Poder y género en la obra de Foucault
Poder y género en la obra de Foucault
Resumen: Se retoma el concepto del poder propuesto Cmo se relaciona el poder con las realidades y las
por Michel Foucault, a fin de analizar algunas formas relaciones de gnero? Desde hace ya varios aos se
dominacin y el ejercicio de la manipulacin, en relacin
con mitos y visiones tradicionales sobre las relaciones considera obsoleta la concepcin, propuesta por algunas
de gnero, as como sobre las relaciones entre las mujeres feministas de los aos 70, de las mujeres como vctimas
y el poder. Por ltimo, a partir del concepto de los estilos carentes de poder de unos varones victimarios que, por
comunicativos (o generolectos) femenino y masculino, el contrario, lo ostentan y lo acaparan. Y no slo han
se plantea en las cuales se regula y controla el compor-
cambiado las miradas un tanto simplistas del pasado
tamiento de las mujeres, sobre todo en el campo sexual.
Se analizan los distintos tipos de poder, incluyendo la sobre las relaciones sociales y culturales entre hombres
la posibilidad de construir nuevas formas de ejercer un y mujeres, sino tambin otros aspectos de nuestras
liderazgo que no vaya reido con la democracia. concepciones del poder. En este trabajo me propongo
Palabras clave: Poder, generolectos, sexualidad,
explorar la temtica de gnero y poder, empleando los
subjetividad, feminismo
Abstract: Michel Foucaults concept of power is planteamientos de Foucault a fin de analizar algunas
invoked, in order to analyze some ways in which womens situaciones contemporneas relacionadas con las
behavior is controlled and regulated, above all with mujeres. Tomar en cuenta la diversidad de tipos de
regard to sexuality. Different types of power are analyzed, poder, y algunos aspectos de las formas en las cuales
including domination and manipulation, in relation with
myths and traditional conceptions of gender relations,
las mujeres se relacionan con l para, finalmente, esbozar
as well as in the relations between women and power. las posibilidades para las mujeres de construir formas
Finally, on the basis of the concept of feminine and mas- de ejercerlo sin caer en sus vicios tradicionales.
culine communicative styles, or genderlects, the possi-
bility is posed of constructing new ways of developing a
Qu es el poder?
mode of leadership congruent with democracy.
Key Words: Power, genderlects, sexuality, subjectivity, Para comenzar, se hace necesario definir qu enten-
feminism demos por poder. Lo definir como la capacidad de
*
Artculo tipo 2 (de reflexin) segn clasificacin de Conciencias. Es parte de la investigacin realizada en el Proyecto Identidades
Colectivas y Reconocimiento, del Grupo Gnero y Poltica del Centro de Estudios de Gnero. Una primera versin de este trabajo se
present como ponencia en el Foro Internacional Identidades, Sujetos Sociales y Polticas del Conocimiento: Reflexiones
Contemporneas, realizado los das 1, 2, y 3 de Noviembre en la Universidad Pontificia Bolivariana de Palmira.
**
Profesora del Doctorado en Humanidades de la Universidad del Valle, e investigadora del Centro de Estudios de Gnero, Mujer y
Sociedad de la misma universidad. Recibi su Ph. D. en Anlisis del Discurso en 1990 de la Universidad de la Florida en Gainesville. Sus
libros ms recientes son Sexo, gnero y feminismo. Tres categoras en pugna, Cali: Universidad del Valle, 2006, y Las guerras de
Alejandra (novela). Cali: Programa Editorial Universidad del Valle, 2005. Email: gabicastellanos@[Link]
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actuar para lograr cambios en el mundo. Parto de la relaciones entre las mujeres y el poder en el mundo
idea de que el cambio es una constante inescapable; contemporneo, necesitamos herramientas concep-
inclusive el hecho de sostener el statu quo es una forma tuales relativamente novedosas, que nos permitan no
de cambio, en el sentido de que requiere una adaptacin slo cuantificar sino tambin analizar estas relaciones
a circunstancias que inevitablemente van variando en desde perspectivas originales.
el tiempo. Estas variaciones pueden ser minsculas o
considerables, pero la dinmica entre las fuerzas El poder visto desde abajo
sociales es quizs la nica constante. Tambin los Pasemos entonces a considerar las reflexiones sobre
cambios que se producen en las correlaciones de fuer- el poder de Michel Foucault, quien lo ve de manera
zas sociales pueden ser grandes o pequeos; de mucho compleja, como algo ligado a mltiples causas y puntos
alcance, que involucren a muchas personas y duren de flexin. Dicho autor no se refiere al poder como
mucho tiempo, o cambios mnimos, de poca duracin una ley que dice no, sino como la fuerza capaz de
y pocas repercusiones. Los cambios, finalmente, producir discursos, saberes, placeres (1999: 48), y
pueden ser observados en lo individual o en lo colectivo. contrasta las visiones del poder como una potencia
Pero en esa pequea o gran medida, la capacidad de intencional que se concentra en unas pocas manos,
producir cambios es lo que define al poder. con la idea del poder como una fuerza y un efecto que
Los cambios pueden ir en diversas direcciones. circula en una malla de interacciones sociales. Desde
Partiendo del reconocimiento de que existen grupos su punto de vista, el poder no es monoltico, esttico,
sociales dominantes, es decir, que tienen mayores ni central, sino plural, dinmico y multidireccional2.
