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KASPER Walter, Dogma y Palabra de Dios

Dogmatica

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Dogma y palabra de Dios celle er 084), editorial arin y fe ta 1 EL PROBLEMA: LA LIBERTAD DEL EVANGELIO EN LA IGLESIA 1. DIFICULTADES ACTUAL La palabra dogma nos presenta un problema que parece gravitar como una pesada rueda de mo- Tino sabre ef didlogo y Ia apertura a que se ha dec ido la Telesia, El dogma dificults ot diflogo entre Jos cristianos evangéicos (protestantes) y los eats Ticos, y también parece contraproducente pare el encuentro entre la Iglesia y el mundo, No raras veces fe experimenta en los encventros ecuménicos 4 Cristianos de diversas confesiones pueden orat jun {gue consiguen ler e interpreta en comiin la Sagrada Esertura, pero que en cuanto te comienza a hablar de dogma y de confesin seligiosa parece levantarse barrers hasta ahora inuperables!. Muchos eristianos serios a quienes no se les puede reprochar de indi fentismo, tienen la sensacién de que en este estado ‘de cosas hay algo que no esté bien. ¢Fs posible que dentro del mismo espirts, que oy reine y acerca fas iglesias y- que Jes hace sentir st comunidad, en jempos pacados se hayan tomado decisiones dogmét eas segin Ia conviccién de la Iglesia, dcisiones que parecen hacer ean dif el dislogo y la aproximacin fai indl? Solamente proponigadolo as el problema fag [Link]’ sus verdaderes proporciones yy ae ceva sobre toda aparienia de esprtu humano ‘de contradicién. ‘A partir de la paca moderna, el dogma se caloca también entre Ia Iglesia y el mundo. Desde que se faa disuelto aquella wnidad hiseérica del. corpus christians, que abarcaba la Tlesia la cultura y el tetado, el mundo conoce espaias de vida y de eon fdencia cada vez menos homopéncos; domina un pluralism ingobernable y una historcidad sada. Desde que a iliminacién ha puesto de moda el pro: verbio; «iSapere audel»t — «Ten el dnimo de ser ‘rte de tu propia raxine, la palabra dogma se ha ‘desacreitada cada ver mis y se le ha equvocado con ‘Lacento negativa del dogmatismo. Con esta palabra fe quiere da «entender el conato de resolver los pro- blemas « partir de principios puramente abstractos y de conceptos aprotisticos, sin preguntarse a su vez op cre ent buanbee, Gochcke end Dog por su derechot. Frente @ este dog Fofia moderna presenta con toda razén la exigenca ‘Vayamos 4 las mismas cosasl». El filésofo mis Fignificativa de la época moderna, Manuel Kant, ya cn el siglo XVII a formalado de una manera cli Sica la acttud fundamental que determina todavia hoy @ muchos de los hombres de maestro tiempo: «La religin no es el conjunto de certs doetrinas como revelaciones divinas(...), sino el conjanto de todos ‘muestoe deberes en general como mandamientos divinos(.» 9 «La fe en las doctinas de la Sagrada ‘Escritura. no tiene nsf ningin mério.. sino que todo To que importa en Ja relgién es el obrar, ¥ 8 ‘sta finlidad, y por consguiente al. pensamiento ‘correspondiente se han de sometcr toda las doct nas biblicas de es? El dogmatismo es sein el ico de la épcca mo- fen que «el Kerigma, como verdadera forma origi nnatia del kerigma, no se ha dado nunc, aque! erie. ‘ma en comparacén del cual todas las formlaion Ietignicas tranamitidas son slo interpretaciones se undarac*, El quici de la dsputa entre Kisemann®* Y Ebeling Fuchs To consttaye la cuestn de cul es dl sentido de una «fides quae crediture que se escla: tece en sfirmaciones, Esta «fides» que no puede re ducirse, segin Kisemann, en contraposicién « R Baltmann, Ia imitacin de Jesis y # una antropo: logfa existencial. De esta forma hay espacio libre, a menos en principio, para el dogma, Como primer resultado de la discusén teokigica presente podemos constatat: I contraposicién anti ‘gu liberal del Evangeio y del dogma se ba hecho hoy imposible, puesto que el Evangelio no es una rmagnitud separable histcicamente del proceso dog Initico de tradiién. Pero a este resultado primero hay que afiadir en seguida tun segundo: de la