Situación Analítica en Psicoanálisis
Situación Analítica en Psicoanálisis
El paciente y el analista
2. La situacin Analtica
En la primera fase del psicoanlisis, el encuadre empleado fue el habitual en esa poca para la
induccin de la hipnosis en el consultorio del mdico.
Ms tarde, las tcnicas utilizadas fueron sustituidas por la asociacin libre del paciente. Sin
embargo, se mantuvo la indicacin de acostarse sobre un divn, tras el cual se sienta el
terapeuta, sin que el paciente lo vea.
Durante la segunda fase (1923), se estableci el encuadre bsico del tratamiento psicoanaltico y
los conceptos clnicos a l vinculados.
En la asociacin libre, el paciente en su resistencia a reproducir lo reprimido se exteriorizar de
dos maneras:
- Mediante aquellas objeciones crticas a las que est dirigida la regla psicoanaltica
fundamental (asociacin libre). Pero si obedeciendo a la regla l supera esas coerciones, la
resistencia halla otra expresin:
- Conseguir que al analizado nunca se le ocurra lo reprimido mismo, sino slo algo que se
le aproxima al modo de una alusin, y mientras mayor sea la resistencia, tanto ms
distanciada de lo que uno busca estar la ocurrencia sustitutiva comunicada.
El analista puede emplear de acuerdo con dos posibilidades el material que el paciente saca a
luz:
- Logra, en caso de que la resistencia sea pequea, concluir lo reprimido mismo a partir de
las indicaciones.
- Si la resistencia es ms intensa, puede discernir en las ocurrencias que parecen
distanciarse del tema las caractersticas de esa resistencia, y comunicarlas al paciente. El
descubrimiento de la resistencia es el primer paso para su superacin.
El modelo bsico del psicoanlisis puede describirse as: el paciente slo conocer unos pocos
datos personales acerca del psicoanalista.
El analista aplica, adems, en la medida de lo posible, la regla de abstinencia: debe
asegurarse de que el paciente encuentre la menor cantidad posible de satisfacciones sustitutivas
para sus sntomas. El analista debe rehusarse, por principio, a satisfacer sus demandas y a
cumplir los roles que el paciente tiende a imponerle. En ciertos casos y en determinados
momentos, la regla de abstinencia puede formularse explcitamente en la forma de una
advertencia acerca del comportamiento repetitivo del paciente que obstaculiza la tarea de
recordar y elaborar.
El analista suele limitarse a formular preguntas tendientes a elucidar el material que presenta el
paciente, y a hacer interpretaciones, confrontaciones y reconstrucciones que constituyen
las principales intervenciones teraputicas. En el curso de sus asociaciones, el paciente
comenzar a eludir ciertos temas y mostrar signos de resistencia ante la manifestacin de
ciertos pensamientos y ante el procedimiento analtico, aunque tal vez no se d cuenta de ello.
El psicoanalista supone que, tarde o temprano, el material del paciente contendr referencias
explcitas o implcitas a ideas y sentimientos sobre el psicoanalista, que se caracterizarn por
una distorsin de la realidad, a la que se denomina transferencia.
Se considera que esta relacin de trabajo, llamada alianza teraputica, incluye, como factor
esencial, la motivacin del paciente a continuar en anlisis pese a sus resistencias.
A veces el paciente no expresar verbalmente los sentimientos pasados y presentes que le van
surgiendo, sino ms bien en la forma de conductas y actos que tambin puede manifestarse, por
desplazamiento, fuero del consultorio. A menudos se considera esto ltimo como un aspecto del
acting out.
Si el paciente es capaz de lograr conservar una comprensin de los nexos existentes entre sus
tendencias conscientes e inconscientes, y entre el pasado y el presente, se dice que ha adquirido
cierto grado de comprensin intuitiva o insight.
Por ms que las interpretaciones del analista parezcan aumentar dicha comprensin del
paciente, no siempre producen de inmediato un cambio significativo. Debe transcurrir un perodo
de elaboracin, durante el cual se examinarn y ampliarn tanto las interpretaciones como el
material sobre el cual versan.
A veces cuando el paciente pareciera haber hecho un avance importante, le sobreviene una
especie de recada paradjica, que puede ser manifestaciones de una reaccin teraputica
negativa. Inicialmente, esta fue atribuida a la accin de un sentimiento inconsciente de culpa
vinculado a la significacin que tiene para el paciente esa mejora que percibe.
