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Agonia de Rasu Ñiti

El documento analiza el cuento "La agonía de Rasu-Ñiti" de José María Arguedas, en el cual describe un ritual asociado a la danza de las tijeras para representar la cultura quechua. Arguedas utiliza varios dispositivos retóricos como voces narrativas en primera y tercera persona para persuadir al lector sobre la autenticidad de la cultura quechua descrita. El cuento tuvo una gran acogida entre lectores peruanos en 1962 por su representación convincente de la cultura andina.

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Agonia de Rasu Ñiti

El documento analiza el cuento "La agonía de Rasu-Ñiti" de José María Arguedas, en el cual describe un ritual asociado a la danza de las tijeras para representar la cultura quechua. Arguedas utiliza varios dispositivos retóricos como voces narrativas en primera y tercera persona para persuadir al lector sobre la autenticidad de la cultura quechua descrita. El cuento tuvo una gran acogida entre lectores peruanos en 1962 por su representación convincente de la cultura andina.

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En esta oportunidad voy a explorar cmo en el cuento La agona de Rasu-iti Arguedas utiliza

un ritual asociado a la danza de las tijeras para remarcar su especificidad y proponer la vigencia de la
cultura quechua. Sin lugar a dudas, Arguedas considera una vez ms a los danzantes de tijeras como un
smbolo vivo de un pueblo y una cultura que no puede morir (Forgues 372). En esta exploracin
enfatizo el anlisis del uso de un conjunto de dispositivos retricos propios de la literatura indigenista
y la antropologa. Aunque Arguedas haba insistido muchas veces en sus escritos que no haba una
cultura india pura, en este cuento lleva a cabo la esencializacin de una cultura quechua con el propsito
de defenderla en una coyuntura social y poltica adversa.13 En mi exploracin desarrollo una lnea de
investigacin propuesta por William Rowe, quien sealaba:

...tengo entendido que (...) los danzantes de tijeras incluyen una serie de elementos cristianos, sin
embargo, en el cuento La agona de Rasu-iti esos elementos no aparecen; Arguedas los excluye. Lo
cual parecera sealar que Arguedas, en este cuento est construyendo la posibilidad de una cultura
andina autnoma, no dependiente; tal vez de un modo utpico (25).

Esta construccin de la cultura andina es tan coherente y persuasiva que en el mismo ao de su


publicacin, 1962, sus lectores peruanos le dieron gran acogida al cuento. Arguedas en una carta del 3
de Julio de 1962 dirigida a su psiquiatra, Lola Hoffman, seala que la divulgacin de La agona de Rasu-
iti ha creado un gran entusiasmo entre los jvenes y crticos (Murra y Lpez 79). Los crticos
reconocan, al mismo tiempo, que el cuento era una obra artstica maestra y un documento autntico de
prcticas culturales que slo Arguedas poda haber observado y comprendido.14 Veintitrs aos despus
de ser publicado el cuento, se grab su versin en video titulada La agona de Rasu-iti. Un cuento de
Jos Mara Arguedas(1985). El propsito del video fue demostrar, a un pblico extranjero, la
especificidad y existencia de una cultura indgena durante los ochenta. Esta vez el criterio ms
importante para que el video fuera difundido en el extranjero fue su calidad de material televisivo
autntico. Sin embargo, a pesar de que el subttulo del video de 1985 indica que es una versin
audiovisual del cuento de Arguedas, la rpida comparacin que llevar a cabo en la ltima parte del
trabajo demostrar que el video constituye una visin diferente del ritual y cultura quechuas.

En La agona de Rasu-iti Arguedas relata el ritual de


Arguedas fue el nico testigo que
muerte de Rasu-iti (nombre quechua que quiere decir el
pudo dejar un testimonio escrito
que aplasta la nieve), quien baila, hasta morir, la danza de las
sobre la cultura quechua de la
tijeras en el interior de su casa. Cuando Rasu-iti muere, su
primera mitad del siglo XX.
discpulo Atoksayku (nombre quechua que quiere decir el
que cansa al zorro) toma las tijeras de las manos de su maestro y contina la danza. 15 Es difcil
comprobar si es ficticio o real el ritual de muerte en el que se despliega un proceso de enseanza y
aprendizaje. Arguedas fue el nico testigo que pudo dejar un testimonio escrito sobre la cultura quechua
de la primera mitad del siglo XX. La carencia de otra versin que pueda corroborar la existencia de este
ritual que termina con la muerte del maestro, hace parecer al cuento de Arguedas como el nico
testimonio de prcticas culturales desaparecidas escrito por el ltimo sobreviviente de un grupo
tnico.16

