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Historia de los Adventistas del Séptimo Día

Este documento resume la historia de los adventistas del séptimo día desde la Reforma. Describe las condiciones en la Iglesia Católica antes de la Reforma, incluyendo el poder del papado y la necesidad de reforma. Luego discute los primeros reformadores como Juan Wycliffe, Juan Hus y Jerónimo Savonarola, quienes se opusieron a la corrupción en la iglesia y promovieron la autoridad de las Escrituras.
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Historia de los Adventistas del Séptimo Día

Este documento resume la historia de los adventistas del séptimo día desde la Reforma. Describe las condiciones en la Iglesia Católica antes de la Reforma, incluyendo el poder del papado y la necesidad de reforma. Luego discute los primeros reformadores como Juan Wycliffe, Juan Hus y Jerónimo Savonarola, quienes se opusieron a la corrupción en la iglesia y promovieron la autoridad de las Escrituras.
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HISTORIA DE LOS ADVENTISTAS DEL SEPTIMO DIA

(EXTRAIDOS DEL COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA Y DE


LOS ESCRITOS DE LA SIERVA DE DIOS, HNA. ELENA DE
WHITE).

ARTCULOS GENERALES
Desde la Reforma en Adelante

I. Condiciones anteriores a la Reforma

La iglesia predominaba en todo durante la Edad


Media: en el Estado, en la sociedad, en la ciencia, en
el comercio, en la literatura y en las artes. Afirmaba
que su poder se extenda aun ms all de la tumba y
que poda abrir o cerrar las puertas del cielo. La gente
prcticamente naca en la iglesia; ser ciudadano
significaba ser miembro de la iglesia.

Desde el siglo VI hasta el XII el papado lleg a ser,


aunque no sin contratiempos, poder ms centralizado
en la cristiandad occidental, y alcanz su cumbre
mxima el siglo XIII; pero en los siglos siguientes hubo
sntomas siempre crecientes de su desintegracin (ver
el artculo anterior; t. IV, Nota Adicional de Dan. 7). La
gente tena una preparacin espiritual muy deficiente,
y aumentaban las dudas y la confusin. La filosofa
griega y el pensamiento pagano saturaban la teologa,
y se produjeron controversias. Muchos papas estaban
ms interesados en las guerras y en las artes que en
sus deberes espirituales como dirigentes. Estas
circunstancias, es cierto, fueron combatidas por
algunos lderes y pensadores como el mstico
Bernardo de Claraval (o Clairvaux).

Intentos de reformar la iglesia.-

El papado, que Bernardo de Claraval y otros msticos


deseaban que fuera esencialmente religioso, era en s
mismo una causa de desunin. Los papas haban
encontrado muchos medios condenables para
enriquecer los cofres de la iglesia; haba aumentado
muchsimo la simona. Una iglesia, cuya mentalidad se
haba materializado por completo, creaba y ofreca en
subasta, uno tras otro, cargos lucrativos al mejor
postor.

Adems, los papas se imponan ante los reyes como


rbitros y exigan que las diferencias polticas fueran
sometidas a su arbitraje. Como ya se ha dicho
("Decadencia papal y cisma", p. 39), las controversias
de los papas con los poderes seculares condujeron al
papado a una divisin embarazosa, y finalmente hubo
tres papas que simultneamente exigan la ctedra de
Pedro. Los concilios de la iglesia pudieron resolver los
problemas referentes a la sucesin papal, pero no el
ms bsico de todos: la reforma moral. El Concilio de
Basilea, convocado en 1431, trat infructuosamente
durante 17 aos de reformar los abusos de la iglesia
que la haban llevado a una completa bancarrota
moral, un hecho que la mayora de los clrigos
reconocan deploraban.

Juan Wyclef (c. 1320-1384).-

Los sucesos del continente europeo haban tenido


repercusin en Inglaterra, en donde se resista
intensamente la interferencia del papa en los asuntos
nacionales. El desagrado de Inglaterra fue
especialmente pregonado por Juan Wyclef, educado
en Oxford y posteriormente profesor en esa
universidad. Oxford finalmente se transform en el
baluarte del movimiento de reforma de Juan Wyclef.
Al principio gan reputacin como filsofo
especulativo, y ms tarde como lder en el campo de
la poltica eclesistica. En la dcada de 1370-1380
inici un movimiento cuyo propsito era suprimir los
abusos de la iglesia.

En 1365, cuando el papa, que entonces estaba en


Avin, impuso una contribucin a Inglaterra por
tributos atrasados durante 33 aos, Wyclef se
convirti en el paladn de su pas para oponerse a esa
pretensin. Argument que Inglaterra no slo tena el
derecho de no prestar atencin al reclamo del papa
Urbano V sino que deban devolverse a Inglaterra los
fondos que haban sido mal administrados por la
iglesia, y que, adems, Inglaterra deba tomar la
iniciativa para imponer ciertas reformas en la iglesia.
Mientras Wyclef estaba en Oxford mencion en varias
ocasiones, especialmente en sus Sermones , la gran
impresin que le haba causado la lectura de la Biblia
y cmo le haba abierto sus ojos para comprender la
condicin de la iglesia. La mayora de sus ideas fueron
presentadas en su Summa Theologiae , y ms
especialmente en su De Civili Dominio . Protestaba
fuertemente contra el sistema de impuestos de
Avin, y declaraba que la iglesia no deba actuar
como un gobierno temporal o civil.

Wyclef tena el temperamento y el valor de un


reformador. Atacaba la doctrina de la
transubstanciacin y proclamaba la autoridad nica
de las Escrituras. Pero fue su concepto de la iglesia lo
que ms influy para que el papa buscara los medios
de eliminar esa crtica del proceder papal. La situacin
financiera de la iglesia convenci a Wyclef de que ella
deba buscar la pobreza antes que el poder. Sus ideas
coincidan con tendencias similares que haba en la
Europa continental, donde la pobreza era considerada
como una virtud, y la riqueza, particularmente el
dinero, como "la raz de todos los males". Afirmaba
que cuanto menos se ocupara la iglesia de dinero
tanto mejor estara espiritualmente. Los franciscanos,
los espirituales, los valdenses y los Hermanos de la
Vida Comn consideraban, como Wyclef, que la
riqueza era la causa de la corrupcin.

Wyclef defina la iglesia como la comunidad de los


que estn predestinados para la bienaventuranza; y
enseaba que ninguno de los que estn eternamente
perdidos tiene parte alguna en ella; que no hay sino
una iglesia universal, y Cristo es su cabeza; que la
iglesia contina existiendo aunque no tenga cabeza
visible; pero que debe haber un liderazgo humano de
la debida clase, y que el dirigente legtimo no es el
que escogen los cardenales sino el "elegido" por Dios.
Adverta Wyclef que si un elector no est entre los
elegidos, entonces podra escoger a un falso
conductor, a un anticristo. El verdadero dirigente es
aquel cuyas enseanzas y cuya vida siguen ms de
cerca a las de Cristo, cuyo reino no es de este mundo.
Estas ideas acerca de la iglesia se destacan en los
ltimos captulos de la Summa , titulados, "Acerca de
la simona", "Acerca de la apostasa" y "Acerca de la
blasfemia".

Wyclef tradujo el NT al ingls tomando como base la


Vulgata. La traduccin del AT fue obra de Nicols de
Hereford. Wyclef organiz un movimiento popular de
evangelismo, y enviaba sacerdotes y laicos de dos en
dos, descalzos pero sin que estuvieran sometidos a
votos, para que predicaran por todas partes en
Inglaterra. Esos enviados, a los que Gregorio IX llama
en una bula "los lolardos" (sembradores de cizaa),
sobrevivieron a Wyclef y pusieron el fundamento para
la Reforma inglesa posterior. Un contemporneo
afirmaba: "Cada hombre instruido con que te
encuentres es un lolardo". Los discpulos de Wyclef
con frecuencia eran llamados hombres de la Biblia.

Juan Hus (1369-1415).-

La influencia de Wyclef se extendi mucho ms all de


su propio pas. Se hizo sentir especialmente en
Bohemia. Juan Hus fue el ms fiel de los discpulos de
Wyclef, pues sigui sus enseanzas casi literalmente.
Hus era un erudito, un profesor de la Universidad de
Praga, elocuente predicador y ardiente patriota.
Estaba determinado, como Wyclef, a reformar la
iglesia, especialmente las costumbres del clero.
Tambin escribi un ensayo acerca de las funciones
de la verdadera iglesia. En el debate de 1412 acerca
de las indulgencias, cit a De Ecclesia , de Wyclef. Hus
protest con gran vehemencia cuando el papa Juan
XXIII (ms tarde omitido de las listas como falso papa)
ofreci una indulgencia plenaria a todos los que
combatieran contra el rey de Npoles, argumentando
que la iglesia no debe ocuparse de guerras, y que,
adems, el papa no tena derecho a vender el perdn
de sus pecados. Al referirse a estos temas, sus
sermones son tambin una reproduccin exacta de
los de Wyclef.

Cuando Hus fue condenado por el papa, declar que


Dios era su protector, la nica cabeza de la iglesia.
Cuando fue llamado ante el Concilio de Constanza en
1415, Hus llevaba un salvoconducto imperial; pero
rehus retractarse de sus supuestos "errores" a
menos que se lo convenciera con las Escrituras.
Afirm: "Sin mentir ante mi conciencia, no puedo
considerar que he cometido los errores de los cuales
soy acusado".

Hus proclamaba como Wyclef que la Biblia era la


nica autoridad en asuntos de que la iglesia estaba
constituida por los verdaderos creyentes, los elegidos,
y que el papa no era infalible. Hus, tildado de hereje
peligroso, fue quemado vivo en 1415.

Jernimo Savonarola (1452-1498).-

Dante se refiri a Italia como a una "morada de


dolores", pero otros la consideraban como un
inmenso campo de recreo. El papa repudi el
ascetismo medieval y se entreg a un torbellino de
fiestas. Algunos sacerdotes, como fue el caso de
Ficino, se dedicaron a la literatura pagana porque
crean que la iglesia no poda ofrecerles solaz ni
salvacin. El empeoramiento de las condiciones
morales marchaba paralelamente con la glorificacin
del paganismo. En Florencia, donde gobernaban los
Mdicis y se haban suprimido las libertades viles, un
predicador dominico del convento de San Marcos,
Jernimo Savonarola, convenci de que Dios le
ordenaba que condenara la corrupcin y la tirana de
la iglesia y a sus dirigentes degenerados. Predeca que
Dios castigara a la iglesia a menos que se
arrepintiera. En gran medida debido a su influencia, el
pueblo de Florencia expuls por algn tiempo a los
Mdicis, puso en prctica una reforma de las
costumbres, castig la blasfemia y destruy todo lo
que se usaba para diversiones o juegos por dinero. El
papa intent calmar a Savonarola ofrecindole un
capelo cardenalicio, pero esto slo aument su fervor
por una reforma.

Savonarola predicaba intrpidos sermones inspirados


por los mensajes de los profetas de la Biblia, e insista
en la salvacin mediante Cristo nicamente y no por
obras meritorias. Clamaba: "Cuando todo el poder
eclesistico est corrompido, es necesario ir a Cristo
quien es la causa primera, y decirle: T eres mi
Confesor, mi Obispo y mi Papa" (Eugenio Choisy,
Histoire Gnrale du Christianisme , 4. ed., p. 80).

Savonarola sufri la oposicin de los jvenes nobles,


de la orden de los franciscanos, de los defensores de
los Mdicis y especialmente del papa Alejandro VI (de
la familia Borgia). Abandonado por algunos de los que
lo apoyaban, Savonarola fue acusado de ser un falso
profeta y hereje, y fue estrangulado y despus
quemado en la hoguera en 1498, por orden del papa
Alejandro. El pontfice estaba particularmente
molesto por sus ataques contra el papado y porque
peda que se convocara un concilio de la iglesia para
que depusiera al papa por impo y corrupto.

II. El mundo en vsperas de la Reforma

Lentamente surgi a la vida un nuevo mundo


alrededor del ao 1500. La transicin entre el mundo
medieval y la Edad Moderna fue gradual y por lo
general, imperceptible. Las fuerzas que en gran
medida haban estado adormecidas antes del perodo
de la Reforma se manifestaron y se dejaron sentir con
fuerza y premura.

Durante ms de 800 aos la amenaza mxima para el


Occidente haba sido la presin musulmana. Los
moros se haban establecido en Espaa, y los turcos
continuaban avanzando desde el Oriente
aproximndose ms y ms al corazn de Europa. El
peligro musulmn se haca sentir an ms en los
pases donde se haba producido la Reforma. Durante
un tiempo Lutero estuvo tan impresionado por la
amenaza turca, que en varias ocasiones predic
sermones instando a una cruzada contra los turcos.
Tambin tema que se produjera el fin del mundo
antes de que pudiera completar la traduccin del
Antiguo Testamento al alemn.

Entre los factores ms significativos que se


presentaron en la Europa occidental
aproximadamente a comienzos del siglo XVI, estn los
siguientes:

Aparicin del nacionalismo.-

Surgieron Estados fuertes y centralizados que


amenazaban tanto al poder internacional, ms o
menos indiscutido, que mantuvo el papado durante la
Edad Media, como al predominio del Santo Imperio
Romano Germnico en la Europa central.
Gradualmente evolucionaron naciones
independientes que se transformaron en monarquas
absolutas, cuyas formas de gobierno finalmente se
convirtieron en modelos para toda la Europa
occidental.

Espaa predomin durante el siglo XVI. Las enormes


riquezas que obtena del Nuevo Mundo y el rpido
acrecentamiento de su poder naval, significaban una
gran amenaza para otras naciones. Francia, donde
existan fuertes partidos protestantes dentro de su
estructura poltica, fue arrastrada a una serie de
sangrientas guerras civiles y religiosas. Finalmente
Enrique IV de Navarra, el primer rey borbn, un ex
hugonote, impuls a Francia por una senda de
expansin y colonialismo que dio como resultado, en
el siglo siguiente, el absolutismo monrquico de Luis
XIV y la hegemona de Francia en el continente.

El espritu nacionalista se impuso en Inglaterra en el


siglo XVI cuando, bajo el gobierno de los Tudor, el pas
se expandi independiente de la interferencia papal, y
se desarroll como una nacin que finalmente logr
el dominio de los mares superando a Espaa y a
Holanda y adquiriendo un vasto imperio colonial. Esta
tendencia irresistible hacia el nacionalismo individual
tuvo que ver con la Reforma religiosa.

En el siglo XVI la religin era el factor predominante.


Los grandes soberanos de Europa tenan que hacer
frente a esa realidad que afectaba a sus pases. En
Inglaterra, Enrique VIII (1509- 1547) entr en conflicto
con Roma. En Francia, Francisco I (1515-1547)
oscilaba constantemente entre la influencia catlica y
la protestante, dependiendo de la forma en que
soplaban los vientos de la poltica. Cuando el rey
necesit la alianza o el apoyo de los prncipes
luteranos de Alemania en su lucha contra Carlos V,
transitoriamente se permiti en Francia una forma
atenuada de protestantismo. Carlos V (1519-1556),
cabeza del Santo Imperio Romano Germnico,
emperador de Austria y soberano de los Estados
alemanes, fue el ms poderoso gobernante de la
Europa central. Sus dominios se extendan desde
Austria hasta el Nuevo Mundo, y desde los Pases
Bajos (hoy Holanda y Blgica) hasta Espaa e Italia.

Esta situacin poltica favoreci directamente a la


Reforma, pues las ambiciones del emperador de
Austria y del rey de Francia dieron como resultado un
constante estado de guerra entre los dos soberanos.
Esta circunstancia desvi repetidas veces la atencin
de Carlos V del propsito de toda su vida: aplastar la
Reforma. Era un firme catlico, movido por el anhelo
de mantener el orden y de establecer la unidad de sus
vastos dominios esparcidos por todo el globo, y Felipe
II, su hijo, fue un catlico an ms fantico.

Apertura de las rutas martimas.-

Con el comienzo del siglo XVI se ampliaron los


horizontes y se descubrieron nuevos continentes. Los
navegantes portugueses, espaoles e italianos
encontraron rutas martimas a la India y a las Indias
Orientales, el gran emporio de las especias. Coln
lleg a las playas de las islas del mundo occidental en
1492. El globo fue circuido por primera vez por el
portugus Magallanes en 1519-1522, y al mismo
tiempo, los espaoles comandados por Corts
conquistaron a Mxico. Algunos de esos aventureros
eran religiosos. Cristbal Coln crea que el fin de
todas las cosas se estaba aproximando, y uno de los
motivos de sus viajes que expuso era la conversin de
los pueblos que descubriera. El prncipe Enrique el
Navegante, de Portugal, el "cerebro" de muchas
expediciones a travs de los mares desconocidos,
albergaba el deseo de propagar el cristianismo.
Magallanes, cuya expedicin le dio la vuelta al mundo,
tambin tena profundos sentimientos religiosos.

Desarrollo cultural.-

El Renacimiento de las artes en el siglo XV y


comienzos del XVI, que sigui el modelo de los
maestros clsicos griegos, consista en la creacin de
nuevos estilos arquitectnicos, un reavivamiento de
las letras y el fomento de las bellas artes patrocinados
por ricos mecenas, como los Mdicis de Florencia, los
reyes y los papas. Los grandes maestros italianos
crearon en Italia, Holanda y Alemania obras de arte
en pintura y escultura de un incomparable grado de
belleza clsica, mientras que Francia sobresala en
arquitectura. En el siglo XVI hubo muchos hombres e
ideas importantes; algunos fueron de genio creador;
otros, sediciosos. Hombres intrpidos y temerarios
entraron en nuevas lneas de pensamiento,
descartando as los reverenciados conceptos del
pasado. Esta irresistible corriente arrastr a artistas,
eruditos, soldados y filsofos. Lo que haba sido
considerado una quimera, se convirti en realidad;
desapareci lo que haba sido considerado como real.
Los trovadores seguan entonando sus cantos de
castillo en castillo, pero el feudalismo gradualmente
desapareca. El renacimiento de las artes hizo que
reapareciera la visin de la belleza de la antigedad,
mientras que la prensa se converta en un medio
eficaz de propaganda. El intenso deseo de ser libres
hizo que algunos captaran la luz procedente del
"abismo de la ciencia" al que se refiri Rabelais. Hasta
el cuerpo humano perdi sus misterios. Mientras que
el joven Miguel Servet descubra la circulacin
pulmonar de la sangre, Rabelais explicaba en Lyon por
medio de una diseccin anatmica y frente a un
interesado auditorio, la fabricam corporis (la
estructura del cuerpo).

La ciencia.-

Coprnico (1473-1543), contemporneo de Lutero,


defenda la idea revolucionaria de que el Sol, y no la
Tierra, era el centro del universo, y que la Tierra
giraba alrededor del Sol, y no ste alrededor de ella.
Esto era hereja. La iglesia se aferraba a la antigua
teora de Tolomeo de que la Tierra era el centro del
universo y que todos los cuerpos celestes giraban
alrededor de ella. Pedro Lombardo (c. 1100-c. 1160)
haba declarado: "As como el hombre ha sido hecho
por causa de Dios, es decir, para que pueda servirle,
as tambin el universo est hecho por causa del
hombre, es decir, para que pueda servirle; por lo
tanto, el hombre est colocado en el centro del
universo" (citado por Albert C. Knudson, en Present
Tendencies en Religious Thought , p. 43). Coprnico
fue considerado como hereje por los protestantes y
tambin por los catlicos. No se atrevi a defender
sus ideas pblicamente como tampoco lo hizo Galileo
(1564-1642), quien tambin crea que la Tierra rotaba
sobre su propio eje mientras gira alrededor del Sol.
Por esta hereja cientfica Galileo fue encarcelado y
juzgado, y apenas escap de la ejecucin porque
renunci aparentemente a sus opiniones cientficas.
Las supersticiones medievales predominaron hasta
que, despus de algn tiempo, los hombres vieron la
luz y tuvieron el valor de seguirla.

El aumento de la ciencia y de la riqueza fueron


tambin un reto y una amenaza para el cristianismo;
una amenaza, porque aument el deseo de riquezas y
foment la explotacin por motivos egostas de los
continentes recin descubiertos. La avidez por el oro
con frecuencia result en la opresin de los
aborgenes y aun en su extincin; sin embargo, los
cristianos fueron impulsados como nunca antes a
llevar el cristianismo hasta los lugares ms lejanos. La
idea de ir como misioneros a ultramar fue el resultado
natural de la conquista y la colonizacin y una
motivacin para esa clase de misiones. Para la Iglesia
Catlica fue una amenaza porque incitaba a los
hombres a pensar por s mismos.
Inquietud intelectual.-

El reavivamiento de la cultura liberal y un nuevo


espritu de examinar bien las cosas, ayud a
desenmascarar ciertos documentos fraudulentos que
se haban usado durante unos ocho siglos para
fundamentar la autoridad de la iglesia; por ejemplo,
las Seudodecretales de Isidoro y la Donacin de
Constantino. El vacilante fundamento de los sistemas
medievales fue afectado por la nueva forma de
pensar. Los nuevos conceptos elaborados por los
humanistas de la Europa del norte se difundan
rpidamente en las universidades y mediante folletos
provenientes de las prensas de Basilea y Pars. El
entusiasmo por la nueva cultura fue tambin un
estmulo y una amenaza para los cristianos; un
estmulo, porque ofreca posibilidades casi ilimitadas
para la propagacin del Evangelio, para lo cual los
nuevos inventos eran una ayuda inesperada; y una
amenaza, porque el espritu de crtica escptica poda
minar fcilmente los fundamentos de una fe cristiana
positiva. Esta posibilidad se puso de relieve en la
disputa entre Lutero y Erasmo acerca de la libertad de
la voluntad humana. Erasmo sostena la idea de que la
voluntad es libre, mientras que Lutero argumentaba,
apoyndose supuestamente en la Biblia, que la
voluntad est sometida a servidumbre. Erasmo no se
gan la confianza de todos los protestantes, y la
jerarqua catlica coloc sus libros en el Index
despus del Concilio de Trento (1545-1564).

Erasmo de Rotterdam (1466?-1536) es llamado el


prncipe de los humanistas. Su viva inteligencia y su
vasto conocimiento contribuyeron mucho al
movimiento de reforma en su tiempo. El ideal de
Erasmo era llegar a la conciencia de la cristiandad
mediante los Escritos Sagrados, y para ese fin public
(1516) el NT en griego (ver t. V, p. 143). El texto
estaba acompaado de una traduccin literal con
anotaciones. Lutero us este texto en sus
conferencias sobre Glatas, y pudo darse cuenta
mediante el texto de Erasmo de las inexactitudes de
la Vulgata. Este texto griego hizo posible que Martn
Lutero tradujera el NT en el corto lapso de unos pocos
meses. Alemanes de renombre, como Reuchlin por
ejemplo, tambin contribuyeron al conocimiento y
divulgacin del Evangelio.

Toms Moro (o More), el autor de Utopa, conceba


en Inglaterra un mundo ideal de felicidad y justicia
social, en tanto que Juan Colet, de Oxford, procuraba
resolver los problemas de su tiempo por medio de la
educacin. Los humanistas, que eran los intelectuales
de la era de la Reforma, procuraban llegar a la
solucin de las dificultades de su poca volviendo al
modo de pensar de la antigedad griega y romana.
Sostenan que el hombre puede salvarse por s
mismo, y que la forma en que mejor puede ser
ayudado es por medio de la educacin y un liderazgo
bien instruido. Colocaban el nfasis del progreso en
los medios humanos y no en los divinos.

Inquietud econmica.-

Otra caracterstica significativa de este perodo fue un


gran aumento de la riqueza, lo que se debi en parte
al descubrimiento de oro en los continentes recin
descubiertos y, en parte, debido a mejores mtodos
comerciales; sin embargo, esa riqueza en gran medida
estaba a disposicin de unos pocos prncipes y la
mayor parte de las tierras estaban en poder de la
iglesia. En Alemania, por ejemplo, la Iglesia posea casi
la mitad de la tierra; la situacin era similar en
Francia. Los siervos y los campesinos que trabajaban
los campos estaban ligados a stos y no tenan
libertad. Les estaba prohibido pescar o cazar en la
tierra donde trabajaban, y poda castigar hasta con
pena de muerte derribar un rbol en esa propiedad.

La gente de los das del Renacimiento generalmente


sufra de hambre y de fro. La gran mayora no poda
vivir con sus mseros ingresos. Martn Lutero se refiri
a esas deplorables condiciones econmicas en su
tratado de 1520, dirigido A la nobleza cristiana de la
nacin alemana . Indicaba que los tiempos haban
cambiado y que los pobres no podan ser oprimidos
por ms tiempo. Los campesinos entendieron que eso
significaba que Lutero de all en adelante sera su
portavoz y defensor.

Supersticiones.-
La creencia en los mritos de las obras y en el poder
milagroso de las reliquias fue cnicamente respaldada
y fomentada por la iglesia. Casi cada prncipe y con
seguridad cada iglesia, tenan reliquias que eran una
importante fuente de ingresos. La "religin de las
reliquias" predominaba en los das de Lutero.
Federico el Sabio, elector de Sajonia, prncipe y amigo
de Lutero, era un celoso coleccionista de reliquias. En
1509 tena 5,005 objetos en su coleccin, y en 1520
haba aumentado hasta el punto de incluir 19,013
"huesos sagrados". Los que contemplaban las
reliquias en el Da de Todos los Santos (l. de
noviembre) y entregaban la contribucin estipulada,
podan recibir indulgencias papales para la reduccin
del tiempo de castigo en el purgatorio para s mismos
o para otros, hasta un total de 1,902,202 aos y 270
das. Lutero exclam con sumo desprecio en una
ocasin: "Qu de mentiras hay en cuanto a las
reliquias! Uno pretende tener una pluma del ala del
ngel Gabriel, y el obispo de Mainz tiene una llama de
la zarza ardiente de Moiss. Y cmo es que hay
dieciocho apstoles sepultados en Alemania cuando
Cristo slo tuvo doce?" (Rolando H. Bainton, Here I
Stand , p. 296).

Frente a la iglesia de San Juan de Letrn, en Roma,


est la Scala Sancta , con los 28 escalones que se
supona que haban estado frente al palacio de Pilato.
El que ascenda esos escalones sobre sus rodillas,
repitiendo un Padrenuestro en cada uno, se crea que
consegua la liberacin de un alma del purgatorio.

Indulgencias.-

En la iglesia se enseaban y practicaban penitencias


desde antes el Concilio de Nicea (325 d. C.). Estas
incluan los siguientes pasos:

(1) contricin del corazn, (2) confesin de boca, (3)


satisfaccin mediante buenas obras y (4) absolucin o
perdn de los pecados, que era pronunciada por el
sacerdote en el nombre de Dios. Durante el siglo VIII,
en algunos pases, por lo menos algunas de las buenas
obras podan ser sustituidas por una compensacin
monetaria hecha a la iglesia. Este fue el origen de las
indulgencias. Las primeras fueron concedidas en el
siglo XI a los que "con devocin" fueron a las cruzadas
y tambin a los que hacan ciertas contribuciones para
los cruzados o, ms tarde, para los varios proyectos
de la iglesia. La absolucin preceda ahora a la
prescripcin de la penitencia. La penitencia fue
declarada un sacramento en el siglo XIII (ver t. VI, p.
46); pero transcurri ms de un siglo antes de que la
teologa de las indulgencias fuera explicada como un
pago de la deuda de la penitencia a la "tesorera de
los mritos" de la iglesia, del cual el papa poda sacar
y conceder. Se prometa que junto con la confesin
del penitente al sacerdote, Dios perdonaba al
culpable los pecados confesados y lo libraba del
castigo eterno ; pero que el pecador an tena que
sufrir el castigo temporal en esta vida o en el
purgatorio antes de que pudiera entrar en el cielo.
Una indulgencia era el perdn de todo o de parte del
castigo temporal que era necesario pagar debido al
pecado aun despus de que el pecador haba sido
perdonado. El perdn era concedido con la condicin
de la penitencia y de hacer las buenas obras que se
prescriban, como oraciones u otras buenas obras, o
dar dinero a la iglesia.

La tesorera de mritos.-

Se crea que los mrtires, los santos, los apstoles y


especialmente nuestro Seor y su madre, haban
sobreabundado en buenas obras, y que lo que exceda
de lo necesario para su propia salvacin haba sido
depositado en un supuesto "tesoro de mritos". Se
deca que ese excedente de los mritos de los santos
se poda transferir a aquellos cuya deuda con la divina
justicia no estaba cancelada, y, por supuesto, el papa,
como pretendido sucesor de San Pedro, tena las
llaves de la "tesorera de los mritos" y poda liberar a
una persona del castigo temporal dndole un crdito
de esa "tesorera". Esa transaccin se llamaba
indulgencia. Lutero discuti ms tarde este punto
ante el cardenal Cayetano en Augsburgo, en 1518.

