Tomo 19 PDF
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ESPECIALES:
Cmo vincular las resoluciones internacionales a los jueces nacionales?
Presentacin
Decisiones supranacionales en materia de derechos humanos y la vinculacin
de los jueces nacionales 13
ARTCULOS DEL
ESPECIAL
El agotamiento de la jurisdiccin interna y el acceso a la jurisdiccin supra-
nacional
Fernando Vidal Ramrez 15
Presentacin
Protestas sociales: entre el delito y el derecho 59
JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL
POR ESPECIALIDADES
JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL Y PROCESAL CONSTITUCIONAL
ANLISIS Y CRTICA El precedente a la deriva. Dilogo con un crtico del Tribunal Constitucional
Pedro P. Grndez Castro 99
Anotaciones en torno de la reconsideracin de la votacin en el antejuicio
poltico, a propsito de la STC Exp. N 2364-2008-PHC/TC. Caso Tula Benites
Sandra Lindembert Aguilar 115
El proceso de cumplimiento como proceso de tutela de derechos fundamentales
predominantemente objetivo. A propsito de la STC Exp. N 2695-2006-PC/TC
Jos Rodolfo Naupari Wong 132
JURISPRUDENCIA
RELEVANTE
El desistimiento en el hbeas corpus solo puede ser solicitado por el beneficiario
COMENTADA
RTC Exp. N 3334-2008-PHC/TC
Caso: Stojan Colakov y otros 143
La facultad del Tribunal Constitucional para enmendar manualmente errores
materiales
RTC Exp. N 3680-2007-PA/TC
Caso: Nilo Picn Echevarra 150
La elaboracin o evacuacin de informes no forma parte del contenido cons-
titucional del derecho de acceso a la informacin
RTC Exp. N 2893-2008-PHD/TC
Caso: Margarita del Campo Vegas 157
Improcedencia del amparo por acudir antes a otro proceso judicial
RTC Exp. N 0412-2007-PA/TC
Caso: Arancia Corn Products S.A. de C.V. 162
Derecho al juez predeterminado por ley. Se afecta si las normas procedimen-
tales varan durante el desarrollo del proceso?
RTC Exp. N 05307-2008-PA/TC
Caso: Luis Enrique Gonzlez Romero 168
JURISPRUDENCIA
RECIENTE Y
Derecho a la pluralidad de instancias 173
TENDENCIAS
I. Contenido constitucional
II. Configuracin legal
III. Vinculacin con el derecho de acceso a los recursos
IV. Jurisdiccin arbitral y derecho a la pluralidad de instancias
ANLISIS Y CRTICA La vigencia del principio acusatorio en la jurisprudencia del Tribunal Constitu-
cional
Carlos Abel Villarroel Quinde 179
El procedimiento preprocesal fiscal y el derecho al juez imparcial. (Enfoque
constitucional a propsito de la STC N 04675-2007-PHC/TC)
Vctor Yaipn Zapata 191
JURISPRUDENCIA La nulidad del auto apertorio a travs del hbeas corpus, solo procede si se
RELEVANTE
COMENTADA ha violado un derecho fundamental de orden procesal y la libertad personal
STC Exp. N 01814-2008-PHC/TC
Caso: Antauro Igor Humala Tasso 210
Poner a la persona detenida inmediatamente a disposicin del juez competente
es una garanta para su libertad personal
STC Exp. N 04846-2008-PHC/TC
Caso: Liliana Vanessa Bustamante Daz 223
Reiteran que el archivamiento definitivo de la denuncia fiscal tiene efectos de
cosa juzgada
STC Exp. N 05090-2008-PHC/TC
Caso: Manuel ngel Martn del Pomar Saettone 228
El juez penal puede desvincularse de la denuncia fiscal al momento de calificar
jurdicamente la conducta imputada al investigado
STC Exp. N 00031-2009-PHC/TC
Caso: Jorge Luis Arellano Alania 242
JURISPRUDENCIA
RELEVANTE
No se suman los aos de formacin profesional para la incorporacin al rgimen
COMENTADA pensionario del D.L. N 20530
STC Exp. N 02558-2008-PA/TC
Caso: Walter Milton Guerrero Rodrguez 276
Procede la reposicin de trabajadores cesados si adems del mandato de la
Ley N 27803 existe un acto posterior que lo convalide
STC Exp. N 02315-2008-PC
Caso: Miguel ngel Lpez Victory 281
Precisan los supuestos de procedencia del RAC en caso de pago de reintegros
o devengados pensionarios
RTC Exp. N 06141-2008-PA/TC
Caso: Claudio Alejandro Taco 285
JURISPRUDENCIA
VINCULANTE
Descentralizacin, regiones y principio de subsidiariedad
COMENTADA STC Exp. N 00021-2007-PI/TC
Caso: Ordenanzas del Gobierno Regional de Tumbes 316
Las competencias en materia pesquera se ejercen de manera coordinada
STC Exp. N 00024-2007-PI/TC
Caso: Ordenanza del Gobierno Regional de Moquegua 331
Las competencias municipales para la gestin de residuos slidos
STC Exp. N 00027-2007-PI/TC
Caso: Relleno sanitario del distrito de Yura, Arequipa 344
JURISPRUDENCIA
RELEVANTE El cambio de los requisitos de precalificacin de proyectos de inversin
COMENTADA
STC Exp. N 01387-2009-PA/TC
Caso: ProInversin 351
Un intento de aclarar la sentencia del caso Cordillera Escalera
RTC Exp. N 03343-2007-PA/TC
Caso: Cordillera Escalera 361
ANLISIS Y CRTICA Notas sobre el derecho fundamental a la tutela cautelar y su defensa en sede
procesal constitucional
Mauricio Raffo La Rosa
Raffo Velsquez Melndez 375
JURISPRUDENCIA
RELEVANTE
Principio de cosa juzgada no es vulnerado por correcciones numricas u
COMENTADA ortogrficas de la sentencia o resolucin
RTC Exp. N 04578-2008-PA/TC
Caso: Manuel Fernando Rojas Santisteban y otros 405
El proceso de cosa juzgada fraudulenta como va especfica e igualmente
satisfactoria respecto al amparo
RTC Exp. N 04658-2007-PA/TC
Caso: Sonia Hortencia Nez Fuentes 413
Falta de acreditacin de lesin del derecho de propiedad. Es causal para
declarar improcedente o infundada la demanda?
RTC Exp. N 04401-2008-PA/TC
Caso: Richard Arce Cceres 421
JURISPRUDENCIA
RECIENTE Y Rgimen econmico constitucional: libre competencia y restriccin de
TENDENCIAS monopolios 426
Principio de libre competencia como parte de la libertad econmica
Derecho a la libre competencia
Intervencin del Estado en la libre competencia
Servicios pblicos como monopolios naturales y regulacin del Estado
Promocin de la competencia y prohibicin de ciertos monopolios beneficia
a los consumidores
PRCTICA CONSTITUCIONAL
INFORME
JURISPRUDENCIAL
El procedimiento administrativo de contratacin pblica y la va procedimental
especfica e igualmente satisfactoria. La valla del artculo 5.2 del Cdigo Pro-
cesal Constitucional en la jurisprudencia
Mauro Alejandro Rivas Alva 437
NDICES
G A C E T A
c o n s t it u c io n a l
PRESENTACIN
Decisiones supranacionales en
materia de derechos humanos y la
vinculacin de los jueces nacionales
D
esde el plano normativo, los tratados internacionales forman parte del Derecho vigente
(artculo 55 de la Constitucin), por lo que pueden ser aplicados directamente por
los operadores del Derecho. Asimismo, segn lo previsto por la Norma Fundamental
(IV disposicin nal y transitoria) y el Cdigo Procesal Constitucional (artculo V del Ttulo
Preliminar) el contenido y alcances de los derechos constitucionales deben interpretarse
conforme a los tratados internacionales en materia de derechos humanos y a la interpretacin
io A
que realicen los tribunales internacionales vinculantes para el Per. As, es una obligacin
interpretar los derechos constitucionales de acuerdo con los tratados y la jurisprudencia sobre
l
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na
derechos humanos.
Aunque esto podra haber solucionado las posibles dicultades en torno a la aplicacin del
Derecho nacional y el internacional en materia de derechos fundamentales, lo cierto es que
el asunto dist de ser pacco. Efectivamente, diversos autores problematizaron el tema
desde la perspectiva de la jerarqua de los tratados sobre derechos humanos en el sistema de
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uc
fuentes; as, hubo quienes defendieron su rango legal, supralegal, constitucional e incluso
supraconstitucional. El Tribunal Constitucional, por cierto, hizo eco de estas tan variadas
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posturas, armando diversas jerarquas respecto a los tratados sobre derechos humanos.
En cualquier caso, parece que se va formando un consenso en torno a la interrelacin entre
G
las fuentes nacional e internacional en materia de derechos esenciales, asunto al que nos
referimos hace algn tiempo, si bien de manera elemental. As, se evidencia que ya no es tan
importante discutir sobre la jerarqua de las normas internacionales sobre derechos humanos,
pues lo relevante es ms bien asegurar la ptima tutela de los derechos de las personas, sean
entendidos estos como derechos fundamentales (es decir, de un ordenamiento constitucional
especco) o como derechos humanos (reconocidos en el mbito internacional). Deber
estarse, as visto, a la interpretacin o la aplicacin de la norma ms favorable a la persona
(principio pro persona) sin importar de que se trate de una norma nacional o internacional.
Esto signica que la jurisprudencia nacional e internacional y no nicamente las normas
en materia de derechos esenciales se encuentran tambin en permanente retroalimentacin.
Con ello, adems de que los jueces nacionales estn vinculados a la jurisprudencia suprana-
cional vinculante, los jueces supranacionales han de atender a la jurisprudencia de diversos
pases e incluso tomar en cuenta lo resuelto por otros tribunales internacionales al resolver;
asimismo, se evidencia que los jueces nacionales tienen muy en consideracin lo resuelto
por sus pares en otras latitudes.
En nuestro medio, un avance adicional se ha producido recientemente con la resolucin de
aclaracin emitida en el Exp. N 01412-2007-PA/TC. En este caso, el Colegiado constitucional
indic el carcter vinculante de las soluciones amistosas en el mbito del sistema interame-
ricano, constituyendo la homologacin que realiza la Comisin Interamericana (que no es
un rgano jurisdiccional) una (...) fuente del derecho internacional de los derechos huma-
nos, debido a que [aqu] acta como un rgano cuasi jurisdiccional. Asimismo, el acuerdo
amistoso fue entendido como (...) un acto multilateral de una Organizacin Internacional
de proteccin de los derechos fundamentales (Comisin IDH), porque interviene un Estado
parte de la Convencin () y una persona sujeta a la jurisdiccin del Estado parte (peticio-
nante) y, en tal sentido, es obligatorio para los Estados que lo aceptan. Finalmente, destac
el Colegiado que este acuerdo debe tenerse por incorporado de manera automtica en el
ordenamiento jurdico interno del Estado1.
Ahora bien, no obstante todo lo sealado, muchos jueces y abogados an no consideran al
Derecho Internacional de los Derechos Humanos como autntico Derecho vigente y aplicable.
Sin embargo, lo es. En tal sentido, consideramos que ser de suma utilidad lo explicado por
los autores de este especial.
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Los ttulos de los artculos son elocuentes sobre su contenido: el profesor Fernando Vidal
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escribe sobre La jurisdiccin supranacional y su importancia en la proteccin de los dere-
chos fundamentales; Natalia Torres, sobre Las relaciones entre la Corte Interamericana de
Derechos Humanos y los tribunales locales: la incorporacin de la jurisprudencia interna-
cional en el marco de la resolucin de conictos por jueces nacionales; y, nalmente, Juan
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Carlos Ruiz Molleda se reere a La aplicacin del Derecho Internacional de los Derechos
uc
Humanos por los jueces nacionales, trabajo que fue preparado teniendo en cuenta la sancin
que la Ocina de Control de la Magistratura impuso a los jueces que resolvieron de manera
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ya se han dado cuenta de que los tratados y las decisiones internacionales en materia de
derechos humanos como antes sucedi con la Constitucin, los derechos fundamentales
y la jurisprudencia constitucional no solo son de obligatoria observancia, sino que tienen
decidida inuencia en todas las ramas del Derecho. Para quienes no hubieran cado en cuenta
an, esperamos que estos artculos sirvan tambin de insumo para esclarecer la relevancia
del tema abordado.
1 La referida aclaracin (fundamento 11) contiene la siguiente afirmacin: En virtud de que el Estado peruano es parte
de la Convencin [Americana], las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, las resoluciones de
la Comisin IDH, as como los acuerdos de solucin amistosa tienen fuerza vinculante en el ordenamiento jurdico in-
terno, lo que conlleva un deber correlativo de las autoridades del Estado de hacer efectivos los deberes de respeto y
proteccin de los derechos fundamentales (resaltado nuestro). En tal sentido, el Tribunal reconoce efectos vinculantes
a las decisiones de la Corte Interamericana, a las que no sin razn se les atribua un estatus meramente consultivo,
jurdico pero no vinculante (soft law).
ESPECIAL
El agotamiento de la jurisdiccin
interna y el acceso a
la jurisdiccin supranacional
Fernando VIDAL RAMREZ
io A
tencia, as como la de los mecanismos de proteccin de derechos funda-
RESUMEN
mentales de la jurisdiccin interna. Explica que no debe pensarse en la
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Corte Interamericana como una instancia ms de la jurisdiccin interna
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na
sino como un rgano jurisdiccional del sistema interamericano.
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El devenir de la historia est signado por una derechos a las minoras tnicas, lingsticas y
inveterada contradiccin entre los hechos y los religiosas y dio creacin a la Organizacin In-
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textos. Basta recordar, como ejemplos, los he- ternacional del Trabajo - OIT.
chos inmediatamente sobrevinientes a la Re-
Por los mismos aos, en la tercera dcada del
volucin Francesa y su contradiccin con la
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GACETA CONSTITUCIONAL N 19 15
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
El Tribunal que proces a los jerarcas nazis de la supranacionalizacin de los derechos hu-
estuvo conformado por cuatro jueces, desig- manos en el continente americano, aunque de-
nados, respectivamente, por Inglaterra, Esta- be advertirse que se trat de solo una decla-
dos Unidos, Francia y la entonces Unin So- racin, sin efecto vinculante, pues no tuvo el
vitica. Fue el procesamiento de los vencidos carcter de una Convencin; como lo tendra
por los vencedores y por eso su legalidad ha el posterior Pacto de San Jos poco ms de 20
sido cuestionada, pues no exista un rgano ju- aos despus. En la misma Conferencia de
risdiccional preexistente para el juzgamiento Bogot se aprob la Carta de la Organizacin
ni los delitos imputados estaban previstos en de los Estados Americanos - OEA, reafirman-
un tratado o convencin internacional, por lo do, entre sus principios, los derechos esencia-
que no se aplic el postulado del nullum cri- les de la persona humana.
men, nulla poena sine praevia lege, aunque
Aos despus, en 1959, en Santiago de Chile,
los crmenes fueron repudiados por el mundo
la Reunin de Consulta de Ministros de Re-
civilizado.
laciones Exteriores consider necesaria la ce-
A la cada de la Alemania nazi sigui la rendi- lebracin de una convencin para que los de-
cin de Japn determinada por el lanzamiento rechos humanos estuvieran protegidos por un
de las dos primeras bombas atmicas que des- rgimen jurdico supranacional y que se diera
truyeron las ciudades de Hiroshima y Nagasa- creacin a un rgano jurisdiccional para su tu-
io A
ki. A la derrota sigui el enjuiciamiento de los
jerarcas a los que se les imput tambin la co-
tela, dndose creacin a la Comisin Interame-
ricana de Derechos Humanos, cuyo Estatuto
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la humanidad. na
misin de crmenes de guerra y delitos contra fue aprobado por la OEA en 1960.
El 22 de noviembre de 1969, en San Jos de
Los casos expuestos no constituyen propia- Costa Rica, se aprob la Convencin America-
mente una contradiccin entre los hechos y na de Derechos Humanos, la que entr en vigen-
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los textos, pero dieron lugar a que el mundo cia el 18 de julio de 1978, cuando los primeros
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petencia supranacional como una medida pre- lamentablemente, no estuvo nuestro pas.
ventiva y que se ha orientado hacia la preser-
Como se recuerda, en 1978 ya estaba en funcio-
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16
ESPECIAL
ca de 1979. Posteriormente, el tar los derechos y libertades re-
9 de setiembre de 1980 el Go- ... considero que debe conocidos en ella y a garantizar
darse una ley que haga
bierno de Belande reconoci viable el recurso previs- su libre ejercicio a toda perso-
que por Decreto Ley N 22231 to en el artculo 25.1 de na que est sujeta a su jurisdic-
del 11 de julio de 1978 y por la la Convencin Americana cin, sin discriminacin por
dcimo sexta disposicin gene- [el recurso sencillo, r- motivos de raza, color, sexo,
ral y transitoria de la Constitu- pido y efectivo] pues la idioma, religin, opiniones po-
cin de 1979 se haba aproba- sustanciacin de las ac- lticas o de cualquier otra ndo-
do la Convencin Americana, ciones de garanta, sea le, origen nacional o social, po-
as como el sometimiento a la la de hbeas corpus o sicin econmica, nacimiento
competencia contenciosa de la la de amparo, est muy o cualquier otra condicin so-
Corte Interamericana de Dere- lejos del tratamiento su- cial, para cuyo efecto prescri-
marsimo que requiere
chos Humanos, y declar que ese recurso. be tambin la obligacin de los
el Estado lo aceptaba, lo apro- Estados de adoptar las medidas
baba y lo ratificaba tenin- legislativas o de otro carcter
dolos como ley del Estado y que fueren necesarias para ha-
comprometiendo para su observancia el honor cer efectivos tales derechos y libertades.
io A
de la Repblica. De acuerdo con las formali-
Como puede apreciarse, las normas de la
dades de estilo, la Cancillera reconoci como
Convencin Americana tienen como carac-
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obligatoria, de pleno derecho y sin convencin
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na
terstica fundamental la de ser normas de ius
especial, la competencia de la Corte Interame-
cogens, por lo que este carcter cogente de-
ricana tanto en su competencia contenciosa termina que no pueden ser derogadas por nin-
como en su competencia consultiva. guno de los Estados partes, los que estn obli-
Los instrumentos de reconocimiento fueron gados a observarlas y cumplirlas, sin que tal
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GACETA CONSTITUCIONAL N 19 17
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
prcticamente era la de hbeas corpus que, por de La Haya, emplazando al Estado peruano,
extensin, se llevaba a violaciones distintas a y obtuvo que se reconociera el derecho de
la libertad individual, pero que se asimilaban a asilo otorgado a Haya de la Torre y la obli-
esta. Exista la accin popular, prevista por la gacin del Gobierno peruano de otorgarle el
Constitucin de 1933, pero que por falta de re- salvoconducto.
glamentacin se pudo ejercitar recin al entrar
Con el mismo golpe militar de octubre de
en vigencia la Ley Orgnica del Poder Judicial
1948, se depuso al presidente Bustamante y
que se dict en 1963.
Rivero, quien tuvo que marchar obligadamen-
La Constitucin Poltica de 1979 perfil la ac- te al exilio. Transcurridos siete aos, Busta-
cin de hbeas corpus para los casos de vulne- mante y Rivero manifest su deseo de regresar
racin o amenaza a la libertad individual, dio al Per y el Gobierno, que haba sido el mismo
creacin a la accin de amparo para la caute- que lo depuso, le neg el ingreso. Bustamante
la de los dems derechos reconocidos consti- y Rivero, interpuso una accin de hbeas cor-
tucionalmente y le dio un nuevo impulso a la pus, que era la nica accin de garanta pre-
accin popular. Hasta entonces el control de vista en la entonces Constitucin de 1933 que
la constitucionalidad era solo mediante el con- era la vigente, la que fue desestimada, con el
trol difuso, pero a partir de la Constitucin de solo voto a favor del hbeas corpus emitido
1979 el control se hizo concreto mediante la por don Domingo Garca Rada. Poco despus,
accin de inconstitucionalidad.
io A por la presin de la opinin pblica, el Gobier-
no autoriz el ingreso de Bustamante y Rivero
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Son un hito histrico de gran importancia la
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na
Constitucin de 1979 y los mecanismos de
proteccin de las libertades y derechos cons-
al territorio patrio.
Como puede inferirse, de haber existido ya el
titucionales que introdujo en nuestro ordena- Sistema Interamericano de Proteccin de los
miento jurdico, pues con ella no fueron ya po- Derechos Humanos y los mecanismos de pro-
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sibles las deportaciones con las que el poder teccin en el ordenamiento interno, no se hu-
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poltico sancionaba a quienes hacan oposicin bieran producido los casos de Haya de la Torre
al gobierno, siendo esta una medida extrema, y de Bustamante y Rivero.
co A
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ESPECIAL
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de Derechos Humanos. tambin recordar el caso de la seora Susana
Higuchi, a quien el Jurado Nacional de Elec-
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El acceso a la jurisdiccin supranacional no lo ciones en el proceso del ao 2000 le deneg su
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es en todo caso. Debe tratarse de derechos y
libertades protegidas por la Convencin Ame-
ricana y que son los que ha receptado la Cons-
titucin Poltica y a los que les da proteccin.
derecho a postular a una curul en el Congre-
so de la Repblica. Ella acudi a la Comisin
Interamericana de Derechos Humanos, la que
dio mrito a su denuncia y formul una reco-
No se trata de que el Tribunal Constitucional
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CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
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ESPECIAL
io A
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El autor expone y demuestra la vinculatoriedad que tiene el Derecho In-
ternacional de los Derechos Humanos en las decisiones de nuestros jue-
ces nacionales, de la que la sancin disciplinaria que recibieron los jueces
RESUMEN que declararon fundado en segunda instancia el hbeas corpus del caso
Teodorico Bernab Montoya es una prueba. En virtud de ello, seala que
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poder poltico.
G
A fines de junio pasado, la Oficina de Control de sentencias de la Corte IDH sino de los pro-
de la Magistratura (OCMA) impuso una his- pios tratados internacionales de derechos hu-
trica e indita sancin contra tres magistra- manos (TIDH) como luego veremos.
dos de la Corte de Justicia de Lima. El motivo,
La consecuencia prctica de esta decisin es
desacatar una sentencia de la Corte Interame-
que, de ahora en adelante, cualquier justicia-
ricana de Derechos Humanos (Corte IDH), sin
ble podr denunciar ante la OCMA a cual-
mayor motivacin y fundamentacin. Por pri-
quier magistrado que no tome en cuenta las
mera, vez en la historia de nuestro pas, se ha
sentencias de la Corte IDH. Sin embargo, el
sancionado en sede disciplinaria a jueces por
argumento va ms all, pues tambin se po-
intentar incumplir y desacatar sentencias de la
dr denunciar a aquellos magistrados que des-
Corte IDH.
conozcan los TIDH y la propia jurisprudencia
Esta resolucin constituye un importante pre- vinculante de la Corte IDH, todo lo cual, en
cedente, pues establece como supuesto de in- los hechos, contribuye a facilitar la implemen-
conducta funcional que acarrea responsabili- tacin del Derecho Internacional en el Dere-
dad disciplinaria, no solo el incumplimiento cho interno o nacional.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 21
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
En efecto, no estamos ante un caso aislado o en una resistencia ideolgica, o en una discre-
un mero problema terico, pues es recurrente pancia poltica, sino en un puro desconocimien-
el desconocimiento del Derecho Internacional to. Tenemos la impresin de que, en la caja de
de los derechos humanos (DIDH) por parte del herramientas de los abogados, hace falta una
poder poltico. Podemos citar otro caso que es buena teora de Derecho Internacional de los
reciente. No obstante que el derecho a la con- derechos humanos, una buena teora acerca de
sulta es un derecho de rango constitucional de la implementacin del Derecho internacional en
aplicacin inmediata, tal como el TC lo ha re- el Derecho interno, una buena teora de fuentes
conocido, el gobierno expidi en junio del ao del Derecho y de interpretacin constitucional.
pasado ocho decretos legislativos sin realizar
la consulta previa con los pueblos indgenas, II. LOS PROBLEMAS AL MOMENTO DE
IMPLEMENTAR EL DIDH EN EL DERE-
tal como exige el artculo 6 del Convenio 169 CHO INTERNO
de la OIT.
La aplicacin del DIDH en sede interna plan-
I. ANTECEDENTES: EL DESCONOCIMIEN- tea varios problemas que es necesario resol-
TO DEL DERECHO INTERNACIONAL DE ver; algunos de ellos ya han sido largamente
LOS DERECHOS HUMANOS tratados por la doctrina como, por ejemplo, el
Uno de los principales problemas que existen debate entre el dualismo y el monismo, o el
io A
en nuestro pas y que definitivamente afecta la
efectiva proteccin de los derechos humanos,
rango de los tratados internacionales de de-
rechos humanos (TIDH). En nuestra opinin,
l
es la falta de conciencia en los operadores del los principales problemas a resolver y que no
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na
sistema de justicia, del carcter vinculante del
Derecho Internacional de los derechos huma-
nos, no obstante que en forma reiterada se ha
terminan de quedar claros para los operadores
del sistema de justicia son los siguientes:
reconocido que este forma parte del sistema de a. La determinacin del rango constitucional
fuentes del Derecho tanto en el derecho inter- o legal de los tratados internacionales de
ns C
uc
Pero no solo los jueces desconocen que las b. La determinacin de la fuerza normativa
co A
normas del DIDH son de cumplimiento obli- de las reglas jurdicas desarrolladas en la
gatorio. Los operadores del Derecho, los fun- jurisprudencia de la Corte Interamericana
G
La consecuencia de todo ello es que existe un c. Las funciones del DIDH al interior del or-
corpus de derechos humanos en general y de- denamiento jurdico. En otras palabras, de-
rechos especficos de determinados grupos terminar si tiene una funcin de parmetro
sociales (nios, mujeres, pueblos indgenas, de validez sustancial o tambin de criterio
etc.), que vienen siendo subutilizado por los interpretativo fundamentalmente a la hora
operadores del Derecho, no obstante que ellas de definir el contenido constitucional de
constituyen herramientas jurdicamente muy los derechos fundamentales.
potentes para defender derechos, en trminos d. Determinar si los derechos humanos son de
de argumentacin. Este desconocimiento, pa- aplicacin inmediata o necesitan una inter-
radjicamente, tambin alcanza a sectores del mediacin legislativa.
movimiento nacional de derechos humanos,
del movimiento de defensa de pueblos indge- e. Definir el tipo de responsabilidad en que
nas, del movimiento de defensa de los dere- los jueces incurren cuando no aplican el
chos de la mujer, etc. DIDH al momento de resolver los casos.
Lo interesante de todo esto es que en muchos Como podemos advertir, el gran problema que
casos este incumplimiento no tendra su origen late detrs de este listado de problemas es la
22
ESPECIAL
articulacin entre el Derecho nacional y el De- como lmites materiales. Esto significa que los
recho internacional. Trataremos de abordar es- TIDH ayudan a colmar y a rellenar el escue-
tos puntos y de responder a estas preguntas, to y muchas veces impreciso contenido de las
a partir del anlisis del ordenamiento consti- disposiciones constitucionales que reconoce
tucional y de la jurisprudencia del TC y de la los derechos fundamentales: Las normas re-
Corte IDH. lativas a los derechos y a las libertades que la
Constitucin reconoce se interpretan de con-
III. QU DICE LA CONSTITUCIN? formidad con la Declaracin Universal de De-
A nivel constitucional tenemos fundamental- rechos Humanos y con los tratados y acuerdos
mente tres clusulas de apertura del Derecho internacionales sobre las mismas materias ra-
nacional al DIDH. Tenemos en primer lugar el tificados por el Per2.
artculo 55 que seala que: Los tratados cele- En relacin con la fuerza de las sentencias ex-
brados por el Estado y en vigor forman parte pedidas por la Corte IDH, no hay una norma
del Derecho nacional. Esta norma solo seala que de manera expresa reconozca su fuerza
que se han incorporado al sistema de fuentes obligatoria. Lo ms que tenemos es el artculo
del Derecho, pero no dice nada sobre la fuerza 205 de la Constitucin, que de forma tcita
normativa. Para dilucidar ello, tendremos que reconoce la jurisdiccin supranacional de la
recurrir al artculo 3 y a la cuarta disposicin Corte IDH: Agotada la jurisdiccin interna,
io A
final y transitoria de la Constitucin. quien se considere lesionado en los derechos
que la Constitucin reconoce puede recurrir
l
El artculo 3 recoge la institucin de los dere-
tit E T
na
chos innominados, segn la cual, los derechos a los tribunales u organismos internacionales
fundamentales no solo son los que estn con- constituidos segn tratados o convenios de los
tenidos literalmente en la Constitucin, sino que el Per es parte.
que a estos debemos agregar aquellos que bro- Una tcnica que la doctrina constitucional ha
ns C
tan de la dignidad humana. Segn esta dispo- desarrollado para diferenciar un tipo de nor-
uc
sicin, la enumeracin de los derechos esta- mas que sin ser de naturaleza constitucional
blecidos en este captulo no excluye los dems formalmente materialmente s lo son, es la
co A
1 Ello solo es posible si partimos de la premisa de que la Constitucin no es un conjunto acabado, terminado de normas como lo sos-
tienen los que propugnan el originalismo o el literalismo, sino un conjunto de disposiciones incompleto, inacabado, con normas
principialistas que debe ser precisada y actualizada. Para estos ltimos, la Constitucin es un cuerpo viviente y que tiene que ser
desarrollada jurisprudencialmente.
