La carrera poltica y el capital poltico
Political career and political capital
Universidad de Salamanca, Espaa
Abstract: This is a theoretical proposal for the study of political careers from the perspective
of three different moments (entrance, development and exit) according to the use of
political capital made by politicians. Different patterns of political capital as well as their
impact on political trajectories are studied; the weight of time and economic resources
(political income) are also considered. A politician is somebody elected trough an electoral
process and/or nominated by someone elected; it is also the case of any organic member of
an institution, e.g., a political party. Regardless of the case, this individual must receive a
salary for such activity.
Key words: political careers, political capital, elites, professionalization of politicians.
Resumen: Se trata de una propuesta de naturaleza terica para el estudio de las carreras
polticas desde la perspectiva de la existencia de tres momentos diferentes (entrada, desempeo
y salida), en conformidad con el uso del capital poltico que gestionan los polticos. Se
abordan tericamente distintos patrones de capital poltico as como su impacto sobre las
trayectorias polticas seguidas. El peso del tiempo transcurrido y los ingresos recibidos por
la actividad poltica son igualmente considerados. Poltico es aquella persona que es elegida
en un proceso electoral y/o que es nominada en un puesto de confianza por alguien elegido,
tambin lo es quien tiene un cargo orgnico en una institucin como un partido poltico. A
ello debe sumarse recibir una remuneracin por esa actividad.
Palabras clave: carreras polticas, capital poltico, lites, profesionalizacin de la poltica.
ISSN Impreso 1405-1435, Electrnico 2448-5799, UAEM, nm. 73, enero-abril 2017, pp. 187-204
Convergencia Revista de Ciencias Sociales, nm. 73, 2017, Universidad Autnoma del Estado de Mxico
Introduccin1
El presente trabajo,2 cuya naturaleza es especulativa y deja de lado la evidencia
emprica para futuros anlisis, tiene por objeto de estudio desarrollar algunos
puntos ya expuestos anteriormente sobre el oficio de poltico (Alcntara,
2012 y 2013) centrados ahora en la lgica de una carrera bajo un doble
supuesto. En primer lugar, se estima que la vida poltica actual presenta una
evidencia emprica suficiente como para afirmar que las personas que se
dedican a la poltica lo hacen por periodos lo suficientemente largos en los
cuales desarrollan su actividad en diferentes puestos, de manera que ello
permite referirse a la existencia de una carrera.
En segundo trmino, la perdurabilidad en el tiempo en la actividad po-
ltica por parte de hombres y mujeres se lleva a cabo mediante una estrategia
clsica de capitalizacin de diversos activos de naturaleza muy diversa que se
integran bajo el rubro de capital poltico. En este supuesto, adems, el capital
poltico potencialmente acumulado es un factor que puede tener un carcter
explicativo a la hora de intentar comprender los mecanismos de salida de la
poltica, as como los nuevos nichos de ubicacin tras dejar la poltica, un
aspecto que es escasamente abordado.
La carrera poltica y el capital poltico en su interaccin adquieren el
carcter de variable dependiente configurando un objeto de estudio especfico
que cuenta con cierta tradicin, pero tambin se convierten en variables
independientes explicativas del accionar de todo sistema poltico y, even-
tualmente, del nivel de la calidad del mismo. Tanto una perspectiva como
la otra tienen en el momento presente especial inters por la generalizada
crtica social existente respecto a los denominados polticos profesionales y la
consiguiente bsqueda de la regeneracin poltica, sobre la base del cambio
del personal que vive de la poltica.
La carrera poltica supone un proceso que da cabida a tres momentos:
inicio, desarrollo y final. No es posible entender una trayectoria poltica sin
tener en cuenta estos tres lapsos de una manera integrada. Si bien es cierto
que el instante prstino de la entrada, siguiendo la lgica neoinstitucional de
path dependence, es el que ha llamado ms la atencin a la hora del estudio del
oficio poltico, quedarse en el mismo es a todas luces insuficiente.
1 Agradezco los comentarios y sugerencias del dictamen annimo.
2 Una primera versin del mismo se present en el Congreso de la Asociacin Espaola
de Ciencia Poltica (AECPA), celebrado en Sevilla en 2013. Igualmente debe destacarse
su vinculacin con el proyecto de investigacin Congruencia poltica y representacin:
lite parlamentaria y opinin pblica en Amrica Latina, financiado por el Ministerio de
Economa y Competitividad. Ref.: CSO2012-39377-C02-01.
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Manuel Alcntara-Sez. La carrera poltica y el capital poltico
Recluirse en los procesos de seleccin y del preciso inicio de una carrera
poltica no da cuenta del devenir de aquella persona que en su momento entr
en la poltica en su relacin subsiguiente con diferentes mecanismos insti-
tucionales, como tampoco informa adecuadamente de los incentivos, trabas
y estructuras de oportunidades que en general ofrece todo sistema poltico.