Por lo tanto, el valor prctico de las indulgencias era


el perdn del castigo que le corresponda a una
persona despus de que haba recibido la absolucin.
Pero precisamente 50 aos antes del tiempo de
Lutero, el papa Urbano IV haba declarado que la
eficacia de las indulgencias se extenda hasta el
purgatorio para beneficio de los muertos como un
medio de sufragio, y tambin para los vivos como un
medio para perdn de los pecados y remisin de los
castigos correspondientes. De ese modo las
indulgencias no slo prometan la reduccin del
castigo sino aun el perdn de los pecados.

Tendencias encubiertas de reforma.-

Aun antes de que Martn Lutero comenzara a


demandar una reforma en la Iglesia, entre piadosos y
sencillos cristianos se haba propagado una fe que se
remontaba a los lolardos, los husitas, los valdenses y
los Hermanos de la Vida Comn. Todos ellos pedan la
traduccin y circulacin de la Biblia y la lectura de
publicaciones de ndole religiosa. Muchos de esos
movimientos anteriores a la Reforma fueron
bsicamente msticos. Los msticos verdaderamente
evanglicos ponan nfasis en una vida de oracin y
meditacin y en llegar hasta Dios sin necesidad de un
sacerdocio intermediario. Destacaban la necesidad de
una religin del corazn y de los sentimientos, y no
dependiente de los telogos. Esta profunda vida
religiosa y piadosa fue un medio importante para
preparar el camino de la Reforma en el corazn de
millares.

En trminos generales, esos primeros intentos de


reforma no tenan el propsito de producir una
separacin de la Iglesia Catlica; en realidad, ninguno
haba comenzado con la intencin de desprenderse
de la iglesia. Muchos de esos grupos anteriores a la
Reforma continuaban aceptando a los sacerdotes y
los ritos de la iglesia, pero slo como una ayuda para
la vida espiritual. Aun Martn Lutero no pens al
principio en separarse de la iglesia; slo quera
corregir los abusos. En realidad, los grandes
reformadores no se separaron de la iglesia porque
estuviera corrompida en sus prcticas y en su
enseanza, sino porque la iglesia se neg a aceptar el
principio de las Sagradas Escrituras como la base de
sus enseanzas. Los reformadores se preocupaban
porque hubiera una transformacin en la vida, pero
an ms por la aceptacin del principio de la
justificacin por la fe. El choque principal de los
reformadores con la Iglesia Catlica se debi a la
aceptacin o el rechazo de los grandes principios de la
Reforma:

(1) la Biblia como la nica autoridad aceptable en


cuanto a fe y conducta, (2) nicamente la justificacin
por la fe sin el mrito de las buenas obras, y (3) el
sacerdocio de todos los creyentes. Cuando la Iglesia
Catlica rechaz estos principios, fue inevitable el
gran cisma en la iglesia occidental.

III. La Reforma en Alemania

Primeras experiencias de Martn Lutero.-

En varios lugares surgieron simultneamente


movimientos tendientes a una ruptura con Roma y a
la liberacin de la conciencia. Las races del
protestantismo se remontan a la iglesia primitiva, a
Agustn, a los valdenses, a los predicadores msticos y
a las sectas msticas de la Edad Media, a Wyclef y a
Juan Hus. Pero por sobre todo, la enseanza
protestante tiene sus races en la Biblia,
especialmente en las epstolas de Pablo.

Martn Lutero, el ms destacado de todos los


reformadores, naci en Eisleben, Alemania, el 10 de
noviembre de 1483. Sus padres fueron personas
laboriosas y estrictas en la educacin de sus siete
hijos. Martn fue criado en un tpico hogar cristiano
alemn. El temor de Dios y la creencia en la realidad
de los ngeles y de los demonios lo afect
profundamente. Aprendi a conformarse
estrictamente con las enseanzas de la Iglesia Catlica
Romana. Vivi como un campesino, y retuvo toda la
vida ese lenguaje y temperamento. Era robusto,
diligente, brillante, y se lo consideraba como un
excelente estudiante. Sus estudios se amoldaron al
modelo comn en la Edad Media. Asisti a la famosa
Universidad de Erfurt, donde se educ con maestros
que eran discpulos del famoso Guillermo Occam, es
decir, los modernistas de esa poca. Occam haba
enseado que el cristianismo no puede ser
demostrado por la razn sino que debe ser aceptado
por fe conforme a la autoridad de las enseanzas de
la iglesia. Sin duda Occam ejerci alguna influencia en
los comienzos de los estudios de Lutero; pero ms
tarde ste se volvi contra esos "porcunos telogos",
como l los llamaba. Despus de recibir su ttulo de
magister , comenz a estudiar leyes en armona con
los deseos de su padre.

Dos meses ms tarde, en julio de 1505, sbitamente


anunci su decisin de hacerse monje. Como se
impresionaba muy fcilmente, fue aterrorizado por un
rayo, y ante la amenaza de muerte le prometi a
Santa Ana que se hara monje si le salvaba la vida.
Aunque la decisin fue sbita, su temperamento
nervioso y su conciencia sensible lo haban preparado
para dar ese paso. En Erfurt fue vctima de sus
primeros accesos de depresin, que fueron ms
frecuentes en la ltima parte de su vida. Entr en uno
de los monasterios de los agustinos de Erfurt. Es
significativo que se hiciera discpulo de Agustn, de
quien se afirma que procede una gran parte de la
teologa protestante. Como Lutero mismo afirm, fue
llevado al monasterio y no atrado a l. Sus amigos
estaban sorprendidos y su padre sumamente
disgustado porque ese hecho lo privaba de su
acariciada esperanza de que su hijo fuera el amparo
de su vejez. Pero Martn Lutero haba hecho un voto a
Santa Ana, y a propsito eligi una orden donde se
exiga estricta disciplina, pues en ese tiempo slo eso
pareca prometer paz para su mente y salvacin para
su alma.

Pero la vida monstica no le proporcion ni paz en el


alma ni la conviccin de haber recibido la salvacin.
Staupitz, el vicario general para Alemania, le orden
que estudiara teologa, y en 1507 fue ordenado como
sacerdote. Cuando celebr su primera misa se sinti
tan aterrorizado ante la idea de entrar en la misma
presencia de Dios, que, como lo dijo ms tarde,
estuvo a punto de salir corriendo. Siguieron muchos
meses de angustia en su alma. Con frecuencia se
refera a ese perodo de ansiedad en el monasterio
describiendo sus angustiosos terrores, especialmente
cuando disertaba sobre Glatas. Ayunaba con
frecuencia, oraba con fervor, se mortificaba el cuerpo,
se confesaba largamente cada da, y sin embargo no
lograba la seguridad de la salvacin, hasta que al fin
su angustia se volvi insoportable.

En 1511 fue de visita a Roma, y mientras atenda


asuntos de su orden qued horrorizado ante el
descuido del clero italiano y la corrupcin de una
Roma repleta de reliquias. Subi de rodillas por la
escalera de Pilato, pues se afirmaba que el que lo
haca liberaba a un alma del purgatorio. Cuando
Pablo, el hijo de Lutero, tena once aos oy a su
padre contar el episodio de la escalera, al cual se
refiri en 1582, 36 aos despus de la muerte del
reformador. Entonces Pablo, escribiendo en cuanto a
su padre, afirm que cuando Martn Lutero "estaba
repitiendo sus rezos en los peldaos de la escalera de
Letrn, penetr en su mente el versculo del profeta
Habacuc: ...'el justo por su fe vivir' " ( Dokumente zu
Luthers Entwicklung [1929], p. 210).

Sin embargo, Lutero parece contradecir este informe


posterior de su hijo cuando recuerda el episodio de la
escalera en sus sermones y comentarios. Su
afirmacin ms significativa fue presentada en 1545
(un ao antes de su muerte). Recordando ese
episodio, dijo: "En Roma, yo quera liberar a mi abuelo
del purgatorio, y sub la escalera de Pilato recitando
en cada peldao un 'Padrenuestro', pues se crea que
el que rezaba en esa forma salvaba un alma. Pero
cuando llegu arriba estaba pensando: 'Quin sabe si
esto es verdad?' " ( Predigten des Jahres 1545 , col. 1,
9 y siguientes, 15 de noviembre de 1545, op. cit. p.
197). Ambos recuerdos podran ser fidedignos; no se
contradicen.

Cuando regres a Alemania continu sus estudios


teolgicos de acuerdo con las instrucciones de sus
superiores; pero su pensamiento haba recibido la
fuerte influencia de Gabriel Biel, de los Hermanos de
la Vida Comn. Biel era discpulo de Occam y sus ideas
estaban en boga en la Alemania de los das de Lutero.
El futuro reformador tambin lea diligentemente a
Pedro d'Ailly, Gerson, Bernardo de Claraval, Toms de
Aquino y especialmente a Agustn. La doctrina de la
predestinacin lo inquietaba particularmente y lo
angustiaba ms que nunca. El pensamiento de un Dios
arbitrario que predestinaba la salvacin de un
hombre, le causaba gran angustia. En realidad, tema
a Dios, hasta el punto de decir que lleg a "odiar" a
Dios. Sus pesados deberes no daban descanso a su
alma. Fue nombrado profesor de teologa en
Wittenberg, una universidad que haba sido fundada
en 1502 por el elector de Sajonia, Federico el Sabio,
quien se convirti ms tarde en el afectuoso protector
de Lutero.

Finalmente la luz penetr en el alma de Lutero. El


reformador hall a Dios directamente cuando se hizo
claro en su mente a travs de la meditacin y del
estudio, que el hombre es justificado nicamente por
la fe sin las obras de la ley ni los mritos de las buenas
obras. Se abri ante l el camino a la paz y la
salvacin. En sus disertaciones sobre los Salmos
(1513), Romanos (1515) y Glatas (1517) reafirm que
la fe no es nicamente una entrega intelectual a la
voluntad de Dios, sino un rendirse completamente y
una entera confianza en Dios por medio de Cristo. Su
insistencia en la fe era tan definida, que cuando
tradujo el NT aadi la palabra "solamente" a "fe" en
Rom. 3:28. Esta palabra no est en las Escrituras, y l
bien lo saba; pero argument que haba sido usada
antes por otros, como Ambrosio, al traducir este
pasaje, y qued satisfecho porque este concepto est
en armona con el espritu de la enseanza de la
Biblia. Aunque no eliminaba las buenas obras de la
vida cristiana, las descartaba totalmente como un
medio para ganar la gracia de Dios.

El proceder de Lutero qued definido cuando vio la


luz del Evangelio. Su problema qued resuelto en
cuanto a la salvacin; pero eso no impidi que pasara
por momentos de depresin de vez en cuando. Su
opinin en cuanto a la vida cristiana, en realidad, que
un verdadero cristiano est justificado, pero que
contina siendo pecador hasta el ltimo da de su
vida. Desde ese momento se sinti impulsado a
participar a otros lo que haba experimentado,
particularmente por medio de sus disertaciones,
sermones y escritos. Como otros sacerdotes de su
tiempo, se afan con persistencia para lograr la
reforma moral de la iglesia.

Comienzo de la Reforma.-
Juan Tetzel, un monje dominico, en 1517 se hallaba
vendiendo indulgencias por toda Alemania.
Oficialmente se haca para ayudar en la construccin
de la catedral de San Pedro, en Roma, lo que pareca
ser un digno propsito para la mayora de las
personas; pero en realidad, 50 por ciento del
producto de la venta de las indulgencias estaba
destinado al pago de una deuda que haba contrado
Alberto de Brandeburgo, quien haba comprado,
entre otros, el arzobispado de Mainz. Como ya se
explic (ver p. 51), las indulgencias se vendan
basndose en la creencia de que el papa poda sacar
de la "tesorera de mritos" -que se supona que
haban sido acumulados por Cristo y los santos- lo
necesario de obras buenas para condonar los castigos
temporales por el pecado, tanto para los vivos como
para las almas en el purgatorio.

Lutero haba cuestionado abiertamente durante algn


tiempo la validez de las indulgencias, mayormente
porque las personas que las compraban crean
equivocadamente que estaban comprando el perdn
de Dios y el derecho a la absolucin. Para Lutero ese
trfico era un escndalo, pues el perdn es la ddiva
gratuita de Dios y no se puede ni comprar ni vender.
Dios perdona gratuitamente, como Lutero bien lo
saba por experiencia. No se necesita ningn
sacerdocio intermediario ni la iglesia tiene poder para
perdonar. Argumentaba que la verdadera tesorera de
Cristo es el tesoro de la infinita gracia de Dios. Lutero
atac todo el sistema de penitencias e indulgencias en
sus "95 tesis" escritas en latn, que coloc en la puerta
la iglesia del castillo de Wittenberg el 31 de octubre
de 1517. Generalmente se considera que este
acontecimiento y esta fecha marcan el comienzo de la
Reforma Protestante.

Las "95 tesis" obtuvieron un xito inmediato inmenso.


Lutero mismo qued sorprendido, y ms tarde pens
que si se hubiera dado cuenta del efecto que iban a
tener entre la gente quiz no las hubiera redactado.
Seis meses ms tarde escribi para disculparse ante el
papa; pero la batalla ya haba comenzado y Lutero no
era hombre capaz de retroceder. Sus adversarios,
como Prierias, argumentaban que iglesia estaba en lo
correcto y que el papa no se equivocaba. En el
transcurso de la contienda Lutero afirm poco a poco
que tanto el papa como los concilios pueden
equivocarse. "Slo la Palabra de Dios es infalible" -
declaraba-, con lo cual quera decir que la autoridad
del papa deba ser rechazada (Choisy, Histoire
Gnrale du Christianisme , 4. ed. p. 88).

El legado papal, el cardenal Cayetano, pidi a Lutero


en Augsburgo, en 1518, que se sometiera a la
autoridad del papa; pero Lutero ya se haba
convertido en un cristiano firme en su fe, y se neg a
someterse a cualquier papa. Slo aceptaba la
autoridad de las Escrituras, y por eso dijo: "Antes
morira e ira a la hoguera o al exilio, que ir en contra
de mi conciencia" ( Id . [ed. de 1923], p. 95). La actitud
de Lutero se pareca mucho a la de Hus, un siglo
antes, en el Concilio de Constanza. Esta analoga fue
inmediata y astutamente aprovechada en el debate
de Leipzig, en 1519, donde Lutero fue interrogado por
el Dr. Juan Eck, un humanista profesor de la
Universidad de Ingolstadt. Para entonces la causa de
Lutero ya era apoyada por nuevos amigos, entre los
que se destacaba Felipe Melanchton (1497-1560),
quien acudi para defenderlo. A pesar de las
advertencias de sus amigos, Lutero efectu ciertas
declaraciones que inevitablemente iban a hacer que
fuera acusado por la iglesia, tales como: "Al condenar
las enseanzas de Hus acerca de la iglesia, el Concilio
de Constanza conden la verdad" ( Id ., 4. ed., p. 89).

Generalmente se cree que las enseanzas teolgicas


de la Iglesia Catlica estn unificadas; pero la verdad
es que antes de la Reforma haba en ellas muchsimas
discrepancias y una confusin completa. La Reforma
fue, sin duda, lo que finalmente oblig a la Iglesia
Catlica a revisar y unificar su teologa, y lo hizo en el
Concilio de Trento (1545 -1563). Dentro de la iglesia
de Roma hay an una mayor diversidad de
pensamiento, aunque sin confusin visible, de lo que
captan la mayora de protestantes y catlicos. Martn
Lutero fue el primer reformador evanglico que abri
una senda orientada por la Biblia a travs de la selva
teolgica. No tena por qu disculparse por el hecho
de que l y sus amigos eran "todos, sin saberlo,
seguidores de Hus". El debate de Leipzig claramente
clasific a Lutero junto con el hereje (Hus) que haba
sido quemado en la hoguera unos cien aos antes. Se
haba separado de la Iglesia Catlica Romana y contra
ella coloc la Biblia como nico gua e intrprete para
el cristiano.

En 1520 Lutero defendi sus puntos de vista en una


serie de tratados de la Reforma. Los ms conocidos de
ellos son: La alocucin a la nobleza cristiana de la
nacin alemana , en el que adverta a los prncipes
que los tiempos haban cambiado y que deban
cooperar con el nuevo movimiento de reforma si
queran sobrevivir; El cautiverio babilnico , en el cual
Lutero desarrollaba el pensamiento de que el papado
deba ser rechazado en su forma de culto y en los
sacramentos; y La libertad del cristiano , una
exposicin mstica del hecho de que el cristiano
justificado por la fe, es libre, y sin embargo es siervo
de Dios y sus hermanos.

En 1520 Lutero fue condenado debido a 41 errores


que el Vaticano aseguraba que haba encontrado en
sus escritos, y fue excomulgado por la bula papal
Exsurge, Domine . Se le concedieron los 60 das de
rigor para que se sometiera antes de que el decreto
se hiciera efectivo; pero en vez de hacerlo, el 10 de
diciembre de 1520, ante los profesores y alumnos de
la Universidad de Wittenberg, ech en el fuego la bula
papal junto con algunos de los escritos que haban
apoyado la autoridad del papa, como las Decretales
de Isidoro.

Lutero en Worms.-

En 1521, un ao despus de que fuera condenado por


la iglesia, Lutero fue citado para que se presentara
ante la dieta imperial que Carlos V (1519-1556), el
joven gobernante que acababa de ser coronado
emperador, haba convocado para que examinara,
entre otros asuntos, la cuestin religiosa. El
luteranismo se haba convertido en un asunto
importante en Alemania, y como la principal
preocupacin del emperador era la unidad del
imperio, era obvio que la hereja era un grave peligro
poltico y religioso. Lutero ya haba sido excomulgado
por la iglesia, por lo tanto, el Estado tena la
responsabilidad de ocuparse de l en el aspecto civil y
poltico. Para entonces el luteranismo haba ganado
muchsimo la simpata del pueblo y tambin de los
prncipes de los Estados alemanes. Cuando Lutero
supo que se lo emplazaba para que se presentara
ante la dieta imperial en Worms, escribi:
"Responder al emperador que si soy invitado
sencillamente para que me retracte, no ir. Si mi
retractacin es todo lo que se desea, puedo hacerlo
perfectamente desde aqu mismo. Pero si me est
invitando para que yo muera, entonces ir sin
vacilacin. Espero que ninguna persona, con la
excepcin de los papistas, manche sus manos con mi
sangre. El anticristo reina. Sea hecha la voluntad del
Seor" (Rolando H. Bainton, Here I Stand , p. 179).

Cuando Lutero se present ante la dieta el 17 de abril


de 1521, se le hicieron dos preguntas:

(1) si los libros amontonados ante l eran suyos, y (2)


si se retractaba de todos o de parte de sus puntos de
vista. Respondi afirmativamente a la primera
pregunta, y en cuanto a la segunda pidi tiempo para
reflexionar. Al da siguiente dio una respuesta que
reflejaba su valor como cristiano: "Puesto que vuestra
majestad y vuecencias deseis una respuesta sencilla,
contestar sin cuernos y sin dientes. Si no se me
convence por las Escrituras y por la clara razn, no
acepto la autoridad de papas y concilios pues se han
contradicho mutuamente. Mi conciencia est
sometida a la Palabra de Dios. No puedo retractarme
de ninguna cosa, ni lo har, pues no es correcto ni
seguro ir contra la conciencia. Dios me ayude, amn" (
Id ., p. 185).

Fue un momento dramtico. Ese sencillo monje y


profesor universitario de origen campesino arriesg
su vida desafiando la autoridad del Estado despus de
que la iglesia lo haba declarado hereje y lo haba
excomulgado. Martn Lutero estaba convencido por
sobre todo de que no poda hacer nada contra su
propia conciencia de la cual estaba "cautivo". La
semilla de la libertad moderna estaba contenida en su
acto de humilde obediencia a la voz de su conciencia,
y todo el protestantismo se somete junto con l slo a
las Escrituras y reconoce la entrega plena de la
voluntad a Cristo.

La traduccin del Nuevo Testamento hecha en


Wartburgo.-

Un edicto imperial conden inmediatamente a Lutero


como "cismtico obstinado y hereje pblico". Deba
ser encarcelado por el resto de su vida; l y sus
amigos deban ser privados de su libertad. No se les
deba dar hospitalidad en ninguna parte. Se prohiba
la impresin y la venta de sus libros. Lutero
permaneci bajo la amenaza de este edicto por el
resto de su vida; pero esa orden nunca tuvo vigencia
dentro de los lmites del electorado de Sajonia. Su
prncipe amigo, Federico el Sabio de Sajonia, lo ocult
en el castillo de Wartburgo, en Sajonia. All
permaneci Lutero bajo un nombre supuesto durante
unos nueve meses. En ese lapso escribi una cantidad
de libros y sermones; pero pas la mayor parte de su
tiempo traduciendo el NT del texto griego al alemn.
Posteriormente tambin tradujo el AT. La Biblia
alemana de Lutero es una de las ms grandes
realizaciones del reformador. Tiene para los lectores
alemanes tanta importancia como la versin de
Casiodoro de Reina para los de habla espaola. No fue
la primera traduccin de la Biblia al alemn, pero
revela el genio de Lutero al hacer que la Biblia hablara
en un alemn que poda ser entendido por la gente
sencilla y por los habitantes de diferentes regiones,
quienes hablaban distintos dialectos. La Biblia
alemana lleg a tener un valor inmenso no slo
porque ayud a uniformar el idioma, sino porque
tambin hizo que, en una forma viviente, la Palabra
de Dios influyera en forma decisiva en la vida diaria.

La revolucin religiosa no pudo ser detenida en


Alemania, y con frecuencia alcanz proporciones
alarmantes. Lutero tuvo que abandonar
transitoriamente el lugar donde se ocultaba para
tomar el liderazgo del movimiento y oponerse a los
extremistas que se llamaban a s mismos "profetas"
de Zwickau, cuyo fanatismo era fomentado por Toms
Mnzer. Aunque Lutero era un dirigente dinmico no
pudo retener la lealtad de todos los que haban
anhelado un cambio. Muchos humanistas,
reformadores y sectores enteros de la poblacin,
como sucedi con los campesinos, lo abandonaron y
se le opusieron.

La revolucin de los campesinos.-

El ao 1525 fue sumamente importante en la vida de


Martn Lutero. Se cas con Catalina von Bora. El
casamiento es un asunto personal; pero el suyo tuvo
un significado particular, pues demostr que haba
renunciado al voto de celibato, al que se haba
sometido cuando se hizo sacerdote. Ya haba
expresado algunas de sus opiniones acerca del
matrimonio en sus Votos monsticos (1522), opsculo
que dedic a su "amadsimo padre". Esta obra, segn
Justo Jonas, colaborador de Lutero, "vaci los
claustros". Lutero argumentaba que los votos
monsticos descansan sobre el falso concepto de que
las llamadas "rdenes sagradas" confieren a una
persona un carcter especial e inalterable. El
casamiento de Lutero fue significativo porque con
este paso el reformador rompi irrevocablemente con
los ideales monsticos medievales y adopt
firmemente la forma de vida normal, basada en la
Biblia, para las personas dedicadas a las actividades
religiosas. Cuando Lutero tom esa decisin
revolucionaria saba que sera criticado por ella quiz
ms que por cualquier otra cosa. Insista en que el
casamiento no era un sacramento de la iglesia sino
una institucin civil, y al mismo tiempo un estado
santo y sagrado.

En ese mismo ao tuvo lugar una cruenta revolucin


de los campesinos en el sur de Alemania. Unos pocos
aos antes, cuando Martn Lutero escribi a la
nobleza de la nacin alemana que "en Cristo no hay
siervo ni libre" " (ver p. 56), los campesinos creyeron
que se unira a ellos para luchar por la libertad. Tenan
la idea de que la Reforma era el medio para
conquistar esa liberacin, aun mediante el uso de la
fuerza. En algunos sectores de Alemania, como por
ejemplo en Hesse, los campesinos haban llegado a un
acuerdo con su prncipe. En Suabia las quejas de ellos
se expresaron en "doce artculos", en los que exigan
la eliminacin de abusos intolerables, la reduccin de
impuestos y el derecho de pescar y cazar. Los
campesinos quiz habran llegado a un convenio
tambin en el sur de Alemania, si no hubiera sido por
el fanatismo de dirigentes extraviados como Toms
Mnzer.

Lutero afirmaba que los campesinos nunca deban


usar la fuerza, y claramente les adverta que si
tomaban la espada pereceran a espada; sin embargo,
esas advertencias no fueron escuchadas y los
campesinos comenzaron a dedicarse al pillaje, a
asesinar y a invadir las tierras de sus seores. Lutero
se sinti obligado a actuar. En su furibundo opsculo
Contra las hordas de campesinos asesinos y ladrones
declaraba que puesto que los campesinos haban
desodo sus advertencias y tomado la espada, se
senta obligado a exhortar a los seores para que
establecieran el orden por la fuerza de las armas.
"Heridlos, matadlos, apualadlos" como a perros
rabiosos, ordenaba (Bainton, Id ., p. 280). Desde ese
momento los campesinos del sur de Alemania
consideraron a Lutero como un traidor; y esa actitud
del reformador fue una razn para que se perdieran
para el protestantismo los Estados del sur de
Alemania. Aunque Lutero prcticamente no tena
otras opciones en este asunto, a partir de ese
momento dio su apoyo a los prncipes antes que al
pueblo cuando los intereses de ambos estaban en
pugna. Este proceder de Martn Lutero es defendido
por algunos historiadores como inevitable; otros lo
condenan como un error irreparable.

Lutero tambin encontr dificultades con el


radicalismo y fanatismo crecientes de ciertos
extremistas religiosos a quienes se refera como
Schwrmer (fanticos). Entre ellos estaba su ex colega
Andrs von Carlstadt, el cual tena puntos de vista
divergentes en cuanto a la Santa Cena, que
consideraba como un mero recordativo y no un
sacramento (ver t. VI, p. 46). Ulrico Zwinglio, de
Zurich, tena la misma opinin de Carlstadt, y puesto
que esta enseanza acerca de la Cena del Seor era
otra amenaza para la unidad de los protestantes, el
prncipe Felipe de Hesse pidi que los paladines de
cada faccin se reunieran en Marburgo, en 1529, para
allanar sus diferencias. Es evidente que el prncipe
tambin tena el propsito de que hubiera unidad
poltica. No desaparecieron las diferencias de
opiniones entre Lutero y los otros, y se ampli la
brecha entre los luteranos, por un lado, y los
reformados o evanglicos, por el otro.

La dieta de Augsburgo y la liga de Esmalcalda.-

Los partidarios de Lutero presentaron su confesin de


fe, la Confessio Augustana , redactada por Felipe
Melanchton, ante la dieta imperial de Augsburgo, en
Baviera, en 1530. Lutero no estuvo presente en
Augsburgo porque estaba bajo el entredicho imperial
y no poda salir de Sajonia. Esta confesin fue una
declaracin de las creencias luteranas notablemente
completa y bien meditada, completamente libre de
elementos de polmica. En realidad, pareca
demasiado suave para muchos, incluso para Lutero,
que esperaba en el castillo de Coburgo, en el sur de
Sajonia, mientras sus correligionarios luteranos
estaban en Augsburgo.

Haba muchas personas destacadas en Alemania que


pensaban que an era posible una reconciliacin
entre catlicos y protestantes; pero fue evidente que
slo era un sueo, y se hizo necesario que los
prncipes luteranos de Alemania formaran una alianza
conocida como la Liga de Esmalcalda, en 1531. La
guerra entre los dos bandos estall 15 aos ms
tarde. Los artculos protestantes de Esmalcalda, en
1537, claramente presentaban los puntos de
diferencia con Roma. La paz de Augsburgo concedi
en 1555 a luteranos y catlicos iguales derechos en
Alemania, sobre la base de un principio adoptado en
1526 en la dieta de Spira, que requera que un
residente en cualquier Estado alemn aceptara la
forma de religin profesada por su prncipe si deseaba
permanecer en ese Estado.

IV. La Reforma en Suiza y Francia

Ulrico Zwinglio.-

Ulrico Zwinglio (1484-1531) naci en las montaas de


la Suiza oriental, y estudi en Basilea, Berna y Viena.
Durante diez aos actu como sacerdote en Glarus.
Como sacerdote y ms tarde como ministro del
Evangelio, siempre se interes en los soldados. Con
frecuencia los acompaaba al campo de batalla como
capelln, y finalmente muri como tal en un combate.
Zwinglio fue atrado en su juventud por las
enseanzas de los humanistas. Se sinti
especialmente conmovido por un poema de Erasmo,
en el cual se quejaba de que los hombres no van a
Jesucristo para resolver sus problemas religiosos, a
pesar de que slo en l pueden encontrar "felicidad,
perdn y salvacin". Zwinglio se haba convencido
desde muy temprano que la salvacin slo se obtiene
por medio de la fe sin el mrito de las buenas obras.