Durante la cuarta fase del psicoanlisis han cobrado especial predominancia las adaptaciones de
la tcnica (parmetros de la tcnica) a fin de tornarla adecuada a determinadas clases de
trastornos.
En el tratamiento analtico, una de las funciones de la situacin analtica consiste en permitir o
favorecer la regresin dentro de ese encuadre.
A medida que surgen en el anlisis los fenmenos transferenciales, tales tendencias regresivas
se aprecian con mayor claridad, evidenciadas en la reaparicin de deseos, sentimientos,
modalidades de relacin y fantasas infantiles, as como en la conducta que se tiene para con el
analista. A veces estas regresiones pueden presentar un aspecto obstructivo y
perjudicial. Esto sucede cuando se tornan muy intensas o prologadas en pacientes que de por
s tienen tendencia a la regresin, y que por ende tal vez no puedan recobrar fcilmente la
capacidad de autoobservacin y de comprensin que es parte indispensable de la alianza
teraputica.
Como consecuencia de la regresin analtica normal, es muy comn que en alguna etapa del
anlisis el paciente exija del analista cada vez ms amor, afecto y muestras de estima, y aun
que desarrolle hacia l sentimientos hostiles. La forma como surgen dichos sentimientos y
actitudes puede constituir una fuente importante de comprensin de la relacin temprana entre
el paciente y su madre. Esta informacin puede ser esencial para entender las dificultades y
problemas actuales del paciente, pero si las demandas o la hostilidad de ste pasan a ser
el foco de sus comunicaciones, y si el analista no puede revertir esta tendencia
mediante interpretaciones u otras intervenciones apropiadas, quiz se dificulte la
labor analtica o se torne imposible.
No debe verse forzosamente en la regresin una vuelta al pasado, tambin puede ser una
suerte de fenmeno de liberacin, por el cual tendencias inconscientes actuales se
manifiestan, en determinadas circunstancias, en la situacin analtica. Entre estas se encuentran
diversas formas de exteriorizacin y de procesos u relaciones internos basados en la
proyeccin y la identificacin proyectiva.
Es vital que el analista brinde un marco en el cual sea viable el proceso analtico y puedan volver
a establecerse conexiones con los aspectos escindidos del s-mismo. Rycroft (1985), ha
subrayado que la capacidad del analista para brindar dicho marco depende no slo de su
destreza para formular las interpretaciones correctas sino adems del sostenido inters que
sepa manifestar por sus pacientes y de la relacin que entable con ellos.
3. La Alianza Teraputica.
La transferencia no es lo mismo que la alianza teraputica. Otros vocablos que se han utilizado
adems de alianza han sido:
- Transferencia racional (Fenichel, 1941).
- Transferencia Madura (Stone, 1961).
- Transferencia bsica (Greenacre, 1968).
- Vnculo realista (Kohut, 1971).
Zetzel (1958), expresa: para que un anlisis alcance xito debe tener como ncleo una relacin
permanente y estable que permita al paciente mantener una actitud esencialmente
positiva respecto de la tarea analtica cuando los conflictos revividos por la neurosis de
transferencia saquen a la superficie de la conciencia deseos y fantasas perturbadores.
El concepto ha sido empleado para aludir a ciertos aspectos de lo que muchos llaman el
contrato teraputico ente el paciente y el terapeuta. Esto se vincula a lo que ha sido definido
como un rapport racional y razonable, no neurtico, del paciente con su analista, que
lleve al paciente a trabajar de buen grado en la situacin analtica.
Segn Freud, no habl directamente acerca de la alianza, pero en sus primeros trabajos dice que
convertimos al paciente en nuestro colaborador.
La presencia de sentimientos cariosos o afectuosos (transferencia positiva) hacia el analista no
siempre indica que exista una alianza.
La evolucin que tuvo en otros autores la idea de la alianza teraputica puede apreciarse en dos
artculos de Sterba, segn los cuales el psicoanalista debe procurar que se produzca en el
paciente una separacin entre los elementos centrados en la realidad y los que no lo
estn. Designa esto como la divisin teraputica del yo. Los elementos del yo centrados
en la realidad permiten al paciente identificarse con los propsitos de la terapia,
procesos que Sterba juzga como condicin esencial para que la labor psicoanaltica logre el xito.
Fenichel aludi al aspecto razonable (autoobservacin) del paciente y a lo que l denomin
transferencia racional.
