0% encontró este documento útil (0 votos)
31 vistas10 páginas

Fallo GCBA

Fallo

Cargado por

rc
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
31 vistas10 páginas

Fallo GCBA

Fallo

Cargado por

rc
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Expte.

n 11835/15 Ministerio Pblico Fiscala de Cmara Sur de la CABA s/ queja por recurso de
inconstitucio-nalidad denegado en: << Vera>> , Lucas << Abel>> s/ infr. art. 85, CC

Buenos Aires, 23 de diciembre de 2015

Vistos: los autos indicados en el epgrafe.

Resulta

1. El Sr. Fiscal a cargo de la Unidad Fiscal Sur interpuso recurso de queja (fs. 110/113) contra el auto de fs.
106/108 que declar inadmisible el recurso de inconstitucionalidad agregado a fs. 95/99. Este ltimo remedio
procesal estaba dirigido contra la decisin de la Sala II de la Cmara de Apelaciones que confirm la nulidad
del procedimiento policial, y de todo lo actuado en consecuencia, dispuesta por el juez de la causa, por
entender que la polica no se encuentra autorizada a impedir la libre circulacin aunque fuese por un
tiempo mnimo y de exigir la exhibicin de documentacin [] si no cuenta con un motivo vlido para
hacerlo (fs. 92/94).

2. En su recurso de inconstitucionalidad, la fiscala denunci que la decisin de la Cmara que consider


equiparable a una sentencia definitiva porque impedira al MPF continuar con la investigacin al no existir un
cauce independiente para hacerlo haba efectuado una interpretacin arbitraria de la garanta de no ser
arrestado sin orden escrita de autoridad competente (art. 18, CN) al punto de prohibir un[a] mnima injerencia
como la solicitud de documentacin personal a meros fines identificatorios por parte de la prevencin. Aleg
afectacin a los principios de legalidad, debido proceso y acusatorio.

3. La Sala II declar inadmisible el recurso de inconstitucionalidad por falta de sentencia definitiva y ausencia
de caso constitucional.

4. Al tomar intervencin en este proceso, el Fiscal General Adjunto solicit que se hiciera lugar a los recursos
interpuestos por la Fiscala de Cmara y se declarara la nulidad de las decisiones judiciales (fs. 117/119).

Fundamentos:

La juez Ins M. Weinberg dijo:

1. La queja fue presentada ante el Tribunal en tiempo oportuno (art. 33, ley n 402) y contiene una crtica
concreta de la resolucin apelada.
Los pronunciamientos que decretan nulidades procesales no constituyen, en principio, sentencia definitiva. Sin
embargo, corresponde hacer excepcin a esa regla [cuando] sobre la base de consideraciones rituales
insuficientes, se han dejado sin efecto actuaciones regularmente realizadas en un juicio criminal (CSJN,
Fallos 330:4909).
La sentencia recurrida efecta una interpretacin que se aparta de las reglas del debido proceso, al exigir un
requisito no previsto legalmente para que la polica pueda solicitar la identificacin de una persona en la va
pblica. Por lo tanto, con arreglo a la doctrina de la arbitrariedad desarrollada por la Corte Suprema, no puede
ser considerada un acto jurisdiccional vlido y debe ser dejada sin efecto.

2. Los jueces de Cmara resolvieron confirmar la nulidad del procedimiento de identificacin del imputado y
de todo lo obrado en consecuencia.
Argumentaron que la polica no tena facultades para interceptar al seor << Vera>> en la Estacin
Constitucin con fines de identificacin, porque ese proceder constituye una privacin de la libertad
ambulatoria aunque sea breve y por esa razn, slo podra realizarlo cuando mediara un supuesto de
sospecha, que en el caso no se dio. Sostienen entonces que exigir la exhibicin de documentacin no son
potestades de la polica si no cuenta con un motivo vlido para hacerlo, en autos a juicio de los jueces
aquel motivo no existi toda vez que el control en virtud del cual se procedi a solicitar que se exhiba la
documentacin fue realizado al azar (fs. 93 y 93 vuelta).

3. El fiscal recurrente alega la afectacin del debido proceso legal y de los principios de legalidad y acusatorio
(art. 18, CN y 13.3, CCABA), a la vez que considera arbitraria la interpretacin que los jueces hicieron de la
garanta que establece que nadie puede ser arrestado ni requisado sino en virtud de orden escrita emanada
de autoridad competente.
Esgrime que cuando la polica acta como polica de seguridad o preventiva puede proceder a identificar a
cualquier persona y no necesita para ello actuar sobre la base de ningn indicio o sospecha de la comisin de
delitos o contravenciones.

4. En autos, es dable recordar que con motivo de la prevencin de ilcitos y vigilancia general, la polica
estaba identificando personas al azar en la Estacin Constitucin de la Lnea Roca de ferrocarriles. Ello
segn declaran los policas intervinientes en virtud de diferentes reclamos realizados por la empresa
ferroviaria y por los usuarios respecto del consumo de estupefacientes y de la comisin de distintos hechos
delictivos en la zona (cf. fs. 5 y 6).
En esa oportunidad, se procedi a interceptar al Sr. << Vera>> y conforme declar el polica Hoyos, al
momento de pedirle sus documentos de identidad, el sujeto comenz a demostrar cierto nerviosismo () [y]
de forma espontnea manifest poseer un arma de fuego en la cintura (fs. 5/6 y 60).

