Persecución religiosa en la España republicana
Persecución religiosa en la España republicana
HERMANOS MARTIRES
de Almera
Editorial La Salle
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HERMANOS MARTIRES
de Almera
Editorial La Salle
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Tiempos de revolucin...
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Persecucin a la Iglesia y a la escuela cristiana
Distinguido jesuita,
(a marcharte enseguidita!
Buen fraile de La Merced,
(a ver si se marcha Usted!
Blanco y puro dominico,
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(huye a mil leguas y pico!
Salesiano cejijunto,
(a ver si sales al punto!
Hermano de la Doctrina,
(vete al Japn o a la China!
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posibles de reaccionar ante esta situacin para poder
seguir educando cristianamente a la juventud: una es
"secularizarse" en aspectos secundarios, como dejar el
hbito religioso; la otra es abandonar la vida religiosa y
dedicarse a la tarea de la educacin como seglares.
Los Superiores dejan plena libertad a los
Hermanos, en este punto tan delicado, y piden a cada
uno que indique sus preferencias. Sin embargo, los
Hermanos prefieren que sean los mismos Superiores
quienes tomen la decisin final y aceptan vestirse de
seglar para seguir trabajando en las difciles
circunstancias que se presentan en el pas.
Al terminar el ao escolar, avisan a los padres
de los alumnos que en cuanto religiosos no les est
permitido seguir dando clases a sus hijos y que van a
ser sustituidos por "maestros catlicos".
Das antes de iniciarse el nuevo ao escolar, en
septiembre de 1933, dejan el hbito religioso y,
vestidos de seglar, realizan un intercambio de lugar con
los de otros colegios donde no se les conoce; sin
embargo, en algunas localidades se quedan en el mismo
colegio, como maestros catlicos, abandonando la
denominacin de "Hermano" y vestidos de seglar.
Incluso cambian el nombre oficial de algunos colegios
para hacer ver que acatan las rdenes de la autoridad.
Los Hermanos tienen presente las indicaciones
dadas por los Superiores: "La secularizacin no debe
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llegar al alma. Por dentro seguimos siendo hijos de La
Salle". Conservan las cruces y cuadros religiosos en los
diversos ambientes del colegio, rezan al principio de las
horas de clase, siguen con la clase de religin
diariamente, invitan a los alumnos a encontrarse en la
puerta de la iglesia los domingos y fiestas para asistir a
Misa, mantienen para las clases los libros compuestos
por los Hermanos para las diferentes asignaturas.
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Los Hermanos reemplazan el toque de la
campana para las oraciones de la comunidad por un
timbre elctrico y procuran que los vecinos no las
oigan; al escribir las cartas no colocan el apelativo
"Hermano", pero estas medidas son casi ridculas.
Todos saben que los actuales maestros son Hermanos
igual que los anteriores.
Los milicianos comunistas multiplican los
hechos de violencia, allanan las casas de religiosos a
horas intempestivas de la noche e incendian iglesias y
conventos.
El 5 de octubre de 1934 se produce una huelga
general en protesta por algunos cambios que el
Gobierno de coalicin ha realizado en beneficio de la
derecha. Las autoridades logran sofocarla rpidamente
en todas partes salvo en Asturias donde los comunistas
y anarquistas asesinan a 34 eclesisticos de la zona,
entre ellos a 8 Hermanos de las Escuelas Cristianas que
trabajan en la escuela del centro minero de Turn: los
Hermanos Cirilo Bertrn, Marciano Jos, Victoriano Po,
Benjamn Julin, Augusto Andrs, Benito de Jess, Julin
Alfredo y Aniceto Adolfo.
Ellos son los primeros Hermanos de las
Escuelas Cristianas martirizados en esta revolucin y
son beatificados por el Papa Juan Pablo II en 1990 y
canonizados el 21 de noviembre de 1999.
La guerra est a las puertas...
