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Revista ALED

Este documento presenta un resumen de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso (Revista ALED) con motivo de su 15o aniversario. En 3 oraciones: 1) La Revista ALED cumple 15 años desde su fundación en 2001 como un proyecto de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED) para difundir investigaciones sobre discurso en la región. 2) A lo largo de estos 15 años, la Revista ALED ha publicado un total de 27 números con 149 artículos y 67 reseñas de investig

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Este documento presenta un resumen de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso (Revista ALED) con motivo de su 15o aniversario. En 3 oraciones: 1) La Revista ALED cumple 15 años desde su fundación en 2001 como un proyecto de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED) para difundir investigaciones sobre discurso en la región. 2) A lo largo de estos 15 años, la Revista ALED ha publicado un total de 27 números con 149 artículos y 67 reseñas de investig

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Revista Latinoamericana

de Estudios del Discurso


volumen 15 nmero 2 2015

Sumario
editorial

Veinte aos haciendo discurso: la Revista ALED, un proyecto latinoamericano


Adriana Bolvar y Martha Shiro 3

artculos

Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao poltica brasileira


Roberto Leiser Baronas y Sidnay Fernandes Dos Santos 9
Sobre as possibilidades de negao na imagem e alguns desdobramentos
terico-analticos
Carolina P. Fedatto 27
Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada
Laura Ferrari 39
Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como
Mara Marta Garca Negroni 57
Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el
conflicto armado colombiano
Giohanny Olave 79
Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas
Neyla Graciela Pardo Abril 99
Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios digitales
sobre la pobreza
Mara Laura Pardo Gil y Mara Valentina Nobla 117
El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso
Mara Cristina Martnez Sols 139
Recursos de valoracin en comentarios de blogs de ciberperidicos chilenos:
construccin del miedo al cambio social
Lsmer Antonio Montecino Soto y Mara Cristina Arancibia Aguilera 159
Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 del discurso acadmico de la
economa: el caso del Informe de Poltica Monetaria
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca 179
Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol
Mrcia Helena De Melo Pereira y Elosa Maiane Barbosa Lopes 201
Poltica de identidades e desigualdades sociais: Pobreza no contexto
brasileiro ps-ditadura
Denize Elena Garcia Da Silva y Mara Cristina Santos Freitas-Escrcio 219

reseas

Arnoux, Elvira Narvaja de y Zaccari, Vernica (eds.) 2015. Discurso


y poltica en Sudamrica
Reseado por Mnica Baretta 239
Flores Trevio, Mara Eugenia e Infante Bonfiglio, Jos Mara (eds.) 2014.
La (des)cortesa en el discurso: perspectivas interdisciplinarias (imagen, actos
de habla y atenuacin)
Reseado por Gabriel Ignacio Verduzco Argelles 244
Lara, Glucia P., Limberti, Rita de C. P. (orgs.) 2015. Discurso e
(des)igualdade social
Reseado por Vnia Maria Lescano Guerra 248
ndice Acumulado 257
editorial

Veinte aos haciendo discurso: la Revista ALED,


un proyecto latinoamericano
ADRIANA BOLVAR Y MARTHA SHIRO

En el mes de febrero de este ao se cumplieron veinte aos de la funda-


cin de la Asociacin Latinoamericana de Estudios del Discurso, ALED, que
comenz con gran entusiasmo y esperanza en el ao 1995 en Caracas. Uno
de sus objetivos ms preciados era disponer en Amrica Latina de una revista
especializada en discurso que sirviera de espacio para la difusin de las inves-
tigaciones y para el dilogo entre los investigadores de los distintos pases de
la regin. As, en el ao 2001, en el contexto del I Congreso Internacional y
IV Coloquio de la ALED, celebrado en Recife en el mes de septiembre bajo la
coordinacin de Luiz Antnio Marcuschi, se present el primer nmero de la
Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, mejor conocida como Revista
ALED. Se cumpla de esta manera uno de los sueos que nos impulsaron a
reunirnos y a empezar o intensificar una interaccin intelectual y afectiva basada
en la cooperacin, que no ha cesado de fortalecerse como esfuerzo colectivo.
A partir del encuentro en Recife, los coloquios entre amigos se tuvieron que
transformar en un primer Congreso para dar cabida a todos los investigadores
que se haban ido sumando poco a poco y cada vez con mayor fuerza en todos
los pases miembros de ALED. Esta fuerza especial que caracteriza tanto a la
ALED como a la Revista ALED nos distingue de los investigadores de otras
partes del mundo. Los estudios del discurso se practican en todos los pases de
Amrica Latina, mucho ms que en pases como Espaa, Inglaterra, Francia y
los Estados Unidos, particularmente desde una mirada crtica. Pese a que origi-
nalmente se nutrieron de teoras europeas o norteamericanas, en este momento
los estudios del discurso en Amrica Latina se caracterizan por su originalidad
y su firme compromiso con los problemas sociales y los cambios en una regin
del mundo dominada por la desigualdad y los conflictos. Las caractersticas
propias de la regin y las experiencias vividas en los distintos contextos culturales
de los pases que integran a la ALED han servido, entonces, para fomentar la
creatividad y la rigurosidad en la bsqueda de mejores explicaciones sobre la
construccin de significados y realidades con/en el discurso.
No podemos dejar de mencionar que el espacio creado por la revista es de
suma importancia para la comunidad ALED, por dos razones fundamentales.
Por una parte, logra integrarnos en una comunidad cientfica, puesto que los
miembros tienen acceso a la produccin intelectual y reciente de otros miembros
y se facilita as el intercambio de ideas y el enriquecimiento del trabajo inves-
tigativo. En este sentido hay que destacar el importante logro de integrar en la
misma comunidad a los investigadores que publican en dos lenguas: el espaol

3
15 (2)

y el portugus. En la revista la barrera de la lengua disminuye, puesto que el


texto escrito facilita la comprensin de las dos lenguas. Al mismo tiempo, este
espacio creado por la revista contribuye a la formacin de nuevos investigadores
en nuestra comunidad, quienes pueden leer aqu las publicaciones recientes
de los expertos y pueden ellos tambin publicar sus primeros trabajos con la
cuidadosa supervisin de especialistas que arbitran sus manuscritos.
Por otra parte, la revista tiene alcance internacional, lo cual proyecta los
trabajos de los miembros de ALED a los interesados en este campo de estudio
fuera de nuestra comunidad. Poder darnos a conocer fuera de la comunidad
implica que el conocimiento se enriquece con ideas de investigadores afines y
que nuestra Asociacin puede seguir creciendo con personas que se adhieren
a ALED porque estn interesadas en participar en nuestras actividades.
Ya la Revista ALED cumpli quince aos. Sus primeros editores fueron
Adriana Bolvar y Luis Barrera Linares, ambos de Venezuela. Juntos sacaron a
la luz tres nmeros anuales, en el perodo comprendido entre 2001 y 2003. A
partir de 2004, Adriana Bolvar continu sola como editora y la revista pas a
ser semestral. En los seis aos, entre 2004 y el primer semestre de 2010, ella
logr publicar, de manera ininterrumpida, un total de 13 nmeros. Desde el
segundo semestre de 2010 hasta este momento, las editoras han sido Adriana
Bolvar y Martha Shiro. Entre ambas continuaron manteniendo la revista y
produjeron sin parar un total de 11 nmeros, desde 10(2) hasta el 15(2), que
estn leyendo. El total de nmeros impresos en quince aos, desde 2001 hasta
2015, lleg a 27, con un total de 149 artculos y 67 reseas. Nos enorgullece
decirlo porque fueron producto de un esfuerzo colectivo sostenido en el que
ha sido fundamental la cooperacin de los autores de artculos y reseas, as
como de los editores y los editores de reseas que no han desmayado para
mejorar la calidad y la difusin. La Revista ALED es conocida por su calidad
cientfica y por su hermosa presentacin, porque da la cara al mundo con una
imagen de portada que nos remite a los artistas consagrados y ms jvenes de
nuestra regin, y as simboliza la riqueza del discurso como objeto de estudio.
Obviamente, la revista no tendra la presencia actual si no fuera por los in-
vestigadores que forman la comunidad de ALED. Los cuadros ms abajo sirven
para representar grficamente los pases de los autores que publicaron artculos
en la revista. El Cuadro 1 muestra la participacin por pases, segn el primer
autor, aunque en ocasiones ha habido co-autoras de colegas de pases diferentes.

Cuadro 1. Los artculos publicados en la revista por el pas de procedencia de los autores(Total:
149 artculos)

4
De igual manera, las reseas han constituido un componente importante
en nuestra revista, cumpliendo varias funciones a la vez. En primer lugar,
al igual que los artculos, sirven para difundir la produccin intelectual de
sus autores. En segundo lugar, reflejan los temas de inters de la comunidad
cientfica, debido a que los autores de las reseas seleccionan los libros que
les parecen ms informativos para su rea de trabajo. En tercer lugar, dado el
carcter conciso y evaluativo de la resea, los lectores de las revistas buscan
esta informacin para ampliar sus conocimientos acerca de publicaciones a
las que no siempre tienen fcil acceso, debido a las limitadas dotaciones de
las bibliotecas en nuestros pases. Estas mltiples funciones se ven reflejadas
en nuestra revista. De las 67 reseas publicadas, 44 son de libros de autores
latinoamericanos, miembros de ALED. En el Cuadro 2, aparecen los pases de
estos autores. De los 10 pases, 6 estn representados, y coinciden justamente
con los pases cuyos miembros fundaron nuestra Asociacin hace 20 aos y
en los que los estudios del discurso parecen estar ms consolidados o los que
cuentan con mayor nmero de investigadores especializados en esta rea.

Cuadro 2. Reseas de libros cuyos autores son miembros de ALED (Total 44 reseas)

El mayor nmero de libros reseados de un mismo autor es tres. Ellos


son Luiz Antnio Marcuschi, cuyo trabajo vincula discurso y cognicin, y
Neyla Pardo Abril, quien estudia la relacin entre discurso y pobreza, cada
uno con tres libros reseados. Cinco autores tienen dos libros reseados y
los dems uno solo. Estas cifras representan un aspecto de la visibilidad que
tienen las publicaciones en nuestra revista, puesto que la seccin de reseas
es una de las ms consultadas en las revistas especializadas.
Es interesante tambin dirigir la mirada hacia los 23 libros reseados
cuyos autores no son latinoamericanos. Estas reseas indican la proveniencia
de las teoras y modelos que tuvieron mayor influencia en los investigadores de
ALED. En el Cuadro 3, podemos observar que existe un perfecto equilibrio
entre las dos corrientes que marcaron pauta en los estudios del discurso, la
britnica y la francesa, con seis reseas cada una. Es evidente que las reseas
de los dems pases se pueden agrupar y vincular, de alguna manera, con
estas dos corrientes.

5
15 (2)

Cuadro 3. Reseas de libros cuyos autores no son miembros de ALED (Total 23 reseas)

Los autores con mayor nmero de reseas son dos de nuestros miembros
honorarios Teun van Dijk y Patrick Charaudeau, el primero con 4 libros rese-
ados y una entrevista, el segundo con cinco libros reseados, dos de ellos en
co-autora con investigadores latinoamericanos. La marcada presencia de estos
dos autores no es fortuita. Sin detenernos en un anlisis detallado de cmo
estos dos investigadores han influido en los analistas de discurso de ALED,
podemos comprobar que Teun van Dijk ha acompaado nuestra Asociacin
desde su fundacin y ha tenido un impacto innegable en muchos de noso-
tros con su amplia y diversa produccin cientfica. La presencia de Patrick
Charaudeau ha sido igualmente fuerte e influyente. Es interesante mencionar
que ambos combinan lneas de pensamiento de origen variado y justamente
esa convergencia de pensamientos constituye una caracterstica fundamental
del anlisis del discurso latinoamericano.
Una rpida mirada al ndice acumulado de la revista nos da informacin
sobre las reas de investigacin en la ALED en general y en cada uno de los pa-
ses. Si tomamos solamente como referencia lo que la revista ofrece, se destacan
reas temticas que recorren todos los volmenes, en un orden de prioridades
que va desde el anlisis del discurso poltico y los medios de comunicacin,
a la pobreza y la discriminacin en Amrica Latina, hasta el inters por el
estudio de los textos y la divulgacin cientfica, as como por la importancia
de profundizar y discutir las teoras y los mtodos en anlisis del discurso, sin
dejar de lado el anlisis lingstico riguroso.
Este nmero especial 15(2) que publicamos hoy es para celebrar el vigsimo
aniversario de nuestra asociacin ALED y los quince aos de la Revista ALED.
En este nmero aniversario publicamos doce artculos (en vez de los seis que
acostumbramos incluir en los nmeros especiales) y muchos de los autores
son miembros fundadores de ALED, razn por la cual se puede decir que el
contenido refleja en gran medida el estado actual de los estudios discursivos
en ALED.
Si ahondamos en los mtodos del anlisis lingstico, tomando como
ejemplo este nmero aniversario, nos encontramos con el anlisis manual

6
minucioso (Garca Negroni) y tambin con el anlisis de grandes corpus de
textos especializados (Parodi et al.) que, aunque diferentes en sus aproxima-
ciones, se unen por un inters similar, en una caso profundizar en los procesos
argumentativos en los gneros especializados de la investigacin cientfica y, en
el otro, tipificar gneros acadmicos y profesionales en espaol.
En todos los pases hay preferencias tericas que acercan o alejan a los in-
vestigadores de la corriente francesa y/o la britnica o norteamericana, pero que
tambin dejan ver las particularidades del anlisis del discurso latinoamericanos
en cuanto a los temas preferidos y a la creatividad en el plano metodolgico,
que va desde el anlisis microscpico de estructuras y el procesamiento de la
informacin en gneros especializados (Ferrari) hasta el anlisis macro social
que busca explicar cmo se perpeta la ideologa neo-liberal (N. Pardo) o la
confrontacin y la diferencia en los conflictos armados (Olave).
Asimismo, aunque el anlisis del discurso poltico y la pobreza son temas
preferidos, observamos distintas aproximaciones: la descontextualizacin de
textos en la comunicacin poltica y su uso en procesos electorales (Baronas y
dos Santos), la relacin entre poltica y pobreza en el contexto de post-dictadura
a travs del estudio de procesos semnticos minuciosos (Silva y Freitas-Escrcio).
Igualmente, la pobreza como problema, puede verse a travs de los comentarios
de los lectores en peridicos online, pero con el foco en la informacin (Pardo
y Nobla) o en las valoraciones que ellos hacen (Montecino y Arancibia).
Finalmente, los posicionamientos tericos en la ALED son dignos de
destacar. En este caso, algunos autores presentan un anlisis sobre la base de
modelos propios (Pardo y Nobla); otros expanden aspectos de un modelo sobre
el que llevan aos trabajando (Martnez) o aplican enfoques tericos reconoci-
dos para lograr una mejor comprensin de un problema social (Montecino y
Arancibia). Algunos presentan perspectivas interdisciplinares con la intencin
de generar una discusin (Fedatto); otros dan cabida en su investigacin a
propuestas novedosas de autores latinoamericanos quienes expanden propuestas
europeas (Pereira y Lopes) o hacen propuestas novedosas sobre cmo aplicar
categoras y explicar conceptos que llevan mucho tiempo en el debate (Olave).
Este nmero es apenas una pequea muestra de los esfuerzos tericos y de la
creatividad de la comunidad de ALED que en su mayora no pierde de vista
los problemas de la regin.
Las tres reseas que se incluyen son tambin significativas porque se trata
de tres libros editados por latinoamericanos sobre temticas que interesan a los
miembros de la ALED. Dos escritos en espaol, uno sobre discurso y poltica
en Sudamrica (Elvira Arnoux), el otro sobre la (des)cortesa en el discurso
(Mara Flores Trevio y Jos Mara Bonfiglio), y uno escrito en portugus sobre
discurso y desigualdad (Glaucia Lara y Rita Limberti).
Este esfuerzo colectivo, este proyecto latinoamericano que se llama Revista
ALED, ha sido posible solamente gracias al trabajo de muchas personas: estu-
diantes de postgrado en Venezuela quienes, junto con trabajar para la revista

7
15 (2)

como asistentes, enriquecieron su formacin leyendo, revisando, y descubriendo


a los analistas latinoamericanos; colegas que participaron en la evaluacin de
artculos leyendo ms de una versin de cada uno y ofreciendo a los autores
sus valiosas orientaciones; los reseadores, quienes han hecho un importante
aporte al destacar importantes publicaciones en Amrica Latina y en otras
partes del mundo; las presidentas que se ocuparon del delicado trabajo de
impresin editorial, primero en Venezuela, donde Adriana Bolvar hizo im-
primir 12 nmeros, luego en Colombia, donde Neyla Pardo logr llevar a la
imprenta un total de 10 nmeros; despus en Brasil, Denize Elena Garcia da
Silva se responsabiliz de cuatro y de un quinto, que se ha publicado en Buenos
Aires, tambin durante su presidencia. Es importante destacar igualmente el
trabajo de los editores de resea, Martha Shiro en los primeros nmeros, Luisa
Granato, Irene y Fonte y Srio Possenti en los siguientes, comprometidos con
una tarea que cuesta mantener al da dadas las dificultades para obtener los
libros y encontrar reseadores dispuestos a evaluarlos. Los nmeros monogr-
ficos temticos y los homenajes que comenzaron a publicarse a partir del ao
2006, uno al ao, no habran sido posibles sin la participacin y empuje de
colegas como Mara Laura Pardo, Mara Ignacia Massone, Virginia Buscaglia,
Kasu Barros, Denize Garca da Silva, Marigia Aguiar, Guillermo Soto, Irma
Chumaceiro, Elin Emilsson, Irene Fonte, Gabriela DAngelo, Ricardo Gualda
y Luciane Ferreira. Ellos y otros participaron como editores invitados y tra-
bajaron intensamente con las editoras, a menudo bajo presin para sacar los
nmeros a tiempo.
Finalmente, solo nos queda agradecer a todos los integrantes del comit
editorial, inicialmente conformado por los delegados regionales, ahora amplia-
do como comit cientfico para dar cabida a ms voces. Nos esperan cambios
importantes, pero tenemos la certeza de que estamos preparados para enfrentar-
los porque llevamos veinte aos haciendo discurso y hemos acumulado quince
de experiencia en el dilogo permanente con nuestros colegas de la ALED.

8
ARTCULO

Destextualizao e(m) conotextos na/da


comunicao poltica brasileira

ROBERTO LEISER BARONAS


Universidade Federal de So Carlos
SIDNAY FERNANDES DOS SANTOS
Universidade do Estado da Bahia

Resumen. Este artculo presenta un anlisis discursivo basado en el marco terico y me-
todolgico propuesto por Dominique Maingueneau (2008, 2010, 2014). Concibiendo
nuestra propuesta dentro de una prctica intersemitica, pensamos en las maneras
en que se formulan los sentidos, puestos a circular en los medios de comunicacin a
partir de dibujos animados, fotomontajes y fotografas de Dilma Rousseff, y en qu
medida estos sentidos se constituyen en rutas denticas de interpretacin. Desde esta
perspectiva, nos apoyamos tambin en Baronas (2013), quien aplica la teora de Main-
gueneau a los textos multimodales y se enfoca en el desapego en imgenes, ya que hay
recortes de la imagen que obtienen relativa autonoma textual y se constituyen como
desapegadas de su texto original. Estudiamos narrativas acerca de la relacin poltica
entre Dilma Rousseff y Luiz Incio Lula da Silva, que circularon en blogs, revistas,
peridicos impresos y en lnea, en el evento eleccin presidencial de Brasil en 2010.
Constatamos que uno de los modos de construir significados en la poltica brasilea
se manifiesta por la descontextualizacin de los significantes en las imgenes, los cuales
funcionan discursivamente para dirigir al lector hacia una ruta interpretativa dentica.
Palabras clave: anlisis del discurso, desapego, ruta interpretativa, imagen

Resumo. Este artigo apresenta uma anlise discursiva fundamentada no arcabouo


terico-metodolgico proposto por Dominique Maingueneau (2008, 2010, 2014).
Concebendo nossa proposta no interior de uma prtica intersemitica, pensamos nos
modos como os sentidos dados a circular na mdia a partir de charges, fotomontagens
e fotografias de Dilma Rousseff so formulados e em que medida tais sentidos se
constituem em percursos denticos de interpretao. Nesse horizonte, apoiamo-nos
tambm na proposta de Baronas (2013) que desloca a teoria de Maingueneau para
analisar materialidades verbo-visuais e defendemos a ocorrncia de destacamento em
conotextos, visto que h recortes da imagem, que adquirem relativa autonomia textual
e se constituem como destacveis de seu texto-fonte. Estudamos reportagens, charges
polticas, artigos de opinio, entrevistas que trazem em narrativas a relao poltica
entre Dilma Rousseff e Luiz Incio Lula da Silva e que circularam em blogs, revistas,
jornais impressos e online, nos entremeios do acontecimento Eleio Presidencial do
Brasil no ano de 2010. Constatamos que um dos modos de construo de sentidos na
comunicao poltica brasileira se manifesta pelo destacamento/destextualizao de
significantes imagticos, os quais funcionam discursivamente no vis de direcionar o
leitor para um percurso interpretativo dentico.
Palavras-chave: anlise de discurso, destacamento, percurso de interpretao, imagem
Recibido: 18 de julio de 2015 Aceptado: 06 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 9-25 9


15 (2)

Abstract: This paper presents an analysis of the discourse of select media outlets in
the 2010 Brazilian presidential elections, based on the theoretical and methodological
framework proposed by Dominique Maingueneau (2008, 2010, 2014). We unders-
tand discourse as an intersemiotic practice. Therefore we analyze the ways in which
meanings are put to circulation in the media through cartoons, photomontages and
photographs, and we evaluate to what extent such meanings constitute deontic paths of
interpretation. We also base our analysis on Baronas (2013), who applies Maingueneaus
framework to multimodal texts, focusing on the phenomenon of iconotext detach-
ment, given that there are image clippings that acquire relative textual autonomy and
are detachable from its source text. The object of study of this article is composed
by news reports, political cartoons, opinion pieces and interviews, which narrate the
political relationship between Dilma Rousseff and Luiz Inacio Lula da Silva. These
circulated in blogs, magazines, print and online versions of newspapers during the
2010 Brazilian Presidential Elections. Our findings reveal that one important mode
of meaning creation in Brazilian political communication is based on detachment
of image signifiers, which function discursively toward directing the reader toward a
deontic interpretive path.
Keywords: discourse analysis, detachment, route of interpretation, images

Introduo*
Dominique Maingueneau (2007) postula que a relao interdiscursiva,
em todos os seus planos enunciativos, regulada por sistemas de restries
semnticas globais. Esclarece ainda que tais restries no so somente desti-
nadas a analisar ideias, mas envolvem comportamentos scios historicamente
determinados. Assim o sistema de restries define tanto uma relao com o
corpo, com o outro... quanto com ideias o direito e o avesso do discurso, toda
uma relao imaginria com o mundo (Maingueneau 2007:101).
Os sistemas de restries semnticas, por sua vez, no se limitam a pro-
dues de ordem lingustica, mas integra produes de diversos domnios
semiticos. Maingueneau apresenta o conceito de prtica intersemitica, por
entender que o pertencimento a uma mesma prtica discursiva de objetos de
domnios intersemiticos diferentes exprime-se em termos de conformidade a
um mesmo sistema de restries semnticas (Maingueneau 2007:146).
Trazemos para discusso, neste artigo, aspectos que nos permitem pensar
como determinado percurso de leitura atravessa diversos domnios semiti-
cos, marcados pelo lingustico e pelo imagtico de charges, fotomontagens e
fotografias publicadas no mbito da esfera jornalstica, sobretudo, no mbito
da comunicao poltica.1
Essa nossa empreitada, contudo, sobremaneira motivada pelo trabalho de
Baronas (2013), que no apenas se apoia na perspectiva terico-metodolgica
de Dominique Maingueneau, como ainda prope um deslocamento desse
referencial para tratar objetos distintos dos abordados pelo linguista francs,
nesse caso, os conotextos. Objetivamos, pois, compreender at que ponto a

10
Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

destextualizao do verbal e/ou do imagtico em conotextos2 persiste numa


(re)contextualizao narrativa que direciona o leitor para um percurso inter-
pretativo dentico.3 E, com isso, buscamos refletir sobre as possibilidades e
pertinncia de analisar conotextos pautados no quadro conceitual proposto
por Dominique Maingueneau.
Constitumos nosso corpus em torno de textos que colocam em pauta o
discurso da semelhana, ou seja, efeitos de sentidos construdos sobre a ne-
cessidade de Dilma Rousseff ser semelhante a Luiz Incio Lula da Silva para
se constituir candidata Presidncia da Repblica do Brasil nas Eleies de
2010 e que foram publicadas em blogs, revistas e jornais impressos e online.
A seguir, apresentamos sucintamente alguns conceitos postulados por
Maingueneau e, mais frente, tratamos intersemioticamente nossas questes
em anlises que colocam prova a proposta de deslocamento dos conceitos de
destacamento e aforizao para analisar materialidades verbo-visuais, defendida
por Baronas (2013).

1. (Des)textualizao e contextualidade
Desde o lanamento da obra de Maingueneau traduzida ao portugus
Cenas da enunciao (2008) at os presentes dias, Maingueneau (2014) tem
desenvolvido um quadro conceitual acerca das pequenas frases. Suas teorizaes
so sistematizadas e prticas de anlise demonstram possibilidades promissoras
de tratar os discursos, seus movimentos e flutuaes de sentidos, os quais se
constituem em redes interdiscursivas, mas, muitas vezes, parecem saltar fora
do da textualidade que lhe d guarida, adquirindo relativa autonomia quanto
ao aspecto textual.
Maingueneau (2010: 10) diferencia duas classes de destacamento: o consti-
tutivo, caso dos provrbios e de todas as frmulas sentenciosas que por natureza
no possuem contexto situacional nem cotexto original e o destacamento por
extrao de um fragmento de texto.
Sobre o segundo tipo de destacamento, o que ocorre pelo processo de
destextualizao, Maingueneau (2014: 15) prope o termo sobreasseverao para
denominar uma enfatizao em relao ao entorno textual, que se constitui
diferentemente do processo de citao. Esse trecho destacado ou sobreasseverado
do texto-fonte constitui-se fortemente como um candidato destextualizao.
O autor francs advoga que a sobreasseverao e os enunciados destacados
possuem estatuto pragmtico distinto e prope o termo enunciao aforizante
para marcar as divergncias entre esses processos enunciativos. A instncia
subjetiva de uma enunciao aforizante exerce um papel distinto da instncia
subjetiva de uma enunciao textualizante. Enquanto na textualizao, os
sujeitos partilham e negociam um dizer, na aforizao no h interao entre
os sujeitos colocados no mesmo plano, pois o aforizador assume o ethos do

11
15 (2)

locutor que est no alto, do indivduo autorizado, em contato com uma Fonte
Transcendente. Ele considerado como aquele que enuncia sua verdade, que
prescinde da negociao, que exprime uma totalidade vivida (Maingueneau
2010:14).
Pela enunciao textualizante, possvel recuperar a memria discursiva
implicada em cada texto; j, pela enunciao aforizante, o processo de recu-
perao da memria mais complexo, visto que, na enunciao, atualiza-se o
memravel, mas de forma menos visvel, ou ainda, mais opaca ou mais distante
dos discursos que os precedem.
Os enunciados destacados, aforizados, destextualizados passam por
contextualizaes, descontextualizaes e recontextualizaes que se do por
decorrncia de sua prpria natureza aparentemente autnoma em relao
textualidade, mas, paradoxalmente inscritos e realizveis apenas no mbito de
um texto.
Atento a tais questes, Maingueneau analisa o contexto-fonte e o contexto
de recepo das aforizaes, chamando a ateno para as alteraes de sentido,
deformaes, mal entendidos que o contexto de recepo proporcionar
aos enunciados aforizados. Entende o autor que tais alteraes se do
no somente porque o simples acesso de um fragmento de texto ao estatuto de
aforizao modifica profundamente seu estatuto pragmtico, e, portanto, sua
interpretao, mas tambm porque a recontextualizao ativa potencialidades
semnticas incontrolveis (Maingueneau 2014:31).

Interessados principalmente pela dinmica da destextualizao e recon-


textualizao, observamos como um dado percurso de sentido materializa-se
em conotextos na atividade jornalstica, no mbito da comunicao poltica.

2. A semelhana em percurso
Acerca da descontextualizao das aforizaes, Maingueneau (2010: 15) diz
que a opacidade de sentido inerente, exigindo certo trabalho de interpreta-
o. Nessas ocorrncias, a interpretao assume a forma dizendo X, o locutor
implica Y, onde Y um enunciado genrico de valor dentico. Dessa forma,
requer-se do leitor/ouvinte no a simples recuperao do sentido imediato,
mas outro alm deste.
Ademais, tais construes abrem inmeras possibilidades para o enunciador
produzir, regido pelo sistema de restries semnticas de seu posicionamento
discursivo, um percurso de sentido para o qual direciona o seu leitor.
Defendemos aqui a construo pela mdia brasileira, especialmente no
mbito da comunicao poltica, de um percurso dentico de interpretao
acerca da relao poltica entre Dilma Rousseff, candidata Presidncia da
Repblica no ano de 2010, e Luiz Incio Lula da Silva, na ocasio, presiden-
te. Analisamos esse percurso de sentido, tomando como base o discurso da

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Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

semelhana - no qual o antecessor poltico constitui-se como o paradigma a


ser seguido pela candidata no processo eleitoral - materializado em reportagens
e charges que mobilizamos nesta anlise.
O jornal Folha de S. Paulo publica, no dia 04 de janeiro de 2010 (pg. A6),
um texto intitulado No palanque, Dilma mimetiza at mesmo os discursos
de Lula. Acima do ttulo, ocupando toda a pgina, h um conotexto, cuja
escrita lateral transformao: Da pasta de Minas e Energia at se tornar
ministra-candidata e logo abaixo aparece uma seta indicando um percurso
de olhar para o leitor. direita, cinco pequenas fotografias do rosto de Dilma
Rousseff. Em quatro imagens fotogrficas, a ento ministra da Casa Civil est
com cortes de cabelo um pouco mais longos que o cabelo apresentado na quinta
foto. A ltima foto da sequncia revela o rosto de Dilma Rousseff como est
poca, incio de janeiro de 2010. Aps ter raspado o cabelo por conta de um
cncer, a ministra, j curada, abandona a peruca que estava usando e mostra
o cabelo que j cobre a sua cabea. Abaixo das trs ltimas fotos h uma tarja
com os seguintes dizeres: mimetismo poltico Pr-candidata, Dilma se molda
ao estilo de Lula:

Figura 1. (Fonte: Folha de S. Paulo, 04/01/2010)

Os efeitos de sentidos decorrentes desse conotexto tratam de mostrar a


transformao pela qual a pr-candidata est passando para se construir can-
didata. Alm da transformao fsica: uma plstica remoou o rosto, culos
de grau foram abandonados e o visual incorporou roupas de cores fortes e
maquiagem marcada, chama-se a ateno para a transformao de seu estilo/
personalidade e de seu modo de discursar. Estilo, personalidade e modos de
discursar que, segundo a reportagem, precisam ser transformados com o ob-
jetivo de assemelhar a candidata a Lula e com isso capitalizar a aprovao do
popular do ento presidente.
Para dar veracidade tese da busca pela semelhana entre Dilma e Lula, a
instituio jornalstica pede a analistas em discurso e especialista em marketing
poltico para analisar vdeos e udios de Dilma desde quando era Ministra de
Minas e Energia. Valem-se, assim, de discursos outros para buscar legitimar
o sentido em construo no texto: Dilma no tem perfil para ser candidata
e espelha-se no perfil do presidente Lula para tal. Num fragmento do texto,
assim diz o jornal Folha de S. Paulo:

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15 (2)

A ministra, dizem eles, tenta abandonar o estilo consultora para falar de forma
emotiva consagrada pelo presidente. Ela est tentando se aproximar do Lula,
com mais ou menos sucesso, avalia a doutora em lingustica Eni Orlandi. O
expediente, cada vez mais frequente, diz Orlandi, criar situaes como aquelas
que Lula tem mais xito: viagens em que seu pblico o povo. Quando se tem
um interlocutor real, isso desencadeia elementos que ajudam a acessar uma fala
mais popular (FSP, 04/01/2010, p. A6).

No ttulo em letras grandes, abaixo, j so construdos sentidos de que o


processo mimtico refere-se at mesmo aos discursos de Dilma, no apenas
mudana de seu estilo consultora para um estilo mais popular e emotivo,
semelhante ao estilo de Lula. O discurso que traz a necessidade da ministra-
-candidata ser semelhante a Lula para ter um estilo e um perfil condizentes
ao cargo que pleiteia comea a circular e essa reportagem da Folha de S. Paulo
tem um papel importante na difuso desse discurso.
Os discursos em torno da questo de a ministra querer se parecer com o
presidente Lula, circulam na mdia desde o incio da campanha presidencial
de 2010. Selecionamos uma charge da autoria de Amarildo, publicada em seu
blog no dia 27/12/2009:
J est parecida

Figura 2. (Disponvel em http://amarildocharge.wordpress.com/2009/12/27/ja-esta-parecida/)

O enunciador d a circular, por meio do gnero charge, dizeres que esto cir-
culando na poca. A informao com a qual trabalha o enunciador est em pauta
enquanto memria discursiva a ser retomada em muitas instituies miditicas.
Priorizando a imagem e com poucos elementos verbais, o enunciador informa o
mesmo que o enunciador da reportagem do jornal Folha de S. Paulo. Iconicamen-
te, dois traos de sentido so ressaltados: o cabelo e a barba. Esses dois aspectos
fsicos do rosto, muito caractersticos do ento presidente Lula, so utilizados na
construo de uma cenografia que destaca a semelhana de Dilma a Lula.4
No mesmo dia, 27/12/2009, essa charge tambm publicada no Blog Jogo
do Poder, mas com outro ttulo: Dilma e Lula: criatura j comea a ganhar

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Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

as feies do criador. Nesse midium, o enunciador, em similaridade com o


posicionamento discursivo assumido pelo Blog do Amarildo e do jornal Folha
de S. Paulo, coloca em circulao o mesmo discurso presente nos textos cita-
dos anteriormente. No nvel da formulao, contudo, o enunciador altera as
palavras do ttulo, mas no altera o sentido.
Muitos caricaturistas assumiram esse discurso acerca da semelhana entre
Dilma Rousseff e Lula, em circulao na poca da campanha presidencial
de 2010, e representaram Dilma Rousseff com barba. Vejamos mais alguns
exemplos:

Figura 3. (Disponvel em http://www. F i g u r a 4 . ( D i s p o n v e l e m h t t p : / /


Robsonpiresxerife.com/notas/lula-dilma-e- laudaamassada.blogspot.com.br/2012/09/
mais-homem-do-que-nos-dois-juntos/) sem-uma-oposicao-competente-dilma finge.
html; http://brasildacorrupcao.blogspot.com.
br/2010/12/dando-uma-de-diferente-pra-
continuar.html; http://compimentanalingua.
blogspot.com.br/2012/06/pt-antes-e-depois-
de-governar.html)

PETRALHAS - O criador e a criatura

Figura 5. (Disponvel em: http://novoblogdobarata.blogspot.com.br/2010/12/petralhas-o-


criador-e-criatura.html; http://porquevotonoserra.blogspot.com.br/2010/04/lula-desvaloriza-
sua-pupila.html)

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Figura 6. (Disponvel em http://blogs.estadao. Figura 7. (Disponvel em http://mccouto.


com.br/jornal-eldorado/marquetingue- blogspot.com.br/2010/12/e-na-mare-baixa-
politico/?doing_wp_cron=1367349573.563 que-se-ve-quem-nada.html)
3189678192138671875)
Maingueneau (2014:15) aborda a ocorrncia de enunciados generalizantes
que condensam a tese em defesa em um dado texto como um tipo de enunciado
com grandes possibilidades de ser citado. Asseveramos que a imagem da barba
no rosto de Dilma Rousseff, funcionando aqui como operador da memria
social no seio da cultura5 brasileira um trao imagtico que facilmente pode
ser citado em textos de humor. Sua forte recorrncia, manifesta em alguns textos
que apresentamos, parece comprovar que iconicamente a imagem da barba
representa uma destacabilidade que abre a possibilidade de destextualizao.
Na figura 3, o enunciado Com o apoio do presidente Lula, essa eleio
vai ser uma barbada! intensifica o sentido da dependncia de Dilma a Lula e
o termo barbada traz ambiguamente o sentido derrisrio da fotomontagem
que apresenta a imagem da barba no rosto de uma mulher, Dilma Rousseff, e o
sentido de ser fcil Dilma Rousseff ser eleita por conta do apoio de Lula, que,
poca, presidia um governo com alto ndice de aprovao. Verbalmente, esse po-
sicionamento discursivo parece apresentar uma contradio, pois, ao desmerecer
o perfil da candidata, constri o sentido de Lula ser bom presidente. Todavia,
o desmerecimento da candidata em questo que est sendo potencializado.
A figura 4, que localizamos em quatro textos, publicados em quatro blogs
distintos, tambm uma fotomontagem que apresenta o rosto de Dilma Rousseff
com a presena da barba. Na verdade, corpo, cabelo e brincos so representaes
de Dilma Rousseff e o rosto (olhos, nariz, boca, dentes, barba), de Luiz Incio
Lula da Silva.
Na charge, que apresentamos como figura 5, todo o rosto caricaturado
de Lula, com exceo do cabelo. O corpo refere-se figura da mulher, no caso,
Dilma Rousseff. no rosto, e no no corpo, que ocorre uma espcie de simbiose
das imagens de Dilma e de Lula.
As figuras 6 e 7 tambm apresentam a simbiose entre imagens de Dilma
e Lula. Na figura 6, h uma fotografia do rosto de Dilma, com o acrscimo da
barba; j, na figura 7, barba, boca e dentes so imagens do rosto de Lula e o

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Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

restante do rosto apresenta elementos fisionmicos de Dilma. So fotomontagens


construdas, a partir de fragmentos imagticos que circulam - a barba e o cabelo
principalmente - para produzirem um dado percurso interpretativo.
Os efeitos de sentido que tais construes implicam esto inscritos apenas
num percurso de interpretao que trata negativamente a relao poltica entre
Dilma e Lula, caracterizando a candidata como dependente do atual presidente e,
mais ainda, como uma candidata sem marca (ou identidade) prpria e, portanto,
uma espcie de marionete sem competncia para exercer o cargo que pleiteia.
Dentre o material que analisamos publicado antes da eleio de 2010, os
fragmentos imagticos do rosto - barba e, s vezes, cabelo - foram destextualizados
de textos que trazem o trao da semelhana em questo como algo almejado por
Dilma Rousseff e que esse desejo necessrio porque a candidata, por no ter his-
trico de atuao na poltica eleitoral brasileira, no tem competncia para se eleger
e governar sozinha. Inscritos nesse mesmo posicionamento, as imagens da barba e
do cabelo circularam com bastante recorrncia devido aos sentidos propostos por
esses elementos visuais. E, nos novos textos de circulao, foram recontextualizados
conforme a mesma linha de sentido dos textos publicados anteriormente.
Aps as eleies de 2010 e a vitria de Dilma Rousseff, textos verbais e
os conotextos inscritos nesse percurso de sentido, que traz negativamente a
semelhana entre Dilma Rousseff e Lula, continuaram em circulao. As ima-
gens destacadas da barba e do cabelo fizeram-se presentes em outros contextos.
Por exemplo, no site Com pimenta na lngua, um texto intitulado O PT antes
e depois de governar publicado em 11 de junho de 2012, j no segundo ano
de governo de Dilma Rousseff. Aps o ttulo, a fotomontagem e o texto verbal:
PT antes da Posse de Lula:
Nosso partido cumpre o que promete.
S os tolos podem crer que
no lutaremos contra a corrupo.
Porque, se h algo certo para ns, que
a honestidade e a transparncia so fundamentais
para alcanar nossos ideais.
Mostraremos que grande estupidez crer que
as mfias continuaro no governo, como sempre.
Asseguramos sem dvida que
a justia social ser o alvo de nossa ao.
Apesar disso, h idiotas que imaginam que
se possa governar com as manchas da velha poltica.
Quando assumirmos o poder, faremos tudo para que
se termine com os marajs e as negociatas.
No permitiremos de nenhum modo que
nossas crianas morram de fome.
Cumpriremos nossos propsitos mesmo que
os recursos econmicos do pas se esgotem.
Exerceremos o poder at que
Compreendam que
Somos a nova poltica.
Depois da Posse (leia do fim para o comeo).
Figura 8. (Disponvel em http://compimentanalingua.blogspot.com.br/2012/06/
pt-antes-e-depois-de-governar.html)

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15 (2)

O texto verbal em forma de versos, se lido de cima para baixo, apresenta


o PT antes da Posse de Lula e, de baixo para cima, apresenta o PT depois.
Verbalmente, no h referncia direta a Lula ou a Dilma, mas o conotexto
refere-se relao entre ambos. A imagem, que circulou em 2010 com o
sentido de Dilma Rousseff ser marionete de Lula, volta a circular em 2012,
mas com um verbalismo que lhe atribui um sentido diverso: a juno dos dois
atores polticos - Lula e Dilma num s corpo/rosto - significa os anos do PT
no Governo: oito anos de Governo Lula e dois do Governo Dilma.
No blog Lauda amassada (Figura 4), a mesma imagem utilizada juntamente
com os elementos verbais Sem uma oposio competente, Dilma finge que
governa, mas no se distancia de Lula., publicados em 21 de setembro de 2012.
Nessa mesma pgina do blog, h um texto da autoria de Marco Antonio
Villa Gritos presidenciais no ocultam fracassos, no qual diz que [a] opo-
sio viu em Dilma uma estadista que at romperia com Lula, mas que [o]
sonho acabou. E, ao estabelecer relao direta entre o ex-presidente Lula e a
presidente Dilma Rousseff, escreve:
Nunca na histria republicana um sucessor conversou tanto com seu antecessor.
E foram muito mais que conversas. A presidente no se encontrou com Lula
para simplesmente ouvir sugestes. No, foi receber ordens, que a boa educao
chamou de conselhos (http://laudaamassada.blogspot.com.br/2012/09/sem-uma-
oposicao-competente-dilma-finge.html).

Nesse blog, o enunciador retoma um conotexto utilizado antes e alhures e


acopla aos sentidos construdos verbalmente acerca da relao de Lula e Dilma,
agora ex-presidente e presidente respectivamente.
Embora a imagem tanto no blog Com pimenta na lngua quanto no blog
Lauda amassada seja utilizada para significar outros fatos e outros dizeres, o que
permanece, em primeiro plano, o discurso da dependncia de Dilma Rousseff
a Lula, veiculado desde os primeiros comentrios de que Dilma Rousseff seria
a candidata Presidncia da Repblica.
Os conotextos publicados aps a eleio, que colocam em circulao a
imagem do rosto de Dilma Rousseff com barba, apesar de no abordar dire-
tamente a necessidade de ser semelhante, inscrevem-se no mesmo posiciona-
mento discursivo dos textos anteriores. Mesmo que o significante imagtico
seja o mesmo, o significado alterado, o que pode ser justificado pelo fato de
o momento poltico ser outro.
Maingueneau (2014: 24) afirma que, por serem descontextualizados, os
destacamentos tendem automaticamente a sofrerem alteraes de sentido.
Em nosso material de anlise, deparamos com alteraes de sentido, embora
estas no promovam a mudana de percurso interpretativo. A ideia da depen-
dncia de Rousseff a Lula permanece. S que os textos veiculados em 2012
no colocam em foco o tema da semelhana como requisito necessrio para a
candidata se eleger.

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Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

Em 2012, Dilma Rousseff presidente do Brasil, os efeitos de sentido


decorrentes no apresentam mais a perspectiva futura de que o Governo de
Dilma Rousseff no ser competente. Agora, no tempo presente, o Governo
de Dilma Rousseff j caracterizado negativamente. No texto do Blog Com
pimenta na lngua, o Governo Lula tambm incluso nessa avaliao negativa,
visto que o enunciador contempla a atuao do Partido dos Trabalhadores.
A fotomontagem que apresenta a simbiose visual das imagens de Dilma
Rousseff e Lula volta a circular em 2012. A presena da imagem da barba nesses
textos s faz, portanto, corroborar a existncia de um percurso de sentido que
vem sendo construdo desde antes das eleies de 2010.
O discurso da semelhana que se materializa mais presentemente em textos
humorsticos insere-se no discurso mais amplo acerca da relao de dependncia
de Dilma Rousseff. Relao dita na materialidade discursiva (X), que orienta
uma implicao de sentido (Y). Ou seja, no se diz de imediato, exige do leitor
um renhido trabalho de interpretao, conforme postulao de Maingueneau.
Esse discurso, produzido no ano de 2009, insere-se numa rede interdiscur-
siva que significa Dilma Rousseff como marionete de Lula, desqualificando-a
como candidata. Percurso de sentido que circula aps a posse de Dilma, des-
qualificando tambm enquanto presidente.
Na edio de 05 de maio de 2010, a revista Veja publica uma entrevista6
com Jos Eduardo Dutra, ento presidente do PT. O ttulo do texto A cara
vai ser de Dilma j sinaliza o tema central da entrevista. O discurso outro,
de um posicionamento oposto ao da instituio miditica, citado, mas ela
constri sentidos que j direcionam o leitor a questionar o que dito pelo
outro. Antes de apresentar as perguntas e respostas propriamente ditas, o en-
trevistador escreve: Questionado sobre qual marca Dilma deve buscar para
no ser apenas um subproduto de Lula, Dutra pensa, coa a cabea, olha para
o cho e responde: difcil! .
Alm do enunciado destacado da resposta de Dutra e apresentado na in-
troduo do texto com a mudana do ponto final para o ponto de exclamao
difcil!, a narratividade que o enunciador de Veja atribui cena refora o
sentido de que Dilma no tem identidade prpria e ainda de que isso dito pelo
entrevistado. Essa resposta do entrevistado no surge isoladamente. Refere-se a
uma pergunta j direcionada pelo percurso interpretativo oferecido ao leitor:
Qual deve ser a marca de Dilma para que ela no fique parecendo apenas um
sub-Lula?
difcil. A marca da campanha continuidade com avano. Mas transformar isso
em um tema legvel para o eleitor comum difcil, ter de ser construdo pelos
profissionais (Veja, 05/05/2010, p. 23).

A instituio Veja destaca apenas a primeira frase, no esclarecendo que a


marca da campanha de Dilma a continuidade com avano, mas que o difcil

19
15 (2)

transformar isso em um tema legvel para o eleitor comum. Ainda respondendo


a essa pergunta o entrevistado diz que Lula um general eleitoral e que [i]
sso bom para ns. Diz ainda que a oposio adoraria que o Lula estivesse
do lado deles. Tanto que faz um esforo danado para que esqueam o que eles
disseram sobre o Lula desde o incio do governo. (Veja 05/05/2010, p.23).
O enunciado difcil! apresenta-se como um destacamento fraco,
porque o texto em sua ntegra est prximo do leitor. Mas, nem por isso, a
instituio deixa de exercitar sua capacidade de alterar o sentido pelo destaca-
mento e, assim, trazer o discurso outro para o interior das grades semnticas
do mesmo.
Enunciados inscritos num posicionamento discursivo oposto, mais espe-
cificamente, relacionados ao fato de ser bom ter Lula apoiando a candidata
Dilma, so publicados em Veja, mas ela prpria acopla esses dizeres ao seu
posicionamento, direcionando o leitor, ao mesmo tempo, a olhar negativa-
mente para a relao entre Lula e Dilma e a questionar as palavras e opinies
do entrevistado. a competncia interdiscursiva da instituio, visto que ela
capaz de reconhecer o incompatvel semanticamente a seu discurso e interpret-
-lo nas categorias de seu prprio sistema de restries (Maingueneau 2007).
Ademais, o gnero entrevista, com suas prprias regras, simula o desdo-
bramento do sujeito em entrevistador e entrevistado. Porm o enunciador
um s, a instituio. Nesse exemplo: a revista Veja. A seguir, veremos como
a revista Isto, governada por seu sistema de restries, constri seu discurso.
Essa revista publica, no dia 08 de maio de 2010, uma entrevista com a candi-
data Dilma Rousseff. Em certos momentos, as perguntas abordam ou sugerem
comparaes com o presidente Lula. Em outros, questionam a relao de ambos
no tempo presente e numa probabilidade futura:
ISTO A sra. a favor ou contra a reeleio?
Dilma Sou a favor. Acho muito importante.
ISTO A sra. cederia a possibilidade de uma reeleio para o presidente Lula,
no caso de ele querer se candidatar em 2014?
Dilma Ele j me disse para no responder a essa pergunta.
ISTO At quando a sra. vai obedecer cegamente o que ele manda?
Dilma Lula no exige obedincias cegas.
(http://www.istoe.com.br/reportagens/71504_NOS+FIZEMOS+E+SABEMOS+COMO+
CONTINUAR+A+FAZER+PARTE+1)

A instituio entrevistadora formula um discurso que conduz a entrevista-


da ao tema da reeleio. E, diante de sua resposta, trata negativamente a relao
de Dilma e Lula. A pergunta At quando a sra. vai obedecer cegamente o que
ele manda? revela o posicionamento discursivo desse texto, revela a crena
de que Dilma obedece cegamente a Lula. Diante desse enunciado de Isto, os
sentidos construdos direcionam o leitor a um percurso interpretativo: Dilma
no s cria do Lula, como o obedece cegamente.

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Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

No texto Lula desvaloriza sua pupila, publicado no blog Porque voto no


Serra em 02 de abril de 2010, o blogueiro destaca a dependncia de Dilma
em relao a Lula:
Mesmo que tenha sido ele o inventor de Dilma, e que ela faa questo de exibir
sua dependncia a cada palavra que pronuncia, assumindo o papel de sua criatura
eleitoral, Lula no se mostra satisfeito.
Ela chegou a usar 28 vezes o tratamento de senhor ao se referir ao presidente
Lula no seu discurso de despedida do ministrio, o que um sinal de subservincia
no condizente com o papel de candidata Presidncia da Repblica.
Dilma no se preocupa em explicitar sua subalternidade em relao a Lula, e o
presidente no se preocupa em liber-la para uma atuao mais autnoma.
(http://porquevotonoserra.blogspot.com.br/2010/04/lula-desvaloriza-sua-pupila.html)

Esse fragmento demonstra fortemente o posicionamento discursivo as-


sumido pela instituio, visto que Lula caracterizado como o inventor de
Dilma e o tratamento respeitoso utilizado por Dilma numa situao solene e
protocolar interpretado/traduzido no interior de sua grade semntica como
subservincia. O sistema de restries semnticas rege a escolha de um lxico
que enquadre o sentido e, assim, o discurso outro materializa-se num processo
de interincompreenso.
Dentre os conotextos publicados no interior desse artigo de opinio,
destacamos:

Figura 9 Figura 10
(Disponveis em http://porquevotonoserra.blogspot.com.br/2010/04/lula-desvaloriza-sua-pupila.html)

A imagem 9 - que j citamos anteriormente e no interior de outra publi-


cao - e a imagem 10 reforam o sentido em construo nesse texto. A
ima-
gem 10 apresenta por montagem Dilma Rousseff fisicamente desengonada
e pesada demais para o presidente Lula, visto que a gua est cobrindo quase
totalmente sua cabea.
Percebemos, pela proeminncia de discursos que circularam sobre a ne-
cessidade de Dilma Rousseff se assemelhar a Lula para ser candidata, que o
elemento semntico /Semelhana/, em oposio ao elemento /Diferena/ ou /

21
15 (2)

Identidade prpria/, materializa-se no interior de um percurso de sentido que


desqualifica o ator poltico Dilma Rousseff.

3. Consideraes semifinais
Propomos, com este estudo, analisar at que ponto a destextualizao de
elementos imagticos em conotextos podem se inscrever no interior de um
percurso interpretativo dentico. Baronas (2013: 111-112) defende a possibili-
dade de expandir a proposta de Maingueneau acerca da enunciao aforizante,
por entender que as aforizaes destacadas por um processo de extrao podem
figurar tanto na ordem do verbal (ttulos, interttulos,etc.) quanto do visual
(imagens) e do conotexto (imagens, ttulos, interttulos, etc.).
Corroborando com o que diz o autor brasileiro, nossa anlise demonstra
que o destacamento pode ocorrer tambm por extrao de elementos visuais
e verbo-visuais. Em nvel conclusivo, o que realmente destextualiza e circula?
Apontamos neste estudo que so os significantes imagticos: barba, em maior
ocorrncia, e cabelo. E circula justamente por fazerem parte de um alhures,
de um j-dito qual seja de uma das caractersticas mais marcantes do ento
presidente Lula: a sua identificao com a grande maioria do povo brasileiro,
representada pela barba e pelo corte de cabelo.
No s porque destextualizam e circulam, mas principalmente porque
retomam a memria de Dilma Rousseff nunca ter sido candidata antes das elei-
es de 2010, as imagens da barba e do cabelo masculino podem se aproximar
de um regime aforizante. Maingueneau (2014: 28) destaca que a enunciao
aforizante se d como memorvel e memorizvel e concretiza-se na expresso
de uma convico, de uma tese, de uma afirmao.
No nosso caso, a orientao de sentido direcionada para a convico: Dilma
Rousseff no tem histria na poltica. E, assim, os efeitos de sentido produzidos
trazem tona a necessidade de Dilma Rousseff ser semelhante a Lus Incio Lula
da Silva para conseguir ser eleita presidenta do Brasil. Ao dizer isso (X), o locutor
implica Y (a dependncia de Dilma Rousseff em relao a Lula), que se constitui
num enunciado genrico de valor dentico: Dilma Rousseff no est preparada
para governar o pas, Dilma Rousseff no tem marca prpria. Os leitores dos
textos que analisamos so interpelados por esse percurso interpretativo dentico
que desqualifica Dilma Rousseff, asseverando a sua no competncia enquanto
postulante ao cargo de presidenta do Brasil. Para adquirir tal competncia ela
tem de se mascululinizar incorporando traos do ento presidente Lula.

Notas

* Este trabalho faz parte das atividades de ensino, pesquisa e extenso desenvolvidas
no Laboratrio de Estudos Epistemolgicos e de Discursividades Multimodais
LEDiM-UFSCar/CNPq - http://www.letras.ufscar.br/linguasagem/leedim/. O

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Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

LEEDiM conta com apoio do CNPq, processo n 480148/2011-2 e est organi-


zado em torno de dois grandes programas de pesquisa. No primeiro, objetiva-se
discutir inicialmente, os deslocamentos epistemolgicos e metodolgicos pro-
duzidos por autores brasileiros e franceses no domnio da Anlise do Discurso
de orientao francesa do final dos anos oitenta at os dias atuais; num segundo
momento, verifica-se em que medida esses deslocamentos epistemolgicos e me-
todolgicos podem ser aplicados a diferentes corpora de diferentes geografias e,
por ltimo, faz-se uma descrio/interpretao da escrita da histria linguageira
dos conceitos da Anlise do Discurso de orientao francesa tanto na geografia
francesa quanto na brasileira. No segundo, busca-se compreender o modo como
os mais diversos suportes miditicos por meio de textos e conotextos constroem
uma escrita da histria de campanhas presidenciais brasileiras bastante distinta da
histria oficial veiculada nos editoriais, nos artigos de opinio, nas anlises polti-
cas, por exemplo. Elege-se como corpus de anlise textos e conotextos: fotografias
derrisrias, fotomontagens, charges impressas, charges eletrnicas, caricaturas
polticas e, textos sobre o anedotrio poltico brasileiro, veiculados por jornais,
sites e revistas brasileiras de grande circulao nacional durante os primeiros e
segundos turnos das campanhas presidenciais brasileiras de 1998, 2002, 2006;
2010 e 2014. A Anlise do Discurso de orientao francesa, na sua tendncia
enunciativa, em dilogo com os estudos da Nova Histria e da Semitica Social
so as perspectivas terico-metodolgicas que sustentam os programas de pesquisa
do LEEDIM. O LEEDIM congrega pesquisadores de diversas Universidades
Pblicas Brasileiras tais como a Universidade Federal de So Carlos UFSCar, a
Universidade Federal de Mato Grosso - UFMT, Universidade Federal de Mato
Grosso do Sul - UFMS, a Universidade do Estado de Mato Grosso UNEMAT
- e a Universidade Estadual da Bahia - UNEB.
1 No nosso entendimento para alm do carter persuasivo em que um locutor tenta
convencer seus destinatrios da pertinncia e relevncia de sua proposio, levando-
os a aderir aos seus postulados e, sobretudo, dadas as especificidades discursivas
da comunicao poltica, essa prtica de linguagem deveria ser pensada luz de
Krieg- Planque (2006, 2009 e 2011) como um conjunto de saberes e habilidades
relativos antecipao de prticas de retomada, de transformao e de reformulao
de enunciados e de seus contedos, que ao entrarem em circulao no espao
pblico, pautam os mais diferentes tipos de debate poltico.
2 Com bons ladres de palavras tomamos de emprstimo essa designao de Main-
gueneau (2014). Neste texto no empreendemos nenhuma reflexo mais terica
acerca desse conceito. Apenas compartilhamos com Maingueneau a idia de que
os conotextos associam texto e imagem.
3 Para Carrascossi (2003: 322), h duas categorias bsicas de modalidades de expresso:
a dentica e a epistmica. A modalidade epistmica situa-se no eixo do conheci-
mento, diz respeito atitude do falante em relao ao contedo. A dentica, por
sua vez, situa-se no eixo da conduta e expressa valores como permisso, obrigao,
habilidade, e tambm possibilidade e necessidade. Maingueneau (2010: 15) traz o
conceito de valor dentico no sentido de direcionar o leitor para uma determinada
conduta. E isso num trabalho de interpretao que exige do leitor atribuir a um
enunciado aparentemente trivial um sentido que vai alm de seu sentido imediato.

23
15 (2)

A interpretao assume a forma dizendo X, o locutor implica Y, onde Y um


enunciado genrico de valor dentico.
4 Pode-se ler tambm por essa cenografia a presena de um discurso de masculinizao
da imagem do rosto feminino. Mas esse no nosso propsito nesta pesquisa.
5 Segundo Jean Davallon (1999: 23) se a imagem define posies de leitor abstrato
que o espectador concreto convidado a vir a ocupar a fim de poder dar sentido
ao que ele tem sob os olhos, isso vai permitir criar, de uma certa maneira, uma
comunidade, um acordo de olhares: tudo se passa como se a imagem colocasse
no horizonte de sua percepo a presena de outros espectadores possveis tendo o
mesmo ponto de vista.
6 Embora priorizemos os conotextos, recorremos, em muitos acontecimentos, a
textos verbais que no trazem a imagem de Dilma, justamente porque reforam e
confirmam os percursos interpretativos que defendemos nesta investigao.

Referencias bibliogrficas
Baronas, R. L. 2013. Enunciao aforizante: um estudo discursivo sobre pequenas
frases na imprensa cotidiana brasileira. So Carlos: EdUFSCar/FAPESP.
Carrascossi, C.N.S. 2003. [Disponvel em http://www.celsul.org.br/Encontros/05/
pdf/042.pdf.] A interpretao de enunciados modalizados por verbos modais.
Anais do 5 Encontro do Celsul. Curitiba/PR.
Davallon, J. 1999. A imagem, uma arte de memria. In P. Achard (org.). O papel
da memria, pp. 23-37. Campinas, SP: Pontes.
Krieg-Planque, A. 2006. Purification ethnique: une formule et son histoire. Paris:
CNRS ditions.
Krieg-Planque, A. 2009. [Disponvel em www.letras.ufscar.br/linguagem]. Por
uma anlise discursiva da comunicao: a comunicao como antecipao
de prticas de retomada e de transformao dos enunciados. Revista de Po-
pularizao Cientfica em Cincias da Linguagem Linguasagem 16.
Krieg-Planque, A. 2011. Les petites phrases: un objet pour lanalyse des dis-
cours politiques e mediatiques. Communication & Langages: signes, objets et
pratiques 168/junho.
Maingueneau, D. 2007. Gnese dos discursos. Curitiba: Criar.
Maingueneau, D. 2008. Cenas da enunciao. So Paulo: Parbola Editorial.
Maingueneau, D. 2010. Doze conceitos em anlise do discurso. So Paulo: Parbola
Editorial.
Maingueneau, D. 2014. Frases sem texto. So Paulo: Parbola Editorial.

Roberto Leiser Baronas professor de lingustica na Universidade Federal


de So Carlos - UFSCar. doutor em lingustica e lngua portuguesa pela
Universidade Estadual Paulista UNESP Cmpus de Araraquara Araraquara
SP e Pesquisador do CNPq, nvel 02. Atualmente coordena o Laboratrio
de Estudos Epistemolgicos e de Discursividades Multimodais LEEDiM/
CNPq da UFSCar www.letras.ufscar.br/linguasagem/leedim/. tambm o

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Roberto L. Baronas e Sidnay F. dos Santos: Destextualizao e(m) conotextos na/da comunicao...

atual editor da Revista da Associao Brasileira de Lingustica ABRALIN.


Correo electrnico: [email protected]

Sidnay Fernandes dos Santos professora de Lngua Portuguesa da


Universidade do Estado da Bahia Campus VI. doutora e mestre em
Lingustica pela Universidade Federal de So Carlos UFSCar. professora
pesquisadora (CNPq) dos grupos de pesquisa Cultura, Sociedade e Linguagem
(GPCSL ) e Discurso, Cultura e Educao (DISCULTE) e membro do
Laboratrio de Estudos Epistemolgicos e Discursividades Multimodais
(LEEDIM). Tem experincia na rea de Lingustica, com nfase em Anlise
do Discurso de orientao francesa.
Correo electrnico: [email protected]

25
ARTCULO

Sobre as possibilidades de negao na imagem e


alguns desdobramentos terico-analticos

CAROLINA P. FEDATTO
Universidade do Vale do Sapuca

Resumen. En este artculo se examina, de manera crtica, la afirmacin de que la nega-


cin sera imposible de representar en la imagen (Henry 1992, Herrenschmidt 2007)
y se analizan dos escenas de la pelcula Praia do Futuro (Anouz 2014) para destacar
las marcas significantes que producen efectos de negacin en la imagen cinematogr-
fica. Estos anlisis se sustentan en el presupuesto discursivo de que el sentido no est
preestablecido, sino que es producto de las relaciones entre lo simblico y lo poltico
(Pcheux 2002 [1983]). Paralelamente, el concepto de representacin y los modos
de articulacin del lenguaje (sintagma y paradigma, metfora y metonimia, sntoma
y deseo) son considerados desde el punto de vista discursivo, a fin de comprender
cmo se cruzan los modos de decir y lo que se dice efectivamente o lo que se deja de
decir (formulacin, textualidad, simbolizacin) en la constitucin de los sentidos de
negacin en los diversos conjuntos simblicos.
Palabras-clave: negacin, imagen, representacin, metfora, simbolizacin

Resumo. Este artigo examina, de maneira crtica, a afirmao de que a negao seria
impossvel de ser representada na imagem (Henry 1992, Herrenschmidt 2007) e analisa
duas cenas do filme Praia do Futuro (Anouz 2014) destacando as marcas significantes
que produzem efeitos de negao na imagem cinematogrfica. Essas anlises se sus-
tentam no pressuposto discursivo de que o sentido no est preestabelecido, mas
produzido nas relaes do simblico com o poltico (Pcheux 2002 [1983]). Paralela-
mente, o conceito de representao e os modos de articulao da linguagem (sintagma
e paradigma, metfora e metonmia, sintoma e desejo) so considerados sob o ponto
de vista discursivo a fim de compreender como se cruzam os modos de dizer e o que
se diz de fato ou o que se deixa de dizer (formulao, textualidade, simbolizao) na
constituio dos sentidos de negao nos diversos sistemas simblicos.
Palavras-chave: negao, imagem, representao, metfora, simbolizao

Abstract. This paper questions the statement that it would be impossible to represent
denial in an image (Henry 1992, Herrenschmidt 2007). For that purpose, it analyzes
two scenes from the movie Praia do Futuro (Anouz 2014) highlighting the signi-
fier markers which produce effects of denial in film. These analyses are based on the
discursive assumption that meaning is not predetermined, but rather is produced in
the relations between the symbolic and the political realms (Pcheux 2002 [1983]).
Thus, the concept of representation and the articulation modes of language (syntagm
and paradigm, metaphor and metonymy, symptom and desire) are considered under
a discursive perspective, in order to understand how they connect ways of saying with

Recibido: 08 de junio de 2015 Aceptado: 20 de agosto de 2015.

ALED 15 (2), pp. 27-37 27


15 (2)

what is actually being said or what is left unsaid (formulation, textuality, symboliza-
tion) in the construction of denial in different symbolic systems.
Keywords: denial, images, representation, metaphor, symbolization

Introduo: representao e negao


A negao um tema caro a linguistas, filsofos e psicanalistas, um fen-
meno que fascina por sua fora simblica e multiplicidade de significaes.
A polissemia conceitual e material da ideia de negao no pode ser encarada
simplesmente como uma justaposio de sentidos diferentes, ela deve ser
compreendida como um conjunto articulado de relaes que muitas vezes se
estabelece de maneira tensa. Distinguiremos, juntamente com Green (2010:
31-32), quatro sentidos principais que se manifestam nessa tenso articulada
sempre que o negativo entra em cena nas relaes simblicas: 1) a negao
como oposio que instaura um antagonismo entre dois termos contrrios que
lutam para resistir ou aniquilar um ao outro; 2) o negativo como o inverso
simtrico e intercambivel de um positivo; 3) o no como ausncia, como algo
que se faz potencialmente presente ou comparece pela falta e, finalmente 4)
o negativo como sendo o nada, aquilo que nunca chegou a existir e/ou que
nunca existir. Esses diferentes sentidos da negao, muitas vezes tomados
como excludentes por disciplinas que se especializam em apenas um deles,
podem ser explorados em suas diversas estruturaes, promovendo uma reflexo
sobre seus efeitos no modo de compreender o funcionamento da linguagem e
a configurao dos sentidos1.
Em termos lingusticos, comum afirmar-se que em todas as lnguas
possvel dizer no, isto , nos termos da teoria gerativa, assim como todas as
lnguas conhecidas possuem verbos, pronomes e substantivos, so duplamente
articuladas etc., a negao existe em todas as lnguas humanas, o no um dos
universais lingusticos. Alguns estudiosos ainda vo alm, afirmando que as
sentenas negativas so tambm universalmente marcadas, ou seja, apresentam
uma estrutura morfossinttica acrescida de partculas, uma estrutura mais
complexa e mais ampla do que sua correspondente afirmativa (Othero 2007).
Desse ponto de vista, a negao s acontece quando um no (ou outra forma
funcionalmente equivalente) efetivamente aparece no enunciado. Por um
lado, interessante pensar que a linguagem nunca apenas declarativa, que
sempre possvel dizer no. Mas, do ponto de vista discursivo, sabemos que a
negao funciona mesmo quando no explicitamente dita, que o no-dito
significa, muitas vezes como oposio, inverso, recusa, apagamento, censura.
Os estudos lingusticos reconhecem, em geral, a funo da negao em diversas
formas da lngua, como vocbulos, marcadores, locues, prefixos, relaes
lexicais, enunciativas e argumentativas. Todas essas formas mostram que o
fenmeno da negao no inequvoco, estvel nem transparente. E quando

28
Carolina P. Fedatto: Sobre as possibilidades de negao na imagem e alguns desdobramentos ...

analisamos discursos, ou seja, a lngua em funcionamento na sociedade e na


histria, devemos procurar o no que se diz e o no que no se diz, mas que
significa produzindo diferentes efeitos de sentido. Essa a contribuio que
um estudo discursivo da negao pode trazer.
Neste texto, especificamente, gostaria de colocar em discusso uma ideia
bastante generalizada de que no haveria negao na imagem. Muitas vezes
nos deparamos com a afirmao de que a negao seria impossvel na imagem.
Essa certeza, que passa como uma evidncia, pode ter como causa o fato de
que, imaginariamente, os enunciados afirmativos sejam mais facilmente repre-
sentados (ou representados de forma mais transparente) em outros sistemas
semiticos, enquanto os enunciados negativos no transitam com a mesma
facilidade por outras formas de linguagem, j que oferecem maior resistncia
representao e abrem espao para modos diferentes de significar.
Sabemos que o conceito de representao tema de muitas discusses no
campo dos estudos da linguagem e da significao, oferecendo espao para
posies diversas sobre as relaes entre linguagem e mundo e tambm entre as
diferentes formas de linguagem (verbal, visual, sonora). No podemos descon-
siderar a complexidade dessas discusses. No entanto, iremos nos limitar, neste
trabalho, a pensar a representao como um efeito imaginrio de similaridade
entre contedos expressos em diferentes sistemas de signos, efeito esse que se
produz na relao do sujeito com o simblico e com o poltico. De fato, essa
maior facilidade na representao visual de enunciados assertivos no deixa
de ser um efeito produzido historicamente, por exemplo, pela aproximao entre
semelhana e afirmao que, segundo Foucault, balizou as concepes da arte
pictural no Ocidente entre os sculos XV e XX (Foucault 1988 [1973]: 41ss.).
Mas nem sempre foi assim, como mostra a arte contempornea que captou
e discutiu insistentemente as questes de verossimilhana. Partindo do desafio
proposto por R. Magritte, podemos nos colocar a tarefa de representar pic-
turalmente um enunciado do tipo Isso no um cachimbo. Para que uma
frase negativa como esta seja representada visualmente de forma considerada
verdadeira pode-se desenhar qualquer cena ou objeto, mesmo um cachimbo,
nos ensinou Magritte. Esse breve exerccio nos leva a aproximar a funo da
negao na imagem ao lugar abissal do non-sens. A negao na imagem coloca
em questo algo da ordem da desorganizao dos sentidos, de movimentos
polissmicos que podem ser contrrios, contraditrios, divergentes, colo-
cando os sentidos em fuga, no apenas em calma deriva, mas torrencialmente
desordenados, desmanchados, em exploso (Orlandi 2012: 11-12).
A negao, chamada a funcionar em outros objetos simblicos, pode pare-
cer uma prescrio, uma proibio, uma forma lingustica que pretende intervir
na imagem e tocar o campo da ao pela injuno a um no fazer desenhe
tudo, menos um cachimbo. Mas esse impedimento cai por terra na movi-
mentao dos sentidos, pois a negao na imagem abre para uma infinidade

29
15 (2)

de representaes que beiram o impossvel, o abismo imaginrio de poder


dizer tudo. No entanto, a relao entre a lngua e a imagem historicamente
situada, logo, no h interdio ou literalidade de significao nem possibilidade
de tudo dizer. Sendo assim, veremos que longe de declarar a impossibilidade de
negao na imagem, h elementos na visualidade que podem ser interpretados
como significando uma negao.

1. Questes tericas
Partindo, ento, do pressuposto de que as relaes entre lngua e imagem
no so dadas a priori, mas so construdas no fio do discurso, colocamos em
suspenso declaraes categricas de que a negao seria impossvel na imagem.
Paul Henry, em A ferramenta imperfeita (1992), apresenta esta afirmao numa
citao que, mesmo longa, reproduzo pela pluralidade de questes aludidas:
Observemos primeiro que a negao impossvel na imagem. No h na imagem
uma no-coisa, por exemplo, no-rvore ou no-homem. A imagem, mesmo que
seja to abstrata quanto o quadrado branco sobre fundo branco de Malevitch,
com a condio de permanecer como imagem, sempre imagem de alguma
coisa. Entretanto, a ausncia existe na imagem, mas apenas como parte faltante
(por exemplo, a ausncia de pnis sobre o desenho de um homem nu). O mesmo
ocorre com o acrscimo. Isso supe que a imagem funcione na copresena de uma
outra imagem, constituindo o que se poderia chamar de a imagem completa.
O desmembramento da imagem em partes corresponde possibilidade de uma
substituio de partes de uma imagem por outras de uma outra imagem, porm
o produto no constitui em geral uma imagem mas um produto singular que no
representa nada. claro que existem os camponeses antropomorfos, os homens
e mulheres, frutas e legumes de Arcimbaldo, mas nesses casos h antecipao
da imagem completa na qual se dissolve a singularidade dos componentes. A
mesma observao vale para o retrato-rob; contudo as colagens de Max Ernst
no constituem propriamente imagens. Por outro lado, no h tambm ainda o
equivalente propriamente dito daquilo que no discurso chamamos de percurso,
representado, por exemplo, por uma expresso como todos os homens. No h tam-
bm universal ou genrico na imagem. No adianta eu querer fazer um desenho
o mais esquemtico possvel de uma rvore ou de um homem, eu tenderei para o
universal, mas terei sempre em mos, no mximo, um homem qualquer ou uma
rvore qualquer. Enfim o atemporal no existe na imagem como tal, talvez porque
a imagem est, ela mesma, fora do tempo (mesmo a imagem cinematogrfica).
[...] Agora observemos que a questo de saber se a imagem cai ou no no campo
do simblico uma questo quase sem sentido, pois o que vou mostrar que
a imagem como tal supe a linguagem porque a relao da imagem com o que
ela representa, enquanto coisas distintas, supe a realizao verbal do simblico
(Henry 1992: 172-173).

Essa evidncia reaparece, igualmente pouco explorada, no pensamento de


autores como Clarisse Herrenschmidt, em Les trois critures, que promove uma

30
Carolina P. Fedatto: Sobre as possibilidades de negao na imagem e alguns desdobramentos ...

densa (e fatalista) reflexo sobre os caminhos da escrita desde a antiguidade


at o aparecimento das novas tecnologias. Nous coulons presque dans un
ocan dimages qui nous rend maladroits dans le raisonnement, quasi inaptes
largumentation et au dbat, car dans limage la ngation est impossible outil
fondamental toute affirmation (Herrenschmidt 2007: 502).2
Tendo como pressuposto que a negao s possvel como fenmeno
lingustico, Paul Henry defende a primazia da lngua em relao aos demais
sistemas simblicos. a ideia clssica de que a lngua seria o interpretante por
excelncia de todas as formas de linguagem. Concepo que coloca o lingustico
no centro dos processos de produo do sentido. Mas essa centralidade pode
ser questionada pela discusso a respeito da ideia de representao e tambm
pelas propostas tericas do estruturalismo.
Do carter imaginrio da representao j falamos um pouco acima. A
partir das propostas de Saussure avanadas pelo estruturalismo, destacamos
o papel que o descentramento radical do sujeito e do sentido tem na prpria
concepo do modo como a linguagem se estrutura. A proposio de Saussure
(2006 [1916]) de que a linguagem se organiza em dois eixos: um horizontal,
das relaes sintagmticas, in praesentia e outro vertical, das relaes associativas,
paradigmtica, in ausencia. Jakobson (1956), em seu estudo sobre as afasias,
refora a importncia desse duplo funcionamento, desdobrando o papel da
metonmia na construo dos encadeamentos sintticos e da metfora, que
verticalmente projeta possibilidades de substituio por similaridade. Do lado
da psicanlise Freud (1987) [1900]) e Lacan (1997[1955-1956]) tambm se
aproximam de uma explicao em dois eixos que se cruzam quando falam, por
exemplo, em deslocamento e condensao ou sintoma e desejo. Para a presente
discusso, o que importa reter dessas teorizaes que aquilo que est ausente
produz efeitos no dizer. E essas projees podem se dar em muitos aspectos da
lngua, inclusive por mera ressonncia de significantes, o que nos faz considerar
o papel fundante da poesia na estruturao do sistema lingustico (Pcheux e
Gadet (2004 [1981]: 58).
Declarar a impossibilidade do no na imagem , de alguma forma, recusar
a potncia do caos, do real, do indizvel, do nada j que a negao uma forma
de deixar as fronteiras da assertividade e da afirmao mais fluidas, mais inde-
cisas. Dizer no colocar em suspenso a adequao das palavras s coisas e o
ajuste dos significantes aos significados. Freud (2010 [1915], 1988 [1925]), por
sua vez, assume a inexistncia do no e a impossibilidade de representao da
morte (o negativo por excelncia) no inconsciente. Mas preciso compreender
essas consideraes freudianas em relao ao funcionamento do inconsciente,
o que no deixa de ter consequncias sobre o modo como se compreende o
funcionamento da linguagem. Se no h negao no inconsciente porque l
os sentidos esto mais soltos, indefinidos, nebulosos. A ausncia de negao
no inconsciente aponta para a indistino dos sentidos, para o no-sentido que
pode vir a fazer sentido e fundar diferenas. Essas diferenas no esto nomeadas

31
15 (2)

de uma vez por todas. H mesmo uma impossibilidade de nome-las, porque


haver sempre outros nomes e outras interpretaes no abismo dos significantes
deslizando sobre os significados. A indecidibilidade do inconsciente remete ao fato
de que a prpria linguagem indecidvel (Garcia 1997). Com o inconsciente,
estamos diante de uma falta, de uma hincia, de uma no representao que
funda a prpria possibilidade da lngua. por esse hiato que os sentidos podem
ser formulados na linguagem verbal e visual. Os sentidos de negao tambm.

2. Apontamentos analticos
Como compreender essas perspectivas, advindas de campos tericos
diversos, no embate analtico com imagens que produzem efeitos de sentido
negativos?
Vejamos, doravante, algumas possibilidades materiais de construo de
negao na imagem. Tentar compreender as formas de negao na imagem
colocar uma questo sobre o prprio funcionamento dos sistemas simblicos
e sobre o atravessamento do lingustico na compreenso de efeitos negativos
colocados em cena pela imagem cinematogrfica. Se, como j aludimos, a
negao lingustica formulada por meio de diversos marcadores como nem,
nunca, jamais, sem, nada, ningum, nenhum; se exprimem negao tambm
prefixos como i-, in-, a-, an-, dis-, des-; itens lexicais negativos e relaes de
antonmia, anttese e oposio (Culioli 1996), por meio de quais marcas sig-
nificantes podemos descrever o fenmeno negativo na imagem?
Analisaremos a seguir duas cenas que materializam a indeciso que a imagem
pode suscitar, apontando para uma forma de negar pela/na imagem. So cenas
do filme Praia do futuro, um drama brasileiro lanado em 2014 e dirigido por
Karim Anouz. O filme comea com dois rapazes correndo em direo ao mar.
Corte. Eles esto se afogando. A cmera oscila, juntamente com os persona-
gens, entre dentro e fora da gua. O udio tambm balana entre abafado e
ressonante, como se acompanhssemos cada submerso e cada retorno su-
perfcie em busca de ar. Um salva-vidas entra afoito no mar agitado. Em meio
a muita agonia, um dos rapazes salvo. O outro desaparece mar adentro. Esta
cena inicial coloca o espectador em posio de indeciso. Podemos interpret-
-la tanto de modo positivo dizendo que os rapazes esto lutando contra o
afogamento, tentando se salvar , quanto de modo negativo constatando
que esto submergindo e que o afogamento est em curso. A imagem, por si,
e o udio tambm, oscilam entre o sim e o no, o positivo e o negativo, a vida
e a morte. a verbalizao da cena que nos obrigar a decidir por um modo
de significar ou pelo reconhecimento de sua ambiguidade.
Esse trecho inicial nos leva a um segundo episdio relacionado: o momento
das buscas pelo corpo do rapaz desaparecido na costa. A cmera imvel obriga
o espectador a acompanhar o ponto de vista de Konrad, o sobrevivente do
afogamento, numa montona viagem de barco at o provvel local onde o

32
Carolina P. Fedatto: Sobre as possibilidades de negao na imagem e alguns desdobramentos ...

corpo desaparecido possa ser encontrado. Ouve-se o som ambiente: barulho


de motor e sopro forte do vento contra a embarcao. A cmera est fixa, mas
o barco balana com o movimento das ondas. Balanamos tambm, numa
oscilao meio nauseante. Motores desligados, mergulhadores ao mar. O
enfoque continua sendo o de Konrad, que observa o horizonte e aguarda no
barco pelas buscas. Depois de um tempo, os mergulhadores emergem e retor-
nam embarcao. Motores religados, viagem de volta. Nenhuma palavra. O
que aconteceu? O que era esperado no aconteceu. O corpo desaparecido no
foi encontrado. Essa negao fica dita na sequncia das imagens. Mas quais
elementos possibilitam interpretar esse episdio como uma negao? Como
vemos esse no? Eu diria que o efeito de continuidade produzido na linguagem
no verbal (imagtica e sonora) aponta para um efeito de negao, uma resposta
negativa para as buscas. O barco segue. No h corte de cena, mudana de
expresso, aparecimento de novos elementos. Tudo como antes.
Nesse caso, a negao foi formulada como continuidade. Mas no h nada a
priori que determine alguma analogia de sentido entre a ininterrupo e o no.
Por isso, podemos dizer que as possibilidades de negao na imagem tm algo
a ver com o funcionamento da metfora. Vista como produtora de sentidos,
no como simples figura de linguagem, a metfora se diferencia da metonmia
justamente por desencadear a busca por uma relao de sentido entre os termos
comparados. Na metonmia, ao contrrio, essa analogia j foi produzida pela
lngua na histria. Quando digo velas ao mar, por exemplo, h uma ligao
previamente construda entre velas e barcos. Mas quando digo pelos vales dos
teus olhos, preciso relacionar vales e olhos (Danon-Boileau 2007: 79ss.).3
Tal como a negao, que ao mesmo tempo suprime e substitui (Daull-
Laureau 2010: 6), a metfora, no entendimento de Lacan, se caracteriza por
um duplo movimento de apelo e excluso (Danon-Boileau 2007: 86). Algo
sempre colocado no lugar do que negado, no se chega ao nada com uma
negao. Esse duplo movimento, que funciona contraditoriamente, a busca
inatingvel pela adequao das palavras s coisas. Metfora: uma palavra por
outra.
diferena, ento, dos estudos literrios mais tradicionais, consideramos
que o funcionamento da linguagem como um todo metafrico. No h
palavras adequadas (ou belas, ou imagticas) para falar das coisas. As relaes
entre a lngua e o mundo e seus sentidos esto em permanente construo e em
permanente deslize. Todo enunciado suscetvel de tornar-se outro, afirma
Pcheux (2002 [1983]: 53), se deslocar e derivar em outro, os enunciados so
uma serie de pontos de deriva possveis que oferecem lugar interpretao.
Deriva que o outro nome da metfora. Levar a srio a primazia da metfora no
funcionamento da linguagem permite compreender em que sentido a negao
pode ser possvel na imagem.

