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Lo indio en el magonismo

Este documento presenta un ensayo de Benjamín Maldonado Alvarado sobre la presencia indígena en el movimiento magonista a principios del siglo XX en México. Brevemente describe las raíces indígenas de los hermanos Flores Magón, líderes del movimiento, aunque no tuvieron un fuerte arraigo comunitario. También analiza la participación de indígenas como militantes y simpatizantes del Partido Liberal Mexicano de los Flores Magón, cuyas demandas coincidían con las de los pueblos indí

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Lo indio en el magonismo

Este documento presenta un ensayo de Benjamín Maldonado Alvarado sobre la presencia indígena en el movimiento magonista a principios del siglo XX en México. Brevemente describe las raíces indígenas de los hermanos Flores Magón, líderes del movimiento, aunque no tuvieron un fuerte arraigo comunitario. También analiza la participación de indígenas como militantes y simpatizantes del Partido Liberal Mexicano de los Flores Magón, cuyas demandas coincidían con las de los pueblos indí

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Benjamn Maldonado Alvarado

El indio y lo indio
en el movimiento magonista
Cuarta edicin ciberntica, enero del 2003
Captura y diseo, Chantal Lpez y Omar Corts

Indice
Presentacin.
Introduccin.
Las raices indias de los Flores Magn.
Lo indio en el magonismo.
1) El Programa del Partido Liberal Mexicano (1906).
2) La lucha por Tierra y Libertad (1910).
3) La comunalidad y el magonismo (1911 - 1913).
En defensa de los indios (1916).
El indio como raza nmada,
El indio conformista en el sur.
Los indios del norte.
Los indios en el magonismo.
1. Mayos, Tarahumaras y Yaquis en el norte.
2. Popolucas, Nahuas y Mayas en el sur.
Comentario final. Anarquismo magonista y autonoma india.
Notas.
Bibliografa citada.
Presentacin.
El 9 de agosto del ao 2000, recibimos el siguiente e-mail del amigo y
compaero, profesor e investigador del Instituto Nacional de
Antropologa e Historia, Benjamn Maldonado Alvarado:
Estimados Chantal y Omar:
Est muy bien su forma de celebrar los cien aos de Regeneracin.
El texto es muy interesante y su presentacin electrnica tambin (se
referia al ensayo La leyenda, un intento de acercamiento al peridico
Regeneracin).
Para sumarme a la celebracin aldeana, les envo mejor un texto sobre
los indios y los magonistas, diferente al de Beas y Ballesteros (se
refiere al texto Movimiento indgena y magonismo en Mxico, que
publicamos en nuestra editorial Ediciones Antorcha), que acaba de ser
publicado en una revista que editamos ac en Oaxaca.
Espero que les guste.
Un abrazo,
Benjamn.
Nuestra respuesta fue inmediata aceptando, claro est, el escrito, para
aunarlo a los documentos que fuimos publicando como nuestra
particular manera de contribuir a la celebracin de los cien aos de la
aparicin del peridico Regeneracin.
La dos primeras ediciones cibernticas de este ensayo, las colocamos
en el servidor de Pobladores, en nuestro sitio, Acracia; luego, cuando
ese servidor cambio de propietario y fue reconfigurado, colocamos una
tercera edicin ciberntica en el servidor de Lycos, en nuestro sitio
abatir, y ahora, que por fin contamos con nuestro dominio propio,
colocamos esta cuarta edicin ciberntica aqu, en Antorcha.net.
Esperamos que esta cuarta edicin ciberntica sea del agrado de quien
la lea.
Chantal Lpez y Omar Corts
Introduccin.
A principios del siglo XX haba en Mxico una poblacin de unos 12
millones de habitantes, de los cuales la mayora eran indgenas que
vivan en pequeas comunidades rurales y en haciendas. Esto hace
pensar que la base de un movimiento revolucionario deba ser esa gran
masa indgena sobreexplotada y, por tanto, que los trabajos de
agitacin consideraran a esta poblacin como su principal objetivo,
an cuando fuera como apoyo estratgico para sectores considerados
de punta, como el incipiente proletariado.
Pero si actualmente los indios son apenas visibles, en aquella poca su
situacin era peor. Su diferencia era percibida como una raza distinta,
obviamente inferior, ajena a los destinos de la patria, quedando
disueltos en la categora de masa analfabeta.
Aqu me refiero al pensamiento poltico de la poca, es decir al
conjunto de ideas que guiaban a grupos de accin; haba gentes como
Abraham Castellanos o Francisco Belmar que pensaban de distinta
manera sobre los indios, pero se trata de intelectuales cuyos
planteamientos alternos no llegaron a influir de forma decisiva y
masiva ni en el gobierno ni en el curso de los acontecimientos
polticos.
El objetivo implcito de esta identificacin genrica no era caracterizar
a un grupo sino mostrar a qu tipo de gente no se perteneca ni se
quera pertenecer, es decir establecer una identidad negativa con
respecto al otro. Un ejemplo est en el pensamiento revolucionario de
Francisco I. Madero, quien sostena en 1908 que:
an en los pases muy ilustrados no es el pueblo bajo el que determina
quines deben llevar las riendas del gobierno. Generalmente, los
pueblos democrticos son dirigidos por los jefes de partido... Aqu en
Mxico pasar lo mismo, y no ser la masa analfabeta la que dirija al
pas, sino su elemento intelectual (Madero, La sucesin presidencial en
1910, en: Maldonado, 1994:43).
Compartiendo esa visin racista, los polticos porfiristas no reconocan
en el indio cualidades positivas, por lo que, por ejemplo, sostenan que
era necesario crear una legislacin sabia para sacar al indio de su
abyeccin y metamorfosearlo en ciudadano, en padre de familia y en
ciudadano til a la comunidad (Enrique C.Creel, en: Ibid:42).
Al coincidir las intenciones de revolucionarios y porfiristas, la
utilizacin del indio para transformar al pas o mantenerlo bajo la
dictadura consista en desconocer su derecho a ser diferente y buscar
las formas de convertirlo en lo que se crea que no era: letrado,
ciudadano, padre de familia y hombre til. Es decir, usarlo como masa
indistinta para modelar la nacin al gusto de la clase dominante.
Pero hubo un movimiento (1) que tom en serio a los indios y ese fue el
magonismo.
En este movimiento liberal/anarquista participaron indios a todos los
niveles: dirigentes, militantes y simpatizantes, coincidiendo sus
demandas con los postulados del Partido Liberal Mexicano, pero sobre
todo, el magonismo hall y defendi valores positivos en los indios,
fundamentando en su forma de vida un modelo para la reconstruccin
del pas despus del triunfo de la revolucin por Tierra y Libertad.
Por tanto, revisaremos la presencia india en el magonismo en tres
aspectos:
A) El ser indio de sus dirigentes principales, los hermanos Flores
Magn.
B) La militancia de indios en el Partido Liberal Mexicano.
C) La presencia de lo indio en el discurso del anarquismo magonista.

