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La Raza (1998)

Libro publicado en Siesta (Buenos Aires, 1998)

Cargado por

Santiago Llach
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
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Temas abordados

  • cuerpo y sociedad,
  • experiencias de juventud,
  • memoria,
  • sociedad argentina,
  • cultura,
  • cuerpo y mente,
  • historias de vida,
  • cuerpo y vida,
  • cultura de masas,
  • reflexiones filosóficas
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La Raza (1998)

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  • historias de vida,
  • cuerpo y vida,
  • cultura de masas,
  • reflexiones filosóficas

La Raza (Siesta, 1998)

2
LA RAZA

Alemanes festejan

la eurocopa cantando en inglés

en un informe de la televisión

española. ¿Te imaginás a toda

la negrada en el obelisco gritando

prolijamente "we are the champions,

we are the champions"?

3
LOS MICKEY

¿Qué hacemos con el Gordo

Lezama? Es un

impresentable.

Roberto Ferro

La de pelo violeta, esa chupapija.

La de la tele.

Tiene puesta

una remerita de Mickey.

Yo fui un Mickey. Entre tantos forros que hay,

lo más forro de lo más forro

son los forros que formaron parte de los Mickey

y hoy venden tablas de windsurf o, mucho peor,

van a la mañana

a trabajar en los mismos vagones

donde antes fueron reyes.

Los Mickey hicimos historia, y yo reclamo mi parte.

El gordo Manfre dice que fue en el ochenta,

pero para mí fue un par de años

antes,

4
para el Mundial. La cosa empezó la noche

que mi abuela vino de Brasil,

me acuerdo bien, con 20 remeras y veinte buzos

Hering

estampados

con la figura del Mickey Mouse, para vender. Era un viernes.

Esa noche salimos a cazar negros

cerca de la villa del Bajo.

Le dimos paliza a una parejita de quince.

Me acuerdo bien

porque fue la primera vez que probé culo.

Después fuimos a jugar al truco y tomar mate

a la comisaría, con Pereyra y el subcomisario.

Apostábamos fuerte y nos dejábamos perder.

Por eso con la yuta estaba todo bien.

Lo digo porque el forro de Méndez, un fideo,

un pibe que iba conmigo al San Cristóbal,

sacó un artículo en Página 12, dijo

que éramos buches de los verdes, de los de azul.

"La parte menos iluminada del arco",

era el título.

Nada que ver, loco,

teníamos dieciocho años, y los viejos de todos,

el Gordo Manfre, Moyano, el Negro Cavanagh, estaban forrados,

eran jueces, todos menos yo. Mi abuela importaba ropa,

hacía negocios pedorros, pero las remeras que trajo

5
esa noche de Brasil nunca las vendió,

nunca las vendió. También me trajo una toalla

del Gremio F.C., que anda por ahí.

Los Mickey fueron una banda de hijos de ricos,

conchetos y católicos, y lo único que hicimos

fue asustar a los padres, a sus amigos, a los directores

de los colegios de la zona y a los negros

de la villa del bajo. Nunca tuvimos que ver con la política,

nosotros la bancábamos solos, el único

que sacó provecho de haber estado en los Mickey

fue el Gordo Manfre, que se hizo jefe de la banda

cuando le arrancó la oreja al Tío Charlito.

Cuando paramos con el kilombo

cuando paramos el Gordo y Pereyra se quedaron con la zona del bajo,

gracias a los Mickey,

justo cuando la cosa empezó a mover,

por el ochentidós, ochentitrés. El Gordo eso lo reconoció:

cuando dejamos de vernos, siempre

mandó paquetes gratis en bolsas marrones

con un jujeño,

un negro hijo de puta

que se los dejaba a mi abuela, que ni entendía,

el hijo de puta.

Si tengo que decir la verdad, más allá de eso

mucha bola el Gordo Manfre no me dio.

Hace un par de años

6
lo encontré y andaba en una Mecha, con movi, toda la artillería.

Me dedicó quince minutos en el bar de Tribunales,

justo el lugar adonde íbamos

a comer al mediodía

con los uniformes del San Cristóbal,

en la época de gloria.

Dos meses después se tomó el palo, supe.

A Luxemburgo. ¿Qué puedo decir?

Hace poco fui al cóctel

por el cien aniversario

de la fundación de mi colegio

pero no lo pude soportar,

aparte ese día estaba pasado. A los diez minutos

me eché a vomitar en el baño, el mismo

adonde llevábamos atorrantas con el loco Camisa,

el tipo que limpiaba. Un día voy a escribir

la historia minuciosa de los Mickey,

pero ahora no. Ahora no puedo contar nada,

aparte

me estoy quedando un poco azul (...)

7
8
ABAJO DEL AGUA

llovía y te ofrecí

Perlongher

El agua es la base misma de la vida.

En el baño, en el techo hay caracoles,

cucarachas. La cucaracha expectante,

no la mato. Es Necochea, Buenos Aires.

Me vine a vivir cuando llegó el cable,

no hay casetas de guardia en las esquinas.

