Secuencia (1985), 2, mayo-agosto, 55-73
ISSN: 0186-0348, ISSN electrnico: 2395-8464
DOI: http://dx.doi.org/10.18234/secuencia.v0i02.75
Algunas consideraciones sobre
historiografia cubana
Javier Rodriguez Pina
EI presente trabajo es, de alguna manera, un producto de la
investigacion que sobre el siglo XIX cubano se realiza dentro del
proyecto "America Latina y el Caribe" en el Instituto Dr. Jose Ma.
Luis Mora, y surgio de la necesidad de ordenar la gran cantidad de
obras historicas localizadas en Mexico y de la revision de las bibliogra
fias a nuestro alcance, lo que mas tarde nos presionaria a conocer con
mayor amplitud la historiografia general de ese pais.
Por ello, aunque este articulo no pretende ser exhaustivo, busca por
lo menos hacer una clasificacion de lo mas general, de acuerdo con los
distintos periodos en que, para efectos historiograficos, hemos dividido
la historia cubana; a saber:
I. De la cr6nica del descubrimiento a'los primeros historiadores cuba
nos ( 14921750 ca.).
2. Delos historiadores primitivos hasta mediados del siglo XIX.
3. Los historiadores del debate nacional (segunda mi tad del siglo xix).
4. Los historiadores de la Republica.
5. Los historiadores de la Revolucion.
Si bien la justificacion de los cortes historiograficos se hara sobre el
trabajo mismo, es necesario puntualizar que dentro de estas etapas se
localizan diversas tendencias y corrientes que muchas veces trascienden
y se sobreponen en los distintos periodos. lgualmente, cabe sefialar que
los tres primeros periodos cornprenderan lo que generalmente podria
mos estimar como historiografia de la Colonia, que sin embargo se di
vide para mayor claridad.
Nose pretende tampoco hacer un recuento de todo el abundante ma
terial que conforma la historiografia cubana, sino evidentemente dar
cuenta solo de las obras que han sido consideradas como las mas im
portantes y cuya inforrnacion es fundamental para la reconstrucci6n
hist6rica. Para ello se han revisado los principales analisis historiogra
ficos realizados en el siglo XIX por Felipe Poey y Aloy,' Jose Antonio
Echeverria,' Antonio Bachiller y Morales,3 Nestor Ponce de Le6n,4
Aurelio Mitjans5 y Manuel de la Cruz;6 en el actual siglo, por Manuel
1
Felipe Poey y Aloy, "Algunos historiadores de la isla de Cuba" en Revista de Cuba,
La Habana, marzo de 1880, t. VII, p. 201209.
2
Jose Antonio Echeverria, "Historiadores de Cuba" en Revista de Cuba, La Habana,
abril 1880, t. VII, p. 381389 (articulo escrito en 1838).
3
Antonio Bachiller y Morales, Apuntes para la historia de las letras y de la instruccion
publica en la Isla de Cuba, La Habana, 1 ~60, t. 2.
4
Nestor Ponce de Leon, "Historia de la Isla de Cuba" en Revista de la Biblioteca Na
cional, La Habana, 1911, afio Ill, t. IV, num. 16, p. 97106 (publicado originalmente en
1888).
s Aurelio Mitjans, Estudio sobre el Movimiento Cientifico y Literario de Cuba, Habana,
Imprenta de A. Alvarez y Compafiia, 1890.
6
Manuel de la Cruz, "Resefia historica del movimiento literario en la Isla de Cuba" en
Obras de Manuel de la Cruz, Madrid, S. Calleja, 19241926, t. I (publicado originalrnente
en 1891).
56 Algunas consideraciones sobre historiografla cubana.
Sanguily,? Rafael Montoro,8 Jose Maria Chacon y Calvo,9 Salvador
Salazar y Roig," Jose A. Fernandez de Castro," Juan J. Remos12 yes
pecialmente la sintesis realizada por Jose Manuel PerezCabrera.'! Para
la historiografia del periodo revolucionario fueron consultados traba
jos de Julio. Le Riverend, 14 Manuel Moreno Franginals, 15 Aleida Pla
sencia, 16 el checoslovaco Bohumil Bad'ura" y Jorge lbarra.18
De igual manera fueron de mucha utilidad las entrevistas realizadas
en la ciudad de La Habana a los historiadores Julio Le Riverend, Oscar
Zaneti, 19. Francisco Perez Guzman y Fe Iglesias, que versaron sobre
cuestiones historiograficas, y las conversaciones sobre lo mismo con
Enrique Lopez y Sonnia Moro a quienes debo un agradecimiento espe
cial por la ayuda y orientacion que me brindaron.
Cuando en 1826 el baron deHumboldt pubJica en Paris por primera
vez el Ensayo Politico sobre la Isla de Cuba, que daria presencia mun
dial a la isla, comenzaba resaltando la trascendencia que habia alcanza
do ya a principios del siglo XIX .
.. La importancia politica de la Isla de Cuba no consiste unicarnente
'en Ia extension de su superficie, aunque es doble mayor que la de
Haiti, ni en la admirable fertilidad de su suelo, ni en sus estableci
mientos de marina militar y la naturaleza de una poblaci6n com
puesta de tres quintas partes de hombres libres, sino que aun es mas
considerable por las ventajas que ofrece la posici6n geografica de la
Habana. "20
7
Manuel Sanguily, Pdginas de la Historia, Habana, A. Dorrbecker, 1929, t. I, p. 5188.
8 Rafael Montoro, .. Historiadores de Cuba" en Obra de Rafael Montoro, La Habana,
Cultural, 1930, t. 2.
9
Jose Maria Chacon y Calvo, Cedulario cubano. Los origenes de la Colonizacion, Ma
drid, 1929, p. VIIXVIII.
ro Salvador Salazar y Roig, "La Historia en Cuba" en Ana/es de la Academia de Histo
.ria, La Habana, 1934, t. XIV, enerodiciembre 1932, p. 4751.
11
Jose A. Fernandez de Castro, "Sobre historiadores de Cuba" en Barraca de Feria
{18 ensayos y un estreno], La Habana, 1933, p. 136161.
12 Juan J. Remos, "Historiadores de Cuba" en Revista de la Biblioteca Nacional, afio
VI, num. 1, enerornarzo 1955, p. 4593.
13
Dos son las obras de Perez Cabrera que profundizan sobre la historiografia cubana
de manera importante. La primera, Fundamentos de la Historia de la Historiografia Cuba
na, La Habana, Academia de Historia de Cuba, 1959, es un resumen preciso sobre inten
tos de intelectuales anteriores a el per desarrollar historiograflas (la mayoria de autores
mencionados en las citas precedentes); la segunda es un trabajo mas amplio que cubre so
lo hasta el siglo XIX, por desgracia: Htstoriografia de Cuba; Mexico, lnstituto Panameri
cano de Geografia e Historia, 1962. Ambos fueron de primordial ayuda para el desarro
llo de este trabajo.
14 ju(io Le Riverend, "Acerca de la historia econ6mica de Cuba: Fuentes y orientacio
nes" en Ciencias Socia/es Contempordneas, La Habana, num. 2, diciembre 1965, p. 2350;
igualmente: "De la historia provincial y local de sus relaciones con la historia general de
Cuba" en Santiago, Santiago de Cuba, junio de 1982, nurn, 461, p. 121136.
15
Manuel Moreno Franginals, "La historia como arrna" en Casa de las Americas, La
Habana, num, 40, 1966. p. 2028.
16
Aleida Plasencia, .. Pan_orama de Ja historiografia cubana de 1959 a 1967" en Revista
de la Universidad de La Habana, num. 186188, juliodiciembre de 1967, p. 9197.
17
Bohumil Bad'ura, "La historia de Cuba duranteel primer decenio socialista" en Re
vista de la Biblioteca Nacional "Jose Martt', La Habana, septiembrediciernbre, J970,
p. 534.
18
Jorge Ibarra, "Algunos problemas te6ricos y rnetodologicos de la historiografia cu ba
n a" en Aproximaciones a Clio, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1979, p, 293302.
19
La transcripcion de la entrevista con Oscar Zaneti se publica en este mismo numero
de Secuencia. '
20
Alexander von Humboldt, Ensayo Politico sob re la Isla de Cuba, Paris, Casa de J uJes
Renouard, 1827, p. 13.
Rodriguez Pina 57
"De todas las posesiones espaiiolas, ella es la que mas ha prospera
do" diria paginas mas adelante,21 avalando un hecho objetivo que se
acrecentaria conforme avanzaba el siglo XIX. La prosperidad de Ia isla,
derivada de todos los factores que sefialaba Humboldt, seran el campo
de cultivo para el inicio de la historiografia que podemos considerar
nacional y que surge evidentemente aparejada con las transformacio
nes economicas y sociales que ocurren desde finales del siglo XVIII y
principios del XIX; ya pesar de que ya se contaba con obras importantes
anteriores a dicho periodo, se puede considerar este espacio cronologi
co como el que pone los cimientos de la construccion historiografica
cubana.
En un primer acercamiento del investigador no cubano a la evalua
cion cuantitativa inicial que se debe hacer sobre lo que se ha escrito en
la isla, es posible afirmar que existe un material abundantisimo que, sin
tomar en cuenta por ahora su calidad, coloca a esta nacion en un lugar
destacado dentro de la produccion historiografica latinoamericana.
Tomas F. Robaina, en el pr6logo a la obra Bibliografia de Bibliogra
fias Cubanas, describe la existencia de gran profusion de obras escritas
sobre Cuba, basandose en la inforrnacion del mas importante biblio
grafo nacional, Carlos M. Trelles:
"Si comparamos el medio politico sociocultural de Cuba con el exis
tente en aquella epoca en otras naciones americanas, vemos con cier
to asombro, que pocos paises podian mostrar una obra de esa magni
tud."