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El 16 de febrero de 1936 se realizan las
elecciones para el Parlamento, convocadas por el
Presidente de la Repblica Niceto Alcal-Zamora. Por
escaso margen gana el Frente Popular liderado por el
Partido Comunista aliado con liberales, republicanos de
izquierda, radicales, socialistas de varias tendencias y
el violento partido de los anarquistas.
El 28% de los ciudadanos se abstiene de votar.
El resultado electoral es objeto de fuertes crticas.
Las decisiones del nuevo jefe de gobierno
Manuel Azaa, de la Izquierda Republicana, no agradan
a muchos. Una de stas es la liberacin de unos 30.000
presos por la participacin en el violento levantamiento
de Asturias y de Barcelona realizado en octubre de
1934.
El Gobierno se radicaliza iniciando una
persecucin ensaada contra todos sus opositores.
En el aspecto social, los conflictos laborales se
multiplican; en seis meses se producen 113 huelgas
generales y 218 huelgas parciales y se incendian 284
edificios pblicos. Aumenta la violencia de partidarios
de ambos extremos promoviendo grupos
paramilitares.
El 7 de abril es destituido el Presidente de la
Repblica por la presin de la izquierda y es nombrado
en su lugar el hasta entonces primer ministro Manuel
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Azaa.
El 14 de julio hay dos entierros en Madrid. Dos
das antes ha sido asesinado por un falangista el
teniente de Ejrcito Jos Castillo, instructor de las
milicias del ala ms violenta del Partido Socialista
Obrero Espaol, PSOE. Esto origina una reaccin que se
manifiesta en el asesinato del diputado derechista Jos
Calvo Sotelo, jefe del Partido Renovacin Espaola, en
la madrugada siguiente.
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Las tropas de Franco reciben apoyo militar de
Adolfo Hitler desde Alemania y de Benito Mussolini
desde Italia para contrarrestar el avance comunista,
mientras las fuerzas republicanas reciben apoyo de la
Unin Sovitica.
El Frente Popular, que gobierna la nacin,
multiplica los comunicados y consignas; recomienda
que en cada localidad se establezca un comit para
juzgar a los enemigos de la revolucin. De da y de
noche se fusila a opositores y se dispara a mansalva. La
Cruz Roja recoge diariamente cadveres abandonados
en calles de poco trnsito y en cunetas de carreteras;
algunos das el nmero de ellos supera las cincuenta.
El imprudente que se permite la menor crtica
contra los anarco-comunistas, aunque sea izquierdista,
tiene la muerte segura. Tranvas y autobuses circulan
repletos de gente pero en ellos se guarda el ms
absoluto silencio por temor a ser denunciado. El
aspecto de la gente es extrao: van y vienen con rostros
agresivos y suspicaces, temerosos y tristes. Son
consecuencia de la situacin de guerra que viven.
El 13 de agosto el Gobierno republicano
clausura todos los centros educativos de las
congregaciones religiosas con el pretexto de que
"hubieran favorecido a los sublevados".
Ser religioso o sacerdote es motivo suficiente
para ser insultado, maltratado y vejado. La consigna es
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terminar con ellos; son tenidos como elementos
peligrosos. Cualquier grupo de milicianos se siente con
autoridad para eliminarlos sin tener que dar cuenta a
nadie.
Das de incertidumbre
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Se extiende el rumor de que se va a encarcelar
a mucha gente, lo cual aumenta la inquietud e
inseguridad; en algunos sitios se habla de huir, de
esconderse y de abandonar la ciudad. Los Hermanos del
Colegio San Jos pasan tres das esperando que se
aclare el rumbo de los acontecimientos. Entre tanto,
llegan noticias de registros, detenciones, saqueos e
incendios.
El 20 de julio, decenas de milicianos merodean
por los alrededores del Colegio. A media noche un
tiroteo general, acompaado de bombas y petardos,
envuelve la ciudad. Al da siguiente, sta amanece en
manos de milicianos armados, quienes aparecen como
sus dueos.