Acá el invierno es helado.

Dice F. Vena: "Yo no aprieto en las placitas

ni me cojo bichos raros". Yo tampoco.

Se detiene casi pero finalmente

se impone sobre el tendido

transversal de las vías y avanza.

M.R. Trelles dos mil ochocientos.

Pared pintada especial, blanco y

grandes letras entre comillas,

PAVÉ y a un lado, más chicas

sin comillas,

LADRÓN.

Un tipo con cara de rana en el bar Las Vegas de Santa Fe y Agüero

9
rodeado por una chica con cara de animadora de televisión

y por otro con la voz de cucharita de Joe Pesci.

Carro metálico de botellero

para que un hombre parecido a Jorge Born

(cuando estaba secuestrado) lo arrastre vacío,

inclinado hacia atrás.

Una heladera apenas reconocible,

tres bolsas de nylon con logotipos

de Ipako llenas de un cable

tensor, cañamazo de miles

de líneas de alambres, líneas de puntos.

Del conductor al conductor

de un camión de nafta Shell:

"Todo tranqui, no te veo

más por allá".

Se bebe para apagar la sed.

Se bebe

para apagar la sed.

Una mujer con hijos

camina por ahí.

Una mujer embarazada

frente a una disquería

de vidriera azul.

Volver del trabajo un sábado

10
a las 7 de la mañana en el tren

y mirar. Suena el teléfono y un tipo

pide por alguien con mi nombre.

¿Vos sos el primo de Mafalda?

¿Mafalda?, pienso. Llama de Castelar,

está llamando a todos los hombres

que figuran en la agenda de su esposa.

Un tipo con cara de rana

en el bar Las Vegas de Santa Fe y Agüero

sentado junto a una chica con cara de animadora de tv

y enfrente

de la chica

un tipo que le dicta al otro una lista de hoteles,

nombre, dirección, teléfono.

Subo a General Paz

por la curva donde la otra vez pegué un palo.

Un cabeza corre por los jardines

que hay ahí

en cueros y otro

-son las 3 de la mañana-

atrás le grita peleá,

ortiba.

Estas líneas onduladas sobre los monumentos son el signo del agua.

Vine con lo puesto,

a veces amigos

11
traen alguna buena para vender o comer.

Una tipa con cara de animadora infantil

que en lugar de tener colgados esos niñitos de oro planos

con el nombre de los hijos

que tienen las señoras tiene

dos colgantes muy parecidos

pero no tiene hijos ni esposo

ni compactera ni nada.

El amor unas piernas donde se ve

lo que nadie puede ver.

Las chicas a las que yo siempre les tuve mucho afecto

ahora cojen con otros.

¿Cómo hago para calmar esta rabia?

Una chica come pizza con una gorda

y estudian. El tipo es recaderón... es reputo,

dice. No entiendo, no entiendo, habla

a la velocidad del rayo.

Usa zapatillas puma.

Finjo desear las cosas

que menos me interesan.

Con Juan nos quedamos una siesta

apoyados contra un alambre

en la parte de atrás de la casa de La Rioja

e hicimos la cuenta, después,

habíamos comido

12
14 duraznos, 20 manzanas y uvas

de la finca de Ángel Larguía.

Durante mucho tiempo se ha creído

que el agua es un cuerpo simple.

Sandra me regaló un muñequito de Luca

haciendo fuck you y yo lo miro,

hace equilibrio en un sobre de azúcar

que dice Necochea, Buenos Aires.

La mina con cara de animadora infantil

se caga de risa cuando un tipo en el bar

viene a pedir plata, un tipo

que tiene sida.

La debilidad fortaleza.

Gente que limpia baños.

Gente que levanta ladrillos.

Gente que va

con enormes cajas de lata

a cortar uvas y tirarlas

en el acoplado de un tractor.

En un barco, una suerte

de barco nos fuimos

un sábado a pasear por el río

Hugo Sandra Laura Vicky el Vasco

Magda el Ruso el Tano Luisa Vaca

13
Nagy Charly Marina y yo.

El agua líquida como el tipo perfecto

del cuerpo fluido,

fluido.

La barra sentada en las barandas

naranjas que separan

a la vía de la vereda estrecha. El color,

que se pierde, es reciente, responde

a alguna etapa de algún gobierno,

la llamada primavera alfonsinista o los estertores

de la dictadura militar.

Hay como una cierta luminosidad con franjas

en donde lo que un día iba a acabar, no acaba nunca.

Hacía calor cuando salí

pero te aseguro que nadie anda en remera

ahora, por acá.

Soy de clase media,

ni los sueños más elementales pude cumplir,

culearse a una chica del Orleans

o ir una noche a Help de Copacabana.

No tengo droga, ninguna droga.

Acá no hay dentaduras perfectas, los dientes

muestran el carácter discreto de sus elementos,

las mierditas que medran

14
alrededor del pensamiento de los viejos.

La sed de los tejidos. La sed.

La sed de los tejidos.