33
15 (2)

3. Alguns desdobramentos
Em sua anlise do problema de representao na obra de Ren Magritte,
Foucault (1988 [1973) mostra que a pintura ocidental dos sculos XV a XX foi
regida por dois princpios fundamentais. O primeiro afirma que a representao
plstica e a referncia lingustica so dois sistemas que s podem se relacionar
por subordinao a imagem se sobrepe ao texto (como se percebe hoje as
iluminuras dos antigos cdices e os incunbulos) ou hierarquia o texto
governa o sentido da imagem (como nas ilustraes de livros ou nas legendas
de imagens em geral). Desse ponto de vista, o signo verbal e a representao
visual so sempre alternativos, relacionando-se somente por meio da soberania,
ora de um, ora de outro, como j evocamos acima. A concepo de que haveria
dominncia da lngua sobre os outros sistemas simblicos tambm impera
nos estudos da linguagem, sobretudo em vises que aceitam, por exemplo, a
existncia de determinaes a priori, sejam lingusticas, psicolgicas ou sociais,
como explicaes para a produo de sentido. Recusamos tambm, como
inversamente proporcional, a sada conciliadora de compreender as relaes
entre a linguagem e os sentidos pela via da complementaridade (Henry 1992).
O segundo princpio que organizou a pintura ocidental at Kandinski, de
acordo com Foucault, seria a indissociabilidade entre equivalncia, semelhana,
representao e afirmao. O filsofo francs nos mostra que Klee, Kandinski
e Magritte vo desfazendo, com suas pinturas, a velha equivalncia entre seme-
lhana e afirmao to presente nas tcnicas de iluso de tica que pretendem
simular a realidade, produzindo uma pesada carga de afirmao que convence
pela acuidade da semelhana (Foucault 1988 [1973]: 60). Se a semelhana tem
a ver diretamente com a existncia de um original e suas cpias, a similitude,
diferentemente, se desenvolve por sries sem comeo nem fim, colocando em
questo o problema da representao. O que representa o qu?, se pergunta
Foucault diante dos desconcertantes quadros de Magritte. A assertividade da
representao posta em causa. O problema que se coloca como afirmar,
tanto por meio de signos verbais, quanto picturais, se no h ponto de partida
ou suportes nicos, seguros?
Como a obra de Magritte, que faz incidir a linguagem na forma das coisas,
com seu poder ambguo de negar e se desdobrar (Foucault 1988[1973]: 49), a
negao expe a dvida equvoca entre ser e no ser, ser sob a forma do no
ser, ser um e ser outro, ser um em meio a outros, no poder ser de tal forma, ser
em sociedade e na histria tendo que se haver com o outro e consigo mesmo.
De nossa perspectiva, no h significao fora da histria. No h resistncia
sem ideologia. No h sentido sem a poesia que des-estrutura a linguagem,
sem deslize ou sem metfora. Desse modo, uma das funes fundamentais
da negao garantir a primazia do inconsciente sobre a unidade do eu, da
contradio sobre a evidncia, da falha sobre o fechamento do sistema ou do
ritual. Esse espao do no-ser, do no-sentido e do no-sabido fundamental

34
Carolina P. Fedatto: Sobre as possibilidades de negao na imagem e alguns desdobramentos ...

para arejar as possibilidades do ser, do fazer sentido e do saber. A negao teria,


assim, um duplo papel subjetivo e social de abertura e conteno, ao e
omisso, investimento e recusa. E j que a metfora no se limita a uma figura
ou representao, mas provoca relaes entre os sentidos, podemos negar em
qualquer sistema simblico.

Notas

1 As discusses apresentadas neste artigo integram um projeto de pesquisa de ps-


doutorado, realizado em parceria com a Universidade Federal Fluminense e a Uni-
versidade Federal de Minas Gerais, sobre a negao como acontecimento discursivo
e como questo filosfica e psicanaltica (Fedatto, 2013, 2014a, 2014b, 2014c). Os
debates sobre a negao na imagem foram objeto do curso Psicanlise e Cinema
em dilogo, ministrado por mim no Cine 104, Belo Horizonte, em outubro de
2014. Uma verso preliminar deste texto foi apresentada em forma de comunicao
no VII Colquio da Aled Captulo Argentina, Buenos Aires, outubro de 2014.
Agradeo a todos que contriburam com suas leituras, questes, ideias e sugestes,
em especial, Isolda Carranza (Universidad Nacional de Crdoba), Alejandro
Raiter (Universidad de Buenos Aires) e Suzy Lagazzi (Universidade Estadual de
Campinas), alm de Viviene Garcia e Daniele Padilha, pelas tradues do resumo.
2 Estamos praticamente afundados em um oceano de imagens que nos tornam
desajeitados no raciocnio, quase ineptos para a argumentao e o debate, pois na
imagem a negao impossvel ferramenta fundamental a qualquer afirmao.
(Herrenschmidt 2007: 502, traduo nossa).
3 Entre uma ligao metonmica previamente construda e uma construo metafrica
a ser realizada, o tempo parece ser um elemento diferenciador importante. Deleuze
(1985, 2005) menciona a subordinao do tempo ao movimento na construo da
narrativa cinematogrfica e a necessidade de se pensar o lugar de uma representao
indireta, construda, para os diversos movimentos possveis no enredo.

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36
Carolina P. Fedatto: Sobre as possibilidades de negao na imagem e alguns desdobramentos ...

Carolina P. Fedatto bacharel, mestre e doutora em Lingustica pela


Universidade Estadual de Campinas. Fez estgio de doutorado em Sciences
du Langage na Universit de la Sorbonne Nouvelle - Paris III. Laureada com
o prmio Capes de Tese em Letras e Lingustica (2012). Autora do livro Um
saber nas ruas: o discurso histrico sobre a cidade brasileira (Ed. Unicamp,
2013). Concluiu o ps-doutorado em Estudos Lingusticos na Universidade
Federal de Minas Gerais. Especialista em Teoria Psicanaltica pela mesma ins-
tituio. Atualmente, professora do Programa de Ps-graduao em Cincias
da Linguagem na Universidade do Vale do Sapuca (Univs) e pesquisadora de
ps-doutorado na UFF e UFMG.
Correo electrnico: [email protected]

37
ARTCULO

Las funciones informativas en gneros de la


comunicacin especializada

LAURA FERRARI
Universidad de Buenos Aires
Universidad Nacional de General Sarmiento

Resumen. El orden de palabras puede alterarse con fines discursivos. En el caso de las
oraciones con orden marcado, el tema adopta otro tipo de articulaciones gramaticales,
tales como los temas vinculantes y los temas dislocados (Zubizarreta 1999, Bosque y
Gutirrez Rexach 2008). Estas ordenaciones tienen particular relevancia en el plano
discursivo, en relacin con la prominencia temtica o la relevancia informativa. A su
vez, tienen restricciones gramaticales especficas. Este trabajo se propone analizar el
funcionamiento de las estructuras informativas en dos gneros de la comunicacin
especializada y relacionar el tipo de estructuras informativas con las funciones textuales
en los gneros acadmicos analizados. La hiptesis que sustenta el trabajo es que las
funciones informativas constituyen instrucciones que permiten realizar inferencias que
facilitan la comprensin de los enunciados. El corpus est constituido por editoriales
y artculos de investigacin de la revista Medicina, publicacin de extensa tradicin
en la Argentina.
Palabra clave: temas vinculantes, temas dislocados, focalizacin, gneros acadmicos

Resumo. A ordem das palavras pode ser alterada com finalidade discursiva. No caso de
oraes com ordem marcada, o tema adota um outro tipo de mecanismos gramaticais,
tais como construes de tpico: os tpicos sentenciais e os tpicos discursivos (Zubizarreta
1999, Bosque e Gutirrez Rexach 2008). Essas ordenaes tm particular relevncia no
nvel discursivo, em relao com a proeminncia temtica ou a relevncia informativa.
Ao mesmo tempo, elas tm restries gramaticais especficas. O objetivo deste artigo
analisar o funcionamento das estruturas informativas em dois gneros de comunicao
especializada e relacionar o tipo de estruturas informativas com funes textuais nos
gneros acadmicos analisados. A hiptese que sustenta o trabalho que as funes de
informao so instrues que permitem inferncias que facilitam a compreenso dos
enunciados. O corpus que serve de base ao estudo est constitudo por editoriais e arti-
gos de pesquisa do jornal Medicina, publicao com uma longa tradio na Argentina.
Palavras- chave: tpicos sentenciais, tpicos discursivos, foco, gneros acadmicos

Abstract. Word order may be modified with discursive purposes. In the case of
marked-order sentences, the theme is embodied in grammatical devices, such as hanging
topics and dislocated topics (Zubizarreta 1999, Bosque y Gutirrez Rexach 2008). Such
orderings are particularly relevant in discourse with respect to thematic prominence or
information relevance. Besides, they have specific grammatical restrictions. The aim of
this study is to analyze how information structures work in two specialized communica-

Recibido: 08 de julio de 2015 Aceptado: 22 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 39-55 39


15 (2)

tion genres, and to establish relationships between information structures and textual
functions in the academic genres under analysis. Our hypothesis is that information
structures provide instructions for making inferences that help comprehension. The
corpus consists of research papers and editorials from Medicina, an Argentinian medical
journal of longstanding renown.
Keywords: hanging topics, dislocated topics, focalization, academic genres

Introduccin
La particin en informacin conocida o presupuesta e informacin nueva
divide la oracin en dos funciones que han recibido distintas denominaciones:
tema/ tpico/ presuposicin, fondo y rema/ foco. Las funciones informativas
se relacionan con el orden de palabras y tienen repercusin en la gramtica y
en el discurso.
En el caso en que se altera el orden de palabras, el tema/tpico y el foco
adoptan otro tipo de articulaciones gramaticales. Tales son los casos de los as
llamados: temas vinculantes, temas dislocados, anteposiciones focales y perfrasis
de relativo (Zubizarreta 1999, Bosque y Gutirrez Rexach 2008). Estas orde-
naciones tienen particular relevancia en el plano discursivo, en relacin con la
prominencia temtica o la relevancia informativa. A su vez, tienen restricciones
gramaticales especficas (Ferrari 2011).
Si bien este tipo de construcciones han sido estudiadas con detalle en
el mbito oracional, desde una perspectiva gramatical, no se ha estudiado
en profundidad su funcionamiento pragmtico-discursivo en gneros de la
comunicacin especializada.
El objetivo de este trabajo es analizar, en forma contrastiva, las alteraciones
del orden de palabras en la estructura informativa de la oracin, en dos gneros
de la comunicacin especializada y relacionar el tipo de estructuras con algunas
funciones textuales de los textos analizados. Mi hiptesis es que las funciones
informativas constituyen instrucciones que permiten realizar inferencias que
facilitan la comprensin de los enunciados. Este tipo de estructuras colabora en
la caracterizacin de los gneros acadmicos. Tomar de la Teora de la Relevancia
(Sperber y Wilson 1986, Blakemore 1992) el concepto de explicatura de nivel supe-
rior. Sperber y Wilson (1995) definen explicatura como la suposicin o inferencia
comunicada explcitamente. Toda suposicin comunicada no explcitamente es
una implicatura. Estas explicaturas sealan la actitud proposicional o la descrip-
cin del acto de habla del enunciado. Para entender un enunciado, el interlocutor
debe integrarlo en ese tipo de explicatura, es decir, debe decodificar la expresin
de la actitud del hablante hacia la proposicin, lo que le permitir identificar el
tipo de garanta o evidencia que posee el hablante al emitir su enunciado.
Para los fines de este trabajo, tomo tambin la distincin entre uso des-
criptivo e interpretativo de los enunciados, como la define Escandell Vidal
(2000), siguiendo a Sperber y Wilson (1986):

40
Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

Un enunciado es una descripcin cuando su contenido proposicional quiere reflejar


un estado de cosas; en cambio se dice que est usado de manera interpretativa
cuando representa otra forma proposicional, a la que se asemeja, en algn aspecto
(Escandell Vidal 2000: 222).

El trabajo consta de las siguientes partes: en primer lugar describo su-


cintamente las funciones informativas en el plano oracional y discursivo. En
segundo trmino, caracterizo brevemente aquellas construcciones en las que
el orden de palabras se altera con fines pragmtico-discursivos y luego analizo
su funcionamiento en los textos del corpus.

1. Las funciones informativas


En este trabajo compartimos el supuesto de que la particin de la oracin en
sujeto y predicado tiene en cuenta criterios estrictamente gramaticales (Di Tullio
2005, Rodrguez Ramalle 2005, Gutirrez y Rexach 2008, Real Academia Espa-
ola 2009, entre otros). Sin embargo, es posible pensar en otro tipo de funciones
en la oracin que se relacionan con el contexto situacional y discursivo: se trata
de las funciones informativas. A su vez, la estructura informativa de la oracin
tiene repercusin en varios mbitos de la gramtica (Zubizarreta 1999). Este es
uno de los aspectos en los que la gramtica se relaciona con la semntica y la
pragmtica. De ah el inters en analizar y caracterizar este tipo de estructuras.
La Escuela Lingstica de Praga (Firbas 1992) ha sido una de las primera
en estudiar la estructura funcional de la oracin, a partir de la particin en
dos constituyentes: tema y rema y su relacin con la informacin conocida y
nueva, as como tambin con el orden de palabras.
El tema o tpico ha sido definido como aquello de lo que se habla (Halliday
y Matthiessen 2004), el rema o comentario es aquello que se predica acerca del
tema. La informacin temtica tiende a elidirse y a pronominalizarse, la de natu-
raleza remtica no se omite y se sita generalmente en posicin final. La estruc-
tura informativa est determinada por el contexto lingstico y extralingstico.
En un orden no marcado el tema constituye informacin conocida o
compartida entre el hablante y el oyente. Frecuentemente est constituido por
el sujeto de la oracin. Su posicin inicial determina el enlace con el contexto
previo y tiene funcin cohesiva. El rema se ubica en posicin final y aporta
informacin nueva o desconocida. En esta posicin no tiene un nfasis espe-
cial, en cambio si ocupa el lugar reservado a la informacin dada, es necesario
destacarlo a travs de recursos fonolgicos o sintcticos.
En ciertos casos, el rema puede estar constituido por la oracin en su
totalidad, es el caso de las oraciones iniciadoras de discurso o presentativas.
El tema se expresa tpicamente por sintagmas nominales definidos y, como
dijimos anteriormente puede ser pronominalizado o elidido. En cambio, la
informacin nueva privilegia los sintagmas indefinidos o sin determinacin.

41
15 (2)

Por ejemplo:
(1) Mara lleg tarde a la oficina.
(2) La que lleg tarde fue Mara.

En 1, el sujeto es tema o tpico. En 2, el sujeto, pospuesto, es rema o foco.


Las oraciones predicativas suelen articularse en dos estructuras: tema
(sujeto) rema (predicado). En cambio, las presentativas suelen tener un sujeto
posverbal que es remtico, dado el escaso valor informativo del predicado.
Estas oraciones tienen la funcin discursiva de introducir un elemento en el
discurso. Un ejemplo de este tipo de oraciones es:
(3) Llegaron los invitados.

Los estudios realizados por la Escuela Lingstica de Praga, si bien pioneros


en el tema, han resultado demasiado esquemticos cuando el modelo de la
Perspectiva Funcional de la Oracin se ha intentado aplicar a textos ms extensos
y complejos. Esto ha llevado a numerosos lingistas a plantear modelos ms
refinados para dar cuenta de la compleja organizacin informativa de los textos.1

1.1. Otras ordenaciones posibles


Los casos en los que nos vamos a detener en este trabajo son aquellos en
los que el orden de palabras se altera con fines discursivos, alteracin que se
relaciona con la organizacin y puesta en relieve de la informacin. En las ora-
ciones con orden marcado, el tema adopta, entonces, otro tipo de articulaciones
gramaticales. Tales son los temas vinculantes y los temas dislocados (Zubizarreta
1999, Bosque y Gutirrez Rexach 2008). Veamos algunos ejemplos:
(4) En lo que respecta a la seccin de ftbol, tres de nuestros cuatro representantes
han obtenido el triunfo.
(5) Al equipo ganador le dieron un milln de euros.

En 4, la construccin ubicada en la periferia izquierda de la oracin cons-


tituye un tema vinculante que delimita el mbito nocional de la oracin; en
cambio en 5, la estructura antepuesta es un tema dislocado, que otorga relieve
al tpico discursivo.
Estas construcciones cumplen funciones en el plano metadiscursivo, par-
ticularmente en la organizacin temtica o en la estructura informativa. A su
vez, tienen restricciones gramaticales especficas, como sealo en los apartados
siguientes.
Otro tipo de estructuras que altera el orden normal de palabras es la an-
teposicin focal. Como por ejemplo:
(6) AYER visit Pablo el Museo de Bellas Artes (y no hoy).

42
Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

El foco, que aparece normalmente indicado mediante letras maysculas,


se desplaza a la posicin preverbal y el sujeto aparece pospuesto, como se
observa en 6.
Ahora bien Cmo se analizan las funciones informativas en el mbito dis-
cursivo? Desde una perspectiva funcionalista, el modelo de Basilea (Borreguero
Zuloaga 2014) se propone delinear un modelo que identifique las unidades
que constituyen la estructura informativa en el discurso. Ese modelo plantea
que los enunciados tienen una estructura informativa que se divide en tres
unidades: el ncleo, el apndice y el marco o cuadro2. El ncleo seala el acto
ilocucionario llevado a cabo por el enunciado y contribuye a la composicin
del texto; el marco precede al ncleo e indica el dominio de relevancia y el
apndice tiene la funcin de completar la informacin proporcionada por el
ncleo. El marco se ubica en la periferia izquierda del enunciado, pero slo
pueden formar parte del cuadro las construcciones de tpico o temas vinculantes
y dislocados. Como se observa en el ejemplo siguiente:
(7)
En una cueva de Sudafrica/Marco se han encontrado unos restos de huesos quemados
y cenizas de plantas calcinadas,/Ncleo seguramente hierbas y hojas./Apndice(El Pais,
5/04/2012. Ejemplo tomado de Borreguero Zuloaga 2014: 351)

En los apartados siguientes describo brevemente el comportamiento


gramatical de estas construcciones y luego analizo su funcionamiento en los
textos del corpus.

1.1.1. Los temas vinculantes


Este tipo de estructuras introducen un tpico en el discurso o modifican
el anterior. De alguna manera, reorientan el hilo del discurso o el tema de la
conversacin. Suelen ir precedidos por locuciones o marcadores discursivos del
tipo: con respecto a, en cuanto a, con referencia a, en lo que respecta a seguidos
de una pausa perceptible, como por ejemplo:
(8) En cuanto a la operacin, no parece demasiado complicada.

Cules son las propiedades del tema vinculante? Esta ordenacin te-
mtica se relaciona con una posicin dentro de la oracin principal. Es una
relacin de tipo referencial, pero no hay dependencia gramatical entre el tema
vinculante y el verbo de la oracin; esto se manifiesta, por ejemplo, en que el
tema vinculante suele estar encabezado por marcadores discursivos, tambin
llamados marcadores de tpico, que se articulan como locuciones conjuntivas
en las que las preposiciones que los encabezan no se vinculan con algn cons-
tituyente del resto de la oracin o ncleo (Borreguero Zuloaga 2014), sino que
se han gramaticalizado y funcionan en bloque: con respecto a, en cuanto a, son
algunos de los marcadores ms frecuentes. En el ejemplo 8, el tema vinculante

43
15 (2)

se relaciona con el sujeto del verbo parecer, que en este caso no est explcito y
es correferencial con el tema vinculante. Esta estructura nominal encabezada
por un marcador o partcula discursiva solo puede aparecer en la periferia iz-
quierda de la oracin y no puede repetirse. Esta restriccin parece ser de ndole
semntica, dado que, al introducir los temas vinculantes, un tpico discursivo,
no parece posible hablar de ms de un tema a la vez (Rodrguez Ramalle 2005).

1.1.2. Los temas dislocados


Esta construccin se caracteriza por ser un tipo de estructura temti-
ca que se encuentra en la posicin perifrica de la oracin principal o de la
subordinada. El tema dislocado puede encontrarse en la periferia izquierda o
eventualmente en la periferia derecha de la oracin. Su funcin discursiva es
ms flexible. No introduce necesariamente un nuevo tpico discursivo, puede
otorgar prominencia al tpico que domina en el discurso.
Veamos algunos ejemplos:
(9) A sus hijos, Juan los llev al cine ayer.
(10) No entiendo por qu a sus hijos, Juan los llev al cine ayer.

En el caso de los temas dislocados existe dependencia gramatical entre el


tema y la posicin dentro de la oracin, esto queda demostrado por la posibi-
lidad de que el tema dislocado est precedido por una preposicin que seala
la funcin sintctica correspondiente de la estructura en la oracin, como en
los ejemplos 9 y 10.
Cuando el constituyente dislocado es el complemento directo o indirecto
aparece reduplicado obligatoriamente en la oracin por un cltico acusativo o
dativo, como sucede en 9 ,10 y 11.
(11) A Elena, Juan le entreg los documentos.

1.1.3. Anteposicin focal


Existe una tercera estructura en la que un constituyente aparece en posicin
inicial debido a cuestiones informativas. Se trata de la anteposicin focal, tam-
bin llamada rematizacin o focalizacin. En estas estructuras se establece una
divisin entre el constituyente foco y el resto de la oracin, que es considerada
informacin presupuesta por el hablante y el oyente. El elemento focalizado
se antepone no como tema sino como informacin nueva y se establece un
contraste con las inferencias derivadas del contexto (Di Tullio 2005).
El elemento antepuesto, o foco, coincide con la cima meldica. En nu-
merosos casos el elemento focalizado es un elemento que contrasta con otros
constituyentes alternativos posibles, se denomina entonces foco contrastivo. Su
funcin, como marca Rodrguez Ramalle (2005), es metagramatical, es decir,
niega parte de las presuposiciones del oyente. Veamos algunos ejemplos:

44
Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

(12) EN LA TERRAZA estaba la gata, no en el departamento, como supona


su duea, que la estuvo buscando toda la tarde.

En estas oraciones de anteposicin focal se da la inversin obligatoria del


sujeto, salvo en aquellos casos en que el sujeto es el constituyente focalizado.
Es imprescindible que exista la marca acentual o entonativa para que estos
constituyentes se interpreten como focos, de lo contrario son tpicos dislocados.
Particularmente, me interesa destacar un tipo de construccin (llamada
hendida y seudohendida) en la que se aslan sintcticamente los elementos
focales. Son las que se han denominado en la tradicin gramatical espaola pe-
rfrasis de relativo. Se caracterizan por estar constituidas por tres constituyentes:
una oracin de relativo libre, un verbo copulativo y el foco de la oracin. No
voy a describir exhaustivamente este tipo de construcciones, solo me interesa
destacar su relevancia informativa y su relacin con la sintaxis.
(13) Fue PEDRO el que lleg tarde hoy.
(14) PEDRO fue el que lleg tarde hoy.
(15) El que lleg tarde hoy fue PEDRO.

En 13, Pedro, el constituyente focalizado, est seguido por la oracin


de relativo. El verbo cpula encabeza la oracin. En 14, el constituyente foca-
lizado encabeza la oracin seguido de la cpula y en 15, la relativa encabeza la
oracin seguida de la cpula. A menudo este tipo de construcciones se utilizan
para introducir los temas a desarrollar. En 13 y 14 el constituyente focalizado
tiene carcter contrastivo, en 15, por el contrario, el constituyente focalizado,
PEDRO, no tiene necesariamente valor enftico y tiene valor informativo.
Existe otro tipo de anteposicin focal en la que no hay duplicacin con
cltico, puesto que el elemento en posicin inicial no puede ser sustituido por
un cltico, ni se trata de foco contrastivo. Son expresiones del tipo:
(16) Nada he hecho para que te enojes de esa forma.
(17) S, ha dormido la siesta Pedrito. .
(18) Poco te puedo contar sobre este asunto.

Sobre estas construcciones en espaol han reflexionado en profundidad


Leonetti y Escandell Vidal (2010). Estas estructuras requieren adyacencia entre
el elemento antepuesto y el verbo. No tienen una entonacin enftica. Estos
autores afirman que el relieve informativo en estas construcciones recae sobre
el acto mismo de informar el contenido oracional. Agregan que el foco afecta
la polaridad oracional.

2. Metodologa
Si bien este trabajo es de carcter exploratorio, para dar cuenta de los obje-
tivos propuestos he seleccionado un corpus constituido por 18 editoriales y 20

45
15 (2)

conclusiones de artculos de investigacin de la revista Medicina, publicacin de


extensa tradicin en la Argentina. Como sostienen los editores responsables, en
la primera pgina de todos los nmeros de la revista: el objeto de su creacin
fue propender al adelanto de la medicina argentina.
La revista Medicina, (Buenos Aires) es una publicacin bimestral de la
Fundacin Revista Medicina publicada con el apoyo del Ministerio de Ciencia,
Tecnologa e Innovacin Productiva. Publica trabajos de investigacin, clnica
y experimental. La revista contiene artculos originales, comunicaciones bre-
ves, artculos especiales, casusticas, reuniones anatomoclnicas, imgenes en
Medicina, editoriales, cartas al comit de redaccin y comentarios bibliogrficos.
La eleccin de los gneros se debi a que comparten un dominio temtico y es
posible establecer entre ellos una base de comparacin. Aunque ambos son de
carcter expositivo-argumentativo, difieren fundamentalmente en su estructura.
Las categoras utilizadas en el anlisis de los textos estn constituidas por
las funciones informativas que alteran el orden de palabras y han sido reseadas
en los apartados anteriores:
Los temas vinculantes
Los temas dislocados
Las anteposiciones focales
Las perfrasis de relativo

A su vez, estas categoras se ponen en relacin con dos de las unidades


informativas propuestas por la escuela de Basilea (Borreguero Zuloaga 2014):
Marco
Ncleo

Estas unidades informativas fueron elegidas porque tienen un alcance que


supera el mbito oracional y permiten dar cuenta de la relacin entre las estructu-
ras gramaticales y la organizacin del discurso. El marco explicita las conexiones
lgicas que conectan los enunciados entre s o bien contribuye a la organizacin
general del texto. Est subordinado al ncleo, que seala el acto ilocucionario
llevado a cabo por el enunciado y es el constituyente que no puede faltar.
Cabe destacar que los temas vinculantes y los temas dislocados forman
parte del marco, en cambio las anteposiciones focales y las perfrasis de relativo
estn incluidas en el ncleo.
Asimismo las funciones informativas se correlacionan con dos categoras
tomadas de la Teora de la Relevancia:
Uso descriptivo del enunciado
Uso interpretativo del enunciado

El procedimiento utilizado para el anlisis es el siguiente: en primer lugar


se identifican, en los textos del corpus, las estructuras que, ubicadas en la pe-

46
Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

riferia izquierda de la oracin, alteran el orden de palabras y tienen relevancia


informativa. En segundo lugar, se analiza qu funciones pragmtico-discursivas
cumplen estas construcciones en los textos. Finalmente, se hipotetiza de qu
manera estas estructuras informativas colaboran en la caracterizacin de esos
dos gneros acadmicos.

3. Las funciones informativas en los editoriales


Los editoriales de la revista Medicina son textos cuyo contenido est a
cargo del Comit de Redaccin de la revista, cuyos integrantes son los po-
tenciales autores de los textos. Son textos expositivo-argumentativos que no
poseen pautas explcitas, ni tampoco un formato estandarizado. Su longitud
es variable. Su funcin dominante es informar y a partir de los datos presen-
tados, convencer a los destinatarios de alguna tesis que el autor formula con
mayor o menor explicitud, que, en trminos generales, trasciende el dominio
estrictamente mdico.
Los autores son mdicos y el mbito de difusin de los textos es el acadmi-
co. Sin embargo, el grado de especialidad es heterogneo. En algunas oportuni-
dades adoptan un carcter de alta divulgacin. Su temtica es extremadamente
variada. En algunos casos tienen carcter histrico; relatan episodios de la vida
de cientficos que han realizado descubrimientos relevantes en el dominio de
la medicina y en otros, el foco est puesto en el descubrimiento en s mismo.
En este apartado me detendr en algunos de los recursos mencionados en
relacin con el orden de palabras y las funciones informativas que se utilizan
en los textos, con el objetivo de que el lector realice las inferencias adecuadas
que le permitan entender los enunciados y estructurar el texto.
(19)
De las entrevistas, cuatro me resultaron particularmente interesantes por tratarse
de investigadores de renombre cuyos trabajos me son particularmente conocidos; se
trata de Mario Bunge, Csar Milstein, Adolfo De Bold y Jorge Ferrer. Me ocupar
de cada uno de ellos. A Mario Bunge no lo conozco personalmente pero s por
correspondencia y principalmente por sus mltiples libros (Medicina 71: 191-193).

En 19, el sintagma inicial constituye un tema vinculante; introduce el tema


del que va a tratar el prrafo y tiene una relacin anafrica con el resto de la
oracin. En la segunda oracin aparece un tema dislocado, que retoma uno de
los nombres de los investigadores de cuyas entrevistas se va a tratar en el texto.
En el siguiente fragmento se presenta un segundo ejemplo de tema dislocado:
(20)
Los clostridios saprofitos son muchos ms que los patgenos Podramos aprove-
charlos, adems de contribuir a producir explosivos o combustibles, para tratar los
tumores? A algunos curiosos se les ocurri averiguarlo. Veamos por qu y cmo.
Seguimos la revisin de Minton (Medicina 66: 181-183).

47
15 (2)

La pregunta ficticia introduce el tema central del editorial, que es el uso


teraputico de estas bacterias. El objeto indirecto topicalizado y reduplicado
remite a los cientficos, autores del descubrimiento.
Los temas vinculantes y los temas dislocados en 19 y 20 constituyen el
marco que pone en perspectiva la informacin que se va a presentar y tiene
funciones cohesivas.
Como corolario final del editorial, el autor del texto presenta una de las
tesis que pretende inducir en el auditorio. Veamos qu recursos utiliza para
lograr poner de relieve sus argumentos:
(21)
Nos preguntamos si estos intentos teraputicos llegarn a la prctica y sern
efectivos. Son intentos racionales y complejos. Ms simples, baratas, y menos
trabajosas son las terapias alternativas. No comportan riesgo alguno para la
salud de los pacientes, dicen quienes las practican. Ciertamente no comportan
riesgo alguno para la salud de los tumores, y producen resultados brillantes para
sus enriquecidos distribuidores (Medicina 66: 181-183).

Nuevamente en 21, se encabeza el segmento con una interrogativa, en este


caso indirecta. Se trata del fragmento final del texto. En la tercera oracin la
anteposicin focal (Ms simples, baratas, y menos trabajosas) indica claramente
el destinatario de la evaluacin negativa: las terapias alternativas. Si retoma-
mos la idea de Escandell Vidal y Leonetti (2014) acerca de la funcin de estas
anteposiciones, en este caso se observa con claridad que se pone de relieve
la polaridad de la oracin, con una alusin irnica, que seala la actitud del
emisor. Como sostienen estos autores en un trabajo posterior (Escandell Vidal
y Leonetti 2014), la relacin entre la irona y la anteposicin focal se construye
sobre el nfasis provocado. Al enfatizar una idea equivocada se consigue un
efecto caricaturesco.
A su vez, el adverbio evidencial ciertamente funciona como ndice de po-
laridad afirmativa y enfatizador del grado de certeza. Este es un ejemplo de un
enunciado usado en forma interpretativa, en el que se muestra la actitud crtica
del emisor hacia las terapias alternativas, que se manifiesta en el enunciado
irnico, que tiene por objeto la cita referida (No comportan riesgo alguno para la
salud de los pacientes). La inferencia es una explicatura de nivel superior, puesto
que el significado del texto se infiere a partir de la decodificacin de la actitud del
emisor, claramente en contra de las terapias alternativas. Un ejemplo similar es:
(22)
Raro es el famoso que se echa a dormir y an menos a morir. Ni cuando quiere
lo dejan. De acuerdo: todo es efmero y efmeras son la fama y los famosos.
(Medicina 64: 269-272).

En el fragmento anterior la anteposicin focal de los adjetivos raro y


efmeras conlleva un matiz evaluativo y pone de relieve el tema del texto: la

48
Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

fama y los famosos. A su vez, el focalizador an menos refuerza el carcter


enftico otorgado al fragmento. La locucin de acuerdo tiene valor evidencial
y funciona como ndice de polaridad afirmativa que busca la complicidad del
lector. Se trata de un enunciado con valor interpretativo.
En 23, presentamos otro ejemplo en que la anteposicin focal tiene la
funcin metadiscursiva de constituir y organizar el texto:
(23)
Una menor superficie respecto del volumen corporal minimizando la prdida de
calor, un metabolismo ms lento y cambios en las mitocondrias constituyeron
algunas de las adaptaciones biolgicas. De las adaptaciones trataremos aqu
(Medicina 65: 75-79).

En el fragmento anterior, la anteposicin focal retoma un elemento men-


cionado en el prrafo, es decir, es anafrica e introduce el tema del editorial.
La funcin es focalizar la polaridad, lo que se infiere es trataremos el tema de
las adaptaciones, los otros temas mencionados no se tratarn. Otro ejemplo
ilustrativo es el siguiente:
(24)
En el citoplasma, el Verde Jano est en forma reducida, incoloro, pero en el inte-
rior de la mitocondria es oxidado por las enzimas locales, adquiere el color verde
azulado, tpico de la coloracin vital. Dos caras de una misma moneda, presunta
analoga con la doble cabeza con que se representaba a Jano, el dios romano,
portero de la entrada y puesta del sol, que la abre por la maana y la cierra por la
noche. No es nada segura esta explicacin, pero decidimos que Verde Jano sea el
nombre del editorial (Medicina 65: 75-79).

En 24, no es estrictamente una anteposicin focal como la definida an-


teriormente, sino una inversin del orden sujeto/ predicado. Considero que
en este caso se pone de relieve la modalidad epistmica que contrasta con el
comentario metadiscursivo final. La inferencia es la siguiente: esta explicacin
no es segura, del conjunto de alternativas posibles, hemos elegido esta. En este
caso, tambin se trata de una explicatura de nivel superior, dado que el emisor
explicita su actitud en el comentario final.
(25)
Las clulas madre y las malignas son las nicas que pueden evitar el acortamiento
de los telmeros precisamente porque su caracterstica es la capacidad de dividirse
de manera prcticamente ilimitada. Cmo logran estas clulas escapar a la condena
del acortamiento de los telmeros? Lo hacen activando la ya mencionada enzima
telomerasa, un complejo ribonucleoproteico que es capaz de pegarse al telmero
y alargarlo, aadindole secuencias telomricas, con lo que se logra evitar el des-
gaste de las estructuras protectoras en esos tipos celulares. A nadie escapar, a esta
altura de la descripcin del fenmeno, que tanto los telmeros como la telomerasa
constituyen atractivos blancos teraputicos ya que un frmaco que bloquee la

49
15 (2)

actividad de la telomerasa y con ello el alargamiento de los telmeros, provocara


la muerte del tumor al acortarse stos excesivamente (Medicina 69: 681-684).

En 25, la anteposicin focal A nadie es una clara apelacin al destinatario,


se enfatiza la polaridad de la conclusin formulada por el autor y se destaca el
inters farmacolgico del descubrimiento.
(26)
Muchas son las variables fisiolgicas que han sido estudiadas en semejantes condi-
ciones. Sin duda unas de las ms impactantes son las referidas a la composicin
de los gases en sangre arterial (Medicina 70: 91-95).

En 26, la anteposicin focal introduce el contraste entre los cuantificado-


res muchas /una, para destacar el tema: la composicin de los gases en sangre
arterial. La construccin puesta de relieve en segunda instancia tiene como
funcin especificar el dominio conceptual. El adverbio evidencial sin duda
muestra el grado de aceptabilidad que el hablante otorga a su enunciado.
Las perfrasis de relativo constituyen un procedimiento de puesta en re-
lieve muy frecuente en los editoriales. En el ejemplo 27, se combina con una
estructura concesiva, cuya funcin es desencadenar la explicacin, que ser
uno de los temas del texto.
(27)
Si bien estas protenas receptoras poseen una estructura bastante similar pertene-
cen a la familia de las protenas G que atraviesan la membrana celular diferencias
sutiles entre ellas son las que les confieren la especificidad hacia las molculas
odorferas. A diferencia del sistema visual que puede distinguir miles de colores
recurriendo a tres tipos de receptores diferentes, el nmero de receptores olfativos
es comparativamente enorme (Medicina 65: 170-172).

Las perfrasis de relativo ponen de relieve la informacin que se presenta


como nueva y que forma parte del descubrimiento. Su uso es especificativo
(Moreno Cabrera 1999), se especifica un dominio conceptual, en este caso, la
especificidad de las molculas odorferas.
Y a continuacin en el mismo texto:
(28)
De modo que se genera un complejo cdigo combinatorio que forma el que
se denomina patrn odorfero de una sustancia. Estos patrones son los que
proporcionan la base de nuestra capacidad de reconocer y recordar tantos olores
diferentes (Medicina 65: 170-172).

En 28, la relativa el que se denomina el patrn odorfero pone de relieve


y explicita el acto de habla denominativo (perfrasis delocutiva), que tiene por
funcin indicar que el sintagma sealado constituye un trmino ya acuado.
Luego se retoma en la oracin siguiente, en la que el sintagma puesto de

50
Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

relieve tiene carcter anafrico. Su funcin es posespecificativa, en trminos


de Moreno Cabrera (1999), se trata de revisar una especificacin anterior y
precisarla.
Otro ejemplo similar es el siguiente:
(29)
Gran Bretaa es el que lleva la delantera en cuanto a legislacin, y es llamativo
que este pas que es tan restrictivo en la legislacin relacionada al uso de animales
para investigacin, permita la generacin de embriones hbridos (tambin llamados
cbridos, que son embriones creados combinando material gentico de humanos
con cigotos de otros animales) u otros, para investigacin, siempre y cuando no
se desarrollen ms all de 14 das. [] No est de ms recordar que los avances
cientficos no son malos ni buenos, somos los humanos los que hacemos buen o
mal uso de los mismos. Todo esto constituye una verdadera revolucin reproduc-
tiva que altera la evolucin natural de la especie humana. O en realidad, sern
estos cambios tambin naturales ya que son generados por la inteligencia de los
hombres? (Medicina 69: 201-203).

En 29, el sintagma puesto de relieve Gran Bretaa tiene un uso especi-


ficativo, introduce el tema del discurso posterior. En la segunda perfrasis de
relativo, el uso es posespecificativo, se precisa el enunciado anterior, relacionado
con cuestiones de biotica.
Las anteposiciones focales y las perfrasis de relativo no forman parte del
marco, sino del ncleo. Constituyen los segmentos de informacin remtica
que el hablante desea poner de relieve.

3. Las funciones informativas en los artculos de investigacin


En este apartado me referir brevemente a las estructuras informativas
en las conclusiones de artculos de investigacin de la revista Medicina. He
seleccionado esta parte textual, porque es aqu el lugar en el cual los autores
sistematizan los resultados de su investigacin, a partir de las evidencias que
les ha proporcionado su investigacin emprica. Pueden realizar inferencias,
establecer generalizaciones, convalidar o refutar las hiptesis planteadas
inicialmente y proponer desarrollos futuros en su investigacin. A partir de
estos resultados formulan sus conclusiones y evalan su importancia.
Las conclusiones de los artculos de investigacin analizados se caracte-
rizan por presentar un esquema informativo en el que predomina un orden
de palabras no marcado, es decir, la informacin conocida se presenta como
pivote y articula la presentacin de los temas.
Veamos algunos ejemplos:
(30)
Dado que en el contexto quirrgico no era factible la va peroral, administramos
a cinco pacientes dosis de carga seguida de una infusin continua de CL, logrando

51
15 (2)

concentraciones plasmticas de 5.71 g/ml, que son habituales luego de una


dosis oral de 125 mg. (Medicina 61 (5) 369-462).

(31)
Dado que en estos estudios se utiliz isquemia regional, los cambios en la presin
ventricular fueron mnimos y por lo tanto las alteraciones sistlicas y diastlicas
se evaluaron a travs de las dimensiones cardacas. (Medicina 63 (5)369-463).

En 30 y 31, la clusula subordinada causal presenta informacin conocida


o presupuesta por el interlocutor, que funciona como el elemento sobre el que
se construye la informacin nueva que constituye parte de la discusin de los
resultados. Constituye el marco que explicita la lgica argumentativa utilizada
en el texto. Este tipo de estructuracin, en la que la evidencia se articula sintc-
ticamente como una estructura causal es muy frecuente en los textos analizados.
En los casos en que se altera el orden de palabras con fines discursivos, se
trata en general de estructuras de topicalizacin y entre ellas, el recurso ms
utilizado en los textos analizados es el tema vinculante, como por ejemplo en:
(32)
En cuanto al nivel de educacin, nuestros resultados coincidieron con las inves-
tigaciones antes mencionadas que indican mayor TA [terapias alternativas] a ms
alto nivel de educacin formal (Medicina 63, 2: 97-192).

(33)
En relacin con la va de la lipooxigenasa observamos una accin diferencial,
en razn que ambas concentraciones de CL inhibieron significativamente la
produccin de 5-HETE, mientras que la INDO no la modific (Medicina 61,
5: 369-462).

La funcin del tema vinculante es organizar la exposicin de la discusin


de resultados y conclusiones que se formularn a continuacin. En 32, intro-
duce una de las variables que se tomaron en cuenta en la investigacin. En el
ejemplo 33, el tema vinculante retoma uno de los resultados del experimento.
Otro ejemplo similar es el siguiente:
(34)
De las lesiones crnicas, el lupus discoide fue la ms frecuentemente encontrada
(19.4%). Dubois et al informaron cifras similares en sus series (14-29%). Esta
lesin no se relacion con la serologa ni con la actividad de la enfermedad (Me-
dicina 63, 3: 193-272).

En este ejemplo la preposicin de no establece ningn tipo de relacin


sintctica con el resto de la oracin, simplemente introduce un tema, que se
especificar a continuacin. Tambin se han identificado temas dislocados, in-
troducidos por la preposicin de, pero que mantienen dependencias sintcticas
con el resto de la oracin:

52
Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

(35)
En nuestra cohorte menos de la mitad de los pacientes tuvo medicin de peso y
de ellos, la mayora ostent sobrepeso u obesidad (Medicina 67, 5: 417-628).

En este ejemplo el elemento antepuesto es un tema dislocado, que mantiene


una dependencia sintctica con el cuantificador de la oracin, que funciona
como el sujeto.
En estos textos los temas vinculantes y los dislocados, que constituyen el
marco en la estructura informativa propuesta por el modelo de Basilea, tienen
una funcin cohesiva, que contribuye a construir redes referenciales con ele-
mentos anteriores o posteriores en el texto y contribuye a la argumentacin
(Borreguero Zuloaga 2014).

4. Conclusiones
Las funciones informativas derivadas de la alteracin en el orden de palabras
son estrategias dirigidas a que los lectores hagan determinadas inferencias que
los lleven a reconocer la argumentacin propuesta por el autor de los textos.
A su vez, fundamentalmente muchas de estas construcciones, que constituyen
el marco, tienen la funcin de explicitar las relaciones lgico-argumentativas
y construir redes referenciales que articulan los textos.
Especficamente, los recursos vinculados con la topicalizacin: los temas
vinculantes y los dislocados introducen y organizan los temas en el discurso y
cumplen funciones metadiscursivas. En cambio los procedimientos de focali-
zaciones identificados: la anteposicin focal y las perfrasis de relativo tienen
por objetivo, en los casos analizados, por un lado, destacar determinados temas
que constituyen los elementos centrales de la exposicin, especificar el domino
conceptual o precisarlo; como as tambin, poner de relieve la polaridad o
modalidad de la oracin, es decir, el acto ilocutivo.
En los editoriales analizados, los recursos de focalizacin se utilizan como
procedimientos para dirigir la argumentacin y convencer a los destinatarios
de las tesis sostenidas por los editorialistas. En cambio, en las conclusiones de
los artculos de investigacin de los textos del corpus, la informacin nueva
es presentada en forma cannica, casi sin alteracin del orden de palabras, a
partir de la evidencia que supone la informacin compartida o presupuesta
por los interlocutores. Esa informacin conocida suele ser el fundamento
que permite formular las hiptesis, que son presentadas como informacin
nueva. En los casos en que se altera el orden de palabras se utilizan con ms
frecuencia recursos de topicalizacin, como los temas vinculantes y dislocados,
que colaboran en la organizacin y exposicin de los temas y en el desarrollo
de la argumentacin. Es decir, los enunciados suelen tener marco, pero no,
anteposiciones focales o perfrasis de relativo.

53
15 (2)

Notas

1 Uno de los grupos de investigacin es el liderado por Claire Blanche Benveniste


(1994) en la Universidad e Aix en Provence; otro es el de Eddy Roulet (Roulet et
al. 2001) en la Universidad de Ginebra. El modelo de Benveniste ha sido aplicado
al italiano por Angela Ferrari (Ferrari et al. 2008) y su equipo de la Universidad de
Basilea. En nuestro trabajo retomaremos algunos conceptos del modelo de Basilea.
2 En este trabajo utilizar el trmino marco.

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Laura Ferrari: Las funciones informativas en gneros de la comunicacin especializada

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Laura D. Ferrari es doctora en Letras, rea lingstica por la Universidad


de Buenos Aires. Su tema de tesis fue la modalidad epistmica en artculos
de investigacin de medicina y paleontologa. Se desempea como Profesora
Adjunta de las ctedras de Gramtica y Sintaxis de la Facultad de Filosofa y
Letras (UBA) y como Investigadora Docente en el Instituto del Desarrollo
Humano de la Universidad Nacional de General Sarmiento. All dirige un
proyecto de investigacin sobre la gramtica y sus campos de aplicacin, y ha
sido coordinadora del Taller de Lectoescritura del Curso de Aprestamiento
Universitario en dicha universidad. Ha publicado numerosos artculos en
revistas especializadas nacionales e internacionales y captulos de libros acad-
micos. Ha participado en congresos y reuniones cientficas de su especialidad,
nacionales e internacionales. Sus temas de investigacin en la actualidad son:
la estructuras topicalizadas, los operadores de foco y la gramtica aplicada a la
enseanza de la lectura y la escritura. En el mbito de la docencia de posgra-
do, se desempea como profesora de metodologa de la investigacin en las
Maestras en Traduccin y en Lengua Inglesa de la Universidad de Belgrano,
en donde dirige un proyecto de investigacin sobre lingstica y traduccin.
Correo electrnico: [email protected]

55
ARTCULO

Argumentacin, gradualidad y construcciones


intensivas con hasta y como

MARA MARTA GARCA NEGRONI


CONICET, Universidad de San Andrs y
Universidad de Buenos Aires

Resumen. A la luz de los principios no referencialistas y no veritativistas de la semntica


argumentativa, en este trabajo me ocupo de las construcciones intensivas con hasta y
como. Si bien ambas han sido analizadas como estructuras estereotipadas de alto grado
que no alteran la significacin del elemento al que estn sintcticamente asociadas,
aporto evidencias acerca de que, al menos en algunos casos, ellas actan sobre la signi-
ficacin del ncleo antes de intensificarlo. Muestro as que, si en las estructuras V/Adj
hasta Y y Adj como Y, la intensificacin resulta de la internalizacin de la argumenta-
cin externa normativa de la palabra modificada, en aquellas de la forma V como Y,
la intensificacin puede consistir en un refuerzo directo de la significacin del verbo
al que se aplica, o presuponer previamente una seleccin o incluso una modificacin
del sentido de esa base verbal.
Palabras clave: semntica argumentativa, intensificacin, hasta, como, internalizacin

Resumo. luz dos princpios no referencialistas e no veritativistas da semntica


argumentativa, neste trabalho, eu analiso as construes intensivas com hasta e como.
Se bem que na tradio de estudos gramaticais, ambas foram analisadas como estrutu-
ras esterotipadas superlativas que no alteram a significao do elemento relacionado
sintaticamente com elas, mia contribuio procura revelar que em pelo menos alguns
casos, estas estruturas atuam sobre o significado do ncleo como condio previa ao
efeito de intensificao. Mostro assim que, se nas estruturas V / Adj hasta Y e Adj como
Y, a intensificao e o resultado da internalizao da argumentao externa normativa
da palavra modificada, nas outras com V como Y, a intensificao pode consistir em
um reforo direto da significao do verbo afeitado, ou pressupuser previamente uma
seleo ou incluso uma mudana no sentido da base verbal.
Palavras-chave: semntica argumentativa, intensificao, hasta, como, internalizao

Abstract. In light of non-referentialist principles of argumentative semantics, in


this paper I deal with Spanish constructions of the intensifiers hasta NP and como
NP. Despite the fact that both constructions have been traditionally analyzed as
superlative stereotyped structures, which do not alter the significance of the element
to which they are syntactically associated, I will argue that, in at least certain cases,
they affect the meaning of the nucleus before the intensification takes place. I thus
show that in the structures V/Adj hasta NP and Adj como NP intensification results
from the internalization of some associated discourse evoked by the nucleus (those
constructed with therefore) while in V como NP intensification may also presup-

Recibido: 17 de julio de 2015 Aceptado: 10 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 57-77 57


15 (2)

pose a selection or a change in the meaning of the verb to which it applies before
the reinforcement happens.
Keywords: argumentative semantics, intensification, hasta, como, internalization

Introduccin
A lo largo de sus sucesivos desarrollos (teora de la argumentacin en la
lengua, teora de los topoi, teora de los modificadores, teora de los bloques
semnticos), la semntica argumentativa siempre ha buscado caracterizar las
expresiones de la lengua sin hacer intervenir entidades extraas a ella, es decir,
sin recurrir a un conocimiento previo de las propiedades del mundo o del pen-
samiento. As, de acuerdo con esta teora no referencialista y no veritativista,
el sentido de nuestras palabras, expresiones o enunciados no est constituido
por las cosas, los hechos o las propiedades que denotan, ni por los pensamien-
tos o las creencias que suscitan, sino por los encadenamientos o discursos
argumentativos que sugieren. En trminos de Ducrot (2004: 364), el sentido
de una entidad lingstica no es nada ms que un conjunto de discursos que
esa entidad evoca. Y dado que esos discursos pueden aplicarse con mayor o
menor fuerza argumentativa, uno de sus rasgos constitutivos es su gradualidad.
En efecto, tal como lo ha demostrado la teora de los modificadores (Ducrot
1995, Garca Negroni 1995), aun cuando utilicemos las palabras para calificar
un objeto, siempre hay grados posibles en su afirmacin o negacin. Segn
Ducrot (1998: 195),
La gradualidad no resulta, como afirmara una semntica informativa, del hecho
de que las palabras expresaran propiedades, reales o intelectuales, las que, fuera de
la lengua y del discurso, ya poseeran un carcter gradual. La gradualidad resulta
ms bien del hecho de que las palabras expresan posibilidades de encadenamientos,
conclusivos o concesivos, y que la fuerza de esos encadenamientos es ella misma
gradual. La gradualidad no refleja, pues, la relacin de las palabras con las cosas
o con el pensamiento, sino su relacin con el discurso.

Siguiendo esta lnea, aqu me ocupar de dos construcciones que tambin


ponen en evidencia esa relacin de las palabras con el discurso. Se trata de las
estructuras con hasta y como, del tipo de las ejemplificadas en (1) y (2),
[1] Yo le deca: no debes ir. Y ella me deca: Estoy hasta el moo de que todo
el mundo me diga lo que debo hacer y lo que no debo hacer.
(CREA, Egido, L., El corazn inmvil, Barcelona, Tusquets, 1995)
[2] ESCORPIN (23 oct-21 nov)
Mantente firme como una roca y no permitas que otras personas vengan a
alterar lo ya planificado por ti. Enfrntate a esa persona que pretende gobernar
tu vida.
(CREA, El Nuevo Herald, Horscopo de Walter Mercado, 28/7/1997)

58
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

En general, se afirma que se trata de estructuras fijas expresivas que, a


la manera de los clichs intensivos (Schapira 1999), refuerzan el sentido de
la palabra modificada. Por mi parte, intentar mostrar que el proceso de
intensificacin no es idntico en todos los casos. En lo que sigue, y tras re-
cordar brevemente cmo han sido tratadas en la bibliografa especializada las
construcciones que aqu me ocupan, presentar los presupuestos generales de
la teora argumentativa (Ducrot 2002, 2004, Carel y Ducrot 2005) en la que
se inscribe mi investigacin. Luego, y mediante el anlisis de un cuerpo de
datos constituido por ejemplos reales, tanto escritos como orales, procedentes
del crea y de sitios de internet, analizar las expresiones con hasta y como,
reforzadoras de ciertos encadenamientos argumentativos que constituyen el
sentido del trmino al que se aplican. Mi objetivo es mostrar que mientras
que, en el caso de las expresiones intensivas V/Adj hasta Y y Adj como Y,
se internaliza la argumentacin externa normativa de la palabra modificada
y el efecto es el de una sobrerrealizacin (Garca Negroni 1995), en el caso
de aquellas de la forma V como Y, la intensificacin puede consistir en un
refuerzo directo de la significacin del verbo, o presuponer previamente una
seleccin o incluso una modificacin del sentido de la base verbal a la que
modifican.1

1. Las construcciones intensivas con hasta y como. Algunos


antecedentes
En tanto preposicin, hasta expresa la idea de un lmite espacio-temporal
para un espacio que se recorre o para una duracin. Como preposicin espacial,
hasta forma parte de las especficamente dinmicas o direccionales utilizadas
para expresar el desplazamiento, y puede aparecer en correlacin con la prepo-
sicin desde, la que, por su parte, expresa el lmite inicial del evento. La misma
preposicin desde puede emplearse tambin en correlacin con hasta en los
empleos temporales para marcar con insistencia la duracin de la accin o del
estado. As, en (3) y (4), los sintagmas preposicionales cumplen, respectiva-
mente, la funcin de adjuntos temporales y locativos:
[3] Lo esper desde las 8 hasta las 11.
[4] Viaj desde Buenos Aires hasta Mendoza.

En su empleo espacial, y al igual que su equivalente francs jusque, hasta


no puede asociarse con un verbo de localizacin como ser, estar ubicado,
encontrarse, sino solo con un verbo de desplazamiento (Borillo 1998: 49, la
traduccin es ma). Ahora bien, en los siguientes ejemplos:
[5] Por otra parte, estas corrientes no son para nada antiimperialistas. Una gran
parte del financiamiento de los movimientos reaccionarios de Medio Oriente
proviene de las petromonarquas del Golfo, reaccionarias hasta la mdula y

59
15 (2)

aliadas de las potencias imperialistas occidentales, o de la venta de petrleo


a Turqua o a otras potencias imperialistas.
(Nuevo Mas, El atentado contra Charlie Hebdo: una masacre reaccionaria
que le har el juego a los islamfobos. Disponible en https://www.mas.org.
ar/?p=4398)
[6] Lo nico que quera decirle no ms es qu cosas tiene la vida. Usted que-
jndose de que la nieve le llega hasta las orejas, y fjese que yo jams de los
jamases he visto ni siquiera un copo.
(CREA, Skrmeta, A., El cartero de Neruda, Barcelona, Plaza y Jans, 1996)
[7] Durante varias horas no acert a hacer otra cosa que a pasear sin rumbo
bajo la lluvia. Cuando, al fin, repar en que me hallaba empapada hasta los
huesos, regres a casa.
(CREA, Fernndez Cubas, C., Los altillos de Bruma, Barcelona, Tusquets,
1983).
[8] Bueno, sos eran los puestos de vigilancia que usaba el PAC durante la gue-
rrilla. Es un cuerpo de defensa civil que se cre para defender a la poblacin.
Ahora que no hay guerrilla, nadie sabe qu hacer con ellos. Estn armados
hasta los dientes y se han convertido en un verdadero lastre, un peligro.
(CREA, Serrano, M., Antigua vida ma, Madrid, Alfaguara, 1995).
[9] El hermano mayor de ngeles Rawson ratific que cuando l declaraba en
la fiscala por el crimen de su hermana escuch al imputado Jorge Mangeri
en otro cuarto muy nervioso mientras lo interrogaban por lo que concluy
que estaba hasta las manos en la causa.
(Diario Popular, 25.3.2015, http://www.diariopopular.com.ar/notas/220500-
para-el-hermano-angeles-mangeri-esta-hasta-las-manos)
[10] Hace ya largos meses, Suzanne Vega se hizo con el pblico espaol, y en
realidad con el de prcticamente todo el mundo, gracias a una cancin,
Luka, que a fuerza de metrnosla hasta en la sopa, pas de ser una esplndida
composicin a resultar un verdadero tostn. (CREA, ABC, 08/06/1989: La
Vega se convirti en vergel).
[11] Estuvo realmente simptico, hablando hasta por los codos y haciendo toda
clase de bromas, y la ta Julia qued encantada con l.
(CREA, Vargas Llosa, M., La ta Julia y el escribidor, Barcelona, Seix Barral,
1996).
[12] Cuando menos lo pensaba, mis colegas me condujeron delante del teln,
y de repente todos desaparecieron. Y ah qued yo. Solo. Qu momento!
La gente se levant de sus asientos casi como un solo hombre y estall una
ovacin que me emocion hasta las lgrimas. Sent que aquellas muestras de
regocijo no se dirigan al tenor Carreras, sino al ser humano. El jbilo no
pareca terminar nunca; de pronto empezaron a llover incluso flores sobre
el escenario y yo me hallaba all en medio, incapaz de hacer nada, de decir
nada... durante casi diez minutos.

60
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

(CREA, Carreras, J., Autobiografa. Cantar con el alma, Barcelona, Ediciones


B, 1989)

observamos que solo en (6) estamos en presencia de un predicado a la vez di-


nmico y tlico. En los otros casos, se trata ya sea de predicados claramente de
estado2 (Vendler 1967), que expresan el resultado actual de una accin pasada
(ejemplos (7), (8)) o que se presentan como permanentes sin consideracin
de principio ni fin (ejemplos (5) y (9)), ya sea de predicados procesivos co-
rrespondientes a actividades3 sin indicacin de desplazamiento ni de telicidad
(ejemplos (10), (11), (12)). Estas primeras observaciones militan as a favor de
una lectura adverbial y no locativa ni temporal de hasta. Con valor adverbial,
hasta denota lmite en la indicacin numrica (Cano Aguilar 1982; Gutirrez
Ordez et al. 1984), como en (13)
[13] All caban hasta 500 personas.

o lmite ponderativo, como en (14)


[14] Hasta su padre lo traicion.

Segn Pavn Lucero (1999: 597), el valor adverbial de hasta como partcula
intensificadora puede explicarse a partir de las construcciones con desde hasta
por omisin de desde. En esas construcciones los trminos de las preposiciones
expresan, respectivamente, los lmites inicial y final de una determinada trayec-
toria que ha incluido etapas previas. Y como el trmino de hasta tambin est
incluido en la serie, la enunciacin de la construccin (con o sin desde) puede
evocar la idea de totalidad y, con ella, la de intensidad. Esta ltima se relacionara
con la nocin de contrario de una expectativa que se derivara del principio
escalar segn el cual el trmino en la incidencia de hasta se encontrara en el
extremo de una hipottica escala de probabilidad (Montolo 1999: 3722).
Pero es esta una buena descripcin para los ejemplos (5)-(12)? Es cierto
que por la presencia de la estructura fija con hasta, se produce all el refuerzo
de una intensidad (cf., empapada hasta los huesos) o la indicacin de una in-
tensidad, e incluso de un grado extremo (cf., estaba hasta las manos). Pero si en
los ejemplos (5)-(12) hay expresin de la intensidad, sta deriva de la idea de
totalidad? Debe considerarse que la mdula, los huesos, los dientes y los otros
trminos que aluden a distintas partes del cuerpo o que evocan el mundo de lo
ntimo y lo privado, como sopa o camiseta y que aparecen en el alcance de hasta
son enunciados en tanto ltimo miembro de una serie? La fijacin y el carcter
fuertemente expresivo de estas locuciones no permiten establecer fcilmente
relaciones parafrsticas que demuestren o nieguen lo bien fundado de esta idea.
As, frente a una relativa posibilidad de (5) y (8),
[5] ? Una gran parte del financiamiento de los movimientos reaccionarios de
Medio Oriente proviene de las petromonarquas del Golfo, reaccionarias

61
15 (2)

hasta la mdula (desde la piel hasta la mdula / desde lo ms superficial hasta


lo ms profundo).
[8] ? Ahora que no hay guerrilla, nadie sabe qu hacer con ellos. Estn
armados en la cintura, en las manos, en los brazos, en los dientes (desde
la cintura hasta los dientes).

(9) o (12) parecen imposibles:


[9] * escuch al imputado Jorge Mangeri en otro cuarto muy nervioso mientras
lo interrogaban por lo que concluy que estaba xxx, zzz, las manos (desde
xxx hasta las manos) en la causa.
[12] * Se emociona xxx, zzz, las lgrimas (desde xxx hasta las lgrimas).

De todos modos, y aunque este fuera el caso, sera esta indicacin de


totalizacin la que explicara el valor intensivo de estas expresiones?
En cuanto a las estructuras V/Adj como Y, Beinhauer (1985) las incluye
dentro de las comparativas estereotipadas. Al igual que las de superioridad
(ms bueno que el pan) y las de la forma hecho + sustantivo (est hecho sopa),
las comparaciones de igualdad (est alegre como unas castauelas) permiten,
segn el autor, realzar lingsticamente la caracterstica atribuida a un ser
cuando se lo compara con un objeto o con una persona que la fantasa del
hablante considera como exponente de la aludida cualidad (Beinhauer
1985: 297). Por su parte, Gutirrez Ordez (1994) recalca que no parecen
observarse diferencias de sentido entre las comparaciones estereotipadas de
superioridad y de igualdad (cf. ms borracho que una cuba / borracho como
una cuba) y destaca que a menudo se las comprende sin conocer el segundo
miembro de la comparacin, que carece del valor relativo propio de su
determinacin (Gutirrez Ordez 1994: 65). Para Gross, el sentido de
intensidad surge del hecho de que, para caracterizar un ser, un objeto, un
acontecimiento, se los compara con un elemento de referencia (por ej., la
nieve o un guante, en blanco como la nieve o dar vuelta como un guante) que
posee la propiedad caracterstica en un grado eminente (Gross 1996: 119).
Tambin Shapira (1999) las cataloga dentro de las expresiones estereotipadas
o clichs con efecto intensivo, cuya fijacin respondera a la necesidad o el
deseo de reforzar el sentido de la palabra que el clich modifica (Shapira
1999: 27). Finalmente, para la Nueva gramtica de la lengua espaola (Real
Academia Espaola 2009: 3430), se trata de comparaciones prototpicas que
introducen en su segundo trmino ejemplos destacados o representativos
de la magnitud que se compara y que deben analizarse como estructuras
cuantificadas de grado extremo en la medida en que el segundo trmino
designa un estereotipo ejemplificador de la propiedad (altura, fuerza,
lentitud, terquedad, negrura, etc.) que se desea aplicar en algn grado
elevado (Real Academia Espaola 2009: 3430)

62
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

Ahora bien, si bien es cierto que con frecuencia el efecto es el de una


sobrerrealizacin (ejemplo (15)), este no es el caso de todas las construcciones
fijas con como, en particular cuando ellas se aplican a ciertos verbos. As, si las
expresiones como un burro/como un perro/como un negro/como un energmeno
aplicadas a trabajar parecen indicar todas el alto grado del proceso denotado por
el verbo (ejemplo (16)), en otras construcciones de la forma V como Y, como
en duerme como un beb o duerme como un tronco, la intensificacin adquiere
propiedades particulares (ejemplos (17) y (18)).
[15] Padres y tos le haban intentado sonsacar de dnde haba sacado todas esas
ideas, pero l haba permanecido mudo como una tumba.
(CREA, Alou, D., Una modesta aportacin a la historia del crimen, Barcelona,
Anagrama, 1991)
[16] Soldevila se sinti siempre responsable de este pas. Y as trabaj como un
negro para redimirlo de su propia ignorancia.
(CREA, La Vanguardia, 20/10/1994)
[17] Mientras, en la puerta de calle, Ignacio toca el timbre como un energmeno,
adentro, en su casona de techos altos y pisos que crujen, Gonzalo duerme
como un beb, libre de toda culpa y remordimiento.
(CREA, Bayly, J., La mujer de mi hermano, Barcelona, Planeta, 2002).
[18] El secreto del cerebro para dormir como un tronco.
En este mundo moderno, los durmientes pesados tienen una ventaja: siguen
durmiendo a pesar de vecinos ruidosos y alarmas de coche.
(Bitnavegantes, Pedro Donaire, 8/13/2010. http://bitnavegante.blogspot.
com.ar/2010/08/el-secreto-del-cerebro-para-dormir-como.html)

Para tratar entonces de explicar el aspecto intensivo e hiperblico, presente


en las estructuras fijas con hasta y para dar cuenta de las diferencias en el tipo
de intensificacin en aquellas con como, en lo que sigue propondr un anlisis
en trminos de internalizacin, seleccin y modificacin. Previamente, presen-
tar el marco terico argumentativo en el que se inscriben dichos conceptos.

2. La semntica argumentativa: presupuestos tericos generales


Como adelant, la semntica argumentativa siempre caracteriz el sentido
en trminos de argumentacin, i.e. en trminos de la insercin de los enunciados
en los encadenamientos discursivos. Limitada en su versin tpica solo a los
encadenamientos normativos, que se manifiestan a travs de los conectores por lo
tanto, porque, si entonces (abreviados como PLT), la nocin de argumentacin
modific su alcance en los ltimos aos como consecuencia del reconocimiento
de que este tipo de encadenamientos no sirve necesariamente para concluir,
sino ms bien para representar situaciones determinadas. En este sentido, y tal
como lo ha puesto en evidencia la teora de los bloques semnticos (en adelante

63
15 (2)

TBS), el estatus de los encadenamientos normativos no es tan diferente del de


otros de naturaleza concesiva sealados por conectores del tipo de sin embargo,
a pesar de, aun si, etc. (abreviados como SE) seguidos de una negacin. Es ms,
ambas estructuras (a PLT b y a SE Neg. b) son consideradas actualmente como
estrictamente paralelas en tanto construyen la misma representacin de las cosas.
Dicho de otro modo, al mantener idntica la interdependencia semntica entre
los miembros a y b, ambos tipos de encadenamientos permiten la expresin
del mismo bloque semntico. Pero dado que todo bloque semntico tiene
por naturaleza dos aspectos, es posible establecer una clara distincin entre
ambos tipos de encadenamientos. Si los normativos en PLT aplican el bloque
bajo su aspecto normativo (a PLT b), los encadenamientos en los que PLT ha
sido remplazado por un conector SE seguido de una negacin lo hacen bajo
su aspecto transgresivo (a SE Neg. b). Considrense los siguientes pares de
enunciados, construidos a partir de los ejemplos (12) y (18):
[19] Como el tenor se emocion por la ovacin, no pudo hacer ni decir nada...
durante casi diez minutos.
[20] A pesar de que el tenor se emocion por la ovacin, pudo reaccionar rpido
y pronunciar un discurso de agradecimiento.
[21] Anoche pudo dormir, por lo que se siente recuperado.
[22] Aunque anoche pudo dormir, todava no se siente recuperado.

Como se constata, tanto (19) como (20) construyen la misma representa-


cin de la emocin-que-impide-reaccionar. Pero mientras que (19) aplica ese
bloque bajo su aspecto normativo (emocin PLT Neg. capacidad de reaccin),
(20) lo hace bajo su aspecto transgresivo (emocin SE capacidad de reaccin).
Por su parte, el encadenamiento normativo en PLT (21) y el transgresivo en
SE (22) manifiestan, bajo aspectos diferentes, el mismo bloque semntico,
el del sueo que repara: dormir PLT reparacin, en (21); dormir SE Neg.
reparacin, en (22).
La TBS mantiene as la idea de que la argumentacin no se agrega al
sentido, sino que constituye el sentido, sentido que est dado por los encadena-
mientos argumentativos normativos y transgresivos que las entidades evocan ya
sea como su argumentacin externa (AE) o como su argumentacin interna (AI).
La AE de una determinada entidad lingstica est constituida por los
discursos argumentativos, normativos y transgresivos, en los que esa entidad
interviene en tanto primero o segundo segmento. As, entre las AE de, por
ejemplo, dormir figuran, adems de (21) y (22), los encadenamientos (23)
y (24):
[23] Como estaba muy cansada, durmi toda la noche.
[24] Aunque no estaba cansada, durmi toda la noche.

64
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

Se observar que, mientras (21) y (22) manifiestan las AE a la derecha de


dormir (dormir figura en ambos como primer segmento del encadenamiento),
los enunciados (23) y (24) constituyen AE a la izquierda (dormir aparece como
segundo segmento: cansancio PLT dormir y Neg. cansancio SE dormir). Y
esos bloques son los que estn inscriptos en la significacin de dormir. Dicho
de manera general: si el aspecto X conector Y es una de las AE a la derecha de
X (es el caso de (21)), su conversa (X conector Neg. Y) tambin lo es (es el
caso de (22)); si X ocupa, en cambio, el segundo miembro del encadenamiento,
formarn parte de las AE a la izquierda de X tanto el aspecto Z conector X (es
el caso de (23)), como su transpuesta Neg. Z conector X (es el caso de (24)).
Pero para la TBS, las AE no bastan para definir el sentido de las entidades
lingsticas. Por ello introduce la nocin de AI, que refiere a los discursos ar-
gumentativos, normativos o transgresivos, en los que la entidad no interviene
y que constituyen por tanto una especie de parfrasis de ella. Como ejemplo
de la AI de dormir, puede considerarse (25):
[25] Necesitaba reposo por lo que su actividad consciente qued en suspenso.

En efecto, decir dormir evoca necesariamente una relacin normativa en


PLT entre la necesidad de reposo y la suspensin de la actividad consciente (ne-
cesidad de reposo PLT suspensin actividad consciente). Se observar aqu que
(26), que constituye la conversa de (25), es decir cambio de conector seguido
de negacin: necesidad de reposo SE Neg. suspensin actividad consciente,
no forma parte de la AI de dormir sino de la de su antnimo (velar).
[26] Aunque necesitaba reposo, su actividad consciente no qued en suspenso.

Dicho de modo general, si un aspecto X conector Y es constitutivo de


la AI de una entidad A, es imposible que el converso (X conector Neg. Y)
tambin lo sea. Este pertenecer a la AI de su antnimo.

3. Argumentacin y construcciones intensivas con hasta y como


3.1. La expresin de la intensidad con hasta
Para intentar explicar el aspecto intensivo, hiperblico, presente en las
estructuras fijas con hasta, recordar que, al igual que incluso y aun, hasta forma
parte de las partculas escalares aditivas especializadas en el refuerzo argumen-
tativo y que los segmentos en su alcance pueden evocar tanto argumentaciones
en PLT como argumentaciones en SE (Garca Negroni 2006). As, en:
[27] Puedo decirle que este trabajo no es una mera investigacin; es algo vital para
el pas, y hasta dira que para la humanidad. Debemos conseguirlo pronto,
Herr Niedrig.
(CREA, Zaragoza, J.R., 1981, Concerto Grosso, Barcelona, Destino, 1981)

65
15 (2)

[28] Es ste su primer trabajo para televisin como presentador?


No. Yo empec presentando en Prado del Rey. Luego me dediqu a actor.
Tambin present radio y hasta me concedieron un premio Ondas.
(CREA, Espaa, Tiempo, 26/03/1990)

la presencia de hasta determina que los dos segmentos puestos en relacin sean
interpretados como co-orientados y en un orden de fuerza creciente en AE en
PLT a la derecha (en este empleo, hasta no impone tener en cuenta la AI del
segmento que introduce):
[a] importante PLT debe conseguirse
[b] actividad laboral previaPLT tiene experiencia

En el caso de (29) y (30), en cambio, la AE del enunciado depende de la


AI en SE evocada por el segmento en el alcance de hasta:
[29] Que no, Nano. Que estn todos muy careros. Aqu dentro se espabilan
hasta los ms tontos. Estaban los tres en la celda. Tanto la cena como la
comida tena lugar all, pues en la crcel no exista comedor.
(CREA, Toms Garca, J.L., La otra orilla de la droga, Barcelona, Destino,
1985)

[30] Fue tanto lo que me estimul Lhote, que iba yo hasta los sbados en la noche
y el director me miraba con simpata. Mademoiselle Bilova, es magnfico,
trabaja usted cuando todos van a descansar o a divertirse. Es que no tengo
nada que hacer, monsieur. De abrir el atelier los domingos, all me hubieran
encontrado.
(CREA, Poniatowska, E., Querido Diego, te abraza Quiela, Mxico, Era, 1992.

En efecto, si los ms tontos en (29) o los sbados en la noche en (30) pueden


ser vistos como argumentos ms fuertes que todos se espabilan o iba todos los
das al atelier no es, sin duda, porque los tontos tengan ms capacidad que los
dems para espabilarse, o porque asistir un solo da al atelier sea un argumen-
to superior a ir todos los das. Si esos segmentos son ms fuertes es porque
al estar y por estar introducidos por la partcula aditiva hasta argumentan en
tanto primer segmento de una argumentacin transgresiva en SE. En otras
palabras, si hay refuerzo argumentativo mediante hasta los ms tontos o hasta
los sbados en la noche es porque hay comprensin/entendimiento e ida al
atelier tambin en los espacios discursivos tontos y sbados, en los que a
priori estaba excluido que los hubiera (de all el sin embargo).
[c] Neg. inteligente SE espabilarse
[d] da de descanso SE trabajo

As pues, en (29) y (30), los elementos de sentido los tontos se espabilan a


pesar de su torpeza e iba al atelier los sbados a pesar de que el sbado es un da de

66
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

descanso actualizados en la significacin de (29) y (30) intervienen, reforzndola,


en la AE de los enunciados: En la crcel hay que ser rpido y por lo tanto hasta
los ms tontos se espabilan y Estaba muy motivada y por lo tanto iba al atelier
hasta los sbados en la noche (ver esquema en [e], [f]).
[e] crcel PLT rapidez
[f] motivacin PLT asistencia al atelier

Un movimiento argumentativo anlogo es el que se produce en los ejem-


plos (5) a (12). En efecto, el trmino en la incidencia de hasta evoca tambin
all una argumentacin transgresiva en SE: en todos los casos, se alude a una
transgresin fuerte, a una imposibilidad que sin embargo se produjo, a una
inaccesibilidad a la que sin embargo se tuvo acceso, etc. Pero a diferencia de
(29) y (30), hasta Y tiene por funcin ahora reforzar, a la manera de los mo-
dificadores sobrerrealizantes,4 el sentido de los trminos (adjetivos o verbos)
que determina. En trminos de la TBS, dir pues que funciona como un
internalizador normativo (Ducrot 2002).5
Como se recordar, un internalizador es un modificador Y que aplicado a
un trmino X coloca la AE de X en el interior de la AI de XY. Y como en la AI
de una entidad, no pueden estar simultneamente los dos aspectos en PLT y
en SE, el traslado de la AE de X hacia la AI de XY estar necesariamente acom-
paado de una seleccin: el internalizador afectar ya el aspecto en PLT, ya el
aspecto en SE. De all que Ducrot distinga los internalizadores transgresivos,
que conservan exclusivamente las argumentaciones en SE, y los internaliza-
dores normativos, que mantienen solo el aspecto en PLT. Como ejemplo de
internalizador transgresivo, puede considerarse el caso de en vano (Y) en buscar
en vano. En efecto, si entre las AE de buscar (X) figuran
[g] AE de X (buscar):
buscar PLT encontrar
buscar SE Neg. encontrar

la aplicacin del internalizador en vano determinar que la AI de buscar en vano


(XY) sea solo el aspecto transgresivo de la AE de buscar, esto es
[h] AI de XY (buscar en vano):
buscar SE Neg. encontrar

Ejemplo, en cambio, de internalizador normativo es el adjetivo verdadero


respecto, pongamos por caso, del sustantivo problema. En efecto, si entre las
AE de problema (X) se encuentran
[i] AE de X (problema):
problema PLT preocupacin
problema SE Neg. preocupacin

67
15 (2)

verdadero (Y) selecciona solo el aspecto normativo de la AE de problema (X)


para incluirlo en la AI de problema verdadero (XY), anulando toda posibilidad
de interpretacin transgresiva de XY.
[j] AI de XY (problema verdadero):
problema PLT preocupacin

Es precisamente a este ltimo tipo de internalizadores, los normativos


destructores de sin embargo, al que pertenecen las estructuras intensivas
con hasta. En efecto, la enunciacin de V/Adj hasta Y siempre desencadena
la internalizacin de la AE en PLT del verbo o adjetivo modificado. As, por
ejemplo, al actuar sobre los segmentos X: es reaccionario y burgus, estaban
armados, estuvo hablando o me emocion, las estructuras intensivas Y: hasta la
mdula, hasta los dientes, hasta por los codos y hasta las lgrimas conservan las
AE normativas asociadas a X, bloqueando las correspondientes transgresivas.
La AI del segmento es reaccionario y burgus hasta la mdula (XY) ser as:
[k] AI de XY (es reaccionario y burgus hasta la mdula):
reaccionario y burgus PLT reprobable

Anlogamente, la AI de estaban armados hasta los dientes (XY), ser des-


cripta mediante:
[l] AI de XY (estaban armados hasta los dientes):
armados PLT causan miedo

Y las de estuvo hablando hasta por los codos y me emocion hasta las lgrimas
sern, respectivamente:
[m] AI de XY (estuvo hablando hasta por los codos):
habla PLT entretiene

[n] AI de XY (me emocion hasta las lgrimas):


emocin PLT Neg. capacidad de reaccin

En todos los casos, entonces, si el valor semntico de la palabra modificada


resulta reforzado e intensificado, ello es en virtud de que la estructura fija con
hasta internaliza solo la continuacin normativa presente en su AE, destruyen-
do o bloqueando sus continuaciones en SE, es decir las continuaciones que
sustraen parte de su fuerza y que debilitan su sentido.

3.2. La expresin de la intensidad con como


Como queda dicho, en el caso de las expresiones intensivas V/Adj hasta
Y, la intensificacin deriva de una internalizacin de la AE normativa de la
palabra modificada y el efecto es el de una sobrerrealizacin, pero este no es
necesariamente el caso de todas las construcciones fijas en como.6 Considere-

68
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

mos para comenzar las estructuras Adj como Y (ejemplos (15), que reitero, y
(31) y (32)).
[15] Padres y tos le haban intentado sonsacar de dnde haba sacado todas esas
ideas, pero l haba permanecido mudo como una tumba.
[31] A poco lleg a la comisara un sargento primero, borracho como una cuba,
trayendo con l a un oficial igualmente saturado de alcohol etlico.
(CREA, Che Guevara, Viaje por Sudamrica, Navarra, Txalaparta, 1994)
[32] Segn Tomatis, si la voz materna transmite sentimientos penosos, angustiosos
o de repugnancia, el feto termina por defenderse, hasta el punto de que su
odo puede volverse sordo como una tapia a determinadas frecuencias. En
los casos extremos, este fenmeno podra explicar no slo ciertas diferen-
cias en cuanto a buen odo musical se refiere, sino tambin problemas de
comunicacin e incluso de miedo a la vida... ms all del parto.
(CREA, Penella, M., Tu hijo: genio en potencia. Las claves fundamentales para
su educacin, Madrid, Espasa Calpe, 1995)

Tal como puede constatarse, como una tumba, como una cuba y como una
tapia permiten indicar el alto grado de los adjetivos mudo, borracho y sordo a
los que se aplican. Y es que, al igual que en el caso de las expresiones intensivas
con hasta, las AI de mudo como una tumba, borracho como una cuba y sordo
como una tapia internalizan solo el aspecto normativo de las AE de los adjetivos
correspondientes (las AE transgresivas tambin evocadas por esos adjetivos
quedan bloqueadas):
[o] AI de XY (mudo como una tumba):
mudo PLT Neg. confesin

[p] AI de XY (borracho como una cuba):


borracho PLT Neg. control de uno mismo

[q] AI de XY (sordo como una tapia):


sordo PLT dificultad de comunicacin

El efecto elativo que se deriva de las expresiones Adj como Y tambin


surge de algunas construcciones de la forma V como Y, tal como lo sugieren
ejemplos del tipo de (33),
[33] Preparacin no me falta. Estoy a punto de cumplir los cuarenta y ya es
hora de que recoja los frutos de veinte aos de estudiar y trabajar como un
negro.
(CREA, Mills, J.J., El desorden de tu nombre, Madrid, Alfaguara, 1994).

en los que la AI de XY (trabajar como un negro) internaliza el aspecto normativo


de la AE de trabajar, destruyendo o bloqueando sus continuaciones en SE.
[r] AI de XY (trabajar como un negro):
trabajar PLT merecer recompensa

69
15 (2)

Sin embargo, en otras construcciones de la forma V como Y, la intensifi-


cacin se produce solo en relacin con ciertos discursos asociados al verbo en
cuestin en detrimento de otros. En otras palabras, en la estructura V como Y,
la intensificacin puede presuponer una seleccin o una modificacin previa
del sentido de la base verbal. Consideremos, a modo de ejemplo:
[34] Duerme como un beb / como un ngel / como un angelito.
[35] Duerme como un tronco / como una marmota / como un lirn.