2 Las cursivas son nuestras.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 23
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
nales de derechos humanos En relacin con la nales supranacionales.
fuerza de las sentencias
como los de los sistemas in- expedidas por la Corte La mencionada norma hace re-
teramericano y universal de IDH, no hay una norma ferencia a la Ley N 27775, la
derechos humanos forman que de manera expre- cual precisa en su artculo 1:
parte del Derecho nacional. sa reconozca su fuerza Declrase de inters nacional
obligatoria. Lo ms que el cumplimiento de las senten-
IV. QU DICE EL ORDE- tenemos es el artculo
NAMIENTO JURDICO? cias dictadas en los procesos
205 de la Constitucin,
que de forma tcita re- seguidos contra el Estado pe-
Varias son las normas que ruano por tribunales internacio-
desarrollan la implementa- conoce la jurisdiccin
supranacional de la nales constituidos por tratados
cin del DIDH. Tenemos en que han sido ratificados por el
primer lugar el artculo V del Corte IDH.
Per de acuerdo a la Constitu-
Ttulo Preliminar del Cdi- cin Poltica.
go Procesal Constitucional,
que seala que: El contenido y alcances de Una norma similar encontramos en el artculo
los derechos constitucionales protegidos por 15 de la Ley Orgnica del Poder Judicial, la
io A
los procesos regulados en el presente Cdi-
go deben interpretarse de conformidad con
cual seala que: Las sentencias expedidas
por los tribunales internacionales, constitui-
l
la Declaracin Universal de Derechos Hu- dos segn tratados de los que es parte el Per,
tit E T
na
manos, los tratados sobre derechos humanos,
as como de las decisiones adoptadas por los
tribunales internacionales sobre derechos hu-
son transcritas por el Ministerio de Relaciones
Exteriores al Presidente de la Corte Suprema,
quien las remite a la Sala en que se agot la ju-
manos constituidos segn tratados de los que risdiccin interna y dispone la ejecucin de la
ns C
24
ESPECIAL
1. Rango constitucional de los tratados tambin lo tienen las diferentes reglas conte-
internacionales de derechos humanos nidas en las sentencias de la Corte IDH. Este
El TC ha establecido en reiterada y vinculante ju- punto est contenido en el artculo V del T-
risprudencia que: Los tratados internacionales tulo Preliminar del Cdigo Procesal Constitu-
sobre derechos humanos de los que el Estado cional y en la cuarta disposicin final y transi-
peruano es parte integran el ordenamiento jur- toria de la Constitucin Poltica.
dico. Dichos tratados no solo conforman nues- En efecto, las sentencias de la Corte IDH no
tro ordenamiento sino que, adems, detentan solo tienen fuerza ilustrativa en nuestro orde-
rango constitucional (N 00025-2005-PI/TC namiento jurdico interno, sino vinculante, de
y N 00026-2005-PI/TC acumulados, f. j. 25). conformidad con la jurisprudencia del TC:
El reconocimiento del rango constitucional Tal interpretacin conforme a los tratados
de los tratados de derechos humanos trae dos sobre derechos humanos, contiene implci-
consecuencias fundamentales: tamente, una adhesin a la interpretacin
El rango que detentan trae consigo que di- que de los mismos hayan realizado los r-
chos tratados estn dotados de fuerza acti- ganos supranacionales de proteccin de los
va y pasiva propia de toda fuente de rango atributos inherentes al ser humano y, en par-
constitucional; es decir, fuerza activa, con- ticular, el realizado por la Corte Interame-
io A
forme a la cual estos tratados han innovado ricana de Derechos Humanos, guardin l-
nuestro ordenamiento jurdico incorporan- timo de los derechos de la regin. Ntese
l
que no solo vincula los tratados de dere-
tit E T
do a este, en tanto derecho vigente, los de-
na
rechos reconocidos por ellos, pero no bajo
cualquier condicin, sino a ttulo de dere-
chos de rango constitucional. Su fuerza pa-
siva trae consigo su aptitud de resistencia
chos humanos, sino la interpretacin que de
ellas hagan los rganos jurisdiccionales en
el ejercicio de sus funciones contenciosas
(Exp. N 0218-2002-HC/TC, f. j. 2).
ns C
uc
primiera un derecho reconocido por un tra- que ratificar su reiterada doctrina, impres-
tado o que afectara su contenido protegido. cindible para garantizar los derechos fun-
Los tratados sobre derechos humanos repre- damentales, bien se trate de procesos juris-
sentan en tal sentido lmites materiales de la diccionales, administrativos o polticos: que
propia potestad de reforma de la Constitu- las sentencias de la Corte Interamericana de
cin (N 00025-2005-PI/TC y N 00026- Derechos Humanos son vinculantes para to-
2005-PI/TC, acumulados, f. j. 34)3. dos los poderes pblicos y que esta vincula-
toriedad no se agota en su parte resolutiva,
Esto es de por s claro y no necesita comen- sino que se extiende a la ratio decidendi, in-
tario. cluso en aquellos casos en los que el Estado
2. La fuerza vinculante de las sentencias peruano no haya sido parte en el proceso
de la Corte IDH (Exp. N 00007-2007-PI/TC, f. j. 36).
Es necesario tener en cuenta tambin que Estamos ante una verdadera lnea jurispru-
no solo los TIDH tienen fuerza normativa, dencial consolidada por el TC4. La conclusin
3 nfasis nuestro.
4 Vase por ejemplo las sentencias recadas en: Exp. N 0217-2002-HC/TC, f. j. 2; Exp. N 26-2004-AI/TC f. j. 13; Exp. N 2798-04-
HC/TC f. j. 8; Exp. N 4677-2005-PHC/TC f. j. 11; Exp. N 4587-2004-AA/TC f. j. 44; Exp. N 0174-2006-PHC/TC f. j. 22; Exp. N
8817-2005-PHC/TC f. j. 22, etc.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 25
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
es evidente: sentencias de la Corte IDH con- En ese sentido, cuando el Estado incorpora a
tienen reglas que son vinculantes dentro del su Derecho interno el Derecho internacional
ordenamiento jurdico peruano, teniendo las de los derechos humanos, ese Derecho interno
diferentes autoridades pblicas y particulares, ya no queda cerrado en la Constitucin, sino
en general, que ajustar y acatar las reglas que coordinado y compatibilizado con el Derecho
ella contiene. En otras palabras, estas senten- Internacional6. En consecuencia, el Derecho
cias y concretamente las reglas en ellas conte- Internacional y el Derecho Constitucional de-
nidas se integran en el sistema de fuentes del ben ser abordados en forma dinmica e inte-
Derecho. gral y, por lo tanto, que el intrprete concilie
ambas fuentes que forman parte de un nico
3. La funcin de los tratados internacio- sistema de derechos. Lo que significa que an-
nales de derechos humanos en la in- tes de presumir incompatibilidades o efectuar
terpretacin constitucional confrontaciones entre ambas, existe un deber
Un presupuesto importante a tener en cuen- de integrarlas y descifrar en ellas un contenido
ta a la hora de interpretar las normas consti- congruente de los derechos fundamentales7.
tucionales en materia de derechos fundamen- Finalmente, el artculo V del Ttulo Prelimi-
tales, lo constituyen los tratados de derechos nar del Cdigo Procesal Constitucional (Ley
humanos firmados y ratificados por el Estado N 28237), denominado Interpretacin de los
io A
Peruano, pues desarrollan, completan y
amplan el contenido de los derechos huma-
derechos constitucionales. Segn este, el
contenido y alcances de los derechos consti-
l
tit E T
na
nos reconocidos en la Constitucin Poltica.
En efecto, la funcin de las normas contenidas
tucionales protegidos por los procesos regula-
dos en el presente Cdigo deben interpretarse
de conformidad con la Declaracin Universal
en estos instrumentos es la de ayudar a delimi-
de Derechos Humanos, los tratados sobre de-
tar el contenido de las normas constituciona- rechos humanos, as como de las decisiones
ns C
uc
chos humanos, no solo encuentran un asi- tratados de los que el Per es parte8.
dero claramente constitucional, sino su Esta posicin ha sido recogida y reiterada por
explicacin y desarrollo en el Derecho In-
G
26
ESPECIAL
fuerza normativa. Ante ello de- ... en el supuesto de preciso dar preferencia a aque-
bemos comenzar reconocien- que el legislador no le- llos puntos de vista que ayu-
gisle un derecho impi-
io A
do que los derechos humanos den a las normas de la Cons-
son de aplicacin inmediata, diendo su ejercicio, ... titucin a obtener la mxima
ser en ltima instancia
l
al igual que las disposiciones eficacia, bajo las circunstan-
tit E T
na
el juez (en este caso el
constitucionales, salvo algu- Tribunal Constitucional) cias de cada caso12.
nas excepciones. En efecto, no el que deber adoptar Debemos ser capaces de dife-
descartamos que haya disposi- las medidas necesarias renciar la no legislacin o re-
ciones que efectivamente de- a efectos de que se res- glamentacin de un derecho
mandan una regulacin previa peten los derechos cons-
ns C
uc
y la fuerza normativa de la
para que las mismas se hagan titucionales.
Constitucin. En efecto, una
efectivas.
cosa es que una norma no ten-
co A
de derechos humanos est desarrollada legis- ne regulacin ese de derecho no tiene fuerza
lativamente, constituye una verdadera norma normativa. Con un ejemplo nos explicaremos
jurdica y en consecuencia es de aplicabili- mejor: el derecho a la consulta de los pueblos
dad inmediata, y deviene en un criterio de va- indgenas no tiene ley de desarrollo legislati-
lidez de cualquier procedimiento establecido vo, sin embargo, eso es muy diferente a sos-
legislativa y reglamentariamente. En otras pa- tener que el derecho a la consulta no tenga
labras, no necesita de la intermediacin legis- fuerza normativa. El proceso a la consulta si
lativa para surtir sus efectos normativos. Lo bien necesita un reglamento para realizarse,
contrario, supondra dejar su efectividad en sin embargo, an sin reglamento, en s mismo,
manos (y al arbitrio) de aquel a cuyo control constituye un lmite material de la facultad le-
y limitacin va precisamente dirigida la nor- gislativa del Congreso. En otras palabras, no
ma constitucional, pues se estara supeditando necesita de reglamento para detentar su fun-
el cumplimiento de las normas constituciona- cin de parmetro de validez de la facultad le-
les, en general, y las referidas a los derechos, gislativa del Congreso.
10 Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Tribunal Constitucional vs. Per, sentencia del 31 de enero de 2001, prr. 68.
nfasis nuestro.
11 CASTILLO CRDOVA, Luis. Los derechos constitucionales. Elementos para una teora general. Palestra, Lima 2007, p. 200.
12 HESSE, Konrad. La interpretacin de la Constitucin. En: Escritos de Derecho Constitucional. CEC, Madrid, 1992, p. 48.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 27
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
Incumplir el derecho a la consulta porque no legislativo est conectado con otros derechos
tiene reglamento es incompatible con la Cons- fundamentales y que su ejercicio permite pro-
titucin y con el principio de fuerza normati- teger y tutelar otros derechos fundamentales.
va de esta. La interpretacin que intenta des- El fundamento de ello sera el artculo 139 in-
pojar a la Constitucin de su fuerza normativa, ciso 8, que obliga al juez a recurrir a la inte-
supone que el poder constituido (el Congreso) gracin jurdica:
est por encima del poder constituyente cuya
Artculo 139.- Son principios y derechos
voluntad se plasma en la Constitucin, lo cual
de la funcin jurisdiccional: ()
es un absurdo insostenible en cualquier facul-
tad de Derecho. Este derecho exige al Esta- 8. El principio de no dejar de adminis-
do realizar la consulta, y al Congreso aprobar trar justicia por vaco o deficiencia de la
una ley reglamentaria para su realizacin, de ley. En tal caso, deben aplicarse los prin-
lo contrario estaramos ante una violacin de cipios generales del Derecho y el Derecho
la Constitucin por omisin legislativa, pu- consuetudinario.
diendo exigirse al Estado va proceso consti-
Sin embargo, ello no enerva reconocer que hay
tucional de amparo o de cumplimiento, la re-
normas cuya concrecin no su fuerza norma-
glamentacin del derecho a la consulta.
tiva est supeditada a su desarrollo legisla-
Efectivamente, en el supuesto que el legislador tivo, establecindose una obligacin positiva
io A
no legisle un derecho impidiendo su ejercicio, sobre el legislador para que desarrolle deter-
minadas disposiciones constitucionales, ad-
l
tal como ocurre ahora con el derecho a la con-
tit E T
na
sulta previa de los pueblos indgenas, ser en
ltima instancia el juez (en este caso el Tribu-
nal Constitucional) el que deber adoptar las
mitindose la posibilidad de conminarse al le-
gislador a hacerlo a travs de un proceso por
violacin de la Constitucin por omisin le-
medidas necesarias a efectos de que se respe- gislativa como ya vimos. En caso de que el le-
ten los derechos constitucionales. Como lo ha gislador no lo haga, se encuentra el juez en la
ns C
uc
mostrado la jurisprudencia del Tribunal Cons- obligacin de adoptar las medidas necesarias
titucional Federal alemn: En modo alguno para hacer efectivo el derecho en cuestin.
co A
13 ALEXY, R. Teora de los derechos fundamentales, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1993, p. 497.
14 Una regla similar puede ser encontrada en la jurisprudencia de la Corte IDH: La Corte es consciente que los jueces y tribunales
internos estn sujetos al imperio de la ley y, por ello, estn obligados a aplicar las disposiciones vigentes en el ordenamiento jurdi-
co. Pero cuando un Estado ha ratificado un tratado internacional como la Convencin Americana, sus jueces, como parte del apa-
rato del Estado, tambin estn sometidos a ella, lo que les obliga a velar porque los efectos de las disposiciones de la Convencin
no se vean mermadas por la aplicacin de leyes contrarias a su objeto y fin, y que desde un inicio carecen de efectos jurdicos. En
otras palabras, el Poder Judicial debe ejercer una especie de control de convencionalidad entre las normas jurdicas internas que
aplican en los casos concretos y la Convencin Americana sobre Derechos Humanos. En esta tarea, el Poder Judicial debe tener
en cuenta no solamente el tratado, sino tambin la interpretacin que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, intrprete lti-
ma de la Convencin Americana. Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile. prr. 124.
28
ESPECIAL
de las instancias internacionales a las que el humana y el respeto de su dignidad son el fin
Per se encuentra suscrito15. supremo de la sociedad y del Estado17.
Otro aspecto importante es qu hacer ante ca- En otro momento el TC llegara a decir que
sos de colisin entre las normas nacionales y no existe una relacin de jerarquizacin for-
las normas internacionales de derechos huma- malizada entre los tribunales internaciones
nos, nos referimos a la relacin entre el De- de derechos humanos y los tribunales inter-
recho internacional de los derechos humanos nos, sino a una relacin de cooperacin en
(DIDH) y la Constitucin. Sobre ello, el TC la interpretacin pro homine de los derechos
ha sealado que no se postula la derogacin fundamentales18. Ello en consonancia con el
automtica de las normas inter- artculo 29.b de la Convencin
nas, en caso de conflicto con sus Americana de Derechos Huma-
obligaciones en el plano inter- nos que prohbe a todo tribu-
nacional, ni el desconocimiento Este mandato de nal, incluyendo a la propia Cor-
coordinacin y de ar- te: limitar el goce y ejercicio
de estas ltimas en el orden na- monizacin en concor-
cional, sino su armonizacin e dancia con el principio de cualquier derecho o libertad
integracin16. pro homine, nos con- que pueda estar reconocido de
duce y nos exige op- acuerdo con las leyes de cual-
El TC sostiene la tesis de la co- tar siempre por aque- quiera de los Estados partes o
io A
ordinacin, segn la cual: lla norma y por aquella de acuerdo con otra convencin
interpretacin, que en- en que sea parte uno de dichos
l
No cabe, pues, asumir una te-
tit E T
na
sis dualista de primaca del De- sanche o proteja de Estados.
mejor manera los de-
recho Internacional sobre el De- rechos en juego. Este mandato de coordinacin
recho interno y a la inversa; se y de armonizacin en concor-
requiere, por el contrario, una dancia con el principio pro ho-
solucin integradora y de cons- mine, nos conduce y nos exige
ns C
uc
truccin jurisprudencial, en materia de rela- optar siempre por aquella norma y por aquella
ciones del Sistema Interamericano de Dere- interpretacin, que ensanche o proteja de me-
co A
chos Humanos y el Derecho Constitucional jor manera los derechos en juego. En tal senti-
nacional. Se precisa de un sistema de articula- do, el DIDH establece un piso mnimo, a partir
cin competencial entre las jurisdicciones in- del cual puede maximizarse la interpretacin.
G
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 29
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
en la proyeccin del derecho jurdicamente re- de convencionalidad entre las normas ju-
conocido a la realidad concreta19. rdicas internas que aplican en los casos
concretos y la Convencin Americana so-
VI. QU HA DICHO LA CORTE IDH? bre Derechos Humanos. En esta tarea, el
1. El control de convencionalidad a Poder Judicial debe tener en cuenta no so-
cargo de los jueces nacionales lamente el tratado, sino tambin la inter-
pretacin que del mismo ha hecho la Cor-
Asimismo, la Corte IDH ha reconocido la
te Interamericana, intrprete ltima de la
obligacin de los jueces nacionales de cada
Convencin Americana21.
Estado, de aplicar directamente la Convencin
Americana de Derechos Humanos, denomi- Posteriormente, en la sentencia recada en el
nando a esta obligacin control de la conven- caso Trabajadores del Congreso cesados vs.
cionalidad. Segn la doctrina se presentan Per, la Corte IDH seal que:
dos tipos de control de convencionalidad: en
Cuando un Estado ha ratificado un trata-
sede nacional y en sede interna. En relacin
do internacional como la Convencin Ame-
con el segundo, el juez interno tiene compe-
ricana, sus jueces tambin estn sometidos
tencia para inaplicar el Derecho interno y apli-
a ella, lo que les obliga a velar porque el
car la Convencin u otro tratado, mediante un
efecto til de la Convencin no se vea mer-
examen de confrontacin normativo (Derecho
io A
interno con el tratado), en un caso concreto y
adoptar una decisin judicial protegiendo los
mado o anulado por la aplicacin de leyes
contrarias a sus disposiciones, objeto y fin.
l
En otras palabras, los rganos del Poder Ju-
tit E T
derechos de la persona humana20.
Ser en la sentencia en el caso Almonacid
na dicial deben ejercer no solo un control de
constitucionalidad, sino tambin de con-
Arellano vs. Chile, donde esta doctrina es for- vencionalidad ex officio entre las normas
mulada de una manera ms clara y ntida. En internas y la Convencin Americana, evi-
ns C
19 dem.
20 REY CANTOR, Ernesto. Control de convencionalidad de las leyes y derechos humanos. Porra, Mxico, 2008, pp. 46 y 47.
21 Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de septiembre de 2006. Serie C N 154, prrafo 124.
22 Corte IDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) vs. Per. Excepciones Preliminares, Fondo, Repa-
raciones y Costas. Sentencia del 24 de noviembre de 2006. Serie C N 158, prrafo 128.
30
ESPECIAL
sabilidad al emitir un pronun- Poltica y del propio Cdigo
Por primera vez en la
io A
ciamiento sin motivacin y historia se sanciona en Procesal Constitucional (refe-
sin fundamento razonable, en sede disciplinaria a jue- ridas a la vinculacin del Esta-
l
concreto por apartarse de las do peruano con el cumplimien-
tit E T
ces por intentar incumplir
disposiciones constitucionales
relacionadas al cumplimien-
to de los tratados de derechos
humanos y de las sentencias
na
y desacatar sentencias
de la Corte IDH. Esta re-
solucin disciplinaria es
importante porque reco-
to de tratados internacionales
sobre derechos humanos) el
Instituto de Defensa Legal, en
agosto del 2007, present que-
noce la obligacin de los
ns C
de la Corte Interamericana de
uc
en el caso de la matanza en el Tambini y Malson Urbina La
co A
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 31
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
establecer a este rgano de control por ser Costa Rica y a la Convencin de Viena so-
un asunto jurisdiccional), y tampoco sin bre el Derecho de los Tratados (pp. 41-42,
entrar a analizar si la resolucin de vista fundamento dcimo segundo).
contiene una decisin injusta o justa, cabe
Resulta interesante cuando la OCMA analiza
precisar que de todo lo expuesto preceden- las consecuencias de la decisin cuestionada
temente, se desprende con claridad meri- en relacin con los otros jueces:
diana que la obligacin que tenan los ma-
gistrados investigados de exponer motivos [N]o puede perderse de vista que la Resolu-
razonables y en virtud de los cuales con- cin emitida por los magistrados investiga-
sideraban que en el caso concreto no re- dos () genera una situacin de desconcier-
sultaba de aplicacin el fallo obligatorio de to, pues la apreciacin que se habra trasmitido
la Corte Interamericana de Derechos Hu- con la misma es de incumplimiento de las con-
manos, no deriva del carcter o naturaleza venciones o Tratados Internacionales del que
del delito denunciado, sino del hecho inne- Per es signatario () (p. 42, fundamento
gable de que la denuncia formulada por el dcimo tercero).
fiscal () era consecuencia y en cumpli-
3. Control disciplinario del respeto del
miento de lo dispuesto por la CIDH en su DIDH por los jueces
sentencia () as como de las sentencias
io A
de reparaciones y de cumplimiento expe-
didas todas en el caso Durand y Ugarte vs.
La sentencia no solo resulta importante por la
sancin en s misma, sino por la argumenta-
l
Per () las mismas que obligaban al Es- cin que desarrolla. En efecto, se sustentan los
tit E T
na
tado peruano a investigar los hechos y pro-
cesar y sancionar a los responsables no pu-
fundamentos del control disciplinario, y lo que
es ms importante para nosotros, se demuestra
cmo controlar la motivacin de la decisin
diendo por razones de orden interno dejar
de asumir la responsabilidad internacio- no es ingresar a revisar el criterio jurisdiccio-
nal utilizado.
ns C
lo mismo una obligacin del Estado perua- Lo primero que la resolucin hace es ubicar el
no de carcter internacional (p. 37, funda- lugar del control disciplinario, sealando que
co A
32
ESPECIAL
io A
Posteriormente, al momento de definir cun-
y discrepancias. En segundo lugar, una funcin
de garanta legitimadora, de conformidad con
l
do estamos ante un supuesto de violacin de
tit E T
na
la cual la ciudadana logra confiar en sus jueces
la obligacin de motivacin, la resolucin re-
mientras estos se apeguen al Derecho.
curre a la jurisprudencia del TC. Ciertamente,
no cualquier error en la motivacin constituye Recurdese que la motivacin no tiene por fi-
automticamente una violacin del contenido nalidad explicar las razones de una determina-
ns C
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 33
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
Derecho entiende que el ejercicio de la fun- afirmarse sobre s mismo, por su sola fuer-
cin jurisdiccional no solo constituye un acto za o, para ser ms exactos, por la fuerza de
de vencimiento sino de convencimiento29. que dispone quien lo ejerce, de un poder, en
No olvidemos que ah se juega la legitimidad suma, que a la pregunta por qu solo ofre-
de la judicatura. ce como respuesta un porque s o porque
De otro lado, es necesario destacar, que la exi- yo lo digo porque yo lo mando o porque
gencia de motivacin viene dada por la pros- me parece33.
cripcin de la arbitrariedad. En tal sentido, una A MANERA DE CONCLUSIN
decisin con una dbil e insuficiente motiva-
cin tal como ocurre en el caso sancionado Como podemos ver, lo que ha dicho la OCMA
por la OCMA puede estar escondiendo una en su resolucin no es inventar nada nuevo,
decisin arbitraria, incom- sino recoger y aplicar algo que
patible en un Estado Consti- ya estaba reconocido por la
tucional de Derecho. Lo que Constitucin y por la jurispru-
se pretende con este principio La sentencia no dencia del TC. Esta doctrina
es evitar no la divergencia in- solo resulta importan- seala que tienen rango cons-
terpretativa, sino que esta se te por la sancin en s
misma, sino por la ar- titucional los TIDH y la juris-
haya producido como fru- prudencia de la Corte IDH; que
to de un mero voluntarismo
selectivo frente a casos ante- io A
gumentacin que de-
sarrolla. En efecto, se los TIDH tienen una funcin in-
terpretativa y al mismo tiempo
l
sustentan los funda-
tit E T
riores resueltos de un modo
diverso30.
El principio de interdiccin
na
mentos del control dis-
ciplinario y, lo que es
ms importante para
constituyen un lmite del poder
poltico, toda vez que constitu-
yen un criterio sustancial de va-
nosotros, se demuestra lidez de las normas por debajo
de la arbitrariedad proscribe cmo controlar la mo-
las actuaciones abiertamente de la Constitucin. Asimismo,
ns C
tivacin de la decisin
uc
irracionales del poder pblico, no es ingresar a revi- queda claro que los TIDH son
desprovistas de toda motiva- sar el criterio jurisdic- de aplicacin directa, y de ma-
co A
cin, de todo miramiento a los cional utilizado. nera excepcional, previo desa-
intereses privados que pueden rrollo legislativo, toda vez que
resultar lesionados31. En ese ello sea posible, incurriendo en
G
29 Ibdem, p. 28.
30 STC 115/1989, reiterada en la STC 122/1991, de 3 de junio, f. j. 4. Citado por GASCN ABELLN, Marina. La tcnica del prece-
dente y la argumentacin racional. Tecnos, Madrid, 1993 p. 87.
31 BERNAL PULIDO, Carlos. El principio de proporcionalidad y los derechos fundamentales. Centro de Estudios Polticos y Constitu-
cionales, Madrid, 2003, pp. 603-604.
32 STC 108/1986, f. j. 18 citado por BERNAL PULIDO. Ob. cit., p. 604.
33 FERNNDEZ, Toms-Ramn citado por BERNAL PULIDO. Ob. cit., p. 603.
34
ESPECIAL
reconocimiento lo que hace en buena cuen- de la poblacin sobre los jueces, cuando inten-
ta, es establecer una apertura constitucional ten desvincularse del DIDH, es decir, de los
de nuestro Derecho Constitucional al Derecho TIDH y de la jurisprudencia de la Corte IDH.
Internacional de los derechos humanos. Dicho control podr realizarse a travs del
control disciplinario y del control en sede de
Queda claro que los jueces no tienen un po- la justicia constitucional a travs de los ampa-
der ilimitado, tienen lmites y uno de ellos es ros. Finalmente, todo ello se ve favorecido por
precisamente la obligacin de motivacin de la mayor exigencia que el TC y el ordenamien-
sus resoluciones. Esto abre enormes posibili- to jurdico hacen a los jueces en relacin con
dades de control democrtico y constitucional la obligacin constitucional de motivacin.
io A
l
tit E T
na
ns C
uc
co A
G
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 35
ESPECIAL
io A
La autora destaca las relaciones que se han ido tejiendo entre las juris-
l
tit E T
na
dicciones internacional y nacional, a partir del fenmeno de la globaliza-
cin. As, el Estado constitucional contemporneo evidencia una apertura
RESUMEN del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, un dilogo constan-
te entre los tribunales locales e internacionales, una retroalimentacin que
persigue la vigencia efectiva de los derechos humanos, adems de la cons-
ns C
uc
* Profesora adjunta en el Seminario de Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad Catlica del Per. La autora agradece a
Martha y Benjamn Ziga por su colaboracin para la redaccin de este artculo.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 37
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
que exige repensar todas la es- chos Humanos, y en especial,
... la globalizacin trae los tribunales internacionales
tructuras de la organizacin es- como consecuencia la trans-
tatal y su relacin con la comu- nacionalizacin de la regu- dejen de ser un gigante sin
nidad internacional. lacin jurdica ... es decir, la manos ni pies1.
existencia de cambios dentro I. GLOBALIZACIN Y DERE-
La utilidad de esta reflexin re- del Derecho estatal de un pas
side en que por medio de ella CHO EN EL SIGLO XXI
debido a la influencia de ac-
buscamos colocar de relieve el tores transnacionales, con lo La relacin entre tribunales
fenmeno de la transjudiciali- cual las estructuras tradicio- internos y tribunales inter-
zacin o la comunicacin in- nales se modifican y los acto- nacionales es una manifesta-
res estatales ... asumen nue-
terjudicial que viene ocurrien- cin de las relaciones entre
vos roles.
do en el mundo entero, el cual los sistemas jurdicos nacio-
se configura, cada vez en ma- nales y sistemas jurdicos
yor medida, como un mecanis- internacionales en la medida
mo adecuado de proteccin y que es el juez quien aplica e
eficacia del orden jurdico internacional que interpreta el Derecho para solucionar un con-
usualmente ha carecido de mecanismos que flicto. Por ello, el juez del siglo XXI, debe te-
aseguren el cumplimiento de las obligaciones ner presente la diversidad de fuentes del Dere-
l
tit E T
na
Una expresin clara de dicho orden se refleja
en el reconocimiento de los derechos huma-
mentos, la jurisprudencia proveniente del mis-
mo orden nacional o del orden internacional,
entre otras.
nos, su exigibilidad y la garanta de estos por
medio del papel que desempean los jueces Este es uno de los temas de plena vigencia en el
ns C
da que la nocin de la fuerza normativa del tales y rganos de las OI, como los tribuna-
orden regional o universal de proteccin de les internacionales. Y es que la globalizacin,
derechos humanos, va adquiriendo una per- no es nicamente un fenmeno de corte eco-
cepcin ms concreta entre los interlocutores nmico, sino que ms bien es polifactico, es
de la comunidad internacional Estados, in- decir, con dimensiones econmicas, sociales,
dividuos, organizaciones internacionales, or- polticas, culturales, religiosas y jurdicas2, as
ganizaciones no gubernamentales, tribuna- como de interrelacin entre agentes, rganos,
les internacionales, entre otros, sobre todo o sujetos de Derecho.
cuando se discute la forma como hacer efec-
tivos los diversos tratados y la materia con- En efecto, en el mbito de lo jurdico, la
suetudinaria, y que de esta forma el Derecho globalizacin trae como consecuencia la
1 JIMENA QUESADA, Luis. El lugar de la Constitucin en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos. En: Os rum-
bos do direito internacional dos direitos humanos. Ensayos em homenagem ao profesor Antonio Augusto Canado Trindade, tomo
V, Sergio Antonio Fabris editor, Porto Alegre, 2005, p. 200.