La carrera poltica es un proceso que recoge en el seno de una maraa
de instituciones inquietudes personales que, como ya sealara Max Weber
(1967), mezclan ambicin con vocacin, a la vez que paulatinos reacomodos
circunstanciales que son fruto de la negociacin, el xito o el fracaso, as como
del azar. La carrera poltica, por otra parte, tiene un carcter longitudinal que
acoge diferentes reacomodos derivados de la vida poltica, dando en cada
momento respuesta al propsito de la misma.
El final de la carrera poltica, o si se prefiere, la salida de la poltica, es el
punto explicativo por excelencia de la misma; confirma o desmiente tanto
el designio inicial del sujeto como la existencia de patrones sistmicos de las
distintas trayectorias que influyeron lesivamente en ellas. La manera como
un poltico finaliza su tarea es tambin un indicador de la vida poltica del
sistema del cual form parte.
Tras la introduccin, este trabajo de naturaleza propositiva se divide en
cuatro partes. En el epgrafe segundo se abordan cuestiones relativas a la
conceptualizacin del capital poltico; despus se presenta el modelo para
el estudio de la carrera poltica con base en tres fases: entrada, desarrollo y
salida; en el epgrafe cuarto se analizan el peso del tiempo como sustrato del
capital poltico, as como el factor econmico en la carrera poltica; y, por
ltimo, se replantean conclusiones relativas a la relacin entre capital poltico
y carrera poltica.
El capital poltico
Para explicar la entrada del personal en la poltica con frecuencia se ha puesto
el nfasis en el peso de los factores de socializacin (Rodrguez-Teruel, 2011),
en aquellos de carcter institucional (Siavelis y Morgentern, 2008) o en las
teoras de la ambicin y de las ventajas de los titulares (Botero, 2011). A
partir de ese instante, los siguientes pasos en la poltica son una combinacin
del entramado institucional existente que configura una determinada estruc-
tura de oportunidades con impulsos individuales movidos por la ambicin,
fuera discreta (una vez que se alcanza el puesto se satisface), esttica (la per-
manencia en el puesto es el objetivo) o progresiva (la finalidad es el ascenso
en una escalera de diferentes posiciones) (Schlesinger, 1966: 10). De manera
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muy tentativa tambin se estn dando pasos en el terreno de las ciencias de
la vida, donde la gentica (Hibbing et al., 2014) y la neurociencia (Westen,
2007) estn empezando a tener avances notables.
Complementariamente con todo ello, una aproximacin que puede dar
mejor luz a todo el proceso que supone la carrera poltica es mediante la utiliza-
cin del concepto de capital poltico sobre la base del manejo que se hace del
mismo usufructuado en el transcurso de cualquier vida poltica. La aporta-
cin en este sentido de Bourdieu (1981: 18-19) es fundamental, al distinguir
la existencia de dos especies de capital poltico: personal y por delegacin.
El capital poltico personal se basa en la idea fundamental de ser cono-
cido y reconocido, gracias a la posesin de notoriedad y de popularidad por
tener cierto nmero de cualidades especficas propias. El origen primigenio
de este tipo de capital mezcla cuestiones de carcter biolgico con otras que
se producen por una suerte de smosis del entorno social donde crece el
individuo. En su desarrollo, puede configurarse en primer trmino un capital
poltico personal de notable como consecuencia de una acumulacin lenta
y continua a lo largo de la vida, a travs de la realizacin de actividades en
diferentes dominios que suponen el acopio de experiencia. Pero, enseguida,
puede tomarse en cuenta un capital poltico heroico o proftico, en la lnea
weberiana de lo carismtico, donde la potenciacin de vnculos emocionales
resulta ser el indicador decisivo. Esta distincin intuitiva, forzosamente
complementaria, coincide de lleno con trabajos recientes en el campo de
las neurociencias que defienden con una slida evidencia emprica que toda
competencia y pericia se basa en la conformacin de moldes cognitivos gene-
rados en el cerebro (Goldberg, 2007).
Por el contrario, el capital delegado de una autoridad poltica es el
producto de una transferencia limitada y provisional de un capital deten-
tado y controlado por una institucin y slo por ella. Por consiguiente, este
capital obedece a una lgica muy particular segn la cual la investidura es
un acto de carcter propiamente mgico por el que la institucin consagra
oficialmente al candidato oficial. La vinculacin de este tipo de capital con
la madurez institucional es evidente, de manera que en aquellas situaciones
de indudable desinstitucionalizacin se registra una clara merma del mismo.
Por el contrario, sistemas polticos altamente institucionalizados aportan
niveles muy altos de capital por delegacin, pudiendo paliar las deficiencias,
si es que las hubiera, de capital poltico personal.
En escenarios de institucionalizacin manifiesta el capital poltico personal
y el capital delegado se retroalimentan constantemente. Se entiende que
durante su vida activa el poltico posee un bagaje ms o menos dilatado de
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Manuel Alcntara-Sez. La carrera poltica y el capital poltico
activos personales bajo la figura de atributos y de cualidades, que se engarzan
con aspectos institucionales del sistema poltico en un proceso acumulativo.