Zwinglio fue a Zurich en 1518 como sacerdote de la


catedral, e inmediatamente comenz a predicar
sermones en los que expona el Evangelio segn San
Mateo. En 1520 renunci a la pensin papal que haba
recibido durante cinco aos, y vidamente ley los
escritos de Lutero. Se neg a aprobar el ayuno
durante la cuaresma, con lo que escandaliz a su
superior, el obispo de Constanza. Desde ese momento
procur basar sus enseanzas y su vida nicamente
en las Escrituras. Para l las Escrituras eran arjitles :
la primera y la ltima palabra. Pronto atac el celibato
de los sacerdotes, los votos monsticos y la salvacin
por las obras. Con otros diez sacerdotes pidi permiso
al obispo y al gobierno de Zurich y a los gobernantes
de varias regiones de Suiza para predicar el Evangelio.

En 67 tesis Zwinglio destac la autoridad de la Biblia,


la mediacin de Cristo y la justificacin por la fe.
Inevitablemente tuvo que hacer frente al dilema de si
el cristiano debe obedecer al Dios que habla en la
Biblia, o a Roma. El da de pascua de resurreccin del
ao 1525, un servicio de comunin celebrado en
idioma alemn sustituy a la misa en latn en la
catedral de Zurich. Este fue el comienzo formal de la
Reforma en esa ciudad. El gobierno de Zurich le quit
el liderazgo de la iglesia al obispo de Constanza. En
1528 la ciudad de Berna tambin adopt la manera
reformada del culto despus de un debate dirigido
por Zwinglio, Ecolampadio de Basilea y Bucero
(Butzer) de Estrasburgo.

Si se compara a Zwinglio con Lutero se ve que las


experiencias religiosas del primero no eran tan
emotivas como las del reformador alemn, sino ms
tranquilas y en armona con el humanismo. Lutero
estaba angustiado por la pregunta, "cmo puedo ser
justificado ante Dios?"; pero Zwinglio estaba
profundamente agitado por el paganismo romano y
por la ignorancia y la supersticin que prevalecan en
la cristiandad. Su meta era restaurar la sencillez
evanglica, y no se senta impresionado ni por el
misticismo ni por una forma complicada de culto. Para
l la Santa Cena era sencillamente un recordativo, y
se opona a la idea de la consubstanciacin de Lutero.
La reforma de la iglesia en Suiza produjo una guerra
civil. En 1531 Zwinglio acompa a las tropas
protestantes al campo de batalla de Kappel, donde
fue muerto. Era un ardiente patriota, un modelo para
gobernantes cristianos. Su obra fue continuada en
Zurich por Heinrich Bullinger.

Juan Calvino.-

Juan Calvino (1509-1564) pertenece a la segunda


generacin de reformadores. Comenz su obra en
Ginebra cuando Lutero virtualmente ya haba
terminado su tarea. Naci en la provincia de Picarda,
en el noreste de Francia, y estudi humanidades en
Pars y leyes en Orleans y Bourges. Lleg a la
conviccin de que la seguridad del perdn y la certeza
de la salvacin deben encontrarse en la Biblia.
Mientras estaba en la Universidad de Pars tambin
estudiaba all Ignacio de Loyola, fundador de la orden
de los jesuitas. Calvino se senta dominado por el
humanismo. Como estaba dotado de una mente
perspicaz, influida por la sabidura del pasado, si
hubiese podido escoger a su gusto habra elegido la
carrera de humanista antes que la de reformador
religioso. Escriba con elegancia en latn, como lo
testifica su comentario sobre De Clementia de
Sneca. Tena slo 23 aos de edad cuando esa obra
atrajo la atencin de los principales humanistas.

No se puede decir con exactitud cundo y cmo


Calvino se hizo protestante. Su trato con Erasmo y
Lefevre d'taples, sus relaciones en Orleans, la lectura
de los libros de Lutero y la influencia de Pedro
Roberto Olivetn y algunos de sus maestros,
influyeron en su conversin. Mientras era
adolescente, su padre haba comprado algunos
beneficios eclesisticos para l; pero en 1534, a la
edad de 25 aos, renunci a sus beneficios
eclesisticos cuando se neg a ser ordenado
sacerdote. Calvino sali de Francia y fue a Basilea,
donde public en latn la obra Institutio Religionis
Christianae. Tena slo 26 aos cuando la escribi.
Esta obra es, con gran ventaja, la ms Influyente de la
enseanza protestante. Tradujo ese libro al francs y
lo revis en 1541. Ms tarde Calvino revis y ampli
su Institucin hasta que lleg a su forma final en
1559: un libro de 83 captulos que slo tuvo seis en su
primera edicin.

La Institucin sigue el orden del credo de los


apstoles, y trata de (1) el conocimiento de Dios
como Creador y Soberano, (2) el conocimiento de
Dios como Redentor en Cristo, (3) los medios por los
cuales se puede obtener la gracia de Cristo y (4) los
medios usados por Dios para conducirnos a Cristo.
Aunque las ideas de Calvino no eran del todo nuevas,
present en una forma novedosa lo que l pensaba
que haba sido enseado en la iglesia cristiana antes
de que la Iglesia Catlica Romana alterara las
enseanzas bsicas de los apstoles. La Institucin es
la presentacin sistemtica ms abarcante de la fe
protestante que jams se haya escrito. Por supuesto,
Calvino consideraba que las Escrituras son el registro
fidedigno de las obras de Dios. Todo el sistema de
Calvino se basaba en la voluntad soberana de Dios
que todo lo trasciende. Dedic esta obra monumental
al rey de Francia, ante quien procuraba presentar a
los cristianos evanglicos como leales ciudadanos en
vez de subversivos, como los acusaban sus enemigos.

Cuando Calvino pas por Ginebra en 1536, el ao en


que se introdujo el culto reformado en esa ciudad, fue
instado por Farel para que se quedara y lo ayudara en
sus labores. Junto con Farel se esforz por crear una
iglesia modelo, un gobierno espiritual basado en una
colaboracin armoniosa entre la iglesia y el gobierno
civil. Al darse cuenta de que entonces sera imposible
llevar a cabo tal plan en Ginebra, permaneci all slo
poco ms de un ao.

En abril de 1538 los dos reformadores fueron


expulsados de Ginebra porque se opusieron a acceder
a algunas medidas que consideraron como una
interferencia civil en los asuntos eclesisticos. Calvino
se refugi en Estrasburgo, donde sirvi como pastor y
maestro de la comunidad francesa, adems de revisar
su Institucin . Contrajo matrimonio con Idelette de
Bure, viuda de un anabaptista. En Estrasburgo
tambin dio forma a la liturgia eclesistica que lleg a
ser la base de la organizacin de la iglesia en su obra
posterior. Al asistir a algunas asambleas alemanas
conoci a Melanchton, con quien trab amistad.
Mientras tanto se form en Ginebra un gobierno ms
favorable a Calvino, y se le pidi que regresara; pero
le repugnaba mucho el pensamiento de volver a una
ciudad de la que haba sido expulsado. Calvino
escribi a Farel que preferira soportar un millar de
muertes antes que llevar esa cruz de volver a Ginebra.
Pero Farel insisti y Calvino finalmente asinti. "Si se
me diera a elegir, hara cualquier cosa antes que
acceder en este asunto -le escribi a Farel-; pero
como recuerdo que no me pertenezco, ofrezco mi
corazn como si fuera muerto en sacrificio para el
Seor" (Williston Walker, John Calvin , pp. 259-260).
Calvino luch incesantemente con sus adversarios en
Ginebra durante los siguientes catorce aos. Ms de
cincuenta personas fueron deportadas, encarceladas
o ejecutadas. El ms sensacional de estos casos fue el
de Miguel Servet, mdico y telogo espaol que fue
quemado en 1553. Servet era considerado como
hereje tanto por catlicos como por protestantes,
porque estaba en desacuerdo con enseanzas bsicas
del cristianismo, especialmente la doctrina de la
Trinidad. Calvino, que antes haba tenido dificultad
con esta doctrina en su controversia con Bolsec,
consider que era su deber librar a la iglesia cristiana
de Servet, porque resultaba detestable no slo para l
mismo, en Ginebra, sino tambin para los dirigentes
en otras partes de Suiza, cuya opinin acerca del
telogo espaol Calvino haba solicitado y
conseguido.

La condenacin de Servet le dio a Calvino una ventaja


decisiva en Ginebra, pues desde ese momento su
posicin fue indiscutido, y llev adelante su plan de
reformar las costumbres de la iglesia. Public la
edicin final de su Institucin, e influy para que
Teodoro de Beza fuera llamado para dirigir la recin
fundada academia de Ginebra. Calvino era de
constitucin fsica frgil y sufra constantemente de
dolencias de varias clases; muri en 1564. Pero
estableci slidamente su gobierno eclesistico en
Ginebra y fij un patrn de evangelismo que llev la
fe protestante no slo a su Francia natal sino tambin
a Holanda, Inglaterra y Norteamrica. Ginebra se
convirti en un centro de atraccin para hombres
prominentes de muchos pases. Uno de ellos fue Juan
Knox, de Escocia, quien vivi por algn tiempo en
Ginebra.

Los rasgos caractersticos de la reforma calvinista son:


(1) El lugar central que se da a la doctrina de la
soberana de Dios en la creacin, en el gobierno y en
la redencin del mundo (predestinacin). Durante
ms de cien aos los historiadores han afirmado que
la predestinacin es el tema central de la teologa de
Calvino; pero es ms aceptable afirmar que segn la
opinin de Calvino, la creencia en la predestinacin es
ms bien el resultado final de nuestra fe en la gracia
de Dios. En la primera edicin latina de su Institucin
(1536) no se trata la predestinacin como una
doctrina separada. (2) La institucin de la disciplina de
la iglesia mediante el Consistorio, el conjunto de
pastores y ministros de Ginebra que regan en los
casos de desrdenes morales y repriman las falsas
enseanzas. (3) El gobierno eclesistico mediante
dirigentes elegidos por miembros de la iglesia. Ese
sistema sinodal presbiteriano dio gran importancia a
la cooperacin de los laicos en los asuntos de la iglesia
e influy directamente en la forma de gobierno
representativo en los pases democrticos. (4) La
enseanza de que en la Santa Cena el participante
sincero recibe con el pan y el vino la virtud del cuerpo
y de la sangre de Jesucristo, a saber, las gracias que
estn representadas por los emblemas. (5) El genio de
Calvino como organizador y como propagador de la
fe, que lo llev a crear un sistema que capacit al
protestantismo para difundirse rpidamente. Uno de
los principales mtodos consista en la preparacin de
ministros, evangelistas y maestros en la academia de
Ginebra poco antes fundada. Esa academia se
convirti ms tarde en la Universidad de Ginebra, a la
que Toms Jefferson se refiri como uno de los dos
"ojos intelectuales" de Europa. En su opinin el otro
"ojo" era Edimburgo.

Lutero pudo liberar la conciencia cristiana del


legalismo romano. Zwinglio liber al pensamiento
cristiano de los errores y abusos del paganismo
romano; pero Calvino fue el educador de la conciencia
cristiana, que l someta a la autoridad de Dios.
Educando la conciencia cristiana y organizando
magistralmente la iglesia cristiana, ayud a preparar a
hombres para el advenimiento de la libertad poltica y
religiosa.

Los hugonotes de Francia.-

Humanistas y evanglicos hicieron intentos para


reformar la iglesia durante el reinado de Francisco I
(1515-1547). Entre ellos se destacaron los fabrisianos
o seguidores de Lefvre d'taples (Faber Stapulensis).
En 1521 se congregaron alrededor de Guillermo
Briconnet, obispo de Meaux. Se esforzaron por
eliminar los abusos de la iglesia y para que hubiera
una predicacin ms evanglica. La ms influyente en
auspiciar este movimiento humanstico precursor del
calvinismo fue Margarita de Navarra, hermana del rey
Francisco. Culta e interesada en las ideas de los
"biblicistas" o expertos en la Biblia, invitaba a algunos
de ellos para que predicaran en el Louvre, el palacio
real de Pars. Ella escribi una cantidad de obras que
tienen un sabor luterano, especialmente El espejo del
alma Pecaminosa , en 1531. Dentro de unas
condiciones polticas cambiantes, el rey de Francia
intermitentemente estuvo interesado en las nuevas
ideas y favoreci a los "luteranos" de Francia. Cuando
necesit de la ayuda de los prncipes luteranos
alemanes, los luteranos de Francia tuvieron un
intervalo de alivio. El primo del rey, Luis de Berquin,
era un "luterano" francs destacado, pero mal
aconsejado. Fue ejecutado por su fe en 1529. "Si
Francisco lo hubiese apoyado hasta el fin, l [Berquin]
hubiera sido el Lutero de Francia" (Teodoro de Beza,
Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge ,
t. 2, p. 69).

Despus de la muerte de Francisco I y de su


inteligente hermana, los reyes de Francia trataron de
restaurar el catolicismo romano. Entre tanto el grupo
minoritario protestante -los hugonotes- se haba
convertido en partido poltico. Pronto los hugonotes
contaron con algunos nobles destacados: Enrique de
Navarra, Antonio de Borbn, el almirante Coligny y
Luis de Cond, el mejor general de Francia en ese
tiempo. En 1562 estall en Francia una guerra civil
religiosa intermitente. Se debi a causas polticas y
religiosas, y dur hasta 1594. El acontecimiento ms
destacado de ella fue la sangrienta matanza de San
Bartolom en agosto de 1572. Cuando los dirigentes
de los hugonotes vinieron a Pars para asistir al
matrimonio de su rey Enrique de Navarra, miles de
ellos fueron asesinados junto con muchos millares de
otros hugonotes.

Al hugonote Enrique, rey de Navarra y nieto de


Margarita, se le ofreci la corona de Francia con la
condicin de que abjurara del protestantismo. Lo hizo
por motivos polticos; pero durante su reinado, como
el primero de la dinasta de los Borbones (1589-1610),
favoreci a los hugonotes nombrndolos como
ministros y mensajeros. En 1598 promulg el edicto
de Nantes, que con sobrada ventaja fue el decreto
ms liberal concedido hasta ese entonces en la
Europa occidental. En l se declaraba que la religin
catlica era la religin nacional, pero conceda un
notable grado de libertad a los hugonotes. No se los
perseguira ms debido a la religin, pero no se
permitira la celebracin de servicios religiosos de los
reformadores en Pars o dentro de un radio de 35 km.
El decreto asignaba ciudades de refugio para los
hugonotes, a quienes tambin se les daba el derecho
de desempear cargos pblicos. Enrique IV acababa
de trazar con su ministro Sully un plan de paz y
comprensin general, al que se denominaba el "gran
proyecto", cuando fue asesinado por Ravaillac, un
monje fantico, en 1610. El edicto de Nantes fue
parcialmente abrogado por el cardenal Richelieu en
1628 y completamente revocado por Luis XIV en
1685.

Libertad de conciencia.-

La iglesia de Roma ha sido tradicionalmente


intolerante por naturaleza y por principio, pues ha
sostenido que como es la nica iglesia verdadera
ninguna otra tiene derecho de existir. Con claridad ha
afirmado que slo en la Iglesia Catlica hay salvacin
y que los herejes deben volver al seno de la iglesia
madre. Si se negaban a volver, era mejor que
murieran pues no lograran la salvacin y constituan
un constante peligro para los fieles. Desde el Concilio
Vaticano II esta posicin se ha suavizado. La Iglesia
Catlica ahora habla de la necesidad de ganar a los
"hermanos separados", pero afirma que slo debe
usarse la persuasin para lograrlo.

El protestantismo claramente enunci el principio de


libertad de conciencia; pero permaneci slo como un
principio durante mucho tiempo. El protestantismo
tambin exigi en la prctica plena sumisin a la que
consideraba Unam Sanctam , "La nica santa iglesia".
Los que se oponan a esas enseanzas eran
disciplinados y un muertos, como sucedi en Ginebra
con Miguel Servet. Antes de la Revolucin Francesa se
esperaba que la gente aceptara y practicara la religin
del prncipe que la gobernaba (ver pp. 58-59). Por
ejemplo, en una regin de Alemania, el Palatinado, los
habitantes tuvieron que cambiar su religin seis veces
en menos de un siglo debido a que sucesivos
gobernantes representaron una fe religiosa diferente.

Cuando fue revocado el edicto de Nantes, los


hugonotes fueron perseguidos de nuevo en Francia.
Las atrocidades que se cometieron en nombre de la
unidad religiosa del reino finalmente despertaron la
conciencia pblica. Luis XVI concedi reconocimiento
legal a los protestantes en 1787 mediante un edicto
de tolerancia. En 1804 el emperador Napolen
proclam que su intencin y firme determinacin que
se mantuviera la libertad de cultos. Afirm su
conviccin de que el dominio de la ley termina donde
comienza el dominio de la conciencia, y que ni la ley
ni los gobernantes pueden hacer nada contra esa
libertad. Pero esa libertad fue oficialmente
condenada por el papa Po IX en el Syllabus Errorum
en 1864. La separacin formal y completa de la iglesia
y el Estado slo se hizo efectiva en Francia en 1905.
V. La Reforma en Inglaterra

Establecimiento de la Iglesia Anglicana.-

Con el camino ya preparado por los lolardos de


Wyclef, la reforma inglesa avanz a grandes pasos en
el siglo XVI. Sin embargo, la reforma en Inglaterra fue
diferente de la reforma en el continente europeo, en
tres aspectos dignos de tenerse en cuenta. (1) Dos
movimientos antipapales progresaron
simultneamente en Inglaterra en el siglo XVI: un
movimiento religioso que haba incorporado
influencias humanistas, luteranas y de Wyclef, y un
movimiento poltico que tena el propsito de
depositar toda la autoridad religiosa en el rey y no en
el papa. (2) Hubo constantes conflictos,
especialmente a fines de ese siglo, entre los bandos
romanistas y protestantes dentro de la Iglesia
Anglicana. (3) En Inglaterra hubo una notable
tendencia de entrar en componendas en asuntos de
doctrina y liturgia. Un hombre de profundas
convicciones no poda mantener sus puntos de vista
debido, en parte, a los obstinados soberanos de la
dinasta de los Tudor, especialmente Enrique VIII. Por
eso la teologa anglicana no muestra el vigor ni la
independencia de los sistemas religiosos de Calvino y
Lutero.

Enrique VIII (1509-1547) dio varios pasos decisivos: se


proclam como nico jefe de la Iglesia Anglicana, y
ms tarde disolvi los monasterios. El rey permaneci
catlico romano en doctrina y liturgia y aplast toda
oposicin: los catlicos eran ahorcados por traicin y
los protestantes por hereja. Su hijo, Eduardo VI
(1547-1553) fue ms favorable hacia el
protestantismo. Lderes protestantes fueron invitados
para ir del continente europeo a Inglaterra, y bajo la
direccin de Toms Cranmer, el Libro de oracin
comn mostr en dos ediciones sucesivas (1549,
1552) una marcada tendencia hacia las enseanzas
protestantes. La sucesora de Eduardo VI, Mara Tudor
(1553-1558) era una catlica ferviente como su madre
Catalina de Aragn; fue animada en sus empeos por
su esposo, Felipe II de Espaa, el hijo del emperador
Carlos V. Varios centenares de lderes protestantes
fueron ejecutados en los campos de Smithfield, cerca
de Londres. Entre ellos Cranmer, Ridley, Hooker,
Rogers, etc. Durante su reinado muchos protestantes
escaparon y encontraron refugio en el continente
europeo, en Francfort, Estrasburgo, Ginebra y
diversas ciudades alemanas.

Con el advenimiento de Isabel I (1558-1603) el


protestantismo recuper vigor en Inglaterra. Muchos
de los exiliados del perodo de Mara Tudor
regresaron y trajeron consigo la conviccin de que
aunque la Iglesia Anglicana era la iglesia reconocida
de Inglaterra, sus reformas doctrinales no haban ido
suficientemente lejos. La reina Isabel estaba inclinada
a la ostentacin y a la pompa en la iglesia. Era
protestante en doctrina, pero introdujo en la liturgia
anglicana y en sus ritos muchas prcticas que
desagradaban a los reformadores ingleses; sin
embargo, el elemento puritano ganaba ms y ms
importancia y exiga un cambio a una forma de culto
ms sencilla y menos sacerdotal.

Para definir la doctrina de la iglesia se promulgaron


en 1571 los "treinta y nueve artculos de fe", una
modificacin de los "cuarenta y dos artculos" del
reinado de Eduardo VI. Se exiga que todos los
sacerdotes y ministros se sometieran a ellos. La Iglesia
Anglicana fue defendida por eruditos eminentes como
John Jewel, obispo de Salisbury, quien escribi la
Apologia pro Ecclesia Anglicana (1562), la primera
presentacin metdica de la posicin de la Iglesia de
Inglaterra frente a la Iglesia de Roma. An ms
notable fue la obra de Richard Hooker, Of the Laws of
Ecclesiastical Polity (1594, 1597). Hooker se defini
contra el catolicismo y tambin contra los
presbiterianos puritanos. Opinaba que la forma de
gobierno episcopal era la mejor para la Iglesia de
Inglaterra. Vea a la iglesia y al Estado como dos
aspectos de la misma nacin, y ambos deban estar
bajo el gobierno directo del soberano.

Durante el reinado de Isabel I hubo un reavivamiento


catlico romano presidido por el cardenal William
Allen (1532-1594), graduado en Oxford. No quiso
prestar el juramento de fidelidad a Isabel, y ms tarde
viaj a Roma. En 1568 fund un seminario en Douai,
en el Flandes espaol, al otro lado del canal de la
Mancha y fcilmente al alcance de los catlicos
ingleses. All fueron preparados muchos misioneros
ingleses que regresaron a su pas natal. All se prepar
una traduccin de la Biblia de origen catlico: la
versin Douai-Reims. El NT fue publicado en Reims en
1582, y el AT, en dos tomos, en Douai, en 1609. Los
catlicos ingleses tenan grandes esperanzas y usaron
toda suerte de tretas e intrigas, algunas de las cuales
giraban en torno de Mara Estuardo (1542-1587),
reina de Escocia, quien por motivos de
consanguinidad reclamaba el trono de Inglaterra.

Puritanos y separatistas.

Los puritanos fueron mucho ms influyentes que los


catlicos durante el reinado de Isabel. Su meta era
"purificar" la Iglesia Anglicana de todo vestigio de
romanismo. Entre ellos haba muchos que se haban
preparado en el continente europeo, especialmente
en Ginebra. Los puritanos diferan entre ellos en
cuanto a la medida en que deban manifestar su
lealtad al soberano. Algunos favorecan una forma
presbiteriana de gobierno eclesistico. Toms
Cartwright se destac entre los principales puritanos
presbiterianos en los das de Isabel. John Whitgift,
arzobispo de Canterbury, manipul las cosas para que
Cartwright fuera destituido de su ctedra en
Cambridge. Whitgift, cabeza nominal de la Iglesia
Anglicana, se puso de parte de una lealtad absoluta a
la poltica de uniformidad de Isabel.

Los separatistas o independientes eran aun ms


radicales que los puritanos. Los puritanos pedan
permanecer dentro de la Iglesia Anglicana, la cual
anhelaban que fuera limpiada de todo rastro de
catolicismo. Pero los separatistas o independientes
crean, como los anabaptistas en el continente
europeo, que era una necesidad la formacin de
iglesias separadas de la iglesia estatal. Eran
separatistas porque se apartaban de la Iglesia
Anglicana, e independientes porque crean en la plena
autonoma de la iglesia local. Su ideal era que cada
congregacin, con Cristo como su cabeza, fuera una
iglesia que se gobernara a s misma, que eligiera a su
propio pastor y a otros dirigentes siguiendo lo que
ellos suponan que era el modelo del Nuevo
Testamento. Su dirigente pionero principal fue
Roberto Browne (c. 1550-c.1633), graduado de
Cambridge, quien comenz siendo puritano.

Entre los que haban regresado del continente


europeo durante el siglo XVI, estaba Juan Knox
(c.1505-1572). Fue ordenado como sacerdote en
Escocia, pero l y algunos de sus jvenes seguidores
se unieron a un grupo en el castillo de San Andrs y
pronto comenzaron a predicar opiniones
protestantes. Despus de ser capturado y llevado a
Francia durante 19 meses como prisionero
condenado a las galeras, regres a Inglaterra, donde
la Reforma era favorecida por Eduardo VI. Durante el
reinado de Mara Tudor huy al continente europeo y
fue a Ginebra. All se convirti en un ardiente
discpulo de Juan Calvino. Se cas con Margarita
Bowes, con quien se haba comprometido en
Inglaterra despus de abandonar el sacerdocio
catlico.

La visita de Juan Knox a Escocia en 1555 dio un gran


mpetu a la Reforma en ese pas. En 1557 la nobleza
de Escocia, por razones polticas y religiosas, hizo un
pacto para establecer "la muy bendita palabra de Dios
y su congregacin"; por lo tanto, fueron llamados "los
seores de la congregacin". En 1561 Escocia
oficialmente se defini en favor de la Reforma; pero la
prohibicin del regente de que se predicara la religin
reformada produjo una guerra civil. El parlamento
escocs adopt una confesin de fe cuyo borrador
haba sido redactado por Knox y que era
definidamente calvinista en espritu. Knox pidi y
consigui la proteccin de las autoridades civiles para
que se efectuaran los cambios que l crea necesarios.
Para reorganizar la iglesia de acuerdo con los
principios de l y basndose en el modelo de la iglesia
de Calvino, en Ginebra, Knox escribi The First Book
of Discipline . Se hicieron planes para que hubiera un
sistema de escuelas y se impartiera educacin
superior en las universidades. Esta insistencia en la
importancia de la educacin recibi, por regla
general, mucho nfasis de parte de los reformadores.
The First Book of Discipline tambin promovi un
sano espritu de independencia. El culto pblico fue
reorganizado de acuerdo con el Book of Common
Order de Knox, adoptado en 1564. Este libro
mostraba una notable influencia de Calvino y
permaneci como una obra modelo en la Iglesia
Presbiteriana hasta 1645.

Mara, reina de Escocia, casada con el rey Francs


Francisco II, volvi a su pas a la muerte de su esposo.
Como era una leal catlica asista a misa en su capilla
en Escocia. Desde su plpito de Saint Gilles, en la
catedral de Edimburgo, Knox clamaba contra esa
reaparicin de la misa y destacaba las frivolidades de
la corte de Mara. Durante un tiempo pareci que el
catolicismo tena una buena oportunidal de lograr
xito otra vez en Escocia. Las desventuradas
aventuras matrimoniales de Mara con Lord Darnley,
catlico, y sus intrigas para ocupar el trono ingls
despus del reinado de Isabel, que no tuvo hijos, no
mejoraron su reputacin entre los nobles
protestantes de Escocia. La guerra civil de Escocia
arroj a Mara de su tierra natal e hizo que buscara
refugio en Inglaterra, donde fue ejecutada en 1587
acusada de complicidad en un complot para asesinar
a Isabel. Knox, el elocuente y fogoso luchador de
parte del Seor, vivi para ver el triunfo de su causa
en Escocia.

Los puritanos combaten el absolutismo real.-

Con la muerte de Isabel Tudor, una nueva dinasta


ocup el trono ingls: los Estuardos de Escocia.
Jacobo VI de Escocia, hijo de Mara Estuardo, se
convirti en rey de Inglaterra con el nombre de
Jacobo I (1603-1625). Desde el comienzo atac por
igual a los catlicos y a los protestantes extremistas.
En 1604 orden el destierro de los sacerdotes, y el
parlamento confirm las leyes de Isabel contra los
catlicos. Finalmente esto result en la famosa
"Gunpowder Plot" (conspiracin de la plvora), que
fue un intento para eliminar al rey y a la Cmara de
los Lores. El descubrimiento de ese complot despert
un gran sentimiento anticatlico, lo que condujo a
medidas todava ms represivas contra los catlicos.

Los presbiterianos se oponan a la forma episcopal de


gobierno de la iglesia y a la idea del derecho divino de
los reyes. El rey estaba determinado a que el pueblo
ingls se ciera a la Iglesia Anglicana establecida. La
actitud del rey lo nico que logr fue aumentar el
rigor y el dogmatismo de los puritanos, quienes
favorecan una estricta observancia del domingo, la
lectura de la Biblia, los servicios religiosos en los
hogares, e insistan en la pureza de las costumbres.
Entre los puritanos, en los das de Jacobo I, haba
varias facciones: (1) los presbiterianos, que preferan
un gobierno eclesistico mediante un cuerpo de
presbteros o ancianos regularmente elegidos; (2) los
independientes, que insistan que en la iglesia, como
una comunidad de creyentes, deba predominar la
libre voluntad y la libertad, pues consideraban que el
gobierno eclesistico deba residir en la parroquia o
congregacin; (3) los bautistas, que procedan
principalmente de los independientes, defendan el
bautismo de los adultos por inmersin, considerando
que el bautismo de las criaturas era incompatible con
las verdaderas creencias y prcticas cristianas.

