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Guía Práctica sobre Blefaritis Meibomiana

Este documento describe diferentes tipos de blefaritis, incluida la blefaritis meibomiana, y discute su etiología, diagnóstico y tratamiento. Se clasifican las blefaritis según su ubicación (anteriores o posteriores) y causa (inmunológica o infecciosa). La blefaritis meibomiana afecta la parte mucosa del borde palpebral y puede ser infecciosa o secundaria a otras condiciones. El documento también menciona otras blefaritis menos comunes como las herpéticas, mic

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Guía Práctica sobre Blefaritis Meibomiana

Este documento describe diferentes tipos de blefaritis, incluida la blefaritis meibomiana, y discute su etiología, diagnóstico y tratamiento. Se clasifican las blefaritis según su ubicación (anteriores o posteriores) y causa (inmunológica o infecciosa). La blefaritis meibomiana afecta la parte mucosa del borde palpebral y puede ser infecciosa o secundaria a otras condiciones. El documento también menciona otras blefaritis menos comunes como las herpéticas, mic

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INTERVENCIN DIETTICA

CON CIDOS GRASOS


LA BLEFARITIS MEIBOMIANA POLIINSATURADOS; UNA NUEVA
APORTACIN AL MANEJO
UN ENFOQUE PRCTICO DE LA BLEFARITIS MEIBOMIANA
E ILUSTRADO

N D I C E N D I C E
INTRODUCCIN ...................................................................... 3 INTRODUCCIN ...................................................................... 23
LAS BLEFARITIS ........................................................................ 3 CIDOS GRASOS POLIINSATURADOS
EN LA NUTRICIN HUMANA 23
NOTAS ANATOMOFISIOLGICAS ..................................

Y BASES FISIOPATOLGICAS ................................... 6 SECRECIN HOLOCRINA DE LAS GLNDULAS


LA BLEFARITIS MEIBOMIANA .............................................. 8 DE MEIBOMIO .............................................................. 24

LA ROSCEA CUTNEA Y LA PELCULA LIPDICA


LA ROSCEA OCULAR (TERMINOLOGA) ............. 13 DE LA LGRIMA .......................................................... 25

COMPLICACIONES DE LA MEIBOMITIS PROPIEDADES FSICAS Y BIOQUMICAS


O DE LA ROSCEA ...................................................... 13 DE LA PELCULA LIPDICA LAGRIMAL .................... 25
TRATAMIENTO DE LA BLEFARITIS MEIBOMIANA ORGANIZACIN DE LA PELCULA LIPDICA .................. 26
Y DE LA ROSCEA OCULAR ....................................... 15 LOS CIDOS GRASOS ESENCIALES
CONCLUSIN ........................................................................... 19 EN LA BLEFARITIS MEIBOMIANA ........................... 27
Bibliografa ............................................................................ 20 Bibliografa ........................................................................... 29

N: 10
Motor de Innovacin
Carl P. Herbort, V. Tao Tran
Enfermedades oculares externas e inflamatorias,
CentroOftalmolgico de la Source, Lausana, Suiza

I. I NTRODUCCIN
Este trabajo pretende ser una pequea gua prctica e ilustrada sobr e la blefari-
tis meibomiana que aparece de forma aislada o relacionada con una roscea ocu-
lar o roscea (cutnea). Se describen algunos principios para el diagnstico y el
tratamiento de una afeccin durante mucho tiempo poco conocida y subtrata -
da. Este trabajo se basa completamente en la exper iencia prctica de los autores
y refleja su actitud, a menudo empr ica, adquir ida con el trato de numer osos
pacientes a lo largo de su prctica clnica o en la consulta de enfermedades exter-
nas e inflamatorias en el Centro Oftalmolgico de la Source durante los ltimos
diez aos.

II. L AS BLEFARITIS
El trmino blefaritis abarca varias entidades que hay que identificar antes de decidir el tra-
tamiento teraputico. El trmino blefaritis significa una inflamacin o infeccin de los
prpados, pero no tiene ninguna utilidad si no v a seguido del adjetiv o que indica de qu
tipo de blefaritis se trata. Las blefaritis pueden clasificarse, entr e otros factores, segn su
topografa o segn su etiologa. De este modo, desde el punto de vista topogrfico se puede
distinguir entre blefaritis anteriores y blefaritis posteriores. Las blefaritis anteriores afectan
a la par te cutnea del bor de palpebral; dos ejemplos tpicos y fr ecuentes son la blefaritis
estafiloccica, reconocible fcilmente por los habituales collaretes alrededor de las pesta-
as, y la blefaritis seborr eica, identificada por la pr esencia de escamas en el prpado ms
all del borde palpebral (Figura 1). La blefaritis posterior por excelencia es la blefaritis mei-
bomiana que afecta a la par te mucosa y al lmite de la par te cutnea y de la par te mucosa
del borde palpebral (Figura 2).

3
Figura 1: Blefaritis seborreica grave.
Obsrvese la presencia de escamas,
generalmente ms numerosas en las
formas ms secas.

Figura 2: Blefaritis meibomiana.


Engrosamiento del borde palpebral, sobre
todo posteriormente, con forma redondeada
de la parte mucosa del borde palpebral
debido a la presencia de un edema.
Visualizacin de los orificios de las glndulas
de Meibomio donde se aprecia por
transparencia la acumulacin de material
lipo-purulento. Aspecto untuoso de la
superficie del borde palpebral y presencia
de telangiectasias.

Desde el punto de vista etiolgico, existen dos causas principales: un origen inmunitario,
como en la blefaritis seborr eica, y numer osas causas infecciosas. N o obstante, estas dos
etiologas suelen asociarse. E n este documento slo se mencionarn las categoras princi-
pales de blefaritis infecciosas, sin pr oporcionar una enumeracin exhaustiva.

La blefaritis estafiloccica es una blefaritis anterior pr ovocada por una colonizacin de


estafilococos (normalmente dorados) en los prpados, alr ededor de la base de las pestaas
y posiblemente en el folculo piloso, asociada a una reaccin especfica del husped (Figura
3). Asimismo, en esta blefaritis de origen infeccioso tambin inter vienen factores inmuni-
tarios propios del husped. D e hecho, a menudo se encuentran anti-estafilolisinas en el
suero de algunos pacientes. Los collar etes que se forman en las pestaas son escamas de
piel ulcerosa que se desprenden y que estn generadas por la pestaa en cr ecimiento.

Figura 3: Blefaritis estafiloccica. La blefaritis se


observa en la parte anterior del borde
palpebral (blefaritis anterior), y su expresin es
mxima en las pestaas. Visualizacin de un
collarete alrededor de una de las pestaas.

4
La blefaritis demodctica se pr oduce por la colonizacin del folculo piloso por par te del
caro Demodex (Figuras 4 a y b).

Tan slo se mencionarn las blefaritis ms raras, como por ejemplo las blefaritis herpticas
(virus herpes simple o virus varicela zster), que no siguen ninguna regla topogrfica (figu-
ras 5 a, b y c), micticas (Candida y otras) y parasitarias (M icrosporidium). La blefaritis
meibomiana tambin puede considerarse infecciosa, ya sea por etiologa primaria o por
fenmeno secundario.

Aunque es posible que se pr oduzca una superposicin de difer entes entidades, es impor-
tante detectar la etiologa pr eponderante en cada caso de blefaritis a fin de identificar el
objetivo principal del tratamiento.

Figura 4: Blefaritis mixta por Demodex y por estafilococos. (Figura 4a) La presencia de escamas secas
en forma de manguitos alrededor de las pestaas debe hacer sospechar la presencia de Demodex
folliculorum en el folculo piloso. Esto puede detectarse (Figura 4b) analizando con el microscopio la
pestaa extrada de su folculo piloso. En este caso puede resultar til un tratamiento con aplicacin de
ter a fin de erradicar el parsito.

