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ESOPO

Estas fábulas presentan lecciones de vida a través de historias breves que involucran animales. Algunas enseñan sobre los peligros de la vanidad, la astucia y los engaños. Otras advierten sobre los riesgos de culpar a otros o juzgar apresuradamente.

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Estas fábulas presentan lecciones de vida a través de historias breves que involucran animales. Algunas enseñan sobre los peligros de la vanidad, la astucia y los engaños. Otras advierten sobre los riesgos de culpar a otros o juzgar apresuradamente.

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ESOPO

EL LEN VIEJO Y LA ZORRA


N LEN LLEGADO A VIEJO, incapaz de procurarse por la fuerza
la comida, pens que necesitaba hacerlo por la astucia.
Por lo cual, dirigise a una caverna y se tendi en el suelo, fingiendo
hallarse enfermo; de este modo, cuando los animales iban
a visitarle, los atrapaba y se los coma.
Haban perecido ya bastantes, cuando la zorra, comprendiendo
su trampa, se present tambin y, detenindose a distancia
de la caverna, pregunt el len que cmo le iba.
Mal contest el len, preguntando a su vez por qu no
entraba.
Hubiera entrado dijo la zorra si no viera muchas huellas de
animales que entran, pero ninguna de animales que salen.
Los hombres sensatos advierten en ciertos indicios los peligros y los evitan.
EL LEN, LA ZORRA Y EL CIERVO
ABIENDO CADO ENFERMO, el len se tumb en una caverna,
diciendo a la zorra, a la que estimaba grandemente y con
la cual estaba en relaciones:
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Pehun Editores, 2001 )3 (
ESOPO FEDRO LA FONTAINE IRIARTE SAMANIEGO TOLSTOI BARROS GREZ LAS MEJORES
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Si quieres que me cure y viva, seduce con tus dulces palabras
al ciervo que habita el bosque y tremelo, pues tengo un
gran deseo de su corazn y de sus entraas.
Parti la zorra a cumplir el encargo y encontr al ciervo saltando
en el bosque. Acercndose a l amablemente, le salud y le dijo:
Vengo a comunicarte una gran noticia. Ya sabes que nuestro
rey, el len, es vecino mo; pero ha cado enfermo y est a
punto de morir. Entonces, se ha preguntado qu animal entre
todos iba a reinar despus de su muerte. El jabal se dijo carece
de inteligencia; el oso es torpe, la pantera irascible, el tigre
fanfarrn; el ciervo es el ms digno de reinar, porque es esbelto,
vive muchos aos y las serpientes temen sus cuernos. Pero para
qu hablar ms? Est resuelto que t sers el rey. Qu vas a
darme por habrtelo anunciado antes que nadie? Contesta; tengo
prisa y temo que me llame, pues no puede pasarse sin mis
consejos. Pero si quieres or a un viejo, te aconsejo que vengas
conmigo y le hagas compaa hasta su muerte.
As habl la zorra, y el ciervo, con el corazn henchido de
vanidad ante sus palabras se dirigi a la caverna, sin sospechar
lo que iba a ocurrir. Al verlo, el len se precipit sobre el ciervo,
pero no logr ms que destrozarte las orejas con sus garras; el
ciervo desapareci velozmente en el bosque. Entonces, la zorra
golpe sus patas una contra otra, en seal de despecho por haber
perdido la partida. El len empez a quejarse lanzando grandes
rugidos, atenuado por el hambre y la pena, y suplic a la
zorra que hiciese otra tentativa para llevarle al ciervo con un
nuevo engao. La zorra repuso:
Es un encargo penoso y difcil, sin embargo, te servir otra vez.
Entonces, igual que un perro de caza, sigui las huellas del
ciervo mientras maquinaba nuevas astucias, preguntando a los pastores
si no haban visto un ciervo ensangrentado. Estos le indicaron
su cubil. Hallle la zorra recobrando sus fuerzas y se present, imprudente.
