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Bartok

Este documento resume la vida y obra del compositor húngaro Béla Bartók. Describe su infancia y educación musical, su carrera como pianista y profesor, y su desarrollo hacia un estilo nacionalista basado en la música folklórica húngara. Bartók realizó extensas investigaciones folklóricas para capturar las tradiciones musicales auténticas del pueblo húngaro. Sus obras posteriores incorporaron elementos de este folclore, revolucionando su sistema armónico y estableciendo un estilo individual bas

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Temas abordados

  • Allegro bárbaro,
  • legado musical,
  • educación musical,
  • música y emociones,
  • folklore húngaro,
  • investigación folklórica,
  • música contemporánea,
  • tradiciones musicales,
  • exilio voluntario,
  • música de la guerra
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Bartok

Este documento resume la vida y obra del compositor húngaro Béla Bartók. Describe su infancia y educación musical, su carrera como pianista y profesor, y su desarrollo hacia un estilo nacionalista basado en la música folklórica húngara. Bartók realizó extensas investigaciones folklóricas para capturar las tradiciones musicales auténticas del pueblo húngaro. Sus obras posteriores incorporaron elementos de este folclore, revolucionando su sistema armónico y estableciendo un estilo individual bas

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  • música de la guerra

>-

BELA BARTK
POR

L a personalidad multilateral de Bla Bartk,-pianista eximio,


sabio de la investigacin folklrica y uno de los principales precur-
sores y cultivadores de la msica contempornea---exigiran que le
fuesen dedicados separados artlculos. Sin embargo, al poder contem-
plar ahora en toda su extensin el camino de su vida prolfera, se nos
presenta el problema: era realmente tan dispersa su actividad?,
o bien, exista una conexin ntima entre todos los cauces de su
creacin?
Su largo peregrinaje comienza a temprana edad. Tena ocho
aos cuando su padre muri y su joven madre hubo de volver a su
profesin de maestra primaria. A consecuencia de los frecuentes
traslados, el nio recorri con ella Hungra de un extremo al otro.
Su talento musical se manifest temprano. A los nueve aos, com-
puso ya pequeos trozos para piano y un ao ms tarde aparece
ante el pblico, como pianista y compositor. En Pozsony (Bratis-
lava) y en Budapest, complet sus estudios. Tena 26 aos cuando
la Academia de Msica de la capital hngara le invit a ocupar el
cargo de profesor, en la ctedra de piano. Y as inici una labor ms
reposada de msico, que se extendi por tres dcadas, durante las
cuales se dedic a la educacin de instrumentistas, a la vez que pro-
segua, de tiempo en tiempo, espaciadamente, sus jiras de conciertos,
a travs de toda Europa.
UN CONCEPTO ANTl-ROMANTICO DE LA INTERPRETACION

Su tesis pianstica pareca sencilla: atenerse fielmente a la letra


escrita. Sin embargo, la misma idea puesta en ejecucin, no signi-
ficaba menos que una ruptura total con las prcticas habituales.
El pianista del romanticismo se caracteriz por agregar a la ejecu-
cin .de la msica una dosis exuberante de su propia personalidad,
por subrayar y omitir deliberadamente cuanto su concepto persona-
lsimo le exigiera. Se consider libre por completo en cuanto a mo-
vimiento y dinmica. Bartk prohiba ante todo modificar las pres-
cripciones dinmicas con crescendi y diminuendi arbitrarios. Por
otra parte, como consecuencia de tal disciplina, claro est que las
bellezas de la estructura entran a plena luz, en contraste con la
interpretacin caprichosa de los maestros romnticos, que elabo-
raban los detalles con exceso, en perjuicio de la lnea arquitectnica.
Las frecuentes acusaciones contra el pianista moderno de tocar
(21)
22 REVISTA MUSICAL

sin emoci6n, <seco, fro, mecnico, reflejan la nostalgia del au-


ditor, educado en el romanticismo, haca efectos que le son familia-
res. Efectos excludos del nuevo mtodo, ya que la escuela moder-
na trata de evitar precisamente las arbitrariedades del tempera-
mento apasionado. El antagonismo entre los dos conceptos se ha
prolongado hasta nuestros das, pero hay indicios de que las normas
establecidas por Bartk, acabarn por imponerse. Por lo menos, s
lo demuestran los triunfos de Arrau y Horowitz, entre otros. Se
extiende una atmsfera de descubrimientos estticos al escuchar
las pginas de la literatura orquestal y solista en las interpretacio-
nes actuales, cuando se las limpia de esa verdadera nube de tormen-
tas pasionales que las cubra hasta no hace mucho.