Todo ello conforma una suerte de depsito de capital poltico que Joignant
(2015) define como un conjunto variado de recursos que tienen su origen
tanto en el interior como en el exterior del campo poltico, en trminos de
Bourdieu, y que son reconocidos como valiosos por los agentes y los analistas
polticos, y que por ello pueden ser investidos para la liza poltica. La
ambigedad de este concepto comporta serias dificultades a la hora de una
determinada operacionalizacin que permita su medida y por ello se requieren
estrategias de desmenuzamiento y de aplicacin de aproximaciones metodo-
lgicas de cariz cualitativo (fuzzy sets).
En la senda de la descomposicin del capital poltico, Joignant (2012:
601) adopta dos formas diferentes de acumulacin: la primitiva y la estratgica.
En la primera, el capital poltico se acopia tempranamente en la familia y en
la escuela, mientras que en la segunda se da una vez al entrar en la poltica y se
acumula en virtud de la duracin de la trayectoria. Estas dos formas de acu-
mulacin son complementadas por otras especies de capital que se pueden
adquirir fuera de la poltica y que en un momento dado se pueden reconvertir
para ingresar, reingresar o permanecer en la poltica ( Joignant, 2012: 602).
Esta relacin entreverada se da en un proceso de retroalimentacin, que es
el motor de una carrera guiada en buena parte por la ambicin, aunque la
vocacin puede no dejar de estar tambin presente, en la cual se siguen pautas
definidas ya sea por la eleccin o por la designacin, o por una combinacin
de ambas.
La idea es que el poltico a lo largo de todo el proceso y en el seno de
la estructura de oportunidades institucional donde se mueve capitaliza ese
escenario que va variando en el tiempo para progresar en su andadura y
culminarla lo ms satisfactoriamente posible para sus intereses. stos pueden
ser de orden material, de orden espiritual o una combinacin de ambos. Los
primeros traducen la bsqueda egosta de una sensible mejora de su situacin
econmica, mientras que los segundos buscan dar cumplida satisfaccin a su
vocacin inicial altruista de servicio y compromiso social o la bsqueda de
otros propsitos de carcter hedonista o incluso megalomaniaco.
Desde una perspectiva centrada en el liderazgo que restringe a un
sector menos generalizable de polticos el anlisis, Bennister et al. (2014)
han enfocado sus esfuerzos en disear una tipologa que denominan de capital
poltico de liderazgo centrada en los recursos polticos con que cuentan los
lderes y dejando al capital poltico como meras redes de relaciones horizon-
tales. Estos autores parten de la existencia de dos tipos de recursos del poder
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duro (hard power), ejercido mediante reglas, hechos y sanciones, y del poder
blando (soft power), basado en la persuasin, el consentimiento y la lealtad,
tomando en cuenta dos dimensiones del accionar poltico como la represen-
tacin (representation) y la figuracin (performance). Ello produce cuatro
integrantes del capital poltico del liderazgo como son el mandato, el logro,
la aprobacin y lo que denominan morale, referido al tamao y celo de la
coalicin de la cual reciben apoyo.
En resumen, el capital poltico se constituye como la suma del capital
poltico personal y del capital poltico medioambiental. El primero rene las
habilidades propias del poltico en funcin de factores estrictamente indi-
viduales, y si se quiere ntimos, que incluyen el talento as como una cierta
predisposicin fsica que se ven proyectados en una gama de conocimientos
y aptitudes tiles, cuando no indispensables, para la actividad poltica. Pero
tambin se dan cita factores relacionales de carcter social que constituyen la
reputacin del poltico, bien sea frente al pblico o de cara a la propia clase
poltica. Adems, se recogen recursos materiales y simblicos individuales.
El segundo proviene tanto del entorno del poltico como de los resultados
que ste va alcanzando en el desarrollo de su carrera. El entorno, que tiene un
cariz u otro en funcin de su mayor o menor grado de institucionalizacin,
est integrado por colaboradores, expertos, asesores e incluso consultores.
Ellos crean la imagen del poltico, su estrategia comunicativa y le aportan
nuevas ideas y formas de abordar el quehacer poltico cotidiano; este segundo
tipo de capital est tambin conformado tanto por recursos materiales como
simblicos.
Los resultados hacen referencia a los logros concretos obtenidos a lo largo de
la carrera y que pueden tener un carcter acumulativo, pudiendo ser medidos.
En efecto, el soporte electoral conseguido, los ndices de apoyo y de acepta-
cin (o de rechazo) de la opinin pblica, la valoracin meditica, as como
aquella realizada por instituciones independientes como centros de investi-
gacin, observatorios ciudadanos, o tanques de pensamiento, configuran insumos
con los cuales se puede crear un ndice de reputacin que complemente el
carcter por lo general intangible de este tipo de aproximaciones.