Todas estas expresiones tienen, sin duda, en comn la idea de dormir


mucho y profundamente, pero los segmentos como un beb /como un ngel /
como un angelito parecen seleccionar un cierto tipo de sueo que sera, por
decirlo de algn modo, ms esttico, ms plcido o inocente que el evocado
por expresiones del tipo duerme como un tronco/ como una marmota / como un
lirn. Estas secuencias se aparentan, por su parte, a un sueo ms bien pesado,
fsico, desconectado del mundo. De all que mientras ciertos encadenamientos,
como (36)-(39), resultan posibles:
[36] PASSARELLA, SOS UN BRBARO...
Daniel Alberto Passarella cerr el puo de su mano derecha, lo lanz hacia
el frente, dio un salto, la extendi, mostr sus cinco dedos y grit como si
ayer se hubiera coronado campen del mundo.
() Se poda marchar tranquilo, por primera vez en muchos das, volando
de Barranquilla a Buenos Aires, iba a dormir como un beb. Passarella desde
ayer es lo mximo, es brbaro, es Gardel...
(CREA, El Tiempo, 13/02/19979)
[37] Cuando hay pasin, le dejas notitas en la nevera: Cario, te quiero, no te
he despertado porque dormas como un angelito.
(CREA, VV.AA., El club de la comedia presenta ventajas de ser incompetente
y otros monlogos de humor, Madrid, Aguilar, 2002).
[38] Cuando ces la tormenta elctrica y las cascadas de truenos se oan lejanas, era
ya muy tarde. No se habra despertado su padre? Ella te asegur que dorma
siempre como un tronco, y para despertarlo, a veces tenan que darle golpes.
(CREA, Chavarra, D., El rojo en la pluma del loro, Barcelona, Random
House Mondadori, 2002)
[39] Nada como un buen whisky para el enfermo dijo. Si quiere, aunque no me
parece absolutamente indispensable, le doy un sedante y, con la combinacin
del alcohol, notre homme debe quedarse dormido como una marmota...
(CREA, Schwartz, F., La conspiracin del Golfo, Barcelona, Planeta, 1983)

otros como (40)-(43) parecen ms difciles (salvo irona o juego de palabras):


[40] ??Se poda marchar tranquilo, por primera vez en muchos das, volando de
Barranquilla a Buenos Aires, iba a dormir como un tronco. Passarella desde
ayer es lo mximo, es brbaro, es Gardel...

70
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

[41] ??Cuando hay pasin, le dejas notitas en la nevera: Cario, te quiero, no


te he despertado porque dormas como una marmota.
[42] ??Cuando ces la tormenta elctrica y las cascadas de truenos se oan lejanas,
era ya muy tarde. No se habra despertado su padre? Ella te asegur que
dorma siempre como un beb, y para despertarlo, a veces tenan que darle
golpes.
[43] ?? Nada como un buen whisky para el enfermo dijo. Si quiere, aunque
no me parece absolutamente indispensable, le doy un sedante y, con la
combinacin del alcohol, notre homme debe quedarse dormido como un
angelito...

En suma, en el caso de dormir como un beb/como un ngel/como un angelito


y de dormir como un tronco/como una marmota/como un lirn, la enunciacin
del segmento como Y desencadena la internalizacin del aspecto normativo de
las AE de dormir, pero solo despus de haber seleccionado, en cada caso, un
sentido especfico para dormir.
[s] AI de XY (dormir como un beb/como un ngel /como un angelito):
Seleccin de un sentido de dormir, i.e., dormir apaciblemente
Intensificacin de ese sentido seleccionado por internalizacin de su AE
normativa:
dormir apaciblemente PLT causar ternura
La estructura intensiva como un beb/como un ngel/como un angelito acta
sobre el sentido seleccionado de dormir (i.e. dormir apaciblemente) y conserva
solo sus AE normativas, bloqueando las correspondientes transgresivas.
[t] AI de XY (dormir como un tronco):
Seleccin de un sentido de dormir, i.e., dormir pesadamente
Intensificacin de ese sentido seleccionado por internalizacin de su AE
normativa:
dormir pesadamente PLT Neg. despertar fcilmente
La estructura intensiva como un tronco acta sobre el sentido seleccionado
de dormir (i.e. dormir pesadamente) y conserva solo sus AE normativas,
bloqueando las correspondientes transgresivas.

Un caso similar es el de hablar como un loro:


[44] Un da me tocan la puerta y oh sorpresa! eran dos Testigos de Jehov. Una
seora y un seor. Buenas tardes seor, le venimos a dar una buena noti-
cia, algo que le...Lo siento seor soy Ateo, gracias. Le interrump. Ah
qu buena noticia insisti porque JesucristoEl seor hablaba como un
loro y trataba de convencerme de su Cristo salvador de pecados. Pareca
un vendedor de chompas en el Caribe. Tuve que interrumpirlo porque su
monlogo me aburra.
(Taringa! Toc! Toc! Somos los testigos de Jehov. Disponible en: http://www.
taringa.net/posts/info/18497084/TOC-TOC-Somos-los-testigos-de-Jehova.
html. Fecha de consulta 23/7/2015)

71
15 (2)

En efecto, si es cierto que hablar como un loro significa hablar mucho, no


todas las ocurrencias de hablar mucho pueden ser reemplazadas por hablar como
un loro. En este sentido, si (45) y (46) parecen posibles:
[45] El seor hablaba como un loro. No me dejaba intervenir.
[46] El seor hablaba mucho. No me dejaba intervenir.

el contraste entre (47) y (48) muestra que como un loro opera una seleccin
sobre el verbo hablar para luego indicar el alto grado.
[47] El gerente habl mucho sobre el futuro de la empresa, y nos preocup.
[48] ?? El gerente habl como un loro sobre el futuro de la empresa, y nos preocup.
[u] AI de XY (hablar como un loro):
Seleccin de un sentido de hablar, i.e. hablar repetitivamente o sin decir algo
interesante
Intensificacin de ese sentido seleccionado por internalizacin de su AE
normativa:
hablar repetitiva y montonamente PLT aburrir
La estructura intensiva como un loro acta sobre el sentido seleccionado de
hablar (i.e. hablar repetitivamente y sin decir algo interesante) y conserva solo
su AE normativa, bloqueando la correspondiente transgresiva.

Pero existen, adems, otras expresiones fijas como Y en colocacin con el


verbo hablar que no significan hablar mucho. Es el caso, por ejemplo, de las
secuencias hablar como la mona y hablar como un camionero o como un guaran-
go. El segmento como Y no produce aqu una intensificacin de hablar o una
seleccin de ciertos encadenamientos argumentativos asociados a hablar para
luego indicar el alto grado sino q ue, previamente, provoca una modificacin
sobre el valor semntico del verbo hablar. En efecto, y tal como lo ponen en
evidencia la posibilidad de (49) y la dificultad de (50):
[49] Habla espaol, pero mal.
[50) #Habla espaol, pero bien.

hay en hablar una idea de bien que los segmentos como la mona y como un
camionero o como un guarango parecen neutralizar, debilitar e incluso invertir
(cf. la posibilidad de (51) y (52) y la dificultad de (53) y (54)):
[51] Habla espaol, pero como la mona
[52] Habla espaol, pero como un camionero/ como un guarango.
[53] #Habla espaol. Es ms, habla como la mona.
[54] #Habla espaol. Es ms, habla como un camionero/ como un guarango.

Pero si como la mona y como un camionero o como un guarango actan


entonces como modificadores desrealizantes inversores (Ducrot 1995), es

72
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

decir que invierten la orientacin argumentativa inherente de hablar, ambas


expresiones parecen remitir a dos tipos diferentes de incorreccin. Cada una de
ellas selecciona, para intensificarlo luego, un sentido particular de hablar mal:
mientras que hablar como la mona evoca una incorreccin de tipo gramatical
y un dominio insuficiente de la lengua, hablar como un camionero o como un
guarango supone una incorreccin e inadecuacin que es ms bien social. Los
contrastes (55)-(56) y (57)-(58) lo muestran claramente:
[55] An marca las E, pero sinceramente para el tiempo que lleva en Francia
habla mucho mejor que chilenos que llevan dcadas aqu y que hablan como
la mona.
(Blog Francochilena, 1/4/2009. Disponible en http://francochilena.over-
blog.fr/tag/puro%20chile%20o%20chile%20en%20francia/4. Fecha de
consulta: 22/7/2015)
[56] ?? An marca las E, pero sinceramente para el tiempo que lleva en Francia
habla mucho mejor que chilenos que llevan dcadas aqu y que hablan como
un camionero / como un guarango.
[57] No cuentes conmigo, siempre voy por libre, apatelas como puedas,
adems las seoritas deslenguadas que hablan como un camionero, no me
van... (Burbuja, Foro de Economa, 13/5/2013. Disponible en http://www.
burbuja.info/inmobiliaria/burbuja-info/421994-me-banean-de-ip-alguien-
que-5.html. Fecha de consulta: 22/7/2015)
[58] ?? No cuentes conmigo, siempre voy por libre, apatelas como puedas,
adems las seoritas deslenguadas que hablan como la mona, no me van....

Como la mona y como un camionero o como un guarango no constituyen as


la expresin del alto grado del verbo hablar al que se aplican. Su enunciacin
desencadena en primer lugar una modificacin por inversin argumentativa
en la significacin del verbo, luego opera una seleccin que hace de hablar mal
el equivalente ya sea de hablar incorrecta o deficientemente una lengua (para
hablar como la mona), ya sea de hablar vulgar o groseramente (para hablar como
un camionero o como un guarango) para, finalmente, producir la intensificacin
por la internalizacin del aspecto normativo de la AE del sentido seleccionado.
[v]. AI de XY (hablar como la mona):
Modificacin desrealizante inversora de hablar, i.e., hablar mal
Seleccin de un sentido de hablar mal, i.e. hablar deficientemente, incorrec-
tamente desde el punto de vista gramatical
Intensificacin de ese sentido por internalizacin de su AE normativa:
hablar deficientemente PLT dificultad en la comunicacin

[w]. AI de XY (hablar como un camionero o como un guarango):


Modificacin desrealizante inversora de hablar, i.e., hablar mal
Seleccin de un sentido de hablar mal, i.e. hablar vulgar y groseramente,
incorrectamente desde el punto de vista social

73
15 (2)

Intensificacin de ese sentido por internalizacin de su AE normativa:


hablar vulgarmente PLT causar desagrado

As pues, y contrariamente a lo que afirma, entre otros, Schapira (1999:


30-31) respecto de las expresiones fijas V como Y, a saber:
semnticamente, como Y es un clich intensivo que, dado que introduce
en el discurso un ejemplo presentado como el parangn o el prototipo del
fenmeno que se quiere ilustrar, incorpora una cuantificacin intensiva
de la accin;
el sentido del verbo no se ve modificado por el agregado del clich;
el verbo es sintctica y semnticamente independiente del clich, por
lo que puede elegir cualquier modificador intensificador (por ej., para
escribir: como los dioses, como la mona, como analfabeto);
creo haber aportado cierta evidencia que permite sostener que no todos los
segmentos como Y reenvan exclusivamente al alto grado. Existen, en efecto,
secuencias fijas de V como Y en las que como Y acta sobre la significacin del
verbo (restringindolo o modificndolo) antes de intensificarlo.

4. A modo de conclusin
En este trabajo, he presentado algunas reflexiones acerca de las estructuras
intensivas fijas con hasta y con como a la luz de los principios no referencialis-
tas y no veritativas de la semntica argumentativa, marco terico en el que se
inscribe mi trabajo.
Para dar cuenta de la especificidad semntica de las estructuras con hasta,
propuse considerar que su enunciacin en el discurso permite el refuerzo ar-
gumentativo del verbo o adjetivo al que modifican (cf. perder hasta la camiseta,
tener miedo hasta de su sombra; calado hasta los tutanos, ambientalista hasta la
mdula). Especializadas en la expresin de la intensidad, las estructuras fijas hasta
Y fueron caracterizadas as como internalizadores normativos, es decir como
modificadores que internalizan solo la argumentacin externa normativa en por
lo tanto del adjetivo o verbo en su alcance, impidiendo as las continuaciones
discursivas que sustraen parte de su fuerza o debilitan su sentido.
En cuanto a las construcciones comparativas V/Adj como Y, mostr que
el agregado de como Y no siempre conduce a la expresin del alto grado sin
alterar la significacin del elemento modificado. En efecto, si aplicado a un
adjetivo, como Y desencadena un efecto de una sobrerrealizacin al internalizar
la argumentacin externa normativa del adjetivo (cf. blanca como la nieve, fuerte
como un toro, etc.), la situacin difiere cuando el ncleo modificado es un verbo.
As, si en algunos casos, el segmento como Y produce directamente el efecto de
intensidad por internalizacin de la argumentacin externa normativa del verbo

74
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

(cf. perder como en la guerra o estudiar como loco), en otros, su enunciacin


obliga previamente a seleccionar en la significacin del ncleo ciertos discursos
que sern los que aparecern intensificados (cf. hablar como un loro o hablar
como libro abierto) y en otros, a modificar por inversin desrealizante el valor
semntico de la base. En este ltimo caso, se introducen, para intensificarlos,
discursos nuevos que no estaban previstos en la significacin del ncleo verbal
(cf. hablar como un guarango o escribir como analfabeto).
En definitiva, y aunque en la tradicin gramatical las construcciones in-
tensivas con hasta y con como siempre han sido analizadas como estructuras
estereotipadas de alto grado que no alteran la significacin del elemento al
que estn sintcticamente asociados, aqu hemos intentado demostrar que,
al menos, en algunos casos estas expresiones actan sobre la significacin del
ncleo antes de intensificarlo.

Notas

1 Las frmulas V/Adj hasta Y y V/Adj como Y abrevian las estructuras intensivas
aqu analizadas, tanto si hasta y como introducen sintagmas nominales (cf. tomarse
hasta el agua de los floreros, cantar como los dioses) como si introducen sintagmas
preposicionales (hablar hasta por los codos; perder como en la guerra).
2 Los estados son eventos que se caracterizan por no manifestar avance o cambio du-
rante el perodo de tiempo en el que se dan. Y puesto que no avanzan, no pueden,
como afirma De Miguel (1999: 3012), dirigirse hacia un lmite ni alcanzarlo.
3 En la clasificacin de Vendler (1967), las actividades corresponden a eventos din-
micos y durativos que no se dirigen hacia un lmite (a diferencia de las realizaciones
o logros que corresponden a eventos dinmicos y durativos dotados de un lmite).
Mientras las actividades son caracterizadas como eventos que ocurren en cada fase
de su extensin temporal, de forma que en cualquier momento que cese habr ocu-
rrido (ej. charlar, ver, nadar en la pileta), las realizaciones o logros deben alcanzar su
trmino para haber ocurrido efectivamente (ej., explicar un tema, escribir un libro,
nadar hasta el puente).
4 Al igual que los modificadores sobrerrealizantes (i.e. adjetivos y adverbios de alto
grado del tipo de espectacular, genial, estrepitosamente), las construcciones intensivas
con hasta son compatibles con el pero de sobrerrealizacin: Es burgus pero hasta
la mdula! Lo veo pero hasta en la sopa! Me tienen pero hasta la coronilla con esa
historia! Ms marcadas enunciativamente, estas construcciones se distinguen de
las que carecen de pero por el carcter ms polifnico introducido por el conector
contraargumentativo. Para una caracterizacin de estos modificadores de alto grado,
vase Garca Negroni (1995).
5 En esta funcin especfica, hasta se distingue claramente de incluso y aun, que nunca
actan como internalizadores.
6 Para un anlisis de las construcciones intensivas con como en contraste con las
construcciones intensivas con comme, en francs, vase Bertrand, Cmpora, Garca
Negroni & Lescano (2006). Aqu retomo algunos de los resultados all alcanzados.

75
15 (2)

Referencias bibliogrficas
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Vendler, Z. 1967. Verbs and times. En Z. Vendler (ed.). Linguistics in philosophy,
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76
Mara M. Garca N.: Argumentacin, gradualidad y construcciones intensivas con hasta y como

Mara Marta Garca Negroni es investigadora principal del CONICET,


profesora titular regular de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad
de Buenos Aires y profesora titular de ctedra de la Universidad de San Andrs.
Es categora I del Programa de Incentivos de la Universidad de Buenos Aires.
Ha sido profesora visitante distinguida de la Universidad Complutense de
Madrid y profesora invitada y conferencista en varias universidades de Francia,
Brasil, Espaa, Chile y Argentina. Profesora en Letras por la UBA (1982) y
Doctora en Ciencias del Lenguaje por la cole des Hautes tudes en Sciences
Sociales (1995), ha publicado varios libros (entre ellos, Sujeto(s), alteridad y
polifona, 2015 y Los discursos del saber, 2011, en coautora; Escribir en espaol.
Claves para una correccin de estilo, 2011; Gradualit et Rinterprtation, Pars,
LHarmattan, 2003; La enunciacin en la lengua, Madrid, Gredos, 2001, con
Marta Tordesillas) y numerosos artculos en revistas especializadas nacionales
y extranjeras.
Correo electrnico: [email protected]

77
ARTCULO

Decir lo que el adversario calla. El problema de la


indecibilidad en el conflicto armado colombiano

GIOHANNY OLAVE
Universidad de Buenos Aires

Resumen. Este artculo aborda el problema de la indecibilidad (Haroche, Henry y


Pcheux 1971, Angenot 1982) en los discursos de Juan Manuel Santos y de la guerrilla
de las FARC (2010-2011). El objetivo es explicar un modo particular de indecibilidad
en las interacciones polmicas: lo que proponemos denominar indecibilidad dicha
(Olave 2014). En el conflicto armado colombiano, la indecibilidad es un componente
clave de la divergencia poltica. Sostenemos que en aquello que los bandos no pueden
ni deben decir residen los desacuerdos profundos que se traducen en violencia armada.
La oposicin, en este caso las FARC, as, pretenden mostrarle al auditorio lo que su
enemigo no muestra de s mismo y construyen su discurso con lo que el otro calla.
Palabras clave: discurso poltico, indecible, indecibilidad dicha, oposicin, violencia
armada

Resumo. Este trabalho aborda o problema da indizibilidade (Haroche, Henry y Pcheux


1971, Angenot 1982) com base em avanos na anlise dos discursos de Juan Manuel
Santos e das FARC (2010-2011). O objetivo do trabalho o de explicar um modo
particular de indizibilidade nas interaes polmicas: o que foi denominado indizibili-
dade dita (Olave 2014). No conflito armado colombiano, o indzivel o componente
chave da divergncia poltica. Sustentamos que no que os dois lados no podem nem
devem dizer residem divergncias profundas que se traduzem em violncia armada.
A oposio, neste caso as FARC, pretende mostrar ao pblico o que seu inimigo no
mostra de si mesmo e constri seu discurso com o que o outro cala.
Palavras-chave: discurso poltico, indizvel, indizibilidade dita, oposio, violncia
armada

Abstract. This paper addresses the problem of the unspeakable (Haroche, Henry y
Pcheux 1971, Angenot 1982) in the speeches of Juan Manuel Santos and the FARC
guerrillas (2010-2011). The aim is to explain a particular form of the unspeakable in
polemic interactions, which we have labeled the said unsaid (Olave 2014). In the
Colombian armed conflict, the unspeakable is the key component of the political
divergence. We sustain that deep disagreements that result in armed violence originate
in what each side neither should nor can say. The opposition, in this case the FARC,
intends to show the public what the enemy omits about itself and they build their
discourse based on what the other chooses not to say.
Keywords: political discourse, the unspeakable, the said unsaid, opposition, armed violence

Recibido: 25 de abril de 2015 Aceptado: 10 de agosto de 2015.

ALED 15 (2), pp. 79-98 79


15 (2)

Introduccin1
En este artculo se avanza hacia una interpretacin de los discursos del
primer ao de gobierno de Juan Manuel Santos y de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, Farc (2010-2011), en relacin con el conflicto
armado interno. Desde el inicio de su gobierno, Santos combate a la guerrilla
marxista-leninista Farc bajo el esquema blico de guerra contrainsurgente y
antiterrorista (Ministerio de Defensa Nacional 2011). La confrontacin entre
el gobierno y la guerrilla cumpli 51 aos en 2015; se concentra mayormente
en las zonas rurales del pas y en los modelos econmicos de desarrollo agrario
y la participacin poltica insurgente (chcv 2015). Actualmente se realiza un
intento de salida negociada a travs de un proceso de paz, que se lleva a cabo
en La Habana, Cuba (Gescal 2015).
Para la interpretacin referida, de la cual hace parte este artculo, se ha
elegido como marco terico amplio a la retrica y como objeto de anlisis, las
construcciones retricas de ese perodo de la poltica en Colombia: el primer
ao del gobierno de Santos, perodo que antecede al inicio del proceso de paz
en curso. En el trabajo se sigue a Michel Meyer (2013[2008]), quien define
la retrica como la gestin de la diferencia entre individuos divididos por el
desacuerdo frente a una cuestin dada. As, esas diferencias se expresan en posi-
cionamientos (ideolgicos, axiolgicos y emocionales) que acercan o separan a
los actores sociales. De ah que pensemos a la guerrilla, entonces, en su funcin
de opositora poltica, esto es, en un posicionamiento social divergente cons-
truido en y por el discurso, desde la perspectiva francesa del sujeto discursivo.2
En este artculo3 se abordan dos preguntas: Qu es la indecibilidad? y
Cules son las relaciones de lo indecible con lo no dicho y con lo dicho en el
espacio pblico? El objetivo es explicar un modo particular de indecibilidad
en las interacciones polmicas; lo que proponemos denominar indecibilidad
dicha.
Algunos antecedentes de estas preguntas se encuentran en anlisis la-
tinoamericanos de discursos polticos en centro y sudamrica. En diversas
interpretaciones de tales discursos en esta regin (Arnoux y Zaccari 2015), se
interrogan fenmenos como la interdiscursividad, la reformulacin del pasado,
el manejo de la polmica y los modos de anclaje en la matriz latinoamericanista4
(Arnoux 2004, 2008), todo lo cual como lo demuestran los analistas desde
sus corpora particulares genera regularidades tanto en lo que aparece dicho
como en aquello que se silencia (ver especialmente Arnoux 2015, Buisn 2015,
Corrarelo 2015, Olave 2015 y Zaccari 2015). En el anlisis de los discursos
de la cumbre de unasur, en 2009, el equipo de Arnoux, Bonnin, De Diego y
Magnanego (2012) tambin se refiri a esas formas clausuradas del decir, que
cristalizan en mecanismos de atenuacin de la polmica y de la contraposicin
de lo polticamente correcto frente al decir veraz, en escenarios donde la
enunciacin se encuentra fuertemente formalizada e institucionalizada.

80
Giohanny Olave: Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el conflicto ...

En un trabajo precedente sobre el discurso presidencial kirchnerista,


Montero (2012: 259-282) se pregunta por los umbrales de decibilidad o
fronteras de lo decible existentes en los discursos de Nstor Kirchner, cuando
recupera y reelaborara argumentativamente una memoria militante setentista.
Montero demuestra que aspectos como la lucha armada, la tica sacrificial y la
revolucin socialista constituyen en la cultura poltica contempornea, objetos
prohibidos, vedados e indecibles (Montero 2012: 282) que requieren reelabo-
raciones a travs de la memoria representada en el discurso kirchnerista y que
constituyen las condiciones de posibilidad de su emergencia. Para Greco (2014:
39), el discurso de Kirchner incluy a las organizaciones poltico-militares
setentistas de izquierda en un nosotros generacin soadora, militante,
recuperando as su condicin de sujetos polticos, de hroes aunque man-
teniendo ausente siempre el aspecto armado. Dagatti (2015: 195) coincide
en ese sentido, al sealar que el silencio en derredor de las luchas setentistas
por un socialismo latinoamericano ejemplifica cmo la originalidad de la
posicin enunciativa del primer kirchnerismo contrasta con un lenguaje que,
a menudo, es presa de lo polticamente correcto de poca.
Por su parte, Raiter (2009, 2014) ha explorado la dimensin estratgica
de la interdiscursividad, del relato histrico (tambin Maizels 2015) y de la
polmica en el discurso poltico, en general, y en el de Cristina Fernndez
de Kirchner, en particular. Al respecto, por ejemplo, del enfrentamiento con
organizaciones gremiales por ajustes econmicos, el autor toma en cuenta la
introduccin y descarte de ciertos tpicos en el discurso, por lo cual concluye
que las apelaciones al interdiscurso son una estrategia destinada, en este caso,
a cumplir con la funcin del discurso poltico, lograr adhesiones. Sin duda,
adhesiones que no espera lograr o que no cree fcil lograr discutiendo medidas
econmicas (Raiter 2009: 94).
Desde una perspectiva interaccional del anlisis crtico del discurso,
Bolvar (2007, 2013, 2015) ha estudiado el fenmeno de la polarizacin po-
ltica en Venezuela como producto de la manipulacin y el abuso de poder en
el discurso del expresidente Hugo Chvez. La analista parte de una premisa
epistemolgica segn la cual los significados se construyen en la interaccin
social (Bolvar 2007: 123), y esa base lleva a que la subjetividad sea focalizada
y explicada desde la categora analtica de la evaluacin y desde el intercambio
como unidad de anlisis. En un trabajo reciente, por ejemplo, Bolvar (2013)
ubica la polarizacin como la estrategia principal de la construccin discursiva
de la revolucin bolivariana, y apunta cmo el discurso opositor del candidato
Henrique Capriles ejerci resistencia al chavismo en la campaa reeleccionista
de 2012, tematizando y controvirtiendo aspectos silenciados dentro del go-
bierno de turno, como la pobreza, la violencia y la prolongacin extendida de
un mandatario en la presidencia (Bolvar 2013: 155-158).
La crtica gentica, en cruce con la perspectiva francesa del anlisis del dis-
curso, ha sido utilizada por Bonnin (2013) para estudiar las voces en conflicto

81
15 (2)

pero pretendidamente monolgicas volcadas en manuscritos y borradores


de documentos institucionales, en bsqueda de lo que el autor denomina
la gnesis poltica del discurso religioso. En un trabajo ms reciente, en la
misma lnea, el investigador hace referencia a los criterios de lo legible lo
esperable, lo legtimo (Bonnin 2011, prr. 58) puestos en contraposicin
con las voces de los sujetos y que remiten a regmenes de lo (in)decible. Estos
regmenes se pueden rastrear, siguiendo al autor, a travs de la pregunta por lo
que puede pero no debe ser dicho, es decir, aquello que es pensable, posible de
ser puesto en palabras, pero que enfrenta un orden institucional que confina
a ese enunciado a la incomunicabilidad (Bonnin 2013: 14).
En cuanto a las aproximaciones desde la retrica al conflicto armado co-
lombiano, son fundamentales en esos estudios la observacin de una tendencia
moralizante que crea imperativos de conducta para los actores sociales; la razn
instrumental entre medios y fines; y la lgica antinmica o de exclusin radical
del otro. Estas relaciones resultan funcionales a la reproduccin de la guerra
y a los objetivos polticos autolegitimadores de cada actor, deslegitimadores
del adversario y legitimadores de la violencia. Como puede observarse en la
revisin bibliogrfica realizada por Olave (2014), al introducir con mayor
nfasis la categora poltica de legitimacin, los investigadores han explorado
aspectos retricos, como la intensidad de la adhesin, la representacin de la
persona en el discurso y los medios de persuasin, para abordar sus objetos de
estudio. El problema de la indecibilidad, sin embargo, no ha constituido una
preocupacin explcita en el estado actual de la cuestin.
El corpus que sirve como referencias para este ensayo de investigacin
est conformado por los comunicados pblicos de la guerrilla de las Farc y de
Juan Manuel Santos, en el periodo 2010-2011, que corresponde a su primer
ao presidencial. Estos textos se extrajeron de la pgina web de la Presidencia
de la Repblica y de la revista virtual Resistencia, rgano de difusin del grupo
insurgente Farc, tambin con acceso en lnea (se enlistan en las referencias del
artculo). Los resultados se obtuvieron a partir de un proceso analtico inferen-
cial de indicios o huellas de regularidades (Arnoux 2009:13-29) e induccin
de categoras emergentes.
En el artculo se realiza una ejemplificacin de esas categoras, a partir de
un estudio de caso: los comunicados de ambos actores sobre un ataque con
explosivos en una poblacin al suroccidente colombiano (Toribo, Cauca),
en julio de 2011. Primero, un relevamiento de la nocin de indecibilidad
permitir derivar el problema de lo indecible como categora terica; luego,
ser ejemplificado su funcionamiento en los discursos de Santos y de las Farc,
para sealar la emergencia de la indecibilidad dicha. Finalmente, se concluir
anotando la operatividad analtica de estas reflexiones para el estudio de la
violencia armada en el pas.

82
Giohanny Olave: Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el conflicto ...

1. La nocin de indecibilidad y sus relaciones


La proximidad de la nocin de indecibilidad con otras pertenecientes a
la esfera de lo no dicho, como implicatura, implicitura, presuposicin y
sobreentendido, obliga a referirse al marco de la pragmtica lingstica, rea
donde se ha concentrado la reflexin sobre la terminologa de lo no dicho,
pero no sobre lo indecible.
Es a partir de la introduccin del trmino implicatura, con Grice
(1975[1989]), que la pragmtica ha abordado extensamente la diferencia entre
lo que se dice (lo codificado en palabras) y lo que se quiere comunicar (lo que
requiere ser inferido, ms all del contenido proposicional). En la propuesta
clsica, las implicaturas pueden ser convencionales (presuposiciones) o con-
versacionales, segn la dependencia de la inferencia con respecto a factores
situacionales, y el Principio de cooperacin con sus mximas regulativas guiaran
los intercambios comunicativos, a manera de un principio pragmtico gene-
ral. Desarrollos posteriores (Atlas 2004, Horn 2001[1989], 2004, Levinson
2004[2000], Mason 1982, Sperber y Wilson 1986)5 han reducido el nmero de
las mximas, desplazado el anlisis de la presuposicin de lo lgico inferencial
a lo pragmtico contextual, y repensado el principio de cooperacin en trmi-
nos de racionalidad ms que de colaboracin entre los interlocutores.6 Otros
desarrollos, como el de Bach (1994), han evaluado que el tipo de contenido
proposicional inferido puede ser tanto del orden de lo implicado (decir una
cosa y comunicar otra conceptualmente independiente) como de lo implcito
(comunicar una cosa conceptualmente dependiente de lo que se dice, como
expansin o complemento de lo dicho); de ah que a estos ltimos contenidos
haya que diferenciarlos de las implicaturas, con la denominacin implicituras
(Bach 1994: 142).
Estas propuestas de la pragmtica lingstica para el anlisis de lo no dicho
se sostienen sobre la base comn de la intencionalidad del hablante, esto es,
de la supresin de ciertos contenidos en la realizacin verbal, conscientemente
planeada para el logro de unos fines. Una parcela de la comunicacin humana,
a la que se dedicara la pragmtica, consistira tanto en la transmisin voluntaria
de significados intencionales como en el reconocimiento de esos significados por
parte de los oyentes. Si, de acuerdo con Dascal (1999:33), la pragmtica enfoca
aquellos aspectos del significado vehiculado por la actividad lingstica en que
el sujeto es tratado como agente intencional pleno, la indecibilidad desbordara
el marco operativo pragmtico, porque en ella los contenidos proposicionales
suprimidos del decir no responden conscientemente al clculo de un sujeto
soberano, sino a un complejo de condiciones sociales, histricas y polticas
que posibilitan o no la aparicin de esos contenidos en el espacio pblico.7
Por su parte, Ducrot (1985) dedica el segundo captulo de El decir y lo
dicho a establecer una diferenciacin entre presupuesto y sobreentendido,
ambos como efectos de sentido:

83
15 (2)

El presupuesto, apegado al enunciado en s mismo y vinculado con los fenmenos


sintcticos ms generales, es un producto del componente lingstico. En cambio,
el sobreentendido, que resulta de una reflexin del destinatario sobre las circuns-
tancias de la enunciacin del mensaje, debe recogerse en la descripcin lingstica
al trmino de un proceso muy diferente, que tiene en cuenta a la vez el sentido
del enunciado y sus condiciones de ocurrencia (Ducrot 1985:38).

Toda vez que el sobreentendido se presenta como un hecho de enuncia-


cin ms que de enunciado y que tiene menor (pero no nula) inscripcin en
la lengua, podramos pensar que este nivel, igual que la esfera de la indeci-
bilidad, conduce a la revisin de las circunstancias y lugares en los cuales un
enunciado adquiere significaciones no dichas. La conceptualizacin de Kerbrat-
Orecchioni (1986:21) refuerza esta diferenciacin, a partir de la afirmacin
de que los contenidos implcitos (que incluyen tanto los presupuestos como
los sobreentendidos) son tambin dichos, aunque de maneras diferentes al
contenido explcito:
Nous considrerons comme prsupposes toutes les informations qui, sans tre
ouvertement poses (i.e. sans constituir en principe le vritable objet du message
transmettre) son cependant automatiquement entranes par la formulations de
lnonc, dans lequel elles se trouvent intrinsquement inscrites, quelle que soit
la spcificit du cadre nonciatif (). [Les sous-entendus sont] toutes les infor-
mations qui sont susceptibles dtre vhicules par un nonc donn, mais dont
lactualisation reste tributaire de certaines particularits du contexte nonciatif
(Kerbrat-Orecchioni 1986:25 y 39).

En Ducrot (1985), la diferenciacin se propone reubicar al presupuesto y


al sobreentendido en el marco de la argumentacin y la polmica: inscribirlas
en la lengua, pues independientemente de las utilizaciones que podamos
hacer de ella, se presenta fundamentalmente como el lugar del debate y la
confrontacin de subjetividades (Ducrot 1985: 41). En trminos de la po-
lmica como modalidad argumentativa (Amossy 2014), al retomar la palabra
del adversario y descalificarla, el discurso opositor convierte lo que es enun-
ciado por el adversario en instrumento a su favor. As, la argumentacin en la
polmica opera tanto con lo dicho como con lo no dicho (lo presupuesto y lo
sobreentendido) por el otro.
Ahora bien, lo indecible no coincide plenamente con lo presupuesto ni
se diluye en lo sobreentendido. Tanto lo indecible como lo no dicho son in-
materiales, esto es, no son contenido proposicional sino despus del clculo
interpretativo (Kerbrat-Orecchioni, 1986) realizado por el interlocutor. Pero
esa no-materialidad se da en planos diferentes: lo no dicho est, de hecho,
anclado en las palabras como contenido implcito (implicitura) e implicado
(implicatura), es decir, est tras las lneas de lo dicho, desde donde genera presu-
puestos (a partir del enunciado) y sobreentendidos (a partir de la enunciacin).

84
Giohanny Olave: Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el conflicto ...

Lo indecible, en cambio, es una realizacin enunciativa imposibilitada,


una opcin discursiva que fue descartada porque no puede o no debe ser dicha,
es un significante ausente. Su contenido, entonces, es pura hiptesis, restrin-
gido por condiciones que impiden y reprimen que sea dicho en palabras. Lo
indecible est suprimido en el decir propio, inhibido en su materialidad. As
lo diferencia Angenot:
Este indecible ideolgico merece ser distinguido de lo no dicho: causas o conse-
cuencias omitidas pero tolerables para la lgica del discurso. Lo indecible es, en
cambio, algo reprimido, cuya ausencia puede descubrirse, sin embargo, a la manera
de un acto fallido, por fugaces lapsus, por una superabundancia inslita de prue-
bas, o en forma de lo que la doctrina psicoanaltica llama verneinung,denegacin
(Angenot 1982: 186).

De lo indecible a lo no dicho existe la misma distancia que de lo decible


a lo dicho; de ah que, en nuestra perspectiva:
I. No todo lo implicado ni todo lo implcito sea indecible, es decir, que existen
presupuestos y sobreentendidos que el sujeto admitira decir sobre sus propios
enunciados, porque se siente capaz de sostenerlos en el espacio pblico, esto
es, no transgrede lo decible en un momento social especfico.
II. No todo lo indecible queda siempre suprimido pues, como veremos, es
posible que aparezcan pblicamente esos enunciados que permanecen
silenciados en la voz de uno de los actores, hasta que el discurso divergente
los hace emerger.

Desde esta perspectiva, el anlisis se interesa por lo que es indecible en una


coyuntura determinada. Lo indecible es aquello que no conviene decir (no se
debe decir) o no se est autorizado para decir (no se puede decir). La indecibilidad
es, entonces, el carcter de un sistema de restricciones implcitas y explcitas,
que conforman un rgimen; parafraseando lo que Foucault (1980[1977]:187)
denomina rgimen de verdad, en cada grupo social se puede identificar
tambin un rgimen de decibilidad, conformado por los tipos de discursos
admitidos que funcionan en grados de mayor a menor aceptabilidad, y que
producen asimismo sanciones y legitimacin de esas sanciones; as como por
las tcnicas y los procedimientos que son valorizados para la obtencin de tales
grados de aceptabilidad.
Como reverso de lo decible, la indecibilidad est sujeta al discurso so-
cial (Angenot 2010). Estos sistemas sociohistricos de regulacin establecen
hegemonas, dominaciones de un orden de lo decible, que transforman lo
no-decible en impensable: absurdo, infame o quimrico (Angenot 2010:
61). En el mismo sentido, la indecibilidad y su contenido (lo indecible) est
determinado por las restricciones derivadas de la pertenencia a una formacin
discursiva particular (Foucault 1970), e inscrito en formaciones ideolgicas que

85
15 (2)

determinan ese poder ser y ese deber ser de lo decible, para cada posicin
y coyuntura especficas:
() [l]es formations idologiques () comportent ncessairement, comme une
de leurs composantes, une ou plusieurs formations discursives inter-relies, qui
dterminent ce qui peut et doit tre dit () partir dune position donne dans
une conjoncture donne (Haroche, Henry y Pcheux 1971: 102).

De este modo, las formaciones ideolgicas legitiman modos de pensar e


interpretar el mundo, regmenes dentro de los cuales las formaciones discursivas
regulan tanto lo decible como lo indecible. El carcter de posibilidad e impo-
sibilidad define la naturaleza o el concepto de indecibilidad, antes planteado.
Ese concepto requiere, pues, pensar en el reverso de lo decible lo indecible,
y desplazar la reflexin de lo dicho hacia la dimensin de la posibilidad (la de-
cibilidad), y de ah hacia su negacin: el silencio constitutivo de lo indecible.
En As formas do silncio, Orlandi (2007[1992]) sostiene que el silencio
no es ausencia, sino significacin o fundacin de significados mltiples (si-
lncio fundador, p. 73). La palabra, as, girara en torno al silencio y llenara
sus espacios (y no al contario): segn la autora, no solo hay silencio entre las
palabras, sino tambin en las propias palabras. En ese silncio constitutivo
(Orlandi 2007[1992]: 71), los sentidos son configurados a partir de la insercin
del sujeto en determinadas formaciones discursivas, como regiones de sentido
donde quedan determinados los lmites del decir. Para la autora, una poltica
del silncio (Orlandi 2007[1992]: 29) se deriva de ese tratamiento: al decir
algo, obturamos necesariamente otros sentidos posibles, para que lo finalmente
dicho aparezca materializado.
Entendiendo finalmente que el decir y el no decir (como no dicho y como
indecible) acusan relaciones complejas de ligazn fuerte, se puede pensar espe-
cficamente en los modos en que, en las interacciones polmicas, se construyen
discursos de oposicin concentrndose en los silenciamientos ejecutados por
el adversario.

2. La indecibilidad dicha
Se propone aqu que es posible ver lo indecible ms all del anlisis de
lo implcito (implicaturas e implicituras, presupuestos y sobreentendidos) y
de la orientacin psicoanaltica sugerida por Angenot (1982:186). Sujeto a
restricciones sociohistricas de conveniencia o de autoridad para ser dicho,
lo indecible aparece en el espacio pblico a travs de la voz de un opositor en
pugna. As, adquiere visibilidad en el discurso divergente del adversario, en el
cual es utilizado para delatar, denunciar, desacreditar o poner en evidencia a la
contraparte. Para que se le pueda ver como enunciado explcito, es necesario
poner en relacin al sujeto con un otro que se le oponga, esto es, revisar las
palabras del adversario en los intercambios polmicos. El discurso opositor

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Giohanny Olave: Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el conflicto ...

hace explcito lo que al otro le resulta indecible, es decir, hace emerger la in-
decibilidad y, con ello, construye formas de oposicin poltica en el discurso.
Por ejemplo, a propsito del manejo de la poltica agraria en el pas, las
Farc presentaban estos datos en un artculo de su revista Resistencia:
[1] La estructura agraria en Colombia, desde 1990 hasta hoy, ha sufrido una
fuerte concentracin de la propiedad. Los estudios de igac-corpoica de
2002, indican que las fincas con ms de 500 hectreas controlan el 61% de
la superficie predial y pertenecen al 0.4% de los propietarios, lo cual se agra-
v a finales de la dcada, presentndose entre 2000 y 2009, y en especial a
partir de 2005, una concentracin mayor, particularmente en el 56.6% de
los municipios (Farc, julio de 2011:9).

A lo largo del comunicado se reitera la crtica al latifundismo y la con-


centracin de la tierra en Colombia, como parte de las causas estructurales
del conflicto armado. Aqu se pone en escena una voz institucional autorizada
(igac-corpoica) para reforzar el desacuerdo con la poltica agraria guberna-
mental, a travs de datos estadsticos y acadmicos, desde el presupuesto de su
neutralidad poltica, para apoyar la crtica realizada. El uso del discurso experto
(Cuss y Gobin 2008) como recurso de credibilidad, reviste de un aparente
rigor la crtica guerrillera, sobre todo porque las instituciones que generan los
datos citados son entidades gubernamentales.8
Precisamente esa cercana de las instituciones citadas con el gobierno na-
cional generan el sobreentendido principal sobre el que se sostiene la gravedad
creada: las cifras desplegadas en forma de denuncia son an ms reprensibles,
porque implican una desatencin a ellas por parte de los entes gubernamentales,
y al mismo tiempo, su omisin estratgica en el discurso pblico estatal. El
lenguaje de las cifras, introducido aqu en un marco polemizante, pasa de operar
en el orden de la informacin hacia el de la desacreditacin del adversario, y es
implicado como aquello que la poltica agraria de turno no debe mencionar.
Se establecen, adems, categorizaciones (subrayados) que orientan la
interpretacin de ese discurso experto convocado. Las nominalizaciones son
abiertamente evaluativas: una fuerte concentracin de la propiedad y una
concentracin mayor, inducen a leer las cifras desde los sobreentendidos de
la inequidad agraria y la injusticia avalada por la poltica gubernamental. En
este sentido, las construcciones verbales ha sufrido y controlan (cursivas)
generan presuposiciones responsabilizadoras, al establecer pacientes (la estruc-
tura agraria) y agentes (los propietarios de las grandes fincas) en relacin de
dominacin y abuso. Denunciada esta situacin, el discurso opositor extender
el rango de validez temporal del estudio citado, desde 2002 hasta 2009, para
presentar el aumento constante de la gravedad de la situacin denunciada
como un presupuesto compartido. El juego con los lmites e intervalos tem-
porales (resaltados) permitir que las cifras provenientes del estudio de 2002
sean aparentemente aplicables tanto hacia atrs como hacia adelante en el eje

87
15 (2)

cronolgico. Es precisamente esa gravedad de la injusticia social en aumento


el tpico en el que anclar la justificacin de la lucha armada:
[2] He ah la Revolucin Agraria que ha venido haciendo sin lucha de clases
y sin fusiles el seor Juan Manuel; es una verdadera contra-reforma que ha
derivado en que el llamado ndice de Gini referido a la concentracin de la
tierra en Colombia pasara en la ltima dcada de 0.8 a 0.9 %, segn datos
del Banco Mundial citados por diversos estudiosos del tema (Farc, julio
de 2011:10).

El discurso divergente de las Farc contrasta la poltica agraria guberna-


mental con los resultados del ndice de Gini sobre concentracin de la tierra
en Colombia. Ese dato enfatizado, controvierte la Revolucin Agraria oficial
(recategorizada como una verdadera contra-reforma, segn los subrayados),
y se le presenta objetivado a travs de la precisin en las cifras citadas, si bien
sus fuentes resultan imprecisas y se toma distancia con respecto a ellas (ver
resaltados).
El fragmento sita en el foco de atencin una prueba que evidenciara
el aumento de la concentracin de la tierra en el pas, como producto de la
ejecucin de los planes de desarrollo para el campo colombiano; dato este que
minara la aceptabilidad de las polticas agrarias impulsadas desde el gobier-
no. Estas polticas, bajo lgicas extractivistas y agroindustriales, basan en la
explotacin de la tierra su modelo de desarrollo y omiten el problema de la
concentracin y el despojo del territorio. Pero si bien se trata de un discurso
afn a las organizaciones sociales populares (Planeta Paz 2012), el contraste con
el ndice de Gini resulta funcional aqu para la justificacin del levantamiento
en armas, esto es, un disenso dirigido a legitimar la rebelin armada; de ah
que se trate de una puesta en evidencia del adversario que endurece la posicin
asumida desde el belicismo.
Se indica aqu, entonces, cmo es inscrito lo indecible (del discurso
gubernamental) en lo dicho (por el discurso guerrillero): es por esta razn que
se ejemplifica lo indecible con lo dicho. En el discurso de Santos, durante el
periodo estudiado, no aparece mencin sobre el problema de la concentracin
de la tierra ni sobre el despojo de territorios como producto de polticas pbli-
cas: este vaco, omisin o ausencia, es llenado por el discurso de la guerrilla de
las FARC de la manera como acaba de ilustrarse, pues una aparicin tal en
el discurso estatal minara sus posibilidades y grados de aceptabilidad social.
En estos casos, la evidencia de la indecibilidad en el discurso propio es, pre-
cisamente, ese silenciamiento que el discurso adversarial viene a transgredir, a
llenar con sus palabras en el espacio pblico. De este modo, no es solo que el
discurso opositor tome la palabra ajena y la reinterprete, sino que hace aparecer
aquellos enunciados que no podran ni deberan aparecer en el discurso del
adversario. En el caso que se estudia en el siguiente apartado, se ejemplificar
este procedimiento tanto en el discurso oficial [3] como en el insurgente [4].

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Giohanny Olave: Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el conflicto ...

3.1. Un ejemplo: El ataque a Toribo (Cauca), en 2011


El 9 de julio de 2011, las noticias en Colombia registraban las vctimas
civiles de un carro bomba explotado en la poblacin de Toribo (Cauca), por
parte del sexto frente de las Farc, con un saldo de 6 muertos, 99 heridos y al
menos 500 viviendas afectadas. Los hechos se dieron a casi un ao de iniciar
el gobierno del presidente Santos, en un momento coyuntural en el que se le
empezaba a criticar por descuidar la seguridad del pas (Borda 2011:110), en
el marco de la poltica contrainsurgente heredada del gobierno anterior.
El 10 de julio, Santos se desplaz hasta el departamento del Cauca a
adelantar un consejo de seguridad, dada la gravedad de la situacin, y emiti
un comunicado breve (650 palabras) centrado en la denuncia de las acciones
de las Farc:
[3] hemos tenido informacin, y el seor Gobernador personalmente vio las
filmaciones, de cmo estos bandidos utilizaban las casas de estas poblaciones
para disparar desde esas casas, <con qu nimo?>, con el nimo de no recibir
ninguna respuesta porque la Fuerza Pblica no puede atacar esas casas, por
la supuesta presencia de la poblacin civil ().
Y hemos tomado la medida que de aqu en adelante la Fuerza Pblica va
a destruir cualquier casa que sea utilizada por los terroristas para atacar a
la Fuerza Pblica o a la poblacin civil. No ms utilizacin de casas para
dispararle a la Fuerza Pblica o la poblacin civil (Santos, 10.7.2011).

En el fragmento seleccionado [3], las cursivas sealan la explicitacin de lo


indecible del adversario. Santos revela que las Farc utilizan a la poblacin civil
para protegerse de los ataques del ejrcito, y hace esa denuncia para ejercer su
autoridad a travs de la forma imperativa final, una especie de orden/promesa
de cara al auditorio. El pretrito imperfecto de indicativo usado en el primer
segmento, en vez del perfecto o del indefinido, orienta la interpretacin con un
efecto de habitualidad de las acciones denunciadas, implicando el presupuesto
de que no se trata de actos realizados una sola vez (por ejemplo, con el uso
de un posible utilizaron), sino del pasado de una accin an no terminada,
extendida como prctica hasta el presente. La estructura oracional clsica del
primer segmento en cursiva, se transformar en una nominalizacin precedi-
da del imperativo No ms (utilizacin de casas); transformacin que
orientar la construccin del sobreentendido de que disparar desde las casas
de la poblacin civil es un mtodo propio de la lucha guerrillera. La insurgen-
cia de la guerrilla, as, es omitida y transformada a travs de categorizaciones
imputadoras del adversario: estos bandidos y los terroristas (resaltados).
En los corchetes, la pregunta retrica evidencia un refuerzo de la im-
putacin a travs de una explicacin, en clave de develamiento, de lo que el
adversario silencia o no se atreve a decir. La respuesta a rengln seguido logra
desplazar, adems, la imputacin hacia la defensa, a partir del presupuesto de

89
15 (2)

que la Fuerza Pblica no ataca casas de la poblacin civil, ya que no puede


atacar esas casas (subrayado). En este caso, el contenido presupuesto se genera
a partir de la declaracin dentica negativa, que hace pasar como hecho el cum-
plimiento de la norma, a la vez prohibitiva (no debe atacar) e inhabilitadora
(no es capaz de atacar), inclusive cuando la presencia de la poblacin civil
en las casas es apenas una sospecha, como lo deja implcito la modalizacin
supuesta presencia (subrayado).
Esa especie de defensa que protege las acciones del ejrcito oficial en
el discurso gubernamental, repele por anticipado las crticas venideras y las
denuncias de su violacin a los derechos de los civiles en medio del conflicto
armado (FIDH 2012). La reiteracin por repeticin del sintagma Fuerza Pblica
(en versalitas) es funcional a ese esfuerzo del discurso oficial por legitimar sus
acciones blicas, presentndolas como acciones de reaccin y de defensa; de ah
la presentacin del ejrcito como objeto indirecto (atacar a la Fuerza Pblica
y dispararle a la Fuerza Pblica), agente imposibilitado (la Fuerza Pblica
no puede atacar) y agente reactivo (la Fuerza Pblica va a atacar cualquier
casa que sea utilizada por los terroristas para atacar[los]). Del mismo modo, la
estructura reiterada en los ltimos renglones (doble subrayado), hace sobreen-
tender la equivalencia entre la Fuerza Pblica y la poblacin civil en calidad
de vctimas de la guerrilla, suprimiendo del decir oficial su estatuto de actor
armado del conflicto.
Las Farc respondieron a este comunicado publicando una semana despus
otro del cual se extrae el fragmento [4]:
[4] El pasado 9 de julio, unidades de las farc-Ejrcito del Pueblo, realizamos un
ataque a la estacin de polica y a un comando de las fuerzas especiales del
ejrcito acantonado dentro de una vivienda del rea urbana del municipio
de Toribo (). Al ubicar las unidades militares en medio de los poblado-
res, con el supuesto de proteger a la poblacin civil cuando en realidad
buscan es que por la presencia de la poblacin la insurgencia se abstenga de
atacarlos (), el Gobierno est violando normas del Derecho Internacional
Humanitario (Farc, 17.7.2011).

A travs de la reformulacin (en cursiva) y la nominalizacin (subraya-


da), el comunicado guerrillero busca poner en evidencia que los soldados del
ejrcito utilizan casas de civiles para protegerse, y revela que esta prctica se
sostiene precisamente bajo el argumento de la proteccin a la poblacin (ver las
comillas y el modalizador supuesto). Se construye entonces una acusacin y
responsabilizacin del otro por los hechos violentos y se autoexcusan las acciones
propias. El discurso divergente aqu est sostenido sobre esa imposibilidad de
reconocer tal prctica por parte del ejrcito; esa indecibilidad, as, es dicha por
el adversario y puesta en emergencia en el espacio pblico.
El resaltado seala el uso del participio acantonado, propio del registro
militar, que introduce las acciones en el marco interpretativo de la rutina

90
Giohanny Olave: Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el conflicto ...

blica. En el diccionario militar de Almirante (1869: 6) se aclara que el uso


de esta voz es exclusivo de las acciones en medio de la guerra: una divisin o
brigada se acantona, pero un regimiento, que muda de guarnicin, se acuartela
se aloja; por tanto, el discurso guerrillero orienta el presupuesto de que la
vivienda civil fue utilizada por los militares como cantn o trinchera en medio
de la confrontacin armada, y en esa medida, la responsabilidad por el ataque
a la casa de los civiles pasa del atacante al atacado, desplazando un delito por
otro: del ataque directo a los no combatientes, a la bsqueda de proteccin
en sus viviendas; ambos actos, condenados por las normas internacionales de
la guerra (cicr 1977).
El reconocimiento del ataque por parte de la guerrilla es claro y reiterativo
en el fragmento seleccionado (subrayados dobles). Las Fuerzas Militares oficiales
son construidas como receptoras de la accin guerrillera; en la explicitacin
de ejrcito y polica como objetos indirectos, se hace sobreentender que 1) la
poblacin civil no es objetivo militar de la guerrilla pero s, indirectamente,
de las Fuerzas Militares, a travs del acantonamiento; y 2) que la iniciativa
de las acciones blicas la tiene en ese momento la insurgencia, mientras que
las fuerzas oficiales parecen arrinconadas, en actitud de defensa ilegtima. Con
todo, el comunicado logra dejar implicado que las acciones militares oficiales
son infames y cobardes, porque afectan directamente a la poblacin civil.
Es claro que las acusaciones en este caso funcionan a travs de un juego
de espejos: denunciar que es el otro quien utiliza a los civiles como escudo
humano, responsabilizarlo por esta prctica condenada en los protocolos de la
guerra. Estas definiciones de la realidad construyen auditorios afines a una u
otra versin, de acuerdo con los marcos de interpretacin que son elaborados en
cada discurso, como se hizo notar en un trabajo anterior (Olave 2011). Pero lo
cierto es que en el espacio pblico circulan esas posibles versiones, totalmente
opuestas, a travs de ese modo particular de discursividad divergente en la cual
se da a ver aquello que el adversario, supuestamente, no quiere que sea visto,
por el costo poltico y social que implica en medio de las condiciones histricas
del conflicto armado.
Se trata, entonces, de una indecibilidad que es dicha, y que se dice, adems,
para evitar decir lo que a cada quien le resultara inconveniente o inaceptable:
ni las Farc ni el Ejrcito admitiran el uso de civiles como escudos humanos,
dado que sus condiciones institucionales los obligan a condenar esta prctica
blica; a nivel poltico, porque ambos se asumen como representantes de los
intereses del pueblo y al cuidado de su integridad; a nivel legal, porque ambos
dicen acatar las leyes internacionales de la guerra, planteadas en los Convenios
de Ginebra (cicr 1977, 2012); y a nivel histrico, porque el propio pasado
de cada uno de los bandos, en la memoria colectiva (gmh 2013:110-195), los
acusa de haber excedido impunemente los mtodos violentos en busca de sus
fines particulares.

91
15 (2)

4. Conclusin: operatividad analtica de la indecibilidad dicha


En el conflicto armado colombiano, la indecibilidad es un componente
clave de la oposicin poltica. La historia de la confrontacin ha acumulado
ms silencios que cosas dichas; en eso que los bandos callan reside gran parte del
desacuerdo. La oposicin, as, se configura como un cmulo de imprecaciones,
denuncias e imputaciones para el adversario; se materializa enunciativamente,
mostrndole al auditorio lo que su enemigo no muestra de s mismo; construye
un discurso de oposicin con lo que el otro calla.
En los discursos divergentes se rastrea un doble movimiento enunciativo:
por un lado, lo dicho permite que lo indecible-propio permanezca como no-
dicho; y por otro, lo dicho hace que lo indecible-ajeno emerja en el espacio
pblico. As, el discurso de oposicin revela lo indecible ajeno para ocultar lo
indecible propio; se trata de un hacer emerger (lo que el adversario no se atreve-
ra a decir) con el objetivo de hacer sumergir (lo que quien enuncia tampoco se
atrevera a decir), de acuerdo con unas condiciones de produccin particulares,
que configuraran los regmenes de lo decible para cada enunciacin.
Basados en lo anterior, entiendo la indecibilidad dicha como un procedi-
miento retrico que consiste en la emergencia explcita de lo indecible ajeno
en lo decible propio. Emergencia aqu se utiliza en dos sentidos posibles: como
aparicin de lo indecible en el espacio pblico, y como urgencia poltica del
contradecir en la situacin de violencia social. Emergencia, entonces, como
decires emergentes y urgentes, al mismo tiempo: Qu es aquello que se revela
sobre el otro? (lo emergente), y qu relevancia social tiene revelarlo para la
dinmica democrtica? (lo urgente).
Ya que presento la indecibilidad en relacin con lo que no puede ni debe
ser dicho, se corre el riesgo aqu de pensar que lo dicho omite o encubre una
verdad ltima, una realidad esencial, aprehensible a travs de lo que es revelado
sobre el adversario. Se pretende, en cambio, interpretar los discursos como
construcciones retricas de la verdad que establecen distanciamientos en
las posiciones y niveles de aceptabilidad de las mismas. Por tanto, no interesa
evaluar de ninguna manera (ni lgica, ni moral, ni pragmticamente) el valor
de verdad de los enunciados, sino reconstruir los modos a travs de los cuales
esos discursos silencian ciertos asuntos y determinar cmo esos silencios son
llenados de contenido a travs de los discursos opositores en el espacio pblico.
As, el anlisis de los discursos de las Farc y del gobierno, desde una pers-
pectiva retrica argumentativa de la indecibilidad, puede avanzar ms all de
los siguientes objetivos, presentes en las investigaciones actuales (Olave 2014):
1. Sealar intenciones de abuso, reproduccin de poder hegemnico y
modos de legitimacin poltica.
2. Denunciar los usos de la lengua como estratagemas9 en el teatro de la
guerra.

92
Giohanny Olave: Decir lo que el adversario calla. El problema de la indecibilidad en el conflicto ...

3. Recomendar terapias o mejores modos de decir en el conflicto, para


que los actores en desacuerdo alcancen consensos.
Se pretende, entonces, avanzar hacia el estudio de lo que dicen los actores
como formas de expresin del desacuerdo, como posicionamientos diver-
gentes construidos en y por el discurso. En este texto se ha hecho referencia
a una de esas construcciones retricas, un procedimiento en el cual, ms all
de lo estratgico y lo intencionalmente consciente, estn las condiciones de
posibilidad del desacuerdo emergente en el mbito pblico y la exposicin
del silencio de los adversarios, esto es, la puesta en la escena democrtica de
aquello que los actores en confrontacin perciben como omitido y reprimido
en el discurso poltico.
Para la comprensin del conflicto y su relacin estrecha con el belicismo,
la indecibilidad dicha es una categora analtica que se concentra en las interac-
ciones polmicas y en los silencios de los adversarios, para comprender cmo es
que, en el periodo estudiado, las confrontaciones verbales fueron subsidiarias
de las armadas y las responsabilidades de los actores en cuestin permanecieron
bajo los silenciamientos propios de lo indecible.

Notas

1 Avance de la tesis doctoral en curso titulada La construccin retrica del conflicto


armado colombiano, investigacin dirigida por la Dra. Elvira Narvaja de Arnoux
y codirigida por la Dra. Mireya Cisneros, en el Doctorado en Letras de la Uni-
versidad de Buenos Aires, (Argentina) con financiacin del Consejo Nacional de
Investigaciones Cientficas y Tcnicas, conicet (2012-2017).
2 No nos interesan aqu los sujetos empricos ni sus intenciones como sujetos soberanos
de su decir, unvocos y homogneos, sino los sujetos discursivos como construcciones
del decir y del no decir; como posiciones discursivas en las cuales son interpelados
ideolgicamente, como producto de los discursos que los anteceden, los capturan
y los atraviesan, y en el juego de anticipaciones sobre ellos mismos y sobre los otros
(Pcheux 1988 [1969]).
3 Una versin preliminar de este trabajo fue presentada en el 8 Congreso Nacional
e Internacional de Estudios del Discurso: La sociedad, la comunicacin y sus
discursos. Miradas Interdisciplinares, en la Universidad Nacional de Colombia,
sede Bogot, durante los das 12 y 13 de marzo de 2015. El trabajo se encuentra
indito.
4 La denominada matriz discursiva del latinoamericanismo (Arnoux 2004, 2008)
es un espacio de regularidades generador de discursos, al modo de una grilla in-
terpretativa o un marco que modela las discursividades emergentes. La matriz se
configura a partir de las guerras independentistas del siglo XIX y los procesos que
originaron los Estados nacionales en Latinoamrica. De ah se deriva una tendencia
a la invocacin de una unin intercultural, natural y utpica, entre los pases de
la regin, como parte del proyecto bolivariano inacabado.
5 Las dos ltimas obras mencionadas las cito desde el trabajo de Francisco Yus (2003).

93
15 (2)

6 En su revisin del concepto de implicatura, Horn (2004:24-25) plantea que the


speakers and hearers joint (though tacit) recognition of the natural tendency to
avoid unnecessary effort, and the inferences S expects H to draw from the formers
efficient observance of this tendency, are more explicable directly from rationality
than from cooperation as such. While Grice (1989: 28) describes how the maxims
apply to cooperative ventures outside of language (baking a cake, fixing a car), col-
laboration need not be present, much less communication, at least for the quantity
maxims.
7 Retomo aqu la crtica de Vern, en su Semiosis social (1998:192), donde discute
los anlisis sostenidos sobre enfoques pragmticos intencionalistas, pues resulta
claro que solo el actor tiene acceso a sus intenciones (a condicin, por supuesto,
de que sean conscientes). Ms all del acceso a la representacin del objetivo de la
accin (que es privilegio solo del agente), para que la intencin se convierta en un
fenmeno de comunicacin (...) hace falta que el actor exprese su intencin de
una manera u otra. En otras palabras: para un observador, el problema planteado
por el empleo de la nocin de intencin solo es el de la atribucin de intenciones
a los actores sociales.
8 igac y corpoica son las siglas del Instituto Geogrfico Agustn Codazzi y de la
Corporacin Colombiana de Investigacin Agropecuaria, respectivamente.
9 Conservo aqu la palabra estratagema en vez de estrategia, siguiendo la diferencia
y relaciones entre ellas, establecidas por Clausewitz (2009[1832]): La estrategia es
la utilizacin de un encuentro para alcanzar el objetivo de la guerra (). La estra-
tegia traza un plan de guerra y, teniendo en cuenta su objetivo, diagrama la serie
de acciones que conducirn a ese objetivo (p.106). De otro lado, La estratagema
supone un propsito oculto (), se relaciona con la mentira, ya que sta tambin
tiene un propsito oculto (). Se utiliza una estratagema para que la persona a
la que se quiere engaar cometa errores de inteligencia que, combinados con un
efecto, modifican la naturaleza de las cosas repentinamente (); parece no haber
otro atributo subjetivo de la naturaleza que sea tan adecuado como la estratagema
para dar direccin a la actividad estratgica (p.127). Es en este sentido del engao
intencional, dentro del marco blico, que es concebida la retrica en un gran nmero
de investigaciones actuales sobre los discursos del conflicto armado (Olave, 2014).

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97
15 (2)

Giohanny Olave es becario del CONICET para el Doctorado en Letras


de la Universidad de Buenos Aires, 2012-2017; Magster en Educacin de
la Universidad Nacional de La Plata, Argentina; Magster en Lingstica y
Licenciado en Espaol y Literatura de la Universidad Tecnolgica de Pereira,
Colombia. Miembro del grupo de investigacin de Colciencias, Estudios del
Lenguaje y la Educacin; del proyecto UBACyT El derecho a la palabra, en
la Universidad de Buenos Aires; de la Asociacin Latinoamericana de Estudios
del Discurso (ALED); y del Grupo de Estudios sobre Colombia y Amrica
Latina (GESCAL). Docente de lenguaje en educacin bsica, media y superior,
en universidades colombianas y argentinas. Sus reas de inters son la educa-
cin lingstica, los estudios del discurso poltico y la retrica argumentativa.
Correo electrnico: [email protected]

98
ARTCULO

Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos.


Estrategias discursivas

NEYLA GRACIELA PARDO ABRIL


Universidad Nacional de Colombia

Resumen. La reflexin sobre el discurso neoliberal en torno a la economa ha eliminado


el reconocimiento de fallas de mercado debidas, entre otros factores, a diversos grados
de poder que se anclan a la actividad mercantil, la incertidumbre, las externalidades en
la produccin y el consumo, y la produccin a gran escala; los lmites del fenmeno
parecen no existir. El caso colombiano permite identificar la tendencia general latino-
americana de la supresin de los derechos sociales, con las particularidades asociadas al
desarrollo del conflicto armado interno, en cuya base se encuentra una vieja disputa entre
distintos actores sociales en torno a las formas de distribucin de la riqueza, permitien-
do evidenciar los ejes sobre los que se construye lo pblico. Se identifican las prcticas
discursivas y su construccin semitica en la estabilizacin del modelo neoliberal en
un discurso presidencial, en Colombia. Se aborda la traslacin de representaciones del
entorno econmico a los diferentes mbitos de la vida social y sus potenciales efectos
sobre la estabilizacin de una semitica del poder. Se analiza el discurso de posesin del
presidente colombiano Juan Manuel Santos del 7 de agosto de 2014. Se aplican categoras
de los estudios crticos del discurso, la semitica, la sociologa y la ciencia poltica, para
dar cuenta de las formas de semiotizacin a travs de las cuales son estabilizados en el
discurso poltico, los sistemas representacionales que fundamentan el rgimen neoliberal.
Palabras clave: discurso neoliberal, discurso poltico, campo econmico, semitica del poder

Resumo. A reflexo sobre o discurso neoliberal em relao economia eliminou o


reconhecimento de falhas no mercado devidas, entre outros fatores, a diversos graus de
poder que se ancoran na atividade mercantil, a incerteza, as externalidades na produo
e no consumo, e a produo em larga escala; os limites do fenmeno parecem inexistir.
O caso colombiano permite identificar a tendncia geral latino-americana de supresso
dos direitos sociais, com as particularidades associadas ao desenvolvimento do conflito
armado interno, em cuja base se encontra uma velha disputa entre distintos atores
sociais em torno s formas de distribuio da riqueza, permitindo evidenciar os eixes
pelos que se constri a esfera pblica. Identificam-se aqui as prticas discursivas e sua
construo semitica na estabilizao do modelo neolilberal em um discurso presidencial
na Colmbia. Aborda-se tambm a translao de representaes do entorno econmico
aos diversos mbitos da vida social e seus potenciais efeitos sobre a estabilizao de uma
semitica do poder. Analiza-se o discurso de posse do presidente colombiano Juan
Manuel Santos de 7 de agosto de 2014. Aplicam-se categorias dos estudos crticos do
discurso, da semitica, da sociologia e da cincia poltica para dar conta das formas
de semiotizao por meio das quais so estabilizados no discurso poltico os sistemas
representacionais que fundamentam o regime neoliberal.
Palavras-chave: discurso neoliberal, discurso poltico, campo econmico, semitica do poder
Recibido: 20 de julio de 2015 Aceptado: 10 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 99-116 99


15 (2)

Abstract. The debate on neoliberal discourse regarding economics has not ack-
nowledged the market failure due to, among other factors, varying degrees of power
anchored in commercial activity, uncertainty, external forces acting on production and
consumption, and large-scale production, so the phenomenon seems to be open-ended.
The Colombian case allows us to identify the general tendency to suppress social rights
in Latin America, associated with the particular characteristics of the development of
the internal armed conflict based on an old dispute between different social actors
around the forms of wealth distribution, thereby revealing the axis on which the public
sphere is built. The discursive practices and semiotic constructions that contribute to
stabilizing the neoliberal model are identified in a Colombian presidential speech.
The shift from the representation of the economic environment to the different areas
of social life and its potential effects on the stabilization of a semiotics of power is
examined. Colombian President Juan Manuel Santos inaugural address of August 7
2014 is analyzed. Different categories taken from critical discourse studies, semiotics,
sociology and political science are used to illustrate the semiotization ways through
which the representational systems underlying the neoliberal regime are stabilized in
political discourse.
Keywords: neoliberal discourse, political discourse, economics, semiotics of power

1. El discurso lugar de construccin de lo pblico


Las reflexiones sobre el capitalismo han descentrado las ideas sobre su
funcionamiento, de los dispositivos de produccin y reproduccin de la vida
material (Bauman 2009, Bourdieu 2012, Foucault 2012, Deleuze y Guattari
2012, 2013). La relacin que se establece entre sujeto, poder y saber, a travs
de la accin discursiva, ha permitido identificar los procesos de acumulacin
que se han desarrollado al amparo de formas de entender y asumir la realidad,
en el marco de las cuales la axiologa capitalista se valida como patrn de inte-
ligibilidad y como referente de orientacin de la accin social.
Los procesos de simbolizacin de lo material se constituyen en referentes
de modificacin de la materialidad misma de los objetos y procesos del mundo
fsico y social, desde los cuales se refrendan intereses, se generan lgicas sist-
micas y se las intenta preservar en el tiempo. Estos procesos, de acuerdo con
Deleuze y Guattari (2012:119), conducen a la creciente desterritorializacin
del universo semitico, en la que las referencias sgnicas van de una a otra,
construyendo un continuum de cadenas referenciales de cuyas intersecciones
se deriva todo un rgimen de enunciados flotantes, errantes, de nombres
suspendidos, de signos que acechan, que esperan ser empujados por la cadena
para volver [] El rgimen significante no solo tiene como tarea organizar en
crculos los signos emitidos desde todas partes, sino que continuamente debe
asegurar la expansin de los crculos o de la espiral [].
El capitalismo se sostiene en virtud de la sobrecodificacin de los distintos
componentes semiticos de acuerdo a los centros de significacin sobre los que
los procesos de percepcin de la accin social, en la vida cotidiana, validan

100
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

su reproduccin. Esta sobrecodificacin supone la jerarquizacin y el ordena-


miento de las formas de inteligibilidad social de acuerdo a grillas semiticas
que funcionan fundamentalmente como mquinas de sujecin al servicio de
las formaciones de poder [] y, secundariamente, como modelo de expre-
sin significativo (Guattari 2013: 23). Explicitar los procesos de produccin
de sentido que sostienen al capitalismo puede ser cualificado si se ponen en
relacin los componentes semiticos de los sistemas capitalistas y los lazos de
socializacin que dichos componentes producen a travs de la modulacin de las
funciones somticas y perceptivas, la formacin de instituciones, la definicin
de espacios de accin y la produccin de dispositivos de regulacin.
Las potencialidades del anlisis del discurso para dar cuenta de las dinmicas
del capitalismo contemporneo toman como eje los intrincados nexos entre los
procesos de poder que se llevan a cabo en los niveles macro de la vida social,
y las micropolticas de produccin de libido social, cuya operacionalizacin
define la elaboracin sistemtica de ciertas formas de afectividad, que toman
como base la experiencia sensible de los sujetos. La produccin de la libido
social se explica en relacin a los flujos semiticos y su potencial efecto sobre
los procesos de percepcin, de activacin de emocionalidades y estructuras
deseantes, desde las que se incentivan formas de ser y hacer en conexin con
los procesos de territorializacin del capitalismo en escenarios micro sociales
como las lgicas de acumulacin que se concretan en espacios como la fami-
lia. En consecuencia, el funcionamiento de los componentes de significacin
se constituye en la condicin de posibilidad de la infraestructura econmica
capitalista, en tanto la caracterstica central del capitalismo globalizado en su
etapa neoliberal, consiste en la focalizacin de su injerencia sobre el campo de
las representaciones sociales con el propsito de expandir su radio de influencia
a todos los espacios de la vida social (Leghissa 2012).
Reflexiones crticas recientes sobre el neoliberalismo han tomado como
punto de referencia la dimensin cognitivo-representacional y los procesos de
poder inherentes a la gestin de la psiquis. Klein (2011) ha problematizado
las formas como, desde las consignas de Milton Friedman (2008), uno de los
ms importantes tericos del neoliberalismo, se han sugerido directrices para
la implementacin de la denominada doctrina del shock, la cual tiene como
fundamento dos formas de intervencin sobre la accin social: por una parte,
la generacin de crisis que sean percibidas como tales para desestructurar las
formas estabilizadas de representacin y de accin sobre la realidad y, por otra,
la accin rpida y estratgica por parte de los grupos de poder para asegurar
los cambios necesarios que buscan profundizar las dinmicas del rgimen de
acumulacin.
Uno de los aspectos centrales de la discusin sobre el capitalismo neoli-
beral es la forma como desde los centros de poder se elaboran percepciones y
la compresin de la realidad, de manera que sea ms fcil la expansin de las
polticas neoliberales a travs de la conmocin y la movilizacin emocional.

101
15 (2)

Desde esta perspectiva, emociones como el miedo, la conmocin, el terror y


estados psquicos de parlisis cognitiva (Pardo Abril 2013 [2007]) constituyen
catalizadores del neoliberalismo, que se ajustan a lo que se ha denominado el
complejo del capitalismo del desastre. Este equipamiento del desastre funciona
como una infraestructura que se orienta a la transformacin de la voluntad de
los sujetos, aprovechando los estados psquicos que se sustraen al postrauma y
que contribuyen a la renuncia de valores, que en otras circunstancias contri-
buiran al ejercicio de la resistencia: en esos momentos maleables, cuando no
tenemos un norte psicolgico [], los artistas de lo real sumergen sus manos
en la materia dcil y dan principio a su labor de remodelacin del mundo
(Klein 2011: 46).
El discurso poltico se entiende como una modalidad semitico-comuni-
cativa que, mientras relata acontecimientos de inters colectivo, se orienta a
disuadir, convencer y a definir relaciones entre sujetos individuales y colectivos,
tomando como punto de referencia los procesos en el marco de los cuales se
ejerce poder, con el fin de legitimar ciertas formas de intervencin sobre los
escenarios pblicos. El poder, para efectos del anlisis del funcionamiento de
los objetos semitico-discursivos, puede ser entendido como un conjunto de
acciones semiticas a travs de las cuales se define la existencia representacional
de los agentes que son referenciados en el discurso, y como un conjunto de
acciones que producen y orientan las representaciones y las acciones de quienes
tienen acceso a dicho discurso (Fairclough y Fairclough 2012).
El discurso poltico sintetiza diversas modalidades de ejercicio del po-
der, a travs del uso de estrategias y recursos semitico-discursivos que, al
ser utilizados de manera estratgica, orientan los procesos de interpretacin
modulando as las posibles prcticas que se derivan del uso de la informacin.
La accin discursiva puede entenderse como la puesta en escena de distintos
tipos de prcticas semiticas en las que se combinan recursos y estrategias en
la construccin de significado, y en la que se movilizan formas de saber-poder
(Pardo Abril 2014).
Los valores y los hechos institucionales son otras formas de expresin sgnica
que se configura en el discurso como construcciones sociales y epistmicas que
motivan acciones en el mbito de la vida cotidiana. Cuando el DP discurso
poltico se propone como el lugar en el que asumen los intereses de la gente y
sus deseos, con frecuencia se acude a consolidar la idea de que la inequidad debe
ser tolerada por la comunidad. Lo que se sugiere es que no tolerar la inequidad
implica altos costos sociales y que un grupo mayoritario de ciudadanos pierde
opciones de bienestar. De esta manera se consolida un tipo de equidad para
quienes se ajustan a ganancias no distributivas y centradas en la individualidad.
El uso de estrategias, recursos y marcadores semitico-discursivos, en este
caso anclados a las axiologas, la sensibilidad social e individual posibilita que
el discurso poltico construya representacionalmente un usuario, al cual se le
atribuyen roles, lugares y capacidades agenciales, y al cual se le sugiere la nica

102
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

ruta de interpretacin que se deriva de la interpelacin poltica. El discurso, en


este sentido, define una estructura modal que estimula a los interlocutores a la
aceptacin de determinadas posiciones, a travs de estrategias semiticas que
se orientan a la produccin de unidades de significado estable y distribuidos
colectivamente, en las que se activan formas de refrendacin de obligaciones y
deberes que se proyectan sobre el plano de lo fctico (Fabbri y Marcarino 2011).

2. Ruta de exploracin discursiva


Este trabajo integra mtodos cualitativos y cuantitativos en la bsqueda por
generar explicaciones que permitan poner en relacin los discursos mediticos
colombianos, con los escenarios socio-histricos de su produccin y circula-
cin. Para el anlisis del corpus se usa la herramienta estadstica T-Lab 7.3, la
cual permite explorar tendencias e identificar la combinacin de fenmenos
discursivos relevantes, que favorecen el anlisis de las distintas dimensiones
semiticas constitutivas del discurso meditico. El proceso analtico incluye
el examen de datos del discurso de posesin presidencial, su codificacin, la
escritura de notas, la elaboracin de descripciones, la construccin de catego-
ras y la identificacin de las relaciones intra e interdiscursivas. Los criterios
que orientan la estrategia analtica dan cuenta de los detalles del muestreo,
la identificacin de posibles categoras, su jerarquizacin, sus relaciones, los
casos contradictorios o negativos, y la centralidad terica de la categora que
se adopta como nuclear (Pardo Abril 2013 [2007]).
El uso de T-Lab 7.3 se justifica en razn de la extensin del objeto
semitico: discurso de posesin del presiente Juan Manuel Santos, el 7 de
agosto de 2014, que fue publicado en la pgina web de la Presidencia de la
Repblica de Colombia (http://wsp.presidencia. gov.co/Prensa/2014/Agosto/
Paginas/20140807_03-Palabras-del-presidente-Santos-en-su-posesion-para-el-
periodo-presidencial-2014-2018.aspx). Esta fecha adquiere relevancia en tanto
constituye el primer da de un gobierno reelecto, cuya consigna Todos por un
nuevo pas. Paz, equidad y educacin define sus ejes de accin en dos perspec-
tivas: por una parte, la implementacin del modelo transicional en Colombia
y la consecucin de la paz con los grupos insurgentes que operan en distintas
zonas del pas. La profundizacin del modelo econmico neoliberal que ya
haba sido reforzado por el presidente Santos en su primera administracin a
travs de la implementacin de polticas focalizadas, una mayor liberalizacin
econmica y la captacin de la inversin extranjera.
El procedimiento metodolgico se elabora en fases que incluyen la identi-
ficacin del problema social objeto de anlisis, su interpretacin, el anlisis de
las configuraciones semitico-discursivas, las representaciones que se construyen
discursivamente y su relacin con los mecanismos y las estrategias agenciadas a
travs de los actos comunicativos. Se identifica el problema social, en este caso
correspondiente a la expansin del discurso neoliberal a todas las esferas de la

103
15 (2)

vida social, y se aborda el discurso presidencial en una coyuntura que, entre


muchos otros sucesos, incluye la continuidad de los dilogos de paz con la in-
surgencia y la formulacin de propuestas para construir una nueva Colombia,
con mayor inclusin y desarrollo. Se construyen categoras y relaciones y se
hace un proceso de interpretacin hermenutica derivado de los pasos previos.

