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Etnomarxismo

Ensayo sobre la introducción del Etnomarxismo en México
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| Etnomarxismo y Antropologia* Algunos antecedentes necesarios Los términos de «etnomarxismo» y «etnomarxistas» surgen con una connotacién negativa en la antropologia francesa a partir de un articulo de Pierre Clastres, «Los marxistas y su antropo- logia», redactado en borrador pocos dias antes de su muerte en 1977, y cuya traduccién al castellano fue publicada en la revista Vuelta’ una década mas tarde y reproducido amplia- mente por los circulos del llamado anarquismo libertario.* Este escrito constituye una caustica reacci6n en contra de lo que Clastres considera como creciente hegemonia marxista en la etnologia francesa y en el Ambito universitario de esos afios, centrandose basicamente en la critica a los trabajos de Claude Meillassoux y Maurice Godelier sobre la sociedad primitiva, y destacando la importancia en este tema del trabajo de Levi- Strauss sobre Las estructuras elementales del parentesco.’ En su texto, Clastres no escatima descalificaciones para sus colegas: * Ponencia presentada en el Simposio La Antropologia y la formacion de la conciencia nacional mexicana, Colegio de Jalisco, del 9 al 11 de diciembre de 2008, Pablo Gonzalez Casanova (coordinador): Concep- tos fundamentales de nuestro tiempo, UNAM, México, 2009. 2 Gilberto Lopez y Rivas La etnologia de los marxistas carece absoluta (o mas bien radicalmente) de valor. No es necesario, por ello, examinar sus obras en detalle: la abundante produccién de los etno- marxistas facilmente puede tomarse en bloque, como un todo homogéneo igual a ceto [...]. Si los marxistas brillan no es por su talento, del que estan escasamente dotados, podriamos decir que por definicién [...] al denunciar la maniobra de los etnomarxistas podemos ayudar a que algu- nos intoxicados no mueran idiotas (este tipo de marxismo es el opio de los pobres de espiritu). Sin embargo, seria muy superficial y casi irresponsable limitarse a destacar (si puedo decirlo) la nulidad de Meillasoux o de Godelier, Es ¢laro que su produccién no vale un comino, pero subestimarla seria un error garrafal: el vacio de su discurso en realidad encu- bre al ser de que se nutre: 0 sea, su capacidad para difundir una ideologia de conquista del poder.‘ No sorprende que la publicacién en México de este trabajo de Clastres —y otros de contenido antropolégico— en la revista Vuelta fuera precedida de una introduccién de su director fun- dador, el escritor Octavio Paz,’ en la que propuso clausurar la Escuela Nacional de Antropologia e Historia (ENAH) por considerarla como un centro de «ideologia seudo marxista» de dudosa «calidad académica», y contrastandolo con el valor cientifico de los antropélogos que el director de Vuelta presen- taba como arquetipos, entre ellos, el citado Pierre Clastres. En su momento, varios antropdlogos reaccionaron publicamente a este arranque de intolerancia de Octavio Paz, defendiendo el pluralismo de su Alma Mater, en la que, por cierto, impartian clases profesores marxistas y no marxistas. A este respecto, en marzo de 1987, escribimos lo siguiente: Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 3. La misma obsesién anticomunista explica la seleccién de los autores que Paz presenta como paradigmas de cientifi- cidad: lo que le importa no es que sean buenos antropélo- 803, Sino que sean antimarxistas. De otra manera no podria entenderse por qué escoge Paz a Pierre Clastres, famoso tanto por su anticomunismo como por su increible igno- rancia y frivolidad. Todo el trabajo de Clastres se reduce a un discurso desarticulado y superficial sobre las malda- des del marxismo. ,Este es el estilo cientifico que Paz reco- mienda a las nuevas generaciones? Paz dice que fue Claude Lévi-Strauss quien le dijo hace veinte afios que la ENAH era una de las mejores escuelas del mundo. Pues