Historia Intelectual Del Siglo XX - Peter Watson PDF
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Peter Watson
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Ttulo original: A terrible beauty. A History of the People and Ideas that Shaped the Modern Mind
Peter Watson, 2000
Traduccin: David Len Gmez
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quien acumula ciencia, acumula dolor.
ECLESIASTS
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A mediados de los aos ochenta, cuando me hallaba haciendo un trabajo para el
Observer de Londres, tuve la oportunidad de hacer una visita a la Universidad de
Harvard acompaado de Willard van Orman Quine. Estbamos en el mes de febrero,
por lo que el suelo estaba cubierto de hielo y nieve. En determinado momento, ambos
tropezamos y camos. Para m fue todo un privilegio gozar de la dedicacin exclusiva
del ms grande filsofo que queda sobre la faz de la tierra. Sin embargo, lo que ms
me sorprendi cuando fui a contrselo a otros fue que muy pocos haban odo hablar
de l; su nombre ni siquiera les sonaba a muchos de los veteranos de la redaccin del
Observer. En cierto sentido, este libro tuvo su origen en aquel momento. Siempre he
querido encontrar una forma literaria que llamase la atencin acerca de todas esas
personalidades del mundo contemporneo y del pasado inmediato que, a pesar de no
formar parte de la cultura de celebridades que domina nuestras vidas, son
responsables de alguna contribucin digna de renombre.
Deba de correr el ao 1990 cuando le The Making of the Atomic Bomb, de
Richard Rhodes. Este libro, que sin duda mereca el Premio Pulitzer que le fue
concedido en 1988, recoge en sus trescientas primeras pginas un estudio apasionante
de los albores de la fsica de partculas. A primera vista, los electrones, los protones y
los neutrones no parecen susceptibles de someterse a un tratamiento narrativo: no son
los mejores candidatos a las listas de libros ms vendidos y tampoco pueden
considerarse celebridades. Sin embargo, la exposicin que llevaba a cabo Rhodes de
un material ms bien difcil resultaba no slo accesible, sino tambin fascinante. La
escena con que arranca el libro, que nos presenta a Leo Szilard en 1933, cruzando un
semforo de la londinense Southampton Row cuando concibe de pronto la idea de la
reaccin en cadena nuclear que acabara por desembocar en la construccin de una
bomba de poder inimaginable, constituye casi una obra de arte. Esto hizo que me
diese cuenta de que, con la destreza suficiente, el enfoque narrativo puede hacer
amenos los temas ms ridos y difciles.
Con todo, el presente volumen no acab de tomar forma hasta despus de una
serie de discusiones con W. Graham Roebuck, gran amigo y colega, profesor emrito
de lengua inglesa en la Universidad McMaster de Canad, historiador y hombre de
teatro, amn de profesor de literatura. En un principio, la idea era que l fuese coautor
de esta Historia intelectual del siglo XX. Tenamos la intencin de hacer una historia
de las grandes ideas que han dado forma al siglo XX, pero no queramos caer en la
coleccin de artculos relacionados entre s. En lugar de esto, pretendamos convertir
el libro en una obra narrativa, que se hiciese eco de lo emocionante de la vida
intelectual a travs de la descripcin de personajes incluidos sus errores y
rivalidades y diese as idea del apasionante contexto en que surgieron las ideas ms
influyentes. Por desgracia para un servidor, los mltiples compromisos del profesor
Roebuck no le permitieron seguir con el proyecto. Es a l a quien ms debe este libro,
si bien no puedo olvidar las aportaciones de otros muchos, cuya experiencia,
autoridad e investigaciones han sido de vital importancia para la elaboracin de una
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obra tan ambiciosa como sta. Entre ellos hay cientficos, historiadores, pintores,
economistas, filsofos, dramaturgos, directores de cine, poetas y muchos ms
especialistas de muy diversos mbitos. En particular, me gustara agradecer a los
siguientes por su ayuda y por lo que en muchos casos se convirti en una
correspondencia prolongada: Konstantin Akinsha, John Albery, Walter Alva, Philip
Anderson, R. F. Ash, Hugh Baker, Dilip Bannerjee, Daniel Bell, David Blewett, Paul
Boghossian, Lucy Boutin, Michel Brent, Cass Canfield Jr., Dilip Chakrabarti,
Christopher Chippindale, Kim Clark, Clemency Coggins, Richard Cohen, Robin
Conyngham, John Cornwell, Elisabeth Croll, Susan Dickerson, Frank Diktter, Robin
Duthy, Rick Elia, Niles Eldredge, Francesco Estrada Belli, Amitai Etzioni, Israel
Finkelstein, Carlos Zhea Flores, David Gil, Nicholas Goodman, Ian Graham,
Stephen Graubard, Philip Grifftths, Andrew Hacker, Sophocles Hadjisavvas, Eva
Hajdu, Norman Hammond, Arlen Hastings, Inge Heckel, Agnes Heller, David Henn,
Nerea Herrera, Ira Heyman, Gerald Holton, Irving Louis Horowitz, Derek Johns,
Robert Johnston, Evie Joselow, Vassos Karageorghis, Larry Kaye, Marvin Kalb,
Thomas Kline, Robert Knox, Alison Kommer, Willi Korte, Herbert Kretzmer, David
Landes, Jean Larteguy, Constance Lowenthal, Kevin McDonald, Pierre de Maret,
Alexander Marshack, Trent Maul, Bruce Mazlish, John y Patricia Menzies, Mercedes
Morales, Barber Mueller, Charles Murray, Janice Murray, Richard Nicholson,
Andrew Nurnberg, Joan Oates, Patrick OKeefe, Marc Pachter, Kathrine Palmer,
Norman Palmer, Ada Petrova, Nicholas Postgate, Neil Postman, Lindel Prott, Cohn
Renfrew, Cari Riskin, Raquel Chang Rodrguez, Mark Rose, James Roundell, John
Russell, Greg Sarris, Chris Scarre, Daniel Schaveln, Arthur Sheps, Amartya Sen,
Andrew Slayman, Jean Smith, Robert Solow, Howard Spiegler, Ian Stewart, Robin
Straus, Herb Terrace, Sharne Thomas, Cecilia Todeschini, Clark Tomkins, Marion
True, Bob Tyrer, Joaquim Valdes, Harold Varmus, Anna Vinton, Zarlos Western,
Randall White, Keith Whitelaw, Patricia Williams, E. O. Wilson, Rebecca Wilson,
Kate Zebiri, Henry Zhao, Dorothy Zinberg y W. R. Zku.
Como quiera que muchos de los pensadores del siglo XX ya no se encuentran
entre nosotros, me he visto obligado a basarme en una extensa bibliografa,
compuesta no slo por los grandes libros del perodo, sino tambin por los
comentarios y crticas suscitados por las obras originales. Uno de los placeres que me
ha reportado la investigacin y elaboracin de Historia intelectual del siglo XX ha
sido el poder rescatar a escritores que por diversas razones haban quedado relegados
al olvido, si bien tienen menudo cosas originales, instructivas e importantes que
transmitirnos. Espero que os lectores compartan mi entusiasmo en este sentido.
ste es un libro muy general, y sin duda su lectura se habra visto perjudicada de
haber marcado en el propio texto cada una de las fuentes. Sin embargo, s que se
hacen constar, espero que al completo, en las ms de tres mil notas y referencias
recogidas al final del libro. Con todo, me gustara agradecer aqu la labor de los
autores y editores con los cuales he contrado una deuda especialmente grande, y de
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cuyos libros he salteado, resumido y parafraseado sin ningn pudor. Por orden
alfabtico de autor o editor, estas obras son: Bernard Bergonzi, Reading the Thirties
(Macmillan, 1978) y Hroes Twilight: A Study of the Literature of the Great War
(Macmillan, 1980); Walter Bodmer y Robn McKie, The Book of Man: The Quest to
Discover Our Genetic Heritage (Little Brown, 1994); Malcolm Bradbury, The
Modern American Novel (Oxford University Press, 1983); Malcolm Bradbury y
James McFarlane (eds.), Modernism: A Guide to European Literature 1890-1930
(Penguin Books, 1976); C. W. Ceram, Gods, Graves and Scholars (Knopf, 1951) y
The First Americans (Harcourt Brace Jovanovich, 1971); William Everdell, The First
Moderas (University of Chicago Press, 1997); Richard Fortey, Life: An Unauthorised
Biography (HarperCollins, 1997); Peter Gay, Weimar Culture (Secker and Warburg,
1969); Stephen Jay Gould, The Mismeasure of Man (Penguin Books, 1996); Paul
Griffiths, Modern Music: A Concise History (Thames and Hudson, 1978 y 1994);
Henry Grosshans, Hitler and the Artists (Holmes and Meier, 1983); Katie Hafner y
Matthew Lyon, Where Wizards Stay Up Late: The Origins of the Internet
(Touchstone, 1998); Ian Hamilton (ed.), The Oxford Companion to Twentieth Century
Poetry in English (Oxford University Press, 1994); Ivan Hannaford, Race: The
History of an Idea in the West (Woodrow Wilson Center Press, 1996); Mike Hawkins,
Social Darwinism in European and American Thought, 1860-1945 (Cambridge
University Press, 1997); John Heidenry, What Wild Ecstasy: The Rise and Fall of the
Sexual Revolution (Simn and Schuster, 1997); Robert Heilbroner, The Worldly
Philosophers: The Lives, Times and Ideas of the Great Economic Thinkers (Simn
and Schuster, 1953); John Hemming, The Conquest of the Incas (Macmillan, 1970);
Arthur Herman, The Idea of Decline in Western History (Free Press, 1997); John
Horgan, The End of Science: Facing the Limits of Knowledge in the Twilight of the
Scientific Age (Addison Wesley, 1996); Robert Hughes, The Shock of the New (BBC
y Thames and Hudson, 1980 y 1991); Jarrell Jackman y Carla Borden, The Muses
Flee Hitler: Cultural Transfer and Adaptation, 1930-1945 (Smithsonian Institution
Press, 1983); Andrew Jamison y Ron Eyerman, Seeds of the Sixties (University of
California Press, 1994); William Johnston, The Austrian Mind: An Intellectual and
Social History, 1848-1938 (University of California Press, 1972); Arthur Knight, The
Liveliest Art (Macmillan, 1957); Nikolai Krementsov, Stalinist Science (Princeton
University Press, 1997); Paul Krugman, Peddling Prosperity: Economic Sense and
Nonsense in the Age of Diminished Expectations (W. W. Norton, 1995); Robert
Lekachman, The Age of Keynes (Penguin Press, 1967); J. D. Macdougall, A Short
History of Planet Earth (John Wiley, 1996); Bryan Magee, Men of Ideas: Some
Creators of Contemporary Philosophy (Oxford University Press, 1978); Arthur
Marwick, The Sixties (Oxford University Press, 1998); Ernst Mayr, The Growth of
Biological Thought (Belknap Press, Harvard University Press, 1982); Virginia
Morrell, Ancestral Passions: The Leakey Family and the Quest for Humankinds
Beginnings (Simn and Schuster, 1995); Richard Rhodes, The Making of the Atomic
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Bomb (Simn and Schuster, 1986); Harold Schonberg, The Lives of the Great
Composers (W. W. Norton, 1970); Roger Shattuck, The Banquet Years: The Origins
of the Avant Garde in France 1885 to World War One (Vintage, 1955); Quentin
Skinner (ed.), The Return of Grand Theory in the Social Sciences (Cambridge
University Press, 1985); Michael Stewart, Keynes and After (Penguin 1967); Ian
Tattersall, The Fossil Trail (Oxford University Press, 1995); Nicholas Timmins, The
Five Giants: A Biography of the Welfare State (HarperCollins, 1995), y
M. Weatherall, In Search of a Cure: A History of Pharmaceutical Discovery (Oxford
University Press, 1990).
Esta no es una historia intelectual definitiva del siglo XX (cuesta pensar en alguien
tan osado para atreverse a hacer un trabajo de tal envergadura). Se trata ms bien de
una visin de conjunto de una sola persona. He de agradecer tambin la colaboracin
de los que leyeron todo el original mecanografiado o parte de l y corrigieron
diversos errores, identificaron omisiones e hicieron sugerencias para mejorarlo:
Robert Gildea, Robert Johnston, Bruce Mazlish, Samuel Waksal y Bernard
Wasserstein. No hace falta decir que la responsabilidad de los errores y omisiones de
la edicin definitiva recae por completo sobre un servidor.
En El legado de Humboldt (1975), Saul Bellow describe al hroe que da nombre a la novela, Von
Humboldt Fleisher, como un magnfico conversador, un improvisador de monlogos frentico e incesante,
detractor de primera. Que Humboldt lo insultase a uno era casi un privilegio, algo as como ser el motivo
de un retrato con dos narices pintado por Picasso. El dinero constitua para l una constante fuente de
inspiracin. Adoraba hablar de los ricos. Sin embargo, su verdadera riqueza era de ndole literaria.
Haba ledo miles de libros. Deca que la historia no era ms que una pesadilla durante la cual intentaba
pasar una simple noche de descanso. Su insomnio lo haca ms erudito. Durante las primeras horas de la
madrugada sola leer libros de un grosor considerable: Marx y Sombart, Toynbee, Tostovtzejf, Freud
El siglo XX ha sido en muchos sentidos una pesadilla. Sin embargo, entre tan
grande alboroto se hallaban quienes produjeron las obras que ayudaban a mantener la
cordura de Humboldt y no slo la suya. Ellas constituyen el objeto de este libro
y merecen toda nuestra gratitud.
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En una entrevista televisiva de la BBC celebrada en 1997, poco antes de su muerte, se
pregunt al filsofo oxoniense sir Isaiah Berlin, quien dedic parte de su obra a
estudiar la historia de las ideas, qu haba sido lo ms sorprendente de su larga vida.
Haba nacido en Riga, en 1909, hijo de un comerciante de madera judo, y tena siete
aos y medio cuando fue testigo, desde el piso familiar, situado sobre una fbrica de
cermica, del inicio de la Revolucin de febrero en Petrogrado. Su respuesta fue la
siguiente:
El solo hecho de haber vivido con tanta paz y felicidad en medio de tales horrores. El mundo se hallaba
expuesto al peor siglo que haya podido existir por lo que respecta a la ms cruda falta de humanidad, a la
destruccin salvaje del ser humano sin razn justificable alguna Y a pesar de todo, aqu estoy, intacto
lo que no deja de parecerme asombroso.[1]
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carencias. En estas pginas intento rectificar este desequilibrio y concentrarme en las
principales ideas intelectuales que han dado forma a nuestro siglo y que, tal como
reconoci Berlin, han resultado ser gratificadoras de manera excepcional.
No es mi intencin, al dar esta forma al libro, sugerir que el siglo ha sido menos
catastrfico de lo que indican los estudios histricos ms convencionales: slo
pretendo mostrar que la guerra no es lo nico que caracteriza este perodo. Tampoco
quiero dar a entender que los asuntos polticos y militares sean ajenos a lo intelectual
o lo inteligente. No lo son. La poltica me ha parecido siempre uno de los retos
intelectuales ms difciles, por cuanto intenta conjugar la filosofa y la teora de la
naturaleza humana con la accin de gobernar. Por su parte, los asuntos militares, en
los que se sopesan las vidas de las personas de una manera completamente distinta a
como se hace en cualquier otra actividad, y en los que los hombres se enfrentan entre
s de una forma tan directa, no se encuentran muy alejados de la poltica en cuanto a
importancia o inters. Sin embargo, despus de leer un buen nmero de libros de
historia, quera algo diferente, algo ms, y no lograba encontrarlo.
Me parece obvio que, una vez que logramos abstraemos de las terribles
calamidades que han afligido al siglo, una vez que conseguimos levantar los ojos para
apartarlos de los horrores de dcadas pasadas, surge ante nosotros, de forma clara,
una corriente intelectual que parece dominarlo todo, un desarrollo muy interesante,
perdurable y profundo. Nuestro siglo se caracteriza en lo intelectual por una profunda
aceptacin de la ciencia, lo que no slo se debe a que sta haya contribuido con la
invencin de nuevos productos, cuyo extraordinario alcance ha transformado por
completo nuestras vidas. Amn de cambiar el objeto de nuestros pensamientos, la
ciencia ha transformado nuestra forma de abordar dicho objeto. En 1988, en De prs
et de loin (De cerca y de lejos), el antroplogo francs Claude Lvi-Strauss se haca
la siguiente pregunta: Crees que queda un lugar para la filosofa en el mundo de
hoy?. sta fue su respuesta:
Por supuesto, aunque slo si se basa en el estado actual del conocimiento y los logros cientficos Los
filsofos no pueden pretender vivir al margen de la ciencia. sta no slo ha ampliado y transformado de
forma considerable nuestra visin del mundo, sino que ha revolucionado las normas mismas por las que se
rige el intelecto.[3]
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haba llegado siquiera a identificarlo ni tena la ms remota idea de cmo poda estar
configurado. Sin embargo, la ciencia del siglo XX se distingue no slo por haber
logrado que se desbordase el ro de los descubrimientos (por usar una expresin
acuada por John Maddox), sino por el hecho de que muchos de estos hallazgos
tuvieron que ver con los fundamentos de la fsica, la cosmologa, la qumica, la
geologa, la biologa, la paleontologa, la arqueologa y la psicologa.[4] Asimismo, no
deja de ser una de las coincidencias histricas ms sorprendentes que la mayor parte
de los conceptos fundamentales de dichas disciplinas (el electrn, el gen, el cuanto y
el inconsciente) fuesen identificados en 1900 o en aos cercanos a ste.
El segundo rasgo que diferencia al siglo XX de los precedentes radica en el hecho
de que se hayan unido en su transcurso de forma consistente y convincente varios
mbitos de investigacin (los arriba mencionados ms las matemticas, la
antropologa, la historia, la gentica y la lingstica) con el fin de elaborar una
historia coherente del mundo natural. Esta historia nica, como veremos, abarca la
evolucin del universo, as como la de nuestro planeta, sus continentes y sus ocanos,
los orgenes de la vida, el proceso de poblacin del orbe y el desarrollo de las
diversas razas, con sus diferentes civilizaciones. La base sobre la que se asienta esta
historia no es otra que el proceso evolutivo. En 1996, el filsofo estadounidense
Daniel Dennet segua an describiendo el concepto darvinista de evolucin como la
idea ms grande que ha existido nunca.[5] Con todo, no fue hasta 1900 cuando los
experimentos de Hugo de Vries, Cari Correns y Erich Tschermak, tras rescatar del
olvido los experimentos del monje benedictino Gregor Mendel acerca de las leyes de
reproduccin de los guisantes, expusieron la manera en que poda funcionar la teora
de Darwin en el mbito individual y abrieron as una nueva y prolfica rea de
actividad cientfica, por no hablar de sus repercusiones sobre la filosofa. En
consecuencia, las pginas siguientes parten del convencimiento de que la evolucin
en virtud de la seleccin natural es una idea tanto del siglo XX como del XIX.
En tercer lugar, la ciencia del siglo XX se distingue de pocas anteriores en el
terreno de la psicologa. Como ha sealado Roger Smith, este siglo ha constituido una
era psicolgica, en la que se ha privatizado el yo y se ha dejado relativamente vacante
el mbito pblico vital para la accin poltica en nombre del bien del pueblo.[6]
El ser humano mir en su interior de una forma que le haba estado vedada con
anterioridad. El declive de la religin formal y el auge del individualismo hicieron
que el hombre del siglo XX sintiera de forma distinta de como lo haban hecho sus
antepasados.
Arriba he hablado de aceptacin de la ciencia para indicar que, adems de que
el pblico general se vio condicionado por los avances protagonizados por la propia
ciencia, las dems formas de pensamiento o actuacin se adaptaron a ella o bien
reaccionaron frente a ella, pero en ningn momento pudieron ignorarla. Muchos de
los avances en las artes visuales el cubismo, el surrealismo, el futurismo, el
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constructivismo e incluso la propia abstraccin estuvieron propiciados en parte por
una respuesta a la ciencia (o a lo que los miembros de dichos movimientos pensaban
que era la ciencia). Escritores como Joseph Conrad, D. H. Lawrence, Marcel Proust,
Thomas Mann y T. S. Eliot, amn de Franz Kafka, Virginia Woolf y James Joyce, por
nombrar slo a algunos, reconocieron la deuda que haban contrado con Charles
Darwin, Albert Einstein o Sigmund Freud, o con una combinacin de los tres. En lo
referente a la msica y la danza moderna, se ha hecho patente la influencia de la
fsica atmica y la antropologa (reconocida en especial por Arnold Schoenberg),
mientras que la expresin msica electrnica habla por s sola. Asimismo, los
hallazgos y la metodologa cientficos han demostrado ser indispensables en el
mbito de la jurisprudencia, la arquitectura, la religin, la educacin, la economa y la
organizacin laboral.
La historia se revela en este sentido como una disciplina de gran importancia, ya
que, si bien la ciencia ha influido de forma directa sobre la manera de escribir de los
historiadores y sobre las cuestiones tratadas por stos, la propia historia ha estado
sujeta a un proceso evolutivo. Uno de los grandes debates de la historiografa tiene
por objeto la forma en que se desarrollan los acontecimientos. Ciertas escuelas de
pensamiento opinan que lo ms relevante son los grandes hombres, que las
decisiones de los que se hallan en el poder son las que pueden propiciar cambios
significativos en sucesos y mentalidades. Otros, por su parte, estn persuadidos de
que son los asuntos econmicos y comerciales los que fuerzan el cambio al promover
los intereses de determinadas clases en la poblacin general.[7] En el siglo XX, hechos
como los protagonizados, sobre todo, por Stalin y Hitler parecen sugerir que los
grandes hombres resultan vitales para los acontecimientos histricos. Sin embargo,
la segunda mitad del siglo ha estado dominada por las armas termonucleares: Puede
nombrarse a una persona grande o no como responsable nico de la bomba
atmica? No. De hecho, me atrevo a sugerir que estamos viviendo una era de cambio,
una transicin en muchos sentidos, en la que los factores que en un pasado
considerbamos la causa del avance de las sociedades los grandes hombres o la
influencia de los agentes econmicos sobre las clases sociales se estn viendo
suplantados en cuanto motor de la evolucin social. El nuevo motor es, precisamente,
la ciencia.
An queda otro aspecto de la ciencia que resulta alentador en particular: el hecho
de que no se rija por un programa determinado. Lo que quiero decir con esto es que,
por su propia naturaleza, no puede forzarse en ninguna direccin concreta. Su
carcter abierto por necesidad (a pesar de las investigaciones secretas llevadas a cabo
en la guerra fra y en determinados laboratorios comerciales) garantiza que la que es
quiz la ms importante de las actividades humanas no puede guiarse sino por la
democracia del intelecto. Lo que resulta ms esperanzador de la ciencia no es slo su
fuerza en cuanto medio de descubrir nuevas realidades, tan relevantes en lo poltico
como estimulantes en lo intelectual, sino tambin la importancia que cobra como
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metfora. Para triunfar, para progresar, el mundo debe ser abierto, susceptible de
modificacin hasta el infinito y libre de todo prejuicio. Por consiguiente, la ciencia
posee autoridad moral tanto como intelectual, y ste es un hecho que no siempre se
acepta con facilidad.
No quiero dar la impresin de que las pginas siguientes estn consagradas por
completo a la ciencia, porque no es as. Sin embargo, me gustara aprovechar este
prlogo para llamar la atencin sobre otras dos consecuencias filosficas de la ciencia
en el siglo XX. El primero est relacionado con la tecnologa: los avances logrados en
este mbito constituyen uno de los frutos ms evidentes de la ciencia, aunque sus
efectos filosficos suelen pasarse por alto con demasiada frecuencia. Ms que ofrecer
soluciones universales a la condicin humana del tipo a las que prometen la mayora
de religiones y algunos tericos polticos, la ciencia observa el mundo de forma
gradual y pragmtica. La tecnologa aborda cuestiones especficas y proporciona al
individuo un dominio y una libertad mayores en ciertos aspectos de la vida (como
sucede con el telfono mvil, el ordenador porttil, la pldora anticonceptiva). Me
consta que no todo el mundo est de acuerdo en que los aparatos constituyen la
respuesta ms adecuada a los grandes dilemas de la alienacin o el hasto. Yo opino
que s.
El otro sentido en el que la ciencia es importante desde el punto de vista filosfico
es quizs el ms relevante y, con toda seguridad, el ms controvertido. Ahora que el
siglo toca a su final, se est haciendo ms evidente que vivimos en una poca en la
que la evolucin del propio conocimiento est cambiando de forma acelerada, y
puede decirse que los avances llevados a cabo en el mbito del conocimiento
cientfico no tienen parangn con los que se han efectuado en las artes. Habr quien
juzgue esta comparacin desatinada y carente de sentido y sostenga que la cultura
artstica el conocimiento creativo, imaginativo, intuitivo e instintivo no es ni
puede ser acumulativa como lo es la ciencia. En mi opinin, pueden darse dos
respuestas a este planteamiento: En primer lugar, la acusacin es falsa: existe un
sentido en el que la cultura artstica tiene un carcter acumulativo. El filsofo Roger
Scruton lo ha expresado de manera acertada en un libro publicado no hace mucho:
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obsesiva de la novedad por s misma ms que de la originalidad que ampla los
lmites de lo que conocemos y aceptamos.
La segunda respuesta debe su fuerza precisamente a la naturaleza aditiva de la
ciencia. Se trata de una historia acumulativa, por cuanto los resultados ms recientes
modifican los anteriores e incrementan, en consecuencia, su autoridad. Este hecho es
parte de lo esencial de la ciencia y ha provocado en mi opinin que las artes y
las humanidades se hayan visto abrumadas y adelantadas por las disciplinas
cientficas en el siglo XX de una forma nunca vista en siglos anteriores. Hace cien
aos, los escritores como Hugo von Hofmannsthal, Friedrich Nietzsche, Henri
Bergson o Thomas Mann podan aspirar a decir algo que rivalizase con el
conocimiento cientfico de la poca. Otro tanto puede decirse de Richard Wagner,
Johannes Brahms, Claude Monet o douard Manet. Como veremos en el captulo 1,
la familia de Max Planck, en la Alemania de finales del siglo XIX, consideraba que las
humanidades eran una forma superior de conocimiento (y el caso de los Planck no era
precisamente extrao). Podemos decir lo mismo ahora? Las artes y las humanidades
siempre han sido un reflejo de la sociedad en la que se insertaban, pero durante los
ltimos cien aos han hablado con una confianza cada vez menor.[9]
Se ha escrito muchsimo acerca de la funcin del arte moderno en cuanto
respuesta al mundo finisecular decimonnico de las grandes ciudades, los encuentros
fugaces, lgubre industrialismo y la miseria sin precedentes. Igual o mayor
importancia posee la reaccin que mostraron las artes ante la ciencia por s misma,
ms que sobre la tecnologa y las consecuencias sociales que trajo consigo. Muchos
aspectos de la ciencia del siglo XX (la relatividad, la mecnica cuntica, la teora
atmica, la lgica simblica, los procesos estocsticos, las hormonas, los elementos
alimentarios accesorios vitaminas, etc.) entraan una gran dificultad, o bien la
entraaban en el momento de su descubrimiento. Creo que este carcter difcil ha
resultado perjudicial para las artes. Dicho de forma ms sencilla, los artistas han
evitado comprometerse con la mayora y subrayo la palabra de las disciplinas
cientficas. Una de las consecuencias de este hecho, como se har ms evidente al
final de este libro, es la aparicin de lo que John Brockman ha llamado la tercera
cultura, a partir de las dos culturas enfrentadas de las que habl C. P. Snow la
literaria y la cientfica.[10] Para Brockman, la tercera cultura insiste en un nuevo
tipo de filosofa, una filosofa natural acerca del lugar que ocupa hombre en el mundo
y el universo, escrita sobre todo por fsicos y bilogos, que son los ms indicados hoy
en da para evaluar este hecho. Esto es, para m al menos, un reflejo de la evolucin
de las formas del conocimiento, algo que constituye el mensaje central del presente
libro.
Repito lo que apunt en el prefacio: Historia intelectual del siglo XX no es sino
una versin personal del pensamiento del siglo XX. Sin embargo, el libro no deja por
eso de resultar ambicioso, y me he visto obligado a ser selectivo en extremo a la hora
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de hacer uso de los diversos materiales de los que me he servido en la elaboracin del
volumen. He tenido que dejar al margen muchas cuestiones, o fragmentos de stas.
Me hubiese encantado dedicar un captulo completo a las consecuencias intelectuales
del Holocausto. Sin duda es algo que merece un tratamiento parecido al que dedican
Paul Fussell y Jay Winter a las consecuencias intelectuales de la primera guerra
mundial (vase captulo 9), y habra encajado bien en el lugar en el que se habla del
informe que hizo Hannah Arendt al juicio a Adolf Eichmann, celebrado en Jerusaln
en 1963. Podran darse miles de razones por las que debera haber incluido los logros
de Henry Ford y la cadena mvil de montaje, que han resultado tan influyentes en
nuestras vidas, o la obra de Charlie Chaplin, una de las primeras grandes estrellas del
arte nacido a finales del siglo XIX. Sin embargo, vistos de forma estricta, todos stos
han sido avances culturales, ms que intelectuales, por lo que se han omitido, no sin
cierto pesar. Los asuntos relacionados con la ciencia de la estadstica, sobre todo en lo
concerniente al diseo tcnico de los experimentos, ha llevado a un buen nmero de
conclusiones y deducciones que habran sido inimaginables de otra manera. Daniel
Bell se mostr muy amable al advertirme de esto, y no ha sido culpa suya que no
haya estudiado dicha materia con mayor detenimiento. Me plante la posibilidad de
dedicar un apartado a las universidades, no slo a las instituciones de mayor
prestigio, como Cambridge, Harvard, Gotinga o las cinco universidades imperiales de
Japn, sino tambin a las grandes instituciones especializadas como las de Woods
Hole, Scripps, CERN o Akademgorodok, la ciudad de las ciencias rusa, tambin
tena, en un principio, la intencin de visitar las oficinas de Nature, Science, la New
York Review of Books, la Fundacin Nobel y algunas de las editoriales universitarias
de mayor relieve con la intencin de hablar de lo emocionante de tales empresas,
tambin me atraan las grandes mezquitas-biblioteca del mundo rabe, situadas en
Tnez, Egipto, Yemen Todo esto resulta fascinante, pero sin duda hubiera doblado
la extensin y el peso del presente volumen.