Las raices indgenas de los Flores


Magn.
La mayora de los historiadores del magonismo destacan la
importancia y trascendencia de las races tnicas de Ricardo Flores
Magn, que ubican no slo porque naci en un pueblo indio sino por
las caractersticas comuneras de ese pueblo.
Dichas caractersticas, sealan esas fuentes (2), sobre todo las
memorias de su hermano Enrique, les fueron reforzadas por su padre,
Don Teodoro, quien les hablaba de los principios e importancia de la
vida comunal:
Esta experiencia colectivista del joven (Ricardo) se fortaleci en las
discusiones familiares, y su posterior visin de una utopa
anarcocomunista se inspir en parte en esa realidad indgena y en la
herencia histrica. Nunca neg su devocin a los valores colectivos
(Gmez-Quiones, 1977:28) (3).
El problema radica en que no parece haber una razn de peso en estas
afirmaciones si se sabe que los Flores Magn no vivieron mucho
tiempo en su lugar de origen, la sierra mazateca, ni mantuvieron
contacto estrecho con ella luego de salir (4).
La sierra mazateca est situada al norte del Estado de Oaxaca,
limitando con el Estado de Puebla; an hoy es una regin pluritnica,
en la que habita una gran mayora mazateca junto con dos municipios
nahuas y uno mixteco, estando rodeada la regin por los territorios de
cuicatecos, chinantecos y mixtecos de Oaxaca, y nahuas de Puebla (5).
La familia Flores Magn era una familia errante, es decir que no tena
asiento fijo, pues mientras el padre, Don Teodoro, era originario de San
Cristbal Mazatln (municipio mazateco con alguna presencia nahua) y
su mujer, Doa Margarita, era poblana (6), los tres hermanos nacieron
en diferentes comunidades: Jess en San Jernimo Tecatl (7)
(municipio mazateco), Ricardo en San Antonio Eloxochitln (municipio
mazateco) y Enrique en Teotitln del Camino (municipio mestizo,
mazateco y nahua).
Esto es importante pues impide pensar que tuvieran derechos y arraigo
comunitario en algn pueblo en particular; adems, si recordamos que
entre los indios la comunidad se construye mediante la participacin
en lo comunal y el establecimiento de alianzas de esco y para ello se
requiere servir a la comunidad durante varios aos y ser adulto en ella,
tenemos que los Flores Magn no pudieron hacerlo pues la familia se
fue a vivir a la ciudad de Mxico cuando los tres hermanos eran an
nios y nunca regresaron a la sierra (8). Sin embargo, nacieron y
vivieron al menos varios aos en comunidades de slida cultura tnica.
Y si bien no es probable que tuvieran alguna identidad comunitaria
fuerte, ello no significa que sus comunidades de origen no los
identificaran como pertenecientes a ellas -en la memoria de la
poblacin estn an presentes sus recuerdos (9)-, sino ms bien que
no se conoce mayor vinculacin identitaria de ellos mismos con sus
comunidades de origen o con su grupo etnolingstico (10).
De Don Teodoro existen pocas referencias y se supondra que era
mazateco, por haber nacido en Mazatln; sin embargo, parece que era
nahua (11).
El mismo Enrique Flores Magn afirma que su padre les dijo que eran
descendientes de los aztecas que poblaron la entrada a la sierra
mazateca en la poca prehispnica (12). Esto sugiere que, en todo caso,
los Flores Magn se identificaran como nahuas, aunque no conozco
referencias hechas por ellos mismos a su origen tnico. Sin embargo,
se enorgullecan de tener sangre india, aunque reconocan tambin su
ascendencia espaola. Ricardo Flores Magn escribi en 1909:
Mi sangre de indio me di en esos momentos la calma necesaria para
escuchar conteniendo las rebeliones de mi otra sangre, la espaola,
que me invitaba a escupir a mi extrao visitante (en: Hernndez,
1984:177).
En el aspecto lingstico, el mismo Ricardo, segn recuerda Librado
Rivera (1978:12) hablaba varios idiomas, entre ellos el nhuatl pero no
el mazateco:
Aparte del espaol y el ingls, que conoca muy a fondo, saba francs,
italiano y portugus; conoca mucho del latn y del griego, algo del
idioma azteca, cuya agradable pronunciacin recordaba recitando de
memoria unas poesas que leg a la historia el famoso
Netzahualcyotl; hablaba con facilidad el cal.
No hablar mazateco no significa mecnicamente dejar de ser mazateco.
Para la autoidentificacin tnica y la identificacin por otros, la lengua
sigue siendo un elemento fundamental, pero no es el nico (13).
En suma, no encontramos datos ni elementos para sostener que los
Flores Magn se identificaran como miembros de algn grupo
etnolingstico en particular, si bien parece que se saban
descendientes de aztecas (nahuas) aunque no haya nacido ninguno de
ellos en alguna comunidad nahua; de todos modos, a esta identidad
especfica prcticamente no recurran, sino ocasionalmente a la
identificacin genrica como indios (14).
Lo comn es encontrar que se asuman como proletarios, pobres,
explotados o desposedos, y que ambas identidades (tnica y de clase)
sean para ellos sinnimo. Durante su juicio en Los Angeles en 1916
Enrique Flores Magn declar:
Ricardo y yo somos indios, proletarios. Nacidos y crecidos entre los
pobres, somos testigos de las grandes injusticias, de la tirana y de la
explotacin que han sufrido las masas. Por eso somos anarquistas
comunistas (Kaplan/Flores Magn, 1986 T. II:185-186).
Esto no significa que el recuerdo de su origen y la insistencia en las
virtudes de la forma de organizacin de los pueblos indios fueran una
fantasa sobre algo ajeno a ellos.
Haber conocido lo comunal indio de sus pueblos de origen ms por
relatos que por la prctica, puede haberlos llevado a alguna
idealizacin de la realidad india, pero de ninguna manera a una fantasa
absoluta de algo irreal, como sostuvo Gonzalo Aguirre Beltrn (1980).
Los indios existan como tales en esa poca como ahora, y esto lo
supieron ver y valorar los magonistas mejor que muchos acadmicos
de ayer y hoy.
Su identidad genrica los llevaba a buscar las caractersticas no de un
grupo tnico en particular sino las de los pueblos indios en general, y
esas caractersticas las ubicaron en aspectos de la comunalidad india
(15).
As, los Magn, conscientes siempre de haber nacido en pueblos
indios, (16) se identificaban como confrontados con los dominadores,
compartiendo el mundo de los sojuzgados, pero adictos a lo comunal
practicado por los pueblos indios, forma de identidad plenamente
vlida en esa poca como ahora.
Nunca se sintieron o dijeron dirigentes, representantes o intrpretes de
los pueblos nahua o mazateco, ni tampoco de los indios en general;
simplemente supieron ver que en los pueblos indios exista un
potencial constructivo del futuro.