bien, cuando Clastres se presenté con sus «ideas» en el seminario de Lévi-Strauss (quien no es marxista, como se sabe), éste lo despaché mientras le indicaba: «Usted ni siquiera ha leido las obras que cita».” Rodolfo Stavenhagen, por su parte, responde al laureado poeta en un articulo publicado en La Jornada: «La antropologia cues- tionada», en el que expresa: Mucho menos sutil y matizada es la critica, tan injusta cuan infundada, a la Escuela Nacional de Antropologia e His- toria que hace el escritor Octavio Paz en la ultima entrega de su revista Vuelta, y que ha sido rebatida con indignacion por el Consejo Técnico de la ENAH (La Jornada, 16 de enero). En este nimero, Vuelta incursiona por el campo de la antro- pologia bajo el sensacionalista titulo (en la portada) «Con- tra la antropologia marxista», Para ello, se exhumé un viejo articulo del antropélogo francés Pierre Clastres, prema- turamente fallecido, Articulo confuso y enojado en que el autor se lanza contra dos conocidos antropélogos franceses, Claude Meillassoux y Maurice Godelier [...]. Sin embargo, 4 Gilberto Lépez y Rivas los lectores de Vuelta dificilmente podran entender las quejas e ironias de Clastres si no conocen los trabajos de Meillassoux y Godelier que son objeto de su ira. Por desgra- cia, la redaccién de Vuelta no nos esclarece al respecto, El lec- tor tendra que sacar sus propias conclusiones con respecto a la relaci6n entre la diatriba de Clastres y el exabrupto de Paz contra la ENAH.’ En los espacios antropolégicos mexicanos los términos etno- marxismo y etnomarxistas se utilizan para identificar a quienes dentro de la disciplina trabajan la cuestién étnico-nacional, y tienen un significado mas referencial* y auto referencial que el peyorativo utilizado en Francia por Clastres, aunque las espe- cificidades de los mismos suelen ser variadas y en ciertos casos equivocas, En realidad, fue en los afios sesenta del siglo pasado —y particularmente a partir del movimiento estudiantil popular de 1968 que un sector de las corrientes marxistas existentes entre el estudiantado de la ENAH manifiestan sus desacuerdos con los condicionamientos y las complicidades coloniales en el surgimiento de la antropologia en las metropolis capitalistas y, en particular, en el caso mexicano, con las politicas y teorias indigenistas dominantes en esos afios, por cierto, antes que tuviera lugar la polémica en torno al indigenismo con Aguirre Beltran y con anterioridad a la publicacién de la obra De eso que \laman antropologia.® Estas perspectivas de un sector del alumnado de la ENAH —nutridas por los debates en torno a la categoria de colonialismo interno desarrollada por Pablo Gonzélez Casanova,” las suge- ‘rentes propuestas de Rodolfo Stavenhagen acerca de la rela- cin clase-etnia, y las discusiones sobre el compromiso social Antropologia, etnomarxisma y compromiso social... 5 de los antropélogos-," fueron el sustrato de esta ruptura de estudiantes marxistas con las corrientes indigenistas de la antropologia mexicana, que tiene continuidad en las décadas posteriores.” Fue muy importante la publicacién en 1967 y 1968 del libro colectivo editado por Theodore Roszak: The Dissenting Academy,'’ en el que se asienta la lapidaria frase de la antro- pologa Kathleen Gough: «La antropologia moderna, como dis- ciplina universitaria, es una hija del imperialismo capitalista occidental». Aftos mas tarde, se publicaria un clasico sobre el _ tema: Gerard Leclercq: Antropologie et colonialisme.” En 1979 tuvo lugar un acontecimiento importante relacio- nado con la cuestién indigena a partir de una iniciativa del _ Colegio de Etndlogos y Antropdlogos Sociales de México, que en su asamblea del 9 de septiembre de ese afio, decide investi- gar la historia, actividades y contenidos del Instituto Lingtiis- _ 'tico de Verano (ILV), Esta investigacién dio como resultado un libro denominado El Instituto Lingiiistico de Verano en México (La Declaracion Maridtegui). En los