San Rafael Arnaiz
San Rafael Arnaiz
Ave Mara.
Despus de una larga temporada (casi un ao) pasada en casa de mis padres, reponindome
de un achaque de mi enfermedad, vuelvo de nuevo a la Trapa para seguir cumpliendo mi
vocacin, que es solamente amar a Dios, en el sacrificio y en la renuncia, sin otra regla que
la obediencia ciega a su divina voluntad.
Creo hoy cumplirla, obedeciendo sin votos y en calidad de oblato, a los superiores de la
abada cisterciense de San Isidro de Dueas.
Ayer, al dejar mi casa y mis padres y hermanos, fue uno de los das de mi vida que ms
sufr.
Es la tercera vez que por seguir a Jess abandono todo, y yo creo que esta vez fue un
milagro de Dios, pues por mis propias fuerzas es seguro que no hubiera podido venir a la
enfermera de la Trapa, a pasar penalidades, hambre en el cuerpo, debido a mi enfermedad
y soledad en el corazn, pues encuentro a los hombres muy lejos. Slo Dios, slo
Dios, slo Dios. se es mi tema, se es mi nico pensamiento.
Que la Santsima Virgen Mara, tome en sus divinas manos mis resoluciones y las ponga a
los pies de Jess, es lo nico que hoy desea este pobre oblato.
16-12-1937
De una cosa me tengo que convencer: Todo lo que hago es por Dios. Las alegras El me las
manda; las lgrimas, l me las pone; el alimento por l lo tomo, y cuando duermo por l lo
hago.
Que la Santsima Virgen Mara me ayude y me gue en este breve camino de la vida sobre
el mundo.
Pobre hermano Rafael luchar hasta morir; he ah su destino. Ansias de cielo por un lado,
y corazn humano por otro. Total sufrimiento y cruz.
Pobre hermano Rafael, de corazn demasiado sensible a las cosas de las criaturas Sufres
al no ver amor y caridad entre los hombres Sufres al no ver ms que egosmo. Qu
esperas de lo que es miseria y barro? Pon tu ilusin en Dios y deja a la criatura, en ella
no hallars lo que buscas.
Pero, y si Dios se oculta? Qu fro hace entonces en la Trapa. La Trapa sin Dios, no
es ms que una reunin de hombres.
Son los das de Navidad y en ellos no tengo ms que una enorme soledad Una pena muy
honda Nadie en quien reposar, enfermo y dbil Ah, Seor, y muy poca fe! Dios mo,
Dios mo, eres muy bueno Tu misericordia perdonar mis olvidos, pero es tanto,
Seor, lo que sufro, que mi flaqueza sola no lo podr resistir.
Nada veo ms que mi miseria y mi alma mundana con poca fe y sin amor.
Llegar, Seor, hasta donde T quieras, pero dame fuerzas, y el socorro a su debido
tiempo, mira, Seor, lo que soy.
Mi alma suea con amores, con carios puros y sinceros. Soy un hombre hecho para amar,
pero no a las criaturas, sino a Ti, mi Dios, y a ellas en Ti Slo a Ti quiero amar, slo T
no defraudas. Slo en Ti se ver la ilusin cumplida.
Dej mi hogar Destroc pedazo a pedazo mi corazn Vaci mi alma de deseos del
mundo Me abrac a tu Cruz: Qu esperas, Seor? Si lo que deseas es mi soledad, mis
sufrimientos y mi desolacin, tmalo todo, Seor, nada te pido.
26-12-1937
Una hora de oracin sin un pensamiento de Dios. Apenas me di cuenta, el tiempo pas.
Sonaron las cinco en el reloj y ya llevaba una hora de rodillas Y la oracin? No s, no
la hice. Estuve pensando en m mismo, en mis sufrimientos personales, en los recuerdos del
mundo. Y Jess? Y Mara? Nada Slo tengo egosmo, poca fe y mucha soberbia
Tan importante me creo! Tanto me considero!
Pobrecillo!, polvillo insignificante a los ojos de Dios. Ya que no sepas sacar fruto de la
oracin, aprende a humillarte delante de l, y as luego lo hars mejor delante de los
hombres.
Seor, tened piedad de mi Sufro, s, pero quisiera que mi sufrimiento no fuera tan
egosta. Quisiera, Seor, sufrir por tus dolores de la Cruz, por los olvidos de los hombres,
por los pecados propios y ajenos, por todo, mi Dios, menos por m Qu importo yo
en la creacin?; Qu so delante de Ti? Qu representa mi vida oculta en la infinita
eternidad? Si me olvidara de m mismo, mejor sera Seor.
No tengo nada ms que un refinado amor propio, y vuelvo a repetir, mucho egosmo.
Procurar con la ayuda de Mara enmendarme. Har el propsito de que cada vez que un
recuerdo del mundo venga a turbarme, acudir a Ti, Virgen Mara, y rezarte una Salve por
todos los que en el mundo te ofenden.
29-12-1937
Me voy dando cuenta de que la virtud ms prctica para tener paz en la vida de comunidad
es la humildad.
La humildad llena de paz nuestro trato con los hombres. Con ella no hay discusin, no hay
envidia, no hay ofensa posible Quin puede ofender a la misma nada?
Le pido encarecidamente a Mara, me ensee en lo que Ella fue maestra, humilde ante
Dios y ante los hombres.
Hgase
31-12-1937
Da 1 de enero de 1938.
En la oracin de esta maana he hecho un voto. He hecho el voto de amar siempre a
Jess.
Amar a Jess, en todo, por todo y siempre Slo amor. Amor humilde, generoso,
desprendido, mortificado, en silencio Que mi vida no sea ms que un acto de amor.
Bien veo que la voluntad de Dios, es que no haga los votos religiosos, ni seguir la Regla de
san Benito. He de querer yo lo que no quiere Dios?
Jess me manda una enfermedad incurable; es su voluntad que humille mi soberbia ante las
miserias de mi carne. Dios me enva la enfermedad. No he de amar todo lo que Jess me
enve?
Beso con inmenso cario la mano bendita de Dios que da la salud cuando quiere, y la quita
cuando le place.
Deca Job, que pues recibimos con alegra los bienes de Dios, por qu no hemos de recibir
as los males? Mas acaso todo eso me impide amarle? No, con locura debo hacerlo.
Quisiera Seor, mirar solamente al cielo, donde T me esperas, donde est Mara, donde
estn los santos y los ngeles, bendicindote por una eternidad, y pasaron por el mundo
solamente amando tu ley y observando tus divinos preceptos.
He de ejercitarme en la humildad.
Ave Mara.
Da 6 de enero.
Por la maana de este da tuve gran consuelo y mucha paz en la santa comunin. Estuve un
gran rato muy recogido; vi con claridad que slo Jess puede llenar mi alma y mi vida.
Hubiera querido ofrecer a Jess Nio algo, algo que no tengo. Hubiera querido morir en
su presencia olvidndome de todo, y solamente amndole Qu bueno es Dios!
No haban pasado tres cuartos de hora, cuando no lo s, ni me lo explico, una angustia muy
grande llen mi espritu. Mi alma se derram en lgrimas en la capilla del noviciado.
Seor, soy un pobre hombre!
Me vi tan solo! Y mi fervor? Y mis ansias de Dios y desprecio del mundo, dnde se
fueron? Por qu me dejas, Seor? Qu har yo sin Ti? Me da pena de mi mismo al
verme tan dbil.
Al hacer el examen por la noche, comprend muchas cosas, que no acierto a escribir.
Una de mis mayores faltas es la impaciencia y algunas veces un hermano, sin darse cuenta,
me pone los nervios en tal estado, sobre todo con ciertos ruidos, que saldra dando gritos si
me dejara llevar del natural.
7-1-38
Una de mis mayores penas es el ver que estoy abrazado a la Cruz de Jess, y que no la amo
como quisiera.
Pero sufro mucho, Seor, cuando la tentacin aprieta y T te escondes cmo pesan
mis angustias!
Silencio pides! Seor, silencio te ofrezco.
Vida oculta! Seor, sea la Trapa mi escondrijo.
Sacrificio! Seor, qu te dir?, todo por Ti lo di.
Renuncia! Mi voluntad es tuya, Seor.
Qu queris Seor, de mi?
Amor!! Ah!, Seor, eso quisiera poseer a raudales. Quisiera, Seor, amarte como
nadie Quisiera, Jess mo, morir abrasado en amor y en ansias de Ti. Qu importa mi
soledad entre los hombres? Bendito Jess, cuanto ms sufra, ms te amar. Ms feliz
ser, cuanto mayor sea mi dolor. Mayor ser mi consuelo, tanto ms carezca de l. Cuanto
ms solo est, mayor ser tu ayuda.
Mi vida quisiera que fuera un solo acto de amor, un suspiro prolongado de ansias de Ti.
Quisiera que mi pobre y enferma vida, fuera una llama en la que se fueran consumiendo por
amor todos los sacrificios, todos los dolores, todas las renuncias, todas las soledades.
Es tan doloroso querer amarte y no poder! Es tan triste arrastrar por el suelo del mundo la
materia que es crcel del alma que slo suspira por Ti Ah!, Seor, morir o vivir, lo que
T quieras, pero por amor
Amprame, Virgen Mara S mi luz en las tinieblas que me rodean. Guame en este
camino en que ando solo, guiado solamente por mi deseo de amar entraablemente a tu
Hijo.
No me dejes, Madre ma. Ya s que nada soy y que nada valgo. Miseria y pecados, eso es
lo nico, y lo mejor, que puedo alegar para que t atiendas mi oracin.
Seora, vine a la Trapa, dejando a los hombres, y con los hombres me encuentro. Aydame
a seguir los consejos de la Imitacin de Cristo, que me dice no busque nada en las criaturas
y me refugie en el Corazn de Cristo.
31-1-38
Todo se acab para mi, el cielo, el sol y las flores. La parte humana, que es mucha,
llora, Seor, mi libertad perdida. Pero T vienes y me consuelas Qu no hars T por
mi, bendito Jess?
Ayer, a la hora del trabajo, un cielo azul esplndido rodeaba al monasterio Un da claro
de invierno reinaba en estos campos de Castilla. La obediencia me mand a empapelar
chocolate a la fbrica. Una pena muy grande tena dentro Me agarr a mi crucifijo y me
dispuse a cumplir la obediencia, y T, Seor, me hiciste pensar. Qu mejor flor que la
penitencia? Tena gana de llorar, pero en comunidad no se puede.
nimo, Rafael, me parece que Dios me deca, todo pasa, y bendito Jess, la pena se
me quitaba Ya no me importaba la belleza del da, ni de nada de la tierra Yo saba que
Dios me ayudaba, y que Dios me bendeca, y en mi torpe trabajo para empapelar chocolate,
a nadie de la tierra ni del cielo envidiaba, pues pensaba, que si los santos del cielo pudieran
bajar un momento a la tierra seria para, desde aqu, aumentar la gloria de Dios, aunque no
fuera ms que con un Avemara, de rodillas, en silencio, o quin sabe, envolviendo
pastillas de chocolate.
Qu bueno eres, Seor! Cunto me quieres! Poco a poco voy llegando a comprender la
vanidad de todo.
Cuando, despus de Vsperas, me arrodill a los pies de tu Sagrario, vi que haba pasado el
da, y con l, el cielo azul, el sol brillante, mis penas y mis alegras Todo pas y nada
queda.
Qu bien comprendo la vanidad de amar lo perecedero. Slo lo que sufr por tu amor al fin
del da, me servir para algo Lo dems es tiempo perdido, y ah!, Seor, entonces si que
lloraremos el no haber hecho penitencia; entonces bendeciremos las pastillas envueltas en
la oscuridad de la chocolatera
Qu bueno eres, Seor! Dulce eres cuando consuelas, pero tu verdadero amor nos lo
muestras en las tribulaciones y en las pruebas.
Ya lo sabes, Seor, no te importen mis lgrimas, ni te detengan a veces mis grandes faltas
decorrespondencia a tu amor Ya sabes lo que soy y como soy.