Pasadas algunas horas, la tropa sale a las calles
para imponer el orden a nombre del Gobierno, librando
combate ante las barricadas y ante el edificio del
Gobierno Civil, pero al fin la tropa se ve obligada a
rendirse. En un momento se licencia a todos los
soldados. La ciudad es descrita como un "campamento
infernal", donde veinte incendios iluminan el "horrendo
parto de la revolucin".
El da 22, muy temprano, va al Colegio el
sacerdote don Martn Salinas para celebrar la misa con
los Hermanos y, dados los acontecimientos que se
viven, optan por consumir entre todos las Hostias
consagradas que estn en el sagrario afn de evitar
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posibles profanaciones.
A las nueve de la maana se rene frente al
Colegio una multitud de personas vociferando, son
miembros del Frente Popular. Uno de los cabecillas
llama a la puerta, dice que vienen a hacer un registro
del edificio y a recoger las armas que los Hermanos
tienen escondidas; evidentemente que no hay ninguna,
se trata de un pretexto.
Al Hermano Aurelio Mara, director, le
autorizan a acompaarles durante la revisin del
Colegio. Logra salvar algunos objetos personales sin
poder impedir el saqueo. Los muebles de la casa, los
bancos, el armonio, el altar y los reclinatorios de la
capilla son destrozados y arrojados al fuego.
Entre insultos, empujones y amenazas,
conducen a algunos Hermanos al Ayuntamiento,
prximo al Colegio. Como no pueden tenerlos en la
alcalda por falta de espacio, se les permite buscar una
casa hospitalaria pero con la condicin de que no
vuelvan al Colegio.
El Hermano Aurelio Mara y otros cuatro
Hermanos se alojan en el Hotel Central. Los Hermanos
Teodomiro y Evencio son detenidos en la calle, cuando
van de camino a la oficina de correos. Los dems
quedan en libertad viviendo errantes y sufriendo todo
tipo de penurias.
El Instituto de los Hermanos en todo el mundo
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sigue con angustia la suerte de esta comunidad. El
Hermano Amadeo escribe desde Pars al Hermano
Pelayo, de Sevilla:
"Tengo en mi poder algunas cartas del
Hermano Asistente que me pide que ayude a los
Hermanos de Almera, que se encuentran
extremadamente necesitados. Aqu nadie sabe su
direccin. Nuestros Hermanos de Barcelona estn
dispuestos a ayudarles pero, por mucho que han
intentado, no han logrado conocer su paradero".
Peridicamente envan paquetes por correo
desde Francia al Hermano Eusebio a nombre de
Carmen o de otros bienhechores. El transporte se hace
por intermedio de la Cruz Roja Internacional o por
casas que tienen organizada esta clase de servicios.
Lo que ocurre con los envos no se sabe hasta
meses ms tarde. El 11 de noviembre de 1937, el
Hermano Eusebio comenta: "No hemos recibido
absolutamente nada". Lo cierto es que no hay una
manera segura de recibir paquetes hasta noviembre de
1938.
*****
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en el gatillo, les encaona al pecho al paso que les
interroga separadamente a uno del otro sobre su vida
pasada, sus actividades antes de la Revolucin, su
participacin en el alzamiento militar, su situacin de
religiosos y las armas y tesoros que, segn l, los
Hermanos escondan en el colegio.
Es el propio Hermano Teodomiro quien le
haba sugerido que el interrogatorio fuera por separado
para que comparando las respuestas se cercioraran de
su inocencia; as lo hacen los milicianos. Varias veces les
amenazan con empujarles al abismo abierto bajo sus
pies si no declaran toda la verdad.
Las respuestas de los Hermanos no contienen
ninguna informacin de inters. Garrido y sus
compaeros quedan convencidos de la inocencia de los
detenidos y de que estn totalmente ignorantes y
ajenos a todos estos asuntos, pero eso no importa: son
religiosos y eso ya es un delito.
Les hacen subir de nuevo al auto y emprenden
el regreso a la ciudad. En el camino, los milicianos se
detienen a tomar unos tragos en la posada "Venta
Eritaa" dejando a los presos a cargo del conductor.