trabajos de campo, investigaci6n documental, anali- _ sis de contenido de las cartillas de alfabetizacion y materiales | del ILV, participaron decenas de antropdlogos, actividad que _ provocé debates internos en el Colegio y una presencia del } gremio en la prensa nacional y, particularmente, en la revista _ Proceso, que hizo causa comin con los antropdlogos, publi- _ cando una sintesis del informe que causé impacto en la opi- " nién publica, hasta que finalmente se logré la cancelacién del _ convenio entre este organismo y la Secretaria de Educacién Puiblica, en ese mismo afio, La denuncia incluy6 la comprobada _ complicidad del gobierno mexicano con el ILV, que incluso | pagaba el uso de las frecuencias de radio utilizadas por los 6 = Gilberto Lapez y Rivas evangelizadores y habia «donado» sus instalaciones centrales en el sur de la Ciudad de México,"" También, en 1979 egresados de la ENAH presentaron en una consulta publica organizada por el Instituto Nacional Indigenista (INI) un documento titulado «El indigenismo y los _indigenas» en el que se sefialé que el indigenismo, cualquiera que sea su nominacidn, constituia un sistema tedrico-practico que se impone a los grupos étnicos desde aparatos burocrati- cos, como una fuerza objetivamente opresiva, manipuladora y disolvente. En este documento se propuso; «La desaparicién de toda forma de explotacién, opresién, segregacién y discrimi- nacién basada en las diferencias étnicas y nacionales, lo que en suma significa la desaparicién del indigenismo».” Formacién del Consejo Latinoamericano de Apoyo a las Luchas Indigenas Estos antecedentes son importantes para entender lo que originé la conformacién de un nucleo organizativo en la antropologia mexicana en 1983, que seria identificado como etnomarxista (por Andrés Medina),"" y que se sitda en con- traposicion al indigenismo y a una variante del mismo, el |etnopopulismo (término acufiado por Javier Guerrero), Este esfuerzo partié de un seminario sobre la «Cuestién Nacional» que Gloria Artiz organiz6é en la ENAH, del cual derivaron la conformacién del Consejo Latinoamericano de Apoyo a las Luchas Indigenas (CLALI)" y varias publicaciones que basica- mente fueron compiladas en un nimero especial del Boletin de Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 7 Antropologia Americana, bajo el titulo de «La Cuestién Etnico- Nacional en América Latina» (1984).” El documento fundacional de CLALI, la Declaracion de México, elaborado y debatido en una asamblea a la que asistie- ron mds de cien colegas como miembros fundadores, sintetiza mas de dos décadas de reflexion sobre la problematica indi- gena y expone muchas de las tesis etnomarxistas, Se reconocen las identidades contrastantes de las etnias y su especificidad como estructura social, sin que esto signifique que se encuentren aisladas o conformen bolsones socioecond- micos de cardcter autdérquico, sino que forman parte organica de los conjuntos nacionales en los que han quedado compren- didas. Se examina la importante incidencia de las etnias en _ América Latina, independientemente de su peso demografico, en la vida social, cultural, politica, ideolégica y econémica del conjunto de la sociedad. Se observa la heterogeneidad en el interior de los grupos étnicos de sus caracteristicas culturales y socioeconémicas y, en consecuencia, los grados diferentes de vinculacién y subor- dinacién a los procesos y fuerzas capitalistas, y la amplia gama de reivindicaciones, formas de lucha y procesos politicos en los que se involucran. Por encima de estas variaciones y diferen- cias nacionales, regionales y locales se concluye que los grupos étnicos constituyen en América Latina uno de los sectores mas explotados, asi como mas oprimidos, discriminados y cultural- mente reprimidos.”