Nunca sentí la mayor o menor escasez.

Tus ojitos chinos contra un cable y famosos

vagones del ferrocarril, contenedores,

en verdad, donde cabe todo,

hasta lo más deforme.

Con una especie de adolescencia íntegra, supuesta,

una chica dijo

adicto significa no dicho.

Inventaba etimologías,

como el mono que habla,

el de la televisión.

El hotel Regent

-enfrente de la EG3

donde a la noche paran los taxi-

donde paran los pescados más duros

de la ciudad,

los tipos cuyas hijas

se compran botitas negras en el shopping de Salguero

y piensan con sinceridad

que toda su vida la van a dedicar al arte.

El arte: leía fanatizado una revista de poemas

15
y lo que más le extrañaba

que tipos aparentemente duros, fuertes

escribieran todo el tiempo cosas como

"la cara de manzana de Paquita".

El chico estaba medio débil,

era de barrio e impresionaba

por el paisaje alrededor.

Como la ciudad, una parte.

Barro en las venas.

Un lugar, un círculo

verde en el mapa de Buenos Aires

alrededor del cual hay vías, containers,

fábricas, bares, canchas de fútbol y santerías:

Chacarita. Lugares calientes,

hogares donde hubo cierto despojo,

chicas lindas en bares baratos.

Estasis: detención o estancamiento

de un líquido que circula por el cuerpo.

El agua es, efectivamente,

el origen de la vida.

Los que aluden con metáforas:

gente que rompió con el peronismo y ahora

laburos de 3 lucas

que dejen ir tirando

16
mientras se charla en pizzerías

de avenida Belgrano para el sur.

Mis bisabuelos, lecheros,

ferreteros, marineros.

Tiene quince y baila en las bailantas.

Una tipa con cara de Flavia Palmiero,

la dentadura pálida

y la campera de cuero

con brocados bucólicos

tipo taxi boy.

Uno con remera de Lemmy de Motorhead,

mangas cortadas,

reparte angustia reparte pan

en una bicicleta camión que heredó de su madre,

una dama inglesa.

Frases: la guerra es continua,

la belleza interna equilibra la belleza de afuera,

la representación debe salir del cuadro.

Más frases: Carolina, la puta de las tropas.

Todas las tardes mi viejo tomaba fernet con coca.

La coca es empalagosa.

Ser el pájaro Caniya, el hijo del viento.

Hablar con largos, graves "beee...".

En el mar donde se originaron

las primeras células vivas.

17
La chica presume de un halo poético.

Habla, taladra mi cabeza.

Mi cabeza no la soporta.

Deseo es de-sum,

lo que deja de ser, manda.

Manda fruta. Mis deseos son fuertes, fuertes.

Hay que hacer gala absoluta del principio de inocencia

porque la moral no tiene sangre, por dios:

la adicción es un problema de este tiempo.

Mandan fruta.

Qué raro: es como el sol, de noche.

Al sereno. Ningún habitante de la república,

ni ebrio ni dormido...

Chicas altas, un poco estruendosas,

cortadas con la tijera

revista dominical de Clarín.

La tinta se acaba, como todo.

La merca se acaba, la vida es fascista.

En la casa de mi abuela

en Necochea, Buenos Aires,

en el techo hay cucarachas,

no hay guardianes.

Algunas aguas huelen

18
a "huevos podridos".

Vive en el barrio de las ratas hawaianas.

Les dicen así por el supermercado.

El paso a nivel lo cerraron, el desvío

es por Boyacá. Una vez y otra

el mismo recorrido,

Barrancas-Pompeya-Barrancas.

Con Nagy

no nos apartamos de una cosa normal,

deforme. Accedemos así al arte.

Como nuestras madres,

Magdalena y Gloria.

Accedemos así al arte.

Hay un momento en que hay una brecha

pero esa brecha se extiende

a lo largo del tiempo y el cuerpo

se desdobla, resiste

a ser transportado en una sola dirección.

Acá no llueve nunca. Tampoco nieva,

ni graniza.

Hace 3 años

cuando dejé de trabajar en la agencia

empecé a ir todas las mañanas de verano

19
al paseo de la costa.

El propio suelo sigue siendo estéril o se cubre

de una vegetación vigorosa y de frutos abundantes

según que se siembren cereales cuyas raíces

al no sobrepasar la capa superficial

se marchitan en las sequías

o que se planten árboles cuyas raíces

se hunden profundamente en la tierra.

Tengo una confusión en el estómago,

hoy comí esa mierda de shot.

En un espacio reducido

se junta gente de piel naranja,

viejos de cincuenta.

Gente olvidándose una

y otra vez la marchita del mundial

78

mientras camina por la calle

en la mañana siguiente al día más frío del año.

Moreno sabe de fechas,

tiene la memoria como una rejilla.

Aparte "cojer te pone triste"

dijo una vez.

Nacés en una familia, lo que te espera no es demasiado,

un padre y una madre, a veces.

