Revista de Literatura Hispanoamericana
No. 62, Enero-Junio, 2011: 109 - 126
ISSN 0252-9017 ~ Dep. legal pp 197102ZU50
Pobre Negro: El discurso equvoco
de las mscaras sociales
Adelso Luis Ynez Leal
University of Otago. Nueva Zelanda.
E-mail: [Link]@[Link]
Resumen
Este artculo propone una lectura novedosa de la novela Pobre
Negro, de Rmulo Gallegos. En estas lneas se cuestiona la polariza-
cin discursiva entre sujetos negros y blancos. Tambin se enfatiza la
contradiccin que existe entre el producto literario y la ideologa que
pregona el autor. El anlisis recurre a conceptos tericos tales como he-
terogeneidad y transculturacin para tratar de comprender cmo se
plantea el problema racial de Venezuela en el imaginario literario. La
crtica ataca la construccin estereotipada de los personajes porque per-
sigue un fin civilizador. Asimismo, el mestizaje parece traer como con-
secuencia cierto nivel de tolerancia, ms no su total aceptacin en la so-
ciedad venezolana. Este trabajo pretende demostrar, a partir de la nove-
la, la convivencia armnica entre diferentes grupos tnicos.
Palabras clave: Subalternidad, democratizacin, hegemona, mestizaje, este-
reotipos.
Recibido: 16-03-11 Aceptado: 22-04-11
Adelso Luis Ynez Leal
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Poor Black: The Ambiguous Discourse
of Social Masks
Abstract
This paper proposes a new reading for the novel Poor Black, by
Rmulo Gallegos, questioning the discursive polarization between black
and white subjects. It also emphasizes the contradiction between the lit-
erary product and the ideology proclaimed by the author. The analysis
draws on theoretical concepts such as heterogeneity and transculturation
to try to understand how the racial problem in the Venezuelan literary
imaginary is presented. Criticism attacks the stereotyped construction of
the characters because they are pursuing a civilizing goal. Moreover,
crossbreeding seems to result in a certain level of tolerance, but not full
acceptance in Venezuelan society. This paper seeks to demonstrate,
based on the novel, the harmonious coexistence among different ethnic
groups.
Key words: Subalternity, democratization, hegemony, crossbreeding, stereo-
types.
La narrativa de Rmulo Gallegos que podramos llamar una esttica
relata con cierto tono monolgico de la desesperanza -tpica del realis-
las derrotas del sujeto afro-venezo- mo social- nos llevara, tal vez, a
lano desde los tiempos coloniales cuestionar la polarizacin del estatus
hasta fines del siglo XIX. En sus entre sujetos blancos y negros con el
textos, las miserias del hombre ne- objeto de no reducirla a una mera
gro as como su hipottica ineptitud visin mecnica. Aunque Pobre ne-
y sus fracasos, son concebidas como gro -publicada en 1937- no constitu-
una condicin inexorable del sujeto ye un texto exitoso de la obra de Ga-
que se admite como natural. En Po- llegos es, quizs, el que mejor ejem-
bre negro, de manera mucho ms plifica la estratificacin colonial de
obvia, la voz narrativa asume una clases que heredaron Venezuela y,
actitud sesgada respecto del valor de por extensin, el continente ameri-
la condicin humana en funcin del cano.
color de la piel, de sus hbitos y La novela rememora la existencia
costumbres. Una lectura actual de lo de una literatura de viajes que traza
Pobre Negro: El discurso equvoco de las mscaras sociales 111
-en un imaginario muy complejo- el gran contradiccin que se observa
trfico de esclavos. Con el asenta- entre su construccin literaria y la
miento de la dispora africana en el ideologa que pregona, se distingue
nuevo continente, las prcticas reli- el tono discriminatorio contra los
giosas all descritas pasarn a ser un menos favorecidos. En efecto, la in-
producto hbrido. Un ejemplo vlido tegracin de todos los sectores en
lo constituye la celebracin en ho- igualdad de condiciones es, durante
nor a los santos, que revela una dcadas, el eslogan poltico. No sor-
mezcla oscilante entre diversas cre- prende, pues, que la novela aparente
encias acompaadas por la percu- pretender la emancipacin de los ne-
sin -tpica del frica negra-, am- gros (Cohen, 2007: 1). Se trata de
pliamente aclimatada en Amrica. un texto muy ambiguo puesto que
El mismo sujeto negro se transforma tambin pone en escena cmo el
en un hbrido al dejar atrs el culto a blanco encubre con un discurso be-
las divinidades brbaras para asu- nevolente sus intenciones de enri-
mir otras que s van a formar parte quecerse gracias a una mano de obra
de la identidad americana. El texto barata. Pobre negro se sita dentro
acoge todos los estereotipos de la de las obras ms clsicas del canon
construccin de un sujeto perifrico: literario nacional de Venezuela. No
la fortaleza fsica y sexual, la sen- obstante, hoy invita a ser fuertemen-
sualidad corporal, las creencias en la te cuestionada al pensar en su recep-
brujera, la falta de inteligencia y cin en el horizonte de lectores ve-
una fontica particular en relacin a nezolanos.
