Guía Práctica sobre Blefaritis Meibomiana
Guía Práctica sobre Blefaritis Meibomiana
N D I C E N D I C E
INTRODUCCIN ...................................................................... 3 INTRODUCCIN ...................................................................... 23
LAS BLEFARITIS ........................................................................ 3 CIDOS GRASOS POLIINSATURADOS
EN LA NUTRICIN HUMANA 23
NOTAS ANATOMOFISIOLGICAS ..................................
N: 10
Motor de Innovacin
Carl P. Herbort, V. Tao Tran
Enfermedades oculares externas e inflamatorias,
CentroOftalmolgico de la Source, Lausana, Suiza
I. I NTRODUCCIN
Este trabajo pretende ser una pequea gua prctica e ilustrada sobr e la blefari-
tis meibomiana que aparece de forma aislada o relacionada con una roscea ocu-
lar o roscea (cutnea). Se describen algunos principios para el diagnstico y el
tratamiento de una afeccin durante mucho tiempo poco conocida y subtrata -
da. Este trabajo se basa completamente en la exper iencia prctica de los autores
y refleja su actitud, a menudo empr ica, adquir ida con el trato de numer osos
pacientes a lo largo de su prctica clnica o en la consulta de enfermedades exter-
nas e inflamatorias en el Centro Oftalmolgico de la Source durante los ltimos
diez aos.
II. L AS BLEFARITIS
El trmino blefaritis abarca varias entidades que hay que identificar antes de decidir el tra-
tamiento teraputico. El trmino blefaritis significa una inflamacin o infeccin de los
prpados, pero no tiene ninguna utilidad si no v a seguido del adjetiv o que indica de qu
tipo de blefaritis se trata. Las blefaritis pueden clasificarse, entr e otros factores, segn su
topografa o segn su etiologa. De este modo, desde el punto de vista topogrfico se puede
distinguir entre blefaritis anteriores y blefaritis posteriores. Las blefaritis anteriores afectan
a la par te cutnea del bor de palpebral; dos ejemplos tpicos y fr ecuentes son la blefaritis
estafiloccica, reconocible fcilmente por los habituales collaretes alrededor de las pesta-
as, y la blefaritis seborr eica, identificada por la pr esencia de escamas en el prpado ms
all del borde palpebral (Figura 1). La blefaritis posterior por excelencia es la blefaritis mei-
bomiana que afecta a la par te mucosa y al lmite de la par te cutnea y de la par te mucosa
del borde palpebral (Figura 2).
3
Figura 1: Blefaritis seborreica grave.
Obsrvese la presencia de escamas,
generalmente ms numerosas en las
formas ms secas.
Desde el punto de vista etiolgico, existen dos causas principales: un origen inmunitario,
como en la blefaritis seborr eica, y numer osas causas infecciosas. N o obstante, estas dos
etiologas suelen asociarse. E n este documento slo se mencionarn las categoras princi-
pales de blefaritis infecciosas, sin pr oporcionar una enumeracin exhaustiva.
4
La blefaritis demodctica se pr oduce por la colonizacin del folculo piloso por par te del
caro Demodex (Figuras 4 a y b).
Tan slo se mencionarn las blefaritis ms raras, como por ejemplo las blefaritis herpticas
(virus herpes simple o virus varicela zster), que no siguen ninguna regla topogrfica (figu-
ras 5 a, b y c), micticas (Candida y otras) y parasitarias (M icrosporidium). La blefaritis
meibomiana tambin puede considerarse infecciosa, ya sea por etiologa primaria o por
fenmeno secundario.
Aunque es posible que se pr oduzca una superposicin de difer entes entidades, es impor-
tante detectar la etiologa pr eponderante en cada caso de blefaritis a fin de identificar el
objetivo principal del tratamiento.
Figura 4: Blefaritis mixta por Demodex y por estafilococos. (Figura 4a) La presencia de escamas secas
en forma de manguitos alrededor de las pestaas debe hacer sospechar la presencia de Demodex
folliculorum en el folculo piloso. Esto puede detectarse (Figura 4b) analizando con el microscopio la
pestaa extrada de su folculo piloso. En este caso puede resultar til un tratamiento con aplicacin de
ter a fin de erradicar el parsito.