3. El sentido de la emocionalidad y los valores neoliberales en el


discurso poltico
Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en su posesin para el perodo
presidencial 2014-2018 (en adelante DPS) integra los recursos semiticos
que se han organizado con el propsito de relatar, en perspectiva instituciona-
lizada, las condiciones sociales, proponiendo las que son de inters colectivo
e incluyen a toda la comunidad; se propone disuadir, convencer, conmover
y definir lineamientos y relaciones entre todos los ciudadanos para lo cual se
ancla el decir al ejercicio poltico y al poder que le es inherente. El DPS formula
el conjunto de representaciones con consecuencias prcticas en la vida social,
orientando las acciones individuales y colectivas; permite delinear los ejes de lo
que sern las estrategias de intervencin gubernamentales en el segundo periodo
de su gobierno; y da cuenta de los campos de inteligibilidad alrededor de los
cuales se disearn e implementarn las principales polticas pblicas de esta
administracin. Este discurso permite inferir los posibles mbitos de accin
gubernamental, la coyuntura de los dilogos de paz con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC) y la implementacin de los tratados de
libre comercio con varios pases, lo cual ha implicado la adecuacin institucional
y de la intervencin estatal sobre los distintos territorios, en concordancia con
las obligaciones internacionales contradas por el Estado en materia comercial.
El DPS, por originarse en el mbito del ejercicio poltico, se propone
disuadir, para lo que formula un conjunto de representaciones con consecuen-
cias prcticas en la vida social, que tienen la funcin de orientar las acciones
individuales y colectivas, movilizando los sentidos que se pueden derivar de
la afectividad, las axiologas que proceden de los idearios polticos que se pre-
tenden estabilizar y la funcionalizacin del sufrimiento. Se construyen formas
de interpelacin en las que el Estado, a travs de sus funcionarios, propone
atencin y empata hacia algunos grupos histricamente subalternizados. La
representacin que se deriva de este proceso es que los sujetos marginalizados
son propuestos como si fuesen benefactores de un Estado que acta en alian-
za con el sector financiero y privado, como garante de su inversin y como
proveedor de las condiciones sociales proclives a la expansin de su mercado.
El DPS toma como punto de referencia cuatro unidades temticas que
se articulan a la construccin de estrategias discursivas elaboradas a partir de
la articulacin de formas de emocionalidad, con los valores que consolidan el
sistema neoliberal. La primera unidad se formula en torno a la representacin

104
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

de la nacin; las otras tres unidades constituyen la base programtica de las


polticas pblicas para el segundo periodo de gobierno de Santos: paz, equi-
dad y educacin. Por los lmites de este trabajo, interesa a travs de estas
unidades desentraar la epistemologa que se propone consolidar como nica
y vlida para la construccin del nuevo pas.
Los diseos contextuales que se elaboran en el discurso a travs de la mar-
cacin de puntos de ruptura temporales, establecen una diferenciacin entre un
ayer, en el que se ubican los problemas de una Colombia condicionada por su
historial de violencias, y un hoy que se representa como punto de inflexin del
cambio social: ES NUESTRA HORA Y VAMOS A APROVECHARLA.
Estas marcaciones temporales son uno de los recursos semitico-discursivos
privilegiados en cuyas articulaciones se llevan a cabo estrategias de legitimacin
que se orientan a la estabilizacin de las bases axiolgicas que sostienen los
agenciamientos del rgimen neoliberal y que perfilan el sistema representacional
afn a la implementacin del modelo transicional colombiano:
[1] GRACIAS A DIOS! GRACIAS COLOMBIA! Con estas dos exclamaciones
inici mis palabras hace exactamente cuatro aos. Y lo digo hoy nuevamente
con toda la gratitud. Aquel da termin con una afirmacin categrica: LE
LLEG LA HORA A COLOMBIA! Y ha sido as. Colombia transita HOY
un camino de esperanza, un camino hacia la paz y la prosperidad social, un
camino que la destaca entre las naciones del mundo. ES NUESTRA HORA
Y VAMOS A APROVECHARLA! Nos cansamos de pensar en pequeo;
de creer que estamos condenados a la violencia, a la desigualdad, al atraso, a
la falta de oportunidades. Porque NO es as! Desde mi corazn creo que ha
llegado la hora no solo de avanzar en las metas inmediatas sino de re-pensarnos
como nacin. Ha llegado la hora de re-imaginar el contrato social que hemos
heredado, y las instituciones y polticas que nos han regido.

Los marcadores de temporalidad incluyen decticos, los temporales hoy,


ahora, ao y hora; el uso de verbos que indican procesos y que se articulan
a haceres prcticos como seguir, avanzar, llegar y comenzar; atributivos
con funcin de legitimacin como nuevo y pasado; y comparativos que
indican ruptura como mejores, los cuales tienen funcin segmentadora y
propagandstica. El uso de estos recursos semitico-discursivos busca enfatizar
en sentido de cambio y de transformacin, y lograr la diferenciacin de las
formas de intervencin estatal en la administracin de Juan Manuel Santos, en
relacin con administraciones pasadas. A estas ltimas, a travs de implicaturas
o referencias indirectas, se les atribuye un carcter negativo, de carencia de
efectividad en sus acciones y de ausencia de gestin sobre los ejes discursivos
que se proponen como prioridad.
Estos aspectos permiten verificar tensiones, reconocer procesos de esta-
bilizacin cognitiva e identificar sus posibles implicaciones en los distintos
mbitos de la vida social. La construccin temtica pone en tensin el estatus

105
15 (2)

ontolgico que se deriva de las identidades colectivas propuestas (el Ser social),
las obligaciones que en virtud de dicho Ser se deben asumir para hacer parte
de la comunidad de referencia y los haceres que se derivan de dichas obligacio-
nes. La transitividad representacional que va del Ser al hacer social se concreta
en la convocatoria a la adhesin a la propuesta gubernamental sobre los ejes
referenciales de la identidad grupal:
[2] ES NUESTRA HORA Y VAMOS A APROVECHARLA! [...] re-pensar-
nos [...] re-imaginar el contrato social [] ser ms ambiciosos con nuestros
sueos, Colombia necesita un nuevo pacto social, Un pas que cree en la
propiedad privada y la protege, GRAN PROPSITO NACIONAL, Es
de todos Absolutamente TODOS los colombianos!, caminemos JUNTOS
[] trabajemos JUNTOS.

El proceso de legitimacin que se formula en el DPS se apoya en el uso


frecuente de nominales colectivos indeterminados a travs de los cuales se
busca perfilar una identidad grupal lo ms abarcadora posible, que disipe las
diferencias que podran derivarse de las propuestas que se formulan discursiva-
mente: pas, Colombia, colombiano, comunidad, mundo y pueblo.
Estos recursos semiticos se proponen como la base para construir consenso y
como referentes de legitimacin; por esta razn, las acciones y las dimensiones
sobre las que se perfila la agenda de intervencin adquieren relevancia en tanto
sintetizan la conexin entre el ser colectivo y el hacer delineado por el DPS:
paz, equidad, educacin, trabajar, conflicto, seguridad y justicia.
En el DPS los agentes ms referenciados se relacionan con los sujetos
participantes o involucrados con el desarrollo del conflicto armado: vctima,
nio, FARC, gobierno y joven. Los actores colectivos abstractos como
pueblo, el cual es evocado como referente de legitimacin y como lugar de
identidad grupal, as como la evocacin frecuente de la categora pobre, la
cual es asociada con los procesos histricos de desigualdad en Colombia. Aun
cuando se referencian frecuentemente las categoras relativas al conflicto ar-
mado, a instancias colectivas abstractas y, en menor medida, a la desigualdad
expresada en el fenmeno de la pobreza, los actores directamente involucrados
en los procesos de acumulacin y de expansin del modelo de mercado no se
referencian en el discurso presidencial.
Los ejes de la agenda de intervencin gubernamental con mayor referencia-
cin en el DPS se relacionan no solo con las directrices polticas definidas por el
Presidente para su segundo periodo de gobierno, sino con los componentes que
resultan relevantes para el incentivo de la inversin extranjera y reproduccin
del rgimen de acumulacin. La aparente ausencia de conexin de los temas
de agenda y los agentes sociales referenciados puede explicarse en razn de la
estrategia discursiva general de refrendacin indirecta de los componentes repre-
sentacionales que permiten el agenciamiento de las intervenciones neoliberales.
As, aun cuando el discurso no tematiza de forma directa los actores implicados

106
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

en los procesos econmicos constitutivos de la dinmica neoliberal, se estructura


sobre la base de la referencia constante a marcos conceptuales relacionados con
la competencia, la accin individual, la formulacin de la garanta de derechos
como si fuese un beneficio y la substancializacin de la pobreza.
Actores como los empresarios, los inversionistas o incluso quienes sostienen
la economa ilegal del narcotrfico son referenciados marginalmente o no son
referidos en el discurso. Esto mismo sucede con actores relevantes para la solu-
cin del conflicto armado y la consecucin de la paz, como los campesinos, los
indgenas, los afrocolombianos, los movimientos sociales, las fuerzas militares,
la polica, el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN) y los grupos paramilitares.
Del accionar histrico de este ltimo actor se han derivado graves violaciones
de derechos humanos y se han generado profundos procesos de acumulacin
y concentracin de capital, lo cual ha ido en detrimento de la democratiza-
cin del acceso a los recursos simblicos y materiales que son indispensables
para la vida en sociedad. As, la forma de citacin de los agentes discursivos
permite inferir un desplazamiento de la discusin en torno a los procesos de
marginalizacin y segregacin inherentes al rgimen de acumulacin que han
condicionado el desarrollo del conflicto armado, como efecto de la estrategia
discursiva de atribucin de valor representacional a las dimensiones poltica y
militar del conflicto armado. Desde esta perspectiva, la conexin economa-
-poltica es desdibujada y la discusin es fragmentada y simplificada.
El uso de casos ejemplarizantes se propone como forma de legitimacin de
las referencias axiolgicas implcitas a travs de las cuales se pretenden formular
las grillas semiticas que contribuyan a expandir el horizonte de sentido afn a
la matriz neoliberal. As, el DPS pretende estabilizar la individualidad, la com-
petencia, la ambicin y el xito socioeconmico como valores fundamentales
para la consolidacin de un sistema del cual no se reflexiona sobre los procesos
de marginalizacin, jerarquizacin y segregacin que genera. La ejemplificacin,
de esta manera, se constituye en un recurso con el que se elabora el valor de
lo heroico y crea sentido de sacrificio que se deriva de la disciplina individual,
todo lo cual se articula al ideario de la competencia y la lgica del ascenso social.
Si bien el marco neoliberal de la competencia y la ambicin se fusionan en el
concepto del hroe, dicho marco, adems, integra elementos referenciales del
campo semntico de la guerra: mximo artillero, ganar, disciplina. Se
consolidan as los idearios de individualidad, competencia y xito:
[3] Ha llegado la hora de subir la vara, de ser ms ambiciosos con nuestros sueos.
Miren a James Rodrguez, que recibi esta maana en Espaa el Botn de
Oro al mximo artillero del Mundial de Ftbol! Miren a nuestra Seleccin o
a Falcao! Miren a Catherine Ibargen, a Nairo Quintana, a Mariana Pajn!
Qu ejemplo! Qu ejemplo el que nos dan! Ellos compiten para ganar. Ellos
quieren siempre ms. Ellos trabajan por ser los mejores Y lo logran! Estos
jvenes colombianos nos estn dando un mensaje claro, nos estn enseando

107
15 (2)

el camino de la grandeza y de la disciplina. Y vamos a seguirlo! Por eso hoy


proclamo que ha llegado la hora de asegurar PARA SIEMPRE la prosperidad
de las siguientes generaciones.

El recurso de la ejemplificacin, adems de evocar los valores y principios


de accin a travs de la exaltacin de los rasgos que les son atribuidos a los
agentes referidos, construye el horizonte simblico-moral desde el que es posi-
ble interpretar el supuesto buen hacer. El sistema de referencias axiolgicas se
formula como el mapa orientador de las posibles (inter)acciones que conducen
al progreso y a la superacin de las condiciones adversas que son propuestas
como si obedecieran a elecciones individuales que realizan los agentes sociales.
La personalizacin por determinacin a travs de la individuacin (Kress y Van
Leeuwen 1996), se formula discursivamente como parte del proceso argumental,
se constituye en el condicionante cognitivo que, a lo largo del discurso, se re-
-elabora para desfocalizar el carcter social de los asuntos nucleares formulados
discursivamente: la pobreza, la seguridad, la paz, la equidad, etc. Los recursos
discursivos de individualizacin son dispositivos de subjetivacin y componentes
semiticos orientadores de los procesos de interpretacin, que desestructuran
la posible construccin de formas de inteligibilidad que permitan entender las
relaciones de poder desde las que se teje lo social, lo econmico y lo poltico.
Las unidades temticas que elaboran el sentido de la promesa de un pas
mejor, articulado a los tres referentes de intervencin gubernamental: paz,
equidad y educacin, estructuran valores especficos, funcionales a la matriz
epistmica neoliberal.
[4] Creo firmemente que Colombia debe trazarse HOY una meta con la que todos
nos podamos comprometer. Y cul es esa meta? Ser, en el ao 2025 en una
dcada! Un pas en Paz TOTAL Un pas con EQUIDAD y el ms
EDUCADO de Amrica Latina. Imagnenselo por un minuto Un pas en
paz TOTAL Un pas con equidad Y el ms educado de toda la regin.
Esta visin COLOMBIA EN PAZ, CON EQUIDAD Y EDUCADA es
sencilla de recordar, ardua de lograr y profunda en su significado.

Las formas de construccin temtica ponen en tensin el estatus onto-


lgico que se deriva de las identidades colectivas propuestas al Ser social las
obligaciones, que en virtud de dicho Ser se deben asumir para hacer parte de
la comunidad de referencia y los haceres que se derivan de dichas obligacio-
nes. La transitividad representacional que va del Ser al hacer social se concreta
en la convocatoria de adhesin a la propuesta gubernamental, sobre los ejes
referenciales de la identidad grupal:
[5] ES NUESTRA HORA Y VAMOS A APROVECHARLA! [...] re-pensar-
nos [...] re-imaginar el contrato social [] ser ms ambiciosos con nuestros
sueos
Colombia necesita un nuevo pacto social

108
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

Es de todos Absolutamente TODOS los colombianos!


[] caminemos JUNTOS [] trabajemos JUNTOS.

El uso frecuente de nominales colectivos indeterminados sustenta el proceso


de legitimacin que se formula en el DPS, elaborando discursivamente identi-
dades grupales lo ms abarcadoras posibles, que disipen las posibles disidencias
que podran derivarse de las propuestas que se formulan discursivamente: pas,
Colombia, colombiano, comunidad, mundo y pueblo. En tanto re-
ferentes de consenso y de legitimacin, estos recursos semiticos contribuyen
a validar la agenda de intervencin, ya que sintetizan la conexin entre el ser
colectivo y el hacer delineado por el DPS en torno a asuntos como la paz, la
equidad, la educacin, el trabajar, el conflicto, la seguridad y la justicia.
En el DPS el ideario que subyace al concepto de paz se articula a una re-
lacin instrumental, por causa de la cual se desligan los antecedentes sociales
en razn de los cuales se han conformado los actores colectivos que hasta la
fecha siguen enfrentados en los distintos escenarios en los que se desarrolla
el conflicto armado. La instrumentalizacin de la paz se entiende desde los
requerimientos de eficiencia y de estabilidad jurdica y poltica que requiere
el mercado para consolidarse y expandirse en las distintas zonas del territorio
nacional, en desmedro de la formulacin de la paz como derecho y como
condicin para el desarrollo de las capacidades individuales y colectivas en
relacin al buen vivir.
La estabilizacin de la representacin de la paz como fin instrumental se
articula a recursos de reiteracin, generalizacin y marcadores con el propsito
de activar emociones con fines de orientacin interpretativa. El ensamblaje
estratgico de los recursos semitico-discursivos se orienta al reforzamiento del
sentido de sacrificio y de esfuerzo que se perfila a lo largo del discurso, desta-
cndose el lugar de agente del gobierno y del Estado en la bsqueda de la paz,
y de las FARC como supuesto nico agente colectivo que lleca a cabo acciones
de guerra y, por consiguiente, de vulneracin de derechos. La legitimacin de
la visin instrumental de la paz se concreta cuando en el discurso los agentes
sociales son formulados como vctimas o victimarios, y no como sujetos indi-
viduales y colectivos que se relacionan en tramas complejas de correlaciones
en las que las violencias se llevan a cabo de diversas formas. En este sentido, el
DPS apela a la nocin de vctima para conmover y para generar adhesin en
torno a las propuestas gubernamentales:
[6] Qu familia no tiene un padre o una madre, un hermano o una hermana,
un primo o un amigo que no haya sido vctima del conflicto?

La representacin de la seguridad, como condicin para la paz, se propone


como un eje nuclear en la propuesta de gobierno y en un requisito indispensable
para la reproduccin del rgimen de acumulacin. Pese a que la paz desde el
inicio del discurso se propone como uno de las dimensiones a la que ms se

109
15 (2)

le otorga relevancia, las fuerzas de seguridad del Estado se representan como


baluartes de la democracia y de la libertad, y como guardianes de la paz.
Esta forma de representacin de las fuerzas armadas desarticula la paz de las
demandas de los movimientos sociales de ampliacin del acceso a la justicia,
lo cual implica el juzgamiento de los agentes de seguridad del Estado que han
cometido graves violaciones de derechos humanos por accin propia o en
colaboracin con estructuras de criminalidad paramilitares.
La seguridad como referente en la educacin permite identificar la cons-
truccin de recursos argumentativos desde los que se vlida la intervencin del
Estado a travs de sus fuerzas de seguridad, en todos los espacios de la vida social:
[7] A nuestras Fuerzas Armadas [] les digo que no podemos bajar la guardia
[] Los Colombianos necesitamos sentirnos ms seguros y ms protegidos
[] la seguridad ciudadana continuar siendo prioridad.

Para esto, se activa el trauma colectivo asociado al histrico conflicto y a la


violencia, y se legitima la securitizacin a travs de la evocacin del potencial
riesgo al que podran estar expuestos los agentes sociales, haciendo referencia a
hechos coyunturales como forma de condicionamiento cognitivo y emocional:
[8] Y aqu quiero hacer una advertencia: los hechos de VIOLENCIA de las lti-
mas semanas son una contradiccin inaceptable, y ponen en riesgo el mismo
proceso.

De esta manera, la actualizacin del impacto emocional y del shock que


se deriva del recuerdo de la violencia son potencializados semiticamente en
el DP como mecanismos de persuasin al servicio del proyecto de poder del
presidente Santos.
La construccin de adhesin y de accin conjunta se constituye en una de
las estrategias, a travs de las cuales se valida el modelo neoliberal sustentado
en la proteccin de la propiedad privada, la individualizacin de los procesos
de desigualdad desde los que se explican la pobreza, la construccin del marco
de los derechos como beneficios o como inversiones, y la refrendacin de la
lgica de la competencia. Estos referentes se proponen, a lo largo del discurso
de posesin, como si fuesen requisitos sin los cuales no es posible el logro de
los objetivos fijados en la agenda gubernamental:
[9] Un pas que cree en la propiedad privada y la protege [] GRAN PROP-
SITO NACIONAL
[] avanzaremos hacia nuestra gran meta de erradicar la pobreza
100 mil viviendas gratis para los ms pobres [] muchas de ellas gratis!
[] seguiremos avanzando en la bsqueda de una mejor salud [] como ya
lo hicimos con la unificacin y ampliacin de los planes de beneficios
[] nuestros campesinos necesitan mejores servicios pblicos, ms escuelas,

110
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

acueductos y alcantarillados rurales [] por eso vamos a dedicar al agro el


presupuesto de inversin ms grande que jams se haya destinado [] Qu
significa ser el pas ms educado de Amrica Latina? [] significan que las
mentes ms brillantes compitan por estudiar vivir y trabajar en Colombia

La propiedad privada como valor y como propsito nacional toma como


punto de referencia la supuesta ausencia de conflicto en torno al proyecto privati-
zador, el cual se ha intensificado desde la dcada de los aos 90 en Colombia. La
paz y la propiedad privada se sugieren como la conjuncin que, apriorsticamente,
conduce al progreso y a la felicidad colectiva. Esta misma lgica se profundiza
cuando el DPS se apropia de metforas para definir conceptualmente los efectos
de la desigualdad como si fuesen substancias y la pobreza como cuerpo suscepti-
ble de ser erradicado; esta manera de proceder elimina su carcter de fenmenos
sociales que obedecen a lgicas de poder enmarcadas en el acceso a los recursos
socialmente producidos. La ausencia de problematizacin de las relaciones que hay
entre la validacin de la propiedad privada, la intensificacin de la pobreza y los
procesos de concentracin y acumulacin de capital contribuye a desconocer las
discusiones que, desde distintos sectores sociales, se han llevado sobre estos temas
y que podran conducir al logro de la paz y al fortalecimiento de la democracia.
La validacin del modelo neoliberal tambin se efecta a travs de la cons-
truccin de la representacin de asistencia focalizada, la cual se soporta sobre
la representacin de los derechos sociales como beneficios o inversiones que se
formulan a discrecionalidad de las autoridades y que toman como sujeto de
intervencin a los sectores sociales ms vulnerables. Las expresiones viviendas
gratis y planes de beneficios resaltan el carcter agencial de las autoridades
gubernamentales y proponen a los sujetos de intervencin como pacientes, a los
cuales se les otorga beneficios especficos en correspondencia con la promesa de
futuro elaborada discursivamente. Desde esta perspectiva, las obligaciones inter-
nacionales del Estado colombiano en materia de garanta plena y efectiva de los
derechos sociales son disimuladas bajo la accin demaggica a travs de la cual el
campo semntico de la economa se activa cognitivamente a travs de las unidades
lxicas beneficio e inversin. As, se extrapola la lgica costo-beneficio de la
ganancia mercantil al mbito de los derechos, para cuya concrecin se formula
como criterio de plausibilidad con su potencial carcter ganancial.
Las implicaturas y los sobreentendidos contribuyen a la estabilizacin de
la matriz epistmica neoliberal como horizonte de sentido de lo posible y lo
plausible, como camino y a la vez como la meta de construccin de un mundo
imaginado, basado en la utopa liberal del libre mercado. Desde este punto de
vista, el sentido de avance y de progreso adquiere valor discursivo en tanto per-
mite identificar los centros de significacin o los ncleos semntico-pragmticos
que se jerarquizan en el discurso, desde los que se define la representacin de lo
transicional:

111
15 (2)

[10] La visin de COLOMBIA EN PAZ, CON EQUIDAD Y EDUCADA


impulsa el crecimiento econmico, con ms trabajo y ms bienestar para
las familias colombianas [] COLOMBIA EN PAZ, CON EQUIDAD
Y EDUCADA es la visin que nos cambiar para siempre!

Las asociaciones semnticas del ncleo referencial bienestar, permiten veri-


ficar la consolidacin del proceso de mercantilizacin de los derechos y el inters
de sobreponer los marcos conceptuales del campo semntico de la economa sobre
los procesos de provisin del bienestar. En el DPS la unidad lxica bienestar solo
aparece una vez ver resultado descriptivo y su vinculacin semntica da cuenta
de la formulacin del sentido de beneficio, progreso y desarrollo, entre otros (ver
Imagen 1). Resulta paradjico que, pese a que el DPS se formule sobre la base
de la promesa futura de una vida mejor para todos los colombianos, la nocin
de bienestar no sea el referente desde el cual se enuncian las posibles directrices
de poltica social, para la segunda administracin de Juan Manuel Santos. Esto
adquiere sentido si se tiene en cuenta que las discusiones contemporneas sobre
el bienestar incluyen, en la mayora de los enfoques de poltica social salvo en la
neoliberal, las intervenciones activas del Estado para gestionar los desequilibrios
inherentes al rgimen de acumulacin, mediante la implementacin de polticas
distributivas y redistributivas. Esto explica la razn por la cual la unidad lxica
distribucin no aparece en el corpus y tampoco se evidencia algn tipo de
asociacin entre las unidades lxicas bienestar y derecho.
Imagen 1. Mapa de asociacin semntica de la unidades lxicas bienestar

Fuente: Datos de T-Lab 7.31


La representacin de los derechos se verifica si se toman como punto de
referencia las asociaciones semnticas de la unidad lxica derecho, de acuerdo
con las cuales, por una parte, adquiere relevancia su proximidad con el concepto

112
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

de propiedad, y, por otra, se estructuran relaciones con los referentes discursi-


vos que enmarcan el desarrollo del conflicto armado: derecho internacional
humanitario, vctima, violacin de derechos, derecho internacional,
proteccin, Estado y paz. El DPS permite verificar la baja vinculacin de
la unidad lxico-semntica derecho con los componentes que estructuran la
ciudadana social como el trabajo, la salud, la educacin, la vivienda, el medio
ambiente, la cultura, la seguridad alimentaria y la proteccin social. Pese a que
se verifica cercana semntica con las unidades lxicas tierra y territorio, el
DPS, en el eje referido a la paz, no hace referencia a las estrategias de restituci-
n de tierras a travs de las cuales es posible garantizar a las comunidades que
han sido objeto de desplazamiento forzado por causa del conflicto armado el
retorno a sus territorios.
Imagen 2. Mapa de asociacin semntica de las unidades lxicas derechos

Fuente: Datos de T-Lab 7.3

La promesa de un pas mejor que se formula en las unidades temticas


correspondientes a paz, equidad y educacin el DPS se estructura en referen-
cia a valores premodernos que tambin contribuyen a la estabilizacin de la
matriz epistmica neoliberal. Estos valores se representan discursivamente en
articulacin con referentes comunes vinculados a relaciones semntico prag-
mticas articulados a la familia y la religin, todo lo cual profundiza el sentido
de sacrificio, renuncia y herosmo:

[11] A mi familia [...] quiero expresarle, ante todo el pas, mi profundo amor y
gratitud [] y pido a Dios que me ilumine y me guie en esta tarea.

113
15 (2)

Estas formas de apelacin a los pilares axiolgicos comunes sustentan la


estrategia de legitimacin sobre la base de la autoridad moral que se atribuye
quien asume los referentes de moralizacin aceptados socialmente. En este sen-
tido, se formula una lgica coextensiva que va del lugar institucional ocupado,
pasando por el proceso de autorizacin moral, para llegar a la validacin social
de las directrices de accin propuestas.

4. Conclusin preliminar
El DPS analizado define una estructura que motiva a los ciudadanos a la
aceptacin de idearios y emociones, posiciones y puntos de vista sobre la rea-
lidad social, apropindose de estrategias semitico discursivas que se orientan
a la produccin y consolidacin de axiologas y percepciones que contribuyen
a actualizar formas de refrendacin de obligaciones y deberes que tienen como
eje la promesa y la construccin de expectativas de accin fctica. La construc-
cin de sentido que se deriva de valores socio-ticos y polticos, paz, educacin
y equidad, anclados a la emocionalidad, describen relaciones que ponen en
tensin, por una parte, la igualdad, el acceso a los derechos y a la justicia y el
acceso a los capitales simblicos y econmicos de la sociedad. Y por otra, la
tensin existente entre mercado laboral y las polticas sociales que se articulan
a los idearios del neoliberalismo competencia, individualidad, xito.
La funcionalizacin de los distintos sujetos polticos que son interpelados a
travs del DPS implica el uso de marcadores de activacin emocional, algunos
de los cuales suponen la evocacin de un pasado violento comn, en el que no
se reconoce la participacin de las fuerzas de seguridad del Estado ni de actores
legales e ilegales de la extrema derecha. Los mecanismos de evocacin del pasado
violento fusionan la actualizacin cognitiva de las vulneraciones de las que han
sido objeto quienes han sido victimizados en el marco del conflicto armado,
con la sugerencia de un potencial riesgo a la seguridad y a la vida, para el cual
todos deben estar preparados. Este razonamiento es la base para que todos los
ciudadanos deban validar el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad estatales.
El resultado de este proceso es la dislocacin de la capacidad crtica de los agentes
que son interpelados y la condicin para que lleven a cabo la aceptacin tcita
de la agenda neoliberal que el presidente y su equipo de gobierno proponen
como programa orientado al logro de un supuesto futuro mejor.
La desarticulacin conceptual de trabajo-educacin y bienestar con los
ejes semnticos del DPS, se explica, cuando se reconoce que los principios del
sistema poltico econmico que se implementa elimina de la accin poltica la
proteccin del empleo, la redistribucin de capital, y el acceso colectivo a los
derechos, as, el sistema es estructuralmente inequitativo y, en consecuencia,
elimina de facto la inclusin, la igualdad y la justicia.
La decodificacin e interpretacin crtica del discurso objeto de anlisis
permite establecer que articuladas a las estrategias discursivas se construye un

114
Neyla G. Pardo A.: Neoliberalismo en el discurso de Manuel Santos. Estrategias discursivas

discurso que, cohesionando axiologas y emocionalidades, pone en el centro


de los asuntos pblicos la funcionalizacin de la marginalidad, la inequidad y
el sufrimiento para consolidar una poltica que se propone de inters comn,
en la que desaparece la accin colectiva; se eliden sistemticamente los dere-
chos para configralos en responsabilidades individualizadas; se reducen los
accesos a los distintos capitales sociales y se justifica la perdida de estados de
bienestar para crear retos y metas del bien individual y privado. En este marco
se consolida y justifica la sociedad segura y prospera.
La visin neoliberal propuesta en el DPS pone en escena la exclusin y
la desigualdad en sus mltiples expresiones sociales, permite verificar el papel
de axiologas centradas en la individualidad, el libre albedro o la libertad, y
la responsabilidad de cada sujeto en la construccin de lo que constituyen su
capitales. Los principios y valores neoliberales trasladan la cuestin de las causas
sociales, econmicas o polticas que determinan las formas de exclusin e ine-
quidad, al trasladar responsabilidades a los sectores que manejan los capitales
y enmarcar cada asunto social dentro de la economa del mercado, cuyo eje es
el libre comercio y la libre inversin.

Notas

1 La lectura del mapa debe hacerse teniendo en cuenta que aquellas unidades ms
cercanas a la palabra clave, la cual se ubica en el centro, estn semnticamente ms
asociadas. Aquellas que manifiestan grficamente mayor distancia tienen menor
grado de asociacin.

Referencias bibliogrficas
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Pardo Abril, N. 2014. Discurso en la Web. Pobreza en YouTube. Bogot: Univer-
sidad Nacional de Colombia.
Pardo Abril, N. 2013 [2007]. Como hacer anlisis crtico del discurso. Una perspec-
tiva latinoamericana. Bogot: Universidad Nacional de Colombia/ IECO.

Neyla Graciela Pardo Abril es Doctora en Filologa-Lingstica Espaola.


Profesora titular e investigadora del Instituto de Estudios en Comunicacin
y Cultura (IECO) y del Departamento de Lingstica de la Universidad
Nacional de Colombia. Investigadora principal del Grupo Colombiano de
Anlisis del Discurso Meditico (COLCIENCIAS), co-fundadora de la Red
Latinoamericana de Analistas del Discurso sobre la Pobreza (REDLAD) y
presidente de la Federacin Latinoamericana de Semitica (FELS).
Correo electrnico: [email protected] // [email protected]

116
ARTCULO

Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los


comentarios digitales sobre la pobreza

MARA LAURA PARDO GIL


MARA VALENTINA NOBLA
CONICET - Instituto de Lingstica
Universidad de Buenos Aires

Resumen. Este trabajo tiene como objetivo presentar los resultados parciales de un
proyecto de investigacin en desarrollo que aborda el tratamiento de las noticias
vinculadas con la pobreza en medios argentinos. En este caso particular, pondremos
el foco en el anlisis sobre los comentarios digitales publicados por los lectores en
noticias que tienen como eje un tema poltico y social relevante, como es la pobreza,
con el fin de identificar los modos en los que se articula el dilogo entre la noticia,
el lector y el diario, en una dimensin que, si bien no se encuentra legitimada por
el medio, forma parte de la publicacin y, por tanto, es pblica (Nobla 2015). El
marco terico es el del Anlisis Crtico del Discurso (Fairclough 1995, 2003, 2006) y
la metodologa es cualitativa. Para el anlisis lingstico, esta investigacin adopta el
mtodo sincrnico-diacrnico de anlisis lingstico de textos (Pardo 2011, 2014). El
corpus est conformado por cuarenta noticias, relevadas entre julio de 2014 y junio
de 2015, en el diario La Nacin.com.
Palabras clave: diarios digitales, pobreza, participacin de la audiencia, comentarios
digitales

Resumo. Este trabalho tem como objetivo apresentar os resultados parciais de um


projeto de pesquisa em desenvolvimento que aborda o tratamento das notcias rela-
cionadas pobreza na mdia argentina. Neste caso particular, o foco est na anlise de
comentrios online publicados por leitores em notcias que tm como eixo um tema
poltico e social relevante, como a pobreza, com a finalidade de identificar os modos
pelos quais se articula o dilogo entre a notcia, o leitor e o jornal em uma dimenso,
que ainda que no se encontre legitimada pelo meio, forma parte da publicao e,
portanto, pblica (Nobla 2015). A fundamentao terica a Anlise Crtica do
Discurso (Fairclough 1995, 2003, 2006) e a metodologia qualitativa. Para a anlise
lingustica, a pesquisa adota o mtodo sincrnico-diacrnico da anlise lingustica de
textos (Pardo 2011, 2014). O corpus constitudo de quarenta notcias, recolhidas
entre julho de 2014 e junho de 2015 do site LaNacin.com.
Palavras-chave: Jornais digitais, pobreza, participao dos leitores, comentrios online

Abstract. The aim of this paper is to present the partial results of a research in progress
that addresses how the Argentinian news media approaches the issue of poverty. In this
particular case, we analyze reader comments of news related to the relevant political and
social issue of poverty. Our aim is to determine the ways in which the dialogue among

Recibido: 22 de julio de 2015 Aceptado: 24 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 117-137 117


15 (2)

the news piece, its readers and the medium in question is articulated, and how, even
without being legitimized by the medium, it still forms part of the publication and
is, therefore, public (Nobla, 2015). The theoretical framework is Critical Discourse
Analysis (Fairclough 1995, 2003, 2006) and the methodology is qualitative. As for
the linguistic analysis, this research adopts the synchronic-diachronic method to the
linguistic textual analysis (Pardo 2011, 2014). The corpus consists of forty news pieces,
compiled between July 2014 and June 2015 from La Nacin.com.
Keywords: Digital media, poverty, audience participation, reader comments

Introduccin
A mediados de 2000, con la aparicin de la web 2.0, los principales me-
dios periodsticos digitales del mundo comenzaron a incorporar la voz de los
lectores en sus noticias. Lo que hasta ese momento haba quedado reducido
puntualmente a gneros tradicionales como la Carta de lectores en las que la
audiencia poda sostener o confrontar la posicin del diario respecto de alguna
noticia en particular, siempre mediada por el filtro del editor ahora pareca
ejercerse por el lector de manera directa y libre en espacios de participacin
especialmente diseados para ello. Bajo el lema de democratizar y reforzar la
credibilidad del medio, generar un sentido de comunidad e intercambio con
la audiencia y, de ese modo, calibrar el peso de la opinin pblica (Mancera
Rueda en prensa), comenzaron a circular, dentro del espacio pblico, inter-
cambios verbales marcados por la agresin y la violencia ms explcita. Sin una
motivacin clara ni mbito que quedara ajeno a estas descargas violentas, que la
correccin poltica haba eliminado de los medios (Nobla 2000a, 2000b, 2004,
2012, 2015, Pardo y Nobla en prensa), los comentarios en los diarios digitales
comenzaron a plantear una agenda pblica definida por el lector en su dilogo
con otros, en la que la confrontacin, muy excepcionalmente, toma la forma
de un debate real, de naturaleza argumentativa. La participacin activa de los
lectores, en realidad, se convierte en una actividad eminentemente evaluativa,
que se articula a partir de contados patrones ideolgicos, que se reiteran de
manera sistemtica en noticias de cualquier ndole o tema.
En el marco de este trabajo nos proponemos presentar los resultados par-
ciales de un trabajo de investigacin en desarrollo que aborda el tratamiento
de las noticias vinculadas con la pobreza en medios argentinos. En este caso
particular, presentaremos el anlisis de un corpus de comentarios vinculados
con noticias sobre pobreza en el diario La Nacin.com,1 a fin de identificar los
modos en que en ellos se articula el dilogo entre la noticia misma, el medio y
el lector, en una dimensin del diario que, si bien no se encuentra legitimada
por el mismo medio, forma parte de su publicacin y es, por tanto, pblica
(Nobla 2015). Este anlisis nos permitir considerar desde una perspectiva
crtica (Fairclough 1995, 2003) el modo en que se fueron reestructurando y
rearticulando las relaciones entre los diferentes actores sociales involucrados en

118
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

la produccin de la agenda pblica, a partir del ingreso de las nuevas tecnologas


en los medios periodsticos.

1. Violencia y participacin: los comentarios en los medios digitales


La prctica de comentar en los peridicos digitales ha generado especial
atencin a los analistas del discurso (Pano 2012, Nobla 2015, Carrizo en pren-
sa), en la medida en que esta prctica ha puesto en evidencia un problema social
que tiene larga tradicin en la web: la violencia verbal. A mediados de los aos
90, en pleno auge de la primera Internet, este fue uno de los temas de debate
por antonomasia que pona sobre el tapete la supuesta libertad de expresin que
ofrecan estos medios, libertad garantizada por el anonimato y la ausencia de las
determinaciones fsicas en la interaccin (Rheingold 1993, Ma 1996). Las po-
tencialidades materiales, sociales y culturales que pareca prometer la tecnologa
de la comunicacin como medio de acceso libre, descentralizado, no autoritario
tenan como correlato este accionar descontrolado y hostil. En esos aos, estos
procedimientos de hostigamiento brutal no se observaban en los mbitos institu-
cionalizados de manera pblica debido, principalmente, a dos razones: los espacios
de interaccin eran moderados y, en general, estaban restringidos a grupos que
no eran abiertos (Dery 1993, Nobla 2000a, 2000b, 2008, Qian y Scott 2007).
Sin embargo, la web 2.0 vino a transformar la lgica que vincula los
medios, la informacin y los lectores (Pardo y Nobla en prensa). Con ella, la
relacin unidireccional que imponan los medios informativos tradicionales
se transform, convirtiendo al lector como productor textual que comenz a
aportar sus opiniones, puntos de vista e informacin a travs de estos espacios:
El ingreso de la voz de la audiencia, motivado principalmente por intereses eco-
nmicos (la necesidad de garantizar un mayor flujo de publicidad) pero tambin
comunicativos y culturales (la bsqueda por lograr un mejor feedback y mayor
fidelizacin del pblico) ha implicado cambios en la produccin y circulacin de
la informacin. El contrato que antes era de lectura se reformula y contempla un
lector que es tambin productor de textos y de informacin. (Nobla 2015: 20)

A diferencia de la web anterior, estas redes no presentan mayores innova-


ciones respecto a los lenguajes ni a la produccin textual, pero s respecto de
los modos de interactuar, de generar comunidad y sentido de pertenencia e
identidad en sus usuarios (Nobla 2014, Pardo y Nobla en prensa).
En este marco, surgen los espacios de participacin de los diarios digitales.
Esta nueva prctica concebida como una oportunidad para el debate social, para
el dilogo productivo, la discusin y democratizacin de la voz hegemnica
de los diarios, sin embargo, termin por convertirse en instancias concretas
de hostigamiento que poco tienen que ver con la posibilidad racional de con-
frontacin. As, los insultos, el ataque directo y sin argumentos ni evidencias
es la pauta ms habitual de comportamiento.

119
15 (2)

En estos espacios el tenor de la agresividad es gradual y va desde la agresividad


leve a moderada, a la violencia ms explcita, configurando formas de interaccin
antinormativa, hostil e insultante entre los usuarios (Selfe y Meyer 1991: 168).
Esta pauta de interaccin no slo da cuenta de las acciones de la audiencia, sino
tambin de los mismos medios que, cuando ejercen el control, lo hacen bloque-
ando los recursos comunicativos a travs de sanciones materiales concretas, el
bloqueo del comentario y, en algunos casos, la expulsin de los comentaristas):
Como contrapartida, el supuesto dilogo que propone en estos espacios de partici-
pacin el medio con la audiencia, se plantea ya no en trminos discursivos (como
s ocurre en las cartas de lectores), sino a travs de acciones materiales concretas
como el bloqueo, la suspensin temporaria o la censura de quienes no cumplen con
el reglamento. Este intercambio asimtrico parece no responder a los fundamentos
para los que fueron abiertos los espacios de interaccin. (Nobla 2015: 20)

Los motivos de este tipo de comportamiento parecen ser de distinta ndole,


sin embargo hay consenso en considerar que el anonimato y la naturaleza me-
diada del intercambio neutralizan la percepcin del interlocutor, promoviendo
este comportamiento antisocial:
El dilogo enriquecedor prometido con la creacin de este canal de intercambio y
comunicacin entre el medio y su audiencia fracasa porque pierde su racionalidad
en la violencia que se manifiesta entre los comentaristas y entre estos y el medio;
tambin porque en ese dilogo uno de los participantes (el diario) no participa
ms que como polica de conductas que parecen serle ajenas. En ese sentido, la
supuesta funcin comunicativa de estos espacios se encuentra tergiversada ya
que no est destinada a un dilogo genuino entre las partes. (Nobla 2015: 49)

Ese dejar decir del medio periodstico no se corresponde con la promesa


de un dilogo que incorpore la posicin del lector, tampoco supone un espacio
de debate y de construccin colectiva, sino ms bien la posibilidad de catarsis,
descarga y violencia, de la que el diario no se hace cargo pero que, sin embargo,
permite. De este juego violento el diario no est ajeno. Sin embargo, el riesgo
institucional parecera neutralizarse en la medida en que esas voces se producen
en un espacio del que el diario no se responsabiliza en trminos ideolgicos,
pero le son funcionales, ya que muchos de los comentaristas dicen lo que el
diario no puede decir puesto que no es polticamente correcto. A la vez, esas
voces resultan ser un capital fundamental en trminos econmicos. La mer-
canca de las redes sociales son sus usuarios y la facilidad para transformarlos
en nodos de informacin. El usuario que postea, chequea, enva correos elec-
trnicos o utiliza un motor de bsqueda es un consumidor para la colocacin
de productos y servicios, o bien, un producto en s mismo que se comercializa
como una mercanca ms del mercado que circula por la web (Nobla 2014).
Cualquier interaccin, incluso la ms trivial, adquiere valor en la web ya que
estas transacciones constituyen su base econmica. Ese capital social le permite

120
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

generar ingresos: casi todos los sitios de peridicos cotizan su publicidad segn
la cantidad de vistas y visitas. La dinmica de este trfico se incrementa cuando
el usuario aade un comentario, ya que esta publicacin actualiza la pgina
del sitio. Los usuarios que publican generan mayor trfico en las pginas y, a
mayor audiencia, mayor valor de la publicidad que vende el medio. Asimismo,
estos espacios de participacin fomentan el sentido de comunidad entre los
usuarios, y entre ellos y el medio, en el sentido en que se conforman grupos de
personas con intereses y prcticas comunes que se comunican regularmente y
de una manera organizada en la web (Mancera Rueda en prensa).
A pesar de que la actividad de estos grupos se encuentra regulada por las
pautas de uso y los reglamentos que impone el medio, la administracin y el
control de estos espacios es problemtica. El volumen de comentarios entrantes
hace imposible controlarlos por medios humanos. Los sistemas automatizados
no resultan ser plenamente efectivos, ya que muchas de las publicaciones que
son problemticas o sancionables no contienen las palabras clave explcitas o
estn enmascaradas bajo las faltas de ortografa o los juegos ortotipogrficos.
Por ello, es difcil juzgar cundo se trata de un comentarista que manifiesta
entusiasmo y est amablemente comprometido y cundo se encuentra acosando.
En segundo lugar, el anonimato y la pseudonimia, en sus diferentes grados
(Tsikerdekis 2012), permiten que los usuarios puedan encontrar el modo de
volver a ingresar a estos espacios, incluso despus de ser bloqueados.

2. Los espacios de participacin de La Nacin.com


Los diarios en la Argentina se sumaron a esta tendencia de incorporar la
interactividad como recurso clave para su publicacin digital. El diario La Na-
cin inaugura la primera versin de estos espacios a fin de 2005. No obstante,
la versin oficial y an en funcionamiento de estos espacios se incorpora el
domingo 15 de julio de 2007. En la seccin Cultura se anuncia su apertura,
haciendo hincapi en que el diario abre todas sus pginas a los lectores,
proponiendo Un periodismo ms participativo:
() ofrece a los lectores una nueva experiencia en el mundo de habla hispana: la
posibilidad de comentar todos los artculos publicados en el sitio.
La apertura del contenido es una tendencia seguida por los grandes medios digi-
tales del mundo, que confan en el dilogo con sus audiencias. De esta manera,
los lectores podrn escribir sus comentarios, opiniones, puntos de vista y agregar
informacin en todos los artculos de la edicin impresa, online y blogs que se
publican minuto a minuto en el sitio.
Es apenas el comienzo de un proceso de mayor intercambio y apertura entre
el medio de comunicacin y sus lectores, cada vez ms habituados a generar su
propio contenido, enriquecer el existente con sus puntos de vista e intercambiar
sus opiniones en diferentes espacios digitales (Disponible en www.La Nacin.
com://registracion.lanacion.com.ar/reglamento).

121
15 (2)

La nota plantea los fundamentos de la creacin de estos espacios. El nfasis


est colocado en la importancia del dilogo entre el medio y sus lectores, y
la relevancia que adquiere la participacin del lector como productor textual
ya que podrn escribir sus comentarios, opiniones, puntos de vista y agregar
informacin en todos los artculos (https://registracion.lanacion.com.ar/
reglamento). Este proceso supone al decir del diario un enriquecimiento
de la informacin al incorporar los puntos de vista, opiniones y tambin
informacin de parte de los lectores.
Han transcurrido ocho aos y resulta difcil reconocer en los usos de estos
espacios, esa promesa inicial, ya que el fenmeno ms destacado y difundido
de estos usos pone en cuestin claramente ese propsito inaugural.

3. Los comentarios digitales en los espacios de participacin


Qu entendemos por comentarios digitales? En trminos generales son
intercambios interactivos asincrnicos que se organizan en una lnea de tiempo,
segn el orden de llegada y que se vinculan con una noticia, en una posicin
marginal, en una suerte de nota al pie de la pgina del diario. Su organizacin
y estructura es similar a la de los blogs: tienen como punto de partida un texto
y un espacio habilitado para comentar. Cada comentario que ingresa puede ser
respondido de manera general o dirigido puntualmente a algn interlocutor
a travs de un mecanismo que consiste en colocar una arroba seguida por el
nombre de usuario.
Tal como ha sido sealado por diferentes autores (Pano 2012, Carrizo en
prensa) los comentarios se encuentran vinculados con una noticia particular,
aunque muchas veces no se vinculen necesariamente con su contenido. Del
mismo modo que sucede en otros intercambios informales en internet, plan-
tean una dinmica conversacional que puede ir derivando temticamente de
un tpico a otro, sin orden de continuidad. A diferencia de las formas con-
versacionales sincrnicas (chat), el comentario puede saturarse en una nica
emisin o dar lugar a verdaderas secuencias interactivas. En esos casos, dado
que la administracin de los turnos no est sincronizada por los usuarios,
sino por el tiempo de ingreso al canal, existen discontinuidades entre los co-
mentarios que conforman una secuencia. Sin embargo, la persistencia textual
(el registro de los textos en la pantalla) garantiza el reconocimiento a travs
de la lectura de los pares que la conforman. Esas rupturas de la adyacencia,
silencios, superposiciones, solapamientos que afectan el devenir discursivo
exigen la participacin activa de sus participantes para el mantenimiento de
la coherencia textual (Nobla 2000a, 2000b).
En este marco interactivo, se van configurando los roles y la imagen de
los participantes de diferente manera. La imagen del diario preexiste a los es-
pacios de participacin y es construida a travs del tiempo, incluyendo como
antecedente la trayectoria del diario en papel, en una tradicin que incluye al

122
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

diario papel. A diferencia de sus comentaristas, cuya imagen est enmascarada


por el anonimato, la imagen de La Nacin.com cuenta con todo un respaldo
referencial. La historia del diario, sus valores, antecedentes y acciones son de
conocimiento pblico, lo que le permite a los lectores reafirmarla, atacarla o
negociarla en estos espacios. As, tanto los periodistas como los protagonistas
de las noticias suelen ser los principales destinatarios de la actitud violenta
de los comentaristas. Esta posibilidad era remota antes de la apertura de los
espacios de participacin.
La imagen de los comentaristas, por otro lado, est definida principalmente
por dos instancias: la registracin y la interaccin. La primera aporta los datos
mnimos y necesarios para la participacin: un usuario, una contrasea y una
direccin de correo electrnico. Estos datos pueden ser aportados a travs de
una red social (Facebook o Google) o porque el usuario se registre en el sitio del
diario. Al hacerlo, el lector asume el rol de productor, lo que le exige aceptar
las pautas de comportamiento impuestas unilateralmente por el diario. La
segunda instancia se produce en el marco de la interaccin individual del
comentarista con el medio o con otros lectores a travs del dilogo. Si bien la
identidad referencial permanece oculta por el relativo anonimato que plantean
estas modalidades mediadas, la intervencin en estos medios va definiendo a
sus participantes, configurando una identidad que trasciende a la referencia.

4. Marco terico-metodolgico
Este trabajo se enmarca en el Anlisis Crtico del Discurso (Fairclough
1995, 2003), en una de sus vertientes latinoamericanas, que enfatiza la impor-
tancia del anlisis lingstico de los datos desde una metodologa cualitativa.
Para el anlisis lingstico, esta investigacin adopta el Mtodo sincrnico-
-diacrnico de anlisis lingstico de textos (MSDALT, Pardo 2011, 2014).
El corpus de este trabajo est conformado por cuarenta noticias, que fueron
seleccionadas por hacer referencia al tpico de la pobreza, relevadas entre julio
de 2014 a junio de 2015, en el diario La Nacin.com. Debido a la extensin
del corpus, tomaremos slo dos con sus respectivos comentarios digitales, con
el fin de ejemplificar algunos de los resultados obtenidos hasta el presente.
El mtodo sincrnico-diacrnico de anlisis lingstico de textos consti-
tuye, por un lado, una teora acerca del lenguaje (Pardo 1996, 2011) y, por otro,
un mtodo de anlisis lingstico de textos. Al ser un mtodo inductivo que
relaciona representaciones discursivas con representaciones sociales funciona
como una teora bsica que permite unir la prctica textual con la social (en
trminos de Fairclough 1995) mediante datos que surgen del anlisis (Strauss
y Corbin 2002).
En el MSDALT se distinguen dos tipos de categoras, las gramaticalizadas
y las semntico-discursivas. Estas pueden seguirse en la sincrona de la emisin
o en la diacrona del texto. La teora se basa en varios principios del lenguaje: la

123
15 (2)

jerarquizacin de la informacin, el dialogismo, la tonalizacin y la argumenta-


cin. El hablante dialoga interna y/o externamente con ese otro social, lo que
hace que se requiera de una argumentacin, tiene la pretensin (consciente o
inconsciente) de, al menos, alcanzar el entendimiento (Habermas 1986) del
otro, de igual manera jerarquiza la informacin (entendiendo por jerarquizacin
en el plano macro: el texto) y la tonalizacin (como una jerarqua en el plano
micro, es decir, la emisin).
Se parte del supuesto de que todos los textos orales y escritos tienen un
nmero de categoras gramaticalizadas que, en general, son de carcter obliga-
torio, independientemente del gnero discursivo (Bajtn 1988) que se maneje.
Ellas son (Pardo 2011):
Hablante-Protagonista (en adelante H-P): este se corresponde con
cualquier persona pronominal o cualquier referente nominal que tome
el argumento del hablante. Es importante aclarar que esta categora no
necesariamente aparece en la posicin de sujeto gramatical o lgico de
la emisin.
Verbo (V) 1 o Nexo de Valor 1 con el que el hablante acta de alguna
manera. Este verbo seala solo las acciones del sujeto y no la de otros
actores en el texto.
Actor/Actores: cualquier persona pronominal o referente nominal que
toma los argumentos opuestos a los que sostiene el hablante.
Verbo 2 (Nexo de Valor 2) con el que el Actor/Actores accionan.
Tiempo.
Lugar.
Tanto la categora de Tiempo como la de Lugar responden a la orien-
tacin espacio-temporal, necesaria y obligatoria de cualquier texto.
Operador pragmtico (OP): suele aparecer en todos los textos y tiene
distintas funciones, desde la de sealar cmo debe interpretarse una parte
de la emisin, la de conectar distintas emisiones o sectores en la emisin o
como recurso para interpelar o lograr la complicidad del oyente o lector.
Adicionalmente, se identifican las categoras semntico-discursivas o no
gramaticalizadas. Estas son de carcter no obligatorio ya que varan de texto a
texto, dependen de la interpretacin del investigador. Adems, para que una
categora de este tipo pueda ser considerada, debe haber referencias directas
o indirectas al tema de la categora en cuestin en las emisiones restantes del
texto. Cada categora semntico-discursiva puede ser analizada como una
unidad y estudiada en profundidad en la observacin sincrnica (a lo largo
de la emisin) y en la diacrnica (a lo largo del texto), pero tambin podemos
verlas, como propiedades, esto es, como categoras semntico-discursivas de
una representacin discursiva2 (y, por lo tanto, social) macro. Lo mismo sucede
con las categoras gramaticalizadas (Pardo 2011).

124
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

Una de las teoras que acompaan al MSDALT es la de Jerarquizacin


de la informacin (Pardo 1996, Pardo 2011). Desde el punto de vista de esta
teora, cada emisin puede entenderse con una parte temtica (la que lleva la
informacin compartida entre hablante-oyente / escritor-lector), otra remtica
(que lleva la informacin nueva). Dentro de la zona remtica, se encuentra la
zona de foco, que coincide con la ltima parte de la emisin. El foco se da al
final de las emisiones en las lenguas romances porque sigue el orden de palabras,
en el caso del espaol: VSO.
El anlisis mediante el MSDALT se realiza reconociendo las diferentes
categoras gramaticalizadas que son las ms fciles de ubicar, dado que son
obligatorias y que aparecen en las dos primeras emisiones. Luego se buscan las
categoras semntico-discursivas (en general, analizar el final de las emisiones,
donde se encuentra la informacin remtica y el foco, facilita este ltimo pro-
cedimiento). Finalmente, cada una de las emisiones se analiza de igual modo,
observando si las categoras gramaticalizadas se instancian tambin en cada una
de ellas de modo completo o parcial e igual con las semntico-discursivas. Si
hay informacin que no se condice con las categoras semntico-discursivas
que ya han aparecido, se genera una nueva categora que se aplique a la seccin
de la emisin bajo anlisis. Este anlisis debe realizarse tenindose en cuenta
las emisiones, pero tambin el texto en su conjunto, por lo que se aconseja
leer en primer trmino el texto completo. Las categoras gramaticalizadas, o
no, responden al orden que tiene la emisin en uso; no puede crearse una
categora hasta que no suceda ni en un orden diferente al de su aparicin en el
texto. Por lo tanto, el cuadro en el que se muestra el anlisis no es una grilla a
completar, sino que constituye el orden en que aparecen las categoras en el uso
de ese texto en particular. Tal como su nombre lo indica, el MSDALT es un
mtodo de anlisis que nos permitir observar el comportamiento gramatical
y discursivo, en este caso, de los ejemplos del diario bajo anlisis.

5. El anlisis
A continuacin presentaremos el anlisis de los textos seleccionados, en
el que se sistematizarn los recursos lingsticos relevados a travs del mtodo
planteado en el apartado anterior. El eje de exposicin sern las noticias que
dieron lugar a la participacin de los lectores, aunque el anlisis presentado se
focalizar en los comentarios que estos aportan a la noticia. Posteriormente este
anlisis ser retomado y explicado en las conclusiones del trabajo.
Noticia 1: Pobreza: del pudor a la mentira y el cinismo 14 de junio de 2015,
Editorial- Sociedad -Pobreza.
Esta nota de opinin hace referencia a un tema controvertido que es el de
la difusin peridica de datos estadsticos por parte del Gobierno. Luego de

125
15 (2)

la intervencin del INDEC (Instituto Nacional de Estadsticas y Censos), los


datos aportados por los organismos gubernamentales son puestos en duda y
contrastados con los que aportan otros entes privados. En este caso particular
se hace referencia a los ndices de pobreza, a los que la Presidente de la Nacin,
Cristina Fernndez de Kirchner compar con los de Alemania. A la nota
editorial, le siguieron una serie de 103 comentarios. Tomamos cinco de ellos
como ejemplos, ya que condensan los aspectos ms significativos del corpus,
los que se presentan a continuacin.
El primer ejemplo, a pesar de ser bastante extenso para ser un comentario,
es una mezcla de brevsima contestacin, no a la nota, ni a su autor, sino al
gobierno nacional, mediante argumentos que poco o nada tienen que ver con
la noticia.
(1)
LuisDelfino8919:22 14/06/20153
(e1)4 a pesar de los esfuerzos del gobierno por ocultar la realidad y sostener el
relato, no se puede mentir a todos durante todo el tiempo. (e2) el aparato de pro-
paganda en algun momento ya no podra ocultar lo que esta debajo de la alfombra,
con la complicidad de los acolitos.. inflacion, inseguridad, narcotrafico,deficit
fiscal imparable, estadisticas desaparecidas (las verdaderas),economias regionales
en estado de desastre,caida de las exportaciones,caida de la actividad industrial,
banco central con reservas escasas y prestadas, numerosos casos de corrupcion en
curso de investigacion.. (e3) cual es el paraiso cristinista? (e4) LA MENTIRA ...,
que no todos creen (http://www.lanacion.com.ar/1801658-pobreza-del-pudor-
a-la-mentira-y-el-cinismo).

Las categoras obligatorias que presenta son: Operador Pragmtico (OP),


Hablante Productor (H-P o Gobierno), V1, V2, V3 y Tiempo. La palabra
Todos podra considerarse una categora obligatoria si se la toma como
Actores. Las semntico-discursivas son muy pocas: Esfuerzos y Realidad vs
relato: la mentira. Es interesante la oposicin que plantean estos trminos
en la medida en que retoman la dicotoma presente en la nota: la de la rea-
lidad y la del relato. En este caso, el relato no alude a una forma de narrar
los hechos que la noticia menciona (Realidad), sino a la manera en que se
ha construido el relato sobre la conformacin ideolgica del kirchnerismo
(supuestamente lejana a la realidad). A este relato se lo asocia en el comen-
tario con el mentir de la emisin 1; con ocultar en la emisin 2 y con la
mentira en la emisin 4. Luego, el aparato de propaganda, que al igual
que el gobierno no podr ocultar por mucho la mentira, ya no solo refiere
a la pobreza, sino a una enumeracin de hechos (inflacin, inseguri-
dad, narcotrfico, dficit fiscal imparable, estadsticas desaparecidas
(las verdaderas), economas regionales en estado de desastre, cada de
las exportaciones, cada de la actividad industrial, banco central con

126
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

reservas escasas y prestadas, numerosos casos de corrupcin en curso de


investigacin) que el comentarista adjudica a este gobierno, en los que no
se hace referencia explcita a la pobreza, aunque se pueda dar por supuesta
en alguno de ellos (como en economas regionales en estado de desastre,
cada de las exportaciones, cada de la actividad industrial). La emisin
3 plantea una pregunta dirigida a la actual Presidente de Argentina, a la que
el autor del comentario da respuesta: el paraso es mentira insiste. De este
modo, la argumentacin queda cerrada, bloqueada, ya que este breve texto
es circular: la ltima emisin retoma la primera, mediante la repeticin del
concepto de la mentira. En la primera emisin lo hace como un V1 y en
la ltima como la nominalizacin de ese verbo, por lo que, en ese proceso
narrativo, se ha desagentivizado y ha dejado de ser un elemento que refuer-
za lo que se sostiene, para pasar a mitigarlo . En este caso, queda claro que
no es el propsito argumentar, ya que ello exigira presentar evidencias,
narraciones de hechos que muestren que lo que se sostiene no es cierto. Sin
estos elementos, la argumentacin pierde fuerza y se vuelve hija de lo que se
propone: es decir, tambin puede ser mentira.
Los focos de las emisiones, lejos de enfatizar lo que este comentarista
afirma, desvan la atencin de los lectores a trminos que no tienen que ver
con el eje del comentario:
Listado de focos del comentario:
E1: durante todo el tiempo.
E2: en curso de investigacin.
E3: cul
E4: creen.
Cuadro 1 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 1
OP Esfuerzos Gobierno V1 realidad vs relato: la mentira todos Tiempo V2 V3
1[A pesar de los esfuerzos del gobierno por ocultar la realidad
y sostener el relato
no se puede
mentir a todos durante todo el tiempo]
2[El aparato de
propaganda en algn momento, ya
no podr
ocultar lo que est
debajo de la alfombra con la
complicidad de los aclitos
inflacin, inseguridad
narcotrfico, deficit fiscal
imparable, estadsticas desapa-
recidas(las verdaderas), econo-
mas regionales en estado de
desastre, cada de las exporta-
ciones, caida de la actividad
industrial, banco central con
reservas escasas y prestadas,
numerosos casos de corrupcin
en curso de investigacin]
3[Cul es el paraso cristinista?]
4[La mentira que no todos creen]

Tanto el ejemplo 2 como el 3 vuelven a plantear este tpico, el de la men-


tira, que opera como marco de interpretacin.

127
15 (2)

(2)
todoparatodos20:16 14/06/2015
(e1) Demasiado pobres?
(e2) Solucin fcil.
(e3) Miento.

En el ejemplo 2 tenemos solo dos categoras, ambas podran ser grama-


ticalizadas. La de Pobreza-cifras podra ser la de H-P, pero preferimos consi-
derarla una categora semntico-discursiva, ya que es la que aporta sentido
al V1, otra categora gramaticalizada. Nuevamente se utiliza el recurso de las
preguntas retricas: en la emisin 1, Demasiados pobres? y en emisin
2, Solucin fcil?, para luego darle respuesta desde una primera persona
que no alude al H-P, sino a un tercero que indirectamente parecera ser la
Presidente de la Nacin. El argumento vuelve a ser la mentira, en este
caso a travs de la opcin lxica verbalizada en la emisin 3 (miento) y,
otra vez, sin narraciones ni argumentos que den evidencias del por qu la
noticia es mentira.
Cuadro 2 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 2

Pobreza - cifras- V1 - mentira


1[Demasiados pobres?]
2[Solucin fcil]
3[Miento]

En el caso particular del ejemplo 3, se plantea una suerte de dilogo:


(3)
todoparatodos20:11 14/06/2015
(e1) Jefa del estado? (e2) No. (e3) Jefa de las mentiras.

En la primera emisin, alguien se dirige a un tercero con matiz de


pregunta: Jefa de Estado. Ese otro responde en la emisin 2 No y ese
mismo actor u otro contesta en una suerte de contrapunto en la emisin 3,
Jefa de la mentira. Los juegos de palabras del ejemplo anterior y de este,
le dan cierta gracia y atractivo (obsrvense los focos en los dos ejemplos) a
los argumentos, pero ninguno puede refutar la nota, a partir de informacin
que la contradiga como otras estadsticas, citas de trabajos y autores que
avalen y aporten evidencias para sostener argumentativamente la posicin
planteada. En los comentarios, este recurso es reiterado: los comentaristas
reducen su participacin a replicar lo que otros dicen frente a esta noticia,
como en un discurso de letana, en el que la repeticin no refuerza sino que,
por el contrario, hace que en esa recurrencia pierdan peso los argumentos.

128
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

Cuadro 3 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 3.


Jefa (Presidenta)-Mentira
1[Jefa del Estado]
2[No]
3[Jefa de la Mentira]

Los focos en las emisiones refuerzan la carga valorativa en trminos de


juicio de sancin social en el que el sintagma que caracteriza a la presidenta
en ese dilogo (jefa + Estado/ Jefa + mentira) permite llegar a una
sntesis que deslegitima el rol de Cristina Fernndez de Kirchner (CFK), a
la vez de que se la define a partir de una valoracin moral negativa (Martin
y White 2005).
Otro ejemplo similar, es el que interpela las voces de dos mujeres: Mara
Antonieta y CFK:
(4)
todoparatodos20:27 14/06/2015
(e1) Mi reina los pobres no tienen pan.
(e2) Que coman tortas
(e3) Maria Antonieta, 1793
(e4) Presidenta hay muchos pobres.
(e5) Negar su existencia.
(e6) Cristina Kirchner, 2015

En este caso se apela al recurso ya no de un dilogo ficticio sino al


de la intertextualidad a travs de la cita en estilo directo que le permite
al autor sealar un paralelismo con Mara Antonieta y la Presidenta de la
Nacin. Es importante destacar que la frase que el comentarista adjudica
a Mara Antonieta, corresponde en realidad a otra reina, Mara Teresa de
Austria. En este caso las categoras semntico-discursivas son: Pobreza-cifras;
Caractersticas de la pobreza. Las apelaciones-vocativos (mi reina/ presidenta)
operan como conectores que a la vez aportan su significacin ideativa. En ese
sentido, pueden considerarse operadores pragmticos que ordenan el discurso
y lo contextualizan. En ello colaboran tambin las referencias temporales y
los nombres (Mara Antonieta 1793, Cristina Kirchner 2015) que le
permiten al lector entender la comparacin. De este modo, el comentario
simula un dilogo, entre la que manda (sea la Reina o la Presidente) y un
subalterno, acerca de una realidad similar: la de los pobres. En ambos casos,
la actitud expresada de una manera indirecta (Martin y White 2005), a
travs del plano ideativo, en la emisin 2, que da cuenta por una lado de la
ignorancia que manifiesta una de ellas (que coman tortas) o en la emisin
5, el desinters de CFK, slo se plantea desde el posicionamiento personal

129
15 (2)

y valorativo del comentarista, sin ms dato que vincule a estas dos manda-
tarias y a sus realidades histricas, polticas, sociales y culturales diferentes.
Sin embargo, al homologar una figura poltica impopular, marcada por su
distancia e indiferencia con el pueblo, con la de Cristina, se produce un des-
plazamiento ideolgico que le asigna ese trasfondo de realidad, que actualiza el
siglo XVIII en el presente. Este dilogo, brevsimo, se da en cuatro emisiones
muy cortas, cuyos focos exponen la fuerza valorativa de ese vnculo. Si bien,
tambin puede decirse que este comentario es pobre argumentalmente, es
muy efectivo retricamente, ya que el juego de los paralelismos apunta a
lograr un efecto retrico: llamar la atencin de los otros comentaristas, con
lo que gana en atractivo discursivo.
Cuadro 4 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 4
Apeladas-Vocativo Pobreza-cifras- V1 Caractersticas de la pobreza Citas
1[Mi reina los pobres tienen pan]
2[Que coman tortas] Mara Antonieta 1793
3[Presidenta hay
muchos pobres]
4[Negar su
existencia] Cristina Kirchner, 2015

La construccin de este supuesto argumento (que no se sostiene en el


plano de los hechos histricos ni en el rol asumido por ambas mujeres) genera
una lectura irnica que refuerza la condena social a CFK por parte de este
grupo de comentaristas.
En el ejemplo 5, la irona vuelve a aparecer como un recurso que ga-
rantiza el juego entre los lectores, la complicidad parece ser la clave de estos
intercambios.
(5)
al_solo22:45 14/06/2015
(e1) Estando en el atril, la Doctora pidi las estadsticas de pobreza de Argentina,
y le entregaron solo las de Puerto Madero, de ah nace esta critica que ella no
merece. (e2) Es ms, no merece ni siquiera ser criticada.

En la emisin 1, la Doctora refiere a la Presidente. La referencia


socio-geogrfica es central para enmarcar el texto irnicamente. El hecho de
que le entregaran las estadsticas de Puerto Madero, la zona ms cara y ms
controlada por la Polica en cuanto a que no haya presencia de personas que
estn en situacin de calle u otros grupos marginalizados como las travestis,
los trapitos, vendedores ambulantes, etc., justifica el error de los datos. Los
focos, hacen hincapi en que no merece ser criticada:

130
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

Cuadro 5 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 5


V1 Lugar Presidenta Pobreza estadsticas - cifras OP V2 V3
1[Estando en el atril la Doctora
pidi las estadsticas de la pobreza
en Argentina y
le entregaron
solo las de Puerto Madero
de ah nace
esta crtica que
no merece] ella
2[Es ms
no merece ser criticada]

La apelacin al sarcasmo pone en primer plano la bsqueda de acuerdo


con sus interlocutores en el plano de la valoracin, ya que no puede hacrselo
en el plano de los hechos. Este posicionamiento en la interaccin opera en
el plano de lo ideolgico: se negocian las posiciones y los valores, porque los
datos no importan, no se debaten, no ingresan al dilogo.
Noticia 2: Pobreza: un viaje al interior de la Argentina ms postergada, La
Nacin.com 22 de junio de 2015
Esta noticia del 22 de junio de 2015 narra un viaje por Salta en el tren
hospital para chicos de la Fundacin Alma que atiende a comunidades aisladas.
En ella no se plantea el tema concreto de los dichos de la Presidenta durante
su viaje a Roma, respecto de que las cifras de la pobreza en la Argentina son
menores que en Alemania, aunque lo alude de manera muy indirecta:
(6)
En esta Argentina profunda donde no existen las estadsticas ni los diagnsticos
las mujeres se mueren en el parto; los recin nacidos quedan con secuelas por
mala praxis o porque no llegaron al hospital ms cercano a cientos de kilmetros;
existen enfermedades como tuberculosis, sfilis o Chagas; la violencia familiar y
los abusos estn presentes en todos los hogares y los chicos estn desnutridos,
tienen baja talla o son obesos por una mala alimentacin. (http://www.lanacion.
com.ar/1803803-pobreza-un-viaje-al-interior-de-la-argentina-mas-postergada)

El relato de ese viaje y la mencin solapada al tema que haba sido, a


principios del mes de junio, durante das, tema central en los medios (la
comparacin de los ndices de pobreza de Argentina-Alemania) abre el marco
para la reactivacin del tpico, que va a aparecer de manera reiterada en los
comentarios. El ejemplo que analizaremos se articula nuevamente a travs del
recurso de la irona:
(7)
Marcelo Adrian Gimenez Acosta from Facebook23:42 23/06/2015
(e1)La Nacin miente carajoooo! (e2) En Argentina no existe pobreza! (e3)

131
15 (2)

Estamos mejor que Alemania! (e4) Esto debe ser algo montado! (e5) La pobreza
es una sensacin!!

El insulto carajo, en la primera emisin, marca la faz irnica, que repone


a travs de la repeticin la prosodia de la oralidad. La oralizacin opera inter-
textualmente con las reiteradas denuncias pblicas de la Presidente respecto de
que tanto La Nacin, como Clarn, mienten. La afirmacin del autor a travs
de la invocacin de las palabras de CFK, en las emisiones 1 y 2, inicia el tono
irnico, en la medida en que el comentario reproduce informacin positiva
sobre la realidad de la pobreza en nuestro pas que se contrapone con la realidad
narrada por la noticia y que slo desde la perspectiva del gobierno podran ser
valoradas en esos trminos. La irona introduce, por intertextualidad, la voz
del lector que cuestiona esa realidad: que en Alemania hay menos pobres que
en Argentina. Esta irona se repetir hasta el cansancio en la gran mayora de
los comentarios de esta noticia. Todas las emisiones del comentario operan con
esta misma estrategia: tomar los dichos de la Presidente en tanto acusa a los
diarios de montar sus noticias y evaluar desde la irona esa posicin.
En este comentario, como en algunos de la noticia 1, la estrategia pasa no
por proveer argumentos que contradigan lo que la noticia expresa, ya que en la
nota la comparacin Alemania-Argentina no aparece, sino por armar juegos de
palabras, con el fin retrico de atraer la atencin del foro. Las representaciones
socio-discursivas que se juegan en este breve texto son la de Fuente, Insulto y
Pobreza. La categora de Fuente puede leerse como la de H-P en tanto es la
que sostiene los argumentos a discutir, aunque paradjicamente esta categora
es marginal en la nota periodstica a la que est refirindose. El Insulto puede
considerarse como un OP en tanto interpela o provoca a sus lectores. En el
texto hay una sola categora semntico-discusiva que, en consecuencia, cons-
truye una representacin socio-discursiva: Pobreza, que podramos sintetizar
como la pobreza es una sensacin en la lectura diacrnica de esta categora.
Cuadro 6 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 7
Fuente V1 Insulto Lugar V2 Pobreza V3 v4
1[ La Nacin miente carajo]
2[En Argentina no existe pobreza]
3[Estamos
mejor que Alemania]
4[Esto
debe ser
algo montado]
5[La pobreza es
una sensacin]

En el ejemplo siguiente, veremos que esta estrategia es similar:


(8)
Eduardo Fracassi from Facebook21:26 23/06/2015
El 5%..... la mentira mata.

132
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

En ella, tenemos tres categoras, una de ellas, la de V1 (matar) y otra


Estadstica-pobreza que funciona como un H-P, por lo que las mencionadas
son obligatorias, solo la categora Mentira genera una representacin discursiva:
la mentira misma. A esta se le predica la accin mata (en posicin focal),
que queda algo extraa por su posicin final contraria al orden de palabras
del espaol:
Cuadro 7 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 8
Estadstica-pob mentira V1
1[El 5%... mentira mata]

Desde los argumentos, la mentira queda aqu referida a los datos (5%) que
plantea la nota. Un procedimiento similar se plantea en el siguiente comentario:
(9)
Sergio Baron from Facebook11:42 23/06/2015
un 5% no... MENOS DEL 5 dijo la desequilibrada mental.

Aqu se corrigen las cifras que otros lectores, como se ve en el ejemplo


anterior, mencionan, para luego aclarar que esto fue dicho por la desequili-
brada mental. El insulto opera como marco de interpretacin que le asigna
coherencia a esa representacin de la realidad.
Cuadro 8 de aplicacin del MSDALT en el ejemplo 9
Estadst-pobre V1 Locura
1[Un 5% no
menos del 5% dijo la desequilibrada
mental]

Lo que la nota plantea en el plano de los datos y la disputa poltica entre


los medios y el gobierno, aqu se recontextualiza para deslegitimar la voz de
CFK en trminos personales: es la desequilibrada mental). La verosimilitud
de la informacin (el porcentaje del 5%) se juega ya no en el plano de los datos,
sino en quien los aporta. Los datos no se discuten, sino que se deslegitima a
su enunciador al calificarlo como alguien loco, la desequilibrada mental. El
uso del femenino deja bien en claro la referencia de esa cita. En este caso el
prejuicio aparece reforzado al estar puesto en el foco de la emisin.

6. Conclusiones
A modo de conclusin, el anlisis pone de manifiesto que, si bien los
comentarios pueden estar vinculados con una noticia particular, en muchos
casos, solo se relacionan de modo muy indirecto con ella. La gran mayora, por
su brevedad, solo cuentan con una nica emisin o a lo sumo 5 6 de ellas.

133
15 (2)

Esto parecera deberse a que los autores llevan a cabo una escasa construccin
de representaciones socio-discursivas. Adems, los comentarios de una u otra
noticia, repiten las mismas categoras semntico-discursivas (Pobreza-estadstica;
Estadstica Pobreza; Caractersticas de la Pobreza; Pobreza-cifra; Mentira), que
refieren en algunos casos al eje temtico general de la noticia, pero que activa
intertextualmente otros supuestos y posiciones ideolgicas que van ms all
del contenido de la informacin que se est comentando. Incluso, varios de
los comentarios podran intercambiarse entre una y otra noticia sin que se
note o sea advertido por el lector. Esto deja en evidencia, que el vnculo con
la noticia suele ser muy dbil a veces hasta inexistente y que es el prejuicio
y la ideologa los que los une, los homogeniza.
En los ejemplos analizados, los comentarios, en general, no suelen ar-
gumentar sobre la noticia, ni apelar a su autor, sino que suelen interpelar al
gobierno, o a la Presidente o a sus funcionarios. La escasez de argumentos llama
la atencin ya que, en su mayora, se limitan a hacer afirmaciones valorativas
absolutas del tipo es mentira, sin ninguna narracin que d evidencia de que
esto es as. No hay argumentos de refutacin que siquiera tengan referencias
a otras estadsticas, a citas de autoridad, a datos que aporten otra mirada, etc.
En el caso particular del corpus analizado y a diferencia de lo que se vena
observando en anlisis anteriores (Nobla 2015, Pardo y Nobla en prensa), los
comentarios plantean un tipo particular de violencia que podramos denomi-
nar hacia las instituciones. En ese sentido, en este corpus, puede observarse
que el ataque va dirigido de manera explcita hacia diferentes instituciones
gubernamentales. Si bien, pueden aparecer comentarios xenfobos, sexistas o
de otro tipo, en su mayora mantienen una violencia directa o indirecta hacia
el gobierno. Por ello, podemos decir que estos comentarios son ideolgicos y
que, en general, se alinean con la ideologa del diario. Quiz sea este posicio-
namiento el que da a los comentaristas una cierta sensacin de pertenencia,
de estar expresando su enojo en una comunidad con la que sabe que tienen
empata. Esto explicara que, en su mayora ninguno de los comentarios ataque
al diario o al periodista, sino al gobierno. En ese compartir la ideologa, la
noticia pierde relevancia, al igual que su autor-a. Este fenmeno se da tambin
en la oposicin, en los sectores afines al gobierno, aunque no en los diarios
sino en las redes sociales como Facebook o Twitter, donde medios como Diario
Registrado, 7D 678 permiten comentarios similares, aunque alineados en otras
posiciones ideolgicas. En este marco, el supuesto dilogo que promoveran
estos espacios se convierte, la mayora de las veces, en un monlogo, ya que
muchos comentaristas no esperan ninguna interaccin ni del diario ni de los
otros pares. El comentario aqu cataliza la violencia de quien lo produce.
En un contexto en el que las redes sociales se han convertido en un impor-
tante espacio de difusin del debate poltico por ejemplo, Twitter y en el que
la economa de recursos no invalida la posibilidad de articular mensajes com-
plejos argumentativamente hablando, en los que se explotan las potencialidades

134
Mara L. Pardo G. y Mara V. Nobla: Ni dilogo ni debate: la voz de la audiencia en los comentarios ...

semiticas de textos, imgenes, sonidos y sus mltiples combinaciones, los


comentarios se presentan como dimensiones en las que el dilogo queda slo
en el plano de la disputa, en una confrontacin de ndole valorativa, ideolgica,
sin datos, vaca de contenidos, casi irracional.
En ese sentido, estos mrgenes del discurso oficial, estos pie de pgina del
diario, que podran suponer una ampliacin del espacio pblico, de participaci-
n activa en la agenda poltica de los diarios, un modo de comunicacin directa
con los productores de la informacin y con los pares lectores, se reduce a la
expresin que a veces parece catrtica y en otras motivada, con un destinatario
especfico, al que se ataca sin que importe la naturaleza de la informacin que
se est comentando. El componente racional, propio de cualquier debate, se
banaliza al punto de convertirse en un juego entre pares en el que se condensan
el prejuicio ms radicalizado y hostil.

Notas

1 La Nacin.Com es la versin on line de uno de los principales diarios de la Ar-


gentina. La versin digital de este diario concentra la mayor cantidad de lectores
y de comentarios que estos realizan a las noticias, con respecto a otros diarios ms
representativos del pas, como Clarn y Pgina 12.
2 Una representacin discursiva es un concepto genrico acerca de un conjunto de
categoras semntico-discursivas y de categoras gramaticalizadas que se dan efecti-
vamente en el texto. Es importante que la representacin sea explicitada en trminos
de estas categoras para que sea lo ms inductiva posible (Pardo 2011: 65).
3 Se mantiene en la transcripcin de los textos, los errores de ortografa y tipeo.
4 Se agregan entre parntesis las emisiones a fin de poder guiar la exposicin del
anlisis. Se mantienen los errores tipogrficos y de ortografa de los textos fuente.