la norma estndar del espaol. A pe- Con el objetivo de profundizar
sar de su aporte cultural y racial, el acerca de estas problemticas, me
negro se perfila en Gallegos como aproximo a las ideas propuestas por
una nulidad. Todo parece indicar el Grupo de Estudios Subalternos
que el potencial fsico y el bagaje (Castro, 1998:85) y recurro a los
cultural son las vas de escape frente conceptos de heterogeneidad y
al poder hegemnico que soslaya la transculturacin de ngel Rama,
condicin humana de este sector su- para lograr una mejor compresin
balterno. de los usos de lo racial -"lo negro"
Sin embargo, Gallegos fue uno de en el contexto venezolano- as como
los lderes del partido Accin De- de las tensiones en los procesos de
mocrtica y presidente de Venezuela hibridacin que hacen de la socie-
en 1948, electo con el mayor por- dad venezolana un conjunto relati-
centaje de votos a su favor en elec- vamente armnico. Asimismo, me
ciones populares. En esta primera interesa destacar que la lectura de
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Pobre negro permite tambin poner gran parte de las poblaciones de ori-
en dilogo a la narracin con la rea- gen africano. Esta relacin centena-
lidad extratextual, lo cual activa los ria de dominacin -que fustiga todo
presupuestos de los lectores ideales. viso de insubordinacin- la compar-
ten otros grupos, tales como indios,
Contexto histrico-geogrfico manumisos, mulatos y zambos. No
e ingredientes tnicos ocurre lo mismo con los descendien-
tes de canarios, los blancos criollos,
Pobre negro comprende, en senti- los mantuanos que tienen la preemi-
do estricto, el extenso perodo hist- nencia y, por supuesto, los blancos
rico entre la abolicin de la esclavi- peninsulares que por largo tiempo
tud, en 1854, y el fin de la Guerra haban invadido los territorios del
Federal en Venezuela, en 1863. Pu- Nuevo Mundo (Bansart, 1986: 5).
blicada a principios del siglo XX Sin embargo, es preciso aclarar que
por Rmulo Gallegos, cuyo nombre a pesar de ser blancos estos ltimos,
ocupa un lugar de excepcin dentro no disfrutan del mismo estatus ya
del canon literario nacional, este que sus privilegios son distintos en-
texto no ha sido objeto de significa- tre ellos. Los mantuanos, por ejem-
tivas crticas. La novela acoge un plo, adems de ser criollos como Si-
cuadro complejo que ilustra la histo- mon Bolvar, son aristcratas, en
ria de la esclavitud desde sus inicios cambio los canarios -muchos de los
coloniales (Garca, 2007: 113) con cuales pelearon en el ejrcito por la
nfasis en los acontecimientos de fi- independencia- son de cierta manera
nes del siglo XIX. Recrea, incluso, menos acaudalados. El hecho de no
noticias histricas que la crtica do- formar parte de los grupos esclavi-
cumenta acerca de la fuga de los ne- zados es la nica caracterstica que
gros como excusa narrativa dada los equipara.
las condiciones de vida agonizantes El texto, que en principio puede
a las que estaban sometidos (Lawo, dar la impresin de no profundizar
2006: 576). En efecto, en las hacien- en los conflictos raciales y de poder,
das cacaoteras de Barlovento y ciu- ofrece un panorama complejo de la
dades aledaas, el narrador escenifi- sociedad venezolana. Pero, el pro-
ca la relacin de sumisin entre el blema radica en que se trata de una
negro y el sujeto de origen europeo. construccin estereotipada y anec-
El espacio geogrfico que confor- dtica cuyo impacto resulta definiti-
man los valles de Aragua y del Tuy, vo en la valoracin de una vieja cr-
funcionan como topnimos que re- tica poco mordaz en tanto repite la
miten a una zona en la que se asent visin de Gallegos. Un ejemplo lo
Pobre Negro: El discurso equvoco de las mscaras sociales 113
constituye la obra El negro en la li- tuvo gran auge en toda Latinoamri-
teratura venezolana (1980), del in- ca puesto que aborda temas de la
vestigador Jos Marcial Ramos, en construccin de la nacin (Isea,
la que su autor incluye una construc- 2000: 1). El inters por la relectura
cin arquetpica: de su obra busca romper con la vi-
sin sagrada que se tiene de Galle-
El negro con sus secuelas de rebeldas, de
gos como modelo literario sacraliza-
extroversin, de violencia sexual, de es-
do, en cuya esencia no queda clara
pontaneidad, sociabilidad y expansividad,
la supuesta concepcin democrtica
ha sido tema constante en la poesa, en la
que lo abandera. La lectura que me
cuentstica, en la novelstica y en el teatro
propongo aqu consiste en la no re-
que se ha creado en el pas (Ramos, 42).
inscripcin de discursos opresivos
Desde la perspectiva del narrador (Geisdorfer, 2001: 83), sino en la re-
galleguiano, los negros son sucios y consideracin del pasado y de cmo
su fisonoma es tan distinta a la de la hibridacin tiende, en principio, a
otros grupos que no puede pasar de- la democratizacin. Al hacer aco-
sapercibida: () porque no tienes pio de esta informacin histrica, el
jeta ni nariz que te traicionen? (Po- eje escritural pone en escena el en-
bre negro, 9). A pesar de que este frentamiento de diferentes posturas
imaginario muestra un consenso t- e intereses de clases. Se trata de un
nico (van Dijk, 1988: 131) para montaje dialgico con el cual el es-
marginalizar al sector negro, la nove- critor cede su voz e intenta dar la
la contiene tambin un aspecto posi- impresin de que existe un entendi-
tivo: por sus temas y valores lings- miento entre los diferentes grupos.