A C

Figura 5: Blefaritis herptica. (Figura 5a) Afeccin de la


parte cutnea del prpado y del borde libre palpebral
donde se pueden apreciar ulceraciones si las vesculas se
han roto. (Figura 5b) El aspecto tpico de las vesculas en
forma de racimo facilita el diagnstico. Tambin es
posible que se produzca una afeccin concomitante
conjuntival y corneal (Figura 5c), especialmente en caso
de primoinfeccin como puede apreciarse aqu.

5
III. NOTAS ANATOMOFISIOLGICAS
Y BASES FISIOPATOLGICAS

3.1 Las glndulas de Meibomio


Las glndulas de M eibomio estn situadas en el tarso palpebral, perpendicularmente al
borde palpebral, y desembocan en este bor de por su par te mucosa o por la unin cut-
neomucosa (Figura 6). Hay aproximadamente entre 15 y 25 glndulas por tarso y entre
30 y 50 por lado. Son glndulas de tipo sebceo, pero su tamao es claramente mayor que
el de las glndulas sebceas1. Mediante un mecanismo de secrecin holocrina, producen el
lpido meibomiano, un conjunto de lpidos tensioactiv os que se encargan de r ecubrir la
capa acuosa de la pelcula lagrimal y , por consiguiente, de que sta sea lisa y no se ev apo-
re demasiado rpido 2.

a
Figura 6: Glndulas de Meibomio.
b Vista del aspecto posterior de los tarsos:
(a) tarso superior; (b) cino (cuerpo)
de las glndulas de Meibomio;
(c) conductos de las glndulas de
Meibomio; (d) borde anterior del borde
libre palpebral; (e) borde posterior del
c
borde libre palpebral; (f) tarso inferior,
y (g) ngulo lateral del ojo.

e d
f

3.2 La capa lipdica de la pelcula lagrimal


La capa lipdica r ecubre la pelcula lagrimal y es uno de los elementos indispensables
para su buen funcionamiento (F igura 7). S in entrar en detalles, la capa lipdica de la
pelcula lagrimal est formada por dos fases. Por un lado, la fase polar que se compone
de lpidos polares (fosfolpidos, etc.) capaces de fijarse por su lado polar a la capa muci-
noacuosa y cuya funcin es permitir a los lpidos totalmente hidrfobos (fase no polar
compuesta de steres de esterol, ceras y triglicridos) que se distribuyan por la super fi-
cie de la pelcula lagrimal. Por lo tanto, la fase polar tiene una funcin sur factante y la
fase no polar evita la ev aporacin de la par te acuosa de la capa mucinoacuosa. Cabe
tener en cuenta que un 75% de la prdida acuosa de la pelcula lagrimal se produce por
evaporacin y que slo un 25% se elimina por va lacrimonasal. G racias a la capa lip-
dica de la pelcula lagrimal, esta ev aporacin se reduce entre un 15 y un 20% 1, por lo
que es fcilmente compr ensible que a gran par te de los pacientes que pr esentan dis-
funcin meibomiana se les diagnostique sequedad ocular primaria y se les trate err-

6
neamente con lgrimas ar tificiales, sin tener en cuenta la patologa meibomiana. Los
lectores inter esados en los aspectos fisicoqumicos y bioqumicos de las glndulas de
Meibomio y de la pelcula lipdica pueden consultar el ar tculo exhaustivo publicado
en el Journal Franais dOphtalmologie en junio de 2001 3.

Aire atmosfrico
Capa lipdica

Capa acuosa

Capas mucnicas

Clulas

Figura 7: Arquitectura de la pelcula lagrimal. La capa lipdica super ficial disminuye de forma
notable la evaporacin de la capa acuosa. Esta primera capa se fija por su fase de lpidos polares
a la capa mucinoacuosa. Tal como se muestra en el esquema, la concentracin de mucinas de la
fase mucinoacuosa aumenta progresivamente a medida que es ms profunda, con un gel mucnico
polar, en la super ficie de las clulas epiteliales, que per mite la adherencia de la fase acuosa al
fondo celular hidrfobo.

3.3 Consecuencias fisiopatolgicas


de la disfuncin meibomiana
La disfuncin meibomiana da lugar a una deficiencia de la capa lipdica super ficial y a un
efecto txico directo sobre la superficie ocular.

La deficiencia de la capa lipdica debida a la pr dida de su funcin antievaporativa es una


de las causas ms fr ecuentes y la etiologa ms infradiagnosticada de ojo seco. Por este
motivo, la blefaritis meibomiana suele tratarse de forma inadecuada mediante la adminis-
tracin aislada de lgrimas artificiales que resultan insuficientes sin tratamiento palpebral,
dado que la patologa no radica en la pr oduccin insuficiente de la fase acuosa, sino en el
exceso de evaporacin de sta. Con frecuencia esta sequedad ocular se compensa con secre-
ciones excesivas de la glndula lagrimal que originan el lagrimeo, motivo de queja habitual
de los pacientes. E l otro efecto de la disfuncin meibomiana es un efecto txico dir ecto
sobre la superficie ocular que probablemente es la causa de los sntomas de quemazn que
notifican los pacientes. S e ha demostrado un efecto ltico sobr e las clulas super ficiales,
repartido de forma homognea por toda la super ficie ocular no expuesta y no nicamen-
te en la z ona expuesta de la super ficie ocular como se obser va en los sndr omes secos por
deficiencia acuosa4,5,6,7,8,9.

La consecuencia de la disfuncin de la capa lipdica es un r etraso en la ev acuacin de las


lgrimas y una concentracin de r esiduos que producen un efecto irritante y pr oinflama-
torio adicional.

7
IV. L A BLEFARITIS MEIBOMIANA
4.1 Definicin clnica
de la blefaritis meibomiana
La blefaritis meibomiana puede apar ecer de forma aislada o en el caso de r oscea ocular
relacionada o no con r oscea (cutnea). Las caractersticas v aran ligeramente segn si se
trata de una situacin o de la otra.

Cuando aparece de forma aislada, la blefaritis meibomiana se caracteriza principalmente


por una profusin de las secreciones con desnaturalizacin del lpido meibomiano, y por
un espesamiento de las secr eciones meibomianas que obstr uyen los orificios de las gln-
dulas de M eibomio en la par te posterior del bor de palpebral. Estos casos pueden com-
plicarse y dar lugar a chalazin. A difer encia de la disfuncin meibomiana que se obser-
va en la roscea ocular, esta forma aislada puede obser varse en pacientes jvenes e inclu-
so en nios. Curiosamente, la afeccin peditrica puede ser unilateral y su tratamiento es
relativamente poco eficaz. A menudo, esta forma juv enil evoluciona durante 3-6 aos y
desaparece sin ninguna explicacin. Contrariamente a los casos en adultos, la afeccin
meibomiana se observa en un contexto alrgico y es posible que sea necesario aplicar un
tratamiento antialrgico.

Cuando se presenta en caso de r oscea ocular o de acn r oscea, los signos de la blefaritis
meibomiana son ms inflamatorios y, en general, es cuando se puede hablar de una mei-
bomitis real.

Podemos distinguir 3 estadios de ev olucin que


corresponden igualmente a tr es grados difer entes
de gravedad y cuya caracterizacin se hace median-
te la meibopresin diagnstica, tal como se descri-
be en el apartado 4.3.310.