2 BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS. La globalizacin del derecho, los nuevos caminos de la regulacin y la emancipacin, ILSA,
Facultad de Derecho y Ciencias Polticas de la Universidad Nacional de Colombia, Santa Fe de Bogot, 1998, p. 39.
38
ESPECIAL
io A
central de discusin de los juristas por mucho
tiempo. Sin embargo, hoy acudimos a un pro-
nal contemporneo, son los jueces los princi-
pales protagonistas en la aplicacin de la ley y
l
tit E T
na
ceso de sinergia entre el Derecho internacio- los llamados a cumplir el rol de garantes aun-
nal y el Derecho Constitucional, lo cual es una que no son los nicos de los derechos y obli-
expresin del surgimiento de un sistema glo- gaciones contenidos en las normas de origen
bal de proteccin de derechos humanos, as interno, como las de origen internacional (tra-
como de posturas matizadas respecto a la in- tados, costumbres).
ns C
uc
Ms all de ello, el centro de toda esta discu- los Estados de hacer efectivos los derechos y
sin est vinculado a la efectividad de los me- obligaciones contenidos en ellos, encuentra
G
3 Ibdem, p. 80.
4 Respecto a este punto, Elizabeth Salmn ha sealado que el debate entre monismo y dualismo ha perdido vigencia. En efecto, hoy
en da, nos dice la autora, caben posturas moderadas en las que se constata que las relaciones entre derecho internacional y de-
recho interno no son solo de conflicto, sino tambin de cooperacin y complementacin o remisin. En concreto, la regla o punto
de partida es realizar un anlisis caso por caso. SALMN GRATE. Elizabeth. El Derecho Internacional Humanitario y su relacin
con el derecho interno de los Estados. Palestra, Lima, 2007, pp. 44-45.
Sobre el punto, Garca Ramrez seal que frente a las discusiones sobre jerarqua entre la norma nacional y la internacional, el
reconocimiento de la dignidad humana como preocupacin y eje de la sociedad democrtica y la vigencia efectiva de los derechos
humanos ganaran un espacio decisivo que si quedara claramente establecido que se optar siempre por la norma ms favorable,
que brinde mayor proteccin al individuo, lo que significa un reconocimiento expreso del principio pro homine como regla de crea-
cin normativa (interpretacin y aplicacin). Esto permite superar las tensiones y contradicciones que han existido en este mbito.
GARCA RAMREZ, Sergio. Recepcin de la jurisprudencia interamericana sobre derechos humanos en el derecho interno. En:
Anuario de Derecho Constitucional latinoamericano. Konrad Adenauer Stiftung, Uruguay, 2008, p. 363.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 39
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
de gobierno que vayan tambin en dicho sen- El puente cultural se refiere a la toma de con-
tido, y por otra parte, la obligacin de que los ciencia y profundizacin de los derechos hu-
jueces apliquen o recurran al derecho interna- manos en cada uno de los Estados partes de
cional en el marco de la interpretacin judicial la CADH7; lo constitucional resuelve norma-
y la resolucin de los casos en concreto. tivamente la cuestin de jerarquas y permi-
te la incorporacin del Derecho Internacio-
En la CADH, que a su vez recoge obligacio- nal en el mbito nacional8; lo legal permite la
nes de Derecho internacional general, se ha operacin de las normas y los pronunciamien-
establecido, por ejemplo, que el Estado tiene tos internacionales en el sistema interno re-
la obligacin de adecuar su legislacin inter- cepcin de sentencias, cumplimiento de re-
na conforme al contenido del tratado en men- paraciones9; el puente poltico implica que
cin. En efecto, el artculo 2 de la CADH se- las acciones de gobierno se realicen en direc-
ala que: Si en el ejercicio de los derechos y cin al Derecho Internacional de los Derechos
libertades mencionados en el artculo 1 no es- Humanos10.
tuviere ya garantizado por disposiciones legis-
lativas o de otro carcter, los Estados partes Finalmente, Garca Ramrez indica que el
puente jurisdiccional, (a travs de la juris-
se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
prudencia interna, sea por medio de la juris-
procedimientos constitucionales y a las dis-
prudencia vinculante de las ms altas cortes
io A
posiciones de esta Convencin, las medidas
legislativas o de otro carcter que fueren ne-
judiciales, sea mediante un control difuso de
convencionalidad) constituye uno de los ins-
l
cesarias para hacer efectivos tales derechos y
tit E T
libertades. na
As, este dispositivo se encuentra dirigido a las
trumentos ms eficaces de la recepcin: de-
fine, ante conflictos especficos, la pertinen-
cia y obligatoriedad de la recepcin y mueve
autoridades estatales que detentan la legitimi- el criterio de los tribunales en la direccin
dad para emitir y crear normas dentro del mbi- adecuada11.
ns C
uc
to jurdico nacional, construir polticas y apli- De otro lado, con relacin a la labor de los
car Derecho, es decir, al Poder Legislativo, al tribunales de justicia de derecho interno y la
co A
Poder Ejecutivo y al Poder Judicial5 e implica capacidad de los mismos de recurrir a la ju-
la necesidad de establecer puentes de comu- risprudencia internacional para interpretar y
nicacin o de recepcin en el derecho interno
G
5 Similar obligacin se encuentra presente en el artculo 2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos, entre otros trata-
dos de derechos humanos. Este deber de adecuar el derecho interno deriva del artculo 27 de la Convencin de Viena de Derecho
de los tratados que seala que una parte no podr invocar las disposiciones de su derecho interno como justificacin del incum-
plimiento de un tratado y del principio de Pacta Sunt Servanda que establece que las partes de un tratado en vigor se encuentran
obligadas por el mismo y deben cumplir de buena fe con los deberes que impone dicha fuente del derecho.
6 GARCA RAMREZ, Sergio. Ob. cit., p. 364.
7 dem.
8 dem.
9 Ibdem, p. 365. La Ley N 27775 de Per se denomina Ley que regula el procedimiento de ejecucin de sentencias emitidas por
tribunales supranacionales.
10 Ibdem, p. 366.
11 dem.
40
ESPECIAL
nen la obligacin, derivada artculo 25 de la CADH seala
... los tribunales juris-
del deber general de garanta, diccionales ... se encuen- que: Toda persona tiene dere-
de ser agentes de proteccin tran en la obligacin espe- cho a un recurso sencillo y rpido
y eficacia de los derechos re- cfica de respetar los dere- o a cualquier otro recurso efec-
conocidos en las constitucio- chos humanos, y tambin tivo ante los jueces o tribunales
nes y en los tratados de dere- de prevenir, procesar, juzgar competentes, que la ampare con-
chos humanos. Y es que para y sancionar las violaciones
a los derechos humanos co- tra actos que violen sus derechos
hablar de la vinculatoriedad de metidas dentro de su mbi- fundamentales reconocidos por
la jurisprudencia internacional to jurisdiccional a la luz de la Constitucin, la ley o la pre-
respecto de los tribunales na- los derechos reconocidos sente Convencin, aun cuando
cionales en el marco de la la- en los tratados ... tal violacin sea cometida por
bor interpretativa y de apli- personas que acten en ejercicio
cacin del Derecho que estos de sus funciones oficiales.
realizan, debemos dejar senta-
do el presupuesto que establece que los pode- Con relacin a graves violaciones de derechos
res del Estado en especfico el Poder Judi- humanos, por ejemplo, la Convencin Ame-
cial y los rganos que conforman el aparato ricana sobre desapariciones forzadas tambin
io A
estatal tienen deberes que cumplir, que no solo establece que cuando el presunto responsable
se traducen en la abstencin de no interferir de una desaparicin forzada est en el territo-
l
o afectar los derechos de los individuos, sino rio de un Estado parte y este no conceda la ex-
tit E T
na
tambin en la ejecucin de acciones positivas tradicin, someter el caso a sus autoridades
destinadas a asegurar la vigencia de los dere- competentes como si el delito se hubiere co-
chos reconocidos en el mbito internacional y metido en el mbito de su jurisdiccin, para
constitucional. efectos de la investigacin y, cuando corres-
ns C
uc
bin de prevenir, procesar, juzgar y sancionar Cuando estos incumplen con los deberes men-
las violaciones a los derechos humanos come- cionados, incurren en responsabilidad interna-
G
12 Los Estados partes de la CADH tienen por obligacin garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos reconocidos en la Con-
vencin a toda persona sujeta a su jurisdiccin. Esta obligacin implica el deber de los Estados partes de organizar todo el apara-
to gubernamental y, en general, todas las estructuras a travs de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder pblico, de manera
tal que sean capaces de asegurar jurdicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos. Corte IDH. Caso Velsquez
Rodrguez vs. Honduras. Sentencia sobre fondo de 29 de julio de 1988. Serie C N 4, prrafo 166.
13 Convencin Interamericana sobre Desaparicin Forzada de Personas, artculo VI.
14 Corte IDH. Caso La ltima Tentacin de Cristo (Olmedo Bustos y otros) vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
5 de febrero de 2001. Serie C N 73, prrafo 72.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 41
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
de los jueces, esto implica que el juez nacio- del proceso jurdico transnacional de Harold
nal tenga en cuenta una serie de pautas, de- Koh que consiste en un conjunto de subpro-
beres y criterios interpretativos (pro persona, cesos multidimensionales interaccin, inter-
evolutivo, dinmico, de acuerdo al objeto y fin pretacin e internalizacin del derecho inter-
del tratado) que le permitan realizar su labor nacional que conduce a su obediencia. Dichos
adecuadamente. procesos, a decir del autor, pueden involucrar
medidas judiciales, como la incorporacin de
En dicho marco, se engarza la discusin sobre
criterios hermenuticos a partir de la jurispru-
la necesidad de que los magistrados naciona-
dencia internacional17.
les tomen en cuenta los fallos de orden inter-
nacional independientemente de que se refie- Ahora bien, ms all de ello, la relacin de los
ran o no, a un caso en el que el Estado al que tribunales internacionales ha sido conceptuali-
pertenecen haya participado como parte con- zada desde el derecho internacional como el fe-
tenciosa para la labor de solucin y decisin nmeno de transjudicialism o transjudicial
de un caso concreto. communication, que puede definirse como
la comunicacin entre tribunales nacionales
II. LA RELACIN ENTRE TRIBUNALES NA- o internacionales, ms all de las fronteras. El
CIONALES E INTERNACIONALES: COM-
PLEMENTARIEDAD Y COOPERACIN dilogo entre tribunales vara, de distinta mane-
ra en relacin a la forma, la funcin y el grado
io A
En alusin a la relacin entre derecho interno
y derecho internacional, German Bidart Cam-
de interlocucin o apertura de cada tribunal18.
l
tit E T
Las causas de la comunicacin inter o trans-
na
pos seala que la fuente interna y la interna-
cional se retroalimentan15, lo que en trminos
ms concretos en relacin a este acpite, im-
judicial, tema que siempre ha estado presen-
te, pero que hoy es ms palpable, estn vincu-
plica que esta es una frmula que tambin es ladas al incremento de la internacionalizacin
aplicable a la forma en como se relacionan los de actividades que inicialmente eran reguladas
ns C
uc
contenciosa de este tribunal internacional. cuentran en constante interaccin con los tri-
bunales nacionales o domestic courts19, y el
Desde el derecho internacional, nos dice Pao-
G
15 BIDART CAMPOS, Germn. La interpretacin de los derechos humanos. En: Lecturas Constitucionales Andinas, N 4, Lima,
1994, p. 30.
16 BERGALLO, Paola. Igualdad de gnero: Experiencias y perspectivas para su igualdad judicial. En: ABRAMOVICH, Vctor, BO-
VINO, Alberto y COURTIS, Christian. La aplicacin de tratados sobre derechos humanos en el mbito local. CELS, Ediciones del
Puerto, Buenos Aires, 2007, pp. 679-681. Sobre el punto, la autora seala a autores como Wyatt, Derek y Dashwood quienes en
el libro European Community law, fueron los pioneros en abordar la vinculatoriedad de los fallos de los tribunales regionales en los
tribunales locales. Igualmente, se menciona a Anne Marie Slaughter, profesora de la Universidad de Princeton quien ha elaborado
toda una teora de la comunicacin entre tribunales de justicia nacionales e internacionales.
17 Ibdem, p. 639.
18 SLAUGHTER, Anne-Marie. A typology of transjudicial communication. En: University of Richmond Law Review, 1994. La traduc-
cin es nuestra. El texto original se refiere a transjudicial communication como: communication among courts--whether national
or supranational--across borders. They vary enormously, however, in form, function, and degree of reciprocal engagement.
19 dem.
42
ESPECIAL
io A
te de la Constitucin, pero sobre todo porque
del Tratado de creacin del Tribunal Andino,
los jueces nacionales son los llamados a re-
la interpretacin prejudicial busca la aplica-
l
solver casos que no siempre podrn ser obje-
tit E T
na
cin uniforme del derecho regional a travs de
to de anlisis por la Corte por restricciones a
la intervencin, en el marco de un expediente
su competencia material, entre otros temas y
nacional en el cual incida la normativa andi-
es necesario que los individuos reciban la pro-
na, de una instancia judicial especializada en
teccin ms adecuada y efectiva en el mbito
la interpretacin del Derecho comunitario que
ns C
20 PEROTTI, Alejandro Daniel. Algunas consideraciones sobre la interpretacin prejudicial obligatoria en el Derecho andino. Secretara
General de la Comunidad Andina, 2001, p. 2, puede revisarse en: <http://www.comunidandina.org/bda/docs/CAN-INT-010.pdf>.
21 dem.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 43
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
en que se interrelacionan esta ltima manifestacin del
... en el Sistema Inte-
los tribunales nacionales e ramericano de Derechos dilogo horizontal es el que se
internacionales, Anne-Marie Humanos ... tanto los jue- da entre el Tribunal Europeo de
Slaughter, por ejemplo, ha ces locales como los jueces Derechos Humanos y la Corte
sealado una clasificacin internacionales se encuen- Interamericana de Derechos Hu-
que distingue tres modali- tran analizando y revisan- manos que constantemente se
dades de comunicacin. As, do jurisprudencia de diver- encuentran retroalimentndose a
esta autora nos indica que sa ndole que pueda servir partir de la labor jurisdiccional
para la resolucin de un
existe un dilogo horizontal, caso, sin importar la instan- que realiza cada una23.
un dilogo vertical y un di- cia de la que se trate. Con relacin al dilogo mixto,
logo mixto.
la autora seala que se combina
Sobre el dilogo vertical, la el dilogo vertical con el dilo-
autora indica que el ejem- go horizontal24. En efecto, en el
plo ms tpico es el que se da entre tribunales mbito del sistema europeo de derechos hu-
internacionales, supranacionales y locales. Un manos, el Tribunal Europeo de Derechos Hu-
ejemplo de ello sucede cuando aun sin existir manos (TEDH) puede tener comunicacin ho-
una regla expresa, e incluso cuando existiese, rizontal con los tribunales locales y adems
io A
los tribunales locales citan la jurisprudencia de
la corte supranacional o internacional. En cier-
fomentar la comunicacin e interrelacin en-
tre los tribunales de cada Estado. A manera de
l
tit E T
na
to modo, los jueces nacionales parten del pre-
supuesto que las sentencias del tribunal inter-
nacional tiene mejor calidad, jerarqua, entre
ejemplo, podemos hacer referencia al princi-
pio de proporcionalidad, desarrollado en la ju-
risprudencia de algunos tribunales locales, que
otras cosas. luego ha sido tomado por el TEDH y poste-
riormente otros Estados lo han incluido como
ns C
nipotente, por el contrario, existen criterios En el mismo sentido, creemos que en el Sis-
interpretativos que siempre relativizarn la tema Interamericano de Derechos Humanos
G
vinculatoriedad de las sentencias de los tribu- ocurre lo mismo, es decir, que tanto los jueces
nales internacionales, como son la interpreta- locales como los jueces internacionales se en-
cin evolutiva y dinmica, de acuerdo al obje- cuentran analizando y revisando jurispruden-
to y fin del tratado y pro personae los cuales cia de diversa ndole que pueda servir para la
determinaran en ltima instancia de qu con- resolucin de un caso, sin importar la instancia
tenido dotar a un derecho o cmo resolver un de la que se trate.
conflicto.
En lneas generales, esta clasificacin deter-
Con relacin al dilogo horizontal22, nos sea- mina la existencia de un grado de cooperacin
la que el mismo se da entre tribunales nacio- y complementariedad reales en el marco de la
nales especficamente del mismo nivel o de interseccin entre los sistemas de derecho na-
competencia jurisdiccional, o entre tribunales cional e internacional. Otro tema, es el grado
44
ESPECIAL
y la intensidad en la que este dilogo se lleve Para terminar este acpite quisiramos recal-
a cabo; sin embargo, creemos que este pun- car que desde distintas miradas, comunicacin
to tiene un saldo positivo en la medida que la e interrelacin entre tribunales jurisdicciona-
creciente globalizacin genera la relativiza- les de distinto orden encuentra justificacin en
cin de la soberana y la necesaria interrela- la evolucin y cambio de paradigmas genera-
cin entre tribunales que traspasan las fronte- dos por el proceso de globalizacin, el cosmo-
ras estatales. politismo y la necesidad de hacer prevalecer la
vigencia de los derechos en el contexto global
De otro lado, desde el Derecho Constitucio-
y en el contexto local.
nal la interrelacin entre tribunales constitu-
cionales es consecuencia necesaria de la aper- En la misma lgica, queremos afirmar que la
tura de este la comunidad internacional y al existencia de relaciones entre tribunales na-
incremento de fuentes de Derecho, as como cionales e internacionales, ms all de la clasi-
de mecanismos jurisdiccionales que garanti- ficacin a la que nos adecuemos y el grado en
cen la vigencia de los derechos humanos. En que estas se den, expresan la importancia de
efecto, la labor de los jueces internos en virtud recurrir a la jurisprudencia internacional para
de su rol de garantes son quienes hacen reali- la resolucin de conflictos en el mbito local
dad dicha apertura del Estado a la comunidad y de establecerla como criterio de interpreta-
internacional. cin vinculante para los tribunales locales, de
io A
El Estado Constitucional contemporneo tiene
lo contrario, la tesis de la interrelacin entre
estos dos rdenes carecera de sentido alguno.
l
como caractersticas principales a la comple-
tit E T
na
mentariedad y cooperacin entre Estados, entre
Estados y organizaciones internacionales, en-
tre otros. Con relacin al tema objeto de nues-
tro estudio, ello supone que el Estado adopte
III. SISTEMA INTERAMERICANO DE DE-
RECHOS HUMANOS Y LA OBLIGA-
CIN DEL CONTROL DE CONVENCIO-
NALIDAD
ns C
va hermenutica26, lo que incluye a los tribu- tre rganos jurisdiccionales. Sobre el Sistema
nales internacionales y supranacionales27. Interamericano, podramos decir que el mis-
G
25 DEL TORO HUERTA, Mauricio. Apertura constitucional al Derecho Internacional de los Derechos Humanos y en la era de la mun-
dializacin y sus consecuencias en la prctica judicial. En: Boletn mexicano de Derecho Comparado. N 112, ao XXXVIII, Nueva
serie, enero-abril de 2005, p. 342.
26 HBERLE, Peter. El Estado Constitucional. UNAM, Mxico, 2003, p. 162.
27 DEL TORO HUERTA, Mauricio. Ob. cit., p. 342.
28 HBERLE, Peter. Ob. cit. p. 162.
29 dem.
30 SLAUGHTER, Anne-Marie. A global Community of Courts. En: Harvard International Law Journal. Winter, 2003.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 45
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
tienen aquellos que conforman dicha comuni- Tribunal internacional tiene a su cargo la
dad respecto de la existencia de ella misma, lo interpretacin de la Convencin America-
que se puede manifestar a partir de las referen- na, y de que esta constituye, para cada Es-
cias que hagan los tribunales a la necesidad de tado, fuente de obligaciones, y para cada
dialogar o tomar en cuenta la jurisprudencia individuo, fuente de derechos. Este ha sido
de otros tribunales31. el giro fundamental en la etapa que ahora
vivimos. Por este medio adquieren trascen-
De ello se ha hecho mencin en el informe de
dencia los pronunciamientos de un tribunal
la Corte IDH a la Asamblea General de la OEA
internacional que no es ltima instancia de
en el ao 2006 en donde se seal que:
la justicia interna, ni est llamado a cono-
Si tuvisemos que cifrar en un solo con- cer un elevado nmero de casos32.
cepto los mayores logros de la jurisdiccin
Del mismo modo, esta interaccin tambin se
interamericana en la etapa ms reciente
refleja en el hecho de que la Corte IDH haya
que son, por supuesto, logros del Sistema
elaborado el concepto de control de conven-
en su conjunto, habra que mencionar la
recepcin que la jurisprudencia internacio- cionalidad que los tribunales internos estn
obligados a realizar cuando se trata de resol-
nal ha tenido en el orden jurdico interno
ver un caso en el que est involucrado un de-
de los Estados. Se ha fortalecido, con nfa-
recho reconocido en la Convencin.
io A
sis cada vez ms fuerte y conviccin cada
vez ms firme, el tendido de puentes entre Con respecto a lo primero, la Corte IDH ha se-
l
tit E T
el orden internacional y el orden nacional, alado que [C]uando un Estado ha ratificado
na
que lejos de contraponerse constituyen,
unidos, el arco protector del ser humano.
un tratado internacional como la Convencin
Americana, sus jueces, como parte del apara-
A mi modo de ver, desde esta perspectiva to del Estado, tambin estn sometidos a ella,
se deja atrs el conocido y superable di- lo que les obliga a velar porque los efectos de
ns C
uc
31 Hacer referencia al tipo de relacin vertical, mixta u horizontal existente entre la Corte IDH y los Tribunales Nacionales excede
al objeto del artculo. Sin embargo, queda claro que ms all de esta clasificacin debemos reconocer la labor de cooperacin y
complementariedad que define o caracteriza a la relacin entre estas cortes.
32 <www.corteidh.or.cr>.
33 Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile. Cit, prrafo 2, y caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y
otros) vs. Per. Sentencia sobre Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, de 24 de noviembre de 2006. Serie C
N 158, prrafo 2.
34 dem.
46
ESPECIAL
Ahora bien, esta obligacin de resolver un internacional y los rganos estatales, resulta
conflicto teniendo en cuenta a la CADH, en ms palpable cuando el contenido de las sen-
primera instancia deviene del deber de respe- tencias de la Corte Interamericana contribuye
tar y garantizar los derechos reconocidos en la en la modificacin de la legislacin y derecho
Convencin al que se han obligado los Esta- interno de los Estados partes de la Conven-
dos, as como de la necesidad de adoptar me- cin Americana, ya sea por accin del legis-
didas para hacer efectivos los derechos, pero lador o por los jueces encargados de exami-
tambin porque el derecho internacional, y en nar normas de derecho interno por medio de
especfico, la CADH se ha incorporado en el un procedimiento de control concentrado in
derecho interno de los Estados, adquiriendo en abstracto, o por medio de inaplicacin de
muchos casos rango constitucional. normas a un caso concreto estas dos ltimas
manifestaciones de la obligacin de control de
Sin embargo, la Corte va ms all cuando se- convencionalidad.
ala que los tribunales nacionales deben tomar
en cuenta su jurisprudencia, en tanto ella es Sin embargo, en el marco de este documen-
la intrprete ltima de la CADH. Al respecto, to, quisiramos resaltar que los actores judi-
cabe indicar que la afirmacin de este tribunal ciales, es decir, tribunales nacionales, juegan
refleja la existencia o la construccin de prin- un papel medular en la operatividad de los de-
rechos reconocidos en la CADH, y en la efec-
io A
cipios y valores comunes que empujan a que
el trabajo entre los tribunales para proteger y tivizacin del dilogo con la Corte IDH. De
hecho, diversos autores resaltan el hecho de
l
hacer efectivos los derechos humanos tenga
tit E T
na
cierta coordinacin, criterios de resolucin co- que existe una viva interaccin entre la juris-
munes o que los contenidos de los derechos prudencia de la Corte y la configuracin del
tengan un estndar mnimo a tomar en cuenta derecho interno de los Estados y en la aplica-
por todos los que aplican el Derecho. Esto lti- cin funcin creadora judicial del derecho
mo es lo que tambin define al Sistema Intera- en tribunales nacionales. Al respecto, Garca-
ns C
uc
mericano como una community of courts35. Sayn refiere que en temas crticos como las
amnistas, el derecho proceso, entre otros, los
En efecto, la idea de Sistema Interamerica-
co A
un conjunto de valores y principios normas en y contenido de los derechos que la Corte IDH
el que existen actores y destinatarios que se in- establece en su jurisprudencia e incluso en el
terrelacionan, dialogan, se acercan y cooperan marco de sus opiniones consultivas36.
para la consecucin de la eficacia de los dere-
chos reconocidos en la CADH y otros instru- A decir de Garca Ramrez, el mbito de re-
mentos que forman parte de este sistema. cepcin jurisdiccional resulta ser uno de los
ms efectivos en la recepcin y aplicacin de
Asimismo, conviene reiterar que la nocin la CADH y la jurisprudencia de la Corte IDH.
de sistema y la presuncin de dilogo en- As, indica que el puente jurisdiccional (.)
tre tribunales, o si se quiere entre el tribunal confiere trascendencia a la jurisprudencia
35 Slaughter seala que A community, however, requires norms and principles that are recognized by its members--shared precepts
that bind them as a community, rather than merely as a collective. Anne- Marie Slaughter. A global Community of Courts, en: Har-
vard International Law Journal, Winter, 2003.
36 GARCA-SAYN, Diego. Justicia interamericana y tribunales nacionales. En: Anuario de Derecho Constitucional latinoamericano.
Konrad Adenauer Stiftung, Uruguay, 2008, p. 398.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 47
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
io A
Por ejemplo, a propsito de la sentencia del caso
Marckx vs. Blgica que seal que la distincin
cipios comunes para la proteccin de los dere-
chos del individuo.
l
entre hijos legtimos e ilegtimos que realiza-
tit E T
Por ello, hemos tomado algunas experiencias
na
ba la legislacin belga vulneraba los artculos
8 (derecho a la intimidad y vida familiar), as
muy concretas: el caso de la Corte Suprema
de Argentina y de la Corte Constitucional co-
como el artculo 14 (prohibicin de discrimina- lombiana que han incorporado o establecido
cin) de la Convencin Europea, Holanda mo- va interpretacin jurisprudencial, la regla que
ns C
48
ESPECIAL
calcar que en ambos casos, e ... la tesis ... del dilo- En Colombia se ha abordado el
incluso en el caso peruano que go consciente entre los tri- tema desde el concepto de blo-
tocaremos posteriormente, el bunales nacionales y supra- que de constitucionalidad que
tema de la vinculatoriedad de nacionales ... implica que la
comunidad de cortes nacio- bsicamente se puede definir
la jurisprudencia internacio- como aquellas normas y prin-
nales e internacionales se
nal se matiza mediante la in- encuentre en constante re- cipios que, sin aparecer formal-
corporacin del principio pro troalimentacin para asegu- mente en el articulado del tex-
personae en el razonamiento rar la vigencia del orden in- to constitucional, son utilizados
de estas cortes. Y es que, en la ternacional del cual forman como parmetros del control de
parte los derechos huma-
labor interpretativa, especfi- constitucionalidad de las leyes,
nos.
camente la referida a los dere- por cuanto han sido normativa-
chos constitucionales o los de- mente integrados a la Consti-
rechos humanos, el principio tucin, por diversas vas y por
hermenutico de favorabilidad o pro perso- mandato de la propia Constitucin40.
nae39 es el que determina la norma o conteni-
Esta nocin alude, como bien indica Uprim-
do normativo a aplicar a un caso concreto; as, ny, a que los mandatos constitucionales que se
io A
la interpretacin normativa que sea ms favo- deben tener en cuenta para resolver una con-
rable a los derechos del individuo ser la que troversia judicial no son exclusivamente los
l
se tome en cuenta al momento de aplicar una artculos de la Constitucin, ya que otras dis-
tit E T
na
disposicin. Ello se aplica a las interpretacio- posiciones y principios pueden tener tambin
nes de derechos que hagan otros tribunales in- relevancia para decidir esos asuntos, en la me-
ternaciones e incluso los tribunales internos. dida que tambin poseen el rango de norma
Con ello, se reafirma la tesis de la complemen- constitucional . En ese sentido, todo lo que
41
ns C
uc
tariedad, pero sobre todo la del dilogo cons- forma parte del bloque de constitucionalidad
ciente entre los tribunales nacionales y supra- tiene evidente fuerza normativa, con lo cual
las normas de este bloque son fuente de Dere-
co A
asegurar la vigencia del orden internacional cionalidad es relevante en la medida que ello
del cual forman parte los derechos humanos. implica hacer referencia a las fuentes de dere-
Asimismo, no deja de estar presente el hecho cho Internacional. En efecto, los tratados de
de que las interpretaciones de tribunales su- derechos humanos son parte de este bloque. Al
pranacionales tienen valor jurdico en el m- respecto, la jurisprudencia de la Corte Consti-
bito de derecho interno, y en tal sentido deben tucional ha considerado como pertenecientes a
considerarse fuentes de Derecho. este: a) Los tratados de derecho internacional
39 El principio hermenutico pro personae tambin puede verse como un elemento y valor comn en el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos en general, y en particular en la comunidad de jueces del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
40 Corte Constitucional de Colombia, sentencia c-191/1998, Demanda de inconstitucionalidad contra el artculo 9 (parcial) de la Ley
397 de 1997 publicada el 22 de junio de 1998.
