
por ejemplo, frecuentemente es resentimiento no expresado hacia los padres o la iglesia por
tratar de apartarnos de las metas-fines sexuales naturalmente satisfactorias, que emergen
cuando la persona est realmente centrada en el presente. Expresen el resentimiento en forma
directa o en un ejercicio de silla vaca, y la culpa se ir pronto.
que viva en el ahora, ms all de ser sincero consigo misma. Para la gente que vive en el
ahora, puede estar claro que el realizar compromisos es tonto y orientado a futuro, porque no
podemos predecir que en algn punto futuro ser tan importante cumplir el compromiso como
lo fue en el pasado.
CONFLICTOS INTERPERSONALES
Intimidad y sexualidad. Luthman (1972) pinta con una bella imagen, la intimidad desde una
perspectiva gestltica. Contrarias a lo convencional, las relaciones ntimas comienzan con un
compromiso con uno mismo, no con otro. Nos comprometemos a presentarnos a nosotros
mismos tal como somos, sin simular ser algo que el otro espera o prefiere. Si lo que realmente
somos no es agradable para el otro, entonces es mejor para nosotros aprenderlo al comienzo,
ms que perder nuestro tiempo en una relacin que est destinada a fracasar, sin importar
cunto simulemos ser de otra manera.
Al aparecer diferencias tenemos que estar dispuestos a permanecer con un tema hasta que
todos nuestros sentimientos salgan afuera. Entonces podemos realizar compromisos de acuerdo
a los lmites o fronteras propias de quienes somos como individuos. No podemos simplemente
comprometernos con solo mantener una relacin, porque tales compromisos generarn
lentamente resentimiento, que inevitablemente envenenar la relacin. Nuestros lmites no
deben ser vistos como un intento de controlar a la otra persona, sino como los contornos de
quienes somos. Podemos encontrar que una vez que nuestros sentimientos es tn abiertos,
ninguno de nosotros puede comprometerse lo suficientemente lejos en el tiempo para permitirle
continuidad a la relacin. Dicho descubrimiento no es una razn para culpar o para odiar, sino
ms bien para aceptar que simplemente no podemos hacerlo juntos. Por el otro lado, si s lo
realizamos juntos, podemos amarnos an ms porque somos una persona que es lo
suficientemente fuerte para ser autnticamente primeros, y nuestra pareja, segundos.
Aunque Perls haya escrito poco acerca de sexo, otros como Rosenberg (1973) y Otto & Otto
(1972) han presentado una serie de ejercicios dirigidos a colaborar con que el sexo sea una
experiencia ms completa u holstica. El nfasis gestltico en contactarse con nuestros cuerpos,
envolver a nuestros sentidos y en romper los viejos hbitos y responder espontneamente con
todo nuestro organismo, es crtico para liberar a la gente para que experimente cmo el sexo
puede ser mucho ms que un orgasmo genital. Aprender a respirar en forma ms integrada,
movimientos plvicos ms naturales, cmo hacer realidad las fantasas, cmo disfrutar el humor
en el sexo y cmo explotar en el orgasmo son parte de realizar del sexo una experiencia ms
completa.
Comunciacin. Dado que Perls trabaj principalmente con individuos y no con relaciones, tuvo
poco para decir acerca de conflictos comunicacionales. Parece sugerir, de cualquier modo, que
la mayora de la comunicacin slo es parte de jugar roles sociales. La gente alardea acerca de
lo grandes que son, cun importantes o miserables, o dbiles son sus roles en la vida. Como un
terapeuta orientado a la accin, Perls prefera escapar de tanta charla y dejar que los
verdaderos sentimientos sean expresados en accin, danzando para comunicar alegra o
llorando para expresar tristeza. Perls era muy hbil en ayudar a la gente a volverse conciente
de su comunicacin no verbal, de lo que su cuerpo estaba intentndole decir en sus diversas
posturas y movimientos.
Cuando debemos recurrir a las palabras, los conflictos pueden ser reducidos al mnimo
siguiendo algunas reglas de la terapia gestltica. Primero de todo, debemos tratar de comunicar
tanto como sea posible en una forma imperativa, porque la demanda es la nica forma real de
comunicacin para Perls (1970). Cuando le preguntamos algo a alguien, por ejemplo, estamos
en verdad poniendo una demanda en la otra persona. En vez de decir Te gustara ir al cine
esta noche? deberamos ser directos y decir Vamos al cine esta noche! Cuando utilizamos
demandas directas, la persona con quien nos estamos comunicando sabe exactamente lo que
somos y lo que queremos. Entonces la persona puede elegir responder directamente a nuestras
demandas, ms que a la pregunta. Segundo, dado que lo que tenemos para decir es realmente
algo que habla de nosotros y no del otro, debemos aduearnos de nuestras frases hablando
principalmente un lenguaje del Yo. En vez de decir Realmente me hacs enojar por la forma
despreciable en que me tratas, diramos Yo estoy enojado porque yo te dejo tratarme en
forma despreciable. De ahora en ms, trtame con mayor consideracin.
Hostilidad. Los problemas con la hostilidad son problemas de fronteras. Aquellos aspectos del
mundo con los que nos identificamos y que incluimos dentro de las fronteras de nuestro yo, son
experimentados como amigables, dignos de amor y abiertos a nuestra amabilidad. Aquellas
partes del mundo que experimentamos como exteriores a nuestras fronteras, son extraas,
amenazantes y sujetas a nuestra hostilidad. Aquellos americanos blancos que se identif ican con
la supremaca blanca, por ejemplo, y excluyen a los afro-americanos de sus fronteras del yo, se
sienten libres para dirigir su hostilidad hacia los negros y para estar en guerra con ellos. Para
otros blancos que se identifican con las metas de los afro-americanos y apoyan sus esfuerzos
de realizarse en nuestra sociedad, los racistas se vuelven enemigos que estn fuera de sus
lmites del yo y la hostilidad para con ellos se convierte en un juego justo.
En las relaciones ntimas, expandimos nuestras fronteras para incluir al otro dentro de nuestra
identidad y crear una experiencia de nosotros. Pero aun en relaciones ntimas, normalmente
no podemos aceptar todos los aspectos del otro, porque no nos adueamos de todos los
aspectos ni de nosotros mismos. Es probable que seamos hostiles con nuestros ntimos y sus
cualidades que nos recuerden cunto hemos apartado y proyectado hacia fuera de nuestras
fronteras. Como dice el viejo dicho, Depositamos en los dems lo que ms tememos de
nosotros mismos. Si somos hostiles con la tardanza de un amigo, deberamos mirar dentro
para ver si hemos apartado ciertos deseos de no tener que vivir nuestra vida de acuerdo a un
reloj.
Control. La gente inmadura est constantemente involucrada en batallas acerca del control
interpersonal. Pueden actuar roles desesperanzados y enfermos, tratando de manipular a los
dems para que los cuiden, o pueden actuar al perfeccionista Perro de Arriba en el que asumen
la responsabilidad por tratar que los dems vean la luz y sean ms como ellos. Estn actuando
en un nivel interpersonal su patologa intrapersonal en la que hay una lucha constante por el
control entre el Perro de Arriba y el Perro de Abajo. Slo con madurez e integracin la gente
puede renunciar a la lucha constante por el control y vivir de acuerdo al credo gestltico (Perls,
1970, pg.1):
CONFLICTOS INDIVIDUO-SOCIEDAD
En algn punto, todos los individuos sanos se experimentarn a s mismos como fuera de las
fronteras de la sociedad. Se experimentarn como extraos, siempre potenciales objetivos para
la violencia de la sociedad. La alienacin es, por lo tanto, la condicin de la persona madura, de
la persona totalmente conciente, mientras la sociedad permanezca enferma.
Control de los impulsos. Los impulsos organsmicos no necesitan ser controlados sino
completados. La bsqueda de comida cuando uno est hambriento y la bsqueda de sexo
cuando uno est activado, no son peligrosas para el individuo; ms bien completar estas
necesidades organsmicas es lo que ayuda a crear un individuo. Estos impulsos son una fuente
biolgica de motivacin y direccin que permite a los individuos ser ms que simplemente un
rol social. Estas fuentes biolgicas de autodireccin estn relativamente libres de la cultura, y
los individuos pueden confiar en sus cuerpos ms que en la conformidad social con una
sociedad enferma, para vivir una vida saludable. Si la gente fuera criada para confiar en los
mensajes internos de su cuerpo, podramos tener una sociedad de gente libre y plena que deja
ser a los dems, en vez de una sociedad de saqueadores y vndalos.
Sentido. El sentido que proviene de vivir en el ahora es hallado en la conciencia de que cada
segundo de nuestra nica existencia est siendo vivido espontneamente. No se puede
imaginar una vida ms plena. Entre aquellos que dan el salto mortal de vivir el presente no
surgen remordimientos, dado que los remordimientos son la plaga de aquellos estampados en
el pasado. No hay preocupaciones acerca del futuro, debido a que confiamos que nuestro
futuro ms saludable emerge de un presente en el que atendemos y completamos nuestras
gestals ms urgentes. Existe slo una meta autntica para el futuro: realizarnos nosotros
mismos como seres humanos responsables y completos. Si eso no tiene el sentido suficiente,
entonces por qu no tratar de ser un canguro o un rey?
Individuo ideal. El resultado ideal para la terapia gestltica es lograr que la gente descubra
que ellos no necesitan, ni realmente nunca necesitaron, un psicoterapeuta. Los clientes ideales
aceptan que ms all de todas sus manipulaciones en direccin contraria, tienen la fortaleza
interna para valerse por su cuenta y ser ellos mismos. Dichos individuos han descubierto el
centro de sus vidas, la conciencia de estar anclado en uno mismo. Estando centrados, toman
total responsabilidad por la direccin de sus vidas y no culpan de nada a sus padres o a su
pasado. Encuentran la fortaleza en su propio ncleo para tomar los riesgos de ser espontneos
e impredecibles, incluyendo los riesgos de ser crucificados o condenados al ostracismo, si esa
es la consecuencia ltima de ser ellos mismos. Como recompensa por el riesgo, el individuo
ideal se lleva la libertad de ser creativo, de ser verdaderamente divertido, de bailar con alegra,
de ser abrumado con el dolor, de ser agraviado con el enojo y de estar totalmente sumergido
en el orgasmo.
RELACIN TERAPUTICA
En trminos rogerianos, Perls ciertamente acordaba con la necesidad de que los terapeutas
fueran ms congruentes (o, como l prefera, ms maduros) que los clientes. Si los terapeutas
deben ser capaces de auto-sostenerse lo suficiente para resistir las presiones de satisfacer las
expectativas de los clientes, deben haber desarrollado una madurez adecuada en sus propias
vidas. Tambin es una regla de la terapia gestltica (Levitsky & Perls, 1970) que la relacin
debe ser una relacin de Yo-T, o como Rogers lo llamara, un encuentro genuino. En la
prctica, de cualquier modo, Perls ha sido criticado por sus colegas (por ejemplo, Kempler,
1973) por actuar siempre el Perro de Arriba, forzando en consecuencia al cliente hacia un rol de
Perro de Abajo o paciente. Kempler est ciertamente en lo correcto de que en las
transcripciones disponibles del trabajo de Perls, el Perls personal, o Perls como un Yo no
aparece. El mismo formato de la silla caliente pone a los pacientes en una posicin de Pe rro de
Abajo en la que son dirigidos en sus ejercicios por el terapeuta Perro de Arriba. Si los pacientes
confrontaban a Perls para que viera su propia conducta, l hubiera contestado con un tipo de
movimiento psicoanaltico que forzaba a los clientes a observar sus propios motivos para
realizar tales sugerencias.
Tanto en la teora como en la prctica, Perls acordaba con Rogers en la necesidad del terapeuta
de responder con empata adecuada. En el trabajo gestltico, los clnicos deben ser capaces de
experimentar las proyecciones que los clientes ponen sobre ellos, o las partes de la
personalidad de los clientes que estn siendo apartadas, y entonces retroalimentar
adecuadamente estos puntos ciegos. Ni en la teora ni en la prctica acept Perls el concepto
rogeriano de consideracin incondicional positiva. Para Perls, dicha conducta de parte del
terapeuta alentara un infantilismo. Los pacientes deben aprender en el tratamiento que si
actan de forma inmadura o irresponsable, entonces la gente madura, inc luyendo los
terapeutas, reaccionarn con enojo, impaciencia, aburrimiento, u otras respuestas negativas.
La relacin teraputica gestltica es tanto parte del proceso, como del contenido de la terapia.
Como parte del proceso de estar en el aqu y ahora, el terapeuta insiste en permanecer
centrado en el presente, independientemente de los intentos del paciente de huir del ahora. Los
terapeutas bloquean los intentos inmaduros de hacerlos responsables de la vida de un cliente
que est actuando desamparado, loco, suicida o seductor. A travs de dichas frustraciones en la
relacin, los clientes son forzados a crecer, a ser ms concientes de los juegos que estn
jugando para seguir siendo inconcientes e inmaduros. Los terapeutas gestlticos utilizan su
propia conciencia para notar cundo los pacientes estn intentando evitar partes de quines
son, y para bloquear la evitacin introduciendo ejercicios o exhortaciones diseadas para
quebrar los bloqueos del paciente. La relacin entre la mayor conciencia, mayor madurez, y
habilidad para estar en el ahora del terapeuta, y la inhabilidad para permanecer en el ahora o
para aceptar la responsabilidad de estar evitando ser natural de parte del cliente; es una parte
importante del proceso gestltico.
Como parte del contenido de la terapia gestltica, las proyecciones de los clientes, de partes
apartadas de su personalidad, sobre los terapeutas, son centralmente importantes. La puesta
en acto de los pacientes de la inmadurez de su desarrollo y sus diversas defensas, son ta mbin
confrontadas y frustradas en el contexto de la relacin. Adems, de acuerdo al grado en el que
el terapeuta gestltico realmente proponga una relacin de Perro de Arriba a Perro de Abajo,
proveen un campo de batalla para que los clientes luchen en el presente, sus conflictos con la
autoridad y con su conciencia o padre internalizado.
Por el grado en el que los libros gestlticos, como el de Perls y cols. (1951) Gestalt Therapy y
como el de Rosenberg (1973) Total Orgasm 26, sugieren que la gente puede expandir
radicalmente su conciencia y liberar sus energas catrticamente participando en los ejercicios
prescriptos, estn implicando que la relacin teraputica no es absolutamente necesaria. Nadie
niega que una relacin madura pueda mejorar la efectividad del trabajo gestltico, pero la
relacin puede no ser esencial para que ocurra el crecimiento saludable a travs de ejercicios
gestlticos. En parte, el desacuerdo sobre la necesidad de la relacin teraputica en el trabajo
gestltico gira alrededor de la definicin de relacin. Como hemos visto, el trabajo gestltico
no requiere que los participantes mantengan una relacin en una terapia continua conjunta, ni
que tengan una relacin teraputica antes de trabajar juntos en un seminario. La relacin
requerida, a los ojos de Perls, es un estado de consonancia o armona entre un cliente y un
terapeuta, viviendo en el aqu y ahora. Esta relacin o armona es fundamental al proceso
teraputico, y los ejercicios sin esta relacin probablemente sean superficiales, vacos, e incluso
potencialmente dainos para el cliente (Forfar, comunicacin personal, 1990). Deseaba Perls
un vnculo emptico y genuino que guiara el uso apropiado de la tcnica? Claro que s. Insisti
Perls en que una relacin continua era necesaria para el crecimiento? No.
El mismo Perls se preocup en sus ltimos aos de que demasiados seguidores estuvieran
intentando aprender slo tcnicas, en vez de dejar que su trabajo sea una consecuencia natural
de quienes eran, y dejar que sus respuestas sean una consecuencia natural de una autntica
relacin terapeuta-cliente (Kempler, 1973). Pero Perls ha contribuido sin intencin, tanto en sus
escritos como en sus seminarios, a la creencia de que los ejercicios gestlticos eran ms
esenciales para el contenido y proceso de la terapia gestltica, de lo que lo era una autntica
relacin teraputica.
apreciacin de las diferencias en los intercambios directos entre personas y grupos de personas
(Perls, 1969). Diferente a la teora psicoanaltica de las relaciones objetales (ver Cap. II)
contacto no designa un objeto u otra persona, en vez de ello, el trmino designa un patrn
sensomotor, maneras de sentir y moverse, un ir hacia y tomar de (Robine, 1991). Este contacto
representa una gran parte en la creacin del vnculo teraputico (empticamente que cada uno
sienta las emociones y la existencia del otro, autnticamente respondiendo al otro en el aqu y
ahora, realizando sensiblemente una conexin en la tradicin buberiana del Yo-T, revelando la
persona del terapeuta y reconociendo con respeto las diferencias entre las dos exist encias
ahora en contacto). Este nfasis renovado en el contacto en la relacin gestltica, suaviza el
extremo duro y confrontativo que algunos estudiantes experimentaron en ella, y nos recuerda
que Perls fue capaz de mostrar una inmensa sensibilidad al dolor cuando los clientes lo
confrontaban directamente. Ms aun, el nfasis en el contacto relacional acerca a la terapia
gestltica, en la teora y en la prctica, a la relacin teraputica de otros sistemas de tradicin
existencial-humanstica, particularmente las perspectivas existencial y centrada en la persona.
Perls dijo que para hacer su psicoterapia, todo lo que necesitaba era una silla para la silla
caliente, una silla vaca para el rol playing del cliente, un cliente dispuesto a entrar a la silla
caliente, y una audiencia o grupo dispuesto a participar en el trabajo entre terapeuta y cliente.
Perls raras veces vea pacientes en un consultorio, especialmente en sus aos ms famosos; la
mayora de su trabajo lo realizaba en seminarios, conferencias o cursos bajo el sol de Esalen.
Muchos de sus pacientes tenan slo un encuentro clnico con Perls y el nmero de gente que
crea que Perls tena un impacto sobre ellos es asombroso. Aparentemente, solo ver trabajar a
Perls con otra persona poda producir un impacto dramtico.
Los terapeutas gestlticos todava prefieren realizar psicoterapia en un mbito grupal, aun
cuando su trabajo ocurre principalmente entre el terapeuta y la persona en la silla caliente, no
entre miembros del grupo. Nuestra impresin de la literatura, de cualquier modo, es que la
proporcin de terapia gestltica realizada actualmente en un formato individual, rivaliza con la
conducida en un formato grupal. En forma creciente, adems, los terapeutas gestlticos
trabajan con parejas y familias (Greenberg & Johnson, 1988; Wheeler & Backman, 1994;
Zinker, 1994).
La mayora de los terapeutas gestlticos suelen ver los clientes semanalmente, aunque como
regla prefieren al menos dos horas con un grupo y frecuentemente ms, incluyendo sesiones
maratnicas. En los seminarios de Perls los clientes no pagaban extra por la terapia que
reciban si estaban en la silla caliente, sino que ms bien slo pagaban los honorarios por estar
en el seminario o conferencia. Era responsabilidad del cliente asegurarse la terapia
requirindola o tomando asertivamente la silla caliente.
Para Mahrer (1986; 1996; Mahrer & Fairwheather, 1993), el constructo central de la
personalidad y el eje fundamental del cambio es el experienciar teraputico. La personalidad es
entendida en trminos de potencial de modos de ser internos o de experienciar, lo que es una
forma de aprehensin caracterizada por su naturaleza inmediata, holstica, contextual y corporal
(Bohart, 1993). Acceder a un experienciar ms profundo es la piedra preciosa de la terapia
experiencial, es en lo que el paciente puede convertirse, y es el criterio para el xito de una
sesin.
Cada sesin, en toda sesin, se procede a travs de los mismos cuatro pasos del experienciar
teraputico y se logra tanto cambio personal como el paciente est listo y dispuesto a lograr en
esta sesin (Mahrer, 1989b). Como veremos, el proceso de la terapia experiencial de Mahrer
representa una combinacin interesante de expresin emocional (catarsis), compromiso con
una nueva forma de ser (auto-liberacin) y entonces, adquisicin y prctica de esta nueva
manera de ser y comportarse, que es incompatible con la vieja (contra-condicionamiento).
El segundo paso, una buena relacin integrada con la experiencia interna , posibilita que la
persona acepte, aprecie, le de la bienvenida y tenga una buena relacin integrada con la
experiencia interna a la que ha accedido. Los mtodos incluyen el nombrar y describir la
experiencia interna (por ejemplo, ser rudo y duro o enojarse) y entonces, aceptar y dar la
bienvienida al enojo.
El paso tres, en consecuencia, es ser la experiencia interna en las escenas de vida originales.
Este cambio temporal del presente al pasado posibilita que el cliente se despegue de la persona
ordinaria y pase a ser la nueva persona que est experienciando internamente. De cualquier
forma, este cambio es logrado dentro de la relativa seguridad de las situaciones de vida previa.
El terapeuta instruye al cliente para que identifique una escena temprana en su vida, en la que
estaba, para seguir con el ejemplo, extremadamente enojado y le pide que sea la experiencia
interna de dicha escena original y de otras escenas que evoquen el mismo sentimiento fuerte
de enojo. La persona temporariamente revivir y reexperienciar el enojo, por ejemplo, por
haber sido traicionado por un amigo de la infancia, o por haber sido engaado por un
vendedor, o por haber sido maltratado por una pareja.
La siguiente sesin y en cada sesin siguiente, se abre una vez ms con el cliente identificando
escenas de sentimientos fuertes. stas, bien pueden incluir escenas relacionadas con las nuevas
formas de comportarse con las que el cliente se haba comprometido al final de la sesin previa.
La medida principal de xito teraputico, sino la nica, es el completamiento efectivo de los
cuatro pasos en la sesin, y el grado de ser y comportarse en forma diferente entre las
sesiones. De igual modo, el trabajo de sueo experiencial procede a travs de los mismos
cuatro pasos, y su efectividad es evaluada de acuerdo al mismo criterio (Mahrer, 1989). El
sueo provee escenas de sentimientos fuertes listas para ser abordadas, de acuerdo con el
primer paso de cada sesin experiencial. El cliente recomienza la experiencia del sueo, en
contraste con el mtodo tradicional en el que el terapeuta provee una interpretacin al sueo.
Mahrer (1989b, pg.1) escribe que su terapia experiencial es apropiada virtualmente para
cualquier adulto, si ste est listo y dispuesto a hacer el trabajo, y lo elige as. Es muy valorada
la participacin activa del paciente en el trabajo, como en la terapia gestltica. Una vez
entrenado en los cuatro pasos, los pacientes y otros, bien pueden realizar los cuatro pasos por
s mismos o con compaeros que los ayuden. En la prctica, de cualquier modo, los tres
patrones ms comunes de psicoterapia son que un cliente realice entre cinco y veinte sesiones
durante algunos meses, cincuenta a setenta sesiones en el perodo de un ao, o cien a ciento
cincuenta sesiones en algunos aos (Mahrer, 1989b).
Muy distintivo de la terapia experiencial son los acuerdos fsicos del tratamiento y la relacin
teraputica. Las sesiones duran generalmente entre 75 y 120 minutos cada una, en una
habitacin con buena acstica y poca iluminacin. El terapeuta y el cliente se sientan o reclinan
ambos en sillones grandes y confortables situados uno al lado del otro (no enfrente). Y ambos
tienen sus ojos cerrados durante la sesin entera para aumentar el experienciar, para evitar
discutir la relacin interpersonal entre terapeuta y paciente, y para minimizar otras influencias
que los distraigan. Esta configuracin de uno al lado del otro con los ojos cerrados es nica,
ningn otro terapeuta experiencial lo requiere o insiste en dicho acuerdo.
importancia de la historia y contra la formacin de una alianza, tanto como las prescripciones
de mantener los ojos cerrados todo el tiempo, hablar con y por la experiencia de los clientes, y
seguir los mismos cuatro pasos para cada paciente en cada sesin, son diferencias radicales de
la prctica convencional. De todas maneras, la terapia experiencial est emergiendo
gradualmente como una alternativa importante a la terapia gestltica, pero una de la misma
familia general. Una ventaja particular, es que las operaciones que permiten realizar terapia
experiencial han sido identificadas y codificadas en un manual de tratamiento, lo que permite
que pueda ser ahora sistemticamente enseada y rigurosamente evaluada.
Las revisiones cuantitativas conducidas en los 80 sobre la eficacia de la terapia gestltica son
parcialmente sostenibles. A travs de 475 estudios que examinaron varios tipos de psicoterapia,
Smith y cols. (1980) encontraron un tamao de efecto general de la psicoterapia de .85, un
gran efecto. A travs de 18 estudios que evaluaban la eficacia de la terapia gestltica, los
investigadores encontraron un tamao de efecto promedio de .64, un nmero ms cercano a
un rango moderado de efecto. Este tamao de efecto indica que la terapia gestltica es
consistentemente superior al no tratamiento, pero slo un poco ms alta que el tratamiento
placebo (tamao de efecto promedio = .56).
Con todo, la terapia gestltica no ha sido hallada consistentemente superior a ningn otro
sistema de psicoterapia testado y, dependiendo de la perspectiva estadsitica versus la
significancia clnica (como se discuti en el Cap. II), es quiz inferior a mtodos testados de
terapia cognitiva y conductual. La terapia gestltica no ha sido suficientemente investigada con
nios y adolescentes como para ser incluida en meta-anlisis de ese tipo (Weisz y cols., 1987;
Weisz y cols, 1995).
Debemos reconocer que, en un nivel social el resultado ltimo de la terapia gestltica sera la
anarqua. T haces lo tuyo y yo hago lo mo puede sonar romntico para algunos, pero es un
slogan superficial que refuerza el desarrollo de individuos narcicistas y egocntricos, que tienen
pocas razones para preocuparse por los dems. Perls menciona directamente que su individuo
ideal no se hara responsable por nadie ms. Qu sucede entonces con la responsabilidad
socializadora de los padres? Hay alguna evidencia de que los seres humanos puedan vivir en
relativa armona y en sociedades seguras, si las expectativas sociales y la aprobacin son
rechazadas como consecuencias de ayudar a dirigir la conducta humana? Perls parece olvidar
que su trabajo en Esalen estaba dirigido a aquellos que y a haban atravesado un proceso de
socializacin y tendan a rechazar la violencia o fuerza como medio-por-el-cual satisfacer metas-
fines orgnicas como el sexo. Dejen a los gestlticos testear su psicoterapia con individuos
subsocializados, como prisioneros psicopticos, para ver qu clase de comunidad crearan.
experiencial de Mahrer, entonces consideremos esta conclusin sensata de una revisin acerca
de resultados negativos en psicoterapia. Una revisin de 46 estudios sobre efectos negativos
para personas adultas, no psicticas, en psicoterapia, encontr que las terapias expres ivo-
experienciales producen mayores ndices de deterioro que otras psicoterapias (Mohr, 1995).
Entonces digmoslo claramente: pocos hallazgos de la investigacin atestiguan la efectividad de
la terapia gestltica, y convergentes hallazgos sugieren su mayor riesgo de efectos negativos.
No es nuestra idea de una terapia empricamente sostenida!.
Donde estaba el Yo, que surja el Ello! El ingenuo gestltico quisiera negar que existen
ciertamente impulsos biolgicos que pueden abrumar tanto el bienestar mental de un individuo
como el orden social. Cmo tratan los gestlticos la paranoia y otros pacientes cuyos procesos
yoicos estn en peligro de ser inundados por la ira? Alientan ms ira? Demasiada charla acerca
de responsabilidad y sin embargo los gestlticos alientan la irresponsabilidad profesional
sugiriendo a los pacientes potenciales que si se quieren volver locos o cometer suicidio, es cosa
de ellos. Dicha filosofa puede funcionar bien en seminarios llenos de gente normal buscando
crecer. Pero es por cierto peligroso como abordaje a la tpica muestra de pacientes, que incluye
gente que apenas puede mantener su cordura, el dejarlos solos para que puedan ser seres
humanos maduros, auto-sostenidos y completos.
Los problemas sociales no son los verdaderos culpables, nos dice la terapia gestltica. Son
meramente excusas manejadas intelectualmente por el fracaso en hacernos responsables de
nuestra propia conducta. Quiz esto es cierto para el neurtico medio, ricas personas pasndola
de lujo en las idlicas playas de Big Sur en California, pero para la mayora de nosotros, las
reales fuerzas sociales de la pobreza, la enfermedad, el sexismo, el racismo, el crimen y la
muerte son al menos culpables tambin. Dnde ms sino en California, cundo ms sino en los
60, puede uno seriamente prometer una vida llena de integracin, expresin y libertad?
Es un gran trabajo para las mujeres integrar todas las fuerzas sociales, polticas y econmicas,
y arribar a un sentido de armona personal del self en la cual no experimente necesidades de
ser discriminada por inadmisible o no valiosa (Polster, 1974). Pero hablar de partes apartadas
y de estar en contacto con polaridades comienza errneamente a localizar el problema
solamente dentro de una persona, y sugiere en forma no realista que el trabajo expresivo
emocional la liberar de estas fuerzas sociales. No en la mayora de los vecindarios. La
sugerencia gestltica de aceptar la responsabilidad individual por el cambio deriva rpidamente
Aunque Perls crey que estaba siguiendo la tradicin existencial, que incluye el rechazo al
dualismo cartesiano que sobrevala la mente a expensas del cuerpo, lo que Perls de hecho nos
dej es un dualismo inverso que sobrevala el cuerpo a expensas de la mente. La falta de
estima de Perls del pensamiento, alienta un anti-intelectualismo irracional que podra resultar
en organismos sin cabeza, que no estn ms enteros que los divididos productos de la tradicin
cartesiana. La terapia gestltica necesita obviamente una teora cognitiva que equilibre su
nfasis exagerado en la biologa. Muchos observadores (James & Jongeward, 1971; Martin,
Paivio & Labadie, 1990; Tosi, Rudy, Lewis & Murphy, 1992) han sugerido una integracin de la
terapia gestltica con la terapia cognitiva. Hasta que se logre alguna integracin que d igual
peso a las capacidades cognitivas de los seres humanos, la terapia gestltica permanecer
como un movimiento que intent equilibrar a Descartes hablando por el cuerpo, pero
desafortunadamente termin dando vuelta la carta filosfica, ahora con el cuerpo del Perro de
Arriba.
Como muchos verdaderos creyentes Perls y sus entusiastas amigos gestlticos extendieron
exageradamente el uso de la terapia hacia aplicaciones indiscriminadas con promesas que no
pueden cumplir. El trabajo gestltico es ms efectivo con gente sobre-socializada, reprimida e
internalizadora. Con individuos menos organizados y ms seriamente perturbados, el trabajo
gestltico se vuelve una proposicin riesgosa; y con individuos cuyos problemas se centran en
la falta de control de los impulsos (acting out, delincuencia, trastornos explosivos) est
probablemente contraindicada (Shepherd, 1976). La directiva eclctica es utilizar
selectivamente lo que funciona, no utilizarlo indiscriminadamente y todo el tiempo.
Como a mucha gente en nuestra sociedad, la Sra. C. fue criada para apartar los aspectos de su
cuerpo socialmente inaceptables. La mayora de su vida tuvo xito en apartar las fuentes de sus
deseos sexuales y las bases corporales de sus sentimientos de enojo. Desde el principio del
florecimiento de su neurosis, la Sra. C. se ha involucrado en intentar apartar su cuerpo entero
mediante el lavado. Afortunadamente, las bases biolgicas de su existencia no cayeron
simplemente a un lado y murieron; su cuerpo sigue enviando mensajes que le recuerdan que es
humana y, por lo tanto, est sujeta a enfermedades, enojos y deseos sexuales. La Sra. C.
rechaza escuchar a su cuerpo y en vez de ello sigue obsesionada con su mente y su compulsin
en sus acciones, Lvate cuerpo, lvate, hasta que ahora ella es poco ms que un objeto
pasado por agua.
La Sra. C. cuenta que el apartamiento infantil del sexo y del enojo se debi a las expectativas
catastrficas de que sus padres la castigaran si ella no actuaba el rol de una niita buena y
limpia. Cunto de estas expectativas catastrficas estuvieron basadas en la realidad y cunto en
proyecciones fantsticas, no puede ser establecido. El punto importante es que estos miedos
fueron parte del nivel fbico que motiv a la Sra. C. a pasar la mayor parte de su existencia en
el nivel falso de actuar una chica modelo, una madre modelo, y ahora una neurtica modelo.
paales, platos, enfermedad, y parsitos por sobre todo!. Quin no hubiera querido gritar del
enojo y la desesperacin? Pero la Sra. C. nunca tuvo el valor para valerse por s misma, para
hacer lo que realmente quera hacer, entonces por qu esperaramos que lo tuviera ahora? En
vez de ello, ella proyectaba la responsabilidad de sus problemas en los parsitos, y entonces se
dispona a pasar su vida tratando de lavar los parsitos y a s misma. Si ella hubiera
confrontado quin era realmente (una persona capaz de enojarse mucho, una persona
deseando ser libre, y una persona ms egocntrica de lo que alguna vez se hubiera animado a
ser), sus expectativas catastrficas infantiles le hubieran dicho que sera rechazada y herida.
Entonces no pienses acerca de quin realmente eres; piensa acerca de los parsitos y el
lavado!.
La razn por la que el episodio de los parsitos represent un imapass, un punto enfermo, fue
que la Sra. C. nunca haba sido una persona madura, nunca desarroll la capacidad de ser
responsable por s misma. Ahora haba claramente demasiados nios, demasiada enfermedad y
demasiadas demandas para que la Sra. C. pudiera moverse por s misma. Con el desarrollo de
los sntomas dramticos, la Sra. C. poda lograr que los dems, incluyendo sus terapeutas
cuidaran de ella. Tambin era evidente que la Sra. C. estaba utilizando sus sntomas para
manipular a los dems, como lograr que George le prestara atencin incorporndolo a su ritual
de la ducha. Evidentemente, la Sra. C. estaba hallando que era ms fcil permanecer enferma y
manipulativa, que volverse ms saludable y valerse por s misma.
Para atravesar su impass, la Sra. C. tendra que enfrentar el nivel implosivo de su neurosis.
Necesitara experimentar sus genitales sin vida, el total vaco de sus ltimos diez aos, y la
prdida de su centro mismo. Debido a que haba proyectado la responsabilidad de su vida
miserable sobre los parsitos, no es casualidad que su vida ahora se centre alrededor de los
parsitos. La Sra. C. no tiene ms energa para sentirse viva, dado que su energa organsmica
est atada dentro de los patrones neurticos rgidos en los que se ha convertido su vida.
Con casi toda su energa investida en la neurosis, la Sra. C. necesitara experimentar algunas
explosiones tremendas para nacer nuevamente. Explotara en el dolor por la prdida de una
dcada entera de su vida, liberara todo su enojo hacia su hija, su esposo, sus padres y hacia s
misma por dejarse actuar el rol de una hija tan buena y de una madre tan buena. La Sra. C.
tambin volvera a los primeros aos de su vida para ver si puede descubrir la base corporal de
su sexualidad, para as poder por primera vez en su vida explotar en el orgasmo. Slo con estas
explosiones potencialmente violentas podra la Sra. C. alguna vez tener esperanzas de
experimentar la alegra de la vida.
Suponiendo que la Sra. C. quisiera ms del tratamiento, que simplemente volver a su ajuste
inmaduro a la vida original, un terapeuta gestltico le pedira comenzar permaneciendo en el
aqu y ahora. Por supuesto, no podra hacerlo. Probablemente volvera continuamente a hablar
de parsitos y lavado. Insistira en jugar el rol de paciente desamparada, y le hara saber al
terapeuta cun agradecida estara si este puede sacarla de su miseria. Dichas maniobras
estaran destinadas a volcar la responsabilidad de su vida miserable al terapeuta. Uno de los
ejercicios gestlticos ms efectivos podra ser instruirla para terminar todas sus oraciones
acerca de sus problemas y su vida con y me hago responsable por ello. Si pudiera ser
Un terapeuta gestltico puede tambin alentar a la Sra. C. a utilizar la tcnica de la silla vaca
para actuar su relacin con los parsitos. Ella primero hablara por los parsitos, quienes bien
podran estar en una posicin de Perro de Arriba, y luego responder con sus sentimientos
presentes hacia sus parsitos. Mientras ellos le gritan Debes lavarte o te devoraremos, ella
puede ser capaz de comenzar a experimentar su furia con los parsitos, por dominar su vida.
Mientras ella comienza a sacar ms enojo, probablemente quiera evitar, para no ser castigada o
rechazada por ser una persona enojosa y desobediente. Puede comenzar a volverse ms
conciente de cun infantiles son sus expectativas catastrficas. Puede tambin aumentar su
conciencia acerca de cunto ha proyectado la responsabilidad por sus problemas sobre los
parsitos. Tambin sera importante para el clnico darle un feedback a la Sra. C. acerca de la
variedad de maniobras que utiliza para lograr que su terapeuta asuma un control ms directo
sobre su vida.
Dado que el terapeuta gestltico se rehusara a ser manipulado para apurarse a rescatarla, ella
puede comenzar a experimentar un incremento de su enojo hacia el terapeuta, lo que sera un
quiebre en su preocupacin con los parsitos para sentir enojo en el aqu y ahora. Mientras ella
permanezca con sus miedos acerca de enojarse, comenzar a notar que sus expectativas
catastrficas eran ciertamente sus proyecciones (su terapeuta no le daara o rechazara y ella
no tendra parsitos).
Para volver a incorporar algo de su personalidad apartada, la Sra. C. probablemente tendra que
participar en trabajo de sueo gestltico, dado que casi todos sus despertares han sido
rgidamente invertidos en obsesiones y lavado, sus horas de sueo seran el nico momento en
el que su yo apartado podra ser expresado espontneamente. Si bien sera difcil forzar a la
Sra. C. para que le preste una atencin vvida a sus sueos, debido a todo el dolor y la pena
que saldra junto a los recuerdos de haber sido alguna vez una persona real, los quiebres
podran ser tremendos si ella comienza a enfrentar cunto ha renunciado por la seguridad del
lavado. Probablemente, slo a travs de trabajo gestltico de sueo podra un carcter
absolutamente rgido y estereotipado como la Sra. C., comenzar el proceso catrtico de
redespertar y reincorporar todos los aspectos organsmicos vitales de su existencia.
DIRECCIONES FUTURAS
CAPTULO VII
TERAPIAS INTERPERSONALES
Papito, eres mucho ms amable desde que has ido a ver a ese hombre, dijo Sara, la hija de
12 aos. Crees que podra ir contigo una semana a hablar con l tambin?.
Cuando Sara vino con su padre a la sesin de psicoterapia, estaba vida por decirme cunto
mejor estaban las cosas en casa. Ella sola esconderse para evitar el enojo de su pap cuando
volva del trabajo, pero ahora disfrutaba estando con l. Su padre siempre haba sido
extremadamente estricto y severo, y utilizaba verbalizaciones despectivas como estpida o
tonta cuando correga a su hija. Dicha conducta no slo le haba causado problemas a la
autoestima y el desempeo acadmico de Sara, sino que adems haba sido una de las
principales causas de discusiones entre los padres.
La situacin haba mejorado realmente, de cualquier manera, desde que el padre haba
comenzado a leer Im OK Youre OK28 (Harris, 1967) y a participar activamente en anlisis
transaccional; y especialmente desde que los padres haban vuelto de la terapia y decidido
jugar a un juego durante la cena en el que Sara y su hermana de 7 aos seran los padres y los
padres actuaran el rol de los nios. Al principio Sara tena miedo de ser su padre, pero una vez
que se meti en el rol se encontr a s misma imitando su enojo silencioso y sus reprimendas
severas. Cierra la boca cuando comes, estpida o Sintate en tu silla, tonta, ella lo imitaba.
A la vez que este cambio de roles les permite a los miembros de la familia verse a s mismos
ms claramente, tambin provee la oportunidad de rerse juntos, incluyendo al comnmente
sombro padre.
En nuestra sesin juntos, el padre pudo decirle a Sara cun estrictas haban sido su madre y su
abuela cuando creca. l no tuvo un padre en la casa, y creci creyendo que era natural que
todos los padres sean rgidos y punitivos con la disciplina. Le relat a Sara que mientras l
maduraba quera poder relacionarse con ella ms como un adulto y menos como un padre
estricto. Sara dijo que una de las cosas que haba aprendido es que an cuando su padre se
comportaba en forma muy estricta a veces, ella poda ayudar no respondiendo como una nia
enojada.
Sara continu diciendo que verdaderamente le haban gustado las ideas del libro Im OK
Youre OK y los conceptos de Padre-Adulto-Nio. Pero no poda entender cmo una nia de 12
aos como ella poda ser un padre. Su mam le pregunt rpidamente No piensas que la
manera en que vigilas a tu hermana todo el tiempo es tu manera de ser un padre estrict o?.
Sara se ri.
Este captulo considera dos de las muchas formas de psicoterapia consideradas como
Interpersonales, en su ttulo o en su contenido. Examinamos en detalle la teora original y la
prctica del anlisis transaccional, comenzando con una resea de su fundador, Eric Berne.
Luego, revisaremos brevemente el ms moderno e influyente modelo conocido simplemente
como Psicoterapia Interpersonal.
Eric Berne (1910-1970) not por primera vez, el fenmeno de cmo las personas se relacionan
como Padre, Nio o Adulto, cuando se decidi a escuchar a sus clientes y no a sus profesores
(Berne, Steiner & Dusay, 1973). Haba practicado psicoanlisis a lo largo de 10 aos, y haba
aprendido a traducir lo que sea que los clientes dijeran, al lenguaje terico que haba aprendido
de sus profesores. Por lo tanto, cuando un cliente enfatizaba, Siento como si tuviera un nio
pequeo dentro mo, Berne comnmente hubiera interpretado al nio pequeo como
significando un pene introyectado, como Otto Fenichel hizo en un caso similar. Pero en vez de
preguntarse a s mismo Qu dira Otto Fenichel en este caso?, le pregunt al cliente qu
pensaba acerca de esto. El cliente verdaderamente se senta como un nio pequeo, y este
sentimiento era el hecho clnico ms significativo para determinar el curso de la vida del
paciente. Mientras continuaba la terapia, Berne preguntaba en un momento apropiado Qu
parte de usted est hablando, el nio pequeo o el hombre grande? (Berne y cols, 1973, pg.
371). Al momento de hacer la pregunta, naci el anlisis transaccional.
En verdad, Berne se haba alejado del psicoanlisis ortodoxo desde haca un tiempo. Recibi su
doctorado en medicina en la Universidad McGill, en 1935 y complet su residencia psiquitrica
en Yale, desde 1936 a 1941. Inmediatamente comenz su entrenamiento como candidato a
psicoanalista en Nueva York, pero su entrenamiento se interrumpi al tener que realizar un
servicio militar obligatorio desde 1943 a 1946. Durante sus deberes militares comenz a
trabajar con grupos y se entusiasm con las posibilidades de la terapia grupal, corrindose
entonces del estricto formato de uno a uno del anlisis ortodoxo.
Aunque su trabajo marc la introduccin formal del anlisis transaccional, Berne haba
desarrollado su sistema gradualmente durante la dcada anterior. Comenzando a principios de
los 50, haba establecido un seminario grupal en Carmel en el que comenz a presentar su
teora emergente, y fue criticada por los siete profesionales que asistieron. En el momento en
que fue publicado su primer trabajo en 1958, la esencia de su teora ya estaba bien
desarrollada.
privada. Pareca divertirse mucho yendo a la playa y bailando en las fiestas que comnmente
siguen a un seminario semanal. La mayora del tiempo, de cualquier modo, Berne pareca
preferir ser independiente y relativamente auto-suficiente. Steiner (1974) cree que Berne tena
un guin de vida que inclua ideas muy fuertes contra amar a otros y aceptar el amor de los
dems. Como su padre, un mdico, Berne haba elegido desde el principio de su vida un guin
que implicaba curar a los dems. Para Berne, esto significaba que su vida personal era
sacrificada por su vida profesional, teniendo relaciones amorosas relativamente cortas. Steiner
especula que cuando Berne muri de un ataque al corazn en 1970, en realidad muri de un
corazn destrozado debido a que fue incapaz de incorporar en forma suficiente el
agradecimiento y el amor que otros sentan por l
TEORA DE LA PERSONALIDAD
El estado del yo de Padre tambin es trado intacto en esencia desde la infancia. El Padre est
compuesto bsicamente de conductas y actitudes copiadas de figuras parentales o de
autoridad. Aunque mucho del Padre est basado en grabaciones de la infancia tipo video-tapes,
el Padre puede ser modificado a lo largo de la vida mientras nuevas figuras parentales modelan
a la persona, o cambian como resultado de la experiencias reales de ser padre. Cuando el Padre
est en control, la gente utiliza un lenguaje de padre controlador: debes, tienes que, mejor
no, y te arrepentirs es lo que predomina. Gestos como apuntar con el dedo o esperar
impaciente con las manos en la cintura son las expresiones comunes del Padre.
En un anlisis estructural de segundo orden acerca del Padre, Steiner (1974) tambin diferencia
entre el Padre cobijador y el Padre Cerdo. El Padre Cobijador acta en base a una genuina
preocupacin por los dems y provee apoyo y proteccin cuando se necesita. Este tipo de
Padre es poderoso y efectivo debido al respeto que engendra en los dems. El oficial de polica,
clido pero firme, es un ejemplo de dicho padre. El Padre Cerdo, por el otro lado, es opresivo,
no acta a la base de lo que es mejor para los dems, sino en base al enojo con los dems,
miedo de ellos y a una necesidad de control irracional. Este tipo de Padre hace que los dems
no se sientan OK 30, engendra miedo y odio en los dems y a veces es llamado la Bruja o el
Ogro. El Padre Cerdo domina no en base a respeto sino slo porque tiene poder real sobre los
dems en situaciones particulares. El padre de Sara fue un ejemplo de una persona actuando
este tipo de Padre ms despectivo y opresivo.
Debido a que cada estado del yo es una subestructura del yo, y ya que, como Hartman (1958)
lo sugiri, el yo es la funcin adaptativa de la personalidad, cada estado del yo es adaptativo
cuando es utilizado en la situacin apropiada. El Padre, por ejemplo, es ideal cuando es
necesario el control, como ser el control de los chicos, de miedos, de lo no conocido, del Nio, y
de impulsos indeseables. El Nio es ideal cuando la creacin es lo deseado, como puede ser la
creacin de nuevas ideas o de una nueva vida. El Nio tambin es el ms adaptativo para las
situaciones de diversin, tales como fiestas o celebraciones. El Adulto es ideal cuando una
prediccin ajustada es necesaria, por ejemplo, decidir con quin casarse, la carrera o el
presupuesto.
Como demostraron los primeros estudios sobre deprivacin de estmulos (Hebb, Held, Riesent &
Teuber, 1961; Solomon, Kubzansky, Leiderman, Menderson, Trumbull & Wexler, 1961), los
seres humanos pueden perturbarse en gran medida si son privados de las cantidades
adecuadas de estimulacin fsica. Una de las formas ms importantes de estimulacin que
necesita la personalidad saludable son las caricias. Para los nios pequeos, las caricias
necesitan estar presentes en la forma de un contacto fsico directo que provenga de ser alzado,
tranquilizado y abrazado, para que el nio pueda sobrevivir emocional y fsicamente (Spitz,
1945).
30 En el modelo de E. Berne, la palabra OK, tiene un sentido ms amplio que un simple estado de bienestar. Define la
legitimacin de un individuo como reconocido y valorado por su condicin de tal, y no simplemente un sentimiento
momentneo. Debido a esta diferencia, y aprovechando el uso extendido de dichas siglas que existe en nuestro
idioma, cada vez que en el original se refiere a esta posicin de vida, hemos preferido mantener el uso de las siglas
inglesas, en vez de traducirlas y reducir el alcance de su significado. Por otra parte, hay que tener en cuenta que
esta sigla est siempre precedida en el original por el verbo To Be (Ser o Estar). Por lo que, si bien en la traduccin
hemos utilizado mayormente el verbo estar, es til entender dicha palabra (estar) como un estado del ser, dotado de
cierta permanencia, y no meramente como un estado temporario de los sentimientos y las emociones. (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 182
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
Aunque el contacto fsico directo es la forma de cario ms cobijadora, los Adultos pueden
aprender a sentirlo slo con la estimulacin que proviene del reconocimiento. La necesidad de
tanto en tanto de ser el centro de atencin de otra persona, de que nuestra existencia sea
reconocida por otro ser humano es especialmente obvia en los chicos, quienes incluso llamaran
la atencin de forma negativa, si esa es la nica manera en la que pueden obtener
reconocimiento. Aunque el cario positivo, en forma de sonrisa, saludos, aplausos, felicitaciones
y aprobacin, es ms valorado, los gestos negativos tales como fruncir el ceo, miradas fras,
crticas y desaprobacin, al menos satisfacen el hambre de reconocimiento humano.
El Hambre Estructural es el motivo que se desarrolla a partir del dilema humano cotidiano de
decidir qu hacer con las 8.760 horas del ao. En algunas sociedades todo este tiempo es
dedicado a necesidades de supervivencia (obtener un lugar adecuado para dormir, comida y
abrigo). En la mayora de las sociedades, de cualquier modo, la gente tiene un tiempo
excedente y tendra que decidir constantemente cmo estructurarlo si las instituciones sociales
no estuvieran disponibles para ayudarlos a ordenar sus vidas. La religin, la educacin, la
recreacin, el arte, la poltica, el matrimonio y las familias estn diseadas, en parte, para
facilitar la estructuracin del tiempo a nuestra disposicin. Los lderes sociales son aquellos
individuos que tienen habilidades especiales para ayudar a los dems a estructurar su tiempo.
Los lderes ms valorados son aquellos que ayudan a estructurar el tiempo de las formas ms
interesantes y excitantes, porque el deseo de evitar el aburrimiento, de pasar horas
interesantes y excitantes, parece ser parte de la condicin humana.
Una de las formas ms excitantes de pasar el tiempo es intercambiar cario con los dems. Un
intercambio de cario define una transaccin, y el hambre de cario y de entusiasmo hace a los
seres humanos animales inherentemente sociales, altamente motivados a participar en
transacciones sociales. Las transacciones que son espontneas, directas e ntimas pueden ser
excitantes, amenazantes y abrumadoras. Dichos intercambios libres y desestructurados de
cario son generalmente evitados, especialmente en interacciones sociales breves, e n favor de
transacciones ms estructuradas y seguras.
Las transacciones ms excitantes y riesgosas, que an as estn estructuradas, son los juegos
que juega la gente. Un juego es una serie compleja de transacciones ulteriores que progresan
hacia un desenlace psicolgico (un sentimiento como la culpa, la depresin o el enojo). En una
transaccin anterior la comunicacin aparenta tener no slo un significado abierto y social, sino
tambin un significado psicolgico encubierto. Por ejemplo, si una mujer le pregunta a un
hombre Por qu no vienes a mi casa a ver mi coleccin de esculturas? y el hombre responde
Me encantara, realmente me interesa el arte, pueden estar teniendo un intercambio simple y
cndido entre dos adultos que comienzan a compartir un pasatiempo. En un juego, de cualquier
modo, ambos jugadores estn comunicando tambin un mensaje a un nivel diferente. Por
ejemplo, pueden estar intercambiando mensajes de Nio a Nio como Nene, me gustara estar
sola contigo en mi departamento y Me gustara involucrarme contigo.
Un juego puede progresar porque un jugador acta con una suerte de doble intencin (esto es,
hacer algo diferente a lo que aparece en la superficie, como invitar al hombre, a riesgo de estar
solos en el departamento). Para que la doble intencin funcione, quien responde tiene que
presentar algn tipo de debilidad que lo enganche, sea la vanidad, la ambicin, el
sentimentalismo, la culpa o el miedo. En este caso, la vanidad del hombre es enganchada, y se
dirige al departamento con grandes expectativas.
Para que el desenlace ocurra, uno de los jugadores tiene que presionar un interruptor. En este
caso, despus de unos pocos tragos y de estar sentados en el sof es cuchando msica, la
mujer todava parece estar enviando una comunicacin seductora. La vanidad del hombre lo
convence de proceder, y pone su mano en la pierna de la mujer, slo para ser rechazado con
un empujn y un airado Qu clase de mujer piensas que soy?.
Gente como sta, que busca repetidamente desenlaces de enojo o depresin, pueden ser
caracterizados como coleccionistas de estampillas , como las estampillas comerciales que la
gente guarda. El color de las estampillas depende de los sentimientos que son re colectados, tal
como estampillas rojas para el enojo y estampillas marrones para la depresin. Coleccionar
estas estampillas le permite a la gente eventualmente convertir todas sus estampillas en un
impulso emocional importante, tal como una explosin hostil o un intento suicida.
Los juegos tambin sirven para reafirmar la posicin vital que una persona elige temprano en
su vida. Basados en experiencias de los primeros aos de vida, los nios realizan una decisin
precoz acerca de quines son en la vida, comparados a los dems que los rodean. Las cuatro
posiciones vitales posibles son: (1) Yo estoy OK-T ests OK, (2) Yo estoy OK-T no ests OK ,
(3) Yo no estoy OK-T ests OK y (4) Yo no estoy OK-T no ests OK. La primera y universal
posicin de los nios es estar OK, a menos que los procesos civilizadores los lleven a
convencerse de que no estn OK. O, como Berne crea, los nios nacen prncipes y princesas,
hasta que sus padres los transforman en sapos (Steiner, 1974).
La adopcin de una posicin vital a la edad de 6 o 7 aos en lo que respecta a estar o no OK,
determina crticamente el guin de vida que una persona elige. La decisin de que uno naci
para ganar (James & Jongeward, 1971), para realizar un plan de vida exitoso, un guin de
hagmoslo, es consistente con una decisin en donde uno est ciertamente OK. Los guiones
llenos de fracasos crnicos o futilidad, guiones de con esto no llego a ningn lado, son mucho
ms probables de ser seleccionados por personas que estn convencidas que no es tn OK. El
tenor general de un guin, por lo tanto, es realizado en forma consistente a la posicin vital que
una persona elige.
Muchos detalles de un guin vital son aportados por las prohibiciones, sugerencias y arengas
parentales. Discute como un abogado, Es un nio tan til, Definitivamente siempre quiere
ser la abeja reina, Te irs al infierno son frases parentales que influyen profundamente en la
generacin de guiones particulares. Las fbulas y las historias para chicos tambin son fuentes
importantes de sugestin para un guin vital. Por ejemplo, el mito o la fbula favorita de una
persona, pueden reflejar el guin vital original de la misma. Una madre de 25 aos que
preparaba para separarse de su tercer marido para disfrutar de una vida ms excitante en el
yate de algn amante, haba valorado la historia de Cenicienta durante toda su infancia;
ahora estaba literalmente actuando el guin de vida de una mujer rescatada de una vida
miserable por un hombre. Si bien las frases parentales y las historias infantiles son influencias
importantes, el guin vital an sigue siendo la creacin de un nio pequeo que decide que es
mejor actuar una determinada posicin vital y satisfacer hambres humanos particulares.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
Las dificultades internas a los estados del yo de una persona son problemas estructurales de la
personalidad. El problema estructural ms elemental es la confusin, en la cual la gente no es
capaz de discernir sus tres diferentes estados del yo y pasa de un estado a otro de una forma
confusa. Un padre, por ejemplo, que fue echado de su casa porque casi mat a su hijo, estaba
hablando como Adulto acerca de los conflictos realistas que tena con su hijo adolescente.
Mientras hablaba racionalmente acerca de cmo su hijo a veces le contestaba a su madre,
rpidamente se enfureci y con su cara enrojecida dijo que pensaba que la mejor solucin era
golpear a su hijo hasta destrozarlo. El padre tena poca o ninguna idea de cmo estaba
cambiando de su Adulto racional hacia un iracundo Padre dispuesto a hacer justicia con sus
propias manos, que demandaba total respeto.
La adopcin de una posicin vital no saludable obviamente predispondr a la gente a vivir vidas
con problemas. La gente que decide Yo estoy OK-T no ests OK, por dar un ejemplo, se
predispone hacia vidas de crimen y sociopata. Explotar a los dems, robarles, golpearlos,
engaarlos, o triunfar a expensas de los dems, es simplem ente una mayor confirmacin de
que la persona est enteramente en lo cierto al decidir Yo estoy OK y t no. Quin necesita
una conciencia cuando est convencido que todo lo que hace est OK y cualquier cosa que
salga mal debe ser responsabilidad de aquellos que no estn OK? Este tipo de persona
explotadora no necesita ser un criminal para actuar su posicin vital, sino que puede ser un
despiadado ejecutivo de negocios que explota a los dems o el amante destructivo que ama y
abandona para ir hacia otras conquistas.
La gente que decide Yo no estoy OK-T ests OK, est plagada con sentimientos constantes
de inferioridad ante la presencia de aquellos que juzga como OK. Una posicin vital como esta
puede llevar a un guin de vida que favorezca el aislamiento de los dems, debido a que es
demasiado doloroso permanecer en su presencia y recordar constantemente que uno no est
OK. El aislamiento reafirma la posicin de no OK; pero es aun ms daino, porque priva a la
persona de toda chance de obtener el cario adecuado de los dems, que podra llevarlo a la
creencia de estar OK. La gente aislada puede desarrollar una vida elaborada de fantasas
centrada en deseos de que si slo fueran los suficientemente ntegras, sabias, ricas, o
irresistibles, entonces estaran OK. El fracaso en darse cuenta de las fantasas no realistas
puede llevar, en ltima instancia, a la resolucin trgica de la institucionalizacin o el suicidio.
La gente que concluye No estoy OK y t tampoco, son los ms difciles de alcanzar. Por qu
deberan responder a los dems cuando estos no estn OK? Qu esperanza existe en la vida
cuando ni uno ni los dems estn OK? Esta gente simplemente sobrevive si no comete suicidio
o destruye a los dems y a s mismos. El aislamiento extremo de la esquizofrenia o la depresin
psictica es su destino ms comn. Pueden regresar a un estado infantil con la esperanza
primitiva de recibir una vez ms las caricias de ser alzado y alimentado. Sin una intervencin
que tenga en cuenta a los dems, estas personas vivirn una vida autodestructiva con
institucionalizacin intermitente, abuso irreversible de sustancias, homicidios sin sentido o un
suicidio trgico.
As como hay bsicamente tres posiciones vitales no saludables, tambin existen tres guiones
bsicos de vida que llevan a la autodestruccin: (1) depresin, o guin sin amor, (2) locura, o
guin sin mente, (3) adiccin o guin sin disfrute (Steiner, 1974).
La intensidad del guin sin amor vara en su graduacin, desde la legin de gente solitaria que
est en una bsqueda no exitosa constante de una relacin amorosa, a la menor cantidad de
personas profundamente deprimidas que estn listas para pedir la renuncia porque estn
convencidos de que no son amados ni dignos de amor. El entrenamiento bsico en falta de
amor es provisto en los primeros aos de la infancia, cuando los padres formulan prohibiciones
contra el libre intercambio de caricias amorosas. Las caricias s on controladas mediante una
estricta economa, como si el amor fuera una mercanca escasa que puede acabarse
rpidamente. Las prohibiciones parentales incluyen: No tengas cario por ti mismo. No
desperdicies tu cario; guarda tu amor para algo valioso. No pidas cario cuando lo necesites;
el amor no es valioso si tienes que pedirlo. No rechaces cario cuando no lo quieras, incluso
cuando los besos, caricias o cumplidos de alguna gente parezcan opresivos y no saludables.
Actuar estas prohibiciones del Padre puede dar como resultado patologas, como el
hipocondraco, quien slo puede pedir cario estando enfermo; el modesto neurtico, que
nunca puede decir nada bueno acerca de s mismo; la pareja miserable, que intercambia amor
por dinero, seguridad o status y el facilista que nunca le dice que no a los avances de nadie.
El guin sin mente afecta a aquellos llamados locos y se esconde en las cercanas de aquellos
que viven con el temor de que algn da puedan enloquecer. La incapacidad mental tambin
est reflejada en las vidas de aquellos que se sienten incapaces de afrontar el mundo, aquellos
que se confunden fcilmente y tienen problemas para concentrarse, aquellos que se sienten
estpidos o son vagos, y aquellos que no tienen ni voluntad ni pensamiento propio. El
entrenamiento bsico en incapacidad mental proviene de las prohibiciones parentales contra
pensar demasiado. Muchas mujeres, por ejemplo, han sido tradicionalmente desalentadas a ser
seres lgicos y racionales para convertirse eventualmente en esposas no cuestionadoras.
