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Persecución religiosa en la España republicana

Este documento describe el contexto político y social de España en los años 30, cuando se estableció la Segunda República, y cómo esto llevó a una persecución de la Iglesia Católica y las escuelas cristianas. Los Hermanos de las Escuelas Cristianas tuvieron que dejar sus hábitos religiosos y enseñar como seglares para poder continuar educando, a pesar de las nuevas leyes que prohibían la enseñanza por parte de congregaciones religiosas. Algunos de los Hermanos fueron las primeras víctimas
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Persecución religiosa en la España republicana

Este documento describe el contexto político y social de España en los años 30, cuando se estableció la Segunda República, y cómo esto llevó a una persecución de la Iglesia Católica y las escuelas cristianas. Los Hermanos de las Escuelas Cristianas tuvieron que dejar sus hábitos religiosos y enseñar como seglares para poder continuar educando, a pesar de las nuevas leyes que prohibían la enseñanza por parte de congregaciones religiosas. Algunos de los Hermanos fueron las primeras víctimas
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Hno. Santiago Eizaguirre Garaitigota

HERMANOS MARTIRES
de Almera

Hermanos de las Escuelas Cristianas


(HH.EE.CC.)

Editorial La Salle

1
HERMANOS MARTIRES
de Almera

Hermanos de las Escuelas


Cristianas
(HH.EE.CC.)

Editorial La Salle

Versin digital 2017.


Hno. Rodolfo Patricio Andaur Zamora

2
Tiempos de revolucin...

En la segunda y tercera dcadas del presente


siglo, Espaa ha estado muy influenciada por la
revolucin rusa de 1917, que implant en la URSS un
rgimen llamado dictadura del proletariado, de
carcter ateo y gobernado por el Partido Comunista.
En los aos treinta el ambiente social y poltico
de Espaa se deteriora da a da. La monarqua tiene sus
das contados; se va dando una ruptura entre ella y el
mundo obrero, lo cual genera una psicosis de
revolucin.
3
Las fuerzas populares estn empeadas en
tomar el poder y proclamar la repblica. Dentro de este
sector antimonrquico predominan los comunistas
pero hay tambin socialistas de varias corrientes,
radicales, liberales y anarquistas; stos ltimos no
quieren democracia sino el mximo debilitamiento del
gobierno central.
La ocasin del cambio se presenta el 12 de abril
de 1931, con las elecciones municipales. En la mayora
de las capitales de provincias triunfan los candidatos
republicanos. El rey Alfonso XIII entiende que ya no
cuenta con el apoyo del pueblo, deja de ejercer el poder
real y parte al exilio para evitar un enfrentamiento
violento.
Un comit revolucionario se constituye en
Gobierno Provisional y en tres horas de
comunicaciones telefnicas cambia los cargos
provinciales del pas. El 14 de abril nace la Repblica.
Desde los primeros das, las proclamas del
nuevo gobierno suenan a anticlericales; se teme que el
nuevo rgimen vaya a resultar sectario.
Las autoridades eclesisticas manifiestan que
todo cristiano debe acatar al nuevo rgimen, ya que el
Evangelio es independiente de las formas de gobierno,
pero insisten en defender los derechos humanos y la
libertad religiosa.

4
Persecucin a la Iglesia y a la escuela cristiana

Comienzan a multiplicarse los ultrajes y


hechos de violencia contra las personas, instituciones y
edificios que tienen un significado religioso o alguna
relacin con la Iglesia.
Colocar la bandera comunista en lo alto de las
iglesias y quemar lugares de culto y casas de religiosos
son tenidos como actos revolucionarios.
Se difunde la consigna de la masonera:
"Realizar, o al menos permitir, actos vandlicos contra
los sacerdotes y religiosos para asustarlos y alejarlos de
Espaa".
Los Hermanos de las Escuelas Cristianas no se
hacen ilusiones sobre su situacin. Sus actuaciones son
pblicas y saben que los revolucionarios los tienen
identificados.
En una y otra parte se escuchan las coplas del
parlamentario Luis de Tapia que publica en el diario "La
Libertad" de Madrid. El ltimo verso de la que a
continuacin transcribimos va en contra de los
Hermanos:

Distinguido jesuita,
(a marcharte enseguidita!
Buen fraile de La Merced,
(a ver si se marcha Usted!
Blanco y puro dominico,
5
(huye a mil leguas y pico!
Salesiano cejijunto,
(a ver si sales al punto!
Hermano de la Doctrina,
(vete al Japn o a la China!

El 6 de mayo el Ministro de Educacin firma un


decreto que declara: "La instruccin religiosa no ser
obligatoria en las escuelas primarias ni en los dems
centros dependientes del Ministerio".
El 11 de mayo, a las tres de la tarde, un grupo
de jvenes penetra en el Colegio de Nuestra Seora de
las Maravillas que los Hermanos de las Escuelas
Cristianas tienen en Madrid. Arrojan por la ventana las
mquinas de escribir de la clase de dactilografa y
rocan de petrleo las paredes y los pasillos mientras
los Hermanos apenas alcanzan a escapar saltando las
tapias y pasando por los tejados. Queman el Colegio,
quedando slo en pie la fachada con la estatua de la
Virgen que la corona en su parte superior y tambin la
imagen de San Jos sobre su pedestal en la capilla.
El Gobierno observa pasivamente estos
atropellos; se limita a dar unas torpes explicaciones de
la quema de conventos, colegios e iglesias, pero nunca
se descubre a sus autores.
La Asamblea Constituyente aprueba una
Constitucin por la que el Estado se declara laico y
coloca a la Iglesia bajo su dependencia, al estilo de las
6
Constituciones de Mxico y Rusia.
Los obispos escriben una carta pastoral en la
que denuncian el agravio que se est infligiendo a la
Iglesia y a la fe de los catlicos y alertan a los fieles ante
los males y persecuciones que se avecinan.

A las Congregaciones se les prohbe ejercer la enseanza

El Parlamento y el Gobierno inician la


persecucin de manera oficial. El Director General de
Educacin da una instruccin segn la cual los smbolos
religiosos se tolerarn slo en las escuelas en que todos
los alumnos reciban instruccin religiosa; esto ocurre
solamente en los centros catlicos. Adems, no se
puede obligar a los maestros a impartir la enseanza
religiosa si ellos no lo quieren aunque todos los
alumnos se lo pidan.
Despus de unas semanas otro decreto ordena
retirar de todas las escuelas las imgenes religiosas,
aparentando inquietudes artsticas: "Queda prescrita
por antihiginica, antipedaggica e incluso
antirreligiosa la prctica de decorar las paredes de las
clases con cuadros e imgenes que no sean
reproduccin estimada de valiosas obras de arte". Las
familias manifiestan infructuosamente su desagrado
por tales medidas.
El 3 junio de 1933 la Ley de Congregaciones y
Asociaciones Religiosas somete a todas las
7
congregaciones y grupos religiosos a una fiscalizacin
del Estado. Tambin cortan la subvencin a los centros
educativos de los religiosos y a stos se les prohbe
ensear:
"Las Ordenes y Congregaciones religiosas no
podrn dedicarse a la enseanza. No se entendern
comprendidas en esta prohibicin lo que organicen
para sus propios miembros o candidatos a la vida
religiosa.
El ejercicio de la enseanza de los miembros de
las Ordenes y Congregaciones religiosas cesar el 11 de
octubre prximo para toda clase de enseanza, excepto
para la primaria, que terminar el 13 de diciembre".
A los colegios de religiosos acuden 27.000
alumnos de enseanza media mientras que los
establecimientos estatales cuentan solamente con
25.000 alumnos de ese nivel. Las autoridades del
gobierno son las primeras en darse cuenta que es un
problema reemplazar a los religiosos, que atienden a tal
cantidad de alumnos y cuentan con un apreciado
prestigio, por lo que en algunas localidades permiten
que las escuelas catlicas sigan funcionando.