5. El planteo articulado por la Fiscala en su recurso de inconstitucionalidad exige en primer lugar analizar
dentro del plexo normativo que rige la actividad de la polica, cules son sus funciones. Ello a los efectos de
determinar si la interceptacin de un ciudadano en la va pblica con fines de identificacin (exigir a los
ciudadanos la exhibicin de su documento de identidad) forma parte de su actividad.
La polica tiene entre sus funciones la de prevenir delitos (arts. 3.1 de la Ley Orgnica para la Polica Federal
Decreto-Ley n 333/58). El decreto reglamentario de la mencionada ley define a la tarea de prevencin
del delito como toda actividad de observacin y seguridad destinada a impedir la comisin de actos punibles
(art. 64 de su decreto reglamentario n 6580/58).
El artculo 94 del mencionado decreto reglamentario establece que [l]as facultades expresas no excluyen
otras que, en materia no prevista, sean imprescindibles ejercer por motivos imperiosos de inters general
relacionados con el orden y seguridad pblicos y la prevencin del delito.
Por su parte, el artculo 96 del mismo decreto condiciona el ejercicio de estas facultades implcitas al debido
respeto de las disposiciones de la Constitucin Nacional, los tratados y las leyes, y en particular al
principio de razonabilidad.
A la luz de lo expuesto considero que la solicitud de documentos en la va pblica a las personas en ejercicio
de controles generales por parte de la polica, constituye una de las facultades implcitas a que se refiere la
norma precitada, en tanto puede considerrsela como emanada del poder de polica del Estado y lcita
mientras se la ejercite razonablemente (art. 96, incisos 3 y 5 del decreto reglamentario).
En base a las consideraciones hasta aqu esbozadas y por la forma que se resuelve, corresponder a otros
jueces analizar si en el caso la autoridad de prevencin incurri en algn exceso en su actuacin y afect
garantas constitucionales.

6. Es dable hacer notar que para afirmar la existencia de una privacin de la libertad que es lo que los
jueces dan por supuesto para anular todo el procedimiento y aplicar los estndares que se exigen para una
detencin o requisa, se debe tener en cuenta la clase, el modo de ejecucin, duracin y los efectos de la
interceptacin.
En el caso concreto de << Vera>> se interrumpi su libre circulacin por el tiempo estrictamente necesario
para solicitarle que exhibiera su documentacin personal. La detencin posterior no estuvo relacionada con el
pedido de identificacin sino que, conforme surge del acta de fs. 5, el encausado se puso nervioso y
manifest espontneamente que tena un arma de fuego en su poder. Ante esa afirmacin, lo que comenz
siendo un mero procedimiento de identificacin al azar se convirti en una requisa personal y en una
detencin en flagrancia. Esta ltima cuestin requisa y detencin es ajena a lo que aqu se viene
discutiendo (es decir, la nulidad del procedimiento de identificacin de transentes).
En virtud de lo expuesto, esa breve interrupcin en la libertad de circulacin no configura una privacin de
libertad en los trminos del artculo 18 de la Constitucin Nacional (en cuanto refiere al arresto).
En esas condiciones, corresponde revocar el pronunciamiento emitido por la Sala II de la Cmara que declara
la nulidad del procedimiento de identificacin de << Vera>> , y de todo lo obrado en consecuencia. Ello en
tanto que la decisin no aparece como una derivacin lgica y razonada del derecho vigente y de las
constancias probadas de la causa, pues incorpora un requisito que slo est contemplado para los casos de
detencin y requisa (Fallos: 334:458).

7. Por lo tanto, voto por i) admitir la queja, ii) hacer lugar al recurso de inconstitucionalidad, iii) revocar la
decisin de fs. 92/94 y iii) devolver las actuaciones para que otros jueces se pronuncien sobre la legitimidad
del procedimiento.

El juez Luis Francisco Lozano dijo:

1. La Cmara resolvi declarar la nulidad del procedimiento [policial] efectuado el da 14 de abril de 2014,
alrededor de las 15:20 hs., respecto de Lucas << Abel Vera>> ; y de todo lo actuado en consecuencia (cf.
fs. 103 vuelta). Sostuvo que estas actuaciones tuvieron inicio en un accionar, concretamente requerir a
transentes, escogidos al azar, la exhibicin del documento de identidad de la polica federal (en adelante,
tambin, PF) que super el mbito de sus competencias. En este orden de ideas, relat que el da 14 de
abril de 2014, siendo aproximadamente las 15:20 hs., al encontrarse identificando personas al azar en el
lugar, el preventor solicit a Lucas << Abel Vera>> la exhibicin de su documento personal, quien en ese
momento comenz a demostrar un cierto nerviosismo. En ese instante, de forma espontnea manifest
poseer un arma de fuego en la cintura. En consecuencia, el polica le coloc en sus manos esposas y pidi
cooperacin del personal de la brigada. Finalmente, ante la presencia de dos testigos Jonatan Ezequiel
Gonzlez y Daro Fabin Baptista palp al sujeto entre sus ropas, pudiendo determinar que tena un
elemento en la cintura que result ser una pistola de color gris conteniendo en su almacn un cargador con
cuatro cartuchos de bala. Acto seguido se le ley al nombrado sus derechos y garantas quien manifest
llamarse Lucas << Abel Vera>> . Por ltimo, se labraron las actas correspondientes y se lo traslad al local
de la dependencia policial (cf. fs. 103). Concluy diciendo que atendiendo a la descripcin de la actuacin
del personal de prevencin reseada, coincidimos con el a quo en que la facultad de impedir la libre
circulacin aunque fuese por un tiempo mnimo y de exigir la exhibicin de documentacin no son
potestades de la polica si no cuenta con un motivo vlido para hacerlo (cf. fs. 103).