Los padres dan prohibiciones contra pensar, para protegerse a s mismos de sentimientos de no
estar OK. Los nios que pensaban claramente pueden ver la innegable intolerancia de sus
cuidadores, pueden sentir que sus padres no se aman genuinamente uno al otro, pueden
desafiar las enseanzas sagradas de sus padres. Para evitar que sus hijos los vean
ajustadamente, los padres los desalientan de utilizar sus mentes a travs de tcnicas tales
como la mentira directa acerca de la verdad que el chico ve. Por ejemplo, una madre trajo a su
hija de 12 aos para verme porque la nia se senta bastante mal y crea que se iba a volver
loca. La madre me dijo en privado que la nia se haba convencido, correctamente, de que la
madre tena una aventura con el carpintero, pero la madre le haba mentido convincentemente
para protegerse a s misma y al carpintero. Aqu, la nia tena miedo de estar volvindose
paranoide, cuando su problema era que estaba intuyendo las cosas en forma demasiado
ajustada. La madre se sorprendi de ver lo rpido que una dosis de verdad pudo remediar la
locura emergente de su hija.
El guin sin disfrute es el plan bsico de aquellos que decidieron temprano en la vida, que era
mejor para ellos silenciar el disfrute y el placer de su cuerpo. Como adulto, estos asesinos de
disfrute difieren en severidad, desde aquellos que necesitan una pastilla para dormir o cafena
para despertar, hasta aquellos que necesitan aspirinas o anticidos constantemente para
silenciar los mensajes que emergen del interior.
La perspectiva de la larga historia de la cultura occidental ha sido decidir que el cuerpo no est
OK, y es entendible que muchos padres continen proscribiendo experienciar y disfrutar el
cuerpo. En el proceso de silenciar su habilidad para experienciar espontnea y libremente sus
cuerpos, la gente silencia tambin uno de los centros principales de disfrute en la vida. Pierden
uno de los centros naturales de la vida, que es el derecho que tiene todo ser humano a ser un
Nio Natural. Uno de los placeres evidentes de las drogas es que silencian inicialmente al Padre
Cerdo que prohbe el placer de centrarse en el cuerpo. La trampa es que, mientras ms drogas
se necesitan para inhibir al Padre Cerdo, la persona disfruta menos y experimenta ms de la
enfermedad que deriva de la introduccin de sustancias dainas al cuerpo natural. Nuevamente
el cuerpo es experimentado como no OK, y la persona debe tomar ms drogas an para hacer
callar su cuerpo. El desenlace de sentirse deprimido por la resaca o el aislamiento, sirve en
parte como reafirmacin de la creencia de que el cuerpo y la persona obviamente no estn OK.
El drama de los guiones de vida trgicos es mayor por el hecho de que los pacientes actan
eventualmente uno de estos tres roles que son partes del tringulo de todo drama: la vctima,
el perseguidor, y el salvador (Karpman, 1968). El guin de la esposa de un alcohlico, por
ejemplo, comienza con la esposa tratando de rescatar al pobre bebedor de la auto-destruccin.
Cuando los guiones patolgicos avanzan hacia sus inevitables conclusiones trgicas, los
pacientes comienzan a jugar versiones an ms rgidas de sus juegos tpicos. Un alcohlico que
juega a Patame, por ejemplo, puede comenzar a jugar a Patame, llegu tarde nuevamente
a cenar porque me qued en el bar, y luego a Patame, me gast el sueldo en el bar, y
despus Patame, perd mi trabajo. El desenlace para el alcohlico deriva en la recoleccin de
estampillas marrones de depresin y en la reafirmacin de la posicin de no estar OK. Cuando
son coleccionados los suficientes sentimientos de depresin, el alcohlico puede intercambiar
sus estampillas y sentirse justificado al matarse a s mismo, que es lo que requiere la escena
final de su guin de vida trgico (Steiner, 1971).
La gente nace prncipes y princesas hasta que sus padres los convierten en sapos, de acuerdo a
Berne (Steiner, 1990). La gente innatamente saludable escribe guiones tempranos en la vida
basados en las influencias negativas o positivas de aquellos a su alrededor, y pasa el resto de
sus vidas haciendo reales estos guiones de forma inconciente. Las consecuencias de un guin
negativo, como hemos visto, pueden ser desastrosas (a menos que la gente realice una
decisin conciente de cambiar).
Comnmente, el anlisis transaccional comienza con un anlisis estructural, a travs del cual los
pacientes se vuelven ms plenamente concientes de los estados del yo que estaban
previamente confundidos, contaminados o excluidos. La terapia, entonces, avanza hacia el
anlisis transaccional, en el cual las transacciones auto-derrotistas se hacen concientes,
comenzando con los juegos auto-destructivos, que llevan a un pleno conocimiento de las
posiciones y los guiones de vida insalubres, que han estado afectando a los pacientes. Con un
incremento curativo de concientizacin, los pacientes son capaces de elegir qu estado de l yo
catectizar en un momento particular dado. Con la conciencia aumentada, ellos pueden tambin
decidir si continuarn actuando juegos, posiciones y guiones trgicos, o si elegirn patrones
ms constructivos para satisfacer su hambre humano bsico.
AUMENTO DE CONCIENCIA
pueden analizar mejor las transacciones complejas que entablan con los otros. Ellos utilizan su
Adulto para reflejar patrones repetidos de conflicto y para darse cuenta de si, estos conflictos
se deben a sus propios juegos o guiones, o si se estn dejando enredar en los juegos y guiones
de otros. De esta manera, las etapas iniciales del anlisis estructural dependen ms de la
competencia y seguridad del terapeuta, quien ensea al cliente lo relacionado con los estados
del yo, mientras que las etapas posteriores del anlisis transaccional dependen ms del trabajo
del cliente.
En este ltimo punto del tratamiento, los clientes tienen casi toda la informacin relev ante,
considerando la totalidad de los patrones de sus vidas, y deben ahora utilizar su estado de
Adulto para informar al terapeuta sobre sus juegos o guiones personales. Por ejemplo, los
clientes pueden proveer informacin ajustada para completar una lista de control de sus
guiones (Steiner, 1967). Esto incluye (1) el curso global de sus vidas, (2) si sus vidas estn OK
o no, (3) cundo deciden ellos sobre este curso de vida, (4) el hada de cuentos, hroe o
herona que este curso de vida est intentando emular, (5) los contra-guiones que les permiten
periodos libres de auto-destruccin, (6) los prohibiciones parentales contra amar, pensar o
divertirse, (7) los juegos que adelantan el curso de sus vidas, (8) los pasatiempos que utilizan
para estructurar sus guiones, (9) las recompensas que buscan en la vida y (10) el final trgico
que esperan de la vida. Los clientes deben tambin utilizar su estado de Adulto para confirmar
o desconfirmar cualquier formulacin hipottica que el terapeuta pueda ofrecer sobre los
guiones o juegos del cliente.
El trabajo del terapeuta. Debido a que la mayora de los pacientes de psicoterapia estn,
sobre todo, confundidos; la primera tarea del terapeuta es reducir la confusin, proveyendo a
los pacientes un diagnstico estructural ajustado de sus problemas. Analizando las dificultades
emocionales en trminos de conflictos entre estados del yo de Padre, Nio y Adulto, el
terapeuta provee un marco claro y conciso para entender las conductas desadaptativas. El
diagnstico estructural es tanto educacin, por cuanto ensea a los pacientes los conceptos
bsicos del AT, como feedback, en tanto informa a los clientes sobre las maneras personales en
las cuales ellos expresan sus propios estados de Padre, Nio o Adulto. Adems de reducir la
confusin, el diagnstico estructural proveer clarificacin e interpretacin sobre cul estado del
yo est siendo contaminado por otro estado del yo.
La exclusin puede ser contrarrestada ofreciendo al cliente permiso para volverse conciente de,
y expresar un estado del yo que frecuentemente ha sido excluido. El terapeuta debera alentar
la expresin del Nio, por ejemplo, dndole al cliente la tarea de asistir a un festival de msica
folclrica durante el fin de semana y participar del canto. O el terapeuta puede cultivar la
apariencia del Nio, alentando al cliente a aceptar caricias de algn miembro del grupo con el
cual el cliente se siente ms cercano. Debido a que un estado del yo es normalmente excluido a
causa del miedo a la crtica, el cliente puede sentirse ms libre de volverse conciente del Nio
arriesgado, una vez que el terapeuta lo ha provisto de un contexto ms protector y permisivo.
Mientras que los terapeutas pueden recurrir a transacciones complementarias para ayudar a los
clientes, tambin pueden, en algunos momentos, frustrar a los clientes con el objetivo de
ayudarlos a ser concientes de sus reacciones, cuando estn cruz adas. Una transaccin cruzada
ocurre cuando el estado del yo que dirige una comunicacin no es el estado del yo que
responde a la comunicacin. Si un cliente dirige un mensaje al estado Adulto del terapeuta, y el
terapeuta responde desde un estado del yo de Padre, entonces, la comunicacin de Adulto a
Adulto es cruzada por una respuesta de Padre a Nio. Digamos que un cliente averigua
informacin, una transaccin de Adulto a Adulto, tal como, Sabe si la lectura del prximo mes
sobre AT est abierta al pblico? Tengo algunos amigos que quisieran concurrir. Una respuesta
complementaria sera un Adulto compartiendo informacin sobre la lectura. Para frustrar al
cliente, sin embargo, el terapeuta podra responder de Padre a Nio, preguntando, No podra
averiguarlo usted mismo?.
Hacerse conciente del impacto emocional de una transaccin cruzada es parte del anlisis de
los juegos que juegan los pacientes, porque el interruptor en un juego incluye una transaccin
cruzada. En el juego Sin Beso, por ejemplo, la rplica que est ocurriendo entre los
mutuamente atrados Nio y Nia, es cruzada cuando la mujer cambia hacia su estado de Padre
y pregunta acusadoramente, Qu clase de mujer piensas que soy? Debido a que el impacto
emocional de tal cambio es la clave del resultado del juego, es absolutamente crtico que los
pacientes se vuelvan concientes de cmo cruzar sus transacciones para elicitar sentimientos.
Mucho del trabajo del anlisis de juegos implica confrontar a los clientes con la naturaleza
repetitiva de sus juegos, y luego interpretar los resultados de sus juegos y cmo ellos ayudan
avanzar con los guiones de vida del cliente.
Los clientes se vuelven completamente concientes del significado de sus juegos, slo despus
de hacerse concientes de cmo sus vidas son la consecuencia de guiones auto-seleccionados.
Para ayudar a los clientes en la difcil tarea de analizar los guiones, los terapeutas pueden
contar con Las 20 preguntas que Steiner (1967) utiliza para completar la lista de control de
guiones. Pedirle a los clientes que describan sus cuentos de hadas o historias de niez
favoritas, por ejemplo, puede ayudar a los clientes a volverse ms plenamente concientes de
cundo ellos deciden en sus guiones de vida y qu hroes mticos utilizan como modelos para
sus vidas.
Adems, los terapeutas aumentan la conciencia de los guiones a travs de la tcnica de Ensayo
de guiones (Dusay, 1970). El terapeuta sirve como director y activamente fija el escenario para
una escena crtica del guin de un cliente. La estrella del ensayo es un paciente con un
problema apremiante. El protagonista se sienta cara a cara con el co-protagonista, un miembro
del grupo, quien acta a otra persona, ntegramente implicada en la escena, como un padre o
un hermano. Otros dos pacientes se paran detrs del protagonista y representan los estados del
yo de Padre. Otros pacientes se sientan alrededor representando estados del yo de Nio;
mientras que un paciente sirve como observador Adulto. El protagonista y co-protagonista son
dirigidos para representar la escena implicando el problema del paciente estrella, y los otros
pacientes son dirigidos para expresar simultneamente los estados del yo que les han sido
asignados. El ensayo de guin es representado por 10 minutos, seguido de una discusin de 10
minutos de Adulto-a-Adulto, sobre los mltiples niveles de significado de dicha escena.
ELECCIN
La eleccin de cambiar sus vidas no necesita ser repentina o ser una decisin del tipo todo o
nada. Los clientes pueden, si ellos lo eligen, utilizar la situacin teraputica para probar nuev as
alternativas. Por ejemplo, ellos pueden arriesgarse a abandonar juegos en terapia con el
objetivo de experimentar ms intimidad con el terapeuta o los miembros del grupo. Los clientes
pueden elegir probar nuevas transacciones, como pedir directa y hones tamente caricias cuando
las necesiten, ms que utilizar juegos para obtener atencin. Otorgando el grado de libertad
inherente en la eleccin, nadie puede predecir el ritmo o el lugar que los clientes utilizarn para
decidir cmo se desenvolvern en el excitante proceso de la vida.
El trabajo del terapeuta. Los terapeutas realmente alientan los poderes volitivos de los
pacientes desde el principio del tratamiento, realizando arreglos contractuales. En el contrato, el
paciente elige hacia cules metas trabajar, y el terapeuta decide si dichas metas se ajustan o
no a su sistema de valores. El terapeuta tambin hace saber a los clientes que son libres para
renegociar el contrato en cualquier momento o para terminar la terapia una vez que el contrato
est completado.
Luego, en el curso del tratamiento, los terapeutas ayudan en el proceso de eleccin, dndoles
permiso a los clientes para utilizar su tiempo juntos, en practicar nuevas alternativas. Los
terapeutas tambin estn dispuestos a proveer caricias para sus clientes, jugndose por un
estilo de vida ms constructivo. Para la mayor parte, sin embargo, los terapeutas reconocen
que la eleccin es un proceso que invariablemente recae sobre los hombros de los clientes,
quienes estn aceptando la responsabilidad tanto por el curso pasado como futuro de sus vidas.
El conjunto de intervenciones del terapeuta, conocidas como terapia de redecisin (Goulding &
Goulding, 1979) se deriva del anlisis transaccional y de la terapia gestltica, y tiene por
objetivo facilitar que los clientes desafen sus creencias sobre s mismos en el pasado. Se les
ensea a los clientes a no escuchar mandatos de No, los cuales limitan severamente sus
opciones. No seas nio. No seas importante. No seas exitoso. No crezcas. No confes, y por
cierto, no seas t mismo. Una vez que son concientes de estas prohibiciones y las mismos son
confrontadas con opciones, los clientes son liberados para redecidir quines son y qu quieren
ser (Gladfelter, 1992; McClendon & Kadis, 1995).
CONTENIDO TERAPUTICO
CONFLICTOS INTRAPERSONALES
Ansiedad y defensas. La ansiedad es una reaccin del estado del yo de Nio, ante una
posible ruptura en los mandatos Parentales. La ansiedad de cara a la desaprobacin parental
puede ser tan abrumadora como los cuentos de terror que los nios han experimentado: miedo
de ser golpeado, abandonado, ignorado o insultado. La anticipacin de que los padres puedan
negar toda caricia, por ejemplo, puede hacer que el Nio sienta que la inanicin psicolgica es
inminente. No tiene nada de extrao que los pacientes puedan entrar en pnico cuando su
estado del yo de Nio, reacciona a una brecha de prohibiciones del Padre. El Padre, por
supuesto, est cargado con prohibiciones: No te ras tan fuerte, No comas mucho, No dejes
comida en tu plato, No hables, No muestres tu enojo, No disfrutes del sexo y No aceptes
caricias. Mucha gente vive en peligro constante, entonces, si actan directamente sobre la
base de su hambre humano, ya que estarn abrumados por el pnico de haber quebrado al
menos una de las prohibiciones parentales.
Las defensas han sido analizadas tradicionalmente como mecanismos intrapsquicos que
mantienen prohibidos, de esta manera, deseos peligrosos de conciencia y expresin. Con
seguridad, interpretar defensas interpersonales de esta naturaleza es un trabajo crtico en AT,
pero igualmente crticas son las defensas interpersonales utilizadas para evitar deseos
peligrosos, como el deseo de intercambiar caricias libremente.
Los juegos que juega la gente frecuentemente sirven a funciones defensivas. La gente que est
encerrada en juegos mutuos, ha realizado acuerdos inconcientes para utilizar juegos que evitan
los riesgos de la intimidad. Una pareja que se descubre discutiendo cuando uno o el otro se
siente como haciendo el amor o conversando ntimamente, est encerrada en un juego de
Alboroto. Mientras estn peleando no existe ningn riesgo de intimar verdaderamente. Es
ms, ninguna persona tiene que admitir estar aterrada por intimar con alguien, su nico
problema es que ellos no pueden dejar de discutir.
Aunque el anlisis y la supresin de los juegos son partes importantes de la terapia del AT para
muchos clientes, debera ser reconocido que los juegos, como cualquier otra defensa, pueden
servir como la barrera final para la psicosis y no deberan ser atacados tan rpido. Una pareja
borderline, por ejemplo, puede necesitar continuar jugando al Alboroto hasta que el estado
del yo Adulto de cada esposo sea descontaminado del Padre desconfiado y paranoide. Claro
est, que el anlisis de este juego no debera presentarse hasta que puedan engancharse en
otro juego, como Estamos en una fiesta.
Las personas pueden ser engaadas creyendo que, debido a sus problemas actuales con la
autoestima, su posicin de no estar OK fue originalmente una decisin de la niez, y todo lo
que tienen que hacer para estar OK es decidir como el Adulto que de hecho son.
Desafortunadamente, no es as de sencillo. Incluso con tratamiento profesional, el cambio de
una posicin vital viene slo luego de una lucha considerable por volverse conciente de los
estados del yo implicados en la decisin original sobre la posicin vital, los juegos jugados para
incrementar una posicin vital, y el guin de vida con el cual dicha posicin est ntimamente
conectada. Aumentar la autoestima decidiendo estar OK implica un cambio radical en el guin
de vida de uno y en las transacciones con el mundo. Los sentimientos de estima genuina y de
estar OK acompaan la conciencia de haber decidido vivir una vida ms efectiva.
Responsabilidad. Los pacientes se presentan a psicoterapia con confusin sobre las razones
por las que sus vidas parecen estar fuera de control. Estn confundidos por su incapacidad para
dormir, concentrarse, relajarse, relacionarse. Estn confundidos por su propio comportamiento,
por qu tan frecuentemente parecen incapaces de hacer lo que realmente quieren hacer:
ejercicios, dejar de tomar, dejar de discutir, de comer. Estn confundidos por su inhabilidad
para comunicarse, incluso despus de 25 aos de casados. La mayora de ellos, estn
confundidos sobre qu hacer con el desorden que ellos llaman vida.
CONFLICTOS INTERPERSONALES
Intimidad y sexualidad. La vida pasa y la intimidad raras veces es conocida. Estamos entre
unos pocos afortunados si experimentamos al menos 15 minutos de intimidad en una vida
(Steiner, 1974). Como un juego libre y sincero, el intercambio mutuo de caricias sin estructura y
sin explotacin, la intimidad puede ser inalcanzable en los estructurados guiones de la mayora
de las personas. Aquellos quienes han elegido temprano en la vida demostrar que tanto ellos
como los otros no estn OK, han abandonado la opcin de estar en intimidad. Permitirnos a
nosotros mismos responder libremente a otros, es confiar de que ellos y nosotros estamos OK.
La sexualidad puede estar tan libre de intimidad como el resto de la vida. La sociedad, en la
forma del Padre, se esfuerza por imponer una estructura en la sexualidad humana, limitando
los encuentros sexuales a relaciones pautadas, tales como comprometerse y casarse. Incluso en
las relaciones pautadas, como el matrimonio, en donde la sexualidad est permitida, las
personas estructuran gran parte de su sexualidad en rituales, actividades de trabajo,
pasatiempos o juegos (Berne, 1970). La ceremonia de tener sexo tres veces por semana, luego
del noticiero de las 11 p.m., con cinco minutos de jugueteo y cinco minutos de intercambio
carnal, es un patrn de hacer el amor bien conocido por muchas parejas. Estos patrones
pueden ser, en realidad, placenteros y agradables, pero carentes de intimidad. Hay parejas que
todava insisten en estructurar el acto marital, entonces el hombre est siempre arriba y la
mujer abajo; hacerlo de otra manera puede ser anormal.
Otras parejas aceptan la sexualidad como una parte del trabajo cotidiano. Estos individuos ven
la sexualidad como una tarea marital; trabajan para hacer del sexo una actividad tan placentera
como sea posible. Las parejas menos rgidas aceptarn su sexualidad como parte de un
pasatiempo agradable. Ellos comparten un inters mutuo por el otro y disfrutan la chchara que
es parte de hacer el amor. No pueden imaginar un mejor pasatiempo para un da lluvioso, pero
prefieren no arriesgar las emociones tormentosas que pueden provenir con una s exualidad ms
arriesgada.
Algunas de las personas que ven sus vidas sexuales como ms intensas y excitantes son
aquellas cuyas actividades sexuales son ms que juegos que jugar. Estos individuos disfrutan
del drama y la explotacin emocional que proviene de juegos tales como No es maravilloso,
Mira cun duro he intentado, o incluso Ahora te tengo, hija de perra. Los juegos sexuales
pueden adelantar la posicin vital de una persona, condenada a que, por ejemplo, el sexo
opuesto no est OK o que uno est irresistiblemente OK.
Las transacciones cruzadas ocurren cuando el estado del yo que toma la palabra no es el
estado del yo que responde, o cuando el estado del yo que toma la palabra devuelve la
respuesta a un estado del yo diferente de aquel que envi el mensaje. Una broma de un marido
hacia el Nio de su esposa est cruzada cuando su Adulto responde con la informacin de que
su chiste no fue del todo gracioso. De manera similar, la transaccin es cruzada si el Nio de la
esposa responde al Adulto del marido ms que a su Nio, tal como dar una respuesta llorosa
para hacerle saber al marido cmo est siempre criticndola.
El secreto de ayudar a las parejas con las dificultades de comunicacin, es ayudarlas a hacerse
concientes de sus propios estados del yo y de cmo sus estados estn cruzando ms que
complementando al otro. Si las parejas pueden aprender a identificar los estados del yo que
estn comprometidos en una transaccin cruzada y pueden volver al estado del yo al cual
estaba dirigida, pueden aprender a participar en transacciones complementarias que, al menos
en principio, llevan a comunicaciones que continan indefinidamente.
Las personas, en el alboroto de coleccionar sentimientos de enojo, pueden tambin utilizar sus
estampillas rojas para incrementar sus guiones de vida. Ellos coleccionan suficiente
resentimiento, y pueden, eventualmente, tener una razn lo suficientemente grande para
justificar un divorcio o incluso un homicidio, sin tener que sentir ningn tipo de culpa o
responsabilidad. La responsabilidad por la hostilidad puede comenzar slo cuando la gente
enojada est dispuesta a utilizar el Adulto dentro de ellos, para considerar que, quizs, y solo
quizs, estuvieron equivocados al decidir que los otros no estn OK. Sin embargo, las personas
hostiles tienden a ser personas auto-justificadoras, que atacaran a los otros en lugar de
combatir la dolorosa tarea de considerar que sus posiciones bsicas de vida son absolutamente
errneas.
Control. El control es un asunto para padres y para el Padre en las personas. Los individuos
con una necesidad continua de control son dominados, en su personalidad y en sus relaciones,
por el Padre. Estos Padres perennes tendrn menos problemas en sus relaciones si el Padre
Cobijador es dominante y estn realmente preocupados por los mejores intereses de aquellos a
quienes estn intentando controlar. Un dictador benigno es realmente ms fcil de llevar que
un Padre Cerdo, pero incluso el Padre Protector quedar disminuido con un interlocutor que
elija vivir la vida como un Adulto autnomo. Las transacciones cruzadas sern la regla mientras
responda el Adulto en lugar del Nio, quien est siendo dirigido continuamente por el Padre
perenne.
El Padre perenne no es la nica fuente de los problemas de control. Las personas con escaso
control sobre su propio Nio estimulan el Padre de otros, urgiendo a los otros a dar un paso
para proveer los controles que sus propios Adultos y Padres son incapaces de proveer. Cuando
los otros responden como Padres, sin embargo, es ms probable que el Nio se rebele y
rechace los controles. Si las personas estn escapando de relaciones destruidas por conflictos
de control, est claro que tanto el Padre como el Nio en la relacin, necesitarn asumir la
responsabilidad por la parte que cada uno juega en hacer del control una preocupacin central.
A pesar de lo que el Padre corrector o el Nio ingenuo puedan decir, en los conflictos de control
no hay vctimas inocentes.
CONFLICTOS INDIVIDUO-SOCIALES
Ajuste versus Trascendencia. El nico destino que puede quizs, ser trascendido, es el
destino que es auto-impuesto. Los guiones de vida auto-destructivos y auto-derrotistas, y no la
sociedad, deben ser trascendidos. Las personas prefieren creer, y son alentadas por los
cientficos sociales a creer que, si ellos son perdedores, es slo debido a que las fuerzas de la
sociedad han sido amontonadas en contra de ellos. Aunque las fuerzas sociales urgen a mucha
gente a resignarse a ser perdedores en la vida, es slo cuando ellos deciden que la sociedad
est OK y que ellos no estn OK, que comienzan a seguir un guin de vida perdedor. Aunque el
Padre protector deseara bloquear la dolorosa conciencia de que ellos han apilado la baraja en
contra de ellos mismos, de que son el comodn en sus propios juegos, es precisamente a travs
de tan dolorosa auto-confrontacin que las personas pueden recobrar el control sobre los
destinos de sus propias vidas.
Si los pacientes deciden elegir un guin ganador, no necesitarn estar en conflicto constante
con la sociedad. Ellos sern concientes de que es nicamente su Nio rebelde quien desea ser
libre de todas las restricciones. El Padre entender la sabidura de las tradiciones y
convenciones, hablar el lenguaje del control, y los ayudar a ajustarse amigablemente a
muchas de las fuerzas autoritarias de la sociedad. Mientras que el Adulto puede trabajar para
ayudar a construir una sociedad ms justa y democrtica, el Adulto tambin es lo
suficientemente imparcial como para reconocer que las personas pueden ser ganadoras incluso
cuando ellos sean los perdedores, mientras que ellos no se encuentren en contra de ellos
mismos.
Control de Impulsos. Las personas estn, de hecho, abrumadas a veces por ciertos
sentimientos, como ira, lujuria, o gula. Ellos se reconocen a s mismos incapaces de dejar de
actuar estos abrumantes sentimientos, aun cuando no est entre sus mayores intereses ser
controlados por ellos. Dichas personas necesitan primero localizar e identificar el sentimie nto
cuidadosa y exactamente (Holland, 1973). Ellos pueden hacerse concientes del estado del yo
que est catectizado cuando aparece el sentimiento impulsivo. Ellos tambin pueden volverse
concientes de que otras estructuras de personalidad no estn sepultadas por el sentimiento
impulsivo. Dado que el estado del yo de Nio est generalmente asociado con sentimientos
impulsivos, la persona puede aprender a controlarlo catectizando el estado del yo de Adulto o
Padre, cuando el sentimiento impulsivo amenaza con perder el control.
Individuo Ideal. Un individuo ideal o estable, est caracterizado por la libertad y la flexibilidad
de pasar de un estado del yo a otro, dependiendo de las demandas de la situacin especfica.
Como Adulto, la persona estable es realista, racional y responsable, evita juegos que estn
diseados para quitarse de encima la responsabilidad por los problemas de la vida en los
dems. Como Padre, la persona estable es un individuo cuidadoso y comprensivo, que est
comprometido a mantener las tradiciones ms valiosas del pasado. Como Nio, la persona
estable es espontnea, graciosa, tiene sentido del humor, un individuo delicioso que es capaz
de sacar lo mejor de los otros.
Idealmente, una persona conciente con la volicin de actuar como Padre, Nio y Adulto puede
evitar todos los juegos destructivos que la gente juega y puede ir por la vida sin
comprometerse con ningn guin de vida rgido. Sin embargo, lo mejor que deberamos esperar
de un anlisis estructural y transaccional son personas que, mnimamente, puedan continuar
jugando juegos y que puedan elegir vivir guiones constructivos ms que guiones de
perdedores.
RELACIN TERAPUTICA
La relacin teraputica es parte tanto del contenido, como del proceso de anlisis transaccional.
Los juegos que los pacientes intentan jugar con los terapeutas, por ejemplo, son partes crticas
del contenido que tambin deben ser analizadas. Los clientes que llegan tarde constantemente
o que fallan en pagar los honorarios pueden estar jugando el juego de Patame . El terapeuta
ingenuo puede de hecho relacionarse con una patada ms que con un anlisis de los juegos
auto-destructivos del cliente. Al mismo tiempo, la relacin puede ser parte del proceso de
terapia, como cuando el terapeuta se relaciona como Adulto con el objetivo de enganchar y
fortalecer el Adulto del cliente.
experimentar al principio el control racional del terapeuta como una funcin del Padre del
terapeuta. Eventualmente, los clientes comenzarn a entender que la influencia del terapeuta
no es una fuerza dominante y demandante del Padre, sino una habilidad inherente a la
habilidad del Adulto para tratar efectivamente con el mundo. Una vez que los clientes deciden
que el Adulto en ellos es tan efectivo interactuando con el mundo, como lo es el Adulto del
terapeuta, entonces el cliente est listo para terminar.
Para ser efectivos, los analistas transaccionales deben ser genuinos en la terapia, ya que es
imposible simular ser un Adulto efectivo, un Nio con sentido del humor, o un Padre cuidadoso.
Los terapeutas efectivos son libres de ser genuinamente espontneos cuando responden con el
Nio en ellos, pero ellos desde luego, no creen que las reacciones espontneas del Nio son la
nica parte genuina de la personalidad humana. La insistencia en un contrato teraputico es
una indicacin de la creencia de que los terapeutas y los clientes pueden relacionarse como
iguales. El Adulto de cada individuo es asumido como igualmente efectivo en relacionarse con el
mundo, y uno de los objetivos del tratamiento es lograr que el cliente se relacione en un nivel
de Adulto a Adulto tan pronto como sea posible.
Los pacientes no son los nicos jugadores potenciales en el anlisis transaccional. Aunque los
terapeutas deberan ciertamente estar menos aptos para jugar juegos, en sus actividades
profesionales y en sus vidas personales, que sus clientes, los analistas transaccionales deben
estar siempre alerta de no representar sus propios guiones a expensas de sus clientes.
Burnout31 es un tpico sistema de ayudadores profesionales: dar mucho a todos hasta que
duela y no puedas dar ms a nadie (Clarkson, 1992). Entonces estn los juegos Top Gun 32, en
los cuales los terapeutas compiten con algn otro de una manera hostil (Persi, 1992). El auto-
anlisis progresivo y las caricias aseguradas fuera del consultorio son requeridas para combatir
estos y otros juegos teraputicos.
31 Hemos dejado la palabra original en idioma ingls debido a que en castellano tambin es utilizada para expresar
un estado de stress mximo, producto de un desgaste continuo (Nota del T.)
32 Tambin aqu hemos respetado las palabras inglesas, ya que hacen referencia a una pelcula conocida e n
aunque un grabador puede servir para alguno de los mismos propsitos. Tambin es
recomendable una pizarra para diagramar los estados del yo y las transacciones cruzadas.
Muchos analistas transaccionales, por supuesto, tambin ofrecen terapia individual, marital y
familiar. Ellos comnmente integran teora de sistemas al AT cuando estn trabajando con
parejas y familias (Massey, 1989, 1989b). Los honorarios para el AT generalmente siguen los
mismos valores que otros tipos de psicoterapia en una misma localidad.
Una resea de los fundadores. La psicoterapia interpersonal est originada en los abordajes
interpersonales de Harry Stack Sullivan y Adolph Meyer, y est inspirada en la teora del apego
de John Bowlby. El principal proponente de la escuela interpersonal de psicoanlisis, Sullivan
(1953 a, 1953b, 1970, 1972), fue un influyente psiquiatra americano, quien encontr que el
comportamiento anormal se originaba en relaciones interpersonales perjudiciales y crea que
stas podan ser aminoradas mediante variantes interpersonales de la terapia psicodinmica. El
terapeuta era un observador participante en el tratamiento, empleando una mezcla de reflexin
y compromiso en la hora de terapia. Conocido por fundar la escuela interpersonal y por su
abordaje psicobiolgico, Meyer (1957) enfatizaba el ambiente psicosociolgico actual del
paciente, y postulaba que muchas formas de patologa representaban intentos dirigidos para
ajustarse al ambiente, particularmente bajo circunstancias estresantes o en un ambiente
estresante. Como fue mencionado en el Captulo II, Bowlby (1973, 1976) demostr que el
apego en la vida temprana determina ampliamente las relaciones interpersonales subsiguientes.
La IPT fue desarrollada en los principios de 1970, como parte de un programa de investigacin
sobre depresin, por Gerald L. Klerman, MD, en New Haven y luego en Boston, y por sus
colaboradores de New Haven, Myrna M. Weissman, PhD, Bruce J. Rousaville, MD y Eve S.
Chevron. Sus estudios iniciales concernan al rol de la psicoterapia en relacin con el uso de
medicacin antidepresiva en el tratamiento de mantenimiento de depresivos luego de la
recuperacin del episodio agudo. Muchas pruebas al azar de IPT breve fueron tomadas en
clientes depresivos agudos. La culminacin de su investigacin fue su clsico libro, en 1984,
Interpersonal Psychotherapy of Depression33 (Klerman, Weissman, Rounsaville & Chevron,
1984). Los aos siguientes han visto la IPT investigada a fondo como tratamiento para la
depresin en grupos de todas las edades, y aplicada exitosamente a otros trastornos mentales,
especialmente a los trastornos de alimentacin y al abuso de sustancias (Klerman & Weissman,
1993).
33
Terapia Interpersonal de la Depresin (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 199
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
El abordaje interpersonal para entender la depresin refleja una posicin que integra el nfasis
psicoanaltico en las experiencias tempranas de la niez, con el nfasis cognitivo conductual en
los estresores ambientales actuales. Esta conexin sucede de la siguiente manera (Halgin &
Whitbourne, 1993): El fracaso de una persona en la niez para adquirir la educacin emocional,
las operaciones cognitivas y las habilidades necesarias para desarrollar relaciones satisfactorias,
conduce a desesperacin, desolacin y la resultante depresin, demostrada en la investigacin
de Bowlby sobre apego. Una vez que la depresin est establecida en la persona, es mantenida
por pobres habilidades sociales, reacciones exageradas a las prdidas, y comunicacin
deteriorada, todo lo cual conduce a ms rechazo de parte de los otros. Los estresores
ambientales empeoran la mala situacin. Por ejemplo, un hombre predispuesto a la depresin
por fracasos tempranos con sus cuidadores sufre la prdida de su esposa. En una reaccin de
duelo prolongada, l puede renegar de todo durante un perodo extendido de tiempo en el que
se aleja de sus amigos y miembros familiares, y consecuentemente, se asla a s mismo. A
veces, se establece un crculo vicioso en donde su conducta causa que la gente se mantenga
alejada, y debido a que l est tan solo y es tan miserable, se vuelven aun ms difcil sus
interacciones con los otros. Los trastornos interpersonales, desde esta perspectiva, son tanto
causa como resultado de depresin.
La IPT es una psicoterapia breve, orientada al presente, que focaliza principalmente en las
relaciones interpersonales y las situaciones de vida actuales, y puede ser mejor entendida
comparada con otras psicoterapias (Klerman, Weissman, Rounsaville & Chevron, 1984).
identifica las reas problemticas principales relacionadas con la depresin actual. Y cuarto, se
explican los conceptos y contratos de la IPT.
La segunda fase de IPT abarca las sesiones intermedias y directamente focaliza el rea principal
del problema: duelo, disputas interpersonales, transiciones de rol, o dficits interpersonales.
nicamente uno, o como mucho, dos de estas reas problemticas son abordadas. Un nmero
de reas problemticas probablemente emerger, y stas sern notadas: sin embargo, la
restriccin de tiempo necesita focalizar en el rea ms problemtica. Las estrategias
teraputicas difieren dependiendo de cul de estas reas interpersonales ha sido el objetivo,
pero consideremos el duelo no resuelto. Las metas principales de la terapia estn dirigidas a
facilitar el proceso de duelo y a ayudar al paciente a restablecer intereses y relaciones por lo
que ha perdido. Son empleadas numerosas estrategias hacia esas metas: relacionadas con el
principio del sntoma, la prdida de un otro significativo, reconstruir la relacin del paciente con
el fallecido, describir secuencias y consecuencias de eventos alrededor de la prdida, explorar
sentimientos positivos y negativos asociados, y considerar maneras posibles de volverse a
involucrar con otros.
A diferencia de otras formas de psicoterapia, la IPT no tiene vacilacin ideolgica sobre el uso
de medicacin y no realiza generalizaciones universales para todos los trastornos. Esta
especificidad integrativa est originada probablemente en el foco singular de la IPT sobre la
depresin clnica, que frecuentemente requiere farmacoterapia y que frecuentemente se
presenta diferente que otros problemas psicolgicos. El uso de medicacin y el foco en la
depresin, se derivan de los objetivos del tratamiento: la reduccin de sntomas y la mejora de
las relaciones. Debido a lo breve de su duracin y al bajo nivel de intensidad psicoteraputica,
no se espera que la IPT tenga un impacto marcado en los aspectos duraderos de la
personalidad y el carcter.
Relacin teraputica. A lo largo del curso del tratamiento, el rol del terapeuta es el de un
abogado paciente, no el de un comentador neutral. El terapeuta interpersonal es activo, no
pasivo, al menos en comparacin con los practicantes de la terapia a largo plazo, orientada al
insight. La relacin teraputica no es conceptualizada como una manifestacin de transferencia;
las expectativas del paciente de asistencia son vistas como realistas, y se realizan
interpretaciones del paciente slo si las interacciones terapeuta-paciente dificultan el progreso.
Uno de nuestros colegas lo resumi de esta manera: Lo interpersonal en la IPT se refiere al
anlisis de los orgenes interpersonales de la depresin fuera de la psicoterapia, no a analizar la
relacin interpersonal en psicoterapia. En trminos rogerianos, la relacin teraputica en la IPT
es de empata y calidez, pero no de aceptacin incondicional. El terapeuta transmite el mensaje
de que la depresin es un problema a ser resuelto, no aceptado, y es un rasgo temporario, no
permanente.
Prcticas. La IPT est diseada para ser conducida por profesionales de la salud mental de
varias disciplinas, quienes han obtenido un ttulo de grado en sus profesiones y tienen al menos
dos aos de experiencia psicoteraputica con pacientes depresivos ambulatorios. En suma, el
terapeuta interpersonal (IPT) debera tener una actitud favorable hacia el tratamiento breve y la
teora interpersonal e, idealmente, no tener ningn lazo rgido con ningn sistema
psicoteraputico. Las tcnicas de la IPT han sido operacionalizadas en un manual (Klerman y
cols, 1984), el cual ha favorecido considerable investigacin sobre este tratamiento breve para
la depresin.
El anlisis transaccional puede ser conducido, tanto como una psicoterapia de larga duracin, o
en forma breve. Berne tenda hacia los tratamientos prolongados, consistentes en
psicoeducacin, terapia individual y terapia de grupo, lo que supone muchos aos. Las
versiones contemporneas del anlisis transaccional favorecen los tratamientos breves
combinados con mtodos seleccionados de otros sistemas de psicoterapia.
pacientes ambulatorios con depresin aguda que haban respondido positivamente a los
antidepresivos tricclicos (amitriptilina), recibieron ocho meses de tratamiento de mantenimiento
nicamente con drogas, slo con IPT o con una combinacin de ambas. Los resultados
mostraron que el tratamiento de mantenimiento con drogas prevena la recada sintomtica
pero haca poco por el funcionamiento interpersonal, y la IPT sola mejoraba el funcionamiento
social y las relaciones interpersonales, pero tena poco efecto sobre recada sintomtica. No se
encontr interaccin negativa entre las drogas y la psicoterapia, por el contrario, la combinacin
de psicofrmacos y IPT fue la ms eficaz, probablemente debido a sus efectos diferentes
(Klerman & Weissman, 1991). Por supuesto, la generalizacin de estos resultados es tn
limitados a pacientes ambulatorios que ya han respondido a la medicacin en el pasado con
una reduccin sintomtica.
Investigacin adicional realizada por Ellen Frank y cols. (Frank, 1991; Frank, Kupfer & Perel,
1989) ha examinado la eficacia profilctica de la psicoterapia interpersonal en pacientes
depresivos. La IPT ha tenido un efecto teraputico positivo en pacientes que discontinuaban la
medicacin al principio del mantenimiento. Luego de 18 meses de mantenimiento, los pacientes
que reciban slo IPT o IPT ms placebo, subsistieron, en promedio, 10 meses ms sin
recurrencia de depresin, que aquellos pacientes que reciban contacto mdico ocasional en
conjunto con el placebo. El tiempo de supervivencia medio fue de 61 semanas versus 21
semanas. Los primeros datos sealan el valor de la IPT en el mantenimiento de los logros del
tratamiento y protege contra la recurrencia temprana de depresin.
En el final, los pacientes de todos los tratamientos mostraron una reduccin significativa en la
sintomatologa depresiva y una mejora en su funcionamiento. Sumando la batera de medida de
resultados, los tres tratamientos clnicos generalmente lo hicieron mejor y el placebo peor. El
porcentaje de pacientes juzgados como totalmente recuperados al final del tratamiento en el
Inventario de Depresin de Beck fue del 70% para la terapia interpersonal, 69% para la
imipramina, 65% para la terapia cognitivo-conductual y el 51% para el tratamiento placebo, el
cual combinaba una pldora placebo con reuniones regulares consistentes en apoyo, aliento y si
era necesario, consejo directo. En un anlisis secundario en el cual los pacientes fueron
divididos en dos, de acuerdo a la severidad inicial de la depresin, slo se presentaron
diferencias significativas entre los tratamientos en el subgrupo de los pacientes ms
severamente perturbados. Aqu, haba alguna evidencia preliminar de la superioridad de la
terapia interpersonal y fuerte evidencia preliminar de la superioridad de la imipramina. Por el
contrario, no haba diferencias entre los tres grupos de tratamiento para pacientes menos
severamente perturbados.
Aunque la IPT fue introducida en principio como tratamiento para la depresin, ha sido aplicada
tambin en otros trastornos. En los trastornos de alimentacin, por ejemplo, la IPT focaliza en
el stress interpersonal y las relaciones actuales interpersonales, ms que en dietas o peso
corporal (Johnson, Tsoh & Varnard, 1996). Los problemas con la comida frecuentemente
comienzan en el contexto de situaciones interpersonales insatisfactorias, y la ansiedad por los
conflictos relacionales generalmente dispara atracones, conduciendo a una prdida de control
sobre la ingestin de comida. En pruebas controladas, la IPT logr efectos equivalentes en la
reduccin de atracones y vmitos con ms del 90% de la reduccin de la sintomatologa,
mantenida a un ao de seguimiento. La IPT fue un poco ms lenta en asegurar estos resultados
positivos, que la terapia cognitiva o la terapia conductual (Fairburn, Jones , Pereler, Hope &
OConnor, 1993); sin embargo, en un seguimiento a largo plazo, de los pacientes con
trastornos de la alimentacin tratados con IPT, les fue mejor que aquellos tratados con terapia
conductual (Fairburn, Norman, Welch, OConnor, Doll, Pereler, 1995).
En total, los resultados del Estudio Colaborativo del NIMH y otras investigaciones apoyan
fuertemente la eficacia de la psicoterapia interpersonal para el tratamiento de los pacientes
deprimidos. La IPT logr mejores resultados que el no-tratamiento y que la terapia placebo,
tanto en el tratamiento agudo como de mantenimiento de la depresin clnica. Queda por verse,
si este impresionante record de xito ser sostenido con otros trastornos, como lo ha sido para
la depresin y la bulimia.
El Anlisis Transaccional intenta trasladar los conceptos fundamentales de yo, sper yo y ello en
los conceptos de sentido comn de Adulto, Padre y Nio. En el traslado, el AT pierde la fuerza
de conduccin bsica de la personalidad, los impulsos instintivos del ello. El nio en el AT se
vuelve un concepto neutralizado, el inocente nio del sentido comn, carente de la abrumadora
hostilidad y sexualidad que da cuenta de la prevalencia de la auto-destruccin. Por un lado, el
AT, podra hacernos rechazar el determinismo histrico y creer que las personas auto-
determinan una vida perdedora a travs de decisiones errneas en una etapa temprana. Sus
vidas miserables son simplemente un error que puede ser rpidamente revertido con una nueva
decisin. Por otro lado, el AT podra hacernos creer que son los padres quienes transforman
nios en sapos, lo que es una teora de determinismo histrico. Pero si son los padres quienes
destruyen el bienestar natural de los nios, qu fuerza destructiva est all, en los padres, que
podra llevarlos a transformar a sus propios nios de preciados prncipes y princesas en sapos
despreciables?
En algn lado, a lo largo del camino, una fuerza destructiva que suena como el ello levanta su
cabeza, a pesar de los intentos repetidos del AT de convencernos de que estamos realmente
OK. La verdad de la cuestin es que algo en nosotros, tanto como nios o como padres, no est
OK, y tenemos que enfrentarnos mejor con esa fuerza, para que no vayamos reproduciendo
vidas de destruccin y derrota.
El anlisis transaccional se enfrenta con el dilema de Humpty Dumpty 34. Una vez que asume
que los seres humanos estn fracturados en tres partes separadas, entonces todos los caballos
del rey y todos los reyes nunca volvern a reunir la humanidad. En lugar del tradicional
dualismo del pensamiento occidental, el AT nos divide en una personalidad tripartita que nunca
puede conocer la belleza de ser un todo. Y puede volverse peor. Si el anlisis estructural de
segundo orden se vuelve conocido, la personalidad humana ser fragmentada incluso ms, con
27 estados del yo separados (Steiner, 1974).
En una era donde la fragmentacin y el aislamiento lleva a que un nmero creciente de seres
humanos busquen tratamiento, cmo podemos pensar en utilizar trminos teraputicos como
juegos y guiones? El AT fortalece la fragmentacin contempornea reasegurndonos que la
personalidad viene, efectivamente, en partes separadas. Ms que reconocer el fenmeno de
Padre, Nio y Adulto como los roles sociales que son, el AT nos hace creer que estos roles son
las realidades fundamentales de la personalidad humana. Una vez que cargamos con esta
suposicin de fragmentacin fundamental, nunca podremos esperar darnos cuenta del holismo
esencial la salud.
DESDE UNA PERSPECTIVA CONTEXTUAL
34
Personaje del cuento Alicia en el pas de la maravillas (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 205
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
La Sra. C. est atrapada en un guin sin mente que terminar en locura e institucionalizacin a
menos que se descubra un antdoto. Su peor miedo, es que ella ya se ha vuelto loca. Su mundo
amenaza con perder el control. En un intento desesperado de mantener la estructura de su
vida, la Sra. C. repite todo lo que puede, hasta que su vida no es ms que una serie repetitiva
de rituales compulsivos. Con la locura acechndola por detrs, la Sra. C. se aferra a sus
compulsiones como si ellas representaran cordura por s mismas. Ella confunde estructura con
cordura, ritual con racionalidad.
Los orgenes del guin sin mente de la Sra. C. se encuentran en sus mandatos parentales
contra el razonamiento. Cllate y haz como yo digo era el mandato recurrente de su padre
contra los intentos de hablar o de conocer su propio pensamiento. Nosotros podemos imaginar
que su madre descalificaba los esfuerzos de la Sra. C. de ser razonable respecto de la suciedad,
las enfermedades, o la sexualidad, hasta que ella fue dejada con una locura irracional hacia
estos fenmenos naturales. Con estos padres opresivos, en un momento, la Sra. C. tom la
decisin critica en su vida de que sus padres saban ms que ella: ellos tenan razn y ella
estaba equivocada, ellos estaban OK y ella no estaba OK.
Desde su posicin vital de perdedora, la Sra. C. se decidi por el guin de vida pobre de m.
Ella fue una nia desamparada, la vctima de fuerzas espantosas, como enfermedades y
suciedad, y ella estaba desesperadamente necesitada de un rescatador. Las historias de
Cenicienta eran sus favoritas. Con la exclusin de su estado del yo Adulto racional, ella se
senta totalmente incapaz de salvar su propia vida. Su vida estaba dominada por su Nio
desamparado, quien estaba aterrorizado por partes del mundo relativamente inofensivas y por
su Padre Cerdo, quien demandaba limpieza total, falta de respuesta sexual y respuestas poco
asertivas.
El guin sin mente de la Sra. C. inclua una serie de juegos auto-destructivos. Ella jugaba una
pesada mano de No es horrible, no son los parsitos horribles, no es mi lavado horrible, y no
es mi vida horrible, entre otros. Fjate cun duro he tratado, ella se lamentara. Yo me lav,
y me lav y me lav, y fui a terapia por aos y an soy un caso desesperanzado. Su juego
pata de palo mantendra a los dems alejados de esperar mucho de ella. De una u otra
manera, ella dira Yo soy una obsesiva compulsiva lavadora de manos desesperanzada en
camino a convertirme en una loca esquizofrnica, por lo tanto no esperen de m que sea una
Adulta ajustada, una clida esposa, una madre cobijadora o una paciente exitosa.
Si los C. desean evitar la auto-destruccin, un intensivo anlisis estructural debe ser dirigido
hacia la casi total falta de funcionamiento Adulto en sus vidas. El Adulto de los terapeutas debe
enganchar al Adulto excluido de la Sra. C., si el tratamiento quiere tener alguna chance de
xito. Al mismo tiempo, el Sr. C. debe ser advertido de que incluso su Padre Cobijador, quien
intenta ayudar a la Sra. C. con sus compulsiones, es de hecho perjudicial para ella, porque
estimula su Nio desamparado. El Sr. C. debe hacer todo lo posible para cesar y desistir de
cualquier otra misin de rescate en nombre de su esposa. Ella puede amenazar con suicidarse o
quejarse de descontrol y aun as l no debe volver atrs en sus patrones de rescate de su
pequea y pobre esposa. l debe ser alentado para utilizar su propio Adulto en tiempos de
stress y tratar de enganchar el Adulto de su esposa para prevenir a su Nio de volverse
abrumado por miedos irracionales.
La Sra. C. necesita tambin permiso para pedir caricias cuando se siente OK. En lugar de tener
que actuar no estando OK a fin de recibir reconocimiento de su familia. El terapeuta debe
prestar especial atencin a las fortalezas de la Sra. C. y hacerle saber que las caricias vendrn
aun cuando ella mejore y no slo si ella se deteriora. Con feedback e interpretaciones, la Sra. C.
puede ser ayudada a hacerse conciente de cmo ella sinti la necesidad de elegir un guin sin
mente temprano en su vida, pero que ella necesita terminar con ese curso auto-destructivo.
Alentarla a leer libros de Berne y Harris, por ejemplo, le permitir utilizar su cabeza para
ayudarse a s misma. Incorporar a la Sra. C. en un AT puede ayudarla a descubrir no slo que
ella puede utilizar su mente para mejorar, sino que tambin tiene la habilidad racional para
ayudar a otros a mejorar.
Si el Adulto de la Sra. C. puede ser enganchado y si ella puede hacerse conciente de su guin
sin mente, ella tiene la chance de revertir la direccin patolgica de su vida. Si ella y su marido
pueden ambos hacerse concientes de cun atrapados han estado en el dramtico tringulo de
rescatador, vctima y perseguidor; entonces se podrn dar cuenta de que rescatar a la Sra. C.
es tan poco saludable como darle herona a un adicto. La Sra. C. debe aprender a rechazar
todos los intentos de los dems por rescatarla, an cuando esos otros sean profesionales de la
salud mental. Sus caricias pueden venir de descubrir que aun con dificultad, ella puede dirigir
su propia vida. Ella debe aprender de que a pesar de lo que su Padre Cerdo afirma y a pesar de
lo que ella haba decidido tempranamente en su vida, tiene la habilidad de estar OK. Ella debe
decidir que no ser ms la nia desamparada. Al mismo tiempo, necesita ser conciente de que
a pesar de lo que algunos profesionales de la salud mental puedan decir, no es una neurtica
desamparada o una psictica incurable. Frente a presiones profesionales y parentales, la Sra. C
.debe aprender que a pesar de su pasado problemtico, an puede afirmarse orgullosamente a
s misma como estando fundamentalmente OK.
DIRECCIONES FUTURAS
35
Revista de Anlisis Transaccional en la Psicoterapia Integrativa (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 208
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
CAPTULO IX
TERAPIAS CONDUCTUALES
Juan, un joven vendedor viviendo el sueo californiano, haba desarrollado un cuadro crnico
de claustrofobia que lo imposibilitaba en una variedad de situaciones. Cuando el trfico lo
atrapaba, l senta pnico; lo que lo estaba llevando a evitar manejar cada vez que poda. Los
ascensores eran lugares aversivos que elicitaban ansiedad y evitacin. El slo hecho de
sentarse en un avin lleno sin la posibilidad de salir rpidamente, se haba convertido en una
pesadilla para Juan, por lo que volar no estaba en su repertorio. Agreguen los restaurantes
llenos, los teatros, las iglesias, y podrn ver lo limitado que se haba vuelto el sueo californiano
de Juan.
Pero la amenaza mayor para Juan era ir al consultorio del mdico para realizar un chequeo
completo. Una habitacin con mucha gente era ya lo suficientemente malo, pero Juan senta
verdadero pnico de realizarse una resonancia magntica. l saba que su historia familiar lo
pona en un serio riesgo de sufrir problemas cardacos y que deba tener un contacto muy
cercano con su cardilogo, pero la ansiedad y la evitacin de Juan no permitan que cumpliera
con sus turnos.
Debido al momento de recesin econmica, Juan decidi darle prioridad principal a su fobia a
manejar. No le permita cumplir con sus clientes, y no poda darse el lujo de perder ningn
negocio ms. Trabajando con una combinacin de desensibilizacin sistemtica y en vivo, Juan
pudo gradualmente extender su radio de manejo desde slo diez millas, hasta la libertad de
viajar por toda California.
Entonces, Juan tuvo la excelente idea de construir un aparato similar al resonador magntico
(tan confinado como en un atad, bromeaba). Enfrentando sus miedos al confinamiento y a la
muerte, Juan practicaba diariamente con su invencin, utilizando la relajacin muscular
profunda que ya haba aprendido. Su mujer e hija a veces lo molestaban con que se retiraba a
su oscuro calabozo, pero tambin reforzaban los logros que vean en l, cuando comenz a
moverse libremente en situaciones con mucha gente. Por qu temerle a la multitud cuando
uno pasa un tiempo en un atad?", bromeaba Juan acerca de su creativa cura para la
claustrofobia.
Ninguna figura singular domina los enfoques conductuales en psicoterapia de la manera en que
Freud domin el psicoanlisis o Rogers represent la terapia centrada en la persona. Los
terapeutas conductuales varan tremendamente tanto en la teora como en la tcnica; la terapia
de conducta no es tanto una estructura monoltica, sino ms bien un enfoque ideogrfico que
desafa el reduccionismo de unas pocas tcnicas. Tradicionalmente, la teora del aprendizaje ha
sido vista como el fundamento ideolgico de las terapias de la conducta, aunque nunca ha
habido acuerdo respecto de cul teora del aprendizaje (la de Pavlov, Skinner, Hull, Mowrer u
otros) es la nuclear.
Aunque todos los enfoques conductuales comparten el derivar principalmente de una teora del
aprendizaje, terapia conductual como trmino puede denotar: (1) Un set de tcnicas, (2) la
aplicacin de determinados principios conceptuales, y (3) la aplicacin de un estilo
metodolgico (Jacobson, 1993; Jacobson & Margoli, 1979). De cualquier forma, la rpida
proliferacin de tcnicas cognitivas y conductuales durante los 70 y los 80 ha desafiado
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 209
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
cualquier intento de restringir el trmino a un grupo nico de tcnicas. Como resultado, el uso
corriente del trmino terapia conductual generalmente denota conductismo conceptual,
conductismo metodolgico, o una combinacin mal definida de los dos.
Las personas pueden describirse mejor por lo que piensan, sienten y hacen en situaciones
especificas de su vida.
Aunque muchos de estos conceptos parecen bastante aceptables actualmente, representan una
desviacin radical del modelo mdico de la psicopatologa en general, y del psicoanlisis en
particular. Por ejemplo, la conducta desadaptativa es vista como el problema que necesita ser
cambiado en s, ms que la bsqueda de alguna causa subyacente y elusiva. El comportamiento
problemtico no es ms visto como un sntoma de algn trastorno subyacente. Esta nocin
medica es rechazada, a favor de la asuncin de que el sntoma es el problema y es el objetivo
apropiado para la terapia, y de que tal tratamiento no implica el riesgo de sustitucin de
sntomas nuevos, o de retorno de sntomas viejos.
Esta lista de planteos conceptuales centrales en terapia conductual, adems, engloba el foco
metodolgico: el tratamiento es un esfuerzo emprico que debe ser testeado y validado por el
mismo procedimiento riguroso y experimental utilizado en la investigacin de cualquier cuestin
cientfica. No puede asumirse como vlida una tcnica porque se derive de una teora
determinada. Debe ser validada bajo condiciones controladas que utilicen medidas vlidas y
replicables. Antes de la terapia deben establecerse niveles de lnea-base de las conductas
objetivo, para poder determinar si la terapia est produciendo o no algn cambio en la escala o
intensidad de la respuesta.
El hecho es que la terapia de conducta contempornea vincula una amplia gama de tcnicas,
un set de asunciones conceptuales abiertamente aceptado pero frecuentemente debatido, y
una orientacin metodolgica comn con muchos mtodos posibles para tes tear la terapia. Si
bien la divergencia puede ser una fuente de confusin y ansiedad para los estudiantes, tambin
es la fuente de algunos de los trabajos ms creativos que son realizados actualmente en
psicoterapia. Teniendo en cuenta las diferencias entre los terapeutas de conducta, intentaremos
clarificar un poco este sistema tan complejo enfatizando los tres movimientos principales dentro
de la terapia de conducta. Afectuosamente los llamaremos las tres C de la terapia conductual:
Contra-condicionamiento, manejo de Contingencias y modificacin Cognitivo-conductual (las
terapias cognitivas per se son presentadas en el captulo siguiente).
El tercer movimiento tiene una herencia menos clara y un liderazgo menos marcado, pero
representa a aquellos conductuales que utilizan explicaciones y tcnicas cognitivas para
producir cambios de conducta. Estos terapeutas, conocidos popularmente como cognitivo-
conductuales , utilizan una diversidad de procedimientos, incluyendo: detencin del
pensamiento, reestructuracin cognitiva y resolucin sistemtica de problemas. Los terapeutas
que prefieren el trmino cognitivo para comunicar su uso primordial de tcnicas cognitivas y
racionales emotivas sern considerados en el prximo captulo. Admitimos, sin embargo, que
las fronteras que separan la terapia cognitivo-conductual de la terapia cognitiva son vagas, y las
distinciones hechas pueden ser, de hecho, puramente acadmicas (Cmo requiere un texto
de esta naturaleza!).
tres puntos de vista. Reflejando las mltiples definiciones y las numerosas tcnicas de la terapia
conductual en s misma, los miembros de la Asociacin para el Avance de la Terapia Conductual
(AABT 36) son bastante diversos. Un ocho por ciento de los mismos se categorizan a s mismos
como cientficos, 60% como cientfico-clnicos, y 32% como clnicos; en trminos de rtulos
tericos, 27% se llama a s mismo conductual, 69% cognitivo-conductual y 2% cognitivo
(Craighead, 1990). El punto, nuevamente, es que los terapeutas conductuales no estn
particularmente interesados en la unicidad terica ni en la pureza tcnica, sino ms bien en
aplicar cualquier mtodo que muestre ser ms efectivo y eficiente en cambiar la conducta
problemtica.
En un intento por capturar, tanto la esencia como la diversidad de las terapias conductuales,
modificaremos la secuencia tpica de los captulos que hemos estado siguiendo. Primero, los
terapeutas de conducta han adjudicado generalmente mucha ms importancia a las condiciones
ambientales que controlan la conducta que a los rasgos internos de personalidad (Mischel,
1968). Aunque muchos terapeutas conductuales, especialmente en Inglaterra, han hablado a
veces en trminos de rasgos, la terapia de conducta como sistema, no ha estado preocupada
por construir una teora comprensiva de la personalidad. Consecuentemente, omitiremos esta
seccin del presente captulo. Segundo, dado que el nfasis de la terapia de conducta se ha
puesto principalmente en los procesos de cambio ms que en los contenidos a ser cambiados,
omitiremos tambin la seccin de la teora de los contenidos teraputicos . Consideraremos, en
cambio, las teoras de la psicopatologa y de la psicoterapia para cada uno de los tres
movimientos de terapia conductual. Luego examinaremos la relacin teraputica conductual
desde la perspectiva del modelado. La investigacin controlada de resultados acerca de las
diversas tcnicas conductuales ser presentada en la seccin de efectividad, seguidas por las
crticas a la terapia de conducta. Finalmente la Sra. C. ser analizada a travs de un abordaje
integral de la terapia conductual que incorpore el contra-condicionamiento, el manejo de
contingencias, tcnicas cognitivas, y la visin de modelado de la relacin teraputica.