Curtis ha hecho reparar en el peligro de que el foco se desplace de los conceptos analticos
nucleares, como los de conflicto intrapsquico inconsciente, asociacin libre e interpretacin de la
transferencia y de la resistencia. Este peligro radica sobre todo en la tendencia a ver en la
alianza teraputica un fin en s mismo en vez de considerarla un medio para alcanzar
como fin el anlisis de la resistencia y la transferencia.
La alianza teraputica tiene aspectos tanto conscientes como inconscientes!
Puede existir lo que Sodr denomina una alianza antiteraputica de repetir una fantasa
infantil o de aferrarse a ella, no slo por la gravedad de la psicopatologa del paciente sino
adems porque este desea un anlisis idealizado interminable, y se genera entonces una
alianza inconsciente entre l y una parte del analista que se identifica con el terrible
temor al cambio (del paciente) y por lo tano evita enfrentarse a alguna faceta de la relacin
teraputica.
Es cierto que si se otorga una importancia indebida al fomento de la alianza
teraputica se podra generar una convivencia con el paciente destinada a impedir
que surja la transferencia hostil.
Se debe distinguir la alianza teraputica de otras facetas del vnculo entre el paciente y el
mdico, que por si solas no bastan para sentar las bases de un buen tratamiento psicoanaltico:
- Revivencia de sentimientos de amor o sexuales originalmente dirigidos a una figura
importante del pasado del paciente, que en casos extremos se manifiestan en su
enamoramiento del terapeuta.
- Idealizacin del terapeuta, a quien se le considera perfecto, esto puede constituir una
forma defensiva de ocultar y negar sentimientos hostiles inconscientes.
4. Transferencia
Freud (1895) coment que una paciente se espantaba por transferir a la persona del mdico las
representaciones penosas que afloran desde el contenido del anlisis. A tales sentimientos los
denomin transferencia y dijo que se producan como el resultado de un falso enlace entre
una persona que haba sido objeto de antiguos deseos (habitualmente sexuales) del paciente, y
el mdico. Al surgir esos sentimientos conectados con deseos del pasado (desalojados de la
conciencia) se los vivenciaba en el presente como consecuencia de ese falso enlace.
Freud haba considerado que la transferencia era un fenmeno clnico capaz de obstaculizar o de
presentar una resistencia a la labor analtica, pero luego en 1909 seal que no siempre era un
obstculo, sino que podra desempear un papel decisivo en el convencimiento no slo
del paciente, sino tambin del mdico. Fue esta la primera oportunidad en que se
mencion la accin de la transferencia como agente teraputico.
Freud distingui entre el anlisis de la transferencia como procedimiento tcnico y la llamada
cura de transferencia, en la que el paciente parece abandonar todos sus sntomas como
consecuencia del amor que siente por el analista y de su afn de complacerlo.
Fuga en la salud Si bien los sntomas desaparecen (al menos de forma temporaria), ello est
al servicio de la resistencia y lleva al paciente a declarar que el tratamiento se le ha vuelto
innecesario porque ya est curado.
Freud puntualizo que desde el comienzo del tratamiento est presente en el paciente una
transferencia que durante un tiempo es el mvil ms poderoso de su avance.
Haba dividido las transferencias positivas en que las colaboran con la labor teraputica y las que
estorban.
El aspecto de la transferencia positiva presente desde el comienzo del tratamiento difiere en su
naturaleza de las transferencias erticas que emergen durante el tratamiento. El primero puede
concebirse como un elemento componente de la alianza teraputica.
Los atributos propios de la transferencia de cada paciente cobraron nuevo significado cuando se
introdujo el concepto de neurosis de transferencia, con el cual se subray que las relaciones
tempranas, componen primordiales de las neurosis, moldean asimismo los sentimientos que
predominan en el paciente respecto del analista. La neurosis anterior se sustituye por la neurosis
de transferencia.
Para Freud, la repeticin del pasado en la forma de transferencias en el presenta era una
consecuencia de lo que llam compulsin a la repeticin. Las personas tienden a repetir una
y otra vez antiguas modalidades de conducta (por lo comn infantiles).
Consideraba que la transferencia era un desplazamiento de la libido, que pasaba del recuerdo
del objeto original al analista, convertido en el nuevo objeto de los deseos sexuales del paciente.
La importancia cada vez mayor concedida al anlisis de la transferencia, junto con los
avances en la psicologa del yo, hicieron que se ampliase el significado de la
transferencia.