! Se denuncia la politica de genocidio contra los pueblos indi- genas en algunos paises de América Latina —especialmente en los regimenes militares mediante la guerra de contrain- surgencia, que reproduce la Ilevada a cabo por los Estados Uni- 8 Gilberto L6pez y Rivas dos en otras latitudes del mundo, con las practicas de tierra arrasada y la construcci6n de «aldeas estratégicas». Se tipifican las tendencias del dominio sobre los grupos étnicos y se exponen algunas regularidades: a) aplicacién de sistemas indigenistas y neoindigenistas que tienden a esta- blecer lo étnico como un espacio separado de la problematica nacional; b) despojo a la cuestién étnica de sus elementos mas impugnadores y politizados, reduciéndola a un «problema cul- tural», mediatizando las reivindicaciones y luchas indigenas; <) colocacién de la cuestién étnica en el terreno del bloque cla- sista dominante para que la «solucién» del problema no pase por la transformacién del sistema, si no dentro, o al margen del mismo, particularmente en manos del Estado, entregando a éste el control de las organizaciones indigenas, creando dirigencias bajo la misma ideologia estadolatra y cooptando o neutrali- zando lideres de las comunidades. Por todo esto, es necesario distinguir claramente los indigenismos de diversa naturaleza, de los movimientos politicos indigenas. CLALI hace un anilisis del indigenismo integracionista como un sistema ideolégico politico en que las clases dominan- tes del continente han sustentado desde hace décadas su prac- tica de absorcién y destruccién de las entidades socioculturales indigenas,” Dicho sistema trata de conjugar en un solo cuerpo teérico practico diversos enfoques, en su esfuerzo por hacer compatible una ideologia plausible de «respeto» a las lenguas y los complejos socioculturales indigenas, con una practica de «integracién» cuyo efecto evidente es la destruccién de esas estructuras étnicas.” En el documento se afirma que el fundamento ideolégico de estas posiciones es una concepeién de evolucionismo uni- lineal, a partir de la cual lo étnico es considerado como un Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 9 «momento», no cabalmente realizado, del desarrollo histérico, que se expresa en su situacién de «casta», de la cual pasaran los indigenas mediante la integracién, a una de «clase». Bajo tales postulados, la problematica es reducida a «problemas locales», 0 alo sumo, «regionales», Por ello, en la perspectiva del indi- _ genismo, la cuestién étnica es simplemente el problema de la _ integracién regional, misma que puede llevar a cabo el Estado sin que medien transformaciones socioeconémicas y politicas | que modifiquen a fondo el caracter y la légica de la formacion social nacional, CLALI también hace una critica al etnopopulismo, que en un inicio se opuso al integracionismo pero que al correr de los afios deviene objetivamente un proyecto de las clases domi- nantes mas sutil y eficaz. El etnopopulismo parte de una con- " cepcién abstracta y generalizante del fenémeno étnico, que supone la existencia de una esencia étnica que flota, por decirlo asi, por encima de los procesos histéricos, Permaneciendo idéntica a sf misma, la etnia solo deberd contar con las con- _ diciones adecuadas para renacer y manifestarse plenamente, partiendo de dos falacias fundamentales: que si las etnias han existido desde siempre y son «anteriores» a las clases, también, _ son independientes de los procesos clasistas. De esta manera, las etnias adoptan un proyecto sociopolitico independiente de las demas clases en pugna. Paraddjicamente, segan esta tendencia, el Estado juega un importante papel promotor e impulsor en la realizacién del proyecto etnicista; la marcha de ambos proyectos no resulta incompatible, sino mas bien complementaria, siempre que se logren modificar las «actitudes» y «errores» que caracterizan la politica estatal, Lograr tales modificaciones, actuando «desde el | Estado», justifica la incorporaci6n de idedlogos etnicistas en los 10 Gilberto Lopez y Rivas aparatos burocraticos. Desde éstos se realiza un indigenismo mas «popular» o «participativo» que redunda, a lo