1. La disfuncin meibomiana/meibomitis de secre-


cin profusa con material lipo-pur ulento que pre-
senta un aspecto no homogneo con la meibopr e-
sin. (Figura 8.)
2. La disfuncin meibomiana/meibomitis con lpi-
do meibomiano espeso o meibomitis v ermiforme
que produce la extrusin de tapones de lpido mei-
bomiano o de v ermculos con la meibopr esin.
Esta es la forma que se observa habitualmente en la
Figura 8: Meibopresin diagnstica: estadio 1
blefaritis meibomiana aislada. (Figuras 9 a y b.)
lipo-purulento. La meibopresin se realiza tras la
administracin de una o dos gotas de anestsico
3. La disfuncin meibomiana/meibomitis terminal
tpico mediante la compresin de cada glndula con desecacin par cial o total de las glndulas de
de Meibomio entre un bastoncillo (a la derecha de Meibomio. Este estadio es caracterstico de la
la foto) y el dedo del examinador (a la izquierda enfermedad al final de su ev olucin y r epresenta
de la foto). Visualizacin de un lquido no un factor de grav edad. Las glndulas se vuelv en
homogneo purulento y untuoso. Esta mezcla atrficas y fibrticas con posible prdida total de la
puede ser irritante para el ojo y provocar funcin meibomiana. E n general, la r espuesta al
quemazn, a veces intenso. tratamiento es poco satisfactoria.

8
A

Figura 9: Meibopresin diagnstica: estadio 2a y 2b. En algunos casos, las secreciones meibomianas se
espesan de forma moderada (estadio 2a) (Figura 9a) o de for ma considerable y producen ver mculos
con la meibopresin (estadio 2b) (Figura 9b).

4.2 Sntomas de la blefaritis meibomiana


Los sntomas o quejas que notifican los pacientes son los siguientes:

(1) Enrojecimiento ocular (borde palpebral o inyeccin conjuntival); aunque se trate de un


signo de examen, este elemento a menudo es notificado por los pacientes cuy o entorno
hace prever este enrojecimiento.

(2) Quemazn ocular sin prurito. Se trata de un sntoma muy importante que hay que tra-
tar de identificar y que refleja la irritacin ocular producida por las grasas desnaturalizadas,
entre otras causas. S i el paciente experimenta pr urito, el mdico debe poner en duda el
diagnstico y comprobar que no se trate de un pr oblema alrgico o un componente alr-
gico concomitante a la blefaritis meibomiana. La sensacin de quemazn puede ser muy
intensa e incluso incapacitante.

(3) Un sntoma bastante frecuente es el lagrimeo, acentuado con el fro, pr oducido por la
evaporacin excesiva de la fase acuosa que no est lo suficientemente pr otegida debido a
una capa lipdica deficiente.

(4) Dificultad para mantener los ojos abier tos al final del da (prpados pesados), un sn-
toma notificado habitualmente por los pacientes. N ormalmente los pacientes dicen que
deben renunciar a leer por la noche o que no pueden llegar a v er el final de una pelcula.

(5) Tambin se notifican incomodidad visual durante la conduccin nocturna, molestias


oculares mal sistematizadas y blefarospasmo.

9
4.3 Signos clnicos que hay que buscar
y acciones diagnsticas en caso
de sospecha de blefaritis meibomiana
4 3.1. Examen para identificar signos de r oscea en la piel y el bor de palpebral
Telangiectasias cutneas (F igura 10), rinofima (F igura 11) o telangiectasias palpebrales
(Figura 12). Hiperemia de la conjuntiv a bulbar en caso de r oscea o roscea ocular vaso-
motrices (Figura 13).

Figura 10: Telangiectasias cutneas.


Debe comprobarse su presencia en
caso de roscea.

Figura 11: Rinofima. A menudo


asociado a la roscea.

10 11

12 13

Figura 12: Telangiectasias del borde palpebral.


Debe comprobarse su presencia en caso de sospecha de roscea o de roscea ocular .
Figura 13: Roscea de tipo vasomotor.
Inyeccin conjuntival. Este estadio de la roscea es difcil de tratar .

4.3.2. Examen con la lmpara de hendidura


Examen del bor de palpebral, depsitos lipdicos grasos o espumosos (saponificacin de
grasas); bsqueda de telangiectasias (en caso de r oscea, Figura 12); bsqueda de engrosa-
miento de la parte mucosa (posterior) del borde palpebral (Figura 2), y examen de los ori-
ficios de las glndulas de M eibomio (perlas de grasa en la super ficie). Deformacin del
borde palpebral, pestaas triquisicas o distiquisicas.

10
Examen de las conjuntivas: enrojecimiento de las conjuntivas palpebrales y bulbares. En el
caso de blefaritis meibomiana, el mdico debe prestar atencin al hecho de que la conjun-
tiva palpebral est iny ectada, pero no infiltrada (al contrario de las causas alrgicas). Los
vasos son fcilmente diferenciables (figuras 14 a y b).

Figura 14: Examen de la conjuntiva en caso de sospecha de blefaritis meibomiana.


(Figura 14a) Caso de blefaritis meibomiana con inyeccin conjuntival sin infiltracin. (Figura 14b)
Paciente con sntomas de prurito y quemaduras que presenta una infiltracin conjuntival en par te
papilar adems de signos de meibomitis que indican un componente alrgico.

4.3.3. Meibopresin
El examen se efecta tras la instilacin de una o dos gotas de anestsico tpico . Se ejerce
presin con la ayuda de un bastoncillo aplicado por el lado tarsal y se comprimen las gln-
dulas de Meibomio contra el dedo del examinador situado en la piel del prpado. Este exa-
men permite determinar el estadio de la disfuncin meibomiana/meibomitis.

Con la meibopresin, el estadio 1 muestra una secrecin profusa y no homognea de tipo


lipo-purulento (Figura 8). En este estadio de secrecin sostenida, el pronstico es relativa-
mente bueno, ya que se puede anticipar una normalizacin de la secr ecin meibomiana
mediante los tratamientos indicados ms abajo .

El estadio 2 de la disfuncin meibomiana pr esenta un material espeso o incluso v ermicular


con la meibopresin (figuras 9 a y b). En este estadio todava puede esperarse una evolucin
favorable, puesto que an existe cier ta secrecin meibomiana que se deber r egularizar.

En el estadio 3, la meibopresin pone de manifiesto las glndulas de M eibomio secas con


ausencia de extr usin de material al r ealizar la pr esin. Raramente este pr oceso afecta a
todas las glndulas, por lo que es importante identificar el nmero de glndulas que toda-
va funcionan a fin de prever si se podr obtener algn tipo de respuesta al tratamiento. Si
la may ora de glndulas estn secas, el pr onstico y la r espuesta al tratamiento general-
mente son pobres.

4.3.4. El tiempo de r uptura lagrimal (BUT) se mide con una luz azul tras la instila-
cin de una cantidad suficiente de fluor escena. Cuando se le solicite, el paciente debe
dejar de parpadear para obser var la r uptura de la pelcula lagrimal mediante la aparicin
de zonas oscuras. Una ruptura de la pelcula lagrimal antes de 15-20 segundos indica muy
probablemente una inestabilidad de la capa lipdica.