Dejan la sotana para poder seguir enseando

El ambiente para todo lo religioso empeora da


a da. Los Hermanos ven que slo hay dos maneras

8
posibles de reaccionar ante esta situacin para poder
seguir educando cristianamente a la juventud: una es
"secularizarse" en aspectos secundarios, como dejar el
hbito religioso; la otra es abandonar la vida religiosa y
dedicarse a la tarea de la educacin como seglares.
Los Superiores dejan plena libertad a los
Hermanos, en este punto tan delicado, y piden a cada
uno que indique sus preferencias. Sin embargo, los
Hermanos prefieren que sean los mismos Superiores
quienes tomen la decisin final y aceptan vestirse de
seglar para seguir trabajando en las difciles
circunstancias que se presentan en el pas.
Al terminar el ao escolar, avisan a los padres
de los alumnos que en cuanto religiosos no les est
permitido seguir dando clases a sus hijos y que van a
ser sustituidos por "maestros catlicos".
Das antes de iniciarse el nuevo ao escolar, en
septiembre de 1933, dejan el hbito religioso y,
vestidos de seglar, realizan un intercambio de lugar con
los de otros colegios donde no se les conoce; sin
embargo, en algunas localidades se quedan en el mismo
colegio, como maestros catlicos, abandonando la
denominacin de "Hermano" y vestidos de seglar.
Incluso cambian el nombre oficial de algunos colegios
para hacer ver que acatan las rdenes de la autoridad.
Los Hermanos tienen presente las indicaciones
dadas por los Superiores: "La secularizacin no debe

9
llegar al alma. Por dentro seguimos siendo hijos de La
Salle". Conservan las cruces y cuadros religiosos en los
diversos ambientes del colegio, rezan al principio de las
horas de clase, siguen con la clase de religin
diariamente, invitan a los alumnos a encontrarse en la
puerta de la iglesia los domingos y fiestas para asistir a
Misa, mantienen para las clases los libros compuestos
por los Hermanos para las diferentes asignaturas.

Primeras vctimas de la revolucin

Los comunistas no estn satisfechos con el


Gobierno de la Repblica, dicen que no favorece a la
gente sencilla e inician un movimiento para cambiar el
orden social. Segn ellos, la religin es "el enemigo del
pueblo" y la Iglesia es el principal impedimento para
que ellos logren su acceso al poder. Se proponen
destruirla por todos los medios para implantar lo que
llaman revolucin proletaria.
Dentro de su propsito de instaurar un
rgimen ateo, gritan: "(Afuera los crucifijos!" y aaden
algunas medidas restrictivas: prohiben el toque de las
campanas de las iglesias y conventos y suprimen los
smbolos religiosos de la va pblica. Consideran toda
manifestacin religiosa como provocacin, aun algunas
tan pacficas como adornar los balcones de las casas con
smbolos religiosos en las fiestas.

10
Los Hermanos reemplazan el toque de la
campana para las oraciones de la comunidad por un
timbre elctrico y procuran que los vecinos no las
oigan; al escribir las cartas no colocan el apelativo
"Hermano", pero estas medidas son casi ridculas.
Todos saben que los actuales maestros son Hermanos
igual que los anteriores.
Los milicianos comunistas multiplican los
hechos de violencia, allanan las casas de religiosos a
horas intempestivas de la noche e incendian iglesias y
conventos.
El 5 de octubre de 1934 se produce una huelga
general en protesta por algunos cambios que el
Gobierno de coalicin ha realizado en beneficio de la
derecha. Las autoridades logran sofocarla rpidamente
en todas partes salvo en Asturias donde los comunistas
y anarquistas asesinan a 34 eclesisticos de la zona,
entre ellos a 8 Hermanos de las Escuelas Cristianas que
trabajan en la escuela del centro minero de Turn: los
Hermanos Cirilo Bertrn, Marciano Jos, Victoriano Po,
Benjamn Julin, Augusto Andrs, Benito de Jess, Julin
Alfredo y Aniceto Adolfo.
Ellos son los primeros Hermanos de las
Escuelas Cristianas martirizados en esta revolucin y
son beatificados por el Papa Juan Pablo II en 1990 y
canonizados el 21 de noviembre de 1999.
La guerra est a las puertas...

11
El 16 de febrero de 1936 se realizan las
elecciones para el Parlamento, convocadas por el
Presidente de la Repblica Niceto Alcal-Zamora. Por
escaso margen gana el Frente Popular liderado por el
Partido Comunista aliado con liberales, republicanos de
izquierda, radicales, socialistas de varias tendencias y
el violento partido de los anarquistas.
El 28% de los ciudadanos se abstiene de votar.
El resultado electoral es objeto de fuertes crticas.
Las decisiones del nuevo jefe de gobierno
Manuel Azaa, de la Izquierda Republicana, no agradan
a muchos. Una de stas es la liberacin de unos 30.000
presos por la participacin en el violento levantamiento
de Asturias y de Barcelona realizado en octubre de
1934.
El Gobierno se radicaliza iniciando una
persecucin ensaada contra todos sus opositores.
En el aspecto social, los conflictos laborales se
multiplican; en seis meses se producen 113 huelgas
generales y 218 huelgas parciales y se incendian 284
edificios pblicos. Aumenta la violencia de partidarios
de ambos extremos promoviendo grupos
paramilitares.
El 7 de abril es destituido el Presidente de la
Repblica por la presin de la izquierda y es nombrado
en su lugar el hasta entonces primer ministro Manuel

12
Azaa.
El 14 de julio hay dos entierros en Madrid. Dos
das antes ha sido asesinado por un falangista el
teniente de Ejrcito Jos Castillo, instructor de las
milicias del ala ms violenta del Partido Socialista
Obrero Espaol, PSOE. Esto origina una reaccin que se
manifiesta en el asesinato del diputado derechista Jos
Calvo Sotelo, jefe del Partido Renovacin Espaola, en
la madrugada siguiente.

Estalla la guerra civil

El 17 de julio el regimiento militar de Melilla se


alza en rebelin y se le unen los regimientos de otras
ciudades. La noticia del Alzamiento de una parte del
Ejrcito contra el Gobierno Republicano es conocida
rpidamente en todos los rincones de Espaa.
Muchos esperaban una intervencin militar
como la solucin a tanta inestabilidad; otros la teman;
casi todos intuan que algo tena que pasar, porque la
situacin poltico-social era insostenible.
Al da siguiente, 18 de julio de 1936, el general
Francisco Franco se proclama Caudillo del Movimiento
Nacional. Los espaoles quedan enfrentados en dos
bandos: nacionales y rojos. Se inicia una guerra civil que
durar tres aos y originar cerca de un milln de
muertos.