2. Asiste razn al MPF en que corresponde equiparar a definitivo al pronunciamiento recurrido porque no se
observa que, frente a la nulidad decretada, exista un cauce independiente de investigacin que permita al
MPF ejercer la accin. En este orden de ideas, el MPF seala que la sentencia recurrida reviste el carcter
de definitiva y causa al Ministerio Pblico Fiscal un gravamen irreparable ya que, al nulificarse el
procedimiento policial inicial y todo lo actuado en consecuencia, en el caso la incautacin del arma, y no
existiendo cauce independiente ms all del mismo, se le veda a esta parte la posibilidad de ejercer la accin
contravencional contra Lucas << Abel Vera>> (cf. fs. 111).

3. El MPF sostiene que la PF tiene, con arreglo a lo previsto en su Ley Orgnica (el decreto-ley 333/58), la
facultad para requerir a las personas su identificacin en las condiciones en que se ejerci en el sub lite (cf. fs.
113).
Ese planteo constituye una cuestin federal, como lo es la interpretacin de las normas federales invocadas,
que corresponde a este Tribunal, por imperio de la doctrina de Fallos: 311:2478, resolver.

4. Comencemos por sealar que en el sub lite no se discute la legitimidad de una actuacin de la PF fundada
en la observacin de un hecho que objetivamente constituye la comisin de una conducta tpica, o permite
presumirla vgr. el art. 5, inc. 1 del decreto-ley 333/58 (y sus modificatorios), el art. 112 del CPP, el art. 86 del
CPP entre muchos otros.
Se debate si la PF puede actuar (en el caso, requerir la exhibicin del documento de identidad) sin que exista
como antecedente un hecho de la especie mencionada.

5. La polica de la seguridad a cargo de los agentes de la PF constituye el ejercicio de una funcin


administrativa, razn por la cual tiene que estar respaldada en una ley, que, debido a la ley n 24.588 (en
particular, a su artculo 7, modificado por ley n 26.288), puede ser del Congreso (cf. el art. 75, inc. 20 de la
Constitucin Nacional, al que suma el inc. 32) o de la Legislatura de la CABA (cf. el art. 80, inc. 2 punto e de la
CCBA, as como el genrico inc. 1).
No existe ni en una ni en otra constitucin un genrico poder de polica del Poder Ejecutivo o de una de sus
dependencias que pudiera albergar conceptualmente poderes de esta especie distintos de aquellos que
confieran sus Poderes Legislativos. Debido a que constituye una funcin de naturaleza tpicamente
administrativa, el llamado poder de polica (seguridad pblica), o mejor los poderes de polica, siguen la regla
segn la cual son creados por el Poder Legislativo, pero ste slo puede investirlos en el Poder Ejecutivo.

5.1. As como no cabe inferir competencias sino de la ley, incumbe al Poder Legislativo escoger el modo de
atribuirlas. Puede tanto hacerlo en trminos expresos como implcitos, especficos o muy genricos, si lo
estima ms oportuno; el lmite est en que el texto no puede ser tan laxo que venga a conferir una indebida
delegacin de la potestad legislativa que deje librado al Poder Ejecutivo o sus dependencias la posibilidad de
establecer sus propias competencias.
Interpretar que una competencia est implcitamente conferida por la ley, no es lo mismo, reitero, que sostener
que existen facultades implcitas inherentes a la nocin de poder de polica. Cundo una facultad fue
acordada por el PL implcitamente? Cuando se infiere de modo comprensible para los juristas de los textos
legislativos que crean las facultades, deberes y funciones policiales. Es ilustrativo el mtodo de inferencia que
expuso John Marshall in re McCulloch v. Maryland 17 U.S. 316. Con arreglo a l, una potestad resulta
implcitamente enumerada cuando: (i) se requiera para poder ejercer otra expresamente reconocida; (ii)
resulte necesaria para el cumplimiento de una funcin expresamente acordada, o (iii) resulte de la sumatoria
las competencias investidas. Segn puede comprobarse, el carcter implcito de una potestad no equivale, en
Marshall, a una implicancia lgica, aun cuando establecerlo pueda requerir una concatenacin de inferencias
de esta especie.
Esto es solamente ilustrativo, porque, como dije, es el legislador quien escoge cmo expresar que acuerda
una competencia, siempre que lo haga de un modo comprensible.

6. La Cmara relat que la actuacin de los agentes de la PF, que entendi ilegitima por carecer de sustento
en la ley, tuvo lugar en un establecimiento de utilidad nacional, la estacin Constitucin de la lnea del
Ferrocarril Roca.

7. Ciertamente la Ley Orgnica de la PF no enuncia explcitamente la competencia que, de existir, amparara


el obrar de sus agentes. El decreto-ley n 333/58 que las organiza emplea un lenguaje amplio que debe ser
interpretado conforme esta voluntad de brindar un grado de discrecionalidad acorde con el cumplimiento de
los fines para los que el cuerpo fue creado, y teniendo permanentemente presentes el lmite que imponen las
garantas constitucionales que resguardan a las personas, particularmente su libertad e intimidad.