Esta gama de variables constitutivas requiere de parsimonia a la hora de
formular un modelo que pudiera servir de marco para llevar a cabo un
estudio comparado, pues, por otra parte, este es un escenario donde la brecha
entre la teora poltica y la prctica poltica se ampla como en ningn otro.
El excesivo poder metafrico del trmino capital poltico puede controlarse
cuando se aplica a un esquema de anlisis concreto, como se hace en
el epgrafe siguiente donde las trayectorias de los individuos se configuran
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Manuel Alcntara-Sez. La carrera poltica y el capital poltico
como las variables dependientes. Aqu se hace una aproximacin alternativa
a este tipo de estudios a la llevada a cabo mediante la relacin entre agencia
y capacidades.
La carrera poltica
Al comenzar el siglo XXI se poda afirmar, como sealaba Wright (2013:
452) para el Reino Unido, que el poltico que no tena una carrera poltica
haba desaparecido virtualmente del escenario britnico. Esta es una afirmacin
que se puede extender hacia muchos otros pases tanto de las denominadas
democracias consolidadas como de aquellas otras en vas de consolidacin.
En mi opinin, los movimientos en clave de anti-poltica registrados a
comienzos del nuevo siglo que se prolongaron durante la dcada siguiente
al calor de las distintas crisis econmico-financieras, aunque supusieron una
fuerte crtica al statu quo y denuncia a los polticos profesionales, no contradecan
la propia idea de la carrera poltica. Si bien es temprano para tener una evi-
dencia emprica suficiente, parece claro que lo acontecido en pases como
Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde se registraron profundas mutaciones
en la composicin de la clase dirigente, la nueva en el poder en 2015 tiene
connotaciones manifiestas de desarrollar una concreta carrera poltica en los
trminos clsicos de la misma.
De manera simplificada, toda carrera poltica da cabida al entrecruzamiento
por parte de los individuos que la siguen de distintos tipos de capacidades
que se van moldeando segn se prosigue en ella. Como se ha defendido en
el epgrafe anterior, el capital poltico constituye un buen hilo conductor
conceptual. Adems, las carreras polticas se dan en lugares y pocas concre-
tas en las que las reglas mutan profusamente. Siguiendo un modelo cannico
arraigado en la cultura occidental y reflejado en la lgica teatral clsica, estas
trayectorias tienen tres actos que en vez de ser de planteamiento, confrontacin
y resolucin son de inicio, desarrollo y salida.
La propuesta que se presenta a continuacin intenta combinar, a travs
de la incorporacin de los mecanismos de capitalizacin, las dos aproximacio-
nes cannicas al estudio de los polticos que se recogen en la aproximacin
partidista, donde es la estructura de la competicin la que cuenta,3 y en la
aproximacin al liderazgo (Coller y Santana, 2009; Blondel y Thiebault,
2010), donde lo que pesa es el papel de individuos especficos. Se trata, por
consiguiente, de plantear un acercamiento dinmico en un terreno donde se
3 Un aspecto terico apuntado por Katz y Mair (1992) y vertebral en el trabajo para el caso
espaol de Linz et al. (2000) o Jerez, Linz y Real-Dato (2013).
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ha profundizado mucho desde diferentes intereses en el caso espaol ( Jerez,
1982; Coller, 1999; Uriarte, 2000; Botella et al., 2011; Coller et al., 2016),
as como en el mbito latinoamericano (Botero, 2010; Diamint y Tedesco,
2013).4
El inicio de la carrera poltica
En el inicio de toda carrera poltica se conjugan los activos individuales, con
los cuales cuenta el poltico, conformando su capital original, con los meca-
nismos institucionales de entrada que no siempre tienen carcter partidista.
Cualquier individuo que entra en poltica, adems de los elementos fenot-
picos que constituyen su bagaje disposicional,5 tiene un capital que puede
proceder de cinco fuentes que no slo no son excluyentes, sino que pueden
ser aditivas. Esta circunstancia hace ms complicada su operacionalizacin,
salvo que se aplique algn mtodo basado en lgebra booleana.
La primera es estrictamente poltica y est derivada del proceso de inves-
tidura que le otorga su adscripcin a una formacin poltica concreta, cuyo
inters fundamental radica en reclutar a personal para sus fines. El capital ori-
ginal de naturaleza poltica se posee gracias a la militancia, al trabajo voluntario
en el seno partidista, tanto en circunstancias de normalidad democrtica en
las que la actividad es pblica, como en virtud de haber sido militante re-
presaliado por estar vinculado con organizaciones opositoras, cuya actividad
entonces clandestina estuviera proscrita.
La segunda proviene del nivel de formacin adquirida y posiblemente
completada con cierta experiencia profesional en instancias laborales, como
pueden ser, entre otros, la ingeniera, la medicina, las finanzas, la adminis-
tracin de empresas o la propia abogaca. Ellas terminan dotndole de una
expertise tcnica que le abre la puerta del mundo de la poltica por su funcio-
nalidad. En este apartado tambin se pueden incorporar los funcionarios
pblicos de los altos puestos del Estado a los que llegaron mediante concurso de
4 Tambin hay estudios monogrficos nacionales entre los que se pueden enunciar para
Argentina: Carizo (2002); para Bolivia: Romero Ballivin (2009); para Brasil: Avelar (2001)
y Samuels (2003); para Chile: Cordero y Funck (2011); para Mxico: Camp (1995); para
Per: Dargent (2009); para Uruguay: Chasquetti (2010); para Centroamrica: Martnez
Rosn (2008).