CONTRA-CONDICIONAMIENTO
Dado que vea a Freud como un riguroso materialista, el punto de vista de Wolpe acerca de la
humanidad, se volvi cada vez ms psicoanaltico durante los siguientes aos. Podra haberse
desarrollado como un psiquiatra psicoanaltico hasta que comenz a leer los estudios de
Malinowski y cols. sugiriendo que la teora de Freud no daba cuenta de aspectos importantes.
Tambin se haba conmovido por el hecho de que Rusia, con una ideologa materialista, haba
rechazado a Freud a favor de Pavlov. Wolpe estaba impresionado por la investigacin de Pavlov
pero prefera las interpretaciones tericas del libro de Hull, Principles of Behavior38 (1943).
36 Association for the Advancement of Behavior Therapy en el original (Nota del T.)
37 Psicoterapia por Inhibicin Recproca (Nota del T.)
38 Principios de la Conducta (Nota del T.)
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
voluntarios largos, dilatacin de las pupilas y sequedad de la boca. Estos cambios corporales
son las bases de la ansiedad y pueden elicitarse por estmulos no condicionados tales como un
shock, un ruido fuerte o un golpe.
La ansiedad puede tambin aprenderse. Se dice que ha habido aprendizaje si una respuesta ha
sido evocada en contigidad temporal con un estmulo dado, y subsecuentemente, ste
estmulo puede evocar la respuesta, aunque anteriormente no lo haca. Si el estmulo poda
haber evocado previamente la respuesta, pero subsecuentemente, la evoca ms
poderosamente, entonces, tambin se dice que ha habido aprendizaje (Wolpe, 1973 p.5). Por
lo tanto, las personas pueden aprender a responder con ansiedad ante cualquier estmulo:
timbres, perros, gente, ascensores y suciedad, aunque stos estmulos previamente no
evocaran ansiedad en absoluto. A travs de condicionamiento clsico o respondiente, un
estimulo neutral, como un perro, puede aparearse por contigidad con un estmulo
amenazante, como el ser mordido. La ansiedad evocada por el ser mordido se asocia con la
visin del perro, y la visin del perro puede volverse condicionada para evocar ansiedad. O
tambin, por ejemplo, el haber sido golpeado por jugar con suciedad, puede resultar en que la
suciedad sea capaz de evocar intensa ansiedad. An los pensamientos asociados con el
estmulo amenazante, pueden volverse condicionados para elicitar ansiedad.
A travs del proceso de generalizacin primaria de estmulos , estmulos que son fsicamente
similares al estmulo condicionado original, tales como otros perros, tambin pueden evocar
ansiedad. Mientras menos similar es un estmulo con el estmulo condicionado original, menos
ansiedad va a evocar ese estmulo. As un perrito pequeo va a elicitar ansiedad mnima porque
es muy distinto del perro enorme que mordi originalmente al individuo. Los estmulos pueden
ser rankeados en un gradiente de similitud que constituye un gradiente de generalizacin, o
una jerarqua de ansiedad que va desde el estmulo original (que evoca ansiedad mxima), a un
estmulo muy distinto pero relacionado, que evoca ansiedad mnima. A travs del proceso de
generalizacin secundaria o mediatizada de estmulos , los seres humanos pueden, adems,
formar jerarquas basadas en similitudes de efectos internos. As, situaciones que son
fsicamente distintas, tales como ser rechazado en una cita, haber sido dejado esperando, y
haber perdido un colectivo, pueden formar una jerarqua o gradiente de generalizacin basados
en la respuesta interna de sentirse rechazado. Como resultado de la generalizacin de estmulos
o de la generalizacin mediatizada, la mayora de los pacientes reportan que sus niveles de
ansiedad varan de acuerdo a las situaciones estimulares en las que se encuentren. Una
persona condicionada para temer a las figuras de autoridad, puede quejarse de malestar fsico
en el trabajo donde est el jefe, por ejemplo, pero reportar menos ansiedad en casa, excepto
cuando su esposa y sus hijos se vuelven demandantes.
Con el tiempo, las reacciones fisiolgicas crnicas a la ansiedad pueden impedir funciones
corporales y dar por resultado sntomas psicofisiolgicos, como lcera y colitis. Estos sntomas
secundarios pueden, en s, elicitar ansiedad por el dolor que causan, por su asociacin con el
miedo aprendido a tener algn trastorno fsico o mental, o simplemente por sus consecuencias
socialmente embarazosas. Si estos problemas secundarios producen ansiedad adicional,
entonces puede producirse nuevo aprendizaje y crearse un circulo vicioso que lleva a sntomas
ms complicados.
La ansiedad condicionada puede producir respuestas que son adquiridas con el objeto de evitar
o terminar la ansiedad. La evitacin fsica, como las fobias, puede aprenders e por el hecho de
que la evitacin lleva a la consecuencia automtica de la terminacin de la ansiedad. As,
algunos pacientes se quejan de tener que evitar doctores, aviones, ascensores o encuentros
sociales. Otros pacientes aprender a terminar la ansiedad consumiendo alcohol, barbitricos,
narcticos u otras drogas.
Con el tiempo, la queja principal ya no es la ansiedad, sino las fobias o el consumo de drogas
que el paciente ha desarrollado para evitar la ansiedad. Por supuesto, el hbito de consumir
drogas puede en s provocar ansiedad y llevar a ms abuso de drogas para reducir la nueva
ansiedad, y el crculo vicioso sigue. Los sntomas de los pacientes son altamente variados. El
mismo paciente puede tener varias quejas que no estn necesariamente rela cionadas en algn
supuesto patrn dinmico. As, un paciente puede quejarse de fobias a los ascensores y de
insomnio, sin que los dos estn relacionados. El tratamiento exitoso sobre la fobia puede no
tener efecto alguno sobre el insomnio. Los sntomas especficos son el resultado de ansiedades
especficas elicitadas por estmulos especficos. Por otro lado, la eliminacin exitosa de ansiedad
especfica y de un sntoma secundario especfico, no lleva a nuevos sntomas. La sustitucin de
sntomas, o el retorno de sntomas es un mito terico de aquellos que ven a todos los
comportamientos interrelacionados por algn patrn dinmico subyacente comn. Lo que es
comn a la mayora de los problemas conductuales es la presencia de ansiedad condicionada
que es altamente especfica, tanto en el estmulo que la elicita, como en las consecuencias a las
que lleva. Por lo tanto un tratamiento exitoso implica una exitosa, y a veces sucesiva,
eliminacin de respuestas especficas de ansiedad
Debido a que la ansiedad es aprendida a travs del condicionamiento, sta puede ser
desaprendida mediante el contra-condicionamiento. Como Wolpe descubri en sus
investigaciones con gatos neurticos, hay dos tareas crticas en un contra-condicionamiento
efectivo. La primera es encontrar una respuesta que sea incompatible con la ansiedad y que
pueda ser apareada con el estmulo que evoca ansiedad. El principio de la inhibicin reciproca
establece que si una respuesta inhibidora de la ansiedad puede gatillarse en presencia de un
estmulo que evoca ansiedad, el vnculo entre este estmulo y la ansiedad puede debilitarse
(Wolpe, 1973, p.17). Con suficientes apareamientos de la respuesta inhibidora de ansiedad con
el estmulo evocador de ansiedad, la respuesta nueva, ms adaptativa, eventualmente sustituye
a la respuesta ansiosa desadaptativa. En trminos sobre-simplificados, haz lo opuesto del
problema y el problema desaparecer. Aunque hay muchas respuestas que pueden inhibir la
ansiedad, las ms frecuentes utilizadas por los terapeutas conductuales son: relajacin,
asertividad, ejercicio y activacin sexual, que estn todas asociadas con un predominio de
actividad del Sistema Nervioso Parasimptico.
Una vez que se ha construido las jerarquas, se pide a los clientes que piensen en una o dos
escenas relajantes, tales como estar en la playa en un da soleado, que puedan ser utilizadas
para facilitar la relajacin durante la presentacin de los tems en la jerarqua. Ahora los clientes
estn listos para comenzar propiamente la desensibilizacin. Una vez que el cliente est
profundamente relajado, se le dice que se le va a pedir que imagine una escena, que debera
imaginarla lo ms claramente posible, y que debe imaginar solamente la escena presentada. Se
le dice que si experimenta aunque sea un mnimo de ansiedad, debe dar seal inmediatamente,
levantando el dedo ndice de la mano derecha. El cliente seala cuando la escena esta siendo
claramente imaginada y, si no se ha elicitado ansiedad, continua imaginando la escena por 10
segundos. Si aparece ansiedad, entonces se instruye al cliente para que detenga la imaginacin
de la escena de la jerarqua, y que imagine la escena relajante que ha elegido. Una vez que el
cliente reporta estar nuevamente bien relajado, se le instruye que imagine nuevamente la
escena de la jerarqua. Una vez que una escena es imaginada sin ansiedad, entonces se la
repite al menos una vez ms, antes de avanzar al siguiente tem de la jerarqua. Cuando una
escena repetidamente elicita ansiedad, se debe preguntar al cliente si esta aadiendo algn
estmulo a la escena. Si no es as, entonces puede ser necesario aadir nuevos tems a la
jerarqua. Usualmente una sesin se termina con el cliente habiendo completado exitosamente
una escena . La sesin siguiente usualmente comienza imaginando el ltimo tem completado
exitosamente. Una sesin de desensibilizacin tpicamente dura entre 15 y 30 minutos, porque
la mayora de los clientes encuentran difcil sostener la concentracin y relajacin por ms de
30 minutos. Para los clientes que tienen ms de una jerarqua, una sesin debe incluir escenas
de cada jerarqua, ms que tratar secuencialmente las jerarquas por separado.
Una vez que se ha completado la desensibilizacin sistemtica, se anima a los clientes a que
prueben su efectividad de una manera gradual. Frecuentemente se los instruye a utilizar la
desensibilizacin in vivo, en la que enfrentan, en situaciones de la vida real, estmulos
previamente temidos. El enfrentamiento a los estmulos tambin es progresivo, de menor a
mayor intensidad ansiogna.
El entrenamiento asertivo, de cualquier modo, no es solo para humildes y tmidos. Personas que
responden a menudo con ira inapropiada pueden ser ayudados con el entrenamiento asertivo,
Las tcnicas del entrenamiento asertivo son diversas, pero casi invariablemente incluyen
ensear a los clientes respuestas verbales directas y efectivas para situaciones sociales
especficas. Por ejemplo, los clientes que se sienten irritados pero no pueden decir nada cuando
las dems personas los interrumpen irrespetuosamente, son entrenados en respuestas del tipo
de Disclpame, me gustara terminar la idea, o Los dems y yo apreciaramos
verdaderamente que respetaras nuestro turno. Tambin se ensean expresiones no verbales
ms asertivas, que pueden inhibir la ansiedad. Salter (1949) menciona que el lenguaje facial
muestra una emocin apropiada cuando es asertivo, tal como sonrer cuando se le dice a la
pareja Te ves tan bien esta noche!. Mirar directamente a los ojos, cuando se insiste en que
alguien llegue puntual a una cita, comunica en forma no verbal, una mayor determinacin a no
permitirles a los dems violar el derecho de uno a ser respetado. La sonrisa apropiada, el
contacto ocular, y el volumen de la voz, son respuestas no verbales que pueden inhibir la
ansiedad en interacciones sociales.
Los clientes son animados a ensayar sus propias respuestas asertivas tanto de un modo abierto
como encubierto. Encubiertamente el cliente debe distinguir entre comportamiento pasivo,
asertivo, y agresivo, y luego imaginar ser ms asertivo en situaciones en que han sido, ya sea
pasivos o agresivos. Abiertamente, los clientes ensayan las respuestas asertivas mediante
interacciones de role-playing con el terapeuta, o con miembros del grupo. El terapeuta puede
ser un camarero/a mientras el cliente practica insistir, tanto verbal como no verbalmente, en
que la comida sea preparada nuevamente porque no ha sido correctamente preparada. El
terapeuta puede resistir las aserciones del cliente, diciendo S que la comida no es cmo me la
pidi, pero si la llevo de nuevo el jefe de cocina se enojar. Los clientes entonces, pueden
practicar el pensamiento desde su propia postura, diciendo Ese es un problema para que
resuelva usted y el jefe de cocina. Mi preocupacin es obtener lo que ped que me sirvieran. El
ensayo de conducta provee tanto el descondicionamiento de la ansiedad, como la preparacin
del cliente para manejarse ms efectivamente con adversarios que previamente lo inhiban.
Mientras se reduce la ansiedad a travs del ensayo de conducta de interacciones asertivas, los
clientes se vuelven ms confiados en sus habilidades para enfrentar situaciones de la vida real.
Los terapeutas entonces dan directivas de trabajo o tareas para la casa , comenzando con las
situaciones menos atemorizantes y que sean ms probables de llevar al xito del cliente.
Comenzar con las situaciones que sean menos ansiognas es como comenzar en la base de la
jerarqua de ansiedad en la desensibilizacin. Mientras la ansiedad, en stas situaciones menos
Hay que tener especial cuidado, cuando los clientes desean ser asertivos en situaciones en las
que la asertividad puede llevar a un castigo. En el pasado, muchos terapeutas de conducta
utilizaban la regla de nunca alentar comportamientos asertivos cuando sea probable que sean
seguidos por un castigo. De cualquier forma, como sostienen Goldfried y Davison (1994), tal
regla alienta al mantenimiento del status quo para muchas personas, incluidas las mujeres,
quienes tradicionalmente han sido tildadas de agresivas cuando han tratado de ser asertivas.
De cualquier modo, la mayora de los clientes y terapeutas desean minimizar los riesgos de que
la asertividad del cliente evoque castigo, especialmente hostilidad y violencia.
Utilizar una respuesta efectiva mnima reduce la probabilidad de que la asertividad lleve a una
respuesta hostil u otras respuestas potenciales de castigo (Rimm & Masters, 1974). As, al
expresar dolor o ira, los clientes deberan expresar la mnima emocin negativa que sea
requerida para alcanzar un objetivo deseado. Si el objetivo del cliente es no ser plantado
esperando por un profesor, el cliente puede golpear la puerta e informar sin irritacin que son
las 14:00 y que tienen una cita. Si una respuesta efectiva mnima no lleva al objetivo deseado,
entonces los clientes deben estar preparados para escalar en su asertividad y expresar ms
emocin y ms determinacin, en la bsqueda de hacer respetar sus derechos.
El entrenamiento asertivo, adems, incluye una gran parte de feedback, en tanto los clientes
son alentados a volverse ms concientes de las respuestas verbales y no verbales que fallan al
41 Shaping en el original (Nota del T.)
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comunicar asertivamente. Algunos terapeutas usan video-tapes, que permiten al cliente tener
feedback directo, relacionado con conductas tales como fallar en el mantenimiento de contacto
ocular. Otros terapeutas reparan principalmente en el feedback dado por ellos mismos o por
miembros del grupo, para aumentar la conciencia del cliente acerca de cuales son los cambios
necesarios para ser ms asertivo. Nuevamente, el contar con miembros del grupo permite una
prctica directa en ser ms asertivo. As, el terapeuta puede darles feedback a los miembros del
grupo, acerca de lo efectivos que han sido proveyendo feedback directo a otro miembro del
grupo.
La activacin sexual es una respuesta parasimptica que puede ser inhibida por la ansiedad,
que es principalmente una respuesta del Sistema Nervioso Simptico. Dadas las actitudes
negativas hacia el sexo que tradicionalmente han prevalecido en nuestra sociedad, no es
sorprendente que muchas personas hayan sido condicionadas a responder con ansiedad ante
situaciones sexuales. Si la ansiedad condicionada es lo suficientemente intensa, inhibir la
activacin sexual. Recprocamente, la activacin sexual puede ser usada para inhibir la
respuesta de ansiedad, y a travs del contra-condicionamiento la respuesta sexual puede
sustituir la respuesta ansiogna disruptiva.
El enfoque de Wolpe (1958, 1973, 1990) en terapia sexual es bastante similar a su enfoque de
la desensibilizacin in vivo. Primero, se les pide a los clientes que identifiquen cundo, en su
intento de encuentro sexual, se produce su primer sentimiento de ansiedad. Se les instruye que
42 Modeling en el original (Nota de T.)
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Wolpe (1973) report que su enfoque in vivo en terapia sexual funciona mejor con trastornos
masculinos de la ereccin. Para las mujeres que estn ms inhibidas en sus respuestas
sexuales, comienza con desensibilizacin sistemtica y gradualmente reduce la ansiedad ante
imgenes sexuales, antes de proceder a la forma in vivo de terapia sexual.
Aunque los terapeutas sexuales ms importantes como Masters & Jonson (1970) y Kaplan
(1974) incluyen tcnicas que involucran el contra-condicionamiento de la ansiedad, ellos creen
que es ingenuo pensar que el contra-condicionamiento es el nico proceso implicado en la
terapia sexual efectiva. La tcnica que estos terapeutas utilizan para reducir la ansiedad implica
la focalizacin sensitiva (literalmente, focalizar en las sensaciones, en vez de en el acto sexual
en s mismo). En estos ejercicios los miembros de la pareja se turnan para complacerse entre
s, comenzando con sesiones en los que se eviten los genitales y los pechos , y se acaricia el
resto del cuerpo. La persona que est siendo complacida da feedback verbal y no verbal acerca
de lo que se siente bien y lo que no. Una vez que la pareja es capaz de disfrutar estimulacin
no ergena sin ansiedad, cada uno brinda al otro sensaciones placenteras, que incluyen
contactar los genitales pero, sin demandas de alcanzar el orgasmo. Si este paso va bien,
entonces la pareja puede proceder con sensaciones placenteras que incluyan la cpula, pero sin
preocuparse por alcanzar el orgasmo. Con la disminucin gradual de la ansiedad y el marcado
incremento en la activacin sexual, las parejas eventualmente pueden participar en
experiencias sexuales relativamente libres y gratificantes.
Prcticamente todos los terapeutas sexuales argumentan que otros procesos de cambio son
operativos en la terapia sexual efectiva. Aumentar la conciencia a travs de tcnicas educativas,
que implique dar a los clientes informacin sexual ms actualizada y ajustada, es muy
importante para muchos clientes poco o nada informados. Incrementar la conciencia a travs
de feedback comunicacional, acerca de lo que cada compaero necesita para estar ms
activado y lograr el orgasmo, tambin es clave (como cuando un miembro le da feedback al
compaero guiando su mano mientras l le brinda estimulacin). Ayudar a los pacientes a
reevaluar sus actitudes respecto del sexo dirigido a un objetivo es importante, para que
puedan permanecer libres de la ansiedad por su desempeo. El slo disfrutar libremente el
placer del momento sin preocuparse por si seguir la penetracin o el orgasmo, permite un
disfrute ms espontneo y desinhibido de todo lo que puede significar el placer sexual, ms que
reducir el sexo a la penetracin y el orgasmo. Mejorar las habilidades comunicacionales, tales
como que la pareja se d feedback mutuo acerca de sus sentimientos y de lo que les gustara
mejorar en la relacin, y pueda abordar los conflictos relacionales, tales como evitar las
expresiones indirectas de enojo en el nivel sexual, tambin es algo que puede ser logrado con
la terapia sexual.
MANEJO DE CONTINGENCIAS
TEORIA DE LA PSICOPATOLOGA
Los refuerzos y castigos contingentes a una respuesta particular no solo impactarn los
patrones de conducta desadaptativos ya existentes, sino tambin el desarrollo de nuevas
respuestas. Para ilustrar la adquisicin de una nueva respuesta desadaptativa, permtanme
relatarles una experiencia que tuve (JOP) en mis pocas universitarias, una vez que salimos a
divertirnos a una feria. Caminando con una amiga, fui azuzado por una persona que me
reclam que probara suerte en su juego de apuestas. Si l me hubiera dicho que la respuesta
eventual que quera de m era sacarme el dinero de la billetera tan rpido como pudiera,
hubiera seguido caminando. De cualquier forma, a travs de los aos l haba aprendido algo
acerca del proceso de moldear la conducta. Por lo que comenz con una arenga, que inclua
desafiarme a ganar un gran animalito de peluche precioso de $50 para mi amiga. Respondiendo
a su arenga, pregunt que tena que hacer para ganar, y dijo slo pon 50 centavos y haz girar
la rueda. Cuando la rueda se detuvo haba ganado 450 puntos, que era ms de la mitad de los
800 puntos que necesitaba para ganar el premio. El ganar puntos me dio tambin la
oportunidad de tirar de nuevo, y esta vez gan 100 puntos adicionales. La prxima tirada
estuvo reforzada por 25 puntos ms. Cuando no consegu sumar puntos en la tirada siguiente,
utiliz una nueva arenga para alentarme a poner otros 50 centavos. Despus de todo, 675
puntos en una sola apuesta haca merecer otro intento. Esta vez gan 50 puntos despus de la
tirada y luego 10 puntos y, no haba manera de que pudiera perder, l deca. Sus arengas
declinaban a medida que mi tendencia a tirar la rueda se volva m s evidente. Pronto me vi
buscando ms dinero y ganando 5 puntos aqu y 5 puntos all. Mi dinero, de todos modos, se
iba ms rpido de lo que los puntos llegaban. Por cierto l me haba moldeado para responder
con apuestas rpidas. Pronto perd los $19 de mi billetera, y todo lo que haba obtenido por ello
eran 785 puntos. Como futuro terapeuta, me retir sacudiendo mi cabeza, pensando que B.F.
Skinner, que no tena nada que ver con este hombre, pareca haberle enseado ms que a sus
discpulos a m. No es casualidad que los jugadores compulsivos mencionen que si pierdes la
primera vez, Dios est de tu lado, y si ganas la primera vez, el Diablo est de tu lado.
detallar las contingencias reforzantes que siguen (consecuencias). Esta secuencia (A -B-C)43 es
conocida como cadena conductual y es el fundamento para entender y modificar contingencias.
El tercer tipo de problemas incluye respuestas que son inadecuadas para una situacin o
momento particular, como un paciente mo que ocasionalmente se bajaba los pantalones en
pblico. El problema aqu no es la cantidad de veces o la habilidad para desnudarse, sino el
hecho de que la respuesta particular es inapropiada para la situacin particular. Lo que
entendemos por inapropiado, es el hecho de que la mayora de los adultos esperaran que
dicha conducta (bajarse los pantalones) se realizara en privado o en otro lugar. Hemos sido
acostumbrados a esperar que en esta situacin particular, la conducta no llevar a un refuerzo,
y que inclusive puede llevar a un castigo. Para la persona que exhibe la conducta
desadaptativa, de todos modos, la misma situacin parece sealar que es probable que siga un
refuerzo. Lo que frecuentemente olvidamos como observadores es que el refuerzo es
enteramente una cuestin individual, determinado por la historia particular de refuerzos del
individuo. As, una consecuencia reforzante para uno (por ejemplo, un chocolate), puede ser
una consecuencia relativamente neutral, o incluso aversiva para otro (en el caso de una alergia
al chocolate). Una consecuencia solamente puede ser considerada reforzante si, de hecho,
aumenta la probabilidad de que una respuesta se repita, y no meramente si aparenta ser
placentera. El comportamiento inapropiado es tpicamente sorpresivo e inesperado, hasta que
conducimos un anlisis conductual y descubrimos qu es en realidad un refuerzo. Casi siempre,
la conducta desadaptativa comienza a tener sentido a la luz de la historia de aprendizaje del
sujeto.
3. Desarrollar medidas de conducta y formar medidas de lnea base , para poder ser
capaces de determinar si el tratamiento es efectivo. Las medidas de lnea base
muestran el ndice de repuestas previo a la iniciacin del tratamiento. Lneas
base mltiples son a menudo utilizadas, incluyendo medidas de conductas que
no se buscan cambiar, para determinar en que grado los cam bios en las
conductas objetivo son derivados de cambios en las contingencias.
Control institucional . Este tipo de manejo de contingencias indica que la administracin de las
instituciones es ms efectivamente capaz de cambiar las contingencias apropiadas. En el pasado,
los hospitales para pacientes psiquitricos crnicos, las escuelas de entrenamiento que
trabajaban con delincuentes, las escuelas para personas con impedimentos en el desarrollo, y
otras instituciones similares, frecuentemente provean demasiado pocos refuerzos. Cuando
entregaban los refuerzos, a menudo lo hacan no-contingentemente. As, las comidas, mirar
televisin, el tiempo de recreacin, y los viajes al campo, se daban independientemente del
comportamiento diario de los residentes. Algunos refuerzos, tales como atencin especial del
staff, a menudo eran dados por respuestas desadaptativas, tales como comportamientos auto -
abusivos o agresivos. Haba pocos incentivos para que los residentes mejoraran sus condiciones
de vida, sus hbitos de higiene, o sus conductas sociales, porque la mayora de los refuerzos se
daban independientemente de cualquier esfuerzo que el cliente hiciera.
A medida que los principios operantes comenzaron a ser aplicados a las conductas
desadaptativas, los clnicos a cargo de las guardias en instituciones, comenzaron a dar
refuerzos contingentes a conductas particulares, a travs del uso de la economa de fichas . Las
fichas son refuerzos simblicos (fichas, puntos en una lista, etc,), que pueden ser cambiados
por tems que constituyen formas ms directa de refuerzo (salidas, actividades recreativas, o
tems personales). La economa constituye un sistema de intercambio que determina
exactamente cunta cantidad de fichas son necesarias para obtener qu cosa. La economa
tambin especifica las conductas objetivo que hacen ganar fichas y el grado de respuesta que
se requiere para ganar un determinado nmero de ellas. Por ejemplo, hacerse la cama implica
una ficha, y dos fichas pueden ser cambiadas por una pelcula en el cine.
Aunque pueda sonar simple establecer una economa de fichas, es realmente complicado. Aylon
y Azrin (1968) han articulado la multitud de reglas que deben seguirse para que una economa
efectiva funcione. Algunas de las consideraciones ms importantes incluyen la cooperacin y
coordinacin del staff, porque el staff debe ser ms observador y sistemtico en sus respuestas
a los clientes, que en un sistema no contingente; adecuado control sobre los refuerzos, porque
una economa se vuelve ineficiente si el residente tiene acceso a otros refuerzos, como dinero
de su casa, o excepciones hechas por un miembro del staff buen tipo; definicin clara de las
conductas a cambiar, porque cualquier falta de especificidad provocar conflictos acerca de qu
es lo que constituye el criterio (cmo sabe cualquier padre acerca del hacerse la cama de los
nios!); y proveer alternativas positivas a los problemas conductuales, porque es crtico que se
les muestre a los residentes qu acciones pueden llevar a cabo para ayudarse a s mismos, ms
que reparar en las conductas negativas a eliminar. Quiz ms importante, las fichas deben ser
gradualmente retiradas a medida que el problema conductual se reduce y la respuesta
adaptativa se establece, porque los clientes deben estar preparados para crear una transicin a
la sociedad amplia. Utilizar bastantes refuerzos sociales junto con las fichas, ayuda a preparar al
cliente para esto. As, el comportamiento positivo puede ser mantenido por aprecio o
reconocimiento, ms que por fichas. Tambin, alentar a los pacientes a reforzarse a s mismos,
tal como aprender a sentirse orgulloso por su apariencia, es un paso importante para dejar de
lado las fichas. Todos estos y otros procedimientos promueven la generalizacin de las
conductas adaptativas hacia situaciones distintas a aquellas en las que la conducta se aprendi,
y el mantenimiento de la conducta en el futuro.
Auto-control. En el extremo opuesto del control institucional est el auto-control. Para servir
como sus propios terapeutas, los clientes deben aprender los fundamentos del anlisis
experimental de la conducta. Necesitan darse cuenta que los problemas de auto-control no se
deben a alguna falta mstica de voluntad o de carcter moral, sino que implica una apreciacin
inadecuada acerca de cmo la manipulacin sistemtica de los antecedentes y consecuencias
puede cambiar la conducta. Los clientes deben apreciar el A-B-C del anlisis conductual,
incluyendo la regla cardinal: las consecuencias inmediatas permiten un mayor control sobre la
conducta, que las consecuencias retardadas. Obesidad, abuso de alcohol, fumar, vida sedentaria,
incluyen conductas que tienen consecuencias positivas inmediatas, pero consecuencias a largo
plazo negativas.
Siguiendo un adecuado periodo de lnea base, que incluya establecer los antecedentes que
sientan la ocasin para las respuestas desadaptativas, los clientes pueden comenzar a redisear
sus ambientes. Los pacientes obesos, por ejemplo, son entrenados en tcnicas de auto-control
de la conducta de comer, lo que incluye separar las situaciones estimulares de comer, de mirar
la TV, leer el diario y estar con amigos, para pasar a comer solo en la mesa con la TV apagada.
Los clientes son informados tambin de los hallazgos empricos de Schachter (1971), que ha
demostrado que para las personas obesas la presencia de comida, ms que el hambre, es el
estmulo ms importante para comer. Los clientes pueden entonces restringir la disponibilidad
de comida de altas caloras en su contexto.
Los clientes, adems, pueden trabajar para incrementar las conductas que son incompatibles
con la de comer: correr, andar en bicicleta, hacer el amor. Mientras ms de estas actividades
realicen, menos comern. Para aumentar estas actividades pueden, adems, procurarse
refuerzos tales como, hacer la TV contingente con el salir a correr. Los clientes deben tambin
reforzarse por evitar comidas de altas caloras, por ejemplo slo entonces permitindose salir
con sus amigos. Tambin deben comunicar a sus amigos y familiares de los cambios en su
conducta alimenticia, para que estos puedan proveer refuerzo social por evitar la sobre-
alimentacin.
Apreciando la importancia de los principios del moldeado, los clientes deben ser cuidadosos y
proveer refuerzos sobre pequeas mejoras, tal como estudiar por 10 minutos, en vez de
guardar el refuerzo hasta conseguir su conducta ideal. Adems, el refuerzo debe ser provisto
inmediatamente. Los clientes tambin son instruidos a intervenir temprano en la cadena
conductual que culmina en la respuesta problema. Por ejemplo, que intervengan en el
momento en que estn comenzando a acercarse a la heladera, ms que tratar de parar de
comer luego de haber ingerido la primer papa frita. Ms que testear su poder de voluntad
viendo si pueden ganar la apuesta de comer slo una papa, los clientes deben saber que l as
llamado poder de la voluntad, usualmente significa intervenir temprano, ms que tarde, en la
cadena de eventos que lleva a problemas.
Control mutuo. Esta forma de manejo de contingencias est indicada cuando dos o ms
personas en una relacin, comparten control sobre las consecuencias que cada uno desea. Las
parejas, por ejemplo, comparten el control sobre muchas de las consecuencias interpersonales
que cada uno querra de la relacin. La forma ms comn del control mutuo de las
contingencias, es lo que se llama contratacin. Para realizar un contrato, cada persona en la
relacin debe especificar las consecuencias que querra que se incrementen (OBanion &
Whaley). As, cada uno puede comenzar a negociar lo que le gustara, a cambio de dar
consecuencias que el compaero desea. Stuart (1969) trabaj con cuatro parejas matrimoniales
que se encontraban en la corte para divorciarse. Las parejas compartan la queja bastante
comn de que la esposa quera conversaciones ms ntimas, mientras que el marido quera ms
relaciones sexuales. Entonces las parejas trabajaron en sus contratos, en donde el esposo
ganara una ficha de pquer por cada cuarto de hora de conversacin activa en la que se
involucrara con su esposa. Una vez que hubiera ganado ocho fichas las podra intercambiar por
un encuentro sexual.
Control del terapeuta. En la psicoterapia ambulatoria, los terapeutas tienen poco control
directo sobre las contingencias ambientales cotidianas de sus clientes. Los terapeutas pueden,
sin embargo, controlar refuerzos sociales, tales como atencin, reconocimiento, y aprecio,
dentro del tratamiento. Los terapeutas pueden cuidar de hacer sus refuerzos sociales,
contingentes a las mejoras en las conductas de los clientes. Greenspoon (1955) fue uno de los
primeros en demostrar que los refuerzos verbales pueden influir en los tipos de respuestas
emitidas por los clientes, tal como incrementar el uso de mensajes personales, en funcin del
refuerzo verbal de parte del terapeuta. Los terapeutas efectivos se preocupan en el manejo de
sus refuerzos verbales y no verbales, para asegurarse que estn alentando conductas
adaptativas. Demasiado a menudo, los terapeutas dan demasiado atencin slo a las
respuestas desadaptativas, tal como mostrarse disponibles y escuchar con atencin slo cuando
los clientes expresan su malestar.
Los terapeutas pueden ganar control sobre las contingencias, realizando contratos con los
clientes. Se puede decir, por ejemplo, al cliente, que deposite $100, y que ganar de vuelta el
dinero realizando respuestas apropiadas, tal como perder peso cada semana. Un contrato de
contingencias en el que el cliente gana 50 centavos o $1 por cada kilo que pierde, beneficia la
efectividad del paquete de auto-control. El contrato teraputico puede, adems, incluir
elementos de costo de respuesta, tal como que l pague $2 por cada kilo que aumente. An
mejor, los $2 pueden donarse a la organizacin menos atractiva para el cliente, como por
ejemplo, la fiesta anual de Supremaca Blanca 44.
Por supuesto, los terapeutas conductuales no estn confinados a sus oficinas. Como ya vimos,
los terapeutas valoran la observacin directa y las intervenciones en los ambientes naturales del
cliente. Dentro del ambiente natural, el terapeuta puede ayudar al cliente a reestructurar los
estmulos y consecuencias que estn controlando sus respuestas problemticas. Trabajar en el
ambiente natural tiene, decididamente, la ventaja de no tener que preocuparse por la
generalizacin desde la oficina hacia el hogar del cliente. Es decir, no hay que preocuparse por
la transferencia del entrenamiento, porque el entrenamiento se realiza justo en el ambiente
problemtico. Trabajando con nios, por ejemplo, el terapeuta puede ir a la casa y entrenar a
los padres para que funcionen como terapeutas sustitutos. Los padres pueden ser entrenados
para manejar contingencias ms efectivamente mediante la economa de fichas, la contratacin
con sus chicos, o a travs de un uso ms sutil de refuerzos sociales contingentes a las
respuestas positivas de los chicos, mientras se evita el refuerzo de conductas negativas.
Control aversivo. Hay algunas raras veces en que el control de estmulos discriminados y el
manejo apropiado de refuerzos fallan para cambiar la conducta problema. En estas ocasiones el
terapeuta conductual considerar cuidadosamente el uso de control aversivo. Conductas
desadaptativas, tradicionalmente rotuladas de problemas de control de impulsos, como
desviaciones sexuales, alcoholismo, fumar, y auto-abuso repetitivo, por ejemplo, pueden
responder a controles aversivos cuando tcnicas ms positivas han fallado. Este es un punto
importante: cualquier buen terapeuta de conducta slo intentar el condicionamiento aversivo
luego de mltiples esfuerzos fallidos con alternativas positivas. Cuando se aplica control
aversivo dentro del paradigma de manejo de contingencias, el nfasis generalmente se coloca
en el uso contingente del castigo.
El castigo, en el que una consecuencia aversiva sigue a una respuesta particular, ha sido
minimizado como manera til de modificar la conducta desde que Estes (1944) report sus
estudios sobre el castigo. Sus estudios indicaron que el castigo lleva a la supresin de la
aparicin de la conducta, pero no a su desaprendizaje. Su conclusin fue que una respuesta no
poda ser eliminada slo por castigo. Veinte aos despus Solomon (1964) revis dicho trabajo
de laboratorio y concluy que el castigo por s solo, por cierto que poda llevar a un nuevo
aprendizaje. Los organismos pueden aprender a evitar el castigo por condicionamiento activo o
pasivo. En el aprendizaje activo el organismo aprende a hacer algo, a generar alguna respuesta
alternativa que lleva a la evitacin del castigo, como cuando un nio aprende a detenerse y
mirar antes de cruzar una calle, para evitar el castigo de un padre. De igual modo, el organismo
aprende a evitar simplemente en forma pasiva, mediante la no emisin de la respuesta que
conduce al castigo.
Abundante investigacin ha delineado las condiciones en que el castigo puede ser ms efectivo
para producir efectos ms poderosos y ms duraderos sobre la conducta. Las guas para el uso
del castigo son las siguientes: El castigo debe ser inmediato, porque la demora confunde las
contingencias o incrementa la ansiedad de las personas. Debe ser intenso, porque mientras
ms aversivo el castigo, ms efectivo es. Debe ser significativo para la persona, dentro de las
mismas direcciones en las cuales el refuerzo est individualmente definido. El castigo debe ser
administrado temprano en la cadena conductual, para actuar sobre el problema pronto antes de
que se intensifique. Debe ser administrado en una secuencia o agenda continua , lo que es ms
44 Organizacin racista europeo-norteamericana (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 227
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
efectivo que una secuencia o agenda intermitente, porque la intermitencia hace que la
respuesta se vuelva ms resistente a la extincin. Debe ser provisto a travs de todas las
situaciones estimulares , de sta manera la persona aprende a evitar la respuesta en situaciones
de castigo, pero no en situaciones de no-castigo. Debe ser suministrado de una manera calma,
para que la ira o el enojo de la persona que castiga, est separada del castigo de la conducta.
Finalmente, debe ser acompaado por demostraciones y refuerzos de conductas alternativas
adaptativas, tal como ensear a un nio a utilizar habilidades asertivas para poner lmites, en
vez de golpear un hermano menor.
Revisamos las grabaciones escolares de Susan para saber qu tcnicas haban utilizado otros
psiclogos para tratarla. Desgraciadamente, muchas de nuestras ideas haban sido intentadas y
haban fallado, como el refuerzo de conductas incompatibles, tal como tocar el piano o tratar de
extinguir sus golpes no prestndoles atencin, mientras se le prestaba considerable atencin a
sus conductas constructivas. Tambin nos sentimos limitados por el hecho de que las
grabaciones de lnea base indicaban que la cantidad de golpes de Susan, permanecan bastante
estables a travs de diferentes tipos de situaciones, incluyendo una habitacin de aislamiento
en donde ella no saba que era observada a travs de un espejo de visin unidireccional.
Sabiendo que un paradigma de castigo de condicionamiento aversivo slo puede ser efectivo si
se brinda mediante una agenda o secuencia continua, decidimos conseguir un aparato de shock
por control remoto que nos permitiera dar un shock a Susan, en cualquier momento del da en
cualquier lugar, sin que ella pudiera discriminar dnde, cundo o por quin estaba recibiendo el
shock. En el primer da de condicionamiento remoto, Susan se golpe a s misma 45 veces,
comparado con las 3000 veces usuales. El da siguiente slo lo hizo 17 veces, y al otro slo 6
veces. Entonces se nos rompi el aparato y comenz a dar shocks no contingentes. Despus de
repararlo, tom slo 2 das y un total de 12 shocks bajar los golpes de Susan a cero. Durante
meses no se volvi a golpear. Decidimos retirar el aparato de su brazo, y para nuest ra sorpresa
ella nos pidi tener de nuevo con ella el aparato. Pero igual no se lo volvimos a poner, y ella
estuvo meses sin volverse a golpear. De hecho, durante los siguientes cinco aos se golpe a s
misma aproximadamente 250 veces, comparadas con los 5 millones de golpes que podra
haberse propinado sin el condicionamiento aversivo.
La logstica del condicionamiento aversivo y las guas para el castigo efectivo, revelan porque el
paradigma del castigo puede volverse prcticamente impracticable. Por ejemplo, con un
exhibicionista de 27 aos sera logsticamente imposible, tener un terapeuta disponible cada vez
que el cliente va a pasar por una parada de colectivos escolares. En el caso de Susan, fue
posible que alguien estuviera disponible en todas las situaciones, pero obviamente se hubiera
vuelto un tratamiento de un costo elevadsimo, si sus padres hubieran sido los que tuvieran que
haber pagado por que alguien con un control remoto la siguiera en todo momento. Una
alternativa con algunos pacientes es entrenarlos para que se brinden su propio shock
inmediatamente seguido a una respuesta desadaptativa.
El uso de castigos dolorosos tambin trae a colacin cuestiones ticas y legales. En el caso de
Susan, pasamos 2 meses convenciendo al Departamento de Retardo Mental de que un shock
contingente era la mejor alternativa disponible para el tratamiento del auto-abuso de Susan. En
muchos caso, tal como con prisioneros, el uso de paradigmas aversivos ha sido declarado ilegal
y por lo tanto no es un tratamiento disponible. Por lo que, aunque ahora sabemos que la
aplicacin contingente de estmulos aversivos puede ser un modificador poderoso de la
conducta, hay mucho que necesita ser resuelto en lo que hace a la prctica, tica y legalidad
implicadas en su uso.
MODIFICACIN COGNITIVO-CONDUCTUAL.
Los enfoques cognitivos del cambio de conducta han sido la alternativa ms controversial para
los terapeutas de conducta tradicionales. Ellos argumentan que, por definicin, las tcnicas
cognitivas son incompatibles con los principios tradicionales del conductismo. El conductism o se
estableci como una alternativa radical a las teoras mentalistas de psicologa, que intentaban
abordar todas las conductas humanas en trminos de constructos cognitivos. El
condicionamiento reemplaz a la cognicin como el determinante crtico de la conducta
humana. No se han negado los procesos cognitivos, pero fueron vistos como menos relevantes
al momento un anlisis efectivo de los trastornos de conducta.
Para los animales inferiores, los nios muy pequeos, y en cierto grado, para
adultos de todas las edades que poseen una debilidad mental, son sujetos de algn
trastorno neurobiolgico severo o un trastorno de conducta severo, la conducta
cotidiana es ampliamente describible y predecible en trminos de: respuestas a
estmulos particulares y resultados de refuerzo o castigo de las secuencias de
respuesta a los estmulos previos. En seres humanos ms maduros, mucha de su
conducta instrumental y ms especialmente mucha de su conducta verbal, est
organizada en rutinas de ms alto rango y es, en muchos casos, mejor entendida
en trminos de operaciones de reglas, principios, estrategias y apariencias, que en
trminos de sucesiones de respuestas a un estmulo particular. Por lo que, en
muchas situaciones, la conducta de un individuo, de momento a momento, puede
ser gobernada por una estrategia relativamente amplia que, una vez adoptada,
dicta la secuencia de respuestas; ms que por anticipar las consecuencias de las
acciones especficas. En estas situaciones es la seleccin de estrategias, ms que la
seleccin de reacciones particulares al estmulo, la que es modificada por la
experiencia pasada mediante consecuencias reforzantes o de castigo.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
Carentes de una teora cognitiva consensuada de la sicopatologa, que sea nica para los
terapeutas conductuales, adoptaremos un modelo cognitivo de conducta desadaptativa, que
Otros problemas estn caracterizados por un exceso de respuestas cognitivas particulares. Por
ejemplo, el cliente hipocondraco que sta constantemente rumiando con la posibilidad de tener
cncer. Aqu el problema es que la misma actividad cognitiva sta ocurriendo repetidamente e
interfiriendo con la habilidad del cliente de poder usar procesos cognitivos para solucionar otros
problemas y para relacionarse ms efectivamente con el ambiente. En tales casos, lo necesario
es una disminucin en ciertas respuestas cognitivas, como por ejemplo, la disminucin de la
frecuencia de pensamientos acerca del cncer.
Si los problemas del cliente resultan de un dficit en la informacin que impide el control
cognitivo sobre respuestas desadaptativas, entonces la solucin es incrementar la conciencia
del cliente, proveyendo la informacin necesaria para el control cognitivo. Si el cliente no es
conciente, por ejemplo, de que su presin sangunea se est incrementando, entonces
obviamente no hay forma de que concientemente pueda prevenir este incremento. En el caso
de respuestas desadaptativas del Sistema Nervioso Autnomo, no se pudo dar a los clientes la
informacin necesaria hasta que se desarrollo tecnologa adecuada. Con el desarrollo
instrumental de los ltimos 40 aos, se ha vuelto posible dar a los clientes feedback creciente
acerca de la actividad fisiolgica especifica que est ocurriendo dentro de sus cuerpos. Estas
tcnicas de biofeedback permiten a los clientes volverse mas concientes de su presin
sangunea, pulso, ondas cerebrales, dilatacin de vasos sanguneos, y otras funciones
biolgicas. Cuando los clientes son conectados al aparato de biofeedback, reciben informacin
fisiolgica, o feedback biolgico, que les posibilita un aumento en el control cognitivo sobre
respuestas autnomas. A pesar de la enorme atencin que ha recibido esta tcnica dentro de la
comunidad profesional, ha probado ser tan efectiva como, o slo ligeramente ms efect iva que,
la relajacin muscular progresiva por s sola, y adems, casi siempre se usa en conjuncin con
el entrenamiento en relajacin (Miller, 1994; OLeary & Wilson, 1987; Reed, Katkin & Goldland,
1986; Silver & Blanchard, 1978). Por esta razn, no discutiremos este procedimiento o su
efectividad separado del entrenamiento en relajacin.
Las tcnicas cognitivas para reducir la frecuencia de cogniciones particulares son variadas, pero
quiz la ms desarrollada sea la detencin del pensamiento. Esta tcnica comienza con el
cliente verbalizando en un volumen alto sus pensamientos repetitivos. Al comienzo de la cadena
de pensamientos el terapeuta grita Basta!, quebrando la cadena. Posteriormente el cliente no
verbaliza sus pensamientos, sino que hace una seal con sus manos cuando estn comenzando
a pensar en sus pensamientos problemticos. Nuevamente el terapeuta grita Basta!. Una vez
que el cliente alcanza los objetivos bsicos de la tcnica, entonces se grita a s mismo Basta!
cuando comienza a repetir su cadena de pensamientos problemticos. Una vez que la detencin
abierta es efectiva en la cadena repetitiva de pensamientos, el cliente comienza a practicar
decirse Basta! para s cuando sea que sus pensamientos excesivos comiencen.
y de la terapia cognitiva de Beck, que son consideradas en detalle en el prximo captulo. Los
rtulos emocionalmente perturbadores, incluyendo asqueroso y terrible, son desafiados a
travs de tcnicas de reestructuracin cognitiva. As tambin son desafiadas las expectativas
catastrficas, no slo por la baja probabilidad real de que ocurran, sino por las consecuencias
negativas exageradas que se supone que sucedern.
Al adoptar las tcnicas bsicas de Ellis, algunos conductuales han realizado cambios
importantes. Goldfried y Davison (1994), por ejemplo, describen la reestructuracin racional
sistemtica. Constituye un paralelo de la desensibilizacin sistemtica. En este abordaje, se
construye una jerarqua de situaciones crecientemente dificultosas con las que el cliente tiene
problemas de enfrentamiento. El cliente imagina las situaciones y manifiesta cmo
normalmente se enfrenta con la situacin que lo altera. Luego se le pide que revale
racionalmente sus respuestas, en orden de describir una respuesta cognitiva ms efectiva a la
situacin. Luego de enfrentarse exitosamente con una situacin imaginada en un nivel, el
cliente avanza hacia situaciones ms arriba en la jerarqua. La reestructuracin racional
sistemtica le da al cliente una prctica considerable en desafiar sus propios rtulos y
expectativas problemticas, antes que tener que enfrentar un stress ms duro, resultante del
manejo de las situaciones en vivo. Goldfried y Davison adems reportan que con algunos
clientes es crtico, que el terapeuta no trate de desafiar la cognicin del cliente, porque hay
estudios que indican que algunas personas resistirn activamente los intentos de otros de que
cambie. Recomiendan a los clnicos que alienten al cliente a ser lo ms activo que sea posible
en el desafiar sus propios pensamientos disruptivos, ms que seguir el modelo de Ellis del
terapeuta como un confrontador activo.
Para ayudar a los chicos impulsivos a que desarrollen mtodos adaptativos de control cognitivo,
Meichenbaum toma elementos de investigadores rusos, particularmente Luria (1961) y Vigotsky
(1962). Luria postul tres estadios en los que los nios desarrollan control voluntario sobre sus
conductas. En el estadio 1, el control es ejercido por las conductas verbales de los dems
(tpicamente los padres y otros cuidadores). En el estadio 2 el nio repite los patrones
discursivos abiertos de los padres, para controlar sus propias conductas. Finalmente, en el
estadio 3, la conducta del chico va quedando progresivamente bajo el control de auto-dilogos
encubiertos. As, como puntualiza Meichenbaum (1977), las auto-afirmaciones ejercen control
sobre la conducta del individuo de un modo muy similar a las declaraciones provenientes de
otras personas.
Meichenbaum y Goodman (1971, p. 117) ilustran lo que el terapeuta puede decir en voz alta en
el paso 1 mientras copian patrones de lneas.
Bueno, qu es lo que tengo que hacer? Quieres que copie la imagen con las
diferentes lneas. Tengo que hacerlo despacio y con cuidado. Bueno, dibuja la lnea
de abajo, abajo, bien; ahora a la derecha, eso es, ahora abajo un poco ms y a la
izquierda. Bien, lo estoy haciendo bastante bien. Recuerda, ve despacio. Ahora
arriba nuevamente. No, deba ser para abajo. As esta bien. Slo dibuja la lnea con
cuidado... bien. Incluso si cometo un error puedo continuar despacio y con
cuidado, tengo que ir abajo ahora. Termin. Lo hice!
Con chicos y adultos, las tres fases de la modificacin cognitivo-conductual han sido
comnmente ms aplicadas con xito en la terapia de inoculacin de estrs . Este tratamiento es
anlogo a la inoculacin en medicina, donde un pequeo monto de virus activo, es introducido
en el cuerpo con el objeto de movilizar una respuesta saludable del Sistema Inmunolgico. En
lugar de slo aprender a controlar la ansiedad en situaciones estresantes, el individuo puede
desarrollar habilidades de afrontamiento cognitivas encubiertas y habilidades conductuales
abiertas que pueden inocularlo contra futuros estresores. Eventos que previamente provocaban
ansiedad, como evaluaciones en el trabajo o la escuela, en discursos pblicos, etc.; pueden ser
reevaluados como desafos y oportunidades de aprendizaje. Tales desafos pueden ser
manejados a travs de una combinacin flexible de habilidades racionales y conductuales, en
vez de ser construidos automticamente como amenazas que deben ser evitadas.
Las atribuciones errneas pueden tener efectos psicolgicas devastadores. Una pareja se
present en la terapia quejndose de que el marido haba sido impotente los primeros tres aos
del matrimonio. El problema comenz en la noche de bodas, con las tensiones y los conflictos
usuales. En la fiesta, los amigos insistieron en que tomaran mucho. Para el momento en que la
pareja lleg al hotel, estaban cansados y tensos, y l estaba un poco ms que borracho.
Cuando estaban en la cama y el no pudo tener una ereccin, la mujer exclam, Dios mo, me
cas con un gay! La atribucin de ella de homosexualidad ante la disfuncin erctil, por slo
una noche poco representativa, devast su relacin sexual. Si ellos hubieran podido atribuir el
problema de l al stress situacional y al agudo efecto del alcohol, podran haber evitado un
comienzo muy problemtico para su matrimonio. Es suficiente decir que la manera en que los
individuos perciben las causas de sus trastornos influir significativamente en sus estados
psicolgicos y sus expectativas acerca del futuro del trastorno.
Trabajando desde la teora atribucional; Goldfried y Davison (1976, 1994) han sugerido varias
formas en que puede ayudarse a los clientes a establecer atribuciones ms precisas y benignas.
Las evaluaciones clnicas, por ejemplo, son atribuciones hechas por los clnicos, y la evaluacin
puede variar en el malestar emocional que evoca. Un cliente que atribuye su disfuncin erctil a
conflictos inconscientes acerca de posibles impulsos homosexuales, puede ser liberado de una
ansiedad considerable si aprende que la tensin situacional combinada con el alcohol puede
producir el problema observado. Los clientes con sntomas fsicos, como un hombre con
jaqueca crnica que est muy ansioso porque atribuye su jaqueca a un tumor cerebral, puede
aliviarse inmensamente si aprende que la atribucin correcta es que se debe a la ansiedad por
su salud. Las expectativas que los clientes tienen para futuros eventos, pueden cambiarse
dramticamente si sus atribuciones sobre eventos pasados o presentes son alterada s
significativamente.
Martin Seligman y asociados (Abramson, Seligman, & Teasdale, 1978; Seligman, Abramson,
Semmel & vonBaeyer, 1979) han desarrollado ms an las medidas psicomtricas y el
tratamiento clnico de atribuciones desadaptativas. Han identificado consistentemente tres
estilos atribucionales de estabilidad, internalizacin, y globalidad. Un desempeo ptimo y una
buena salud mental estn asociados a un estilo atribucional estable, interno y global hacia
eventos buenos o positivos; es decir, cuando ocurre un evento positivo, asignarle cualidad de
permanente, personal y amplio o extenso. La situacin se revierte con eventos malos o
negativos: un desempeo ptimo y una buena salud mental estn asociados con un estilo
atribucional temporal, externo y especfico; es decir, cuando ocurre el evento negativo,
deberamos pensarlo cmo temporal, atpico y causado por fuerzas externas. La terapia
cognitivo-conductual resultante, ayuda a los pacientes a modificar sus atribuciones pesimistas y
a adoptar un optimismo aprendido (Seligman, 1990).
Aunque hay una variacin considerable en el modo en que los individuos resuelven problemas,
DZurilla y Goldfried (1971) han reportado un grado considerable de acuerdo respecto de las
operaciones involucradas en la resolucin efectiva de problemas. Las cinco etapas de la terapia
de resolucin de problemas (Goldfried & Davison, 1976)) pueden ensearse a los clientes que
necesitan estrategias ms efectivas para enfrentarse a los problemas. Primero educan a los
clientes en una filosofa que aliente la resolucin de problemas en forma independiente. Esta
etapa de orientacin general incluye ensear a los clientes que los problemas son una parte
normal de la vida, y que pueden enfrentarlos. Adems, se alienta a los clientes a que aprendan
a identificar rpidamente los problemas y a inhibir la tendencia a responder al problema con el
primer impulso. El malestar emocional, por ejemplo, puede identificarse no como un signo de
patologa, sino como un indicador para dirigir la atencin hacia la situacin problemtica que
sta produciendo el malestar.
Con el problema formulado, la siguiente etapa es generar alternativas. Se alienta a los clientes
a generar una cantidad de posibles respuestas a la situacin. Durante este perodo se alientan
los principios del brainstorming o lluvia de ideas (Osborn, 1963): abstenerse de criticar las
alternativas; la liberacin de ideas es bienvenida, mientras ms loca la idea mejor; mientras
ms alternativas mejor, esto incrementa la probabilidad de que ocurran ideas efectivas;
combinar y mejorar alternativas en mejores ideas.
RELACIN TERAPUTICA
Y los terapeutas conductuales pueden ciertamente ser reforzadores sociales, llevando a los
clientes a percibirlos como empticos y clidos. La naturaleza educacional y educativa de la
relacin teraputica lleva al paciente a evaluar la empata, comprensin, y calidez del terapeuta
en forma generalmente comparable a otras psicoterapias orientadas a la relacin (Glass &
Arnkoff, 1992). Un caso en cuestin es la muy citada comparacin de Sloane y cols. (1975),
ente terapia conductual y psicoanaltica. Mediante las grabaciones de audio, los terapeutas
psicoanalticos y los conductuales fueron encontrados sin diferencias en el grado de calidez o
consideracin positiva. Haba significativas diferencia, de cualquier modo, en el ajuste de la
empata, genuinidad y profundidad del contacto interpersonal. Los terapeutas conductuales
puntuaron ms alto en estas variables.
Si existe algn valor general para la relacin, ciertamente no es en los trminos del criterio
propuesto por Rogers. El terapeuta conductual sera injusto con sus clientes si simula ser
incondicional en su consideracin positiva, porque los refuerzos sociales, incluyendo la
consideracin positiva, son en realidad contingentes. El terapeuta conductual est menos
preocupado por el ajuste de la empata que por el ajuste de la observacin, que es crtica en la
determinacin tanto de la medida de la respuesta como de la efectividad del tratamiento.
Tampoco est particularmente preocupado por ser genuino, lo que los clientes necesitan es un
terapeuta competente, no uno que est preocupado por ser autntico.
Los efectos del modelado probablemente ocurran con la mayora de las otras formas de
psicoterapia conductual y tambin de modificacin cognitivo-conductual. Un desensibilizador,
por ejemplo, modela un abordaje sin temor hacia un estmulo fbico, enseando a los clientes
que dicho estmulo puede ser dominado si se aborda de una forma gradual y relajada. No
podemos imaginarnos un terapeuta fbico a las serpientes asistiendo satisfactoriamente a un
paciente fbico al mismo animal! El contratador de contingencias modela un abordaje positivo
hacia la resolucin de problemas y ensea a los clientes que los conflictos pueden ser mejor
resueltos a travs de compromiso y el refuerzo positivo, en vez de a travs del criticismo y otras
formas de castigo.
El punto esencial es ste: considerable investigacin muestra lo beneficioso que puede ser el
modelamiento y tambin cmo ste puede ser ms efectivo. Si los terapeutas conductuales
hacen de la relacin teraputica una parte del proceso de cambio, entonces deben atender
cuidadosamente a lo que estn modelando y que tan efectivos como modelos estn siendo.
Los terapeutas conductuales muestran una variacin considerable en los aspectos prcticos de
su trabajo. Los terapeutas que utilizan tcnicas de contra-condicionamiento y cognitivo-
conductuales es ms probable que trabajen en un mbito tradicional de consultorio. El
tratamiento es normalmente conducido en un formato individual o, cada vez ms, de pareja.
Muchas de las tcnicas conductuales y cognitivo-conductuales, incluyendo entrenamiento en
asertividad, en relajacin y resolucin de problemas, son aplicados en formatos grupales, por
una cuestin de costo-eficiencia y de procesos grupales, incluyendo modelado, ensayo de
conducta y reforzamiento grupal.
Algunos analistas conductuales son crticos de los terapeutas que permanecen en sus
consultorios; ellos sugieren que las intervenciones desarrolladas en el mbito natural no estn
minadas por la generalizacin o los problemas de transferencia de entrenamiento, como
aquellos desarrollados en el consultorio. Ciertamente cuando los terapeutas conductuales estn
manejando contingencias en amplia escala, como en la economa de fichas, trabajan justo en el
mbito de los clientes. Desafortunadamente, debido a los exagerados temores, la modificac in
conductual ha sido restringida a algunos mbitos, siendo los ms conocidos los de prisioneros
bajo la influencia del gobierno federal.
Los terapeutas conductuales han estado siempre comprometidos con las intervenciones
eficientes, y validadas empricamente. Fueron adherentes a la terapia breve antes de que esto
fuera algo comn. En un estudio (Norcross & Wogan, 1983), los terapeutas conductuales
reportaron ver clientes menos frecuentemente y por una duracin ms breve que los dems
modelos de psicoterapia; slo el 7% de los clientes, en promedio, son vistos durante ms de un
ao. Por supuesto, los clientes especficos requerirn tratamientos ms extensivos cuando sea
necesario por sus problemas, no por las orientaciones tericas de los terapeutas.
El movimiento entero de la psicoterapia hacia la eficiencia de tiempos es, de hecho, una cosa
vieja para los terapeutas conductuales. Como dijimos en el principio del captulo, las
caractersticas centrales de la terapia conductual incluyen la eficiencia de costos: identificar
DISEOS DE N PEQUEO
En los diseos de base mltiple, diversos comportamientos del cliente (no slo la conducta
siendo directamente modificada) son medidos inicialmente. Entonces es introducida la
intervencin teraputica para una de las conductas, mientras la medicin de todas las restantes
contina. Si la intervencin produce cambios en la conducta objetivo pero no en las dems,
entonces se sostiene que existe algo acerca de la relacin especfica entre la conducta objetivo
y la modificacin que ha producido la mejora. El supuesto es que las otras conductas habran
sido igualmente sujetas a los efectos no especficos, tal como el paso del tiempo o la relacin
con el terapeuta. Aunque hay mucho por lo que recomendar este diseo, un problema con l es
que no podemos decir simplemente qu cambios en el ambiente producen los cambios. Fueron
los cambios en las contingencias concretas, por ejemplo, o fueron los resultados de las
demandas y expectativas del experimentador?