7.1. Estas afirmaciones encuentran apoyo no slo en el decreto-ley, concebido, como dije, en trminos
deliberadamente comprensivos, sino en la circunstancia misma de que no prohbe interpretar la existencia de
facultades implcitas, en un marco lingstico en que es natural buscarlas. Acorde con ello, su decreto
reglamentario expresamente las reconoce. As, el art. 94 de dicho reglamento dice que [l]as facultades
expresamente enunciadas en la Ley Orgnica de la Polica Federal no excluyen otras que, en materia no
prevista, sea imprescindible ejercer por motivos de inters general relacionados con el orden y seguridad
pblicos y la prevencin del delito. La prevencin del delito y velar por el orden y seguridad pblica son
funciones expresamente acordadas por la ley a la polica federal (cf. el punto que sigue a continuacin).
Desde luego, este texto debe ser interpretado con prudencia. Por un lado, debe observarse el propsito de
que el cuerpo encargado de la seguridad tenga medios de responder a escenarios novedosos; por el otro, las
garantas constitucionales deben ser rigurosamente observadas como vallas al posible desborde que
autoridades dotadas de un grado significativo de discrecionalidad.

7.2. Por su parte, el art. 3, inc. 1 de la Ley Orgnica dice que Son funciones de la Polica Federal:// 1.-
Prevenir los delitos de la competencia de los jueces de la Nacin; y el mencionado decreto reglamentario
dispone que [p]or prevencin de delito debe entenderse toda actividad de observacin y seguridad destinada
a impedir la comisin de actos punibles y a recoger elementos de juicio sobre las actividades de las personas
de quienes se suponga fundadamente intenten cometerlos o hagan del delito su profesin habitual (cf. el art.
64 del decreto n 6580/58, ni el subrayado ni la negrita pertenecen al original).
Al dictar el CPPN, el Congreso dispuso que la PF estara facultada para inspeccionar vehculos en el marco
de un operativo de prevencin destinado a impedir la comisin de actos punibles. Significativamente, el ltimo
prrafo del art. 230 del CPPN dice [t]ratndose de un operativo pblico de prevencin podrn proceder[, los
funcionarios de la polica y fuerza de seguridad,] a la inspeccin de vehculos (cf. el art. 230, in fine del
CPPN).
El art 230 ha sido derogado. Pero, sigue siendo til como interpretacin autntica de la ley de la PF. All
asume que las normas genricas de competencia permiten organizar operativos pblicos de prevencin. El
caso que nos ocupa es precisamente uno de esta especie.
En ese marco, la competencia para requerir el documento de identidad est implcitamente reconocida a la PF
en la ley siempre que su ejercicio constituya una actividad de seguridad (de prevencin del delito). Cierto es
que esa competencia, al igual que el resto que le acuerda la ley, debe ser vlidamente ejercida; cuestin, esta
ltima, de la que me ocupo en los puntos 8 y 9 de este voto.

7.3. Tambin supone la facultad de requerir documentos de identidad la funcin de llevar un registro de
vecindad que le impone a la PF el art. 5, inc. 4 del decreto n 333/58. El artculo dice: [s]on facultades de la
Polica Federal para el cumplimiento de sus funciones:[]// Llevar registro de vecindad en la Capital de la
Nacin; en las zonas de las fronteras donde no sean organizados por otra polica nacional; y, en el territorio de
las provincias, en los lugares sujetos a la jurisdiccin nacional y sus adyacencias, hasta donde sea necesario
a los fines de seguridad de los mismos.
Llevar un registro de vecindad de las caractersticas reseadas supone, como dije, la competencia para
obtener los datos de quienes viven o transitan por determinados lugares para armarlo y mantenerlo
actualizado.
Nuevamente, hay que recordar que el ejercicio de estas facultades suscita riesgo de invadir zonas vedadas
por garantas constitucionales. En su resguardo mediante el ejercicio de la funcin jurisdiccional no cabe
trocar derechos personales por eficacia en la prevencin.

8. Lo dicho hasta aqu no importa sostener la validez de toda medida consistente en solicitar la exhibicin del
documento de identidad. La medida que se decida realizar, para resultar legtima, debe cumplir con la
finalidad para cuya consecucin acuerda el legislador competencias a la PF (vrg. la de prevencin o la de
llevar un registro de vecindad, reseadas supra, u otras que pudieran extraerse de la ley), pero velando por
las garantas constitucionales y las emanadas de convenciones internacionales.

9. Con alcance general, cabe decir que, primeramente, la medida policial debe estar dentro de la competencia
(en razn de la materia, grado, tiempo y espacio) que habilita la ley. La ley puede estar concebida en trminos
ms genricos o ms especficos, ms abstractos o ms concretos, ms amplios o ms restringidos, pero no
puede constituir una delegacin inconstitucional de atribuciones legislativas.
En segundo lugar, por constituir un ejercicio de una funcin administrativa, la medida tiene que estar guiada
por un propsito previsto en la ley (vrg. prevencin del delito, etc.), esto es, no perseguir otros ni privados ni
pblicos (arg. art. 7, inc. F, ley n 19.549 y modificatorias).
En tercer lugar, debe estar inscripta en el mbito de competencia de quien la dispone, lo que, por las
caractersticas jerrquicas de organizacin de los cuerpos que la ejercen y el modo en que habitualmente se
someten a protocolos y reglas de actuacin, imponen verificar la observancia de estas reglas mediante las
cuales la superioridad asegura el cumplimiento uniforme de la funcin.
En cuarto lugar, la medida adoptada no puede violar una garanta constitucional. Tpicamente, no debe
discriminar, no debe asumir solapadamente criterios de sospecha por notas de las personas que haran
odiosa una distincin (vrg. color de la tez, nivel econmico revelado por la indumentaria, juventud, gnero,
etc.). No debe ser injustificadamente invasiva. Esto puede estar medido en relacin a la mayor o menor
capacidad de control y al nivel de riesgo. Por ej., el mayor control puede estar justificado en los pasajeros que
suben a un vuelo. No veo que el derecho a la intimidad pueda verse soslayado apelando al consentimiento del
pasajero, cuya voluntad est intensamente condicionada. Si, en cambio, cabe tomar en consideracin la
ventaja que para cada pasajero implica que los dems ocupantes de la aeronave sean requisados.
En quinto lugar, la medida no puede ser de las prohibidas por la ley o por otras normas que gobiernen la
actuacin policial.