La Biblia del rey Jacobo.-

Jacobo I tambin se opuso al pedido de una reforma


protestante moderada que le fue sometido por los
puritanos en 1603, o sea la "peticin milenaria",
llamada as porque se supona que la haban firmado
mil personas. En 1604 se celebr una asamblea de
obispos y puritanos en la residencia real de Hampton
Court. Su nico resultado tangible fue el comienzo de
una nueva traduccin de la Biblia. Durante la dinasta
anterior se haban editado dos nuevas versiones de la
Biblia: la Biblia de los Obispos, usada principalmente
en las iglesias, y la Biblia de Ginebra, basada en la
traduccin del Nuevo Testamento de Tyndale y otra
traduccin del Antiguo Testamento, que bsicamente
era la misma que la de la Biblia de los Obispos. Para
que se produjera esa nueva traduccin, Jacobo
nombr a 54 eruditos, divididos en seis grupos de
nueve hombres cada uno, que trabajaban
independientemente. Una comisin de doce repas
todo el texto. Se usaron los idiomas originales en los
mejores textos disponibles. La obra comenz en 1604
y termin con la publicacin de la traduccin en 1611.
Aunque en Ingls se hace referencia a ella como a "la
versin autorizada", no hay ninguna prueba de que
alguna vez tuviera la aprobacin formal del rey. Esta
versin no tiene el sello del genio de un individuo,
como es el caso de la traduccin alemana de Lutero o
la espaola de Casiodoro de Reina. Fue el producto de
muchas mentes, y a pesar de muchas otras
traducciones que se han publicado, permaneci
durante ms de tres siglos y medio como el texto
aceptado y amado por el mundo de habla inglesa.

Emigracin de los separatistas a Amrica.-

Cuando los separatistas o independientes fueron


perseguidos en Inglaterra, algunos de ellos buscaron
refugio en el continente europeo, particularmente en
Holanda, que era un baluarte calvinista. Fue en
Amsterdam donde se levant la primera iglesia
bautista inglesa en medio de los separatistas, bajo el
liderazgo de John Smyth, quien muri en 1612. Los
separatistas, que eran despreciados por los anglicanos
conservadores y aun por un amplio sector de los
puritanos ingleses, no encontraron la solucin para
sus problemas en Holanda y entablaron negociaciones
con la Compaa de Virginia. Fueron invitados a ir a la
colonia de Virginia por Sir Edwin Sandys, quien
concedi tierras a la congregacin de Leyden en lo
que se llamaba las "partes del norte de Virginia"; pero
el Mayflower , en el que haban embarcado 102
peregrinos, en vez de llevarlos al territorio convenido,
los condujo en noviembre de 1620 a las ridas costas
del cabo Cod, que perteneca a la Compaa
Plymouth. Los peregrinos no estaban legalmente
autorizados para establecerse all; adems, no se
haba organizado ningn gobierno para esa regin,
por lo tanto, los colonizadores antes de desembarcar
redactaron una carta constitucional propia, un
documento llamado el "pacto del Mayflower". Cada
miembro convino en apoyar a la mayora. Todos los
hombres constituan la asamblea, que se convirti en
un cuerpo tanto legislativo como judicial y que elega
a un gobernador y a sus ayudantes. A partir de esos
comienzos formaron un sistema de gobierno slido
para las unidades locales a medida que aumentaba el
nmero de habitantes y comunidades, y cada una de
ellas enviaba representantes a la corte general o
asamblea de toda la colonia. Debe aclararse que de
los aproximadamente cien peregrinos que llegaron
con el Mayflower , slo doce constituyeron la
feligresa de la primera iglesia.

Un segundo xodo de disidentes ingleses que vinieron


al Nuevo Mundo tuvo lugar durante el reinado de
Carlos I, y entre ellos haba una cantidad de puritanos.
Un grupo de esos disidentes se reuni en Cambridge,
Inglaterra, bajo la direccin de John Winthrop, y
organiz una compaa cuyo control dependa de los
que haban ido a Amrica. Consiguieron el derecho a
las tierras en la baha de Massachusetts, al norte de
Plymouth, y durante el ao 1630 llegaron
aproximadamente unos mil llamados "peregrinos". A
esto se llama la "Gran Migracin". Alrededor de 1642
haba en la colonia unas diecisis mil personas.

La colonia de la baha de Massachusetts se basaba en


principios teocrticos: la legislacin del Antiguo
Testamento era el modelo para el castigo de brujera,
blasfemia, idolatra, juegos de azar y la profanacin
del "da del Seor". El proceder de estos
colonizadores por lo menos era tan intolerante como
el de aquellos de los cuales haban huido. Algunos
desacuerdos que hubo en Massachusetts condujeron
a la iniciacin de otra Colonia, la de Rhode Island. Sus
fundadores, el joven pastor Rogelio Williams y la Sra.
Ana Hutchinson y sus seguidores, fueron expulsados
de Massachusetts debido a sus puntos de vista en
cuanto a la religin. En 1636 Williams y otros
fundaron Providencia en la baha de Narragansett, la
que deba ser un "refugio para personas cuyas
conciencias eran forzadas". Los seguidores de la Sra.
Hutchinson se establecieron poco despus en
Portsmouth, en una isla cercana, y un poco despus
comenz el establecimiento de Newport. En todos
esos pueblos se conceda completa libertad de
religin y de palabra, y en 1663 formaron una unin y
recibieron una carta constitucional de Carlos II.

Carlos I y los puritanos (1625-1649).-

La doctrina del derecho divino de los reyes,


brillantemente defendida en Francia por el jesuita
cardenal Richelieu, hizo del rey de Francia (Luis XIII,
en este caso) un monarca que gobernaba por la gracia
de Dios y que slo era responsable ante Dios. Esta
idea vino bien en Inglaterra en tiempo de los
Estuardos, que estaban inclinados al concepto
catlico del gobierno. Carlos I, cuya esposa era
hermana de Luis XIII, estaba convencido de que como
rey deba gobernar por derecho divino, y que al
procurar el bienestar del pueblo no deba someterse
en nada a la fiscalizacin de sus sbditos o del
parlamento. Carlos intent que el parlamento
interfiriera lo menos posible con su poltica, y la
relacin entre el rey y el parlamento se hizo tensa
desde entonces en adelante. El rey, mal aconsejado
por Strafford y Lad, se propuso finalmente gobernar
sin parlamento. Su intento de imponer el episcopado
y el Libro de Oracin Comn en Escocia fue una de las
razones para el conflicto entre el parlamento y el rey.
Los puritanos, que favorecan los derechos
parlamentarios y que constituan la mayora de la
cmara de los comunes, se oponan acerbamente al
Libro de Oracin Comn y al episcopado. La guerra
civil que sobrevino en 1642 fue peleada entre los
partidarios del rey, que eran los caballeros, y los
puritanos y el parlamento, llamados "cabezas
redondas". La guerra se defini en favor de los
puritanos, y el rey huy a Escocia. Cuando volvi a
Inglaterra fue juzgado, condenado por alta traicin y
decapitado en enero de 1649.

La Asamblea de Westminster.-

El parlamento aboli el Libro de Oracin Comn y lo


reemplaz por una forma de culto modelada por la
Asamblea de Westminster. Esta asamblea, convocada
para aconsejar al parlamento en cuestiones religiosas,
estaba compuesta por clrigos y laicos, mayormente
puritanos, y se reuni en 1643. Adems de las
"Directivas para el culto pblico de Dios", redact lo
que generalmente se llama la "Confesin de fe" de
Westminster, la cual se complet en 1647 y fue
debatida en el parlamento; pero nunca fue autorizada
oficialmente por ese organismo. La "Confesin de fe"
respaldaba la forma puritana de culto, y se present
en dos catecismos. Estos catecismos se convirtieron
en el credo de las iglesias presbiterianas escocesas y
determinaron el sistema de la teologa reformada y la
forma de administracin eclesistica. Fueron influidos
mucho menos por Calvino o la teologa agustiniana,
que por la teologa de los firmantes del pacto escocs
de la reforma religiosa. La asamblea tambin sinti la
influencia de los artculos irlandeses de fe de 1615,
que fueron atribuidos al arzobispo Jacobo Ussher
(1581-1656), de la Iglesia de Irlanda. Este arzobispo es
ms recordado por haber preparado una cronologa
bblica que fue aceptada durante mucho tiempo (ver
t. I, pp. 188-189). Sin embargo, el arzobispo se neg a
estar presente en la Asamblea de Westminster.

La iglesia en tiempos de Oliverio Cromwell.-

La ejecucin de Carlos I cre un vaco poltico despus


de la victoria del parlamento sobre los partidarios del
rey. Se proclam la repblica mientras an sesionaba
el llamado "Parlamento largo"; pero despus de 1653
Oliverio Cromwell se convirti en el Lord Protector del
Commonwealt britnico. Fortaleci la marina, luch
contra los catlicos en Irlanda, se opuso a la
expansin espaola y resisti la amenaza creciente
del poder martimo holands. Pero por encima de
todo, Cromwell convirti a Inglaterra en una
democracia puritana, en la cual se pretenda que el
ejrcito peleaba las batallas del Seor. Los
movimientos milenaristas continuaron creciendo o
surgiendo, como los de los "vociferantes", los
"cavadores", los "buscadores" y los "niveladores".
Tambin existan los "partidarios de la quinta
monarqua", quienes estaban convencidos de que las
cuatro monarquas de Daniel 2 ya haban pasado y
que estaba por comenzar el reinado temporal de
Cristo y sus santos, la quinta monarqua. Se proponan
adelantar este reino aun pagando el precio de la
violencia armada.

La era de Cromwell tambin fue un perodo de


personajes, como Milton, Bunyan y Jorge Fox. La
"Sociedad de los Amigos" o cuqueros, fundada por
Jorge Fox, pronto se arraig sobre una base mucho
ms firme que la de otros movimientos religiosos.
Cuando Fox, que era de cuna humilde, lleg a
comprender en 1647 que deba experimentar la
conversin siguiendo la "luz interior", todo el mundo
le pareci nuevo y aun la tierra tena un "nuevo olor".
Renunci a la prctica de prestar juramento e insista
en la honradez y en hablar la verdad, practicaba la
sencillez en el vestido, el alimento y las acciones,
rehus participar en guerras y condenaba el
formalismo en la religin. El mensaje de Fox hall un
gran eco en Inglaterra Y Gales, en el continente
europeo y en Norteamrica. Muchos lo siguieron.

Cromwell se esforz por evitar el caos religioso.


Alcanz un cierto grado de tolerancia religiosa, pero
tambin apoyaba que hubiera una iglesia nacional
sostenida por el Estado. El Libro de Oracin Comn no
deba ser usado en los servicios eclesisticos y no
haba obispos; en cambio deba predicarse la Biblia y,
por lo tanto, los ministros deban ser cuidadosamente
elegidos. Deban ser sostenidos con los diezmos,
desde un fondo central. Todos los protestantes
fueron tolerados, con excepcin de los cuqueros. Los
clrigos podan ser presbiterianos, independientes o
bautistas. Los episcopales podan reunirse para sus
cultos si lo hacan en privado, y aun se toler a los
catlicos si no perturbaban la paz pblica. Inglaterra
disfrut de una libertad religiosa relativa que no haba
conocido antes.

Restauracin de los Estuardos.-


Despus de la muerte de Cromwell en 1658, el pas
cay en la anarqua, y la restauracin de la dinasta de
los Estuardos fue inevitable. Carlos II (1660-1685), el
"rey alegre", hijo del decapitado Carlos I, sinti mucho
la influencia de la diplomacia catlica. Admiraba e
imitaba a Luis XIV de Francia. Procedi contra los
puritanos mediante el Acta de Uniformidad (1662)
que dio como resultado el destierro y el
encarcelamiento de miles de puritanos. Por el Acta de
Prueba (1673) se aprob nicamente la profesin de
la fe anglicana.

Jacobo II (1685-1688), hermano de Carlos II, lo


sucedi en el trono. Aunque Jacobo II era catlico
romano profeso, el parlamento, con una mayora
"tory" en ese tiempo, no tom ninguna medida
represiva. Sin duda esto se debi, en gran medida, al
hecho de que las dos hijas del rey, Mara y Ana, eran
protestantes. Pero en 1688 le naci un hijo, Jacobo,
que recibi el bautismo catlico, lo cual hizo evidente
que se iba a perpetuar el catolicismo romano. La
comprensin de esto produjo un cambio incruento de
gobierno, generalmente llamado la "Revolucin
gloriosa", que coloc en el trono a Guillermo de
Orange y a Mara Estuardo. La principal consecuencia
de la Revolucin gloriosa fue que el parlamento
promulg la Ley de Derechos en 1689. Jacobo II haba
huido a Francia, y Mara y su consorte Guillermo de
Orange, el estatder de Holanda (jefe supremo de la
antigua Repblica de los Pases Bajos), gobernaron
como soberanos protestantes, constitucionales. La
Ley de Derechos declar ilegales muchas de las
medidas del gobierno de Jacobo II y determin que
jams un catlico romano podra portar la corona de
Inglaterra. La ley conceda libertad religiosa parcial a
diversas confesiones protestantes. No se conceda
libertad de culto a los catlicos ni a los socinianos, y
ninguno poda ejercer un cargo pblico ni
matricularse en una universidad si no perteneca a la
comunin anglicana. El casamiento y el bautismo slo
seran vlidos si eran impartidos por un sacerdote
anglicano.

VI. La Contrarreforma catlica


Los jesuitas.-

El protestantismo oblig a la Iglesia Catlica a que


definiera nuevamente su teologa, a que se
reorganizara como iglesia y a que evaluara de nuevo
sus mtodos de accin. Los jesuitas, fruto del
catolicismo espaol, fueron el instrumento ms activo
en la Contrarreforma. Los catlicos haban
desarrollado un tremendo fanatismo religioso y
patritico en su lucha contra los moros. En el siglo XVI
Espaa se haba convertido en la nacin ms
importante del mundo, y la realeza espaola
procuraba establecer su absolutismo en poltica y en
religin.

Ignacio de Loyola (1491-1556) fue especial y


eficazmente activo en la prosecucin de esta ltima
meta. El fundador de la orden de los jesuitas comenz
como soldado. Fue herido en 1521 en la batalla de
Pamplona, abandon la carrera militar, decidi
convertirse en un soldado consagrado al papa y
especializarse en la eliminacin de los enemigos de la
iglesia. Despus de experimentar la angustia de luchas
internas, ofreci sus servicios al papa para propagar la
fe catlica y reprimir la hereja. Fund la Compaa de
Jess en Montmartre, Pars, en 1534. Esto fue
aprobado por el papa Pablo III, en 1540, mediante la
bula Regimini militantis Ecclesiae . Los jesuitas
pronuncian los votos monsticos acostumbrados, y
adems hacen un voto particular de obediencia al
papa. La orden fue fundada sobre el principio de una
completa renuncia al juicio individual y la aceptacin
de una disciplina militar. Loyola escribi un tratado,
Ejercicios espirituales, en el que indica cmo la
voluntad del individuo puede y debe someterse y
cmo cada persona debera someterse
completamente a la voluntad de su superior, el cual
personifica a Cristo. Este principio se opone a la idea
protestante de que el individuo slo debe obedecer a
su conciencia iluminada por las Escrituras, que son la
autoridad suprema en materia de fe.

Los jesuitas pudieron restaurar la confianza de los


catlicos alemanes. Se infiltraban en las escuelas y
tomaban la iniciativa en todas las empresas
importantes. Tambin influan en los estadistas
mediante un oportunismo maquiavlico y
fomentaban la idea de la reserva mental. Deben ser
considerados como instigadores de muchas acciones
contra los protestantes, como la matanza de San
Bartolom y tambin las grandes crisis de Alemania
que culminaron con la Guerra de los Treinta Aos
(1618-1648). Los jesuitas demostraron ser una milicia
que hizo posible que la Iglesia aplicara sus mtodos
de autoridad absoluta y centralizara todo su poder en
el papado.

El Concilio de Trento.-

El papa tema que se reuniera un concilio de la iglesia;


pero el emperador Carlos V lo inst a convocar un
concilio, pues an tena la ambicin de alcanzar la
unidad poltica y religiosa. El concilio, que fue
organizado en 1542 en Trento, ciudad imperial
italiana, se reuni en forma intermitente desde 1545
a 1563. El concilio deba haber tenido lugar antes;
muchos sectores haban pedido una reunin tal, y aun
Lutero al comienzo de su obra de reforma haba
pedido una convocacin de esa clase. Cuando el papa
Pablo III convoc ese concilio, tema que hubiera
presin poltica; no era tranquilizador el precedente
de los concilios reformadores del siglo XV. Pero los
jesuitas le ofrecieron una ayuda efectiva. Carlos V,
esperando que el problema de la unidad alemana se
resolviera, pidi que hubiera una representacin de
prncipes protestantes y catlicos. Pero el papa desde
el comienzo estuvo interesado nicamente en
doctrinas que deseaba que se definieran como
opuestas a los puntos de vista protestantes
proclamados en la Confesin de Augsburgo en 1530.

En el primer perodo (1545-1547) se defini la


doctrina catlica como una respuesta a los puntos de
vista protestantes. Al principio predominaban los
dominicos espaoles, discpulos de Toms de Aquino;
pero pronto fueron desplazados por los jesuitas. Se
decret que la fuente de la verdad se halla en la Biblia
y adems en la tradicin. Esto dio poder a la iglesia
para interpretar la Biblia a su manera. En la definicin
de la justificacin se confirm la gracia divina como
una enseanza bsica, pero tambin se retuvo la
doctrina del mrito de las buenas obras. Se ense
que el hombre coopera con la gracia divina mediante
su libre albedro, pero las buenas obras aumentan la
posibilidad de la justificacin. La justificacin, se
afirm, depende de los sacramentos, que son medios
de salvacin, y comienza con el bautismo, el primero
de los sacramentos. Se aumenta con la confirmacin y
la eucarista, y si se pierde, puede recuperarse
mediante la penitencia y la confesin auricular.

En el segundo perodo del concilio (1551-1552) el


emperador exigi que los protestantes participaran
de los debates; pero la influencia protestante fue tan
dbil en la primera fase del concilio que no fue tenida
en cuenta; sin embargo, cuando el papa Julio III
inaugur este concilio, pareca que podra haber una
base de acuerdo entre las dos confesiones. Pero el
deseo del emperador de que hubiera unin fue
anulado inesperadamente por el retiro de Mauricio
de Sajonia, quien abandon al emperador para servir
a la causa protestante. Esto forz al soberano a
alejarse sbitamente del Concilio de Trento y tambin
termin con toda participacin de los protestantes en
el concilio.

El Concilio de Trento reanud sus actividades despus


de diez aos de interrupcin, y entr en su tercer
perodo (1562-1563). Mientras tanto el
protestantismo se haba arraigado firmemente en
Alemania y haba sido reconocido oficialmente en la
Paz de Augsburgo en 1555. En el sector catlico los
jesuitas haban vuelto a insistir en los mtodos de la
Inquisicin, y se debati muchsimo la delicada
cuestin del poder episcopal. Desde all en adelante
se estableci que el principal dogma es el de la iglesia:
una jerarqua divinamente instituida y divinamente
preservada. El catlico comn deba permitir que el
sacerdote fuera su gua, su "director espiritual". Un
dirigente de influencia, el cardenal Borromeo de
Miln, especialista en educacin religiosa, inst a que
se fundaran seminarios teolgicos.

El concilio afirm especialmente las siguientes


instituciones religiosas bsicas: (1) el papa, en cuyas
manos est el poder de la iglesia, como vicario de
Jesucristo; (2) el nico texto de la Biblia que se
aceptaba era el texto latino (la Vulgata), pero no al
alcance de los laicos; (3) los siete sacramentos.
Adems deban construirse seminarios teolgicos, y
se cre la Congregacin del Index para que examinara
todo material impreso a fin de proteger la ortodoxia
catlica contra las publicaciones nocivas.

VII. Reavivamientos religiosos, aproximadamente de


1650 a 1750

El pietismo en Alemania.-

Despus de la Paz de Augsburgo de 1555, se esperaba


que se hubiera resuelto el problema de la convivencia
pacfica de los catlicos y de los protestantes
alemanes; sin embargo, la situacin empeor a pesar
del principio (adoptado quince aos antes) de que
cada regin deba tener su propia religin, y
finalmente las dos confesiones se constituyeron en
dos facciones polticas. La tensin lleg a un trgico
clmax en la Guerra de los Treinta Aos (1618-1648),
que comenz con la revolucin de los bohemios
contra el Santo Imperio Romano Germnico. El
conflicto fue precipitado por intentos que se hicieron
para instalar gobernadores catlicos en distritos que
eran definitivamente protestantes, con lo que se
violaba la Paz de Augsburgo. Adems de las razones
religiosas de esta guerra, hubo tambin motivos
polticos. Despus de algunos aos Dinamarca fue
arrastrada al conflicto, y a continuacin lo fueron
Suecia y finalmente Francia. El momento dramtico
lleg cuando entr en el conflicto el rey de Suecia,
Gustavo Adolfo, al sentirse obligado a ayudar a los
protestantes que estaban en apuros en el continente
europeo y, sin duda, tambin para lograr ventajas
polticas para Suecia. En Ltzen, 1632, los suecos
obtuvieron una brillante victoria; pero all fue muerto
Gustavo Adolfo.

El ministro francs, el cardenal Richelieu, que abrog


parcialmente el edicto de Nantes, intervino en favor
de los protestantes en la Guerra de los Treinta Aos,
porque su ambicin en la escena poltica era aplastar
a la Casa de Austria, que era catlica, pero tambin
enemiga tradicional de Francia en el continente
europeo. La guerra termin con el importante tratado
de Westfalia (1648) que, en trminos generales,
proporcion paz religiosa en la Europa occidental.
Tambin fue un detallado documento poltico para los
pases de la Europa occidental, pues en l se
reconoci a una cantidad de nuevos Estados
soberanos. Pero apenas hubo terminado la Guerra de
los Treinta Aos, Luis XIV invadi el Palatinado en tres
ocasiones diferentes para saquear e incendiar. Esto
origin una emigracin masiva de alemanes, a
muchos de los cuales dio la bienvenida Guillermo
Penn en su territorio de Pensilvania que poco antes
haba adquirido en Norteamrica.

En menos de cien aos el luteranismo, con el cual


haba comenzado la Reforma, se convirti en un
movimiento formalista y dogmtico. Surgi lo que
podra llamarse un nuevo escolasticismo en la
Alemania luterana, basado en un sistema teolgico
complicado y sutil. Muchos luteranos temerosos de
Dios, entre el clero y tambin entre los laicos de la
iglesia, se alarmaron ante ese formalismo religioso. En
1621 Johann Arndt record a sus contemporneos
que para ser un buen luterano era necesario
comenzar siendo un buen cristiano. En una obra
importante titulada Vom Wahren Christentum insista
en una profunda vida cristiana y destacaba la
importancia de la piedad personal.

En la revolucin contra la tendencia hacia una


teologa dogmtica y un ritualismo formalista, surgi
un movimiento desorganizado, pero eficaz, conocido
como el pietismo, cuyo principal propsito era revivir
la religin personal y experimental. Su principal
caudillo en Alemania fue Felipe Spener. En 1660
Spener se relacion con jean de Labadie, ex sacerdote
jesuita que ms tarde se convirti en pastor de la
Iglesia Reformada. Labadie insista en que se
organizaran, donde fuera posible, pequeos grupos
de estudio.

Felipe Spener (1635-1705) naci en Ribeauville, en


Alsacia. Estudi teologa en Ginebra y fue escogido
como ministro en Francfort, en 1666. Aprendi de
Sebastin Schmidt, en Estrasburgo, que un estudio
detallado de la Confesin de Fe deba ser
reemplazado por un estudio exegtico de la Biblia. El
prefacio de Spener en el libro de Arndt, Wahres
Christentum, lleg a ser la parte importante del libro,
y se public por separado en 1675 con el ttulo de Pia
Desideria. Alcanz una circulacin mucho ms amplia
que el libro del cual originalmente era slo el prefacio.
Pia Desideria contiene los principios bsicos del
pietismo. Spener recomendaba un estudio continuo
de la Biblia en reuniones de hogar (en grupos
privados) y pequeas reuniones de edificacin y
estmulo mutuo llamadas collegia pietatis. Insista en
que hubiera una participacin ms directa de los
laicos en los asuntos de la iglesia. Peda que hubiera
mtodos ms sencillos en la enseanza de la Biblia, e
instaba a los pastores a que fueran menos ritualistas y
dogmticos y siguieran ms de cerca las Escrituras en
sus sermones. Pona mucho nfasis en el estudio de
las profecas y despertaba un nuevo inters en la
escatologa, especialmente en el segundo
advenimiento de Jesucristo. Spener fue llamado para
ser pastor de varias iglesias grandes, especialmente
las de Dresden y Berln. Pero el verdadero centro del
pietismo en Alemania fue Halle, donde l lleg a ser
administrador de la universidad. Spener llam a su
discpulo, Augusto Hermann Francke, para que fuera
profesor, e insista en que la Biblia deba ser enseada
y estudiada mediante principios exegticos. De esa
universidad salieron los primeros misioneros
luteranos en 1695.

Uno de los ms importantes resultados del pietismo


fue la formacin de la iglesia conocida como Unitas
Fratrum, o Unidad de los Hermanos, que fue fundada
por el ahijado de Spener, el conde Zinzendorf (1700-
1760). Zinzendorf era an muy joven cuando entreg
su corazn al Seor; as lo escribi en su diario
despus de sentirse impresionado por un cuadro de
Domnico Fetti, que representaba al Salvador
coronado de espinas. El cuadro tena esta leyenda:
"Esto es lo que he hecho por ti. Qu has hecho t
por m?" En su propiedad de Herrnhut, en Sajonia,
reciba a protestantes moravos refugiados de la
persecucin. Zinzendorf tuvo el don de conseguir que
hombres de diferentes orgenes y temperamentos
vivieran juntos armoniosamente en una iglesia que l
llamaba "Unidad". De los husitas tom la forma
episcopal, de los pietistas una confesin de fe
conservadora, de los calvinistas una estricta disciplina
moral, de los presbiterianos la organizacin
eclesistica y de los luteranos la enseanza central de
la justificacin por la fe. Combin todos estos
elementos en una forma morava de cristianismo que
se expres en los bellos himnos moravos que han sido
un consuelo para la iglesia en todo el mundo.
Zinzendorf tena una notable inclinacin evangelstica
y misionera. Los laicos deban trabajar diligentemente
en diversos aspectos de la obra misionera local, en
evangelismo y aun en las misiones extranjeras.

El pietismo tuvo desgraciadamente una tendencia


exclusivista, y entre algunos de sus miembros surgi
una forma de orgullo religioso en los "colegios de
piedad". A veces los pietistas recomendaban mtodos
artificiales para inducir a los hombres al
arrepentimiento; pero a pesar de estas faltas, el
pietismo fue un movimiento de reforma digno dentro
de la Iglesia Luterana y ejerci una gran influencia en
los primeros metodistas.
Reavivamiento religioso en Inglaterra; los
metodistas.-

Despus de la Revolucin gloriosa de 1688-1689 eran


deplorables las condiciones morales y religiosas de
Inglaterra. La Iglesia Anglicana, como la Iglesia
Luterana, se haba vuelto completamente formal en
su culto y dogmtica en su enseanza. Era incapaz de
elevar la visin de la gente o de ministrar a sus
necesidades espirituales. Se necesitaba con urgencia
un despertar, el cual comenz en 1729, cuando unos
pocos estudiantes de la Universidad de Oxford
formaron un crculo religioso. Se los llam
despectivamente "metodistas" y a veces "el club
santo" porque seguan un modelo metdico de vida,
lo que inclua perodos regulares de ayuno, comunin
semanal y oracin en perodos sealados.

Juan Wesley (1703-1791), el lder del metodismo,


siendo joven se relacion con los moravos. Como
sacerdote de la Iglesia Anglicana era sumamente
cuidadoso en el cumplimiento de sus deberes
religiosos y revelaba una enorme capacidad para el
trabajo. En 1735 fue como misionero a Norteamrica
para convertir a los indios. Cuando lleg a Georgia se
encontr con un moravo, quien de buenas a primeras
le pregunt si conoca a Jesucristo. A pesar de esa
recepcin inesperada, que lo resinti al principio,
Wesley predic ante grandes auditorios en
Norteamrica; pero estaba dolorosamente consciente
de que l mismo todava no era un cristiano
convertido.

Cuando regres a Londres en 1738 disfrut de su


famosa y profunda experiencia religiosa. Mientras
estaba en una reunin de los moravos, escuch a un
laico que lea el prefacio de la Epstola a los Romanos
escrito por Martn Lutero, y sinti su corazn
"extraamente encendido", episodio que con
frecuencia es considerado como la conversin de
Wesley. Esa conversin evanglica, descrita en su
propio diario, ocurri el 24 de mayo de 1738. Cuando
la Iglesia Anglicana le neg sus plpitos a Wesley y a
sus principales colaboradores especialmente a Jorge
Whitefield, los metodistas comenzaron a predicar al
aire libre, y despus de 1739 se ocuparon de
evangelismo popular. Organizaron a sus numerosos
seguidores en una comunidad religiosa dividida en
parroquias o "clases", encabezadas por pastores
conservadores, a quienes se les peda que se
"trasladaran" cada tres aos.