misma manera que el Evangeio no es separable histric mente del proceso de tadicén, asi tampaco es dog fmiticamente idéntico a éte. Mas bien el Evangelio vel poder del efor gloifcado en la Iglesia y sobre lla por su palabra viva, As, pues, el Evangelio no funn inapnitod histérea, sino un poder presente, que crea sempre nuevas expresiones en In confesién Ye testimonio de la Iglesia, Estos temas constinayen el fondo sobre el que dlesarollan las vivas discusiones actules sobre el problema del amado catolicismo peimitivo, en el ual, eatin muchos autores protstantes, se ba inver fido Ta telacén entre el dogma y el Evangeli,ya en interior del NIT, especialmente en los escritos de SS. Lucas y en las epfstolas pustorales. El Evangeio ya no seri el poder vital sobre Ia Tplesia, sino que In confesién dogmitica reivindica para sf el ser la norma suprema en la Teles al mismo tiempo y el haber dicgido cl Evanglio. Hemos expuesto provsionalmente eusl es su te lacidn con la verdad histrion de estas afimaciones En este sentido es seguro que con ello se presenta de una manera nueva la custién de la relacin entre fl Evangeio y el dogma, Se tata de la indisponibi Tidad y iberad del Evangelio con respect a a Te sia y con respecto al dogma edesistico. ¢Pero, se ‘objetad, tal posicin del problema es posible siquiea feade el panto de vista de la comprensin caslica Sal dogma? APERTURA EN LA COMPRENSION CATOLICA DEL DOGMA 1. DERECHO Y LIMITES DEL CONCEPTO ECLESIASTICO DE DOGMA La respuesta 4 la pregunta: gqué es un dogma?, parece que es muy sencilla, En la mayoria de los cx fos se cree poder dar una respuesta con una refe fencia al Conclio Vaticano I, Este Conclio determi taba; «Deben creerse con fe divina y caslca todas fuels cosas que se contienen en la palabra de Dios eerita 0 de lacradicidn, y son propuesta por la Tple fin para ser eridas como divinamente reveladas, ora por solemne jucio, ora por ss ordinaio y univers Iagisterion (D 3011). Segéin la doctrna del Cancilio el dogma se cons tos: la revelacién divina y la Aisposcién eclesistica. En cl exquema propuesto foriginariamente lor padres en el Concilio se de solamente que se debia creer con fe catsicay divina todo To que fueta propuesto por la lesa para ser redo, de la doble manest ya dicha, (Mansi, 51, 35 A}. Contra esto se objets, sobre todo por parte ‘el obispo francés Dupanloup, que también en las irmaciones oficiales podian estat sujetas a repre fentacones condiionadas por Ia época (230 AB, fe, 207 AB; 217 CD; 225 D; 226 B). P aiaderon as palabras «Tamquam divnitus revelata> (acomo divinamente reveladas»- Asi, puss, el dos sma necesita siempre un momento que se refira Ia revelacién; el dogia es esencialmente un recuerdo (anamness) de la tevelacién trnsmitida de wna ver pre (Jd. 3). Un dogma no existe cuando istrio propone una venlad astriativament, Sino cuando la propone expresamente como verdad de la revelacién pata set cteida, Por eso no son lo mismo la doctrna de la Tplesia ya doctrina dogmé fica. Segin las reglas tadicionales de la telogia po- sitva, a obligaidn de cree una verdad como verdad revelada no se tene que presumir, sino que tiene ‘que ser dedlarada ‘como tal expresamente (CIC ©1523 & 3; eft ¢ 19). La proposciin de la doctina por parte de la Tlesia puede ser de dos maneras: ede una manera ondinarite, a través de la doctrine daria la pred cacin de la Iglesia universal, en cuanto mantiene en un «consensus fidein, y ede una manera extraor inaria» a través de decsiones solemnes tilio general o por las deisiones Iamadas eex cathe dra» del Papa; en éstas el Papa habla como repre sentante de toda la Iglesia (obispo Gasser: Mansi 52, 1213 C), y por ello ve convierte en un hecho, a través de st persons, la infalibilided prometida a la Tplesia en su totalidad!. El conclio define e ‘mente, que en estas decisions eel Papa... goza de ‘aguella ifalibildad de que el Re aque estuiera prov Ia doctrina sobre a fe y las costumbres» (D 3074) 3 divino quiso Por estas expresiones queda asegurado el paren tesco de ambas