"En su 'Bibliografia Cubana' [Carlos M. Trelles] registra un total
de 32 400 obras, folletos y libros, desglosados por siglos del siguiente
modo:
Delos siglos XVII y XVIII 1200
Del siglo XIX 23000
Del siglo xx hasta 1916 8200"22
Mas de la mitad, o sea 17 000 titulos, clasificaria Carlos M. Trelles
mas adelante, en 1927, dentro de la Biblioteca Historica Cubana.
Por lo tanto, la necesidad de ordenarla, clasificarla y periodizarla es
tarea harto dificil. Se ha optado en principio por la periodizacion tal
como se ha referido al principio, y por incluir dentro de estos cortes a
los autores cuya obra se ha desarrollado y publicado en esos limites; es
decir, nose hace una clasificacion tematica en general que incluya a to
dos los au tores que han trabajado sobre un tema o sobre un periodo. Al
mismo tiempo se situan algunas de las principales corrientes cuando
las bubo dentro de un mismo periodo, las que se relacionan con la si
tuacion politica, economica y social de la isla en un momenta determi
nado.
21
Ibidem, p. 6.
22
Tomas F. Robaina (comp. y pr6Iogo), Bibliografia de Bibliografias Cubanas La Ha
bana, Biblioteca Nacional Jose Marti, 1973, p. 21. '
58 Algunas consideraciones sobre historiografia cubana.
De la cronica del descubrimiento a los primeros historiadores cubanos
(14921750 ca.)
Cristobal Colon descubre America en 1492 yen el mismo afio pisa lo
que vendria a ser el territorio cubano. Pero Colon no solo se convertira
en el descubridor de la isla de Cuba, tambien sera el primero en dar
cuenta al mundo occidental de su existencia.
Asi los descubridores, y mas tarde los conquistadores, seran Ios en
cargados de iniciar la historiografia cubana que, al igual queen el resto
de America, se plasmara en cronicas, relatos, cartas, documentos, in
formes y alusiones hechas en la mayoria de los casos, no con el fin de
terminado de dejar constancia historica de la existencia de la isla, sino
fundamentalmente con el fin practice de describir o informar sobre al
gun hecho particular de la conquista y la colonizacion.
Caracteristica de esta primera etapa de la historiografia en los cro
nistas fue la de referirse a la isla de Cuba a veces solo marginalmente,
sin dedicar mayor atenci6n que la que requeria el dar noticia de la pre
sencia espaiiola en ella; no pueden considerarse por tan to obras histori
cas por si mismas sino como fuentes de las que abrevaron los historia
dores posteriores.
Entre los cronistas queen sus obras se ocuparon de la isla de Cuba de
manera importante estan el descubridor y "primer historiador" Cristo
bal Colon quien consignaria en sus diarios la existencia de este territo
rio;" Pedro Martir de Angleria, enviado por los reyes catolicos para re
portar dia a dia el descubrimiento de los nuevos territorios;24 el hijo del
descubridor, Hernando Colon, quien escribio una historia de vida de
SU padre donde transcribe fragmentos de los viajes que este realize;" el
primer cronista oficial de las indias nombrado en 1632, Gonzalo Fer
nandez de Oviedo, quien dedica parte de SU obra a la descripcion de la
isla y la historia de su conquista;26 la version del padre Bartolome de las
Casas que ha sido considerada como la mas acabada y documentada
cr6nica de Ia conquista de Cuba27 y la del cronista mayor de Indias, An
tonio de Herrera, quien, utilizando el trabajo de sus predecesores, logra
escribir una cr6nica de lo mas coherente.28
Existe tarnbien un grupo de cronistas que solo se refieren ocasional
mente a Cuba, entre los que cabria mencionar a Lopez de G6mara,29
23 El Diario del primer viaje de Colon, hasta donde se sabe, se encuentra extraviado y
solo se conoce por el extracto que de el hace el padre Las Casas en su Historia de las In
dias. Reproducido tambien en: Cristobal Colon, Diario de/ Primer Viaje, La Habana, Pu
blicaciones del lnstituto de la Vibora,
24
Pedro Martir de Angleria, coleccion de cartas reunidas en el Opus Epistolarum y Deca
das de Orbe Novo, publicadas traducidas de! latin, Mexico, Jose Porrua e hijos,
196465, 2 vols.
25
Hernando Colon, Historia de/ Almirante Don Cristobal Colon, Mexico, Latino
Americana, I 958.
26 Gonzalo Fernandez de Oviedo, Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tie
rra Firme de/ Mar Oceana, Madrid, Atlas, 1959, 5 vols.
27
Bartolome de las Casas, Historia de las Indias, Mexico, Fondo de Cultura Economi
ca, 1981, 3 vols. Las Casas tardo 35 afios en escribir y recoger informacion para su obra
que terminaria en 1559 y se publicaria en 1875 debido a la polernica que provoco sobre los
indigenas americanos.
28
Antonio de Herrera, Historia general de los hechos de los castellanos en las is/as y la
tierra firme de/ mar oceano, Asuncion de Paraguay, Guarania, 1944.
29
Francisco Lopez de Gornara, Segundo parte de la cronica general de las Indias, que
trata de la conquista de Mexico, Barcelona, Iberia, 1954, 2 vols.
Rodriguez Pina 59
Diaz del Castillo, 30 Torquemada, 31 Solis, 32 Garcilaso, 33 Gonzalez de
Barcia34 y Gonzalez Davila," quienes describieron el proceso de con
quista y colonizacion de otras zonas americanas.
Otras fuentes que a la larga se convirtieron en material historiografi
co son los relatos de viajeros europeos que desde el siglo XVI llegaron a
la isla de Cuba por diferentes motivos. Algunas veces era el deseo de co
nocer y aventurarse por "el nuevo mundo" y posteriormente narrar lo
visto a Iectores europeos avidos de conocer America aunque solo fuera
por lecturas; en otros casos, visitantes cuyo viaje tuvo motivaciones
cientificas y recorrieron Cuba y toda la America con objetivos geogra
ficos, naturales y etnograficos, y que se encargarian de difundir en el
antiguo continente la faz de America.
Entre los viajeros de diferentes nacionalidades que dejaron constan
cia interesante de su paso por Cuba en este periodo, encontramos al
cosm6grafo espafiol Martin Fernandez de Enciso quien, en su obra
geografica, dedic6 algunas paginas a la isla de Cuba:36 al tarnbien espa
not Pedro Ordonez de Ceballos que viajo pot rnuchas partes de Ameri
ca y dedica a Cuba una buena parte de su libro;" el italiano Girolamo
Benzoni, viajero durante 14 afios por America, que hizo una narraci6n
de sus travesias por el continente y por la isla, donde destacan los ata
ques piratas a La Habana;38 el ingles Thomas Gage, quien quiso dar en
su libro39 una vision de Ios territorios espafioles para que sus connacio
nales se interesaran en ellos, dedicando dos capitulos a Cuba; el trances
Cesar de Rochefort, quien escribe en general sobre las Antillas;" Alex
Olivier Exquemelin, holandes, tarnbien vendria a America y escribiria
sabre ella des ti nan do varios pasajes a Cuba. 41
Otros franceses se ocuparian de lo mismo: Jean Baptiste Labat, aun
que haria su trabajo sabre las posesiones francesas en el Cari be, aporta
30
Bernal Diaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espana, Me
xico, Ed. Porrua, 1977. Impresa por primera vez en 1632.
31
Juan de Torquemada, Monarquia indiana, Mexico, Ed. Porrua, 1975. lmpresa origi
nalmente en 1615.
32 Antonio de Solis, Historia de la conquista, poblacion y progresos de la America sep
tentrional, conocida con el nombre de Nueva Espana, Mexico, Editora Nacional, 1959,
2 vols.
33
Garcilaso de la Vega, "Ensayo cronologico para la historia general de la Florida",
Obras comp/etas, Madrid, Castalia, l 964.
34
Andres Gonzalez de Barcia, Ensayo cronologico para la historia general de la Florida,
Madrid, Imprenta Real, 1923.
35
Gil Gonzalez Davila, Teatroec/esitisticodelasprimitivasiglesiasde/as Indias Occiden
tales: vida de sus obispos y cosas memorables de sus sedes, Madrid, Ed. Jose Porrua, 1959.
36
Martin Fernandez de Enciso, Suma de geografia, Sevilla, lmprenta de Jacobo Crom
berger, 1519. La parte de Cuba esta reproducida en las Memorias de la Real Sociedad Pa
triotica de la Habana, La Habana, Oficina de! Gobierno y Capitania General, 1837,
t. III, p. 357362.
3"1
Pedro Ordonez de Ceballos, Viaje def Mundo, Madrid. Luis Sanchez lmpresor Real,
1614. .
38
Girolamo Benzoni, La historia de! Mundo Nuovo, Venecia, Imprenta de Franceso
Rampazetto, 1565.
39
Thomas Gage, The EnglishAmerican, his travail by sea and land, or a new survey of
the West Indias, Londres, 1648. La version espafiola: Paris, Libreria de Rosa, 1838.
40
Cesar de Rochefort, Histoire nature/le et morale des iles Antilles de l'Amerique, Rot
terdam, Chez Arnould Lerrs, 1658.
41
Alex Olivier Exquemelin, Americaensche Zeerovers, Amsterdam, 1678. Traducido al
espafiol con el titulo de Piratas de la America, y luz a la defensa de las costas de Indios Oc
cidentales, La Habana, UNESCO, 1963. El tema del libro es, como su nombre lo indica,
una historia del filibusterismo en America.