La descripcin del ritual de muerte le sirve a Jos Mara Arguedas para demostrar a sus lectores urbanos
que todava existe un cultura india viva y autnoma, con sus propias formas de reproduccin
sociocultural y su peculiar sistema de valores que determina el estatus econmico y social en las zonas
rurales.17 En este sentido, Arguedas es explcito en sealar que su cuento trata de una historia de
indios. En el primer prrafo del cuento, el narrador indica al lector que la vivienda de Rasu-iti
pertenece a un indio prspero: La habitacin era ancha para ser vivienda de un indio (203). Ms tarde,
en otra referencia que indica el status que tienen los danzantes en la poblaciones indgenas, seala el
nombre propio de Rasu-iti: ...fulguraba en la sombra del tugurio que era la casa del indio Pedro
Huancayre, el gran danzak Rasu-iti (204).

Jos Mara Arguedas como etnlogo profesional era conciente de que para autorizar su relato tena que
darle un carcter de objetividad utilizando el presente etnogrfico y tratando de evitar los juicios de
valor. Para ello utiliza la voz de un narrador en tercera persona que hace una presentacin de hechos
observados en un trabajo de campo. Los pasos de la danza que son marcados por la msica,18 las
creencias de los personajes y el registro de sus dilogos y acciones son descritos por este narrador. Del
mismo modo hace una traduccin de elementos culturales indgenas utilizando, como puntos de
referencia, elementos anlogos de la europeizada cultura urbana peruana en el mismo texto, y escribe
notas a pie de pgina para dar explicaciones sobre el significado de los vocablos quechuas que utiliza.19

Intercaladamente en el cuento se utiliza una voz en primera persona que le sirve a Arguedas para
complementar la informacin que est ofreciendo la voz en tercera persona. Interviene esta voz
relatando sus experiencias en relacin a la danza de las tijeras y haciendo observaciones desde una
posicin bicultural para autorizar la observacin participante que narra la voz en tercera persona. De
este modo, la primera persona que ve la prctica de la danza recuerda una parte importante de su
autobiografa, pero tambin, en un nivel de persuasin retrica, indica la verdad de una experiencia
vivida. As, el sealamiento de la verdad y la construccin de la cultura indgena estn combinadas en la
afirmacin de la observacin de primera mano. La especificidad de la cultura quechua es confirmada
como verdadera porque ha sido vista por el narrador. Por ejemplo, en el siguiente pasaje, Arguedas pasa
sin ninguna transicin de la primera persona a la tercera persona para persuadir al lector:

[Las tijeras] Son hojas de acero sueltas. Las engarza el danzak por los ojos, en sus dedos y las hace
chocar. Cada bailarn puede producir en sus manos con ese instrumento una msica leve, como de agua
pequea, hasta fuego: depende del ritmo, de la orquesta y del espritu que protege al danzak. Bailan
solos o en competencia. Las proezas que realizan y el hervor de su sangre durante las figuras de la danza
dependen de quin est asentado en su cabeza y su corazn, mientras l baila o levanta y lanza barretas
con los dientes, se atraviesa las carnes con leznas o camina en el aire por una cuerda tendida desde la
cima de un rbol a la torre del pueblo. Yo vi [nfasis mo] al gran padre Untu, trajeado de negro y rojo,
cubierto de espejos, danzar sobre una soga movediza en el cielo, tocando sus tijeras. El canto del acero
se oa ms fuerte que la voz del violn y del arpa que tocaban a mi lado, junto a m [nfasis mo]. Fue en
la madrugada. El padre Untu apareca negro bajo la luz incierta y tierna; su figura se meca contra la
sombra de la gran montaa. La voz de sus tijeras nos renda [nfasis mo], iba del cielo al mundo, a los
ojos y al latido de los millares de indios y mestizos que lo veamos avanzar desde el inmenso eucalipto
a la torre (206).