formas de deisiones elesidstiss, a como se constata que toda la Tplesia en todos sus miembros participa en la formacién de los dogmas, aun cuando tengan en cada caso diferentes funcio. res. J. H. Newman ha retalado? en el siglo passda In signiticacin dl testimonio de los ereyentes,y fue confirmado por el Conciio Vaticano I, O sea gue, primariamente, en el plano humano, es sujeto en la formacién de los dogmas y dela inalibilidad prome- tida aa Tpesa, la Iglesia total en todos sus miem byros, ysdlo secundariamente Ia recben los indivi duos singlares que sirven en ministerios especiales para la eifiaciSn del cuerpo total (Rom. 12, 4 $8.3 1 Cor 12, 4 ss.) y para la econfitmatio fratrums (Gasser: 1205 D), Episkoyat nach dem Vancom fea THO" AE (982) 68 me I He Newsn, Oter dr Ze dr Lon i Pron {ole le progr dowmagne tu mastire mart (Bd mara Sed a Rone 84 Ream A Bop dogma ‘s iendo ie on 1 la Iglesia se hace cons- cons i misma, sino siempre en dilogo con ae petuam THT, Hotxzuony, Keon end triton, Ladvigtbrs sass Hs fa Sgr St, eae Boome Fath ae dt Rahcae Wasnschal «3 Mo rratentl Rarachen Sohal he iden itoring er coriginan a partic de una determinada stata coo fesional (5.9)2, Se lds a extaformulaién de minimlistica, més ain se inlay en ol indice ln edicin de Regula fidei de 1854 (Wozbutg) (ASS 4 [1868/91 500). ‘A pesar de todo. se generliaé sorprendentemente ‘ate concepto de dogins asi formulado en la teolgia tatlic del siglo XIX, y fue easiexpresamente citado por el Vaticano T, defendigndose de cortientesraco halisas interiores a la Iglesia (D 3011; eft. 3020, 5041, 3043, 3073). El concepto juega ante todo un papel importante en el Syllabus de Pio IX de 1864 {(D 2909, 2921; 2922) y en las manifestaciones ani rmodernistcas de Pio X, en el Syllabus de 1907 y fn laenciclien Pascendidominici gregis (1907) ino también lo que in orbe Sj, Bauman, Die Reela Fdet Cote det Ph N oon SER wad ae drch Rita Sh seein gore. Die, 324 3) we eit tonne by da ee Me 1 eer elcrens Die, Theol der Vere Be, HS Holl heen, be kato, Heath teed ste ance i fies ecclessticn como aduphoron. Adendy canta Vein (3422; 3426; 3427; 3482; cfr. 3423, 3424, 3435, 3454, 3463), Se encuentra otra ver en la bula de defincién de Pio XII, Munificentissimus Deus de 1950 (D 3903) Nos encontramos ante el hecho sorprendente de «que un concept tan central en la Tlesa atic para Trmencea de pensat actual como el de dogma se usa por primera vez en In tcologa eatlica a partir del Siglo XVIII, y también por primera ver en el len iije ofcial’de Ia Iplesia a partir dl siglo XIX en fl sentido ondinario actualmente, Constatamos ade mis que este lenguaje aparece en un contexto de problemas completamente determinado, en primer Ii far como dlimitacin contra el_protestantismo, después en el Concilio Vaticano T, defendiéndose de ‘ortientesracinalistas en cl interior de la Ipesia®, y por fin en los erotes modernists. Este concepto no fon recogido en si, en Ie comprensidn actual, ni con ‘mucho todos los elementos que le estin ligados en Ta traicin eclesdstica, No se tata, pues, en el con- cepto de dogma de un esclarecimiento conceptual posterior, de algo que ya se habia dado desde cl principio, de usa comprensién de una cost que se aba més 0 menos implitamente, que se habia vivido ya antes y se la bubia practicado, y que mis 2s minora aio sero, a su ii Sere ee eile! ce Peghan atk Fae 193 ois Rix ce, 522 Porn tambicn a hllago entrada em SEE INE FP Sos. 3! tarde se la designaba con el concepto de dogma. Ms bien se ccultan tras este estado de cows, de ineume tables capa semnteas, una serie de desl ables en Ia compresign abjetiva de lo fmamos dogma. Vamos, pues, a informarnos, dentro ny de los elementos de esta trans foie 3. TRANSFORMACION EN LA COMPRENSION DE LOS DOGMAS Del concepto general de dogma al stricto ‘Una transformacisn objetiva en la comprensiin de lo que se significaba con la palabra dogma ba sido ty indicade cuando deciamos, que se habia repro hado minimalism al concepto de dogma de Felipe Neti Chrismann, De hecho