EVOLUCION HACIA EL NACIONALISMO

A principios de nuestro siglo, el joven msico tuvo que enfren-


tarse con otro problema, ms domstico, pero no menos importante
para l. Las primeras composiciones de Bart6k-Suite I, para or-
questa; Rapsodia, para piano concertante; Quinteto,- circunscriben
su radio de acci6n dentro de la 6rbita del post-romanticismo. En
toda Europa se encontraba entonces en pleno desarrollo el cultivo
de las fuentes nacionales. En Hungra, los compositores recurrieron
a temas caractersticos del pas. pero el ambiente arm6nico y el
sentido formal desembocaban invariablemente en el estilo alemn
contemporneo. No se trataba, pues, de un paso tan decidido hacia
la independencia nacionalista como eran las iniciativas de M ussorgsky
y Smetana.
No pas6 mucho tiempo sin que Bart6k se diera cuenta de la es-
terilidad de aquellas combinaciones. Mucho ms tarde, cuando le
fu otorgado un premio por los mritos de una obra escrita en su
perodo inicial, Bart6k rehus6 aceptarlo, por considerarlo-y con
raz6n-como un repudio a sus innovaciones posteriores.
La msica hngara durante los siglos pasados, sigui6 fielmente
los rumbos de la cultura europea, por 10 menos en las ciudades.
De esta manera, se desarroll un estilo, determinado y tpico, en los
puntos de acceso al occidente. Siendo mutuo el contacto, Brahms
y Berlioz no tuvieron que ir lejos, al encuentro de aquellas melodas
cautivadoras. Se conformaron con el efecto refrescante del <color
loca!, sin prestar mucha importancia al hecho de que aquel proce-
dimiento equivala a una re-exportacin-valga la frase-puesto
que aquel grupo mel6dico hngaro era ya occidental parcialmente.
En cambio, los msicos del pequeo pas, sin los antecedentes
de sus colegas occidentales, se sintieron en un callej6n sin salida.
O se conformaron con las posibilidades dadas, cultivando msica
alemana con decoraciones hngaras (Dohnanyi).
Otra adaptaci6n de la msica verncula de Hungra a la euro-
pea, la msica de los gitanos, durante siglos de convivencia haba
salvado parte de las peculiaridades del folklore hngaro; por ejem-
plo, el tempo libre rubato, y en general, el carcter improvisativo,
B t L A BAR T 6 K 23

comn tanto a la msica hngara como a la gitana. En cambio, des-


poj a aquel folklore de sus ornamentos originales y de su modalidad
pentatnica, introduciendo en su lugar, sus propias maneras, por
no mencionar la transformacin psquica que sufri el original.
As crearon los gitanos un estilo cerrado, autnomo.
La futilidad de levantar un edificio propio y espontneamente
nacional sobre aquellos fundamentos de segunda mano, se hizo
evidente a Bartk. Haba que recurrir a los pristinos manantiales
de esta msica. En compaa de Zoltn Kodaly, emprendi una
jira a travs del pas, y ms all todava, en busca de las tradiciones
autnticas del pueblo.
El panorama que se ofreci ante sus ojos, los dej sin aliento.
Descubrieron que las transcripciones usuales reflejaban los cantos
autctonos en un espejo torcido. Tergiversaban o modificaban, se-
gn convena, la tonalidad, armona, ritmo y hasta la ornamentacin
original. Los bajos obstinados de la gaita, los ritmos desligados,
los adornos semi-escondidos y, principalmente, la completa inde-
pendencia de sus modos respecto de los mayor y menor de la m-
sica occidental, no slo se salan del cuadro de los hbitos civiliza-
dos, sino que revelaban un mundo emocional totalmente distinto
a la alegra y la pena del hombre occidental.
El reducto tnico de los szkely les hizo conocer el rubato dra-
mtico de las baladas populares; los campesinos rumanos les can-
taron las kolindas de Navidad, frescas e ingenuas, de una belle-
za parecida a los negro spirituals. Y cuando se reunieron los gaiteros
y flautistas de la regin, para acompaar la danza de la comunidad,
fu como si se estremeciese la tierra.
Fidelidad ante todo era menester para captar las manifesta-
ciones originales del pueblo. Con fongrafo, papel y odo atento,
Bartk se puso a trabajar. Durante sus jiras exploradoras, que 10
llevaron hasta el Norte de Africa, reuni cerca de diez mil melo-
das, entre ellas un millar en grabaciones (1).
El mrito de su edici6n bsica: La cancin popular hngara,
aparte de su importancia musical, consiste primordialmente en le-
vantar la investigacin folklrica al rango de ciencia. Adems, la
sorprendente coincidencia entre ciertas expresiones de pueblos
distantes, iban a servir de base para conclusiones etnogrficas e
histricas de singular inters.