La presencia del narrador en primera persona llev a Martn Lienhard a sealar que La agona de Rasu-
iti est hecho como un cuento popular quechua ya que el narrador representara, entonces, al
conjunto de indios y/o de los mestizos de un pueblo, a los miembros de una comunidad que piensa el
cosmos en trminos de animismo y la mitad del texto, aproximadamente, se apoya directamente en la
sucesin de ritmos musicales del ritual de los danzantes para alcanzar su propio ritmo narrativo (1983:
154). La copresencia de los dos narradores que ya haban sido identificados por Cornejo Polar (181)
lleva a Martin Lienhard a la siguiente conclusin sobre las posibilidades de lectura que tiene el texto:

La agona de Rasu-iti , por su enfoque y su escritura es un cuento indgena (...) su redaccin en espaol
presupone en un principio a un lector no indgena. Este modo de produccin ambiguo entre indgena
e indigenista posibilita dos lecturas divergentes. Para el lector indigenista (es decir, no indgena), se
trata de un cuento mgico que narra acontecimientos imaginarios, reales slo para el conjunto de los
protagonistas del cuento. Para un lector quechua alfabetizado en espaol, por el contrario, La agona de
Rasu-iti es expresin de un mundo absolutamente real, verosmil y adems conocido. (1983: 155).

En otros trminos, tal como Mary Louise Pratt (7-8) ha sealado sobre Guaman Poma de Ayala, Arguedas
en este cuento en particular y en su obra literaria en general redacta una autoetnografa en el sentido
de que primero escribe sobre hechos del presente en espaol utilizando formas escriturales
antropolgicas y puntos de referencia de la cultura europea, y segundo, comunica sus conocimientos de
primera mano sobre la cultura de los indios adquiridos en su convivencia con ellos durante sus primeros
quince aos de vida.20

Para Arguedas, despus de dejar establecido que existe una cultura indgena viva en el cuento, la
segunda tarea que le quedaba pendiente fue el sealamiento de elementos especficos y propios de esta
cultura. Estos elementos le permitan a Arguedas concebir una cultura india con su propia especificidad,
diferente de otras culturas. Al mismo tiempo, estas creencias y costumbres indicadas como propias de
la cultura quechua fueron incorporadas al ritual con el propsito de demostrar su gran complejidad y
sofisticacin. Por esta razn, Arguedas narra un ritual donde se compenetran simultneamente
mltiples aspectos de la cultura indgena y aprovecha su condicin de biculturalidad que le ha permitido
conocer las especificidades de la cultura indgena. Julin Ayuque Cusipuma descifra las siguientes
creencias de la cultura indgena que Arguedas incorpora en su cuento. Estas incorporaciones seran
entendidas por sus lectores biculturales como signos que marcan la muerte inevitable de Rasu-iti.
Cuando Rasu-iti ordena a su esposa que baje las mazorcas de maz que luego sern depositadas como
ofrenda en el lugar en que se lleva a cabo el ltimo baile, se entiende que est pidiendo un alimento
sagrado que lo acompaar en su viaje al ms all.21 Tambin la chiririnka o el silbido del cuy macho
anuncian la muerte.22 Segn Ayuque [Rasu-iti] tuvo que adelantarse a la llegada de esa mosca, para
que en una danza ritual su dios protector, el Wamani, transmigrara al cuerpo de su discpulo
(202).23 Finalmente, cuando la hija de Rasu-iti se daa un dedo del pie,24 Arguedas est aludiendo a
otra creencia quechua: caer dandose una de las extremidades inferiores, para la gente campesina,
significa que uno de sus familiares ms cercanos pronto morir (Ayuque 204)