13
Las tropas de Franco reciben apoyo militar de
Adolfo Hitler desde Alemania y de Benito Mussolini
desde Italia para contrarrestar el avance comunista,
mientras las fuerzas republicanas reciben apoyo de la
Unin Sovitica.
El Frente Popular, que gobierna la nacin,
multiplica los comunicados y consignas; recomienda
que en cada localidad se establezca un comit para
juzgar a los enemigos de la revolucin. De da y de
noche se fusila a opositores y se dispara a mansalva. La
Cruz Roja recoge diariamente cadveres abandonados
en calles de poco trnsito y en cunetas de carreteras;
algunos das el nmero de ellos supera las cincuenta.
El imprudente que se permite la menor crtica
contra los anarco-comunistas, aunque sea izquierdista,
tiene la muerte segura. Tranvas y autobuses circulan
repletos de gente pero en ellos se guarda el ms
absoluto silencio por temor a ser denunciado. El
aspecto de la gente es extrao: van y vienen con rostros
agresivos y suspicaces, temerosos y tristes. Son
consecuencia de la situacin de guerra que viven.
El 13 de agosto el Gobierno republicano
clausura todos los centros educativos de las
congregaciones religiosas con el pretexto de que
"hubieran favorecido a los sublevados".
Ser religioso o sacerdote es motivo suficiente
para ser insultado, maltratado y vejado. La consigna es

14
terminar con ellos; son tenidos como elementos
peligrosos. Cualquier grupo de milicianos se siente con
autoridad para eliminarlos sin tener que dar cuenta a
nadie.

Das de incertidumbre

Almera es una ciudad andaluza situada a


orillas del Mediterrneo. Catorce Hermanos de las
Escuelas Cristianas llevan all el Colegio San Jos y otros
cinco dirigen la Escuela de Las Chocillas.
La ciudad est dominada por elementos
republicanos y la masonera. Un da los Hermanos
encuentran una bomba delante del Colegio. Por fortuna
el artefacto no estalla. El Hermano Aurelio Mara,
director, atribuye este favor a la proteccin de San Jos,
patrono del Colegio, y escribe a un amigo: "Cada da nos
acercamos ms a la muerte. Los tiempos son malos. El
Gobierno tiene la intencin de deshacerse de toda la
parte sana de Espaa: (estemos listos!".
El comit revolucionario de Almera tiene
bastante vitalidad; lo constituyen militantes socialistas,
comunistas, republicanos, anrquicos y trosquistas,
presididos por el anarquista Juan del guila Aguilera.
Los republicanos resuelven detener a todos los
elementos sospechosos de no apoyar la revolucin,
particularmente a los sacerdotes y religiosos.

15
Se extiende el rumor de que se va a encarcelar
a mucha gente, lo cual aumenta la inquietud e
inseguridad; en algunos sitios se habla de huir, de
esconderse y de abandonar la ciudad. Los Hermanos del
Colegio San Jos pasan tres das esperando que se
aclare el rumbo de los acontecimientos. Entre tanto,
llegan noticias de registros, detenciones, saqueos e
incendios.
El 20 de julio, decenas de milicianos merodean
por los alrededores del Colegio. A media noche un
tiroteo general, acompaado de bombas y petardos,
envuelve la ciudad. Al da siguiente, sta amanece en
manos de milicianos armados, quienes aparecen como
sus dueos.
Pasadas algunas horas, la tropa sale a las calles
para imponer el orden a nombre del Gobierno, librando
combate ante las barricadas y ante el edificio del
Gobierno Civil, pero al fin la tropa se ve obligada a
rendirse. En un momento se licencia a todos los
soldados. La ciudad es descrita como un "campamento
infernal", donde veinte incendios iluminan el "horrendo
parto de la revolucin".
El da 22, muy temprano, va al Colegio el
sacerdote don Martn Salinas para celebrar la misa con
los Hermanos y, dados los acontecimientos que se
viven, optan por consumir entre todos las Hostias
consagradas que estn en el sagrario afn de evitar

16
posibles profanaciones.
A las nueve de la maana se rene frente al
Colegio una multitud de personas vociferando, son
miembros del Frente Popular. Uno de los cabecillas
llama a la puerta, dice que vienen a hacer un registro
del edificio y a recoger las armas que los Hermanos
tienen escondidas; evidentemente que no hay ninguna,
se trata de un pretexto.
Al Hermano Aurelio Mara, director, le
autorizan a acompaarles durante la revisin del
Colegio. Logra salvar algunos objetos personales sin
poder impedir el saqueo. Los muebles de la casa, los
bancos, el armonio, el altar y los reclinatorios de la
capilla son destrozados y arrojados al fuego.
Entre insultos, empujones y amenazas,
conducen a algunos Hermanos al Ayuntamiento,
prximo al Colegio. Como no pueden tenerlos en la
alcalda por falta de espacio, se les permite buscar una
casa hospitalaria pero con la condicin de que no
vuelvan al Colegio.
El Hermano Aurelio Mara y otros cuatro
Hermanos se alojan en el Hotel Central. Los Hermanos
Teodomiro y Evencio son detenidos en la calle, cuando
van de camino a la oficina de correos. Los dems
quedan en libertad viviendo errantes y sufriendo todo
tipo de penurias.
El Instituto de los Hermanos en todo el mundo
17
sigue con angustia la suerte de esta comunidad. El
Hermano Amadeo escribe desde Pars al Hermano
Pelayo, de Sevilla:
"Tengo en mi poder algunas cartas del
Hermano Asistente que me pide que ayude a los
Hermanos de Almera, que se encuentran
extremadamente necesitados. Aqu nadie sabe su
direccin. Nuestros Hermanos de Barcelona estn
dispuestos a ayudarles pero, por mucho que han
intentado, no han logrado conocer su paradero".
Peridicamente envan paquetes por correo
desde Francia al Hermano Eusebio a nombre de
Carmen o de otros bienhechores. El transporte se hace
por intermedio de la Cruz Roja Internacional o por
casas que tienen organizada esta clase de servicios.
Lo que ocurre con los envos no se sabe hasta
meses ms tarde. El 11 de noviembre de 1937, el
Hermano Eusebio comenta: "No hemos recibido
absolutamente nada". Lo cierto es que no hay una
manera segura de recibir paquetes hasta noviembre de
1938.
*****

Los tres primeros en ofrendar sus vidas son: el


Hermano Edmigio, el Hermano Amalio y el Hermano
Valerio Bernardo.
Hermano Edmigio (Isidoro Primo Carretero)
18
Isidoro queda hurfano de padre a la edad de
siete aos. Su madre, de escasos medios econmicos,
consigue que sea recibido en el Hogar de La Santa
Espina que llevan los Hermanos en Valladolid.
Este funciona en un antiguo convento de
monjes Cistercienses. La seora que haba adquirido la
propiedad del convento abri en ella una escuela de
agricultura con un hogar para nios hurfanos,
ofreciendo la direccin de ella a los Hermanos de las
Escuelas Cristianas.
Isidoro se adapta rpidamente a este nuevo
ambiente y se entrega de corazn al estudio, siendo uno
de los primeros de su clase. Tiene una memoria
excelente; repite con facilidad prrafos e incluso
captulos de obras espirituales.
All realiza su primera comunin y siente la
llamada de Dios para ser Hermano, como sus maestros.
Ingresa al noviciado, recibiendo el nombre de Hermano
Edmigio.
Terminados sus aos de formacin, es enviado
a trabajar al Colegio del Sagrado Corazn en Madrid,
ste es otro hogar para nios hurfanos. Despus es en
el Colegio de Nuestra Seora del Carmen, en Melilla,
donde los alumnos mayores aprecian su competencia
en fsica, qumica y ciencias naturales.
Manifiesta una delicada alma de apstol y de
19
santo; cuida que la capilla est siempre con flores
frescas. Da un nuevo impulso al grupo juvenil
Congregacin de la Santsima Virgen. Con el grupo de
los "Tarsicios", formado en honor de la Eucarista, hace
semanalmente la "hora santa" de adoracin al
Santsimo Sacramento. Comunica a los alumnos gusto y
entusiasmo por la oracin y les anima a confesarse y
comulgar frecuentemente.
As pasa los aos de su vida religiosa hasta que
en 1933 llega al Colegio San Jos de Almera donde
ofrenda su vida por amor a Cristo.