Lo indio en el magonismo.
Ubicaremos cuatro momentos en los que toman fuerza las expresiones
respecto a lo indgena en el seno de las definiciones magonistas. No se
trata de mostrar una evolucin del pensamiento sino cuatro momentos,
de los cuales slo el ltimo es coyuntural y los tres primeros
significaron definiciones fundamentales.
1. EL programa del Partido Liberal Mexicano
(1906).
Si consideramos con Armando Bartra (1977:13) que el magonismo
cobra vida como tal hasta que se conjugan tres elementos: un
peridico de combate (Regeneracin), una ideologa (el liberalismo
magonista) y una organizacin (el Partido Liberal Mexicano), lo cual
ocurre a fines de 1905, tenemos entonces que la primera definicin
respecto a los indios y su lucha debemos buscarla en el documento
fundacional del Partido Liberal Mexicano, su Programa de julio de 1906,
documento elaborado despus de varios meses de consulta entre sus
militantes (ver Lpez y Corts, 1985).
En este programa no se incluye slo la restitucin de tierras a las
comunidades indgenas despojadas (como los yaquis y mayas) (17)
sino tambin la proteccin a la raza indgena a travs de su educacin
y dignificacin para que contribuya poderosamente al fortalecimiento
de nuestra nacionalidad. (18)
Esta doble aparicin de lo indio muestra por una parte el conocimiento
de la situacin de estos pueblos y su principal demanda, la tierra,
incorporada al programa revolucionario para lograr su participacin en
el movimiento, y por otra parte muestra una concepcin de una nueva
nacin postdictatorial en la que los indios aportaran sus capacidades
para recrearla y enriquecerla.
La educacin y dignificacin de la raza no parecen pretender borrar las
diferencias tnicas en aras de construir unitariamente lo nacional, sino
ms bien expresan una voluntad de dejar de explotar y menospreciar a
los pueblos indios dndoles la posibilidad de autogobierno y ofrecerles
el acceso a satisfactores de la modernidad.
Esto que aparece esbozado en el Programa se fue enriqueciendo con la
reflexin y la experiencia de lucha, por lo que creemos que hay una
continuidad en esta preocupacin y postura magonista desde 1906
hasta la muerte de Ricardo Flores Magn e incluso despus (19).
Cambian las formas (de la proteccin de la raza a la expropiacin india
de los medios de produccin), pero no el fondo, que es el reconocer en
los indios su capacidad de aportacin a la reconstruccin del pas.
As, an considerando slo los planteamientos de este programa
liberal, que no es radical, ya se percibe una distancia enorme entre los
magonistas y los planteamientos que haran revolucionarios como
Madero aos despus.
Los magonistas formularan sus definiciones ms ricas y contundentes
respecto a los indios entre 1910 y 1913.
2. La lucha por Tierra y Libertad
(1910).
En octubre de 1910, antes del estallido de la revuelta maderista y un
ao antes de la separacin entre Madero y Zapata, y de la
promulgacin del Plan de Ayala, el movimiento magonista reorient
sus objetivos de lucha de acuerdo a la tendencia ideolgica
predominante en el Partido Liberal Mexicano: el anarquismo.
Este cambio qued expresado en las consignas de lucha, que de 1906
a 1910 fue Reforma, Libertad y Justicia, y a partir de 1910 y hasta el
final sera Viva Tierra y Libertad (20).
El cambio que expresa esta nueva consigna, de clara filiacin
anarquista, implica un nuevo plan de lucha: ya no se trata de buscar un
gobierno verdaderamente democrtico derrocando al dictador, sino de
acabar con todo tipo de gobierno.
La estrategia de lucha era ahora que los grupos afiliados al Partido
Liberal Mexicano se levantaran en armas, liberaran poblaciones
redistribuyendo la propiedad e invitando a la poblacin a apropiarse
colectivamente de los medios de produccin y de las mercancas
existentes, organizndose para consumirlas con criterios ticos y
cultivando colectivamente la tierra (21).
Comnmente se liga a Zapata con la consigna Tierra y Libertad, que
lleg a ser el motivo de su lucha pero que no fue la consigna con que
firmara sus documentos, a diferencia del magonismo que s los firmaba
as.
Ya hemos visto que mucho antes que Zapata el magonismo se lanz a
la lucha por Tierra y Libertad y existen mltiples testimonios tanto de
magonistas como de zapatistas acerca de que la vinculacin entre
ambos movimientos se di entre 1912 y 1913, llevando los enviados
magonistas la consigna a Zapata (ver Maldonado, 1994:48-55).
Incluso, como vimos ms atrs, esta relacin pudiera ser anterior a
noviembre de 1911. El impacto del magonismo en el zapatismo es
valorado por Cockcroft en estos trminos:
El Partido Liberal Mexicano se haba anticipado a la revolucin agraria
zapatista en ms que slo su lema Tierra y Libertad. Sirvi tambin
para delinear la divisin entre Zapata y Madero, al sufrir antes la misma
clase de traicin militar padecida por Zapata y al insistir en la lucha por
metas socioeconmicas en el campo. Sin embargo, debe sealarse que
el Partido Liberal Mexicano fue consistentemente ms agresivo en su
poltica y en su accin que el movimiento de Zapata. Desde el principio,
el Partido Liberal Mexicano hizo presin sobre otros grupos
revolucionarios para que asumieran una posicin ms a la izquierda en
favor de los obreros y de los campesinos. Por su actitud ideolgica y
revolucionaria, sirvi como una fuerza constante para radicalizar los
acontecimientos, es decir, dirigiendo la revolucin hacia la izquierda.
En muchos otros casos de la revolucin, los acontecimientos tendieron
a radicalizar a los lderes revolucionarios y no a la inversa, lo que
sugiere el efecto del origen de la revuelta desde abajo.
Por ejemplo, aunque el movimiento de Zapata sirvi ms tarde para
radicalizar los acontecimientos y forzar a otros grupos revolucionarios
hacia la izquierda, al principio no fue ms all en su ideologa que el
prrafo 3 del artculo 3 del Plan de San Luis Potos de Madero. Muy de
vez en cuando, y nunca antes de 1913, los zapatistas firmaron sus
documentos con el lema Tierra y Libertad. Fue hasta el periodo
posterior a 1913 cuando los zapatistas radicalizaron ms sus ideas, de
acuerdo con el patrn establecido aos antes por el Partido Liberal
Mexicano y su programa y lema revolucionarios. Puede decirse, por
tanto, que los acontecimientos anteriores a 1913 sirvieron para
radicalizar a muchos revolucionarios mexicanos, incluyendo a Zapata,
pero que solo el Partido Liberal Mexicano, incluso cuando enfrentaba
divisiones internas, sirvi de manera consistente para radicalizar los
acontecimientos (Cockcroft, 1976:173-174).
Para el tema que nos ocupa, lo interesante de todo este cambio en el
magonismo, adems de su vinculacin e influencia en el zapatismo, es
que la propuesta magonista para reconstituir de manera anarquista los
pueblos una vez liberados, toma como ejemplo la experiencia
histricamente construida por las comunidades indias.
Esto es fundamental porque, a pesar de que puedan tener una visin
idlica de estas comunidades, se basan en tres aspectos que an hoy
son, dos de ellos, registrados profusamente por la investigacin
etnogrfica: la propiedad comn de la tierra, la ayuda mutua y el odio a
la autoridad. Las dos primeras son parte de lo que llamamos
Comunalidad.