Uno de los placeres que supuso la elaboracin de este libro, adems de que me
dio una excusa para leer todas las obras que deba haber ledo hace muchos aos y
releer otras muchas, fueron los viajes que hube de hacer a diversas universidades y
las conversaciones que mantuve con escritores, cientficos, filsofos, directores de
cine, acadmicos y otras personalidades cuyas obras protagonizan muchas de las
siguientes pginas. En todos los casos segu una metodologa similar. En el transcurso
de los encuentros, que en ocasiones duraban tres horas o ms, preguntaba a mi
interlocutor cules eran, en su opinin, las tres ideas ms importantes en su
especialidad durante el siglo XX. Algunos propusieron cinco ideas, mientras que otros
se decidieron por una sola. En el terreno de lo econmico, tres de los expertos
consultados entre los que se hallaban dos premios Nobel coincidieron de tal
manera que ofrecieron cuatro ideas entre todos, cuando podan haber dado nueve.
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Este libro sigue una estructura narrativa. Una de las maneras en que pueden
estudiarse los avances del pensamiento del siglo XX es concebirlo como el
descubrimiento de la narracin an mayor que conforman de hecho. Por consiguiente,
la mayora de los captulos avanzan en el tiempo: los he concebido como captulos
longitudinales o verticales. Sin embargo, tambin hay algunos horizontales o
latitudinales. Se trata del captulo 1, sobre el ao 1900; el 2, sobre la Viena finisecular
y la naturaleza de transicin de su pensamiento; el 8, acerca del ao milagroso de
1913; el 9, en torno a las consecuencias intelectuales de la primera guerra mundial, y
el 23, sobre el Pars de Jean-Paul Sartre. En estos casos se frena la marcha hacia
delante de las ideas con el fin de considerar con ms detalle avances simultneos.
Esto se debe en parte a la voluntad de presentar los hechos tal como sucedieron, si
bien espero asimismo que los lectores agradezcan los cambios de ritmo. Tambin
deseo que encuentren til el hecho de que los nombres y conceptos ms importantes
se hayan consignado en negrita: en un libro de las dimensiones de ste, los ttulos de
cada captulo pueden no ser suficientes a la hora de guiarnos entre sus pginas.
Las cuatro partes en las que se divide el texto pretenden reflejar cambios de
sensibilidad bien definidos. En la primera parte le he dado la vuelta a la idea que
Frank Kermode presenta en El sentido de un final (1967).[11] A su entender, y sobre
todo en el terreno de la ficcin, la forma en que concluye el argumento as como la
concordancia que muestra con los hechos que anteceden al final constituye un
aspecto fundamental de la naturaleza humana, una forma de dar sentido al mundo. En
un principio tenamos a los ngeles los mitos siempre presentes; luego fue la
tragedia la que ocup su lugar y, de manera ms reciente, la crisis perpetua. La
primera parte, por el contrario, refleja mi convencimiento de que en todas las reas de
la vida (la fsica, la biologa, la pintura, la msica, la filosofa, el cine, la arquitectura,
el transporte), el principio del siglo XX proclamaba una sensacin de nuevas
fronteras que se abran, nuevas historias que podran contarse y, por lo tanto, nuevos
finales que imaginar. No todos se mostraban optimistas ante los cambios que se
estaban produciendo, aunque lo que ms define a esta poca es sin duda la novedad.
Esto sigui siendo as hasta que estall la primera guerra mundial.
A pesar de que el captulo 9 considera de forma especfica las consecuencias
culturales de la primera guerra mundial, toda la segunda parte (De Spengler a
Rebelin en la granja: El malestar de la cultura) puede, en cierto sentido,
considerarse como algo similar. No tenemos por qu estar de acuerdo con el libro que
public Freud en 1931 con ttulo de El malestar de la cultura para reconocer que esta
expresin logr resumir el estado de nimo de toda una generacin.
La tercera parte se centra en una sensibilidad bien diferente, sin duda ms
optimista que la del perodo preblico, que constituye tal vez el momento ms
positivo de la hora positiva, en el que el mundo occidental o ms bien el mundo no
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comunista crey posible la ingeniera social liberal Uno de los aspectos ms
curiosos del siglo XX que, mientras que la primera guerra mundial provoco un gran
pesimismo, la segunda tuvo el efecto contrario.
Es demasiado pronto para determinar si la sensibilidad que da pie a la cuarta parte
este libro, conocida como posmodemismo, representa una ruptura tan marcada como
pretenden algunos Hay quien lo ve como un mero aadido de la mentalidad moderna,
si bien, habida cuenta de la era de pensamiento postoccidental e incluso de
pensamiento poscientfico que parece prometer (vanse las paginas 731-732), puede
resultar ser una ruptura mucho ms radical con el pasado de lo que se piensa Esto est
an por resolver. Si es cierto que estamos entrando en una era poscientifica algo de
lo que yo al menos dudo, el nuevo milenio ser testigo de una ruptura radical con
lo ocurrido desde que Darwin expreso la idea ms grande que ha existido nunca.
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1. LA PAZ PERTURBADA
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sueos era un libro profundamente conflictivo, y muchos vieneses lo juzgaron
extremadamente escandaloso. A los ojos del mundo, la capital austrohngara no era
en 1900 sino una metrpoli elegante y algo anticuada, dominada por la catedral,
cuyas agujas gticas se levaban por encima de los techos barrocos y las vistosas
iglesias que se extendan a sus pies. La corte se hallaba sumergida en una mezcla
poco eficaz de pomposidad y melancola. El emperador an coma a la manera
espaola, con toda la cubertera de plata al lado derecho del plato.[17] La ostentacin
de la corte fue una de las razones por la que Freud deca detestar tanto Viena. En
1898 haba llegado a escribir: Es una desgracia vivir aqu; sta no es una atmsfera
propicia para acometer empresas difciles.[18] En concreto, detestaba a las ochenta
familias de Austria, su insolencia hereditaria, su rgida etiqueta y su enjambre de
funcionarios. La endogamia de la aristocracia vienesa llegaba hasta tal punto que de
hecho se poda considerar como una sola gran familia, cuyos miembros se hablaban
de Du[19] empleaban sobrenombres cariosos y pasaban la mayor parte del tiempo
organizando fiestas a las que poder invitarse unos a otros.[20] Aunque el odio de
Freud no acababa aqu: tambin reservaba parte de l para la monstruosa aguja del
campanario de San Esteban, que consideraba el mayor smbolo de un clericalismo
opresivo. Tampoco senta especial atraccin hacia la msica, y es por tanto natural
que no profesase ms que desdn a los valses frvolos de Johann Strauss. Teniendo
en cuenta todo esto, parece normal que abominase de su ciudad natal, si bien no
faltan razones para pensar que este odio, que expresaba con frecuencia, no era ms
que una parte de lo que realmente senta. El 11 de noviembre de 1918, cuando el
silencio de as armas anunciaba el fin de la primera guerra mundial, anot para s: El
Imperio austrohngaro ya no existe. No quiero vivir en otro sitio ni se me ha pasado
por la cabeza emigrar. Me conformar con vivir en el torso e imaginar que se trata de
la escultura completa.[21]
Haba un aspecto de la vida vienesa ante el que Freud no se poda mostrar
indiferente, y del que tampoco poda escapar; se trataba del antisemitismo. ste haba
experimentado un gran empuje con el crecimiento de la poblacin juda en la ciudad,
que ascendi de los 70 000 miembros en 1873 a los 147 000 en 1900. Como
consecuencia, el sentimiento de odio hacia el judasmo se extendi de tal manera en
Viena que, por citar tan slo un testimonio, se conoce el caso de un paciente que sola
referirse al mdico que lo estaba tratando como el puerco judo.[22] Karl Lueger, un
antisemita que haba propuesto que se metiese a la poblacin juda en barcos para
despus hundirlos con dicho cargamento, lleg a obtener la alcalda de la ciudad[23]
Freud, que siempre se mostr sensible ante cualquier agresin a la comunidad juda,
mantuvo hasta su muerte la negativa a aceptar los derechos de autor provenientes de
las traducciones de sus obras al hebreo o el yiddish. En cierta ocasin asegur a Carl
Jung que se vea a s mismo como un Josu llamado a explorar la tierra prometida
de la psiquiatra.[24]
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Una faceta menos conocida de la vida intelectual de Viena, y que sin embargo
ayud en gran medida a dar forma a las teoras de Freud, fue la doctrina del
nihilismo teraputico, segn la cual las enfermedades de la sociedad no tenan cura
alguna. Aunque en gran medida se haba adaptado a la filosofa y la teora social
(tanto Otto Weininger como Ludwig Wittgenstein eran abogados), este concepto fue
de hecho el que hizo que la vida se empezase a considerar como una cuestin
cientfica en la facultad de medicina de Viena, entidad que desde principios del
siglo XIX haba mostrado un gran inters por el concepto de enfermedad, desde el
convencimiento de que deba dejarse que siguiera su curso, as como un profundo
sentimiento de compasin por el paciente y el correspondiente desinters por la
terapia. Esta tradicin an era la imperante cuando Freud se hallaba all estudiando, si
bien l se mostr reacio a aceptarla.[25] Para nosotros, su bsqueda de una nueva
terapia tiene un carcter marcadamente humano, y a la vez ofrece una clara
explicacin de por qu se consideraron sus ideas tan alejadas de la normalidad.
Freud consideraba, de manera acertada, que La interpretacin de los sueos haba
sido su mayor logro. Es en l donde se renen por vez primera los cuatro pilares
fundamentales de su teora sobre la naturaleza humana: el inconsciente, la represin,
la sexualidad infantil (que desemboca en el complejo de Edipo) y la divisin
tripartita de la mente en yo, es decir, el sentido de uno mismo; supery o, hablando
en un sentido general, la consciencia, y ello, la expresin primaria del inconsciente.
Freud desarroll sus ideas y perfeccion su tcnica a lo largo de tres lustros desde
mediados de la dcada de los ochenta del siglo XIX. Se consideraba representante de
la tradicin iniciada por Darwin en el terreno de la biologa. Tras licenciarse en
medicina, obtuvo una beca para estudiar con Jean-Martin Charcot, mdico parisino
que diriga un asilo para mujeres con trastornos mentales incurables y que haba
demostrado a travs de sus investigaciones que los sntomas de la histeria podan
provocarse mediante la hipnosis. Despus de algunos meses, Freud abandon Pars y
regres a Viena, y tras una serie de escritos sobre neurologa (centrados, por ejemplo,
en la parlisis cerebral y en la afasia), comenz a colaborar con otro eminente mdico
vienes, Josef Breuer (1842-1925). ste tambin era judo; se hallaba entre los
colegiados de mayor prestigio de la ciudad y contaba con un buen nmero de
pacientes de renombre. Haba hecho dos importantes descubrimientos cientficos: la
funcin del nervio vago a la hora de regular la respiracin y el control que ejercen en
el equilibrio corporal los canales semicirculares alojados en el odo interno. Con todo,
el que result ms importante para Freud fue el descubrimiento, en 1881, de lo que se
conoce como la terapia hablada.[26] Desde diciembre de 1880, Breuer haba estado
tratando durante dos aos la histeria de una nia vienesa de origen judo, Bertha
Pappenheim (1859-1936), para la que us el nombre de Anna O. en sus informes
mdicos. La nia empez a sufrir dicho trastorno mientras cuidaba a su padre
enfermo, que muri pocos meses despus. La enfermedad de Anna se manifestaba a
travs de sonambulismo, parlisis, personalidad escindida (que en ocasiones la haca
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cometer travesuras) e incluso un embarazo psicolgico, si bien la sintomatologa no
siempre era la misma. Breuer se dio cuenta de que si dejaba a la nia extenderse en la
descripcin de sus afecciones, los sntomas desaparecan. De hecho, fue la misma
Bertha Pappenheim la que bautiz el mtodo de Breuer como terapia hablada
(Redecur, en alemn), nombre que la nia sola alternar con el de Kaminfegen
(deshollinar la chimenea). Breuer pudo comprobar que cuando estaba en estado
hipntico, Bertha deca recordar cmo haba reprimido sus sentimientos al ver a su
padre postrado en el lecho, y al hacer presentes esos sentimientos perdidos, la
paciente se daba cuenta de que poda deshacerse de ellos. En junio de 1882, la
seorita Pappenheim lleg al final de su tratamiento completamente curada
(aunque ahora se sabe que al cabo de un mes fue internada en un sanatorio).[27]
Freud se mostr muy impresionado ante el caso de Anna O. Durante un tiempo
intent emplear la hipnosis con los aquejados de histeria, si bien acab por abandonar
este mtodo en favor de la asociacin libre, que consista en dejar que el paciente
hablase de lo primero que vena a su mente. sta fue la tcnica que lo llev a
descubrir que, en determinadas circunstancias, muchas personas podan llegar a
rememorar sucesos de los primeros aos de vida que haban olvidado por completo.
Freud lleg a la conclusin de que estos hechos olvidados podan determinar el
comportamiento de un individuo. De esta manera naci el concepto de inconsciente y,
ligado a l, el de represin, tambin pudo observar que buena parte de estos recuerdos
de los primeros tramos de la vida que surgan si bien con dificultad mediante la
asociacin libre eran de naturaleza sexual. Cuando, ms tarde, descubri que muchos
de los sucesos supuestamente rememorados nunca haban tenido existencia real,
empez a desarrollar la idea del complejo de Edipo. En otras palabras, los falsos
hechos traumticos y aberraciones referidos por los pacientes se convirtieron para
Freud en una especie de cdigo que mostraba lo que stos deseaban en secreto que
hubiera sucedido, y que confirmaba que el nio atraviesa un perodo muy temprano
de consciencia sexual. Durante dicha etapa, afirmaba, un hijo se siente atrado por su
madre y ve al padre como su rival (complejo de Edipo), una hija se comporta de
manera inversa (complejo de Electra). Por extensin, segn Freud, esta motivacin se
mantiene a rasgos generales a lo largo de toda la vida de una persona, y representa un
papel decisivo a la hora de determinar su carcter.
Las primeras teoras de Freud fueron acogidas con incredulidad no exenta de
indignacin y provocaron una hostilidad incesante. El barn Richard von Krafft-
Ebing, reconocido autor del libro Psychopathia Sexualis, afirm en tono de burla que
sus opiniones en relacin con la histeria parecan un cuento de hadas cientfico. El
instituto neurolgico de la Universidad de Viena neg tener nada que ver con l. En
palabras del mismo Freud: No tard en hacerse un vaco alrededor de mi persona.
[28]
En respuesta a estos ataques, el padre del psicoanlisis se volc an ms en sus
investigaciones, y lleg a analizarse a s mismo. Lo que propici esto ltimo fue la
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muerde su padre, Jakob, ocurrida en octubre de 1896. Aunque padre e hijo no haban
mantenido una relacin demasiado estrecha durante los ltimos aos, Freud se
encontr ante su sorpresa con que su fallecimiento lo haba conmovido de manera
inexplicable, y que a su mente acudan de manera espontnea recuerdos que
permanecan enterrados desde haca aos. Tambin sus sueos empezaron a cambiar,
y en ellos crey conocer una hostilidad inconsciente hacia su progenitor que hasta
entonces haba reprimido. Esto lo llev a pensar que los sueos constituyen la
carretera principal hacia el inconsciente.[29] La idea fundamental de La
interpretacin de los sueos es que durante el sueo el yo es como un centinela que
se ha quedado dormido en su puesto.[30] La represin que ste ejerce normalmente
sobre el ello se vuelve as menos eficaz, y de esta manera el ello logra mostrarse
disfrazado en los sueos. Freud tena bien claro lo que arriesgaba al dedicar un libro a
los sueos. El hecho de interpretarlos se remontaba al Antiguo Testamento, pero el
ttulo alemn de su obra, Die Traumdeutung, pona las cosas ms difciles, pues
empleaba el trmino con que entonces se designaba la actividad de los adivinos de
feria.[31]
Las primeras ventas de La interpretacin de los sueos reflejan la escasa acogida
que se le brind. De los 600 ejemplares que se imprimieron en un principio, slo se
vendieron 228 durante los dos primeros aos, cifra que al parecer ascendi a 351 seis
aos despus de haberse publicado.[32] Pero lo que ms molest a Freud fue la poca
atencin que le prestaron los profesionales de la medicina de Viena.[33] Algo parecido
sucedi en Berln. A la conferencia sobre los sueos que haba aceptado dar en la
universidad acudieron tan slo tres personas. En 1901, poco antes de la que deba
pronunciar en la Sociedad Filosfica, recibi una nota que le rogaba que indicase las
partes de su discurso susceptibles de ser censuradas, haciendo una pausa para permitir
a las damas que abandonen la sala. Tampoco faltaron los colegas que se
compadecan de su esposa, la pobre mujer cuyo marido, que antes era un cientfico
inteligente, ha resultado ser un individuo estrafalario e indecente.[34]
No obstante, y a pesar de que en ocasiones Freud llegaba a pensar que todo Viena se
haba puesto en su contra, empezaron a surgir tmidas voces de apoyo. En 1902, tres
lustros despus de que Freud hubiese comenzado sus investigaciones, el doctor
Wilhelm Steckel, brillante mdico vienes, poco satisfecho con una resea que haba
ledo de La interpretacin de los sueos, se puso en contacto con su autor para
discutir el libro con l. Ms tarde pidi a Freud que lo psicoanalizase, y un ao
despus empez a practicar dicho tratamiento por s mismo. Juntos fundaron la
Sociedad Psicolgica de los Mircoles, que se reuna las noches de ese da de la
semana en la sala de espera de Freud, bajo la silenciosa mirada de sus mugrientos
dioses viejos, como llamaban a su coleccin de restos arqueolgicos.[35] En 1902 se
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les uni Alfred Adler; en 1904, Paul Federn; en 1905, Eduard Hirschmann; en 1906,
Otto Rank, y en 1907, Carl Gustav Jung, llegado desde Zurich. Ese mismo ao
cambiaron su nombre por el de Sociedad Psicoanaltica de Viena y empezaron a
reunirse en el Colegio de Mdicos. An quedaba mucho por hacer antes de que el
psicoanlisis gozase de un reconocimiento pleno, y no fueron pocos los que nunca lo
consideraron una ciencia de verdad. Sin embargo, en 1908 al menos por lo que
respecta a Freud se haban dejado atrs los aos de aislamiento.
La primera semana de marzo de 1900, en medio de la peor tormenta que haba
conocido, desembarc en Canda (la actual Heraklion), en la costa septentrional de
Creta, Arthur Evans.[36] Se trataba de un hombre paradjico de cuarenta y nueve
aos de edad, extravagante y extraamente modesto; solemne y adorablemente
ridculo. Poda ser amable en extremo y no mostrar el ms mnimo inters por el
prjimo Siempre fue leal a sus amigos, y se mostraba dispuesto a hacer cualquier
cosa por alguien a quien quera.[37] Evans haba sido conservador del Museo
Ashmolean de Oxford durante diecisis aos y, a pesar de eso, no poda competir en
eminencia con su padre. Sir John Evans era con toda probabilidad el ms grande de
todos los coleccionistas de antigedades britnicos de la poca, toda una autoridad en
lo referente a hachas de piedra y monedas prerromanas.
Por esa fecha, Creta se estaba convirtiendo en el centro de atencin de los
arquelogos, que hacan todo lo posible por obtener un permiso para realizar all sus
excavaciones. Este inters se haba originado a raz de las investigaciones del
millonario Heinrich Schliemann (1822-1890), comerciante alemn que haba
abandonado a su mujer e hijos con la intencin de estudiar arqueologa. Sin dejarse
arredrar por las sofisticadas reservas de los arquelogos profesionales, Schliemann
oblig a sus envidiosos colegas a replantearse el mundo clsico cuando sus hallazgos
demostraron que muchos de los llamados mitos como la Ilada o la Odisea de
Homero estaban basados en hechos histricos. En 1870 empez a excavar en
Micenas y Troya, enclaves en los que se sita gran parte de los relatos homricos, y
lo que encontr revolucion los estudios sobre la cuestin: logr identificar nueve
ciudades en el sitio de Troya, y lleg a la conclusin de que la segunda de stas era la
que se describa en la Ilada.[38]
Los descubrimientos de Schliemann cambiaron nuestra visin de la Grecia
clsica, pero provocaron un nmero de preguntas casi tan elevado como el de las que
resolvieron, entre otras la de dnde haba tenido su origen la brillante civilizacin
prehelnica que se menciona tanto en la Ilada como en la Odisea. Las excavaciones
que se efectuaron a lo largo del Mediterrneo oriental confirmaron la existencia de
dicha civilizacin, y cuando los estudiosos volvieron a examinar la obra de los
autores clsicos, encontraron que Homero, Hesodo, Tucdides, Herodoto y Estrabn
hacan referencia al rey Minos, el gran legislador, que haba eliminado a los piratas
del mar Egeo y que aparece descrito invariablemente como hijo de Zeus. Este dios, a
su vez, naci segn los textos antiguos en una cueva de Creta.[39] As estaban las
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cosas cuando, a principios de la dcada de los ochenta del siglo XIX, un granjero
cretense top por casualidad con una serie de tinajas y fragmentos de cermica de
tipo micnico en Cnosos, lugar situado en interior de Canda y separado de Micenas
unos cuatrocientos kilmetros por mar. se era sin duda un largo camino en la
Antigedad, por lo que cabe preguntarse cul era la relacin existente entre ambos
enclaves. Schliemann visit personalmente el lugar, pero no fue capaz de llegar a un
acuerdo en cuanto a los derechos de excavacin. Entonces, en 1883, Arthur Evans
encontr, entre la mercanca de algunos vendedores de antigedades de la calleja del
Zapato en Atenas, una serie de piedrecitas de tres y cuatro caras que mostraban
perforaciones y smbolos grabados. Estaba convencido de que dichas inscripciones
pertenecan a un sistema jeroglfico, pero no parecan poder identificarse con los
caracteres egipcios. Cuando le pregunt a los comerciantes, stos respondieron que
las piedras provenan de Creta.[40] Evans ya haba considerado la posibilidad de que
Creta fuese el puente que permiti la difusin de la cultura desde Egipto hasta
Europa, si eso era cierto, no pareca extrao que la isla contase con su propio sistema
de escritura, a medio camino entre el africano y el europeo (en la poca, el concepto
de evolucin lo impregnaba todo). Estaba decidido a visitar Creta. A pesar de su
avanzada miopa y de su propensin a sufrir agudos mareos, era un viajero entusiasta.
[41] En marzo de 1894 pis por primera vez Creta para dirigirse a Cnosos. En aquel
momento, los contactos polticos con el Imperio otomano hacan que fuese
demasiado peligroso organizar excavaciones en la isla. Sin embargo, persuadido de
que poda hacer descubrimientos relevantes, Evans, en una muestra de arrojo que hoy
en da sera irrealizable, compr parte del suelo de Cnosos en el que haba observado
bloques de yeso grabados con un sistema de escritura desconocido hasta entonces.
Unidos a las piedras de la calleja del Zapato en Atenas, parecan indicios
prometedores en extremo.[42]
Evans tena la intencin de hacerse con la propiedad de todo el terreno, pero no lo
logr hasta 1900, cuando el dominio turco alcanz una estabilidad aceptable.
Entonces no tard en organizar una gran excavacin. Al llegar, se instal en una casa
turca algo destartalada cercana al lugar que haba comprado, y contrat para iniciar
las excavaciones a treinta habitantes del lugar, a los que ms tarde se uniran
cincuenta ms. Comenzaron el da 23 de marzo, y ante la sorpresa de todos, hicieron
enseguida descubrimientos de gran relevancia.[43] El segundo da de trabajo
desenterraron los restos de una casa antigua cuyas paredes mostraban los vestigios de
una serie de frescos, claro indicio de que no se trataba de una casa cualquiera, sino de
una construccin civilizada. Y a partir este momento empezaron a sucederse los
hallazgos, de tal manera que para el da 27, tras slo cuatro jornadas de trabajo,
Evans haba logrado comprender algo fundamental acerca de Cnosos, algo que lo
hizo famoso ms all de los estrechos confines de la arqueologa: lo que haban
descubierto no posea ningn elemento de origen griego ni romano. Aquel
emplazamiento era mucho ms antiguo. Durante las primeras semanas de excavacin,
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Evans desenterr un material ms espectacular de lo que muchos arquelogos habran
soado con descubrir en toda su vida: carreteras, palacios, veintenas de frescos y
restos humanos (uno de ellos vesta una tnica en buen estado de conservacin).
Tambin encontr un sofisticado sistema de alcantarillas, baos, bodegas de vino,
cientos de vasijas y una fantstica residencia regia con todo tipo de detalles, que
mostraba indicios de haber sido incendiada y arrasada. Desenterr miles de tabletas
de arcilla grabadas con algo similar a la escritura cursiva.[44] Estos mticos
sistemas de escritura recibieron el nombre de lineal A y lineal B, de las cuales la
primera an no ha sido descifrada. Con todo, los descubrimientos ms llamativos
fueron los de los frescos que decoraban las paredes revestidas de yeso de los pasillos
y estancias palaciegos. Se trataba de magnficas representaciones de la vida antigua,
en las que se apreciaban claramente hombres y mujeres de rostros refinados y
elegantes formas, con atuendos nunca vistos. Evans no tard en llegar a la conclusin
de que eran los vestigios de un pueblo, contemporneo a los primeros faraones
bblicos (entre el 2500 y el 1500 a. C.) y tan civilizado como ellos, si no ms: de
hecho, eclipsaron al mismo Salomn siglos antes de que su esplendor se convirtiese
en un mito entre los israeles.[45]
Una vez asimilada la relevancia de los descubrimientos llevados a cabo por Evans,
sus colegas se dieron cuenta de que Cnosos era, en efecto, el escenario de parte de la
Odisea de Homero, y de que el mismo Ulises lleg a desembarcar en sus costas.
Evans pas ms de un cuarto de siglo haciendo excavaciones para indagar acerca de
todos los aspectos de la ciudad. Finalmente lleg a la conclusin (que en cierta
medida contradeca su teora inicial) de que el pueblo minoico se form a partir de la
fusin de inmigrantes de Anatolia con la poblacin neoltica nativa, hecho que tuvo
lugar alrededor del ao 2000 a. C. Adems de los impresionantes palacios que
constituan el centro de la ciudad (el de Cnosos era tan vasto e intrincado que hoy en
da se le identifica con el Laberinto de la Odisea), Evans tambin se encontr con
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grandes casas urbanas que no estaban restringidas a la realeza, sino que alojaban
tambin a ciudadanos ajenos a ella. Para muchos estudiosos, este carcter extensivo
de la propiedad, el arte y la riqueza en general da muestra de que la cultura minoica
constituye el nacimiento de la civilizacin occidental, la cultura madre a partir de
la que evolucion el mundo clsico de Grecia y Roma.[46]
Dos semanas despus de que Arthur Evans desembarcase en Creta, el 24 de
marzo de 1900, la misma semana en que el arquelogo realizaba el primero de sus
grandes descubrimientos, Hugo de Vries, botnico holands, resolva una pieza bien
diferente e incluso ms importante del rompecabezas de la evolucin. sa fue la
fecha en que ley en la Sociedad Botnica Alemana de Mannheim un estudio con el
ttulo de La ley de segregacin de los hbridos.
De Vries, un hombre alto y taciturno, haba estado desde 1889 haciendo
experimentos acerca del cultivo e hibridacin de las plantas, en el que incluy
especies tan conocidas como el ster, el crisantemo o la viola. Los resultados de sus
experimentos, segn inform a los asistentes de su conferencia de Mannheim, lo
haban llevado a pensar que el carcter de una planta, su herencia, se compone de
unidades bien definidas; es decir, que a cada una de sus caractersticas como la
longitud de sus estambres o el color de sus hojas le corresponde una forma
particular de portador fsico (en realidad, trmino alemn era Trger, que tambin
puede traducirse como transmisor). Y aada, haciendo en esto especial hincapi,
que no existe interferencia alguna entre estos elementos. Aunque emple un
lenguaje primitivo y apenas empezaba a familiarizarse con la materia, De Vries
acababa de identificar, aquella noche en Mannheim, lo que ms tarde se llamaran
genes.[47] En primer lugar, afirm que determinadas caractersticas de las flores
como, por ejemplo, el color de los ptalos tienen siempre dos formas de
manifestarse, pero nunca una intermedia; o sea, que pueden ser, pongamos por caso,
blancas o rojas, pero no de color rosa. En segundo lugar, tambin identific las
propiedades de los genes que hoy en da conocemos como dominancia y recesin, lo
que implica que algunas formas tienden a predominar sobre otras cuando se cruzan.
Este descubrimiento supuso un avance fundamental. Sin embargo, antes de que su
auditorio tuviese oportunidad de felicitarlo, aadi algo que ha tenido repercusiones
hasta nuestros das:
Estas dos proposiciones afirm refirindose a los genes y a la dominancia y recesin fueron
formuladas en esencia hace mucho tiempo por Mendel. No obstante, cayeron en el olvido, y no
recibieron una correcta interpretacin Se trata de un trabajo [el de Mendel] tan poco citado que yo
mismo no lo conoc hasta que haba concluido la mayora de mis experimentos, de los que deduje de
manera independiente las proposiciones que he mencionado.
ste fue un generoso reconocimiento por parte de De Vries: no debi de ser muy
agradable para l el hecho de descubrir, tras ms de una dcada de investigacin, que
se le haban adelantado con unos treinta aos de diferencia.[48]
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La monografa a la que haca referencia De Vries es Experimentos sobre
hibridacin de plantas, que el padre Gregor Mendel, monje benedictino, haba
presentado ante la Sociedad de Brnn para el Estudio de las Ciencias Naturales una
fra tarde de febrero de 1865. Ese da asistieron a la Sociedad unas cuarenta personas,
y dicha concurrencia, escasa pero distinguida, se mostr asombrada ante lo que les
expona aquel monje de aspecto robusto. Su asombro creci an ms en el encuentro
que tuvo lugar al mes siguiente, cuando expuso con todo detalle las razones
matemticas que haba tras la dominancia y la recesin, pues el hecho de relacionar
de esa forma aritmtica y botnica resultaba sin duda de lo ms extrao. El artculo
de Mendel se public unos meses las tarde en las Actas de la Sociedad de Brnn para
el Estudio de las Ciencias Naturales, junto con un entusiasta escrito de un miembro
de dicha sociedad acerca de la teora darvinista de la evolucin, que haba sido
publicada siete aos antes. Las Actas de la Sociedad de Brnn se distribuan entre
ms de ciento veinte asociaciones anlogas, por lo que se enviaron ejemplares a
Berln, Viena, Londres, San Petersburgo, Roma y Uppsala (sta era la forma en que
se divulgaba la informacin cientfica en la poca). Con todo, las teoras de Mendel
apenas recibieron ninguna atencin.[49]
Parece ser que el mundo an no estaba preparado para el enfoque del botnico
benedictino. El concepto fundamental de la teora de Darwin, que acaparaba gran
parte del inters cientfico en la poca, era la variabilidad de las especies, mientras
que la teora de Mendel se basaba en el principio de la constancia, si no de las
especies, s al menos de sus elementos. Lo que llev a De Vries a encontrar el artculo
de aqul fue tan slo su incansable bsqueda en la bibliografa cientfica. Sin
embargo, poco despus de publicar su propia investigacin, otros dos botnicos
anunciaron, en Tubinga y Viena, que ellos tambin haban redescubierto
recientemente el trabajo de Mendel. El 24 de abril, exactamente un mes despus de
que De Vries hubiese hecho pblicos sus resultados, sala a la luz un artculo de diez
pginas de Carl Correns, en los Informes de la Sociedad Alemana de Botnica,
titulado Las leyes de Mendel acerca del comportamiento de los hbridos, y sus
descubrimientos eran muy similares a los de De Vries. l tambin haba estudiado a
fondo la bibliografa cientfica y haba dado con el artculo de Mendel.[50] Por otra
parte, en junio del mismo ao, de nuevo en los Informes de la Sociedad Alemana de
Botnica, se public un trabajo firmado por el botnico vienes Erich Tschermak y
titulado Acerca de la fecundacin cruzada inducida en el huerto de guisantes, en el
que llegaba prcticamente a los mismos resultados de Correns y De Vries. Tschermak
afirmaba haber empezado sus experimentos inspirado por la obra de Darwin, y
tambin l encontr el artculo de Mendel en las Actas de la Sociedad de Brnn.[51]
Se trataba de una extraordinaria coincidencia, una cadena de acontecimientos que no
ha perdido fuerza con el paso del tiempo. Por supuesto, no es esta casualidad lo que
interesa por encima de todo; lo importante es que el mecanismo descubierto por
Mendel y recuperado por los otros tres cientficos supla un vaco en lo que puede
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considerarse la idea ms influyente de todos los tiempos: la teora de la evolucin
desarrollada por Darwin.