Surge un dilema similar con los diseos de tipo ABAB. En el diseo (reversible) ABAB , la
persona que recibe el tratamiento es medida repetidamente: antes de la intervencin (A);
durante el tiempo en que es efectiva la intervencin (B); durante un tiempo subsiguiente en
que la intervencin se discontina (A); y nuevamente bajo la influencia de la intervencin
teraputica (B). El razonamiento detrs de este diseo es que si la conducta del sujeto mejora
durante los perodos en que el tratamiento est siendo administrado y es peor durante el
perodo inicial y cuando el tratamiento se detiene, entonces se presume que el tratamiento es
responsable intrnsecamente del cambio. Aqu nuevamente no podemos determinar con
precisin qu del paquete de tratamiento es relevante para el cambio de conducta. Fueron las
expectativas de los clientes, la atencin especial del terapeuta, el tratamiento en s, u otra
Nuestro punto es este: los diseos de n pequeo son vehculos excelentes para examinar la
eficacia de nuevos procedimientos y son la mejor manera de conducir investigacin clnica
cuando slo un pequeo nmero de pacientes est disponible. A la vez, de todas formas, los
diseos de n pequeo carecen del poder y control caracterstico de los diseos de investigacin
ms tradicionales. Por esta razn, nuestra revisin no se ocupar especialmente por los miles
de estudios de n pequeo publicados hasta la fecha. Los lectores interesados en ejemplos
adicionales son derivados a revistas de orientacin conductual; aquellos interesados por el
diseo en s son invitados a leer a Hersen y Barlow (1976) y Barlow, Hayes y Nelson (1984).
Weisz y cols. (1987, 1995) han conducido dos meta-anlisis acerca de la efectividad de la
psicoterapia con nios y adolescentes. En 1987, su estudio estadstico examin 108 estudios
bien diseados con pacientes de 4 a 18 aos de edad, publicados entre 1958 y 1984. A lo largo
de las diversas medidas de resultados, el joven tratado promedio estaba mejor despus del
tratamiento que el 79% de aquellos no tratados. Los tratamientos conductuales probaron ser
ms efectivos que los tratamientos no conductuales, independientemente de la edad del cliente,
la experiencia del terapeuta o el tipo de problema.
En 1995, Weisz y cols. Revisaron los efectos de la psicoterapia con nios y adolescentes
conduciendo un meta-anlisis de una nueva muestra de 150 estudios de resultados publicados
entre 1983 y 1993. la efectividad general de la psicoterapia fue nuevamente positiva y los
efectos fueron nuevamente mayores en los tratamientos conductuales que en los no
conductuales. Sus resultados avalan la especificidad de los efectos del tratamiento: los
resultados fueron mayores para los problemas especficos que se constituan en objetivos de
tratamiento, que para aquellos problemas que no eran especificados como objetivos.
Este tamao de efecto demuestra la efectividad superior de diversos mtodos conductuales con
respecto al no-tratamiento, tratamiento de placebo activo y a tratamientos alternativos.
La conclusin final (la superioridad evidente de los tratamientos conductuales con respecto a los
no conductuales) ha sido crticamente cuestionada. Shirk & Russel (1992) argumentaron con
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 241
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
algunos datos, que las diferencias reportadas pueden deberse a (1) diferencias de calidad
metodolgica entre los tratamientos conductuales y los no conductuales, (2) efectos de la
predileccin de los investigadores favoreciendo a los tratamientos conductuales y (3) una
carencia de representatividad de los tratamientos entre los tratamientos no conductuales. De
cualquier modo, anlisis cuidadosos de los datos (Weiss & Weisz, 1995b) encontr evidencias
muy escasas para apoyar los argumentos #1 y #2. De todas manera, en lo que respecta al #3,
todas las partes parecen acordar que las evaluaciones de las investigaciones de la terapia
infantil son poco representativas de la prctica real de la terapia infantil. En particular, ciertas
formas no conductuales de terapia infantil, como la terapia de juego y la terapia psicodinmica,
no estn adecuadamente representadas en los estudios de investigacin.
En su clsico meta-anlisis, Smith, Glass y Miller (1980), localizaron 101 estudios controlados
sobre desensibilizacin sistemtica, 54 en modificacin de conducta, y 34 sobre terapia
cognitivo-conductual. El efecto promedio era de 1.05, .73, y 1.13 respectivamente, todos
sustancialmente mejor que el tamao de efecto de .56 de los tratamientos placebo.
Shapiro y Shapiro (1982) replicaron el estudio de Smith, Glass y Miller con un diseo mejorado.
Incluyeron slo estudios de un perodo mayor a cinco aos que contuvieran al menos dos
grupos de tratamiento y un grupo control. La mayora de los 143 estudios evaluaban terapias
conductuales. Los mtodos conductuales, el nmero de los grupos de tratamiento incluidos en
el anlisis y los tamaos de efecto promedio fueron los siguientes:
Todos estos tamaos de efecto son considerados importantes, y todos son superiores a
aquellos hallados para el no-tratamiento y el tratamiento placebo. Las diferencias entre los
resultados tienen ms que ver con el tipo de problema que con el tipo de psicoterapia, pero
Shapiro y Shapiro concluyeron que su estudio revelaba una modesta pero innegable
superioridad de los mtodos conductuales y cognitivos, y una correlativa inferioridad de los
mtodos psicodinmicos y humansticos.
Los efectos, de moderados a importantes, hallados para la Terapia conductual familiar sern
revisados en el captulo XI (Terapias Sistmicas). Suficiente con decir aqu que la terapia
conductual familiar ha demostrado consistentemente su superioridad sobre el no-tratamiento y
el tratamiento control y, dependiendo de la revisin, sobre otras formas alternativas, no
conductuales, de terapia familiar.
Los tamaos de efecto de las terapias familiar y marital conductual son, en algn aspecto,
nmeros sin cara, y por lo tanto difciles de traducir en trminos de conducta y recuperaciones
vitales. Permtannos compartir los resultados de un estudio controlado de terapia familiar
demostrando en trminos humanos concretos lo que significa un efecto importante. Alexander y
Parsons (1973) compararon (1) terapia familiar basada en el contrato de contingencias ( n =
46), (2) terapia familiar centrada en el cliente ( n = 19), (3) terapia familiar psicodinmica ( n =
11), y (4) sin terapia ( n = 10) en el tratamiento de la delincuencia adolescente. Los resultados
mostraron a los 6 meses de seguimiento que el grupo de contratos de contingencia tena un
ndice de recidivas del 26%, comparado con el 47% de la terapia centrada en el cliente, el 50%
de los que no tuvieron terapia y el 73% de la terapia familiar dinmica. Las pruebas de las
interacciones familiares al final de la terapia, indicaban que el grupo conductual hablaba ms,
En 1994, van Balkom y cols. reevaluaron la literatura (86 estudios en total) y concluyeron que
los antidepresivos, la terapia conductual, y la combinacin de ambos eran significativamente
ms efectivos que el tratamiento placebo. En los auto-reportes de los pacientes, el meta-
anlisis indic que la terapia conductual era significativamente ms efectiva que los
antidepresivos y que la combinacin de ambos tenda a ser ms efectiva que la medicacin
antidepresiva sola. El hallazgo ms importante de sta y otras revisiones es que la terapia
conductual, con o sin medicacin adjunta, es un tratamiento de opcin en TOC.
Jaqueca y migraa. Holroyd y Penzien (1990) usaron meta-anlisis para integrar los
resultados de 25 pruebas clnicas que evaluaban la efectividad del propanolol, y 35 pruebas
clnicas que evaluaban la efectividad del entrenamiento en relajacin y biofeedback conjunto
(2445 pacientes en total). Los meta-anlisis revelaron mejoras sustanciales, pero muy similares,
en las migraas recurrentes tratadas con propanolol, y entrenamiento en relajacin-
biofeedback. En ambos casos, estos tratamientos dieron como resultado un 43% de reduccin
de la migraa cuando fueron evaluados en registros cotidianos, y de 63% cuando fueron
evaluados con otras medidas. En contraste, la medicacin placebo (14% de reduccin) y el no -
tratamiento (prcticamente 0% de reduccin) fueron inferiores tanto al propanolol, como a la
relajacin-biofeedback, que tuvieron resultados muy similares.
Una revisin independiente de Johnson, Tsoh y Varnado (1996) tanto en bulimia como en
anorexia arribaron a las mismas conclusiones. Tanto la terapia conductual como la cognitivo-
conductual superaron al no-tratamiento y al tratamiento control. En el tratamiento de la
anorexia, la terapia conductual ha probado ser efectiva en la promocin de la ganancia de peso
durante la hospitalizacin, y las intervenciones cognitivas en dicho punto no parecen aumentar
la terapia conductual bsica. En el tratamiento de la bulimia, las comparaciones entre
farmacoterapia y terapia cognitivo-conductual sugieren que la psicoterapia sola es ms efectiva
que la medicacin sola en reducir los sntomas bulmicos, y que los cambio conductuales
producidos por la psicoterapia permanecen en el seguimiento en contraste con la medicacin,
cuyo ndice de recadas es alto. Los ndices de abandono en la medicacin son de dos a tres
veces ms altos que aquellos de los tratamientos cognitivo-conductuales.
Tabaco-dependencia. Han sido utilizados meta-anlisis para acumular los resultados de 633
estudios en abandono del cigarrillo, involucrando ms de 70.000 sujetos. Viswesvaran y
Schmidt (1992) hallaron que el no-tratamiento daba como resultado un 6% de abandono del
cigarrillo y que los mtodos de auto-cuidado producan un 15% de abandono en promedio.
Cada uno de estos fue mucho menos significativo que las intervenciones formales. Entre los
mtodos ms efectivos estuvieron la aversin a fumar (31% de abandono), otras tcnicas
aversivas (27% de abndono), mtodos instructivos en los lugares de trabajo (30% de
abandono), y la hipnosis (36% de abandono).
Insomnio. En un esfuerzo por identificar tratamientos psicolgicos efectivos para el ins omnio,
Murtagh y Greenwood (1995) condujeron un meta-anlisis sobre 66 estudios de resultados.
Generalmente, los tratamientos psicolgicos produjeron un considerable aumento tanto en los
patrones de sueo como en las experiencias subjetivas acerca de dormir. Todos los
tratamientos activos, fundamentalmente conductuales en esencia, fueron superiores a las
terapias placebo. Especficamente, fueron hallados los siguientes tamaos de efecto al post -
tratamiento: .81 para la relajacin muscular progresiva, .93 para otras formas de relajacin,
1.16 para el control de estmulos, y .73 para las intenciones paradjicas. Esos son efectos
importantes y convincentes, y los resultados demuestran el valor de los tratamientos
conductuales como alternativas tan efectivas como la medicacin, que pueden tener efectos
negativos.
A los terapeutas conductuales les gustara hacernos creer que existe una compilacin de datos
que demuestran la superioridad consistente de la terapia conductual. Pero dnde estn los
datos? Se supone que los hallemos en el estudio de Paul (1966) utilizando cinco sesiones de
terapia de insight para tratar la ansiedad de los estudiantes cuando se les requiere que hablen
en clase? Ciertamente el estudio clsico de Sloane y cols. (1975; revisado en el captulo II)
provee un poco de alivio. Su comparacin rigurosa entre terapia conductual integral con terapia
psicoanaltica breve no encontr diferencias significativas entre las terapias en efectividad con
pacientes ambulatorios. Incluso en terapia de tiempo limitado, el psicoanlisis sostuvo lo suyo.
Examinemos el criterio de xito en casi todos los estudios de la terapia conductual y ser
evidente lo que falta. Slo un puado de estudios evalu claramente los sentimientos de los
pacientes acerca de su felicidad y armona general como un criterio para el tratamiento exitoso.
Y adivinen qu? El Shock elctrico no ayud a los homosexuales a encontrar la felicidad (Birk,
Huddleston, Millers & Cohler, 1971). Lo que le falta a la teora y a la terapia conductual es un
sentido humanitario de valores que ayude a decidir lo que es un resultado significativo en
psicoterapia. La significacin en la vida no est determinada por un puntaje de .05 de
probabilidad de cambiar un sntoma. En una era en la que mucha gente est sufriendo un
colapso en su percepcin de sentido, la terapia conductual slo est interesada con la remisin
sintomtica.
Lo que la terapia conductual ofrece a la gente que busca felicidad y armona en un mundo
alienante y deshumanizante, es un rejuntado de ejercicios y tcnicas. La gente que ha sido
manipulada toda su vida para creer que los cigarrillos pueden volverlos interesantes y
atractivos, necesita enfrentarse con soplidos calientes de humo en la cara? La gente que come
demasiado necesita contar cada bocado de comida para caer en el aburrimiento o la depresin
que puede corroerlos? Puede la detencin del pensamiento evitar que las personas de
mediana edad piensen que la vida se les va? Necesitamos que la gente est desensibilizada de
toda su ansiedad o necesitamos que la gente se ponga ansiosa ante toda la insensibilidad que
la rodea? Necesitamos ensearle a la gente a intercambiar fichas de pquer para alentar el
conversar, o debemos aprender cmo ayudar a la gente a encontrar el significado intrnseco
que proviene de compartir los sentimientos ms bsicos? Las ondas Alpha no curan la
alienacin. Un ejercicio por da no mantendr a nuestro mdico alejado.
Quin define lo que es conducta adaptativa y desadaptativa? Quin y qu tiene que cambiar?
Las tcnicas conductuales estn siendo usadas para conformar los estndares normativos del
grupo social dominante? Las normas culturales son apropiadas para estos clientes particulares?
En un intento por ser metodlogos explcitos libres de contenido, los conductuales se arriesgan
a ser evitadores de contenido (Kantrowitz & Ballou, 1992). Los terapeutas invariablemente
deben tomar decisiones acerca de lo apropiado de las conductas objetivo, las metas del
tratamiento, y los criterios de resultados. Seguramente, los clientes deberan tener la voz ms
importante en la toma de estas decisiones, pero los conductuales no pueden simplemente lavar
sus manos de la responsabilidad mutua y absolverse a s mismo insistiendo en que Es la
decisin del cliente.
Cuando los valores del terapeuta no estn a la vista, los estndares implcitos son utilizados
para determinar qu y quin necesita cambiar. Estas ideologas no concientes, es probable que
reflejen valores tradicionales, blancos, de clase media, heterosexuales, y masculinos. Cuntos
adolescentes y menores rebeldes, homosexuales confundidos, esposas que no les gusta el
sexo, y chicos maleducados han sido modificados segn los preceptos del hombre de la
casa, en nombre de la tecnologa de valor neutral libre de contenido? La psicoterapia
indudablemente es una empresa dirigida por valores. No saldran y publicaran los suyos al
menos?
Bienvenidos al club conductuales! La mayora de la gente que est en este terreno reconoce
ampliamente que ninguna psicoterapia ni sistema terico por s mismo, es lo suficientemente
completo para dar cuenta de las complejidades de nuestros clientes. Ciertamente no hay una
teora unificadora detrs de la que es llamada terapia conductual. Existe meramente una serie
de tcnicas y un compromiso unificador de determinar que abordajes funcionan mejor con qu
tipos de problemas. Esto suena como el eclecticismo clsico ms que como el condicionamiento
clsico. Aunque conductuales prominentes como Cyril Franks (1984) y Hans Eysenck (1970)
criticaron inicialmente a los eclcticos por contaminar las aguas teraputicas, la proliferac in de
tcnicas conductuales nuevas sin una teora integradora, ha aadido ms a nuestra complejidad
que a nuestra claridad. Los eclcticos, de todas maneras, nunca hemos tenido problema en
convivir con la ambigedad, incluso con la ambigedad de un sistem a de psicoterapia que est
supuestamente unificado, aunque incluya mtodos tan diverso como la desensibilizacin, la
sensibilizacin encubierta, el biofeedbak, la reestructuracin racional cognitiva, la economa de
fichas, el auto-control y la resolucin de problemas. Estas tcnicas son muy similares a la valija
de trucos de un eclctico. Por supuesto, esto no intenta ser ninguna crtica. A nosotros no nos
importara ser llamados conductuales, si a ustedes no les importa ser llamados eclcticos.
La Sra. C. est restringida por un rango amplio de respuestas desadaptativas, por lo que
necesitara una buena cantidad de terapia conductual integral, si pretendiera volver a tener un
abordaje reforzante de la vida. Primero, ella sufre de evitacin condicionada a la suciedad y las
enfermedades. Su modo particular de evitar es lavar excesivamente cada vez que siente que ha
estado en contacto con estmulos condicionados, tal como parsitos o suciedad. La evitacin de
estos estmulos la ha llevado tambin a conductas desadaptativas, incluyendo la evitacin de
cocinar y de cuidar de sus hijos. Tambin evita las relaciones sexuales, lo que puede estar
relacionado en parte a su evitacin de la suciedad y la enfermedad, pero probablemente est
ms relacionado con el modelamiento de su madre de evitacin y repugnancia hacia el sexo. La
Sra. C. tambin tiene dficits conductuales en lo que hace a la expresin directa de su enojo y a
asegurarse experiencias reforzantes y placenteras.
Los problemas evocados por la suciedad y los parsitos pueden ser mejor tratados con
desensibilizacin sistemtica y exposicin, que en tndem son consideradas el tratamiento
conductual de opcin para los trastornos obsesivo-compulsivos tales como el de la Sra. C. Al
entrenamiento en relajacin profunda le seguira la elaboracin de una jerarqua de estmulos
relacionados con suciedad y parsitos. Parte de la jerarqua incluira, por ejemplo, imaginarse
comprando ropa interior nueva envuelta en celofn, seguido de tocarla, luego acercarse a la
ropa interior recin lavada, y de ah a llegar a poder recoger la ropa interior que est
bsicamente limpia aunque usada. La Sra. C. podra realmente abordar estmulos como la ropa
interior sucia, slo despus de que la respuesta automtica y no controlada de ansiedad no sea
ms elicitada, por haber sido contra-condicionada por la desensibilizacin. Con el tiempo, la Sra.
C. podra ser expuesta a un rango ms amplio de estmulos que eliciten ansiedad y evitacin,
tales como ropa interior limpia, ropa interior sucia, pilas de ropa de lavandera, cosas sucias en
general, y mquinas de lavar. Durante dichas sesiones de exposicin, se evitara que la Sra. C.
tenga respuestas de evitacin (por ejemplo, lavarse o baarse).
Los pensamientos obsesivos con los parsitos de la Sra. C. pueden ser superados de la mejor
forma utilizando detencin del pensamiento y aserciones encubiertas para reducir la frecuencia
de dichos pensamientos. Los procedimientos de detencin del pensamiento pueden ser
realizados como parte de un paquete de auto-control ms alto que incluira auto-reforzadores
por tener pensamientos ms positivos (por ejemplo, pensamientos sensuales o pensamientos
de estar con su familia). Por ejemplo, cada vez que ella deje de pensar en parsitos para
planificar una fiesta, la Sra. C. se reforzara a s misma con una auto-afirmacin como Es
grandioso! Tendr fiesta en vez de parsitos cualquier da o No se siente muy bien estar libre
de parsitos?. Despus de aos de terapia de insight, podramos ensearle ahora a la Sra. C. a
atribuir sus problemas a su historia de aprendizaje, en vez de a fuerzas inconcientes que
amenazan con abrumarla.
Modificar las conductas interpersonales de la Sra. C. involucrara a toda la familia, porque ellos
han reforzado no intencionalmente sus tendencias a dominar las interacciones familiares.
Podramos probar con un entrenamiento asertivo familiar para ayudarlos a pararse frente a las
demandas irracionales de la Sra. C. y ayudarlos a expresar su frustracin ms directamente. Por
supuesto, sera importante incluir aserciones complementarias como parte del entrenamiento,
dado que su familia parece centrarse fuertemente en acciones negativas ms que positivas para
ejercer el control mutuo.
limpieza; entonces tendr la chance de retornar a modalidades de respuesta que posean alguna
semblanza de salud. Tal como se encuentra ahora, sin un programa extenso e intenso de
modificacin conductual, la Sra. C. est en serio riesgo de ser castigada por sus fracasos siendo
enviada al hospital del estado.
DIRECCIONES FUTURAS
Segundo, mientras los costos en salud continan aumentando y mientras los profesionales de la
salud se involucran cada vez ms en el cuidado de la misma, la auto-ayuda conductual, el
entrenamiento en relajacin, el entrenamiento en habilidades sociales y los programas de auto -
manejo, estarn cada vez ms integrados a la prctica de cuidado de la salud. Mucho de este
trabajo ser conducido con trastornos tradicionalmente mdicos, tales como jaquecas, dolor
crnico, asma, tabaco, hipertensin y obesidad. Pero tambin veremos clnicos inclinados a lo
conductual identificando, tratando y previniendo cotidianamente problemas mdicos derivados
de hbitos dainos, tales como el poco cumplimiento, exceso de comida, o una inadecuada
actividad fsica. La terapia conductual seguramente ir ms all del tratamiento de problemas
psiquitricos, hacia todas las ramas del cuidado de la salud, incluyendo la pediatra y la
cardiologa. No muy lejos en el futuro, las estrategias de afrontamiento conductual podrn ser
enseadas regularmente para asistir en la recuperacin de enfermedades, para afrontar las
enfermedades crnicas y sus tratamientos, y para preparar para procedimientos mdicos
dolorosos (Glass & Arnkoff, 1992; Taylor, 1990).
CAPTULO X
TERAPIAS COGNITIVAS
Nunca pens que volvera a agradarme a m mismo nuevamente, escribi Ros a su terapeuta.
Cuando ca en ese profundo cuadro de depresin, no pensaba que podra salir. Hacia cualquier
lado que miraba, vea oscuridad y descontento. Mi cabello no estaba bien, mis ropas no estaban
bien, mi voz era demasiado fuerte, mi altura demasiado baja. Oh Dios, era horrible, no poda
escapar de un yo que no poda soportar. Temo que ahora puedo entender porque algunas
personas pueden suicidarse en ese estado. Quin dijo que el infierno son los dems? En ese
lugar el infierno es uno mismo y parece no haber escape. El futuro es cuesta abajo; el pasado
un bodrio.
An es difcil creer que me hablara a m misma de una forma tan oscura. Hacia todos lados
que miraba slo vea cosas negativas. La vieja botella de vino no estaba slo medio vaca, para
m no quedaba una gota. Es increble lo que nuestra mente puede hacernos.
Realmente aprecio cmo me ayudo a encontrar mi camino a travs de ese lo mental. Se torn
divertido tratar de descubrir qu me estaba diciendo a m misma para deprimirme. S, era
depresivo haberse divorciado, pero no poda ni siquiera encontrar hechos positivos, como el
todava tener mis amigos, mis hijos, mis escritos y mi futuro. En el futuro que estaba
construyendo en mi mente, el sol no volva nunca a brillar.
Gracias por ayudarme a utilizar mis escritos como tarea para ajustar mi pensamiento. Antes de
ir a verlo/la, mis escritos parecan los de Silvia Plath (todo oscuridad y desesperacin). No es
que no exista un lado oscuro en la vida, es simplemente que si en todo lo que uno piensa es en
ello, entonces la vida se vaca mucho ms de lo que se llena.
Una de las cosas ms tiles del trabajo conjunto que hicimos, es que aprend a corregir mis
cogniciones desadaptativas. Aprend como buscar y destruir las frases automticas propias que
decan que era mala; que las situaciones eran malas; que el futuro era desolador; que mi
biologa estaba deteriorndose. Como escritora, aprecio cun poderosas pueden ser las
palabras, pero nunca supe cmo podemos crear nuestra propia novela en nuestras cabezas y
luego seleccionarnos como personajes trgicos destinados a auto-destruirse.
Slo quera hacerle saber que la nueva novela que estoy escribiendo en mi mente es mucho
ms feliz. An no me agrada mi cabello, pero probablemente eso sea siempre una obsesin
para m, y todava estoy buscando un hombre que haga mi vida ms significativa. S que debo
pensar en forma ms independiente, pero es as como las mujeres de mi generacin fueron
criadas para pensar. Por eso a veces debo cambiar mi situacin ms que mis pensamientos
acerca de ella. Pero al menos no dejo que las situaciones me hagan dao.
Viajo a ver a mi hija a San Diego. Deseo que lo suyo est todo bien.
-Ros
Albert Ellis (1913-) ha estado presentando y difundiendo con entusiasmo su abordaje racional a
la terapia desde 1957, cuando por primera vez demostr su innovador sistema en la convencin
anual de la American Psychological Association. Previamente, haba practicado varias formas de
tratamiento psicoanaltico, que haba aprendido mientras obtena su doctorado en psicologa
clnica en Columbia. A fines de los 40 y principios de los 50, Ellis comenz a estar
crecientemente insatisfecho con la efectividad y la eficiencia tanto del anlisis clsico, como de
la psicoterapia psicoanaltica. Ellis crea que Freud estaba en lo cierto en que fuerzas
irracionales mantenan a los neurticos en problemas, pero comenz a creer que las fuerzas
irracionales no eran conflictos inconscientes de la primera infancia. Ellis haba visto muchos
pacientes con increbles insights de la niez y sus procesos inconscientes que continuaban
teniendo problemas. Ese algo que vio Ellis era un continuo readoctrinamiento de los clientes,
para consigo mismos, en una filosofa irracional de vida.
Ellis hallaba a la asociacin libre demasiado pasiva e histricamente orientada, como para
cambiar seriamente las ideas contemporneas de los pacientes acerca de ellos mismos y del
mundo. As comenz a atacar directamente los sistemas de creencias de los clientes y a
presionarlos a trabajar activamente contra sus propias premisas irracionales. Ellis se encontr
cmodo con este enfoque racional en la terapia. Con su rapidez mental, su clara y concreta
articulacin de ideas abstractas, su amor al debate intelectual, su fe slida en el poder del
discurso racional, y su excelente sentido del humor para disipar la ira o la ansiedad irracionales,
Ellis (1957b) pudo demostrar, con su nuevo enfoque, una efectividad significativamente mayor
que con el enfoque psicoanaltico.
En 1959 Ellis fund el instituto de Terapia Racional-Emotiva en Nueva York, organizacin sin
fines de lucro destinada a proveer cursos educativos para adultos en modos de vidas racionales,
Terapia Racional Emotiva de costo moderado para pacientes y entrenamiento intensivo en
Terapia Racional Emotiva para profesionales. La clnica tiene ms de 20 terapeutas
constantemente, y el instituto ofrece, regularmente, talleres y seminarios en todo el pas.
En sus talleres como en sus sesiones de terapia Ellis es un terapeuta directivo que va
directamente al corazn del asunto, sin suavizar sus palabras porqu alguien pudiera
molestarse o ponerse ansioso. Ese es un problema de la otra persona. El proble ma de Ellis es
convencer a las personas de que usen sus procesos racionales para crear una vida que
maximice el placer y minimice el dolor de la existencia. A Ellis le gusta decir que El propsito
de la vida es pasarla de puta madre, pero l es un hedonista a largo plazo, no un hedonista
irracional a corto plazo, que satisface cada deseo momentneo a expensas del sufrimiento a
largo plazo. Por eso yo (JOP) una vez le pregunt: Si el propsito de la vida es pasarla de puta
madre, entonces porqu no te has tomado vacaciones en los ltimos 15 aos?. Creyendo
haber atrapado a Ellis en una contradiccin irracional entre su filosofa y su vida, me sorprendi
lo rpido que contesto, Qu hay de malo con que disfrute realmente mi trabajo? Nunca dije
que todos debemos pasarla bien de la misma forma. Mirar a Ellis en accin, revela a una
persona que encuentra un gran placer en su profesin.
Aunque ahora Ellis tiene bastante ms de 80 aos, atiende a 70 pacientes por semana en un
horario de 9 a.m a 11 p.m. Todo esto sumado a que dicta seminarios semana por medio y a
que ha publicado ms de 500 artculos y 60 libros. Es, de hecho, un defensor incansable de un
abordaje racional emotivo de la psicoterapia y de la vida.
TEORIA DE LA PERSONALIDAD
Una explicacin racional de la personalidad es casi tan fcil como el ABC45 (Ellis, 1973; 1991b).
Aqu la A representa los Eventos Activantes de la vida, como ser rechazado por un ser querido o
fallar en el ingreso a un programa de graduacin. La B representa las Creencias que los
individuos utilizan para procesar los Eventos Activantes de sus vidas. Estas creencias pueden
ser racionales (Br), tales como creer que el rechazo fue desafortunado o lamentable, o que el
fallar fue molesto y desagradable. Las creencias pueden, tambin, ser irracionales (Bi), tal como
sera pensar Me desconcert que me haya rechazado, Mi pareja no debera haberme
dejado, Nunca volver a ser amado, o Qu terrible es no haber entrado al programa de
graduacin, no volver a intentar ser exitoso jams. La C implica las Consecuencias
emocionales y conductuales que la persona experimenta acerca de lo que acaba de ocurrir.
La mayora de las personas y muchos terapeutas han asumido tradicionalmente que las
consecuencias emocionales crticas del desarrollo de la personalidad, son una funcin de la
naturaleza de los Eventos Activantes a los que un individuo ha estado sujeto. Esto es, que A,
lleva directamente a C. Mientras ms benignos hayan sido los agentes y actividades en la vida
temprana, ms saludable ser la personalidad; mientras ms aversivos ha yan sido los Eventos
Activantes, ms perturbada emocionalmente ser la persona. En lenguaje conductual
tradicional, sta es la teora del desarrollo de la personalidad basada en Estimulo-Respuesta (E-
R), que asume que determinadas condiciones estimulantes producen determinadas respuestas
en el organismo.
Como una teora cognitiva, la TRE punta los procesos dentro del organismo, como siendo los
determinantes crticos del funcionamiento de la personalidad. En un modelo E-O-R, el modo en
que el organismo procesa los eventos que lo estimulan, es clave en la determinacin de qu
respuestas se producen. En la TRE, no son los estmulos ni los Eventos Activantes las
cuestiones cruciales. S lo son las percepciones e interpretaciones de los eventos. Esto es, B
lleva directamente a C. As, una persona que procesa el rechazo o el fracaso a travs de una
creencia racional, puede sentir las consecuencias apropiadas de dolor, lamento, molestia,
displacer, y una determinacin a cambiar lo que se pueda para prevenir la rec urrencia de
eventos desafortunados. Otra persona confrontada a eventos muy similares, pero procesando
los Eventos Activantes a travs de un sistema irracional de creencias, puede producir
consecuencias tan inapropiadas como depresin, hostilidad, ansiedad o un sentido de inutilidad
y poca vala. El punto es que los individuos se hacen a s mismos emocionalmente saludables o
emocionalmente perturbados por el modo en que piensan, no por el ambiente; lo interno, no
lo externo, determina nuestros sentimientos. Como sostenan los Estoicos hace 2.500 aos
(Ellis, 1973), virtualmente no hay razones legtimas para que las personas racionales se vuelvan
a s mismas terriblemente perturbadas, histricas, o emocionalmente desajustadas.
Las personas pueden evitar perturbaciones emocionales si basan sus vidas en sus tendencias
inherentes a ser lgicos y empricos. Hemos realizado enormes avances en las ciencias fsicas y
biolgicas sosteniendo nuestras asunciones sobre el mundo natural, en vez de sobre cuestiones
sobrenaturales o msticas. El empirismo y la lgica deberan ser utilizados para testear nuestros
supuestos y para desarrollar una construccin ms efectiva de la naturaleza de la realidad.
Nuestras relaciones con nosotros mismos y con los otros podran ser m ucho ms efectivas si
nos basramos en la razn como gua para vivir. Ciertamente, la razn no es una Verdad
Divina, y sus limitaciones pueden perturbarnos a veces; pero no hay mejores bases para
minimizar trastornos emocionales, que utilizar la racionalidad para procesar los eventos
personales e interpersonales de nuestras vidas.
45En el original el acrnimo representa las siguientes palabras: A: Activating Eventes; B: Beliefs y C:
Consequences (Nota del T.)
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
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Como seres humanos racionales, reconocemos que el mundo no es justo y que eventos
desafortunados ocurrirn en toda nuestra vida en menor o mayor grado. Experimentamos, as,
en algunos momentos, emociones tan vlidas como dolor, arrepentimiento, displacer y enojo.
Realistamente, sabemos que somos imperfectos y siempre tendremos nuestras fallas y faltas,
pero nos rebelaremos a la idea irracional de que cualquiera puede tratarnos c omo si no
valiramos nada, slo porque somos imperfectos. Aceptando nuestra tendencia a colocar
primero nuestros propios intereses, estaremos de cualquier forma determinados a cambiar las
condiciones sociales displacenteras, sobre lneas ms racionales; porque reconocemos que en el
futuro, est en favor de nuestros propios intereses el vivir en un mundo ms racional.
TEORIA DE LA PSICOPATOLOGA
As como los seres humanos tienen una propensin natural a ser racionales y a pensar
correctamente, tambin tienen los seres humanos una propensin excepcionalmente potente a
ser criaturas de pensamiento distorsionado (Ellis, 1973). Los individuos difieren en sus
tendencias inherentes hacia la irracionalidad, y tambin en sus tendencias a estar ms o menos
irracionalmente perturbados. Las sociedades y las familias dentro de las sociedades, tambin
difieren en sus tendencias de alentar pensamientos correctos o pensamientos distorsionados;
aunque desafortunadamente la mayora de las sociedades cra a sus nios de una manera que
exacerba sus fuertes propensiones a perturbarse a s mismos. Pero aun la mejor de las
herencias y la mejor de las socializaciones, no pueden remover nuestra susceptibilidad a ser
auto-frustrantes y auto-destructivos.
No hay dioses entre nosotros. Ms all de nuestros perfeccionismos y deseos grandiosos de ser
dioses, cualquiera de nosotros en cualquier momento, puede caer victima de la propensin a
demorar o aplazar; a volver a cometer los mismos errores en vez de pensar las cosas de una
manera nueva; a involucrarse en ilusiones en vez de en acciones responsables; a ser
dogmticos e intolerantes, en vez de probabilsticos y abiertos; a depender de cuestiones
supersticiosas y sobrenaturales, en vez de la lgica y el empirismo; y a entregarse a un
hedonismo egosta de corto plazo, que equipara errneamente la gratificacin inmediata con
una vida placentera. La nica diferencia entre aquellos rotulados de patolgicos y aquellos
rotulados de normales, es la frecuencia e intensidad con la que se perturban emocionalmente a
s mismos mediante la dependencia de componentes irracionales de la personalidad.
Las psicopatologas de todos los das pueden ser explicadas por la frmula ABC del
funcionamiento humano. En perturbaciones emocionales, los Eventos Activantes siempre son
procesados a travs de alguna Creencia irracional. Las creencias irracionales ms comunes son:
(1) Que los deseos humanos bsicos, como por ejemplo, ser sexuales y sensuales, son
necesidades porque las definimos como tales; cuando de hecho son meramente preferencias.
(2) Que no podemos tolerar ciertos eventos, sea tener que esperar en alguna fila, enfrentar una
critica, o ser rechazado; cuando de hecho podemos soportar tales eventos, no importa cuan
displacenteros puedan ser. (3) Que nuestro valor como persona esta determinado por nuestros
xitos y fracasos o por rasgos particulares, como la inteligencia; como si el valor de un ser
humano pudiera ser medido como un rasgo de desempeo. (4) Que debemos mantener la
aprobacin de los padres o de figuras de autoridad; como si nuestra existencia dependiera de
ellos. (5) Que el mundo debera tratarnos de una manera justa; como si el mundo pudiera
adecuarse a nuestros deseos. (6) Que algunas personas son malvadas o villanas y deberan ser
castigadas por su maldad; como si pudiramos medir la falta de valor de un ser humano. (7)
Que es espantoso o terrible cuando las cosas no resultan del modo en que hubisemos querido;
como si la idea de espantoso fuese un trmino definible con algn referente emprico. (8) Que
actuaramos mal si no pensamos que las cosas fueron terribles o si no estuvimos
emocionalmente perturbados por la ira y la ansiedad; como si necesitramos estar
emocionalmente perturbados para poder iniciar acciones racionales que haran del mundo un
lugar ms placentero. (9) Que cosas dainas como los cigarrillos y las drogas pueden aadir
felicidad a la vida, o que tales cosas dainas son necesidades; slo porque andar sin ellas
puede ser displacentero por un tiempo. (10) Que la felicidad humana est causada
externamente y que las personas tienen poca o ninguna habilidad para controlar sus
sentimientos. (11) Que la historia pasada de un individuo es el nico determinante importante
de la conducta presente; como si algo que una vez afect fuertemente la vida de uno, pudiera
afectarlo indefinidamente. (12) Que las creencias aprendidas en la niez, sean religiosas,
morales o polticas, pueden servir como guas adecuadas para la adultez; aunque las creencias
puedan ser puramente prejuicios o mitos (Ellis 1972). Posteriormente en la evolucin de la TRE,
Ellis (1991; Ellis & Dryden, 1996) reconoci la rigidez de estas 12 creencias irracionales
originales, y distingui entre inferencias disfuncionales y el ncleo dogmtico de deberas, del
que aquellas se derivan.
Las creencias irracionales (Bi) y las actitudes disfuncionales (AD) que constituyen las filosofas
auto-perturbadoras de las personas, tienen entonces, dos cualidades principales: tienen en su
ncleo, demandas poderosas, rgidas y dogmticas, usualmente expres adas en las palabras
debo, debera, tengo que, tendra que . Es una especie de pensamiento masturbatorio de
debo46: Absolutamente debo lograr esta meta. Las filosofas auto-perturbadoras, usualmente
derivadas de estas demandas, generan atribuciones no-realistas y sobregeneralizadas. sta es
la inferencia catastrfica: Si no logro mi meta absolutamente importante, entonces es terrible,
no puedo soportarlo, probablemente no valga nada y nunca tendr lo que quiero.
46 Ellis utiliza en este punto la palabra inglesa masturbatory (masturbatorio), cambiando la primera a por una u, de
forma tal que la nueva palabra, mustorbatory, hace alusin a un debo masturbatorio; ya que la palabra must en
ingles, refiere dicho debo (Nota del T.)
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Las perturbaciones emocionales no slo son dainas e innecesarias, sino que, adems
interfieren frecuentemente en el desempeo, sustrayendo energa del aprendizaje y
produciendo ruido emocional en el sistema cognitivo, que puede interferir con el
pensamiento. Muchos estudiantes creen que seria mejor no ponerse tan ansioso en los
exmenes, pero culpan de su ansiedad a eventos externos, como el examen, o una sociedad
competitiva. Fallan al no examinar sus creencias irracionales acerca de su propia vala, acerca
de las consecuencias probables de rendir pobremente un examen, o acerca de la desaprobacin
de los padres. Algunos estudiantes se enfurecen con los procedimientos de calificacin y
evaluacin. Insisten que las pruebas son injustas y en que las calificaciones deberan ser
eliminadas. Hasta que el mundo educacional se adapte a sus demandas, se rehsan a
comprometerse, sea reprobando, sea aprobando con lo mnimo. Otros alumnos se ponen
ansiosos ante la evaluacin de su propia ansiedad. Saben que la ansiedad frecuentemente se
encuentra con la desaprobacin social, por lo que se ponen an ms ansiosos por la posibilidad
de que la gente sepa lo ansiosos que estn. Pueden condenarse a s mismos por estar tan
ansiosos ante un examen y terminan sintindose deprimidos y carentes de valor.
As, el proceso teraputico consiste en: Identificar las creencias Irracionales que estn
causando los sntomas actuales; cuestionarlos y discutirlos vigorosamente; y reemplazarlos por
creencias ms racionales que constituyen, en su totalidad, una nueva y efectiva filosofa de
vida. Cliente y terapeuta trabajan juntos para aumentar el nivel de conciencia del cliente, desde
un estilo de pensamiento infantil, demandante y absoluto, hacia el estilo de procesamiento de
la informacin lgico, emprico y probabilstico que caracteriza a los adultos maduros y a los
cientficos responsables.
AUMENTO DE CONCIENCIA
El trabajo del cliente. Debido a que mucho del aumento de conciencia en la terapia racional
emotiva es un proceso educacional, el trabajo de los clientes se parece frecuentemente al de
los estudiantes. En el proceso de explicar sus problemas, los clientes son rpidamente
desafiados a defender sus creencias que subyacen a sus problemas emocionales. Son
desafiados a dar evidencia, por ejemplo, de la creencia de que deben ser populares para ser
felices. Los clientes aprenden pronto que sus creencias y sesgos favoritos no son aceptados por
su terapeuta-profesor, sencillamente porque el cliente presenta sus creencias de una forma
absoluta o de manera demandante. Mustreme dnde est escrito que usted debe ser un xito
para sentirse bien con usted mismo es un desafo comn al dogmatismo de los clientes. Los
clientes pronto se vuelven concientes de que tiene creencias irracionales importantes que no
pueden defender lgica ni empricamente. Se vuelven concientes de que por cierto que se
perturban emocionalmente a s mismos insistiendo con cosas sin sentido, como la creencia de
que simplemente porque fueron los reyes de la casa cuando eran nios, deben ser los reyes de
sus empresas para poder ser felices. sta tontera se encuentra con impaciencia en los
institutos racionales emotivos. Como estudiantes honestos y humildes, los clientes tienen
mucho que aprender acerca de la tarea de la vida, pero al mism o tiempo son alentados a
mantener la creencia apropiada de que tienen el potencial humano para ser tan racionales y
claros mentalmente como el terapeuta-profesor.
Una hora a la semana de terapia, de todos modos, es ms parecido a los tutoriales de las
universidades britnicas. Si los pacientes van a progresar con alguna eficiencia, completarn de
la mejor forma la tarea para casa que se les asigna. Las tareas frecuentemente implican la
lectura de libros recomendados y la escucha de ciertos audio-cassettes, especialmente aquellos
producidos por Ellis y cols. Las tareas pueden tambin incluir escuchar y criticar grabaciones de
sus sesiones de terapia, para que los clientes lleguen a reconocer sus propias creencias
absolutas o demandantes. Los clientes trabajan tambin para volverse concientes de que
realizan afirmaciones de deber o tener que, cuando sera ms ajustado hacer afirmaciones
de preferencia o deseo.
Si los clientes dicen que no pueden tolerar ser rechazados por el sexo opuesto, se les darn
ejercicios conductuales, como invitar a tres personas diferentes a salir para probar la hiptesis
de que por cierto que pueden soportar el rechazo. Estos ejercicios y otros similares son
instrumentos que proveen evidencia para refutar creencias irracionales a las que los pacientes
se aferran tenazmente, independientemente de la ausencia de pruebas. Mediante estos
ejercicios de tarea, los pacientes se vuelven irrefutablemente concientes de que sus creencias
irracionales no estn asentadas en los hechos.
El terapeuta comienza en la primera sesin a interpretar las creencias irracionales que estn
produciendo las quejas emocionales del cliente. El terapeuta activo no espera que los pacientes
articulen todas sus premisas irracionales. Al haber sido educado en la teora racional-emotiva y
por haber tenido experiencia con una variedad de clientes, el terapeuta puede anticipar la
naturaleza de las creencias subyacentes, basado en los eventos activantes y las conse cuencias
inapropiadas. Por ejemplo, el rechazo de una pareja (punto A) seguido de una depresin
incapacitante (punto C) es muy probable que involucre las siguientes creencias irracionales: (1)
El rechazo es asqueroso, (2) la persona no puede soportarlo, (3) no debera haber sido
rechazado, (4) nunca ms ser aceptado por un compaero deseable, (5) es un gusano sin
ningn valor por haber sido rechazado, (6) merece ser condenado por ser tan poco valioso
(Ellis, 1973).
clientes, o entre sus creencias y sus acciones. Por ejemplo, el terapeuta muestra a los clientes
que pueden soportar ser criticados aunque sea incmodo; no se han muerto, ni se han vuelto
locos, ni se han ido del consultorio slo porque el terapeuta ha criticado una de sus demandas
irracionales. Si los pacientes tienen un miedo terrible a los deseos homosexuales e insisten en
que los homosexuales son malos, el terapeuta debe contradecir con informacin objetiva acerca
de los homosexuales. Muy comnmente, el terapeuta hace la refutacin en forma de las tpicas
preguntas Qu evidencia tiene...? o Dnde est escrito que usted...?
Al creer en el aprendizaje activo, los terapeutas le piden a sus clientes que completen ejercicios
en sus casas, diseados tanto para proveer evidencia que refute las hiptesis irracionales, como
para estimularlos a practicar ms pensamiento racional. Escribir acerca de cmo encontrar
modos ms efectivos de encontrar un trabajo puede ayudar a un paciente a practicar un
razonamiento ms racional. Pedir a los pacientes que realicen una sesin de masajes puede
comenzar a refutar la creencia de que no son sensitivos o de que no pueden disfrutar del placer
sin culpa. Pedirles a los perfeccionistas que lleven dos medias de colores diferentes o cosas
arrugadas, puede ayudarlos a modificar su propia imagen y, en el proceso, practicar con el
nuevo insight de que la vida puede ser placentera sin necesidad de que sea perfecta.
Los terapeutas racionales-emotivos usan una multitud de tcnicas para alentar a sus clientes a
volverse ms racionales en sus emociones y su conducta. El humor es un mtodo seguro
comparativamente, para ayudar a los pacientes a volverse ms concientes de sus tonteras.
Tratando trastornos de ansiedad, Ellis puede asignarle a un paciente que cante una de sus
humorsticas canciones racionales, como la llamada Racionalidad perfecta (Ellis, 1991b) al
ritmo de Funiculi, Funicula de Luigi Denza:
La apertura del terapeuta de sus propias flaquezas puede evitar que los clientes caigan en el
pensamiento mgico de que alguien, incluyendo al terapeuta, pueda ser algo parecido a la
perfeccin. No se alienta la expresin directa de las emociones difciles por el valor del
emocionarse, sino porque es el primer paso para que los pacientes se vuelvan plenamente
conciente de las consecuencias emocionales de sus creencias irracionales. El terapeuta racio nal-
emotivo es, en diversas formas, eclctico frente a la tcnica, mientras mantiene una teora
consistente e integral de la personalidad, la psicopatologa y la psicoterapia.
MANEJO DE CONTINGENCIAS
Reconociendo que no existen los absolutos, incluso en su propia teora, Ellis se apoya en otros
sistemas teraputicos cuando el suyo alcanza sus lmites. Como cognitivo-conductual, l es
especialmente receptivo a las intervenciones conductuales. Ellis incluso a veces se ha
caracterizado a s mismo como un terapeuta conductual con una fuerte orientacin cognitiva, y
El trabajo del cliente. Si el cliente fracasa en seguir los ejercicios y tareas para casa, ms all
de las interpretaciones y exhortaciones del terapeuta, se le debe solicitar al cliente que realice
un contrato de contingencias que parezca funcionar para l. A una persona que odia un partido
poltico, por ejemplo, se le puede requerir que le d $100 al terapeuta y que firme un contrato
que dice que por cada entrevista a la que no vaya, el terapeuta enviar un cheque por $25
como donacin para dicho partido.
El trabajo del terapeuta. Los terapeutas racionales-emotivos tambin intentan reducir los
efectos de las contingencias, haciendo que los clientes reevalen las consecuencias
especficas.Cul es la peor cosa que le puede pasar si se arriesga? pregunta el terapeuta
frecuentemente, y Es dicha consecuencia realmente terrible o catastrfica o es solamente
inconveniente o poco placentera?. Consecuencias tales como que se ran de uno, ser
rechazado en una cita o no sacarse un 10 en un examen pueden ser descatastrofizadas si
todo el grupo se re de la tontera del cliente, o haciendo que una paciente mujer sea asertiva
intentando convencer a un compaero de grupo para que la bese. El terapeuta hace que los
clientes confronten las mismsimas consecuencias que parecen tan terribles para que puedan
reevaluarlas y no ser ms controlados por ellas. De la misma manera, el terapeuta puede
asignarle a un cliente que imagine la consecuencia temida 10 veces por da, hasta que el
resultado imaginado no elicite mucha emocin; nuevamente, esto puede reducir los efectos
probables de las contingencias. Finalmente, los controles de las contingencias son modificados
haciendo que el cliente contine preguntando Pero cul es la probabilidad objetiva de que lo
que espero suceda realmente?. Con una reevaluacin de las probabilidades objetivas de que
ocurra una consecuencia particular, el cliente se vuelve ms capaz de aceptar los riesgo s que
conlleva producir una vida ms placentera.
CONTRA-CONDICIONAMIENTO
Con la intencin de dar un informe completo, deberamos mencionar tambin que la terapia
racional-emotiva utiliza frecuentemente procedimientos de contra-condicionamiento de acuerdo
a la tradicin conductual. Estos siguen en su mayor parte los principios y procedimientos
descriptos en el Captulo IX. Involucrando en conductas contra-condicionadas saludables, o
inhibiendo recprocamente las conductas no saludables; el ejemplo obvio en la TRE es que
adherir a ideas racionales interfiere con sostener ideas irracionales. Adems, Ellis y cols. utilizan
cotidianamente imaginera racional-emotiva, role-playing racional, y desensibilizacin en vivo
(Maultsby & Ellis, 1974; Ellis & Dryden, 1996).
CONTENIDO TERAPUTICO
CONFLICTOS INTRAPERSONALES
Los problemas psicolgicos son intrapersonales en su origen: los individuos producen problemas
individuales dentro de s mismos, procesando eventos a travs de sistemas de creencias
irracionales. La terapia usualmente comienza, por lo tanto, con sesiones individuales que
focalizan en el pensamiento demandante del paciente, ms que en la relacin entre el terapeuta
y el paciente. Una vez que los clientes son ms concientes de sus cogniciones inapropia das, son
colocados frecuentemente en grupos, lo que sirve de microcosmos del mundo mas amplio,
donde el cliente puede practicar actuar frente a la crtica, el rechazo, o el placer de formas ms
racionales. En los grupos, los clientes tambin practican nuev as conductas, como la asertividad,
que deriva de actitudes ms lgicas frente a la vida, y pueden practicar ensear a otros a ser
ms racionales. Independientemente de que la terapia sea conducida en un formato grupal, el
foco no est en las relaciones entre los miembros del grupo, sino en la calidad racional de su
pensamiento, emocin y conducta.
Autoestima. No existe un modo en el que podamos probar nuestro valor como seres
humanos. Basar nuestra autoestima en nuestras habilidades para el logro, para amar, para ser
aprobado, para ser honesto, o incluso para ser racional, es decir que el valor de toda una
persona es definido por el valor de slo una parte de lo que la persona es. Medir nuestro valor
totalizando el valor de todos nuestros rasgos y desempeos particulares (como el grado
acadmico, los puntajes deportivos, etc.), representa un deseo ftil e irracional de tener una
tarjeta indicadora global que indique donde estamos parados con respecto al resto del universo.
Cualquier solemne conclusin acerca de nuestro valor o falta de valor, es una identifica cin
auto-definida que nos posiciona en el equipo de los buenos o de los malos.
La auto-aceptacin es la clave para ser un miembro natural y lgico de nuestro propio equipo.
No existe referente emprico para nuestra auto-valoracin, ni un criterio especfico en el
universo que pueda medir nuestro valor. De hecho, la preocupacin con medir nuestro valor
puede ser una interferencia importante para disfrutar la vida. La auto-aceptacin, en contraste,
es un estado lgico y justificable. Si la auto-valoracin est basada en desempeos, tales como
grados acadmicos, por ejemplo, podemos lograr que nuestro estado de nimo suba y baje de
acuerdo al ltimo examen, en vez de disfrutar al mximo de la educacin. En cambio, cuando
adoptamos la auto-aceptacin, no experimentamos subidas y bajones dramticos. Cuando
podemos aceptarnos finalmente a nosotros mismos, con cosas feas y todo, podemos renunciar
a la bsqueda engaosa de la auto-estima y liberar nuestra energa para la pregunta ms
significativa, acerca de cmo podemos disfrutar ms nuestra vida entera.
Responsabilidad. Los clientes pueden ser verdaderamente responsables de sus vidas con
problemas, slo si han sido instruidos en cmo se crean sus problemas personales. No pueden
ser responsables de cmo los dems los trataron en su infancia; slo pueden ser responsables
de cmo construyen actualmente su infancia. No pueden ser responsables de su bagaje
gentico; slo pueden ser responsables por elegir apoyarse en su propensin a la razn, en vez
de en su tendencia a no ser razonable. Los clientes pueden insistir en que sus padres o sus
genes determinaron todo lo que son y pueden incluso apoyar sus teoras con una serie de
teoras psicolgicas. Pero esta insistencia provee slo un alivio pasajero, el alivio que prov iene
de eludir cualquier carga de responsabilidad, incluyendo la responsabilidad de crear una vida
mejor.
Aceptar la responsabilidad por los problemas personales no implica culparse. La culpa es slo
otra expresin de la tirana del debera: No deberas haber sido tan tonto; no deberas haber
sido tan demandante. El hecho es, paciente, que has sido tonto, demandante y dogmtico, y
continas siendo as mientras te involucras en la culpa irracional derivada de acusarte a ti
mismo e insistir en que deberas haber sido diferente en el pasado. La pregunta es Quisieras
ser lo suficientemente maduro y responsable en la actualidad, para utilizar la razn para
encontrar mejores alternativas para la vida? O te hundirs en la culpa de la auto-acusacin o
en el resentimiento de acusar a tus padres? Sintete arrepentido y triste si quieres, pero siente
ms el entusiasmo que conlleva el aceptar la responsabilidad por una vida razonable y
disfrutable.
CONFLICTOS INTERPERSONALES
El sexo tampoco requiere una santificacin. El sexo no es un deseo sucio que puede ser
justificado slo en nombre de la procreacin, el matrimonio o el amor. Como un ferviente
defensor del Sex Without Guilt47 (1958), Ellis fue una rara voz racional a favor de la libertad
sexual, antes de que la revolucin sexual comenzara durante los 60. Reconociendo que el sexo
puede ser ms disfrutable para mucha gente cuando ocurre dentro de una relacin ntima, an
es razonable preguntar Dnde est la evidencia de que el sexo y el amor deban ir juntos?.
Insistir en que el sexo necesita del amor para ser bueno, es aparentemente una de esas
enseanzas morales humanas que son lobos con piel de cordero, una forma de demanda de la
vieja moralidad represiva que exige que el sexo sea justificado con algn valor ms alto que el
puramente placer intrnseco que produce. El sexo puede ser slo por diversin. El sexo puede
ser la expresin ms clara de la propensin natural de la gente de producirse placer. Ser libre
para disfrutar este profundo placer es ignorar las prohibiciones irracionales de una sociedad
anti-sexual o las demandas igualmente irracionales de una sociedad orientada al logro que
47 Sexo Sin Culpa (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 266
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
juzga valioso a los individuos por el nmero de orgasmos que alcanzan o por el nmero de
parejas que tienen. El sexo sin culpa y sin ansiedad se encuentra en aquellos que son lo
suficientemente racionales para expresar sus deseos sexuales naturales, sin preocuparse por
demandas parentales o de desempeo.
Comunicacin. Muchos de los que son llamados problemas de comunicacin, son, en realidad,
problemas de pensamiento. Las personas que se comunican con mensajes vagos, aburridos,
bizarros, repetitivos, o contradictorios; estn revelando en verdad, el carcter vago, bizarro,
repetitivo, o contradictorio de sus cogniciones. El dilogo efectivo es poco comn porque la
gente que piensa en forma efectiva es poco comn. Si las personas son ayudadas a volver ms
racional su estilo de pensamiento, generalmente se volvern ms efectivos en su estilo de
comunicacin. Por supuesto, existen excepciones a esta regla, pero son poco frecuentes.
Para dar un ejemplo, muchas personas que tartamudean pueden pensar correctamente, pero
tienen tantos deseos de ser oradores perfectos que se horrorizan ante los actos fallidos del
discurso cotidiano. No pueden aceptar las cavilaciones, los viste?, los oooh o los eeeh de
nuestras bocas mortales. Terminan seleccionando concientemente las palabras con las que
menos probabilidad tienen de trabarse. Como resultado de esto, se detienen y continan,
revisan y corrigen sus frases, y realizan una cantidad de otras cosas que terminan en actos
fallidos ms desastrosos. Tienen que renunciar a demandarse a s mismos ser hiper-fluidos y
simplemente comenzar a equivocarse como el resto de nosotros.
Control. Una necesidad de controlar a los dems es una mera expresin de la demanda
irracional de acomodar al mundo a nuestros deseos personales. Las tcticas para lograr
acatamiento de los dems incluyen la imposicin de la tirana del tener qu sobre ellos y
luego tratar de hacerlos sentir culpables si no actan como creemos que tendran que hacerlo.
Esta es una tctica favorita de los padres, cuando insisten en que sus hijos deberan ser
respetuosos, no contestarles, ser exitosos y sobre todo nunca deshonrar el nombre familiar.
Amenazar conque a las demandas seguir el enojo es un tcnica de control menos sutil, que
funciona especialmente bien con la gente que cree que es terrible que alguien se enoje con
ellos.
Mucho del control funciona slo si la gente que est siendo controlada coopera permitiendo que
sus creencias irracionales respondan: Tienes razn, debera sentirme culpable por no ser
respetuoso. Si la persona responde racionalmente (No infundas culpa; ya tengo bastante
trabajo lidiando con mis propios deberas tirnicos internos como para pelear con los tuyos
tambin) entonces la persona que intenta controlar ve expuesta su comunicacin irracional y
sutil, a la luz de un pensamiento claro. El mtodo ms efectivo de contra-control, es disputar las
demandas irracionales de los dems siendo asertivos con nuestra propia racionalidad.
CONFLICTOS INDIVIDUO-SOCIALES
Ajuste versus trascendencia. La gente que cree que puede trascender de alguna manera
real las injusticias, restricciones y frustraciones de la sociedad inevitablemente se perturbar a
si mismo emocionalmente. Pelear con lo inevitable es una de las formas estpidas de crear
hipertensin, lceras, ansiedad, enojo o depresin. La fantasa de volar como caro por encima
del mundo representa las grandiosas creencias de personas irracionales de que podran, de
algn modo, ser ms que meros mortales. Como caro la gente superhumana caer finalmente
en sus propias narices.
Antes de que podamos eliminar las fuerzas irracionales de la sociedad, deberamos mejor pelear
primero con las fuerzas irracionales personales. Deberamos primero ajustar nuestras propias
cabezas antes de preocuparnos por ajustar las cabezas de la sociedad. Reemplazar un conjunto
de creencias irracionales con demandas que son igualmente irracionales podra ser la historia
del mundo, pero ciertamente eso no es progreso. Si deseamos contribuir significativamente con
la realizacin de comunidades que sean lugares ms placenteros para vivir, requeriremos una
cantidad sustancial de personas comprometidas con la resolucin de los problemas sociales a
travs de mtodos lgicos y empricos, ms que a travs de las viejas, dogmticas y cansadoras
demandas de que la sociedad debe ser ms justa y decente.
Control de los impulsos. Los seres humanos son criaturas nicas que pueden convertir casi
cualquier deseo en un impulso aparentemente incontrolable. El deseo comn de ganar grandes
sumas de dinero sin trabajar puede llevar a una necesidad de apostar. El deseo de comidas
sabrosas puede convertirse en un impulso irresistible de comer excesivamente, an cuando
sepamos que la obesidad puede ser la consecuencia. Los impulsos de robar, fumar o exhibir los
propios genitales son slo algunas de la muchas maneras en que la gente puede convertir
deseos en demandas autodestructivas. Dichos hedonistas de corto plazo ignoran las
consecuencias realistas en largo plazo de sus acciones insistiendo debera poder comer todo lo
que quiero y no engordar; debera poder apostar y ser un ganador; debera poder tomar lo
que quiero y no ser castigado. Al reaccionar contra tales demandas, muchas fuerzas de la
sociedad, incluyendo muchos sistemas de psicoterapia, atacan tontamente la conducta
impulsiva ms que el pensamiento morboso que crea caracteres impulsivos.