Anna Freud propuso diferenciar los fenmenos transferenciales de acuerdo con su grado de
complejidad:
- Transferencia de impulsos libidinales Los deseos instintivos adheridos a objetos
infantiles irrumpen y se dirigen hacia la persona del analista.
- Transferencia de la defensa Se repiten antiguas medidas defensivas ejercidas contra
las pulsiones.
Anna Freud acu asimismo la expresin actuacin transferencial, por la cual la transferencia
se intensificaba y difunda en la vida cotidiana del paciente. Desplaza a otras personas los
sentimientos y deseos que le haban surgido hacia su analista. Este concepto est prximo al de
acting out.
Agreg tambin otra categora, que consideraba una subespecie de transferencia, y a la vez,
crea que deba ser discriminada de la transferencia propiamente dicha: las exteriorizaciones.
Se exterioriza un impulso inconsciente y actual del paciente. Aunque esta distincin no fue
adoptada de manera sistemtica por sus sucesores.
Tanto Alexander como Freud aludieron al hecho de que el analista asuma el papel de la
conciencia moral (o supery) del sujeto, y vieron en ello una parte primordial del proceso
teraputico.
Una de las orientaciones que se manifestaron en la escuela inglesa fue la de Strachey, segn l
las nicas interpretaciones eficaces en el tratamiento psicoanaltico eran las
transferenciales. Pensaba las transferencias eran necesarias relacionarlas con los procesos de
proyeccin en el analista de las imagos introyectadas primitivas. Los analistas influidos
por esta visin, preferan formular en la medida de lo posible sus interpretaciones en trminos de
la transferencia, con el fin de aumentar as la eficacia de sus intervenciones. Si el paciente
proyecta en el analista sus imagos introyectadas primitivas, el analista pasa a ser una persona
como cualquier otra de las que encuentra en su vida diaria: un objeto de su fantasa.
La segunda fue Klein, lleg a considerar que todo comportamiento posterior era en gran medida
una repeticin de las relaciones que, segn ella, se daban en el primer ao de vida.
La combinacin de estas dos formulaciones dio como resultado la tendencia de algunos analistas
a considerar todas las comunicaciones del paciente como indicadoras de la transferencia de
relaciones infantiles tempranas, abstenindose de todo comentario que no tuviera
referencia directa a la transferencia.
Greenson (1965) consideraba que para que una reaccin sea considera transferencia debe
presentar dos caractersticas: ser una repeticin del pasado y ser inapropiada para el
presente.
Waelder y Loewenstein sugieren que el concepto transferencia debe limitarse a lo que ocurre
dentro de la situacin analtica clsica. La mayora no se adhiere a esta visin.
La transferencia tiene dos aspectos: como resistencia y como vehculo para el
descubrimiento y la cura.
La situacin analtica clsica parece proporcionar condiciones que fomentan el desarrollo de
transferencias y dan lugar a que estos fenmenos puedan examinarse en formas relativamente
incontaminadas.
En el desarrollo de la transferencia influyen factores socioculturales.
Cooper distingue entre las concepciones histrica y modernista. La concepcin modernista
ve en la transferencia una nueva experiencia ms que la reedicin de una antigua; la finalidad de
la interpretacin de la transferencia es llevar a la conciencia todos los aspectos que integran
esta nueva experiencia, incluida la coloracin con que tie el pasado.
Transferencia y exteriorizacin
La elaboracin de las ideas tericas vinculadas a los objetos internos condujo a visualizar la
transferencia de modo tal que la proyeccin o la exteriorizacin de dichas relaciones
objetales internas desempea en ella una funcin notoria.
Kernberg lo expresa as: El anlisis de la transferencia consiste en el anlisis de la reactivacin
en el aqu y ahora de las relaciones objetales internalizadas del pasado. Al mismo
tiempo, el anlisis de esas relaciones objetales internalizadas del pasado en la transferencia es el
anlisis de las estructuras constitutivas del yo, el supery y el ello, as como de sus
conflictos intraestructurales e interestructurales.
Las relaciones de objeto internalizadas no son un reflejo de las relaciones afectivas del pasado,
sino que ms bien reflejan una combinacin de internalizaciones realistas y fantaseadas de
dichas relaciones objetales del pasado y de las defensas levantadas contra ellas por efecto de la
activacin y proyeccin de los retoos de las mociones pulsionales. Hay una tensin dinmica
entre el aqu y ahora, que es un reflejo de la estructura intrapsquica, y los
determinantes genticos inconscientes del all y entonces, derivados del pasado
efectivo, de la historia evolutiva del paciente.
