UNIVERSIDAD DE CHILE
FACULTAD DE ARTES
DEPARTAMENTO DE TEATRO
OLLANTAY: RELECTURA DE UNA OBRA DRAMTICA
COLONIAL COMO LEGADO HISTRICO TEATRAL.
MEMORIA PARA OPTAR AL TTULO DE ACTRIZ
RAYMI MARITZA DEMETRIO CERDA
PROFESOR GUA:
HCTOR PONCE DE LA FUENTE
Santiago de Chile
2014
AGRADECIMIENTOS
A mi madre, por su apoyo incondicional, paciencia y amor.
A mi padre, por su apoyo incondicional, gran inters y amor.
A mi hermana, por ser mi ejemplo en la vida y mi camino a seguir.
A Nicols, por su apoyo, paciencia, amor y contencin en todo momento.
A mis abuelos maternos y paternos por su inmenso cario y ternura.
A mis amigos y amigas, por sus palabras de aliento.
A Rolando Carrasco por su inmenso apoyo, inters y ayuda en los cimientos
y desarrollo de esta investigacin.
A profesores y personas que en algn momento compartieron sus
conocimientos de manera desinteresada e hicieron un gran aporte a este
proceso.
Y a mi profesor gua, que ha confiado en mi trabajo y lo ha conducido
desde la asignatura de seminario.
2
TABLA DE CONTENIDOS
Pginas
Portada ....1
Agradecimientos......2
Tabla de contenidos.....3
ndice de ilustraciones.....5
Resumen7
Introduccin.8
Captulo 1: Antecedentes histrico-culturales del periodo colonial:
Ollantay y la tradicin incaica.........12
1.1 Descubrimiento e Invencin del Nuevo Mundo.....13
1.1.1 La ciudad y la letra en el ordenamiento colonial..18
1.1.2 El indgena y el rol de la Iglesia en el proceso aculturador..20
1.1.3 Surgimiento de la sociedad mestiza......25
1.2 El letrado en el Nuevo Mundo: fuentes de la tradicin
incaica....27
1.3 La poltica castellanizadora y la evangelizacin en Los
Andes.37
3
Captulo 2: Principales perspectivas crticas, influencias y
problemticas de creacin en un texto colonial...46
2.1 Teoras sobre el origen y constitucin del texto dramtico.47
2.1.1 Ollantay y el encuentro dramtico de dos mundos.....53
2.2 Fuentes prehispnicas e influencias espaolas en Ollantay.....56
2.3 Problemtica de la transcripcin y la enunciacin en el texto
dramtico......................................................64
Captulo 3: Intriga y sentido en Ollantay: Aspectos semitico-teatrales
del drama colonial............................................73
3.1 La intriga en el mundo ficcional de Ollantay......77
3.1.1 Ejes temticos en Ollantay....82
a) Eje Sintagmtico.......83
b) Eje Paradigmtico.....84
3.1.2 Argumento socio-poltico en Ollantay......98
3.1.3 El motivo de la subversin contra el poder en Ollantay..100
3.2 El sentido: estructuras ideolgicas en Ollantay.104
Conclusiones.....114
Bibliografa...........122
ANEXO 1: Mapa imperio Inca.........129
ANEXO 2: Copia de reproduccin facsimilar del Cdice de
Ollantay, el ms antiguo existente en la biblioteca del Convento de
Sto. Domingo, en la ciudad de Cuzco....130
ANEXO 3: Jerarqua y organizacin social en el Imperio Inca....131
4
NDICE DE ILUSTRACIONES
Pgina
FIGURA 1: 15
Mapa de Martin Waldseemller de 1507.
[Library of Congress. Geography and Map Division,
Washington, D.C].
FIGURA 2: 19
Plano de Lima. Pedro de Nolasco. 1687.
FIGURA 3: 22
La ocupacin misionera (1635-1742)
FIGURA 4: 28
Inca Garcilaso de la Vega y edicin de los Comentarios
Reales.
FIGURA 5: 30
Ilustracin portada Nueva cornica y Buen Gobierno.
FIGURA 6: 39
Fraile Franciscano con un indgena, siglo XVI
FIGURA 7: 59
Anfiteatro incaico cerca de Cuzco
FIGURA 8: 63
Kipu
FIGURA 9: 70
Copia de fin de reproduccin facsimilar del Cdice de Ollantay.
FIGURA 10: 87
Cintillo utilizado por jvenes de la nobleza inca.
5
FIGURA 11: 87
Tnicas militares
FIGURA 12: 88
Posibles tiaras de Incas Tpac Yupanki y Huayna Cpac
FIGURA 13: 90
Inca Pachakutiq
FIGURA 14: 91
Inca Tupaq Yupanki
FIGURA 15: 96
La fe catlica
FIGURA 16: 109
Vestuario indgena para representar a los reyes incas (siglo XVIII)
6
RESUMEN
En la siguiente investigacin, se pretende presentar una relectura del
texto dramtico colonial Ollantay desde una perspectiva terica del teatro,
con especial nfasis en los elementos dramticos que podran revelar un
carcter historiogrfico de esta pieza teatral. Para ello, se dar cuenta de un
estudio del fenmeno cultural presentado al momento de la posible datacin
de produccin de esta obra. Posteriormente, se expondrn estudios y
anlisis crticos de Ollantay desarrollados desde otras perspectivas tericas
como filologa, literatura e historia, y se discutir acerca de los procesos
lingsticos y comunicacionales a los que posiblemente fue sometida esta
produccin. Finalmente, de acuerdo a lo planteado en estas primeras dos
etapas, se analizarn dos componentes tericos (extrados del modelo de
anlisis de texto dramtico de Patrice Pavis en el 2002) en Ollantay, con lo
que se pretende vincular el anlisis dramtico con el posible potencial
historiogrfico de este notable legado del perodo colonial andino.
7
INTRODUCCIN
A partir de los estudios cursados en mi formacin profesional como
actriz, uno de los desarrollos tericos que ms llam mi atencin fue aqul
vinculado con la historia del teatro latinoamericano prehispnico y colonial.
Esto, en la medida en que observaba el teatro, adems de ser una
herramienta artstica y crtica de la sociedad, como un elemento concreto de
legado y manifestacin histrica de las culturas y sociedades. Toda la carga
histrica que lleva consigo este arte escnico es un elemento que considero
a lo menos fabuloso. Es por esto que en la medida en que se profundizaron
los tpicos, decid concretar mi inters y vincular lo que era este potencial
historiogrfico con la textualidad de una produccin colonial. A partir de la
dramaturgia revisada, decid encaminarme hacia la produccin textual del
incanato, seleccionado como corpus de investigacin la textualidad de
Ollantay.
De manera anecdtica dio la casualidad que en las vacaciones previas
a cursar Historia del Teatro Latinoamericano, emprend viaje a Cuzco, Per,
para luego continuar mi estada en Machu Picchu y finalizar mi viaje en
8
Bolivia. All pude conocer ms de cerca la cultura andina y lo que su
cosmovisin plantea, adems de acercarme a gran parte del legado
arqueolgico y social que hasta hoy en da es posible apreciar en estos
rincones de pases vecinos.
Luego de conocer parte de esta cultura y su antepasado incaico, y
posteriormente aprender sobre el aspecto teatral de la regin andina
prehispnica, logr vincular una motivacin personal con una investigacin
terica de mi profesin.
Al seleccionar la textualidad de Ollantay como puntapi inicial, deb
hacerme cargo de todo lo que su creacin conlleva: el ser un manuscrito
hallado sin datacin ni autor exacto, y considerarla como un elemento de
reflejo de la sociedad de ese entonces. El contexto que rodea esta obra no
pasa por una simplicidad particular; al contrario, se vincula con un proceso
de intercambio cultural bastante particular, iniciado por la conquista de
Amrica.
De esta obra me interesa abordar una pregunta fundamental: Cules
son los componentes que en dicho texto nos permiten reconocer elementos
o recursos procedentes de la tradicin prehispnica y europea del
9
conquistador? Es decir, si sometiramos esta obra a un anlisis dramtico,
desde el estudio y los conocimiento de la teora del teatro Sera posible
establecer elementos que se vinculen con su potencial historiogrfico? Pues
bien, mi hiptesis avala este planteamiento como una posibilidad real y
factible de someter a estudio esta problemtica.
En este sentido, la motivacin principal radica en la posibilidad de
poder llegar a proponer desde una metodologa teatral (a partir del anlisis
dramtico) un vnculo real con la historia de una sociedad y perodo en
particular. Y as, generar nuevas perspectivas de estudio de un mismo
corpus: el Ollantay.
A partir de este cuestionamiento es importante abordar en primer
lugar los anlisis de ciertos aspectos representativos del fenmeno de la
conquista espaola en el Nuevo Mundo, especialmente referidos a la cultura
andina. Este aspecto, tal como lo desarrollo en el captulo primero, tiene por
objetivo determinar algunos de los problemas que se identifican con el
llamado descubrimiento de Amrica y el proceso de aculturacin
desarrollado por la conquista espaola en el Per. Dentro de este captulo se
desarrollarn otros tres subcaptulos vinculados con el
10
descubrimiento/invencin, el letrado en la regin andina, y finalmente la
poltica lingstica y la conquista del imaginario.
En funcin del desarrollo del problema principal, el captulo segundo
de mi investigacin, abordar algunas de las principales problemticas
histrico-filolgicas del corpus primario de investigacin con el objeto de
determinar, mediante este balance crtico, la relevancia de problemticas
tales como oralidad/escritura y traduccin/transcripcin.
En el captulo tercero, y a partir de algunas nociones del modelo de
anlisis dramtico de Patrice Pavis (2002), someter a estudio el texto
dramtico de Ollantay, considerando especialmente las estructuras
discursivas (intriga) e ideolgicas (sentido), as como su problematizacin
con los aspectos desarrollados en los captulos anteriores.
Finalmente, el objetivo de la investigacin se centra en aportar una
arista terica teatral a los estudios y lecturas crticas que se han hecho
respecto de la textualidad de Ollantay. Si bien se ha trabajado con esta obra
de manera bastante profunda en reas como la sociologa, la historia, la
filologa y sobre todo en la literatura, considero interesante plantear una
visin y anlisis de este legado textual desde el mbito dramtico.
11
Captulo 1
ANTECEDENTES HISTRICO-CULTURALES DEL PERIODO
COLONIAL: OLLANTAY Y LA TRADICIN HISTORIOGRFICA
DEL MUNDO ANDINO.
Uno de los primeros elementos a considerar en el estudio de Ollantay,
en el marco de la Historia del Teatro Latinoamericano, dice relacin con el
fenmeno histrico-cultural de la tradicin prehispnica y colonial en la
regin andina. Segn el investigador Orlando Rodrguez (1998), esta obra
fue hallada en el siglo XVIII, resultando probable que su fijacin textual (en
lengua espaola) haya sido en dicho siglo o en los previos a ste. Tal
hiptesis exige considerar el proceso de creacin del Ollantay como un
texto que, sin lugar a dudas, se inscribe en el marco histrico del periodo
hispanoamericano colonial andino. Este fenmeno presenta a la
investigadora diversos problemas tericos, si he de considerar su valor
como documento histrico-literario y dramtico (tal como lo leemos en la
actualidad), pero que para una adecuada comprensin del mismo resulta
esencial la revisin y anlisis de algunos aspectos derivados del proceso del
12
descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, as como de las prcticas,
concepciones culturales y de la lengua en los pueblos prehispnicos.
En funcin de esta primera aproximacin en torno al Ollantay, es
necesario abordar tres aspectos especficos que, a mi juicio, permiten
reconocer el fenmeno de produccin y posible circulacin de esta creacin
dramtica en las letras coloniales: 1. La discusin en torno al llamado
descubrimiento e invencin del Nuevo Mundo. 2. El letrado en el
Nuevo Mundo y las fuentes historiogrficas de la tradicin incaica. 3. La
poltica castellanizadora y evangelizadora en Los Andes.
1.1 Descubrimiento e Invencin del Nuevo Mundo.
Ollantay, tal como seala el Diccionario Enciclopdico de las Lenguas
de Amrica Latina (1998), refiere a una historia o leyenda autnticamente
inca, pero que el texto y estructura para su escenificacin corresponden al
teatro espaol (DELAL, 1998, p.3466); es decir, esta obra surge a partir de
una interculturalidad inscrita en los primeros tiempos de la colonizacin
americana, en donde la coexistencia de ambas culturas daran como
13
resultado una muestra no menor de intercambios, diversificaciones y
modificaciones de productos artsticos del perodo.
Este encuentro se iniciara en 1492 con el llamado descubrimiento de
Amrica. Para algunos, considerado ms bien como un encubrimiento,
mientras que para otros como una invencin. Dicho paradigma revela una
complejidad no slo semntica, sino tambin terica en el campo de la
historia y la cultura colonial, en la medida en que permite tal como
destaco en las pginas siguientes problematizar la historia oficial
europea, reconociendo el legado cultural de los pueblos prehispnicos
mediante la historia o la leyenda.
Una de las figuras ms destacadas en esta discusin corresponde al
crtico mexicano Edmundo OGorman (1958), quien en su obra La
invencin de Amrica propone la categora de invencin en respuesta a lo
que la historia oficial haba plasmado por aos. Entendida como una
prefiguracin o creacin de un mundo nuevo basado en los propios
referentes europeos del conquistador, Amrica se inventa a partir de las
concepciones europeas de las Indias Orientales que ya con Marco Polo y,
posteriormente, Cristbal Coln se trasladan a occidente. Esta visin
14
habra de ser transformada por Amrico Vespucio 1 cuando se identifica y
representa a Amrica como un nuevo continente. En la Cosmographide
Introductio (ctd. OGorman 1958), presentada a la Academia de Saint-Die
en 1507 por Martin Waldseemller, se menciona:
a) que, tradicionalmente, el orbe, es decir, la isla de la Tierra en que se
alojaba el mundo se ha venido dividiendo en tres partes: Europa, Asia y
frica; b) que en vista de recientes exploraciones, ha aparecido una cuarta
parte; c) que como fue concebida por Vespucio, no parece que exista
ningn motivo justo que impida que se le denomine Tierra de Amrico, o,
mejor an, Amrica, puesto que Europa y Asia tienen nombres femeninos, y
d) se declara que esa cuarta parte es una isla, a diferencia de las otras que
son continentes, es decir, tierras no separadas por el mar, sino vecinas y
continuas. (OGorman, 1958, pp.134-35)
1. Mapa de Martin Waldseemller de 1507. [Library of Congress.
Geography and Map Division, Washington, D.C].
Fuente: Instituto de Geografa, UNAM. 2007. Investigaciones Geogrficas. [En
lnea] Scielo. N 63. Mxico Agosto 2007.
http://www.scielo.org.mx/img/revistas/igeo/n63/a1f1.jpg [consulta: 18 mayo
2014]
1
Para una ampliacin de este contenido, vase OGORMNAN, E. 2003. El proceso de
la invencin de Amrica. En: La invencin de Amrica. [Versin digital] Fondo de
cultura econmica. pp. 77-136.
15
Por otra parte, a juicio de Arturo Andrs Roig (1991), no podra
hablarse respecto a este hito histrico como un descubrimiento, sino de un
encubrimiento2 de Amrica. Bajo este concepto se exhibe el sentido de
empresa colombina en el Nuevo Mundo.
Bien es sabido que los deseos de expansin de la corona espaola en
bsqueda de nuevas rutas al Asia, para comercializar especias, telas y
materias primas, fue el motor que lanz de manera exitosa la iniciativa de
Cristbal Coln a embarcarse y explorar nuevas alternativas de vas
comerciales por los mares de occidente. Desde la nacin Hispana se invirti
y provey a la expedicin con personas y recursos materiales para
resguardar el inters primordial de los reyes: Asegurar de hecho y de
derecho los beneficios que pudiera reportarle el hallazgo de Coln (Roig,
1991, p.88).
Para Roig, el as llamado descubrimiento cabe considerarlo como un
evento histrico que produjo tal grado de aculturacin y etnocidio de los
pueblos indgenas, que no puede considerarse como un lugar de
conciliacin cultural, sino ms bien como un acto de presin, imposicin y
2
Propuesta por Leopoldo Zea (ctd. en Roig 1991 prr. 9).
16
destruccin de las formas culturales preexistentes a la llegada de los
espaoles.
En sntesis, el reconocimiento de estas categoras permite advertir la
complejidad del proceso poltico y econmico vivido en el nuevo territorio
americano durante esos aos. El rgimen europeo impuesto se fundara en
una ideologa colonial con estrategias de dominacin poltica, social y
cultural de los pueblos prehispnicos, manifestando la visin europea en un
contexto de primera modernidad. Europa por un lado, habra de prefigurar o
inventar Amrica; y por otro, encubrir mediante el acto de la conquista
las prcticas y expresiones culturales propias de los pueblos prehispnicos,
tales como la relevancia de la oralidad, sus formas de comunicacin, ritos y
tradiciones asociados a una posible prctica dramtica que posteriormente
analizaremos en la obra Ollantay.
A partir de la visin histrica de Manuel Lucena (1992) sobre la
Amrica Hispana Colonial, destaco en el marco del proceso de la conquista
y colonizacin, tres aspectos distintivos del fenmeno cultural
correspondiente a la emergente sociedad hispanoamericana, y
especialmente andina, durante dicho perodo. En primer lugar, la
17
constitucin del orden poltico basado en el dominio territorial y
urbanstico; en segundo, el indgena y el rol de la iglesia en el proceso
aculturador; y, por ltimo, el surgimiento de la sociedad mestiza y las castas
hacia el siglo XVIII.
1.1 .1 La ciudad y la letra en el ordenamiento colonial.
En relacin con la constitucin y el ordenamiento poltico-
administrativo en Amrica, se procedi a una copia de la organizacin
existente en Europa y particularmente en Espaa. Los territorios asimilados
servan de base para nuevas expediciones y conquistas, extendiendo el
dominio espaol bajo las rdenes y mandatos directos de la corona 3. Sin
embargo, a medida que creca el naciente ordenamiento colonial, surgi la
necesidad de una organizacin poltica que agrupara los extensos territorios
ya conquistados en virreinatos4, audiencias e intendencias bajo la tuicin de
representantes de la corona. Los virreinatos comenzaron a fundar y
desarrollar ciudades y lugares de asentamiento urbano en nuestro
continente. Bajo la ptica de ngel Rama (2004), la ciudad se convierte en
3
En el caso de Per, el extenso territorio abarcado por el imperio Inca, demandaba
dichas estrategias de conquista. Vase anexo 1.
4
El virreinato del Per fue fundado el ao 1542, siendo uno de los primeros junto con el
de Mxico en representar a la corona espaola en Amrica.
18
el lugar en donde se expresan los nuevos planteamientos y exigencias de la
colonizacin espaola: la traslacin del orden social a una realidad fsica
(Rama, 2004, p.6), cuyo resultado sera el plano de damero, que ms all de
su reglamentada divisin y organizacin, expresa el principio de:
rgimen de transmisiones: de lo alto a lo bajo, de Espaa a Amrica, de
la cabeza del poder a travs de la estructura social que l impone a la
conformacin fsica de la ciudad, para que la distribucin del espacio urbano
asegure y conserve la forma social. (Op cit., pp.7-8).
