0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 96 vistas10 páginasEtnomarxismo
Ensayo sobre la introducción del Etnomarxismo en México
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Etnomarxismo y Antropologia*
Algunos antecedentes necesarios
Los términos de «etnomarxismo» y «etnomarxistas» surgen con
una connotacién negativa en la antropologia francesa a partir
de un articulo de Pierre Clastres, «Los marxistas y su antropo-
logia», redactado en borrador pocos dias antes de su muerte
en 1977, y cuya traduccién al castellano fue publicada en la
revista Vuelta’ una década mas tarde y reproducido amplia-
mente por los circulos del llamado anarquismo libertario.*
Este escrito constituye una caustica reacci6n en contra de lo
que Clastres considera como creciente hegemonia marxista en
la etnologia francesa y en el Ambito universitario de esos afios,
centrandose basicamente en la critica a los trabajos de Claude
Meillassoux y Maurice Godelier sobre la sociedad primitiva,
y destacando la importancia en este tema del trabajo de Levi-
Strauss sobre Las estructuras elementales del parentesco.’ En su
texto, Clastres no escatima descalificaciones para sus colegas:
* Ponencia presentada en el Simposio La Antropologia y la formacion
de la conciencia nacional mexicana, Colegio de Jalisco, del 9 al 11 de
diciembre de 2008, Pablo Gonzalez Casanova (coordinador): Concep-
tos fundamentales de nuestro tiempo, UNAM, México, 2009.2 Gilberto Lopez y Rivas
La etnologia de los marxistas carece absoluta (o mas bien
radicalmente) de valor. No es necesario, por ello, examinar
sus obras en detalle: la abundante produccién de los etno-
marxistas facilmente puede tomarse en bloque, como un
todo homogéneo igual a ceto [...]. Si los marxistas brillan
no es por su talento, del que estan escasamente dotados,
podriamos decir que por definicién [...] al denunciar la
maniobra de los etnomarxistas podemos ayudar a que algu-
nos intoxicados no mueran idiotas (este tipo de marxismo
es el opio de los pobres de espiritu). Sin embargo, seria muy
superficial y casi irresponsable limitarse a destacar (si puedo
decirlo) la nulidad de Meillasoux o de Godelier, Es ¢laro que
su produccién no vale un comino, pero subestimarla seria
un error garrafal: el vacio de su discurso en realidad encu-
bre al ser de que se nutre: 0 sea, su capacidad para difundir
una ideologia de conquista del poder.‘
No sorprende que la publicacién en México de este trabajo de
Clastres —y otros de contenido antropolégico— en la revista
Vuelta fuera precedida de una introduccién de su director fun-
dador, el escritor Octavio Paz,’ en la que propuso clausurar
la Escuela Nacional de Antropologia e Historia (ENAH) por
considerarla como un centro de «ideologia seudo marxista»
de dudosa «calidad académica», y contrastandolo con el valor
cientifico de los antropélogos que el director de Vuelta presen-
taba como arquetipos, entre ellos, el citado Pierre Clastres. En
su momento, varios antropdlogos reaccionaron publicamente
a este arranque de intolerancia de Octavio Paz, defendiendo el
pluralismo de su Alma Mater, en la que, por cierto, impartian
clases profesores marxistas y no marxistas. A este respecto, en
marzo de 1987, escribimos lo siguiente:
Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 3.
La misma obsesién anticomunista explica la seleccién de
los autores que Paz presenta como paradigmas de cientifi-
cidad: lo que le importa no es que sean buenos antropélo-
803, Sino que sean antimarxistas. De otra manera no podria
entenderse por qué escoge Paz a Pierre Clastres, famoso
tanto por su anticomunismo como por su increible igno-
rancia y frivolidad. Todo el trabajo de Clastres se reduce
a un discurso desarticulado y superficial sobre las malda-
des del marxismo. ,Este es el estilo cientifico que Paz reco-
mienda a las nuevas generaciones? Paz dice que fue Claude
Lévi-Strauss quien le dijo hace veinte afios que la ENAH era
una de las mejores escuelas del mundo. Pues bien, cuando
Clastres se presenté con sus «ideas» en el seminario de
Lévi-Strauss (quien no es marxista, como se sabe), éste lo
despaché mientras le indicaba: «Usted ni siquiera ha leido
las obras que cita».”