41 UPRIMNY, Rodrigo. Bloque de constitucionalidad, derechos humanos y nuevo procedimiento penal. Disponible en: <http://cijus.
uniandes.edu.co/proyectos/cd_justicia/ficha2/notas/4.pdf>.
42 Corte Constitucional de Colombia, sentencia c-067/03, demanda de inconstitucionalidad contra el artculo 21 (parcial) de la Ley
734 de 2002, nuevo Cdigo Disciplinario nico, 14 de febrero del 2003.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 49
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
que reconocen derechos intangibles; b) los a la jurisprudencia nacional sino tambin in-
artculos de los tratados de Derecho Interna- ternacional, sobre todo si el rgano encargado
cional de Derechos Humanos ratificados por de emitirla es quien dota de contenido y es el
Colombia, cuando se trate de derechos reco- intrprete ltimo del tratado internacional del
nocidos por la Carta; y en cierto sentido, c) que el Estado es parte y al cual se encuentra
la doctrina elaborada por los tribunales inter- vinculado.
nacionales u rganos de control de los trata- En el mismo sentido, la Corte colombiana se
dos de derechos humanos en relacin con esas ha preocupado de establecer expresamente que
normas internacionales. la nica restriccin que se encuentra al estu-
Sobre el criterio c, la Corte Constitucional diar las sentencias de la Corte IDH es la del
colombiana ha expresado que las interpreta- principio pro homine. En esa lgica, la Senten-
ciones de la Corte IDH y de la Comisin In- cia T-679 del 2005, que resolva un caso de li-
teramericana de Derechos Humanos son cri- bertad de expresin, estableci lo siguiente:
terios hermenuticos o doctrina relevante. En De modo reiterado la Corte Interame-
efecto, en la Sentencia C-010 de 2000 seal ricana por medio de su jurisprudencia ha
al respecto: insistido en la necesidad de aplicar las
La Corte coincide con el interviniente en disposiciones ms favorables a la garan-
io A
que en esta materia es particularmente re-
levante la doctrina elaborada por la Cor-
ta del derecho a la libertad de expresin,
muy en el sentido de lo dispuesto por el in-
l
ciso b) del artculo 29 de la Convencin
tit E T
te Interamericana de Derechos Humanos,
que es el rgano judicial autorizado para
interpretar autorizadamente la Convencin
na Interamericana:
Si a una misma situacin son aplicables la
Interamericana. En efecto, como lo ha se- convencin Americana y otro tratado in-
alado en varias oportunidades esta Cor- ternacional debe prevalecer la norma ms
ns C
uc
43 Corte Constitucional de Colombia, Sentencia c-0010/00, Demanda de inconstitucionalidad contra los artculos 2 (parcial), 3 (par-
cial), 5, 6 (parcial) 7 literales c) y f), 8 inciso tercero, 10, 11 (parcial), 13 inciso primero, 14, 15 (parcial), 19 y 20 literal f) de la Ley
74 de 1966) 31 de enero de 2000.
44 CRDOVA TRIVIO, Jaime. La aplicacin de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de derechos humanos al Derecho
Constitucional colombiano. En: Anuario de Derecho Constitucional latinoamericano. Tomo II, 2007, Konrad Adenauer Stiftung, Uru-
guay, p. 671.
50
ESPECIAL
A manera ilustrativa, algunos de los casos que los criterios interpretativos vertidos por los r-
ha abordado la Corte colombiana a partir de ganos jurisdiccionales supranacionales47.
una interpretacin conforme a la jurispruden-
En concreto, en el caso Ekmekdjan c. Sfo-
cia de la Corte IDH son los vinculados con el
vich, y en el caso Giroldi, la Corte Suprema
derecho a la libertad de expresin, el derecho
de este pas seal que la interpretacin que
de defensa, las garantas del debido proceso,
haga de los derechos humanos la Corte IDH
el derecho a la verdad y a la justicia de las vc-
deber servir de gua a los tribunales argenti-
timas de violaciones a los derechos humanos,
nos. Pero incluso en Argentina, se ha ido ms
las restricciones al principio non bis in dem
all y se ha sealado que la interpretacin que
en materia disciplinaria y penal, entre otros.
realice la Comisin Interamericana de Dere-
Por ejemplo, en la sentencia que declar incons- chos Humanos, tambin sirve de gua a los tri-
titucional el artculo 13 de la Ley N 733 del bunales argentinos en la labor interpretativa
2002 que estableca que los autores de delitos que realizan.
como terrorismo, secuestro o extorsin podan
ser beneficiados con indultos y amnistas la Ello, sin duda, va acorde con lo sealado por
Corte colombiana seal que: Entonces, los la Corte IDH con relacin a la obligacin de
principios y normas de Derecho Internacional los jueces de realizar control de convencionali-
aceptados por Colombia (artculo 9 de la CP), dad. Y es que, al parecer, aqu la Corte Supre-
io A
el Estatuto de Roma, y nuestro ordenamiento ma Argentina, independientemente de la cla-
constitucional, que solo permite la amnista o sificacin de la relacin entre tribunales que
l
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consideremos aplicable, est admitiendo la
na
el indulto para delitos polticos y con el pago
de las indemnizaciones a que hubiere lugar vinculatoriedad de los fallos de la Corte IDH y
(artculo 150, numeral 17 de la CP), no admi- asumindolos como criterio interpretativo exi-
ten el otorgamiento de autoamnistas, amnis- gible en la resolucin de un caso.
tas en blanco, leyes de punto final o cualquie- Otro ejemplo claro que confirma que la Corte
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ra otra modalidad que impida a las vctimas el IDH es un referente para la aplicacin del De-
ejercicio de un recurso judicial efectivo como recho en el mbito interno, es la sentencia de
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45 Corte Constitucional de Colombia, Sentencia c-665-2002, (Demanda de inconstitucionalidad contra los artculos 72, 73 y 74 de la
Ley 510 de 1999), 6 de febrero del 2002.
46 SAGS, Nstor Pedro. Interpretacin de los Derechos Humanos en la jurisprudencia nacional e internacional. En: PALOMINO
MANCHEGO, Jos (coordinador). Derechos Humanos y Constitucin en Iberoamrica. Grijley, Lima, 2002, p. 44.
47 Ibdem, p. 44.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 51
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
l
la Corte Interamericana a rechazar las le-
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na
yes peruanas de autoamnista. Pues, en
idntica medida, ambas constituyen leyes
mo, tal y como lo establece el artculo 62.3 de
la CADH: La Corte tiene competencia para
conocer de cualquier caso relativo a la inter-
ad hoc, cuya finalidad es la de evitar la per- pretacin y aplicacin de las disposiciones de
secucin de lesiones graves a los derechos esta Convencin que le sea sometido, siempre
ns C
humanos48.
uc
En el Per, las referencias a la vinculatoriedad cisos anteriores, ora por convencin especial.
de las sentencias de la Corte Interamericana
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48 Corte Suprema de Justicia de la Nacin, sentencia del 14 de junio del 2005, Recurso de hecho deducido por la defensa de Julio
Hctor Simn en la causa de Simn, Julio Hctor y otros s/ privacin ilegtima de la libertad, etc. causa N 17.768.
52
ESPECIAL
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Derechos Humanos49. Corte IDH para resolver casos referidos al de-
recho a un recurso efectivo (artculo 25 de la
l
En el mismo sentido, luego de la entrada en
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na
CADH). En efecto, en el caso Almenara Bry-
vigencia del nuevo Cdigo Procesal Constitu- son o en el caso Urrelo lvarez, este tribunal
cional, ha sealado, en el caso Chirinos que la indic:
vinculatoriedad de las sentencias de la CIDH
no se agota en su parte resolutiva (la cual, cier- El derecho a la proteccin jurisdiccional
ns C
tamente, alcanza solo al Estado que es parte en de los derechos o, lo que es lo mismo, el
uc
el proceso), sino que se extiende a su funda- derecho de recurrir ante un tribunal com-
mentacin o ratio decidendi, con el agregado petente frente a todo acto u omisin que le-
co A
49 STC Exp. N 218-2002-AA/TC (caso Cartagena Vargas), publicada el 21 de agosto del 2002, f. j. 2.
50 STC Exp. N 2730-2006-AA/TC (caso Castillo Chirinos), publicada el 27 de julio del 2006, f. j.12.
51 STC Exp. N 1941-2002-AA/TC (caso Luis Felipe Almenara Bryson), publicada el 20 de marzo del 2003, y la STC Exp. N 2209-
2002-AA/TC (caso Mario Antonio Urrelo lvarez), publicada el 15 de mayo del 2003, f. j. 3.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 53
CMO VINCULAR LAS RESOLUCIONES INTERNACIONALES A LOS JUECES...?
llao contra la Ley N 28642 que
El paradigma del Es- 1. La globalizacin tiene conse-
prohiba la procedencia de los tado Constitucional con- cuencias en el mbito jurdico.
procesos de amparo contra aque- temporneo se puede tra- Este fenmeno ha generado lo
llas resoluciones del JNE que ducir en la apertura al que hoy podemos denominar la
vulnerasen los derechos funda- Derecho Internacional de
los Derechos Humanos, lo mundializacin del Derecho, lo
mentales de las personas, el TC
que supone no solo tomar que implica cambios en la con-
indic que toda persona tiene de-
en cuenta ... los tratados cepcin de lo que consideramos
recho a un recurso efectivo frente de derechos humanos [y] fuentes de Derecho, en la rela-
a decisiones de cualquier rgano tambin tomar en cuen- cin entre Estados y organismos
estatal que afecten sus derechos. ta la labor realizada por internacionales en la comuni-
los tribunales internacio-
Para ello, hizo referencia al caso nales. dad internacional, el surgimien-
Yatama vs. Nicaragua en el que to de un orden jurdico interna-
la Corte IDH declar la respon- cional universal que se centra en
sabilidad de este Estado por per- la proteccin y vigencia de los
mitir que rganos jurisdiccionales electorales derechos humanos, y la necesidad de encontrar
se encuentren exentos de un control jurisdic- frmulas que hagan efectivo el Derecho Inter-
cional frente a aquellas decisiones que con- nacional de los Derechos Humanos.
io A
travengan los derechos fundamentales de las
personas. De esta forma, el TC indic que era
2. El conflicto entre posturas monistas y dua-
l
listas que se refieren a la incorporacin de los
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na
obligacin del Estado peruano adecuar su de-
recho interno a los principios derivados de la
Convencin Americana sobre Derechos Hu-
tratados en el mbito interno ha perdido vigen-
cia y, en la actualidad, la discusin sobre la
eficacia del Derecho Internacional se centra en
manos, segn lo dispone su artculo 2, para
el rol que los jueces internos pueden ejercer
que su legislacin vaya acorde con el conteni-
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para su cumplimiento.
uc
52 STC Exp. N 0007-2007-PI/TC (caso Colegio de Abogados del Callao (demandante) c. Congreso de la Repblica (demandado),
publicada el 19 de junio del 2007, f. j. 41.
54
ESPECIAL
de apertura que deben tener los jueces se van convencionalidad en la resolucin de conflic-
acortando sensiblemente. tos de sus jurisdicciones, bajo riesgo de gene-
rarse responsabilidad internacional para el Es-
5. Per, Colombia y Argentina son ejemplos
tado, si es que ello no se cumple.
claros de la vigencia del fenmeno de tran-
sjudicialization o interrelacin entre tribuna- 7. El dilogo interjudicial en el Sistema Inte-
les nacionales e internacionales. En todos los ramericano de Derechos Humanos es una rea-
casos, la jurisprudencia de la Corte IDH es pa- lidad que da a da es ms palpable y que con-
rmetro de interpretacin para los jueces de tribuye al fortalecimiento del orden jurdico
estos pases. Aunque no existe previsin cons- internacional y a la efectividad de los dere-
titucional que haga referencia a la vinculato- chos humanos.
riedad de la jurisprudencia internacional, esto
8. El dilogo entre jurisdicciones naciona-
ha sido resuelto va la interpretacin judicial
les e internacionales es una muestra de los
en diversas sentencias e incluso en disposicio-
principios de complementariedad y coope-
nes legales.
racin que sustentan la vigencia del Esta-
6. La Corte IDH ha establecido la obligacin do Constitucional del siglo XXI y del orden
de los jueces locales de realizar control de internacional.
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GACETA CONSTITUCIONAL N 19 55
ESPECIAL
Derecho a la protesta
y orden pblico
G A C E T A
c o n s t it u c io n a l
PRESENTACIN
Protestas sociales:
entre el delito y el derecho
E
l tema que propusimos abordar en este especial era tal vez tan peliagudo como
urgente de tratar. A partir de los hechos ocurridos en la selva de nuestro pas y de
los voceados paros convocados por distintos sectores sociales, diversos lderes de
opinin mostraron sus pareceres con respecto a estas movilizaciones, en algunos casos
justicndolas y responsabilizando al Gobierno, en otros atribuyendo responsabilidad a
movimientos radicales y a intereses forneos.
io A
Desde luego, no corresponde realizar aqu un anlisis poltico sobre este asunto. No es
este el espacio para ello. En todo caso, a efectos de este especial, s corresponde pregun-
l
tarnos: protestar, reclamar, oponerse son derechos constitucionales? Y si lo son, cobijan
tit E T
na
la posibilidad de cometer actos violentos o lesivos de otros derechos, como tomas de
carreteras o enfrentarse con ferocidad a la fuerza pblica? Puede el Estado, en cualquier
caso, reprimir la protesta social? Cul sera el justo medio entre protesta y orden?
Ya que el tema es complejo, las repuestas no dejarn de serlo. Para empezar, mencionemos
ns C
uc
que la Constitucin admite diversas posibilidades para manifestar pblicamente nuestra
opinin, incluso en sentido abiertamente discrepante con el poder pblico (esto queda
amparado, por ejemplo, con las libertades de expresin, opinin, reunin y participacin
co A
dignidad humana y el carcter democrtico de nuestro Estado que colocan al poder pbli-
co al servicio de la persona y no al revs no seran ms que papel mojado en tinta.
Protestar, como cualquier derecho, tiene lmites. Encontrar estos lmites implica tener
en consideracin no solo las normas formalmente vigentes, sino tambin a la dinmica
social que hace de la Constitucin una norma viva y de los derechos fundamentales algo
ms que titularidades y estructuras.
Desde luego, es necesario sealar que en ningn caso reclamar puede considerarse un
comodn para cometer tropelas o salvajismos. Si la Constitucin tiene real valor norma-
tivo, tanto la defensa del orden pblico como de los derechos constitucionales de quienes
deciden no reclamar deben quedar asegurados. La protesta solo es ejercida legtimamente
si se respeta el conjunto de bienes y valores constitucionales.
Pero asegurar el orden y la seguridad pblica tampoco est vinculado a la defensa del
statu quo. Esta, que puede parecer una armacin demaggica, surge en realidad de una
lectura constitucional desapasionada: la Norma Fundamental, en diversos lugares, pone
especial nfasis en el compromiso del Estado con la superacin de distintas formas de
postergacin social y exclusin (v. gr. los artculos 4, 7, 10, 17, 23, 44 y 59). En tal sentido,
si la Constitucin es autntica norma, no pueden tenerse a estas armaciones inclusivas
por meras clusulas alegricas o de estilo. Si tienen valor jurdico, deber considerarse
legtimo el ejercicio del derecho a la protesta cuando el Estado incumple los mandatos
constitucionales. En tal caso, la respuesta constitucionalmente adecuada deber estar
orientada a cumplir los deberes constitucionales lo ms que se pueda y no acudir de
inmediato a la salida fcil (y de dudosa constitucionalidad) de la represin.
Los autores que escriben en este especial tratan tres temas relacionados con estos asuntos.
El reconocido profesor argentino Roberto Gargarella, quien ha tratado tan bien el asunto
del derecho a la protesta, nos brinda una anlisis sobre la justicia penal en circunstan-
cias sociales de miseria y gran desigualdad; como explica el autor, en nuestros pases
ciertas normas penales por ejemplo, las que criminalizan las protestas resultan ajenas
a las mayoras, no solo porque en su produccin no se les toma en cuenta, sino porque
su aplicacin nalmente parece estar destinada a sancionar y consolidar la condicin
marginal de muchas personas (adems de beneciar inclusive a unos pocos). Enrique
io A
Castro trata el derecho constitucional a la insurgencia; este, si bien tiene inevitablemen-
te una connotacin violenta, no signica que nos coloque en una especie de estado de
l
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na
naturaleza y lucha de todos contra todos. La insurgencia es, pues, un derecho que tiene
por nalidad restablecer el orden constitucional quebrado por la autoridad poltica y que
debe ejercerse respetando los dems derechos reconocidos por la Constitucin. Final-
mente, Carlo Magno Salcedo, a partir de analizar la protesta vinculada con el derecho de
reunin (tal vez la libertad fundamental ms vinculada a la protesta), pone el dedo en la
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llaga al sealar con claridad que muchos discursos a favor de la protesta social podran
apaar, tal vez sin proponrselo, actos de violencia intolerables, cuya sancin estara bien
tipicada por el Cdigo Penal. En tal caso, coincidimos, no se puede sealar que estamos
co A
perverso, pero tampoco crmenes en nombre de causas sociales. As, resulta compatible
mejor an, complementario, lo sealado inicialmente por Gargarella y lo destacado
posteriormente por Salcedo.
Este especial tiene una transcendencia que puede parecer evidente, pero que no tenemos
molestia en destacar: en el mbito laboral, en el de las actividades econmicas, en el del
desempeo de la Administracin Pblica y en el de la imposicin de penas la protesta
aparece como una constante y seguramente lo ser durante buen tiempo. No es un asunto
inocuo. Es consecuencia de vivir en democracia, y representa una paradoja de la moder-
nizacin (desigual). Si convenimos en esto, convengamos tambin en que es mejor saber
sobre qu terreno pisamos en trminos jurdicos al referirnos a las protestas sociales antes
que dejarnos llevar por el vaivn de opiniones o intereses particulares, en muchos casos
al margen y hasta opuestos al Derecho.
io A
mente no suele ser evidenciado, nos plantea que las normas penales en
muchos casos son creadas al margen de las voces de las mayoras, que
l
RESUMEN
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na
nuestras prisiones parecen lugares creados especialmente para el maltra-
to de los sectores desaventajados e incluso que las leyes punitivas pueden
ser utilizadas en beneficio de intereses de pequeos grupos o para mante-
ner el statu quo excluyente.
ns C
uc
Existen buenas razones de distinto tipo para sulta difcil aceptar, en principio, la validez de
cuestionar la validez de las normas penales las normas penales originadas en sociedades
marcadas por la pobreza y la desigualdad, es
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GACETA CONSTITUCIONAL N 19 61
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
coercin estatal a su favor. En el peor de los ca- Dentro de la academia penal, la reaccin fren-
sos, este orden represivo puede utilizarse para te a este problema, que podemos denominar el
custodiar la propia situacin aventajada, persi- de hacer justicia (penal) en un mundo injus-
guiendo y sancionando penalmente a aquellos to, vara, obviamente, con autores y doctri-
que, de algn modo, osan ponerla en cuestin. nas, pero me animara a decir que en sus co-
Advirtase que, si tal fuera rrientes principales (y an en
el caso, estaramos reprodu- muchas de las principales co-
ciendo muchos de los graves rrientes tericas alternativas)
males examinados en la sec- Resulta claro ... que se advierte una actitud abier-
cin anterior: normas vincu- la deplorable realidad tamente ambigua frente a esta
ladas con el Derecho Penal, que caracteriza a las pri- situacin. Por un lado, mu-
siones en la mayora de chos autores reconocen expl-
que aparecen ajenas (por los nuestros pases nos ha-
modos de su creacin) a toda citamente la importancia de ex-
bla de la forma extrema- plorar este tipo de conexiones
o parte de la sociedad, y que damente cruel y discrimi-
son diseadas por un grupo natoria con que estamos entre la justicia penal y la justi-
pequeo, a su servicio, para utilizando el aparato pu- cia social, y explicitan una cla-
su propio beneficio. nitivo estatal. ra preocupacin sobre las serias
implicaciones que pueden deri-
Este escenario parece escalo-
friante, pero al mismo tiempo io A varse de este anlisis. Para ci-
tar un caso importante, uno ad-
l
demasiado cercano a nuestras vidas. Resulta vierte este tipo de disposiciones en una obra
tit E T
na
claro, para mencionar solo un ejemplo rele- clave dentro de la reflexin penal de las l-
vante, que la deplorable realidad que caracte- timas dcadas, como lo es el influyente libro
riza a las prisiones en la mayora de nuestros Doing Justice (1976) de Andrew von Hirsch.
pases nos habla de la forma extremadamente El ltimo y breve captulo de este trabajo se
cruel y discriminatoria con que estamos utili- encuentra enteramente dedicado al tema de los
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siones tienda a ser relativamente homognea, cin del libro, Von Hirsch sostiene que mien-
para incluir entre sus habitantes a los sectores tras que a un segmento sustancial de la pobla-
sociales ms desaventajados, en trminos de cin se le nieguen oportunidades adecuadas
G
clase, raza y/o etnia, viene a ratificar nuestras para su sustento, cualquier esquema para cas-
peores pesadillas. Pareciera que, o bien esta- tigar debe ser (considerado) moralmente de-
mos eligiendo castigar crmenes que son ante fectuoso. Hechos como este resultan sorpren-
todo cometidos por personas desfavorecidas, dentes al menos por dos razones. En primer
o bien, dentro de los crmenes que por algu- lugar, asombra positivamente la contun-
na razn escogemos penar, el sistema penal dencia y radicalidad de esta afirmacin final.
se encuentra sistemticamente sesgado contra En segundo lugar, tambin llama la atencin
los derechos e intereses de los sectores socia- que este demoledor reclamo aparezca exac-
les ms desfavorecidos1. tamente como cierre del libro, y que el libro
1 Por supuesto, una buena manera de rechazar la plausibilidad de este anlisis comienza con la afirmacin segn la cual en mu-
chas sociedades marcadas por la pobreza y la desigualdad, los pobres no se encuentran privados del derecho al voto y, lo que
es todava peor, en muchos casos votan mayoritariamente por partidos que luego terminan trabajando contra sus intereses. Esta
idea, muy repetida en crculos acadmicos y polticos, encierra una nocin muy degradada de obligacin poltica, que parece
legitimar medidas violatorias de derechos fundamentales por la sola existencia del voto peridico. Esta nocin se desentiende
de los obvios problemas que marcan a los sistemas representativos modernos, vinculados con la influencia del dinero en pol-
tica, la carencia de instrumentos institucionales suficientes para controlar a los representantes, la carencia de voz pblica que
suele afectar a sectores amplios de la poblacin, la sistemtica represin de la protesta poltica, etc. La conciencia de estos pro-
blemas nos permite mantener intacta esta preocupacin muy especial acerca de los modos en que el Estado ejerce sus pode-
res de coercin.
62
ESPECIAL
aparezca sostenindose solo, y con indepen- sostenido una conclusin igualmente radical
dencia de este criterio, hasta justamente su reconociendo, a partir de razones como las
ltima frase. El ejemplo, me animara a soste- citadas, que las dificultades para justificar el
ner, acta como una metfora ilustrativa acer- castigo en sociedades tan fuertemente marca-
ca de cul es la situacin predominante den- das por la injusticia social pueden ser impo-
tro de la reflexin penal contempornea: una sibles de superar3. Todos estos autores, creo,
clara conciencia de que se est jugando con parecen estar preocupados por lo que Duff
fuego conciencia de que en el rea se tra- (1998; 2001) ha llamado las precondiciones
tan problemas tremendamente delicados, con de la responsabilidad criminal. En palabras
las herramientas ms gruesas y peligrosas que de este autor:
tiene bajo su custodia el Estado; un reconoci-
() cualquier explicacin del castigo
miento abierto de los modos en que la injusti-
que pretenda darle un lugar central a la re-
cia social socava la justicia penal; pero al mis-
flexin sobre la justicia de la pena que se
mo tiempo una convivencia cotidiana con (y
le impone al ofensor debe enfrentar el pro-
que implica habitualmente la administracin
blema de si podemos castigar de modo jus-
de) un Derecho Penal que, en ltima instancia,
to a sujetos cuyas ofensas se encuentran
se reconoce como profunda y tal vez irreme-
ntimamente asociadas con injusticias so-
diablemente viciado.
ciales serias que ellos han sufrido (Duff
io A
Excepcionalmente, y por fortuna, algunos au-
tores influyentes dentro del rea de la reflexin
1998, 197).
l
Por lo dicho hasta aqu, sobre las situaciones
tit E T
na
penal han puesto en primer plano las dificul-
de grave injusticia social que marcan a mu-
tades existentes (en situaciones como las do-
chas de nuestras sociedades, y las dificulta-
minantes en muchas sociedades contempo-
des de seguir justificando el castigo en tales
rneas) para seguir justificando el castigo en
circunstancias, propondra aqu algunos crite-
tales condiciones de extrema injusticia social.
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2 Por ejemplo, de acuerdo con el citado VON HIRSCH, en la medida en que un sector importante de la poblacin vea negadas
las oportunidades para asegurarse su subsistencia, luego, cualquier plan o esquema de castigo resulta moralmente imperfecto.
Para HONDERICH, Ted, mientras tanto: No hay nada que pueda denominarse la justificacin moral del castigo si se deja de lado
la pregunta sobre la distribucin de bienes en la sociedad.
3 Duff ha asumido esta visin en los ltimos aos, despus de un largo periodo en donde segn su testimonio no se animaba a
dar semejante paso (vase DUFF 2001, Cap. 5.3). Esto sera as porque la mayora de los individuos y grupos que comparecen
ante la justicia criminal han sufrido formas de exclusin tan severas que las precondiciones esenciales de la responsabilidad cri-
minal no resultan suficientemente satisfechas (DUFF 2001, 196). Entonces, y en la medida en que esas condiciones injustas si-
gan intocadas concluye Duff, los que cometen ofensas no podran ser juzgados justamente, condenados o castigados.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 63
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
no es irracional es decir, en este caso, asu- a consecuencia de sus acciones, sus omisio-
mimos que las personas no consienten situa- nes, o ambas cosas5.
ciones en donde son privadas de sus derechos
Esta presuncin, basada en la idea de aliena-
ms bsicos (alimentacin, vivienda, salud y
cin legal, se encuentra directamente emparen-
educacin bsica) entonces, si la ciudadana
tada con los juicios de Antony Duff, cuando
es sistemticamente privada de aquellos dere-
sostiene que:
chos, debemos suponer que es excluida de la
creacin de la ley. El carcter sistemtico de Si existen individuos o grupos dentro de
las ofensas sustanciales que ciertas personas la sociedad que (en los hechos, an si de un
o grupos afrontan se refiere a la existencia de modo no buscado) se encuentran exclui-
falencias procedimentales graves, propias de dos de modo persistente y sistemtico de
un sistema institucional incapaz de reparar los la participacin en la vida poltica, y de los
males existentes. De hecho, estas ofensas sis- bienes materiales, normativamente exclui-
temticas sugieren que los sectores afectados dos en cuanto a que el tratamiento que re-
experimentan problemas polticos serios en la ciben por parte de las leyes e instituciones
transmisin de sus demandas a sus represen- existentes no reflejase un genuino cuida-
tantes (polticos), o problemas para hacerlos do hacia ellos como miembros de una co-
responsables de las faltas que cometen. Ms munidad de valores, y lingsticamente ex-
io A
todava, las persistentes dificultades que ex-
perimentan nos advierten tambin acerca de
cluidos en tanto que la voz del derecho (la
voz a travs de la cual la comunidad le ha-
l
los graves problemas judiciales que confron- bla a sus miembros en el lenguaje de los va-
tit E T
na
tan, ya sea para acceder al sistema judicial o
para inducir a los jueces a garantizar sus de-
lores compartidos) les resulta una voz ex-
traa que no es ni podra ser de ellos, luego
rechos bsicos violados. Cuando se da este la idea de que ellos se encuentran, como
tipo de situaciones, la ley aparece como cie- ciudadanos, atados a las leyes y que de-
ns C
sus principales reclamos, o decidida a no re- te en una idea vaca. Las fallas persisten-
mediar las afectaciones jurdicas existentes4. tes y sistemticas, las fallas no reconocidas
co A
Por ello es que, en estos casos, corresponde o no corregidas en lo que hace al trato de
hacerla directamente responsable de las priva- los individuos o grupos como miembros de
G
ciones que padecen tales grupos responsable, la comunidad, socava la idea de que ellos
4 La presuncin general que propongo presuncin segn la cual esta privacin es provocada por el orden legal predominante
debe encontrarse obviamente abierta a revisin. En muchas ocasiones, en efecto, no sera razonable culpar al Estado por la mi-
seria de los ms desfavorecidos. Sobre todo, puede suceder que el Estado no encuentre ninguna alternativa mejor a su dispo-
sicin para asegurar que ningn grupo sea sistemticamente privado de ciertos bienes bsicos, incluso a pesar de hacer sus
mejores esfuerzos por remediar tales situaciones desesperantes. Si este fuera el caso, el Estado no debera ser considerado in-
justo, y sus rdenes no deberan ser resistidas. Adems, puede resultar que ciertos grupos caigan debajo de la lnea mnima de
bienestar exclusivamente a consecuencia de sus errores (por ejemplo, a consecuencia de su obsesin con las apuestas y los
juegos de azar), teniendo buenas alternativas a su disposicin. Una pregunta diferente es cmo deberamos actuar en todos es-
tos casos (es decir, si deberamos hacer an todo lo que es posible para asegurar la satisfaccin de las necesidades elementales
de estos individuos). Teniendo estas consideraciones en cuenta, puede ser razonable calificar la presuncin arriba mencionada,
considerndola una presuncin general pero refutable. En la idea de delitos como actos de resistencia o autodefensa contra un
sistema injusto y opresivo. Vase DUFF (1986, 229).