La representacin interna del objeto y del s mismo se modifican mucho durante el desarrollo a
raz de procesos defensivos como la proyeccin, la identificacin y el desplazamiento, debe
hablarse de relaciones de objeto internas y no internalizadas.
El enfoque Kleiniano de la transferencia como exteriorizacin suele formularse en trminos
concretos. Autores no Kleinianos tienden ms bien a hablar de la exteriorizacin de una relacin
de objeto interna que de la identificacin proyectiva.
Para nuestra comprensin de la transferencia, puede ser importante considerar que los
introyectos son exteriorizados de continuo, en cierto sentido son actualizados de modo tal
que el individuo pueda relacionarse con ellos como objetos externos ms que internos.
Existen intentos del paciente por presionar sobre el analista, manipularlo o seducirlo con el fin de
que asuma el rol de tal o cual introyecto. Cuando hablamos de transferencia, nos referimos
tambin a esta exteriorizacin, y por cierto es un grave error concebir la exteriorizacin de
las relaciones objetales internas simplemente como el cumplimiento directo o indirecto de
deseos inconscientes, antes adheridos a una figura del pasado y luego transferida al analista en
el presente de modo disfrazado
Transferencia Erotizada
Si la transferencia ertica ordinaria puede constituir un suceso normal y controlable en el
anlisis, algunas pacientes la experimentan a tal punto que se rehsan a llevar a cabo la tarea
habitual del tratamiento, rechazan las interpretaciones que relacionan sus sentimientos
presentes con el pasado y no se interesan por esclarecer el significado y la causa de los
sntomas. Utilizan las sesiones para expresar su amor, gratificndose con la presencia
de su amado, y suplican al analista que corresponda a su amor. Freud sugiri que a veces
es necesario un cambio de analista.
En cuanto a la frase transferencia ertica, debe reservrsela para las transferencias
positivas acompaadas por fantasas sexuales que el paciente sabe bien que son irreales.
Blitzsten fue el primero en haber ligado la actitud sumamente ertica en la transferencia
con una patologa grave.
En la erotizacin de la transferencia, el analista es tratado en forma muy semejante al
progenitor, sin ese carcter de lo como si presente en otros pacientes.
Rappaport declara que los pacientes insisten inequvocamente desde el principio en que quieren
que el analista se conduzca hacia ellos como lo habra hecho el progenitor, y estos deseos no
los avergenzas ni le provocan ninguna incomodidad.
Esta erotizacin de la transferencia se corresponde con una grave perturbacin del sentido
de realidad y es un ndice de la gravedad de la enfermedad. Estos pacientes no son neurticos,
sino casos fronterizos o esquizofrnicos ambulatorios.
El paciente proclama a gritos su deseo de que su fantasa se convierta en realidad, en la
suposicin de que puede encontrar en su analista al progenitor anhelado. Se pierde as
su consideracin del analista como tal.
Nunberg postul que todo intento de un paciente por transformar al analista en su progenitor no
constituye una transferencia.
Es posible que un paciente tenga una transferencia erotizada sin advertir que est repitiendo el
pasado.
Menninger sostuvo que la transferencia erotizada era una manifestacin de la resistencia
que se singularizaba por exigencias de amor y de gratificacin sexual dirigidas al analista y que
el paciente no juzgaba impropias ni ajenas.
Saul (1962) vincula la transferencia erotizada a una frustracin real en las relaciones de la vida
temprana, sugiriendo que la hostilidad y la ira generadas por dicha frustracin pueden repetirse
frente al terapeuta. Adems, el amor extremo sera en parte un medio para proteger al
mdico de los sentimientos agresivos.
Greenson dice que estos pacientes acuden a la sesin ansiosos, no por hallar esclarecimiento,
sino por disfrutar de la proximidad fsica.
Blum describe la transferencia erotizada como una preocupacin ertica intenta, vvida,
irracional por el analista, que se caracteriza por francas demandas de amor y de satisfaccin
sexual en apariencia acordes con el yo. Existen complicadas reacciones infantiles. Su
transferencia erotizada es apasionada, insistente y apremiante. Su temor consciente no es a la
regresin o al castigo sino a la decepcin y la amarga angustia que conlleva el amor no
correspondido.