ticos, se la puede catalogar como tex- No obstante, en el texto subyace la
to costumbrista. De todos modos, oposicin binaria blanco-negro, en
tambin busca vender la idea de que lo que aparece descrito como dos
el mestizaje es un hecho feliz., lo campos hostiles (Pobre negro, 58).
que remite a una hbil postura polti- Y es precisamente esta percepcin la
ca y por tanto demagoga. En este que hace pensar que la va pacfica y
sentido, Lito E. Porto se refiere en la democracia representativa no son
trminos de una valoracin favore- reales convicciones en el escritor.
cida de la interaccin como requisito
esencial para una mayor comunica- Construcciones estereotipadas
cin entre humanos (2000: 65).
La narrativa de Gallegos forma El narrador define al mantuano
parte de lo que se conoce como no- como un sujeto imbuido de senti-
vela de la tierra o regionalista que mientos de casta con pujos de aristo-
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cracia (Pobre negro, 53), mientras ra como rasgos sobresalientes (el eje
que a los negros los viste de belle- sumisin-dominacin), mientras que
za humana la recia musculatura en- el recato y la autoridad quedan re-
durecida en el trabajo (Pobre ne- servados para los blancos, con sus
gro, 7). El recurso al clich queda maneras delicadas y supuesta acti-
manifiesto en la formulacin del tud sobria. La visin acerca de los
imaginario de la novela y en el afro-venezolanos va a cambiar nota-
modo en que hace referencia a los blemente gracias a la pluma de Gui-
personajes de origen africano equi- llermo Meneses con el texto Can-
parndolos con animales: habla de cin de negros (1934); a Julio Ra-
mirar en los negros y sudorosos mos y Los conuqueros (1936); y
rostros (Pobre negro, 61), como si tambin a Juan Pablo Sojo con su
los blancos no sudaran. Y su adjeti- Nochebuena negra (1943). Todos se
vacin va ms all cuando expresa van a aproximar a una elaboracin
que Sudaban a chorros los negros mucho ms fiel del mestizaje nacio-
extasiados en los acordes del golpe. nal (Zapata, 2006: 169). Incluso en
Olan a chiquero y a muerte (Pobre Cumboto (1950), de Ramn Daz
negro, 103). La codificacin racial Snchez, el tema de la mixtura apa-
del narrador no oculta los signos de rece en la crtica ya como parte del
la prepotencia del blanco sobre los discurso de la libertad:
negros y su inters en presentarlo
El discurso cientfico alrededor del mes-
como un antisocial:
tizaje seal, en la primera mitad del si-
() un negro de estatura descomunal, a glo XX, un cambio de paradigma en la
quien traan atadas las manos a la espalda, observacin de Latinoamrica e invirti
cubierto de sangre, en medio de una mul- la connotacin negativa del ser mezcla-
titud que lo apedreaba y lo apaleaba. Y do (Schmidt, 14).
luego contina la narracin con la excla-
Lo interesante de Pobre negro es
macin: -La hijita de Crisanto! Dios
que el narrador va dando cuenta de
mo! Qu monstruo!(Pobre negro, 4).
la evolucin de procesos y de ciertas
La cita apunta a la ausencia de reivindicaciones para los sectores
creatividad fundada en un total de- subalternos que aparentemente ami-
sinters por la innovacin. Es decir, noran los horrores de la esclavitud
un blanco no puede construirse (Pobre negro, 66). Respecto de esta
como sujeto del delito. Se pone de problemtica, algunos presupuestos
relieve la expresin de la corporali- tericos planteados por el Grupo de
dad del sujeto negro y la asimilacin Estudios Subalternos sobre cmo la
de los valores del sistema que impe- democratizacin otorga prioridad a
Pobre Negro: El discurso equvoco de las mscaras sociales 115
una reconceptualizacin del plura- llegos segn el referente clsico que
lismo y de las condiciones de subal- el lector comn posee acerca del es-
ternidad al interior de sociedades clavo en Amrica: aquel en cuya es-
plurales, vienen oportunamente a palda reposa el trabajo de la tierra
encajar en la realidad y conflicto de porque Negro hace carrera mu-
ser negro en Venezuela y, por exten- rindose chiquito (Pobre negro,
sin, en Amrica (Manifiesto inau- 103). Todo apunta a la elaboracin
gural, 85). En efecto, al abordar al- de perfiles caricaturescos siguiendo
gunos aspectos sobre la diversidad en sus descripciones ejes maniques-
humana y admitir que no todo grupo tas que los distinguen -tanto al hom-
de individuos disfruta de la misma bre como a la mujer- del resto de los
receptividad en el plano social, ni sectores sociales: El esclavo es for-
logra tener acceso a los mismos ser- nido, tiene manos afanosas y
vicios y bienes materiales, constata- dentadura perfecta, pero no pien-
mos la existencia de sujetos exclui- sa, es slo un negro bocatero (Po-
dos de manera deliberada por pro- bre negro, 6).