3. La comunalidad y el magonismo
(1911 - 1913).
La etnografa contempornea de Oaxaca da cuenta de la existencia
entre los pueblos indios de una actitud ante la vida que define al ser
indio; se trata de su carcter comunal, su vocacin colectivista.
Por comunal no me refiero al mbito local sino al ser colectivo, pues
aunque la pertenencia a una comunidad es bsica, no se trata de
cualquier tipo de pertenencia: para ser indio, se requiere no slo hablar
la lengua o haber nacido en un pueblo indio, sino expresar su voluntad
de ser parte de la comunidad a travs de la participacin en las
actividades comunales, como el trabajo, la fiesta y el gobierno interno.
La comunalidad, columna vertebral del ser indio, est compuesta de
cuatro elementos centrales: el territorio comunal (uso y defensa del
espacio colectivo), el trabajo comunal (interfamiliar a travs de la ayuda
mutua y comunitario a travs del tequio, que es trabajo gratuito para
obras de beneficio del pueblo), el poder comunal (la participacin en la
asamblea y el desempeo de los diversos cargos cvicos y religiosos
que forman su sistema de gobierno) y el disfrute comunal (la
participacin en las fiestas y su patrocinio). En la participacin de
hombres y mujeres en estos cuatro aspectos se manifiesta la
pertenencia responsable a una colectividad y esa colectividad
reconoce a los que se destacan en su servicio, generndoles prestigio.
Para los indios no basta ser de la comunidad, es preciso ser
comunidad y expresarlo.
Se puede perder la lengua, abandonar el vestido tradicional, haber
migrado a alguna ciudad o incluso ya no compartir todo el corpus
mitolgico como explicacin del funcionamiento y razn de las cosas,
pero el individuo que siga participando en lo comunal podr seguir
sintindose indio y seguir siendo reconocido como miembro de una
colectividad india por sus paisanos. Por el contrario, cuando alguien se
vuelve individualista, la comunidad le rechaza pues ese individuo con
su actitud se niega a ser parte de lo comunal.
Esta vieja actitud india fue percibida por Ricardo Flores Magn y otros
magonistas, como William C. Owen y Voltairine de Cleyre, y fue
considerada como la muestra histrica de que es posible llegar a vivir
en sociedades colectivistas antiautoritarias.
Flores Magn fundamenta su propuesta en varios textos a partir de
marzo de 1911, apareciendo la formulacin ms completa en su artculo
El pueblo mexicano es apto para el comunismo (Regeneracin, 2 de
septiembre de 1911) (22). En ellos, las caractersticas que le interesa
destacar de la organizacin sociopoltica india, son tres:
1) La propiedad comn de la tierra y el libre acceso de todos sus
habitantes a los recursos naturales (bosques, agua y yacimientos).
2) El trabajo en comn, referido tanto al cultivo colectivo de la tierra
como a las formas de ayuda mutua interfamiliar; y
3) El odio a la autoridad y la no necesidad de ella.
El conocimiento que demuestra Flores Magn acerca de los pueblos
indios no es slo fruto de la experiencia sino seguramente tambin de
la discusin con indios magonistas y de la reflexin sobre sus
perspectivas.
Segn observa, la propiedad comn de la tierra inclua el libre acceso a
su cultivo, lo que significa que las tierras comunales que se
encontraban ociosas podan cultivarse y ser abandonadas al cabo de
algunos aos de trabajarlas, para ocupar otra parcela libremente; esto,
que suceda a principios de siglo, pude observarlo hace unos diez aos
en pueblos chatinos de Oaxaca.
Al apoyo mutuo lo presenta como la forma de produccin y
distribucin de bienes de consumo y excedentes, siendo la moneda
poco necesaria para estas relaciones, y como la forma de enfrentar los
requerimientos individuales como la construccin de una casa; esta
ayuda mutua, registrada en la gran mayora de los trabajos
etnogrficos contemporneos, se sigue dando para construccin y
mejoramiento de casas, para la limpia o cosecha agrcola, para la
construccin o lavado de pozos, o como apoyo en el patrocinio de
fiestas, y consiste en que alguien invita a varios parientes y vecinos a
ayudarlo en algn trabajo, les da comida y bebida y se compromete a
corresponder de la misma manera cuando cualquiera de ellos lo llame.
Los dos elementos de la comunalidad percibidos por Flores Magn
siguen siendo fundamentales en el ser mazateco:
En la nocin de pertenencia a la comunidad o Nashinand intervienen
dos factores: uno de ellos es el nacimiento, pero el ms importante es
el principio de participacin, requisito a travs del cual se establece la
filiacin comunitaria. En este sentido, existe un complejo sistema de
intercambios recprocos gracias a los cuales cada individuo queda
inserto en una red social. Los mbitos por excelencia en los que se
participa con la comunidad son las ayudas mutuas, las faenas o
tequios y el sistema de cargos. Estos trabajos solidarios compartidos,
con los que se da una intensa y permanente participacin en trminos
polticos, econmicos y sociales, contribuyen a reforzar una
representacin ideolgica de la vida colectiva, en la que se concibe a
cada individuo como integrante de una colectividad. Por ejemplo, ellos
explican que la faena es labor social, se dice xabasen, que es trabajo
para la comunidad o tambin lo traducen como lo que damos nosotros
entre todos (Quintanar y Maldonado, 1999:15-16).
Respecto al odio a la autoridad y su no necesidad, seguramente se
refiere a la autoridad supralocal, al Estado que sojuzga a los indios y a
sus autoridades a travs de las fuerzas policiales, fiscales y los Jefes
Polticos. Es imposible que alguien con tan vasto conocimiento de los
pueblos indios se estuviera refiriendo a las autoridades tradicionales
(jefes de linaje, mayordomos de fiestas, capitanes de banda de msica,
Consejos de Ancianos) o a las autoridades municipales propias de
cada comunidad, electas en asamblea de acuerdo al sistema de cargos,
y que son los representantes de la comunidad ante el gobierno, no los
representantes del gobierno en la comunidad. En ese sentido, la
abolicin de la autoridad estatal y opresiva es entendida como el
ejercicio de la voluntad autnoma de organizacin comunal.
Un aspecto que muestra la gran claridad de Ricardo Flores Magn est
en su referencia a los mestizos, pues asegura que tambin estn
organizados en torno a los mismos principios comunales, por lo que el
comunismo practicado por la mayora de la poblacin mexicana hara
posible una revolucin que reconstruyera a la sociedad sobre la base
de lo comunal. La prctica de la comunalidad en pueblos mestizos
sigue siendo documentada por la antropologa.
Estos planteamientos fueron adoptados y desarrollados por otros
magonistas. En septiembre de 1911, Voltairine de Cleyre encuentra en
los yaquis de Sonora los argumentos suficientes para afirmar, incluso,
que la comunalidad fue el elemento que impuls la resistencia contra
la expansin capitalista (Torres Pars, 1990:158-162).
Sostiene tambin que el objetivo de civilizar a Mxico era desarticular a
las sociedades indias. Es importante sealar que tanto ella como
Flores Magn afirman que las comunidades indias se desorganizaron
con el desarrollo del capitalismo impulsado por el porfiriato, pues
ambos coinciden en que el comunismo indio existi en Mxico hasta
hace unos 25 aos, es decir a principios del porfiriato (23).
Por su parte, William C. Owen dice en octubre de 1911 que la causa de
la revolucin es el rechazo de los mexicanos a la penetracin
capitalista modernizadora a partir de un pasado anarco-comunista de
la vida rural (Ibid:164-165).
De esta manera, para los magonistas es desde lo comunal que surge la
resistencia india contra la agresin imperial (24).
El objetivo del anlisis magonista es eminentemente poltico: no tratan
de hacer una etnografa ociosa o para ser aplicada al ejercicio del
gobierno, sino que es puesta al servicio de la reflexin y propaganda
revolucionarias.
Dado que no es un movimiento indio, el magonismo no propone a la
sociedad india como modelo sino que descubre su esencia, la
comunalidad, como experiencia comunista y la encuentra entre los
pueblos mestizos, quienes muy probablemente slo haban perdido su
lengua pero no su identidad basada en la comunalidad.