opciones de producir cambios que afecten a otras Foucault caracteriz el modelo tradicional, que llam
personas, y de producir cambios de mayor alcance y jurdico discursivo (porque su funcin es funda-
duracin, es obvio que puede haber cambios en esas mentalmente la de emitir discurso jurdicos, o leyes)
relaciones que vayan en la direccin de aumentar o como una concepcin del poder segn la cual ste es
disminuir las dominaciones, y tambin de modificar, algo que se posee o de lo cual se carece. Para quienes
diversificar o simplificar las formas en las cuales se siguen este modelo, los individuos, las clases, el ejrcito,
ejercen. el Estado, el pueblo, tienen o no tienen poder. Por otra
En cuanto a los cambios que se han dado en relacin parte, en este modelo piramidal el poder es controlado
con las mujeres, es obvio que fueron muchos, a todo por una fuerza centralizada, ejercida en una direccin
lo largo del siglo XX y en la mayor parte de los pases de arriba hacia abajo (mediante las leyes, la voluntad
del mundo. Colombia no fue la excepcin. Para algunos, de quienes dominan la economa, la fuerza del Estado),
pero tambin para algunas, presas de nostalgia por el y es primordialmente represivo en su naturaleza. Para
pasado, estos cambios han ido demasiado lejos. Para Foucault, en cambio, el poder es algo dinmico, que
otros y sobre todo para otras, no han llegado a ser se ejerce, no algo que se tiene o no se tiene. Por lo
suficientes: an somos nosotras las ms pobres entre tanto, distintas personas y entidades lo ponen en juego
los pobres, las que tenemos menos probabilidades de en distintos momentos. Adems, est diseminado en
acceder a todas las formas de poder y control sobre toda la sociedad, y todos y todas participamos de l (a
los recursos, las que padecemos la violencia domstica este aspecto es a lo que se alude con el trmino de
y sexual en proporciones abrumadoras.1 Sin embargo, micro poderes). El poder es fundamentalmente
me parece tambin claro que para examinar las generativo, productor de prcticas y discursos3.
1
Vanse los datos sobre la situacin de las mujeres en Colombia suministrados por la Consejera Presidencial para la Equidad de la
Mujer, en su documento Mujeres constructoras de Paz y Desarrollo, noviembre de 2003. (ISBN: 958-18-0276-2). Tambin puede
consultarse Mujeres Latinoamericanas en cifras: Colombia, FLACSO, Chile. ([Link] recuperado el
23 de enero de 2008).
2
Vase Sawicki, 1991: 17-32.
3
En este sentido podemos interpretar la afirmacin de Mabel Burin sobre un supuesto poder de los afectos que las mujeres ejercen;
sin embargo, se trata, en mi opinin, de un poder dudoso, puesto que los afectos son precisamente los que pueden ser la mayor fuente de
sufrimiento femenino, debido a la dependencia afectiva que a muchas las hace muy vulnerables en caso de infidelidad de su pareja o de
una ruptura de la relacin amorosa. (Cf. Burin, op. cit., p. 126).
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En Historia de la sexualidad, Foucault sostiene que histricos, se hace necesario construir una analtica
la visin del poder de la mayora de los tericos polticos del poder que ya no tome al derecho como modelo y
se basa en la crtica que se hizo de la monarqua en el como cdigo (110).
siglo XVIII, crtica segn la cual el poder siempre En la analtica del poder que propone Foucault,
tena que ejercerse en forma de leyes. Lo criticado, se hace nfasis en las tcnicas y los dispositivos para
es decir la monarqua, edificada como sistema de la generacin de discursos y saberes, en vez de perma-
derecho, les dio forma a las crticas que se convirtieron necer obsesionados por la codificacin jurdica. En
en la base para la concepcin moderna del poder. segundo lugar, se entiende el funcionamiento del poder
Paradjicamente, es precisamente en el momento en no como la enunciacin de leyes y derechos, sino como
que desaparece ese tipo de poder, con el advenimiento el proceso mediante el cual se define qu es lo
del Estado moderno, cuando se inaugura su concepcin normal, lo natural. El sitio o punto de aplicacin
basada en una realidad caduca y obsoleta: a pesar de del poder deja de ser el Estado, y puede darse en todos
los esfuerzos por separar lo jurdico de la institucin los niveles y dimensiones de la sociedad. Finalmente,
monrquica y para liberar lo poltico de lo jurdico, la la consecuencia paradigmtica de la aplicacin del
representacin del poder continu atrapada por ese poder deja de ser el castigo a las transgresiones, para
sistema (Foucault, 2002: 107). A esto se debe la impor- pasar a constituir los mecanismos de control de las
tancia que an se le da en la representacin del poder realidades sociales.