Blum subraya el papel de los factores pregenitales y de las experiencias muy tempranas
en la gnesis de la transferencia erotizada.
Estos pacientes con frecuencia participaron en juegos infantiles de seduccin. Pueden
considerar al anlisis como un agradable y peligroso juego de seduccin. Hay en ellos un dao y
fragilidad narcisistas asociados a la falta de sensibilidad y de empata de sus padres. La
erotizacin suele enmascarar el trauma provocado por la repetida seduccin e
hiperestimulacin, con la consecuente desconfianza y sadomasoquismo.
La transferencia erotizada se dira que es una forma distorsionada, una exageracin, vehemente,
de la transferencia ertica previsible. Es la exigencia insistente, consciente y ertica en la
transferencia lo que caracteriza a la transferencia erotizada propiamente dicha.
6. Contratransferencia
Contratransferencia suele utilizarse en un sentido general, dentro y fuera del psicoanlisis, para
describir todos los sentimientos y actitudes del terapeuta hacia el paciente, y aun para indicar
ciertas facetas de relaciones que de ordinario no son teraputicas.
Freud deca que el mdico debe ser opaco para el paciente, y, como un espejo, no mostrarle
nada ms que lo que le es mostrado a l.
Freud consider permanentemente la contratransferencia como una obstruccin para la libertad
del analista en su empeo por comprender al paciente.
Debe subrayarse que para Freud el hecho de que el psicoanalista tuviera sentimientos hacia sus
pacientes o conflictos causados por ellos no constitua en s mismo la contratransferencia.
La contratransferencia era considerada una especie de resistencia del psicoanalista hacia su
paciente, debida a conflictos inconscientes despertados en el analista por lo que el paciente
deca o haca, o por lo que representaba para l. Mediante la autoobservacin, el analista era
capaz de darse cuenta de tales reacciones contratransferenciales y conflictos en s mismo, que a
su vez eran un indicador de que deba empearse en reconocer su naturaleza y eliminar sus
consecuencias adversas.
Freud recomend que el analista se sometiera a un anlisis (anlisis didctico) a fin de
comprender y superar las deficiencias psicolgicas generadas por sus conflictos inconscientes.
Si bien es cierto que un paciente puede llegar a representar una figura del pasado del analista, la
contratransferencia puede surgir simplemente por la incapacidad del analista de abordar como
corresponde aquellos aspectos de las comunicaciones y comportamientos del paciente que lo
afectan en su propia problemtica. En consecuencia, el prefijo contra pueda indicar tanto la
existencia en el analista de una reaccin comparable a la transferencia del paciente,
como la reaccin que sta provoca en el analista.
Winnicott la describe como las caractersticas neurticas del analista que malogran la actitud
profesional y perturban el curso del proceso analtico, tal como es determinado por el paciente.
Reich comenta que la contratransferencia abarca los efectos que tienen las necesidades y
conflictos inconscientes del analista obre su comprensin o su tcnica. En tales casos el paciente
representa para l un objeto del pasado sobre el cual se proyectan antiguos sentimientos y
deseos.
M. Balint utiliza el termino contratransferencia inequvocamente para describir la totalidad de
las actitudes y conductas del analista hacia su paciente. Para l, a diferencia de Freud,
tambin inclua la actitud profesional.
Se produjo un gran avance cuando se comenz a ver la contratransferencia como un fenmeno
importante para que el analista comprendiese el significado oculto del material del paciente. La
idea esencial fue que, si el analista dispone de elementos para comprender y valorar los
procesos que se dan en el paciente y dichos elementos no son de inmediato conscientes, puede
descubrirlos si inspecciona sus propias asociaciones y sentimientos mientras lo
escucha.
El analista, segn Heinmann, debe conservar sentimientos que suscitan en l en lugar de
descargarlos, con el fin de subordinarlos a la tarea analtica, en la cual funciona como reflejo
especular del paciente.
La premisa fundamental de esta autora, es que el inconsciente del analista comprende al
inconsciente del paciente. Este rapport en el plano profundo sale a la superficie en forma de
sentimientos que el analista advierte en l como reaccin ante el paciente, en su
contratransferencia. Afirma que el analista debe apelar a esta reaccin emocional como clave
para la comprensin del paciente, su percatamiento respecto de sus propias reacciones
ofrece un camino adicional de inteleccin sobre los procesos psquicos inconscientes del
paciente.