El ciervo, encolerizado y presto al ataque, le dijo:
Miserable zorra, no volvers a engaarme! Si te acercas
una pulgada, cuntate entre los muertos! Vete a buscar a otros
que no te conozcan; habla a otros animales y sbeles los humos
dicindoles que los van a hacer reyes; a m, no.
Pero la zorra replic:
Pero cmo eres tan flojo y tan cobarde? Por qu desconfas
de nosotros, que somos tus amigos? El len, al cogerte la oreja, slo
quera darte sus consejos y sus instrucciones para el buen gobierno
de tu gran monarqua, y t ni siquiera has podido sufrir un araazo
de la pata de un enfermo. Ahora est furioso contra ti y quiere hacer
rey al lobo. Malo es ser el amo! Ven conmigo; no tienes nada que
temer; pero prtate humilde como un cordero. Te juro por todos los
rboles y fuentes que no tienes que temer ningn mal del len. En
cuanto a m, lo nico que quiero es servirte.
Y engaando con estas mentiras al infeliz, le decidi a acompaarla
de nuevo. En cuanto entr en la caverna, no le falt comida
al len, el cual devor sus huesos, su cerebro y sus entraas. La
zorra, entretanto, miraba. Cay el corazn al suelo, y la zorra lo
atrap a escondidas, comindoselo como pago de sus gestiones. Y
el len, despus de buscarlo entre todos los pedazos, vio que le
faltaba. Entonces, la zorra, a prudente distancia, le dijo:
Este ciervo no tena corazn; no lo busques. Qu corazn
poda tener un animal que vino por dos veces a la cueva y a las
garras del len?
Ensea esta fbula que el ansia de honores turba la razn y cierra los
ojos ante la inminencia del peligro.
EL LEN, EL OSO Y LA ZORRA
ABIENDO ENCONTRADO UN OSO y un len a un cervatillo, trabaron
un combate para ver cul de los dos se lo llevaba.
Despus de asestar uno a otro terribles golpes, se abatieron ma- H
Pehun Editores, 2001 )4 (
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reados y medio muertos. Una zorra que pasaba por all, vindolos
extenuados y con el cervatillo en medio, se apoder de ste y
huy pasando entre los dos. Y el oso y el len, sin poder levantarse,
murmuraron:
Desdichados! Para la zorra nos hemos tomado tanto trabajo!
Ensea esta fbula que tenemos razn en sentir despecho cuando los
recin llegados se llevan el fruto de nuestros trabajos.
EL DEUDOR DE ATENAS
N DEUDOR DE ATENAS, apremiado por su acreedor para que
le pagara su deuda, primero le pidi que le concediera un
corto plazo pretextando hallarse en apuro; mas no logrando convencerle,
trajo la nica marrana que posea, disponindose a venderla
en presencia de su acreedor.
Presentse un comprador preguntando si la marrana era fecunda.
Tan fecunda respondi el deudor, que hasta lo es de modo extraordinario:
en los Misterios pare hembras y en las Panateneas pare machos.
Asombrado el comprador de lo que oa, el deudor exclam:
No te asombres tanto, porque esta marrana tambin; te
dar cabritos en las Dionisiacas!*
Ensea esta fbula que muchos no vacilan, cuando se trata de su propio
inters en afirmar incluso cosas imposibles.
EL GATO Y LOS RATONES
ABA UNA CASA INFESTADA DE RATONES. Spolo un gato, se fue
a ella y, uno tras otro, los iba devorando a todos. Los ratones,
viendo que siempre los cazaba, desaparecan en sus agujeros,
y no pudiendo el gato atraparlos en ellos, imagin una trampa
para que salieran.
Trep, en efecto, aun alto leo y, colgado en l, se hizo el
muerto; pero una de las ratas asom el hocico, le vio y le dijo:
Oye, amiguito, aunque fueras un saco no me acercara!
Demuestra esta fbula que los hombres sesudos, cuando una vez han
experimenta la maldad de alguno personas, ya no se dejan engaar por
sus habilidades.
LA COMADREJA Y LAS GALLINAS
E ENTER UNA COMADREJA DE QUE EN UN CORRAL haba unas
gallinas enfermas; disfrazse de mdico, cogi los instrumentos
del arte y se present en el gallinero. Llegada a la puerta,
pregunt a las gallinas que cmo iba su salud.