A C
5
III. NOTAS ANATOMOFISIOLGICAS
Y BASES FISIOPATOLGICAS
a
Figura 6: Glndulas de Meibomio.
b Vista del aspecto posterior de los tarsos:
(a) tarso superior; (b) cino (cuerpo)
de las glndulas de Meibomio;
(c) conductos de las glndulas de
Meibomio; (d) borde anterior del borde
libre palpebral; (e) borde posterior del
c
borde libre palpebral; (f) tarso inferior,
y (g) ngulo lateral del ojo.
e d
f
6
neamente con lgrimas ar tificiales, sin tener en cuenta la patologa meibomiana. Los
lectores inter esados en los aspectos fisicoqumicos y bioqumicos de las glndulas de
Meibomio y de la pelcula lipdica pueden consultar el ar tculo exhaustivo publicado
en el Journal Franais dOphtalmologie en junio de 2001 3.
Aire atmosfrico
Capa lipdica
Capa acuosa
Capas mucnicas
Clulas
Figura 7: Arquitectura de la pelcula lagrimal. La capa lipdica super ficial disminuye de forma
notable la evaporacin de la capa acuosa. Esta primera capa se fija por su fase de lpidos polares
a la capa mucinoacuosa. Tal como se muestra en el esquema, la concentracin de mucinas de la
fase mucinoacuosa aumenta progresivamente a medida que es ms profunda, con un gel mucnico
polar, en la super ficie de las clulas epiteliales, que per mite la adherencia de la fase acuosa al
fondo celular hidrfobo.
7
IV. L A BLEFARITIS MEIBOMIANA
4.1 Definicin clnica
de la blefaritis meibomiana
La blefaritis meibomiana puede apar ecer de forma aislada o en el caso de r oscea ocular
relacionada o no con r oscea (cutnea). Las caractersticas v aran ligeramente segn si se
trata de una situacin o de la otra.
Cuando se presenta en caso de r oscea ocular o de acn r oscea, los signos de la blefaritis
meibomiana son ms inflamatorios y, en general, es cuando se puede hablar de una mei-
bomitis real.
8
A
Figura 9: Meibopresin diagnstica: estadio 2a y 2b. En algunos casos, las secreciones meibomianas se
espesan de forma moderada (estadio 2a) (Figura 9a) o de for ma considerable y producen ver mculos
con la meibopresin (estadio 2b) (Figura 9b).
(2) Quemazn ocular sin prurito. Se trata de un sntoma muy importante que hay que tra-
tar de identificar y que refleja la irritacin ocular producida por las grasas desnaturalizadas,
entre otras causas. S i el paciente experimenta pr urito, el mdico debe poner en duda el
diagnstico y comprobar que no se trate de un pr oblema alrgico o un componente alr-
gico concomitante a la blefaritis meibomiana. La sensacin de quemazn puede ser muy
intensa e incluso incapacitante.
(3) Un sntoma bastante frecuente es el lagrimeo, acentuado con el fro, pr oducido por la
evaporacin excesiva de la fase acuosa que no est lo suficientemente pr otegida debido a
una capa lipdica deficiente.
(4) Dificultad para mantener los ojos abier tos al final del da (prpados pesados), un sn-
toma notificado habitualmente por los pacientes. N ormalmente los pacientes dicen que
deben renunciar a leer por la noche o que no pueden llegar a v er el final de una pelcula.
9
4.3 Signos clnicos que hay que buscar
y acciones diagnsticas en caso
de sospecha de blefaritis meibomiana
4 3.1. Examen para identificar signos de r oscea en la piel y el bor de palpebral
Telangiectasias cutneas (F igura 10), rinofima (F igura 11) o telangiectasias palpebrales
(Figura 12). Hiperemia de la conjuntiv a bulbar en caso de r oscea o roscea ocular vaso-
motrices (Figura 13).
10 11
12 13
10
Examen de las conjuntivas: enrojecimiento de las conjuntivas palpebrales y bulbares. En el
caso de blefaritis meibomiana, el mdico debe prestar atencin al hecho de que la conjun-
tiva palpebral est iny ectada, pero no infiltrada (al contrario de las causas alrgicas). Los
vasos son fcilmente diferenciables (figuras 14 a y b).