sumo, en un reformismo demagégico,™ A partir de estas consideraciones, CLALI sostiene las siguientes tesis centrales: los complejos étnicos constituyen entidades sometidas al proceso histérico, y cuyas bases socio- culturales, condiciones de reproduccién y formas de vin- culacién politica se modifican constantemente; el potencial sociopolitico de las etnias no radica en alguna esencia metafi- sica invariable, sino justamente es su capacidad de transforma- cién histérica; por ser entidades histricas, los sistemas étnicos son, al mismo tiempo, fenémenos siempre contemporaneos, aun la estratégica recuperacién del pasado, de la memoria his- torica, adquiere sentido y eficacia politica en cuanto se relacio- nan con un presente insatisfactorio, injusto y opresivo. Las etnias existen firmemente relacionadas con la estructura socioecondémica y politica en la que se insertan; experimen- tan modificaciones y readaptaciones més 0 menos profundas —segtin el grado de relacion establecido— en la medida en que aquella matriz estructural sufre transformaciones historicas. Lo étnico no es independiente, incompatible ni antitético con lo clasista, ni puede reducirse a su aspecto «cultural». Resulta también inoperante y erréneo cualquier enfoque economicista que reduzca la cuestion étnica a la simple relacién de explo- tacién econémica y suponga que se resuelve con la sola anula- cion de esta relacién, Asi, la cuestién étnica deviene necesariamente parte fun- damental de la cuestién nacional. Los grupos étnicos se enfren- tan, en rigor, al proyecto de sociedad de las clases dominantes y explotadoras, un proyecto que asume el caracter de nacio- nal; a este proyecto solo puede enfrentarse un proyecto contra _ pais lograron en 1987, la reconfiguracién de sus marcos juridi- Antropologia, etnomarxismo y compramiso social... 14 hegemonico alternative, también nacional, que agrupe a los indigenas junto a los demas sectores explotados y dominados de la sociedad, Como corolario de lo anterior, la solucién de la problematica étnica requiere de la accién politica de los indige- nas, y no la aplicacién de politicas indigenistas, sean estas de viejo o nuevo cufio, Como sujetos histéricos, los grupos étnicos no solo tienen la posibilidad, sino la necesidad de ser protago- nistas politicos y constructores de su propio futuro. Las experiencias practicas de las tesis etnomarxistas Algunas de las tesis etnomarxistas contenidas en la declaracion fundacional de CLALI se pusieron a prueba primeramente en / la Nicaragua revolucionaria de la década de 1980." Contrario a ~ Jo que consideran criticos superficiales —y sus repetidores— de _ que el etnomarxismo «tuvo un estrepitoso fracasé en Nicara- gua», a mas de veinte afios de! establecimiento de la autonomia regional es posible constatar que los pueblos indigenas de este _ co-politicos constitucionales de especial impacto en el resto del _ continente, En éstos se reconoce la pluralidad de los origenes _ étnicos, lingiisticos, culturales y regionales en la composicion ) nacional del Estado, if | Bn 1984 se da el inicio a un proceso que lleva a la solucion -pacifica de un conflicto armado que la revolucién sandinista i provocd, de cierta manera, por sus graves errores en el manejo _ de la problematica étnica en la Costa Atlantica, mismos que _ ocasionaron un desencuentro inicial del gobierno revolucio- “nario con sus habitantes. No obstante, el gobierno rectified y 12 Gilberto Lopez y Rivas por medio de la autonomia se dan los primeros pasos de una reconciliacién nacional que fortalece las lealtades e identida- des étnicas y las nacionales, que van complementandose en el desarrollo del proceso autondémico.”” Durante estas dos décadas, la autonomia en la Costa Atldn- tica, con avances y retrocesos, sigue siendo una de las con- quistas alcanzadas por el movimiento indigena en América Latina y un sustrato teérico practico que seria muy util para el desarrollo de las autonomias entre los