al problema del derecho y la violencia, de la ley y la
ilegalidad, de la voluntad y de la libertad, y sobre todo, Podemos contrastar el modelo jurdico-discursivo
del Estado y la soberana (108). En cambio, para poder con la analtica del poder propuesta por Foucault
analizar el poder en la concrecin de sus procedimientos mediante el siguiente esquema:
Una de las razones por las cuales este autor Trascendiendo, as, la mirada al soberano en lo
revoluciona la manera de concebir el poder es que parte, alto como su fuente central, nos propone iniciar la
para el anlisis, de abandonar el enfoque tradicional de indagacin desde el otro extremo, el de las ramifi-
preguntarse por el origen del poder. Muchos autores caciones capilares del poder, de sus mecanismos
lo han definido en trminos de su origen: son famosos infinitesimales. La pregunta fundamental, entonces,
los planteamientos de Mao Tse Tung, para quien el no es de dnde procede el poder, y cmo desciende
poder emana de las bocas de los fusiles, o de Marx, hasta las molculas de la sociedad, sino cmo funciona
quien lo vea como la capacidad de dominacin basada en la concrecin de los fenmenos, las tcnicas, los
en la propiedad y el control de los medios de procedimientos de poder ms particulares y espec-
produccin. Ambas definiciones pueden considerarse ficos (Foucault, 1992: 143-145).
simplistas y positivistas, a la luz de la crtica de Michel La relevancia de esta mirada desde abajo se hace
Foucault a la preocupacin de los historiadores con el evidente si reflexionamos sobre la forma como se ejerce
origen, como punto de partida y causa ltima de los el control social en las democracias modernas. Aunque
fenmenos (Foucault, 1992b). nunca dejan de jugar un papel la violencia de la fuerza
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pblica o las imposiciones del poder econmico, los embargo, el mero hecho de ensearles a usar anti-
mecanismos mediante los cuales se regula y se controla conceptivos, o inclusive el proverselos, no es sufi-
la sociedad de manera ms sutil parecen ser mucho ciente para persuadirlas a emplearlos, ni tampoco para
ms eficaces y mucho ms generalizados. En este lograr que otros aspectos de sus vidas se modifiquen.
sentido, Foucault nos habla de unos regmenes de De hecho, para muchas de estas jvenes la maternidad
verdad, constituidos por conjuntos de enunciados que se convierte en la posibilidad de tener una meta, algo
circulan en determinados contextos y que sirven para por lo cual vivir, luchar, y sentirse apreciada, cuando
producir y legitimar ciertas actitudes y ciertas prcticas aparentemente no existe ninguna otra va que pueda
que hacen que los individuos se auto-regulen y se auto- darle algn sentido a sus vidas.
disciplinen. No se trata, sin embargo, de sospechar de Si realmente se busca romper los esquemas de vida
una intencin malvola en quienes tratan de diseminar onerosos en los cuales estas jvenes estn insertas, y
muchas de estas actitudes y prcticas, las cuales no meramente regular su conducta sexual, los esfuer-
inclusive pueden ser aparentemente benficas para las zos para lograr los cambios deben ir ms all de la
personas en las cuales se quieren inducir. Se trata, ms educacin sexual y del suministro de dispositivos para
bien, de observar qu efectos especficos producen, el control de la natalidad. Tales esfuerzos deben estar
cmo inciden en las vidas de esas personas, y de qu dirigidos a crear las condiciones que puedan conducir
manera conducen a un mayor control social. a estas mujeres con mayor eficacia a optar por un
ejercicio de su sexualidad que no resulte en un emba-
Los regmenes de verdad y los embarazos adoles- razo indeseado, pero que les permita escoger si desean
centes o no tener hijos; condiciones que requeriran poner a
Como una muestra de cmo estas concepciones su alcance los recursos para la construccin de un
pueden ayudarnos a analizar situaciones especficas proyecto de vida coherente. Entre estos recursos se
de las mujeres colombianas, tomemos el ejemplo de debe incluir, en primer lugar, aquellos que les den la
un fenmeno social como el embarazo adolescente posibilidad de sentir deseos de construir tal proyecto.
sobre el cual personas y organizaciones muy bien (No es por casualidad que la inmensa mayora de las
intencionadas hacen esfuerzos por incidir. En primer jvenes de clase media y alta tengan metas profe-
lugar, observamos la aparicin del rtulo, que se sionales y personales, mientras que la inmensa mayora
presenta como una descripcin objetiva, al margen de de las de los estratos ms bajos carezcan de ellas.