11
4.3.5. Ensayo de aclaramiento de la fluor escena
En caso de disfuncin meibomiana, la cantidad de lgrimas eliminadas por va lacrimo-
nasal disminuye, dado que casi toda la fase acuosa se elimina por ev aporacin. Esto da
lugar a la acumulacin de residuos en la pelcula lagrimal. De este modo, si se aplica fluo-
rescena a la pelcula lagrimal, el tiempo de eliminacin de este colorante ser may or en
caso de disfuncin meibomiana. Esto puede demostrarse de forma cualitativ a durante el
examen clnico. Tambin existe una prueba estandarizada que pocos mdicos tienen tiem-
po de r ealizar por que su pr ograma de consultas es demasiado apr etado. Con fines de
exhaustividad, a continuacin se detalla el pr ocedimiento de esta pr ueba: se aplica una
gota de anestsico tpico; se pasa un bastoncillo impr egnado de fluorescena por la z ona
del fondo de saco lagrimal donde se haya obser vado una pequea acumulacin de fluido,
y se coloca un papel de Schirmer nuevo cada minuto (la coloracin debe ser nula o mni-
ma en el segundo papel y debe haber desapar ecido en el ter cer papel de Schirmer). La
aportacin prctica de esta prueba es limitada y de hecho rara v ez se realiza en la prctica
habitual.

4.3.6. Lipidometra lagrimal por inter ferometra (figuras 15, a, b, c, d, e)


Esta prueba se realiza con el interfermetro de la pelcula lagrimal Kowa DR-1. Este mto-
do est actualmente en ev aluacin. Se basa en el principio de la inter ferencia de un ray o
con orientacin oblicua cuyos rayos refractados presentan una imagen ms o menos regu-
lar segn la homogeneidad de la capa lipdica.

B C

D E

Figura 15: Lipidometra lagrimal mediante inter ferometra Kowa DR-1. Vista del instrumento
(Figura 15a). Ejemplo de pelcula lagrimal nor mal con cuatro fotos (en las cuatro esquinas) que
muestran los cuatro estadios de afeccin de la capa lipdica de la pelcula lagrimal (Figura 15b).
Ejemplo de pelcula lagrimal con afeccin moderada de la capa lipdica con presencia de residuos
(Figura 15c). Afeccin grave de la capa lipdica antes del tratamiento (Figura 15d) y mejora
considerable tras el tratamiento (Figura 15e).

12
Este instrumento proporciona una medicin cualitativa de la capa lipdica y, en compara-
cin con los fototipos (grado 1-5), puede obtenerse una ev aluacin semicuantitativa. El
interfermetro es muy voluminoso y debe colocarse en una mesa de examen independiente
(Figura 15a). Las mediciones son r elativamente fciles de tomar y la cur va de aprendizaje
es bastante breve.

V. LA ROSCEA CUTNEA Y LA ROSCEA OCULAR


(TERMINOLOGA)
La r oscea ocular puede ocurrir de forma aislada, per o habitualmente se obser va como
manifestacin ocular de una afeccin dermatolgica: la r oscea. En el 100% de los casos
de acn r oscea demostrado, se pr oduce una afeccin ocular , pero en el 20% la afeccin
ocular puede ser anterior a los signos dermatolgicos. Asimismo, es poco fr ecuente detec-
tar una roscea ocular aislada.

El estadio inicial de la r oscea ocular o de la afeccin ocular de la r oscea cutnea es un


enrojecimiento conjuntiv al idioptico debido a una disfuncin del sistema v asomotor.
Estos pacientes presentan inyecciones conjuntivales clsicamente exacerbadas por algunos
alimentos, como por ejemplo, el vino blanco o las comidas picantes. La afeccin puede
estabilizarse en este estadio, en cuy o caso se hablara de r oscea o roscea ocular vasomo-
triz11,12,13. Sin embargo, en la may ora de los casos los estadios ev olutivos descritos ms
arriba se ven complicados por una blefaritis meibomiana.

VI. C OMPLICACIONES DE LA MEIBOMITIS


O DE LA ROSCEA
Afortunadamente, la gran may ora de los casos de disfuncin meibomiana no pr esentan
complicaciones graves, lo que nos permite tranquilizar a los pacientes y decirles, en caso
de que el tratamiento fracase, que se trata de una afeccin que, aunque es incapacitante,
no es peligrosa para el ojo.

El primer grupo de complicaciones incluy e los problemas de la super ficie ocular que v an
desde una mera queratitis punteada presente en aproximadamente un 20-30% de los casos

Figura 16: Pannus asociado a una roscea. Figura 17: Erosin asociada a una roscea.

13
hasta consecuencias ms grav es presentes sobre todo en caso de r oscea grave, como por
ejemplo, pannus v asculares (F igura 16), er osiones corneales (F igura 17) y , en algunos
casos, perforacin (Figuras 18, a, b, c y d).

A B

C D

Figura 18: Perforacin corneal asociada a una roscea. Vista de la superficie ocular justo despus de
la perforacin (Figura 18a). Colocacin de un disco con adhesivo de cianoacrilato (Figura 18b). V ista
tras la colocacin del tapn de adhesivo provisional (Figura 18c). Despus del injer to corneal definitivo
(Figura 18d).

Figura 19: Chalazin. Complica sobre todo Figura 20: Ectropionizacin secundaria a
el estadio 2 de blefaritis meibomiana. una roscea. A menudo se asocia a una
queratinizacin metaplsica.

Una complicacin bastante fr ecuente que se pr oduce sobr e todo en las formas con
secreciones espesas es el chalazin (F igura 19). U na hipersensibilizacin a par tculas
bacterianas puede producirse en forma de infiltrados o de lceras marginales (catarra-

14
les) o de flictnulas. Al final de la ev olucin, puede desembocar en una ectr opioniza-
cin acompaada frecuentemente de queratinizacin de la parte mucosa del borde pal-
pebral (Figura 20).

En caso de blefarospasmo, tambin se puede obser var entropin o pestaas triquisicas.

VII. TRATAMIENTO DE LA BLEFARITIS MEIBOMIANA


Y DE LA ROSCEA OCULAR

7.1 Objetivos, consecuencias y principios


del tratamiento
Los objetivos y las consecuencias posibles del tratamiento son los siguientes:

1. Reduccin de la flora bacteriana.


En caso de blefaritis meibomiana demostrada, el cultivo del borde palpebral no tiene ningu-
na utilidad prctica. D e hecho, los grmenes detectados corr esponden a la flora palpebral
habitual (estafilococos blancos y dorados, propiobacterium acnes y corinebacterias). Se reco-
mienda utilizar un tratamiento antibitico, en principio tpico, para r educir la cantidad de
bacterias que contribuyen a la desnaturalizacin de las grasas (pr oduccin de lipasas).

2. Tratamiento antiinflamatorio.
Las grasas meibomianas desnaturalizadas dan lugar a quemaduras o signos inflamatorios.
Hay que romper este crculo vicioso mediante un tratamiento tpico antiinflamatorio .

3. La limpieza peridica de los depsitos meibomianos, el v aciado meibomiano regular y


la normalizacin de la secrecin meibomiana.

4. Debe evitarse la administracin de lgrimas ar tificiales al menos en la primera fase del


tratamiento. De hecho, la causa principal no es una insuficiencia de pr oduccin del com-
ponente acuoso de la capa mucinoacuosa, sino una ev aporacin excesiva, por lo que no
bastarn unas gotas de lgrimas ar tificiales para solucionar el problema.

5. Deben eliminarse los problemas hormonales o psquicos subyacentes que puedan origi-
nar disfunciones hormonales o que puedan aumentar la sintomatologa de las depresiones
larvadas.

6. Se espera que pr onto aparezca un autntico sustituto del lpido meibomiano, aunque
parece difcil dada su compleja composicin.

7.2 Aspectos prcticos del tratamiento


Evidentemente, la indicacin de un tratamiento slo se r ealiza en caso de blefaritis mei-
bomiana sintomtica o con complicaciones. Cabe destacar que la afeccin objetiva no est
forzosamente relacionada con la sintomatologa. Es posible examinar a un paciente con

15
una meibomitis grave que no tiene ninguna molestia o, al contrario, tener un paciente sin-
tomtico con una afeccin objetiva moderada.