4.3.3. Meibopresin
El examen se efecta tras la instilacin de una o dos gotas de anestsico tpico . Se ejerce
presin con la ayuda de un bastoncillo aplicado por el lado tarsal y se comprimen las gln-
dulas de Meibomio contra el dedo del examinador situado en la piel del prpado. Este exa-
men permite determinar el estadio de la disfuncin meibomiana/meibomitis.
4.3.4. El tiempo de r uptura lagrimal (BUT) se mide con una luz azul tras la instila-
cin de una cantidad suficiente de fluor escena. Cuando se le solicite, el paciente debe
dejar de parpadear para obser var la r uptura de la pelcula lagrimal mediante la aparicin
de zonas oscuras. Una ruptura de la pelcula lagrimal antes de 15-20 segundos indica muy
probablemente una inestabilidad de la capa lipdica.
11
4.3.5. Ensayo de aclaramiento de la fluor escena
En caso de disfuncin meibomiana, la cantidad de lgrimas eliminadas por va lacrimo-
nasal disminuye, dado que casi toda la fase acuosa se elimina por ev aporacin. Esto da
lugar a la acumulacin de residuos en la pelcula lagrimal. De este modo, si se aplica fluo-
rescena a la pelcula lagrimal, el tiempo de eliminacin de este colorante ser may or en
caso de disfuncin meibomiana. Esto puede demostrarse de forma cualitativ a durante el
examen clnico. Tambin existe una prueba estandarizada que pocos mdicos tienen tiem-
po de r ealizar por que su pr ograma de consultas es demasiado apr etado. Con fines de
exhaustividad, a continuacin se detalla el pr ocedimiento de esta pr ueba: se aplica una
gota de anestsico tpico; se pasa un bastoncillo impr egnado de fluorescena por la z ona
del fondo de saco lagrimal donde se haya obser vado una pequea acumulacin de fluido,
y se coloca un papel de Schirmer nuevo cada minuto (la coloracin debe ser nula o mni-
ma en el segundo papel y debe haber desapar ecido en el ter cer papel de Schirmer). La
aportacin prctica de esta prueba es limitada y de hecho rara v ez se realiza en la prctica
habitual.
B C
D E
Figura 15: Lipidometra lagrimal mediante inter ferometra Kowa DR-1. Vista del instrumento
(Figura 15a). Ejemplo de pelcula lagrimal nor mal con cuatro fotos (en las cuatro esquinas) que
muestran los cuatro estadios de afeccin de la capa lipdica de la pelcula lagrimal (Figura 15b).
Ejemplo de pelcula lagrimal con afeccin moderada de la capa lipdica con presencia de residuos
(Figura 15c). Afeccin grave de la capa lipdica antes del tratamiento (Figura 15d) y mejora
considerable tras el tratamiento (Figura 15e).
12
Este instrumento proporciona una medicin cualitativa de la capa lipdica y, en compara-
cin con los fototipos (grado 1-5), puede obtenerse una ev aluacin semicuantitativa. El
interfermetro es muy voluminoso y debe colocarse en una mesa de examen independiente
(Figura 15a). Las mediciones son r elativamente fciles de tomar y la cur va de aprendizaje
es bastante breve.
El primer grupo de complicaciones incluy e los problemas de la super ficie ocular que v an
desde una mera queratitis punteada presente en aproximadamente un 20-30% de los casos
Figura 16: Pannus asociado a una roscea. Figura 17: Erosin asociada a una roscea.
13
hasta consecuencias ms grav es presentes sobre todo en caso de r oscea grave, como por
ejemplo, pannus v asculares (F igura 16), er osiones corneales (F igura 17) y , en algunos
casos, perforacin (Figuras 18, a, b, c y d).
A B
C D
Figura 18: Perforacin corneal asociada a una roscea. Vista de la superficie ocular justo despus de
la perforacin (Figura 18a). Colocacin de un disco con adhesivo de cianoacrilato (Figura 18b). V ista
tras la colocacin del tapn de adhesivo provisional (Figura 18c). Despus del injer to corneal definitivo
(Figura 18d).
