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Paco Ojeda

1) Paco Ojeda comenzó a torear vacas y toros en el campo por placer y terminó convirtiéndolo en un espectáculo público. 2) Su obsesión era quedarse cerca del toro para sentir su calor y olerlo, lo que le ayudó a dominar su voluntad. 3) Aunque tuvo éxito en las plazas importantes, Ojeda no toreaba por dinero sino por pasión, y a menudo dejaba de torear cuando quiso.

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Paco Ojeda

1) Paco Ojeda comenzó a torear vacas y toros en el campo por placer y terminó convirtiéndolo en un espectáculo público. 2) Su obsesión era quedarse cerca del toro para sentir su calor y olerlo, lo que le ayudó a dominar su voluntad. 3) Aunque tuvo éxito en las plazas importantes, Ojeda no toreaba por dinero sino por pasión, y a menudo dejaba de torear cuando quiso.

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ENTREVISTA

Paco Ojeda:
“Delante del toro jugaba
con mis sentimientos”
Comenzó a torear a la luz de la luna sólo porque le gustaba, en la intimidad del campo, y terminó convirtiendo aquel sen-
timiento en un espectáculo sobrecogedor. ¿El secreto? Acariciar la violencia del toro hasta adueñarse de su terca vo-
luntad. “Ponerme cerquita del toro fue mi gran obsesión. Necesitaba llenarme de babas, sentir su calor”. El 25 de julio
de 1982 un ejemplar de Cortijoliva en Madrid lo puso en la orbita de las grandes ferias y al año siguiente, durante la fe-
ria de San Isidro, consiguió salir de manera consecutiva dos tardes por la Puerta Grande de la Monumental. El ‘huracán’
Ojeda ya era imparable.

Texto: José Ignacio de la Serna


Fotos: Archivos de 6toros6 y Espasa Calpe

Pregunta | Su vida ha trascurrido ligada


al campo.
Respuesta | Como debería ser la de todo el
mundo. Un hombre no debe nunca olvidar
cuales son sus raíces, ni de donde viene. La na-
turaleza es la esencia de la vida, porque en ella
nace y muere todo. El campo ha sido mi re-
fugio y mi fuente de inspiración.

Gracias a ese instinto ha tenido un sexto


sentido con todo lo que le rodea.
Si te refieres al toro y al caballo, mis dos pa-
siones, te diré que siempre he sentido hacia
ellos una gran curiosidad. Y desde luego, una
profunda admiración. Mi gran obsesión fue pe-
netrar en su mundo y descifrar su misterio,
algo que en principio está vedado al ser hu-
mano. Ese es el verdadero milagro del arte de
torear.

¿Cuándo sintió aquella curiosidad?


Desde que empecé a ‘navegar’ por la marisma,
toreando vacas y toros a campo abierto. Estar
cerquita del toro se convirtió en mi obsesión.
Necesitaba sentir su calor, su respiración. Lle-
narme de babas…

Supongo que esa capacidad para comu-


nicarse con el toro no está al alcance de
cualquiera.
Sí y no. Cuando un hombre se propone algo en
la vida, es difícil que no lo consiga. Todo lo que
dependa de uno y de su esfuerzo, se puede lo-
grar. Lo que no se puede confundir es ser to-
rero y torear por torear, a convertir lo que uno
siente en un espectáculo de masas. Quizás eso
no esté al alcance de todos: acariciar la vio-
lencia del toro hasta adueñarse de su voluntad.

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En alguna ocasión ha confesado que le cos-
tó trabajo trasladar lo que sentían en la in-
timidad del campo a una plaza de toros
¿Por qué razón?
Porque era una persona muy tímida y reser-
vada. Al principio toreaba en el campo porque
me gustaba, pero lo hacía sólo para mí, por
puro placer. Era feliz con lo que hacía y con
eso me sentía más que satisfecho. No tenía la
necesidad de mostrar mis sentimientos a na-
die, y menos aun hacerlo en una plaza de to-
ros llena de gente. En aquel tiempo tenía un
total desconocimiento de lo que significaba ser
torero.