NOTAS

13. Arguedas sostiene varias veces en sus artculos antropolgicos recopilados


en Formacin de una cultura nacional indoamericana e Indios, mestizos y seores que la
cultura india sta en constante cambio asimilando y transformando elementos de otras
culturas desde el siglo XVI en una matriz indgena.
1. Recordemos que Arguedas cuando publica este cuento ya est consagrado como un buen
escritor y sus lectores urbanos lo consideran un autntico portavoz de las culturas
indgenas. Augusto Tamayo Vargas ha definido el cuento como una escena de ballet
(citado por Cornejo Polar 181) y Toms Escajadillo sostiene que La agona de Rasu-
iti es un texto clave que pertenece a las modalidades del neoindigenismo (55). No
est dems aadir que los crticos literarios Cornejo Polar, Forgues, Lienhard y Marn
han analizado este cuento en detalle.
14. Tal como Antonio Cornejo-Polar lo seala pese a su simplicidad y llaneza, el cuento
ofrece una riqusima gama representativa y una no menor pluralidad de perspectivas
(181). En este trabajo focalizar mi atencin en la representacin literaria que utiliza
Arguedas con el uso de un utillaje antropolgico. En este cuento una vez mas hace una
combinacin maestra de ficcin literaria y ensayo antropolgico.
Jos Mara Arguedas con el tpico de la falsa modestia trat de negar sus habilidades de
antroplogo. Sin embargo, como lo han sealado ya varios crticos, el trabajo
antropolgico de Arguedas era envidiable para la poca (Murra 1983). Arguedas no slo
dedic todo su tiempo a la antropologa durante diz aos de silencio literario. Sino que
el conocimiento antropolgico le impuls a retomar su carrera literaria y escribir en un
estilo que la antropologa posmoderna elogia mucho.
15. Las monografas de Lucy Nez Rebaza y de Michelle Bigenho tienen la limitacin de
estudiar solamente los aspectos pblicos de la danza. La informacin que Nez Rebaza
recoge de los danzantes contemporneos comprueban las descripciones de Arguedas de
la ejecucin pblica de la danza mas no rituales de muerte y de iniciacin de los
danzantes.
16. Jos Mara Arguedas estuvo bastante preocupado por los procesos culturales que se
desarrollaban en el Per. Segn Arguedas el principal fenmeno que se estaba dando en
la cultura peruana era el mestizaje cultural. Esta tesis se basaba en el reconocimiento de
la dinmica de intercambios y prstamos culturales. La dinmica cultural, segn l, se
daba entre tres culturas perfectamente diferenciables la de indios, mestizos y seores
que podan vivir en armona. Entre otros estudiosos Gonzalo Portocarrero ha notado
que Arguedas escriba sobre mestizos en su obra antropolgica. En cambio, en su obra
literaria la tarea de Arguedas se focaliz en la exploracin de la cultura indgena (262-
263).
17. Lurucha toc el jaykuy (entrada) y cambi en seguida al sisi nina (fuego hormiga), otro
paso de la danza (207). Por qu tom ms impulso para seguir el ritmo lento, como
el arrastrarse de un gran ro turbio, del yawar mayu ste que tocaban Lurucha y don
Pascual? Lurucha aquiet el endiablado ritmo de este paso de la danza. Era el yawar
mayu, pero lento, hondsimo...(208). El arpista cambi de ritmo, toc el illapa vivon (el
borde del rayo). Todo en las cuerdas de alambre, a ritmo de cascada (208). Lurucha
toc el lucero kanchi (alumbrar la estrella), del wallpa wakay (canto del gallo) con que
empezaban las competencias de los danzak, a la medianoche( 209).
18. Las notas explican los significados en espaol de Rasu-iti, Atoksayku, chiririnka y
Wamani.
19. Arguedas consider que su misin como escritor era constituirse en un intermediario
entre la cultura indgena y la cultura de los blancos. Estaba muy conciente que su
condicin de biculturalidad ayudara a la realizacin de la intermediacin.
20. Ordena Rasu-iti: Voy a despedirme. Anda t a bajar los tipis [mazorcas] de maz del
corredor! Anda! La mujer obedeci. En el corredor, amarrados de los maderos del techo,
colgaban racimos de maz de colores. Ni la nieve, ni la tierra blanca de los caminos, ni la
arena del ro, ni el vuelo feliz de las parvadas de palomas en las cosechas, ni el corazn
de un becerro que juega, tenan la apariencia, la lozana, la gloria de esos racimos. La
mujer los fue bajando, rpida pero ceremonialmente(204). La hija mayor del bailarn
sali al corredor, despacio. Trajo en sus brazos uno de los grandes racimos de mazorcas
de maz de colores. Lo deposit en el suelo(208).
21. Tardar an la chiririnka (3) que viene un poco antes de la muerte (204). Un cuy se
atrevi tambin a salir de su hueco. Era macho, de pelo encrespado; con sus ojos
rojsimos revis un instante a los hombres y salt a otro hueco. Silb antes de
entrar(208).
22. Gladys C. Marn ha rastreado el tema de la mosca azul como anunciadora de la muerte
en la obra de Arguedas. Consltese las pginas 132-134.
23. Llegaron las dos muchachas. Una de ellas haba tropezado en el campo y le sala sangre
de un dedo del pie. Despejaron al corredor. Fueron a ver despus al padre ( 205).