yectos nacionalistas y en manos de
la ideologa hegemnica, tal como Un supuesto mestizaje feliz
escenifica el texto galleguiano. Vale
aclarar que la aportacin del negro El argumento de la novela gira en
queda anulada bajo la concepcin torno a una joven llamada Ana Julia
euro-cntrica, no slo porque la va- Alcorta, hija de una familia mantua-
loracin sea meramente cutnea: na de gran abolengo. La joven resul-
ta embarazada de un esclavo llama-
Carecan, as en lo material como en lo
do Negro Malo, que ms bien era
espiritual, de cuanto pudiese constituir
bueno y que trabajaba en la hacien-
una forma de existencia realmente huma-
da La Fundacin. Para salvar el
na. Privados de economa propia, analfa-
honor, el hermano llamado Fermn,
betos y envilecidos por el hbito secular
le entrega el nio a una pareja hu-
de la sumisin. Eran todava los parias
milde de trabajadores de la tierra
(Pobre negro, 66).
allegados a la familia, y les pide que
La novela activa los prejuicios guarden el secreto para siempre. In-
del blanco, quien vehicula en su cluso, Fermn miente para echarse la
apreciacin el hecho de que el hom- culpa al decir que es su nio pero
bre de origen africano no alcanza, que la madre no puede criarlo, y as
entre otras cosas, a ostentar el esta- encubre la falta gravsima de su her-
tus de persona. El prototipo de ne- mana. Pedro Miguel, el nio que el
gro se erige en la concepcin de Ga- narrador denomina el repudiaito
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(Pobre negro, 16), crece con gran una inmundicia. A los de ese entonces y
rencor contra los mantuanos y repre- a los que ahora haran lo mismo si hoy
senta al mestizo que, desde la pers- naciera bajo los techos de esa casa el hijo
pectiva del autor, dar pie a signifi- de Negro Malo! Y entonces, pues, por
cativos cambios en la sociedad ve- qu no los aborrezco? Todas aquellas
nezolana. No obstante, no lo perfila brasas se convirtieron en cenizas? (Pobre
como el hroe salvador sino como el negro, 106).
personaje marcado por idealismo e
De principio a fin, la voz deja
inadaptacin (Oviedo, 1985: 110).
traslucir el poder de la aristocracia
A pesar de que el narrador no cede
mantuana con su modelo feudal y
su voz a este personaje central, el
sus latifundios heredados genera-
texto recuerda a Manzanoss auto-
cin tras generacin, al tiempo que
biographical construction of self
dialoga con ciertos elementos cultu-
porque se centra en el mismo tpico
rales del mestizaje. En efecto, la lec-
de la esclavitud y victimiza al sujeto
tura del signo textual invita a presu-
negro, aunque en esa obra la refe-
poner que el discurso narrativo de
rencia es a la realidad histrica cu-
Pobre negro atribuye al hecho del
bana (Branche, 2001: 64). Pedro
crisol la tolerancia del sujeto de ori-
Miguel es un sujeto que lucha en la
gen negro, ms no su total acepta-
Guerra Federal y comanda tropas in-
cin en la sociedad venezolana. El
tegradas por negros, que se defien-
transcurso del tiempo, as como la
den del poder colonial blanco. El fin
convivencia de los diferentes grupos
se centra en obtener la libertad y de-
humanos, no va a mitigar el poder
moler preceptos racistas coloniales,
de la clase hegemnica. Sin embar-
hasta que su integracin a la socie-
go, lo que ha sido irreconciliable
dad venezolana, como fruto de la hi-
desde principios de la Colonia llega
bridez y consecuencia de una nueva
a formar, aparentemente, una ar-
mentalidad, lo lleva a cuestionarse:
mona constructiva con el paso del
Los mantuanos! Por qu no me suena tiempo. Se trata de un discurso equ-
ahora esta palabra como me sonaba an- voco, puesto que el personaje prota-
tes? Pero dnde estn los mos de antes? gonista, Pedro Miguel Candelas
Esto es precisamente lo que yo necesito -cuya vida recuerda La historia de
saber: Por qu los habr perdido. Por lo un negro que no le interesa a nadie
que me cont Cecilio aquella vez? Pero (Webster, 2003)-, odia a los blancos
si a ver vamos, despus de haber conoci- aunque su mirada desde el mestizaje
do esa historia era cuando yo tena verda- cultural lo lleva a alternar con am-
deros motivos para guardarles rencores a bos sectores. Es hijo de blanco y ne-
los que me tiraron fuera de la casa como gro pero, educado por criollos, ha
Pobre Negro: El discurso equvoco de las mscaras sociales 117
absorbido ambos orgenes. En pala- que los afro-venezolanos conviven
bras de Antonio Isea, dada su con- con el resto de los grupos humanos
dicin de mulato, es un elemento al- en un contexto de relativa hibridez.