juicios de valor, de una situacin milenaria de las Parece por lo tanto evidente que las primeras cuentan
mujeres, sobre todo las que viven en situacin de con las condiciones que les permiten desear las metas
pobreza, situacin que actualmente se desea modificar. que conforman lo que hoy llamamos un proyecto de
La indeseabilidad de los embarazos aparece como una vida, mientras que las segundas carecen de ellas).
verdad incuestionable. En segundo lugar, sabemos que Si, por el contrario, lo que se busca es simplemente
en torno al fenmeno, una vez nombrado, se desarrollan reducir en un cierto porcentaje los embarazos de las
enunciados que componen saberes y tcnicas que a adolescentes, se est de ese modo resolviendo un pro-
menudo se despliegan como prcticas regulatorias de blema demogrfico, de poblacin, cuya solucin inte-
la conducta sexual de las jvenes. resa a las entidades del Estado y a los grupos que ms
Ahora bien, al calificar estos saberes y tcnicas se benefician de la situacin actual de la sociedad.
como prcticas de regulacin, no estoy cuestionando Considero justificado tildar de regulatorias aquellas
la deseabilidad ostensible de la meta que se persigue. campaas y aquellos programas que se proponen este
Es claro que una mujer que empieza a ejercer la mater- tipo de metas cuantitativas, en vez de plantearse obje-
nidad desde la adolescencia generalmente disminuye tivos ms de fondo, encaminados a crear de manera
por ese hecho sus opciones de vida, y que si se quiere efectiva condiciones para la libertad de estas adoles-
que las mujeres y sus hijos escapen a la repeticin de centes, con lo cual ellas mismas puedan decidir si
los ritos de la pobreza, parecera conveniente que los quieren o no tener embarazos, a qu edad, y en qu
embarazos ocurrieran a edades ms avanzadas. Sin condiciones, y que puedan hacerlo en circunstancias
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en las cuales existan para ellas diversas opciones de subjetividad y los mismos cuerpos de los individuos.
vida. En Historia de la sexualidad, Foucault plante la
En ese sentido podemos decir que en torno al aparicin histrica de figuras que marcaron la sub-
fenmeno denominado embarazo adolescente se ha jetividad moderna, entre ellas la de la mujer histrica.
construido lo que Foucault denominara un rgimen Esta figura surge relacionada con toda una serie de
de verdad para la regulacin y el control social de las discursos sobre la propensin a la enfermedad de las
mujeres. Se trata de un rgimen de verdad debido a mujeres de la burguesa, sobre todo en el siglo XIX,
que no slo se desarrollan prcticas, desde el Estado y sus debilidades e incapacidades innatas, y de prcticas
desde otras organizaciones, dirigidas a producir un sociales como la provisin de medicamentos, tnicos,
cambio en ciertas conductas, sino que tambin y al sales para revivirlas de desmayos, etc. Las mujeres
mismo tiempo se crean condiciones a partir de un cuya subjetividad se construy en este entorno, aparen-
sistema de poder para la produccin de ciertos tipos temente padecan de manera crnica de nervios, y
de enunciados, de relaciones entre ellos, de valores e en sus cuerpos se inscriba indeleblemente la morbi-
incluso de sacralizaciones: en ciertos crculos, se lidad preconizada. No parece casual que se planteara
convierte en anatema cualquier expresin de duda sobre este tipo de rgimen de verdad sobre las mujeres, este
la bondad de esas prcticas. En las palabras de tipo de regulacin de la conducta femenina, en mo-
Foucault: mentos en los cuales por otro lado comenzaban a
gestarse las luchas sufragistas.
Por verdad hay que entender un conjunto Quiero subrayar que en ningn momento trato de
de procedimientos reglados para la produccin, insinuar alguna conspiracin masculina contra las
la distribucin, la puesta en circulacin y el
mujeres del siglo XIX. En los procesos que condujeron
funcionamiento de los enunciados.
La verdad est ligada circularmente a los a esa histerizacin femenina, hombres y mujeres
sistemas de poder que la producen y la mantienen, intervinieron de manera activa para producir la figura
y a los efectos de poder que induce y que la que de algn modo los cambios sociales hacan
acompaan, al rgimen de verdad (Foucault, 1999: deseable. Lo que nos ha enseado el autor de Vigilar y
55). castigar, y de Historia de la sexualidad, es que una
sociedad produce las instituciones, las tecnologas, las
La verdad de que las jvenes de hoy deben evitar prcticas y los discursos, capaces de construir los tipos
quedar embarazadas adquiere prcticamente el valor de sujetos y de cuerpos que necesita. Y en esa produc-
de un dogma. El resultado es que se tiende a culpabilizar cin intervienen no slo los sujetos dominantes, sino
a las jvenes que, a pesar de los mejores esfuerzos de tambin los dominados.