Racker postula que la contratransferencia del analista es una respuesta frente a las
identificaciones proyectivas del paciente. Diferencio las identificaciones concordante y
complementaria del analista como resultado de estas proyecciones. La contratransferencia
basada en una identificacin concordante se produce cuando el analista se identifica con la
representacin fantaseada que en ese momento tiene el paciente sobre su propio s
mismo; la contratransferencia basada en una identificacin complementaria se produce
cuando el analista se identifica con la representacin del objeto en la fantasa transferencial del
paciente.
Spitz sostuvo que sin una contratransferencia inconsciente no habra ni empata ni
habra anlisis.
Kernberg, indica que las relaciones objetales primitivas internalizadas por el paciente movilizan,
por va de la identificacin proyectiva, relaciones objetales primitivas semejantes en el analista,
quien vivencia de modo subjetivo los aspectos proyectados del s mismo del paciente. La
empata del paciente obedece al hecho de que en l tambin hay relaciones objetales primitivas
que pueden ser movilizadas por las proyecciones del paciente.
Grinberg llam contraidentificacin proyectiva a las reacciones del analista ante sus propias
respuestas contratransferenciales inconscientes.
Segn Bion, el analista contiene las proyecciones del paciente en un estado de ensueo (labor
de evaluacin y manejo correcto del problema) y responde con interpretaciones apropiadas.
Segal seala que esta funcin de contencin puede verse afectada de diversas maneras. Hay
toda una zona de patologa del paciente, que procura especficamente perturbar esta situacin
de contencin, ya sea invadiendo la mente del analista de un modo seductor o agresivo, creando
confusin y angustia o atacando los nexos que se establecen en la mente del analista.
Langs utiliza el concepto de campo bipersonal y concibe la contratransferencia como un
producto de la interaccin. Define el campo bipersonal como el campo fsico-temporal dentro del
cual tiene lugar la interaccin analtica. Abarca mecanismos interactivos e intrapsquicos, y
cualquier suceso que en l se produzca recibe vectores provenientes de ambos partcipes. A su
vez, este campo es definido por un encuadre que no slo delimitan, sino que adems
contribuyen a conferirle sus propiedades comunicativas, as como al sostn que el analista
pueda brindar al paciente y la contencin que d a sus identificaciones proyectivas.
Sandler comenta que el paciente tender a manipular al analista en la transferencia mediante
rpidas seales inconscientes. Esta presin del paciente para provocar o suscitar una
determinada respuesta en el analista puede dar lugar a experiencias contratransferenciales o
incluso a una puesta en acto contratransferencial de analista.
La conciencia que tenga el analista de estas respuestas suyas ante los distintos roles puede ser
vital para entender el conflicto transferencial prevaleciente y las fantasas transferenciales
asociadas al paciente. En este sentido, Sandler introduce el concepto de capacidad de
respuesta flotante del analista.
Moeller ha subrayado que el analista necesita captar ambas facetas de la relacin de rol, la
del sujeto y la de objeto; o sea, tiene que aprehender intrapsquicamente la relacin en su
conjunto antes de estar en condiciones de comprender cul es la situacin del paciente.
Chediak dice que la contratransferencia es slo una de varias contrareacciones. Postula que
estas contrarreacciones provienen de distintas fuentes dentro de la relacin entre ambos, y
siguiere la utilidad clnica de diferenciarlas. Divide las reacciones del analista del siguiente modo
(la primera no es considerada como contrarreaccin):
1. La comprensin intelectual, basada en la informacin que proporciona el paciente y en
los conocimientos intelectuales que posee el analista.
2. La respuesta general ante el paciente como persona, que es la contrapartida de lo
que destaca Strupp al referirse a la reaccin del paciente ante la personalidad del analista.
3. La transferencia del analista sobre el paciente, o sea, su revivencia de tempranas
relaciones de objeto parciales, tal como es provocada por determinadas caractersticas del
paciente.
4. La contratransferencia del analista, que es su reaccin ante el rol que le es asignado
por la transferencia del paciente.
5. La identificacin emptica con el paciente.
Jacobs vincula la contratransferencia del analista a su actitud acerca de los objetos de la
vida pasada y presente del paciente. Estas respuestas son el producto de interacciones
complejas entre los impulsos, afectos, fantasas y defensas que suscitan en el terapeuta las
representaciones psquicas que se ha forjado de tales objetos.