Wesley despleg un talento excepcional como


organizador y promotor. Teolgicamente era
arminiano, y por lo tanto se opona al
predestinacionismo determinista. Sus temas favoritos
eran la perfeccin cristiana y la santidad. El
metodismo cambi mucho el fro clima religioso de
Inglaterra y trajo nueva vida y accin a la Iglesia
Anglicana. Tambin dio lugar a otros acontecimientos
como la fundacin de la Sociedad Misionera de
Londres en 1795, la Sociedad Misionera de la Iglesia
en 1799, la Sociedad de Tratados Religiosos en 1799 y
la Sociedad Bblica Britnica y Extranjera en 1804. El
metodismo tambin tuvo influencia poltica y
econmica. La abolicin de la esclavitud de los negros
en las colonias britnicas decretada por el parlamento
en 1833 principalmente fue obra de Guillermo
Wilberforce, quien recibi la poderosa influencia de
los metodistas. Sin duda sera difcil precisar los
efectos plenos de la predicacin de Juan Wesley.

VIII. Acontecimientos descollantes de los ltimos dos


siglos

Racionalismo y desmo.-

La Europa occidental no slo fue desgarrada por las


rivalidades entre protestantes y catlicos, sino que
entre los protestantes hubo interminables
discusiones, a veces dentro de una misma
denominacin. Los luteranos trataron de definir
completamente sus puntos de vista en la llamada
Frmula de Concordia (1580). Los calvinistas
alcanzaron cierto entendimiento acerca de sus
enseanzas en el snodo de Dort en 1618 y tambin
mediante el Consenso Helvtico de 1675. Las guerras
de religin que torturaron a todos los pases europeos
hicieron que muchas personas repudiaran toda
religin, y el resultado natural fue una reaccin
racionalista y anticristiano. Muchos destas ingleses,
que conceban a Dios como un Ser tan lejano y
ocupado en otros asuntos, que prcticamente no
tena tiempo para este mundo y sus problemas, se
definieron categricamente contra el
conservadurismo eclesistico de la Iglesia Anglicana y
tambin contra el dogmatismo de los puritanos. La
meta que proclamaban era volver a una religin
natural y descartar la religin revelada, es decir, la
religin de la Biblia. El filsofo francs Ren Descartes
(1596-1650) fue el padre del racionalismo. Su
concepto de la verdad sostena que todo lo que es
percibido clara y distintamente es verdadero, y que
incluso la vida puede ser percibida en el pensamiento
tal como lo expres en su bien conocida frmula
filosfica cogito ergo sum, "pienso, luego existo". Es
un hecho que hubo una tendencia siempre creciente
hacia la razn, hasta que sta fue finalmente deificada
y se le rindi culto por un corto perodo durante la
Revolucin Francesa.

Los que no descartaron del todo el cristianismo


trataron de hacer que se conformara con la razn.
John Locke (1632-1704) rechaz como inadmisible
todo lo que fuera contrario a la razn. En su obra
titulada The Reasonableness of Christianity (1695)
sostena que la Biblia contiene verdades que la razn
humana no puede descubrir y que son confirmadas
por milagros; pero tambin afirmaba que en el
mensaje central de las Escrituras no hay nada que sea
contrario a la razn, y que los milagros no son
contrarios a la razn. Destacando la tica de Jess y la
concordancia del cristianismo con la razn, Locke
esperaba pasar por alto la argumentacin teolgica.
Era un ardiente partidario de la tolerancia religiosa.

Algunos hombres de ciencia mantuvieron su lealtad a


las enseanzas de la religin revelada tal como se
presenta en las Escrituras. Un ejemplo notable fue
Isaac Newton (1642-1727), verdadero genio en el
campo de las matemticas y de la fsica y autor de la
teora de la gravitacin universal. Newton sostena
que las ideas sobre el tiempo y el espacio no son
absolutas, conceptos que fueron examinados
nuevamente por Alberto Einstein, quien en sus
estudios acerca de la relatividad postul que las
nociones humanas en cuanto al tiempo y al espacio
son relativas, pues dependen del observador. Newton
fue un consagrado y ferviente estudiante de las
profecas bblicas. Einstein hablaba de Newton no slo
como de un inventor genial respecto a mtodos
especficos y a demostraciones matemticas y fsicas,
sino tambin como un perfecto conocedor del
material emprico conocido en sus das. En sus
estudios Newton sigui la profeca bblica a travs de
la historia. Estaba bien capacitado para hacerlo
debido a su conocimiento de cronologa y astronoma.
Su obra pstuma Observations Upon the Prophecies
of Daniel and the Apocalypse of St. John (1733), fue el
resultado de muchos aos de estudio.

Las ideas de Henry St. John Bolingbroke (1678-1751)


fueron completamente opuestas a las de Newton.
Despreciaba todas las sectas que eran el producto del
entusiasmo, el fraude y la supersticin; pero conceda
al cristianismo el derecho de tener una verdad
racional. Como defensor de la libertad de
pensamiento, apoyaba que hubiera una iglesia oficial
en bien de los intereses del Estado y de la moral
pblica. Fue an mayor la influencia de David Hume
(1711- 1776), cuya crtica desta emancip al mtodo
cientfico del concepto de deidad adquirido mediante
la razn. Hume estaba en contra de demostrar la
religin por otros medios que no fueran los
racionales, y por eso dirigi su crtica contra los
milagros. Admita la posibilidad de que hubiera casos
milagrosos, pero afirmaba que exista una posibilidad
de error de parte del observador o del historiador.
Entre los incrdulos, los que rechazan el concepto
cristiano de la salvacin, se destacaba Eduardo
Gibbon (1737-1794), cuya Historia de la decadencia y
cada del Imperio Romano es un intento de presentar
en forma digna y pragmtica el surgimiento del
cristianismo. Los principios fundamentales del desmo
estuvieron sometidos en el siglo XIX a la influencia del
escepticismo, el pesimismo y el pantesmo; pero los
conceptos de la llamada religin natural en gran
medida retuvieron su antiguo carcter.

El desmo tena muchos aspectos. Los destas crean


generalmente en un Dios que cre la clula original de
la vida. Pensaban que el Dios del universo, el gran
Arquitecto y "relojero", hizo las leyes universales que
concuerdan con la razn. Afirmaban que todas las
prcticas y creencias que no pueden ser entendidas o
sostenidas por la razn deben ser descartadas como
supersticin, pero que haban sido usadas por el clero
para sacar provecho de ellas. Los destas rechazaban
la creencia de que Dios revela alguna vez su voluntad
a los hombres; aceptaban a Dios como creador, pero
negaban que mantuviese alguna relacin con sus
criaturas. En vista de que la revelacin natural es
suficiente, afirmaban, la Biblia y la revelacin de Jess
no son necesarias para llevar al hombre a la felicidad
y a la salvacin.

La insistencia que en el siglo XVIII se puso sobre la


razn se aplicaba no slo a la filosofa y a la religin
sino tambin a la poltica. Cuando los "dspotas
ilustrados", como Federico II y Jos II, gobernaban en
nombre de la razn, decretaban leyes en bien de sus
sbditos; por ejemplo, la esclavitud deba ser abolida
porque su abolicin era razonable. Haba un deseo
general de ilustrar al pueblo y de popularizar el
conocimiento cientfico. Los destas, muchos de los
cuales estaban entre los enciclopedistas, fomentaron
ese gobierno ilustrado, especialmente en Francia. El
ms elocuente de los destas franceses fue Voltaire
(1694-1778), un inteligente y atrevido crtico que se
lanz a una brillante polmica contra la intolerancia
en la iglesia y el Estado y contra las pretensiones de
una iglesia dominante. Voltaire recibi muchsimo la
influencia de Newton, pero sus ideas en cuanto a la
tolerancia procedan principalmente de Locke y
Shaftesbury. Sus ideas concordaban con las de los que
se llamaban a s mismos filsofos, los enciclopedistas,
que sostenan que ciertamente Dios exista y que
haba creado el mundo, pero que todas las
Instituciones religiosas son imposturas. Las
afirmaciones de Voltaire eran claras y sumamente
ingeniosas, pero el mismo Voltaire no era ni profundo
ni metdico, y se puede hacer referencia a su obra
como a "un caos de ideas claras". Era un enemigo
declarado de las enseanzas cristianas. Resuma sus
puntos de vista afirmando que "el dogma conduce al
fanatismo y a la contienda, pero que la moral [tica]
conduce a la armona". Su contribucin mxima fue su
valiente y elocuente defensa de la libertad de opinin
y libertad de expresin. Abiertamente defendi a los
que eran injustamente perseguidos debido a sus
ideas. Arriesg su fortuna y su reputacin a fin de
rehabilitar a las familias de protestantes, como la de
Jean Calais, y de polticos, como el gobernador
francs de la India, Lolly-Tollendal que haba sido
injustamente acusado de malos manejos. Voltaire era
incrdulo porque rechazaba la enseanza cristiana
acerca de la salvacin; pero no era ateo. Sus ltimas
palabras fueron: "Muero adorando a Dios, amando a
mis amigos, no odiando a mis enemigos y detestando
la supersticin" (S. G. Tallentyre, Voltaire in His
Letters, p. 222).

Su contemporneo J. J. Rousseau (1712-1778), de


Ginebra, consideraba que la conciencia individual era
el centro de la religin. Conceba que el hombre es
bueno por naturaleza, pero que se hace malo al
relacionarse con otros hombres. En su obra Emilio,
procedi a demostrar que el hombre deba ser
educado sobre una base enteramente diferente de la
usada hasta entonces. En su obra Discurso sobre la
desigualdad entre los hombres, ensea que el hombre
debe cambiar su concepto del mundo y de la justicia
en general. El propsito de El control social, obra
suya, es que el Estado debe ser reorganizado
basndose en un convenio mutuo entre las diversas
clases sociales. Sus ideas inspiraron directamente al
socialismo del siglo XIX. Consideraba que el elemento
bsico de la religin es el sentimiento. Para Rousseau
el sentimiento era la base de un sistema metafsico, y
ste era el resultado de la experiencia bajo la
influencia de la filosofa, pero liberado del formalismo
mediante una referencia constante a los sentimientos
y a las emociones como la fuente primaria de la
religin. Rousseau encontraba la esencia de la religin
no en el intelecto cultivado, sino en el entendimiento
ingenuo y espontneo de los indoctos. Con Rouseau la
religin natural tuvo un nuevo significado:
"naturaleza", la cual ya no consider ms como
universalidad en el orden csmico, sino como
sencillez y sinceridad primitivas en contraste con
artificialidad.

El racionalismo y el desmo trataron de eliminar la


misma esencia de la religin. El desmo no es una
respuesta a la pregunta de cmo puede alcanzar el
hombre la salvacin y obtener la redencin y la
reconciliacin; es slo un intento filosfico de explicar
el mundo. Uno de los discpulos del racionalismo fue
el filsofo alemn Emmanuel Kant (1724-1804), quien
destac los lmites del intelecto humano usando los
principios de la tica. Argumentaba que Dios y la
realidad del alma viviente son los postulados de la
razn prctica. La contribucin de Kant, desde el
punto de vista religioso y concreto, consiste en su
insistencia sobre el deber y el hecho inmutable de la
ley moral de Dios.

La Revolucin Francesa y el cristianismo.-

La Edad Media fue favorable para el incremento del


poder papal, pero la influencia del racionalismo y el
aumento del conocimiento en el siglo XVIII ayudaron
al desarrollo del poder civil y poltico. El secularismo
encontr un terreno preparado especialmente en
Francia. La Iglesia Galicana (francesa) haba intentado
poner un sello nacional sobre el catolicismo. Segn el
Concordato de Bolonia, 1516, los reyes tenan el
derecho de nombrar a los obispos. El poder del Estado
aument an ms debido a la Reforma. En la Francia
del siglo XVII el papa slo tena una jurisdiccin
limitada; estaba estrictamente reducido a asuntos
religiosos; se le negaba toda interferencia en asuntos
temporales. Las comunidades civiles dejaron de ser
consideradas como dependientes de la iglesia en el
siglo XVIII, y el Estado gan un ascendiente siempre
mayor en Francia.

El Estado era considerado como un medio para


alcanzar libertad y felicidad. Esta nocin predomin
en varios pases occidentales y aun en las colonias, y
es la idea bsica en la declaracin de la independencia
norteamericana, donde "la vida, la libertad y la
prosecucin de la felicidad" se mencionan como
derechos inalienables del hombre.

La Revolucin Francesa fue otro producto de este


mismo concepto. Haba urgencia de construir un
mundo basado en los principios de libertad, igualdad
y fraternidad y de concretar, por lo menos, un orden
de cosas que respetara los "derechos del hombre".
Los hombres estaban listos para aceptar un cambio, y
as termin la sociedad feudal en Francia. Las nuevas
ideas tuvieron la virtud de crear un clima para la
revolucin, que comenz en 1789 cuando los
representantes de los tres Estados de Francia se
reunieron en Versalles. No tenan el propsito de
derribar el gobierno de Luis XVI; sin embargo, haba
quejas contra los abusos en el sistema de impuestos,
en la representacin y por la injusticia general hacia la
mayora de la poblacin que constitua el llamado
"tercer Estado". Se redact una minuciosa
constitucin que limitaba el poder absoluto de la
monarqua. Una seccin de ella era la llamada
"constitucin civil del clero", por la cual la asamblea
nacional reconoca la supremaca del Estado y
afirmaba que la iglesia deba someterse a ste.

Cuando Francia declar la guerra a Austria en 1792, la


revolucin apresur el paso y se hizo ms agresiva y
violenta eliminando a los viejos "enemigos" del
pueblo: los aristcratas y las instituciones sociales y
polticas mediante las cuales ellos haban impuesto su
voluntad. La constitucin fue anulada en junio de
1792, y en agosto el primer levantamiento popular
serio condujo al aprisionamiento del rey y a su juicio y
ejecucin cinco meses ms tarde. Una ola
anticristiana barri el pas en 1793 y se declar la
guerra a la religin. La razn fue deificada y las
iglesias se convirtieron en los llamados "templos de la
razn". Los ms violentos ateos dispusieron de un
poder absoluto durante varias semanas; pero despus
de un corto lapso el culto de la razn fue reemplazado
por el culto del Ser Supremo. Cuando Napolen lleg
a ser primer cnsul celebr un concordato con la
iglesia en 1801, en el que conceda al papado muchos
de sus antiguos privilegios.

La Iglesia Catlica en el siglo XVIII; los jansenistas.-

Los jesuitas se destacaron en el arte de transformar


los as llamados pecados mortales en pecados
veniales llevando al extremo la "reserva mental" y
empleando un lenguaje confuso (anfibolgico).
Llegaron al punto de afirmar que uno puede ir en
contra de su propia conciencia mientras est a su
alcance una "opinin probable". El maestro del
probabilismo fue el jesuita espaol Antonio de
Escobar (1589-1669). Aun el papado conden sus
ideas, y, por lo tanto, en 1687 Escobar repudi
formalmente sus propias enseanzas sobre el
probabilismo, aunque continu ensendolas en otra
forma. Los ms serios enemigos de los jesuitas fueron
los jansenistas, que volvieron al concepto agustiniano
de la salvacin slo por la gracia. El fundador del
jansenismo fue un profesor holands de Lovaina,
Cornelio Jansenio (1585-1638). Segua muy de cerca
las enseanzas de Agustn, cuyas obras haba ledo
treinta veces. Jansenio se senta especialmente
atrado por la enseanza de Agustn acerca de la
gracia que ste haba escrito en su lucha contra los
pelagianos. En su obra Augustinus , Jansenio
enseaba que la gracia de Dios es el nico medio de
salvacin. Apoyaba la doctrina de la doble
predestinacin: los hombres estn predestinados ya
sea para la salvacin o para la condenacin. Pero los
jesuitas insistan en la doctrina de que el hombre
mediante su libre albedro coopera en su propia
salvacin y realiza su propia redencin en gran
medida. El centro del jansenismo en Francia era la
abada de PortRoyal, cerca de Pars, donde vivieron de
acuerdo con las ideas de Jansenio una cantidad de
personas notables como Nicole, los Arnauld, Du
Vergier, el prior de San Cirano, y especialmente el
brillante fsico y matemtico Blas Pascal (1623-1662).

Pascal se propuso estigmatizar y poner de manifiesto


los falaces razonamientos de la casustica de los
jesuitas. En sus Cartas provinciales (la primera de las
cuales apareci en 1656), publicadas en sesenta
ediciones, mediante sus brillantes y algo irnicas
invectivas, Pascal hbilmente refut el sistema de los
jesuitas. Tambin comenz a escribir una apologa del
cristianismo desde el punto de vista de un hombre de
ciencia, pero la muerte lo sorprendi cuando todava
era relativamente joven. Sus apuntes y anotaciones
para esta obra se publicaron como Penses
(Pensamientos), que han quedado como una de las
bellas y magistrales apologas del cristianismo.

En cuanto a los jesuitas, sus actividades incluyeron


muchos campos de accin. Lo hacan sugiriendo
mtodos maquiavlicos aun en finanzas pblicas,
comercio y poltica. El resultado fue un profundo
resentimiento, y pronto los jesuitas sintieron la
oposicin de varios gobiernos. Esta orden religiosa fue
expulsada de Portugal en 1759, de Francia en 1764, y
de Npoles en 1767. En 1773 el papa Clemente XIV
suspendi la orden; pero su sucesor se apresur a
restablecerla.

La Iglesia Catlica en el siglo XIX.-

La Iglesia Catlica tambin fue afectada por el


liberalismo debido a los esfuerzos de Roberto de
Lamennais; pero en 1850 esta tendencia hacia el
liberalismo fue suprimida por lo que se conoce como
el ultramontanismo ("ms all de las montaas"), una
referencia a la sede del papa, ms all de los Alpes.
Los ultramontanos queran reformar la iglesia y
hacerla depender enteramente del papa. Po IX (1846-
1878) elimin completamente del catolicismo todo
rastro de moderacin. En 1854 se proclam el dogma
de la inmaculada concepcin de Mara. El Syllabus
(1864) acusaba a los Estados modernos de ser un
medio de propagar indiferencia e irreligin.
Condenaba como "plagas" la libertad de conciencia y
las Sociedades Bblicas. El Concilio Vaticano I
proclam en 1870 la doctrina de la infalibilidad papal
y la hizo retroactiva. "Infalibilidad" significa que una
decisin papal pronunciada ex ctedra -con el
propsito de instruir a la iglesia en lo que debe creer y
hacer- no puede ser errnea y tiene completa
autoridad para la iglesia. De ese modo oficialmente se
le puso fin a la cuestin de la autoridad suprema de la
iglesia sobre la conciencia, que el Concilio de Trento
dej sin decidir. La promulgacin de este dogma
caus una divisin en la iglesia. Hubo hombres como
Gratry, Dupanloup y Maret, que prefirieron
considerar los concilios como la ltima autoridad pero
slo dentro del mbito de la iglesia. Estos "viejos
catlicos" rehusaron aceptar la doctrina de la
infalibilidad papal, y se apartaron de la Iglesia Catlica
Romana. Pero en la prctica los jesuitas y los
redentoristas (orden fundada por Alfonso Mara de
Ligorio en 1732) pudieron hacer que la victoria de la
iglesia fuera completa.

Los acontecimientos siguieron otra direccin en


Alemania. En 1873 Bismarck orden que tanto el culto
catlico como el protestante estuvieran bajo el
control estatal. Los ministros deban ser preparados y
nombrados por el Estado. Por supuesto, los catlicos
ultramontanos se opusieron a esa poltica y lograron
triunfar en una descomunal contienda conocida como
Kulturkampf ("lucha por la cultura"), y en 1880
obligaron a Bismarck, conocido como el "canciller de
hierro y sangre" a que aceptara sus demandas y
desistiera de seguir atacando a la Iglesia Catlica.
Como necesitaba los votos de los catlicos, lleg a un
arreglo con el papa Len XIII. Una situacin similar
exista en Francia, donde surgi un creciente y
poderoso movimiento anticlerical presidido por Len
Gambetta. Su santo y sea era "Clericalismo, ste es
el enemigo". Se hicieron grandes esfuerzos para
liberar al pas de la dominacin de los sacerdotes, a
quienes no se les permiti que siguieran enseando
en las escuelas pblicas. Pero el peligro del
ultramontanismo continu existiendo, como qued
demostrado por el sensacional caso Dreyfus en 1898.
Finalmente, en 1905 se produjo en Francia la
separacin de la iglesia del Estado. La Repblica
garantiz la libertad de culto y se neg a reconocer o
subvencionar a confesin religiosa alguna. Las
propiedades de la iglesia continuaron perteneciendo
al Estado, el cual las pona gratuitamente a
disposicin de cualquier iglesia debidamente
constituida que celebraba cultos en ellas. El papa se
opuso a esa ley de separacin, y adems manifest su
preocupacin no slo por la libertad de religin sino
por el aumento del modernismo en las filas religiosas.
As lo expres Po X en su encclica Pascendi Dominici
Gregis, de 1907.

La Iglesia Anglicana en el siglo XIX.-

Los metodistas haban logrado que el espritu


evanglico reviviera en cierta medida dentro de la
Iglesia Anglicana. Esta tendencia se concret en lo
que vino a llamarse la Low Church (literalmente,
"iglesia baja" o "no ritualista"). Esta tendencia
predomin en la primera mitad del siglo XIX. La
llamada High Church (literalmente, "iglesia alta") es la
rama de la Iglesia Anglicana que pone nfasis en el
supuesto origen apostlico y divino de la iglesia, y da
mucha importancia a la forma y al ritual, en tanto que
la "iglesia baja" considera que la iglesia es una
institucin principalmente humana en su origen, y
resta importancia a la forma y al ritual. El elemento
evanglico de la "iglesia baja", especialmente bajo el
liderazgo de Lord Shaftesbury, fue el principal factor
para la supresin de ciertos abusos sociales, y para la
creacin de muchas instituciones dedicadas a
beneficencia y a empresas misioneras locales y en el
extranjero. Las cuestiones teolgicas y las formas de
culto no preocupaban a la "iglesia baja". Su
dogmatismo no muy elaborado ayud a producir el
surgimiento de una reaccin mstica y ritualista
llamada "Movimiento de Oxford" y tambin
"pusesmo", debido a que su caudillo, Eduardo
Bouverie Pusey (1800-1892), era profesor de hebreo
en Oxford.

Pusey y sus amigos Juan Enrique Newman (1801-


1890) y Juan Keble (1792-1866) comenzaron en 1833
a publicar una serie de Tracts for the Times, en los
cuales diversos telogos de Oxford insistieron en que
los sacramentos son el nico recurso mediante el cual
la gracia divina puede llegar al pecador, pero slo
cuando son adecuadamente administrados por un
sacerdote debidamente ordenado. La conviccin de
esos hombres era que la verdadera iglesia del siglo
XIX deba volverse a la iglesia del siglo IV y que la
Iglesia Anglicana tena sus races en la iglesia de los
padres catlicos. Segn ellos, slo la iglesia puede ser
un vehculo que lleve la salvacin y ensee el
verdadero significado de las Escrituras. Newman se
convirti al catolicismo romano en 1845. Los
miembros del "Movimiento de Oxford" eran
notablemente inteligentes y entusiastas, y pudieron
llegar hasta ciertos hombres y mujeres con quienes
no se haba podido relacionar el metodismo. En
oposicin a estos anglocatlicos estaba la rama de la
Iglesia Anglicana llamada Broad Church (literalmente,
"iglesia amplia" o "latitudinaria"). Sus miembros eran
decididos racionalistas que se oponan al formalismo
ritualista de los pusestas y al dogmatismo literalista
de los calvinistas.

Teologa moderna.-

Federico Schleiermacher (1768-1834), al que a veces


se ha llamado "padre de la teologa moderna",
enseaba que, por encima de todo lo dems, el
cristianismo es una forma de vida y que la piedad es la
mejor fuente de la enseanza cristiana. Alejandro
Vinet tuvo una influencia similar en la teologa
francesa. Al igual que Pascal, Vinet se refera a la
conciencia como la esencia del cristianismo. El
radicalismo teolgico -la escuela de Tubinga- prefiri
el mtodo histrico-crtico en el estudio de la Biblia y
su fundamento (ver t. V, p. 170). Fernando Cristin
Baur (1792-1860) se esforz por establecer las fechas
de los escritos del Nuevo Testamento. David Federico
Strauss (1808-1874), en su primera Vida de Jess
(1835) presentaba la historia del Evangelio como un
mito creado por la imaginacin de los primeros
cristianos y condicionado por profecas y esperanzas
mesinicas. En Francia, Ernesto Renan (1823-1892)
describi la poderosa personalidad de Cristo; pero
Renan vea en Jess a un visionario que no era sino
creacin y vctima de su tiempo ( Vida de Jess, 1862).
En el siglo XIX se public un gran nmero de otras "
vidas de Jess" que siguieron el mtodo histrico o
racional. La alta crtica consideraba que la Biblia no
era diferente de cualquier otro libro, y al negar el
hecho bsico de la revelacin divina analizaba las
Escrituras como lo hubiera hecho con un texto
cualquiera.

El liberalismo del siglo XIX fue una revolucin contra


el despotismo del Estado y una consecuencia natural
del racionalismo. Fue una poca en que surgieron
numerosas iglesias libres. Hubo tambin un despertar
religioso, evanglico, segn el cual deba hacerse caso
a la conciencia y a los sentimientos. Las dos corrientes
-el liberalismo y el evangelicalismo- se opusieron al
control del Estado sobre la iglesia.

Intentos de unificar el protestantismo.-

El catolicismo centraliz sus enseanzas en el Concilio


de Trento y fortaleci el poder del papa mediante la
proclamacin de la infalibilidad papal en 1870;
mientras tanto los protestantes han estado
obsesionados con el sueo de una federacin de
todas las iglesias. Ha ido creciendo la conviccin de
que las diferencias que existen no deberan impedir
que las grandes denominaciones y las llamadas
iglesias histricas se unan, consoliden sus recursos y
lleven a cabo un programa comn de actividades
locales y en el extranjero.

La iglesia cristiana ha estado dividida desde sus


comienzos debido a la hereja y la idolatra internas y
a la oposicin externa. Los dos grandes golpes contra
la unidad de la cristiandad ocurrieron en el siglo XI,
cuando se dividieron el Oriente y el Occidente, y en el
siglo XVI, cuando la Reforma quebrant a la Iglesia
Catlica occidental. Las divisiones dentro del
protestantismo son tan grandes hoy da, que los
lderes del ecumenismo -el movimiento en pro de la
unin de las iglesias- no piensan ahora en tratar de
unir todas las denominaciones; su propsito principal
es circunscribirse a la unidad de las "iglesias" y no de
la "iglesia". El ecumenismo pretende que las iglesias
se respeten mutuamente, que cooperen en proyectos
de beneficencia y misin, y que juntas -sin anular sus
"tradiciones" respectivas- luchen por el bienestar
fsico, poltico, social y espiritual de todo el mundo.
El intento de unir el protestantismo comenz en
Escocia en 1846 con la creacin de la Alianza
Evanglica, cuando aceptaron la exhortacin a la
unidad 200 clrigos pertenecientes a 217
denominaciones diferentes, todas las cuales
pretendan formar parte del protestantismo
ortodoxo. Otro esfuerzo similar fue la Alianza de
Jvenes Cristianos, con sede en Ginebra. La Unin del
Esfuerzo Cristiano Mundial form una federacin de
jvenes cristianos en 1895. Muy significativa fue la
Federacin Mundial de Estudiantes Cristianos,
fundada en 1895 por Juan R. Mott.

El movimiento ecumnico del siglo XX comenz en


1910 con su primera reunin celebrada en
Edimburgo. Juan R. Mott fue quien organiz y presidi
esta conferencia misionera mundial. En esa ocasin se
trat la necesidad urgente de un esfuerzo cristiano
unido, especialmente en lo que se refera a las
misiones. Tambin se hicieron planes para una
asamblea de Fe y Orden, que fue cancelada pues la
Primera Guerra Mundial hizo imposible que se
reunieran los delegados. La conferencia de Lambeth
en 1920, en la que tomaron la iniciativa los
anglicanos, proclam una exhortacin en pro de la
unidad de los cristianos. En 1925 se reuni en concilio
el Consejo Cristiano Universal para Vida y Obra; su
patrocinador fue el talentoso obispo sueco, el
luterano Natn Sderblom. En 1927 se reuni en
Lausana, Suiza, la conferencia mundial de Fe y Orden.
En 1937 se celebraron dos reuniones, una conferencia
de "Vida y Obra" en Oxford (que destacaba el
cristianismo prctico), y una conferencia de "Fe y
Orden" en Edimburgo, presidida por el pastor francs
Marcos Boegner. En una conferencia similar celebrada
en Utrecht, en 1938, los clrigos dirigentes fueron el
arzobispo William Temple y Juan R. Mott.