Bendigo tu mano, Seor, y me entra una enorme alegra al yerme pobre, intil, enfermo,
y a veces tengo miedo, an hay quien me quiere, y tengo cama, y el santo Job, te
bendeca desde un muladar, rascando sus podredumbres con una teja. De qu me puedo yo
quejar? Ah!, Seor, an soy algo y an tengo algo.
(1) Este cuaderno lo escribi Rafael a indicacin del que haba sido su director espiritual, el P.
Tefilo Sandoval.
12 de febrero de 1938.
Si el consuelo nos viene de las criaturas, el volver a la desolacin, se hace duro y penoso. Y
si el consuelo nos viene de Dios, cmo es posible luego vivir entre tanta miseria! Qu
cuesta arriba se hace la vida! Cmo lastima el trato con los hombres! Qu penoso es el
tener que cuidar a este miserable cuerpo, y tener que alimentarse, dormir y sufrir mil
flaquezas de la carne!
Alguna vez he sentido el consuelo enorme e inmenso de yerme solo y abandonado en los
brazos de Dios. Soledad con Dios, nadie que no lo haya experimentado, lo puede saber, y
yo no lo s explicar. Pero slo s decir que es un consuelo que slo se experimenta en el
sufrir, y en el sufrir solo.., y con Dios, est la verdadera alegra.
Es un nada desear ms que sufrir. Es un ansia muy grande de vivir y morir ignorado de los
hombres y del mundo entero Es un deseo grande de todo lo que es voluntad de Dios Es
no querer nada fuera de El Es querer y no querer No s, no me s explicar, slo Dios
me entiende, pero aunque no s la causa, s sus efectos.
En primer lugar, lo que antes me humillaba, ahora casi me causa risa. Ya no me importa mi
situacin de oblato en el monasterio Alguna vez miro con cierta envidia la cogulla, pero
me alegrara si me dieran la capa de oblato y me quitaran la de novicio (1). Veo que el
ltimo lugar es el mejor de todos; me alegro de no ser nada ni nadie; estoy encantado con
mi enfermedad que me da motivos para padecer fsicamente y moralmente. Pero lo
ms general es que me traiga sin cuidado, y no me importe nada, ni la capa, ni la
cogulla, (2) y el lugar veo que es lo de menos
Todo me es igual. Slo quiero amar a Dios y cumplir su voluntadQu hay fuera de eso?
Vanidad, aire, deseos pueriles de hombre.
Antes sufra al yerme solo. Bendita soledad, Seor, en que me pones No quiero que me
hable ninguna criatura. Qu me pueden decir que T desde tu Cruz, no me ensees?
Cuando tengo una duda, o algo en que estoy incierto, cuando me aprieta una tentacin o me
dejo llevar de alguna flaqueza, procuro hacer un acto de humildad a los pies de tu Cruz, y
besando tu divina sangre que escurre de las llagas de tus pies por el madero, pedirte
proteccin, ayuda y consejo, lo que T me inspiras en aquel momento, eso hago.
Bendita soledad en la que T slo recoges mis penas. En la que T slo recibes mis
lgrimas, y paraquien slo son mis fervores, mis ansias de tu amor, mis deseos de padecer
una partecica de tu cruz.
Ya no me quejo de nada, Seor Slo quiero hacer tu voluntad y creo, Seor, en la
obediencia humilde, cumplirla.
Slo pretendo vivir una vida muy sencilla, sin cosas extraordinarias, muy oculto a los
hombres mi amor por Ti
Vivir mi vida de enfermo en la Trapa con la sonrisa en los labios Hacer con sencillez lo
que me manden. Obedecer con prontitud, y esconder a todos, el pequeo volcn de mi
corazn, que quisiera morir abrazado a la Cruz de Jess, mis deseos a veces de
penitencias que no puedo cumplir
Quisiera dormir en la escalera Quisiera comer debajo de la mesa del Padre Abad.
Quisiera andar vestido de un saco y una cuerda.. Quisiera, Seor, enmudecer por Ti toda la
vida Y quisiera a veces hacerme el loco y salir dando gritos por los claustros del
monasterio, arrastrarme a los pies de todos los religiosos No s, Seor, lo que yo hara
si me dejaran, a lo mejor nada.
Ah!, quin piensa en blancas cogullas, cuando veo a mi Jess desnudo en una Cruz?
Quin piensa en ser apreciado de los hombres, cuando veo a mi Jess olvidado de sus
amigos y despreciado y escupido en la calle de la amargura?
Quin piensa en tener prudencia, cuando vemos a Jess con una capa y un cetro
de loco? Seor, Seor, yo quisiera ser ese loco, y recibir las risas y las burlas que T
recibiste
Quisiera, Seor, ser ese loco No s lo que digo, pobre oblato trapense, cuya vida
quieres T que se deslice en silencio, en oscuridad, en sencillez Sea, Seor, cumplida
tu voluntad.
Pero no tardes, Seor! Mira que tu siervo Rafael tiene prisa de estar contigo, de ver a
Mara, tu Santsima Madre, de cantar tus alabanzas con los santos y con los ngeles
Ah!, Seor, cundo tendr que dejar de comer, de dormir, y de tratar con todos?
Qu hermosa profesin voy a hacer el da de mi muerte! Votos eternos de amor! para
siempre, siempre Quin piensa en la tierra y en los hombres? Todo es perecedero,
pequeo y deleznable Slo Dios Todo lo externo es vanidad Slo Dios El tiempo
y el hombre pasan Slo Dios.
Slo Dios Slo Dios Slo Dios sea mi vida, y Mara mi buena Madre, me ayude a
caminar en este valle de miserias. As sea.
Domingo de Septuagsima
13 de febrero de 1938
Bendito Jess, cmo expresarte, oh Seor!, la gran ternura que mi alma siente ante la
dulzura de tu amor?
Qu he hecho yo, Dios mo, para que as me trates? Tan pronto se inunda mi alma de
profunda amargura, como se llena de regocijante alegra, al pensar en Ti y en lo que T me
prometes al final de la jornada.
Hoy en la santa comunin he sentido el consuelo de yerme cerca de Ti, cuando todo parece
que me abandona. He querido, Seor, clavar en tu Corazn esas palabras que digo todos los
das: No permitas, Seor, que me aparte de Ti.
Abrazado a tu Cruz, entr en el captulo A los pies de tu Cruz tom el alimento que
necesita mi dbil naturaleza A los pies de tu ensangrentada Cruz, hallo el consuelo de
escribir estas lneas No permitas que me aparte de ti.
Est siempre, Seor, a la sombra del duro madero. Ponga all, a tus pies, mi celda, mi
lecho Tenga yo, Seor, all mis delicias, mis descansos en el sufrir Riegue el suelo del
Calvario con mis lgrimas All a los pies de la Cruz, tenga mi oracin, mis exmenes de
conciencia No permitas, Seor, que me aparte de Ti.
Qu alegra tan grande es poder vivir al pie de la Cruz. All encuentro a Mara a san Juan y
a todos tus amadores. All no hay dolor, pues al ver el tuyo Seor quin se atreve a sufrir?
All todo se olvida, no hay deseo de gozar, ni nadie piensa en penar Al ver tus llagas
Seor slo un pensamiento domina al alma Amor, s, amor para enjugar tu sudor, amor
para endulzar tus heridas, amor para aliviar tanto y tan inmenso dolor.
Djame vivir al pie de la Cruz sin pensar en mi, sin nada querer ni desear, ms que mirar
enloquecido la sangre divina que inunda la tierra
Djame, Seor, llorar, pero llorar de ver lo poco que puedo hacer por Ti, lo mucho que te
he ofendido estando lejos de tu Cruz Djame llorar el olvido en que te tienen los
hombres, aun los buenos
Llevo muy poco tiempo desde que conoc la dulzura de los caminos de Cristo, pero es en la
Cruz donde siempre he hallado consuelo. Es en la Cruz donde he aprendido lo poco que
s Es en la Cruz donde he hecho siempre mi oracin y mis meditaciones En realidad
no s otro sitio mejor, ni acierto a encontrarlo, pues quieto
Por eso, Seor, al ver la divina escuela de tu Cruz; al ver que es en el Calvario,
acompaando a Mara, donde nicamente puedo aprender a ser mejor, a quererte, a
olvidarme y despreciarme, no permitas que me aparte de Ti.
Qu bueno es Dios conmigo. Eso s que no lo s expresar. Me saca a la fuerza del mundo.
Me enva una cruz y me acerca a la suya, y as, slo esperar; esperar con fe, con amor;
esperar abrazado a su Cruz.
Ah!, la locura de la Cruz, quin la tuviera! Ah!, si el mundo supiera el tesoro de la Cruz,
cmo cambiaran los hombres.
Por eso, Seor, agarrado a ella con todas mis fuerzas, juntando mis lgrimas a tu sangre y
gritando con gemidos y aullidos, queriendo volverme loco, loco por tu santsima
Cruz, yeme, oh Seor!, atindeme y no desprecies mis splicas Limpia con el agua
de tu costado mis pecados enormes, mis faltas, mis ingratitudes; llena mi corazn con tu
sangre divina, y sosiega mi alma que no cesa de clamar: Djame, Seor, vivir junto a tu
Cruz, y no permitas que de ella me aparte.
Da 18 de febrero de 1938.
Por suerte oh Seor!, no solamente mi espritu padece. Hasta que no vine a la Trapa no
sabia lo que era llorar de hambre (3). Mi enfermedad es una mina inagotable de
sufrimientos fsicos y morales Bendita sea tu mano, o buen Jess, yo te la beso y la
adoro, lo mismo cuando con ella me azotas, que cuando me acaricias Bendita sea tu
voluntad
Lgrimas de hambre, quin me lo haba de decir? Y, sin embargo, sa es la realidad.
Cunto sufro, oh Seor! T lo sabes Cuntos das salgo con los ojos hmedos del
refectorio, y a los pies de tu Cruz bendita, coloco mi penitencia, ese hambre que mi
enfermedad produce, y que aqu en la Trapa puedo decir que hay muy pocos momentos en
que se vea saciada.
Recuerdo la primera Cuaresma que pas siendo novicio. Qu alegra el verme ayunando en
medio de la comunidad. Dnde estaba mi penitencia? Dnde estaba el pan de lgrimas
que es el agradable a Jess?
Sufro, Seor, T lo sabes Hasta cundo prolongars esta vida ma, intil para Ti, y para
todos, pues aunque en momentos de generosidad deseo sufrir por el mundo entero, y me
ofrezco a Ti, para lo que T quieras, son tan pocos los momentos en que pienso as, es
tanta la sensualidad de mi carne, y la flaqueza de mi espritu, que ya ves, Seor cuantas
veces desfallezco.
Nada soy, y nada valgo Qu se puede esperar del lodo, del barro miserable, dbil y
enfermo?
Seor, Seor, no tardes Aydame; mira que mis pies vacilan si me veo solo Mira
que no s hasta dnde llegar y quisiera, Seor, llegar al fin, pero al ver mis pies
ensangrentados, y con tanto dolor resistir? No me dejes, buen Jess Amprame,
Virgen Mara.
No s para qu escribo esto! No s para qu! Quin ha de leer mis flaquezas y
miserias? No lo s, ni me importa, pero es un consuelo para mi, ya que con nadie me
comunico, llenar pliegos de papel y escribir como si al mismo Jess escribiera Quizs me
sirva esto de oracin y l me oiga.
Dulce penitencia ignorada de los hombres, y que hace llorar en silencio y sin que nadie ms
que Jess se entere.
Feliz, mil veces feliz soy, cuando a los pies de la Cruz de Cristo, a l y slo a l, le cuento
mis cuitas, le ofrezco mis alegras profundas de yerme querido de l, le entrego otras veces
mi alma apenada y dolorida al verse tan sola en la tribulacin, riego el pie del madero con
las lgrimas de mi penitencia, y canto y lloro, y no s ms que pedirle amor, amor
para esperar, amor para sufrir, amor para gozar, y hay momentos en que nada del
mundo me importa, ni los hombres, ni las bestias, ni las tinieblas, ni el sol
Hay momentos en los cuales hasta el hambre se me olvida Quisiera morir abrazado a la
Cruz de Jess, besando sus llagas, ahogndome en su sangre divina, olvidado de todos y de
todo.