10. Incumbe a los jueces examinar, a pedido de parte legitimada, la validez de la medida de que se trate, es
decir, ejercer la competencia que tienen, como principio, frente a la impugnacin de cualquier otro acto
administrativo.

11. En virtud de lo dicho hasta aqu, corresponde revocar la sentencia de fs. 102/104, y devolver las
actuaciones a la Cmara para que se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a la doctrina aqu sentada.

Por ello, voto por hacer lugar a la queja y al recurso de inconstitucionalidad; revocar la sentencia de fs.
102/104; y devolver las actuaciones a la Cmara para que se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a la
doctrina aqu sentada. Costas a la vencida.

El juez Jos Osvaldo Cass dijo:

1. El representante del Ministerio Pblico Fiscal viene en queja ante este Tribunal contra la decisin que
declar inadmisible el recurso de inconstitucionalidad que cuestionaba, a su vez, la resolucin de la Cmara
que confirm el pronunciamiento de primera instancia por intermedio del cual se declar la nulidad del
procedimiento policial de identificacin efectuado el da 14 de abril de 2014, respecto de
Lucas << Abel Vera>> (fs. 92/94).

2. La presentacin fue interpuesta en legal tiempo y forma (cf. art. 33 de la ley n 402) y por quien se
encuentra legitimado para ello.
Al propio tiempo, la queja expone una crtica concreta y desarrollada que logra poner en crisis el auto
denegatorio del recurso de inconstitucionalidad. En efecto, la representante del Ministerio Pblico Fiscal
presenta con xito un caso constitucional en tanto seala que la decisin de la Cmara no se ajusta al
desenvolvimiento natural que debe imponerse al debido proceso y contiene una interpretacin irrazonable de
los artculos 13.1 de la Constitucin de la CABA y 18 de la Constitucin Nacional que conllev la prohibicin
de una mnima injerencia como la solicitud de documentacin personal a meros fines identificatorios por parte
de la prevencin, exigindole a este accionar requisitos que le resultan ajenos (fs. 112).
Finalmente resta sealar que, en las particulares circunstancias del caso, la decisin del tribunal superior de la
causa puede ser equiparada a una sentencia definitiva (art. 27, ley n 402). Al respecto, el recurrente ha
expuesto los motivos por los que dicha resolucin pone en juego la continuidad de la investigacin que
impulsa, conduciendo de manera inexorable a la desvinculacin de la persona imputada. En ese sentido, se
denuncia la invalidacin de actos procesales irreproducibles de los que deriv el secuestro del arma cuya
portacin se imputa al seor << Vera>> en los trminos del artculo 85 del Cdigo Contravencional,
circunstancia que implic la extirpacin del proceso de un elemento de prueba esencial, que constituye el
presupuesto objetivo de la contravencin cuya comisin se investiga.