los conceptos «fides» y y el dogina (1) 3020). El «Depostu fideis es la sus tancia de Ia revelaciGn confiada a Ia Iglesia, pero los dlogmas son la formalacién de este depésito Esta formulacién del depésito se realiza no como ‘en un «philosophicum iaventums, sino en un cont hho realizarse nuevo del amor y de Ia confianza entre Cristo y su esposa (D 3020). Esta esposa espera y sada ehora ls bodas escatolgicas y a h unidad Aefinitva con su esposo; para ela todavia esté en fl tiempo en que puede y tiene que erecer en st fonocimiento y amor. La deficencia del tesimonio ‘eclesistico con relacién a Jo que el Sefor ha conta: do a et Iglesia esté fundamentado escaoléyice mente, En este mundo, nuestro conocimiento de los dogmas es todavia eimperfecto» (1 Cor 13, 9) Con Is diferencia propuesta por el Conclio se presenta el problema (que cl Conclio no a resulto YY que se convertirfa en problema agudo con el mo- Uemismo) de Smo se telaciona el Evangcio de a fil verdad de Dios, siempre distinto y no fijable dog éticamente, con el tstimonio esencalmente det dente e hstérico de la Iglesia, El Conclio propose solamente para este problema el principio de la «an Togla fidei» (D. 3016), que debe salvaguardar la siempre grande desemejenza de Dios (D 806). «Por SR Geeta, art, Dogma ea CAT 1 MA 8 | que los misterios divinos, por su propia natutaleza, de tal manera sobrepaten el entendimiento creado fgve, aun enseiados por la revelacin y aceptaos por 08 por el velo de Ja misma fe y cnvucltos de cierta oscutidad, mien tras en esta vida mortal peregzinamos lejos del Seor; Taf, siguen, no obstante, encub rs por fe caminamos no por vision (2 Car 5, 6 s)» (D 3016, NR 43; cfr. D 3015, NK 42). Tales afirmaciones del Conelio han de lserse al mismo tiempo que la definicién desearada del dogma; en tonces resta una visién que es mis funda que Ia que espe fona nueva indicacién para ver lo poc fa tal rmula esco aadecuado teolgico del dogma cue para commnicat un concepto De le confer, « lat formulacionesdoctrin Solameate este carictr abstract del concept de dogma sctual, nos puede aclaar todavia un timo punto de vista que nos trea Juz una ulterior tran formacin en la comprensiGn del dogma. «Sacra do ina y asactascrptura> o «sara pagina» eran con xptos idénticos para la teologia de Ia Edad Medis En esto la escolistica fue fil en sus representantes ms relevan.2s ala tradicién de los Padres. Se puede Foe Quen, “Pagina ot aca lave dim matet tentonatin “de Toh rae Sa uM hati eve Beye 19847 8" Cancun, Di hablar de un principio de la Escrcura esolistica Por eso no se debe jugar Ia tcoogia medieval por sus Sumas Sto, Toms de Aquino esribe que sa Sum ma esta dirgida a los prneipiantes (I Proem.}—. Su tarea avtetia la vieron los docores de ln Edad ‘Media en el comentazio dela Sagrada Escritura, En- tendian cada uno de lop «artical fdei» como partes de un credo, que era tanto como Ia suma de la Ercrtur, La pregunta que proponemos hoy dia a este prin cipio de la Sagrada Eseritura no sla de st de hecho faa uno de fos «artcui fei», y todavia mis, sila totuldad del edifcio de docrina eificado sobre ela se sostiene histricamente; el problema es més bin, Y fundamentalmente, ver s1absolutamen cpeién correspond’ a la comprensién de [a misma Sagrada Escitura, y a Ja comprensin de la verdad del Evangelio, No se hace aqut del testimonio kerg mmitico de le Escitura un ibro de texto para una Summa doctrinal? Aun cuando segin To dicho hasta ahora se puede sostener que la comprensign de doc ‘tina en la alta Edad Media aleanza dimensiones com: pletamente distintas del concepto de verdad de la fscolstica del barrocoy de la nueva escolistia®, sin fembargo se han de constatar acentuaciones relative mente peimitivas. B, Schlinke a llamado la atencién sobre un im portante desplazamiento estructural en a ecompren fia de sf mismo» de los dogmas conclires de la primitva iglesia, En el simbolo apostsico y en el as cchinenithes Probl ent Ka'D 3 (OED 265 [Niceno constantinopolitano el dogma se express tod via en la