60 Algunas consideraciones sobre historiografia cubana.
ria datos interesantes sobre la region que aprovecharian escritores pos
teriores;? y Charlevoix, quien escribe la historia de la isla de Santo Do
mingo, pero hace utiles referencias acerca de Cuba.43
Cabe mencionar tambien en este primer periodo a otros tres historia
dores europeos, Raynal,44 Robertson= y Muiioz,46 que a pesar de escri
bir su obra ya en la segunda mitad del siglo XVIII, en pleno auge del
enciclopedismo, y sin viajar a America, logran integrar cada uno por su
cuenta textos historicos que llegaron a convertirse en clasicos dentro de
su genero.
Delos historiadores primitives hasta mediados del siglo XIX
Quiza uno de los elementos que caracteriza con mayor fuerza a la his
toriografia cubana es su tardia aparicion como historiografia autocto
na. Hacia la primera mitad del siglo xvur, dos siglos despues de la
colonizacion espaiiola, no ban aparecido todavia los sujetos capaces de
plasmar el pasado y el presente de la isla ni como historia ni, salvo el
caso de Silvestre de Balboa,47 como Jiteratura.
Esta floraci6n tardia de la literatura y la historia cu ban a puede ser
explicada por varios factores. Por un lado, el pobre desarrollo cultural
que hasta e1 siglo x_vm se debe a la inexistencia de centros de enseiianza
en la isla; por el otro, la ausencia de los grandes temas originados en la
isla que tal vez hubieren empujado a la formacion de cronistas cuba
nos.
Es necesaria la transformaci6n de la sociedad cubana que se inicia en
el siglo XVIII para que aparezcan las primeras manifestaciones
vernaculas de historiografia: el embate contra el latifundio ganadero
que habia determinado la economia cubana durante los siglos XVII y
xvm se lleva adelante positivamente mediante la agricultura comercial.
Esta se fue convirtiendo, poco a poco, a lo largo del siglo XVIII, en el eje
sobre el cual fue girando la rueda de la historia economica de Cuba.
42
Jean Baptiste Labat, Nouveau voyage aux isles de l'Amerique, Paris, chez Guillaume
Cavelier, 1722; editada en espafiol como: Jean Lavat, Viaje a las is/as de la America, La
Habana, Casa de las Americas, 1979.
43
PierreFrancoisXavier de Charlevoix, Histoire de l'isle Espagnoleou de S. Domin
gue, Paris, Prelard, 1730.
44
GuillaumeThomasFrancois Rayna!, filosofo e historiador enciclopedista frances,
en su obra Histoire philosophique et politique des etablissemens et du commerce des Euro
peens dans Jes deux Indes, Amsterdam, 1771 (traducida al espafiol como Historia Politica
de Jos Establecimientos ultramarinos de las naciones europeas, Madrid, Antonio de San
cha, 1784), consagra una buena parte a la historia de la isla de Cuba.
45
William Robertson, escoces, rector de la Universidad de Edirnburgo, escribio una
narraci6n basada en el material de los cronistas de! nacimiento del imperio espaiiol en
America: History of America, Londres 1777. Tarnbien traducida al espafiol: Historia de
America, Burdeos, Imprenta de Pedro Beame, 1827.
46
Juan Bautista Munoz fue designado por la Corona espanola para que escribiese, ba
sandose en documentos, la historia del "nuevo mundo" con el fin de rebatir las interpre
taciones de Raynal y Robertson. Tuvo acceso a muchisimas fuentes pero al final su inter
pretacion no contradijo las ideas de los otros autores. S6lo se publico un volumen pues la
muerte le irnpidio continuar su obra. Historia de/ Nuevo Mundo, Madrid, Viuda de Iba
rra, 1793.
47
Silvestre de Balboa Troya y Quezada escribi6 el poema hist6rico Espejo de Paciencia
en 1608, convirtiendose en "el mas antiguo monumento literario de Cuba" del cual se
tenga conocimiento, segun Perez Cabrera. Sin embargo y aunque relata un hecho histori
co el secuestro y rescate del obispo fray Juan de las Cabezas es mas bien un ejercicio li
terario que hist6rico. Ademas, Silvestre de Balboa fue originario de la Gran Canaria aun
que avecindado en la isla de Cuba.
Rodriguez Pifla 61
El proceso de transforrnacion agricola y el impulso al comercio se
complementaron, en la segunda mitad del siglo XVIII, con la politica
administrativa que la corona espafiola intenta con objeto de moderni
zar su relacion con America y lograr una mas eficaz explotacion de su
riqueza.
Pero definitivamente, sin dejar de lado el debate que sobre este punto
existe en la historiografia cubana, el hecho que vendra a imponer con
mayor fuerza transformaciones economicas para la sociedad cubana
sera sin duda la politica resultante de la ocupaci6n inglesa en la ciudad
de La Habana en 1762. No porque tal ocupaci6n hubiera sido la causa
de los cambios que ya se estaban dando en el seno de la economia, sino
por lo que este hecho significo globalmente, sobre todo para el comer
cio entre Europa y America y, en el caso cubano, en el impulso a la
plantacion azucarera.
Para fines del siglo xvm y principios del XIX, la economia y la
sociedad cubana han sufrido ya un proceso irreversible de transforma
ci6n que inevitablemente estara acompafiado por el surgimiento de lo
que mas adelante se va a considerar como la "cultura nacional", cuyas
bases podemos encontrar a lo largo del siglo XVIII pero principalmente
en la segunda mitad, entre los siguientes hechos: en 1723 se instala la
primera imprenta en la isla: 5 afios mas tarde se funda la Universidad de
San Jeronimo en La Habana; en 1764 se funda el primer periodico cu
bano, La Gaceta; para 1773 se establece en La Habana el Seminario de
San Carlos que seria por algun tiempo, y por los personajes q ue lo diri
gieron, quizas mas importante que la Universidad misma; en 1774 se
realiza el primer censo en Cuba; en 1790 se funda el primer periodico li
terario que tendria profunda influencia en la intelectualidad cubana, el
Pape/ Periodico de La Habana; hasta aqui por llegar solo hasta inicios
del siglo XIX.
Lo que es claro es que este campo de cultivo de la historiografia ver
nacula de la segunda mitad del siglo ?(.VI~I y primera del _XIX~ estara
ligado a la definicion de la economia en funcion de la agricultura
comercial. Por ello, y sin pretender establecer una correspondencia
rnecanica, evidentemente la conciencia historica de intelectuales del
momento aparecera ligada principalmente a los intereses de la oligar
quia terrateniente y comercial.48
Conocida como la primera obra historica que aparece en el siglo
XVIII y considerada como propiamente cubana,49 sin serlo del todo, se
ra la Historia de la is/a y catedral de Cuba de Pedro Morell de Santa
'8 Julio Le Riverend conceptua este proceso en los siguientes terminos: "Subrayernos
que el gran movimiento de la cultura nacional se inicia a fines del XVIII alzandose rapi
damente sobre las escasisimas realizaciones de la cultura tradicional o escolastica, El ra
cionalismo moderno vencio finalmente. Adernas, este impulso de la cultura coincide con
un portentoso desarrollo econ6mico que se produce entre 1780 y 1820, carnbiando radi
calmente las condiciones sociales concretas del pals. L6gicamente, estan en primer piano,
desde entonces, ciertas conquistas basicas de la ciencia: estudio de la naturaleza, experi
mentalismo, rnecanica, etc. Toda la actividad cultural esta impregnada de un sen ti do prac
tice que la relaciona estrechamente con las cuestiones del gran cambio econ6mico y so
cial. A la cabeza de este cambio, se encuentra la clase de los terratenientes fabricantes de
azucar que se esfuerzan por darle a la cultura ese giro practice". "Acerca de la Histo
ria ... " op. cit., p. 24.
49
Existen referencias de la existencia de un manuscrito inedito y perdido del que se su
pone primer cubano que se ocup6 de la historia cubana, Ambrosio Zayas Bazan, quien en
1725 compuso la Carta y Relacion de la is/a de Cuba y sus particularidades, con tres histo.
rias de los gobernadores de la Habana desde el afio de 1549 hasta 1725; de los Obispos hasta
1705 y de /os Virreyes en Mexico.
62 Algunas consideracionessobre historiograf/a cubana.
Cruz.s? donde en 1760 describe la historia del descubrimiento, conquis
ta y poblacion de Ia isla hasta 1752.
Contemporaneo de Morell de Santa Cruz, termina en el mismo afio
(1760) Joseph de Ribera su obra Descripcion de la Isla de Cuba51 que se
ria una ojeada historica y una descripcion de Ia economia, sociedad,
naturaleza y politica de Cuba.
Un afio mas tarde, en 1761, culmina SU obra Jose Felix de Arrate,
considerado por la critica como el ultimo representante de la vieja oli
garquia. Su obra Llave de! Nuevo Mundo ... 52 se convertiria, sin embar
go, despues de su publicacion en 1830, en un clasico dentro de la histo
riografia cubana por su asomo critico y los elementos de reivindicacion
nacional, a pesar del escofasticismo53 que contiene y de las criticas de
Urrutia y del padre Caballero.
La primera obra historica que se imprime en Ia isla se debe a la auto
ria de fray Jose Maria de Peiialverde en l781,54 pero pierde SU merito
ante el hecho de no constituir un trabajo serio sino coyuntural y por en
cargo de Ia corona espafiola, aunque si representativo del periodo.
Otro autor considerado clasico por Ios historiografos, Ignacio Jose
a
de Urrutia y Montoya, dara conocer en 1789 el Teatro historico ... ,55
un in ten to mas por historiar Ia dominaci6n espafiola en la isla, quedan
dose unicarnente en el primer torno de Ios veinte que se propuso escri
bir.