tamente operante para derrumbar las Lo cierto es que no se puede hablar
bases racistas de una nacin que se en trminos de absoluta igualdad
aferra al antiguo rgimen (2000: 2). para todos, sino ms bien de discur-
El mestizaje va aparentemente mo- sos que escamotean el conflicto ra-
dificando su valor semntico y cul- cial y le otorgan a la problemtica el
tural en la medida en que nos aleja- carcter de un aparente olvido. De
mos de los tiempos coloniales. No eso no se habla, sino someramente,
obstante, la hiptesis del mulato porque se prefiere conscientemente
como agente homogeneizador suponer que aqu no hay racismo, al
(Guevara, 2005: 105) no aparece de tiempo que desde siempre el discur-
manera explcita en esta novela, sino so de una mayora de los venezola-
la del hbrido que abre un camino nos refleja lo contrario. Dira, inclu-
tortuoso para empezar a demoler la so, que ni se intenta abordar trivial-
pesada relacin binaria: mente. La superficialidad con la que
se trata el tema del negro se observa
El surgimiento de la lucha por la indepen-
-cuando se le quiere dar un matiz in-
dencia llevada a cabo por los criollos bur-
tegrador y positivo- en letras de can-
gueses venezolanos, y el resentimiento
ciones folclricas, como por ejem-
profundo de los peninsulares hacia stos,
plo: sabroso que mueve el cuerpo
operarn un cambio de actitud en ambos
la barloventea cuando camina;
segmentos de la sociedad venezolana con
cuando se lo rotula como objeto se-
relacin al negro (Torres, 2001: 11).
xual lo que se deduce de frases
Esta mezcla es la que, ms tarde, como: soy un negrito fullero; o
va a romper con la esencia homog- cuando se lo hace responsable de ale-
nea de los colonos para abrir el paso grar toda celebracin. La reflexin,
a la aceptacin de la mixtura. Este por banal que pueda parecer, invita a
proceso recuerda la propuesta terica interrogarse hasta qu punto el sujeto
de Fernando Ortiz -desarrollada por heterogneo que Gallegos erige
ngel Rama- sobre heterogeneidad como el producto accidental de la
y transculturacin (1985) segn la mezcla, constituye un concepto me-
cual las culturas, aunque convivan y ramente terico, es decir, slo un
lleguen a integrarse, no rompen con ideal poltico de raigambre anticolo-
sus tensiones. Es verdad que el negro nial enmarcado en la tradicin cen-
interioriza algo del blanco en el espa- tral del pensamiento latinoamerica-
cio de la novela, pero todo apunta a nista (Snchez, 2009: 381).
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A pesar de que las comunidades so civilizador que convoca a los
negras que describe el narrador ga- grupos subalternos, segn su ideolo-
lleguiano nunca logran reivindicar- ga, con el fin de favorecerlos. De
se, tales son las consecuencias de la all que no sorprenda al lector ideal
amalgama que una parte de la oli- la influencia de este tipo de narrati-
garqua se plantea la posibilidad de va en la apropiacin del mito de la
modificar el modelo econmico para igualdad por parte de Venezuela:
mejorar, aparentemente, las condi-
Aqu se reproduce, todava con su alma
ciones materiales de los esclavos. Es
intacta, pero tambin se mezcla, y es as
aqu donde se refleja la ideologa so-
como el cuerpo de la nacin va digirin-
cial demcrata. Pero en el cambio
dolo; mas hay que incorporarlo tambin al
que se produce cuando se pasa del
alma nacional, dndole parte en el patri-
modelo esclavista al del capitalismo,
monio comn de la cultura. Adems, No
persiste la ausencia de derechos la-
tendremos los blancos algo que agrade-
borales. En trminos de Ramos Gue-
cerle al negro? (Pobre negro, 67).
dez, se pasa de la agricultura lati-
fundista en crisis a una agricultura Esta concesin intenta modificar
productiva (59, 60). No obstante, parcialmente el estigma del blanco y
en el giro que se opera tiene lugar la su postura radical respecto del negro
lucha del sujeto negro con miras a a pesar del paternalismo y la res-
obtener reconocimiento por su tra- puesta irnica, no tan servil, que ca-
bajo, como si fuera blanco. El negro racteriza al esclavo lder cuando
no es una entidad pasiva, sin embar- enuncia que el amo es agradeco
go no deja de ser explotado. Cuando con sus bestias buenas (Pobre Ne-
el narrador expresa que el cambio gro, 6). A partir del momento en
generacional logr en beneficios de que el subalterno (lase sujeto ne-
los peones un aumento considerable gro) no es considerado un elemento
de salarios y un mejoramiento pro- forastero, hay que tomar la deci-
gresivo de las condiciones de vida sin de cederles o no derechos y
del trabajador (Pobre 79), se infie- proveerles una fuente de economa
re el supuesto avance hacia la eman- individual. Es durante este episodio
cipacin de los ms postergados. De que surge dicha polmica entre
todos modos, para un lector agudo, blancos, sobre todo, cuando la idea
este aparente progreso es, sobre de la abolicin de la esclavitud se
todo, una construccin que conviene cerna en el ambiente poltico (Po-
al escritor social demcrata conver- bre negro, 67). All entra en juego la
tido a la derecha. La construccin discusin acerca de quines son o no
estereotipada es tpica de un discur- venezolanos.
Pobre Negro: El discurso equvoco de las mscaras sociales 119
Resulta importante sealar que la luto, porque el decreto famoso slo haba
independencia de Venezuela no abo- dicho: -Eres libre! Pero entre los que ya
li la esclavitud como s ocurri en lo eran por derecho de nacimiento, no en-
el caso cubano, donde abolir era la contraron sino repudio y desdn, y los
condicin de la emancipacin colo- ms comprensivos se dijeron: -Nos invi-
nial (Gilman, 2003: 102). El respon- taron a una fiesta; pero no nos reservaron
sable de la ejecucin de la ley en puesto (Pobre negro, 72).