20
Coreano llevando un bebé,

3 señores con el codo en la barra

como si fueran grandes generales

hablan de la segunda guerra mundial.

Dejar constancia de absolutamente todos

los detalles.

Se murió mi tía, cuando pase un año

más o menos quiero ir a visitar su tumba en Chacarita.

Después murió mi tío. Eran los hermanos

de mi abuela.

Se te duermen las encías y el beso contagia,

con la otra.

Dos bolivianos con ropa de bailanta,

zapatillas New Balance o adidas, conversan.

Uno se agarra del semáforo,

todo el tiempo hablan mientras esperan el colectivo.

Una señora con 2 hijas colgadas llega y tapa

la visión de los dos bolivianos.

No soportaría otro fracaso.

Un panzón con ojotas

pedir mangos en Juan B. Justo y Gaona

hoy algo hago

tu novio

los trenes cuando eran del estado.

La fragmentación hace cagadas,

estoy contento porque acabo de inventar

21
la máquina que producirá otro poema.

El río corría en una llanura cubierta de laderitas

y horadaba en ellas

lentamente su lecho.

Me pelé y eso tampoco vino mal.

Vino malo, vino carlón, el tetra de antes.

Guitarra y coperío a discreción.

A los dieciséis fui a Nonogasta con Chula

y ahí tuve los orgasmos más vírgenes.

El viejo pide otra sprite.

¿Beberemos rocío?

Wálter confesó que sacaba

las fotos de Adrián de la repisa.

Almeyda, el mismo que erró el penal el año pasado.

Chicas se preocupan por su futuro y sin embargo

historias de personas que conozco

conozco bastante

pero a las que nunca saludo

nunca saludé

ocupan un lugar en mi memoria.

Esas chicas blindadas, unívocas.

Estamos en norteamérica,

22
pobre.

Las chicas con apellidos alemanes o judíos

inventan etimologías.

El reloj que Sandra me regaló

dejó de funcionar.

El disco viejo que le regaló

a Wálter también, está rayado, hace rato.

Uno no puede reconocer todo lo que quiere

si no se transforma en un idiota.

Un plomero,

casas con gente,

la reacción lenta del público

cuando se da cuenta de que Clapton toca Layla.

Una chica fea, tan fea

que en su cuerpo no cabe ningún deseo

salvo el deseo más hondo de una mujer.

Me acuerdo haberlo visto al Renacuajo

salir del CASI con una banda

gritando dale bulón, dale bulón

y eran los más locos de todos.

En el viaje de egresados

le mostraron un montoncito de harina

y el narigón lo más contento

empezó a pegar, soplando.

No hay dolor, no hay penetración, no hay sueño.

23
No cualquiera empolla un huevo.

Travestis de ojos vidriosos muy perforados

y chicas que nunca supieron cuán boludas

las considerabas.

Las mariposas y los pajaritos

apagan su sed con una gota de rocío.

Gente que pasa debajo de las escaleras

desafiando a la mala suerte.

Hubo un tiempo, vestías tan fino

ahora ya no hablás tan fuerte,

fuiste a los mejores colegios, está bien

pero tenés que acostumbrarte.

¿Cómo se siente?

No te dabas vuelta, sos invisible ahora,

no tenés secretos.

Tacos de polo expuestos

en un negocio de corbatas.

¿Ustedes en castellano tampoco usan verbos?,

pregunta mi profesora de alemán.

No hay códigos, una cagada.

Al final la única diferencia es continua,

todo sigue, no para.

24
Las medidas del rocío son difíciles

y raras. No beberemos agua sintética,

hay que buscar otra cosa.

Sólo queda el mar para beber.

25
26
YUNTA

no estoy "en la

palmera",

sino en la acacia

Arlt

El filósofo va a la placita junto al río

fuma uno y se pregunta: ¿cuál tira más?

¿Cuál tira más, en verdad?

Todo depende del punto de vista.

Todavía no siente se fuma otro y otro.

Enseguida empieza a sentir a sentir como un descosido.

El filósofo se levanta y decide ir al centro,

a donde fraguan el pensamiento.

El centro mismo del pensamiento.

La pampa, tomarse como Juan algo bien fuerte

en medio de la soledad de la pampa

o hacer una y otra vez a pie, como Helder,

27
el recorrido hasta Huracán.

Ni los sueños más elementales.

Pero después fui a Río, a ver la guerra.

Fuimos 4, cuatro colgados de la pila.

Ahí, el sida no existe. El Tano hacía jodas del tipo:

"mirá que gauchito ése

para colgarlo del espejo del auto".

O también: "Juega con 8".

A las chicas las invitábamos a Búzios,

después fuimos nosotros.

Estaba Carolina, la más puta de las tropas de Martínez.

Uno que decía ser fugado de Trelew y primo del Che

la vendía barata. Yo escuchaba Zepelín todo el día

en la parada de Shico en Tartaruga.

¿Quién carajo mandó achicharrarme

12 horas bajo el sol? ¿Descansar de qué?