Para finales del siglo XVIII otro factor que imprimira vigor a las
profundas transformaciones que ha venido sufriendo la isla de Cuba,
sera la presencia, como gobernante, del general Luis de las Casas, quien
entre 1890 y 1896 impulsara reformas economicas y sociales que seran
determinantes para el futuro del pais. La fundacion de la "Sociedad
Econornica de Amigos del Pais" en 1793 y del .. Real Consulado de
Agricultura y Comercio" seran de los hechos que surgiran al amparo
de este gobernante y sus colaboradores cubanos, entre quienes desta
can Arango y Parreno y el padre Jose Agustin Caballero principalmen
te. Ambos personajes cubanos tendran una importancia fundamental
para la definicion de lo que vendra a cuajar como la "cultura cubana",
sobre todo por la superacion y critica al escolasticismo que hasta en
50
Pedro Agustin Morell de Santa Cruz, natural de Santo Domingo, pas6 a vivir a
Cuba en 1717 donde lleg6 a ser obispo. Escribi6 la Historia de la is/a y catedral de Cuba
que publicaria por primera vez en 1929 la Academia de Historia de Cuba.
51
Nicolas Joseph de Ribera, Descripcion de la Isla de Cuba, La Habana, Ciencias So
ciales, 1975.
52
Jose Felix de Arrate, Llave de/ Nuevo Mundo, antemural de las Indias Occidentales.
La Habana descripta: noticias de su fundacion, aumentos y estado, Mexico, Fondo de Cul
tura Econornica, 1949.
53
Manuel de la Cruz se refiere en terrninos hipercriticos a los primeros historiadores:
"Los primeros historiadores cubanos reproducen el tipo intelectual del primimitivo cro
nista: monotones, difusos, oscuros, escritores menos que mediocres, sus narraciones, sin
colorido ni arte, son apuntes cronologicos". Op. cit., p. 15. En cambio, mas mesurado,
Juan J. Remos dira 30 aiios mas tarde: "La lectura de las primitivos historiadores de In
dias inclin6 a nuestros primeros historiadores al sentido de cr6nica que imprirnieron a sus
obras. Fueron verdaderos cronistas, que tomaron de aquellos sus preciosos datos y afia
dieron a estos cuanto ellos pudieron captar de sucesos y personajes mas cercanos, e inclu
so de sus contemporaneos", op. cit .. p. 46.
54
Jose Maria de Peiialverde, Idea Geogrdfica, historica y politica de la is/a de Cuba y
ciudad de La Habana que se publico en el primer Ca/endario Manual y Guia deforasteros
de 1781. en La Habana. .
55 Ignacio Jose de Urrutia y Montoya, Teatro historica.juridico y politico militar de la
Isla Fernandina de Cuba, principalmente de su capital La Habana, La Habana, UNESCO.
1963.
Rodriguez Pina 63
tonces predominaba en los autores cubanos.56
Hay que nombrar a otros dos escritores presentes en los afios finales
de este mismo siglo: Buenaventura Pascual Ferrer y Tomas Romay. El
primer relato de viajes de un cubano57 se debe a Pascual Ferrer y Ro
may, cofundador con el padre Caballero de Pape/ Periodico y de la So
ciedad Econornica de Amigos del Pais; es autor de un estudio sobre las
fundaciones pias del pais. sg
Ya en la primera mitad del siglo XIX la historiografia nacional se
intensificara con la aportaci6n de numerosos trabajos que van a tener
como preocupacion fundamental el rescate def pasado unido al estudio
de los problemas esenciales de la sociedad cubana.
En 1830 comienza a funcionar, si bien con poca eficacia, Ia Seccion
de Historia de la Sociedad Patriotica de La Habana, antigua Sociedad
Economica de Amigos <lei Pais creada en 1793. Las primeras timidas
expresiones de esta etapa se traducen en el intento de editar algunas de
las obras sobre la historia de la isla que se encontraban ineditas, como
la de Arrate, que fue la (mica que se publico realmente. Pero antes que
esto ocurriera, el nuevo siglo procre6 obras interesantes, producto de
las inteligentes plumas de historiadores cubanos corno el popular Jose
Antonio Valdes," o el furibundo absolutista Jose Ma. Calleja." Mas la
obra que definitivamente sera fundamental en la primera mitad del si
glo XIX sera El Ensayo Politico sobre la Isla de Cuba" del sabio aleman
Alejandro de Humboldt.
Siguiendo los pasos de Humboldt y completando con el lo mas im
portante de la historiografia cubana de la primera mitad del siglo XIX
aunque sus obras se continuan hasta la siguiente mitad+ estan dos
prolificos historiadores espaiioles cuya amplia obra los consagra, inde
pendientemente de las concepciones politicas de ambos: Ramon de la
Sagra62 y Jacobo de la Pezuela.63
56
Tan to Francisco Arango y Parreno, coma Jose Agustin Caballero deben considerarse
evidentemente como los mas importantes pensadores del siglo XVIII, aun cuando la
influencia de su pensamiento abarque parte importante del siglo XIX. Representan am
bos las ideas modernizantes de los terratenientes que luchan por el libre comercio. En sus
obras sobresale una preocupaci6n critica fundamental masque el interes directo por his
toriar la nacion. Vease: Francisco Arango y Parreno. "Discurso sabre la agricultura de
La Habana y medios de fornentarla" en Obras de Francisco Arango y Parreno, La Haba
na, 1888, t. I, p. 52126; Jose Agustin Caballero, Escritos Varios, 2 t., La Habana, Univer
sidad de La Habana, 1956.
51
Buenaventura Pascual Ferrer, Viaje a la is/a de Cuba, Madrid, 1798; publicado en La
Habana en l877 bajo el titulo "Cuba en 1789" en la Revista de Cuba.
58 Tomas Romay, "Discurso historico moral sobre la fundaci6n y progresos del hospi
tal San Francisco de Paula de La Habana" (1799) publicado por primera vez en 1849 en
las Memorias de la Sociedad Economica de La Habana, t. XX, p. 489499.
59
Antonio Jose Valdez, Historia de Cuba yen especial de La Habana, La Habana,
UN ESCO, 1964, impresa originalinente en 1813, seria la primera historia de Cuba publi
cada.
60
Jose Ma. Calleja, Historia de Santiago de Cuba. Compuesta y Redactada en vista de
los manuscritos originales ineditos de 1923. Escrita en ese mismo ano, pero publicada por
primera vez en La Habana, Imprenta "El Universal", 1917.
61
Alejandro von Humboldt, Ensayos Politicos sobre la Isla de Cuba, Paris, Jules Re
nouard, 1829: publicada por primera vez en Frances en 1826. Humboldt estuvo en Cuba
en dos ocasiones, la primera de diciembre de 1800 a marzo de 1801 y la segunda durante
abrilrnayo de 1804. Tuvo acceso a todo tipo de informacion tanto del gobierno coma de
particulares que colaboraron gustosamente con el, lo cual le perrnitio escribir una obra
que dio reconocimiento mundial a la isla de Cuba.
62
Ramon de la Sagra fue un escritor y naturista gallego que lleg6 coma funcionario a
Cuba en 1820 para dirigir el Jardin Botanico de La Habana y comenz6 a reunir el mate
rial que posteriormente daria origen a vasta obra. Lo mas importante es Historia econo
64 Algunas consideraciones sobre historiografla cubana.
Otro europeo cuya obra forma parte de la historiografia cubana de la
primera mitad del siglo XIX sera David Turnbull,64 irlandes
abolicionista que siendo consul ingles llego a ser miembro correspon
diente de la Sociedad Patriotica de la que fue expulsado por sus ideas
.. radicales".
La historiografla del debate nacional. Segunda mitad del siglo XIX
En la segunda mitad de este siglo y sabre todo en Io que va de 1868 a
1898 encontramos lo que se puede caracterizar coma el periodo de la
lucha por el forjamiento de la nacionalidad cubana. En este lapso se Ile
van a cabo dos guerras por la independencia de Cuba y por Io tanto es
cuando las definiciones politicas de los intelectuales de la epoca se van
a dar con mayor claridad.
Sin homologar los contenidos de la guerra de los diez afios (1868
1878) con la que se inicia en 1895, es evidente que lo que caracteriza a
ambas sera, por supuesto, la lucha por lograr el fin del coloniaje espa
fiol. En general, esta lucha se reflejara en los analisis politicos que se
realizan en el periodo, mismos que pasaran a formar parte de la histo
riografla de la epoca. De hecho, lo esencial de la historiografia de esta
fase estara consituido por el debate entre Cuba y Espana, y entre inde
pendencia, autonornia y colonia.
Por lo tanto podemos marcar una division arbitraria como todas
entre los autores de este tiempo de acuerdo con las tendencias politicas
reflejadas en sus obras. Por un lado tenemos a los autores identificados
con la independencia, aun cuando no lo expresen directamente; por
otro, a aquellos que proclaman su apego al autonomismo, es decir, la
linea reformista en el debate, y por supuesto los que declaran a toda
costa su apego a Espana.
En la lista mas larga, la de los independentistas, podemos localizar a
Pedro Jose Guiteras, quien aun cuando no revela en sus obras su incli
naci6n hacia el independentismo, si expone una critica al coloniaje, tan
profunda que lo incluye en esta linea;65 a Pedro Santacilia, poeta inde
pendentista= que, expulsado de Cuba, vendria a Mexico a luchar al
mica, politico y estadistica de la Isla de Cuba. o sea de sus progresos en la poblacion, la agri
cultura, el comercio y las rentas, La Habana, lmprenta de las Viudas de Arazoza y Spier,
1831; tambien Historia Fisica, Polltica y Natural de Cuba; 12 ~ols~ Paris, 18381842. Sa
gra puede considerarse a fin de cuentas, y a pesar de la polemica con Jose Antonio Saco,
un liberal progresista influido por las mas avanzadas tesis del enciclopedismo.