4. En defensa de los indios (1916).


El hecho de que Mxico fuera un pas predominantemente indio a
principios de siglo, implicaba la necesidad de entender la realidad india
para ubicar su participacin o actitudes ante la revolucin.
Muchos, como Madero, partan del menosprecio por el indio, al cual
conocan porque lo explotaban en sus haciendas; otros, como Flores
Magn, lo conocan tanto por su origen como por trabajar
polticamente con ellos, al igual que extranjeros como William C. Owen
y Voltairine de Cleyre.
Pero haba extranjeros que, pese a llamarse anarquistas y estar
interesados en la revolucin, tenan una visin primitiva e
irresponsable de los indios. Tal es el caso de Jos Spagnoli, quien
basado en un tal A. Dolero publica un artculo en el peridico Voluntad
de Nueva York el 28 de diciembre de 1915, que provoca una reaccin
violenta de Ricardo Flores Magn, pues pretende descalificar los
esfuerzos de los magonistas y revolucionarios mexicanos en general
ridiculizando la capacidad de los indios para levantarse en armas.
En una serie de artculos publicados en Regeneracin a fines de 1915 y
principios de 1916 bajo el ttulo de Alto ah!, Flores Magn aborda tres
puntos de importancia:
A) La defensa del movimiento revolucionario mexicano ante sus
detractores.
B) La defensa de la postura del Partido Liberal Mexicano ante el
movimiento revolucionario en Mxico.
C) La defensa de la labor desarrollada por Regeneracin (Lpez y
Corts, en: Ricardo Flores Magn, 1988:7).
En estos alegatos contra artculos de peridicos extranjeros, hace una
caracterizacin del indio digna de tener en cuenta. Destacaremos tres
aspectos del texto lamentablemente eurocentrista de Spagnoli y la
respuesta de Ricardo.

1. El indio como raza nmada de


instintos salvajes.
Spagnoli duda que sean rebeldes quienes hacen la revolucin en
Mxico porque son indios:
Eso de rebeldes no quiere decir anarquistas ni hombres que piensen
lejanamente como nosotros pensamos, quiere decir, como justamente
escribe A. Dolero, indios felices de entregarse a los instintos atvicos
de su raza, a la vida nmada y a la rapia, y gente que pelea con la
esperanza de una recompensa si triunfa la revolucin (en: R. Flores
Magn, 1988:74).
La respuesta de Flores Magn es airada, y en ella argumenta el carcter
sedentario de los indios desde tiempos prehispnicos, recordando las
grandes obras civilizatorias que la barbarie europea destruy, como
destruy muchos otros monumentos, obra de un pueblo laborioso que
est muy por encima de sus pequeos detractores (Ibid:76).
En esa perspectiva, afirma que el indio se levanta en armas no por
salvajismo sino para recuperar su dinmica civilizatoria, es decir el
derecho de vivir y la independencia econmica, que deben basarse en
el libre acceso a la tierra (Ibidem).

2. El indio conformista en el sur del


pas.
Spagnoli reproduce el viejo mito del indio mexicano envuelto en su
cobija y que es pobre porque es flojo, por lo que de la revolucin slo
ambiciona un botn y no tierras para trabajar.
Spagnoli no pierde oportunidad para denigrar al indio mexicano y
vuelve a citar lo que dice su autoridad. Vemoslo: El ya citado A.
Dolero, en frases escultricas (cualquier cosa es escultrica para el
pobre Spagnoli) pinta la vida de los que viven en varios Estados del
sur de Mxico y esa descripcin en muchos casos podra adjudicarse a
los que viven en el norte.
Oigmosle: Los indios all, como en todas partes de Mxico, se
conforman con su estado social; viven felices en sus jacales, cazan,
pescan y quedan fuera de sus moradas con las piernas cruzadas...
(Ibid:86-87).
En respuesta, Ricardo pregunta por qu, si eso es verdad, son los
indios del sur los ms radicales en la revolucin, pensando sobre todo
en los zapatistas:
El indio del sur, al levantarse en armas, ha dado una prueba de que
sabe por qu lucha al quemar los ttulos de la propiedad territorial,
romper los linderos y entregarse al trabajo libre de la tierra, sin tener
amo que lo explote. Al hacer tal cosa, el indio del sur ha demostrado
que no estaba conforme con su estado social (Ibid:87).
Tal vez Flores Magn exagera los logros zapatistas, pero existen; en
cambio, Spagnoli muestra un profundo desconocimiento de la realidad
india y basado en esa ignorancia preada de racismo elabora un
discurso antimagonista desde una postura que se dice anarquista.

3. Los indios del norte.


Como ya se vio, la descripcin prejuiciada de Spagnoli y Dolero
pretende ser generalizable a todos los pueblos indios que habitan en
Mxico. La reaccin de Flores Magn es la siguiente:
...esa es otra mentira. En el Estado de Nuevo Len no encontramos
otra poblacin indgena que la del pueblo de Bustamante, y los indios
de Bustamante son justamente admirados por todos como laboriosos,
inteligentes, limpios. No viven de la caza ni de la pesca, como los
pintan Dolero y Spagnoli, sino de la agricultura y de la industria, ni
pasan las horas muertas a las puertas de sus casas, con las piernas
cruzadas. Esa es la poblacin indgena de Nuevo Len!.
En Coahuila, en el distrito de Mzquiz, reside la colonia indgena de los
kikaps. Estos indios tampoco viven de la caza y de la pesca. Cran
ganado y se dedican a labrar la tierra. Esta es la poblacin indgena de
Coahuila!.
Hemos citado los Estados de Nuevo Len y Coahuila porque son los
que conoce mejor Spagnoli. Su mentira es manifiesta y ella demuestra
que Spagnoli odia cordialmente al indio mexicano y odia a la
revolucin. (Ibid:88).
De estos alegatos destacaremos dos aspectos: uno es que Ricardo
Flores Magn muestra un conocimiento etnogrfico amplio y otro es la
ligazn que establece entre indio y revolucin, pues aunque
explcitamente no lo diga argumenta que quien odia al indio no puede
amar la revolucin, y ms an, quien no entiende al indio no puede
entender la revolucin.
Por otra parte, la lectura aislada de algunos de los textos de este
alegato magonista dan una imagen ms o menos demaggica o
simplista del indio, por lo que es importante ubicarlos en el contexto
del discurso sobre los indios que en sus distintos aspectos aparecen
en Regeneracin, algunos de los cuales hemos analizado en este
trabajo.
Tal vez vea ms de lo que existe, pero no se niega, como la mayora, a
ver ms all de los prejuicios negativos, propios del evolucionismo
positivista predominante en esa poca.

Los indios en el magonismo.


Los indios son una parte fundamental del magonismo, tanto a nivel de
participacin en el proyecto impulsado por la Junta Organizadora del
Partido Liberal Mexicano como en el impulso de sus propios proyectos
apoyados por el Partido Liberal Mexicano, como veremos a
continuacin.