Feliz, mil veces feliz soy, aunque en mi flaqueza me queje algunas veces.
Nada deseo, nada quiero, slo cumplir mansamente y humildemente la voluntad de Dios.
Morir algn da abrazado a su Cruz y subir hasta l en brazos de la Santsima Virgen
Mara. As sea.
23 de febrero de 1938.
Seor Jess! T que eres el nico que en este destierro entre los hombres me consuelas; el
nico en quien descansa mi alma; el nico que me ensea y gua, s, Seor, tambin, el
sostn y el apoyo en mis flaquezas y tentaciones.
Qu vine yo aqu a buscar? Acaso a los hombres? No, Dios mo, no slo a Ti y a tu
Cruz deseo Pero (siempre el pero), yo tambin soy hombre, sujeto a mudanzas y con
un corazn vano y caprichoso Yo, Seor, vine buscndote a Ti mas he de vivir entre
criaturas, qu gran cruz es sa! querindote a Ti y suspirando por Ti, he de vivir an
entre hombres. He de ver a cada paso en la tierra, o una miseria o una flaqueza o un dolor
Qu duro se hace, Seor, vivir en la tierra!
Ya no espero nada de los hombres Qu me pueden dar? Slo T, Seor, eres mi nica
esperanza.
Dnde estn los que te aman, Dios mo? Vine engaado al monasterio. La realidad me ha
abierto los ojos En mis luchas, Seor, me sostuviste (an no he dejado de luchar) En
la desilusin de mi vida, pude tirar por otro camino, el mundo, mas la misericordia de Dios
me sostuvo y me sostiene Y qu obra de Jess tan maravillosa!! Mi alma se ensancha y
goza al ver perdida la ilusin, y se extasa al ver que slo Dios puede llenar mi vida.
Solo en la Trapa, desprendiendo mi corazn poco a poco de todo, voy viviendo mi soledad
con Dios. Qu felicidad! pero cuntas lgrimas cuesta. Qu dura se hace a veces la
tentacin.
El otro da vi y entend algo que me llen el alma de turbacin Cmo es posible, Dios
mo? Soy hombre y sufr cmo no? No sabia qu hacer si llorar o tirarme a las
paredes No poda estudiar, ni rezar, ni pensar en otra cosa Dios mo, Dios mo dnde
estn los que te aman? Cmo es posible vivir entre los hombres? Seor, ten
compasin de mi, yo soy el ms miserable No s, es algo que para entenderlo, hay que
pasar por ello.
En mis pasos excitado por el noviciado, sin ya saber qu hacer, me asom a una ventana,
en contra de mi costumbre y de mi reglamento que me lo prohbe.
Empezaba a salir el sol. Una paz muy grande reinaba en la naturaleza Todo empezaba a
despertar, la tierra, el cielo, los pjaros Todo poco a poco, despertaba dulcemente al
mandato de Dios Todo obedeca a sus divinas leyes, sin quejas, y sin sobresaltos,
mansamente, dulcemente, tanto la luz como las tinieblas, tanto el cielo azul como la tierra
dura cubierta del roco del amanecer Qu bueno es Dios, pens En todo hay paz menos
en el corazn humano.
Y suavemente, dulcemente, tambin Dios me ense por medio de esta dulce y tranquila
madrugada, a obedecer
Una paz muy grande llen mi alma Pens que slo Dios es bueno; que todo por l est
ordenado Que qu me importa lo que hagan y digan los hombres Para m no debe
haber en el mundo ms que una cosa Dios, Dios que lo va ordenando todo para mi
bien
Dios, que hace salir cada maana el sol, que deshace la escarcha, que hace cantar a los
pjaros y va cambiando en mil suaves colores, las nubes del cielo
Dios que me ofrece un rincn en la tierra para orar: que me da un rincn donde poder
esperar lo que espero.. Dios tan bueno conmigo, que en el silencio me habla al corazn y
me va enseando poco a poco, quizs con lgrimas siempre con cruz, a desprenderlo de las
criaturas, a no buscar la perfeccin ms que en l a mostrarme a Mara y decirme: He
aqu la nica criatura perfecta En Ella encontrars el amor y la caridad que no encuentras
en los hombres.
Ah!, Virgen Mara, he aqu la gran misericordia de Dios He aqu cmo Dios va
obrando en mi alma, a veces en la desolacin, a veces en el consuelo, pero siempre para
ensearme que slo en l tengo que poner mi corazn, que slo en l he de vivir, que slo
a l he de amar, de querer, esperar, en pura fe, sin consuelo ni ayuda de humana criatura.
Cuando dej de mirar el cielo desde la ventana del noviciado, pens: el Seor saca bienes
de los males. Si alguien me hubiera visto, habra pensado, un novicio que pierde el
tiempo.
Bendito sea el Seor. Gran paz proporciona a mi alma, cualquier insinuacin que l me
manifieste, despus de una tentacin o de una prueba.
Un buen pensamiento; una palabra leda al azar en un libro, una frase del evangelio,
basta para deshacer mis tinieblas y llenar mi alma de luz Bendito sea Dios, mil y mil
veces bendito por su siervo Rafael, que no sabe cmo agradecer tanto beneficio, y slo
quisiera abismarse en su nada para glorificar la grandeza del Seor.
Mi vida es una continua mudanza de desolaciones y de consuelos. Aqullas son tristezas y
penas, a veces muy hondas, pensamientos que me turban, tentaciones que me hacen
sufrir.
Los consuelos son lo mismo, pero al revs, alegras interiores desconocidas, ansias de
padecer y amor a la Cruz de Jess, que llenan mi alma de paz y sosiego en medio de mi
soledad y mis dolores, que no cambiara por nada del mundo.
El otro da todo lo vea negro; mi vida oscura y encerrada en la enfermera, sin sol, sin
luz, sin nada que la ayudara a soportar la carga que Dios ha echado encima de mi
Enfermedad, silencio, abandono, no s, mi alma sufra mucho; el recuerdo del mundo, la
libertad, me abrumaba Mis pensamientos eran tristes, lbregos. Me vea sin amor a
Dios, olvidado de los hombres, sin fe y sin luz.
Los monjes me parecan almas en pena, que tambin eran muertos vivos, que sufran el
encierro del sepulcro
Con el alma en este estado me acerqu a recibir al Seor. Acababa de ponerme de rodillas,
con deseos de pedirle a Jess sosiego para mi espritu, cuando sent un fervor muy grande,
y un amor inmenso a Jess, y un olvido absoluto de todos mis anteriores pensamientos, al
recordar unas palabras que yo creo que Jess me inspir en aquel momento, y que me
decan: Yo soy la Resurreccin y la Vida.
Para qu expresar lo que mi alma se consol! Casi lloraba de alegra, al verme a los pies de
Jess,enterrado en vida. Mis manos apretaban el crucifijo, y mi corazn hubiera querido
morir, pero ahora por amor a Jess, por amor a la verdadera vida, a la verdadera
libertad Hubiera querido morir de rodillas abrazado a la Cruz, amando la voluntad de
Dios, amando mi enfermedad, mi encierro, mi silencio, mi oscuridad, mi soledad.
Amando mis dolores, que en un momento de luz, y con una chispita de amor de Dios, tan
pronto se olvidan.
Ah!, buen Jess, si los hombres supieran lo que es amarte en la Cruz! Si los
hombres sospecharan lo que es renunciar a todo por Ti!
Qu tesoro tan grande es, el no ser nada, ni nadie, el ltimo Qu tesoro tan grande es la
Cruz de Jess, y qu bien se vive abrazado a ella; nadie lo puede sospechar.
Haz conmigo lo que quieras buen Jess Envame la consolacin cuando la necesite, y no
te importen mis desconsuelos y mis desolaciones; en ellos tengo mi dicha, mi amor, mis,
no s qu digo Seor, quisiera amar con locura tu Cruz, no permitas que de ella me
aparte.
He aqu mi vida de oblato cisterciense, sufrir, padecer y amar con frenes todo lo que
Dios en su infinita bondad quiera enviarme l es el que lo hace, y si l me enva el
consuelo, l tambin me enva el dolor Cmo no amar al que todo lo hace por nuestra
salud?
Cmo no volverse loco de alegra al ver que es Dios quien nos enva la cruz? Cmo no
adorar hasta morir, a esa bendita cruz, que es nuestra nica salud, resurreccin y vida?
26-febrero de 1938
Da 27 de febrero de 1938.
Domingo de Quincuagsima.
Hoy le he ofrecido al Seor lo nico que me quedaba la vida. He puesto a sus pies para
que l la acepte y la emplee en lo que quiera y la tome cuando quiera, y para lo que
quiera, mi vida.
Cuando abandon mi casa, abandon de propio intento, una serie de cuidados que requiere
mi enfermedad, y vine a abrazar un estado, en el cual es imposible cuidar una enfermedad
tan delicada. Sabia perfectamente a lo que venia.
Sin embargo algunas veces, pobre hermano Rafael!, sin t darte cuenta, sufras, el verte
privado de muchas cosas necesarias, sufras verte privado de la libertad de dar a las
flaquezas de tu enfermedad los remedios de que all en el mundo no carecas.
Otras veces, sufras solamente por ver tu vida enferma, y para siempre sin un alivio.
Si l quiere me enviar los remedios necesarios. Si l no quiere, pasar tan contento sin
ellos. No me preocupar en absoluto del estado de la salud Tomar lo que me den, har
lo que me manden, obedecer en todo.
Tratar a mi cuerpo como si fuera de otro. Buscar solamente la voluntad de Dios. Amar
sus deseos y har de ellos mi nica ley. Si El quiere mi vida larga y penosa sea. Si l la
quiere tomar esta noche, sea. Lo mismo hoy que maana, que dentro de mil aos, mi vida
es suya, mi cuerpo es suyo, mi salud, buena o mala es suya. Que l sea el responsable de
lo que me suceda.
Le he pedido a la Virgen Mara interceda delante de Jess, para que acepte mi oblacin.
Qu alegra tan grande si Dios la aceptara! Qu alegra seria morir por Jess, y que l
ofreciera mi vida al Eterno Padre, en reparacin de los pecados del mundo; de las guerras;
de los pueblos infieles; por los sacerdotes; por el Papa y por la Iglesia!
Que el Seor cuide mi enfermedad como quiera. Y cuantos menos cuidados me enve, y en
ms necesidades me ponga, mejor.
Me ayudan mucho las lgrimas que derramo algunos das despus de la colacin en el
coro.
En esos momentos, sufro mucho fsica y moralmente, pero luego bendigo entraablemente
a Dios.
Verdaderamente, no soy mas que miseria, tanto me mire por dentro como por fuera.
Cuando llega la noche y veo el cansancio de mi cuerpo, la pobre necesidad de la materia, la
pequeez y ruindad de mi cuerpo, y adems, veo la puerilidad y futilidad de los motivos por
los cuales mi espritu estuvo turbado durante el da, las insignificantes razones que tuve
para sufrir, y la pequeez del mundo entero, aunque ste me aplastara Cuando veo
todo eso y pongo a su lado la santsima Cruz de Jess quin se atreve a pensar en si
mismo y a decir que sufre?
Oh! egosmo humano, lloras por una manzana, te acongojas con los dichos de un
hermano, te turbas con el recuerdo de un da de sol en el mundo y sufres por lo que es
aire y vanidad.
Oh, miseria del hombre! Qu poco miras a Cristo crucificado! Qu poco sufres y lloras
por l!
Humilla tu cara en el polvo, hermano Rafael, y deja ya de pensar en nada que sea barro, que
sea criatura, que sea mundo, que seas t Llena tu alma del amor de Cristo; besa sus
llagas; abrzate a su Cruz; suea y piensa y duerme en El Qu bien se descansa a los
pies del dulce Madero! Qu bien se duerme agarrado al crucifijo!
Qu bueno es Dios!
(1) A pesar de que el hermano Rafael no era novicio cannicamente, sino simple oblato, usaba
capa hasta los pies y no manto hasta las rodillas, como le corresponda.