Hermano Amalio (Justo Zariquiegui Mendoza)

Es compaero de martirio de los Hermanos


Edmigio y Valerio.
Desde nio Justo se manifiesta sencillo y
servicial; esta es una caracterstica que le acompaa
toda su vida. Siendo Hermano se especializa en la
pedagoga con los chiquitines, le llaman el "Hermano de
los pequeos". Se preocupa de que tengan las manos
limpias y los cuadernos sin tachaduras ni borrones; que
durante la oracin estn con una actitud recogida y las
manos juntas. Tiene una lista de sus alumnos en la cual
anota diariamente los progresos de ellos y si es
necesario les enjuaga las lgrimas.
Su entrega le hace ganar la estima de los nios
20
y sus padres. Es frecuente escuchar a stos: "(Cmo
quiere el Hermano Amalio a sus alumnos. El ms
carioso de los padres no lo hara mejor que l!".
Cuando el sol quemante hace cabecear a
nuestro Hermano, los pequeos permanecen
tranquilos, silenciosos y caminan de puntillas para no
interrumpir el adormecimiento de su querido profesor.
Se entrega con entusiasmo a los grupos
juveniles Congregacin Mariana y Congregacin del
Nio Jess promoviendo vocaciones. De este grupo
salen diez jvenes para el seminario sacerdotal y seis
para el postulantado de los Hermanos.
Cuando llega la guerra civil en 1936, el
Hermano Amalio se encuentra en el Colegio San Jos de
Almera, siendo otra de las vctimas causadas por
quienes quieren enterrar el cristianismo.

Hermano Valerio Bernardo (Marciano Herrero


Martnez)

El tercero de este primer grupo de mrtires es


Marciano. Inicia su formacin de Hermano de las
Escuelas Cristianas en Grin. All recibe con gran
alegra el hbito de los Hermanos y el nombre de
Hermano Valerio Bernardo, la vspera de la fiesta de la
Purificacin de Mara.
Desde los primeros das del noviciado
21
comprende el secreto de la verdadera felicidad est en
tener el corazn limpio y lo deja consignado en sus
apuntes: "Mediante el control de los sentidos guardar
mi alma limpia de toda falta y mi conciencia libre del
remordimiento que consume la vida del pecador y la del
religioso poco generoso".
Una de sus caractersticas es una sonrisa
siempre abierta y un carcter alegre; los alumnos dicen
que es una de las personas a las que no queda otra
posibilidad sino quererle. Se ingenia para que ellos
tomen con seriedad los estudios y progresen
rpidamente.
Como religioso, al Hermano Valerio se le ve
siempre obediente a los superiores que Dios le va
colocando en su vida consagrada. Ve a Dios en ellos,
pide permiso hasta para cosas insignificantes y habla
siempre positivamente de los dems y con mucha
caridad de los dems.
En 1933 es enviado al Colegio San Jos de
Almera; all le sorprenden los tristes acontecimientos
de la guerra que causan tantas vctimas. Es el ms joven
de este grupo de mrtires, muere a los 27 aos.

Camino a la casa del Padre

Despus de ser apresados el 22 de julio, los tres


Hermanos: Edmigio, Amalio y Valerio quedan en la
22
crcel separados del resto de su comunidad en
condiciones lastimosas.
Son objeto de las burlas e insultos de sus
guardianes pero no pierden la calma. Estn
convencidos de que van a matarlos y se esfuerzan en ser
un modelo para los dems prisioneros, a quienes
animan y alientan a acudir constantemente a Dios.
El 12 de agosto de 1936 son conducidos al
barco carbonero "Astoy-Mendi" convertido en prisin
flotante.
Comparten su vida con unos cuatrocientos
detenidos sufriendo atrozmente en la infecta bodega
del barco, amontonados, sin servicio higinico para
hacer sus necesidades fisiolgicas y sin tener ni
siquiera espacio para tenderse en el suelo.
Mientras, Dios les da una indecible alegra que
les ayuda a soportar las torturas fsicas; ellos le piden
fuerzas para ser fieles a su divina voluntad.
El sacerdote jesuita Cipriano Garca,
compaero de infortunio, dice: "Los Hermanos vivan
muy unidos con el Seor y rezaban continuamente el
rosario. El Hermano Valerio hablaba mucho de Dios. El
Hermano Edmigio se mostraba sereno y lea largos
ratos el libro "La Imitacin de Cristo". Se juntaban en
horas convenidas para hacer las oraciones propias de
su comunidad".
Das ms tarde los milicianos ordenan que los
23
sacerdotes y religiosos hagan una lista con sus
nombres. Los tres Hermanos escriben sus nombres
sabiendo que con ello estn firmando su sentencia de
muerte. El da 29 se hace un nuevo recuento de
sacerdotes y religiosos; todos estn presentes.
El 30 de agosto a las dos de la maana, un
oficial se presenta y lee la lista anterior. Los candidatos
al martirio salen uno tras otro en un silencio
impresionante, conscientes que esta vez los sacan para
matarlos.
Hacinados en camiones parten en direccin a
Cartagena pero de repente se detienen en la localidad
de Tabernas; se les hace bajar, preparan los fusiles y los
matan uno a uno, con un tiro en la cabeza. Toman los
cuerpos y los arrojan a unos pozos abandonados del
yacimiento de "La Lagarta" de donde antiguamente se
extraa azufre. All abajo, a ms de cuarenta metros de
profundidad quedan mezclados con piedras, tierra y
maleza.
El fnebre y sublime holocausto est
consumado. Cuando meses ms tarde son exhumados
estos restos, todos presentan las manos atadas a la
espalda. Los mdicos, que los analizan, estiman que el
Hermano Valerio ha sido echado al pozo an con vida y
que en la cada se fractur ambas piernas. Igualmente
el cadver del Hermano Amalio presenta un brazo
fracturado.
24
*****

Los dos siguientes en ofrecer su vida al Seor


son los Hermanos Teodomiro Joaqun y Evencio
Ricardo.

Hermano Teodomiro Joaqun (Adrin Sinz)

Adrin es muy querido en el pueblo de


Puenteduey, donde vive sus primeros aos. Siendo nio
le gusta pasar sus tiempos libres leyendo vidas de
santos, de aventuras y de viajes; al avanzar sus estudios
manifiesta aficin a la literatura y aade, al repertorio
de sus lecturas, algunas obras de clsicos espaoles.
Cuando el sacerdote de la parroquia est
ausente, le encargan a Adrin presidir el rezo del santo
rosario. Tambin el 2 de Mayo, Da del Arbol, l es quien
lee el discurso que el maestro compone cada ao para
esta circunstancia. Adems tiene una voluntad firme
que le ayuda a rechazar las incitaciones al mal que le
hacen sus compaeros.
Cuando siente el llamado del Seor, sus padres
no slo no se oponen a la vocacin de su hijo sino que le
animan en su consagracin a Dios. A los diecisis aos
ingresa en el noviciado de los Hermanos donde recibe
el hbito religioso y el nombre de Hermano Teodomiro.
25
Quienes le conocen, aprecian en l su alma de
artista y de poeta. Organiza con gran habilidad sesiones
recreativas y artsticas con ocasin de algunas fiestas.
Compone en verso el pequeo drama "Palma y laurel"
sobre el Beato Hermano Salomn, mrtir de la
Revolucin francesa; es representado en el teatro del
colegio recibiendo abundantes alabanzas del pblico.
)Quin poda suponer que diez aos ms tarde
el autor de este conmovedor drama sera el hroe de
otra gesta no menos sangrienta?
Con un sano criterio para apreciar las cosas en
su justo valor, toma conciencia del efecto negativo que
produce su carcter un poco fro y encerrado en s
mismo, tanto en sus cohermanos como en los alumnos;
trata de compensarlo citando con mucho arte el enorme
tesoro de ejemplos, ancdotas y comparaciones que
guarda en su memoria.
En 1933 es enviado al Colegio San Jos de
Almera donde permanece hasta el fin de sus das; all
derrama su sangre por fidelidad a Cristo.