pueblos indigenas de América Latina y, particularmente de México, a partir de la irrupcién zapatista de 1994, En todo caso, los problemas actuales de las regiones autonomas de Nicaragua, corrup- cién de las autoridades regionales, injerencia desmedida de los partidos, narcotrafico y otros, no pueden ser atribuidos al etnomarxismo. Desde el momento en que el EZLN entra en la escena nacio- nal, los dias del indigenismo estaban contados. El didlogo de San Andrés fue la festiva celebracion de sus funerales, y aunque todavia sus fantasmas se aparecen en Ambitos guber- namentales y académicos, puede decirse que los procesos autonémicos en marcha, lo tornaron obsoleto. Previo a la rebe- lién zapatista, el etnomarxismo se integré de manera natural a la contra-celebracién del llamado V Centenario del «descubri- miento de América», eufemisticamente denominado Encuen- tro de dos mundos, y al acompafiamiento de los movimientos indianistas surgidos de la misma. También, se ha comprome- tido en México con los procesos autonémicos que se desarro- lan a partir del didlogo de San Andrés y la conformacién del Congreso Nacional Indigena.” Antropologia, etnomarxismo y compromiso social... 13 Las criticas al propio marxismo i Este recorrido por el etnomarxismo no seria completo si no | destacdramos las criticas —desde esta posicién— al propio _ marxismo, Se hizo el esfuerzo por desarrollar conceptos como el de «minorias subordinadas»” —entre otros— para darle _ contenido a la matriz clasista y explicar el papel de lo étnico- nacional en las jerarquias internas de la fuerza de trabajo; la bt _ existencia entre los trabajadores de la nacionalidad mayorita- _ ria de ideologias discriminatorias e incluso racistas contra los trabajadores étnica, racial y culturalmente distintos; la concen- P tracién preferente de formas de opresién, explotacion y segre- gacién por razones étnicas, de género o grupos de edad. En este sentido, ubicamos los riegos metodolégicos de los | reduccionismos en el andlisis de la cuestién étnico-nacional, _ por ejemplo: e clasismo 0 economicismo, esto es, clases despoja- das de sus atributos étnicos, de género, de edad, grupos nacio- _ nales. También, criticamos que se conceptualizara a la nacién, educcionismo etnicista o culturalista; explicacién basada en facto- s étnicos sin ninguna relacién con la matriz clasista; o como una realidad siquica, subjetiva o imaginaria que se volatiza en el Ambito simbdlico; se destacd el reduccionismo esencialista, por ejemplo, la extraterritorialidad de la «nacién judia»; y naciones | con los sistemas mundiales.™ .. Eletnomarxismo logra superar las ideas que se desprenden le la matriz teérica marxista en el sentido de considerar a la 14 Gilberto Lopez y Rivas como un monopolio de las clases dominantes, y, en consecuen- cia, duefias de la simbologia nacional, administradoras uni- cas del ritual patriético y de la historia nacional, Estas ideas provocaron en muchos de nuestros paises, que los marxistas abandonaran la lucha por la hegerhonia nacional, al enfatizar ese reduccionismo clasista y generar dos fenomenos igual- mente perniciosos para los fines nacionales: el obrerismo™ y el economicismo. En otras palabras, la abigarrada y multifacética realidad socio-étnica y cultural de la nacién fue observada a través del lente uniformador de las clases sociales, e, incluso, desde una perspectiva euro-céntrica, Esto trajo como consecuencia el relego politico y teérico de grupos diferenciados en el interior de la nacién, como las etnias © los pueblos, y la idea de un tran- sito inevitable a la uniformidad, a la proletarizacién y al fin de los fenémenos étnicos y nacionales. En el terreno de la politica, el obrerismo se expres6 en atri- buirle a la clase obrera misiones histéricas que sobrepasaban sus posibilidades reales. Una lucha contra hegem6nica es una tarea nacional popular que desborda a la clase obrera y no puede ser depositada en un destino histérico exclusivo de esa clase. Esta lucha, necesariamente, tendra que ser el resultado de un movimiento democratico y socialmente heterogéneo de masas.”