La terapia habitual consiste en un tratamiento antiinflamatorio, un tratamiento antibiti-


co y un tratamiento fsico en el borde palpebral (limpieza) y en las glndulas de Meibomio
(meibopresin teraputica). En los casos de afeccin grav e y en el caso de acn r oscea o
de roscea ocular, es necesario recurrir a un tratamiento antibitico sistmico, no slo con
fines antibiticos, sino para normalizar la secr ecin meibomiana.

7.2.1. Tratamiento antiinflamatorio


Se dispone de agentes esteroideos y de agentes no esteroideos. La eficacia de estos ltimos
todava debe demostrarse per o, segn la experiencia prctica, es insuficiente al inicio del
tratamiento. Puede que estos agentes desempeen su funcin en la fase de consolidacin
del tratamiento. En numerosos casos de blefaritis meibomiana, el factor inflamatorio es lo
suficientemente importante como para que el mdico no dude en utilizar agentes ester oi-
deos. P or supuesto, deben pr escribirse sin ninguna ex cepcin colirios ester oideos, que
penetran en el interior del ojo . El corticosteroide tpico de primera eleccin es la fluor o-
metolona, una sustancia potente per o que no penetra en el interior del ojo y que puede
utilizarse bajo contr ol estricto, incluso en caso de pr oblemas de pr esin intraocular. Para
obtener un efecto ms r evelador que cr ee un estado psicolgico positiv o, se suele utilizar
un preparado que contiene un vasoconstrictor, dado que disponemos de una combinacin
de este tipo. En este caso, no se trata de una arma de doble filo como sucede en otras situa-
ciones de enrojecimiento ocular, puesto que la mejora de los otros parmetros evita que se
produzca un efecto de rebote al dejar de utilizar el v asoconstrictor. En general, es adecua-
do realizar una administracin decr eciente del colirio ester oideo consistente en 3 gotas al
da al inicio del tratamiento que se disminuirn de forma progresiva durante 3-5 semanas.
Posteriormente, para el tratamiento de mantenimiento, suele ser til un colirio ester oideo
a dosis reducida (por ejemplo, acetato de pr ednisolona al 0,1%) en los casos en que pr e-
domina el factor inflamatorio . Al igual que en todas las afecciones crnicas de la super fi-
cie ocular, es preferible utilizar monodosis sin conser vantes o frascos que posean un siste-
ma que evite el uso de conser vantes. Es preciso sealar que el nico colirio ester oideo sin
conservantes disponible es el acetato de prednisolona al 0,5% (Minis), que se importa del
Reino U nido. S in embargo, posee una dosis demasiado elev ada para utilizarlo a largo
plazo. Antes de utilizar los colirios ester oideos, deben r espetarse las pr ecauciones de uso,
como el control de la pr esin antes y durante el uso del colirio y la ex clusin, por anam-
nesis, de un herpes ocular.

7.2.2. El tratamiento antibitico es el segundo factor impor tante


del tratamiento de la blefaritis meibomiana
La flora bacteriana casi siempre est alterada en caso de blefaritis meibomiana. La disfun-
cin meibomiana (desnaturalizacin de los lpidos) debido a la ausencia de v aciado crea
espacios cerrados que propician el crecimiento bacteriano, y esta superpoblacin bacteria-
na contribuye a su vez, formando un crculo vicioso, a una desnaturalizacin adicional de
los lpidos. El antibitico ms utilizado es el cido fusdico (gel oftlmico tambin dispo-
nible en monodosis). Este antibitico tiene v arias ventajas. En primer lugar, es activo res-
pecto a la mayora de agentes bacterianos de la flora palpebral y , en especial, a la may ora
de estafilococos. Otra ventaja es que la tasa de resistencia de los estafilococos al cido fus-
dico no ha aumentado prcticamente en 30 aos y est por debajo del 3%, lo que permi-

16
te una administracin prolongada de este antibitico 14,15. La pauta de administracin del
cido fusdico, que escuece durante su aplicacin en ms de un 30% de los pacientes, es
de 2 aplicaciones al da en el fondo de saco conjuntiv al durante 2 semanas y , posterior-
mente, slo 1 aplicacin por la noche antes de ir a dormir durante otras 2 semanas, de
forma concomitante con el colirio ester oideo. En algunos casos muy pur ulentos, es posi-
ble instilar un colirio de cloramfenicol, que se considera uno de los mejor es antibiticos
tpicos y uno de los mejor tolerados. En algunas situaciones, el cloramfenicol sigue estan-
do indicado a pesar de los rar os casos, no demostrados formalmente, de aplasia de la
mdula sea como consecuencia de la administracin de este colirio .

7.2.3. Tratamiento fsico del borde palpebral y de las glndulas de M eibomio


Es muy impor tante limpiar y desengrasar el bor de palpebral, ya sea con un bastoncillo
humedecido o incluso impregnado con un poco de champ para bebs ligeramente dilui-
do, o mejor con una solucin micelar adaptada para la higiene de los prpados. Tambin
existen toallitas impregnadas preparadas especficamente para este uso. No obstante, ade-
ms de esta limpieza hay que realizar el tratamiento exhaustivo mediante la meibopresin,
que se considera ms impor tante. De todos modos, en la primera visita, en la consulta
del mdico se r ealiza una meibopr esin diagnstica cuy o efecto tambin es teraputico .
A continuacin, se indica al paciente que contine v aciando las glndulas de M eibomio
(una vez al da) mediante la aplicacin durante unos 30 segundos de una bolsita de t
negro caliente contra los prpados cerrados para que los orificios de unin de las glndu-
las de Meibomio se dilaten y los lpidos se solubilicen. Posteriormente, se efecta un lige-
ro masaje en los prpados ejerciendo un movimiento hacia el borde libre palpebral con la
parte posterior de la primera articulacin interfalngica del dedo ndice. Algunos autores
recomiendan incluso un calentamiento de unos 5 minutos de duracin con una ms-
cara trmica16.

7.2.4. Evolucin y seguimiento del tratamiento


La duracin del tratamiento inicial con un colirio ester oideo, si es necesario asociado con
un tratamiento de antibiticos, es de entre 4 y 6 semanas. Durante este tiempo, al pacien-
te se le visita una segunda vez para analizar la situacin mediante una nueva meibopresin
teraputica (vaciado) y diagnstica (examen de la calidad de las secr eciones), un examen
del BUT y un examen con el lipidmetro Kowa DR-1. Un amplio porcentaje de los casos
muestra una clara mejora tras esta primera fase de tratamiento, siempr e que el diagnsti-
co se haya r ealizado correctamente. Estos pacientes pueden permanecer sin tratamiento,
pero cabe advertirles de que la sintomatologa puede reaparecer. Es imposible predecir qu
perodo de tiempo transcurrir antes de que los pacientes vuelvan a ser sintomticos, dado
que la relacin entre los signos objetivos y la afeccin sintomtica es aleatoria. En los casos
graves con recidivas frecuentes, el tratamiento se r etoma del mismo modo, per o se conti-
na con las curas de mantenimiento mensuales de corta duracin, con cido fusdico 1 vez
al da por la noche y un colirio ester oideo de dosis baja, como la fluor ometolona, 1 vez al
da por la maana. Las curas pueden r epetirse al cabo de 6-12 meses o durante los meses
de invierno en los que la sintomatologa se v e exacerbada. D urante todo este perodo se
mantiene el tratamiento fsico (compresas de t caliente aplicando dir ectamente la bolsita
y efectuando un masaje) y la higiene palpebral (solucin micelar y toallitas impr egnadas).
En el 15-20% de los casos, el paciente no notifica ninguna mejora. A menudo, esto se
corrobora de forma objetiv a mediante el examen clnico que no muestra ninguna ev olu-
cin. Se trata en general de la categora de pacientes que poseen un elev ado nmero de

17
glndulas de M eibomio secas. O tra situacin que se ha obser vado ocasionalmente es un
desequilibrio hormonal. Concretamente, se ha tratado a dos pacientes que haban acudi-
do a numerosos oftalmlogos con sntomas de meibomitis y que no experimentar on nin-
guna mejora con la administracin de lgrimas ar tificiales y slo una lev e mejora con el
tratamiento para la blefaritis meibomiana. Estas pacientes se haban sometido a una o va-
riectoma sin que se les hubiese prescrito ninguna sustitucin hormonal. Estas pacientes se
remitieron a un gineclogo y los problemas oculares se resolvieron tras iniciar una sustitu-
cin hormonal adecuada 17.