Uno con cara de cheguevara haciendo plancha y la mujer

blanca bajo una sombrilla roja que dice hollywood

cerca del quincho donde yo estoy, escucho Bang-bang.

Lleno de pasta para el sol, la arena pegada en la cara

pienso todo el tiempo en Sandra.

Yo tan verdulero no soy.

28
Me gustan también la Lepra el Negro el Rojo

el Marrón el Cuervo el Bicho Chaca y Chicago.

Y Boca el Manya el Bolso el Tate

el Grana el Tripero y el Fla.

River no, ni Racing, pobre. Vélez tampoco, no existe,

como el Verde y el Quemero.

Pero la gente me dice "canalla" y yo,

vaya donde vaya...

Un guerrero yo soy

bailando un rockanrroll

un guerrero yo soy

bailando un rockanrroll

traigan putas y vino

que la academia sale campeón.

Una adicción moderada mientras el golfo pasa de moda otra vez.

En tu cabeza rapada tallaría poemas de Gambarotta,

una adicción moderada a los márgenes de la cultura oficial

recitada por señores de pelo largo en el suplemento literatura

de los dueños de la pelota.

Una adicción moderada al cancionero popular

29
tocado por bandas de rock chabón en los canales de cable

de la dueña de la pelota.

Una adicción moderada a la programación satelital.

10

Estaba bastante mal de la cabeza

y en tu cabeza rapada pintaba tatuajes de caballo, etcétera.

11

Juegan al pool cerveza en mano la cabeza estudia

los ojos y el taco al acecho algunas novias en un rincón.

12

Al filósofo lo revientan los recuerdos.

Al final gestos mucho más intrascendentes

la remera dice apenas Búzios.

13

La dentadura perfecta, insisto, con que ríe

Ruth Infarinato en la televisión.

14

La corteza de los ojos del Tanito roja por la luz.

El verso cabezas por canal 13. Arrancan cabezas.

Mi cabeza cada vez se la traga mi corazón.

30
15

Valsecitos peruanos en el walkman

lonpanta verdeguerra

medias adidas de la selección.

Yunta yunta yunta

güevo güevo güevo.

16

Ve.

Qué terrible, mogólicos trabajan en macdónalds,

señoras de mi edad almuerzan aburridas con la hija,

la chica en la calesita del Mac da giros muy pequeños,

¿no se marea? La señora tiene menos, menos de veinte

pasa la coca de un vaso a otro y se la lleva para ahorrar.

17

El filósofo en la placita del río pregunta

¿empolla huevos? ¿tira más que yunta?

18

¿Rimba lo quebró a Franco? ¿O Sandy? ¿Fue Yunta o quién?

19

Oxidarse o reventar: lo rosarino somo así.

Una vez voy a contar cómo nací en Rosario.

31
20

Dios es histérico.

Se armó uno así de grande y se puso a fumar y a pensar.

Piensa y piensa el filósofo.

21

Una vez discutimos con Sandra

qué decía la canción de Iggy Pop.

Fruta, mandaba ella, quería ser traductora de inglés

como Laura, Laura, Laura, Valeria, María Eugenia y tantas otras.

22

El filósofo, Roberto Casazza, el filósofo de Vicente López

se impone hablar de Sandra como si hablara de la guerra,

hablar de Sandra como de un escritor.

23

Mi primo tocaba el bajo en una banda

y tenían una canción.

Yo entendía me cojí una mosca,

me pareció mucho más gracioso.

24

Y, uno de mis sueños, sin duda está muy cerca

de bailar Forever con Silvina, una chica de antes.

Ahora se casó. Es como una interioridad grosera.

32
Un buen pensamiento es uno donde la mente es una flor.

25

Mi amigo Fósforo toca el bajo y pone carteles

incomprensibles en las calles de la Chaca.

26

¿Y?

Las cosas que piensa el filósofo, piensa el filósofo,

piensa el filósofo Roberto Casazza, de Vicente López.

27

¿Y Yunta?

Lo tranfirieron, le cortaron el pelo, quedó bueye.

Blas Armando dijo los pibes son inocentes.

Y así es así fue un canal de televisión

se hizo cargo de las banderas.

Los pibes fueron son y serán inocentes.

28

En cambio Racing, pobre Racing. Una caterva de viejos

decadentes canta en plaza de mayo somos de la gloriosa

juventud argentina, la que hizo el cordobazo.

Yo paro y me saludo. En cambio 3 pibitas

y un rulo que va con ellas

fueron a saltar y a escuchar a los cadillacs.

33
Sos un forro de la villa.

¿Cuál de los cuatro tiene las piernas más lindas,

de atrás?

29

En la video miro una película italiana, en la mesa familiar

el padre despotrica, el tío le toca el culo a la criada

y el protagonista come en silencio, los ojos sobre el plato.

30

Los obreros hacen el asado, toman vino.

Buscador de vertientes gracias por el vino,

gracias por San Juan.

31

Soñé que mataban a Cassese

(Casís le decían los yanquis y usaba la 10).

Sueño todos los días con Laura.