La sociedad puede tambin definir ciertos deseos humanos como impulsos incontrolables y
entonces utilizar las fuerzas sociales para sobre controlar a los individuos. El sexo es el mejor
ejemplo. La sociedad occidental ha definido tradicionalmente a la sexualidad humana com o un
impulso irracional e incontrolable que debe ser reprimido para que las personas no sean
posedas por un demonio que trae enfermedades, embarazos no deseados, e indecencia. En
realidad, las fuerzas irracionales son las voces antisexuales de la sociedad, que han tenido xito
en la supresin de la diseminacin abierta de la informacin sexual, la libre disposicin para
controlar la natalidad, y el libre acceso al cuidado de la salud humanitaria que trate a las
infecciones venreas como a cualquier otra enfermedad transmitida por personas en contactos
cercanos, no como un enfermedad o desgracia social. Que existan personas que expresen su
sexualidad de manera irresponsable, no es sorprendente en una sociedad que ha sido tan
irresponsable en ayudar a sus nios a entender su sexualidad como un deseo natural que
puede ser disfrutado plenamente, dentro del contexto de una vida racional. Si queremos crear
un mundo menos impulsivo y ms humano, entonces el primer impulso que tenemos que atacar
es la tendencia a involucrarnos en pensamientos irracionales, sea que la tendencia aparezca en
un nivel individual o social.
Sentido. Si estamos buscando algn sentido absoluto para la vida, estamos a punto de ser
defraudados. No existen absolutos ms all de aquellos que creamos. Si por sentido
entendemos una creencia que pueda justificar nuestra existencia, olvidmoslo. Al universo no le
interesa que existamos, a nosotros nos interesa. Si por sentido, de todas formas, entendemos
algo que haga la vida ms disfrutable, entonces podemos acordar que es mejor maximizar
nuestros placeres y minimizar nuestros dolores, dado que por definicin lo que disfrutamos
resulta placentero. El placer especfico que busquemos es un asunto individual que cada
persona descubre en el proceso de vivir. Lo importante es que nuestros placeres provienen de
nuestros deseos, no de nuestras demandas. Seguramente existe mayor disfrute al realizar lo
que queremos ms que lo que debemos hacer.
La persona racional no espera que la vida sea un jardn de rosas. La persona racional sabe que
existen espinas dolorosas en la vida de cada persona, pero se rehsan a transformarlas en
alimentos mortales. En otras palabras, no hacen de los eventos no placenteros, algo menos
placentero todava.
El sentido es, de fondo, un sistema de valores. Por lo que los terapeutas efectivos haran bien al
tener una buena filosofa de vida. Los terapeutas deben estar preparados para discutir
cuestiones profundamente filosficas con los pacientes, si esperan llegar lejos. Como Ellis ha
mencionado repetidas veces, muchas terapias populares principalmente buscan ayudar a los
pacientes a sentirse mejor (minimizar sntomas presentes) ms que a mejorar. Mejorar implica
realizar un cambio profundamente filosfico, lo que est intrnsecamente ligado a examinar,
clarificar y quiz, reemplazar valores.
Individuo ideal. El cientfico es un excelente ideal para la humanidad, debido a que los
cientficos estn comprometidos con una vida racional, una vida de aplicaciones lgicas y
empirismo para resolver problemas. Como Bronowsky (1959) argumentaba en forma tan
elegante, la honestidad y la comunicacin abierta son valores inherentes a la ciencia. Los
verdaderos cientficos reciben con agrado la crtica de ideas y mtodos; no creen que sea
catastrfico que sus teoras favoritas sean rechazadas por explicaciones ms elegantes o
efectivas.
Los cientficos se fascinan, no se frustran, por lo que es inevitable. Reconocen sus propios
lmites y no tienen expectativas de que la ciencia pueda responder a todas los cuestionamientos
filosficos de la vida. Puesto de otra forma, los cientficos son hedonistas que disfrutan
inmensamente su investigacin en lo desconocido, en vez de puritanos guiados por demandas
de que deben tener xito. Qu puede anteponer algn otro grupo de seres humanos ante
logros tales como la vacuna para la mutilante polio o la maravilla del hombre en la luna? Los
descubrimientos revolucionarios de la ciencia son la evidencia del valor de una filosofa basada
en la lgica y el empirismo.
RELACIN TERAPUTICA
Los terapeutas racionales-emotivos no son especialmente simpticos con los lamentos quejosos
o los enojos de los pacientes, pero utilizan dichas indicaciones visibles de malestar para intentar
probarle al paciente lo irracional de sus creencias. Tampoco una empata ajustada a las
emociones es particularmente til; dicha empata es frecuentemente un especie de piedad que
slo alienta a la persona a continuar sintindose mal, triste o enojada. Los terapeutas racionales
son bastante empticos, en el sentido de que escuchan con mucha atencin para entender lo
que los clientes puedan estar dicindose a s mismos, que produzca sus molestas emociones.
Los clientes reportan sentirse entendidos, no porque el terapeuta sea emotivo con ellos, sino
porque el terapeuta trae a la conciencia la causa de sus problemas.
El desafo vigoroso de las ideas irracionales de los pacientes (pero no de los pacientes como
personas) ha llevado a algunos de los observadores a cuestionar el abordaje directivo y la
mano dura de Ellis. Dichos observadores abogan por un debate cognitivo ms amable. Ellis
(1987b) concede el punto, pero contina creyendo que un estilo de debate poderoso es
necesario frecuentemente, en especial con pacientes resistentes.
Una resea de Aarn Beck. Como Albert Ellis, Aarn T. Beck (1921-) fue un pionero de la
terapia cognitiva con origen psicoanaltico. Entrenado antes de graduarse en la Universidad de
Brown y luego, como un estudiante de medicina en la Universidad de Yale, Beck fue tentado
inicialmente por la psiquiatra debido a la naturaleza esotrica del psicoanlisis. Opt por la
neurologa, pero durante sus rotaciones, fue intrigado por los psiquiatras dinmicos y
finalmente se mud al Centro de Austen Riggs, en Stockbridge, donde estuvo bajo anlisis
personal y se enamor de las cogniciones, derivadas de la psicologa del yo entonces de moda.
Convencido de que el psicoanlisis ofreca insights importantes a los trastornos mentales, Beck
llev a cavo algunas investigaciones para validar las hiptesis psicoanalticas. Sin embargo, sus
hallazgos experimentales sobre el trabajo del sueo y sobre material ideativo, lo llevaron a
descartar muchas nociones psicoanalticos. Como hacen los buenos cientficos, Beck sigui la
evidencia que descartaba el psicoanlisis literal y figuradamente, para formular una teora y
terapia cognitiva para los trastornos psiquitricos. Trabajando simultneamente pero
independientemente de Ellis, descubri que, enseando a los pacientes a examinar y testear
sus ideas negativas, su depresin comenzaba a mejorar.
Durante los ltimos 35 aos, Beck ha creado un sistema de psicoterapia conocido simplemente
como Psicoterapia Cognitiva que ha suscitado enorme atencin y que ha producido grandes
esfuerzos de investigacin. Para poder implementar su investigacin, Beck desarroll un
nmero de instrumentos ampliamente utilizados, que incluyen el Inventario de Depresin de
Beck, el Inventario de Ansiedad de Beck y la Escala de Ideacin Suicida. Su investigacin y foco
clnico inicial fue la depresin, ejemplificados en el clsico Cognitive Therapy of Depression48
(Beck, Rush, Shaw & Emery, 1980), pero se ha ampliado hacia los trastornos de ansiedad (Beck
& cols., 1985), el abuso de sustancias (Beck & cols., 1993), y trastornos de personalidad (Beck
& Freeman, 1990). Reconociendo la importancia de los factores interpersonales tanto como los
cognitivos, en lo que hace al bienestar emocional, escribi Love Is Never Enough49 (Beck,
1988), un libro muy reconocido y vendido en donde aplica terapia cognitiva a la terapia de
pareja y marital.
Factores en comn con la TRE. Aunque Beck desarroll su terapia cognitiva en forma
independiente de Ellis, existen numerosas y sorprendentes similitudes en sus abordajes.
Primero, tanto Beck como Ellis fueron entrenados originalmente en la tradicin psicoanaltica y
emigraron hacia una psicoterapia ms contempornea y focalizada en lo cognitivo, mientras
menos satisfechos se encontraban con los resultados y la teora clnica del psicoanlisis.
Segundo, Beck y Ellis comparten el objetivo de ayudar a la gente a volverse concientes de sus
cogniciones desadaptativas, de reconocer el impacto disruptivo de dichas cogniciones, y de
reemplazarlas por patrones de pensamiento ms apropiados y adaptativos. Tercero, ambos son
bastante eclcticos en la seleccin de las tcnicas y empricos en la revisin terica, como es
caracterstico de los cognitivo-conductuales en general. Cuarto, ambas formas de terapia
cognitiva son orientadas a problemas, directivas y psicoeducacionales. Y quinto, tanto la terapia
cognitiva de Beck como la terapia racional-emotiva de Ellis ven a las tareas y los ejercicios fuera
de la terapia, como un punto central e indispensable del tratamiento.
La depresin est relacionada a un patrn diferente de ideas que la paranoia, la histeria, las
fobias, o los trastornos obsesivo-compulsivos. La ideacin bsica en la depresin tiene tres
temas, que Beck (1970) llama la trada cognitiva: (1) Los eventos son interpretados
negativamente. (2) Los individuos depresivos no se agradan a s mismos. (3) El futuro es visto
negativamente.
Estas ideas fundamentales son presentadas por Beck como reglas. En contraste a Ellis, no las
ve necesariamente como irracionales. En vez de ello, son caracterizadas como demasiado
absolutas, demasiado amplias o extremas, o demasiado arbitrarias. Las reglas bsicas dan
origen a auto-verbalizaciones desadaptativas, o posiblemente imgenes visuales, que son
experimentadas como pensamientos automticos por los clientes. Mucho de la terapia implica
asistir a los clientes para librarse del pensamiento automtico y, en ltima instancia, de las
reglas bsicas; para reevaluar dichas reglas testendolas, tanto lgica como empricamente.
Teora del proceso teraputico. En general, Beck (1976, p. 217) afirma que los clientes
exitosos atraviesan diversas etapas para corregir sus facultades cognitivas:
Primero tiene que volverse conciente de lo que est pensando. Segundo, necesita
reconocer qu pensamientos estn sesgados. Entonces tiene que sustituir los
juicios desajustados por juicios ajustados. Finalmente necesita feedback que le
informe si sus cambios son correctos.
Aunque esto suene a una cita de Ellis, hay diferencias sutiles pero importantes entre
la terapia cognitiva de Beck y la terapia racional-emotiva.
El mismo Beck ha delineado diversas de las diferencias salientes entre estos dos importantes
sistemas cognitivos (Beck, 1976; Hollon & Beck, 1996). En principio, la terapia de Beck tiende a
enfatizar el proceso del empirismo en un grado mayor de lo que lo hace la TRE de Ellis; los
clientes en la terapia cognitiva son alentados a tratar a sus creencias como hiptesis a ser
testeadas por medio de sus propios experimentos conductuales. Mientras que Ellis intenta una
conversin filosfica basada en la racionalidad y en la lgica, Beck alienta a apoyarse en la
evidencia para modificar las creencias existentes. Por otra parte, la terapia cognitiva tiende a ser
ms estructurada y precisa que la terapia racional-emotiva. Con la depresin, por ejemplo, Beck
limita la terapia generalmente a 20 horas. Adhiere a los manuales de tratamiento especficos de
cada trastorno, depresin (Beck y cols., 1979), ansiedad (Beck y cols, 1985), y el abuso de
sustancias (Beck y cols., 1993) entre otros. El terapeuta cognitivo tambin administra
rutinariamente breves listas de chequeo de sntomas, incluyendo el Inventario de Depresin de
Beck y el Inventario de Ansiedad de Beck, antes de las sesiones, para monitorear la condicin y
el progreso del paciente. Esta estructura alienta una orientacin al problema, elimina la prdida
de tiempo, y provee al cliente de una direccin y racionalidad teraputica.
Beck tambin distingue entre las estrategias teraputicas diseadas para eliminar sntomas
abiertos y aquellas dirigidas al cambio de cogniciones. Como una autoridad lder en trastornos
depresivos, Beck reconoce la necesidad de secuenciar las metas del tratamiento. La primera
prioridad es reducir los sntomas severos, como los impulsos suicidas, el insomnio y la prdida
de peso. Para el alivio sintomtico, Beck se apoya ms en el manejo de contingencias,
estructurando ejercicios de forma tal que los clientes tengan xito y sean reforzados por sus
esfuerzos. El primer ejercicio puede ser simplemente cocinar un huevo. Cuando el cliente
comienza a sentirse mejor, se le da un ejercicio ms desafiante que pueda brindar mayor
refuerzo, como realizar una comida para toda la familia. Las intervenciones introducidas al
En cuanto al formato, las terapias cognitivas son como la mayora de las dems terapias, con
una sesin semanal individual de una hora o sesiones grupales de dos horas como la norma. En
los institutos, se realiza un intento de mantener los costos moderados, pero en la prctica
privada corriente, las tarifas siguen a las restantes del rea.
Ambas formas de terapia cognitiva han sido aplicadas a clientes de diversas edades y
trastornos. Como se muestra en la seccin de efectividad, las terapias cognitivas y cognitivo-
conductuales han probado ser exitosas con nios, adolescentes, adultos y ancianos. Adems de
los trastornos neurticos comunes, la terapia cognitiva de Beck ha sido utilizada para tratar
efectivamente los trastornos bipolares (Basco & Rush, 1996; Stuart & Bowers, 1995), trastornos
psicticos (Alford & Correia, 1994), trastornos paranoides (Chadwick, Birchwood, & Trower,
1996), y trastornos de personalidad borderline (Layden, Newman, Freeman & Morse, 1993).
Ambos tratamientos cognitivos son compatibles con la medicacin psicotrpica, como se
mencion; y Beck fue uno de los primeros investigadores pioneros en testear sus efectos
combinados y separados. La terapia cognitiva y la TRE han sido aplicadas a parejas, f amilias, a
terapia sexual, a organizaciones, y a otros sistemas complejos (Ellis & Dryden, 1996; Ellis,
Sichel, Yeager, DiMattia & DiGiuseppe, 1989; Epstein, Schlesinger, & Dryden, 1988; Freeman,
1983).
TERAPIA RACIONAL-EMOTIVA
La primera investigacin de resultados fue conducida por Ellis (1957b), quien tom archivos de
casos similares y compar su propio xito utilizando psicoanlisis, psicoterapia psicoanaltica y
terapia racional-emotiva. Seleccion 16 casos de psicoanlisis, 78 de terapia psicoanaltica y 78
utilizando terapia racional-emotiva. Sus resultados fueron los siguientes:
Aunque Ellis concluy que estos resultados demostraban la superioridad de la TRE por sobre el
psicoanlisis, todo lo que mostr es que fue ms efectivo despus en su carrera con su propio
sistema de psicoterapia, que lo que lo fue al principio de su carrera con el anlisis freudiano.
Adems este estudio no incluye un grupo de control de no-tratamiento, ni fueron los
tratamientos administrados al mismo tiempo o durante la misma cantidad de horas. Su trabajo
inicial es visto ms ajustadamente como un informe de muestras comparativas en el que l es
el nico juez del resultado.
En el clsico meta-anlisis de Smith, Glass, y Miller (1980) de 475 estudios que involucraban a
25.000 pacientes, la terapia racional-emotiva produjo un tamao de efecto promedio de .68 y
la terapia cognitivo-conductual un tamao de efecto de 1.13. Esto significa que el paciente
promedio que recibe TRE est mejor al terminar que el 75% de las personas que no han
recibido tratamiento, mientras que el paciente promedio que recibe terapia cognitivo-conductual
est mejor que el 87% de los que no recibieron tratamiento.
La terapia racional-emotiva y las terapias cognitivas asociadas, han sido halladas efectivas
tambin para chicos mayores y adolescentes. En su meta-anlisis de 150 estudios de resultados
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 277
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
con nios y adolescentes, Weisz y cols. (1995) encontraron que los 38 grupos de tratam iento
que involucraban terapia cognitiva o cognitiva-conductual produjeron un tamao de efecto
promedio de .67, un impacto moderadamente importante (recordarn que .20 es generalmente
considerado un efecto pequeo, .50 un efecto moderado, y .80 un gran efecto). Las terapias
cognitivas tambin superaron a las terapias no conductuales, como la terapia centrada en el
cliente y aquellas orientadas al insight. Un meta-anlisis diferente de estudios basados en
escuelas de psicoterapia lleg a conclusiones similares: las terapias cognitivo-racionales
produjeron un tamao de efecto de .43 en terapia individual y un tamao de efecto de 1.03 en
terapia grupal, ambos superiores a las terapias centrada en el cliente y en las relaciones
humanas (Prout & DeMartino, 1986).
TERAPIA COGNITIVA
mostraron ningn efecto de sesgo del investigador. El efecto de preferencia puede ser un
fenmeno histrico, quiz el resultado de los primeros informes escritos por los pioneros y sus
seguidores quienes valoraban la terapia cognitiva en forma ms poderosa. A travs del tiempo,
la evidente magnitud de la superioridad de la terapia cognitiva por sobre los otros tratamientos,
especialmente la terapia conductual, ha declinado.
En lo que respecta a los trastornos de ansiedad, tal como Beck y sus asociados realizaron
siguiendo sus estudios de investigacin clsicos sobre depresin, encontramos considerable
investigacin sobre terapia cognitiva. Las revisiones cuantitativas indican que la terapia
cognitiva y cognitivo-conductual para la ansiedad son consistentemente ms efectivas que los
grupos control de lista de espera y placebo (Chambles & Gillis, 1993). El tamao de efecto
promedio de la terapia cognitiva en trastornos de ansiedad generalizada fue de 1.69 y en fobia
social de 1.00, ambos estndares muy amplios y consensuados. En ambos enfoques, los logros
del tratamiento cognitivo fueron mantenidos o aumentados en los seguimientos de uno a seis
meses. Sin embargo, para ningn trastorno, ha sido la terapia cognitiva ms efectiva que los
tratamiento conductuales.
Resultados igualmente positivos han sido informados por Barlow y asociados, cuya Terapia de
Control del Pnico (TCP) incluye elementos de la terapia cognitiva, de la terapia conductual y de
la terapia de exposicin (Barlow & Lehman, 1996; Barlow & Spiegel, 1996). La TCP consiste en
educacin acerca de los aspectos naturales y biolgicos del pnico, entrenamiento en
respiracin lenta, reestructuracin cognitiva dirigida a las cogniciones negativas relacionadas
con el pnico, y exposicin repetida a las sensaciones fsicas temidas asociadas con el pnico.
Como en muchos tratamiento cognitivo-conductuales contemporneos, las lneas de distincin
entre la terapia conductual, la terapia cognitiva y la terapia de exposicin son vagas en la TCP,
y lo mejor que uno puede hacer es describirla como una terapia cognitivo-conductual.
En una revisin de la eficacia de los tratamientos para los trastornos del enojo, Tafrate,
DiGiuseppe y Goshtasbpour-Parsi (1997) concluyeron que la reestructuracin cognitiva era uno
de las terapias ms efectivas. El tamao de efecto promedio de .81 se traduce en un 79% de
pacientes de terapia cognitiva experimentando menos enojo que aquellos que no fueron
tratados.
Aunque Ellis aboga apropiadamente por el cientfico como un ideal, acta en esencia como un
racionalista y un filsofo. De sus cientos de libros y artculos sobre terapia racional-emotiva,
slo unos pocos informan acerca de experimentos empricos apropiadamente controlados sobre
su efectividad. Un examen de 41 estudios publicados sobre resultados revel indicadores
contradictorios: en 22 de los estudios no se provea informacin acerca de hasta qu punto los
manuales se haban utilizado para guiar el tratamiento; en 23 estudios no se provea
informacin acerca de cun exactamente los tratamientos se adheran a las especificaciones de
la TRE; y slo 3 de los estudios reportaban evaluaciones formales del grado en que la TRE
poda distinguirse de los tratamientos comparados. (Haaga, Dryden, & Dancey, 1991). Con una
terapia practicada y enseada en tantos lugares, y con tantas publicaciones disponibles sobre la
TRE, es difcil entender cmo un terapeuta que aboga por soluciones empricas a los problemas
ha generado tanto dilogo y tan pocos datos. Quiz Ellis sea ms un filsofo tico predicando
un conjunto de valores hedonistas basados en creencias, que un empirista enseando una
teora evaluada por investigacin rigurosa.
Qu datos existen, por ejemplo, para apoyar el supuesto central de la terapia cognitiva de
Beck, de que los trastornos conductuales estn primordialmente en funcin de las creencias de
la gente acerca de los eventos antecedentes, en vez de en funcin de los antecedentes por s
mismos? Debemos creer que eventos traumticos tales como ser golpeado por la propia
madre, acosado por el propio padre, abandonado por ambos padres, rechazado por pares, y
ridiculizado por maestros, son menos significativos en la produccin de perturbaciones
emocionales en los nios, que las creencias que los chicos posean acerca de estos eventos?
Debemos creer que las personas perturbadas emocionalmente son fundamentalmente vctimas
de sus propias tendencias inherentes a involucrarse en pensamientos disfuncionales, en vez de
productos de un contexto irracional? Adjudicar la responsabilidad por los trastornos emocionales
al individuo es como culpar a la vctima.
Finalmente, miren los datos de sus propios estudios. La hiptesis de que el mecanismo de
accin nico en la terapia cognitiva implica el cambio en las cogniciones subyacentes
(esquemas) no ha sido sostenido por los estudios empricos. En cambio, muchas terapias
tienden a producir cambios cognitivos (Persons & Miranda, 1995). Ms aun, en diversos
estudios, el foco teraputico en el impacto de las distorsiones cognitivas sobre los sntomas
depresivos no se correlaciona con el resultado al final del tratamiento (Castronguay y cols.,
1996). No confundan causa con consecuencia: las tcnicas conductuales, no las cognitivas,
probablemente causen la mejora del pensamiento en la terapia cognitiva.
pisotea sus procesos yoicos, se vuelven ms vulnerables a lo que sea que el terapeuta est
vendiendo. En lugar de las viejas defensas, el terapeuta racional-emotivo ofrece
intelectualizacin y racionalizacin. El terapeuta ofrece un sistema filosfico con fama de ser
racional, lgico y emprico, pero que en realidad es un gran juego de palabras.
Dnde han estado los terapeutas cognitivos en la ltima mitad del siglo XX para no reconocer
que el problema de la mayora de la gente es que no pueden sentir lo suficiente, ms que sentir
demasiado? La alienacin, no la perturbacin emocional, es el sndrome de nuestra era. La
alienacin implica la falta de habilidad de muchas personas para experimentar las fuertes
emociones que son parte de ser humano. Emociones como el horror, el asco, el terror y el
enojo pueden ser displacenteras, pero no son inherentemente disfuncionales.
Debemos notar tambin, como lo hemos hecho al criticar a todas las terapias intrapsquicas,
que los tratamientos cognitivos mantienen un locus interno de la psicopatologa y la
psicoterapia. Los problemas de la gente y las maneras de arreglarlos son localizados dentro de
las cabezas de los individuos, en vez de afuera en la cultura y en el mundo. Esa es ahora una
idea irracional!
Las terapias cognitivas cometen el mismos error mental que muchos pacientes y muchos
verdaderos creyentes: la sobregeneralizacin. En vez de sostener una posicin razonable en la
que algunos pacientes se perturban a s mismos emocionalmente pensando en trminos
demandantes o absolutos, las terapias cognitivas saltan a la generalizacin de que virtualmente
todos los pacientes lo hacen. En vez de sostener que muchos pacientes mejoraran modificando
su pensamiento terrible y catastrfico, los terapeutas cognitivos se comportan como si la
terapia cognitiva fuera el tratamiento de opcin para todos. Esta generalizacin niega el lado
trgico de la vida y devala el lado emocional de los humanos. La razn puede ser utilizada
para ayudar a los pacientes a discriminar entre los eventos verdaderamente trgicos y
catastrficos de la vida, y aquellos eventos displacenteros que no es necesario que nos lleven al
malestar emocional.
Con su deseo compulsivo por el orden, la Sra. C. podra apreciar una explicacin a su problema
que sea tan simple como el ABC. Ella ya est bastante conciente de su A, el evento activante,
que fue el caso de los parsitos contrados por su hija. Est igualmente conciente de la C, las
consecuencias personales y emocionales del evento (concretamente, su temor mrbido por los
parsitos y necesidad compulsiva de lavar). La Sra. C. desconoce relativamente cmo su B, su
sistema de creencias irracional, ha transformado un irritante y desafortunado episodio de
parsitos, en una catstrofe.
La Sra. C. puede tener dificultades para aceptar que ella ha producido y mantenido activamente
su propio mundo miserable. Se ha convencido a s misma de que los parsitos son de hecho un
evento terrible y tremendo. Sin embargo, puede apreciar cmo se ha condenado totalmente a
s misma por haber permitido que enfermedades tales como la fiebre asitica y los parsitos
infectaran a su familia. La Sra. C. puede llegar a acordar con que ella s crea que no slo los
parsitos eran algo terrible, sino que tambin ella era una persona horrible por haberlos dejado
aparecer. Qu gusano es por haber sido una madre tan descuidada: una madre ideal, una
madre perfecta, nunca hubiera permitido que tal cosa pasara! Pero la Sra. C. fracas en
proteger adecuadamente a sus chicos de la enfermedad, y ella cree que merece ser condenada
como un gusano sin valor. Qu objeto tan merecedor de parsitos que es ella: despreciable,
miserable y aborrecible. No es casualidad que ella se sienta tan vulnerable a ser contagiada con
parsitos.
sus padres alentaron dichas creencias irracionales con sus propias demandas absolutistas de
que estuviera perfectamente limpia, libre de enfermedades y de deseos. De todas maneras, la
Sra. C. tom dichas enseanzas como si fueran verdades debido a su predisposicin innata a
pensar que la perfeccin es posible. Sus creencias perfeccionistas estaban evidenciadas en su
deseo de orden perfecto, como lo refleja el ponerle nombre a sus hijos alfabticamente y su
necesidad de estar limpia aun antes de que se desarrollaran floridamente sus compulsiones. El
pensamiento irracional estuvo claramente presente a lo largo de toda su vida; todo lo que se
requiri para producir una patologa innegable fue un evento activante estresante, como una
serie de enfermedades, para que emergieran sus tendencias tremendistas absolutas.
Una vez que la Sra. C. hubo procesado el evento de los parsitos a travs de las categoras
irracionales de horrible, tremendo y catastrfico, se asustaba a s misma al creer que ella
deba hacer todo lo que estuviera a su alcance para prevenir un rebrote. Deba trabajar
compulsivamente o si no, su familia o ella seran contaminados nuevamente. Sin embargo,
podemos predecir que ella se involucraba tambin en una auto-condena frecuente por ser tan
terriblemente compulsiva. Qu gusano era por estar siempre lavando y no cuidar nunca de sus
hijos! Qu clase de esposa era que siempre lavaba y nunca amaba! El crculo vicioso de auto -
condena probablemente progresar hasta condenarse a s misma como un fracaso por no
mejorar despus de aos de psicoterapia, por querer suicidarse, y por decepcionar a su familia
y a su terapeuta. Qu mejor evidencia de su falta de valor que el hecho de que su esposo y su
terapeuta estn preparados para condenarla a una vida en el hospital del estado.
Una mirada ms profunda probablemente revele que la Sra. C. bien puede ser psictica y una
buena candidata a la hospitalizacin si un tratamiento ambulatorio no prospera. Como muchos
pacientes diagnosticados como neurticos severos (Ellis, 1973), la Sra. C. tiene muchos de los
signos de un trastorno de pensamiento que es ms caracterstico de un trastorno borderline o
de un florido paciente esquizofrnico. Por ejemplo, la Sra. C. tena problemas para focalizar en
soluciones realistas a sus problemas, debido a que estaba focalizada excesivamente en los
parsitos. Ella persevera mientras piensa una y otra, y otra vez ms acerca de los parsitos.
Tambin magnifica los peligros de los parsitos, totalmente fuera de las proporciones realist as,
casi engandose con su creencia de que est rodeada constantemente por parsitos que
esperan para infectarla.
Con fuertes tendencias al pensamiento irracional, la Sra. C. tendr que trabajar duro
debatiendo sus creencias emocionalmente perturbadoras. Seran asignadas una variedad de
tareas para hacer en casa. En un comienzo, ser instruida para que ella misma se familiarice
con los conceptos bsicos de la TRE, por ejemplo mediante la lectura de How to Stubbornly
Refuse to Make Yourself Miserable about Anything Yes, Anything!50 (Ellis, 1988). Se le pedira
que revisara las grabaciones de sus sesiones de psicoterapia para aprender a identificar su uso
frecuente de conceptos demandantes como debo, tengo que, necesario, etc. Se le asignaran
prcticas para que lo sustituya por trminos ms racionales como deseo, prefiero, y sera mejor
ante la cantidad de cosas demandantes que se dice a s misma. Tambin se le puede asignar
que escriba describiendo dnde est escrito que una madre debe mantener a sus chicos libres
de toda enfermedad para ser un ser humano valioso, como una manera de desafiar su auto -
condena. A su esposo tambin se le daran importantes tareas para el hogar, tales como leer
How to Live with a Neurotic (Ellis, 1957), para que pueda comenzar a lidiar con ella
racionalmente en vez de colisionar contra su neurosis.
DIRECCIONES FUTURAS
Dos razones para la popularidad actual de la terapia cognitiva (su compromiso con la
integracin psicoteraputica y su dedicacin para con la validacin emprica) caracterizarn
tambin su futuro. Desde su introduccin en la dcada del 50, la terapia racional-emotiva se ha
vuelto cada vez ms eclctica en cuanto a su metodologa y a su contenido (Ellis, 1987). Los
clnicos de la TRE adoptan muchos tipos de tcnicas, particularmente las tcnicas activas y
directivas, provenientes de escuelas diversas. As como la TRE alienta a los pacientes a ser
escpticos y abiertos, as tambin en su propia prctica se abstiene de proscribir virtualmente
cualquier tcnica que pueda funcionar a veces (Ellis, 1987; Ellis & Dryden, 1986).
El modelo de terapia cognitiva de Beck est igualmente comprometido con una fertilizacin
transversal de los sistemas de psicoterapia. De hecho, la construccin y la postura de su
perspectiva ha llevado a algunos a describirla como una terapia integrativa (Alford & Beck,
1997; Alford & Norcross, 1991; Beck, 1991, 1991b). Los mtodos cognitivos son combinados
comnmente con otras terapias, como se muestra en el captulo XIV; de hecho, una integracin
50Cmo Rehusarse Inexpugnablemente a Hacerse Miserable Usted Mismo ante Cualquier Cosa - S, Cualquier
Cosa! (Nota del T.)
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
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especfica con la terapia psicoanaltica, conocida como Terapia Analtica Cognitiva o TAC es
bastante popular en Europa (Ryle, 1990, 1995). Las terapias cognitivas continuarn
aventurndose hacia el enriquecimiento mutuo con otros abordajes, especialmente la
reestructuracin afectiva y emocional (Craighead, 1990; Goldfried, 1995) y procesos
interpersonales (Safran & Segal, 1990). Un aumento de la comprensin de los proce sos tcitos
y no concientes, y la incorporacin de tcnicas para acceder y resolver experiencias ms
profundas, llevarn a la terapia cognitiva a un contacto ms cercano con la perspectiva
psicoanaltica (Westen, 1991).
El rea de logros mejores documentados de las terapias cognitivas a la fecha, ha sido la de los
trastornos neurticos, particularmente los trastornos depresivos unipolares y los trastornos de
ansiedad. Uno de los principales desafos de la psicoterapia en el futuro es el tratamiento de
trastornos severos y crnicos, y los tratamientos cognitivos estn siendo evaluados actualmente
con pacientes que sufren de trastornos de personalidad, abuso de sustancias, y condiciones
psicticas (Beck & Freeman, 1990; Beck y cols., 1993; Ellis, McInerney, DiGiuseppe & Yeager,
1988; Lineham, 1993; Wright, Thase, Beck & Ludgate, 1992), y los resultados de estas
aplicaciones pueden ser una evaluacin dura para las terapias cognitivas. En los prximos cinco
a diez aos de investigacin se tendr una mejor evaluacin de las fortalezas y debilidades de
la terapia cognitiva para condiciones diferentes a las de la depresin y la ansiedad (Beck &
Haaga, 1992). Ms an, la continua dedicacin para examinar la terapia cognitiva la mantendr
bien dentro de las comunidades de clnicos, cientficos y prestadores gerenciados, en una era
de tratamientos breves y de problemas especficos.
Finalmente, tanto Ellis (1987, 1987b) como Beck (Beck & Haaga, 1992) prevn un avance
continuo de las terapias cognitivas hacia los formatos de auto-ayuda y en medios masivos.
Siendo coherentes con el avance de la eficiencia de costos en el cuidado de la salud, los
practicantes cognitivos continuarn aportando al xito de los ya existentes audios y libros que
han llegado a ser best-seller, tales como New Guide to Rational Living51 de Ellis & Harper
(1975), Love is Never Enough, de Beck, y Feeling Good: The New Mood Therapy 52 de Burns.
Los tratamientos cognitivos administrados por computadoras estn ya disponibles (Agras,
Taylor, Feldman, Losch & Burnett, 1990; Selmi, Klein, Greist, Sorrell & Erdman, 1990), y estos
deberan proliferar en la prxima dcada de acuerdo al crecimiento de propietarios de
computadoras personales. A travs de stas y otras herramientas psicoeducacionales, las
terapias cognitivas continuarn compartiendo con el amplio pblico los secretos del cambio
conductual.
CAPTULO XI
TERAPIAS SISTMICAS
Con la ayuda de la terapia sistmica, Kathy y Dan fueron capaces de volverse ms concientes y
de comunicarse ms abiertamente acerca de cmo ellos estaban repitiendo patrones de sus
familias de origen. Dan se aferraba a reglas opuestas al xito. Kathy luchaba contra reglas
opuestas al ser activo y asertivo. Como parte de su psicoterapia, Kathy viajaba a diferentes
partes del pas para encontrarse con su madre, hermana y hermano. En vez de quedarse en
juegos de echar culpas, Kathy intentaba comunicarse de manera ms objetiva y comprensiva.
Ella estaba tratando de completar el proceso de diferenciacin de s misma respecto de su
familia de origen, mientras permaneca conectada emocionalmente con los miembros de su
familia.
Las terapias sistmicas sostienen que los individuos slo pueden ser comprendidos en el
contexto social en que existen. Las mismas terapias sistmicas pueden ser mejor entendidas
dentro del contexto en el cual ellas emergieron. Aunque probablemente la gente haya estado
examinando y escuchando los problemas familiares por tanto tiempo como el que llevan
existiendo las familias, la terapia sistmica es un verdadero desarrollo del siglo XX.
Las dcadas de 1950 y 1960 fueron aos de inicio para el desarrollo de las terapias sistmicas
(ver Broderick & Schrader, 1991, como revisin). Estas dcadas fueron testigos de la
emergencia de la Teora General de los Sistemas en la biologa y la ciberntica en la ciencia
computacional. Ms que seguir el mtodo cientfico tradicional de analizar y reducir fenmenos
a sus elementos simples, tales como electrones, neutrones y protones, la Teora General de los
Sistemas propona estudiar el proceso biolgico que lleva a la complejidad creciente de la
organizacin del organismo entero (von Bertalanffy, 1968). Los cibernticos proponan estudiar
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
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los mtodos de comunicacin y control comunes a los organismos vivos y a las mquinas,
especialmente los sistemas computarizados. En este captulo, veremos primero cmo los
sistemas son entendidos desde estas dos perspectivas y luego, cmo esta comprensin ha sido
aplicada al estudio y tratamiento de los individuos, parejas y familias perturbadas.
Para entender el funcionamiento de organismos enteros, debemos estudiar no slo las partes
separadas del organismo, sino tambin las relaciones entre los elementos separados. Un
sistema es definido como un conjunto de unidades o elementos que estn en una relacin
consistente entre ellos. Un sistema comprende no slo elementos separados, sino las
relaciones entre esas unidades. Un sistema familiar, por ejemplo, comprende no slo cuatro
individuos, sino tambin las interrelaciones entre ellos y el contexto total, y las reglas de la
familia. Incluso los rtulos que damos a los miembros individuales, tales como padre e hijo,
sugieren relaciones consistentes entre ellos.
Los sistemas tambin se organizan de una manera en que las relaciones entre los elementos
crean fronteras alrededor del sistema y de cada uno de los subsistemas. En los sistemas
biolgicos, las fronteras pueden ser fcilmente identificables, tales como la membrana celular o
la piel de un animal. En los sistemas humanos, las fronteras son frecuentemente ms
abstractas. Las reglas de las relaciones delinean las fronteras. Por ejemplo, las reglas de la
monogamia ayudan a identificar las fronteras de un matrimonio tradicional; un esposo que est
teniendo un affaire sera considerado fuera de los lmites o actuando fuera de las reglas de la
relacin. Las fronteras pueden ser tambin permeables, con reglas difusas acerca de quin
puede interactuar con quin y cmo. En las familias incestuosas, por ejemplo, las fronteras
entre el subsistema parental y el de los hijos, son difusas y permeables al punto de ser
patolgicas. Las reglas acerca del incesto son importantes, en parte porque ayudan a definir las
fronteras saludables en los sistemas familiares. Las fronteras pueden ser tambin demasiado
rgidas, previniendo interacciones adecuadas entre individuos en un sistema o entre sistemas.
Las familias donde existe abuso de nios, por ejemplo, pueden estar rgidamente separadas del
sistema social ms amplio, y ser incapaces de aceptar el apoyo social que podra ayudarlas a
prevenir tal abuso.
Para funcionar efectivamente, los sistemas requieren mtodos para controlar o mantener la
organizacin. Los sistemas vivos han sido caracterizados como estados dinmicos constantes.
Los estados constantes reflejan la condicin del sistema que no cambia a travs del tiempo. La
teora de los sistemas enfatiza el equilibrio o la estabilidad dentro de los sistemas.
Frecuentemente esto es entendido de manera errnea como rigidez (una especie de
El concepto de homeostasis , o equilibrio, explica cmo los sistemas vivos controlan o mantienen
un estado constante. Walter Cannon (1939), un psiclogo, describi por primera vez un
conjunto de mecanismos dentro del sistema neuroendcrino cuya funcin era mantener la
consistencia del ambiente interno del organismo, por ejemplo la presin sangunea, la
temperatura y el contenido de agua constantes. Si los cambios en el organismo empiezan a
exceder una serie de lmites seguros, entonces los mecanismos de control en e l sistema
nervioso hormonal y autnomo sern activados para ayudar a llevar al sistema de nuevo al
equilibrio.
Los sistemas familiares poseen su propio conjunto de mecanismos cuyo propsito primario es el
mantenimiento de un equilibrio conductual aceptable dentro de la familia. Se ha descubierto,
por ejemplo, que las familias mantienen niveles sorprendentemente estables de interaccin
discursiva (Reiss, 1977). Las familias que tienen alta interaccin mantienen un alto nivel de
comunicacin oral a travs de las sesiones, aun cuando los miembros varan mucho en su nivel
de comunicacin oral.
Los mecanismos que contribuyen a los procesos auto-reguladores dentro del matrimonio o la
familia son anlogos a los servomecanismos de la ciberntica (Wiener, 1962). Los
servomecanismos son aparatos automticos usados para corregir el desempeo de un
mecanismo por medio de una retroalimentacin sensible a los errores. Los circuitos de
retroalimentacin son vistos como los ms importantes mecanismos de control. En vez de dos
eventos relacionados slo de manera lineal o de causa-efecto, los mismos pueden relacionarse
de manera circular, caracterizada como un circuito de retroalimentacin positiva o negativa.
Los circuitos de retroalimentacin negativa, por el contrario, establecen un equilibrio entre las
desviaciones de distintos eventos dentro del circuito. Los circuitos de retroalimentacin negativa
disminuyen las desviaciones de las reglas relacionales del sistema y ayudan a mantener la
estabilidad del matrimonio y la familia. Si un miembro de la familia se enoja, otro puede
enfermarse. Si las dos desviaciones se balancean entre ellas, la familia puede mantener un nivel
estable de hostilidad en el sistema.
Los sistemas vivos se caracterizan por ser sistemas abiertos , lo que significa que la energa
puede ser libremente transportada hacia el sistema, por el interior del mismo, y hacia fuera. La
informacin es el ms importante tipo de energa en los sistemas vivos, porque es una energa
que reduce la incertidumbre. Los aumentos de informacin permiten al sistema organizarse en
patrones ms complejos. Cuando la informacin es adecuada y eficientemente envasada o
programada, tiene un poderoso efecto sobre la capacidad del sistema de funcionar de manera
altamente compleja y bien organizada. La comunicacin implica el proceso por el cual la
informacin es cambiada de un estado a otro, o movida de un punto a otro del espacio. La
ciberntica sirve como un modelo de cmo la informacin puede ser transformada o transmitida
efectivamente dentro de los sistemas maritales y familiares.
Estos conceptos centrales de la Teora General de los Sistemas (TGS) y la ciberntica han
servido de inspiracin intelectual para abordajes innovadores a la terapia sistmica. A causa de
que no hay un nico abordaje, unificador de la terapia sistmica, tres de los principales
abordajes (estratgico-comunicacional, estructural y boweniano) sern presentados. En tanto
que las terapias sistmicas focalizan en patrones de relacin dentro de los sistemas ms que en
las personalidades de los individuos, las secciones sobre teora de la personalidad sern
omitidas. Cada una de las terapias sistmicas tiene, sin embargo, importantes cosas que decir
sobre el desarrollo y/o el mantenimiento de la psicopatologa y cmo la psicopatologa en los
sistemas humanos puede ser mejor cambiada.
TERAPIA COMUNICACIONAL-ESTRATGICA
ambas organizaciones fueran fundadas en Palo Alto, California, la cual es parte del Silicon
Valley, uno de los primeros centros de la ciencia computacional.
Lo que estos individuos compartieron fue la asuncin de que la comunicacin es la clave para
comprender el comportamiento humano. El grupo del MRI lleg tan lejos como para asumir que
todo comportamiento es comunicacin. As como no podemos no comportarnos, no podemos
no comunicar. La comunicacin, entonces, involucra comportamientos verbales y no verbales.
El equipo del MRI fue todava ms productivo, publicando 130 artculos y nueve libros durante
el periodo de 1965 a 1974. Esos escritos describieron un formato que focalizaba en el anlisis
de la comunicacin entre individuos, y subsiguientemente entre miembros de familias. Las
intervenciones fueron entonces diseadas para cambiar patrones de comunicacin entre un
individuo y otro y entre todos los miembros de una familia (Greenberg, 1977).
Un grupo tan creativo de individuos no sera esperable que dejara una sola y coherente teora
de psicoterapia. Ellos desarrollaron, sin embargo, un conjunto innovador de conceptos para
entender la psicopatologa de los sistemas y un conjunto de principios teraputicos para ayudar
a los sistemas a cambiar.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
Las reglas de relacin en una familia son mejor observadas a travs de los patrones de
comunicacin en la misma. Quin se comunica con quin, cmo y acerca de qu, define el
patrn de relaciones que integra una familia. La mayora de las familias, por ejemplo, tienen
una regla clara de que cuando los padres se estn comunicando entre ellos de manera enojada,
los hijos permanecen fuera de eso. El subsistema marital tiene claras fronteras o reglas que
prohben a los hijos volverse parte de discusiones ntimas.
Cuando los patrones de comunicacin en las familias son difusos, entonces las reglas se
vuelven ms ambiguas y la psicopatologa se desarrollar con mayor probabilidad. Las
comunicaciones de doble vnculo son uno de los patrones comunicacionales ms problemticos
porque implican dos mensajes incompatibles. Un ejemplo clsico de una situacin doble vincular
es presentado por Bateson, Jackson, Haley y Weakland (1956, p. 259):
Verbalmente la madre est comunicando un deseo de estar cerca de su hijo, pero en forma no
verbal su rigidez comunica un deseo de estar distante. Cuando el hijo se separa, la madre
contradice su mensaje no verbal preguntando, No me amas ms? Las reglas para
relacionarse estn siendo, a lo sumo, comunicadas ambiguamente. Se supone que la madre y
el hijo deben tener una relacin cercana o distante? El hijo claramente no puede ganar. Si l se
relaciona cercanamente, su madre se pone rgida, si l se separa, ella se turba. No debe
sorprender que el hijo se vuelva confuso, frustrado y hostil.
El cuarto axioma establece que los seres humanos se comunican verbal y no verbalmente. La
comunicacin verbal es la ms clara en trminos de contenido, pero no proporciona mucha
informacin acerca de la relacin entre los comunicadores. La comunicacin no verbal nos habla
ms acerca de la relacin pero todava es ambigua acerca de la naturaleza de la relacin. Por
ejemplo, las lgrimas pueden ser un signo de alegra. Mientras ms confan las familias en
mensajes no verbales, ms ambiguas sern probablemente sus relaciones, y probablemente
ms problemas surgirn.
El quinto y ltimo axioma establece que todos los intercambios comunicacionales son simtricos
o complementarios , dependiendo del tipo de relacin. Si la igualdad existe y cada parte es libre
para tomar el mando, existe una relacin simtrica. Si uno manda y el otro sigue, la relacin es
complementaria. La psicopatologa puede ocurrir en cualquiera de los dos tipos de relacin.
En las relaciones simtricas, la competencia puede escalar hasta una situacin explosiva en la
medida de que cada uno lucha por tener la ltima palabra en definir la naturaleza de la
relacin. Las discusiones pueden volverse interminables. La patologa en las relaciones
simtricas se caracteriza por un combate ms o menos abierto, o cisma, como Lidz (1963) lo
llama. El cisma marital es definido como un estado de desequilibrio severo y crnico, discordia y
recurrentes amenazas de separacin. Un progenitor est constantemente socavando al otro. La
competicin lleva a la rivalidad entre los padres por el amor de los hijos y a la rivalidad entre
los hijos por el amor de los padres. La regla que est siendo comunicada en las familias con
cisma marital es la desconfianza mutua y la competencia encolerizada en vez de la cooperacin.
Los mecanismos homeostticos en la familia, sin embargo, hacen resistentes al cambio a los
sistemas familiares. Si los terapeutas desean ser efectivos cambiando las reglas estereotipadas
con que la familia se comunica y relaciona, necesitarn intervenir con una estrategia definida (y
por ello son conocidos como terapeutas estratgicos ) que sea lo suficientemente poderosa para
romper con la rgida resistencia de la familia.
La tarea del cliente no es desarrollar un insight histrico acerca de las reglas familiares de
relacionarse y comunicarse. El trabajo de la familia es simplemente relacionarse en el aqu y
ahora. Entonces, siguiendo las directivas del terapeuta o resistindolas, pueden empezar a ver
cun disfuncionales son sus patrones de comunicacin y sus reglas de relacin.
Redefinicin, o reencuadre: es una tcnica diseada para hacer explcitas las reglas por las
cuales opera una familia. Como ejemplo, Jackson (1967) cita una situacin en la cual una
madre y una hija estn hablando y la madre comienza a llorar. A causa de que la hija haba sido
rotulada como agresiva, ella es designada como la causal del llanto de la madre. La hija todava
confirma esta asuncin no escrita diciendo que ella no quera lastimar a su madre. El terapeuta
interviene redefiniendo el dolor como una cercana conmovedora. Esta tcnica aparta la
motivacin negativa de un acto y lo rotula de manera positiva. Bajo las reglas de comunicacin
familiar, la hija es percibida slo como agresiva y perniciosa, y no como queriendo conmover a
su madre de manera cercana. Los miembros de una familia pueden definir la relacin entre dos
personas de manera negativa por aos, de modo que toda comunicacin entre ellos sea
interpretada negativamente. Si el terapeuta puede repentinamente definir la comunicacin en
una manera positiva, la familia puede empezar a verse a s misma en una nueva manera.
Otra forma de volver a la familia conciente de reglas disfuncionales es producir una fuga en el
sistema mediante la prescripcin del sntoma . Si el problema es que los padres estn siendo
muy punitivos, el terapeuta podra recomendar que sean aun ms punitivos como medio de
recuperar el control. Los padres tienen entonces la oportunidad de descubrir de qu manera se
estn relacionando con sus hijos. En la medida en que sus comunicaciones punitivas aumentan,
ellos amenazan con producir una fuga o descomposicin en el sistema. Los padres tienen
entonces la oportunidad de ganar un genuino insight acerca de lo disfuncional que son sus
acciones punitivas para el bienestar de su familia.
Una tcnica similar para prescribir el sntoma es la reductio ad absurdum 54. Esta tcnica lleva la
queja a un extremo absurdo, de modo que el cliente puede volverse conciente de lo
disfuncional que resulta relacionarse de manera semejante. Si la madre se est quejando
acerca de la agresividad de la hija, el terapeuta puede conmiserarse con la madre en lo que
respecta al acting-out de la hija, enfatizar la cruz que ella ha tenido que cargar, sugerir que
cualquier otro hubiese sido aplastado completamente por ella, hasta que finalmente la madre
debe decir que Yo no dije que esto fuera tan malo. De esta manera, la madre y la familia
llega a darse cuenta de que ella no es tan vulnerable al acting-out de su hija como parece.
Eleccin. Los clientes experimentan los sntomas como permaneciendo fuera de su control
personal. Ellos estn imposibilitados cuando llega el momento de elegir entre ser libre de los
sntomas o no.
Es particularmente probable que los sntomas emerjan en sistemas familiares caracterizados por
patrones de comunicacin doble-vinculares. Los dobles vnculos desarrollan un sentido de
imposibilidad de eleccin en los individuos. stos son condenados si hacen y si no hacen. Las
comunicaciones doble-vinculares contienen reglas de relacin en dos sentidos incompatibles
(Acrcate, pero no toques!). Las comunicaciones doble-vinculares ayudan a crear sntomas,
en parte porque dejan al receptor sin opciones para resolver comunicaciones incompatibles o
paradjicas.
Los terapeutas comunicacionales estratgicos han sido ingeniosos al liberar a los clientes de
situaciones doble-vinculares y de los sntomas mediante la creacin de dobles vnculos
teraputicos . Cuando son construidos correctamente, estas tcnicas paradjicas liberan a los
clientes al darles dos opciones: cooperar con las directivas del terapeuta o rehusarse a
cooperar.
El trabajo del cliente es simple: elige seguir las instrucciones del terapeuta, o elige rebelarse. La
tarea del terapeuta es ms desafiante. l debe crear una paradoja que ayudar a liberar al
cliente tanto si ste elige cooperar o rehusarse a cooperar con la directiva. La directiva es
estructurada de modo que (1) recomienda la continuacin del comportamiento que el paciente
espera cambiar, (2) implica que el actuar el comportamiento sintomtico producir cambio, (3)
con lo cual crea una paradoja porque se le dice al paciente que cambie permaneciendo como
est.
Los pacientes son, pues, puestos en una situacin insostenible en lo que respecta a sus
sntomas. Si cooperan y eligen soportar sus sntomas, no volvern a tener la experiencia de no
puedo evitarlo; el comportamiento deviene un comportamiento elegido ms que un
comportamiento sintomtico o sin opcin. Si los clientes resisten la directiva, pueden hacerlo
slo mediante no comportarse sintomticamente, lo cual es la meta de la terapia. Los dobles
vnculos teraputicos dan a los clientes dos opciones, y ambas los liberan de los
comportamientos sintomticos o imposibilitados.
Un doble vnculo teraputico presupone una relacin teraputica intensa que tenga un algo
grado de valor de supervivencia y expectativas para el paciente (Watzlawick y cols., 1967) .
Adems, debe ser comunicado de una manera tan convincente que el cliente no pueda disolver
la paradoja con un comentario. Si el cliente dice, por ejemplo, Ud. est tratando de engaar,
la paradoja es disuelta.
En el caso de una pareja que discuta constantemente, Jackson reencuadr la discusin como
un signo de involucracin emocional y les dijo que esa aparente discordia slo probaba cunto
ellos se amaban. Recomend que ambos continuaran sus peleas para expresar su amor. Sin
importar cun ridcula la pareja puede haber considerado esta interpretacin (o quizs porque
era tan ridcula para ellos), empezaron a probarle al terapeuta cun equivocado estaba. Esto
fue llevado a cabo de la mejor manera terminando con sus discusiones, slo para probar que
ellos no se amaban. En el momento que eligieron para detener sus discusiones, encontraron
que estaban llevando mucho mejor (Watzlawick y cols., 1967).
En otro caso, Jackson trataba de entrevistar a un joven barbado que crea ser Dios y
permaneca completamente apartado de otros pacientes y del equipo. El paciente permaneca al
otro lado de la habitacin e ignoraba todas las preguntas y observaciones de Jackson. ste le
dijo al paciente que su creencia de ser Dios poda ser peligrosa porque l podra bajar la
guardia y negarse a chequear qu estaba ocurriendo a su alrededor. Pero si l quera tomar esa
clase de riesgo, Jackson lo acompaara. Durante la estructuracin de ese doble vnculo
teraputico, el paciente se volvi crecientemente nervioso y a la vez interesado en lo que
estaba ocurriendo. Deba tomar el riesgo de ser tomado como Dios o no? El terapeuta luego se
puso de rodillas y present al paciente una llave del hospital diciendo que, de modo que l era
Dios, no necesitara la llave, pero si l era de hecho Dios, mereca tener la llave ms que el
terapeuta. El paciente abandon su insensible proceder, se dirigi a Jackson y dijo Hombre,
uno de nosotros est loco.
Catarsis. Virginia Satir fue la nica entre sus colegas de Palo Alto que puso mucho may or
nfasis en los sentimientos que los otros. Ella en realidad combin la teora sistmica con la
psicologa del yo y la teora de la Gestalt. Satir estaba de acuerdo en que las familias
perturbadas necesitaban comunicarse ms claramente. La mayora de las familias, sin embargo,
tienen dificultades en la comunicacin directa de sus sentimientos. Si no pueden ser claras
acerca de sus sentimientos entre ellos, seguramente tendrn ms probabilidades de tener roles
ambiguos para relacionarse. El acercamiento de Satir (1967, 1972; Satir, Statchowiak, &
Taschman, 1977; Satir & Baldwin, 1983) al trabajo sistmico, puso entonces mucho ms nfasis
en ayudar a las familias a expresar sus emociones, con lo cual cambiaban las reglas que
prohiban relacionarse al nivel de los afectos.
La tarea del cliente es empezar a tomar el riesgo de comunicar sus sentimientos ms directa
que indirectamente a travs de acciones no verbales. Los clientes primero intentan ganar
insight acerca de cules sentimientos usualmente omiten de sus propias comunicaciones. Los
culpadores usualmente omiten sentimientos acerca de otras personas; los apaciguadores
omiten sentimientos sobre ellos mismos; los comunicadores sper-razonables omiten
sentimientos acerca del tema que se est discutiendo; y los comunicadores irrelevantes omiten
todo. Una vez que se es conciente del patrn de comunicacin que tienden a usar, los clientes
necesitan luchar para volverse comunicadores ms congruentes mediante la expresin de las
emociones que usualmente eliminan.
El terapeuta usa primero procesos de elevacin de la conciencia para ayudar a los pacientes a
devenir ms concientes de qu patrones de comunicacin disfuncional usan tpicamente. A
travs de la retroalimentacin e interpretaciones, el terapeuta satiriano ayuda a los clientes a
devenir concientes de los significados contenidos en las comunicaciones verbales y no verbales.
Contra-condicionamiento. Jay Haley se distingue entre el grupo original del MRI por su foco
teraputico en el poder. Debajo de cada comunicacin est el elemento de instruccin o una
contienda por el poder interpersonal. En el sentido en que usa el trmino, una persona que ha
adquirido poder se ha establecido a s misma como el que determina qu es lo que va a
pasar. Las tcticas de poder son las maniobras que las personas, incluyendo los terapeutas,
usan para darse a s mismos influencia y control sobre su mundo social, hacindolo de ese
modo ms predecible.
l fue tambin un experto en la tctica del vencido, conocidamente usada por algunas bestias
del campo y pjaros del aire. Cuando dos lobos se encuentran en una pelea, por ejemplo, y uno
est por ser muerto, el lobo derrotado repentinamente levantar su cabeza y descubrir su
garganta al oponente. Este ltimo se vuelve incapacitado; no puede matar mientras se vea
enfrentado con esta tctica. Aunque l tiene la victoria, el vencedor est controlando su
comportamiento meramente quedndose quieto y ofreciendo su vulnerable arteria yugular. A
travs de su vida pblica, Jess predic el uso de la tctica del vencido, dando la otra mejilla y
perdonando a quienes le hicieron dao. Desampararse frente a la autoridad casi
invariablemente lleva a ganar y frustra al oponente.
Este anlisis del poder en los sistemas gua la terapia directiva de resolucin de problemas de
Haley (1976, 1980, 1990), en la cual l trata rpidamente de tomar la delantera en el sistema
familiar. Sus tpicos procedimientos incluyen la clarificacin, reencuadre y una multitud de
directivas que funcionan como formas de contra-condicionamiento, en las cuales las
interacciones familiares son reestructuradas para ser incompatibles con las viejas interacciones
patolgicas. Habiendo estudiado extensivamente el trabajo del famoso hipnoterapeuta Milton
Erickson, Haley (1973b) imparte dos tipos de directivas . Las directivas directas son dadas
cuando el terapeuta quiere que la familia haga lo que la directiva dice (por ejemplo, decir a
una familia desacoplada y extremadamente seria que jueguen un juego divertido por al menos
dos horas). Las directivas paradjicas, basadas en los fundamentos tericos expuestos por
Jackson, son dadas cuando la meta es que la familia se oponga al terapeuta (por ejemplo, la
apuesta del ganador, en la cual el terapeuta apuesta a adolescentes con problem as de
conducta a que no podrn controlar su comportamiento, introducindolos as en un doble
vnculo teraputico).
Haley (1984) desarroll tambin la Terapia de Ordalas , una vuelta sistmica al proceso
conductista de manejo de contingencias para pacientes extremadamente resistentes. Aqu, el
terapeuta estratgico impone una ordala apropiada a la persona que desea cambiar (una
ordala ms severa que el problema). El principal requerimiento de la ordala asignada es que
cause una molestia igual o mayor que la causada por los sntomas. Es una variante de la
paradoja: la cura es peor que la enfermedad.
En un caso, una mujer en de poco ms de treinta aos sufra de ansiedad extrema manifestada
por ataques regulares de sudor. La estrategia de Haley fue contratar una actividad que a ella le
desagradase tanto que dejara su ansiedad antes que hacerla. El contrato: si ella estaba lo
bastante ansiosa durante el da como para sudar anormalmente, entonces ella deba levantarse
a las 2:00 de la maana para lavar y encerar el piso de la cocina. Ella tena que repetir esto
cada noche (aunque fuera energa derrochada en su tarea ms odiada) hasta que no sudara. El
xito del truco depende de que el paciente no disuelva la paradoja dndose cuenta de que es
un truco. Los terapeutas similares a Haley deben tambin cultivar una imagen enormemente
poderosa del terapeuta, de modo que el contrato de ordala contine sin que el paciente
abandone el tratamiento.
RELACIN TERAPUTICA
Aunque Satir era activa y directiva con las familias, enfatizaba la importancia de una empata
adecuada, consideracin positiva y genuinidad en los sistemas familiares. El terapeuta necesita
relacionarse de manera tal que ayude a desarrollar una atmsfera que conduzca a una
comunicacin ms congruente y funcional. La comunicacin funcional requiere una atmsfera
en la cual cada cosa pueda ser discutida, propuesta, y no haya nada que restrinja a nadie. Este
tipo de contexto teraputico puede ser mejor desarrollado en familias donde el terapeuta es
capaz de relacionarse con cada miembro de una manera interesada, emptica y congruente. En
vez de ser no directivo, ms bien, el terapeuta necesita concordar con la familia y ayudar a
dirigirlos a los sentimientos que han sido omitidos de sus comunicaciones incongruentes (ver
Loeschen, 1997, como ejemplo de las habilidades de relacin de Satir).
Dar directivas es el medio por el cual el terapeuta puede cambiar las reglas de relacin y
comunicacin en las familias. Si una madre sigue entrometindose cuando el padre y el hijo se
estn comunicando, el terapeuta estratgico puede cambiar directamente este patrn dando a
la madre la directiva de dejar de entrometerse. Las directivas sirven tambin para intensificar la
relacin entre el terapeuta y la familia. Mediante el decir a las persona s qu hacer, el terapeuta
se involucra en la accin y deviene importante para los pacientes. Si la familia sigue las
directivas directas o resiste las directivas paradjicas en su casa, el terapeuta permanece en sus
vidas a travs de la semana.