3. El recurso de inconstitucionalidad tambin debe prosperar. Los jueces de la Cmara, con sustento en una
argumentacin similar a la ensayada por el magistrado de primera instancia, confirmaron la invalidacin del
procedimiento policial que dio origen a estas actuaciones. Segn sostuvo el tribunal de alzada, la facultad de
impedir la libre circulacin aunque fuese por un tiempo mnimo y de exigir la exhibicin de documentacin
no son potestades de la polica si no cuenta con un motivo vlido para hacerlo (foja 93). Entendi pues que,
en esta clase de casos, el personal policial necesita algn elemento adicional de sospecha para actuar, es
decir, para requerir la identificacin de un transente (foja 93).
En primer lugar, cabe sealar que los jueces de mrito no ofrecieron las razones que los llevaron a realizar
dichas afirmaciones. En efecto, no indicaron cul es el estndar de motivacin o sospecha que resultaba
necesario, segn su criterio, para habilitar la intervencin policial en el presente caso. Este defecto de
fundamentacin de la resolucin recurrida impide conocer el razonamiento que le sirvi de base y, por ello, la
perjudica como acto jurisdiccional vlido.
Al margen de ello, lo cierto es que la solucin propuesta por la Cmara parece haber partido de la equivocada
equiparacin de la mera interceptacin de una persona en la va pblica al solo efecto de solicitar su
identificacin con su detencin o la eventual requisa de sus pertenencias. De hecho, para invalidar el
procedimiento policial, los jueces presumieron la existencia de una situacin de privacin de la libertad que
exiga una sospecha previa (foja 93) y, sobre esa base, asimilaron situaciones claramente diferenciables. A
mi juicio, los magistrados incurrieron en un claro exceso al subsumir el acto invalidado, sin ms, en el
concepto de arresto, pues con ello pasaron por alto que la restriccin a la libertad de circulacin de
Lucas << Abel Vera>> por parte del agente interviniente se redujo nicamente al tiempo estrictamente
necesario para solicitarle que exhibiese su documentacin personal. Tal como lo seala la seora jueza de
trmite, doctora Ins M. Weinberg, la detencin posterior del joven no se relacion con dicho requerimiento,
sino que se motiv en un hecho dismil la alegada manifestacin espontnea, por parte del imputado, de la
portacin de un arma y no es la validez de dicho acto la que se discute en esta incidencia.
De esta manera, el estudio efectuado por los jueces de mrito aparece desacertado a la luz de las
circunstancias del caso y las reglas aplicables, pues no confiere valor alguno al hecho de que la injerencia
estatal en el mbito de libertad de una persona que importa su arresto resulta significativamente mayor a la
que se deriva de la sola interrupcin de su marcha a los efectos de solicitar su identificacin. En definitiva, lo
decidido por la Cmara import equiparar, sin razones suficientes, estndares de motivacin aplicables a
situaciones desiguales.
Por otra parte, represe en que la Cmara tampoco argument por qu razn resultaba inviable derivar la
facultad policial aqu discutida de las normas que regulan la actividad de esa fuerza de seguridad. Al respecto,
cabe advertir que pese a la inexistencia de una consagracin legal expresa de la posibilidad de requerir la
identificacin de un transente, el carcter nimio de esa injerencia estatal permite razonar vlidamente que
aqulla puede ser derivada de las funciones y competencias asignadas por la legislacin aplicable a la Polica
Federal Argentina. Sobre el punto, comparto la alusin efectuada por la seora jueza de trmite, doctora Ins
M. Weinberg, y el seor juez, doctor Luis Francisco Lozano, al decreto-ley n 333/1958 y su correspondiente
reglamentacin decreto n 6580/1958. Estas normas dan cuenta de que la posibilidad de requerir
documentacin en la va pblica a los efectos de acreditar la identidad de un transente puede ser reconocida
como una facultad implcita de la mencionada fuerza derivada, cuanto menos, de su funcin de prevencin del
delito y mantenimiento del orden pblico (v., por caso, arts. 3, inc. 1, 4, inc. 1, del decreto-ley n 333/1958 y
art. 94 de su decreto reglamentario n 6580/1958).
En suma, la invalidacin del procedimiento se asent en una argumentacin insuficiente y una lectura
equivocada de las circunstancias del caso y las normas aplicables que impone dejar sin efecto el
pronunciamiento recurrido.

4. Ahora bien, el reconocimiento de la facultad antes mencionada en cabeza de las fuerzas de seguridad en
modo alguno importa habilitar que sus agentes se encuentren autorizados, en cualquier caso, a indagar la
identidad de los habitantes. Muy por el contrario, la propia reglamentacin aplicable ofrece pautas que
sugieren que dicha potestad, lejos de ser ejercida discrecionalmente, debe sujetarse a determinadas
limitaciones que garanticen su ejercicio razonable (v., por caso, arts. 95 y 96 del decreto reglamentario n
6580/1958).
En este sentido, entiendo que para determinar si esa facultad ha sido ejercida legtimamente, deber
analizarse si sta supera un examen de razonabilidad y proporcionalidad. Para ello corresponder identificar,
en primer lugar, el fin perseguido con la intervencin policial y su legitimidad. Por hiptesis, en el caso que nos
ocupa, se impondra indagar si, de acuerdo con las circunstancias que rodearon la actuacin policial, la
identificacin del imputado se encuadr adecuadamente en la funcin de prevencin del delito y
mantenimiento del orden pblico, antes mencionada (arts. 3, inc. 1 y 4, inc. 1, del decreto-ley n 333/1958). A
su vez, se impondr determinar si la invasin en la esfera de proteccin del derecho fundamental de libertad
ha sido proporcional con el objetivo perseguido o si, por el contrario, ha resultado excesiva. Finalmente, ser
preciso asegurar que la injerencia estatal no haya redundado en la afectacin de otra garanta constitucional.
Sobre este punto, tal como lo seala mi colega preopinante, doctor Luis Francisco Lozano, resultar necesario
descartar que la actuacin policial haya sido guiada por parmetros discriminatorios, en contradiccin con el
principio constitucional de igualdad.
En suma, la legitimidad del ejercicio de la facultad habilitada por la regulacin antes indicada depender de un
estudio de las circunstancias que la rodearon, a la luz de los parmetros antes establecidos, que an no ha
sido efectuado en estas actuaciones.

5. Teniendo en cuenta lo expresado hasta aqu, corresponde hacer lugar a los recursos de queja e
inconstitucionalidad interpuestos con el alcance antes sealado y dejar sin efecto la resolucin recurrida y
devolver las actuaciones para que otros jueces se pronuncien sobre la validez del procedimiento de
identificacin de Lucas << Abel Vera>> con arreglo a lo aqu decidido.

As lo voto.