Nadie te trata como a un chico sensible

salvo que estés muy, muy enfermo.

La salud es lo más importante, la salud y la forma.

32

Pensaba enojado, ya.

Parecen blandas las palabras del indiscreto,

pero llegan a los secretos del vientre.

34
33

La cabeza del filósofo suena.

Suena y la bailan los hermanos Llach.

Giran como si hubiera una hoguera cuyo calor

sube hasta el sitio donde miran los padres.

Todos han bebido, los caníbales:

tinto el Ortega, blanco y champaña el Negro,

champaña y cerveza el Walter y el Adrián.

Como tendencia universal el amor lo acepta todo,

hasta lo más deforme. Pero eso se esfuma, también.

Y quedan el ritmo, la forma.

Quieren que los quemen y los adoren.

Atrás Jaime y Salerno hacen girar el dedo índice

sobre la superficie de sus Johnny.

Discuten una expresión alemana: cocinar la sangre.

Jóvenes de más de veinte juegan carreras de caballo

en el hipódromo de Palermo, se casa la prima.

Los amigos de Adrián tiran botellas a la casa de al lado.

La alegría es putañera.

34

Roberto Casazza descubre que sus ilusiones son fascistas.

El tipo, que era un bravo, tenía un sueño.

Su sueño era bailar el lento de Alphaville.

No sabe cómo hacer con la bronca del lugar.

35
Estoy tan seco de amor, piensa, que no la puedo creer.

Ahora sueño, sueño cosas raras.

Finalmente Roby delira. Las malvinas son inglesas,

pela conclusiones. Y esta vez el hilo se pierde.

36
MANA

Setecientas personas, cada una con un

globo encima de la cabeza torpemente

bailan el tema de Sombras. Son globos pesados,

contienen aire y pensamiento.

En la fiesta está Mana, vino de Irlanda.

Lo que me sorprende: el avance de la vida

acuerda su paso por el centro

del camino de la destrucción:

dos razonamientos más adelante, el baile

genera imperfección y simultáneamente,

simultaneidad. El ritmo es la belleza

que nos queda, dijo Palo, una vez:

acoger la materia dentro de algo tan impreciso

como la música es difícil. Muchos consideran

al agua líquida como el tipo perfecto del cuerpo

fluido. Se equivocan. Hay un montón de

vasos de plástico y gorritos de fiesta.

¿Por qué las chicas siempre hablan

mal de sus ex-novios? En 1990,

cuando el cable llegó a Necochea, Buenos Aires,

me fui a la casa que mi abuela tenía ahí

y empecé a ver televisión.

La chica que se recibió con Lucas

atiende también en la fiesta,

37
vende cerveza. Hay algunos que conozco.

Hay arcos de rugby a lo largo del terreno,

más lejos donde en filas prolijas

se han ido acomodando los autos,

uno a uno, en filas prolijas.

Las personas hablan, gesticulan.

En el aire, su territorio, la música

se protege de las cargas eléctricas

de la radiación y de las charlas amables.

Es de día ya.

La historia de mi vida se fue haciendo

en capas sucesivas, categóricas.

A lo último me fui a vivir a Necochea, Buenos Aires.

El invierno es helado allá, no tenía

calefacción. Mana vino de Irlanda.

No la reconocí al principio,

aunque Nagy la saludó.

Tenía un pantalón verde

bastante apretado. No acorde tanto a la estación

como al país de donde vino: verde.

Más tarde unos pibes

en el quiosco de la estación

le van a decir cosas mientras yo en otra punta

como cindor y hamburguesa.

Eso después, a las 7 de la mañana.

Mana ahora en el pasto,

38
yo voy, me siento.

Cerca la gente se acostumbra

a ver los cuerpos de los otros en destellos

que no cambian nada

acerca de nada.

Una única mancha en mi remera turquesa

aplaca las miradas que se corren.

No hablo de sexo ni droga ni política.

No hablamos de nada con Mana, en verdad.

Una circulación perfecta por los lugares,

paradas breves, aspirinas

cuando me siento mal de acá.

Es de día ya, hace rato.

En el recuerdo, incluso, la luz

se hará cada vez más fuerte,

hasta que sea imposible detener una imagen

nocturna. Mana se vuelve en unos días,

tenemos que vernos, pienso.

En rigor no era Necochea sino Quequén

donde mi abuela tenía la casa.

Todas las noches comía en el restaurante

de un pintor de ahí. Cerveza y ravioles o milanesa:

5 pesos. La gente se va en grupos

de dos o tres, los autos pican.

El pensamiento se hace más difícil:

Mana en la frente

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tiene la angustia ancha de los catorce años,

parece mi hermano,

aunque tenga veinte.

Con ella la catarsis es completa:

hasta la música se pierde.

En el centro del avance de la frustración

acuerda su camino la vida:

no cualquiera empolla un huevo,

la vida es así, tiene dolores, digo,

con vos hasta la música se pierde,

con vos hasta se pierde, pero paro

antes de que Mana elabore un razonamiento

distinto acerca de las cosas,

no sea cosa que empiece el dolor acá, otra vez.