Como un serio estudiante de Milton Erickson, Haley (1973b) intenta usar sus tcnicas directas e
indirectas para controlar la relacin teraputica. Esto es bellamente ilustrado en el caso clsico
de pareja enurtica tratado por Erickson.
Erickson dijo a la pareja que el requisito absoluto para los beneficios teraputicos sera su no
cuestionamiento y su obediencia infalible a las instrucciones que se les dieran. Luego, Erickson
mand a la pareja enurtica a que deliberadamente mojaran su cama antes de entrar en ella
cada noche por un periodo de dos semanas. Al final de ese tiempo, se les dara una noche y
dormiran en una cama seca el domingo a la noche. El lunes siguiente por la maana, ellos
correran las sbanas y veran una cama hmeda; entonces, y slo entonces, se daran cuenta
de que enfrentaran otras tres semanas de arrodillarse y mojar la cama. No habra discusin o
debate, slo silencio y obediencia.
El resultado fue que cada noche, la pareja, con considerable molestia, moj la cama. Sin
embargo, dos semanas despus, cuando se levantaron el lunes, la cama estaba seca! Ellos
empezaron a hablar, pero recordaron la orden de mantener silencio. Esa noche, sin hablar,
entraron a hurtadillas en una cama seca e continuaron hacindolo por las siguientes tres
semanas.
Eligi la pareja cambiar su comportamiento, o estaban siguiendo las rdenes del terapeuta?
Eran ellos concientes del uso de la paradoja, o tuvo el terapeuta un control indirecto,
hipntico sobre su comportamiento? En la visin de Haley de la terapia como una lucha de
poder, el proceso de cambio no es realmente importante. Lo que importa es el resultado (quin
gan la batalla).
PRCTICAS
Los patrones de comunicacin pueden ser mejor observados y modificados cuando el sistema
familiar entero est presente. Los terapeutas comunicacionales-estratgicos son flexibles, sin
embargo, y trabajan con subsistemas maritales o incluso con subsistemas individuales si es
necesario. Las sesiones usualmente duran una hora o una hora y media, pero el terapeuta
espera que la familia contine su trabajo en su casa mientras pugnan contra las directivas del
terapeuta.
Al ser tanto lo que se comunica a travs del comportamiento no verbal, los terapeutas
comunicacionales-estratgicos encuentran muy til registrar sus sesiones en video,
especialmente para el entrenamiento de los terapeutas novatos. Los terapeutas familiares en
general, y los comunicacionales-estratgicos en particular, son los ms aficionados a la
grabacin en video, la observacin directa y supervisin a travs de espejos unidireccionales. La
grabacin en video tambin permite que las sesiones sean usadas para investigacin en
patrones comunicacionales familiares.
Los honorarios han sido a veces un punto controvertido para los terapeutas sistmicos. La
mayora de las polticas de seguridad social son programas individuales de salud que cubren el
tratamiento de la psicopatologa individual pero no los problemas maritales o familiares. Como
resultado, los terapeutas maritales o familiares pueden ser forzados a adherir a la ideologa de
un paciente identificado, slo por el reembolso de la seguridad social. Las familias tambin se
preguntan si los honorarios sern mayores a causa de que ms personas son vistas en la
terapia. Este es algunas veces el caso, pero tpicamente los terapeutas sistmicos fijan un
honorario standard por sesin, sin considerar si ser visto una familia, una pareja o un
individuo.
TERAPIA ESTRUCTURAL
Salvador Minuchin (1922- ) aprendi sobre la diversidad y adaptabilidad de las familias mientras
creca en una familia juda en el campo de Argentina y mientras viva en Israel, donde familias
de todo el mundo convergieron para ayudar a construir una nueva nacin. El no aprendi sobre
el poder que las familias tienen sobre la psicopatologa, sin embargo, hasta los primeros aos
1960, cuando estaba realizando psicoterapia e investigacin con jvenes delincuentes en la
Wiltwyck School de New York. Minuchin haba sido entrenado como psiquiatra en tcnicas
Minuchin y otros estaban buscando alternativas efectivas con delincuentes en un tiempo en que
la psicoterapia se estaba liberando de su casi exclusiva preocupacin por la psicopatologa
individual. La terapia familiar emergi en los aos 50, y Minuchin y otros en Wiltwyck
comenzaron a aplicar esa nueva perspectiva a familias de barrios marginales (Minuchin,
Montalvo, Guerney, Rosman, & Schumer, 1967). El acercamiento a la delincuencia como un
tema sistmico prob ser ms til que definirla como un problema del individuo. Minuchin y sus
colegas reconocieron, sin embargo, que incluso la terapia familiar no era la panacea para la
delincuencia, porque la psicoterapia no tiene las respuestas para la pobreza y otros problemas
sociales (Malcom, 1978).
En 1965, Minuchin devino director de la Clnica de Gua Infantil de Philadelphia, donde pudo
desarrollar la terapia familiar estructural con un rango ms amplio de familias marginales. Su
terapia estructural tuvo considerable impacto en nios diabticos y asmticos que
experimentaban una cantidad inusualmente alta de hospitalizaciones porque sus condiciones
estaban siendo empeoradas por el estrs. Minuchin saba que no poda curar la diabetes o el
asma mediante la terapia familiar, porque estos problemas tenan una etiologa fsica. l crea
que su modelo poda ser mejor testado con la anorexia nerviosa, porque este trastorno poda
ser construido como debido enteramente a factores emocionales (Minuchin, 1970). Mediante el
trabajo para cambiar la estructura de las familias, Minuchin mencion que l era capaz de curar
ms del 80% de los nios con anorexia nerviosa, un sndrome que haba sido tradicionalmente
atribuido a la psicopatologa individual.
A lo largo de los aos 70, la terapia estructural tuvo una mayor expansin y refinamiento,
cuando Minuchin trajo a Braulio Montalvo de Wiltwyck y a Jay Haley del grupo del MRI. Este
trabajo culmin en el clsico Families and Family Therapy 55 (Minuchin, 1974), una compilacin
desarrollada plenamente de la manera estructural de comprender y tratar a las familias. En
1976, Minuchin dej las polticas y la administracin del directorio y se concentr en el
entrenamiento de terapeutas familiares. Actualmente lo sigue haciendo desde el Centro
Minuchin para la Familia en New York City (Colapinto, 1991), donde termin su noveno libro,
Mastering Family Therapy: Journeys of Growth and Transformation 56 (Minuchin, 1997).
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
Los sistemas familiares patolgicos pueden ser mejor comprendidos en contraste con sistemas
familiares saludables (Minuchin, 1972). Una familia organizada apropiadamente tendr
fronteras claramente marcadas. El subsistema marital tendr fronteras cerradas para proteger
la privacidad de los esposos. El subsistema parental tendr claras fronteras entre s mismo y los
hijos, pero no tan impenetrables como para limitar el acceso necesario para una buena
paternidad. El subsistema de hermanos tendr sus propias fronteras y ser organizado
jerrquicamente, de modo que los hijos reciban responsabilidades y privilegios consistentes con
la edad y el gnero segn determine la cultura de la familia. Cada miembro de la familia es
tambin un subsistema individual con una frontera que necesita ser respetada. Finalmente, la
frontera alrededor de la familia nuclear tambin ser respetada, aunque el grado en que los
parientes son admitidos vara mucho en funcin de factores culturales, sociales y econmicos.
Las fronteras de un subsistema son las reglas que definen quin participa en el subsistema y
cmo. La frontera del subsistema parental es definida, por ejemplo, cuando la madre dice a su
hijo mayor Tu no eres el padre de tu hermano. Si l est jugando con fsforos, dime a m y yo
lo detendr. El desarrollo saludable requiere que los subsistemas en una familia sean
relativamente libres de la interferencia de otros subsistemas. El desarrollo de habilidades de
negociacin con pares aprendidas entre hermanos, por ejemplo, requiere la no interferencia de
los padres. Fronteras o reglas claras ayudan a mantener la libertad de la interferencia externa.
Las reglas que gobiernan las transacciones dentro de una familia, aunque no sea n usualmente
explicitadas o reconocidas, forman un todo (la estructura de la familia). Para que la familia
cambie su estructura, debe cambiar algunas de sus reglas de interaccin fundamentales.
Dos tipos importantes de estructuras familiares son patolgicas y necesitan cambiar. La primera
es la familia desacoplada, la cual tiene fronteras excesivamente rgidas. En la familia
desacoplada, hay poco o ningn contacto entre los miembros de la familia. Hay una relativa
ausencia de estructura saludable, orden, o autoridad. Los lazos entre los miembros de la familia
son dbiles o inexistentes. La impresin general de este tipo de familia es la del campo de un
tomo. Los miembros tienen largos momentos en los que se mueven en rbitas aisladas, sin
relacin entre ellos. La familia est desconectada. La madre en estos grupos tiende a ser pasiva
e inmvil. Ella se siente sobrecargada, tiene una auto imagen derogatoria, se experimenta a s
misma como explotada, y casi siempre desarrolla sintomatologa psicosomtica y depresiva. Los
hijos en esas familias estn en riesgo de desarrollar sintomatologa antisocial.
El segundo tipo de familia perturbada es la familia enmaraada; sus fronteras son difusas. La
caracterstica distintiva de las familias enmaraadas es una Ligazn adhesiva de sus
miembros, de forma tal que los intentos de cambiar por parte de un miembro elicitan
inmediatamente resistencia complementaria por parte de los otros (Minuchin y cols., 1967). El
enmaraamiento es esencialmente un debilitamiento de las fronteras que permiten funcionar a
los subsistemas familiares. Debido a que esta frontera entre la familia nuclear y las familias de
origen no est bien mantenida; es probable que se desarrollen problemas polticos. La frontera
que separa a los padres de sus hijos es atravesada frecuentemente de maneras impropias, tales
como el incesto. Los roles de esposo y padre estn insuficientemente diferenciados, de modo
que ni el subsistema de esposos ni el parental pueden operar. Los hijos no estn diferenciados
en base a la edad ni al nivel de instruccin, de modo que el subsistema de hermanos no puede
contribuir propiamente al proceso de socializacin. Finalmente, las fronteras individuales no son
respetadas, de modo que los subsistemas individuales no son capaces de desarrollar autonoma
e identidad adecuadas. Un adolescente anorxico, por ejemplo, puede ser capaz de afirmar su
autonoma slo diciendo que no a la demanda familiar de comer.
Las familias son sistemas abiertos que continuamente enfrentan demandas de cambio. Esas
demandas pueden venir de cambios en los ambientes ms amplios, tales como la muerte de un
amigo de la familia. Las demandas pueden venir tambin de cambios en la familia, tales como
el nacimiento de un beb o la llegada de los nios a la adolescencia. Las familias saludables
responden a las demandas de cambio mediante el crecimiento en la parte de cada individuo en
la familia, en cada subsistema dentro de la familia y en la familia como unidad. Las familias
disfuncionales responden a demandas de cambio de maneras patolgicas, como cuando la
madre en una familia desacoplada se deprime ms o cuando un hijo lleva a cabo un acting-out.
Usualmente un miembro de la familia desarrolla sntomas y deviene en el paciente identificado,
aunque el problema bsico sea la inhabilidad de la familia para crecer y adaptarse al cambio.
Dado que los sntomas emergen y son mantenidos en estructuras familiares incapaces de
adaptarse a las demandas ambientales o del desarrollo, la meta de la terapia es reestructurar a
las familias para liberar a los miembros para que crezcan y se relacionen con patrones no
patolgicos. Puesto que la estructura de una familia refleja las reglas para interactuar que
gobiernan la familia, cambiar la estructura familiar implica cambiar sus reglas para relacionarse.
Esto implica comnmente el cambio en las fronteras del sistema, de rgidas o difusas a
normales, de familias desacopladas o enmaraadas a familias saludables.
El trabajo del cliente en este proceso es relativamente simple: asistir a las sesiones familiares y
ser aplicado en las mismas; dar retroalimentacin al terapeuta cuando se le pregunta sobre
cambios que podran ser deseados; y percibir los cambios en los patrones de relacin que
ocurren en el contexto familiar. En un caso clsico de una chica anorxica, Minuchin (1974)
pregunt a la adolescente sobre la regla familiar contra las puertas cerradas. Querra ella
cerrar su puerta para tener ms privacidad? La chica dijo que de hecho ella s querra. Ella
estaba entonces ayudando al terapeuta estructural a estar ms al tanto de la necesidad de
desarrollar fronteras ms claras en torno a los subsistemas individuales de esa familia
enmaraada. Al percibir a los otros en el contexto familiar empezando a cerrar sus puertas,
incluyendo a los padres, que cerraban la puerta de su dormitorio por primera vez, los clientes
podran empezar a ver cmo una familia puede funcionar mejor teniendo mejores fronteras.
casi rutinariamente los problemas presentados, de modo que los miembros de la familia puedan
volverse ms concientes de cmo los sntomas son eventos sistmicos ms que individuales.
Minuchin (1974, p. 1) ilustra el reencuadre en una sesin abierta con el Sr. Smith, quien ha sido
hospitalizado dos veces por depresin agitada, su esposa, su hijo de 12 aos, y su suegro.
Minuchin pregunta Cul es el problema? y el Sr. Smith dice Yo pienso que es mi problema.
No est tan seguro. Nunca est tan seguro, dice Minuchin. Bueno, yo soy el nico que estuvo
en el hospital, responde el Sr. Smith. S, eso todava no me dice cul es su problema, dice
Minuchin. De acuerdo, adelante. Cul es su problema?, pregunta Minuchin. Simplemente
estar nervioso, turbado todo el tiempo parece que nunca estuviera relajado., responde el Sr.
Smith. Ud. piensa que Ud. es el problema?, pregunta Minuchin. Oh, en cierto modo s. No
s si es causado por alguien, pero yo soy el nico que tiene el problema, dice el Sr. Smith.
Sigamos su lnea de pensamiento. Si esto fuera causado por alguien o algo fuera de Ud., qu
es lo que Ud. dira que es su problema? pregunta Minuchin. Ud. sabe, yo me sorprendera
mucho, dice el Sr. Smith. Pensemos en la familia: quin lo turba a Ud.? pregunta Minuchin.
No pienso que nadie en la familia me turbe, dice el Sr. Smith. Djeme preguntarle a su
esposa, est bien? responde Minuchin.
En vez de poner el foco en el individuo, Minuchin lo pone en la persona dentro del contexto
familiar. l est empezando a ayudar a la familia a volverse conciente de cmo los sntomas
son temas sistmicos ms que problemas individuales. Reencuadrar el problema en esta forma
ayuda a los miembros de la familia a elevar su conciencia, de una ideologa estrictamente
individualista a una perspectiva sistmica.
Frecuentemente, el reencuadre es usado para interpretar el rol que los sntomas juegan en el
mantenimiento de la homeostasis o equilibrio dentro de la familia. A los padres de una chica
que haba sido hospitalizada por un brote psictico, Minuchin les expres su preocupacin de
que cuando ellos regresaran a casa con su hija, ella se volviera loca de nuevo (Malcom, 1978).
La razn por la que ella se volvera loca era para salvar el matrimonio. Los sntomas psicticos
fueron entonces interpretados como medios mediante los cuales una buena hija podra ayudar
a su familia a estar junta, ms que como la debilidad de una mala hija que se brota. Las
interpretaciones a travs del reencuadre ayudan a cada uno de los miembros de la familia a
volverse ms concientes de cmo los sntomas son parte integral del funcionamiento familiar.
Eleccin
La terapia estructural es relativamente nica en su nfasis en el proceso que hemos llamado
liberacin social. La liberacin social es el proceso por el cual un sistema social es cambiado de
una manera tal, como para crear ms alternativas para responder de forma saludable. Mientras
ms alternativas haya en un sistema, mayor ser la libertad individual para elegir respuestas
que conduzcan a su propio crecimiento. Los terapeutas estructurales enfatizan la
reestructuracin de los sistemas familiares como el medio por el cual los subsistemas en la
familia devienen ms libres para responder y relacionarse con pautas ms saludables .
El compromiso del cliente para ayudar a liberar el sistema de reglas patognicas comienza con
un contrato formal o informal de participacin en la terapia. El contrato incluye reglas acerca de
cun seguido la familia se va a reunir, quin va a asistir, cun largas sern las sesiones y cules
sern las metas iniciales de la terapia. Implcitamente, la familia tambin est eligiendo dejar a
un extrao, el terapeuta, unirse al sistema. Una vez que la terapia ha comenzado, los clientes
necesitan encontrar el valor para intentar relacionarse en las formas alternativas que el
terapeuta recomienda. Las tareas de reestructuracin, en la sesin y como tarea para la casa,
pueden producir estrs, porque las tareas transgreden reglas que han conservado a la familia
unida dentro de ciertos lmites. Cooperando con esas tareas, sin embargo, los miembros de la
familia participan activamente en la creacin de un nuevo conjunto de reglas que les permite
relacionarse en una familia que puede fomentar el crecimiento ms que la enfermedad.
Como antroplogos que se unen a un nuevo sistema social, los terapeutas sistmicos deben
acomodarse inicialmente a las reglas de los sistemas. Si la familia est estructurada
jerrquicamente a travs de cuatro generaciones, el terapeuta podra dirigirse a la abuela
primero. Este tipo de acomodacin involucra el mantenimiento de los subsistemas familiares a
travs del apoyo planeado de la estructura familiar. El terapeuta tambin se acomoda a la
familia a travs del rastreo del contexto de la comunicacin y la conducta familiar; formulando
preguntas para clarificar, formulando frases aprobatorias o preguntando por la ampliacin de
ciertos puntos. Otra tcnica de acomodacin es la mimesis, la cual consiste en imitar o
mimetizarse con patrones importantes de comunicacin o conducta de la familia. En una familia
jovial, por ejemplo, el terapeuta se vuelve jovial; en una familia con un estilo de comunicacin
restrictivo, la comunicacin del terapeuta se vuelve parca.
Una vez que el terapeuta y la familia se han unido, ellos han, de hecho, creado un nuevo
sistema teraputico. El terapeuta es el lder de este sistema, como se ha expresado a travs de
su volverse ms activo y directivo. El uso del reencuadre que hace el terapeuta, por ejemplo,
comunica que la familia funcionar al nivel de sistemas, ms que focalizada en un paciente
identificado. En el proceso de unin a la familia, el terapeuta evita la confrontacin, para no ser
excluido por los subsistemas poderosos de la familia. Una vez que todas las partes son unidas,
sin embargo, el terapeuta puede arriesgarse a confrontar y desafiar los patrones y reglas del
sistema.
Marcar fronteras es una de las tcnicas que el terapeuta usa para reestructurar la familia. Como
un buen lder, el terapeuta estructural ha creado un mapa psicopoltico del terreno familiar. El
terapeuta necesita tener una idea exacta de quin se relaciona con quin y cmo. Luego podr
empezar a dar tareas que redibujarn las fronteras sobre lneas ms saludables. Si la madre y
la hija se relacionan como hermanas, por ejemplo, el terapeuta puede poner a la madre a cargo
de las actividades de la hija por una semana. Si la frontera que delinea un individuo no es
respetada, el terapeuta estructural puede pedir a cada persona que piense y hablen slo por s
misma. Si no existe una clara frontera alrededor de una pareja que gasta su tiempo en su
actividad de padres, el terapeuta puede pedirles que salgan juntos por un fin de semana sin sus
hijos.
El uso de la puesta en acto en las sesiones no slo aumenta la conciencia acerca de los
patrones actuales de relacin, sino que tambin permite al terapeuta cambiar patrones de
relacin en el aqu y ahora. Por ejemplo, el terapeuta puede usar una tcnica de bloqueo que
rompe los patrones usuales de comunicacin. La hija puede ser bloqueada en su comunicacin
con su padre a travs de la madre, y se le puede pedir que se relacione con su padre
directamente. Si la madre y el padre evitan consistentemente fronteras claras alrededor de ellos
teniendo un hijo sentado entre ellos, el terapeuta puede bloquear tales transacciones dirigiendo
al hijo a que cambie de asiento con su madre o su padre.
El terapeuta puede usar una imitacin exagerada del estilo real de la familia con el objeto de
sealar un patrn disfuncional. En una familia con una madre sobre-controladora que grita a su
hija adolescente, el terapeuta puede gritar ms fuerte. Le manipulacin de tales estados de
nimo puede forzar a la madre a suavizar sus interacciones y dar as ms autonoma a la hija..
El terapeuta puede usar tambin los sntomas para promover cambios. Minuchin da el ejemplo
de una familia en la cual el problema aparente es el comportamiento de robo del hijo. El robo
es interpretado como una reaccin al control inefectivo por parte del subsistema parental, y
entonces el hijo es instruido a robar por causa de sus padres. Esta tcnica reubica los sntomas
en una situacin inmediata que moviliza a los padres a establecer mejores controles (Minuchin,
1974).
RELACIN TERAPUTICA
El terapeuta estructural tiene una nica manera de relacionarse con los clientes. El proceso de
unin al sistema, por cierto que incluye una empata adecuada, calidez y cuidado. Pero una vez
que el sistema teraputico ha sido creado, el terapeuta se relaciona como un lder autoritario. El
terapeuta acta como un psicopoltico, abogando por el beneficio de cada uno de los miembros
contra el sistema social que ha desarrollado una estructura destructiva. El terapeuta se une a
cada uno de los subsistemas para demoler un conjunto de reglas que impiden a los miembros
relacionarse dentro y a travs de fronteras claras y sanas.
Sin una relacin teraputica basada en tcnicas de unin al sistema, el terapeuta sera
impotente al intentar ayudar a las familias a liberarse ellas mismas de los patrones
transaccionales enmaraados o desacoplados. La relacin sola, sin embargo, no puede producir
cambios estructurales en los sistemas familiares. El terapeuta debe estar gustoso de desafiar,
confrontar, bloquear y romper un sistema homeosttico. Slo usando tcnicas que causen
desequilibrio puede el terapeuta familiar dar a las familias perturbadas mayor libertad para
reestructurarse a s mismas a partir de lneas saludables.
PRCTICAS
El formato de la terapia debera ser consistente con su funcin. Si la meta es observar cmo la
familia se estructura a s misma en el espacio, entonces la familia entera debera estar
presente. La habitacin debera ser grande y lo suficientemente flexible para permitir a los
miembros de la familia sentarse inicialmente donde ellos elijan, con lo cual se revelan las reglas
familiares. El terapeuta debe tambin ser lo suficientemente flexible para reestructurar los
asientos como un medio de reestructurar la familia. Los aspectos prcticos de muchas terapias,
tales como el modo de sentarse de los clientes, son parte del proceso de comprensin y cambio
de la estructura de las familias.
Un terapeuta que est intentando fortalecer las fronteras del subsistema marital puede requerir
ver slo a los padres por una sesin o dos. Si el terapeuta est tratando de reestructurar una
familia multigeneracional, entonces es ms prctico tener a todas las generaciones presentes,
que simplemente tener a los clientes hablando de los abuelos. En la prctica, la terapia
estructural ha sido usada ms frecuentemente con familias en las cuales un hijo adolescente es
el paciente identificado. Tales familias estn usualmente ms gustosas de venir como una
familia entera, que las familias en las cuales un miembro adulto es identificado como el
paciente.
La terapia estructural es diseada como un tratamiento activo y de corto plazo que inicia el
proceso que ayuda a las familias a reestructurarse. Liberando a los miembros de la familia de
sus posiciones estereotipadas, esta reestructuracin permite al grupo movilizar sus recursos
subutilizados y mejorar su habilidad para enfrentarse con el estrs y el conflicto. El terapeuta
estructural es alentado a limitar su participacin al mnimo necesario para poner en movimiento
los recursos naturales de ayuda de la familia.
Puede ocurrir que, como resultado de las intervenciones estructurales, la familia sea ayudada,
no slo a cambiar, sino a metacambiar; esto es, adems de sobreponerse a la crisis actual, la
familia mejorar su habilidad para lidiar con eventos futuros sin ayuda externa (Colapinto,
1991). Por supuesto, este alto nivel de logros es deseable, pero los logros ms modestos y
prcticos son tambin valorables. Las familias bien pueden necesitar regresar por ayuda en
tiempos de crisis futuras. Esta perspectiva, sin embargo, es ms prctica, natural y econmica
que la presencia prolongada de un terapeuta acompaando a la familia por aos.
La audiencia esperaba a que Murray Bowen (1913 1990), presentara un discurso terico
como parte de un simposio en una convencin profesional. En vez de ello, Bowen (1972)
present un procedimiento para romper con las convenciones que l haba usado para
cambiar a su propia familia de origen.
Bowen era parte de un grupo de parientes grande y extendido, que haba dominado un
pequeo pueblo del sur por muchas generaciones. En el simposio de 1967, Bowen revel cmo
l se haba entrometido en la mayora de los tringulos dominantes de su familia inmediata por
medio de una estrategia sorprendente. l enviaba cartas que contaban a varios parientes sobre
chismes desagradables que otros estaban haciendo circular sobre ellos. Firmaba esas cartas con
saludos cariosos como Tu hermano entrometido o Tu hijo estratgico. Tambin anunciaba
una visita inminente. Bowen llegaba luego como haba anunciado, y trataba con la indignacin
predecible de sus parientes. El efecto en la familia fue dramtico. Mucha s relaciones cerradas
fueron reabiertas. Y una vez que la furia inicial contra Bowen hubo remitido, su intervencin
cre un clima clido de mejores sentimientos alrededor.
La intervencin de Bowen con su familia de origen lleg ms all de la terapia fam iliar sistmica
que haba estado desarrollando en las dos dcadas anteriores. Despus de servir como mdico
en la segunda guerra mundial, se entren en la clnica Menninger en Topeka, Kansas. Como
muchos de los primeros tericos sistmicos, fue particularmente entusiasta con la posibilidad de
comprender y tratar la esquizofrenia. No era nuevo conceptualizar la esquizofrenia como
manando de una simbiosis no resuelta entre madre e hijo. Sin embargo, s fue una innovacin
radical en un centro psicoanaltico como Menninger, poner a la madre dentro del cuadro clnico,
como parte de la investigacin y tratamiento de los pacientes esquizofrnicos.
El trabajo clnico de Bowen fue continuado por cinco aos de investigacin familiar, desde 1954
a 1959, en el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), en las afueras de Washington, DC,
donde Bowen comenz teniendo a un pequeo grupo de pacientes esquizofrnicos y a sus
madres viviendo juntos en una sala de hospital. Despus de un ao de terapia individual para
pacientes y madres, los padres fueron incluidos y la familia fue tratada como una unidad
simple, ms que como individuos en la unidad (Bowen, 1978).
Sintiendo que el NIMH no daba un particular apoyo a su nuevo enfoque, el cual iba en contra
de la psicoterapia intrapsquica convencional, Bowen se mud unas pocas millas, a la
Universidad de Georgetown, donde permaneci hasta su muerte. Aqu, Bowen (1978) formul
su abordaje, cerebral y deliberado, conocido como terapia familiar sistmica , y aqu complet
una detallada investigacin multigeneracional con unas pocas familias, incluido un caso que
llegaba hasta ms de 300 aos atrs. Dndose cuenta de que uno podra pasarse la vida
estudiando slo unas pocas familias, Bowen (1978; Kerr & Bowen, 1988) lleg a la crtica
decisin de que su propia familia era ms accesible para dicho estudio multigeneracional. De
este estudio y de la intervencin con su propia familia, Bowen (1978; Kerr & Bowen, 1988) se
convenci de la importancia, tanto para clientes como para terapeutas, de diferenciarse a s
mismos de sus familias de origen.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
La fusin es el fenmeno que interfiere con la diferenciacin del self desde la familia. La fusin
se refiere a dos aspectos de la inmadurez. Primero, hay fusin de sentimiento y pensamiento
cuando el pensamiento objetivo es sobrecargado por la emocionalidad y deviene su siervo. Lo
que resulta entonces es una racionalizacin o intelectualizacin, para justificar el acting out de
La fusin en las familias resulta en una masa indiferenciada del ego familiar, que es una
cualidad de atascamiento en el estar juntos. La fusin conduce a una unidad emocional
conglomerada que existe en todos los niveles de intensidad. Mientras ms amenazada o
insegura se siente una familia, ms tiende a fusionarse. Mientras ms estresados o angustiados
se sienten los individuos, ms buscan la seguridad de la unidad que resulta de la fusin familiar.
La angustia crnica puede producir individuos emocionalmente enfermos que son incapaces de
diferenciarse de sus familias por s mismos. Permanecen atascados para siempre en ellas, y
stas ltimas se atascan alrededor de ellos.
La fusin entre dos personas, tales como el marido y la esposa, alivia tensin mediante la
involucracin de terceras partes vulnerables que toman partido. La fusin fomenta, pues, la
triangulacin. Las dadas son inherentemente inestables porque inevitablemente dan por
resultado perodos de insensibilidad, friccin o aislamiento. La parte que se siente ofendida o
rechazada intentar triangular a un padre, hijo, hermano o amante para obtener apoyo. Los
tringulos son relaciones mucho ms estables; son, de hecho, las piedras fundamentales de
cualquier sistema emocional. Los tringulos pueden dificultar la diferenciacin familiar porque
los padres necesitan un hijo para mantener un sistema estable o porque un hijo necesite a un
padre como apoyo contra otros. En los conflictos maritales, los tringulos ms comunes llevan a
problemas con la familia poltica, asuntos extramatrimoniales y problemas de los hijos.
Los tringulos en un estado de calma consisten en una pareja confortable y un forneo. Uno de
los tringulos clsicos de este tipo es el de una cercana relacin madre-hijo con un padre
pasivo, aislado. La posicin ms favorecida es ser un miembro de la pareja cercana, en vez del
excluido. Cuando la tensin aumenta en el forneo, la movida predecible es tratar de formar
una pareja con uno de los miembros originales de la pareja, dejando al otro como forneo.
Entonces, el foco dentro del tringulo cambia de un momento a otro y travs de largos periodos
de tiempo, en tanto que cada miembro maniobra para obtener una posicin confortable. En
este caso, si el padre trata de acercarse a su hijo, la madre reaccionar probablemente con
angustia para no ser ella la excluida.
Cuando el tringulo est en estado de tensin, la posicin del forneo se vuelve la posicin
preferida. Desde esta posicin confortable la persona puede decir Ustedes dos peleen y
squenme de aqu. En un estado de tensin, si no es posible cambiar el foco dentro del
tringulo, los miembros de la pareja original van a formar otro tringulo con una persona
conveniente de la familia, tal como otro nio. En periodos de muy alta tensin, un sistema
triangular con ms y ms forneos. Un ejemplo comn es una familia en crisis que usa el
sistema de tringulos para involucrar vecinos, escuelas, policas y profesionales de la salud
mental como participantes del problema familiar. Si la familia es exitosa en involucrar otros,
entonces podr volver a una homeostasis ms confortable y dejar a los forneos pelear.
futura, de modo que mientras ms severa es la interrupcin, ms severa ser la patologa que
probablemente se desarrolle en las nuevas relaciones.
Los tringulos tienden a ocurrir entre las generaciones, porque un padre o un nio es
frecuentemente la persona ms disponible y ms vulnerable para ser introducida en un conflicto
marital. Si una esposa est experimentando una incomodidad considerable en su matrimonio,
ella puede recuperar la homeostasis o el equilibrio en su matrimonio proyectando sus
ansiedades en el nio. Una proyeccin familiar tira de los padres juntos mediante la creacin de
una preocupacin con el problema del nio. El nio ms vulnerable a esta proyeccin es el ms
cercano emocionalmente o ms fusionado con los padres. Este nio tendr asimismo pocas
chances de diferenciar un self adecuado, porque la familia necesita que el nio mantenga la
homeostasis en la relacin parental. Si el nio se destraba y madura a travs de la psicoterapia,
por ejemplo, entonces el matrimonio de los padres estar en riesgo de deteriorarse.
Debido a que los tringulos ocurren tpicamente entre las generaciones, puede desarrollarse
una psicopatologa severa de un proceso de transmisin multigeneracional. Un nio que ha sido
triangulado puede emerger de la familia con un nivel de auto-diferenciacin menor. Este nio
se casar probablemente con alguien con un nivel similar de diferenciacin, y sus hijos tendrn
niveles todava menores de diferenciacin. Finalmente, despus de mltiples generaciones, un
nio puede emerger con un nivel tan bajo de diferenciacin que una patologa severa, como la
esquizofrenia, es casi inevitable. Ms que un proceso individual, la psicopatologa es casi
siempre un proceso de transmisin multigeneracional.
Es porque la enfermedad emocional surge de una indiferenciacin inadecuada del self respecto
del sistema emocional familiar, la meta del tratamiento boweniano es aumentar la
diferenciacin del self. En tanto que los tringulos interfieren con la diferenciacin del self, la
terapia exitosa implicar destriangulaciones de los miembros de la familia. Ms que trabajar con
todos los posibles tringulos familiares, el terapeuta tiene la ventaja de saber que un sistema
familiar es un sistema de tringulos engranados. Por lo que el cambio producido en uno
generar cambio en todos los tringulos.
Una familia nuclear se forma como resultado de la fusin de un esposo y una esposa. De
manera acorde, ellos son los miembros ms importantes que necesitan incrementar su
diferenciacin del self, aun si es un nio quien est manifestando sntomas por la familia.
Bowen (1978), por lo tanto, prefera trabajar con el subsistema marital ms que tener a los
nios presentes en la terapia. l mencionaba, sin embargo, que la terapia exitosa es posible
trabajando slo con un individuo que est motivado a madurar. Cuando hay finalmente un
miembro de un tringulo perturbado que puede controlar su responsividad emocional y no
tomar partido por los otros dos, permaneciendo an en constante contacto con los otros dos, la
intensidad emocional dentro de la pareja decaer y ambos pasarn a un nivel ms alto de
diferenciacin. Sin embargo, a menos que la persona triangulada pueda permanecer en
contacto emocional, la pareja triangular en alguien ms. Ayudando slo a un miembro a
volverse ms diferenciado y a destriangularse, el terapeuta puede ayudar al sistema familiar
entero a cambiar.
para volver atrs en una interaccin emocional y percibir los eventos desde una distancia
emocional. La observacin ayuda a controlar reacciones automticas y autonmicas.
Cuando dos o ms miembros de un sistema familiar estn presentes, como ser los esposos, el
trabajo de cada paciente es observar lo que la otra persona le est comunicando. La
observacin puede permitir a los clientes volverse ms objetivamente concientes de lo que los
otros estn comunicando; en vez de estar ocupados construyendo una rplica emocional. Los
clientes que trabajan solos pueden aprender a usar estos mismos poderes de observacin como
parte de sus tareas para la casa. Cuando estn en su hogar, su trabajo es observar el rol que
ellos juegan en los tringulos familiares y observar las reacciones emocionales tpicas que
exhiben en cada tringulo. La observacin no slo lleva a una perspectiva objetiva, sino que
ayuda a desarrollar una perspectiva nica que es diferente de la perspectiva de los miembros
familiares, que estn demasiado atrapados por el drama familiar como para verse a s mismos y
a los otros claramente.
Cuando dos o ms miembros de una familia estn presentes, el trabajo del terapeuta
boweniano incluye conservar el sistema emocional con un tono lo suficientemente bajo como
para permitir a los clientes procesar temas objetivamente, sin reacciones emocionales
indebidas. El terapeuta es activo con constantes preguntas, primero a un esposo y luego al
otro. El terapeuta pedir luego al cliente que comparta sus pensamientos y observaciones
acerca de lo que acaba de ser comunicado. Alentar a los esposos a comunicarse directamente
entre ellos slo los alentar a reaccionar emocionalmente, antes que objetivamente.
El terapeuta tambin usa la educacin para ensear a los clientes cmo los sistemas familiares
funcionan y entran en disfuncin. Esta educacin comienza ayudando a los clientes a volverse
ms concientes de la historia familiar de cada uno y del rol que cada uno jug en la historia de
su familia de origen. Con frecuencia el terapeuta crear un genograma, un rbol familiar que
ilustra las relaciones de los miembros familiares a travs de varias generaciones. El genograma
ilustrar cules miembros de la familia estaban juntos, cules han cortado relacin, y cules
estaban en conflicto. Este genograma puede entonces ser usado para ensear a los clientes
acerca de los tringulos y cmo ellos interfieren con la diferenciacin de un self ms autnomo.
Eleccin. Los pacientes pueden liberarse a s mismos del sistema familiar eligiendo responder
en una manera ms autnoma. La autonoma implica responder desde una pos icin de yo, en
vez de reaccionar desde una posicin de nosotros. La posicin de yo se desarrolla en parte
a partir de lo que yo observo como hechos, ms que de lo que nosotros como familia
sabemos que es cierto. Requiere coraje, sin embargo, elegir responder de manera diferente a la
ideologa familiar, porque el individuo se arriesga a la ira o el rechazo de los miembros de la
familia, al elegir responder de manera diferente.
Elegir responder autnomamente no significa volver a la familia de origen y culpar a los propios
padres o hermanos por los problemas personales. Esa clase de culpa es slo otra reaccin
emocional hacia el sistema familiar, que va a estimular al pariente culpado a triangular en una
tercera parte para obtener apoyo. Las respuestas autnomas no tienen la intencin de culpar o
cambiar a la otra persona. La persona que se est diferenciando elige la posicin de yo para
comunicar Esto es lo que yo pienso o creo y Esto es lo que yo voy a hacer o no voy a hacer,
sin imponer mis valores o creencias a otros miembros de la familia. El yo responsable asume
la responsabilidad por las propias experiencias y su comodidad, y deja espacio emocional e
intelectual para que los otros creen su propia felicidad. Una persona razonablemente
diferenciada es capaz de una preocupacin genuina por los otros sin esperar algo a cambio. Las
fuerzas de la fusin familiar que llevan a estar juntos, sin embargo, tratan a la diferenciacin
como egosta y hostil.
La gente que elige ser diferente de sus familias de formas significativas debe estar dispuesta a
responder razonablemente, en vez de reaccionar emocionalmente a las predecibles fuerzas
contra la diferenciacin. Los pasos predecibles en la reaccin familiar a la diferenciacin son:
(1) Tu ests equivocado. (2) Vuelve atrs. (3) Si no lo haces, sers criticado, exiliado, o
culpable de volver locos a tus padres o a tu pareja.
La tarea del terapeuta es responder de manera autnoma a las fuerzas familiares, antes que
reaccionar emocionalmente. El terapeuta elige permanecer diferenciado antes que ser
triangulado en el sistema familiar. El terapeuta est lo suficientemente diferenciado como para
responder razonablemente a los intentos de los clientes de hacerle sentir culpa, enojo, ansiedad
o responsabilidad final. El terapeuta responde desde una bien diferenciada posicin de yo
antes que desde una posicin de Nosotros o de Tu.
Cuando los clientes estn listos para arriesgar respuestas ms autnomas en sus familias de
origen, el terapeuta funciona ms como un entrenador o como un consultor. Ayuda al cliente a
clarificar que la meta de responder de ese modo es diferenciarse uno mismo, no culpar o
cambiar a los otros. La meta no es ganar en una confrontacin o imponer una interpretacin,
sino simplemente mejorar la propia diferenciacin. Se puede recordar a los clientes que pueden
elegir responder de manera diferente en sus familias sin importar que los otros cambien o no.
Responder de manera diferente puede, de hecho, liberar a parientes a que cambien; pero eso
es su responsabilidad, no la del cliente. Como un buen entrenador, el terapeuta chequear el
progreso que los clientes han hecho entre las sesiones en sus relaciones con las familias de
origen.
RELACIN TERAPUTICA
La relacin boweniana es importante, tanto por lo que el terapeuta no hace como por lo que
hace. Los terapeutas efectivos no se permiten a s mismos ser triangulados en las relaciones
familiares. Aunque los esposos van a usar todo tipo de maniobras concientes e inconcientes
para triangular a los terapeutas a que reaccionen emocionalmente, el terapeuta diferenciado
concientemente elige responder de manera razonable. Distinto de algunos terapeutas familiares
que se zambullen en el sistema familiar para crear fuertes reacciones emocionales de
transferencia, el terapeuta boweniano previene una reaccin transferencial manteniendo una
posicin objetiva de yo. Ingresar a una relacin triangulada con esposos puede permitirles
restablecer una homeostasis que remueva los sntomas, pero no hace nada para ayudarlos a
establecer un self diferenciado que pueda prevenir sntomas futuros. En resumen, el terapeuta
boweniano acta como un modelo de conducta autnoma, responsable y diferenciada,
independientemente de los intentos inevitables de engancharlo en tringulos y emociones.
PRCTICAS
La terapia familiar boweniana es mucho ms flexible que aquellas teoras sistmicas que
insisten en tener a todos los miembros de la familia presentes. En realidad, mientras ms
miembros de la familia estn presentes, ms difcil es destriangular a los padres, porque la
energa y las emociones pueden cambiar de un nio triangulado al siguiente. Por ello, Bowen
(1978; Kerr & Bowen, 1988) prefera trabajar con los esposos o con un padre motivado antes
que con los nios presentes. Otros terapeutas bowenianos, sin embargo, trabajan con familias
enteras como parte de su prctica. Robert Aylmer (1978), un presidente fundador de la
Sociedad para la Terapia Familiar, estima que cerca del 25% de su prctica sistmica es con
familias enteras, 25 % con esposos y 50% con individuos.
Los terapeutas familiares sistmicos comnmente ven a los clientes una vez a la semana
durante 45 60 minutos, en el comienzo del tratamiento. Una vez que los clientes se han
vuelto ms concientes del funcionamiento de su familia y de su rol en ese sistema, las sesiones
cambian a cada dos semanas o incluso, sesiones mensuales. Espaciar las sesiones permite a los
clientes tener un tiempo ms adecuado para hacer la tarea de observar a su familia de origen y
responder autnomamente antes que reaccionar emocionalmente mientras estn en el contexto
de su familia. La diferenciacin del self es un proceso prolongado y frecuentemente doloroso
antes de que las personas puedan volverse adultos ms autnomos en presencia de sus padres.
La psicoterapia puede ciertamente facilitar este proceso. Se reconoce, sin embargo, que
muchos clientes estn buscando simplemente alivio para los sntomas ms que la diferenciacin
del self. La terapia ser entonces, ms breve con muchos clientes, pero tomar varios aos de
sesiones bien espaciadas completar un genuino proceso de crecimiento.
Ms que otros tericos sistmicos, Bowen fue un fuerte propulsor de la terapia individual de su
familia de origen para el terapeuta. Debido a que los terapeutas deben evitar ser triangulados
por las fuerzas de unificacin de los sistemas de los clientes, es esencial que el terapeuta
boweniano realice su terapia personal, diseada para diferenciarse a s mismo de su propia
familia de origen en forma ms completa.
Las terapias sistmicas son, en la teora y en la prctica, diseadas como tratamientos activos,
de corto plazo, que inician el proceso de cambio. Mediante la enseanza de herramientas
comunicacionales, la reestructuracin de las relaciones y la redistribucin del poder, la terapia
habilita al sistema para movilizar sus recursos subutilizados y para mejorar su habilidad para
enfrentarse con estresores. Los terapeutas estructurales y estratgicos son alentados a limitar
su participacin al mnimo necesario para poner en movimiento los recursos naturales de ayuda
de la familia. La terapia comunicacional fue originalmente desarrollada con familias de
esquizofrnicos y era tpicamente de largo plazo, durando un ao o dos. En contraste, la ms
reciente terapia breve del MRI (Segal, 1991) y la terapia de resolucin de problemas de Haley
(1976) son herramientas de corto plazo, durando slo unas pocas semanas o meses.
Inicialmente, el grupo del MRI desarroll y evalu una forma breve de terapia comunicacional-
estratgica, a la que ellos llaman terapia breve del MRI (Weakland, Fisch, Watzlawick & Bodin,
1974; Segal, 1962). Aunque este enfoque est basado en la teora de la comunicacin tal como
A fin de cuentas, las terapias sistmicas han sido pioneras en terapia breve y permanecen
altamente compatibles con el nfasis contemporneo en la psicoterapia de tiempo limitado.
EFECTIVIDAD GENERAL
Mltiples puntos de vista existen con respecto a lo que constituye la realidad y el cambio
(antes que una realidad simple y objetiva).
Mltiples causas dan cuenta de la mayora de los eventos (no secuencias simples y lineales
de tratamiento-mejora).
El sistema entero debera ser la unidad de estudio (ms que los cambios en unidades
individuales o menores para asegurar el rigor).
Para mejor o peor, sin embargo, las nuevas epistemologas no han publicado estudios de
resultados usando sus propios principios, de modo que debemos considerar que la investigacin
publicada ha sido conducida de la manera convencional.
Al menos una docena de revisiones sobre la efectividad general de la terapia familiar han sido
publicadas. Las revisiones se centran en el formato de la terapia familia r ms que en la
orientacin terica de la terapia sistmica, pero son, sin embargo, de relevancia directa.
Consideraremos seis de esas revisiones, en orden cronolgico y seleccionadas por su mtodo
cabal y sus conclusiones equilibradas.
asombrosa la similitud con los valores usualmente reportados para terapias individuales).
Posteriormente, el 73% de los estudios que comparaban directamente terapia marital-familiar
con terapia individual o de grupo, favorecieron a las primeras; el 27% restante no encontr
diferencias. Las conclusiones generales fueron:
La terapia familiar es, al menos tan efectiva como, y posiblemente ms efectiva que, la
terapia individual, para una amplia variedad de problemas; ya sean, dificultades
aparentemente individuales o conflictos familiares ms obvios.
Las parejas se benefician ms del tratamiento cuando ambos miembros estn involucrados
en la terapia, especialmente cuando son vistos conjuntamente.
Las habilidades de relacin del terapeuta ejercen un impacto muy grande en el resultado de
las terapias sistmicas, sin importar la orientacin terica de los tratamientos y del clnico.
Un punto final antes de cerrar esta seccin es que la literatura de resultados en terapias
familiares y de parejas (TFP) es comparativamente grande y bastante impresionante (los
terapeutas e investigadores deberan estar contentos con el estado de las investigaciones de
resultados en TFP. Es, en general, tan buena o mejor que la investigacin de resultados en la
mayora de las otras reas de la psicoterapia, y demuestra efectos moderados y, con
frecuencia, clnicamente significativos.), (Shadish y cols., 1995, p. 358).
TERAPIAS COMUNICACIONALES-ESTRATGICAS
Shadish y sus socios(1993) ubicaron slo tres pruebas controladas de terapia estratgica, pero
el tamao del efecto promedio fue un respetable .61. En su revisin de la efectividad de la
terapia familiar para abuso de drogas, Stanton y Shadish (1997) encontr evide ncia favorable
para la efectividad de la terapia estratgica de Jay Haley y la terapia estructural-estratgica de
Duncan Stanton, en el tratamiento de abusadores de sustancias. Sin embargo, la efectividad de
la terapia general estratgica permanece incierta con trastornos esquizofrnicos y
psicosomticos, dos condiciones que la misma da a entender que trata exitosamente (Gurman,
Kniskern & Pinsof, 1986).
Aunque no se restringen al uso en las terapias estratgicas, las intervenciones paradjicas han
recibido alguna atencin en la investigacin. Shoham-Salomon y Rosenthal (1987) examinaron
la efectividad de las intervenciones paradjicas en psicoterapia por medio de un meta -anlisis
de 12 conjuntos de datos. Sobre todo, las directivas paradjicas fueron tan ef ectivas como,
pero no ms efectivas que, las tpicas directivas directas. Sin embargo, las intervenciones
paradjicas mostraron una efectividad relativamente mayor un mes despus de la finalizacin
del tratamiento y con los casos ms severos. Una pregunta abierta es si la connotacin positiva
o reencuadre positivo es ms o menos efectivo que la prescripcin de sntomas: un meta -
anlisis (Shoham Salomon & Rosenthal, 1987) encontr al reencuadre ms efectivo que la
prescripcin de sntomas, mientras que otro meta-anlisis (Hampton & Hulgus, 1993) encontr
que la prescripcin de sntomas produca mayores efectos de tratamiento que el reencuadre.
TERAPIA ESTRUCTURAL
Durante los aos 70, Minuchin y sus colegas publicaron una serie de estudios de revisiones
clnicas sobre cuatro trastornos en nios: diabetes lbil, anorexia nerviosa, asma crnico y
dolores abdominales psicgenos. Progresos muy impresionantes fueron reportados: por
ejemplo, en un seguimiento, el 88% de los nios diabticos tratados fueron juzgados como
recuperados, lo que significa que no haba habido admisin hospitalaria por acidosis luego del
tratamiento y/o el control diabtico haba sido estabilizado dentro de los lmites normales
(Rosman, Minuchin, Liebman & Baker, 1978). En otro ejemplo, el 86% de los nios y
adolescentes anorxicos, tratados por entre 2 y 16 meses, fueron encontrados en el
seguimiento como habiendo alcanzado patrones normales de comida y un peso corporal normal
(Rosman y cols., 1978).
Como con la mayora de la investigacin no controlada, estos hallazgos son difciles de evaluar,
o de creer en ellos. Las revisiones fueron en general acumulativas, con reportes tardos
incluyendo casos de previas revisiones. En algunos reportes (por ejemplo, Minuchin, Baker,
Rosman, Liebman, Milman & Todd, 1975), suena como si esos efectos impresionantes en
anorexia se debieran totalmente a la terapia estructural. En otros reportes (por ejemplo
Liebman, Minuchin, Baker & Rossman, 1975), el tratamiento para la anorexia nerviosa es
descripto como una integracin entre terapia estructural y modificacin de conducta. Se utiliz
procesos de control de contingencias en un modo tal que los nios anorxicos pudieran ganar
privilegios de actividad en el hospital o en el hogar slo mediante la ganancia de peso. En tanto
que estos son estudios de revisin, es imposible determinar cunto del resultado se debe a la
terapia conductual comparado con la estructural. Adems, la ausencia de grupos de control con
placebo, grupos sin tratamiento o alguna terapia familiar alternativa, provoca que no sea claro
qu est produciendo esos resultados impresionantes en las revisiones relatadas.
Hasta donde sabemos (y tambin para otros, por ejemplo, Gurman et al., 1986; Friedman,
1991; Shadish et al., 1993) no ha habido estudios de resultados controlados sobre el abordaje
Boweniano del tratamiento. Un estudio ha sido conducido sobre una adaptacin de la terapia
sistmica de Bowen para el abuso de drogas, usando una combinacin de sesiones familiares e
individuales (ver la revisin de Stanton & Shadish, 1997). La efectividad de la terapia familiar
sistmica de Bowen permanece, por tanto, no testada.
La terapia estructural es uno ms de una larga serie de intentos para construir soluciones
simples para problemas complejos. Es simplista, por ejemplo, en asumir que toda la
psicopatologa es mantenida por relaciones estructuradas en la vida actual de la familia. Y qu
ocurre con los adultos ms severamente perturbados, como muchas personalidades lm ite que
viven solos? Qu va a hacer el terapeuta estructural por una persona que necesita ayuda en el
desarrollo de relaciones y no en su reestructuracin? Recordemos que aproximadamente tres
cuartos de los pacientes reciben psicoterapia individual (Norcross, Prochaska & Farber, 1993).
Qu tiene para ofrecer la terapia estructural a la mayora de los clientes? No hay tantas
maneras en que un terapeuta y un cliente pueden reestructurar sus modos de sentarse. Qu
relaciones estructurales va a observar, definir y reordenar el terapeuta con pacientes
individuales?
Bowen est volcando vino viejo en botellas nuevas. El vino viejo es su herencia psicoanaltica;
las nuevas botellas son las familias multigeneracionales. Los conceptos clave tienen un sabor
caractersticamente freudiano. La diferenciacin del self respecto de la fusin familiar suena
como una diferenciacin del yo respecto del ello. La meta de tener control intelectual sobre las
emociones suena como la menta de tener el yo control sobre el ello. Los tringulos son vistos
como la fuente de la psicopatologa; esto suena similar al conflicto edpico como la clave de la
psicopatologa, con la madre, el padre y el hijo en conflicto. No hay que maravillarse de que
algunos tericos psicoanalticos reclamen a Bowen como uno de ellos.
En terapia, Bowen est preparado para continuar el mismo tipo de expedicin arqueolgica que
propone el psicoanlisis. Los terapeutas psicoanalticos, por lo menos, tomaran slo el regreso
del paciente al nacimiento; Bowen est listo para hurgar hacia atrs a travs de generaciones
previas para obtener claves ms amplias de los problemas contemporneos. A diferencia de los
terapeutas comunicacionales y estructurales, los terapeutas bowenianos no se detiene n cuando
los sntomas desaparecen. Ellos continan reestructurando relaciones multigeneracionales en
busca de un self autnomo, igual que los psicoanalistas reestructuran la psique en busca de un
yo autnomo.
Como los psicoanalistas, los terapeutas bowenianos no pueden servir como guas objetivos para
semejante expedicin arqueolgica a menos que ellos hayan emprendido tambin el casi
interminable proceso de entrenamiento en diferenciar el self de la familia de origen. Para que
los terapeutas no estn en riesgo de ser triangulados en terapia (actuando la
contratransferencia?), necesitan emprender terapia intensiva ellos mismos.
Bowen trata de reunir dos perspectivas tericas, el psicoanlisis y la teora sistmica, sin
apreciar que ni siquiera tiene una slida fundacin en la investigacin cientfica. El resultado es
una estructura tambaleante que no ha emprendido el riguroso testeo de la experimentacin
controlada. El resultado es una teora que tambalea tambin, sin saber si est basada en
principios y prcticas de individuos o de sistemas. Miremos, por ejemplo, cmo Bowen prefiere
trabajar con individuos en vez de tener a la familia completa presente. Aun cuando Bowen
trabaja con parejas, no focaliza en sus comunicaciones o sus relaciones estructurales, sino en lo
que cada esposo ha comunicado individualmente al terapeuta.
Ms aun, cmo puede un verdadero terico sistmico creer en un self autnomo? Los tericos
sistmicos son deterministas que asumen que un componente individual es definido y
controlado por el sistema organizado del cual el mismo es una parte. La tesis de Bowen
parecera sostener la teora sistmica cabeza abajo. En vez del todo siendo mayor que la suma
de las partes individuales, Bowen nos hara creer que un individuo puede ser mayor y ms
fuerte que la suma de la totalidad de las fuerzas familiares.
Por qu deberamos pensar que los sistemas maritales y familiares son tan estables, cuando
los matrimonios se estn desintegrando en ndices sin precedente? Las teoras de la
comunicacin y estratgica pueden haber sido apropiadas en los estables aos 50, pero no
para los rpidos cambios de la segunda mitad del milenio. El cambio es la norma hoy, no la
estabilidad. Los problemas del futuro incluyen la angustia porque hay demasiado cambio y
demasiada poca estabilidad en nuestros sistemas sociales (Toffler, 1970). Menos interrupciones
teraputicas, menos tcticas y engaos, y mayor genuinidad y apoyo del terapeuta fomentarn
la mayor estabilidad requerida por las familias contemporneas.
Importan los individuos en esas familias, o son slo elementos sin importancia controlados por
las reglas del sistema? Los terapeutas sistmicos ven los bosques, pero se pierden los rboles.
Quin es responsable por esas reglas (el sistema, o los individuos en el sistema)? Y quin
ser responsable por cambiar las reglas? Haley (1976, 1986) reorganiza esta paradoja, pero
desafortunadamente acaba por dar el poder al terapeuta ms que concedrselo a los clientes.
En las disputas de poder, los procesos de cambio no importan, slo el resultado (gana el
terapeuta la disputa?). Estas cosas suenan peligrosamente cercanas a que el fin justifica los
medios. Pero de qu otro modo puede Ud. justificar el uso de tcnicas tan manipulativas como
prescribir sntomas, poner a los pacientes en dobles vnculos, y asignarles ordalas? Esas
tcnicas hacen pasar por bueno el teatro del absurdo, pero fallan en crear un sistema humano
para los individuos, las parejas y las familias de nuestros das.
Los padres de las terapias familiares sistmicas fueron slo eso (padres con un sesgo
masculino). Con la excepcin de Virginia Satir, los pioneros de los sistemas familiares fueron
hombres blancos entrenados originalmente en las dcadas del 40 y 50 en la tradicin
psicoanaltica y formados con una orientacin a la psicoterapia dominada por los hombres. En
su influyente The Family Interpreted: Feminist Theory in Clinical Practice 57, Deborah Luepnitz
(1988) hace una crtica feminista a los abordajes principales a la terapia familiar.
La perspectiva de Murray Bowen tiene mucho valor para las feministas, pero su concepto de
diferenciacin tiene un dejo de las polticas del hombre racional. Bowen describe a la persona
diferenciada como autnoma, siendo-para-s, e intelectual,; mientras que la persona
pobremente diferenciada se caracteriza por buscar amor y aprobacin, siendo-para-los-
dems, y relacional. Lo que es valorado en el sistema de Bowen son aquellas cualidades para
las cuales los hombres son socializados. Como es real en prcticamente todas las escuelas
sociales y psicolgicas desde Scrates en adelante (Lloyd, 1984), Bowen eleva la razn como
un principio, asociada con los hombres y sus actividades, y devaluando la emocin, asociada
con las mujeres y sus actividades.
Bowen tambin repite los sesgos culturales que minimizan el rol paterno y sobre-implican a la
madre en la explicacin de los problemas de los nios. Las madres, se nos dice, sobre -
invisten a sus hijos por causa de su inhabilidad para separarse de sus propias madres. Familias
enteras son hospitalizadas, pero los padres desaparecen de los relatos de los casos. Ser un
experto en genogramas no asegura que una persona en el genograma no ser hecho un villano
(Luepniz, 1988).
Subyacentes a la mayora de las teoras de los sistemas hay un nico modelo normativo para el
funcionamiento familiar saludable que trasciende todas las clases, diferencias culturales y
tnicas. En una sociedad pluralista como la norteamericana, es una constante lucha ayudar a
las personas a comprender que hay riqueza y fuerza en la diversidad, incluyendo la diversidad
de formas familiares. Despus de un estudio intensivo de familias saludables, Lewis, Beavers,
Gossett y Philips (1976) decidieron titular su libro No Single Thread58, queriendo decir que
haban descubierto no una simple estructura en las formas en que las familias funcionaban.
Todava muchos terapeutas familiares continan teorizando acerca de los modelos de familia de
Ozzie-y-Harriet que incluyen subsistemas maritales, parentales y de hermanos bien limitados. El
censo norteamericano encuentra que menos del 5% de las viviendas de la nacin coinciden con
el estereotipo de un padre trabajador, una madre que no trabaja y dos nios. Qu decir acerca
del gran nmero de familias de un solo padre, familias sin nios, familias extendidas, parejas
que cohabitan, familias de parejas gay, familias ensambladas, familias inmigrantes? Se requiere
una teorizacin y una prctica de inclusin para las sociedades pluralistas.
Las terapias sistmicas son agregados muy tiles al repertorio psicoteraputico, en tanto sean
conservadas dentro de lmites razonables. Por ejemplo, los terapeutas estratgicos han creado
intervenciones paradjicas que pueden probar ser valiosas con individuos, parejas o familias
muy resistentes. Pero la mayora de los clientes coopera en el tratamiento, y la imposicin de
una intervencin paradjica en esos pacientes mina lo sagrado de la alianza teraputica y
perpetua la imagen de los terapeutas como raros manipuladores del control. A la terapia
estructural le falta una adecuada teora y tcnica para tratar con la resistencia intensa, pero
parecera til a las familias motivadas a ayudar a los nios en crisis con stress psicosomtico o
anorexia. La terapia boweniana, en el otro extremo, parece mejor hecha para adultos jvenes
que experimentan problemas en el proceso de separacin de sus familias de origen. Alguna
forma de terapia familiar de informacin sistmica est ciertamente indicada para los
abusadores de alcohol y drogas. Dentro de tales lmites, las terapias sistmicas pueden volverse
parte de un abordaje ms comprensivo al cambio.
Las terapias sistmicas estn fuera de lmites, sin embargo, cuando intentan construir cada
problema como un problema de sistemas. Es verdad que en algunos casos, la mejora en un
miembro familiar puede ser acompaada por el empeoramiento en otro. Sin embargo, es an
ms frecuente el caso de que cuando un miembro de la familia se recupera del abuso de
substancias, ansiedad, depresin u otras formas de psicopatologa, el sistema familiar entero
mejora. Igual que el espectro de la sustitucin de sntomas amenaz a los terapeutas por
generaciones, las posiciones sistmicas nos haran creer que la sustitucin de pacientes (en la
cual el sntoma cambia de un miembro de la familia a otro) es la regla ms que la excepcin.