los funcionarios y los/las talleristas, persisten en quedar Si buscamos hoy una figura equivalente, que permee
embarazadas. toda la femineidad contempornea, tal vez podramos
encontrarla en la sper-modelo. No se trata, eviden-
Dos figuras histricas: la mujer histrica y la temente, de una condicin que se supone pre-existente
sper-modelo y generalizada, como en el caso de la histerizacin de
Ahora bien, no slo en relacin con la reproduccin los cuerpos de las mujeres, sino de una meta a la cual
podemos emplear los planteamientos de Foucault sobre aspirar, pero que de algn modo se incorpora, se
el poder para analizar cualitativamente la subordinacin inscribe en la misma carne. Toda mujer debe medirse
de la mujer en el mbito de los discursos. Como hemos contra ese ideal, y puede estar convencida de que bajo
visto, cuando nos referimos en el sentido foucaultiano su piel se esconde esa figura, o puede ms bien deses-
al poder de los discursos, no lo hacemos necesaria- perar totalmente de poder alcanzarla algn da, pero
mente desde un punto de vista ideolgico, de doctrinas su presencia fantasmtica, activa y potente en forma
que persuaden y mueven las voluntades de los sujetos de aspiracin o de culpabilizacin, nunca desaparece.
sociales. Hablamos, ms bien, de concepciones acerca Esta figura aparece ligada a prcticas como las dietas,
de la realidad que de algn modo construyen la la gimnasia, los distintos procedimientos de la ciruga
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esttica, el uso de aparatos y cremas, la ingestin de Los lectores varones de Playboy y de Hustler, en
diversos medicamentos. Al mismo tiempo, la prctica Colombia de SOHO, podran estar motivados por el
disciplinaria para la produccin del cuerpo femenino deseo de comprobar que, a pesar de todos los terrenos
de hoy no slo tiene que ver con las actividades que que las mujeres han invadido, a pesar de todos los
las mujeres mismas desarrollan, o los procedimientos privilegios que los hombres parecen estar perdiendo, a
quirrgicos a los cuales se someten, sino tambin con pesar de que en las relaciones sexuales a menudo ellas
las tallas, los estilos y la configuracin de los vestidos empiezan tambin a tomar la iniciativa, al menos esto
que los diseadores de modas y la industria textil y permanece: en el mundo idealizado de las revistas
manufacturera proponen a las mujeres. Asimismo est lujosas, las mujeres siguen siendo objetos y no
involucrada la provisin de productos, prcticas y sujetos de deseo sexual. En cuanto a las mujeres, tanto
discursos encaminados a producir un cierto tipo de las modelos como las que aspiran a parecerse a ellas,
superficie corporal, de rostro, de piel y de cabello. Y todas sus poses, sus gestos, su expresin facial parecen
todo lo anterior es alimentado por una floreciente pregonar: Podemos haber ingresado colectivamente
industria publicitaria que emplea diversos medios en terrenos que en el pasado eran reservados para los
masivos, publicaciones de todo tipo, y que ahora se varones, que antes nos estaban vedados, pero sexual-
desborda desde la televisin y el cine a fenmenos mente seguimos siendo mujeres, seguimos deseando
relativamente recientes como son Internet y los video- fundamentalmente ser deseadas.
juegos. En este sentido, las mujeres mismas de nuestra
Obviamente la figura de la sper-modelo conduce sociedad contempornea de algn modo comparten
a enriquecer una diversidad de industrias, desde las ese deseo cultural inconsciente: la inclinacin a com-
fbricas de diversos productos hasta las escuelas de pensar la disminucin del privilegio masculino repre-
modelos pasando por los gimnasios, los salones de sentada por los progresos alcanzados por las mujeres
belleza y los spas, y a dar sustento a muchos tipos en el ltimo siglo, mediante la representacin grfica
de tecnlogos y profesionales. Adems, y esto es lo de la idea de que en materia de sexualidad no existe
ms importante, permite que las mujeres, que hoy se reciprocidad entre los gneros. La subversin de las
han emancipado en diversos mbitos y sentidos, relaciones tradicionales de gnero que representa el
continen subyugadas a los varones, al enfatizar como poder logrado por las mujeres en otros mbitos, es
meta de sus vidas la de agradar a los ojos viriles. exorcizada mediante la representacin de la falta de
Sin embargo, la participacin activa de las mujeres poder de las mujeres frente al falo, la pose de objeto de
mismas en la persecucin de esta aspiracin de pare- deseo frente a la subjetividad deseante de los varones.