La jueza Ana Mara Conde dijo:

Adhiero, en lo sustancial, a los desarrollos contenidos en los votos de los doctores Weinberg, Lozano y
Cass.
En resumen, la Sala II, al confirmar la nulidad declarada por el juez de primera instancia, sostuvo que el quid
de la cuestin, sometida a su anlisis, fincaba en dilucidar, si, en lugares de libre acceso para cualquier
transente y sin que mediara ninguna sospecha en particular, la polica se encontraba facultada para privar
brevemente a una persona de su libertad ambulatoria y si poda requerirle que exhibiera su documento para
acreditar su identidad; o si, por el contrario, el personal policial necesita algn elemento adicional de
sospecha para actuar de dicha manera (fs. 92 vuelta/93). A su turno, luego de indicar que el agente policial
estaba identificando personas al azar en el lugar, el tribunal a quo concluy que el procedimiento habra
estado viciado, desde su origen, porque la facultad de impedir la libre circulacin aunque fuese por un
tiempo mnimo y de exigir la exhibicin de documentacin no son potestades de la polica si no cuenta con
un motivo vlido, so riesgo de desconocerse su intimidad sin justa causa (fs. 93).
La cuestin propuesta por el Ministerio Pblico Fiscal naturalmente no remite a la discusin sobre los hechos
de esta causa, sino al alcance de las garantas constitucionales que la Cmara entendi afectadas, en virtud
de la inteligencia que aquella le acord a las normas que rigen la actuacin de los agentes de la Polica
Federal Argentina. Ahora bien, la interpretacin que en el caso se ha efectuado con relacin a las facultades
de los funcionarios del orden aparece descalificable, en tanto, frente a la reconocida inexistencia de una
situacin de flagrancia, las instancias inferiores parecen haber fundado sus conclusiones exclusivamente en el
art. 1 de la ley n 23.950 (en cuanto sustituy el inc. 1 del artculo 5 del decreto ley 333/58, ratificado por la
ley n 14.467) que, por cierto, ni siquiera han mencionado, pero han omitido la consideracin de otras
disposiciones atinentes, que permitiran respaldar, cuanto menos prima facie, la posible legitimidad del trmite
de identificacin cuestionado en autos. La conclusin del tribunal a quo, en tales condiciones, aparece a priori
exagerada y dogmtica.
Al respecto, coincido con el recurrente y con mi colega preopinante, el doctor Jos Osvaldo Cass, en cuanto
sostienen que en esta causa parecen haberse asimilado, irracionalmente, dos situaciones que resultan
diferentes; esto es, se habran equiparado de manera arbitraria y sin sustento suficiente los estndares de
motivacin que correspondera aplicar ante supuestos de arresto, detencin y/o requisa sin orden judicial
referidos a la existencia de circunstancias fundadas, razones urgentes, indicios vehementes, sospecha
razonable o causa probable, respecto de la comisin de una contravencin o delito a la nimia injerencia
estatal, en el mbito de la libertad de circulacin de las personas, que importa la mera interceptacin con fines
identificatorios por parte de la autoridad policial, fundada en razones de seguridad pblica o con miras en la
prevencin general de delitos o contravenciones (arts. 3, inc. 1, y 4, inc. 1, del decreto ley n 333/58 y 94 del
decreto n 6.580/58).
En este sentido, la circunstancia de que una autoridad de prevencin lleve adelante procedimientos
identificatorios de personas al azar en lugares pblicos o de acceso pblico tambin denominados
usualmente controles poblacionales no es, per se, violatorio de ninguna garanta constitucional, siempre
que esa identificacin encuentre apoyatura en la consecucin de las funciones que le resultan inherentes para
el mantenimiento del orden pblico y se argumente en condiciones razonables y proporcionales que no
resulten contrarias a los derechos garantizados en la CN, o en la CCABA, ni suponga un trato discriminatorio,
desigual o arbitrario para las personas de manera tal que no las coloque en situaciones de inferioridad o
indefensin, respecto de otras personas que circulen libremente por el lugar. Es que, en mi concepto, esta
mnima y razonable restriccin, encuentra justificacin en la proteccin que corresponde dispensar a la
sociedad en funcin del bien comn y en lo que () constituye el ms elemental y legtimo ejercicio del poder
de polica que debe reconocerse a esa autoridad () en resguardo de la tranquilidad y el orden pblicos por
los que tambin debe velar (cf. dictamen de la PGN, in re, Tumbeiro, Fallos 325:2485).
Consecuentemente, a diferencia de lo expresado por el tribunal a quo, la facultad de requerir la identificacin
de las personas, en lugares pblicos o de acceso pblico, por parte de la autoridad policial no exige la
concurrencia de circunstancias sospechosas o indiciarias acerca de la hipottica comisin de un ilcito que
deba ser conjurado, sino que dicha facultad razonablemente se justifica en la propia funcin de prevencin y
disuasin que les concierne como funcionarios pblicos encargados de hacer cumplir las leyes y de velar por
una convivencia pacfica de todas las personas que transitan libremente por estos lugares. El genuino control
que, en determinados lugares, ejerce la autoridad de prevencin con fines disuasorios, a fin de resguardar en
mayor medida las legtimas expectativas de seguridad que la poblacin deposita en ella, ciertamente no
puede ser tildado en abstracto de espurio e insostenible, bajo el argumento de que aquel limitara de una
manera poco significativa la circulacin de los ciudadanos o su intimidad; mxime, cuando de lo que aqu se
trata es de la mera exhibicin del documento pblico que toda persona de existencia visible que se domicilie
en el territorio argentino o bien que sea argentina sea cual fuere el lugar en donde se domiciliare
legalmente debe, cuanto menos, tramitar e incluso presentar en cualquier circunstancia en que resulte
necesario acreditar, fehacientemente, la identidad para el ejercicio de ciertos derechos u obligaciones (ley n
17.671).
Se ha dicho, con un criterio que suscribo, que [c]onstituye un exceso contrario a la buena fe del lenguaje
decir que una persona interceptada en la va pblica por la autoridad [policial,] para que acredite su identidad
ha sido arrestada o privada de su libertad pues ninguna persona interpretara que, en esas condiciones, ha
sido arrestada o detenida; del mismo modo () que cuando [el art. 18 de] la Constitucin Nacional declara
que [n]adie puede ser () arrestado sino en virtud de orden escrita (), no est diciendo que tal orden sea
necesaria para que la polica pueda preguntar a una persona por las seas que permitan determinar su
identidad. () En todo caso, sern las circunstancias que rodean a la indagacin misma, en particular, los
medios y el modo elegido () [de] llevarla a cabo, los que permitirn resolver sobre su calificacin como
privacin de libertad. Ello es as, toda vez que una mera interceptacin fugaz en la va pblica no constituye
un arresto o detencin, en los trminos de los arts. 18 C.N., o una privacin de la libertad en los de los arts. 7
C.A.D.H. y 9 P.I.D.C. y P., bajo dos condiciones: de que no pase de una simple interrupcin momentnea de
la circulacin y [tambin] de que la persona requerida para identificarse tenga la libertad [de] irse una vez que
lo haya hecho (Luis M. Garca, Dime quin eres, pues quiero saber en qu andas. Sobre los lmites de las
facultades de la polica para [la] identificacin de personas. Los claroscuros del caso Tumbeiro, publicado en
LL, t. 2003-A, pgs. 470 y siguientes).
En sintona con lo expuesto, aunque considero que la actuacin de la fuerza de prevencin, como toda
expresin del ejercicio del poder de polica, tiene que respetar los lmites que le imponen los principios de
razonabilidad y proporcionalidad, lo relevante es que tal como lo indican mis colegas, los jueces Lozano y
Cass (en los puntos 9 y 4 de sus respectivos votos) este anlisis, por la forma como ha sido resuelta la
cuestin, an no habra tenido lugar en autos. Ntese, por ejemplo, que el a quo ha soslayado por completo
que el supuesto control poblacional y/o de identificacin de personas al azar, realizado por el funcionario de la
Polica Federal Argentina, se habra llevado adelante mientras aquel se encontraba desarrollando tareas de
prevencin, vigilancia o custodia de un lugar determinado, que eventualmente podra ser calificado como
sensible (esto es, en el interior de la estacin ferroviaria de Constitucin), en el cual, frente a los diferentes
reclamos recibidos por parte de los usuarios y de la propia empresa ferroviaria con respecto a numerosos
hechos ilcitos (fs. 14), se habra considerado prima facie justificado efectuar un control ms exhaustivo acerca
de las personas que circulaban por all.
El control de legitimidad, razonabilidad y proporcionalidad de aquella actuacin concreta, en consecuencia, no
debera prescindir de un escrutinio consistente vinculado con la explicacin de aquel operativo y su
adecuacin con la injerencia al derecho a la libre circulacin o a la intimidad que habran sufrido las personas
que transitaban por tal lugar; es decir, un anlisis, sobre la base de las circunstancias particulares del
procedimiento, que determine si existi congruencia entre la forma en la cual tuvo lugar dicha identificacin al
azar y los propsitos que con ella se perseguan, o si, por lo contrario, se evidencia un direccionamiento
velado a un determinado grupo o sector de la poblacin.
En mrito a lo brevemente reseado, corresponde: (i) admitir la queja; (ii) hacer lugar al recurso
inconstitucionalidad, con el alcance apuntado; (iii) dejar sin efecto la decisin recurrida; y (iv) devolver las
actuaciones a fin de que, otros jueces, se pronuncien sobre la legitimidad del procedimiento, con arreglo a lo
aqu resuelto.
As lo voto.