Una importante asamblea ecumnica se reuni en


1948, en Amsterdam, con el lema: "El desorden del
hombre y el propsito de Dios". Asistieron 450
delegados; all fue donde oficialmente comenz su
existencia el Consejo Mundial de Iglesias. Muchas
entidades religiosas no estuvieron presentes, como
los unitarios, luteranos (snodo de Misuri), los adeptos
a la Ciencia Cristiana, los mormones, bautistas del sur,
adventistas del sptimo da y, por supuesto, los
catlicos romanos. Aunque es concebible que el
ecumenismo pueda unir las iglesias por lo menos
exteriormente, hay obstculos internos
fundamentales que parecen casi insuperables.

Desde la Asamblea General del Concilio Mundial de


Iglesias en 1961, en Nueva Delhi, India, cuando la
mayora de las iglesias ortodoxas se reunieron con el
Concilio Mundial, ha habido un ms grande inters
para que la Iglesia Catlica, que tiene unos 700
millones de miembros, se una en el futuro al Concilio
Mundial de Iglesias. La sexta asamblea, celebrada en
Vancouver, Canad, en 1983, tuvo delegados de 301
iglesias miembros del Concilio Mundial. Se destac all
la importancia de fortalecer la comunidad ecumnica
entre las iglesias, con el fin de llegar a una teologa
vital y coherente que incorpore la rica diversidad de
enfoques teolgicos que surgen de las variadas
experiencias de las iglesias de todo el mundo.

Bibliografa
Sobre los tiempos previos a la Reforma

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Basada en una amplia consulta de documentos.

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hasta los siglos XVI y XVII. Termina con una breve
resea de los siglos XVIII y XIX.

Garca-Villoslada, Ricardo. Races histricas del


luteranismo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos
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obra desde un punto de vista adverso al luteranismo.

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completa biografa sobre Wyclef.

Lortz, Joseph. Historia de la Reforma (2 t.). Madrid:


Taurus, 1963. La primera parte trata acerca de las
causas de la Reforma, las condiciones reinantes en la
Iglesia Catlica, las condiciones polticas, sociales e
intelectuales en Alemania antes de la Reforma, la vida
religiosa antes de la Reforma en Alemania.

Ozment, Steven. The Age of Reform: 1250-1550 . New


Haven, Conn.: Yale University Press, 1980. Si bien esta
no es la poca tradicionalmente considerada como de
la Reforma, esta obra relata los intentos de cambio,
dentro y fuera de la iglesia durante los siglos
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Pastor, Ludwig. The History of the Popes From the
Close of the Middle Ages. Traducida del alemn por
varios eruditos (36 t.). St. Louis: 1902-1950. Es la obra
modelo de un erudito catlico que consult los
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fundamentos del mundo moderno (36 t.). Edad Media
tarda, Reforma, Renacimiento. T. 12: Historia
universal del siglo XXI. 7. ed. castellana.

Mxico:Siglo XXI editores, 1977 (327 pp.). Con ndices,


escrita por 80 especialistas. Los autores de este tomo
enfocan la marcha de Europa en los siglos XIV, XV y
XVI desde el punto de vista poltico, cultural,
econmico e intelectual, pero con una perspectiva
laica.

Spinka, Matthew John Hus and the Czech Reform.


Chicago: University of Chicago Press, 1941. Un estudio
excelente que destaca algunas de las maneras en que
Hus difera de Wyclef y cunto deseaba el primero
una reforma en la iglesia.

Sumption, Jonathan. The Albigensian Church.


Londres: Faber and Faber, 1978. La historia de la
iglesia albigense en el sur de Francia ha sido captada
con exactitud en esta obra sobre las creencias de los
albigenses y las persecuciones a las cuales fueron
sometidos.

Walker, Williston. Historia de la iglesia cristiana.


Buenos Aires: La Aurora, 1957. Traducida del ingls,
esta obra es una de las historias eclesisticas ms
aceptadas como libro de texto por los catedrticos
protestantes. Abarca todo el perodo de la iglesia
cristiana.

White, Elena G. de. El conflicto de los siglos. Mtn.


View, California: Pacific Press, pp. 85-128.

Sobre la Reforma

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XVI y las bases bblicas de su polmica antirromanista.
Buenos Aires: Editorial "La Aurora", 1949 (133 pp.).
Obrita til para entender la accin de los perseguidos
espaoles que lucharon para que la Reforma
prosperara en Espaa.

Bainton, Roland H. The Reformation of the 16th


Century. Boston: Beacon Press, 1952. Es un resumen
breve y popular escrito por un destacado especialista
en Lutero.

Cant, Csar. Historia universal. 4 ed. (11 t.). Editorial


Sopena, 1954. Cant (1804-1895), historiador italiano,
utiliz las fuentes documentales disponibles en su
poca con los criterios vigentes; pero sus juicios son
valiosos. En el t. 7 analiza el devenir del siglo XVI, y a
partir del cap. 15 los preludios y el desarrollo de la
Reforma. Enfoque catlico conservador. Juicio severo
acerca de los reformadores.

Chadwick, Owen. The Reformation. Middlesex,


England: Penguin Books, 1979. Esta es la tercera
revisin de una obra clsica, publicada originalmente
en 1964. De fcil lectura, la obra de Chadwick
contiene sin embargo, los datos bsicos de los
acontecimientos de la Reforma.

D'Aubign, Merle. History of the Reformation.


Londres, 1846. Reimpresa en Grand Rapids: Baker
Book House, 1976. Escrita en francs a principios del
siglo XIX, sta fue una obra clsica entre los
protestantes de todo el siglo. Se reconoce hoy como
algo propagandista de la posicin protestante.

Delumeau, Jean. La Reforma. Ttulo en francs,


Naissance et affirmation de la Rforme. Traduccin de
Jos Termes. Barcelona: Editorial Labor, S. A., 1967
(330 pp.). En su extensa bibliografa figuran 708 obras
en alemn, francs e ingls. De tendencia ecumnica,
tiene un evidente propsito conciliatorio.

Durant, Will. La Reforma (2 t.). Historia de la


civilizacin europea desde Wyclef hasta Calvino.
Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1970. Ttulo en
ingls, The Reformation. T. 1: desde Wyclef hasta
Francisco I y la Reforma en Francia. Traduccin de C.
A. Jordana. Analiza la situacin durante el siglo XV en
el resto de Europa, en Bizancio, la marea Otomana y
la influencia de Erasmo, Zwinglio y Calvino. T. 2: el
siglo XVI hasta el Concilio de Trento (1545- 1563).
Comienza con Enrique VIII de Inglaterra, la situacin
de Escocia, de Escandinavia, en los dominios de Carlos
V, en Rusia, y tambin la accin del Islam y los judos.
Concluye con la Contrarreforma y un juicio valorativo
acerca de la contribucin de la Reforma para la
cultura. En Will Durant se asocian la formacin
catlica que recibi en su hogar con trece aos de
actuacin en una iglesia presbiteriana bajo la
conduccin de eminentes maestros. Esto explica el
enfoque sereno, comprensivo, amplio y
desapasionado del fenmeno religioso, histrico y
cultural que produjo la Reforma.

Fayt, Carlos S. La Reforma. Tomo 14, Historia del


pensamiento poltico. Buenos Aires: Editorial
Bibliogrfica OMEBA. Coleccin Amrica en Letras,
1967 (148 pp.). El Dr. Fayt es un eminente jurista y
profesor de derecho poltico en las universidades de
Buenos Aires y La Plata, Argentina.
Fliche, Agustn y Martn, Vctor (directores). Historia
de la iglesia. Desde los orgenes hasta nuestros das
(30 t. y 2 complementos). Valencia, Espaa: EDICEP.
Edicin bajo la direccin de Jos Mara Xavierre. La
obra es recomendable. Para el tema de este artculo
corresponden los t. 18 y 19. Fue publicada
originalmente en francs y editada por Bloud et Gay,
de Pars. La edicin espaola se concluy en 1978.

Garca-Villoslada, Ricardo. Loyola y Erasmo, dos almas


y dos pocas. Madrid: Taurus Ediciones, 1965 (271
pp.). Comparacin de dos representantes: uno del
Renacimiento humanstico, y el otro de la
Contrarreforma o Restauracin catlica.

Goetz, Walter (director). Historia universal (10 t.).


Versin castellana de Manuel Garca Morente,
Madrid: Espaa-Calpe, 1932. El t. 5 (708 pp.) abarca la
poca de la revolucin religiosa, la Reforma y la
Contrarreforma (1500-1660). Paul Joachimsen
escribi sobre la poca de la Reforma (pp. 11-234);
Erich Marcks, sobre la Contrarreforma en la Europa
occidental (pp. 235-430), y Wilhelm Mommsen, sobre
cuarenta aos de guerra europea (pp. 431-562).
Goetz fue un famoso catedrtico de la Universidad de
Leipzig. Manuel Garca Morente es filsofo y
catedrtico de la Universidad de Madrid.

Goldschmidt, E. P. The Printed Book of the


Renaissance. Toronto: The Macmillan Company, 1950.

Gontard, Friedrich. Historia de los papas (2 t.). Desde


los orgenes de la iglesia cristiana hasta Juan XXIII.
Buenos Aires: Compaa Fabril Editora, 1961. El cap. 5
del t. 2, titulado "La iglesia escindida" (pp. 11-168),
trata de la Reforma.

Gonzlez, Justo L. Luces bajo el almud. Miami:


Editorial Caribe, 1977 (76 pp.). Biografa de tres
reformadores espaoles del siglo XVI: Casiodoro de
Reina, Juan de Valds y Constantino Ponce de la
Fuente.

Grimm, Harold John. The Reformation Era. New York:


The Macmillan Company, 1954. Un estudio general
que abarca desde 1500 hasta 1650. Excelente y
condensado.

Historia del mundo en la Edad Moderna . Publicada


por la Universidad de Cambridge. Edicin espaola
(25 t.), bajo la direccin de Don Eduardo Ibarra
Rodrguez, profesor de historia moderna y
contempornea en la Universidad de Zaragoza.
Impresa por Editorial Sopena, Barcelona. El t. 3 (721
pp.) se ocupa de la Reforma. Su marco histrico
abarca desde Alejandro VI hasta la divisin de la
Confederacin Helvtica. El t. 4 (734 pp.) tambin
trata de la Reforma. Su marco histrico comprende
desde Calvino hasta la Reforma en los pases
escandinavos.

Historia del mundo en la Edad Moderna. Traduccin


del original ingls The New Cambridge Modern
History (13 t.). Barcelona: Editorial Sopena, 1971.
Abarca desde 1493 hasta 1945. El t. 2 trata de la
Reforma (1520-1559); el t. 3, de la Contrarreforma y
la revolucin econmica (1559- 1610); y el t. 4, de la
decadencia espaola y la Guerra de los Treinta Aos
(1610-1648/1659). El tema de la Reforma se trata
ampliamente.

Hyma, Albert. Renaissance to Reformation. Grand


Rapids, Michigan: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.,
1951.

______. The Christian Renaissance . Grand Rapids:


The Reformed Press, 1924.

Kidd, B. J. Documents Illustrative of the Continental


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Coleccin de textos muy tiles, muchos de los cuales
se refieren al luteranismo.

Lindsay, Toms M. Historia de la Reforma. Ttulo en


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E. Hall. Buenos Aires: Editorial "La Aurora", 1949 (510
pp.). Ambiente histrico a partir del siglo XV, Lutero,
la Reforma en Alemania, en Dinamarca, Noruega y
Suecia. Bien documentada.

______. La Reforma en su contexto histrico.


Terrassa: Clie, s/f (510 pp.). Es un estudio histrico de
la situacin social y poltica de Europa medieval en el
tiempo de la Reforma.

Lortz, Joseph. Historia de la Reforma (2 t.). Madrid:


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Reforma en Alemania.

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1950 (233 pp.). Enfoque protestante sobre la Reforma
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Moreau, E. de, Jourda, Pierre y Janelle, Pierre. La crisis


religiosa del siglo XVI. T. 18: Historia de la iglesia.
Valencia, Espaa: EDICEP, 1978 (624 pp.). Los autores
son catedrticos de afamadas universidades francesas
y belgas. En relacin con la Reforma se emiten juicios
serios, moderados y equilibrados. Sealan los abusos
cometidos por catlicos y por protestantes.

Pirenne, Jacques. Historia universal (8 t.). Barcelona:


Editorial xito, 1961. Traduccin del francs de Julio
Lpez Olivn, Jos Pl y Manuel Tamayo. Ttulo del
original: Les Grands Courants de L'Histoire
Universelle. El t. 3, "Los siglos XVI y XVII", trata el
tema que nos ocupa. El autor, profesor belga, emite
juicios muy concretos acerca de la importancia y
alcances de las reformas protestante y catlica.

Spitz, Lewis W. The Protestant Reformation: 1517-


1559. New York: Harper and Row, 1985. Basado en
gran nmero de fuentes primarias y secundarias, es
una apretada sntesis de los acontecimientos y
pareceres de la poca de la Reforma.

Tchle, Hermann y Bouman, C. A. Reforma y


Contrarreforma. Ttulo en alemn, Reformation und
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Snchez Pascual. Madrid: Ediciones Cristianas, 1964
(509 pp.). T. 3 de la coleccin "Nueva historia de la
iglesia", dirigida por los Dres. L. G. Rogier, R. Aubert y
M. D. Knowles. Amplio panorama histrico del
momento de la Reforma. Bibliografa que abarca 38
pp., principalmente en ingls y alemn. Tabla
cronolgica que va desde la unin de Castilla y Aragn
(1479) hasta la consagracin de la iglesia de
Ottobeuren (1766).

Varetto, Juan C. Mrtires de la Reforma en Italia.


Buenos Aires: junta Bautista de Publicaciones, 1936
(138 pp.). Vvido relato de la forma en que una
veintena de italianos sellaron con su muerte como
mrtires el testimonio de su fe cristiana en el siglo
XVI.

White, Elena G. de. El conflicto de los siglos. Mountain


View, California: Pacific Press, pp. 129-181, 196-223.

Yoder, John Howard, compilador. Textos escogidos de


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(490 pp.). La Reforma protestante del siglo XVI
considerada desde el punto de vista de las minoras
perseguidas sin el sostn gubernamental.

Sobre Martn Lutero

Atkinson, James. Lutero y el nacimiento del


protestantismo. traductora, Ana de la Cmara.
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Bainton, Roland H. Here I Stand. Nashville, Tennessee:
Abingdon Cokesbury Press, 1950. Una atrayente
descripcin de Lutero, basada en slida informacin y
conocimiento de otras obras.

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apreciaciones son de origen protestante.

Febvre, Lucien. Martn Lutero, un destino. Ttulo en


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Segovia. Mxico: Fondo de Cultura Econmica, 1966
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ser "un juicio sobre Lutero". Bibliografa en alemn y
francs.

Feliu, Ricardo V. Lutero en Espaa y en la Amrica


espaola. Burgos: Ediciones Aldecoa, 1956 (809 pp.).
Exposicin de origen catlico, que presenta
hbilmente los aspectos desfavorables de la
personalidad y procedimientos de Martn Lutero.

Garca-Villoslada, Ricardo. Martn Lutero, el fraile


hambriento de Dios (2 t.). Madrid: Biblioteca de
Autores Cristianos, 1973. El segundo tomo se titula
Martn Lutero en lucha contra Roma. El enfoque de la
obra destaca los rasgos negativos del reformador.
Tambin se presentan los dibujos caricaturescos que
Lucas Cranach prepar para ridiculizar al sistema
papal.

_____. Lutero visto por los historiadores catlicos del


siglo XX. Madrid: Fundacin Universitaria Espaola,
1973.

Grisar, Hartmann. Luther. Traducida del alemn por E.


M. Lamond (6 t.). St. Louis: B. Herder, 1913-1917. Un
estudio crtico sobre el reformador protestante,
hecho por un jesuita.

Landeen, William M. Martin Luther's Religious


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1971. Un estudio excelente.

Obras de Martn Lutero (7 t.). Buenos Aires: Editorial


Paids. Editada entre 1967 y 1974. Traduccin de
Carlos Witthaus, Manuel Vallejo Daz, Erich Sexauer y
otros. Introduccin al t. I de Heinz Joachim Held,
vicerrector de la Facultad Luterana de Teologa de
Buenos Aires. Estudio preliminar de Manfred Kurt
Bahmann. ndice alfabtico y de citas bblicas en cada
tomo. Una seleccin de la inmensa produccin de
Lutero.

Richter, Friedrich. Martn Lutero e Ignacio de Loyola.


Ttulo en alemn Martin Luther und Ignatius von
Loyola. Represantanten zweier Geisteswelten.
Traductor, Constantino Ruiz-Garrido. Madrid:
Ediciones Fax, 1956 (351 pp.). Prefacio del sacerdote
jesuita ngel Santos. Obra de tendencia ecumnica.
Responde al deseo de una comprensin entre
catlicos y protestantes. El autor se convirti del
protestantismo al catolicismo. Libro de carcter
reconciliador.

Schwiebert, Ernest George. Luther and His Times; The


Reformation From a New Perspective. St. Louis:
Concordia Publishing House, 1950. Un comprensivo
estudio hecho por un luterano norteamericano,
particularmente interesante porque se refiere a los
primeros estudios de Lutero y a las universidades de
esa poca.

White, Elena G. de. El conflicto de los siglos .


Mountain View, California: Pacific Press, pp. 129-
181,196-223.

Sobre Ulrico Zwinglio

Gutirrez Marn, Manuel. Zuinglio, antologa.


Barcelona: Producciones Editoriales del Nordeste,
1973 (255 pp. con 16 pp. de ilustraciones).
Bibliografa. Gua para entender el pensamiento de
Zwinglio.

Potter, George R. Zwingli. Cambridge: Cambridge


University Press, 1976. Una detallada y bien
documentada biografa del reformador suizo.

Stephens, W. Peter. The Theology of Huldrich Zwingli.


Oxford: Clarendon Press, 1986. Un anlisis de las
posiciones teolgicas de Zwinglio, presentado con
amplias referencias a los escritos originales.

Wenger, J. C., editor. The Complete Works of Menno


Simons. Scottdale, Penn.: Herald Press, 1956. Las
obras de Menno Simons, padre espiritual de los
menonitas, constituyen una de las importantes
fuentes de teologa para los grupos que se adhirieron
a la reforma radical.

White, Elena G. de. El conflicto de los siglos. Mountain


View, California: Pacific Press, pp. 182-195.

Sobre Juan Calvino


Balke, Willem. Calvin and the anabaptist Radicals.
Grand Rapids: Eerdmans, 1981. Una traduccin del
holands, esta obra traza la relacin entre el
pensamiento calvinista y el de los anabaptistas de la
reforma radical.

Beza, Theodore. The Life of John Calvin. Traducida por


H. Beveridge. Philadelphia: Presbyterian Board of
Christian Education, 1909.

Calvino, Juan. Institucin de la religin cristiana (2 t.


escritos en latn). Traductor, Jacinto Tern. Buenos
Aires: Editorial "La Aurora", 1958. Introduccin de B.
Foster Stockwell. En el t. 1 est la reproduccin, en 21
pp., del prefacio a la Institucin, de Cipriano de
Valera, fechada el 20 de septiembre de 1597.

Gray, Janet Glenn. The French Huguenots. Grand


Rapids: Baker Book House, 1981. Esta obra moderna
relata en forma acertada e interesante la historia de
los hugonotes franceses, descendientes espirituales
de la reforma de Calvino.
Hoogstra, Jacob T. Juan Calvino, profeta
contemporneo: antologa. Terrassa: Clie, 1973. En
ocasin del 450 aniversario del nacimiento del
reformador, varios eruditos reformados escribieron
acerca de su vida, personalidad y pensamiento.

Wendel, Francois. Calvin: The Origins and


Development of His Religious Thought. Traducida del
francs por Philip Mairet. New York: Harper and Row,
1963. Un moderno y excelente estudio sobre la vida
de Calvino, especialmente por sus enseanzas
teolgicas.

Sobre Ignacio de Loyola y la Reforma Catlica

Andrs Martn, Malaquas. Reforma espaola y


Reforma luterana. Madrid: Fundacin Universitaria
Espaola, c. 1975 (39 pp.). Esta obrita trata acerca de
la reforma catlica de los siglos XV y XVI en Espaa,
buscando similaridades y diferencias con la reforma
luterana.

Boehmer, Heinrich. The Jesuits. Philadelphia: The


Castie Press, 1928. Una de las mejores historias sobre
los jesuitas.

Bonilla, Evangelio. Contrarreforma y luchas religiosas.


Montevideo: Medina, c. 1973 (87 pp.). Se trata el
tema de la Contrarreforma aludiendo a la Compaa
de Jess, Trento, la Inquisicin romana y los conflictos
polticos y religiosos.

Dudon, Paul. St. Ignatius of Loyola. Milwaukee: Bruce


Publishing Company, 1949. Escrita por un jesuita y
basada en una amplia investigacin.

Olin, John. The Catholic Reformation: Savonarola to


Ignatius Loyola. New York: Harper and Row, 1969.
Seleccin de documentos sobre la reforma catlica
desde 1495 hasta 1540.

Outram, Everett Henry. The Spirit of the Counter


Reformation. Editada con un post scriptum de John
Bossy Notre Dame, Indiana: University of Notre Dame
Press, 1970. Se considera una obra clsica.
Sedgwick, Henry Dwight. Ignatius of Loyola. New York:
The Macmillan Company, 1923. Escrita por un no
catlico.

Sobre la Reforma en las Islas Britnicas

Burrage, Champlin. The Early English Dissenters in the


Light of the Recent Research. Cambridge: The
University Press, 1912. De mucho valor porque
contiene una gran seleccin de documentos
originales.

Clarke, Henry William. History of English Non-


Conformity From Wycliffe to the Close of the 19th
Century (2 t.). Londres: Chapman and Hall, Ltd., 1911-
1913.

Davies, Horton. The English Free Churches. Londres:


Oxford University Press, 1963.

Dickens, Arthur G. The English Reformation. New


York: Schocken Books, 1964.
Hughes, Philip. The Reformation in England (2 t.). New
York: The Macmillan Company, 1951.

COLECCIN: Espritu de Profeca


LIBRO: JOYAS DE LOS TESTIMONIOS TOMO 1
CAPTULO: Elena G. de WhiteBreve esbozo biogrfico
BSQUEDA: ----

Elena G. de WhiteBreve esbozo biogrfico

LA SRA. ELENA G. DE WHITE y su hermana gemela


nacieron el 26 de noviembre de 1827, en Gorham,
cerca de Portland, estado de Maine, en la regin
septentrional de Nueva Inglaterra. A los nueve aos
de edad, Elena sufri un grave accidente. Una
condiscpula inconsciente le arroj una piedra, y la
herida que sufri en el rostro casi le cost la vida. De
hecho, la dej tan delicada que le result imposible
continuar con sus estudios.

A la edad de once aos, mientras que con sus padres,


Roberto Harmon y Eunice de Harmon, asista a un
congreso metodista, Elena dio su corazn a Dios. Poco
despus fue bautizada por inmersin en el mar y
recibida como miembro de la iglesia metodista.
Juntamente con otros miembros de su familia, asisti
a las reuniones adventistas que se iniciaron en
Portland en 1840. Acept plenamente las enseanzas
referentes a la inminente segunda venida de Cristo
que presentaban Guillermo Miller y sus colegas, y
esperaba con confianza el regreso del Salvador.

La juventud de Elena no atenu la intensidad de la


gran desilusin sufrida el 22 de octubre de 1844. Ella,
juntamente con otras personas, durante los das de
perplejidad que sucedieron a esa desilusin, pidi
fervorosamente a Dios luz y direccin. Una maana
de diciembre de 1844, mientras oraba con cuatro
mujeres, el poder de Dios descendi sobre ella. Al
principio perdi la conciencia de las cosas terrenales;
luego, en una revelacin grfica, presenci las
peregrinaciones del pueblo adventista hasta la ciudad
de Dios. Tambin se le mostr la recompensa de los
fieles. Temblando, la nia de diecisiete aos relat a
sus correligionarios de Portland esta visin y otras
ulteriores. Luego, a medida que se le presentaba la
oportunidad, las relataba a grupos de adventistas de
Maine y otros estados cercanos.

En agosto de 1846, Elena Harmon se uni en


matrimonio con Jaime White, joven ministro
adventista. Durante los treinta y cinco aos
siguientes, la vida de la Sra. de White estuvo
estrechamente vinculada con la de su esposo en
arduos trabajos evanglicos hasta la muerte de l,
ocurrida el 6 de agosto de 1881. Viajaron
extensamente por los Estados Unidos, predicando y
escribiendo, plantando y edificando, organizando y
administrando. El tiempo y otras pruebas han
demostrado cun amplios y firmes fueron los
fundamentos que ellos echaron, cun sabia y
prudentemente edificaron. Iniciaron entre los
adventistas del sptimo da la obra de publicaciones
en 1849 Y 1850, y hacia el ao 1860 desarrollaron la
organizacin de la iglesia sobre la base de un sano
sistema financiero. Esto culmin en 1863 con la
organizacin de la Asociacin General de los
Adventistas del Sptimo Da. Hacia 1865 se inici
nuestra obra mdica, y la gran obra educativa de la
denominacin comenz poco despus de 1870. En
1868 se haba empezado a poner en prctica el plan
de celebrar congresos anuales, y en 1874 los
adventistas del sptimo da mandaron su primer
misionero de los Estados Unidos al extranjero.

En todos estos progresos, como tambin en el pleno


desarrollo del funcionamiento de estos esfuerzos,
desempearon un papel destacado los mensajes de
consejo, instruccin y aliento que recibi la iglesia por
medio de discursos orales y de la pluma incansable de
la Sra. E. G. de White. Al principio, las comunicaciones
enviadas a la iglesia las recibieron los miembros en
cartas individuales, o en artculos que aparecan en el
Present Truth. Luego, en 1851, la Sra. de White
public su primer libro, un opsculo de sesenta y
cuatro pginas titulado A Sketch of the Christian
Experience and Views of Ellen G. White (Un esbozo de
la experiencia cristiana y visiones de Elena G. de
White). Comenzando con 1855, se public una serie
de folletos numerados, cada uno de los cuales llevaba
el ttulo de Testimony for the Church (Testimonio para
la iglesia). Estos hacan accesibles los mensajes de
instruccin y correccin que, de vez en cuando, Dios
enviaba para bendecir, reprender y guiar a su pueblo.
Para suplir la continua demanda de estas
instrucciones, se volvieron a publicar en 1885 en
cuatro tomos encuadernados, y, con la adicin de
otros tomos que aparecieron entre 1889 y 1909,
constituyen un juego de nueve tomos de los
Testimonios para la Iglesia.

Aunque dedicaban gran parte de su tiempo a viajar y


trabajar en favor del pblico, el pastor White y su
esposa residieron en la parte oriental de los Estados
Unidos hasta 1855. Durante los diecisiete aos
siguientes, vivieron en el estado de Mchigan. Desde
1872 hasta el momento de la muerte del pastor White
en 1881, residieron mayormente en California.
Aunque nunca fue muy fuerte, la Sra. de White
disfrut de buena salud desde que lleg a la edad
madura.

A los esposos White les nacieron cuatro hijos. El


primero, Enrique, vivi hasta los diecisis aos; el
ltimo, Heriberto, muri a los tres meses. Los otros
dos, Edson y Guillermo, llegaron a la madurez y se
dedicaron ambos activamente a la obra de la
denominacin adventista del sptimo da.

En respuesta a un pedido de la Asociacin General, la


Sra. de White fue a Europa en el verano de 1885. All
dedic dos aos a fortalecer la obra que se estaba
desarrollando en el continente. Hizo de Basilea, Suiza,
su centro, pero viaj extensamente por la Europa
Meridional, Central y Septentrional, para asistir a los
congresos de la iglesia y conocer las congregaciones
de creyentes. Pas luego cuatro aos en los Estados
Unidos, y en 1891, en respuesta al pedido de la
Asociacin General, se dirigi a Australia. All residi
nueve aos y ayud a iniciar y desarrollar la obra,
especialmente en sus ramos educativo y mdico. La
Sra. de White regres a los Estados Unidos en 1900 y
se radic en la costa occidental, en Santa Elena,
California, hasta su muerte ocurrida en 1915.

Durante toda su vida de servicio, la influencia de la


Sra. de White se hizo sentir en las filas adventistas.
Visitaba las iglesias, participaba de las sesiones de la
Asociacin General, y cuando le era posible, asista a
los congresos locales. Con frecuencia, este trabajo la
llevaba durante todo un verano de un congreso a
otro, en los cuales se diriga a los miembros de la
iglesia y a grandes congregaciones del pblico en
general.