Mayos, Tarahumaras y Yaquis en el


norte.
Hubo indios que fueron dirigentes de la mayor confianza y lealtad a la
Junta, como el yaqui Javier Huitimea (25). Pero sin duda el ms
destacado fue el indio mayo (26) Fernando Palomares, activista en
Cananea que se sum a la huelga (Hernndez, 1984:48; Duffy, 1984:92)
y realiz diversas labores de agitacin de la mayor importancia en 1908
en Sonora y Sinaloa (27), y en 1911 en Baja California. (28)
Palomares fue un incansable organizador y arrojado luchador, de quien
se sabe que estuvo a punto de matar a Porfirio Daz disparndole
durante la noche del Grito el 15 de septiembre de 1908, saliendo ileso el
dictador (Duffy, 1984:158); y siempre fue fiel a la Junta, con una lealtad
de elevadsima conviccin y tica: Ya viejo, mucho despus de que
Ricardo haba muerto, dijo: An estoy a las rdenes de Ricardo, nunca
he sido dado de baja (Ibid:169).
En el norte del pas tambin hubo una presencia importante de los
magonistas entre los tarahumaras (Bernal, 1982:53-55), mostrando una
continuidad muy interesante, pues un veterano de la rebelin
mesinica de Tmochic de 1892, Santana Prez, aparece despus
como dirigente magonista en Chihuahua (29).
Hubo tambin influencia magonista en movimientos rurales no
claramente indios, como el movimiento expropiador de haciendas
realizado entre 1910 y 1912 en el sur de Tamaulipas por Higinio
Tanguma (Gonzlez, 1987:65-80), quien es reivindicado por Ricardo
Flores Magn (1982:11 y 66) como uno de los mrtires del movimiento.
Pero indudablemente la vinculacin ms importante entre el
magonismo y algn pueblo indio del norte se dio con los yaquis,
aguerrido pueblo que libraba una lucha por su autonoma contra el
porfiriato.
Es de suponer que desde antes de 1908 ya exista relacin con ellos,
que se concretaron en ese ao, en el que Enrique Flores Magn afirma
haber hecho un pacto de lucha:
Con los yaquis, mandados por el cacique Sibalaume, hice un pacto de
alianza. Estos fieros guerreros estaban ansiosos de vengar la muerte
de sus hermanos que haban resistido la confiscacin de sus tierras, y
el exilio... en los campos de henequn yucatecos y en las plantaciones
de tabaco de Valle Nacional. De modo que estaban ferozmente
contentos de enlistarse bajo la bandera del Partido Liberal, como los
tarahumaras, mandados por su jefe Santana Prez (Kaplan/Flores
Magn, 1986 T. I:163).
Despus, en septiembre de 1911, Ricardo Flores Magn (1980:184-185)
les recomienda no hacer caso a los intentos de convenio de los
maderistas y les da indicaciones sobre cmo fabricar las flechas
Regeneracin con dinamita y llama a los revolucionarios a seguir el
ejemplo de los 500 hermanos yaquis que tomaron por asalto el 31 de
agosto el cuartel de los federales y maderistas en Pitahaya y
enarbolaron la bandera roja con la inscripcin Tierra y Libertad, segn
despacho publicado en El Imparcial del 2 de este mes.
Y cuando se supona derrotado el magonismo, los yaquis seguan en
rebelin apoyados por los magonistas.
Segn artculos de Ricardo en Regeneracin de febrero de 1914, en
algunas regiones yaquis ya haban tomado posesin de la tierra los
indios y se encuentran en pleno periodo de reconstruccin social...
con el fusil terciado a la espalda, fecundando la tierra con su trabajo
honrado y libre... Cuentan con vveres en abundancia, tomados de
todas partes... (Ricardo Flores Magn, 1982:27-28).
Poco despus, en junio, informa que:
en Sonora, Juan F. Montero encauza el movimiento en la regin del
Yaqui, donde los habitantes insurreccionados se encuentran en
posesin de Bcum, Ptam, Ccorit, Trin y otros pueblos, en los que
ondea la bandera de Tierra y Libertad y han tomado posesin de las
tierras comprendidas entre los ros Yaqui y Mayo. El nmero de
rebeldes armados en esta regin es de ms de 6 mil (Ibid:67).
En agosto del mismo ao reproduce una carta en la que desde el
cuartel general de la tribu en Torocopobampo, 5 dirigentes yaquis y
Montero agradecen los apoyos a los miembros de la Junta y los invitan
a ver sus logros (Ibid:104-106), y en 1916 afirma que en esa regin
deben haber no menos de 12 mil hombres rebeldes armados (Ricardo
Flores Magn, 1988:79).