5 Tratando de encontrar algn estndar ms objetivo para describir una situacin como de alienacin legal, podemos pensar en la
adopcin de algunos que se han utilizado internacionalmente para definir situaciones de exclusin social extrema, como la lnea
de pobreza internacional. El ndice de pobreza utilizado internacionalmente resulta relevante, en todo caso, porque nos ayuda a
sealar la existencia tanto de una masiva insatisfaccin de derechos humanos sociales y econmicos como de insatisfaccin
de derechos humanos, civiles y polticos asociados al gobierno democrtico y el Estado de derecho (POGGE, 2001, 8 y 2003).
O bien, alternativamente, podramos pensar en el foque defendido por Martha Nussbaum y Amartya Sen sobre las capacidades
humanas, y examinar la situacin de aquellos grupos que caen por debajo de la lnea de lo que ellos llaman capacidades huma-
nas bsicas (NUSSBAUM, 2000).
64
ESPECIAL
se encuentran atados por el derecho. Ellos Esto es, en ocasiones debiramos reconocer
solo pueden sentirse atados como ciuda- que, por su contenido, modo de aplicacin o
danos, pero tales fracasos les niegan, im- interpretacin habituales, normas vigentes que
plcitamente, su ciudadana, al negarles el reclaman validez amparadas en una preten-
respecto y consideracin que se les debe sin de universalidad e imparcialidad, deben
como ciudadanos (Duff, 2001, 195-196)6. ser consideradas, en los hechos, simple o fun-
damentalmente como medios a travs de los
Una posicin similar la encontramos, ms cuales algunos de los sectores ms aventaja-
tempranamente, en Jeffrey Murphy, quien dos de la sociedad pretenden preservar sus pri-
tambin parta de un anlisis tributario de la vilegios, injustificadamente, frente a las razo-
nocin marxista de alienacin para reflexionar nables demandas de los dems. En ocasiones,
crticamente sobre los modelos penales vigen- esta sospecha merecer recaer sobre una parte
tes, y las dificultades de justificar el uso de la especfica del Derecho, que detectamos esen-
coercin en tales contextos7. cialmente corrompida, y en otras (las situacio-
nes de dictadura antes citadas, para tomar un
I. EXCUSAS, JUSTIFICACIONES E INCONS-
TITUCIONALIDADES caso claro) tal tipo de sospechas deber arras-
trar consigo a todo el Derecho, que entonces
El presupuesto general de sospecha que debie- queda marcado por una presuncin iuris tan-
ra dominar nuestras aproximaciones al siste-
io A
tum de invalidez. En todo caso, queda a la ra-
ma penal tiene obvias implicaciones prcticas, zn colectiva la tarea de distinguir cul es la
y aqu me interesara explorar solo a algunas
l
situacin frente a la que nos vemos enfrenta-
tit E T
na
de entre las posibles. Fundamentalmente, esta dos en un determinado momento histrico, y
actitud general de desconfianza debiera mover cules los matices con los que evaluar al De-
a nuestros operadores penales a desarrollar recho vigente.
una sensibilidad y apertura especiales frente a
argumentos capaces de respaldar la justifica- El tipo de actitudes jurdicas que aqu se acon-
ns C
ma jurdico que no asegura, y torna difcil que enforcers) de la ley, bajo el dogmtico, no fun-
uno se asegure por s mismo, ciertos derechos dado pero repetido lema segn el cual la ley
G
6 Segn Duff, [n]o podemos decir, al menos sobre muchos criminales, que ellos se han apropiado de modo indebido de ciertas
ventajas, por medio de sus crmenes. En muchos casos, los castigos no pueden ser vistos como un modo de restablecer un ba-
lance equitativo de cargas y beneficios, pero ese balance no exista de antemano (DUFF 1986, 229).
7 Para Murphy los criminales, tpicamente, no son miembros ni comparten la misma comunidad de valores con sus carceleros;
ellos sufren de lo que Marx llama alienacin. [] Si la justicia, tanto como Kant y Rawls sugieren, est basada en la reciprocidad,
es difcil ver lo que se supone que estas personas reciben recprocamente (MURPHY 1973, 240). Murphy apoya, en principio,
una visin retributiva del castigo, pero finalmente concluye que en las sociedades contemporneas el castigo carece de legitimi-
dad moral, en razn de la ausencia de las precondiciones necesarias para la justificacin de la justicia penal. Esto es as porque
en aquellas sociedades uno no halla lo que la retribucin necesita encontrar a fin de justificar el castigo. Para l, en contextos
como el actual, uno no puede decir que todos los hombres, incluso los criminales, son participantes voluntarios en un sistema
de intercambio recproco de beneficios (MURPHY 1973, 241).
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 65
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
distincin de principio [por ello] me interesa para sus acciones. Estas acciones, en efecto,
sealar que un tribunal no debe condenar, por pueden ser excusadas como consecuencia de
lo menos en algunas circunstancias, aun cuan- la coaccin propia de las circunstancias, por
do lo respalden las leyes [existentes] y encuen- ejemplo, o la falta de oportunidades para acce-
tre que los hechos son los que se denuncian der a bienes normalmente disponibles por me-
(Ronald Dworkin, 1977, 317, 324). dios no criminales8; o (parcialmente) justifi-
cadas, si el crimen puede ser visto como una
La idea, en todo caso, es resaltar que no pode- respuesta a, o como un intento para, remediar la
mos seguir haciendo lo que las visiones domi- injusticia (Duff 2004, 258; Fletcher 1978)9.
nantes tienden a hacer en estos
casos, es decir, descuidar el he- II. ALGUNOS EJEMPLOS
cho de que la ley tiene una res- Como modo de tornar visibles
ponsabilidad directa en la crea- ... no podemos se- algunas de las posibles impli-
cin y la preservacin de esas guir actuando como mu- caciones de la visin expues-
chos de los mejores te-
injusticias. En otros trminos, ricos y practicantes del ta en la seccin anterior, qui-
no podemos seguir actuando Derecho Penal moderno, siera dar algunos ejemplos en
como muchos de los mejores que son conscientes del los que estoy pensando. Por
tericos y practicantes del De- carcter viciado y difcil- caso, en algunos trabajos re-
recho Penal moderno, que son
conscientes del carcter vicia- io A
mente justificable de las
normas penales dominan-
cientes me interes mantener
que los molestos y reiterados
l
do y difcilmente justificable tes, pero siguen operan- cortes de ruta promovi-
tit E T
de las normas penales domi- na
do con ellas y actuando
como si [fuera] su nica
dos por desocupados argen-
tinos, luego de la gravsima
nantes, pero siguen operando
con ellas y actuando como si su respuesta posible. crisis poltica-econmica del
nica respuesta posible, frente 2001, no merecan ser ledos
del modo en que lo eran por
ns C
fuera el de minimizar los aspectos ms terror- una mayora de los operadores jurdicos loca-
ficos resultantes de las normas que avalan con les (incluyendo, especialmente, a jueces y te-
co A
cupero algunos de los criterios propuestos por (entonces privatizadas), quedaron sin susten-
Antony Duff frente a circunstancias trgicas to, sin seguro social, sin atencin mdica, etc.,
como las descritas. De acuerdo con Duff, el he- muchos de estos nuevos desocupados se mo-
cho de que ciertos ofensores sean vctimas de vilizaron a las rutas principales de su comuni-
una situacin de sistemtica injusticia estructu- dad, para llamar la atencin a las autoridades
ral los provee de una defensa parcial o completa polticas y judiciales que se haban negado a
8 Distinguidos filsofos del derecho como H. L. Hart parecen compartir tal visin. En opinin de este autor, debemos incorporar
como condicin de excusa la presin ejercida por las formas ms groseras de la necesidad econmica (HART 1968, 51).
9 De modo ms fuerte Duff sostiene que, a la hora de pronunciarse en un caso, los jurados o jueces deben no solo determinar si
hay pruebas suficientes para definir si alguien es culpable o inocente, sino tambin pensar si tienen o carecen de el standing le-
gal o moral para juzgar al que ha cometido una ofensa. La pregunta debe ser si nosotros, como miembros del sistema de gobier-
no que hoy debe decidir en este caso, no hemos tratado al ofensor como a un ciudadano. Las dramticas condiciones sociales
que afectaron el derecho de alguien de vivir una vida decente, no necesariamente exculpan al ofensor, pero pueden condicio-
nar la posicin del Estado para condenarlo. Para Duff (1986, 229), nosotros mismos, que mantenemos o toleramos un sistema
social y legal que perpetra groseras injusticias, difcilmente podemos alegar el derecho de castigar a aquellos que actan injus-
tamente. Aqu hay una discusin importante por desarrollar, respecto a si estas justificaciones o excusas cubren solamente a
aquellos ms directamente ofendidos por el Estado, o tambin a aquellos que actan en nombre de los primeros, afirmando (ra-
zonablemente) que tambin se consideran ofendidos por la actitud irrespetuosa del Estado.
66
ESPECIAL
prestar atencin a sus reclamos ms formales. ms all de las normas penales estrictamen-
Para muchos miembros de la comunidad jur- te aplicables al caso, para prestar atencin a
dica, tales acciones no revestan ninguna com- los valores constitucionales involucrados en
plicacin interpretativa: ellas eran expresin, esta situacin. Criticaron entonces a la mayo-
obvia y meramente, de violaciones flagrantes ra, fundamentalmente, a partir de dos razo-
de las normas penales que impedan obstacu- nes. Sostuvieron entonces:
lizar el transporte de mercaderas y personas.
[Primero, los ofensores] son ciudadanos
Frente a estos criterios, y siguiendo a Ronald
que llaman la atencin sobre cuestiones
Dworkin, me interes insistir en que estba-
de profunda importancia pblica, que han
mos frente a un conflicto que nos exiga le-
trado adecuadamente a los tribunales tra-
vantar la cabeza de las normas locales, para
tando de reivindicar sus derechos constitu-
prestar atencin a los valores constitucionales
cionales. En segundo lugar, la mayora de
y derechos fundamentales entonces puestos en
la Corte aplica indebidamente el test que
crisis: debamos iniciar un camino de ascen-
debe aplicarse para determinar si una par-
so terico desde el derecho local o ms es-
ticular limitacin sobre la expresin califi-
pecfico, hacia los valores constitucionales en
ca como una regulacin razonable de tiem-
juego. Sostuve entonces que cualquier reso-
po, lugar y modo. A la hora de determinar
lucin del problema resultaba inapropiada, si
qu regulacin puede ser mantenida, la
io A
no era capaz de poner en primer plano la vio-
mayora fracasa por no saber someter a los
lacin de derechos constitucionales sufridas
intereses alegados por el Gobierno al gra-
l
por los manifestantes, y no reconoca los as-
tit E T
na
do de escrutinio requerido, para asegurar
pectos expresivos incluidos en tales protestas,
que actividades expresivas protegidas por
que implicaban a miles de personas procuran-
la Primera Enmienda permanezcan libres
do comunicar una queja gravsima a autorida-
de limitaciones innecesarias.
des que no vean ni escuchaban, en el contex-
ns C
to de un sistema institucional que tornaba sus Diciendo esto, Marshall y Brennan hicieron
uc
de este cuadro.
teamericana, en su disidencia en el caso
Clark. El caso en cuestin se refera a una Un tercer ejemplo interesante, que muestra las
protesta llevada adelante por personas sin te- tensiones existentes entre el Derecho Penal y
cho, tanto como por simpatizantes de su cau- la justicia social, es el que involucra al Mo-
sa, que decidieron acampar en un parque p- vimento Sem Terra, en Brasil; un movimien-
blico durante la primera noche del invierno, to popular que viene llevando a cabo, desde
como modo de demostrar el tipo de agravios hace dcadas, tomas de tierra pacficas. Estas
constitucionales que se encontraban pade- tomas de tierra estn dirigidas a asegurar, en
ciendo. Frente a esta manifestacin, reprimi- los hechos, parte de la justicia social que el
da polticamente y objetada judicialmente, la Estado viene mostrndose incapaz de garanti-
mayora de los miembros de la Corte Supre- zar, mientras apoya con su fuerza policial una
ma respondi desde el lugar de los simples extrema concentracin de la propiedad en po-
aplicadores del Derecho. Ellos consideraron cas manos, y el mantenimiento de vastas tie-
que se encontraban frente a un caso simple, rras improductivas, en un contexto de extendi-
que solo involucraba la ocupacin ilegal del da pobreza, hambre y miseria. Reflexionando
espacio pblico. Y fue esta mirada la que pro- sobre esta situacin, Ronald Dworkin dio res-
curaron rechazar en su disidencia los dos jue- paldo terico a esta toma de tierras del MST,
ces recin mencionados. Brennan y Marshall, bajo un paraguas terico marcado por la idea
en efecto, enfatizaron la necesidad de mirar de la desobediencia civil. Para l:
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 67
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
[Nos encontramos aqu con] una historia interpretaciones de normas que, en Chile, per-
de injusticia que cre gran pobreza para mi- miten dar tratamiento de terroristas a grupos
llones de pequeos agricultores, y propor- de indgenas que viven desde hace largas d-
cion poder poltico vasto e injusto para los cadas en situacin de postergacin, y sufrien-
grandes propietarios, que hoy utilizan ese do agravios a resultas de las acciones y omi-
poder para evitar o retardar reformas (...) siones de un Estado virtualmente ciego frente
Habiendo evidencias (...) para demostrar a sus derechos.
que el grupo no es tratado como participan-
te, en igualdad de condiciones, en la ven- BIBLIOGRAFA
tura poltica de una nacin, la democracia ALSCHULER, A. (1991). The Failure of
fall y, en esa medida, hasta que cambie la Sentencing Guidelines: A Plea for Less Aggre-
actitud del gobierno, los actos no violentos gation. The University of Chicago Law Re-
deben ser comprendidos dentro de la hon- view, 58 (3) (Summer), 901-951.
rosa tradicin de la desobediencia civil10. ASHWORTH, A. (1991). Principles of Crimi-
Finalmente, en muchas ocasiones que no ex- nal Law. Oxford: Criminal Law.
cluyen a los casos citados corresponde direc- BAZELON, D. (1976). The Morality of the
tamente desafiar el contenido, modo de apli- Criminal Law. Southern California Law Re-
view 49, 385-405.
norma, que aparece directamente comprome- io A
cacin o interpretacin habitual de una cierta
BAZELON, D. (1976b). The Morality of
l
tida con el agravio constitucional a determina- the Criminal Law: A Rejoinder to Professor
tit E T
dos individuos o grupos. A primera vista, mena
resulta evidente que muchas de las normas ci-
viles que protegen la propiedad, como muchas
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1269.
BAZELON, D. (1988). Questioning Authori-
de las normas penales que castigan cualquier ty: Justice and the Criminal Law. New York:
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resulta claro, merecen ser desafiadas las nor- BERMAN, M. (2008) Punishment and Justi-
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Argentina o Uruguay, permiten tratar como se- BOTTOMS, A. (1995). The Philosophy and
diciosos a individuos que desafan a ciertas re- Politics of Punishment and Sentencing. En C.
glas vigentes (por caso, sobre el orden pbli-
BRAITHWAITE, J. y PETTIT, P. (1990). Not
co o la limpieza de las calles), con el objeto de
Just Deserts: A Republican Theory of Crimi-
hacer conocer sus demandas y quejas deman-
nal Law. Oxford: Clarendon Press.
das y quejas que, de otro modo, resultan inau-
dibles cuando se llevan a cabo a travs de los CLARKSON y R. MORGAN (eds.) (s.f.). The
canales institucionales oficiales. Finalmen- Politics of Sentencing Reform. Oxford: Claren-
te, merecen un seguro desafo las normas e don Press.
10 La democracia genuina implica la participacin en un proceso de autogobierno, en el que la ley trata a los ciudadanos con igual
consideracin y respeto, de modo que, la propia democracia queda en peligro cuando cualquier gobierno, an se trate de uno sa-
lido de elecciones justas, falla en corregir la injusticia profunda y manifiesta contra un grupo. En esas circunstancias, la desobe-
diencia civil no es necesariamente errada.
68
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70
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l
tit E T
na
El derecho a la insurgencia es uno cuyo contenido es poco conocido. Tie-
ne cierta connotacin violenta, de enfrentamiento con el poder poltico y,
sin embargo, es un derecho constitucional (as se reconoce en el artculo
ns C
uc
* Abogado por la Pontificia Universidad Catlica del Per y magster en Gobierno y Gestin Pblica de la Universidad de Chile.
Consultor internacional en asuntos de Descentralizacin, Seguridad Pblica y Anticorrupcin.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 71
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
encontrado un aval institucional. Una revisin disponible, la paz y las libertades otorgadas y
de las constituciones nos muestra el reconoci- confirmadas para ellos en la carta poltica de
miento positivo de este derecho en los pactos la poca (artculo 61 de la Carta Magna Ingle-
polticos, pero la misma revisin refleja que sa de 1215).
tal reconocimiento trae un difcil proceso de
cumplimiento o materializacin del derecho, La propia carta da seales del ejercicio o com-
adecuar la realidad al supuesto de la norma es portamiento de este comit de resistencia. Al
tambin una tarea complicada. realizar traslado a los dems barones estos po-
drn usar de apremio contra Nos y atacarnos
En este breve texto discurrimos entre interro- de cualquier modo, con el apoyo de toda la co-
gantes en torno a un derecho altamente con- munidad del Reino, apoderndose de nuestros
fuso, debido a que en su recorrido espacial e castillos, tierras y posesiones o cualquier otro
histrico ha tenido una escasa consolidacin bien, excepto nuestra propia persona y las de
con el uso, y su empleo voltil y fallido no la reina y nuestros hijos, hasta que consigan
ha permitido consagrarla con un significado efectivamente la reparacin que hayan decre-
preciso. tado (artculo 61, tercer prrafo, de la Carta
La aplicacin de este derecho frente a una rea- Magna Inglesa de 1215).
lidad considerada injusta, mala, errada, equi- En trminos prcticos, la actuacin del comit
io A
vocada, irregular o inequitativa tiene ms que
ribetes subjetivos. Cul es el supuesto del he-
de resistencia parece una conducta compensa-
toria o de indemnizacin material a partir del
l
cho en la norma constitucional?, cundo se dao cometido. En trminos morales, se res-
tit E T
na
esta en l?, se trata de una apreciacin sub-
jetiva o concreta? Estas son interrogantes per-
sonalmente resueltas, aunque la realidad que
guarda la vida de la familia real, pero no la ti-
tularidad de sus bienes, los cuales pueden con-
vertirse en el medio de pago por sus abusos o
derrota siempre a la ficcin puede hacernos incumplimientos a los compromisos de la car-
variar de opinin. Por ahora no es el caso.
ns C
derecho lmite o de ltima ratio, que tiene una y del Ciudadano, este instrumento de culto,
relacin directa con el uso de la fuerza y la vio- carta de triunfo de la Revolucin Francesa de
lencia y que, en su desarrollo prctico, choca y 1789, tambin incorpora y al mismo nivel
rivaliza con otros derechos fundamentales. que la libertad, la propiedad y la seguridad el
I. PRESENCIA HISTRICA Y CONSTITU- derecho a resistir ante la opresin. Es objetivo
CIONAL de las asociaciones polticas, seala el texto,
el proteger estos cuatro derechos considerados
La existencia del derecho como ciencia jur-
como naturales e imprescriptibles del hombre
dica tiene una relacin directa con los lmites
(artculo 2 de la Declaracin del Hombre y del
al poder absoluto. Para el caso que nos ocu-
Ciudadano de 1789).
pa, el derecho a erguirse en defensa de un or-
den de libertades o defender un compromiso Es cierto que los Estados no integran en sus
entre gobernante y gobernados, encuentra un criterios interpretativos la carta triunfante de
primer antecedente en la Inglaterra premoder- Francia, pero si lo hacen en su mayora, y es
na de Juan sin tierra, en donde se pretende ase- el caso del Per, con la Declaracin Universal
gurar los derechos feudales ante la amenaza de Derechos Humanos (DUDH) de 159 aos
del Rey. Para ello se eligen a 25 barones (los despus. All se considera esencial que los de-
cuales pueden decidir por mayora) para que rechos humanos sean protegidos por un rgi-
guarden y hagan cumplir, con todo el poder men de Derecho, a fin de que el hombre no se
72
ESPECIAL
posicin final y transitoria de Lo que para los in- tas desproporcionadas de po-
la Constitucin Poltica del dividuos particulares es der estatal y lo usa sin valorar
Per de 1993). la legtima defensa, para o respetar las libertades y de-
las sociedades se trata rechos humanos de las perso-
El derecho a insurgir en el del derecho a rebelarse nas, especialmente, la vida, la
Per encuentra su primera po- contra el actor de gobier- libertad, la propiedad, la trans-
sitivizacin en la Constitucin no nacional que acumula parencia en el uso de los recur-
io A
de 1979: nadie debe obedien- ilegalmente cuotas des- sos y de la fuerza, as como el
cia a un gobierno usurpador ni proporcionadas de poder
equilibrio de poderes.
l
a quienes asuman funciones o estatal.
tit E T
empleos pblicos en violacin
de los procedimientos que la
Constitucin y las leyes esta-
na El derecho normado en el ar-
tculo 46 tiene una lectura l-
gica e implicativa. Si se da el
blecen. Son nulos los actos de toda autoridad supuesto S, entonces se lleva a cabo la con-
ns C
usurpada. El pueblo tiene el derecho de insur- secuencia c. As, si estamos frente a un Go-
uc
gir en defensa del orden constitucional (ar- bierno que es usurpador no se le debe ni me-
tculo 82). rece obediencia; a nivel sintctico, semntico
co A
1 Constitucin Poltica del Per. Artculo 46.- Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador, ni a quienes asumen funciones
pblicas en violacin de la Constitucin y las leyes. La poblacin civil tiene el derecho de insurgencia en defensa del orden cons-
titucional. Son nulos los actos de quienes usurpan funciones pblicas.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 73
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
den las FF.AA. si no que, por La insurgencia se dis- sencadenantes de un desorden
el contrario, no es beneficioso tancia de la rebelin por- constitucional.
para el pueblo que ellos dicen que esta ltima se enfren-
ta en armas a un rgimen Los supuestos del derecho de
defender.
La insurgencia se distancia de io A
legalmente constituido...
Los supuestos del dere-
insurgencia obedecen a es-
tos dos acontecimientos: i) la
l
tit E T
la rebelin porque esta ltima
se enfrenta en armas a un rgi-
men legalmente constituido, y
na
cho de insurgencia obede-
cen a estos dos aconteci-
mientos: i) la usurpacin
usurpacin de funciones p-
blicas; y, ii) el desorden cons-
titucional. Parece ms sencilla
no a uno usurpado, con la in- de funciones pblicas; y, la adecuacin en el primero
ii) el desorden constitu-
tencin de sacarlo del poder; con relacin al segundo. El
ns C
cional.
uc
ciones consideradas limpias, justas y trans- va en comparacin a solo insurgir, porque al-
parentes. Se aleja de la sedicin, porque en guien usurpa funciones quebrantando el pro-
G
74
ESPECIAL
io A
convierte en un comodn del discurso polti- constitucionales. Aqu radica el principio de
unidad y el anlisis integral que debe hacer-
l
co para justificar las conductas, muchas veces
tit E T
na
irracionales. se al desarrollar los derechos constitucionales.
La doctrina alemana considera que la esen-
En el debate doctrinario el pueblo resulta ser cia de la Constitucin consiste en tratarse de
el detentador de la soberana, en lo que respec- un ordenamiento homogneo para la vida po-
ta a la tradicin inglesa, la soberana descansa ltica y la unidad estatal, la doctrina peruana
ns C
uc
sobre dos proposiciones: i) aparece como una coincide con ella.
e indivisible; y, ii) encuentra su hbitat solo en
el parlamento. La historia esperara al debate El desarrollo de la insurgencia se lleva a cabo
co A
a la Confederacin, sin hacer uso de argumen- cleo duro de otros derechos, es una institucin
tos ingleses, reubique la soberana en la gente de defensa de difcil ejecucin ya que debe
(Prez, 1994). buscar una coherencia constante entre el uso
de la razn y la fuerza.
No podemos negar los procesos evolutivos y
mutables por los que atraviesan nuestras no- II. LA MORAL IMPOSITIVA Y LA DEMO-
ciones jurdicas que van a ir dependiendo del CRACIA DELIBERATIVA
lugar, el momento histrico y su uso. Para Levantar un arma e irse contra quien piensa
Jellinek, la soberana, no se trata de un con- diferente arrogndose la voz del pueblo o el
cepto absoluto sino de una categora histrica, desequilibrio social y la injusticia es un desen-
delimitada adems por el propio ordenamiento freno pasional que termina oprimiendo a ino-
jurdico que a travs de ella se establece. centes por la corajuda torpeza que da la moral
impositiva (Castro, 2003).
Apelar al pueblo o a la soberana en discursos
polticos para arribar a la insurgencia resulta Hay condiciones de abuso y olvido que tienen
sumamente falso. Son las causales objetivas ribetes histricos y frente a ello no es difcil
observadas con criterios de tiempo e intensi- encontrar familiares ideolgicos que colabo-
dad, el actuar de las organizaciones y el sentir ran con el despiste poltico. La opcin pol-
de las periferias, las herramientas para com- tica de Sendero Luminoso (SL), dira Pablo
pletar el supuesto de la norma de insurgencia. Macera, solo deber excluirse si se encontrase
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 75
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
en marcha un programa global y radical de elemento para probar y justificar una accin
cambios. La ausencia de un plan integral que que terminara convirtindose en una opresin
transforme la realidad avala las irracionalida- diferente a la opresin primera. La moral im-
des, pudo concluir el historiador. positiva o la justicia de un lado son errores
humanos (Castro, 2003).
Por su parte, el Movimiento Revolucionario
Tpac Amaru (MRTA) justifica su levanta- En nombre de la moral, de la justicia y de lo
miento armado en el artculo 89 de la Constitu- que es bueno, se han creado y an se crean
cin de 1979 y en el artculo 46 de la Constitu- doctrinas totalitarias y asesinas, se ensaya la
cin de 1993: Considerando que el Gobierno uniformidad del ser humano y se agrieta el ca-
peruano no tom en cuenta las aspiraciones de mino de libertad. La moral se vuelve, a veces,
democracia y de justicia social de nuestro pue- contraria con la naturaleza y se enfrenta a los
blo y por el contrario la aplicacin del mode- instintos de la vida tildndolos de conductas li-
lo neoliberal hunda al pueblo en una situacin bertinas. Arduo trabajo para aquellos discur-
de pobreza extrema y ante las justas protes- sos enarbolados contra el totalitarismo basn-
tas de los sectores populares el Gobierno res- dose en la moral. Profeso, como otros y todos,
pondi con una poltica represiva y sistem- una moral sembrada por una serie de principios
tica, que en la prctica devino en terrorismo que se enredan en mis zonas grises de la vida
de Estado (). Por todo ello el Movimiento privada, social y pblica; pero una moral con-
io A
Revolucionario Tpac Amaru insurgi como
fuerza militar Ejrcito Popular tupacamaristas
siderada norma autnoma, de ninguna mane-
ra una frmula heternoma que se asigna o se
l
tit E T
na
(EPT) en 1984, para defender los espacios de-
mocrticos conquistados en dcadas de duras
luchas por nuestro pueblo y para conquistar la
impone.