Figura 19: Chalazin. Complica sobre todo Figura 20: Ectropionizacin secundaria a
el estadio 2 de blefaritis meibomiana. una roscea. A menudo se asocia a una
queratinizacin metaplsica.
Una complicacin bastante fr ecuente que se pr oduce sobr e todo en las formas con
secreciones espesas es el chalazin (F igura 19). U na hipersensibilizacin a par tculas
bacterianas puede producirse en forma de infiltrados o de lceras marginales (catarra-
14
les) o de flictnulas. Al final de la ev olucin, puede desembocar en una ectr opioniza-
cin acompaada frecuentemente de queratinizacin de la parte mucosa del borde pal-
pebral (Figura 20).
2. Tratamiento antiinflamatorio.
Las grasas meibomianas desnaturalizadas dan lugar a quemaduras o signos inflamatorios.
Hay que romper este crculo vicioso mediante un tratamiento tpico antiinflamatorio .
5. Deben eliminarse los problemas hormonales o psquicos subyacentes que puedan origi-
nar disfunciones hormonales o que puedan aumentar la sintomatologa de las depresiones
larvadas.
6. Se espera que pr onto aparezca un autntico sustituto del lpido meibomiano, aunque
parece difcil dada su compleja composicin.
15
una meibomitis grave que no tiene ninguna molestia o, al contrario, tener un paciente sin-
tomtico con una afeccin objetiva moderada.
16
te una administracin prolongada de este antibitico 14,15. La pauta de administracin del
cido fusdico, que escuece durante su aplicacin en ms de un 30% de los pacientes, es
de 2 aplicaciones al da en el fondo de saco conjuntiv al durante 2 semanas y , posterior-
mente, slo 1 aplicacin por la noche antes de ir a dormir durante otras 2 semanas, de
forma concomitante con el colirio ester oideo. En algunos casos muy pur ulentos, es posi-
ble instilar un colirio de cloramfenicol, que se considera uno de los mejor es antibiticos
tpicos y uno de los mejor tolerados. En algunas situaciones, el cloramfenicol sigue estan-
do indicado a pesar de los rar os casos, no demostrados formalmente, de aplasia de la
mdula sea como consecuencia de la administracin de este colirio .
17
glndulas de M eibomio secas. O tra situacin que se ha obser vado ocasionalmente es un
desequilibrio hormonal. Concretamente, se ha tratado a dos pacientes que haban acudi-
do a numerosos oftalmlogos con sntomas de meibomitis y que no experimentar on nin-
guna mejora con la administracin de lgrimas ar tificiales y slo una lev e mejora con el
tratamiento para la blefaritis meibomiana. Estas pacientes se haban sometido a una o va-
riectoma sin que se les hubiese prescrito ninguna sustitucin hormonal. Estas pacientes se
remitieron a un gineclogo y los problemas oculares se resolvieron tras iniciar una sustitu-
cin hormonal adecuada 17.
Otra situacin posible es una mejora objetiva en el examen clnico, con persistencia de los
sntomas. En este caso, hay que buscar la existencia de otra causa subyacente que hace que
estos pacientes sean ms vulnerables a ser sintomticos, y no es raro, si se aborda al pacien-
te de forma indirecta, tener la sospecha de un estado depresivo larvado. Estos pacientes se
remiten al mdico de cabecera, haciendo hincapi en un posible estado depr esivo. En esta
categora de pacientes, tambin se observan algunos casos de demencia senil discreta iden-
tificados por el mdico especialista tras una ev aluacin psicogeritrica especializada.
Este estadio es benigno, pero provoca muchas molestias debido a la inyeccin conjuntival
importante o al enr ojecimiento de la piel que se despr ende fcilmente. D esafortunada-
mente, el tratamiento es poco eficaz. A estos pacientes se les puede sugerir que eviten los
agentes desencadenantes, como por ejemplo, el vino blanco o las comidas picantes.
Tambin se les pueden r ecomendar de forma puntual colirios v asoconstrictores, que slo
deben utilizar en caso de necesidad, puesto que el efecto r ebote limita la utilidad de estos
tratamientos.