Venezuela fue el general Jos Gre-
La aceptacin relativa del sujeto
gorio Monagas, lo que va a provocar
negro tiene una estrecha relacin
una sangrienta guerra civil que no
con el hecho de la convivencia de
termina hasta 1864 (Carrera Da-
diferentes sectores y su contribucin
mas, 100,105). Cabe destacar que la
cultural. No obstante, no es ni ser
abolicin de la esclavitud tiene un
en largo tiempo como lo pinta la vi-
impacto nocivo en la institucin de
sin romntica y la actitud acomo-
la propiedad privada. Por su parte, la
daticia que asume William Megen-
dependencia laboral hace intiles a
ney (1979:120) para evitar poner el
los negros fuera del mbito de los
dedo en la llaga: el negro esclavo
trabajos forzados. Ser libres va a im-
reemplaz al indgena en las labores
plicar un precio alto que pagar pues-
que requeran las plantaciones de
to que la colonizacin los predispu-
caa y de cacao, y que por eso ha
so a un rol de sumisin tal que les es
formado una parte integral de la
casi imposible asumir el estado de
gran familia venezolana. En el caso
libertad. As enuncia el narrador al
del negro, que representa al sujeto
referirse a las voces que celebran el
desplazado, uno de los ms notables
tambor de la abolicin:
es la herencia musical y, con sta,
-!Ya semos libres, manitos!-decan all algunos rituales que introdujeron en
las voces que aqu llegaban en baranda-. Amrica los esclavos llevados por
Se acabaron los su merc, mi amo y la los colonizadores espaoles y portu-
jaladera de escardilla y el rozno de las gueses, luego de su paso por frica.
taguaras, pa que otro beba su cacao ca- Se establece as una sucesin de via-
lientito y espeso, mientras al mismo jes que propician la aclimatacin del
tiempo se hace rico con el sudor de la ingrediente negro en el nuevo conti-
frente del negro. nente, el surgimiento de lazos entre
Pronto, sin embargo, enmudecieron los frica y Amrica y la emergencia
tambores. Al volver de su aturdimiento a de una cultura hbrida con manifes-
la dura realidad, los negros se haban en- taciones en parte catlicas y en parte
contrado con el hambre y la desnudez y opuestas a la cristianizacin (lase
la noche sin techo y el desamparo abso- brujera) -mejor conocidas como su-
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puestas divinidades brbaras (Po- voz de la oligarqua citada por el na-
bre negro, 1958: 1)-. rrador, esas manifestaciones no son
En efecto, Pobre negro recrea una otra cosa que bochinches de negros
atmsfera sombra que acoge en su (Pobre negro, 110). La novela est
seno supersticiones y ritos latentes de plagada de adjetivos que construyen de
la cotidianidad de los esclavos. Estos manera arquetpica tanto al continente
rasgos se exacerban, sobre todo, en las africano, a su herencia cultural como al
fiestas religiosas tradicionales que hoy propio sujeto negro. La voz que se re-
el comn de los venezolanos aprecia fiere en los siguientes trminos: fri-
por el sentido del gozo. Los elementos ca enigmtica, danzas sensuales,
ldicos, por su propia esencia, van de msica brbara, alma negra (Po-
la mano entre los diferentes sectores bre negro, 1, 2) y busca en lectores
mientras que el enlace real de lo negro desprevenidos la asuncin de afirma-
y blanco sigue siendo una situacin de ciones que para otros, quizs ms crti-
mayor reticencia tanto en el contexto cos, resultan muy cuestionables:
de la novela como en la realidad extra-
Las negras viejas, voluminosas masas de
textual. El espacio remite a la selva
carnes papandujas y de enaguas almido-
costera venezolana porque el hombre
nadas, con los gordos brazos al aire o con
negro no es un citadino que pueda ci-
un pao blanco sobre los hombros las
vilizarse. Un escenario semejante se
muy frioleras, y en la cabeza el pintado
repite en otros corpus, como en la lite-
pauelo de Madrs; los negros viejos, al-
ratura cubana donde los negros tuvie-
gunos ya decrpitos -olvidos de la muer-
ron como primer escenario el patio del
te-, nevadas las greas rebeldes, amoja-
batey, el barracn, los palenques y
mados, rezongones y quisquillosos mas-
auaombos, estos ltimos, refugios de
ticando lo que no estaban comiendo, las
esclavos cimarrones (Hidalgo, 2007b:
mozas de bocas sensuales, mostrando los
11). Segn el narrador galleguiano, las
blanquitsimos dientes al reir jacarando-
fiestas ms renombradas son la de San
so, con sus camisones de cretonas ramea-
Juan y la de los velorios de la cruz de
das, de colores chillones y sus cotizas
mayo, puesto que acogen los rituales
blancas, varias de ellas dndole la teta
significativos en lo que se refiere a cul-
negra al cro (Pobre negro, 57).