Muy bien si t te largas! respondieron.
Los prudentes descubren las artes de los malvados a pesar de todos sus
fingimientos de bondad.
LA CABRA Y EL ASNO
ABA DE COMER UN HOMBRE AL MISMO TIEMPO a una cabra y a
un asno. La cabra cobr envidia al asno, porque ste estaba
muy bien alimentado, y le dijo:
Entre la noria y la carga, tu vida es un tormento inacabable;
finge un ataque y djate caer en un foso para que te den
descanso.
Sigui el asno el consejo, se dej caer y se lastim, todo el
cuerpo. Hizo venir el amo al veterinario y le pidi un remedio
para el herido. Prescribi el curandero que le hiciera una infusin
con el pulmn de una cabra, pues este remedio le devol-
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* Misterios: ceremonias secretas en honor de ciertas divinidades; Panateneas y
Dionisacas, fiestas en honor de Atenea y Baco (Dionisos).
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verla el vigor. Por lo cual degollaron a la cabra para curar al
asno.
Aquel que imagina maldades contra otro, es al cabo el primer obrero de
su desgracia.
LA ZORRA Y LA UVAS
UISO UNA ZORRA HAMBRIENTA, al ver colgando de una parra
hermosos racimos de uvas, atraparlos con su boca; mas
no pudiendo alcanzarlos se alej dicindose a s misma:
Estn verdes!
Asimismo, ciertos hombres que no pueden llevar adelante sus asuntos
por culpa de su incapacidad, culpan a las circunstancias.
LA ZORRA Y EL PERRO
ENETR UNA RAPOSA EN UN REBAO de carneros y, arrimando
un corderillo a su pecho, finga acariciarle. Preguntle un
perro:
Qu ests haciendo?
Le acaricio y juego con l.
Pues, sultale en seguida, si no quieres conocer las caricias
de perro!
Aplicase esta fbula al trapacero y al ladrn inhbil.
LA ZORRA QUE NUNCA VIO UN LEN
ABA UNA ZORRA QUE NUNCA HABA VISTO UN LEN. Psola el
azar un da delante de la fiera. Como era la primera vez
que la vea, sinti un miedo de muerte. Al encontrar al len por
segunda vez, an sinti miedo, pero menos que la primera. En
fin, al verle por vez tercera, se envalenton hasta acercarse a l
para trabar conversacin con la fiera.
Ensea esta fbula que la costumbre dulcifica hasta las cosas ms
aterradoras.
LA MUJER INTRATABLE
ENA UN HOMBRE UNA MUJER EN EXTREMO VIOLENTA con todas
las gentes de su casa. Queriendo saber si demostraba igual
humor con los criados de su padre, la envi a casa de ste
con un pretexto cualquiera.
De vuelta al cabo de unos das, le pregunt el marido cmo
la haban tratado los criados de su padre, y ella respondi:
Los pastores y los boyeros me miraban de reojo.
Pues si tan mal te miraban, mujer, los que sacan los rebaos
al despuntar el da y no vuelven hasta llegada la noche, cmo
te miraran aquellos con quienes pasabas el da entero?
A menudo las cosas pequeas descubren las grandes, y las visibles,
las cosas ocultas.
EL HOMBRE Y LA RAPOSA
DIABA UN HOMBRE A UNA ZORRA, porque le ocasionaba ciertos
daos. Pudo cogerla y, para llevar a cabo una cumplida
venganza, atle a la cola un pedazo de estopa empapada en
aceite, prendindole fuego. Pero un dios condujo a la raposa a
los campos del insensato; era la poca de la recoleccin, y el
hombre sigui a la zorra y contempl, llorando, su cosecha perdida.
Debemos ser indulgentes, mesurados, pues a menudo sucede que la ira
causa grandes males a los mismos irascibles.