cerse a las modelos no puede explicarse solamente por
va de los rendimientos econmicos que produce, ni La dominacin femenina? Saloms y Ramonas
responsabilizando exclusivamente a los varones. Si No podemos terminar esta breve reflexin sobre
analizamos las imgenes publicitarias mediante las mujer y poder sin tomar en cuenta un viejo mito, o tal
cuales se difunde esa figura idealizada de mujer, vez una vieja realidad, a la cual aluden tantos discursos
podemos ver que todo en su pose y su actitud es una de la cotidianidad: el del varn domado o la domi-
representacin clara de la mujer como objeto sexual, nacin del hombre por parte de las mujeres. Se trata
de la sexualidad femenina vivida como aceptacin de de un poder representado milenariamente por figuras
este papel de objeto de deseo. Lo que parece estar diversas, desde la Dalila castradora, o la Salom seduc-
sucediendo aqu es ms bien una forma de compen- tora, hasta la Ramona de las caricaturas. En los relatos
sacin por el mismo progreso de las mujeres en las donde ellas aparecen se atribuye a ciertas mujeres o a
profesiones, y en el campo educativo, econmico y todas las mujeres un papel de dominadoras, dominacin
poltico, en el mismo mbito de las relaciones amorosas de la cual son vctimas los hombres. Este papel puede
y sexuales. Y se trata de actitudes suscritas y adoptadas ejercerse mediante la emasculacin del hombre que
por las mujeres mismas, aunque sean promovidas y las mujeres logran por el empleo malvolo que hacen
alentadas por los hombres. de su atractivo sexual, o por medio de la domesticacin
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conyugal, la cual va ligada tanto a la falta de libertad Se trata, entonces, de un poder solapado, de
del varn a manos de la esposa dominante, como a su manipulacin ejercida por la mujer, que puede ser
oneroso rol de proveedor en la domesticidad. efectivamente un poder opresor para el hombre, pero
Como vemos, este poder femenino ha sido repre- que no anula el lazo de dependencia hacia l de la mujer
sentado durante siglos y milenios de la civilizacin que lo ejerce. En este sentido, se trata de un poder
occidental partiendo de una relacin cannica, espe- precario, frgil, que slo subsiste en la medida en que
rada, entre hombres y mujeres en la cual se presupone se den dos condiciones sobre las cuales, en ltimas, la
que ellos deben ser, por derecho propio, los dominantes, mujer misma no tiene el control: primero, que el varn
aunque de alguna manera ellas perversamente se resisten domado siga teniendo un poder del cual ella pueda
a aceptar la naturalidad e inevitabilidad de esta situacin, parasitar, y segundo, que persista la belleza de ella, en
y convierten a los dominadores en dominados. Se trata, el caso de la mujer seductora, o la cobarda de l, en el
en todo caso, de un poder que podemos calificar de caso de la mujer brava.
subordinado, si se me permite el oxmoron: consiste
en el poder, no de lograr cambios mediante la accin La Reina del hogar
directa, sino de influir sobre los hombres. En efecto, En relacin con el poder femenino, existe tambin
en tales narraciones y relatos, son ellos los nicos que otro mito, segn el cual las mujeres, ya no las Saloms
deben legtimamente ejercen el poder de manera directa; ni las Ramonas, sino las esposas y madres tal como
cuando ellas lo conquistan, es porque de algn modo, deben ser, segn el saber tradicional, son el centro
ya sea por su belleza o por su lengua viperina de mujer del hogar y por tanto de la sociedad. Evidentemente,
brava, consiguen influir sobre el nimo del varn, desde la perspectiva de los deseos de los varones
manipulndolo mediante el deseo sexual, o acobar- heterosexuales, ellas ocupan el centro de la vida doms-
dndolo y as neutralizando su voluntad de dominacin. tica y amorosa: las buenas son ensalzadas, son objeto
Ni Salom, ni Dalila, ni Ramona, ejercen un poder de un culto; las malas, por otra parte, los vuelven
basado en su propia capacidad de accin sobre el locos, los desesperan, los obsesionan, y los ponen a
mundo, sino a travs de un desvo, a travs de un or mariachis.
hombre a quien ellas de algn modo suplantan, o de La importancia de la esposa y madre tradicional
algn modo seducen. para muchos hombres puede deducirse del hecho de
Podemos calificar este poder como el de la esclava, que ellos pueden desmoronarse si no cuentan con ese
pues se trata de un poder que no se ejerce por derecho centro psquico organizador de la vida privada.4 La
propio; la subjetividad que persigue y consigue este vida emocional y domstica de muchos hombres
poder no se relaciona en forma recta con el mundo, heterosexuales necesita tener como condicin sine qua
con el entorno, sino que necesita la intermediacin de non, como ancla, una mujer que acepte su papel
un varn al cual se manipula, o a quien se anula. En el tradicional. Por esa misma razn, si su primera unin
caso de la mujer seductora, se trata de un uso de la fracasa, muchos se buscan rpidamente otra mujer.
sexualidad para lograr poder, en prcticas que parecen (En cambio, la mayora de las mujeres separadas tiende
muy cercanas a la prostitucin (aunque sea en muchos a dedicarse a criar sus hijos y no puede darse esos
casos una prostitucin conyugal y sacralizada): un uso lujos.) Pero esto no es lo mismo que decir que ellas
de artes que permitan a la mujer obtener beneficios sean, como sujetas por derecho propio, el centro de la
que un hombre, seducido y halagado, otorga a cambio sociedad. La necesidad de muchos hombres de una
de favores sexuales, y a cambio de sentirse, a su vez, mujer tradicional es semejante a la necesidad que los
amo y seor de una mujer atractiva. amos tienen de los esclavos: en una sociedad esclavista,
4
Sin embargo, es importante sealar que el uso predominante o frecuente del generolecto del sexo opuesto no denota necesariamente
una orientacin homosexual, ni, al contrario, el uso predominante o generalizado del generolecto adecuado segn las normas
hegemnicas, tanto sexuales como de gnero (es decir, el esperado, el del propio sexo), tampoco garantiza que la persona tenga una
orientacin heterosexual.