! De esto se desprende que en el desarrollo de la nacion moderna los sujetos actuantes no son solo los constituidos por las clases sociales, sino también, dentro de las mismas, los agrupados en torno a las identidades de diversa naturaleza, como las etnias, los grupos de edad, el género y otros. Se des- tacéd que en el desarrollo de la nacion moderna se expresan dos tendencias contradictorias: a universalizar y particularizar, Antropologia, etnomarxismo y compromisd social... 15 a homogeneizar y diferenciar, reproduciendo los particula- rismos, tanto en el plano mundial como en el interior de la _ nacién, El Estado nacional logra unificar estas tendencias _ contradictorias hacia fuera y hacia dentro; hacia fuera con- formando el sistema internacional de Estados que conocemos _ desde el siglo XIX; y hacia dentro, reproduciendo y ampliando _ las imposiciones juridicas, ideolégicas y culturales de las clases dominantes. Los etnomarxistas han criticado a los partidos de la | izquierda tradicional por cargar con el pecado original de las ocupados por la revoluci6n mundial consideraron «pueblos jsin historia» a todos aquellos que se alejaban del impetuoso desarrollo capitalista. Recordemos sus calificativos a los mexi- _canos de «perezosos» y «los tiltimos de los hombres», al justi- - ficar la guerra de agresién y conquista de los Estados Unidos | contra México en 1846-1848; de acuerdo a esta interpretacién, los mexicanos serian dirimidos de su atraso secular, y los terri- _ torios arrebatados pasarian, a juicio de Engels, «de la penum- | bra de lo irracional a la luz del devenir histérico», Mas tarde, | burguesia liberal y al proletariado moderno como los tinicos | sujetos sociales posibles y necesarios de todo cambio real." Del andlisis de las luchas anti-sistémicas en América Latina de las ultimas décadas destaca el papel de las resistencias y _ la construccién de autonomias de los pueblos indigenas. En _ México, Guatemala, Panama, Colombia, Bolivia, Ecuador, | Chile, Pert, entre los paises signados por esta presencia, los » movimientos indigenas han sido protagonistas persistentes en } la caida de gobiernos, defensa de territorios, recursos naturales 16 Gilberto Lopez y Rivas y estratégicos, enfrentandose sistematicamente a las politicas represivas de los Estados y a la rapacidad de las corporaciones transnacionales. De sus procesos autonémicos se han vislum- brado nuevas formas de gobierno participative, renovadas con- vivencias politicas y propuestas para darle un nuevo contenido a la desgastada democracia institucionalizada. Las organiza- ciones politicas de los pueblos indigenas han mostrado su con- tinuidad, perseverancia, flexibilidad e imaginacién frente a la buroeratizacién y deterioro de esfuerzos organizativos en los ambitos partidistas, sociales y gremiales. Por ello, es significativo que en el X Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, que tuvo lugar en noviem- bre de 2008 en Sao Paulo, Brasil, durante el cual se adopté una Resolucién en Solidaridad con los Pueblos de América Latina y del Caribe —que circulé profusamente por Internet—, en todo el texto solo una vez se mencione a los indigenas, no como pueblos, categoria reservada al conjunto de la poblacién de los paises latinoamericanos, sino subsumidos como parte de los «diver- sos sectores de trabajadores» entre los que se encuentran jéve- nes, mujeres y campesinos que protagonizan «la oposicién y la resistencia frente al saqueo de las riquezas, la privatizacién, la corrupcién, la depredacién ambiental, entre otros graves pro- blemas de la actualidad». La omisién del papel relevante y especifico de la lucha indigena se hace mas notoria, cuando en el documento se des- taca que es la primera vez que esta reunion se lleva a cabo en nuestro subcontinente; se saluda y felicita al conjunto de las fuerzas democraticas, progresistas, populares y antiimperialis- tas de la regién por las importantes luchas y los avances obte- nidos a lo largo de la tiltima década, «que hacen de esta parte del mundo uno de los mas destacados polos de resistencia Antropologia, etnomarxismo y campromiso social... 