Pero no hay investigacin que sugiera que la sustitucin de pacientes sea algo ms frecuente
que el viejo cuco de la sustitucin de sntomas.
Durante seis aos, terapeutas orientados individualmente intentaron tratar a la Sra. C. fuera de
contexto. La Sra. C. fue tratada como un evento aislado, aun al grado de ser apartada de la
58 Ningn Hilo Solo (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 320
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
El subsistema marital se caracteriza por una relacin complementaria en la cual la Sra. C. habla
o acta y el Sr. C. reacciona. La familia entera es sesgada en direccin de los sntomas de la
Sra. C. Su obsesin con la limpieza domina las reglas familiares de relacin. No es sorprendente
que la familia de origen de la Sra. C. fuera sesgada en la direccin de su dominante padre.
Que amenazaba a la familia al grado de que poda recuperar el equilibrio slo desarrollando
comportamientos confusos y patolgicos? La historia familiar sugiere que el sistema de salud de
la familia fue amenazado por una ataque de parsitos, gripe asitica y un sexto embarazo.
Aparentemente la familia fue incapaz de crecer y adaptarse a los cambios impues tos por esta
crisis. El mdico de la familia prescribi lavados, y la Sra. C. lav y lav hasta que se volvi el
paciente identificado. Pero, hubo otros familiares capaces de crecer para ayudar a encontrar
las tremendas demandas de la familia? Fue el Sr. C., por ejemplo, capaz de crecer para ser un
padre ms completo que ayudara con las cargas de cinco nios, la enfermedad y la infeccin
de parsitos?
Las fronteras de esta familia enmaraada fueron hacindose demasiado permeables. Las
fronteras haban ya sido violadas por los parsitos y por la extraa gripe. Las preocupaciones
del sistema por la limpieza parecan comunicar una necesidad de establecer fronteras claras. La
Sra. C., por ejemplo, se estaba inmiscuyendo completamente en la salud de sus hijos y en sus
asuntos higinicos, al igual que su padre se haba inmiscuido en sus asuntos personales cuando
nia. En un intento desesperado por clarificar sus fronteras personales, la Sra. C. restregara su
piel; la Sra. C. estaba tratando de mantener limpia la piel que defina sus fronteras fsicas como
individuo.
Durante diez aos, las reglas compulsivas de relacin sirvieron para limpiar y clarificar muchas
de las fronteras en la familia. Con el nio mayor entrando en la adolescencia y adultez, sin
embargo, esas reglas fueron demasiado rgidas y constrictivas para responder a las crecientes
necesidades de autonoma, intimidad y privacidad. En el intento de estructurarse a s misma, la
familia estaba amenazando con apartar a la Sra. C. de las fronteras de su hogar. En respuesta,
ella amenazaba con suicidarse.
La familia C. est necesitando claramente un agente poderoso exterior al sistema que pueda
unirse a la familia para reestructurar sus patrones de comunicacin y reglas de relacin. La
familia entera debera ser vista, incluyendo a los padres de la Sra. C. si fuera necesario. El
terapeuta primero tendra que unirse a cada uno de los subsistemas en la familia . Con los
nios, el terapeuta hablara un lenguaje de una mayor autonoma y responsabilidad. El
terapeuta podra ayudarlos a comunicar una meta de ser capaces de invitar un amigo a
visitarlos dentro de las fronteras de su propia habitacin. El terapeuta los ayudara a abrir
nuevas reas de comunicacin, tales como reglas acerca de citas, lmites de tiempo y trabajo
fuera del hogar.
Una vez que el terapeuta sistmico se haya unido a la familia para crear un nuevo sistema
teraputico, dicho terapeuta empezara a liberar a la familia de las reglas y estructuras
disfuncionales provocando un desequilibrio. Por supuesto, no hay una manera rgida de
reestructurar un sistema familiar. Un conjunto rgido de reglas para relacionarse podra
presentar la paradoja de sustituir un conjunto de reglas compulsivas por otro. El terapeuta se
relacionara de manera flexible, respondiendo ms libremente a las comunicaciones o
estructuras patolgicas de lo que los miembros de la familia responden. Si la familia insiste en
definir el problema como un problema de la Sra. C., por ejemplo, el terapeuta ser capaz de
reencuadrar los sntomas compulsivos en el lenguaje de los sistemas. Las reglas compulsivas de
limpieza pueden ser reencuadradas positivamente como una expresin del deseo familiar de
estar juntos de manera saludable. Reencuadrar los sntomas podra producir desequilibrio
cognitivo que ayudara a la familia a volverse ms conciente de cmo los sntomas han servido a
la familia.
El terapeuta puede ayudar a liberar a la familia de las reglas compulsivas prescribiendo modos
alternativos de relacionarse, en la sesin y en el hogar. Si la Sra. C. conserva la distancia fsica
de sus nios en la sesin, el terapeuta puede tomar al ms chico de la mano y decir Ven,
demos a mam un gran abrazo para mostrarle que la amamos. Como parte de la preocupacin
acerca de estar saludablemente juntos, el terapeuta puede dar a los padres como tarea para la
casa pasar una noche juntos cocinando a sus hijos una gran y sana comida. Esta tarea podra
ayudar a crear mejores fronteras alrededor de los padres y podra ayudar a los nios a
percibirlos como ms iguales que complementarios.
Por supuesto, prescribir una larga ducha matutina servira como doble vnculo teraputico. Esta
tarea dara al Sr. y la Sra. C. dos opciones: cooperar o no cooperar con la tarea. Si ellos
eligieran cooperar, entonces ellos estaran eligiendo cumplir con sus sntomas. Los sntomas no
estaran ms fuera de control, porque ellos no volveran a tener la experiencia de no puedo
remediarlo (me debo lavar, o debo seguir vigilando el lavado de mi esposa). Si ellos eligen no
cooperar, entonces estn eligiendo no continuar con sus comportamientos sintomticos. De
cualquier manera, ellos empezaran a liberarse de un modo de relacionarse estructurado
patolgicamente.
DIRECCIONES FUTURAS
La teora de los sistemas contina siendo ms una alternativa a la sabidura convencional, que
una parte de ella. Los conceptos clnicos y las estrategias teraputicas asociadas con ella no son
an considerados parte de la corriente central. Al mismo tiempo, nosotros y otros encontramos
claros signos de que la perspectiva sistmica se est moviendo hacia una paridad paradigmtica
con perspectivas ms convencionales y establecidas, tales como las tradicionales psicodinmica,
humanstica, conductista y cognitiva (Coyne & Liddle, 1992). El futuro de las terapias sistmicas
est entonces lleno de oportunidades de expansin, pero debe atemperar reclamos pasados y
seguir nuevas direcciones.
Otra direccin promisoria es el uso de un sistema de diagnstico consensual para las familias
disfuncionales. Los esquemas diagnsticos tradicionales, tales como el DSM-IV (American
Psychiatric Association, 1995), localizan la fuente del trastorno dentro del individuo y niegan el
contexto relacional. Ninguna clasificacin estndar para relaciones disfuncionales ha surgido y,
como consecuencia, los terapeutas sistmicos y sus pacientes han sido dificultados por una
variedad de inconvenientes clnicos, legales y de seguridad social. Sin embargo, los autores del
DSM-IV han acordado en estudiar ms adelante escalas para la evaluacin del funcionamiento
relacional para la posible inclusin en la prxima edicin del DSM. Igualmente importante,
muchas organizaciones han unido fuerzas para compilar una tipologa comprensiva del
diagnstico familiar. El monumental Manual del diagnstico relacional y la familia disfuncional
de Kaslow (1996) resume la tipologa y provee los prximos pasos para un sistema realmente
interaccional de diagnstico clnico.
En el pasado, la terapia sistmica haba sido como una travesa en auto con piloto automtico y
el conductor cmodamente sentado en posicin de navegante. La terapia familiar se estanc en
conceptos normativos de las relaciones de gnero e idealiz concepciones de las relaciones
familiares. Los sesgos de gnero se atravesaban al exagerar diferencias de gnero, o
ignorarlas (Hare-Mustin, 1987). Pero ya no. En el futuro, una direccin indisputable de las
terapias sistmicas ser la creacin de tratamientos sensibles al gnero y relevantes a las
culturas (por ejemplo, Boyd-Franklin, 1989; Carter, 1989; Gopaul-McNicol, 1991; McGoldrick,
Giordano & Pearce, 1996).
Como resultado, la terapia familiar ser crecientemente percibida como una profesin separada
y distinta. Los psiclogos, psiquiatras y trabajadores sociales se incluirn menos en
organizaciones de terapia familiar (pero todava conducirn terapia marital y familiar), como un
requisito para convertirse en terapeutas familiares, camino que gradual pero
inexorablemente, est estrechndose (Gurman & Kniskern, 1992). Irnicamente, quizs, la
mayora de los fundadores del campo seran incapaces de calificar como terapeutas familiares,
tal como son definidos por los 21 estados que han establecido licencias o certificaciones.
Como es cierto con la mayora de los sistemas de psicoterapia, los cuales maduran desde la
adolescencia a la adultez; las terapias sistmicas, una vez pioneras radicales e innovadoras, se
han vuelto rgidas e institucionalizadas en trminos de entrenamiento y credenciales. Sin
embargo, continan incorporando el cambio paradigmtico al pensamiento sistmico como una
manera completamente nueva de conceptualizar los problemas humanos y su resolucin.
CAPTULO XII
TERAPIAS DE GNERO Y
TERAPIA DE SENSIBILIDAD CULTURAL
Con Mary C. Sweeney
Nuestro colega holands, el doctor Sjoerd Colijn, comparti la siguiente ancdota en una
conferencia profesional en un esfuerzo para demostrar el error presuntivo de importar un
sistema de psicoterapia de una cultura a otra. Con el amable permiso de su familia entera
presentamos este incidente iluminador como una clara advertencia contra la terapia insensible a
la cultura.
En aquel momento, el pionero de la terapia familiar americana, Carl Whitaker viaj a Europa y
fue invitado a realizar sesiones de demostracin en vivo en Holanda con diversas familias. Mi
familia fue elegida. El idioma de la terapia fue el ingls; los chicos le traducamos a cada uno.
Fue una sesin memorable. Esta vez no hubo maniobras cuidadosas; durante una hora, Carl
Whitaker llev a mi familia de un lado para el otro. Un miembro familiar fue identificado como
el crucificado de la familia, los motivos de otro miembro fueron interpretados como
impulsados por el temor a la muerte, y a mis padres se los hizo concientes del rgimen
benevolente pero sofocante que haban impuesto sobre nuestra familia. Yo me las arregl para
escapar de la ira de este dios vengativo, tal como mi familia lo sinti entonces, por estar
completamente ocupado en traducir para mi hermano y mi hermana.
Una sesin despus le informamos a los terapeutas nuestra decisin de concluir. Nos
encontramos slo con una suave resistencia de su parte.
El punto que quiero marcar es que aun cuando la cultura americana y la del norte europeo no
son muy diferentes, la brecha cultural entre las dos se volvi ciertamente muy amplia. Carl
Whitaker puede ser un terapeuta familiar maravilloso, y desde su punto de vista debe haber
realizado algunas interpretaciones muy bien diseadas. La validez de sus suposiciones fueron
confirmadas probablemente en su mente por la perplejidad de nuestra familia. Pero las
interpretaciones que dio, aun ciertas, no fueron entendidas; las intervenciones que realiz
aunque adecuadas dentro de su sistema de terapia, slo generaron susto y miedo; La forma en
la que se contact con nosotros, sea lo que fuere que quera transm itir, fue experimentada
como irrespetuosa. Su terapia fue sentida por nosotros como balancearse al borde del caos.
Desde el punto de vista de una familia holandesa de clase media alta, no haba manera en la
que esta sesin pudiera haber sido til.
La psicoterapia moderna fue creada por hombres blancos europeos a su propia imagen. Desde
sus primeros comienzos en Europa, la psicoterapia ha enfatizado la definicin de estados
mentales saludables de la sociedad masculina blanca y ha ignorado ampliamente las
necesidades de las diversas poblaciones a las que profesa serle til. La mayora de la
investigacin, prctica y entrenamiento en psicoterapia ha sido dirigida por hombres, aun
cuando las mujeres hayan sido la mayora de sus clientes.
En los ltimos aos de la dcada del sesenta se vio un crecimiento en la concepcin de que las
preocupaciones de las mujeres y de las minoras raciales estaban siendo negadas en el campo
de la salud mental. Este inters fue promovido en gran parte por el Acto por los Derechos
Civiles de 1964 y por el Movimiento por los Derechos de la Mujer. Tanto la Asociacin
Psicolgica Americana (APA) como la Asociacin Americana de Asesoramiento y Desarrollo
(AACD) reconocieron la necesidad de desarrollar polticas y establecer compromisos para
trabajar ms efectivamente con los grupos raciales y las minoras tnicas. Las conferencias de
entrenamiento recomendaron que realizar psicoterapia sin una sensibilidad de gnero y cultural
se declarara antitico. En 1978, la Comisin Presidencial de Salud Mental examin, por primera
vez, la efectividad de la psicoterapia para minoras tnicas.
Los cambios demogrficos sealan la necesidad de una conciencia cultural en todos los
sentidos, pero especialmente en aquellos basados en relaciones interpersonales, como la
psicoterapia. En el presente los africano americanos comprenden cerca del 12% de la
poblacin de Estados Unidos. Las medidas de pobreza estn aumentando en este grupo, y el
desempleo es alarmantemente desproporcionado. La poblacin asitico americana de los
Estados Unidos ha aumentado al doble desde 1970: ahora son el 3% y crecern hasta el 10%
en la mitad del siglo. Los latino americanos representan actualmente la segunda minora
grupal en tamao de los Estados Unidos y la que ms rpido crece. Uno de cuatro americanos
todava se define a s mismo como miembro de una minora tnica. Si persisten las tendencias
actuales de inmigracin y nacimiento, la gente de color no ser ms la minora, sino la mayora
para el ao 2050 (Henry, 1990; U.S.Bureau of the Census, 1990).
Mientras los grupos minoritarios continan inmigrando hacia los Estados Unidos, enfrentan la
dura realidad de una tierra que generalmente no habla su lengua nativa y que sostiene normas
culturales vastamente diferentes de las que alguna vez se han experimentado. Cambios sociales
como ste llevan comnmente al stress y a inducir culturalmente psicopatologas que la
psicoterapia tradicional est mal equipada para manejar. Por lo tanto, al volverse la poblacin
ed Estados Unidos ms diversa, la prctica de la terapia debe acomodarse o debe ser dejada de
lado. En otras palabras la coloracin de Amrica no slo cambia a la gente de color, sino
tambin la institucin de la psicoterapia.
TERAPIA FEMINISTA
ltimamente ha habido confusin y discusiones acerca del uso del trmino feminista (Faludi,
1991). Usaremos el trmino descriptivamente y adecuadamente a lo definido en el diccionario:
una persona que cree y/o aboga por el principio de que las mujeres deberan tener derechos
polticos, econmicos y sociales equivalentes a los de los hombres.
TEORA DE LA PERSONALIDAD
Nancy Chodorow (1989) propuso que las diferencias psicolgicas entre los gneros son debidas
principalmente al hecho de que los chicos son criados primordialmente por mujeres. La
identidad de una pequea nia est fundada en un sentido de la intimidad en la relacin con su
madre. Ella internaliza los mensajes de personalidad que enva su madre e intenta incorporarlos
a su propio repertorio conductual. En contraste, la identidad de un pequeo nio est formada
a travs de la discontinuidad en la relacin con su madre. Aprende a renunciar a la
identificacin con su madre y se vuelve masculino a travs de la relacin con su padre.
Chodorow (1978) asevera que las madres se conectan ms con sus hijas y se separan ms de
sus hijos y que esto produce una divisin de capacidades psicolgicas entre nias y nios.
Debido a que las nias aprenden a ser afectivas y cobijadoras de sus madres, crecen motivadas
por la maternidad. De todas formas, los nios debido a que activamente evitan imitar a sus
madres nunca aprenden a ser cobijadores. Ellos comnmente modelan la naturaleza agresiva y
buscadora de poder de los modelos de rol de los hombres mayores.
Es comn que se espere de las nias que sean dulces, sensibles y dciles mientras de los nios
se espera que sean fuertes, estoicos y valientes. Las nias son socializadas para cultivar el
atractivo a los hombres y los hombres son socializados para ver a las mujeres como objetos de
consumo (Luepnitz, 1988). Como observaron Meth & Pasick (1992), las polticas de gnero
estn profundamente inmiscuidas en la fbrica de la sociedad americana y, por lo tanto, a
travs del curso de nuestro desarrollo psicolgico y social, influyen profundamente en cmo nos
vemos a nosotros mismos como hombres y mujeres (p.5). Las expectativas de gnero estn
profundamente arraigadas en la personalidad adulta.
TEORA DE LA PSICOPATOLOGA
una perspectiva subyacente mdica e intrapsquica; prefieren utilizar palabras como malestar,
dolor o problema.
La socializacin de gnero no slo modela la prevalencia sino tambin la expresin del malestar.
Las medidas de prevalencia de diversos trastornos conductuales difieren entre los sexos (Robins
y cols., 1984). Congruente con el estereotipo de rol sexual que lleva a las mujeres a internalizar
el malestar y a los hombres a externalizarlo, estos ltimos tienen una mayor medida de
prevalencia en trastornos externalizadores, tales como abuso de alcohol y drogas y trastorno de
personalidad antisocial; mientras las mujeres muestran mayor prevalencia de trastornos
afectivos, fbicos, obsesivo compulsivos, y de pnico (claramente problemas internalizadores).
Una gran cantidad de factores socio-polticos ponen a las mujeres en un mayor riesgo frente a
estas formas de malestar conductual. Una lista breve e incompleta incluira el estereotipo de rol
sexual, las expectativas de gnero, conflictos y strain de rol, traumas sexuales y temas
econmicos asociados al gnero.
Los mensajes de la cultura amplia son transmitidos a travs de medios masivos (incluyendo la
televisin, las revistas y las pelculas), a travs de la educacin escolar, a travs de instituciones
religiosas, y a travs del lenguaje sexista. Estos medios inoculan en los chicos mensajes acerca
de desigualdad de gnero, de conducta estereotipada de rol sexual y de auto-valoracin
negativa. Los libros de texto definen generalmente a las nias pequeas como pasivas y
temerosas y a los nios pequeos como aventureros y desafiantes. Las opciones curriculares
comnmente alientan a las nias a realizar cursos en economa del hogar, mientras los nios
son alentados a realizar cursos en matemtica y ciencia. Los maestros atribuyen los fracasos de
las nias a la falta de competencia, pero atribuyen los fracasos de los nios a la falta de
esfuerzo (Worell & Remer, 1992).
Estos mensajes sociales son retazos de opresin internalizada; los mensajes externos se
vuelven parte de cmo pensamos y sentimos. Las nias pequeas son desalentadas a querer
jugar con camiones y trenes, los as llamados juguetes de nios, y se les dice que su valor
personal descansa principalmente en ser lindas y agradables. Escasamente se alienta a las
nias a involucrarse en actividades que requieran autonoma o habilidad; se les dice que
jueguen a disfrazarse y a la casita, mientras los nios son alentados a jugar al astronauta o
al oficial de polica. En una edad temprana las nias comienzan a devaluarse a s mismas y sus
deseos sinceros cuando comienzan a conformarse con las expectativas de la amplia s ociedad.
Seidenberg (1970, p.134) menciona ninguna mujer alcanzara la fama o la gloria que pueda
lograr al precio de ser llamada poco femenina. Este golpe bajo lleva a muchas mujeres a la
desesperacin.
Los conflictos y las expectativas de gnero comnmente generan un falso sentido de self. Las
mujeres son forzadas a aceptar las reglas de gnero que la sociedad estipula como necesarias
para ellas para ser ampliamente aceptadas por los hombres. Se espera de la mujer que sea
siempre una dama, que nunca diga una mala palabra, golpee o se enoje. Debe esforzarse por
servir al hombre y, sobre todo nunca actuar ms inteligentemente o ganarle un juego a un
hombre. La aceptacin no cuestionada de estas reglas lleva a las mujeres a adoptar roles que
no tendran inters en aceptar si se les diera la oportunidad. Despus de aos de vivir una vida
falsa y vaca el reservorio de enojo, frustracin y resentimiento de una mujer crece y
comnmente se expresa a travs de conductas auto-destructivas.
Los estereotipos omnipresentes de rol sexual limitan el potencial de todos lo seres humanos.
Cuando los individuos son forzados a satisfacer las expectativas de gnero fracasan al no lograr
(o ni siquiera intentar lograr) habilidades o intereses en reas diferentes de su m arco de
gnero. Los individuos, especialmente las mujeres, que suscriben a orientaciones tradicionales
de roles sexuales tienen una mayor incidencia de depresin y ansiedad, ms baja autoestima y
mayor aislamiento social que las mujeres que no adhieren estrictamente a roles y expectativas
femeninas tradicionales (Worell & Remer, 1992).
La Seora A. concurri a terapia con una apariencia ultra-femenina y sin el ms mnimo detalle
de los as llamados rasgos masculinos (Lerner, 1988). Nunca haba participado en juegos para
nios y haba evitado los juegos agresivos su vida entera. Pareca ser un modelo de
domesticidad y feminidad. En los ltimos tiempos, su novio y la sub-cultura feminista la haban
estado presionando para liberarse, pero cuando ella trataba de cambiar su apariencia, aun en
cosas pequeas, para incluir ms aspectos masculinos, tales como ponerse jeans, comenzaba a
tener sentimientos de despersonalizacin y desrealizacin. A travs de la psicoterapia, se volvi
evidente que la Sra. A. mantena su identidad sexual fundamentalmente a travs de una
estricta conformidad con las conductas adscriptas a su sexo que eran claramente diferentes de
aquellas adscriptas a los hombres.
El malestar de las mujeres deriva tambin de los estresores creados por la falta de apoyo de la
sociedad para que puedan cambiar sus roles. Debido a que se han involucrado en nuevos roles,
las mujeres han desarrollado un mayor sentido de self y de independencia, pero el rechazo de
la sociedad a cambiar para con ellas ha minado este xito. Las mujeres en nuevos roles
laborales se encuentran con escasas opciones para el cuidado de los chicos, esposos que no
desean tener la misma responsabilidad en la crianza y en el cuidado de la casa, y pocos
empleadores dispuestos a establecer cambios flexibles y posiciones de trabajo compartido. El
desafo de intentar equilibrar el trabajo con el rol tradicional de cuidado de la casa lleva a
muchas mujeres a desarrollar una sobrecarga y una tensin entre sus roles. La tensin de roles
implica demandas conflictivas de roles diferentes. Por ejemplo una mujer puede trabajar
durante el da, volver a casa y cuidar de su familia en la tarde, y luego asistir a la escuela por la
noche. Tiene cuatro roles diferentes que desempear (trabajadora, madre, esposa y estudiante)
y la tensin de tener que desempear adecuadamente todos estos roles, es tremenda. El
conflicto de roles implica roles antagnicos unos con otros, como cuando los elementos
implicados en ser una buena madre comienzan a ser opuestos con los elementos de ser
estudiante. Las presiones de uno de los roles comenzarn a aflorar y a inhibir al individuo del
desempeo de sus deberes en los otros roles. Con el conflicto acerca de abandonar a los
chicos en contextos donde otros los cuidan, muchas mujeres sienten que est siendo forzadas a
elegir entre ser una buena madre y tener una carrera significativa, el fuego que alimenta esta
culpa est asociado con los mensajes que enva la sociedad a las mujeres acerca de las
prcticas de crianza correctas.
El culpar a la madre o despotricar contra ella ubica a las madres como responsables por todos
los problemas de los chicos. La psicologa no contiene conceptos de conductas aceptables o
valoradas para las madres (Caplan, 1989). Si la familia parece ser clida y amorosa, est
enmaraada y esto invariablemente es considerado culpa de la madre. Existe tambin un
estndar doble para describir a las madres y a los padres. Las madres son descriptas de
acuerdo a cmo son, mientras los padres son descriptos por lo que hacen; si ambos padres se
conducen exactamente de la misma manera, la conducta de la madre es descripta como fra,
mientras que la del padre es as.
Las mujeres que han experimentado traumas sexuales son doblemente victimizadas (una
durante el acto, y nuevamente por la sociedad, la profesin mdica y la ley). Acerca del 60% de
las violaciones son realizadas por gente perteneciente al entorno de la vctima (Worell & Remer,
1992). Pero los hombres que cometen este crimen son frecuentemente impunes. Culpar a las
mujeres por la violacin es una manera de negar la naturaleza violenta y traumatizante del
crimen. Hacer responsables a las mujeres por la violacin infiriendo que ellas han quebrado las
reglas de la sociedad (siendo las reglas protegerse uno mismo todo el tiempo) genera que
muchas mujeres no denuncien el acto y tambin evita que experimenten los sentimientos de
enojo y prdida por la violacin. Se estima que solo el 20% de las violaciones son denunciadas,
de aquellas denunciadas slo el 10% de los perpetradores son encontrados culpables. En vez
de ello, se hace a las vctimas sentir culpables y su ira encapsulada se manifiesta en sntomas
patolgicos (depresin, negacin, ansiedad, problemas de sueo, baja autoestima y
disfunciones sexuales, por nombrar algunas).
Como resultado de siglos de dependencia de los hombres, a las mujeres se les paga
comnmente menos que a los hombres y usualmente se encuentran bastante por debajo de
ellos en su nivel de salario. La mujer trabajadora promedio tieen tan buena educacin como e l
hombre trabajador promedio (media escolar de 12.6 aos), pero la mujer gana slo 76
centavos por cada dlar que gana un hombre cuando ambos trabajan todo el tiempo a lo largo
del ao (U.S Bureau of Labor Statistics, 1997). Las mujeres representan el 80% de los
trabajadores rasos, pero slo el 40% de los gerentes y administradores (U. S. Department of
Labor, 1997). La sociedad contina valorando a los hombres en el lugar de trabajo, como se
evidencia en el salario y en las diferencias de poder entre hombres y mujeres. El dinero no
garantiza la salud mental, pero s ofrece mayores recursos frente a las tensiones de la vida.
El lugar de trabajo, en general es un contexto duro para las mujeres. Entre el 40 y el 90% de
todas las mujeres trabajadoras ha sido sexualmente acosada, dependiendo de la definicin
(Worell & Remer, 1992). El acoso y la aceptacin del mismo por una sociedad machista deja a
las mujeres sintindose impotentes y con baja autoestima. Tambin refuerza la visin de la
mujer como un objeto sexual y niega que sean individuos inteligentes con capacidad de
contribuir.
Muchas mujeres sufren en su carrera cuando eligen tener hijos: sus empresas las rotulan como
slo madres, y repentinamente comienzan a desaparecer las promociones y los encargos
importantes (Paludi, 1992). Adems, las dificultades para movilizarse geogrficamente y
desarrollarse suelen transformarse en un techo. Aunque las mujeres pueden ver la cima de la
jerarqua y se les informa que con paciencia y persistencia pueden alcanzarla, rara vez lo hacen.
Dicho techo dificulta que las mujeres lleguen a las altas posiciones gerenciales; slo el 3.6% de
los directorios y el 1.7% de los consejos corporativos de las 500 empresas de Fortune son
liderados por mujeres (Von Glinow & Krzyczkowska-Mercer, 1998).
Sea cual fuere la patologa, una cura se vuelve posible slo cuando la causa es descubierta.
Desde un punto de vista feminista, la causa de la conducta disfuncional est relacionada
principalmente al gnero, no a los genes o a los cromosomas sino a los procesos de
socializacin, expectativas y discriminacin de gnero. Las acciones correctivas, por lo tanto,
son frecuentemente de naturaleza informativa y poltica.
Las mujeres necesitan diferenciar entre lo que se les ha enseado que es aceptable socialmente
y lo que realmente es saludable para ellas. Millones de mujeres fueron criadas para ser buenas
nias (dciles y sumisas) pero luego aprendieron que este estilo pasivo contribuye a la
generacin de dficits conductuales y malestar emocional. A las mujeres se les ensea a ser
pasivas interpersonalmente en vez de asertivas, por ejemplo, es probable que experimenten
ms depresin, trastornos alimentarios y conflictos sexuales que sus asertivos contrapartes
(McGrath, Keita, Strickland & Russo, 1990).
Consideremos el caso de la Sra. J. Una mujer de treinta aos de edad, casada con un marido
exitoso financieramente y madre de una pequea nia (Lerner, 1988). Concurri a terapia
quejndose de depresin, mencionando que su vida iba a ninguna parte. La Sra. J. describa a
su esposo como un brillante trabajlico, quien se involucraba en ciclos repetitivos de
distanciarse y dominar la familia. No le haba permitido trabajar hasta que su hija entr al
jardn de infantes. La paciente ahora estaba aburrida y no se senta satisfecha con su trabajo
actual, y quera volver al colegio para graduarse aunque tema que su esposo nunca podra
soportar su competencia o su involucramiento en algo que lo excluyera. Al mantenerse bajo los
dictados de la cultura y de la complementareidad matrimonial prescripta, la paciente haba
tenido el deber de funcionar en menos, haciendo a un lado sus propias ambiciones para
complacer a su esposo y preservar la armona.
El aumento de conciencia en el terapeuta acerca del posible sesgo sexual y el estereotipo de rol
sexual es el comienzo del trabajo de ste. Muchas disciplinas de salud mental han adoptado
principios relacionados a los sesgos de rol sexual. La tabla 12.1 ofrece trece guas para la
terapia con mujeres promulgada en los 70 por la Asociacin Psicolgica Americana (American
Psychological Association, 1975, 1978). Los psicoterapeutas responsables se comprometen a
examinar cotidianamente su propia prctica y lenguaje para salvaguardarse de estereotipos de
gnero y para aumentar su propia conciencia acerca de las caractersticas de la psicoterapia.
4. Los conceptos tericos empleados por el terapeuta debe estar libres de sexos sexuales y
de estereotipos de rol sexual.
6. El psiclogo debe evitar establecer la fuente de los problemas personales dentro del
cliente cuando son atribuibles con mayor propiedad a factores situacionales o culturales.
9. Si se emplean procesos autoritarios como tcnica, la terapia no debe dar como resultado
el mantenimiento o reforzamiento de la dependencia estereotipada de las mujeres.
11. El psiclogo cuya cliente mujer haya sido sujeto de violencia en la forma de abuso fsico
o violacin debe reconocer para s y ante la mujer que sta es vctima de un crimen.
13. El psiclogo no debe tener relaciones sexuales con una cliente ni tratarla como un
objeto sexual
Los terapeutas feministas poseen una variedad de opciones que consideran el aumento de la
conciencia. Una tarea es apoyar a la paciente, alentarla en lo que sea que sienta que sera
beneficioso para ella, pero tambin educarla en los mtodos sociales sexistas y en las
cogniciones individuales. Los terapeutas explican a los clientes las expectativas injustas que han
sido socializados para aceptar y los alientan a evaluar la influencia de los roles sociales y las
normas en sus problemas. A travs de la utilizacin de la apertura personal y el apoyo mutuo,
los terapeutas alientan a las clientes a volverse ms autnomas y auto-dirigidas. Al aumentar la
conciencia, un terapeuta feminista puede tanto educar como comprender, algo que es
comnmente difcil de lograr en las psicoterapias tradicionales.
Los terapeutas feministas caminan por un sendero angosto: demuestran cmo las mujeres son
sujetas a expectativas y limitaciones impuestas por una sociedad sexista, pero tambin
refuerzan la idea de que las mujeres no deben aceptar el rol de vctima pasiva. Muy poco o
demasiado inclinado a cualquiera de los lados probablemente retarde la mejora.
Los terapeutas derivan con libertad a las clientes a grupos que apoyen principios feministas y
que ayuden con el proceso teraputico. Grupos de mujeres, grupos de abuso domstico,
entrenamiento asertivo, anlisis de poder y anlisis de rol sexual son algunos ejemplos de la
variedad de grupos educacionales que estn basados en principios de la terapia feminista. Los
grupos de anlisis de poder estn diseados para aumentar la conciencia de las mujeres de las
diferencias de poder existentes entre hombres y mujeres y para empoderizar a las mujeres para
tener influencia sobre las situaciones interpersonales e institucionales de sus vidas. De modo
similar, los grupos de anlisis de rol sexual estn diseados para aumentar la conciencia de las
mujeres de cmo las expectativas de rol sexual de la sociedad las afectan adv ersamente y
tambin para entender las formas en las cuales hombres y mujeres son socializados en la
sociedad de forma diferente.
Los grupos de aumento de conciencia son un componente integral de la terapia feminista, estos
grupos, inicialmente una rama del movimiento por la mujer, implican grupos de mujeres que se
encuentran regularmente para discutir sus vidas como mujeres. Comparten informacin acerca
de sus vidas e identifican temas comunes en sus experiencias. Una mujer que est siendo
abusada por su esposo puede involucrarse en un grupo de aumento de conciencia y descubrir
en consecuencia que diversos miembros del grupo tambin han sido abusadas. El conocimiento
de que no est sola en su reclamo puede ayudar a que la mujer se sienta menos aislada;
incluso ms, las experiencias y consejos de los miembros del grupo pueden lograr que busque
la ayuda que necesita inmediatamente. Las mujeres logran entender que sus experiencias
frente a la discriminacin y la violencia no son incidentes aislados que las involucran slo a ellas
mismas, sino que son experiencias universales de las mujeres.
CAPTULO XIII
TERAPIAS CONSTRUCTIVISTAS,
CENTRADAS EN LA SOLUCIN
Y NARRATIVAS
Diane haba sido dejada; sin ceremonias e inesperadamente dejada por su novio de mucho
tiempo en la mitad de la ltima parte de la universidad. Cmo pudo! Y dejada por un buen
amigo suyo! Su corazn se senta como si lo hubiesen rajado y tirado por el piso. ella alternaba
entre el duelo y la rabia, un momento sollozando y siendo incapaz de salir de la cama, y al rato
fantaseando alguna venganza asesina. Cmo pudo l! Su primer amor verdadero, su primer
compaero sexual, su primer alma compaera.
Para hacer las cosas peores, la madre de Diane pareca tan angustiada como en realidad
estaba. Su madre intentaba ser apoyadora y confrontadora; despus de todo, ella era una
talentosa psicoterapeuta comprometida con el trabajo lento y orientado al insight. Todava ella
insinuaba oscuramente, a Diane en su casa y a m en la llamada de derivacin, la existencia de
vulnerabilidades relacionales y traumatizacin emocional resultante de su ruptura. La madre
terapeuta esperaba meses, quizs aos, de terapia semanal intensiva para tratar las races
del problema.
Pero Diane quera salir de la crisis, no cavar en la arqueologa de su vida emocional. Cuando yo
(JCN) le ped que describiera sus metas para la psicoterapia, ella repuso inmediatamente No
dejar que esta sacudida eche a perder el resto de mis aos de universidad. Volver a mi vida.
Cuando yo la invit a imaginar que esa noche, despus de nuestra primera sesin ella volva a
casa y se dorma y un milagro ocurra que resolva el problema que la haba trado a
psicoterapia, qu notara que fuera diferente?, Diane tena lista su respuesta: Me levantara
feliz por la maana, planificando mi da, previendo mi prctica de basketball y pensando acerca
de mis amigos. Diane saba el camino hacia su salud y cmo llegar.
Despus de cuatro sesiones en busca de soluciones, no problemas, Diane se sinti con poder
para dirigir su recuperacin y movilizar sus recursos. Al cierre de nuestra ltima sesin, slo dos
meses despus de que me vio por primera vez, Diane se volvi hacia m y dijo Hemos
sorprendido realmente a mam. Ella se hizo pis la primera vez cuando decidimos vernos cada
dos semanas; si hubiramos obrado a su manera, Ud. me hubiera visto dos veces por semana.
Pero, tanto como la amo a ella, el paciente sabe aveces qu es lo mejor para l, no el
terapeuta. Y a veces la terapia no debe ser tan larga. Yo prob eso para m y para mam.
En este captulo, cubrimos dos nuevas entradas a la escena psicoteraputica que llamaremos
colectivamente como constructivista (Neimeyer, 1993; Neimeyer & Mahoney, 1995). Estas
terapias comparten tres rasgos distintivos: cada una es una nueva terapia breve,
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 336
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
promediando con frecuencia slo 4 5 sesiones; ambas focalizan en los cambios y recursos
como opuestos a las causas de los problemas; y cada una enfatiza la perspectiva nica,
subjetiva o narrativa auto construida del cliente como contrastando con una realidad
objetiva o consensual. Consistente con la naturaleza breve de esas terapias, este captulo ser
relativamente breve. Comenzamos con la terapia centrada en las soluciones y luego
examinamos la terapia narrativa.
El empirismo sostiene que dados los mtodos cientficos correctos, podemos descubrir un
conocimiento confiable y vlido acerca de la Sra. C. y su condicin obsesivo compulsiva.
Aplicando mtodos cientficos puede resultar en un conocimiento adecuado de la realidad en la
cual la Sra. C. fue socializada, las causas reales de su condicin y consecuentemente las
mejores soluciones para ayudarla a superar sus comportamientos obsesivo compulsivos. A
este punto en la historia podemos no haber desarrollado todas las tecnologas cientficas que
necesitamos, tales como test psicolgicos y entrevistas interpersonales, para alcanzar el
acuerdo cientfico sobre las causas y las curas para el caso de la Sra. C. Pero estamos
progresando hacia tales medios cientficos para conocer la realidad de casos tan complejos.
Los constructivistas cuentan con que la ciencia es slo otra construccin social. Distintos
cientficos en distintos momentos de la historia, estudiando en diferentes contextos culturales,
han construido teoras muy diferentes de la realidad. La diversidad de teoras en este libro no
es una condicin temporaria que desaparecer en la medida en que la ciencia psicoteraputica
progrese. La diversidad de teoras es una condicin permanente que refleja la complejidad y la
individualidad de cada cliente y cada conocedor (Mc Namee & Gergen, 1992). Nuestros clientes
estn verdaderamente abiertos a una diversidad de interpretaciones alternativas. Esto es parte
de lo que protege sus individualidades (Held, 1995). Ellos no pueden ser reducidos a un
conjunto de leyes universales o principios que puedan dar cuenta de la condicin de nicos de
su personalidad y su psicopatologa.
Las personas son como grandes poemas. Cada uno de nosotros que interactue con una persona
o un poema percibe algo diferente. Los crticos literarios han construido una multitud de
significados e interpretaciones para un simple poema, tal como The waste land, de T. S. Eliot.
Cuando se le pregunt sobre el significado de todas esas interpretaciones de cuando l e scribi
su poema, Eliot respondi No lo hice entonces, pero lo hago ahora.
Semejante criticismo literario postmoderno ha barrido con una tormenta las humanidades. Las
ciencias resisten, insistiendo en que el conocimiento en ciencia es el resultado de la validacin y
la replicacin, y no la interpretacin.
La terapia centrada en soluciones comienza con asunciones refrescantes. Las personas son
saludables. Las personas son competentes. Las personas tienen las capacidades para construir
soluciones que pueden mejorar sus vidas. La psicoterapia puede ayudar a las personas a
mejorar sus vidas centrndose en soluciones, antes que en problemas.
Sin embargo, como ha demostrado el constructivismo, podemos no saber nunca las causas
reales de los problemas de las personas. Podemos construir interpretaciones alternativas.
Podemos aplicar diferentes teoras de la personalidad y la psicopatologa en intentos por
explicar los problemas de las personas. Pero podemos no conocer nunca la realidad de la
personalidad y la psicopatologa. Hay respetados empiristas, tales como muchos terapeutas
conductuales, que rechazan el campo entero de la personalidad y la psicopa tologa como
intentos de explicar los problemas de las personas. Despus de un siglo de bsqueda, las
teoras de la personalidad han sido capaces de dar cuenta de muy pocos comportamientos
humanos.
Adems, existe poca evidencia de valor que apoye la creencia de que la construccin de las
causas lleve a mejores soluciones. El no conocer las causas del cncer de mamas no evita a los
onclogos el curarlo. El por qu alguien devino bebedor hace 25 aos (v. gr. presiones de sus
pares) puede tener poco que ver con cmo va a cambiar el individuo ahora.
El cambio est ocurriendo todo el tiempo. Las personas dejan de fumar o beber todos los das.
Las personas devienen superan la depresin y la ansiedad todos los das. El hecho es que la
mayora de los problemas se resuelven sin psicoterapia, lo cual da cuenta de las competencias
de los individuos. Y pocas personas que resuelven problemas por su cuenta tienen teoras de la
personalidad y la psicopatologa.
Qu puede arrojar a las personas a un futuro ms sano y feliz? Metas ms sanas y ms felices.
No podemos cambiar nuestro pasado; podemos cambiar nuestras metas. Mejores metas
pueden sacarnos de lugares atascados y llevarnos a un futuro ms promisorio. Antes que
aprender todo tipo de caractersticas de personalidad y psicopatologa, lo que el terapeuta
breve y efectivo necesita saber son las caractersticas de las metas teraputicas.
Aqu hay criterios para construir metas bien definidas (Berg & Miller, 1992; Walter & Peller,
1992):
Positivas. Antes que tener metas negativas tales como Voy a librarme de la
bebida, la depresin o la ansiedad, las metas deberan ser positivas. La palabra
clave aqu es en vez de. En vez de beber, estar deprimido o ansioso, qu cosas
positivas va a hacer Ud.? Una simple pregunta teraputica para establecer metas es:
Qu va a hacer Ud. en vez de eso?
Proceso. La palabra clave es cmo. Cmo va a llevar a cabo esa alternativa
ms saludable o ms sana?
Presente. En cambio ocurre ahora, no ayer ni maana. La frase clave aqu es en
el camino. Una pregunta simple para ayudar es Cuando te vayas de aqu hoy, y
ests en el camino, qu estars haciendo diferente, o dicindote diferente a ti
mismo? Hoy, no maana.
Prctico. Cun alcanzable es esa meta? la palabra clave es alcanzable. Los
clientes que quieren que cambie su esposa, empleador, padre o profesor, estn
buscando soluciones inalcanzables y se van a ubicar fuera de los problemas.
Tan especfico como se pueda . Qu tan especficamente estar Ud. haciendo
esto? Las metas globales, abstractas o ambiguas, tales como pasar ms tiempo
con mi familia, no son tan efectivas como: Especficamente, har una caminata de
15 minutos con mi esposa cada noche, Voy a ofrecerme para ayudar a entrenar al
equipo de footbal de mi hija, o Llevar a mi hijo a jugar al golf conmigo los
sbados.
Control del cliente. Qu estar usted haciendo cuando la nueva alternativa
ocurra? la palabra clave es usted, el cliente, porque usted tiene la competencia, la
responsabilidad y el control para hacer que las cosas mejoren.
Lenguaje del cliente. Hay que usar las palabras del cliente para formar las metas,
antes que el lenguaje de la teora favorita del terapeuta. Voy a tener
conversaciones adultas semanales con mi padre es ms efectivo que Voy a
resolver mi conflicto edpico con mi padre.
Dado que las personas pueden estar estancadas repitiendo patrones pasados a causa de que se
centran demasiado tiempo y energas en sus problemas, la meta de la terapia es cambiar el
foco tan prontamente como se pueda hacia soluciones en el presente que van a sostener metas
ms saludables y felices en el futuro. Hablar del problema mantiene el foco en el problema, de
modo que el cambio teraputico implica un cambio a hablar de soluciones .
Los terapeutas podran aplicar sus teoras favoritas para construir respuestas a estas preguntas
causales. Pero ayuda eso? Ellos podran ayudar a sus clientes a volverse todava ms
conscientes de sus problemas y de multitud de experiencias pasadas que pueden haber
contribuido a sus problemas. La construccin de elegantes explicaciones para eventos en el
pasado podra permitir a los clientes y a los terapeutas sentirse mejor, pero vivirn mejor los
clientes?
Los terapeutas centrados en las soluciones ayudan a sus clientes a volverse ms conscientes de
las excepciones a sus patrones de problemas (Miller, Hubble & Duncan, 1996). Cundo son los
momentos en que Ud. no se siente deprimido? oh, cuando Ud. va a la iglesia, y cuando jue ga
a l golf, y cuando escucha su msica favorita. Elevar la consciencia de tales excepciones puede
ayudar a crear soluciones.
Cundo ha tenido Ud. ms control sobre la bebida? Oh, cuando asista a Alcohlicos
Annimos (AA) regularmente, y cuando estaba ms en contacto con su espiritualidad, y cuando
estaba cerca de gente que se preocupaba por Ud. Hay claves en tal consciencia aumentada
acerca de cmo los controles sobre la bebida podran ser reconstruidos?
Son raros los clientes que no tienen excepciones a sus momentos de perturbacin. Para todos
aquellos que estn teniendo especiales dificultades para focalizar en excepciones ms positivas
a sus problemas, sus terapeutas pueden formularles la pregunta milagro. Si por milagro, Ud.
se encontrara libre de sus problemas de la noche a la maana, cmo seran distintas las
cosas? Construyendo en la imaginacin excepciones a un mundo lleno de problemas puede
ayudar a los clientes a volverse ms conscientes de que su realidad actual no tiene por qu ser
su nica realidad. El milagro de la terapia puede ser ayudar a los clientes a transformar su
realidad imaginada en metas prcticas y especficas que ellos puedan alcanzar.
Eleccin. Las metas que elegimos determinan el futuro que vivimos. En la medida en que los
clientes devienen ms conscientes de las excepciones actuales a su vida llena de problemas,
ellos pueden elegir crear ms de esas excepciones. Los clientes que ingresan a terapia
centrados en una vida llena por la depresin pueden elegir participar en ms funciones de la
iglesia, jugar golf ms seguido y escuchar ms msica favorita, especficamente msica que
eleve el nimo. El cliente que estaba centrado en problemas con el alcohol podra elegir
centrarse en soluciones al alcohol con metas inmediatas como la asistencia diaria a AA, la
lectura de materiales religiosos y que le den inspiracin, y el inicio de una mayor socializacin
con personas a quienes l les importe.
Aqu hay cuatro guas para elecciones teraputicas (Walter & Peller, 1992):
Aqu, unos caminos para construir soluciones (De Shazer, 1985, 1988, 1994).
Si las excepciones son percibidas como estando ya bajo el control del cliente, entonces se
puede construir metas especficas que alienten al cliente a elegir hacer ms de lo que ayuda. Si
las excepciones son vistas como ms espontneas, tales como cuando los amigos pasan por
casa entonces el foco est en encontrar cmo tales eventos pueden ocurrir, tal como invitando
a los amigos a que pasen.
Relacin teraputica
Como la terapia centrada en las soluciones est diseada para ser breve, el terapeuta juega un
rol ms activo en cambiar el foco lo ms rpido posible desde los problemas a las soluciones. El
terapeuta gua al cliente gentil pero persistentemente en la ex ploracin de sus fuerzas y en la
construccin de soluciones. Una vez que el foco est en las soluciones, el cliente est mucho
ms a cargo. Los clientes son expertos en qu metas quieren construir. Las metas son siempre
nicas para cada cliente y son construidas por el cliente para crear un futuro mejor.
Los clnicos centrados en las soluciones son expertos en el proceso y la estructura de la terapia;
ayudando a los clientes a construir sus metas dentro de marcos que puedan producir soluciones
exitosas. La relacin fundamental, entonces, se parece a una colaboracin multidisciplinaria
entre expertos. Cada experto, el cliente y el terapeuta, contribuye a construir una solucin
compartida.
Cuestiones prcticas
Como ocurre con los equipos multidisciplinarios que colaboran para crear soluciones a los
problemas, las relaciones teraputicas duran slo lo necesario para construir una solucin
aceptable. Notablemente pocas sesiones teraputicas son agendadas. No se pierde tiempo en
apuntar cada psicopatologa o investigar cada etiologa. En esta terapia efectiva en el tiempo se
busca soluciones tan pronto como sea posible.
El tratamiento orientado a las soluciones est diseado para empezar, no para terminar, el
proceso de soluciones. Como colaborador, el cliente es capaz de continuar implementando la
solucin largo tiempo despus de que la terapia ha terminado. Empezar la terapia en una
manera tan efectiva en el tiempo, limita la tendencia de los clientes a volverse dependientes de
los terapeutas expertos que puedan adivinar las causas de sus trastornos y aplicar las mejores
soluciones teraputicas dentro de las sesiones teraputicas.
La terapia orientada a las soluciones es, de hecho, breve. El nmero promedio de sesiones
ronda entre tres y cinco. Un estudio de 275 clientes que solicitaron servicios en el Centro de
Terapia Familiar Breve de Milwaukee result en la siguiente distribucin por duracin del
tratamiento (De Jong & Hopwood, 1996):
Como se ve, ms del 80% de los pacientes vino por 4 sesiones o menos, con un promedio de
slo 2,9 sesiones.
pacientes mentales crnicos (Booker & Blymyer, 1994; Webster, Vaughn & Martnez, 1994).
Los conceptos fundamentales usar lo que ya est funcionando, poner el nfasis en las fuerzas
existentes, hablar en el lenguaje de las soluciones, y escuchar las creencias de los clientes se
aplican a settings de pacientes internos con pacientes tratados histricamente como
incompetentes. Aunque la terapia centrada en las soluciones fue inicialmente introducida como
terapia familiar en el Mental Research Institute de Palo Alto, California (ver captulo 11) y en el
Centro de Terapia Familiar Breve de Milwaukee, Wisconsin, ahora tambin es ampliamente
practicada en el formato individual.
TERAPIA NARRATIVA
Mientras que los terapeutas centrados en soluciones sostienen que los clientes construyen su
futuro por medio del uso de metas que ellos eligen en el presente, los terapeutas narrativos
afirman que los clientes construyen su pasado mediante historias que ellos cuentan en el
presente. El pasado puede ser cambiado construyendo nuevas narraciones o historias.
Pensemos cmo la historia de los Estados Unidos est siendo cambiada por narraciones
escritas por y acerca de mujeres, los americanos nativos y los afroamericanos, cuyas historias
fueron omitidas por nuestra historia.
Un realista o un empirista podra argumentar que uno no puede cambiar la realidad del pasado.
Lo que fue, fue. Respuesta infantil, reponen los narrativos. Reconozcamos que lo que fue es
lo que nuestros libros de historia cuentan. Uno puede conocer los libros de historia, pero no la
historia. Y los libros de historia estn siendo reescritos a medida que ms y ms gente reclama
su libertad para contar sus historias.
Los terapeutas narrativos son anti realistas (Held, 1995). Ellos creen que no hay una realidad
objetiva que exista detrs de nuestras historias. La realidad en la cual existimos est fuera de
las historias. Su historia y su - historia61 es la realidad de cada cliente nica, personal,
subjetiva, y afortunadamente abierta al cambio.
Las teoras de la personalidad y la psicopatologa son las historias que los psicoterapeutas
cuentan a sus clientes. Desafortunadamente, tales historias tambin pueden ser historias que
los terapeutas imponen a sus clientes (Mc Namee & Gergen, 1992). Semejantes imposiciones
tericas o interpretaciones pueden ser opresivas por lo menos, y, lo que es peor, pueden llegar
a ser destructivas. Por demasiadas dcadas los terapeutas varones han tratado de convencer a
las mujeres de que ellas estaban apestadas por la envidia del pene. La Herstory 62 de las
mujeres tena que ver con problemas relacionados a la envidia del voto, envidia de la
carrera, envidia del salario, envidia del poder poltico y el abuso sexual. Por demasiado
tiempo el abuso sexual de nios fue interpretado de acuerdo a la teora dominante que sostena
que tales eventos eran fantasas infantiles basadas en el deseo infantil de tener sexo con un
progenitor. La historia profesional acerca de los gays y lesbianas fue que ellos eran trastornos
del DSM: desviados sexuales.
No hay que maravillarse de que los terapeutas narrativos rechacen las teoras empricas de la
personalidad y la psicopatologa. Es arrogancia profesional, por parte de los terapeutas, creer
que ellos pueden decir a las personas quines son ellas. Los clientes deben ser libres de
decirnos quienes son ellos y quines quieren ser. Las teoras son opresivas; buscan imponer
una perspectiva sobre toda la gente. El hacerse pasar por la realidad es igualmente opresivo.
61 N. de los T.: His-tory and her-story en el original: juego de palabras entre history (historia) y his/ her (adjetivo
posesivos masculino y femenino respectivamente).
62
N. de los T.: Se ha respetado el original. Alude al juego de palabras mencionado en la nota anterior.
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
No hay realidad; slo hay historias que nosotros contamos sobre la realidad.
Se dice que la realidad emprica es objetiva, fija en el tiempo, de modo que podamos
eventualmente llegar a conocer la misma realidad. Querra decir esto que una vez que la
verdad es conocida acerca de lo que una persona saludable es, por ejemplo, todos nos
esforzaramos por ser la misma persona? Semejante clonacin psicolgica de los humanos
debera ser vista tan antitica como su clonacin biolgica. Lo que el mundo necesita es
diversidad, ni identidad. Aun los gemelos idnticos no tienen la misma identidad, la misma
personalidad. Cada uno tiene su propia y nica historia para contar, igual que cada cliente tiene
su historia nica para contar. Si vamos a proteger la libertad y la individualidad de nuestros
clientes, entonces empecemos por rechazar cualquier empirismo que busque imponer la misma
realidad sobre todos nosotros.
Una de las maravillas de las narraciones es que son abiertas, en curso, no terminando nunca.
Las narraciones histricas y cientficas son abiertas, en curso y cambiantes. As como nuestra
historia cambia, igual cambiamos nosotros. Veamos cun radicalmente ha cambiado nuestra
sociedad cuando ms mujeres, minoras y otras personas oprimidas han tenido oportunidades
emergentes para contar sus historias.
Si Ud. quiere saber su identidad, la realidad de quin es Ud., no se vuelva hacia la teora de
nadie. Vaya al captulo siguiente de su propia historia.
Dado que nuestra experiencia de los problemas es funcin de las historias que hemos
construido, entonces la resolucin de los mismos emerge de la deconstruccin de nuestras
viejas historias y la construccin de unas nuevas. Las narraciones teraputicas deben ser
construidas ms conscientemente como historias liberadoras.
En el pasado, las personas poderosas tenan el privilegio de editar nuestras experiencias. Quizs
algunos de ellos fueron lo suficientemente fuertes como para imponer significados a nuestras
vidas, tales como Soy un pelele; soy cobarde; soy tmido; soy horrible; soy un objeto sexual;
soy un problema.
63
N de los T.: En espaol se suele usar la sigla derivada de la denominacin en lengua inglesa.
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James O. Prochaska & John C. Norcross
En presencia de un terapeuta narrativo podemos devenir conscientes de que cuando hay que
construir la historia de nuestras vidas, tenemos la posicin privilegiada (White & Epston, 1990,
1994). Ningn conjunto de interpretaciones tericas son impuestas sobre nuestras experiencias
personales. Ninguna serie de diagnsticos dainos va a reducirnos a ser un esquizofrnico, un
bipolar, un obsesivo compulsivo, un desviado sexual, un adicto, o un ADHD. Slo se dan
discursos teraputicos en los cuales tenemos la posicin privilegiada de ser a la vez lector y
autor del texto de nuestras vidas.
Pero primero debemos volvernos conscientes de cun poderoso se ha vuelto nuestro problema.
Como en la historia dramtica, contarla ayuda a tener un villano y una vctima. Personificando
el problema ayuda a poner en perspectiva como un opresor que demanda mucho de nuestro
tiempo, energa y sentido del self (White & Epston, 1990, 1994). Mi depresin es un demonio
que demanda que yo escuche msica triste, asista a dramas deprimentes, lea absurdas
ficciones existenciales y cuente historias tristes. Mi adiccin insiste en que yo salga tarde en la
noche a clubes donde se chequean los tickets en la entrada y la gente se droga, adquiere
cerveza, sexo y seduccin. Mi postergacin requiere que yo entregue tarde todo papel, cumpla
tarde mis funciones y me revele contra las reglas de las otras personas posponiendo sus deseos
tanto como me sea posible.
Trazando la influencia de este carcter clave en nuestra vida, podemos leer ms claramente
qu tan determinados hemos sido por la descripcin, la demanda y el desaliento de nuestros
problemas. Pero tambin podemos buscar resultados nicos e inesperados. Cundo fueron las
ocasiones en que fuimos el hroe o la herona, cuando de hecho, o en nuestra fantasa,
vencimos nuestro demonio? Cundo fueron las veces en que fuimos libres de nuestro
problema, cuando escapamos al dominio y la opresin del problema? Cundo, como el zorro
en el poema ruso, que escapaba de la jaula sovitica errando libre por un mundo que no
conoca, por un mundo que le daba miedo por ser tan original y nuevo? Nos retiramos al
confort y la seguridad de esa pequea jaula? Escapamos de la libertad, de la responsabilidad
de tener que ser autores de una vida original?
Eleccin. Estamos preparados para trazar una historia alternativa? Igual que ha habido tramas
contra nosotros, para suprimir nuestra sexualidad o para oprimir nuestra originalidad, nosotros
podemos construir tramas a nuestro favor. Podemos elegir derrocar los discursos dominantes
con nuestra propia voz, nuestras propias palabras, nuestra privilegiada perspectiva personal.
Llevar un diario, por ejemplo, es una eleccin que afirma que nuestra palabra importa, nuestras
experiencias son significativas. Escribir cartas a nuestros padres sin tener que preocuparnos de
enviarlas, puede liberarnos de dar significados a partes de nosotros que han sido omitidas por
mucho tiempo. El adulto en nosotros, el asertivo en nosotros, el enojado o el indulgente,
podran emerger cuando estamos relatando como es o como fue.
Refutar. Para construir una historia nueva necesitamos nuevas palabras, imgenes y
significados (Friedman, 1993). Para refutar nuestra construccin crnica, la terapia narrativa
alienta el uso del lenguaje potico y vvido. A medida que nuestro lenguaje se vuelve ms rico,
nuestra experiencia se vuelve ms rica. A medida que nuestras palabras tienen mltiples
significados, nuestras vidas tienen ms significado. Si nuestras vidas estn demasiado vacas,
estrechas, comunes, restringidos o desvitalizadas, es porque nuestro lenguaje es muy limitado.
En la terapia narrativa, los clientes pueden experimentar aspectos de ellos mismos que nunca
han experimentado antes. Un rango ms amplio de emociones enojo, excitacin, alegra,
tristeza y ultraje y contra el mismo significado soso, lbrego y montono que es tan
deprimente. Excitacin, anticipacin, frustracin y maravilla son palabras que pueden sustituir el
lenguaje tieso, repetitivo, cargado, de la verruga preocupada. Uno de los signos ms claros de
que uno est cambiando es que las propias palabras estn cambiando, pero uno no debera
sustituir trminos tcnicos o cientficos que tienen poco significado personal por palabras
inservibles del pasado que slo tienen significados de problemas.
Los padres de una cliente fueron tomados por sorpresa cuando ella empez a compartir algo
del rico dilogo que ella les haba escrito en cartas no enviadas. No slo habl acerca de su
antigua historia, cuando ella tena que ser oh, tan perfecta en su vestido, sus maneras, su
tarea y su lenguaje. Ahora ella se expresaba en un estilo menos que perfecto, balbuceando y
detenindose aveces, alto y emocional otras veces, lleno de colores e indispuesto otras veces.
Relacin teraputica
Idealmente, cada relacin teraputica es nica: construida por un cliente particular y un clnico
particular que conversan juntos en un tiempo, lugar y contexto particulares (Mc Namee &
Gergen, 1992). La relacin se desenvuelve en su dilogo; no est predeterminada por principios
genricos basados en una teora estndar de la personalidad, psicopatologa o psicoterapia.
Slo en su forma de relacionarse, la particularidad e individualidad de los clientes puede ser
respetada y protegida.