DEFINICION DE SU ESTILO

El tesoro descubierto en el folklore no tard en traslucirse en


las obras compuestas en el perodo siguiente: Para nios, 10 trozos
para piano, Dos imgenes para orquesta. Se muestran en ellas los
temas populares sin alteracin alguna. El acompaamiento es sen-
cillo, dentro de las reglas comunes. Con todo, abundan todava efec-
(1) Por desgracia. en la Segunda Guerra Mundial se ha destruido gran
parte del archivo de estos discos.
24 REVISTA MUSICAL

tos post-romnticos en la armona, junto con intervalos de tonos


enteros y cierta intertonalidad cromtica. La armonizacin debe
haber preocupado seriamente al autor: en la Danza del Campo abun-
dan los unsonos, escasean los acordes. La atmsfera, sobrecargada
de post-romanticismo, resulta a veces demasiado tcnicamente ela-
borada junto a las frmulas rtmicas y las estructuras meldicas
demasiado simples.
En 1910, escribi Allegro brbaro. Aparte de la innovacin pia-
nstica del martellato (que empleara despus Falla en la <Danza del
Fuego) y de los frecuentes fenmenos poli tonales que encierra, con
esta obra irrumpe en la msica un factor desconocido hasta entonces:
el dinamismo desenfrenado, salvaje de las fuerzas sub-histricas.
En torno de Allegro brbaro, se afirma el estilo individual de
Bartk. Elementos grotescos y demonacos, ingenuos y extticos
brotan a la superficie en obras como la Suite op. 14 Y Burlescas para
piano, Segundo cuarteto, y el ballet El prncipe de madera. Danzas
rumanas, adaptaciones de canciones campesinas hngaras, presen-
tan un cuadro fiel de la cultura ancestral de la gente del campo
y de la montaa. El sistema armnico se revoluciona, acomodndose
a la naturaleza del melos folklrico. Las funciones fundamentales
de tnica-dominan te-subdominante dejan su lugar a construcciones
sobre cuartos de tono, a combinaciones de distintas tonalidades y
a los acordes derivados de las escalas folklricas. Se agregan tam-
bin disonancias de carcter ornamental, con preferencia la se-
gunda superior. De esta manera, se modifica el antiguo equilibrio
armnico, establecindose una conexin relativa entre consonancia
y disonancia.
Buscar contacto con el ambiente meridional,esinclinacincomn
en los grandes msicos de la cultura alemana, de Bach a Hindemith.
En el este de Europa, se puede observar una preocupacin anloga,
ante el contraste Oriente-Occidente. Igor Stravinsky, con la fres-
cura del brbaro pagano, pone en rjdculo las modalidades y esque-
mas de la civilizacin, (Suite, Juego de naipes, etc.). Al ponerse en
contacto con los mismos orgenes de la cultura europea, se efecta
el enlace bizantino entre la interpretacin, rusa y griega, del sufri-
miento predestinado. (Oedipus Rex). La conexin entre los dos mun-
dos, oriental y occidental, se lleva a cabo a la inversa en Improvisa-
ciones Jobre canciones tradicionales de Bartk, quien rebasa el punto
de vista de intelectual refinado para analizar de una forma nueva
los motivos primitivos. Se podra decir que el objeto queda expuesto
al mismo tiempo que el comentario musical correspondiente. La
lente vierte la luz desde distintos ngulos sobre una meloda central,
la reduce a sus elementos, vuelve a observarla en otra posicin.
Procedimiento que parece anlogo al de algunas tendencias moder-
nas de la pintura.
Durante la Primera Guerra Mundial, la atencin de Bartk se
torna hacia el extranjero. Su primera y nica pera: El Castillo de
Barba Azul refleja la influencia de Pellas, por su linea parlando
y por su acentuado simbolismo.
B L A BAR T 6 K 25