La imposicin de este 2. Plano de Lima. Pedro de Nolasco, 1687.
nuevo orden urbanstico, de
igual modo, fue demandando
la presencia de un escribano
que estuviera a cargo de las
escrituras y que diera fe de
aquello. Como lo menciona Fuente: DE NOLASCO, P. 1687. Plano de Lima. [En
lnea]
Rama, esta palabra escrita se <http://artecolonial.wordpress.com/category/bienes-
inmuebles-y-muebles/planos/> [consulta: 18 mayo
2014]
establecera como la verdad y
lo seguro, en oposicin a lo hablado, efmero e inseguro (ib., p.8). Las
ciudades funcionaron como centro de una progresiva colonizacin, en
donde se concentraba la competencia de evangelizar y, posteriormente,
educar a la poblacin. As es como en las primeras urbes los sacerdotes y
19
misioneros crearon las nacientes universidades americanas y en donde se
establecieron las principales instituciones polticas.
1.1.2 El indgena y el rol de la Iglesia en el proceso aculturador.
En este aspecto se debe tener en cuenta, en primer lugar, el fuerte
cambio demogrfico que existi en toda la regin. Segn lo propuesto por
Manuel Lucena (1992), el aniquilamiento excesivo de la poblacin indgena
ya sea por batallas territoriales, el desarrollo de esclavitud en trabajos
forzados, o por los horrorosos contagios de enfermedades y pestes
desconocidasfue lo que modific completamente la realidad social que
con anterioridad exista. Hubo un descenso de la poblacin masculina
indgena de manera exponencial, mientras que la fuerte inmigracin de
poblacin africana que se traa de aquel continente para complementar el
trabajo duro que se estaba llevando a cabo, aumentaba los niveles
demogrficos de esta cultura5. Las mujeres indgenas eran violadas y
maltratadas, al igual que los nios.
5
Si bien nos regimos bajo el marco de la regin andina, en donde la poblacin africana
inmigrante fue bastante baja, es necesario mencionarla a nivel Latinoamericano por su
fuerte influencia en las culturas que se desarrollaron posteriormente.
20
Ante esta situacin el rol de la Iglesia fue de gran importancia. Si bien
en un principio se consagr como una institucin de colaboracin con la
colonizacin de Amrica, cuyo objetivo fundamental era la evangelizacin
de los pueblos aborgenes y llevarlos por el camino de Dios, los misioneros
enviados a estas tierras no pudieron quedar ajenos a lo ocurrido en este
perodo. Aparecieron grandes figuras, como el padre Bartolom de las
Casas (Sevilla 1474 - Madrid 1566), quien desarroll una defensa acrrima
de los pueblos indgenas, enfrentndose a los mismos espaoles que
acometan constantemente estos abusos. Sus legados textuales en donde se
retrataba y denunciaba la vida en Amrica, con una constante ambivalencia
(vida y abuso) y vinculados al aspecto religioso y bblico propio de su
origen espiritual (Arciniegas et. al., 1999), han sido un gran aporte para la
investigacin de esta poca.
A partir de lo expuesto, cabe destacar la doble contribucin que tuvo la
Iglesia catlica en la colonizacin andina: por un lado, una institucin
evangelizadora del pueblo prehispnico; y por otro, un ente de proteccin y
defensa, desempeado por algunos misioneros, de esta misma poblacin.
21
3. La ocupacin misionera (1635 1742). Estos denominados soldados de
Dios, adems, habran de participar
en la extirpacin de las idolatras y
manifestaciones espirituales de
origen indgena, y en la
Fuente: Municipalidad Provincial de introduccin del Biblos sagrado,
Chanchamayo. La ocupacin misionera
(1635-1742) [En lnea] letra y escritura europea, mediante
<http://www.munichanchamayo.gob.pe/histori
a.php> [consulta: 18 mayo 2014]
la educacin de las elites
prehispnicas gracias al proceso de alfabetizacin y catequizacin de los
indgenas considerados como brbaros e infieles.
Es importante mencionar que en este perodo la difusin y realce de la
doctrina catlica no fue slo mediante la letra, sino tambin a travs de
manifestaciones teatrales. En Europa, y particularmente en Espaa, el
desarrollo del teatro como mecanismo de divulgacin de la vida, pasin y
resurreccin de Cristo ya haba sido implementado hace algunos aos atrs
(alrededor del siglo X y XI), por lo que esta forma de enseanza ya era
reconocida y aprobada por las autoridades de la Iglesia. Ejemplo claro de
ello es el teatro litrgico medieval, que ya en el ao 970 d.c es reconocido
por el obispo de Winchester (S. Benot sir Loire) como una herramienta
22
con finalidad didctica, para fortificar la fe del vulgo ignorante y de los
nefitos (Massip, 1992, p.32). Asimismo en la medida en que
aumentaban las representaciones de pasajes de la biblia, la lengua en que se
actuaba que en un comienzo era slo el latn, se fue modificando para
incluir el romance en sus actuaciones y as acercarse a la razn e inteleccin
de la gente.
De esta manera, no es de extraarse que en Latinoamrica, la Iglesia
haya utilizado formas similares de enseanza cristiana a los indgenas que
aqu vivan. Es el caso del denominado Teatro misionero 6,
representaciones, que segn lo propuesto por Jos Juan Arrom (1956),
tenan por objetivo al igual que el teatro litrgico medieval facilitar a la
poblacin indgena la legibilidad del mensaje catlico, por lo que muchas
de sus historias (por ejemplo la del corpus christi) fueron adaptadas al
lenguaje de dicha poblacin. Respecto al estilo de estas presentaciones,
Katheleen Shelly y Grnor Rojo (1992) proponen que la conciencia
empleada por los misioneros de este perodo era a lo menos paternalista,
pues para ellos, los indios eran nios eternos, cuando no genuinos
6
Vase en ARROM, J. J. 1956. El teatro de Hispanoamrica en la poca colonial. La
Habana, Cuba, Anuario Bibliogrfico Cubano. 233p.
23
retrasados, y eso mismo fijaba las rgidas fronteras del esfuerzo
educacional. El teatro misionero revela esta caracterstica con suma nitidez
(Rojo y Shelly, 1992, p.320).
Este teatro mantuvo en contacto a ambas culturas (colonizadores y
colonizados) de manera asimtrica, pues una de ellas utiliz a la otra (su
lengua y sus formas de expresin) para someterla e imponrsele desde una
perspectiva ideolgica (op. cit., p.323). Existen piezas dramticas escritas
de aquella poca 7 que develan ms que solo la funcin evangelizadora para
el pueblo prehispnico, pues se ensea en ellas la necesidad de obedecer y
servir y de respetar a la autoridad legtima (el poder real y la Iglesia), [y] el
grave pecado que consista en acumular ms bienes materiales de los
rigurosamente necesarios () (ib., p.323).
De esta manera, queda explicitado otro de los mecanismos por los
cuales la Iglesia evangelizaba y promulgaba su doctrina catlica,
7
Vase en: SHELLY K. y ROJO G. 1992. El teatro hispanoamericano en la poca
colonial. En: MADRIGAL, L.I. (Comp.). Historia de la literatura hispanoamericana.
Tomo I: poca colonial. Madrid, Espaa, Ctedra. pp.322-323.
24
promoviendo a travs del carcter didctico del teatro 8 la comprensin de
los valores y conductas propias de la cultura hispnica.
1.1.3 Surgimiento de la sociedad mestiza.
Avanzados los aos de la colonia americana se desarrolla un proceso de
intercambio cultural que llev al reconocimiento de nuevas categoras de
poblacin: mestizos, criollos, mulatos y zambos. Este proceso se gener a
partir de las indiscutibles condiciones demogrficas y sociales.
Los espaoles que desembarcaban buscaban mujeres y stas, a su vez,
se encontraban cada vez ms solas por la altsima mortandad de la
poblacin masculina 9. Solo algunos espaoles pudieron viajar junto a sus
mujeres y otras eran tradas como esclavas o servidumbre; en su segundo
viaje Coln trajo a Mara Fernndez, la primera mujer espaola llegada a
Amrica; en el tercer viaje venan cuatro mujeres: dos haban sido liberadas
de la crcel donde estaban acusadas de asesinato. (Vlez, prr. 1)
8
El carcter didctico del teatro entendido como la capacidad de este arte provocar
procesos educativos. Al existir la representacin, inmediatamente existe una
comunicacin entre emisor (actor) y receptor (espectador); existe la transmisin de
conocimiento, opinin y reflexin que pasan a ser parte de la experiencia del espectador.
9
Se debe reconocer que muchas de las mezclas biolgico-raciales fueron a causa en un
principio de violaciones a mujeres aborgenes.
25
A partir de este inevitable contacto humano, la sociedad americana
mantuvo sus jerarquizaciones y estamentos sociales durante varios aos. En
el caso del imperio Inca, a pesar de que los espaoles se vincularon con esta
poblacin indgena, se mantena de igual forma la divisin de clases
sociales, tanto hispnica como incaica (Lucena, 1992, p.23), en donde la
nobleza de estos ltimos sera la ms involucrada en el proceso de
educacin cristiana y letrada. Al recibir esta mayor educacin, la poblacin
mestiza desarrollara una reflexin y visin crtica respecto a su tierra y
organizacin poltica, jugando un rol primordial en los cambios y
desarrollos de este perodo. A fines del siglo XVIII, es este grupo humano
el que agita a la poblacin (aprovechndose de la contingencia europea y
como puntapi inicial el ocupamiento de las tropas napolenicas en Espaa)
y genera los ideales de emancipacin contra la corona espaola, velando por
el desarrollo independiente de su pas.
En el caso de la regin andina en particular, no se puede dejar de lado el
sublevamiento que tuvo el Inca Tpac Amaru, que segn lo narrado por
Lucena (op. cit., p. 24), en representacin de la poblacin incaica, encabez
la toma del Cuzco luego de los constantes abusos ejercidos por los colonos
a nivel social y por sobre todo econmico. El pago de impuestos desat la
26
furia de los incas luchando hasta las ltimas consecuencias. A pesar del
encarcelamiento y asesinato de su lder, continuaron los movimientos y
quejas en contra de Espaa demostrando la inestabilidad e incapacidad de
control, de estas autoridades colonizadoras, en los territorios andinos.
1.2 El letrado en el Nuevo Mundo: fuentes de la tradicin incaica.
Otro de los aspectos fundamentales para la comprensin del fenmeno
histrico-cultural en que se inscribe una obra como el Ollantay,
corresponde al rol de la Iglesia y el mestizaje en la regin andina. Esto, con
el objeto de responder a la pregunta en torno a la funcin del letrado y la
educacin en la naciente sociedad americana.
Segn la pesquisa realizada a partir de los legados textuales del perodo
colonial, se identifica una llamativa presencia de autores mestizossin
desconocer a espaoles y criollos que consiguieron elaborar documentos
(cartas, historias y crnicas) de gran relevancia por su aporte a la
historiografa peruana 10. Ejemplos tales como el Inca Garcilaso de la Vega,
10
Estos autores sern considerados para la investigacin como ejemplos de mestizaje
ilustrado y su trabajo como soporte en el anlisis dramtico que se profundizar en el
tercer captulo.
27
as como el propio Felipe Guamn Poma de Ayala, corresponden a
perspectivas tanto sobre el pasado prehispnico como a complejos procesos
derivados del rgimen colonial entre los habitantes del Per.
Segn Enrique Pupo-Walker (1999), el Inca Garcilaso de la Vega se
bas en hechos, tradiciones orales, 4. Inca Garcilaso de la Vega y edicin de los
Comentarios Reales.
datos de amistades, manuscritos del
padre Blas Varela, adems de
informacin suministrada por
cronistas espaoles de la poca y
leyendas que descansaban en
Fuente: ANDINA. 2013. Inca Garcilaso de la
Vega es recordado hoy en Per. [En lnea] <
antiguos kipus11, para poder http://www.andina.com.pe/espanol/noticia-
inca-garcilaso-de-vega-es-recordado-hoy-
desarrollar una produccin literaria peru-454692.aspx#.U3l8w9J5PfI> [consulta:
18 mayo 2014]
tal, que hasta hoy en da se considera como el legado ms importante de la
historiografa peruana: los valorados Comentarios Reales (1609)12.
11
Nudo en quechua. Referido al implemento de cuerdas anudadas que fue el principal
instrumento para registrar informacin en el Imperio Inca. (Museo de Arte
Precolombino 2003 11).
12
Para una consulta de la obra URL:
http://bibliotecadigitalhispanica.bne.es/view/action/nmets.do?DOCCHOICE=2917128.x
ml&dvs=1389061728326~93&locale=es_ES&search_terms=&adjacency=&VIEWER_
URL=/view/action/nmets.do?&DELIVERY_RULE_ID=4&usePid1=true&usePid2=true
[consulta: 06 enero 2014]
28
Aqu el autor expone la vida en el incanato desde una visin bastante
particular, posicionndose como partcipe de ella y dando voz a aquella
historia que no pudo quedar registrada por sus antepasados. Su capacidad de
descripcin y exposicin del imperio andino destaca en sus nueve libros que
constituyen esta gran creacin, en donde abarca temas como la religin, las
costumbres familiares, la agricultura y la corte Inca. Como seala Bernard
Lavalle (1992), durante siglos se denomin a Garcilaso el Prncipe de la
historiografa peruana (ib., p.136), instalando su figura como una autoridad
en el registro del pasado andino. De este autor se destaca el afn de no solo
dejar un legado testimonial en su produccin, sino tambin una
responsabilidad estilstica en tanto legado literario. Muchos de los aspectos
de su obra coinciden con obras renacentistas del siglo XVII; de hecho, como
lo expone Enrique Pupo-Walker (1999), Garcilaso goz (como autodidacta)
de una formacin basada en los textos grecorromanos de la que pocos
alcanzaban y que incidieron evidentemente en este estilo de escritura. De
esta manera su obra se convierte en uno de los registros ms destacados de la
cultura colonial andina en torno a las tradiciones del incanato.
29
Otro autor mencionado es Felipe Guamn Poma de Ayala, cuya obra
5. Ilustracin portada Nueva Nueva cornica y Buen gobierno (1580-
cornica y Buen Gobierno
1615)13, a juicio de Rolena Adorno (1991),
puede considerarse como una de las grandes
visiones crticas al sistema colonial en los
Andes14. Segn Adorno:
Guamn Poma sobresale como uno de los
individuos que se metieron con vigor al debate.
Su punto de vista particular respecto de las
cuestiones polticas se puede resumir
fcilmente: oponindose al gobierno directo de
los extranjeros, Guamn Poma abogaba por la
Fuente: GUAMN POMA, F.fl.
1613. 1936. Nueva cornica y
restitucin de las tierras y por el retorno a la
Buen Gobierno. [ilustacin] 5 ed. forma de gobierno tradicional andina. (1991,
Paris: Universit de Paris, Institut pp.12-13)
DEthnologie.
Si bien reconocemos el trabajo de estos autores como grandes
exponentes del legado literario del perodo, no hay que dejar de lado el
contexto en el que se inscriban y el fuerte control que se ejerca sobre las
producciones coloniales por parte de la administracin poltica de ese
entonces, y la visin esttica que sta ejerca en su canon literario. Como lo
13
Para una consulta del texto, vase la edicin digitalizada en el URL:
http://www.kb.dk/permalink/2006/poma/info/es/frontpage.htm [consulta: 06 enero 2014]
14
Esta obra fue escrita para el rey Felipe III en donde se manifiesta la inconformidad del
sistema administrativo espaol, sin menospreciar la institucionalizacin de la religin
cristiana. En su discurso emplea una forma de habla con carcter solapadamente
polmico. (Adorno 13)
30
menciona Ossio (1991), en el siglo XVI los cronistas se podan observar
en base a dos corrientes: los que defendan los intereses privados de la
conquista, y los que servan al inters poltico de administradores de
poblaciones autctonas (ctd. en Adorno, p.12). Ante este control y
clasificacin surgen las voces de autores amerindios que desean, bajo las
leyes de la gramtica castellana, inmortalizar la cultura andina que exista
antes de la llegada de los espaoles y contar, sin adornos ni alegoras, lo
que surgi luego de la colonizacin europea.
Un aspecto imposible de obviar de este autor, es aquel relacionado con
la representacin iconogrfica que desarroll en su narrativa. Rolena
Adorno, menciona en su texto Guamn Poma: Literatura de resistencia en
el Per colonial (1991), que al igual que la iglesia catlica, Guamn utiliz
los dibujos como herramienta didctica y material auxiliar de su legado.
Asimismo, la realizacin de estos dibujos se relacionaba tambin con la
labor del quillqakamayuq, encargado inca de llevar los registros de la
informacin en un formato grfico. Segn los estudios del perodo, y que la
autora propone, tanto el legado escrito como el grfico se convierten en una
fuente fidedigna de la poca, ya que se deja ver la capacidad de
representacin fiel de personajes y situaciones de ese entonces:
31
La diferencia en el tratamiento que Guamn Poma da a un mismo suceso,
ya lo describa visual o verbalmente, indica que se haya consciente de este
hecho; y yo creo que sa es la razn por la que se apoya tan vigorosamente
en la narracin pictrica(Adorno, 1991, p.114).
Sin embargo, existe el cuestionamiento de la correlacin entre la
narracin de hechos escritos con los pictricos; si bien ambos representan
una fuente verosmil de hechos, entre ellos ms de alguna vez se cuestion
polmicamente su coherencia y autora.
Guamn Poma de Ayala ha permanecido como una de las figuras ms
representativas del perodo en la historia colonial peruana; sin embargo,
actuales estudios y anlisis de cartas y documentos respecto a este autor y la
figura del padre jesuita Blas Valera, han desatado un fuerte remesn con
respecto a lo que se encontraba hasta hace algunos aos establecido.
Dentro del repertorio de registros de las tradiciones culturales del
mundo andino, la figura del padre Blas Valera se destaca principalmente
por Las costumbres antiguas del Per, y la historia de los incas (siglo
XVI), legado literario, histrico y filolgico en donde cuenta el cmo se
viva en el incanato previo a la llegada de los espaoles y durante la
32
irrupcin de stos 15. A partir de la lectura de este documento, se reconoce
que el idioma quechua y sus estudios como catequista fueron la plataforma
que proporcion a este personaje las facultades para registrar las vivencias
de su antiguo pueblo en un texto en espaol. Segn Francisco Loayza
(1945):
Sin el manejo perfecto de este idioma el Padre Blas Varela no habra
conseguido, como consigui, los antiguos, valiosos y genuinos informes
historiales de la boca de los kipukamayoks de todos los pueblos que visit,
cuando ya era un catequista El kipukamayok era el manantial
memorativo de la historia, tena en su cerebro el reservatorio de las
tradiciones, su cabeza era el cofre de las genealogas de sus antepasados,
auxilindose con el kipu, manojo de cuerdas con nudos. (pp.XIV)
Es por esto, y por el desarrollo de cada uno de sus captulos, que se
puede inducir que el trabajo de este sacerdote se vinculaba a una
investigacin exhaustiva respecto al inca como personaje, su organizacin
poltica y avance cultural. De hecho, en su artculo Las actas del coloquio
Guamn Poma y Blas Valera. Tradicin Andina e Historia Colonial:
nuevas pistas de investigacin (2002)16, la investigadora italiana Laura
Laurencich propone que este jesuita mestizo es autor no solo de Las
15
En este sentido, Blas Valera coincide con los dos autores antes mencionados. Su
legado ha sido reconocido tambin como un material de profundo valor para el
conocimiento de la vida colonial en el Per.