(2) Segn define el Libro de Usos, La cogulla baja por delante hasta cinco centmetros del
suelo y un poco ms por detrs; est cerrada por todos los lados y cosida por debajo de las
mangas. Su anchura por debajo de los brazos es de un metro y cuarenta centmetros, poco ms
o menos; la capucha tiene treinta centmetros de profundidad y las mangas un metro de
circunferencia en toda su longitud, las cuales bajan unos doce centmetros, al menos, ms
abajo de las rodillas
4 de marzo de 1938.
Quisiera que el universo entero, con todos los planetas, los astros todos y los innumerables
sistemas siderales, fueran una inmensa superficie tersa donde poder escribir el nombre de
Dios.
Quisiera que mi voz fuera ms potente que mil truenos, y ms fuerte que el mpetu del mar,
y ms terrible que el fragor de los volcanes, para slo decir, Dios.
Quisiera que mi corazn fuera tan grande como el cielo, puro como el de los ngeles,
sencillo como la paloma, para en l tener a Dios.
Mas ya que toda esa grandeza soada no se puede ver realizada, contntate, hermano
Rafael, con lo poco, y t que no eres nada, la misma nada te debe bastar.
Qu hipocresa decir que nada tiene, el que tiene a Dios! S!, por qu callarlo? Por
qu ocultarlo? Por qu no gritar al mundo entero, y publicar a los cuatro vientos, las
maravillas de Dios?
Por qu no decir a las gentes, y a todo el que quiera orlo? Ves lo que soy? Veis lo
que fui? Veis mi miseria arrastrada por el fango? Pues no importa, maravillaos, a pesar
de todo, yo tengo a Dios, Dios es mi amigo, que se hunda el sol, y se seque el mar de
asombro, Dios a m me quiere tan entraablemente, que si el mundo entero lo
comprendiera, se volveran locas todas las criaturas y rugiran de estupor.
Si el mundo que busca a Dios, supiera. Si supieran esos sabios que buscan a Dios en la
ciencia, y en las eternas discusiones Si supieran los hombres dnde se encuentra Dios,
cuntas guerras se impediran, cunta paz habra en el mundo, cuntas almas se salvaran.
Escuchad, y asombraos. Dios est en el corazn del hombre yo lo s. Pero mirad, Dios
vive en el corazn del hombre, cuando este corazn vive desprendido de todo lo que no es
El. Cuando este corazn se da cuenta de que Dios llama a sus puertas, y barriendo y
limpiando todos sus aposentos, se dispone a recibir al nico que llena de veras.
Qu dulce es vivir as, slo con Dios dentro del corazn. Qu suavidad tan grande es verse
lleno de Dios. Qu fcil debe ser morir as.
Qu poco cuesta, mejor dicho, nada cuesta, hacer lo que l quiere, pues se ama su
voluntad, y aun el dolor y el sufrimiento, es paz, pues se sufre por amor.
No hay criaturas, no hay mundo, no hay nada que la turbe Slo el pensar en ofenderle y
en perderlo, la hace sufrir
Que vengan los sabios preguntando dnde est Dios. Dios est donde el sabio con la
ciencia soberbia no puede llegar Dios est en el corazn desprendido, en el silencio de
la oracin, en el sacrificio voluntario al dolor, en el vaco del mundo y sus criaturas
Ah!, Seor, qu feliz soy en mi retiro Cunto te amo en mi soledad Cunto quisiera
ofrecerte que no tengo, pues ya te lo he dado todo Pdeme, Seor, mas qu he de
darte?
Mi cuerpo?, ya lo tienes; es tuyo. Mi alma? Seor, en quin suspira sino en Ti, para
que de una vez la acabes de tomar? M corazn? est a los pies de Mara, llorando de
amor, sin ya nada querer, ms que a Ti.
Mi voluntad? acaso, Seor, deseo lo que T no deseas? Dmelo dime, Seor, cul es tu
voluntad, y pondr la ma a tu lado Amo todo lo que T me enves y me mandes, tanto
salud como enfermedad, tanto estar aqu como all, tanto ser una cosa como otra.
Si el mundo y los hombres supieran. Pero no sabrn; estn muy ocupados en sus intereses;
tienen el corazn muy lleno de cosas que no son Dios. Vive el mundo muy para un fin
terreno; suean los hombres con esta vida, en que todo es vanidad, y as, no se puede
encontrar la verdadera felicidad que es el amor a Dios. Quizs se llegue a comprender, pero
para sentirla hay que vivirla, y muy pocos se renuncian a si mismos y toman su cruz, aun
entre los religiosos
Virgen Mara, dile a Jess que quisiera volverme loco y hacer locuras por su amor; dile
que me perdone El lo har, bendita Madre, si t se lo dices. As sea.
7 de marzo de 1938 lunes
7 de marzo de 1938.
Con qu facilidad juzga el mundo, y con cunta facilidad tambin se equvoca. Para mi
familia es la cosa ms natural que yo est en la Trapa.
Mis hermanos, llevados del cario, desean mi felicidad. Han visto, mientras he estado en el
mundo, mis deseos de vivir y morir trapense Ahora que ya vivo en el monasterio,
dicen, que Dios te ayude, por fin vives en tu centro, ojal no tengas que volver a salir,
eres feliz en el convento, el mundo no es para ti.
Mi vocacin es sufrir, sufrir en silencio por el mundo entero; inmolarme junto a Jess por
los pecados de mis hermanos, los sacerdotes, los misioneros, por las necesidades de la
Iglesia, por los pecados del mundo, las necesidades de mi familia, a la que quiero ver, no en
la abundancia de la tierra, sino muy cerca de Dios.
Ah!, si el mundo supiera lo que es mi vocacin en la Trapa Si supieran ver la cruz detrs
de una pacfica sonrisa; si supieran ver las enormes luchas detrs de la paz conventual
Pero no, eso no deben verlo Slo Dios. Bien est as.
Esto no son quejas, ni amargura, todo lo contrario. Mis ansias de cruz no disminuyen.
Mi mayor alegra es vivir ignorado. Mi vocacin la comprendo y en ella a Dios bendigo
cuando de todo corazn la abrazo Qu dulce es sufrir por Jess y slo por l y sus
intereses.
La Trapa mi centro, dice el mundo, qu paradoja. Mi centro es Jess, es su Cruz La
Trapa no me importa nada, y si Dios me manifestara otro sitio donde sufriera ms, y El
me lo pidiese, all me ira con los ojos cerrados.
No cambiara mis penas, por todo el oro del mundo, y al mismo tiempo, lloro mis
tribulaciones y desconsuelos, como si con ellos no pudiera vivir.
Deseo con ansia la muerte por dejar de sufrir, y a veces no quisiera dejar de sufrir ni aun
despus de muerto.
Estoy loco, chiflado, no s lo que me pasa. En algunos momentos slo en la oracin a los
pies de la Cruz de Jess, y al lado de Mara, tengo sosiego.
Da 8 de marzo de 1938.
Dios y su voluntad es lo nico que ocupa mi vida. Lo que antes era deseo vehemente, por
su infinita misericordia se va templando. Qu inmensa es la gracia de Dios cuando va
llenando poco a poco un alma. Cmo se va precisando ms y ms la vanidad de todo lo
humano, y cmo en cambio, se llega uno a convencer prcticamente de que slo en Dios es
donde se halla la verdadera sabidura, la verdadera paz, la verdadera vida, lo nico
necesario y el nico amor y deseo del alma.
El otro da estuve con el reverendo Padre Abad. Fui a pedirle me concediera alguna
penitencia en este santo tiempo de Cuaresma, cosa que me neg, y en cambio me dijo que
el da de Pascua me dara la cogulla monacal y el escapulario negro (2). Qu alegra tuve,
buen Jess! Hubiera abrazado al R.P.A, demasiado bueno es conmigo.
Cunta ilusin tena ya hace algn tiempo por poder vestir la cogulla Qu alegra tan
grande me dio el pensar en que dentro de un breve plazo no me distinguira en nada de un
verdadero religioso (nicamente la corona que no podr usar).
Mas despus que fui a darle gracias al Seor por este beneficio, vi claramente que en
m eso es vanidad. Vi que es un honor que me hace la comunidad (3), y eso
me lastima ms que otra cosa. Ah!, si me hubiera dado el hbito de converso como le
manifest, otra cosa hubiera sido; pero lo mismo me da.
De pardo (4) o de blanco, con cogulla o sin ella soy el mismo delante de Dios. Todo lo
externo me es indiferente Slo quiero amar a Dios, y eso lo hago por dentro y sin que se
enteren los hombres.
Lo mismo me da, Seor, el honor que el desprecio. La alegra yana y un poco infantil de
vestir la cogulla ya se ha serenado No quisiera, Seor, que nada del mundo me turbara, ni
nada de las criaturas me quitara la paz y el sosiego de amar slo tu voluntad.
T, buen Jess, divino amado mo, tienes tus delicias Ah!, Seor, qu voy a decir, en el
corazn del hombre Yo te brindo el mo.
Djame hacer en el tuyo mi celda. Djame hacer junto a l mi lecho. Djame vivir solo y
desnudo de todo junto a tu Corazn Divino, y rame de los hbitos, de las coronas, y de
las barbas de todos los conversos del mundo. Ser siempre el mismo para Ti, verdad
Jess?.
Qu necio y pueril es el mundo! Cmo nos alegra un trapo y nos entristece una nube!
Con qu facilidad nos consideramos felices con una niera, y con otra niera nos
abatimos y desalentamos!
Qu poco somos, como vivimos a lo exterior, sin pensar que todo es nada, menos amar
y servirte a Ti, Jess mo!
Quiero, Seor, pasar esta Cuaresma, muriendo poco a poco, lo mucho que an me falta,
para vivir slo para Ti; para que algn da me dejes, Seor, penetrar por la haga de tu
costado, y hacer una celdica junto a tu Divino Corazn Me lo permitirs? A la
Santsima Virgen Mara se lo pido con fervor. As sea.
Un da que me pareca muy grande la pequea cruz que Jess me enviaba Un da que al
pensar en lo que an me queda de vida, de vida trapense, aqu encerrado para siempre,
me pareca muy larga, un da en que sufra parecindome penoso y largo mi camino, le
unas palabras que decan
Mi amadsimo Jess: Comprendo que la humildad y paciencia, son las cosas que hoy ms
necesito.
Despus de llevar una hora y pico en la clase de latn con los oblatos (5), salgo con el
espritu cansado y con los nervios en tensin. Cuntas veces, Seor, me agarro al crucifijo y
hago un acto de sumisin a tu voluntad Pero, Seor, los nervios no puedo dominarlos. Si
tuviera verdadera y perfecta paciencia!
Por ltimo, Seora, te ofrezco para que t se la presentes a Jess, toda mi voluntad y
sumisin, a los divinos deseos de tu Hijo.
Recbelo todo, Madre ma, a pesar de ir a tus manos, no con toda la pureza que yo quisiera,
pero mira Seora, no la ofrenda en si, que nada vale, sino mi intencin que bien quisiera
fuera de tu agrado. As sea.
9-marzo de 1938
l3 de marzo de l938.
Seor! cmo es posible vivir, esperando lo que espero? Cmo me es posible pensar en
tanta cosa criada, como me rodea, tenindote a Ti? Me maravillo de que tu gracia no me
mate. Es tanta y tan abundante!
Sueo con tu gloria; vivo algunas veces atontado y sin saber lo que quiero, de tanto que
quiero.
Cmo me cansan las criaturas, Seor y Dios mo! Qu sinsabor tan grande me causa el
tratar cosas del mundo, el hablar de negocios temporales, el escuchar noticias! Ah!,
Seor, nada quisiera saber, ni escuchar Slo T, Seor, slo T.
Nada me llena Nada desea mi alma, ni aun gozar ni padecer Slo desea amar con
locura. Slo se llena del pensamiento de Ti Qu ansias tan grandes, Seor, qu duro
es vivir!
Cmo cambias mi alma! Qu maravilloso milagro. Nada me dicen las criaturas, todo
es ruido Slo en el silencio de todo y de todos, hallo la paz de tu amor Slo en el
humilde sacrificio de mi soledad, hallo lo que busco, tu Cruz, y en la Cruz ests T, y
ests T solo, sin luz y sin flores, sin nubes, sin sol Las criaturas te abandonaron, el cielo
se oscureci Slo qued en el silencio del Glgota, un Dios clavado en la Cruz.