Rodolfo Stavenhagen, por su parte, responde al laureado poeta
en un articulo publicado en La Jornada: «La antropologia cues-
tionada», en el que expresa:
Mucho menos sutil y matizada es la critica, tan injusta cuan
infundada, a la Escuela Nacional de Antropologia e His-
toria que hace el escritor Octavio Paz en la ultima entrega
de su revista Vuelta, y que ha sido rebatida con indignacion
por el Consejo Técnico de la ENAH (La Jornada, 16 de enero).
En este nimero, Vuelta incursiona por el campo de la antro-
pologia bajo el sensacionalista titulo (en la portada) «Con-
tra la antropologia marxista», Para ello, se exhumé un viejo
articulo del antropélogo francés Pierre Clastres, prema-
turamente fallecido, Articulo confuso y enojado en que el
autor se lanza contra dos conocidos antropélogos franceses,
Claude Meillassoux y Maurice Godelier [...]. Sin embargo,4 Gilberto Lépez y Rivas
los lectores de Vuelta dificilmente podran entender las
quejas e ironias de Clastres si no conocen los trabajos de
Meillassoux y Godelier que son objeto de su ira. Por desgra-
cia, la redaccién de Vuelta no nos esclarece al respecto, El lec-
tor tendra que sacar sus propias conclusiones con respecto
a la relaci6n entre la diatriba de Clastres y el exabrupto de
Paz contra la ENAH.’
En los espacios antropolégicos mexicanos los términos etno-
marxismo y etnomarxistas se utilizan para identificar a quienes
dentro de la disciplina trabajan la cuestién étnico-nacional, y
tienen un significado mas referencial* y auto referencial que el
peyorativo utilizado en Francia por Clastres, aunque las espe-
cificidades de los mismos suelen ser variadas y en ciertos casos
equivocas,
En realidad, fue en los afios sesenta del siglo pasado —y
particularmente a partir del movimiento estudiantil popular
de 1968 que un sector de las corrientes marxistas existentes
entre el estudiantado de la ENAH manifiestan sus desacuerdos
con los condicionamientos y las complicidades coloniales en el
surgimiento de la antropologia en las metropolis capitalistas y,
en particular, en el caso mexicano, con las politicas y teorias
indigenistas dominantes en esos afios, por cierto, antes que
tuviera lugar la polémica en torno al indigenismo con Aguirre
Beltran y con anterioridad a la publicacién de la obra De eso que
\laman antropologia.®
Estas perspectivas de un sector del alumnado de la ENAH
—nutridas por los debates en torno a la categoria de colonialismo
interno desarrollada por Pablo Gonzélez Casanova,” las suge-
‘rentes propuestas de Rodolfo Stavenhagen acerca de la rela-
cin clase-etnia, y las discusiones sobre el compromiso social
Antropologia, etnomarxisma y compromiso social... 5
de los antropélogos-," fueron el sustrato de esta ruptura de
estudiantes marxistas con las corrientes indigenistas de la
antropologia mexicana, que tiene continuidad en las décadas
posteriores.” Fue muy importante la publicacién en 1967 y 1968
del libro colectivo editado por Theodore Roszak: The Dissenting
Academy,'’ en el que se asienta la lapidaria frase de la antro-
pologa Kathleen Gough: «La antropologia moderna, como dis-
ciplina universitaria, es una hija del imperialismo capitalista
occidental». Aftos mas tarde, se publicaria un clasico sobre el
_ tema: Gerard Leclercq: Antropologie et colonialisme.”
En 1979 tuvo lugar un acontecimiento importante relacio-
nado con la cuestién indigena a partir de una iniciativa del
_ Colegio de Etndlogos y Antropdlogos Sociales de México, que
en su asamblea del 9 de septiembre de ese afio, decide investi-
gar la historia, actividades y contenidos del Instituto Lingtiis-
_ 'tico de Verano (ILV), Esta investigacién dio como resultado un
libro denominado El Instituto Lingiiistico de Verano en México (La
Declaracion Maridtegui).