5 Y sobre lo que cada vez hay ms evidencia emprica como lo prueba el trabajo de Xia et
al. (2015) que defiende en que forma las decisiones en el voto estn influidas por primeras
impresiones que los electores tienen de los candidatos siendo las mismas construidas en el
cortex rbitofrontal de nuestro cerebro.
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Manuel Alcntara-Sez. La carrera poltica y el capital poltico
mritos (Rami, 2012). El argumento esgrimido se basa en la utilidad para la
vida poltica de personas con una experiencia profesional intensa que contri-
buya a la mejor comprensin y solucin de los problemas (Joignant y Gell,
2010).
La tercera se deriva de la posesin de altas cotas de popularidad prove-
nientes de la prctica de una actividad que tenga una amplia exposicin
social. En la actual sociedad del espectculo, los artistas, los deportistas o los
comunicadores sociales, cuya imagen est presente constantemente en la vida
cotidiana, cuentan con un eficaz reclamo a la hora de la captura de los votos.
Se pretende, por tanto, que la notoriedad sea transferida al partido o usada
directamente por el poltico como forma introductoria de una esfera de la
vida pblica a otra como es la poltica.
La cuarta procede del legado familiar como consecuencia de pertenecer
a una saga con antecedentes y experiencia en la vida poltica que proveen a
la persona candidata de smbolos, contactos y redes ( Joignant, 2014). Pero
tambin hay que tener en cuenta cierta predisposicin congnita, ya que
adems de portar un apellido se posee un legado gentico con predisposicin
para el liderazgo, como ha sido puesto de relieve en trabajos recientes.6 Todo
ello supone contar con un activo de gran valor en la vida poltica.
La ltima se deriva de la posesin de una renta econmica suficiente que
permite afrontar los costos de entrada, bsicamente de la campaa electoral.
El argumento popular que tambin se maneja es que se trata de personas
adineradas cuya fortuna no les har caer en la corrupcin, por no tener que
preocuparse por su futuro.
Los individuos que poseen alguno de estos tipos de capital terminan
entrando en la poltica mayoritariamente a travs de la socializacin en la
vida partidista, que les lleva a seguir la carrera ms o menos cannica diseada
por el partido, pasando por diferentes escalones, o son cooptados, tanto por
el partido como por un lder con trayectoria propia para puestos concretos,
saltndose en este caso el escalafn donde se mueven los anteriores.
Esta diferenciacin est en la lnea de Joignant (2012: 608), quien distingue
entre dos subespecies: la denominada capital poltico militante, con recursos
que son adquiridos por los agentes mediante formas de inmersin en la vida
partidaria durante periodos prolongados de tiempo, sin que ello se exprese
en la ocupacin de posiciones de liderazgo al interior de la organizacin y
la denominada capital poltico oligrquico, que consiste en la adquisicin
de saberes y destrezas que se originaron a lo largo de trayectorias militantes
6 En virtud de la asociacin del liderazgo con rs4950, un polimorfismo nucletido que
reside en un gen receptor neuronal (CHRNB3) (De Neve et al., 2013).
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no necesariamente prolongadas, pero que desembocaron en el desempeo de
cargos de poder de primera lnea al interior del partido.
Paralelamente a estos dos mecanismos de entrada, hay un tercero reservado
normalmente para quienes no poseen un capital original estrictamente poltico
y cuyo perfil es individual-electoral, al tratarse de personas que entran en la
poltica mediante procesos electorales y cuyo activo es de orden popular o de
notoriedad o que poseen un activo tcnico como nico bagaje. Las primeras
entraran en el terreno de la figura que se ha denominado como outsiders,
mientras que los segundos seran tecncratas.
En este sentido, Joignant (2012: 605) se refiere a la existencia de dos
especies de capital tecnocrtico: en primer lugar, el capital tecnocrtico
pragmtico, en el cual predominan recursos simblicos de naturaleza racio-
nal sin que se observen en ellos componentes polticos; y en segundo lugar, el
capital tecnocrtico poltico, en el cual s se aprecia una subespecie poltica
incipiente de capital, en este caso bajo la forma del militantismo partidario,
el que puede ser ms o menos pasivo.