Durante varias dcadas, aparecieron regularmente en


los peridicos de la denominacin muchos artculos
de su pluma. Estos mensajes inspirados ejercan
semanalmente una amplia y serena influencia
modeladora. De vez en cuando salan sus libros de la
prensa para ser ledos y reledos vidamente. La tarea
de presentar a la iglesia y al mundo las instrucciones y
la informacin que se le haban impartido en sus
visiones, fue la vocacin de toda su vida. Las visiones
continuaron durante toda su vida. Entre las del
principio, en 1858, se cont la abarcante visin bsica
del "Gran Conflicto." Antes que hubieran transcurrido
seis meses despus de recibir esta revelacin, el
asunto estuvo listo para el pblico en forma de un
librito titulado "Dones Espirituales," tomo 1, "La Gran
Controversia entre Cristo y sus ngeles y Satans y
sus ngeles." ( Early Writings , Parte III.) En muchas
visiones sucesivas, la historia de la gran controversia
fue presentada en mayores detalles y la Sra. de White
la volvi a escribir, primero entre 1870 Y 1880 en los
cuatro tomos del "Espritu de Profeca," y ms tarde
en los tomos de la serie titulada "El Conflicto de los
Siglos" ("Patriarcas y Profetas," "Profetas y Reyes," "El
Deseado de Todas las Gentes," "Los Hechos de los
Apstoles," y "El Conflicto"). Otras obras de la pluma
de la Sra. de White que han ejercido una amplia
influencia modeladora son: "El Ministerio de
Curacin," "Lecciones Prcticas del Gran Maestro,"
"La Educacin," "El Discurso Maestro de Jesucristo," y
una decena de tomos dedicados a consejos especiales
como "Obreros Evanglicos," "El Colportor
Evanglico," "Consejos para los Maestros, Padres y
Alumnos," etc. La bien conocida obra "El Camino a
Cristo" ha sido leda por millones de personas en
sesenta idiomas.

En 1909, la Sra. de White, a la edad de ochenta y un


aos, asisti al congreso de la Asociacin General en
Washington, D.C. Este fue su ltimo viaje a travs del
continente. Dedic los cinco aos siguientes a la
preparacin de artculos para los peridicos de la
denominacin y a la publicacin de sus libros. Hacia el
fin de su vida declar: "Sea que se me conserve la
vida o no, mis escritos hablarn constantemente y su
obra continuar mientras dure el tiempo."- " Writing
and Sending Out of the Testimonies for the Church, "
pgs. 12, 13.

Aunque la Sra. de White continu empeada en sus


actividades literarias hasta principios de 1915,
durante los ltimos tres aos de su vida no trabaj
apremiada por la gran necesidad de escribir que
caracteriz su obra a travs de los largos aos de su
existencia. Con valor indmito y plena confianza en su
Redentor, durmi en su casa el 16 de julio de 1915. Se
la puso a descansar al lado de su esposo y sus hijos en
el cementerio de Oak Hill, Battle Creek, Mchigan.

Los adventistas del sptimo da comprenden hoy que


el ministerio de la Sra. de White como "mensajera del
Seor" fue el cumplimiento de la profeca de
Apocalipsis 12:17 y 19:10, a saber, que la iglesia
remanente "que guarda los mandamientos de Dios"
haba de tener el "testimonio de Jesucristo" o sea el
"espritu de profeca." Ven en su obra el don de
profeca del cual Pablo habla en Efesios 4: 9-13 al
colocarlo entre otros dones de la iglesia "para
perfeccin de los santos" y "edificacin del cuerpo de
Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la
fe."

Las revelaciones que le fueron dadas a travs de su


larga vida armonizaron con los medios que Dios
indicara al declarar a Israel: "Si tuvierais profeta de
Jehov, le aparecer en visin, en sueos hablar con
l." (Nm. 12: 6.) En cuanto a su carcter, la obra que
realiz la Sra. E. G. de White, fue muy parecida a la del
caudillo del Israel antiguo acerca de quien se registra
en Oseas 12: 14: "Y por profeta hizo subir Jehov a
Israel de Egipto, y por profeta fue guardado."

La Sra. White era conocida por sus vecinos y amigos


como una mujer cristiana, ferviente y piadosa. Si
queremos conocer la opinin que de su trabajo y obra
tenan quienes la rodeaban, podemos abrir la
"American Biographical History," y encontraremos
que su redactor deca en 1878:

"La Sra. E. G. de White es una mujer de una


organizacin mental singularmente bien equilibrada.
Predominan en ella la benevolencia, la espiritualidad,
una conciencia escrupulosa y un gran idealismo. Sus
cualidades personales son tales que le granjean la
amistad ms clida de todos aquellos con quienes
trata, y les inspira la mayor confianza en su
sinceridad. . . . No obstante sus muchos aos de
trabajo en favor del pblico, ha conservado toda la
sencillez y sinceridad que caracterizaron la primera
parte de su vida.

"Entre las pocas seoras que se han distinguido en


este pas como conferenciantes en los ltimos veinte
aos, la Sra. de White es una de las que ms xito han
alcanzado. El uso constante de sus rganos vocales,
los ha fortalecido de tal manera, que su voz se
distingue por una rara profundidad y poder. Su
claridad y fuerza de locucin es tan grande, que
cuando habla al aire libre, con frecuencia se la oye a la
distancia de mil seiscientos metros. Su lenguaje,
aunque sencillo, es siempre enrgico y elegante.
Cuando se siente inspirada por el tema, manifiesta a
menudo una elocuencia maravillosa, y mantiene
hechizados durante horas a los mayores auditorios,
sin que stos den la menor serial de impaciencia o
cansancio.

"Los temas de sus discursos son siempre de carcter


prctico, pues se refieren mayormente a los deberes
del hogar, la educacin religiosa de los hijos, la
temperancia y otros temas a fines. En los
reavivamientos, es siempre la que habla con ms
eficacia. Ha hablado con frecuencia antes inmensos
auditorios, en las grandes ciudades, sobre sus temas
favoritos, y siempre ha sido recibida muy
favorablemente. En una ocasin, en Massachusetts,
veinte mil personas la escucharon con sostenida
atencin durante ms de una hora.

"La Sra. de White es autora de numerosas obras que


han tenido amplia circulacin. Sus escritos se
caracterizan por la misma sencillez y naturaleza
prctica que resaltan en sus discursos. Penetran en el
crculo de la vida familiar en forma que cautiva la
atencin del lector sincero, y no puede menos que
instruirlo en cuanto a los deberes solemnes de la vida
prctica."- " American Biographical History of Eminent
and Self-Made Men of the State of Michigan," (Third
Congressional District), pg. 108.

De parte de sus colaboradores, de la iglesia y de los


miembros de su familia, la Sra. de White fue estimada
y honrada como una madre consagrada, y como una
persona que trabaj fervorosa, generosa e
incansablemente en el campo religioso. Nunca tuvo
cargos oficiales en la iglesia. Nunca pidi a los dems
que la considerasen como modelo ni emple su don
para crearse popularidad y ganancias financieras. Su
vida, y todo lo que posea lo dedic a la causa de Dios.

A su muerte, el redactor de un semanario popular


clausur los comentarios relativos a su vida fructfera,
con estas palabras: "Fue absolutamente sincera al
creer en sus revelaciones. Su vida fue digna de ellas.
No manifest orgullo espiritual ni procur lucro
indigno. Vivi y obr como una digna profetisa. "The
Independent, 23 de agosto de 1915.

Para obtener un relato ms detallado de la vida y obra


de la Sra. de White, se remite al lector a Testimonios
Selectos, tomo 1, donde se encuentra una traduccin
de The Christian Experience and Teachings of Ellen G.
White.

LOS FIDEICOMISARIOS DE LAS PUBLICACIONES DE


ELENA G. DE WHITE.

COLECCIN: Espritu de Profeca


LIBRO: LA HISTORIA DE LA REDENCIN
CAPTULO: 51. EL MENSAJE DEL SEGUNDO NGEL
BSQUEDA: ----

51. EL MENSAJE DEL SEGUNDO NGEL


LAS IGLESIAS que no quisieron recibir el mensaje del
primer ngel rechazaron la luz del cielo. El mensaje
fue enviado misericordiosamente a fin de
despertarlas para que vieran su verdadera condicin
de mundanalidad y apostasa y trataran de prepararse
para salir al encuentro del Seor.

El mensaje del primer ngel se dio para separar a la


iglesia de Cristo de la influencia corruptora del
mundo. Pero para la multitud, incluso de profesos
cristianos, las ligaduras que los ataban a la tierra eran
ms fuertes que los atractivos celestiales. Decidieron
escuchar la voz de la sabidura mundanal y rechazaron
el mensaje de la verdad, que escudria el corazn.

El Seor concede luz para que sea apreciada y


obedecida, no para que sea despreciada y rechazada.
La luz que l enva se transforma en tinieblas para
quienes la rechazan. Cuando el Espritu de Dios no
imprime ms la verdad en los corazones humanos,
escucharla es superfluo y lo es tambin toda
predicacin.
Cuando las iglesias desdearon el consejo de Dios al
rechazar el mensaje adventista, el Seor a su vez las
rechaz. El primer ngel fue seguido por un segundo
que proclamaba: "Ha cado, ha cado Babilonia, la
gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las
naciones del vino del furor de su fornicacin" (Apoc.
14: 8). 383 Los adventistas entendieron que este
mensaje era un anuncio de la cada moral de las
iglesias como consecuencia de su rechazamiento del
primer mensaje. La proclama: "Ha cado Babilonia" se
dio en el verano de 1844, y como resultado de ella
cerca de cincuenta mil personas abandonaron esas
iglesias.

Los que predicaron el primer mensaje no tenan ni el


propsito ni el deseo de causar divisin en las iglesias
o de formar organizaciones separadas. "En todas mis
labores -dijo Guillermo Miller- nunca tuve el deseo o
el pensamiento de fundar una organizacin separada
de las ya existentes, o de beneficiar a una en
detrimento de otra. Quera beneficiar a todas. Puesto
que supona que todos los cristianos se regocijaran
ante la perspectiva de la venida de Cristo, y que los
que no opinaran como yo no por eso amaran menos
a los que abrazaran esta doctrina, nunca pens que
hubiera necesidad de celebrar reuniones separadas.
M nico objeto era convertir almas a Dios, notificar al
mundo acerca del juicio venidero, e inducir a mis
hermanos a preparar sus corazones para salir en paz
al encuentro del Seor. La gran mayora de los que se
convirtieron como resultado de mis labores se
unieron a las diversas iglesias ya existentes. Cuando
algunos vinieron a preguntarme con respecto a su
deber, siempre les dije que fueran adonde se
sintieran en casa; y nunca favorec a una
denominacin en particular en mis consejos a tales
personas".

Por algn tiempo muchas iglesias aceptaron su obra,


pero cuando rechazaron la verdad del advenimiento
intentaron eliminar toda disensin al respecto. Los
que haban abrazado la doctrina fueron puestos de
esa manera en una situacin de gran prueba y
perplejidad. Amaban sus iglesias y no 384 queran
separarse de ellas; pero cuando se los ridiculiz y se
los oprimi, y se les neg el privilegio de hablar de su
esperanza, o de asistir a las reuniones donde se
predicaba acerca de la venida del Seor, muchos
finalmente se levantaron y se liberaron del yugo que
se les haba impuesto.

Los adventistas, cuando vieron que las iglesias


rechazaban el testimonio de la Palabra de Dios, no
pudieron considerarlas ms como parte de la iglesia
de Cristo, "columna y baluarte de la verdad", y
cuando el mensaje de la cada de Babilonia comenz a
anunciarse, se sintieron justificados al separarse de
sus antiguas relaciones.

Desde que se rechaz el primer mensaje, un cambio


lamentable ha ocurrido en las iglesias. Puesto que la
verdad ha sido menospreciada, se ha recibido el error
y se lo ha asentado. El amor por Dios y la fe en su
Palabra se han enfriado. Las iglesias contristaron al
Espritu de Dios, y en gran medida ste se retir de
ellas.

La tardanza
Cuando el ao 1843 pas sin que se hubiera
producido el advenimiento de Jess, los que haban
esperado con fe su aparicin quedaron por un tiempo
con dudas y perplejidades. Pero a pesar de su chasco
muchos continuaron investigando las Escrituras,
examinaron nuevamente las evidencias de su fe, y
estudiaron cuidadosamente las profecas para tener
ms luz. El testimonio de la Biblia en apoyo de su
posicin, pareca claro y concluyente. Ciertas seales
que no se podan interpretar mal indicaban que la
venida de Cristo estaba cerca. Los creyentes no
podan explicar su desilusin; no obstante, se sentan
seguros de que Dios los haba conducido en su
experiencia pasada.

Su fe se fortaleci muchsimo mediante la aplicacin


directa y poderosa de los pasajes que indicaban que
habra un perodo de tardanza. Ya en 1842 el Espritu
de Dios haba inducido a Carlos Fitch a preparar un
diagrama proftico, lo que fue generalmente
considerado por los adventistas como el
cumplimiento de la orden dada al profeta Habacuc de
escribir la visin y declararla por medio de tablas. Sin
embargo, nadie vio en ese entonces la tardanza que
se presentaba en la misma profeca. Despus de la
desilusin result claro el significado completo de ese
texto. Esto es lo que dice el profeta: "Escribe la visin,
y declrala en tablas, para que corra el que leyere en
ella. Aunque la visin tardar an por un tiempo, mas
se apresura hacia el fin, y no mentir; aunque tardare,
espralo, porque sin duda vendr, no tardar" (Hab.
2: 2, 3).

Los que esperaban se regocijaron porque Quien


conoce el fin desde el principio haba proyectado su
mirada a travs de las edades y, previendo su
desilusin, les haba dado palabras de nimo y
esperanza. Si no hubiera sido por tales porciones de la
Escritura que les mostraban que estaban en el buen
camino, su fe habra fallado en esa hora de prueba.

En la parbola de las diez vrgenes de Mateo 25 se


ilustra la experiencia de los adventistas mediante los
incidentes de una boda oriental. "Entonces el reino de
los cielos ser semejante a diez, vrgenes que
tomando sus lmparas, salieron a recibir al esposo".
"Y tardndose el esposo, cabecearon todas y se
durmieron" (vers. 1, 5).

El vasto movimiento que se produjo como resultado


de la proclamacin del primer mensaje correspondi
a la salida de las vrgenes, mientras que el tiempo de
espera, la desilusin y la demora estaban
representados por la tardanza del novio. Despus que
pas la fecha sealada los verdaderos creyentes
seguan unidos en su creencia de que el fin de todas
las cosas estaba a las puertas; pero pronto se hizo
evidente que estaban perdiendo de alguna manera su
celo, y su devocin, y que estaban cayendo en el
estado de sopor descripto en la parbola, en que
cayeron las vrgenes durante la tardanza.

En ese tiempo comenz a surgir el fanatismo. Algunos


que profesaban creer celosamente el mensaje
rechazaron la Palabra de Dios como gua infalible, y
pretendiendo ser guiados por el Espritu se
entregaron, al dominio de sus propios sentimientos,
impresiones e imaginaciones. Hubo quienes
manifestaron un celo ciego y fantico, y denunciaron
a todos los que no sancionaban su proceder. Sus ideas
y prcticas fanticas no contaron con la simpata de la
mayor parte de los adventistas; pero sirvieron para
acarrear oprobio a la causa de la verdad.

La predicacin del primer mensaje en 1843 y el


clamor de medianoche en 1844 tendieron
directamente a reprimir el fanatismo y la disensin.
Los que participaron en esos solemnes movimientos
estaban en armona; sus corazones estaban llenos de
amor mutuo y de amor por Jess, a quien esperaban
ver muy pronto. La fe nica, la bendita esperanza, los
elevaron por encima del dominio de cualquier
influencia humana, y demostraron que eran un
escudo contra los ataques de Satans.
COLECCIN: Espritu de Profeca
LIBRO: LA HISTORIA DE LA REDENCIN
CAPTULO: 51. EL MENSAJE DEL SEGUNDO NGEL
BSQUEDA: ----

51. EL MENSAJE DEL SEGUNDO NGEL


LAS IGLESIAS que no quisieron recibir el mensaje del
primer ngel rechazaron la luz del cielo. El mensaje
fue enviado misericordiosamente a fin de
despertarlas para que vieran su verdadera condicin
de mundanalidad y apostasa y trataran de prepararse
para salir al encuentro del Seor.

El mensaje del primer ngel se dio para separar a la


iglesia de Cristo de la influencia corruptora del
mundo. Pero para la multitud, incluso de profesos
cristianos, las ligaduras que los ataban a la tierra eran
ms fuertes que los atractivos celestiales. Decidieron
escuchar la voz de la sabidura mundanal y rechazaron
el mensaje de la verdad, que escudria el corazn.

El Seor concede luz para que sea apreciada y


obedecida, no para que sea despreciada y rechazada.
La luz que l enva se transforma en tinieblas para
quienes la rechazan. Cuando el Espritu de Dios no
imprime ms la verdad en los corazones humanos,
escucharla es superfluo y lo es tambin toda
predicacin.

Cuando las iglesias desdearon el consejo de Dios al


rechazar el mensaje adventista, el Seor a su vez las
rechaz. El primer ngel fue seguido por un segundo
que proclamaba: "Ha cado, ha cado Babilonia, la
gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las
naciones del vino del furor de su fornicacin" (Apoc.
14: 8). 383 Los adventistas entendieron que este
mensaje era un anuncio de la cada moral de las
iglesias como consecuencia de su rechazamiento del
primer mensaje. La proclama: "Ha cado Babilonia" se
dio en el verano de 1844, y como resultado de ella
cerca de cincuenta mil personas abandonaron esas
iglesias.

Los que predicaron el primer mensaje no tenan ni el


propsito ni el deseo de causar divisin en las iglesias
o de formar organizaciones separadas. "En todas mis
labores -dijo Guillermo Miller- nunca tuve el deseo o
el pensamiento de fundar una organizacin separada
de las ya existentes, o de beneficiar a una en
detrimento de otra. Quera beneficiar a todas. Puesto
que supona que todos los cristianos se regocijaran
ante la perspectiva de la venida de Cristo, y que los
que no opinaran como yo no por eso amaran menos
a los que abrazaran esta doctrina, nunca pens que
hubiera necesidad de celebrar reuniones separadas.
M nico objeto era convertir almas a Dios, notificar al
mundo acerca del juicio venidero, e inducir a mis
hermanos a preparar sus corazones para salir en paz
al encuentro del Seor. La gran mayora de los que se
convirtieron como resultado de mis labores se
unieron a las diversas iglesias ya existentes. Cuando
algunos vinieron a preguntarme con respecto a su
deber, siempre les dije que fueran adonde se
sintieran en casa; y nunca favorec a una
denominacin en particular en mis consejos a tales
personas".

Por algn tiempo muchas iglesias aceptaron su obra,


pero cuando rechazaron la verdad del advenimiento
intentaron eliminar toda disensin al respecto. Los
que haban abrazado la doctrina fueron puestos de
esa manera en una situacin de gran prueba y
perplejidad. Amaban sus iglesias y no 384 queran
separarse de ellas; pero cuando se los ridiculiz y se
los oprimi, y se les neg el privilegio de hablar de su
esperanza, o de asistir a las reuniones donde se
predicaba acerca de la venida del Seor, muchos
finalmente se levantaron y se liberaron del yugo que
se les haba impuesto.

Los adventistas, cuando vieron que las iglesias


rechazaban el testimonio de la Palabra de Dios, no
pudieron considerarlas ms como parte de la iglesia
de Cristo, "columna y baluarte de la verdad", y
cuando el mensaje de la cada de Babilonia comenz a
anunciarse, se sintieron justificados al separarse de
sus antiguas relaciones.

Desde que se rechaz el primer mensaje, un cambio


lamentable ha ocurrido en las iglesias. Puesto que la
verdad ha sido menospreciada, se ha recibido el error
y se lo ha asentado. El amor por Dios y la fe en su
Palabra se han enfriado. Las iglesias contristaron al
Espritu de Dios, y en gran medida ste se retir de
ellas.
La tardanza

Cuando el ao 1843 pas sin que se hubiera


producido el advenimiento de Jess, los que haban
esperado con fe su aparicin quedaron por un tiempo
con dudas y perplejidades. Pero a pesar de su chasco
muchos continuaron investigando las Escrituras,
examinaron nuevamente las evidencias de su fe, y
estudiaron cuidadosamente las profecas para tener
ms luz. El testimonio de la Biblia en apoyo de su
posicin, pareca claro y concluyente. Ciertas seales
que no se podan interpretar mal indicaban que la
venida de Cristo estaba cerca. Los creyentes no
podan explicar su desilusin; no obstante, se sentan
seguros de que Dios los haba conducido en su
experiencia pasada.

Su fe se fortaleci muchsimo mediante la aplicacin


directa y poderosa de los pasajes que indicaban que
habra un perodo de tardanza. Ya en 1842 el Espritu
de Dios haba inducido a Carlos Fitch a preparar un
diagrama proftico, lo que fue generalmente
considerado por los adventistas como el
cumplimiento de la orden dada al profeta Habacuc de
escribir la visin y declararla por medio de tablas. Sin
embargo, nadie vio en ese entonces la tardanza que
se presentaba en la misma profeca. Despus de la
desilusin result claro el significado completo de ese
texto. Esto es lo que dice el profeta: "Escribe la visin,
y declrala en tablas, para que corra el que leyere en
ella. Aunque la visin tardar an por un tiempo, mas
se apresura hacia el fin, y no mentir; aunque tardare,
espralo, porque sin duda vendr, no tardar" (Hab.
2: 2, 3).

Los que esperaban se regocijaron porque Quien


conoce el fin desde el principio haba proyectado su
mirada a travs de las edades y, previendo su
desilusin, les haba dado palabras de nimo y
esperanza. Si no hubiera sido por tales porciones de la
Escritura que les mostraban que estaban en el buen
camino, su fe habra fallado en esa hora de prueba.

En la parbola de las diez vrgenes de Mateo 25 se


ilustra la experiencia de los adventistas mediante los
incidentes de una boda oriental. "Entonces el reino de
los cielos ser semejante a diez, vrgenes que
tomando sus lmparas, salieron a recibir al esposo".
"Y tardndose el esposo, cabecearon todas y se
durmieron" (vers. 1, 5).

El vasto movimiento que se produjo como resultado


de la proclamacin del primer mensaje correspondi
a la salida de las vrgenes, mientras que el tiempo de
espera, la desilusin y la demora estaban
representados por la tardanza del novio. Despus que
pas la fecha sealada los verdaderos creyentes
seguan unidos en su creencia de que el fin de todas
las cosas estaba a las puertas; pero pronto se hizo
evidente que estaban perdiendo de alguna manera su
celo, y su devocin, y que estaban cayendo en el
estado de sopor descripto en la parbola, en que
cayeron las vrgenes durante la tardanza.

En ese tiempo comenz a surgir el fanatismo. Algunos


que profesaban creer celosamente el mensaje
rechazaron la Palabra de Dios como gua infalible, y
pretendiendo ser guiados por el Espritu se
entregaron, al dominio de sus propios sentimientos,
impresiones e imaginaciones. Hubo quienes
manifestaron un celo ciego y fantico, y denunciaron
a todos los que no sancionaban su proceder. Sus ideas
y prcticas fanticas no contaron con la simpata de la
mayor parte de los adventistas; pero sirvieron para
acarrear oprobio a la causa de la verdad.

La predicacin del primer mensaje en 1843 y el


clamor de medianoche en 1844 tendieron
directamente a reprimir el fanatismo y la disensin.
Los que participaron en esos solemnes movimientos
estaban en armona; sus corazones estaban llenos de
amor mutuo y de amor por Jess, a quien esperaban
ver muy pronto. La fe nica, la bendita esperanza, los
elevaron por encima del dominio de cualquier
influencia humana, y demostraron que eran un
escudo contra los ataques de Satans.

COLECCIN: Espritu de Profeca


LIBRO: LA HISTORIA DE LA REDENCIN
CAPTULO: 54. EL MENSAJE DEL TERCER NGEL
BSQUEDA: ----
54. EL MENSAJE DEL TERCER NGEL

CUANDO Cristo entr en el lugar santsimo del


santuario celestial para realizar la obra final de la
expiacin, encomend a sus siervos el ltimo mensaje
de misericordia que habra de darse al mundo. Esa es
la advertencia del tercer ngel de Apocalipsis 14.
Inmediatamente despus de esa proclamacin el
profeta ve al Hijo del hombre que viene en gloria para
segar la mies de la tierra.

Tal como fue predicho en las Escrituras, el ministerio


de Cristo en el lugar santsimo comenz al final de los
das profticos en 1844. A ese momento se aplican las
palabras del revelador: "El templo de Dios fue abierto
en el cielo, y el arca de su pacto se vea en el templo"
(Apoc. 11: 19). El arca del testamento de Dios est en
el segundo compartimento del santuario. Cuando
Cristo entr all, para oficiar en favor de los
pecadores, el templo interior fue abierto, y el arca de
Dios qued a la vista. La majestad y el poder de Dios
fueron revelados a quienes por la fe contemplaban al
Salvador mientras llevaba a cabo su obra de
intercesin. Cuando la estela de su gloria llenaba el
templo, una luz procedente del lugar santsimo se
esparci sobre su pueblo que aguardaba en la tierra.

Haban seguido por fe a su Sumo Sacerdote desde el


lugar santo hasta el lugar santsimo, y lo vieron
invocando su sangre para suplicar ante el arca de
Dios. Dentro de esa arca sagrada est la ley, que fue
promulgada por el Seor mismo entre los truenos del
Sina, y fue escrita con su propio dedo en tablas de
piedra. Ni un solo mandamiento ha sido anulado; ni
una jota ni un tilde han sido cambiados. Cuando el
Altsimo dio a Moiss la copia de su ley, conserv el
gran original en el santuario de arriba. Al examinar sus
santos preceptos, los buscadores de la verdad
encontraron en el mismo seno del Declogo el cuarto
mandamiento, tal como fue proclamado en un
principio: "Acurdate del da de reposo [sbado] para
santificarlo. Seis das trabajars, y hars toda tu obra;
mas el sptimo da es reposo [sbado] para Jehov tu
Dios; no hagas en l obra alguna, t, ni tu hijo, ni tu
hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu
extranjero que est dentro de tus puertas. Porque en
seis das hizo Jehov los cielos y la tierra, el mar, y
todas las cosas que en ellos hay, y repos en el
sptimo da; por tanto, Jehov bendijo el da de
reposo y lo santific" (Exo. 20: 8-11).

El Espritu de Dios impresion los corazones de esos


estudiosos de su Palabra. Se convencieron de que
haban transgredido por ignorancia el cuarto
mandamiento al no tomar en cuenta el da de
descanso del Creador. Comenzaron a examinar las
razones por las cuales observaban el primer da de la
semana en vez del da que Dios haba santificado. No
pudieron encontrar evidencias en las Escrituras de
que el cuarto mandamiento hubiera sido abolido, o de
que el sbado hubiese sido cambiado; la bendicin
que haba santificado en un principio al sptimo da
nunca haba sido eliminada. Haban estado tratando
honestamente de conocer la voluntad de Dios y
ahora, al comprender que eran transgresores de su
ley, el pesar llen su corazones. Inmediatamente
pusieron en evidencia su lealtad a Dios guardando su
santo sbado.

Muchos y tenaces fueron los esfuerzos que se


hicieron para derribar su fe. Nadie poda dejar de ver
que si el santuario terrenal era una figura o modelo
del celestial, la ley depositada en el arca en la tierra
era una exacto transcripcin de la ley que se
encontraba en el arca en los cielos, y que la
aceptacin de la verdad concerniente al santuario
celestial implicaba un reconocimiento de los
requisitos de la ley de Dios, y la obligacin de guardar
el sbado del cuarto mandamiento.

Los que haban aceptado la luz relativa a la mediacin


de Cristo y la perpetuidad de la ley de Dios,
descubrieron que sas eran las verdades presentadas
en el tercer mensaje. El ngel declara: "Aqu est la
paciencia de los santos, los que guardan los
mandamientos de Dios y la fe de Jess" (Apoc. 14:
12). Esta declaracin est precedida por una solemne
y temible advertencia: "Si alguno adora a la bestia y a
su imagen, y recibe la marca en su frente o en su
mano, l tambin beber del vino de la ira de Dios,
que ha sido vaciado puro en el cliz de su ira" (Apoc.
14: 9, 10). Se necesitaba una interpretacin de los
smbolos empleados aqu para poder comprender el
mensaje. Qu representan la bestia, la imagen y la
marca? Nuevamente los que estaban buscando la
verdad volvieron al estudio de las profecas.

La bestia y su imagen

Mediante esa primera bestia se representa a la Iglesia


Romana, una organizacin eclesistica investida de
poder civil, con autoridad para castigar a los
disidentes. La imagen de la bestia representa otra
organizacin religiosa investida de poderes similares.
La formacin de esa imagen es obra de la bestia cuyo
pacfico surgimiento y disposicin aparentemente
bondadosa hacen de ella un notable smbolo de los
Estados Unidos. Aqu se puede encontrar una imagen
del papado. Cuando las iglesias de nuestro pas, al
unirse en puntos de fe que les son comunes, influyan
sobre el estado para que imponga sus decretos y
apoye sus instituciones, entonces los Estados Unidos,
pas protestante, habrn formado una imagen de la
jerarqua romana. Entonces la verdadera iglesia ser
objeto de persecucin, cmo lo fue el antiguo pueblo
de Dios.