forma de una confesién, de wn credo, Se dice «credo» (D 108s), «credimus» (D 125; 150) Por el canratio, suena de distinta forma la f6rmula ya en el concilio de Caleedonia: «... confitr... do femuse (D301), sensefiamos que ha de confesase> Tos dos primercs concllios de la primitiva iglesia tienen todavia Ia doxologia, unen todavia la doctrina y la oracén y por eso son todavia parte de la cele bracin ltirgica de la Euatsta o det Bautismo, Esta tunidad de doctrina, confesién y linugia se ha con servado en la Iglesia oviental hasta nuestros dias, Pero ya en el Caleedonente se nota un paso de la confesién litirgea a as formulaciones doctrinales; feta evolucién ba hecho después tipidos progress. El simbolo «Quicumque» tiene claramente los ras fg de un himao, pero representa también una espe- te de campendio de la doctrna teolégica dela Tr nidad y de la Cristologia, un modo de confesin que se impuso totalmente en la «Professio fidel siden tina» (D 1862-70) y en el juramento antimoder nisico (D 3537-50. No es justo interpretar unlateralmente el eat ter doxoligico de los simbolos primitives, como facaece frcuentemente, O, Cullmann ha demostrado {ue los simbolos, entre otras cosas, servfan desde el principio para la catesuesisbaatismal®. Pero en ellos fe tataba de una ensefianza elemental de los miste Flos centrales de la salvsién, y nose trataba de too Togia en sentido extrito, La formulacién del Concilio de Caleedonia pone ademés en claro, que las formu: Taciones doctrinales extn al servicio de la confesion de fe y con ello también debe ser interpretado desde tsic punto de vista, un punto de vista que no ha Sido sprovechado suficientemente para una objetiva frermenéatca de las formalaciones doctrnales dog snitias, De becho, los Padres de Calcedonia han com prendiclo tambign sa formolacin doctrinal sSlo como fina interpretacién det simbolo niceno, y se opusic: ron durante mucho tiempo a una nueva frmul Con este paso de [a confesin de fe ala formu: lucia doctrinal se daba también un despazamiento dde ln funcién del dogma. El sinbolo, y correspon: ‘entemente la confesén, tenfa la funcién de set un signo recognoscible dela fe en el interior de Ia ial flay la dpetexin del servicio divino, para hacet po- Sible el confesar todos juntos y dar testimonio de las verdades fundamentales de la slvacin en Cristo. Por el eontraio, Ia formulacién doctrinal tenia que protege la pureza de la doctrina de Ta salvacin y 2 Interpretacinteolgics; estaba preparada para leva tar bareras que contuvieran una fe comunitaria en Cristo y que obligase a todos; con otras palabras: el dogma retenia una funcién de formacén de simbolo. ‘Desde este punto de vista hay que valoar en primer Iga las decsiones doctinales del tridenino y sus anatemss de tna manera completamente distinta « for dogmas de la primitiva iglesia. Esto no les quita ‘nada de su obigstriedad, pero muesta la dversidad ‘dela estructura y Ta manera de la subordinacin en Ian que cada uno de los dopmas ha de contemplarse con respecto 4 otro, Sega la concepcién easicn su catécter obligatorio es igual para todo dogma; agut rno se pueden distinguir dogmas fundamentales 0 secundatior. Pero desde el punto de vista material funcional no se pucde sencillamente colocar en el mismo plano un dogma junto a otro dogma. El con: cepto de hereja en la Biblia y en la primitiva iglesia fo se tiene que splica a las iglesias de la reforms A peser de toda Ia diversidad de las eonfesiones, Tplesia no lama hoy daa los miembros de la Iglesia de Ia reforma herees, sino que los llama més bien ‘hermanos separadoss". Desde el punto de vista ‘meramente formal los dos dogmas macianos de 1854 1950 pertenccen al carder ciico. Pero este culto fe entende af ms en el sentido de la devocién que cen el sentido de la eelebraci litingea, En realidad nos enfrentamos aqut eon un nuevo tipo de dogmas, ya que en el tiempo de eu proclamacién no se daba hinguna stuacién de confesidn, Ambos dogmas fue ton comprendidos por Po IX o Pio XI claramente tomo respuestas indirect