63 Jacobo de la Pezuela es, en contraposici6n a Ramon de la Sagra.Ta voz oficial de Es
pana y el principal apologista del coloniaje espafiol. Sin embargo su obra es imprescindi
ble para la historiografia cubana y quiza de lo mas importante hasta ese momento. Re
. cordemos solo su Ensayo hisorico de la is/a de Cuba, N ueva York, lmprenta espafiola de
R. Rafael, 1842; en 1863 comenz6 la publicaci6n del Diccionario geografico, estadistico,
historico de la is/a de Cuba, Madrid, Imprenta del Establecimiento de Mellado, 1863
1866; Historia de la is/a de Cuba, Madrid, Carlos BaillyBailleri, 18681878; esta ultima se
considera la mejor obra de Pezuela.
64
David Turnbull, Travels in the West, Cuba; with notices of Porto Rico, and the Slave
Trade, Londres, Longman, 1840.
65 Pedro Jose Guiteras, considerado por Manuel de la Cruz como el mejor en historio
grafia cubana (op. cit., p. 24), es quiza el autor con el que da comienzo la vision critica de
la historia cubana, es decir, se comienza a romper la llamada "cronica historica" por la
historia critica. Entre sus obras: Cuba y su Gobierno, Londres, 1853; Historia de la con
quista de La Habana, Filadelfia, Parry and MacMillan, 1856; Historia de la is/a de Cuba
(publicada originalmente en 186566), La Habana, Coleccion de libros cubanos, 1927.
66 Pedro Santacilia, Lecciones orales sobre la historia de Cuba, pronunciadas en el Ate
neo Democrdtico Cubano de Nueva York, Nueva Orleans, Imprenta de Luis Eduardo del
Cristo, 1859.
Rodriguez Pina 65
lado de Juarez contra el lmperio; a Enrique Piiieyro6', otro de Ios mas
importantes historiadores criticos; Juan Arnao68 que fue incluso conde
nado a muerte por sus actividades politicas junto a Narciso Lopez;
Nestor Ponce de Leon quien se propane escribir una nueva version de
la historia de Cuba69 y Manuel Sanguily. 70
Junto a estos autores aparecen otros que con menores pretensiones
historiograficas narran los hechos y luchas; son los cronistas de las mo
virnientos revolucionarios desde el punto de vista de la independencia,
y entre ellos podemos sefialar a Ios siguientes, en el orden cronol6gico
de la aparicion de sus obras: Francisco Javier Balmaceda,71 Francisco
Javier Cisneros," Fermin Valdes Dominguez," Antonio Zambrano;"
Ramon Roa,75 Manuel de la Cruz,76 Enrique Collazo," Nicolas Here
dia, 7x Rafael Maria Merchan, 79 Fernando Figueredo.".
Menci6n aparte merece la figura de Antonio Bachiller y Morales,
67 La biografia y la monografia historica seran las formas preferidas de Piiieyro, a lo
que hay que afiadir tambien su actividad revolucionaria. De entre su amplia obra sobre
salen Morales Lemus y la Revolucion de Cuba, Nueva York, 1871 y Como acab6 la domi
nacion de Espana en America, Paris, Garnier Herrnanos, 1908.
68
Juan Arnao, Pdginas para la historia de la is/a de Cuba, Habana, lmprenta "La Nue
va", 1900. Publicada originalmente en 1877 es, masque una historia propiamente dicha,
una memoria personal sobre la lucha por la independencia desde 1818 a 1868.
69 Nestor Ponce de Leon no publica mas alla del prologo y el capitulo I. "Historia de la
Isla de Cuba" (publicada originalmente en 1888) en Revista de la Biblioteca Nacional,
1911, ano Ill, t. v. nurn. 16, p. 97106.
10 Manuel Sanguily, patriota, hombre de vasta cu!tura e historiador critico, escribio
tarnbien un sinnumero de articulos relacionados con la independencia de Cuba. Su obra
Pdginas de la historia, contiene varias monografias referidas a lo anterior. Es considerado
como otro de los historiadores mas valiosos de Cuba; su obra esta reunida en Obras de
Manuel Sanguily 3 t., La Habana, A. Dorrbecker Impresor, 1926.
71
Francisco Javier Balmaceda, Los confinados de Fernando Pov, e lmpreslones de un
viaje a Guinea, Nueva York, Imprenta "La Revolucion", 1869 y La Habana, Antonio
Martin Lamy, l 899. Sobre las deportaciones de patriotas cubanos a la isla de Fernando
Poo, posesion espaiiola en Africa.
72
Francisco Javier Cisneros, Relacion documentada de cinco expediciones, Nueva
York, imprenta de Hallet y Breen, 1870; y La verdad historica sobre sucesos en Cuba, Nue
va York, lmprenta de Zarzamendi, .1871.
1'
Fermin Valdes Dominguez, Los voluntarios de La Habana en el acontecimiento de los
estudiantes de medicina, La Habana, Imprenta y papeleria de Rambla y Bouza, 1909. Pu
blicado originalmente en J 873.
1~
Antonio Zambrano, La republica de Cuba, La Habana, Universidad de La Habana,
1969. Publicada por primera vez en 1873.
75
Ramon Roa, Convenio de/ Zanjon. Carta de/ Sr. Ramon Roa; N ueva York, lmprenta
y Libreria de Nestor Ponce de Leon, [878; tambien A pie y descalzo. de Trinidad a Cuba,
18701871 iRecuerdos de campaiiai, La Habana, Establecimiento tipografico, 1890; am
bos fueron reunidos en Con la pluma y el Machete, 3 vols., La Habana, publicaciones de
la Academia de Historia de Cuba, 1950.
76 Manuel de la Cruz, Episodios de la Revolucidn Cubana, La Habana, Establecimiento
tipografico, 1890. Como critico de la historia, Manuel de la Cruz tiene un lugar destaca
do, vease cita nurn. 6.
" Enrique Collazo, Desde Yara hasta el Zanjdn: apuntaciones historicas, La Habana,
Tipografia "La Lucha", 1893.
78 Nicolas Heredia, Cronicas de la guerra de Cuba, relacion detallada de las operaciones
de la campaiia, profusamente ilustradas con interesantes vistas y retratos tomados de foto
grafias directas, (publicado originalmente entre 1895 y 1896), La Habana, Academia de
Historia de Cuba, 1957.
79 Rafael Maria Merchan, Cubai justificacion de sus guerras de independencia, (publica
da por primera vez en 1896), La Habana, Nacional, 1961.
8 Fernando Figueredo, La Revolucion de Yara 18681878, conferencias historicas, La
Habana, Ediciones, 1969. Figueredo habla sido secretario de Cespedes y el texto lo cons
tituyen una serie de 9 conferencias ofrecidas en Florida entre 1882 y 1886 y publicadas
por primera vez en I 902.
66 Algunas consideraciones sobre historiografia cubana.
que fue uno de los historiadores criticos mas fecundos e importantes de
este periodo; public6 numerosos articulos y varias obras reconocidas.8'
Si bien Bachiller y Morales no abraza explicitamente la causa indepen
dentista, su profunda critica a la colonia cspafiola lo coloca en un lugar
destacado junto a los patriotas cubanos.
Dentro de la corriente reformista de Ia historiografia cubana de lase
gunda mitad del siglo XIX podemos encontrar en principio a Jose
Antonio Saco, tres veces diputado a Cortes en Espana, sin poder nunca
asumir el cargo, convertido en principal inspirador del reformism 0. Tai
vez, al igual que Bachiller y Morales, la valoraci6n de sus obras nose
deriva tan to de sus posiciones politicas concretas, sino de la aportacion
historiografica que hacen.82 Sin embargo, Saco es mucho mas claro en
sus preferencias politicas, las cuales estaran presentes en su obra: la lu
cha contra el despotismo espafiol y a favor del abolicionismo y el antia
nexionismo a Estados Unidos.
Seran entusiastas seguidores del reformismo cubano como tal o dis
frazado de autonomismo, Jose Silverio Jorrin,83 Eusebio Valdes Do
minguez;" Alfredo Zayas,85 Herminio C. Leyva86 y Enrique Trujillo.87
Finalmente, estan los que se identifican con la posici6n colonial es
pafiola y que dan la vision mas conservadora del periodo. La mayoria
de estos au tores son espafioles y, algunos, funcionarios de la corona
que opinan o hacen cr6nicas sobre las guerras de independencia to
mandolas como insurrecciones a las que hay que enfrentar. Entre los
mas representativos es posible seiialar a Mariano Torriente;88 Dionisio
Alcala Galiano,89 Carlos de Sedano;" Jose Ahumada y Centurion,":
81 Quiza la obra mas importante de Bachiller y Morales sea la referida en la nota
nurn. 3, publicada originalmente entre 1860 y 1861.
82 Jose Antonio Saco es autor de muchisimos artlculos algunos de los cuales, los mas.
importantes, que se refieren a Cuba estan reunidos en Coleccion de Pape/es cientificos,
historicos. politicos y de otros ramos sobre la is/a de Cuba, ya pub/icados, ya ineditos, 3 vols.,
Paris, d'Aubusson y Kugelman, 18581859. Pero lo mas reconocido de Saco es lo que de
dica a la historia de la esclavitud en el mundo en diferentes obras.
83 Jose Silverio Jorrin, Espana y Cuba, Paris, tipografia Lahure, 1876, reproducida en
la Revista Cubana, t. II. num. 5, 1886, p. 433~461.
H~ Eusebio Valdes Dominguez, Los antiguos diputaaos de Cuba y apuntes para la histo
ria constitucional de esta is/a, La Habana, lmprenta "El Telegrafo", 1879.