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FBULAS
EL ASTRNOMO
ENA UN ASTRNOMO LA COSTUMBRE DE PASEAR todas las noches
estudiando los astros. Un da que vagaba por las afueras
de la ciudad, absorto en la contemplacin del cielo, cay
sorpresivamente en un pozo. Estaba lamentndose y dando voces,
acert a pasar un hombre, que oyendo sus lamentos se le
acerc para saber su motivo; enterado de lo sucedido, dijo:
Amigo mo! Quieres ver lo que hay en el cielo y no ves lo
que hay en la tierra?
Podra aplicarse esta fbula a aqullos que se jactan de hacer maravillas y
son incapaces de conducirse en las circunstancias ordinarias de la vida.
EL CANGREJO Y LA ZORRA
N CANGREJO SALI DEL MAR A LA RIBERA, buscando su vida
solitariamente. Le vio una zorra hambrienta y, como no
tena nada que llevarse a la boca, corri hacia l y lo apres.
Entonces el cangrejo, a punto de ser devorado, exclam:
Merezco lo que me ocurre, porque, viviendo en el mar, he
querido hacerme de la tierra!
Sucede lo propio con los hombres: aquellos que abandonan sus ocupaciones
para entrometerse en los asuntos que no les ataen, caen naturalmente
en la desgracia.
EL PERRO DORMIDO Y EL LOBO
ORMA UN PERRO DELANTE DE UNA CASA. Un lobo se lanz
sobre l y se dispona a darse un banquete, cuando el perro
le rog que no le inmolara en tal momento.
Ahora estoy en los huesos le dijo; espera algn tiempo;
mis dueos van a celebrar sus bodas; tambin yo me dar unos
buenos atracones, engordar y ser para ti un manjar mucho ms
exquisito.
Crey el lobo en sus palabras y se march. Al cabo de algn
tiempo volvi y encontr al perro dormido en una pieza elevada
de la casa: detvose al pie de sta y record al perro lo convenido.
Entonces, el perro repuso:
Oh, lobo, si a partir de hoy me ves dormir delante de la
casa, no esperes a las bodas!
Ensea esta fbula que los hombres discretos, cuando se ven libres de
un peligro, se guardan de ste toda la vida.
EL PERRO CON CAMPANILLA
ABA UN PERRO QUE MORDA A TRAICIN. Psole su amo una
campanilla para advertir a las gentes. Y el can, sacudiendo
la campanilla, se fue a presumir a la plaza pblica. Mas una
perra entrada en aos, le dijo:
De qu presumes tanto? Pues no llevas esa campanilla a
causa de tu virtud, sino para anunciar tu maldad oculta.
Los gestos de presuncin de los fanfarroneros descubren visiblemente
sus vicios secretos.
EL LEN Y EL RATN AGRADECIDO
ALLNDOSE DURMIENDO UN LEN, un ratn empez a retozar
encima de su cuerpo. Despertse el len, atrap al ratn,
y ya iba a comrselo, citando el ratn le dijo que le soltara, prometindole,
si le perdonaba la vida, pagarle cumplidamente. El
len se ech a rer y dej marchar al ratn.
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Pehun Editores, 2001 )7 (
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Poco tiempo despus, el len debi su salvacin al agradecimiento
del ratoncillo. Unos cazadores haban cazado al rey de la
selva, y le ataron a un rbol con una cuerda. Oyndole el ratn
gemir su desconsuelo, corri adonde estaba, roy la cuerda y
libert al len.
En otra ocasin le dijo, te burlaste de m, porque no
esperabas mi agradecimiento; bueno es que ahora sepas que tambin
los ratones somos agradecidos.
Ensea esta fbula que en las mudanzas de la fortuna, incluso los ms
poderosos necesitan la ayuda de los humildes.
EL ESCARABAJO Y LA HORMIGA
LEGADO EL VERANO, UNA HORMIGA QUE RONDABA por los campos
recoga los granos de trigo y cebada, guardndolos para alimentarse
durante el invierno. La vio un escarabajo y se asombr de verla
tan laboriosa en la poca en que todos los animales, descuidando sus
trabajos, se abandonan a la buena vida. Nada respondi la hormiga
por el momento: pero ms tarde, llegando el invierno, cuando la lluvia
deshaca las boigas, el escarabajo, hambriento, fue a pedirle a la hormiga
una limosna de comida. Entonces le dijo la hormiga:
Mira, escarabajo: si hubieras trabajado en la poca en que
yo lo haca y t te burlabas de mi, ahora no te faltara alimento.