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JODA Y ESPIRAL

Para Sandra E.

No hay derecho, Claudia. Un burgués llega a la puerta

de la casa. Son las 11 de la noche. La ducha fría

revienta los párpados de la hija mayor, que se acaba de pelar

la parte de abajo. "¿Cómo puede ser que la gente más hija de puta

se enamore?". El novio mantiene conversaciones filosóficas

con la amiga en el café París y piensa

si tus deseos fueran diferentes de los míos

sabríamos estar en la cama sin amor o locura.

No hay droga. No hay dónde

gritar por la música que pasan, por la quilmes al mismo precio

y en tamaño reducido. Necesito bajar la cabeza.

¿No te puedo describir el paisaje que recorre este momento,

el dolor en las bolas que me dan 4 pibas

y un perro que pasan? ¿No puedo entender

que si tus deseos y los míos fueran diferentes podríamos seguir?

Es la 5ta. vez que pongo la mano en su cara y la saco.

Un estruendo de boxeo viene de la televisión. Los ojos de una vieja

se cruzan con los míos. Laura, te quiero cojer, pienso.

Un burgués llega a la puerta de su casa y busca las llaves.

En las pelotas tiene un tranquilo dolor de huevos.

Busca las llaves en el saco. Su hija mayor conversa en el bar

conmigo. "Si tuviéramos otra oportunidad, mi papá


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siempre dice lo mismo, el tiempo es sabio, algo de razón tiene."

No la escucho, decididamente no la escucho. En los últimos días

tomé mucha cerveza. ¿Querés que te abrace, que abrace

el deseo diferente, lo que nos aparta? Si pudiéramos conversar como borrachos

dejaríamos de pensar. No creo que Silva gane hoy, otro argentino que pierde.

A quién vas a votar. A Menem, creo. Un diálogo transparente,

sin pájaros negros, mantiene Laura con el pibe. Ella no se droga,

el pibe sí. ¿No hay droga? En el silencio que dejan los avisos

ella también baja la voz. Susurra en una voz aminorada,

afectiva. Parecemos novios. El burgués bosteza, acaricia los lugares comunes

de su cuerpo y alrededores, la calva, la compactera,

la esposa, etcétera. Quién sabe Laurita. ¿No está en la cama?

Lo voto a Cavallo, digo a Menem. ¿Siempre fuiste peronista?

¿Peronista? ¡No! No logro salir de un círculo donde estoy encerrado.

No logro expresar las palabras que imagino como obra. No logro concentrarme.

Línea curva que da vueltas alrededor de un punto alejándose de él:

espiral. Me tiro a ver una película en el cable

mientras me masturbo. Apago la televisión. Tarareo una y otra vez

una canción de Rem mientras eyaculo y todas las veces confundo

'diferencia' con 'frecuencia'. Anoto en mi cuaderno : "Es una buena señal

quejarse todo el tiempo del marco que elegí para mi vida". El noviazgo

duró dos años. Quisiera no dedicarle mis poemas a Claudia pero no puedo.

¿El arte? Yo destrocé tu primer 'uniforme de oficina' en el ascensor.

No tenés derecho, Claudia. No hay resplandor, la televisión ya no paga.

Despierto a las 9, en la calle un cabeza come chorizo, tropiezo

con el cordón de la zapatilla. Aprieto el walkman contra la oreja,

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el negro se ríe, come chorizo recostado contra una pared que dice:

Menem gobierna. Catorce de mayo de mil novecientos noventa

y cinco: 2 meses que no cojo. Me abrazo con mi viejo en la cancha

a cada gol de Central, sí, pero no, no hay coca, no hay coca

para el pan y el chorizo, el negro sucio tiene los dientes perfectos.

Mi suegra envidia la dentadura del negro. Una tarde caliente

de otoño, era mi cumpleaños y dije, te dije: "No hay derecho". Podríamos

ir a Luján los domingos, al cine los miércoles. Las pibas se aprietan

el pantalón contra la piel. Después confiesan con voz de colibrí

que agarraron el Sierra del padre y "aturdidas por la marihuana"

dieron vueltas por la Ricchieri, pagaron como 10 peajes.

Laura se queda con mis ojos. ¿Qué mierda mirás?,

pienso y saco la mano de nuevo, sexta vez. El aire deprime.

El cabeza no se mueve de la estación, come chorizo, encontró pan

en una bolsa de plástico. Los pibes en el techo de los trenes

hacen surf con los puentes. Un sueño: Laura

que se peló la parte de abajo mantiene conversaciones filosóficas con el negro

pelado que la quiere cojer. Unos hombres, los de enfrente, no quieren

llevar en la bolsa de nylon el cadáver de un primo. Las cenizas

en la Chaca de mi tía querida con un montón de restos humanos cuyo olor

se desprende cuando pasás con el 44. Llegué tarde al entierro. El olor

alcanza su punto álgido justo debajo del cartel de Agroindustrias Cartellone.