Otra situacin posible es una mejora objetiva en el examen clnico, con persistencia de los
sntomas. En este caso, hay que buscar la existencia de otra causa subyacente que hace que
estos pacientes sean ms vulnerables a ser sintomticos, y no es raro, si se aborda al pacien-
te de forma indirecta, tener la sospecha de un estado depresivo larvado. Estos pacientes se
remiten al mdico de cabecera, haciendo hincapi en un posible estado depr esivo. En esta
categora de pacientes, tambin se observan algunos casos de demencia senil discreta iden-
tificados por el mdico especialista tras una ev aluacin psicogeritrica especializada.

7.2.5. Tratamientos adicionales en caso de r oscea o roscea ocular


El estadio inicial del acn r oscea o de la roscea ocular es un desequilibrio v asomotor.

Este estadio es benigno, pero provoca muchas molestias debido a la inyeccin conjuntival
importante o al enr ojecimiento de la piel que se despr ende fcilmente. D esafortunada-
mente, el tratamiento es poco eficaz. A estos pacientes se les puede sugerir que eviten los
agentes desencadenantes, como por ejemplo, el vino blanco o las comidas picantes.

Tambin se les pueden r ecomendar de forma puntual colirios v asoconstrictores, que slo
deben utilizar en caso de necesidad, puesto que el efecto r ebote limita la utilidad de estos
tratamientos.

En caso de r oscea o r oscea ocular demostradas con afeccin meibomiana, existe la


posibilidad de recurrir a las tetraciclinas sistmicas utilizadas especialmente por su efec-
to estabilizante sobr e las secr eciones meibomianas mediante una disminucin de las
lipasas bacterianas, un efecto anti-colagenasa, un aumento de la fluidez de la fase no
polar de la capa lipdica y un aumento de las pr opiedades viscoelsticas de las muci-
nas18,19. Probablemente sea preferible utilizar sustancias como la doxiciclina o la mino-
ciclina (de 50 a 100 mg dos v eces al da), que pueden tomarse junto con las comidas,
dado que su absorcin no se ve retardada por los productos lcteos. La duracin del tra-
tamiento debe ser de 3 semanas o ms, con pr olongacin en caso de eficacia. S in
embargo, este tratamiento no puede pr escribirse a mujer es embarazadas ni a nios
menores de 12 aos debido a la posibilidad de malformacin o tincin dental. Los efec-
tos secundarios ms frecuentes sobre los que se debe advertir a los pacientes son la foto-
sensibilizacin y los trastornos gastr ointestinales. Las interacciones ms fr ecuentes se
observan con los pr otectores gstricos (anticidos) que disminuy en la absorcin de las
ciclinas y, en menor medida, la minociclina y la doxiciclina. Tambin cabe destacar una
posible potenciacin de los anticoagulantes cumarnicos.

En nios que pr esentan una disfuncin meibomiana, se ha obtenido cier to efecto con
la eritromicina por va oral a dosis de entr e 500 y 1.000 mg/da en funcin del peso
corporal20.

18
7.2.6. Otros tratamientos
Las lgrimas artificiales pueden ser tiles, per o no se administran como primera opcin.
En caso de persistencia de los sntomas, sobr e todo si existe una desecacin impor tante
de las glndulas de M eibomio, las lgrimas ar tificiales pueden contribuir a mejorar lige-
ramente la sintomatologa. No hay ningn tipo de gotas que deban pr escribirse especial-
mente. Se le dice al paciente que pruebe con varios colirios y que escoja el que le sea ms
cmodo. Puesto que la administracin debe ser constante, deben elegirse pr eferiblemen-
te colirios sin conservantes en monodosis o mejor frascos con un sistema que garantice la
esterilidad de la solucin, teniendo en cuenta la cantidad necesaria y el coste elev ado de
las monodosis.

Empricamente, se ha obtenido cier to xito en la moderacin de la sintomatologa de


algunos casos r esistentes mediante la administracin tpica de pomadas oftlmicas con
tetraciclinas (pomada a base de clorhidrato de clor tetraciclina, difcil de conseguir en
algunos pases).

En caso de queratinizacin del bor de palpebral, se tuvier on que prescribir en raros casos,
as como en otros casos de queratinizacin, dosis mnimas de pomada con cido retinoico
al 0,05% administrada 2-3 veces por semana 21.

En caso de blefar ospasmo (que es ms rar o que la sequedad ocular debida a un dficit
acuoso) se utilizaron inyecciones palpebrales de to xina botulnica, puesto que el blefar os-
pasmo es un factor que mantiene el cr culo vicioso en estos casos.

En los casos que llegan al estadio 3 de la meibopr esin con la may ora de glndulas de
Meibomio secas, la esperanza r eside en los sustitutos del lpido meibomiano . En vista de
la complejidad de la composicin lipdica del lpido meibomiano y de las dificultades gal-
nicas que presentan estas gotas aceitosas, los trabajos de inv estigacin de colirios de susti-
tucin tardarn en finalizar. Un estudio reciente ha mostrado resultados prometedores con
un colirio de aceite de ricino homogeneizado de concentracin baja. Los buenos r esulta-
dos obtenidos se explican por el hecho de que este pr eparado de aceite de ricino contiene
una gran cantidad de lpidos polares, lo que permite que se reparta fcilmente por la super-
ficie ocular gracias a la par te hidrfila de los lpidos que contiene 22.

VIII. C ONCLUSIN
La blefaritis meibomiana es una afeccin tratada habitualmente en la consulta, per o en
muchas ocasiones todava es poco conocida y tratada de forma incorr ecta. Curiosamente,
los sntomas no siempr e estn r elacionados con los signos. La sintomatologa es muy
molesta, per o r esponde par cialmente al tratamiento adecuado pr escrito, siempr e que el
diagnstico se haya efectuado corr ectamente. Los tres elementos principales de la terapia
son el tratamiento antiinflamatorio, el tratamiento antibitico y el tratamiento mecnico
en los prpados, llev ados a cabo por el mdico (meibopr esin) y el paciente (higiene del
borde palpebral, calor y masaje).

19
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22. Goto E, Schimazaki J, Monden Y, Takano Y, Yagi T, Shimmura S, Tsubota K. Low-concentration homogenized castor oil eye
drops for noninflamed obstructive meibomian gland dysfunction. Ophthalmology 2002; 109:2030-5.

20
Dr. Jaime Borrs Ferr
Master en Nutricin Clnica U. Autnoma de Barcelona
Departamento Mdico Laboratorios Thea

I. I NTRODUCCIN
Entre las opciones disponibles ms r ecientemente para tratar de mejorar la
cantidad y la calidad del lpido meibomiano pr oducido y el papel irritante
que puede ocasionar sobr e la super ficie ocular, existe la inter vencin diet-
tica a base de cidos grasos esenciales poliinsaturados, que tambin son
capaces de influir favorablemente en los pr ocesos inflamatorios que afectan
al prpado, a la glndula de M eibomio y la superficie ocular.