Seor Jess, mrame a tus plantas adorando tu agona, besando tus llagas, limpiando con
mi dolor tu divina sangre
Cmo quisiera, Seor, morir a tus plantas de amor, olvidado de todos, sin ruido, en
silencio, sin pensar en los hombres que son criaturas, sin soar con el mundo, que te
abandon, sin mirar a los cielos, ni a las flores, ni a las aves, ni al sol.
Seor, quisiera morir de amores a los pies de tu Cruz; qu divino milagro hiciste con mi
alma? Dnde estn mis penas? Dnde mis alegras? Dnde mis ilusiones? Todo
vol.
Mis penas eran egosmos Mis alegras, vanidades Mis ilusiones, T las desvaneciste al
soplo de tu amor. Me enseaste a los hombres y me dijiste: Qu te pueden dar que no te d
yo? Y vi miserias, que me hicieron llorar Busqu consuelo, y no lo encontr. Busqu
caridad y, Seor, qu dir?, slo en Ti la encontr.
Ya nada me importa, slo me hace sufrir la espera, el temor de perderte, el tener que
vivir.
Ya no me importa vivir encerrado entre muros, sin ver las puestas del sol, sin tomar las
brisas del mar, sin correr por el mundo en alas de la libertad. Todo eso es pequeo, no es
nada, prefiero a Jess en la soledad.
Ya no me importan las criaturas, ni me hacen dao las flaquezas de los hombres Son
hombres, y nada ms; slo en Dios hallo refugio; slo en l he de buscar caridad.
Yo bien quisiera callar, pero el escribir este inmenso milagro que ests haciendo con mi
alma, aunque quizs nadie lo lea, me parece que con ello te doy un poquito de gloria,
pues mi escritura muchas veces es oracin.
Una de tus grandezas es la transformacin que haces en mi alma con respecto al amor al
prjimo. Me explicar.
Siento algunos das despus recibir al Seor en la comunin, y ver lo que l me ama siendo
lo que soy, que de buena gana, besara el suelo que los religiosos pisan, y siento unos
deseos muy grandes de humillarme ante aqullos que antes crea yo me haban humillado.
Ah!, Seor, en esos momentos quisiera ser pisoteado por todos; siento un gran amor y
caridad por todos; no me importara que el ltimo me mandase las cosas ms
humillantes, no veo flaquezas ni miserias en nadie slo veo mi ruindad amada por
Dios, y ante eso qu no quisiera yo hacer para imitarle? Pues amar entraablemente
al prjimo!
Buen Jess, llena mi alma de caridad Es el nico alimento que en esta vida me puede de
veras nutrir
Ah!, Seor, y qu gran paz se siente en esos momentos As como antes me turbaba una
falta o una flaqueza de un hermano y senta casi repulsin, ahora siento
una ternura muy grande hacia l, y quisiera en lo que de m depende, reparar la falta
Es un alma a la que quiere Jess. Es un alma por la cual Jess sangra desde la Cruz
Acaso yo la voy a desdear! Dios me libre, al contrario, siento un gran amor hacia
ella, y esto que digo no es yana palabrera, es un hecho real y positivo que yo no he
conseguido, sino que Jess ha puesto en mi alma He aqu el estupendo milagro.
Mas no s, y ante la impotencia de poder expresar lo que mi alma siente, prefiero callar.
(1) Dice su confesor el Padre Tefilo Sandoval Fernndez que ya entonces comenzaron a
notar que algo extraordinario se operaba en el alma del hermano Rafael. Pasbase horas
enteras junto al Sagrario, a solas con su Dios, en elevadsima unin con l, y luego, al volver a
reanudar su vida en el monasterio, veanle transformado, reflejada en su lmpida mirada
aquella llama de amor ardiente que le consuma.
Pasaba mucho tiempo al pie del Sagrario (dice el Padre Amadeo). Ya en los ltimos meses de
su vida me llamaba la atencin su postura ante el Santsimo; era la postura de quien est
completamente abandonado en las manos del Seor; le costaba trabajo separarse del centro de
sus amores.
Muy agotado fsicamente, no poda hacer duros trabajos, y alguna vez, para distraer sus largas
horas de soledad, ocupbanlo en pelar patatas, o en la chocolatera, o en hacer planos y
dibujos que el reverendo Padre Abad le encargaba, o en estudiar latn, o en clase de gramtica
con los pequeos oblatos, por los que senta especial cario y predileccin.
Pero Fray Maria Rafael no poda atender a nada de la tierra. Slo amar a Dios era su
pensamiento constante, y este amor conmova todas las fibras de su ser, anegando su corazn y
hacindole indiferente a todo lo que no fuera su Dios (VIDA Y ESCRITOS, PP. 481-482).
(2) Los novicios llevaban el escapulario de color blanco, como la tnica, en tanto que el negro
era propio de los profesos.
(3) El caso del Hno. Rafael, de habrsele dado la cogulla (que nicamente es de uso por los
hermanos profesos) siendo un simple oblato, ha sido nico en la historia del Monasterio de
San Isidoro.
(4) Los llamados hermanos conversos (que hoy ya no existen) llevaban el hbito de color
pardo y se dejaban crecer toda la barba.
(5) Durante mucho tiempo, en los monasterios cistercienses haba un grupo de oblatos, que
eran nios aspirantes al noviciado. No existen en la actualidad.
Seor, tengo un deseo inmenso de cumplir tu voluntad y nada ms que ella; hundirme en tu
voluntad; amarla hasta morir; ahogarme en ella y vivir slo para cumplirla Esto es
cierto.
Siento al mismo tiempo unos deseos mos de mortificacin y penitencia. Siento inmensas
ansias de padecer algo por Ti, mi buen Jess.
Quisiera estar arrodillado ante tu Sagrario da y noche Ah!, Seor, cunto me cuesta
algunas veces, dejar la iglesia, y tratar con los hombres.
Quisiera, Seor, morir o vivir, pero haciendo algo por tu amor, es terrible esta vida intil
que yo llevo.
Tengo mucho miedo en mi actual situacin. Estoy demasiado considerado, me van a dar la
cogulla, nadie me pisotea, como merezco.
Quisiera vivir en un rincn del monasterio vestido de saco, y comiendo slo las cortezas del
queso que deja la comunidad
Quisiera, Seor, hacer locuras, y en lugar de vivir como vivo, vivir olvidado, despreciado
e incluso dando asco.
Como en la comunidad no me permitiran hacer esa vida, la podra hacer debajo de los
puentes y en los prticos de las iglesias, con unos zuecos de madera y un saco al
hombro, y a desaparecer de todo el que me conozca tanto padres, como amigos, como
frailes, nadie, slo Dios y yo. Dicen que San Benito Labre muri de inanicin en una
iglesia (1).
Mientras tanto, esperar a saber lo que debo hacer. Lo sabr con certeza algn da?
Espero en Dios y en Mara que s.
Seor, es tan cmoda esta vida! Tengo mi cuarto; mi cama, algo dura, pero ya me he
acostumbrado Tengo libros; paso algo de hambre, pero no me muero por eso, ni mucho
menos, al contrario, me parece que estoy mejor desde que vine. No me dan trabajos
pesados Tengo silencio cuando quiero, pues no tengo ms que retirarme a mi
habitacin En fin, quitando algunas cosillas, qu ms puedo pedir! Y siento una cosa
dentro que me dice: mortificacin, penitencia, sacrificio, nada de eso hago.
Bueno, pues a obedecer, y obedezco a veces con unos deseos inmensos de hacer lo
contrario, saltar la prudencia, y morir por Jess y por Mara.
Qu cansado estoy, Seor y Dios mo! Hasta cundo me tendrs en olvido? Cmo se
recrea mi alma en esos salmos de David en los que llora su hasto de vivir an en la tierra y
suspira por Ti Incola ego sum in terra, (2) me repito muchas veces, suspirando por el
cielo y vindome extrao y peregrino en la tierra.
Qu cansado estoy, Seor! Cmo me cuesta a veces el tratar con las criaturas que me
hablan de todo menos de Dios Cunta violencia me hago a veces para no romper a gritos,
llamando a Dios en mi ayuda en medio de este destierro, en el que, como dice santa Teresa,
todo es impedimento para no gozarle.
Me cansan los hombres, aun los buenos Nada me dicen. Suspiro todo el da por Cristo, y
en medio de mi deseo de cielo y de amor a Jess, arrastro mi vida que el mundo an sujeta
y tengo forzosamente que ocuparme de comer, dormir, qu asco!, Seor, perdname
T as lo quieres
Ayer quera morir a fuerza de penitencia; hoy veo que nada puedo hacer que T no
quieras Estoy atado a tu voluntad, qu alegra!
No me hagas caso, Seor, soy un nio caprichoso Pero T tienes la culpa, mi Dios,
si no me quisieras tanto!
Comprende, Jess mo, que con lo que T me quieres, y con lo que yo te quiero, es muy
penoso vivir as, y claro, ya comprenders que a veces sienta esos deseos de desatarme
de este cuerpo que tanta guerra me da, que desee salir de entre tanta criatura que no son
T, que me canse de esperar Ya ves, Seor, soy flaco y miserable No s padecer,
no s cumplir tu voluntad
Soy un pobre hombre que al mismo tiempo que desea cumplir slo lo que T quieras y
desees, ansia volar a Ti, suspira por ver a la Virgen y a los santos
Qu alegra el da que pueda ver a Mara, con san Juan Evangelista y san Juan de la Cruz,
san Bernardo, san Francisco de Ass y san Jos que son mis protectores, as como esas dos
santas que tanto te amaron y que tanto me han enseado: Gertrudis y Teresa de Jess, y
santa Teresita, y los ngeles todos, y el glorioso san Rafael, y el ngel de mi guarda
Y bueno, y T, Seor, a quien tanto quiero, a quien adoro, a quien amo sobre todas las
cosas, por quien suspiro y peno, y lloro, y por quien T lo sabes bien, mi buen Jess,
quisiera volverme loco.
Tengo, Seor, dentro de mi, como ves, todo eso, y as no me es posible vivir, te lo digo en
serio, Seor, soy un desgraciado.
No me hagas caso, Seor, hasta que est limpio Envame tu luz para comprender. La
santa compuncin para llorar. La fe para slo en ella confiar. La esperanza para sostener
mis flaquezas Y por encima de todo, dominndolo todo, llname, Seor, de tu inmensa
caridad, de tu amor Que me llene, me desborde, me inunde en las delicias de tu amor sin
lmites, y me vuelva loco de veras.
Jess mo, qu bien se vive sufriendo a tu lado, aqu en la vida oculta del monasterio!
Qu lstima me da de los del mundo!
Ha venido mi hermano a visitarme, cunto le quiero, es un ngel de Dios. Me edifica su
cristiano modo de pensar, su conducta tan seria y formal, su alma en la cual veo madera
para edificar, y un corazn apto para Dios Eso es mi hermano, el simptico teniente de
artillera.
Vino con permiso del frente, y hablamos, hablamos del mundo y hablamos de Dios.
Despus de haber pasado con l el da, ahora en el retiro de mi celda, pienso lo bueno que
es Dios al haberme trado a m a la vida religiosa, lejos del mundo y a los pies de Jess.
Qu feliz soy en medio de mis penas y sacrificios Qu feliz soy de poder ser un alma que
sufre por Jess Qu feliz soy de poder poner mis ansias, mis deseos, mis flaquezas
incluso, a los pies del Tabernculo de Jess.
Habl con mi hermano del mundo, y vilo que ya otras veces pens: la vanidad de las
cosas del mundo.
Qu bueno es Dios que de todo eso me ha separado Para m ya no hay nada que me
interese Qu feliz soy con slo Dios y mi cruz.
En el mundo se sufre, todo son afanes, deseos, esperanzas, pocas veces cumplidas. En
el mundo se lloran intereses materiales, viles y deleznables En el mundo se llora poco
por Cristo. En el mundo se sufre poco por Dios.