al exptima mateialista de la épocatl, Su verdad, en ol interior de Ia Iglesia ci tlic, al tempo de au definicin, no se encontraba desde hacia tiempo en situacién problemética que famenazace la undad de la Tplesia. Sobte el sentido y funcién de tales dogmas no parece que se ha impuesto en el interior de la teo Togia catéica ninguna opinidn firme. J. R. Geisel ann escribe: «Tales proclamaciones de dogmas no debian tener Ingar con demasiada frecuencia. Pues no se aprecia lo cotidiano, y cl dogma, como ttima ranin. dela Iglesia, como expada de la Iglesia, podria star mellado ya cuando tuviera que acometer, en faso de que st estado de fe estuviers amenazado ttre vero? O, Karrer reeverda ol mandamiento de Gecie la verdad en ol amor, y la responsabilidad de fa Iglesia criginada por ello en relacin con la crs: tlandad separada; no le esté permitido en vn estado de (relativa) separscigo, sin necesidad obligatora, emprender nada que pudiese ser obstéculo en el famino de Ta unidad®. Por otro lado, no sirve la Tplesin a la causa de a unidad si no expresa de tal forma la verdad, como la cree tener recibida por el Expiitu Santo. Sin embargo, la forma de las defini clones dogmiticas no tienen que ser un fin en si ‘nismo. No todo To que se conoaca de a fe en certs Grcunstancas y gue pueda servi a la plorifiacién ‘de Dios, ha de imponerse bajo la condicin del Las discusiones antes y después de In proclama cin del dogma de Ia Asunci6n de Maria en cuerpo ¥ alma a os celos se movian no tanto alrededor del Contenido del dogma recientemente_proclamado, ‘cuanto alrededor de los fundamentos dogmiticos de Jn misma proclamacién dogmiica. Se veian constr Sides, por las conocidas dificltades exepétcas que texte dogma presenta, y desde el punto de vista de fa bistorin del dogma, a una mieva meditacién pon cderada sobre la esencia y func del dogma, asf co tno sobre su fundamentacin en la Saprada Escrtura yen la tradicién, Asi To mostré Ia diseusion que s- {gui6 a Ta proclamaciin del dogina en cl inteioe de Ta Tylesia, que lo que habia que entender como dog: rma no estaba tan claro como se rela vulgarmente 4. LA DISCUSION RECIENTE La discus abiertaabruptamente por los dos smentos antimodernistas sobre Ie relacién entre dog Im historia se volvié a encontrar de una manera ins profunda y més exlarecida tcolgicamente en Tas af 1940-1950, Se trata ante todo de ls cortien tes francesss designadas por Pfo XII como «Nou velle théologie>, que pretendian una renovacién de Ta teologia a parce de Ia Sagrada Escritura y de los Padres, asi como pretendian un encuentro con el pensamiento flosfico modern, por responsabilidad pastoral La Enciclica Humani generis (1950) intervino muy pronto en esta discusién. Prevenia contra un fl 40 irenismo (D 3880) (Anuario Petrus 1950, 63, 5) yy condena un relaivismo dogmdtico (Anuar Petrus 1950, 63, 6) que consiste en que se deblite lo mis posible el contenido doctrinal de los dogmas y que ‘ucts liberar el dogma de la manera de expresarse ‘rdinacia en la Iglesia, para volver al Jenguaje de la Sagrada Excitura y de los Padres o para expresar el dogma en los conceptos de la moderna filosofia (Anoario Petrus 1950, 63, 6). La encielica se refiere cexpresamente a Jos rtzosamicntos de estas tenden- das, porque, segin ellos, lot mistrios de la fe ‘munca se pueden sgnificar con conceptos completa ‘mente verdaderos, mas slo con conceptos aproxima- fivos y que continuamente cambian, por medio de fos cuales Ia verdad se indica, sf, en cierta manera, I pero también necesaiamente se desfiguray, (Anus tio Pesrus 1950, 63, 6) Por otro lado tampoco se opone la enccicn Hs mani generis al pogrso, ni sguiera a una transfor. ‘macién en la formulacign terminolégica y conceptual de los misttios de la fe (Anuario Petrus 1950, 63, 6). Menos todavia quite negar la doctrina caslica pevsuaida de que todo conocimiento humano de as. fosts divinas silo puede ser siempre analésico (D 3016), en el que la desemejanza es siempre ma- yor que [a semejanza (D 806). Por el contatio, feentia que