En el huerto tapiado de su monasterio, Mendel haba logrado treinta y cuatro
variedades ms o menos diferentes de guisantes y las haba sometido a una serie de
experimentos a lo largo de dos aos. De manera deliberada, eligi una variedad (los
haba lisos y rugosos, amarillos y verdes, de tallo largo y tallo corto) porque saba que
un elemento de cada una de estas variedades era el dominante (liso, amarillo o de
tallo largo, pongamos por caso, frente a rugoso, verde o de tallo corto). Y lo saba
porque cuando se autofecundaban guisantes de una determinada caracterstica, la
primera generacin siempre resultaba ser igual a los parentales; sin embargo, cuando
someti esta primera generacin (llamada F,) al mismo proceso para producir la
generacin F2, se encontr con una aritmtica reveladora. Lo que ocurri fue que 253
plantas produjeron 2324 semillas; de stas, pudo comprobar que 5474 eran lisas y
1850 eran rugosas, lo que supona una proporcin de 2,96:1. Por lo que respecta al
color, 258 plantas produjeron 8023 semillas, 6022 amarillas y 2001 verdes, en una
proporcin de 3,01:1. En palabras del propio Mendel: En esta generacin aparecen
junto a los rasgos dominantes los recesivos, sin que existan interferencias en su
expresin, y lo hacen en la nada insignificante proporcin media de 3:1, de manera
que de cuatro plantas de esta generacin, tres mostrarn el carcter dominante y una
el recesivo.[52] Esto permiti a Mendel hacer la relevante afirmacin de que, por lo
que respecta a muchas de las caractersticas, la transmisin de la herencia se realiza
en tan slo dos formas, las variedades dominantes y las recesivas, sin que exista una
intermedia. La universalidad de la proporcin 3:1 en un buen nmero de
caractersticas lo confirm. Mendel descubri tambin que estas caractersticas
aparecen en series, o cromosomas, de las que hablaremos ms adelante. Sus clculos
y sus ideas ayudaron de hecho a explicar cmo funcionaban el darvinismo y la
evolucin: los genes dominantes y recesivos gobiernan la variabilidad de las formas
vivas, transmitiendo de generacin en generacin las diferentes caractersticas, y es
precisamente en esta variabilidad donde ejerce su influencia la seleccin natural, de
manera que hace ms probable el que ciertos organismos se reproduzcan para
perpetuar sus genes.
Las teoras de Mendel eran sencillas, y no fueron pocos los cientficos que las
consideraron cargadas de belleza. Su clara originalidad supona que cualquiera que se
interesase por la materia poda llegar a hacer nuevos descubrimientos. Y eso fue lo
que ocurri. Tal como ha observado Ernst Mayr en The Growth of Biological
Thought: La velocidad con que se sucedieron los hallazgos en el campo de la
gentica despus de 1900 casi no tiene parangn en la historia de la ciencia.[53]
De esta manera, antes de que el nuevo siglo hubiese cumplido seis meses, ya
haba dado lugar al mendelismo (que resultara ser un respaldo para el darvinismo) y
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al freudianismo, y ambos sistemas permitan comprender al hombre desde dos
enfoques completamente distintos. Adems, ste no era el nico punto que tenan en
comn: los dos constituan ideas cientficas, o se haban presentado como tales, y
ambas conllevaban la identificacin de fuerzas o entidades ocultas, a las que el ojo
humano no tena acceso. En este sentido tambin compartan sus caractersticas con
el estudio de los virus, cuya identificacin se haba producido tan slo dos aos antes,
cuando Friedrich Lffler y Paul Frosch demostraron que la fiebre aftosa tena un
origen vrico.[54] No haba nada especialmente novedoso en el hecho de que todos
estos mecanismos se hallasen escondidos. La invencin del telescopio y el
microscopio, as como el descubrimiento de las ondas de radio y las bacterias, ya
haban hecho que la humanidad se hiciese a la idea de que muchos elementos de la
naturaleza se encontraban ms all del alcance normal del ojo o el odo humanos. Lo
ms importante de las corrientes inauguradas por Freud y Mendel era que dichos
descubrimientos parecan ser fundamentales, y arrojaban una luz completamente
nueva sobre la naturaleza que afectaba a todo ser humano. A esto se aadi el
descubrimiento de la civilizacin madre de la sociedad europea, que hizo ms
slida la opinin de que las religiones tambin evolucionan, en el sentido de que una
forma antigua de entender el mundo se haba visto condicionada por otro
acercamiento ms nuevo y cientfico. Un cambio tan radical como ste no poda
menos de resultar inquietante; pero an quedaba mucho por descubrir. Segn se
acercaba el otoo de 1900, se dio a conocer otro avance que supuso una tercera
revolucin en nuestra forma de entender la naturaleza.
En 1900, Max Planck tena cuarenta y dos aos. Haba nacido en el seno de una
familia muy religiosa y erudita, y era un msico excelente. Se hizo cientfico a pesar
de su familia, ms que debido a ella. En su entorno vital, las humanidades se
consideraban un modelo de conocimiento superior a la ciencia. Su primo, el
historiador Max Lenz, se refera en tono de burla a los cientficos (Naturforscher)
como guardabosques (Naturfrster). Sin embargo Planck se sinti atrado por la
ciencia; nunca alberg la menor duda ni se desvi jams de su objetivo, de manera
que a finales de siglo se hallaba cerca del cnit de su carrera, era miembro de la
Academia de Prusia y profesor numerario de la Universidad de Berln, donde haba
adquirido fama como prolfico generador de ideas que no siempre resultaban ser
acertadas.[55]
A finales de siglo, la fsica se hallaba en una emocionante situacin de cambio
continuo. La idea del tomo, una sustancia invisible e indivisible, la hizo retrotraerse
a la Grecia clsica. En los albores del siglo XVIII, Isaac Newton haba concebido
dichas partculas como minsculas bolas de billar, duras y slidas. A principios del
siglo XIX, qumicos como John Dalton tuvieron que admitir la existencia de los
tomos considerados como las unidades ms pequeas de los elementos, pues sta era
la nica manera de explicar las reacciones qumicas en las que una sustancia se
transforma en otra sin que exista una fase intermedia. Pero cuando el siglo tocaba a
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su fin, el ritmo de las investigaciones se aceler cuando los fsicos empezaron a
experimentar con la idea de que materia y energa quiz fuesen diferentes caras de
una misma moneda. James Clerk Maxwell, fsico escocs que ayud a fundar el
Laboratorio Cavendish de Cambridge, en Inglaterra, haba propuesto en 1873 que el
vaco existente entre los tomos estaba ocupado por un campo electromagntico, a
travs del cual la energa se mova a la velocidad de la luz. Tambin demostr que la
luz como tal era una forma de radiacin electromagntica. Con todo, conceba los
tomos como algo slido y, por tanto, esencialmente mecnico. Estos adelantos
fueron, con diferencia, los ms importantes desde la poca de Newton.[56]
En 1887, Heinrich Hertz haba descubierto las ondas elctricas, que dieron lugar
a la radio tal como la conocemos hoy en da, y ms adelante, en 1897, J. J.
Thomson, sucesor de Maxwell en el puesto de director del Cavendish, llev a cabo
su famoso experimento con un tubo de rayos catdicos. Haba tapado cada uno de sus
extremos con placas de metal, para despus extraer el gas del interior del tubo y
producir as el vaco. Si las placas metlicas se conectaban a una batera y se
generaba una corriente, poda observarse que el interior del tubo en el que se haba
efectuado el vaco comenzaba a brillar.[57] Este brillo estaba generado por la placa
negativa, el ctodo, y era absorbido por la positiva, el nodo.[58]
La produccin de los rayos catdicos era por s sola un avance. Sin embargo,
quedaba por resolver la pregunta de su naturaleza exacta. En un principio, todos
dieron por hecho que se trataba de luz. Sin embargo, en primavera de 1897 Thomson
inyect diferentes gases en los tubos, que ocasionalmente rodeaba de imanes.
Manipulando las condiciones de forma sistemtica demostr que los rayos catdicos
eran en realidad partculas infinitesimalmente diminutas que se producan en el
ctodo y eran atradas hacia el nodo. Descubri que la trayectoria de estas partculas
poda alterarse mediante un campo elctrico, y que un campo magntico les confera
la forma de una curva. Tambin descubri que dichas partculas eran ms ligeras que
los tomos de hidrgeno, la unidad de materia ms pequea de la que se tena
conocimiento, y que eran exactamente iguales con independencia de cul fuera el gas
por el que se hiciese pasar la descarga. Thomson haba identificado, sin lugar a dudas,
algo fundamental: haba establecido por vez primera de forma experimental la teora
particular de la materia.[59]
Esa partcula, o corpsculo, como la llam Thomson en un primer momento,
recibe hoy el nombre de electrn. Con l naci la fsica de partculas, que en cierta
medida puede considerarse la aventura intelectual ms rigurosa del siglo XIX y que,
como veremos, culmin con la bomba atmica. En los aos venideros se descubriran
muchas otras partculas de materia, pero lo que interes a Max Planck fue el propio
concepto de partcula, y el porqu de su existencia. Cuando an no haba concluido
su licenciatura, su profesor de fsica en la Universidad de Munich le dijo en cierta
ocasin que los principios de la fsica estaban a punto de ser resueltos por
completo, pero l no estaba muy convencido.[60] Para empezar, dudaba de la misma
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existencia de los tomos, al menos en la forma en que los conceban Newton y
Maxwell, como bolas de billar en miniatura, duras y slidas. Una de las razones que
lo impulsaban a pensar de esta manera era la segunda ley de la termodinmica,
formulada por Rudolf Clausius, uno de los predecesores de Planck en Berln. La
primera ley de la termodinmica puede ilustrarse de la misma manera en que la
aprendi Planck: Imaginemos a un trabajador de la construccin que levanta una
piedra pesada para depositarla en el tejado de una casa.[61] La piedra permanecer en
su posicin mucho despus de haber sido depositada all, almacenando su energa
hasta que en un determinado momento del futuro vuelve a caer al suelo. De acuerdo
con la primera ley, la energa no puede crearse ni destruirse. Clausius, sin embargo,
seal en su segunda ley que la primera no ofrece una explicacin completa de dicho
mecanismo. El albail emplea energa mientras se esfuerza en poner la piedra en el
lugar indicado, y esta energa se disipa durante el esfuerzo en forma de calor, que
entre otras cosas hace que el trabajador sude. Esta disipacin es lo que Clausius
denomin entropa, y segn l, tena una importancia fundamental, ya que dicha
energa, a pesar de que no desapareca del universo, nunca poda recuperarse en su
forma originaria. Por tanto, lleg a la conclusin de que el mundo (como el universo)
tender siempre hacia un desorden cada vez mayor y aumentar dicha entropa hasta
acabar por perder toda su energa. Esto era crucial, pues presentaba el cosmos como
un proceso irreversible; la segunda ley de la termodinmica es, en efecto, una
expresin matemtica del tiempo. Por lo tanto, supona que la concepcin de Newton
y Maxwell de los tomos como bolas de billar duras y slidas tena que ser errnea,
pues este sistema implicaba que las bolas podan tomar cualquier trayectoria: un
sistema as supona un tiempo reversible y no tena en cuenta la entropa.[62]
En 1897, el mismo ao en que Thomson descubri los electrones, Planck
comenz a trabajar en el proyecto que acabara llevando su nombre. En esencia no
hizo ms que unir dos observaciones diferentes a las que cualquiera poda tener
acceso. En primer lugar, se saba desde la Antigedad que si una sustancia
(pongamos por caso el hierro) se calentaba, primero adoptaba un brillo rojo apagado,
despus un rojo ms brillante y por ltimo blanco. Esto se debe a que las longitudes
de onda (de la luz) son ms largas ante temperaturas moderadas, y a medida que se
eleva la temperatura se van haciendo ms cortas. Cuando el material est al rojo
blanco, se emiten todas las longitudes de onda. Los estudios realizados sobre cuerpos
an ms calientes como, por ejemplo, las estrellas demuestran que el siguiente
paso es la desaparicin de las longitudes de onda mayores, de manera que el color se
desplaza de forma gradual a la zona azul del espectro. Este hecho fascinaba a Planck,
as como la relacin que mantena con un segundo misterio: lo que se conoca como
el problema del cuerpo negro. Un cuerpo negro perfectamente formado es aquel
que absorbe con igual facilidad cualquier longitud de onda de una radiacin
electromagntica. Un cuerpo as no existe en la naturaleza, aunque podemos
encontrar algunos que se aproximan: el negro de humo, por ejemplo, absorbe el 98
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por 100 de cualquier radiacin.[63] Segn la fsica clsica, un cuerpo negro slo
debera emitir radiacin de acuerdo con su temperatura, y debera emitirla en todas
las longitudes de onda. En otras palabras, siempre debera mostrar un brillo de color
blanco. En la Alemania de Planck haba tres cuerpos negros perfectos, y dos de ellos
se hallaban en Berln. El que l y sus colegas tenan oportunidad de usar estaba
construido con porcelana y platino, y se encontraba en la Oficina de Normas del
barrio de Charlottenburg.[64] Los experimentos que con l se llevaron a cabo
demostraron que los cuerpos negros se comportaban al calentarse de una manera
similar al hierro: en primer lugar adquiran un color rojo apagado, que despus se
tornaba en un rojo anaranjado brillante y por fin en blanco. Pero an quedaba por
resolver el porqu.
Al parecer, la idea revolucionaria de Planck surgi alrededor del 7 de octubre de
1900. Ese da envi una tarjeta postal a su colega Heinrich Rubens en la que haba
esbozado una frmula que explicaba el comportamiento de la radiacin en un cuerpo
negro.[65] Lo esencial de su idea, en principio de base matemtica, era que la
radiacin electromagntica no tena un carcter continuo, como se pensaba; por el
contrario, slo se poda emitir en paquetes de un tamao determinado. Newton haba
afirmado que la energa se emita de manera continua, y la propuesta de Planck
contradeca este principio. En sus propias palabras, su comportamiento era parecido
al de una manguera que slo pudiese echar agua en paquetes de lquido. Rubens
estaba tan emocionado como Planck ante esta idea (y hay que sealar que Planck no
era un hombre excitable). El 14 de diciembre de ese mismo ao, cuando Planck habl
ante la Sociedad de Fsica de Berln, ya haba desarrollado por completo su teora.[66]
Parte de sta consista en el clculo de las dimensiones del pequeo paquete de
energa, que l llam h y que ms tarde recibira el nombre de constante de Planck.
Segn sus clculos, su valor era de 6,55 x 10 elevado a 27 ergios por segundo (un
ergio es una pequea unidad de energa). Para explicar la observacin de la radiacin
de un cuerpo negro mostr que mientras los paquetes de energa de un color de luz
especfico son los mismos, los del rojo, por ejemplo, son ms reducidos que los del
amarillo, el verde o el azul. Cuando un cuerpo se calienta, emite en primer lugar
paquetes de luz de menor energa. A medida que aumenta el calor, el objeto puede
emitir paquetes de mayor energa. Planck haba identificado estos diminutos paquetes
de energa como la pieza bsica e indivisible del universo, el equivalente a un
tomo de radiacin, al que llam un cuanto. Vena a confirmar que la naturaleza
no es un proceso continuo, sino que se mova mediante una serie de impulsos
extremadamente pequeos. Se trataba del inicio de la fsica cuntica.
En realidad no lo fue del todo. Las ideas de Freud tuvieron una acogida hostil, y la
recuperacin por parte de De Vries de la teora mendeliana dio lugar a un alud de
experimentos. Sin embargo, las ideas de Planck fueron acogidas con una gran
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indiferencia. Todo se debi a que no fueron pocas las teoras que haba desarrollado a
lo largo de los veinte aos anteriores que resultaron ser errneas. As que cuando
present la ltima a la Sociedad de Fsica de Berln los oyentes se limitaron a guardar
un educado silencio, tras el cual no hubo ninguna pregunta. Ni siquiera est claro si
Planck era consciente del carcter revolucionario de sus ideas. Hicieron falta cuatro
aos para que alguien se diese cuenta de su importancia y result que ese
alguien fue un hombre que cre su propia revolucin. Su nombre era Albert
Einstein.
El 25 de octubre de 1900, pocos das antes de que Max Planck enviase la postal
con sus ecuaciones a Heinrich Rubens, Pablo Picasso bajaba del tren procedente de
Barcelona en la Gare dOrsay de Pars. Planck y Picasso no podan haber sido ms
diferentes. El primero llevaba una vida ordenada y relativamente tranquila, en la que
la tradicin representaba un papel predominante; a Picasso, sin embargo, todos lo
describan incluso su madre como ngel y demonio. Eran pocas las veces que
obedeca las normas en la escuela; siempre estaba garabateando y se jactaba de no
saber leer ni escribir. Con todo, sus dotes artsticas eran prodigiosas, por lo que no
tard en trasladarse de Mlaga, su ciudad natal, a la clase de su padre en la Escuela de
Arte de La Corua, ms tarde a la Llotja, la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, y
tras ganar un premio con su cuadro Ciencia y caridad, a la Real Academia de Madrid.
Sin embargo, para l igual que para otros artistas de su poca, Pars era el centro
del universo, por lo que poco antes de cumplir los diecinueve se hallaba en la ciudad
de la luz. Cuando se ape en la estacin recin inaugurada, Picasso no contaba con
alojamiento alguno y casi no hablaba francs. Al principio ocup una habitacin en el
Hotel du Nouvel Hippodrome, una maison de passe en la calle Caulaincourt, rodeada
de burdeles.[67] Alquil un estudio en Montparnasse, en la orilla izquierda, pero
pronto se traslad a la orilla derecha, a Montmartre.
En 1900 Pars era una ciudad llena de talentos. Haba setenta diarios, trescientas
cincuenta mil farolas y acababa de publicarse la primera gua Michelin. All viva
Alfred Jarry, autor de Ubu rey, una grotesca parodia del teatro de Shakespeare en la
que un soberano gordo, semejante a un ttere, intenta apoderarse de Polonia mediante
el asesinato de masas. La obra impresion al mismsimo W. B. Yeats, que asisti al
estreno. Tambin vivan all Marie Curie, investigando sobre la radiactividad,
Stphane Mallarm, poeta simbolista, y Claude Debussy con su msica
impresionista. La ciudad era el hogar de Erik Satie y sus composiciones de piano
atonalmente arriesgadas. James Whistler y Oscar Wilde residan all como
exiliados, si bien el ltimo muri ese mismo ao. Tambin era la ciudad de mile
Zola y el asunto Dreyfus, y alojaba a Auguste y Louis Lumire, que despus de
ofrecer al mundo el primer espectculo comercial de cine en Lyon en 1895, haban
trasladado a la capital su loco invento. Henri de Toulouse-Lautrec se haba convertido
en uno ms de los elementos caractersticos del Moulin Rouge; lo mismo suceda a
Sarah Bernhardt en el teatro que llevaba su nombre, donde interpretaba el papel
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principal de Hamlet vestida de hombre. Pars era tambin la ciudad de Gertrude Stein,
Maurice Maeterlinck, Guillaume Apollinaire, Isadora Duncan y Henri Bergson. Al
estudiar este perodo, Roger Shattuck, historiador de Harvard, lo llama los Aos de
Banquetes, porque la capital francesa se hallaba inmersa con gran entusiasmo en la
celebracin de los placeres de la vida. Cmo poda Picasso tener la esperanza de
brillar en medio de una compaa tan de vanguardia?[68]
A pesar de su corta edad, Picasso haba tenido unos inicios prometedores. Un
cuadro suyo, Los ltimos momentos, de carcter un tanto sentimental, se hallaba entre
los que se mostraron en el Pabelln de Espaa en la Exposicin Universal de 1900, la
feria mundial instalada tanto en el Grand Palais como en el Petit Palais de Pars con
la intencin de celebrar el nuevo siglo.[69] El recinto ocupaba ms de cien hectreas,
contaba con su propio tren elctrico, una acera mvil que llegaba a alcanzar los ocho
kilmetros por hora y una noria con ms de ochenta cabinas. Las dos orillas del Sena
se hallaban cubiertas por exticas fachadas a lo largo de no menos de un kilmetro y
medio. Haba templos de Camboya, una mezquita de Samarcanda y varios poblados
africanos al completo. Bajo tierra poda visitarse la imitacin de una mina de oro de
California, as como tumbas faranicas de Egipto. Las treinta y seis entradas daban
paso a un millar de personas por minuto.[70] El cuadro de Picasso que se mostraba en
la Exposicin no ha llegado hasta nosotros, pues el lienzo fue utilizado
posteriormente para otro cuadro. Sin embargo, gracias a los rayos X y los bocetos que
se han conservado, sabemos que representaba a un sacerdote ante el lecho de una nia
agonizante, en una escena baada por la lgubre luz de una lmpara. Tal vez el tema
estaba inspirado por la muerte de Conchita, la hermana del pintor, o por la pera La
Bohme, de Giacomo Puccini, que haba conmocionado al pblico en su estreno en la
capital catalana. Los ltimos momentos se hallaba en un lugar demasiado alto de la
exposicin para que se pudiese contemplar con detalle; pero a juzgar por un dibujo
que Picasso hizo de s mismo y de sus amigos abandonando alegres el evento, el
pintor estaba encantado con el impacto que haba causado.[71]
Muchas asociaciones internacionales de eruditos organizaron sus propias
convenciones en Pars ese ao aprovechando la Exposicin Universal, en un edificio
cercano al Pont dAlma especialmente instalado para tal propsito. En todo el ao
tuvieron lugar ms de ciento treinta congresos, de los que cuarenta fueron de carcter
cientfico. Entre otros, podemos destacar el XIII Congreso Internacional de Medicina,
un Congreso Internacional de Filosofa, otro sobre los derechos de la mujer e
importantes encuentros de matemticos, fsicos e ingenieros elctricos. Los filsofos
intentaron aunque sin xito definir los fundamentos de las matemticas, en un
intercambio de opiniones que desconcert a Bertrand Russell y Alfred North
Whitehead, quienes tenan el propsito de escribir en colaboracin un libro sobre
dicho asunto. El congreso matemtico estuvo dominado por David Hilbert, de
Gotinga. l era el matemtico ms destacado de Alemania (y quiz del mundo
entero), e hizo un resumen de lo que en su opinin eran los veintitrs problemas
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matemticos que deban resolverse en el siglo XX.[72] Se conocen con el nombre de
las preguntas de Hilbert, y muchas acabaran por resolverse, aunque los criterios
que sigui su eleccin se han puesto en tela de juicio.
A Picasso no le llevara demasiado tiempo conquistar el prolfico mundo artstico
e intelectual de Pars. Con su carcter de ngel y demonio, hizo prcticamente
imposible que se formase un vaco en torno a su persona. Sus pinturas no tardaron en
hacer temblar los mismos cimientos del arte. Atacaban al ojo con el mismo vigor con
que la fsica, la biologa y la psicologa estaban bombardeando la mente, y planteaban
interrogantes muy similares. Su obra escudriaba lo que era slido y lo que no lo era,
y exploraba bajo la superficie de las apariencias las conexiones entre las estructuras
ocultas de la naturaleza, que hasta entonces haban pasado inadvertidas. Centr su
atencin en la inquietud sexual, la mentalidad primitiva, el Minotauro y el lugar
que ocupaban las civilizaciones clsicas en el conocimiento moderno. En sus colages
empleaba materiales industriales y fabricados en serie para jugar con su significacin
y con el nimo de perturbar mezclado con el de agradar (como afirm en cierta
ocasin, un cuadro es una suma de destrucciones). Al igual que sucedi con la de
Darwin, Mendel, Freud, J. J. Thomson y Max Planck, su aportacin puso en duda las
mismas categoras por las que se haba organizado la realidad hasta la fecha.[73]
La obra de Picasso, as como el alcance inusitado de la Exposicin de Pars,
subray el proceso que estaba siguiendo el pensamiento con el cambio de siglo. Los
puntos fundamentales de esta evolucin radican, en primer lugar, en el carcter
extraordinariamente complementario de muchas de las ideas que definen este final de
siglo, as como la bsqueda confiada y optimista de realidades fundamentales ocultas
y el lugar que ocupaban en lo que Freud denomin con su caracterstico tono
enrgico los inframundos; en segundo lugar, en que el motor que dirige esta
mentalidad era de carcter cientfico, incluso cuando los resultados se daban en el
terreno de las artes. Sorprendentemente, la columna vertebral del siglo ya se hallaba
en su lugar.
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2. UNA CASA EN MITAD DEL CAMINO
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periferia, de tal manera que encerraba la vida intelectual y cultural de la poblacin en
una rea relativamente pequea y muy accesible.[74] En este recinto haban surgido
las cafeteras caractersticas de la ciudad, una institucin de naturaleza informal que
haca de Viena un lugar diferente de Londres, Pars o Berln. Sus mesas de mrmol
constituan un soporte tan bueno para las ideas como lo eran los diarios, las
publicaciones peridicas universitarias o los libros de ms actualidad. Segn se
contaba, el origen de estos locales se hallaba en el descubrimiento de unas ingentes
reservas de caf en los campos abandonados por los turcos tras haber sitiado Viena en
1683. Al margen de lo que haya de cierto en este hecho, alrededor de 1900 se haban
convertido en clubes de carcter informal, espaciosos y bien amueblados, en los que
la adquisicin de una taza de caf daba derecho a permanecer en el establecimiento
durante el resto del da y a recibir, cada media hora, un vaso de agua en bandeja de
plata. El uso de los diarios, las revistas, las mesas de billar y los juegos de ajedrez no
supona para la clientela ningn coste adicional, y otro tanto suceda con las plumas,
la tinta y el papel con membrete. Los parroquianos podan solicitar que el correo les
fuera enviado a su cafetera favorita; tambin se les permita dejar all las ropas con
las que se vestiran por la noche, de tal manera que no tuviesen que volver a casa para
cambiarse, y algunos establecimientos, como el caf Griensteidl, disponan de vastas
enciclopedias y dems libros de consulta, bien asequibles para los escritores que
usaban sus mesas como lugar de trabajo.[75]
La mayora de las discusiones que tenan lugar sobre las mesas del caf
Griensteidl, entre otros, se hallaban entre lo que el filsofo Karl Pribram llam dos
cosmovisiones.[76] Las palabras que us para describirlas fueron individualismo y
universalismo, aunque esta distincin se haca eco de una dicotoma anterior, que
atrajo la atencin de Freud y haba surgido de la transformacin ocurrida a principios
del siglo XIX, cuando la sociedad rural acostumbrada a un trato personal ntimo se
convirti en una sociedad urbana formada de individuos atomistas, que se mueven
unos al lado de otros de forma frentica sin llegar nunca a encontrarse. Segn
Pribram, el individualista cree en la razn emprica de igual manera que se haca en la
Ilustracin, y sigue el mtodo cientfico de buscar la verdad a travs de la
formulacin de hiptesis que despus probar. El universalismo, por su parte,
propone una verdad eterna y externa a la mente, cuya validez hace intil cualquier
comprobacin. Un individualista descubre la verdad, mientras que un universalista
la recibe.[77] Pribram consideraba que Viena era la nica ciudad verdaderamente
individualista al este del Rin; sin embargo, debido al poder que an mantena la
Iglesia catlica, el universalismo era ubicuo incluso all. En lo relativo a la filosofa,
por tanto, Viena semejaba una casa en mitad del camino atravesada por un buen
nmero de pasillos, de los cuales el psicoanlisis constituye un ejemplo perfecto.
Freud se consideraba un cientfico y, sin embargo, no lleg a proporcionar una
metodologa real mediante la que pudiese demostrarse, por poner un ejemplo, la
existencia del inconsciente de tal manera que pudiese satisfacer a un escptico. Y
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Freud y el inconsciente no son los nicos paradigmas: la propia doctrina del
nihilismo teraputico (segn el cual no hay nada que hacer ante las enfermedades de
la sociedad o incluso ante las enfermedades que afligan al cuerpo humano) mostraba
una indiferencia ante el progreso que se hallaba en las antpodas del optimismo que
demostraba el enfoque cientfico empirista. La esttica del impresionismo, que
gozaba en Viena de una gran popularidad, tambin participaba de esta divisin. La
esencia de este movimiento artstico fue definida por el historiador hngaro Arnold
Hauser como un arte urbano que describe la variabilidad, el ritmo nervioso, las
impresiones, repentinas y ntidas, aunque siempre efmeras, de la vida de la ciudad.
[78] Esta preocupacin por la fugacidad, por el carcter transitorio de la experiencia,
coincida con el nihilismo teraputico en la idea de que no poda hacerse nada con el
mundo, excepto observarlo desde cierta distancia.
Los escritores Arthur Schnitzler y Hugo von Hofmannsthal se esforzaron por
resolver estas cuestiones, cada uno a su manera. Ambos pertenecan a un grupo de
jvenes bohemios que se reunan en el caf Griensteidl y eran conocidos como Jung
Wien (Joven Viena).[79] A l pertenecan tambin Theodor Herzl, brillante
reportero y ensayista que acabara convirtindose en dirigente del movimiento
sionista; Stefan Zweig, escritor, y su cabecilla, el editor de prensa Hermann Bahr.