Mientras estn bebiendo llega otra camioneta
con milicianos quienes, al saber que los dos presos son
religiosos, pretenden entretenerse matndolos all
mismo pero vuelven los bebedores y consiguen, no sin
esfuerzo, que no realicen tal propsito, alegando que
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estn bajo su custodia. Gracias a esta intervencin el
martirio se aleja de nuestros Hermanos pero slo por
unos das.
Finalmente son conducidos al "Astoy-Mendi".
(Qu coincidencia! Unos das antes, el 30 de agosto,
haban abandonado esta crcel flotante camino del
martirio los Hermanos Edmigio, Amalio y Valerio,
miembros tambin de la comunidad del Colegio San
Jos de Almera.
El 8 de setiembre, fiesta de la Natividad de
Nuestra Seora, es el da escogido para que los
Hermanos Teodomiro y Evencio vayan a celebrar esta
fiesta en el Cielo. A media tarde les llaman, les hacen
subir a una camioneta y les dan el trgico "paseto" por
la carretera de Roquetas de Mar. Slo ellos son los
sealados para morir ese da; por coincidencia es el
aniversario del nacimiento del Hermano Teodomiro,
cumple 29 aos.
Llegados a un lugar solitario les hacen bajar de
la camioneta, se apartan del camino y hacen varios
disparos contra ellos. Los Hermanos mueren
mantenindose fieles a Cristo hasta el ltimo momento.
Los milicianos abandonan los cadveres en el
lugar del fusilamiento; donde son recogidos horas ms
tarde.
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Das despus otros dos nombres se aaden a la
lista trgica: los Hermanos Aurelio Mara, el director del
Colegio San Jos, y el Hermano Jos Cecilio.
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molesten pero ustedes deciden escoger el cielo para los
dos y me dejan a m la tierra. (El reparto no es parejo!
Por otra parte, Bienvenido, )has olvidado el acuerdo
que hemos tomado de emprender juntos un mismo
camino?. Si t te vas, yo te sigo".
- Bueno, (entonces, partiremos los tres!,
responde Bienvenido.
Y Fidel concluye: Esta misma tarde escribir al
Noviciado de Bujedo y vern que el Hermano encargado
de las vocaciones nos recibir con gusto. Yo le conozco
muy bien.
Terminado el trabajo vuelven a sus respectivas
casas y conversan lo que han estado hablando entre
ellos. Las familias aceptan la idea. Los tres redactan una
carta y la envan al Hermano encargado de la
orientacin vocacional.
Das ms tarde llega la contestacin. La
respuesta es positiva, los tres han sido admitidos al
Noviciado. El da sealado emprenden el camino de
Bujedo con un poco de nerviosismo. En sus rostros se
ve una ilusin difcil de definir que da a da se va a ir
clarificando y concretizando.
En el Noviciado les recibe el Hermano Director
quien hace algunas preguntas muy sencillas a
Bienvenido. Le agrada su ingenuidad y la exactitud de
sus respuestas. Pasan sus meses de Postulantado y
recibe el hbito religioso de los Hermanos de las
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Escuelas Cristianas y el nuevo nombre de Hermano
Aurelio Mara. El segundo nombre, Mara, est en
concordancia con el amor que manifiesta a la Santsima
Virgen; con frecuencia se le ve rezando el rosario.
Aos ms tarde los superiores le confan la
direccin del Colegio San Jos de Almera. Es un
excelente ejemplo de trabajo; disfruta con la enseanza
de las Matemticas, a los alumnos ms adelantados les
da clase de Contabilidad.
Tiene especial preocupacin por la salud de los
Hermanos. Cuando alguno de ellos cae enfermo, l le
atiende con una bondad paternal y no descansa hasta
que el enfermo consigue su completo restablecimiento.
Cuando le llega la noticia del martirio de los
ocho Hermanos de la comunidad de Turn, escribe al
Hermano Visitador Provincial: "(Qu dicha tan grande
la nuestra si pudiramos derramar la sangre por tan
noble ideal. Seamos verdaderos religiosos educadores
para merecer semejante honor".