Alguien alumbraría el camino…


La gente de mi alrededor aseguraba que tenía
grandes cualidades para ser torero, pero jamás
me había planteado esa posibilidad. Toreaba
porque me gustaba, igual que otros tienen
otras aficiones. Por eso tardé tanto tiempo en
dar el paso. Sin embargo, me siento torero des-
de que tengo uso de razón.

¿Nunca pensó en ganar dinero y alcanzar


la fama?
¿Dinero? El dinero nunca me importó. Ni si-
”U na noche, después de salir por
la Puerta del Príncipe, cogí el coche y
me fui a la marisma a torear dos vacas”.
quiera cuando fui una figura. La prueba es que
he dejado de torear en varias ocasiones, por-
que no se trataba de eso. Te parecerá mentira,
pero ni siquiera sabía que con el toro se podía
ganar dinero, y mucho menos que para al- Algunos dudarían de sus posibilidades. movilidad. Cuando lo conseguía, me sentía
gunos esto era un negocio. Aseguraban que era imposible que le hiciera grande, y el público lo percibía enseguida.
al toro lo mismo que a las vacas. Pensaban que
¿No sería que en el fondo tenía la dudad mi concepto y mis formas distaban mucho de No es fácil dominar a un toro en la corta
de si sería o no capaz de enfrentarse al la realidad. Sin embargo, en mi fuero interno distancia.
toro? estaba convencido de que a los toros se les po- Al toro se le somete cuando le obligas a que te
Es que al toro ya se lo había hecho en el cam- día hacer cosas distintas. Quería ir un paso rodee. Cuando te conviertes en el eje de su em-
po. Por tanto, no tenía ninguna duda. El pro- más allá. bestida y le ordenas que dibuje espirales a tu
blema era otro. Era el público. Y luego el tiem- alrededor. Ahí los toros se vienen abajo y en-
po, por desgracia limitado, de que disponemos ¿Dónde residía la dificultad de su toreo? tregan sus ‘papelitos’.
los toreros para desarrollar lo que llevamos Fundamentalmente, en quedarme en el sitio
dentro. Todo eso me agobiaba. después de rematar una serie, y cuanto antes ¿Qué opina de la técnica?
mejor. Ahí radicaba la emoción y la dificultad Que ayuda a someter a un gran número de ani-
¿Cuándo toreó su primera novillada? de mi toreo. El toro se volvía buscando la mu- males. Pero que la voluntad y sobre todo el sen-
El 20 de abril de 1976, en Sanlúcar de Barra- leta y se encontraba conmigo. Entonces me timiento son más importantes. No olvides que
meda. Mis amigos llevaban tanto tiempo in- quedaba cerquita, sentía su calor y dejaba que el valor nace del sentimiento
sistiendo que al final me liaron, y cuando me me oliera la taleguilla de arriba abajo…
vine a dar cuenta ya estaba anunciado en una ¿Tenía en cuenta las querencias?
novillada sin picadores. Recuerdo que me dio ¿Tardó mucho tiempo en desarrollar su Las conocía, pero no me preocupaban. Nunca
tanta vergüenza verme en los carteles que no concepto? toreé al son del toro. Lo mío era obligarle a pa-
dije nada en casa. Luego, cuando llegué al pa- Me costó mucho trabajo y muchas volteretas. sar por donde no quería. Sé que hay otras for-
tio de cuadrillas vestido de luces, rodeado de Pero quiero dejar claro que no me cogían por mas de entender el toreo, donde quizás se ex-
tanta gente, el mundo se me vino encima. torpe. Me cogían porque quería imponer mi ponga menos y sea más ‘rentable’, pero eso no
voluntad a costa de lo que fuera. Buscaba nue- es lo que buscaba. Sin embargo, el mérito no fue
¿Cómo se dio la tarde? vas soluciones, dentro de una manera perso- mío, sino del público. Él fue mi gran mi aliado.
Pues bastante mal. Aquello no tenía nada que nal de hacer y sentir el toreo.
ver con lo que yo conocía. ¡Me pegaron hasta ¿Fue ese su gran descubrimiento?
diecisiete volteretas! Las contó un amigo que No entraña el mismo riesgo pisar ese es- Su calor ha sido una de las experiencias más
estaba en el tendido. Cuando me lo dijo, con- pacio cuando el toro tiene poder, a prac- maravillosas que he vivido en una plaza de to-
testé: ”Mejor, así aprendo”. Y ahí me entró el ticar un toreo encimista en el epílogo de ros. Sentir que me sentían. Que se emocio-
veneno. Me puse a cavilar y me lo tomé como la faena. naban al mismo tiempo que yo. En las tardes
un nuevo reto, como he hecho con todo en mi ¡Desde luego que no! Lo realmente difícil es más afortunadas conseguí que público, toro
vida. A partir de ese instante ya no quise otra quedarse en el sitio cuando los toros tienen ga- y torero fuéramos una misma cosa. Y eso que
cosa que ser torero. nas de pelea, cuando conservan su fiereza y nunca fui de buscar una palma. Estoy feliz de