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Mara Laura Pardo es Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires


(UBA). Investigadora independiente del Consejo Nacional de Investigaciones
Cientficas y Tcnicas (CONICET). Profesora de Anlisis de los lenguajes de
los medios masivos de comunicacin en la Facultad de Filosofa y Letras de la
UBA. Directora del Departamento de Lingstica del Centro de Investigaciones
en Antropologa Filosfica y Cultural (CIAFIC-CONICET). Miembro del
Language Research Centre de Swansea University, Reino Unido. Vicepresidente
de la Asociacin Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED). Miembro
fundador de la Red Latinoamericana de Anlisis Crtico del Discurso de la Pobreza
(REDLAD). Actualmente trabaja en el rea del Anlisis Crtico del Discurso
en temas vinculados con el discurso y la pobreza, discurso y psicosis, y meto-
dologa de la investigacin lingstica.
Correo electrnico: [email protected]

Mara Valentina Noblia es doctora en Letras por la Universidad de Buenos


Aires (UBA). Se desempea como docente de Lingstica, Gramtica Textual y
seminarios sobre interacciones mediadas por TICs en la Facultad de Filosofa y
Letras de la UBA. Su trabajo de investigacin se centra en los discursos digitales,
tema sobre el que trata su investigacin de doctorado. En la actualidad trabaja
en el rea del Anlisis Crtico del Discurso, desde una perspectiva interaccional
y multimodal, sobre temas vinculados con la interaccin social en los medios
digitales, las redes sociales e Internet.
Correo electrnico: [email protected]

137
ARTCULO

El ethos discursivo: valores, razones


y emociones como efectos de discurso

MARA CRISTINA MARTNEZ SOLS


Universidad del Valle

Resumen. En este artculo nos ocuparemos, en el marco del modelo de la dinmica


social enunciativa (Martnez 2013) de la construccin discursiva del sujeto en trmi-
nos de dimensiones: tica, emotiva y racional. La reflexin terica parte de las llamadas
pruebas aristotlicas ethos, pathos y logos, para insistir, en su construccin como efectos
de discurso. Comparamos Ethos de costumbre y Ethos discursivo y optamos por el
discursivo, como propone Aristteles. Adems, cuestionamos el uso del Logos-razn
como una de las pruebas discursivas, puesto que el logos no es slo razn, el logos es el
enunciado mismo, donde se construye de manera integral o preferencial la imagen del
sujeto (el ETHOS) en trminos de valores (ethos), emociones (pathos) y razones (ratio).
La hiptesis subyacente es que el discurso y su unidad, el enunciado, tienen un papel
central en el proceso de construccin de los sujetos.
Palabras clave: ethos discursivo, valores, emociones y razones, efectos de discurso, dinmica
social enunciativa

Resumo. Neste artigo, discutiremos, no quadro do modelo de dinmica social enun-


ciativa (Martnez 2013), a construo discursiva do sujeito em termos de dimenses:
tica, emotiva e racional. A reflexo terica parte das chamadas evidncias aristotlicas
ethos, pathos e logos, para insistir, na sua construo, nos efeitos do discurso. Compa-
ramos o Ethos habitual e o ethos discursivo e optamos pelo discursivo, como proposto
por Aristteles. Alm disso, questionamos o uso do logos-razo como teste discursivo,
j que o logos no s razo, o logos o enunciado em si, onde construda, de um
modo integral ou preferencial, a imagem do sujeito (o ETHOS) em termos de valores
(ethos), emoes (pathos) e razes (ratio). A hiptese subjacente que o discurso e sua
unidade, a enunciao, tm um papel central no processo de construo dos sujeitos.
Palavras-chave: ethos discursivo, valores, emoes e razes, efeitos de discurso, dinmica
social enunciativa

Abstract. In this article, we study the discursive construction of the subject in terms
of three dimensions: ethical, emotional and logical, within the framework of the Socio-
-enunciative Dynamics Model (Martnez 2013). The theoretical insight comes from
the Aristotelian proofs ethos, pathos and logos. We focus particularly on the construction
of the subject as effects of discourse and the discussion concerning ethos of custom
and ethos of discourse. We opt for the ethos of discourse, as suggested by Aristotle. We
also question the logos-reason as a discursive proof. Logos is not only reason, logos is the
utterance itself, which constructs the image of the subject (ETHOS) in an integrated
or preferential way, in terms of values (ethos), emotion (pathos) and reason (ratio). The

Recibido: 09 de julio de 2015 Aceptado: 28 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 139-157 139


15 (2)

underlying hypothesis is that discourse and its unit, the utterance, play a central role
in the construction of subjects.
Keywords: discursive ethos, values, emotions and reasons, effects of discourse, socio-
enunciative dynamics

Introduccin
Este artculo tiene como propsito divulgar los avances del modelo de di-
nmica social enunciativa (en adelante DSE, Martnez 2013, 2015) en relacin
con la construccin discursiva del sujeto el ethos en trminos de tres dimen-
siones: tica, emotiva y racional. Partimos de una opcin terico-metodolgica
que considera las denominadas pruebas aristotlicas, ethos, pathos y logos, como
efectos de discurso.
La reflexin sobre la polmica entre el ethos referencial y el ethos discursivo
(Eggs 1999, Amossy 1999) y nuestra opcin al respecto viene apoyada por la
presentacin suscinta, en la primera parte, de los presupuestos tericos de la
DSE (Martnez 2013, 2015), en los que se destacan las nociones de gnero
discursivo y de contexto integrado en el enunciado, vistas desde una perspec-
tiva socio-enunciativa. Estos presupuestos permiten tambin, en la segunda
parte, hacer un cuestionamiento sobre la nocin de logos, considerado como
tercera prueba, adems del ethos y el pathos, para orientar hacia la necesidad
de retomar la razn como prueba e insistir en el logos como enunciado, como
el escenario discursivo donde se construyen las tres dimensiones del sujeto:
tica, emotiva y racional. Esta reflexin sobre el enunciado (o logos), como
escenario discursivo, y sobre las pruebas, como efectos de discurso, posibilita
la proyeccin del modelo, para mostrar la manera en que se construye el sujeto
en trminos de ethos, y cules son los procedimientos discursivos privilegiados
que permiten dar cuenta de la imagen del sujeto en sus dimensiones. Como
veremos ms adelante, tanto las tonalidades como las dimensiones son vistas
desde esta mirada socio-histrica y cultural del enunciado como efectos de
discurso. Avanzaremos en la construccin del modelo de dinmica socio-
enunciativa, profundizando en las reflexiones acerca de las dimensiones y su
relacin con la retrica.

1. La dinmica social enunciativa. Presupuestos


El inters es hacer una aproximacin socio-enunciativa desde una perspec-
tiva histrico y cultural a los gneros discursivos en el marco de la dimensin
dialgica bajtiniana. Se trata de un modelo terico-metodolgico para el anlisis
de los discursos que denomino dinmica social enunciativa (DSE, Martnez
2013, 2015).
Se busca, en primer lugar, hacer nfasis en el proceso de dialogizacin inter-
na que se realiza en el enunciado el cual permite proyectarse hacia la explicacin

140
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

de la manera como la experiencia social externa se transforma en experiencia


simblica y del papel que la interaccin verbal y su unidad, el enunciado, tiene
en este proceso. As, tanto la situacin de comunicacin como la situacin de
enunciacin estn integradas de manera simultnea en el enunciado. Se establece
un balance entre, por un lado, las relaciones de fuerza social entre los sujetos
discursivos, lo que da cuenta de las relaciones de simetra y asimetra entre las
voces responsables y co-responsables del enunciado y el tema privilegiado y,
por el otro, entre los procedimientos discursivos de control del distanciamiento
o la lejana entre los sujetos que permiten evidenciar las imgenes de aliados,
oponentes o testigos, as como de las dimensiones que se asumen.
He partido de cuatro presupuestos tericos bsicos que mencionar a conti-
nuacin. Los tres primeros estn relacionados con la dimensin dialgica bajti-
niana, el cuarto con la bsqueda de explicacin que inquietaba a Bernstein sobre
la manera como las prcticas sociales se transforman en prcticas simblicas:
1. El punto de partida es la relacin entre las prcticas sociales y los usos
del lenguaje para dar explicacin a la nocin de gnero discursivo desde
una perspectiva socio-histrica. Destacamos la categora ms general
de Esferas de intercambio y su relacin con los usos del lenguaje, lo que
permite dar una cierta estabilidad al gnero discursivo. No inventamos
gneros cada vez que hablamos, no podramos comunicarnos; hablamos
en el marco de los gneros discursivos existentes en una comunidad y los
instituimos en el momento de producir un enunciado en una prctica
social dada. Pero s construimos diversas imgenes en el marco de un
mismo gnero discursivo. Los cambios en los gneros se realizan en la
medida en que cambian las prcticas sociales, en la medida en que las
esferas de intercambio varen en las sociedades al igual que los usos del
lenguaje que los representan.
2. Otro aspecto es el enunciado como unidad de anlisis del discurso y del
gnero discursivo donde se integran tanto las nociones de intersubje-
tividad como de contexto integrado. As, todo enunciado no solamente
pone en escena dos sujetos sino que con ellos se integran sus voces
como representantes socio-institucionales o voces responsables de un
gnero discursivo particular, con sus relaciones de simetra y asimetra,
sus emociones, valores y razones, aspectos que se evidencian en los
procedimientos discursivos utilizados. Es decir, el contexto se impregna
en el enunciado como su parte semntica. El enunciado es un lugar
de encuentro de voces, de relaciones, de razones, de emociones y de
valores: un encuentro de sujetos discursivos (Bajtn 1989 [1934]).
3. La diferenciacin entre sujeto emprico y sujetos discursivos retomada
por Ducrot (1986) y particularmente aquella entre los sujetos discursivos
Locutor y Enunciador que rompe con la unicidad del sujeto y permite

141
15 (2)

ver la polifona en el enunciado, es un punto de partida importante para


poder integrar en el enunciado tambin la Situacin de Comunicacin
y su Locutor como voz responsable del gnero discursivo. As, no slo
la Situacin de Enunciacin es vista como proceso interiorizado en el
enunciado. El enunciado es un dilogo interiorizado en dos planos que
se realizan interna y simultneamente: La situacin de comunicacin
y la situacin de enunciacin. Insisto, ninguna de ellas es externa al
discurso; por el contrario, son construidas en el discurso, en los lmites
del gnero discursivo que se instituye en el momento de su produccin.
Las categoras ya propuestas de Locutor, Interlocutor y Tema en
la Situacin de Comunicacin en este modelo de anlisis se proyectan
hacia las de Enunciador, Enunciatario y Tercero en la Situacin de
Enunciacin. La categora de Locutor permite reconocer la legitimidad
en tanto que voz responsable del gnero discursivo, la de Enunciador
permite reconocer los procedimientos discursivos utilizados en la cons-
truccin de la credibilidad a travs de las imgenes privilegiadas o los
puntos de vista desarrollados. Las dos situaciones de Comunicacin y
de Enunciacin se realizan simultneamente y son de carcter discur-
sivo, son construidas en el enunciado o los enunciados de un gnero
discursivo particular.
4. Un cuarto punto tiene que ver precisamente con la inquietud de
Bernstein (1994 [1974] por explicar como lo externo se convierte
en interno y nuevamente permite observar lo externo. Es decir, una
explicacin a la manera como las prcticas sociales se transforman en
prcticas simblicas. En este punto la nocin de enunciado mencionada
es fundamental pues permite ver el contexto integrado en el enuncia-
do, as las prcticas sociales relacionadas desde una mirada puramente
social con las relaciones de poder y la divisin social de trabajo, se ven
aqu, desde una mirada socio-enunciativa, interiorizadas a partir de la
Situacin de Comunicacin, por medio del Locutor, voz responsable
y el Interlocutor, voz co-responsable y, en el marco de un gnero dis-
cursivo particular. Los mecanismos de aproximacin entre los sujetos
que dan cuenta del control simblico estaran relacionados, desde esta
mirada socio-enunciativa, con la Situacin de Enunciacin donde se
muestran los procedimientos discursivos utilizados para establecer
grados de cercana y lejana de los sujetos entre s, entre sus opiniones,
entre sus valores y entre sus emociones. Las prcticas sociales y el con-
trol simblico se instituyen en el enunciado en el marco de un gnero
discursivo, de un contrato socio-enunciativo particular, e insisto, los
dos planos son discursivos. El enunciado como unidad de anlisis del
discurso es el elemento funcional que permite tal proceso e incide en
los procedimientos de interiorizacin de la cultura. Una muestra de ello

142
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

son los llamados cdigos restringidos y elaborados.1 Considero que la


mirada socio-enunciativa que se propone en la DSE puede ofrecer una
explicacin a este proceso de interiorizacin de las prcticas sociales
como gneros discursivos a travs de los enunciados que las evidencian.
La Situacin de Comunicacin permite la explicacin de las relaciones
de fuerza social entre los sujetos en trminos de voces, la Situacin de
Enunciacin de los procedimientos de demarcacin o delimitacin, de
los procedimientos discursivos y argumentativos de aproximacin y de
lejana entre ellos, de lo que Bernstein (1994 [1974] llama el control
simblico. En el modelo, las relaciones de fuerza social no son exter-
nas, se construyen discursivamente en la Situacin de Comunicacin
a travs del Locutor como voz responsable del gnero y el Interlocutor
como voz co-responsable as como tambin los puntos de vista y las
imgenes de los sujetos en la Situacin de Enunciacin.

Prcticas sociales Usos


humanas del lenguaje

Esferas de intercambio de
Enunciados
Gnero Discursivo
ENUNCIADO

Situacin de Comunicacin Situacin de Enunciacin


Intencin y Propsito Tono - Acento - Valoracin
Contrato social de habla Proyecto de Discurso
Tonalidades y Dimensiones

ROLES +/- J: IMGENES +/- D:


Legitimidad Credibilidad

Locutor Interlocutor Enunciador Enunciatario


Tema Lo Referido (El Tercero)

Composicin

Grfico 1: Representacin diagramtica del modelo de DSE

Los presupuestos anteriores nos permiten mantener el hilo argumentativo


en relacin con la nocin de ethos aristotlico como efecto de discurso y el
papel del logos como enunciado, que abordaremos en el siguiente apartado.

143
15 (2)

2. Las pruebas aristotlicas


2.1. El poder persuasivo de las pruebas
Antes de hacer su propuesta metodolgica sobre las tcnicas del poder
persuasivo de un discurso, Aristteles, en el Libro I de La Rhtorique (Arist-
teles 1991 [329-323 a.c]) inicia con una analoga entre dialctica y retrica
y enfatiza, en esa competencia comn que tenemos todos los hablantes, una
competencia que no necesita de una ciencia en especial, que no pertenece
a un gnero discursivo particular, pero de la que todos participamos: todos
cuestionamos o sustentamos una tesis, todos nos defendemos y acusamos,
pero, l advierte, algunos lo hacen sin ningn mtodo y otros en cambio lo
han logrado por la costumbre (Rht. I, 1354a:16), por la experiencia discur-
siva diramos actualmente. No podemos ms que inferir que es del lenguaje
como discurso de lo que aqu se trata.
Lo anterior le permite a Aristteles concluir que es necesario proponer
un mtodo o tcnica de persuasin discursiva, no sin antes hacer una crtica
a sus antecesores, compiladores de tcnicas discursivas, por centrarse en as-
pectos externos relacionados con las partes del discurso y no con las pruebas
propiamente tcnicas o discursivas (Rht. I, 1354b:18) y contina:
Es claro que la retrica no pertenece a un gnero en particular, la retrica es
como la dialctica, pero ella es til y su funcin no es la de persuadir, sino
la de ver cules son los medios de persuasin que comporta cada tema (MT,2 Rht.
I, 1355b: 21).

Aristteles define entonces la retrica por la funcin que tiene de iden-


tificar los procedimientos discursivos de persuasin en relacin con un asunto
particular y no con un gnero especfico.3 La retrica trata de la tcnica del
discurso, del arte del discurso que est relacionado con todos los gneros y
que se basa en tres elementos constitutivos para todo discurso: quien habla,
el asunto del cual se habla y aquel a quien se habla (Rht. I, 1358b:30).
Aristteles propone adems la distincin de dos tipos de pruebas, las
extrnsecas y las intrnsecas, trminos que hemos tomado de Reboul (2001:
61). Las primeras se refieren a la utilizacin de argumentos basados en datos
tomados del entorno externo al discurso como, por ejemplo, datos de testi-
gos, de confesiones bajo tortura, de documentos o escritos. Las segundas son
tcnicas que el Orador, en nuestro caso el Locutor, construye en su discurso.
Son las pruebas intrnsecas (o tcnicas) las que van a hacer parte de la
propuesta metodolgica de Aristteles. El Estagirita insiste en que es en el
discurso donde se construye la persuasin y esto se realiza a partir de tres
tipos de procedimientos:
Las pruebas construidas por medios discursivos son de tres tipos: las primeras
tienen que ver con el carcter del orador; las segundas con la manera como se

144
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

predispone al auditorio; las terceras con el mismo discurso, cuando demuestra o


parece demostrar (MT, Rht. I, 1356: 22)

Tenemos entonces que las pruebas aristotlicas son de naturaleza discursiva


y tienen que ver precisamente con la problemtica del sujeto en el discurso.
Las pruebas se construyen a travs de diversos procedimientos estratgicos
para lograr un discurso persuasivo: se persuade por el carcter, dice Aristteles,
cuando en el discurso se presenta un orador digno de fe, se muestra bueno e
inspira confianza. El carcter, la confianza, es decir el ethos, debe ser un efecto
del discurso y no una opinin preconcebida sobre el orador (Rht. I, 1356a:
23). El carcter del orador es considerado como la ms eficaz de las pruebas.
La construccin discursiva de la confianza se establece como un punto fun-
damental en el proceso de persuasin. El ethos aristotlico es de naturaleza
discursiva, intrnseca, no extrnseca. Aunque la palabra orador, nos remita a
un sujeto referencial, el ethos del que est hablando es discursivo, interno al
discurso, es un efecto de discurso, construido con procedimientos discursivos.
La persuasin se logra por la manera como discursivamente se predispone
al auditorio a travs de las pasiones o emociones (el pathos). Los juicios no
se perciben de la misma manera si, por los efectos del discurso, se construye
un auditorio ligado a la amistad o el odio, la molestia o el placer. Aristteles
establece aqu una relacin estrecha entre las razones y las emociones, advir-
tiendo que las demostraciones lgicas no son suficientes para lograr un efecto
persuasivo. Hace falta tener en cuenta al auditorio en el discurso. La persuasin
se logra por el discurso mismo (el logos) cuando en l se destacan lo verdadero
y lo verosmil de lo que un caso comporta como persuasivo.

2.1.1. El ethos aristotlico


Retomando, el ethos aristotlico es de naturaleza discursiva y tiene gran
importancia en el proceso de persuasin:
Se persuade por el carcter cuando el discurso se realiza de tal manera que hace
que el orador sea digno de fe, porque las personas honestas nos inspiran una
mayor confianza y de manera ms rpida sobre los asuntos generales, y, una
entera confianza sobre los que no ofrecen certitudes y dejan alguna duda. Pero
es preciso que esta confianza sea el efecto del discurso y no se base en una opinin
o prevencin sobre el carcter del orador (MT, Rht. I, 1356a: 22-23)

Con estas palabras Aristteles toma distancia de algunos de sus predece-


sores que insistan en la importancia del prestigio moral del orador emprico,
referencial en el momento de hablar y de otros que desconocan (no queran
reconocer) totalmente la incidencia de un ethos honesto en la construccin
discursiva de la persuasin. Retoma la diferencia que establece entre pruebas
tcnicas intrnsecas y pruebas extratcnicas extrnsecas e insiste en su
opcin por la construccin discursiva del ethos.

145
15 (2)

En el libro II de la Rhtorique, Aristteles ampla la nocin de ethos


definiendo la confianza as:
En cuanto a los oradores, estos inspiran confianza por tres razones, las nicas,
aparte de las demostraciones que determinan nuestra creencia, son: la prudencia,
la virtud y la benevolencia. Si los oradores alteran la verdad hablando o acon-
sejando sobre un asunto particular es por todas estas razones al tiempo o por
una de ellas (la prudencia, la virtud y la benevolencia): si les falta prudencia,
su opinin ser errada; pueden pensar de manera apropiada pero se callan
por maldad; son prudentes y honestos pero no son considerados y entonces
conociendo lo ms conveniente no lo aconsejan. As entonces, si el orador
parece tener todas estas cualidades, l inspira confianza a todos aquellos que lo
escuchan (MT, Rht. II, 1378:108).

La construccin discursiva de la confianza por parte del orador, desde la


perspectiva aristotlica, implica la toma en consideracin de la simultaneidad
de estas tres dimensiones del sujeto en el discurso, de una construccin integral
del sujeto. Sin embargo, los procedimientos discursivos, para construir la ima-
gen de prudencia y honestidad, dice Aristteles, se deben deducir de nuestras
distinciones relativas a las virtudes.
En el marco del Anlisis del Discurso, el ethos ha tenido su resurreccin
retomando la idea de Bajtn sobre el cronotopos, en el sentido en que las ideas
renacen en el tiempo. Entre los estudiosos del Ethos en las actuales ciencias del
lenguaje, se destacan Ducrot (1984), Maingueneau (1999), Eggs (1999, 2000),
Goffman (1973, 1983), Charaudeau (2005, 2009), Plantin (2000), Amossy
(1999, 2010), Woerther (2007). Eggs (1999) analiza los diferentes trminos
utilizados por Aristteles en relacin con el ethos y sus virtudes y propone una
nueva traduccin ajustada desde la comprensin que l hace de todo el libro
sobre la Retrica, y es sta la que aqu acogemos:
los oradores inspiran confianza (a) si sus argumentos y sus consejos son com-
petentes, razonables y deliberados, (b) si son sinceros, honestos y equitativos y (c)
si muestran solidaridad, consideracin y amabilidad hacia sus auditorios. (Eggs
1999:41).

Eggs (1999) es un aliado con el punto de vista aristotlico dado que


insiste en la caracterstica procedimental o discursiva del ethos y ampla la
definicin para responder a las rplicas con orientacin manipulatoria que
se le queran dar a Aristteles en algunas traducciones de la Retrica, y, de-
muestra que lo que l afirma es que un orador competente deber acudir a
procedimientos discursivos que le permitan construir de l una imagen de
honestidad y sinceridad para que lo verdadero y lo justo se impongan (Eggs
1999: 43). El ethos, el carcter, es para Aristteles la ms importante de las
pruebas (Rht. I, 1356a: 23) y destaca la justicia y la prudencia como sus
virtudes esenciales (th. VI).

146
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

2.1.1.1. Ethos discursivo o ethos previo?


Desde la antigedad se viene dando la dicotoma entre el ethos previo
o ethos emprico, referencial, el de las pruebas extrnsecas, el de los hbitos, el
relativo a las costumbres, al que se designa el carcter como tipo social, y el
ethos discursivo, el de las pruebas intrnsecas que engloba la construccin del
sujeto en trminos de actitudes y virtudes como la honestidad, la solidaridad y
la razonabilidad o prudencia. Los estudiosos del ethos han asumido esta dico-
toma de diferentes maneras: Amossy (1999, 2010), una de las investigadoras
que con mayor rigurosidad ha abordado la problemtica del ethos, aboga por
la toma en cuenta no slo del ethos discursivo sino tambin de un ethos previo,
un ethos referencial y se apoya para ello en los cuestionamientos que desde la
sociologa hacen Bourdieu (1982) y Austin (1962), diciendo que la accin que
ejerce un orador sobre su auditorio no es de orden lingstico sino social y su
autoridad no depende de la imagen de s mismo que produce en el discurso,
sino de su posicin social y sus posibilidades de acceso a la palabra oficial,
ortodoxa, legtima (Bourdieu 1982: 107). Esta propuesta va, por supuesto en
contrava de la mirada al sujeto como construccin discursiva.
Eggs (1999), por su parte, insiste en la importancia de la simultaneidad
de las caractersticas del ethos, con el fin de elucidar la problemtica, y manifiesta
que para lograr aconsejar lo verdadero y lo justo y a la vez inspirar confianza,
es necesario mostrarse, aparecer y ser percibido como competente, razonable,
equitativo, sincero y solidario en los procedimientos discursivos utilizados y
propone entonces, la nocin de integridad discursiva y retrica la cual ocurrira
cuando, en una construccin discursiva persuasiva, un orador logra manifestar
estas dos dimensiones. Veamos la siguiente citacin:
No podemos realizar el ethos moral sin realizar al mismo tiempo el ethos
neutro, objetivo y estratgicoEstas dos caras del ethos constituyen en s los
dos elementos esenciales del mismo procedimiento: convencer por el discurso
(Eggs 1999: 43)

Convencer por el discurso. Es en esta va en la que nos encontramos


cuando desde el modelo de Dinmica Social Enunciativa integramos en el enun-
ciado tanto la Situacin de Comunicacin como la Situacin de Enunciacin y,
los procedimientos discursivos darn cuenta de la construccin de los sujetos en
estos dos planos del enunciado as como de los efectos persuasivos del discurso.
Recordemos que, de manera semejante, Ducrot (1984: 201), desde
la teora polifnica de la enunciacin, basada en el estudio de Bajtn sobre la
polifona en Dostoievki, propone una diferenciacin entre Sujeto emprico
(SE) y Sujeto discursivo (SD) e insiste tambin en la importancia de los Sujetos
Discursivos, al mismo tiempo que resalta la diferencia entre el Locutor, que
representa la persona responsable del enunciado, y el Enunciador, cuya imagen
se construye a partir del o los puntos de vista propuestos en el enunciado. Esta

147
15 (2)

distincin permite cuestionar la unicidad del sujeto hablante. El sentido del


enunciado sera el resultado de la confrontacin o relaciones entre esos diferentes
sujetos del enunciado, entre las diferentes voces y puntos de vista que en l se
realizan (Ducrot 1984:16). Este autor es uno de los primeros en recontextua-
lizar la nocin de ethos en los estudios actuales sobre el discurso cuando dice:
No se trata de afirmaciones vanagloriantes que el orador puede hacer sobre su
propia persona en el contenido de su discurso, afirmaciones que al contrario
podran molestar al auditorio, se trata ms bien de la apariencia que le confiere
el enunciado, la entonacin, clida o severa, la escogencia de las palabras, de
los argumentos... En mi terminologa, dira que el Ethos est estrechamente
vinculado a L, al locutor como tal: y es porque L es la fuente de la enunciacin
que l se ve atiborrado de ciertas caractersticas que, inmediatamente, vuelven
esta enunciacin aceptable o chocante. Lo que el orador podra decir de l, en
tanto que objeto de la enunciacin, concierne por el contrario () el ser del
mundo, y no es este el que est en juego en la parte de la retrica de la que
hablo (Ducrot 1984: 201).

Se establece claramente una primera diferenciacin entre Sujeto em-


prico y Locutor, Sujeto discursivo. El sujeto emprico es el autor efectivo, el
productor del enunciado, pero no es ste el foco de atencin. Lo importante es
la bsqueda de sentido a travs de la identificacin de los sujetos discursivos en
el enunciado, del Locutor como presunto responsable del enunciado, al que se
le atribuye la responsabilidad de la enunciacin en el mismo enunciado y del
Enunciador que se construye como imagen a partir del o los puntos de vista
propuestos. La bsqueda del sentido de un enunciado estar entonces tras la
pista de los diferentes puntos de vista controversiales o polifnicos que en l
se construyen y la elucidacin de las relaciones entre los diferentes sujetos. Se
trata de una pluralidad enunciativa presente en el enunciado y, generalmen-
te, implcita. La heterogeneidad discursiva es una caracterstica esencial del
enunciado. Vemos aqu tambin como en Bajtn, una coincidencia sobre la
pluralidad del ethos y su importancia como efecto de discurso. Esta relacin,
Locutor-Enunciador como sujetos discursivos, es uno de los sustentos te-
ricos que permiti ver en el modelo de dinmica social enunciativa tanto la
Situacin de Comunicacin como la Situacin de Enunciacin integradas en
el enunciado, pero diversas y diferenciadas por la funcin que desempean
(Martnez 2013).

2.1.2. El pathos en Aristteles


Aristteles destaca la importancia de los procedimientos discursivos
persuasivos para lograr construir en el discurso una predisposicin del audi-
torio. Para ello, dice, se acude a las pasiones y a las emociones, al pathos. La
persuasin es producida por la manera como se dispone al auditorio, cuando
a travs del discurso se busca despertar una pasin (MT. Rht. I, 1356a: 23).

148
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

Con un tono crtico, Aristteles argumenta que sta es precisamente una de las
pruebas ms utilizadas por los litigantes en los juicios, quienes por medio de
procedimientos discursivos buscan resaltan las emociones para lograr influenciar
a los jueces hacia una direccin, y, advierte que, por el contrario, en los litigantes
hay un gran descuido en la construccin discursiva de los razonamientos y de
las virtudes, de los valores, es decir, de las otras dos pruebas, o dimensiones.
Es a partir de la toma en cuenta del auditorio y su construccin en el
discurso que Aristteles hace una primera clasificacin de los gneros discur-
sivos, en la acepcin moderna. La meta o propsito del discurso dibuja, cons-
truye tres tipos de auditorio que responden a tres tipos de gneros discursivos
caractersticos de la poca:
Es necesario que el auditorio sea espectador o juez y que siendo juez se pronun-
cie sobre el pasado o sobre el futuro; quien se pronuncia sobre el futuro es un
miembro de la asamblea, quien se pronuncia sobre el pasado es un juez; quien
se manifiesta en el presente sobre el talento de un orador, es un espectador. Hay
entonces necesariamente tres gneros de discurso en la retrica: el deliberativo,
el judicial y el epidctico (MT, Rht. I, 1358b:30).

El acto realizado y el propsito en la deliberacin es el de aconsejar o


desaconsejar con el propsito de mostrar, hacia el futuro, los asuntos tiles o
perjudiciales para una comunidad. En el gnero jurdico, el litigante acusa o
defiende en busca de lo justo o lo injusto, con base en acciones pasadas. En el
epidctico, el orador destaca lo bello o lo desagradable, con base en los eventos
del momento, y por ello lisonjea, vanagloria o produce injurias (MT, Rht.I,
1358b:31).
Aristteles explica las caractersticas de cada uno de los gneros discur-
sivos. En relacin con el gnero deliberativo, hoy gnero poltico, insiste en la
necesidad de conocer el inters que mueve los regmenes polticos para lograr
argumentar y as poder persuadir y aconsejar en estos contextos especficos dado
que las manifestaciones de soberana difieren segn la meta que busca cada uno.
La meta de la democracia es la libertad; la de la oligarqua, la riqueza; la de la
aristocracia, lo que concierne a la educacin y las instituciones; () la de la
tirana, la salvaguardia del tirano como las pruebas se construyen por medio
del discurso no slo demostrativo4 sino tico (pues le damos confianza al orador
porque muestra un cierto ethos, es decir cuando parece sincero o solidario o
los dos), se debe entonces realizar procedimientos discursivos relativos a los
caracteres propios de cada constitucin (MT). (Rht. I,1365b:56-57).

Vemos entonces que, para Aristteles, el auditorio es tambin una cons-


truccin discursiva. Es en y por el discurso que se construye una cierta imagen
del auditorio susceptible de lograr una empata con un oyente especfico, segn
el gnero discursivo en el que se enmarque el orador y el rgimen poltico en el
cual se encuentra. Se realizan ajustes y maniobras discursivas relativas a la toma

149
15 (2)

en cuenta del gnero discursivo y de los propsitos con respecto al auditorio,


de los regmenes polticos en los que se encuentra el orador y de los tpicos
relacionados con la intencin del orador y su propsito. Se trata de ajustes
desde las prcticas socio-discursivas, pues la toma en cuenta de los caracteres
es considerar aspectos como la edad, el gnero, los roles socio-institucionales
y los regmenes, entre otros.

2.1.3. Las razones en Aristteles


La persuasin no es solo resultado del carcter del orador (ethos) ni de la
disposicin del auditorio (pathos), sino tambin de las razones utilizadas para
hacer destacar lo verdadero o plausible de un asunto particular.
Aristteles insiste en que, como la dialctica, la retrica busca encontrar los
argumentos para evidenciar lo justo y lo verdadero y destaca la demostracin
como un procedimiento discursivo que se vale de silogismos, de mximas o
de ejemplos. Se trata de procedimientos discursivos deductivos o inductivos.
Aristteles no utiliza el trmino Logos para designar los procedimientos discur-
sivos basados en razonamientos, pero al igual que en las otras pruebas, insiste
de manera reiterada en que es en el discurso donde se produce la persuasin
y no fuera de l.
Esta tercera prueba, se expresa cuando en el discurso logramos destacar
lo verdadero o verosmil de cada asunto que tratamos (Rht I, 1356: 22) y
para lograr un efecto de persuasin, utilizamos procedimientos discursivos de
razonamiento.
Los juicios, los razonamientos tienen que ver con los tpicos o asuntos,
los lugares comunes que se pueden encontrar en temas de fsica, de poltica, de
derecho, de diferentes disciplinas: el ms o menos, posible/imposible, universal/
particular, la grandeza (amplificacin). Los ms importantes temas sobre los
que deliberan los hombres y de los que relativamente aquellos que aconsejan
tratan son: la guerra y la paz, la economa, la tenencia de tierras, la legislacin,
la importacin, la exportacin (Rht. I, 1359b: 34).
En Aristteles es claro que las tres pruebas se construyen en el discurso,
puesto que se trata de procedimientos discursivos que construyen efectos de
discursos para resaltar o responder a una de las tres pruebas o, de manera
integral, a las tres.

2.2. Ethos, pathos ylogos?


En la Retrica, Aristteles desarrolla los instrumentos de su mtodo en
el Libro II sobre los Caracteres y las Virtudes en el Libro III sobre las Pasiones
y, ofrece otro libro dedicado a los Tpicos, los cuales invito a releer con una
mirada discursiva.
Tres aspectos resaltamos en la propuesta Aristotlica: (i) ethos, pathos y logos,
que son construcciones discursivas, son imgenes que se construyen sobre los

150
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

sujetos. Se trata de procedimientos discursivos adecuados y pertinentes para


el logro de una persuasin discursiva. Aristteles toma opcin por el sujeto
discursivo ms que por el sujeto emprico, referencial; (ii) la persuasin est
relacionada con procedimientos de intersubjetividad en los que participan
varios sujetos, pero en el que el papel del orador como sujeto discursivo es
preponderante, en trminos de ganar la confianza, la credibilidad del audito-
rio. La unicidad del sujeto est aqu cuestionada; no se trata de un solo sujeto
referencial, ni lingstico, sino de un sujeto que se muestra discursivamente
de una cierta manera pero siempre en relacin con otros sujetos. Se presenta
una pluralidad de sujetos, y estos se construyen simultneamente en y por el
discurso persuasivo; (iii) las pruebas intrnsecas no son exclusivas de un gnero
discursivo; son algo as como los principios de organizacin de todo discurso y
por ello, la insistencia de Aristteles en su importancia metdica para el logro
de una competencia en el arte de la persuasin en el discurso.
Retomando nuestro argumento sobre la importancia del enunciado como
unidad mnima y la construccin discursiva del sujeto, la propuesta aristotlica
se ajusta a nuestro modelo de Dinmica Social Enunciativa en el sentido en
que el Discurso y sus procedimientos se convierten en el eje que permite la
construccin de sujetos, las propuestas de cambios y una gran gama de cons-
trucciones y procedimientos discursivos que van a variar de acuerdo al gnero,
los regmenes en los que se manifiestan, los tipos de sociedades y por supuesto
las ideologas, pero siempre se tratar de la construccin de sujetos discursivos en
el enunciado. En este punto el modelo de DSE coincide con los planteamientos
de Aristteles al hacer nfasis precisamente en las pruebas que desde la retrica
antigua l haba destacado como fundamentales en el proceso de construccin
de la persuasin. Identificar los diversos medios discursivos que se ofrecen en la
construccin de cada una de ellas, que en nuestro caso seran las dimensiones
del sujeto, se convierte en una de las competencias discursivas ms elaboradas.

3. La dinmica social enunciativa: tonalidades y dimensiones


3.1. Valor de jerarqua y grado de intimidad
Desde la mirada bajtiniana, los sujetos discursivos se construyen en el
enunciado en relacin con una doble orientacin social enunciativa (Todorov
1981[1926]: 213): el valor de jerarqua y el grado de intimidad entre los sujetos
discursivos. El modelo de Dinmica Social Enunciativa se apoya en esta doble
orientacin social para ofrecer una explicacin:
1) del valor de jerarqua en la Situacin de Comunicacin a travs de las va-
loraciones que se evidencian entre las voces o roles socio-institucionales
que stas asumen en el enunciado dando cuenta as del distanciamien-
to jerrquico entre ellas (+/- autoridad), de la legitimidad de la Voz

151
15 (2)

responsable del enunciado, el Locutor, de la identificacin de la voz


co-responsable representada en el Interlocutor y del Tema privilegiado
por el enunciado. La identificacin del propsito del Locutor con res-
pecto al Interlocutor y de su intencin con respecto al Tema permite
clarificar el tipo de contrato social de habla y el gnero discursivo par-
ticular que delimita los enunciados (remito a Martnez 2013); El valor
de jerarqua se prolonga hacia la Situacin de Enunciacin por medio
de los actos de discurso de habla que en el modelo estn agrupados
en Tonalidades: intencional, predictiva y apreciativa, que retomaremos
someramente en el siguiente apartado.
2) del grado de intimidad y de confianza construido en la Situacin de
Enunciacin a travs, esta vez, de las valoraciones basadas en el grado
de distanciamiento amistoso entre los sujetos (+/- cercano) lo que se
traduce en una imagen construida del otro, del Enunciatario o del
Tercero, como Aliado, Oponente o Testigo y, de s mismo, como un
sujeto digno de ser credo. Se trata aqu entonces de la construccin
complementaria del Ethos discursivo ya no en trminos jerrquicos
para dar cuenta de la legitimidad en el discurso sino en trminos de
confianza para dar cuenta de la credibilidad a travs de procedimien-
tos discursivos, de actos discursivos, de argumentos, de consejos y
valoraciones que hacen de ese Ethos digno de ser escuchado o ledo.
En la bsqueda de la credibilidad del Ethos discursivo se despliegan
procedimientos discursivos, modos de razonamiento y valoraciones
que ofrecen una construccin discursiva del sujeto en trminos de
dimensiones: tica Axiolgica, Emotiva y Racional.
Tanto la situacin de comunicacin como la situacin de enunciacin son
internas al enunciado y muestran la gran diversidad y complejidad enunciativas
en el discurso. El reconocimiento de las diversas voces o sujetos discursivos que
buscan la adhesin, la conviccin o la incitacin como efectos de discurso es el
objeto del estudio del discurso como evidencia de prcticas sociales y culturales
histricamente situadas.
Es precisamente en la Situacin de Enunciacin donde se construyen los
efectos de discurso basados tanto en las relaciones jerrquicas que se establecen
entre las voces socio-institucionales de la SC como, y sobre todo, en los grados
de cercana y lejana, de familiaridad y de formalidad que se construyen dis-
cursivamente entre ellas. La situacin de enunciacin dar cuenta de la gran
dinmica y complejidad de relaciones entre los sujetos. Las imgenes de Aliados,
Oponentes o Testigos se construirn a travs de Tonalidades discursivas eviden-
ciadas por los diversos actos de discurso (o de habla) construidos en el enuncia-
do escrito u oral. Los tres tipos de Tonalidades (Martnez 2013) intencional,
predictiva y apreciativa permiten analizar la imagen discursiva construida y

152
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

determinar cul es la dominante privilegiada, es decir, cul es el tono social


fundamental del discurso, el acento del discurso y cules son las variedades en
las formas de manifestacin tpicas del enunciado. La tonalidad intencional
evidenciar la valoracin que el locutor realiza sobre s mismo y se presenta con
una imagen particular de Enunciador o presenta varios Enunciadores, se trata
de la bsqueda de presentacin de s mismo en trminos de legitimidad y de
autoridad: los actos de discurso (o de habla) utilizados sern de tipo asertivo,
comisivo o declarativo. La tonalidad predictiva evidenciar la valoracin que
el locutor realiza del Interlocutor en trminos de Enunciatario: los actos de
habla utilizados sern de tipo directivo recomienda, aconseja o apelativo
amenaza, provoca, critica. La tonalidad apreciativa evidenciar la valoracin
que el locutor realiza del Tercero o Voz ajena, del acontecimiento: los actos de
habla utilizados sern de tipo apreciativo que muestran consideracin o aprecio
o bien distanciamiento, llamadas de atencin.
Los actos de habla o de discurso utilizados en el discurso refuerzan el Ethos
del Locutor en trminos de legitimidad y autoridad pero pueden igualmente
servir para disminuir las distancias jerrquicas entre los sujetos.
Las tonalidades que se construyen en el discurso a travs de los actos de
habla permiten evidenciar las valoraciones realizadas por el locutor en relacin
con los Sujetos discursivos y dan cuenta del acento predominante en el dis-
curso lo que evidencia la relacin entre los sujetos discursivos. Reconocemos
discursos con acento irnico, humorstico, de indignacin, de burla, de pro-
testa, de rebelda.
Los recursos discursivos son diversos y variados. Adems de los actos de
habla, de las cadenas semnticas lxico, de los eptetos y modalidades, te-
nemos los argumentos. As, los usos de la argumentacin estaran ligados a las
relaciones de fuerza social, las tonalidades y las dimensiones enunciativas que
se construyen como efectos de discurso entre los sujetos.

3.2. las dimensiones del sujeto: valores, razones y emociones


En el apartado sobre las pruebas aristotlicas destacamos por un lado la
importancia de la naturaleza discursiva del ethos y su construccin integral a
travs de las tres pruebas o fuerzas de la persuasin: ethos, pathos y logos, todas
ellas vistas como efectos de discurso; por otro, dada la perspectiva discursiva
en la que nos ubicamos y la nocin de enunciado como escenario discursivo,
cuestionamos el logos como una de las pruebas y propusimos retomar la razn
como tercera prueba, la que dara cuenta de los procedimientos de razonamiento
en el discurso.
As, no slo el grado de intimidad entre los sujetos sino tambin la con-
fianza, la credibilidad, se identifican en la Situacin de Enunciacin, como
efectos de discurso, a travs del anlisis de procedimientos discursivos que
daran cuenta de las tres dimensiones del sujeto discursivo, del ethos:

153
15 (2)

LA DINMICA SOCIAL ENUNCIATIVA EN EL DISCURSO


LA ORIENTACIN SOCIAL DE LA ARGUMENTACIN: LAS DIMENSIONES

LA PERSUASIN SE BASA EN LA CONSTRUCCIN


DEL ETHOS DISCURSIVO
LA CONSTRUCCIN DE LA CONFIANZA DE LA CREDIBILIDAD
ETHOS CONFIABLE ETHOS SENSIBLE ETHOS RACIONAL

>>DE VALORES >> DE EMOCIONES >> DE RAZN

Los procedimientos discursivos, Los procedimientos discursivos, Los procedimientos discursivos,


los argumentos y consejos los argumentos y consejos los argumentos y consejos
resaltan un Sujeto: buscan despertar emociones resaltan un Sujeto:
y resaltan un Sujeto:

SINCERO COMPETENTE
SOLIDARIO
RACIONAL
HONESTO
AMISTOSO DELIBERADO
JUSTO EQUITATIVO
AGRADABLE
DE LGICA RAZONADA
RAZONABLE
>> UN ALIADO
SABIO - PRUDENTE Procedimientos discursivos:
UN SUJETO QUE GENERA:

ODIO ENTINEMAS
EJEMPLOS
RECHAZO

INCOMODIDAD ALIADOS
OPONENTES
>> UN OPONENTE
TESTIGOS

UN SUJETO DIGNO DE F UN SUJETO GENEROSO UN SUJETO COMPETENTE

DIMENSIN TICA DIMENSIN EMOTIVA DIMENSIN RACIOMNAL

LA CONSTRUCCIN INTEGRAL DEL SUJETO - DEL ETHOS -

Cuadro 1: Las Dimensiones en la Dinmica social enunciativa. Inspirado en Aristteles

1) La dimensin tica dara cuenta de la construccin de un ethos confiable


que se mostrara a travs de estrategias discursivas y valoraciones que
destacan el sujeto sincero, honesto; justo, equitativo; sabio, prudente;
razonable. Un sujeto ponderado que se presenta como efecto de discurso
a travs de procedimientos discursivos, de argumentos y consejos que
resaltan los valores.
2) La dimensin emotiva dara cuenta de la construccin de un ethos sen-
sible que se mostrara a travs de estrategias discursivas y valoraciones
que destacan el sujeto solidario, amistoso y agradable, que se comporta
como aliado y busca aliados; o por el contrario, en el caso de una po-
lmica o disputa, un sujeto que se construye o construye al otro como
oponente. Un sujeto emotivo se presenta como efecto de discurso a

154
Mara Cristina Martnez Sols: El ethos discursivo: valores, razones y emociones como efectos de discurso

travs de procedimientos discursivos, de argumentos y consejos que


resaltan las emociones, las pasiones.
3) La dimensin racional dara cuenta de la construccin de un ethos ra-
cional que se mostrara a travs de estrategias discursivas que resaltan
el sujeto competente, analtico y deliberado. Un sujeto racional, que
se deja ver desde su competencia, su saber y su experiencia. Un sujeto
analtico que se presenta como efecto de discurso a travs de proce-
dimientos discursivos, de argumentos silogsticos y de ejemplos que
enfatizan las razones, la justificacin, las causas.

4. Conclusiones
Se busc ofrecer en este artculo una explicacin complementaria al mo-
delo de Dinmica Social Enunciativa (Martnez 2013), esta vez a partir de
unas reflexiones acerca de las dimensiones. Para abordar la problemtica de las
dimensiones, se parti de los presupuestos tericos que permiten proponer la
inclusin de la situacin de comunicacin como plano intrnseco en el enun-
ciado as como la situacin de enunciacin.
A travs de un estudio sobre el ethos, el pathos y los razonamientos desde
la perspectiva aristotlica se resalta la naturaleza discursiva de las pruebas y se
enfatiza en la necesidad de considerarlas como efectos de discurso construidos
por medio de procedimientos discursivos diversos y diferentes segn el tipo de
prueba. La definicin aristotlica de los procedimientos de razonamiento en
el discurso como una de las tres pruebas permite apoyar nuestra insistencia en
que el enunciado es el Logos, el terreno comn o enunciado y no una de las
pruebas, pero, que efectivamente la razn, o la dimensin racional del sujeto,
se presenta como una de las pruebas en la construccin integral del sujeto.
La relacin de las pruebas aristotlicas con las dimensiones en la dinmica
social enunciativa, tica, emotiva y racional, nos permite seguir insistiendo en lo
valioso que puede ser el modelo de dinmica social enunciativa para el estudio
de los discursos como hechos socio-histricamente situados, parafraseando a
Angenot (2010), y nuestro, ya persistente, nfasis en la construccin discursiva
de los sujetos, como parte fundamental de la comprensin de los discursos y
el peso histrico que pueden tener los procedimientos discursivos utilizados
para su construccin en un determinado tiempo y lugar.
Nos queda por ampliar la problemtica de las dimensiones y establecer
la relacin de cada una de ellas con las tres perspectivas de la argumentacin
ms conocidas, la retrica de Perelman (Perelman y Olbrechts-Tyteca 1989),
la analtica de Toulmin (1993) y la dialctica-crtica de van Eemeren (2002,
2006, 2012) lo que haremos con ejemplos. Por el momento nos contentamos
con orientar nuestro discurso hacia la conclusin de que la argumentacin est
en la enunciacin y la orientacin social de la argumentacin depende de la
orientacin social de la enunciacin.

155
15 (2)

Notas

1 Bernstein (1994).
2 Las siglas MT (mi traduccin) indican que la traduccin de las citas textuales es de
la autora.
3 Parece una reaccin hacia sus antecesores que se centraban en el gnero jurdico.
4 En referencia al discurso cientfico.

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Catlica de Chile.

Mara Cristina Martnez Sols es profesora honorfica de la Universidad del


Valle. Cali, Colombia. PhD en Ciencias del Lenguaje en Paris XIII. Magister
en Lingstica y Espaol de la Universidad del Valle. Co-directora del gru-
po de investigacin en textualidad y cognicin de la misma universidad.
Miembro fundador de la Asociacin Latinoamericana de Estudios del Discurso.
Coordinadora general de la Ctedra UNESCO MECEAL: Lectura y Escritura
en Amrica latina. Su inters investigativo se centra actualmente en el anlisis
del discurso y la argumentacin: busca integrar la orientacin social de la ar-
gumentacin con la orientacin social de la enunciacin en el discurso. Entre
sus publicaciones ms destacadas se encuentran (2015) Anlisis del discurso:
cohesin en Espaol, coherencia y estructura semntica de los textos acadmicos,
4. ed; (2015) La argumentacin en la enunciacin: la construccin del proceso
argumentativo en el discurso 2.ed; (2005) Lectura y escritura de textos; (2006)
Curso virtual sobre comprensin y produccin textual; (2013) Los gneros discur-
sivos vistos desde una mirada socio-enunciativa. La nocin de contexto integrado;
(2014) El procesamiento multinivel y multifuncional del texto escrito.
Correo electrnico: [email protected];
[email protected]

157
ARTCULO

Recursos de valoracin en comentarios


de blogs de ciberperidicos chilenos:
construccin del miedo al cambio social

LSMER ANTONIO MONTECINO SOTO


MARA CRISTINA ARANCIBIA AGUILERA
Pontificia Universidad Catlica de Chile

Resumen: Este artculo tiene como objetivo visibilizar la construccin discursiva de


la amenaza y del miedo al cambio social en Chile, en un periodo de reformas estruc-
turales. Para ello, se analizan las estrategias lingstico-discursivas de valoracin es-
pecficamente el dominio semntico de la actitud (Martin y White 2005) utilizadas
por participantes en comentarios de blogs motivados por columnas de opinin en El
Mercurio online y El Mostrador. De este modo, se pretende entregar evidencia lingstica
sobre cmo, desde este discurso poltico cotidiano, se resisten o se naturalizan estados
de cosas vinculados a la pobreza. En otras palabras, se pretende develar a travs de las
valoraciones de los participantes en los blogs, su posicionamiento ideolgico frente al
cambio social en un contexto socio-poltico en que cada vez se exige ms participacin
y transparencia como forma de resistencia frente al discurso dominante.
Palabras clave: blogs, valoracin, actitud, miedo

Resumo. Este artigo objetiva discutir a construo discursiva da ameaa e do medo


de mudanas sociais, em um contexto de reformas estruturais no Chile. Para tanto,
analisam-se estratgias lingustico-discursivas de avaliao - especificamente o domnio
semntico da Atitude, segundo a teoria da avaliatividade (Martin & White, 2005),
utilizadas em comentrios de internautas motivados por colunas de opinio de jornais
online que disponibilizam blogs opinativos. Assim, pretende-se, com base em evidncias
lingusticas, discutir como se naturalizam, nesse discurso poltico cotidiano, percepes
legitimadas sobre a pobreza, ou, por outro lado, como essas percepes so contestadas.
Em outras palavras, o que se pretende desvelar, por meio do estudo de avaliaes
em blogs, posicionamentos ideolgicos acerca da mudana social, em um contexto
sociopoltico que exige cada vez mais participao e transparncia, como modos de
resistncia a discursos dominantes.
Paravras-chave: blogs, avaliatividade, atitude, medo

Abstract. This article aims to make visible the discursive construction of threat and
fear to social change in Chile in a period of structural reforms. For this purpose, we
propose an analysis of the linguistic-discursive strategies of appraisal; specifically those
pertaining to the semantic domain of attitude (Martin and White 2005) used by
participants in blog postings motivated by opinion columns in online newspapers. In
this way, our purpose is to provide linguistic evidence of the resistance or naturaliza-
tion of a state of affairs linked to poverty in every day discourse. In other words, we
aim to reveal the evaluations of bloggers and their ideological positioning regarding

Recibido: 11 de julio de 2015 Aceptado: 28 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 159-177 159


15 (2)

the social change in a social-political context which demands more participation and
transparency to face dominant discourse.
Keywords: blogs, appraisal, attitude, fear

Introduccin1
En los ltimos diez aos, ha habido un debate creciente sobre el papel
que cumplen los medios de comunicacin digital en el cambio social, que se
hace especialmente visible a nivel mundial desde 2011 (Montecino y Arancibia
2013). Cabe recordar, por ejemplo, la cada del presidente de Egipto Hosni
Mubarak, luego de masivas manifestaciones ciudadanas; asimismo, la alta con-
vocatoria que las marchas de los indignados tuvieron en 2011, principalmente
en Espaa (Jackson 2013). En ambos casos, las movilizaciones comenzaron a
gestarse en Facebook y en Twitter (Mancera y Pano 2013).
La observacin de este fenmeno en ciberperidicos chilenos y en las redes
sociales, en general, muestra el surgimiento, de manera relativamente estable,
de una esfera pblica digital lugar virtual y discursivo que abre un espacio
al debate ciudadano sobre asuntos que afectan a las organizaciones polticas
y al funcionamiento de instituciones. En dicho contexto, nuestro objetivo
consiste en visibilizar la construccin discursiva de la amenaza y del miedo
al cambio social en Chile, en un periodo signado por la puesta en marcha de
proyectos de reformas estructurales en educacin, en salud, en trabajo y en
previsin, entre otros tpicos. Lo anterior, a travs del anlisis de las estrategias
lingstico-discursivas de valoracin (Martin y White 2005), utilizadas por
comentaristas annimos en comentarios de blogs y motivados por columnas
de opinin en El Mercurio online y en El Mostrador. Con este propsito, he-
mos analizado comentarios recolectados en un perodo de diez meses: octubre
de 2013 (perodo pre-electoral), mayo 2014 (la Presidenta Michelle Bachelet
en sus primeros tres meses de gobierno) y julio de 2014 (las Reformas pro-
puestas en el Programa Presidencial en proceso), con el fin de indagar, desde
una perspectiva discursiva, en la valoracin especficamente en el dominio
semntico de la actitud que surge, desde los actores sociales (van Leuween
2008) respecto de s mismos, de otros actores sociales y de su experiencia en
el mundo. A travs de juicios valorativos se percibe una sociedad polarizada
en la que, por una parte, tenemos el discurso dominante de las instituciones
que construye y reproduce el miedo y la amenaza a los cambios sociales y, por
otro, el discurso de resistencia que desde la deslegitimacin del comentario
sirve a los dominados para hacer frente al poder que discursivamente persigue
como principal objetivo, mantener estados de cosas y de circunstancias que
contribuyen a la generacin de pobreza. Es lo que ocurre en el mbito de la
educacin, por ejemplo. Una de las reformas supone educacin gratuita para
todos y en todos los niveles; no obstante, escudados en el concepto de libertad,
los opositores auguran el fracaso y el retroceso social absoluto, desconociendo la

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Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

realidad vivida por miles de familias endeudadas por la educacin de los hijos.
En marzo de 2012, el Centro de Estudios Pblicos (CEP) inform que los
egresados de muchas universidades chilenas no ganan lo suficiente como para
pagar los crditos bancarios con que financiaron sus estudios. De este modo,
como dan cuenta de ello los estudiantes en sus manifestaciones, la meta de ser
profesionales se ha transformado en una pesada cadena de endeudamiento atada
al tobillo de toda una generacin (Guzmn y Gonzlez, 2014: 292). Como
se aprecia, no reformar implica mantener estados de cosas que no contribuyen
con la disminucin o la erradicacin de la pobreza, sino con su perpetuacin.
En un contexto de fuerte presin social en que diariamente las instituciones
del Estado y las instituciones privadas, a travs de sus representantes, estn
siendo evaluadas por un ciudadano cada vez ms empoderado, el comentario
de Internet se ha transformado en una herramienta que no solo muestra a un
lector que rompe con la habitual pasividad frente a un texto lineal, sino que
configura un lector-escritor agente. Se trata de textos que, en cuanto discursos,
se configuran como vehculos de ideologas y de posicionamiento del actor
social en el mundo experimentado.
En este escenario, uno de los sucesos que ha generado un amplio debate
virtual en los diarios en lnea es la reeleccin de la Dra. Michelle Bachelet,
quien accede al poder el 11 de marzo de 2014. En su programa, se plantean
tres reformas estructurales: reforma educacional, reforma tributaria y nueva
constitucin. Para nuestros fines, adquieren especial relevancia, dado que los
comentarios que constituyen nuestro corpus tienen su gnesis en las columnas
que relevan y visibilizan el tpico reformas.
Se presenta, en primera instancia, el marco analtico que sustenta nuestra
investigacin, el cual discute la influencia de los medios digitales de comuni-
cacin en la irrupcin de un fenmeno que denominamos, en cuanto relato
social, estado de equilibrio que deja de ser tal con el advenimiento de movi-
mientos de calle y redes sociales o espacios de expresin al interior de medios
de comunicacin masivos que invitan al lector a comentar, discutir, narrar,
debatir con otros cibernautas. En segundo lugar, nuestro marco terico aborda
la construccin discursiva del miedo y de la amenaza que se reproduce frente
a la posibilidad de cambios sociales estructurales. Esto ltimo arroja luces
respecto de la creciente prdida de confianza de los ciudadanos frente a la es-
calada de eventos que exponen los ilcitos que vinculan a entidades pblicas y
privadas con una cadena de sucesos que configuran una imagen de corrupcin
institucionalizada y que, unida a las reformas, no hacen ms que construir un
panorama de desestabilizacin y precariedad. Luego de la presentacin del
marco referencial, se expone el marco metodolgico que sustenta la mirada
crtica de los comentarios de blogs, fundada en los recursos de ideacin y de
valoracin, a travs de los cuales los ciberciudadanos construyen la representacin
del futuro. Finalmente, tenemos la discusin de los resultados y las conclusiones
que emergen del anlisis de los datos.

161
15 (2)

1. Medios de comunicacin y compromiso cvico en blogs de


ciberperidicos
La nueva era de los medios digitales de comunicacin Youtube, Fa-
cebook, Twitter y blogs de comentarios en ciberperidicos, entre otros est
reconfigurando la ecologa de la comunicacin poltica. Esto ha supuesto la
modificacin de los modos de participacin ciudadana en el debate poltico
(Jackson 2013). Dichas redes de comunicacin en poltica se fundan, de
manera tradicional, en el principio del poder poltico, definido por Wolfs-
feld (2011) como el acceso abierto y privilegiado a los medios de cobertura
comunicacional e informativo que colocaba a los polticos en una posicin
superior respecto del ciudadano comn, en cuanto a la transmisin y alcance
que los mensajes tenan cuando se contaba, exclusivamente, con la plataforma
que le brindaba la televisin, la radio y la prensa escrita.
Dicho de otro modo, actualmente, un hecho del mbito poltico es co-
municado a travs de la radio, la televisin, la prensa escrita o en lnea por sus
protagonistas. No obstante, este evento discursivo, en segundos, es comentado
a travs de las redes sociales por el ciudadano comn que accede al discurso
electrnico, estableciendo una especie de igualdad entre su comentario y la
opinin vertida por el poltico (Fairclough y Fairclough 2012, Montecino y
Arancibia 2013). Las jerarquas entre el poltico y el ciberciudadano tienden
a desaparecer; ambos, como entidades discursivas, tienen el mismo poder
otorgado por la inmediatez de los medios digitales. Un ejemplo de ello son
los noticiarios de televisin, a travs de los cuales la interactividad permite
conocer la opinin de los polticos con rostro, pero al mismo tiempo, tenemos
la voz del ciberciudadano annimo, mediada por el periodista que modera
las interacciones. La discusin poltica en los medios se ha visto en la nece-
sidad de legitimar la voz de los sin rostro cibercuidadanos annimos que
solidarizan con el discurso dominante o se oponen a l.
En la actualidad, la inmediatez en la transmisin del mensaje, sumado a
su evidente ubicuidad, provee al ciudadano annimo, no solo de la posibili-
dad de estar informado, sino que, adems, lo invita a comentar una amplia
variedad de asuntos en las diferentes plataformas desde donde accede a la
noticia. En Chile, la mayora de los medios de prensa nacional mantiene
portales en lnea accesibles desde diversas redes sociales. De esta manera, se
procura el acceso del internauta a la arena pblica, donde la deliberacin
con otros miembros de la cibercomunidad, contribuye a la construccin de
la democracia digital con una agenda propia de asuntos para el debate en
lnea. As, el ciberciudadano intuitivamente hace visible la obsolescencia de
la democracia representativa a favor de una democracia participativa en un
contexto comunicativo sincrnico.

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2. Sobre el miedo
El miedo es ms temible en la medida en que es ms difuso, disperso y
poco claro. En otras palabras, el miedo crece cuando la amenaza puede ser
percibida en todos lados y en ningn lugar concreto. As, el miedo desde una
perspectiva sociolgica, no es sino incertidumbre frente a la amenaza y al qu
hacer frente a ella. En la cotidianidad, el miedo se vive en los constantes cam-
bios individuales y sociales a los que nos vemos enfrentados. La incertidumbre
que surge de ese estado de mutabilidad lo asociamos a la oscuridad, que en
s no es la razn del peligro, pero s el hbitat natural del miedo y del castigo
(Bauman 2007, Mayol 2013).
La modernidad y todo lo que el concepto encierra no nos ha alejado del
miedo al peligro del riesgo vital ni de las opciones que ello suscita: huir o agredir.
Adems de convivir con nuestro miedo bsico, actualmente, debemos hacerlo
con un miedo reciclado social y culturalmente; aquel que Lagrange (1996)
denomina miedo derivativo que orienta la conducta del sujeto, modificando
su percepcin del mundo y sus expectativas de comportamiento, en presencia
de una amenaza o sin ella. Estamos hablando de un miedo asociado a una
experiencia traumtica vivida o naturalizada a travs del relato que determina
nuestra conducta en el presente y que nos construye como siempre susceptibles
al peligro: inseguros y vulnerables.
Como seres expuestos, los peligros que tememos y, los miedos derivativos
asociados a ellos, pueden ser de tres clases, segn Bauman (2007: 12):
Aquellos que amenazan nuestros cuerpos y nuestras propiedades;
Aquellos que atentan contra la estabilidad social (empleo, renta) o la
supervivencia (invalidez o vejez);
Aquellos que desestabilizan la posicin de la persona en el mundo en
trminos jerrquicos e identitarios (clase, gnero, etnia, religin) y, en
trminos ms amplios, su inmunidad a la degradacin y la exclusin
sociales.
De algn modo, cuando abordamos nuestros datos, estas tres clases de
peligros determinan ideolgicamente las valoraciones de los actores sociales,
segn su experiencia en el mundo, entendiendo por ideologa las ideas, cre-
encias, principios y valores que tiene una persona (Gee 2005: 15).

3. Valoraciones sobre las reformas en comentarios de ciberperidicos


Todo discurso supone evaluaciones por parte de quien interacta. Esta
actividad discursivo-semntica se realiza a travs de la valoracin, sistema que
se inscribe en la Teora Sistmico Funcional (Halliday 1994) y que como
un sistema interpersonal de significados, utiliza los recursos lingsticos para

163
15 (2)

negociar nuestras relaciones sociales a travs del relato que hacemos a nuestros
oyentes/lectores acerca de cmo nos sentimos en relacin con cosas y personas
(Martin y Rose 2007: 26). As, el espacio ideolgico de un discurso supone una
categorizacin dialgica de la realidad y una argumentacin que lo sustenta.
Esta mirada dialgica considera lo autnomo de cada discurso y el dilogo que
dicho discurso mantiene con otros discursos. En otros trminos, la valoracin
es un proceso individual que tiene incorporadas las voces de otros que con-
forman la semiosis en la cual se significa el mundo referido. En este contexto,
la valoracin incluye tres dominios de la interaccin: la Actitud (Attitude), la
Gradacin (Graduation) y el Compromiso (Engagement).

3.1. Actitud: juicio de estima social


Los recursos que se enmarcan en el sistema de la Actitud se vinculan con
los campos semnticos de la emocin, de la tica y de lo esttico (Martin y
White 2005: 42). En este sentido, podemos considerar que el sistema de Ac-
titud aborda principalmente evaluaciones y respuestas de los participantes de
la interaccin, y es este aspecto el que nos interesa ya que a travs del anlisis
actitudinal podemos rastrear aquellas estrategias discursivas a travs de las cuales
los comentaristas en ciberperidicos otorgan valores a los otros en relacin con
su ideologa. En equivalencia con los tres campos semnticos antes menciona-
dos, el sistema de Actitud, comprende tres subsistemas de los cuales, para los
fines de nuestro anlisis, consideraremos el de juicio.
El juicio dice relacin con las actitudes que expresamos ante el compor-
tamiento de las personas. Martin y White (2005: 52), Kaplan (2007), Oteza
(2006), consideran que los juicios pueden ser ubicados dentro de dos grandes
grupos: aquellos que surgen de la estima social (social esteem), es decir, que se
relacionan con los valores de una cultura y son reforzados por la cultura oral;
mientras que los de sancin social (social sanction) son aquellos que se encuen-
tran ms fuertemente codificados en la escritura a travs de leyes o decretos, y
pueden tener castigos o penas para aquellos que no los respeten. Ambas clases
de juicio se pueden manifestar en un grado positivo o negativo. Los juicios de
estima social tienen que ver ya sea con la normalidad (cun usual o inusual es
el comportamiento de una persona), con la capacidad (cun competente es) o
con la tenacidad (cun decidida es).
Por otra parte, los juicios de sancin social se refieren a la veracidad (cun
sincera es la persona) y a la integridad (tica) de las personas en su comporta-
miento y experiencia de mundo.
La categora de juicio resulta central a la luz de nuestro problema de
investigacin, ya que la evaluacin del comportamiento humano es una de
las principales estrategias discursivas a travs de la cual las personas valoran la
calidad de sus construcciones de mundo.

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Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

4. Materiales y mtodo
Para acceder a las representaciones discursivas que sobre el miedo al
cambio social se observan en los comentarios de los blogs, consideraremos las
valoraciones, especficamente, aquellas relacionadas con el dominio semntico
de la actitud y los subsistemas que lo constituyen: afecto, juicio y apreciacin.
Lo anterior supone situarnos, en trminos analticos, en el mbito de lo inter-
personal con el propsito de dar cuenta del posicionamiento e ideologa que
subyace en las emisiones de los participantes en las interacciones estudiadas.
En este estudio, en consecuencia, adherimos a la concepcin de la LSF
que define el lenguaje como un sistema semitico social que los hablantes
utilizan para construir e interpretar significados en contexto. Asimismo, para
nuestros propsitos, seguimos a la teora postulada por Martin y Rose (2007),
van Leuween (2008) y Fairclough y Fairclough (2012), quienes visualizan la
construccin del plano de la experiencia en torno al vnculo conformado por
actores sociales, procesos y circunstancias. Lo anterior posibilita la interpreta-
cin de comentarios-juicios situados en un tiempo determinado, con el fin de
visualizar las prcticas sociales desde un enfoque crtico, quedando al descu-
bierto los mecanismos discursivos que naturalizan estados de miedo.
Basado en supuestos tericos del ACD Fairclough, 2003 y de la LSF,
el anlisis que presentamos en este artculo considera un corpus conformado
por 620 comentarios extrados de El Mercurio Blogs y de El Mostrador. Tales
comentarios son motivados por 4 columnas de opinin, publicadas durante
el perodo que se extiende entre octubre de 2013 y julio de 2014, tal como
se muestra en el Cuadro 1. En estas columnas se discuten, por parte de sus
autores, la llegada al poder de Michelle Bachelet y sus reformas programticas
estructurales que hacen del Chile actual, un pas en proceso de cambios. La
contraparte, nos presenta los comentarios de los lectores, cuyos juicios valora-
tivos sobre el pasado reciente en relacin con la actualidad, constituyen nuestro
objeto de estudio.
Cuadro 1. Corpus

Medio y fecha Ttulo de las Columnas Autor de la N de comenta-


columna rios de lectores
El Mercurio Blogs Qu es todo esto?2 Gonzalo Rojas 266
2 de octubre 2013
El Mercurio Blogs Las cinco huellas de la Francisco Jos
17 de mayo de 2014 reforma tributaria Covarrubias 166
El Mercurio Blogs Un remedio efectivo Felipe Larran B.
14 de julio de 2014 contra la desigualdad Alfonso A. Swett 158
El Mostrador Los 120 das del gobier- Editorial sin
9 de julio de 2014 no de Bachelet nombre de autor 30
620 comentarios

165
15 (2)

Nuestro acercamiento a los datos se realiza a travs de una metodologa


cualitativa que busca configurar, por medio del anlisis de comentarios de blogs
a editoriales, la construccin del miedo como una estrategia que permite man-
tener un estado de cosas sustentado en el modelo de mercado o neoliberalismo.
En consecuencia, el anlisis de los datos define e impone categoras. Para
determinar las ms relevantes se procedi a una lectura de la totalidad de los
comentarios. A continuacin, se seleccion una muestra que diera cuenta
de cada una de ellas y se procedi al anlisis. De dicho anlisis, se presentan
aquellos ms representativos y que muestran ciertas regularidades en el uso de
recursos lingstico-discursivos de valoracin que construyen el significado del
miedo al cambio social.

5. Anlisis y resultados
A continuacin, se presentan los comentarios ms representativos en
relacin con la construccin del miedo. Para ello, consideramos, el tema, las
valoraciones y las estrategias discursivas que los constituyen. Los subttulos
aluden a la sntesis de su contenido con el fin de orientar la interpretacin. Cada
texto analizado est encabezado por la palabra Comentario, nmero de orden
en el anlisis, las iniciales del emisor y el ttulo de la columna que lo motiva.

5.1. el miedo como una abstraccin dinmica externa: generalizacin y


amenaza

Comentario 1. AFV en respuesta a la columna Qu es todo esto?


El desquiciamiento y el desmadre tienen como consecuencias obvias el desastre
y la destruccin del individuo y de la sociedad. No hay progreso ni evolucin
perdurable cuando la dignidad humana se deja de lado por consideraciones
egostas, inmorales y sin principios como las que sustenta la candidatura de la
Srta bachelet.

Por medio de un enunciado monoglsico equivalente a una asercin de-


clarativa absoluta, AFV emite una verdad cuyo estatuto dialoga con el texto
del columnista y con los otros comentarios. El esquema podra ser el siguiente:
<causa> consideraciones egostas, inmorales y sin principios
<consecuencias> desquiciamiento desmadre - desastre destruccin
<conclusin> negacin del progreso y de la evolucin perdurable

Diagrama 1. Dinamismo abstracto

Desde el subsistema de juicio de estima social de normalidad, el emisor del


comentario naturaliza lo negativo a travs de nombres y adjetivos que evalan
causas y consecuencias que inciden en las nociones de individuo y sociedad. El
proceso de reformas no se configura como cambio en funcin del progreso, sino

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Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

como una suerte de capricho por parte de la causa agente: Michelle Bachelet.
De este modo el ciudadano ve amenazada su inmunidad que se traduce en
inestabilidad individual y social a travs del recurso lingstico-discursivo de
la generalizacin que todo lo normaliza.

5.2. Miedo, desencanto, mentira y ocultamiento


Comentario 2. MHE en respuesta a la columna Qu es todo esto?
Todo es mentira, todos nos han mentido o nos han ocultado todo o parte de la
verdad, en todos los mbitos. al parecer solo valen los objetivos personales, no
importa el resto, solo importa lo individual por sobre lo colectivo. Y si llega a
ser colectivo, es en funcin de las masas cerradas

Mentira y ocultamiento son dos mbitos negativos en cuanto experiencia


del sujeto en el mundo. Los procesos relacionales, mentales y de comporta-
miento suponen una tica individual y colectiva que, segn la normalidad del
juicio de estima social, configuran el desencanto frente a un estado de cosas.
De este modo, dado que para el comentarista todo es igual y seguir sindolo,
no habra cambio positivo, razn que nos permite hablar de una estrategia de
inmovilizacin que no es sino efecto del miedo y desencanto naturalizados por el
discurso dominante y reproducido en el corpus como parte de otro significado:
la crisis de confianza en las autoridades.

5.3. Miedo y normalizacin de lo extrao y de lo turbio


Comentario 3. MHE en respuesta a la columna Qu es todo esto?
debe ser que estamos ms cerca de las elecciones y los planes de inicio de campaa se
estn desmoronando para todos. Para los unos, ya existe el convencimiento de que
los otros tendrn muchos ms votos a favor. Para los otros existe incertidumbre
de cuntos sern quienes apoyen el proyecto global (presidente+diputados+senador
es). Para los de ms all o de ms ac, se puso ms pesada la pista y las encuestas no
suman lo esperado (no era tan fcil la pega parece)... Lo ms curioso es que al final
del ao, toda la marea extraa y ese aire medio turbio que se siente en el ambiente,
se disipar al ritmo de unas buenas cumbias pre y post abrazo de ao nuevo... o no?

Contexto elecciones presidenciales


Proyecto global (presidente+diputados+senadores)
Actores sociales los unos / los otros / los de ms all o de ms ac
Normalidad convencimiento / incertidumbre / convencimiento
Circunstancias fin de ao / cumbias y abrazos

Diagrama 2. Miedo e inmovilidad

Las representaciones discursivas que construyen los juicios de estima social


de normalidad dan cuenta de un estado de cosas en que, los actores sociales, sus
acciones y circunstancias, ya estn entregados a un devenir, en esta marea extraa

167
15 (2)

y de aire medio turbio (incertidumbre), cuyo resultado no ser sino la confor-


midad de pre y pos abrazo de ao nuevo, en que la amenaza estar constituida
por el retorno al lugar simblico de siempre de los actores de siempre. Esta
inmovilidad es otra representacin discursiva del miedo, cuyo objetivo consiste
en construir la realidad desde un ngulo escptico. De este modo se mantienen
posiciones, jerarquas e identidades en un mundo culturalmente construido
como estable. Los juicios de estima social que constituyen este y otros comen-
tarios del corpus significan el miedo como una abstraccin inmovilizadora: los
unos, todos y los otros son parte de una realidad cerrada y sin salida: solo queda
el carnaval de fin de ao que remite a un siempre ritual y esttico.

5.4. Ideologas del terror


Las ideologas, es decir, las

ideas, creencias, principios y valores que sus-
tenta el accionar de una persona en sociedad (Gee 2005:15), en nuestros datos
adquieren identidad definida, hecho que permite ver el posicionamiento del
emisor respecto de su enunciado y de su concepcin de mundo: se trata del
anarquismo y del marxismo que intertextualmente en la sociedad y cultura
chilenas remite al perodo de desestabilizacin social en los aos 70. Los juicios
que priman son los de estima social de normalidad, de capacidad y de tenacidad.
Comentario 4. SFJ en respuesta a la columna Qu es todo esto?
Cuanto anarquista y comunistas nostlgicos, con la cada de[l] mono comunista
quedaron hurfanos ideolgicamente, les es difcil vivir sin una religin poltica,
tienen que ir elaborando propuestas de cafetines o taberna, tras el copetn o el
caf cargado con agua ardiente, seguido nacen las propuestas trasnochadas, como
atentar contra el orden establecido, como atentar con una bomba Molotov, o una
bomba de fabricacin ca[s]era contra un cuartel policial, una torre de alta tensin,
y por qu no quemar un camin matar un polica, o llevarse un latifundista o
empresario, es la vieja ley de los amargados, puede ser el resultado de un fracaso
amoroso, o una prdida de su empleo, o que su talento no haya sido reconocido
por la sociedad de consumo, es la vieja ley de selva

Veamos el siguiente esquema:

Diagrama 3. Ideologas del terror

168
Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

Como se observa, la normalidad de los anarquistas y de los marxistas se


representa discursivamente criminalizada a travs de juicios polarizados que dan
cuenta de su experiencia en el mundo como actores sociales cuyas acciones son
de signo negativo: se trata de fanticos trasnochados que no trepidan, de acuer-
do con la seleccin lxica, en emplear la violencia extrema para llevar a cabo sus
propsitos. Las valoraciones se realizan a travs de procesos violentos que cons-
truyen la amenaza a la estabilidad. As, el cambio supone caos, pues impera la ley
de la selva. Este comentario, como los anteriores, emitido antes de la eleccin de
Michelle Bachelet (socialista), tiene como objetivo traer al recuerdo las imgenes
del gobierno de Salvador Allende (socialista) y las vicisitudes previas a la dictadura.

5.5. Miedo a una nueva institucionalidad


Una nueva constitucin es valorada como signo de corrupcin en cuanto
estara asociada al marxismo. El juicio de estima social de normalidad se sustenta
en generalizaciones cuyos procesos relacionales dotan de identidad o atributos
negativos a los identificados: las asambleas constituyentes son como el hoyo. Quienes
elaboren la nueva institucionalidad se representan como corruptos y con afanes
de perpetuacin en el poder. El yo versus ellos, desde la polaridad, supone una
tica y una ideologa frente a una fuerza que no sirve, en otras palabras que no
construye sociedad, sino impunidad.
Comentario 5. FJM en respuesta a columna editorial Los 120 das del gobierno
de Bachelet
No Sirve de nada la ASAMBLEA CONSTITUYENTE... TE LO ACLARO PARA QUE NO
ANDES MINTIENDO POR AHI... LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE SIRVE PARA QUE
EL TRIBUNAL ELECTORAL Y EL PODER JUDICIAL SE CORROMPAN Y DEJEN DE SER
INDEPENDIENTES... ASI LOS ZURDOS COMO TU, PUEDEN HACER Y DESHACER A
SU ANTOJO Y HACER GANAR ELECCIONES QUE EN REALIDAD FUERON PERDIDAS...
jajajajajaj... ESO ES LA CAGADA DE ASAMBLEA CONSTITUYENTE QUE PROPONES... LAS
ASAMBLEAS CONSTITUYENTES SON COMO EL HOYO... sirven SOLO PARA CORROM-
PER EL PODER JUDICIAL Y EL ELECTORAL ASI LOS ZURDOS SE PERPETUAN EN EL
PODER Y PUEDEN MATAR SIN QUE LES PASE NADA JUDICIALMENTE...

No obstante, lo anterior, es evidente que la normalidad del juicio expresada


en presente se ve cruzada por la capacidad y la tenacidad de los actores sociales
valorados a travs de acciones negativas, como se aprecia en el esquema siguiente:

Diagrama 4. Miedo a una nueva institucionalidad

169
15 (2)

El uso de maysculas se interpreta en el discurso electrnico como un grito.


En este caso, estaramos en presencia de una valoracin cuya prosodia o tono
valorativo es producto de marcas que influyen en su interpretacin. Las mays-
culas co-construyen significados que la seleccin lxica por s sola no posee.
Cabe sealar, adems la realizacin de las valoraciones a travs de declarativas
absolutas (Kaplan 2007), cuya carga intersubjetiva tiende a suprimir o a invi-
sibilizar la diversidad de voces en que se inscribe y que discursivamente activa.
En complemento del comentario anterior, tenemos:
Comentario 6: GGR en respuesta a la columna editorial Los 120 das del gobierno
de Bachelet
Pretender que en base a slogans y clichs se puede imponer una refundacin total
basados en un hipottico futuro de 30 o ms aos que no est escrito en ninguna
parte, es pura y simple ignorancia o irresponsabilidad que bordea lo criminal.

En trminos esquemticos sera:

Diagrama 5. Miedo, incertidumbre e inmovilidad

El argumento monoglsico anterior realizado a travs de una declarativa


absoluta (es pura y simple ignorancia o irresponsabilidad que bordea lo crimi-
nal) se funda bsicamente en la incertidumbre: la refundacin es un proceso
no escrito; en consecuencia, cualquier cambio supone inestabilidad; solo que
en el caso chileno se naturaliza el inmovilismo por sobre el reclamo de la ciu-
dadana por ms sociedad, criminalizando el dinamismo y sus posibles efectos.
Nuevamente se implica el subsistema de juicio de estima social de normalidad,
de capacidad y de tenacidad con signo negativo.

5.6. Miedo e historia reciente


Desde una polaridad presente-pasado, que implica un juicio de estima
social con nfasis en la capacidad y en la tenacidad de los actores sociales, se
llega a la normalidad actual en que surge la siguiente valoracin: la sociedad
chilena se encuentra profundamente afectada por el sndrome de la concientizacin
marxista. La alusin a la necedad de un sector de la sociedad que est a punto
de cometer el mismo crimen poltico posee el potencial de evocar incompetencia
y tenacidad en quienes comparten el comentario desde una posicin ideolgica
de derecha.

170
Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

Comentario 7. MR en respuesta a la columna Las cinco huellas de la reforma


tributaria
Decididamente parte (ya que no son todos necios) de la sociedad chilena se
encuentra profundamente afectada por el sndrome de la concientizacin mar-
xista, ya que est a punto de cometer el mismo crimen poltico que cometi la
perniciosa y terrible llamada UP con el peor presidente que registran los anales
de la Historia, el compaero Allende a la cabeza, que fue el de atacar y destruir
todo lo que era empresa, empresario, dueo de industria, comercio y todo lo
que produca y mova la economa de la Nacin, con el resultado que todo Chile
sufri y es testigo. No puede haber ms brillante idea para destruir la Nacin
que repetirse el plato de los marxistas aqullos

Los actores sociales, en cuanto parte y co-parte, son evaluados negativamente.


Asimismo, los procesos que dan cuenta de la experiencia y efectos de la existencia
de Salvador Allende, nuevamente polarizan la realidad y por omisin se opone
la nocin de estado (posicionamiento marxista metaforizado como enfermedad)
a empresa privada (posicionamiento neoliberal dinmico); en otras palabras, la
UP frena el desarrollo y los empresarios, los industriales y los comerciantes lo
promueven. De este modo, el miedo surge en trminos de amenaza constante a
travs de la incompetencia de nuestra sociedad en su afn de repetirse el plato
al insistir en viejas prcticas autodestructivas e inmovilizadoras reidas con el
progreso y el desarrollo como se aprecia en el siguiente esquema:

Diagrama 6. Miedo a repetir la historia

5.7. Miedo al derrumbe de un modelo


Comentario 8. MMB en respuesta a la columna Las cinco huellas de la reforma
tributaria.
Pinochet realiz una transformacin, sobre todo en la economa chilena, la ms
importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mrito de anticiparse al proceso
de globalizacin que ocurri una dcada despus, al cual estn tratando de
encaramarse todos los pases del mundo. Hay que reconocer su capacidad visio-

171
15 (2)

naria y la del equipo de economistas que entr en ese gobierno el ao 1973, con
Sergio de Castro a la cabeza, en forma modesta y en cargos secundarios, pero que
fueron capaces de persuadir a un gobierno militar que crea en la planificacin,
en el control estatal y en la verticalidad de las decisiones que haba que abrir
la economa al mundo, descentralizar, desregular, etc. Esa es una contribucin
histrica que va a perdurar por muchas dcadas en Chile y que, quienes fuimos
crticos de algunos aspectos de ese proceso en ese momento, hoy lo reconocemos
como un proceso de importancia histrica para Chile, que ha terminado siendo
aceptado prcticamente por todos los sectores. Adems, ha pasado el test de lo que
significa hacer historia, pues termin cambiando el modo de vida de todos los
chilenos, para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo, y eso sita a Pinochet en
la historia de Chile en un alto lugar.