Asimismo, junto a la descripcin y explicacin de estas especificidades, la otra


preocupacin de Arguedas era demostrar que la cultura indgena tiene sus propias formas de registrar
sus experiencias del pasado, enfrentar el presente y proyectarse hacia el futuro. Esta preocupacin la
resuelve otorgando al ritual de muerte propiedades que definen y posibilitan la reproduccin cultural
y social de los indgenas. En la siguiente parte de este artculo, voy a analizar cmo Arguedas
desarrolla su confianza en el futuro de la cultura indgena cuando le otorga como rasgos especficos
su organizacin social comunitaria que se despliega en la creencia en el Wamani. Dicho sea de paso,
Arguedas, junto a otros escritores indigenistas, rescataba y sobredimensionaba los rasgos
comunitarios de la poblacin indgena para presentarlos como un modelo para la organizacin de la
nacin peruana.

Para Arguedas, uno de los elementos esenciales de la cultura indgena es la creencia en el Wamani.
De nuevo, utiliza dos estrategias narrativas para que en el lector no quede duda alguna sobre su
existencia. Por un lado, ensaya una explicacin etnogrfica en una nota de pie de pgina que define
al Wamani como Dios montaa que se presenta en figura de cndor (204). Luego de su definicin
del Wamani, prrafos ms adelante, seala que los bailarines no son personas comunes sino que han
sido posedos por entidades no humanas convirtindose en intermediarios entre los hombres y la
naturaleza. De esa manera depender mucho primero de quin ha posedo al danzak para determinar
sus habilidades o estilo de baile.

El genio de un danzak depende de quin vive en l: el espritu de una montaa (Wamani); de


un precipicio cuyo silencio es transparente; de una cueva de la que salen toros de oro y condenados
en andas de fuego? O la cascada de un ro que se precipita de todo lo alto de una cordillera; quizs
slo un pjaro, o un insecto volador que conoce el sentido de abismos, rboles, hormigas y el secreto
de lo nocturno; alguno de esos pjaros malditos o extraos, el hakakllo, el chusek o el San Jorge,
negro insecto de alas rojas que devora tarntulas (206).

En este caso, Rasu-iti ha sido posedo por un Wamani que luego de haber permanecido en el cuerpo
del danzak decide el da de la muerte de su recipiente para dejarlo y poseer a el cuerpo de otro
bailarn: Rasu-iti era hijo de un Wamani grande de una montaa con nieve eterna. l, a esa hora,
le haba enviado ya su espritu: un cndor gris cuya espalda blanca estaba vibrando (206). Segundo,
utiliza a sus personajes para ilustrar que la creencia en el Wamani determina comportamientos de los
indgenas. Rasu-iti empieza su ritual de muerte vistindose con el disfraz de danzak y tocando las
tijeras porque ha recibido el mensaje del Wamani para morir: El corazn est listo. El mundo
avisa. Estoy oyendo la cascada de Sao. Estoy listo! dijo el danzak Rasu-iti (203) o Wamani
est hablando! dijo l. T no puedes or. Me habla directo al pecho (204). Cuando los personajes
adultos escuchan el sonido de las tijeras de Rasu-iti, tienen perfecto conocimiento de que ha
empezado su ritual de muerte, todos ellos esperaban el momento oportuno para celebrar el ritual.25En
cambio, las dos hijas jvenes de Rasu-iti no entienden bien de qu trata el ritual. Un detalle que
ilustra con claridad los distintos niveles de conocimiento que tienen dos generaciones de indgenas
sobre el ritual, es que al principio del cuento las hijas no pueden ver al Wamani que, segn los adultos,
est revoloteando encima de la cabeza de su padre. Sin embargo, a medida que va avanzando el ritual
las hijas van recibiendo de los adultos explicaciones sobre el Wamani. As, ellas se enteran de quin
es el Wamani y de sus poderes, entre ellos el de poseer a Rasu-iti. La madre explica a su hija:
Oyes, hija? Las tijeras no son manejadas por los dedos de tu padre. El Wamani las hace chocar. Tu
padre slo est obedeciendo.(205). En este mismo sentido finaliza el cuento con la escena en que el
arpista Lurucha le dice a la hija mayor de Rasu-iti: Cndor necesita paloma! Paloma, pues,
necesita cndor! Danzak no muerte! le dijo. (209) con la idea de que todo tiene un lugar y est
relacionado en la cosmogona indgena y que sigue fluyendo la vida.