16
Para una consulta del texto, vase la edicin digitalizada en el URL:
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero20/act_colo.html [consulta: 08
enero 2014].
33
costumbres antiguas del Per, sino tambin de la Nueva cornica y Buen
gobierno, comnmente asociada a la autora de Guamn Poma de Ayala. La
capacidad de observacin e investigacin del padre Blas Valera, lo
destacaba tanto para la generacin de sus propias creaciones, como para
crear una conciencia incaica respecto a la invasin y conquista de los
espaoles:
ambos documentos nos indican que Blas Valera fue el lder de un
movimiento que pretenda mantener viva la cultura inca, insertndola en el
cristianismo, en el mbito del imperio de Espaa, movimiento que he
denominado neo-inca cristiano.(Laurencich, 2002, prr. 7)
Evidentemente la investigadora estadounidense Rolena Adorno, ante
esta publicacin, reacciona en defensa del personaje cono de sus
investigaciones latinoamericanas: Guamn Poma de Ayala 17. La calidad y
contenido expresado en la creacin en cuestin, segn la autora, no se
corresponde en ningn caso a lo planteado por Valera en sus primeras
creaciones. Respecto a esto menciona:
Si el nuevo Blas Valera que vislumbramos indirectamente en los
manuscritos napolitanos es el verdadero y autntico (y no el de
los Comentarios reales), ni l ni su amanuense, el hermano mestizo Gonzalo
Ruiz, puede ser la voz, la mano y la mente que conceptualicen y redacten la
"obrecilla" dedicada al rey Felipe III. Estas pertenecen sin duda a ese autor
17
Vase edicin digitalizada en el URL:
http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v01n02/Adorno.htm [consulta: 08 enero 2014]
34
que expresa una ptica consistente y definitivamente contraria a los valores
atribuidos al nuevo Blas Valera. (Adorno, [s.a.], prr.2)
As como ha sucedido esta polmica relativamente actual respecto a
las creaciones de textos tan reconocidos como la Nueva cornica y Buen
gobierno, llevada a cabo por desatacadas exponentes de la investigacin
histrica latinoamericana, es que se desprende la problemtica de la autora
como un tema permanente en la produccin hispanoamericana colonial. En
este sentido, no podemos dejar de lado la influencia del contexto histrico
vivido. El proyecto colonial, para Gayatri Spivak (1988), involucra una
violencia epistmica que anula e invalida la voz de la cultura subalterna. A
partir de lo planteado por esta autora, es que se infiere que los
cuestionamientos y discusiones respecto a las autoras indgenas o mestizas
de creaciones de este perodo, podran responder perfectamente al deseo de
plasmar su historia bajo la estructura oficial o establecida.
Por otra parte, es llamativo y de completa coherencia con la
investigacin, presentar esta problemtica sobre los posibles creadores de
amplios legados textuales del perodo como es el caso de Ollantay en que
an no se ha determinado la existencia de su autor, reconocindose as la
heterogeneidad artstica de una obra dramtica basada en historias y
35
personajes de la tradicin prehispnica asimiladas por la letra del
conquistador. Sobre ello volver ms adelante.
A mi parecer, la contribucin de estos autores y sus respectivas obras
permiten, por un lado, la aproximacin a diversas visiones del proceso de
conquista y colonizacin espaola; y por otro, al rescate de la cultura
prehispnica mediante una relectura del pasado colonial, gracias a la
recopilacin de las tradiciones orales y escritas sobre la cultura incaica. De
igual modo, constato el impacto que tuvo la enseanza de la lengua y la
cultura europea entre las lites mestizas de la sociedad virreinal, lo que
permite considerar no solo la formacin intelectual del letrado durante el
siglo XVI, sino tambin sus respectivas visiones y reflexiones sobre el
sistema de conquista en Amrica.
Finalmente, las constantes discusiones y debates de carcter filolgico y
autoral que se han generado a partir de estas mismas obras consideradas
como conos dentro de la historiografa peruana, permiten situar a
Ollantay en el marco de una tradicin histrico-literaria y cultural del
mundo andino, gracias a la perspectiva de autores mestizos como el caso
del jesuita Blas Valera.
36
1.3 La poltica castellanizadora y la evangelizacin en los Andes.
A pesar de reconocerse la influencia que tuvo el pensamiento
escolstico durante el perodo colonial, no podemos dejar de lado una
corriente que tambin se present en esta poca de manera ms confusa y
subterrnea: el humanismo. Si bien este movimiento se vincula con un
aspecto histrico, tambin se manifiesta como una ideologa que adquiere
un posicionamiento poltico e intelectual. Mientras el pensamiento
escolstico destacaba la inmanencia y trascendencia del hombre bajo la
visin teolgica, el humanismo lo destacaba bajo lo antropolgico, desde
una consciencia lgica y racional vinculada directamente con el uso del
lenguaje. Para Arturo Andrs Roig (1983), el lenguaje deja de ser un mero
recurso de mediacin para convertirse y reconocerse como un instrumento
de encuentro para los hombres. La palabra es reconocida como un
mecanismo de expansin vinculada al proceso de conquista y sometimiento
de una cultura por sobre otra, y su respectivo heterorreconocimiento (5-
6)18. Como lo menciona Nebrija en el prlogo de su Gramtica de la lengua
18
Para mayor profundizacin, vase ROIG, A. A. 1983. Momentos y corrientes del
pensamiento humanista durante la poca de la colina en Hispanoamrica: Renacimiento,
Barroco e Ilustracin. [Versin electrnica] Revista de Filosofa. Universidad de Chile.
XXI-XXII. (diciembre de 1983): 55-83.
37
castellana (1492) dedicado a la reina Isabel de Espaa: siempre la
lengua fue compaera del imperio; y de tal manera lo sigui, que junta
mente comenaron, crecieron y florecieron, y despus junta fue la caida de
entrambos (Nebrija, prr. 1)
Roig analiza la presencia del humanismo durante el periodo colonial
hispanoamericano, con nfasis en el territorio ecuatoriano, a partir de tres
manifestaciones: el Humanismo paternalista (mediados del XVI y
principios del XVII, relacionado con el Humanismo renacentista), el
Humanismo ambiguo (mediados del XVII y relacionado con el barroco)
y, finalmente, el Humanismo emergente (finales del XVII, inicios del
XVIII, relacionado con la ilustracin) 19. Para efectos de la investigacin,
consideraremos el desarrollo del humanismo paternalista y un leve
acercamiento al ambiguo, ya que, como se mencion en un principio, es
probable que Ollantay haya sido elaborado en aquel perodo en donde se
procede al rescate y codificacin de las tradiciones indgenas por parte de
los frailes.
19
Op. Cit 8-21
38
Este primer perodo denominado paternalista, responde a un accionar
concreto de misioneros luego de la conquista. La iniciativa evangelizadora
renacentista incentivaba que cada hombre poda ejercer sus votos hacia
Dios por sus propios medios y formas, ms an mediante el uso del
lenguaje. Bajo esta lgica, los indgenas de la 6. Fraile franciscano con un
indgena, siglo XVI.
regin andina deban de todas formas ser
cristianizados, pero desde una jerarqua de
padre-hijo (fraile-indio) desplazando a la de
amo-esclavo. Para Arturo Andrs Roig el
ejercicio de la violencia bastaba con el grito,
para la evangelizacin pacfica era el ejercicio
de una palabra que slo era posible mediante el
reconocimiento de la palabra del otro, del Fuente: GUAMN POMA, F.
fl. 1613. Fraile franciscano con
dominado (1983, p.9). El uso del lenguaje es un indgena, siglo XVI. [En
lnea] <
http://www.memoriachilena.cl/
lo que sustentaba la relacin de paz, respeto y 602/w3-article-74916.html>
[consulta: 18 mayo 2014]
entendimiento con el otro.
Se debe tener en cuenta que los territorios principales en donde se
lograba este proceso aculturador corresponda a las ciudades que, poco a
poco, se iban desarrollando en los virreinatos. En estos territorios
39
avanzado los aos se fundaran las primeras universidades misioneras
en Amrica, administradas por frailes y donde el estudio del lenguaje se ira
modificando segn las necesidades, tanto de la poblacin como de la
evangelizacin.
A estas casas de estudio ingresaban en un principio curas o
personalidades religiosas que deseaban mantener y/o desarrollar sus
aprendizajes en el Nuevo Mundo; sin embargo, el ingreso de jvenes
criollos y mestizos que acudan a instruirse ya sea por las rdenes
religiosas que seguan o por pertenecer a clases sociales nobles o
aristcratas de la regin, comenzaba a aumentar paulatinamente,
generando as una seguidilla de hombres amerindios ilustrados que
dominaban ms de un idioma o lengua, y desarrollaban formas discursivas y
de reflexin.
Por otro lado, las temticas y contenidos de las universidades se iban
modificando de acuerdo al aprendizaje de la sociedad y el desarrollo de la
cultura de ese entonces. Un ejemplo notable de estos cambios, fue la
incorporacin de la lengua quechua a los estudios que realizaban los
religiosos en Amrica, llegando a desplazar de este modo el motivo
40
evangelizador como motor de la enseanza y generando un cambio del
humanismo renacentista a uno ms bien, en palabras de Roig, ambiguo20.
Esta incorporacin de nuevas lenguas autctonas en los estudios
academicistas promovi por una parte, la inclusin de poblacin regional
fomentando el rescate de producciones y manifestaciones artsticas del
perodo21; y por otra, el surgimiento de un rol ilustrado y reconocido dentro
de la sociedad colonial: el letrado. Este personaje al ejercer su labor
funcionaba como una suerte de bisagra lingstica entre las culturas
dialogantes, permitiendo el intercambio constante de informacin y
comunicacin22 mediante la traduccin y transcripcin de textos coloniales.
Segn Gertrudis Pays (2010), la traduccin se reconocera como una
forma de representacin y punto de entrada al proceso de identidades en
transformacin, donde se muestran las formas de aculturacin y
transculturacin en las textualidades producidas durante este fenmeno
20
Un ejemplo es la construccin de la gramtica quichua del Fray Domingo de Santo
Toms, que hizo posible los discursos indgenas dentro de una nueva lengua sacerdotal.
21
Como lo menciona Mario Samaniego, el lenguaje se converta en una piedra angular
del proceso de creacin de manifestaciones culturales heterogneas. Era una realidad
fronteriza que bloqueaba y dejaba permear informacin, as como tambin una zona de
trnsito y negociacin entre ambas culturas (2010 14).
22
Este oficio lo llevaban a cabo principalmente misioneros catlicos que,
paulatinamente, fueron siendo acompaados en esta labor por mestizos bilinges.
41
cultural. Las traducciones realizadas en este perodo podran ubicarse en
dos momentos: uno, al inicio de la Colonia en donde existi un
preponderante contacto de lenguas espaolas e indgenas y, por lo tanto,
bastante actividad traductiva; y otro, finalizando el perodo colonial en
donde se comenz a desdibujar este rol y a desaparecer esta figura de
manera brusca y expedita. Este primer perodo el de mayor inters por el
rescate y posibilidades de produccin de nuestro material de estudio fue
impulsado principalmente, como ya lo hemos mencionado, por la Iglesia
catlica, sobresaliendo en su contenido la temtica religiosa-lingstica.
Es inevitable sostener que dichas producciones nacidas a partir de la
traduccin, estuvieron insertas en un contexto cultural determinado, por lo
que es probable que los objetivos iniciales de estas textualidades hayan
variado ejerciendo nuevas funciones literarias, artsticas o sociales.
Sumado a la problemtica de la traduccin durante este perodo de
creacin, se debe considerar las formas de comunicacin dialogantes que se
encontraban durante el rgimen colonial: la oralidad y la escritura, cada una
relacionada con visiones de mundo completamente diferentes.
42
Walter Ong (1987) expone que ya desde los aos 80 se discutan y
referan diversas formas de manejar el conocimiento, por lo que tanto las
culturas orales primigenias como las culturas intervenidas por la escritura
fueron estudiadas. Segn el autor, el pensamiento de personas que manejan
la escritura no se constituye inherentemente al ser humano, sino que se
origina y se desarrolla por una tecnologizacin del lenguaje. Por el
contrario, la comunicacin oral se desarrolla como un legado de
generaciones e intrnseco a la sociedad y al pensamiento del hombre. Ana
Pizarro (ctd. en Ostria, 2001), propone que la trasmisin oral est
acompaada de una teatralidad, de una dimensin gestual, sonora, rtmica y
esttica ritual.
En el caso de Ollantay, considerndola como una fbula teatral y a
partir de lo expuesto por la autora, ya no slo existira una prdida a nivel
comunicacional y lingstico, sino que tambin en el mbito
representacional, pues pierde aquello efmero e irrepetible que otorga tanto
la experiencia teatral como la oralidad. Esta espontaneidad que se presencia
en un acto teatral o en un acto oral, se pierde completamente al momento de
establecerse en una escritura.
43
Lo escrito lleva en s la generacin de un sistema de organizacin y de
construcciones sintcticas (palabras, signos, espacios), por lo que resulta un
discurso completamente artificial y estancado en el tiempo.
Bajo esta misma lgica, uno de los procesos que debi acompaar el
traspaso de informacin de una forma de comunicacin a otra fue el de la
enunciacin. Si consideramos el lenguaje como un sistema de elementos
que se relacionan entre s, pero que a su vez adquieren sentido en el
momento en que existen participantes (interlocutores), entonces se detecta
que durante este perodo de colonizacin y luego en todo aquel perodo
en que se rescat y gener material aborigen y mestizo existi el proceso
de enunciacin en el intercambio de discursividades 23. Este acto adquiere,
entonces, un carcter dialctico y social en cuanto a la interaccin de ms
de un sujeto involucrado en el proceso (y la constante referencia a otro) y a
la generacin continua de nuevos posibles enunciados.
Al observar esta diferencia en las formas de comunicacin los
conquistadores se esmeraron por privilegiar su mecanismo por sobre los
establecidos previamente en nuestro continente, quedando supeditado todo
23
En el siguiente captulo se desarrollar con mayor profundidad las caractersticas y
particularidades de este proceso en funcin de Ollantay.
44
el registro de la verdad y de la historia a una visin hispanfila constante en
el tiempo e irrefutable para la cultura dominada. Como lo menciona Patricia
Henrquez (2009), los sistemas aurales y grficos deban ser cautivados,
censurados o puestos en coherencia (segn los cronistas europeos de la
poca). En este marco de relacin se produce lo que Walter Mignolo (1992)
denomina como la colonizacin de la memoria, proceso que se manifest
en el acto de ignorar la produccin intelectual y cultural de las comunidades
colonizadas, o bien en reconocerlas y valorarlas al momento de convertirlas
en objeto descrito y analizado por medio de los tipos discursivos empleados
en la comunidad colonizadora (ctd. en Henrquez, 2009). Todo aquel
material existente en manifestaciones culturales prehispnicas fue
colonizado, permitiendo slo la nueva expresin naciente de esta
intervencin europea.
45
Captulo 2
PRINCIPALES PERSPECTIVAS CRTICAS, INFLUENCIAS Y
PROBLEMTICAS DE CREACIN EN UN TEXTO COLONIAL.
Una vez analizado el fenmeno correspondiente al contexto de
produccin de Ollantay, abordar en este segundo captulo las principales
perspectivas crticas sobre esta produccin dramtica del perodo colonial.
A mi parecer, se pueden distinguir a la fecha tres campos tericos
desarrollados en relacin a la obra: 1. Teoras sobre el origen y la
constitucin del texto dramtico; 2. Fuentes prehispnicas e influencias
europeas en Ollantay; y 3. La problemtica de la transcripcin y
enunciacin en la obra. Cabe mencionar que el punto uno y dos sern
analizados bajo la ptica de los estudios literarios de Orlando Rodrguez y
Julio Calvo Prez.
Orlando Rodrguez en su definicin de Ollantay en el DELAL (1998),
presenta una elaborada aproximacin de esta obra tanto por el registro de
una amplia bibliografa secundaria, como por el anlisis de los antecedentes
poltico-sociales del perodo colonial en los Andes. Mientras que, Julio
46
Calvo Prez presenta en su estudio Ollantay: el rigor de un padre y la
generosidad de un rey (2000), un anlisis a partir de una versin de la obra
que l mismo traduce (del quechua al espaol) y coteja simultneamente
con otras traducciones ya realizadas. En este arduo trabajo, el autor se basa
en el cdice Primitivo Dominicano I, complementado con el Dominicano
Segundo, para luego aadir pequeos extractos pertenecientes al cdice
Sahuaraura y otros del Justiniani24.
2.1 Teoras sobre el origen y constitucin del texto dramtico.
En primer lugar, en cuanto al origen y formacin del texto dramtico, se
puede reconocer que se trata de una materia de gran complejidad. En dicho
contexto, cabe distinguir innumerables estudios de naturaleza filolgica e
histrico-literaria que han destacado el carcter annimo de la obra y su
origen desconocido.
Su aparicin data del siglo XVIII especficamente en el ao 1768
cuando el cura Antonio Valds permite a su amigo, Justo Pastor Justiniani,
24
Para mayor profundizacin de esta informacin vase en CALVO P., J. 2000. Estudio
de Ollantay: El rigor de un padre y la generosidad de un rey. En: Ollantay. Lima,
Edicin Santillana. pp. 89-118.
47
copiar el cdice de la obra a partir del manuscrito quechua que l posea25
(Ver anexo 2). Aos ms tarde, alrededor de 1770-80, segn Clements
Markham (ctd. en Calvo, 2000, p.97), la obra fue escenificada y mostrada al
Inca Tpac Amaru II y a su pueblo como smbolo de la revolucin incaica.
Mientras que a inicios del siglo XIX, Ollantay alcanzara su mayor apogeo
investigativo al aparecer en Amrica y Europa numerosos textos de esta
historia con diferentes traducciones, ediciones y versiones 26. Este hecho
final inici la fuerte polmica sobre su autora y el origen de la obra.
Julio Calvo Prez, en su estudio sobre el Ollantay, confirma el carcter
annimo de esta creacin dramtica proponiendo un origen mestizo27. A su
juicio, el autor debi ser bilinge, cuya lengua materna correspondera al
quechua, ya que la comprensin de modismos y expresiones que aparecen
25
Este manuscrito, segn Julio Calvo, no correspondera al ms antiguo; ya que existe
una versin o edicin de la obra denominada Tschudi, realizada por un quechuista
alemn del siglo pasado Johann Jakob Von Tschudi, quien trabaj con el cdice paceo
(hecho literalmente del cdice Dominicano I) y otro manuscrito con el cdice
Dominicano II, recopilando 638 versos completos que conformaran el 95% de la obra,
siendo sta la versin ms antigua que hoy en da se conoce (1853).