Idealmente, nada ms necesita ser dicho. Pero en la prctica, si no hay principios gua
generales, entonces no hay nada que pueda ser enseado o aprendido. Nada puede ser
generalizado de un cliente al otro o incluso de una sesin a la otra. La continuidad en la terapia
es construida desde la historia que los clientes cuentan. La contribucin general del terapeuta
narrativo es guiar cuidadosamente a los clientes en la construccin de nuevas ediciones de sus
historias que sean menos limitantes y ms liberadoras. La enseanza de las herramientas de la
crtica literaria es lo que el terapeuta puede contribuir a la realidad de una historia. Los
terapeutas pueden ayudar a los clientes a construir narraciones originales que fluyan hacia un
futuro ms libre. Si queremos apreciar la riqueza de las relaciones entre terapeutas y clientes,
entonces necesitamos escuchar a interpretar los mltiples significados de sus dilogos.
Aunque no hay una actitud teraputica universalmente correcta, los terapeutas se esfuerzan
por lo que ha sido llamado empata narrativa (Omer, 1997). Distinto de la empata externa, la
cual describe al cliente desde afuera y desde el punto de vista de la teora, la empata narrativa
intenta construir y expresar la lgica interna y emocional de los patrones problemticos de los
clientes. El criterio de una narracin emptica es que la misma elicita en el cliente la respuesta
Ese soy yo!
Cuestiones prcticas
Las nuevas terapias centrada en la solucin y narrativa se han tomado como modelo a s
mismas despus de la antigua tradicin clnica que favoreca unos pocos estudios y los
testimonios de los terapeutas en vez de estudios controlados de resultados. Los tericos y
practicantes lderes han estado mucho ms involucrados en aplicar teraputicamente sus
procedimientos que en investigar empricamente su efectividad. Los textos lderes dedican slo
una o dos pginas a la investigacin de resultados, y luego al mismo estudio de resultados no
publicado llevado a cabo en el Centro de Terapia Familiar Breve (BFTC) en Milwaukee,
Wisconsin (De Jong & Hopwood, 1996). En su condicin de nueva psicoterapia en el barrio, la
terapia constructivista est en su infancia.
Los dos estudios de resultado en terapia centrada en solucione a la fecha son de diseos no
controlados y no fueron publicados en revistas evaluadas. Sin embargo, los hallazgos
comunican algn sentido de las prcticas tpicas del tratamiento.
En el estudio no publicado de 1988, Kiser contact 164 clientes de BFTC a los 6, 12 y 18 meses
de la finalizacin de la terapia. Usando medidas no estandarizadas, las indicaciones fueron de
resultados altamente exitosos: 66% de los clientes decan que haban alcanzado sus metas y
15% decan que haban hecho mejoras significativas dentro de una media de 4,6 sesiones.
Cuando los clientes fueron contactados a los 18 meses, la tasa de xito haba aumentado al
86% (citado en De Jong y Hopwood, 1996).
Un xito similar fue reportado en un estudio minucioso aunque no controlado de 275 clientes
que se presentaron para tratamiento en el BFTC en 1992 y 1993. La mayora de los clientes
fueron vistos por alumnos supervisados por terapeutas mayores centrados en soluciones que
escuchaban detrs de un espejo unidireccional. El 57% de los clientes eran afroamericanos, el
5% latino/hispanos, el 3% norteamericanos nativos, y el 36% blancos. Alrededor de la mitad
estaban desempleados y la mayora fueron derivados por agencias pblicas de bienestar social.
De Jong y Hopwood (1996) emplearon dos medidas de resultado. La primera medida
intermedia involucr la pregunta escala formulada por terapeutas en cada sesin: En una
escala de uno a diez, donde diez es los problemas por los que Ud. vino a terapia estn
resueltos, y uno es los problemas estn en el peor nivel en que han estado, donde estn
estos problemas en esta escala? en esta medida, el 26% no mostraron progreso ni
empeoraron, el 49% mostraron progreso moderado (definido como 1 a 3 puntos ms alto en la
pregunta escala), y el 25% mostraron progreso significativo. La segunda medida fue obtenida
contactando a los clientes en un seguimiento telefnico del tratamiento y preguntndoles si sus
metas de tratamiento haban sido cumplidas. Los datos mostraron que el 45% de los clientes
contactados (50% del total) dijeron que sus metas de tratamiento haban sido cumplidas, y un
32% adicional dijo que haba hecho algn progreso hacia las metas. El 23% restante replic
que no se haba hecho progreso alguno. En un estudio no controlado como este, por supuesto,
no tenemos comparaciones confiables de cuntos de estos clientes hubieran reportado xito sin
psicoterapia, con una terapia ms larga, o con otro tipo de terapia.
Djennos contarles una historia acerca de dos mujeres que sufran de un terror mrbido de
desarrollar cncer de mamas. Muchas parientas de cada mujer haban muerto de cncer de
mamas. Conocidas de cada una haban desarrollado cncer de mamas. Como exitosas mujeres
de carrera, ellas haban demorado el tener hijos hasta la mitad de sus treinta. Cada una
enfrentaba su ansiedad y depresin bebiendo y comiendo demasiado y haciendo muy poco
ejercicio. De cara a los cuarenta, ellas encontraron a sus miedos aumentando y a sus
capacidades de afrontamiento disminuyendo.
Nan consult a una terapeuta narrativo y le cont su historia. Ella interpret el texto como
habiendo sido escrito primariamente por una sociedad que usara la ciencia para asustar a las
mujeres que ponan ms alta prioridad en el desarrollo de sus carreras que en tener hijos.
Cosas malas como el cncer de mamas le ocurriran a tales mujeres, especialmente a aquellas
que bebieran demasiado e hicieran muy poca dieta. Con la ayuda de su terapeuta, Nan co
construy su propia historia en la cual una mujer era libre para cumplir con su carrera primero y
no sera castigada por demorar el tener hijos. En esta construccin, cmo ella afrontaba era su
propio asunto, en tanto que ello no violara los derechos de nadie ms. Ella termin su terapia
narrativa con una fresca apreciacin de su poder para contar su historia libre de temores y
consecuencias negativas. Cuatro aos ms tarde, Nan muri de un cncer de mamas no
diagnosticado de larga data.
Si Uds. no tienen una teora de la psicoterapia que pueda hacer justicia a las complejidades y
desafos de la personalidad y la psicopatologa, entonces la solucin es simple. Nieguen la
realidad de la personalidad y la psicopatologa. Prueben el problema desaparece!
Probar? Este es otro problema que desaparece con el postmodernismo. Slo los modernistas
creen en la posicin privilegiada del racionalismo y el empirismo: que a travs de la razn y la
experimentacin podemos diferenciar entre la realidad y la fantasa. Los postmodernistas
disfrazados de terapeutas constructivistas nos haran regresar al narcisismo infantil. Rechacen
el principio de realidad! Derroquen al yo! La razn, la cognicin y la objetividad no tienen un
lugar privilegiado para ayudarnos a nosotros o a nuestros pacientes a determinar qu es real y
qu no lo es.
La realidad es opresiva y nos aparta de ser libres para cumplir cada fantasa. sta fue la queja
comn de muchos clientes fijados en fantasas de cumplimiento de deseo. Ahora estamos
oyendo la misma queja de los clnicos seducidos por la fantasa de que pueden reparar una
psicopatologa de toda la vida en un corto tiempo. La gratificacin instantnea est disponible
para todos clientes, clnicos, y organizaciones gerenciadas de salud.
Sin embargo, examinemos cun deshumanizante puede ser esta nueva construccin. Los
poemas no sienten dolor, las personas s. Las palabras no se preocupan, las mujeres s. A las
metforas no les faltan emociones, a los hombres s. El lenguaje no es responsable por cmo
vivimos. Lo que es tan liberador de volverse adulto es que podemos tomar responsabilidad por
lo que decimos y por lo que pensamos y hacemos. Podemos aprender lo que una vez fue una
lengua extranjera, si lo elegimos. Podemos vivir en lo que una vez fue una cultura extraa, si
eso es lo que queremos. En nuestra vida, aprendizaje y cambio, no estamos limitados por slo
una herramienta de conocimiento. Por ms creativa y constructiva que sea una crtica literaria,
no tiene posicin privilegiada en ayudarme a saber quin soy yo y quin voy a devenir.
64N. de los T.: They can label you or libel you, en el original. Juego de palabras entre label (rotular) y libel
(difamar).
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
intente martillar mis problemas reales como si fueran simples poemas, meras metforas o
textos temporarios. Si Ud. no tiene un modo de conocer quin soy yo como persona real,
entonces yo no quiero saber quin es Ud. como psicoterapeuta.
Quin dice que debemos elegir entre constructivismo y empirismo, palabras y nmeros, arte y
ciencia? Como cientfico y como terapeuta, tengo dos vas de conocimiento. El arte es la fuente
de mi inspiracin. La ciencia es la fuente de mi validacin.
Las obras de teatro, la poesa, la pintura y la msica pueden todas crear una ms profunda y
rica apreciacin de la humanidad. El teatro, por ejemplo, hace real, con frecuencia, que las
contiendas interpersonales e intrapersonales de los individuos quiebren patrones y problemas
contraproducentes. Las imgenes usadas en la poesa y la pintura pueden dar nuevos insights
en el lado ms oscuro de nosotros mismos que con frecuencia se esconde a la observacin
directa. La msica da voz a un rango tan amplio de emociones que todos podemos
experimentar si abrimos nuestros odos. stas son vas maravillosas de conocimiento y
expresin que pueden enriquecer nuestras vidas y nuestro trabajo con los otros. Al mismo
tiempo, nuestras vidas y nuestro trabajo puede ser igualmente elevado por el descubrimiento
de principios cientficos que pueden ser generalizados a travs de los problemas y la gente. Los
mtodos conductistas y las terapias cognitivas, por ejemplo, alivian el sufrimiento alrededor del
mundo independientemente de la cuestin de quin cont esa historia teraputica primero en
qu lenguaje. Nuestra bsqueda de principios vlidos para progresar a travs de las etapas del
cambio, por dar otro ejemplo, nos ha habilitado para construir programas de tratamiento que
puedan alcanzar a muchas ms personas que la que era posible antes (ver captulo 15). Tales
principios generalizables nos permiten acercarnos a los clientes con la confianza de que
sabemos algo especial que puede ayudarlos a cambiar.
No tenemos que actuar como ignorantes que deben descubrir todo de nuevo con cada
particular persona. Por supuesto, necesitamos estar abiertos a la comprensin de qu es de
especial importancia para cada cliente individual, y qu cambios particulares mejoraran ms
sus vidas. Sin embargo, si no tenemos ningn conocimiento generaliz able para compartir,
entonces cada cliente se reduce al aprendizaje por ensayo error, el cual es ineficiente e
inefectivo. Cada cliente tendra que reinventar la rueda del cambio. nosotros en psicologa y en
educacin hemos sabido por dcadas que el aprendizaje guiado es mucho ms efectivo y
eficiente que el aprendizaje por ensayo error. La tica clnica dicta que escuchemos a
nuestros clientes y a nuestra ciencia.
Podemos asignar una posicin privilegiada a aquellos en las artes y humanidades que pose en
talentos especiales para construir una multitud de interpretaciones para la humanidad.
Podemos tambin asignar una posicin privilegiada a aquellos en las ciencias que tienen la
habilidad para conducir investigacin y testear teoras. Sus mtodos cientficos nos permiten
rechazar todava nuestras interpretaciones favoritas a favor de alternativas que coincidan con
nuestros ms firmes tests de validacin. Pero ninguna teora, literaria ni cientfica, puede
coincidir con la prueba de la certeza absoluta. Como advirti Nietzsche, no deberamos dejarnos
engaar por aquellos que sustituiran certeza por verdad. La ciencia tiene la posicin
privilegiada de contarnos qu es lo ms probablemente vlido dado todo lo que sabemos hasta
la fecha.
Mientras ms se centraba en su infancia la Sra. C., ms repeta el discurso dominante que era
tan exigente, disruptivo y desalentador. S limpia! S guapa! Levanta aquello. Baja eso.
Come tus peras. Despacio. Llega a casa a hora. Comprtate! S buena. S limpia. S
cuidadosa! Estte arreglada, S rpida. Estte tranquila.
En la terapia narrativa no le tomara mucho tiempo a la Sra. C. descubrir quin ha ret enido
posiciones privilegiadas en el pasado: sus padres patriarcales, sus pastores, y luego sus
psicoterapeutas. Sus padres y su pastor eran obvios, con todas sus demandas basadas en
categoras predeterminadas de cmo una buena nia, una buena norteamerica na, y una buena
cristiana deberan comportarse. Sus psicoterapeutas fue ms sutil, pero pronto la Sra. C. pudo
ver que ellos estaban repitiendo el mismo patrn de imponer sus categoras predeterminadas
sobre ella: neurosis obsesivo compulsiva; fijacin en la etapa anal; conflictos alrededor del
control de esfnteres; defensas contra impulsos sexuales y agresivos; y la lista de la lavandera
segua. El lenguaje haba cambiado, pero el significado era el mismo. Algunas personas
privilegiadas como un progenitor, pastor o psicoterapeuta tenan el poder de contar su
historia. Sus constructos paternales, religiosos o psicolgicos, tenan precedencia sobre la
experiencia personal de la Sra. C. Ella no tena derecho a interpretar sus comportamientos
porque stos eran todos benignos; ellos slo hacan eso por el bien de ella.
En su diario, la Sra. C. podra empezar a escribir en sus propias palabras los mltiples
significados que haban sido omitidos, barridos por el discurso dominante; la alegra de tener su
primer hijo; el deseo que haba perdido en el camino.
Ella podra decidir que su culebrn65 haba recorrido su curso. Haba perdido su vitalidad. Por
demasiado tiempo ella haba intentado comprar lo que sus privilegiados padres haban
promovido: S limpia; s buena; comprtate. Ella poda decidir experimentar un rango ms
lleno de historias de la comedia al drama; del misterio a la historia. La Sra. C. podra decidir
enrolarse en cursos en la universidad local. Aqu ella podra ver el mundo desde mltiples
perspectivas. Qu mejor manera de revitalizar su vida, de llenar el vaco, que introducir el arte
y la msica en su existencia? Qu divertido podra ser ir a los juegos de football con su familia!
Despus de todo, cuando llegar al tiempo de construir su propia vida, ella se sentira como una
novata.
La Sra. C. podra llegar a entender por qu semejante currculum es llamada artes liberales.
Para ella, las mismas podran ser artes liberadoras. Si ella haba recibido semejante educacin
temprana en su vida, ella podra haber visto a travs de la posicin privilegiada de sus padres.
Ella podra haberse dado cuenta de que su modo (de ellos) de construir la vida era slo uno
entre muchos. Luego, ella podra haber sido libre ms temprano para empezar a ser autora de
su propia existencia.
Afortunadamente, la Sra. C. podra descubrir que nunca es demasiado tarde para reconstruir el
mundo y a s misma. Combinando constructos a travs de los continentes y las edades, ideas,
emociones e insights de diferentes religiones, y diferentes filosofas, podra enriquecer y
mejorar su vida. La Sra. C. podra cambiar su foco de una profunda preocupacin con los
problemas y patologas hacia una consciencia liberadora de cun abierta y en curso es la
historia y la humanidad. Nunca ms necesitara la Sra. C. quedarse fija en el pasado; creando
su propia narracin ella percibira de su posicin privilegiada cun abierta y en curso es su
historia y ella misma.
DIRECCIONES FUTURAS
El constructivismo es uno de los discursos dominantes entre los acadmicos, y las psicoterapias
basadas en l deberan entonces continuar creciendo en popularidad y div ersidad. De hecho, el
uso de las palabras constructivas (palabras que comienzan con construct) casi se han
duplicado en la literatura psicolgica entre 1974 y 1994 (Mahoney, 1996). En este captulo
hemos explorado dos de los principales ejemplos de terapias constructivistas. Las terapias de
gnero y sensibles a las culturas presentadas en el captulo 12 son alternativas adicionales
construidas especficamente para mujeres, hombres, y minoras raciales/tnicas. Tericamente
hay un nmero ilimitado de terapias que pueden ser creadas desde una perspectiva
constructivista.
Uno de los desafos futuros para el movimiento constructivista ser articular criterios para elegir
qu terapias ensear y practicar desde una creciente diversidad de enfoques. Un problem a es
que los criterios predeterminados para elegir los enfoques ms promisorios pueden ir contra la
filosofa constructivista. Hay principios generales de psicoterapia para ser enseados o para ser
aplicados? Si cada enfoque es ptimamente construido por un particular trabajo de
entrenamiento con un particular aprendiz, luego la enseanza de esas terapias ser hecha en el
contexto de un aprendizaje similar al de un oficio, o de una asociacin, ms que en el de un
aula o una clnica de entrenamiento.
gerenciadas de cuidado de la salud estn requiriendo criterios tales como resultados cientficos
y prcticas basadas en la evidencia. La ciencia, junto con los negocios, est volvindose una
fuerza dominante en el cuidado de la salud. Los terapeutas narrativos y centrados en las
soluciones confrontarn probablemente un futuro limitante que evaluar sus suposiciones
filosficas. Necesitarn producir datos empricos pesados para demostrar que los clnicos
constructivistas pueden producir resultados efectivos en trminos de costos con clientes reales
con trastornos DSM. La alternativa ser construir prcticas no cubiertas o no controladas por la
seguridad social y los sistemas de cuidado de la salud.
CAPTULO XIV
Para algunos estudiantes, cualquier examen es una amenaza que los inunda de ansiedad. Sin
importar cun duro hayan estudiado, no pueden estar seguros. No pueden relajarse. Estn
convencidos de que su horrorosa ansiedad interferir con su rendimiento. Y usualmente sucede
as. Su debilitante ansiedad frente a los exmenes puede interferir con el entendimiento claro
de las preguntas, o puede dificultar la eleccin de la respuesta correcta. Independientemente
de cun brillantes sean, estos individuos casi siempre rinden por debajo de su potencial.
Los estudiantes que presentan alta ansiedad frente a los exmenes, tienen problemas para
dormir la noche anterior al examen. El da de un examen importante, tambin pueden
presentar problemas para comer, y su tracto intestinal puede jugarles una mala pasada. Uno de
sus peores miedos es bloquearse enteramente durante el examen, y sentirse absolutamente
tontos cuando entreguen el examen, apenas comenzado. Cuando la ansiedad se vuelve tan
aversiva y debilitante, estudiantes muy talentosos pueden abandonar sus estudios para escapar
de aquello que un estudiante describi como un destino peor que la muerte.
Para ayudar a estos estudiantes, hemos comparado dos tratamientos para la ansiedad frente a
los exmenes. El primero fue la tradicional desensibilizacin sistemtica , que combina relajacin
muscular profunda con imgenes de la situacin de examen, que se vuelven cada vez ms
estresantes. Con el tiempo, estos estudiantes aprendieron a contraatacar las reacciones
ansiosas generadas por las imgenes de la situacin de examen, con relajacin muscular
profunda. El segundo fue un tratamiento nuevo e integrativo denominado desensibilizacin
dinmica. Esta terapia combina los principios del contracondicionamiento de la terapia
conductual con imgenes de la interpretacin psicodinmica de la ansiedad frente a los
exmenes.
No nos sorprendimos al encontrar que ambas formas de desensibilizacin eran efectivas para
reducir significativamente la ansiedad frente a los exmenes. De hecho, en trminos de
efectividad inmediata, no existen diferencias entre los tratamientos. Estuvimos satisfechos de
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 354
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
La integracin en psicoterapia est motivada por un deseo de buscar ms all de los confines
de los abordajes desde una sola escuela, para observar qu puede aprenderse y cmo los
clientes pueden beneficiarse de otros abordajes. El objetivo de hacerlo, an no realizado
completamente, es aumentar la efectividad y la eficiencia de la psicoterapia. El movimiento
integrativo, est caracterizado por un espritu de apertura de investigacin y entusiasmo por el
dilogo transterico (Norcross & Arkowitz, 1992).
La rivalidad entre las orientaciones tericas tiene una historia larga y mediocre en psicoterapia,
que se remonta a Freud. En los comienzos del campo, los sistemas teraputicos, cual hermanos
pelendose, competan por afecto y atencin en un contexto de dogmas contra dogmas
(Larson, 1980). Tradicionalmente, los clnicos operaban desde sus propios marcos tericos, a
menudo hasta el punto de volverse ciegos a conceptualizaciones alternativas e intervenciones
potencialmente superiores.
La integracin como punto de vista, probablemente ha existido desde que existe la filosofa y la
psicoterapia. En filosofa, el bigrafo Digenes Laertius, hizo referencia a una escuela eclctica
que floreci en Alejandra en el Siglo II. En psicoterapia, Freud luchaba con la seleccin e
integracin de diversos mtodos. De hecho, en 1919, Freud introdujo la psicoterapia
psicoanaltica como una alternativa al anlisis clsico, reconociendo que el antiguo abordaje
careca de aplicacin universal y que muchos pacientes no posean los requisitos psicolgicos
necesarios para utilizarlo.
Ni siquiera la Cortina de Hierro, aislando Europa del Este y los gobiernos de all, imponiendo un
sistema nico de tratamiento (condicionamiento pavloviano) pudieron detener la integracin
terica. Desde 1950 hasta 1968 en Checoslovaquia, Ferdinand Knobloch (1996; Knobloch &
Knobloch, 1979) cre un abordaje integrado, combinando varias teoras, incluyendo modos de
tratamiento individuales, grupales y familiares. Inspirada por la comunidad teraputica, esta
psicoterapia integrativa es precursora a muchos enfoques contemporneos y presagia muchos
principios contemporneos de psicoterapia.
las cuales revelaron revuelo ocasional antes de 1970, un inters creciente durante los 80 y un
acelerado inters desde 1985 hasta el presente.
El incremento rpido y reciente en las psicoterapias integrativas nos lleva a preguntarnos Por
qu ahora?. Al menos ocho motivos interactuantes y mutuamente reforzantes favorecieron el
desarrollo de la integracin (Norcross & Newman, 1992):
Proliferacin de terapias: Cul de las ms de 400 terapias que existen debera ser
estudiadas, enseadas o compradas? La hiperinflacin de nombres-marcas de terapias
ha producido fatiga narsicstica: Con tantos nombres alrededor que nadie puede
reconocer, ni siquiera recordar, y con tantos competidores haciendo psicoterapia, est
resultando muy arduo crear otra nueva marca (London, 1988, pp.5-6).
Falta de adecuacin de cualquier sistema terico por s solo, para dar cuenta
de todos los pacientes y problemas: Ningn sistema terico ha monopolizado el
mercado de utilidades. Subyacente al espritu ecumnico, existe la clara concepcin de
que las posiciones conceptuales estrechas, y las respuestas simples para preguntas
complejas, no colaboran para explicar la evidencia en psicoterapia. Las realidades
clnicas han comenzado a demandar una perspectiva ms flexible, sino integrativa
(Kazdin, 1984).
tales como las caractersticas de los pacientes, la relacin teraputica y las cualidades
del terapeuta.
Estos motivos confirman que el campo de la psicoterapia se est moviendo hacia la integracin.
Pero que motiva a un terapeuta individual a adoptar una postura terica como el eclecticismo
o el integracionismo? Desde una perspectiva histrico-personal, Robertson (1979) identifica seis
factores que facilitan la adquisicin de una postura eclctica o integrativa. El primero es la falta
de presin para adoptar una posicin terica en los entrenamientos y la ausencia de figuras
carismticas a quienes emular. El segundo factor, que ha sido justificado por muchas
investigaciones (ver Norcross & Newman, 1992); es la cantidad de experiencia clnica: como los
terapeutas se encuentran clientes y problemas complejos todo el tiempo, es ms probable que
rechacen un sistema terico nico, por considerarlo como demasiado simple. Un tercer factor es
el grado en el cual hacer psicoterapia es una manera de ganarse la vida o ms bien una
filosofa de vida; Roberts afirma que es ms probable que el eclecticismo est relacionado con
la primera opcin. En palabras de varios clnicos-cientficos distinguidos (Ricks, Wandersman &
Popen, 1976, p.401):
Los restantes tres factores son variables de personalidad: una necesidad obsesivo-compulsiva
de ordenar todas las intervenciones del universo teraputico; un temperamento intrpido para
ir ms all de algn campo terico y una actitud escptica hacia el status quo.
Existen numerosos caminos hacia la integracin en psicoterapia (Mahrer, 1989). Los tres ms
populares hasta el presente son el eclecticismo tcnico, la integracin terica y los factores
comunes (Arkowitz, 1989; Norcross & Grenvacage, 1989). Aunque todos son intentos de
incrementar la eficacia, la eficiencia y la aplicabilidad teraputica, buscando ms all de los
confines de cualquier abordaje individual, lo hacen de diferentes maneras y en diferentes
niveles.
Los factores comunes, tal como lo discutimos en el captulo I, buscan determinar los
ingredientes principales que las diferentes terapias comparten en comn; con el objetivo
El eclecticismo tcnico es el menos terico, pero no debera ser considerado como aterico o
antiterico (Lazarus, Beutler & Norcross, 1992). Los eclcticos tcnicos buscan incrementar
nuestra habilidad para seleccionar el mejor tratamiento para esta persona con este problema.
Esta bsqueda est guiada por datos de investigacin, que muestran qu ha funcionado mejor
en el pasado para otros con problemas similares y caractersticas similares. El eclecticismo
focaliza en predecir qu intervenciones funcionarn para quin: el fundamento es ms emprico
que terico.
Los autores del eclecticismo tcnico utilizan procedimientos extrados de diferentes fuentes, sin
suscribir necesariamente a las teoras que sustentan dichos procedimientos; mientras que los
autores de la integracin terica formulan conclusiones desde diversos sistemas que pueden ser
filosficamente incompatibles. Para los tcnicos eclcticos, no existe necesariamente una
conexin entre las metacreencias y las tcnicas. Intentar una aproximacin terica es tan intil
como intentar pintar el borde del universo. Pero leer el vasto monto de literatura sobre
psicoterapia en busca de tcnicas, puede ser clnicamente enriquecedor y teraputicamente
provechoso. (Lazarus, 1967).
Los psicoterapeutas combinan, literalmente, todas las teoras disponibles para crear sus hbridos
clnicos. Cuando 113 psicoterapeutas autodefinidos como integrativos evaluaron el uso que
hacan de seis teoras (conductual, cognitiva, humanstica, interpersonal, psicoanaltica y
sistmica), las 15 dadas resultantes fueron seleccionadas por al menos un terapeuta (Norcross
& Prochaska, 1988). Las combinaciones ms comunes se encuentran en la tabla 14.1, junto con
los resultados de un estudio similar realizado diez aos antes (Garfield & Kurtz, 1977).
1986 1976
Combinacin % Ranking % Ranking
Cognitivo y conductual 12 1 5 4
Humanstica y cognitiva 11 2
Psicoanaltica y cognitiva 10 3
Conductual y Humanstica 8 4 11 3
Interpersonal y humanstica 8 4 3 6
Humanstica y sistmica 6 6
Psicoanaltica e interpersonal 5 7
Sistmica y conductual 5 7
Conductual y psicosomtica 4 9 25 1
De qu manera, entonces, difieren estas dos estrategias? Un Seminario del Instituto Nacional
de Salud Mental (NIMH) (Wolfe & Golfried, 1988) y dos estudios (Norcross & Napolitano, 1986;
Norcross & Prochaska, 1988) han resumido las diferencias entre integracin y eclecticismo.
stas aparecen en la tabla 14.2.
Eclecticismo Integracionismo
Tcnico Terico
Divergente Convergente
Escoge entre varias Combina muchas
Aplica lo que est Crea algo nuevo
Coleccin Combinacin
Aplica las partes Unifica las partes
Aterico pero emprico Ms terico que emprico
Suma de las partes Ms que la suma de las partes
Realista Idealista
Los hbitos y lmites asociados con las diversas escuelas son difciles de atenuar, y para la
mayora de nosotros, la integracin contina siendo una meta ms que una realidad diaria
constante. El eclecticismo en la prctica y la integracin como aspiracin, es una descripcin
adecuada de lo que la mayora de nosotros, hacemos gran parte del tiempo en el movimiento
integrativo.
Paul L. Wachtel (1940- ) fue autor en 1977 de la clsica obra Psychoanalisys and Behavior
Therapy: Toward an Integration66, que muchos creen que introdujo una poca de sofisticados
intentos de integracin terica. Fue formalmente entrenado en psicoterapia psicoanaltica y
trabaj desde esta perspectiva en sus primeros aos, pero gradualmente incorpor perspectivas
conductuales y sistmicas en su prctica.
Una influencia integrativa inicial fue John Dollard, quien fuera profesor de Wachtel en su primer
curso de psicoterapia en Yale, su primer supervisor y luego coautor de Personality and
Psychotherapy: An Analysis in Terms of Learning, Thinking and Culture 67, con Neil Miller en
1950. Esta provechosa contribucin fue ms all del intento de trasladar conceptos
psicoanalticos al lenguaje conductual, logrando una sntesis de ideas sobre neurosis y
psicoterapia desde las dos perspectivas, para crear una teora ms unificada. El objetivo de
Dollard y Miller (1950, p. 3), (La meta ltima es combinar la vitalidad del psicoanlisis, el rigor
de la ciencia natural de laboratorio y los hechos de la cultura), anticiparon el propio cue rpo de
trabajo sustancial y evolucionado de Paul Wachtel.
El rol central de la ansiedad es un factor comn tanto para los psicoanalistas como para los
conductistas. Por cierto, existen grandes diferencias entre estos dos puntos de vista en lo que
hace a la formulacin y el tratamiento de la ansiedad. Pero estas diferencias pueden ser
reconocidas como complementarias, ms que contradictorias.
Este punto de vista freudiano clsico del rol del pasado en el funcionamiento presente
representa un obstculo central para cualquier esfuerzo por reconciliar los abordajes
psicoanaltico y conductual. Pero si uno reevala la concepcin de la dimensin histrica en la
creacin de las neurosis, entonces pueden utilizarse ms explicaciones (e intervenciones) sobre
la ansiedad. Wachtel intenta hacer esto precisamente argumentando en contra de la visin del
mamut lanudo. No estamos inalterablemente congelados en el tiempo, modificamos y
actuamos sobre las fantasas y deseos originales.
Deben las neurosis ser restos del pasado que permanecen bajo llave, que pueden ser
modificados slo descubriendo capa tras capa de la estructura inconciente? O puede la
presencia de estas inclinaciones primitivas ser explicadas por la manera en que el paciente vive
actualmente? Y pueden estas inclinaciones cambiar si la manera de vivir es cambiada?
Sosteniendo la afirmacin de las dos ltimas preguntas, Wachtel ofrece una alternativa activa e
interpersonal al pensamiento psicoanaltico clsico. Est delineada sobre las formulaciones de
Karen Horney, Harry Stack Sullivan y Erik Erikson. En contraste con la metfora psicoanaltica
del tratamiento similar a pelar una cebolla, Wachtel lo ve como un proceso de despliegue y
auto-creacin.
Wachtel sostiene que las demandas primitivas que aparentemente no responden a la realidad
aparecen, a partir de una inspeccin ms cercana y profunda, para responder a la realidad y no
para ser apartadas completamente del contacto perceptual del yo con la realidad. Por eso es
que ayudar a la gente a cambiar la forma en que vive puede llevar a cambios e n estas
aparentes actitudes intrapsquicas a-contramano-de-la-realidad.
Un ansioso y agobiado chef de 30 aos, cuya madre haba fallecido cuando l era un nio, tena
una relacin pasivo-dependiente con su esposa. l necesitaba que ella le dijera qu ponerse,
qu comer, qu cocinar y qu hacer en su tiempo libre. Este patrn haba sido tolerable hasta
que tuvieron hijos. Ahora, con dos nios reclamando por su presencia, su esposa se
impacientaba frecuentemente con lo que ella denominaba su tercer nio. l tena pnico de
que ella lo apartara, criticando su dependencia, y demandndole que crezca y comparta la
crianza de sus nios. Estaba su problema relacionado con su etapa oral y con un esquema de
mujer que podra abandonarlo a menos que l fuera ms atrevido en su vida? O era evidente
su problema por su repetido patrn de aferrarse a su esposa para que lo criara y educara?
Wachtel hallara la respuesta en el paralelo entre los conflictos intrapsquicos no resueltos del
paciente y sus conductas interpersonales actuales.
Los conflictos que dominan la vida de una persona pueden ser entendidos como consecuentes
a, as tambin como causantes de, la manera en que la gente vive. Los conflictos intrapsquicos
crean conductas problemticas, las conductas problemticas crean conflictos intrapsquicos.
Este proceso etiolgico es conocido como psicodinamismo cclico. Un estilo de vida dcil y
auto-denigrante, por ejemplo, puede estar causado por ira reprimida. Pero un estilo de vida
dcil y auto-denigrante tambin puede generar ira. Es un crculo vicioso y auto-perpetuante.
El modo de vida actual del paciente se deriva de y simultneamente perpeta, sus problemas.
Pero cmo son construidas estas conexiones, estas continuidades entre el pasado y el
presente? La imaginera psicoanaltica tradicional es arqueolgica (capa sobre capa de residuos
en un orden jerrquico). La visin conductual tradicional enfatiza el proceso condicionado de
generalizacin de un evento a otro. Wachtel conceptualiza la conexin entre e l pasado y el
presente como una recreacin cclica de eventos interpersonales. Para invocar la nocin
piagetiana de esquema, asimilamos nuevas experiencias en viejas estructuras de esquemas
(maneras ms familiares de ver y pensar sobre las cosas). Nuevas personas y nuevas relaciones
entonces, tienden a ser asimiladas por su similitud con otras anteriores.
El ncleo de las neurosis es la ansiedad invocada y mantenida por el psicodinamismo cclico del
cliente. Una mujer joven acudi a terapia con una historia de desarrollo repleta de conflictos en
torno a la actividad sexual. Estos conflictos internos la han llevado a poseer una ansiedad
considerable sobre las relaciones sexuales y a inhibiciones en el aprendizaje de las habilidades
sociales necesarias para relacionarse con los hombres que se interesan por ella. Ella est
atrapada en un crculo vicioso en el cual los conflictos intrapsquicos provocan ansiedad sobre la
activacin sexual, lo cual la lleva a la evitacin de situaciones sexuales. De aqu, que ella es
torpe e inefectiva para hablar con los hombres, lo cual, intensifica su ansiedad sobre la
activacin sexual. Este patrn cclico, repetido incontables veces, es probable que sea ms
representativo de su miedo actual a los hombres que exticas repres entaciones simblicas
sobre su ansiedad que finalmente emerjan en sus sesiones analticas.
Que los eventos interpersonales perpetuan las neurosis implica la necesidad de una
intervencin activa por parte del terapeuta para cambiar los patrones neurticos. El punto de
vista del psicodinamismo cclico adjudica valor a las intervenciones en los problemas del da a
Coherentes al espritu del mensaje de sinergia entre los procesos de cambio propuesto por
Wachtel, consideraremos en conjunto su uso de la accin en los procesos de contra -
condicionamiento y del insight en los procesos de aumento de conciencia.
En el tratamiento del caso auto-diagnosticado como ansiedad a los exmenes, Wachtel (1991)
combin desensibilizacin sistemtica, imaginera y trabajo orientado al insight para ayudar a
John a superar su ansiedad. La perspectiva del psicodinamismo cclico permite al terapeuta
observar como relevante y como parte de un patrn ms amplio, un gran nmero de rasgos de
la experiencia de evaluacin de John. Sus preocupaciones sobre el status y la humillacin lo
conducan a evitar estudiar y a tratar al examen a la ligera. Esto, produca ansiedad adicional
ocasionada por la sensacin no reconocida de estar poco preparado y por los fracasos previos
en otros exmenes. Los fracasos, en cambio, aumentaban su ansiedad frente a los exmenes y
amenazaban an ms su status, llevndolo a ms evitacin y ms acciones compensatorias
para aparentar dominio sobre el problema.
Esta integracin terica de dos abordajes tericos histricamente rivales requiere otro tipo de
trabajo por parte del terapeuta: construir nuevos puentes a travs del abismo que separa el
psicoanlisis y el conductismo y traspasar los estereotipos que oscurecen factores comunes
significativos entre ambos. Aparte de adquirir competencia tcnica para conducir cada forma de
terapia, el terapeuta integrativo debe completar el arduo trabajo mental de encontrar ambas
perspectivas mutuamente enriquecedoras y no irreconciliablemente contradictorias.
70
Accin e Insight (Nota del T.)
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SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
Las tareas del terapeuta psicodinmico cclico, en resumen, son emplear intervenciones
tradicionalmente asociadas con abordajes psicoanalticos, conductuales y en menor grado
sistmicos, y hacerlo de manera que resulte mutuamente facilitador y sus efectos sean
sinrgicos. Se requiere tanto competencia tcnica como compromiso integrativo para combinar
accin e insight.
CONTENIDO TERAPUTICO
El contenido recurrente, si uno pudiera llamarlo de esa manera, es el rol de los ciclos vicisosos
en la iniciacin y mantenimiento de la ansiedad. Los psicodinamismos cclicos ponen un claro
nfasis no en la fijacin de experiencias traumticas, sino ms bien en los circulos viciosos
generados por esas experiencias y en las maneras en que dichos patrones cclicos persisten en
el presente. Este nfasis en los procesos circulares, tanto intrapsquicos como intrapersonales,
brinda una clave para reunir los abordajes individual psicodinmico y familiar sistmico
(Wachtel & Wachtel, 1986) y para integrar el nfasis caracterolgico del enfoque psicoanaltico
y el nfasis situacional de los abordajes conductuales. (Wachtel, 1977)
RELACIN TERAPUTICA
La psicoterapia es, antes que nada y por sobre todo, una relacin humana (Wachtel, 1990). El
respeto por la relacin real y el anlisis de la transferencia es una muestra clara del
apuntalamiento psicodinmico de Wachtel, pero sus variantes interpersonales e integrativas lo
apartan de las perspectivas psicoanalticas de diferentes maneras, principalmente por la
necesidad de intervenciones ms activas.
Para utilizar una frase de Wachtel (1983), No puedes ir muy lejos en punto muerto. l
sostiene que existen numerosas limitaciones a la postura analtica clsica de neutralidad
teraputica y la concomitante evitacin de accin prescriptiva. Intervenciones mnimas
engendran cambios mnimos. Los peligros implicados en embarrar las aguas de la
transferencia y contaminar el campo teraputico son superados por las oportunidades
perdidas de realizar intervenciones directivas y creativas.
responsabilidad por sus propias experiencias, colocando inicialmente la responsabilidad por ellas
en algn otro lado, es conocida como externalizacin al servicio de la terapia. Es una de las
tantas estrategias desarrolladas para asegurar la provisin de interpretaciones y el aumento de
la informacin, no disminuyendo la autoestima del paciente ni la relacin teraputica.
PRCTICAS
EFECTIVIDAD
TERAPIA MULTIMODAL
sostiene que las fobias tienen casi siempre significados inconcientes y usualmente, son el
resultado del displacer causado por impulsos erticos u hostiles. La visin conductual, como
ejemplificaba Watson y Rayner (1920) en el caso de un nio de once meses que le tema a los
objetos peludos, El pequeo Alberto, sostiene que las fobias casi siempre tienen sus orgenes
en el condicionamiento y usualmente, se componen de una evitacin conductual consecuente.
Las formulaciones psicolgicas comprendidas en los casos en competencia de Juanito y Alberto
son insuficientes para la Terapia Multimodal. La dicotoma entre la visin conductual y
psicoanaltica ha retardado el progreso clnico. Se requieren conceptualizaciones ms complejas
y tratamientos multimodales para el abordaje de las fobias y otros trastornos conductuales
(Lazarus, 1991).
CONTENIDO TERAPUTICO
Una premisa central de la terapia multimodal es que los pacientes son perturbados por una
multitud de problemas especficos que deberan ser solucionados con una multitud equivalente
de tcnicas especficas. A diferencia de los psicoterapeutas de otros sistemas, los terape utas
multimodales nunca dictaminan el contenido particular a ser tratado, como tampoco fuerzan los
problemas del cliente para encajar en el lecho de Procusto (Recordarn que Procusto fue un
legendario posadero griego que haca dormir a sus confiados clientes en una cama de un solo
tamao, para luego estirarlos o encojerlos de forma tal que encajaran justo). Ms bien, la tarea
del terapeuta multimodal es evaluar comprensiva y sistemticamente los dficits y excesos del
paciente. La evaluacin multimodal contempla el BASIC. ID73:
B: Conducta
A: Afecto
S: Sensacin
I: Imaginera
C: Cognicin
I: Relaciones Interpersonales
D: Drogas-biologa
Este acrnimo sirve para especificar el contenido de la psicoterapia, y para guiar al terapeuta en
la seleccin especfica y las intervenciones efectivas para cada persona.
Un punto que Lazarus enfatiza repetidamente es que todas las modalidades pueden ser
abordadas directamente en el tratamiento, excepto una. El afecto slo puede ser abordado y
modificado indirectamente a travs de la conducta, sensaciones, imgenes, cogniciones,
relaciones interpersonales y con procesos biolgicos o drogas. Aunque muchas personas buscan
terapia porque se sienten mal, la posicin multimodal es que la forma ms correcta y
minuciosa de reducir la ansiedad, mejorar la depresin y aliviar la culpa, es eliminar los
patrones disfuncionales especficos e interrelacionados sobre las otras modalidades (Lazarus,
1992)
73En Ingls, el acrnimo significa Identidad Bsica , correspondiendo las iniciales a las siguientes palabras inglesas:
Behavior, Affect, Sensation, Imagery, Cognition, Interpersonal relationships y Drugs-biology (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 368
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
En muchos sistemas de psicoterapia, los procesos de cambio postulados guan la seleccin del
contenido teraputico. Esto es, el cmo de la terapia determina intencionalmente o no, el
qu de la terapia. En la terapia multimodal, por el contrario, los problemas del paciente, tal
como son catalogados a lo largo de la evaluacin multimodal en cada dominio del BASIC.ID,
determinan en gran medida el proceso de cambio a ser utilizado.
Ms que resumir aqu todos los procesos de cambio utilizados por los terapeutas multimodales,
los remitimos a los captulos previos en los cuales los respectivos procesos de cambio han sido
definidos e ilustrados. El contra-condicionamiento y el manejo de contingencias son mejor
trabajados por los terapeutas conductuales, la reestructuracin cognitiva por los terapeutas
cognitivos, etc. Esto es acorde a la mxima de la terapia multimodal de tomar prestada
cualquier intervencin de cualquier marco terico cada vez que est indicada en una situacin
particular.
El trabajo del cliente. El trabajo del cliente, como el del terapeuta, depende de la naturaleza
del problema y del tipo de procedimientos empleado. El tratamiento es personalizado y
orientado a metas, personalizado de acuerdo al cliente siendo sus metas las metas del
La terapia multimodal es una terapia activa y comparativamente demandante, pero debera ser
mucho menos demandante con el cliente que con el terapeuta (Dryden & Lazarus, 1991). El
clnico habilidoso marcar el paso del tratamiento de acuerdo a las capacidades y objetivos del
cliente individual. Generalmente, los clientes no se sienten abrumados, pero algunos terapeutas
s (Dryden & Lazarus, 1991)
Habiendo compilado esta informacin clnica, el terapeuta multimodal procede, de acuerdo con
el paciente, a seleccionar los procedimientos y adoptar la postura indicada para este caso
particular. Obviamente, el trabajo del terapeuta depender del tipo de procedimientos y
posturas elegido. Un Glosario de tcnicas principales empleado en la Terapia Multimodal
(Lazarus, 1989) contiene no menos de 39 intervenciones, y esas son slo las principales! La
tarea del terapeuta al implementar la tcnica de focalizacin de Gendlin (1981) ser bien
diferente, por cierto, a su tarea si aplica una tcnica paradjica o de detencin del pensamiento
Trabajando con una mujer joven, quien haba desarrollado una fobia a los gatos luego de ver
un programa de televisin en el cual monstruos felinos eran poseidos por el diablo, Lazarus
(Dryden & Lazarus, 1991) inicialmente opt por utilizar desensibilizacin sistemtica, un
procedimiento en el cual el cliente permanece relajado mientras visualiza gatos acercndose
cada vez ms a ella. Pero en este caso no funcion. Lazarus record una tcnica especfica
extraida de la programacin neurolingustica (PNL) que pareca ser relevante, aunque l
considera la PNL como poco slida tericamente y cientficamente indefendible. La tcnica
consiste en imaginar el objeto temido y reducirlo a un tamao pequesimo que luego pueda
ser aplastado. En este caso, el procedimiento encajaba perfectamente con el paciente, y
funcion esplndidamente. Como un tcnico eclctico, Lazarus emple una tcnica
perteneciente a la PNL sin suscribir a la teora que est detrs.
Para resumir: el trabajo del terapeuta multimodal es conducir una evaluacin multimodal,
determinar los tratamientos de eleccin y adecuar la relacin teraputica a las necesidades de
cada cliente particular.
RELACIN TERAPUTICA
La terapia multimodal considera a la relacin teraputica como el suelo que permite que las
tcnicas echen races (no como el principal objetivo hasta el final). Al respecto, los clnicos
multimodales, al igual que sus colegas conductuales, consideran a la relacin teraputica como
una precondicin de cambio prcticamente en todos los casos y como un contenido a ser
modificado slo en aquellos casos en los cuales un estilo interpersonal especfico (como dficits
de asertividad o excesos de ira) es identificado como problemtico en las interacciones entre
paciente y terapeuta durante las sesiones. Una relacin clida y cuidadosa es el contex to para
el cambio, pero slo muy raras veces el proceso central de cambio. Con mayor frecuencia los
pacientes requieren el alivio de conductas desadaptativas, cogniciones distorsionadas, y otros
problemas a lo largo del BASIC I.D. con entrenamiento en habilidades de afrontamiento.
74
Traducido al castellano como Ms all de la Terapia Conductual (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 371
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
Los indicadores que guan las posturas interpersonales son la prestancia del cliente para
cambiar y el nivel de resistencia (Lazarus, 1993). En el tratamiento de una mujer jover, quien
era excesivamente tmida y se ofenda por las personas insistidoras y descorteses, l podra casi
susurrar y ser excesivamente correcto. Pero tratndose de una mujer de edad media, quien se
describa a s misma como esposa, madre, ama de casa y secretaria de un estudio jurdico en
ese orden, l podra responder con una broma amigable y jocosa. Consideremos un fragmento
de su primera sesin con esta mujer desafiante y brusca que lo mir de arriba abajo cuando
entr a su consultorio (Lazarus, 1993):
Dos posturas relacionales muy diferentes, pero ambas aparentemente teraputicas para las
clientes implicadas. El autntico camalen cambia de color y los combina en diferentes
contextos, pero, claro est, ninguna criatura tiene un rango infinito de matices y sombras. Si el
estilo del terapeuta difiere significativamente de las expectativas del paciente, los resultados
positivos son improbables. Cuando el terapeuta no es capaz o no est dispuesto a adaptar su
postura teraputica al cliente particular, Lazarus aboga abiertamente derivaciones criteriosas.
PRCTICAS
Es muy difcil generalizar sobre una psicoterapia personalizada que busca ajustar el tratamiento
psicolgico para cada paciente. La respuesta recurrente a las preguntas sobre la duracin, el
formato y el costro de la terapia multimodal, est est en el subttulo de una serie de
conversaciones con Lazarus (Dryden & Lazarus, 1991): It depends 75.
EFECTIVIDAD
Muchas disertaciones y algunos pocos artculos publicados han examinado la utilidad clnica de
los constructos y supuestos de la terapia multimodal (ver Lazarus, 1992). Lazarus ha dirigido
varias investigaciones de resultados y seguimientos de pacientes que recibieron tratamiento
multimodal, pero hasta la fecha, no se ha publicado ningn estudio comparativo controlado. La
terapia multimodal intenta incorporar los hallazgos de investigacin en su marco abierto, en
contraste con otros sistemas de psicoterapia, pero si el buscar activamente mejores mtodos
de evaluacin y tratamiento aumenta la eficacia general del clnico, permanece como una
pregunta emprica (Lazarus, 1992, p. 255).
Segundo, algunos estudios controlados han sido llevados a cabo por psicoterapeutas
crudamente caracterizados como eclcticos o mixtos. En su revisin comprensiva de la
literatura adulta, Grawe y cols. (1998) hallaron 22 estudios controlados que cubran 1743
pacientes tratados con diversas terapias descriptas como eclcticas. En 9 de 13 comparaciones,
la terapia eclctica super el tratamiento control en trminos de alivio de sntomas y en 4 de 6
comparaciones en trminos de bienestar subjetivo. En su meta-anlisis comprensivo de la
literatura sobre nios, Weiz y cols. (1995) hallaron 20 estudios controlados en tratamientos
combinados, los cuales producan un respetable tamao de efecto de .63, es decir, de
moderado a grande. El problema interpretativo, sin embargo, es que poseemos entendimiento
poco sofisticado sobre lo que estos tratamientos multifactoriales representan. Quizs las nicas
conclusiones que pueden ser delineadas son que las terapias coherentes, eclcticas o mixtas
superan al no tratamiento y que estos tratamientos estn insuficientemente comparados con
otros sistemas de psicoterapia.
cualidades del paciente que predicen diferencias de efectividad an no han sido determinadas,
pero una investigacin considerable conducida por Beutler y cols. indica que cierto tipo de
variables del paciente sealan cierto tipo de tratamiento, que si es aplicado, aumenta el xito
de la psicoterapia (Beutler & Clarkin, 1990; Gaw & Beutler, 1995; Norcross & Beutler, 1998).
Por ejemplo, una persona con un estilo de coping externalizador tiene respuestas ms
favorables a intervenciones focalizadas en el sntoma y est contraindicado el uso de
intervenciones de insight. Para dar otro ejemplo, para los pacientes con altos niveles de
resistencia est indicado especficamente el uso de intervenciones no directivas e incluso
paradjicas. Y un grado de apoyo social bajo es indicador del valor de terapias familiares y
focalizadas interpersonalmente. Todas estas combinaciones prescriptivas, basadas en
evidencias de investigacin, mejoran la efectividad y la eficiencia de la psicoterapia.
La realidad clnica de la terapia breve ha derivado prcticamente en una cierta demanda de una
orientacin flexible, sino categricamente eclctica. En un estudio de 294 terapeutas
americanos, por ejemplo, la prevalencia del eclecticismo-integracin como orientacin terica
casi duplic a las dems, en funcin de su empleo, en los mbitos en donde se trabaja con
psicoterapia breve y focalizada (Austad, Sherman & Holstein, 1991).
Lazarus (1989, 1997; Lazarus & Fay, 1990) ha escrito especficamente sobre terapia multimodal
breve. En la primera pgina de su reciente libro sobre terapia breve, l inmediatamente afirma:
Cualquiera puede ofrecer terapia breve, pero es posible proveer un curso de terapia breve
pero comprensiva? Mi respuesta es: frecuentemente s. (Lazarus, 1997). El libro resume
exactamente cmo esto puede ser logrado, de acuerdo a una frmula multimodal concisa.
Primero, determinar si existen problemas significativos en cada una de las m odalidades del
BASIC I.D. Segundo y de comn acuerdo con el cliente, seleccionar tres o cuatro problemas
que requieran atencin especfica. Tercero, si est indicado, solicitar que el paciente reciba un
examen fsico y medicacin psicotrpica. Cuarto, cuando sea posible, aplicar mtodos de
tratamiento, validados empricamente, para problemas especficos.
La terapia breve efectiva depende menos de las horas que uno dedique que de lo que ponga en
esas horas. Tratar de lograr ms con menos demanda a los terapeutas eclcticos a identificar
problemas rpida y sistemticamente, a cultivar la relacin teraputica y a intervenir con
mtodos especficos. Esta descripcin probablemente se aplique a todas las terapias breves en
general, pero definitivamente se aplica a la terapia multimodal breve en particular.
Lazarus es un cognitivo-conductual, puro y simple. Sus mtodos son muy activos, muy tcnicos
y muy alejados de los conflictos situados histricamente y las contribuciones orientadas al
insight. l se deleita asestando golpes contra el psicoanlisis clsico en sus escritos y
seminarios. Demasiado hemos dicho ya, vean nuestras crticas a las terapias cognitivas y
conductuales para mayor detalle.
El eclecticismo usualmente significa que los terapeutas mendigan, piden prestado y roban de
los sistemas de psicoterapia dominantes. Los eclcticos raramente crean intervenciones
teraputicas o constructos tericos nuevos. El punto en el cual son creativos, es en la manera
en que renen su paquete de trucos ms que en la creacin de conceptos nuevos que otros
puedan utilizar.
Aunque los eclcticos son eficientes empleando las tcnicas de otras pers onas, ellos han llevado
a cabo poca investigacin emprica de todas sus grandes creaciones integrativas (Lambert,
1992; Mahalik, 1990). Se necesitan ms investigaciones controladas y mayor especificidad
clnica. Aplaudimos el empuje general de combinar las tcnicas ms eficaces sin considerar su
parentesco terico, pero la prueba del postre se obtiene comiendo. Continen cocinando, y
avsennos cuando tengan algo que valga la pena consumir.
Para nosotros, la psicoterapia es un encuentro entre dos personas en una relacin de ayuda;
para Lazarus la psicoterapia es ms una iniciativa tcnica. Sus clientes desaparecen en sus
presentaciones de casos, fragmentados en segmentos por el BASIC I.D. y luego reparados en
segmentos con la precisin de una intervencin quirrgica. Por ninguna parte tenemos un
sentido de la persona del cliente, de cmo los segmentos se ajustan entre ellos o qu tipo de
funcionamiento constituyen como un todo (Davis, 1990). La relacin teraputica es la base
constante de nuestro trabajo, pero el autntico camalen de Lazarus suena tan vlido como
un genuino farsante.
Cada vez que una puerta psicoteraputica se abre, otra se cierra. Existen cambios negactivos al
servicio de la integracin. Recomendando accin junto a la exploracin psquica, Wac htel cierra
alguna de las avenidas hacia significados e intenciones ms profundos. Trayendo factores
cognitivos, afectivos y sensoriales a la tradicin conductual, Lazarus reduce su apelacin a
objetivos mesurables y contingenicas ambientales (Messer, 1992)
La integracin tambin acarrea otro problema. Una tcnica clnica no es un procedimiento sin
cuerpo que puede ser incorporado en su totalidad de un contexto a otro sin tener consideracin
de su medio psicoteraputico. Puede una tcnica de un sistema de psicoterapia perder algo de
su efectividad en el traslado y la transportacin a otro sistema? Adquiere significados e
intenciones diferentes en el nuevo contexto? No sera conveniente que mucha de la
investigacin que apoya la eficacia de la tcnica en un contexto previo sea llevada a cabo
nuevamente en el nuevo contexto? Muchos contextualistas piensan que s. (Messer, en Lazarus
& Messer, 1991).
El cuestionario de historia de vida podra tambin indicar que la Sra. C. se favorecera de una
terapia agresiva, orientada a la accin, que pudiera salvar su m atrimonio y evitar la
hospitalizacin psiquitrica. Supongamos que su respuesta es que su primer objetivo
teraputico es reducir su tiempo de lavado y su evitacin, estrechamente relacionada con la
suciedad. Sus expresas preferencias y su perfil de modalidad (no las predilecciones
intransigentes del terapeuta o un diagnstico global de Trastorno obsesivo-compulsivo) facilitan
un plan personalizado y estrategias inmediatas de tratamiento.
Cuando un cliente como la Sra. C experimenta problemas en casi todas las esferas de
funcionamiento, mientras ms modalidades la terapia pueda impactar, ms positivo y eficiente
resultar el resultado. Con trastornos tan incorporados, es poco probable que la Sra. C. pueda
recobrar su nivel de funcionamiento premrbido sin un programa de tratamiento ampliamente
personalizado.
Por dnde empezar? Por el problema en donde el cliente acuerda alta prioridad y para el cual
tengamos intervenciones que hayan demostrado ser efectivas. La investigacin indica que sus
problemas afectivos, de imaginera y conductuales producidos por parsitos y suciedad pueden
ser mejor tratados con una combinacin de prevencin gradual de respuesta y desensibilizacin
sistemtica seguidos de desensibilizacin en vivo. Primero, la Sra. C. ser entrenada en
relajacin profunda que ella pueda aplicar durante sus momentos ansiosos. Ella puede practicar
la respuesta de relajacin en su casa con un casette. Una vez que esto est logrado, crearemos
jerarquas compuestas de estmulos relacionados con la suciedad y los parsitos. Parte de la
jerarqua podra incluir, por ejemplo, imaginarse comprando una nueva marca de ropa interior,
envuelta en celofn, seguida por tocar la nueva ropa interior, luego aproximarse a la ropa
recientemente lavada, y moverse para recoger la ropa que est bsicamente limpia para ser
utilizada. La Sra. C. estar en condiciones de aproximarse a la ropa interior sucia y limitar su
lavado a una sola vez luego de que su ansiedad no est ms elicitada porque ha sido contra -
condicionada por la desensibilizacin. Con este nuevo descubrimiento y la respuesta de
relajacin a su disposicin y con un incremento de confianza en el control de su conducta, ella
comenzar, paso a paso, a reducir el monto de tiempo que utiliza en su ducha diaria.
It for a Moment: 40 Toxic Ideas That Are Driving You Crazy 76 (Lazarus, Lazarus & Fay, 1993),
podra ser recomendado como tarea entre sesin y sesin. La baja autoestima de la Sra. C. y
sus dficits de asertividad podran sugerir una relacin teraputica con una postura ms de
contencin, gradual y colaborativa que la que Ellis empleara.
Luego de varios meses de trabajo duro de una o dos sesiones por semana, la Sra. C. estara
comenzando gradualmente a aliviarse cognitiva y conductualmente. Pero sus otras modalidades
todava estn impedidas, y nosotros probablemente las abordemos simultneamente, pero, por
supuesto, teniendo en cuenta las preferencias y expectativas del paciente. Su escasez de
sensaciones sensuales y su evitacin del sexo pueden ser mejor tratadas con una focalizacin
en sensaciones, seguida de pasos progresivos de terapia sexual. La informacin didctica,
quizs bajo la forma de lectura de libros de Master y Johnson, podr ser utilizada para
contrarrestar los mitos que ella ha heredado de sus padres. Parte de la terapia sexual tendr
lugar en sesiones maritales conjuntas, las cuales tambin permitirn abordar su estilo
controlador en las interacciones familiares. Podemos experimentar con entrenamiento familiar
en asertividad, para ayudar a los otros miembros de la familia a frenar las demandas poco
razonables de la Sra. C y tambin para ayudarla a ella a expresar su frustrac in ms
directamente.
DIRECCIONES FUTURAS
Los integracionistas tericos y los tcnicos eclcticos divergen ligeramente en este punto acerca
de cmo se manifestar la tendencia integrativa (o debera manifestarse). En temas ms
amplios relacionados con la psicoterapia como un todo, integracionistas como Golfried y
Castonguay (1992) predicen un incremento en la consolidacin y el acercamiento de las
integraciones tericas, incorporando conceptos y hallazgos de la ciencia cognitiva, junto con la
combinacin de psicoterapia y farmacoterapia. En enfoques ms estrechos relacionados con la
76
No lo pienses ni un momento: 40 ideas txicas que te estn volviendo loco (Nota del T.)
EQUIPO DE INVESTIGACIN - CENTRO PRIVADO DE PSICOTERAPIAS MENDOZA 378
SYSTEMS OF PSYCHOTHERAPY
James O. Prochaska & John C. Norcross
integracin per se, ellos preven una atencin prominente al grado en el cual los procesos de
cambio cruciales son comunes o nicos para diferentes abordajes, mayor confianza en los
hallazgos empricos para crear abordajes integrativos y continuacin del aumento de conciencia
sobre la integracin, para aquellos que continuamente trabajan con una orientacin terica
dada. Mientras mantienen sus identidades tericas respectivas, ms psicoterapeutas conocern
las limitaciones de sus propios paradigmas y experimentarn con otros mtodos.
Los tcnicos eclcticos preveen que las limitaciones de la integracin terica sern ms
ampliamente tenidas en cuenta en el futuro y que los tratamientos especficos de eleccin para
determinados trastornos clnicos se volvern una prctica comn. Tratamientos claramente
estandarizados y de opcin sern rutinariamente implementados para muchos sndromes y
problemas, incluyendo bulimia nerviosa, fobias simples, manejo del dolor, desrdenes de
pnico, enuresis, trastornos sexuales, quejas relacionadas con el estrs, entre otros. Las
terapias psicolgicas, de acuerdo a eclcticos como Lazarus, Beutler y Norcross (1992), sern
combinadas no slo a diagnsticos clnicos sino tambin con variables del cliente, tales como el
nivel de reactancia, la etapa de cambio y los contextos situacionales.