108
la produccin y la vida cotidiana tambin se derrum- mujeres que no logran promoverse en su trabajo
baran si de un da para otro desaparecieran los emplean un estilo comunicativo femenino, el cual en
esclavos. un mundo masculino no se reconoce como liderazgo.
An ms, si bien las mujeres pueden ser muy im- Efectivamente, en un estudio realizado en Estados
portantes, inclusive de fundamental importancia, para Unidos, se encontr que un serio obstculo para el
los hombres que comparten la vida con ellas, lo son ascenso laboral de muchas mujeres era su estilo comu-
slo en la medida en que ellas acepten que los varones nicativo, que las haca ser juzgadas como no aptas
son sus superiores. Esta condicin es inescapable, pues para posiciones en los cuales se espera un liderazgo.
aqulla que quiera actuar como sujeto agente por Este estilo se manifestaba en tendencias a asumir
derecho propio, con relacin directa con el mundo, actitudes que eran interpretadas como debilidad, como
plantendose metas propias y desarrollando las acciones la tendencia a atribuir el logro de metas al trabajo en
que le permitan conseguirlas por sus propios medios, equipo, minimizando su propio mrito, y la tendencia
ser muy probablemente tachada de Ramona, de a dar rdenes a subalternos de maneras indirectas,
mujer brava, de mujer que quiere suplantar al varn, empleando frmulas de cortesa en vez de un estilo
por parte de quienes se sienten ms a gusto con las imperativo. En nuestro medio, podramos agregar la
relaciones tradicionales entre los gneros. tendencia femenina a emplear la persuasin en vez de
la confrontacin al enfrentar disensos. Segn la
El techo de cristal y el liderazgo femenino sociolingista norteamericana Deborah Tannen (1992),
Miremos por un momento hacia el futuro, hacia la estas tendencias eran muy dismiles al concepto tradi-
posibilidad de construir un poder que no sea ni de cional de cmo se ejerce el liderazgo, siguiendo un
dominacin ni de manipulacin. Podemos encontrar estilo moldeado siguiendo las caractersticas de lo que
algunas pistas de cmo lograrlo a partir del anlisis ella llam el generolecto masculino.
que han hecho algunas feministas de algunos aspectos El concepto de los generolectos nos remite a las
de la subordinacin de la mujer en el campo laboral. diferencias comunicativas entre el estilo femenino y el
Sabemos que, a pesar de la revolucin femenina, masculino. Se trata de diferencias culturales entre dos
de los logros en educacin de las mujeres, que han tipos ideales, donde el estilo no siempre coincide con
llegado colectivamente a niveles en los cuales o bien el sexo de los hablantes, pero donde siempre es posible
estn equiparadas a los hombres o incluso los sobre- reconocer una manera de comunicarse como o bien
pasan, a pesar del acceso de las mujeres a trabajos y ms femenina o ms masculina. Por otra parte, todos
posiciones que han sido tradicionalmente masculinas, somos discursivamente bisexuales, o mejor, bi-gen-
muchas mujeres que desean ascender, ser lderes, se ricos, puesto que no hay nadie que no utilice ocasional
enfrentan a obstculos invisibles, como si existiera o frecuentemente, al menos en algunas circunstancias,
un techo que les impide el paso, que bloquea su ascenso algunos estilos que son culturalmente atribuibles al sexo
a los escalones ms altos del poder. A este fenmeno opuesto. Al mismo tiempo, lo usual, lo que de hecho
se le ha denominado el techo de cristal. Una expli- sucede, es que las mujeres tendemos con mayor
cacin para este fenmeno viene de la lingstica: los frecuencia a emplear un generolecto femenino y los
estilos de las mujeres de ejercer el poder tienden a ser hombres tienden a emplear ms frecuentemente el
distintos a los de los hombres, y esto conduce a dos masculino.5 En el generolecto femenino, lo que prima
situaciones posibles. En algunos casos, las dificultades es el inters por las relaciones, las conexiones y la
encontradas por las mujeres para su ascenso tienen afectividad, mientras que en el masculino lo que se
que ver con su estilo masculino de ejercer el liderazgo, enfatiza por encima de todo es la competitividad y la
que produce rechazo en sus superiores, sus iguales y jerarqua.6
sus subalternos y subalternas (Ella es peor que un En el cuadro que presento a continuacin pueden
hombre). Paradjicamente, en otros casos, las verse algunas caractersticas de los dos generolectos:
5
Para una presentacin ms extensa de los dos generolectos, vase Gabriela Castellanos, Sexo, gnero y feminismo: tres categoras
en pugna, en el libro del mismo nombre (2006).