26
Orlando Rodrguez, plantea que en 1816, Narciso Cuentas (sobrino de Antonio
Valds) dio a conocer la existencia de un cdice del Ollantay en la biblioteca de su
pariente que ste posea en Tinca, Cuzco. El cdice fue copiado en varias oportunidades,
pero nunca publicado, desapareciendo finalmente (3467).
27
Al poseer el cura Antonio Valds el primer manuscrito de la obra muchos le han
atribuido su autora, pero se niega la veracidad de esta hiptesis a partir de lo propuesto
por Julio Calvo Prez, considerndolo ms bien como un copista o modificador del
texto.
48
en la obra slo las pudo reconocer alguien perteneciente o con una fuerte
influencia de la cultura incaica. Los registros pertenecientes al lenguaje
acotacional, a su parecer, dejan bastante que desear a nivel lxico y
sintctico, por lo que propone que el castellano correspondera a su segunda
lengua: Habra aprendido castellano de mayor y quiz solo para leer y
entender, como descodificador, y no para escribir o hablar. Es lo mismo que
sucedi con Felipe Huamn Poma de Ayala (Calvo, 2000, p.96). No hay
que olvidar, que segn lo planteado con anterioridad en el captulo I
respecto al letrado en el Nuevo Mundo, la idea de origen mestizo28
obedecera al carcter mayoritario de las producciones textuales del perodo
colonial. Para Antonio Cornejo Polar (2003), los procesos de produccin
literaria durante este perodo obedeceran a un carcter ms bien
heterogneo de creacin, puesto que en su origen se devela un encuentro
conflictivo entre dos o ms universos socio-culturales29. En este
sentido, dicha categora incluye en su concepcin, los componentes sociales
28
Cabe destacar, que al utilizar la categora de mestizo en el primer captulo, se hace
referencia al origen tnico del autor, ms que una conciliacin socio-cultural respecto de
sus creaciones.
29
Adems de reconocer en la configuracin interna de cada creacin, manifestaciones
dispersas, quebradizas, inestables, contradictorias y heterclitas (Polar, 2003,
p.10). Para una consulta del texto, vase la edicin digitalizada en el URL:
http://span590.files.wordpress.com/2011/02/cornejo_escribir1.pdf
49
e histricos de las producciones coloniales, develando el complejo proceso
de creacin que engloba a estas textualidades. Segn Ral Bueno (1996),
el concepto de heterogeneidad refiere a los procesos que arraigan en la
base misma de las diferencias sociales, culturales, literarias, etc., de la
realidad latinoamericana (op.cit., pp.23). Por ello, a diferencia de la idea
de autor mestizo, cabe reconocer la produccin textual de Ollantay como
una creacin discursiva heterognea que lleva inscrita en su creacin la
integracin cultural de dos mundos.
Por otra parte, ngel Rama (2008) refiere que uno de los usos de la
lengua corresponda a la reconversin culta de las formas sintcticas del
espaol americano (op. cit., pp.47-48) por parte de los creadores mestizos
o criollos. La produccin literaria, y por ende dramtica, responda a un
proceso de plasticidad cultural en donde los autores demostraban una
energa completamente mvil, permeable y creativa ante este nuevo entorno
(una neoculturacin (Ortiz ctd. Rama, p. 47) productiva30).
30
En este sentido no se desarrollara cabalmente una transculturacin (vocablo
propuesto por Fernando Ortiz que expresa mejor las diferentes fases del proceso
transitivo de una cultura a otra, porque este no consiste solo en adquirir una
culturasino que el proceso implica tambin necesariamente la prdida o desarraigo de
una cultura precedente, lo que pudiera decirse una parcial desculturacin, y, adems,
significa la consiguiente creacin de nuevos fenmenos culturales (39)) cultural.
50
Al reconocer en este perodo un gran nmero de producciones textuales
de distinta naturaleza, el estudioso espaol Julio Calvo cita la obra Usca
Paucar como la creacin de mayor vnculo con el Ollantay, llegando a ser,
probablemente, del mismo autor. Esta hiptesis la funda en la considerable
influencia barroca que poseen ambos textos y la cercana a los auto
sacramentales, considerando tanto su temtica, como su estructura fsica y
formal.
De acuerdo a los estudios y discusiones respecto al origen de la
textualidad de Ollantay, la transmisin oral de una leyenda inca del mismo
perodo (basada en la historia de un reconocido personaje histrico del
mismo nombre y gran guerrero en la regin sur-este del Per) ha sido
considerada como uno de los argumentos ms llamativos por los estudiosos
del tema. Segn Orlando Rodrguez, esta leyenda que dara origen a la
obra forma parte de la memoria oral de los descendientes de la cultura
inca:
En el valle de Urubamba, un escritor cuzqueo, el Dr. Ypez Miranda
encontr en los indgenas del lugar informaciones y recuerdos conservados
por tradicin oral, de las hazaas de Ollantay y variados aspectos
relacionados con lo narrado en la obra dramtica, relatados por ellos con
conviccin plena de su verosimilitud.(Rodrguez, 1998, p.3467)
51
La tradicin oral entonces, se convertira en la mayor prueba del origen
incaico de la leyenda, imposible de desvincular a la evidente influencia
europea y espaola en su fijacin textual. Por su parte, Julio Calvo propone
la tcnica del rumor como mecanismo de prevalencia y variacin de la
historia de Ollantay, para lo que argumenta que en 1586, Miguel Cabello
Balboa, recoge la misma historia en Miscelnea Antrtica. A inicios del
siglo XVII la ancdota de Ullanta con algunas modificaciones se
presenta bajo el alero de un tal Juan de Miramontes y Zuazola; mientras que
en 1835, Manuel Palacios, publica en Cuzco esta historia y su particular
versin, a partir de lo odo por Fabin Tito.
Del trabajo realizado por este posible autor mestizo que fij con su
segunda lengua la historia de la leyenda inca de Ollantay, el investigador
espaol propone un modelo de estructura formal que consolidara esta
textualidad como un legado dramatrgico procedente del perodo colonial.
Para Julio Calvo, pese a la hiptesis del fundamento oral, en el proceso
de fijacin textual mediante la escritura se distinguiran: una primera
versin escrita de una sola vez; y, con posterioridad, su divisin en tres
partes, considerando la diversidad de tiempos y espacios que se incorporan
a la accin dramtica.
52
En ella, se pueden cuantificar un total de mil ochocientos sesenta y ocho
versos, que se dividen casi equitativamente en tres jornadas o actos. Cada
acto posee a su vez nueve, diez y ocho escenas, respectivamente; y stas,
cuatro, cinco y siete cuadros o cambios de escenificacin y/o espacio
escnico. Esta organizacin y estructura de la obra que hasta hoy en da se
identifica en el texto dramtico, como se puede conjeturar, ha trado
constantes discusiones respecto al origen e influencia de la cultura espaola
sobre la incaica, tema que profundizaremos en el siguiente punto a
desarrollar.
2.1.1 Ollantay y el encuentro dramtico de dos mundos:
Tal como se ha referido en el captulo I, el proceso poltico y espiritual
de colonizacin y conquista del Nuevo Mundo tambin tuvo impacto en la
conservacin del legado cultural del imperio inca. Ollantay, considerado
una expresin representativa de esta cultura, no puede desvincularse de este
proceso de dominacin colonial mediante el impacto de la letra y las
concepciones artsticas e ideolgicas de la temprana modernidad europea.
Segn Carlos Garca-Bedoya (ctd. en Calvo, 2000, p. 94), el campo de
cultivo de Ollantay corresponde al mundo mestizo andino, en donde se
53
habla en quechua, pero se piensa en clave espaola 31. El pblico y los
espectadores de la obra, reconocidos por Julio Calvo, correspondan a
dichas personas (con habla quechua y pensamiento espaol) que disfrutaban
de los chistes y juegos de palabras, vivan la tensin y aplaudan el final
feliz. La poblacin andina de este perodo reconoce y debe acatar la cultura
importada, relacionndose con las antiguas creencias y mundo inca a travs
del recuerdo de leyendas que simbolizan la gloria pasada.
Es posible que el gnero propuesto en Ollantay, segn los referidos
crticos, vare entre ser un wanka o drama histrico con un estilo
realista, propuesto por Orlando Rodrguez, al poseer personajes que
existieron en la vida real y vinculado directamente con su origen
prehispnico32; o un drama barroco, segn Julio Calvo, en donde se
alcanza un trmino medio entre un auto sacramental y una obra barroca
31
En este sentido, podra observarse una latente diglosia cultural (Lienhard 1996) dentro
de la sociedad colonial, que respondera a prcticas polticamente relevantes donde
coexisten dos normas lingsticas con distinto prestigio social. Es decir, la forma de
comunicacin es regida por objetivos y estrategias polticas.
32
Los estudiosos del tema suponen que corresponde a una poca previa a la llegada de
los conquistadores, en que la visin realista predominaba en la creacin esttica, enfoque
que se mantuvo hasta el dominio del territorio por lo espaoles, que se reflej en obras
escritas en el siglo XVI, que mantienen las caractersticas de Ollantay y otras
obras.(Rodrguez, 1998, p.3467)
54
propiamente tal. Este gnero respondera al final feliz, luego de atravesar
momentos de dolor y amargura de los personajes. Segn el mismo autor, la
obra no correspondera a una novela histrica por su vano origen
legendario.
Por otra parte, a partir del cdice Dominicano II, se identifica esta
creacin como un auto sacramental pues su estructura, duracin e
influencias de carcter religioso lo asimilaran a este gnero; sin embargo,
al ser personajes reales de carne y hueso se pone en duda esta influencia.
Tambin se ha calificado como un hbrido entre comedia y tragedia, o una
comedia de capa y espada (segn Bartolom Mitre) y finalmente, para un
autor como Ricardo Rojas, como una tragedia en donde se engrandece al
hroe jefe militar y administrativo (Ullanta) ante el gran Inca.
Como se puede reconocer, cada una de las clasificaciones demuestra la
importancia de considerar crticamente las diversas influencias culturales
que confluyen en la pregunta por el origen y fijacin del texto de Ollantay.
Muchas de ellas, nacidas en el contexto de dominacin colonial del imperio
y el imaginario prehispnico del mundo andino entre los siglos XVI y
XVIII.
55
2.2 Fuentes prehispnicas e influencias espaolas en Ollantay.
Segn lo sealado anteriormente, se hace evidente una compleja
relacin entre los orgenes legendarios y culturales de la obra con su forma
escrita y estructura dramtica, por lo que cabe distinguir las influencias y
vertientes que alimentan la creacin y fijacin textual de Ollantay.
Respecto a la cuantificacin de elementos estructurales dramatrgicos
que propone Julio Calvo, es posible comparar la obra con un clsico del
Siglo de Oro espaol, lo que da una creacin con la mitad de versos que una
obra barroca, asimilndola ms bien a un auto sacramental. La idea de
influencia barroca o ms bien post-barroca espaola se funda en el
estudio del investigador espaol, debido a que esta corriente se desarrolla en
el viejo continente en los siglos contemporneos a la aparicin de Ollantay.
En palabras del autor: Ollantay es un obra para todos los pblicos, que
puede conmover igual a nobles y humildes, seglares y religiosos, como
debe suceder con un teatro barroco que se precie, se es su papel, como ha
dicho Emilio Orozco. (Calvo, 2000, p.95).
La influencia post-barroca en la obra, segn Calvo, podra identificarse
en los siguientes elementos:
56
- Desvalorizacin del presente y bsqueda de las experiencias lejanas
pasadas. Se vincula con la utopa nacionalista de la nobleza indgena
colonial: el rescate de las tradiciones y cultura inca, bajo el dominio
espaol.
- Sus historias se basan en leyendas o historias, lo que se plantea en el
origen de Ollantay, como una obra basada en una leyenda incaica.
- El lenguaje desmesurado, expresando polos opuestos de la vida y el
juego de palabras que se desarrolla. Por ejemplo, el personaje de Piki
Chaki o Pie Ligero, como el rol del gracioso amigo del protagonista.
La utilizacin de yaraves o cantos, se convierte tambin en una
muestra de la explosin de sentimientos y ancdotas que van
ocurriendo a lo largo de la obra, que slo es posible de contar a travs
del canto.
El autor respalda este vnculo con el teatro barroco a partir de sus
estudios y la idea de que en Amrica del Sur nunca hubo teatro hasta antes
de la llegada de los espaoles. Para l, habran existido manifestaciones y
rituales con las que se celebraban hazaas, victorias y fiestas importantes,
pero no montajes que fueran guiados y ensayados como una obra de teatro
de ese entonces. En este sentido, propongo la reflexin de que posiblemente
57
las formas dramticas aristotlicas no existieron o no fueron identificables.
Mientras que el teatro, en tanto ritualidad, tradicin, ceremonia y
manifestacin cultural muy probablemente si existi de una forma pura y
propia de la cultura de ese entonces.
Orlando Rodrguez plantea que efectivamente hubo teatro incaico y que
ste se desarrollaba en espacios habilitados como escenarios en cuyo
centro se ubicaba un pequeo bosque de plantas naturales denominado
Malki, al cual se aproximaba el actor al decir su texto. Luego de intervenir y
de acuerdo a su condicin social, el actor volva a su puesto que ocupaba
antes de actuar (Rodrguez, p.3466). A diferencia de Julio Calvo, este
autor se basa en la informacin expuesta por el Inca Garcilaso de la Vega
para ratificar la existencia de manifestaciones teatrales de origen
prehispnico. Si bien las expresiones no se correspondan directamente con
las obras de teatro europeas durante este perodo, desarrollaban su propio
estilo y manifestacin artstica. Segn Orlando Rodrguez:
En el teatro incaico, no exista la tramoya, el decorado ni el teln. La
imaginacin del espectador y el trabajo de los actores creaban la ilusin del
ambiente. El Inca Garcilaso de la Vega (V.) en sus Comentarios reales (V.),
captulo XXVII, Libro Segundo, al referirse a los actores de las obras
teatrales seal: Los representantes no eran viles, sino Incas y gente
notable, hijos de curacas y los mismos curacas y capitanes, hasta maeses de
campo.(p.3467)
58
Jos Juan Arrom (1956), tambin reconoce la existencia de
manifestaciones teatrales, rituales y ceremoniosas vinculadas a la
religiosidad del perodo prehispnico andino. A partir de lo hallado por los
primeros religiosos que all pasaron, el autor cita un extracto de la
Coleccin de documentos inditos del archivo de indias (tomo III. Madrid.
1865.) en donde se menciona que: Para adorar a esta falsa trinidad tenan
grandes corrales y stos tenan por una parte la pared muy alta () hacan
grandes fiestas en sus sacrificios que duraban cinco das. Y hacan grandes
taquis33 y cantos. (Arrom, 1956, p.28). Para el autor, en la Amrica
prehispnica se cultiv el teatro de manera cabal, con locales adecuados,
actores diestros en su oficio y multiplicidad de temas. Adems, de poseer
esta manifestacin una amplia influencia social y educativa.
7. Anfiteatro incaico cerca de Cuzco.
Fuente: ARROM, J.J. 1956. El teatro de Hispanoamrica en la poca
colonial. [Imagen] La Habana, Anuario bibliogrfico cubano. P.op.29
33
Del quechua taki, que significa cancin o canto; tambin asociado a bailes o danzas de
Mxico denominadas Mitotes.
59
Luego del proceso de conquista y colonizacin, las manifestaciones
teatrales indgenas fueron evidentemente conducidas a un formato europeo
particularmente espaol mediante el uso del lenguaje y la escritura,
transformndolas a una literatura, para muchos, inventada. ngel Rama
(ctd. Pizarro, 1985) propone que las literaturas indgenas son un producto
de la cultura europea, sobre los materiales existentes (op. cit., p. 26), la
transformacin desde la oralidad o sistemas autosuficientes, a la escritura
abri la puerta a la inclusin del material ideolgico de la cultura
dominante, bajo una suerte de incrustacin lingstica (Sarlo ctd. Pizarro
ib.) por parte de los colonizadores en Amrica.
Julio Calvo, en su vnculo de la textualidad de Ollantay con el teatro
post-barroco espaol, identifica en la dramaturgia colonial latinoamericana
una fuerte influencia de autores hispanos como Lope de Vega y Caldern de
la Barca. A partir de los estudios realizados en las Universidades del Nuevo
Mundo, las clases nobles o elites de mestizos y criollos asimilaron tanto su
temtica como estructura y formas de articular el verso espaol de acuerdo
a los referentes con los que contaban; de hecho, Caldern fue uno de los
autores ms representados en Amrica con su obra La vida es sueo (98).
60
De acuerdo a lo propuesto por Kathleen Shelly y Grnor Rojo (1992) se
sostiene esta idea, pues segn estos autores,
El pblico gozaba con las invenciones de los grandes del Siglo de Oro
espaol y eso era lo que los autores estaban dispuestos a darle. Por lo
comn, las compaas estrenaban tres o cuatro comedias cada mes, las ms
recientes en Espaa si as era posible. (1992, p.328).
Por su parte, Orlando Rodrguez tambin reconoce una fuerte influencia
europea demostrada en las textualidades dramticas del perodo. En
Ollantay, por ejemplo, la concepcin de divisin en actos o escenas no se
correspondera con la tradicin inca, as como tampoco la traduccin de los
nombres de los personajes al espaol (por ejemplo: Kusi-Quyllur o Estrella
e Ima-Sumaq o Bella); adems, de ninguna forma la tradicin prehispnica
avalara el final desarrollado en la historia: la unin de la pareja enamorada,
a pesar de haber transgredido leyes del incanato. En palabras del autor: se
privilegiaba el perdn y el logro de la felicidad y se ignoraban hechos que,
en la ms arraigada tradicin de estas comunidades indgenas, significaban
inexorablemente la pena de muerte (Rodrguez, 1998, p.3465).
Independiente de estos hechos, Orlando Rodrguez mantiene el
reconocimiento de origen incaico de esta obra al referir la utilizacin de
personajes verdicos del imperio inca particularmente Pachakutiq y
61
Tpac Yupanki en un perodo histrico con directa relacin a su
existencia (entre los aos 1461 y 1471).