En nios que pr esentan una disfuncin meibomiana, se ha obtenido cier to efecto con
la eritromicina por va oral a dosis de entr e 500 y 1.000 mg/da en funcin del peso
corporal20.
18
7.2.6. Otros tratamientos
Las lgrimas artificiales pueden ser tiles, per o no se administran como primera opcin.
En caso de persistencia de los sntomas, sobr e todo si existe una desecacin impor tante
de las glndulas de M eibomio, las lgrimas ar tificiales pueden contribuir a mejorar lige-
ramente la sintomatologa. No hay ningn tipo de gotas que deban pr escribirse especial-
mente. Se le dice al paciente que pruebe con varios colirios y que escoja el que le sea ms
cmodo. Puesto que la administracin debe ser constante, deben elegirse pr eferiblemen-
te colirios sin conservantes en monodosis o mejor frascos con un sistema que garantice la
esterilidad de la solucin, teniendo en cuenta la cantidad necesaria y el coste elev ado de
las monodosis.
En caso de queratinizacin del bor de palpebral, se tuvier on que prescribir en raros casos,
as como en otros casos de queratinizacin, dosis mnimas de pomada con cido retinoico
al 0,05% administrada 2-3 veces por semana 21.
En caso de blefar ospasmo (que es ms rar o que la sequedad ocular debida a un dficit
acuoso) se utilizaron inyecciones palpebrales de to xina botulnica, puesto que el blefar os-
pasmo es un factor que mantiene el cr culo vicioso en estos casos.
En los casos que llegan al estadio 3 de la meibopr esin con la may ora de glndulas de
Meibomio secas, la esperanza r eside en los sustitutos del lpido meibomiano . En vista de
la complejidad de la composicin lipdica del lpido meibomiano y de las dificultades gal-
nicas que presentan estas gotas aceitosas, los trabajos de inv estigacin de colirios de susti-
tucin tardarn en finalizar. Un estudio reciente ha mostrado resultados prometedores con
un colirio de aceite de ricino homogeneizado de concentracin baja. Los buenos r esulta-
dos obtenidos se explican por el hecho de que este pr eparado de aceite de ricino contiene
una gran cantidad de lpidos polares, lo que permite que se reparta fcilmente por la super-
ficie ocular gracias a la par te hidrfila de los lpidos que contiene 22.
VIII. C ONCLUSIN
La blefaritis meibomiana es una afeccin tratada habitualmente en la consulta, per o en
muchas ocasiones todava es poco conocida y tratada de forma incorr ecta. Curiosamente,
los sntomas no siempr e estn r elacionados con los signos. La sintomatologa es muy
molesta, per o r esponde par cialmente al tratamiento adecuado pr escrito, siempr e que el
diagnstico se haya efectuado corr ectamente. Los tres elementos principales de la terapia
son el tratamiento antiinflamatorio, el tratamiento antibitico y el tratamiento mecnico
en los prpados, llev ados a cabo por el mdico (meibopr esin) y el paciente (higiene del
borde palpebral, calor y masaje).
19
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drops for noninflamed obstructive meibomian gland dysfunction. Ophthalmology 2002; 109:2030-5.
20
Dr. Jaime Borrs Ferr
Master en Nutricin Clnica U. Autnoma de Barcelona
Departamento Mdico Laboratorios Thea
I. I NTRODUCCIN
Entre las opciones disponibles ms r ecientemente para tratar de mejorar la
cantidad y la calidad del lpido meibomiano pr oducido y el papel irritante
que puede ocasionar sobr e la super ficie ocular, existe la inter vencin diet-
tica a base de cidos grasos esenciales poliinsaturados, que tambin son
capaces de influir favorablemente en los pr ocesos inflamatorios que afectan
al prpado, a la glndula de M eibomio y la superficie ocular.
23
Los cidos grasos poliinsaturados de la familia omega-3 pr ovienen principalmente de las
grasas de animales de origen marino, cuya alimentacin est basada en la cadena alimen-
taria de las microalgas marinas; especialmente del pescado azul como el atn, la sardina, la
caballa y el salmn. La administracin de cidos grasos poliinsaturados de cadena larga
omega-3 y omega-6 en la alimentacin humana va seguida de su rpido secuestro de la cir-
culacin sangunea para ser depositados en las membranas celular es de toda la economa.