17. antiimperialista y escenario de busqueda de alternativas a la _ hegemonia imperialista, de lucha por la soberania nacional y _ el progreso social». : Esta declaracién tiene similitudes con otra adoptada por el _ X Seminario Internacional sobre los Problemas de la Revolu- _ cién en América Latina, que tuvo lugar hace dos afios en Quito, _ Ecuador, en la que se afirma: En todas estas acciones la clase obrera recupera su espa- cio de fuerza fundamental del proceso revolucionario, el campesinado, los pueblos indigenas y negros y la juventud se destacan por su combatividad y participacién masiva en la lucha, negando en los hechos el discurso que preten- did prosternar la accion de la clase obrera al surgimiento de «nuevos actores sociales», El proletariado, histérica y estratégicamente, nunca perdié su papel de fuerza funda- mental del proceso revolucionario. _ Ambas declaraciones nos remiten en sus omisiones y comi- los hechos— una perspectiva jerarquizada de la lucha social, y En este sentido Marmora reitera: «Ni las “masas obreras” ni el _ “partido del proletariado”, estan en condiciones de ser —como /tales— portadores de los intereses globales de la sociedad, El José Carlos Maridtegui fue uno de los pocos pensado- fes marxistas que comprendié la importancia de los pueblos dios en una articulaci6n socialista y revolucionaria con otros 18 © Gilberto Ldpez y Rivas sectores sociales y culturales de nuestros ambitos nacionales. Lamentablemente, esta tradicién fue opacada por las corrientes neocolonialistas que prevalecieron en la mayoria de las organi- zaciones y partidos politicos de la izquierda, que no se intere- saron en los movimientos indigenas hasta que no irrumpieron con la fuerza de las armas o de sus incursiones masivas en la politica. Conclusi6n El etnomarxismo, como corriente dentro de la antropologia mexicana, incide en la conciencia nacional en tanto constituye una corriente critica a las practicas y teorias del indigenismo de Estado, en sus diversas expresiones, y en tanto asume tam- bién una posicion critica hacia los postulados de un marxismo europeizante que deviene esquematico, y hacia las omisiones y comisiones de los partidos politicos adheridos a esta concep- cién. Su presencia destaca en procesos histdricos que tienen lugar en América Latina, en especial en el establecimiento de la autonom(a regional en Nicaragua, y en los procesos autons- micos que se desarrollan en México a partir de la rebelién de los mayas zapatistas. I Antropologia y transnacionalizacién neoliberal La transnacionalizacién y sus efectos Los desafios que plantea el tercer milenio a la antropologia 4 latinoamericana estan intimamente relacionados con las trans- 1 irmaciones que, por mas de cuatro décadas, ha provocado en el Ambito mundial la transnacionalizacién neoliberal de la F tual etapa de mundializacisn capitalista, Muchos de los pro- $08, actores y sujetos sociales que han sido de interés de la a8 y sus autonomias que integran la cuestién étnico-nacional; as dindmicas e identidades socioculturales; la relacién entre lo F al y lo global; la profundizacién de la violencia, el racismo la xenofobia contra los migrantes; la cuestion agraria-cam- esina —entre otros— han sido marcados por los efectos de sta mundializacién, que también ha significado un cambio ¢ able en Ja naturaleza del Estado-nacién y una verdadera sformacién geopolitica del mundo. El desmantelamiento i «Estado Benefactor» y su transnacionalizacién ante la cri- § de acumulacién de los aiios setenta, marca el inicio de las liticas neoliberales, junto a la revolucién informatica y de

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