85
Alfredo Zayas, Cuba autonomica ( estudios historicos}, La Habana, lmprenta "El Re
tire", 1889.
86 Herminio C. Leyva, El movimiento insurrecciona/ de 1879 en la provincia de Santiago.
de Cuba (La Guerra chiquita}, La Habana, Imprenta y Papeleria "La Universal", 1893.
Leyva fue el fundador del Partido Liberal (Autonomista).
87
Enrique Trujillo, Apuntes historicos. Propaganda y movimientos revolucionarios cuba
nos en los Estados Unidos desde enero de 1880 hasta febrero de 1895, Nueva York, Tipo
grafia "El Porvenir", 1846.
88 Mariano Torriente, Bosquejo economico politico de la is/a de Cuba, compresiva de va
rios proyectos de prudentes y saludables mejoras que pueden introducirse en su gobierno y
administracion, Madrid, lmprenta de Don Manuel Pita, 1852.
89 Dionisio Alcala, Cuba en 1858, Madrid, lmprenta de Beltran y Vinas, 1859.
9
Carlos de Sedano, Cuba estudios politicos, Madrid, Irnprenta de Manuel G. Hernan
dez, 1872; y Cuba desde 1B50a 1873. Coleccion de informes, memorias, proyectos y antece
dentes sobre el gobierno de la is/a de Cuba, relativos al citado periodo que hareunido por co
mision de/ gobierno Dn. Carlos Sedano y Cruzat, exdiputado a Cortes, Madrid, Imprenta
Nacional, 1873. Sedano es de los pocos cubanos que se identifican y escriben en' conse
cuencia con la causa espafiola.
91
Jose Ahumada y Centurion, Memorias historicopolitica de la is/a de Cuba, redactada
por orden de/ senor ministro de Ultramar, La Habana, Libreria e lmprenta de A. Pego,
1874.
Rodriguez Pina 67
Justo Zaragoza,92 Vicente Garcia Verdugo;" Eleuterio Llofriu y Sagre
ra.94 Emilio A. Soulere," Francisco de Camps y Feliu," Antonio Pira
la," Rafael Guerrero,98 Fernando G6mez,99 Tesifonte Gallegot'" y
Miguel Rodriguez Ferrer.'?' En general pocos de estos autores tienen
obras de calidad, la gran mayoria son apologias del colonialismo espa
iiol, como era de esperarse, y tratan de afianzar las concepciones con
servadoras en la isla de Cuba.
Una parte interesante que de alguna manera pertenece a la historio
grafia cubana del siglo XIX, son los libros escritos por norteamericanos,
sea de sus viajes a Cuba, sea de sus visiones sobre la sociedad cubana.
La importancia que Cuba tiene para los norteamericanos se muestra
por este hecho tambien, En un articulo publicado en 1966 en una revis
ta nortearnericana'v' se hace un listado de las obras referentes a la isla
de Cuba. Solo en el siglo XIX se registran 77 titulos distintos de otros
tantos autores, de los cuales la mayoria 31 fueron escritos entre
1890 y 1899.
La historiografta de la Republica (18981959).
La independencia de Espana lograda finalmente en 1898 va a dar en
trada al periodo llamado de la Republica, que se extiende has ta la toma
del poder por los revolucionarios, en I 959. Se caracterizara por las
grandes transformaciones capitalistas impulsadas por Ia aguda pene
traci6n economica que llevan a cabo los norteamericanos desde finales
del siglo XJKY que llevara a la recien constituida nacion cubana a una
casi total supeditacion al capital norteamericano.
Este proceso de dominacion imperialista creara una econornia orga
nizada 'en funcion de la demanda de ciertos productos, fomentando
aun mas la monoproducci6n, expresada principalmente en el cultivo de
la cafia de.azucar yen algunos otros productos secundarios como el ta
baco y la mineria.
Pero si la economia cubana es subordinada a la norteamericana, 16
92
Justo Zaragoza, Las insurrecciones en Cuba. Apuntes para la historia politica de esta
is/a en el presente siglo, Madrid, Imprenta de Manuel G. Hernandez, 18721873, 2 vols.
~j Vicente Garcia Verdugo, Cuba contra Espana. Apuntes de un aiio para la historia de la
rebe/i6n de la is/a de Cuba, que principio el JO de octubre de 1868, Madrid, lmprenta y Li
breria Universal de los sefiores Crespo, 1869.
94
Eleuterio Llofriu y Sagrera, Historia de la insurreccion y guerra de la isla de Cuba,
Madrid, lmprenta de la Galeria Literaria, 18701872, 4 vols.
95
Emilio A. Soulere, Historia de las insurrecciones de Cuba 1869-1879, Barcelona, esta
blecimiento tipografico editorial de Juan Pons, 18791880, 2 vols.
96
Francisco de Camps y Feliu, Espaiioles e insurrectos. Recuerdos de la guerra de Cuba,
La Habana, Establecimiento tipografico de A. Alvarez y Cornpafiia, 1890.
97
Antonio Pirala, Ana/es de la guerra de Cuba, Madrid, Felipe Gonzalez Rojas, editor,
18951898, 3 vols.
98 Rafael Guerrero, Cronica de la guerra de Cuba, Barcelona, Libreria Editorial de
M. Maucci, 18951897, 5 vols.
99
Fernando Gomez, La insurreccion por dentro. Apuntes para la historia, La Habana,
M. Ruiz y Co., 1897.
100
Tesifonte Gallego, La insurreccion cubana. Cronicas de la campaiia, I, la preparacion
de la guerra, Madrid, Imprenta Central de los Ferrocarriles, 1897.
101
Miguel RodriguezFerrer, Naturaleza y civilizacion de la grandiosa is/a de Cuba; o
estudios variados y cientificos, al alcance de todos, y otros historicos, estadlsticos y politicos,
Madrid, Carlos BaillyBailliere, 1887, 2 vols. RodriguezFerrer hizo varias obras sobre
Cuba. es un "liberal integrista" si cabe el concepto.
102 Harold Smith, "A Bibliography of American Travellers book about Cuba pu
blished before 1900", The Americas, Washington, vol. 22, nurn. 4, 1966~ p. 404412.
68 Algunas consideraciones sobre historiografla cubana.
gicamente los sectores dominantes cubanos tambien se subordinaran al
semicoloniaje estadunidense. De hecho, Ia incipiente burguesia cubana
habia dejado de luchar desde 1878 para integrar un proyecto nacional y
se conformaba con compartir el poder con la corona espafi.ola. Por eJlo,
el cambio de metropoli no significara un enfrentamiento con los secto
res dominantes cubanos, sino su integracion y subordinacion a los inte
reses de los nuevos dominadores.
En consecuencia el pensamiento que surge de la nacion cubana a
principios del siglo xx estara limitado por la situacion de dependencia
que llevara ajustificar e incluso a enaltecer la presencia norteamericana
.(aun cuando existan sectores que, a partir de los afios 20, sostienen acti
tudes antimperialistas). .
La historiografia cubana de esta fase republicana crecio, por lo tan
to, dentro de una situacion de sumision a este tipo de desarrollo capita
lista y mantuvo con el una coherencia logica que le permitio crecer am
pliamente, dando importancia a temas e interpretaciones acordes con
la ideologia del bloque dominante.
Los estudios historicos de principios de la republica mostraron, por
un lado, "un debilitamiento del pensamiento cubano sobre los proble
mas def pais", segun Le Riverend'v' y como contraparte, una busqueda
de temas mas universales, menos relacionados con la realidad nacional,
menos comprometidos; por el otro, una tendencia a la historia apolo
getica, dedicada a exaltar heroes y al analisis psicologista de los perso
najes, con un predominio evidente del empirismo. Es decir, finalmente,
esta historia estara influida por la corriente positivista que en Cuba
seria llamada mas adelante la "historiografla burguesa". Serian tam
bien obras que como en otras sociedades llevarian a la creacion de los
mitos, simbolos y estereotipos hist6ricos.
Asimismo, salvo excepciones honorables, hay ausencia o escasez en
<el manejo de las fuentes y la documentaci6n y, en cambio, un uso recu
rrente, indiscriminado y acritico de la bibliografia colonial, lo que de
muestra la inexistencia de cuadros de historiadores profesionales que
nose daban aim en el pais, no obstante que desde 1910 se establece la
Academia de Historia en la Universidad de La Habana, a pesar de la
existencia y el esfuerzo para el funcionamiento del Archivo Nacional
desde 1840, de la creacion de la Oficina del Historiador de la Ciudad de
La Habana (que ocupara el insigne Emilio Roig de Leuchsenring) en la
tercera decada de este siglo, y de la continuaci6n de la obra de la Socie
dad Econ6mica de Amigos del Pais; todas estas instituciones al servicio
del conocimiento hist6rico.
En lo general puede decirse que hay una enorme producci6n histo
riografica durante este periodo, quiza como no la habia habido hasta
entonces, que sin embargo logra mantener la calidad solo en ciertas
manifestaciones importantes.
Destacan en las primeras decadas de independencia las obras mono
graficas de Vidal Morales y Morales, 104 Emilio Bacardi, 105 Manuel
103 Acerca de la historia econdmica ... , op. cit, p. 31.
104 Entre la numerosa obra de Vidal Morales y Morales sobresalen Iniciadores y prime
ros mdrtires de la revolucion cubana, La Habana, Coleccion de Libros cubanos, 193 l , pu
blicado originalmente en 1901; y Hombres de/ 68, La Habana, Instituto de Ciencias So
ciales, 1972, publicado por primera vez en 1904.
105 Emilio Bacardi, Cronicas de Santiago de Cuba, Barcelona, tipografia de Carbonell y
Esteva, 1908.