tura popular, gracias a su mezcla de lo
mstico y lo profano. La contribucin Vale decir que el locus enuncia
del esclavo -que viene de tierras tan le- desde una voz intelectual que enfati-
janas- concede al transplante cultural za un notable tono racista, sobre
un sentido cabalstico, lo que no es ne- todo cuando se refiere en trminos
cesariamente negativo. Pero segn la como la negrada prorrumpe o
Pobre Negro: El discurso equvoco de las mscaras sociales 121
huele a negro (Pobre negro, 2). Y puesto que el cruce de negro con
es ste quizs el resultado de una blanco constituye una mcula para
narrativa que responde a intereses la familia mantuana, para los godos
de clase, remite a la mentalidad co- recalcitrantes (Pobre negro, 41).
lonial y, por tanto, prescinde de la Ellos son los que poseen el poder
observacin y de estudios ms pro- econmico y aspiran a trascender en
fundos para su elaboracin. No es la historia del pas con el patron-
por azar que Gallegos sea conocido mico en las altas esferas polticas,
como un escritor positivista. En ese porque es necesario un primer Al-
abanico de interpretaciones, es im- corta ilustre (Pobre negro, 27). De
portante apuntar que el narrador iro- all que no todos los ciudadanos ten-
niza sobre el referente inmediato de gan acceso a informacin sobre su
las comunidades negras en Vene- genealoga por temor a develar la
zuela. Pero no cabe duda que repro- deshonra. Subyace en la novela algo
duzca lo ya dicho por el sector hege- muy propio de la poca colonial: la
mnico como una valoracin inamo- letra constituye la palanca del ascen-
vible, al tiempo que refleja cmo el so social -tal como lo afirma ngel
color de la piel y una supuesta inte- Rama en Ciudad Letrada (1984)-.
ligencia son los criterios legitimado- Este factor cobra mayor relevancia
res y de acceso al poder: en las familias selectas, puesto que
ser intelectual es un rasgo distintivo,
-Ideas! Vlganos Dios! Esto s no me
exclusivo de los blancos.
lo esperaba! Ideas en la cabeza del ne-
El prestigio que aporta participar
gro! (Pobre negro, 67).
en la vida poltica del pas tiene un
As, a mayor cercana con el ori- precio mayor que las propias rentas
gen europeo, mayores son las posi- percibidas por el cultivo del cacao:
bilidades de emancipacin econmi- Un Alcorta va a entrar en la Histo-
ca e intelectual para los ciudadanos. ria (Pobre negro, 27), por tanto hay
En efecto, el mestizaje trae como que borrar toda falta de linaje. La
consecuencia grados sucesivos, as- consecuencia del error de Ana Julia
cendentes o descendentes. Mientras Alcorta pone de relieve la problem-
se es ms blanco, las capacidades tica del origen vergonzoso, el bas-
intelectuales son mayores Pero no tardo que todos deben ocultar (Po-
te has detenido a preguntar cul es bre negro, 23). En Cumboto, escrita
el uso que el esclavo har de ese di- en 1950, se observan los mismos
nero? -Al principio, el ms perjudi- conflictos raciales con la diferencia
cial para s mismo (Pobre negro, de que aparece un personaje que in-
67). Tambin crea tensiones sociales serta la discusin acerca de la unin
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122 Revista de Literatura Hispanoamericana No. 62, 2011
con un blanco a manera de mejorar se cuando Negro Malo se queja del
la raza, lo que no es menos racista: maltrato del capataz Mindonga:
mezclarse y actuar como blanco
Este maldito zambo la tiene coga conmi-
para poder subsistir, en clara con-
go Jm! Cualsiquier da de stos, en una
cordancia con la propuesta de Frantz
hora mengu, me va a rebosar la totuma
Fanon (1952). Pero concebir un hijo
de la pacencia y voy a ten que acomoda-
con un negro es, en el plano social,
le el filo de la taguara en el tronco de la
una deshonra que a toda a costa hay
nuca, manque despus me hagan piazos.
que disipar en la memoria familiar
Si es que a los zambos los cobran como
y, en particular, del entorno social.
si jueran blancos (Pobre negro, 6).
En trminos de Cecilio, un persona-
je intelectual y batallador que reco- El negro se construye como una
rre todos los rincones del pas, que especie de convicto a pesar de cierta
toma cierta distancia y hace una cr- mirada complaciente del narrador
tica severa de los valores clasistas que, en lugar de aliviar la situacin
de su estamento, se trata de nece- de precariedad social en la que vive
dades de linaje (Pobre negro, 21), -en particular, los maltratos fsicos de
lo que se describe en la novela como los que es objeto-, muestra ms una
una historia de dolor y de vergen- actitud de superioridad. Incluso, al
za (Pobre negro, 25). Pero es, en querer concederle cierto grado de rei-
realidad, la mentira que se hace ne- vindicacin como ser humano, habla
cesaria para proteger la supuesta en trminos de Nuestro negro es
honra. Al mismo tiempo, y desde la una raza en marcha (Pobre negro,
ptica del sujeto negro, el hecho de 67). El autor dibuja as un estereotipo
ser un hbrido -fruto del cruce de del negro que desarrolla habilidades
blanco con negro- simboliza un es- para subsistir en la esclavitud. Sin
tatus intermedio que merece menos embargo, no enfatiza la actitud de re-
respeto porque la pigmentacin de signacin de la condicin del escla-
la piel funciona como un termme- vo, sino que crea un espacio de di-
tro capacitado para medir el nivel vertimento fugaz que funciona como
de recepcin por parte del resto de contrafuerte. El baile, los ritos, el hu-
la sociedad (Hidalgo, 2005a: 73). mor y los amoros se describen como
Paradjicamente, desde la pers- la escapatoria ilusa del eterno some-
pectiva de la sociedad blanca, el timiento ante la clase blanca acauda-
sujeto zambo adquiere un rango so- lada. No sorprende que estos sustan-
cial mayor. El color de la piel es un tivos arriba nombrados sean los
indicio del grado de pureza en rela- transculturados en el sector blanco
cin a los totalmente blancos. Nte- -conos de la aparente aceptacin de
Pobre Negro: El discurso equvoco de las mscaras sociales 123
la mixtura venezolana- y que for- gnicos: el confort para unos, la
men parte de esa idea auto construi- austeridad para otros. As, el poder
da acerca de que Venezuela es un colonial se permita atropellos y
pas orientado al placer. La voz na- agresiones a la dignidad humana.