Hermano Evencio Ricardo (Eusebio Alonso Uyarra)

Eusebio es compaero de martirio del


Hermano Teodomiro; es el tercer hijo de una familia
muy cristiana. Desde temprana edad realiza con
admirable responsabilidad las funciones de aclito en
26
la iglesia de Viloria de Rioja. Sin tener en cuenta las
inclemencias del tiempo, se levanta tempranito cada da
para ayudar la primera misa de la parroquia, incluso en
los duros inviernos.
Estudia en la escuela que tienen los Hermanos
de La Salle en Viloria. All descubre que el Seor quiere
que se consagre a su servicio, anunciando el Evangelio
a los jvenes, como sus maestros. Los aos vividos con
sus padres le han preparado muy bien a la disciplina y
ambiente de una casa religiosa.
Ingresa en el noviciado y recibe el nombre de
Hermano Evencio Ricardo, mostrndose muy piadoso.
A menudo se le ve recitando alguna oracin con los
brazos en cruz como Jess en el Calvario. La devocin a
Mara es otra de sus caractersticas; l la honra con el
rezo diario del santo rosario. En las cartas que escribe a
sus padres les insiste que no dejen de rezarlo cada da.
El entusiasmo, que manifiesta al verse ya en
camino de consagrarse a Dios, influye tanto en su
hermano Blas, que al poco tiempo lo sigue tambin al
noviciado de los Hermanos.
Su alma de apstol le mueve a conseguir otras
vocaciones para el Seor. Doce compaeros de infancia,
impactados por sus consejos, toman el camino que l
haba abrazado de Hermano de las Escuelas Cristianas.
Uno de ellos escribe posteriormente: "Al
Hermano Evencio siempre lo he visto alegre, optimista
27
y lleno de entusiasmo para el estudio. Lo que ms me ha
llamado la atencin es su rostro, su sonrisa cndida,
signo evidente de su felicidad interna. Esta sonrisa le
acompaaba en todas las etapas de su breve carrera y,
no lo dudo, que tambin en el martirio".
Cuando los Hermanos de Espaa hacen una
reorganizacin interna, l y su hermano Blas quedan en
dos distritos distintos. Blas le insta a que escriba a los
Superiores para que los dos estn en el mismo distrito
pero el Hermano Evencio se niega y le dice: "Lo que Dios
hace, est bien hecho. Si nos han puesto en distritos
distintos es porque El as lo quiere".

Otros dos mrtires ms

El 22 de julio, los Hermanos Teodomiro y


Evencio son detenidos en un control callejero mientras
se dirigen a la oficina de Correos, para enviar una carta
a sus familiares; sta nunca lleg a su destino. Son
conducidos al cuartel de Infantera entre los gritos y
burlas de un populacho vido de sangre que les sigue
los pasos reclamando su muerte.
Los tienen encerrados durante cuarenta y
cuatro das en un calabozo insalubre, reducido y oscuro.
All son el blanco de toda clase de injurias, privaciones
y malos tratos de parte del guardia que los tiene a su
cargo. Cuando ste les lleva la comida, dice con
28
insolencia: "Voy a dar de comer a los perros del cuartel".
Slo unos minutos al da los deja salir de la estrecha
mazmorra, para hacer sus necesidades corporales.

El Seor acta con los dos Hermanos como lo


hizo con Daniel cuando estuvo en el foso de los leones,
segn nos relata la Biblia. A los siete leones, que all
estaban, les daban diariamente dos cuerpos humanos y
dos ovejas pero, cuando le echaron a Daniel al foso, no
les dieron nada para que tuvieran ms hambre y lo
devorasen de inmediato.
Mientras tanto, el profeta Habacuc, que viva
en Judea, acababa de preparar un guiso y pan para
llevarlo a los segadores, pero el Seor por medio de un
ngel lo tom por la cabeza e hizo que llevara ese
alimento a Daniel, a quien no le falt comida, mientras
los leones se le acercaban y no le hacan nada.
El ex-alumno Manuel Hernndez repite la
misin de Habacuc para con los Hermanos Teodomiro
y Evencio; se preocupa de ellos de una manera
admirable, llevndoles cada da la comida y la ropa que
necesitan.
Alguien le advierte a Manuel del peligro de
muerte que corre al actuar as; ste pide a su madre que
le reemplace llevando los alimentos y la ropa a los
Hermanos. La buena seora no se hace de rogar y no
solamente les provee de alimentos sino que recoge la
29
ropa de los Hermanos y se la lleva a su casa para lavarla.
Posteriormente tambin le amenazan a ella y
es reemplazada por el ex-alumno Francisco Banqueri.
Francisco queda impresionado del estado de salud de
sus antiguos profesores. La oscuridad, la inmovilidad y
dems condiciones en que viven les han debilitado
mucho. Al Hermano Teodomiro se le ve hinchado y
amarillento. Refirindose a l, dice Francisco: "El
Hermano Teodomiro est tan plido, tan dbil y tan
horriblemente desfigurado que me ha sido difcil
reconocerle".
Los milicianos temen que se les muera en la
crcel. Para tener menos problemas, lo trasladan a la
enfermera. Pero ste, consciente de que su compaero
de comunidad, el Hermano Evencio, tambin est mal y
si los separan quedara solo. Pide que le lleven de nuevo
al calabozo, as podran apoyarse mutuamente.
Das ms tarde proponen como alternativa el
ser llevados al barco-prisin Astoy-Mendi, creyendo
que all estaran mejor.
El 4 de setiembre se presenta Garrido, uno de
los jefe milicianos, les hace subir en un auto y les lleva
fuera de la ciudad diciendo que van a ser trasladados al
barco Astoy-Mendi pero los lleva a un acantilado al
borde del mar, a un lugar llamado "La Garrofa".
Llegando all, les hacen bajar bien custodiados.
Garrido toma el revlver y, con el dedo puesto

30
en el gatillo, les encaona al pecho al paso que les
interroga separadamente a uno del otro sobre su vida
pasada, sus actividades antes de la Revolucin, su
participacin en el alzamiento militar, su situacin de
religiosos y las armas y tesoros que, segn l, los
Hermanos escondan en el colegio.
Es el propio Hermano Teodomiro quien le
haba sugerido que el interrogatorio fuera por separado
para que comparando las respuestas se cercioraran de
su inocencia; as lo hacen los milicianos. Varias veces les
amenazan con empujarles al abismo abierto bajo sus
pies si no declaran toda la verdad.
Las respuestas de los Hermanos no contienen
ninguna informacin de inters. Garrido y sus
compaeros quedan convencidos de la inocencia de los
detenidos y de que estn totalmente ignorantes y
ajenos a todos estos asuntos, pero eso no importa: son
religiosos y eso ya es un delito.
Les hacen subir de nuevo al auto y emprenden
el regreso a la ciudad. En el camino, los milicianos se
detienen a tomar unos tragos en la posada "Venta
Eritaa" dejando a los presos a cargo del conductor.
Mientras estn bebiendo llega otra camioneta
con milicianos quienes, al saber que los dos presos son
religiosos, pretenden entretenerse matndolos all
mismo pero vuelven los bebedores y consiguen, no sin
esfuerzo, que no realicen tal propsito, alegando que