El diario de ste, Die Zeit, constitua un verdadero foro para muchos de estos talentos,
al igual que Die Fackel (La Antorcha), editado por otro miembro no menos brillante
del grupo, Karl Kraus, ms conocido por su obra Los ltimos das de la humanidad.
La carrera profesional de Arthur Schnitzler (1862-1931) cuenta con un buen
nmero de intrigantes coincidencias con la de Freud. Tambin l estudi neurologa e
investig la neurastenia.[80] Freud goz del magisterio de Theodor Meynert, mientras
que Schnitzler era su ayudante. El inters de Schnitzler por lo que Freud llam la
infravalorada y difamada ertica era tan similar al de ste que Freud acostumbraba
referirse a Schnitzler como su Doppelganger (doble) y lo evitaba de manera
deliberada. Sin embargo, Schnitzler abandon la medicina para dedicarse a la
literatura, aunque sus escritos se hacan eco de muchos conceptos del psicoanlisis.
Sus primeras obras exploraban lo vacuo de la sociedad de cafs, pero fueron El
teniente Gustavo (1901) y El camino de la libertad (1908) las que ms fama le
reportaron.[81] La primera, un monlogo interior prolongado, arranca con un episodio
en el que un vulgar civil se atreve a tocar la espada del teniente en el concurrido
guardarropa de una pera. Este simple gesto provoca al militar una serie de
divagaciones que siguen el esquema de un fluir de pensamientos confuso e
involuntario que prefigura el empleado ms tarde por Proust. En esta obra, Schnitzler
se muestra sobre todo como crtico social; pero al referirse a ciertos aspectos de la
infancia del teniente que ste crea olvidados, insina rasgos propios del
psicoanlisis.[82] Por su parte, El camino de la libertad explora de manera ms
extensa los aspectos instintivos e irracionales de los individuos y la sociedad en que
stos viven. La estructura dramtica del libro cobra fuerza con el anlisis de las vidas
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truncadas o frustradas de diferentes personajes judos. Schnitzler ataca al
antisemitismo no slo por ser un movimiento equivocado, sino tambin por ser el
smbolo de una cultura inslita e intolerante surgida de un esteticismo decadente y
por la aparicin de una sociedad de masas que, junto con un parlamento convertido
en un mero teatro para manipular a las masas, da rienda suelta a los instintos y que
en la novela no hace sino arrollar a la cultura resuelta, moral y cientfica
representada por gran parte de los personajes judos. La intencin de Schnitzler no es
otra que la de subrayar el carcter indisoluble de la cuestin juda y el dilema entre
arte y ciencia.[83] Una y otra no hacen sino defraudar al autor: la esttica, porque no
lleva a ninguna parte; la ciencia, porque no confiere ninguna significacin al
individuo.[84]
Hugo von Hofmannsthal (1874-1929) fue an ms lejos que Schnitzler. Haba
nacido en el seno de una familia aristocrtica y recibi la bendicin de un padre que
animaba a su hijo a convertirse en esteta y daba por hecho que acabara sindolo. El
seor Hofmannsthal present a su hijo en el caf Griensteidl cuando ste era an muy
joven, de manera que el grupo liderado por Bahr actu casi como un internado para el
precoz talento del muchacho. Las primeras obras de Hofmannsthal fueron
consideradas la ms refinada realizacin de la historia de la poesa alemana,
aunque l an no estaba del todo a gusto con su actitud esttica.[85] Tanto La muerte
de Tiziano (1892) como El loco y la muerte (1893), sus dos poemas ms famosos
escritos antes de 1900, muestran un escepticismo surgido del convencimiento de que
el arte nunca podr constituir la base de los valores de la sociedad.[86] Para
Hofmannsthal, el problema radicaba en que, mientras que el arte puede satisfacer al
individuo que crea la belleza, no sucede lo mismo con la masa social, que, como tal,
es incapaz de crear:
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argumento de Hofmannsthal no da lugar a ambigedades: la belleza es paradjica y
puede volverse subversiva, incluso terrible. A pesar de que la vida irreflexiva e
instintiva no carece de atractivo, y aunque pueda parecer vital para realizarse, resulta,
sin embargo, peligrosa y explosiva. En otras palabras: la esttica no se muestra nunca
autosuficiente y pasiva, sino que supone juicio y accin.
Hofmannsthal tambin seal la usurpacin de la antigua cultura esttica vienesa
por parte de la ciencia. El carcter de nuestra poca escribi en 1905 est
regido por la multiplicidad y la indeterminacin. Slo puede apoyarse sobre das
Gleitende [lo resbaladizo]. A esto aada que lo que otras generaciones
consideraban estable es precisamente das Gleitende.[89] Resulta difcil encontrar una
definicin ms ajustada de la manera en que comenzaba a deslizarse la concepcin
newtoniana del mundo tras los descubrimientos de Maxwell y Planck. Todo se ha
roto en mltiples pedazos escribi Hofmannsthal y estos pedazos han vuelto a
romperse en ms pedazos, de manera que ya no queda nada susceptible de abarcarse
mediante conceptos.[90] Al igual que a Schnitzler, a Hofmannsthal le inquietaban los
acontecimientos polticos que estaban teniendo lugar en la monarqua dual, y en
particular el creciente antisemitismo. Estaba persuadido de que el crecimiento del
irracionalismo deba parte de su fuerza a los cambios que la ciencia haba provocado
en la comprensin de la realidad; las nuevas ideas eran lo bastante perturbadoras
como para fomentar un movimiento irracionalista reaccionario a gran escala. Su
reaccin personal fue idiosincrsica, cuando menos, pero tena su propia lgica. A la
prometedora edad de veintisis aos abandon la poesa, convencido de que el teatro
ofreca una mejor oportunidad de afrontar retos de mayor actualidad. Schnitzler haba
sealado que la poltica se haba convertido en una forma de teatro, y Hofmannsthal
pensaba que el teatro era necesario para contrarrestar los acontecimientos polticos.
[91] Su obra posterior, desde los dramas Fortunato y sus hijos (1900-1901) y El rey
Candaules (1903) hasta los libretos que escribi para Richard Strauss, gira en torno al
liderazgo poltico como forma de arte: la labor de un soberano es conservar una
esttica que garantice el orden y controle as la irracionalidad. Con todo, en opinin
de Hofmannsthal, debe dejarse una salida para lo irracional, y la solucin que
propone es la ceremonia del todo, una forma ritual de poltica de la que nadie
pueda sentirse excluido. Sus obras constituyen tentativas para crear ceremonias del
todo a travs de la fusin de la psicologa individual y la psicologa de grupo; son
dramas psicolgicos que anticipan las ltimas teoras de Freud.[92] As, mientras que
Schnitzler se limitaba a observar la sociedad vienesa para diagnosticar sus defectos
de manera elegante, Hofmannsthal reaccion ante dicho nihilismo teraputico y se
asign un papel ms directo con la intencin de cambiar la sociedad. Como l mismo
expres de forma reveladora, las artes se haban convertido en el espacio espiritual
de la nacin.[93] En lo ms ntimo, siempre tuvo la esperanza de que sus escritos
sobre monarcas ayudaran a que surgiese en Viena un magno dirigente, alguien que la
guiara en lo moral y encauzase su futuro, fundiendo todas las manifestaciones
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fragmentarias en una sola unidad y transformando toda la materia en forma, una
nueva realidad alemana. Las palabras que emple constituyeron una inslita
profeca de lo que habra de suceder. Lo que l ansiaba era un genio marcado por
el estigma del usurpador, un verdadero alemn y un hombre pleno, un profeta,
poeta, maestro, seductor, un soador ertico.[94] Su esttica de la monarqua
coincida en ciertos aspectos con las ideas de Freud acerca del macho dominante, con
los descubrimientos antropolgicos de sir James Frazer, con Nietzsche y con Darwin.
Hofmannsthal se mostraba muy ambicioso respecto de las posibilidades de
armonizacin del arte, convencido de que podra contrarrestar los efectos negativos
de la ciencia.
En aquel momento nadie poda imaginar que la esttica de Hofmannsthal
ayudara a preparar el terreno para un estallido de irracionalidad an mayor segn
avanzase el siglo. Pero si su esttica de la monarqua y las ceremonias del todo
constituan una respuesta a das Gleitende fruto de los descubrimientos cientficos,
otro tanto suceda con la nueva filosofa de Franz Brentano (1838-1917). Se trataba
de una persona muy popular, y sus clases eran legendarias hasta tal punto que los
estudiantes entre los que se hallaban Freud y Toms Masaryk llegaban incluso a
llenar los pasillos y bloquear las entradas. Posea una figura escultural que lo haca
semejante a un patriarca de la Iglesia y era un fantico del ajedrez, aunque algo
distrado como jugador (casi nunca ganaba debido a su aficin por experimentar y
observar las consecuencias); tambin era poeta, buen cocinero y carpintero.
Acostumbraba cruzar a nado el Danubio; public un libro de acertijos de gran xito
comercial, y entre sus amigos se hallaban Theodor Meynert, Theodor Gomperz y
Josef Breuer, que tambin era su mdico.[95] En un principio se encamin hacia el
sacerdocio, pero en 1873 abandon la Iglesia y ms tarde contrajo matrimonio con
una juda acaudalada convertida al cristianismo (lo que dio pie a un bromista para
afirmar en tono de burla que no era ms que un icono en busca de un trasfondo
dorado).[96]
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Este planteamiento hizo de Brentano una figura de transicin clsica, una casa en
mitad del camino de la historia del pensamiento. Su ciencia lo llev a concluir, tras
veinte aos de investigacin y magisterio, que, sin lugar a dudas, existe un principio
eterno, creador y sustentador, al que dio el nombre de entendimiento.[98] Al
mismo tiempo, su teora del movimiento cclico de la filosofa lo hizo dudar de la
capacidad de progresin de la ciencia. Hoy se conoce sobre todo a Brentano por su
intento de aportar un mayor rigor intelectual al anlisis de Dios; sin embargo, a pesar
de la admiracin que se le profesaba por tratar de conciliar ciencia y fe, no fueron
pocos los contemporneos que creyeron que todo su mtodo estaba condenado al
fracaso desde un principio. Con todo, su enfoque dio pie a otras dos ramas de la
filosofa que tuvieron una gran repercusin durante los primeros aos del siglo XX. Se
trata de la fenomenologa, de Edmund Husserl, y la teora de la Gestalt, de Christian
von Ehrenfels.
Edmund Husserl (1859-1938) naci el mismo ao que Freud y tambin en la
misma provincia que Freud y Mendel, Moravia. Era judo, igual que Freud, aunque
recibi una educacin ms cosmopolita al estudiar en Berln, Leipzig y Viena.[99] En
un principio centr su inters en las matemticas y la lgica, pero no logr sustraerse
a la atraccin de la psicologa. En la poca, esta disciplina se estudiaba por lo general
dentro del mbito de la filosofa; pero, gracias a los avances cientficos, se estaba
convirtiendo a pasos agigantados en una ciencia independiente. Lo que ms
interesaba a Husserl era la relacin entre la consciencia y la lgica. En pocas
palabras, la cuestin que serva de base a su teora era la siguiente: Existe la lgica
de forma objetiva, ah fuera, en el mundo, o depende sobre todo de la mente?
Cul es la base lgica de los fenmenos? En este sentido, las matemticas resultaban
ser fundamentales, ya que los nmeros y su comportamiento (adicin, sustraccin,
etc.) constituan los ms claros ejemplos de lgica en movimiento. De esta manera,
caba preguntarse si los nmeros existan de manera objetiva o no eran ms que un
producto de la mente. Brentano haba afirmado que, de alguna manera, la mente
tenda a los nmeros, y en caso de ser cierto, eso afectaba tanto a su lgica como a
su condicin objetiva. La propia mente planteaba otra pregunta an ms fundamental:
Tiende la mente a algo por s sola? Es decir, es la mente un producto de la propia
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mente?, y si lo es, hasta qu punto afecta este hecho a la propia lgica de la mente y
a su condicin objetiva?[100]
Los dos volmenes del extenso libro que Husserl dedic a estas cuestiones,
Investigaciones lgicas, vieron la luz en 1900 y 1901 respectivamente, y su
elaboracin le impidi asistir al congreso matemtico celebrado en la Exposicin de
Pars de 1900. En su opinin, la labor de la filosofa era la de describir el mundo tal
como lo encontramos en nuestra experiencia cotidiana, y su contribucin al debate,
as como a la filosofa occidental, fue el concepto de fenomenologa
trascendental, que dio pie a que propusiera su famosa dicotoma noema/noesis.[101]
El noema es una proposicin en s misma, atemporal y cuya validez es indiscutible.
Por ejemplo, puede decirse que Dios existe tanto si uno lo cree como si no. La noesis,
por su parte, posee una naturaleza ms psicolgica (en esencia, se identifica con lo
que quera decir Brentano al afirmar que la mente tiende a un objeto). Para
Husserl, tanto la noesis como el noema se hallan presentes en la consciencia, aunque
pensaba que se poda argumentar en contra de su teora que una noesis es tambin un
noema, puesto que existe en s mismo y para s mismo.[102] Muchos encontraban
confusa esta dicotoma, y Husserl puso an peor las cosas al inventar neologismos
todava ms complicados para sus ideas (a su muerte se entregaron ms de cuarenta
mil pginas manuscritas, la mayora desconocidas y sin estudiar, en la biblioteca de la
Universidad de Lovaina).[103] Husserl reclam grandes cosas para s; siguiendo la
tradicin de Brentano de erigirse en figura de transicin, estaba convencido de haber
desarrollado una ciencia terica independiente de toda psicologa y de toda ciencia
objetiva.[104] En los pases de habla inglesa, pocos estuvieron de acuerdo con l o
entendieron al menos cmo poda existir una ciencia terica independiente de la
ciencia objetiva. Sin embargo, Husserl goza en nuestros das de un mayor
reconocimiento, y est considerado como el padre de la llamada escuela continental
de la filosofa occidental del siglo XX, entre cuyos miembros se encuentran Martin
Heidegger, Jean-Paul Sartre y Jrgen Habermas, y que se opone a la escuela
analtica inaugurada por Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, que alcanz una
mayor popularidad en los Estados Unidos y Gran Bretaa.[105]
El otro destacado heredero de Brentano fue Christian von Ehrenfels (1859-
1932), el padre de la filosofa y la psicologa de la Gestalt. Ehrenfels era un hombre
rico; haba heredado una finca en Austria que le reportaba grandes beneficios, pero se
la cedi a su hermano menor con la intencin de dedicar todo su tiempo a actividades
intelectuales y literarias.[106] En 1897 acept un puesto de profesor de filosofa en
Praga. Aqu fue donde, a partir de la observacin hecha por Ernst Mach de que se
puede variar el color y el tamao de un crculo sin perjuicio de su naturaleza
circular, modific las ideas de Brentano argumentando que la mente, en cierto
sentido, tiende a cualidades de Gestalt; es decir, que hay una serie de todos en la
naturaleza que la mente y el sistema nervioso estn preparados para experimentar con
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antelacin. (Un ejemplo famoso de esto lo constituye la ilusin ptica del conocido
dibujo en el que podemos ver tanto un candelabro blanco como dos perfiles
femeninos frente a frente, pintados en negro). La teora de la Gestalt tuvo una gran
influencia sobre la psicologa alemana durante cierto tiempo, y a pesar de que por s
misma no llevaba a ninguna parte, estableci las bases de la teora de la impresin,
la disposicin que tiene un recin nacido para percibir determinadas formas en un
estadio crucial de su desarrollo.[107] La idea floreci a mediados de siglo, y fue
popularizada por bilogos y etlogos holandeses.
En todos estos ejemplos de pensadores vieneses Schnitzler, Hofmannsthal,
Brentano, Husserl y Ehrenfels queda clara la preocupacin que sentan acerca de
los descubrimientos cientficos ms recientes, entre los que se hallaban el
inconsciente, las partculas fundamentales (y, lo que resultaba an ms inquietante, el
vaco que haba entre ellas), la Gestalt y la misma entropa, la segunda ley de la
termodinmica. Si bien las teoras de estos filsofos pueden parecemos hoy en da
anticuadas e incoherentes, no podemos olvidar que estas ideas no constituyen ms
que una parte de la realidad. En efecto, en la poca tambin predominaba en Viena un
buen nmero de ideas declaradamente racionales y de un indiscutible carcter
cientfico, y que no por ello nos resultan menos extraas. Entre ellas destacan las
clebres teoras de Otto Weininger (1880-1903).[108] Era hijo de un orfebre judo y
antisemita, y no tard en convertirse en un desptico dandi de caf.[109] Se mostr
an ms precoz que Hofmannsthal, aprendi de manera autodidacta ocho lenguas
antes de dejar la universidad y logr publicar su tesis de licenciatura. sta fue
rebautizada por el editor como Geschlecht und Charakter (Sexo u Carcter), vio la
luz en 1903 y fue todo un xito. El libro haca gala de un antisemitismo fantico y un
misoginismo extravagante. Weininger propuso la idea de que todo comportamiento
humano poda explicarse en trminos de protoplasma masculino y femenino, que
conforma cada persona y cuyas clulas poseen sexualidad propia. De igual manera
que Husserl haba acuado neologismos para sus ideas, Weininger invent todo un
lxico para expresar las suyas: idioplasma, por ejemplo, fue el nombre que dio al
tejido sexualmente indiferenciado; el tejido masculino reciba el de arrenoplasma, y
el femenino, el de teliplasma. Mediante una complicada aritmtica, defenda la idea
de que la variacin en las proporciones de arrenoplasma y teliplasma explicaban
cuestiones tan diversas como el genio, la prostitucin, la memoria, etc. De acuerdo
con su teora, todos los logros significativos de la historia como el arte, la literatura
y los sistemas legales se deban al principio masculino, mientras que el principio
femenino daba cuenta de los elementos negativos, que, segn l, convergan en su
totalidad en el pueblo judo. La raza aria es la encarnacin del principio organizador
fuerte que caracteriza al hombre, mientras que la raza juda personifica al catico
principio femenino del no ser.[110] A pesar del xito comercial de su libro, la fama
no satisfizo al inquieto espritu de Weininger. Ese mismo ao alquil una habitacin
de la casa vienesa en que haba muerto Beethoven y puso fin a su vida de un disparo.
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Tena veintitrs aos.
Un cientfico algo ms serio, aunque no menos interesado en el sexo, fue el
psiquiatra catlico Richard von Krafft-Ebing (1849-1902). Su fama se debe al
estudio que public, en latn, en 1886 bajo el ttulo de Psychopathia Sexualis: eine
klinischforesnsische Studie. El libro no tard en hacerse famoso, hasta tal punto que
pronto estuvo disponible en siete lenguas ms. La mayora de los casos clnico-
forenses estaban extrados de las actas de salas del tribunal, y pretendan asociar la
psicopatologa sexual a la vida marital, a temas artsticos o a la estructura de la
religin organizada.[111] Como catlico, Krafft-Ebing se mostraba estricto a la hora de
tratar cuestiones sexuales, desde el convencimiento de que la nica funcin del sexo
era la de propagar la especie dentro de a institucin del matrimonio. Por lo tanto, el
texto censuraba gran parte de las perversiones que describa. La desviacin ms
infame, la ms criticada por su estudio, fue la que bautiz con el nombre de
masoquismo. El trmino deriva de las novelas y relatos breves de Leopold von
Sacher-Masoch, hijo de un alto cargo de la polica de Graz. En la ms explcita de sus
narraciones, Venus im Pelz, describe la aventura de la que l mismo fue protagonista
en Badn bei Wien con la baronesa Fanny Pistor, durante la que firm un contrato
por el que me someta durante seis meses a ser su esclavo. Ms tarde, Sacher-
Masoch abandon Austria (as como a su esposa) para experimentar en Pars con
relaciones de la misma guisa.[112]
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Haba sido construida a mediados del siglo XIX, cuando el emperador Francisco Jos
orden la demolicin de las antiguas murallas de la ciudad. Entonces se despej una
vasta porcin de terreno en forma de anillo alrededor del centro, sobre la que se
construy una docena de edificios monumentales a lo largo de los siguientes
cincuenta aos. Entre ellos se encontraban el teatro de la pera, el Parlamento, el
Ayuntamiento, parte de la Universidad y una gigantesca iglesia. La mayora estaba
embellecida con elaboradas decoraciones de piedra, y fue precisamente esta
ornamentacin la que provoc las reacciones de Otto Wagner, en primer lugar, y
despus de Adolf Loos.
Otto Wagner (1841-1918) se hizo clebre gracias a su imaginacin digna de un
Beardsley cuando en 1894 se le concedi la construccin del metro vienes.[114] Eso
supona ms de treinta estaciones, as como puentes, viaductos y dems estructuras
urbanas. Guiado por la mxima de que la funcin determina la forma, Wagner rompi
con todas las convenciones arquitectnicas al emplear materiales modernos y, sobre
todo, al hacerlos visibles al pblico. As, por ejemplo, son famosas sus vigas de
hierro en la construccin de puentes. Lo que hasta entonces haba constituido un
mero soporte dej de disimularse mediante elaborados revestimientos de obra, a la
manera de los edificios de la Ringstrasse, para quedar pintado y expuesto a la vista,
de tal manera que su estructura utilitaria e incluso su superficie remachada
confiriesen una textura a la construccin de la que formaban parte.[115] Tambin son
dignos de mencin los arcos que dise como entradas de las diferentes estaciones.
En lugar de ofrecer un aspecto slido o neoclsico y estar construidos de piedra,
reproducan la forma esqueltica de los puentes ferroviarios o viaductos, y de esta
forma anunciaban al viandante, desde muy lejos, que se estaba acercando a una
estacin.[116] Wagner continu entusiasmado con este estilo, y en sus restantes
diseos quiso plasmar la idea de que el individuo moderno que habita en la ciudad
vive siempre de forma apresurada, ansioso por ponerse en camino para llegar al
trabajo o al hogar. En consecuencia, la calle se convirti en el ncleo estructural y le
rest su protagonismo a la plaza, la avenida o el palacio. Para Wagner, las calles de
Viena deban ser rectas, directas; los barrios deban organizarse de manera que el
lugar de trabajo no estuviese alejado del de residencia, y cada uno deba tener su
propio centro, en lugar de que existiese uno solo para toda la ciudad. Las fachadas de
los edificios de Wagner aparecan despojadas de adornos; eran sencillas y ms
funcionales, como si constituyesen un reflejo de lo que suceda en los dems aspectos
de la vida urbana. En este sentido, su estilo presagiaba tanto el de la Bauhaus como lo
que acabara por ser una dominante en la arquitectura internacional.[117]
Adolf Loos (1870-1933) se mostr an ms exaltado. Mantena una estrecha
relacin con Freud y Karl Kraus, editor de Die Fackel, as como con el resto de los
parroquianos del caf Griensteidl, y postulaba un racionalismo diferente del de
Wagner: ms revolucionario, aunque no dejaba de ser racionalismo. Segn declar, la
arquitectura no era un arte. La obra de arte es un asunto privado del artista. La obra
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de arte pretende agitar al pblico y sacarlo de su actitud acomodaticia
[Bequemlichkeit]. La casa, sin embargo, debe ofrecer comodidad. La obra de arte es
revolucionaria; la casa, conservadora.[118] Loos hizo extensible esta forma de pensar
al diseo, la ropa e incluso los modales. Defenda la sencillez, la funcionalidad, la
franqueza. Estaba convencido de que el hombre corra el riesgo de ser esclavizado
por la cultura material, y pretenda reestablecer una relacin correcta entre el arte y
la vida. El diseo era inferior al arte, porque era conservador, y el hombre slo sera
libre cuando lograse entender esa diferencia. El artesano crea objetos que sern
usados en este lugar y en este mismo momento, mientras que las creaciones del artista
pueden ser usadas por toda la humanidad y en cualquier lugar.[119]
Las ideas de Weininger y Loos habitaban una casa en mitad del camino diferente
de la que habitaban las de Hofmannsthal y Husserl. Mientras que stos se mostraban
escpticos ante la ciencia y sus promesas, los primeros y sobre todo Weininger
se dejaban llevar por un racionalismo exaltado. Ambos adoptaron ideas y trminos
cientficos, pero no tardaron en ir ms all de lo evidente para construir sistemas que
resultaban tan extravagantes como las ideas no cientficas que ellos mismos
menospreciaban. El mtodo cientfico, si no era interpretado de manera correcta,
poda sufrir alteraciones, como sucedi en la casa en mitad del camino que era Viena.
Nada ilustra con mayor claridad esta forma de pensar dividida y divisiva en la
Viena de finales del siglo XIX que la controversia que se cre alrededor de las pinturas
realizadas por Gustav Klimt para la Universidad, de las cuales la primera fue
entregada precisamente en 1900. Klimt, nacido en Baumgarten, poblacin cercana a
Viena, en 1862, era, como Weininger, hijo de un orfebre; pero aqu acaba todo
parecido entre ambos. Klimt adquiri fama al decorar con amplios murales los
nuevos edificios de la Ringstrasse. Llev a cabo este trabajo junto con su hermano
Ernst, pero a la muerte de ste, ocurrida en 1892, Gustav abandon la actividad
durante cinco aos, durante los cuales se dedic, al parecer, a estudiar la obra de
James Whistler, Aubrey Beardsley y, al igual que Picasso, Edvard Munch. No volvi
a aparecer hasta 1897, cuando se erigi en cabecilla de la Secesin vienesa, un grupo
de diecinueve artistas que, como los impresionistas de Pars y otros artistas de la
Secesin de Berln, evitaron el estilo artstico oficial para crear su propia versin del
art nouveau, lo que se conoca en los pases de habla alemana como Jugendstil.[120]
El nuevo estilo de Klimt, a la vez audaz y enrevesado, tena tres caractersticas
propias: el elaborado uso del pan de oro (una tcnica que haba aprendido de su
padre), la aplicacin de motitas iridiscentes de color, tan fuertes como el esmalte, y
un erotismo lnguido, aplicado sobre todo al tratamiento de la mujer. La obra de
Klimt no era precisamente freudiana: sus mujeres distaban mucho de ser neurticas, y
siempre aparecan calmas, apacibles y, sobre todo, lbricas; representaban la vida
instintiva congelada en arte.[121] No obstante, al centrar la atencin en la sensualidad
femenina, Klimt quera dar a entender la insatisfaccin que sta haba sufrido hasta la
fecha. Esto haca que las mujeres representadas tuviesen un aspecto amenazador. Se
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mostraban insaciables y ajenas a todo sentido del pecado. Al retratar este tipo de
mujer, el artista subverta la forma de pensar familiar de igual manera que lo haca
Freud. Sus obras estaban llenas de mujeres capaces de perversiones como las
referidas por Krafft-Ebing en su estudio, lo que las haca a un tiempo tentadoras y
escandalosas. El nuevo estilo de Klimt no tard en dividir las opiniones de los
vieneses, lo que culmin con el encargo que le hizo la Universidad.
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donde Mendel haba esbozado sus teoras, Mach, un nio precoz y difcil,
acostumbrado a cuestionarlo todo, recibi su primera educacin en casa, de manos de
su padre, para despus marchar a Viena, donde estudiara matemticas y fsica. Su
trabajo lo llev a dos descubrimientos importantes. En primer lugar, descubri (al
mismo tiempo que Breuer, aunque de manera totalmente independiente) la
importancia que cobran los canales semicirculares del odo interno en el equilibrio
corporal. Por otra parte, logr fotografiar, mediante una tcnica especial, balas que
viajaban a una velocidad superior a la del sonido.[126] Durante el proceso, descubri
que stas no producan una nica onda de choque, sino dos, una en la parte anterior y
otra en la posterior, como consecuencia del vaco que creaba su elevada velocidad.
Esto result especialmente significativo tras la segunda guerra mundial, con la
llegada de los aviones a reaccin, que se aproximaban a la velocidad del sonido, y es
sta la razn por la que las velocidades supersnicas (como por ejemplo la del
Concorde) se expresan segn un nmero de Mach.[127]
Tras estos logros empricos dignos de mencin, sin embargo, Mach empez a
mostrar un creciente inters por la filosofa y la historia de la ciencia.[128] Se opona
de manera implacable a cualquier tipo de metafsica, y profesaba un verdadero culto a
la Ilustracin, que para l constitua el perodo ms importante de la historia, ya que
haba puesto de relieve el abuso de conceptos como el de Dios, la naturaleza o el
alma. Consideraba que el yo era una hiptesis sin utilidad alguna.[129] En el terreno
de la fsica, empez dudando de la propia existencia de los tomos, y pretenda lograr
que la medicin sustituyese a la pictorizacin, es decir, las imgenes mentales que
posee el individuo del aspecto de las cosas. En este sentido, lleg incluso a rechazar
la teora apriorstica del nmero creada por Immanuel Kant (segn la cual los
nmeros son, simplemente).[130] Ante sta, argumentaba que nuestro sistema no es
sino una de entre diversas posibilidades que haban surgido con el nico objetivo de
cubrir nuestras necesidades econmicas, como ayuda para calcular a mayor velocidad
(lo que, por supuesto, tena la intencin de ser una respuesta a la teora de Husserl).
Mach insista en que todo conocimiento puede reducirse a una sensacin, y el
cometido de la ciencia es el de descubrir datos sensoriales de la manera ms sencilla
y neutra. Es decir, que para l las ciencias principales eran la fsica, que proporciona
la materia prima de las sensaciones, y la psicologa, mediante la cual somos
conscientes de estas sensaciones; en su opinin, la filosofa no tiene sentido si no est
subordinada a la ciencia.[131] Afirmaba que el anlisis le la historia de las ideas
cientficas demostraba que stas evolucionaban, y crea firmemente que en esta
evolucin slo sobrevivan las ms eficaces, y que elaboramos las ideas, incluso las
cientficas, con el fin de sobrevivir. Para l, las teoras fsicas no eran ms que
descripciones, y las matemticas, formas de organizar estas descripciones. Por tanto,
pensaba que tena menos sentido hablar de la certeza o la falsedad de una teora que
de su utilidad: la verdad, como algo eterno e inmutable que se limita a ser, no tena
ningn sentido. Planck, entre otros, le reproch el hecho de que su misma teora
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biolgico-evolutiva no fuera sino una mera especulacin metafsica, aunque esto no
le impidi convertirse en uno de los pensadores de mayor repercusin de su tiempo.