El desarrollo de la carrera poltica
El desarrollo de una carrera poltica es funcin del uso de determinadas estra-
tegias de capitalizacin de la posicin que se tiene en la escena pblica y de
la inercia de expresos mecanismos de continuidad. El capital poltico vara a
lo largo del tiempo, adems puede darse la circunstancia de que sea diferente
para polticos que desempeen roles similares e igualmente para el mismo
poltico librando roles distintos. En el fondo, el capital poltico es el crdito
reputacional que un poltico recibe de tres mbitos distintos como son los
electores, sus compaeros partidistas y los medios de comunicacin a travs
de la configuracin de su imagen. Su naturaleza le hace ser poseedor de un
carcter intangible que no permite su medicin, por lo cual la utilizacin de
tcnicas cuantitativas para su anlisis es compleja.
Una vez iniciada la carrera poltica, quienes quieren tener una trayectoria
ms prolongada en el tiempo despliegan estrategias de capitalizacin de su
posicin que admite tres posibilidades: en primer lugar, existe la opcin de
mantenerse fiel al partido en el cual comenzaron su andadura, a la espera de ir
quemando sucesivas etapas en donde consigan experiencia y ganar cuotas de
poder, lo cual incrementa el capital; en segundo trmino, pueden cambiarse
a otro(s) partido(s) porque desaparezca el partido en el cual iniciaron su
andadura o porque les ofrezcan mejores posibilidades de progreso y donde se
sientan ms cmodos de acuerdo generalmente con postulados ideolgico-
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Manuel Alcntara-Sez. La carrera poltica y el capital poltico
programticos compartidos, un escenario que puede conllevar una merma de
capital; y, en tercer lugar, mantenerse independientes de toda oferta partidista,
valorando por encima de todo precisamente su grado de independencia.
Asimismo, los mecanismos de continuidad al uso son tres: la incorporacin
a procesos electorales gracias a los cuales la carrera se va consolidando en el
terreno representativo; la designacin en puestos de confianza que supone
una minusvala en la autonoma por depender de decisiones de otros; y una
combinacin de ambas, lo cual viene a significar el salto de puestos del Legis-
lativo a otros del Ejecutivo.
En este escenario deben tenerse en cuenta aspectos institucionales como
los sistemas electorales, pues hay una diferencia enorme entre aquellos de
naturaleza mayoritaria donde el capital individual juega un mayor papel al
tratarse de comicios directos, en los que el electorado identifica perfectamente
al candidato, con los de cariz proporcional, mxime si las candidaturas son
cerradas y bloqueadas, en cuyo caso el carcter fiduciario del partido adquiere
un papel preponderante.
Tambin debe considerarse el tipo de rgimen poltico en la medida en
que en muchos regmenes presidenciales no es posible compatibilizar un
puesto en el Legislativo con otro en el Ejecutivo. En fin, la existencia de niveles
infra y supraestatales que escalonan la carrera es otro escenario a tener en
cuenta (Real-Dato y Jerez, 2009).
Como enseguida se ver, existe tambin la posibilidad de definir una
carrera poltica a saltos, donde se entre y salga de la actividad poltica mante-
niendo el nivel del capital poltico acumulado. En este caso, se abre un proceso
de puerta giratoria, segn el cual el personal poltico pasa al mbito privado
para, en su caso, retornar pasado un tiempo a la vida poltica.
El final de la carrera poltica
El final de toda carrera poltica brinda la posibilidad de integrar el capital
posedo, rentabilizado o no, con los propios mecanismos de salida. En el ba-
lance de la carrera poltica, y con independencia de que su final hubiera sido
previsto o no de una manera determinada por el actor, concurren situaciones
diferentes que pueden deslindarse por un criterio de clasificacin muy sim-
ple, consistente en si el poltico rentabiliz o no su paso por la poltica para
mejorar su situacin laboral (y por ende, econmica) respecto al momento
inicial de la carrera. Los polticos que se jubilan por completo o que retornan
al mismo puesto de trabajo que inicialmente tuvieron, no rentabilizan en tr-
minos econmicos su carrera poltica, si bien pueden haber acumulado una
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ingente dosis espiritual y de satisfaccin moral y la jubilacin poltica supone
normalmente mayores ingresos que la del promedio de la ciudadana.
Por el contrario, s rentabilizan econmicamente su capitalizacin poltica
gestada a lo largo del tiempo quienes cambian de trabajo a uno diametralmen-
te diferente al que ejercan antes de entrar en poltica y cuyas condiciones
son mejores en aspectos tanto salariales como sociales; en segundo trmino,
quienes pasan a desarrollar una actividad laboral cuyo desempeo tiene cierto
tipo de vinculacin poltica; y por ltimo, quienes lo transfieren a terceros,
como es el caso de cnyuges o de descendientes.
Este escenario de rentabilizacin del capital poltico acumulado se da
en consonancia con la existencia de cinco mecanismos de salida, dejando de
lado el fallecimiento o la baja definitiva por causa de enfermedad; los que
mayor inters poltico tienen son: el retiro voluntario, la derrota electoral, la
prdida de confianza por parte de la(s) persona(s) o el organismo que confor-
maron el selectorado o de los que provino la designacin y que se puede situar
tanto en el nivel popular como en el partidista, y la inhabilitacin.