31
estn bajo su custodia. Gracias a esta intervencin el
martirio se aleja de nuestros Hermanos pero slo por
unos das.
Finalmente son conducidos al "Astoy-Mendi".
(Qu coincidencia! Unos das antes, el 30 de agosto,
haban abandonado esta crcel flotante camino del
martirio los Hermanos Edmigio, Amalio y Valerio,
miembros tambin de la comunidad del Colegio San
Jos de Almera.
El 8 de setiembre, fiesta de la Natividad de
Nuestra Seora, es el da escogido para que los
Hermanos Teodomiro y Evencio vayan a celebrar esta
fiesta en el Cielo. A media tarde les llaman, les hacen
subir a una camioneta y les dan el trgico "paseto" por
la carretera de Roquetas de Mar. Slo ellos son los
sealados para morir ese da; por coincidencia es el
aniversario del nacimiento del Hermano Teodomiro,
cumple 29 aos.
Llegados a un lugar solitario les hacen bajar de
la camioneta, se apartan del camino y hacen varios
disparos contra ellos. Los Hermanos mueren
mantenindose fieles a Cristo hasta el ltimo momento.
Los milicianos abandonan los cadveres en el
lugar del fusilamiento; donde son recogidos horas ms
tarde.

*****

32
Das despus otros dos nombres se aaden a la
lista trgica: los Hermanos Aurelio Mara, el director del
Colegio San Jos, y el Hermano Jos Cecilio.

Hermano Aurelio Mara (Bienvenido Villaln Acebrn)

Siendo muy nio pierde a sus padres y es


llevado a vivir junto con su hermano Eustasio a la casa
de un to quien hace de tutor.
Una tarde de marzo, mientras los dos
hurfanos estn trabajando en una propiedad contigua,
el hermano mayor, Eustasio, dice a su amigo Fidel:
- Oye, Fidel, en el pueblo se corre la voz de que
dentro de poco te vas al noviciado de los Hermanos, )es
cierto eso?.
- S, responde Fidel. He estado pensando
bastante tiempo en ser religioso y al fin me he decidido.
Si Dios quiere, me ir del pueblo el da de San Isidoro.
- )Y yo no podra acompaarte?, dice
Bienvenido.
- )Por qu no? Tenemos casi la misma edad;
creo que tu to no se opondra. De todos modos todava
tienes tiempo para reflexionar y para conversar con l.
- (Gracias!, grita lleno de alegra el futuro
mrtir.
Eustasio toma la palabra y dice: "Bueno, no se

33
molesten pero ustedes deciden escoger el cielo para los
dos y me dejan a m la tierra. (El reparto no es parejo!
Por otra parte, Bienvenido, )has olvidado el acuerdo
que hemos tomado de emprender juntos un mismo
camino?. Si t te vas, yo te sigo".
- Bueno, (entonces, partiremos los tres!,
responde Bienvenido.
Y Fidel concluye: Esta misma tarde escribir al
Noviciado de Bujedo y vern que el Hermano encargado
de las vocaciones nos recibir con gusto. Yo le conozco
muy bien.
Terminado el trabajo vuelven a sus respectivas
casas y conversan lo que han estado hablando entre
ellos. Las familias aceptan la idea. Los tres redactan una
carta y la envan al Hermano encargado de la
orientacin vocacional.
Das ms tarde llega la contestacin. La
respuesta es positiva, los tres han sido admitidos al
Noviciado. El da sealado emprenden el camino de
Bujedo con un poco de nerviosismo. En sus rostros se
ve una ilusin difcil de definir que da a da se va a ir
clarificando y concretizando.
En el Noviciado les recibe el Hermano Director
quien hace algunas preguntas muy sencillas a
Bienvenido. Le agrada su ingenuidad y la exactitud de
sus respuestas. Pasan sus meses de Postulantado y
recibe el hbito religioso de los Hermanos de las

34
Escuelas Cristianas y el nuevo nombre de Hermano
Aurelio Mara. El segundo nombre, Mara, est en
concordancia con el amor que manifiesta a la Santsima
Virgen; con frecuencia se le ve rezando el rosario.
Aos ms tarde los superiores le confan la
direccin del Colegio San Jos de Almera. Es un
excelente ejemplo de trabajo; disfruta con la enseanza
de las Matemticas, a los alumnos ms adelantados les
da clase de Contabilidad.
Tiene especial preocupacin por la salud de los
Hermanos. Cuando alguno de ellos cae enfermo, l le
atiende con una bondad paternal y no descansa hasta
que el enfermo consigue su completo restablecimiento.
Cuando le llega la noticia del martirio de los
ocho Hermanos de la comunidad de Turn, escribe al
Hermano Visitador Provincial: "(Qu dicha tan grande
la nuestra si pudiramos derramar la sangre por tan
noble ideal. Seamos verdaderos religiosos educadores
para merecer semejante honor".

Hermano Jos Cecilio (Bonifacio Rodrguez)

Es el compaero de martirio del Hermano


Aurelio Mara.
Los padres de Bonifacio son profundamente
religiosos; hacen el sacrificio de entregar a tres de sus
hijos para consagrarse a Dios como Hermanos de las

35
Escuelas Cristianas. El es el ms joven de los tres.
Comienza sus estudios en la escuela que tienen
los Hermanos en Iturribide. Rpidamente gana la
confianza de sus compaeros y a pesar de su pequea
estatura ejerce una gran influencia en ellos, lo que le
vale el sobrenombre de "Mi capitn".
Convertido en Hermano Jos Cecilio realizada
su consagracin a Dios. Se caracteriza por hacer a lo
largo de su vida una variedad de trabajos prcticos para
lo cual sus manos poseen una maa extraordinaria. Se
desempea como: jardinero, electricista, zapatero,
enfermero, profesor, encuadernador,... particularmente
en el Colegio del Sagrado Corazn; ste es un hogar que
tienen los Hermanos para la formacin de nios
hurfanos en Madrid.
En l tiene que hacer el papel de padre y de
madre. La principal necesidad de los nios es el cario.
Siendo enfermero pasa noches enteras a la cabecera de
algunos enfermos de salud delicada y repite esto
cuantas veces es necesario.
Cuando el 11 de mayo de 1933 incendian el
Colegio de Nuestra Seora de las Maravillas, l es el
enfermero del pensionado. Con extraordinaria sangre
fra transporta por en medio de las llamas a lugares ms
seguros al Hermano Visitador y a tres alumnos, todos
ellos enfermos.
Una vez que se calman momentneamente los

36
odios revolucionarios, extrae de los escombros del
incendio todo el material utilizable para aprovecharlo o
venderlo: tuberas de plomo, piezas de fierro, muebles
recuperables, etc. es un duro trabajo que realiza con
paciencia y eficacia durante varios meses.
Le encomiendan tambin algunos asuntos
relacionados con las autoridades oficiales como
obtener del Ministerio de Educacin diversas
autorizaciones, legalizar en la Seguridad General los
pasaportes de los Hermanos destinados al extranjero,
entenderse con los Inspectores de Enseanza Primaria
para que los Hermanos estudiantes puedan realizar su
prctica profesional en los centros autorizados, etc.
En 1935 En medio de un ambiente poltica y
socialmente tenso es enviado al Colegio San Jos de
Almera para asumir la supervisin de los trabajos de
construccin del nuevo Colegio La Salle. Llega vestido
de seglar y se entrega a ello con entusiasmo. El mismo
traza los planos, consigue los materiales necesarios y
examina las mezclas y diversos aspectos de la
construccin.
En medio de la revolucin, un miliciano le
presagia su fin, le dice: "Has construido un Colegio pero
no construirs otro".