En los trabajos de campo, investigaci6n documental, anali-
_ sis de contenido de las cartillas de alfabetizacion y materiales
| del ILV, participaron decenas de antropdlogos, actividad que
_ provocé debates internos en el Colegio y una presencia del
} gremio en la prensa nacional y, particularmente, en la revista
_ Proceso, que hizo causa comin con los antropdlogos, publi-
_ cando una sintesis del informe que causé impacto en la opi-
" nién publica, hasta que finalmente se logré la cancelacién del
_ convenio entre este organismo y la Secretaria de Educacién
Puiblica, en ese mismo afio, La denuncia incluy6 la comprobada
_ complicidad del gobierno mexicano con el ILV, que incluso
| pagaba el uso de las frecuencias de radio utilizadas por los6 = Gilberto Lapez y Rivas
evangelizadores y habia «donado» sus instalaciones centrales
en el sur de la Ciudad de México,""
También, en 1979 egresados de la ENAH presentaron en
una consulta publica organizada por el Instituto Nacional
Indigenista (INI) un documento titulado «El indigenismo y los
_indigenas» en el que se sefialé que el indigenismo, cualquiera
que sea su nominacidn, constituia un sistema tedrico-practico
que se impone a los grupos étnicos desde aparatos burocrati-
cos, como una fuerza objetivamente opresiva, manipuladora y
disolvente. En este documento se propuso; «La desaparicién de
toda forma de explotacién, opresién, segregacién y discrimi-
nacién basada en las diferencias étnicas y nacionales, lo que en
suma significa la desaparicién del indigenismo».”
Formacién del Consejo Latinoamericano
de Apoyo a las Luchas Indigenas
Estos antecedentes son importantes para entender lo que
originé la conformacién de un nucleo organizativo en la
antropologia mexicana en 1983, que seria identificado como
etnomarxista (por Andrés Medina),"" y que se sitda en con-
traposicion al indigenismo y a una variante del mismo, el
|etnopopulismo (término acufiado por Javier Guerrero), Este
esfuerzo partié de un seminario sobre la «Cuestién Nacional»
que Gloria Artiz organiz6é en la ENAH, del cual derivaron la
conformacién del Consejo Latinoamericano de Apoyo a las
Luchas Indigenas (CLALI)" y varias publicaciones que basica-
mente fueron compiladas en un nimero especial del Boletin de
Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 7
Antropologia Americana, bajo el titulo de «La Cuestién Etnico-
Nacional en América Latina» (1984).”
El documento fundacional de CLALI, la Declaracion de
México, elaborado y debatido en una asamblea a la que asistie-
ron mds de cien colegas como miembros fundadores, sintetiza
mas de dos décadas de reflexion sobre la problematica indi-
gena y expone muchas de las tesis etnomarxistas,
Se reconocen las identidades contrastantes de las etnias y
su especificidad como estructura social, sin que esto signifique
que se encuentren aisladas o conformen bolsones socioecond-
micos de cardcter autdérquico, sino que forman parte organica
de los conjuntos nacionales en los que han quedado compren-
didas. Se examina la importante incidencia de las etnias en
_ América Latina, independientemente de su peso demografico,
en la vida social, cultural, politica, ideolégica y econémica del
conjunto de la sociedad.
Se observa la heterogeneidad en el interior de los grupos
étnicos de sus caracteristicas culturales y socioeconémicas y,
en consecuencia, los grados diferentes de vinculacién y subor-
dinacién a los procesos y fuerzas capitalistas, y la amplia gama
de reivindicaciones, formas de lucha y procesos politicos en los
que se involucran. Por encima de estas variaciones y diferen-
cias nacionales, regionales y locales se concluye que los grupos
étnicos constituyen en América Latina uno de los sectores mas
explotados, asi como mas oprimidos, discriminados y cultural-
mente reprimidos.”!