Un aspecto a considerar es la funcin del teatro en el Nuevo Mundo,
utilizado principalmente para el fortalecimiento de la monarqua de ese
entonces, la divulgacin de valores cristianos y la mantencin de la calma
entre los pueblos indgenas. Segn Julio Calvo, estas ideas se ven reflejadas
en la obra en los siguientes aspectos: el paso del rgimen absolutista de
Pachakutiq a una monarqua tolerante y abierta al perdn de Tupaq
Yupanki; el perdn catlico, la salvacin y la felicidad conyugal como pilar
fundamental en la accin dramtica y desenlace de la obra; y, el
reconocimiento de la cultura incaica como un mundo idneo, pero sometida
a un nuevo orden. Es importante recalcar el rol de la Iglesia de ese entonces
que se manifiesta en Ollantay, y que en palabras de este autor la menciona
como un papel de intermediaria. Pretende encauzar la conducta altiva de
Ollanta; desprecia la crueldad de Ojo de Piedra, que personaliza al primer
Inca; hace de consejera espiritual en todo momento e induce al perdn
final. (Calvo, 2000, p.93). As como en la obra, la Iglesia, como
institucin, estuvo presente en gran parte del desarrollo dramtico de la
colonizacin americana, incentivando las temticas a desarrollar
62
relacionadas directamente con su doctrina. Hasta ya avanzado el siglo XVII,
los gneros que predominan son la alegora religiosa mezclada con
elementos paganos, la pieza hagiogrfica con abundantes adiciones ficticias,
el auto sacramental calderoniano y la comedia o auto de tema bblico
(Rojo G. y Shelly K., 1992, pp.329-330). Ser solo a fines del siglo XVIII
cuando el teatro deje de promulgar esta ideologa y enseanzas, pues en este
perodo no cambia la temtica de las obras, sino que se observa una
evidente ausencia de literatura teatral hispanoamericana, incentivada,
posiblemente, por el desplazamiento de intereses de la poblacin de este
perodo.
La intensa discusin respecto al legado oral en la obra se ha ido
modificando a partir del siglo XX. En este perodo se reconoci que, segn
8. Kipu
la tcnica de kipus, este
sistema podra salvaguardar
no solo la contabilidad o
matemticas entre las
comunidades indgenas, sino Fuente: Museo de Arte Precolombino. 2003. Quipu.
2 ed. Santiago, Museo de Arte Precolombino y
que tambin leyendas o Universidad de Harvard. p.23.
historias que los amautas (sabios del imperio Inca) desearan legar.
63
A modo de sntesis, segn lo propuesto por los autores reseados, la
obra Ollantay posee evidentes muestras y pruebas de que no es una creacin
hoy en da pura, sino ms bien un legado hbrido, basado en una leyenda
incaica y con personajes histricos del perodo prehispnico, cuya fijacin
textual debi ser el resultado de la cultura intervenida por la colonizacin.
La estructura, ordenamiento y contenido de la obra, dejan ver una clara
influencia europea y religiosa completamente distinta a la tradicin cultural
del Nuevo Mundo, a lo menos tal como ha sido conservada en las crnicas e
historias de la conquista.
2.3 Problemtica de la transcripcin y enunciacin en la obra.
Como se mencion en el captulo I, respecto a la poltica
castellanizadora y evangelizacin de los Andes, son diversas las
problemticas lingsticas y culturales que determinaron la constitucin de
los textos coloniales de procedencia indgena y heterognea. As, por
ejemplo, la traduccin, transcripcin y enunciacin en dichas fuentes
son aspectos representativos del proceso de intercambio, interdiscursividad
y asimilacin cultural que se pueden identificar en Ollantay.
64
El origen primero de la obra, reconocido como una leyenda
autnticamente inca transmitida oralmente, permite reconocer el rol de la
traduccin y fijacin textual en los siglos previos o contemporneos al
XVIII. Muy probablemente esta tarea fue realizada por un autor mestizo
que, de alguna u otra manera, conoca las dos lenguas de contacto en los
Andes: quechua y espaol.
Ciertamente, en el proceso de fijacin textual de la obra el autor debi
someter la fbula a un cambio desde un idioma y signos de procedencia
prehispnica a elementos lingsticos completamente distintos, trasladando
esta leyenda inca a un texto dramtico espaol. En este proceso, que
podramos llamar inicialmente de semiotizacin transcultural, se ha
identificado, por una parte, la conservacin del material original, y por otra,
una prdida de lo que inicialmente correspondera a la leyenda
prehispnica. En este sentido se posee la caracterstica propia de la
traduccin interlingstica34 que, para Roman Jakobson (ctd. en Torralbo,
2011, p.40), correspondera a la interpretacin de signos verbales mediante
otra lengua.
34
Tambin denominada como traduccin propiamente (translation proper).
65
Durante la traduccin, el autor/traductor (en este caso) juega un rol
fundamental puesto que, como lo propone Julio Calvo, al suponerlo
mestizo, debi comprender de manera acabada la leyenda inicial en
quechua y plasmarla en papel en su segundo idioma: el espaol. Tal vez la
textualidad de la obra en los primeros manuscritos hallados no fue de una
gran perfeccin gramatical en cuanto a la utilizacin del espaol, pero la
funcin de cambiar signos de un idioma a otro, se consagr en una tarea
real de alcance lingstico y cultural. Para Nstor Gonzlez (2010), la
compleja tarea de la traduccin radica precisamente en esta relacin de
traslado de sentido entre idiomas o lenguas, hacindose cargo de no solo el
significante de la expresin, sino tambin de su significado. Como lo
plantea Juan de Dios Torralbo (2011):
La tarea del re-escritor consiste, pues, en conciliar la diferencia entre las dos
culturas de acercarlas equiparndolas o de alejarlas a base de diferenciarlas,
dependiendo del substrato receptor que los lectores nuevos posean y segn
desee orientar su traduccin. (2011, p.48)
Finalmente, no se puede dejar de lado la opinin de Umberto Eco
(2008) respecto a la traduccin, quien menciona un aspecto fundamental en
este proceso lingstico relacionado con la formulacin del mundo
posible en donde se inscribe o en donde se representa el texto en cuestin.
66
Para este autor, el traductor debe elegir la acepcin o el sentido ms
probable, razonable y relevante en ese contexto y en ese mundo posible
(op.cit., p.57), pues, las palabras poseen distintas definiciones y, por ende,
significados dependiendo del cmo se les utilice; sin dejar de lado, el
traslado entre las lenguas partcipes y sus correspondientes culturas.
Efectuada hipotticamente la traduccin por una misma persona, cabe
preguntarse si esta leyenda de Ollantay fue o no contada directamente al
autor, lo que involucrara un complejo proceso de enunciacin en la fijacin
final del texto que conocemos. De ser as, el traspaso de la oralidad a la
escritura involucrara a ms de un actor, incluyendo, a su vez, ms de una
visin cultural e interpretacin en la fbula de origen prehispnico. Este
aspecto indudablemente complejiza la situacin de enunciacin del texto
dramtico.
Para Roberto Hozven (1975), la enunciacin tendra tres acepciones, de
las que destacamos las dos ltimas:
(2) La enunciacin es la puesta en funcionamiento de la lengua a travs de
un acto individual de utilizacin. (3) No se debe confundir la presencia
codificada del locutor en el interior del enunciado con el hecho de que
cada elemento articulado deba su existencia a una decisin de cada locutor.
(1975, p.168)
67
Segn este autor, en el proceso de enunciacin el individuo adquiere
importancia y responsabilidad en el acto de comunicacin al momento de
enunciar y recibir la informacin transmitida.
Por otra parte, M Isabel Filinich (1998), propone que la enunciacin
cabe ser comprendida como un acto en el que se utiliza el lenguaje desde un
yo y se ponen en manifiesto subjetividades. Se emite un enunciado en su
nivel enuncivo (explcito o lo que la historia cuenta) y enunciativo
(implcito, proceso subyacente a lo que se cuenta, lo que el yo del autor
desea expresar), relacionados a su vez con un espacio y tiempo hic et
nuncdel discurso. Todo enunciado lo reconoceremos entonces como un
acto subjetivo que requiere interpretacin por parte de un enunciatario.
En la interaccin de ambos sujetos se identifica que el hablante agota
completamente el nivel enuncivo involucrando toda su intencionalidad
y particular forma de narrar o nivel enunciativo, mientras que el oyente
comprender y completar el proceso de enunciacin realizando un nuevo
enunciado. As, de manera cclica el enunciado que desarrolla el oyente al
transmitirlo lo posiciona en un hablante en su nivel enunciativo.
68
El trnsito por el cual el texto se contextualiza es lo que la autora
denomina discurso, aquel intermedio entre lengua y habla. Asimismo, el
discurso, corresponde a la intencin del locutor de influenciar de alguna
manera al auditor (Hozven, 1975, p.163).
Recuerdo que la enunciacin se reconoce como una situacin social, de
interaccin dialctica en tanto generacin de nuevos postulados o
enunciados, en donde constantemente se hace referencia a algo que pas y a
lo que el otro narr. Este fenmeno, en el caso de las fuentes producidas
durante el periodo colonial, resulta especialmente complejo por la situacin
socio-cultural en que se inscriben los discursos de procedencia
latinoamericana.
Gracias a los estudios de registros de frailes y cronistas de la Colonia
americana, se ha mencionado que la escritura de este periodo cuya fuente
son las manifestaciones prehispnicas es una representacin, muchas
veces, legitimadora del rgimen colonial y con tendencia eurocntrica.
Independiente de la estrategia poltica utilizada por estos autores (de
invalidar ciertas manifestaciones culturales de la poblacin colonizada o
transformarlas como mecanismo de validacin y conversin hacia la cultura
colonizadora), estos registros debieron ser sometidos, adems, a un acto de
69
interpretacin y traduccin por parte de quien acopiaba las fbulas. En
ellos, evidentemente, se presentara una imposibilidad de plasmar con
exactitud lo que la narracin oral (proceso nico e irrepetible) de
procedencia indgena expresaba, resultando una produccin evidentemente
heterognea.
Teniendo en cuenta dichos trminos, 9. Copia de final de Cdice de
Ollantay en reproduccin
facsimilar.
consideraremos la transcripcin como un
proceso complejo que involucra personas
(narrador y escribano), tiempo y espacio en
donde se construye un producto reflejo de lo
que su entorno vive y habita. Se constituye, al
igual que la traduccin, ms all de un
horizonte literario, pues en el acto de
transcribir se genera un efecto de integracin
y validacin de la cultura dominante
Fuente: MENESES, T. 1983.Apu
(Wachtel, 1971, p.242). Ollantay En: Teatro Quechua
Colonial. [Reproduccin
facsimilar] Per, EDUBANCO.1
copia. Pp. 261-371.
70
En el caso de Ollantay, el hecho de pasar una leyenda inca a
vocabulario y reglas sintcticas y ortogrficas espaolas, deja en manifiesto
una vez ms el carcter de la colonizacin en Amrica respecto a su
proyecto de invasin no solo territorial, sino tambin cultural.
Expresiones artsticas como el teatro misionero en la regin andina
durante el primer siglo del perodo colonial, surge en un contexto de
organizacin e imposicin de dicho rgimen y se mantienen como
mecanismo de respaldo y propulsor de una nueva ideologa en este
territorio. Como lo plantea Julio Calvo: Eran momentos en que convena
tener a la poblacin bien sujeta y se le amenazaba con grandes castigos
fsicos o bien en que las masas estaban sojuzgadas y el cantor de la epopeya
deba ser de fiel notario de ello (2000, 92).
Luego de profundizar en los estudios crticos respecto a Ollantay, se
puede identificar en esta pieza una construccin definitivamente
heterognea en tanto construccin textual y discursiva. El origen y la fbula
de esta textualidad an siguen siendo una mera hiptesis, pero que develan
en s mismos un intercambio cultural propio de la poca en que fue hallado
el primer manuscrito. Este preciado legado trae consigo pistas del posible
71
proceso que sufri esta obra al ser plasmada en el papel, interviniendo en
este proceso toda la carga histrica y antecedentes del perodo colonial que
se ha estudiado. Por ello, no puedo sino ms que fascinarme con lo que esta
obra dramtica puede, hoy en da, revelar como evidencia histrica de la
colonizacin andina.
Considero fundamental releer esta creacin desde una perspectiva
terica teatral, vinculando algunos elementos del modelo de anlisis de
Patrice Pavis a aspectos dramticos de Ollantay. De esta manera,
pretendemos generar una reflexin y reconocimiento de lo que es este hito
en la trayectoria de nuestra letra y de nuestra cultura (Arrom, 1956, p.201).
72
Captulo 3
INTRIGA Y SENTIDO EN OLLANTAY: ASPECTOS
SEMITICO-TEATRALES DEL DRAMA COLONIAL.
En este ltimo captulo propongo realizar una relectura de la obra
Ollantay desde el punto de vista semitico-teatral. Si bien esta es una de las
obras ms llamativas dentro del perodo colonial y, por ende, una de las ms
estudiadas, creo necesario volver a visitar esta creacin bajo una
perspectiva dramtica distinta. A mi parecer, a la fecha son pocos los
estudios realizados sobre esta obra desde la teora del teatro, por lo que se
pretende en esta instancia, generar ese lugar de anlisis, visin y
reconocimiento del gran legado dramtico que es Ollantay.
Como ya se ha destacado en captulos anteriores, dada la complejidad
histrico-cultural del texto de Ollantay, parece pertinente acotar la
investigacin al estudio de dos nociones desarrolladas en el modelo de
Patrice Pavis Tesis para el anlisis del texto dramtico (2002): intriga y
sentido, en la medida que permiten actualizar y replantear aspectos de la
complejidad estructural e interpretativa de esta fuente colonial.
73
Para tal efecto, abordar el anlisis de estas categoras semitico-teatrales
a partir de la edicin bilinge de Julio Calvo Prez (1998)35, as como
mediante el uso de fuentes directas de la produccin colonial andina de los
siglos XVI y XVII (Blas Valera, Inca Garcilaso y Guamn Poma de Ayala).
Este modelo lo he seleccionado tanto por su visin integral como
articuladora de los diversos componentes dramticos, y por su
consideracin con los marcos histricos especficos de cada obra. En este
ltimo caso, correspondiente al contexto de produccin de esta compleja
fuente del perodo colonial.
En este esquema Patrice Pavis ha conjugado distintos elementos de
otros autores para enriquecer la estructura de su modelo 36, la que presenta
dos mundos existentes para el lector: el ficcional (lo que presenta el texto
dramtico, su contenido) y el referencial (el imaginario de cada lector, sus
referentes y como los pone en juego al imaginarse la puesta en escena). Al
35
Adems de esta edicin, cabe destacar varias otras versiones en espaol: Latorre R.
(2006); Luzuriaga, G. y Reeve, R. (1994); Meneses, T. L. (1983); y Rojas, R. (1943).
36
Destacan los aportes de Mijail Bajtn y su nocin de cronotopo desarrollada entre los
aos 1937-38 en sus ensayos Las formas del tiempo y el cronotopo en la novela y La
novela de educacin y su importancia en la historia del realismo; Algirdas Greimass
con su categora de actante, heredada de su semitica de 1966 y su modelo
actancial; y, Umberto Eco, como mayor referente de creacin de este modelo gracias a
su Lector in fabula (1979).
74
enfrentarse dichos mundos, sitan al lector/espectador en un lugar
privilegiado de activacin y constante tensin y circulacin del texto. Es
decir, el texto slo cobra vida al momento de ser ledo y puesto
imaginariamente en escena por el lector. Segn el autor, los textos
dramticos no son sino la huella de una prctica espectacular. La dificultad
est en leerlos imaginando cmo ellos han sido formados en el momento de
su escritura (Pavis, 2002, p.10).
Bajo esta misma lgica, para Patrice Pavis la identificacin del lector se
convierte en un elemento clave para el posterior anlisis. En la
investigacin corresponder este espacio a un lectactor37, cuyo rol se ver
profundizado al momento de percibir lo que la pieza teatral le transmite y su
posterior anlisis de aquello.
Si bien se reconoce, por parte del autor, que este esquema conlleva una
constante relacin transversal y de dilogo entre los distintos niveles del
mundos representado, he decidido profundizar en las nociones de intriga y
sentido en funcin de los siguientes objetivos: 1.Identificar y analizar estos
componentes (intriga y sentido) mediante la lectura crtica del propio texto
37
Lector-actor, ya que si bien no utilizaremos esta obra para escenificarla, el
conocimiento con el que contamos corresponde al de un profesional del mbito
dramtico-teatral.
75
dramtico que conocemos en la actualidad; y 2. Problematizar estas
nociones semiticos desde la situacin colonial en que se inscribe Ollantay,
destacando su complejidad histrica como texto intercultural, derivado del
proceso de conquista y colonizacin del imperio inca.
Cabe sealar, que al no contar hoy en da con la puesta en escena de
Ollantay, tal como posiblemente se represent la primera vez ante el Inca
Tpac Amaru II, no podremos conocer la teatralidad que esta obra
involucra, es decir, todo aquello que no obedece a la palabra (Pavis ctd.
Arana, 2007, p.80), o lo que para Anne Ubersfeld corresponde al conjunto
de signos textuales, corporales y audiovisuales presentes en un espacio
escnico que interactan entre s (op. cit., p.81). Por ello, el estudio se
restringe al anlisis dramtico de esta produccin colonial reconociendo, a
travs del modelo de Patrice Pavis, la materia textual de la obra como
fuente nica de estudio, y desvinculndonos de la proyeccin enunciativa
que genera todo lector (en este caso un lectactor que inevitablemente
realizar el ejercicio de imaginar su puesta en escena bajo sus referentes y
perspectivas subjetivas).
76
De aqu en adelante, reconocer y analizar Ollantay como una
textualidad38 heterognea del perodo colonial, cuya contextualizacin
histrica, posible proceso de produccin (que hemos trabajado en los
primeros dos captulos) y materialidad 39 (manifiesta en las didascalias de la
obra), darn cuenta de esta produccin como un posible legado documental
literario-dramtico de la colonia andina.
3.1 La intriga en el mundo ficcional de Ollantay.
De acuerdo a lo propuesto por Patrice Pavis, en el mundo ficcional
encontramos cuatro niveles propuestos desde la superficialidad a la
profundidad del texto dramtico: estructura discursiva, narrativa, actancial e
ideolgica. En el primer nivel se identifica la estructura discursiva 40,
correspondiente al eje sostenedor de la organizacin del texto, y en donde
aparecera la intriga dando cuenta de cmo la obra est estructurada y
editada; es decir, cmo se cuenta la historia.
38
Vase PAVIS, P. 2002. Tesis para el anlisis del texto dramtico. Gestos 17 (33): 13.
39
Vase PAVIS, P. 2000. Los otros elementos materiales de la representacin. En: El
anlisis de los espectculos. Teatro, mimo, danza, cine. [en lnea] Barcelona: Paids. Pp.
177-200<http://es.scribd.com/doc/162943681/Patrice-Pavis-El-analisis-de-los-
espectaculos-Capitulo-4> [consulta: 24 mayo 2014]
40
Entendida como el eje en donde los enunciados de la obra se ven sometidos al proceso
de enunciacin por parte del lector que actualiza y reconoce los elementos propuestos:
intriga, temtica, tema y motivo.
77
En el caso de Ollantay, la obra se desarrolla a partir de acciones que se
presentan, se desenvuelven y desencadenan otras acciones de una manera
lineal y bajo una lgica de causa-efecto. En este sentido, se podra
identificar ciertos hitos fundamentales que se organizan para demarcar el
principio, medio, clmax y fin del drama.
A mi parecer, el principio de Ollantay trascurre desde el inicio de la
obra, hasta la escena VIII del acto I (verso 571). Aqu, se presentan los
personajes principales y algunos de los secundarios, y se expone el amor
prohibido por la sociedad inca entre el protagonista de la obra Ullanta
joven militar del Cuzco y la hija del gran jefe inca Kusi Quyllur. Al
intentar conseguir la mano de la hija del gran Inca Pachakutiq, ste lo
destierra y convierte en enemigo del Cuzco provocando la ira y frustracin
de Ullanta.