II. CIDOS GRASOS POLIINSATURADOS


EN LA NUTRICIN HUMANA
Los cidos grasos poliinsaturados, con ms de un enlace
doble en su estr uctura, son esenciales en el hombr e ya que
ste car ece de las desaturarsas necesarias para situar enlaces
dobles en las posiciones 3 y 6 de la cadena hidr ocarbonada
que los constituye.

Por el contrario, s que somos capaces de sintetizar cidos


grasos saturados (ex entos de enlaces dobles) como el cido
palmtico y el cido esterico a par tir de la glucosa. Es por
este motivo que el hombre necesita obtener los cidos grasos
esenciales de su nutricin diaria y , por lo tanto, su apor te se
encuentra sujeto al tipo de dieta que r ealiza el individuo.

Los cidos grasos poliinsaturados omega-6 pr ovienen princi-


palmente de la ingesta de grasas y carnes animales, per o su
fuente principal procede de los aceites obtenidos de las semi-
llas v egetales como el lino, el maz, el girasol y la colza. E l
aceite de oliva tambin los contiene en una cierta proporcin,
a pesar de ser mucho ms rico en cido oleico, el cido graso
monoinsaturado de la familia de los omega-9.

23
Los cidos grasos poliinsaturados de la familia omega-3 pr ovienen principalmente de las
grasas de animales de origen marino, cuya alimentacin est basada en la cadena alimen-
taria de las microalgas marinas; especialmente del pescado azul como el atn, la sardina, la
caballa y el salmn. La administracin de cidos grasos poliinsaturados de cadena larga
omega-3 y omega-6 en la alimentacin humana va seguida de su rpido secuestro de la cir-
culacin sangunea para ser depositados en las membranas celular es de toda la economa.
Son situados en la bicapa fosfolipdica de los eritr ocitos, las plaquetas, los espermatoz oi-
des, las neuronas y, los fotorreceptores, pero tambin en las clulas acinares de las glndu-
las sebceas de Meibomio que se encuentran en el seno de los prpados.

cido Docosahexaenoico
COOH
(DHA): C22:63
CH3
3

Los dobles enlaces que incorporan en su estructura hidrocarbonada les confieren una gran
fluidez, que es may or cuantos ms dobles enlaces incorpor en, y que contrarr estan la rigi-
dez de los cidos grasos saturados que tambin se integran a los fosfolpidos. Este es el
motivo de su importancia como constituyentes de las membranas celulares, puesto que su
presencia hace que la membrana de la clula sea menos rgida; que sea mucho ms fluida
y flexible. E llo influye de manera notable en el metabolismo de la clula al facilitar los
intercambios con el medio extracelular.

III. SECRECIN HOLOCRINA


DE LAS GLNDULAS DE MEIBOMIO1,2
La secrecin holocrina de estas glndulas hace que durante el pr oceso de maduracin del
meibomiocito, la clula migre desde la periferia del acino hacia su porcin central, un pro-
ceso durante el cual va aumentando su contenido lipdico. El proceso de maduracin ter-
mina cuando la clula es incapaz de contener may or cantidad de lpido y rompe su mem-
brana lipdica dentro del acino. All se
une con el lpido y las membranas de
los meibomiocitos madur os v ecinos
La glndula de Meibomio:
para ser vertidos al conducto de drena- la secrecin holocrina expulsa el
je del acino, y de ste al conducto contenido celular junto a la membrana
colector central de la glndula, donde
son expulsados hacia la hendidura pal-
pebral por los orificios de drenaje, en el
borde del prpado.

24
COMPOSICIN DE LA SECRECIN MEIBOMIANA 1

Componente %

Ceras 35
steres de esteroles 30
Fosfolpidos polares 16
Disteres 8,5
Triglicridos 4
cidos grasos libres 2
Esteroles libres 2

IV. L A PELCULA LIPDICA DE LA LGRIMA


El lpido meibomiano es v ertido hacia la hendidura palpebral con cada uno de los parpa-
deos, y finalmente se mez cla con la lgrima en la que constituy e una barrera fsica para la
evaporacin atmosfrica de su fraccin acuosa.

La pelcula lagrimal tiene un espesor medio de unos 40m y se presenta delimitada en dos
capas: una capa mucino-acuosa a la que se le sobr epone la pelcula lipdica ultra-delgada.
El contenido total de lpido meibomiano de cada prpado es de 1g, con un ritmo de pr o-
duccin de 400 g/h; la porcin excretada se pega en el borde palpebral, donde origina un
reservorio lipdico del que solamente una pequea fraccin es utilizada en cada parpadeo
para constituir la pelcula lipdica, cuyo espesor oscila entre 40 a 100 nm, para una super-
ficie de exposicin inter-palpebral de unos 2 cm 2.

V. PROPIEDADES FSICAS Y BIOQUMICAS


DE LA PELCULA LIPDICA LAGRIMAL
Las pr opiedades fsicas de la pelcula lipdica lagrimal dependen estr echamente de las
caractersticas bioqumicas de sus componentes, que se determinan por:

La longitud de las cadenas de los cidos y alcoholes grasos; cuanto may or es la longi-
tud mayor es la viscosidad, y al revs. La viscosidad evita que se mezcle la secrecin mei-
bomiana con la secrecin sebcea de la piel.

El grado de insaturacin; cuanto mayor es el nmero de enlaces dobles mayor es la flui-


dez del cido graso, y al r evs.

El grado de hidr oxilacin; cuantos ms gr upos OH contenga la cadena, may or ser el


nmero de enlaces hidrgeno que se podrn establecer con las molculas de agua de la
fase acuosa subyacente, al aportarles cierta hidrofilia.

El carcter lineal o ramificado les confier e mayor o menor estabilidad.

25
VI. O RGANIZACIN DE LA PELCULA LIPDICA
La pelcula lipdica est compuesta por dos fases: una fase polar fina y profunda adyacen-
te a la capa mucino-acuosa que adopta un papel fundamental de sur factante y de soporte
de la fase no polar ms espesa y responsable de asegurar las propiedades antievaporativas.
Las caractersticas estructurales y funcionales de la fase polar y de la fase de barrera no polar
dependen directamente de sus respectivas composiciones.

La conformacin de la fase de lpidos polar es es plana y delgada, estr ucturada en una


monocapa lamelar de lpidos polares con propiedades surfactantes; crea una interfase entre
las molculas fsicamente incompatibles con el agua de la capa mucino-acuosa y las largas
cadenas hidrofbicas de los ster es esterlicos, las ceras y los triglicridos. Es la que per-
mite el enganche de la capa lipdica a la super ficie de la pelcula lagrimal pr e-ocular.

Capa lipdica
Lpidos no polares
de la lgrima efecto
antievaporativo

Lpidos polares
efecto
estabilizante

Capa mucinoacuosa

Mallas mucnicas
Epitelio corneal

Se compone esencialmente de fosfolpidos, ceramidas y glicolpidos. Los fosfolpidos con-


forman menos del 5% de los lpidos meibomianos per o tienen un papel funcional de pri-
mer orden en la fase polar. Se han descrito hasta 17 tipos difer entes de fosfolpidos, entre
los que la fosfatidilcolina, la fosfatidiletanolamida y la esfingomielina conforman el 80%
de ellos.