Yo sufro mucho, s. Algunas veces es muy grande la carga que he echado en mis dbiles
y enfermas espaldas Miro hacia atrs y es tan duro vivir en pobreza para el que tuvo de
todo y de nada careci Miro hacia adelante y me parece tan empinada la cuesta que
tengo que subir. A veces se oculta Jess tan profundamente! Mi vida se ha reducido a
una continua renuncia en todo. Y eso, no es fcil a una criatura tan frgil y quebradiza
como yo Por eso sufro.
Sin embargo, oh! maravillas de la gracia divina, comprendo porque s, que es obra de
ella lo que me ocurre. (No s si me explicar).
Siento una alegra inmensa de poder sufrir por Jess, como no me hubiera podido imaginar
Amo cada da ms mi cruz, y no quisiera soltarla por nada del mundo.
Recuerdo cuando en el mundo era feliz, muy feliz. Padres cristianos, bienestar, salud y
libertad, todo me sonrea Quin piensa en sufrir?
Jess me llama. Soledad y pobreza, enfermedad, encierro sin sol, a veces algo muy negro
y que me hace llorar, no s lo que es.
Hoy con mi hermano, hablamos del mundo. Sent pena, me vi lejos de todo lo que amaba
mi corazn y an ama, y no creo sea esto ilcito. Quin que tenga entraas, no ama su
hogar?
Sin embargo, Dios sigue actuando en mi alma, siento muy dentro un alejamiento de todo
que no s explicar.
Siento un afecto muy tierno y dulce a mi familia, pero de otra manera que antes.
Hallo ms gozo en no sentir el amor de Jess, que el que pudiera hallar en el sensible de
las criaturas. Me da pena mi soledad, sufro con ella, y no quisiera por nada del
mundo dejarla.
Es tan difcil explicar por qu se ama el sufrimiento! Pero yo creo que se explica, porque
no es al sufrimiento tal como ste es en s, sino tal como es en Cristo, y el que ama a Cristo,
ama a su Cruz. Y yo de esto no s salir. aunque lo comprendo.
Y es tanto lo que a Jess quiero, que no quiero nada fuera de l. Y noto que Jess me
quiere tanto, que morira de pena si supiera que amo yo a alguien ms que a l.
Me siento tan unido a su voluntad, que cuando sufro dejo de sufrir al comprender que l lo
quiere as.
Espero en Jess tener pronto un gua (4) que todo esto me explique y ordene en mi alma,
pues si no, me voy a volver loco.
Ah, Seor Jess, cunto te quiero! Si mil vidas tuviera, mil te dara Con tu gracia divina
y la ayuda de Mara, lo puedo todo. Bendito seas.
Da 28 de marzo de 1938.
Hoy, en la santa comunin, le ped al Seor, una partecica de su Cruz Le ped ayudarle
en su agona, le ped me hiciera partcipe de su sufrimiento, le ped una partecica
(pequea tiene que ser, pues soy dbil) de su santsima Cruz.
Jess me escuch.
Despus del desayuno pase mi pequeo agobio por la galera de la enfermera. Una
tristeza muy grande se apoder de mi. Me vi tan enfermo, tan solo, tan dbil para sufrir lo
que Jess me pide, que sentndome cansado de todo y de todos, llor con agobio y con
pena.
No tengo a nadie en quien hallar un alivio. Esto a veces es un consuelo muy grande, a veces
es tambin un dolor muy profundo. Cuando estamos enfermos sobre todo. En estos
momentos en los cuales una palabra dicha al corazn, alivia tantas penas, e incluso da
fuerzas para sufrir las flaquezas y miserias de la enfermedad Sin embargo, a mi eso me
falta. Bendito sea Dios.
Ya pas el da y con l
Ahora tengo paz, adoro y bendigo a Dios que atesora para m en el cielo esas partecicas de
su Cruz, que me enva cuando l quiere. Qu gran misericordia tiene conmigo! Si no
sufriera en la Trapa! para qu servira mi vida entonces?
Mis lgrimas, Seor, no son de rebelda Mis lgrimas, Seor, no las cambio por nada
Recbelas, pues con algo te tengo que pagar. T tambin sufriste hambre, sed y desnudez.
T tambin lloraste cuando te viste abandonado.
Seor, qu contento estoy de sufrir. No me cambio por nadie Pero hasta cundo,
Seor?
Da 10 de abril de 1938.
Qu pobre hombre eres, hermano Rafael!! Cundo empezars? Cundo ser el momento
en que de veras empieces a ser lo que a Jess prometiste?
Hoy hemos tenido la comunidad la dicha de escuchar la palabra del Obispo de Tuy que ha
venido a pasar unos das de retiro. Nos hizo una pequea pltica en el Captulo y nos habl
de la Cruz de Cristo.
Cmo expresar lo que mi alma sinti, cuando de boca de tan santo Prelado, escuch lo que
ya es mi locura, lo que me hace ser absolutamente feliz en mi destierro el amor a la Cruz!
Oh!, si yo supiera expresarme como lo hace el seor Obispo! Oh! quin me diera el lxico
de David para poder expresar las maravillas del amor a la Cruz. Oh!, si mi pluma en lugar
de ser de acero duro y material, fuera slo espritu, y en lugar de torpes palabras, escribiera
algo que realmente dijera lo que mi alma siente.
Ojal los hombres todos amaran la Cruz de Cristo Oh! si el mundo supiera lo que es
abrazarse de lleno, de veras, sin reservas, con locura de amor a la Cruz de Cristo!
Cuntas almas, aun religiosas, ignoran esto qu pena!
Cunto tiempo perdido en plticas, devociones y ejercicios que son santos y buenos, pero
no son la Cruz de Jess, no son lo mejor
Ah! si yo pudiera hablar o gritar en medio de los hombres, las sublimidades del amor a la
Cruz Pobre hombre que para nada vales ni para nada sirves, qu loca pretensin la tuya.
Pobre oblato que arrastras tu vida siguiendo como puedes las austeridades de la Regla,
contntate con guardar en silencio tus ardores; ama con locura lo que el mundo desprecia
porque no conoce; adora en silencio esa Cruz que es tu tesoro sin que nadie se entere.
Medita en silencio a sus pies, las grandezas de Dios, las maravillas de Mara, las miserias
del hombre del que nada debes esperar Sigue tu vida siempre en silencio, amando,
adorando y unindote a la Cruz, qu ms quieres?
Saborea la Cruz, como dijo esta maana el seor Obispo de Tuy. Saborear la Cruz
Ah! Seor Jess qu feliz soy, he hallado lo que desea mi alma. No son los hombres,
no son las criaturas no es la paz, ni es el consuelo, no es lo que el mundo cree, es lo
[que] nadie puede sospechar, es la Cruz.
Ah! si yo supiera decir al mundo dnde est la verdadera felicidad! Pero el mundo esto no
lo entiende, ni lo puede entender, pues para entender la Cruz, hay que amarla, y para amarla
hay que sufrir, ms no slo sufrir, sino amar el sufrimiento, y en esto qu pocos, Seor,
te siguen al Calvario!
Quisiera, Jess mo, suplir yo, lo que el mundo no hace Quisiera, Seor, amar tu bendita
Cruz con toda el ansia que el mundo entero no pone, y debiera poner, si supiera el tesoro
que encierras en tus llagas, en tus espinas, en tu sed, en tu agona, en tu muerte, en tu
Cruz.
Mtame si quieres Toma mi vida, emplala en lo que quieras, abre, taja y raja,
despedaza, une y desune, haz trizas de m, haz lo que quieras, yo nada quiero ms que
amarte con frenes, con locura Adorar tu voluntad que es la ma, vivir absorto en tu
inmensa piedad para conmigo Veo lo que me quieres, veo lo que soy, y sin atreverme
ni a mirar al suelo, no s si rer o llorar, slo quisiera morirme de amor.
En fin, qu locuras digo, pero es mucho lo que Jess hace conmigo para permanecer
insensible.
Todo esto que digo no tiene a lo mejor ni pies ni cabeza, pero es lo que siento, y nada
ms.
Si dijera que algunos momentos siento unos deseos inmensos de ponerme a gritar,
Jess, Jess, Jess, como un loco, nadie lo creera. Otras veces siento deseos de
postrarme en el suelo con la frente en tierra y pedir a voces la misericordia de Dios, y no
levantarme ms.
Otras veces quisiera desaparecer de entre los hombres, y volar a Dios que me espera No
s, quisiera no desbarrar.
Seor Jess mo, qu duro es vivir, y an hay hombres que aman esta miserable vida y se
llaman religiosos. Seor, yo no soy religioso, yo no soy nada ni nadie, soy el ltimo de
todos, pero Seor, quisiera amarte como nadie, despreci el mundo por Ti, djame
despreciar lo ltimo que me queda, mi voluntad y mi vida.
Mas Seor, en esto no hay mrito, pues aborrecer lo nico que de Ti me separa, no es cosa
grande, y esperar con ansia lo que a Ti me puede acercar, no es virtud. Qu mrito hay en
aborrecer la vida y esperar la muerte?
Pero yo, Seor, no quiero aborrecer lo que T me das, ni desear lo que T an no quieres.
Cmplase, Jess mo, tu voluntad. Djame seguir junto a tu Cruz No me desampares
cuando desfallezca, Virgen Mara
No busco consuelo, no busco descanso Slo quiero amar la Cruz, sentir la Cruz,
saborear la Cruz.
(1) De la vida de San Benito Jos Lavbre: Aquel Mircoles Santo de 1783, Benito Lavbre oy
varias Misas, y los que le vieron no comprendan cmo poda estar de pie y mucho menos de
rodillas. No era un hombre, dice Zacarelli, sino un esqueleto. No le quedaba ms que un soplo,
y sigui con tanto fervor el evangelio de la Pasin que algunos de los concurrentes cre-yeron
que iba a sucumbir. Tuvo que sentarse varias veces. Haca las nueve, no pudiendo ms, quiso
salir de la iglesia. Apenas se encontr fuera de la iglesia de la Madonna de los Montes, se dej
caer ms bien que sentarse sobre las escaleras del vestbulo. Se reuni gente a su alrededor y
cada uno le preguntaba con inters lo que tena. Con voz espirante Benito daba las gracias a
todos, y deca que deseaba no moverse de aquel sitio; no quera alejarse de la iglesia,
esperando siempre poder volver a entrar.
En esto se presenta el carnicero Zacarelli que vena del Salvatorello de cumplir con Pascua.
Benito -le dijo- est usted malo? Quiere venir a mi casa?
A su casa! Bueno, dijo el pobre con voz dbil, que apenas se oa.
Hacia la cada del sol pareca que dorma. Cuando el Padre ngel, que le asista, lleg a la
invocacin Santa Mara pudo advertir que el rostro del enfermo adquira una blancura
extraordinaria. Al responder la concurrencia ora pro nobis, el Padre ngel dej de rezar y
dijo: Ha muerto En aquel momento todas las campanas de la ciudad daban al viento sus
ecos argentinos. Tocaban a la Salve ordenada por el Papa Po VI. Pero el pensamiento de
todos los all reunidos, celebraban tambin la entrada en el paraso de un nuevo santo. (De
la Vida admirable del Santo bendito y peregrino, Benito Jos Lavbre, por Len AUBINEAU).
(3) Al monasterio ha llegado su hermano Luis Fernando. Viene del frente de combate con
unos das de licencia. Es la ltima vez que se vieron juntos ambos hermanos Su visita deja
hondas huellas en Fray Mara Rafael (VIDA Y ESCRITOS, p. 502).
Cuenta su hermano Luis Fernando: La ltima vez que estuvimos juntos los dos hermanos,
venia yo con permiso a casa, una vez que cay Teruel en manos del ejrcito nacional.
Queriendo ver a Rafael para darle un abrazo, fui primero a la Trapa. Estuvimos paseando por
la tarde, en la huerta y pude apreciar y darme cuenta del sufrimiento que padeca, y de la gran
cruz que Dios haba mandado a aquella alma; me pregunt por todas las cosas de casa, se
interes por mi vida en el frente, sigui insistiendo en que la Virgen me protegera, pero que no
dejase de buscar a Dios; era su gran obsesin: que todos buscsemos a Dios, que estbamos
obligados a ello y que era la nica verdad en esta vida.