Los acontecimientos de la vida del analista pueden afectar profundamente la
contratransferencia.
Tyson llama la atencin sobre la influencia que tiene el sexo del analista en la transferencia y
contratransferencia del anlisis de nios. Adems, seala la tendencia de los analistas que
trabajan con pacientes mucho mayores que ellos a equipararlos con sus propios padres,
manifestacin contratransferencial que no es puesta en el analista por el paciente.
Las ideas, fantasias y sentimientos de pacientes que sufrieron traumas en una precoz etapa
preverbal pueden discernirse en primer lugar en la contratransferencia. Este discurso encubridor,
impregnado de mensajes que nunca fueron elaborados verbalmente, solo se capta merced a la
activacin de un afecto contratransferencial.
Vale la pena destacar que la empata, parte tan esencial de la tcnica psicoanaltica, no es
equivalente a la contratransferencia. Se dira que entre la empata y la contratransferencia
existe una relacin dual, que trasunta el doble aspecto de la contratransferencia como vehculo
para conocer los procesos inconscientes del paciente, por un lado, y como impedimento para la
comprensin emptica, por el otro.
Jacobs comenta que son precisamente las sutiles reacciones contratransferenciales, a menudo
apenas visibles, tan racionalizadas como parte de los procedimientos operativos corrientes y tan
fcilmente pasadas por alto, las que en definitiva pueden tener mayor repercusin en el trabajo
analtico. No obstante, la conciencia que adquiere el analista de sus propias reacciones
corporales puede darle un indicio sobre su contratransferencia.
Kohut haba examinado la estimulacin en el analista de sentimientos primitivos grandiosos en la
contratransferencia a raz de la transferencia idealizadora del paciente. Aquellos analistas cuyo
propio desarrollo se caracteriz por una grandiosidad arcaica pueden sentir ira y rechazo
como consecuencia de la activacin de sus deseos grandiosos. Anlogamente, el
paciente puede reaccionar con rabia, o con retraimiento, frente a un analista que no
funciona adecuadamente para l en la transferencia especular.
En el uso actual de la transferencia cabe discernir los siguientes elementos o significados
principales:
1. Las resistencias del analista a raz de la activacin en l de conflicto internos, que
perturban su comprensin y su manera de conducir el anlisis, generando escotomas.
2. Las transferencias del analista sobre su paciente, en las que ste se convierte en un
sustituto actual de una figura importante de la niez del analista; tambin
deberan incluirse aqu las proyecciones del analista sobre el paciente.
3. Como consecuencia de la exteriorizacin o de la identificacin proyectiva del
paciente, la reaccin del analista en la que ste pasa a ser el vehculo de un aspecto del
s-mismo.
4. La reaccin del analista a las transferencias del paciente y a sus propias respuestas
contratransferenciales.
5. La contratransferencia como producto interactivo del campo comunicativo en que
participan tanto el analista como el paciente.
6. La dependencia del analista respecto de la convalidacin del paciente.
7. La perturbacin de la comunicacin entre analista y paciente a raz de la angustia que le
provoca al primero la relacin entre ambos.
8. Caractersticas de la personalidad del analista o sucesos de su vida que se reflejan en su
tarea y que pueden provocar o no dificultades para la terapia.
9. La totalidad de las actitudes, conscientes e inconsciente, del analista hacia los
pacientes.
10.Limitaciones especificas en el analista provocadas por determinados pacientes.
11.La reaccin emocional normal o apropiada del analista frente al paciente, que
puede constituir una importante herramienta teraputica y servir de base a la empata y a
la comprensin.
Una concepcin til de la contratransferencia consistira en referir el trmino a las respuestas
especficas, de origen emocional, provocadas por el analista por las particulares caractersticas
del paciente. As se excluirn rasgos generales de la personalidad del analista y de su estructura
psquica, que colorearan o afectaran su labor con todos los pacientes, con la consecuencia
siguientes:
- Existen respuestas contratransferenciales en el analista a lo largo de todo el tratamiento.
- La contratransferencia puede causar dificultades en el anlisis o conducir a un manejo
inapropiado de este, si el analista no se percata de ciertos aspectos de sus reacciones
contratransferenciales, o no logra superarlos.
- El examen permanente por el analista de las variaciones que presentan sus sentimientos y
actitudes hacia el paciente, puede llevarlo a adquirir una mejor comprensin de los
procesos que se dan en ste.