Al trmino del conflicto, Bart6k se halla en la misma desespera-


ci6n moral que todos los artistas, por lo que acude en busca de re-
fugio al sentimentalismo tartamudean te de los expresionistas aus-
triacos en las Canciones sobre poemas de Ady, &tudios para piano,
dos Sonatas para violn y piano.
Suite de Danzas, (1923), para orquesta sinf6nica, combina te-
mas deriyados del folklore instrumental, con ritmos sincopados.
Los elementos de la frase se independizan, la simetra de compases
se desintegra, de manera parecida a como ocurre en Le Sacre. La
estructura es dclica, con un ritornello-heredado de los preclsicos
italianos-que enlaza los movimientos principales.
La msica de la obra pantomimica El :Mandarn Milagroso, es
ms asitica que occidental, a pesar del ambiente urbano. Los
smbolos grotescos, referentes al instinto sexual, crean un tipo de
totemismo musical.
LA ETAPA DECISIVA

Los aos que siguieron, encauzaron la creaci6n de Bart6k hacia


su etapa final, en una serie de obras de singular trascendencia. La
idea fundamental del neoclasicismo, (construcci6n a base del con-
trapunto), le proporcion6 el ltimo aliciente para el perfecciona-
miento de su idioma propio. Todos los factores bsicos: ritmo, melo-
da, armona; se disuelven en la riqueza polif6nica, sin perder su sa-
bor original. Otra aportaci6n impresionante es la transformaci6n
del elemento folkl6rico en parte orgnica de la obra musical, en
vez de quedar tan s610 en su elemento primario. Desaparece el ca-
rcter tpico, la msica popular reviste una trascendencia uni-
versal, entre las diversas manifestaciones humanas.
En esta ltima poca nacen Sonata y Al aire libre para piano,
dos conciertos para piano y orquesta y los aclamados cuartetos de
cuerdas.
La orquesta sinf6nica siempre desconcertaba a Bart6k. La he-
terogeneidad de los colores, los eternos problemas de equilibrio,
contrastaban con la materia prima por l utilizada. Dificultades re-
sueltas en este perodo frtil,-Sonata para dos pianos y percusin,
Msica para cuerdas, celesta y arpa, y Divertimento para conjunto de
cuerdas,-ofreclan un acertado empleo de grupos homogneos. Can-
tata profana, construida sobre un solo motivo musical, hace revivir
la antigua leyenda hngara sobre su cuna asitica.
MICROCOSMOS

A la mayora del pblico en general e incluso a gran parte de


los aficionados ms entendidos, la msica de nuestros dias se le
hace incomprensible. Desde luego, se necesita preparaci6n para en-
trar en el espritu del arte moderno, pero no hay que olvidar que
para poder apreciar a Schubert, es preciso disponer asimismo de
cierta preparacin. La diferencia radica en el hecho de que el idioma
26 REVISTA MUSICAL

del perodo comn lo aprende todo el mundo automticamente,


en casa, la calle, la escuela, en todas partes. Tal como el nio puede
poseer el idioma de su tierra de origen sin estudiar sus reglas grama-
ticales, as forma parte ntegra de nuestra naturaleza la herencia
musical de los siglos pasados. Sin embargo, para dominar las nue-
vas formas de expresi6n musical, es indispensable ampliar la edu-
caci6n del odo, acomodarlo a las exigencias de aqullas. Y en este
punto aparece en escena una de las obras ms representativas de
Bart6k: Microcosmos. Es muy claro el fin pedag6gico que persigue:
completar la enseanza tradicional con los elementos de la nueva
jerarqua musical. Por otra parte, es como una pelcula retrospectiva
de todo el trayecto artstico del autor, se encuentran representadas
en eila las distintas etapas caractersticas de su pasado, en una recon-
ciliaci6n de tantos experimentos febriles. Y para cerrar el desfile:
las Danzas en ritmo blgaro, definitiva uni6n del estilo individual
de Bart6k con el folklore.