Obligar a que se sea de una u otra manera es
ingenuo, ante una riqueza fascinadora de seres
paz con justicia social a la que aspiramos.
y personas, sin olvidar que la sociedad de ma-
ns C
Apelar a que se est gobernando equivocada- sas ha hecho lo suyo, hay un monstruoso juego
uc
mente, a que histricamente se gobierna a es- de cambio de formas y es ah donde con atre-
paldas de los pobres o de grupos excluidos no vimiento y error de convivencia se dice que el
co A
puede ser causal de insurgencia, lo es si de rea- hombre debera ser de este modo y no de otro,
lizar protestas o de asociarse para contrarrestar las cosas deben ser de este modo y no de otro.
G
76
ESPECIAL
Una sociedad donde votan mujeres y hombres La democracia es un proceso que se va fortale-
ser ms democrtica que una donde solo vo- ciendo con la participacin permanente, tica
tan los hombres, dice Bobbio; una sociedad y responsable de la ciudadana (artculo 2 de la
con ms espacios y momentos de deliberacin Carta Democrtica Interamericana de 2001)2,
y participacin directa sera ms democrti- que cuenta con condiciones o requerimien-
ca que una que no los tiene, los tiene escasos tos formales aceptados mayoritariamente y en
o que se basa, exclusivamente, de frmulas proceso de instalacin real en muchas socie-
representativas. dades. Como proceso gradual y permanente se
La prctica social y pblica en democracia ha mezclan y combinan la presencia de estos re-
dejado, en la percepcin de los latinoamerica- quisitos formales donde el control al poder y la
nos, nmeros que no son favorables al rgimen vigilancia funcional no son contingentes sino
que actualmente vivimos. In- permanentes. No sirve de mucho contar con
formes multinacionales co- la presencia oficial de institu-
inciden que un grueso grupo ciones si estas estn en manos
humano dejara el actual r- corruptas, son las personas y
La prctica social y
gimen por uno autocrtico si pblica en democracia ha los intereses colectivos la fi-
este ofrece satisfacer necesida- dejado, nmeros que no nalidad de los gobiernos.
des econmicas. No muy lejos,
io A
son favorables al rgimen Son el pensamiento y la ac-
los que prefieren la democra- que actualmente vivimos. tuacin individual y colecti-
cia mantienen ideas contrarias Informes multinacionales
l
va elementos prioritarios para
tit E T
na
a los principios que la rigen. coinciden que un grue-
so grupo humano dejara la democracia racional que se
Uno de cada tres entrevistados, perfecciona con la constante
cree que la democracia pue- el actual rgimen por uno
autocrtico si este ofre- presencia de intereses diferen-
de funcionar sin instituciones tes. Las condiciones estructu-
ce satisfacer necesidades
como el Parlamento o los par-
ns C
dose, en modelos electorales. Las elecciones cracia como finalidad y tambin como medio,
son solo tcnicas de designacin y no trans- viable bajo el pensamiento democrtico de la
forma una estructura en democrtica. Fcil es posibilidad (Landa, 2002).
recordar las elecciones en el Portugal de Sa- La democracia es un modelo para organi-
lazar, el Paraguay bajo Stroessner, las Filipi- zar el ejercicio pblico y colectivo del po-
nas de Marco o el Per de Fujimori, donde las der de las principales instituciones de la
condiciones de eleccin pueden resultar alta- sociedad sobre la base del principio de que
mente antidemocrticas. las decisiones que afectan el bienestar de la
La existencia de una oposicin libre que lle- colectividad pueden ser vistas como el re-
gue al parlamento reduce el conflicto de inte- sultado de un procedimiento libre y razo-
reses de las clases y grupos sociales a un es- nado de deliberacin entre individuos que
cenario observado por el Estado y sobre todo pueden ser considerados como moral y po-
pacfico, pero si el que se encuentra en el po- lticamente iguales (Benhabib, 1996).
der impide esa condicin se hace inviable el La situacin de retorno a la democracia no re-
mantenimiento de la paz. sulta de un estado de naturaleza. Para J. Locke,
2 La participacin de la ciudadana en decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad (artculo 6
de la Carta Democrtica Interamericana).
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 77
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
l
ta su participacin en el desarrollo, siendo esta
tit E T
na
nos Gutirrez en 1872, ante un evidente caso
de usurpacin, la toma por la fuerza de la pre-
sidencia. Ninguna de las herramientas norma-
una condicin indispensable y condicionada
de vida libre al interior de una democracia cr-
tica y deliberativa.
tivas ensayadas sirve para la interpretacin ju-
rdica de esos hechos. Las razones por las que bienes, servicios y las
ns C
uc
el mismo fin, demuestra la voluntad de so- El control y las discrepancias en democracia son
meter al pueblo a un despotismo absoluto, tan fundamentales como lo son los acuerdos.
es su derecho, es su obligacin, derrocar El poder no se funda en mandar y ser obedeci-
al gobierno y establecer nuevas garantas do. Las instituciones polticas son concretiza-
para su futura seguridad ciones del poder que decaen cuando el pueblo
aleja el respaldo. El poder recae en la colabo-
(De Esteban, 1979).
racin, en provocar la empata de acercarse y
Una larga serie de actuaciones y conductas vi- coadyuvar en el desarrollo, atrs Montesquieu
sibles o visibilizadas por medios tradicionales dira que la tirana es la forma de gobierno ms
o alternativos describen la voluntad de un go- violenta pero menos poderosa. La violencia
bierno considerado irregular por quebrar siste- podr prescindir de las personas pero el po-
mticamente el orden constitucional. Esta si- der nunca, requiere de mayoras. Sin embargo,
tuacin de excepcin dara paso a una serie de acaso la voz de la mayora es una postura sabia
caminos violentos que como tales son comple- e incuestionable, puede resultar sencillo caer
jos y oscuros. en una dictadura de mayoras?
El acuerdo y los compromisos desvanecen Para que el poder no abuse de las mayoras o
la violencia entre los esfuerzos del dilogo para que las mayoras no abusen de su poder
78
ESPECIAL
las sociedades y frmulas de gobierno encuen- reconociendo que para muchos organismos
tran su lmite en los derechos fundamentales internacionales les resulta complicado pro-
y los procedimientos constitucionales. Hoy la nunciarse abiertamente, desautoriza el mo-
observacin es ms fina, la afectacin de los nopolio de la fuerza de parte del gobierno y
derechos no se manifiesta de manera abierta y la devuelve a la ciudadana que pretender un
violenta sino por el contrario es asolapada. retorno al uso monoplico de la fuerza bien
dirigida.
Cuando se afecta el derecho a la vida, la inte-
gridad fsica o propiedad de una persona o de El derecho de insurgencia es el derecho que tie-
otra que uno tiene cerca se identifica sin difi- ne por finalidad derrocar al gobernante y para
cultad la posibilidad de ejercer el derecho de ello las medidas a tomar deben tener como fi-
defensa que no es otra cosa que la utilizacin nalidad la consecucin de su objetivo; no se
de la fuerza para evitar la co- trata de derogar la norma con-
misin del agravio. Reciente- siderada injusta ni su desobe-
mente se acaba de aprobar el diencia, al menos no es solo
arresto ciudadano condicin El derecho de insur- eso, se trata de rechazar al so-
visible en varios sistemas con gencia es el derecho berano que acta sistemtica-
reformas procesales penales en que tiene por finalidad mente contra la ley. No se tra-
derrocar al gobernan-
marcha que no es otra cosa ta de derrocar al gobernante
io A
te ... no significa derro-
que la utilizacin de la fuerza car al gobernante con considerado injusto, sino ms
de quienes no son los clsicos bien es una suerte de refor-
l
justo ttulo por actuar
tit E T
na
agentes monopolizadores de la de modo injusto, sino ma del Tyrannia quoad exer-
fuerza. Al parecer una excep- por actuar de un modo citium o absque exercitio, que
cin. Tambin es una excep- no debido, siendo lo no no significa derrocar al gober-
cin la presencia de policas debido o lo injusto la nante con justo ttulo por ac-
municipales, ellos tambin desaparicin de condi- tuar de modo injusto, sino por
ns C
uc
hacen uso de la fuerza estatal o ciones o valores demo- actuar de un modo no debido,
crticos fundados obje-
acaso se puede hablar de fuer- siendo lo no debido o lo in-
tivamente.
co A
da? Parece ser que los usos de la fuerza y vio- y tambin en la actualizacin del Tyrannia
lencia son ms que los usualmente reconoci- quoad titulum (o absque ttulo), situacin en
dos y abiertamente complejos. la que el gobernante carece de ttulo.
El uso de la violencia fsica de parte del IV. CONTEXTO NACIONAL E INTERNA-
ciudadano debe estar observado, tener re- CIONAL
glas y condiciones de uso contraofensiva,
A partir de varios decretos legislativos emiti-
se requiere de causas objetivas de eviden-
dos en el marco de la adecuacin del Per por
cia o declaraciones de terceros, sean estos
el Tratado de Libre Comercio firmado con Es-
Estados, organizaciones internacionales o
tados Unidos, comunidades de pueblos ind-
ciudadanos reconocidos que ayuden a es-
genas del amazonas, decidieron con justo de-
tablecer su real existencia; a validar el he-
recho iniciar actividades de protesta por ser
cho hipottico de la norma insurgente
considerados atentatorios a sus derechos mile-
(Castro, 2003).
narios y a los acuerdos del Estado peruano, es-
El desgobierno, declarado por la ciudadana, pecficamente al Convenio 169 de la OIT. La
en un discurso asentado en condicin objeti- huelga de los pueblos indgenas y amaznicos
va, quizs abierta o relativamente respalda- contina. Se ha declarado la insurgencia ind-
da por organismos internacionales o Estados gena contra el Gobierno. Nuestros pueblos no
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 79
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
acatarn las disposiciones del estado de emer- Los mecanismos formales de intervencin no
gencia ni a las fuerzas del orden3. son la nica alternativa de la participacin ciu-
dadana (individual y colectiva) en el espacio
El derecho a oponerse es altamente reconoci-
pblico y estos no deberan entenderse como
do y el derecho de protestar contra medidas
una herramienta exclusiva de abajo hacia arri-
consideradas lesivas no necesita mayor desa-
ba, sino tambin de arriba hacia abajo, que nos
rrollo pero, es el supuesto de la norma para
evite contar peruanos muertos. Parecen razo-
arribar a la declaracin de insurgencia?
nes para no acercar el poder de arriba/abajo
En Honduras, mientras tanto, se produce el el egosmo, el desprecio y la subvaloracin de
primer golpe de estado de este siglo en Lati- las bases.
noamrica. Nadie, en Honduras, debe obe-
La organizacin internacional del trabajo
diencia a un gobierno usurpador, ni a quienes
(Convenio 169), dependiente de las Naciones
asumen funciones o empleos pblicos por la
Unidas, es la involucrada en una lucha que tie-
fuerza de las armas o usando medio o procedi-
ne que ver con pueblos amaznicos histri-
mientos que quebranten o desconozcan lo que
camente excluidos y contener la herramienta
su Constitucin y sus leyes establecen. Los ac-
jurdica internacional con presencia constitu-
tos de tales autoridades son nulos y el pueblo
cional nacional (artculo 149 de la Constitu-
tiene el derecho a recurrir a la insurreccin en
cin Poltica del Per) para validar la sustan-
la Constitucin hondurea de 1982). io A
defensa del orden constitucional (artculo 3 de
cia o contenido de la protesta oriental que
subrayamos.
l
tit E T
Estos acontecimientos cercanos encuentran
na
explicaciones jurdicas y polticas acorde a lo
que hemos venido ensayando en estas lneas.
La observacin es ahora ms evidente de lo
que era antes. Existe una relacin directa con
el derecho que se tiene a participar en las deci-
Por un lado, etnias Awajn y Wampis del Ama- siones respecto a las alteraciones que se harn
ns C
zonas peruano y otros muchos grupos histri- en su comunidad en donde prima la cosmolo-
uc
80
ESPECIAL
continuidad pueden ser el obs- ... el insurgente no con la intencin de hacer fre-
se mueve en un esta-
io A
tculo fiscal para llevar a cabo nar la economa del pas, pue-
do de naturaleza aun- de como en el caso Hondureo
el referndum para cuestio- que el gobernante haya
l
narse la devolucin del Fon- recibir la desaprobacin y ad-
tit E T
na
roto el acuerdo; el in- vertencia de la comunidad in-
do Nacional de Vivienda (Fo- surgente debe razonar
navi) aprobado por el Tribunal y ponderar la menor ternacional, o puede tratarse
Constitucional que an espera afectacin de otros de- de un acto como el magnicidio
banderazo fiscal; a este pue- rechos para la conse- que aconteci a Don Leonidas
Trujillo en la Repblica Domi-
ns C
curas y mltiples.
la relevancia jurdica entrante
en el supuesto de la norma insurgente tambin La insurgencia es un derecho fundamental que
G
tiene que ver con la suma de condiciones de se aplica en integracin con los dems derechos
desagrado vinculados a la intervencin en es- fundamentales, el insurgente no se mueve en un
pacios representativos del poder oficial. estado de naturaleza aunque el gobernante haya
roto el acuerdo; el insurgente debe razonar y
Ocurre que para muchos pueblos alejados de
ponderar la menor afectacin de otros derechos
la vida oficial del Estado estas denominadas
para la consecucin del objetivo. Un principio
instituciones de carcter representativo o de
de eficacia aplicado al Derecho, lograr el obje-
carcter sectorial no se encuentran cercanas
tivo con el menor costo posible.
por lo que identificarse en el supuesto de su
captura es altamente complicado. A diferen- Las protestas de las poblaciones orientales del
cia de lo que ocurre en Honduras en donde Per son entendibles polticamente y sus ac-
las fuerzas armadas evidencian la usurpacin tuaciones observables desde el marco del de-
del gobierno y en donde el supuesto se cum- recho y el deber. La afectacin histrica se re-
ple a cabalidad y en donde actualmente acu- pite, es la larga distancia entre el Estado y la
den las presiones internacionales, el pueblo sociedad, en particular con las comunidades
insurgente y el capricho del dictador en usar orientales y andinas, la iniciativa de dilogo y
las armas y la dominacin para cumplir sus cercana no es exclusividad de las bases estas
objetivos. pueden activarse tambin de arriba/abajo.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 81
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
l
tit E T
rative Model of Democratic Legitimacy, Prin-
centon University Press, USA. na
CASTRO, Enrique (2003). Derrocando al ti-
ciudadanos. PNUD, Per.
RUBIO, Marcial (2007). El sistema jurdico.
Introduccin al Derecho. PUCP, Per.
rano en el milenio tercero. Repensando la in-
surgencia. En: Primer Coloquio de Estudian- VARGAS LLOSA, Mario (2000). La Fiesta
ns C
uc
82
ESPECIAL
El derecho constitucional de
reunin y la protesta social
Carlo Magno SALCEDO CUADROS*
El autor precisa los alcances del derecho de reunin, sealando cules son
io A
los criterios para ejercerlo y limitarlo. Concluye que toda protesta social
RESUMEN que exceda los parmetros existentes y que se torne violenta o afecte dere-
l
tit E T
na
chos fundamentales debe ser considerada ilcita y, por lo tanto, punible, no
considerndosele como criminalizacin de la protesta social.
ns C
uc
co A
* Profesor de la Facultad de Derecho y Ciencia Poltica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 83
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
l
tiva OC-13/93, seala que el principio de la
tit E T
I. ALCANCES SOBRE EL DERECHO CONS-
TITUCIONAL DE REUNIN
1. La libertad de reunin como derecho
na legalidad, las instituciones democrticas y el
Estado de Derecho son inseparables y que en
una sociedad democrtica los derechos y li-
poltico fundamental bertades inherentes a la persona, sus garantas
La libertad o derecho de reunin es uno de los y el Estado de Derecho constituyen una tra-
ns C
uc
derechos polticos fundamentales, reconocido da, cada uno de cuyos componentes se defi-
por diversos instrumentos internacionales de ne, completa y adquiere sentido en funcin de
co A
Los derechos polticos son aquellos que per- destacan los siguientes:
miten a los ciudadanos participar en la vida - El sufragio activo o derecho de voto (el de-
poltica de su sociedad. En tal sentido, como recho que tienen los ciudadanos de elegir
seala Daniel Zovatto, los derechos polticos a quienes hayan de ocupar determinados
constituyen: una relacin entre el ciudada- cargos pblicos).
no y el Estado, un dilogo entre gobernantes
y gobernados. Representan, en suma, los ins- - El sufragio pasivo o derecho a ser elegi-
do (el derecho que tienen los ciudadanos
trumentos que posee el ciudadano para par-
a postularse para ser elegidos con el fin de
ticipar en la vida pblica, o, si se quiere, el
ocupar determinados cargos pblicos).
poder poltico con el que cuenta este para par-
ticipar, configurar y decidir en la vida poltica - Los derechos de participacin ciudadana.
del Estado1.
- El derecho de asociacin con fines polti-
Mientras que los derechos civiles correspon- cos (militar en partidos polticos o pertene-
den a la persona humana por el solo hecho cer a otras organizaciones sociales).
1 ZOVATTO, Daniel. Derechos polticos como derechos humanos. En: DIETER NOHLEN, Sonia Picado: Zovatto, Daniel (comp.),
Tratado de Derecho electoral comparado de Amrica Latina. FCE, Mxico, 1998, p. 32.
84
ESPECIAL
cuyo artculo XXI seala que:
de la poblacin y no a deter- ... para que la pro-
testa social sea recono- [t]oda persona tiene el dere-
minados estamentos privile- cho de reunirse pacficamente
io A
cida como una legtima
giados): el Bill of Rights in- manifestacin de ese con otras, en manifestacin p-
gls (1689), la Declaracin blica o en asamblea transitoria,
l
derecho constitucional,
tit E T
na
de Independencia de los Es- debe realizarse dentro en relacin con sus intereses
tados Unidos (1776) y la De- de los parmetros para comunes de cualquier ndole.
claracin de los derechos del ejercerlo. En especial,
Hombre y del Ciudadano de la protesta social debe Como puede observarse, la De-
Francia (1789) .2 cumplir con la condi- claracin Americana de los De-
ns C
Los derechos polticos pasa- armas y no afectar dere- contiene mayores elementos
ron luego a formar parte del ca- chos fundamentales de para caracterizar al derecho de
co A
Internacional de los Derechos la protesta. la manifestacin pblica como
Humanos.Especficamente,res- forma de ejercer el derecho de
G
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 85
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
del derecho de asociacin, cuyo ejercicio tiene Este instrumento internacional estableci un
vocacin de permanencia. conjunto de parmetros para el ejercicio del
derecho de reunin pacfica que resultan muy
En este punto nos parece pertinente precisar
importantes para delimitar los alcances del de-
que en muchas ocasiones la libertad de aso-
recho y los lmites que se le pueden imponer
ciacin, consistente en el derecho de un con-
vlidamente.
junto de ciudadanos de conformar o integrar
organizaciones con fines civiles, polticos, re- d. La Convencin Americana sobre De-
ligiosos, culturales, o de cualquier ndole, y rechos Humanos
que tengan permanencia en el tiempo, se en- En el ao 1969, la Convencin Americana so-
cuentra ntimamente vinculada a la libertad de bre Derechos Humanos, a travs de su artculo
reunin, como cuando ese conjunto de ciuda- 15, prcticamente repiti el contenido del ar-
danos integrantes de una asociacin se rene tculo 21 del Pacto Internacional de Derechos
en un acto concreto para tratar temas relacio- Civiles y Polticos, al sealar que:
nados al objeto social de la asociacin.
Se reconoce el derecho de reunin pacfi-
Finalmente, la referencia a los intereses comu-
ca y sin armas. El ejercicio de tal derecho
nes de cualquier ndole, esclarece que la liber-
solo puede estar sujeto a las restricciones
tad de reunin protegida por el ordenamien-
previstas por la ley, que sean necesarias en
io A
to jurdico no es la reunin o agrupamiento de
ciudadanos ocurridas por razones fortuitas y
una sociedad democrtica, en inters de la
seguridad nacional, de la seguridad o del
l
no planificadas, sino el agrupamiento de un
tit E T
conjunto de personas que tienen la voluntad na
expresa de reunirse motivadas por algn inte-
orden pblicos, o para proteger la salud o
la moral pblicas o los derechos o liberta-
des de los dems.
rs comn.
En trminos de contenido, el nico aporte de
ns C
del derecho de reunin. En efecto, el artculo cho Internacional de los Derechos Humanos.
213 del Protocolo:
1.2. Incorporacin del derecho de reunin
- Reconoci el derecho de reunin pacfica. en el constitucionalismo peruano
- Estableci que las restricciones a su ejerci- El inciso 12 del artculo 2 de la vigente Consti-
cio, solo podan realizarse mediante ley. tucin Poltica del Per, establece que:
- Estableci que tales restricciones legales Toda persona tiene derecho: (...) A reu-
solo podan ser aquellas que resulten ne- nirse pacficamente sin armas. Las reu-
cesarias en una sociedad democrtica, por niones en locales privados o abiertos al
razones de seguridad nacional, seguridad pblico no requieren aviso previo. Las
pblica u orden pblico, o para proteger la que se convocan en plazas y vas pbli-
salud o la moral pblicas o los derechos y cas exigen anuncio anticipado a la auto-
libertades de los dems. ridad, la que puede prohibirlas solamente
3 El artculo 21 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos establece lo siguiente: Se reconoce el derecho de reunin
pacfica. El ejercicio de tal derecho solo podr estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean necesarias en una so-
ciedad democrtica, en inters de la seguridad nacional, de la seguridad pblica o del orden pblico, o para proteger la salud o
la moral pblicas o los derechos y libertades de los dems.
86
ESPECIAL
io A
ren aviso previo, y que las que se realizan en el nos (TEDH), que sostiene que la libertad de
mbito pblico (plazas y vas pblicas) requie- expresin constituye uno de los medios princi-
l
ren nicamente el anuncio o conocimiento an- pales que permite asegurar el disfrute efectivo
tit E T
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 87
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
nen motivados por objetivos es temporal en su ejer-
El requisito funda- cicio
en comn. mental para el ejercicio
Al respecto el Tribunal Cons- vlido del derecho de Conforme se seala en la re-
titucional peruano seala que reunin es que su fina- ferida sentencia del Tribunal
el derecho de reunin es un lidad sea lcita ... el Tri- Constitucional, lo que distin-
derecho individualmente ti- bunal Constitucional pe- gue al derecho de reunin del
ruano considera que: derecho de asociacin, es que
tularizado, pero solo suscep- Dicha licitud no solo de-
tible de ejercitarse de mane- mientras el ejercicio de aquel
be ser predicable del pro- derecho se manifiesta de for-
ra colectiva8. Por su parte el psito ltimo de la reu-
Tribunal Constitucional espa- ma temporal o efmera (inclu-
nin, sino de los medios
ol lo califica como un de- cmo este pretende ser so en los supuestos en los que
recho individual en cuanto a alcanzado. tal manifestacin sea peridi-
sus titulares y colectivo en su ca), al derecho de asociacin,
ejercicio9. en cambio, lo inspira un ni-
mo de permanencia o, cuan-
2.2. La libertad de reunin protegida co- do menos, una determinada continuidad en el
mo derecho es aquella motivada por tiempo.
objetivos comunes
io A
Para que la libertad de reunin sea protegida 2.4. La libertad de reunin protegida co-
l
mo derecho es aquella que tiene fina-
como derecho no basta que ocurra el hecho
tit E T
na
de que un conjunto de personas se encuentren
reunidas circunstancialmente, sino es preciso
que el agrupamiento de estas obedezca a obje-
lidad lcita
El requisito fundamental para el ejercicio vli-
do del derecho de reunin es que su finalidad
tivos en comn. sea lcita. En tal sentido, el Tribunal Constitu-
cional peruano considera que:
ns C
uc
constitucionalmente, y lo distingue de aque- los medios cmo este pretende ser alcan-
llas meras aglomeraciones casuales de indivi- zado. Y es que cuando el artculo 2.12 de
G
88
ESPECIAL
io A
lo o prohibirlo atendiendo a las concretas cir- la seguridad nacional. Asimismo, debe quedar
cunstancias de cada caso y solo por razones claro que los lmites susceptibles de oponerse
l
tit E T
na
objetivas, suficientes y fundadas. Asimismo, al derecho de reunin alcanzan a las razones
orden al Ministerio del Interior la reforma del de orden pblico y al respeto de los derechos y
inciso 4) del artculo 17 del Decreto Supremo libertades fundamentales de terceros; lo que a
N 004-91-IN12, el cual, entre tanto, debera ser su vez se deriva de una interpretacin unitaria
interpretado en el sentido de que es competen- de la propia Constitucin (principio de unidad
ns C
uc
objetivas, suficientes y fundadas que lo justifi- cho de reunin debe ser por motivos
quen; y, finalmente, propuso al Congreso de la probados14
Repblica expedir una ley que regule el ejerci-
G
11 dem.
12 El Decreto Supremo N 004-91-IN aprob el Reglamento de Organizacin y Funciones de las Autoridades Polticas, actualmen-
te derogado. El inciso 4) del artculo 17 de este Reglamento estableca como funcin de los prefectos autorizar la realizacin de
concentraciones pblicas. El actual Reglamento de Organizacin y Funciones de las Autoridades Polticas fue aprobado median-
te Decreto Supremo N 004-2007-IN.
13 Fundamento 17 de la STC Exp. N 4677-2004-PA/TC.
14 Fundamento 18 de la STC Exp. N 4677-2004-PA/TC.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 89
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
reunin (favor libertatis), segn el cual si exis- procura de materializar su legtimo derecho
tieran dudas sobre si el ejercicio del derecho de pasivo de eleccin y dar lugar a la alternan-
reunin en un caso determinado puede producir cia en el poder, y la ciudadana con el nimo
efectos negativos contra el orden pblico, con de apoyar a su alternativa eleccionaria o, en su
peligro para personas y bienes u otros derechos caso, de transmitir su disconformidad, parcial
y valores dignos de proteccin constitucional, o total, con la gestin del gobierno saliente,
aquellas tendran que resolverse favoreciendo exponiendo, de esta manera, los cambios que
el derecho de reunin, sin que baste para justifi- juzga prudentes.
car su modulacin o prohibicin la mera sospe-
cha o la simple posibilidad de que se produzcan En tal sentido, el Tribunal considera que las
dichos resultados negativos. medidas establecidas por los artculos 35816 y
35917 de la Ley Orgnica de Elecciones, Ley
En tal sentido, la prohibicin debe ser la l- N 26859, para limitar el derecho de reunin,
tima ratio a la que debe recurrir la autoridad son razonables y proporcionales, y, por tanto,
administrativa para limitar el derecho de reu- constitucionales.
nin, debiendo optar en lo posible por medi-
das simplemente restrictivas, como proponer 4. Sntesis sobre los criterios para ejer-
la modificacin del lugar, fecha, hora, dura- cer y limitar el derecho de reunin
cin o itinerario previsto. Tanto de la Constitucin Poltica del Per, de los
io A
En suma, la prohibicin o las restricciones al
instrumentos internacionales de derechos hu-
manos, como de la jurisprudencia del Tribunal
l
ejercicio del derecho de reunin deben es-
tit E T
tar debidamente motivadas, caso por caso, dena
modo tal que el derecho solo se restrinja por
Constitucional, pueden inferirse un conjunto de
criterios respecto al ejercicio del derecho de reu-
nin y los lmites que se le pueden imponer.
causas vlidas, objetivas y razonables (princi-
pio de razonabilidad), y en modo alguno ms 4.1. La libertad de reunin reconocida como
ns C
90
ESPECIAL
io A
ridad para realizar reuniones en plazas y vas Como ha sido sealado, por tales razones
pblicas, puede llevar a la errnea impresin no se puede entender aquello que se basa en
l
meras sospechas o suposiciones, sino aquello
tit E T
na
que para su ejercicio es imprescindible la au-
torizacin previa de algn representante gu- sobre lo que existen datos objetivos que sos-
bernativo, siendo, en consecuencia, un de- tengan suficientemente la razn de dicha limi-
recho mediatizado en su manifestacin a la tacin o prohibicin y, en definitiva, que haya
anticipada aquiescencia expresa de la autori- una alta certeza.
ns C
uc
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 91
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
pueden imponer al derecho de ternacional no guberna-
Siendo una mani-
reunin establecidos en la sen- festacin del derecho de mental, considera que el
tencia del Tribunal Constitu- reunin, la protesta so- derecho a la libertad de ex-
cional constituyen precedentes cial se encuentra suje- presin, el derecho de reu-
vinculantes, en especial el crite- ta a los mismos criterios nin, los derechos sindica-
rio segn el cual el derecho de para ejercerlo y limitar- les y las garantas judiciales
reunin en ningn caso puede lo. En tal sentido, para protegen el derecho a la pro-
ser sometido al requisito de au- que la protesta social testa pacfica23. A los referi-
torizacin previa por parte de la sea reconocida y prote- dos derechos habra que aa-
autoridad administrativa, la cual gida por el ordenamien- dir tambin el derecho de
solo podr restringirlo o prohi- to jurdico y constitucio-
nal, debe ser pacfica y asociacin.
birlo atendiendo a las concre- sin armas. Ciertamente, son varios los
tas circunstancias de cada caso y
derechos constitucionales que
solo por razones objetivas, sufi-
protegen o sirven de funda-
cientes y fundadas.
mento a la protesta social pa-
II. LA PROTESTA SOCIAL COMO MANI- cfica; sin embargo, de todos esos derechos, es
la libertad de reunin su principal fundamento
FESTACIN DEL DERECHO DE REU-
NIN
io A constitucional.
l
1. La protesta social y sus fundamentos
tit E T
Habamos sealado que la libertad de reunin
constitucionales
na
La Federacin Internacional de los Derechos
Humanos (FIDH)20 define a la protesta social
tiene estrechas relaciones con la libertad de
asociacin y la libertad de expresin. En ese
sentido, el Tribunal Constitucional espaol de-
como una oposicin colectiva a una poltica fine al derecho de reunin como la manifesta-
ns C
ta social ha sido el motor de muchas refor- que aunque los elementos que configuran el
mas transitorias o estructurales. De la Revolu- derecho de reunin, determinan que la libertad
G
20 La Federacin Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) es quiz la ms importante organizacin internacional no guberna-
mental de derechos humanos. Actualmente agrupa a 155 organizaciones de derechos humanos en casi 100 pases. En el Per
conforman esta federacin la Asociacin Pro Derechos Humanos, as como el Centro de Asesora Laboral.