Como se puede apreciar en el anlisis, el ncleo es la figura de Pinochet,


cuya accin permea todas las valoraciones. Su identidad emerge como agente
de cambios segn el modelo neo liberal que propici durante su permanencia
en el poder. Destacan en dicho contexto las valoraciones de capacidad que, en
cuanto subsistema del dominio de juicio implican la naturalizacin de un sis-
tema econmico resistido y criticado, pero que se impone gracias a la tenacidad
de los partidarios del rgimen dictatorial. Se construye de ese modo el miedo
a las transformaciones que supone un nuevo sistema tributario que hasta el
presente contina siendo ajustado a los requerimientos del poder hegemnico
representado por el mundo empresarial, que ve amenazada su libertad de accin
en la sociedad de mercado que los ciudadanos en el presente resisten y que
pretenden cambiar con nuevas legislaciones al respecto. Lo anterior se puede
observar en la presente sntesis:

Diagrama 7: Valoracin del modelo impuesto por Pinochet

5.8. Miedo: nuestra labor, como Derecha, es advertirles de los riesgos


En el presente comentario, est claramente marcado el posicionamiento
ideolgico del bloguero (Derecha / Nueva Mayora/Bachelet) a travs de juicios
de estima social con nfasis en la capacidad y tenacidad de quienes promueven
las reformas. Michelle Bachelet como lder del proyecto de gobierno se repre-

172
Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

senta como actor social de lamentables antecedentes debido a la implementacin


de polticas pblicas puestas en marcha sin consultar a los expertos.
Comentario 9. TBP en respuesta a la columna Las cinco huellas de la reforma
tributaria
El que todos sabamos hace un ao que se presentara una reforma tributaria
nunca signific que ello fuera una buena idea (no lo es ahora , menos antes) bajo
la direccin de la Sra. Bachelet, de hecho ya tenamos lamentables antecedentes
de los grandes cambios que haba hecho en su anterior perodo (Transantiago) y
el perjuicio patrimonial y social para Chile que an continua gracias a esa idea
hecha a la rpida y sin consultar a los expertos, que hoy sabemos no hubo en esa
materia al interior de la Concertacin. Creo que ya fue suficiente haberles mos-
trado cmo y bajo qu reglas se conduce un pas ordenado, de hecho probaron
durante 20 aos que fueron muy buenos administradores de nuestro modelo y
bastante provecho le sacaron. Es cierto, tienen los votos para aprobar esta RT
[reforma tributaria] y otras ms...que lo hagan entonces, nuestra labor, como
Derecha, es advertirles de los riesgos que asumiremos todos por una reforma a
la cual desde la misma coalicin o vereda oficialista le han hecho duras crticas a la
forma y fondo del proyecto... si en 4 aos ms los efectos de esta idea resulta que
son negativos, baj el empleo, la inversin, el ahorro, etc., no nos echen la culpa.

La oposicin es infantilizada y amenazada desde la negacin de capaci-


dades para administrar el modelo de libre mercado, razn por la cual surge el
miedo sustentado en el riesgo de perder una determinada posicin o jerarqua
social: empleo, capacidad de consumo e inversin y ahorro, como queda en
evidencia en el siguiente resumen:

Diagrama 8: Amenaza y miedo

6. Conclusiones
El anlisis de los comentarios entrega evidencias de que el ciudadano
opinante construye una representacin discursiva del miedo como agente
que amenaza, en cuanto dinamismo abstracto, al ciudadano en su estabilidad

173
15 (2)

individual y social a travs de la generalizacin de juicios de estima social de


normalidad, capacidad y tenacidad con predominio de nombres, adjetivos y
procesos de valor semntico negativo, que normaliza la nocin de cambio/
reforma como negacin del progreso, hecho que traera como consecuencia
precariedad y pobreza. Lo anterior, al mismo tiempo, supone otra representacin
discursiva: la inmovilizacin y el desencanto normalizados a travs de la mentira
y del ocultamiento de los efectos que el cambio podra provocar. De este modo
se promueve la estrategia del escepticismo a travs de la crisis de confianza
que permitira mantener jerarquas e identidades en un mundo construido
discursivamente como estable. A lo expuesto, cabe agregar las valoraciones
que implican procesos materiales violentos, configurando la polarizacin de la
sociedad chilena como un espacio de caos en que imperara la ley de la selva.
Una nueva constitucin, es decir, la refundacin de un nuevo orden se concibe
por parte de la derecha, desde los juicios de estima social de capacidad, como
fruto de ignorancia e irresponsabilidad que linda con lo criminal. La estrategia
apela al argumento de la historia magistra vitae que se conecta directamente
con el golpe de estado del ao 1973. De este modo, las reformas suponen
retroceso pues nos retrotraen al gobierno de la Unidad Popular, periodo carac-
terizado por un plan de radicales transformaciones sociales y de gran conflicto
(desabastecimiento, mercado negro, violencia y polarizacin ideolgica, por
ejemplo). Asimismo, un nuevo sistema tributario se representa en el discurso
de los blogueros como una amenaza a la libertad de accin de los empresarios
que detentan el poder econmico, sin pensar en los beneficios de la mayora.
Como hemos sealado, el miedo no solo es normalizado para la sociedad
en su conjunto, sino tambin para el actor social individual. De ello da cuenta
el siguiente enunciado imperativo escrito por SSB en respuesta a MAT (Las
cinco huellas de la reforma tributaria): Preprate, las cosas con esa reforma
van a subir ms. Solo ests viendo un anticipo.
Las reformas se representan, en consecuencia, como parte de un filme de
terror que afectara el empleo y la renta adems de la supervivencia (invalidez,
vejez, salud). Si los cambios son abruptos se normaliza la idea del caos. En
consecuencia, nunca existira el momento propicio para evoluciones sociales.
Desde la perspectiva de quienes se resisten a las reformas, todo cambio se
corresponde con una ideologa totalitaria de modo que lo normalizado no es
sino la inmovilidad social, perpetundose as, estados de desigualdad que se
traducen en la polarizacin y violencia.
A travs de recursos lingstico-discursivos que constituyen los juicios de
estima social, de uso frecuente en la oralidad y que se perciben lgicos y hasta
cierto punto inocentes, se logra naturalizar una lgica del miedo que no solo
inmoviliza, sino que tambin infantiliza. Los ciudadanos no saben, no estn
conscientes, no poseen un adecuado nivel de comprensin de los hechos. Desde
que Chile alcanzara su Independencia de la corona espaola, las decisiones del
pueblo, considerado inmaduro e ignorante, han sido tomadas por instituciones

174
Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

fundadas en el saber de la oligarqua. Dichas instituciones, seala (Mayol 2012:


79), en su afn de conseguir el orden social, siempre mantuvieron alejado al
pueblo de los asuntos del Estado: La poltica como deliberacin pblica y
representacin, esto es, la poltica como encarnacin de las dinmicas de poder,
fue sustituida por una naturalizacin de las instituciones a las que haba que
dejar que funcionasen. De este modo se garantizaba la democracia y el estado
de derecho. En el siglo XXI, este sistema actualmente en crisis, ser uno de los
rasgos definitorios de la cultura chilena.
Finalmente, cabe sealar que los miedos que se visibilizan en nuestros da-
tos son los de aquellos actores sociales ideolgicamente asociados a la derecha
que pertenecen a la generacin que vivi la crisis institucional de los 70. Las
valoraciones que sobre la experiencia en el mundo manifiestan los participantes
de los blogs muestran una sociedad escindida en su raz y polarizada hasta hoy.
Para cerrar, un comentario esperanzador, CF en respuesta a la columna Qu
es todo esto? seala:
Cada uno elige como quiere vivir... Unos muertos de miedo por todo lo
que no entienden y sobre todo por cualquier posibilidad de cambio... y
otros tratando de hacer los cambios necesarios e imprescindibles al menos...
para tener un sistema y un pas ms justo

Notas

1 El presente artculo se inscribe en el Proyecto FONDECYT 1120784 Representa-


ciones discursivas sobre la pobreza en ciberperidicos chilenos.
2 La columna titulada Qu es todo esto? (http://www.elmercurio.com/
blogs/2013/10/02/15731/Que-es-todo-esto.aspx) presenta una visin catica de
la contingencia nacional chilena. Se describe un pas en que reina el descriterio y
la agresividad; la imprudencia y la maldad. Chile se configura como un espacio en
puede pasar cualquier cosa. El columnista presenta un pas que se tambalea des-
concertado; un pas al que se le mueve el piso; un pas en que est temblando muy
fuerte. Terremoteando. Por su parte, la columna que lleva por ttulo Las cinco huellas
de la reforma tributaria (http://www.elmercurio.com/blogs/2014/05/17/21912/
Las-cinco-huellas-de-la-reforma-tributaria.aspx), presenta una evaluacin de di-
cha reforma y de los efectos que deberan marcar su implementacin, tanto en el
mbito poltico como en el socioeconmico. El autor de la columna plantea que
tanto derecha como izquierda estn cooperando en la construccin de un clima
de enfrentamiento. La tercera columna, finalmente, Un remedio efectivo contra la
desigualdad (http://www.elmercurio.com/blogs/2014/07/14/23498/Un-remedio-
efectivo-contra-la-desigualdad.aspx), plantea una propuesta centrada en la capacita-
cin de los trabajadores con el fin de paliar la inequidad. Esto a partir de reflexiones
sobre la Reforma Tributaria vinculada a la Reforma Educacional. De la primera, se
dice que es deficiente, y que tendr un impacto muy acotado. De la segunda, la
madre de todas las batallas contra la desigualdad, se seala que est a la deriva que
no generar efectos visibles en la lucha contra la desigualdad antes de 20 aos. La

175
15 (2)

cuarta columna titulada Los 120 das del gobierno de Bachelet plantea la discusin
que surge a raz de la elaboracin de una nueva constitucin ms representativa y
democrtica en reemplazo de aquella legada por la Dictadura de Pinochet y que
fuera discutida por un reducido nmero de constituyentes.

Referencias bibliogrficas
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Wolfsfeld, G. 2011. Making sense of media and politics: five principles in political

176
Lsmer A. Montecino S. y Mara C. Arancibia A.: Recursos de valoracin en comentarios de blogs ...

communication. New York: Routledge.

Lsmer Antonio Montecino Soto es Profesor Asociado de la Facultad de


Letras de la Pontificia Universidad Catlica de Chile. Dr. en Lingstica por la
Universidad de Valladolid, Espaa. Investiga en los mbitos del Anlisis Crtico
del Discurso y de la cortesa en el espaol de Chile. Investigador responsable
de los proyectos FONDECYT N 1071094 (2007-2009) El discurso de las
personas en situacin de calle en Santiago de Chile y 1120784 (2012-2014)
Representaciones discursivas sobre la pobreza en ciberperidicos chilenos.
Miembro de la REDLAD y de la ALED.
Correo electrnico: [email protected]

Mara Cristina Arancibia es profesora asistente de la Pontificia Universidad


Catlica de Chile. Posee el grado de Doctor en Lingstica. reas de investiga-
cin: anlisis del discurso y el desarrollo de las competencias de comprensin y
produccin en segundas lenguas. Actualmente, la Dra. Arancibia dicta cursos
para el pre-grado de la Licenciatura en Letras Inglesas y para el Doctorado en
Lingstica en la Facultad de Letras UC. Miembro de la REDLAD y de la ALED.
Correo electrnico: [email protected]

177
ARTCULO

Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013


del discurso acadmico de la economa:
el caso del Informe de Poltica Monetaria

GIOVANNI PARODI
CRISTBAL JULIO
LILIANA VSQUEZ-ROCCA
Pontificia Universidad Catlica de Valparaso

Resumen. En las ltimas dcadas ha existido un inters creciente por conocer los
gneros que se leen y escriben a travs de distintas disciplinas. En este escenario, el
presente artculo provee evidencias empricas para avanzar en esta lnea de investigacin
y contribuye as a la construccin de una cartografa de los gneros que se emplean en
diversos contextos. Ms precisamente, en este estudio se presentan dos investigaciones
complementarias que caracterizan el discurso escrito de la economa. En la primera,
se identifican los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013. En la segunda, se describe
la organizacin retrica funcional y los artefactos multisemiticos del gnero Informe
de Poltica Monetaria (IPOM). Los hallazgos empricos indican que en el corpus de
economa se identifican 11 gneros, pero que solo 3 son relevantes en cuanto a su
frecuencia. Estos 3 son de carcter pedaggico y orientan los procesos de enseanza
aprendizaje. En cuanto al gnero IPOM, las evidencias aportadas indican que es un
gnero altamente multimodal, cuyo principal artefacto es el Grfico. Este artefacto
ocurre fundamentalmente para construir significados en la movida retrica de eviden-
ciar y proyectar la situacin econmica actual y futura. En cuanto a las proyecciones
de esta investigacin, los hallazgos reportados servirn de base para la construccin de
un corpus para aprendientes de economa en formato web.
Palabras clave: gnero del discurso, disciplinariedad, economa, movida retrica, artefacto
multisemitico

Resumo. Nas ltimas dcadas tem havido um crescente interesse em aprender os


gneros que so lidos e escritos atravs de diferentes disciplinas. Nesse cenrio, este
artigo fornece emprica para avanar nesta linha de pesquisa, contribuindo assim para
a construo de um mapeamento de gnero usado em diferentes contextos provas.
Mais precisamente, neste estudo duas pesquisas complementares que caracterizam o
discurso escrito da economia so apresentados. Na primeira, os gneros de Corpus
PUCV-UCSC-2013 so identificados. No segundo, a organizao funcional e arti-
fcios retricos de gnero multisemiticos Relatrio de Poltica Monetria (RPM)
descrito. Os resultados empricos indicam que a economia corpus 11 gneros so
identificados, mas apenas 3 so relevantes em termos de frequncia de ocorrncia.
Estes trs so orientados processos pedaggicos de ensino e aprendizagem. Em
termos de gnero RPM, as provas apresentadas indicam que o gnero um alta-
mente multimodal, que tem como principal artefato o grfico. Este artefato ocorre
principalmente para a construo de significado na retrica mudou-se para provas e
projetar a situao econmica actual e futura. Quanto s projees desta pesquisa,

Recibido: 30 de julio de 2015 Aceptado: 22 de septiembre de 2015.

ALED 15 (2), pp. 179-200 179


15 (2)

os resultados relatados constituem a base para a construo de um corpus para os


alunos economia em formato web.
Palavras-chave: gnero textual- disciplinaridade - economia - movimiento retrico - ar-
tefato multisemitico.

Abstract. In recent decades there has been a growing interest in identifying the genres
that are read and written across disciplines. In this scenario, this article provides empi-
rical data to advance in this research line and thus contributes evidence to building a
mapping of genres used in different contexts. More precisely, in this article, two com-
plementary studies that characterize the written discourse of economics are presented.
In the first, the genres of PUCV-UCSC-2013 Corpus are identified. In the second, the
functional and rhetorical organization and the multisemiotic artifacts of the Monetary
Policy Report (MPR) have been described. The empirical findings indicate that in
the economics corpus 11 genres were identified, but only 3 are relevant in terms of
their frequency of occurrence. These 3 are oriented towards pedagogical processes. In
terms of the MPR genre, the evidence provided indicates its highly multimodal cons-
titution, whose main artifact is the Graph. This artifact occurs primarily to construct
meanings in the rhetorical move used to provide evidence and to project current and
future economic situations. As part of the projections, the present findings will help
to construct a corpus on the web for students in the field of economics.
Keywords: discourse genre, disciplinarity, economics, rhetorical move, multisemiotic artifact

Introduccin*
Conocer los gneros que se leen y se escriben a travs de las disciplinas en
la formacin universitaria reviste importancia desde diversas perspectivas tanto
tericas como aplicadas. El inters creciente en estudios de esta naturaleza se
ve reflejado, por ejemplo, en la abundante y actualizada bibliografa en lengua
espaola en temas de lectura y escritura a travs de las disciplinas (Cubo de
Severino 2005, Moyano 2013, Navarro 2014, Parodi 2008a, 2010a, Parodi y
Burdiles 2015). En este contexto, las investigaciones centradas en los gneros del
discurso han evolucionado desde una mayor precisin en conceptualizaciones
tericas hasta la disponibilidad de evidencia emprica a gran escala; todo lo
cual ha fortalecido, entre otros, la centralidad de la disciplinariedad como un
factor explicativo de la variacin genrica:
By studying texts within their contexts, we study as well the dynamics of context
building. In particular, by understanding texts within the professions, we unders-
tand how professions constitute themselves and carry out their work through texts
(Bazerman y Paradis 1991: 3).

En este artculo nos proponemos avanzar en la lnea de proveer evidencias


que contribuyan a la construccin de una cartografa de los gneros que se
leen y se escriben en diversos contextos acadmicos y profesionales (Parodi
2008a, 2014, 2015, Parodi y Burdiles 2015, Parodi y Julio 2015). De modo

180
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

ms preciso, en este artculo se presentan dos investigaciones complementarias


que profundizan en el estudio de textos escritos en la disciplina de econo-
ma. En el primer estudio, se identifican los gneros del discurso escrito del
Corpus PUCV-UCSC-2013 (222 textos de economa), caracterizando as las
prcticas discursivas a travs de las cuales interactan estudiantes y profesores
universitarios en este mbito disciplinar. En el segundo estudio, se describe
la organizacin retrica funcional y los artefactos multisemiticos del gnero
Informe de Poltica Monetaria (IPOM).
Para la organizacin del artculo se ha previsto, en un primer apartado,
incluir un marco terico que aborda sucintamente la concepcin de gnero
del discurso y algunos de sus rasgos constitutivos como la multimodalidad y la
disciplinariedad. En el segundo apartado, se presenta la primera investigacin
con una descripcin del primer corpus y los respectivos procedimientos meto-
dolgicos. Junto a ello, se ofrecen los resultados y su discusin. En el apartado
tres, se da cuenta de la segunda investigacin. Para ello, se describe el corpus que
sirvi para analizar el gnero IPOM, as como los pasos metodolgicos ejecuta-
dos para sus diversos anlisis. Luego, se entregan los resultados y su respectiva
discusin. Se cierra el artculo con un conjunto de reflexiones y proyecciones.

1. Marco conceptual
1.1. Gneros del discurso
La nocin de gnero del discurso ha resultado, a veces, un tanto polmica.
Su definicin ha sido abordada desde escuelas que, en ocasiones, fueron consi-
deradas aparentemente opuestas. Parte de esta discusin ha estado marcada por
cierta ambigedad denominativa, emplendose en momentos como sinnimos
trminos aparentemente similares aunque relacionados, tales como tipo de
texto, superestructura y registro (van Dijk 1988, Biber 1988, Martin 1992,
Paltridge 2002, Egbert 2015). Desde estas perspectivas y sus opciones tericas
alternativas, el concepto de gnero del discurso puede ser considerado elusivo,
aunque existe un amplio y rico panorama de contribuciones de cmo abor-
darlo (Miller, 1984, Freedman y Medway 1994, Hyon 1996, Parodi 2010b,
Bazerman 1994, 2012, Bhatia 2012, Martin 2012, Swales 1990, 2004, 2012,
Shiro, Charaudeau y Granato 2012). Al respecto, segn Handford (2010: 258),
las diferencias entre enfoques y escuelas de pensamiento se basan en cuanto
al nfasis otorgado a la ... predictability and dynamism of the genres formal
features, or the importance given to the wider social context.. No obstante
ello, Swales (2009, 2012) ha detectado una cierta unificacin y propone que
hoy en da podra existir un acercamiento entre escuelas de pensamiento que
podran haber sido percibidas como opuestas en el pasado.
Ahora bien, buscando avanzar en la comprensin del constructo gnero
del discurso, en este estudio, adherimos a la propuesta conceptual de Parodi

181
15 (2)

(2008b), ya que en ella se observa una visin integral de la nocin de gnero.


Este acercamiento psicosociolingstico ofrece una visin tridimensional del
gnero en su naturaleza constitutiva as como un marco conceptual de cmo
son procesados y producidos por los hablantes/escritores y los oyentes/lecto-
res. Adems, en nuestra opinin, permite aproximarse a las variaciones que
experimentan los gneros, a partir de las decisiones que toman los hablantes
al momento de un intercambio comunicativo. De modo ms especfico, basa-
dos en Parodi (2008b, 2014), destacamos algunos principios de su propuesta
conceptual:
a) Los gneros se articulan de un modo complejo y dinmico desde las
dimensiones social, lingstica y cognitiva.
b) La relacin entre estas tres dimensiones no es simtrica, y se estable-
ce como una interaccin complementaria en que cada uno de estos planos
aporta a la articulacin de la definicin de gnero. La dimensin lingstica
es postulada como la que conecta a la cognitiva y la social; de modo especial,
se destaca la dimensin cognitiva como central dado que otorga estabilidad y
sustento al constructo.
c) El nfasis en lo cognitivo implica que el contexto no est exclusivamente
all afuera, sino que bsicamente se constituye como un artefacto cognitivo.
d) Los gneros se adquieren socioconstructivamente, lo que quiere decir
que es un proceso situado y ejecutado por medio de cogniciones distribuidas
en un contexto variable de situaciones sociales y culturales.
e) Los gneros se construyen a partir de entornos tanto formales como in-
formales y de demandas comunicativas especficas, y son los procesos de lectura
y escritura en contextos acadmicos y profesionales a modo de herramientas
educativas los que apoyan la construccin eficiente de gneros disciplinares.
f) La oralidad, como es natural, es el modo bsico para la construccin y
la adquisicin de gneros. La escritura, como modo instrumental secundario,
no innato en la especie humana, permite fijar regulaciones discursivas especia-
lizadas y otorga cierta estabilidad relativa a determinados formatos genricos.
Adicionalmente, en los gneros escritos se albergan tradiciones discursivas que
andamian la construccin de conocimientos especializados, generados dentro
de comunidades disciplinares.

1.2. Gneros, multimodalidad y disciplinariedad


Son diversos los investigadores que coinciden en sealar que la atencin
reciente a los rasgos multimodales de los textos no es otra cosa que el descu-
brimiento de lo obvio (Kress y van Leeuwen 2001, Kress 2009, 2014, van
Leeuwen 2011, Scollon y Scollon 2009). Si bien el logocentrismo imperante
en lingstica opac durante un tiempo importante el estudio de otros sistemas
semiticos, no es menos cierto que lingistas fundacionales contemplaron siem-
pre otros sistemas fundamentales aparte del verbal (Saussure 1969, Benveniste

182
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

1999, Halliday 1982). As, la inminente presencia de, entre otros, los sistemas
tipogrfico, grfico, matemtico, de color y de diagramacin, junto al sistema
verbal, hoy se conciben como constitutivos de los textos escritos y, por ende,
de los gneros discursivos (Parodi 2010b, 2014, Parodi, Boudon y Julio 2014,
Parodi y Julio 2015). Ello ha llevado al replanteamiento definitivo del concepto
de texto, ya no como unidad de significados construidos eminentemente desde
el sistema verbal. Esta evolucin, por ejemplo, se aprecia de modo certero en
la propuesta inicial de identificacin de gneros, elaborada por Parodi, Ibez,
Venegas y Gutirrez (2008), en la cual la multimodalidad es entendida como
un rasgo determinante en su caracterizacin. Este creciente inters por dar
cuenta de la realidad efectiva de los gneros ha impulsado la exploracin de
los tipos de artefactos multisemiticos que caracterizan la variacin genrica y
disciplinar (Lemke 1998, Gunnarsson 2009, Hippala 2012, Taboada y Habel
2013, Parodi 2010b, 2014, Boudon y Parodi, 2014). Los hallazgos empricos
que comienzan a conformar un panorama de los gneros en cuanto a sus rasgos
multimodales revelan que existen distinciones muy importantes que deben
ser tomadas en cuenta cuando se busca, por ejemplo, apoyar la formacin
acadmica o profesional de lectores o escritores.
Al mismo tiempo, los gneros del discurso tambin han mostrado diver-
sidad a travs de las disciplinas en contextos universitarios y profesionales (A.
Johns 2002, Hyland y Bondi, 2006, Parodi 2008a, 2009, Christie y Maton
2011, Gardner y Nesi 2013, Egbert 2015). Por una parte, algunos de ellos son
creados especficamente para servir propsitos comunicativos de tipo acadmi-
co, mientras que otros son importados desde contextos ms prototpicamente
laborales o cientficos (Parodi 2008a, 2010b, 2014, Bolvar y Parodi, 2015). A
modo de ejemplo, algunos gneros como la Gua Didctica y el Manual des-
pliegan recursos didcticos con un claro nfasis en los procesos de enseanza/
aprendizaje, mientras que otros, por ejemplo, el Texto Disciplinar o el Informe
de Poltica Monetaria apuntan a un pblico altamente especializado y revelan
una prosa densa e intrincada, mostrando escaso inters del escritor por apoyar
a los lectores semilegos.

1.3. El Informe de Poltica Monetaria (IPOM): un gnero importado


El gnero discursivo Informe de Poltica Monetaria (IPOM) es un tipo de
informe tcnico que redacta un equipo de cinco especialistas que forman parte
de la Gerencia de Estrategia y Comunicacin de Poltica del Banco Central de
Chile y que se publica cuatro veces al ao desde 2009. Como se puede observar,
dicho reporte da cuenta, principalmente, de una situacin econmica futura;
en otras palabras, el Banco busca mostrar cules son los anlisis econmicos
que lo llevan a tomar ciertas decisiones para un futuro a corto plazo y media-
no plazo. Junto a estos objetivos, la audiencia del IPOM est definida por ley
y se compone del Senado de la Repblica, el Gobierno y el pblico general

183
15 (2)

(Banco Central, 2007). Respecto de su contexto de produccin, es profesional


y altamente multimodal. Ahora bien, considerando su contexto de produccin
original y su audiencia declarada, se puede sostener que el IPOM es un gne-
ro importado (Parodi 2012, 2014, Bolvar y Parodi, 2015), es decir, ha sido
trasladado a nuevos escenarios en una dimensin de conexin con el mundo
acadmico. Entonces, este tipo de gnero importado es fundamental para la
insercin laboral de los estudiantes (Hyland 2002, Cassany y Morales 2008,
Cassany y Lpez 2010, Bach y Lpez 2011).

2. La investigacin 1: los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013


Tal como se indic en la introduccin, en este apartado, daremos cuenta
de la primera investigacin reportada en este artculo. Para ello, describiremos
brevemente los procedimientos de recoleccin del Corpus PUCV-UCSC-2013
y, posteriormente, procederemos a la identificacin de los gneros y a la dis-
cusin de los resultados.

2.1. El Corpus PUCV-UCSC-2013


El Corpus PUCV-UCSC-2013 fue construido a partir de informacin
proveniente de los programas de asignaturas de dos carreras universitarias de
pregrado que imparten el rea de economa en dos universidades chilenas:
Ingeniera Comercial y Contador Auditor. Por esta razn se realiz un trabajo
en conjunto con las autoridades y especialistas de estas carreras para, a travs
de diversos procedimientos (Parodi 2008a, 2012), llegar a determinar el uni-
verso de textos que circula como lecturas potenciales para el desarrollo de las
asignaturas del rea de economa. En definitiva, se compil un corpus total de
222 textos (Parodi 2015).

2.2. Procedimientos metodolgicos: identificacin de los gneros del


corpus PUCV-UCSC-2013

Luego de la recoleccin de los textos en formato digital, se llev a cabo


la tarea de identificar los gneros discursivos. Para esto, se utiliz la Matriz
de Identificacin de Gneros Discursivos (MIGD), desarrollada por Parodi,
Venegas, Ibez y Gutirrez (2008). As, se aplicaron los cinco criterios de la
MIGD a cada texto del corpus: a) macropropsito comunicativo, b) modo de
organizacin del discurso, c) relacin entre los participantes, d) contexto ideal
de circulacin, y e) modalidad. Estos criterios, a su vez, se especifican en 26
variables. Estas variables se analizan en los textos bajo el principio de predo-
minancia de una sobre otra. Esto quiere decir que, desde nuestra concepcin
multidimensional del gnero, estamos conscientes de que los textos no son uni-
dades totalmente homogneas ni estables. En ellos, por ejemplo, coexisten diversos
propsitos comunicativos y a lo largo de sus pasajes se intercalan mltiples modos

184
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

de organizacin discursiva. No obstante ello, en su conjunto, todos estos


criterios y sus variables permiten diferenciar y, al mismo tiempo, agrupar los
textos en gneros relativamente independientes. Al respecto, coincidimos
con Gardner y Nesi (2013), Zhu (2004) y Graves, Hyland y Samuels (2010)
en cuanto a las precauciones que se deben tomar en este tipo de anlisis: los
textos en diferentes contextos pueden ser clasificados de manera diferente. Y
como muy bien advierte Ganobcsik-Williams (2004) no es fcil o ms bien
imposible estar siempre seguros de cules son las diferencias, si las hay, entre,
por ejemplo, trabajo de investigacin y artculo acadmico o entre resea de
libro e informe de libro. Buscando evitar estas posibles dificultades, a modo
de ejemplo, entregamos la definicin del gnero Manual, la cual ha surgido
de la aplicacin de los criterios y variables de la MIGD:
Manual: Gnero discursivo cuyo macropropsito comunicativo es instruir acerca
de conceptos y/o procedimientos en una temtica especializada. Su contexto de
circulacin ideal es el mbito pedaggico y la relacin entre los participantes es
entre escritor experto y lector semilego o lego. Preferentemente, se hace uso de
un modo de organizacin discursiva descriptivo y con recursos multimodales
(Parodi et al. 2008: 60).

2.3. Resultados y discusin: gneros en el Corpus PUCV-UCSC-2013


En este apartado se presentan los resultados del anlisis. El Grfico 1 da
cuenta de los gneros identificados y los porcentajes de los textos que perte-
necen a cada gnero.

Grfico 1. Porcentaje de los textos pertenecientes a los gneros del corpus PUCV-
UCSC 2013

185
15 (2)

Como se puede observar, se identificaron 11 gneros discursivos en el


corpus PUCV-UCSC-2013, donde solo 3 gneros aparecen en un porcentaje
considerablemente mayor que los dems. Estos son: Gua Didctica (32%),
Gua de Ejercicios (31,1%) y Manual (19,8%). En un segundo grupo de
mayor frecuencia e igualados numricamente se encuentran el Artculo de
Investigacin (4,5%) y el Informe Tcnico (4,5%) y, en un tercer lugar, el
Texto Disciplinar (3,5%). Finalmente, y con una frecuencia considerable-
mente menor, se encuentran la Base de Datos (1,8%), la Planilla de Registro
(1,4%), el Glosario (0,9%), la Noticia (0,5%) y el Cuento (0,5%).
Estos resultados dan cuenta de una especial preocupacin por los pro-
cesos de enseanza/aprendizaje en el rea de economa de las carreras en
estudio, ya que los gneros predominantes del corpus recolectado comparten
el macropropsito comunicativo de instruir. Adems, los dos gneros con
mayor frecuencia (Gua Didctica y Gua de Ejercicios) estn constituidos
por materiales preparados por los profesores de las asignaturas en contextos
de clase y lo que se busca es ensear distintos conceptos y procedimientos.
Otro elemento importante a considerar en este anlisis es que, a veces, el
gnero Manual puede constituirse como insumo para la construccin de
estos dos otros gneros (Gua Didctica y Gua de Ejercicios), ya que en su
diseo se aprecian segmentos retrico funcionales provenientes del Manual,
en particular del apartado dedicado a la conceptualizacin y a la ejercitacin
(Parodi et al. 2014).
El segundo grupo de gneros identificados se compone de textos ms
especializados que provienen de mbitos acadmicos pero tambin profe-
sionales, como el caso del Informe Tcnico (10 textos). A pesar de la com-
parativamente baja frecuencia de este gnero, todos son textos que resultan
muy relevantes en el desarrollo disciplinar especializado de los estudiantes;
junto a ello, tambin, se destaca que actan como nexo de entrada al mundo
profesional donde se requiere de otras diversas competencias discursivas.
Un anlisis ms detallado de los textos del gnero Informe Tcnico
permiti identificar distintos tipos de informes, los que se consideran como
gneros especializados. De esta forma, el Informe Tcnico se constituye
como un macrognero, el cual agrupa a diversos informes provenientes del
mbito profesional que se diferencian, entre otras cosas, por las temticas que
tratan, las instituciones que los emiten, las audiencias originales declaradas,
y los grados de especializacin en la materia informada. Como parte de este
macrognero se identific el Informe de Poltica Monetaria (IPOM), el cual
ser estudiado en detalle ms adelante.
Por ltimo, el tercer grupo de gneros que presentan las frecuencias
ms bajas, son Base de Datos, Planilla de Registros, Noticia y Cuento. Estos
gneros se encontraron en algunas asignaturas de economa en donde se
emplean como insumos para trabajos en clases, tales como la realizacin de

186
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

ejercicios individuales y grupales, segn declaran los profesores encuestados


en una investigacin de tipo etnogrfica efectuada con el fin de conocer sus
opiniones respecto de los gneros del corpus (Burdiles 2015).
Ahora bien, el anlisis pormenorizado de la composicin genrica de
este corpus contrasta con estudios previos en que se ha identificado regular-
mente una distincin entre el discurso acadmico de las Ciencias Sociales
y Humanidades (CS&H) y el de las Ciencias Bsicas (CB): el gnero pro-
totpico de mayor presencia en el discurso de CB ha sido el Manual y el
de mayor frecuencia en el discurso de CS&H ha sido el Texto Disciplinar
(Parodi 2008a, 2010a, 2015). De acuerdo a los hallazgos aqu mostrados,
el discurso acadmico de la economa, clsicamente del mbito de CS&H,
se revela como ms cercano al de CB en cuanto al modo escrito en que se
comunica su informacin y, consecuentemente, al modo en que se aproxi-
ma a los estudiantes en la construccin del conocimiento disciplinar. Esto
ocurre bsicamente debido a la importante presencia de Manuales, Guas
Didcticas y de Ejercicios. De modo ms especfico, la identificacin de un
gran nmero de manuales (44 de 222) en la formacin universitaria contrasta
con el discurso acadmico de otras disciplinas del rea, tales como psicologa
y trabajo social a nivel de pregrado (Parodi 2008c) e historia, literatura y
lingstica a nivel de postgrado (Parodi 2012, 2014), en donde este gnero es
de frecuencia escasa o nula. Comparando esta evidencia emprica del discurso
acadmico de la economa con otros estudios de corpus, se puede decir que su
constitucin genrica estara ms cerca de los discursos de la ingeniera civil,
de la qumica industrial (Parodi 2008c), de la fsica y de la qumica (Parodi
2012, 2014), en tanto en todas ellas se emplea mayoritariamente gneros
didcticos y orientadores del proceso de enseanza aprendizaje.
Desde los estudios en lengua inglesa, esta distincin entre manuales,
propuesta inicialmente por Kuhn (1970), tiene directa relacin con la
discusin acerca del estatus de la economa como disciplina cientfica. Al
respecto, Klamer (1990: 131) sostiene que los manuales de economa que
circulan en el mercado sugieren que la disciplina posee un cuerpo de conoci-
miento bien desarrollado y articulado: Indeed, economics texts convey the
impression of consensus among economists, of a discipline that meets the
standards of a hard science. Del mismo modo, Dudley-Evans y Henderson
(1990), Hewings (1990), Brown (1993) y Bondi (1996a, 1996b, 1999) se
han interesado tambin en explorar el modo en que se aproxima la economa
a estudiantes universitarios. Todos estos estudios muestran, de cierto modo,
que el discurso de la economa no es homogneo en cuanto a su adscripcin
a las Ciencias Sociales y que, al parecer, como seala McCloskey (1983,
1985, 1994), se ha intentado dotar a esta disciplina de rasgos de un discurso
cientfico en bsqueda de objetividad por oposicin a uno ms narrativo y
probablemente ms subjetivo.

187
15 (2)

3. La investigacin 2: el gnero Informe de Poltica Monetaria


(IPOM)
Con el propsito de cumplir con el segundo objetivo de este artculo, se
describir el gnero discursivo IPOM, prestando atencin a su organizacin
retrica y a los artefactos multisemiticos que lo componen. Por ltimo, se
entregan los resultados y su discusin.

3.1. El corpus del gnero IPOM


Tal como ya se indic, el IPOM se identific como un gnero perteneciente
al macrognero Informe Tcnico. A pesar de su baja frecuencia en el Corpus
PUCV-UCSC-2013, este informe, al igual que algunos otros de los gneros
identificados, reviste importancia debido a que es producido originalmente
en el mundo profesional, aunque fue recolectado en un contexto universitario
educativo, lo cual indica que el IPOM acta como un mecanismo articulador
entre el mundo acadmico y el profesional. Adicionalmente, dentro de la comu-
nidad de especialistas, el IPOM es considerado como un gnero fundamental
en la disciplina debido a los objetivos que persigue (Burdiles 2015). Por estas
razones nos pareci significativo entender cmo est constituido y, de esta
forma, aproximarnos a su descripcin. Para ello, se registraron todos los IPOM
publicados desde el ao 2000 al 2013 y se procedi as a construir un corpus
de 45 textos en formato digital y papel con un total de 1.355.900 palabras.
A continuacin, como un modo de iniciar su descripcin, se avanza una
primera propuesta de definicin operacional del gnero IPOM, basada en la
propuesta de Parodi et al. (2008):
Informe de Poltica Monetaria: gnero discursivo cuyo macropropsito comuni-
cativo es proyectar la poltica monetaria del pas en cuanto a la inflacin a mediano
y largo plazo, a partir de la situacin vigente en el momento de la elaboracin
de cada reporte. Su contexto de circulacin ideal es universal (pblico) pero se
encuentra principalmente en el mbito profesional. La relacin entre los partici-
pantes es de escritor experto a lector semilego o experto. Su modo de organizacin
del discurso es predominantemente argumentativo con una alta ocurrencia de
artefactos multisemiticos, principalmente grficos y tablas.

3.2. Procedimientos metodolgicos: la organizacin retrica del IPOM


y la identificacin de artefactos multisemiticos

Para llevar a cabo el primer objetivo de esta segunda investigacin, identi-


ficar la organizacin retrica del IPOM, se sigui el protocolo establecido por
Parodi (2008c). Esta propuesta est basada en los trabajos originales de Swales
(1990, 2004) y se complementa con otros desarrollos como los de Askehave
y Swales (2001) y de Biber, Connor y Upton (2007). Junto a los lineamien-
tos propuestos por Parodi (2008c), tambin se decidi aplicar el concepto y

188
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

unidad de anlisis denominado macromovida, acuado por Parodi (2008c).


Esta unidad de anlisis fue creada para dar cuenta de la organizacin retrica
en textos de relativa extensin. A travs de ello, se busca establecer un grado de
abstraccin superior que abarque segmentos textuales de mayor envergadura
a los tradicionalmente considerados en una movida.
Como segundo objetivo de este estudio, se busca identificar los artefactos
multisemiticos presentes en el corpus del gnero IPOM. Para esto, se llev a
cabo una serie de procedimientos, siguiendo los pasos metodolgicos propues-
tos por Parodi (2010b). Estos pasos contemplan principios tericos y criterios
metodolgicos que orientan la identificacin de los artefactos. Esta clasificacin
estuvo guiada por tres criterios fundamentales: modalidad, funcin y composici-
n. La modalidad apunta a identificar los sistemas semiticos que participan en
la construccin del artefacto. La funcin busca establecer el objetivo global que
cumple el artefacto en trminos amplios. Y, por ltimo, la composicin pretende
describir los recursos utilizados en la construccin del artefacto. Junto a lo an-
terior, se debe considerar que los artefactos multisemiticos pueden constituirse
desde diversos sistemas, entre otros: verbal, grfico, matemtico y tipogrfico.
Adicionalmente, la identificacin de artefactos atiende al concepto de artefactos
con lmites porosos y difusos (Parodi 2010b). Ello implica que las categoras
pueden no siempre ser absolutamente reconocibles y las fronteras entre una y
otra pueden llegar a ser imprecisas, por lo que es necesario un conocimiento
profundo de los distintos criterios que pueden definir a un artefacto. Por esta
razn, es necesario trabajar en instructivos con diversidad de ejemplos y realizar
reuniones de trabajo colaborativo en que se estudian los casos problemticos
y se busque consenso entre los analistas. Del mismo modo que se hizo con la
identificacin de gneros, aqu tambin entregamos, a modo de ejemplo, una
definicin de artefacto tomada de Parodi (2010b: 54).

Grfico: artefacto que combina prefe-


rentemente las cuatro modalidades: ver-
bal, grfica, matemtica y tipogrfica.
En l se representa pictricamente un
resumen visual de informacin esta-
dstica. Los grficos pueden ser, entre
otros, de lneas, de barras, de tortas o
del tipo histograma (Parodi 2010b: 54).

3.3. Resultados y discusin: organizacin retrica y artefactos en el IPOM


En esta segunda investigacin, entregaremos dos tipos de resultados. La
primera parte se concentra sucintamente en la descripcin de la organizacin

189
15 (2)

retrica funcional del gnero IPOM. El anlisis revela que una macromovida
se detecta como la ms relevante para cumplir el propsito comunicativo del
gnero. La segunda parte identifica los artefactos multisemiticos presentes
en este corpus. Los datos indican que el Grfico es el ms empleado y que se
concentra fundamentalmente en una movida retrica.

3.3.1. Descripcin de la organizacin retrica


Como resultado del anlisis retrico funcional del IPOM se obtuvo un
total de 5 Macromovidas y 11 Movidas. El detalle de cada una de ellas se
aprecia en la Tabla 1:
Tabla 1. Organizacin retrica funcional del IPOM

Macromovida Movida Propsito Comunicativo


1. Prembulo 1.1. Organizacin de Contenidos Mostrar la organizacin de los
contenidos y su distribucin

1.2. Contextualizacin del informe Presentar el texto y datos que pre-


cisan su forma de entenderlo
2. Sntesis 2.1. Sntesis del estado del panorama Realizar una sntesis de las varia-
mundial ciones del panorama mundial de
un periodo de tiempo
2.2. Justificacin de medidas Justificar las medidas que se han
tomado en un periodo de tiempo
que va desde el informe anterior
hasta el nuevo publicado
3. Contextua- 3.1. Explicacin y ejemplificacin de Efectuar una explicacin y ejem-
lizacin conceptos plificacin de una o varias de te-
mticas especficas
3.2. Proyeccin futuros escenarios Proyectar posibles situaciones fu-
turas
4. Constatacin y 4.1. Situar al lector Presentar los contenidos y sus
proyeccin partes
4.2. Panormica de la situacin ac- Ejecutar una evaluacin y a la vez
tual y futura una proyeccin de la situacin ac-
tual y futura
5. Apoyo infor- 5.1. Organizacin de artefactos Mostrar la organizacin de los ar-
mativo tefactos del informe
5.2. Definicin de trminos Sealar los trminos poco habi-
tuales propios de la disciplina y
su correspondiente definicin
5.3. Detalle de informacin de fuen- Exponer informacin de fuentes
tes de referencias del texto que se
utilizan en diversas seccin del
informe

La descripcin aqu presentada se concentra solo en dos de los diversos


segmentos retricos identificados: macromovidas y movidas (Vsquez 2014a).

190
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

Para un anlisis pormenorizado, se puede revisar Vsquez-Rocca (2015). En


este artculo se ha decidido mantener este nivel de abstraccin para privilegiar
otros anlisis complementarios que estimamos relevantes para construir una
panormica integral, tal como la identificacin de artefactos multisemiticos
y sus funciones en la organizacin retrica.
Basado en un anlisis de frecuencia de las macromovidas realizado por
Vsquez (2014a), se ha comprobado que la Macromovida 4: Constatacin y
Proyeccin es la de mayor relevancia y que se constituye como central para
este gnero. En esta Macromovida se aprecia de modo certero el cumplimiento
del propsito comunicativo del IPOM (proyectar la poltica monetaria del
pas en cuanto a la inflacin a mediano y largo plazo, a partir de la situacin
vigente en el momento de la elaboracin de cada reporte). En este sentido, la
Macromovida 4: Constatacin y Proyeccin se constituye en la movida nuclear
del gnero y las restantes giran en torno a ella de modo satelital y concomitante.

3.3.2. Artefactos multisemiticos en el corpus del IPOM


En el anlisis del corpus del gnero IPOM se identific un total de 3.983
artefactos, lo que arroja un promedio aproximado de 89 artefactos por texto
(Vsquez 2014a). A continuacin, en el Grfico 2, se presenta la cuantificaci-
n de los tipos de artefactos identificados en el corpus, cuyas cifras han sido
normalizadas para su debida comparacin.

Grfico 2. Artefactos multisemiticos en el IPOM.

Del total de artefactos multisemiticos identificados, su clasificacin en-


treg 5 tipos. Como se observa en el Grfico 2, los artefactos preponderantes

191
15 (2)

son el Grfico (77,4%) y la Tabla (20,0%), muy por encima de los dems arte-
factos identificados en el corpus. La baja frecuencia de los otros tres artefactos
permite sealar que el IPOM est claramente orientado hacia la construccin
de significados por medio de grficos estadsticos, en su mayora de un tipo
de diseo que emplea lneas de colores. La Tabla, comparativamente, tambin
aparece con un porcentaje importante de casos, aunque se hace evidente que
el Grfico es altamente predominante. Estos hallazgos permiten sealar que en
este gnero se construyen significados fuertemente cimentados en el sistema
matemtico y en el grfico visual en estrecha colaboracin con el sistema verbal.
Dada la alta frecuencia del artefacto Grfico, en lo que sigue del anlisis
nos centraremos en la relacin entre este artefacto y su presencia en cada ma-
cromovida y movida retrica del gnero (como se observa en los Grficos 3 y
4, respectivamente).

Grfico 3. Porcentaje de grficos en cada macromovida del gnero IPOM.

De acuerdo con Grfico 3, la relacin entre artefactos multisemiticos


y macromovidas retricas muestra que los grficos identificados en el corpus
mayoritariamente construyen significados como parte de la Macromovida
4 y, en segundo lugar, como parte de la Macromovida 2. En este sentido,
estos hallazgos empricos apoyan los planteamientos de Vsquez (2014b), en
donde se establece que la Macromovida 4: Constatacin y Proyeccin tiene
un rol central en el gnero IPOM en trminos de su frecuencia en el texto.
Como se dijo anteriormente, es en esta macromovida donde se evidencia el
macropropsito comunicativo del gnero, lo que se relaciona con la frecuencia
del artefacto Grfico en esta macromovida (61,9%). Interesantemente, en un
estudio complementario, Parodi y Julio (2015), a partir de la aplicacin de una
batera de pruebas de comprensin de este mismo gnero (IPOM) y de esta

192
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

misma macromovida, comprueban que es posible comprender un segmento


de textos de este gnero solo en una versin construida a partir de grficos, en
otras palabras, desde un texto predominantemente grfico y con escaso com-
ponente verbal. Lo anterior, siempre y cuando los lectores pertenecieran a un
grupo de curso avanzado, lo que implica un mayor conocimiento del gnero
y del tema. As, los estudiantes universitarios a los que se aplic este instru-
mento de comprensin, logran construir resmenes escritos (eminentemente
verbales) que dan cuenta de la proyeccin, la cual solo se haba presentado a
travs de los grficos.
A continuacin, y a modo de ampliar la informacin del Grfico 3, en
el Grfico 4 se presentan los porcentajes del artefacto grfico por movida. Se
entregan solo los registros para las movidas constitutivas de las macromovidas
2, 3 y 4, dado que en las otras macromovidas 1 y 5 no registran presencia
de este artefacto.

Grfico 4. Artefactos multisemiticos por movidas en el IPOM.

En este anlisis, la concentracin del artefacto grfico se establece en la


Movida 4.2: Panormica de la Situacin Actual y Futura, con un porcentaje
de 61,9%. Esto revela que la Movida 4.1: Situar al Lector, no registra grficos
y que por cada macromovida, solo hay una movida que utiliza este artefacto
para presentar la informacin. Segn estos datos, al aproximarnos a las unidades
retricas ms especficas, se observa que el Grfico aporta a la construccin
de significados, preferentemente, dentro de una movida particular (4.2) y que
lo hace de modo menor en otras dos (2.1 y 3.1). Todo ello revela que, en este
gnero, los grficos son importantes recursos para construir significado al con-
signar evidencias empricas y registrar cifras numricas referidas a eventos del
pasado. Al mismo tiempo, ellos tambin se hacen parte junto a las palabras de

193
15 (2)

la construccin de significados por medio de los cuales se hipotetiza acerca de


eventos futuros y permiten as proyectar los eventuales escenarios econmicos
para un plazo determinado.

4. Comentarios finales y proyecciones


Los hallazgos empricos aportados a travs de las dos investigaciones com-
plementarias aqu reportadas, permiten entregar evidencias en torno al discurso
escrito de la economa en la formacin universitaria as como una exploracin
hacia el contexto profesional. Los gneros del discurso identificados y su fre-
cuencia en el Corpus-PUCV-UCSC-2013 revelan una especial atencin a los
mecanismos discursivos eminentemente didcticos que apoyan la construccin
de conocimientos disciplinares en lectores semilegos. As, la Gua Didctica, la
Gua de Ejercicios y el Manual se constituyen en los gneros ms prototpicos
en la formacin universitaria en esta disciplina.
En lo que respecta el estudio del gnero Informe de Poltica Monetaria
(IPOM), aunque poco frecuente en el corpus PUCV-UCSC-2013, su rol
como parte del denominado macrognero Informe Tcnico lo hace relevante
en opinin de profesores y economistas como fuente de informacin tcnica
especializada. Es as que este tipo de informe, usado en contextos de enseanza
aprendizaje, puede ayudar al estudiante a transitar desde el mundo acadmico
al profesional, vinculndolo con la prctica cotidiana del economista.
La bsqueda de objetividad cientfica en el discurso de la economa ha sido
discutida en distintas investigaciones previas (McCloskey 1983, 1985, 1994,
Klamer 1990, Kuhn, 1970; Parodi et al. 2014), y encuentra evidencias en los
datos de este estudio tanto en la distribucin genrica del corpus como en la
constitucin y descripcin del gnero IPOM. En este sentido, la importante
presencia de manuales en economa se corresponde con los hallazgos de otras
investigaciones en donde este gnero es caracterstico de las Ciencias Bsicas.
Contrariamente, el gnero Manual ha mostrado una muy baja frecuencia (o
total ausencia) en otras disciplinas de las Ciencias Sociales y Humanidades.
Todo ello sugerira que el discurso de la economa dispondra de un cuerpo
de conocimientos altamente consensuados, similares al discurso de las ciencias
experimentales y de la ingeniera. En la misma lnea argumental, el gnero
IPOM se organiza retricamente en funcin del macropropsito comunica-
tivo de proyectar la inflacin, una fase predictiva que se relaciona con el nivel
ms alto de la cientificidad. Esto, adems, se efecta por medio de evidencias
empricas que son identificables en ciertos segmentos retricos, las cuales son
apoyadas mediante el uso de un alto nmero de los artefactos Grfico y Tabla,
todo ello con el fin de sustentar las proyecciones.
Los datos entregados y los medios disponibles para llegar a ellos en este estu-
dio permiten proyectar diversos tipos de desafos. Uno de ellos es la bsqueda de
mayor precisin en los procedimientos metodolgicos con el fin de fortalecer cada

194
Giovanni Parodi, Cristbal Julio y Liliana Vsquez-Rocca: Los gneros del Corpus PUCV-UCSC-2013 ...

uno de los pasos desarrollados y lograr alcanzar as resultados an ms robustos.


Sin lugar a dudas, un terreno desafiante es la revisin de los criterios y variables
que conforman la Matriz de Identificacin de Gneros Discursivos (Parodi et
al. 2008). Si bien ella viene siendo empleada en diversas investigaciones (Parodi
y Burdiles 2015), se ha podido comprobar que no siempre funciona con total
precisin para distinguir un gnero de otro, y sus criterios y variables en algunos
casos no resultan suficientes para establecer la base de distincin con todo el
rigor requerido. Por otra parte, dentro del muy interesante campo del estudio
de la multimodalidad, la identificacin de artefactos multisemiticos tambin
se revela como un reto importante, ya que, a veces, establecer con claridad los
lmites entre artefactos de una misma naturaleza puede resultar extremadamente
complejo, como por ejemplo es el caso de la frmula.
El proyecto mayor de investigacin (FONDECYT 1130033), desde donde
emerge el presente artculo, contempla el diseo y construccin de un prototipo
de Corpus para Aprendientes de Economa en formato web y de disponibilidad
abierta en lnea. A la luz de los hallazgos aqu presentados, esta proyeccin de
los datos empricos se constituye en un insumo fundamental para tal diseo ins-
truccional, desde los principios originalmente propuestos por T. Johns (1986),
en cuanto a que una de las tareas de los aprendientes de una lengua debera
ser descubrir la lengua, lo que se ha conocido como aprendizaje guiado-
-por-datos (data-driven learning). En la base de tal propuesta se encuentra el
principio de que el empleo del computador no sustituira al profesor o tutor,
pero que la mquina se desempeara como un informante capaz de apoyar
el aprendizaje con materiales lingsticos autnticos. En este mismo sentido,
nuestro proyecto prev crear, durante el ao 2016, un espacio digital para los
estudiantes de Economa para apoyar su aproximacin a la lectura de ciertos
gneros disciplinares desde bases empricas robustas y entornos ecolgicos.
Basados en parte de los hallazgos aqu presentado, nos encontramos avan-
zando hacia el diseo y puesta en prctica de investigaciones experimentales
con soporte tecnolgico de tipo Eye-Tracker. En este sentido, exploraremos los
movimientos oculares y el modo en que estudiantes universitarios se enfrentan
al procesamiento de textos, entre otros, pertenecientes al gnero IPOM.

Notas
* Proyecto FONDECYT 1130033

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Giovanni Parodi es Profesor titular en la Pontificia Universidad Catlica de


Valparaso. Actualmente se desempea como Director de los Programas de
Postgrado en Lingstica y tambin es Editor en Jefe de la Revista Signos. Estudios
de Lingstica. Al mismo tiempo, es Director para Chile de la Ctedra UNESCO
en Lectura y Escritura. Sus principales reas de inters cientfico son la lings-
tica de corpus, la psicolingstica del discurso y la lingstica del texto. En la
actualidad dirige proyectos de investigacin en el discurso escrito acadmico y
profesional con tecnologas Eye Tracking. Sus publicaciones incluyen ms de 50
artculos en revistas en espaol e ingls y diversos libros y captulos de libros en
espaol e ingls. Por sus mritos acadmicos y logros cientficos, en el ao 2008
fue nombrado Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua.
Correo electrnico: [email protected]

Cristbal Julio cursa la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana


en la Pontificia Universidad Catlica de Valparaso. Desde el ao 2010 ha parti-
cipado en equipos de investigacin con financiamiento FONDECYT. Ha sido
exponente en congresos de la Sociedad Chilena de Lingstica (SOCHIL) y
Asociacin Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED). Ha publicado
en coautora artculos de investigacin cientfica centrados en la identificacin
de gneros discursivos y en el procesamiento de textos escritos con experimen-
tacin en sistemas semiticos. Sus principales reas de inters son: lingstica de
corpus, psicolingstica, gneros discursivos y multisemiosis del discurso escrito.
En la actualidad realiza investigaciones en discurso multimodal con apoyo de
tecnologas Eye Tracking.
Correo electrnico: [email protected]

Liliana Vsquez-Rocca es Licenciada en Comunicacin Social por la Pontificia


Universidad Catlica de Valparaso (PUCV), Magster en Filosofa y candi-
data a Doctora en Lingstica por la PUCV. Ha sido exponente en congresos
nacionales e internacionales de la Sociedad Chilena de Lingstica (SOCHIL)
y Asociacin Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED) y la Ctedra
Unesco. Actualmente es profesora en la Universidad Nacional Andrs Bello.
Desde el ao 2013 ha participado en el proyecto FONDECYT 1130033. Sus
reas de investigacin son: la multimodalidad, los gneros discursivos acadmi-
cos y profesional y el anlisis del discurso en el marco de las nuevas tecnologas.
Correo electrnico: [email protected]

200
ARTCULO

Autoria em causos contados por


Milton Neves sobre futebol

MRCIA HELENA DE MELO PEREIRA


ELOSA MAIANE BARBOSA LOPES
Universidade Estadual do Sudoeste da Bahia

Resumen. Para analizar el ftbol, discutir sobre un equipo o sobre un jugador especfico
existe la figura del comentarista. En Brasil, Milton Neves es un ejemplo de comentarista
reconocido, de credibilidad y objeto de crticas por involucrarse en polmicas debido
a ciertos comentarios que emite. Mensualmente en la revista Placar, el autor publica
causos en la columna titulada Causos do Milto. El objetivo de este trabajo es
presentar un estudio realizado sobre cuatro de esos causos con la intencin de ave-
riguar si existe en ellos indicios que puedan caracterizar al comentarista como autor,
considerando, principalmente, los postulados de Foucault (1999) y las concepciones
de Possenti (2002). Se atribuye la autora de sus causos, una vez que ellos contienen
artificios lingsticos y discursivos capaces de particularizar las narraciones.
Palabras claves: autora, estilo, ftbol

Resumo. Para analisar o futebol, discutir sobre um time ou sobre um jogador especfico
h a figura do comentarista. No Brasil, Milton Neves um exemplo de comentarista
conhecido, de credibilidade e alvo de crticas por se envolver em polmicas devido a
certos comentrios que profere. O autor publica causos na revista Placar, mensalmente,
na coluna intitulada Causos do Milto. Nosso objetivo, neste trabalho, apresentar
um estudo que realizamos acerca de quatro desses causos com o intuito de averiguar se
existem neles indcios que possam caracterizar o comentarista como autor, levando em
considerao, principalmente, os postulados de Foucault (1999) e nas concepes de
Possenti (2002). Atribumos autoria aos seus causos, uma vez que eles contm artifcios
lingusticos e discursivos capazes de particularizar as narraes.
Palavras-chave: autoria, estilo, futebol

Abstract. The figure of the sport commentator is needed in football in order to evaluate
a team or a specific player. In Brazil, Milton Neves is an example of a very well-known
sport commentator, who enjoys credibility but is also the target of criticism because he
engages in polemics due to the particular type of comments that he makes. The author
publishes stories monthly in Placar magazine, in the column entitled Causos do Mil-
to. Our aim in this paper is to report a study that we conducted using four of these
stories in order to find out if there were any indicators that may characterize this sport
commentator as author, taking into account mainly Foucaults postulates (1999) and
Possentis concepts (2002). We attribute authorship to the stories based on the argument
that they contain linguistic and discursive devices that individualize them as narrations.
Keywords: authorship, style, soccer
Recibido: 15 de mayo de 2015 Aceptado: 15 de julio de 2015.

ALED 15 (2), pp. 201-218 201


15 (2)

Introduo
De acordo com Barthes (1984), por muito tempo buscou-se compreender
uma obra mediante a pessoa que a produziu, fato que fez com que a literatura
se centralizasse no autor e em sua histria, paixes e gostos. Desse modo, o
autor era visto como o passado da sua obra e nutridor da mesma, ou seja, o
autor est para a obra assim como um pai est para o filho; sua existncia a
precede, de forma que ele pensa, sofre e vive em prol da obra. Nessa acepo,
segundo o filsofo, a explicao da obra sempre procurada do lado de quem
a produziu, como se, atravs da alegoria mais ou menos transparente da fico,
fosse sempre, afinal, a voz de uma s e mesma pessoa, o autor, que nos entre-
gasse a sua confidncia (Barthes 1984: 50). Pensar dessa maneira pensar,
de forma psicologizante, que um autor aquele que cria, que compe, que
fabrica. Sendo assim, na literatura, por exemplo, o escritor de um livro seu
autor; na msica, o compositor de uma msica o autor dela e, possivelmente,
no futebol, o jogador que faz um gol autor do mesmo.
No entanto, os princpios ticos da autenticidade autoral nem sempre
foram os mesmos ao longo das datas. Relata-nos Foucault (1999) que foi
a partir da Renascena que distintos fatores sociais, polticos e econmicos
contriburam para a inveno e a exaltao do indivduo, o qual, na arte,
corresponde figura do indivduo. Somente mais tarde que, historicamente,
os textos passaram a ter autoria na medida em que os discursos tornaram-se
transgressores com origens passveis de punio, quando infligiam a ortodoxia
religiosa ou poltica. Com o reconhecimento do autor, passou-se a atribuir a
este o status resultante de sua produo, o que despertou muitos pesquisadores
para a prtica da escrita.
Mas foi no final do sculo XVIII e incio do sculo XIX que vemos emergir
o sistema de propriedade caracterstico da nossa sociedade, quando estabe-
lecido, de fato, um regime de propriedade dos textos, regras sobre os direitos
do autor, de reproduo, etc. Contudo, a autoria vai muito mais alm do par
autor/obra e do gesto biogrfico; ela um fenmeno complexo, perpassado
por vrias instncias ou conceitos.
No domnio dos estudos lingusticos, o conceito de autoria tem sido situado
em uma convergncia de reas que inclui a psicanlise, a anlise do discurso,
alguns estudos enunciativos e a prpria teoria literria, tornando-o, assim, te-
oricamente multifacetado. Nossa inteno, neste artigo, fazer uma tentativa
de trabalhar com um conceito renovado de autoria que est em configurao,
no Brasil, a partir dos anos noventa. Nosso posicionamento nesse tema, em
sntese, ser o de continuao de uma posio recente, com a qual pretendemos
contribuir, tomando como ponto de partida causos contados pelo comentarista
esportivo Milton Neves, um brasileiro que mantm uma coluna na revista
Placar, intitulada Causos do Milto. Neles, o jornalista conta histrias que
ocorreram com pessoas ligadas ao futebol (jogadores, tcnicos, etc.).

202
Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

No novidade que um comentarista de futebol recebe a funo de explorar


e discutir temas relacionados ao esporte. Milton Neves nos chamou a ateno
por justamente no se limitar ao comentrio; ao contrrio, ele procura explor-
-lo criticamente, de maneira muito bem humorada, sempre evidenciando sua
opinio, muitas vezes polmica. Para esta investigao, elegemos os causos que
publica na revista Placar, selecionamos quatro, e nos perguntamos: podemos
atribuir autoria a estes causos? Quem e sob quais condies algum pode ser
considerado autor?
Para respondermos a essas perguntas, necessitamos de um arsenal con-
ceptual profcuo para o tema em questo. Basicamente, nos apoiaremos em
trs autores para empreender nossa discusso: Roland Barthes (1984), Michel
Foucault (1999) e Srio Possenti (2001, 2002). Embora cada um possua suas
particularidades tericas, eles questionam a unicidade do sujeito, a partir da
negao da existncia de uma nica voz. sobre a maneira como esses autores
tentaram explicitar, em nossa cultura, o desenvolvimento da noo de autoria
que passamos a discorrer, em seguida.

1. O que mesmo um autor?


Em fevereiro de 1969, em uma clebre conferncia proferida na Sociedade
Francesa de Filosofia (Societ Franaise de Philosophie), Michel Foucault reinveste
na problemtica da autoria e da noo de autor, em um momento de eferves-
cncia do estruturalismo e da crtica estrutural que, segundo Foucault, tem
como um de seus princpios ticos a indiferena por algo a que pudssemos
chamar autor. Nesta conferncia, Foucault tenta esclarecer o que um autor
e se arrisca a explicar a figura do autor na produo textual atravs da relao
do autor com o texto e da maneira como o texto aponta para esta figura que
lhe exterior e anterior, pelo menos em aparncia.
Inicialmente, o filsofo trata do autor partindo do tema da escrita, que
explicada a partir de dois temas: o tema da expresso e o tema da morte. O pri-
meiro pressupe um deslocamento do autor em consequncia da prpria obra,
pois esta consegue falar por si s, enquanto que o segundo, o tema da morte,
levantado primeiramente por Roland Barthes (1984), implica no deslocamento
do autor ligado a escrita, visto que esta imortal, diferentemente do autor mortal.
O texto A morte do autor, escrito por Roland Barthes, em 1968, ano
que demarcara uma modificao estrutural do campo e da identidade dos
intelectuais franceses, tambm discorre acerca da dificuldade em se precisar
de quem a voz que escreve, uma vez que, em sua concepo, a escrita destri
toda voz, porque ela esse neutro, esse compsito, esse oblquo para onde
foge o nosso sujeito, o preto-e-branco aonde vem perder-se toda a identidade,
a comear precisamente pelo corpo que escreve (Barthes 1984: 49).
Portanto, para Barthes, o autor morre diante da escrita, pois a voz perde
sua origem, o autor entra na sua prpria morte, a escritura comea (Barthes

203
15 (2)

1984: 49). De acordo com Barthes, difcil identificar dentro de uma obra o
lugar da voz e de quem nela fala, sendo que existe, apenas, o lugar da escrita e
do leitor, visto que a concepo de escrita apresentada por ele consegue des-
truir uma possvel voz-autor. A figura que mais importa, agora, a do leitor.
Ele o espao exato em que se inserem, sem que nenhuma se perca, todas
as citaes de que uma escrita feita (Barthes 1984: 53). Da mesma forma
que o escritor, o leitor no tem histria, biografia ou psicologia, ou seja, ele
apenas esse algum que tem reunido num mesmo campo todos os traos que
constituem o escrito (Barthes 1984: 53).
Foucault, por sua vez, diferentemente de Barthes, no pretende matar o
autor e sim entender a existncia desse autor na escrita. Foucault revela que
a escrita a responsvel pela existncia do autor, ou melhor, ela que caracteriza
o empirismo deste e o preserva. Sendo assim, o escritor s se sua escrita, ou
conjunto de textos, conseguir se diferenciar de outros. Foucault reinsere, assim,
a temtica do autor, no como sujeito ou indivduo dotado de biografia, mas
como um nome. O filsofo percebe que o autor no funciona como nome
prprio e a relao entre o autor e aquilo que nomeia no isomorfa. Foucault
nos oferece alguns exemplos a esse respeito: descobrir que Shakespeare no
nasceu na casa que se visita como seu lugar natal no altera o funcionamento
do nome do autor. Porm, se se descobre que ele no o autor dos Sonetos
ou que o autor do Organum, de Bacon, ou que Shakespeare e Bacon so a
mesma pessoa, modifica-se inteiramente o funcionamento do nome do autor
(Foucault 1999: 43). Em outras palavras, o que importa que o nome de autor,
diferentemente dos outros nomes prprios comuns, exerce relativamente aos
discursos um certo papel: assegura uma funo classificativa; um tal nome per-
mite reagrupar um certo nmero de textos, delimit-los, selecion-los, op-los
a outros textos (Foucault 1999: 44-45). Assim, o nome de autor opera como
organizador da disposio dos discursos, ele bordeja os textos, recortando-os,
delimitando-os, tornando-lhes manifesto o seu modo de ser ou, pelo menos,
caracterizando-lho (Foucault 1999: 45-46).
neste espao que Foucault detecta o jogo de uma funo-autor, que
vai agrupar em torno de um nome de autor somente os feitos possuidores de
obras ou fundadores de discursividades. O lugar vazio deixado pelo autor seria,
ento, preenchido por esta funo-autor que relacionada a um certo tipo de
discurso. Autoria seria uma funo caracterstica do modo de existncia, de
circulao e de funcionamento de alguns discursos no interior de uma socie-
dade (Foucault 1999: 46). Em suma, Michel Foucault acredita ser digno do
predicado autor aquele que consegue ser traduzido por sua obra e sua escrita
e no aquele que morre diante dela. O autor, para ele, no possui um nome
comum, e sim um nome que implica um juzo de valor cultural. Por fim,
aquele que dono e fundador de novos ideais e teorias.
No entanto, nossa procura por uma posio menos radical de autoria,
que nos permita ir alm de um conceito que se relacione apenas a obras e

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Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

a autores consagrados da literatura. Encontramos essa postura em Possenti


(2001, 2002), pois ele renova o conceito de autoria ao report-lo para todo e
qualquer texto, para qualquer manifestao da linguagem, mesmo nas fases
de aquisio da escrita.
Possenti (2002) aponta a singularizao e a tomada de posio como
uma das competncias que define autoria. Possenti (2001) busca discutir e
redefinir esses conceitos no interior da Anlise do Discurso. Para o linguista, a
enunciao deve dar conta, tambm, da singularizao da produo do discurso,
reduzindo seu teor institucional; a autoria deve incorporar traos discursivos e o
estilo deve despojar-se da aura romntica. Ao considerar a concepo dialgica
do enunciado, estilo e autoria no podem ser encarados como caractersticas
da personalidade que cria o desvio ou de um espontanesmo radical do sujeito
voltado em si mesmo. Nas palavras do autor:
(...) a escolha no poder ser definida com um gesto que decorre simplesmente de
uma avaliao do peso das alternativas por parte de um sujeito/autor onisciente
e todo-poderoso, livre de qualquer amarra institucional. Pois inevitvel, a no
ser que se pense que uma lngua efetivamente congelada e uniforme para todos
os falantes, todos os gneros e todas as circunstncias, aceitar que dizer de um
certo modo implica no dizer de outro. Ou seja, a escolha uma necessidade
estrutural (qual seja ela, ou entre que ingredientes a escolha se d um efeito
de condicionantes especficos), um dos efeitos da multiplicidade de recursos de
expresso disponveis (...) (Possenti 2001: 16-17).

Portanto, Possenti no exclui a identidade histrico-social que configura o


sujeito, tampouco deixa de enxergar que esse sujeito tambm um porta-voz dos
discursos existentes no contexto em que se insere, mas vislumbra a possibilidade
da particularidade, ou seja, do modo peculiar de ser social, de enunciar e de
enunciar de certa forma, por parte de um certo grupo e, eventualmente, de um
certo sujeito (Possenti 2001: 18). A autoria , assim, da ordem do discurso.
Possenti (2002) elenca quais seriam os indcios de autoria: 1) dar voz ex-
plicitamente a outros e incorporar ao texto discursos correntes; 2) manter um
distanciamento do escrito, o que faz com que o autor seja leitor do prprio texto;
3) tambm afirma ser de grande importncia que o sujeito/autor evite a mesmice,
ou seja, para dar voz a outros discursos necessrio que o sujeito/autor se valha
de recursos lexicais capazes de proporcionar uma avaliao do autor do discurso.
Portanto, como um bom texto, para Possenti, tambm uma questo de
como, ele prope que a autoria pode ser uma questo de como dar voz aos outros.
Trata-se de indcios do domnio do como, entre singularidade e posio. Sendo
assim, manifesta autoria quem consegue exibir a sua prpria subjetividade,
submetido a condicionamentos histricos. Isso pode ser alcanado atravs de
um trabalho com a forma, com o estilo, com o como.
Como se v, pela breve explanao feita at aqui, Barthes, Foucault e
Possenti procuraram, cada qual com suas particularidades tericas, explicar

205
15 (2)

o conceito de autoria, em nossa cultura. Barthes defende a tese de que quem


fala na literatura a lngua e que os textos tm um funcionamento interno,
independentemente do autor e do leitor. Nessa perspectiva, o texto teria sua
unidade em seu destino, no na origem, o que torna o leitor uma espcie de
autor da interpretao (conforme Compagnon 2003 e Chartier 1994). J a tese
central de Foucault de que o autor uma funo, varivel em decorrncia
dos tipos de discurso, de fatores histricos e culturais e dos sistemas jurdico e
institucional que engendra os discursos. Seu interesse, conforme enfatizamos,
centra-se no produtor de obras e os fundadores de discursividades. Possenti,
por sua vez, prope um deslocamento da reflexo de Foucault, tornando o
conceito produtivo para a anlise de todo e qualquer texto, o que nos permitiu
investigar os quatro causos escritos por Milton Neves. Segundo o linguista, a
autoria no se reporta ao o que dos textos, mas sim ao como, posto que
ele considera tanto singularidade quanto tomada de posio como cons-
titutivas da autoria.
Em seguida, vamos conhecer um pouco mais a respeito do nosso sujeito,
Milton Neves, para que possamos contextualizar os causos escritos por ele,
que estamos analisando.

2. Milton Neves: a face do comentarista de futebol


O futebol um dos esportes mais discutidos e comentados na mdia do
mundo inteiro. Seja pela beleza e entretenimento, seja pela grande movimen-
tao de capital que promove, seja pelo talento e fama de seus jogadores, o
esporte criado na Inglaterra e consagrado no Brasil pauta certa nos jornais,
mesmo daqueles que no so esportivos. As notcias ou simples comentrios
acerca de um time de futebol ou de um jogador especfico, normalmente, so
de grande importncia para os torcedores e fanticos pelo esporte.
As vozes que permeiam o mundo do futebol, em sua maioria, vm dos co-
mentaristas, pessoas que so especialistas da rea, como jogadores, ex-jogadores,
ex-tcnicos e tcnicos. Milton Neves um exemplo de comentarista famoso.
No Brasil, bastante conhecido, tem credibilidade, mas tambm um alvo
certo de crticas por sempre se envolver em polmicas por causa de comentrios
sarcsticos que profere.
Nascido em Muzambinho, Minas Gerais, Milton iniciou sua carreira em
1968 como locutor de uma rdio em sua cidade natal, mas somente mais tarde,
na Rdio Colombo, em Curitiba, que ele inicia, efetivamente, sua carreira de
jornalista e comentarista esportivo. Milton j trabalhou em diversas emissoras
e rdios renomadas, no Brasil, como: Jovem Pan AM, Rdio Bandeirantes,
Rede Record, Rede Manchete etc., sempre discutindo futebol. Atualmente,
o mineiro comanda um programa bastante conhecido na TV Bandeirantes,
chamado Terceiro Tempo. Este programa acontece, como o prprio nome evi-
dencia, na sequncia do segundo tempo de um jogo de futebol, ou melhor, ao

206
Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

fim dele. nesse momento que Milton e alguns convidados fazem comentrios
acerca do jogo que acabara de acontecer. Ele tambm assina mensalmente uma
coluna na revista Placar, intitulada Causos do Milto, foco de nossa discusso,
e mantm um blog esportivo.
Na juventude, Milton tentou ser jogador de futebol, mas descobriu, rapi-
damente, que seu talento no estava dentro de campo, mas do outro lado dele,
ou seja, onde estavam as cmeras de televiso. Hoje, Milton um jornalista
diplomado, possui grande conhecimento sobre a histria do futebol brasileiro
e reconhecido como ncora do jornalismo esportivo. No entanto, soma-se
a esse currculo a fama de carrasco do esporte. Esta fama deve-se ao fato de
Milton procurar impor sua viso pessoal acerca do que est discutindo, pas-
sando por cima da imparcialidade, caracterstica cobrada de um jornalista. Por
sua ironia e coragem de dizer o que pensa, Milton j se envolveu em diversas
polmicas com esportistas e at com colegas da rea, as quais lhe renderam,
alm de escndalos, problemas judiciais.
Por todas essas caractersticas, Milton Neves nos chamou a ateno, pois
seus posicionamentos costumam emergir como resposta e escape a um conjunto
de limitaes que se lhe so impostas.

3. O gnero causos: breve esboo


Bakhtin (1995) defende a ideia de que a verdadeira unidade de comuni-
cao na fala o enunciado. Aprende-se a falar construindo-se enunciados e
no meramente sentenas. Para isso, alm de contar com o sistema lingustico
em uso, o falante conta tambm com enunciados anteriores (dele prprio e
de outros). O que est sendo produzido por ele se relaciona de algum modo
com estes enunciados anteriores.
Segundo Bakhtin (1997), qualquer enunciado fatalmente far parte de um
gnero discursivo. Os gneros refletem as condies especficas e as finalidades
de cada uma das esferas no tocante a trs aspectos: contedo temtico, estilo
verbal e construo composicional, estando esses trs elementos indissolu-
velmente ligados entre si e fundidos no todo do discurso. Interessa-nos mais
de perto a ideia bakhtiniana de que todos os estilos tendem para o gnero
e que nos gneros que os estilos so forjados, desenvolvidos, mantidos e
transformados.
Sendo assim, a questo da autoria tambm est associada aos gneros,
visto que os efeitos de sentido pretendidos so construdos no interior de um
gnero. Bakhtin (1997) enfatiza que h gneros mais maleveis, que propiciam
o surgimento do estilo individual (e consequentemente da autoria) e gneros
mais padronizados, que dificultam esse surgimento, como, por exemplo, um
requerimento. Como veremos com a anlise dos causos, esse gnero discursivo
admite a expresso da subjetividade e da singularidade entendendo o conceito
em alinhamento com as definies de Possenti (2001, 2002) expostas acima,

207
15 (2)

como singularizao e tomada de posio de modo que tanto o produtor do


causo no se apaga enquanto autor como incorpora o leitor ao prprio discurso.
O gnero causo tem origem na cultura popular, sobretudo na tradio
oral, que passa de gerao para gerao as histrias do povo. A palavra causo
citada por Houaiss & Villar, entre outras definies, como o que aconteceu;
acontecido, caso, ocorrido e tambm como narrao ger. Falada, relativamente
curta, que trata de um acontecimento real; caso, histria, conto (Houaiss &
Villar 2001: 658).
Antnio Cndido (2001), na passagem abaixo, deu ao causo um estatuto
de gnero:
Sabia-se muita coisa. Havia gente que comeava a contar causos de manh cedo
e ainda no tinha parado hora do almoo. Eram casos de santos, de bichos, de
milagres, de Pedro Malasarte, e instruam muito, porque explicavam as coisas como
eram. Por isso havia respeito e temor: os filhos obedeciam aos pais, os moos aos
velhos, os afilhados aos padrinhos e todos Lei de Deus (Cndido 2001: 245).

Estas palavras do professor Antnio Cndido nos leva seguinte conclu-


so: que os contadores de causos devem usufruir de habilidades lingusticas e
performticas, capazes de criar e recriar a histria narrada. Um causo, como
gnero oral, tem que conferir s palavras entonao, ritmo e at mesmo sotaque
e expresses interioranas. Tambm caracteriza o contador a interatividade que
ele proporciona ao ouvinte. Segundo Cmara (2005), os causos so contados
geralmente em crculos de pessoas, nos momentos de cio, e o narrador deixa
espaos para os ouvintes fazerem perguntas ou comentrios durante a narrao.
Quando h pessoas de convvio mais ntimo do contador, elas so intimadas a
confirmarem determinadas situaes para que os ouvintes no tenham dvidas
de que os fatos narrados so verdadeiros. Esses elementos so fundamentais
para capturar a ateno de quem ouve e provocar as mais diferentes sensaes.
Quanto aos temas dos causos, giram em torno de histrias fantsticas, sendo
engraadas ou assustadoras.
Oliveira (2008) ratifica essas configuraes do gnero esboadas acima. Para
ele, as histrias dos causos so contadas em primeira pessoa e marcadas pela
lngua oral. Portanto, o enunciador participa da narrativa como personagem ou
testemunha, detalhando nomes, reaes, caractersticas das pessoas ou dos locais,
sempre procurando usar um vocabulrio que d cunho de verdade ao causo,
por mais fantstico, inslito ou inacreditvel que parea (Oliveira 2008: 100).
Os causos que estamos analisando no foram contados oralmente, mas
escritos com a finalidade de publicao em uma revista esportiva. Naturalmente,
causos podem ser escritos, sem que percam as caractersticas essenciais do g-
nero, as quais Oliveira (2008) alicera em quatro categorias: ldica que explora
o riso; crtica, que se sustenta na ironia; revide, que evidencia a vingana; e
aterrorizante, que desperta o medo.

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Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

4. Anlise dos causos de Milton Neves


Milton Neves publica causos na revista Placar desde 2012. Cada edio da
revista, de periodicidade mensal, exibe trs causos. Para esta anlise, conside-
ramos as publicaes de 2013, o que totaliza um universo de 36 causos. Para
no extrapolarmos os limites de tempo e de espao nos quais esta discusso
concebida, elegemos quatro desses causos, aleatoriamente: dois causos da edio
1378, de maio de 2013, e mais dois causos da edio 1380, de julho de 2013.
Como veremos, abaixo, seus causos tm uma caracterstica em comum: contam
histrias bem humoradas do esporte mais popular do Brasil.
Analisaremos esses causos com base em Possenti (2001, 2002), conforme j
sinalizamos, por suas pesquisas lanarem uma base fundamental para assentar
uma nova concepo de autoria e propor elementos importantes para essa de-
finio, quais sejam: o sujeito deve marcar entre a voz e o posicionamento do
outro a sua prpria voz, atravs de escolhas lingusticos-discursivas, e posicionar-
-se diante de uma questo. Assim, a autoria estaria associada qualidade do
texto, quilo que faz com que se diga que um texto bom, elegante, consistente
(Possenti 2002: 109), mas fugindo da exacerbao romntica da estilstica,
articulando o individual e o social-histrico. O autor deve, tambm, variar,
evitando a mesmice, mas variar segundo posies enunciativas, segundo a
natureza do discurso. Trata- se de uma interveno do sujeito, que no deixa
para o leitor a tarefa de julgar se se trata de uma confisso, de uma admisso,
etc. (Possenti 2002: 120). Nossa tarefa, portanto, investigar indcios de um
estilo de Milton Neves, nesses quatro causos, que nos permitam relacion-los
com esta assuno de Possenti sobre a autoria que acabamos de descrever.
Vamos comear nossa discusso pelo causo Mistura indigesta, da edio
1378.
(1)

Mistura indigesta
Em 1968, Palmeiras e Guarani fizeram bela marmelada em jogo do Paulista,
em Campinas. O Verdo, se perdesse, seria rebaixado. Deu 1 x 1. Para garantir
mesmo a no queda do Palmeiras, o Guarani escalou os juniores Flamarion,
Dante e Lindia, no inscritos na federao. O Bugre perdeu os pontos. Foi um
escndalo e logo os piratas vieram para o Corinthians.
De 1969 para 1970, o jovem mdico corintiano Osmar de Oliveira foi abordado
pelo ponta Lindia, super-indisposto. Chegando da faculdade de Sorocaba e
estreando no futebol, o doutor Osmar ouviu o paciente e receitou e a ele um
certo supositrio. Lindia agradeceu, pegou trs supositrios e foi dormir.
Pela manh, Lindia estava entre a vida e a morte. O que houve?, perguntou
Osmar. Doutor, tomei os trs supositrios com guaran, t imbruiado e toda
vez que peido viro do avesso: ser que o guaran no presta?