Desde la escena IX del acto I (verso 572) hasta el final de la escena V
del acto III (verso 1515) se identifica el medio de la obra. Luego de lo
ocurrido en el principio, el protagonista toma la decisin de escapar de la
regin cuzquea con Kusi Quyllur, iniciativa que fracasa inmediatamente
cuando su fiel amigo Piki Chaki le informa que en el palacio no ha quedado
nadie y que no logr encontrar su amada. Es ah cuando Ullanta desprecia
78
al Cuzco y decida abandonar a su amor extraviado y se dirige a la regin del
Antisuyo para presentarse como fiel servidor de este territorio. Es as como
lo proclaman Inca del Antisuyo y comienza a ser reconocido como un jefe
invencible dentro de toda la regin andina. En el desarrollo del medio de la
obra, se constata un salto cronolgico importante de diez aos demarcado
por la aparicin de Ima Sumaq (hija de Kusi Quyllur y Ullanta) y la muerte
del Inca Tupaq Yupanki que se informa por medio de Piki Chaki41. Adems,
se cuenta en paralelo lo que sucede con Kusi Quyllur encerrada en las
celdas del monasterio de las vrgenes Acllas y de cmo se reconocen entre
ella y su hija Ima Sumaq. Finalmente, previo al clmax de la obra, el nuevo
jefe inca de la regin del Cuzco, el Inca Tpac Yupanki hijo de
Pachakutiq, vuelve a presentar inters por conquistar el territorio del
Antisuyo y capturar a Ullanta, estrategia poltica-militar que esta vez
obtiene buenos resultados. El protagonista de la obra es capturado mediante
una estratagema del jefe militar Rumi awi siendo finalmente presentado
ante el nuevo jefe inca.
41
Este avance temporal, y la aparicin de estos nuevos personajes en la escena, permiten
posicionar al lector de manera histrica y advertir la renovacin poltico-social que trae
consigo este cambio de mando.
79
As es como se identifica el clmax de la obra, desarrollado en toda la
escena VI del acto III (desde el verso 1516 hasta el verso 1706), cuando se
enfrentan estos dos grandes personajes. En una primera instancia el Inca del
Cuzco somete a castigo de muerte a Ullanta por las faltas cometidas, pero
luego cambia de parecer ejerciendo uno de los actos ms llamativos de esta
creacin: el perdn. Con misericordia, decide finalmente liberarlo y no
conforme con ello, lo reconoce nuevamente como lder militar. En la escena
sexta del tercer cuadro el nuevo Inca dice:
TUPAQ YUPANKI TUPAC YUPANQUI
1573. Paskaychis chay watasqata. Liberad sus ataduras.
1574. Hatarimuy kay awkiyman Levntate a mi presencia
1575. an rikunki sipiykita Tu muerte has podido ver
1576. Kunan phaway, luychu kita. Corre ahora, arisco ciervo. (299)
Se identifica como fin de Ollantay, lo ocurrido desde la escena VII
(verso 1707) del acto III hasta el fin de la obra. Aqu, hace su aparicin Ima
Sumaq pidiendo con urgencia la liberacin de su madre la que, gracias a
Tpac Yupanki, es liberada de su celda y reconocida inmediatamente por su
amado Ullanta. Asimismo, su hermano el jefe Inca, la reconoce
permitiendo la unin entre los enamorados y su pequea hija.
Respecto a los lugares en donde se desarrollan las escenas de la obra, se
utilizan diversos escenarios y espacios. Se presenta la plaza de Cuzco, el
80
palacio del Inca, el bosque en los alrededores de Cuzco, el templo de las
vrgenes Acllas, la celda de Kusi Quyllur, entre muchos otros. En esta
variedad de espacios, cabe destacar que la brevedad de las escenas y la
sucesin rpida de distintos escenarios que, segn Orlando Rodrguez le
confiere un desarrollo cinematogrfico (1998, p.3467), nos lleva a
reflexionar sobre los diversos recursos escnicos (escenografa, vestuario,
etc.) o imaginarios que debieron haberse utilizado en el territorio incaico,
evidenciando un posible desarrollo tcnico del teatro durante los siglos
XVII o XVIII.
De acuerdo a cmo y desde dnde se cuenta la digesis de la obra, Julio
Calvo propone que en la textualidad de Ollantay se recibira una fuerte
influencia post-barroca espaola 42 evidenciada en la versatilidad de voces
que se presentan, destacando un personaje principal (acontecimientos que le
van ocurriendo a Ullanta) y varios otros mayores o menores:
Ollantay representa de manera muy directa la sociedad barroca, puesto que
seis de sus personajes corresponden a arquetipos de la comedia de Lope, que
son, segn Juana de Jos (1963): por la clase baja, el gracioso y la criada;
por la alta, el padre y el poderoso; y en el nudo escnico, tambin elevados,
el galn y su enamorada (Calvo, 1998, p.104).
42
Cabe sealar que esta influencia hispanfila planteara un reconocimiento del
movimiento barroco europeo como nico germen creativo de las producciones textuales
coloniales en Hispanoamrica.
81
En este sentido, se puede identificar en este formato la utilizacin de
diversos puntos de vista respecto de un acontecimiento o una historia.
Segn Severo Sarduy (1987), la astronoma estructuraba al barroco, por lo
que si se considera la influencia de esta corriente propuesta por Julio Calvo
en Ollantay, entonces la forma de cmo contar esta historia correspondera
a una visin barroca ligada a la cosmologa de Kepler, que propone la
creacin de distintos puntos de referencia en relacin a uno del que se sita.
As, algo se descentra y deja de ser un nico centro dando paso a la
posibilidad de otro igualmente real y vlido 43.
3.1.1 Ejes temticos en Ollantay.
De acuerdo a Patrice Pavis, en la intriga se distinguen dos ejes
entrecruzados que dan a conocer la obra a modo general (de qu se trata y
qu quiere decir): el eje horizontal o Sintagmtico, correspondiente al
conjunto de acontecimientos del relato; y el eje vertical o Paradigmtico,
vinculado al conjunto de temas abordados en la obra dramtica.
43
Para mayor profundizacin de esta informacin vase en:
SARDUY, S. 1987a. La desviacin de los cuerpos que caen. En: Ensayos generales
sobre el barroco. Buenos Aires, Fondo de cultura econmica. Pp. 11-20
SARDUY, S. 1987b. La cosmologa barroca. En: Ensayos generales sobre el barroco.
Buenos Aires, Fondo de cultura econmica. Pp. 177-197.
82
a) Eje Sintagmtico:
Se reconoce en Ollantay ms de una lnea o serie de hitos que dan
cuenta de cmo va evolucionando el relato44. Una de ellas vinculada a la
historia de amor; y la otra, a la evolucin poltica-moral desarrollada en la
obra.
Respecto a esta primera lnea de narracin, el amor entre Ullanta y Kusi
Quyllur, la historia se inicia de manera romntica y pasional para luego
desaparecer por la separacin y castigo de ambos; y finalmente, reaparecer
en la existencia de Ima Sumaq y la unin familiar. Al mismo tiempo, en la
segunda lnea propuesta, el desarrollo poltico y moral en Ollantay se narra
de manera progresiva; en un principio se juzga y castiga severamente a un
militar de alto rango por escapar de la norma establecida, desterrndolo y
reconocindolo como enemigo pblico del pueblo. ste, a su vez escapa y
se alza como lder de una comunidad rival al Inca, quien luego de diez aos
muere, dejando el trono a su hijo. El descendiente contina con la bsqueda
del traidor de su padre quien al capturarlo y tenerlo bajo su poder le
reconoce bajo una lgica moral, tica y poltica completamente distinta a
44
Esta forma de narrar la obra establece una inevitable conexin con la lgica propuesta
por la visin barroca y cosmologa de Kepler respecto a distintos puntos de vista y
distintas fuentes de narracin.
83
su antecesor sus capacidades y dones para el desempeo militar y
administrativo, otorgndole el ttulo de lugarteniente del Cuzco.
Ambas secuencias de acciones son vinculadas a su vez a distintos temas
que forman parte del eje paradigmtico de la obra, que se desarrollan a
continuacin.
b) Eje paradigmtico:
Al realizar una primera lectura, Patrice Pavis propone identificar en ella
la temtica de la obra, sin necesidad de determinar cmo organizar el
material, su estructura ni tesis de la obra. Ante esto, se reconoce en Ollantay
los siguientes temas:
- El amor: Es desarrollado principalmente por la familia noble y el
protagonista de la obra: Ullanta. Este tpico se desarrolla en distintas
facetas, expresndose tanto en el amor de pareja (Ullanta y Kusi
Quyllur), como en el de amistad (Piki Chaki y Ullanta), el de
madre/padre e hija (Pachakutiq y Kusi Quyllur, y sta con Ima Sumaq)
y el de hermanos (Tupaq Yupanki y Kusi Quyllur). Este tema es lo que
desata el conflicto dramtico de la obra, enfrentando intereses
personales, exacerbando pasiones individuales y poniendo en crisis
84
jerarquas sociales y de poder. Bien lo expresa Ullanta en la escena I
de la obra:
ULLANTA OLLANTA
30. kikin wauy ichhunantin Si la muerte con su hoz
31. hinantin urqu, hinantin y todos los cerros juntos
32. sayarinman atoqa waki, contra m se levantaran
33. chaypachapas sayaymanmi como enemigos, a ellos,
34. paykunawan churakuspa. ahora mismo, yo hara frente
35. I nuqan kawsay wauspa combatindolos con fuerza.
36. Quyllurninpi mitkashani Yo, entre la vida y la muerte,
caigo a los pies de mi Estrella (194)
Al ser ste el eje movilizador inicial muchas veces se ha credo como
el tema principal; sin embargo, en base a nuestro anlisis, re reconoce
este concepto como parte de la temtica, pero no como eje central. El
tratamiento de este tema aparece en la totalidad de la obra, pero de
manera segmentada, desarrollndose como una lnea emocional
paralela al conflicto principal consistente en el enfrentamiento de
poderes polticos en el incanato. Segn Teodoro Meneses (1983):
La ancdota amorosa de Ollantay, real o ficticia, llevada al teatro
parece que tiene como su verdadero tema de fondo la concepcin moral
de la sociedad incaica presentada en forma crtica. As notamos que la
fundamental para este texto es destacar y cimentar el prestigio del poder
poltico del Inca en la estructura legal del Imperio. (p.283)
- Ley, moral y tica incaica: Tal como lo ha relacionado el autor en la
cita anterior, la obra expone una visin crtica respecto a la estructura
85
social y moral que se presentaba en el incanato (Ver anexo 3). A lo
largo de la obra, los personajes se ven sometidos a realizar conductas
propias de lo que la norma dicta y del cmo se deben recibir castigos y
lecciones de vida respecto a estas conductas establecidas. Segn Blas
Valera, en Las costumbres antiguas del Per, algo muy reconocible de
los peruanos fue la construccin y cumplimiento de sus leyes. stas
podan tener dos orgenes: uno religioso, y otro, civil y moral. Las
ltimas, decan relacin con salvaguardar los intereses del gobierno y
de quienes gobernaban. Ejemplo de ello era la mantencin de castas y
jerarqua social (piramidal) en el incanato.
En la ley IX, expuesta por Blas Valera, menciona: Que cada uno se
vista y adorne conforme a la cualidad que tiene, el plebeyo como
plebeyo, y el noble como noble ninguno vista del gnero de ropa y
traje y labor que se visten los Reyes (1945, p.56). A mi juicio, esta
ley adquiere validez y coherencia en la obra, en la medida en que al
inicio de varias escenas se presentan en didascalias la descripcin de
cmo visten y qu adornos utilizan los personajes:
86
ESCENA PRIMERA ESCENA PRIMERA
(Sale Ollantai con su capa dorado. (Sale Ollanta con capa dorada.
maccana colgada al ombro y champi maza colgada al hombro y
Con Piki Chaki. champi: con Pata-Pulga.(192)
10. Cintillo utilizado por jvenes 11. Tnicas militares
de la nobleza inca.
Fuente: ALDUNATE, C. 2001. Fuente: BERENGUER, J. 2009. Chile bajo el
Arquitectura y poder [imagen]. imperio de los incas [imagen]. Museo de Arte
Museo de Arte Precolombino. P. 56 Precolombino. P.100
Las imgenes 10 y 11, encontradas en fuentes del Museo de Arte
Precolombino, podran ejemplificar las vestimentas y accesorios que se
mencionan en la obra como parte de la identificacin del personaje.
Otro ejemplo de ley expuesta por Valera, dice relacin con el
comportamiento de hombres y mujeres amantes. Aquella que
podramos vincular a lo cometido por Kusi Quyllur y Ullanta es la ley
XVII, que menciona: Quien cometiere estupro con alguna doncella
consintiendo ella, que sean azotados y trasquilados y puestos a la
vergenza, y l sea desterrado y conducido a las minas, y ella a
87
guardar algn templo (Valera, 1945, p.58). En la obra, Ullanta y su
amada Kusi Quyllur han consumado su matrimonio a escondidas del
que nace Ima Sumaq por lo que los castigos dados a Kusi Quyllur y
Ullanta no se alejan de lo narrado por Valera, es el de ser enviada al
templo de las Acllas como prisionera, en el caso de la mujer, y el de la
vergenza y destierro en el caso del hombre.
- El honor patriarcal: El honor en la obra tambin dice relacin con
conductas y comportamientos respetuosos y coherentes con la moral
incaica. Este tema es representado principalmente por los hombres
polticos y militares dentro del texto dramtico. De acuerdo al captulo
veintids del primer libro de los Comentarios Reales del Inca
Garcilaso de la Vega, el verdadero Inca Pachakutiq tuvo la costumbre:
en beneficio de sus vasallos, y habiendo experimentado la
fidelidad de ellos, el amor y respeto con que le servan, la adoracin
que le hacan, quiso, por obligarles ms, ennoblecerlos con nombres e
insignias de las que el Inca traa en su cabeza (1991, pp.49-50)
12. Posibles tiaras de Incas Tpac
Yupanki y Huayna Cpac
Fuente: Annimo. 1995. De ministros de los
dolos y templos y sacrificios [copia a pluma]
Documentos para el estudio de la organizacin
econmica, social y religiosa del antiguo
pueblo inca. La Serena: Universidad de la
Serena. P.81
88
En la obra, esta conducta se expresa, al igual como lo plantea el Inca
Garcilaso de la Vega, con la condecoracin de insignias y accesorios
(cascos, capas, etc.). stas son otorgadas a hombres que han cumplido
con honor y valenta sus luchas y/o han adquirido nuevos rangos
dentro de la gobernacin de tierras.
Un ejemplo de esta accin es el momento en que el Inca Tpac
Yupanqui vuelve a reconocer, al final de la obra, a Ullanta y a Urqu
Waranqa como lugarteniente de Cuzco y general del Antisuyo,
respectivamente, hacindoles entrega de insignias, armas y cascos de
acuerdo al rango que ejercern. En la escena VI del acto III, el Inca
dice:
TUPAQ YUPANKI TUPAC YUPANQUI
1644. Hatun llawtuta hurqumny Ve a sacarle el llauto45 grande;
1645. qillu umanchata churaspa ponedle borla amarilla
1646. Willka Uma, qan usqhaspa Jefe Sagrado, enseguida
1647. hutum champitawan qumuy ve a darle un hermoso champi46
(305)
- Jerarquas socio-polticas del incanato: Este tema se desarrolla a lo
largo de toda la obra de manera inherente al comportamiento de los
personajes y desarrollo de las escenas. Se expone de manera bastante
45
Cngulo (de la corona del Inca o mashkhay-pacha) (Calvo 337).
46
Arma (de los incas), hacha (de guerra incaica); cachiporra, clava (con puntas en
forma de estrella), porra. (bid.).
89
clara que en las relaciones establecidas entre los personajes existe una
jerarqua social y/o poltica de por medio. Por ejemplo, Piki Chaki
(criado de Ullanta) posee una jerarqua social menor que su amo, gran
general del ejrcito Inca. A su vez, Ullanta posee una jerarqua poltica
y social menor que el Inca Pachakutiq.
13. Inca Pachakutiq
Segn el Inca Garcilaso de la Vega, el
Inca Manco Cpac (posteriormente
apodado como Pachakutiq por su padre47)
procur mantener en orden las castas de
sus comunidades y vasallos: Mandles
que no tuviesen ms de una mujer y que se
casasen dentro en su parentela porque no
Fuente: GUAMN POMA,
se confundiesen los linajes (De la Vega, F.fl. 1613. 1936. Nueva
cornica y Buen Gobierno.
1991, p.48). Esta determinacin avalara la [Ilustracin] 5 ed. Paris:
Universit de Paris, Institut
conducta que toma este personaje en la DEthnologie. P.108
obra (Escena VII, Acto I) al momento de negarle a Ullanta la
posibilidad de estar con su hija Kusi Quyllur:
47
Segn lo expuesto en el captulo 27 de la historia de los incas en las Costumbres
Antiguas del Per de Blas Valera.
90
PACHACUTIC PACHACUTEC
526. Ullantay, kan runai kanki, Ollanta, tu eres un runa,
527. hinallapitaq qhipariy, qudate ah en tu lugar,
528. pin kasqaykita qhawariy, mira sin ms lo que has sido,
529. ancha wichaytan qhawanki. muy alto quieres llegar.(227)
- Reconocimiento de la figura del Inca: En la obra, la figura del Inca se
presenta de manera directa con lo que la sociedad de ese entonces
reconoca como Rey: el hijo directo del Dios Sol.
14. Inca Tupaq Yupanki En Ollantay, el Inca se empodera de
toda situacin siendo el juez, validador o
castigador de acciones y salvador de
toda injusticia. Sin embargo, existe un
acto profundo y rotundo respecto a este
personaje desarrollado en la obra, que
dice relacin con el traspaso de poder
Fuente: GUAMN POMA,
entre el Inca Pachakutiq y el joven
F.fl. 1613. 1936. Nueva
cornica y Buen Gobierno. Tupaq Yupanki48. Este cambio de
[Ilustracin] 5 ed. Paris:
Universit de Paris, Institut monarca trae consigo la modificacin de
DEthnologie. P.110
conductas y normas que ejerce el Rey
Inca, lo que se traduce en un cambio importante de paradigma en la
48
Vase en el acto segundo, escena sptima desde el verso 1096 hasta el 1114.