Para que tenga mayor efectividad la enseanza de la realidad del Wamani, su existencia es asociada
a una experiencia de la vida de la hija mayor. Segn Rasu-iti, el poderoso Wamani est enterado de
todo lo que ocurre a sus creyentes, de los abusos de que son vctimas, entre ellos el atropello sufrido
por la hija mayor por parte del patrn. Seala tambin que el Wamani est oyendo la rearticulacin
de Inkarri. Segn un mito indgena, Inkarri vengar la injusticia y explotacin que sufren los indgenas
cuando se unan las partes de su cuerpo que ahora estn separadas. Cuando se junten las partes del
cuerpo, el orden econmico, poltico y social que rige en los Andes se invertir. Los indgenas ya no
sern pobres sino ricos y gozarn de prestigio en vez de humillacin.26 As queda abierta la
posibilidad de que la hija mayor de Rasu-iti sea reivindicada.

Tambin ocurre un proceso de aprendizaje con el joven Atok sayku, el discpulo de Rasu-iti, quien
al principio del ritual no ve bien al Wamani. A medida que va progresando el ritual, lo ve con mayor
nitidez y siente que lo est poseyendo: El Wamani aqu! En mi cabeza! En mi pecho, aleteando!
dijo el nuevo danzak(209). Finalmente, cuando muere Rasu-iti, los jvenes indios (Atoksayku
y las hijas de Rasu-iti) ven al Wamani. El hecho de comprender y ver quin es el Wamani le hace
exclamar a la hija menor de Rasu-iti que el Wamani no muere, sino que ha dejado el cuerpo de su
padre y se ha trasladado a otro: [Rasu-iti] No muerto. Ajajayllas! exclam la hija menor. No
muerto. l mismo! Bailando! (209).

El hecho de ver al Wamani durante el ritual es una metfora que indica la reproduccin cultural de la
cultura indgena con la enseanza de conocimientos de una generacin a otra, asegurndose as el
futuro de la cultura indgena. La nueva generacin representada por la hijas de Rasu-iti y por
Atoksayku no slo va a seguir creyendo en el Wamani sino que tambin va a continuar las prcticas
culturales indgenas. Desde esta perspectiva, el rito de muerte de Rasu-iti es tambin uno de
iniciacin del nuevo danzante de tijeras Atoksayku, que continuar la prctica de una danza que tiene
cientos de aos.

El otro elemento especfico de la cultura indgena que le interesa remarcar a Arguedas es su carcter
comunitario. El ritual de muerte de Rasu-iti es un catalizador que refuerza los vnculos de la
comunidad.