209
15 (2)

Neste causo, Milton narra o resultado mal sucedido do uso excessivo e


errado de supositrios pelo jogador Lindia. O artifcio do humor est clara-
mente presente no texto. O riso provocado por uma situao cmica: Lindia
ingere o supositrio com guaran e ignora seu real uso. O mal-estar que sentiu
ainda foi atribudo ao guaran e no ingesto do supositrio, ressaltando a
ingenuidade do jogador.
Na cultura brasileira, o uso de supositrios, por ser retal, visto com muito
preconceito e as pessoas sentem constrangimento em compr-los nas farmcias.
Milton Neves aproveita-se dessa crena e narra o causo de maneira cmica,
beirando ao deboche, pois, alm de ingerir os trs supositrios receitados pelo
mdico, com guaran, Lindoia, em consequncia, fica entre a vida e a morte.
Aqui Milton Neves faz uma aposta no leitor, pois dificilmente algum morreria
em decorrncia desse fato. A consequncia mais provvel seria ficar imbruiado,
como o prprio jogador afirmou que ficou. A escolha dessa expresso um
indcio que pe em evidncia como o comentarista vale-se da voz de outros
enunciadores (opinies correntes, ideias de senso comum) na composio de seu
texto. No se trata simplesmente de retomar o que j foi dito, mas retomar de
uma maneira tal que acaba por produzir efeito de humor. Conforme Possenti
(2002) salientou, a autoria no residiria no que se disse, mas no como se disse,
e Milton Neves textualiza o seu discurso de maneira particular, a partir de e
em meio aos diversos outros discursos e outros sujeitos sob a tica do leitor.
O ttulo dado ao causo outro indcio que evidencia a constituio de um
sujeito autor, pois ele foge mesmice (Possenti 2002). A mistura de supositrio
com guaran foi indigesta, provocando nuseas. A escolha do adjetivo indi-
gesta adequada ao contexto e colabora para tornar o causo mais engraado.
O uso desse adjetivo indica um posicionamento do comentarista e produz
efeitos de sentido para alm do explcito.
Outra caracterstica que salta aos nossos olhos nos causos de Milton,
principalmente neste causo em anlise e no prximo (2), so as marcas de
oralidade ali presentes, que so tpicas desse gnero discursivo, como vimos.
Determinados termos escolhidos pelo comentarista podem ser considerados
como grias, muitas delas caractersticas do esporte, mas que caracterizam o
estilo do comentarista. Vejamos dois exemplos.
No causo em questo, a palavra marmelada, usada no trecho [...] fizeram
bela marmelada em jogo do Paulista escolhida por Milton para descrever
um jogo com um placar arranjado. No futebol, essa palavra usada para se
referir a placares de jogos duvidosos. O termo pirata outro bem caracters-
tico da oralidade: [...] e logo os piratas vieram para o Corinthians. Neste
caso, Milton utiliza o termo para atribuir uma caracterstica de falsidade a
trs jogadores. Embora escolhas desse tipo sejam tpicas da modalidade oral,
elas retomam escrita de seus causos e parecem provar que so fenmenos
enunciativos que emergem em situaes variadas e que Milton Neves tender a
lhes dar vazo ao enunciar. Porm, essas escolhas no so feitas aleatoriamente,

210
Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

como fica claro com a opo pelo termo piratas, que remete clandestinidade
dos jogadores Flamarion, Dante e Lindia, os quais no estavam inscritos na
federao de futebol. Desse modo, Milton Neves marca sua posio no texto,
porque a escolha cuidadosa de determinados termos indica posies enuncia-
tivas, de acordo com a natureza do discurso, configurando-o como autor, na
assuno aqui perseguida.
Portanto, diante das vrias formulaes disponveis para construir o causo,
Milton seleciona, escolhe, privilegia uma determinada maneira, com a qual
busca expressar um certo efeito de sentido para obter o intento desejado, nessa
situao de comunicao especfica. As estratgias usadas por Milton Neves para
contar o causo do uso errado do supositrio indica haver uma busca por uma
diferencialidade de sua parte, o que o qualificaria como autor, pois a autoria
pressupe que alguma coisa diferente seja dita.
Outro exemplo de humor bem construdo o causo sobre a estratgia ttica
do jogador Dedeu para no pagar a taxa total de um txi que havia tomado
para chegar ao local da concentrao de seu time. Ao chegar ao seu destino,
Dedeu descobre que no dispunha da quantidade necessria em dinheiro para
pagar a corrida. Diante do problema, o jogador faz uma proposta inusitada ao
taxista. Vejamos o causo, publicado na edio 1378:
(2)
Txi econmico
O ponta Dedeu foi companheiro de Jorge Mendona e Vasconcellos no Nutico
antes de eles serem vendidos para o Palmeiras. Em 1974, vspera de um Nutico
x Santa Cruz, Dedeu chegou de txi porta do hotel em que se concentrava. O
motorista leu o taxmetro e tascou Trinta cruzeiros, ok? Dedeu enfiou a mo
no bolso e contou nota por nota: T aqui, vinto. O motorista no aceitou:
30, nem um centavo a menos. E eu sou Santa. Dedeu ento pensou, pen-
sou e encontrou a sada: , o seguinte: d uma r uns dez quarteires que
eu deso l, venho a p e voc s cobra at quando era 20 a corrida. Dedeu
hoje economista.

Alm de suas habilidades no futebol, Dedeu conhecido pelas gafes que


cometia em entrevistas e pelas situaes anedticas que envolviam seu nome.
Tufano Silva, no blog do programa televisivo Terceiro Tempo4, ancorado por
Milton Neves, relata que, certa vez, ao ser perguntado sobre o que havia achado
do jogo, Dedeu respondeu de forma literal: Eu no achei nada, mas Beliato
(ento zagueiro do Nutico) achou uma corrente de ouro perto da grande rea.
Milton Neves vale-se dessa caracterstica do jogador e conta-nos um causo em
que o humor e o riso tambm esto presentes, provocados com o intuito da
diverso, da agilidade mental, da distenso e do exerccio da inteligncia de
forma coletiva.

211
15 (2)

Milton poderia ter contado essa histria de maneira linear e previsvel, sim-
plesmente dizendo que Dedeu pegou um txi e que, no momento do pagamento
do servio, percebeu que no tinha a quantia necessria e faz uma negociao
com o taxista; ao invs disso, ele reinventa a histria, a recria, a refaz, misturando
novos elementos, organizando as formas diferentes, e incluindo dados que no
esto no ba da cultura, mas que passaro a estar a partir de sua narrao. Afinal,
raro ouvirmos um caso de algum que agiu como Dedeu. Mas no s isso:
no se trata aqui de to somente constatar a incorporao de novos argumentos,
mas buscar compreender em que medida eles revelam um sujeito autor. No
caso de Milton Neves, h uma instncia enunciativa responsvel por um intuito
discursivo e por um modo at certo ponto no estereotipado de materializar
textualmente tal intuito; h algum que assume o texto como sendo decorrncia
de uma macro-responsabilidade enunciativa de carter individual (e no insti-
tucional). Em outras palavras, Milton Neves introduz em seus causos marcas da
sua individualidade, aqui caracterizadas tambm pelo discurso do humor. Estas
marcas humorsticas podem ser exemplificadas nas seguintes passagens: quando
a corrida termina e O motorista leu o taxmetro e tascou Trinta cruzeiros, ok?,
em que o verbo tascou, um brasileirismo, prprio da linguagem coloquial, foi
usado com inteno cmica, para intimidar Dedeu; quando o jogador oferece
vinto ao taxista e ele ratifica: 30, nem um centavo a menos. E eu sou Santa,
ou seja, no importa quem voc seja, pague-me o que deve. Alm do mais, no
toro para seu time. Estas escolhas individualizam o discurso de Milton Neves,
pois ele realiza um trabalho com e sobre a linguagem, mas com historicidade.
O ttulo dado ao causo novamente surpreende: a situao relatada foi
intitulada de Txi econmico, pela economia inusitada que Dedeu tentou
fazer, relacionando forma e contedo (Granger 1974). Percebe-se, com essa
escolha, uma manobra lingustica por parte de Milton Neves, o que evidenciaria
a presena do autor, como temos postulado.
As marcas da oralidade tambm esto presentes, neste causo. Os termos
ponta e Santa em Osmar de Oliveira foi abordado pelo ponta Lindia
[...] e E eu sou Santa remetem ao futebol. Ponta um termo exclusivo
desse esporte e designa o jogador que joga nas posies laterais do ataque; j
o termo Santa uma abreviao do nome do time Santa Cruz. O taxista
torcia para o Santa Cruz e no para o Nutico, time de seu passageiro. As abre-
viaes de nomes de times so costumeiras no futebol, como nesse exemplo.
Basta lembrarmos das abreviaes mais famosas do futebol brasileiro: Fla e Flu
(Flamengo e Fluminense, respectivamente). Os termos tascou e vinto, j
discutidos, tambm so tpicos da oralidade. Estamos encarando essas marcas
estilsticas tambm como marcas de autoria, pois Milton d forma ao contedo,
imprimindo nas suas aes o seu jeito; ele no passivo.
O prximo causo continua mostrando que Milton Neves, embora construa
seu texto sobre as bases do discurso alheio, garante a autoria do que escreve.
Leiamos o causo abaixo, da edio 1380.

212
Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

(3)
Menos, Tarzan!
Johnny Weissmuller (1940-1984), nascido em Timisoara (Romnia), foi o Pel
dos Tarzans. O pentacampeo olmpico de natao jamais aceitou dubls em
seus filmes. Nem mesmo quando a cena exigia que fosse perseguido no rio por
ferozes crocodilos. Havia, claro, o cuidado de se amarrar o bicho com cordas
muito fortes. Em Tarzan, o Vingador, de 1943, o rptil arrebentou as cordas e
Weissmuller teve de nadar to rpido, mas to rpido, que o crocodilo desistiu,
parou no meio do rio, equilibrou-se de p, bateu as mozinhas e disse: Assim no,
esse cara nada muito rpido! O jornalista lvaro Jos estava l e viu tudo de perto.

Menos, Tarzan! versa sobre a agilidade de um esportista ao nadar depres-


sa para fugir de um crocodilo. O humor est no fato de o atleta ter nadado
to rpido que at o prprio crocodilo ficou admirado e bateu palmas. Mais
uma vez temos um ttulo criativo, que remete a uma memria mnima de seu
interlocutor. Este ttulo o grande responsvel pela ironia do causo, pois o
feito realizado pelo nadador Johnny Weissmuller ultrapassou as expectativas,
transformando-o em o Pel dos Tarzans. O uso do ponto de exclamao, no
ttulo, tambm um indcio de um efeito de sentido pretendido: trata-se de
um apelo para o nadador no humilhar tantos os demais!
Milton poderia ter contado essa histria moda de uma notcia, por exem-
plo, mas ele a conta de um certo jeito: o seu jeito. E nesse jeito est implcita,
tambm, a ironia, que, em seu caso, est interligada ao humor. Como diria
Possenti (2002: 114), este um texto aparentemente banal, que apresenta um
discurso que pertence a toda uma comunidade cultural, sendo atravessado
pelo do outro, portanto, mas que nele h algo do autor: o jeito, o como.
No final do conto, uma caracterstica bem peculiar do gnero: uma pessoa
ntima do contador, o jornalista lvaro Jos, intimado a confirmar a situao
para que os leitores no tenham dvida de que os fatos narrados so verda-
deiros. No entanto, mais uma vez temos a presena da ironia: o jornalista
contemporneo e no poderia estar presente na cena retratada, em 1943, pois
tampouco teria nascido nessa poca.
Portanto, vemos, em Milton Neves, um sujeito que, no processo de es-
truturao, faz escolhas, agindo na linguagem, mas que trata de fazer com que
entidades e aes que aparecem em seus causos tenham historicidade (Possenti
2002: 112) seja escolhendo um ttulo que apresenta uma manobra lingustica,
sendo responsvel pela ironia de todo o texto, como neste caso, seja atravs
do uso de um ponto de exclamao que no est ali aleatoriamente, seja no
apelo memria de seu interlocutor, ao fazer um intertexto com a histria de
Tarzan e Pel, etc.
O ltimo causo que vamos mostrar (edio 1380) no foge regra: ve-
mos emergir um sujeito que reorganiza, a partir de reflexes e de sua prpria

213
15 (2)

historicidade, outras vozes. Trata-se do causo de um milagre atribudo a So


Francisco recebido por um narrador esportivo. Vejamos:
(4)
O milagre de So Francisco
Antonio Edson, o Tonico Edson, narrador esportivo de tantas rdios, nasceu
com um problema fsico. Minha perna direita no desenvolvia. Minha me
me levou para todos os mdicos de Americanas, Campinas e So Paulo e o diag-
nstico era o mesmo: eu seria o primeiro saci branco do Brasil. A me dele fez
uma promessa para So Francisco de Assis: 1000 ave-marias e 2000 pais-nossos
todo dia e por dois anos. Dito e feito: a perna se desenvolveu e Tonico cresceu
normal. Em 1990, em meio Copa da Itlia, ele me convidou a conhecer Villa
DAssisi, a terra de So Francisco. Assim que entramos na baslica do santo,
Tonico chorou como nunca. E me deu um pergaminho com os dizeres do santo.
Coloquei na parede de casa em Muzambinho. Um dia, ladres limparam a casa,
mas no levaram o pergaminho que hoje guardo na fazenda Ip, de Guaxup.
Ela minha garantia da segurana na sede de meu recanto de paz.

Com esse causo, vemos que, mesmo retratando um tema em que o hu-
mor no to comum, um problema fsico de nascena, Milton consegue
provocar o riso, o cmico e o espirituoso. Mais uma vez o comentarista
recorre a uma memria mnima de seu interlocutor ao servir-se da histria
de Saci-Perer, do folclore brasileiro, jovem negro de uma perna s, por-
tador de uma carapua sobre a cabea que lhe concede poderes mgicos,
para ironizar o caso da perna menor do narrador esportivo Antnio Edson.
Porm, por ser branco, o prprio Antnio se autointitula como o primeiro
saci branco do Brasil, provocando o riso. A retomada da histria de Saci-
Perer um exemplo de entrelaamentos de discursos variados, conheci-
mentos de mundo variados, necessrios para que o leitor compreenda o
texto. Ocorrncias desse tipo levaram Possenti a delimitar dois indcios de
autoria: dar voz a outros e incorporar ao texto discursos correntes, fazendo
ao mesmo tempo uma aposta a respeito do leitor (Possenti 2002: 111).
Em conformidade com Possenti, estamos encarando a retomada da histria
de Saci-Perer como um indcio de autoria de Milton Neves, pois quando
assume essa opinio como prpria, ele pe em cena uma ideia que, pode-se
dizer, bastante repetida. No entanto, ao cit-la exige do leitor que tenha
determinado conhecimento.
O humor continua na promessa feita pela me do jogador a So Francisco
para curar a perna do filho: rezar 1000 ave-marias e 2000 pais-nossos todo
dia e por dois anos. Com a insero da conjuno aditiva e Milton ironiza,
enfatizando: alm da quantidade de ave-marias e pais-nossos, ainda seria por
dois anos, valorizando o tempo. Veja-se que at o uso de uma conjuno tem
um propsito bem definido.

214
Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

No final do causo, mais uma marca de ironia: o milagre do Santo foi mes-
mo poderoso, pois o pergaminho com os dizeres de So Francisco que Milton
recebeu de presente de Antnio Edson, na baslica em que pagou a promessa
que fez, no foi roubado quando bandidos invadiram sua casa.
Podemos observar, portanto, que Milton Neves no retoma simplesmente
o que j foi dito, mas o faz de maneira tal que acaba por produzir efeito de
humor e de ironia. O comentarista consegue produzir o riso at em lugares
em que ele no to comum, como no meio religioso, misturando histrias
de promessas, de milagres, com a histria de Saci-Perer e de furtos, o que o
transforma em autor do que escreve, pois, como temos assumido, com Possenti
(2001, 2002), a autoria deve ser pensada como uma funo discursiva de recorte
e deslocamento de sentidos e exatamente isso que Milton faz em seus causos.
Estes so os exemplos que recortamos dos causos de Milton Neves, aqui
discutidos, que evidenciam atitudes necessrias para que algum seja consi-
derado autor, de acordo com Possenti (2001, 2002). Os exemplos mostraram
que o comentarista d voz a outros enunciadores, mantm distncia do prprio
texto e evita a mesmice. Nessa perspectiva, a correo gramatical e a organi-
zao textual to somente no so indicativos de autoria, pois as marcas desta
so da ordem do discurso. o como se diz e no o que se diz que indica a
autoria. E exatamente em como conta seus causos que Milton Neves se faz
singular, se faz autor, marcando-se em sua relao com a linguagem, realizando
manobras a fim de mostrar o trabalho do eu, a partir de condicionamentos
histricos, pois ento fazem sentido (Possenti 2002: 121).

5. Consideraes finais
Analisamos os quatros causos narrados por Milton Neves luz das reflexes
de Possenti (2001, 2002) sobre a noo de autoria em virtude de elas provocarem
um deslocamento importante: se estenderam para toda e qualquer manifestao
da linguagem. Os indcios de autoria, seguindo a esteira de Possenti, dizem
respeito ao modo como o sujeito toma as ideias do outro para se posicionar e
constituir o prprio discurso: ou assumindo a voz do outro como se fosse a sua
prpria ou estabelecendo a forma como ele marca, atravs de escolhas lingustico-
-discursivas, o limite entre a voz e o posicionamento do outro e a sua prpria voz
e posicionando diante de uma questo. O sujeito deve, ainda, evitar a mesmice.
Identificamos essas marcas em Milton Neves, uma vez que ele narra hist-
rias reais que j foram contadas diversas vezes por outras pessoas, mas de uma
maneira singular, pois ele tem como estilo a capacidade de distanciamento, de
olhar de fora, que se traduz textualmente por uma postura humorada, a qual
autoriza a autoria, em seu caso. O humor sua principal marca e atravs dele
possvel perceber certas manobras subjetivas nos causos que conta, originrias
de um encadeamento de desconstruo de sentidos da prpria linguagem, que
o comentarista promove.

215
15 (2)

Essas manobras subjetivas, que revelam um sujeito estrategista, cujo ob-


jetivo maior fazer humor, esto presentes em todos os causos. Retornaremos
alguns exemplos, pois nosso espao de discusso limitado. Em Mistura
indigesta, o ponta Lindoia fica entre a vida e a morte por ter ingerido su-
positrios em vez de us-los de forma retal, quando sabemos que dificilmente
algum morreria em decorrncia desse fato. A consequncia mais provvel
seria Lindoia ficar imbruiado, como ele mesmo afirmou. O uso da expresso
entre a vida e a morte um exagero que refora a situao cmica relatada
no causo, mas esse uso s produz um efeito de autoria porque foi agenciado a
partir de condicionamentos histricos, conforme postula Possenti (2002: 121);
em Taxi Econmico, a escolha do verbo tascar no trecho O motorista leu
o taxmetro e tascou Trinta cruzeiros, ok? um recurso que desencadeia o
processo humorstico, pois, a partir desse ato Dedeu far a proposta inusitada
de regressar o txi at o ponto em que poderia pagar a corrida. Tascar um
brasileirismo, prprio da linguagem coloquial, que se encaixa perfeitamente no
contexto da situao relatada. Novamente temos um exemplo de uma escolha
de um recurso da lngua, mas que foi agenciada a partir de condicionamentos
histricos, condio necessria para que a autoria se instale; em Menos,
Tarzan! a escolha do prprio ttulo do causo apresenta uma manobra lingus-
tica, sendo responsvel pela ironia de todo o texto: trata-se de um apelo para
o nadador Johnny Weissmuller no humilhar tantos os demais, pois ganhou
uma competio at de um crocodilo. O ponto de exclamao, no ttulo, vem
reforar essa ideia e no est ali aleatoriamente; e, por ltimo, no causo O
milagre de So Francisco, Milton Neves produz humor em um lugar em que
ele no to comum: na esfera religiosa. Neste causo, o comentarista mistura
histrias de promessas, de milagres, com a histria de Saci-Perer e de furtos e
faz uma aposta no leitor: ele precisa conhecer a histria de Saci-Perer para que
a expresso primeiro saci branco do Brasil faa sentido. Em outras palavras,
Milton faz com que o leitor no seja qualquer um, mas um co-enunciador
com traos especficos (Possenti 2002: 114).
Estes exemplos que recortamos evidenciam a atuao de um sujeito que
a partir de discursos j cristalizados na sociedade, os reorganiza e encontra
frestas para deixar marcas de seu trabalho. Em seus causos, Milton nos guia
por uma trilha para depois, subitamente, nos levar a outra. E, ao fazer isso, d
voz a outros e incorpora em seu texto discursos correntes, indcios elencados
por Possenti que qualificam algum como autor.
Queremos ressaltar que no estamos psicologizando Milton Neves, mas
encarando-o como algum que trabalha e, ao configurar um texto ou um
conjunto de textos, configura-os com singularidade sob a tica do leitor.
Por ltimo, o trabalho do comentarista realizado dentro de um gnero do
discurso que, como vimos, admite a manifestao de um estilo pessoal, de modo
que tanto o produtor do causo no se apaga enquanto autor como incorpora
o leitor ao prprio discurso.

216
Mrcia H. de M. Pereira e Elosa M. B. Lopes: Autoria em causos contados por Milton Neves sobre futebol

Notas

1 A Placar uma revista exclusiva sobre futebol, que traz, entre outros assuntos,
perfis de jogadores, faz a cobertura dos principais campeonatos pelo mundo, exibe
entrevistas, comenta fatos que j aconteceram no esporte, seja no pas do futebol
(Brasil) ou em outros que, tambm, do um show de bola.
2 Em se tratando de formulaes tericas, h muitos outros trabalhos sobre a autoria,
mas no h espao para consider-los aqui. Mesmo assim, julgamos pertinente citar
pelo menos trs deles: Roger Chartier, com a obra O que um autor? Reviso de uma
genealogia (2012), que fruto de uma conferncia realizada na Sorbonne, no ano
2000, reafirma a tese central da conferncia de Foucault e desenvolve uma anlise
histrica das distintas maneiras pelas quais foi acionada a funo autor no tempo;
o livro organizado por Leda Verdiani Tfouni, intitulado Mltiplas faces da autoria:
Anlise do discurso, Psicanlise, Literatura, Modernidade e Enunciao (2009), trata
da questo da autoria a partir de vrias perspectivas tericas dentro do terreno dos
estudos da linguagem; e, Ana Slvia Couto de Abreu, em Polticas de autoria (2013),
trata das polticas de autoria em uma sociedade marcada pelo digital.
3 Este blog pode ser encontrado no site: http://blogmiltonneves.bol.uol.com.br/
4 Essa informao est disponvel em: http://terceirotempo.bol.uol.com.br/que-fim-
levou/dedeu-5918

Referncias bibliogrficas
Abreu, A. S. C. 2013. Polticas de autoria. So Paulo: Editora da UFSCAR.
Bakhtin, M. 1995. Marxismo e filosofia da linguagem. So Paulo: Hucitec.
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Barthes, R. 1984. A morte do autor. In R. Barthes. O rumor da lngua, pp. 49-
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Cmara, R. P. 2005. [Disponvel em: http://anpuh.org/anais/wp-content/uploads/
mp/pdf/ANPUH.S23.0876.pdf.] Os causos na regio do Pantanal Brasileiro:
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Cndido, A. 2001. Os parceiros do Rio Bonito: estudo sobre o caipira paulista e a
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Oliveira, I. R. de 2008. Gnero causo: narratividade e tipologia. Tese de Doutorado.

217
15 (2)

So Paulo: PUC/SP.
Possenti, S. 2001. Enunciao, autoria e estilo. Revista da FAEEBA. Revista do
Departamento de Educao Campus I, n. 15: 15-21.
Possenti, S. 2002. Indcios de autoria. Perspectiva Revista do Centro de Cincias
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Tfouni, L. V. 2009. Mltiplas faces da autoria: Anlise do discurso, psicanlise,
literatura, modernidade e enunciao. Rio Grande do Sul: Editora da Uniju.

Mrcia Helena de Melo Pereira doutora em Lingustica Aplicada pela


Universidade Estadual de Campinas, onde tambm realizou o curso de mestrado
em Lingustica Aplicada. Atualmente, professora adjunta do Departamento
de Estudos Lingusticos e Literrios da Universidade Estadual do Sudoeste
da Bahia e docente do quadro permanente do Programa de Ps-Graduao
em Lingustica (PPGLin-UESB), campus de Vitria da Conquista, atuando
na rea de Lingustica de Texto. Desenvolve, atualmente, projeto de pesquisa
sobre processo de construo de textos, gnese de textos, relao entre estilo
individual e estilo de gnero, crtica gentica, autoria e ensino de texto.
Correio eletrnico: [email protected]

E losa M aiane B arbosa L opes graduada em Letras Vernculas pela


Universidade Estadual do Sudoeste da Bahia (UESB), campus de Vitria da
Conquista-BA. Atualmente aluna de mestrado do programa de Ps-graduao
em Lingustica (PPGLin-UESB) e bolsista CAPES. Desenvolve projeto de
pesquisa sobre sintaxe gerativa do pronome cltico SE em corpus eletrnico
do portugus europeu e brasileiro.
Correio eletrnico: [email protected]

218
ARTCULO

Poltica de identidades e desigualdades sociais:


Pobreza no contexto brasileiro ps-ditadura

DENIZE ELENA GARCIA DA SILVA


Universidade de Braslia (UnB)
MARA CRISTINA SANTOS FREITAS-ESCRCIO
Universidade de Braslia (UnB)

Resumen. El objetivo de este trabajo es mostrar cmo el fenmeno social de la pobreza


constituye la piedra angular en la construccin de poltica de identidades en el contex-
to brasileo post-dictadura, mediante la comparacin de metas ideolgicas de cinco
Jefes de Estado, en sus respectivos discursos de toma de gobierno. Marca el punto de
partida una triangulacin terica, cuyos vrtices son el Anlisis Crtico del Discurso
(Fairclough 2003), la Lingstica Sistmico Funcional (Halliday y Mathiessen 2004)
y la Representacin de Actores Sociales (van Leeuwen 1997). Los resultados sugieren
que la pobreza se tematiza, aunque de manera oblicua, y constituye un translape en
los discursos de los presidentes brasileos, donde identificamos, entre los componentes
de la transitividad, una tendencia salvacionista y heroica respecto de las intenciones
transmitidas en el habla de cada Jefe de Estado sucesor. Hemos observado tambin
una rasgo recurrente que refleja la intencin de cada presidente electo de distanciarse
de las prcticas de mandatarios anteriores.
Palabras clave: prcticas discursivas, poltica, pobreza, transitividad, actores sociales

Resumo. O objetivo apontar como o fenmeno social da pobreza, gerada pelas desi-
gualdades, constitui uma espcie de viga mestra na construo da poltica de identidades
no contexto brasileiro ps-ditadura. Comparamos metas ideolgicas tecidas por cinco
chefes de Estado, em seus discursos de posse. Partimos de uma triangulao terica,
cujos vrtices so a Anlise do Discurso Crtica (ADC), na perspectiva de Fairclough
(2003), a Lingustica Sistmico-Funcional (LSF), nos moldes de Halliday & Mathiessen
(2004) e a Representao dos Atores Sociais proposta por van Leeuwen (1997). Os
resultados alcanados sugerem que a temtica da pobreza permeia, ainda que de ma-
neira oblqua, o discurso de posse de presidentes brasileiros no perodo ps-ditadura.
Identificamos tambm que a semntica dos componentes de transitividade indicia uma
tendncia salvacionista e heroica como um trao recorrente que refere a inteno de
cada presidente eleito em se distanciar de prticas de mandatrios anteriores.
Palavras-chave: prticas discursivas, poltica, pobreza, transitividade, atores sociais

Abstract. The purpose of this paper is to show how the social issue of poverty, ge-
nerated by inequalities, constitutes the cornerstone in the construction of identity
policies in the Brazilian post-dictatorship period. We compare the ideological goals
conveyed by five Presidents in their inaugural speech. We start from a theoretical
triangulation, whose vertices are Critical Discourse Analysis (CDA, Fairclough 2003)

Recibido: 27 de mayo de 2015 Aceptado: 10 de agosto de 2015.

ALED 15 (2), pp. 219-238 219


15 (2)

Systemic Functional Linguistics (SFL, Halliday and Mathiessen 2004) and the Repre-
sentation of Social Actors (van Leeuwen 2008). Our findings suggest that the issue of
poverty permeates, albeit obliquely, the discourse of most post-dictatorship Brazilian
Presidents. The semantics of the transitivity system indicates a salvationist and heroic
trend regarding the intentions expressed in the speech of each successor president. We
identified a recurring trait associated with the intention of each newly elected President
to distance himself from previous practices.
Keywords: discursive practices, politics, poverty, transitivity, social actors

Introduo
Este artigo objetiva apontar a questo da pobreza, acentuada pelas desi-
gualdades sociais, como uma espcie de viga mestra que sustenta a construo
de uma poltica de identidades no contexto brasileiro ps-ditadura. O termo
poltica de identidades aqui empregado para caracterizar o conjunto de repre-
sentaes similares, existentes entre planejamento de aes governamentais e
metas ideolgicas de Chefes de Estado em suas prticas discursivas. Abordar
prticas sociais com base em pronunciamentos polticos significa buscar uma
conexo entre a esfera pblica e o espao social. Consideramos que prticas
sociais so, em parte, questes de discurso e vice-versa. Nessa dupla direo, o
tema em destaque - poltica de identidades e desigualdades sociais - envolve no
s fenmenos sociais no campo poltico, mas tambm fenmenos de natureza
lingustico-discursiva.
Quanto ao termo desigualdades sociais, empregamo-lo em consonncia
com uma srie de pares antagnicos, cujos sentidos se encontram incorporados
em nossas prticas discursivas de maneira naturalizada, tais como riqueza e
pobreza, igualdade e desigualdade, bem como incluso e excluso entre
outros. Mais que pistas lingustico-discursivas, as expresses mencionadas
significam representaes que fazem parte da nossa memria social, tal como
j discutido em Silva (2007: 51).
Nessa perspectiva, nosso percurso analtico crtico encontra-se balizado por
perguntas voltadas para o sentido representacional da linguagem: (a) como a
pobreza representada nos discursos de posse dos presidentes?; (b) que posio
ocupam os atores sociais atravs da maneira com que so representados?; (c)
como se encontra representada, nos textos pertinentes aos discursos selecio-
nados, a agncia dos processos relacionados ao de combate pobreza?; e
(d) que pistas os componentes de transitividade nos fornecem, concernentes
ao caminho almejado para polticas pblicas?
Para tanto, investigamos propostas de soluo voltadas para as desigualda-
des sociais, de modo especfico, entre as metas ideolgicas tecidas pelos cinco
ltimos chefes de Estado em seus respectivos discursos de posse. Ponderamos
que metas ideolgicas costumam aparecer espelhadas em representaes
de uma realidade almejada, ou vivenciada, a partir de um dado momento

220
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

historicamente situado. Como representaes lingustico-discursivas, podem


ser identificadas na materialidade de um texto, por meio da posio ocupada
por atores sociais, participantes de processos na condio de agente, recebedor
beneficiado ou afetado, sobretudo, como portador marcado por qualificaes
ou juzos de valor (termos e valores simblicos). Em poucas palavras, conside-
ramos que metas ideolgicas emergem de prticas discursivas, seja em termos
de (des)construes ou apropriaes no mundo poltico, seja nas relaes de
poder, o que permite (des)velar pistas das identidades dos envolvidos, direta
ou indiretamente, nas prticas sociais.
Dentro do cenrio histrico-poltico do Brasil, onde se pode navegar rio
abaixo na correnteza de um tempo correspondente aos ltimos vinte e cinco
anos, selecionamos discursos dos ex-presidentes Fernando Collor de Mello
(1990), Itamar Franco (1992), Fernando Henrique Cardoso (1995), Luiz
Incio Lula da Silva (2003) e da atual presidente Dilma Rousseff (2011 e 2015).
Cabe esclarecer que, para o presente estudo, utilizamos apenas um discurso
de posse dos presidentes Fernando Henrique Cardoso e Lus Incio Lula da
Silva, embora ambos tenham exercido dois mandatos como Chefes de Estado,
reeleitos pelo povo, a exemplo de Rousseff.1
Diante de tal proposta, apoiamo-nos no construto terico da Anlise do
Discurso Crtica (ADC), na perspectiva de Fairclough (1992, 2001, 2010),
para enfocar a dimenso exterior da linguagem, ou seja, o discurso como prtica
social. Registramos, aqui, algumas consideraes, conforme delineadas em Silva
(2009, 2012) a partir de Fairclough (2003, 2010) e Chouliaraki e Fairclough
(1999). A anlise do discurso que enfoca a lngua como prtica social e o
texto como um evento comunicativo significa uma forma de pesquisa social,
considerada uma prtica terica crtica, baseada na premissa de que prticas
opressoras podem ser combatidas por meio da palavra e, em condies prop-
cias, at mesmo transformadas. Essa direo crtica permite-nos ponderar que
pronunciamentos polticos aquilatados por bases ideolgicas costumam emergir
conjugados com projetos sociais, o que os torna passveis de serem avaliados e,
no caso das desigualdades sociais, desconstrudos, pelo menos discursivamente,
em favor de uma nova ordem social
Com vistas a enlaar, desde um ponto de vista terico-metodolgico, a di-
menso que faz da lngua um contrato social (discurso) com a sua interioridade
(gramtica), recorremos Lingustica Sistmico-Funcional de Halliday (1994),
ampliada em Halliday & Mathiessen (2004). Nessa direo, completamos o
conjunto de aspectos metodolgicos com a proposta de representao de atores
sociais, em termos de incluso e excluso, de acordo com a categorizao de
van Leeuwen (1997, 2008). O material escolhido para este estudo envolve os
discursos de posse dos cinco presidentes brasileiros, eleitos dentro do sistema
direto de votao popular. O recorte analtico j comea pelo gnero escolhi-
do (discurso poltico), sobretudo, devido natureza democrtica da prtica
social do voto direto nas urnas, o que sugere, pelo menos em princpio, que os

221
15 (2)

discursos de posse encontram-se afinados com a mentalidade coletiva (Freitas-


Escrcio 2014).
O artigo encontra-se dividido em quatro partes, alm desta introduo e das
consideraes finais Apresentamos um breve histrico de concepes recentes
em torno do conceito de pobreza, mediado por um paralelo entre privao
e desigualdade, o que canalizado para informaes sobre pesquisas voltadas
aos temas pobreza e desigualdade social, tanto no Brasil quanto na Colmbia
e na Argentina Em seguida, destacamos a triangulao terica que baliza o
estudo, para alcanar os procedimentos metodolgico-tericos da pesquisa,
que de natureza qualitativa (descritiva e interpretativa). A parte dedicada
anlise encontra-se subdividida em quatro sees: a representao social dos
agentes; a posio dos atores sociais com relao ao fim dos efeitos da pobreza;
a semntica dos processos relacionados pobreza; e uma poltica de identidades
voltada para desigualdades sociais. Nas consideraes finais procuramos sinte-
tizar uma possvel forma de contribuio para o fortalecimento do olhar crtico
de analistas do discurso para o perfil de chefes de Estado da Amrica Latina.

1. Pobreza e desigualdade
Inicialmente, deve-se ressaltar que o fenmeno social da pobreza pode
ser conceituado luz de diferentes abordagens histricas. De acordo com o
estudo publicado por Crespo e Gurovitz (2002), trs concepes a respeito
da pobreza foram desenvolvidas no decorrer do sculo XX: sobrevivncia,
necessidades bsicas e privao relativa. O enfoque da sobrevivncia, o mais
restrito dos trs, vigorou at a dcada de 50. Tal abordagem consistia em ca-
racterizar to somente o limite mnimo necessrio para a sua sobrevivncia de
um indivduo. A partir de 1970, a pobreza ganhou conotao de necessidade
bsica, mediante destaque de condies favorveis para qualidade de vida, tais
como servio de gua potvel, saneamento bsico, sade, educao e cultura.
Nos anos oitenta, esse fenmeno social passou a ser apreendido como privao
relativa. Dessa forma, sair da linha da pobreza passou a equivaler ao alcance de
nveis de conforto, atrelados ao desenvolvimento de papis e comportamentos
socialmente adequados.
A questo da privao relativa evoluiu tendo como um de seus principais
formuladores o ganhador do prmio Nobel de Economia (1999), o indiano
Amartya Sean (2010: 120), para quem a pobreza pode ser definida como uma
privao de capacidades Ao lado dessa concepo terica, cabe registrar a
posio de Silva (2008: 270), que discute o fenmeno social da pobreza a partir
de um conjunto de problemas de uma dada sociedade, que se interceptam
na engrenagem dos sistemas: econmico, poltico e social. Trata-se de uma trade
que pressupe privaes, entre elas a falta de liberdade de escolha.
Ao se levar em conta o campo de aquisio de conhecimento, dentro da
esfera social, pode-se ponderar que a falta de liberdade de escolha, em termos

222
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

de acesso a uma educao formal, constitui de fato a razo maior que gera
a privao de capacidades, a que se refere o ganhador do prmio Nobel em
sua teoria. Por outro lado, o prprio termo privao de capacidades remete
escassez de condies para desenvolvimento de habilidades. Isso nos permite
evocar o pensamento de Suzane Romaine (1982: 201), sociolinguista britnica,
para quem as sociedades distribuem seus recursos comunicativos de maneira
diferente e os indivduos desenvolvem suas habilidades no contexto de riqueza
a que tm acesso. Nesse sentido, permitimo-nos sugerir que a questo de
privao relativa aparecer sempre atrelada a razes de natureza econmica,
poltica e social, com consequncias que mantm uma relao de causa efeito,
nem sempre positivos, entre o campo do poder poltico e os meios educacionais.
Abrimos espao para ponderarmos, aqui, o seguinte: a escola deveria
constituir a fonte mais imediata do poder no que concerne distribuio no
s de recursos econmicos, mas, principalmente, de conhecimento para desen-
volvimento de habilidades voltadas para a dimenso cognitiva dos estudantes
em termos de expanso de capacidades. Resulta que, no contexto brasileiro,
em decorrncia do carter antagnico das estruturas polticas e sociais, com
repercusso no meio educacional, o consenso absoluto, sobretudo, com relao
ao pensamento e prticas hegemnicas, permanece to somente no imaginrio
coletivo.
A propsito, de acordo com o Programa das Naes Unidas para o
Desenvolvimento (PNUD 2010), em seu relatrio sobre distribuio de renda
frente a desigualdades, o Brasil tem o terceiro pior ndice de desigualdades do
mundo. Ainda, segundo o referido relatrio, a desigualdade na regio se man-
tm de maneira persistente, sendo historicamente alta, alm de se reproduzir
sempre em contexto de baixa mobilidade social. Compondo um pouco mais
o panorama histrico da pobreza e da desigualdade no Brasil, vale mencionar
dados que o Instituto de Pesquisas Aplicadas (IPEA), publicados no final de
2013 em relatrio intitulado: Duas dcadas de desigualdades e pobreza no
Brasil medidas pela Pnad/IBGE.
Segundo o relatrio do IPEA (2013: 30), um dos aspectos das mudan-
as sociais no Brasil desde o incio dos anos 1990 concerne diminuio das
desigualdades entre grupos, com forte crescimento da renda principal entre
camadas historicamente menos privilegiadas. Uma breve mirada nos dados do
mencionado relatrio permite-nos considerar que, no Brasil, as ltimas duas
dcadas trouxeram avanos significativos no combate pobreza e desigualdade.
No obstante, pode-se ponderar que se trata de melhorias insuficientes para
sanar grandes distores sociais existentes no contexto brasileiro, conforme o
documento (PNUD 2010) mencionado no pargrafo anterior.
Quanto ao tipo de problema que nos interessa descrever e explicar,
destacamos o dilema das desigualdades, tema cada vez mais constante nos
estudos crticos do discurso, conforme pesquisas transdisciplinares voltadas
realidade de pases latino-americanos, desenvolvidas, no Chile, por Montecino

223
15 (2)

(2011) e por Silva e Pardo Abril (2010), em estudo comparativo entre Brasil e
Colmbia, alm das investigaes realizadas, na Argentina, por Pardo (2006,
2008) entre outros autores. Cabe, aqui, ressaltar que se trata de um conjunto
de linhas de investigao que configuram o projeto da Rede Latino-americana
de Estudos da Pobreza Extrema REDLAD, em vigncia desde 2006, voltado
para o escopo central de discutir razes de desigualdades sociais, bem como
denunciar prticas polticas opressoras. Isso, mediante identificao e rigorosa
anlise lingustica dos papis discursivos de atores sociais, sobretudo, no que
concerne agentividade, implcita ou explcita, atrelada a cada um. Como
bem observa Montecino (2011: 70), en el discurso se asignan diversos grados
de participacin y responsabilidade a los distintos referentes y actores sociales
(indivduos, grupos e instituciones) que se introducen en l.
No mbito dos estudos crticos do discurso, conforme reitera Silva (2008,
2009, 2012, 2015), o trabalho do linguista, voltado para os estudos crticos do
discurso, deve objetivar no s a descrio rigorosa dos aspectos lingustico-
-discursivos contextualizados, mas, sobretudo, promover a interveno ativa e
proposital na realidade social encontrada. nesse sentido que se pode apontar,
no contexto brasileiro, o interesse crescente de pesquisas nessa mais nova faceta
da Lingustica que, alm de contemplar a interioridade da lngua como sistema
estrutural (gramtica), desde uma perspectiva funcional, dedica-se de modo
especfico sua exterioridade multifuncional (discurso), dimenso que faz da
lngua um contrato social.

2. Das bases tericas


No mbito deste estudo, caracterizamos a representao como uma categoria
lingustico-discursiva, que emerge da construo de significados edificados na
materialidade do texto, os quais adquirem significaes na dimenso da lngua
como contrato social. As propostas que constituem nossos vrtices de base terica
contemplam no s a exterioridade da linguagem, nos moldes de Fairclough
(2001, 2003), mas tambm sua interioridade, aqui, enfocada sob o prisma das
macrofunes dentro da teoria da Lingustica Sistmico-Funcional, desenvolvida
por Halliday (1994) e ampliada em Halliday e Matthiessen (2004).
O dilogo entre essas duas perspectivas tem-nos permitido trabalhar o
lingustico no interior do social e vice-versa, como se fosse uma estrada dupla
que segue na mesma direo, mas balizada de modo especial pelas instncias
do discurso (Silva 2009). De maneira complementar, examinamos pistas
lingustico-discursivas que indiciam como atores sociais so representados em
textos, o que nos permite identificar no s os posicionamentos ideolgicos
em relao a eles, bem como ao raio de ao sobre a realidade, de acordo com
a proposta de van Leeuwen (2008), para quem a representao, dentro de um
sistema lingustico, envolve significados que geram efeitos de significao e
sistemas simblicos.

224
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

Na perspectiva de uma anlise de discurso textualmente orientada (ADT),


conforme prope Fairclough, (2003), lanamos nosso olhar sobre o significado
representacional da linguagem, plasmado em textos escritos de onde emergem as
significaes ao serem oralizados em discurso Nas palavras de Fairclough (2001:
91), enfoca-se discurso como uma prtica, no apenas de representao do
mundo, mas de significao do mundo, constituindo e construindo o mundo
em significados. De modo paralelo a essa dimenso social de significados,
aprofundamos nosso olhar em direo metafuno ideacional, macrocategoria
hallidayana que, nas palavras de Fairclough (2001: 92), concerne aos modos
pelos quais os textos significam o mundo e seus processos, entidades e relaes.
Nosso enfoque terico incide, pois, nos elementos de natureza lxico-
-gramatical, enquanto parte da interioridade do sistema lingustico, para des-
crever e interpretar o funcionamento dos mesmos na exterioridade (discurso),
sobretudo, como formas de representao mediadas por recursos associados a
trs elementos de ordens do discurso: gnero, discurso e estilo, conforme prope
Fairclough (2003). Em poucas palavras, o termo gnero encontra-se associado
a uma forma altamente elaborada de conscincia socio-cultural-prtica, como
uma forma de ao social e at mesmo como uma espcie de artefato cultural
da sociedade, expresso sugerida por Marcuschi (2008). Recomenda Fairclough
(2003) que o termo discurso equivale a uma forma de prtica social (e no
individual), mas tambm pode ser visto como uma unidade pragmtica, em
termos de modo de representao e de controle sobre as coisas. Quanto ao
terceiro elemento de ordens do discurso, Fairclough (2003) denomina-o estilo,
o que permite considerarmos o mesmo como uma forma de identidade, em
termos de conduta, tanto social quanto pessoal, uma vez que envolve atitudes
e intenes de um falante/escritor. Ponderamos, ainda, que estilos podem ser
identificados atravs de recursos argumentativos e retricos na materialidade
de textos, no caso, textos preparados para serem lidos (discursos proferidos
por Chefes de Estado).
Tratamos de distinguir a transitividade da lngua nos moldes de Halliday
e Mathiessen (2004), mediante o enfoque da funo ideacional da linguagem,
voltada para os componentes de uma unidade de informao (orao), equi-
valente a uma unidade de fala. Enquanto na ADC a questo da representao
se configura no discurso, vinculada ao eixo do conhecimento (relao de con-
trole sobre as coisas), dentro dos trs elementos de ordem do discurso, a LSF
enfoca a representao dentro da funo ideacional da linguagem mediante a
transitividade oracional identificada por meio de trs componentes: processo
verbal, seus participantes, bem como circunstncias (Halliday1994).
Quanto aos processos, esses podem ser visualizados na figura abaixo. Trata-
se de uma analogia tecida por Silva (2013) para explicar tipos de processo em
portugus a partir de outra construo metafrica, com base na proposta de
Halliday (1994), reapresentada em Halliday e Mathiessen (2004). Em poucas
palavras, a funo ideacional enquanto componente principal do significado

225
15 (2)

no sistema lingustico consiste, em parte, na expresso do contedo, da


gramtica da experincia do falante/escritor, conforme sugerem Halliday e
Matthiessen (2004: 172), no que concerne ao mundo exterior, fsico (do fa-
zer), ao mundo das relaes abstratas (do ser), bem como ao mundo interior,
cognitivo (do sentir), ou seja, o mundo da conscincia. Vejamos.

Figura 1: Mandala da Gramtica da Experincia

A Mandala da Gramtica da Experincia, conforme j explicitada em Silva,


(2013: 91-92), corresponde a uma aproximao metafrica da energia emanada
dos centros geradores de nosso mundo conceptual e lingustico caracterizado, na
proposta hallidayana, por seis tipos de processos (indicados, acima, ao redor da
mandala) material, mental, relacional, comportamental, verbal e existencial
, cujos significados prototpicos, exibidos no interior das formas sextavadas,
constituem pistas tanto para anlise lxico-gramatical quanto semntico-
-discursiva. Enquanto os trs primeiros processos citados materiais, mentais e
relacionais podem ser considerados bsicos, os trs ltimos comportamentais,
verbais e existenciais costumam ser caracterizados como secundrios, porque
se encontram mesclados, em termos de significado(s), justamente pela proxi-
midade das fronteiras de sentido intercaladas pelos processos bsicos.
Por outro lado, cabe ressaltar que, neste trabalho, para a categoria halli-
dayana de participantes, adotamos o modelo de van Leeuwen (1997), como
um desdobramento especfico, em termos de ferramentas analticas, o que
nos permite uma anlise lingustico-discursiva mais detalhada no mbito do
significado representacional da linguagem. Sugere van Leeuwen (1997) que a
representao concerne a maneiras como atores sociais so representados em
textos, o que pode indiciar posicionamentos ideolgicos em relao a eles e
a suas atividades. Trata-se de uma proposta analtica que conjuga o social e o
lingustico, mas com nfase na agncia sociolgica. Conforme sintetizado em

226
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

Silva e Ramalho (2008), no modelo de van Leeuwen (1997), as representaes


indiciam uma incluso ou uma excluso de atores sociais para servir, no discurso,
a interesses e finalidades particulares. Atores podem ser includos, suprimidos
ou colocados em segundo plano na representao. A primeira categoria sugerida
por van Leeuwen (1997) concerne excluso, que se encontra subdividida em
supresso e encobrimento, sendo que essa ltima maneira pode ser explicada
como uma forma de se colocar em segundo plano algo que no convm ser
mencionado diretamente no discurso. No caso da supresso, a excluso no
deixa marcas na representao, uma vez que o enunciador apaga, por uma dada
convenincia, tanto os atores sociais envolvidos, quanto as atividades por eles
desempenhadas. Na excluso por encobrimento os atores sociais aparecem sob a
forma de algum componente textual, o que indicia se tratar de uma excluso
radical, nos termos de van Leeuwen (1997).
A incluso de atores sociais no texto pode ser realizada de diversas manei-
ras. De acordo com uma extensa rede proposta por van Leeuwen, destacamos,
aqui, categorias como ativao e passivao, que por si s j explicitam os
papis conferidos na representao de sujeio e beneficiao. A ativao pode
ocorrer por circunstancializao, mediante circunstncias preposicionadas, no
caso do portugus, ligadas em geral pela preposio por, que pode aparecer,
tambm, na forma de contrao com um artigo definido pelo. Os atores po-
dem tambm ser representados em termos de sua identidade nica quando
nomeados, ou categorizados, o que corresponde s subcategorias nomeao e
categorizao. A nomeao realiza-se tipicamente atravs de nomes prprios,
ao passo que a categorizao ocorre por funcionalizao, identificao, bem
como por avaliao. A primeira escolha representacional ocorre quando os
atores so referidos em termos de uma atividade, ocupao ou funo qual
esto ligados.
Ao trabalharmos na perspectiva multifuncional do significado da lingua-
gem em curso etimologicamente dis+curso que equivale ao que corre em
vrias direes, acercamo-nos de uma dimenso interior (estrutural), razo
pela qual buscamos suporte terico e metodolgico tambm na Lingustica
Sistmico Funcional (LSF). Trata-se de uma teoria da linguagem que pos-
sibilita uma descrio lingustica, com foco na organizao gramatical e
semntica, o que nos permite desvendar, em termos de contedo, os sentidos
representacionais, veiculados na dimenso da exterioridade (discurso) de um
texto, uma vez que ali j circulam internamente uma gama de significados,
sempre relacionados a um dado contexto de situao e de cultura.

3. Procedimentos metodolgicos
Quanto aos procedimentos metodolgicos, no momento inicial da pes-
quisa, seguimos algumas observaes tericas sugeridas por Bauer e Aarts
(2000: 56), concernentes construo de um corpus com dados empricos.

227
15 (2)

Afirmam os dois autores que um corpus uma interseo histrica. A maio-


ria dos materiais tem um ciclo natural de estabilidade e mudana. Sempre
de acordo com os referidos autores, pode-se considerar que os discursos de
posse dos presidentes ps-ditadura correspondem ao intervalo de tempo
dentro do qual um corpus de materiais relevantes e homogneos deve ser
selecionado. No obstante, conforme j discutido por Silva e Ramalho
(2008: 273), sabemos que a realidade no pode ser reduzida ao emprico
ao nosso conhecimento sobre ela, que ser sempre de natureza contingente,
mutvel e parcial. Assim, na esteira do pensamento de Fairclough (2003:
14), assumimos, no contexto do presente trabalho, o seguinte: em toda
anlise escolhemos responder a determinadas questes sobre eventos sociais
e textos, e no a outras questes possveis.
Aps o recorte do gnero (discurso poltico) e do tipo textual (pronun-
ciamentos de chefes de Estado empossados), os documentos selecionados
foram submetidos a um segundo passo metodolgico, qual seja, interrogar
o material documental com vistas a descrever e interpretar questes sociais,
mediante aproximao de dois pontos configurados nas dimenses da lin-
guagem: o lxico-gramatical (interioridade) e o discursivo (exterioridade).
Para aproximar respostas s questes de pesquisa, apresentadas na intro-
duo, valemo-nos de seis textos distintos, que foram proferidos, respectiva-
mente, pelos presidentes da Repblica Federativa do Brasil, eleitos por voto
direto. Entre os textos selecionados, dois correspondem aos discursos de posse
da atual presidente. A deciso metodolgica de um recorte temporal para
seleo das amostras incidiu sobre os discursos situados entre os anos 1990
e 2015, tempo que faz parte do perodo ps-ditadura militar, por envolver
o movimento democrtico restaurado nos anos oitenta.
Buscamos examinar aspectos em comum representados nos seis textos
selecionados, o que nos permitiu realizar um recorte dos excertos que corres-
pondiam temtica da pesquisa. Em seguida, os fragmentos que envolviam o
campo semntico de pobreza foram submetidos a uma microanlise a partir
dos componentes da transitividade, ou seja, dos processos verbais propria-
mente ditos, participantes e circunstncias. A posio dos participantes foi
identificada de acordo com a representao dos atores sociais, conforme
caracterizao proposta por van Leuween (1997), voltada para a incluso,
especificada em termos de agente, beneficiado e afetado entre outros papeis
pertinentes aos demais componentes de transitividade na estrutura oracional.
Como esclarece o referido autor, atores sociais podem ter sua agncia ofuscada,
ou enfatizada; podem ser representados por suas atividades ou enunciados;
ou ainda podem ser referidos por meio de julgamentos, em termos de con-
jecturas acerca do que so ou do que fazem. O enfoque na macrocategoria
representao permite-nos no s a realizao de uma triangulao terica,
mas o desdobramento analtico apresentado a seguir.

228
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

4. A caminho das anlises e discusso de resultados


As anlises preliminares permitiram agrupar enunciados que envolviam
temas recorrentes em conjuntos especficos, de acordo com os componentes da
transitividade. Os dados foram agrupados nos seguintes subconjuntos: a repre-
sentao social dos agentes, bem como dos afetados; a posio dos atores sociais
com relao ao fim dos efeitos da pobreza; a semntica dos processos relacionados
pobreza; a poltica de identidades voltada para desigualdades sociais, paralela
identidade do povo beneficiado (recebedor).

4.1. A representao social de agentes e de afetados


Os fragmentos de discurso, enfocados a seguir, permitem apontar atores
sociais frente questo da pobreza. Os excertos destacados para este tpico
encontram-se registrados em textos escritos (vide marcao de linhas), que
constituem documentos pertinentes aos discursos de posse de Collor (1990) e de
Itamar (1992). Observe-se que h uma oscilao nas formas de representao do
ator social, que pode ocupar a posio de agente, mas ao mesmo tempo assumir
um papel de afetado.
Embora o campo semntico da pobreza ocupe um plano de fundo, costuma
figurar na posio de alvo, marcado por expanso, o que pode ser observado
no final do fragmento abaixo.
[1]. COLLOR (1990, linhas 210-212) - Minha gerao no admite mais conviver
com um Brasil gigante econmico, mas pigmeu social: a dcima economia
do globo com indicadores sociais registrando tanta penria, tanta doena e
tanta desigualdade.

O termo minha gerao configura um ator social, ao mesmo tempo pos-


sessivado (minha) e generalizado, ao assumir discursivamente o papel interlocutor
de um grupo maior, o qual no admite uma forma de comportamento conviver
com um Brasil. Observe-se que o termo Brasil includo no discurso no como
ator social, mas to somente como termo adverbial, o que van Leeuwen (2008)
aponta como incluso por circunstancializao. Quanto aos termos gigante
econmico /mas/ pigmeu social sugerimos que ocorre uma incluso, mediante uma
generalizao, reforada atravs de um paralelismo por oposio, marcado pelo
conector argumentativo (mas) e acentuado, no caso, por um contraste metafrico.
O final do enunciado marcado por uma repetio estrutural icnica, com funo
intensificadora nos segmentos nominais em lista: ...tanta penria, tanta doena
e tanta desigualdade. Trata-se de trs elementos lexicais associados, ainda que
indiretamente, temtica da pobreza. Examinemos outro fragmento discursivo.
[2]. ITAMAR (1992, linhas 18 e 19) - Um pas no pode ter a sua modernidade
recluda em setores de ostentao enquanto o resto do povo se afronta, todos
os dias, com a fome, o desespero, a doena e a ofensa.

229
15 (2)

Observe-se, acima, que o sintagma nominal um pas configura o ator


social marcado, no caso, por meio de forma pronominal indefinida (um),
o que o remete a uma generalizao, categoria sugerida por van Leeuwen
(2008), visto que o enunciador no se inclui. O sintagma verbal no pode
ter explicita um processo relacional (ter) que envolve um valor a sua mo-
dernidade recluda, precedida de uma modalidade dentica (pode) reforada
pela polaridade negativa (no). O elemento circunstancial setores de ostentao
mitiga a polaridade entre modernidade recluda em paralelo, por contraste,
com o resto do povo, o que remete a uma coletivizao, que no representa
atores quantitativamente, mas os trata por meio da pluralidade, em termos de
van Leeuwen (1997). Cabe ressaltar, ainda, a escolha das formas vocabulares,
por meio da qual o ator social povo encontra-se representado, associado a
termos voltados para o campo semntico da excluso.

4.2. A posio dos atores sociais com relao ao fim dos efeitos da pobreza
Nos excertos abaixo, retirados dos respectivos textos/pronunciamentos de
Collor (1990) e de FHC (1995), destacamos, por meio de uma microanlise
dos componentes lingustico-discursivos, a representao dos agentes, bem como
a posio ocupada pelos mesmos no que concerne a aes contra os efeitos da
pobreza, tais como vergonha, misria, injustia e fome. Vejamos.
[3]. COLLOR (1990, linhas 213-214) - A finalidade maior de meu Governo
libertar o Brasil da vergonha, da misria e da injustia.

Ressalte-se que o ator social governo encontra-se em posio oblqua,


possessivada (meu). No obstante, como responsvel pela agncia do processo,
representado mediante o que van Leeuwen (1997.) sugere como classificao,
detalhada por meio de uma especificao a finalidade de meu governo. A esco-
lha de uma representao por meio de classificao indicia o que franqueado
a um grupo maior, especificando-se-lhe a responsabilidade quanto ao processo
da ao, sempre de acordo com van Leeuwen. Observe-se que a agentividade
em meu governo coaduna-se com a tendncia em generalizar o ator social
responsvel pela ao associada ao processo libertar , que carrega, por sua
vez, um trao semntico de sentido salvacionista. Nos moldes hallidayanos,
identifica-se a ao da forma verbal (libertar) como um processo material abs-
trato transformativo. Observemos que se trata de alforriar metaforicamente o
ato social. No caso, cabe ao Brasil o papel de participante recebedor, beneficiado
como meta, sempre em posio de passivao em termos de van Leeuwen.
Trata-se de um ator social afetado, representado, sobretudo, com relao ao
alvo relacionado referncia: da vergonha, da misria, da injustia.
[4]. FHC (1995, linhas 242-44). Ns, brasileiros, somos um povo solidrio.
Vamos fazer desse sentimento a mola de grande mutiro nacional, unindo o
Governo e a comunidade, para varrer do mapa do Brasil a fome e a misria.

230
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

Na primeira unidade oracional, dentro do fragmento (4), observe-se que a


topicalizao do ator social recai na fuso estrutural e retrica dos componentes
de transitividade ns, brasileiros entidades valorizadas na forma de atributo
um povo solidrio por meio do processo relacional (ser) que, na primeira pessoa
do plural somos permite ao enunciador inserir-se nessa avaliao. Quanto
ao segundo segmento oracional, asseveramos, desde a perspectiva hallidayana,
que o grupo verbal vamos fazer configura um processo material abstrato
transformativo, enquanto o sintagma nominal desse sentimento funciona
como um circunstancial de contingncia, por meio do qual o grupo nominal
a mola de grande mutiro nacional adquire a conotao de termo agentivo,
com agncia sugerida para executar a ao limpeza varrer , processo material
abstrato, cujo alvo configura-se em duas referncias especficas a fome e a
misria. Observe-se, ainda, que o Brasil no aparece com ator social principal,
j que configura uma forma de representao em segundo plano, to somente
para especificar um circunstancial de localizao, no termo mapa do Brasil,
o que aparece tambm no fragmento abaixo, selecionado do discurso de Lula
(2003).

[5]. LULA (2003, linha 64). por isso que hoje conclamo: ns vamos acabar
com a fome em nosso pas.

No segmento oracional (5), destaca-se um ator social que se representa como


um dizente ativo ao conclamar por agregao e coletivizao, representada
na pluralidade do processo material transformativo vamos acabar , uma ex-
tenso que incide sobre uma meta especfica com a fome num circunstancial
de lugar em nosso pas. Cabe observar que tanto a agregao quanto a coleti-
vizao marcam os atores sociais, referidos de maneira retrica no discurso de
Dilma (2011).
[6]. DILMA (2011, linhas 114-16). No vou descansar enquanto houver bra-
sileiros sem alimentos na mesa, enquanto houver famlias no desalento das
ruas, enquanto houver crianas pobres abandonadas prpria sorte.

Em um paralelo comparativo entre os fragmentos (5) e (6), extrados dos


respectivos discursos de Lula (2003) e Dilma (2011), podemos constatar, mais
alm da retrica de natureza apelativa, em termos de significado identificacio-
nal (conduta), que a agncia dos processos relacionados pobreza, bem como
a existncia de efeitos causados diretamente pela pobreza, aproxima-se, de
modo recorrente, da forma pessoal de quem profere o discurso, representado
na declarao atitudinal no vou descansar expressa no processo material
abstrato transformativo, acentuado pela negao modalizadora. Enquanto no
segmento (5) destaca-se o uso da primeira pessoa do plural, representando uma
coletivizao, associada imagem do presidente, no fragmento seguinte (6),
distingue-se o uso da primeira pessoa do singular, o que sugere uma assimilao,

231
15 (2)

nos termos de van Leeuwen (1997), por meio uma referncia especfica da
presidente. Vejamos o fragmento (7) extrado do discurso de posse recente da
presidente em exerccio.
[7]. DILMA (2015, linhas 26-27). A partir do extraordinrio trabalho iniciado
pelo governo do presidente Lula, continuado por ns, temos hoje a primeira
gerao de brasileiros que no vivenciou a tragdia da fome.

Uma breve comparao entre os fragmentos (6) e (7), destacados nos


discursos da atual presidente do Brasil permite-nos apontar a manuteno de
uma poltica de identidades baseada nas metas ideolgicas tecidas por chefes
de Estado anteriores, em seus respectivos discursos de posse, entre as quais se
destaca a questo social da pobreza, representada, de maneira metonmica, por
seus efeitos, tais como a fome acarretada pela misria.

4.3. A Semntica dos processos relacionados pobreza


Os fragmentos (8) e (9), reapresentados para outros comentrios analticos
nesta subseo, permitem-nos destacar a semntica dos processos relaciona-
dos, ainda que de maneira encoberta, temtica da pobreza, uma vez que as
construes dos processos verbais propriamente ditos favorecem a temtica da
excluso, uma vez que os participantes dos processos so colocados em segundo
plano. Por outro lado, Cabe ressaltar que as aes sublinhadas nos referidos
excertos envolvem processos de natureza abstrata transformativa, longe de aes
concretas, voltadas para o mundo experiencial do fazer, bem como do agir.
[8]. COLLOR (1990, linhas 2013-214). A finalidade maior de meu Governo
libertar o Brasil da vergonha, da misria e da injustia.
[9]. DILMA (2011, linha 114). No vou descansar enquanto houver brasileiros
sem alimentos na mesa...

Os excertos acima indiciam que os sintagmas verbais, bem como os grupos


nominais relacionados a tpicos pertinentes pobreza, alinham um pensamento
libertrio e salvacionista ao discurso. A construo circunstancial, precedida
pela particular de negao em no vou descansar , a exemplo da construo
circunstancial topicalizada, no excerto (8), instala a figura de Chefes de Estado
dispostos a solucionar problemas da mesma natureza de maneira incansvel.
[10]. DILMA (2011, linhas 111-113). Mas ainda existe pobreza a envergonhar
nosso pas e a impedir nossa afirmao plena como povo desenvolvido.

Deve-se ressaltar que o termo pobreza constitui o participante (existente)


relacionado ao processo existir. O participante afetado, representado pelo
sintagma nosso pas encontra-se em segmentos oracionais reduzidos de
infinitivo. Observe-se que o fenmeno expresso no termo pobreza exerce
a funo de agente responsvel pelos processos de envergonhar nosso pas e

232
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

impedir nossa plena afirmao. Como o fragmento (8), pertinente ao discurso


de Collor (1990), o fenmeno da pobreza equivale a uma mcula social abstrata,
razo pela qual evoca o sentido aprisionado da vergonha direcionada para o
que implica excluso.

4.4. Uma poltica de identidades voltada para desigualdades sociais


Os fragmentos seguintes tm em comum a ideia de transformao, em
termos de um olhar para a pobreza, o que remete continuidade de polticas
pblicas em favor dos excludos.
[11]. ITAMAR (1992, linhas 20-23). A nica coisa que se reparte equitativamente
em sociedades injustas como a nossa o medo. A prpria classe mdia vive
sobre sob a angstia do empobrecimento rpido, e o seu padro de vida
reduziu-se dramaticamente nos ltimos meses, sem que isso significasse vida
melhor para um conjunto de trabalhadores.
[12]. FHC (1995, linhas 183-185) [O governo] se jogar por inteiro no grande
desafio - que do Brasil e no apenas desta ou daquela regio; que de
todos e no apenas dos excludos - de diminuir as desigualdades at acabar
com elas.
[13]. LULA (2003, linhas 251-254) Estamos comeando hoje um novo captulo
na histria do Brasil, no como Nao submissa, abrindo mo de sua sobe-
rania, no como Nao injusta, assistindo passivamente ao sofrimento dos
mais pobres, mas como Nao altiva, nobre, afirmando-se corajosamente no
mundo como Nao de todos, sem distino de classe, etnia, sexo e crena.
[14]. DILMA (2011, linhas 62-66) Reduzimos, sobretudo, a nossa dvida social,
a nossa histrica dvida social, resgatando milhes de brasileiros da tragdia
da misria e ajudando outros milhes a alcanarem a classe mdia.
[15]. DILMA (2015, linhas 35-36) - Em nossos governos, cumprimos o compro-
misso fundamental de oferecer a uma populao enorme de excludos, de
pessoas excludas, os direitos bsicos que devem ser assegurados a qualquer
cidado...

Os discursos de posse reforam a ideia de construo de um diferencial


entre as perspectivas de governos que se sucedem e a realidade da pobreza,
associada s prticas de governos anteriores. Com exceo do fragmento (11),
os excertos seguintes apresentam ideias de recomeo, sempre projetando aes
positivas, seja como desafio para a diminuio das desigualdades, seja como
marco de coragem na reduo da dvida social.
Uma breve comparao entre os excertos destacados nos fragmentos de (12)
e (13) e os fragmentos (14) e (15), pertinentes aos dois discursos de posse da
atual presidente do Brasil (Dilma Rousseff, 2011, 2015), permite-nos apontar
a manuteno de uma poltica de identidades baseada em metas ideolgicas teci-
das por chefes de Estado, entre as quais se destaca o dilema das desigualdades.

233
15 (2)

Com base nas escolhas lxico-gramaticais (representaes) identificadas nos seis


textos analisados, sugerimos que a recorrncia de expresses atreladas ao campo
semntico da pobreza tais como, angstia do empobrecimento, tragdia da
misria, desigualdades, sofrimento dos mais pobres , as quais se encontram
associadas ao campo de vergonha, o que evoca um desafio constante, da a
postura do combate, em termos ideolgicos. Vale destacar, ainda, que os termos
relacionados ao ator social Brasil, recebedor das aes dos governantes para sanar
uma dvida histrica social, mencionadas em termos de ddivas em favor de
uma populao enorme de excludos, remetem a uma posio de passivao
no discurso da presidente e de seus antecessores, como se misria e pobreza,
conforme j registrado em Silva (2013:88), fossem apenas as duas pontas de
um lao, cujo n circunstancial poderia banir a desigualdade na pirmide social
brasileira, mediante a concretude das aes governamentais futuras.

5. Consideraes finais
Os discursos de posse dos cinco ltimos presidentes ps-ditadura permi-
tem-nos confirmar que a temtica da pobreza tem constitudo a viga mestra
recorrente e, sobretudo, sequaz no desenho dos projetos polticos. Trata-se de
planos polticos ocorridos dentro de um tempo real em torno de vinte e cinco
anos, que coincide, ainda que de modo paralelo, com o florescer dos estudos
do discurso na Amrica Latina, consolidados em investigaes cujos frutos
acenam ainda para a necessidade de justia social, contra desigualdade.
Os resultados da anlise sugerem que a representao social dos que
vivem a angstia da excluso, do povo brasileiro no papel de afetado, ainda
que suposto beneficirio, e o agente das aes relacionadas pobreza sofreram
significativas alteraes em seu modo de representao ao longo dos anos.
Enquanto os discursos proferidos entre os anos de 1990 e 2003 representavam
aqueles que estavam em posio de vulnerabilidade socioeconmica como
excludos e resto do povo, destacando assim caractersticas negativas, os
discursos proferidos na partir dos anos 2003 at o momento representam
os mesmos atores sociais como os que melhoraram de vida, os que lutam
para sair da misria ou simplesmente utilizam termos que mitigam os traos
humanos, o que remete a uma mitigao da semntica negativa relacionada
ao ator social enfocado.
Da mesma forma, observa-se uma alterao na representao dos atores
sociais responsveis pela agncia das aes relacionadas pobreza. Os discursos
proferidos entre 1990 e 2003 apresentam os atores sociais como classificados
e funcionalizados, nos termos de van Leuween (2008), o que imprime um
carter impessoal e coletivo, s aes. J os discursos proferidos aps 2003
apontam uma tendncia contrria, uma vez que o enunciador revela-se como
agente, o que torna seus pronunciamentos mais personalizados, fundindo a
agncia com a figura do presidente em questo.

234
Denize E. Garcia da Silva e Mara C. S. Freitas-Escrcio: Poltica de identidades e desigualdades sociais...

No contexto dos dados analisados, desvela-se, pois, entre as recorrncias


lxico-gramaticais, a presena de processos que reforam a semntica salvacio-
nista e heroica do Chefe de Estado. Da mesma forma, constata-se a repetio
de atores sociais que representam uma sociedade generalizada e um grupo
social mais amplo em posio de passivao, o que sugere a manuteno da
identidade de um povo beneficiado, bem como de um pas passivo e recebedor.
Pode-se apontar, por outro lado, uma recursividade na ideia de ruptura com
prticas de governos anteriores e renovao com novas prticas.
Alm disso, a forma de representao da pobreza sofreu alteraes nos
discursos de posse, o que indicia modificaes concomitantes no contexto
social brasileiro, no que concerne a uma diminuio das desigualdades entre
grupos e crescimento da renda entre camadas historicamente menos privi-
legiadas. guisa de concluso, ressaltamos que uma nova viso de prticas
sociais do passado s ser possvel mediante mudanas de perspectivas po-
lticas, no s por parte de governantes, mas, sobretudo, por parte de cada
um de ns na busca do fortalecimento de uma conscincia cidad crtica.
Nesse sentido, como pesquisadores engajados, cabe-nos o papel de ator ativo
e participativo na vigilncia das aes de Chefes de Estado no mbito do
continente latino-americano.

Notas

1 Os textos selecionados, correspondentes aos discursos de posse de cada presidente,


encontram-se registrados, na ntegra, no site www.biblioteca.gov.br . ltimo acesso
em 24.05.2015
Dilma 2015: http://www2.planalto.gov.br/acompanhe-o-planalto/discursos/
discursos-da-presidenta/discurso-da-presidenta-da-republica-dilma-rousseff-
durante-compromisso-constitucional-perante-o-congresso-nacional-1
Dilma 2011: http://www2.planalto.gov.br/acompanhe-o-planalto/discursos/
discursos-da-presidenta/discurso-da-presidenta-da-republica-dilma-rousseff-
durante-compromisso-constitucional-perante-o-congresso-nacional
Lula 2003: http://www.biblioteca.presidencia.gov.br/ex-presidentes/luiz-inacio-
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FHC1995: http://www.biblioteca.presidencia.gov.br/ex-presidentes/fernando-
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Collor 1990: http://www.biblioteca.presidencia.gov.br/ex-presidentes/fernando-
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Oxford: Oxford University Press.

Denize Elena Garcia da Silva e pesquisadora Colaborada permanente junto


ao Programa de Ps-Graduao em Lingustica da Universidade de Braslia,
onde atua como docente desde 1987. Mestrado em Lingustica pela UnB
(1991), Doutorado em Lingustica Hispnica pela UNAM, Mxico (1996),
Ps-Doutorado (2009) na Universidade de Lisboa (FLUL) com estgio de
pesquisas junto ao Instituto de Lingustica Terica e Computacional (ILTEC)
de Portugal (2009). Membro e fundadora do Grupo de Estudos de Linguagem
do Centro-Oeste (GELCO). Lder do Grupo Brasileiro de Estudos de Discurso,
Pobreza e Identidades (Diretrio do CNPq). Presidente da ALED - Associao
Latino-americana de Estudos do Discurso - ALED (binio 2013-15) e editora-
chefe do peridico internacional Cadernos de Linguagem e Sociedade (Papers
on Language and Society).
Direo eletrnica: [email protected]

237
15 (2)

Mara Cristina Santos Freitas-Escrcio. Mestre em Lingustica (2014)


pelo Programa de Ps-Graduao em Lingustica da Universidade de
Braslia (UnB), onde atua como pesquisadora permanente junto ao Ncleo
de Estudos de Linguagem e Sociedade (NELiS), no Centro Avanado de
Estudos Multidisciplinares (CEAM). Graduada em Educao pelo Instituto
de Educao Superior de Braslia (IESB) e docente pela Secretaria de Estado
de Educao - SEE/DF, a autora realizou seus primeiros trabalhos de pesquisa
no campo educacional. Atualmente, dedica-se ao estudo do gnero discurso
poltico, bem como a formas de representao de atores sociais em textos.
membro ativo do Grupo de Pesquisa Lingustica Sistmico-Funcional como
instrumental terico-metodolgico para anlise do discurso (Diretrio do
CNPq).
Direo eletrnica: [email protected]

238
Reseas

Arnoux, Elvira Narvaja de y Zaccari, Vernica (eds.) 2015. Discurso y pol-


tica en Sudamrica. Buenos Aires: Biblos. 402 pp. ISBN: 978-987-691-359-1
Discurso y poltica en Sudamrica es el producto de un trabajo colectivo
enmarcado en los proyectos que desarrolla el equipo de investigacin dirigido
por Elvira Narvaja de Arnoux, en la Universidad de Buenos Aires. Desde hace
algunos aos, la problemtica del discurso poltico latinoamericano se ha
tornado central para los investigadores de este equipo, llevndolos a producir
obras individuales o conjuntas que abordan el fenmeno (Arnoux 2008, Ar-
noux et al. 2012, Arnoux y Nothstein 2014, entre otros), siendo sta la ms
reciente publicacin que contina explorando el tema. El libro comienza con
una presentacin a cargo de las editoras, Elvira Narvaja de Arnoux y Vernica
Zaccari, en la cual se deja claro el enfoque de trabajo y el hilo conductor que da
unidad y coherencia a los diez captulos que siguen: un recorrido analtico por
los discursos de actores polticos clave en la escena latinoamericana, abarcando
gran parte del siglo XX y la primera dcada del siglo XXI.
El primero de los captulos de esta obra est constituido precisamente por
el anlisis de una de las editoras, Vernica Zaccari, en torno a la dimensin
polmica de los discursos de Jos Carlos Maritegui. En particular, se aborda
la construccin discursiva del socialismo indoamericano, a partir de un
editorial de la revista Amauta de 1928, y de las actas del debate de la Primera
Conferencia Comunista Latinoamericana, de 1929. Zaccari se concentra en las
polmicas que Maritegui entabla con dos posicionamientos cercanos ideolgi-
camente, ya que l mismo form parte de las organizaciones que sostenan estos
principios, pero frente a los cuales intenta marcar algunas diferencias. As, este
trabajo recupera dos grandes debates: por un lado las posiciones encontradas
en el marco de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, en la cual
se ponen en juego dos modos de concebir a Amrica Latina, y por otra parte
la polmica entre Maritegui y Haya de la Torre a propsito de la intencin
de ste de convertir al APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana)
en un partido poltico electoral. Metodolgicamente lo que se aplica sobre el
corpus es un anlisis lxico y argumentativo que permite advertir el modo en
que discursivamente se construye el objeto socialismo indoamericano que
define gran parte del pensamiento de Maritegui. Esta denominacin encarna
las tensiones existentes entre las discursividades en competencia que, a partir
de ciertas estrategias retricas y argumentativas, co-construyen los objetos de
discurso.