El tiempo como sustrato del capital poltico y el factor econmico en la
carrera poltica
Toda carrera poltica tiene una dimensin temporal durante la cual el capital
poltico se expande o se contrae. Hay una apuesta decidida en torno a la idea
de que se configura un continuo cronolgico definido por el tiempo que se
est en la poltica, correlacionndose positivamente con la mayor socializa-
cin del poltico7 incrementando su capital poltico, lo cual a su vez contribuye
a una mayor profesionalizacin.
Este es un aspecto tambin subrayado por Goldberg (2007) en su cle-
bre paradoja de la sabidura, al defender que sta se alcanza con la edad en
detrimento de otras funciones mentales como son la memoria y la prdida de
la capacidad de concentracin. De igual manera hay una correlacin negativa
cuando se trata de relacionar la actividad poltica a tiempo completo y la con-
ciliacin de la vida familiar; aspecto en el cual las mujeres se ven seriamente
afectadas habida cuenta de la masculinizacin de las pautas dominantes en
poltica.
7 After a person has been in a party for some time, in all countries, at least in democratic
systems, social contacts, friendships, personal recognition, the fun of campaigns become
more important. This finding suggests a basic similarity in the party socialization process
across systems (Eldersveld, 1989: 11-12).
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Manuel Alcntara-Sez. La carrera poltica y el capital poltico
Pero el tiempo en poltica es diverso. Puede ser a saltos, continuo o de
por vida, contribuyendo a diferenciar, por tanto, al personaje cuya presencia
en la poltica consisti en entradas y salidas en distintas ocasiones, de aquel
que fue constante a lo largo de un determinado periodo (normalmente corto)
y de quien dedic toda su vida a la actividad poltica. El capital poltico se
acompasa con cada una de esas circunstancias, vindose afectado. La ecuacin
es clara en sendos aspectos, cuanta mayor exclusividad y cuanto mayor tiempo
continuado de dedicacin a la poltica, mayor nivel de actividad habitual a la
poltica y en cierta medida mayor grado de profesionalizacin con la consi-
guiente posibilidad de incrementar el capital poltico.
La situacin opuesta que define al poltico no profesional conlleva la
dedicacin parcial a la poltica y menor tiempo e intermitente de presencia
en la misma debilitndose el capital poltico. El cruce de ambos niveles permite
referirse a una matriz de doble entrada con distintas gradaciones y ubicar las
diferentes situaciones de quienes se dedican a la poltica.
Este escenario es compatible, desde una visin de largo plazo, con la figura
de alguien que est en la poltica por un periodo acotado en una vida profe-
sional, que puede extenderse por un lapso en torno a los 40 aos en promedio
en democracias consolidadas, reducindose a la mitad, por ejemplo, en las
democracias andinas (Cabezas, 2012). En esta trayectoria vital caben diferen-
tes modelos que dibujan, a su vez, distintos sistemas polticos.
La intensidad y el tiempo en la dedicacin, o si se quiere la dedicacin a
tiempo completo y una dilatada experiencia, configuran una carrera poltica,
ayudando a mantener cotas muy altas de capital poltico. La carrera recibe el
calificativo de profesional cuando se incorpora la dimensin econmica, es
decir, el salario (vivir de) que a su vez puede configurarse como una retri-
bucin regular mensual o mediante el pago de dietas de asistencia o a travs
de una combinacin de ambos mecanismos y aquellas otras prebendas com-
plementarias que reciben los polticos como exencin de impuestos, bonos
de gasolina, billetes de avin, gastos de secretara y fondos de pensiones,
segn los casos.
Aunque todo ello establece una maraa compleja de conocer, puede
aadirse un ltimo punto que recoge la gradacin dentro del nivel de ingresos
totales de quienes se dedican a la poltica, aquellos cuyo origen es exclusi-
vamente pblico y, en su caso, los que en su momento provinieran de
actividades que no se podran llevar a cabo sin el concurso del capital poltico
acumulado, como pueden ser las conferencias impartidas, los artculos o
libros escritos y las consultoras realizadas. Igualmente otro aspecto a tener
en cuenta se refiere a la existencia de algn tipo de indemnizacin tras dejar
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un cargo poltico o incluso la existencia de la prerrogativa de contar con una
pensin vitalicia que pudiera tener la condicin de excluyente de otro tipo de
ingresos o no.
Consideraciones finales
El presente trabajo de carcter propositivo requiere que sus planteamientos
sean testados por la evidencia emprica de las carreras de los polticos. En un
escenario como el actual, donde un alto nmero de sistemas polticos acu-
mulan dcadas ininterrumpidas de prctica democrtica en las que se han
desarrollado carreras de larga data, la tarea no es complicada habiendo un
acopio de datos relevante. Sin embargo, el grueso de la literatura sigue fijn-
dose en carreras estancas, entendiendo por tales las de quienes se dedican a la
tarea legislativa, a la ministerial o a la local de manera separada. Aqu lo que
se propone es una visin del poltico y de su trayectoria a lo largo de su vida
como unidad de anlisis.