Los marxistas rusos, incluidos Anatoli Lunacharsky y Vladimir Lenin, lean sus
obras, y el Crculo de Viena se fund en respuesta tanto de sus teoras como de las de
Wittgenstein. Hofmannsthal, Robert Musil e incluso Albert Einstein reconocieron su
profunda influencia.[132]
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3. EL CORAZN DE LAS TINIEBLAS DE DARWIN
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de reconquistar el Nuevo Mundo con pioneros nrdicos racialmente puros. Este
proyecto utpico fracas de forma estrepitosa e hizo que Elisabeth volviese a
Alemania (Bernard se suicid). La experiencia no la amilan en absoluto, y
enseguida se dedic a promocionar la filosofa de su hermano. Oblig a su madre a
cederle el control legal exclusivo de los asuntos del filsofo y organiz un archivo
con su obra. Luego escribi una aduladora biografa de Friedrich en dos volmenes y
organiz su casa hasta convertirla en un santuario dedicado a su obra.[135] De esta
manera, simplific y embruteci en gran medida las ideas de su hermano, de las que
excluy todo aquello que pudiese resultar delicado desde el punto de vista poltico o
demasiado controvertido. Con todo, lo que qued tras su criba tena bastante de
polmico. La idea fundamental de Nietzsche (si bien el filsofo no era especialmente
sistemtico) consista en que toda la historia constituye una lucha metafsica entre dos
grupos: los que expresan su voluntad de poder, la fuerza vital esencial para la
creacin de valores sobre la que se construye la civilizacin, y los que no lo hacen,
que son principalmente las masas creadas por la democracia.[136] Los pobres de
vida, los dbiles afirma, empobrecen la cultura, mientras que los ricos de vida,
los fuertes, la enriquecen.[137] Toda civilizacin debe su existencia a
hombres de rapia que an posean intacta su fuerza de voluntad y ansia de poder, [y] se abalanzaron
sobre razas ms dbiles, ms civilizadas y ms pacficas sobre viejas culturas que se haban ablandado y
cuyos ltimos vestigios de vitalidad se consuman en esplndidos fuegos de artificio de alcohol y
corrupcin.[138]
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Charles Darwin en su teora de la evolucin, publicada en 1859. El concepto
nietzscheano de superhombre (bermensch) que trata despticamente a la clase
inferior trae sin duda ecos de la evolucin, la ley de la selva, en la que la seleccin
natural comporta la supervivencia del ms apto por el bien de toda la humanidad,
independientemente de cules sean sus efectos sobre ciertos individuos. Con todo,
por supuesto, las dotes de mando, la capacidad de crear valores e imponer la propia
voluntad al prjimo no corresponde por completo a lo que la teora de la evolucin
llamaba el ms apto. Los ms aptos eran los que posean mayor capacidad de
reproduccin, de propagar la especie. Los darvinistas sociales, entre los que puede
incluirse al propio Nietzsche, cometan a menudo este error.
No hubo de transcurrir mucho tiempo tras la publicacin de El origen de las
especies para que las ideas de Darwin pasasen del mbito de la biologa al del estudio
del comportamiento de las sociedades humanas. Los Estados Unidos fue el primer
lugar donde se hizo popular el darvinismo (la American Philosophical Society lo hizo
miembro honorfico en 1869, diez aos antes de que su propia universidad, la de
Cambridge, le otorgase un ttulo anlogo).[143] Los socilogos estadounidenses
William Graham Sumner y Thorstein Veblen, de Yale; Lester Ward, de Brown;
John Dewey, de la Universidad de Chicago, y William James, John Fiske y otros
miembros de Harvard acostumbraban discutir de poltica, guerras y estratificacin de
las comunidades humanas en clases diferentes basndose en la lucha por la
supervivencia y la supervivencia del ms apto descritas por Darwin. Sumner
estaba persuadido de que la nueva perspectiva de la humanidad que supona la teora
darvinista constitua la explicacin y la racionalizacin definitiva del mundo
como tal. Proporcionaba una justificacin de la economa no intervencionista, de la
libre competencia que se haba popularizado entre los hombres de negocios. Tambin
los haba convencidos de que explicaba la estructura imperial del mundo, en la que
las razas blancas, o aptas, se haban situado de manera natural por encima de las
dems razas, las degeneradas. En un tono ligeramente distinto, el lento camino del
cambio que supona la evolucin, y que tena lugar a lo largo de eones geolgicos,
ofreci tambin a estudiosos como Sumner una metfora natural para el desarrollo
poltico: los cambios rpidos, revolucionarios, eran antinaturales; el mundo deba
su forma a una serie de leyes naturales que proporcionaban exclusivamente cambios
graduales.[144]
Fiske y Veblen, cuya Theory of the Leisure Class vio la luz en 1899, rechazaban
de plano la teora de Sumner que identificaba a las clases acomodadas con los
biolgicamente capaces. Veblen, de hecho, invirti dicho razonamiento alegando que
el tipo de personas seleccionadas por su carcter dominante en el mundo
empresarial eran poco ms que brbaros, que constituan un paso atrs hacia una
forma de sociedad ms primitiva.[145]
El darvinista social ms influyente de Gran Bretaa fue quiz Herbert Spencer.
Haba nacido en Derby, en el seno de una familia inconformista de clase media-baja,
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y profes durante toda su vida un profundo odio al poder estatal. Durante su juventud
form parte de la plantilla del Economist, semanario que defenda a ultranza la
economa o intervencionista. Tambin recibi la influencia de los cientficos
positivistas, en especial de sir Charles Lyell, cuyos Principios de geologa,
publicados en la dcada de los treinta del siglo XIX, describan con gran detalle fsiles
con millones de aos de antigedad. Por lo tanto, Spencer estaba bien preparado para
asumir la teora darvinista, que pareca unir de buenas a primeras las formas de vida
ms antiguas y las ms modernas mediante un solo hilo continuo. Fue Spencer, y no
Darwin, quien acu de hecho la expresin supervivencia del ms apto, y se dio
cuenta enseguida de cmo poda aplicarse el darvinismo al estudio de las sociedades
humanas. En este sentido, se mostraba inflexible. En lo referente a los pobres, por
ejemplo, se opona a toda ayuda estatal. En su opinin no eran aptos, y por tanto
deban ser eliminados: Todos los esfuerzos de la naturaleza estn encaminados a
deshacerse de este tipo de individuos, a limpiar el mundo de su presencia para dejar
espacio a los ms capaces.[146] Expuso sus teoras en una obra de gran repercusin,
The Study of Sociology (1872-1873), que influy notablemente en el origen de la
sociologa como disciplina (la base biolgica sobre la que estaba escrito le confera
un aspecto mucho ms cientfico). Puede decirse casi con toda certeza que Spencer es
el darvinista social ms ledo; su fama se extendi tanto por los Estados Unidos como
por Gran Bretaa.
Alemania tambin contaba con una figura comparable a la de Spencer. Se trataba
de Ernst Haeckel (1834-1919), zologo de la Universidad de Jena, que mostr un
gran fanatismo hacia el darvinismo social y hablaba de la lucha como si fuese el
lema del da.[147] Con todo, Haeckel abogaba de manera apasionada por el principio
de la herencia de caracteres adquiridos y, a diferencia de Spencer, se declaraba a
favor de un estado poderoso. Este hecho, unido a su racismo y antisemitismo
combativos, ha hecho que se le considere un protonazi.[148] Francia, por el contrario,
fue relativamente lenta en hacerse eco de las teoras darvinistas, aunque cuando lo
hizo no se qued sin su propio defensor apasionado. En sus Origines de lhomme et
des socits, Clemence August Royer adopt una rgida postura basada en el
darvinismo social, que la hizo considerar a los arios como raza superior y la guerra
interracial como algo inevitable que redundaba en beneficio del progreso.[149] En
Rusia, el anarquista Piotr Kropotkin (1842-1921) public en 1902 El apoyo mutuo,
en el que sigui una lnea totalmente distinta. En l argumentaba que, si bien no caba
duda de que la competencia era algo inherente a la vida, tampoco poda decirse
menos de la cooperacin, que gozaba de un predominio suficiente en el reino animal
como para constituir una ley natural. Al igual que Veblen, present un modelo
alternativo al de los seguidores de Spencer, un modelo que condenaba la violencia
como algo anormal. El darvinismo social lleg a compararse (naturalmente) con el
marxismo, y esta idea no parti exclusivamente de los intelectuales rusos.[150] Ni Karl
Marx ni Friedrich Engels consideraron que ambos sistemas fuesen excluyentes. Junto
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a la tumba del primero, Engels afirm: De igual manera que Darwin descubri la ley
de la evolucin de la naturaleza orgnica, Marx descubri la ley de la evolucin de la
historia de la humanidad.[151] Sin embargo, no faltaron los que s creyeron
irreconciliables ambos movimientos. El darvinismo se basaba en la lucha constante,
mientras que el marxismo anhelaba un tiempo en el que se establecera una nueva
armona.
Si confeccionsemos un balance de los argumentos del darvinismo social a finales
del siglo XIX, tendramos que admitir que los fervientes spencerianos (entre los que se
encontraban varios miembros de la familia de Darwin, aunque de ninguna manera el
insigne bilogo) saldran vencedores en nmero. Esto ayuda a explicar el sentimiento
abiertamente racista tan extendido en la poca. Por poner un ejemplo, para el poeta
aristcrata francs Arthur de Gobineau (1816-1882), los cruces interraciales eran
disgenticos y conducan al derrumbamiento de la civilizacin. Otro francs,
Georges Vacher de Lapouge (1854-1936) se encarg de llevar al lmite este
razonamiento. El estudio de crneos antiguos lo llev a convencerse de que las razas
eran especies en distintas fases de formacin, que las diferencias raciales eran
innatas e insalvables y que cualquier pensamiento de integracin racial era
contrario a las leyes de la biologa.[152] En su opinin, Europa estaba habitada por tres
grupos raciales: el Homo europaeus, alto, de tez plida y crneo alargado
(dolicocfalo); el Homo alpinus, ms bajo y oscuro y de crneo ms corto
(braquicfalo), y el tipo mediterrneo, de crneo alargado, pero de menor estatura que
el alpinus y tez ms morena. Tentativas como sta de evaluar las diferencias raciales
volveran a repetirse una y otra vez durante el siglo XX.[153] Lapouge consideraba que
la democracia era un sistema desastroso y estaba convencido de que la variedad
dolicocfala acabara por dominar el mundo. Pensaba que la proporcin de individuos
de este tipo estaba decreciendo en Europa a causa del movimiento migratorio hacia
los Estados Unidos y sugiri que se proporcionase alcohol gratis con la esperanza que
los excesos llevasen a los individuos de peor calaa a aniquilarse entre s. Y no
trataba de ninguna broma.[154]
En los pases de habla germana exista toda una constelacin de cientficos y
pseudocientficos, filsofos y pseudofilsofos, intelectuales y aspirantes a
intelectuales en constante competicin mutua para atraer la atencin del pblico.
Friedrich Ratzel, zologo y gegrafo, defenda la tesis de que todos los organismos
vivos rivalizaban en una Kampf um Raum, una lucha por el espacio en la que los
vencedores acababan por expulsar a los vencidos. Este eterno forcejeo afectaba
tambin al ser humano, pues las razas ms prsperas deban extender su espacio vital
(Lebensraum) si queran escapar a la decadencia.[155] Para Houston Stewardt
Chamberlain (1855-1927), hijo renegado de un almirante britnico, que emigr a
Alemania y contrajo matrimonio con la hija de Wagner, la lucha racial era
fundamental para entender de forma cientfica la historia y la cultura.[156]
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Chamberlain gustaba de representar la historia de Occidente como un incesante
conflicto entre los arios, espirituales y creadores de cultura, y los judos, mercenarios
y materialistas (hay que decir que su primera esposa era medio juda).[157] En su
opinin, los pueblos germanos constituan los ltimos vestigios arios, pero se haban
vuelto dbiles al cruzarse con otras razas.
Max Nordau (1849-1923), nacido en Budapest, era hijo de un rabino. Su obra
ms conocida fue Entartung (Degeneracin), dos volmenes que lograron un gran
xito comercial a pesar de sus seiscientas pginas. Nordau estaba convencido de que
Europa se estaba viendo atacada por una severa epidemia mental, una especie de
muerte negra de degeneracin e histeria que estaba esquilmando su vitalidad y que
se manifestaba a travs un gran nmero de sntomas: ojos estrbicos, orejas
imperfectas, crecimiento atrofiado pesimismo, apata, comportamiento irreflexivo,
sentimentalismo, misticismo y una carencia total del sentido del bien y el mal.[158]
Mirara donde mirase, encontraba decadencia.[159] Segn su teora, los pintores
impresionistas eran el fruto de una fisiologa degenerada, nistagmo, un temblor del
globo ocular que les haca pintar de manera borrosa y confusa. En los escritos de
Charles Baudelaire, Oscar Wilde y Friedrich Nietzsche no vea ms que un
egocentrismo desmesurado, mientras que Zola estaba obsesionado con la
suciedad. Tena el convencimiento de que la degeneracin era producto de la
sociedad industrializada, que desgastaba literalmente a los dirigentes mediante sus
ferrocarriles, barcos de vapor, telfonos y fbricas. Cuando Freud fue a visitarlo, dijo
de l que era un hombre insoportablemente vanidoso, desprovisto por completo de
cualquier asomo de sentido del humor.[160] Fue en Austria, en mayor medida que en
cualquier otro lugar de Europa, donde el darvinismo social no se qued en la mera
teora. Dos dirigentes polticos, Georg Ritter von Schnerer y Kart Lueger, llegaron a
elaborar su propio cctel a partir de dicha mezcla con la intencin de crear
plataformas polticas que hiciesen hincapi en dos objetivos gemelos: conceder
mayor poder a los campesinos, porque haban permanecido sin contaminar al no
haber tenido contacto con las corruptas ciudades, y promocionar un antisemitismo
virulento, que presentaba a los judos como la encarnacin de la degeneracin. Con
esta nociva emanacin de ideas se encontr el joven Adolf Hitler cuando pis Viena
por primera vez en 1907 con la intencin de matricularse en la escuela de arte.
Parecidos razonamientos podan orse en la costa atlntica del sur de los Estados
Unidos. El darvinismo supona el origen comn de todas las razas, y por tanto se
prestaba a usarse como un argumento en contra de la esclavitud, como sucedi en el
caso de Chester Loring Brace.[161] Sin embargo, fueron muchos los que defendieron
lo contrario. Joseph le Cont (1823-1901), al igual que Lapouge o Ratzel, era un
hombre culto: no precisamente un redneck,[162] sino un gelogo cualificado. Cuando
apareci en 1892 su libro The Race Problem in the South (El problema racial en el
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sur) era nada menos que presidente de la Asociacin Americana para el Desarrollo
de la Ciencia, y gozaba de una gran consideracin. Sus argumentos resultaban
brutalmente darvinianos.[163] Cuando dos razas entraban en contacto, una deba
someter a la otra. Defenda la opinin de que si la raza ms dbil se hallaba en un
estadio de desarrollo anterior como suceda, a su parecer, con los negros, era
apropiada la prctica de la esclavitud, pues permita moldear la mentalidad
primitiva. Sin embargo, si la raza haba logrado un grado mayor de sofisticacin,
como era el caso de los pieles rojas, es inevitable su exterminacin.[164]
La consecuencia poltica ms inmediata del darvinismo social fue el movimiento
eugensico, que se consolid con la entrada del nuevo siglo. Todos los autores arriba
citados contribuyeron a su formacin, pero el responsable ms directo, el verdadero
padre de la criatura fue un primo de Darwin, Francis Galton (1822-1911). En un
artculo publicado en 1904 en el American Journal of Sociology, expuso lo que l
consideraba la esencia de la eugenesia: que la inferioridad y la superioridad
podan describirse y medirse de manera objetiva, para lo cual resultaba de gran
importancia el calibrado de crneos llevado a cabo por Lapouge.[165] El declive de la
poblacin europea en la poca (debido en parte a la emigracin a los Estados Unidos)
respaldaba dicha teora, a lo cual se sumaba el temor de que la degeneracin (es
decir, la urbanizacin y la industrializacin) haca a la gente menos capaz de
reproducirse y animaba a los menos aptos a procrear con ms rapidez que los ms
aptos. El aumento de los casos de suicidio, de crmenes, prostitucin y desviacin
sexual, as como los ojos estrbicos y orejas imperfectas que Nordau crea haber
visto, tambin apoyaban, al parecer, su interpretacin.[166] sta recibi un impulso a
todas luces decisivo por parte de un estudio realizado entre los soldados britnicos
participantes en la Guerra de los Bers (1899-1902), que mostraba un alarmante
descenso en lo referente a la salud y el nivel cultural de la clase trabajadora de las
ciudades.
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Un rasgo distintivo del periodismo vienes de finales del siglo XIX era el folletn. Se
trataba de una seccin recortable, situada en la parte inferior de la primera pgina del
peridico, que contena, en lugar de noticias, un ensayo informal y supuestamente
ingenioso sobre cualquier tema de actualidad. Uno de los mejores folletinistas era
un miembro del crculo del caf Griendsteidl, Theodor Herzl (1860-1904). Herzl era
hijo de un comerciante judo y, aunque nacido en Budapest, estudi derecho en
Viena, ciudad que no tard en convertirse en su hogar. En su perodo universitario
empez a enviar escritos satricos al Neue Freie Presse, y pronto desarroll un estilo
ocurrente en prosa que encajaba a la perfeccin con su vestimenta de dandi. Tena
amistad con Hugo Hofmannsthal, Arthur Schnitzler y Stefan Zweig. Hizo lo posible
por ignorar el antisemitismo que se haca cada vez ms evidente a su alrededor, y se
identificaba con la aristocracia liberal ms que con las desagradables masas, el
populacho, como las llamaba Freud. Crea que los judos deban integrarse, como
haca l mismo, o en raras ocasiones recobrar el honor perdido tras sufrir algn
acto de discriminacin mediante un duelo, actividad muy frecuente en la Viena de
entonces. Estaba persuadido de que unos cuantos duelos un mecanismo darvinista
de lo ms sutil ayudaran al pueblo judo a recobrar su honor. Pero en octubre de
1891 empez a cambiar su vida cuando su labor periodstica fue recompensada
mediante un nombramiento como corresponsal en Pars del Neue Freie Presse. Sin
embargo, su llegada a la capital francesa coincidi con un brote de antisemitismo
provocado por el escndalo de Panam, que llev ante los tribunales a los
responsables de la compaa encargada de las obras del canal. A esto sigui en 1894
el caso de Alfred Dreyfus, oficial judo condenado por traicin. Herzl dud desde el
principio de su culpabilidad, pero se hallaba en franca minora. Para l, Francia haba
representado el paradigma europeo de nobleza y progreso, pero en cuestin de meses
descubri que no era muy diferente de Viena, en la que el despiadado antisemita Karl
Lueger estaba a punto de acceder al cargo de alcalde.[171]
Todo esto hizo cambiar a Herzl. A finales de mayo de 1895 asisti a una
representacin de Tannhuser en la pera de Pars. No era un apasionado del gnero,
pero esa noche, como lo expresara ms tarde, se sinti electrizado por la puesta en
escena, que ilustraba lo irracional de la poltica vlkisch.[172] Al volver a casa,
temblando de emocin, se sent a elaborar una estrategia que permitiese a los
judos separarse de Europa y establecer una patria independiente.[173] Era un hombre
nuevo, un sionista comprometido. Desde la representacin de Tannhuser hasta su
muerte, ocurrida en 1904, se encarg de organizar al menos seis congresos
internacionales del pueblo judo y presion a las personalidades ms dispares para
que se adhiriesen a la causa, desde el papa hasta el sultn.[174] Los judos sofisticados,
cultos y aristcratas no le prestaron ninguna atencin en un principio; sin embargo,
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Herzl acab por hacerse or. Ya haban existido movimientos sionistas con
anterioridad, pero se limitaban a apelar a un inters personal a ofrecer incentivos
financieros. Por su parte, Herzl rechaz toda concepcin racional de la historia en
favor de la pura energa psquica como fuerza motriz; los judos deban tener su
Meca, su Lourdes. Las grandes cosas no necesitan tener unos fundamentos
slidos el secreto est en el movimiento. Por eso creo que en algn lugar
encontraremos un avin que se deje pilotar. La gravedad puede vencerse mediante el
movimiento.[175] Herzl no especific que la nueva Sin debiera estar en Palestina
(en este sentido eran igual de vlidos ciertos enclaves de frica o Argentina) y
tampoco consideraba necesario que la lengua oficial fuese el hebreo.[176] Los judos
ortodoxos lo acusaron de hereje (porque, evidentemente, no era el Mesas), pero a su
muerte, diez aos y seis congresos ms tarde, el Trust Colonial Judo, la sociedad
annima que l haba ayudado a poner en marcha y que se convertira en la columna
vertebral del nuevo estado, contaba con 135 000 accionistas, lo que la pona por
encima de cualquier otra empresa del momento. A su funeral asistieron diez mil
judos procedentes de toda Europa. An no se haba logrado una patria para el pueblo
judo, pero la idea tampoco era ya ninguna hereja.[177]
Al igual que Herzl, Max Weber estaba interesado en la religin como experiencia
compartida; como a Max Nordau y al criminlogo italiano Cesare Lombroso, le
preocupaba la naturaleza degenerada de la sociedad moderna. Sin embargo, se
diferenciaba de ambos en que estaba convencido de que lo que observaba a su
alrededor no era del todo negativo. Estaba familiarizado con la alienacin que
poda comportar la vida moderna, aunque pensaba que la identidad de grupo
constitua un factor fundamental para hacer soportable la vida en las ciudades
modernas, y que su importancia se haba pasado por alto. Formaba parte del
profesorado de la Universidad de Friburgo, y durante el cambio de siglo haba pasado
varios aos sin publicar ningn trabajo acadmico de consideracin, aquejado de una
aguda depresin de la que no empez a dar muestras de recuperacin hasta 1904. Con
todo, una vez que retom su actividad intelectual, puede decirse que no hubo
recuperacin ms espectacular que la suya. El libro que vio la luz ese mismo ao,
bien diferente de todo lo que haba escrito con anterioridad, cambi por completo su
reputacin.[178]
La mayora de los trabajos de Weber anteriores a su enfermedad eran monografas
desabridas y tcnicas sobre historia agraria, economa y derecho econmico, entre las
que se incluan estudios sobre el derecho comercial en la Edad Media y las
condiciones de los trabajadores en la Alemania oriental: libros con pocas
probabilidades de obtener un gran xito comercial. Sin embargo, no eran pocos los
colegas interesados en su enfoque germnico, que, a diferencia del de los estudios
britnicos, se centraba en la vida econmica dentro de su contexto cultural en lugar
de separar lo econmico y lo poltico como dos entidades diferentes, ms o menos
delimitadas.[179]
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Weber era un hombre alto y encorvado; al igual que Brentano, semejaba a la
figura imponente de una escultura, y estaba lleno de contradicciones.[180] Sonrea en
raras ocasiones de hecho sus rasgos adoptaban a menudo un aspecto preocupado
; sin embargo, parece ser que la experiencia de la depresin, o simplemente el
tiempo que sta le haba concedido para reflexionar, lo hizo cambiar y lo ayud a
desarrollar su gran idea, controvertida pero dotada sin duda de una gran energa. El
estudio que comenz una vez recuperado de la enfermedad era mucho ms ambicioso
que, pongamos por caso, el anlisis de los campesinos de la Alemania oriental.
Llevaba el ttulo de La tica protestante y el espritu del capitalismo.
La tesis que postulaba Weber no result menos polmica que la de Freud y, como
ha sealado Anthony Giddens, no tard en provocar un agudo debate crtico
semejante. El libro, que el mismo autor consideraba una refutacin del marxismo y el
materialismo, no puede llegar a entenderse fcilmente sin un conocimiento general
del trasfondo intelectual de Weber.[181] Al igual que Brentano y Husserl, provena de
la tradicin del Geisswissenschaftler, que haca hincapi en la diferenciacin de las
ciencias de la naturaleza, de un lado, y de las humanas, del otro:[182] Si bien
podemos explicar los sometimientos naturales a travs de la aplicacin de leyes
causales, la conducta humana es intrnsecamente profunda y debe ser interpretada o
entendida de una manera que no tiene ningn equivalente en la naturaleza.[183] En
su opinin, esto significaba que los asuntos psicolgicos eran mucho ms relevantes
que las cuestiones puramente econmicas o materiales. El mismo arranque de La
tica protestante da muestra de su peculiar forma de pensamiento:
Una simple ojeada a las estadsticas ocupacionales de cualquier pas en que convivan varias religiones
pone de relieve con sorprendente frecuencia una situacin que en varias ocasiones ha sido causa de
polmica en la prensa y los libros catlicos, as como en congresos catlicos celebrados en Alemania. Me
refiero al hecho de que los dirigentes de las empresas y los propietarios del capital, as como los ms altos
puestos de mano de obra especializada y, sobre todo, el personal altamente cualificado desde el punto de
vista tcnico y comercial perteneciente a empresas modernas, son, en una mayora abrumadora,
protestantes.[184]
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una paradoja desconcertante. En muchos casos, los hombres y algunas mujeres
mostraban un instinto que los llevaba a acumular riquezas y, al mismo tiempo, un
ascetismo feroz, una ausencia singular de inters por los placeres mundanos que
podran comprar con tales riquezas. Muchos empresarios, de hecho, llevaban una
vida decididamente frugal.[187] Le resultaba extrao sobremanera que se tomasen
tanto trabajo para obtener una recompensa tan insignificante. Tras largas
meditaciones llevadas a cabo durante su depresin, pens haber encontrado la
respuesta en lo que llam ascetismo secular del puritanismo, un concepto que
ampli con el de la vocacin.[188] Una idea como aqulla no exista en la
Antigedad y, segn Weber, tampoco se da en el catolicismo. Proviene de la
Reforma, y bajo ella subyace la de que la forma ms alta de obligacin moral del
individuo, la mejor manera de cumplir con Dios es la de ayudar al prjimo aqu, en
este mundo. En otras palabras, mientras que para los catlicos la idea ms elevada es
la de la purificacin de la propia alma mediante la vida retirada y la contemplacin
(como sucede con el recogimiento monacal), para los protestantes lo ms levado es lo
contrario: la satisfaccin se produce ayudando al prjimo.[189] Para respaldar esta
afirmacin, Weber aduca que, en los primeros estadios del capitalismo y en
particular en los pases calvinistas, la acumulacin de riquezas estaba permitida
siempre que fuese ligada a una vida laboral diligente y sobria. La riqueza estancada
que no contribua a extender el bienestar, el capital no rentable, se consideraba
pecaminosa. Para Weber, el capitalismo, con independencia de lo que hubiese llegado
a ser, fue provocado en un principio por el fervor religioso, sin el que no habra sido
posible la organizacin del trabajo que haca del capitalismo un sistema tan diferente
del que haba con anterioridad.
Weber estaba familiarizado con las religiones y prcticas econmicas de las zonas
no europeas del mundo, como la India, China y el Prximo Oriente, lo que revisti a
La tica protestante de una autoridad de la que no habra gozado en otras
condiciones. Arguy que en China, por ejemplo, las formas predominantes de
cooperacin econmica estaban constituidas por unidades de parentesco, de manera
que se limitaba de manera natural el influjo tanto de los gremios como de los
empresarios individuales.[190] En la India, el hinduismo iba asociado histricamente a
enormes riquezas, pero sus dogmas en relacin con la vida de ultratumba impedan
que se generase el mismo tipo de energa al que daba lugar el protestantismo, por lo
que nunca pudo desarrollarse un verdadero capitalismo. Europa tambin contaba con
la ventaja de haber heredado la tradicin del derecho romano, que proporcionaba una
prctica jurdica ms equilibrada que cualquier otro sistema legal, de manera que
facilitaba el intercambio de ideas y el entendimiento en los contratos.[191] El hecho de
que La tica protestante sea objeto de controversia en nuestros das, de que se haya
intentado en diversas ocasiones aplicar a otras culturas su mensaje fundamental y de
que siga existiendo de manera evidente un fuerte vnculo entre el protestantismo y la
prosperidad econmica en los pases catlicos de Latinoamrica sugiere que los
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postulados de Weber tenan cierto mrito.
conradiana.
Bautizado con el nombre de Jzef Teodor Konrad Korzeniowski, Conrad naci en
1857 en una zona de Polonia ocupada por los rusos en el reparto ocurrido en 1793 de
un pas acostumbrado a los frecuentes desmembramientos (hoy su lugar de
nacimiento pertenece a Ucrania). Su padre, Apollo, formaba parte de la aristocracia,
aunque no era terrateniente, pues las posesiones de la familia haban sido embargadas
en 1839 como consecuencia de la rebelin antirrusa. En 1862 Conrad fue deportado
con sus padres a Vologda, al norte de Rusia, donde su madre muri de tuberculosis.
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Jzef qued completamente hurfano en 1869, cuando su padre, a quien haban
permitido el ao anterior regresar a Cracovia, sucumbi de la misma enfermedad.
Desde entonces dependi sobre todo de la generosidad de su to materno Tadeusz,
que le proporcion un subsidio anual hasta su muerte, ocurrida en 1894, tras la cual
dej a su sobrino unas mil seiscientas libras (el equivalente de unas cien mil libras
actuales). Este hecho coincidi con el reconocimiento de su primer libro, La locura
de Almayer (iniciado en 1889), y la adopcin por su parte del pseudnimo Joseph
Conrad. En adelante llev la vida de un hombre de letras y verti en sus novelas sus
propias experiencias y los relatos que haba odo durante su existencia como
marinero.[195]
Estas aventuras comenzaron cuando l tan slo contaba diecisis aos, a bordo
del Mont Blanc, que navegaba a Martinica procedente de Marsella. No cabe duda de
que su posterior viaje al Caribe le proporcion gran parte de las imgenes plasmadas
en sus narraciones, sobre todo en Nostromo. Parece probable que tambin l se viera
envuelto en alguna fracasada intriga de trfico de armas de Marsella a Espaa.
