0% encontró este documento útil (1 voto)
864 vistas9 páginas

Disciplina Interior

Este documento discute la importancia de la disciplina interior en lugar de la disciplina externa. Argumenta que la disciplina externa a través de reglas y restricciones no conduce a la comprensión genuina ni a la libertad auténtica. En cambio, propone que se necesita libertad y atención consciente para comprender plenamente los defectos psicológicos y comportamientos problemáticos. Solo a través de la comprensión interior se puede lograr un cambio duradero en lugar de simplemente resistir o suprimir los impulsos de manera

Cargado por

jsegoviadeborba
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (1 voto)
864 vistas9 páginas

Disciplina Interior

Este documento discute la importancia de la disciplina interior en lugar de la disciplina externa. Argumenta que la disciplina externa a través de reglas y restricciones no conduce a la comprensión genuina ni a la libertad auténtica. En cambio, propone que se necesita libertad y atención consciente para comprender plenamente los defectos psicológicos y comportamientos problemáticos. Solo a través de la comprensión interior se puede lograr un cambio duradero en lugar de simplemente resistir o suprimir los impulsos de manera

Cargado por

jsegoviadeborba
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA DISCIPLINA INTERIOR

Disciplina es eso que se llama cultivo de la resistencia. A la educación


actual le encanta cultivar la resistencia. Se nos enseña a resistir todo
tipo de tentaciones. Nos resistimos al dinero mal habido, al poder sin
inescrupuloso, a los placeres desmedidos de los sentidos, a la Pereza,
a no estudiar o a no trabajar, a violar los reglamentos, etc.,etc.

Existe entre las personas el concepto equivocado de que cuanto más


resistimos, cuanto más rechazamos, nos hacemos más y más
comprensivos, libres, plenos, victoriosos. Sin darnos cuenta que
cuanto más luchamos contra algo, cuanto más lo resistimos, cuanto
más lo rechazamos, menor es la Comprensión.

Si luchamos contra el vicio de la bebida, ésta desaparecerá por un


tiempo; pero como no la hemos comprendido a fondo en sus raices o
causas, volvera despues de unos meses o años con mas fuerza.

Muchos tambien son los que rechazan la Codicia, los que luchan
contra ella, los que se disciplinan contra ella siguiendo determinadas
normas de conducta; pero como no han comprendido de verdad todo
el proceso de la Codicia, resultan en el fondo codiciando no ser
codiciosos. Igual pasa con la Ira, se aprenden a resistirla; pero ésta
continúa existiendo en otros Niveles de la Mente Subconsciente aun
cuando en apariencia haya desaparecido de nuestro carácter, y al
menor descuido de la guardia, el Subconsciente nos traiciona y
entonces tronamos y relampagueamos llenos de Ira cuando menos lo
esperamos y tal vez por algún motivo que no tiene la menor
importancia. Igual situación con los Celos, se lucha contra ellos y al fin
creen que ya los extinguieron; pero como no los comprendieron, es
claro que éstos aparecen nuevamente en escena precisamente
cuando ya los creíamos bien muertos.

Sólo con plena ausencia de Disciplinas, sólo en Libertad Auténtica,


surge en la Mente la llamarada ardiente de la comprensión. La
Libertad Creadora no puede existir jamás en un armazón.
Necesitamos Libertad para comprender nuestros Defectos
Psicológicos en forma íntegra. Necesitamos con urgencia derribar
muros y romper grilletes de acero para ser libres.

Si a tantos estudiantes se les dice lo que deben hacer y lo que no


deben hacer, y no se les permite Comprender y Experimentar,¿dónde
entonces está su Inteligencia? ¿cuál es la oportunidad que se le ha
dado a la Inteligencia?.

La Inteligencia sólo viene a nosotros cuando estamos Verdaderamente


Libres para investigar por si mismos, para comprender, para analizar
independientemente sin el temor al regaño y sin la Férula de las
Disciplinas. Los estudiantes miedosos, asustados, sometidos a
terribles Disciplinas, jamás podrán saber, jamás podrán ser
Inteligentes holísticamente .

Cuando las personas quieren hacer algo nuevo, algo distinto, cuando
sienten la necesidad de salirse de ese armazón de prejuicios, hábitos
anticuados, disciplinas, tradiciones de familia o nación, etc., entonces
el entorno familiar aprieta más los grilletes de la prisión y se oponen
rotundamente a las aspiraciones del estudiante.

La formación holistica enseña a conciliar el orden con la libertad. El


Orden sin Libertad es Tiranía. La Libertad sin Orden es Anarquía.
Libertad y Orden sabiamente combinados constituyen la base de la
formación holistica.