La cabeza polar del fosfolpido, rica en gr upos OH, le permite establecer uniones hidr-
geno con las molculas de agua sub yacentes; y la cola hidrfoba se coloca hacia arriba
huyendo del entorno acuoso, situndose en un plano de menor polaridad, en contacto con
la fase de lpidos no polares. Las caractersticas de los cidos grasos incorporados en los fos-
folpidos contribuyen a la estabilizacin de la pelcula lipdica: segn sean ms lineales o
ramificados, ms saturados o insaturados, de cadena larga o ms cor ta.

26
La alineacin de las cabezas polar es conforma una parrilla de dos dimensiones que r ecu-
bren la capa mucino-acuosa con las colas hidrfobas dirigidas hacia la super ficie en una
estructura parecida a la de la bicapa lamelar fosfolipdica de las membranas biolgicas.

Para una corr ecta estabilidad de la fase lipdica polar es necesario que la capa mucino-
acuosa presente asimismo un balance inico y unas condiciones de pH adecuados que per-
mitan el establecimiento de las uniones hidr ogenadas.

La fase de lpidos no polares est sustentada por la matriz polar y controla la transmisin
del vapor de agua, el oxgeno, el dixido de carbono y los flujos inicos; su presencia redu-
ce la evaporacin en 10 a 20 veces y acta de reservorio de triglicridos y ceras. Estn com-
puestos por ceras, ster es de colester ol, triglicridos, hidr ocarburos y cidos grasos libr es,
todos ellos con cadenas de carbono de longitud y grado de insaturacin v ariable.

VII. LOS CIDOS GRASOS ESENCIALES


EN LA BLEFARITIS MEIBOMIANA
Existen evidencias suficientes acer ca de la influencia de la
dieta en la produccin lipdica de la glndula de Meibomio.
Existen trabajos en los que se ha determinado la asociacin
de cidos grasos especficos con signos tambin especficos
de blefaritis crnica, en los que se pr esentan desequilibrios
en las cifras de saturados e insaturados 1.

Shine WE y cols. (2000) llegan a la conclusin de que las


caractersticas de fluidez y consistencia del lpido meibomia-
no se encuentran influenciadas primordialmente por la can-
tidad de cido oleico presente en la cera y en los steres esterlicos, as como por el tipo de
cidos grasos libres, y que ello ejer ce una influencia fundamental en la consistencia de las
secreciones meibomianas1.

Algunos autores como BD Sullivan y cols. (2002) han postulado la correlacin existente entre
la ingesta baja de cidos grasos esenciales con el tipo de per fil que adoptan los lpidos polares
que se produce en la glndula de Meibomio en mujeres afectas de sndrome de Sjgren3.

Cermak JM y cols. (2003) han llegado a la conclusin de que en el sndr ome de Sjgren
se halla alterada la ingesta de determinados nutrientes, entr e los que se encuentra el cido
ascrbico y los cidos grasos poliinsaturados tipo cido linoleico y cidos grasos omega-3,
cuando se compara con su ingesta en el gr upo control4.

Otros autores como Triverdi KA y cols. (2003) han sealado que las mujer es que hacen
una dieta elevada en cidos grasos omega-3, o rica en pescado azul, se hallan en un signi-
ficativo menor riesgo de desarrollar sndrome de ojo seco 5.

Algunos autores han publicado trabajos clnicos en los que manifiestan haber obtenido
una mejora evidente en la sintomatologa de la blefaritis y la meibomitis refractaria (blefa-
ritis posterior r efractaria). E n el trabajo de Lahnera WJ et al (1999), siete de los ocho
pacientes suplementados con cidos grasos esenciales omega-3 y omega-6 obtuvier on una

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marcada mejora en la sintomatologa desde el momento en que stos se
aadieron al tratamiento. Los sntomas con una mejora ms evidente fue-
ron la irritacin y quemazn. La may ora empezaron a notar la mejora
despus de tr es semanas de iniciada la suplementacin. La exploracin
con lmpara de hendidura evidenci indicios limitados de una mejora
objetiva en las glndulas, los prpados y la conjuntiv a. Los autores acha-
caban la efectividad del tratamiento al cambio pr ovocado en la composi-
cin fosfolipdica de las membranas de las clulas de las glndulas de
Meibomio, y por tanto de su pr oducto de excrecin. Achacaban el cam-
bio a la modificacin en la composicin de cidos grasos de la pelcula
lagrimal o al hecho de evitar la car encia localizada de cidos grasos esen-
ciales en los conductos de las glndulas de M eibomio hiperactivas6.

Pedraza C y cols. (2002) han realizado un estudio para determinar la influencia en la adi-
cin a la dieta de cidos grasos omega-3 y omega-6 para el tratamiento sintomtico de
patologas oculares relacionadas con la pr oduccin y la funcin lagrimal. P ara ello, selec-
cionaron un total de 30 pacientes con edades superiores a los 55 aos que presentaban alte-
raciones en la calidad de la lgrima que daban lugar a ojo seco, y que dividier on en tr es
grupos de estudio: pacientes con sndr ome de S jgren, pacientes afectos de blefaritis y
pacientes con ojo seco no S jgren. Tras dos meses de suplementacin con cidos grasos
omega-3 y omega-6, los autor es referan haber conseguido una mejora significativ a en el
BUT, el test de Schirmer y en la tincin con fluor escena en todos los pacientes suple-
mentados, as como una mejora en los sntomas subjetivos de sequedad ocular. Los auto-
res achacaban la mejora a la r elacin directa entre la adicin de los cidos grasos esencia-
les a la dieta y el aumento en la fluidez y calidad de la secrecin meibomiana, y a los cam-
bios en la composicin fosfolipdica de las membranas de las clulas acinar es7.

Segn ha publicado Boerner CF en Ocular Surgery News (2000), la disfuncin meibomiana


conduce a que se gener en defectos en la capa lipdica de la lgrima, lo cual origina una ev a-
poracin de la capa acuosa que pr ovoca lesiones en la super ficie ocular y sntomas molestos
como el quemazn y picazn. En su estudio suministr 2000 mg/da de aceite de linaza rico
en cidos grasos omega-3 por va oral a 200 pacientes afectos de ojo seco, haciendo un segui-
miento a 3 aos. La evaluacin del sebo obtenido por compresin del prpado en color y en
consistencia mejor con la progresin del tratamiento. Se poda apreciar un aceite ms trans-
parente alrededor de los ncleos centrales de aceites ms blancos y cr emosos a su salida de
los orificios glandulares. Segn la autora tambin mejor la tolerancia a las lentillas de con-
tacto y permiti que los pacientes necesitaran hacer un uso menos fr ecuente de hidratantes
oculares. Dos tipos de pacientes fuer on los que ms beneficio obtuvier on de la suplementa-
cin: los que inicialmente producan muy poco lpido, y aquellos en los que la secrecin mei-
bomiana les ocasionaba quemazn al presionar y ser vertido hacia la lgrima. La hiptesis de
la autora acerca de la mejora era que el aceite de linaza afectaba la cantidad del lpido v erti-
do a la lgrima y aumentaba el gr osor de la pelcula lipdica. Tambin se mostraba conv en-
cida de la mejora en la calidad del lpido producido por un cambio en sus componentes que
haca que se transformara en ms transpar ente y menos irritante 8.

Otros autores han destacado la importancia de los cidos grasos omega-3 en la dieta por-
que, a diferencia de los pr ecursores de los omega-6 que son r esponsables de la sntesis de
prostaglandina E2 y leucotrieno B4 muy inflamgenos, stos saturan los procesos enzim-
ticos de desaturacin y decantan la pr oduccin hacia los eicosanoides de la serie E3, que
son prostaglandinas consideradas como antiinflamatorias, ms conv enientes en los proce-
sos inflamatorios crnicos. 9,10,11

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BIBLIOGRAFA
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