Seriamente endeudado a raz tanto de dicha empresa como del juego en Montecarlo,
intent suicidarse de un tiro en el pecho. Su to Tadeusz logr sacarlo del apuro, para
lo cual sald sus deudas e invent la excusa de que lo haban herido en un duelo, lo
que result til a Conrad ms adelante, a la hora de explicar lo sucedido a su esposa y
amigos.[196]
Los diecisis aos que pas Conrad al servicio de la marina mercante britnica,
en la que empez como grumete, no fueron precisamente tranquilos; pero le
suministraron todo el material al que recurrira una vez convertido en escritor. Las
mejores obras de Conrad, como El corazn de las tinieblas, son el resultado de largos
perodos de gestacin, durante los cuales parece haber reflexionado sobre el
significado o la forma simblica de su experiencia considerada en el contexto de los
avances cientficos del momento. Ms que liberadores para la humanidad, stos se le
presentaban como siniestros; con todo, no se declaraba enemigo de la ciencia. Por el
contrario, se senta identificado con el carcter cambiante del pensamiento cientfico,
como demostr en 1984 Redmond OHanlon en su estudio Joseph Conrad and
Charles Darwin: The Influence of Scientific Thought on Conrads Fiction (1984).[197]
El novelista haba crecido en el contexto de la fsica clsica de la poca victoriana,
estructurada sobre el firme convencimiento de la permanencia de la materia, si bien
con la seguridad de que el Sol se enfriaba de manera progresiva y la vida sobre la
Tierra, por lo tanto, estaba condenada a desaparecer. En una carta a su editor fechada
el 29 de septiembre de 1898, Conrad describe la impresin que le produjo una
demostracin con rayos X. Se hallaba en Glasgow, donde comparta alojamiento con
el doctor John Mclntyre, radilogo:
Durante la cena, el fongrafo y los rayos X hablan del secreto del universo y de la no existencia de eso que
llamamos materia. El secreto del universo est en la existencia de ondas horizontales cuyas cambiantes
lneas se hallan en el fondo de todo estado de la consciencia. Neil Munro se coloc ante una mquina
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de rayos Roentgen y, sobre la pantalla situada a sus espaldas pudimos contemplar su columna vertebral y
sus costillas. Era cierto, segn asegur el doctor, y el espacio, el tiempo, la materia y la mente no
existen tal como los entendemos comnmente slo la fuerza eterna que produce dichas ondas, lo cual no
es mucho.[198]
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crneos descarnados y huesos, la sangre que lo impregnaba todo y los dolos de
bronce y marfil.
Conrad, sin embargo, no tena la intencin de provocar la acostumbrada respuesta
del mundo civilizado ante este tipo de descripciones de barbarie. En su informe, el
comandante Bacon haba ilustrado esta conducta: ellos [los nativos] no logran
entender que la paz y el buen gobierno del hombre blanco les puede traer felicidad,
satisfaccin y seguridad. Una opinin semejante recoge el informe que redacta
Kurtz para la Sociedad Internacional para la Supresin de las Costumbres Salvajes.
Marlow describe este bello escrito, vibrante de elocuencia, y, sin embargo,
garabateado al final de esa conmovedora llamada a todo sentimiento altruista, puede
leerse, luminoso y terrorfico como un relmpago sobre un cielo calmo: Exterminad
a esos animales!.[200]
Este salvajismo que anida el corazn de los hombres civilizados tambin se hace
patente en el comportamiento de los comerciantes blancos (los peregrinos, como
los llama Marlow). Los relatos de viajeros blancos, como los de Henry Morton
Stanley en lo ms recndito de frica, escritos desde la ptica de un incuestionable
sentido de superioridad del hombre europeo sobre el nativo, estaban a disposicin de
la sombra visin de Conrad. El corazn de las tinieblas est construido sobre la
irnica inversin de papeles entre la civilizacin y la barbarie, la luz y la oscuridad.
En uno de los episodios caractersticos de su diario, Stanley describe lo sucedido
cuando un da, ante la falta de comida, dijo a un grupo de nativos que deba
conseguirla o moriramos. Deban vendrnosla a cambio de abalorios rojos, azules o
verdes, alambre de cobre o latn o proyectiles; de lo contrario En ese momento
pas un dedo por mi cuello en un gesto elocuente, y no necesit nada ms para que
me comprendiesen enseguida.[201] En El corazn de las tinieblas, por el contrario
Marlow queda impresionado por el extraordinario autodominio de los hambrientos
canbales que acompaaban a la expedicin, quienes haban recibido el pago de
pequeos trozos de alambre y no tenan comida, pues la carne de hipoptamo que
guardaban en estado de descomposicin (y que desprenda un olor demasiado
nauseabundo para los europeos) haba sido lanzada por la borda. Se pregunta por qu
no nos atacaron son treinta contra cinco para darse un buen banquete a nuestra
costa.[202] Kurtz es, por supuesto, una figura simblica (Toda Europa ha
contribuido a hacer a Kurtz tal cual es), y la stira feroz de Conrad se hace notar a
travs de la narracin de Marlow.[203] La misin civilizadora del imperio desemboca
en un comportamiento predatorio: el ms infame saqueo que haya desfigurado
nunca la historia de la consciencia humana, como lo describi Conrad en otra
ocasin. Ahora que pasamos del siglo XX al XXI puede parecer obvia esta conclusin
con respecto a la novela; sin embargo, las reseas que la elogiaron cuando apareci
en 1902 reaccionaron de manera bien distinta. El Manchester Guardian afirmaba que
Conrad no pretenda criticar la colonizacin, la expansin o el imperialismo, sino ms
bien mostrar con qu rapidez se marchitan los ideales de poca monta.[204] Sin duda
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parte de la fascinacin que provoca Conrad se debe a su psicologa El viaje interior
de muchos de sus personajes parece explcitamente freudiano, y de neto no son pocas
las interpretaciones de su obra que se han propuesto desde dicha ptica. Sin embargo,
el novelista se opuso a Freud con firmeza. Estando en Crcega (al borde de una crisis
nerviosa), le entregaron un ejemplar de La interpretacin de los sueos. Tras hablar
de Freud con una irona desdeosa, se llev el libro a su habitacin, para
devolverlo en la vspera de su partida an sin abrir.[205]
Cuando apareci El corazn de las tinieblas fueron muchos los lectores que
mostraron su aversin por Conrad (y tampoco le faltan detractores hoy en da), y esta
reaccin dice mucho de lo significativo de su obra. Quiz quien mejor haya expuesto
este hecho sea Richard Curle, autor de la primera monografa acerca del novelista,
publicada en 1914.[206] El estudioso afirma que hay un buen nmero de gente con la
necesidad de creer que el mundo, por horrible que pueda llegar a ser, siempre podr
arreglarse mediante el esfuerzo humano y una filosofa liberal apropiada. A diferencia
de las novelas de sus contemporneos H. G. Wells y John Galsworthy, las de Conrad
se burlan de esta opinin, que para l no es ms que una ilusin o, en el peor de los
casos, el mejor camino para una destruccin desesperada. Recientemente se ha puesto
en tela de juicio la moralidad de las obras de Conrad, ms que su esttica. En 1977, el
novelista nigeriano Chinua Achebe lo describi como un racista sanguinario; de El
corazn de las tinieblas dijo que era una novela que celebra la deshumanizacin de
una parte de la especie humana, y en 1993, el crtico cultural Edward Said pens que
Achebe se haba quedado corto.[207] Sin embargo, todo indica que la experiencia
africana trastorn a Conrad, tanto en lo fsico como en lo psquico. En el Congo
conoci a Roger Casement (ejecutado en 1916 por sus actividades en Irlanda), quien,
en cuanto funcionario consular britnico, escribi un informe en el que se detallan las
atrocidades de las que ambos fueron testigos.[208] ste visit a Conrad en 1904 con la
intencin de lograr su respaldo. Con independencia de cul sea la relacin de Conrad
con Marlow, es evidente que se senta ofendido por la explotacin racista e
imperialista de frica y los africanos que se estaba efectuando en la poca. El
corazn de las tinieblas represent un papel relevante en el fin de la tirana de
Leopoldo II de Blgica.[209] Es difcil, tras su lectura, sustraerse a un verdadero terror
por la esclavitud y el asesinato, as como a la sensacin de horrible inutilidad y culpa
que comporta el relato de Marlow. Las palabras finales de Kurtz El horror! El
horror! constituyen una escalofriante conclusin de hasta dnde puede llegar (con
demasiada facilidad, por desgracia) el darvinismo social.
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4. LES DEMOISELLES DU MODERNISME[210]
En 1905 Dresde era una de las ciudades ms bellas de la tierra, una delicada joya
barroca sobre el Elba. Constitua el enclave perfecto para el estreno de la ltima
composicin de Richard Strauss, una pera llamada Salom. Sin embargo, despus
de empezar los ensayos se extendi por la ciudad el rumor de que algo iba mal entre
bastidores. Se deca que la nueva pera del compositor era demasiado dura para los
cantantes. Al caer el teln la primera noche, la del 9 de diciembre, las protestas
crecieron en intensidad, y algunos intrpretes se mostraron dispuestos a devolver sus
partituras. Durante los ensayos de Salom, Strauss fue capaz de mantener el
equilibrio, a pesar de todo. En cierta escena, uno de los oboes se quej:
Herr Doktor, puede que este pasaje funcione en el piano; pero, desde luego, no
sucede lo mismo con los oboes.
Habr que hacer de tripas corazn, muchacho le contest enrgico el
compositor: tampoco funciona en el piano.
Los ciudadanos de Dresde se tomaron tan a pecho las noticias acerca de las
divergencias dentro del teatro de la pera que, por la calle, empezaron a retirarle el
saludo a Ernst von Schuch, director de la orquesta. Se predeca que la representacin
acabara siendo un fracaso vergonzoso y caro, y los orgullosos habitantes de Dresde
no podan soportar una situacin as. Schuch estaba convencido de la importancia de
la composicin de Strauss, por lo que el proyecto sigui adelante a pesar del alboroto
y los rumores. La primera representacin de Salom abrira, en palabras de un crtico,
un nuevo captulo en la historia del modernismo.[211]
La palabra modernismo tiene tres significados, y debemos hacer una distincin
entre ellos. El primero se refiere a la ruptura histrica que tuvo lugar entre el
Renacimiento y la Reforma, cuando comenz a todas luces el mundo moderno y
floreci la ciencia, as como un sistema de conocimiento al margen de la religin y la
metafsica. El segundo significado, y el ms frecuente, tiene que ver con el
movimiento que se dio sobre todo en las artes iniciado por Charles Baudelaire
en Francia, aunque no tard en traspasar sus fronteras. Estaba caracterizado por tres
hechos fundamentales. El primero y ms bsico era el convencimiento de que el
mundo moderno era tan bueno y satisfactorio como cualquier otra poca anterior. Se
trataba de una notable reaccin ocurrida en Francia en Pars, en particular contra
el historicismo imperante en buena parte del siglo XIX, sobre todo en pintura, y que
recibi un gran impulso de la reedificacin de Pars llevada a cabo por el barn
Georges-Eugne Haussman en la dcada de los cincuenta. El segundo aspecto
primordial del modernismo era su carcter de arte urbano, ya que la ciudad se haba
convertido en el foco principal de la civilizacin. Este hecho se hizo evidente en una
de sus formas ms tempranas, el impresionismo, cuya intencin es captar el momento
fugaz, el instante efmero que tanto prevalece en la experiencia urbana. Por ltimo, en
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su afn por defender lo novedoso sobre todo, el modernismo comportaba la existencia
de una vanguardia, una lite artstica e intelectual, a la que separaba de las masas
su capacidad mental y creativa, destinada con demasiada frecuencia a atacar a dichas
masas al tiempo que pretenda guiarlas. Esta forma de modernismo hace una
distincin entre la lenta sociedad agraria premoderna, en la que predominaban las
relaciones cara a cara, y la sociedad de las grandes ciudades, annima, vertiginosa y
atomstica, que, como haba apuntado Freud entre otros, comporta un riesgo de
alienacin, miseria y degeneracin.[212]
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estrella de Beln.[217] Este sencillo truco lo cambi todo, y gracias a l se logr que
Salom fuese representada cincuenta veces durante aquella temporada. Diez de los
sesenta teatros alemanes de la pera todos enrgicamente competitivos
decidieron seguir el ejemplo de Berln, de manera que en pocos meses, Strauss pudo
permitirse construir una mansin en Garmisch de estilo art nouveau[218] tras el xito
obtenido en Alemania, la pera se hizo famosa en todo el mundo. En Londres,
Thomas Beecham tuvo que recurrir a todo tipo de favores con el fin de obtener el
permiso para representarla.[219] En Nueva York y Chicago, la prohibicin de ponerla
en escena fue categrica. (En la primera de estas dos ciudades, un humorista grfico
sugiri que quiz tuviese ms aceptacin si se imprimiesen anuncios publicitarios en
cada uno de los siete velos).[220] En Viena tambin se prohibi la pera, pero, por
alguna razn, no sucedi lo mismo en Graz. All, el teatro abri sus puertas en mayo
de 1906 a una audiencia que inclua a Giacomo Puccini, Gustav Mahler y un grupo
de melmanos llegados de Viena y entre los que se encontraba un aspirante a artista
desocupado llamado Adolf Hitler.
A pesar de que para algunos Salom result ofensiva, el xito que acab por
alcanzar la pera contribuy a que Strauss fuese nombrado director musical superior
del Hofoper berlins. Tras empezar a trabajar all, el compositor solicit un permiso
de un ao para acabar su siguiente pera, Elektra. Esta fue fruto de su primera
colaboracin de relieve con Hugo von Hofmannsthal, cuya obra homologa, llevada a
las tablas por el mago del teatro alemn Max Reinhardt, haba tenido la ocasin de
ver en Viena (precisamente en el mismo teatro en que vio la Salom de Wilde).[221]
En un principio, el compositor no mostr gran entusiasmo, pues pensaba que el tema
de ambas obras era muy similar; sin embargo, la imagen demonaca, exttica que
confera Hofmannsthal a la Grecia del siglo VI se apoder de su fantasa por lo que
tena de diferente de la que tradicionalmente haban presentado los escritos de
Johann Joachim Winckelmann y Goethe, una Hlade noble, elegante y, sobre todo,
calma. Como consecuencia, Strauss cambi de opinin e hizo de Elektra una pera
an ms intensa, violenta y decidida que Salom. Ambas peras tienen un lugar
destacado en toda mi produccin dira Strauss ms tarde; en las dos busqu los
lmites supremos de la armona, la polifona psicolgica (sueo de Clitemnestra) y la
capacidad del odo actual de asimilar lo que oye.[222]
El escenario de Elektra es la Puerta de los Leones micnica segn Heinrich
Schliemann. La pera hace uso de una orquesta de ciento once msicos, mayor
incluso que la de Salom, y la combinacin de la partitura y la masa de intrpretes da
como resultado una experiencia mucho ms dolorosa y disonante. A los azotes de
enormes acordes de granito se les unen sonidos de sangre y hierro, en palabras
de Michael Kennedy, bigrafo de Strauss.[223] Salom resulta voluptuosa a causa de
sus disonancias; sin embargo, Elektra es austera, nerviosa y chirriante. El papel de
Clitemnestra lo interpret en un principio Ernestine Schumann-Heink, que describi
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las primeras representaciones como algo espantoso ramos un hatajo de mujeres
desquiciadas No hay nada ms all de Elektra. Constituye un punto final, y creo
que el propio Strauss lo sabe. Asegur que no volvera a hacer el papel ni por tres
mil dlares.[224]
Hay dos aspectos de la pera que cabe destacar. El primero de ellos es la
atormentada aria de Clitemnestra. El personaje era un horripilante guiapo
tambaleante, en manos de una pesadilla; sin embargo, su voz se ve adornada con
multitud de quiebros y, de entrada, la msica repite sus estertores y sus inesperados
giros.[225] El canto relata un sueo horrible un horror de origen biolgico, en el
que su mdula empieza a disolverse y una criatura desconocida gatea por su piel
mientras intenta conciliar el sueo. De forma paulatina, la msica se va tornando ms
violenta y se hace ms discordante y atonal; el terror aumenta y el espectador no
puede sustraerse a l. Tambin son dignos de mencin los enfrentamientos de los tres
personajes femeninos: Electra y Clitemnestra, por una parte, y Electra y Cristemis,
por la otra. Ambos encuentros poseen un matiz claramente lsbico que, junto a lo
disonante de la msica, aseguraba un escndalo semejante al de Salom. Cuando se
estren el 25 de enero de 1909, tambin en Dresde, un crtico la despreci por
considerarla arte contaminado.[226]
En Elektra, la intencin de Strauss y Hofmannsthal era doble. Lo primero que
salta a la vista es que pretendan llevar a las tablas lo que estaban haciendo en pintura
los expresionistas de Der Brke y Der Blaue Reiter (Ernst Ludwig Kirchner, Erich
Heckel, Wassily Kandinsky, Franz Marc, etc.): el uso de colores inesperados y
antinaturales, una distorsin inquietante y yuxtaposiciones discordantes con la
intencin de cambiar la percepcin del mundo que tiene el espectador. Y en este
sentido, por supuesto, tambin se ve afectada la concepcin del mundo antiguo. En la
Alemania de la poca (al igual que en Gran Bretaa o en los Estados Unidos), la
mayor parte de los estudiosos haban heredado una imagen idealizada de la
Antigedad, en la que haba influido un buen nmero de autores, de Winckelmann a
Goethe, que conceban una Grecia y una Roma clsicas dotadas de una belleza fra,
comedida, sencilla y austera. Pero Nietzsche haba cambiado dicho panorama al
poner de relieve los aspectos instintivos, salvajes, irracionales y sombros de la
Grecia prehomrica (que se nos revelan de forma obvia, por ejemplo, si leemos la
Ilada y la Odisea sin dejarnos llevar por opiniones preconcebidas). De cualquier
manera, Elektra no slo versaba sobre el pasado; su tema principal era la verdadera
naturaleza del hombre (y, por tanto, de la mujer), por lo que se confera al
psicoanlisis una importancia incluso mayor. Hofmannsthal se reuna con Arthur
Schnitzler casi a diario en el caf Griensteidl, y no debemos recordar que Freud
consideraba a este ltimo como su doble. No cabe duda alguna de que
Hofmannsthal deba de haber ledo Estudios sobre la histeria y La interpretacin de
los sueos.[227] De hecho, el propio personaje de Electra muestra unos sntomas muy
semejantes a los de Anna O., la famosa paciente de Josef Breuer: fijacin por el
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padre, frecuentes alucinaciones y una sexualidad perturbada, entre otros. Con todo,
Elektra no es un informe clnico, sino una obra de teatro;[228] los personajes se
enfrentan a dilemas morales, y no slo psicolgicos. A pesar de esto, la misma
presencia de las ideas freudianas en el escenario, que no hacen sino minar los
fundamentos tradicionales de los mitos antiguos, y la msica y danza fcilmente
reconocibles (tanto Salom como Elektra contaban con escenas bailadas) situaron a
Strauss y a Hofmannsthal con pie firme en el terreno modernista. Elektra logr poner
en tela de juicio la certidumbre generalizada acerca de lo que era bello y lo que no lo
era. Su exploracin del mundo inconsciente que se esconde bajo la superficie quizs
incomod al pblico; pero no cabe duda de que tambin lo hizo pensar.
Elektra tambin dio que pensar al propio Strauss. Ernestine Schumann-Heink
estaba en lo cierto: haba llevado demasiado lejos la disonancia, los instintos y lo
irracional. Una vez ms, en palabras de Michael Kennedy, el famoso acorde de
sangre empleado en Elektra, mi mayor y re mayor unidos en una dolorosa
mezcla, en el que las voces se hacan independientes y se alejaban de la orquesta
tanto como se alejan los sueos de la realidad, superaba en discordancia a cualquiera
de los logros que se estaban alcanzando en pintura. Strauss haba dado lo mejor de s
mismo al poner msica a las obsesiones; sin embargo, acab por abandonar el
estilo discordante que haba seguido en Salom y Elektra, y dio paso franco a toda
una nueva generacin de compositores, entre los que destaca, por su carcter
innovador, Arnold Schoenberg.[229][230][231]
Strauss, no obstante, se mostr ambiguo con respecto a Schoenberg. Aunque
manifest que debera dedicarse a limpiar la nieve de los caminos mejor que a
componer, termin por recomendarlo para una beca Liszt (los ingresos de la
Fundacin Liszt se destinaban un ao tras otro a ayudar a compositores o pianistas).
[232] Haba nacido en septiembre de 1874 en el seno de una familia pobre, y era una
persona de carcter serio y formacin sobre todo autodidacta.[233] Al igual que Max
Weber, no era muy dado a sonrer. Su baja estatura, complexin nervuda y prematura
calvicie le conferan un aspecto algo endiablado (propio de un fantico, en opinin de
su casi tocayo, el crtico Harold Schoenberg).[234] El compositor era
sorprendentemente inventivo, lo cual no slo era aplicable a su msica: tallaba sus
propias fichas de ajedrez, encuadernaba sus propios libros, pintaba (Kandinsky era un
gran admirador suyo)[235] e invent una mquina de escribir msica.[236]
Schoenberg empez trabajando en un banco, pero no pensaba en otra cosa que en
la msica. En cierta ocasin, estando en el ejrcito, me preguntaron si era el
compositor Arnold Schoenberg. Alguien tena que serlo respond yo y nadie
ms quera el puesto, as que me toc a m.[237] A pesar de sus preferencias por
Viena, donde frecuentaba el caf Landtmann y el Griensteidl, y donde vivan grandes
amigos como Karl Kraus, Theodor Herzl y Gustav Klimt, no tard en darse cuenta de
que la ciudad ms beneficiosa para su formacin tena que ser Berln. All cont con
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el magisterio de Alexander von Zemlinsky, con cuya hermana Mathilde se casara en
1901.[238]
El carcter autodidacta de Schoenberg y su gran ingenio le fueron de gran
utilidad. Mientras que otros compositores, entre los que se encontraban Strauss,
Mahler y Claude Debussy, peregrinaron a Bayreuth para aprender de la armona
cromtica de Wagner, l eligi un camino bien distinto tras darse cuenta de que la
evolucin del arte se lleva a cabo tanto a travs de bruscos cambios de direccin y
saltos espectaculares como mediante un crecimiento gradual.[239] Saba que los
pintores expresionistas pretendan hacer visibles las formas deformadas y sin refinar
desencadenadas por el mundo moderno, analizadas y puestas en orden por Freud, y su
intencin era lograr algo similar en el terreno de la msica, la emancipacin de la
disonancia, como le gustaba llamarlo.[240]
En cierta ocasin, Schoenberg describi la msica como un mensaje proftico
que revela la forma superior de vida hacia la que evoluciona la humanidad.[241] Por
desgracia, se encontr con que su propia evolucin estaba destinada a ser lenta y
dolorosa. Aunque la msica de sus comienzos recibi una notable influencia de
Wagner y, en particular, de su Tristn e Isolda, no tuvo una acogida exenta de
problemas en Viena. Las primeras manifestaciones tuvieron lugar en 1900, durante un
recital. Desde entonces escribira ms tarde no ha cesado el escndalo.[242] No
fue hasta despus de los primeros estallidos cuando empez a explorar la disonancia.
A semejanza de lo que sucedi con otras ideas de principios de siglo como, por
ejemplo, la relatividad o la abstraccin hubo varios autores que avanzaban ms o
menos a tientas hacia la disonancia y la atonalidad casi al mismo tiempo. Uno de
ellos fue Strauss, como ya hemos visto; pero Jean Sibelius, Mahler y Alexandr
Scriabin, todos mayores que Schoenberg, parecan estar tambin a punto de dar el
mismo paso cuando murieron. Lo que hizo que este ltimo liderase el camino hacia la
atonalidad fue su relativa juventud, as como su carcter decidido e inflexible.[243]
Una maana de diciembre de 1907 Schoenberg, Antn von Webern y Gustav
Klimt se reunieron junto con otras doscientas personas notables en el Westbahnhof de
Viena con la intencin de despedir al compositor y director de orquesta Gustav
Mahler, que parta hacia Nueva York. Harto del antisemitismo de moda en Viena,
haba abandonado la direccin del teatro de la pera.[244] Cuando el tren parti,
Schoenberg y el resto de los parroquianos del caf Griensteidl quedaron en la
estacin, agitando los brazos en silencio para decir adis a la figura que haba dado
forma a la msica vienesa durante una dcada. Klimt hablaba en nombre de todos
cuando susurr: Vorbei (Se acab); pero esas palabras tambin podran haber
salido de la boca de Schoenberg, pues Mahler era la nica persona de cierto relieve
en la msica germana que entenda lo que l estaba buscando.[245] Con todo, an
tendra que enfrentarse a una segunda crisis, peor que la primera, en el verano de
1908, cuando, coincidiendo precisamente con sus primeras composiciones atonales,
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Mathilde, su esposa, lo abandon por un amigo.[246] Rechazado por su mujer y
privado de la compaa de Mahler, a Schoenberg no le quedaba otra cosa que su
msica; as que no resulta extrao el tono sombro que caracteriza a las
composiciones de esa primera etapa atonal.
El ao de 1908 fue trascendental para la msica, y tambin para Schoenberg. Fue
entonces cuando compuso su Segundo cuarteto de cuerda y Das Buch der hgenden
Grten. En ambas composiciones dio el paso histrico de producir un estilo que se
hacia eco de la nueva fsica y, por tanto, se presentaba falto de cimientos.[247] Las
dos estn inspiradas por la crispada poesa de Stefan George, otro cliente habitual del
caf Onensteidl.[248] Los poemas de George, a medio camino entre la pintura
experimental y las peras de Strauss, estaban poblados de referencias a las tinieblas, a
mundos ocultos, ruegos sagrados y voces.
Segn Schoenberg, el momento preciso en que apareci la atonalidad fue durante
la composicin de los movimientos tercero y cuarto del cuarteto de cuerda. Estaba
haciendo uso del poema de George Entrckung (Arrebato mstico) cuando, de
sbito, dejo a un lado los seis sostenidos de la escala. Tras completar enseguida la
parte del violonchelo, abandon por completo cualquier sentido de la tonalidad para
producir un verdadero pandemnium de sonidos, ritmos y formas.[249] La suerte
quiso que la estrofa acabase con el verso: Ich fhle Luft von anderem Planetem
(Puedo sentir aires de otros planetas). No podra haber sido ms apropiado.[250] El
Segundo cuarteto de cuerda estuvo acabado hacia finales de julio. Entre esa fecha y la
de su estreno, el 21 de diciembre, tuvo lugar una nueva crisis personal en el hogar de
Schoenberg. En noviembre se ahorc el pintor por el que lo haba abandonado su
mujer, y que ya antes haba intentado apualarse. Schoenberg llev a casa a Mathilde
y, cuando le tendi la partitura destinada a los ensayos de la orquesta, ella pudo leer
la dedicatoria: A mi esposa.[251]
El estreno del Segundo cuarteto de cuerda se convirti en uno de los mayores
escndalos de la historia de la msica. Despus de apagarse las luces, el pblico
guard un respetuoso silencio durante los primeros compases; pero slo durante
stos. Muchas personas que habitaban en apartamentos en Viena llevaban en la poca
silbatos junto a sus llaves; de esta manera, si llegaban tarde por la noche y se
encontraban con la puerta principal del edificio cerrada, slo tenan que hacerlo sonar
para llamar la atencin del portero. La noche del estreno, la audiencia sac sus
silbatos y provoc un estruendo tal en el auditorio que logr ahogar la msica del
escenario. Un crtico se puso en pie de un salto y grit: Basta! Silencio!, aunque
nadie pudo determinar si se estaba dirigiendo a la audiencia o a los msicos. La
escena se hizo an ms catica cuando los simpatizantes de Schoenberg se sumaron
al alboroto, gritando en su defensa. Al da siguiente, un peridico calific la
interpretacin de reunin de gatos, y otro, en un alarde de inventiva que habra
aprobado incluso Schoenberg, imprimi la resea en la seccin de crmenes del
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diario.[252] Mahler haba confiado en l sin ser capaz de entenderlo.[253]
Aos ms tarde, Schoenberg reconoci que se fue uno de los peores momentos
de su vida; sin embargo, no logr apartarlo de su camino, y en 1909 continu su
emancipacin de la disonancia con Erwartung, una pera de treinta minutos con una
lnea argumental tan exigua que casi se la poda tachar de ausente: una mujer busca
en un bosque a su amado; cuando lo encuentra, descubre que est muerto, cerca de la
casa de la rival que se lo ha robado. La msica, ms que relatar la historia, refleja los
sentimientos de la mujer: alegra, rabia, celos.[254] En trminos pictricos, Erwartung
es a un tiempo expresionista y abstracto, y se hace eco del abandono del compositor
por parte de su esposa.[255] Adems de que lo narrativo est reducido a la mnima
expresin, la obra no repite en ningn momento tema ni meloda algunos. Como
quiera que la mayora de las formas musicales dentro de la tradicin clsica
emplean variaciones de temas, y puesto que la repeticin a veces llevada hasta el
extremo es la caracterstica ms obvia de la msica popular, el Segundo cuarteto de
cuerda y Erwartung se convirtieron en una gran falla en la historia de la msica, tras
la cual la msica seria empez a perder a muchos de sus incondicionales. Hubieron
de pasar quince aos antes de que se interpretase Erwartung.
Aunque pudiera resultar incomprensible para el gusto de mucha gente,
Schoenberg no tena nada de obtuso. Saba que muchos criticaban su atonalidad por
s misma; pero se no era el nico problema. Al igual que sucedi en el caso de Freud
(y en el de Picasso, como veremos), haba al menos la misma cantidad de
tradicionalistas que aborrecan tanto lo que estaba diciendo como la manera en que lo
deca. Su respuesta a esta situacin fue una composicin ligera, irnica, satrica, al
menos en su opinin.[256] Pierrot lunaire, que se estren en 1912, tiene como
protagonista a un personaje icnico del teatro, una marioneta estpida que resulta ser
un ser dotado de sentimientos, un payaso serio y sarcstico al que la tradicin ha
permitido revelar verdades que podan resultar incmodas, siempre que las
envolviese en una forma de adivinanza. Se trataba de un encargo de la actriz vienesa
Albertine Zehme, a la que le atraa el papel.[257] A partir de este plan inesperado,
Schoenberg se las ingeni para crear la que muchos consideran que es su obra ms
influyente, y de la que se ha dicho que es el equivalente musical de Les demoiselles
dAvignon o de E = mc2.[258] El argumento de Pierrot lunaire se centra en un tema
con el que ya estamos familiarizados: la decadencia y degeneracin del hombre
moderno. Schoenberg introdujo en su composicin varias innovaciones formales,
entre las que sobresale el Sprechgesang, literalmente cancin parlamento, en la que
la voz sube y baja sin que se pueda precisar si est cantando o hablando. La parte
principal, compuesta para una actriz ms que para una cantante convencional, le
exige actuar a la vez como una intrprete seria y como una cabaretera. A pesar de
que esto podra hacer pensar en un resultado ms popular o asequible, los oyentes
consideran que la msica se descompone en tomos y molculas que se comportan
de manera espasmdica y con una descoordinacin propia de las molculas que
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bombardean el polen en el movimiento browniano.[259]
Schoenberg defendi su Pierrot a capa y espada. En cierta ocasin haba descrito
a Debussy como un compositor impresionista, en el sentido de que sus armonas se
limitaban a acentuar el color de los sentimientos. Por otra parte, se vea a s mismo
como un expresionista, un postimpresionista como Paul Gauguin, Paul Czanne o
Vincent van Gogh, pues descubra los significados inconscientes de igual manera que
los pintores expresionistas pretendan llegar ms all del impresionismo puramente
decorativo. Estaba completamente convencido, como Bertrand Russell y Alfred
North Whitehead, d que la msica al igual que las matemticas, como veremos en
el captulo 6 participaba de la lgica.[260]
El estreno tuvo lugar a mediados de octubre en la Choralionsaal de la berlinesa
Bellevuestrasse, que sera destruida por las bombas aliadas en 1945. Cuando se
apagaron las luces, sobre el escenario poda distinguirse la sombra de oscuros
biombos, as como a la actriz Albertine Zehme disfrazada de Colombina. Los
msicos se hallaban mucho ms atrs, dirigidos por el mismo compositor. Pierrot
tiene una estructura cerrada: est compuesta de tres partes, que a su vez contienen
siete poemas en miniatura; cada poema tiene una duracin aproximada de un minuto
y medio, de manera que los veintin poemas de la composicin hacen que sta dure
exactamente media hora. A pesar de este esquema riguroso, la msica era libre por
completo, as como la gama de sentimientos, que iba desde el humor ms difano,
cuando Pierrot intenta eliminar una mancha de sus vestiduras, hasta lo ms tenebroso,
cuando una polilla gigante cubre los rayos del sol. Tras los estrenos del Segundo
cuarteto de cuerda y Erwartung, los crticos formaron camarillas que les conferan el
aspecto de polillas gigantes que intentaban acabar con los rayos de su sol. Esta vez,
los espectadores permanecieron en silencio y, al final de la interpretacin,
Schoenberg fue recibido con una ovacin. Debido a su brevedad, no fueron pocos los
asistentes que gritaron para que se repitiese la pieza, y parecieron disfrutarla an ms
la segunda vez. Lo mismo sucedi con algunos crticos. Uno de ellos lleg a describir
el evento no como el fin de la msica, sino como el principio de un nuevo modo de
escucharla.