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Escuelas Cristianas. El es el ms joven de los tres.
Comienza sus estudios en la escuela que tienen
los Hermanos en Iturribide. Rpidamente gana la
confianza de sus compaeros y a pesar de su pequea
estatura ejerce una gran influencia en ellos, lo que le
vale el sobrenombre de "Mi capitn".
Convertido en Hermano Jos Cecilio realizada
su consagracin a Dios. Se caracteriza por hacer a lo
largo de su vida una variedad de trabajos prcticos para
lo cual sus manos poseen una maa extraordinaria. Se
desempea como: jardinero, electricista, zapatero,
enfermero, profesor, encuadernador,... particularmente
en el Colegio del Sagrado Corazn; ste es un hogar que
tienen los Hermanos para la formacin de nios
hurfanos en Madrid.
En l tiene que hacer el papel de padre y de
madre. La principal necesidad de los nios es el cario.
Siendo enfermero pasa noches enteras a la cabecera de
algunos enfermos de salud delicada y repite esto
cuantas veces es necesario.
Cuando el 11 de mayo de 1933 incendian el
Colegio de Nuestra Seora de las Maravillas, l es el
enfermero del pensionado. Con extraordinaria sangre
fra transporta por en medio de las llamas a lugares ms
seguros al Hermano Visitador y a tres alumnos, todos
ellos enfermos.
Una vez que se calman momentneamente los
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odios revolucionarios, extrae de los escombros del
incendio todo el material utilizable para aprovecharlo o
venderlo: tuberas de plomo, piezas de fierro, muebles
recuperables, etc. es un duro trabajo que realiza con
paciencia y eficacia durante varios meses.
Le encomiendan tambin algunos asuntos
relacionados con las autoridades oficiales como
obtener del Ministerio de Educacin diversas
autorizaciones, legalizar en la Seguridad General los
pasaportes de los Hermanos destinados al extranjero,
entenderse con los Inspectores de Enseanza Primaria
para que los Hermanos estudiantes puedan realizar su
prctica profesional en los centros autorizados, etc.
En 1935 En medio de un ambiente poltica y
socialmente tenso es enviado al Colegio San Jos de
Almera para asumir la supervisin de los trabajos de
construccin del nuevo Colegio La Salle. Llega vestido
de seglar y se entrega a ello con entusiasmo. El mismo
traza los planos, consigue los materiales necesarios y
examina las mezclas y diversos aspectos de la
construccin.
En medio de la revolucin, un miliciano le
presagia su fin, le dice: "Has construido un Colegio pero
no construirs otro".
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En pginas anteriores hemos mencionado el
saqueo del Colegio San Jos de Almera, la toma de sus
locales y la detencin de algunos Hermanos realizadas
el 22 de julio de 1936.
El Hermano Aurelio Mara, director, y otros
cuatro Hermanos son conducidos a la Alcalda pero al
no disponer de sitio para mantenerlos detenidos, se les
autoriza que busquen un lugar para vivir. En principio
se dirigen al Hotel Central donde encuentran
alojamiento.
El diputado socialista, vecino del Colegio y muy
conocido, Gabriel Pradal, dice al dueo del Hotel: "Aqu
quedan stos; que no se muevan sin orden ma".
Pero de nada sirve esta orden. Algunos
milicianos les han seguido para saber exactamente
dnde se van a refugiar. Hacia las seis de la tarde se
presenta un grupo de ellos exigiendo que les entreguen
a los Hermanos.
Resulta intil la oposicin y explicaciones del
dueo del Hotel, y comienza el via-crucis para los
Hermanos. Primeramente los conducen a la Casa del
Pueblo, el Casino; de all son llevados a la sede del
Comit Revolucionario y, finalmente, a la Crcel
provincial. Angustiados atraviesan la ciudad en medio
de los insultos y agravios de la gente, bajo el crepitar de
los fusiles con los cuales pretenden aterrorizar a la
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poblacin.