rrativa da a entender que, dada la su- No obstante, en la representacin
puesta nobleza humana, el negro ca- que hace el narrador de Gallegos
rece de iniciativas para emprender acerca de los diferentes sectores so-
acciones que le permitan emancipar- ciales, surgen voces que cuestionan
se. Incluso no logra romper con el la supremaca. Efectivamente, el
aprendizaje ancestral de su rol de mismo sector privilegiado ve debili-
subalterno, que se transmite de ma- tado su poder con la guerra de inde-
nera inconsciente de generacin en pendencia. Dentro del grupo hege-
generacin. El cambio ser paulati- mnico, el narrador da voz a sujetos
no, como le ocurre a Pedro Miguel, cuyo discurso va a cuestionar, para-
a muchos aos de distancia de los djicamente, los intereses de su gru-
tiempos coloniales. La madurez del po. Se trata de una voz intelectual
proceso le dar al concepto de mes- crtica e idealista:
tizaje, en la perspectiva galleguiana,
La colonia, con su espritu de orden, y,
una apreciacin positiva.
por consiguiente, jerrquico, no la produ-
Cabe sealar que la conducta de jo este suelo, sino que la toler transplan-
sumisin se explica tambin desde tada solamente. Era un jardn de plantas
un punto de vista jurdico puesto exticas, muy bien trazado, muy apaci-
que existieron leyes sobre la esclavi- ble, muy seorial -todo lo que se quie-
tud que distinguan, por inferencia, ra!-: pero postizo y por tanto precario. Y
los derechos y privilegios de unos y ms an por ser un jardn de casa pobre.
las privaciones de otros (Pobre ne- En cambio, lo que esa guerra puso en pie
gro,8). La voz narrativa hace inter- es lo genuinamente nuestro: la democra-
venir a la comunidad negra para en- cia del campamento, el mantuano junto
fatizar fricciones, ya no slo entre con el descamisado comiendo del mismo
las primeras generaciones que so- tasajo, seorito Bolvar codo a codo con
portan tanto el castigo fsico como el Negro Primero. El aqu semos todos
el desprecio, sino aquellas que sur- iguales (Pobre negro, 26).
gen entre mestizos y blancos cuando
el poder de la Colonia se debilita. Los movimientos de emancipa-
Las desigualdades que motivan la cin tienen una razn de ser, no slo
emancipacin abarcan todos los ni- porque el modelo social de la colo-
veles. stas se describen como con- nia se funda en leyes monrquicas,
traposiciones entre los grupos anta- sino tambin porque la esencia del
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124 Revista de Literatura Hispanoamericana No. 62, 2011
Nuevo Mundo se compone de tales prohibido que el narrador alcanza a
ingredientes culturales que se hace apenas a insinuar. As, el negro apa-
ingobernable. A muchos aos de rece, de manera tcita, como un pre-
distancia, la visin del narrador no sunto agresor sexual que va tras la
contribuye a disipar las diferencias presa prohibida de origen europeo.
que narra la novela, sino ms bien a Sin embargo, es la mezcla de ambos
enfatizar con sus usos sociales el grupos humanos -colonizador y des-
abismo entre sectores. A modo de plazados- la que, despus de varias
ejemplo, si bien el contexto remite a centurias, va a propiciar el inicio de
la colonia -un perodo de notable la convivencia relativamente arm-
austeridad social y corporal para la nica en la sociedad venezolana. El
figura femenina, tal como Gallegos negro, como tal, es parte de un dis-
perfila a Ana Julia Alcorta a pesar curso folclrico que durante aos se
de su error- la mujer negra apare- ha divulgado en los mbitos educati-
ce descrita con dotes de sexualidad vos del pas. Incluso, durante el si-
no slo superiores a los del hombre, glo XX, se le evoca en canciones, en
sino que es ella quien corteja. Esta- actos culturales y en un sin fin de
mos frente a una devoradora que no manifestaciones artsticas. No obs-
ha crecido con los prejuicios socia- tante, la novela no propone una re-
les de la mujer blanca que debe re- presentacin alternativa de los
primirse y, por tanto, puede dar rien- afro-venezolanos sino que centra su
da suelta a su cuerpo. El negro, por imaginario en un proceso de cam-
su parte, aparece como el sujeto que bios paulatinos que siguen dando
la clase blanca repudia y cuyo mpe- cuenta de las mscaras sociales.
tu sexual lo lleva a cometer el acto
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