Se denuncia la politica de genocidio contra los pueblos indi-
genas en algunos paises de América Latina —especialmente
en los regimenes militares mediante la guerra de contrain-
surgencia, que reproduce la Ilevada a cabo por los Estados Uni-8 Gilberto L6pez y Rivas
dos en otras latitudes del mundo, con las practicas de tierra
arrasada y la construcci6n de «aldeas estratégicas».
Se tipifican las tendencias del dominio sobre los grupos
étnicos y se exponen algunas regularidades: a) aplicacién de
sistemas indigenistas y neoindigenistas que tienden a esta-
blecer lo étnico como un espacio separado de la problematica
nacional; b) despojo a la cuestién étnica de sus elementos mas
impugnadores y politizados, reduciéndola a un «problema cul-
tural», mediatizando las reivindicaciones y luchas indigenas;
<) colocacién de la cuestién étnica en el terreno del bloque cla-
sista dominante para que la «solucién» del problema no pase
por la transformacién del sistema, si no dentro, o al margen del
mismo, particularmente en manos del Estado, entregando a éste
el control de las organizaciones indigenas, creando dirigencias
bajo la misma ideologia estadolatra y cooptando o neutrali-
zando lideres de las comunidades. Por todo esto, es necesario
distinguir claramente los indigenismos de diversa naturaleza,
de los movimientos politicos indigenas.
CLALI hace un anilisis del indigenismo integracionista
como un sistema ideolégico politico en que las clases dominan-
tes del continente han sustentado desde hace décadas su prac-
tica de absorcién y destruccién de las entidades socioculturales
indigenas,” Dicho sistema trata de conjugar en un solo cuerpo
teérico practico diversos enfoques, en su esfuerzo por hacer
compatible una ideologia plausible de «respeto» a las lenguas
y los complejos socioculturales indigenas, con una practica de
«integracién» cuyo efecto evidente es la destruccién de esas
estructuras étnicas.”
En el documento se afirma que el fundamento ideolégico
de estas posiciones es una concepeién de evolucionismo uni-
lineal, a partir de la cual lo étnico es considerado como un
Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 9
«momento», no cabalmente realizado, del desarrollo histérico,
que se expresa en su situacién de «casta», de la cual pasaran los
indigenas mediante la integracién, a una de «clase». Bajo tales
postulados, la problematica es reducida a «problemas locales»,
0 alo sumo, «regionales», Por ello, en la perspectiva del indi-
_ genismo, la cuestién étnica es simplemente el problema de la
_ integracién regional, misma que puede llevar a cabo el Estado
sin que medien transformaciones socioeconémicas y politicas
| que modifiquen a fondo el caracter y la légica de la formacion
social nacional,
CLALI también hace una critica al etnopopulismo, que en
un inicio se opuso al integracionismo pero que al correr de los
afios deviene objetivamente un proyecto de las clases domi-
nantes mas sutil y eficaz. El etnopopulismo parte de una con-
" cepcién abstracta y generalizante del fenémeno étnico, que
supone la existencia de una esencia étnica que flota, por decirlo
asi, por encima de los procesos histéricos, Permaneciendo
idéntica a sf misma, la etnia solo deberd contar con las con-
_ diciones adecuadas para renacer y manifestarse plenamente,
partiendo de dos falacias fundamentales: que si las etnias han
existido desde siempre y son «anteriores» a las clases, también,
_ son independientes de los procesos clasistas. De esta manera,
las etnias adoptan un proyecto sociopolitico independiente de
las demas clases en pugna.