91
regin andina. Segn Julio Calvo (2000), en un inicio, la presencia del
Inca Pachakutiq devela el poder absoluto y monrquico del incanato
de ese entonces, mientras que el paso al Inca Tupaq Yupanki
demuestra una monarqua tolerante y abierta al perdn, no dudando en
levantar el castigo a los rebeldes condenados por Pachakutiq. Este
traspaso no se concibe de manera ingenua, pues:
El tiempo prehistrico, lleno de crueldades, sobre el que se erige el
Imperio Inca, cede el paso al histrico en que la monarqua cristiana
con origen en Espaa decanta por la reconciliacin entre los mundos
enfrentados. De ah deriva el perdn, lo cual es ms la manifestacin
de un deseo que la constatacin de una realidad histrica. (Calvo,
2000, p.93)
Es probable que la obra, al enmarcarse en un perodo histrico de
(des)encuentros culturales, adopte valores y conductas de una cultura
por sobre la otra. Como lo propona en el captulo II, la obra podra
desarrollarse en un campo de cultivo heterogneo, cuya glosa es
quechua, pero sus claves son espaolas. En este sentido, el rol del Inca
Tupaq Yupanki se observa como bisagra de cambios de paradigmas
sociales y religiosos 49, en donde el perdn y el arrepentimiento
comienzan a sobrepasar las antiguas leyes del incanato.
49
Lo que se vuelve llamativo al encontrar en el punto nmero 32 de Las costumbres
antiguas del Per, de Blas Valera, descripciones de Sentencias del Tupac Inca
Yupanqui en donde demuestra su adoracin al Dios Sol pero lo cuestiona como hacedor
92
- El perdn catlico: Finalmente, este tema corresponde a un rea de
ardua discusin respecto a la influencia espaola y el origen de la obra.
Si bien se presenta a lo largo de la obra una cosmovisin andina
respecto del Dios Sol (los templos, las vrgenes Acllas y las
celebraciones de solsticios), el tema final del perdn desencadena una
serie de reflexiones respecto a qu visin religiosa rige realmente la
historia de Ollantay. Ante esto, Teodoro Meneses (1983) menciona
que :
Del subttulo deducimos tambin que el autor ha tomado () la idea
del perdn a un rebelde. Pues, es notorio que contrapesando a los
rigores con que castiga un padre, se menciona la generosidad con que
procede a repararlo el siguiente rey justiciero con un amplsimo criterio
del perdn (1983, p.284)
Por otra parte, este autor presenta la sospecha de que, al ser la fbula
coetnea a los tiempos del Virrey Francisco de Toledo, es probable
que el annimo autor se haya basado en la histrica peticin del pueblo
andino de perdn y liberacin de su lder Inca Tpac Amaru I50. De
esta manera, se vuelve a demostrar la posible calidad histrica que
de las cosas; y expresa en otra sentencia la importancia de la mantencin de enseanzas
por castas: bstale que aprendan los oficios de sus padres; que el mandar y gobernar
no es de plebeyos (Valera, 1945, p.128). Esto contradice el reconocimiento que le da
a Ullanta y Urqu Waranqa.
50
Vase en MENESES, T. L. 1983. Apu Ollantay. En: Teatro Quechua Colonial.
Antologa. Per: EDUBANCO. P. 284.
93
poseera esta textualidad, cuyo fenmeno cultural e histrico de
produccin no pudo pasar desapercibido.
Julio Calvo Prez propone, respecto a este tema, que la Iglesia juega
en todo momento un papel de intermediaria que Pretende encauzar la
conducta altiva de Ollanta; desprecia la crueldad de Ojo de Piedra, que
personaliza al primer Inca; hace de concejera espiritual en todo
momento e induce al perdn final (2000, p.93).
El rol de la religiosidad sera encarnado por el personaje de Willka
Uma o gran Jefe Sagrado, que luego de sus cinco apariciones a lo largo
de la obra, sita a este personaje en un lugar ambiguo respecto a los
comportamientos religiosos del imperio. Segn el Inca Garcilaso de la
Vega, el sacerdote era reconocido por lo espaoles como aqul
enviado divino para comunicar lo que el Dios Sol deseaba expresar;
sin embargo, en la obra es evidente que este personaje no perfila una
conducta constante y clara, desarrollndose como omnisciente y
persuasivo. No es un simple mediador, sino un ejecutor y manipulador
de situaciones. En un principio Escena II, Acto I es l quien
advierte a Ullanta de las consecuencias de sus deseos, anticipando en
94
lo que podra terminar. Rescata la relacin y reconocimiento que le ha
dado el Inca Pachakutiq, para luego decir:
WILKA UMA JEFE SAGRADO
165. Tukuy ima hayk kaqpas Siempre contaba contigo
166. qanllallapin pchukarqan como recurso final.
167. Chaychu kunan phuachiyta Siembra as tu corazn
168. sunquykipi tuqllasqanki. tamaa provocacin?
169. Ususintan qan munanki Ahora pretendes a su hija
170. chay Quyllurta musphachiyta embelesas a su Estrella
171. chay Kusita urmachiyta a ese Lucero extravas.
172. Ama chayta qan ruraychu No hagas las cosas as.
173. Amapuni kururaychu No intente tu corazn
174. sunquykipi chay huchata. Devanar esa flanqueza
(203-204)
En esta escena, lo que llama la atencin de Ullanta y Piki Chaki es
que Willka Uma habla reconociendo el amor que hay entre Ullanta y
Kusi Quyllur sin que nadie se lo hubiera contado; es decir, maneja
informacin que para los otros personajes era secreta y realiza una
premonicin del posible final de esta historia, persuadiendo a los
personajes y las decisiones que deberan tomar.
Por otra parte, hacia el final de la obra se va posicionando en un rol
ms bien poltico, apoyando y respaldando al Inca Tpac Yupanki en
la toma de decisiones claves dentro del desarrollo de las escenas. Por
ejemplo: Cuando incide en la decisin de volver a retomar el Antisuyo
95
como parte del territorio de Cuzco (Escena X, Acto II), desatando
nuevas motivaciones de capturar a Ullanta luego de diez aos; o bien,
cuando otorga las insignias a ambos ex reos (Escena VI, Acto III),
destacando la clemencia del nuevo Inca. Concuerdo con Julio Calvo,
en que este personaje corresponde a un representante del culto al Sol
inca, supersticioso y a la vez taumaturgo, que se entreteje con un
comportamiento propio de la iglesia 15. La fe catlica
catlica colonial (2000, p.106). En este
sentido, podramos reconocer a Willka
Uma como un punto de conexin entre
ambas cosmovisiones (espaolas e
incaicas) y comportamientos.
A pesar de reconocer mayoritariamente
al personaje de Wilka Uma como la Fuente: GUAMN POMA,
F.fl. 1613. 1936. Nueva
representacin de la religiosidad y la cornica y Buen Gobierno.
[Ilustracin] 5 ed. Paris:
Universit de Paris, Institut
influencia de la Iglesia catlica en la DEthnologie. P.544
cultura andina, en Ollantay, es el Inca Tupaq Yupanki quien realiza el
mayor acto de perdn pblico y misericordioso. Es l, hijo del Dios
Sol y parte de la nobleza inca, quien revierte el destino de Ullanta y
96
Urqu Waranqa como gran ejemplo de salvacin y clemencia. Esta
accin permite de inmediato vincular lo propuesto en el captulo I de la
investigacin con respecto a la manipulacin de manifestaciones
culturales por parte de la cultura colonizadora, y sobre todo, por parte
de la Iglesia catlica con lo que aqu se presenta respecto al
personaje cono de grandeza: el nuevo Inca piadoso y abierto al
perdn.
La integracin de ciertos mitos paganos orales a las manifestaciones
europeas humanistas escritas, fue uno de los mecanismos de
integracin y dominacin que utiliz proyecto colonial. La palabra
espaola (y toda su cosmovisin) fue un instrumento de dominacin y
validacin, de manera que, slo a travs de sta se educaba a los
indgenas y se transmitan las creencias y comportamientos deseables
para la cultura hispnica. Con mayor razn si se comunicaban a travs
de grandes personajes de la sociedad incaica, como lo eran el rey Inca
o el Wilka Uma (jefe sagrado).
97
3.1.2 Argumento socio-poltico en Ollantay.
A partir de la lectura de Ollantay, considero que el argumento
primordial que se presenta en la obra es aqul que dice relacin con el
proceso de modificacin socio-poltica sufrida por la comunidad incaica de
ese entonces, luego del traspaso de poder entre los reyes incas. Para
Teodoro Meneses (1983), lo fundamental para este texto es destacar y
cimentar el prestigio del poder poltico del Inca en la estructura legal del
Imperio. (1983, p.283).
Desde el inicio de las obra hasta la escena VII del acto II 51, la lgica
social, poltica y moral se corresponde directamente con lo planteado en los
documentos histricos del padre Blas Valera y el Inca Garcilaso de la Vega
acerca de la cultura y sociedad incaica hasta antes de la colonizacin. Sin
embargo, a partir del acto III, bajo el ejercicio administrativo del nuevo
Inca, este aspecto se ve inevitablemente quebrantado al presentar a este
nuevo lder como un personaje conmiserativo, flexible y con un accionar
completamente opuesto a lo reconocido hasta ese entonces. Segn Teodoro
Meneses (1983), el castigo establecido por Pachakutiq se termina con su
51
Escena en donde se cuenta que el Inca Pachakutiq ha muerto y ahora es Tpac
Yupanki quien gobierna.
98
muerte. Su hijo, bajo otra realidad y lgica administrativa, propone nuevos
incentivos para terminar el conflicto con la regin de Antisuyo y perdonar a
su lder, buscando la reconciliacin nacional. De esta manera, la sociedad
sufre una transformacin evidente respecto a su estructura social,
modificando un componente esencial de legislacin y planteamiento tico.
La obra manifestara per se el cmo se administraba el orden y la moral
del imperio inca previo a la colonizacin, y el profundo cambio que
signific la insercin de una cultura dominante con otros cdigos y
conductas en la sociedad del Nuevo Mundo andino. Para Julio Calvo
(2000), la monarqua juega un rol de reflejo de realidades en ambos casos,
proponiendo, al igual que Teodoro Meneses, que este segundo perodo se
fundara en la unificacin de dos mundos enfrentados. Para l, el perdn es
ms la manifestacin de un deseo que la constatacin de una realidad
histrica (Meneses, 1983, p.93), pues el contexto de molestias por parte de
la sociedad indgena hacia la corona espaola no se condecira con el final
feliz propuesto por el annimo autor.
99
3.1.3 El motivo de la subversin contra poder el en Ollantay.
De acuerdo a lo propuesto por Patrice Pavis temas y motivos no
existen en estado puro, se integran horizontalmente en una intriga, una
manera de relatar, [y] de encadenar acontecimientos (2002, p.21). Bajo
esta lgica, se identifica el motivo de la obra (en relacin a lo expuesto con
anterioridad) como el cambio socio-poltico que presenta este material
dramtico, a travs del poder y carcter subversivo que proponen ciertos
personajes dentro de Ollantay.
El Inca Pachakutiq es reconocido como el personaje portador de tica,
moral y ley inca del antiguo imperio. Su carcter fuerte e intransigente,
responde a una forma de gobernar propia de la sociedad andina previa a la
colonizacin, pues el respeto y cumplimiento del orden y la jerarqua social
no era un tema de discusin o debate entre los incas.
Como se menciona en el captulo II, Ollantay ha sido considerado como
wanka o drama histrico al presentar personajes que encontramos en los
documentos histricos de grandes cronistas de la poca. Segn Blas Valera,
el verdadero Inca Pachakutiq gobern su imperio con tanta industria,
prudencia y fortaleza, as en paz como en guerra, que no solamente lo
100
aument en las cuatro partes del reino que llamaron Tihuantinsuyo, mas
tambin hizo muchos estatutos y leyes () (1945, pp.113-114) que segn
el propio autor aprovech de difundirlas y proclamarlas por su origen
costumbrista y de uso natural. Asimismo, quit otras leyes que se escapaban
de la paz, la armona comn y que se oponan al seoro y majestad real (ib.
117).
Este Inca marcara al pueblo y su historia como agente propulsor de
identidad, respeto y benevolencia por su tierra, cre mximas de
convivencia, unific la lengua y se preocup de difundir la educacin a los
diversos poblados del imperio. Esta figura histrica y poderosa es la que el
autor annimo propuso para que Ullanta osara quebrantar al desear casarse
con su hija, diciendo:
ULLANTA OLLANTA
(Se hinca singen) (De rodillas)
470. am yachanki, qhapaq Inca, Ya sabes, poderoso Inca
471. warmamantan yanarqayki que te serv desde joven.
472. qantan wiay qhawarqayki En ti me mir por siempre
473. Rurasqayki kay waminka El general que formaste
474. qanta qatispan kallpaypas a ti te sigue y sus fuerzas
475. waranqaman kutipurqan() ya multiplic por mil()
510. an aputa hurquwanki, T ya me has hecho un jerarca,
511. Antisuyu waminkata,() general del Antisuyo, ()
518. Asllallatan huqariway, Enslzame un poco ms,
519. yanayki kani, qhawariy mira que tu siervo soy.
520. Qatisqaykin i kunanri Te seguir y, por favor,
521. quyllurniykita quriway. ahora dame a tu hija Estrella.
(226-227)
101
A partir de esta peticin, completamente fuera de lugar respecto a las
antiguas leyes del incanato, el gran jefe Inca reacciona inmediatamente
llamando a la cordura de Ullanta y despechndolo sin recelo. Esta accin,
provoca frustracin y rencor en el protagonista de la obra. Al ser
desterrado, se dirige a la regin de Antisuyo (adversario constante de la
regin de Cuzco) como enemigo pblico de Pachakutiq. En este territorio,
Ullanta se presenta como un fiel delegado de estas tierras y opositor a los
abusos cometidos por el gran jefe Inca. De este modo, logra ser coronado
como el nuevo Inca de la regin de Antisuyo, empoderndose de manera
socio-poltica, gracias a la subversin cometida en su antiguo territorio. En
este nuevo cargo poltico Ullanta rene fuerzas para luchar contra
Pachakutiq, pero esta batalla nunca se lleva a cabo. Solo despus de diez
aos transcurridos el protagonista de la obra, considerado como un rebelde,
es enfrentado nuevamente a la justicia del incanato en el Cuzco; esta vez,
bajo el juicio de un nuevo Inca (el hijo de Pachakutiq), quien lo perdona y
asigna a un gran puesto administrativo, militar y poltico como es el de
lugarteniente del Cuzco.
Con este ejemplo, la rebelda contra la autoridad mxima se presenta
como una posibilidad de cambio y ascenso en la jerarqua social; a pesar de
102
cometer algn acto de subversin, es posible que dicha accin sea
perdonada e incluso mejore el pasado vivido.
Este punto de vista, adquiere sentido al momento de rescatar la datacin
en que se represent Ollantay por primera vez y se contextualiza
histricamente. Jos Juan Arrom (1956), plantea que algunos anacronismos
dentro de la obra develan que el autor annimo de Ollantay pudo haber
reestructurado esta leyenda para usarla como instrumento ideolgico, en
funcin de lo ocurrido con el Inca Tpac Amaru II. El autor narra:
En 1780, exasperado por la inocua explotacin que sufra el pueblo
indgena a manos de las autoridades coloniales () el cacique Jos Gabriel
Condorcanqui haba iniciado un extenso levantamiento. Descendiente de la
realeza incaica tom el nombre de Tpac Amaru II, y se decidi a hacer
justicia por su propia mano y a restablecer el dominio de los de su sangre
sobre sus nativas tierras. ()Pero hecho prisionero l y su familia, el
visitador Arenche lo conden a presenciar la brbara ejecucin de su mujer
y sus hijos (Arrom, 1956, p.200)
Como lo propuse en el captulo I, este ambiente de injusticias hacia el
pueblo indgena y sus representantes habra provocado uno de los
levantamientos ms famosos (por su extensin temporal y alto riesgo para
el poder constitutivo) de las rebeliones indgenas del siglo XVIII.
En este sentido, Ollantay pudo ser considerada como una obra
propulsora de conductas subversivas contra el poder establecido por la
colonizacin americana. El personaje de Ullanta se rebela contra el gran
103
poder y estructura social que exista en el antiguo incanato, por lo que los
indgenas sometidos al colonialismo podran sublevarse contra el gran
poder espaol.
Luego de la captura y ejecucin del lder Tpac Amaru II en 1781 se
prohben las representaciones de obras dramticas en quechua, y en
particular, la de Ollantay (Arrom ctd Rojo G. y Shelly K., 1992, p.350),
dejando en manifiesto el potencial movilizador que esta obra presenta
como cono de la poca colonial andina.
3.2 El sentido: estructuras ideolgicas en Ollantay
Este aspecto corresponde al cuarto nivel que propone Patrice Pavis en
su anlisis del texto dramtico, y dice relacin con aquello que la obra dice
al lectactor o a quien intenta ingresar al mundo ficcional. Esta percepcin,
como se ha mencionado al inicio del captulo, corresponder a quien realice
la lectura desarrollando argumentos e interpretaciones respecto de la obra.
A mi parecer, la tesis de Ollantay se construye a partir de una visin
crtica del cambio socio-poltico que se genera a raz de la muerte del Inca
Pachakutiq y el ascenso de Tupaq Yupanki al trono, paralelo a la
104
intervencin de la cultura colonizadora en la regin andina. La obra muestra
el cambio de paradigma tanto en relaciones sociales como polticas y
religiosas de ese entonces, dando pie a la identificacin de dos posibles
opiniones vertidas por el autor respecto a este cambio gubernamental: 1. La
visin nostlgica del pasado y reivindicacin de prcticas originarias (en
este caso, todas las creencias, jerarquas, castigos y formas de vida
dictaminadas por la antigua norma incaica; por ejemplo, el inca Pachakutiq
y su postura respecto a la mezcla de castas; el castigo que l mismo le da a
su hija de ser encerrada en una celda en el santuario de las vrgenes Acllas,
entre otros). Este planteamiento podra vincularse a la relacin con la
corriente post-barroca que plantea Julio Calvo Prez (2000) en su estudio de
la obra. Menciona que Ollantay recibi una fuerte influencia de este estilo
al presentar una visin desvalorizada del presente al pasar por alto
comportamientos indignos para las leyes incas y buscar mediante una
leyenda del pasado las experiencias lejanas de la cultura originaria vividas
por la nobleza incaica (smbolo de la utopa nacionalizadora). 2. Lo
completamente opuesto, relacionado con la visin negativa y crtica de
antiguas formas de gobernar y ejercer el poder. En este caso, en la obra a
partir de la salvacin y mejoramiento de la vida cotidiana de algunos
105
personajes, se destaca lo positivo que generan los valores y creencias
cristianas enmarcadas en el comportamiento del hijo de Pachakutiq. Desde
esta perspectiva, Ollantay cumplira un evidente rol moralizador y religioso
vinculada al posible gnero de auto sacramental. Teodoro Meneses (1983),
en su investigacin respecto a la autora de la obra, menciona:
lo ms que se pudo hacer y como lo exiga la situacin o el proyecto
catequista por entonces consistira en hacer breves autos sacramentales, y
slo en tal marco, es que el Padre Valera con ms certidumbre, compondra
un auto sacramental con el tema del perdn, hasta para el ms vil ofensor
que exista en la ancdota incaica; el cual era el sin par rebelde Apu
Ollantay. (1983, p.275)
A partir de esto, se puede vincular esta segunda opinin del autor de
Ollantay, a lo que se expuso en el captulo I respecto al rol de la Iglesia, su
evangelizacin y promocin de la lengua espaola.