Tena mucha razn. Una de las muchas innovaciones del modernismo era el papel
novedoso que asignaba al pblico. La msica, la pintura, la literatura e incluso la
arquitectura nunca volveran a ser tan fciles como entonces. Schoenberg, a
semejanza de Freud, Klimt, Oskar Kokoschka, Otto Weininger, Hofmannsthal y
Schnitzler, crea en los instintos, el expresionismo, el subjetivismo.[261] Para los que
deseaban subirse al carro result estimulante; los que no, no podan menos de
reconocer que no haba marcha atrs. De cualquier manera, era innegable que
Schoenberg haba descubierto un camino diferente del de Wagner. El compositor
Claude Debussy declar en cierta ocasin que la msica de este ltimo era una bella
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puesta de sol que muchos confundieron con un amanecer. Nadie lo saba mejor que
Schoenberg.
Si Salom, Electra y la Colombina de Pierrot pueden ser consideradas los
personajes femeninos fundadores del modernismo, tambin debemos hablar de otras
cinco hermanas no menos sensuales, misteriosas e inquietantes, aparecidas en un
lienzo de Picasso en 1907. Les demoiselles dAvignon constituan un ataque tan
directo como el de las mujeres de Strauss a toda concepcin anterior del arte,
tmidamente escandalosas, toscas pero convincentes.
En otoo de 1907 Picasso tena veintisis aos. Entre su llegada a Pars en 1900 y
el modesto xito logrado con Los ltimos momentos, haba estado yendo y viniendo
de Mlaga, o Barcelona, a Pars; pero al final estaba empezando a lograr la fama, y
tambin a suscitar controversias (pues ambas cosas venan de la mano en el entorno
en el que l se mova). Entre 1886 y el inicio de la primera guerra mundial existieron
ms movimientos en pintura que en cualquier poca histrica desde el Renacimiento
a esta parte, y Pars era, sin duda, el centro de este remolino. Georges Seurat haba
hecho que el puntillismo sucediese al impresionismo en 1886; tres aos ms tarde,
Pierre Bonnard, douard Vuillard y el escultor Aristide Maillol crearon el grupo
Nabis (nombre que proviene de la palabra profeta en hebreo), atrados por las teoras
de Gauguin en favor de la pintura con colores planos y puros. En la dcada de los
noventa del siglo XIX, como ya hemos visto en el caso de Klimt, los pintores de las
principales ciudades de habla germana Viena, Berln y Munich decidieron crear
al margen del academicismo en el seno de diferentes movimientos secesionistas.
La mayora haba empezado en el mbito del impresionismo, pero no tard en
fomentar una experimentacin que desemboc en el expresionismo, la bsqueda del
impacto emocional mediante la exageracin y la distorsin de la lnea y el color. El
fauvismo fue el movimiento ms fructfero, en particular las pinturas de Henri
Matisse, que sera el principal rival de Picasso mientras ambos estaban vivos. En
1905, en el Saln dAutomne de Pars, se reunieron obras de Matisse, Andr Derain,
Maurice de Vlamick, Georges Rouault, Albert Marquet, Henri Manguin y Charles
Camoin en una sala que tambin exhiba, en el centro, una estatua de Donatello, el
escultor florentino del siglo XV. Cuando el crtico Louis Vauxcelles vio esta
disposicin, en la que la estatua contemplaba con aire calmo los frenticos colores
planos y las distorsiones expuestos en las paredes, observ con un suspir: Ah,
Donatello chez les fauves. Fauve (bestia salvaje) fue el nombre que se qued para
designar a estos autores. El apodo no molest a ninguno de ellos, y durante un tiempo
Matisse fue considerado el jefe de las bestias de la vanguardia parisina.
Las obras ms relevantes de Matisse durante esta primera poca fueron otras
demoiselles du modernisme: Mujer con sombrero y La raya verde, un retrato de su
esposa. Ambos hacan uso del color para conferir cierto grado de violencia a escenas
familiares, y los dos provocaron un escndalo. En esta poca era Matisse quien
guiaba, y Picasso lo segua. Los dos pintores se haban conocido en 1905, en el
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apartamento de Gertrude Stein, la escritora estadounidense expatriada, coleccionista
de arte moderno entendida y apasionada. En esto era parecida a su hermano, Leo,
igualmente adinerado, por lo que las invitaciones que reparta para las veladas de los
domingos en la calle de Fleurus estaban muy solicitadas.[262] Matisse y Picasso eran
asiduos de estas reuniones, y cada uno sola acompaarse de su squito de
incondicionales. Ya entonces, sin embargo, Picasso se daba cuenta de que entre
ambos mediaba un abismo. En cierta ocasin defini su relacin con aqul como
polo norte y polo sur.[263] El objetivo de Matisse, en sus propias palabras, era el de
un arte del equilibrio, de pureza y serenidad, libre de elementos que causen
inquietud o desasosiego una influencia apaciguadora.[264]
No puede decirse lo mismo de Picasso. Hasta entonces pareca haber estado
tanteando el terreno. Posea un estilo reconocible, pero las imgenes que haba
pintado de acrbatas y artistas de circo desheredados no eran precisamente
vanguardistas (podan tildarse incluso de sentimentales). Su enfoque artstico an
estaba por madurar; todo lo que saba, cuando miraba a su alrededor, era que
necesitaba sumarse a lo que estaban haciendo otros artistas modernos, a lo que hacan
Strauss, Schoenberg y Matisse: escandalizar. En este sentido vio una posible salida al
darse cuenta de que muchos de sus amigos, tambin artistas, acostumbraban visitar
las secciones de arte primitivo del Louvre y el Trocadro, el museo de etnografa.
No se trataba de ninguna casualidad: las teoras de Darwin ya haban alcanzado una
amplia difusin, y otro tanto suceda con las disputas de los darvinistas sociales. Otra
influencia destacable fue la del antroplogo James Frazer, autor de La rama dorada,
donde reuni buena parte de los mitos y costumbres de diferentes culturas. Y, para
rematarlo, tampoco hemos de olvidar las continuas luchas por el dominio de frica y
otros imperios. Todo esto provoc un gran inters por los productos y las culturas de
las ms remotas regiones de tinieblas sobre la faz de la tierra en particular las del
Pacfico sur y frica. En Pars, los allegados de Picasso dieron en comprar
mscaras y estatuillas africanas y del Pacfico a vendedores de baratijas; pero pocos
sintieron tal atraccin por este tipo de arte como Matisse y Derain. Como afirm el
primero:
Yo sola pasar por la tienda de Pre Sauvage, en la calle de Rennes, para ver las estatuillas fabricadas por
pueblos negros que haba en el escaparate; me impresionaba su carcter, la pureza de sus lneas. Era tan
sutil como el arte egipcio. As que acab por comprar una y se la ense a Gertrude Stein, pues aquel da
fui a verla. Entonces lleg Picasso, y enseguida se sinti atrado.[265]
No cabe duda de que fue as, pues parece ser que la estatuilla sirvi de inspiracin
inicial a Les demoiselles dAvignon. Como describe el crtico Robert Hughes, Picasso
encarg poco despus un lienzo de tan grandes dimensiones que necesitaba un
bastidor reforzado. Mucho ms tarde, Picasso refiri al escritor y ministro de cultura
francs Andr Malraux lo que sucedi despus:
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Aquel da, completamente solo en ese horrible museo [el Trocadro], rodeado de mscaras, muecas
confeccionadas por los pieles rojas y maniques polvorientos, debieron de acudir a mi mente Les
demoiselles dAvignon; pero no por las formas; porque era mi primera pintura-exorcismo: s, sin duda
Las mscaras no eran diferentes de otras piezas de escultura. En absoluto. Eran objetos mgicos Las
piezas elaboradas por pueblos negros eran intercesseurs, mediadores; desde entonces, nunca he olvidado la
palabra en francs. Estaban en contra de todo: contra los espritus desconocidos y amenazantes. Yo
siempre he estudiado los fetiches. Entonces lo entend todo: yo tambin estoy en contra de todo. Yo
tambin creo que todo es desconocido, que todo es un enemigo! todos los fetiches se usaban para lo
mismo. Eran armas que la gente usaba para evitar caer de nuevo bajo la influencia de los espritus, para
recobrar la independencia. Son herramientas. Si somos capaces de darle forma a los espritus, nos haremos
independientes. Los espritus, el inconsciente (la gente an no hablaba demasiado de esto), la emocin
todo es lo mismo. Entonces entend por qu era pintor.[266]
Aqu aparecen amalgamados Darwin, Freud, Frazer y Henri Bergson, con quien
nos volveremos a encontrar en el presente captulo. Tambin hay algo de Nietzsche,
en ciertas expresiones tan reveladores como nihilistas: todo es un enemigo Eran
armas.[267] Les demoiselles dAvignon constituy un ataque a todas las ideas
artsticas previas. Al igual que Elektra y Erwartung, era modernista en el sentido de
que pretenda ser tan destructiva como creativa, escandalosa, deliberadamente fea e
innegablemente tosca. La genialidad de Picasso, sin embargo, yace en el hecho de
haber logrado al mismo tiempo que el cuadro sea irresistible. Las cinco mujeres
aparecen desnudas, muy maquilladas, de manera que hacen evidente por completo su
condicin de prostitutas en un burdel. Devuelven impvidas la mirada al espectador,
en una actitud ms agresiva que seductora. Sus rostros son mscaras primitivas que
ponen de relieve las semejanzas y diferencias entre los pueblos llamados primitivos y
los civilizados. Mientras otros buscaban la belleza serena del arte no occidental,
Picasso pona en tela de juicio las concepciones de occidente acerca de la belleza en
s, as como su relacin con el inconsciente y los instintos. Desde luego, las imgenes
de Picasso no dejaron a nadie indiferente. El cuadro hizo que Georges Braque se
sintiese como si alguien estuviese bebiendo gasolina y escupiendo fuego, lo cual
no es un comentario del todo negativo, pues hace referencia a una explosin de
energa.[268] Leo, el hermano de Gertrude Stein, no pudo evitar un estallido de risa
avergonzado la primera vez que vio Les demoiselles, pero al menos Braque se dio
cuenta de que la pintura se fundaba en Czanne pero aada ideas propias del
siglo XX, de igual manera que Schoenberg se bas en Wagner y Strauss.
Czanne, que haba muerto el ao anterior, no logr que se reconociera su obra
hasta el final de su vida, cuando los crticos comprendieron su intento por simplificar
el arte y reducirlo a sus fundamentos. Gran parte de la obra de Czanne vio la luz en
el siglo XIX pero las que conforman su ltima gran serie, Baistas, estn realizadas
entre 1904 y 1905, durante los mismos meses en que, como tendremos oportunidad
de ver, preparaba Einstein la publicacin de sus tres trabajos ms relevantes, acerca
de la relatividad, el movimiento browniano y la teora cuntica. Es decir, que el arte
moderno y buena parte de la ciencia moderna fueron concebidos exactamente en el
mismo momento. Por otra parte, Czanne capturaba la esencia de un paisaje, o de un
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cuenco de fruta, mediante manchas de color o cuantos, en estrecha relacin unas
con otras, pero sin que ninguna de ellas correspondiese con exactitud a lo
representado. Al igual que sucede en la relacin que se establece entre los electrones
y tomos y la materia, que giran alrededor de un espacio en gran parte vaco, Czanne
revel lo que hay de trmulo e incierto bajo la slida realidad.
El ao que sigui al de su muerte, 1907, el de Les demoiselles dAvignon, el
comerciante Ambroise Vollard organiz una extensa retrospectiva de la obra de
Czanne que logr congregar a miles de parisinos. Al ver este panorama poco
despus de observar Les demoiselles, Braque no pudo menos de sentirse
transformado. Hasta la fecha haba seguido ms a Matisse que a Picasso, pero
entonces cambi por completo.
Georges Braque superaba el metro ochenta y era un hombre de rostro ancho,
cuadrado y atractivo, procedente del puerto del Havre, en el Canal de la Mancha. Hijo
de un decorador con aires de artista, Braque era una persona apegada al contacto
fsico, que practicaba el boxeo, amaba el baile y era siempre bien recibido en las
fiestas de Montmartre porque tocaba el acorden (aunque Beethoven era ms de su
gusto). Nunca decid hacerme pintor, de igual manera que nunca decid empezar a
respirar dijo. No recuerdo haber hecho una eleccin.[269] En 1906 expuso sus
cuadros por vez primera en el Salon des Indpendants, y en 1907 su obra ya tena un
lugar al lado de la de Matisse y Derain: se haba hecho tan famosa que no era difcil
venderla a medida que la iba produciendo. A pesar de su xito, cuando vio Les
demoiselles dAvignon vio claro que era se el camino que deba seguir y no dud en
cambiar de rumbo. Durante dos aos, a medida que evolucionaba el cubismo,
vivieron prcticamente pegados el uno al otro, pensando y trabajando como una sola
persona. Las cosas que nos dijimos durante esos aos Picasso y yo dijo ms tarde
nunca se volvern a decir, y si se dijeran, nadie sera ya capaz de entenderlas.
ramos como dos montaeros atados a la misma cuerda.[270]
Antes de Les demoiselles, Picasso se haba limitado a explorar las posibilidades
emocionales de dos gamas de color: azul y rosa. Pero tras este cuadro su paleta se
volvi ms sutil y contenida que en toda su vida. Por entonces trabajaba en La-Rue-
des-Bois, un lugar campestre anejo a Pars, que sirvi de inspiracin para los verdes
otoales de sus primeras obras cubistas. Braque, mientras tanto, se haba dirigido al
sur, a LEstaque y el paysage Czanne cercano a Aix. A pesar de la distancia que los
separaba, la similitud entre las pinturas meridionales que creaba Braque en ese
perodo y las concebidas por Picasso en La-Rue-des-Bois es impresionante: paisajes
carentes de todo orden, que muestran quizs un estadio primitivo de la evolucin. O
tal vez se trataba del paysage Czanne visto a una distancia mnima, de la base
molecular del paisaje.[271]
A pesar de su carcter revolucionario, estas nuevas creaciones no tardaron en
mostrarse en pblico. El comerciante alemn Daniel Henry Kahnweiler se sinti tan
atrado por ellas que no dud en organizar una muestra de los paisajes de Braque en
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su galera de la calle Vignon en noviembre de 1908. Entre los invitados se hallaba
Louis Vauxcelles, el crtico responsable de la burla sobre Donatello y los fauvistas.
En la resea que escribi de la exposicin tambin tuvo una frase ingeniosa acerca de
lo que haba visto. En su opinin, Braque haba reducido todo a pequeos cubos.
Pretenda ser un comentario custico, pero Kahnweiler no se haba dedicado por
casualidad a los negocios, y supo aprovechar al mximo esta cita jugosa. As naci el
cubismo.[272]
Como movimiento artstico, el estilo cubista dur hasta que los caones de agosto de
1914 anunciaron el inicio de la primera guerra mundial. Braque particip en la
contienda y fue herido, tras lo cual la relacin entre l y Picasso no volvi a ser igual.
A diferencia de Les demoiselles, que pretenda escandalizar, el cubismo resultaba un
arte ms tranquilo, ms reflexivo, con un objetivo definido. Picasso y yo afirm
Braque nos sumergimos en lo que pensbamos que era una bsqueda de la
personalidad annima. Estbamos dispuestos a borrar nuestras propias personalidades
con tal de dar con la originalidad.[273] Por esta razn, las obras cubistas pronto
empezaron a firmarse por el envs con la intencin de mantener el anonimato y evitar
que las imgenes se contaminasen de la personalidad del autor. En 1907 y 1908 no
siempre era fcil determinar qu pintor haba creado cada pintura, y eso era
precisamente lo que ellos queran. Desde el punto de vista histrico, la importancia
del cubismo es fundamental, pues constituye el principal eje del arte del siglo XX, la
culminacin de un proceso que tuvo origen en el impresionismo y tambin el
movimiento que marc el camino hacia la abstraccin. Hemos visto que las grandes
obras de Czanne vieron la luz en los mismos meses en que Einstein preparaba sus
teoras. Todo el cambio que estaba experimentando el arte era un reflejo del cambio
cientfico. Los dos mbitos estaban llevando a cabo una bsqueda de las unidades
fundamentales, de una realidad ms profunda capaz de producir nuevas formas.
Paradjicamente, esto llev en el plano artstico a una pintura en la que la ausencia
de forma result igualmente liberadora.
La historia de la abstraccin es larga. En la Antigedad se crea en la existencia
de ciertas formas y colores, como las estrellas o las medias lunas, gozaban de
propiedades mgicas. En el mundo musulmn estaba y est prohibido
representar la forma humana, por lo que los motivos abstractos los arabescos
experimentaron un amplio desarrollo tanto en el arte sagrado como en el profano. Si
tenemos en cuenta que la abstraccin haba estado disponible, en este sentido, a los
artistas occidentales durante miles de aos, no deja de resultar curioso que fuese en la
primera dcada del nuevo siglo cuando se acercasen diversos creadores, en pases
diferentes, a la abstraccin. Se trata de un caso similar al ocurrido cuando llegaron
varias personas casi a la vez a la idea del inconsciente o cuando se empez a ver que
la fsica newtoniana tena sus lmites.
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En Pars, tanto Robert Delaunay como Frantiek Kupka, dibujante checo de
tiras cmicas que haba abandonado la escuela de arte de Viena, comenzaron a hacer
cuadros sin objetos. Kupka era el ms interesante de los dos; aunque estaba
convencido de la validez de la teora cientfica darviniana, tambin tena una faceta
mstica y crea que el universo estaba dotado de significaciones ocultas susceptibles
de ser pintadas.[274] Mikalojus-Konstantinas Ciurlionis, pintor lituano que viva en
San Petersburgo, empez una serie de pinturas trascendentales, completamente
exentas de objetos reconocibles y bautizadas segn los tempos musicales: andante,
allegro, etc. (Uno de sus mecenas era un joven compositor llamado Igor Stravinsky).
[275] Amrica tambin cont pronto con un artista abstracto, Arthur Dove, que
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digno de mencin fue el de su visita a una exposicin de impresionistas franceses en
Mosc en la ltima dcada del siglo XIX, en la que pas varios minutos ante uno de
los almiares de Claude Monet, a pesar de que no lleg a estar seguro de cul era el
tema de la composicin. Atrado por lo que l llamaba el insospechado poder de la
paleta, se dio cuenta de que los objetos ya no necesitaban ser un elemento
esencial dentro de un cuadro.[279] No era el nico pintor de su crculo que estaba
llegando a esta conclusin.[280]
Tampoco fue desdeable el influjo que recibi de la ciencia. Aparentemente,
Kandinsky era un hombre austero de gruesas gafas. Tena un carcter autoritario, pero
su faceta mstica lo haca propenso a exagerar algunos acontecimientos, como
sucedi con el descubrimiento del electrn. El derrumbamiento del tomo equivali,
en mi alma, al derrumbamiento del mundo al completo. De pronto se desmoronaron
los muros ms slidos. Todo se volvi incierto, precario e insustancial.[281] Todo?
Si tenemos en cuenta el gran nmero de influencias que recibi Kandinsky, quiz
no nos resulte del todo sorprendente que fuese l quien descubri la abstraccin.
Hubo un factor ltimo decisivo que ayud a definirla, un momento exacto en el que
puede decirse que naci el arte abstracto. En 1908, Kandinsky se hallaba en Murnau,
poblacin rural al sur de Munich, cercana al pequeo lago de Staffelsee y los Alpes
bvaros, de camino a Garmisch, donde estaba construyendo Strauss una mansin
gracias al xito de Salom. En cierta ocasin, tras pasar la tarde dibujando en las
estribaciones de los Alpes, Kandinsky volvi a casa sumido en sus pensamientos.
Al abrir la puerta de mi estudio, me encontr de pronto con una pintura de un encanto indescriptible e
incandescente. Desconcertado, me detuve a contemplarla. Careca de toda figura, no representaba ningn
objeto identificable y estaba por completo compuesta por brillantes reas de color. Cuando por fin me
acerqu me di cuenta de lo que era en realidad: mi propia pintura, de pie a un lado Y hubo algo que se
me hizo evidente: que lo temtico, la representacin de objetos, no necesitaba formar parte de mi obra; de
hecho, resultaba ms bien daino para ella.[282]
Despus de este incidente, Kandinsky cre una serie de paisajes, cada uno
ligeramente distinto del anterior. A cada paso las formas se hacan menos precisas, y
los colores, ms vivos y prominentes. Los rboles siguen identificndose como
rboles, y el humo que sale de la chimenea de un tren sigue pareciendo humo; pero
todo es indefinido. El camino que llev a Kandinsky a la abstraccin fue lento,
deliberado. El proceso continu hasta 1911, cuando pint tres series, llamadas
Impresiones, Improvisaciones y Composiciones, numeradas y por completo
abstractas. Por las mismas fechas en que complet estas series se resolvi tambin su
crisis conyugal;[283] as que existe un curioso paralelo personal con Schoenberg y su
creacin de la atonalidad.
A finales de siglo haba seis grandes filsofos vivos, a pesar de que Nietzsche
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muri antes de que acabase el ao 1900. Los otros cinco eran Henri Bergson,
Benedetto Croce, Edmund Husserl, William James y Bertrand Russell. Hoy, con
el nuevo cambio de siglo, es Russell el ms recordado en Europa, as como James lo
es en los Estados Unidos; sin embargo, durante la primera dcada de la centuria, el
pensador ms accesible era con toda probabilidad Bergson y, despus de 1907, se
convirti sin duda en el ms famoso.
Bergson naci en la calle Lamartine de Pars en 1859, el mismo ao que Edmund
Husserl.[284] Tambin fue se el ao en que apareci El origen de las especies.
Bergson fue desde pequeo una persona singular, delicada y de frente despejada.
Hablaba muy despacio, separando las palabras con prolongadas respiraciones.
Resultaba algo repelente y en el Lyce Condorcet, el instituto al que asista en Pars,
tena tal fama de reservado que sus compaeros pensaban que no tena alma, una
reveladora irona si tenemos en cuenta sus ltimas teoras.[285] Para los profesores, sin
embargo, su genio matemtico compensaba con creces cualquier comportamiento
idiosincrsico. Acab con buenos resultados su educacin en Condorcet y en 1878
fue admitido en la cole Normale, un ao ms tarde de que lo hiciera mile
Durkheim, que se convertira en el socilogo ms famoso de la poca.[286] Tras
ejercer la docencia en diversas escuelas, Bergson solicit en dos ocasiones un puesto
en la Sorbona, pero en ninguna se lo concedieron. Se cree que el responsable de esto
fue Durkheim, movido por los celos. De cualquier manera, Bergson no se dej
intimidar y escribi su primer libro, Tiempo y libre albedro (1889), al que sigui
Materia y memoria (1896). Siguiendo los ejemplos de Franz Brentano y Husserl,
defenda de forma enrgica la necesidad de establecer una clara distincin entre los
procesos fsicos y los psicolgicos. Los mtodos desarrollados para explorar el
mundo fsico no eran, en su opinin, los ms apropiados para el estudio de la mente.
Estas dos obras gozaron de una buena acogida, y en 1900, Bergson fue nombrado
para una ctedra en el Collge de France, lo que cogi a Durkheim desprevenido.
Con todo, fue La evolucin creadora, aparecida en 1907, la que lo hizo
merecedor de un reconocimiento internacional que traspas las fronteras de lo
acadmico. El libro se tradujo enseguida al ingls, al alemn y al ruso, y las clases
semanales de Bergson en el Collge de France se convirtieron en un acontecimiento
social de moda, que no slo atraa a la lite de Pars, sino a la de todo el mundo. En
1914, el Santo Oficio, la institucin vaticana encargada de trazar la doctrina catlica,
decidi incluir sus obras en el ndice de Libros Prohibidos.[287] sta era una
precaucin que raras veces se tomaba con autores no catlicos, y cabe preguntarse a
qu se debi tal alboroto. Bergson escribi en cierta ocasin que todo gran filsofo
tiene una sola cosa que comunicar, y la mayora de las veces se queda en el intento de
expresarla. En su caso, la idea central era que el tiempo es algo real. Puede parecer
una cuestin poco original y provocadora, pero su inters crece si la estudiamos con
detenimiento. Lo que ms llam la atencin de sus coetneos fue la afirmacin de que
el futuro no existe en ningn sentido. Esto resultaba polmico, ya que en 1907, los
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partidarios del determinismo cientfico defendan, respaldados por los
descubrimientos recientes, que la vida no era ms que el despliegue de una secuencia
de acontecimientos predeterminada, como si el tiempo no fuese ms que un rollo de
pelcula gigante y el futuro fuese slo la parte que an no se ha utilizado. En Francia,
esta teora deba mucho al culto al cientifismo popularizado por Hippolyte Taine,
quien afirmaba que si todo puede descomponerse en tomos, el futuro es por
definicin totalmente predecible.[288]
Bergson pensaba que todo esto era absurdo. En su opinin existan dos tipos de
tiempo, el de la fsica y el real. Por definicin, afirmaba, el tiempo, en el sentido en
que lo entendemos normalmente, afecta a la memoria. El tiempo de la fsica, por otra
parte, consiste en una larga franja de segmentos casi idnticos, en la que los del
pasado perecen de manera prcticamente instantnea. El tiempo real, sin embargo,
no es reversible, sino que cada nuevo segmento est determinado por el pasado. Su
afirmacin ltima, la que el pblico acept con mayor dificultad, consista en que el
tiempo, puesto que necesita de la memoria, tiene que ser psicolgico en cierta
medida. (Esto es lo que dio pie a las objeciones del Santo Oficio, ya que se trataba de
una interferencia en los dominios de Dios). De aqu se sigue, en opinin de Bergson,
que la evolucin del universo, en la medida en que puede ser conocido, es tambin un
proceso psicolgico. Hacindose eco de las teoras de Brentano y Husserl, sostena
que la evolucin, lejos de ser una verdad externa del mundo, constitua un producto,
una intencin de la mente.[289]
Lo que ms atrajo a los franceses en un principio y despus a un nmero cada
vez mayor de personas de todo el mundo fue el inquebrantable convencimiento por
parte de Bergson de la libertad de eleccin humana y las consecuencias poco
cientficas de lo que l llamaba el lan vital, el impulso vital o la fuerza de la vida.
Para l, un hombre de vasta formacin cientfica, el racionalismo nunca era
suficiente. Deba de haber algo por encima, fenmenos vitales que se revelaban
inaccesibles a la razn y slo podan aprehenderse mediante la intuicin. El
impulso vital explicaba adems por qu los seres humanos son diferentes de otras
formas de vida en un sentido cualitativo. Segn su teora, un animal es, casi por
definicin, un especialista (en otras palabras, muy bueno en algo de forma similar a
lo que sucede con los filsofos). Los humanos, por otra parte, eran no especialistas,
un resultado de la razn, pero tambin de la intuicin.[290] Esto explica por qu era
tan atractivo Bergson para la generacin ms joven de intelectuales franceses, que
llenaba sus clases. Lo consideraban un libertador, y se convirti en la figura que
redimi al pensamiento occidental de la religin cientfica decimonnica. T. E.
Hulme, un aclito britnico, confes que Bergson haba aliviado a toda una
generacin al disipar la pesadilla del determinismo.[291]
Es exagerado, sin embargo, hablar de toda una generacin, pues tampoco
faltaron los crticos. Julien Benda, ferviente racionalista, lleg a afirmar que habra
matado encantado a Bergson si con eso hubiera podido acabar con sus ideas.[292]
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Para los racionalistas, su filosofa era un claro sntoma de decadencia, un cmulo
atvico de opiniones en el que el rigor cientfico perda el pulso ante las
incoherencias casi msticas. De forma paradjica, la Iglesia lo acus de haber
prestado demasiada atencin a la ciencia. La critica, sin embargo, no se mostr
demasiado perseverante. La evolucin creadora tuvo un xito arrollador (T. S. Eliot
lleg incluso a hablar de epidemia).[293] Los Estados Unidos se unieron a este
entusiasmo, y William James lleg a confesar que la originalidad de Bergson es tal
que muchas de sus ideas llegan a desconcertarme por completo.[294] El lan vital, la
fuerza de la vida, se convirti en un lugar comn muy extendido; pero con dicha
expresin el autor no slo se refera a la vida, sino tambin a la intuicin, al instinto,
a lo opuesto a la razn. Como consecuencia, los misterios religiosos y metafsicos,
con los que la ciencia pareca haber acabado, resurgieron con una apariencia
respetable. William James, que haba escrito un libro sobre religin, pensaba que
Bergson haba eliminado el intelectualismo, de forma definitiva y sin que haya
ninguna esperanza de recuperacin. No veo manera alguna de que pueda resucitar
con su antigua funcin platnica de erigirse en el definidor ms autntico, profundo y
exhaustivo de la naturaleza de la realidad.[295] Los incondicionales estaban
persuadidos de que La evolucin creadora haba demostrado que la propia razn no
es ms que un aspecto de la vida y no el juez primordial de todo lo relevante. Esta
idea coincida en parte con Freud, y tambin acab por ser adoptada, mucho ms
avanzado el siglo, por los filsofos del postmodernismo.