Cuando le pregunt que cmo poda vivir todo el tiempo rodeado de los mismos personajes tan
dispares a l en sus gustos, por qu no se iba a la Cartuja, donde vivira en soledad, me
contest: Luis Fernando, yo no puedo con la soledad, tengo que ver caras, aunque stas me
hagan sufrir; t si podrs con la soledad; con tu temperamento podrs ser cartujo.
A mi, en aquellos momentos ni se me haba pasado por la imaginacin el llegar a ser cartujo, y
como siempre dije: cosas de Rafael, y con el tiempo, que es lo ms curioso, llegu a ser
cartujo.
Lo que ms me impresion aquella tarde, fue cuando empez a explayarse, llorando, del
terrible sufrimiento que tena. No era el sufrimiento que le producan las cosas terrenales de la
vida austera que haba abrazado, ni el sufrimiento que le pudieran producir aquellas criaturas
de Dios con quienes conviva, de las cuales se vali Dios para santificarle. En realidad el gran
sufrimiento de Rafael era el ver, con aquella fe grande e intensa que l tena, cmo Dios le
amaba con su infinito amor, y sentirse tan sujeto a las miserias y cuidados de su cuerpo mortal,
no pudiendo corresponder como l quera, a aquel amor de Dios que l senta, pues se vea
francamente impotente, siendo su gran deseo que su corazn se diese ms a su ser querido, y
que su alma volase de una vez a su encuentro, pues le era difcil vivir en aquella situacin y en
aquel fuego que le abrasaba. Todo esto me lo deca llorando. Yo no tena palabras para poder
consolar aquella alma, ni tampoco me poda hacer cargo exacto del sufrimiento de mi
hermano.
Todo esto que he contado, tena lugar un mes antes de su muerte. Era ya la poca sublime a la
cual haba llegado su alma. Al da siguiente sal para casa, donde no cont nada de lo que
haba vivido junto a Rafael. Sal por una parte triste por dejar a mi hermano sufriendo, sin
poder yo hacer nada para aliviar aquel dolor tan grande, y por otra parte, alegre, al haber
visto cmo Dios se estaba volcando en aquella alma tan querida. Todo esto me hizo pensar
mucho para mi vida futura.
Poco ms o menos al mes de haber estado por ltima vez con Rafael, lleg de Vitoria el alfrez
Ibarra, trayndome, como haca todos los meses, todo el papeleo de la Batera, dicindome
nada ms llegar, que mi hermano Rafael haba muerto haca unos das en la Trapa, sin ms
comentarios ni explicaciones de cmo haba muerto.
Rpidamente comprend que as es como le quera Dios, desprendido de todo como poda
haber constatado hacia poco ms de un mes en la Trapa, en esa larga charla que tuvimos en la
huerta y con un gran Aleluya, Dios le premi llevndoselo consigo.
(4) Aunque el Hermano Rafael contaba en estos momentos con un confesor fijo, como era
costumbre en la Trapa, careca de un Director Espiritual al que acudir en solicitud de
orientacin. En su primera etapa en la Trapa haba tenido como Director al P. Tefilo
Sandoval, que supo entenderle y dirigirle conforme a lo que un hombre de la talla espiritual de
Rafael precisaba.
Da 7 de abril de 1938.
Jess mo, arrodillado humildemente a los pies de tu santsima Cruz, te pido con todo
fervor me des la virtud de la paciencia, me hagas humilde y me llenes de mansedumbre
Jess mo, mira que esas tres cosas las necesito mucho.
Ayer vi claramente que solamente acudiendo a Ti se aprende; que slo T das fuerzas en
las pruebas y tentaciones y que solamente a los pies de tu Cruz, vindote clavado en ella, se
aprende a perdonar, se aprende humildad, caridad y mansedumbre.
Vengan luego desprecios, vengan humillaciones, vengan azotes de parte de las criaturas,
qu me importa! Contigo a mi lado lo puedo todo La portentosa, la admirable, la
inenarrable leccin que T me enseas desde tu Cruz, me da fuerzas para todo.
Slo el insensato que no adore la Pasin de Cristo, la Cruz de Cristo, el Corazn de Cristo,
puede desesperarse en sus propios dolores.
Pero el que de veras ame, y sienta lo que es unirse a Jess en la Cruz, ese bien puede decir
que es sabroso el padecer, que es dulce como miel el dolor, que es un enorme consuelo el
padecer soledad tedio y tristeza por parte de los hombres.
Mas ya s, una voz interior muy suave me lo explica todo, algo que siento en m que
viene de Ti y que no s explicar, me descifra tanto misterio que el hombre no puede
entender Yo, Seor, a mi modo, lo entiendo, es el amor, en eso est todo Ya lo
veo, Seor, no necesito ms, no necesito ms es el amor, quin podr explicar el
amor de Cristo? Callen los hombres, callen las criaturas Callemos a todo, para que en
el silencio oigamos los susurros del Amor, del Amor humilde, del Amor paciente, del Amor
inmenso, infinito que nos ofrece Jess con sus brazos abiertos desde la Cruz.
Jess necesita corazones que olvidndose de s mismos y lejos del mundo. adoren y amen
con frenes y con locura su Corazn dolorido y desgarrado por tanto olvido. Jess mo,
dulce dueo de mis amores, toma el mo.
A los pies de tu Cruz lo pongo Est junto al de Mara. Jess mo, tmalo, ensale tus
heridas Ensale tus dolores y tus amarguras. Ensale tus tesoros para que aprenda a
despreciar el mundo y todo lo que no seas T Ensale el amor Ponle junto a tu
Corazn para que de una vez se embriague en tus delicias, y se empape en tu pursima
divinidad.
Virgen Mara, estoy loco, no s lo que pido, no se lo que digo Mi alma desbarra No
s lo que siento; mis palabras son torpes y mal arregladas, pero t, Virgen Mara, Madre
ma, que ves los anhelos de todos tus hijos, sabrs comprender.
No me olvides Madre ma, y perdona las chifladuras de este pobre oblato trapense, que
quisiera volverse chiflado de veras, de tanto amarte a ti, Virgen Madre, y de tanto amar su
obsesin, que es la Cruz de Jess su divino modelo. As sea.
Da 10 de abril de 1938.
Hoy cojo la pluma para seguir como siempre alabando a Dios. Quisiera no hablar de mi
mismo y hablar slo de Jess, pero tengo a mi Dios tan adentro!! Es tan maravillosa la
obra que l est haciendo en mi alma!, que al referir y contar lo que a mi, pobre y
miserable pecador, acontece en mis relaciones con El, a l le doy gloria.
Mi alma se abisma en tanta maravilla y enmudece. Slo veo una pobre criatura sacada del
mundo, y de qu mundo!, por la gracia, y slo la gracia de Dios, y trada a la soledad para
all, sin ella casi darse cuenta, cooperar a una de las ms grandes y maravillosas grandezas
de Dios
Y cul es esta maravilla? Esta maravilla es el estupendo milagro de ver un alma como la
ma, pobre, desnuda, llena de mundo y de sus vicios, verla digo, amada de
Dios, conducida por l, en los humildes senderos de la penitencia, sostenida por El en sus
muchas flaquezas y miserias, tentaciones y desconsuelos
Dios haciendo su obra en mi alma, transformando mi corazn y elevndole hacia s,
desencajndole de en medio de las criaturas y llenndole de su amor Dios el Eterno,
conduciendo y guindome a mi Quin no se maravilla? Quin no se pasma?
Ah!, si el mundo me conociera y viera lo que soy Si los hombres vieran mis torpezas y
mi duro corazn, quedaran aterrados ante la grandeza de Jess, que no desdea cuidar a
este pobre hombre, ms digno de lstima que de amor Y Dios me ama Ah! y de qu
manera! Eso yo lo s, y nadie ms que yo. Si pudiera publicarlo! Si tuviera palabras
que fueran los suficientemente expresivas para ello!
Pero no s, soy muy torpe, y mucho ms para hablar de eso Y si quisiera ser sincero,
ms que hablar, quisiera rugir o bramar como los toros Qu grande es Dios!
Saba que el nada desear es muy agradable a Dios y que es el camino para llegar a cumplir
su voluntad Pero esto lo saba con la luz de la inteligencia Comprenda con la razn,
tan sublime doctrina. Deseaba alcanzar esa virtud de la santa indiferencia, y a Jess se la
ped.
No tiene mrito el nada desear, amando a Dios, pues es la cosa ms natural. Ahora as lo
veo.
Cmo es posible amar la vanidad, amando a Dios? Y vanidad es todo lo que nosotros
deseamos y no desea Dios. Querer slo lo que Dios quiere, es lo lgico para el que es de
veras su amador Fuera de sus deseos, no existen deseos nuestros, y si existe
alguno, se, es que es conforme a su voluntad, y si no lo fuera, es que entonces no estara
nuestra voluntad unida a la suya
Pero si de veras estamos unidos por amor a su voluntad, nada desearemos que l no desee,
nada amaremos que l no ame, y estando abandonados a su voluntad, nos ser indiferente
cualquier cosa que nos enve, cualquier lugar donde nos ponga
Todo lo que l quiera de nosotros no solamente nos ser indiferente, sino que ser de
nuestro agrado. (No s si en todo esto que digo hay error; en todo me someto al que de esto
entienda. Yo slo digo lo que siento, y es que en verdad nada deseo ms que amarle a l, y
que todo lo dems a l lo encomiendo; cmplase su voluntad).
Cada da soy ms feliz en mi completo abandono en sus manos. Veo su voluntad hasta en
las cosas ms nimias y pequeas que me suceden.
De todo saco una enseanza que me sirve para ms comprender su misericordia para
conmigo.
Amo entraablemente sus designios, y eso me basta. Soy un pobre hombre ignorante de lo
que me conviene, y Dios vela por m como nadie puede sospechar.
Qu de particular tiene que yo nada desee, si tan bien me va, poniendo mi nico deseo en
Dios y olvidando lo dems?
Mejor dicho, no es que olvide mis deseos, sino que stos se hacen tan poco importantes y
tan indiferentes, que ms que olvidarlos, desaparecen, y slo queda en mi nimo un
contento muy grande de ver que slo deseo con ansia, cumplir lo que Dios quiere de m, y
al mismo tiempo una alegra enorme de yerme aligerado como de un peso muy gran de, de
yerme libre de mi voluntad que he puesto junto a la de Jess.
El nico deseo que me queda es, unas ganas muy grandes de obedecer. Quisiera no
disponer nada por m, sino que todo, absolutamente todo, me fuera ordenado. An tengo
mucha libertad y como no tengo director espiritual, tengo a veces mucho miedo de
equivocarme, y ver la voluntad de Dios en lo que no es ms que mi capricho.
Jess mo aydame.
Si alguien me dijera al detalle lo que debo hacer para ser santo y agradar a Dios, yo creo
que con la ayuda de Dios y de Mara lo hara todo.
Con Jess a mi lado, nada me parece difcil, y el camino de la santidad cada vez lo veo mas
sencillo. Ms bien me parece que consiste en ir quitando cosas, que en ponerlas. Ms bien
se va reduciendo a sencillez, que complicando con cosas nuevas.
Seor, no mires mis hechos, ni mis palabras, mira mi intencin y cuando sta no vaya bien
encaminada a Ti, enderzala. No permitas, Seor mo, que yo sea desagradecido o pierda el
tiempo.
Qu bien se vive lejos de los hombres y cerca de Ti Cuando oigo el ruido que arma el
mundo; cuando veo el sol que inunda el campo e ilumina a los pjaros en libertad; cuando
me acuerdo de los das felices que transcurr en mi hogar, cierro los ojos, los odos y las
voces del recuerdo y digo, qu feliz es vivir con Cristo Nada tengo y tengo a Cristo
Nada poseo ni deseo, y poseo y deseo a Cristo De nada gozo y mi gozo es Cristo.
Y all adentro en mi corazn, soy absolutamente feliz, aunque sta no es la palabra que
sirve para designar el estado de mi alma.
No me importan las criaturas, si stas no me llevan a Dios. No quiero libertad, que a Dios
no me conduzca. No quiero consuelos, gozos ni placeres, slo quiero la soledad con Jess,
el amor a la Cruz y las lgrimas de la penitencia.