Rasu-iti tiene fama y prestigio no slo dentro de su aldea sino El otro elemento especfico de la
en toda la regin. En el cuento se indica que la presencia de Rasu- cultura indgena que le interesa
iti se esperaba, casi se tema, y era luz de las fiestas de remarcar a Arguedas es su
centenares de pueblos (204). Su muerte es un acto pblico y no carcter comunitario.
se circunscribe al mbito familiar privado. Su esposa, sus dos
hijas, su discpulo Atoksayku, los msicos Lurucha y Pascual y un grupo de personas que en una
oportunidad es referido como un pequeo grupo (204), y en dos oportunidades como pequeo
pblico, participan en el ritual como observadores. Se sobreentiende que este grupo de personas
tambin est aprendiendo las claves de la cultura quechua en el caso de que sean jvenes o
reforzndolas en el caso de que sean adultos.
De otra parte, la cultura quechua enfrentaba retos
... la espiral de violencia lleg a tal
mucho ms difciles durante los ochenta y haba
extremo que cualquier persona
obstculos para alcanzar un conocimiento de primera
extraa al lugar poda ser ejecutada
mano sobre ella en un contexto rural. Mientras
por el ejrcito o Sendero Luminoso,
Arguedas ve una pujante cultura que est
tal como ocurri en varias
indigenizando la sociedad peruana en los aos sesenta
oportunidades.
y tiene libertad de movimiento para transportarse por
la regin donde se baila la danza, en los aos de produccin del video la cultura quechua transplantada
a las ciudades haba cambiado y era casi imposible hacer trabajo de campo en las zonas rurales donde
se ejecuta la danza.28 La poblacin indgena se encontraba entre los fuegos del ejrcito peruano y las
guerrillas de Sendero Luminoso que se enfrentaban en la Sierra Central entre 1980 y 1992. Del mismo
modo, la espiral de violencia lleg a tal extremo que cualquier persona extraa al lugar poda ser
ejecutada por el ejrcito o Sendero Luminoso, tal como ocurri en varias oportunidades. La
confirmacin de esta percepcin de la cultura indgena y de la imposibilidad de realizar trabajo de
campo in situ se produce con la publicacin del libro Los Dansaq de Lucy Nez Rebaza (14). El
libro es una monografa etnogrfica de antropologa urbana que explora la prctica de la danza en la
ciudad de Lima. Este libro demuestra que la danza ha sufrido cambios y las declaraciones de los
danzantes de tijeras complementan la informacin de Jos Mara Arguedas en lo que respecta a los
pasos de la danza, acordes musicales e informacin sobre los danzantes como representantes del
diablo que aparece en Los ros profundos. Pero ninguno de los danzantes corrobora la existencia del
ritual de muerte ejecutado por Rasu-iti. En cualquier caso, lo nico que queda en claro es que
Arguedas utiliz una danza de origen indgena conocida por los lectores peruanos para construir una
cultura andina y plantear con optimismo su vigencia y la existencia de un futuro prometedor para ella,
como parte integrante de la heterognea cultura peruana. Del mismo modo, la comparacin que
hicimos con la versin audiovisual del cuento y las referencias a los acercamientos antropolgicos
nos demuestran que el nmero de construcciones de la cultura andina ser igual a la cantidad de
individuos que emprendan su representacin. No interesa si los medios de representacin (literarios,
etnogrficos, audiovisuales) son ms apropiados o sofisticados. Lo importante son las concepciones
que se tienen sobre la cultura indgena para usar los medios y modos de representacin, el tipo de
audiencia que se escoge de antemano y la coyuntura histrico social en la que se llevan a cabo estas
representaciones.

Philadelphia, 23 de noviembre de 1998.

NOTAS

25. La esposa de Rasu-iti cuando entiende que ya ha empezado el ritual de muerte le dice: Esposo! Te
despides? pregunt la mujer, respetuosamente, desde el umbral. (204). Luego se confirma que entre
marido y mujer se ha producido inteleccin cuando Rasu-iti le dice a su mujer Bueno. Wamani est
hablando! dijo l. T no puedes oir. Me habla directo al pecho. Agrrame el cuerpo. Voy a ponerme
el pantaln. Adnde est el sol? Ya habr pasado mucho el centro del cielo. Ha pasado. Est entrando
aqu. Ah est!(204). Ests viendo al Wamani sobre mi cabeza? pregunt el bailarn a su mujer.
Ella levant la cabeza. Est dijo. Est tranquilo. -De qu color es? Gris. La mancha blanca de
su espalda est ardiendo.
26. La crtica literaria ha interpretado estos aspectos del Wamani como el mito del Inkarri (Cornejo Polar 183).
27. Rodrigo Montoya, en un reportaje periodstico informa sobre la grabacin de la danza de las tijeras en la
Comunidad de Huacaa en 1997, en los siguientes trminos: Las cuatro personas del equipo de TV
Cultura que film la actuacin de los danzantes de tijeras en los cinco das de fiesta y el antrpologo que
escribe estas lneas, fuimos los pocos forasteros que se atrevieron a llegar hasta ah luego de la ocupacin
de Sendero Luminoso y del Ejrcito. Estn frescos an los recuerdos y las heridas: tres muertos por los
senderistas y cinco por el Ejrcito, adems de unas decenas de desplazados, el frente colonial del
municipio destruido por una bomba senderista. (1997: 46).

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