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ENTREVISTA

haberlo conseguido en una plaza tan impor-


tante como Madrid.

¿Con un toro de La Quinta en la feria de


San Isidro de 1983?
Por ejemplo. Ese toro me puso a prueba de una
manera definitiva. Fue como un gran examen.
Con su mirada parecía decir: “A ver si te atre-
ves conmigo”. Recuerdo que venía midiendo,
desparramando la vista, y que en mitad de un
muletazo se paró. Me miró de arriba abajo, me
olfateó la taleguilla y con la punta del pitón,
muy suavemente, me empujó los delanteros
de la chaquetilla. Lo hizo con tanto mimo y
con tanta curiosidad que todavía hoy me
emociono. Fue algo impresionante. Y el pú-
blico así lo reconoció.

Cuando ha vuelto a torear en el campo,


¿Ha sentido su ausencia?
Cuando toreo en el campo lo hago con la mis-

”L
ma ilusión del primer día. Aunque la expe-
riencia y los conocimientos me han permiti-

a muerte de
do profundizar aun más en mi concepto. A ve-
ces pienso que es una pena que todos los que

‘Paquirri’ me
me siguieron no puedan ahora disfrutar con
las cosas que hago en el campo. Sigo buscan-

impresionó mucho
do matices, detalles… El toreo es una fuente
inagotable de sabiduría.

No le rodaron las cosas durante los pri- porque no fui capaz


de entender cómo
meros años.
Como he dicho antes, me costó un gran tra-

un torero tan
bajo adaptar mi toreo a la plaza. Pero también
es cierto que al principio sólo apuntaba ‘cosas’;

poderoso podía
sin embargo, cuando lo conseguía, notaba que
el público lo percibía rápidamente. El pro-

morir de una
blema fue que dejé de hacer lo que sentía y per-
dí la conexión con el público.