La bestia con los cuernos de cordero ordena que "a


todos, pequeos y grandes, ricos y pobres, libres y
esclavos, se les pusiese una marca en la mano
derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese
comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el
nombre de la bestia, o el nmero de su nombre" (
Apoc. 13: 16, 17). Esta es la marca acerca de la cual el
tercer ngel pronuncia su advertencia. Es la marca de
la primera bestia, o sea el papado, y por lo tanto hay
que buscarla entre las caractersticas distintivas de
ese poder. El profeta Daniel declar que la Iglesia
Romana, simbolizada por el cuerno pequeo, pensara
en cambiar los tiempos y la ley (Dan. 7: 25), mientras
Pablo la presenta por medio del hombre de pecado (2
Tes. 2: 3, 4), que habra de exaltarse por encima del
Seor. Slo al cambiar la ley de Dios poda el papado
exaltarse por encima del Altsimo; todo el que a
sabiendas se sometiera a la ley cambiada, estara
rindiendo supremo honor al poder que llev a cabo el
cambio.

El cuarto mandamiento, que Roma ha tratado de


poner a un lado, es el nico precepto del Declogo
que seala a Dios como Creador de los cielos y la
tierra, y por lo tanto distingue al verdadero Dios de
los dioses falsos. El sbado fue instituido para
conmemorar la obra de la Creacin, y dirigir las
mentes de los hombres al Dios vivo y verdadero. Su
poder creador se menciona a lo largo de las Escrituras
como prueba de que el Dios de Israel es superior a las
deidades paganas. Si siempre se hubiera guardado el
sbado, los pensamientos y los afectos del hombre se
hubieran dirigido a su Hacedor como objeto de
reverencia y adoracin, y nunca habra existido ni un
idlatra, ni un ateo ni un infiel.

Esta institucin, que seala a Dios como el Creador, es


una seal de su legtima autoridad sobre los seres que
cre. El traslado del da de reposo del sbado al
domingo es la seal o la marca de la autoridad de la
Iglesia Romana. Los que, cuando comprenden los
requerimientos del cuarto mandamiento deciden
observar el falso da de reposo en lugar del
verdadero, estn de esa manera rindiendo homenaje
al nico poder que lo autoriza.

Un solemne mensaje

La ms temible amenaza jams dirigida a los mortales


est contenida en el mensaje del tercer ngel. Debe
ser un pecado terrible el que acarrea la ira de Dios sin
mezcla de misericordia. No se debe dejar en tinieblas
a los hombres con respecto a este importante asunto,
la amonestacin contra tal pecado debe darse al
mundo antes de la cada de los juicios de Dios, para
que todos sepan por qu se los inflige y tengan la
oportunidad de escapar de ellos.

En el transcurso de esa gran controversia se


desarrollan dos clases de personas distintas y
opuestas. Una "adora a la bestia y a su imagen, y
recibe la marca", y por lo tanto acarrea sobre s
misma los terribles juicios anunciados por el tercer
ngel. La otra, en marcado contraste con el mundo,
guarda "los mandamientos de Dios y la fe de Jess"
(Apoc. 14: 9, 12).

Esas fueron las trascendentales verdades que se


abrieron ante los ojos de los que recibieron el
mensaje del tercer ngel. Al recapitular su experiencia
desde la primera proclamacin del segundo
advenimiento hasta que pas el momento esperado
en 1844, descubrieron la explicacin de su desilusin,
y la esperanza y el gozo animaron nuevamente sus
corazones. La luz del santuario ilumin el pasado, el
presente y el futuro, y comprendieron que Dios los
haba conducido, mediante su infalible providencia.
Entonces, con nuevo nimo y con fe ms firme, se
unieron para proclamar el mensaje del tercer ngel.
Desde 1844, en cumplimiento de la profeca
contenida en ese mensaje, la atencin del mundo ha
sido atrada al verdadero da de reposo, y un nmero
creciente est volviendo a la observancia del da santo
de Dios.

COLECCIN: Espritu de Profeca


LIBRO: LA HISTORIA DE LA REDENCIN
CAPTULO: 54. EL MENSAJE DEL TERCER NGEL
BSQUEDA: ----

54. EL MENSAJE DEL TERCER NGEL

CUANDO Cristo entr en el lugar santsimo del


santuario celestial para realizar la obra final de la
expiacin, encomend a sus siervos el ltimo mensaje
de misericordia que habra de darse al mundo. Esa es
la advertencia del tercer ngel de Apocalipsis 14.
Inmediatamente despus de esa proclamacin el
profeta ve al Hijo del hombre que viene en gloria para
segar la mies de la tierra.

Tal como fue predicho en las Escrituras, el ministerio


de Cristo en el lugar santsimo comenz al final de los
das profticos en 1844. A ese momento se aplican las
palabras del revelador: "El templo de Dios fue abierto
en el cielo, y el arca de su pacto se vea en el templo"
(Apoc. 11: 19). El arca del testamento de Dios est en
el segundo compartimento del santuario. Cuando
Cristo entr all, para oficiar en favor de los
pecadores, el templo interior fue abierto, y el arca de
Dios qued a la vista. La majestad y el poder de Dios
fueron revelados a quienes por la fe contemplaban al
Salvador mientras llevaba a cabo su obra de
intercesin. Cuando la estela de su gloria llenaba el
templo, una luz procedente del lugar santsimo se
esparci sobre su pueblo que aguardaba en la tierra.

Haban seguido por fe a su Sumo Sacerdote desde el


lugar santo hasta el lugar santsimo, y lo vieron
invocando su sangre para suplicar ante el arca de
Dios. Dentro de esa arca sagrada est la ley, que fue
promulgada por el Seor mismo entre los truenos del
Sina, y fue escrita con su propio dedo en tablas de
piedra. Ni un solo mandamiento ha sido anulado; ni
una jota ni un tilde han sido cambiados. Cuando el
Altsimo dio a Moiss la copia de su ley, conserv el
gran original en el santuario de arriba. Al examinar sus
santos preceptos, los buscadores de la verdad
encontraron en el mismo seno del Declogo el cuarto
mandamiento, tal como fue proclamado en un
principio: "Acurdate del da de reposo [sbado] para
santificarlo. Seis das trabajars, y hars toda tu obra;
mas el sptimo da es reposo [sbado] para Jehov tu
Dios; no hagas en l obra alguna, t, ni tu hijo, ni tu
hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu
extranjero que est dentro de tus puertas. Porque en
seis das hizo Jehov los cielos y la tierra, el mar, y
todas las cosas que en ellos hay, y repos en el
sptimo da; por tanto, Jehov bendijo el da de
reposo y lo santific" (Exo. 20: 8-11).

El Espritu de Dios impresion los corazones de esos


estudiosos de su Palabra. Se convencieron de que
haban transgredido por ignorancia el cuarto
mandamiento al no tomar en cuenta el da de
descanso del Creador. Comenzaron a examinar las
razones por las cuales observaban el primer da de la
semana en vez del da que Dios haba santificado. No
pudieron encontrar evidencias en las Escrituras de
que el cuarto mandamiento hubiera sido abolido, o de
que el sbado hubiese sido cambiado; la bendicin
que haba santificado en un principio al sptimo da
nunca haba sido eliminada. Haban estado tratando
honestamente de conocer la voluntad de Dios y
ahora, al comprender que eran transgresores de su
ley, el pesar llen su corazones. Inmediatamente
pusieron en evidencia su lealtad a Dios guardando su
santo sbado.

Muchos y tenaces fueron los esfuerzos que se


hicieron para derribar su fe. Nadie poda dejar de ver
que si el santuario terrenal era una figura o modelo
del celestial, la ley depositada en el arca en la tierra
era una exacto transcripcin de la ley que se
encontraba en el arca en los cielos, y que la
aceptacin de la verdad concerniente al santuario
celestial implicaba un reconocimiento de los
requisitos de la ley de Dios, y la obligacin de guardar
el sbado del cuarto mandamiento.

Los que haban aceptado la luz relativa a la mediacin


de Cristo y la perpetuidad de la ley de Dios,
descubrieron que sas eran las verdades presentadas
en el tercer mensaje. El ngel declara: "Aqu est la
paciencia de los santos, los que guardan los
mandamientos de Dios y la fe de Jess" (Apoc. 14:
12). Esta declaracin est precedida por una solemne
y temible advertencia: "Si alguno adora a la bestia y a
su imagen, y recibe la marca en su frente o en su
mano, l tambin beber del vino de la ira de Dios,
que ha sido vaciado puro en el cliz de su ira" (Apoc.
14: 9, 10). Se necesitaba una interpretacin de los
smbolos empleados aqu para poder comprender el
mensaje. Qu representan la bestia, la imagen y la
marca? Nuevamente los que estaban buscando la
verdad volvieron al estudio de las profecas.

La bestia y su imagen

Mediante esa primera bestia se representa a la Iglesia


Romana, una organizacin eclesistica investida de
poder civil, con autoridad para castigar a los
disidentes. La imagen de la bestia representa otra
organizacin religiosa investida de poderes similares.
La formacin de esa imagen es obra de la bestia cuyo
pacfico surgimiento y disposicin aparentemente
bondadosa hacen de ella un notable smbolo de los
Estados Unidos. Aqu se puede encontrar una imagen
del papado. Cuando las iglesias de nuestro pas, al
unirse en puntos de fe que les son comunes, influyan
sobre el estado para que imponga sus decretos y
apoye sus instituciones, entonces los Estados Unidos,
pas protestante, habrn formado una imagen de la
jerarqua romana. Entonces la verdadera iglesia ser
objeto de persecucin, cmo lo fue el antiguo pueblo
de Dios.

La bestia con los cuernos de cordero ordena que "a


todos, pequeos y grandes, ricos y pobres, libres y
esclavos, se les pusiese una marca en la mano
derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese
comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el
nombre de la bestia, o el nmero de su nombre" (
Apoc. 13: 16, 17). Esta es la marca acerca de la cual el
tercer ngel pronuncia su advertencia. Es la marca de
la primera bestia, o sea el papado, y por lo tanto hay
que buscarla entre las caractersticas distintivas de
ese poder. El profeta Daniel declar que la Iglesia
Romana, simbolizada por el cuerno pequeo, pensara
en cambiar los tiempos y la ley (Dan. 7: 25), mientras
Pablo la presenta por medio del hombre de pecado (2
Tes. 2: 3, 4), que habra de exaltarse por encima del
Seor. Slo al cambiar la ley de Dios poda el papado
exaltarse por encima del Altsimo; todo el que a
sabiendas se sometiera a la ley cambiada, estara
rindiendo supremo honor al poder que llev a cabo el
cambio.

El cuarto mandamiento, que Roma ha tratado de


poner a un lado, es el nico precepto del Declogo
que seala a Dios como Creador de los cielos y la
tierra, y por lo tanto distingue al verdadero Dios de
los dioses falsos. El sbado fue instituido para
conmemorar la obra de la Creacin, y dirigir las
mentes de los hombres al Dios vivo y verdadero. Su
poder creador se menciona a lo largo de las Escrituras
como prueba de que el Dios de Israel es superior a las
deidades paganas. Si siempre se hubiera guardado el
sbado, los pensamientos y los afectos del hombre se
hubieran dirigido a su Hacedor como objeto de
reverencia y adoracin, y nunca habra existido ni un
idlatra, ni un ateo ni un infiel.

Esta institucin, que seala a Dios como el Creador, es


una seal de su legtima autoridad sobre los seres que
cre. El traslado del da de reposo del sbado al
domingo es la seal o la marca de la autoridad de la
Iglesia Romana. Los que, cuando comprenden los
requerimientos del cuarto mandamiento deciden
observar el falso da de reposo en lugar del
verdadero, estn de esa manera rindiendo homenaje
al nico poder que lo autoriza.

Un solemne mensaje

La ms temible amenaza jams dirigida a los mortales


est contenida en el mensaje del tercer ngel. Debe
ser un pecado terrible el que acarrea la ira de Dios sin
mezcla de misericordia. No se debe dejar en tinieblas
a los hombres con respecto a este importante asunto,
la amonestacin contra tal pecado debe darse al
mundo antes de la cada de los juicios de Dios, para
que todos sepan por qu se los inflige y tengan la
oportunidad de escapar de ellos.

En el transcurso de esa gran controversia se


desarrollan dos clases de personas distintas y
opuestas. Una "adora a la bestia y a su imagen, y
recibe la marca", y por lo tanto acarrea sobre s
misma los terribles juicios anunciados por el tercer
ngel. La otra, en marcado contraste con el mundo,
guarda "los mandamientos de Dios y la fe de Jess"
(Apoc. 14: 9, 12).

Esas fueron las trascendentales verdades que se


abrieron ante los ojos de los que recibieron el
mensaje del tercer ngel. Al recapitular su experiencia
desde la primera proclamacin del segundo
advenimiento hasta que pas el momento esperado
en 1844, descubrieron la explicacin de su desilusin,
y la esperanza y el gozo animaron nuevamente sus
corazones. La luz del santuario ilumin el pasado, el
presente y el futuro, y comprendieron que Dios los
haba conducido, mediante su infalible providencia.
Entonces, con nuevo nimo y con fe ms firme, se
unieron para proclamar el mensaje del tercer ngel.
Desde 1844, en cumplimiento de la profeca
contenida en ese mensaje, la atencin del mundo ha
sido atrada al verdadero da de reposo, y un nmero
creciente est volviendo a la observancia del da santo
de Dios.
COLECCIN: Espritu de Profeca
LIBRO: NOTAS BIOGRFICAS DE ELENA G. DE WHITE
CAPTULO: 41. La Muerte del Pastor Jaime White
BSQUEDA: ----

41. La Muerte del Pastor Jaime White

A PESAR de las labores, los cuidados y las


responsabilidades que llenaban la vida de mi esposo,
su sexagsimo ao lo encontr activo y vigoroso de
mente y de cuerpo. Tres veces haba cado bajo el
golpe de la parlisis; y sin embargo, por la bendicin
de Dios, gracias a una constitucin naturalmente
fuerte, y a la atencin estricta de las leyes de la salud,
pudo regresar a la actividad. De nuevo viaj, predic y
escribi con su celo y energa acostumbrados.
Habamos trabajado lado a lado en la causa de Cristo
por treinta y cinco aos; y esperbamos permanecer
juntos para presenciar la finalizacin triunfante de la
obra. Pero tal no fue la voluntad de Dios. El protector
elegido de mi juventud, el compaero de mi vida, el
copartcipe de mis labores y aflicciones, fue
arrebatado de mi lado, y fui dejada sola para terminar
mi obra y para continuar peleando la batalla.

La primavera y la primera parte del verano de 1881


las pasamos juntos en nuestro hogar de Battle Creek.
Mi esposo esperaba arreglar sus asuntos de tal
manera que pudiramos ir a la costa del Pacfico y
dedicarnos a escribir. El crea haber hecho un error al
permitir que las aparentes necesidades de la causa y
los pedidos de nuestros hermanos nos urgieran a
realizar un trabajo activo en la predicacin cuando
debiramos haber estado escribiendo. Mi esposo
quera presentar en forma mas plena el tema glorioso
de la redencin, y por aos yo haba contemplado el
plan de preparar libros importantes. Ambos
sentamos que mientras nuestras facultades mentales
estuvieran vigorosas debamos completar esos libros;
que era un deber que tenamos, con nosotros mismos
y con la causa de Dios, el descansar del ardor de la
batalla y dar a nuestro pueblo la luz preciosa de la
verdad que Dios haba abierto ante nuestras mentes.
Algunas semanas antes de la muerte de mi esposo, yo
le habl con insistencia de la importancia de buscar
un campo de trabajo en que nos viramos libres de
las cargas que necesariamente caan sobre nosotros
estando en Battle Creek. En respuesta, l habl acerca
de varios asuntos que requeran nuestra atencin
antes de poder partir: deberes que nos
correspondan. Entonces, con un profundo
sentimiento pregunt: "Dnde estn los hombres
para hacer esta obra? Dnde estn aquellos que
tengan un inters abnegado en nuestras instituciones,
y que se mantengan de parte de lo recto, sin dejarse
afectar por ninguna influencia que puedan sentir?"

Con lgrimas expres su ansiedad por nuestras


instituciones de Battle Creek. Dijo l: "Mi vida la he
dado para la edificacin de estas instituciones. El
dejarlas ahora es como la muerte. Ellas son mis hijos,
y no puedo separar mis intereses de ellas. Estas
instituciones son los instrumentos del Seor para
hacer una obra especfica. Satans trata de estorbar y
anular todos los medios por los cuales el Seor est
trabajando por la salvacin de los hombres. Si el gran
adversario pudiera dar a estas instituciones un molde
de acuerdo con las normas del mundo, lograra su
objeto. Mi mayor ansiedad consiste en encontrar al
mejor hombre para desempear cada tarea. Si en
puestos de responsabilidad hay personas moralmente
dbiles, vacilantes en sus principios, e inclinadas a
desviarse hacia el mundo, siempre habr quienes se
dejarn descarriar. No deben prevalecer las
influencias perversas. Antes preferira morir que vivir
para ver a estas instituciones mal dirigidas, o
desviadas del propsito por el cual fueron tradas a la
existencia.

"En mis relaciones con la causa he estado por largo


tiempo conectado muy estrechamente con la obra de
publicaciones. Tres veces he cado, herido por la
parlisis, debido a mi devocin a esta rama de la
causa. Ahora que Dios me ha renovado fuerza fsica y
mental, siento que puedo servir a su causa como
nunca antes. Debo ver prosperar la obra de
publicaciones. Est entretejida en mi propia
existencia. Si olvido los intereses de esta obra, pierdo
toda mi capacidad".

Tenamos un compromiso para asistir a un congreso


campestre en Charlotte, el sbado y el domingo 23 y
24 de julio. Decidimos viajar en carruaje privado. En el
camino, mi esposo pareca alegre, y sin embargo un
sentimiento de solemnidad descansaba sobre l.
Repetidamente alababa a Dios por su misericordia y
por las bendiciones recibidas, y expresaba libremente
sus propios sentimientos concernientes al pasado y al
futuro: "El Seor es bueno, digno de ser alabado. El es
una ayuda presente en tiempo de necesidad. El futuro
parece ser nublado e incierto, pero el Seor no quiere
que nos aflijamos acerca de estas cosas. Cuando
vengan las pruebas, l nos dar la gracia para
soportarlas. Lo que el Seor ha sido para nosotros, y
lo que l ha hecho por nosotros, debe hacernos sentir
tan agradecidos que nunca murmuremos ni nos
quejemos.

"Me ha parecido duro que se juzgaran mal mis


motivos, y que mis mejores esfuerzos para ayudar,
animar y fortalecer a mis hermanos, una y otra vez se
hayan usado contra m. Pero deba haber recordado a
Jess y sus chascos. Su alma fue agraviada al no ser
apreciado por aquellos por quienes haba venido a
bendecir. Deba haberme espaciado en la misericordia
y la bondad de Dios, alabndolo ms, y quejndome
menos de la ingratitud de mis hermanos. Si alguna vez
hubiera dejado todas mis perplejidades con el Seor,
pensando menos en lo que otros decan y hacan
contra m, habra tenido ms paz y gozo. Ahora
tratar de guardarme para no ofender ni de palabra ni
con acciones, y luego tratar de ayudar a mis
hermanos a dar pasos en la direccin correcta. No me
detendr a lamentar ningn mal que se me haya
hecho. He esperado de los hombres ms de lo que
deba. Amo a Dios y a su obra, y amo tambin a mis
hermanos".

Poco me imaginaba yo, mientras viajbamos, que ste


haba de ser el ltimo viaje que haramos juntos. El
tiempo cambi repentinamente de un calor opresivo
a un fro cortante. Mi esposo tom fro, pero pens
que su salud era tan buena que no recibira dao
permanente. Trabaj en las reuniones que se
realizaron en Charlotte, presentando la verdad con
gran claridad y poder. Habl del placer que senta de
dirigirse a hermanos que manifestaban un inters tan
profundo en los temas ms queridos para l. "El Seor
ciertamente ha refrigerado mi alma -dijo l- mientras
he estado compartiendo con otros el pan de vida.
Desde todas partes de Michigan los hermanos estn
pidiendo ansiosamente que los ayudemos. Cmo
anhelo consolar, animar y fortalecer a los hermanos
en las preciosas verdades aplicables a este tiempos"

A nuestro regreso a casa, mi esposo se quej de una


ligera indisposicin, y sin embargo se entreg a su
trabajo como de costumbre. Cada maana bamos al
bosquecillo cercano a nuestra casa, y nos unamos en
oracin. Estbamos ansiosos por conocer nuestro
deber. Constantemente llegaban cartas desde
diferentes lugares, instndonos a asistir a congresos
campestres. A pesar de nuestra determinacin de
dedicarnos a escribir, era difcil rechazar el reunirnos
con nuestros hermanos en estas asambleas
importantes. Con fervor rogbamos recibir sabidura
para conocer cul era el proceder ms correcto.
El sbado de maana, como de costumbre, fuimos al
bosquecillo, y mi esposo or con todo fervor tres
veces. No pareca dispuesto a cesar de interceder
delante de Dios por una direccin y una bendicin
especiales. Sus oraciones fueron odas, y recibimos
paz y luz en nuestros corazones. El alab a Dios y dijo:
"Ahora le entrego todo a Jess. Siento una paz dulce y
celestial, una seguridad de que el Seor nos mostrar
nuestro deber, porque nosotros deseamos hacer su
voluntad". Me acompa al Tabernculo [la iglesia
adventista de Battle Creek], e inici los servicios con
canto y oracin. Era la ltima vez que haba de
ponerse en pie a mi lado en el plpito.

El lunes siguiente comenz a sufrir severos


escalofros, y al da siguiente tambin yo fui atacada.
Fuimos llevados juntos al sanatorio para recibir
tratamiento. El mdico entonces me inform que mi
esposo tena la tendencia a dormirse y que estaba en
peligro. En seguida me llevaron a su cuarto, y tan
pronto como observ su rostro me di cuenta de que
se estaba muriendo. Trat de despertarlo. El entenda
todo lo que se le deca, y responda a todas las
preguntas que podan ser contestadas con s o con no,
pero pareca que era imposible que pudiera decir
nada ms. Cuando le dije que yo crea que se estaba
muriendo, no manifest ninguna sorpresa. Le
pregunt si Jess era precioso para l. Dijo: "S, oh s".
"No tienes deseos de vivir?", le pregunt entonces,
El contest: "No". Entonces no arrodillamos junto a su
cama, y oramos por l. Un expresin de paz
descansaba en su rostro. Le dije: "Jess te ama.
Debajo de ti estn sus brazos eternos". Contest: "S,
s".

El Hno. Smith y otros hermanos oraron entonces en


torno a su cama, y se retiraron para pasar gran parte
de la noche en oracin. Mi esposo dijo que no senta
ningn dolor; pero evidentemente estaba decayendo
con rapidez. El Dr. Kellogg y sus ayudantes hicieron
todo lo que estaba a su alcance para arrebatarlo de la
muerte. Revivi con lentitud, pero continu muy
dbil.

A la maana siguiente pareci revivir dbilmente pero


cerca del medioda tuvo unos escalofros que lo
dejaron inconsciente. A las cinco de la tarde del
sbado 6 de agosto de 1881, en forma reposada,
exhal ltimo suspiro, sin lucha ni gemido alguno.

El choque de la muerte de mi esposo tan repentino,


tan inesperado cay encima de m como peso
aplastador. En mi condicin dbil haba reunido todas
mis fuerzas para permanecer junto a su cama hasta el
final; pero cuando vi sus ojos cerrados de muerte, la
naturaleza exhausta cedi y qued completamente
postrada. Por algn tiempo estuve oscilando entre la
vida y la muerte. La llama vital arda en forma tan baja
que un soplo poda extinguirla. De noche mi pulso se
debilitaba; y respiraba en forma ms y dbil hasta que
mi respiracin pareca cesar. Slo la bendicin de Dios
y los cuidados ininterrumpidos del mdico y sus
ayudantes mi vida fue preservada.

Aunque no me haba levantado de mi lecho de


enferma despus de la muerte de mi esposo, fui
llevada al Tabernculo el sbado siguiente para asistir
a su funeral. Al final del sermn sent mi deber de
testificar del valor de la esperanza cristiana en la hora
de dolor y afliccin. Al levantarme, me fueron dadas
fuerzas, y habl unos diez minutos, exaltando la
misericordia y el amor de Dios ante aquella nutrida
asamblea. Al final del servicio segu a mi esposo al
cementerio de Oak Hill, donde fue puesto a descansar
hasta la maana de la resurreccin.

Mi fuerza fsica haba sido postrada por el golpe, y sin


embargo el poder de la gracia divina me sostuvo en
mi gran afliccin. Cuando vi a mi esposo exhalar el
ltimo suspiro, sent que Jess era ms precioso para
m que en ningn momento anterior de mi vida.
Cuando estaba de pie junto a mi primognito, y le
cerr los ojos, pude decir: "El Seor dio, el Seor
quit; sea el nombre de Jehov bendito". Y sent
entonces que tena un consolador en Jess. Y cuando
mi ltimo hijo fue arrebatado de mis brazos, y no
poda ver ms su cabecita, sobre la almohada a mi
lado, pude decir: "El Seor dio, el Seor quit; sea el
nombre de Jehov bendito". Y cuando aquel sobre el
cual se haban apoyado mis grandes afectos, aquel
con quien haba trabajado por 35 aos, me fue
arrebatado, pude poner mis manos sobre sus ojos y
decir: "Te encomiendo mi tesoro, oh Seor, hasta la
maana de la resurreccin".

Cuando lo vi morirse, y vi a muchos amigos


simpatizando conmigo, pens: Qu contraste con la
muerte de Jess cuando l colgaba de la cruz! Qu
contraste! En la hora de su agona, los burladores se
mofaban de l y lo ridiculizaban. Pero l muri, y pas
por la tumba para alegrarla, para hacerla ms liviana,
para que tuviramos gozo y esperanza, aun en
ocasin de la muerte; para que pudiramos decir, al
poner a nuestros amigos a descansar en Jess: "Nos
volveremos a ver".

A veces me pareca que no podra soportar la muerte


de mi esposo. Pero estas palabras parecan
impresionar mi mente: "Estad quietos, y conoced que
yo soy Dios" (Sal. 46: 10). Siento hondamente la
prdida, pero no me atrevo a entregarme a una
congoja intil. Esto no traera de regreso al muerto. Y
no soy tan egosta que, aunque pudiera hacerlo, lo
sacara de su pacfico sueo para que de nuevo se
empeara en las batallas de la vida. Como un cansado
guerrero, se acost a descansar. Mirar con placer su
lugar de reposo. La mejor manera en que yo y mis
hijos podemos honrar la memoria del que ha cado es
asumir la obra que l dej y, con el poder de Jess,
llevarla hasta su terminacin. Estaremos agradecidos
por los aos de utilidad que se nos han concedido; y
por causa de mi esposo, y por causa de Cristo,
aprenderemos de su muerte una leccin que nunca
olvidaremos. Permitiremos que esta afliccin nos
haga ms bondadosos y amables, ms tolerantes,
pacientes y considerados hacia los que viven"."

"Asumo la tarea de mi vida sola, con la plena


confianza de que mi Redentor estar conmigo.
Tendremos tan slo un corto momento para
proseguir la lucha; entonces Cristo vendr, y esta
escena de conflicto terminar. Entonces habremos
realizado nuestros ltimos esfuerzos para trabajar con
Cristo y hacer progresar su reino. Algunos que han
estado en el frente de batalla, resistiendo
celosamente al enemigo que avanzaba, caen en el
puesto del deber. Los vivos observan con lgrimas a
los hroes cados, pero no es tiempo de cesar en la
obra. Ellos deben cerrar filas, tomar el estandarte de
la mano paralizada por la muerte, y con energa
renovada vindicar la verdad y el " honor de Cristo."

"Como nunca antes debe hacerse una decidida


resistencia contra el pecado, contra los poderes de las
tinieblas. El tiempo, exige una actividad enrgica y
determinada de parte de los que creen en la verdad
presente. Si parece largo el tiempo de espera hasta
que venga nuestro Libertador; si, doblegados por la
afliccin y gastados por el trabajo, nos mostramos
impacientes para recibir un retiro honorable de la
guerra, recordemos -y que este recuerdo ahogue todo
murmullo- que quedamos en la tierra para encontrar
tormentas y conflictos, para perfeccionar un carcter
cristiano, para familiarizarnos mejor con Dios nuestro
Padre y con Cristo nuestro Hermano mayor, y para
hacer la obra del Maestro en la salvacin de muchas
almas para Cristo."Los entendidos resplandecern
como el resplandor del firmamento; y los que
ensean la justicia a la multitud, como las estrellas a
perpetua eternidad," (Dan. 12: 3).

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