La Disciplina destruye la Sensibilidad Humana y esto está ya


totalmente demostrado por la observación y la experiencia. Debido a
tantas disciplinas y reglamentos, las gentes de esta época han perdido
totalmente la Sensibilidad y se han tornado crueles y despiadadas.

Para ser verdaderamente libres, se necesita ser muy Sensibles,


empaticos y Humanistas. Es importante que los educadores
comprendan la necesidad de conciliar inteligentemente la Libertad y el
Orden, y esto es posible mediante la Atención Consciente. La Atención
Consciente excluye eso que se llama identificación; cuando nos
identificamos con las personas, con las cosas, con las ideas, viene la
fascinación, y esta última produce sueño en la conciencia. Hay que
saber poner atención sin identificarse. Cuando ponemos atención en
algo o en alguien y nos olvidamos de sí mismos, el resultado es la
Fascinación y el Sueño de la Conciencia. Observad cuidadosamente a
un cinéfilo. Se encuentra dormido, todo lo ignora, se ignora a sí
mismo, está hueco, parece un sonámbulo, sueña con la película que
está viendo, sus personajes y su historia. Las personas deben poner
atención en sus actividades sin olvidarse de sí mismos para no caer
en el Sueño espantoso de la Conciencia dormida.
La siguiente práctica ayudara a vivir vigilantes con la conciencia
despierta. Corresponde a dividir la atención en tres partes, Sujeto,
Objeto y Lugar, es de hecho Atención Consciente. Cuando no
cometemos el error de identificarnos con las personas, las cosas, las
ideas, etc., estimulamos el despertar de la conciencia y quien quiera
despertar conciencia en los mundos superiores, debe empezar por
despertar aquí y ahora (Zen ). Cuando el estudiante comete el error de
identificarse con las personas, las cosas, las ideas, cuando comete el
error de olvidarse de sí mismo, entonces cae en la fascinación y el
sueño.

La disciplina interior que debemos desarrollar es aquella que nos


obliga enseña a los estudiantes a poner Atención Consciente.
Pondremos un ejemplo. El hombre que se olvida de sí mismo ante un
insultador se identifica con él, se fascina, cae en el sueño de la
conciencia, y entonces hiere o mata y va a la cárcel inevitablemente.
Aquel que no se deja fascinar con el insultador, aquel que no se
identifica con él, aquel que no se olvida de sí mismo, aquel que sabe
poner atención consciente, sería incapaz de darle valor a las palabras
del insultador, o de herirle o de matarle. Todos los errores que el ser
humano comete en la vida, se deben a que se olvida de sí mismo, se
identifica, se fascina y cae en el sueño y el aturdimiento de la
conciencia.

La Disciplina

María José Reina Navarro


(La palabra ?disciplina?, tan despreciada en el mundo de hoy es, sin lugar a
dudas, uno de los valores morales más olvidados y al mismo tiempo más
necesarios al hombre.

Apoyándose en ejemplos naturales y sencillos, la autora trata de limpiar de


este concepto toda la herrumbre y polvo que se ha venido depositando sobre
él).

Etimología: del latín disciplinari. Doctrina, instrucción de alguna persona,


especialmente en lo moral. / Arte, facultad o ciencia./ regla, orden y método
en el modo de vivir. Tiene mayor uso hablando de la milicia y de los estados
eclesiásticos, secular y regular.

Historia. La disciplina sirvió antiguamente en los claustros como instrumento


de penitencia y de castigo.

La disciplina es la base para que todo sistema, toda educación, todo trabajo,
todo arte, etc., y en fin cualquier cosa, pueda llegar a funcionar.

Cuando hablamos de disciplina, generalmente la consideramos como una


técnica específica del ser humano que es aplicada a colectividades que poseen
un fin más o menos en común. Pero esta simplista definición implica que no
nos damos cuenta de que todo lo que está alrededor nuestro, por encima de
nuestras miradas y por debajo de nuestros pies, tiene disciplina. Quizás si
alguna vez faltase esta disciplina, comprobaríamos inmediatamente que algo
no funciona porque generalmente hace falta carecer de una cosa para darse
cuenta de que se tenía.
Todo en la vida, desde las plantas y los animales hasta el sistema solar, tiene
una disciplina, de lo contrario no podría darse la convivencia en conjunto de
los distintos elementos dentro del cosmos en cuanto tal (es decir: orden, por
oposición a caos: desorden). Y el ser humano no es un caso excepcional.

El Sol sale cada mañana puntualmente, la luna sale cada noche, las estrellas
brillan... O sea, tienen disciplina y constancia, cosas ambas de las que los
hombres solemos carecer.