Los adversarios de su msica, la apostrofan de seca, mecnica,


artificial. Si hay arte que no puede ser construdo sobre esquemas,
es el de Bart6k. Se mueve dentro de un terreno en el que no puede
hallar apoyo sino en su propio odo e imaginaci6n.
Las obras de Bart6k abarcan. el mundo interior y exterior nues-
tro, no en menos grado que el arte de los grandes maestros anteriores.
Los objetos de su inters son elevados al plano universal, ms all
de las emociones momentneas y casuales del romanticismo. Sin
embargo, no son menos humanos; desde lo grotesco,-El prncipe de
madera,-hasta lo solemne,-Cantata profana-; desde la vitalidad
demonaca,-Allegro brbaro,-hasta la suprema sutileza,-Segun-
do cuarteto; desde la choza asitica,-Suite de Danzas,-hasta el
castillo de Barba Azul, siempre y en todas partes su arte fu pro-
fundamente humano. No se puede hablar de decadencia, porque
el animal predilecto de su imaginaci6n no sea el cisne romntico o
simbolista, o el ruiseor, sino la rana (Msica de la noche) o la mosca,
(Diario de un mosquito).
Algunos comentarios benvc\os causaron ms confusi6n todava,
al calificarlo de 'picante y ex6tico. Con el tiempo, la msica de
Bart6k no parecer ms ex6tica que. un Minuetto de Mozart. As
lo demuestra el camino recorrido por todos los grandes creadores.
El rasgo comn entre todos los senderos desu actividad artstica:
veracidad y fidelidad, caracteriza con la misma fuerza a su actitud
frente a los problemas sociales. Al mismo tiempo que escuchaba las
manifestaciones musicales de los campesinos, tuvo que darse cuenta
de la inmensa miseria en que viva y mora el pueblo, la verdadera
clase hist6rica de la naci6n.
Su modestia legendaria no le impidi6 que levantara la voz,
donde y cuando le era posible. Se levant6 ante l una muralla de
desconfiJ.nza y hostilidad por parte de ciertas clases privilegiadas,
que envolvi6 tanto al hombre como a su arte. Ms an, las conclu-
BLA BARTK 27

siones de su investigacin folklrica, al mismo tiempo que contri-


buyeron al acercamiento de las naciones, despertaron la ira de los
crculos oficiales, en ambos lados de la frontera.
Cuando el cielo se ennegreci sobre Europa, volvi a alzar su
voz contra la tirana. Consciente de la responsabilidad que recaa
sobre l, lder intelectual de su generacin, di un ejemplo brillante
no slo a sus admiradores, sino a muchos otros que nunca haban
odo un trozo escrito por l, ni asistido a un concierto suyo.
Su valiente y abnegada oposicin culmin con el exilio volunta-
rio. Desde la lejana, continu compartiendo preocupaciones y pe-
nurias con su pueblo. Hasta que recientemente, su patria le invit
en forma oficial para que ocupara el puesto que de siempre le corres-
ponda en la vida de la nacin. Entre proyectos y esperanzas fu
sorprendido por la muerte, que le ha impedido conocer los frutos de
su sacrificio.

Nota.-EI autor de este artculo es el compositor hngaro, residente en


Chie desde hace unos aos, Gabor Steinberger.-En Budapest, fu discpulo
de Zoltan Kodly, por lo 'lue perteneci al circulo de los compositores de van-
guardia que, en contacto estrecho y cotidiano, con Bla Bart6k, animaron la
vida musical de Hungra hacia su progreso contemporneo.

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