Popolucas, Nahuas y Mayas en el


sur.
Otra de las formas en que se estableca la colaboracin entre yaquis y
magonistas era liberando a los yaquis esclavizados o en camino a la
esclavitud en el sureste (Duffy, 1984:156).
Esto se realizaba a travs del principal movimiento magonista del sur,
el de Veracruz. Incluso, al liberar a 60 yaquis en esa regin, fue
descubierto y asesinado el dirigente magonista Santana Rodrguez
Santann (Azaola, 1982:184; Duffy, 1984:209-210; Hernndez,
1950:86-93).
Esa colaboracin con el magonismo veracruzano era importante; Elena
Azaola (1982:184,n.26) al estudiar el movimiento en Veracruz seala
que:
el ofrecimiento de los yaquis de colaborar con el movimiento no era
circunstancial o supeditado a obtener su liberacin. Existen
antecedentes de sus ligas con el Partido Liberal Mexicano en el Estado
de Sonora, as como tambin las tenan los tarahumaras y los mayos.
Ello implica que, por lo menos durante ciertos momentos, diversos
grupos indgenas vieron al partido como una agrupacin que poda
representar sus intereses; como un medio para la obtencin de sus
fines, siempre ligados a la devolucin de sus tierras.
Este movimiento veracruzano, cuya primera jornada de lucha ocurri
en septiembre y octubre de 1906 en la zona popoluca de Soteapan y
Acayucan, tuvo como uno de sus ms destacados dirigentes a Hilario
Carlos Salas Rivera, originario de Santiago Chazumba, comunidad
mixteca de Oaxaca ubicada en los lmites con Puebla.
Salas, descendiente de indios, aprendi el popoluca para realizar su
trabajo poltico (Azaola, 1982:144) y la mayora de los grupos que
organiz eran indios (30).
Algunos popolucas, como Daniel P. Gavilla en Ixhuatln, comandaron
grupos entre las fuerzas magonistas (Ibid:161).
Tambin en el sur del pas, los magonistas mantuvieron relaciones con
el ms amplio movimiento indio del pas, el zapatismo.
Los testimonios de magonistas indican que el magonismo influy
positivamente en Zapata, sobre todo por el contenido de la lucha por
Tierra y Libertad que impulsaban los magonistas, y sealan que estas
relaciones se establecieron entre 1912 y 1914.
Sin embargo, parece que estas relaciones se intentaron desde 1911,
antes de que Zapata se independizara de Madero y proclamara el Plan
de Ayala en noviembre.
Uno de los mltiples traidores del magonismo, Carlos Steinman,
nombrado delegado en agosto de 1911 por la Junta, afirma que se le
dieron instrucciones de:
saquear el lugar (el mineral de El Oro) y marchar luego al sur, para
unirme con Enrique Novoa y Emiliano Zapata e iniciar la guerra
apoderndonos de todas las propiedades de los capitalistas y
distribuyndolas entre los indios y los peones (en: Fabela,
1966:333-334).
Esto sugiere que ya exista entonces la intencin de vinculacin entre
ambos movimientos y que esto era encargado a uno de los veteranos
de las luchas magonistas de Veracruz, Novoa.
Otro informe gubernamental resultante de las infiltraciones en el seno
del magonismo, indicaba en febrero de 1912 que ... en la Rinconada de
San Diego No.24 en Mxico D.F. vive Emilio Filisola, agente especial de
Zapata, el cual est en correspondencia con Ricardo Flores Magn
(Ibid:453).
Ms al sur, en Yucatn, la rebelin magonista se concretaba en
Valladolid, en 1910, siendo reprimida y asesinados tres de sus
dirigentes mayas: Maximiliano Ramrez Bonilla, Atilano Albertos y Jos
Expectacin Kantn (Beas, Ballesteros y Maldonado, 1998:56-57).
Por otra parte, en varias regiones del pas, por ejemplo Michoacn, el
magonismo tuvo un impacto indirecto en el movimiento indio: Primo
Tapia, dirigente purpecha que encabez una importante lucha contra
los hacendados del rea lacustre de Zacapu entre 1921 y 1926, trabaj
directamente con los Magn en Los Angeles en 1910 y 1911 y:
segn se afirma, Primo vivi en casa de ellos como guardaespaldas;
all se convirti en un ferviente partidario del anarquismo agrario. Los
Flores Magn le ayudaron para que asistiera a la escuela nocturna,
proporcionndole instruccin en ingls. Ricardo facilit el papel
histrico de Primo como mediador entre el pueblo tarasco de Naranja y
la ideologa revolucionaria del agrarismo anarquista" (Friedrich,
1984:87 y 89).
Estos son slo algunos ejemplos, los ms conocidos y estudiados, de
la amplia presencia de los indios en las filas magonistas y del
magonismo en el movimiento indio.
Pero no se trataba slo de su participacin en una organizacin
revolucionaria, sino tambin de su presencia en la definicin ideolgica
de la lucha expropiadora por la revolucin total, econmica.
Comentario final.
Anarquismo magonista y autonoma india.
Por muchas razones, para Ricardo Flores Magn estaban ntimamente
ligados la revolucin y el indio, tanto por ser la mayora de los
explotados, como por ser militantes en contra de ella y por tener ellos
viva la prctica histrica de la ayuda mutua.
Los pueblos indios tienen en el magonismo una propuesta
revolucionaria que exige un conocimiento profundo de la realidad
indgena, porque no le interesan los indios como carne de can ni
como imagen a manipular, sino como comunidades y pueblos de
gentes con una experiencia histrica trascendental.
Se trata de una forma de pensamiento con la que se puede leer la
historia poltica desde una perspectiva india, y tambin de una leccin
tica de honestidad y frrea voluntad de lucha, aunque tambin de
descuidos que no deben ser repetidos.
Hoy la lucha india en Mxico es por autonoma y la autonoma no
puede ser entendida sin autogestin, por lo que el anarquismo -en
tanto corriente de pensamiento y como experiencias histricas- tiene
mucho que aportar en el alumbramiento de la nueva sociedad
mexicana; la ms consistente corriente anarquista en Mxico, el
magonismo, puede ser una forma de identidad capaz de recoger
experiencias en funcin de nuevos planes.
La definicin magonista de anarqua como orden basado en el apoyo
mutuo (Ricardo Flores Magn, 1980:96) sintetiza el aporte de Kropotkin
con la caracterstica histrica de organizacin de los pueblos indios y
abre una perspectiva de discusin sobre estas sociedades, que no son
un paraso pero se han esforzado y organizado para tratar de serlo.
Por ello, si en Mxico no se voltea a ver al indio, no se tendr una
perspectiva adecuada y contundente para ver al futuro y aproximarse a
l.
Para finalizar, la claridad con la que Librado Rivera (1980:114) analizaba
en 1927 el trato dado por el gobierno (tanto dictatorial como
revolucionario) a los yaquis y las posibilidades de la autonoma real,
cobran una vigencia enorme ante la relacin castrense del gobierno
mexicano con la rebelin zapatista de Chiapas:
No es con el cuartel ni con bombas de dinamita como se podr
pacificar a los yaquis, ni mucho menos el mtodo ms adecuado para
convencerlos y borrar de su corazn ese reconcentrado y natural odio
al yori (apodo mordaz que nos aplican a los mexicanos llamados
civilizados), sino dejndolos en paz para que ellos se gobiernen como
ms les agrade, y despus de devolverles sus casas y sus tierras que
por la fuerza se las han arrebatado. Los Yaquis no slo dejaran de ser
una amenaza contra el gobierno y contra el yori, sino una raza de seres
humanos que contribuirn con su inteligencia y su trabajo al progreso
y al bienestar de todos.