Son situados en la bicapa fosfolipdica de los eritr ocitos, las plaquetas, los espermatoz oi-
des, las neuronas y, los fotorreceptores, pero tambin en las clulas acinares de las glndu-
las sebceas de Meibomio que se encuentran en el seno de los prpados.
cido Docosahexaenoico
COOH
(DHA): C22:63
CH3
3
Los dobles enlaces que incorporan en su estructura hidrocarbonada les confieren una gran
fluidez, que es may or cuantos ms dobles enlaces incorpor en, y que contrarr estan la rigi-
dez de los cidos grasos saturados que tambin se integran a los fosfolpidos. Este es el
motivo de su importancia como constituyentes de las membranas celulares, puesto que su
presencia hace que la membrana de la clula sea menos rgida; que sea mucho ms fluida
y flexible. E llo influye de manera notable en el metabolismo de la clula al facilitar los
intercambios con el medio extracelular.
24
COMPOSICIN DE LA SECRECIN MEIBOMIANA 1
Componente %
Ceras 35
steres de esteroles 30
Fosfolpidos polares 16
Disteres 8,5
Triglicridos 4
cidos grasos libres 2
Esteroles libres 2
La pelcula lagrimal tiene un espesor medio de unos 40m y se presenta delimitada en dos
capas: una capa mucino-acuosa a la que se le sobr epone la pelcula lipdica ultra-delgada.
El contenido total de lpido meibomiano de cada prpado es de 1g, con un ritmo de pr o-
duccin de 400 g/h; la porcin excretada se pega en el borde palpebral, donde origina un
reservorio lipdico del que solamente una pequea fraccin es utilizada en cada parpadeo
para constituir la pelcula lipdica, cuyo espesor oscila entre 40 a 100 nm, para una super-
ficie de exposicin inter-palpebral de unos 2 cm 2.
La longitud de las cadenas de los cidos y alcoholes grasos; cuanto may or es la longi-
tud mayor es la viscosidad, y al revs. La viscosidad evita que se mezcle la secrecin mei-
bomiana con la secrecin sebcea de la piel.
25
VI. O RGANIZACIN DE LA PELCULA LIPDICA
La pelcula lipdica est compuesta por dos fases: una fase polar fina y profunda adyacen-
te a la capa mucino-acuosa que adopta un papel fundamental de sur factante y de soporte
de la fase no polar ms espesa y responsable de asegurar las propiedades antievaporativas.
Las caractersticas estructurales y funcionales de la fase polar y de la fase de barrera no polar
dependen directamente de sus respectivas composiciones.
Capa lipdica
Lpidos no polares
de la lgrima efecto
antievaporativo
Lpidos polares
efecto
estabilizante
Capa mucinoacuosa
Mallas mucnicas
Epitelio corneal
La cabeza polar del fosfolpido, rica en gr upos OH, le permite establecer uniones hidr-
geno con las molculas de agua sub yacentes; y la cola hidrfoba se coloca hacia arriba
huyendo del entorno acuoso, situndose en un plano de menor polaridad, en contacto con
la fase de lpidos no polares. Las caractersticas de los cidos grasos incorporados en los fos-
folpidos contribuyen a la estabilizacin de la pelcula lipdica: segn sean ms lineales o
ramificados, ms saturados o insaturados, de cadena larga o ms cor ta.
26
La alineacin de las cabezas polar es conforma una parrilla de dos dimensiones que r ecu-
bren la capa mucino-acuosa con las colas hidrfobas dirigidas hacia la super ficie en una
estructura parecida a la de la bicapa lamelar fosfolipdica de las membranas biolgicas.
Para una corr ecta estabilidad de la fase lipdica polar es necesario que la capa mucino-
acuosa presente asimismo un balance inico y unas condiciones de pH adecuados que per-
mitan el establecimiento de las uniones hidr ogenadas.