239
15 (2)

Por otra parte, Mara Sofa Vasallo revisa los discursos fundadores del
movimiento poltico y social ms importante de la Argentina del siglo XX: el
peronismo. El problema central que orienta este recorrido es cmo construye
Pern, a partir de su discurso, su vnculo con los trabajadores y con otros sectores
de la escena nacional. En este sentido, el recorte se circunscribe al trienio 1943-
1946, etapa que comienza con Pern como Secretario de Trabajo y Previsin,
y se extiende hasta los primeros meses de su presidencia. Dentro de lo que la
autora denomina etapa fundacional del movimiento, se identifican tres perodos
claramente diferenciados: la gestin desde la Secretaria de Trabajo y Previsin
(octubre del 43 a octubre del 45), la campaa electoral (octubre del 45 a junio
del 46), y los primeros meses de la presidencia (junio a diciembre del 46). El
anlisis hace foco en la construccin del ethos del enunciador, la configuracin
de su destinatario, y la relacin que se establece entre ambos a nivel discursivo.
El trabajo permite advertir una cierta complejidad hacia el interior del perodo,
que evidencia los vaivenes propios de un enunciador que est en pleno proceso
de construccin de su identidad, y su vnculo con las masas. No obstante, lo
fundamental es que se advierte una matriz discursiva que atraviesa las tres eta-
pas: un ethos pedaggico, que instala una relacin de jerarqua entre enunciador
y enunciatario, con una marcada preeminencia del componente prescriptivo:
una relacin en la cual el orador se presenta como una fuente privilegiada de
inteligibilidad y aparece como voz autorizada para ordenar lo que se debe hacer.
Ana Mara Corrarello dedica un captulo del libro a los discursos de Fidel
Castro durante la etapa inicial de la Revolucin Cubana (1959-1962). La autora
identifica la emergencia de una dimensin moral en el discurso castrista como
resultado de un decir que recorta la representacin de la revolucin y de los va-
lores que promueve, apropindose de un interdiscurso religioso. Las referencias
polticas, centrales para la gesta revolucionaria, se desplazan a un segundo plano
y cobra protagonismo el componente religioso, ampliando as el piso receptivo.
Corrarello se detiene detalladamente sobre los indicios que permiten configurar
el ethos discursivo de Fidel Castro, identificando as la figura del profeta: aquel
que habla en nombre de la revolucin socialista y democrtica de los humildes,
con los humildes, y para los humildes. El discurso revolucionario imprime as
la idea de una revolucin redentora, y construye un tono que activa los rasgos de
la predicacin. Segn la interpretacin de la autora, de esta manera se neutraliza
el impacto que hubiera tenido una representacin poltica marcada de la revo-
lucin, en un momento de mucha confusin interna ante la mirada expectante
de un mundo polarizado.
El trabajo de Andrs Buisn, por su parte, se concentra en el anlisis discur-
sivo del ex presidente de Uruguay Jos Mujica, en dilogo con las Instrucciones
del ao XIII redactadas por Jos Gervasio de Artigas, considerado el fundador de
la nacionalidad uruguaya. As, el objetivo de este estudio es indagar el modo en
que Mujica, desde sus alocuciones radiales de abril de 2013, recupera la figura

240
Reseas

de Artigas, y cmo se inscribe en su memoria discursiva. El anlisis hace hincapi


en un enunciador moderado que se interesa por rescatar el valor fundamental
de la figura del caudillo para la constitucin de la nacionalidad, al tiempo que
circunscribe los rasgos revolucionarios en una etapa ya superada. Tal como explica
el propio autor, Mujica asigna a Artigas una visin ideolgica excepcional pero
clausura en el pasado el carcter revolucionario de las ideas, al no articularlas
con la prctica poltica presente, probablemente con el propsito de neutralizar
conflictos de intereses no slo a nivel nacional, sino tambin regional. Buisn
aporta una mirada clarificadora para entender, en pocas del bicentenario de
las revoluciones independentistas de Amrica Latina, el dilogo que el entonces
presidente uruguayo estableci con los discursos fundadores de su patria, y los
articul con la coyuntura presente que le tocaba dirigir.
Florencia Magnanego dedica un captulo del libro a los discursos del ex
presidente brasileo Lula da Silva, en el marco de encuentros polticos internacio-
nales entre 2003 y 2005. Puntualmente, el inters del estudio consiste en explorar
la puesta en escena de diversas representaciones de la regin, del mundo, y del
propio Lula como sujeto enunciador, en los discursos pronunciados en Cumbres
Oficiales del Mercosur y de la Comunidad Sudamericana de Naciones, en en-
cuentros bilaterales con pases de la regin, y en foros empresariales de alcance
internacional. El marco histrico que contiene este trabajo est caracterizado
por la emergencia, en los inicios del siglo XXI, de bloques y alianzas regionales
que determinan nuevos modos de participacin de los pases emergentes en
la escena mundial. As, el discurso del entonces presidente de Brasil asigna un
rol protagnico a su pas dentro del Mercosur, al tiempo que se vale de este
protagonismo para legitimarse en la discusin a escala mundial. Magnanego
reconoce una cronografa particular en los discursos de Lula da Silva, describe
la construccin topogrfica que all tiene lugar, y desentraa la configuracin
enunciativa del propio orador a travs de las imgenes de s observadas en sus
intervenciones. Estas escenografas enunciativas demuestran una articulacin que
ubica en primer lugar el protagonismo de Lula entre los presidentes de la regin,
y de Brasil en Amrica del Sur y el mundo.
Siendo el presidente electo con menor representatividad popular de la historia
argentina, y en medio de una profunda crisis poltica, social y econmica fruto
del neoliberalismo de fines del siglo XX, Nstor Kirchner asume la Presidencia
de la Nacin en mayo de 2003 con un claro propsito de refundar la patria.
A partir del anlisis de los discursos correspondientes a los dos primeros aos de
su presidencia, Mariano Dagatti reflexiona sobre los imaginarios colectivos que
recoge y las memorias discursivas en las cuales se inscribe el entonces presiden-
te argentino para elaborar esa idea de refundacin. El autor demuestra cmo
presente, pasado y futuro son articulados por el kirchnerismo a partir de una
discursividad que entrama memorias e imaginarios colectivos con su propio ho-
rizonte simblico, nutrido por gestas patrias independentistas, el pasado glorioso

241
15 (2)

de la inmigracin, y un espritu generacional marcado por la reivindicacin de la


militancia setentista. En ese sentido, el discurso de Nstor Kirchner construye la
idea de refundacin anclndose en tres grandes pilares: el legado nacional no slo
de los grandes hroes de la independencia sino sobre todo de las luchas sociales
juveniles que quedaron truncas con la llegada de la dictadura y del neolibera-
lismo, la continuidad democrtica, y la unidad latinoamericana a partir de un
pasado comn de sometimiento desde el cual propone hermanar a los pueblos
de la regin, para hacerle frente al capitalismo mundial.
Siguiendo con el discurso kirchnerista, Ana Laura Maizels se detiene sobre
los primeros meses de la presidencia de Cristina Fernndez (desde su asuncin, el
10 de diciembre de 2007, hasta la culminacin del conflicto con el sector agro-
pecuario, el 17 de julio de 2008). El foco del anlisis est puesto en identificar
las referencias al pasado y sus usos argumentativos, la forma en que se concibe
el presente, y la proyeccin de futuro. Maizels demuestra que Fernndez evoca
el pasado a partir de acontecimientos o procesos histricos que no han generado
ms que fracasos y frustraciones: la poca del Centenario, los golpes militares, el
neoliberalismo. El pasado configura, as, todo lo inaceptable y rechazado a partir
de lo cual el presente se ofrece como una bisagra histrica: una oportunidad que
no se puede desaprovechar y a la cual es necesario defender de ese pasado que
amenaza con regresar. El futuro es, en el discurso presidencial, un horizonte de-
finido por el Bicentenario que est prximo a celebrarse, y el cual es proyectado
como un escenario promisorio e inclusivo, caracterizado por la justicia social.
A partir del anlisis de una serie de discursos pronunciados por el presidente
de Bolivia, Evo Morales, Gonzalo Blanco reflexiona sobre el posicionamiento de
Morales en la lucha hegemnica del campo discursivo poltico boliviano, en los
comienzos del siglo XXI. Para el trabajo, el autor se concentra particularmente en
los recorridos argumentativos del orador, y en la construccin del ethos. El eje est
puesto en el reconocimiento de Evo Morales como un enunciador que debe legi-
timar de manera permanente su discurso, considerando las caractersticas propias
del escenario que lo enmarca: es el primer presidente latinoamericano de origen
campesino e indgena, y el segundo, despus de Lula da Silva, de base sindical y
sin formacin universitaria. Blanco encuentra en el discurso de Evo Morales un
estilo argumentativo fuertemente emocional, y la construccin de una identidad
indgena-campesina-sindical que le permite al enunciador legitimar un discurso
que se contrapone al hegemnico y, al mismo tiempo, es aceptado por la doxa.
Por su parte, el trabajo de Giohanny Olave aborda los discursos del primer
ao de gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos Caldern. El
objetivo de este estudio es analizar la dimensin argumentativa y poltica del
elogio como objeto terico que rene la dispersin de estos textos, los caracteriza,
y los inscribe en una formacin discursiva. A partir de un amplio corpus que
rene ms de 300 discursos pblicos y cuatro entrevistas periodsticas, Olave
realiza un recorrido que parte de problematizar la puesta en escena del discurso
presidencial, en el marco de los Acuerdos para la Prosperidad. Luego, indaga

242
Reseas

sobre el elogio y su funcin social dentro del discurso pblico, en particular en


el gnero epidctico, y analiza finalmente sus relaciones con la argumentacin
desde una perspectiva retrico-argumentativa. El autor encuentra en el discurso
pblico de Santos un modo de presentar lo poltico que articula una concepcin
gerencial de la gestin pblica con un despliegue de expresiones valorativas que
desplazan el rol polmico intrnseco del discurso poltico y anulan cualquier tipo
de disenso. Tal como afirma el propio Olave, lo poltico se diluye en lo moral
al ser presentado y comprendido en trminos que contradicen la esencia misma
(conflictiva) de lo poltico.
Por ltimo, el captulo de Elvira Narvaja de Arnoux propone identificar
los mecanismos a travs de los cuales se materializa la dimensin didctica en el
discurso de Hugo Chvez, refirindose en particular a la construccin del objeto
socialismo del siglo XXI. La autora se detiene a analizar cmo los discursos
pronunciados por el presidente venezolano, entre 2004 y 2008, buscaron generar
un cambio ideolgico significativo que permitiera que los sectores antes sometidos
encaren las tareas que los lleven a posicionarse de otra manera en la sociedad. A
travs de diversas figuras como el ejemplo, la analoga y la metfora, presentes
en los discursos de Chvez, Arnoux identifica el modo en que el enunciador
pretende hacer inteligible el objeto socialismo del siglo XXI a su auditorio. Al
mismo tiempo, reflexiona sobre la frmula socialismo o barbarie, que lleva al
lder venezolano a articular la voz de los histricos referentes del socialismo y del
comunismo con la lucha presente, y en ltima instancia tambin se detiene sobre
las filiaciones que Chvez establece con el propsito de nacionalizar el socialismo
y hacerlo aceptable por amplias mayoras.
A modo de cierre, es necesario reforzar la relevancia que adquieren los estu-
dios que se compilan en esta publicacin para seguir discutiendo y reconociendo
la escena poltica latinoamericana. El anlisis del discurso como disciplina y, en
particular, los enfoques que proponen los autores de esta obra ayudan a com-
prender y desentraar las intervenciones pblicas de los personajes polticos ms
importantes de la regin de los ltimos cien aos.

Referencias Bibliogrficas

Arnoux, E. 2008. El discurso latinoamericanista de Hugo Chvez. Buenos Aires:


Biblos.
Arnoux, E., Bonnin, J., De Diego, J. y Magnanego, F. 2012. UNASUR y sus dis-
cursos. Integracin regional. Amenaza externa. Malvinas. Buenos Aires: Biblos.
Arnoux, E. y Nothstein, S. (eds.) 2014. Temas de glotopoltica. Integracin regional
sudamericana y panhispanismo. Buenos Aires: Biblos.

Mnica Baretta
Universidad de Buenos Aires
[email protected]

243
15 (2)

Flores Trevio, Mara Eugenia e Infante Bonfiglio, Jos Mara (eds.) 2014.
La (des)cortesa en el discurso: perspectivas interdisciplinarias (imagen, actos de
habla y atenuacin). Monterrey-Estocolmo: Universidad Autnoma de Nuevo
Len- Programa EDICE. 406 pp. ISBN: 978-607-27-0328-5
El hijo esperado del coloquio EDICE (Estudios sobre el Discurso de
la Cortesa en Espaol), llevado a cabo en el 2011 en Monterrey, ha visto
finalmente la luz, luego de un trabajo meticuloso y paciente por parte de
los editores, que reuni 12 artculos de investigadores de distintos pases,
presentados en dicho coloquio. El tema de todos ellos es el discurso y la (des)
cortesa, desde tres grandes perspectivas que conforman los tres captulos del
libro: imagen, actos de habla y estudios de la atenuacin. El libro est bien
diseado, con un adecuado equilibrio entre el tamao y color de las hojas
y el texto, as como la tipografa que maneja y que ayuda a realizar una lec-
tura gil y sin dificultades. Es un texto que, aunque es un texto cientfico y
riguroso, se lee sin dificultades tcnicas y se disfruta.
El diseo de la portada es interesante, ya que nos presenta, en un sobrio
color rojo y al amparo de los nombres de los responsables de la edicin, sen-
dos perfiles que evocan la cultura maya y que pueden simbolizar tres cosas:
primero, el captulo Mxico de EDICE, organizador del coloquio, coordinado
por la Dra. Mara Eugenia Flores, donde se presentaron originalmente los
trabajos; segundo, la idea clave de contextualidad, que campea a lo largo del
documento como una nocin fundamental en los estudios del discurso y
la (des)cortesa, representada por la vrgula que surge de uno de los rostros
y que muestra que el discurso se construye desde la interaccin; tercero, la
metfora del espejo. Y es que quiz, este es un libro-espejo, pues al leer en
sus pginas, es imposible no verse reflejado en ellas y reconocerse en el uso de
frases, en los modos de hablar, en las descripciones, en fin, no s, aunque sea
un poquito. Adems, es interesante que el ejercicio cotidiano del habla, sobre
todo en la dimensin dialgica, sea descrita como una amenaza, tanto en los
fundamentos tericos como en la aplicacin de los mismos a los corpus. Si
se acepta la metfora del libro espejo, resulta inquietante reconocer que vivi-
mos en una dinmica que rompe los acomodos personales y necesariamente
desarrolla una especie de instinto de supervivencia mediante el lenguaje.
En el plano metodolgico, parece relevante destacar que el libro es una
riqueza. Cada uno de los doce textos presenta un abordaje metodolgico
diferente a los dems, ya en la forma de elaborar el corpus, ya en la forma de
analizarlo, o bien en el tratamiento de los datos obtenidos de dicho anlisis.
Adems, las diferentes perspectivas de abordaje de la temtica discurso y
(des)cortesa generan una amplia gama de modelos metodolgicos que, por
s mismos, ya constituyen un aporte significativo a la investigacin.
Otra bondad del libro es el manejo de la teora que nutre y respalda los
trabajos aqu presentados. Cualquier lector puede encontrar en cada artculo,

244
Reseas

no solo un elenco amplio y especializado bibliogrfico sobre los temas abor-


dados, sino tambin encontrar un desarrollo de los elementos tericos que
es accesible en su comprensin y que se complementa con la aplicacin en
los datos recabados.
Ya en la introduccin del libro, el Dr. Jos Mara Infante seala la
necesidad de superar la tendencia del mtodo patrstico, de citar siempre
y necesariamente a los textos fundacionales en la temtica de la cortesa,
en virtud de la contextualidad del habla y del lenguaje, para que se vuelva
pertinente y explore otras posibilidades de lectura y anlisis. Al parecer, los
textos que integran el libro van mostrando esa tendencia de novedad.
En la primera parte, Imagen y (des)cortesa, el libro presenta cuatro traba-
jos. En el primero, de Carmen Curc, se plantea la necesidad de ampliar las
categoras sobre las frmulas de cortesa mexicanas, en virtud de lo peculiar
del habla en Mxico y de la idiosincrasia del mexicano, adems de lo peculiar
del contexto, tanto geogrfico como situacional. Esto abona al comentario
de Infante hecho en la Introduccin.
En el segundo trabajo, el anlisis que Mara Eugenia Flores y Jos Mara
Infante hacen del discurso poltico, contrasta con la personalidad de los
polticos mexicanos y su discurso. Es clave, en este trabajo, la necesidad que
sealan los autores de siempre considerar el discurso como un acto situado,
as como de abordar el significado, del discurso-imagen, como una realidad
que se co-construye. Adems, los autores caracterizan al discurso poltico
como performance, lo que reviste de una especial carga semitica la imagen
de los polticos y los significados de su descortesa, que se antoja ritual.
Del tercer trabajo, de Susana Ridao, quisiera destacar el hecho que se
trabaja con un corpus construido desde internet, para considerar el anonimato
de los hablantes y los nuevos modos de comunicacin. Definitivamente
la propuesta hecha aqu explora contextos nuevos que se muestran como
todo un reto.
El trabajo que cierra esta primera parte es de Mariana Muoz y Elena
Godoi. Ellas comparan los elementos de atenuacin-cortesa en tres docu-
mentos jurdicos similares, pero de tres pases diferentes (Argentina, Brasil
y Mxico). Se plantea como elemento indispensable al estudio discursivo, la
interpretacin, no solo jurdica, sino contextual del discurso escrito, dadas sus
condiciones peculiares y el peso de las formaciones imaginarias ah presentes.
En la segunda parte: Actos de habla y (des)cortesa, se presentan cinco
textos. El primero, presentado por investigadores colombianos, aborda la
temtica en la lengua br, variacin cham, que es una lengua aglutinante.
Esta peculiaridad aporta al estudio de la cortesa el hecho de la modificacin
semntica en una palabra por la aglutinacin, adems de que la cortesa,
estudiada en las frmulas de saludo, implica tambin la cosmovisin de los
hablantes y no solo la imagen personal o del otro.

245
15 (2)

El segundo trabajo, de Mara Reyes, se dedica al acto del cumplido a


partir de un corpus cinematogrfico. Es interesante aqu el reconocimiento
que se hace del cumplido y del comportamiento corts como una amenaza
y el desafo lingstico-psicolgico que implica para la imagen de quien los
recibe. En esta misma lnea va el trabajo de Elizabeth Flores, quien aborda
las respuestas a los cumplidos en el espaol de Puebla. En contraste con el
trabajo anterior, aqu se hace hincapi en el hecho de que el dilema de la
respuesta al cumplido est en mantener la imagen del otro, ms que la propia.
El cuarto trabajo, de Gerrard Mugford, muestra la complejidad mexicana
para la cortesa al abordar la cuestin de la invitacin social. El artculo estudia
la respuesta s y se pregunta si ser un s de verdad. Esta peculiar situacin
en Mxico, al parecer, genera una serie de pequeos conflictos existenciales
cotidianos que buscan resolverse desde el lenguaje.
El ltimo texto de esta parte, presentado por Lidia Rodrguez y Elena
Jimnez, muestra cmo la variable social interviene directamente en la cons-
truccin y aceptacin del halago. Resulta interesante descubrir que el nivel
socioeconmico juega un papel importante en la percepcin de la cortesa.
Por ello se vuelve necesario el estudio del ritual social y la estrategia discursiva.
La tercera parte, Estudios de la atenuacin, incluye tres artculos basados
en el corpus de El Habla de Monterrey. El primer trabajo, de Armando
Gonzlez, es el resultado del anlisis exploratorio de la frase no s. Es de
agradecer el recorrido por el corpus que se hace aqu, pues es imposible no
reconocerse en muchos fragmentos del mismo, lo que abre ventanas de inters
a un trabajo de corte transdisciplinario a partir de ese continuum que forman
los actos humanos. En el segundo trabajo, de Claudia Reyes, se estudia el
diminutivo y la risa en narraciones coloquiales. El artculo muestra cmo
la risa y los diminutivos funcionan como intensificadores y tambin como
atenuantes en el discurso, y cmo la contextualizacin resulta fundamental
para hacer la adecuada valoracin semitica de la (des)cortesa en cada caso.
Adems, la investigadora plantea la necesidad de una profundizacin en el
estudio de las lenguas indgenas para rastrear los posibles orgenes y ante-
cedentes de estas prcticas en el espaol de Mxico. Finalmente, el texto de
Xitlally Rivero estudia las metforas, las metonimias y los eufemismos en
la atenuacin. Para ello, se emplea un esquema blending, que da razn no
solo del proceso de construccin de la frase sino tambin de esa especie de
funcionamiento semitico-conceptual, que permitir el uso atenuador a
las metforas y metonimias.
Para concluir, la propuesta global de este libro implica tambin hacer
consideraciones ticas y polticas para valorar en este sentido el significado
de la (des)cortesa. No parece ser asunto menor el hecho de considerar los
rasgos discursivos de la cortesa como amenazas a la imagen propia o ajena, en
virtud de la necesidad de la autoestima y de nuestra innegable relacionalidad.

246
Reseas

Si la persona se constituye como tal a partir de sus relaciones, considerar


como fuente de amenaza una parte de esas relaciones puede ser aterrador.
As, la amenaza a la imagen puede devenir en conflictos de conciencia, como
en la persona que se pregunta si le es vlido mentir o no, ante una situacin
de este tipo. Es por ello que los temas de estos artculos merecen la pena ser
trabajados desde una perspectiva transdisciplinaria, como ya se ha sealado.

Gabriel Ignacio Verduzco Argelles


Universidad Autnoma de Cohuila
[email protected]

247
15 (2)

Lara, Glucia P., Limberti, Rita de C. P. (orgs.) 2015. Discurso e (des)igualdade


social. So Paulo: Contexto. 206 pp. ISBN 978-85-7244-889-5
Glucia Proena Lara, doutora em Semitica e Lingustica Geral pela
USP, com ps-doutoramento na Universidade de Paris IV, Sorbonne, e no
IEL/UNICAMP, docente da Graduao e da Ps-Graduao na Faculdade de
Letras da UFMG, Belo Horizonte, e Rita de Cssia Pacheco Limberti, doutora
em Semitica e Lingustica Geral pela USP, com ps-doutoramento no IEL/
UNICAMP, docente da Graduao e da Ps-Graduao na UFGD, Doura-
dos, trazem a pblico o livro intitulado Discurso e (des)igualdade social. Essa
obra rene onze textos, de vrios autores de diferentes instituies brasileiras
e estrangeiras comprometidos com aspectos sociais de grande relevncia para
todos os pases, em torno da identidade, da subjetividade, da desigualdade e
da excluso social, abordando, cada qual a seu modo, questes ligadas ao outro,
ao estrangeiro, ao excludo, ao subalterno.
A apresentao das organizadoras j adianta o que iremos encontrar nos
textos do livro no que se refere ao silenciamento do outro: Este livro nasce
como uma proposta de escuta desse silncio significativo que, apesar dos muitos
esforos j empreendidos em sentido contrrio, permanece ainda inaudvel para
uma parte significativa da sociedade. [...] Esse outro, aqui, o resto, o segregado
por algum motivo: a condio social, econmica, ideolgica, poltica ou racial
(p. 7). Diante dessa tica, as organizadoras convidam os leitores reflexo acerca
da segregao, a partir da literatura, das mdias, da poltica, a fim de buscar
repostas sobre, especialmente, Quem afinal, esse outro?, sob a perspectiva
das teorias da anlise do discurso (AD) e de suas interlocues com outros
campos de estudo. Vale dizer que os textos surgem inovadores nessa temtica
pelo fato de no se limitarem somente s informaes de natureza terica e
produzirem reflexes por meio de processos analticos pertinentes, a partir
de conceituaes e terminologias acessveis ao leitor da rea de lngua(gem).
O primeiro texto da coletnea, intitulado Identidade lingustica, identidade
cultural: uma relao paradoxal, de Patrick Charaudeau, na traduo de Wander
Emediato e Clebson de Brito, aborda os mecanismos de anlise que nos so
fornecidos pelas cincias humanas e sociais, especialmente a anlise do discurso,
j que a linguagem est no cerne da construo coletiva e individual do sujeito
das atividades humanas. Pode-se constatar que pelo olhar dos outros que
somos marcados, etiquetados e classificados, assim a identidade de um grupo
no a soma das identidades individuais, e a opinio de um grupo no o
resultado da soma das opinies individuais. Outra questo problematizada por
Charaudeau recai sobre o paradoxo por meio do qual se constri nossa identi-
dade: precisamos do outro, da alteridade na sua diferena para que possamos
tomar conscincia de nossa existncia, ao mesmo tempo em que sentimos a
necessidade de torn-lo semelhante a ns, num gesto de identificao com as
nossas opinies e prticas culturais. O autor articula a necessidade de se defender

248
Reseas

a ideia de que a identidade cultural o resultado complexo e multifacetado da


interao entre o continusmo das prticas culturais no mbito da histria e
o diferencialismo advindo dos confrontos, deslocamentos e tenses, j que a
histria construda a partir das (entre)vises de grupos sociais, hbridos por
sua prpria constituio.
J no segundo artigo, intitulado Discurso das elites e racismo institucional,
na traduo de Glucia Lara e Regina Vieira, Teun van Dijk apresenta uma
discusso sobre o amplo desenvolvimento da anlise do discurso nas cincias
humanas e sociais, no somente como uma metodologia de anlise dos itens
discursivos, mas tambm como uma interdisciplina independente. Ele afirma
que nos encontramos bem preparados para avaliar os efeitos de sentido do
discurso no espao pblico, pois sabemos como os discursos so produzidos
e entendidos e como as pessoas (com)partilham representaes, preconceitos
e ideologias. O autor pondera, ento, que uma anlise do discurso minuciosa
do racismo surge como um forte conjunto de ferramentas visando ao entendi-
mento da reproduo da desigualdade social, especialmente, a partir da anlise
dos discursos da elite, da poltica e dos manuais escolares. Vale dizer que na
anlise de materiais escolares, segundo van Dijk, os livros veiculam esteretipos,
preconceitos e omisses usuais, sob o prisma eurocntrico, de forma muito
sutil. As minorias so apagadas, algumas etnias silenciadas e as diferenas sociais
escamoteadas. Para o autor, as elites e as instituies europeias parecem inte-
grar doutrinas e regras antirracistas oficiais a prticas populares de segregao
totalizante e de perpetuao de vises racistas/etnicistas, especialmente nos
discursos que focalizam a imigrao ilegal, os problemas de integrao, crime,
terrorismo e violncia. Isso vem corroborar o racismo discursivo das elites como
prtica social influente que tem gerado formas concretas de desigualdade social,
prtica que vem tensionar a sociedade multicultural e multitnica sem racismo.
Duraes histricas e sua relao com pblico e privado, de Srio Possenti,
trata de uma questo fundamental para os analistas de discurso: a concepo
foucaultiana de Histria que nos permite entender adequadamente a forma de
ver os acontecimentos. Isso porque, para Possenti, a tomada de posio sobre a
histria vem incidir sobre a questo do corpus. Assim, a noo de acontecimento
e sua relao com a enunciao, que vista como um fato que no se repete,
e tambm sua relao com a Histria, crucial para a anlise do discurso. A
partir do estudo sobre os esteretipos feministas, o autor mostra que a relao
entre discurso e histria complexa, j que a periodizao histrica no
linear, pois perodos possuem duraes diferentes e (con)vivem superpostos.
Ele conclui que os discursos de longa durao talvez estejam mais atrelados
esfera privada do que esfera pblica e que, certamente, os discursos de curta
durao estejam ligados a polticas de direito das minorias, e toma como modelo
os direitos que protegem as mulheres, como a Lei Maria da Penha.
Intolerncia, preconceito e excluso, de Diana de Passos Barros, tem como
foco os discursos intolerantes e considera como diferente aquele que no aceita

249
15 (2)

as regras sociais, por ser contrrio natureza, por ser doente e sem tica, sendo
temido, odiado e punido por isso. Portanto a autora entende a excluso, da
perspectiva da narrativa, integrante do percurso da sano a partir de sua etapa
cognitiva e pragmtica. Considerada a forma mais intensa das aes intolerantes,
a sano pragmtica carrega o dio e o medo de forma passional e intensa. A
partir do exame de textos racistas veiculados nas redes sociais, a autora mostra,
sobre organizaes de base semitica, que nos discursos de construo da lngua
nacional, e do estado-nao brasileiro, cruzam-se diversos discursos, entre eles
esto os discursos intolerantes.
Denize Elena Garcia, no texto A poltica da desigualdade no Brasil: adoles-
centes em situao de rua, afirma que a adolescncia em situao de abandono
no constitui um problema recente em nosso pas uma vez que j na poca do
Brasil Colnia havia a necessidade de polticas pblicas para assistir jovens e
crianas. Para ela, o ponto crucial a ser pensado o conceito de famlia, sobretu-
do porque essa uma noo social que est mudando e surge atrelada situao
de pobreza desde a ltima dcada, de acordo com vrios estudiosos da Amrica
Latina. Nessa discusso, uma agenda de compromissos de pesquisa necessria
a fim de contribuir para um verdadeiro capital social, no mbito acadmico,
na identificao e eliminao das causas dessa incapacidade e fragilidade, do
sistema nacional, em mobilizar polticas e programas efetivos de assistncia ao
adolescente. A proposta de Garcia aponta a construo de uma rede solidria
e bem preparada, no meio das cincias humanas e sociais, baseada na tica,
com a finalidade de atrair conhecimento em prol dos menos favorecidos e a
sensibilizao necessria para extirpar a injustia social de nossas prticas.
Dominique Maingueneau, no trabalho intitulado O poeta e o campons:
o impossvel ponto de vista do dominado, na traduo de Glucia Lara e Aline
Chaves, centra-se na anlise de um poema de um escritor do sculo XIX, mile
du Tiers, a fim de refletir sobre a noo de campo discursivo. Neste trabalho,
o analista do discurso afirma que o poema carrega uma paratopia especfica,
ou seja, excludo da vida profissional o poeta escava seus ltimos sulcos por
meio de discursos que lhe permitem fazer-se reconhecer como poeta legtimo.
Para isso, a fala do excludo tem que excluir a do campons que surge, simul-
taneamente, a partir dos focos de identificao e de repulsa. Aqui a palavra do
dominado se encontra a servio de uma tica enunciativamente dominante,
ou seja, a do escritor culto e abastado. Com isso, o outro no se encontra no
mesmo plano que o dominador, porquanto sua fala menos ameaadora: ela
no aparece; ela construda por meio dos modelos que a desqualificam no
gesto que se pensa valoriz-la.
O trabalho seguinte, Dar a palavra: da reportagem radiofnica fico do-
cumental, de Dominique Ducard, na traduo de Glucia Lara e Aline Chaves,
investiga o documentrio, a partir de um programa de reportagem radiofnica
que d voz aos desfavorecidos. Nas narrativas analisadas, o autor afirma que o
desejo de dar a palavra s pessoas comuns, cultura ordinria, interroga-nos

250
Reseas

a respeito da credibilidade visada pela citao de vozes, filtrada inicialmente


pela tcnica da gravao e edio, ou seja, pela organizao das falas, no texto
escrito, a cpia da cpia. Ducard afirma que a audio e a leitura das narrativas
examinadas incidem na presena significante de um sujeito encarnado em sua
voz e estilo, bem como na existncia de vidas que surgem comuns e supra-
comuns, paradoxalmente prximas e distantes. E esse sentido mitolgico, para
o autor, um possvel efeito de sentido do processo de subjetivao do outro,
construdo na/pela enunciao do risco de ocultao do drama social.
O texto Narrativa de vida e construo da identidade, de Ida Lucia Machado,
ancorado na anlise semiolingustica e nos estudos sobre identidade, examina
narrativas de vida com o objetivo de mostrar, nos atos de linguagem, os efeitos
que a rejeio provoca em quem transgride as normas estabelecidas e legalizadas
pela sociedade. A autora vem propor uma reflexo terica a partir de um texto
literrio da baixa Idade Mdia e um texto de imprensa que retrata problemas
da atualidade francesa, no intuito de desmitificar a ideia de que a pobreza e a
condio de marginal na sociedade seja um lugar comum somente no Brasil
ou na Amrica Latina. Nos textos analisados por Machado, possvel constatar
sentimentos de tristeza, abandono, denegao e desprezo por si mesmos, que
perpassam as vozes dos marginais, alm de pequenas fagulhas de f em algum
acontecimento que venha a transformar essas existncias. Dessa reflexo surge
um questionamento: a narrativa de vida pode ser usada como uma tentativa
de reconstruo de uma identidade? certo que narrar sua vida ou parte dela
proporciona um certo alvio para os sujeitos comunicantes, pontua a autora.
Na traduo de Ricardo Gualda, Adriana Bolivar, o texto A afetividade
no discurso populista discorre sobre a afetividade como modo de significao
e destaca a noo de vinculao afetiva, na busca de explicar a relao afetiva
positiva e negativa com os outros do discurso. A hiptese a de que as marcas
discursivas do populismo variam conforme o contexto histrico e poltico,
o que vai afetar o tipo de linguagem afetiva utilizada pelos lderes. Para isso,
compara o discurso de Hugo Chvez ao discurso de Rmulo Betancourt, no
intuito de confirmar sua hiptese de pesquisa, com base no plano lingustico,
na teoria dos sentimentos e na anlise interacional do discurso. Os resultados
garantem que ainda o lder poltico recorre afetividade expressada a fim de
criar um vnculo positivo com o povo: ao mesmo tempo em que ele recorre
afetividade induzida, tanto em seguidores quanto em adversrios, o discurso
do lder carrega distintos tipos de medo no intuito de exercer o controle do
poder sobre os ouvintes.
Mulheres e emoes em cena, de Helcira Lima, aborda elementos que
apontam para o entendimento das relaes de gnero em nossa sociedade
contempornea, a partir de dois longas-metragens, considerando que vivemos
num mundo onde as fronteiras esto cada vez mais lquidas e simblicas, me-
nos ntidas e fsicas. Nessas duas produes analisadas, O cu de Suely e O
abismo prateado, Lima entende que o excludo produzido no discurso, cujo

251
15 (2)

lugar est ancorado na injustia de no poder existir e, no caso de sua pesquisa,


nas duas personagens femininas examinadas, o ser mulher produzido no
discurso e permeado por relaes de poder. A histria dessas duas mulheres,
Suely e Violeta, migrantes, esto em construo: so identidades transitrias e,
apesar de ainda estarem presas a modelos cristalizados e (re)produzindo j ditos,
esquecidos e lembrados, a dispora de uma e a deambulao de outra anun-
ciam e denunciam os movimentos identitrios que as atravessam, bem como
a desterritorializao afetiva advinda desse entre-lugar, nessa entre-cultura.
O ltimo texto, Sentidos para a homossexualidade, de Carolina C. Borges
e Maria Lcia Rocha-Coutinho, tem como escopo a construo de sentidos
para a homossexualidade com base na anlise do discurso: ser homossexual
vai sendo ressignificado a partir das transformaes sociais que atravessam as
mudanas subjetivas e/ou vice versa. Para as autoras, nomear uma pessoa tem
como efeito delimitar fronteiras, demarcar territrios, manter a ordem instituda
e impor uma identidade. No caso de um indivduo nomear-se homossexual,
h implicaes restritivas que nos remetem aos discursos da normalidade, ao
desvio de um padro; historicamente, temos uma identidade marginal. As au-
toras constatam que os sentidos da homossexualidade no so construdos de
forma aleatria aos discursos produzidos socialmente sobre ela: a estigmatizao
dos homossexuais tem um papel crucial na subjetivao desses indivduos, no
seu processo de escrita. Para os homossexuais entrevistados, ser homossexual
assumir uma trajetria e encontrar um ponto de equilbrio interno, embora
entendam, tambm, que o mal-estar permanece e tem estreita ligao com os
discursos marginalizantes e intolerantes veiculados na sociedade. Isso porque,
apesar de haver uma nova viso da condio de homossexual como normal,
persiste a angstia antiga advinda do preconceito e da violncia, marcas dos
valores heterossexistas.
Sabemos que a problematizao das teorias do discurso tem sido uma
constante preocupao dos estudiosos da linguagem. Buscar entender a des-
igualdade social trazer a lembrana de algo que no agradvel, mas que
apesar disso existe e nos dias atuais acaba tornando-se naturalizado, como se
fosse realmente normal. A reproduo da pobreza e das desigualdades sociais
no Brasil, como eixo da questo social nacional, resulta de uma herana pa-
trimonial autoritria; da insero precria de trabalhadores no mercado de
trabalho urbano-industrial; da seletividade de acesso s polticas de proteo
em situaes de atividade e inatividade; e da insuficincia de renda, mesmo
para os trabalhadores da ativa. Essas questes dialogam com Coracini (2007),
quando fala sobre diferenas e traz a questo da incluso como direito cida-
dania, cidadania esta sempre concedida por algum que tem o domnio sobre
o inferior. Para que um indivduo seja considerado cidado pela sociedade, ele
precisa entrar nas regras do hegemnico, desse modo, ao mesmo tempo em que
urge a in-cluso, in-sero social para aqueles indivduos menos favorecidos, h

252
Reseas

um reforo das diferenas, o diferente parece ser sinnimo da inferioridade, de


incompetncia, de desigualdade (p. 109). Para essa autora, a cidadania deveria
ser sinnimo de hospitalidade, de cada um se expressar na sua singularidade,
inscries possveis de se constiturem numa rede de identificaes subjetivas,
num movimento heterogneo, mostrando a identidade como hbrida, cons-
tituda pelo outro. justamente quando pensamos tornar iguais os desiguais
que tomamos conscincia da impossibilidade da igualdade e reforamos a des-
igualdade e a discriminao: assim os negros tero assentos nas universidades
pblicas no porque tm competncia, no porque so iguais aos brancos, mas
porque estes so generosos, tolerantes. Coracini (2007) pergunta: isso cida-
dania? Para ela, tanto o favelado, o cego, o indgena, o surdo so estrangeiros
que (i)migram para um mundo que no o seu, sofrem o estranhamento desse
mundo, perturbando os normais tanto quanto os estrangeiros incomodam os
nativos ou os normais.
O discurso hegemnico que se apresenta como verdadeiro no procura
apenas se esquivar de toda crtica, de toda suspeita, ele tem como objetivo
central negar outros pontos de vista, outras verses e perspectivas que so,
certamente, to pertinentes quanto aquela que se pretende verdadeira. Sob o
rtulo cristalino e transparente da verdade, esconde-se, portanto, uma intensa
vontade de poder. Nesse sentido, a vontade de verdade um dos principais
mecanismos de controle e de excluso do discurso histrico oficial. Ela o en-
volve numa aura de conformismo e de passividade que difcil desfazer pelo
menos, enquanto ainda perdura em nossa cultura uma concepo metafsica
e essencialista de verdade. Segundo Foucault (2005), preciso despertar os
poderes do discurso, afrouxar suas cadeias, reformular seus princpios.
Vemos nessa questo uma relativa proximidade com as reflexes de Derrida
(2002) acerca da condio do animal frente ao ser humano, quando da rea-
lizao de um apanhado das referncias que j fizera ao animal no interior
de sua obra. Um ponto merece ser destacado: aquele em que o filsofo da
desconstruo se prope, em estando sob o olhar de um(a) gato(a), a pensar
sobre essa alteridade a que o homem chama animal, quando ento dir: Ele
tem seu ponto de vista sobre mim. O ponto de vista do outro absoluto, e
nada me ter feito pensar tanto sobre essa alteridade absoluta do vizinho ou
do prximo quanto os momentos em que eu me vejo visto nu sob o olhar
de um gato. (Derrida, 2002, p. 28). Verificamos em Derrida a aceitao da
existncia de um ponto de vista do animal e tambm de uma predisposio
em refletir sobre essa temtica dando lugar de destaque a esse olhar que no
o olhar dominante do homem que nomeia e sujeita, mas o olhar do domina-
do. Esse estratagema de nomeao do animal pelo homem e de sujeio desse
animal nomeado revela em si uma relao de poder cuja base se encerra no
discurso. Diante disso, interessante averiguar como o discurso dominante,
como representante de uma vontade de verdade, cria estratgias de incluso

253
15 (2)

e de excluso que comportam uma ampla discusso, a qual abrange no s o


negro, mas ainda outros discursos como o discurso feminino e o discurso do
louco, nos quais a noo da diferena tambm se faz presente.
Ao falar em diversidade de diferena, temos que considerar que as culturas
so diversas e cada uma tem a sua lgica, sua organizao social e seus valores,
por isso podemos tentar compreender suas especificidades no necessariamente
estabelecendo uma troca; a noo de diferena compreende as relaes entre
as diversas culturas permeadas por jogos de poder. Bhabha (1998: 41) pensa a
nao a partir de suas margens: as vivncias das minorias, os conflitos sociais,
o arcaico chocando-se com o moderno, a excluso. A escrita jamais depara
com infinitas intervenes que transpassam a vivncia. Incluso e excluso no
so polos opostos; elas compem a dinmica da sociedade globalizada, onde a
fluidez das margens no permite as demarcaes rgidas, produzindo o entre-
lugar, no qual podemos pensar em incluso-excludente ou excluso-includente.
Segundo Mignolo (1996), o projeto universal/colonial homogeneizou
as diferenas culturais locais, interiorizando as exterioridades. Mais uma vez,
a histria velada que entrevemos no sinal da boca cerrada e dos olhos vaza-
dos dos indgenas sinaliza o processo de desmontagem e, por conseguinte,
de desaprendizagem da crtica de razo ps-subalterna, sobretudo porque a
escolha da produo cultural e dos sujeitos indgenas j vem inscrita em seus
corpos como condio de subalternidade. Tais efeitos de sentido remetem aos
estudos de Mignolo (2003: 35), quando prope, como sada para a reflexo
crtica feita das margens, a descolonizao e a transformao da rigidez de
fronteiras epistmicas e territoriais estabelecidas e controladas pela colonialidade
do poder, durante o processo de construo do sistema colonial/moderno.
Essas passagens, enquanto prtica crtica dos discursos, sinaliza que o processo
transculturador, demandado pela cultura fronteiria e suas histrias locais,
hbridas, situadas entre l e c, cria um entre-lugar (Santiago, 2000) cultural
povoado de sensibilidades biogrficas de afetos e de memrias subalternas que
transitam, sem culpa, entre o local e o global. Assim, resta-nos, amparados pelo
pensamento de Bhabha (1998: 27), propor um trabalho crtico que descolonize
as fronteiras epistmicas impostas pelo sistema colonial moderno.
Diante dessas reflexes, por certo a obra organizada por Lara e Limberti
convida os pesquisadores, professores, estudantes da rea de estudos de
lingua(gem) a fazerem uma (re)leitura das problemticas em pauta no livro,
e nesse processo, os textos nos instigam a abandonarmos essa incessante e
excludente busca pela hegemonia social e cultural e assumirmos o bablico
espao do qual somos participantes, a partir da problematizao do espao
do outro, do excludo, do segregado, do estrangeiro. Mais do que isso, os
trabalhos, na busca por uma epistemologia crtica para entender a diferena,
mobilizam (re)leituras e (re)significaes no s prazerosas, mas tambm
estimulantes, sendo impossvel faz-la e chegar a seu final com indiferena.

254
Reseas

Sem dvida, um convite para que ns faamos o esforo para enredarmos


outro texto enquanto resultado de nossas pesquisas, de nossas inquietaes.

Referncias

Bhabha, H. 1998. O local da cultura. Trad. Myriam vila, Eliana L. de L. Reis,


Glucia R. Gonalves. Belo Horizonte: Editora UFMG.
Coracini, M. J. R. F.2007. A celebrao do outro: arquivo, memria identidade.
Campinas: Mercado de Letras.
Derrida, J. 2002. O animal que logo sou. Traduo de Fbio Landa. So Paulo:
Editora UNESP.
Foucault, M. 2005. A ordem do discurso. Traduo de Laura Fraga de Almeida
Sampaio. So Paulo: Loyola.
Mignolo, W. 1996. Herencias coloniales y teorias postcoloniales. In B. Gonzles
Stephan. Cultura y Tercer Mundo, pp. 99-136. Venezuela: Nueva Sociedad.
Mignolo, W. 2003. Histrias locais / Projetos globais: colonialidade, saberes sub-
alternos e pensamento liminar. Traduo de Solange R. de Oliveira. Belo
Horizonte: Editora UFMG.
Santiago, S. 2000. O entre-lugar do discurso latino-americano. In S. Santiago.
Uma literatura nos trpicos, pp.09-26. 2. ed. Rio de Janeiro: Rocco.

Vnia Maria Lescano Guerra


[email protected]
Universidade Federal de Mato Grosso do Sul

255
Indice acumulado

Indice acumulado

VOLUMEN 1 (1) 2001

CHARAUDEAU, Patrick, De la competencia social de comunicacin a las


competencias discursivas, 7-22.
MARCUSHI, Luiz Antnio, Aspectos da questo metodolgica na anlise da interaao
verbal: o continuum cualitativo-cuantitativo, 23-42.
CARB, Teresa, Tocar el lenguaje con la mano: experiencias de mtodo, 43-67.
VAN DIJK, Teun, Algunos principios de la teora del contexto, 69-81.
ESPAR, Teresa, Estrategias enunciativas en el discurso irnico: un artculo de opinin
de Jos Ignacio Cabrujas, 83-100.

Reseas
Teun van Dijk (comp.), El discurso como estructura y proceso. Estudios del discurso:
Introduccin multidisciplinaria, reseado por Guillermo Soto, 103-125.
Giovanni Parodi Sweis (comp.), Relaciones entre lectura y escritura: una perspectiva
cognitiva discursiva. Bases tericas y antecedentes empricos, reseado por Rebeca
Beke, 127-130.
Helena Calsamiglia Blancaflor y Amparo Tusn Vals, Las cosas del decir. Manual de
anlisis del discurso, reseado por Antonio Nez, 133-137.

VOLUMEN 2 (1) 2002

VILLAA KOCH, Ingedore G., A constru de objetos-de-discurso, 7-20.


CUCATTO, Mariana, Cmo hacer hacer cosas con palabras. La construccin
discursiva del estereotipo femenino en la publicidad de los 90. El caso de Slim
Center, 21-49.
WILLIAMSON, Rodney, Situacin comunicativa y estructura genrica en la telenovela
mexicana, 51-68.
MADRIZ, Mara Fernnda, La nocin de pueblo en el discurso populista, 69-92.
RUIZ VILA, Dalia, Discurso autobiogrfico e identidad sociocultural, 93-109.

Reseas
Bob Hodge y Kam Louis, The politics of Chinese language and culture. The art of reading
dragons, reseado por Irene Fonte, 111-114.
Susan Hunston y Geoff Thompson (eds.), Evaluation in text: Authorial Stance and the
Construction of Discourse, reseado por Nora Kaplan, 115-121.
Ingedore Grunfeld Villaa Koch, Desvendando os segredos do texto, reseado por Lenita
Vieira, 122-126.

257
15 (1)

VOLUMEN 3 (1) 2003

CADEMARTORI D., Yanina, La inscripcin de las personas en textos de divulgacin


cientfica, 9-27.
CHAMORRO MIRANDA, Diana, MIZUNO HAYDAR, Jorge y MOSS, Gillian,
Tergiversaciones y correspondencias: la metfora y sus bemoles, 29-47.
GARCIA DA SILVA, Denise Elena, Discurso y cognicin social en la red de las
metforas, 49-69.
MARTINS FERREIRA, Dina Mara, La identidad en la posmodernidad: Lula y la
construccin discursiva del sujeto, 71-81.
VIEIRA, Lenita D., El mundo al revs. Humor en el discurso poltico, 83-91.

Reseas
Leda Berardi (comp.), Anlisis crtico del discurso. Perspectivas latinoamericanas, reseado
por Luisa Martn Rojo, 93-96.
Luisa Martn Rojo (dir.), Ester Alcal Recuerda, Aitana Gari Prez, Laura Mijares,
Inmaculada Sierra Rodrigo y M ngeles Rodrguez, Asimilar o integrar?
Dilemas ante el multilingsmo en las aulas, reseado por Dalia Ruiz vila,
97-101.
Analia Brandoln y Mara Eugenia Rosboch, Transformaciones al aire: radio, medios
y poder, reseado por Pedro Santander Molina, 102-107.

VOLUMEN 4 (1) 2004

ROMANO PACFICO, Soraya Maria y SOUSA ROMO, Luclia Maria,


Intertextualidade e humor: No pas do carnaval Muito riso e pouco siso o
lema nacional, 7-24.
ACOSTA V., Gladys Luca, El Ser y el Hacer del DIRCOM: un anlisis en la perspectiva
del discurso, 25-46.
RODRGUEZ ALFANO, Lidia y KOIKE, Dale April, La interaccin en dilogos
transmitidos por la radio en la frontera, 47-72.
KICZKOVSKY, Silvia, Los relatos tradicionales como vehculos de valores ticos,
73-88.
HESS ZIMMERMANN, Karina, El desarrollo de la habilidad para manejar tiempos
verbales en la narracin, 89-102.

Reseas
Patrick Charaudeau, El discurso de la informacin. La construccin del espejo social,
reseado por Mara Jess Nieto y Otero, 103-104.
Dalia Ruiz vila, Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y prctica discursiva,
reseado por Irania Malaver, 105-107.
Deborah Schiffrin, Deborah Tannen y Heidi E. Hamilton, (comps.) The handbook of
discourse analysis, reseado por Nora Kaplan, 108-114.

258
Indice acumulado

VOLUMEN 4 (2) 2004

ZULLO, Julia y RAITER, Alejandro, Piquetes y piqueteros. Los actores sociales de la


pobreza en la prensa argentina, 7-26.
ESCAMILLA MORALES, Julio y MORALES ESCORCIA, Efran, Imaginarios
culturales subyacentes en la cancin vallenata, 27-53.
OSUNA, Zulaima, GALINDO VILLARDN, M a Purificacin y MARTN
VALLEJO, Javier, Anlisis estadstico de datos textuales. Aplicacin al estudio
de las declaraciones del Libertador Simn Bolvar, 55-62.
ALVAREZ, Guadalupe, Estudio sobre la representacin del trabajo en el discurso de
los indigentes de la Ciudad de Buenos Aires, 63-89.
CHUMACEIRO, Irma, Las metforas polticas en el discurso de dos lderes
venezolanos: Hugo Chvez y Enrique Mendoza, 91-113.

Reseas
Gladys Acosta y Jorge Snchez, Construccin de Identidad y Funcin Poltica en el discurso
del director de comunicaciones, reseado por Olga Beatriz Muoz, 115-119.
Michel Meyer (Ed.), Perelman. Le renouveau de la rhtorique, reseado por Frances
D. de Erlich, 120-126.
Teun A. van Dijk, Racismo y discurso de las lites, reseado por Leda Berardi, 127-133.

VOLUMEN 5 (1) 2005

BERTORELLO, Adrin, El estatuto de la subjetividad en la teora polifnica de la


enunciacin, 7-25.
RESENDE, Viviane De Melo, Y SEBBA RAMALHO, Viviane C., Anlise de discurso
crtica: uma reflexo acerca dos desdobramentos recentes da teoria social do
discurso, 27-50.
MARTINS FERREIRA, Dina Maria, La construccin de la identidad de lo femenino:
pragmatismo, imaginario y simbolismo, 51-61.
SHARIM PAZ, Sarah y MUOZ ACEVEDO, Daniel, Una propuesta metodolgica
para el anlisis del dilogo: la Unidad Interaccional, 63-96.
BURDACH, Ana Mara y ROSS A., Paula, La construccin de la voz del enunciador en
el discurso poltico de Ricardo Lagos, ex-Presidente de la Repblica, 97-112.

Reseas
Marianne Peronard y Ximena Gmez Garca (Eds), El hombre y su palabra, reseado
por Juana Marinkovich, 113-115.
Anamara Harvey (comp.), En torno al discurso. Contribuciones de Amrica Latina,
reseado por Marianne Peronard Thierry, 121-125.
Giovanni Parodi (ed), Discurso especializado e instituciones formadoras, reseado por
Carmen Lpez Ferrero, 116-120.

259
15 (1)

VOLUMEN 5 (2) 2005


CONSTANTINO, Gustavo Daniel, Modalidades comunicativo-discursivas de par-
ticipacin en comunidades virtuales de aprendizaje: una propuesta para la
evaluacin formativa, 7-32.
FLORES TREVIO, Mara Eugenia, La irona y el humor en El Habla de Monterrey,
33- 47.
GALLUCCI, Mara Jos, Argumentacin y funciones estratgicas en el discurso poltico
venezolano: el cierre de campaa del referndum revocatorio presidencial, 49-75.
FONTE Irene y WILLIAMSON, Rodney, Marcos temporales y proyectos comunicativos:
el anlisis de la temporalidad en la interaccin verbal, 77- 94.
RODRGUEZ ALFANO, Lidia y ELIZONDO REGALADO, Gabriela, Dime a quin
citas y te dir quin eres. La co-construccin de la identidad en el dilogo, 95- 106.
SALGADO ANDRADE, Eva, Una nueva tipologa para analizar la prensa en Mxico,
107- 125.
Reseas
Alexandra lvarez Muro, Potica del habla cotidiana, reseado por Ainoa Larrauri, 127- 133.
Jan Renkema, lntroduction to discourse studies, reseado por Mara Valentina Nobla,
134- 137.
Rodney Williamson y Fernando de Diego, Verbo e Imagen en la Telenovela mexicana,
reseado por Yoconda Correa Maneiro, 138- 146.

VOLUMEN 6 (1) 2006


OQUENDO, Lus y DOMNGUEZ, Mariluz, Gnero, tnia y actitudes lingsticas en
hablantes bilinges wayuu, 5-20.
SOUSA ROMO, Luclia Mara, RIBEIRO PATTI, Ane y DE MACEDO RIBEIRO
PATTI, Antnia, Heris da mdia na voz das crianas: efeitos de sentido sobre/
da infancia, 21-38.
MARCHESE, Mariana Carolina, La construccin del signo indigente en el discurso de
las instituciones estatales de la Ciudad de Buenos Aires, 39-62.
TRINDADE, Eneus y FABIANO ANNIBAL, Sergio, Os sentidos do espao na enunciao
miditica publicitria, 63-76.
ESTRADA, Andrea, Originalidad vs. claridad en el discurso acadmico: la comprensin
del evidencial reformulativo en todo caso, 77-112.
Reseas
Lus Alfonso Ramrez Pea y Gladis Luca Acosta Valencia (comps.), Estudios del
discurso en Colombia, reseado por Martha Shiro, 113-119.
Viviane de Melo Resende y Viviane Ramalho, Anlise de discurso crtica, reseado por
Joo Bosco B. Bonfim, 120-123.
Denise Elena Garca Da Silva, Nas instancias do discurso. Uma permeabilidade de fron-
teiras, reseado por Lcia Gonalves de Freitas, 124-128.
Entrevista
scar Ivn Londoo Zapata, El anlisis crtico del discurso (ACD), una actitud de
resistencia. Entrevista a Teun A. van Dijk, 129-135.

260
Indice acumulado

VOLUMEN 6 (2) 2006


MASSONE, Mara Ignacia y BUSCAGLIA, Virginia Luisa, La cumbia villera (en)
red(ada) en el discurso. Una introduccin al monogrfico sobre cumbia villera
en Argentina, 5-20.
MASSONE, Manuel y DE FILIPPIS, Mariano, Las palmas de todos los negros
arriba Origen, influencias y anlisis musical de la cumbia villera, 21-44.
MARCHESE, Mariana Carolina, Tango: el lenguaje quebrado del desarraigo, 45-60.
SERPA, Cecilia, Estado argentino y cumbia villera, 61-82.
PARDO, Mara Laura, Cumbia villera en Argentina: un anlisis crtico del discurso
de la posmodernidad, 83-95.

Reseas
Daniel Cassany. Tras las lneas. Sobre lectura contempornea, reseado por Cristina
DAvolio, 97-103.
Norman Fairclough. Language and globalization, reseado por Viviane de Melo Re-
sende, 104-111.
Teun A. Van Dijk. Dominacin tnica y racismo discursivo en Espaa y Amrica Latina,
reseado por Luisana Bisbe, 112-120.

VOLUMEN 7(1) 2007

GALLEGO MENGOD, Vernica, Metodologa para el anlisis de las publicaciones


peridicas: los gneros discursivos como seales de cambio (Ensayo Literario
1872-1874), 5-30.
KALTENBACHER, Martn, Perspectivas en el anlisis de la multimodalidad: desde
los inicios hasta el estado del arte, 31-58.
SANTANDER, Pedro, Anlisis Crtico del Discurso y anlisis de los medios de co-
municacin: retos y falencias, 59-78.
XU, Shi, Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso, 79-94.
VIEIRA, Lenita, Humor en editoriales de TalCual: Texto e imagen en el discurso
poltico, 95-114.

Reseas
Adriana Bolvar (comp.). Anlisis del discurso Por qu y para qu?, reseado por Fran-
cisco Jos Bolet, 115-123.
Neyla Pardo Abril. Cmo hacer anlisis crtico del discurso. Una perspectiva latinoame-
ricana, reseado por Alicia Carrizo, 124-132.
Luis Alfonso Ramrez Pea. Comunicacin y discurso. La perspectiva polifnica en los
discursos literario, cotidiano y cientfico, reseado por Gonzalo Pubiano Bernal,
133-140.

261
15 (1)

VOLUMEN 7(2) 2007


ALVES, A., FERRAREZI, L. y SOUSA ROMO, L. M., Leitura de barraco: a semente
da leitura, o discurso e os movimentos do sujeito, 5-20.
BISBE BONILLA, L., El amerindio venezolano en los textos escolares: una represen-
tacin discursiva desde la Gramtica Sistmica Funcional, 21-48.
BOLET, F. J., Estrategias de divulgacin de la ciencia en Venezuela a fines del siglo
XIX: El Zulia Ilustrado (1889-1896), 49-72.
GUALDA, R., As Eleies Presidenciais de 2002 nas pginas de Veja, 73-90.
MONTERO, A.S., Poltica y conviccin. Memorias discursivas de la militancia se-
tentista en el discurso presidencial argentino, 91-114.

Reseas
Liliana Cubo de Severino (coord.), Los textos de la Ciencia. Principales clases del discurso
acadmico-cientfico, reseado por Telma Piacente, 115-118.
Martha Shiro, La construccin del punto de vista en los relatos orales de nios en edad
escolar. Un anlisis discursivo de la modalidad, reseado por Guillermina Piatti,
119-123.
Patricia Vallejos Llobet (coord.), Los estudios del discurso. Nuevos aportes desde la inves-
tigacin en la Argentina, reseado por Mara Leticia Mccero, 124-128.

VOLUMEN 8(1) 2008


NMERO MONOGRFICO: HOMENAJE A LUIZ ANTNIO MARCUSCHI

SAITO MONTEIRO DE BARROS, Kasue, GARCIA DA SILVA, Denize Elena y


AGUIAR, Marigia Ana M., Apresentaao.
DE ARRUDA C. DA CUNHA, Dris, Reflexes sobre as noces de leitor, autor e
polifona no hipertexto, 9-18.
GARCIA DA SILVA, Denize Elena y RAMALHO, Viviane. Reflexes para uma
abordagem crtica dos gneros discursivos, 19-40.
BOLVAR, Adriana, El informe de arbitraje como gnero discursivo en la dinmica
de la investigacin, 41-64.
SAITO MONTEIRO DE BARROS, Kasue, Estratgias de (im)polidez em interaes
acadmicas virtuais, 65-76.
PARDO ABRIL, Neyla Graciela, El discurso multimodal en Youtube, 77-108.
POSSENTI, Srio, Um percurso: o caso por qu no te callas?, 109-118.

Reseas
Luiz Antnio Marcuschi, Produo textual: anlise e compreenso. Reseado por Cristina
Teixera, 119-121.
Luiz Antnio Marcuschi, Cognio, Linguagem e Prticas Interaccionis. Reseado por
Judith C. Hoffnagel, 122-124.
Luiz Antnio Marcuschi, Fenmenos da linguagem. Reseado por Viviane de Melo
Resende, 125- 124.

262
Indice acumulado

VOLUMEN 8(2) 2008


BIANCARDI, Maria Silvia, La representacin de los recursos naturales en la prensa. El uso
de las nominalizaciones en crnicas de Clarn sobre Minera La Alumbrera, 5-23.
COLARES, Virginia, JARDIM, Natalia, PEDROSA, Bruno, BARROS, Lvia y SIM-
PLCIO Kamila, Buracos do Recife: estudo de uma deciso judicial, 25-44.
CORTS, Daniel F., Una mitigacin reveladora: La Declaracin de Principios de la
Marina argentina (noviembre de 1955), 45-60.
RAMALHO, Viviane, Anncio publicitrio de medicamento: discurso e ideologia, 61-79.
ROGERS, Rebecca, Entre contextos: un anlisis crtico del discurso de la alfabetizacin
familiar, las prcticas discursivas y las subjetividades de la alfabetizacin, 81-132.

Reseas
Patrick Charaudeau, Entre populisme et peopolisme. Comment Sarkozy a gagn, Reseado
por Karina M. Ibaez, 133-137.
Beatriz Gabbiani e Irene Madfes, Conversacin y poder. Anlisis de interacciones en aulas
y consultorios, Reseado por Mara Carolina Ferrari, 138-140.
Mara Laura Pardo, El discurso sobre la pobreza en Amrica Latina, Reseado por Mara
Luca de la Vega, 141-147.

Entrevista
Claudia Gabriela DAngelo, Tendencias actuales de los estudios multimodales. Entrevista
a Martin Kaltenbacher, 149-156.

VOLUMEN 9(1) 2009


NMERO MONOGRFICO

SOTO, Guillermo, Introduccin: Relaciones entre la gramtica y el discurso, 5-10.


CUCATTO, Andrea, Un enfoque lingstico-cognitivo para trabajar la conexin en los textos
escritos. De la gramtica al discurso, 11-43.
CUCATTO, Mariana, Narrar para describir; describir para argumentar. La operacin lings-
tico-cognitiva de la reificacin en las secuencias penales de primera instancia, 45-65.
GONZLEZ V., Carlos y JLVEZ H., Lorena, Peso pragmtico y xito de la discusin en
la argumentacin oral en sala de clases, 67-85.
OTEZA S., Teresa, De la conspiracin de silencio al reconocimiento de voces alternativas.
Las violaciones a los derechos humanos en Chile segn el Informe Valech (2003),
87-111.
PINUER R., Claudio A., La funcin focal en la gramtica: implicancias tericas y repercu-
siones metodolgicas, 113-134.
SABAJ M., Omar, Gramtica, Pragmtica y Discurso: antecedentes de un desamor y una
reconciliacin, 135-146.

Reseas
Andrea Cucatto, Introduccin a los estudios del lenguaje y la comunicacin. Teora y prcti-
ca, Reseado por Alejandro Martn Errecalde, 147-150.
Mara Jos Serrano, Gramtica del discurso, Reseado por Yanira Becerra Ortiz, 151-156.

263
15 (1)

VOLUMEN 9(2) 2009


FERRARI, Laura D., Marcadores de modalidad epistmica y evidencial en el anlisis
de las conclusiones de artculos de investigacin de disciplinas distintas, 5-23.
DE FREITAS, Ernani C., Blocos semnticos e a construo do sentido no discurso,
25-42.
LUI, Gabriel Henrique e RIBEIRO DE ALMEIDA, J. Antnio, O discurso sobre a
gesto e a conservao da Amaznia em dois dos principais peridicos cient-
ficos internacionais, 43-61.
OLIVEIRA FARIA, Daiana e SOUSA ROMO, Luclia Maria, Che Guevara: sentidos
em confronto no discurso miditico, 63-80.
PIATTI, Guillermina, La funcin de la modalidad interrogativa en la conversacin,
81-99.

Reseas
Lourdes Molero de Cabeza y Julin Cabeza. El poder, el querer y el protestar, Reseado
por Ana Mireya Uzctegui Q., 101-110.
Teun Van Dijk, Discurso y poder. Contribuciones a los estudios crticos del discurso, Re-
seado por Carlos del Valle Rojas, 111-114.

VOLUMEN 10(1) 2010


NMERO MONOGRFICO

BOLVAR, Adriana y CHUMACEIRO, Irma, Introduccin: Crisis y cambios en la


democracia venezolana, 3-7.
ADRIN S., Thays, La metfora conceptual en el discurso poltico venezolano: Rmulo
Betancourt y Hugo Chvez Fras, 9-33.
LVAREZ, Alexandra y CHUMACEIRO Irma, Con la Iglesia hemos topado!
Aspectos de una interaccin polmica entre el Presidente Chvez y el Cardenal
Urosa Savino, 35-63.
COURLEANDER HIDALGO, Vanesa, El pueblo en campaas electorales vene-
zolanas: palabra e imagen en 1999 y 2006, 65-92.
D. ERLICH, Frances, Los cubanos en misiones de salud en Venezuela. Referencias
contrapuestas y polarizacin discursiva, 93-110.
MOLERO DE CABEZA, Lourdes, Crisis y cambio en el discurso poltico venezolano
de la primera dcada del siglo XXI: estrategias lingstico-discursivas, 111-133.
PALACIOS, Euclides, Discurso y cambio constitucional en el VIII Plan de la Nacin
del presidente Carlos Andrs Prez 1989-1993, 135-152.

Reseas
Rosa Graciela Montes y Patrick Charaudeau, El tercero. Fondo y figura de las personas
del discurso, Reseado por Martha Shiro, 153-158.
Srio Possenti, Humor, lingua e discurso, Reseado por Cellina Rodrguez Muniz,
159-162.

264
Indice acumulado

VOLUMEN 10(2) 2010


BONNIN, Juan E., Dinmicas de la voz y produccin de legibilidad en los Documentos
Finales de Medelln (1968). Un anlisis gentico-discursivo, 7-28.
CAMEJO, Estrella, Premio CAB Somos Patrimonio: construccin discursiva de la
identidad cultural venezolana en un contexto internacional, 29-53.
GMEZ C., Natalia, Violencia contra mujeres: voz y agencia en noticias de La
Nacin, 55-76.
OLIVEIRA A., Fbio, Anlise do discurso e psicoanlisis: a questo do sujeito, 77-85.
DE MELO RESENDE, Viviane e FILIPE ALEXANDRE, Marta, Representao
discursiva da pobreza extrema. Anlise discursiva crtica de um testemunho
publicado em editorial da revista Casi, 87-105.

Reseas
Beth Brait. Literatura e outras linguagens, Reseado por Valdemir Miotello y Marina
Haber de F., 107-112.
Lsmer Montecino. Discurso, pobreza y exclusin en Amrica Latina, Reseado por
Leda Berardi, 113-119.

VOLUMEN 11(1) 2011

NMERO MONOGRFICO: HOMENAJE A TEUN A. VAN DIJK

BOLVAR, Adriana, EMILSSON, Elin y FONTE, Irene, Introduccin: La ALED y


Teun van Dijk. Permanencia y fluir de un discurso, 3-8.
BOLVAR, Adriana y D. ERLICH, Frances, La prctica del anlisis del discurso en
contextos polticos polarizados. Una reflexin crtica, 9-30.
CARB, Teresa, Sobre la semiosis en textos verbales y visuales, 31-60.
CERUTI, Emilio, La americanizacin del discurso historiogrfico. Un anlisis crtico
del discurso sobre el 1898 puertorriqueo en un texto de amplia circulacin para
la educacin media superior, 61-77.
KOCH, Ingedore G.V., MORATTO, Edwiges M. y BENTES, Anna C., Ainda o
contexto: algumas consideraes sobre as relaes entre contexto, cognio e
prticas sociais na obra de Teun van Dijk, 79-109.
MONTECINO, Lsmer y VIDAL, Margarita, Representacin del consumo de drogas
en historias de vida de personas en situacin de calle en Santiago de Chile, 93-
PARDO ABRIL, Neyla Graciela, Construccin de opiniones pblicas: preservacin y
normalizacin de la dependencia, 111-127.
SHIRO, Martha, Usos del lenguaje evaluativo en el planteamiento del problema del
artculo de investigacin, 129-148.

265
15 (1)

VOLUMEN 11(2) 2011

AMADIO, Dbora, Las inocentes preguntas sobre el significado durante los testimonios,
5-22.
CRDENAS N., Camila, Anlisis de tres modos de representacin ideolgica cons-
truidos en discursos especializados sobre juventud chilena producidos entre 1970
y 1990, 23-47.
DE FREITAS, Ernani C., Prticas de linguagem na atividade de trabalho: cenografia e
ethos em discursos socioprofissionais, 49-68.
GARCA N., Mara Marta, Sin duda y en principio: Modalizacin, desdoblamiento
enunciativo y heterogeneidad, 69-88.
LIBENSON, Manuel, La configuracin discursiva de efectos incitativos en rumores
econmicos, 89-111.

Reseas
Neyla G. Pardo A. Discurso, impunidad y prensa, Reseado por Mara Alejandra
Vitale, 113-120.
Carlos Piovezani y Vanice Sargentini (Orgs.) Legados de Michel Pcheux: inditos em
anlise do discurso, Reseado por Jefferson Voss, 121-124.

VOLUMEN 12(1) 2012

NMERO MONOGRFICO

DANGELO, Claudia Gabriela, Introduccin: Multimodalidad: de la teora a la


prctica, 3-5.
GARCIA DA SILVA, Denize Elena y RAMALHO, Viviane, Discurso, imagem e texto
verbal: uma perspectiva crtica da multimodalidade, 7-29.
MAGALHES, Clia M. y SANTIAGO ARAJO, Vera Lcia, Metodologia para
elaborao de audiodescries para museus baseada na semitica social e mul-
timodalidade: introduo terica e prtica, 31-55.
MENNDEZ, Salvio Martn, Multimodalidad y estrategias discursivas: un abordaje
metodolgico, 57-73.
OHALLORAN, Kay L., Anlisis del discurso multimodal. Traducido por Claudia
Gabriela DAngelo, 75-97.
PARDO ABRIL, Neyla Graciela, Exploraciones sobre la pobreza y el racismo en
Colombia. Estudio multimodal, 99-117.

Reseas
Monika Bednarek y J.R. Martin (eds.). New Discourse on Language. Functional Pers-
pectives on Multimodality, Identity, and Affiliation, Reseado por Damin
Alvarado, 119-123.
Gunther R. Kress. Multimodality: A Social Semiotic Approach to Contemporary Com-
munication, Reseado por Julin Ezquerra, 124-130.

266
Indice acumulado

VOLUMEN 12(2) 2012

GUTIRREZ MORALES, Irma Mariana, Falacias en los discursos de los candidatos


presidenciales en Mxico (2012), 11-31.
HARVEY, Anamara, BAEZA, Patricia y SOLOGUREN, Enrique, La deixis de pri-
mera persona en la construccin discursiva del estudiante universitario, 33-52.
OLAVE ARIAS, Giohanny, Escenificacin y multidestinacin en el discurso presidencial
de Juan Manuel Santos, 53-79.
DE MELO RESENDE, Viviane y ALVES DOS SANTOS, Andreia, A representao
de pessoas em situao de rua quando vtimas de chacina: uma anlise discursiva
crtica, 81-101.
SALGADO ANDRADE, Eva, Indgenas en la prensa mexicana en el contexto preelec-
toral de fines del foxismo, 103-128.

Reseas
Londoo Zapata, O. I. (Ed.). Horizontes discursivos: miradas a los estudios del discurso,
Reseado por Doris Martnez, 129-135.
Hodge, B. & Coronado, G. Mexico and its others: A chaos theory approach, Reseado
por Rodney Williamson, 136-139.

VOLUMEN 13(1) 2013

ADRIN S., Thays, Divide y vencers: la antonimia como estrategia ideolgica de


polarizacin en el discurso de Hugo Chvez Fras, 9-32.
AGUAYO, Adriana, Una mirada a la discriminacin en Mxico desde el discurso de
la prensa escrita, 33-55.
DUARTE A., Mercedes, Redes de metforas cognitivas en el discurso poltico: el
socialismo del siglo XXI de Hugo Chvez, 57-77.
DVOSKIN, Gabriel, Paradigmas en disputa, presupuestos compartidos, 79-98.
PREZ ARCE, Chery, GARRIDO OSSES, Sandra, LLANQUINAO LLANQUI-
NAO, Gabriel, TURRA CHICO, Hctor, MERINO DICKINSON, Mara
Eugenia, La ciudad y el campo como referentes de identidad en adolescentes
mapuches de Temuco y Santiago, 99-114.

Reseas
Bolvar, A. y Beke, R. (2011). Lectura y escritura para la investigacin, Reseado por
Laura Ferrari, 115-119.
Londoo Zapata, O. I. (2012). Los estudios del discurso: miradas latinoamericanas 1,
Reseado por Juan Eduardo Bonnin, 120-123.

267
15 (1)

VOLUMEN 13(2) 2013

MACHADO, Ida L. e MENDES Emlia, A Anlise Semiolingustica: seu percurso e


sua efetiva tropicalizao, 7-20.
MARTNEZ S., Mara C., Los gneros desde una perspectiva socio-enunciativa. La
nocin de contexto integrado, 21-40.
MARTINS G., Lcia H., LINO P., Maria A. e MAURO M., Rosane S., Modalizao
em textos mediticos: estratgias de construo de sentido, 41-61.
MONTES, Rosa G., DEL ROSAL, Gerardo y FIDELHOLTZ, James L., El principio
de alteridad en la construccin identitaria en el discurso, 63-80.
SALGADO A., Eva, La historia nacional como mscara en el discurso presidencial en
Mxico (2006-2012), 81-97.
SEGOVIA L., Pablo y NIETO G., Maritza, El contrato de comunicacin en dos
programas radiales chilenos, 99-120.

Reseas
Charaudeau, Patrick (dir.). (2008) La mdiatisation de la science. Clonage, OGM,
manipulations gntiques, Reseado por Ma. de Lourdes Berruecos Villalobos,
121-128.
Charaudeau, Patrick (1992). Grammaire du sens et de lexpression, Reseado por Wander
Emediato de Souza, 129-132.

VOLUMEN 14(1) 2014

CHARAUDEAU, Patrick, El investigador y el compromiso. Una cuestin de contrato


comunicacional, 7-22.
COMISARENCO M., Dina, Donde caben dos caben tres: la intertextualidad en la
fotografa y la pintura de Edward Weston, Tina Modotti y Diego Rivera, 23-42.
GUTIRREZ-RIVAS, Carolina, El discurso de Carmen Clemente Travieso a la luz
de las nociones de ideologa y los enfoques feministas actuales sobre la comu-
nicacin, 43-57.
DE S, Israel y SARGENTINI, Vanice, A esquerda na ditadura militar brasileira:
formao discursiva, memria e identidade, 59-76.
VILAR A., Josefina, Las seales del cuerpo emocionado. Un entrelazamiento entre
anlisis del discurso y semitica, 77-94.

Reseas
Pardo Abril, Neyla Graciela (2012). Discurso en la web: pobreza en YouTube, Reseado
por Luis Fernando Garca Nez, 95-98.
Petri, Verli y Dias, Cristiane (2013). Anlise do Discurso em Perspectiva: teoria, mtodo
e anlise, Reseado por Fernanda Correa Silveira Galli y Dantielli Assumpo
Garcia, 99-104.

268
VOLUMEN 14(2) 2014
BERNARDI, Luca y SENZ, Cristian, El discurso del ftbol y los path: una aproxi-
macin lingstico-cognitiva a las estrategias verbales afectivas, 7-22.
CARRIZO, Alicia Eugenia, Qu le dijo Ortega a Desbato? Un estudio de los efectos
interactivos de la analoga en la vida cotidiana, 23-38.
PROENA LARA, Glaucia Muniz, Da aforizao construo do ethos: Dilma
Rousseff e a Copa do Mundo da FIFA 2014, 39-55.
TEIXEIRA SOUTTO MAYOR, Sarah y DA SILVA Silvio Ricardo, Os discursos
governamentais nas estratgias de reforma do Novo Mineiro: modernizao e
tradio no jogo que acontece fora das quatro linhas, 57-77.
POSSENTI, Sirio, VILELA-ARDENGHI, Ana Carolina y DE OLIVEIRA, Hlio,
Futebol arte, o verdadeiro futebol brasileiro, 79-95.
DUARTE OLIVEIRA VENANCIO, Rafael, Vamos todos cantar de corao: Discursos
fundadores dos hinos dos clubes brasileiros de futebol, 97-112.

Reseas
Charaudeau, Patrick (2013). La conqute du pouvoir. Opinion, persuasion, valeur. Les dis-
cours dune nouvelle donne politique, Reseado por Franca D. de Erlich, 113-116.
Shiro, Marta; Charaudeau, Patrick y Granato, Luisa (eds.). (2012). Los gneros dis-
cursivos desde mltiples perspectivas: teoras y anlisis, Reseado por Cristina
DAvolio, 117-122.

VOLUMEN 15(1) 2015


FRANULIC DEPIX, Andrea Soledad, Por un anlisis feminista del discurso desde la
diferencia sexual, 7-22.
DE FREITAS ERNANI Cesar y FACIN, Dbora, Discursos da prescrio e da renor-
malizao na atividade do profesor: prticas de linguagem no e sobre o trabalho
docente, 23-40.
GARCA, Paula y ZULLO, Julia, Cosas de mujeres. Conversacionalizacin, narrativas y
representacin en un corpus de revistas femeninas argentinas, 41-69.
DE MELO RESENDE, Viviane, A violao de direitos de populao em situao de rua
e a violencia simblica: representao discursiva no jornalismo on-line, 71-91.
SCHWARTZ, Christian L. M., Futebol em traduo: lngua nacional e estilo de jogo em
relatos da imprensa argentina nos anos 20, 93-108.

Reseas
Angermuller, Johannes (2013). Analyse du discours poststructuraliste. Les voix
du sujet dans le langage chez Lacan, Althusser, Foucault, Derrida, Sollers, Reseado
por Julieta Haidar, 109-115.
Bazerman, Charles (2012). Gneros textuales, tipificacin y actividad, Reseado por
Mara Andrea Vzquez Ahumada, 116-122.
Navarro, Federico (coord.) (2014). Manual de escritura para carreras de humanidades,
Reseado por Mara Cristina Castro Azuara, 123-129.

269
Instrucciones para las reseas
La resea tendr como encabezado el autor (o editor), el ao, el ttulo, el nmero
de pginas, la casa editorial y el ISBN de la obra reseada.
En la introduccin se identificar el tema y el problema central.
Se describir la estructura de la obra (en captulos, y partes, existencia de glosarios,
apndices, etc.) y se har una sntesis completa del contenido. Asimismo, se
especificar quines son los lectores potenciales del libro reseado.
El texto de la resea ser evaluativo y expresar la posicin del autor frente a la obra
reseada.
El libro reseado se pondr en relacin con otros trabajos sobre el mismo tema y/o
del mismo autor y se situar en el contexto del momento y lugar en que aparece
publicado.
Se seguirn las convenciones de citas que se indican para el resto de las contribuciones
a la revista de la ALED.
El texto de la resea tendr un lmite mximo de 3.000 palabras (aproximadamente
diez cuartillas).
Enviar dos copias en papel tamao carta y una en disquete en formato de documento
Word (o compatible) a: Srio Possenti, e-mail: [email protected] o Irene Fonte,
e-mail: [email protected]

Instrues para as resenhas


No encabeado da resenha devem ser indicados o autor (ou editor), o ano, o ttulo,
o nmero de pginas, a casa editorial e o ISBN da obra resenhada.
Na introduo sero indicados o tema e o problema central.
Descrio da estrutura da obra (em captulos, ou partes, a existncia de glossrios,
apndices, etc.) e apresentao de uma sntese completa do contedo. importante
a informao sobre os leitores potenciais do livro resenhado.
O texto da resenha ser avaliativo e expressar a posio do autor frente obra
resenhada.
Comentar-se- a relao entre o livro resenhado e outros trabalhos sobre o mesmo
tema, alheios ou do autor considerado, e situar-se- a obra no seu contexto temporal
e espacial.
Para as citaes, sero seguidas as mesmas convenes que se indicam para o resto
das contribuies da revista da ALED.
O texto da resenha ter um limite mximo de 3.000 palavras (aproximadamente
dez pginas).
Enviar duas cpias em papel tamanho carta e uma em disquete em formato Word
(ou compatvel) a: Srio Possenti. E-mail: [email protected] e Irene Fonte, e-mail:
[email protected]

270
Instrues para os autores
- Poltica Editorial. A Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso publica trabalhos originais e inditos dos
pesquisadores membros da Associao. Os trabalhos recebidos, preferivelmente artigos de investigao, sero
submetidos a parecer por especialistas de prestgio reconhecido. Assim, o Comit Editorial se reserva o direito
de sugerir modificaes formais aos artigos que sejam aceitos, bem como public-los no nmero que considere
mais conveniente.
- Instrues para os autores: Os pesquisadores interessados em publicar seus trabalhos na Revista Latinoamericana
de Estudos do Discurso devero seguir as seguintes instrues:
1. Os trabalhos devem ser enviados em arquivo anexo aos endereos eletrnicos seguintes:
[email protected]
[email protected]
[email protected]
2. Os artigos devero ser escritos em formato Word (ou compatvel), em espao 1,5 e fonte Times New Roman
12. A extenso mxima de 7500 palavras, incluindo notas e bibliografia. Tanto as imagens, como os grficos
ou tabelas devem vir em anexo em seu formato original (preferivelmente jpg, tif ou gif).
3. O ttulo, em itlico, deve sintetizar de maneira muito concisa o contedo do artigo. Seguem-se o nome
do(s) autor(es) e a instituio a qual pertence(m). O texto do artigo deve vir precedido de um resumo em
portugus, espanhol (resumen)e ingls (abstract) de, no mximo, 150 palavras. Ao final, devem incluir-se at
seis palavras-chave. O ttulo da primeira seo Introduo, sem numerao. Os demais ttulos e subttulos
tero numerao segundo sua hierarquia no texto. As imagens, grficos e tabelas devem ser enumerados,
seu contedo deve ser claro e devem ser acompanhados de ttulo explicativo. necessrio que cada um seja
explicado ou mencionado no texto do artigo.
4. Todos os artigos devem ser acompanhados por uma breve informao biogrfica e acadmica escrita em uma
extenso entre 50 e 100 palavras. Adicionalmente, deve-se indicar com claridade o nome completo do(s)
autores, nome, endereo eletrnico e postal para o recebimento de correspondncia, bem como da instituio
onde trabalha, telefone e fax.
5. Toda citao textual deve indicar a fonte correspondente entre parnteses (autor data: nmero de pgina). Se
a citao tem menos de 40 palavras, vai dentro do pargrafo entre aspas. Se tem mais de 40 palavras, deve-se
observar uma sangria de 1cm a cada lado e um espaamento de 1 linha, seguido da fonte entre parnteses
(autor ano: nmero de pgina). Exemplo: (Romano e Sousa 2004: 17), (Charaudeau 2003:25).
6. Em caso de referenciao, sem citao textual, quando o contedo requer explicitar a fonte da citao, deve-se
pr entre parnteses o nome do autor e o ano de publicao (Charaudeau 2003, Romano y Sousa 2004).
7. As notas devem vir enumeradas consecutivamente e estar ao final do texto, antes das Referncias Bibliogrficas.
8. Todas as referncias bibliogrficas devem ser ordenadas alfabeticamente depois das notas. Toda referncia
includa na lista bibliogrfica deve ser mencionada no texto e toda referncia mencionada no texto deve
aparecer na lista bibliogrfica. Abaixo o formato a ser seguido:
Livros:
Ruz vila, D. 2003. Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y prctica discursiva. Mxico: Fomento
Editorial.
Chilton, P. y Schffner, C. (eds.) 2002. Politics as text and talk. Analytic approaches to political discourse.
Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins Publishing Company.
Captulo de livro:
Donaire, M. L. 2004. La polifona, una relacin binaria. In E. Arnoux y M. M. Garca Negroni (comps.).
Homenaje a Oswald Ducrot, pp. 117-133. Buenos Aires: Eudeba.
Wodak, R. 2003. De qu trata el anlisis crtico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus concep-
tos fundamentales y sus desarrollos. In R. Wodak y M. Meyer (eds.). Mtodos de anlisis crtico del
discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa.
Artigosem revistas especializadas:
Chumaceiro, I. 2004. Las metforas polticas en el discurso de dos lderes venezolanos. Revista Latinoame-
ricana de Estudios del Discurso 4, 2: 91-112.
Texto consultado na web:
Charaudeau, P. 2011. [Disponvel online em www.patrick-charaudeau.com]. Que vaut la parole dn chro-
niqueur la tlevision? Laffaire Zemour, comme symptme dune drive de la parole mdiatique.
Rseaux 6: 135-161[Consulta: 26 de agosto de 2014].
Devem-se usar as letras a, b, c anexadas data de publicao para referenciar trabalhos de um mesmo autor
publicado no mesmo ano. Exemplo: (van Dijk 2010a, 2010b).
9. Uma vez que o artigo seja recebido e aceitado, cada autor dever assinar cartas de originalidade e cesso de
direitos autorais. Os autores recebero o modelo da carta que devero preencher, assinar e escanear para
reenvio aos endereos eletrnicos acima mencionados.
10. Cada autor receber dois exemplares do nmero da revista na qual aparece seu trabalho.
Adriana Bolvar e Martha Shiro
Editoras da Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

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