Paraddjicamente, segan esta tendencia, el Estado juega un
importante papel promotor e impulsor en la realizacién del
proyecto etnicista; la marcha de ambos proyectos no resulta
incompatible, sino mas bien complementaria, siempre que se
logren modificar las «actitudes» y «errores» que caracterizan la
politica estatal, Lograr tales modificaciones, actuando «desde el
| Estado», justifica la incorporaci6n de idedlogos etnicistas en los10 Gilberto Lopez y Rivas
aparatos burocraticos. Desde éstos se realiza un indigenismo
mas «popular» o «participativo» que redunda, a lo sumo, en
un reformismo demagégico,™
A partir de estas consideraciones, CLALI sostiene las
siguientes tesis centrales: los complejos étnicos constituyen
entidades sometidas al proceso histérico, y cuyas bases socio-
culturales, condiciones de reproduccién y formas de vin-
culacién politica se modifican constantemente; el potencial
sociopolitico de las etnias no radica en alguna esencia metafi-
sica invariable, sino justamente es su capacidad de transforma-
cién histérica; por ser entidades histricas, los sistemas étnicos
son, al mismo tiempo, fenémenos siempre contemporaneos,
aun la estratégica recuperacién del pasado, de la memoria his-
torica, adquiere sentido y eficacia politica en cuanto se relacio-
nan con un presente insatisfactorio, injusto y opresivo.
Las etnias existen firmemente relacionadas con la estructura
socioecondémica y politica en la que se insertan; experimen-
tan modificaciones y readaptaciones més 0 menos profundas
—segtin el grado de relacion establecido— en la medida en que
aquella matriz estructural sufre transformaciones historicas.
Lo étnico no es independiente, incompatible ni antitético con
lo clasista, ni puede reducirse a su aspecto «cultural». Resulta
también inoperante y erréneo cualquier enfoque economicista
que reduzca la cuestion étnica a la simple relacién de explo-
tacién econémica y suponga que se resuelve con la sola anula-
cion de esta relacién,
Asi, la cuestién étnica deviene necesariamente parte fun-
damental de la cuestién nacional. Los grupos étnicos se enfren-
tan, en rigor, al proyecto de sociedad de las clases dominantes
y explotadoras, un proyecto que asume el caracter de nacio-
nal; a este proyecto solo puede enfrentarse un proyecto contra
_ pais lograron en 1987, la reconfiguracién de sus marcos juridi-
Antropologia, etnomarxismo y compramiso social... 14
hegemonico alternative, también nacional, que agrupe a los
indigenas junto a los demas sectores explotados y dominados
de la sociedad, Como corolario de lo anterior, la solucién de la
problematica étnica requiere de la accién politica de los indige-
nas, y no la aplicacién de politicas indigenistas, sean estas de
viejo o nuevo cufio, Como sujetos histéricos, los grupos étnicos
no solo tienen la posibilidad, sino la necesidad de ser protago-
nistas politicos y constructores de su propio futuro.
Las experiencias practicas de las tesis etnomarxistas
Algunas de las tesis etnomarxistas contenidas en la declaracion
fundacional de CLALI se pusieron a prueba primeramente en
/ la Nicaragua revolucionaria de la década de 1980." Contrario a
~ Jo que consideran criticos superficiales —y sus repetidores— de
_ que el etnomarxismo «tuvo un estrepitoso fracasé en Nicara-
gua», a mas de veinte afios de! establecimiento de la autonomia
regional es posible constatar que los pueblos indigenas de este
_ co-politicos constitucionales de especial impacto en el resto del
_ continente, En éstos se reconoce la pluralidad de los origenes
_ étnicos, lingiisticos, culturales y regionales en la composicion
)
nacional del Estado,
if
| Bn 1984 se da el inicio a un proceso que lleva a la solucion
-pacifica de un conflicto armado que la revolucién sandinista
i provocd, de cierta manera, por sus graves errores en el manejo
_ de la problematica étnica en la Costa Atlantica, mismos que
_ ocasionaron un desencuentro inicial del gobierno revolucio-
“nario con sus habitantes. No obstante, el gobierno rectified y12 Gilberto Lopez y Rivas
por medio de la autonomia se dan los primeros pasos de una
reconciliacién nacional que fortalece las lealtades e identida-
des étnicas y las nacionales, que van complementandose en el
desarrollo del proceso autondémico.””