21 Federacin Internacional de los Derechos Humanos, La protesta social pacfica: Un derecho en las Amricas? (Informe
N 460/3), octubre de 2006, p. 5. Disponible en: <http://www.servindi.org/pdf/FIDH_ProtestaSocial.pdf>.
22 Federacin Internacional de los Derechos Humanos. Ob. cit., p. 5.
23 dem.
24 Sentencia N 85/1988 del 28 de abril de 1988 del Tribunal Constitucional espaol.
92
ESPECIAL
io A
do en realidad una manifestacin del referido
derecho; y se sustenta tambin, aunque acce- Muchos Estados, como Argentina, Canad,
l
Chile, Ecuador, Guatemala, Panam recurren
tit E T
soria o secundariamente, en las libertades de
expresin y de asociacin.
na
Siendo una manifestacin del derecho de reu-
nin, la protesta social se encuentra sujeta a los
abusivamente a una amplia gama de tipifica-
ciones penales para obtener la condena a ve-
ces a largas penas de los manifestantes. Estos
son tratados como delincuentes, o an ms, a
mismos criterios para ejercerlo y limitarlo. En veces como terroristas.
ns C
uc
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 93
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
El artculo 281 del Cdigo Penal28 tipifica grave dao a la propiedad pblica o pri-
como delitos a las conductas que atenten con- vada, al realizar los hechos referidos en el
tra la seguridad comn, considerando tales a punto 1. Esta es considerada una modali-
los siguientes supuestos: dad agravada.
1. Atentar contra fbricas, obras o instala- Finalmente, el artculo 315 del Cdigo Penal30
ciones destinadas a la produccin, trans- penaliza el hecho de que, en el contexto de una
misin, almacenamiento o provisin de reunin tumultuaria, se atente contra la inte-
electricidad o de sustancias energticas, o gridad fsica de las personas o que, mediante
contra instalaciones destinadas al servicio violencia, se cause grave dao a la propiedad
pblico de aguas corrientes. pblica o privada.
2. Atentar contra la seguridad de los medios Salvo mejor parecer, consideramos que las re-
de telecomunicacin pblica o puestos al feridas conductas, tipificadas como delitos por
servicio de la seguridad de transportes des- las mencionadas normas penales, no constitu-
tinados al uso pblico. yen necesariamente los mejores ejemplos de
3. Dificultar la reparacin de los desperfectos protesta social pacfica, ni parecen ser muy
en las fbricas, obras o instalaciones refe- respetuosas de los derechos fundamentales de
ridos en los puntos anteriores. quienes no participan en la protesta. Y si no
io A
De otro lado, el artculo 283 del Cdigo Penal29
cumplen el requisito fundamental de ser con-
ductas pacficas, o que no afecten derechos
l
tipifica el delito de entorpecimiento al funcio- fundamentales, no se ve cmo su tipificacin
tit E T
namiento de servicios pblicos. Esta norma
penaliza las siguientes conductas:
na puede ser considerada como criminalizacin
de la protesta social.
1. Impedir, estorbar o entorpecer el normal Revisando con mayor atencin el referido in-
funcionamiento de los transportes, o servi- forme de la FIDH, se observa que lo que pa-
ns C
integridad fsica de las personas o causar implicados; considerando que las versiones
28 Cdigo Penal
Artculo 281.- Atentado contra la seguridad comn
Ser reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis ni mayor de diez aos, el que crea un peligro para la seguridad
comn, realizando cualquiera de las conductas siguientes:
1. Atenta contra fbricas, obras o instalaciones destinadas a la produccin, transmisin, almacenamiento o provisin de electrici-
dad o de sustancias energticas, o contra instalaciones destinadas al servicio pblico de aguas corrientes.
2. Atenta contra la seguridad de los medios de telecomunicacin pblica o puestos al servicio de la seguridad de transportes des-
tinados al uso pblico.
3. Dificulta la reparacin de los desperfectos en las fbricas, obras o instalaciones a las que se refieren los incisos anteriores.
29 Cdigo Penal
Artculo 283.- Entorpecimiento al funcionamiento de servicios pblicos
El que, sin crear una situacin de peligro comn, impide, estorba o entorpece el normal funcionamiento de los transportes, o servi-
cios pblicos de comunicacin, o de provisin de aguas, electricidad o de sustancias energticas similares, ser reprimido con
pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de seis aos.
En los casos en que el agente acte con violencia y atente contra la integridad fsica de las personas o cause grave dao a la
propiedad pblica o privada, la pena privativa de la libertad ser no menor de seis ni mayor de ocho aos.
30 Cdigo Penal
Artculo 315.- Disturbios
El que en una reunin tumultuaria, atenta contra la integridad fsica de las personas y/o mediante violencia causa grave dao a
la propiedad pblica o privada ser reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis ni mayor de ocho aos.
94
ESPECIAL
originales de dichos artculos del Cdigo Pe- En julio del ao 2003, se produjo una gra-
nal establecan penas inferiores, que solo ame- ve conmocin social en Puerto Maldona-
ritaban orden de comparecencia31. do, capital del departamento de Madre de
Dios, debido a los intentos por regular las
Sobre la preocupacin de la FIDH, habra que concesiones forestales. Los grupos econ-
precisar, sin embargo, que si partimos de la micamente ms poderosos lograron mo-
premisa que las conductas tipificadas como vilizar a los pequeos productores, gene-
delitos por los artculos 281, 283 y 315 del C- rndose el clima de violencia ms fuerte
digo Penal, no pueden considerarse como le- durante el rgimen de Toledo. Los edifi-
gtimas expresiones de protesta social pacfi- cios pblicos fueron destruidos, as como
ca, ya que implican el ejercicio de la violencia viviendas particulares. Las Fuerzas Poli-
y afectan derechos fundamentales de terceros, ciales dispararon hacia la multitud falle-
no se explica cmo el incremento de las pe- ciendo Wilson Santos. Posteriormente se
nas para sancionar tales delitos puede consi- estableci el dilogo para sealar acuerdos
derarse como ejemplos de criminalizacin de mnimos entre las autoridades y los lderes
la protesta social. Salvo que se pretenda jus- de la protesta32.
tificar o ser tolerante con las manifestaciones Aunque resulta sumamente lamentable que en
violentas de la protesta. ese contexto haya ocurrido la muerte del ciu-
io A
Posiblemente, puede ser verdad que al incre- dadano Wilson Santos (situacin que amerita-
mentarse las penas por la comisin de algunos ba que fuera investigada y, de ser el caso, se
l
tit E T
procese y sancione a los responsables), nos pa-
na
de los delitos referidos, se hayan establecido
penas dracronianas o excesivas, como sea-
la la misma FIDH en el informe en cuestin;
sin embargo, esa es una discusin que debe
rece que de ninguna manera se pueden justifi-
car los gravsimos hechos de violencia descri-
tos por el propio informe, y menos ponerlos
como ejemplo emblemtico de criminaliza-
darse dentro del marco de la poltica criminal
ns C
digo Penal son delitos. por alto que muchas veces los gobiernos, en-
tre ellos el peruano, han pretendido descono-
Es decir, no consideramos vlido afirmar que cer el legtimo derecho a la protesta social pa-
G
aumentar las penas a ciertas conductas que cfica y han emprendido acciones represivas
constituyen delitos o crmenes, sea criminali- de manera indiscriminada. Tampoco preten-
zar tales conductas. No se puede criminalizar demos avalar o justificar en modo alguno la
lo que ya de por s es un crimen. represin desproporcionada en la que muchas
veces han incurrido las fuerzas del orden, lle-
Es en ese sentido que nos llama la atencin que gando a afectar el derecho fundamental a la
en el mencionado informe de la FIDH, se in- vida o a la integridad fsica.
cluyan como casos emblemticos de crimina-
lizacin de la protesta social a situaciones que, Lo que pretendemos hacer, ms bien, es lla-
a todas luces, han rebasado los lmites del de- mar la atencin de las organizaciones defenso-
recho de reunin al tornarse violentas y viola- ras de los derechos humanos, para que al rea-
torias de derechos fundamentales de terceros. lizar su importante labor, separen el grano de
la paja y deslinden adecuadamente la legtima
Es el caso de la muerte del ciudadano Wilson protesta social pacfica del ilegtimo ejercicio
Santos, respecto a cuya situacin el propio in- de la violencia y el vandalismo que muchas
forme de la FIDH describe que: veces se disfraza tras la protesta social.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 95
D ERECHO A LA PROTESTA Y ORDEN PBLICO
As como las organizaciones de derechos hu- fundamento constitucional, al punto que sin el
manos deben ser firmes en defender el dere- reconocimiento de ese derecho, la protesta so-
cho de los ciudadanos a ejercer la protesta so- cial pacfica no tendra bases slidas, ya que
cial pacfica, y denunciar a los gobiernos que las libertades de expresin y de asociacin, por
pretenden proscribirla o limitarla injustifica- s solas, no seran suficientes para protegerla.
damente; consideramos que, en salvaguarda En tal sentido, la protesta social pacfica es, en
de su propia legitimidad social, deben censu- propiedad, una manifestacin del derecho de
rar y denunciar las formas vandlicas o vio- constitucional reunin; y se sustenta tambin,
lentas de protestar. Al no hacerlo, pueden aunque accesoria o secundariamente, en las li-
terminar dando el pretexto a las fuerzas repre- bertades de expresin y de asociacin.
sivas y reaccionarias, para cuestionar y des-
4. Al ser una manifestacin del derecho de reu-
prestigiar su labor de defensa de los derechos
nin, la protesta social se encuentra sujeta a
humanos.
los mismos criterios para ejercerlo y limitarlo.
CONCLUSIONES Siendo as, para que la protesta social sea con-
siderada como una legtima manifestacin del
1. La libertad de reunin es un derecho polti-
derecho o libertad de reunin y, por lo tanto,
co fundamental, que consiste en la posibilidad
sea reconocida y protegida por el ordenamien-
que tiene un conjunto de ciudadanos de agru-
to jurdico y constitucional, debe ejercerse pa-
io A
parse temporalmente con un objetivo comn.
En el mbito poltico, la libertad de reunin se
cficamente y sin armas, y no afectar derechos
l
fundamentales de terceros.
tit E T
manifiesta en actividades como manifestacio-
na
nes pblicas, marchas de protesta, mtines rea-
lizados con fines poltico-partidarios o electo-
5. No toda protesta social es pacfica y, a ve-
ces, puede degenerar en actos de vandalismo y
rales, etc. violencia. Si bien el Estado se encuentra obli-
gado a respetar el derecho a la protesta social
2. Existen diversos criterios, establecidos por
ns C
uc
96
JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL
POR ESPECIALIDADES
Jurisprudencia constitucional
y procesal constitucional
G A C E T A
c o n s t it u c io n a l
ANLISIS Y CRTICA
El precedente a la deriva
Dilogo con un crtico del Tribunal
Constitucional
Pedro P. GRNDEZ CASTRO*
Solo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar continu el rey.
La autoridad se apoya antes que nada en la razn. Si ordenas a tu pueblo que
se tire al mar, el pueblo har la revolucin. Yo tengo derecho a exigir obediencia,
porque mis rdenes son razonables
io A
l
A raz de un reciente artculo del profesor Luis Castillo en el que anali-
tit E T
RESUMEN
na
z la resolucin que elimin el denominado recurso de agravio a favor
del precedente y se mostr a favor del voto en mayora, criticando el de
la minora el autor de este trabajo formula varias discrepancias con esa
postura. Explica, asimismo, cul hubiera sido una mejor respuesta para el
ns C
uc
* Profesor ordinario de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la Escuela de Graduados de
la Pontificia Universidad Catlica del Per y de la Escuela de Post-grado de la Universidad de San Martn de Porres.
1 CASTILLO CRDOVA, Luis. El adis al precedente vinculante a favor del precedente. En: Gaceta Constitucional, N 17, Gace-
ta Jurdica, Lima, 2009.
GACETA CONSTITUCIONAL N 19 99
J URISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL Y PROCESAL CONSTITUCIONAL
l
tit E T
consecuencias que ello conlleva; (II) desta- momento en el precedente que estaba siendo
car enseguida las dos condiciones materia-
les, que creo ms relevantes que los requisi-
na derogado.
En cualquier caso, el esquema del trabajo
tos formales a los que alude la sentencia, para
bajo anlisis parte de considerar que son tres
la expedicin o derogacin de un precedente;
las cuestiones problemticas que el autor in-
ns C
uc
correcta:
sentencia tambin son vinculantes; finalmen-
te, (IV) tratar de rescatar algunas ideas del La primera es determinar si los presu-
G
trabajo bajo comentario, con el nimo de abrir puestos bsicos para emitir un preceden-
un debate sobre el efecto vinculante de los pre- te vinculante no tienen vinculacin algu-
cedentes y la necesidad de estructurar una teo- na debido a que han sido emitidos en un
ra de la ratio decidendi que responda a nues- obiter dicta. La segunda es determinar si
tro contexto y tradicin jurdicas. a la hora de darle contenido a la expresin
2 As por ejemplo en: Quis custodit custodes. Los riesgos que implica la justicia constitucional En: Actualidad Jurdica. N 149, Ga-
ceta Jurdica, Lima, abril de 2006, pp. 133-139; Administracin pblica y control de la constitucionalidad de las leyes otro exce-
so del TC?. En: Dilogo con la Jurisprudencia. Vol. 12, N 98, Gaceta Jurdica, Lima, noviembre de 2006, pp. 19-30; El proceso
de seleccin de magistrados en el Per. Cuando el Tribunal Constitucional pretende legislar. En: Dilogo con la Jurisprudencia.
Vol. 12, N 100, Gaceta Jurdica, Lima, enero de 2007, pp. 27-38; El Tribunal Constitucional como creador de Derecho Constitu-
cional. En: El amparo contra amparo y el recurso de agravio a favor del precedente. Luis Senz Dvalos (coordinador). Cuader-
nos de Anlisis y Crtica a la Jurisprudencia Constitucional N 3, Palestra Editores, Lima, octubre de 2007, pp. 13-75; Activis-
mo extralimitado del Tribunal Constitucional? a propsito de un caso de vinculacin de los jueces a la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional. En: Guerra de las Cortes? A propsito del proceso competencial entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial.
Domingo Garca Belaunde (coordinador). Cuadernos de Anlisis y Crtica a la Jurisprudencia Constitucional N 4, Palestra Edi-
tores, Lima, diciembre de 2007, pp. 155-190; La reduccin al mnimo del amparo contra amparo a travs del recurso de agravio
constitucional. En: Gaceta Constitucional. Tomo 1, Gaceta Jurdica, Lima, enero de 2008, pp. 33-42.
3 La falacia non sequitur consiste en afirmar o pretender como argumento vlido aquella proposicin que no se sigue necesaria-
mente de una afirmacin o un conjunto de proposiciones. En este caso, pretender que de la demostracin de la incorreccin de
los argumentos de la minora se llegue a establecer la correccin de los argumentos de la minora. Cfr. WESTON, Anthony. Las
claves de la argumentacin. Ariel, 2002, p. 131.
100
ANLISIS Y CRTICA
(artculo 202.2 de la Cons- de, no s si adrede, otro as-
Si el caso se trataba ...
titucin), ha habido o no de un amparo contra ampa- pecto de gran importancia en
una imposicin ideolgi- ro, tena legitimidad el Tri- el debate de esta decisin que
ca por parte del TC. Y la bunal para ingresar al anli- queda en una suerte de asun-
tercera es determinar si el sis del recurso de agravio a to menor u obiter acadmi-
amparo contra amparo es o favor del precedente? ... si co. Me refiero al antecedente
no un mecanismo efectivo la premisa mayor necesaria jurisprudencial en el caso El
para combatir los desaca- para resolver el caso, ... esta- Frontn y la decisin del Tri-
tos manifiestos de los pre- ba contenida en el fundamen- bunal Constitucional en dicha
cedentes vinculantes4. to 39 de la STC Exp. N 4853- ocasin5. Creo que se trata de
2004-PA/TC, resultaba de un caso de enorme connota-
Creo que esta manera de plan- necesidad al caso el referir- cin y cuyas consecuencias se
tear el debate evade el anli- se al fundamento 40 del cita-
do precedente? dejan sentir tambin en esta
sis central de la decisin, pues,
decisin.
como intentar desarrollar, al
parecer la correccin de la ar- Veamos entonces, en primer
gumentacin no se encuentra necesariamen- trmino, la relevancia que tiene para el anlisis
te ni en los votos disidentes ni en la senten- de la argumentacin y del precedente que es-
io A
cia firmada por la mayora. Adems de ello, tablece la elusin del caso, pues creemos que
el esquema presenta problemas de diversa n- no se trata de un asunto menor. Esto porque
l
tit E T
na
dole. En primer trmino, al prescindir del caso tambin aqu podemos encontrar un supuesto
al que intenta dar respuesta, ya no se trata del ya cuestionado por el propio Castillo en otras
anlisis a los argumentos de la sentencia, sino ocasiones, referido a las extralimitaciones del
que ingresa en un debate interno del pleno del Tribunal a la hora de afrontar un caso6. Nos es-
Tribunal, tomando de entrada partido por una tamos refiriendo a la legitimidad del Tribunal
ns C
uc
de las posturas, esto es, claramente a favor de para abordar el problema del RAC a favor del
la sentencia en mayora. En segundo lugar, el precedente en el caso planteado.
esquema as planteado no nos puede conducir
co A
todo caso se trata, desde mi punto de vista, de Vas Nacional - Ministerio de Transportes y
un debate en abstracto sobre las posibilidades Comunicaciones, luego de que las instancias
interpretativas en torno al artculo 202.2. de la judiciales haban ordenado a esta que cumpla
Constitucin, extremo que por su profundidad con reponer a un trabajador que haba sido ar-
y riqueza deseara reservar comentarios para bitrariamente despedido de su puesto de traba-
otro captulo de este dilogo. jo (Exp. N 2005-1640)7.
l
si la premisa mayor necesaria para resolver el cosas se deshacen conforme se hacen, puesto
tit E T
rrido tambin en otros casos9, nos encontramos con iguales o incluso mayores implicaciones
G
En el presente caso el Tribunal ha constatado, adems, que no existen elementos razonables para pretender un nuevo examen
de la tutela que ha sido debidamente otorgada a favor de los derechos del trabajador, por lo que alerta al juez de ejecucin del
primer amparo para actuar de manera enrgica y con la urgencia que el caso amerita, dictando los requerimientos y apremios
que autoriza el Cdigo Procesal Constitucional para el efectivo cumplimiento de las sentencias constitucionales (Exp. N 2667-
2006-AA/TC, f. j. 7,8).
8 Como se aprecia en la sentencia, el Tribunal, precisamente basndose en este fundamento, es que realiza el anlisis del caso
desestimando la pretensin contenida en la demanda.
9 Quiz haya necesidad de que en el futuro sea el propio Tribunal el que delimite de una manera lo suficientemente objetiva, el con-
cepto de caso constitucional a efectos de poder tener una certeza mnima sobre la regla que establece que los precedentes de-
ben tener una relacin de necesidad con el caso materia de decisin, pues de otro modo, no hay forma de controlar la exigen-
cia que se plantea y deja un alto margen a la especulacin. Ejemplos de precedentes en los que no existe una relacin al menos
evidente y necesaria entre el caso y la regla estatuida lo constituyen, por ejemplo, la STC Exp. N 3741-2004-AA en el que se
impugnaba un acto de la Municipalidad de Surquillo y del que no poda surgir, la regla que otorga competencia a todos los Tribu-
nales administrativos con alcance nacional para que ejerciten el control difuso.
10 En este punto, resulta pertinente tomar en cuenta que, en la aprobacin de la STC Exp. N 3908-2007-PA/TC solo concurrieron
cinco votos, mientras que la aprobacin de la STC Exp. N 4853-2004-AA/TC, de cuya derogacin se trataba, fue respaldada por
la unanimidad de los miembros del Pleno del Tribunal de aquel entonces, incluido el magistrado Vergara Gotelli, actual Presiden-
te del Tribunal Constitucional, que en dicha ocasin no expres su discrepancia. Lejos del acuerdo formal para tomar la decisin,
esto refleja el grado de consenso que exista al interior de dicho Colegiado, al que curiosamente ahora los cinco magistrados que
firman en nuevo precedente, les plantean una seria acusacin: esto es, el haber firmado un precedente (se refieren al fundamen-
to 40 de la STC Exp. N 4853-2004-AA/TC) () en abierta contradiccin con la Constitucin, el Cdigo Procesal Constitucional
y los presupuestos bsicos para la aprobacin de un precedente vinculante establecidos en la STC Exp. N 0024-2003-AI/TC
(Fundamento 6 de la STC Exp. N 3908-2007-AA/TC), esto es sin duda, la acusacin ms grave que se le puede formular a un
juez constitucional: el haber violado la propia Constitucin.
102
ANLISIS Y CRTICA
que el acto de creacin positiva, y en el que, que la mayora considera sine qua non para su
por tanto, al tratarse de una competencia di- expedicin vlida, consideramos que se ha ob-
rectamente vinculada al ejercicio de la funcin viado por lo menos dos requisitos que resulta-
jurisdiccional, estn presentes exigencias de ran, desde nuestro punto de vista, de mayor
motivacin (artculo 139.5 de la Const.), de in- relevancia an tanto para la aprobacin de un
terdiccin de la arbitrariedad (artculos 3 y 43 precedente como para su derogacin, los cua-
en los trminos desarrollados por la jurispru- les adems deben concurrir con una cualifica-
dencia constitucional11) y de racionalidad dis- da justificacin del cambio de precedente: las
cursiva, lo que, desde luego, exige un mnimo exigencias del caso y la necesidad del consen-
de congruencia con las peticiones de las par- so racional en el pleno.
tes. En tal sentido, tiene dicho el propio Tribu-
nal que (...) toda decisin que carezca de una II. CONDICIONES PARA EXPEDIR O DE-
ROGAR UN PRECEDENTE: LAS EXI-
motivacin adecuada, suficiente y congruente, GENCIAS DEL CASO Y LA NECESI-
constituir una decisin arbitraria y, en conse- DAD DEL CONSENSO RACIONAL EN
cuencia, ser inconstitucional(resaltado agre- EL PLENO
gado) (STC Exp. N 728-2008-HC/TC12). Ms Conforme lo tiene establecido el Tribunal
todava, tratndose de la derogacin de un pre- Constitucional, la configuracin del preceden-
cedente, la exigencia de argumentacin es ma- te tiene en nuestro sistema jurdico por lo me-
io A
yor, en la medida que se trata de admitir, como nos dos condicionamientos que podemos con-
rgano del Estado, el error en que habra incu- siderar fundamentales o estructurales, en la
l
tit E T
rrido en decisiones anteriores.
na
medida que legitiman la actuacin del Tribu-
El profesor Castillo Crdova no advierte este nal en el dictado de este tipo de normas. En
problema, porque su comentario como lo ad- primer lugar, debe tratarse de reglas o normas,
vertamos al comienzo no parte del caso, sino en general, que sean necesarias para respon-
que ingresa directamente en el debate en abs- der al caso en cuestin, toda vez que el Tri-
ns C
uc
tracto de las cuestiones decididas a propsi- bunal, tambin cuando dicta normas a tra-
to de la derogacin del precedente vinculante vs de sus sentencias no acta de oficio, sino
atendiendo al llamado de los protagonistas de
co A
11 Cfr. STC Exp. N 1803-2004-AA/TC, f. j. 14: De este modo, aunque no explcitamente, al reconocer la Constitucin en su artculo
3, as como en el artculo 43, el Estado Democrtico y Social de Derecho, ha incorporado el principio de interdiccin o prohibicin
de todo poder ejercido en forma arbitraria e injusta y as ha puesto un lmite infranqueable para todo poder pblico.
12 En tal sentido tiene establecido el Tribunal que: [] partiendo de una concepcin democratizadora del proceso como la que se
expresa en nuestro texto fundamental (artculo 139, incisos 3 y 5), resulta un imperativo constitucional que los justiciables obten-
gan de los rganos judiciales una respuesta razonada, motivada y congruente de las pretensiones efectuadas; pues precisamen-
te el principio de congruencia procesal exige que el juez, al momento de pronunciarse sobre una causa determinada, no omita,
altere o se exceda en las peticiones ante l formuladas (STC Exp. N 728-2008-HC/TC, f. j. 7).
13 STC Exp. N 3741-2004-AA/TC, f. j. 45.
14 CASTILLO CRDOVA, L. El Tribunal Constitucional y su dinmica Ob. cit., p. 127.
y que no puede dejarse de to- tro. Conocido es por ejemplo la
Los precedentes
mar en cuenta tambin entre vinculantes ... no pueden leccin de la Corte Suprema de
nosotros. Esta vez se trata de ser el resultado de la im- los EE.UU., que en busca del
una regla no escrita pero re- posicin de una mayora consenso unnime entre todos
levante y que creo debiera que ... logra sobreponer- sus integrantes, aun cuando no
merecer alguna reflexin en se, sino, en todo caso, el lo requera formalmente, pospu-
el seno del propio Tribunal resultado de un proceso so por ms de una vez la vota-
Constitucional. Los prece- argumentativo racional cin en el famoso caso Brown
dentes vinculantes en los tr- que se expande desde el vs. Board of education of Tope-
minos tan estrictos que los consenso en el seno del ka (1954) que cambi la histo-
identifica el artculo VII del Tribunal hacia la bsque- ria de la segregacin racial en
da de mayores consen-
Cdigo Procesal Constitu- sos en la sociedad. los EE.UU.17. Un precedente
cional no pueden ser el resul- aprobado con el consenso total
tado de la imposicin de una de los miembros de un colegia-
mayora que, sobre la base do, proyecta autoridad y lo hace
de la votacin en el Pleno, logra sobreponerse, ms perdurable en el tiempo18.
sino, en todo caso, el resultado de un proce-
En el mismo sentido, Zagrebelsky ha escrito
io A
so argumentativo racional que se expande des-
de el consenso en el seno del Tribunal hacia
desde su experiencia en la Corte Constituzio-
nale italiana, sobre la necesidad de la bsque-
l
la bsqueda de mayores consensos en la so-
tit E T
na
ciedad. El Tribunal lo ha sealado en trminos
de orientacin principista al establecer que, el
da de los mayores consensos posibles, sobre
todo cuando se trata de autnticas cuestio-
nes de Derecho Constitucional, pues lo que
Tribunal debe abstenerse de intervenir fijando
est en juego no es cualquier cosa, sino aspec-
precedentes sobre temas que son ms bien po-
tos fundamentales de la vida democrtica de
ns C
Aqu conviene dejarse orientar por las expe- cin por parte del pblico, que no puede es-
riencias de otras cortes o tribunales con ms pecular sobre la divisin entre aquellos y sus
15 El consenso genera legitimidad y fuerza a los precedentes, mientras que los votos disidentes generan fisuras y restan fuerza
vinculante a los precedentes, como bien lo ponen de manifiesto, Cross y Harris, en el caso del precedente ingls es probable-
mente imposible evitar que las reglas sugeridas para el tratamiento de los casos en que coexisten varias opiniones judiciales tengan
algo de arbitrarias. El principal problema, al menos en lo que afecta a la prctica inglesa actual, es que resulta imposible formular
estas reglas pretendiendo total precisin. CROSS & HARRIS. Precedent in English Law. Clarendon Press, Oxford (1991, 4.a ed).
Tomo la cita de, AHUMADA RUIZ, Mara ngeles, La regla de la mayora y la formulacin de doctrina constitucional. Rationes de-
cidendi en la STC 136/1999. En: Revista Espaola de Derecho Constitucional. Ao 20, Nm. 58, enero-abril de 2000, p. 157.
16 STC Exp. N 3741-2004-AA/TC, f. j. 46.
17 La vista de la causa se habra producido en diciembre de 1952, antes de que el famoso juez Warren llegara al Tribunal. Hay evi-
dencia de que en algn momento la Corte estuvo inclinada a rechazar el recurso declarando la constitucionalidad de la segrega-
cin, e incluso en uno de los documentos redactados por un asesor del Juez Jackson (nada menos que quien fuera luego Juez
de la Corte Suprema William Hubbs Rehnquist (1924-2005), se estableca que quienes niegan la constitucionalidad de la segre-
gacin racial pretenden en realidad, incluir su visin sociolgica dentro de la Constitucin. Cfr. BELTRN DE FELIPE y GON-
ZLEZ GARCA. Las sentencias bsicas del Tribunal Supremo de los EE.UU. de Amrica. CEPC, Madrid, 2005, p. 278.