Ultimo grupo de Hermanos mrtires en Almera.

37
En pginas anteriores hemos mencionado el
saqueo del Colegio San Jos de Almera, la toma de sus
locales y la detencin de algunos Hermanos realizadas
el 22 de julio de 1936.
El Hermano Aurelio Mara, director, y otros
cuatro Hermanos son conducidos a la Alcalda pero al
no disponer de sitio para mantenerlos detenidos, se les
autoriza que busquen un lugar para vivir. En principio
se dirigen al Hotel Central donde encuentran
alojamiento.
El diputado socialista, vecino del Colegio y muy
conocido, Gabriel Pradal, dice al dueo del Hotel: "Aqu
quedan stos; que no se muevan sin orden ma".
Pero de nada sirve esta orden. Algunos
milicianos les han seguido para saber exactamente
dnde se van a refugiar. Hacia las seis de la tarde se
presenta un grupo de ellos exigiendo que les entreguen
a los Hermanos.
Resulta intil la oposicin y explicaciones del
dueo del Hotel, y comienza el via-crucis para los
Hermanos. Primeramente los conducen a la Casa del
Pueblo, el Casino; de all son llevados a la sede del
Comit Revolucionario y, finalmente, a la Crcel
provincial. Angustiados atraviesan la ciudad en medio
de los insultos y agravios de la gente, bajo el crepitar de
los fusiles con los cuales pretenden aterrorizar a la

38
poblacin.
El da 27 de julio, el Hermano Aurelio Mara y
el Hermano Jos Cecilio, encargado de la construccin
del nuevo colegio, obtienen la autorizacin para
supervisar las obras. Salen los dos, visitan la
construccin, realizan los pagos del personal y de
materiales, alojndose nuevamente en el Hotel Central.
Poco les dura esta libertad pues dos das ms
tarde son detenidos y llevados nuevamente a la
Comisara. All permanecen en calidad de detenidos
hasta el 8 de agosto; este da son separados los dos pero
volvern a encontrarse en otro lugar de detencin unos
das ms tarde.
El Hermano Jos Cecilio es conducido en un
camin, junto con otros presos, al Convento de las
Adoratrices convertido en prisin; all se encuentra con
otros 22 detenidos, dos de ellos sacerdotes. El 12 de
agosto se les aaden don Diego Ventaja, obispo de
Almera, y don Manuel Medina, obispo de Guadix.
Mientras tanto, al Hermano Aurelio lo llevan
con una cincuentena de detenidos al barco "Capitn
Segarra" que hace de prisin flotante en el puerto de
Almera. Al atravesar las calles la gente les grita: "(A los
peces con ellos! (A los peces!".
El Hermano pasa el tiempo rezando el rosario
en la bodega del barco, pidiendo a Mara su ayuda en
estos difciles momentos. Uno de los detenidos, Antonio

39
Benito, le dice un da:
- ")De nuevo est usted rezando?"
- "Hay que aprovechar el tiempo, le responde el
Hermano, )en qu otra cosa mejor podra emplearlo?".
- ")Sabe usted que probablemente uno de estos
das seremos arrojados al mar?", insiste don Antonio.
- "(Ah!, eso sera una gran suerte -responde el
Hermano-: seramos mrtires por Cristo e iramos
derechos al Cielo".

Tres das ms tarde, el Hermano Aurelio Mara


es llevado al Convento de las Adoratrices; all se
encuentra nuevamente con el Hermano Jos Cecilio.
Felices, como en otro tiempo los Apstoles, de sufrir por
Jesucristo, siguen ofrecindose animosos a realizar
trabajos sencillos como el barrer, fregar los suelos y los
baos,... bajo la mirada divertida de los milicianos que
disfrutan con las humillaciones de los sacerdotes y
religiosos.
En sus paseos por este antiguo convento
encuentran algunos libros religiosos; esto es un motivo
de alegra para los amantes de la lectura. Los Hermanos
piden algunos libros de francs e ingls para ensear
dichas lenguas a sus mismos guardianes; as van
ganndose la confianza de ellos.
Varias veces al da se juntan los dos Hermanos
a rezar, invitando a orar con ellos a otros detenidos.

40
El 12 de setiembre, el arquitecto hace entrega
del nuevo Colegio La Salle ya terminado. Esto es motivo
de alegra para los Hermanos Aurelio Mara y Jos
Cecilio, pero poco les va a durar. El Colegio es
convertido de inmediato en un nuevo lugar de
detencin, llamado Cuartel de las Milicias;
posteriormente se lo utilizar como juzgado y
finalmente como "paredn" para los fusilamientos.
El Seor permite que estos dos Hermanos, que
tanto han hecho por la construccin de este edificio
destinado a una obra educativa, sean los que lo
estrenen este da convirtindose en los dos primeros
presos que lo habiten pero slo permanecern en l
unas horas.
Ese mismo da numerosas personas son
destinadas a este nuevo recinto de detencin. Conforme
los detenidos van llegando, separan a los sacerdotes y
religiosos del resto.
El fin est prximo, es cuestin de horas.
Llegada la noche sacan a los Hermanos junto con otras
veintisis vctimas escogidas para el sacrificio. En una
camioneta los conducen al lugar llamado "Venta de los
Yesos" o "Contraviesa", en el trmino de Tabernas.
A nuestros Hermanos se les ve tranquilos,
contentos de haber respondido con fidelidad al Seor y
disponibles para lo que El quiera. Repiten

41
frecuentemente: "(Que se haga la voluntad de Dios!",
"(Que sea lo que Dios quiera!". Y mutuamente se apoyan
y se animan.
Les hacen bajar de la camioneta. Los llevan con
las manos atadas a la espalda; as se presentan ante el
pelotn de fusilamiento. Una tras otra van cayendo bajo
la accin de las balas cada una de las veintiocho
vctimas. Los cuerpos son echados a un pozo
abandonado de una mina llamada "Tahal".