El otro da me prob la cogulla que el reverendo Padre Abad me dejar como un favor
especial, vestir desde el da de Pascua. Grande siempre ha sido la ilusin que tuve por poder
llevar algn da la cogulla cisterciense. Pero, es tan nueva y tan blanca, que me dio luego
una gran pena y mucha vergenza el tener ese pueril deseo, que no es para m ms que una
vanidad delante de los hombres.
Pero tambin eso hubiera sido una pueril vanidad, y en realidad hoy he llegado a la
conclusin de que lo mismo me da. Al fin y al cabo, vestido de seda, de lana, o de saco, eso
no ha de cambiar mi corazn que a los ojos de Dios es lo que algn da me ha de valer.
Todo lo dems es externo y valdr algo a los ojos de los hombres, pero stos no me han de
juzgar.
Seor, Seor, qu necios somos los hombres!! Un pedazo de trapo nos da placer, y
un grano de arena nos da dolor.
Da 12 de abril de 1938.
Ahora qu feliz soy! Qu buscas entre los hombres?, me dice Qu buscas en la tierra
en la que eres peregrino? Qu paz es la que deseas? Qu bueno es el Seor que de la
vanidad y de la criatura me aparta!
Ahora ya veo claramente que en Dios est la verdadera paz, que en Jess est la
verdadera caridad, que Cristo es la nica Verdad.
Hoy en la santa comunin, cuando tena a Jess en mi pecho, mi alma nadaba en la enorme
e inmensa alegra de poseer la Verdad Me vea dueo de Dios, y Dios dueo de mi
Nada deseaba ms que amar profundsimamente a este Seor que en su inmensa bondad
consolaba mi corazn sediento de algo que yo no saba lo que era y que en la criatura
buscaba en vano, y el Seor me hace comprender, sin ruido de palabras, que lo que mi alma
desea es El Que la Verdad, la Vida y el Amor es El Y que tenindole a El qu
busco, qu pido, qu quiero?
Nada, Seor, el mundo es pequeo para contener lo que T me das. Quin podr
explicar lo que es poseer la suma Verdad? Quin tendr palabras bastantes para decir lo
que es: nada deseo, pues tengo a Dios?
Mi alma casi llora de alegra Quin soy yo, Seor? Dnde pondr mi tesoro, para que
no se manche? Cmo es posible que viva tranquilo, sin temor a que me lo roben? Qu
har mi alma para agradarte?
Pobre hermano Rafael, que tendrs que responder delante de Dios a tanto beneficio como
aqu te hace! Tienes un corazn de piedra, que no lloras tantas ingratitudes y tantos
desprecios a la divina gracia.
Vivo, Seor mo, enfangado en mis propias miserias, y al mismo tiempo, no sueo ni vivo
ms que para Ti. Cmo se entiende esto? Vivo sediento de Ti Lloro mi destierro, sueo
con el cielo; mi alma suspira por Jess en quien ve su Tesoro, su Vida, su nico Amor;
nada espero de los hombres Te amo con locura, Jess mo y, sin embargo, como, ro,
duermo, hablo, estudio, y vivo entre los hombres sin hacer locuras, y an me avergenza
verlo, busco mis comodidades. Cmo se explica esto, Seor?
Jess mo, perdname, deba ser santo, y no lo soy. Y era yo, el que antes se
escandalizaba de algunas miserias de los hombres? Yo? qu absurdo.
Ya que me has dado luz para ver y comprender, dame, Seor, un corazn muy grande, muy
grande para amar a esos hombres que son hijos tuyos, hermanos mos en los cuales mi
enorme soberbia vea faltas, y en cambio n d me vea a m mismo.
Si al ltimo de ellos le hubieras dado lo que a mi?. Mas T lo haces todo bien Mi alma
llora sus antiguas maas, sus antiguas costumbres Ya no busca la perfeccin en el
hombre, ya no llora el no encontrar donde descansar, ya lo tiene todo.
Cunta suavidad me inunda al pensar en estos profundsimos favores que Jess me hace.
Cmo se inunda mi alma de caridad verdadera hacia el hombre, hacia el hermano dbil,
enfermo Cmo comprende y con qu dulzura disculpa la flaqueza que antes al verla en el
prjimo la hacia sufrir Ah! si el mundo supiera lo que es amar un poco a Dios, tambin
amara al prjimo.
Al amar a Jess, al amar a Cristo, tambin forzosamente se ama lo que l ama. Acaso no
muri Jess de amor por los hombres? Pues al transformar nuestro corazn en el de Cristo,
tambin sentimos y notamos sus efectos Y el ms grande de todos es el amor. el
amor a la voluntad del Padre, el amor a todo el mundo, que sufre, que padece Es el
padre, el hermano lejano, sea ingls, japons o trapense; el amor a Mara En fin. quin
podr comprender el Corazn de Cristo? Nadie, pero chispitas de ese Corazn hay quien las
tiene, muy ocultas, muy en silencio, sin que el mundo se entere.
Jess mo, qu bueno eres. T lo haces todo maravillosamente bien. T me enseas el
camino; T me enseas el fin.
Pero no importa; al contrario, la suavidad del dolor slo se goza sufriendo humildemente
por Ti.
Las lgrimas junto a tu Cruz, son un blsamo en esta vida de continua renuncia y sacrificio;
y los sacrificios y renuncias son agradables y fciles, cuando anima en el alma la caridad, la
fe y la esperanza.
He aqu cmo T transformas las espinas en rosas. Mas y el fin? El fin eres T, y nada
ms que T El fin es la eterna posesin de Ti all en el cielo con Jess, con Mara, con
todos los ngeles y santos. Pero eso ser all en el cielo. Y para animar a los flacos, a los
dbiles y pusilnimes como yo, a veces te muestras al corazn y le dices, qu buscas?
qu quieres? a quin llamas? Toma, mira lo que soy Yo soy la Verdad y la Vida.
Jess mo, cunto te quiero, a pesar de lo que soy, y cuanto peor soy y ms miserable,
ms te quiero, y te querr siempre y me agarrar a Ti y no te soltar, y no s lo que iba
a decir.
Da l3 de abril de l938.
Queridsimo Jess, Dios mo. Veo, Seor, que no hago nada en tu servicio. Temo perder el
tiempo Se me pasan las horas, los das y los meses, y todo son buenas palabras y buenos
deseos, pero las obras no aparecen.
Hoy, Seor, durante la santa Misa, vea mi gran inutilidad y consideraba como siempre en
tus grandes beneficios Vea tu inmensa piedad para conmigo que me permita asistir al
santo sacrificio, un da y otro, y yo como un bobo. Cundo empezar, Jess mo, a
servirte de veras?
Siempre estoy empezando, y nunca veo que haga nada. Sigo una vida regalada, cmoda e
inmortificada En parte (nada ms que en parte), porque no me dejan los superiores, y en
parte (la mayor parte), porque yo no me decido, y la austeridad me asusta, resulta que ni
soy seglar porque vivo en religin, ni soy religioso, porque vivo como un seglar Qu
soy, pues, Dios mo? No lo s, y a veces cuando en esto pienso, me parece que no me
importa ser lo que sea, pero lo que s me importa y me preocupa, es el que de una manera
o de otra, no me ocupo lo que debo en mortificarme, en renunciarme a mi mismo, en vivir
ms para Ti que para los dems o para m.
Seor mo veo que ahora no hago, quizs, nada malo, pero seguramente tampoco nada
bueno Mi vida es la de un bobo en un monasterio. Ni sirvo a Dios corporalmente ni
espiritualmente. Todo se reduce a decir: qu bueno es Dios, cunto le quiero, cmo me
quiere l a mi, y a carseme la baba, como vulgarmente se dice.
Cundo comprenders que la virtud no est en comer cebolla, sino en comer cebolla por
amor a Dios? Cundo comprenders que la santidad no est en hacer actos externos, sino
en la intencin interna de un acto cualquiera? Si lo sabes, por qu no lo practicas?
Ya lo hago, Seor, pero lo hago mal. No tengo humildad y quisiera hacer lo que es mi
capricho, buscar lo que es mi voluntad aun en la penitencia
Dios mo, Dios mo, aydame a cumplir humildemente tu voluntad. Aydame a servirte,
amando mi propia flaqueza e inutilidad Seor, Seor, mira mi intencin y purifcala T.
Qu podr hacer yo sin Ti? Aunque me degelle vivo a fuerza de penitencia, qu vale si
T no lo quieres y yo pongo vanidad y gusto propio en ello?
Sea, Seor, lo que T quieras de mi, pero mira Jess mo, no permitas que el demonio me
engae. Mustrame lo que quieres, para que yo lo haga, y dame espritu humilde para verlo
y cumplirlo. No permitas, Jess mo, que rechace tus divinas insinuaciones.
Hoy ha sido un da feliz para mi. En la santa comunin he prometido no abandonar al Seor
en estos das de su sagrada Pasin. Siempre junto a m; muy dentro de mi corazn, y muy
unido a los sufrimientos de tu Cruz. Jess mo, no permitas que me aparte de Ti. Dulce
Jess mo, cunto te quiero!
Al acercarme a comulgar, me acordaba del apstol san Juan, a quien dejaste reclinar sobre
tu pecho durante la Cena. Acaso tengo yo que envidiarle? Si sus virtudes, pero no tu
amor
Jess mo, yo no soy digno, bien lo sabes y, sin embargo, tambin me dejas descansar junto
a tu Corazn divino como al discpulo amado. Yo te prometo quererte mucho, como nadie
en la comunidad, ms que todos juntos, y no abandonarte en tus dolores y en tu Pasin
sacratsima.
He sufrido tanto desde hace cuatro aos! He tenido mi alma desgarrada tanto tiempo!,
que ahora el ver que aquello fue necesario para esto, tengo miedo y no s a que.
No es al sufrimiento, a eso no es. No tengo miedo a nada que de los hombres pueda
venirme, pero despus de haber tenido a Dios, tengo miedo a perderle. Se vive tan bien
as!
Hoy, da de Jueves Santo, da en que el Seor se reuni con sus discpulos y les prometi
quedarse con ellos para siempre, yo tambin en mi pequeez, me acerqu a Jess,
pidindole que conmigo se quedara, y me admitiera a su mesa, y me permitiera vivir con
El, y seguirle a todas partes como una sombra
Le ped a Jess me permitiera reclinar mi cabeza sobre su pecho como san Juan Le ped
que de m no se apartara aunque me viera dbil y miserable Le ped escuchara mis
splicas Recorr el mundo entero enseando a Jess todo lo que quera que remediase:
Espaa, la guerra, mis hermanos, tantos corazones a quien quiero, mis padres,
qu s yo?
Todo se lo ense a Jess y le dije: Seor, tmame a m y date T al mundo. Reparte lo
que a m me das Djame repartir el tesoro que yo tengo entre los necesitados del
mundo son tantos! Djame a mi, pobre contigo, nada quiero ms que tu amor, tu
amistad, tu compaa, acptame, Seor, tal como soy, enfermo, intil, disipado y
negligente.
Qu hacer? No s, oigo a los hombres hablar, discutir Les veo con sus afanes,
pegados a la tierra, nadie habla de Dios Todo es ruido aun en la Trapa.
Quisiera, Seor, no vivir, para no turbar las ansias de amor que padece mi alma, pues el
que ms ruido mete soy yo Agarrado a mi crucifijo, quisiera morir.
Qu miedo tengo de perderte, mi buen Dios! Veo lo que me quieres, pero tambin veo lo
que yo soy, y lo que he sido.
Ay! que no s escribir, y si escribo dira locuras Ser mejor que me calle.
Cada vez espero menos en los hombres qu gran misericordia la de Dios! l suple con
creces lo que ellos no me dan.
Voy viendo con suma claridad que quien pone los ojos en la tierra y en las criaturas, pierde
su tiempo Slo Jess llena el corazn y el alma.
Captulo de culpas
(2) Hasta la reforma litrgica realizada por Po XII en 1956, el Viernes Santo nicamente
poda comulgar el sacerdote que celebraba la Santa Misa.