Asimismo los hombres que no se inquietan del futuro en los tiempo de
abundancia, caen en la mayor miseria cuando aqullos cambian.
EL DELFN Y EL MONO
AY LA COSTUMBRE, VIAJANDO POR MAR, de llevar consigo perritos
de Malta y monos para distraerse durante la travesa. Un hombre
que navegaba llevaba con l un mono. Al llegar a Sunion, promontorio
del Atica, se desat una violenta borrasca. Se hundi el
navo, y todo el mundo se salv a nado, el mono como los dems.
Vio un delfn al mono y, tomndole por un hombre, se desliz bajo
l y sostenindole le llev a tierra firme. Segn llegaban al Pireo,
puerto de Atenas, pregunt al mono si era ateniense. Respondi el
mono que si lo era y que incluso tena en Atenas parientes ilustres;
le pregunt el delfn si tambin conoca el Pireo, y el mono, creyendo
que le preguntaba por un hombre, le dijo que si y que era incluso
uno de sus ms ntimos amigos. Indignado por tal mentira, cogi el
delfn al mono, y, arrojndole al agua, le ahog.
Se refiere esta fbula a los hombres que, sin conocer la verdad,
creen poder engaar a los otros.
EL AVARO
N AVARO, CONVIRTIENDO EN ORO TODA SU FORTUNA, fundi
con el metal un lingote y lo enterr en cierto lugar, sepultando
all al mismo tiempo su corazn y su espritu. Todos
los das se diriga a ver su tesoro. En esto le observo un hombre,
adivino su suplicio y, desenterrando el lingote, se lo llev.
Cuando poco despus volvi el avaro y hall el escondrijo vaco,
psose a llorar y a arrancarse los cabellos. Un sabio que le
vio lamentarse de tal suerte, despus de informarse de su motivo,
le dijo:
No te desesperes as, hombre, porque al fin y al cabo,
aunque tenias oro, no lo poseas. Coge una piedra, escndela
donde estaba el oro y figrate que es oro; la piedra servir
para ti como si fuera el oro mismo, pues, a lo que veo,
incluso cuando el oro estaba all no utilizaba para nada tu
riqueza.
Muestra esta fbula que nada es la posesin sin el usufructo.
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Pehun Editores, 2001 )8 (
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LA LIEBRE Y LA TORTUGA
ISCUTAN LA LIEBRE Y LA TORTUGA sobre cul de las dos era
ms veloz. Fijaron, pues, un da y un lugar para la prueba
y se separaron. La liebre, confiando en su veloz carrera, no
se dio prisa en partir, y acostndose al borde del camino se
quedo dormida. Pero la tortuga, consciente de su lentitud, no
dejo de correr desde el primer instante, con lo que ganando
gran ventaja sobre la liebre dormida, lleg a la meta y gan el
premio.
Esta fbula nos ensea que a menudo el trabajo vence a los dones
naturales, si a stos se los descuida.
EL ASNO FINGINDOSE COJO Y EL LOBO
N ASNO QUE SE ENCONTRABA PASTANDO EN UN PRADO, viendo
avanzar un lobo hacia l fingi hallarse cojo. Se aproxim
el lobo y le pregunt por qu cojeaba. Respondi el asno que al
saltar una cerca se haba clavado una espina, rogndole que se la
arrancara primero, tras de lo cual poda devorarle tranquilamente,
sin miedo a desgarrarse la boca masticando. Dejse persuadir
el lobo, y mientras levantaba la pata del asno, examinando atentamente
su pie, recibi una coz que le arranc los dientes. Y el
lobo maltratado dijo:
Bien me lo merezco, porque, habindome enseado mi
padre el oficio de carnicero, quin me manda ensayar la medicina?
Asimismo, los hombres que se aventuran en empresas fuera de su
capacidad, se acarrean, naturalmente, grandes infortunios.

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