Sucede que los hombres nos creemos más complejos (por no decir más
ignorantes) que el resto de formas de vida en lo que concierne a la disciplina.
Creemos que el orden y el método van a quitarnos nuestra libertad. Creemos
que somos libres haciendo lo que queremos (olvidando así cuán pocas veces
actuamos según nuestra propia conciencia). No nos queremos dar cuenta de
que la disciplina interna nos da más libertad para poder actuar conforme
pensamos y sentimos. Tener disciplina no es tener grilletes: es poder exigirte a
ti mismo cada vez más.

La disciplina debe empezar por uno mismo. Pero no podemos pretender ser
disciplinados de repente y de forma impecablemente continuada desde el
momento que abrimos los ojos para levantarnos hasta que apagamos la luz
para dormir, en el trabajo, en el estudio y en cualquier mínimo detalle. No.
Debemos empezar quizás con las cosas más pequeñas para poco a poco ir
ampliando el campo. Pero debemos también tener cuidado en afirmar con
prisas eso de ?yo soy disciplinado?. Sí, lo somos, pero con las cosas que nos
gustan o son nuestras... y con lo demás, ¿qué?
La disciplina conlleva un orden y un control para alcanzar una perfección
máxima. Sí, es un trabajo muy penoso y muy poco practicado; supone
esfuerzo, saber callar y poner en práctica un difícil concepto: el respeto.

Quizás el problema es que nos falta humildad en nuestros actos y sobre todo
en nuestras palabras; no sólo no somos capaces de reconocer que no sabemos
nada, sino que creemos que ya sabemos demasiado. ¿Porqué nos resulta a
veces tan humillante extender una mano vacía y pedir un poco de calor y
conocimiento?. ¿Creemos acaso que eso nos supondrá tener que agachar
siempre la cabeza y ser sumisos ante nuestro dador?. Y cuando nuestras
manos se han llenado un poquito, ya consideramos saberlo todo y no necesitar
más de nadie. El ser agradecidos se nos presenta como si fuera la entrega de
nuestros derechos y libertades, y el ser disciplinados, como convertirnos en
esclavos.

Sin embargo, constantemente le ?exigimos? a la Naturaleza. Nos enfadamos


cuando llueve en verano; nos irritamos cuando tropezamos con un zapato que
no es nuestro ? o a lo mejor sí -; nos aterramos cuando salen malformaciones
en los animales o en los humanos; pero no nos aterramos ni nos irritamos con
nuestros continuos desórdenes y malformaciones.

Es fácil exigirle disciplina a los demás. Consideremos, si no, cómo actuamos


con nuestro perro: intentamos domesticarlo, les regulamos el horario para
hacer sus necesidades, las gracias que tiene que hacer delante de los amigos, el
que vaya con collar y el que ande a nuestro lado..., y si no lo hace, le
demostramos su ?error? pegándole y gritándole. Queremos que el perro
entienda que es para su propio bien esa disciplina. Pero esos mismos
razonamientos no los aplicamos a nosotros. ¡Qué fácil es empezar por las
cosas que no nos atañen directamente!

La disciplina interior es básica para la convivencia con los demás; sin ella no
puede darse la armonía necesaria para que exista el conjunto. Mientras no
exista esa disciplina interior, no podrá existir la disciplina exterior, y menos
aún en el nivel de una colectividad.

Si realmente nos propusiéramos cada uno empezar a ser disciplinados desde


este momento, las cosas empezarían a funcionar mejor en todos los sentidos.
Pero a menudo las palabras quedan en el aire...

La falta de disciplina, y lo que ella conlleva en nuestra sociedad, es uno de los


factores principales que explica ese abismarse individual en lo más bajo de
cada uno de nosotros. Estamos perdiendo los conceptos y los valores reales de
cada cosa, ensalzando los instintos más ?animales? que todos tenemos.

La disciplina es la base de toda educación: de ella devendrán, algún día, los


verdaderos hombres y mujeres. Pero esa educación ya no existe. Ya no se le
enseña a un niño qué es justicia, pero sí cómo aprovecharse de los demás; qué
es belleza, pero sí qué es pornografía; qué es un ideal, pero si a malvivir.

Mientras los cimientos de nuestra sociedad sigan resquebrajándose y no sepan


los hombres ver en la luz de las estrellas, esta era en la que estamos seguirá
congelándose cada vez más... Pero mientras haya gente que crea en el poder
de la Alquimia, en la posibilidad de convertir el plomo en oro, no se perderá la
esperanza de unos nuevos cimientos ni tampoco de un gran sueño: el nuevo
ser humano.

También podría gustarte