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cuando, en Roma, el papa Po X public su encclica Pascendi Dominici gregis, que
condenaba de manera inequvoca el modernismo en todas sus formas. Hoy en da no
es frecuente que las encclicas papales (cartas dirigidas a todos los obispos de la
Iglesia) despierten tanta expectacin; pero en otros tiempos resultaban
tranquilizadoras para la fe, y Pascendi era la primera del siglo.[297] Las ideas a las
que daba respuesta Po X pueden agruparse bajo cuatro encabezamientos. En primer
lugar se hallaba la actitud general de la ciencia, desarrollada desde la Ilustracin, que
supuso un cambio en la forma en que el hombre conceba el mundo que lo rodeaba y,
dado que la ciencia haca un llamamiento a la razn y la experiencia, constituy un
desafo a la autoridad establecida. Por otro lado se responda a la ciencia concreta de
Darwin y su concepto de evolucin. Esto haba tenido dos consecuencias: En primer
lugar, llevaba an ms lejos la revolucin copernicana y la de Galileo, que
desplazaban al hombre de su posicin inamovible en un universo limitado. Daba a
entender que el ser humano provena del animal, y por tanto no era en esencia
diferente de ste ni se distingua de l en ningn aspecto. En segundo lugar, la
evolucin se haba convertido en una metfora que dejaba ver que las ideas, a
semejanza de los animales, tambin evolucionan, cambian y pueden desarrollarse.
Los telogos modernistas crean que la Iglesia y las creencias tambin deban
evolucionar, que en el mundo moderno no tena cabida el dogma propiamente dicho.
El tercer concepto a que daba respuesta la encclica era la filosofa de Immanuel Kant
(1724-1804), el pensador protestante cuya nica idea (como habra dicho Bergson)
era que no existe la razn pura ni nada que pueda parecerse, que siempre hay una
causa psicolgica para cualquier argumento que pueda proponerse. Por ltimo, el
Vaticano tomaba posicin ante las teoras de Henri Bergson. Como hemos visto, el
filsofo francs respaldaba ciertas concepciones espirituales, pero eran bien
diferentes de la doctrina tradicional de la Iglesia y estaban entretejidas con la ciencia
y la razn.[298]
Los telogos modernistas crean que la Iglesia deba pronunciarse acerca de sus
propias formas interesadas de razn, tales como la de la Inmaculada Concepcin o
la infalibilidad del Papa. Tambin deseaban que se revisase la doctrina de la Iglesia a
la luz de Kant, el pragmatismo y los avances cientficos ms recientes. En el mbito
de la arqueologa se haba hecho una serie de descubrimientos y estudios por parte de
la escuela alemana que haba contribuido de forma definitiva a la investigacin de la
persona histrica de Jesucristo y a la demostracin de su existencia real y temporal
ms que a su significado para los fieles. En cuanto a la antropologa, La rama
dorada, de James Frazer, haba revelado el carcter ubicuo de los ritos mgicos y
religiosos, as como las semejanzas que mostraban en varias culturas. Esta gran
diversidad de religiones haba minado la conviccin de los cristianos a la hora de
atribuirse la posesin nica de la verdad. En palabras de cierto escritor, a la gente le
costaba creer que la mayor parte de la humanidad est sumida en el error.[299] Con
la perspectiva que nos concede el paso del tiempo, es fcil sentirse tentado a
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considerar que la Pascendi no fue sino otro paso ms hacia la muerte de Dios. Sin
embargo, gran parte de los jvenes religiosos que participaron en el debate acerca del
modernismo teolgico no deseaba abandonar la Iglesia; simplemente tena la
esperanza de que evolucionase a un plano ms elevado.
El Papa de Roma, Po X (ms tarde canonizado), era un hombre de clase
trabajadora procedente de Riese, poblacin de la provincia del Vneto, en la Italia
septentrional. Se trataba de una persona sencilla, que haba comenzado su carrera
eclesistica en calidad de sacerdote rural; profesaba un conservadurismo inflexible, lo
cual no resulta sorprendente, y no le asustaba la poltica. No es de extraar, por lo
tanto, que en lugar de intentar apaciguar a los clrigos jvenes respondiese a sus
peticiones entablando batalla con ellos. Conden el modernismo de manera
categrica, sin ningn tipo de evasivas, como simple producto de la unin de la fe
con falsas filosofas.[300] En opinin del Papa y de los catlicos tradicionalistas,
dicho movimiento responda a un amor exagerado por todo lo que es nuevo, un
capricho provocado por las ideas modernas. Hubo incluso un escritor catlico que
lleg a afirmar que se trataba de un abuso de lo moderno.[301] Con todo, la
Pascendi Dominici gregis no es ms que una parte la ms destacada de la
campaa que llev a cabo el Vaticano contra el modernismo. Tambin condenaron
este movimiento el Santo Oficio, el cardenal secretario de estado, decretos de la
Congregacin Consistorial y una nueva encclica, Editae, publicada en 1910.
Asimismo, Po X volvi a repetir los mismos argumentos en varias circulares
dirigidas a los cardenales y al Instituto Catlico de Pars. En su decreto Lamentabili
anatematiz ms de sesenta y cinco proposiciones especficas del modernismo.
Adems, se oblig a los aspirantes a las rdenes mayores, los confesores recin
nombrados, los predicadores, los sacerdotes de parroquia, cannigos y empleados del
obispado a jurar fidelidad al papa, de acuerdo con una frmula que censure los
principios modernistas ms relevantes. Y la Iglesia reafirm su principal dogma:
La fe es un acto del intelecto realizado bajo el dominio de la voluntad.[302]
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fin a aceptar el mundo moderno, lo que, por encima de todo, comportaba un
abandono del confucianismo, la religin que haba llevado antao a China a la
vanguardia de la humanidad (al ayudar a crear la sociedad que descubri el papel, la
plvora y otras muchas cosas), pero que por entonces haba dejado de ser una
potencia innovadora para convertirse en poco ms que un estorbo. Esto resultaba
mucho ms amedrentador que los intentos poco sistemticos de franquear las
fronteras del cristianismo.
El confucianismo comenz tomando su fuerza fundamental, su analoga bsica,
del orden csmico. En pocas palabras, existe en esta religin una jerarqua basada en
relaciones de lo superior con lo inferior que conforma el principio que rige la vida:
Los padres estn por encima de los hijos; los hombres, por encima de las mujeres, y
los soberanos, por encima de sus sbditos. De aqu se sigue que cada persona tiene
un objetivo que lograr: existe toda una serie de expectativas sociales establecidas de
manera convencional a las que debe ajustarse el comportamiento individual. El
propio Confucio describi as dicha jerarqua: Jun jun chen chen fu fu zi zi, lo que
viene a significar: Que el soberano gobierne como debera hacerlo un soberano y el
ministro como un ministro; que el padre acte como debera actuar un padre y el hijo
como un hijo. La estabilidad social estar garantizada siempre que cada uno
represente su propio papel.[303] Al centrar la atencin en el comportamiento
adecuado a cada condicin, el caballero confuciano no haca ms que guiarse por el
li, un cdigo moral basado en las mansas virtudes de la paciencia, el pacifismo y la
transigencia, el respeto a los ancestros, los ancianos y los sabios, y sobre todo de un
sutil humanismo que consideraba al hombre como medida de todas las cosas. El
confucianismo tambin haca hincapi en el hecho de que todos los hombres eran
iguales al nacer, aunque perfectibles, y de que cualquier individuo poda hacer lo
correcto mediante un esfuerzo individual y llegar as a convertirse en un modelo
para otros. Los sabios ms populares eran los que haban logrado anteponer la
conducta correcta a todo lo dems.[304]
Con todo, y a pesar de todos sus indudables logros, la concepcin confuciana del
mundo no era ms que una forma de conservadurismo. En vista de los tumultuosos
cambios de finales del siglo XIX y principios del XX, era imposible seguir ocultando
las fallas de este sistema. Mientras el resto del mundo haca frente a los adelantos
cientficos, los conceptos del modernismo y el advenimiento del socialismo, China
necesitaba de cambios ms profundos, que ataan al mbito mental y el moral, y que
precisaban de un camino ms tortuoso. Las antiguas virtudes de la paciencia y la
tolerancia ya no eran fuentes reales de esperanza, y ni el anciano ni el sabio
tradicional tenan ya todas las respuestas. La desmoralizacin que produjo este hecho
fue ms evidente entre la clase culta, los eruditos, los mismsimos guardianes de la fe
neoconfucianista.
La modernizacin de China se haba estado desarrollando, en teora, desde el
siglo XVII; pero a principios del XX se haba llevado a la prctica como una especie de
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juego en que participaban unos cuantos altos oficiales conscientes de su necesidad
pero que no disponan de los medios para hacer realidad dichos cambios. Durante los
siglos XVIII y XIX, los misioneros jesuitas haban traducido al chino cerca de
cuatrocientas obras occidentales, ms de la mitad cristianas y un tercio cientficas.
Sin embargo, los eruditos chinos continuaban manteniendo una postura conservadora,
y en este sentido es altamente ilustrador el caso de Yung Wing, un estudiante al que
los misioneros invitaron en 1847 a ir a los Estados Unidos, donde se gradu en Yale
en 1854. Tras ocho aos de formacin regres a China, pero se vio obligado a esperar
otros tantos para poder ofrecer sus servicios como intrprete y traductor.[305] S que
hubo algn que otro cambio: los estudios de filosofa, que tradicionalmente haban
centrado la atencin de la erudicin confucionista, dieron paso en el siglo XIX a la
investigacin probatoria, el anlisis concreto de textos antiguos.[306] Esto tuvo
dos consecuencias de relieve: la primera fue el descubrimiento de que muchos de los
supuestos textos clsicos eran falsos, lo que puso bajo sospecha los propios dogmas
del confucianismo; la segunda, no menos importante, fue el hecho de que la
investigacin probatoria se hiciese aplicable a las matemticas, la astronoma, los
asuntos fiscales y administrativos y la arqueologa. An no poda hablarse de una
revolucin cientfica, pero, aunque tardo, se trataba de un buen comienzo.
El ltimo impulso que hizo posible a China alejarse del confucianismo tom la
forma de la Rebelin Bxer, que estall en 1898 y acab dos aos despus con los
albores de la revolucin republicana. El levantamiento tuvo su origen en la citada
actitud vital confucionista, pues, si bien se haba producido algn cambio en la
actividad intelectual china, la estratificacin recomendada por la doctrina clsica
segua siendo fundamental, y entre otras cosas implicaba que muchos de los prncipes
manches reaccionarios y poderosos hubiesen recibido una educacin palaciega que
los haba hecho ignorantes de la realidad del mundo y orgullosos de serlo.[307] Esta
profunda ignorancia fue una de las razones por las que muchos de ellos se avinieron a
patrocinar la sociedad secreta campesina que se conoci como los Bxers y que
constituy el signo ms evidente y a la vez ms trgico del agotamiento intelectual de
China. Los Bxers, que tuvieron su origen en la pennsula de Shandong, mostraban
una actitud xenfoba en extremo y mantenan dos tradiciones del mbito campesino:
la tcnica de las artes marciales (de ah el nombre de bxers, boxeadores, con que
los bautizaron los occidentales) y la posesin espiritual o chamanismo. Nada poda
haber sido tan inoportuno, y esta fatal combinacin dio pie a toda una serie de
episodios sangrientos. Los chinos fueron derrotados por un total de once pases
extranjeros (despreciados), que los obligaron a pagar 333 millones de dlares de
indemnizacin a lo largo de cuarenta aos (el equivalente aproximado a veinte
billones de dlares actuales). El asunto constituy la mayor ignominia que recordaba
la nacin. El ao en que se reprimi la Rebelin Bxer result, por tanto, el de mayor
decadencia para el confucionismo, e hizo que en la mente de todos, tanto dentro
como fuera de China, habitase la certeza de que no tardara en llegar un cambio
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radical en lo filosfico.[308]
Dicho cambio se hizo efectivo con las Nuevas Polticas (con maysculas). La
ms portentosa de stas y la ms reveladora fue la reforma de la educacin. El
proyecto se basaba en la creacin de un buen nmero de escuelas modernas por todo
el pas, en las que se enseara una novedosa mezcla de asignaturas nuevas y
tradicionales al estilo japons (sta era la cultura que deba imitarse, pues Japn haba
derrotado a China en la guerra de 1895 y, segn el confucianismo, el vencedor tena
derecho a imponer su superioridad; por eso a finales del siglo XIX Tokio estaba
plagada de estudiantes chinos).[309] Muchas de las academias chinas estaban
destinadas a convertirse en nuevas escuelas. China contaba tradicionalmente con
cientos, si no miles, de academias, cada una de las cuales estaba formada por varias
docenas de eruditos locales de elevados pensamientos pero sin la ms mnima
coordinacin mutua y desconectados por completo de las necesidades del pas. Con el
tiempo se haban convertido en una pequea lite que diriga los asuntos locales,
desde los enterramientos hasta la distribucin de agua, pero que no gozaba de una
influencia general ni sistemtica. La intencin era modernizar dichas academias.[310]
Sin embargo, las cosas no salieron como estaba previsto. Los nuevos planes de
estudios modernos, japoneses y basados en la ciencia occidental resultaron tan
extraos y difciles para la poblacin china que la mayor parte de los estudiantes
optaron por ser fieles al confucionismo, ms sencillo y familiar, a pesar de que era
cada vez ms evidente que no funcionaba o no responda a las necesidades del pas.
Pronto qued claro que la nica forma hacer frente al sistema clsico era abolirlo por
completo, medida que, de hecho, se llev a cabo tan slo cuatro aos despus, en
1905. Fue un momento decisivo en la historia de China, que puso fin a la produccin
de la lite instruida, la alta burguesa. Como consecuencia, el viejo rgimen perdi su
base y su cohesin intelectuales. Uno puede sentirse tentado a pensar que hasta aqu
todo iba bien; sin embargo, la clase estudiante que ocup el lugar de la burguesa
erudita recibi, en palabras de John Fairbanks, un paquete sorpresa en que iban
mezclados el pensamiento chino y el occidental, y que introduca a los estudiantes en
una serie de especialidades tcnicas, modernas pero insuficientes para llenar el vaco
moral dejado por la antigua religin. La sntesis neoconfucionista haba dejado de
ser vlida o til, y, sin embargo, no pareca haber nada en el horizonte capaz de
sustituirla.[311] Este hecho es fundamental para entender la situacin intelectual de
China, pues dicha situacin se ha mantenido hasta nuestros das: con el tiempo el pas
ha ido asumiendo una semejanza cada vez mayor con el pensamiento y la conducta
occidentales, pero el vaco moral que dej el confucianismo en el centro de la
sociedad nunca ha logrado llenarse.
Tal vez nos cueste, hoy en da, imaginar el impacto que supuso el modernismo.
Todos hemos crecido en un mundo cientfico, muchos no conocen otra vida que la de
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las grandes ciudades y hoy no existe otro tipo de cambio que el cambio rpido. Los
que an mantienen una relacin ntima con la tierra o la naturaleza son una minora.
A finales del siglo XIX, nada de esto era as. Las grandes ciudades eran an una
experiencia relativamente nueva para muchas personas; tampoco se haban puesto en
marcha los sistemas de seguridad social, por lo que la pobreza era mucho ms severa
que hoy en da, y sus efectos, ms temibles. Por otra parte, los descubrimientos
cientficos fundamentales que se sucedan en estos mbitos nuevos e inciertos
ocasionaban una sensacin de desconcierto, desolacin y prdida que nunca haba
resultado ni resultara tan intensa y extendida. El derrumbamiento de la religin
organizada constituy tan slo uno de los factores de este cambio traumtico en lo
referente a la sensibilidad; el crecimiento del nacionalismo, el antisemitismo y las
teoras raciales, as como la adopcin entusiasta de formas artsticas modernistas que
aspiraban a descomponer la experiencia en partculas fundamentales, formaron parte
de la misma respuesta.
Lo ms paradjico, la transformacin ms preocupante, fue lo siguiente: segn la
evolucin, el ritmo de los cambios del mundo era estaba determinado por perodos
glaciales; con el modernismo, sin embargo, todo estaba cambiando a la vez, y de
manera fundamental, de la noche a la maana. Para muchos, por lo tanto, el
modernismo constitua una amenaza ms que una promesa. La belleza que ofreca no
estaba exenta de terror.
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5. LA MENTE PRCTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS
En 1906, un grupo de egipcios encabezado por el prncipe Ahmad Fuad hizo pblico
un manifiesto en favor de la creacin, por suscripcin pblica, de una universidad
egipcia capaz de proporcionar una formacin similar a la de las universidades de
Europa y adaptada a las necesidades del pas. El llamamiento obtuvo los frutos
deseados, y dos aos despus se inaugur el centro que en un principio no era sino
una escuela nocturna con un cuerpo docente de dos catedrticos egipcios y uno
europeo. El pas necesitaba un cambio de esta ndole, pues la Universidad y Mezquita
de al-zhar en El Cairo, antao la escuela ms importante del mundo musulmn,
haba visto seriamente daada su reputacin al no querer actualizarse y adaptar su
enfoque medieval. Entre otras consecuencias, este hecho supuso la ausencia de una
universidad moderna en Egipto y Siria durante todo el siglo XIX.[312]
China slo contaba con cuatro universidades en 1900; Japn tena dos a las que
se sumara una tercera en 1909; Irn tan slo posea una serie de escuelas
especializadas (la Escuela de Ciencias Polticas de Tehern fue fundada ese mismo
ao); en Beirut haba un solo centro de estas caractersticas, y Turqua que sigui
siendo una gran potencia hasta la primera guerra mundial volvi a abrir ese ao la
Universidad de Estambul, conocida como la Dar al-Funun (Casa del Saber), que
haba sido fundada en 1871 y posteriormente clausurada. En el frica subsahariana
haba cuatro: la de Colonia del Cabo, la Universidad Grey de Bloemfontein, la
Universidad de Rhodes en Grahamstown y la Universidad de Natal. Australia
tambin contaba con cuatro universidades, y Nueva Zelanda, con una. En la India, las
de Calcuta, Bombay y Madras fueron fundadas en 1857, y las de Allahabad y Punjab,
entre 1857 y 1887. Pero hasta 1919 no se fund ninguna ms.[313] En Rusia existan
diez universidades estatales a principios de siglo, adems de una en Finlandia
(independiente desde el punto de vista tcnico) y una privada en Mosc.
Si la escasez de universidades era el rasgo distintivo de la vida intelectual del
mundo no occidental, los Estados Unidos se caracterizaban por la lucha entre los que
preferan las universidades al estilo britnico y los que se decantaban por las de corte
germnico. De entrada, la mayor parte de los centros seguan modelos britnicos.
Harvard, la primera institucin de enseanza superior en los Estados Unidos, fue
fundada en 1636 como universidad puritana. Ms de treinta socios de la Bay Colony
de Massachusetts eran licenciados del Emmanuel College de Cambridge, por lo que
no es de extraar que la universidad que crearon cerca de Boston siguiese este
modelo. El estilo escocs, sobre todo el de la Universidad de Aberdeen, tambin tuvo
muchos seguidores.[314] Los centros universitarios escoceses no funcionaban en
rgimen de internado, eran ms democrticos que religiosos y estaban dirigidos por
dignatarios locales, lo que los convierte en precursores de las juntas directivas de
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fiducidarios. Con todo, hasta el siglo XX las instituciones estadounidenses de
enseanza superior eran ms escuelas dedicadas a la docencia que universidades
propiamente dichas, implicadas en los adelantos del conocimiento. Slo la Johns
Hopkins de Baltimore (fundada en 1876) y la Clark (1888) podan considerarse como
tales, y ambas se vieron pronto obligadas a aadir centros de enseanza no
universitaria.[315]
La primera persona que concibi una universidad moderna tal como las
conocemos ahora fue Charles Eliot, catedrtico de qumica en el Instituto de
Tecnologa de Massachusetts, que en 1869, cuando slo contaba treinta y cinco aos,
fue nombrado rector de Harvard, centro en el que haba estudiado. A su llegada, la
Universidad contaba con 1050 estudiantes y 59 profesores. Cuando se jubil, en
1909, el nmero de estudiantes se haba multiplicado por cuatro y el de profesores,
por diez. Sin embargo, no eran slo estas cifras lo que preocupaba a Eliot:
Acab definitivamente con el plan de estudios que haba heredado y que contaba con las limitaciones
propias de una universidad de humanidades. Construy escuelas profesionales superiores y las convirti en
parte integrante de la universidad. Por ltimo, promocion los estudios de postgrado y cre el modelo que
han seguido prcticamente todas las universidades estadounidenses con las mismas pretensiones.[316]
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concedi el primer ttulo de doctor universitario al oeste del Atlntico en 1861, y
alrededor de 1900 se doctoraban al ao ms de trescientos alumnos.[318]
El precio que hubieron de pagar las universidades estadounidenses por seguir el
ejemplo alemn consisti en una ruptura total con el sistema britnico. En muchos
centros desaparecieron por completo los alojamientos para estudiantes, as como los
comedores. En la dcada de los ochenta del siglo XIX, Harvard haba seguido el
modelo germano de forma tan servil que ya no se exiga la asistencia a las clases:
slo contaba el resultado de los exmenes. Fue entonces cuando tuvieron origen las
primeras reacciones. Chicago fue la que abri la marcha, al construir siete
dormitorios alrededor de 1900, a pesar de los prejuicios que se tenan en el rea
[medio] oeste, basados en que eran ms propios de la Edad Media y que resultaban
britnicos y autocrticos. Yale y Princeton no tardaron en adoptar medidas similares,
y Harvard se reorganiz en los aos veinte a semejanza del modelo de alojamiento
estudiantil de Inglaterra.[319]
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desarrollar una filosofa al margen de dogmas idealistas y sujeta a las rigurosas
corrientes empricas que haban surgido en el mbito de las ciencias fsicas. James
aadi al pensamiento de Peirce la idea de que la filosofa deba ser asequible a
cualquier persona; en su opinin, estaba comprobado que todo ser humano deseaba
tener lo que se llama una filosofa, una manera de ver y entender el mundo, y sus
conferencias (un total de ocho) pretendan servir de ayuda en este sentido.
El planteamiento de James pona en evidencia otra gran falla en la filosofa del
siglo XX, que vena a sumarse a la escisin entre la escuela continental de Franz
Brentano, Edmund Husserl y Henri Bergson, por una parte, y la escuela analtica de
Bertrand Kussell, Ludwig Wittgenstein y lo que acabara convirtindose en el Crculo
de Viena, Por la otra. A lo largo del siglo haban ido apareciendo pensadores que
trazaban sus conceptos a partir de situaciones ideales: intentaban elaborar una
cosmovisin y un cdigo de conducta para el pensamiento y el comportamiento
derivados de una situacin terica, clara o pura, en la que se daba por hecho que
exista la igualdad o la libertad, por poner dos ejemplos, y el sistema hipottico que se
construa a su alrededor. En el lado opuesto se encontraban los autores que partan del
mundo tal como es, con su desorden, sus desigualdades y sus injusticias. Este era el
bando en que se situaba, sin lugar a dudas, James.
Para intentar explicar esta divisin, propuso la existencia de dos formas bsicas, bien
diferenciadas, de temperamento intelectual, que bautiz con los nombres de
realista e idealista. En ningn momento declar estar convencido de que estos
temperamentos estuviesen determinados de manera gentica 1907 era una fecha
demasiado temprana para emplear dicho trmino, pero el hecho de haber elegido la
palabra temperamento resulta bastante elocuente en este sentido. Pensaba que los de
un bando tenan invariablemente una opinin muy pobre de los que se hallaban en el
otro, y tambin crea que era inevitable un enfrentamiento entre ambos. En su primera
conferencia los caracteriz de la siguiente manera:
Una de las razones por las que haca hincapi en esta divisin era la de llamar la
atencin sobre la manera en que estaba cambiando el mundo: Nunca ha habido
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tantos hombres de una propensin empirista tan decidida como en nuestros das. Uno
se siente tentado a afirmar que nuestros hijos son casi cientficos natos.[321]
Las ideas de Dewey, junto con las de Freud, lograron sin duda que se concediese una
mayor importancia al mundo infantil. El concepto de crecimiento personal y el
rechazo de las convicciones tradicionales y autoritarias acerca del conocimiento y los
objetivos de la enseanza constituyeron ideas liberadoras para mucha gente. En los
Estados Unidos, que contaban con numerosos grupos de inmigrantes bien dispersos
por toda su geografa, el nuevo mtodo de enseanza contribuy a fomentar el
individualismo. Al mismo tiempo, el concepto de impulso de crecimiento corra el
riesgo de ser llevado a sus ltimas consecuencias, lo que supondra dejar que los
nios actuasen sin ningn tipo de control por parte de los educadores. Los profesores
de algunas escuelas pensaban que ningn nio debera sentirse fracasado, por lo
que se abolieron los exmenes y se eliminaron las calificaciones.[330] Esta
desestructuracin acab por producir efectos contrarios a los deseados: los alumnos
as educados se volvieron conformistas por el simple hecho de carecer de
conocimientos concretos o del juicio independiente que les habran proporcionado los
pequeos fracasos ocasionales. No cabe duda de que desvincular a los nios de la
dominacin paterna era una forma de liberacin; sin embargo, esto acabara por
provocar toda una serie de problemas a medida que avanz el siglo.
Resulta tpico describir la universidad como una torre de marfil, un refugio
aislado del alboroto de lo que la gente llamaba el mundo real, un lugar en el que
los docentes (James en Harvard, Dewey en Chicago o Bergson en el Collge de
France) podan pasar horas sumidos en la contemplacin de asuntos filosficos
fundamentales. Por tanto, tiene mucho de irnico considerar a continuacin una idea
Por aquellas fechas, Frank Lloyd Wright tambin estaba experimentando con
estructuras urbanas A juzgar por las fotografas (que es lo nico que nos queda tras su
demolicin, ocurrida en 1950), su edificio Larkin, cuya construccin se remat en
1904 en Buffalo, poblacin estadounidense fronteriza de Canad, era al mismo
tiempo estimulante, amenazador y siniestro[353] (John Larkin construy el Empire
State Building de Nueva York, el primer edificio que superaba las cien plantas). El
edificio Larkin consista en un inmenso lugar para oficinas rodeado de un verdadero
faralln de ladrillo, dotado de un mobiliario simtrico hasta el ltimo detalle y lleno
de atareados oficinistas sentados ante sus largos escritorios, de manera que parece
ms un escenario plagado de autmatas que, como lo defini Wright, una gran
familia de empleados que trabajan en recintos baados de luz solar, limpios y bien
ventilados, estructurados alrededor de un patio central.[354] La obra contaba con un
buen nmero de novedades que hoy se han extendido por todo el mundo. Tena aire
acondicionado y estaba dotado de un completo sistema a prueba de incendios, todo el
mobiliario incluidas las mesas y las sillas, as como los archivadores estaba
hecho de acero y magnesita, las puertas eran de cristal y las ventanas contaban con un
doble acristalamiento. Wright senta una atraccin por los materiales y las mquinas
que los producan que no se daba en el caso de Sullivan Sus edificaciones estaban
destinadas a la era de la mquina, a la normalizacin. Tambin mostr un gran
inters por el hormign armado, un material de construccin completamente nuevo
que revolucion el diseo arquitectnico. El acero se haba introducido en Gran
Bretaa en una fecha tan temprana como 1851, en el Crystal Palace, un precursor de
los edificios construidos con dicho metal y vidrio, ese mismo ao, en Francia,
Francois Hennebique invent el cemento armado (bton arm). Sin embargo, fue en
los Estados Unidos, en la construccin de rascacielos, donde mejor se explotaron las
posibilidades de estos materiales En 1956 Wright propuso edificar en Chicago un
cuatro aos mayor que Orville. Aunque siempre haban formado un buen equipo
fraternal, era Wilbur el que acostumbraba tomar la delantera, sobre todo durante los
primeros aos. Los hermanos Wright eran hijos de un pastor unitario de Dayton,
Ohio, que ms tarde llegara a obispo, y que los educ para que fuesen hombres de
recursos, pertinaces y metdicos. Ambos eran inteligentes y contaban con una gran
habilidad para la mecnica. Haban trabajado en la imprenta y en la fabricacin y
reparacin de bicicletas, y esta ltima ocupacin les permita mantenerse y les
proporcionaba unos modestos fondos para sus experimentos en el campo de la
aviacin, pues no recibieron financiacin de ningn tipo.[364] Su inters por el arte de
volar se despert en la dcada de los noventa del siglo XIX pero parece ser que no
hicieron gran cosa en este terreno hasta la muerte de Otto Lilienthal, el clebre
pionero alemn del vuelo sin motor, sucedida en 1896. (Sus ltimas palabras fueron:
Hacen falta sacrificios).[365]
Los Wright recibieron una respuesta de la Institucin Smithsoniana con una rapidez
que resulta sorprendente incluso hoy en da, pues, segn los archivos, la lista con la
bibliografa se envi el 2 de junio de 1899. Entonces, los hermanos se pusieron a
estudiar el problema de la aviacin con su habitual actitud metdica. Inmediatamente
se dieron cuenta de que no bastaba con leer libros y observar aves: deban surcar el
cielo por s mismos. Por lo tanto, comenzaron sus investigaciones prcticas
construyendo un planeador. Cuando estuvo listo, en septiembre de 1900, lo llevaron a
Kitty Hawk, en Carolina del Norte, pues era el lugar ms cercano que contaba con
vientos constantes y satisfactorios. Entre ese ao y 1902 construyeron un total de tres
planeadores, un slido movimiento comercial que les permiti perfeccionar la forma
de las alas y crear el timn trasero, otra de sus contribuciones a la tecnologa
aeronutica.[366] Los progresos se sucedan de tal forma que a principios de 1903 ya
estaban convencidos de poder probar el vuelo con motor. Slo haba una herramienta
capaz de conseguir lo que deseaban: el motor de combustin interna, creado a finales
de la dcada de los ochenta del siglo XIX. Sin embargo, en 1903 los hermanos no
haban sido capaces de encontrar un motor lo suficientemente ligero para una
aeronave; as que tuvieron que disear el suyo propio. El 23 de septiembre de 1903 se
pusieron en camino hacia Kitty Hawk con su nuevo aeroplano embalado. Debido a
algunos retrasos imprevistos (la rotura del eje de una hlice y reiterados problemas
atmosfricos lluvia, tormentas, vientos cortantes, etc.), no estuvieron preparados