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No obstante, es importante advertir que los dos puedan ejercer un liderazgo sin necesidad de mas-
estilos o generolectos no son equivalentes, en el sentido culinizarse, es decir, conservando su tendencia a
de que no son valorados por igual en nuestro medio. emplear con mayor frecuencia el generolecto femenino?
Por lo general, y como era de esperarse, el generolecto En el estudio mencionado, Deborah Tannen propuso
femenino es valorado en el ejercicio de actividades como una labor de educacin que permitiera a superiores y
la crianza de los nios o el cuidado de los enfermos, subalternos, hombres y mujeres, reconocer las dife-
actividades relacionadas con el rol tradicional de las rencias entre los generolectos y aprender a valorar el
mujeres. En cambio, en el ejercicio de las profesiones, liderazgo ejercido mediante un estilo comunicativo
sobre todo las de mayor tradicin masculina, se valora femenino, reinterpretando la supuesta debilidad como
ms el generolecto masculino, de tal modo que quienes diversidad. De este modo sera posible que las mujeres
emplean un estilo femenino son vistas y vistos como ejercieran un poder que les permitiera emplear sus
dbiles, y no como lderes reales o potenciales, a pesar capacidades sin por ello tener que masculinizarse.
de que logren persuadir a sus colaboradores y subal-
ternos para lograr un mayor trabajo en equipo y as Poder, influencia y libertad
alcanzar determinadas metas. Para terminar, volvamos a considerar el caso del
No se trata, obviamente, de exigir que los hombres poder ejercido por una mujer mediante la relacin con
o las mujeres empleen el generolecto que culturalmente un varn. Contrastando el poder que se ejerce de
les fue asignado, ni de castigar a aquellos sujetos y manera directa con el que requiere la anuencia de aqul
sujetas que tengan la inclinacin a emplear el generolecto que verdaderamente lo tiene por derecho propio,
del sexo opuesto. Por el contrario, considero indis- podemos re-interpretar la diferencia que Mabel Burin
pensable para la democracia sexual que aceptemos seala entre influencia y poder. Para Burin, la influen-
tambin la posibilidad de que determinadas mujeres cia femenina, ejercida desde las posiciones subjetivas
empleen un estilo culturalmente juzgado masculino y tradicionales, consiste en incidir sobre las maneras
que ciertos hombres se comuniquen mediante un estilo de pensar y de sentir de los otros. Lo que esta autora
culturalmente considerado femenino. Pero dado el define como poder, se basa en el hecho de contar
hecho de que la mayora de las mujeres se sienten con las herramientas necesarias para decidir sobre los
incapaces de adoptar un estilo masculino, o por lo que los otros hacen (Burin, 2000: 145). Segn Burin,
menos incmodas cuando lo hacen, es necesario la diferencia entre influencia y poder est en la distincin
buscar soluciones para la subvaloracin del generolecto entre incidir y decidir.
femenino. Ahora bien, aunque Burin no lo menciona, la
A partir de estas observaciones, cabe preguntarse, influencia puede ejercerse por lo menos de dos modos:
cmo crear las condiciones para que las mujeres mediante la manipulacin, en cuyo caso estaramos
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ante lo que he llamado el poder de la esclava, o mediante Este poder puede ir unido a una posibilidad de influir
la persuasin, que sera la que se emplea para mover a sobre los otros en lo que tenga que ver con los asuntos
otros a una determinada accin o posicin en una de esos otros, pero sin necesariamente ejercer una
relacin entre iguales. En cuanto a la definicin de Burin manipulacin.
del poder, vemos que implica necesariamente una Aspiramos, entonces, a construir maneras de ejer-
dominacin, ya que se decide por, o en lugar de, esos cer el poder sin dominacin ni manipulacin. Esta
otros u otras, a quienes de ese modo se estara subor- aspiracin no se limita a ejercerlo de un modo diferente
dinando. No habra, entonces, en el poder, sino la nosotras mismas, sino tambin a influir sobre el medio
posicin del dominador y la del dominado. Sin para transformarlo, para que el poder se democratice.
embargo, pienso que podemos plantear una tercera va, La revolucin feminista que obtuvo para las mujeres la
una situacin de libertad para elegir, que implica una ciudadana mediante el derecho al sufragio, que logr
redefinicin del poder de modo que se dirija slo sobre que las mujeres se incorporaran a la educacin superior
s; en este caso sera un poder que se vera como una y a todas las profesiones, slo estar completa cuando
capacidad de los sujetos para decidir sus propios juntos, hombres y mujeres, obremos una transfor-
asuntos por s mismos o por s mismas, sin necesa- macin social en la cual estn aliados el poder y la
riamente dominar a otros ni decidir por ellos o ellas. democracia.