18 Cfr. JAMES F. Spriggs, Explaining the Overruling of U.S. Supreme Court Precedent. Journal of Politics 63 (August): 1091-1111,
2001. Este autor formula una serie de reglas extradas a partir de un estudio minucioso de 50 aos (1945-1995) de la jurispru-
dencia de la Corte Suprema de los EE.UU. Algunas de estas reglas plantea que: 5 a. Un precedente tiene ms posibilidades de
ser derogado si en la Corte en la que fue adoptado solo obtuvo un apoyo de la mayora, por otro lado, 5 b. Un precedente tiene
menos posibilidades de ser derogado si en la Corte en la que fue adoptado obtuvo el apoyo unnime de todos los jueces.
104
ANLISIS Y CRTICA
l
Esto porque no se trata de la decisin de un
tit E T
na
nimidad de los miembros que conformaban
caso, sino de la creacin de normas, que en al-
el Pleno del Tribunal de aquel entonces (que
gunos casos tienen clara connotacin de au-
inclua al actual Presidente del Tribunal, Dr.
tnticas normas constitucionales. Como lo ha
Vergara Gotelli), mientras que en la presente
precisado Spadaro, La Corte no solamente
decisin el Pleno acta seriamente dividido21.
ns C
sus sentencias relevantes interpretativas/le- Esto, desde luego, al margen de lo que esta-
gislativas, sino tambin se trata de un ras- blece el artculo 13 del reglamento normativo
co A
go demasiado importante crea, nos guste o del Tribunal Constitucional22 (que, por cierto,
no, normas constitucionales (o si se prefiere, parece desconocer Castillo Crdova23), que no
G
19 ZAGREBELSKY, Gustavo. Principios y votos. El Tribunal Constitucional y la poltica. Trad. de Manuel Martnez, Trotta, Madrid,
2008, p. 45.
20 SPADARO, A. Le motivazioni delle sentenze della Corte come tecniche di creazione di norme costituzionali. En: La Motivazio-
ne delle decisioni della Corte Costituzionale. Antonio Ruggeri (a cura di), Giappichelli editore, Torino, 1994.
21 As, mientras la mayora acusa al Pleno que aprob el precedente de la STC N 4853-2002-AA/TC, de haber actuado, imponien-
do, [] una determinada posicin doctrinaria sobre el significado de la expresin resoluciones denegatorias para que el Tribunal
Constitucional asumiera competencia va recurso de agravio constitucional, a pesar de que el constituyente y el legislador como
representantes del pueblo concretaron que dicha expresin solo comprenda las resoluciones denegatorias de segundo grado y
no resoluciones estimatorias de segundo grado; por su parte, los magistrados Landa Arroyo y Beaumont Callirgos, rebatirn di-
cha afirmacin sosteniendo que, [] la afirmacin de la mayora carece de racionalidad porque el Tribunal Constitucional no impo-
ne posicin doctrinaria alguna (la mayora no precisa qu posicin doctrinaria es la que supuestamente se ha impuesto), sino que
opta inevitablemente interpretando la Constitucin y argumentando sus decisiones. Si ello fuese como afirma la mayora, tambin
tendra que concluirse que el Tribunal ha impuesto autoritariamente la propia institucin del cambio del precedente [].
22 Reglamento normativo del Tribunal Constitucional
Artculo 13.- Los procesos referidos en el artculo 11, iniciados ante las respectivas salas de las cortes superiores, y todos los
que, al ser resueltos, pueden establecer jurisprudencia constitucional o apartarse de la precedente, deben ser vistos por el ple-
no, a peticin de cualquiera de sus miembros. En tales casos se procede conforme al artculo 5 de la Ley N 28301. El qurum
del Tribunal conforme al referido artculo 5 de la Ley Orgnica es de 5 de los 7 magistrados que integran el pleno.
23 Esto se desprende de la afirmacin conforme al cual para la emisin de un precedente: [] no se ha dispuesto nada acerca del
nmero de votos a favor que ha de tener la sentencia constitucional, por lo que se interpretar que no requiere de ninguna mayo-
ra calificada, sirviendo una mayora simple Cfr. CASTILLO CRDOVA. El adis al precedente vinculante a favor del precedente.
Ob. cit., p. 98.
es sino una regla de decisin para imponer la aqu como concertacin) del Pleno para su
mayora, propia de las decisiones polticas y emisin. Se trata de condiciones sustanciales y
no una regla para decidir sobre la base de la no de reglas formales, en cuanto estn ntima-
argumentacin racional, que es lo que corres- mente vinculadas a la legitimidad del Tribunal
ponde a una decisin jurisdiccional24. De ah para crear Derecho Constitucional.
que cuando el Tribunal decide dictar un pre-
cedente, o derogar uno vigente, con base en la III. UNA TEORA SOBRE LA VINCULA-
CIN DE LOS OBITER PARA DEJAR
mayora y no en la racionalidad argumentati- SIN EFECTO LA RATIO?
va que logre persuadir por lo menos al propio
Pleno del Tribunal, se crea una fisura insalva- El caso comentado por el profesor Castillo,
ble en la legitimidad del rgano constitucio- nos coloca en otro extremo, en la necesidad
nal que, creo, no logra superarse apelando a de asumir algunas premisas tericas en torno
un frgil reglamento como el citado, pues en a nuestro modelo de precedente. Se trata de un
este caso vale el apotegma conforme al cual esfuerzo por generar un mnimo de coherencia
hay veces que cumplir la ley no es suficiente al discurso del Tribunal a la hora de estable-
para decir el Derecho, sobre todo para decir- cer sus mandatos a travs de precedentes. En
lo desde la Constitucin, como ocurre con el centro de la discusin aparece as un viejo
los precedentes. problema en la tcnica del precedente. La pre-
io A
De lo dicho hasta este punto, puede afirmarse
que ms importante que las reglas estableci-
gunta sobre qu mbito, cul extremo, de qu
forma y bajo qu condiciones vinculan los ar-
l
gumentos del Tribunal.
tit E T
das como pautas enunciativas para la emisin
de un precedente en la famosa sentencia del
Exp. N 024-2003-AI/TC25, e incluso al mar-
na Mientras la mayora reivindica como vincu-
lantes las reglas establecidas en la STC Exp.
gen de que hayan sido expuestas como ratio N 0024-2003-AI/TC, como requisitos o
o como obiter26; las condiciones sustanciales condiciones para la emisin de un prece-
ns C
uc
que resultan verdaderamente relevantes para dente, los que no habran sido tomados en
la emisin de un precedente vinculante, en cuenta al momento de expedirse la STC Exp.
N 4853-2004-AA/TC27; la minora sostiene,
co A
24 Zagrebelsky ha puesto de manifiesto de manera magistral esta crucial distincin entre votar y juzgar: Contemplad el rostro del
que sale de una votacin parlamentaria ordinaria, al trmino de una discusin respetuosa con el debido fair play: se aprecia la
satisfaccin y la distensin, incluso en quien ha perdido. En el Tribunal, no. Tanto quien se afirma con el voto como quien sucum-
be expresa [debiera expresar] una derrota respecto de la funcin que le ha sido asignada. De una parte y de otra surge [debiera
surgir] la pregunta cunta capacidad de persuasin me ha faltado frente a quien no estaba de mi parte? Cfr. ZAGREBELSKY,
G. Principios y votos Ob. cit., p. 47, 48, parntesis agregado.
25 Como se lee en el nuevo precedente Exp. N 3908-2007-AA, estas reglas constituyen precisamente la premisa mayor del razo-
namiento de la mayora para invalidar un extremo del precedente establecido en la STC N 4853-2004-AA: a. La existencia de
interpretaciones contradictorias; b. La comprobacin de interpretaciones errneas de alguna norma perteneciente al bloque de
constitucionalidad; c. La necesidad de llenar un vaco legislativo; d. La corroboracin de normas que sean susceptibles de ser in-
terpretadas de manera diversa; e. La necesidad de cambiar un precedente vinculante.
26 Este es el punto central en la argumentacin de los votos de los magistrados Landa y Beaumont.
27 As, en los fundamentos 5 y 6 de la STC Exp. N 3908-2007-AA/TC, se afirma lo siguiente: 5. De acuerdo con la STC N 0024-
2003-AI/TC, los cinco presupuestos bsicos que deben observar las sentencias del Tribunal Constitucional que se pronuncian
sobre el fondo para la aprobacin de un precedente vinculante, son: a) La existencia de interpretaciones contradictorias; b) La
comprobacin de interpretaciones errneas de alguna norma perteneciente al bloque de constitucionalidad; c) La necesidad de
llenar un vaco legislativo; d) La corroboracin de normas que sea susceptibles de ser interpretadas de manera diversa; e) La ne-
cesidad de cambiar un precedente vinculante. 6. Teniendo en cuenta que los cinco presupuestos bsicos para la aprobacin de
un precedente vinculante pueden ser cumplidos de manera alternativa, este Tribunal Constitucional constata que el fundamento
40 de la STC N 4853-2004-PA/TC no cumple con ninguno de estos presupuestos bsicos para haber sido aprobado como pre-
cedente vinculante.
106
ANLISIS Y CRTICA
io A
tor concluye planteando una novedosa y origi- ra confusiones innecesarias y, al mismo tiem-
nal triple modalidad de vinculacin, convir- po, coloca en una situacin de absoluta arbitra-
l
tiendo la distincin clsica del common law,
tit E T
riedad la prctica de los precedentes en nuestro
tensidades de vinculacin31.
na
entre ratio y obiter en una discusin sobre in-
28 Los magistrados Landa Arroyo y Beaumont Callirgos consideran que los requisitos de ineludible cumplimiento propuestos en ta-
les trminos por la mayora para la expedicin de un precedente no son tales, toda vez que no se corresponden con la ratio deci-
dendi de la sentencia en la que se recoge. En tal sentido, concluyen que los presupuestos supuestamente de ineludible cum-
plimiento para el establecimiento de un precedente carecen de esa naturaleza y no pueden ser, por tanto, criterio ni justificacin
vlida para intentar dejar sin efecto el precedente vinculante establecido en el fundamento 40 de la STC N 04853-2004-AA/TC.
La claridad con que se concluye esto, nos releva de esgrimir mayores argumentos sobre los fundamentos 5 y 6 de la sentencia
en mayora, que por cierto son deleznables en su fortaleza argumentativa (fundamento 5 del voto en discordia).
29 En otras ocasiones ya haba avanzado en esta direccin, aunque como veremos, con algunos matices y, en algunos casos, con
claras contradicciones. As por ejemplo, en un anterior trabajo sostendr que los obiter dicta al no estar relacionados al menos
ni directa ni estrechamente con el fallo en una sentencia constitucional, no le alcanza la vinculacin necesaria que le alcanza a
la ratio decidendi. Cfr. del mismo autor: Configuracin jurdica de los precedentes vinculantes en el ordenamiento constitucional
peruano. En: Jus Constitucional. N 1, Lima, enero de 2008, p. 60.
30 CASTILLO CRDOVA, Luis. El adis al precedente vinculante. Ob. cit., p. 97.
31 Conviene recordar en este punto que la distincin entre ratio y obiter, sirve en el mbito del common law, precisamente para sepa-
rar los argumentos que vinculan de aquellos que no lo hacen. Aun cuando como veremos infra, se trata de una distincin que no
est exenta de debate, s debe llamarnos la atencin que nuestro autor haya apelado a estos artificios con la nica intensin de
darles la razn a la mayora que suscribi la sentencia, pues en otras ocasiones como ya hemos anotado, tambin l ha acep-
tado de manera pacfica esta distincin bsica.
32 Ibdem, p. 98.
33 Debe observarse que aqu asistimos a una nueva falacia, pues se sostiene que la parte tiene la misma naturaleza del todo. Afir-
mar que el gnero vincula, exige admitir que la especie tambin lo hace; se trata de un falacia, en primer lugar, porque la rela-
cin entre obiter y ratio no es la de gnero a especie, sino en cualquier caso se trata de una relacin entre ser y no ser, en la me-
dida que se trata de conceptos excluyentes; en segundo lugar, la generalizacin que se pretende con esta afirmacin llevara al
absurdo de considerar que la narracin de hechos y todas las dems partes del todo resultan tambin vinculantes.
cias, existe en este debate un dispensable para desarrollar
De este modo, el efecto
problema semntico que no vinculante del precedente una cultura judicial basada en
puede pasarse por alto. Nos re- queda sujeto a las posibi- el precedente, deber ceder
ferimos al concepto de vincu- lidades subjetivas del alto ante el monlogo incontesta-
latoriedad. Algo es vinculante Tribunal, es decir, a que se ble del supremo intrprete de
porque el mandato en l con- deje persuadir por algn la Constitucin.
tenido no admite desobedien- obiter que, en ese mismo
cias, esto es, no hay posibili- instante, queda convertido En esta misma direccin, en
dad de desvincularse , de
34 en ratio y es capaz incluso un trabajo publicado en el mes
ah que resulte discutible una de dejar sin efecto un pre- de enero de 2008, el Tribu-
vinculacin estricta a los pre- cedente declarado de ma- nal aparece convertido en una
nera expresa por el mismo suerte de rey Midas, capaz de
cedentes en cualquier sistema Tribunal.
jurdico y, desde luego, tam- convertir todo lo que toca, no
bin en el civil law . No obs-
35 en oro, pero s en constitucio-
tante, en la construccin que nal. As sostendr que, ()
realiza Castillo Crdova, lo persuasivo tam- si interpretar la Constitucin significa dar con-
bin es vinculante, pero por otro lado, curiosa- tenido normativo a sus distintas disposiciones,
io A
mente, incluso frente a los precedentes vincu- y el Tribunal Constitucional es el supremo in-
lantes, el juez del Poder Judicial no pierde, trprete de la Constitucin, entonces, lo que
l
sin embargo, la posibilidad de decidir razona- este formule como interpretacin pasar a for-
tit E T
lante, en el que como veamos, el nivel de re- De este modo, la conclusin a la que arriba
signacin llega al extremo de creerle a cie- Castillo Crdova no debe sorprendernos, cuan-
gas al Tribunal, sin posibilidad de realizar, al do sostiene que: (...) el TC en su sentencia al
G
menos como ejercicio acadmico, una lectu- Exp. N 03908-2007-PA/TC recoge la lista de
ra alternativa, pues en estos supuestos el juez presupuestos bsicos que justifican la dacin
() deber asumir necesariamente como ra- de un precedente vinculante para luego anali-
tio decidendi la interpretacin contenida en zar que la dacin del precedente vinculante a
un precedente vinculante. No hay aqu nin- favor del precedente no cumpla ni tan siquie-
guna posibilidad de distincin entre preceden- ra uno de esos presupuestos, est manifestan-
te en sentido formal y precedente en sentido do que aquella interpretacin anteriormente
material37, puesto que precedente ser lo que contenida en un obiter dicta, le ha persuadido
el Tribunal dice que es; con lo que la crtica y, consecuentemente, se vincula plenamente a
34 Por ello es que la idea de un precedente vinculante en sentido estricto es ms bien extrao en la propia tradicin del common
law. Todos los estudiosos dan cuenta que se trata ms bien de una vinculacin relativa.
35 Cfr. TARUFFO, M. Dimensiones del precedente judicial. En: Cinco lecciones mexicanas de Derecho Procesal. Mxico, 2003, p. 193.
36 CASTILLO CRDOVA, Luis. El adis. Ob. cit., p. 98.
37 En otro lugar he sugerido esta distincin como una necesidad de construir una dogmtica ms reflexiva y crtica en torno a los l-
mites del Tribunal en su tarea de fijar precedentes. Cfr. Grndez Castro, Pedro. Las peculiaridades del precedente constitucional
en el Per. En: Estudios al Precedente constitucional. Palestra, Lima, 2007.
38 Cfr. CASTILLO CRDOVA, L. Configuracin jurdica de los precedentes vinculantes en el ordenamiento constitucional peruano.
En: Jus Constitucional. N1, Grijley, Lima, enero de 2008, p. 71.
108
ANLISIS Y CRTICA
ella y la aplica vlidamente para examinar la Crdova ingresa en un terreno altamente mo-
justificacin del mencionado precedente39. vedizo y en el que, con nimo de fustigar los
argumentos de los magistrados disidentes, ter-
De este modo, el efecto vinculante del prece-
mina por incurrir en una serie de contradiccio-
dente queda sujeto a las posibilidades subjeti-
nes e incoherencias, no propias de su otrora
vas del alto Tribunal, es decir, a que se deje minuciosa capacidad analtica y crtica.
persuadir por algn obiter que, en ese mis-
mo instante, queda convertido en ratio y es ca- IV. SOPESANDO LAS RAZONES
paz incluso de dejar sin efecto un preceden-
Ahora bien, como tratar de poner en eviden-
te declarado de manera expresa por el mismo
cia enseguida, las mejores razones en este caso
Tribunal. Si eso fuera racionalmente defendi-
no estaran del lado ni de la mayora ni de la
ble, entonces todo est en manos del Tribunal.
minora y, desde luego, tampoco del lado del
Todo es cuestin de que este se vea persua-
profesor Castillo Crdova.
dido, para que algo que es tangencial en el
razonamiento de una decisin, adquiera fuer- Respecto de la mayora ya hemos dicho sufi-
za de argumento principal, con lo que ya no ciente hasta este punto. En resumen, se trata
sera posible un anlisis objetivo del mbito de una suerte de avocamiento sin causa que
de vinculacin de los argumentos del Tribu- genera desconcierto e inseguridad jurdica por
io A
nal y tampoco tendra sentido entonces la dis- la forma como se ha dejado sin efecto un pre-
tincin entre ratio y obiter tan debatida en el cedente, sin una justificacin racional que lo-
l
common law. gre vencer los argumentos expuestos en la sen-
tit E T
Considero que se trata de una construccin,
na
por decir lo menos, defectuosa que se condi-
ce con las exigencias mnimas de consistencia,
tencia Exp. N 4853-2004-AA/TC, que crea
excepcionalmente el RAC a favor del prece-
dente. Es decir, la anttesis de los argumentos
y principios que sirven de sustento a la ins-
coherencia y universalidad, propias de la argu- titucin del precedente. Como lo ha precisa-
ns C
uc
Esto porque, como es fcil percatarse, en la acepta que la disposicin contenida en el ar-
medida que se trata de una joven institucin tculo 202.2 de la Constitucin, que se refiere a
(la del precedente), no ha habido ocasin to- las resoluciones denegatorias como supues-
dava de constatar, en la prctica judicial a) la to materia de impugnacin ante el Tribunal, es
existencia de precedentes conflictivos o con- una disposicin abierta que requiere de con-
tradictorios; tampoco existen precedentes crecin. Sin embargo, no acepta como con-
que hayan respondido, necesariamente al he- crecin ms que la lectura literal y en abs-
cho de b) () que los operadores jurisdiccio- tracto realizada por el legislador en el artculo
nales o administrativos vienen resolviendo en 18 del Cdigo Procesal Constitucional. Es una
base a una interpretacin errnea de una nor- suerte de peticin de principio en la que dispo-
ma del bloque de constitucionalidad; lo cual, sicin y norma no pueden distanciarse en su
a su vez, genera una indebida aplicacin de la contenido literal. Cualquier intento por identi-
misma; o la c) () existencia de un vaco ficar otras posibles concreciones a la luz de
normativo; tampoco d) () la existencia de los casos concretos, y esta vez por parte de los
una norma carente de interpretacin jurisdic- jueces, considera que sera consecuencia del
cional en sentido lato aplicable a un caso con- intento del TC de imponer su concreta creen-
creto, y en donde caben varias posibilidades cia de lo que es mejor44
interpretativas; finalmente, e) () la necesi-
Sin nimo de ingresar en las consecuencias de
dad de cambiar de precedente vinculante42;
io A
desde luego, este es un supuesto que debe ser
este modo de asumir la tarea de la concrecin
interpretativa (mejor dicho la renuncia de la
l
respaldado en buenas razones.
tit E T
De cualquier forma, es tambin latente que
la mayora de los precedentes han sido emiti-
na concrecin judicial), creo que el resultado al
que se arriba mediante la solucin propuesta
del segundo amparo contra sentencia estimato-
dos respondiendo a una serie de otros criterios ria, no aceptada por cierto en la concrecin
no sistematizados a la fecha, aun cuando pue- legislativa del artculo 5.6 del Cdigo Proce-
ns C
uc
den ser contextualizados en cada caso en par- sal Constitucional45, resulta en la prctica una
ticular. Por ejemplo, la necesidad de reducir la suerte de sacada de vuelta a este intento de
carga procesal, limitando los procesos consti- autor estriccin en la asignacin de significa-
co A
tucionales a lo que es su objeto o, la necesi- dos a los textos constitucionales, del que se
dad de establecer la va igualmente satisfacti- proclama ferviente defensor nuestro autor.
G
42 Cfr. las reglas establecidas en la STC Exp. N 024-2003-AI/TC, en el punto: Los presupuestos bsicos para el establecimiento
de un precedente vinculante.
43 Caso de los precedentes en los Exps. Ns 1417-2005-AA/TC y 206-2005-PC/TC.
44 CASTILLO CRDOVA, Luis. Ser que el Tribunal Constitucional ha empezado a tomarse en serio su deber de autolimitacin?
Reflexiones en torno al caso El Frontn. En: Gaceta Constitucional. N 13, enero, 2009, p. 86.
45 Recurdese que el artculo 5.6 del referido Cdigo establece en su redaccin originaria que: no proceden los procesos constitu-
cionales, cuando: Se cuestione una resolucin firme recada en otro proceso constitucional (...). Fue la intervencin del Tribunal
la que abri la posibilidad del contra amparo, al precisar que: (...) la posibilidad del denominado amparo contra amparo, dir
el TC, no es un problema cuya solucin dependa exclusivamente del legislador, pues al tener su fuente directa en el segundo p-
rrafo del inciso 2 del artculo 200 de la propia Constitucin, segn el cual el amparo: (...) No procede (...) contra resoluciones ju-
diciales emanadas de procedimiento regular, el debate en torno a su procedencia debe realizarse en funcin de lo que pudiera
entenderse por procedimiento regular (resuelto en forma enunciativa por el mismo legislador a travs del artculo 4 del mismo
Cdigo Procesal Constitucional) STC Exp. N 3846-2004-AA/TC (caso Municipalidad Provincial de San Pablo).
110
ANLISIS Y CRTICA
to del Tribunal en el segundo trico, pero se pone en espera
No hay acaso cier-
proceso de amparo instaurado to cinismo en quienes, la tutela a de los derechos en
contra la sentencia estimatoria so pretexto de asumir este tipo de casos que, por lo
de segunda instancia en el que la defensa del consti- dems hay que decirlo, no son
se violan los precedentes o los tuyente histrico y sus sino excepcionalsimos. Pero
derechos fundamentales? No grafas, someten a las por otro lado, por esta va tam-
es acaso la sentencia estima- partes vencidas con una bin se prolonga, innecesaria-
toria del primer proceso de sentencia estimatoria que mente, la espera de quienes
amparo? O es que se preten- viola sus derechos o lograron s una sentencia esti-
de una sentencia del segundo desacata un preceden- matoria arreglada a los princi-
proceso de amparo en ningn te vinculante, al padeci- pios constitucionales, y a quie-
miento de un nuevo pro-
caso lograra modificar la de- nes con el argumento de que la
ceso?
cisin estimatoria del primer sentencia estimatoria viola al-
amparo? No hay acaso cierto gn precedente constitucional
cinismo en quienes, so pretex- se les somete a un nuevo pro-
to de asumir la defensa del constituyente his- ceso, como ocurre en el presente caso con Pro-
trico y sus grafas, someten a las partes ven- vas Nacional. En estos casos, si el RAC fue-
io A
cidas con una sentencia estimatoria que viola ra directo, la sentencia lograra firmeza con la
sus derechos o desacata un precedente vincu- actuacin confirmatoria del TC, y la tutela del
l
lante, al padecimiento de un nuevo proceso? derecho no tendra que esperar tanto47.
tit E T
na
Si hay posibilidad de un segundo proceso con-
tra la sentencia estimatoria, entonces no ha
muerto el RAC contra las sentencias estima-
Con relacin a los argumentos de la minora,
hay otro tanto que decir. En primer lugar, es cri-
ticable que haya seguido el esquema de la ma-
torias de segundo grado, solo que el Tribunal yora para responder a sus argumentos. Esto ha
ns C
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no quiere asumir las cosas en primera vuelta llevado algunas afirmaciones que pueden con-
y fuerza a los litigantes a buscar tutela de sus siderarse poco afortunadas48. En trminos ge-
nerales, decir que tales requisitos no vinculan
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46 Me refiero a costes no solo verificables de manera inmediata que suponen realizar un segundo proceso, tanto para las partes
como para el sistema en su conjunto, que dejar de atender otras causas avocndose al segundo amparo; sino tambin costes
en la prdida de confianza en el sistema y la deslegitimacin del propio Tribunal Constitucional. En este sentido, rescato la inte-
ligente observacin que hace lvarez Olazbal, al sostener que en este caso, al tratarse de un nuevo proceso de amparo contra
una sentencia estimatoria con el nico nimo de aletargar el cumplimiento de la sentencia, la propia decisin conlleva a estimar
la comprobacin de que la nueva orientacin del TC, resulta daina y contraproducente, pues en el propio caso concreto bajo
comentario al margen de las razones del debate sobre el cambio de criterio, el solo hecho de que se haya gestado un nuevo
proceso constitucional que recarg ms la abundante incidencia de demandas constitucionales tanto a nivel del Poder Judicial
como del Tribunal Constitucional, evidenciando en la prctica que se estaba aletargando la posibilidad de ejecucin de una deci-
sin judicial firme, en beneficio del derecho de un justiciable, evidencia que al haberse permitido nuevamente al empleador inter-
poner un segundo proceso de amparo, se le ha facilitado el incumplimiento de la decisin anterior y se ha recargado intilmente el
sistema con una demanda claramente inconducente. Cfr. lvarez Olazbal, Elvira. Nuevos criterios del Tribunal Constitucional
para definir casos de procedencia del Recurso de Agravio Constitucional (Sentencia Exp. N 0398-2007 AA/TC). Trabajo presen-
tado en el Curso de Razonamiento Judicial. Maestra en Derecho con mencin en Poltica Jurisdiccional, PUCP, Lima, 2009.
47 Es verdad que esto no debiera ocurrir si se pusiera en prctica la actuacin inmediata de la sentencia impugnada a que se refie-
re el segundo prrafo del artculo 22 del CPConst., pero la realidad muestra que los jueces no vienen cumpliendo con este dis-
positivo.
48 Como ejemplo puede aqu recogerse la forma en que el voto disidente se muestra renuente a ingresar en un dilogo racional con
los fundamentos de la mayora, al sostener en el fundamento 5 que: La claridad con que se concluye esto (Se refieren a los ar-
gumentos para dejar sin efecto el precedente), nos releva de esgrimir mayores argumentos sobre los fundamentos 5 y 6 de la
sentencia en mayora, que por cierto son deleznables en su fortaleza argumentativa (parntesis y cursiva agregados).
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49 Cfr. ALEXY, Robert. Teora del discurso y derechos constitucionales. Fontamara, Mxico, 2007.
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ANLISIS Y CRTICA
constitucionales vinculantes, conforme al ar- el mismo sentido, tampoco han fijado crite-
tculo VII del Cdigo Procesal Constitucio- rios para su ubicacin dentro de las sentencias,
nal? Nos son de utilidad los criterios o teoras esto con el fin de procurar una mayor flexibi-
desarrollados en el common law? lidad en la interpretacin51.
Como es sabido, la cuestin sobre cul es el La razn de este tratamiento dctil o flexible
elemento vinculante en la argumentacin de los del precedente es que, a diferencia de los sta-
tribunales del common law viene establecida, tutes, las sentencias requieren de mayor fun-
aun con grandes dificultades, a partir de la dis- damento que una simple remisin a su conte-
tincin entre ratio y obiter. Existe la idea gene- nido, pues las ideas textualmente expresadas
ralizada de que la ratio decidendi es el elemen- no siempre comprenden a cabalidad el prin-
to determinante en la decisin, no obstante, es cipio que evocan. La rigidez en la fijacin de
importante anotar que no se trata de una apre- precedentes podra traer como consecuencia
ciacin pacfica en la doctrina. Aun cuando este su descontextualizacin, efecto gravsimo si
no es lugar para ingresar sobre este arduo de-
se tiene en cuenta que es del caso que se des-
bate, debemos dejar anotado que existen ml-
prende el precedente.
tiples interpretaciones sobre el concepto de
ratio. As por ejemplo, se le suele identificar En contraposicin con la relevancia de la ra-
con: a) el principio de derecho establecido de tio decidendi, existen argumentos que, pese a
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manera expresa por el juez como base de su conformar la decisin, no influyen en el resul-
decisin; b) las razones de las decisiones; tado. Estos se manifiestan de distintas mane-
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c) los principios de derecho implcitos en el
na
ras, entre las cuales la manifestacin ms rele-
razonamiento del juez para justificar su pro- vante es la del obiter dicta, que corresponde a
pia decisin; d) el principio de derecho por las justificaciones de la decisin que no tienen
el cual un caso viene usado o citado como refe- una relacin directa con los hechos. Adicio-
rente para una interpretacin sucesiva. nalmente, se consideran excluidos de la ratio
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De ello, Twining concluye que el trmino ra- decidendi pero prximos en cuanto al presti-
tio decidendi no tendra mayor utilidad en el gio del que gozan, aquellas consideraciones