Notas.
(1) El zapatismo es un movimiento claramente indio, pero su discurso
tnico no es tan elaborado como el magonista.
(2) Ver B. Cano (1976:28-43), Ethel Duffy (1984:15-16) y Kaplan/ Flores
Magn (1986, T.I).
(3) Reconociendo la fuerza de las races indias de los Magn, Nicols T.
Bernal (1982:103) afirmaba que Ricardo fue anarquista mucho antes de
serlo consciente y abiertamente; a su vez, Jenaro Amezcua (1979:24)
sostiene que esas tradiciones contenan los principios de un
socialismo libertario autctono.
(4) Por contacto estrecho entiendo la relacin actual de los migrantes
con su pueblo, sobre todo enviando cooperaciones y asistiendo a
algunas fiestas, lo que adems de hacerlos sentirse parte de la
comunidad aunque en lejana, hace que la comunidad los siga
reconociendo como parte de ella, con todos sus derechos pues
cumplen con sus obligaciones en la medida de sus posibilidades.
(5) El territorio mazateco est conformado por 21 municipios, de los
cuales 17 estn en la sierra y 4 en tierras bajas hacia Veracruz; entre
ambas zonas no hay relaciones constantes. Los mazatecos son el
tercer grupo etnolingstico ms numerosos en Oaxaca, con 151,066
hablantes segn el Conteo de Poblacin de 1995, y es de los ms
slidos lingstica y culturalmente. Los nahuas de Oaxaca, si bien son
pocos (9,158 en el estado y slo 6,896 en la sierra mazateca), colindan
con los nahuas de la Sierra Negra de Puebla, que son 399,324 y con los
que mantienen contacto frecuente. Las relaciones de los mazatecos de
la sierra con cuicatecos y chinantecos son escasas.
(6) Algunas fuentes afirman que ella era mestiza, descendiente de
tribus nativas, con excepcin hecha de un abuelo que vino de
Cartagena, Espaa (Duffy, 1984:14; ver tambin Cockcroft, 1976:23;
Barrera, 1973:17; y Valads, 1983:10).
(7) Aunque todas las fuentes biogrficas conocidas sealan que Jess
naci en San Simn, ninguna seala a qu municipio perteneca este
pueblo. Adems, en el archivo del Registro Civil de San Jernimo
existe copia del acta de nacimiento de Gaspar Jess Melchor Flores
Magn, sealando que naci all, en Tecatl, el 6 de enero de 1871
(Agee, 1988:6).
(8) Enrique Flores Magn recuerda que salieron cuando l era un nio
de brazos, lo que hace pensar que fue a fines de la dcada de 1870,
teniendo Ricardo unos 7 aos o menos, y al respecto Benjamn Cano
Ruiz (1976:28) seala el ao de 1878 como el de su llegada a la capital
del pas. Por su parte, Chantal Lpez y Omar Corts (1998:57) indican
que esto sucedi hacia 1884, por lo que Ricardo tendra 11 aos de
edad. De todos modos es una edad muy temprana.
(9) En 1994 tuve la oportunidad de asistir a una jornada magonista en
Eloxochitln. Una de sus actividades fue un concurso de pintura
infantil con ese tema, siendo la mayora reproducciones de fotos y
grabados. Pero hubo dos que me llamaron la atencin, sobre todo una
en que apareca un mazateco con su burro que llevaba dos canastos y
dentro de cada canasto un nio. Al preguntar qu tena que ver eso con
el magonismo, me dijo el nio autor que sus abuelos le cuentan que de
esa forma viajaban los hermanos Flores Magn a Teotitln. Por otra
parte, en Mazatln hay quien cuenta historias de don Teodoro, del que
se dice descendiente.
(10) Como se ver, no podemos establecer a qu grupo tnico
pertenecan, pues si bien nacieron en pueblos mazatecos, no crecieron
en ellos ni aprendieron su lengua, adems de que parece que se
identifican ms bien como nahuas que como mazatecos.
(11) Valads (1983:10). Florencio Barrera (1973:17) se confunde y dice
que era de origen mixteco. A su vez, Pedro Anaya (1955:12) dice que
era mazateco.
(12) Han de saber, hijitos, que descendemos de un miembro de una
fuerza militar azteca. Fue enviado por el emperador azteca a recibir los
tributos de las tribus subyugadas de Oaxaca. Esto fue siglos antes de
que llegara Corts a Mxico. Nuestros antepasados fueron forasteros,
pero nosotros somos oaxaqueos por haber nacido all (Kaplan/Flores
Magn, 1986 T.I:10).
(13) Por ejemplo, los chocholtecas de la mixteca ya casi no hablan su
lengua pero se reconocen como chochos por haber nacido en pueblos
que histricamente lo han sido, adems de que mantienen la forma de
organizacin comunal de los pueblos indios. Por otra parte, los
migrantes que ya no hablan la lengua pero siguen en relacin estrecha
con la comunidad, son reconocidos como parte de ella.
(14) Incluso, en sus cartas a Ellen White, Ricardo se asume como
salvaje, hijo de la naturaleza, planta tropical o hijo de las montaas,
pero no se refiere a su origen tnico (Cano, 1976).
(15) Como se ver ms adelante, la voluntad de ser parte de la
comunidad se expresa en lo comunal, es decir, participar en la defensa
y cuidado del territorio comunal, en la asamblea y sistema de cargos
cvicorreligiosos, en el tequio (trabajo gratuito para obras del pueblo) y
en la ayuda mutua (trabajo gratuito entre familias para construccin de
casas, pozos, siembra, etc.), y en la organizacin y disfrute de las
fiestas (ver Maldonado, 1994).
(16) Aunque no se sepa a qu grupo pertenecan, es importante
recordar que los mazatecos (que se identifican como Chjota nna,
gente de nuestra palabra) siguen siendo uno de los ms slidos grupos
tnicos de Oaxaca y que los nahuas, autonombrados mexicanos, son el
grupo ms numeroso del pas, estando la mayor parte de ellos en
Puebla.
(17) El Artculo 50 del Programa dice: Al triunfar el Partido Liberal, se
confiscarn los bienes de los funcionarios enriquecidos bajo la
dictadura actual y lo que se produzca se aplicar al cumplimiento del
Captulo de Tierras especialmente a restituir a los Yaquis, Mayas y
otras tribus, comunidades o individuos, los terrenos de que fueron
despojados y al servicio de la amortizacin de la deuda nacional (en:
Crdova, 1973:422).
(18) En la Exposicin de motivos del Programa, se lee: La proteccin a
la raza indgena que, educada y dignificada, podr contribuir
poderosamente al fortalecimiento de nuestra nacionalidad, es un punto
de necesidad indiscutible (en: Crdova, 1973:417). El Artculo 48 del
Programa dice escuetamente: Proteccin a la raza indgena.
(19) Ver cita de Librado Rivera al final del texto.
(20) Los dos documentos clave en la historia magonista estn definidos
y firmados con estas consignas: el Programa de 1906 y el Manifiesto de
septiembre de 1911.
(21) Los textos de Regeneracin entre 1910 y 1912 dan cuenta de estos
cambios.
(22) Otros artculos, publicados en Regeneracin, son: El derecho de
propiedad (18 de marzo de 1911), La cuestin social en Mxico (10 de
febrero de 1912), Sin gobierno (24 de febrero de 1912) y Sin jefes (21 de
marzo de 1914).
(23) El impacto de las leyes de Reforma juaristas y del capitalismo
impulsado por el porfiriato fue desigual en el Estado de Oaxaca. La
sierra mazateca fue una de las zonas ms tempranamente intervenidas,
resultando que hacia fines del siglo XIX haba comunidades cuyas
tierras estaban ya totalmente privatizadas, sobre todo para cultivo de
caf.
(24) Toda esta perspectiva magonista fue descalificada por el influyente
antroplogo Gonzalo Aguirre Beltrn (1980) quien enva
apresuradamente a las sociedades indias al bal de los recuerdos y
fulmina a Flores Magn como mal anarquista que idoliza al buen
salvaje.
(25) Yaqui o yoreme que desde 1905 milit en el magonismo y fue
comisionado a Sonora y Chihuahua, cayendo preso en San Juan de
Ula (Martnez, 1968:109; Gonzlez, 1984:11).
(26) Algunos autores ubican a Palomares como yaqui. l mismo aclara
la duda en carta a Ricardo Flores Magn en 1908: ...maana de
maanita salgo para la Sierra de Bacatete, con la rapidez posible me
pondr en campaa de acuerdo con mis compaeros los indios mayos
y vecinos los indios yaquis. Suyo hasta el triunfo de la Revolucin o la
muerte, firma Indio Mayo (en: Corts y Lpez, 1986:45-46).
(27) Libertad y Trabajo era un semanario liberal fundado en mayo de
1908, cuyo objeto era transmitir el mensaje de la Junta al pueblo
mexicano. Se editaba en Los Angeles y su director responsable era
Fernando Palomares... dej de publicarse despus del 6 de junio y bien
sabamos por qu, ya que Fernando Palomres sali inmediatamente,
por rdenes de la Junta, para poner sobre aviso a los grupos de
Sonora y Sinaloa. El se haba desarrollado en la colonia socialista de
Mayocoba... conoca muy bien el terreno y los habitantes, as como a
las tribus mayo y yaqui (Duffy, 1984:151 y 158).
(28) A fines de 1910, Fernando Palomares y Pedro Ramrez Caule,
ambos veteranos de Cananea, fueron enviados a la regin de Mexicali
a conferenciar con Camilo Jimnez, que era un tarahumara. Los tres
prepararon mapas del terreno y organizaron grupos indgenas para la
lucha (Duffy, 1984:222).
(29) En 1892 Tmochic, un pueblo serrano de 300 habitantes, la mitad
tarahumaras, se rebel contra el gobierno bajo la bandera de la Santa
de Cabora, Teresita Urrea. Santana Prez fue autoridad en Tmochic en
1887 y despus de la rebelin reprimida se le persigui. Aos despus,
en junio de 1908 fueron detenidos varios liberales en Casas Grandes,
Chihuahua, que organizaban un levantamiento, entre ellos Santana
Prez (Gonzlez y Pinet, 1988:44; Aurrecoechea y Barrera,
1985:105-106; Castro, 1994:5). Sin embargo, Paul Vanderwood
(comunicacin personal, 1999) afirma que si bien fue magonista
Santana Prez, ni l ni los rebeldes tomochitecos eran tarahumaras
sino mestizos.
(30) El 4 de octubre (1906) en la Sierra de Soteapan un grupo de
aproximadamente 350 libertarios -compuestos en su inmensa mayora
por indgenas de la regin- libra un duro combate contra las fuerzas
federales (Hernndez, 1984:93).

Bibliografa citada.
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