Durante estas dos décadas, la autonomia en la Costa Atldn-
tica, con avances y retrocesos, sigue siendo una de las con-
quistas alcanzadas por el movimiento indigena en América
Latina y un sustrato teérico practico que seria muy util para
el desarrollo de las autonomias entre los pueblos indigenas
de América Latina y, particularmente de México, a partir de
la irrupcién zapatista de 1994, En todo caso, los problemas
actuales de las regiones autonomas de Nicaragua, corrup-
cién de las autoridades regionales, injerencia desmedida de
los partidos, narcotrafico y otros, no pueden ser atribuidos al
etnomarxismo.
Desde el momento en que el EZLN entra en la escena nacio-
nal, los dias del indigenismo estaban contados. El didlogo
de San Andrés fue la festiva celebracion de sus funerales, y
aunque todavia sus fantasmas se aparecen en Ambitos guber-
namentales y académicos, puede decirse que los procesos
autonémicos en marcha, lo tornaron obsoleto. Previo a la rebe-
lién zapatista, el etnomarxismo se integré de manera natural a
la contra-celebracién del llamado V Centenario del «descubri-
miento de América», eufemisticamente denominado Encuen-
tro de dos mundos, y al acompafiamiento de los movimientos
indianistas surgidos de la misma. También, se ha comprome-
tido en México con los procesos autonémicos que se desarro-
lan a partir del didlogo de San Andrés y la conformacién del
Congreso Nacional Indigena.”
Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 13
Las criticas al propio marxismo
i Este recorrido por el etnomarxismo no seria completo si no
| destacdramos las criticas —desde esta posicién— al propio
_ marxismo, Se hizo el esfuerzo por desarrollar conceptos como
el de «minorias subordinadas»” —entre otros— para darle
_ contenido a la matriz clasista y explicar el papel de lo étnico-
nacional en las jerarquias internas de la fuerza de trabajo; la
bt
_ existencia entre los trabajadores de la nacionalidad mayorita-
_ ria de ideologias discriminatorias e incluso racistas contra los
trabajadores étnica, racial y culturalmente distintos; la concen-
P tracién preferente de formas de opresién, explotacion y segre-
gacién por razones étnicas, de género o grupos de edad.
En este sentido, ubicamos los riegos metodolégicos de los
| reduccionismos en el andlisis de la cuestién étnico-nacional,
_ por ejemplo: e clasismo 0 economicismo, esto es, clases despoja-
das de sus atributos étnicos, de género, de edad, grupos nacio-
_ nales. También, criticamos que se conceptualizara a la nacién,
educcionismo etnicista o culturalista; explicacién basada en facto-
s étnicos sin ninguna relacién con la matriz clasista; o como
una realidad siquica, subjetiva o imaginaria que se volatiza en
el Ambito simbdlico; se destacd el reduccionismo esencialista, por
ejemplo, la extraterritorialidad de la «nacién judia»; y naciones
| con los sistemas mundiales.™
.. Eletnomarxismo logra superar las ideas que se desprenden
le la matriz teérica marxista en el sentido de considerar a la14 Gilberto Lopez y Rivas
como un monopolio de las clases dominantes, y, en consecuen-
cia, duefias de la simbologia nacional, administradoras uni-
cas del ritual patriético y de la historia nacional, Estas ideas
provocaron en muchos de nuestros paises, que los marxistas
abandonaran la lucha por la hegerhonia nacional, al enfatizar
ese reduccionismo clasista y generar dos fenomenos igual-
mente perniciosos para los fines nacionales: el obrerismo™ y el
economicismo.
En otras palabras, la abigarrada y multifacética realidad
socio-étnica y cultural de la nacién fue observada a través del
lente uniformador de las clases sociales, e, incluso, desde una
perspectiva euro-céntrica, Esto trajo como consecuencia el
relego politico y teérico de grupos diferenciados en el interior
de la nacién, como las etnias © los pueblos, y la idea de un tran-
sito inevitable a la uniformidad, a la proletarizacién y al fin de
los fenémenos étnicos y nacionales.
En el terreno de la politica, el obrerismo se expres6 en atri-
buirle a la clase obrera misiones histéricas que sobrepasaban
sus posibilidades reales. Una lucha contra hegem6nica es una
tarea nacional popular que desborda a la clase obrera y no
puede ser depositada en un destino histérico exclusivo de esa
clase. Esta lucha, necesariamente, tendra que ser el resultado
de un movimiento democratico y socialmente heterogéneo de
masas.”!