El da 27 de julio, el Hermano Aurelio Mara y
el Hermano Jos Cecilio, encargado de la construccin
del nuevo colegio, obtienen la autorizacin para
supervisar las obras. Salen los dos, visitan la
construccin, realizan los pagos del personal y de
materiales, alojndose nuevamente en el Hotel Central.
Poco les dura esta libertad pues dos das ms
tarde son detenidos y llevados nuevamente a la
Comisara. All permanecen en calidad de detenidos
hasta el 8 de agosto; este da son separados los dos pero
volvern a encontrarse en otro lugar de detencin unos
das ms tarde.
El Hermano Jos Cecilio es conducido en un
camin, junto con otros presos, al Convento de las
Adoratrices convertido en prisin; all se encuentra con
otros 22 detenidos, dos de ellos sacerdotes. El 12 de
agosto se les aaden don Diego Ventaja, obispo de
Almera, y don Manuel Medina, obispo de Guadix.
Mientras tanto, al Hermano Aurelio lo llevan
con una cincuentena de detenidos al barco "Capitn
Segarra" que hace de prisin flotante en el puerto de
Almera. Al atravesar las calles la gente les grita: "(A los
peces con ellos! (A los peces!".
El Hermano pasa el tiempo rezando el rosario
en la bodega del barco, pidiendo a Mara su ayuda en
estos difciles momentos. Uno de los detenidos, Antonio
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Benito, le dice un da:
- ")De nuevo est usted rezando?"
- "Hay que aprovechar el tiempo, le responde el
Hermano, )en qu otra cosa mejor podra emplearlo?".
- ")Sabe usted que probablemente uno de estos
das seremos arrojados al mar?", insiste don Antonio.
- "(Ah!, eso sera una gran suerte -responde el
Hermano-: seramos mrtires por Cristo e iramos
derechos al Cielo".
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El 12 de setiembre, el arquitecto hace entrega
del nuevo Colegio La Salle ya terminado. Esto es motivo
de alegra para los Hermanos Aurelio Mara y Jos
Cecilio, pero poco les va a durar. El Colegio es
convertido de inmediato en un nuevo lugar de
detencin, llamado Cuartel de las Milicias;
posteriormente se lo utilizar como juzgado y
finalmente como "paredn" para los fusilamientos.
El Seor permite que estos dos Hermanos, que
tanto han hecho por la construccin de este edificio
destinado a una obra educativa, sean los que lo
estrenen este da convirtindose en los dos primeros
presos que lo habiten pero slo permanecern en l
unas horas.
Ese mismo da numerosas personas son
destinadas a este nuevo recinto de detencin. Conforme
los detenidos van llegando, separan a los sacerdotes y
religiosos del resto.
El fin est prximo, es cuestin de horas.
Llegada la noche sacan a los Hermanos junto con otras
veintisis vctimas escogidas para el sacrificio. En una
camioneta los conducen al lugar llamado "Venta de los
Yesos" o "Contraviesa", en el trmino de Tabernas.
A nuestros Hermanos se les ve tranquilos,
contentos de haber respondido con fidelidad al Seor y
disponibles para lo que El quiera. Repiten
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frecuentemente: "(Que se haga la voluntad de Dios!",
"(Que sea lo que Dios quiera!". Y mutuamente se apoyan
y se animan.
Les hacen bajar de la camioneta. Los llevan con
las manos atadas a la espalda; as se presentan ante el
pelotn de fusilamiento. Una tras otra van cayendo bajo
la accin de las balas cada una de las veintiocho
vctimas. Los cuerpos son echados a un pozo
abandonado de una mina llamada "Tahal".
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Cristianas que haba en Espaa, un total de ciento
sesenta y cinco murieron martirizados.
Adems hubo otros muchos que si bien
siguieron con vida, participaron de una u otra forma en
la pasin de Cristo: Doscientos setenta Hermanos
sufrieron largos meses de encarcelamiento y torturas
en centros de reclusin llamados checas. Cinco de estos
Hermanos murieron a consecuencia de las torturas a
que padecieron.
Ciento diez Hermanos fueron sometidos a
intensos interrogatorios, injurias, vejaciones y malos
tratos para obtener declaraciones.