las afirmacones de la verdad contenidas fen ambas fuentes, ecrituray tradicién, no se pueden fgotar none, que cada teologa mds bien tiene que renovarse en lla, si no quiere caer en una expec lucia infructuosa (Amuario Petrus 1950, 63,7). Ya habia deseado Lesa XITT que la Escritura tena que constitu el alma de toda la teologla (EB 114). En fete contexto (Anvatio Pesrus 1930, 63, 8) recuer- dala encilica Haman generis usa vez mds Ia ex encia de le enciliea Divino aflante Spiritu (1943) e partir siempre del sentido literal de la Sagrada Eseriura [No se trata aqui de la cuestin de si la enccica, de hecho, se ha dsigido contea Ia opinién de todos Tos teslogos, que como conseauencia resultaron con ddenados. An cuando muchas cosas encuentran en lla un juicio duro, in embargo, al mismo tiempo, Yen principio, permanecen las puertas abieras para tuna explicacidn wlterior. Solamente se_rechazaron tendencias que patecian entonces al magiserio pl ‘grosis, La discusign sobre el problema del desarollo de los doginasy sabre Ia funcin de Ia Sagrada Ess fora for extordinariamente activo en los aos LP. A. Lig, que 20, ninados canceptos, sino de siguientes. Con ran esc se trata de substtae deter inept Como en tantas ots cucstones también inter. vino en nuestto problema, al menos desde cierto punto de vista, el Pape Jusn XXIIL, al animar de ‘huevo le discusin con su palabra autorizada: «Una oan cs la sustancia del edepositum fides, es decir, de las verdades que contiene nuestra venerada doc: trina, y otra la manera como se expresa, guardando dl mismo sentido y la misma significacién. Al mismo tiempo exhorts el Papa a los Padres del concilio Vaticano II a predicar la docrina permanente de la Tesi, como lo exiglan nuestros tiempos. «Sin embargo hoy es necsario que toda la doctina cris tiana, sin quitar nada de ells, se reiba con una adhe tién renovada en nuestros tempose (AAS, 1962, ppg. 791-792) (Cfe. Ecclesia 1962, pig. 1282) (N. del T.: Nos apartamos conscientemente de In trad tia de Ecclesia por no encontarlasuficentemente precisa), La nectsidad de una distincén entre el fensje del Evangelio y su expresidn condiconada Fistérieamente es reconacida de la misma manera aque la necesidad de tna adapracién dela verdad del Evangelio « cada época. Por otro lado, las palabras Sltimas «guardando ef mismo sentido’ y la misma significaién» excluyen todo relatvismo dogmatico y todd irenismo dedvcido feilmente. Con ello el mis ‘mo migisteriorecomienda a la teologia ef problema de Ia elacién Evangelio y dogma. Con la exigencia de una toologa ditgida en sentido pastoral se pro- pone fundamentalmente el problema hermenéutio. ‘Mas an, en un problem ulterior se aleanaé un pro- fgreso por una delaracion autoritativa, Yala encilica Divino afflnte Spirity (1943) sports un si a la cexigesishisttico-criicay la exigencia de remiise los textos primitivos (Ecrlesia 1943, pigs. 361 583, 617 y G40), Una instruccida de la Comiscn biblca 0 slo hizo importantes manifestaciones sobe la histricidad de los evangelios y sobre el mé todo dela historia de le formas, sino que acentud por primers ver también que In exégesis no sslo posee la funcign de demostra la doctsna de la Tle Sia por la Sagrada Escrtura —as se afirmaba expre Samente en la encilica Human generis (Anuaio Pe trus 1950, 63, 7)— sino tambiga la de prepararla y exclareetla, Asi se ha expresido de na 1 hasta shora apenas dada, la funcida postiva de la inerpretaciin histéricoctitica de Ia Sagrada Escr tura, Puesto que estas afiemaciones de la comision biblica se hicieron con el fondo dela conocida disputa ‘on respeto al Pontificio Instituto Bblico, eva eon figo el que no se deben excuir los problemas obje- tivos y las tensiones que se originaban de este reco nocimient, sino qu, por el contrato, se debia ver ‘como necesaras; solamente deben ser presentadas de tal manera que no se hiera con ello el amor mutuo® La discusin teolgica se mueve principalmente «en dos tipos de problemas: alrededor de la Escritura y el dogma, o sea, de la dogmatica