La fase de lpidos no polares est sustentada por la matriz polar y controla la transmisin
del vapor de agua, el oxgeno, el dixido de carbono y los flujos inicos; su presencia redu-
ce la evaporacin en 10 a 20 veces y acta de reservorio de triglicridos y ceras. Estn com-
puestos por ceras, ster es de colester ol, triglicridos, hidr ocarburos y cidos grasos libr es,
todos ellos con cadenas de carbono de longitud y grado de insaturacin v ariable.
Algunos autores como BD Sullivan y cols. (2002) han postulado la correlacin existente entre
la ingesta baja de cidos grasos esenciales con el tipo de per fil que adoptan los lpidos polares
que se produce en la glndula de Meibomio en mujeres afectas de sndrome de Sjgren3.
Cermak JM y cols. (2003) han llegado a la conclusin de que en el sndr ome de Sjgren
se halla alterada la ingesta de determinados nutrientes, entr e los que se encuentra el cido
ascrbico y los cidos grasos poliinsaturados tipo cido linoleico y cidos grasos omega-3,
cuando se compara con su ingesta en el gr upo control4.
Otros autores como Triverdi KA y cols. (2003) han sealado que las mujer es que hacen
una dieta elevada en cidos grasos omega-3, o rica en pescado azul, se hallan en un signi-
ficativo menor riesgo de desarrollar sndrome de ojo seco 5.
Algunos autores han publicado trabajos clnicos en los que manifiestan haber obtenido
una mejora evidente en la sintomatologa de la blefaritis y la meibomitis refractaria (blefa-
ritis posterior r efractaria). E n el trabajo de Lahnera WJ et al (1999), siete de los ocho
pacientes suplementados con cidos grasos esenciales omega-3 y omega-6 obtuvier on una
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marcada mejora en la sintomatologa desde el momento en que stos se
aadieron al tratamiento. Los sntomas con una mejora ms evidente fue-
ron la irritacin y quemazn. La may ora empezaron a notar la mejora
despus de tr es semanas de iniciada la suplementacin. La exploracin
con lmpara de hendidura evidenci indicios limitados de una mejora
objetiva en las glndulas, los prpados y la conjuntiv a. Los autores acha-
caban la efectividad del tratamiento al cambio pr ovocado en la composi-
cin fosfolipdica de las membranas de las clulas de las glndulas de
Meibomio, y por tanto de su pr oducto de excrecin. Achacaban el cam-
bio a la modificacin en la composicin de cidos grasos de la pelcula
lagrimal o al hecho de evitar la car encia localizada de cidos grasos esen-
ciales en los conductos de las glndulas de M eibomio hiperactivas6.
Pedraza C y cols. (2002) han realizado un estudio para determinar la influencia en la adi-
cin a la dieta de cidos grasos omega-3 y omega-6 para el tratamiento sintomtico de
patologas oculares relacionadas con la pr oduccin y la funcin lagrimal. P ara ello, selec-
cionaron un total de 30 pacientes con edades superiores a los 55 aos que presentaban alte-
raciones en la calidad de la lgrima que daban lugar a ojo seco, y que dividier on en tr es
grupos de estudio: pacientes con sndr ome de S jgren, pacientes afectos de blefaritis y
pacientes con ojo seco no S jgren. Tras dos meses de suplementacin con cidos grasos
omega-3 y omega-6, los autor es referan haber conseguido una mejora significativ a en el
BUT, el test de Schirmer y en la tincin con fluor escena en todos los pacientes suple-
mentados, as como una mejora en los sntomas subjetivos de sequedad ocular. Los auto-
res achacaban la mejora a la r elacin directa entre la adicin de los cidos grasos esencia-
les a la dieta y el aumento en la fluidez y calidad de la secrecin meibomiana, y a los cam-
bios en la composicin fosfolipdica de las membranas de las clulas acinar es7.
Otros autores han destacado la importancia de los cidos grasos omega-3 en la dieta por-
que, a diferencia de los pr ecursores de los omega-6 que son r esponsables de la sntesis de
prostaglandina E2 y leucotrieno B4 muy inflamgenos, stos saturan los procesos enzim-
ticos de desaturacin y decantan la pr oduccin hacia los eicosanoides de la serie E3, que
son prostaglandinas consideradas como antiinflamatorias, ms conv enientes en los proce-
sos inflamatorios crnicos. 9,10,11
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