Adems, la reciente crispacin de muy diferentes sociedades respecto a
los polticos (que se vayan todos!) y su anatema como personas que slo
se dedican a la poltica representando unos intereses ajenos al inters general
(no nos representan) y con una actividad que la mayora desconoce (no
hacen otra cosa), hace de este un asunto de primordial inters para la Acade-
mia. Desde hace dcadas se ha asentado en el panorama poltico la figura de
los llamados polticos profesionales.
Por ellos se entiende a quienes reciben una remuneracin por una acti-
vidad que realizan por haber sido elegidos mediante procesos electorales o
por ser nominados por stos en una relacin de confianza, tambin lo son
quienes llevan a cabo una actividad en una institucin como es un partido
poltico desde posiciones orgnicas. En su andadura configuran una carrera
ms o menos dilatada en el tiempo. Mediante un seguimiento riguroso pueden
detectarse pautas de comportamiento a lo largo de esta carrera poltica que
ayuden a entender la actual crisis en la representacin poltica.
Tomar, por ejemplo, una cohorte de polticos de hace tres o cuatro lus-
tros y analizar las tres etapas aqu consideradas es un ejercicio laborioso pero
no imposible de llevar a cabo. Hacindolo as se pueden entrelazar no slo
diferentes momentos vitales, sino la forma en que todo sistema poltico traba-
ja. Se requiere una visin menos esttica de la que predomina en la mayora
de los estudios, aportando la perspectiva dinmica que trae consigo toda
trayectoria.
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Manuel Alcntara-Sez. La carrera poltica y el capital poltico
La ciencia poltica cuenta con numerosos y muy valiosos trabajos sobre
el reclutamiento de los polticos e incluso sobre su desempeo a lo largo del
tiempo en diferentes funciones, tanto de carcter ejecutivo como represen-
tativo, de mbito estatal o subestatal e incluso supraestatal, y entrelazadas.
Una muestra de dichos estudios aparece recogida en la bibliografa de este
artculo. No obstante, los estudios sobre el final del ciclo poltico no han sido
prcticamente abordados. Las preguntas: a dnde van los polticos?, o en
qu medida la poltica es un trampoln para alcanzar actividades profesiona-
les que no se habran conseguido por otra va?, son cada vez ms relevantes
y no estn siendo contestadas, salvo por anlisis en los diferentes medios de
comunicacin fuera de marcos interpretativos con vocacin terica. En este
sentido, uno de los pocos trabajos realizados como es el de Anderson (2010)
no aborda, sin embargo, los pasos anteriores a la salida en el devenir poltico.
La inquietud en el anlisis de las carreras polticas no slo se detienen
en la propia profesin que supone la actividad poltica (Alcntara, 2012),
se conecta tambin con los trabajos de calidad de la democracia, habindose
llevado a cabo una aproximacin en esa direccin recientemente (Alcntara
et al., 2016). Ello es as en la medida en que buena parte de la desafeccin y de
la desconfianza actual de amplias capas de ciudadanos para con la democracia
representativa tiene que ver con el desaforado enriquecimiento de muchos
polticos que labran durante su actividad poltica un porvenir en circuitos
a los que nunca habran tenido acceso sin su paso por la poltica. Morlino
(2014) ha puesto en evidencia este dficit en cuanto a que la calidad de la
clase poltica es un elemento ms constitutivo de la calidad de la democracia.
Finalmente, es necesario tener en consideracin dos aspectos fundamen-
tales vinculados al tiempo y al espacio, que deben incorporarse en futuras
investigaciones con evidencia emprica. Existe una primera inquietud relativa
al significado del capital poltico segn diferentes pocas. No es lo mismo los
momentos inmediatamente postransicionales que aquellos definidos por la
estabilidad poltica y el crecimiento econmico o los enmarcados en la gran
recesin. Por otra parte, hay que tener en consideracin el contexto confi-
gurado del entorno particular en funcin de caractersticas estructurales y/o
institucionales diversas que ayudan a crear diferentes tipos de capital. Ambos
extremos deben tenerse en cuenta a la hora de llevar a cabo aproximaciones
empricas al modelo aqu propuesto.
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Manuel Alcntara Sez. Doctor en Ciencia Poltica y Sociologa por la
Universidad Complutense. Actualmente Catedrtico de la Universidad de
Salamanca. Principales lneas de investigacin: lites parlamentarias, partidos
polticos y elecciones en Amrica Latina. Publicaciones recientes: Alcntara
Sez, Manuel, El oficio de poltico, Madrid: Tecnos (2012); Alcntara Sez,
Manuel, Sistemas polticos de Amrica Latina, Madrid: Tecnos (2013);
coeditor con Tagina, Mara Laura, Elecciones y poltica en Amrica Latina
(2009-2011), Mxico: Miguel ngel Porra (2013).
Recepcin: 29 de febrero de 2016.
Aprobacin: 24 de septiembre de 2016.
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