y de Ia exégesis, fst como alrededor del dogma y de la historia. | K, Rabiner ha hecho el trabajo més sigificstivo sabre Ia esencia de un enunciado dogmético™. Rahner no quiere ofrecer una concepeién total nueva y unitatia, Sino recoger los elementos dispersos ede todos lor Fincones de la teololacatdlicay. Parti ‘iin histricn de naturaleza y gracia constats K. Rab ner que un dogma puede muy bien ser verdadero y sin embergo bumanamente apresurado, presuntuos, culpable, peligroso, ambiguo, tentador, indiscreto (ET 5, 58). Particndo de la analog’ de nuestra manera de hablar de Dios constta la diferencia entre lo mentado y lo dicho (ET 5, 61), que slo da lugar al conocimiento verdadero, si se toma el dogma sera ‘mente como afimacién de Ia fe, es decir, si se la ‘considera en el interior de la reaizacién actual de Ia fe (ET 5, 62, 64). Los enunciados dogmétics repre sentan reglamentaciones del lengusje, tezminolig- cas y oficiales, que por causa def caricter eclesio Fépico de la fe pueden ser justamente obligatotos, pero que, sin embargo, aunque sc ls designe como saptisimes (D 1652), sin embargo permanecen ina ecuados, y también se podrian haber dicho de otra ‘manera (ET 5, 68 s.). Un dogma se puede entender debidamente slo en cso de que se eign en la cuenta dde que se refiere a un misterio, que puede ser cons tatado node una manera abjetual y_objesvatica (ET 5, 72's). Por fin el enunciado dogmético no fs idético con la palabra original de. revelacin (ET 5, 75) que es la «norma normans» que no se puede dejar atrés (ET 5, 77) do de la rela [Estar exis nos muestran cuintas posibilidades deja abertas ain el coneepto tzadicional eatlico de En abieto para la historia, para Ta Eserturay abierta tint cinguietode provocada p Tobre todo al misterio cada ver mayor de Dios. De Srdinario obran demasiado ala ligera To protestantes cuando eritican Ia comps Ba dogma, El concepto calico de dogma esti m ibetade indisponibilidad del Evangeio ela Tes Sin embargo, parece que todavia hay que aclar una euestin. Durante la crisis modemistica esta ‘uestin fue formulada asi por G. Tyrell, en cata ‘Giga al Baron de Hiigel: «Qué significa a verdad Jogma?v#, zn qué sentido es {on dogma verdadero? ¢Codl es la verdad del Evan selio y en qué sentido puode ser verdadero un enun Eaado a partir del Evangelio? Precisamente las tesis dde K. Rahner testificen que el concepto de verdad presupuesto en tn dogma rompe Ia verdad cotidiana en relacisn con Ae frases uicos En lo que sigue nos limitamos a este aspecto de la cuestisn sobre el dogma, que parece central, fo sea, que excluimos todos los problemas de eariter cleielégico sobre la. instanca leitima para. Ia proclamacia de dogmas. Tales argumentos por causa de la fundamenta cin juridien de Tos dogmas en la mayoria de los casos fobre una autoridad formal podrfan convencer bien poco, El sujeto de otra mentaidad no se quetra some: ter a una autoridad fondamentada formalmente, sin cudl es Ia funcin material y la signifescin de sma proclamado por eta autoridad. Slo se esclarezea eta cussion, puode tener 3 pracba de a leytimidad de tal auoridad pos 1 hha de p supone de la misma manera como un dato en los a prueba supone que se ve claro lo que s bat, Esta claridad de ordinario no ae pre Gelensoresy adversiti del dogma. Se obra si desde luego lo que es un dogma ‘de la transformacién histéica ‘el dogma, asf como de la historia el concepto de dogma nos han mostrado que esa presuporicién tiene un valor muy limitado como fie supie La exposicién b de la comprensis Le docttina de la Iglesia y la tadicién nos p porcionan elementos significativs, peo no contienen ‘enunciaciones esenciales tolGgieas sobre el dogma. No se andaré muy descaminado en la sospecha muchas dificulades teoldpiews presentes y ica, ecuménicas y pastorles con relacign al dopma extin fundamentadas precisamente cn esa falta de clridad m LA VERDAD DEL EVANGELIO 1. QUE ES VERDAD? EL problema flosjico y te bsico de la ver La pregunta

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