¿Cuál fue el motivo? manera tan Cuando me he puesto delante de un toro lo he

absurda”.
Siempre fui fiel a mis principios y cuando no hecho asumiendo todas las consecuencias, de
estaba a gusto conmigo mismo no era capaz manera consciente y, evidentemente, morir es
de traicionarme. En aquellos años no tenía aún una de ellas. Pero la forma en que Paco perdió
la madurez necesaria para desarrollar lo que la vida no tenía sentido. Cuando ocurren des-
llevaba dentro. Por eso decidí someterme a un cuentran sus dos salidas consecutivas gracias como ésta, si no encuentras algo a lo
riguroso examen de conciencia, para saber re- por la Puerta Grande de Las Ventas, en ple- que agarrarte la duda y la incertidumbre se
almente donde quería llegar. Busqué en mi in- na feria de San Isidro. apoderan de tu mente.
terior y encontré la solución al problema. Las cosas llegan en su debido momento, y el
mío había llegado. Estaba tan convencido de Su carrera ha estado salpicada de idas y ve-
El 25 de julio de 1982 la Monumental de mis posibilidades que delante del toro jugaba nidas.
Las Ventas lo lanzó como torero. con mis sentimientos. Si no estaba totalmente convencido prefería
Con un sobrero de Cortijoliva. Y después en- cortar por lo sano y dejar de torear.
cadené una racha de éxitos imparable: corté ¿Por qué le afectó tanto la muerte de ‘Pa-
un rabo en el Puerto de Santa Maria, otro en quirri’, en septiembre de 1984? La gente de su entorno estaría temblando…
Jerez, tres orejas en Nimes, dos en Barcelona Porque no fui capaz de entender cómo un to- Ya, pero, ¿qué le íbamos a hacer? Sabía que mu-
y una en Sevilla. Y para rematar, el 12 de oc- rero tan largo y tan poderoso podía morir de chos dependía de mí, que tenían una familia
tubre me encerré en solitario con seis toros de una manera tan tonta. Moralmente me vine y que necesitaban torear para salir adelante.
Manolo González en la Maestranza de Sevilla. abajo y decidí apartarme de los ruedos a me- Sin embargo, me sentía incapaz de traicio-
Esa tarde abrí la Puerta del Príncipe después ditar. Éramos buenos amigos y sentía una pro- narme a mí mismo. Si no estaba, no estaba. Y
de cortar cinco orejas. El ‘fenómeno’ Ojeda ya funda admiración hacia él. Paco no se mere- no era capaz de seguir. No servía para ‘echar’
era imparable. cía morir de aquella manera. fuera una temporada. También hubo un año
en que me quité por el mal comportamiento
En 1983 toreó ochenta y cuatro festejos. En- ¿Nunca antes se había planteado la posi- de la gente de mi entorno. Me sentí solo y des-
tre sus triunfos más resonantes se en- bilidad de morir en la plaza? amparado. Les faltó sensibilidad.

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”A lgunos
toros lloran
cuando se ven
sometidos, pero
para verlo hay
que ponerse
muy cerca”.

dían, y les daba por decir que era un bicho raro.

”E
Feliz con lo que ha sido.
Completamente. Sólo me he preocupado del

ra incapaz
público y del toro. ¡Con el ambiente que habría esa noche en
la Feria …!

de traicionarme
¿Le trató bien la prensa? Ya, pero yo necesitaba hacerle a las vacas dos
Bueno, hubo de todo, pero en general, sí. Nun- o tres cosas que no había podido hacerle al toro.

a mí mismo.
ca busqué una palma, ni dentro ni fuera del rue- Artísticamente siempre fui muy ambicioso.
do. Tampoco era de darme coba, ni asistía a co-

Si no estaba,
loquios ni a cosas por el estilo. Es decir, que no A la marisma van a retratarse algunos to-
era lo que se dice un buen relaciones públicas. reros…

no estaba.
Y claro, alguno comenzó a pasar factura y qui- Lo hacen sin saber la grandeza que eso conlleva.
so negar lo que era evidente. Pero aquello me En ese sentido, los medios de comunicación es-

Y no era capaz
estimulaba. Podría gustar más o menos, pero tán deseando ‘cantar’ ese tipo de cosas.
ningunear el triunfó de un torero es decir que
el público no distingue lo que ve, cuando en re-

de seguir.
¿Para qué sirve la timidez?
alidad lo auténtico lo reconoce al instante. Para superar muchas barreras.

No servía Es una forma de ser…


¡Pero es que lo hacía sin ninguna maldad! Mira,
Para terminar, confiésenos un secreto.
Algunos toros lloran cuando se ven sometidos.

para ‘echar’
te voy a contar algo que sabe muy poca gente.
Una noche, después de salir por la Puerta del ¡Venga ya!

fuera una
Príncipe de Sevilla, cogí el coche y me fui a la Es cierto, pero para verlo, hay que ponerse muy
marisma a torear dos vacas. ¿Por qué? Senci- cerquita de él.

temporada”.
llamente, porque me lo pedía el cuerpo. El pro-
blema es que este tipo de cosas no las enten- Gracias, Maestro.

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