Rodriguez Pina 69
Marquez Sterling, 106 Evelio Rodriguez Lendian, 101 Rafael Martinez Or
tiz, 108 Joaquin Llaverias. ios
De igual manera deben citarse las investigaciones monograficas pos
teriores de Roque Garrigo, 11 Francisco Gonzalez del Valle, 111 Adrian
del Valle, 112 Nestor Carbonell, 113 Diego Gonzalez, 114 Jose M. Perez Ca
brera!" y Francisco Ponte Dominguez, 116 publicadas todas por la Aca
demia de Historia como una muestra del empuje productivo que llego a
tener tal institucion. ~
Alrededor de los afios treinta se inicio la publicacion, en la misma
Academia de Historia de Cuba, de los documentos historicos cubanos
que vinieron a llenar un vaclo.!'" Tambien, desde 1943, el Archivo Na
cional inicio la labor de publicacion de documentos fundamentales
para la historia de Cuba.
Las historias generates tendran sus representantes principales en Ra
miro Guerra, 118 Herminia Portell Vila, 119 Emeterio S. Santovenia 120 y la
obra monumental conjunta de Ramiro Guerra, Emeterio S. Santovenia,
106
Manuel Marquez Sterling, Diplomacia en nuestra historia, La Habana, lnstituto
Cubano del Libro, 1967, originalmente publicado en 1909; tarnbien: Procesos historicos
de la Enmienda Platt; 18971934, La Habana, El Siglo XX, 1941.
107 Evelio Rodriguez Lendian, La independencia absoluta como el ideal cubano, discurso
leido en la Universidad de La Habana en 1899. Publicado en: Habana, Imprenta El Siglo
XX, 1929; tarnbien: El Congreso de Panama y la Independencia de Cuba, La Habana, Im
prenta A visador Comercial, 1911.
res Rafael Martinez Ortiz, Cuba: los primeros atios de su independencia, Paris, "Le
Livre Libre", 1929, 2 vols.
109 Quien fuera director del Archivo Nacional durante la ocupacion norteamericana,
en 1912 irnprimiria su obra Historia de los Archivos de Cuba, La Habana, Academia de
Historia.
110 Roque Garrigo, Historia documentada de la conspiracion de los soles y rayos de Boli
var, La Habana, Academia de Historia de Cuba, 1929, 2 vols.
111
Francisco Gonzalez del Valle, La conspiracion de la Escalera, La Habana, Acade
mia de Historia de Cuba, 1925.
112 Adrian del Valle, Historia documentada de la conspiracion de la Gran Legion de/
Aguila Negra, La Habana, Academia de Historia de Cuba, 1.930.
113 Nestor Carbonell, Los protomdrtiresde la independencia de Cuba, La Habana, Aca
demia de Ciencias de Cuba, 1926.
114
Diego Gonzalez, Historia documentada de /os movimientos revolucionarios de Cuba.
de 18521867, La Habana, Academia de Ciencias de Cuba, 1838.
115
Jose Manuel Perez Cabrera, La conspiracion de 1824, La Habana, Academia de
Historia de Cuba, 1936.
116 Francisco Ponte Dominguez, Historia de la Guerra de los Diez Aiios (desde la Asam
blea de Guaimard hasta la substitucion de Cespedes), La Habana, Academia de Historia de
Cuba, 1958. El primer tomo se publico en 1944.
117
Constituirian estas ediciones del Archivo Nacional: Centon Epistolario de Domingo
de/ Monte (1923); A etas de la Asamb/ea de Representantesy de/ Consejo de Gobiemo; du
rante la Guerra de Independencia ( 1928); Historiadocumentada de San Cristobal de La Ha
bana en el siglo XVI (Irene Wright, 1930); Pape/es existentes en el Archivo General de Jn
dias relativas a Cuba y muy particularmentea La Habana (l 931); Pape/es de Marti (1933);
Pape/es de Maceo (1948); Archivo de Gonzalo de Quezada. Epistolario (1948) y el Diario
def teniente coronel Eduardo Rosell y Malpica (1949).
118 Ramiro Guerra, Manual de Historia de Cuba: desde su descubrimiento hasta 1868,
La Habana, Instituto cubano del Libro, 1971; publicado originalmente en 1939. Ante
riormente, Guerra habia comenzado otra Historia de Cuba (19211925) de la cual so
lo se publicaron 2 volurnenes que abarcan hasta 1607. Ramiro Guerra debe ser consi
derado como uno de los autores mas importantes del periodo republicano (vease nota
nurn. 121).
119
Herminio Portell vus, Historia de Cuba en sus relaciones con Estados Unidos y Es
pana, La Habana, Jesus Montero, 1938, 4 vols.
120
Emeterio S. Santovenia, Historia de Cuba, Habana, Tropico, 1942, 2 vols.
70 Algunas considereciones sobre historiograf/a cubana.
Jose Manuel Perez Cabrera y Juan J. Remos.121 Esfuerzos importantes
que son el intento +quiza fallido de difundir la historia cubana.
Dentro de los estudios de historias econ6micas se puede citar como
las mas importantes: Azucar y Poblacion en las Anti/las de Ramiro Gue
rra, 122 la de Fernando Ortiz, 123 la del economista aleman exiliado en
Cuba, H. E. Friedlander124 y la de Levi Marrero.125
Es necesario mencionar finalmente que existia un sector de la intelec
tualidad cubana de la republica que mantuvo una actitud critica y pro
gresista; Ramiro Guerra, Fernando Ortiz, Emilio Roig de Leuchsen
ring, Raul Cepero Bonilla y Elias Entralgo se convierten quiza en el
pensamiento mas importante del periodo. Son liberales que sin llegar
mas alla, mantienen una independencia respecto a las clases dominan
tes de la epoca. Al .rnismo tiempo se'Iocaliza, desde los afios cuarenta,
una veta marxista entre la intelectualidad cubana, encabezada por Ser
gio Aguirre, quien escribe el hasta ahora reconocido como primer estu
dio marxista en 1944,126 asi como Carlos Rafael Rodriguez!" y Blas
Roca, 128 quienes inician la corriente materialista dentro de' la histo
riografia cubana, continuada mas tarde despues de la revolucion de
1959.
La historiografia de la revolucidn,
En 1959 se inicia el proceso de transforrnacion que mas tarde se defini
ria como socialista y que marcaria un cambio profundo en la sociedad
cubana que repercute intensamente en el resto de los paises latinoame
ricanos. Este cambio en la estructura econ6mica, politica y social ten
dra inevitablernente que verse reflejado en la forma en que se concibe y
se hace la historia.
Hacer una evaluacion de la historiografia cubana de la revoluci6n
desde afuera es una tarea riesgosa, no solo por la limitaci6n practica
que representa el acceso a la inforrnacion de lo que se ha hecho y se esta
hacienda, sino tambien porque involucra, en principio, un sentimiento
que muchas veces no permite la objetividad necesaria. Sin embargo,
aunque estamos conscientes de que esta evaluacion corresponde a los
121
Ramiro Guerra et al., Historia de la nacion cubana, La Habana, Editorial Historia
de laNacion Cubana, 1952; es la obra mas amplia publicada hasta el presente sobre Cuba
aunque su limitaci6n es la exaltaci6n de los logros de la republica, pero sobresale la au
sencia interpretativa que evidencia. La Riverend dice refiriendose a ella: "En verdad no
es una obra general con vision de conjunto sino una recoleccion de monografias", Acerca
de la Historia ... , op. cit., p. 40.
122
Ramiro Guerra, Azucar y poblacion en las Anti/las, La Habana, lnstJtuto Cubano
del Li bro, 1976; publicado originalmente en 1927 es la primera gran obra econornica de la
republica. Mas adelante, en 1940, publicaria Guerra otra obra econ6mica: La industria
azucarera.
123 Fernando Ortiz, Contrapunteo cubano de/ tabaco y el azucar, Barcelona, Ariel, 1973.
Publicada originalmente en 1940.
124
H. E. Friedlader, Historia economica de Cuba, La Habana, Jesus Montero editor,
1944.
125 Levi Marrero, Historia economica de Cuba, La Habana, Ed. "La Polilla", 1956.
126 Sergio Aguirre, "Seis actitudes de la burguesia cubana en el siglo XX", en Carlos
Rafael Rodriguez, El Marxismo en la historia de Cuba, La Habana, Editorial Paginas,
1944, p. 2747.
121
Carlos Rafael Rodriguez, Ibidem.
128 Blas Roca, Los fundamentos de/ Socia/ismo en Cuba, La Habana, Ed. Paginas, 1943,
p. 153.
Rodriguez Pina 71
propios cientificos sociales cubanos, 129 nos permitimos hacer un peque
fio recuento sobre las alteraciones que sufre la actividad hist6rica a par
tir de la revoluci6n.
La transformaci6n socialista no solo requirio modificar la sociedad
cubana, sino obligadamente tarnbien un cambio profundo en la mane
ra de observar a esa sociedad; precis6 la aplicacion de un nuevo instru
mento, el materialismo historico, con el cual disecar el pasado y el
presente que se estaba forjando. Al proclumarse los principios del
marxismoleninismo como eje del pensarnieruo de la revolucion, en las
ciencias sociales. nacionales se presento nuturalmente una ruptura con
el pensamiento tradicional.
.. No podemos vivir en la sociedad nueva con las viejas concepciones
historicas: esta es una frase repetida hasta el infinito" decia Moreno
Franginal en 1966, y se preguntaba inmediatamente "Pero ~Que hemos
hecho por la creaci6n de la nueva historia, del nuevo historiador?" .130
Ese fue precisamente el problema que hubo que enfrentar en el surgi
miento de la nueva historiografia. Porque nose trataba evidentemente
de aplicar por decreto el materialismo historico en las ciencias sociales,
sino de formar los cuadros que posibilitaran el surgimiento de esa nue
va historia que no contaba con una tradici6n arraigada.