Admito que ya olvidé el olor del clítoris de mi novia. Las personas

se consuelan unas a otras pensando "es abril, abril, abril" y olvidan

la cuestión de los hemisferios. El vecino toca el timbre para pedir un poco

de pan y queso. Le levanto las tetas a mi novia con las manos y le muestro

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el mundo desde una terraza. Muchas novias, mucha cerveza, mucho fútbol

me distraen de mis aspiraciones verdaderas. Ni aspiraciones ni sexo ni virtud

ni trabajo ni política: faltan tambores verdaderos. Único gesto: un punto.

Todos, dijo Ariel, tenemos nuestros héroes: en mi barrio te daban de la buena

Juan Carlos y el Negro Andrés, dueños del kiosco

de Libertador 1876. Siempre un lugar,

un punto crema en el color de los edificios, quema

los pensamientos arrugados de los que no se conforman

con el funcionamiento de la sociedad. Laura, te saco la mano y qué,

seguís hablando, te dejo hablar, taladrar el lado erróneo de la diferencia

donde se cuela una sola incertidumbre: seguir o no, la navaja de Occam

se aplica también a la cuestión sexual. El pan está caro, dice la mujer

del negro: no hay espacio de consagración parcial en el análisis marxista.

En mi barrio vendían de la buena: "¡Mañana San Perón,

mañana es San Perón!". Tengo caña para resolver asuntos,

Claudita, si es por mí me caso. ¿Querés que viajemos a la cordillera?

El burgués contempla la pileta iluminada. Resiste por un segundo

a la tentación de caer al agua con ese frío, menos de un segundo,

el espacio entre un pensamiento y otro. Un agache de cabeza.

Contener lo que nace. Ballester al mediodía. Un lugar lleno de ratas,

en el árbol más alto el obrero cuelga su gorra, pico y pala,

pico y pala. Si pudiera angustiarse, al menos. Los estudiantes de arte arden,

en el filo del cartel publicitario los estudiantes de arte arden.

Cualquier vegetación menos la selva. Donde el pensamiento

es más difícil. ¿Querés que me dedique a levantar pendejas?

Alguien escribió junto a un árbol: "Pagaremos la deuda externa

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cultivando marihuana". En una época cultivé en mi balcón.

Ahí andaba con Silvina, la brasileña, nos despertábamos tarde,

comíamos lo que traían los amigos. Después vienen y con voz de colibrí,

acelerados por la merca, te dicen: "Echaba 7 polvos por día".

No te creo. En la estación esta vez el frío se chupa todo.

Después me quedo en el living, pensando, con Claudia,

hacemos conversaciones que uno recuerda mucho después, lleno de cáncer

o mientras mira una película. Saco la mano de la cara de Laura. Ya no

me como las uñas. Frases trilladas, del tipo: las minas no piensan.

¿En serio te bajás una botella de Chivas para escribir?

La gente hace las preguntas más pelotudas. Entonces recurro a mi agenda,

mentira, a mi cabeza; hay dos o tres amigas que nunca me fallaron.

Una por una me dan la serie de consejos más pelotudos. Necesariamente

sucede a la madrugada, un domingo. Hace un tiempo que no voy a misa.

¿Dónde hay una iglesia cerca de Entre Ríos y Rivadavia? Corbata y saco,

un calor de puta madre. En el ascensor los tipos hablan mierda, como

si supieran. Una chica que no tenga las expectativas de siempre,

que me desconcierte. Después pensás que a esa chica

ya la tuviste, que te vas a conformar cuando llegués a tu casa

a las 8 y pongas a Maiden al mango.

En la panadería la vieja no me da las gracias y le pateo la bolsa.

Mi suegra compraba el pan los domingos a la hora

en que yo volvía para dejar a la nena y comíamos medialunas.

¿Por qué simular que nos queremos? No hay lugar por donde las miradas

desvíen el objeto. En la ventana del Renault 12

un taxista putea a otro. En la cancha mi viejo y yo no agarramos una.

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Después, me imagino, mucho después, cuando

tenga un bebé en brazos y vayamos al club los domingos

con Claudia y llevemos a los pibes al zoológico y cumplamos

al pie de la letra con el manual del perfecto matrimonio joven,

me conformaré con menos: pero ahora que les puedo mostrar

el mundo desde una terraza a mis novias y tocarles las tetas

me pregunto si no será mejor hacer algo, o por lo menos

preguntarse si no será mejor hacer algo. Cuando estoy desesperado,

agarro el auto de alguno de los pibes sin avisar y abajo de la casa

de Claudia, a las 3 de la mañana, la espero horas hasta que vuelve. Llega

y me dice: "Un día me vas a encontrar a los besos con otro". Está bien,

Claudia, está bien, y me vuelvo a casa, o le tiro un 20 a una loca fea,

por ahí, para que me haga 'una francesa', como ellas dicen.

Todo es paisaje: no hay 'frito'. No hay freno. No hay fracaso.

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