De esto se desprende que en el desarrollo de la nacion
moderna los sujetos actuantes no son solo los constituidos
por las clases sociales, sino también, dentro de las mismas, los
agrupados en torno a las identidades de diversa naturaleza,
como las etnias, los grupos de edad, el género y otros. Se des-
tacéd que en el desarrollo de la nacion moderna se expresan dos
tendencias contradictorias: a universalizar y particularizar,
Antropologia, etnomarxismo y compromisd social... 15
a homogeneizar y diferenciar, reproduciendo los particula-
rismos, tanto en el plano mundial como en el interior de la
_ nacién, El Estado nacional logra unificar estas tendencias
_ contradictorias hacia fuera y hacia dentro; hacia fuera con-
formando el sistema internacional de Estados que conocemos
_ desde el siglo XIX; y hacia dentro, reproduciendo y ampliando
_ las imposiciones juridicas, ideolégicas y culturales de las clases
dominantes.
Los etnomarxistas han criticado a los partidos de la
| izquierda tradicional por cargar con el pecado original de las
ocupados por la revoluci6n mundial consideraron «pueblos
jsin historia» a todos aquellos que se alejaban del impetuoso
desarrollo capitalista. Recordemos sus calificativos a los mexi-
_canos de «perezosos» y «los tiltimos de los hombres», al justi-
- ficar la guerra de agresién y conquista de los Estados Unidos
| contra México en 1846-1848; de acuerdo a esta interpretacién,
los mexicanos serian dirimidos de su atraso secular, y los terri-
_ torios arrebatados pasarian, a juicio de Engels, «de la penum-
| bra de lo irracional a la luz del devenir histérico», Mas tarde,
| burguesia liberal y al proletariado moderno como los tinicos
| sujetos sociales posibles y necesarios de todo cambio real."
Del andlisis de las luchas anti-sistémicas en América Latina
de las ultimas décadas destaca el papel de las resistencias y
_ la construccién de autonomias de los pueblos indigenas. En
_ México, Guatemala, Panama, Colombia, Bolivia, Ecuador,
| Chile, Pert, entre los paises signados por esta presencia, los
» movimientos indigenas han sido protagonistas persistentes en
} la caida de gobiernos, defensa de territorios, recursos naturales16 Gilberto Lopez y Rivas
y estratégicos, enfrentandose sistematicamente a las politicas
represivas de los Estados y a la rapacidad de las corporaciones
transnacionales. De sus procesos autonémicos se han vislum-
brado nuevas formas de gobierno participative, renovadas con-
vivencias politicas y propuestas para darle un nuevo contenido
a la desgastada democracia institucionalizada. Las organiza-
ciones politicas de los pueblos indigenas han mostrado su con-
tinuidad, perseverancia, flexibilidad e imaginacién frente a la
buroeratizacién y deterioro de esfuerzos organizativos en los
ambitos partidistas, sociales y gremiales.
Por ello, es significativo que en el X Encuentro Internacional
de Partidos Comunistas y Obreros, que tuvo lugar en noviem-
bre de 2008 en Sao Paulo, Brasil, durante el cual se adopté una
Resolucién en Solidaridad con los Pueblos de América Latina y del
Caribe —que circulé profusamente por Internet—, en todo el
texto solo una vez se mencione a los indigenas, no como pueblos,
categoria reservada al conjunto de la poblacién de los paises
latinoamericanos, sino subsumidos como parte de los «diver-
sos sectores de trabajadores» entre los que se encuentran jéve-
nes, mujeres y campesinos que protagonizan «la oposicién y la
resistencia frente al saqueo de las riquezas, la privatizacién, la
corrupcién, la depredacién ambiental, entre otros graves pro-
blemas de la actualidad».