El primer intento en este sentido iria por el camino de la "profesiona
lizacion .. de la historia, es decir de la creacion de la infraestructura
necesaria para la Iorrnacion del nuevo historiador profesional. Si en
el periodo anterior el h istoriador se formaba 111:1s 4 ue nada por voluntad
pro pi a y so brepon ien dose a las con ti ngencias estruct u rales de las ciencias
social es, ahora se trataba de crear las bases para la Iormacion de profesio
nistas con otras concepciones radicalrnente dilercnciudas del momento
previo.
El inicio de estas transformaciones en la infraestructura de las cien
cias sociales se expresara desde 1961 con la creacion de la Escuela de
Historia en la Universidad de La Habana y del lnstituto de Historia de
la Academia de Ciencias de Cuba, reorganizando e incorporando a esta
ultirna algunos organismos que sobrevivian y continuaban trabajando,
como el Archivo Nacional y la Oficina del Historiador de la Ciudad, o
supliendo a otras que no cumplian su papel para la formaci6n de Ios
nuevos investigadores, como la Academia de Historia.
De igual manera la Biblioteca Nacional "Jose Marti" restructure su
labor en este periodo, continuando las investigaciones bibliograficas,
editando algunos de los manuscritos que posee y especializando al per
sonal para el manejo de la "Coleccion Cubana" tan importante para la
historiografia nacionaJ. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos en tal
sentido, todavia hasta 1970 mas de la mitad de los titulos estaban sin
catalogar.131
Por su parte al Archivo Nacional, institucion indispensable para la
investigaci6n, creado durante la republica, se aboc6 a la recuperacion
129
A principios de octubre de 1984 se realiz6, organizado por la Union Nacional de
Historiadores, un foro sobre la historiografia cubana desde 1959. Se presentaron diez tra
bajos sobre diferentes aspectos de la historiografia, a los cuales, desgraciadamente, nose
pudo tener acceso, a excepcion del presentado por Olga Portuondo, titulado "La histo
riografia cubana acerca del periodo 15101868 en XXV afios de revolucion". Sin embar
go los trabajos seran publicados en 1985 en la Revista de la Biblioteca Nacional "Jose
Marti".
1.io M. Moreno Franginal, La historia como arma, op. cit .. p. 20.
131 Bohumil Bad'ura, op. cit., p. 9.
72 Algunas consideraciones sobre historiografia cubana.
de los archivos que se encontraban en distintas instituciones particula
res u oficiales distribuidas por diferentes lugares, para preservarlos de
la destruccion por ignorancia o rnala fe de sus poseedores. Tarea im
portante del Archivo Nacional fue tarnbien la organizacion de archivos
regionales historicos en Matanzas, Santiago y Camaguey. Evidente
mente, aunque hubo una voluntad de organizar y clasificar el material
en el Archivo Nacional y otros archivos de todo el pais, todavia es una
labor que no ha sido satisfecha totalmente132 y que requerira el trabajo
constante de las instituciones cientificas.
Mas adelante se crearian la Cornision de Estudios e Investigaciones
Historicas de las Escuelas de Instrucci6n Revolucionaria del Partido
Comunista Cubano, la Cornision de Historia de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias y la Comision de Estudios Historicos del Movimiento
Juvenil de Cuba, comisiones todas que asumen la responsabilidad de
promover la investigacion historica sobre SUS propias areas de interes.
Este avance sin precedente en la historia del pais se dirige a asegurar
la creacion de historiadores profesionales capacitados para proponer
estudios alternos a los ya realizados y avanzar en la recuperacion de la
historia, armadas con los instrumentos teoricos y metodologicos sufi
cientes para ir conformando la nueva historia.
El intento de trazar esta nueva historia mostro su contraparte en las
obras que se comienzan a editar despues de 1959. La idea de rescatar a
los clasicos del siglo xvm y XIX y darlos a conocer al pueblo cubano
lleva a reimprimir lo mas importante de la obra de Urrutia, Valdes, Ra
mon de la Sagra, Guiteras, Bachiller, Humboldt, Saco, Varela y otros
autores que se consideraron fundamentales. Del siglo xx se recuper6
tambien ~n nuevas ediciones ,a aquellos autores g_ue! p_or un l~do_,Ju~
ron considerados como lo mas avanzado; tales el caso de Emilio R01g
de Leuchsenring, Fernando Ortiz y Ramiro Guerra y las obras de los
primeros marxistas cubanos: Sergio Aguirre, Carlos Rafael Rodriguez
y Blas Roca.
Se iniciaria despues la publicacion de las obras historicas de la revo
lucion, aunque algunos de los autores tuvieran produccion del periodo
anterior. Entre los consagrados como historiadores de Ia revolucion,
podemos enumerar a los siguientes: Manuel Moreno Franginal, Julio
Le Riverend, Sergio Aguirre, Raul Cepero Bonilla, Oscar Pino Santos,
Jorge Ibarra, Jose Luciano Franco, Juan Perez de la Riva, Hortencia
Pichardo, Pedro Deschamps y Fernando Portuondo. Todos con ampli
sima bibliografia dentro de lo que quiza se podria calificar de primera
generacion de historiadores de la Revolucion.!"
En Ja evaluacion que se tiene que hacer sobre los 25 afios de historio
grafia durante la revoluci6n, podemos mencionar los siguientes ele
mentos:
I. No se ha dado todavia lo que podemos Hamar la sintesis historica
como producto de la revoluci6n. Aunque ya es claro esto y las institu
ciones de investigacion trabajan en ello, no se ha logrado resolver el
problema. Es todavia la historiografia de la revolucion una historio
grafia fragmentada y parcializada, en la que las monografias sabre dis
tintos aspectos son la realizacion principal.
132 El articulo del Bohumil Bad'ura, nos da una vision de la situacion que guardaban
los archives hasta 1970, que aun no ha mejorado mucho, fuera del Archivo Nacional, se
gun la conversaci6n del autor de este articulo con historiadores cubanos.
133
Para un desglose mas amplio de la historiografla de la revolucion, lease la entrevista
a Oscar Zaneti en este mismo nurnero.
Rodriguez Pina 73
II. Dentro de la producci6n monografica surgieron nuevos temas
que nunca se habian tratado: demografia, movimiento obrero, movi
miento estudiantil, estudios politicoideologicos, etc., que obviamente
no habian tenido espacio en la historiografia anterior y que se convier
ten ahora en tema recurrente.
III. Existe desequilibrio en los periodos trabajados. El mas afortuna
do en cuanto al trabajo hecho es el periodo que va entre la guerra de los
diez afios y la cuarta decada del siglo xx. En cambio el periodo colonial
hasta 1868 practicarnente se ha olvidado, quiza por haberse trabajado
tanto en el periodo republicano o quiza tambien por el trabajo docu
mental que requiere. De igual manera, el periodo que va de 1935 a la re
volucion ha sido descuidado ampliamente. Es posible que este desequi
Jibrio sea mas grave para eJ periodo revolucionario donde no existe
todavia una obra fundamental que explique y analice el proceso
revolucionario antes y despues de la toma del poder.
IV. Se da una evidente profesionalizaci6n de la historia que sin em
bargo se contrapone en la practica al empirismo, vicio heredado del pa
sado. Si bien se ha luchado por la forrnacion de cuadros universitarios
que cuenten con una preparacion teorica y metodol6gica adecuada, en
cierta medida se carece aun de un trabajo de archivo adecuado en la in
vestigaci6n. Esto podria explicar Ia escasa investigaci6n sobre el perio
do colonial.
V. Al mismo tiempo, y este puede ser uno de los principales errores
de la historiografia que se inicia con la revoluci6n, se aplico un marxis
mo esquematico, facilmente explicable por la juventud del proceso re
volucionario. En la decada de los afios sesenta se forrno toda una histo
riografia cuyo Ienguaje materialista fue lo unico que acerco esas obras
al marxismo; o el contenido no correspondia a la proclamaci6n del me
todo que se decia aplicar, o la aplicacion de este metodo se daba de ma
nera mecanica.':" Comenzar los textos con citas de Marx, Engels, Le
nin, Fidel o el Che acreditaba como marxistas a los autores. Acusar por
principio al "imperialismo norteamericano" de todos los males que
ocurren en Cuba, America Latina o el mundo, sin mayor analisis, fue
otra di visa que se derive de las concepciones mecanicistas. Afortunada
mente en la decada siguiente se criticarian estas concepciones (o desvia
ciones).
VI. Finalmente, otro aspecto que hasta el presente frena la creaci6n
historiografica, o por lo menos la retrasa, es la ausencia de tecnologia
especializada aplicada a las ciencias sociales. Se trabaja artesanalmen
te, como en muchos otros paises, sin posibilidad de agilizar los proce
sos productivos.
Tai es la vision que un observador externo tiene de la historia actual
cubana. Los seii.alamientos de limitaciones no se hacen con el fin de
descalificar la historiografia cubana, sino por el contrario, creemos que
precisamente por la identificacion que se tiene con su proceso revolu
cionario, es mas importante serialar las lirnituciones que tuvo 0 tiene
que deshacerse lanzando alabanzas. Por otro lado, es evidente que mu
cho de lo sefialado pierde valor ante el esfuerzo que honestamente se
hace por superarlas y que, finalmente, seran los propios historiadorescu
banos los encargados de resolverlas.
134
"Quiza el peligro mayor este en el seudoimperialismo historico que emerge y florece
en los periodos de transicion como una form a de oportunismo intelectual y que confunde
iacilrnente a la juventud ... Moreno Franginal, op. cit .. p. 2<i.