"Si me persiguieron a M, tambin les perseguirn a


ustedes"

Ser religioso o sacerdote ha sido suficiente


motivo para ser detenido, ser llevado al "paseto" y ser
fusilado, por cualquier grupo de milicianos sin juicio
previo.
(Doce obispos, 4.266 sacerdotes, 2.489
religiosos, 283 religiosas y 248 seminaristas han sido
vilmente asesinados!; ste es el heroico martirologio de
esta persecucin. Pero )quin podr contar el nmero
de fieles catlicos que pagaron con su sangre su
adhesin a los principios de la Iglesia?.
Refirindose a lo material, el Cardenal Gom
habla de unas veinte mil iglesias o capillas destruidas o
saqueadas.
De los 1.432 Hermanos de las Escuelas

42
Cristianas que haba en Espaa, un total de ciento
sesenta y cinco murieron martirizados.
Adems hubo otros muchos que si bien
siguieron con vida, participaron de una u otra forma en
la pasin de Cristo: Doscientos setenta Hermanos
sufrieron largos meses de encarcelamiento y torturas
en centros de reclusin llamados checas. Cinco de estos
Hermanos murieron a consecuencia de las torturas a
que padecieron.
Ciento diez Hermanos fueron sometidos a
intensos interrogatorios, injurias, vejaciones y malos
tratos para obtener declaraciones.
Otros muchos estuvieron tambin al borde de
una muerte sangrienta y sufrieron por su fidelidad a
Cristo; otros consiguieron huir, llevando una vida
miserable, viviendo de la mendicidad y estando
expuestos permanentemente a sospechas y posibles
arrestos.
Varias de las obras que dirigan los Hermanos
quedaron totalmente arrasadas, por ejemplo: las
escuelas de Cdiz, de Barceloneta y de Peuelas y el
Colegio San Jos de Almera. Otras quedaron
prcticamente destruidas como: las escuelas de San
Marcial de Irn, la de Figueras y la de Tortosa. Otras
fueron vctima de incendios provocados, por ejemplo:
el Colegio de Nuestra Seora de las Maravillas y su
escuela anexa, las escuelas del Puente de Vallecas y de

43
la Via de Cdiz, la Casa Provincial, el Archivo de los
Hermanos, la Editorial Bruo.
Otras se salvaron gracias a la accin vigilante y
decidida de exalumnos y padres de familia, tales como
la escuela de Gracia en la que recordaban el amago de
incendio de la Semana Trgica de Barcelona y el Colegio
de San Rafael en el que montaron guardia noche y da.
Cincuenta y cinco colegios de los Hermanos
fueron saqueados llevndose muebles, ropa y libros; de
los ornamentos y objetos religiosos no qued ni rastro.

)Eliminacin de la Iglesia?

Los revolucionarios, sin respetar las normas


jurdicas, cayeron sobre estos consagrados y los
inmolaron en un empeo de aniquilar todo vestigio de
religin. Jvenes y ancianos, de edades comprendidas
entre los dieciocho y setenta y seis aos, fueron
eliminados sin ningn miramiento.
Invitados a gritar "(Viva Rusia!", gritaron "(Viva
Cristo Rey!". Prefirieron morir dando la cara cuando se
les orden volverse de espaldas para ser fusilados.
El Papa Po XI, lleno de emocin y espanto, se
ha referido a la forma brutal, brbara e inhumana de
estos crmenes en los siguientes trminos: "Altsimos
jerarcas sagrados, obispos, sacerdotes, vrgenes
consagradas a Dios, seglares de toda clase y condicin,

44
venerables ancianos, jvenes en la flor de la vida y el
mismo sagrado silencio de los sepulcros (los
cementerios), todo ha sido asaltado, arruinado y
destruido con los modos ms villanos y brbaros, con el
desenfreno ms libertino, jams visto, de fuerzas
salvajes y crueles, que pueden creerse imposibles, no
digamos a la dignidad humana, sino hasta la misma
naturaleza humana, aun la ms miserable y la cada en
lo ms bajo".
Una vez ms se repite la historia: A quienes los
cristianos llamaban "mrtires", los paganos motejaban
de "sediciosos, rebeldes y enemigos de los
emperadores".

Da la impresin de asistir a la muerte de la


Iglesia.
Andrs Nin, jefe del Partido Obrero Unificado
Marxista, declaraba el 8 de agosto de 1936: "El
problema de la Iglesia... nosotros lo hemos resuelto
totalmente yendo a la raz: hemos suprimido los
sacerdotes, las iglesias y el culto".
Jos Daz, secretario general de la III
Internacional, aade en Valencia el 5 de marzo de 1937:
"En las provincias que dominamos la Iglesia no existe.
Espaa ha sobrepasado en mucho a la obra de los
soviets porque la Iglesia en Espaa est hoy
aniquilada".

45
Finalmente, Juan Peyr, uno de los dirigentes
de la Central Nacional de Trabajadores y Ministro del
Gobierno de Valencia manifiesta: "El anatema general...
ha sido tomado tan al pie de la letra que se ha
perseguido y exterminado a todos los sacerdotes y
religiosos nicamente porque lo eran".
Una vez ms se cumplieron las palabras que
San Juan Bautista de La Salle haba dejado a los
Hermanos: "El pago que deben esperar por haber hecho
el bien al prjimo es la incomprensin, los ultrajes y las
calumnias. Todo el agradecimiento que tienen que
esperar por haber instruido a los nios son las
injusticias e incluso las persecuciones y la muerte..."
Eplogo de un martirio

Cuando se desencaden la tormenta


revolucionaria, diecinueve de nuestros Hermanos
trabajaban en Almera. Siete confirmaron con su sangre
la verdad del Evangelio que enseaban; fueron
martirizados en tres grupos distintos. Su arresto y su
muerte fueron motivados por el hecho de ser religiosos
y educadores cristianos; otros Hermanos del mismo
Colegio estuvieron tambin en prisin pero se libraron
de la muerte.
Po XI lo resume diciendo: " Fueron
desterrados, condenados a trabajos forzados, fusilados
y asesinados de modo inhumano; por haber difundido

46
la religin fueron detenidos por sospechosos, vejados,
perseguidos y llevados a prisiones y tribunales".
Uno de los principales responsables de los
asesinatos de Almera, Juan del Aguila Aguilera,
presidente del Comit Revolucionario declar: "Una de
las finalidades de la revolucin espaola era la
destruccin total de la Iglesia Catlica y la eliminacin
de sacerdotes y religiosos por el procedimiento ms
eficaz, incluso el asesinato..."
El Colegio San Jos de Almera fue destrozado
por los que se decan "amigos del pueblo". Terminada
la revolucin, los Hermanos reconstruyeron este
colegio de enseanza comercial, el cual funciona
actualmente en la calle "Mrtires de La Salle".

Subida a los altares


Una breve resea de los sucesos relatados en
estas pginas permite comprender algo de la dolorosa
historia que cost la vida de estos siete Hermanos de las
Escuelas Cristianas, entre miles de religiosos y
religiosas.
No basta morir en una revolucin para recibir
el reconocimiento de parte de la Iglesia y el calificativo
de mrtires, ya que en una guerra se mezclan fuertes
intereses polticos y econmicos; es preciso discernir si
se ha entregado la vida por fidelidad a Cristo.
Durante varios aos, una comisin de telogos

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e historiadores estuvo analizando y estudiando la
muerte de estos siete Hermanos, y elabor un detallado
informe que permiti que fuera calificada de martirio
en la reunin de Cardenales del 6 de octubre de 1992;
calificativo que fue ratificado por el Papa Juan Pablo II
el 21 de diciembre de 1992 mediante el decreto
correspondiente.
El domingo 10 de octubre de 1993, S.S. Juan
Pablo II los elev al honor de los altares y los proclam
Beatos.

Sobre el osario sagrado del pozo Tahal, sobre


ese pozo seco y abandonado en el que fueron echados
los cadveres de algunos de estos Hermanos Mrtires
se ha erigido, en recuerdo de todas las vctimas, una
capilla llamada Capilla de los Mrtires.
Contamos con la intercesin de nuestros
Hermanos Mrtires. Dios no se deja ganar en
generosidad.

(BEATOS HERMANOS MRTIRES DE ALMERA!

(RUEGUEN POR NOSOTROS!

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