La jueza Alicia E. C. Ruiz dijo:

1. La queja interpuesta en tiempo y forma (art. 33, ley n 402) por el Ministerio Pblico Fiscal no puede
prosperar por cuanto carece de una crtica fundada y autosuficiente del auto denegatorio.
La Sala II de la Cmara declar inadmisible el recurso de inconstitucionalidad, entre otros motivos, porque la
fiscala no demostr el agravio de imposible o insuficiente reparacin ulterior de la decisin que intenta
impugnar. El recurrente en su recurso directo contra este punto expone una crtica que luce desprovista
de fundamento adecuado y no refuta el criterio de la Cmara.
Este Tribunal ha dicho reiteradamente que la ausencia de una crtica slida destinada a rebatir
argumentativamente los desarrollos por los cuales el a quo deneg el recurso obsta a la procedencia de la
queja, pues tal presentacin resulta privada del fundamento tendiente a demostrar el desacierto en el que
habra incurrido la Cmara para resolver como lo hizo (in re Fantuzzi, expte. n 865, resolucin del 9/04/01).

2. En estas condiciones corresponde rechazar el recurso de queja de fs. 110/113.

Por ello, por mayora,

el Tribunal Superior de Justicia


resuelve:

1. Hacer lugar al recurso de queja interpuesto (fs. 110/113).


2. Hacer lugar al recurso de inconstitucionalidad, cuya copia obra a fs. 95/99, dejar sin efecto la resolucin de
Cmara del 11/09/2014 (fs. 102/104 de los autos principales) y devolver las actuaciones a la Cmara para que
otros jueces se pronuncien sobre la legitimidad del procedimiento, con arreglo a la doctrina aqu sentada.
3. Mandar que se registre, se notifique y, oportunamente, se remitan las actuaciones a la Cmara de
Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas.

También podría gustarte