La omisién del papel relevante y especifico de la lucha
indigena se hace mas notoria, cuando en el documento se des-
taca que es la primera vez que esta reunion se lleva a cabo en
nuestro subcontinente; se saluda y felicita al conjunto de las
fuerzas democraticas, progresistas, populares y antiimperialis-
tas de la regién por las importantes luchas y los avances obte-
nidos a lo largo de la tiltima década, «que hacen de esta parte
del mundo uno de los mas destacados polos de resistencia
Antropologia, etnomarxismo y campromiso social... 17.
antiimperialista y escenario de busqueda de alternativas a la
_ hegemonia imperialista, de lucha por la soberania nacional y
_ el progreso social».
: Esta declaracién tiene similitudes con otra adoptada por el
_ X Seminario Internacional sobre los Problemas de la Revolu-
_ cién en América Latina, que tuvo lugar hace dos afios en Quito,
_ Ecuador, en la que se afirma:
En todas estas acciones la clase obrera recupera su espa-
cio de fuerza fundamental del proceso revolucionario, el
campesinado, los pueblos indigenas y negros y la juventud
se destacan por su combatividad y participacién masiva
en la lucha, negando en los hechos el discurso que preten-
did prosternar la accion de la clase obrera al surgimiento
de «nuevos actores sociales», El proletariado, histérica y
estratégicamente, nunca perdié su papel de fuerza funda-
mental del proceso revolucionario.
_ Ambas declaraciones nos remiten en sus omisiones y comi-
los hechos— una perspectiva jerarquizada de la lucha social,
y En este sentido Marmora reitera: «Ni las “masas obreras” ni el
_ “partido del proletariado”, estan en condiciones de ser —como
/tales— portadores de los intereses globales de la sociedad, El
José Carlos Maridtegui fue uno de los pocos pensado-
fes marxistas que comprendié la importancia de los pueblos
dios en una articulaci6n socialista y revolucionaria con otros18 © Gilberto Ldpez y Rivas
sectores sociales y culturales de nuestros ambitos nacionales.
Lamentablemente, esta tradicién fue opacada por las corrientes
neocolonialistas que prevalecieron en la mayoria de las organi-
zaciones y partidos politicos de la izquierda, que no se intere-
saron en los movimientos indigenas hasta que no irrumpieron
con la fuerza de las armas o de sus incursiones masivas en la
politica.
Conclusi6n
El etnomarxismo, como corriente dentro de la antropologia
mexicana, incide en la conciencia nacional en tanto constituye
una corriente critica a las practicas y teorias del indigenismo
de Estado, en sus diversas expresiones, y en tanto asume tam-
bién una posicion critica hacia los postulados de un marxismo
europeizante que deviene esquematico, y hacia las omisiones
y comisiones de los partidos politicos adheridos a esta concep-
cién. Su presencia destaca en procesos histdricos que tienen
lugar en América Latina, en especial en el establecimiento de
la autonom(a regional en Nicaragua, y en los procesos autons-
micos que se desarrollan en México a partir de la rebelién de
los mayas zapatistas.
I
Antropologia y transnacionalizacién
neoliberal
La transnacionalizacién y sus efectos
Los desafios que plantea el tercer milenio a la antropologia
4 latinoamericana estan intimamente relacionados con las trans-
1 irmaciones que, por mas de cuatro décadas, ha provocado
en el Ambito mundial la transnacionalizacién neoliberal de la
F tual etapa de mundializacisn capitalista, Muchos de los pro-
$08, actores y sujetos sociales que han sido de interés de la
a8 y sus autonomias que integran la cuestién étnico-nacional;
as dindmicas e identidades socioculturales; la relacién entre lo
F al y lo global; la profundizacién de la violencia, el racismo
la xenofobia contra los migrantes; la cuestion agraria-cam-
esina —entre otros— han sido marcados por los efectos de
sta mundializacién, que también ha significado un cambio
¢ able en Ja naturaleza del Estado-nacién y una verdadera
sformacién geopolitica del mundo. El desmantelamiento
i «Estado Benefactor» y su transnacionalizacién ante la cri-
§ de acumulacién de los aiios setenta, marca el inicio de las
liticas neoliberales, junto a la revolucién informatica y de
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