Otros muchos estuvieron tambin al borde de
una muerte sangrienta y sufrieron por su fidelidad a
Cristo; otros consiguieron huir, llevando una vida
miserable, viviendo de la mendicidad y estando
expuestos permanentemente a sospechas y posibles
arrestos.
Varias de las obras que dirigan los Hermanos
quedaron totalmente arrasadas, por ejemplo: las
escuelas de Cdiz, de Barceloneta y de Peuelas y el
Colegio San Jos de Almera. Otras quedaron
prcticamente destruidas como: las escuelas de San
Marcial de Irn, la de Figueras y la de Tortosa. Otras
fueron vctima de incendios provocados, por ejemplo:
el Colegio de Nuestra Seora de las Maravillas y su
escuela anexa, las escuelas del Puente de Vallecas y de
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la Via de Cdiz, la Casa Provincial, el Archivo de los
Hermanos, la Editorial Bruo.
Otras se salvaron gracias a la accin vigilante y
decidida de exalumnos y padres de familia, tales como
la escuela de Gracia en la que recordaban el amago de
incendio de la Semana Trgica de Barcelona y el Colegio
de San Rafael en el que montaron guardia noche y da.
Cincuenta y cinco colegios de los Hermanos
fueron saqueados llevndose muebles, ropa y libros; de
los ornamentos y objetos religiosos no qued ni rastro.
)Eliminacin de la Iglesia?
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venerables ancianos, jvenes en la flor de la vida y el
mismo sagrado silencio de los sepulcros (los
cementerios), todo ha sido asaltado, arruinado y
destruido con los modos ms villanos y brbaros, con el
desenfreno ms libertino, jams visto, de fuerzas
salvajes y crueles, que pueden creerse imposibles, no
digamos a la dignidad humana, sino hasta la misma
naturaleza humana, aun la ms miserable y la cada en
lo ms bajo".
Una vez ms se repite la historia: A quienes los
cristianos llamaban "mrtires", los paganos motejaban
de "sediciosos, rebeldes y enemigos de los
emperadores".
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Finalmente, Juan Peyr, uno de los dirigentes
de la Central Nacional de Trabajadores y Ministro del
Gobierno de Valencia manifiesta: "El anatema general...
ha sido tomado tan al pie de la letra que se ha
perseguido y exterminado a todos los sacerdotes y
religiosos nicamente porque lo eran".
Una vez ms se cumplieron las palabras que
San Juan Bautista de La Salle haba dejado a los
Hermanos: "El pago que deben esperar por haber hecho
el bien al prjimo es la incomprensin, los ultrajes y las
calumnias. Todo el agradecimiento que tienen que
esperar por haber instruido a los nios son las
injusticias e incluso las persecuciones y la muerte..."
Eplogo de un martirio
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la religin fueron detenidos por sospechosos, vejados,
perseguidos y llevados a prisiones y tribunales".
Uno de los principales responsables de los
asesinatos de Almera, Juan del Aguila Aguilera,
presidente del Comit Revolucionario declar: "Una de
las finalidades de la revolucin espaola era la
destruccin total de la Iglesia Catlica y la eliminacin
de sacerdotes y religiosos por el procedimiento ms
eficaz, incluso el asesinato..."
El Colegio San Jos de Almera fue destrozado
por los que se decan "amigos del pueblo". Terminada
la revolucin, los Hermanos reconstruyeron este
colegio de enseanza comercial, el cual funciona
actualmente en la calle "Mrtires de La Salle".
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e historiadores estuvo analizando y estudiando la
muerte de estos siete Hermanos, y elabor un detallado
informe que permiti que fuera calificada de martirio
en la reunin de Cardenales del 6 de octubre de 1992;
calificativo que fue ratificado por el Papa Juan Pablo II
el 21 de diciembre de 1992 mediante el decreto
correspondiente.
El domingo 10 de octubre de 1993, S.S. Juan
Pablo II los elev al honor de los altares y los proclam
Beatos.
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