Si Teodoro Meneses reconoce como posible autor de un auto
sacramental (cuyo eje principal es el perdn) al padre mestizo Blas Valera,
entonces la modificacin y evolucin de la textualidad de la obra, tal como
la conocemos hoy en da, podra perfectamente acuarse a otro autor
mestizo que alter simplemente la estructura dramtica en pos de la
actualizacin del texto en ese entonces estructura lopesca o
106
calderoniana para continuar divulgando y enalteciendo los valores y la
moral cristiana en el territorio andino colonial.
Con respecto a lo no dicho (Althusser ctd. en Pavis, 2002), o
inconsciente del texto, es posible identificar una violencia epistemolgica
que este cambio conlleva y un impacto social que estas decisiones de
perdn y reivindicacin generan por parte del lder inca.
Se desconoce, al leer la obra desde dnde nace el incentivo del perdn y
la conmiseracin, y el porqu Tupaq Yupanki encarna en su totalidad
valores que identificamos como extraos a su cultura de origen52 (cristianos
y/o catlicos). Por otra parte, el revuelo que causara el hecho de que la
figura del Rey pueda reconocer a personas traicioneras, segn las antiguas
creencias de la monarqua incaica, como posibles buenos gobernantes y
administradores de la sociedad actual.
A mi parecer, el autor de la obra da a entender un punto de vista crtico
respecto al ejercicio gubernamental que lleva a cabo el inca Pachakutiq, y
enaltece y respalda, a travs de buenas acciones, la conducta de Tupaq
52
Segn lo expuesto con anterioridad respecto a las leyes, tica y moral inca, el accionar
de Tupaq Yupanki no se condice absolutamente en nada al castigo que se debi haber
ejercido en contra de Ullanta, como lo propone Orlando Rodrguez en el segundo
captulo, dichas conductas solo llevaran a la pena de muerte.
107
Yupanki. De manera que este ltimo rene condiciones favorables que se
expresan en el desenlace de la historia, sentenciando el perdn a Ullanta, el
rescate de su hermana Kusi Quyllur (Ima Sumaq solo acepta ir en la medida
en que vaya el gran jefe inca) y el permiso de unin entre Ullanta y Kusi
Quyllur. Se vincula, de este modo, no solo la posicin religiosa del posible
autor, sino tambin su percepcin poltica respecto al ejercicio
administrativo en el Nuevo Mundo. El Inca Tupaq Yupanki representara la
monarqua actual y similar a la europea, mientras que Pachakutiq lo
contrario, demostrando conductas fuera de los valores cristianos e incluso
similares a los ejercicios monrquicos absolutistas del viejo continente.
De acuerdo a la historicidad del texto, la obra se vincula segn las
investigaciones directamente al final del siglo XVIII d.c, por lo que su
lectura y contexto cultural deben considerarse dentro de estos aos.
En este sentido, a partir de lo expuesto en el captulo I, se reconoce en la
sociedad de ese entonces un vnculo particular y mucho ms cercano entre
colonizadores y colonizados. A nivel cultural, el espaol ya convive con el
inca (y viceversa), generndose manifestaciones en comn, pero siempre
segn dicta la cultura dominante. La lengua espaola ya ha sido incorporada
108
por el inca al igual que la religiosidad, la tica y moral espaola. El grupo
mestizo es cada vez ms elevado y las jerarquas y rdenes sociales incaicos
siguen permaneciendo hasta este entonces. Esta organizacin piramidal con
la que se contaba dice directa relacin a cmo se ha estructurado la obra en
el sentido de las relaciones entre personajes y acontecimientos; ejemplo de
ello es que a partir de un encuentro amoroso prohibido de distintas castas
sociales (diferencia socio-poltica entre Ullanta y Kusi Quyllur) se inicia el
conflicto de la historia, dando espacio luego a los dems acontecimientos.
Es de reconocer que en este perodo la 16. Vestuario indgena para
representar a los reyes incas
nobleza inca ya se inclua en muchas de las (fines del siglo XVIII)
actividades que los colonos realizaban, sobre
todo en las de educacin y religin. Por ello,
no es de extraarse que haya sido seleccionada
la familia real como protagonista de la historia
y representante del gran cambio poltico-social
que se vive en el traspaso de poder.
ARROM, J.J. 1956. El teatro de
Hispanoamrica en la poca
En el mbito social y poltico de este colonial [imagen] La Habana,
Anuario bibliogrfico cubano.
P.op.200
perodo los representantes mestizos componan
109
la mayora de la poblacin en el Virreinato. Por ello, no se puede dejar de
lado el antecedente propuesto en el primer captulo respecto a la educacin
que se implant a este grupo social. Al ser instruidos de acuerdo a la
informacin que provena del viejo continente y de las colonias que tenan
las grandes potencias europeas en Amrica, este grupo social fue el primero
en impulsar, durante este perodo y por el contexto existente, los primeros
movimientos en contra de la corona espaola y a favor de la emancipacin
peruana.
Si se considera la aparicin del primer manuscrito de Ollantay en el ao
1768, coincidira temporalmente con dos hitos histricos y representativos
de revoluciones polticas en la Amrica del Norte y Europa: a) la firma de
declaracin de independencia de los Estados Unidos de Norteamrica en
1776; y b) La revolucin francesa en 1789. Se trata de un perodo de
constante agitacin socio-poltica a nivel mundial y sobre todo europeo. Por
ello, respecto a su historicidad, la obra podra situarse nuevamente como un
manifiesto de apoyo a la monarqua espaola y al orden socio-poltico
establecido y no como un propulsor de ideas independentistas.
110
Finalmente, la obra genera una atmsfera bastante positiva respecto de
cmo termina una historia que pudo haber acabado perfectamente como una
tragedia. La aparicin de sentimientos, conductas y ejercicios ticos y
moralmente aceptados por el cristianismo generan una impresin de
felicidad y paz con los personajes de la historia: una fbula basada en
hechos histrico-sociales que pretende dar un giro a la percepcin de
mundo de la sociedad incaica en la colonia andina de fines del siglo XVIII.
De esta manera, la obra es presentada como un instrumento ideolgico-
didctico por parte de la cultura colonizadora, que reconoce en ella ms
que una manifestacin artstica festiva una herramienta de comparacin
entre la antigua administracin y la actual; una diferenciacin entre
regmenes, conductas y sentencias de comportamiento de grandes lderes
que trae consigo consecuencias para toda la sociedad.
Como propone Patrice Pavis, se producira en el momento de asemejar
la atmsfera una oscilacin entre identificacin y distancia por parte del
lectactor, el que a nuestro parecer surge en la medida en que nos
identificamos con los sentimientos de los personajes, pero nos distanciamos
al comparar el fuerte cambio de parecer entre uno y otro Inca respecto al
111
mismo personaje y la conducta que ste realiza. El final de la obra podra
percibirse como un giro bastante abrupto respecto al cmo se inicia la
historia, quedando casi fuera de la credibilidad realista que se presenta en
un principio.
He de rescatar el potencial histrico que esta creacin teatral presenta al
momento de ser analizada. La metodologa utilizada a partir del modelo de
Patrice Pavis permite identificar criterios dramticos de unificacin y
vnculo con los antecedentes histricos ocurrido en el perodo colonial, y da
pie a la generacin de nuevas reflexiones desde la teora del teatro,
ampliando las posibles visiones y reflexiones que se puedan generar a partir
de esta obra.
Esto, sin olvidar que, como se propone en el captulo I, el fenmeno
cultural en donde se inscribe el posible perodo de produccin de Ollantay
corresponde a una poca de grandes choques culturales, superposiciones de
expresiones, aniquilamiento de formas e implantacin de otras; adems, de
cambios a nivel lingstico y cosmognico. El fenmeno intercultural
producido obedecera entonces a esta integracin de ambas culturas, en
112
donde finalmente el producto de esta interaccin no se logra identificar ni
con una ni con la otra, sino ms bien como un legado hbrido bicultural.
Desde la visin del teatro, no queda ms que poder acercarnos a esta
obra como un material dramtico influenciado fuertemente por su contexto
histrico. A pesar de conocer el ao en que fue representada por primera
vez, la posible censura a la que fue sometida Ollantay por su carcter
subversivo, no hace ms que responder a una lgica de pensamiento de la
poca, muy probablemente relacionada con la ilustracin americana 53 y la
emancipacin de las colonias europeas. En este sentido, se reconoce la gran
prdida que signific la discontinuidad de la produccin teatral y escnica
que posiblemente represent esta obra de teatro incaica colonial.
53
Para Luis Hachm, esta corriente incorporara la complejidad de un pensamiento en proceso de
diferenciacin y en correspondencia con el humanismo propuesto por Arturo Andrs Roig.
Vase en: HACHM, L. 2000. Tres estudios sobre el pensamiento crtico de la ilustracin
americana. Coleccin de cuadernos de Amrica sin nombre. Murcia: Biblioteca de la
Universidad de Alicante. Vol. N2. 107p.
113
CONCLUSIONES
Al proponerme estudiar y analizar una obra dramtica del perodo
colonial de la regin andina, me plante desde un principio destacar y
exponer la importancia de la contextualizacin histrico-cultural en la que
se inscribe esta creacin y su proceso de produccin.
Esta textualidad seleccionada, poseera, adems, la particularidad de
presentar una fuerte controversia referida a su autora y origen. Por esto,
sumado a la pesquisa realizada del fenmeno cultural en donde se inscribe
Ollantay, se debi considerar los estudios crticos respecto de los posibles
nichos de creacin o influencias de esta obra. Todo ello, previo a someter
esta creacin a un anlisis dramtico desde una perspectiva semitico-
teatral.
Respecto al primer punto abordado en mi investigacin, no puedo
dejar de sealar el fuerte impacto que provoc en nuestra cultura la
invencin de Amrica y el posterior proceso de colonizacin. Esta
bsqueda incansable, por parte de los colonizadores, para obtener ganancias
comerciales y econmicas, y aumentar su poder poltico de manera
114
imperialista, llev consigo actos indiscriminados de apropiacin tanto
territorial como cultural. Esta escisin en el desarrollo normal de nuestra
cultura, marc no solo a aquella generacin que recibi toda esa violencia,
sino tambin a sus descendientes por dcadas y siglos, y que a mi parecer,
hasta hoy en da se manifiesta cuando cuestionamos nuestra identidad,
orgenes e influencias como cultura latinoamericana.
Por otra parte, el proyecto moderno de colonizacin americana
implic la prdida irremediable de legados culturales producidos (con
niveles de alta complejidad) por nuestros antepasados indgenas. Este hecho
lamentable se percibe al carecer, casi completamente, de manifestaciones
propias de culturas prehispnicas que no tuvieron cabida en el registro y
prevalencia de aquella poca. Obras como Ollantay, demuestran en su
integridad la documentacin propia de la colonizacin andina y demuestran,
de acuerdo a distintos signos utilizados, el intercambio cultural que se vivi
en este periodo histrico.
La forma en que se mantuvo el desarrollo de la Colonia, posterior al
hito de la conquista, fue una demostracin de lo que los autores citados en
un inicio de nuestra investigacin defienden: un desencuentro y
115
distanciamiento cultural entre ambas sociedades, donde la dominante no
respet a la dominada. Se instauraron visiones y manifestaciones religiosas
externas a las antiguas creencias de los pueblos aborgenes con el fin de
unificar y manipular a la poblacin (como se expresa finalmente en la
temtica de Ollantay), mientras que desde la perspectiva poltica se hizo
presente el autoritarismo de los colonizadores mediante estrategias que
buscaban el dominio territorial e intelectual de la comunidad. Toda esta
matriz colonial de poder (Mignolo, 2007) instaurada no hizo ms que
agudizar el proceso de invalidacin de la cultura subordinada, justificando
la violencia tanto fsica como intelectual ejercida.
Sin embargo, lo que se rescata de esta relacin bicultural, es la
generacin de una poblacin nacida a partir de una suerte de mezcla socio-
biolgica que se nutri de ambas vertientes. Esta nueva comunidad,
reconocida como mestizos, pudo instruirse a nivel intelectual por los
conquistadores y de acuerdo a sus reglas de pensamiento, sin dejar de lado
todo lo que su otra cultura, indgena, respetaba. La mayora de la poblacin
mestiza que recibi esta educacin en territorio andino, particip en la
formulacin de escritos y legados que hoy en da nutren nuestro campo de
116
investigacin y, muy probablemente, hayan dado origen a la textualidad de
Ollantay.
En este sentido, cabra identificar un proceso de transculturacin
latente en este perodo y territorio. De acuerdo a lo propuesto por Fernando
Ortiz (ctd. Bueno, 1996) este proceso involucra una ganancia y prdida de
ambas comunidades dialogantes, expresado tanto en sus contenidos como
en prcticas culturales. En el caso de Ollantay, el hecho de adquirir la
lengua del conquistador y transformar, mediante complejos procesos
lingsticos (desarrollado en nuestro segundo captulo), una leyenda inca a
estas nuevas reglas de comunicacin, involucr dicho proceso a lo largo de
toda su creacin. Mediante este ejemplo, cabe preguntarse la necesidad que
tuvo el annimo autor de plasmar esta manifestacin propia de la cultura
inca al lenguaje espaol. Quizs era evidente, que solo a travs de esta
integracin de nuevas formas de registro, la historia de sus antepasados
quedara inscrita a lo largo de la historia (como fue el caso de grandes
cronistas de la poca, que incentivados por querer mantener un registro y
legado de la cultura incaica, se decidieron a escribir en espaol todo lo que
fue el pasado inca y su comunidad en los Andes). O quizs, este autor fue
promotor de la corona espaola y la doctrina catlica, por lo que dese
117
modificar esta leyenda hacia lo que se convertira a una historia moral y de
aprendizaje para la cultura subordinada de la poca. Tanto una postura
como la otra, pueden ser posibles, pero ser algo que al menos hasta hoy en
da no sabremos con certeza.
A partir de la prdida cultural mencionada en el proceso de
transculturacin, en Ollantay se expone tambin segn investigadores y
crticos tanto de la literatura, como de la historia y filologa una posible
modificacin causada luego del traspaso lingstico y cultural desde la
oralidad a la escritura. El traspaso de informacin de una cultura a otra,
sometido a un proceso de traduccin y transcripcin, hacen de esta creacin
un material altamente complejo respecto a sus races y vnculos con la
cultura y la poca de produccin. A mi parecer, esta obra s establece un
enlace claro con las dos culturas dialogantes, incas y espaoles, y ambas
manifestaciones las hemos podido identificar como componentes
influyentes en esta creacin. Por ello, no nos queda ms que reconocer esta
obra como una produccin heterognea en tanto resultado de interaccin de
dos culturas, destacndose las individualidades de cada una (Cornejo Polar
1994).
118
Luego del anlisis realizado, me adscribo a lo propuesto por Orlando
Rodrguez respecto al origen incaico expresado en clave espaola al darnos
cuenta de la intervencin (o contaminacin) lingstica y cultural que se
vislumbra al momento de leer la versin del manuscrito quechua bajo una
estructura y lgica completamente espaolizada.
En relacin al corpus de estudio la textualidad de Ollantay,
podemos mencionar que sta pudo ser sometida al modelo de Patrice Pavis
de manera flexible y coherente de acuerdo a lo propuesto por el autor. La
relectura del texto, propuesta como hiptesis de investigacin, se vio
facilitada gracias a esta estructura y metodologa, permitiendo profundizar
en algunos de los componentes esenciales tales como tema, motivo y
atmsfera. Tal como se menciona en la introduccin de esta investigacin,
se pudo vincular el resultado de dicho anlisis con lo ya reconocido por
cronistas e historiadores de la poca, sin querer definir a partir de esto el
carcter histrico de la obra, sino ms bien posibilitando un nuevo punto de
vista en relacin al estudio de Ollantay.
Reconocemos que en nuestra investigacin se presenta la limitante de
no poder abarcar la obra teatral en su totalidad de expresin, pues no
119
contamos con la arista escnica que toda manifestacin dramtica posee.
Esta carencia de registro hace encuadrar nuestro anlisis en la perspectiva
netamente dramtica, que usualmente se cuestiona en el mundo teatral; pero
que, sin embargo, es algo de lo que no nos podemos responsabilizar al
momento de estudiar expresiones del pasado precolombino. Aunque
existieran dichos registros, nada igualara la presencia viva, inmediata e
irrepetible que otorga una experiencia teatral en tanto acontecimiento.
En este sentido, reconocemos una tensin respecto al texto dramtico
y a lo que, hoy en da, podramos identificar como componente teatral y
ritual en Ollantay. Si bien hemos analizado esta obra de manera terica, con
una evidente transcodificacin a cuestas, proponemos considerar este
legado y su origen como un componente prehispnico de teatralidad y ritual
en Amrica Latina. A nuestro parecer, el teatro precede a la forma, por lo
que el planteamiento de ciertos autores, respecto al desconocimiento de
teatro latinoamericano previo a la llegada de los espaoles, no cobrara
validez si consideramos que la existencia de manifestaciones rituales tanto
religiosas como narrativas en la cultura indgena. En este sentido, Ollantay
podra considerarse como un elemento importante de discusin de la
existencia de teatro prehispnico. Su origen precedera incluso a la escritura
120
si nos planteamos esta leyenda inca como una historia previa a la llegada de
colonizadores y con un pasado recndito.
Por estas razones se defendi la posibilidad de estudiar y analizar esta
obra dramtica, que a pesar de poseer estudios respecto a su composicin y
contexto histrico, incentiva la idea de proponer una actualizacin de lo que
se ha hecho, respecto de esta obra, desde la teora del teatro. La idea de
analizar Ollantay bajo esta perspectiva se basa, precisamente, en destacar,
reflexionar y discutir acerca de componentes teatrales que presentan en
dicha obra. Tanto conductas como decisiones o acciones de los personajes o
la fbula denotan una directa relacin con el componente historiogrfico de
de la poca colonial, destacando esta dramaturgia como un importante
legado histrico-cultural de la poca colonial.
Queda de manifiesto que toda textualidad dramtica al poseer un
contexto histrico y un proceso particular de produccin, podra ser
sometida a un anlisis dramtico desde diversas perspectivas, destacando
aspectos teatrales de estas creaciones. Y a su vez, vincularlo a un potencial
legado historiogrfico no oficial de los procesos vividos por el hombre
y su sociedad.
121
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128
ANEXO 1
Mapa imperio Inca
Fuente: Museo de Arte Precolombino. 2003. Quipu. 2 ed. Santiago, Museo de Arte
Precolombino y Universidad de Harvard. P.14
129
ANEXO 2
Copia de reproduccin facsimilar del Cdice de Ollantay, el ms
antiguo existente en la biblioteca del Convento de Santo
Domingo, de la Ciudad del Cuzco.
Fuente: MENESES, T. 1983.Apu Ollantay En: Teatro Quechua Colonial.
[Reproduccin facsimilar] Per, EDUBANCO.1 copia. Pp. 261-371.
130
ANEXO 3
Jerarqua y organizacin social en el Imperio Inca
Fuente: Museo de Arte Precolombino. 2003. Quipu. 2 ed. Santiago, Museo de Arte
Precolombino y Universidad de Harvard. Pp. 8-9.
131